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Las brujas de Salem, un alegato intemporal contra el fanatismo

Miércoles, 8 de mayo de 2019

brujas-Salem-victimas-fanatismo_2118998110_13573537_660x371Recomendamos vivamente leer el libro de Arthur Miller Las Brujas de Salem, o el Crisol, en inglés: The Crucible) es una obra de teatro  escrita en 1952 y estrenada en 1953 ganadora del Premio Tony. Está basada en los hechos que rodearon a los juicios de brujas de Salem, Massachusetts en 1692. Miller escribió sobre el evento como una alegoría de la fiebre persecutoria y represión macarthista de los años 1950

Muestra qué tipo de mentalidad tenían aquellos hijos de la Reforma

A finales del siglo XV se inició una caza a lo largo y ancho de Europa de todo lo que se consideraba pagano. En los siguientes ciento cincuenta años morirían unas 50.000 personas ya fueran en la hoguera o colgados

La brujería para los puritanos era algo tan real como todo lo físico que los rodeaba. Las brujas eran seres que iban de aquí para allá echando maldiciones y realizando toda clase de impiedade

El caso de las brujas de Salem supone una estremecedora radiografía de aquel protestantismo calvinista que había pasado a Inglaterra y de allí a las colonias inglesas del nuevo mundo

Este puritanismo estará en la base de los grandes movimientos y avivamientos que vendrían en siglos posteriores, incluido el evangélico que surgiría en el siglo XIX y que llega hasta nuestros días

Con frecuencia se ha sostenido que la Reforma Protestante supuso la liberación de una enorme carga que provenía de la superstición y el oscurantismo en el que estaba sumido el catolicismo. Como consecuencia, se rompía con esta mentalidad anclada a fuego en las masas para que ahora los verdaderos creyentes pudieran vivir su fe en libertad. Pero conclusiones como la presente distan mucho de la realidad. Uno de los casos mejor documentados que nos han llegado (los archivos originales se han conservado) es el que se conoce popularmente como “Las brujas de Salem”.

Los hechos son verdaderamente reveladores y es uno de esos episodios en los que se nos muestra de manera privilegiada qué tipo de mentalidad tenían aquellos hijos de la Reforma.

A continuación, vamos a realizar un relato casi periodístico colocando los hechos más sobresalientes para que así el lector pueda sacar sus propias conclusiones.

Debemos situarnos en el año 1692, en una aldea llamada Salem ubicada en la bahía de Massachusetts, Nueva Inglaterra. En esta pequeña aldea serán encarceladas un centenar de personas (ejecutadas veinte), todas ellas acusadas de brujería.

Antecedentes

A finales del siglo XV se inició una caza a lo largo y ancho de Europa de todo lo que se consideraba pagano. En los siguientes ciento cincuenta años morirían unas 50.000 personas ya fueran en la hoguera o colgados.

En 1610 lo peor ya había pasado y la Reforma Protestante había acontecido calando en una serie de países, territorios y ciudades libres.

El puritanismo se había formado en Inglaterra en el siglo XVI y tenía el objetivo de purificar la Iglesia Anglicana a la que consideraba que se había quedado a mitad de camino de lo que era una reforma aceptable. Estos puritanos, calvinistas ingleses, en sus inicios mantendrán tanto ideas religiosas como políticas y así chocarán con la iglesia estatal y con la monarquía inglesa que llegará a perseguirlos.

Los puritanos realizaban una interpretación tremendamente celosa y literal de la Biblia además de vivir en un legalismo que ellos entendían como norma de su día a día.

Debido a la inestabilidad política surgida de la anterior confrontación, no pocos marcharon hacia la nueva tierra, el nuevo mundo, y allí fundaron una colonia en la bahía de Massachusetts en 1628.

Levantaron un asentamiento regido por estrictas normas religiosas en lo que consideraban una especie de “tierra prometida”. Pero dicho lo cual, este territorio también era considerado hostil, una tierra de demonios habitado por salvajes indios.

Los puritanos no tenían dudas acerca de la existencia de demonios o espíritus de maldad y, además, de que estos se podían manifestar en diferentes grados llegando incluso a poseer a alguien.

Junto a lo anterior pensaban que determinadas personas se dedicaban a la brujería y es por ello que si identificaban a alguien como tal, se le aplicaba la pena capital tal y como se establecía en el libro de Levítico.
Dentro de la misma aldea de Salem las tensiones entre los habitantes eran muy fuertes. Diversas facciones se enfrentaban por el control de las tierras a lo que se añadió un nuevo conflicto provocado por la construcción de una iglesia y, por si fuera poco, también estaba el asunto del salario del pastor.

El nombre de este ministro era Samuel Parris de treinta y nueve años, un empresario venido a menos que ahora había pasado a ser ministro. Samuel predicaba de forma dura, acusadora, para ver si de esta forma los feligreses sentían vergüenza y remordimiento y le pagaban el salario que él consideraba justo.

Sería precisamente en el hogar de este pastor en donde todo comienza en enero de 1692. Tanto en su hija Betty de nueve años como en su sobrina de once se manifiesta un mal de origen desconocido. Son como ataques en los cuales ambas niñas dicen recibir pellizcos y mordiscos invisibles mientras se retuercen por el suelo. En ocasiones no pueden comer, dormir o hablar.

Lo primero que se hace es recurrir al doctor. Debemos tener presente que era frecuente en esta época que si el médico no conocía el mal que aquejaba al paciente, el diagnóstico podía ser que se trataba de un caso de brujería o ataque demoníaco.

La brujería para los puritanos era algo tan real como todo lo físico que los rodeaba. Las brujas eran seres que iban de aquí para allá echando maldiciones y realizando toda clase de impiedades. Según la mentalidad de entonces, Satanás necesitaba ayudantes para poder realizar su labor y de esta forma había reclutado principalmente a brujas y, en menor número, también a brujos. Todos ellos habían vendido su alma a cambio de favores sexuales o dones pecaminosos de cualquier tipo.

En la misma línea, se creía que las brujas podían mandar una especie de espectro para atormentar a sus víctimas. Los síntomas de Betty y su prima parecen encajar con algunas de las anteriores descripciones por lo que la situación pasa a plantearse con una pregunta muy concreta: ¿quién o quiénes las estaba atormentando? La caza de brujas comienza a tomar forma.

El pastor estaba bastante enojado por lo que estaba sucediendo en su hogar, algo que venía a sumarse a sus anteriores problemas. Como consecuencia vuelca sus sospechas en su propia congregación, alguien de entre todos ellos es el culpable, busca perjudicarlo y dañarlo. El halo de la desconfianza cae sobre la membresía.

Las siguientes semanas van transcurriendo y el comportamiento de las niñas continúa de forma similar, estos supuestos ataques, inexplicables desde el punto de médico del momento, no cesan.

Diversas teorías

Al presente se han presentado varias teorías para dar razón de qué era exactamente lo que les estaba pasando a aquellas niñas. En el pasado ya se habían repetido casos parecidos en niños que habían crecido en hogares católicos.

En el siglo XVII, en general, los pequeños no eran receptores, en el seno de la familia, del afecto necesario, sino que eran considerados como mano de obra y, desde el punto de vista religioso que lo impregnaba todo, pecadores a los que había que orientar en el camino a Dios por medio de la disciplina.

Las predicaciones iban en esta dirección y así en las mismas se expresaba con toda claridad que los niños desde el mismo momento en el que nacían eran pecadores, es más, eran hijos de Satanás y si no se arrepentían, estaban destinados al infierno eterno junto a los demonios. El reverendo Samuel remarcaba este hecho en algunas de sus predicaciones.

Como es lógico suponer, los niños así criados tenían una gran preocupación por su destino final. Vivían aterrados con la idea de perecer en el infierno y su concepto de Dios era el de un Ser duro, preocupado por las faltas cometidas y que no dejaba pasar una.

Una posible explicación va en esta línea y así debido a la falta de atención y ternura en el hogar, sumado al temor inculcado y a la autosugestión, es que en estos niños podía aparecer todo tipo de “extrañas” manifestaciones.

Otra posible explicación es que fuera el resultado de la ingestión de un veneno. De ser así, en Salem se habría producido un envenenamiento por centeno contaminado el cual produce alucinaciones y otros síntomas físicos muy similares a los de estas niñas.

Se trata de una clase de hongo que aparece en el centeno y que produce disfunciones nerviosas. Aquellos que padecen este tipo de envenenamiento se retuercen de dolor. El conocido LSD, la droga por excelencia de los hippies, es un derivado de este hongo llamado cornezuelo.

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Según un estudio conjunto de las iglesias católica y evangélica, las iglesias de Alemania tendrán la mitad de fieles para 2060

Lunes, 6 de mayo de 2019

000 EKD-Logo-Kuller-kleinkatholisch-de-0e74aa69Un estudio conjunto de la Conferencia Episcopal Alemana y la Iglesia Evangélica de Alemania, las dos más grandes, pronostica una reducción del 49% de sus miembros dentro de cuarenta años.

Por ese y otros motivos perderán un 51% de su poder adquisitivo

Si se tienen en cuenta la inflación y los aumentos de sueldos, las iglesias necesitarán unos 25.000 millones de euros para pagar los sueldos de personal, el mantenimiento de edificios y otros gastos relacionados con sus actividades

La cifra de miembros de las dos mayores iglesias de Alemania, la católica y la protestante, se reducirá en un 49 por ciento hasta 2060, pronostica un estudio publicado hoy en conjunto por la Conferencia Episcopal Alemana y la Iglesia Evangélica de Alemania.

Según la proyección del estudio elaborado por un instituto de la Universidad de Friburgo, ambas iglesias percibirán en forma nominal ingresos por 12.000 millones de euros (13.400 millones de dólares) mediante el impuesto eclesiástico en 2060, es decir la misma suma que ingresan hoy (datos de 2017).

Pero si se tienen en cuenta la inflación y los aumentos de sueldos, las iglesias necesitarán unos 25.000 millones de euros para pagar los sueldos de personal, el mantenimiento de edificios y otros gastos relacionados con sus actividades, detalla el informe.

Por lo tanto, el estudio calcula una pérdida del poder adquisitivo de las iglesias de un 51 por ciento.

El impuesto eclesiástico es una particularidad de Alemania y otros países europeos.

Este impuesto es aplicado a católicos y protestantes que viven en Alemania y declaran su pertenencia a una de estas dos religiones en el respectivo registro civil. La contribución es recaudada por las autoridades fiscales y se utiliza para cubrir los gastos de las iglesias.

En Alemania, el monto de este impuesto varía entre el ocho y el nueve por ciento de los ingresos brutos, según la región.

Fuente Religión Digital

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“Las protagonistas olvidadas de la primera generación de la Reforma”, por Lidia Fernández

Lunes, 8 de abril de 2019

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Interesante artículo, pero echo de menos a Juana de Albret (1528-1572). Hija juana-de-navarray sucesora al trono de Margarita de Navarra, siguió en los pasos de su madre y bajo sus auspicios se llevó a cabo la traducción del Nuevo Testamento a la Linguæ Navarrorum (euskera), rompió totalmente con el catolicismo.

Al igual que su madre escribía uno de sus poemas, “Jesús es mi esperanza”.

Fue excomulgada por el papa.

Declaró su reino oficialmente protestante aun cuando permitió que continuara el catolicismo. Para ella, la Reforma era oportuna y necesaria, tanto que pensaba que sería una cobardía y deslealtad a Dios dejar que el pueblo permaneciera en un estado de suspenso e indecisión.

Martín Lutero y las Reformas

Como bien sabemos, este año se viene celebrando en todo el mundo el 500 aniversario de la Reforma Protestante con una gran diversidad de eventos culturales y eclesiásticos. La elección de la fecha se debe a un acontecimiento de gran valor simbólico protagonizado por el entonces fraile agustino Martín Lutero, el cual puso en marcha un movimiento que fue capaz de aglutinar los anteriores intentos reformistas fracasados en torno a su figura carismática –es el caso de los valdenses, que surgieron en el último tercio del siglo XII, o de las figuras de John Wyclif (1320-1384) y Jan Hus (1369-1415)–. La hagiografía y la leyenda –más que la historiografía propiamente dicha– narran que el 31 de octubre de 1517 Lutero clavó sus famosas 95 tesis en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg. El profesor de Nuevo Testamento no hacía más que seguir la costumbre de la época, según la cual se hacían públicas las opiniones clavándolas en la puerta de la iglesia, y de este modo se abría el debate universitario a todo el que deseara participar. Ese gesto marcó en la memoria colectiva el inicio de un movimiento de renovación de la Iglesia occidental que se inspiró en cuatro sencillos principios –sola gracia, sola fe, solo Cristo y sola Escritura–, del que muchas Iglesias protestantes y evangélicas son herederas hoy.

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Sin Martín Lutero no se habría producido la Reforma en Alemania, ya que sus críticas sobre el sistema de indulgencias, el poder papal o la corrupción del clero cayeron en un suelo fértil, mucho más fértil de lo que el propio Lutero pudo imaginar. Ahora bien: quienes protagonizaron el proyecto reformista durante la primera mitad del siglo XVI fueron diferentes figuras con importantes divergencias teológicas entre sí, así como con desarrollos eclesiales y teológicos independientes. Baste mencionar algunos ejemplos renombrados: el propio Lutero en los estados alemanes, Thomas Kramer en Inglaterra, Juan Calvino en Francia o Ulrich Zwinglio en Zúrich. En consecuencia, sería más apropiado hablar de “reformas” en plural, en lugar de “la reforma”, ya que desde sus mismos inicios la Reforma Protestante fue un fenómeno plural que incluyó, también, a mujeres notables. Durante las primeras décadas del siglo XVI, mujeres de toda condición social –ya pertenecieran a la nobleza, a la incipiente burguesía e incluso al campesinado–, abrazaron con entusiasmo los ideales de Lutero, Calvino o Zwinglio y se involucraron de forma activa en su propagación, sobre todo en las llamadas “ciudades libres”, como Basilea o Estrasburgo.

