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La odisea de Ahmed, un estudiante senegalés que escapó de la persecución por ser gay en un cayuco y pide asilo en España

Miércoles, 17 de enero de 2024

IMG_2001Ahmed (nombre ficticio) es un estudiante de comunicación audiovisual de Senegal que tuvo que escapar de su país por ser homosexual. Tras sufrir el rechazo de su familia y una agresión física, decidió arriesgar su vida y embarcar en un cayuco rumbo a España, donde espera obtener el asilo y poder vivir con libertad.

Un puñado de galletas para seis días, un frío casi gélido y el agua colándose en el endeble cayuco a bordo del que llegó desde Senegal a las costas de la isla canaria de El Hierro. Ese fue el precio que Ahmed tuvo que pagar para huir de la homofobia.

Es una de los más de 36.600 personas que llegaron a Canarias a fecha de 12 de diciembre, una cifra récord en la Ruta Atlántica, en buena medida por la inestabilidad política, social y económica de Senegal. Un récord que ha obligado a realizar un esfuerzo extraordinario en Canarias (El Hierro recibió más personas en dos meses de las 11.280 que residen en la isla) y Ahmed, como otros miles de jóvenes, fue trasladado a la Península, en su caso a Sevilla.

Ahmed (nombre ficticio para preservar su identidad) es un joven estudiante de comunicación audiovisual de Senegal que se vio obligado a abandonar su tierra cuando su familia y las personas que le rodeaban descubrieron su homosexualidad y le negaron el derecho a expresarse de forma libre.

Cuando aquellos que deben acogerte te repudian, no hay más salida que huir. Cuando las condiciones económicas te impiden viajar en avión, cualquier transporte es aceptable. “Mi familia se negó a aceptar mi condición sexual. Lo pasé realmente mal, porque sentía algo que no podía expresar. En mi país no me sentía libre”, ha explicado en una entrevista con EFE en Sevilla, a donde fue trasladado desde Canarias.

Las represalias tomaron forma con una agresión física que hizo entender al joven que no estaba seguro, que su vida corría peligro si continuaba siendo quien era en su país.

Ahmed quiere contar su historia para poner piel y nombre a las personas de los países en los que no se respetan los derechos de las personas homosexuales, algo que requiere de valentía teniendo en cuenta las amenazas que continúa recibiendo.

“En una ocasión vimos un vídeo en el que quemaban el cadáver de un chico gay y las personas aplaudían a su alrededor. Entendí que me podían llegar a matar, tenía mucho miedo. Podían acabar conmigo por mi condición sexual”, ha sentenciado.

Aún hoy, después de dos meses de su partida, Ahmed se encoge al recordar el rechazo que sufrió y el miedo a perder la vida. Volver a su país, aunque le gustaría, no es una opción hasta que no se respeten sus derechos y su orientación sexual.

Cuando aceptó que era económicamente imposible comprar un billete de avión que lo llevase a Francia para continuar sus estudios, Ahmed pensó en partir a España a bordo de un cayuco.

Había escuchado hablar de la inmigración a Europa y sabía con qué personas debía contactar para poder cruzar la frontera, aunque conocía los inconvenientes. Un duro trayecto por el que estaba dispuesto a pasar a cambio de aceptación, protección y una oportunidad.

A las diez de la noche del 27 de septiembre de 2023 las peleas entre los cientos de personas que se aglutinaron en la playa se avivaron al saber que solo algunos podrían tener una oportunidad. Quién sube al cayuco y quién se queda en tierra. “Éramos muchísimos los que queríamos embarcar y de distintas nacionalidades, pero solo unos cuantos pudimos partir. Fueron momentos muy tensos”, ha narrado.

IMG_1999258 personas partieron rumbo a España a bordo de un cayuco. Seis noches en las que el único sustento disponible eran un puñado de galletas, nada caliente que les ayudase a calmar el frío en alta mar.

Cuando el agua comenzó a colarse entre las maderas de aquella frágil embarcación, Ahmed se replanteó si había tomado la decisión correcta. “Empecé a plantearme si había tomado la mejor decisión porque en mi país tenía una vida cómoda, pero no podía quedarme, temía por mi vida. La travesía fue dura, durísima”, ha recordado.

Llegaron a la isla de El Hierro y encontraron todo lo que podían esperar, “protección, refugio y tranquilidad”. Un sitio de paz en el que Ahmed pudiese “vivir sin miedo” y en el que “respetasen los derechos fundamentales” que en su país de origen aún hoy no se contemplan.

Vivimos en campamentos en el que había muchísima gente, personas que habían llegado antes que nosotros y no conocíamos de nada, pero teníamos las necesidades básicas cubiertas. Agua, comida y alojamiento”, ha relatado.

Ahora, Ahmed reside en Sevilla a la espera de una cita para solicitar asilo en España. Lleva dos meses esperando para poder formalizar la solicitud y narrar su testimonio ante las autoridades, pero el gran volumen de demandas ha creado un embudo en la administración que le impide finalizar el proceso.

Pide perspectiva, pues aún hay muchos países en los que las personas homosexuales “viven a escondidas” y “sufren” por su condición sexual.

En Senegal Ahmed sentía que no encajaba, que nunca podría llegar a integrarse en un entorno que lo rechazaba por ser quien es, por expresar lo que no puede dejar de sentir. En España, asegura que se siente protegido y aspira a continuar sus estudios y su vida junto a personas que lo entienden.

Fuente Agencias

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El encuentro con un migrante transgénero muestra que la fe no es “una valla para mantener alejados a otros”

Viernes, 29 de septiembre de 2023

unnamedYunuen Trujillo

Al escribir sobre la intersección de las cuestiones LGBTQ+ y de inmigración, una católica queer compartió una experiencia que la ayudó a comprender más plenamente que la fe nunca debe ser “una valla para mantener alejados a otros”.

Para los lectores del blog, Yunuen Trujillo puede ser conocida como una destacado defensora católica LGBTQ+ y colaborador de Bondings 2.0. Su labor profesional, sin embargo, lo es también como abogada de inmigración. En U.S. Catholic,Trujillo cuenta su encuentro con una solicitante de asilo transgénero, a la que se hace referencia en el artículo como Andrea, quien fue su cliente por un corto período. Trujillo escribe:

“Andrea había sido perseguida, acosada y odiada toda su vida por su identidad de género, lo cual era evidente, porque nunca tuvo los medios para realizar una transición completa. Ella había cargado con mucho más de lo que cualquiera de nosotros podría soportar.

“El día de su entrevista de asilo, estaba visiblemente nerviosa. Para distraerla, le pregunté cómo era su impulso. Empezó a cantar una canción que había sonado en la radio. Al instante sentí un nudo en la garganta: ella estaba cantando una de mis canciones religiosas favoritas. Uno que me hizo llorar muchas, muchas veces en mis días de ministerio juvenil. Por primera vez desde que conocí a Andrea, me di cuenta de que era católica”.

Trujillo luego explica que su encuentro con Andrea la hizo enfrentar nuevamente una inquietante contradicción. Aunque Andrea tenía una “fe inquebrantable”, si iba a “casi cualquier parroquia”. . .. inmediatamente sería observada, juzgada y tal vez incluso atacada por otras personas que no la conocen”. La autora concluye:

“En tiempos de Jesús, como hoy, la gente generalmente tenía miedo de ciertos grupos: los enfermos, los ‘pecadores’, los extranjeros. . .Jesús le dio la vuelta a todo eso, recordándonos que la separación y la exclusión no son el cumplimiento de la ley. Más bien, eso es amor: amor radicalmente inclusivo. . .

