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El Sacerdote camerunés Ludovic Lado, S.J. cree que es probable que los delegados del Sínodo africano se resistan a las ideas pro-LGBTQ+

Miércoles, 27 de septiembre de 2023

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Fr. Ludovic Lado, S.J.

Un sacerdote camerunés ha sugerido que los delegados africanos a la asamblea del Sínodo sobre la Sinodalidad del próximo mes en el Vaticano pueden mostrarse bastante resistentes a cualquier esfuerzo por ser más inclusivos con las personas LGBTQ+.

Escribiendo en The Tablet el mes pasado, el Hno. Ludovic Lado, S.J. reflexionó críticamente sobre cuán negativamente la iglesia en África ha estado recibiendo el proceso sinodal, y específicamente cuando se trata de cuestiones de género y sexualidad. El escribe:

“No escucho a ninguno de los delegados africanos al Sínodo en Roma decir que hacer espacio para ‘todos’ en la Iglesia significa incluir a las personas LGBT+. Muchos pueden estar abiertos a la idea de hacer más espacio para las mujeres en puestos de autoridad en la Iglesia, pero eso es lo más lejos que pueden llegar en cuestiones de equidad de género. ¡Por ahora!”

Lado, quien supervisa un centro educativo administrado por una iglesia en Chad y es originario de Camerún, comienza con estas palabras:

“[A] partir de lo que he observado, sería difícil decir que los católicos de base en África están particularmente entusiasmados con el próximo Sínodo sobre la sinodalidad que se celebrará en Roma en octubre. Las cosas son como de costumbre en la iglesia y la sociedad: cada una continúa imperturbable, gobernada por el dogma del patriarcado, como lo ha sido durante siglos”.

Lado, autor de The Politics of Gender Reforms in West Africa, reconoce que, en lo que respecta a los derechos y roles de las mujeres en la iglesia, “la igualdad de género sigue siendo marginal y muy controvertida” en muchas naciones africanas. Según Lado, las religiones, en particular el cristianismo y el islam, que dominan muchos países, son fundamentales para la opresión actual. En su examen de los derechos LGBTQ+, afirma:

“Esta resistencia al cambio goza de un poderoso apoyo popular, especialmente cuando está vinculada a la inclusión de los homosexuales en la vida de la Iglesia y los derechos de las personas LGBT+. En la Iglesia hay lugar para todos – ¡Todos, todos, todos! (“¡Todos, todos, todos!’) – dijo el Papa Francisco a las grandes multitudes de jóvenes en Portugal la semana pasada. Pero su mensaje de que la Iglesia debería aprovechar los dones de todos sus miembros y estar abierta a todos –incluidas las personas LGBT+– no está llegando a África. La matriz social –especialmente en las comunidades religiosas– sigue siendo en gran medida homofóbica”.

Lado señala que la declaración del Papa Francisco a principios de este año de que la homosexualidad no es un crimen no fue bien recibida por la mayoría de los líderes eclesiales y políticos africanos. Más bien, estos líderes se basan en sentimientos anti-homosexuales para retener el control y fusionarse en el poder. Lado concluye que tales actitudes impedirán que los participantes africanos en la asamblea del Sínodo estén abiertos a gestos inclusivos:

“Algunos líderes políticos han dominado el arte de aprovecharse de sentimientos homofóbicos, alegando que los lobbies occidentales tienen una nueva misión de colonización ideológica en África. Y no recuerdo haber leído nunca una carta pastoral de un obispo africano defendiendo a los homosexuales del prejuicio y la discriminación. Por el contrario, la mayoría cita textos bíblicos y magisteriales para apoyar su condena de la homosexualidad. El Papa Francisco instó a los jóvenes de Lisboa a cantar: “Todos, todos, todos“.

“No escucho a ninguno de los delegados africanos al Sínodo en Roma decir que hacer espacio para ‘todos’ en la Iglesia significa incluir a las personas LGBT+. Muchos pueden estar abiertos a la idea de hacer más espacio para las mujeres en puestos de autoridad en la Iglesia, pero eso es lo más lejos que pueden llegar en cuestiones de equidad de género. ¡Por ahora!

El análisis del P. Lado sobre la actual asamblea sinodal es coherente con los acontecimientos de Sínodos anteriores, como los de la familia en 2014-15 y los de la juventud en 2018. Los delegados de Europa del Este y partes de África en esas reuniones resistieron firmemente cualquier esfuerzo por mejorar Atención pastoral a personas LGBTQ+. Sin embargo, esos delegados eran todos obispos. Quizás, ahora que los laicos, incluidas mujeres, religiosos y clérigos, serán delegados, habrá más voces africanas como la del P. Lado trazando un camino diferente que levante una iglesia para “todos”.

—Robert Shine (él/él), New Ways Ministry, 11 de septiembre de 2023

Fuente New Ways Ministry

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“Si ser homosexual no fuese un crimen en África, nosotros no estaríamos en España”

Miércoles, 12 de abril de 2023

9DA4EEF1-903C-46E4-B075-A494898C665CAlex, el joven camerunés, escapó de casa a los 13 años por sufrir maltrato físico y psicológico por parte de su tía. Se puso a pedir dinero en la calle, luego acabó trabajando en un restaurante. Sou Harris

El joven actor camerunés Ali Useni, que prefiere ser llamado Alex, se vio obligado a escapar de su país tras sufrir años de ataques homófobos

Sou Harris

Ali Useni se vio obligado a abandonar a los 10 años su escuela, en Camerún, para no “contaminar” a sus compañeros. Le había dicho a su tía, con quien vivía tras la muerte de su madre, que de mayor le gustaría casarse con un hombre. Ahora Useni, de 21 años, que prefiere ser llamado Alex, vive en España, donde trabaja como actor y está a punto de estrenar El Salto, una película que ha rodado con el director Benito Zambrano. Sin embargo, hasta llegar a este momento, sufrió lo que define como un “calvario”. Porque Alex no sabía que aquella confesión que hizo de niño, la de que quería casarse con un hombre, sería el principio de años de maltrato físico y psicológico que le empujaron a emprender una peligrosa travesía para cruzar el norte de África hasta arribar a España en busca de refugio.

Camerún, uno de los 69 países que, según el último informe de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA, por sus siglas en inglés), criminaliza la homosexualidad, contempla penas de prisión de seis meses a cinco años para quienes mantengan relaciones sexuales consentidas con otra persona de su mismo sexo. Pero las condenas no proceden exclusivamente de las leyes. “Mi tía sabía que era homosexual y me echaba la bronca, me pegaba, me insultaba, me cortaba con navajas o me ponía pimienta en la sangre, perdí su confianza, y la mía propia”, relata Alex.

 La primera condena que sufrió el joven fue la de negarle el derecho a la educación. “Era un niño… me sacaron de la escuela porque decían que a lo mejor podía contaminar a los otros. Porque es una enfermedad, que tenía el demonio, que estaba en mí”, cuenta durante una entrevista en Madrid, en la que relata que su tía le obligó a vender zumos en la calle.

D8FBE4CF-8501-47E3-9602-4D435E27B516Alex (Camerún, 21 años) vivía con su tía desde que murió su madre. Un día, ella le preguntó por las chicas; él contestó que prefería los chicos. “Me sacó de la escuela y me puso a vender zumos en la calle. Me cambió la vida”, recuerda. Sou Harris

 A los 13 años decidió escapar de la casa de su tía, porque no podía aguantar más y no quería acabar muerto. Viajó a Duala, la ciudad con mayor población de Camerún y centro económico del país, donde estuvo viviendo en una casa abandonada. Tuvo que pedir en la calle para sobrevivir. Según narra, una señora musulmana se fijó en él y le ofreció un techo y trabajo en su restaurante. “Durante los primeros dos meses me estuvo pagando y todo parecía que iba bien, hasta que a partir del tercer mes dejó de hacerlo y el trato ya no era el mismo del principio”, recuerda. Pero en aquel restaurante conoció a un cliente que se convertiría en su “gran amor”.

Camerún contempla penas de prisión de seis meses a cinco años para quienes mantengan relaciones sexuales consentidas con otra persona de su mismo sexo

Alex y su pareja decidieron emprender un viaje hacia Europa para poder vivir su amor en libertad. Su objetivo era llegar a Francia, donde vivían los padres de su novio. Sin embargo, al final del camino, el novio de Alex intentó cruzar el Estrecho por su cuenta, pero nunca lo consiguió. “Mi madre se me apareció en sueños. Me dijo que me quedase, que el mar estaba peligroso. Se lo dije a mi chico. Se fue sin mí. Tras dos semanas sin noticias, me enteré de que había muerto en el viaje”, rememora.

1EB60F0D-1AD0-4ABA-8B9A-9B5F34795AAEAlex sí lo logró. Llegó a España con su única posesión, un libro del Corán —mi fe es lo único que me ha ayudado a seguir adelante”—, pidió asilo y pasó un tiempo en un centro de menores en Almería. Las primeras palabras que aprendió en español, según recuerda, fueron “negro” y “maricón”. Después, llegó a Madrid con el apoyo de la ONG Rescate, una asociación dedicada desde 1960 a ayudar a personas refugiadas y que atiende además las necesidades específicas del colectivo LGTBIQ.

Vosotros [en alusión a los españoles] habéis podido luchar en vuestro país, pero es importante entender que, si ser homosexual no fuese un crimen en África, nosotros no estaríamos en España”, comenta Alex. Y añade, desde una posición en la que es consciente del privilegio de estar cumpliendo el sueño de dedicarse a la actuación: “Ahora sé que hay un camino. Lo que más me interesa es ayudar a otras personas”.

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Fuente Planeta Futuro (El País)

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Alex, refugiado LGBTIQ+ en España: “Por fin me siento libre y con ganas de comerme el mundo”

Jueves, 10 de noviembre de 2022

6EBDBD38-0124-48EA-A8E4-ABDDE79144F1El joven camerunés Alex. ONG Rescate / Olmo Calvo

 ACNUR apunta que la tasa de protección internacional para personas del colectivo suele ser más alta que en relación a otros motivos de persecución que contempla la Convención de Ginebra

Por Fabiola Barranco

28 de octubre de 2022 05:00h

Alex aprendió demasiado pronto el significado de la palabra supervivencia. Cuando todavía era un niño se topó con la discriminación y el estigma social que su entorno más cercano volcaba contra él cuando descubrieron que se sentía atraído por personas de su mismo sexo. “Me sacaron de la escuela porque decían que podía contaminar a los demás”, recuerda este joven camerunés. Pronto se vio encerrado en una jaula de la que quería escapar. “Allí no me sentía libre”, recuerda el joven desde su exilio. No sólo no podía vivir libremente su sexualidad, sino que además corría el riesgo de ser encarcelado.

Y es que, en Camerún, el país que le vio nacer y crecer, condena con hasta cinco años de cárcel la homosexualidad. Es uno de los 69 países que, según el informe de La Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex  (ILGA, por sus siglas en inglés), las leyes criminalizan a las personas que forman parte del colectivo LGTBIQ+. Un castigo que el propio Alex se resistía a creer pero que la constitución de Camerún recoge. “Yo no sabía que ser quien soy era un delito”, dice con cierta ironía y rabia.

Y así fue cómo decidió escapar. Primero huyó de su casa y conoció a su primera pareja, un amor que vivió en la clandestinidad y el exilio pero que las fronteras arrebataron. “De Camerún cruzamos a Nigeria, Níger, Argelia y Marruecos”, fue entonces, en la otra orilla del Mediterráneo, cuando Alex y su pareja se embarcaron en una patera. “El murió, no consiguió llegar” recuerda siempre con la voz quebrada.

Así, con esa mochila a cuestas llegó a España, país de acogida y donde vive desde finales de año de 2018. La primera etapa de su vida aquí la pasó en un centro de acogida para menores que, como él, viajaban sin la compañía de una persona adulta, donde también asegura que sufrió fuerte discriminación por parte de los compañeros que hacían mella en unas heridas invisibles que Alex no ha cesado esfuerzos en curar. No fue fácil. Un idioma nuevo, un lugar nuevo y una sensación de no poder mirar atrás. Alex, que se mostraba siempre tímido e introvertido, hoy presume ser otra persona que ha logrado vivir su vida.

La aceptación como camino a la libertad

“Por fin me siento libre y con ganas de comerme el mundo. Primero conseguí aceptarme a mí mismo tal como soy, no como la sociedad me quiere ver. Aprendí a amarme, a respetarme, a perdonarme, a reconocer que no tengo culpa de ser como soy y sentirme orgulloso de ser yo mismo”, celebra.

Después de cuatro años desde que llegara a España y presentara su solicitud de protección internacional por motivos de persecución por género, Alex ha conseguido una respuesta favorable a su expediente. “¡Estoy muy contento!” no para de repetir con emoción, es una pequeña victoria en este camino de obstáculos. Sabe que, por desgracia, su historia no es un caso aislado. Es perfectamente consciente de que muchas personas también han tenido que abandonar sus hogares después de que sus vidas corrieran peligro, no por ser parte del colectivo LGTBIQ+ sino por venir de contextos en los que están perseguidos y o sufren una fuerte discriminación. Cuenta que ya ha terminado el borrador de un libro con sus vivencias, donde denuncia la persecución LGTBIQ+, pone en valor a los supervivientes de las fronteras y la lgtbifobia. “Quiero ayudar a otras personas que han pasado por lo mismo que yo y que vean que no están solas”, confiesa ilusionado.

Si bien es cierto que las cifras oficiales no especifican el número de peticiones de protección internacional entre las personas LGTBIQ+ que llegan a España, las organizaciones involucradas en el sistema de acogida han percibido un aumento en los último años y, desde ACNUR, la Agencia de la ONU para los refugiados, confirman que “hay muchas solicitudes basadas en este motivo y también la tasa de protección suele ser más alta que en relación a otros motivos de la Convención de Ginebra”.

Una respuesta adaptada a las necesidades

En España ha habido algunos avances en materia de  protección internacional para las personas que huyen en busca de refugio tras sufrir persecución  por el hecho de formar parte del colectivo LGTBIQ+. Por ejemplo, la importancia de promover un tratamiento diferenciado a lo largo de todo el procedimiento y una intervención adecuada a sus necesidades de acogida, siendo importante la formación específica en la materia de todo el personal en contacto o que trabaja con personas solicitantes LGTBIQ+, o la existencia de más recursos y de  espacios seguros con equipo de profesionales especializados a cargo.

ACNUR es uno de los organismos que juega un papel importante para que estos avances sigan su curso. Entre muchas funciones, Eva Menéndez, punto focal en temas LGTBIQ+ de la Oficina de ACNUR en España, destaca el apoyo que brindan a las autoridades competentes en materia de asilo “para que refuercen sus capacidades y se puedan identificar las necesidades de protección internacional de dicho colectivo”.

“Es muy importante que se garantice el acceso seguro al procedimiento de asilo de estas personas, que se valoren correctamente sus solicitudes y se les proporcione una acogida adecuada para evitar no sólo que vuelvan a pasar por situaciones traumáticas, sino para que se promueva su autonomía, participación y empoderamiento”, asegura Ménéndez. También trabajan en contextos de gestión de llegadas irregulares donde hay que tener una mirada de protección “porque entre quienes llegan puede haber personas del colectivo LGTBIQ+ que no pueden retornar a sus países de origen en condiciones de seguridad. Por eso es fundamental desarrollar mecanismos para su correcta identificación y asegurar que reciben información sobre el derecho de asilo de una forma y en una lengua y lenguaje adaptado a su perfil”.

Se trata de un recorrido en el que cada vez tienen más protagonismo y participación las propias personas afectadas. Gente que, como Alex, comparten su historia para que no se repita y se avance en derechos.

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Fuente El Diario

La dura realidad de la comunidad LGTBI camerunesa

A finales de 2012, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos expresaba su preocupación por la complicada situación de las personas LGTB en Camerún, uno de los países con una LGTBIfobia social y de Estado más pujante. Y es que cada poco tiempo se producen noticias de detenciones y abusos policiales, algunas de las cuales hemos recogido a lo largo de los últimos años.

En noviembre de 2011 tres hombres fueron condenados a prisión acusados de mantener relaciones homosexuales en un coche (una de las “pruebas” que el juez tuvo en cuenta fue que los acusados habían estado bebiendo Baileys, una bebida poco masculina. Por fortuna este caso fue luego reconsiderado). En octubre de 2011 se condenó a tres años de cárcel a Jean-Claude Roger Mbédé por declararse a otro hombre por SMS, pena que fue confirmada en diciembre de 2012. Lamentablemente, en enero de 2014 Jean-Claude fallecíaabandonado por su familia, por las complicaciones derivadas del maltrato sufrido.

En julio de 2013 se conoció la sentencia a prisión de dos hombres detenidos dos años antes por mantener relaciones homosexuales. También en 2013, fue sentenciado a nueve años de cárcel Cornelius Fonya, acusado de mantener relaciones con un joven de 19 años, en un juicio plagado de irregularidades. Su abogado, Walter Atoh, ha debido huir del país tras ser amenazado de muerte, mientras se dilucida la apelación. Un año después, en junio de 2014, se dio a conocer la historia de una pareja homosexual que se vio obligada a huir de su localidad tras ser ataca por sus vecinos y detenida por la policía.

A finales de 2015, Joshua Mbarga, un activista LGTB, sufrió la invasión de su hogar por unos delincuentes que intentaron matarle tras robarle con total impunidad. Alertada por los vecinos, la Policía intervino hasta que los asaltantes decidieron acusar a Mbarga de pretender mantener relaciones sexuales con uno de ellos. En ese momento la víctima se convirtió en objeto de investigación.