Las mujeres de la Reforma

– Predicadoras y teólogas que defendieron la actividad pública de las mujeres

Lutero_y_mujerLutero y su mujer, Katharina von Bora Sin embargo, en la memoria colectiva apenas ha quedado recuerdo de ellas. En el monumento internacional de la Reforma construido en Ginebra entre 1909 y 1917 hay una sola mujer, cuyo nombre aparece en una estela añadida en una fecha tan reciente como el 3 de noviembre de 2002: la belga Marie Dentière (ca. 1495-1561). Antigua monja agustina, desempeñó un activo papel en la vida política y religiosa de Ginebra participando activamente en el cierre de conventos femeninos y predicando públicamente en contra del celibato. En 1539 escribió la conocida 26041301como Muy útil epístola (L’Epistre très utile), una carta abierta dirigida a la reina Margarita de Navarra (dcha), en la que rechazaba con ironía los roles de abnegada ama de casa y de esposa sumisa que proponía la Reforma Magisterial: “Solo quieren de nosotras, mujeres, que seamos agradables, como es nuestra costumbre, que hagamos nuestras labores, hilar la rueca, vivir como las mujeres antes que nosotras lo hicieron, como nuestras vecinas. Porque la que vive como su vecina no hace ni bien ni mal.”

Afirmaba, para escándalo de sus coetáneos, que hombres y mujeres estaban igualmente cualificados para interpretar las Escrituras y reflexionar teológicamente: “Si Dios ha dado gracia a algunas mujeres buenas, revelándoles a través de su Sagrada Escritura algo santo y bueno, ¿deberían ellas abstenerse de escribir, hablar o declararlo unas a otras por causa de los difamadores de la verdad?” Esta defensa provocó la indignación tanto de católicos como del reformador Juan Calvino, con el cual había colaborado durante algún tiempo, y muchos de sus escritos fueron prohibidos, e incluso destruidos.

marie-dentiere41uCP7VFfvL._SX331_BO1,204,203,200_Marie Dentière (izda) no fue la única mujer silenciada de su tiempo. Un segundo caso es el de Katharina Zell (Dcha), nacida Schütz (1497-1562), quien debió firmar algunos de sus escritos bajo el pseudónimo de su esposo, Matthäus Zell, un afamado predicador de Estrasburgo, para evitar la censura. En su comentario al Padre Nuestro se atrevió a comparar a Dios con una madre que conoce los dolores de parto; exigió la posibilidad del diaconado para las mujeres y defendió la participación pública de las reformadoras a partir de textos bíblicos como Gálatas 3,27s y los ejemplos de la profetisa Ana o de María Magdalena. Zell apelaba a menudo a la centralidad de la libertad de la conciencia individual, informada por el Evangelio, para defender los derechos de los anabautistas, duramente perseguidos por católicos y por otros movimientos reformados (luteranos y calvinistas). Se consideró a sí misma como “madre de la Iglesia”, y durante los dramáticos sucesos de la Guerra de los Campesinos (1524-1525), Zell organizó un eficaz servicio de acogida para los desplazados por el conflicto y asistió a cientos de refugiados, enfermos y presos. En 1562, gravemente enferma, predicó poco antes de morir en los funerales de dos mujeres anabautistas, a las que todos los pastores de la ciudad les habían negado cristiana sepultura.

– Nobles que ejercieron el patronazgo del movimiento reformado

images (1)Argula von Grumbach Aprovechando la innegable capacidad propagandística de la imprenta, varias mujeres de la nobleza dedicaron recursos económicos propios a publicar panfletos y otros textos polémicos a favor de los nuevos planteamientos reformados, como la duquesa regente Elisabeth von Braunschweig-Lüneburg (1510-1558), princesa de Calenberg-Göttingen, la cual recibió el título honorífico de “Reformationsfürstin”. De entre todas ellas destacamos a Argula von Grumbach (1492-1554), descendiente de una familia de la antigua nobleza bávara y considerada la primera mujer en publicar una carta a favor de la Reforma. Ante el estupor de los inquisidores, esta mujer y laica se atrevió a exigir un debate público en alemán a la Universidad de Ingolstadt en la carta de protesta escrita de su puño y letra, enviada el 20 de septiembre de 1523, donde denunciaba la expulsión de un joven magister de 18 años, Arsacius Seehofer, por haber hecho campaña a favor de las enseñanzas luteranas. Su carta no obtuvo respuesta oficial, pero se convirtió en un auténtico fenómeno editorial, con catorce reimpresiones en apenas unos meses, primero de forma casi simultánea en las ciudades de Núremberg y Basilea, y poco después en ciudades tan importantes como Augsburgo, Erfurt, Estrasburgo, Stuttgart o Leipzig. La campaña de Argula von Grumbach tuvo, lamentablemente, terribles consecuencias para ella: enemistada con buena parte de su familia, sufrió los malos tratos de su marido, enfurecido por haber sido depuesto de la prefectura ducal debido a las simpatías que su esposa había manifestado públicamente por Lutero.

– Esposas de ministros protestantes que desafiaron las convenciones sociales

Katharina_ZellKatharina von Bora La Reforma trajo consigo un cambio social crucial para quienes se dedicaban a ministrar la Iglesia. Frente al ideal católico del celibato obligatorio, los reformadores proponían el matrimonio y la familia como el estado ideal de vida para todo creyente cristiano, incluyendo a los ministros o pastores. En consecuencia, el matrimonio de los anteriores monjes/as, frailes y sacerdotes que se adhirieron al movimiento reformado se convirtió en una seña de identidad que produjo una curiosa oleada de bodas en la década de 1520.

La primera generación de esposas estuvo formada en su mayoría por monjas exclaustradas que debieron hacer frente tanto al estigma de la “barragana”, a las constantes habladurías acerca de las razones del abandono de sus votos, así como a las críticas acerca de su excesiva presencia pública que pronunciaron incluso reformadores como Lutero o Calvino. La nueva situación al frente de las parroquias les abrió un ámbito de servicio eclesial desconocido hasta entonces, ya que muchas mujeres actuaron de facto como ayudantes en las iglesias locales predicando e incluso celebrando los sacramentos del bautismo y la eucaristía en los primeros años, aunque sin remuneración alguna y siempre subordinadas a su esposo.

Es el caso de Katharina von Bora (1499-1552), una de las jóvenes monjas a las que Lutero había ayudado a huir del convento cisterciense de Marienthron tras pedirle ayuda por escrito y protagonizar una rocambolesca fuga. En 1525 contrajo matrimonio con Martín Lutero a sugerencia de ella, podríamos decir que casi por motivos puramente pedagógicos, para ilustrar el nuevo ideal de vida. Tuvo fuertes vínculos con la intelectualidad de su tiempo, ya que participó activamente en las famosas tertulias teológicas organizadas en su casa con estudiantes y otros reformadores (“Tischreden”), lo que le valió el apelativo de “doctora Katharina” o “doctora Lutero”. Auténtica emprendedora, supervisó la impresión de buena parte de las obras de su marido y sacó adelante a su extenso grupo familiar –que no solo incluía a los seis hijos habidos con Lutero, sino también a numerosos huéspedes y a estudiantes protegidos en su casa– y a las aproximadamente cuarenta persona asalariadas que trabajaban en su pequeño huerto y el establo, en una modesta piscifactoría, en el lagar de vino y la fábrica de cerveza. A su muerte, Lutero convirtió a su esposa en heredera universal, una decisión sorprendente para la época.

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– Conclusión

Aunque sin su apoyo el movimiento reformado no habría alcanzado la popularidad que logró en las primeras décadas del siglo XVI, la historia de la primera generación de mujeres de la Reforma es la historia de su silenciamiento y ocultación. Estos se iniciaron en una fecha tan temprana como 1560, cuando se prohibirá explícitamente a las mujeres predicar y enseñar, deslegitimando los roles públicos que habían desempeñado hasta entonces. Las ideas de la Reforma generaron un inicial entusiasmo que se convirtió en pocos años en perplejidad e inquietud, a pesar de lo cual lograron empoderarse, empujando mucho más allá las intuiciones de Lutero, Calvino o Zwinglio –y, en ocasiones, incluso en contra de su pensamiento–. Todo un ejemplo para las mujeres hoy.

*Profesora de la Universidad de Deusto, Doctora en Teología Biblíca y Lcda. en Literatura Española.

Fuente Entreletras/Fraternidad Teológica Latinomericana

Para ampliar la Información, puede leerse el siguiente artículo: Las mujeres en la reforma protestante del siglo XVI.

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La Iglesia protestante austríaca se abre al matrimonio igualitario

Lunes, 11 de marzo de 2019

matrimoniogay1Por una Iglesia inclusiva

Bendecirá a las parejas formadas por personas del mismo sexo por decisión de dos tercios de su sínodo

Considera que las uniones entre personas del mismo sexo son “análogas al matrimonio”

Jefe de la Iglesia Protestante luterana del país, obispo Michael Bünker: “Un paso fundamental en dirección a la igualdad de derechos”

La Iglesia protestante de Austria ofrecerá bendiciones y servicios religiosos a parejas del mismo sexo, siempre y cuando éstas se hayan casado antes por lo civil, informó la propia institución tras una reunión extraordinaria de su sínodo anoche.

Los protestantes austríacos consideran que las uniones entre personas del mismo sexo son “análogas al matrimonio”, aunque al mismo tiempo mantienen la idea “de que el matrimonio es una unión entre hombre y mujer basada en la fidelidad de por vida”.

Este acuerdo constituye “un paso fundamental en dirección a la igualdad de derechos para parejas del mismo sexo”, señaló en un comunicado el obispo Michael Bünker, jefe de la Iglesia Protestante Luterana austríaca.

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Estoy orgulloso de esta Iglesia”

Dos tercios de los delegados (45 de 63) del sínodo austríaco votaron a favor de este acuerdo.

No obstante, ninguna comunidad protestante del país alpino se verá obligada a oficiar estos servicios, ya que el pastor o la pastora responsable podrán decidir de forma autónoma.

“Estoy orgulloso de esta Iglesia”, concluyó Bünker, cuyo ente cuenta con unos 300.000 fieles, un 5 % del total en Austria, donde la Iglesia católica es la mayor con un estimado del 65 %.

Austria abrió el pasado 1 de enero el matrimonio civil a las parejas del mismo sexo, algo que solo fue posible gracias a un dictamen de la Justicia Europea que consideró discriminatoria la reglamentación anterior (la unión civil).

Fuente Agencias/ Religión Digital

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“Cómo reformar la Iglesia”, por Carlos Osma

Miércoles, 31 de octubre de 2018

ReformaiglesiaMonumento a la Reforma, Ginebra

En el Día de la Reforma, publicamos este artículo del blog Homoprotestantes:

En ocasiones escucho reflexiones, predicaciones, o leo artículos en los que se anima a reformar la Iglesia. Si además la persona que hace este llamamiento pertenece al ámbito protestante, en algún momento repite la archiconocida frase: “Una iglesia reformada, siempre reformándose”. Bien es cierto que en pocas ocasiones indica en qué debe consistir esa reforma, porqué es necesario hacerla, y qué le ha llevado a pensar así. En realidad, en la mayoría de ocasiones, creo que la frase es más bien una muletilla, un elemento de la tradición que sobrevuela el discurso para indicar que se es protestante, que no se es fundamentalista, o que se está a años luz de otras iglesias en las que no hubo reforma.

En Martín Lutero encuentro también esa voluntad de transformación, de reforma de la realidad religiosa en la que estaba inmerso, pero entiendo que esta voluntad tuvo su origen en una experiencia previa de insatisfacción real, no teórica. Lutero tenía una autocomprensión negativa de sí mismo y esto le limitaba y le producía sufrimiento. Desde muy joven le acompañó el temor a un Dios castigador que le exigía una vida de sacrificios interminables. Por eso se dedicó al ayuno, a la autoflagelación, a la confesión constante; aunque nada de todo esto le hizo sentirse reconciliado con Dios.

Siempre hay casos excepcionales, es verdad, pero el de Lutero no lo es, creo que en la mayoría de ocasiones las reformas no surgen de personas que se encuentran cómodas con el sistema en el que viven, sino de las que padecen sus consecuencias negativas. Jamás una persona satisfecha con su iglesia querrá reformarla. Jamás una persona a la que le va bien con la vida que tiene querrá que ésta cambie. Seguro que en algún momento dirán eso de que es necesario reformarse, adaptarse, transformarse… pero serán sólo palabras. La reforma nace de una insatisfacción profunda con el sistema, no de palabras huecas biensonantes.