“Es un amor que se deshace de cercos y miedos y sustituye todo eso por la cercanía, la ternura, la amistad y el acompañamiento incondicional. Reconoce que nuestra propia salvación depende de la persona que menos amamos. . .

“No he visto a Andrea desde entonces, pero cada vez que trabajo en el ministerio LGBTQ, pienso en ella. Mi oración es esta: que nunca usemos nuestra fe católica como una valla para mantener alejados a otros o para protegernos mientras atacamos a otros. Es nuestro trabajo y misión crear espacios radicalmente inclusivos en nuestras parroquias donde aquellos que amamos y menos conocemos se conviertan en aquellos que más amamos y apreciamos”.

—Robert Shine (él/él), New Ways Ministry, 14 de septiembre de 2023

Fuente New Ways Ministry,

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Huyeron de Venezuela a EEUU por las violencias hacia LGBT+ y quedaron varados en Centroamérica

Viernes, 23 de diciembre de 2022

WhatsApp-Image-2022-12-15-at-17.03.42-1186x593Venezolanos LGBTIQ están varados en diferentes países centroamericanos, expuestos a los mismos peligros que tuvieron que sufrir en la selva del Darién.

Era su cuarto día en la selva del Darién. Ismael descansaba en un campamento con otros migrantes venezolanos después de caminar entre ríos y barro cuando se enteró del anuncio del Departamento de Seguridad Nacional que les prohibía el ingreso a Estados Unidos, el famoso Título 42. Algunos dijeron a otros que se habían comunicado con sus familias y que les habían dicho que ya no había posibilidad de pedir asilo en EE.UU.

«Estaba devastado. Sentí que me había esforzado tanto para juntar el dinero, y todo el esfuerzo de atravesar la selva, todas las necesidades que pasé, el hambre que pasé, había sido en vano”, dice Ismael.

Varado en la capital costarricense, Ismael ve cada día a familias enteras de Venezuela mendigando comida y durmiendo con sus hijos en las calles. «Es muy triste». Su estado de ánimo es malo: se siente frustrado, preocupado, angustiado. Quiere salir de allí y seguir a México, pero no tiene dinero.

“En este momento tenemos 88 venezolanos LGBTIQ, migrantes, refugiados o solicitantes de refugio en nuestra base de datos. La cual representa la segunda nacionalidad con más personas dentro de IRCA CASABIERTA, solo superada por la población nicaragüense. La mayoría de las personas que ingresaron a partir de octubre están en la categoría migratoria de solicitantes de refugio”, explica Yahir Araya, director de comunicación del Instituto sobre Migración y Refugio LGBTIQ para Centroamérica (IRCA CASABIERTA).

Advierte, además, que muchas personas en tránsito han decidido quedarse en Costa Rica, pero que el país no cuenta con albergues ni planes gubernamentales para proteger a la población LGBTIQ.

Razones para huir

Durante octubre, y aún ahora, muchos venezolanos LGBTIQ están varados en diferentes países centroamericanos, expuestos a los mismos peligros que tuvieron que sufrir en la selva del Darién: agresión sexual, sexo de supervivencia, hambre y miedo, según explicaron tanto el ACNUR (la Agencia de la ONU para los Refugiados) como organizaciones y activistas de Estados Unidos, Honduras y Guatemala.

Para Ismael, la última opción era volver. Se quedó solo, su padre y su hermano regresaron a Venezuela, pero él, primero, quiso seguir. Necesitaba seguir. Trató de olvidarse de la angustia y apegarse a parte de su plan en el que estuvo trabajando durante los últimos 3 años. Pero no pudo.

Cuando supo que era peligroso para él como varón gay pasar solo por Honduras, decidió salir de Costa Rica para regresar a Panamá y de allí conseguir un vuelo más barato de regreso a Venezuela. Esperó ayuda en un refugio en Panamá y consiguió un vuelo de 200 dólares. “El albergue está colapsado, las condiciones son realmente inhumanas”, dice Ismael antes de irse. Ahora ha llegado a Maracaibo y está tratando de conseguir dinero para volver a su ciudad, en la frontera con Colombia.

Ismael está de vuelta en su país, del que salió buscando asilo.

Venezolanxs en las calles de Honduras y Guatemala

Osman Lara, líder y defensor de los derechos LGBTIQ+ del comité LGBTIQ+ del Valle de Sula, Honduras, dice que hay más venezolanos en las calles de Honduras, gente que antes del 12 de octubre sólo estaban en tránsito por un día máximo. “Hay más personas varadas, jóvenes más que nada, y algunos practicando el trabajo sexual, otros mendigando en las calles con carteles”, explica Lara. Además, han aumentado las extorsiones por parte de agentes de la Policía Nacional. 

Judith Ramírez coordina la Casa del Migrante San José en Esquipulas, en Guatemala, donde se brinda asistencia humanitaria a todos los inmigrantes en tránsito. También desde el 12 de octubre notó una situación mucho más desesperada de la habitual. “Ahora recibimos inmigrantes agotados, cansados, sin recursos económicos, enfermos, con necesidades humanitarias inmediatas”, dice Ramírez.

El contexto de la migración cambió radicalmente este año en Guatemala: en la Casa del Migrante pasaron de atender a 80 personas a atender hasta 500 personas por día, y el 90% de Venezuela. La organización les ha proporcionado cobijo, comida, llamadas telefónicas, ropa, un kit de higiene. Pero solo los pueden albergar por 3 días; es un espacio de tránsito y deben hacer lugar para los que siguen llegando.

“Realmente se han quedado en nada, sin poder irse a Estados Unidos ni regresar a su país Venezuela”, advierte Ramírez.

Sin tratamiento para VIH 

Pedro* está varado en la frontera de Costa Rica con Panamá. Le quedan siete pastillas de su tratamiento antirretroviral, que le durarán siete días. Después de eso, el VIH continuará dañando su sistema inmunológico y lo pondrá en mayor riesgo.

Lucha por sobrevivir con el poco dinero que le manda su marido desde Nueva York. Cuando sale del hotel que logra pagar a duras penas, ve otros migrantes durmiendo en la calle,  buscando qué hacer después de que el gobierno de Estados Unidos, a cargo de Joe Biden, ampliara el Título 42 para los venezolanos. Esto significa que desde el 12 de octubre, los únicos venezolanos que pueden solicitar el estatus de asilo tienen que contar con alguien que pueda patrocinarlos económicamente durante dos años. Y eso es muy difícil para la mayoría de ellxs, porque son primera generación de migrantes hacia el norte. Por esa política, según la ONU más de 5.300 venezolanxs han sido expulsadxs de Estados Unidos.

Pedro no tiene patrocinador. Así que en octubre Manuel, su pareja, se dedicó a trabajar muy duro en Nueva York, tratando de limpiar la mayor cantidad de casas posible para poder enviarle dinero a Costa Rica. En septiembre, ambos habían decidido que Manuel migrara primero a los Estados Unidos. No habían logrado conseguir plata suficiente para viajar juntos, así que primero iría uno, trabajaría, y en octubre saldría el otro. Así lo hicieron, pero esa política estadounidense los separó y dejó a Pedro sin salida.

“Soy un paciente con VIH y allí es casi imposible comprar medicamentos. En Chile gracias a dios pude conseguir la medicina pero cuesta mucho”, dice Manuel desde Nueva York. Primero migró a Chile, tres años antes, para juntar dinero y entonces sí viajar definitivamente a Nueva York.

¿Por qué migran las personas LGBTIQ?