En octubre de 2016, tuvo lugar una redada masiva en un local de ambiente LGTB de Yaundé, con un fuerte dispositivo policial que detuvo a todos los clientes y trabajadores presentes en el local. En diciembre del mismo año, fueron detenidos otros doce hombres por posesión de lubricantes y preservativos, algo considerado por las autoridades como prueba de comportamiento homosexual. A finales de 2017, tres jóvenes fueron detenidos tras caer en una trampa tendida por miembros del ejército, por lo que deberán ser juzgados por un tribunal militar. Y en enero de 2018, el asalto a un local de ambiente homosexual por un grupo de militares se saldaba con muerto y varios heridos graves.

En mayo de 2021, fueron condenadas a cinco años de cárcel dos mujeres trans acusadas de «tentativa de homosexualidad». Y en noviembre del mismo año, Una persona intersexual era agredida por un grupo de hombres.

Como explicábamos más arriba, las relaciones homosexuales están penadas con hasta cinco años de cárcel en Camerún, pero según la activista LGTB Alice Nkom solo se puede detener a una persona si se la encuentra en situación de «flagrante delito». Desgraciadamente, tal y como corrobora Human Rights Watch, son cada vez más los casos en los que la policía ignora este requerimiento.

Fuente Cristianos Gays

General, Historia LGTBI, Homofobia/ Transfobia. , , , , , , , , ,

Una persona intersexual es agredida en Camerún por un grupo de hombres

Viernes, 26 de noviembre de 2021

cameroon-intersexLa turba la arrastró fuera de un bar para golpearla. (Captura de pantalla a través de Twitter)

Una turba violenta agredió sexualmente, golpeó y humilló a una persona intersexual durante varias horas, todo ello mientras lo filmaba en Yaoundé, Camerún.

En la capital, Sara (nombre ficticio) fue hospitalizada tras sufrir múltiples hematomas en todo el cuerpo. Sus lesiones son tan graves que, según los médicos, deberá estar en observación entre 15 y 18 días.

Según Human Rights Watch, el horrible ataque que ha sembrado el miedo en todo el país tuvo lugar el lunes (15 de noviembre).

Al parecer, el grupo captó la impunidad de sus agresores y se filmó a sí mismo atacando a Sarah durante varias horas en el distrito de Messassi. Dos de los vídeos se hicieron virales en las redes sociales, añadió la organización.

Las sorprendentes imágenes muestran a Sara, una camarera de 27 años, siendo golpeada con ramitas, agredida sexualmente y arrastrada al exterior a plena luz del día para que continúen los golpes.

Había conocido a sus agresores en un bar. Tras rechazar sus insinuaciones, los hombres se lanzaron al ataque, informó TV5Monde.

La policía municipal detuvo a un hombre en relación con el incidente, pero lo puso en libertad sólo 48 horas después.

El Gobierno guarda “silencio ante la violencia sin sentido contra una víctima LGBT+

El 16 de noviembre, la Fundación Camerunesa contra el Sida presentó una denuncia ante la policía en nombre de Sara, como víctima de agresión, lesiones y trato inhumano y degradante.

Human Rights Watch dijo que Sara intentó suicidarse el viernes. “La reciente agresión a una persona intersexual en la ciudad de Yaundé es algo que hay que condenar enérgicamente”, tuiteó Nkwain Hamlet, director ejecutivo del grupo camerunés de derechos LGBT+ Working For Our Wellbeing. “Nadie debe enfrentarse a ese tipo de trato”.

Camerún es uno de los más de 30 países africanos en los que es ilegal ser gay y persigue los actos sexuales consentidos entre personas del mismo sexo de forma más agresiva que cualquier otro país del mundo, según han descubierto los investigadores.

Human Rights Watch ha dado la voz de alarma por lo que describe como un aumento vertiginoso del número de detenciones arbitrarias de personas queer.

Las fuerzas de seguridad detuvieron a decenas de personas entre febrero y abril, acusadas de homosexualidad, según la organización. Entre los 27 detenidos había un niño.

Los detenidos se enfrentan a palizas e incluso a exámenes anales forzados en lo que, según Human Rights Watch, equivale a “tortura”. “Las autoridades aún no han hecho una declaración pública sobre el ataque de Sara”, dijo el grupo en un comunicado en su sitio web. Su silencio sobre este incidente de alto perfil de violencia sin sentido contra una víctima LGBTI corre el riesgo de enviar un mensaje de tolerancia para este tipo de abuso y pone de manifiesto el fracaso del gobierno para proteger a los cameruneses LGBTI”.

La policía, añadió, debe “garantizar la seguridad de los activistas LGBTI que realizan un trabajo crucial en un clima de intimidación y violencia”.

La dura realidad de la comunidad LGTBI camerunesa

A finales de 2012, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos expresaba su preocupación por la complicada situación de las personas LGTB en Camerún, uno de los países con una LGTBIfobia social y de Estado más pujante. Y es que cada poco tiempo se producen noticias de detenciones y abusos policiales, algunas de las cuales hemos recogido a lo largo de los últimos años.

En noviembre de 2011 tres hombres fueron condenados a prisión acusados de mantener relaciones homosexuales en un coche (una de las “pruebas” que el juez tuvo en cuenta fue que los acusados habían estado bebiendo Baileys, una bebida poco masculina. Por fortuna este caso fue luego reconsiderado). En octubre de 2011 se condenó a tres años de cárcel a Jean-Claude Roger Mbédé por declararse a otro hombre por SMS, pena que fue confirmada en diciembre de 2012. Lamentablemente, en enero de 2014 Jean-Claude fallecíaabandonado por su familia, por las complicaciones derivadas del maltrato sufrido.

En julio de 2013 se conoció la sentencia a prisión de dos hombres detenidos dos años antes por mantener relaciones homosexuales. También en 2013, fue sentenciado a nueve años de cárcel Cornelius Fonya, acusado de mantener relaciones con un joven de 19 años, en un juicio plagado de irregularidades. Su abogado, Walter Atoh, ha debido huir del país tras ser amenazado de muerte, mientras se dilucida la apelación. Un año después, en junio de 2014, se dio a conocer la historia de una pareja homosexual que se vio obligada a huir de su localidad tras ser ataca por sus vecinos y detenida por la policía.

A finales de 2015, Joshua Mbarga, un activista LGTB, sufrió la invasión de su hogar por unos delincuentes que intentaron matarle tras robarle con total impunidad. Alertada por los vecinos, la Policía intervino hasta que los asaltantes decidieron acusar a Mbarga de pretender mantener relaciones sexuales con uno de ellos. En ese momento la víctima se convirtió en objeto de investigación.

En octubre de 2016, tuvo lugar una redada masiva en un local de ambiente LGTB de Yaundé, con un fuerte dispositivo policial que detuvo a todos los clientes y trabajadores presentes en el local. En diciembre del mismo año, fueron detenidos otros doce hombres por posesión de lubricantes y preservativos, algo considerado por las autoridades como prueba de comportamiento homosexual. A finales de 2017, tres jóvenes fueron detenidos tras caer en una trampa tendida por miembros del ejército, por lo que deberán ser juzgados por un tribunal militar. Y en enero de 2018, el asalto a un local de ambiente homosexual por un grupo de militares se saldaba con muerto y varios heridos graves.

En mayo de este año, fueron condenadas a cinco años de cárcel dos mujeres trans acusadas de «tentativa de homosexualidad».

Como explicábamos más arriba, las relaciones homosexuales están penadas con hasta cinco años de cárcel en Camerún, pero según la activista LGTB Alice Nkom solo se puede detener a una persona si se la encuentra en situación de «flagrante delito». Desgraciadamente, tal y como corrobora Human Rights Watch, son cada vez más los casos en los que la policía ignora este requerimiento.

Fuente Pink News/Cristianos Gays

 

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Condenadas a cinco años de cárcel dos mujeres trans acusadas de «tentativa de homosexualidad» en Camerún

Jueves, 20 de mayo de 2021

africa-cameroon-transgenderwomenimprisoned-600x315Human Rights Watch está distribuyendo esta foto privada de los dos prisioneros arrestados: Shakiro y Patricia tienen que usar ropa de hombre allí (Imagen: Facebook / Shakiro)

Continúa la represión LGTBIfoba en Camerún. Dos mujeres trans, arrestadas en febrero en un restaurante de Duala, han sido condenadas a cinco años de prisión y multas de 200.000 francos (unos 304 euros). Sus delitos, tentativa de homosexualidad, indecencia pública y carecer de documentación en el momento de la detención. La sentencia confirma el recrudecimiento de la persecución contra la comunidad LGTBI en los últimos meses en uno de los países africanos con una LGTBIfobia social y de Estado más arraigada. Las víctimas, además, quedan expuestas con frecuencia a la brutalidad policial.

Hace unas semanas que nos hacíamos eco de un informe de la organización pro derechos humanos Human Rights Watch (HRW), en el que alertaban de un aumento de la represión policial contra la población LGTBI en Camerún. El sustento legal de esta persecución es la norma que castiga las relaciones entre personas del mismo sexo con hasta cinco años de prisión, además de cuantiosas multas. Las consecuencias son terribles para las personas LGBTI, forzadas a vivir bajo la amenaza constante de los arrestos y la violencia.

Entre los casos que denunciaba HRW se encuentra la detención de dos mujeres trans el pasado 8 de febrero en la ciudad de Duala, por llevar atuendos femeninos. Fueron acusadas de conducta homosexual, indecencia pública y carecer de documentación en el momento de la detención. Las víctimas se identifican como Shakiro y Patricia, respectivamente. La primera es muy conocida en las redes sociales en Camerún, donde ha publicado vídeos hablando de su identidad de género.

El martes de la semana pasada se dio a conocer la sentencia del caso. El tribunal ha declarado culpables de todos los cargos a ambas mujeres y las condena a cinco años de cárcel y sendas multas de 200.000 francos CFA, el equivalente a unos 304 euros. Se trata de la pena más alta que prevé el código penal del país para los delitos imputados. Los abogados de las acusadas anuncian que presentarán recurso y denuncian que el fallo es «una decisión política» del Gobierno de Camerún, que, como se ha visto también en otros países, azuza la LGTBIfobia social para su propio beneficio político.

El activismo local denuncia, además, los malos tratos sufridos por las detenidas en una cárcel de hombres. Según estas fuentes, Shakiro y Patricia fueron golpeadas, amenazadas de muerte, insultadas y obligadas a firmas declaraciones contra su voluntad. «Los policías les fijaron las manos a la espalda durante treinta minutos y las golpearon con sus botas», afirman, mientras las llamaban «maricones asquerosos». Unos abusos que, por desgracia, son habituales contra las personas sospechosas de comportamiento homosexual o de identidad de género no normativa en el país africano.

La dura realidad de la comunidad LGTBI camerunesa

A finales de 2012, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos expresaba su preocupación por la complicada situación de las personas LGTB en Camerún, uno de los países con una LGTBIfobia social y de Estado más pujante. Y es que cada poco tiempo se producen noticias de detenciones y abusos policiales, algunas de las cuales hemos recogido a lo largo de los últimos años.

En noviembre de 2011 tres hombres fueron condenados a prisión acusados de mantener relaciones homosexuales en un coche (una de las “pruebas” que el juez tuvo en cuenta fue que los acusados habían estado bebiendo Baileys, una bebida poco masculina. Por fortuna este caso fue luego reconsiderado). En octubre de 2011 se condenó a tres años de cárcel a Jean-Claude Roger Mbédé por declararse a otro hombre por SMS, pena que fue confirmada en diciembre de 2012. Lamentablemente, en enero de 2014 Jean-Claude fallecíaabandonado por su familia, por las complicaciones derivadas del maltrato sufrido.

En julio de 2013 se conoció la sentencia a prisión de dos hombres detenidos dos años antes por mantener relaciones homosexuales. También en 2013, fue sentenciado a nueve años de cárcel Cornelius Fonya, acusado de mantener relaciones con un joven de 19 años, en un juicio plagado de irregularidades. Su abogado, Walter Atoh, ha debido huir del país tras ser amenazado de muerte, mientras se dilucida la apelación. Un año después, en junio de 2014, se dio a conocer la historia de una pareja homosexual que se vio obligada a huir de su localidad tras ser ataca por sus vecinos y detenida por la policía.

A finales de 2015, Joshua Mbarga, un activista LGTB, sufrió la invasión de su hogar por unos delincuentes que intentaron matarle tras robarle con total impunidad. Alertada por los vecinos, la Policía intervino hasta que los asaltantes decidieron acusar a Mbarga de pretender mantener relaciones sexuales con uno de ellos. En ese momento la víctima se convirtió en objeto de investigación.

En octubre de 2016, tuvo lugar una redada masiva en un local de ambiente LGTB de Yaundé, con un fuerte dispositivo policial que detuvo a todos los clientes y trabajadores presentes en el local. En diciembre del mismo año, fueron detenidos otros doce hombres por posesión de lubricantes y preservativos, algo considerado por las autoridades como prueba de comportamiento homosexual. A finales de 2017, tres jóvenes fueron detenidos tras caer en una trampa tendida por miembros del ejército, por lo que deberán ser juzgados por un tribunal militar. Y en enero de 2018, el asalto a un local de ambiente homosexual por un grupo de militares se saldaba con muerto y varios heridos graves.

Como explicábamos más arriba, las relaciones homosexuales están penadas con hasta cinco años de cárcel en Camerún, pero según la activista LGTB Alice Nkom solo se puede detener a una persona si se la encuentra en situación de «flagrante delito». Desgraciadamente, tal y como corrobora Human Rights Watch, son cada vez más los casos en los que la policía ignora este requerimiento.

Fuente Dosmanzanas

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Las fuerzas de seguridad de Camerún recrudecen la persecución LGTBIfoba en los últimos meses

Viernes, 30 de abril de 2021

frame-cabecera-facebookOleada de persecución LGTBIfoba en Camerún. La organización pro derechos humanos Human Rights Watch (HRW) ha emitido un informe en el que alerta del recrudecimiento de la represión contra la comunidad LGBTI en el país africano. Desde febrero de este año, HRW ha contabilizado al menos 24 casos de detención arbitraria, amenazas y agresiones de las fuerzas de seguridad a personas sospechosas de comportamiento homosexual o de identidad de género no normativa. Camerún es una de las naciones con una LGTBIfobia social y de Estado más arraigada.

La ONG Human Rights Watch ha redactado su informe sobre la base de entrevistas con grupos locales de apoyo a la comunidad que han aportado abundante documentación sobre los abusos denunciados, y ha llegado a la conclusión de que la represión LGTBIfoba se ha redoblado en los últimos meses. El sustento legal de esta persecución es la norma que castiga las relaciones entre personas del mismo sexo con hasta cinco años de prisión. Una ley que «incrementa el riesgo de las personas LGTB de sufrir maltrato, torturas y agresiones sin consecuencias para los atacantes», según Neela Ghoshal, de HRW.

Las consecuencias son terribles para la comunidad. El pasado 8 de febrero, la policía detuvo en la ciudad de Duala a dos mujeres trans, que fueron acusadas de conducta homosexual, carecer de documentación e indecencia pública. Solo seis días después, seis jóvenes eran arrestados, entre ellos un menor de edad, bajo la acusación de homosexualidad. Tras ser sometidos a malos tratos, fueron liberados ese mismo día.

El 24 de febrero, una redada de la policía a una asociación de prevención y asistencia a personas con VIH se saldó con trece detenidos acusados de homosexualidad. Todos fueron puestos en libertad en los días siguientes, aunque tres de ellos denunciaron agresiones sufridas en la comisaría, así como amenazas, insultos y la obligación de firmar declaraciones que no les permitieron leer. Una mujer trans de 26 años que se contaba entre los arrestados fue forzada a someterse a una prueba de VIH y a un examen anal, una humillante tortura que es práctica habitual en la persecución LGTBIfoba en Camerún y otros países.

La dura realidad de la comunidad LGTBI camerunesa

A finales de 2012, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos expresaba su preocupación por la complicada situación de las personas LGTB en Camerún, uno de los países con una LGTBIfobia social y de Estado más pujante. Y es que cada poco tiempo se producen noticias de detenciones y abusos policiales, algunas de las cuales hemos recogido a lo largo de los últimos años.

En noviembre de 2011 tres hombres fueron condenados a prisión acusados de mantener relaciones homosexuales en un coche (una de las “pruebas” que el juez tuvo en cuenta fue que los acusados habían estado bebiendo Baileys, una bebida poco masculina. Por fortuna este caso fue luego reconsiderado). En octubre de 2011 se condenó a tres años de cárcel a Jean-Claude Roger Mbédé por declararse a otro hombre por SMS, pena que fue confirmada en diciembre de 2012. Lamentablemente, en enero de 2014 Jean-Claude fallecíaabandonado por su familia, por las complicaciones derivadas del maltrato sufrido.

En julio de 2013 se conoció la sentencia a prisión de dos hombres detenidos dos años antes por mantener relaciones homosexuales. También en 2013, fue sentenciado a nueve años de cárcel Cornelius Fonya, acusado de mantener relaciones con un joven de 19 años, en un juicio plagado de irregularidades. Su abogado, Walter Atoh, ha debido huir del país tras ser amenazado de muerte, mientras se dilucida la apelación. Un año después, en junio de 2014, se dio a conocer la historia de una pareja homosexual que se vio obligada a huir de su localidad tras ser ataca por sus vecinos y detenida por la policía.

A finales de 2015, Joshua Mbarga, un activista LGTB, sufrió la invasión de su hogar por unos delincuentes que intentaron matarle tras robarle con total impunidad. Alertada por los vecinos, la Policía intervino hasta que los asaltantes decidieron acusar a Mbarga de pretender mantener relaciones sexuales con uno de ellos. En ese momento la víctima se convirtió en objeto de investigación.