El 31 de octubre de 1517 Lutero clavó en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittemberg sus 95 tesis. Por aquel entonces el papa León X quería renovar la Basílica de San Pedro en Roma, y desarrolló una campaña para recaudar fondos mediante la venta de indulgencias. Los compradores recibían a cambio una reducción de sus días de castigo en el purgatorio e incluso el perdón de los pecados. Lutero podría haber colaborado con dicha campaña aunque sus planteamientos teológicos no la vieran con buenos ojos, o podría simplemente haberse callado. Pero al leer algunas de sus tesis encontramos que no fue así:

Tesis 21. “En consecuencia, yerran aquellos predicadores de indulgencias que afirman que el hombre es absuelto a la vez que salvo de toda pena, a causa de las indulgencias del Papa”.

Tesis 22. “De modo que el Papa no remite pena alguna a las almas del purgatorio que, según los cánones, ellas debían haber pagado en esta vida”.

Con sus 95 tesis Lutero convierte su insatisfacción en una denuncia. Porque la insatisfacción que es incapaz de denunciar, no puede reformar ninguna iglesia, ni ninguna vida. Hay un momento en el que la experiencia de opresión debe surgir y convertirse en algo real para que el cambio pueda ser posible. Si Martín Lutero se hubiera callado, no estaríamos hablando hoy de reforma protestante. Evidentemente la denuncia situó a Lutero en un lugar peligroso, y él lo sabía, no era un ignorante ni un loco, tenía conocimiento de lo que les había ocurrido a muchos otros reformadores anteriormente. Para que una iglesia pueda ser reformada, para que sea real la petición de una reforma constante, se necesitan personas que denuncien el status quo y que asuman las consecuencias de hacerlo. En iglesias donde todo esto es imposible, donde las voces discordantes son excomulgadas, o donde éstas no se atreven a levantar la voz por cobardía, no hay posibilidad real de reforma. El Espíritu Santo dirige la iglesia hacia la reforma a través de voces proféticas.

Cuando algunos cristianos y cristianas alaban la respuesta de Lutero ante las exigencias del papa León X para que se retractara de 41 de sus 95 tesis: “No puedo ni quiero revocar nada reconociendo que no es seguro actuar contra la conciencia”. Deberían preguntarse si alguna vez se han enfrentado a una situación como esa dentro de la iglesia, y si actuaron como Lutero, defendiendo su conciencia, o como León X, que trató a Lutero como un delincuente, prohibió la posesión o lectura de sus escritos y dio inmunidad a quien lo asesinara. ¿Dónde se alinearon? ¿Con quienes defendían la conciencia o quienes defendían la ortodoxia?

Martín Lutero vivió una experiencia opresiva y levantó la voz para oponerse a lo que él consideraba erróneo e injusto, pero no se quedó ahí. Se atrevió también a hacer una propuesta basada en la tradición bíblica y eclesial, que le liberaba de sus temores al igual que al resto de cristianos. Se atrevió a dejar sin argumentos a quienes utilizaban las condenas y el temor en beneficio propio. Y lo hizo afirmando que la salvación es un regalo de Dios, dado por gracia a través de Cristo y recibido solamente por la fe. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo[1]”. No tenía mucho sentido el sentirse culpable, el vivir atemorizado, condenado… La liberación no se encontraba ni en la Ley ni en los dirigentes de la iglesia, sino en la fe en el Dios de Jesús. Por eso un cristiano no debía tener como sumo juez al papa, sino a Jesucristo y su Palabra en la que se revela su voluntad.

La liberación que supuso la Biblia para cristianos como Lutero es difícil de entender hoy, ya que la ortodoxia evangélica la ha petrificado y puesto al servicio de la opresión. La Biblia ya no es fuente de liberación, sino una ley que está al servicio del capricho del líder de turno que dice poseer la lectura verdadera. Las lecturas fundamentalistas han debilitado profundamente la percepción de la Biblia como lugar de liberación para los seres humanos. Las personas LGTBI somos unas de las danificadas por este proceso diabólico que pretende destruir cualquier autocomprensión positiva que podamos hacer de nosotros mismos, al mismo tiempo que exige una represión de nuestros deseos y un reconocimiento de culpabilidad por ser como somos. Sólo comprando sus indulgencias con mentiras podemos alcanzar la salvación que ellos nos otorgan.

Pero es desde esta situación opresiva desde la que las personas LGTBI podemos convertirnos en profetas que traen una nueva reforma a la iglesia. Una reforma que no nacerá del legalismo, sino de la experiencia y la liberación del texto bíblico de manos de quienes lo están adulterando. Y esto ocurrirá si nos atrevemos, como Martín Lutero y tantos otros reformadores, a levantar la voz denunciando la opresión heteronormativa aunque esto signifique nuestra expulsión de las iglesias que no dejan espacio al profetismo, y que son más sensibles a las lecturas literalistas y las tradiciones homófobas que al dolor que éstas producen. Y si partimos de nuestra experiencia y somos valientes en la denuncia, también podremos encontrar respuestas que dejen sin sentido al poder heteronormativo. En realidad no tenemos que buscar demasiado, ni ser muy originales, porque la Palabra de Dios siempre ha dado vida a quienes la han visto negada, y es por gracia que vivimos los cristianos, por medio de la fe… no por cualquier otra cualidad humana, ni siquiera la heterosexualidad.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios. No por vuestra heterosexualidad, para que nadie se gloríe[2]”.

Las cristianas y los cristianos LGTBI somos una oportunidad de reforma para la iglesia, una oportunidad para curar de heteronomatividad sus discursos, sus lecturas, su praxis. Una oportunidad, ni la primera ni la última, de hacer del evangelio una fuente de liberación para toda la Iglesia.

Carlos Osma

[1] Rm 5,1

[2] Ef 2,8-9 El texto pone “obras” donde pongo “vuestra heterosexualidad”.

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Despiden a la rectora de un seminario luterano por haber liderado una organización que “curaba la homosexualidad”

Jueves, 22 de marzo de 2018

img-20170626-wa0006El consejo de administración del United Lutheran Seminary destituye a su rectora tras conocer que había dirigido un grupo evangélico que “ayudaba a personas en conflicto con su sexualidad”.

El personal que la contrató conocía que había realizado prácticas.

Theresa Latini había sido contratada por el United Lutheran Seminary como rectora, pero el cargo le ha durado poco. Ha sido despedida tras conocerse que hace 20 años lideró OneByOne, una organización evangélica que practicaba “terapias de conversión” a personas homosexuales. Sí, amiga. Esta señora curaba maricones y bolleras y los convertía en hombres y mujeres heterosexuales para que fueran de provecho para la sociedad.

El pasado de Latini era conocido por algunas de las personas que participaron en el proceso de contratación que prefirieron no informar de nada. Ante el revuelo montado entre los alumnos y profesores, varios de ellos han dimitido.

Sin embargo, Theresa asegura que ella se arrepiente de su pasado y se lamenta de que nadie la haya escuchado y que todo se debe a una decisión política por la fusión de los dos campus del seminario que se encuentran en Filadelfia y Gettsyburg.

La dirección del centro ha hecho público un comunicado en el que “lamentan profundamente que la comunidad LGTBQIA del seminario haya resultado herida” y en el que condenan las terapias de conversación.

Mientras se busca sustituta, los responsables han aprobado fondos para “mejorar su cuidado pastoral y el comportamiento de sus servicios de salud” además de contratar a un especialista en traumas y auditar sus políticas de inclusión.

Fuente | Philly.com, vía EstoyBailando

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Sergio López, un pastor protestante que abre la iglesia a parejas homosexuales

Jueves, 1 de marzo de 2018

2629205Por: Verónica Dema para La Nación

Sergio López abre la puerta de la iglesia danesa en el barrio de San Telmo e invita a pasar. Toda su cara, de boca generosa, sonríe, como quien recibe una querida visita. Contrasta con un templo que está en penumbras, apenas iluminado por la claridad que entra a través de los vitrales ubicados sobre el altar. Enseguida enciende las luces y en la iglesia de estilo gótico, construida en 1921, empiezan a aparecer una cruz desnuda, un candelabro de siete brazos, un velero que pende del centro de la nave principal, los antiguos bancos de madera tallados.

Sergio es el pastor para una pequeña comunidad de feligreses desde 2010 y es uno de los primeros abiertamente gay que alcanza este rango en el país. El año pasado se casó por civil con su pareja, Renato, y en mayo de este año tiene fecha para la boda por iglesia. La ceremonia religiosa será aquí, en esta “iglesia de puertas abiertas”, como la define. Desde que se aprobó la ley de matrimonio igualitario, cerca de un centenar de parejas, protestantes y de otros credos, recibieron la bendición matrimonial de manos de Sergio.

2629203w740Sergio López se casó por civil con Renato Crédito: Facebook

El explica esta postura desde su formación como Teólogo. “En el protestantismo no tenemos ninguna autoridad por sobre la escritura. Y la palabra de Dios no dice nada respecto al matrimonio como matrimonio entre un hombre y una mujer. Podemos bendecir a una pareja que hoy decide vivir junta, en función de que el matrimonio no está para la procreación sino para hacer que la otra persona sea mejor y yo a su vez dar lo mejor de mí; el protestantismo se rige por una doble ley: la de los mandamientos y la del Estado, es decir, lo que el Estado dictamina como matrimonio, la iglesia puede bendecirlo”. Aclara que previo a la ley de matrimonio igualitario nunca realizaron una ceremonia de casamiento homosexual en la iglesia porque faltaba el aval del Estado.

Pero este es el final de la historia. Y Sergio quiere contar todo desde el comienzo. El tereré, esa costumbre correntina que convida en la casa parroquial, a una escalera de distancia de la capilla, lo dispone a conversar.

2629201w740Sergio López junto a los fieles de su parroquia Crédito: Facebook

Recuerda que hacía calor en Apóstoles, el pueblo misionero en el límite con Corrientes donde vivía su abuela. El era un niño y la visitaba a menudo. Ella terminaba de lavar la ropa y, mientras que las sábanas se blanqueban con jabón en el patio, al rayo del sol, se sentaba; él se arrodillaba y rezaban juntos. “Me acuerdo todavía del delantal mojado cuando me apoyaba en sus rodillas. Mi abuela fue mi primera maestra de la oración”. A Sergio, que hoy tiene 46 años, rezar lo acompañó toda la vida. Desde pequeño sintió lo que en la iglesia definieron como una vocación religiosa.

Lo que también supo de niño, desde Jardín de Infantes, cree recordar, es que no le gustaban las chicas sino los varones, algo imposible de decir en aquellos años -mediados de los 70- en un pueblo. Ni siquiera se los pudo contar a sus padres. “Lo primero que aprendí en la escuela es cómo sobrevivir en un ambiente hostil en el cual se valora la hombría, el machismo y el hacer cosas que ‘son de varones’. Y me hizo consciente de cómo sentarme, cómo hablar, gesticular. Tuve que vivir controlando y reprimiendo cosas que fui sintiendo porque iban por caminos supuestamente equivocados”.

Sergio fue creciendo y la iglesia de su pueblo, Gobernador Virasoro, Corrientes, fue su refugio. Su referencia era la iglesia, algo que sus padres y abuelos fomentaban porque eran muy creyentes. “Fue un refugio para mí porque ahí está bien visto el celibato y nadie me iba a preguntar si tenía una novia”, dice. Al mismo tiempo, ser el monaguillo protegido del cura párroco lo expuso socialmente. “Me sentía resguardado y expuesto a la vez“, comenta ahora, que puede narrar su vida en retrospectiva después de años de terapia y reflexión.

Por entonces todo era más intuitivo y confuso para él, que sentía una vocación fuerte y que también encontraba en la iglesia católica la excusa justa para camuflar lo que percibía como una anormalidad a corregir. “Recuerdo que rezaba para despertarme siendo un chico normal”, dice ahora. Se ríe, como apiadándose de aquel niño.

En las puertas de la adolescencia, a los once años, decidió que lo mejor era ir a estudiar a un internado de varones a 300 kilómetros de su casa. “Se me venían encima preguntas que no podía responder: por qué no tenés novia, por qué no salís a bailar, todo ese tipo de cosas”, cuenta Sergio, por entonces un niño experto en callar y huir.

“Pero caí en la boca del lobo, porque en un ambiente pupilo, entre varones, estuve mucho más condicionado. Y al mismo tiempo todo lo que me pasaba con los enamoramientos, que reprimía porque no los podía decir”, recuerda. Por eso en tercer año volvió a su pueblo, donde se hizo más potente en él la idea de que el sacerdocio sería su “salvación”. Ingresó en el Seminario más cercano. “Hice toda la Filosofía en el Seminario Mayor de Resistencia y, otra vez, en la convivencia cercana los superiores fueron viendo signos. Uno puede disimular mucho, pero ciertos gestos se notan. Saltaba. Siempre que alguien me preguntaba qué pasaba con mis sentimientos no podía hablarlo, no podía asumirlo“.

Le gustaban los varones desde siempre, pero la adolescencia lo volvía más evidente.

“Mi meta era: el día que llegue a cura y esté solo en una parroquia no voy a tener problemas. Era pasar esto, con tal de llegar allá, y esa meta me aseguraba un mañana mejor”, dice. Vuelve a sonreír por lo que hoy siente como una reflexión equivocada. Tendría que transcurrir mucho hasta que él lo reconociera. Incluso, un viaje a Roma que terminó intempestivamente. Leer más…

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Una parroquia luterana celebra el “re-bautizo” de su pastor, un hombre trans

Jueves, 15 de febrero de 2018

iglesia-luterana-peter-beesonEl pastor Peter Beeson (Foto: Reena Rose Sibayan – The Jersey Journal)

Una parroquia luterana de Hoboken organiza una ceremonia para rebautizar a Peter, un hombre trans que, además, es el pastor de la congregación.