WhatsApp-Image-2022-12-15-at-17.23.46“En Venezuela una vez hasta me golpearon por mi condición sexual. Me dieron un golpe en el ojo, que me dejaron viendo literalmente estrellitas. Tuve que salir corriendo porque capaz que me masacraban allí. Yo tenía como 21 años. Siempre estaba como escondiéndome, caminando con cuidando, tratando de verme lo más hombre posible, tenía que ser una persona que no soy yo. Porque o llamaba la atención o me empezaban a gritar cosas. Me robaban porque siempre somos presa fácil de robar”, cuenta Manuel.

En septiembre, cuando estaba en México caminando hacia Estados Unidos, Manuel empezó a buscar una organización LGBTIQ que pudiera ayudarlo. Encontró América Diversa, una organización que apoya a personas inmigrantes LGBTIQ de origen latino.

Dice Yonatan Matheus, uno de los fundadores de América Diversa, que las personas LGBTIQ que migran lo hacen por tres razones básicas: “La primera, porque no pueden encontrar protección para sus derechos en su país de origen o han sido víctimas de violencia; la segunda es que muchas veces en sus países no cuentan con sistemas democráticos que puedan garantizar acciones de incidencia y movilización para que sus derechos sean reconocidos; y el último son personas LGBTIQ que están pasando por problemas de salud”.

Por ejemplo, quienes están viviendo con VIH o quienes son personas trans o géneros no binarios que no reciben protección o apoyo para sus procesos de terapia antirretroviral para VIH o personas trans de terapias de adaptación hormonal y crecimiento genital en su momento. Esos son como los tres grupos en los que nos estamos enfocando como las cosas en las que estamos haciendo nuestro trabajo”, explica Yonatan.

 Pero su trabajo comienza cuando los inmigrantes llegan a Nueva York. En el camino, ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, trabaja tratando de ayudar a los inmigrantes a superar las miles de dificultades que enfrentan. Pero ni ACNUR ni el gobierno de Estados Unidos tienen datos sobre cuántos inmigrantes forman parte de la comunidad LGBTIQ.

“Uno de los ejes de ACNUR es identificar a las personas que han sido víctimas de violencia de género o han tenido que tener sexo de supervivencia. Los equipos en el territorio están identificando personas con necesidades específicas en esos grupos. No pudimos cuantificarlo, pero está documentada la prevalencia de violaciones y otras violencias de género en el paso por el Tapón de Darién”, indica Sibylla Brodzinsky, portavoz de ACNUR.

De acuerdo con datos de ACNUR, hay 7,1 millones de venezolanos refugiados o con otras necesidades de protección en el mundo, y la gran mayoría están en esta región de todas las Américas.

Desde el 12 de octubre, quienes estaban en tránsito ya no lo están, no tiene dinero ni dónde ir. “Estamos viendo personas que pasan la noche en las calles, cerca de los refugios, también con niños”, apunta Brodzinsky.

Cambian las políticas, sigue la incertidumbre

El martes 15 de noviembre, un mes después de que se ampliara el Título 42 a los venezolanos, el juez federal estadounidense Emmet Sullivan ordenó el fin de esa política, y dijo que era “arbitraria y caprichosa”. El Título 42 había sido creado por el gobierno de Donald Trump como una regla sanitaria, “para evitar la propagación del Covid-19” con la entrada de inmigrantes a los Estados Unidos, y entonces frenar su ingreso.

Ahora, con la decisión del juez, la administración de Joe Biden tiene hasta el 21 de diciembre para prepararse para el fin de la política. Pero la incertidumbre prevalece entre inmigrantes. Es que quince estados con gobiernos republicanos ya han pedido a la Corte Federal que mantuviera el Título 42.

Cuando supieron de la decisión del juez, Pedro ya se había vuelto a Venezuela. Cumplieron un año de casados a la distancia, con un futuro plagado de incertidumbre.

Manuel, desde un albergue en Nueva York, piensa si volverse o no, si abandonar su proyecto, lo que habían estado planeando desde que se conocieron. Dice que lo extraña mucho a su marido, muestra el tatuaje en el brazo con su nombre y se tapa la cara.

*Su nombre ha sido cambiado por motivos de protección.

16 de diciembre de 2022
Rosario Marina
Edición: Ana Fornaro

Fuente Agencia Presentes

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FELGTBI+ reivindica el acceso gratuito a los tratamientos para todas las personas migrantes con vih

Jueves, 1 de diciembre de 2022

D06600B6-E755-40E5-990D-0C31E01023FDDía por los Derechos de las Personas con vih (1 de diciembre)

Con motivo del Día por los Derechos de las Personas con vih, que se conmemora cada 1 de diciembre, la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+) reivindica el acceso gratuito a los tratamientos para el vih para todas las personas migrantes, independientemente de su situación administrativa.

En este sentido, el coordinador del Grupo de vih de FELGTBI+, Nahum Cabrera, denuncia que “actualmente, muchas comunidades autónomas imponen barreras administrativas para dispensar esta medicación que son imposibles de salvar para la población con estatus migratorio”. “Estas barreras atentan contra los derechos fundamentales y tienen un grave impacto en la salud pública”, alerta.

Así, explica que “se señala, por ejemplo, como requisito indispensable tener un certificado de empadronamiento desde hace meses, cuando muchas de estas personas residen en pisos de conocidos o habitaciones compartidas, no tienen nada a su nombre, por lo que no tienen esa posibilidad. Además, la medicación debe ser diaria y la adherencia es fundamental, por lo que los plazos que exige la burocracia y los que requiere el tratamiento son completamente diferentes”.

“La sanidad pública y universal  es un derecho fundamental que las administraciones están vulnerando”

En este sentido, recuerda que “el acceso a la sanidad pública y universal para todas las personas es un derecho fundamental y constitucional que las administraciones están vulnerando”. Por tanto, exige que “se garanticen los derechos de la población migrante LGTBI+ con vih en igualdad de condiciones a los del resto de la población”. Asimismo, señala que “se trata de una cuestión de salud pública puesto que, si hay personas sin tratamiento, el virus se puede seguir propagando”.

Por otra parte, recuerda que no se puede tratar a las personas migrantes LGTBI+ con vih como al resto de personas migrantes, ya que sufren varios factores de vulnerabilidad al ser migrantes, personas LGTBI+ y personas con vih, lo que hace que tengan que sobrevivir cada día soportando un estigma aún mayor.

Por este motivo, la FELGTBI+ reivindica que las administraciones trabajen de manera activa para erradicar la violencia institucional contra este segmento de población. También, exige la creación de recursos adaptados culturalmente para la población migrante LGTBI+ con vih, con personas expertas en mediación intercultural, y que se establezcan programas específicos para personas con vih según su identidad de género, orientación sexual y expresión de género.

Sentimientos de abandono y diferencia entre CCAA

Lisandro Enrique, migrante argentino que da soporte a personas con vih que llegan a España en situación irregular, explica que “se trata, en muchos casos, de personas que no tienen papeles, por tanto, no pueden buscar trabajo, no pueden alquilar y, como consecuencia, no tienen nada a su nombre, lo que les cierra automáticamente el acceso al tratamiento al no poderse empadronar”.

“Esto origina grandes sentimientos de estrés, desapego y abandono porque lo primero que piensan es que se van a morir sin el tratamiento. Muchas no tienen círculo cercano, ni un hogar fijo en el que quedarse y vienen sin apenas pastillas. Temen que en el aeropuerto se les pregunte por esa medicación y tengan que revelar su estado serológico y quedar expuestas al estigma”, relata. “No tienen analíticas y no saben si son indetectables o no. Desde el sistema sanitario se les podría dar, al menos, algún tipo de plazo para presentar documentación que acredite su situación pero no se hace. No hay ningún tipo de flexibilidad”, denuncia.