En octubre de 2016, tuvo lugar una redada masiva en un local de ambiente LGTB de Yaundé, con un fuerte dispositivo policial que detuvo a todos los clientes y trabajadores presentes en el local. En diciembre del mismo año, fueron detenidos otros doce hombres por posesión de lubricantes y preservativos, algo considerado por las autoridades como prueba de comportamiento homosexual. A finales de 2017, tres jóvenes fueron detenidos tras caer en una trampa tendida por miembros del ejército, por lo que deberán ser juzgados por un tribunal militar. Y en enero de 2018, el asalto a un local de ambiente homosexual por un grupo de militares se saldaba con muerto y varios heridos graves.

Como explicábamos más arriba, las relaciones homosexuales están penadas con hasta cinco años de cárcel en Camerún, pero según la activista LGTB Alice Nkom solo se puede detener a una persona si se la encuentra en situación de «flagrante delito». Desgraciadamente, tal y como corrobora Human Rights Watch, son cada vez más los casos en los que la policía ignora este requerimiento.

Fuente Dosmanzanas

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Informe de ILGA sobre la homofobia de Estado en 2019: pequeños avances, pero persistencia de importantes amenazas

Miércoles, 27 de marzo de 2019

6919BB9A-4224-48B9-9807-ADA250256088Coincidiendo con la celebración del 40 aniversario de su fundación, ILGA ha reanudado la publicación de su informe sobre la homofobia de Estado, tras un receso de un año. Desde el su último reporte, publicado en mayo de 2017, ILGA celebra que se hayan despenalizado las relaciones sexuales consentidas entre adultos del mismo sexo en tres países: India, Trinidad y Tobago y Angola. También se congratula que desde esa fecha el matrimonio igualitario sea una realidad en Malta, Alemania, Australia y Austria. Sin embargo, alerta de que de los derechos adquiridos no son inamovibles y pueden perderse, como ocurrió en Chad cuando se volvieron a penalizar las relaciones homosexuales en 2017, y que el auge de los populismos conservadores amenaza las conquistas incluso en los países más avanzados en el respeto a los derechos humanos.

Dentro del informe, como es costumbre, ILGA edita un mapa explicativo de la situación legal de las relaciones entre personas del mismo sexo en el mundo. Si en otros años la parte positiva se materializaba en el matrimonio igualitario, este año ILGA ha considerado como límite favorable que la no discriminación basada en la orientación sexual tenga rango constitucional. En el extremo negativo se sitúan los países que criminalizan las relaciones sexuales consentidas entre adultos del mismo sexo, y el límite en aquellos que las castigan con la cadena perpetua e incluso la pena de muerte. Este es el mapa descriptivo (podéis pinchar en él para verlo a mayor tamaño):

ilga_mapa_leyes_sobre_orientacion_sexual_mundo_2019-600x429

DERECHOS Y PROTECCIÓN CONTRA LA DISCRMINACIÓN

Leyes contra la discriminación con base en la orientación sexual

Tan solo en 9 países pertenecientes a la Naciones Unidas se protege constitucionalmente de manera específica contra la discriminación por razón de la orientación sexual:

Bolivia, Ecuador, Fiyi, México, Nepal, Malta, Portugal, Sudáfrica y Suecia.

Sin embargo, a pesar de esa protección constitucional, en Bolivia, Ecuador, Fiyi y Nepal se discrimina a las parejas del mismo sexo al negarles la posibilidad de contraer matrimonio, tal como se permite a las parejas de distinto sexo.

A estos 9 países se añaden otros 43 en los que existe una legislación específica que proporciona una «protección amplia» contra la discriminación con base en la orientación sexual:

Albania, Alemania, Andorra, Angola, Australia, Austria, Bélgica, Bosnia y Herzegovina, Brasil, Bulgaria, Canadá, Chile, Chipre, Colombia, Corea del Sur, Croacia, Ecuador, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Georgia, Holanda, Honduras, Hungría, Irlanda, Islandia, Kosovo, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Mauricio, Mongolia, Noruega, Nueva Zelanda, Perú, Reino Unido, República Checa, Rumania, Serbia, Surinam y Uruguay.

Como en el caso anterior, la protección legal contra la discriminación no implica la plena igualdad de derechos. No solo en la mayoría de estos países también se discrimina a las parejas del mismo sexo, sino que en alguno, como en Mauricio, se compagina esa protección con la penalización de las relaciones homosexuales masculinas, que están castigadas con penas de hasta 5 años de cárcel.

En 73 de los países pertenecientes a Naciones Unidas existen leyes que protegen contra la discriminación en el lugar de trabajo por motivos de orientación sexual, aunque en algunos de ellos las relaciones entre personas del mismo sexo estén castigadas penalmente (es el caso de Botsuana, Kiribati, Mauricio, Samoa, Santa Lucía y la región autónoma de las Islas Cook). En 39 se han promulgado leyes que castigan los actos de incitación al odio, la discriminación o la violencia por motivos de orientación sexual. En otros 42 países se imponen penas más severas por delitos motivados por el odio hacia la orientación sexual de la víctima.

ILGA estima que en 8 países la protección contra la discriminación con base en la orientación sexual es limitada o dispar en su territorio:

Argentina, Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Filipinas, Japón, República Dominicana y Vanuatu.

En otros 55 países no existe ningún tipo de legislación contra la discriminación, pero tampoco se criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo. Entre ellos están gigantes demográficos como China, India, Indonesia y Rusia.

Los derechos de las parejas del mismo sexo: matrimonio y adopción

En cuanto a los derechos de las parejas del mismo sexo, en 26 de los países pertenecientes a las Naciones Unidas existe la igualdad de acceso a la institución del matrimonio:

Alemania, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, Colombia, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Holanda, Irlanda, Islandia, Luxemburgo, Malta, México (en vigor en algunos estados, aunque desde 2010 deben ser reconocidos a nivel nacional), Noruega, Nueva Zelanda, Portugal, Reino Unido (excepto Irlanda del Norte), Sudáfrica, Suecia y Uruguay,

El próximo mes de mayo vencen los plazos establecidos por sus respectivas Cortes Constitucionales para que el matrimonio entre personas del mismo sexo sea legal en Costa Rica y Taiwán.

En otros 16 estados se han establecido distintos tipos legales de unión que reconocen algún tipo de derechos a las parejas del mismo sexo:

Andorra, Chile, Chipre, Colombia, Croacia, Ecuador, Eslovenia, Estonia, Grecia, Hungría, Israel, Italia, Liechtenstein, República Checa, San Marino y Suiza.

En 28 países se permite la adopción en las mismas condiciones que a las parejas de distinto sexo:

Alemania, Andorra, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, Colombia, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Holanda, Irlanda, Islandia, Israel, Luxemburgo, Malta, Noruega, Nueva Zelanda, Portugal, Reino Unido, Sudáfrica, Suecia, Uruguay,

En 3 países más, solo se permite la adopción de los hijos de la pareja:

Eslovenia, Estonia y San Marino.

LA HOMOFOBIA DE ESTADO

Criminalización de las relaciones homosexuales

La penalización de las relaciones sexuales consentidas entre adultos del mismo sexo implica casi siempre a todo el colectivo LGTB. No solamente afecta a gais, lesbianas y bisexuales, sino que también criminaliza a las personas trans, pues en la mayoría de estos países no se reconoce su identidad de género y son considerados legalmente por el sexo asignado al nacer. De esta manera, una mujer trans heterosexual puede ser castigada por mantener relaciones con un varón cis, de la misma manera que un hombre trans heterosexual puede ser denunciado por entablar relaciones sexuales con una mujer cis.

En 73 países y territorios del mundo están penalizadas por la ley las relaciones consentidas entre adultos del mismo sexo. Ocurre en 70 de los países pertenecientes a Naciones Unidas:

Afganistán, Antigua y Barbuda, Arabia Saudí, Argelia, Bangladés, Barbados, Botsuana, Brunei, Burundi, Bután, Camerún, Catar, Chad, Comoras, Dominica, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Eritrea, Etiopía, Gambia, Ghana, Granada, Guinea, Guyana, Irak, Irán, Islas Salomón, Jamaica, Kenia, Kiribati, Kuwait, Líbano, Liberia, Libia, Malasia, Malawi, Maldivas, Marruecos, Mauricio, Mauritania, Myanmar, Namibia, Nigeria, Omán, Papúa Nueva Guinea, Paquistán, Samoa, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Senegal, Sierra Leona, Singapur, Siria, Somalia, Sri Lanka, Suazilandia, Sudán, Sudán del Sur, Tanzania, Togo, Tonga, Túnez, Turkmenistán, Tuvalu, Uganda, Uzbekistán, Yemen, Zambia y Zimbabue.

En las legislaciones de Egipto e Irak no aparecen específicamente penalizadas las relaciones homosexuales, pero lo están de facto, al imputarse delitos contra la decencia o el escándalo público. En Irak, además, tribunales populares castigan este tipo de relaciones al aplicar la sharía o ley islámica.

A esta lista hay que añadir otros 3 territorios:

Indonesia, donde la penalización de las relaciones sexuales rige en las regiones de Aceh y Sumatra Meridional; las Islas Cook, una región autónoma de Nueva Zelanda; y la franja de Gaza gobernada por la autoridad palestina, donde están vigentes las leyes heredadas del pasado colonial británico y existe la amenaza de adaptación de las leyes a la sharía.

En todos estos 73 países y territorios están castigadas las relaciones homosexuales entre varones, en 44 de ellos también están castigadas las relaciones lésbicas.

Cadena perpetua en 5 países y pena de muerte en otros 11

De entre esta lamentablemente larga lista de países, el extremo de la intolerancia y el fanatismo lo ocupan aquellos que penan las relaciones homosexuales con las sanciones de mayor gravedad.

En 5 países se castigan con la cadena perpetua:

Barbados, Guyana, Tanzania, Uganda y Zambia.

Las legislaciones de 11 países establecen incluso la pena de muerte. En 6 de ellos, se tienen datos contrastados de su aplicación:

Arabia Saudí, Irán, Sudán y Yemen. En Nigeria y Somalia, en las provincias donde se aplica la sharía.

En otros cinco no se tiene constacia de su aplicación, pero la legislación vigente contempla la posibilidad:

Afganistán, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Mauritania y Paquistán.

Respecto al informe de 2017, han desparecido las referencias a Siria e Irak, donde se implementaba actores no formalmente estatales como el Estado Islámico.

Restricciones a la libertad de expresión y la actuación de ONG

Aparte de la criminalización de las relaciones homosexuales, en 32 Estados existen leyes que restringen la libertad de expresión en cuestiones de orientación sexual e identidad de género:

Afganistán, Arabia Saudí, Argelia, Bielorrusia, Camerún, Catar, China, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Irán, Jordania, Kenia, Kuwait, Líbano, Libia, Lituania, Malasia, Marruecos, Nigeria, Omán, Paquistán, Paraguay, Rusia, Singapur, Siria, Somalia, Tanzania, Togo, Túnez, Uganda y Yemen.

En Europa, aparte de Rusia, Lituania y Bielorrusia, ha habido intentos de aprobación de leyes contra la «propaganda homosexual» (que prohíben informar positivamente de las relaciones entre personas del mismo sexo) en Armenia y Letonia. En Hungría se han prohibido por decretos los estudios de género en las universidades. Por su parte, en los Estados Unidos de América, siete estados (que representan el 17,4 % del total) han promulgado leyes locales que también se han definido como contrarias a la «propaganda homosexual» en el ámbito educativo.

En 41 países se ha constatado que se plantean barreras para la formación, el establecimiento o el registro de ONG relacionadas con la orientación sexual:

Afganistán, Arabia Saudí, Argelia, Bahréin, Bangladés, Bielorrusia, Burkina Faso, Burundi, Camerún, Catar, China, Congo, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Fiyi, Irán, Jordania, Kazajistán, Kirguizistán, Kuwait, Líbano, Libia, Malasia, Malawi, Mali, Marruecos, Mauritania, Nigeria, Omán, Rusia, Senegal, Singapur, Siria, Somalia, Sudán, Tanzania, Uganda, Yemen y Zambia.

Según declaraban Ruth Baldacchino y Helen Kennedy, cosecretarias generales de ILGA, «esto no son solo cifras, sino leyes que realmente impactan la vida diaria de las personas de diversas orientaciones sexuales en todo el mundo. Las leyes positivas marcan la diferencia: pueden contribuir a cambiar las actitudes del público y, concretamente, dicen a la gente que son igualmente dignas de derechos».

Puedes descargar el informe completo de ILGA en inglés sobre Homofobia de Estado (536 páginas) en este enlace.

 Fuente ILGA, vía Dosmanzanas

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Las lesbianas siguen siendo acusadas de brujas y sometidas a violaciones correctivas en Camerún

Martes, 9 de octubre de 2018

frame-cabecera-facebookDiferentes asociaciones denuncian que las lesbianas siguen siendo acusadas de brujas o estar poseídas por el demonio, además de ser torturadas y sometidas a violaciones correctivas en Camerún.

Alrededor de una docena de mujeres, algunas de ellas adolescentes, son arrestadas como sospechosas de ser lesbianas en el mes de mayo en Camerún. Tras ser sometidas a intensivos interrogatorios y ser torturadas, también se les aplican violaciones correctivas en grupo con el objetivo de «curar» su homosexualidad, según revela un informe de Thomson Reuters Foundation, denunciando de esta manera hasta qué punto sufren y son perseguidas las lesbianas en un país en el que además son consideradas brujas o poseídas por un demonio.

«No vi a las chicas como todos los demás, pensé un mal espíritu me había invadido (…). De manera que empecé a rezar para que se fuera», confiesa una refugiada que actualmente vive en Francia, Viviane, pero que cuando tenía 14 años de edad y vivía en Yaundé, quien pensó realmente que había sido embrujada cuando se sintió atraída sexualmente por otras personas de su mismo sexo. Tras comprobar que las oraciones no sirven de nada, termina aceptando su orientación sexual y comienza a salir con otra chica. Una vez es descubierta por su familia le dan una paliza y le obligan a ver al «médico brujo» local de su aldea que le obliga a beber sangre y le introduce chili picante por el ano con la intención de «purificarle». Asimismo, con el objetivo de «salvar el nombre de la familia», le obligan a casarse con un pastor de la iglesia más de treinta años mayor que ella, quien la encadena a una pared y la viola brutalmente a los 18 años de edad. «Para ellos, yo era como un collar que vendían», afirma Viviane, explicando que no le habría servido de nada denunciar la violación al tratarse de un pastor, quien «es como un Dios» en Camerún: «Dios no puede violar. Y si lo acusas de violación, eres el demonio».

Las detenciones de personas sospechosas de ser homosexuales son habituales en algunos países africanos, como también lo son las violaciones correctivas, particularmente en Camerún, donde no solo es ilegal ser homosexual, sino que es uno de la media docena de países en los que se castiga con la muerte. Irónicamente, la brujería también es una práctica ilegal, pero parece ser menos dañina para las autoridades, que no interceden para evitar que se apliquen estas violaciones correctivas, siempre que sea para «curar» la homosexualidad.

Según un informe de 2017 de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA), 33 países africanos, de un total de 54, criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo. Solo en Camerún, el año pasado se registraron casi 600 agresiones de carácter homofóbico, según Humanity First Camerún, siendo violadas una de cada cinco lesbianas, así como uno de cada diez gays. Datos que podrían ser mucho peores dado que muchas agresiones ni siquiera son denunciadas.

«La situación en Camerún para las lesbianas y cualquiera que no se identifique como heterosexual es extremadamente grave. Las relaciones entre personas del mismo sexo están en contra de la ley y son socialmente inaceptables, y las personas que son, o se cree que son, lesbianas o homosexuales suelen ser objeto de ataques de vigilantes, palizas y formas de tortura. Está creciendo una valiente oposición a la supuesta visión «tradicional» de la orientación sexual, pero los activistas en el país tienen que ponerse en circunstancias extremadamente peligrosas, enfrentándose a la intimidación, violencia, amenazas e incluso la muerte, por su trabajo en la defensa de los derechos LGBTI», declara Balkissa Ide Siddo, de Amnistía Internacional en África central.

La dura realidad camerunesa para las personas LGTB

El último suceso homófobo del que tuvimos noticia, fue en enero pasado cuando un grupo de militares cameruneses asaltó brutalmente un local de ambiente homosexual en la localidad de Gaorua. El asalto se saldó con un muerto, tres heridos graves —uno de los cuales ha perdido un ojo— y un número no determinado de heridos leves. No se ha abierto ninguna investigación al respecto, ni se han presentado denuncias, por lo que los asaltantes quedarán impunes de sus crímenes.

A finales de 2012, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos expresaba su preocupación por la situación de las personas LGTB en Camerún, realmente complicada. Y es que cada poco tiempo se producen noticias de detenciones, algunas de las cuales hemos recogido a lo largo de los últimos años.

En febrero de 2012 informamos de la detención de al menos tres mujeres lesbianas. Poco antes, en enero de 2012, eran cuatro hombres los detenidos. En noviembre de 2011 tres hombres fueron condenados a cinco años de cárcel acusados de mantener relaciones homosexuales en un coche (una de las pruebas que el juez tuvo en cuenta fue que los acusados hubieran estado bebiendo Baileys, un licor considerado típicamente femenino. Por fortuna este caso fue luego reconsiderado). En octubre de 2011 se condenó a tres años de cárcel a Jean-Claude Roger Mbédé por declararse a otro hombre por SMS, pena que fue confirmada en diciembre de 2012. Lamentablemente, en enero de 2014 Jean-Claude fallecíaabandonado por su familia, por las complicaciones derivadas del maltrato sufrido.