Peter Beeson, el pastor de la Parroquia Luterana St. Matthew Trinity de Hoboken (Nueva Jersey), acaba de ser bautizado con ese nombre después de haber transicionado de mujer a hombre. La ceremonia fue celebrada por la obispo luterana Tracie Bartholomew, que por primera vez llamó “Peter” al párroco frente a toda la congregación en lo que denominó un momento “histórico“.

Luché con el sexo y el género desde mi adolescencia hasta los veintitantos” explica Peter, que reconoce que ver películas como Boys Don’t Cry o Southern Comfortme asustaron y me echaron para atrás“. Hablando con NJ.com, Peter describe sus años en el seminario como “un viaje hacia una mayor integridad para estar totalmente presente para la congregación, ser más honesto y auténtico y vivir lo que Dios me ha llamado a vivir.” Y Peter tuvo la suerte de acabar en la parroquia de St. Matthew, cuyos miembros se han volcado en apoyo al pastor.

Es una oportunidad para nosotros de cumplir nuestra misión de aceptar a todo el mundo, y no solo de boquilla“, explica Jen Meusel, que lleva 20 años en la congregación y fue vice-presidenta del consejo parroquial. St. Matthew es una de las congregaciones más gay-friendly y diversas de todas las parroquias luteranas en el condado y por eso Meusel cree que el “re-bautizo” es “una oportunidad para ser abiertos y sinceros y dejar claro que no hay nada que esconder.

La obispo Bartholomew es consciente de que una minoría puede no estar de acuerdo con la ceremonia, pero cree que es importante llevarla a cabo. Por un lado para demostrar que la parroquia es “un lugar acogedor” y por otro lado para “enseñar liderazgo a la hora de responder frente a la sexualidad y la identidad de género“. No es la primera vez que se celebra una ceremonia de este tipo en la iglesia luterana, pero sí es la primera vez que ocurre en Nueva Jersey.

Aunque la familia de Peter (que vive en Arizona, en mitad de una congregación luterana bastante más conservadora) no estuvo presente en el re-bautizo el pastor ha dejado claro que tanto sus padres como su hermana le apoyan completamente, aunque ahora su familia es la comunidad de Hoboken: “Estoy muy agradecido formar parte de una congregación que, en parte, será testigo de la gracia y misericordia de Dios.

Fuente | NJ.com, vía EstoyBailando

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“Retorno a Wittenberg”, por Manuel Fraijó

Martes, 9 de enero de 2018

monumento-lutero-wittenberg-alemania“Lutero, carro y auriga de Israel”

“El Reformador captó como nadie los apasionados anhelos religiosos de su tiempo” 

(Manuel Fraijó, en El País).- Con cierta impaciencia debe estar contando Lutero las horas que faltan para que termine el año de su V centenario. Hay que imaginárselo contento, pero también algo exhausto a causa de tanta conmemoración.

Con no poco asombro habrá tomado nota de la visita de los Papas Benedicto XVI y Francisco a lugares emblemáticos del protestantismo; especial satisfacción le habrá producido escuchar sus himnos, una de sus mejores herencias, cantados en tantas iglesias católicas; y, como su corazón nunca dejó de ser del todo agustino, le habrá encantado la carta, tan serena y justa, que el prior general de los agustinos ha dirigido a la orden; y él, que tan agrios debates mantuvo con el cardenal Cayetano, habrá leído con asombro y honda satisfacción la excelente monografía que otro cardenal, Walter Kasper, le ha dedicado: Martín Lutero. Una perspectiva ecuménica; especial alegría debe haber sentido al leer el Acuerdo sobre la justificación, un documento ratificado oficialmente por ambas iglesias en el año 1999 que pone de manifiesto que el polémico concepto de justificación no es ya motivo de división; y, cómo no, se habrá interesado por otro documento, este del año 2017, titulado Del conflicto a la comunión. Conmemoración conjunta luterano-católico-romana de la Reforma en 2017. Es la primera vez que luteranos y católicos conmemoran juntos lo que ocurrió hace 500 años.

Con no poco agrado habrá tomado nota de la paulatina desaparición de la leyenda de las 95 tesis clavadas por él en la puerta de la iglesia de Wittenberg. En realidad, las envió el 31 de octubre de 1517 a Alberto de Brandemburgo y a algunos obispos.

Al no recibir respuesta, las envió a “hombres eruditos”. Fueron ellos quienes las difundieron. Lutero lo lamentó, ya que “no van destinadas al gran público”. Pidió disculpas al Papa, asegurándole que no las retiraba porque ya no estaba en su mano.

Pero tal vez la mayor sorpresa se la habrá dado quien le haya informado de que hace ya más de 60 años los católicos celebramos un concilio, el Vaticano II, en el que se aprobaron algunos temas por los que él tan denodadamente luchó: el sacerdocio general de todos los fieles; el uso de la lengua vernácula en la liturgia; la comunión bajo las dos especies; el protagonismo de los laicos en la Iglesia; la importancia de las comunidades locales; la Biblia como alma del cristianismo y de la teología.

No sin cierta melancolía, Lutero habrá recordado su insistencia en la celebración de un concilio que Roma solo convocó en 1545, cuando ya no era posible la concordia. El concilio de Trento llegó demasiado tarde.

Y algo atónito se habrá quedado al leer los elogios que un dominico, Y. Congar, le ha dedicado: “Lutero es uno de los mayores genios religiosos de la historia”. Y sabiamente añade: “Lutero no es el Evangelio. Lo importante es ir hacia el Evangelio juntamente con él”.

Por suerte, los insultos de ayer han hecho sitio a los elogios de hoy. Y bien que lo necesita el Reformador. En sus últimos años sufrió notables desengaños y decepciones. Tuvo que ver, por ejemplo, cómo algunos protestantes abusaban de la justificación por la fe para entregarse a la pereza.

Con todo, su principal fuente de preocupación fue la Reforma misma. En sus horas de reflexión y soledad debió recordar cómo en 1483, año de su nacimiento, toda Europa era católica; en 1546, fecha de su muerte, casi la mitad del continente se había separado de Roma. Algo que, como sabemos, no ocurrió sin feroces enfrentamientos y abundante derramamiento de sangre.

A Lutero le preocupaba el futuro de Alemania y Europa. Él sabía que no era el único responsable de lo ocurrido: fue decisivo el apoyo de los príncipes alemanes, cansados de las injerencias de Roma y de sus exigencias financieras. Pero sin la fuerza religiosa y visionaria del Reformador nada de lo que ocurrió hace 500 años habría sido posible.

Captó como nadie los apasionados anhelos religiosos de su tiempo. Lo que no supo fue encontrar un sucesor apropiado. Lutero, que se definía a sí mismo como “un sajón, un rústico y duro sajón”, terminó enfrentándose con muchos de los que habrían podido sucederle. Th. Mann dirá que el Reformador fue “un bárbaro de Dios con bovina cerviz”. De acuerdo, pero aquel bárbaro de Dios, hombre de pensamiento y oración, contemplaba con honda preocupación el resultado de su propia obra.

Y, probablemente, nada le atormentó tanto como su actuación en la rebelión de los campesinos. K. Marx la califica como “el hecho más radical de la historia alemana”. Los campesinos se sublevaron contra la opresión a la que les sometían la Iglesia y los nobles. En un primer momento contaron con el decisivo apoyo de Lutero, pero cuando este constató que también los campesinos se lanzaban al pillaje, al asesinato y a la destrucción de conventos e iglesias, cambió de bando y animó a los señores a sofocar la rebelión a sangre y fuego; sus arengas son de tenor irreproducible.

Al frente de los campesinos iba Thomas Müntzer, llamado “místico con martillo” y “reformador sin iglesia“. A Müntzer no le bastaba la libertad interior que predicaba Lutero, quería libertades concretas, políticas y sociales. Fue ejecutado al fracasar la revuelta en la que perecieron unos 70.000 campesinos.

Algunos historiadores afirman que el fracaso de esta revolución adormeció por un par de siglos la actitud del pueblo alemán ante los desmanes del poder. Y analistas políticos bienintencionados sostienen que, si Lutero se hubiese aliado con los campesinos, habría corrido su misma suerte y nos habríamos quedado sin Lutero, sin Müntzer, y sin la Reforma. Parece una hipótesis plausible.

A partir de 1525, fecha de la derrota de los campesinos, Lutero entró en una crisis de la que ya nunca se repuso. Su prestigio declinó rápidamente. También su boda, celebrada en el mismo año 1525, sirvió de mofa para sus enemigos y de disgusto para sus amigos. Se había iniciado el declive del Reformador. El hombre que entre 1500 y 1530 publicó el 20% de los textos editados en Alemania se fue quedando sin inspiración. “Culpable” fue también el cuidado de sus seis hijos.

El final le llegó en la noche del 17 de febrero de 1546. Ocurrió en su pueblo, en Eisleben. Fue la muerte serena de un gran creyente cristiano. En realidad, Lutero deseaba ya el final: “He vivido mi vida, ya es hora de que me reencuentre con mis mayores”.

Durante sus últimos años no podía andar, lo trasladaban en un pequeño carro. Su cadáver fue trasladado de Eisleben a Wittenberg donde se le tributaron impresionantes honras fúnebres. Melanchthon, su discípulo más fiel e inteligente, pronunció una emocionada oración fúnebre. La concluyó con estas palabras: “Se ha ido el carro y el auriga de Israel”. Después de este agitado 2017, el “auriga” retornará a su silencio de Wittenberg en espera del próximo centenario.

Fuente Religión Digital

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Los obispos católicos americanos animan a los padres a rechazar a sus hijos trans

Viernes, 29 de diciembre de 2017

indiceUna carta enviada por la Conferencia Episcopal Estadounidense justo antes de Navidad anima a los padres a rechazar la ideología de género, tilda a las personas trans de “problemáticas” y anima a los padres a rechazar la identidad de género de sus hijos. 

Recientemente, un grupo de 20 líderes religiosos norteamericanos de diversas confesiones ha publicado una declaración donde rechazan la “ideología de género” (expresión que el ámbito más conservador utiliza para denigrar tanto al feminismo como a buena parte de las reivindicaciones del colectivo LGTB, muy especialmente la lucha en favor de los derechos trans). Dicho pronunciamiento lleva por título Creados hombre y mujer. Carta abierta de líderes religiosos, y en él se declaran contra el principio de autodeterminación de genero. Con todo, una consideración más detenida muestra que su representatividad es limitada.

Y así, la Conferencia Episcopal de EE.UU. acompañada por representantes de otras confesiones, ha dejado claro que por mucho que sea Navidad, su homofobia les sale por los poros. Y acaba de animar a los padres a rechazar a sus hijos trans. Unos canallas. En una carta publicada estos días, los obispos católicos estadounidenses han señalado que las personas trans son “profundamente problemáticas” y que lo de cambiar de género es una “idea falsa“. Así animan a los padres de menores trans a negarse a aceptar a sus hijos y, por supuesto, a posicionarse radicalmente en contra de que transicionen.

Una vez más, líderes religiosos de cierto peso se hacen notar por su rechazo a reconocer la realidad trans. En esta ocasión, además, el pronunciamiento tiene un carácter ecuménico, al reunir a líderes de diferentes confesiones. Al expresar su rechazo,  los firmantes hacen ciertamente una salvedad al asegurar que “respetan” a quienes se sienten “insatisfechos” con el sexo que les fue asignado al nacer, pero niegan todo valor a esta experiencia, pues rechazan que se pueda cuestionar la noción de dos sexos fijados desde el nacimiento. Un  hecho, según ellos, marcado por la creación divina y que no puede ser contradicho por el hombre.

Hecha esta “aclaración”, el documento no duda en cargar duramente contra la manida y mentirosa idea a la que llaman “ideología de género”, acusándola de grandes males y cómo ésta ha sembrado la confusión en la sociedad: “Los niños son especialmente dañados cuando se les dice que pueden ‘cambiar’ su sexo o, más aún, que se les pueden dar hormonas que afectarán su desarrollo y hacerles estériles de adultos (…) La ideología de género daña a los individuos y sociedades al sembrar confusión y duda sobre sí mismo”, afirma. Pero va más allá, al culpar a esta “ideología” incluso de la discriminación que sufren las personas trans: “El movimiento actual, que quiere implementar la falsa idea de que un hombre puede convertirse en una mujer o viceversa, es profundamente perturbador. Obliga a la gente o a ir contra la razón  -es decir, aceptar algo que no es cierto- (…) o a enfrentar el ridículo, la marginación y otras formas de represalia”. “Los padres merecen una orientación mejor en estas importantes decisiones, y urgimos a las instituciones sanitarias a honrar el principio médico básico de no hacer daño.” dice la impresentable y antievangélica carta episcopal.

Siguiendo con la ideología de género,  después de justificar la transfobia, los obispos añaden que desean “salud y felicidad para todos los hombres, mujeres y niños” y por eso reclaman leyes que protejan “la verdad sobre la identidad sexual de las personas“., la carta asegura que “El propio estado tiene por lo tanto un gran interés en mantener las políticas que se basan en el hecho científico de la biología humana y de apoyar a las instituciones sociales y las normas que las rodean.” Por si esa frase te genera alguna duda, lo de “apoyar a las instituciones sociales” es, básicamente, un llamamiento a mantener los beneficios sociales y fiscales de la Iglesia. Y si no se protegen vendrán ellos a fomentar la discriminación que es lo que lleva al alto nivel de exclusión y suicidios de las personas trans para luego crear la falacia de que la culpable es la “ideología de género”.