“Quienes no tienen información no lo dicen por miedo al estigma”

Por su parte, Alfredo Pazmiño, migrante peruano y coordinador de la Oficina Técnica de Altihay Fuerteventura, asegura que hay mucha diferencia entre comunidades. “Aquí en Canarias la situación no es tan dramática, donde peor están es en la Comunidad de Madrid. Allí todas las personas de origen migrante tienen que esperar meses hasta poder medicarse, cuando muchas han huido de sus países precisamente por no tener acceso a los tratamientos. Algunas han vendido todo lo que tenían y se han venido a España porque su vida depende de esa medicación”, alerta.

Así, añade que, con la guerra de Ucrania, por ejemplo, están llegando a la capital personas con vih que han visto suspendidos sus tratamientos por los cortes de suministros provocados por la guerra. “Se les pide una receta de su país de origen y si no está en castellano, ya empiezan los problemas”, explica.

“Luego está la falta de información. Quienes tienen más acceso a ella, se acercan a las entidades LGTBI+. Quienes no, no lo dicen por miedo al estigma, de hecho, no hay datos de población asiática o africana con vih. Otras personas se ponen a buscar trabajo hasta poder ahorrar lo suficiente como para poder pagar los medicamentos de su bolsillo. En cualquier caso, todas pasan meses sin tratamiento”, denuncia.

NOTA. Día Mundial de los derechos de las personas con vih

Fuente FELGTBI+

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Alex, refugiado LGBTIQ+ en España: “Por fin me siento libre y con ganas de comerme el mundo”

Jueves, 10 de noviembre de 2022

6EBDBD38-0124-48EA-A8E4-ABDDE79144F1El joven camerunés Alex. ONG Rescate / Olmo Calvo

 ACNUR apunta que la tasa de protección internacional para personas del colectivo suele ser más alta que en relación a otros motivos de persecución que contempla la Convención de Ginebra

Por Fabiola Barranco

28 de octubre de 2022 05:00h

Alex aprendió demasiado pronto el significado de la palabra supervivencia. Cuando todavía era un niño se topó con la discriminación y el estigma social que su entorno más cercano volcaba contra él cuando descubrieron que se sentía atraído por personas de su mismo sexo. “Me sacaron de la escuela porque decían que podía contaminar a los demás”, recuerda este joven camerunés. Pronto se vio encerrado en una jaula de la que quería escapar. “Allí no me sentía libre”, recuerda el joven desde su exilio. No sólo no podía vivir libremente su sexualidad, sino que además corría el riesgo de ser encarcelado.

Y es que, en Camerún, el país que le vio nacer y crecer, condena con hasta cinco años de cárcel la homosexualidad. Es uno de los 69 países que, según el informe de La Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex  (ILGA, por sus siglas en inglés), las leyes criminalizan a las personas que forman parte del colectivo LGTBIQ+. Un castigo que el propio Alex se resistía a creer pero que la constitución de Camerún recoge. “Yo no sabía que ser quien soy era un delito”, dice con cierta ironía y rabia.

Y así fue cómo decidió escapar. Primero huyó de su casa y conoció a su primera pareja, un amor que vivió en la clandestinidad y el exilio pero que las fronteras arrebataron. “De Camerún cruzamos a Nigeria, Níger, Argelia y Marruecos”, fue entonces, en la otra orilla del Mediterráneo, cuando Alex y su pareja se embarcaron en una patera. “El murió, no consiguió llegar” recuerda siempre con la voz quebrada.

Así, con esa mochila a cuestas llegó a España, país de acogida y donde vive desde finales de año de 2018. La primera etapa de su vida aquí la pasó en un centro de acogida para menores que, como él, viajaban sin la compañía de una persona adulta, donde también asegura que sufrió fuerte discriminación por parte de los compañeros que hacían mella en unas heridas invisibles que Alex no ha cesado esfuerzos en curar. No fue fácil. Un idioma nuevo, un lugar nuevo y una sensación de no poder mirar atrás. Alex, que se mostraba siempre tímido e introvertido, hoy presume ser otra persona que ha logrado vivir su vida.

La aceptación como camino a la libertad

“Por fin me siento libre y con ganas de comerme el mundo. Primero conseguí aceptarme a mí mismo tal como soy, no como la sociedad me quiere ver. Aprendí a amarme, a respetarme, a perdonarme, a reconocer que no tengo culpa de ser como soy y sentirme orgulloso de ser yo mismo”, celebra.

Después de cuatro años desde que llegara a España y presentara su solicitud de protección internacional por motivos de persecución por género, Alex ha conseguido una respuesta favorable a su expediente. “¡Estoy muy contento!” no para de repetir con emoción, es una pequeña victoria en este camino de obstáculos. Sabe que, por desgracia, su historia no es un caso aislado. Es perfectamente consciente de que muchas personas también han tenido que abandonar sus hogares después de que sus vidas corrieran peligro, no por ser parte del colectivo LGTBIQ+ sino por venir de contextos en los que están perseguidos y o sufren una fuerte discriminación. Cuenta que ya ha terminado el borrador de un libro con sus vivencias, donde denuncia la persecución LGTBIQ+, pone en valor a los supervivientes de las fronteras y la lgtbifobia. “Quiero ayudar a otras personas que han pasado por lo mismo que yo y que vean que no están solas”, confiesa ilusionado.

Si bien es cierto que las cifras oficiales no especifican el número de peticiones de protección internacional entre las personas LGTBIQ+ que llegan a España, las organizaciones involucradas en el sistema de acogida han percibido un aumento en los último años y, desde ACNUR, la Agencia de la ONU para los refugiados, confirman que “hay muchas solicitudes basadas en este motivo y también la tasa de protección suele ser más alta que en relación a otros motivos de la Convención de Ginebra”.

Una respuesta adaptada a las necesidades

En España ha habido algunos avances en materia de  protección internacional para las personas que huyen en busca de refugio tras sufrir persecución  por el hecho de formar parte del colectivo LGTBIQ+. Por ejemplo, la importancia de promover un tratamiento diferenciado a lo largo de todo el procedimiento y una intervención adecuada a sus necesidades de acogida, siendo importante la formación específica en la materia de todo el personal en contacto o que trabaja con personas solicitantes LGTBIQ+, o la existencia de más recursos y de  espacios seguros con equipo de profesionales especializados a cargo.

ACNUR es uno de los organismos que juega un papel importante para que estos avances sigan su curso. Entre muchas funciones, Eva Menéndez, punto focal en temas LGTBIQ+ de la Oficina de ACNUR en España, destaca el apoyo que brindan a las autoridades competentes en materia de asilo “para que refuercen sus capacidades y se puedan identificar las necesidades de protección internacional de dicho colectivo”.

“Es muy importante que se garantice el acceso seguro al procedimiento de asilo de estas personas, que se valoren correctamente sus solicitudes y se les proporcione una acogida adecuada para evitar no sólo que vuelvan a pasar por situaciones traumáticas, sino para que se promueva su autonomía, participación y empoderamiento”, asegura Ménéndez. También trabajan en contextos de gestión de llegadas irregulares donde hay que tener una mirada de protección “porque entre quienes llegan puede haber personas del colectivo LGTBIQ+ que no pueden retornar a sus países de origen en condiciones de seguridad. Por eso es fundamental desarrollar mecanismos para su correcta identificación y asegurar que reciben información sobre el derecho de asilo de una forma y en una lengua y lenguaje adaptado a su perfil”.