En abril de 2011 se detuvo a otros tres jóvenes acusados de homosexualidad. En marzo de 2011 un nuevo detenido fue condenado a 36 meses de cárcel, motivo por el cual Amnistía Internacional llevó a cabo una acción. En octubre de 2010 dos jóvenes sufrían una detención y un trato degradante por parte de la Policía. En mayo de 2010 dos detenidos fueron luego condenados a cinco meses de cárcel. En marzo de 2010 otra detención se mezcló con un intento de extorsión por parte de la Policía a un ciudadano australiano. En diciembre de 2009 un joven fue finalmente liberado tras permanecer varios días en prisión en condiciones miserables.

En julio de 2013, se conoció la sentencia a prisión de dos hombres detenidos dos años antes por mantener relaciones homosexuales. También en 2013, fue sentenciado a nueve años de cárcel Cornelius Fonya, acusado de mantener relaciones con un joven de 19 años, en un juicio plagado de irregularidades. Su abogado, Walter Atoh, ha debido huir del país tras ser amenazado de muerte, mientras se dilucida la apelación. Más recientemente, en junio de 2014, se dio a conocer la historia de una pareja homosexual que se vio obligada a huir de su localidad tras ser ataca por sus vecinos y detenida por la policía.

A finales de 2015, Joshua Mbarga, un activista LGTB, sufrió la invasión de su hogar por unos delincuentes que intentaron matarle tras robarle con total impunidad. Alertada por los vecinos, la Policía intervino hasta que los asaltantes decidieron acusar a Mbarga de pretender mantener relaciones sexuales con uno de ellos. En ese momento la víctima se convirtió en objeto de investigación. En octubre de este 2016, tuvo lugar una redada masiva en un local de ambiente LGTB de Yaoundé, con un fuerte dispositivo policial que detuvo a todos los clientes y trabajadores presentes en el local. En diciembre del mismo año, fueron detenidos otros doce hombres por posesión de lubricantes y preservativos, algo considerado por las autoridades como prueba de comportamiento homosexual.  A finales de 2017, tres jóvenes fueron detenidos tras caer en una trampa tendida por miembros del ejército, por lo que deberán ser juzgados por un tribunal militar.

Uno de los sucesos más terribles tuvo lugar en julio de 2013, cuando fue brutalmente torturado y asesinado en su domicilio el activista LGTB Eric Ohena Lembembe, conocido por su labor en apoyo a los enfermos de sida y por sus continuas denuncias de las leyes homófobas del gobierno de Camerún y su pasividad ante la violencia desatada contra la población LGTB.

Y estos son solo los casos que trascienden a los medios internacionales. Según Human Rights Watch, al menos 28 personas han sido detenidas por delitos relacionados con la homosexualidad en los últimos tres años.

Además de todos estos episodios de homofobia,  también nos hemos hecho eco de la serie de vídeos “Homosexuales en Camerún: gentes como tú y yo”, breves reportajes que recogen testimonios de personas LGTB perseguidas por su orientación sexual en el país africano.

En Camerún, como citábamos anteriormente, las relaciones homosexuales están penadas con hasta cinco años de cárcel, pero según la activista LGTB Alice Nkom solo se puede detener a una persona si se la encuentra en situación de “flagrante delito”. Desgraciadamente, tal y como corrobora Human Rights Watch, son cada vez más los casos en los que la Policía ignora este requerimiento. Hace ahora cuatro años las autoridades políticas de Camerún rehusaron de hecho seguir las recomendaciones del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas de despenalizar la homosexualidad y actuar contra la violencia homofóbica.

Fuente Universogay/Dosmanzanas/Cristianos Gays

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La policía de Camerún arresta a 25 personas sospechosas de ser homosexuales

Martes, 22 de mayo de 2018

frame-cabecera-facebookEn una redada a un club de copas y una sala de cine gay de Yaoundé, la policía arresta a 25 hombres sospechosos de ser homosexuales, de los que libera a 2 de ellos, dejando a los otros 23 bajo custodia, que son liberados tras una campaña de presión de varios grupos de derechos LGBT. La homosexualidad no es legal en Camerún.  

En la madrugada del sábado, 12 de mayo, la policía desarrolla dos redadas deteniendo a 25 personas sospechosas de ser homosexuales, la primera se produce en un club nocturno llamado Le Mistral y la segunda en una sala de cine en Yaoundé. Las fuerzas de la autoridad de Camerún deciden irrumpir en el club de nocturno tras encontrar varias personas en solicitando el acceso que les niegan por encontrarse ya cerrado, la policía rompe las puertas y arresta a siete personas en su interior, incluidos un bailarín, un camarero y un guardia de seguridad. A continuación irrumpen en una sala de cine gay cercana, deteniendo a dieciocho personas más.

«Personalmente, no juzgo a nadie y no condeno a nadie sobre la base de su orientación sexual», asegura Pargait Nana, comandante de la policía, recordando que «Camerún tiene leyes para hacer cumplir», explicando que los acusados son detenidos por no tener una tarjeta de identidad nacional, estar en posesión de narcóticos y ser homosexuales. Familiares de los detenidos se personan en las dependencias de la policía reclamando su puesta en libertad, pero los oficiales de policía les responde que son homosexuales y merecen lo que les está pasando.

«A pesar de las amenazas de la policía, mantuvimos la calma. Fuimos brutalizados y luego fuimos liberados», declara uno de los los 25 detenidos, explicando que son interrogados a lo largo de toda la noche, negándoseles comida y bebida durante todo el proceso. Tras liberar a dos de ellos, los otros veintitrés quedan en custodia durante dos días, a la espera de que testificaran ante el juez al siguiente lunes, 14 de mayo, siendo finalmente liberados tras una campaña de presión de varios grupos de derechos LGBT.

Las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo se pueden castigar con penas de prisión de hasta 5 años en Camerún. Según Michel Yogue, abogado que suele ayudar en la defensa de las personas acusadas de homosexualidad, rara vez se atrapa a alguien manteniendo relaciones sexuales, pero a menudo son arrestadas en función de estereotipos como el vestuario, sus hábitos, sus gestos o incluso su trabajo. Los peluqueros suelen ser acosados por las autoridades mientras que un juez llega a condenar a una persona por consumir Baileys, que considera una bebida habitual femenina. Simplemente tener amigos homosexuales y apoyarles puede llevarte a la cárcel, según defiende Eric Sama cuando solicita asilo en los Estados Unidos negando ser homosexual, lo que no le impide ser perseguido de la misma manera por defender los derechos LGBT en Camerún.

«No queremos homosexuales en nuestra comunidad» es el mensaje que junto con un ladrillo le lanzan a través de una ventana de su domicilio, siendo agredido por un grupo antigay, siendo retenida su madre durante dos días y emitiéndose una orden de arresto contra él después de publicar un mensaje defendiendo los derechos de los homosexuales en un publicación universitaria. A pesar de todo, el Tribunal de Apelaciones de los Estados Unidos para el Circuito 11 le niega finalmente el asilo al considerar de que no está en peligro si regresa a su país. Lo cierto es que la policía no llega a arrestarle al estar en el hospital recuperándose de la agresión cuando es extendida la orden de detención, además de tener en cuenta un informe del Departamento de Estado de 2015 según el que se afirma que «las condiciones en Camerún están mejorando para las personas homosexuales» al haber «disminuido drásticamente» las detenciones contra los miembros del colectivo LGBT.

La dura realidad camerunesa para las personas LGTB

El último suceso homófobo del que tuvimos noticia, fue en enero pasado cuando un grupo de militares cameruneses asaltó brutalmente un local de ambiente homosexual en la localidad de Gaorua. El asalto se saldó con un muerto, tres heridos graves —uno de los cuales ha perdido un ojo— y un número no determinado de heridos leves. No se ha abierto ninguna investigación al respecto, ni se han presentado denuncias, por lo que los asaltantes quedarán impunes de sus crímenes.

A finales de 2012, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos expresaba su preocupación por la situación de las personas LGTB en Camerún, realmente complicada. Y es que cada poco tiempo se producen noticias de detenciones, algunas de las cuales hemos recogido a lo largo de los últimos años.

En febrero de 2012 informamos de la detención de al menos tres mujeres lesbianas. Poco antes, en enero de 2012, eran cuatro hombres los detenidos. En noviembre de 2011 tres hombres fueron condenados a cinco años de cárcel acusados de mantener relaciones homosexuales en un coche (una de las pruebas que el juez tuvo en cuenta fue que los acusados hubieran estado bebiendo Baileys, un licor considerado típicamente femenino. Por fortuna este caso fue luego reconsiderado). En octubre de 2011 se condenó a tres años de cárcel a Jean-Claude Roger Mbédé por declararse a otro hombre por SMS, pena que fue confirmada en diciembre de 2012. Lamentablemente, en enero de 2014 Jean-Claude fallecíaabandonado por su familia, por las complicaciones derivadas del maltrato sufrido.

En abril de 2011 se detuvo a otros tres jóvenes acusados de homosexualidad. En marzo de 2011 un nuevo detenido fue condenado a 36 meses de cárcel, motivo por el cual Amnistía Internacional llevó a cabo una acción. En octubre de 2010 dos jóvenes sufrían una detención y un trato degradante por parte de la Policía. En mayo de 2010 dos detenidos fueron luego condenados a cinco meses de cárcel. En marzo de 2010 otra detención se mezcló con un intento de extorsión por parte de la Policía a un ciudadano australiano. En diciembre de 2009 un joven fue finalmente liberado tras permanecer varios días en prisión en condiciones miserables.

En julio de 2013, se conoció la sentencia a prisión de dos hombres detenidos dos años antes por mantener relaciones homosexuales. También en 2013, fue sentenciado a nueve años de cárcel Cornelius Fonya, acusado de mantener relaciones con un joven de 19 años, en un juicio plagado de irregularidades. Su abogado, Walter Atoh, ha debido huir del país tras ser amenazado de muerte, mientras se dilucida la apelación. Más recientemente, en junio de 2014, se dio a conocer la historia de una pareja homosexual que se vio obligada a huir de su localidad tras ser ataca por sus vecinos y detenida por la policía.

A finales de 2015, Joshua Mbarga, un activista LGTB, sufrió la invasión de su hogar por unos delincuentes que intentaron matarle tras robarle con total impunidad. Alertada por los vecinos, la Policía intervino hasta que los asaltantes decidieron acusar a Mbarga de pretender mantener relaciones sexuales con uno de ellos. En ese momento la víctima se convirtió en objeto de investigación. En octubre de este 2016, tuvo lugar una redada masiva en un local de ambiente LGTB de Yaoundé, con un fuerte dispositivo policial que detuvo a todos los clientes y trabajadores presentes en el local. En diciembre del mismo año, fueron detenidos otros doce hombres por posesión de lubricantes y preservativos, algo considerado por las autoridades como prueba de comportamiento homosexual.  A finales de 2017, tres jóvenes fueron detenidos tras caer en una trampa tendida por miembros del ejército, por lo que deberán ser juzgados por un tribunal militar.

Uno de los sucesos más terribles tuvo lugar en julio de 2013, cuando fue brutalmente torturado y asesinado en su domicilio el activista LGTB Eric Ohena Lembembe, conocido por su labor en apoyo a los enfermos de sida y por sus continuas denuncias de las leyes homófobas del gobierno de Camerún y su pasividad ante la violencia desatada contra la población LGTB.

Y estos son solo los casos que trascienden a los medios internacionales. Según Human Rights Watch, al menos 28 personas han sido detenidas por delitos relacionados con la homosexualidad en los últimos tres años.

Además de todos estos episodios de homofobia,  también nos hemos hecho eco de la serie de vídeos “Homosexuales en Camerún: gentes como tú y yo”, breves reportajes que recogen testimonios de personas LGTB perseguidas por su orientación sexual en el país africano.

En Camerún, como citábamos anteriormente, las relaciones homosexuales están penadas con hasta cinco años de cárcel, pero según la activista LGTB Alice Nkom solo se puede detener a una persona si se la encuentra en situación de “flagrante delito”. Desgraciadamente, tal y como corrobora Human Rights Watch, son cada vez más los casos en los que la Policía ignora este requerimiento. Hace ahora cuatro años las autoridades políticas de Camerún rehusaron de hecho seguir las recomendaciones del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas de despenalizar la homosexualidad y actuar contra la violencia homofóbica.

Fuente Universogay/Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Los activistas LGTB denuncian que las relaciones homosexuales están penalizadas en el 70 % de los países de la Commonwealth

Miércoles, 25 de abril de 2018

2018-04-12_6_757721Ampliamos la noticia que ayer mismo publicábamos… Con ocasión de la reunión en Londres de los jefes de Gobierno de los 53 países que componen la Commonwealth (o Mancomunidad de Naciones), los defensores de los derechos LGTB han reclamado que se tomen medidas para que se despenalicen las relaciones homosexuales en todos esos territorios. En 36 de esos países, la homosexualidad está castigada con penas de cárcel que pueden llegar hasta la cadena perpetua, en su mayor parte como herencia de la legislación vigente en el entonces Imperio Británico del que formaban parte. La primera ministra británica, Theresa May, ha calificado de «equivocada» esta penalización histórica, y ha solicitado a los representantes de los países miembros de la Mancomunidad de Naciones la derogación de las leyes discriminatorias.

Durante la semana del 16 al 22 de abril, se ha celebrado en Londres la reunión bienal de los jefes de Gobierno de la Mancomunidad de Naciones (también conocida por Commonwealth). Aprovechando la ocasión, los activistas que defienden los derechos LGTB han organizado manifestaciones en protesta por las legislaciones que condenan las relaciones homosexuales en 36 de los 53 países integrantes.

peter-tatchell-300x155Peter Tatchell, uno de los organizadores de las protestas, resumía así la situación: «La Commonwealth es un bastión de la homofobia. El 70 % de los estados miembros tienen leyes homófobas y no protegen a las personas LGTB contra la discriminación y los crímenes de odio. La cumbre bienal de la Commonwealth se ha negado durante décadas a debatir, y mucho menos apoyar, la igualdad LGTB. Este año no es diferente. Una vez más, los derechos LGTB han sido excluidos de la agenda de los mandatarios». El activista reclamaba que los jefes de Gobierno de la Mancomunidad «pongan fin a la persecución de más de cien millones de ciudadanos LGTB sancionada por el Estado».

theresa-may-300x155Aunque, efectivamente, ningún debate sobre los derechos LGTB estaba programado, la primera ministra británica sí quiso hacer alguna referencia al respecto en su discurso de apertura de la cumbre del pasado día 17 de abril. Ante los jefes de Gobierno de los 53 países miembros de la Commonwealth, Theresa May condenó con contundencia las leyes que castigan las relaciones homosexuales, reconociendo la responsabilidad de la herencia británica. Según la mandataria, «a lo largo de todo el mundo, leyes discriminadoras creadas hace muchos años continúan afectando a la vida de mucha gente, al criminalizar las relaciones entre personas del mismo sexo, o no protegiendo a mujeres y niñas. Soy muy consciente de que, a menudo, esas leyes fueron implementadas por mi propio país. Estaban equivocadas entonces y están equivocadas ahora».

May se felicitaba porque los tres últimos países en despenalizar las relaciones homosexuales sean miembros de la Commonwealth, pero también estimaba que «aún queda mucho por hacer. Nadie debería enfrentarse a persecución o discriminación por quién es o a quién ama. Y el Reino Unido está dispuesto a apoyar a cualquier miembro de la Commonwealth que desee reformar la legislación obsoleta que hace posible tal discriminación». Efectivamente, desde la última cumbre celebrada en Malta en 2015, las relaciones homosexuales se han despenalizado en Belice, Nauru y las Seychelles. La primera ministra no ha incluido a Trinidad y Tobago, cuya Corte Suprema ha declarado recientemente inconstitucionales las leyes que castigan la homosexualidad, pues el dictámen no será firme hasta dentro de tres meses.

boris-johnson-300x155También ha efectuado declaraciones sobre este asunto el ministro de Asuntos Exteriores británico, Boris Johnson, que quiso dar repuesta a las reclamaciones efectuadas por el saltador olímpico Tom Daley tras conseguir la medalla de oro en los campeonatos de la Commonwealth celebrados este mes. Daley había expresado su deseo de que todas las personas LGTB de los países miembros pudieran vivir abiertamente su orientación sexual o identidad de género. En una entrevista radiofónica, Johnson se comprometió a utilizar su influencia para tratar de que cambiaran las actitudes entre los distintos mandatarios, si bien, aclaraba, «no pretendo que esas actitudes vayan a cambiar de un día para otro». Sin embargo, hizo alusión a un reciente encuentro con un jefe de Gobierno de un país de la Commonwealth, que no quiso concretar, en el que, según sus palabras «me tomé el asunto con absoluta pasión», prometiendo que habría más noticas próximamente. El ministro quiso remarcar que «el Reino Unido defiende sus valores en la Commonwealth, y en todos los foros defendemos los derechos LGTB y enarbolamos su bandera en todas nuestras embajadas».

Los críticos, sin embargo, alegan que, cuando hay intereses comerciales o estratégicos de por medio, los derechos LGTB quedan automáticamente al margen. Sería deseable que se implementaran medidas diplomáticas y políticas útiles, y que no quedara todo en discursos de buenas intenciones y reivindicaciones puramente simbólicas.