Creemos que Dios creó a cada persona hombre o mujer y, por lo tanto, la diferencia sexual no es un accidente o un error: es un regalo de Dios que nos ayuda a acercarnos los unos a los otros y a Dios. Lo que Dios ha creado es bueno.” Hay que remarcar, que esto lo están diciendo un grupo de señores que prometen celibato… y luego abusan de menores y se tapan entre ellos. Lo normal. “Dios creó a la humanidad a su imagen y semejanza. Dios nos creó según su imagen, Dios creó al hombre y a la mujer.

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Ya sabemos que a los obispos les encanta meterse donde no les llaman y, sobre todo, hablar sobre cosas que ni comprenden ni quieren comprender. Nadie le dice a los niños que pueden cambiar su sexo y por supuestísimo nadie les da hormonas como si fueran caramelos. Pero ¿desde cuándo a los obispos les ha importado decir la verdad?

Con esta carta los obispos católicos estadounidenses deciden mantenerse en sus posiciones tránsfobas y profundamente perjudiciales para los menores trans y sus familias.  Ellos que tanto dicen respetar las escrituras han decidido saltárselas a la torera (en la Biblia no hay ni una mención a las personas trans, por cierto) y predicar el rechazo y el odio hacia la diversidad sexual y de género.

El documento llama la atención también por sus firmantes. Son principalmente líderes de confesiones cristianas, aunque hay también algún representante musulmán. Entre ellos están obispos católicos marcadamente conservadores como Charles J. Caput, arzobispo de Filadelfia, así como Joseph C. Bambera, obispo de Scranton (Pensilvania), Joseph E. Kurtz (Louisville, Kentucky) y James D. Conley (Licoln, Nebraska). No están, sin embargo, obispos católicos que han mostrado actitudes muy diferentes, muy especialmente el cardenal Blase J. Cupich, arzobispo de Chicago, quien ha vuelto a destacar recientemente por su apoyo público al jesuita James Martin, autor de un libro donde invita a tender puentes entre la iglesia católica y la comunidad católica.

Entre los firmantes, como hemos señalado, hay también miembros de otras confesiones cristianas, entre ellos obispos anglicanos como Foley Beach o luteranos como John F. Bradosky. En estos últimos casos, sin embargo, se trata sobre todo de representantes de grupos desgajados de las iglesias principales. Beach es obispo de la Anglican Church in North America, una iglesia escindida de la Iglesia Episcopaliana, principal rama anglicana en Estados Unidos, mientras que Bradosky lo es de la North American Lutheran Church, escindida de la Iglesia Luterana Evangélica de América. En ambos casos, además, la separación se produjo justamente por la integración de la realidad LGTB en la teoría y práctica de sus iglesias de origen.

Este documento, pues, no es otra cosa que un ejemplo más de “ecumenismo conservador”, al que no debería darse más valor del que tiene: los representantes de las iglesias protestantes pertenecen a ramas minoritarias. Incluso dentro de la jerarquía católica tampoco las voces de los firmantes son ya las únicas que se oyen. Aún así es preocupante que el texto, en teoría una “carta” que solo representa a los firmantes, haya sido publicada en la página web de la Conferencia Episcopal estadounidense.

Fuente | Pink News, vía EstoyBailando/Dosmanzanas

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La Iglesia de Suecia usará el género neutro para referirse a Dios

Viernes, 1 de diciembre de 2017

iglesia-suecia-dios-genero-neutro-696x522La mayor confesión de Suecia dejará de referirse a Dios como “Él” o “Señor” y pasará a utilizar pronombres y términos de género neutro. 

La Iglesia de Suecia quiere una fe más inclusiva y acompasada con los usos sociales de la actualidad. Por ello, ha recomendado a sus miembros y sacerdotes que dejen de referirse a Dios como “él” o “señor” y que pasen a utilizar un lenguaje “de género neutro”. Entre otros ejemplos, apuestan por llamar a Dios también “madre”, y no sólo “padre”.

La Iglesia de Suecia, la confesión mayoritaria del país con más de seis millones de fieles (en total son 9 millones de suecos) después de estar reunidos durante ocho días han votado y decidido que, a partir de ahora, se referirán a Dios utilizando el género neutro. Se acabó lo de “Él” o lo de “Señor“, a partir de ahora a Dios en Suecia se le conocerá como “hen” (que es el pronombre neutro oficializado en 2015 mezclando “han” (él) y “hon” (ella). El término entró en el empleo popular en los años 2000 como un término más accesible para la comunidad transgender. “Para los que usan el pronombre, esto es obviamente una fuerza que esté ahora en el diccionario“, dijo uno de los redactores, Sture Berg, a AFP.

La Iglesia de Suecia, que es la religión más popular en Suecia y era anteriormente una iglesia estatal, decidió que optaría por usar los términos en sus servicios, himnos e industrias editoriales.  La medida ha sido aprobada por la mayoría de la Asamblea que representa a esta congregación, la segunda comunidad luterana más numerosa de todo el mundo y con la que se identifica en Suecia más del 60% de la población. La Iglesia de Suecia se desgajó del control de la Santa Sede en 1527.

La institución ha querido dejar claro que no se trata de una prohibición sino de una recomendación, orientada a actualizar términos para adaptarse “a la época contemporánea”. “Teológicamente sabemos que Dios está fuera de nuestras ideas de género, Dios no es un ser humano”, ha dicho la arzobispo Antje Jackelen en declaraciones a la agencia TT. Jackelen está al frente de la Iglesia Sueca, que permite la ordenación de mujeres, desde el año 2013  y añadió que los términos sexuales neutros primero habían sido asumido socialmente de forma progresiva desde 1986. 

Las medidas se implementarán a partir de mayo de 2018, junto a otras nuevas recomendaciones.

Además, la iglesia Evangélica Luterana, con la sede en Uppsala, también ha anunciado que actualizará sus directrices para hacer lo mismo. y pondrá al día su manual de 31 años.

Pero no todo el mundo está contento con el género neutro de dios. Christer Pahlmblad, profesor asociado de teología en la Universidad Lund, se ha mostrado en contra porque la decisión “socava la doctrina de la Trinidad y la comunión con otras iglesias Cristianas.

Y es que para Pahlmblad “no es muy inteligente que la Iglesia de Suecia pase a ser conocida como la que no respeta la herencia teológica común.

Fuente | Pink News,

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500 Años de la Reforma. Si fuese posible una conclusión.

Martes, 14 de noviembre de 2017

monumento-lutero-wittenberg-alemaniaEn este quinto centenario de la Reforma, nos propusimos volver la mirada hacia la figura y el mensaje de Lutero, a partir de las perspectivas y los desafíos de nuestro tiempo. En cierto modo, todos los artículos ofrecidos en esta Minga/Mutirão profundizan esa perspectiva, cada uno a partir de un ángulo, trátese de las perspectivas del grupo eclesial de pertenencia, o bien los desafíos que, en América Latina y a partir de los pobres viven hoy nuestras Iglesias. Institucionalmente, en ese momento de la historia, las Iglesias, tanto la católica como las evangélicas, pueden oír el mensaje profético de Lutero como una nueva invitación a la reforma permanente para que las Iglesias se vuelvan a la raíz del evangelio y a la confianza en la gratuidad de la justificación por la fe.

Para ello, es necesario tener el coraje de darse cuenta que, en algunos puntos doctrinales e históricos, haciendo una lectura textual, Lutero debe ser comprendido como un profeta para el contexto histórico en el que vivió, mas no para hoy. Incluso para valorizar su figura y actualizar su mensaje, debemos reconocer que hay puntos en los cuales la Reforma Luterana ya no es actual. Claro que eso se puede decir de todos los profetas bíblicos y de la historia. Pero, precisamente por la radicalidad profética de Lutero, su mensaje o espanta por su actualidad, o desconcierta por su anacronismo.

Sin duda, si hoy revisamos la controversia que opuso a Lutero y a Thomas Münzer en su apoyo a las luchas de los campesinos, en América Latina nos ponemos del lado de Münzer y no de Lutero. A la vez, cuando los dos discuten y marcan sus diferencias en el camino del misticismo, nos sentimos más del lado de la sobriedad histórica de Lutero.

Tener el valor de ver claros los puntos en los que la Reforma estaría superada ayudaría a las Iglesias luteranas y otras a ir más allá de una cultura teológica y espiritual agustiniana, más basada en la conciencia del pecado, que en la alegría de la salvación, más centrada en la sangre redentora de Jesús que en la bondad fundamental de la creación, etc.

Principalmente la doctrina sobre la justicia divina y la predestinación eterna merecerían una profunda revisión a la luz de la revelación de un Dios que es amor y que, como insistía el hermano Roger Shutz, “sólo puede amar“.

Por lo demás, superar a Lutero sería ir más allá de él. Lamentablemente, al mirar hoy a algunas de nuestras Iglesias, descubrimos que no han incorporado la profecía de Lutero. Hay grupos eclesiales y movimientos católicos y evangélicos que, artificialmente, intentan reproducir la teología medieval. Están atrasados, no sólo 200 años, como antes de fallecer decía el cardenal Carlo Maria Martini. Algunos grupos eclesiales y sus teologías, así como ciertos documentos eclesiásticos de las últimas décadas, continúan sosteniendo una teología sacrificial que viene de los tiempos de las controversias eucarísticas del siglo XI. Para esos cristianos, redescubrir a Lutero y su teología de la gracia ya sería toda una revolución.

Incluso pensando en las comunidades eclesiales marcadas por la teología del Concilio Vaticano II y la teología reciente del Consejo Mundial de Iglesias, la actualización del mensaje de Lutero no puede sin más legitimar la institucionalidad actualmente existente, aunque sea abierta. Si, de alguna forma, esa interpelación no les ayuda a relativizar sus estructuras y su propia concepción de confesionalidad, el mensaje de Lutero quedará siempre en el pasado.

En la introducción a esta revista ya dijimos que podemos leer a Lutero a partir de la búsqueda de una espiritualidad humana más universal, anclada en la responsabilidad de corresponder a la salvación por la pura gracia divina que nos es comunicada por la fe. En su crítica a cualquier misticismo especulativo, Lutero se pone en diálogo con la antigua teología apofática que evita nombrar a Dios. La divinidad sólo puede ser conocida como “Dios escondido y disminuido en la humanidad de Jesucristo”.

En este debate es fundamental situar el lugar fundamental de Jesucristo. Lutero insistió en contraponer, a las imágenes imperiales de Cristo que la Edad Media había proyectado, la figura bíblica de Jesús desnudo y despojado en la cruz 2. Lutero reprochaba a la Iglesia Católica de antes de la Reforma el hecho de que su doctrina de la confesión sólo conseguía atormentar las conciencias con el sentimiento de culpa, en lugar de reforzar en las personas su fe y confianza en Cristo 3. Actualmente, en un mundo pluralista, la propuesta cristiana más abierta no consiste en relativizar la figura de Jesús, sino en situarla en el contexto histórico de la fe del Jesús profeta de Israel, y de comprenderla a partir de la actuación universal del Espíritu.

Actualmente, la crisis ecológica y las perspectivas de la ciencia humana traen a nuestras Iglesias la conciencia de que necesitamos una nueva Cosmología y una nueva Teología de la Creación que incorpore los nuevos paradigmas de las ciencias. Algunos teólogos como José Comblin, Víctor Codina y otros han mostrado cómo nuestras Iglesias necesitan actualizar una Teología del Espíritu Santo que fue más profundizada en las teologías orientales que en las Iglesias de Occidente. Es un punto más sobre el cual necesitamos todavía redescubrir y actualizar a Lutero…

En la primera mitad del siglo XX, Karl Barth se apoyó en Lutero para mostrar la diferencia radical entre religión y fe. Si en el siglo XVI, la propuesta de Lutero significó una profunda reforma del cristianismo, algunas de sus propuestas teológicas podrían ser trasplantadas hacia una espiritualidad laical y más universal (antropológica), y hasta pos-religional.

Los 500 años de la Reforma no sólo se refieren al cristianismo, mas a todo camino humano de acogida del amor divino y de energía de fe que salva y manifiesta el Espíritu que “está presente y actúa en todas las criaturas y abarca toda ciencia”(Sb 1,7).

Marcelo BARROS y José María VIGIL

1 Cf. JARED WICKS, Lutero e il suo patrimonio spirituale, Assisi, Cittadella, 1983, p. 104.

2 Cf. YVES CONGAR, Regards et reflexions sur la Christologie de Luther, in «Chrétiens en dialogue», Paris, 1964, Cerf, pp. 453-489.