Se trata de un recorrido en el que cada vez tienen más protagonismo y participación las propias personas afectadas. Gente que, como Alex, comparten su historia para que no se repita y se avance en derechos.

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Fuente El Diario

La dura realidad de la comunidad LGTBI camerunesa

A finales de 2012, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos expresaba su preocupación por la complicada situación de las personas LGTB en Camerún, uno de los países con una LGTBIfobia social y de Estado más pujante. Y es que cada poco tiempo se producen noticias de detenciones y abusos policiales, algunas de las cuales hemos recogido a lo largo de los últimos años.

En noviembre de 2011 tres hombres fueron condenados a prisión acusados de mantener relaciones homosexuales en un coche (una de las “pruebas” que el juez tuvo en cuenta fue que los acusados habían estado bebiendo Baileys, una bebida poco masculina. Por fortuna este caso fue luego reconsiderado). En octubre de 2011 se condenó a tres años de cárcel a Jean-Claude Roger Mbédé por declararse a otro hombre por SMS, pena que fue confirmada en diciembre de 2012. Lamentablemente, en enero de 2014 Jean-Claude fallecíaabandonado por su familia, por las complicaciones derivadas del maltrato sufrido.

En julio de 2013 se conoció la sentencia a prisión de dos hombres detenidos dos años antes por mantener relaciones homosexuales. También en 2013, fue sentenciado a nueve años de cárcel Cornelius Fonya, acusado de mantener relaciones con un joven de 19 años, en un juicio plagado de irregularidades. Su abogado, Walter Atoh, ha debido huir del país tras ser amenazado de muerte, mientras se dilucida la apelación. Un año después, en junio de 2014, se dio a conocer la historia de una pareja homosexual que se vio obligada a huir de su localidad tras ser ataca por sus vecinos y detenida por la policía.

A finales de 2015, Joshua Mbarga, un activista LGTB, sufrió la invasión de su hogar por unos delincuentes que intentaron matarle tras robarle con total impunidad. Alertada por los vecinos, la Policía intervino hasta que los asaltantes decidieron acusar a Mbarga de pretender mantener relaciones sexuales con uno de ellos. En ese momento la víctima se convirtió en objeto de investigación.

En octubre de 2016, tuvo lugar una redada masiva en un local de ambiente LGTB de Yaundé, con un fuerte dispositivo policial que detuvo a todos los clientes y trabajadores presentes en el local. En diciembre del mismo año, fueron detenidos otros doce hombres por posesión de lubricantes y preservativos, algo considerado por las autoridades como prueba de comportamiento homosexual. A finales de 2017, tres jóvenes fueron detenidos tras caer en una trampa tendida por miembros del ejército, por lo que deberán ser juzgados por un tribunal militar. Y en enero de 2018, el asalto a un local de ambiente homosexual por un grupo de militares se saldaba con muerto y varios heridos graves.

En mayo de 2021, fueron condenadas a cinco años de cárcel dos mujeres trans acusadas de «tentativa de homosexualidad». Y en noviembre del mismo año, Una persona intersexual era agredida por un grupo de hombres.

Como explicábamos más arriba, las relaciones homosexuales están penadas con hasta cinco años de cárcel en Camerún, pero según la activista LGTB Alice Nkom solo se puede detener a una persona si se la encuentra en situación de «flagrante delito». Desgraciadamente, tal y como corrobora Human Rights Watch, son cada vez más los casos en los que la policía ignora este requerimiento.

Fuente Cristianos Gays

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Mihai, el activista que por fin puede ser y amar libremente

Sábado, 29 de octubre de 2022

WhatsApp-Image-2022-10-11-at-10.50.40-AM-400x250Treinta y tres años tenía Mihai cuando consiguió migrar a España con una maleta y muchos miedos. Atrás dejaba un país del que solo había recibido rechazo, estigma y odio: Rumanía.

La vida de Mihai nunca fue fácil. Si bien ocultó su orientación sexual por presión social, siempre fue repudiado por ser gitano. Su familia, de clase obrera, intentó darle el mejor de los cuidados, pero desde muy pequeño se vio obligado a pedir limosna en las calles de Craiova para poder sobrevivir.

Siempre tuvo alma activista. Aunque tenía que esconder que le gustaban los hombres por miedo a las represalias, recuerda cómo a principios de los años 2000, cuando la Unión Europea presionaba al país para despenalizar la homosexualidad, él era de los pocos que defendía a la comunidad LGTBI en su instituto.

Creció rodeado de personas que perpetuaban el discurso homófobo y afirmaban que la homosexualidad era un cáncer que estaba destrozando la sociedad.

A pesar del miedo y la inseguridad, Mihai salió a las calles rumanas en 2018 para celebrar el Orgullo LGTBI, una fecha que no olvidará nunca puesto que la contramanifestación convocada por el grupo de extrema derecha “La nueva Derecha” le roció (a él y a muchas personas) de gasolina. Pero este acto violento no es un caso aislado. Poco tiempo después, en un cine de ambiente social donde se reproducían películas educativas LGTBI, un grupo de personas entraron y agredieron a todos los presentes.

Cuando le preguntamos que por qué vino a España, Mihai sonríe y recuerda una frase que le dijo una trabajadora social en Rumanía: “¿cuándo tienes pensado morir?”. La sensación de soledad y desasosiego era abrumadora. A veces pensamos que en Europa no existe la LGTBIfobia, pero no hace falta cruzar ningún mar para encontrarnos este tipo de situaciones discriminatorias.

No dudó ni un segundo el migrar a España cuando tuvo la oportunidad. Asegura encontrarse mejor aquí, aunque reconoce que también hay mucho por hacer. Él forma parte de la red de apoyo de Kifkif y participa en la mayoría de acciones que llevamos a cabo: “Hay que luchar por nuestros derechos”, “La exclusión sanitaria es vergonzosa”. Dice que, a pesar de todos los obstáculos por los que ha pasado, aquí “al menos nos tiene a nosotres, las personas de Kifkif” y a personas que le escuchan y le respetan.

Esta es la historia de Mihai, pero es a la vez la historia de millones de personas que huyen de sus países por ser elles mismes, por el miedo, la violencia y la discriminación a la que se ven sometides por el simple hecho de existir.

Fuente KifKif

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El caso de deportación de una mujer trans guatemalteca será revisado por el Tribunal Supremo de EE.UU.

Jueves, 13 de octubre de 2022

FE5E9A0E-8259-4D9B-B625-419763181EE2(Reuters) – El Tribunal Supremo de EE.UU. dijo el lunes que se ocuparía de la petición de una mujer trans guatemalteca para evitar la deportación después de que un Consejo de Inmigración de EE.UU. dijera que no había demostrado que se enfrentaría a la persecución si regresaba a su país de origen.

El tribunal concedió la petición de revisión de León Santos-Zacaria, que presenta dos cuestiones técnicas pero importantes sobre el proceso que deben seguir las personas migrantes para apelar las sentencias que ordenan su deportación.

Benjamín Osorio, abogado de Santos, dijo que se alegraba de que el Tribunal Supremo hubiera aceptado el caso.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos, que representa al gobierno, no respondió inmediatamente a una solicitud de comentarios.

Santos, de 34 años, afirma que un vecino de Guatemala la violó y amenazó con matarla cuando tenía 12 años a causa de su identidad de género y su orientación sexual, y que si la deportan probablemente será objeto de más acoso y violencia.