La penalización de las relaciones homosexuales en los países de la Commonwealth y las excolonias británicas

Del total de 53 países miembros actuales de la Commonwealth, en 36 se penalizan las relaciones homosexuales con penas de cárcel, en la mayoría de ellos como herencia de la legislación británica. La duración de las penas oscila entre varios meses y la cadena perpetua. En algunos de los países, las leyes penalizadoras se han agravado por la adaptación de sus códigos penales a la doctrina islámica, llegando incluso a implementarse la pena de muerte:

  • Antigua y Barbuda
  • Bangladés
  • Barbados
  • Botsuana
  • Brunéi
  • Camerún
  • Dominica
  • Gambia
  • Ghana
  • Granada
  • Guyana
  • India
  • Jamaica
  • Kenia
  • Kiribati
  • Malaui
  • Malasia
  • Mauricio
  • Namibia
  • Nigeria (castigadas hasta con la pena de muerte en los territorios donde se aplica la sharía o ley islámica)
  • Pakistán (la sharía o ley islámica permite la pena de muerte, pero no hay noticias de que se esté aplicando)
  • Papúa Nueva Guinea
  • Islas Salomón
  • Samoa
  • San Cristóbal y Nieves
  • San Vicente y las Granadinas
  • Santa Lucía
  • Sierra Leona
  • Singapur
  • Sri Lanka
  • Suazilandia
  • Tanzania
  • Tonga
  • Tuvalu
  • Uganda
  • Zambia

En los otros 17 países se han derogado las leyes penalizadoras (entre paréntesis, la fecha de la despenalización):

  • Australia (en 1997 se despenalizó en el último territorio, Tasmania)
  • Bahamas (1991)
  • Belice (2016)
  • Canadá (1969)
  • Chipre (1998, en 2014 en la República Turca del Norte de Chipre)
  • Fiyi (2010)
  • Lesoto (2012)
  • Malta (1973)
  • Mozambique (2015)
  • Nauru (2016)
  • Nueva Zelanda (1986, en 2007 en la provincia autónoma de Tokelau).
  • Reino Unido (en 1967 en Gales, en 1980 en Inglaterra, en 1982 en Escocia y en 1983 en Irlanda del Norte. En 2001 se despenalizó en los últimos territorios: Islas Pitcairn; Santa Elena, Ascensión y Tristán de Acuña)
  • Ruanda (1980)
  • Seychelles (2016)
  • Sudáfrica (1998)
  • Trinidad y Tobago (2018, pendiente de firmeza de la resolución de la Corte Suprema)
  • Vanuatu (2007)

Este es el mapa de los países de la Mancomunidad de Naciones según su legislación sobre las relaciones homosexuales (pinchad en él para verlo a mayor tamaño):

las-relaciones-homosexuales-en-los-paises-de-la-commonwealth-768x377

Pero la herencia de la legislación homófoba británica también ha dejado huella en otros países cuyos territorios, total o parcialmente, pertenecieron en su día al Imperio Británico y no forman parte de la Mancomunidad de Naciones. También en este caso, en algunos de ellos la penalización de las relaciones homosexuales se ha visto agravada por la adaptación de sus códigos penales a las leyes islámicas, hasta incluso implementar la pena de muerte:

  • Bután
  • Catar (la sharía o ley islámica permite la pena de muerte, pero no hay noticias de que se esté aplicando)
  • Egipto (las leyes no castigan explícitamente las relaciones homosexuales, pero son frencuentes las detenciones de personas LGTB utilizando la legislación contra la indecencia)
  • Emiratos Árabes Unidos (la sharía o ley islámica permite la pena de muerte, pero no hay noticias de que se esté aplicando)
  • Irak (castigadas hasta con la pena de muerte en los territorios donde se aplica la sharía o ley islámica por parte de tribunales locales o actores no formalmente estatales)
  • Islas Cook (territorio asociado a Nueva Zelanda)
  • Kuwait
  • Maldivas
  • Myanmar
  • Omán
  • Palestina/Franja de Gaza
  • Somalia (castigadas hasta con la pena de muerte en los territorios donde se aplica la sharía o ley islámica)
  • Sudán (castigadas hasta con la pena de muerte)
  • Sudán del Sur
  • Yemen (castigadas hasta con la pena de muerte)
  • Zimbabue

La homosexualidad no está penada tan solo en cinco países cuyos territorios han formado parte de colonias británicas y no pertenecen a la Commonwealth (entre paréntesis el año de despenalización):

  • Baréin (1976)
  • Irlanda (1993)
  • Israel (1988)
  • Jordania (1951)
  • Nepal (2007)

Fuente Dosmanzanas

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Un muerto y varios heridos graves tras el asalto a un local de ambiente homosexual en Camerún por un grupo de militares

Martes, 23 de enero de 2018

frame-cabecera-facebookUn grupo de militares cameruneses ha asaltado brutalmente un local de ambiente homosexual en la localidad de Gaorua. El asalto se ha saldado con un muerto, tres heridos graves —uno de los cuales ha perdido un ojo— y un número no determinado de heridos leves. No se ha abierto ninguna investigación al respecto, ni se han presentado denuncias, por lo que los asaltantes quedarán impunes de sus crímenes.

Según la narración de los activistas LGTB de Camerún, los hechos se produjeron el pasado 9 de enero a las 8 de la tarde en Gaorua, una localidad del norte del país, cuya población es de mayoría musulmana. Un miembro del Batallón de Intervención Rápida mantuvo un altercado en la zona donde se encuentra «Le Populaire», un conocido local de ambiente homosexual, en el que perdió su teléfono móvil. Él sospechó que había sido víctima de un robo, y así se lo comunicó a sus compañeros de milicia, que decidieron acudir a «Le Populaire» en busca de venganza.

Nada más entrar, comenzaron a golpear a todos quienes se cruzaban en su camino, hasta que se fijaron en una de las mesas que estaba ocupada por cuatro clientes, que inmediatamente se convirtió en su objetivo. Procedieron a atacarles de manera brutal, hiriendo a los cuatro de gravedad. Poco después, abandonaron el local.

Los cuatro heridos fueron conducidos a un hospital cercano para ser atendidos. Uno de ellos, desgraciadamente, falleció por las heridas recibidas mientras esperaba en una camilla en uno de los pasillos. Otro de los supervivientes perdió un ojo en el ataque, mientras que los otros dos permanecían en cuidados intensivos.

Aunque los activistas LGTB comunicaron los hechos a la Comisión Nacional de Derechos Humanos y Libertades, no se ha iniciado ninguna investigación ni ningún procedimiento legal contra los soldados. Las familias de las víctimas tampoco han querido presentar denuncia alguna. La madre del fallecido ha afirmado que su hijo ha muerto únicamente por la voluntad de Alá. El brutal asesinato y la violencia contra las personas LGTB quedarán una vez más impunes.

Fotografías del fallecido y de los heridos en el centro hospitalario, en las que se puede constatar el brutal ensañamiento del ataque, han sido difundidas por el grupo Solidaridad Juvenil de Garoua. Dada la extrema crueldad de las imágenes, hemos preferido no publicarlas directamente, aunque son accesibles en la página que se enlaza en la entradilla.

La dura realidad camerunesa para las personas LGTB

A finales de 2012, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos expresaba su preocupación por la situación de las personas LGTB en Camerún, realmente complicada. Y es que cada poco tiempo se producen noticias de detenciones, algunas de las cuales hemos recogido a lo largo de los últimos años.

En febrero de 2012 informamos de la detención de al menos tres mujeres lesbianas. Poco antes, en enero de 2012, eran cuatro hombres los detenidos. En noviembre de 2011 tres hombres fueron condenados a cinco años de cárcel acusados de mantener relaciones homosexuales en un coche (una de las pruebas que el juez tuvo en cuenta fue que los acusados hubieran estado bebiendo Baileys, un licor considerado típicamente femenino. Por fortuna este caso fue luego reconsiderado). En octubre de 2011 se condenó a tres años de cárcel a Jean-Claude Roger Mbédé por declararse a otro hombre por SMS, pena que fue confirmada en diciembre de 2012. Lamentablemente, en enero de 2014 Jean-Claude fallecíaabandonado por su familia, por las complicaciones derivadas del maltrato sufrido.

En abril de 2011 se detuvo a otros tres jóvenes acusados de homosexualidad. En marzo de 2011 un nuevo detenido fue condenado a 36 meses de cárcel, motivo por el cual Amnistía Internacional llevó a cabo una acción. En octubre de 2010 dos jóvenes sufrían una detención y un trato degradante por parte de la Policía. En mayo de 2010 dos detenidos fueron luego condenados a cinco meses de cárcel. En marzo de 2010 otra detención se mezcló con un intento de extorsión por parte de la Policía a un ciudadano australiano. En diciembre de 2009 un joven fue finalmente liberado tras permanecer varios días en prisión en condiciones miserables.

En julio de 2013, se conoció la sentencia a prisión de dos hombres detenidos dos años antes por mantener relaciones homosexuales. También en 2013, fue sentenciado a nueve años de cárcel Cornelius Fonya, acusado de mantener relaciones con un joven de 19 años, en un juicio plagado de irregularidades. Su abogado, Walter Atoh, ha debido huir del país tras ser amenazado de muerte, mientras se dilucida la apelación. Más recientemente, en junio de 2014, se dio a conocer la historia de una pareja homosexual que se vio obligada a huir de su localidad tras ser ataca por sus vecinos y detenida por la policía.

A finales de 2015, Joshua Mbarga, un activista LGTB, sufrió la invasión de su hogar por unos delincuentes que intentaron matarle tras robarle con total impunidad. Alertada por los vecinos, la Policía intervino hasta que los asaltantes decidieron acusar a Mbarga de pretender mantener relaciones sexuales con uno de ellos. En ese momento la víctima se convirtió en objeto de investigación. En octubre de este 2016, tuvo lugar una redada masiva en un local de ambiente LGTB de Yaoundé, con un fuerte dispositivo policial que detuvo a todos los clientes y trabajadores presentes en el local. En diciembre del mismo año, fueron detenidos otros doce hombres por posesión de lubricantes y preservativos, algo considerado por las autoridades como prueba de comportamiento homosexual.  A finales de 2017, tres jóvenes fueron detenidos tras caer en una trampa tendida por miembros del ejército, por lo que deberán ser juzgados por un tribunal militar.

Uno de los sucesos más terribles tuvo lugar en julio de 2013, cuando fue brutalmente torturado y asesinado en su domicilio el activista LGTB Eric Ohena Lembembe, conocido por su labor en apoyo a los enfermos de sida y por sus continuas denuncias de las leyes homófobas del gobierno de Camerún y su pasividad ante la violencia desatada contra la población LGTB.

Y estos son solo los casos que trascienden a los medios internacionales. Según Human Rights Watch, al menos 28 personas han sido detenidas por delitos relacionados con la homosexualidad en los últimos tres años.

Además de todos estos episodios de homofobia,  también nos hemos hecho eco de la serie de vídeos “Homosexuales en Camerún: gentes como tú y yo”, breves reportajes que recogen testimonios de personas LGTB perseguidas por su orientación sexual en el país africano.

En Camerún, como citábamos anteriormente, las relaciones homosexuales están penadas con hasta cinco años de cárcel, pero según la activista LGTB Alice Nkom solo se puede detener a una persona si se la encuentra en situación de “flagrante delito”. Desgraciadamente, tal y como corrobora Human Rights Watch, son cada vez más los casos en los que la Policía ignora este requerimiento. Hace ahora cuatro años las autoridades políticas de Camerún rehusaron de hecho seguir las recomendaciones del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas de despenalizar la homosexualidad y actuar contra la violencia homofóbica.

Fuente Dosmanzanas

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Tres jóvenes cameruneses han sido detenidos por homosexualidad, tras caer en una trampa tendida por miembros del ejército

Sábado, 30 de diciembre de 2017

Frame-Cabecera-FacebookTres homosexuales cameruneses han sido detenidos, tras caer en una trampa tendida por miembros del ejército. Tan solo han sido puestos en libertad tras la intervención de un abogado, aunque dos de ellos, al parecer, deberán someterse a un juicio militar. Estos dos últimos, durante su detención, fueron sometidos a exámenes anales y sus posesiones les fueron arrebatadas por sus interrogadores.

Según denuncia la página Erasing 76 crimes, el pasado 17 de diciembre fueron detenidos tres hombres en la localidad de Ebolowa, situada al sur de la capital, Yaoundé. Era de noche y los tres amigos, entre los que se contaba a un conocido líder de los derechos humanos de Camerún y un seminarista, se encontraban tomando copas en un local, cuando se les acercó otro joven vestido de civil. El desconocido intercambió guiños con uno de los tres, a quien poco después invitó a ir a un lugar más íntimo. Advertido por sus amigos de la peligrosidad de irse con un desconocido, finalmente decidió que todos ellos fueran a su propio domicilio.

Los cuatro subieron al coche de uno de los amigos para llegar a su destino, pero, una vez dentro, el desconocido se identificó como militar, y les ordenó que se dirigieran a un cuartel del SEMIL (la policía militar). Allí se les interrogó sobre prácticas homosexuales, tras informarles de que el soldado que les había detenido estaba en una misión especial, debida a los informes de actividad homosexual en Ebolowa.

Un influyente clérigo de la localidad fue informado de la detención del seminarista, e hizo gestiones para que fuese liberado. Así ocurrió casi de inmediato, mientras los otros dos amigos permanecían detenidos.

Los militares encargados de su interrogatorio llamaron a un médico, quien los sometió a la infame prueba del examen anal, algo considerado como una forma de tortura por las asociaciones de defensa de los derechos humanos. También investigaron sus teléfonos móviles, donde encontraron fotografías y conversaciones que estimaron como prueba de su homosexualidad. Antes de conducirles a su domicilio, ya de madrugada, registraron el resto de sus pertenencias y les arrebataron el dinero que encontraron.

Pero, al día siguiente, se presentaron de nuevo en su casa, y procedieron a detenerlos otra vez y conducirlos al cuartel del SEMIL. Allí les informaron que estaban acusados de intentar mantener relaciones homosexuales con un soldado, un delito que sería juzgado por un tribunal militar. Ambos permanecieron retenidos hasta que el grupo de defensa de los derechos humanos Unity, conocedor ya de la detención, contactó con abogado, que logró que fueran liberados bajo fianza, aunque el caso aún queda pendiente para ser juzgado.

Parece inconcebible que, entre las misiones del ejército de un país, se incluya la caza y captura de homosexuales, igual de inconcebible que la intervención de un tribunal militar. Sin embargo, nada parece extraño si se tiene en cuenta la situación de las personas LGTB en Camerún.

La dura realidad camerunesa para las personas LGTB

A finales de 2012, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos expresaba su preocupación por la situación de las personas LGTB en Camerún, realmente complicada. Y es que cada poco tiempo se producen noticias de detenciones, algunas de las cuales hemos recogido a lo largo de los últimos años.

En febrero de 2012 informamos de la detención de al menos tres mujeres lesbianas. Poco antes, en enero de 2012, eran cuatro hombres los detenidos. En noviembre de 2011 tres hombres fueron condenados a cinco años de cárcel acusados de mantener relaciones homosexuales en un coche (una de las pruebas que el juez tuvo en cuenta fue que los acusados hubieran estado bebiendo Baileys, un licor considerado típicamente femenino. Por fortuna este caso fue luego reconsiderado). En octubre de 2011 se condenó a tres años de cárcel a Jean-Claude Roger Mbédé por declararse a otro hombre por SMS, pena que fue confirmada en diciembre de 2012. Lamentablemente, en enero de 2014 Jean-Claude fallecíaabandonado por su familia, por las complicaciones derivadas del maltrato sufrido.

En abril de 2011 se detuvo a otros tres jóvenes acusados de homosexualidad. En marzo de 2011 un nuevo detenido fue condenado a 36 meses de cárcel, motivo por el cual Amnistía Internacional llevó a cabo una acción. En octubre de 2010 dos jóvenes sufrían una detención y un trato degradante por parte de la Policía. En mayo de 2010 dos detenidos fueron luego condenados a cinco meses de cárcel. En marzo de 2010 otra detención se mezcló con un intento de extorsión por parte de la Policía a un ciudadano australiano. En diciembre de 2009 un joven fue finalmente liberado tras permanecer varios días en prisión en condiciones miserables.

En julio de 2013, se conoció la sentencia a prisión de dos hombres detenidos dos años antes por mantener relaciones homosexuales. También en 2013, fue sentenciado a nueve años de cárcel Cornelius Fonya, acusado de mantener relaciones con un joven de 19 años, en un juicio plagado de irregularidades. Su abogado, Walter Atoh, ha debido huir del país tras ser amenazado de muerte, mientras se dilucida la apelación. Más recientemente, en junio de 2014, se dio a conocer la historia de una pareja homosexual que se vio obligada a huir de su localidad tras ser ataca por sus vecinos y detenida por la policía.

A finales de 2015, Joshua Mbarga, un activista LGTB, sufrió la invasión de su hogar por unos delincuentes que intentaron matarle tras robarle con total impunidad. Alertada por los vecinos, la Policía intervino hasta que los asaltantes decidieron acusar a Mbarga de pretender mantener relaciones sexuales con uno de ellos. En ese momento la víctima se convirtió en objeto de investigación. En octubre de este 2016, tuvo lugar una redada masiva en un local de ambiente LGTB de Yaoundé, con un fuerte dispositivo policial que detuvo a todos los clientes y trabajadores presentes en el local. En diciembre del mismo año, fueron detenidos otros doce hombres por posesión de lubricantes y preservativos, algo considerado por las autoridades como prueba de comportamiento homosexual.

Uno de los sucesos más terribles tuvo lugar en julio de 2013, cuando fue brutalmente torturado y asesinado en su domicilio el activista LGTB Eric Ohena Lembembe, conocido por su labor en apoyo a los enfermos de sida y por sus continuas denuncias de las leyes homófobas del gobierno de Camerún y su pasividad ante la violencia desatada contra la población LGTB.

Y estos son solo los casos que trascienden a los medios internacionales. Según Human Rights Watch, al menos 28 personas han sido detenidas por delitos relacionados con la homosexualidad en los últimos tres años.

