Hungría veta por primera vez una marcha LGTB+: la libertad no es un derecho garantizado. Europa debe responder con contundencia.
Varios países miembros de la UE exigieron a Hungría medidas contundentes tras lo que consideran un retroceso del Estado de derecho, pero Hungría ha dicho que la reunión estuvo protagonizada por la histeria política.
Un grupo de 18 Estados miembros, entre ellos España, ha instado a la Comisión Europea a actuar con rapidez y utilizar las herramientas del Estado de derecho para obligar a Hungría a revertir su prohibición de la marcha LGTBI+ que estaba prevista para el 1 de junio.
Este grupo ha expresado su preocupación por las implicaciones de la nueva legislación que afecta a las libertades fundamentales de la comunidad LGTBIQ+.
Este 2025, por primera vez en la historia reciente de Hungría, se ha prohibido una marcha del Orgullo LGTB+. El veto, amparado en la polémica “ley de promoción de la homosexualidad”, (Ley de Protección Infantil de 2021, que criminaliza la discusión sobre Personas LGBTQ+ en las escuelas y en los medios) marca un preocupante retroceso en un país de la Unión Europea, y nos recuerda que los derechos conquistados nunca están garantizados, ni siquiera dentro del continente.
La marcha, que iba a celebrarse en la ciudad de Pécs, fue vetada por las autoridades locales argumentando que su celebración podría ir “en contra de los valores tradicionales” y que «no cumple con la ley que impide mostrar contenido homosexual a menores de edad».
Esta ley, aprobada en 2021 por el Gobierno ultraconservador de Viktor Orbán ha sido duramente criticada por instituciones europeas y organizaciones internacionales. Se trata de una legislación que equipara la homosexualidad con la pedofilia y prohíbe cualquier contenido en medios, escuelas o eventos que “promueva la homosexualidad o el cambio de género entre los menores”.
Aunque el Orgullo de Budapest aún se permite —por ahora—, este veto en Pécs es una señal clara: Hungría sigue alejándose de los principios democráticos y de los derechos humanos básicos, como la libertad de expresión y manifestación.
Europa: una promesa de igualdad… ¿en peligro?
Hungría forma parte de la Unión Europea, una institución que se autodefine como garante de los derechos humanos y la igualdad. Sin embargo, el caso húngaro pone en evidencia la fragilidad de esos derechos cuando chocan con gobiernos autoritarios o populistas que buscan convertir la diversidad en una amenaza.
No es la primera vez que el gobierno de Orbán toma decisiones abiertamente LGTBfóbicas. En los últimos años:
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Se eliminó el reconocimiento legal del cambio de género.
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Se prohibió que las parejas del mismo sexo adopten, salvo en casos “excepcionales”.
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Se han impulsado campañas públicas contra la “ideología de género”.
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Se promovió un referéndum (anulado por falta de participación) para «proteger a los niños de la propaganda LGTB+».
Estas acciones no solo vulneran los derechos de las personas LGTB+ en Hungría, sino que envían un mensaje peligroso a otros países de la región con gobiernos similares.
Lo que pasa en Hungría también nos afecta
Desde fuera, a veces puede parecer que Europa está blindada contra la homofobia. Pero la realidad es otra: los discursos de odio están creciendo, los partidos extremistas ganan fuerza y hay retrocesos visibles.
La historia de Hungría es un recordatorio urgente de que la igualdad no puede darse por sentada. Que los derechos LGTB+ no son solo un logro social, sino un campo de batalla político. Y que nuestra respuesta como comunidad —y como aliados— debe ser clara: ni un paso atrás.
Fuente Oveja Rosa