3 Cf. JARED WICKS, Lutero e il suo patrimonio spirituale, Assisi, Cittadella, 1983, p. 114.

Fuente Fe Adulta

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, Iglesia Católica, Iglesia Luterana , ,

Lutero: V centenario de la Reforma Protestante (y III)

Viernes, 3 de noviembre de 2017

monumento-lutero-wittenberg-alemaniaDesde el cisma hacia la unidad cristiana

“Tenaz en su carácter y obsesivo en sus ideas, Lutero las vivió apasionadamente”

(Saturnino Rodríguez).- Martín Lutero es una figura crucial de la Edad Moderna en Europa, la influencia del conjunto de sus teorías y doctrinas (que suele denominarse luteranismo) se extendió, más allá de la religión, a la política, la economía, la educación, la filosofía, el lenguaje, la música y otros espacios de la cultura. Martin Lutero obtuvo gran popularidad entre el pueblo, y también su considerable influencia en el clero. La contribución de Lutero a la civilización occidental se consideran más allá del ámbito religioso. Sus traducciones de la Biblia ayudaron a desarrollar una versión estándar de la lengua alemana y se convirtieron en un modelo en el arte de la traducción y el desarrollo de la lengua.

La obra escrita

Las obras escritas por Lutero desde 1517 a 1530 suman 50, siendo más abundantes de 1524 a 1528. Algunas de las cuales fueron al menos esbozadas por algunos de sus amigos, como Melanchthon. Lutero también escribió sobre la administración civil y eclesiástica y sobre el hogar cristiano. El estilo literario de Lutero era polémico, llegando incluso a insultar a sus oponentes cuando el tema le apasionaba. Al igual que otros reformadores era muy intolerante con otras creencias y con los puntos de vista opuestos al suyo, lo cual pudo contribuir a exacerbar la Reforma protestante en Alemania.

Las obras más destacadas

Por su traducción de la Biblia, Lutero es considerado además uno de los fundadores de la literatura en alemán. Hasta la publicación definitiva de la Biblia completa traducida en 1534 Lutero iba trabajando en ello, escribiendo y publicando partes dela misma desde el año 1521 que comenzó en su destierro del castillo de Warbuirg hasta 1530. Tanto la Reforma protestante como la consecuente reacción católica, la Contrarreforma, supusieron un importante desarrollo intelectual en Europa, por ejemplo: mediante el pensamiento escolástico de los jesuitas en el caso del catolicismo.

Martín Lutero articuló su doctrina básica en sus primeros escritos: “De la libertad cristiana “(1519), “A la nobleza cristiana de la nación alemana” (1520), “El cautiverio babilónico de la Iglesia” (1520), “De la esclavitud del arbitrio” (1525)- y sus publicaciones más conocidas y populares “Catecismo Mayor” “Pequeño catecismo” (1529) donde expone la teología de la Reforma evangélica comentando brevemente, en forma de preguntas y respuestas: los Diez andamientos, el Credo Apostólico, el Padrenuestro, el Bautismo y la Eucaristía.

Las secuelas de la doctrina de la Reforma protestante tendría sus secuelas inmediatas en Alemania y en los países europeos donde se extendió. En los territorios luteranos disminuyó grandemente el poder absoluto de los reyes. Católicos y protestantes sostuvieron entre sí terribles guerras religiosas. Un siglo después de las “protestas” de Lutero, una revuelta en Bohemia provocó la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), un conflicto entre católicos y protestantes que arrasó gran parte de Alemania e implicó a CASI TODA Europa hasta la Paz de Westfalia y la Paz de los Pirineos.

Lutero fue la primera persona que imprimió un libro: la Biblia alemana, traduciendo de un manuscrito sagrado a la lengua materna de Alemania. Cuando la mayoría de la sociedad era analfabeta y adquiría sus conocimientos a través de la transmisión oral, la memorización y la repetición de los textos bíblicos, la Iglesia tenía el control del conocimiento y sus miembros eran estudiosos y educados. Lutero hizo posible el acceso al conocimiento, la información y la educación, desmitificando la Biblia con el fin de lograr la búsqueda de la verdad.

Cabe destacar que Lutero, personalmente, no fundó la iglesia luterana como institución, ni planeaba llegar a una nueva “denominación cristiana”. Por el contrario, expresó que eso no ocurriera: “Ruego por que dejen mi nombre en paz. No se llamen así mismos ‘luteranos’, sino Cristianos. ¿Quién es Lutero?, mi doctrina no es mía. Yo no he sido crucificado por nadie…Dejen, mis queridos amigos, de aferrarse a estos nombres de partidos y distinciones; fuera a todos ellos, y dejen que nos llamemos a nosotros mismos solamente cristianos, según aquel de quien nuestra doctrina viene”.

A pesar de ello, en la historicidad de la reforma protestante, se fue designando el apelativo “luterano” y “luteranismo” para referirse a la doctrina interpretativa y enseñanzas que Lutero hizo acerca del cristianismo.

Lutero es reconocido en el calendario litúrgico de la Iglesia Luterana que celebra la festividad de la Reforma el 31 de octubre (fecha en que clavó las 95 tesis). La iglesia Episcopal de Estados Unidos celebra la fiesta el 18 de febrero como su día litúrgico.

La “justificación” tema clave en la obra de Lutero

Dicho en cuatro palabras la doctrina de la “justificación” ( o” justicia de Dios”) supondría, conforme confesaba la Iglesia, que el hombre se hiciera justo. Pero ese supuesto – pensaba Lutero- era imposible porque al hombre le separa un abismo infinito de Dios que también con infinito amor le “justifica” a través de Jesucristo, con lo que el hombre no necesita para ello de las “mediaciones” de la Iglesia. Y es en este punto central en el que se ha dado un acercamiento casi total entre la iglesia católica y la reformada en el camino del ecumenismo, como veremos en la 4ª parte de esta serie al hablar sobre el camino del Ecumenismo. Buena parte de las otras “diferencias” derivan de ésta fundamental.

Desligado de la obediencia romana, Martín Lutero emprendió la reforma de los sectores eclesiásticos que le siguieron y que conformaron la primera Iglesia protestante, a la que dotó de una base teológica. El luteranismo se basa en la doctrina de la “justificación” (inspirada en escritos de San Pablo y de San Agustín de Hipona) de que el hombre puede salvarse sólo por su fe y por la gracia de Dios, sin que las buenas obras sean necesarias ni mucho menos suficientes para alcanzar la salvación del alma; en consecuencia, expedientes como las bulas de indulgencias que vendía la Iglesia no sólo eran inmorales, sino también inútiles e incluso la mediación y poder jerárquicos de la Iglesia.

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Cuadro de Lucas Cranach explicando la doctrina clave de Lutero de “la justificación por la fe”

Este retablo del pintor Lucas Carnach- el gran pintor de Lutero refleja el pensamiento de Lutero de que la salvación sólo se adquiere con la fe personal y la lectura directa de la Sagradas Escrituras.Las imágenes llevan un número que aclaramos aquí:

1. Lutero con una Biblia en la mano señalando un pasaje de la II epístola de San Juan “La sangre de su hijo Jesús nos purifica de todo pecado”

2. Un chorro de sangre de Jesús crucificado cae sobre la figura del pintor Lucas Cranach padre

3. Personificación de los verdaderos creyentes que reciben sin ningunas mediación por parte de la jerarquía católica

4. A su lado San Juan Bautista señalando a Cristo, y al pie de la Cruz vemos a Jesús como el “cordero de Dios” que quita el pecado del mundo

5. A la izda. de la Cruz aparece Cristo resucitado…

6. Clavando el asta de su bandera al demonio. Al fondo, a la izquierda muestra la escena de la expulsión del hombre del Paraíso…

7. Fuente del pecado original y a su derecha Moisés maldice a los que no cumplen los mandamientos

Como consecuencia de esta primera fundamentación Lutero negaría otras prácticas asumidas por la Iglesia católica a lo largo de la Edad Media, como la existencia del Purgatorio o la necesidad de que los clérigos permanecieran célibes y para dar ejemplo él mismo contrajo matrimonio con una antigua monja con la que tuve cuatro hijos. De los sacramentos católicos, Lutero sólo consideró válidos los dos que halló reflejados en los Evangelios: En su obra “Sobre el Cautiverio Babilonico de la Iglesia” (1520), rechaza el “sacramentalismo de la Iglesia”, diciendo que en las Sagradas Escrituras solo se distinguen dos sacramentos: ll Bautismo y la Eucaristia (la “cena del Señor”), rechazando los demás como tales “sacramentos”. Leer más…

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“Pedimos perdón por las formas en que los cristianos han herido el Cuerpo del Señor”

Jueves, 2 de noviembre de 2017

encuentro-entre-luteranos-y-catolicos_560x280Luteranos y católicos firman una declaración conjunta a los 500 años de la Reforma

“Estamos muy agradecidos por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma”

(Jesús Bastante).- Pedimos perdón por nuestros fracasos, las formas en que los cristianos han herido el Cuerpo del Señor y se han ofendido unos a otros durante los 500 años transcurridos desde el inicio de la Reforma hasta hoy“. Así reza la ‘Declaración conjunta’ que la Federación Luterana Mundial y el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos han suscrito hoy “al finalizar el 31 de octubre de 2017, el año de conmemoración común de la Reforma”.

Una conmemoración que, por primera vez, hemos compartido juntos y con nuestros asociados ecuménicos del mundo entero. En el documento, luteranos y católicos se muestran “muy agradecidos por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma“.

“Nosotros, luteranos y católicos, estamos profundamente agradecidos por el camino ecuménico que hemos recorrido juntos en los últimos 50 años”, prosigue el texto, que reconoce cómo, a lo largo de este tiempo, se ha profundizado en nuestra oración común, el culto y el diálogo ecuménico, que ha supuesto “la eliminación de prejuicios, una mayor comprensión mutua y la identificación de decisivos acuerdos teológicos”.

El documento hace un balance positivo de este año de la reforma, que arrancó con la oración común luterano-católica en Lund, con la presencia del Papa Francisco y la firma de una declaración conjunta “que recoge el compromiso de seguir recorriendo juntos el camino ecuménico hacia la unidad por la que oraba Cristo”.

Muchos miembros de nuestras comunidades anhelan recibir la Eucaristía en una mesa como expresión concreta de la unidad plena. Sentimos el dolor de quienes comparten su vida entera, pero no pueden compartir la presencia redentora de Dios en la mesa de la Eucaristía. Reconocemos nuestra conjunta responsabilidad pastoral para responder al hambre y la sed espirituales de nuestro pueblo de de ser uno en Cristo. Anhelamos que sea sanada esta herida en el Cuerpo de Cristo. Este es el propósito de nuestros esfuerzos ecuménicos, que deseamos que también progresen mediante la renovación de nuestro compromiso con el diálogo teológico”, insiste el documento, con palabras de la citada declaración.

“Por primera vez -resalta la declaración-, luteranos y católicos han considerado la Reforma desde una perspectiva ecuménica, lo que dio lugar a un nuevo enfoque de los acontecimientos del siglo XVI que llevaron a nuestra separación”, lo que puede redundar en “un estímulo al crecimiento de la comunión y un signo de esperanza a fin de que el mundo supere la división y la fragmentación. Una vez más, resultó claro que lo que tenemos en común es mucho más que aquello que nos divide”.

De cara al futuro, concluye el documento, “nos comprometemos a seguir nuestro camino común, guiados por el Espíritu de Dios, hacia la mayor unidad de acuerdo a la voluntad de nuestro Señor Jesucristo” para “superar las restantes diferencias que existen entre nosotros”.

Declaración conjunta de la Federación Luterana Mundial y el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos al finalizar el 31 de octubre de 2017, el año de conmemoración común de la Reforma

El 31 de octubre de 2017, último día del año de conmemoración ecuménica común de la Reforma, estamos muy agradecidos por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma, conmemoración que compartimos juntos y con nuestros asociados ecuménicos del mundo entero. Asimismo, pedimos perdón por nuestros fracasos, las formas en que los cristianos han herido el Cuerpo del Señor y se han ofendido unos a otros durante los 500 años transcurridos desde el inicio de la Reforma hasta hoy.

Nosotros, luteranos y católicos, estamos profundamente agradecidos por el camino ecuménico que hemos recorrido juntos en los últimos 50 años. Esa peregrinación, sostenida por nuestra oración común, el culto y el diálogo ecuménico, redundó en la eliminación de prejuicios, una mayor comprensión mutua y la identificación de decisivos acuerdos teológicos. Frente a tantas bendiciones a lo largo del camino, elevamos nuestros corazones en alabanza al Dios Trino por la misericordia recibida.

En este día damos una mirada retrospectiva a un año de notables eventos ecuménicos que comenzó el 31 de octubre de 2016 con la oración común luterano-católico romana en Lund, Suecia, en presencia de nuestros asociados ecuménicos. Durante la presidencia de ese servicio, el papa Francisco y el obispo Munib A. Younan, entonces presidente de la Federación Luterana Mundial, firmaron una declaración conjunta que recoge el compromiso de seguir recorriendo juntos el camino ecuménico hacia la unidad por la que oraba Cristo (cf. Juan 17.21). Ese mismo día, nuestro servicio conjunto a quienes necesitan nuestra ayuda y solidaridad también se vio fortalecido por una declaración de intención entre Caritas Internationalis y la Federación Luterana Mundial – Servicio Mundial.

El papa Francisco y el presidente Younan declararon juntos: “Muchos miembros de nuestras comunidades anhelan recibir la Eucaristía en una mesa como expresión concreta de la unidad plena. Sentimos el dolor de quienes comparten su vida entera, pero no pueden compartir la presencia redentora de Dios en la mesa de la Eucaristía. Reconocemos nuestra conjunta responsabilidad pastoral para responder al hambre y la sed espirituales de nuestro pueblo de de ser uno en Cristo. Anhelamos que sea sanada esta herida en el Cuerpo de Cristo. Este es el propósito de nuestros esfuerzos ecuménicos, que deseamos que también progresen mediante la renovación de nuestro compromiso con el diálogo teológico.”