Además de todos estos episodios de homofobia,  también nos hemos hecho eco de la serie de vídeos “Homosexuales en Camerún: gentes como tú y yo”, breves reportajes que recogen testimonios de personas LGTB perseguidas en el país africano.

En Camerún, como citábamos anteriormente, las relaciones homosexuales están penadas con hasta cinco años de cárcel, pero según la activista LGTB Alice Nkom solo se puede detener a una persona si se la encuentra en situación de “flagrante delito”. Desgraciadamente, tal y como corrobora Human Rights Watch, son cada vez más los casos en los que la Policía ignora este requerimiento. Hace ahora cuatro años las autoridades políticas de Camerún rehusaron de hecho seguir las recomendaciones del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas de despenalizar la homosexualidad y actuar contra la violencia homofóbica.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Crece la preocupación entre activistas del colectivo LGBT en África por la influencia de Donald Trump

Martes, 24 de octubre de 2017

Watch-Nigerias-Cure-For-Gays-by-Ikenna-on-Whats-Up-Africa.JPG5_Activistas por los derechos del colectivo LGBT en África manifiestan su creciente preocupación por la influencia negativa de Donald Trump que podría traducirse en el retroceso de los pocos logros alcanzados en un continente mayoritariamente homofóbico. 

Que defender los derechos del colectivo LGBT en África, donde muchos países tienen leyes contra la homosexualidad, puede ser muy peligroso lo sabe bien Joseph Achille Tiedjou, de 32 años de edad, quien vive en Camerún con la amenaza diaria de ser acosado, como lo fuera hace meses su colega Jules Eloundou, o arrestado con el mínimo pretexto. Si bien en la última década se sentían amparados de alguna manera por el apoyo de la Administración de Barack Obama y la solidaridad internacional, los activistas temen ahora que este escenario se revierta a la vista del retroceso favorecido por el efecto Donald Trump, así como que se traduzca en la revocación del apoyo proporcionado por los Estados Unidos para la lucha contra el VIH, el sida y otros programas que indirectamente han contribuido a la formación de grupos que defienden los derechos humanos.

«Tengo tantas preocupaciones con la nueva administración (…). Se sabía que Obama estaba muy comprometido. Hillary Clinton fue una campeona de los derechos LGBT y obtuvo muchas garantías al abordar específicamente estos problemas», declara el activista preocupado por medidas como la prohibición de que las personas transexuales formen parte del ejército estadounidense y otras medidas tomadas por su administración en lo que prevé será un progresivo retroceso de los derechos en los Estados Unidos, que podría influir en el continente africano donde ya es uno de los colectivos más vulnerables.

El gobierno de Obama llegó a hacer de los derechos del colectivo LGBT un pilar de su política interior, influyendo muy positivamente también en su mensaje al exterior, en lo que en África algunos interpretaron como un empuje de las «ideas occidentales», al crear la figura del enviado especial sobre los derechos LGBT, como también constituía posteriormente la ONU, figura que una coalición de 54 países africanos reclamaba desapareciera. El hecho de que Donald Trump haya mantenido en este puesto a Randy Berry no ha servido para tranquilizar a aquellos que viven en países donde la homosexualidad es perseguida o incluso castigada con penas de muerte, incrementándose su alarma ante el constate retroceso de los derechos de la comunidad, una agenda confirmada definitivamente el pasado viernes por el propio presidente estadounidense.

«La diferencia con la administración anterior fue que los derechos de las personas LGBT eran explícitamente parte de la política exterior. Por lo tanto, los grupos LGBT de todo el mundo podían confiar absolutamente en el apoyo moral y, de hecho, material que provenía del gobierno de los Estados Unidos, que marcaba una enorme diferencia (…). Bajo esta administración, ya no vamos a ver ese compromiso proactivo en torno a los derechos LGBT», asegura Graeme Reid, director del Programa de Derechos de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales de Human Rights Watch, aludiendo al reiterado nombramiento de «funcionarios abiertamente homofóbicos» para altos cargos de su gobierno, así como la retirada de protección laboral al colectivo a nivel estatal.

La penúltima muestra de la ausencia de compromiso de la Administración Trump con la comunidad LGBT internacional se produce hace menos de dos semanas, cuando Nikki Haley vota en contra de una resolución del Consejo de Derechos Humanos de la ONU para prohibir la aplicación de la pena de muerte por el delito de homosexualidad cuando se trata de relaciones sexuales consensuadas. La portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert, ha pretendido salir del paso aludiendo a «preocupaciones más amplias con el enfoque de la resolución para condenar la pena de muerte en otras circunstancias», asegurando que los Estados Unidos «condena inequívocamente la aplicación de la pena de muerte por conductas como la homosexualidad».

Ser homosexual es ilegal en más de 33 países africanos, penándose incluso con pena de muerte en 4 de ellos: Sudán, Mauritania, el norte de Nigeria y el sur de Somalia, según Amnistía Internacional. La situación del colectivo es crítica en países como Kenia, en el que se consideran legales los exámenes anales; Uganda, cuyo presidente sostiene que no habría homosexuales en el continente africano si no hubiera habido colonización; o Tanzania, donde su gobierno ha llegado a impedir a las ONGs que presenten sus servicios a miembros del colectivo LGBT.

Fuente Universogay

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Miembros de la jerarquía católica camerunesa insinúan que “sacerdotes homosexuales” son los culpables de la muerte de un obispo

Miércoles, 30 de agosto de 2017

screen-shot-2017-06-14-at-13-07-52indiceQue la situación de las personas LGTB en África no es buena es bien conocido. Que las iglesias cristianas en general juegan un papel negativo también. Aún así, siguen llegando noticias que logran sorprendernos. Como lo sucedido en Camerún, donde un obispo ha muerto en extrañas circunstancias, y sin tener prueba alguna desde los púlpitos otro obispo ha culpado a los sacerdotes homosexuales.

El 2 de junio de este año, el obispo católico de Bafia (Camerún), Jean-Marie Benoît Bala, (fotografía dcha)era encontrado muerto en las aguas del río Sanaga, dos días después de su desaparición. El cuerpo se encontraba a varios kilómetros de su coche, que había sido aparcado en un puente con una nota que decía “estoy en el agua”. Tras una investigación, los funcionarios del gobierno y expertos forenses llegaron a la conclusión de que el obispo había muerto ahogado y que muy probablemente se había quitado la vida.

Una conclusión, la del suicidio, que no gustó a otros miembros de la jerarquía católica camerunesa, según los cuales el cuerpo mostraba signos de violencia que probarían que el obispo habría sido asesinado. Y es en este contexto ha hecho su aparición la homofobia.

La homilía del religioso suscitó mucho clamor. Como sostienen diferentes órganos de prensa locales, Akonga fue más allá de las posiciones de la Conferencia Episcopal, que desde el principio habló sobre un “asesinato brutal”, llegando a denunciar un proyecto criminal de lobbies satánicos. Sus durísimas palabras desencadenaron varias hipótesis (y la más citada por los medios de comunicación se refiere a grupos homosexuales dentro y fuera de la Iglesia católica) y provocaron nuevos dolores de cabeza para el gobierno central, que se suman a las ya de por sí fuertes tensiones. El administrador apostólico de la diócesis y amigo personal de Bala, Joseph Akonga Essomba, (fotografía izda) llegó a afirmar en la homilía de una misa funeral en memoria del obispo asesinado que su muerte se debía a que había plantado cara a los homosexuales en la Iglesia. Es más, no dudó en insinuar que entre los sacerdotes presentes los había que eran homosexuales. “Vergüenza para todos aquellos sacerdotes que vienen aquí haciendo como que sienten nuestro dolor. Esas son las personas que mataron a nuestro obispo, porque dijo ‘no’ a la homosexualidad perpetrada por esos sacerdotes”, aseguró durante la misa, celebrada dos meses después del hallazgo del cadáver del obispo.

La dura realidad camerunesa para las personas LGTB

Lo cierto es que hasta la fecha no ha sido presentada ninguna prueba de que el obispo Bala haya sido asesinado por una “conspiración homosexual”. Todo apunta más bien a que la muerte del obispo estaría siendo aprovechada para generar más odio hacia las personas homosexuales en un país en el que ya su situación es más que complicada, como ya en 2012 certificó la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

En Camerún, las relaciones homosexuales están penadas con hasta cinco años de cárcel, aunque en teoría solo se puede detener a una persona si se la encuentra en situación de “flagrante delito”. Desgraciadamente son cada vez más los casos en los que la Policía ignora este requerimiento. Y hace ahora cuatro años las autoridades del país rehusaron seguir las recomendaciones del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas de despenalizar la homosexualidad y actuar contra la violencia homofóbica.

En dosmanzanas, de hecho, hemos recogido numerosos episodios de detenciones a lo largo de estos años. En febrero de 2012, de al menos tres mujeres lesbianas. Poco antes, en enero de 2012, eran cuatro hombres los detenidos. En noviembre de 2011 tres hombres fueron condenados a prisión acusados de mantener relaciones homosexuales en un coche (una de las “pruebas” que el juez tuvo en cuenta fue que los acusados habían estado bebiendo Baileys, una bebida poco masculina. Por fortuna este caso fue luego reconsiderado). En octubre de 2011 se condenó a tres años de cárcel a Jean-Claude Roger Mbédé por declararse a otro hombre por SMS, pena que fue confirmada en diciembre de 2012. Lamentablemente, en enero de 2014 Jean-Claude fallecía, abandonado por su familia, por las complicaciones derivadas del maltrato sufrido.

En abril de 2011 se detuvo a otros tres jóvenes acusados de homosexualidad. En marzo de 2011 un nuevo detenido fue condenado a 36 meses de cárcel, motivo por el cual Amnistía Internacional llevó a cabo una acción. En octubre de 2010 dos jóvenes sufrían una detención y un trato degradante por parte de la Policía. En mayo de 2010 dos detenidos fueron luego condenados a cinco meses de cárcel. En marzo de 2010 otra detención se mezcló con un intento de extorsión por parte de la Policía a un ciudadano australiano. En diciembre de 2009 un joven fue finalmente liberado tras permanecer varios días en prisión en condiciones miserables.

En julio de 2013, se conoció la sentencia a prisión de dos hombres detenidos dos años antes por mantener relaciones homosexuales. También en 2013, fue sentenciado a nueve años de cárcel Cornelius Fonya, acusado de mantener relaciones con un joven de 19 años, en un juicio plagado de irregularidades. Su abogado, Walter Atoh, se vio obligado a huir del país tras ser amenazado de muerte. Más recientemente, en junio de 2014, se dio a conocer la historia de una pareja homosexual que también tuvo que escapar de su localidad tras ser atacada por sus vecinos y detenida por la policía.

A finales de 2015, Joshua Mbarga, un activista LGTB, sufrió la invasión de su hogar por unos delincuentes que intentaron matarle tras robarle con total impunidad. Alertada por los vecinos, la Policía intervino hasta que los asaltantes decidieron acusar a Mbarga de pretender mantener relaciones sexuales con uno de ellos. En ese momento la víctima se convirtió en objeto de investigación. En octubre de este 2016, tuvo lugar una redada masiva en un local de ambiente LGTB de Yaoundé, con un fuerte dispositivo policial que detuvo a todos los clientes y trabajadores presentes en el local.

Uno de los sucesos más terribles tuvo lugar en julio de 2013, cuando fue brutalmente torturado y asesinado en su domicilio el activista LGTB Eric Ohena Lembembe, conocido por su labor en apoyo a los enfermos de sida y por sus continuas denuncias de las leyes homófobas del gobierno de Camerún y su pasividad ante la violencia desatada contra la población LGTB.

Y estos son solo los casos que trascienden a los medios internacionales. Según Human Rights Watch, al menos 28 personas han sido detenidas por delitos relacionados con la homosexualidad en los últimos tres años.

Además de todos estos episodios de homofobia,  también nos hemos hecho eco de la serie de vídeos “Homosexuales en Camerún: gentes como tú y yo”, breves reportajes que recogen testimonios de personas LGTB perseguidas en el país africano.

En Camerún, como citábamos anteriormente, las relaciones homosexuales están penadas con hasta cinco años de cárcel, pero según la activista LGTB Alice Nkom solo se puede detener a una persona si se la encuentra en situación de “flagrante delito”. Desgraciadamente, tal y como corrobora Human Rights Watch, son cada vez más los casos en los que la Policía ignora este requerimiento. Hace ahora cuatro años las autoridades políticas de Camerún rehusaron de hecho seguir las recomendaciones del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas de despenalizar la homosexualidad y actuar contra la violencia homofóbica.

En este contexto, acusaciones sin pruebas como las lanzadas por Akonga son especialmente graves, al estigmatizar más aún a unas personas ya sujetas al odio. Acusaciones, por cierto, ante las que el Vaticano aún no se ha pronunciado, a pesar de que nada tienen que ver con la doctrina católica y atacan claramente la dignidad de las personas.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Detenidos doce hombres en Camerún sospechosos de ser homosexuales por poseer preservativos y lubricantes

Viernes, 16 de diciembre de 2016

Frame-Cabecera-FacebookDoce hombres han sido detenidos en Camerún bajo la sospecha de ser homosexuales. El indicio que motivó la detención fue la posesión de preservativos y lubricantes, algo que a los agentes de Policía les resultó una clara evidencia de homosexualidad. Aunque ya han sido liberados tras la intervención de los servicios legales del proyecto Global Fund’s HIV/AIDS, el asunto adquiere un cariz de alta gravedad, pues difunde el mensaje de que la mera tenencia de preservativos puede ser motivo de detención. Según los afectados, los profilácticos y lubricantes les fueron facilitados por ONUSIDA, precisamente en el Día Internacional contra el VIH.

Según un comunicado conjunto de Alternatives Cameroon y Humanity First Cameroon, los hechos comenzaron el pasado 29 de noviembre en Yaoundé, la capital de Camerún, cuando dos jóvenes fueron interceptados por agentes de Policía, quienes les solicitaron que se identificasen. Al carecer de documentos de identidad en ese momento, procedieron a registrarles. Entre otras posesiones, les hallaron preservativos y lubricantes, lo cual, al parecer, fue prueba ineludible para los agentes de que eran homosexuales, por lo que les instaron a confesar dónde habían conseguido ese material.

Temerosos de las consecuencias, los jóvenes condujeron a los policías hasta un videoclub, señalando al portero como su suministrador. En ese momento en el local se encontraban 12 personas viendo un vídeo, a quienes a su vez procedieron a registrar. En su poder también encontraron profilácticos y lubricantes. Interrogados por su procedencia, declararon que el material preventivo les había sido facilitado por miembros de ONUSIDA, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida, precisamente en su campaña por el Día Internacional contra el VIH.

Según el portero, los dueños del local fueron presionados por los agentes para declarar que los 12 clientes eran homosexuales y que frecuentaban el videoclub por ese motivo. Todos ellos fueron detenidos y conducidos a la comisaría del distrito de Emombo. Una vez que tuvo conocimiento del asunto, el presidente de Humanity First Cameroon, Jules Eloundou, solicitó la colaboración de Jatan Ndongo, abogado del proyecto Global Fund’s  HIV/AIDS.

El 30 de noviembre, día siguiente a la detención, Ndongo logró entrevistarse con el responsable de la comisaría y negoció la liberación de los 12 detenidos, que fueron puestos en libertad el 1 de diciembre. Todo un logro si se tiene en cuenta que el comisario responsable, Jean Esso, es conocido por ser implacable en la persecución de homosexuales, y su comisaría tiene en su haber continuadas detenciones de hombres que presuntamente han mantenido relaciones con personas de su mismo sexo.

Para las asociaciones que luchan contra el VIH, estas detenciones adquieren especial gravedad, al difundir el mensaje de que la posesión de material preventivo como preservativos o lubricante puede ser motivo de arresto y conllevar cargos por homosexualidad —recordemos que las relaciones homosexuales están castigadas en Camerún con penas de hasta cinco años de cárcel—, lo que dificultaría los esfuerzos realizados para combatir el VIH entre la población homosexual y bisexual masculina camerunesa, cuya tasa de prevalencia alcanza el 35 %.

La dura realidad camerunesa para las personas LGTB

A finales de 2012, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos expresaba su preocupación por la situación de las personas LGTB en Camerún, realmente complicada. Y es que cada poco tiempo se producen noticias de detenciones, algunas de las cuales hemos recogido a lo largo de los últimos años.

En febrero de 2012 informamos de la detención de al menos tres mujeres lesbianas. Poco antes, en enero de 2012, eran cuatro hombres los detenidos. En noviembre de 2011 tres hombres fueron condenados a cinco años de cárcel acusados de mantener relaciones homosexuales en un coche (una de las pruebas que el juez tuvo en cuenta fue que los acusados hubieran estado bebiendo Baileys, un licor considerado típicamente femenino. Por fortuna este caso fue luego reconsiderado). En octubre de 2011 se condenó a tres años de cárcel a Jean-Claude Roger Mbédé por declararse a otro hombre por SMS, pena que fue confirmada en diciembre de 2012. Lamentablemente, en enero de 2014 Jean-Claude fallecía, abandonado por su familia, por las complicaciones derivadas del maltrato sufrido.

En abril de 2011 se detuvo a otros tres jóvenes acusados de homosexualidad. En marzo de 2011 un nuevo detenido fue condenado a 36 meses de cárcel, motivo por el cual Amnistía Internacional llevó a cabo una acción. En octubre de 2010 dos jóvenes sufrían una detención y un trato degradante por parte de la Policía. En mayo de 2010 dos detenidos fueron luego condenados a cinco meses de cárcel. En marzo de 2010 otra detención se mezcló con un intento de extorsión por parte de la Policía a un ciudadano australiano. En diciembre de 2009 un joven fue finalmente liberado tras permanecer varios días en prisión en condiciones miserables.