La Sala de Apelaciones de Inmigración de Estados Unidos (BIA) dijo en 2019 que el gobierno había demostrado que las condiciones para las personas LGTBI en Guatemala habían mejorado, por lo que Santos no podía demostrar que era probable que fuera perseguida si era deportada.

El año pasado, el Tribunal de Apelación del 5º Circuito de EE.UU., en una decisión de 2 a 1, dijo que no podía atender la apelación de Santos porque había planteado argumentos que no se habían presentado ante la BIA.

El Tribunal Supremo decidirá si el 5º Circuito estaba en lo cierto, y si Santos tenía que pedir primero a la BIA que reconsiderara su decisión antes de apelar.

En una petición presentada en mayo, los abogados de Santos dijeron que las cuestiones planteadas en el caso son cruciales porque determinan si la solicitud de asilo u otro tipo de alivio de la deportación de un migrante está sujeta a revisión judicial. Santos podría perder cualquier oportunidad de revisión judicial si la BIA se niega a reabrir su caso, dijeron.

Santos no puede solicitar asilo porque ya ha sido expulsada de Estados Unidos. Busca una forma distinta de ayuda a la inmigración, conocida como retención de la expulsión, que se concede a las personas a las que se ha ordenado la expulsión, pero que es probable que sufran persecución por un rasgo protegido en sus países de origen.

El caso es Santos-Zacaria contra Garland, Tribunal Supremo de EE.UU., nº 21-1436.

Por Santos-Zacaria: Paul Hughes de McDermott Will & Emery; y Benjamin Osorio de Murray Osorio

Por los Estados Unidos: Procuradora General Elizabeth Prelogar

Fuente Reuters

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Consejo de Europa: Las personas LGTBI, gitanas y migrantes siguen siendo discriminadas en Grecia

Miércoles, 5 de octubre de 2022

Orgullo-LGTBI-Madrid-9618-min-1-400x250Las personas LGTBI, las romaníes y las migrantes siguen siendo víctimas de la intolerancia en Grecia, que aún no ha realizado esfuerzos de inclusión, según un informe publicado por el Consejo de Europa.

Las personas LGTBI siguen siendo víctimas de la intolerancia y la discriminación en Grecia, incluso en la escuela por parte de los profesores, señala este estudio de la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI), dependiente del Consejo de Europa.

A pesar de un plan de cuatro años destinado a facilitar su inclusión, “los equipos de la ECRI han escuchado testimonios espeluznantes sobre los discursos pronunciados sobre los alumnos trans por algunos profesores” en la escuela, donde la situación es, en general, “siempre deplorable”.

Grecia sigue siendo un país fuertemente influenciado por la Iglesia Ortodoxa, que desaprueba oficialmente las relaciones homosexuales.

La comunidad LGTBI no es la única víctima. Los gitanos y las personas migrantes también son marginados por la opinión pública.

Según las cifras de las autoridades griegas, en 2018 hubo 164 delitos de odio en el país. Sólo cuatro resultaron en una condena y las estadísticas se están deteriorando, explica el estudio, que también informa de 521 casos de violencia racista entre 2016 y 2020, basándose en las estadísticas de la Red de Seguimiento de la Violencia Racista (RVRN).

La Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia también señaló que la policía local recogía pocos datos sobre la incitación al odio, y pidió que se mejorara la vigilancia de la incitación al odio, incluso en Internet.

Por último, la Comisión recomendó que el Defensor del Pueblo griego, una autoridad independiente, obtuviera el derecho legal de llevar a los tribunales los casos de discriminación.

Fuente Agencias

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Plataforma Trans y Kifkif lamentan que quede impune la agresión a una mujer migrante trans en Benidorm

Viernes, 18 de marzo de 2022

TransfobiaaFinalmente, la investigación concluye que la actuación fue correcta y que la mujer detenida había tratado de agredir a los agentes.

El pasado 29 de abril se abrió expediente sancionador a los dos agentes de las fuerzas de seguridad, después de que el vídeo de la detención trascendiera en redes sociales y ambos agentes fueron suspendidos provisionalmente de sus funciones ese mismo día y durante 44 días.

Ahora, se cierra dicho expediente sancionador al considerar que “no se observa ánimo alguno de contravenir el vigente ordenamiento jurídico”.

La Plataforma Trans y Kifkif, Asociación de Migrantes y Refugiados LGTBI, lamentan que quede impune esta agresión y señala la especial vulnerabilidad e indefensión a la que se enfrentan cada días las personas trans migrantes.

En este sentido, la Presidenta de la Plataforma Trans, Mar Cambrollé, recuerda que muchas personas trans migran a España para huir de la persecución o la violencia en sus países de procedencia, y luego experimentan problemas similares en España: “Queda en evidencia el fracaso de las políticas migratorias, especialmente las que afectan a las personas trans”, señala.

Las personas trans migrantes señalan que la Ley de Extranjería les priva de acceso al mercado laboral o de la vivienda, lo que conlleva una situación de desamparo en el Estado español. La Plataforma Trans y Kifkif recuerdan que más del 85% de las personas trans se encuentran en desempleo, que se incrementa en el caso que sean, además, migrantes: “Las instituciones deben velar por los derechos de las personas trans migrantes, garantizando su pleno inclusión”, señala Samir Bargachi, Presidente de Kifkif.

Además de este problema, las personas trans en situación administrativa irregular denuncian la imposibilidad de denunciar delitos de odio en dependencias policiales.

A este respecto, El Ministerio de Interior rechazó una recomendación del Defensor del Pueblo para que las personas migrantes en situación administrativa irregular puedan denunciar como víctimas de delito sin riesgo a ser sancionadas.

Desde la Plataforma Trans y Kifkif se espera se tengan en cuenta estas consideraciones para garantizar los derechos de todas las personas.

Fuente KifKif

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Edafe Okporo: Por qué Estados Unidos debe ayudar a evacuar a las personas refugiadas LGTBI en Ucrania

Jueves, 17 de marzo de 2022

asylumTras la evacuación de afganos de Kabul, estadounidenses de todas las procedencias, sectores y políticas se movilizaron ante el reto de ayudarles a reubicarse. Hemos visto una rápida respuesta para apoyar a los refugiados ucranianos y a las personas que huyen de la persecución, pero ninguna respuesta sobre cómo apoyar a los refugiados LGTBI+ en Ucrania, ahora entrelazados con la guerra.

La Unión Europea ha accedido abiertamente a abrir sus puertas a los ucranianos que huyen de la persecución debido a la reciente crisis, pero no se ha tomado ninguna medida para proteger a los refugiados que huyeron de África, Chechenia en Rusia y los países vecinos a Ucrania como resultado de la legislación anti-LGTBI+ en sus países antes de que comenzara la crisis. Estas personas no tienen identificación para cruzar la frontera ucraniana hacia Polonia y otros países de la UE.

En agosto de 2021, durante la evacuación de afganos de Kabul, el gobierno del Reino Unido consiguió poner a salvo a 29 hombres homosexuales en un avión. No hemos visto una respuesta de los grupos LGTBI+ de Estados Unidos para apoyar a las personas refugiadas LGTBI, y muchas personas han dicho que no saben a quién dirigirse cuando se trata de cuestiones relacionadas con las personas desplazadas LGTBI.