Las bendiciones de este año de conmemoración incluyen el hecho de que por primera vez, luteranos y católicos hayan considerado la Reforma desde una perspectiva ecuménica, lo que dio lugar a un nuevo enfoque de los acontecimientos del siglo XVI que llevaron a nuestra separación. Reconocemos que si bien el pasado no se puede cambiar, su influencia sobre nosotros hoy en día se puede transformar para que sea un estímulo al crecimiento de la comunión y un signo de esperanza a fin de que el mundo supere la división y la fragmentación. Una vez más, resultó claro que lo que tenemos en común es mucho más que aquello que nos divide.

Nos alegra que la Declaración conjunta sobre la doctrina de la justificación, firmada en un acto solemne por la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica Romana en 1999, también fuera firmada en 2006 por el Consejo Metodista Mundial y por la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas en este año de conmemoración. Además, hoy mismo será acogida y recibida por la Comunión Anglicana en una ceremonia solemne en la abadía de Westminster.Sobre esta base nuestras comuniones cristianas pueden construir un vínculo más estrecho de consenso espiritual y testimonio común en el servicio del evangelio.

Reconocemos con gratitud, los numerosos eventos de oración y culto comunes que luteranos y católicos celebraron junto con sus asociados ecuménicos en distintas partes del mundo, los encuentros teológicos y las publicaciones significativas que dieron sustancia a este año de conmemoración.

De cara al futuro, nos comprometemos a seguir nuestro camino común, guiados por el Espíritu de Dios, hacia la mayor unidad de acuerdo a la voluntad de nuestro Señor Jesucristo. Con ayuda de Dios, pretendemos discernir a través de la oración nuestra comprensión de la Iglesia, la Eucaristía y el Ministerio, buscando un consenso sustancial que permita superar las restantes diferencias que existen entre nosotros. Con profunda alegría y gratitud, confiamos en “que el que comenzó en [nosotros] la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1.6).

Fuente Religión Digital

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El Vaticano saca un sello con Lutero y Melanchthon al pie de la cruz

Miércoles, 1 de noviembre de 2017

sellovaticanolutero_560x280Representa a los reformadores sosteniendo copias de la Biblia y de la Confesión de Augsburgo

Emite otro de San Francisco de Sales

Ayer, día del V Centenario de la Reforma protestante, el Vaticano anunció que emitirá un sello postal especial representando a los reformadores Martín Lutero y Felipe Melanchthon al pie de la Cruz.

El sello, de valor de un euro y expedido por la Oficina Filatélica de la Santa Sede, muestra en primer plano a Jesús crucificado, y al fondo “una vista dorada y atemporal de la ciudad de Wittenberg”, según la descripción facilitada por el Vaticano.

Dicha descripción continúa: “Con una disposición penitencial, arrodillándose respectivamente a la izquierda y derecha de la cruz, Martín Lutero tiene la Biblia, fuente y destino de su doctrina, mientras que Felipe Melanchthon, teólogo y amigo de Martín Lutero, y uno de los principales protagonistas de la reforma, sostiene en la mano la Confesión de Augsburgo (Confessio Augustana), la primera presentación pública oficial de los principios del protestantismo escritos por él”.

sello-del-vaticano-de-san-francisco-de-salesEn el mismo comunicado, la Oficina de Prensa de la Santa Sede anunció que también emitirá un sello especial más valioso por valor de 2,55 euros para marcar el 450 aniversario del nacimiento de San Francisco de Sales.

“Nacido en el pueblo fronterizo francés de Thorens-Glières el 21 de agosto de 1567 de una larga ascendencia nobiliaria, a una edad temprana Francisco de Sales mostró interés en la teología durante sus años formativos de estudio que pronto le llevó a una vocación al sacerdocio. Él llevó a cabo su ministerio con un firme deseo de salvaguardar a la Iglesia de Roma de la Reforma de Calvino“, explica el Vaticano.

“San Francisco de Sales, Doctor de la Iglesia, es uno de los padres de la espiritualidad moderna e influenció a las figuras más importantes de la Europa del siglo VII. Trajo de vuelta a muchos fieles separados de la Iglesia católica al hablar sobre el amor de Dios”, concluye la descripción.

Ambos sellos estarán disponibles a partir del 23 de noviembre próximo.

Fuente Religión Digital/Agencias

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V Centenario de la Reforma

Martes, 31 de octubre de 2017

monumento-lutero-wittenberg-alemaniaHoy día 31 de octubre se conmemora el V centenario de la Reforma impulsada por Martin Lutero. Queremos compartir hoy con vosotros la carta que al respecto ha publicado la Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas (CAFA) a la cual pertenecemos algunos de los miembros de esta comunidad de Cristianos Gays:

En este 2017 se cumplen 500 años de un hecho que cambió la historia de la humanidad: el 31 de octubre de 1517 Martín Lutero colgaba en Wittemberg sus 95 tesis de denuncia contra la corrupción religiosa y moral de su tiempo; eso fue el inicio de un profundo movimiento de liberación cuyas consecuencias siguen vivas en nuestros días.

Ante la celebración de este Centenario este 31 de octubre de 2017 la Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas se une a esta acción de gracias al Señor mostrando la cercanía y unidad de espíritu, deseando que sea un año de gracia que nos acerque más a Dios nuestro Padre.

Fruto de esto creemos que la unidad en el sentido de la comunión plena no significa uniformidad, sino unidad en la diversidad y diversidad en la unidad. Dentro de la única Iglesia, comunidad de bautizados, hay lugar para una diversidad legítima de mentalidades, de tradiciones, de ritos, de reglas canónicas, de teologías y de espiritualidades. Podemos decir también que la esencia de la unidad, concebida como comunión, es la catolicidad en su significado originario, que no es confesional sino cualitativo; indica la realización de todos los dones que pueden aportar las Iglesias particulares y confesionales.

En definitiva, la unidad es una aventura del Espíritu. Por eso, concluimos tomando prestadas las palabras del apóstol: “La esperanza no quedará defraudada, pues el amor de Dios se ha derramado en nuestros corazones por la virtud del Espíritu Santo, que nos ha sido dado” (Rm 5, 5)

Fuente: Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas

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Lutero, profeta hereje

Martes, 31 de octubre de 2017

37981195196_f2affd7d7bDel blog de José Arregi:

El martes se cumplen 500 años desde aquel 31 de octubre de 1517 en que Martín Lutero, hombre de mente y de fe iluminada, genio de la palabra y de la escritura, publicó sus célebres 95 tesis. Un texto breve, comedido y agudo. Un texto profético, que marcó el comienzo de las Reformas protestantes y de una nueva Europa.

No hay derecho –denunciaba Lutero– a que el Papa venda indulgencias. No hay derecho a que a pobres y ricos –sobre todo a los pobres– les haga creer que después de la muerte podrán quedar libres del terrible fuego del purgatorio a cambio de dinero. No hay derecho a que amargue los gozos de la vida presente con la amenaza de castigos futuros. No hay derecho a que utilice las creencias y los miedos de la gente para llenar su bolsa y las arcas del Vaticano. Está en juego la fe, la vida, el Evangelio.

El Papa declaró hereje a Lutero, y le plantó ante la alternativa canónica: o retractación o excomunión. “No puedo ni debo retractarme contra mi conciencia. Que Dios me ayude. Amén”, dijo Lutero. Fue excomulgado. Y se convirtió en profeta hereje.

¿Un profeta hereje? No cabía semejante idea en la teología que me enseñaron a los 20 años, pero luego aprendí que todos los profetas, de un modo u otro, han sido herejes tanto en las religiones como en la política, e incluso a veces en las ciencias. Que solo quienes han cuestionado las verdades heredadas han empujado la historia hacia adelante. Que solo los innovadores han impulsado la humanidad a un futuro mejor, solo los que no se resignan a lo conocido, ni se detienen ni dicen: “Ya está. Esto es”.

El Evangelio me enseñó que también Jesús fue por excelencia un profeta hereje. Prefirió la compasión activa a todas las creencias, ritos y normas religiosas. No le importaron el pecado y la culpa, sino el sufrimiento y las heridas. Tampoco la absolución de la culpa, sino la curación de las enfermedades y la liberación de toda opresión. Nunca se ocupó de indulgencias para el más allá. Anunció la transformación de este mundo, no premios y castigos divinos después de la muerte. Puso primeros a los últimos, y últimos a los primeros. Revolucionó valores, criterios y certezas.

La historia de la Iglesia me enseñó que Santo Tomás de Aquino, que se convirtió luego y sigue siendo aún para muchos el canon de la ortodoxia, fue primero condenado por el obispo de París, y que al final de la vida quiso quemar su Suma Teológica, diciendo: “No es esto, nada de esto”.

Y que San Ignacio de Loyola, cuya Compañía se puso al servicio de la Contrarreforma, fue procesado siete veces por la Inquisición a causa de sus Ejercicios, porque en ellos ayuda al ejercitante a hacerse sujeto libre y dueño de sí.

Y que Santa Teresa de Ávila vivió siempre estrechamente vigilada por la misma Inquisición porque era mujer, mística y libre.

Y que San Juan de la Cruz estuvo encarcelado durante ocho meses en la cárcel del convento de Toledo por ser reformador y por no retractarse de sus ideas reformadoras, por fiarse de su propia fuente, por dejarse guiar por la llama que ardía en su interior, en lo más profundo de todo ser humano y de todas las criaturas. Y así un larguísimo etcétera. No basta con ser hereje para ser profeta, pero nadie puede ser profeta sin ser hereje de una forma u otra.

Lutero denunció y reformó el rígido sistema dogmático y moralista, clerical y jerárquico, aliado de la riqueza y del poder, en que se había convertido la iglesia itinerante de Jesús. Fue profeta.

Y si algo se le debe reprochar es que no lo fuera hasta el fin, que acabara haciendo de su propia profecía herética una nueva ortodoxia y condenando a sus propios disidentes y aliándose con los príncipes para sofocar la liberación de los campesinos.

A pesar de todo, fue y sigue siendo testigo del Evangelio. Testigo de que es la confianza, no el dogma ni el rito ni la moral, la que nos sana y transforma. Testigo de que es el Espíritu viviente, no la sumisa repetición de la letra, lo que hemos de buscar en cualquier texto del pasado. Testigo de que son la libertad y la compasión de Jesús, no las viejas estructuras jerárquicas, las que harán de la Iglesia hogar y sacramento de humanidad. Y, por sus propias sombras, también es testigo de lo mucho que le faltó y nos falta todavía para ser de verdad Iglesia evangélica, profética y reformadora.

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“¡Bendita Reforma!”, por Marco Antonio Velásquez Uribe

Sábado, 28 de octubre de 2017

monumento-lutero-wittenberg-alemania“Intrepidez evangélica y audacia profética”

“La iniciativa de Lutero era una interpelación moral y una llamaba a la conversión eclesial”

Gracias a ese soplo del Espíritu -que condujo a Martín Lutero por los caminos del atrevimiento evangélico- Dios ha despertado nuevas vocaciones y misiones

(Marco Antonio Velásquez Uribe).- El 31 de octubre de 1517 quedó en la historia como el inicio de la Reforma. El gesto del predicador de la iglesia de Todos los Santos de Wittenberg -el monje agustino Martín Lutero- de clavar en las puertas del templo sus 95 tesis contra la venta de indulgencias, abría un gran capítulo en la historia de la Iglesia.

La acción de Lutero respondía a una crisis institucional, cuyo icono era la reconstrucción de la Basílica de san Pedro en Roma, que había diezmado las finanzas de los Estados Pontificios. En ese contexto, la venta de indulgencias -dispuesta por el Papa León X- era la solución para acaudalar recursos económicos necesarios para concluir tan magna obra.

En la base de la crisis estaba el dinero, representado por la venta de indulgencias. Ello despertaba un cuestionamiento moral indiscutible, con mayor razón desde que Roma dispusiera el uso de la sacramentalidad del perdón de los pecados para atender el propósito mundano de ostentar poder, graficado en la construcción del nuevo templo. Visto así, la iniciativa de Lutero era una interpelación moral y una llamaba a la conversión eclesial.

La rápida difusión de las tesis y su creciente adhesión, fueron configurando en rebeldía la actuación de Lutero. La respuesta de Roma fue acusarlo de herejía y más tarde, el 3 de enero de 1521, la excomunión. Así, la decisión del Papa León X originaba el mayor cisma de la historia de la Iglesia, después del cisma de oriente ocurrido 500 años antes.

Las consecuencias no sólo fueron religiosas, también hubo efectos económicos y políticos, como la guerra de los treinta años, en la que se involucraron estados partidarios de la Reforma y estados contrarreformistas.

La Reforma trajo para la Iglesia romana una importante pérdida de poder, en cuyo contexto se convocó al Concilio de Trento para reforzar las alicaídas estructuras eclesiales. Comenzaba así la Contrarreforma.

La respuesta de Roma a la Reforma de Lutero fue reestructurar el poder institucional, reforzando el papado, aumentando la jerarquización y extremando los controles. Prueba de esto último fue la creación de la Santa Inquisición.

Paralelamente, con la Reforma comenzaba una nueva manera de vivir el cristianismo.