Los ultraderechistas Abascal y Orban coinciden en su LGTBIfobia
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La presión europea sobre Hungría tras la prohibición de marchas LGTBI+
Desde la Comisión Europea se ha enfatizado que «el derecho a reunirse libremente y de manera pacífica debe respetarse» en todo momento. Los ministros de los Estados miembros de la UE debatirán la situación del Estado de derecho en Hungría, un asunto que se arrastra desde 2018, con la posibilidad de sanciones aunque no se ha logrado la unanimidad necesaria para avanzar.
Los ministros de la UE reunidos en Consejo de Asuntos Generales en Bruselas han iniciado una audiencia sobre el Estado de derecho en Hungría en el marco del proceso del artículo 7 de la UE, mientras se agota la paciencia por las recientes iniciativas legales en Budapest.
La autodenominada «limpieza de primavera» del Gobierno de Viktor Orbán incluye un proyecto de ley de transparencia, dirigido a los medios de comunicación y ONG financiados desde el extranjero, y la prohibición del Orgullo de Budapest, que son algunas de las principales preocupaciones que se plantearán en la audiencia.
Antes de la reunión, 17 Estados miembros publicaron una declaración conjunta en la que denunciaban la prohibición de la Marcha del Orgullo de Budapest, alegando que viola la legislación de la UE. «Estamos muy alarmados por estos acontecimientos, que son contrarios a los valores fundamentales y a la dignidad humana, la libertad, la igualdad y el respeto de los derechos humanos, tal y como se establece en el artículo 2 del Tratado de la Unión Europea«, decía la declaración.
La carta recordaba que la nueva legislación húngara permite imponer multas a los participantes y organizadores del Orgullo y también permitirá identificar a los participantes con sistemas de cámaras inteligentes de inteligencia artificial.
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«Pedimos a Hungría que revise estas medidas, para garantizar que se respetan y protegen los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos sus ciudadanos, cumpliendo así con sus obligaciones internacionales«, rezaba la declaración.
La declaración fue firmada por Alemania, Austria, Bélgica, Chequia, Dinamarca, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Irlanda, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal y Suecia. Los firmantes también pidieron a la Comisión Europea que haga pleno uso de las herramientas del Estado de derecho si Hungría no revisa la ley.
El ministro húngaro de la UE, János Bóka, rechazó las críticas al llegar a la reunión: «En Hungría no existe la prohibición del Orgullo. En la audiencia de hoy explicaré a mis colegas el marco constitucional y legal. Espero que tras este debate, mis colegas en la mesa salgan con una visión más matizada de la legislación húngara«, dijo Bóka.
Los miembros de la UE pierden la paciencia con Hungría
El proceso del artículo 7 comenzó en 2018, cuando el Parlamento Europeo pidió que se sancionara a Hungría por supuestas violaciones del Estado de derecho, especialmente en el ámbito de la justicia y la libertad de los medios de comunicación. El Consejo ha debatido el asunto siete veces posteriormente, pero nunca ha dado el paso de activar la siguiente fase del proceso del Artículo 7, en la que los Estados miembros serían llamados a votar sobre las sanciones.
Los críticos también temen que el proyecto de ley denominado de Transparencia de la vida pública, que se presentó en el Parlamento de Budapest el 13 de mayo, ofrezca al Gobierno húngaro amplios poderes para reprimir a la prensa y a las voces críticas de la sociedad civil.
La Comisión Europea ha pedido a Hungría que retire el proyecto de ley, alegando que, de aprobarse, «constituiría una grave violación de los principios y la legislación de la UE«, según un portavoz de la Comisión. La ministra sueca de Asuntos Europeos expresó su preocupación por el retroceso en el Estado de derecho, la transparencia y «la represión de la sociedad civil y los derechos LGBTIQ+» al entrar en la reunión.
El ministro húngaro de la UE, János Bóka habla de «histeria política«
La ministra sueca de Asuntos Exteriores, Jessica Rosencrantz, declaró a la prensa: «Hemos tenido siete años, siete audiencias, y seré muy clara hoy en que esto no puede continuar a menos que veamos una actitud completamente nueva por parte de Hungría.
«La primera fase del proceso del artículo 7 lleva ya un tiempo relativamente largo, por lo que nadie puede acusarnos de no ser pacientes«, declaró a la prensa el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Gunther Kirchbaum, quien añadió que «en un momento dado tenemos que decidir qué hacer a continuación. Puedo decirles que la paciencia de mis colegas está cayendo día a día«, afirmó.
El húngaro Bóka dijo que la reunión estaba rodeada de histeria política, pero añadió que Hungría estaba dispuesta a dialogar. El lunes, un diplomático de la UE dijo que los ministros no pedirán el despliegue de sanciones en virtud del artículo 7 contra Hungría el martes porque carecen de la mayoría necesaria.
Fuente Agencias
El Gobierno de España asume el mando de la Coalición por la Igualdad de Derechos y dice que trabajará sin descanso para «la despenalización de las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo» en todo el mundo.
ILGA-Europe publica su índice anual en el que reconoce la autodeterminación de género, las prohibición de las terapias de aversión y la mutilación genital de menores intersex que recoge la ley trans




El Papa Francisco ha nombrado a varios nuevos miembros de su Consejo de Cardenales, su principal grupo asesor, que tienen antecedentes LGBTQ positivos.
Cardenal Sergio da Rocha
Cardenal Oswald Gracias
Cardenal Sean O’Malley
Cardenal Pietro Parolin
Fridolin Ambongo Besungu
Jean Claude Hollerich. Foto: Guy Jallay
Aparentemente, un importante cardenal se retractó de los comentarios hechos a principios de este año que indicaban que apoyaba una reevaluación de la enseñanza de la iglesia sobre la homosexualidad.
El 26 de agosto de 2022, la Secretaría General del Sínodo de los Obispos del Vaticano llevará a cabo una conferencia de prensa sobre cómo se desarrollará la próxima etapa continental del Sínodo sobre la Sinodalidad. Esta transición pone fin al período de escucha local, cuyos resultados han sido informados por las conferencias episcopales nacionales.













Seis de cada diez personas LGTBI en Europa evitan ir de la mano con sus parejas en público. Dos de cada cinco han sufrido acoso durante el último año. Una de cada cinco personas trans e intersexuales ha sufrido ataques físicos o sexuales, el doble que otros grupos LGTBI. Una de cada cinco se sintió discriminada en el trabajo y más de una de cada tres se sintió discriminada al salir a comer fuera, beber o socializar. Por lo que se refiere a la situación económica, una de cada tres personas LGTBI tiene dificultades para llegar a fin de mes. La situación es peor en el caso de las personas intersexuales y trans (aproximadamente una de cada dos). 































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