Hemos visto mucha desinformación sobre dónde contribuir y cómo apoyar a las personas LGTBI+ en Ucrania, pero en este momento no hay ningún esfuerzo humanitario de los grupos LGTBI+ que hayan recogido donaciones para apoyar a las personas LGTBI+ en Ucrania. La crisis no sólo afecta a las personas LGTQ+ de Ucrania, sino también a las madres, a los niños con cáncer y a otras personas que luchan por sus queridas vidas. Tenemos que enviar todo nuestro apoyo a la ayuda humanitaria ahora mismo y pedir al gobierno de Estados Unidos que proporcione refugio a las personas refugiadas en Ucrania cuya búsqueda de seguridad les llevó al país, ahora devastado por la guerra.

Para crear un sistema de apoyo a los desplazados LGTQ+, yo y un grupo de voluntarias hemos creado la primera entidad nacional LGTQ+ dedicada a los desplazados LGTQ+. Nos hemos propuesto “fortalecer a Estados Unidos como lugar de acogida para los desplazados LGTBI”.

Estados Unidos tiene una larga y complicada tradición de ofrecer refugio y acoger a personas que huyen de la persecución. Cuando unos pocos miles de personas llegan a nuestro país, no tenemos ningún sistema para proteger a las personas vulnerables que buscan protección. Al mismo tiempo que pedimos la extracción de estas personas refugiadas a Estados Unidos, tenemos que construir un país acogedor para ellas.

Las personas trans, negras y morenas LGTBI+ siguen siendo detenidas al llegar a suelo estadounidense, lo que agrava sus problemas de salud mental y física. La principal causa de muerte en los centros de detención es la falta de acceso a los servicios sanitarios. Queremos cambiar el panorama de lo que significa ser una persona LGTBI+ y una ciudadanía global.

La comunidad LGTQ+ de Estados Unidos se enfrenta a grandes adversidades en su propio territorio, con el proyecto de ley “no digas gay” en Florida y los proyectos de ley antitrans en todo el país, pero podemos caminar y mascar chicle al mismo tiempo. Tenemos la misión de redefinir lo que significa ser una ciudadanía LGTBI+ con conciencia social, centrada en lo global y orientada a lo local.

Queremos proporcionar el hogar y el apoyo que yo y tantos otros no tuvimos cuando llegamos a Estados Unidos. Queremos crear un sentimiento de esperanza para que los miembros de la comunidad LGTQ+ que experimentan el desplazamiento miren a Estados Unidos como un lugar de acogida. Ser una voz que les diga: “Bienvenidos a vuestro nuevo hogar”.

Edafe Okporo es autor de Asylum, a Memoir and Manifesto y fundador de Refuge America.

Fuente. Advocate, vía KifKif

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Tras huir de Ucrania, las personas refugiadas LGTBI buscan seguridad en países hostiles a sus derechos

Martes, 15 de marzo de 2022

LGBTQ-ukraine-980x653Miembros de la comunidad LGTBI+, sus partidarios y ucranianos-estadounidenses protestan contra la invasión rusa y muestran su apoyo a la ciudadanía de Ucrania, frente al Stonewall Inn en Greenwich Village, Nueva York, el sábado 26 de febrero de 2022. Richard B. Levine-Sipa USA/Reuters

Para Vitaly y su mujer, fue la luz brillante la que les despertó a las 4:30 de la madrugada del 24 de febrero. Luego llegaron las explosiones, cuatro seguidas, que sacudieron su casa de Odessa. Comprobaron sus teléfonos y vieron textos frenéticos de amigos en los que se decía que Rusia había lanzado una guerra contra Ucrania. Cada uno cogió una bolsa, se metió en su coche y condujo hacia el oeste.

Navegando por carreteras inacabadas, interminables colas para la gasolina y un tráfico que iba de un lado a otro en medio de las estruendosas sirenas de ataque aéreo, finalmente llegaron a la frontera entre Moldavia y Ucrania en la oscuridad total de la noche siguiente, dice Vitaly.

Vitaly, que se identifica como trans* masculino, es uno de los pocos ucranianos trans que ha podido cambiar sus marcas de género en los documentos legales. (TIME ha accedido a la petición de Vitaly de utilizar un seudónimo porque teme ser perseguido si regresa a Ucrania). Tras la invasión rusa, los funcionarios ucranianos prohibieron a la mayoría de los hombres de entre 18 y 60 años salir del país. Sin embargo, Vitaly afirma que, cuando hizo la transición hace más de una década, se le expidió un carné militar que le declaraba no apto para el servicio militar, porque tenía que recibir un diagnóstico psiquiátrico como parte de la transición. Vitaly dice que mostró el documento a los agentes fronterizos, y a él y a su esposa se les permitió pasar por el puesto de control.

Pero salir de Ucrania no garantizó su seguridad. Vitaly y otros cientos de miles de refugiados ucranianos han huido a países de Europa del Este, como Hungría o Polonia, que han reprimido los derechos LGTBI en los últimos años. Las personas LGTBI también se enfrentan a la discriminación en Ucrania, pero Vitaly sabía cómo desenvolverse en su propio país. Una vez que salió de su casa, no sabía dónde estaría seguro.

Pero una amplia red de activistas y entidades LGTBI -que ya se habían organizado en respuesta a su creciente represión en Europa del Este- ha entrado en acción en las últimas semanas para apoyar a las personas refugiadas LGTBI ucranianas, ayudándolas a navegar por cada país que atraviesan escapando del conflicto en su país. Vitaly no está solo. El 8 de marzo, Naciones Unidas estimó que más de dos millones de personas habían huido de Ucrania desde que Rusia la invadió el 24 de febrero, con al menos 1.412.503 refugiados en Polonia y 214.160 en Hungría. No se dispone de datos sobre cuántos refugiados son LGTBI. Pero, conscientes de las posturas derechistas de esos gobiernos, los defensores de los homosexuales se han movilizado para apoyar a las personas refugiadas LGTBI que llegan, facilitándoles el acceso a una vivienda segura, al transporte y a la atención médica, y enseñándoles a desenvolverse en nuevos paisajes sociales, políticos y jurídicos.

“Ese era nuestro kit de supervivencia”, dice Vitaly. “Entender que no estás solo, y que la gente entiende tus necesidades y quiere proporcionarte la mejor manera de sobrevivir y estar seguro en su país en lo que respecta a los derechos LGTBI”.

Los defensores ya se están preparando para una lucha más larga. “Tenemos que asegurarnos de que las personas LGTBI que huyen de Ucrania se encuentran en un espacio seguro”, afirma Vyacheslav Melnyk, director ejecutivo del grupo polaco de defensa del colectivo LGTBI Campaña contra la Homofobia. “Y tenemos que recordar que la situación va a durar meses, si no años. Debemos seguir movilizándonos”.

Represión de los derechos LGTBI en Europa del Este

A medida que el populismo ha aumentado en Europa del Este, también lo han hecho los ataques a los derechos de las personas LGTBI.

En su clasificación de los derechos LGTBI en Europa, el grupo de defensa de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersexuales, o ILGA-Europa, sitúa a Hungría en el puesto 28 y a Polonia en el 43 de 49 países. “Los activistas y las organizaciones LGTBI de Hungría y Polonia son extraordinariamente valientes”, afirma la directora ejecutiva de ILGA-Europa, Evelyne Paradis. “Llevan años soportando la dura oposición de los representantes políticos y las consecuencias de las medidas anti-LGTBI. A falta de apoyo estatal y ante el aumento del odio, se organizaron y tomaron la iniciativa para ayudar a sus comunidades.”

En Hungría, durante los últimos años, los legisladores han definido legalmente el matrimonio como una unión heterosexual, han prohibido de hecho las adopciones por parte de personas del mismo sexo y han puesto fin al reconocimiento legal del género para las personas trans e intersexuales. En febrero, un juez húngaro dictó una sentencia consecuente que decía que un artículo que comparaba a un grupo de lesbianas con los pedófilos no dañaba su reputación, según el grupo de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch.