En julio de 2013, se conoció la sentencia a prisión de dos hombres detenidos dos años antes por mantener relaciones homosexuales. También en 2013, fue sentenciado a nueve años de cárcel Cornelius Fonya, acusado de mantener relaciones con un joven de 19 años, en un juicio plagado de irregularidades. Su abogado, Walter Atoh, ha debido huir del país tras ser amenazado de muerte, mientras se dilucida la apelación. Más recientemente, en junio de 2014, se dio a conocer la historia de una pareja homosexual que se vio obligada a huir de su localidad tras ser ataca por sus vecinos y detenida por la policía.

A finales de 2015, Joshua Mbarga, un activista LGTB, sufrió la invasión de su hogar por unos delincuentes que intentaron matarle tras robarle con total impunidad. Alertada por los vecinos, la Policía intervino hasta que los asaltantes decidieron acusar a Mbarga de pretender mantener relaciones sexuales con uno de ellos. En ese momento la víctima se convirtió en objeto de investigación.

Uno de los sucesos más terribles tuvo lugar en julio de 2013, cuando fue brutalmente torturado y asesinado en su domicilio el activista LGTB Eric Ohena Lembembe, conocido por su labor en apoyo a los enfermos de sida y por sus continuas denuncias de las leyes homófobas del gobierno de Camerún y su pasividad ante la violencia desatada contra la población LGTB.

Y estos son solo los casos que trascienden a los medios internacionales. Según Human Rights Watch, al menos 28 personas han sido detenidas por delitos relacionados con la homosexualidad en los últimos tres años.

Además de todos estos episodios de LGTbfobia,  también nos hemos hecho eco de la serie de vídeos “Homosexuales en Camerún: gentes como tú y yo”, breves reportajes que recogen testimonios de personas LGTB perseguidas por su orientación sexual en el país africano.

En Camerún, como citábamos anteriormente, las relaciones homosexuales están penadas con hasta cinco años de cárcel, pero según la activista LGTB Alice Nkom solo se puede detener a una persona si se la encuentra en situación de “flagrante delito”. Desgraciadamente, tal y como corrobora Human Rights Watch, son cada vez más los casos en los que la Policía ignora este requerimiento. Hace ahora dos años las autoridades políticas de Camerún rehusaron de hecho seguir las recomendaciones del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas de despenalizar la homosexualidad y actuar contra la violencia homofóbica.

En Camerún, las relaciones homosexuales están penadas con hasta cinco años de cárcel, pero según la activista LGTB Alice Nkom solo se puede detener a una persona si se la encuentra en situación de “flagrante delito”. Desgraciadamente, tal y como corrobora Human Rights Watch, son cada vez más los casos en los que la Policía ignora este requerimiento. Hace ahora tres años las autoridades políticas de Camerún rehusaron de hecho seguir las recomendaciones del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas de despenalizar la homosexualidad y actuar contra la violencia homofóbica.

Fuente Dosmanzanas

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El activista LGTB Jules Eloundou sigue recibiendo amenazas de muerte en Camerún

Lunes, 24 de octubre de 2016

780x580-noticias-jules-eloundouEl presidente de Humanity First Cameroon ha recibido nuevas amenazas de muerte por parte de los detractores de la Comunidad LGTB en un país en el que el odio y desprecio hacia los homosexuales no cesa.

No es la primera vez que tratamos la tremenda homofobia que hay en un país como Camerún. La realidad de las personas LGTB en este país es bastante triste puesto que pueden ser castigados con hasta cinco años de cárcel por mantener relaciones sexuales con personas de su mismo sexo así como también, venimos viendo otros desastres tales como vejaciones públicas y similares.

En esta nueva nota nuestro protagonista es Jules Eloundou, un activista LGTB reconocido en Camerún gracias a que es el presidente de Humanity First Cameroon, una asociación de defensa de los derechos humanos que apoya a las minorías y tiene un cometido más que importante con las personas gay.

A pesar de que las amenazas de muerte últimas fueron del pasado mes de agosto, lo cierto es que ha sido ahora cuando se ha hecho pública la nota de prensa en la que afortunadamente, se denuncian los hechos con la esperanza de que, bajo las limitaciones que tienen los homosexuales en este país africano, haya una pequeña posibilidad de hacer justicia para un hombre que solo estaba luchando por sus derechos. El archivo dice así:

En la noche del 5 al 6 de agosto, el presidente de Humanity First Cameroon, Jules Eloundou, informó en su página de Facebook que había tenido lugar un robo en su casa mientras estaba ausente. Fueron sustraídos una gran suma de dinero y otros bienes valiosos. Los ladrones también dejaron una carta amenazante, en la que le llamaban “sucio maricón” y le recomendaban que tuviera cuidado, diciéndole: “sucio maricón, sé prudente

Esta fue la amenaza que el joven tuvo en el mes de agosto. Sin embargo, el terror no quedó ahí y para el mes de septiembre también recibió otra visita de quiénes actualmente le están haciendo la vida imposible:

En la noche del 8 al 9 de septiembre regresaron, golpearon brutalmente la puerta principal de la casa, que dañaron seriamente. Como el anterior robo le había infundido cierto temor, el presidente de la Humanity First había pedido a uno de sus amigos que le acompañara mientras conseguía reunir dinero suficiente para poder abandonar ese barrio. La presencia de este amigo, que dormía en el sofá de la sala de estar, impidió que los agresores entraran en la casa. Después de oír el brutal golpe que casi forzó la puerta, el amigo se asustó. Comenzó a gritar para despertar a los vecinos. Los ladrones tuvieron que huir

Sin duda estamos ante una situación de gran homofobia pero por desgracia, tal y como pasó con la redada de la que ya hablamos la semana anterior, no hay forma posible de que se haga una justicia real puesto que los homosexuales están muy mal vistos y, en el tema de las amenazas casi podríamos decir que no hay nada que hacer.

Fuente Universogay

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En una redada, la Policía de Camerún detiene a todos los clientes de un bar de ambiente LGTB de Yaoundé

Jueves, 13 de octubre de 2016
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Barrio de Essos, Yaoundé

En la madrugada del pasado 9 de octubre tuvo lugar una redada masiva en un local de ambiente LGTB de la capital de Camerún, Yaoundé. Tras rodear el establecimiento y obligar a permanecer retenidos en el interior a todos los clientes y empleados, la Policía procedió a solicitar los documentos de identidad y a trasladar a los detenidos a diversas comisarías de la ciudad. Desde los colectivos de defensa de los derechos LGTB se dio la voz de alarma, mientras se denunciaba que las detenciones se han producido por “el único motivo de ser homosexuales”. Por otra parte, la asociación Humanity First Cameroon ha denunciado los robos, insultos y amenazas de que ha sido objeto su presidente, Jules Eloundou.

El Mistral es un local de ambiente LGTB del barrio de Essos, en Yaoundé, bastante frecuentado, donde muchos homosexuales pueden relajarse y disfrutar de momentos de esparcimiento. Pero a las dos y media de la madrugada del pasado domingo 9 de octubre, el establecimiento empezó a ser rodeado por numerosos vehículos policiales, que bloquearon todas las posibles salidas.

Durante treinta minutos se impidió que los clientes y empleados pudieran abandonar el local, hasta que dos policías entraron en el local y solicitaron a todos los presentes sus documentos de identidad. Tras la identificación, fueron obligados a subir a los vehículos policiales, tanto aquellos que se habían identificado como los que no tenían documentación. Una vez desalojados, un comando de policías fuertemente armados registraron el establecimiento y capturaron a algunos que se habían podido esconder y trataban de huir. Todos ellos fueron conducidos a distintas comisarías de la ciudad, sin que por el momento se conozcan los cargos presentados.

Desde la cuenta de Facebook de CAMFAIDS, una asociación de defensa de los derechos LGTB y lucha contra el VIH, se daba la voz alarma con el siguiente texto:

ALERTA
Detenciones masivas en marcha en la ciudad de Yaoundé.

Varias personas que frecuentaban el local de copas MISTRAL, donde las personas LGBT acostumbran a reunirse los sábados para compartir momentos de convivencia, están siendo actualmente vejadas e investigadas por el único motivo de ser homosexuales, por ello damos este aviso para una mayor difusión; han sido conducidos a las comisarías del distrito 4, del distrito 16 y del distrito 14, sin razón aparente, incluso fueron arrestados aquellos que tenían documentos de identidad. Por ello CAMFAIDS difunde este aviso, para poner fin a todas estas intimidaciones y procedimientos que ya han durado bastante.

No hay que olvidar que, en Camerún, las prácticas homosexuales se castigan con penas de hasta cinco años de cárcel.

Robo y amenazas a un activista

jules-eloundou-presidente-de-humanity-first-cameroonTambién en Yaoundé vive y desarrolla su actividad Jules Eloundou, que es presidente de Humanity First Cameroon, una asociación de defensa de los derechos de las minorías. Recientemente han difundido la siguiente nota de prensa, en la que denuncian unos hechos producidos el pasado mes de agosto:

En la noche del 5 al 6 de agosto, el presidente de Humanity First Cameroon, Jules Eloundou, informó en su página de Facebook que había tenido lugar un robo en su casa mientras estaba ausente. Fueron sustraídos una gran suma de dinero y otros bienes valiosos. Los ladrones también dejaron una carta amenazante, en la que le llamaban”sucio maricón” y le recomendaban que tuviera cuidado, diciéndole: “sucio maricón, sé prudente…”.

En la noche del 8 al 9 de septiembre regresaron, golpearon brutalmente la puerta principal de la casa, que dañaron seriamente. Como el anterior robo le había infundido cierto temor, el presidente de la Humanity First había pedido a uno de sus amigos que le acompañara mientras conseguía dinero suficiente para poder abandonar ese barrio. La presencia de este amigo, que dormía en el sofá en la sala de estar, impidió que los agresores entraran en la casa. Después oír el brutal golpe que casi forzó la puerta, el amigo se asustó. Empezó a gritar para despertar a los vecinos. Los ladrones tuvieron que huir.

Para los miembros de Humanity First Cameroon la naturaleza homófoba del ataque es evidente, y se toman el asalto con gran preocupación. Todo esto es obviamente el resultado de un ataque dirigido y preparado, con la intención de causar daño a la víctima”, afirman en su comunicado. Ninguno de ellos olvida lo que le ocurrió a Eric Ohena Lembembe, director ejecutivo de CAMFAIDS, que fue brutalmente torturado y asesinado en su propio domicilio en 2013.

La dura realidad camerunesa para las personas LGTB

camerunA finales de 2012, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos expresaba su preocupación por la situación de las personas LGTB en Camerún, realmente complicada. Y es que cada poco tiempo se producen noticias de detenciones, algunas de las cuales hemos recogido a lo largo de los últimos años.

En febrero de 2012 informamos de la detención de al menos tres mujeres lesbianas. Poco antes, en enero de 2012, eran cuatro hombres los detenidos. En noviembre de 2011 tres hombres fueron condenados a cinco años de cárcel acusados de mantener relaciones homosexuales en un coche (una de las pruebas que el juez tuvo en cuenta fue que los acusados hubieran estado bebiendo Baileys, un licor considerado típicamente femenino. Por fortuna este caso fue luego reconsiderado). En octubre de 2011 se condenó a tres años de cárcel a Jean-Claude Roger Mbédé por declararse a otro hombre por SMS, pena que fue confirmada en diciembre de 2012. Lamentablemente, en enero de 2014 Jean-Claude fallecía, abandonado por su familia, por las complicaciones derivadas del maltrato sufrido.

En abril de 2011 se detuvo a otros tres jóvenes acusados de homosexualidad. En marzo de 2011 un nuevo detenido fue condenado a 36 meses de cárcel, motivo por el cual Amnistía Internacional llevó a cabo una acción. En octubre de 2010 dos jóvenes sufrían una detención y un trato degradante por parte de la Policía. En mayo de 2010 dos detenidos fueron luego condenados a cinco meses de cárcel. En marzo de 2010 otra detención se mezcló con un intento de extorsión por parte de la Policía a un ciudadano australiano. En diciembre de 2009 un joven fue finalmente liberado tras permanecer varios días en prisión en condiciones miserables.

En julio de 2013, se conoció la sentencia a prisión de dos hombres detenidos dos años antes por mantener relaciones homosexuales. También en 2013, fue sentenciado a nueve años de cárcel Cornelius Fonya, acusado de mantener relaciones con un joven de 19 años, en un juicio plagado de irregularidades. Su abogado, Walter Atoh, ha debido huir del país tras ser amenazado de muerte, mientras se dilucida la apelación. Más recientemente, en junio de 2014, se dio a conocer la historia de una pareja homosexual que se vio obligada a huir de su localidad tras ser ataca por sus vecinos y detenida por la policía.

A finales de 2015, Joshua Mbarga, un activista LGTB, sufrió la invasión de su hogar por unos delincuentes que intentaron matarle tras robarle con total impunidad. Alertada por los vecinos, la Policía intervino hasta que los asaltantes decidieron acusar a Mbarga de pretender mantener relaciones sexuales con uno de ellos. En ese momento la víctima se convirtió en objeto de investigación.

Uno de los sucesos más terribles tuvo lugar en julio de 2013, cuando fue brutalmente torturado y asesinado en su domicilio el activista LGTB Eric Ohena Lembembe, conocido por su labor en apoyo a los enfermos de sida y por sus continuas denuncias de las leyes homófobas del gobierno de Camerún y su pasividad ante la violencia desatada contra la población LGTB.

Y estos son solo los casos que trascienden a los medios internacionales. Según Human Rights Watch, al menos 28 personas han sido detenidas por delitos relacionados con la homosexualidad en los últimos tres años.

Además de todos estos episodios de LGTbfobia,  también nos hemos hecho eco de la serie de vídeos “Homosexuales en Camerún: gentes como tú y yo”, breves reportajes que recogen testimonios de personas LGTB perseguidas por su orientación sexual en el país africano.

En Camerún, como citábamos anteriormente, las relaciones homosexuales están penadas con hasta cinco años de cárcel, pero según la activista LGTB Alice Nkom solo se puede detener a una persona si se la encuentra en situación de “flagrante delito”. Desgraciadamente, tal y como corrobora Human Rights Watch, son cada vez más los casos en los que la Policía ignora este requerimiento. Hace ahora dos años las autoridades políticas de Camerún rehusaron de hecho seguir las recomendaciones del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas de despenalizar la homosexualidad y actuar contra la violencia homofóbica.

Fuente Dosmanzanas

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Fallece en Camerún Eitel Joris Ella, director ejecutivo de la asociación de lucha contra el VIH y de defensa de los derechos humanos CAMFAIDS

Jueves, 6 de octubre de 2016

eitel-ella-ella-jorisEitel Joris Ella, director ejecutivo de CAMFAIDS —asociación camerunesa de lucha contra el VIH y de defensa de los derechos LGTB—, ha fallecido a causa de una enfermedad. Gran pérdida en lo humano, pero también para el grupo, queda una vez más sin su máximo responsable en un país donde cada ayuda, cada colaboración es de vital importancia para las personas que viven con el VIH y para todo el colectivo LGTB.

En enero de 2015, Eitel Joris Ella fue elegido director ejecutivo de CAMFAIDS, ocupando un cargo que había quedado desierto después de que Eric Ohena Lembembe fuera brutalmente torturado y asesinado en su propio domicilio en 2013. Aquel terrible suceso da idea de la extrema dureza y el enorme peligro que corren quienes tratan de luchar por el respeto de los derechos humanos en Camerún.

El pasado 1 de octubre, desde la cuenta de Facebook de CAMFAIDS se comunicaba el fallecimiento de Eitel Joris Ella, mencionando con sencillez que se había debido a una enfermedad. De inmediato, desde otras asociaciones llegaban mensajes de dolor y de pésame. Sandrine Ateh, directora ejecutiva de la Asociación por la Promoción de la Mujer, los resumía perfectamente afirmando que “la familia LGTB de Camerún, y de cualquier otro lugar, al completo se siente afectada. Ahora necesitamos mucha fortaleza”. El presidente de CAMFAIDS, Brice Evina, y los otros miembros de la asociación continuarán con su importante labor de apoyo a las personas con que viven con el VIH y de defensa de los derechos humanos, aunque ahora tristemente contarán con una mano menos.

Desde dosmanzanas expresamos nuestras condolencias por la pérdida de quien no puede calificarse más que como un valiente y un luchador.

La dura realidad camerunesa para las personas LGTB

A finales de 2012, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos expresaba su preocupación por la situación de las personas LGTB en Camerún, realmente complicada. Y es que cada poco tiempo se producen noticias de detenciones, algunas de las cuales hemos recogido a lo largo de los últimos años.

En febrero de 2012 informamos de la detención de al menos tres mujeres lesbianas. Poco antes, en enero de 2012, eran cuatro hombres los detenidos. En noviembre de 2011 tres hombres fueron condenados a cinco años de cárcel acusados de mantener relaciones homosexuales en un coche (una de las pruebas que el juez tuvo en cuenta fue que los acusados hubieran estado bebiendo Baileys, un licor considerado típicamente femenino. Por fortuna este caso fue luego reconsiderado). En octubre de 2011 se condenó a tres años de cárcel a Jean-Claude Roger Mbédé por declararse a otro hombre por SMS, pena que fue confirmada en diciembre de 2012. Lamentablemente, en enero de 2014 Jean-Claude fallecía, abandonado por su familia, por las complicaciones derivadas del maltrato sufrido.