En Polonia, el matrimonio y la adopción entre personas del mismo sexo también son ilegales, y en los últimos años unos 100 municipios han promulgado resoluciones no vinculantes que declaran las zonas “libres de LGTBI”, lo que ha provocado protestas y fuertes críticas de la Unión Europea.

Lo que vemos en Hungría y Polonia es en cierto modo un reflejo de una tendencia más amplia que se centra en Rusia”, afirma Amie Bishop, asesora principal de investigación del grupo mundial de derechos humanos LGTBI Outright Action International. Las personas LGTBI están siendo demonizadas por sus gobiernos, argumenta, en nombre de la preservación de los llamados “valores tradicionales” como táctica para consolidar el poder y diferenciarse social, política y culturalmente de Occidente.

Tras la invasión rusa, muchos defensores LGTBI se quedaron en el país para luchar contra las fuerzas rusas y apoyar a su comunidad sobre el terreno, afirma Bishop, y añade que Outright Action International está asociada con al menos 16 grupos en Ucrania en estos momentos.

Algunas personas LGTBI, especialmente las mujeres trans, no pueden marcharse aunque quieran. Las personas trans en Ucrania pueden cambiar legalmente de género, pero el proceso es complejo y oneroso, y las personas que aún no lo han completado están ahora efectivamente atrapadas, dicen los activistas. Los grupos de defensa informan de que los agentes fronterizos rechazan a las mujeres trans porque en sus documentos figuran como hombres. Y las personas LGTBI ya se enfrentan a la persecución en su país. ILGA-Europa sitúa a Ucrania en el puesto 39 de su clasificación de derechos LGTBI en Europa, e informa de que en 2021 los grupos LGTBI ucranianos se enfrentaron a repetidos “ataques e intimidaciones” por parte de grupos de extrema derecha.

Localizar espacios seguros

A las personas LGTBI que consiguen llegar a Polonia o Hungría les espera un panorama social y político incierto. Melnyk afirma que los defensores de los derechos humanos llevan días caminando de puesto de control en puesto de control en la frontera polaca, repartiendo panfletos con información sobre cómo los ucranianos LGTBI pueden encontrar un refugio seguro en el país.

En primer lugar, la gente necesita refugio. Las entidades polacas de defensa de los derechos humanos, como la Campaña contra la Homofobia y Lambda Varsovia, han organizado bases de datos en las que se puede emparejar a las personas refugiadas con hogares acogedores para el colectivo LGTBI. Ambos grupos han organizado también centros comunitarios donde las personas refugiadas pueden conocer a otros ucranianos que huyeron de la guerra o que ya vivían en Polonia. Y sus esfuerzos se están intensificando: Lambda Varsovia ha recibido una subvención de 30.000 dólares de la organización mundial sin ánimo de lucro All Out para alquilar un piso destinado específicamente a alojar a las personas refugiadas LGTBI.

Otros trabajan por su cuenta, como la activista polaca Amanda Waliszewska. A pesar de vivir actualmente en Suecia, Waliszewska ha estado organizando alojamientos y difundiendo recursos en Polonia para las personas refugiadas LGTBI y BIPOC a través de las redes sociales. Incluso ha ofrecido la casa de su infancia como lugar para que la gente se quede, dice Waliszewska a TIME, ya que sabe que sus vecinos eran tolerantes con su propia identidad LGTBI.

En Hungría, el grupo de defensa Transvanilla Transgender Association ha estado organizando el alojamiento, el transporte y la comida para las personas trans y de género expansivo que llegan al país. Fue Transvanilla quien ayudó a Vitaly y a su esposa cuando llegaron a Hungría el 3 de marzo, completamente sin gasolina y sin dinero.

El grupo les dirigió a Karoly “Logor” Pluhar, que alojó a la pareja en su piso de Budapest. Les arregló el coche -que había recibido una paliza en las carreteras de montaña- y les dio dinero en efectivo. Pluhar dice a TIME que quería “ayudar a las personas que podrían tener problemas en Hungría si acuden a un refugio público”.

Vitaly y su esposa se quedaron con Pluhar sólo una noche, y al día siguiente continuaron hacia Europa Occidental. Muchos refugiados LGTBI han tomado la misma decisión, dicen los defensores, y han optado por dirigirse a países con políticas más respetuosas con el colectivo LGTBI, como Alemania o Dinamarca.

“Nadie quiere realmente venir a Hungría”, dice a TIME Krisztina Kolos Orbán, vicepresidenta de Transvanilla, sobre los ucranianos LGTBI con los que el grupo ha hablado. “Los que vienen quieren atravesar el país lo antes posible”.

Navegando por Polonia y Hungría

No todas las personas refugiadas tienen la capacidad o los medios para viajar más al oeste. Los activistas de Europa del Este, como Orbán, trabajan para que los que se quedan en Polonia y Hungría tengan acceso a los sistemas de apoyo que necesitan.

“Las personas LGTBI en la crisis de Ucrania, al igual que en otras emergencias humanitarias, se enfrentan a riesgos particulares”, afirma Human Rights Watch en un comunicado. Esto puede incluir la exclusión de los programas de ayuda porque su familia no se ajusta a la definición de hogar, o albergar un profundo temor a los sistemas formales “en particular si, como para muchos en Ucrania, han vivido bajo un sistema legal discriminatorio y se han enfrentado a acoso o amenazas en espacios públicos en el pasado”, afirma Human Rights Watch.

Julia Maciocha, presidenta del grupo de defensa polaco Warsaw Pride, ha recurrido a una coalición de activistas que lleva años organizando para satisfacer las necesidades de las personas refugiadas que llegan. Juntos, la coalición ha creado un sitio web en el que se detallan los lugares en los que las personas LGTBI pueden encontrar alojamiento seguro, tratamiento médico y otros recursos cruciales en al menos 10 ciudades polacas diferentes, afirma.

Los activistas también han trabajado para apoyar las necesidades de salud mental de las personas refugiadas LGTBI. El grupo de defensa Lambda Varsovia dice que ha contratado a psicólogos que hablan ucraniano o ruso para atender a las personas refugiadas que no hablan polaco o que no se sienten cómodas hablando de su identidad por miedo a la discriminación. También tienen traductores que hablan ucraniano en su centro comunitario que pueden ayudar a asesorar a los ucranianos LGTBI sobre sus derechos en Polonia. Y a medida que llegan más personas refugiadas, dice Maciocha, están aprendiendo más sobre las mejores formas de atenderlas. “Estamos obteniendo información sobre cómo podemos ayudar realmente a los que vienen a establecer una nueva vida”, dice. “Aunque sea temporal”.

Vitaly y su esposa llegaron a Berlín el 6 de marzo tras diez días de viaje. Están agradecidos a los defensores que les ayudaron en el camino, y esperan devolver el favor y apoyar a otros ucranianos trans, tanto a los que permanecen en la zona de guerra como a los que están dispersos por Europa. “Nos llamamos y apoyamos unos a otros”, dice Vitaly. “Así es como se construye nuestra familia trans a través de esta guerra”.

La pareja se aloja ahora en casa de unos amigos, reflexionando sobre cómo se destrozó su mundo hace dos semanas. “La vida se dividió tras estas explosiones y nunca volverá a ser la misma”, dice Vitaly. “Hemos perdido algo que no se puede recuperar”.

Fuente: TIME  , vía KifKif

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