En abril de 2011 se detuvo a otros tres jóvenes acusados de homosexualidad. En marzo de 2011 un nuevo detenido fue condenado a 36 meses de cárcel, motivo por el cual Amnistía Internacional llevó a cabo una acción. En octubre de 2010 dos jóvenes sufrían una detención y un trato degradante por parte de la Policía. En mayo de 2010 dos detenidos fueron luego condenados a cinco meses de cárcel. En marzo de 2010 otra detención se mezcló con un intento de extorsión por parte de la Policía a un ciudadano australiano. En diciembre de 2009 un joven fue finalmente liberado tras permanecer varios días en prisión en condiciones miserables.

En julio de 2013, se conoció la sentencia a prisión de dos hombres detenidos dos años antes por mantener relaciones homosexuales. También en 2013, fue sentenciado a nueve años de cárcel Cornelius Fonya, acusado de mantener relaciones con un joven de 19 años, en un juicio plagado de irregularidades. Su abogado, Walter Atoh, ha debido huir del país tras ser amenazado de muerte, mientras se dilucida la apelación. Más recientemente, en junio de 2014, se dio a conocer la historia de una pareja homosexual que se vio obligada a huir de su localidad tras ser ataca por sus vecinos y detenida por la policía.

A finales de 2015, Joshua Mbarga, un activista LGTB, sufrió la invasión de su hogar por unos delincuentes que intentaron matarle tras robarle con total impunidad. Alertada por los vecinos, la Policía intervino hasta que los asaltantes decidieron acusar a Mbarga de pretender mantener relaciones sexuales con uno de ellos. En ese momento la víctima se convirtió en objeto de investigación.

Uno de los sucesos más terribles tuvo lugar en julio de 2013, cuando fue brutalmente torturado y asesinado en su domicilio el activista LGTB Eric Ohena Lembembe, conocido por su labor en apoyo a los enfermos de sida y por sus continuas denuncias de las leyes homófobas del gobierno de Camerún y su pasividad ante la violencia desatada contra la población LGTB.

Y estos son solo los casos que trascienden a los medios internacionales. Según Human Rights Watch, al menos 28 personas han sido detenidas por delitos relacionados con la homosexualidad en los últimos tres años.

Además de todos estos episodios de LGTbfobia,  también nos hemos hecho eco de la serie de vídeos “Homosexuales en Camerún: gentes como tú y yo”, breves reportajes que recogen testimonios de personas LGTB perseguidas por su orientación sexual en el país africano.

En Camerún, como citábamos anteriormente, las relaciones homosexuales están penadas con hasta cinco años de cárcel, pero según la activista LGTB Alice Nkom solo se puede detener a una persona si se la encuentra en situación de “flagrante delito”. Desgraciadamente, tal y como corrobora Human Rights Watch, son cada vez más los casos en los que la Policía ignora este requerimiento. Hace ahora dos años las autoridades políticas de Camerún rehusaron de hecho seguir las recomendaciones del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas de despenalizar la homosexualidad y actuar contra la violencia homofóbica.

Fuente Dosmanzanas

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Países y territorios del mundo que penalizan la homosexualidad: 50 % de mayoría musulmana, 43 % de mayoría cristiana y 7 % de otras religiones

Martes, 27 de septiembre de 2016

250px-religious_syms-svgTras la derogación de las leyes homófobas de Nauru, Belice y Seychelles, las relaciones homosexuales siguen castigadas en 72 países y 4 territorios del mundo. Atendiendo a la religión mayoritaria en cada uno de ellos, la homosexualidad estaría penada en 38 de mayoría musulmana (el 50 %), en 33 países o territorios de mayoría cristiana (el 43 % del total) y en 5 cuya población profesa otras religiones (el 7 % restante). El número de habitantes que viven bajo regímenes que condenan la homosexualidad asciende a 2.326.265.000, un 31,5 % de la población mundial (estimada en 7.386.010.000 personas). De ellos, 488.045.000 lo hacen en países de mayoría cristiana (el 21 %), 434.987.000 en países de mayoría musulmana (el 19 %) y 1.404.039.000 en países que profesan otras religiones (el 60 %, un elevado porcentaje debido a la enorme población de la India). Sin embargo, los 13 países que castigan las relaciones homosexuales con la pena de muerte son de mayoría musulmana, o bien solo se aplica en los territorios donde rige la ley islámica. No hay ningún país que castigue la homosexualidad entre aquellos en los que su población mayoritariamente se declara no creyente o poco interesada en la religión.

Los datos de los países que penalizan las relaciones homosexuales se han recogido del último informe de ILGA, restando a Nuaru, Belice y Seychelles, que han despenalizado las relaciones homosexuales recientemente. Por otra parte, se han sumado territorios como Palestina/Franja de Gaza, no reconocido internacionalmente o el Estado Islámico; también provincias autónomas como las Islas Cook o los territorios con legislación homófoba de Indonesia. Para el dato de la población de cada país se ha tomado una proyección estimatoria de la población mundial al 01/07/2016. Podéis comprobar gráficamente estos datos en el siguiente mapa (pinchad en él para verlo a mayor tamaño):

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Países de mayoría cristiana

Los 33 países y territorios de mayoría cristiana que penalizan las relaciones homosexuales representan el 43 % del total. Los 488.045.000 habitantes que albergan suponen el 21 % del total de la población mundial que habita en países que penalizan la homosexualidad. Hay que hacer la salvedad de que el presidente de Dominica aseguró en 2014 que no aplicaría las leyes homófobas, aunque aún persisten en su Código Penal. Muchas de estas legislaciones son herencia de las leyes coloniales británicas o francesas, pero la fuerte presión social (sobre todo proveniente de las organizaciones religiosas) hace que aún se mantengan.

País Población
Angola 27.782.000
Botsuana 2.225.000
Burundi 10.113.000
Camerún 22.498.000
Ghana 28.404.000
Kenia 45.508.000
Liberia 4.132.000
Malawi 16.830.000
Namibia 2.327.000
Nigeria 188.549.000
Suazilandia 1.133.000
Tanzania  50.143.000
Togo 7.269.000
Uganda 36.596.000
Zambia 15.934.000
Zimbabue 13.661.000
Antigua y Barbuda 90.000
Barbados 284.000
Dominica 71.000
Granada 104.000
Guyana 747.000
Jamaica 2.732.000
San Cristóbal y Nieves 46.000
Santa Lucía 173.000
San Vicente y las Granadinas 110.000
Trinidad y Tobago 1.355.000
Islas Cook 15.000
Islas Salomón 652.000
Kiribati 115.000
Papúa Nueva Guinea 8.151.000
Samoa 195.000
Tonga 101.000
Tuvalu  10.000
Total 488.045.000

Países de mayoría musulmana

Los 38 países y territorios de mayoría musulmana que penalizan las relaciones homosexuales representan el 50 % del total. Los 434.987.000 de habitantes que albergan suponen el 19 % del total de la población mundial que habita en países que penalizan la homosexualidad. Hay que tener en cuenta que en el Líbano existe una sentencia de un tribunal superior que considera que la legislación que castiga la indecencia no es aplicable a las personas homosexuales. En Irak no existen oficialmente leyes que castiguen la homosexualidad, pero la violencia homófoba es intensa y habitual. Se incluye asimismo al Estado Islámico, que no duda en exhibir un grado de violencia y barbarie inauditos contra las personas LGTB como arma propagandística, si bien la población afectada está enmarcada en la de cada país ocupado. En Palestina/Franja de Gaza está en vigor una legislación que castiga la homosexualidad proveniente de cuando esos territorios estaban bajo mandato británico. Indonesia no tiene una legislación discriminadora de ámbito nacional, pero sí que la mantiene en las provincias de Aceh y Sumatra Meridional.

Sin embargo, los 13 países o territorios que castigan las relaciones homosexuales con la pena de muerte son todos de mayoría musulmana: Afganistán, Arabia Saudí, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Estado Islámico (en los territorios que controla en el norte de Iraq y Siria), Irak (aplicada por jueces islámicos), Irán, Mauritania, Pakistán, Somalia (en algunos estados del sur), Sudán, y Yemen. También Nigeria, pues aunque aparece en el listado de países de mayoría cristiana, la pena de muerte solo se aplica en los estados del norte donde rige la ley islámica.

Libia 6.330.000

País Población
Argelia 40.856.000
Comoras 806.000
Egipto  91.139.000
Eritrea  7.274.000
Etiopía  92.206.000
Gambia  2.089.000
Guinea 11.063.000
Mauritania  3.719.000
Mauricio  1.266.000
Marruecos  34.098.000
Senegal 14.800.000
Sierra Leona 7.206.000
Somalia  12.961.000
Sudán  39.599.000
Sudán del Sur  13.265.000
Túnez  11.273.000
Afganistán  27.353.000
Arabia Saudí  32.248.000
Bangladesh  160.935.000
Brunei  425.000
Catar  2.402.000
Ejército Islámico
Emiratos Árabes Unidos  9.015.000
Indonesia (provincias de Aceh y Sumatra Meridional)  10.911.000
Irak  37.638.000
Irán  79.794.000
Kuwait  4.331.000
Líbano  5.576.000
Malasia  31.446.000
Maldivas  351.000
Omán  4.444.000
Pakistán  199.321.000
Palestina/Franja de Gaza  4.817.000
Siria  23.843.000
Turkmenistán  4.964.000
Uzbekistán  32.324.000
Yemen  27.536.000
Total 434.987.000

Otras religiones

Aunque los cinco países que profesan otras religiones cuya legislación castiga las relaciones homosexuales solo representan el 7 % del total, la enorme población de la India hace que supongan el 60 % de la población mundial que habita en países que penalizan la homosexualidad. Se hace evidente así la dimensión extraordinaria de la decisión de la Corte Suprema india, que en 2013 ordenó que volvieran a considerarse delito las relaciones homosexuales, un dictamen que afecta a un país de más de mil millones de habitantes.

País Población
 Bután 774.000
 India 1.320.900.000
 Myanmar 52.921.000
 Singapur 5.601.000
 Sri Lanka 23.843.000
Total 1.404.039.000

Fuente Dosmanzanas

Budismo, Cristianismo (Iglesias), General, Hinduísmo, Islam, Judaísmo , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Un camerunés perseguido por homosexual recibirá asilo en España pese al rechazo del Ministerio del Interior que dirige el “católico” Fernández Díaz

Sábado, 20 de agosto de 2016

csm_176879_St_phane_Koche_rrss2_0f17bbbdcdStéphane Koche, activista LGBTI camerunés, fue arrestado y detenido durante varias horas el 27 de Marzo de 2012, después de organizar un taller sobre los derechos de las minorías sexuales © Amnistía Internacional

La petición de asilo de Prosper K.T., un ciudadano camerunés perseguido en su país debido a su orientación sexual, ha tenido que llegar hasta el Tribunal Supremo para que por fin sea admitida. El Ministerio del Interior, con Jorge Fernández Díaz a su frente, lo había denegado, alegando que sus razones eran “inverosímiles e insuficientes”. El Supremo no lo ve así. El ciudadano camerunés, Prosper K.T., había relatado en su demanda a su llegada al aeropuerto de Barajas que, al enterarse de su condición de homosexual, los jóvenes de su barrio en Camerún le dieron una paliza a él y a su novio en julio de 2014, a consecuencia de la cual este último habría muerto.

El Tribunal Supremo considera “veraz” su denuncia de ser perseguido en su país por homosexual y obligará al Ministerio de Interior a darle asilo a pesar de su negativa en 2014 al considerar que sus argumentos eran “inverosímiles e insuficientes”. El Tribunal Supremo ha ordenado al Ministerio del Interior que tramite el asilo a un camerunés que alegó ser perseguido en su país por homosexual, al entender que su relato es veraz y especialmente en un país que tipifica como delito esta inclinación sexual.

De esta manera, el alto tribunal ha revocado la denegación del asilo que se dio a este hombre en noviembre de 2014 por parte de Interior, que consideró que sus alegaciones sobre la persecución padecida en Camerún por su condición de homosexual eran “inverosímiles e insuficientes”.

 En su demanda de asilo, Prosper relató que, tras enterarse de su orientación sexual, él y el que era su pareja en ese momento fueron víctima de una brutal paliza a manos de otros jóvenes de su barrio en julio de 2014. Su pareja murió, y él salvo la vida gracias a hacerse el muerto. Decidió huir del país, primero a Nigeria, luego a México y finalmente voló a España. Acabó pidiendo asilo en Barajas en noviembre de 2015. Camerún, conviene tenerlo en cuenta, es uno de los países de África que persigue la homosexualidad con más saña. Hemos hemos recogido numerosos ejemplos de ello a lo largo de los últimos años.

Él decidió huir, primero a Nigeria, luego a México y por último a España, donde reclamó asilo y protección internacional subsidiaria, que le fue denegada.

La petición de asilo de Prosper fue apoyada por ACNUR (el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), a pesar de lo cual fue denegada por el Ministerio del Interior, que consideró sus alegaciones eran “inverosímiles e insuficientes”. Una negativa que fue luego confirmada por la Audiencia Nacional, aunque, según el Supremo, ese tribunal resolvió “en términos genéricos” y no explicó por qué creía que los argumentos del camerunés eran incoherentes lo que obligó a Prosper a plantear finalmente un recurso de casación ante el Tribunal Supremo. Ahora su Sala Tercera, en sentencia de la que ha sido ponente Eduardo Calvo Rojas. ha ordenado a Interior que admita la petición de asilo e inicie la tramitación del correspondiente procedimiento administrativo.

El alto tribunal estima como dato incontrovertible que la legislación de Camerún tipifica como delito los actos homosexuales y que se trata, además, “de una conducta efectivamente reprimida en ese país”.  Por otra parte, el Supremo considera que ni la sentencia de la Audiencia Nacional ni las resoluciones del Gobierno demuestran que el solicitante hubiera formulado alegaciones incoherentes. Por ello, y considerando además el informe favorable de ACNUR, determina que “no puede considerarse ajustada a derecho la decisión de denegación basada en la razón expresada en términos genéricos de que las alegaciones son inverosímiles e insuficientes”.

El asilo a las personas LGTB, asignatura pendiente 

Lo comentábamos hace apenas un mes, al hacernos eco del artículo que sobre la materia publicó Desalambre: las dificultades que tienen los demandantes de asilo en España por motivo de orientación sexual y/o identidad de género son ingentes, y aunque no existe datos oficiales (Interior no los desglosa en función de las razones alegadas), según denuncian ACNUR y la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) en un alto porcentaje de los casos las demandas por esta causa son rechazadas.

Las razones son diversas, aunque destaca, muy en especial, lo que podría denominarse el “criterio de la discreción”, según el cual si en su país, pese a estar las personas LGTB perseguidas por la ley, la vida de una persona no parece correr peligro si es capaz de sobrellevar “de forma discreta” su orientación sexual y/o identidad de género, el asilo no debe ser la opción elegida.

Afortunadamente no ha sido el caso de Prosper, que deseamos pueda emprender una vida digna en España.

La violación de los derechos humanos del colectivo LGTB es una triste y reiterada realidad en Camerún, que parece desconocer el catoliquísimo Mnistro del Interior de españa, sí, ese al que pretendían enviarle al Vaticano como embajador…, una situación de la que han alertado las ONG,s. En los últimos años, hemos conocido numerosas historias de amenazas, ataques, encarcelamientos y asesinatos de personas debido a su orientación homosexual. En una carta abierta al presidente Paul Biya, la organización Human Rights Watch (HRW) denunciaba en 2013 los oídos sordos que hacen las autoridades al acoso al que son sometidos los abogados que defienden a las personas acusadas bajo la ley contra la sodomía vigente en el país africano. Cabe señalar que la profundidad de la homofobia en Camerún no solo afecta a la administración, sino que está instalada en todas las capas de la sociedad. En septiembre de 2014, por ejemplo, un activista LGTB se veía obligado a abandonar su domicilio por las amenazas de muerte de sus vecinos.

En 2012, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos expresaba su preocupación por la situación de las personas LGTB en Camerún. Cada poco tiempo se producen noticias de detenciones, algunas de las cuales hemos recogido: dos hombres condenados a dos años y a un año de prisión, respectivamente, tras ser encontrados culpables de homosexualidad en julio de 2013, la detención de al menos tres mujeres lesbianas en febrero de 2012, cuatro jóvenes detenidos acusados de homosexualidad en enero de 2012, otros cuatro hombres arrestados en agosto de 2011. Y las detenciones siguen remontándose en el tiempo: en abril de 2011, en octubre de 2010, en mayo de 2010 (los dos detenidos entonces fueron luego condenados a cinco meses de cárcel), en marzo de 2010 (en este caso la detención se mezcló con un intento de extorsión por parte de la Policía a un ciudadano australiano) o en diciembre de 2009 (en este caso el joven fue finalmente liberado tras permanecer varios días en prisión en condiciones miserables).

También son interesantes la serie de 5 vídeos realizados por Quijada Producciones, que llevan por título “Homosexuales en Camerún: gentes como tú y yo”, breves reportajes que recogen testimonios de personas LGTB perseguidas por su orientación sexual en el país africano. Son pequeños reportajes que recogen cinco testimonios personales. Su objetivo es doble: por un lado, denunciar internacionalmente la situación de hostigamiento que sufren las personas homosexuales en Camerún; por otro, darles visibilidad dentro de su propio país. Ya os hemos presentado tres: el primero recoge la historia de Roger, condenado a tres años de cárcel por declarar su amor por SMS a otro hombre. El segundo vídeo nos presenta a Pascaline, violada cuando era solo una adolescente, madre de dos hijas y repudiada por su familia por ser lesbiana. El tercero recoge la historia de Esther, pareja de Pascaline, junto a la que en febrero de 2011 fue detenida (su caso está pediente de un tribunal de apelación).

A continuación podéis ver el testimonio de Marc Lambert, en francés con subtítulos en castellano:

Fuente Agencias/Dosmanzanas

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Recordatorio

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