Mientras la libertad de espíritu caracterizaba a los reformistas de Lutero, la consolidación de las estructuras y el control tipificaba al catolicismo. Asimismo, si el apego a la Biblia distinguiría a los seguidores de Lutero, el alejamiento de la Palabra en la feligresía católica se instalaría como una costumbre que duraría 450 años, hasta el Concilio Vaticano II.

Era evidente que la condición de biblista de Lutero despertaba temores en la jerarquía católica, con lo que la Biblia terminó siendo recluida en las esferas de la erudición. Fruto de ello, los protestantes evolucionaron en su formación espiritual; mientras los fieles católicos debieron conformarse con subsidios litúrgicos, rezos repetitivos y jaculatorias.

Si la espontaneidad guiaba la fe protestante, la rigidez caracterizaba al catolicismo. Así, mientras los seguidores de Lutero se lanzaban a conquistar el mundo, los de Roma se replegaban. Y mientras unos exploraban la fuerza centrífuga de la acción del Espíritu, la diáspora, la catolicidad se aglutinaba en torno a la fuerza centrípeta del Paráclito, la cohesión. De ello surgió una Iglesia protestante “en salida” y una Iglesia católica ad intra.

En el comienzo, el común denominador de los pueblos de una y otra denominación era la ignorancia y una deficiente formación cristiana. Sin embargo, el paso del tiempo fue definiendo una impronta de preparación y formación entre los protestantes; mientras la infantilización definía al catolicismo. Comenzaba a consolidarse así una enorme brecha formativa entre unos y otros. Mientras la obediencia y subordinación eran vistas como virtudes católicas, la parresía, la autonomía y la audacia distinguía a los protestantes.

Así, la fe católica pasaba a ser una espiritualidad subsidiada y mediada humana y jerárquicamente, mientras el protestantismo adquiría intrepidez evangélica. El paso del tiempo fue definiendo una suerte de idiosincrasia religiosa, donde el ser católico responde a conductas regidas, dependientes y controladas; mientras el ser protestante tipifica conductas no controladas y espontáneas, con mayor libertad apostólica.

Gracias a esa libertad de espíritu, la teología protestante se adentró por nuevos derroteros, llegando a hacer de la doctrina de la justificación un núcleo fundamental. De ahí el descubrimiento de la gratuidad, la gracia y el amor de Dios, que pasaron a conformar parte del patrimonio protestante, hasta hacerse universal y compartido por todos los cristianos.

En materia de espiritualidad, el protestantismo -marcado por la doctrina de la justificación- se fue configurando en torno a cierto intimismo; mientras que la catolicidad -regida por la necesidad de manifestar la fe en obras- fue asimilando los valores de la justicia y de la vida en común. De esa manera, el gran aporte del catolicismo ha quedado reconocido en la historia por su magisterio social, llegando a ser fuente de inspiración universal.

Tras 450 años de enemistad, recién el Concilio Vaticano II vino a descubrir el camino del reencuentro y de la necesidad de reconstruir la unidad de los cristianos. Los soplos del Espíritu impregnaron los corazones de los aventureros del ecumenismo, que a 500 años de la Reforma, comienza a despertar múltiples espacios de colaboración, de celebración en común y de respeto recíproco, aunque no exento de dificultades.

Incluso hoy, cuando los cristianos de cualquier denominación están expuestos a las mismas persecuciones y atrocidades en distintos lugares del mundo, el Papa Francisco los invita a asumir la unidad en el martirio, en lo que ha llamado el “ecumenismo de la sangre”.

Entonces, al cumplirse 500 años de la Reforma, bien vale proclamar sin temor: ¡¡Bendita Reforma!!, porque gracias a ese soplo del Espíritu -que condujo a Martín Lutero por los caminos del atrevimiento evangélico- Dios ha despertado nuevas vocaciones y misiones; prueba de ello es que, en la actualidad, más 500 millones de cristianos protestantes, de las más diversas denominaciones, en los más variados lugares del mundo, dan testimonio de que Dios está vivo y que la historia es conducida por el mismo Espíritu.

Gracias a esa audacia profética, muchos más todavía, a lo largo de la historia, han descubierto el sentido de las Bienaventuranzas y multiplican esa tierna y consoladora alegría del Evangelio.

Fuente Religión Digital

Espiritualidad, Iglesia Católica, Iglesia Luterana ,

Lutero: V centario de la Reforma protestante (II)

Viernes, 27 de octubre de 2017

monumento-lutero-wittenberg-alemaniaSu biografía y las dietas de Carlos V

“Lutero no fundó la iglesia luterana como una institución, ni planeaba una nueva denominación cristiana”

(Saturnino Rodríguez).- Continuamos con la figura de Lutero y la Reforma protestante cuyo V Centenario (31 octubre 1517) celebran por primera vez unidas las iglesias cristianas Católica, Ortodoxa y Reformada (Evangélica o protestante), en esta 2ª parte continuando la 1ª parte de la Biografía las “Dietas” del emperador Carlos V y un breve Resúmen de la Teología y pensamiento de Lutero,que seguirá en la 3ª parte para acabar con una 4ª sobre “Ecumenismo camino de la Unión”.

El Edicto de Worms -del que hablamos- no respetaba el acuerdo del salvoconducto entregado a Lutero para acudir a la Dieta de Worms garantizándole un regreso seguro sino que en contra de ello ordenaba que Lutero fuese “prestamente arrestado y condenado”. Por ello y con el fin de protegerle, el príncipe Federico de Sajonia III “el Sabio” – que era un “humanista” católico aunque fuese su protector – organizó un secuestro simulado cuando Lutero regresaba a Wittemberg en el camino a casa y le escondió en el castillo de Wartburg en Eisenach. En su «desierto» o «Patmos» del castillo de Wartburg (como le llamaba Lutero en sus cartas), perteneciente al príncipe Federico III de Sajonia, Martin Lutero estuvo recluído cerca de 10 meses. Fue el comienzo de un periodo constructivo de su carrera como reformador durante el cual comenzó con el Nuevo Testamento la traducción de la Biblia al alemán que sería publicada en 1522. La Biblia completa sería impresa en 1534.

La argumentación de Martín Lutero en su escrito “La libertad cristiana” (1520) encontrarían eco en Ulrico Zuinglio en Zúrich (Suiza) y Thomas Müntzer en Allstedt (Sajonia, Alemania) que difundieron las tesis de que todos los hombres podían encontrar, sin necesidad de intermediarios el camino hacia Dios y lograr la salvación de sus almas. Y con ello el movimiento luterano se iba extendiendo por Alemania y también en el exterior.

En 1522 aparecía en Zurich y se extendía por toda Suiza una nueva corriente reformadora liderada por el clérigo, doctor en teología y profesor alemán Ulrico Zuinglio (1484-1531) aque fundaría la Iglesia Reformada Suiza, de la cual se desprendía a su vez otra corriente más radical como lo era laanabaptista fundada por el también clérigo y teólogo alemán Thomas Müntzer. (Allsted, Sajonia, en Alemania).

El fundador del anabaptismo, escisión del luteranismo Tomás Munzer, (1489-1525) también clérigo y teólogo alemán, fue contemporáneo de Lutero e inicialmente su seguidor. Mantuvo con él una extremada polémica política y teológica, aunque basaba sus demandas en los escritos de Lutero que aunque apoyaba sus aspiraciones políticas consideraba falsos sus argumentos teológicos. Fue el líder revolucionario de la “Guerra de los campesinos alemanes” que se propuso lograr el advenimiento del “Reino de Dios” impulsando una vigorosa reforma social como veremos.

Erasmo de Roterdam no conoció personalmente a Martín Lutero, ni se adhirió a la Reforma protestante, sin embargo, Lutero dijo en muchas ocasiones que una de sus fuentes de inspiración era la traducción que Erasmo había hecho del Nuevo Testamento. Erasmo pasó los últimos años de su vida acosado por católicos y reformadores que querían hacerle militar de su parte, cosa que él nunca admitió. El protector de Lutero Federico III elector de Sajonia conocido como “El sabio”, era también católico y un destacado “humanista” que había fundado en 1502 la Universidad de Witemberg hoy Univ. Martin Lutero donde estudió y fue profesor y decano Martín Lutero.

Merece una atención especial por su tesón en la “causa ecuménica” Philipp Melanchthon (1497-1560) reformador religioso, humanista y erudito alemán. Cursó estudios en las universidades de Heidelberg y Tubinga y catedrático en Witemberg.

Filósofo, teólogo, astrónomo, gran humanista y hombre pacífico y piadosos es el primer teólogo que sistematizó las ideas de Lutero, las defendió en público y las convirtió en la base de la teología luterana de quien era su gran amigo.

Su discurso de ingreso en la cátedra de griego en Witemberg llamó la atención de Lutero que ya era catedrático de Teología Bíblica desde 1512 y le remplazó como líder de esta causa en Wittenberg cuando su mentor fue confinado en el castillo de Wartburg. Participó, con otros 27 delegados, en la unificación de las constituciones de las iglesias reformadas de Alemania.

Fue myu destacada su participación en la Liga de Espira en 1529 en que acompañó al príncipe Juan de Sajonia siendo uno de los principales firmantes de la “Protesta de Espira”.

Philipp Mellanchthon. En 1530 presentó las “Confesiones de Augsburgo”, 28 artículos de fe redactados en colaboración con Lutero. El tono de este credo era tan conciliador, que sorprendió incluso a los católicos. Debido a su intención de lograr un entendimiento entre protestantes y católicos o, al menos, entre las distintas facciones protestantes, los seguidores más estrictos del luteranismo consideraron heréticas sus opiniones. Murió orando por la unión de las Iglesias “en Cristo” y quejándose por “la rabia de los teólogos” de su propio campo. Su nombre figura entre las celebraciones del Calendario de Santos Luterano. Su carácter “humanista” fue muy criticado por los teólogos luteranos ortodoxos, veteranos de las primeras batallas. Así y todo, logró reunir gran cantidad de discípulos que mantuvieron, propagaron e incluso perfeccionaron sus propuestas.

Otro personaje importante y muy cercano a Lutero, aunque menos conocido popularmente, es Johannes Bugenhagen (1485-1558), a quien Lutero llamaba Dr. Pomeranus porque introdujo la reforma en Pomerania, Dinamarca.

Fue un sacerdote católico que tras conocer a Lutero se convirtió en su consejero. Fue un teólogo luterano alemán profesor de Teología de la Universidad de Witenberg, en 1539. Como magnífico organizador que era fue nombrado superintendente de la Iglesia de Sajonia. Después de la muerte de Lutero, se hizo cargo de la viuda y sus hijos. Su nombre figura en el Calendario de Santos Luterano.

Felipe I de Hesse, apodado “El Magnánimo”, que creó la Universidad de Marburg fue uno de los Príncipes más destacados del Renacimiento prestando su apoyo a la Reforma luterana. Convocó con fines políticos personales junto a en 1531 la Liga de Esmalcalda contra Carlos V que ordenó apresarle pasando cuatro años en la cárcel. Las consecuencias socio-políticas de la teología reformada irían conduciendo a las “Guerras de Religión”.

Así como el luteranismo era una escisión del catolicismo romano, a su vez se dividió en múltiples corrientes, al aparecer disidentes radicales en la propia Alemania (como Thomas Münzer) y al extenderse el protestantismo a otros países europeos aparecieron reformadores locales que crearon sus propias Iglesias con doctrinas teológicas diferenciadas como en Suiza Ulrico Zuinglio (1484-1531), en Francia Juan Calvino (1509-1564) o en Inglaterra Enrique VIII(1509-1547).

El 5 de mayo de 1525 muere Federico de Sajonia . El 13 de junio de ese mismo año 1525 Lutero se casa con Catalina von Bora, una exreligiosa proveniente de la nobleza alemana que se convierte en su colaboradora en la reforma. Lutero tuvo con ella tres hijas y tres hijos nacidos en Witemberg entre 1526 y 1534.

En Alemania, el enfrentamiento entre príncipes católicos y protestantes terminó en un conflicto militar abierto: la Guerra de Esmalcalda; mientras que previamente habían estallado movimientos sociales como la “Guerra de los campesinos alemanes” o los anabaptistas, perseguidos sangrientamente por ambos bandos, con la aceptación expresa tanto del Papa como de Lutero.

Aunque la nueva idea de Iglesia que proponía la Reforma opuesta a la Iglesia jerárquica y mundanizada de Roma era una iglesia espiritual compuesta por todos los integrantes de la verdadera fe, sin intermediarios ni vicarios, con una relación directa entre los hombres y Dios, las consecuencias también fueros otras eran otras.

Las proposiciones derivadas de la doctrina de Lutero resultaban atractivas tanto a los príncipes y nobles como a los burgueses, porque ponía en sus manos el destino y la administración del país, sin intervenciones foráneas de la Iglesia. Proposiciones por tanto encontradas con la idea de “cristiandad” perseguidas por el Emperador del Sacro Imperio Carlos V.

La extensión de la doctrina luterana y especialmente de sus derivaciones sectarias daría lugar a la «Guerra de los campesinos alemanes” o “Revolución del hombre común” (en alemán) que enfrentaron a católicos y protestantes entre los años 1524 y 1525. Guerras en las que si bien es cierto que las que diferencias eran religiosas también fueron el pretexto para canalizar luchas de poder entre los Príncipes y los intereses políticos, económicos y estratégicos que impedían la unidad del Sacro Imperio como deseaba y buscaba el Emperador Carlos V.

La “libertad cristiana” escrito por Lutero en 1522 , que es un hito en el paso de la Edad Media a la Moderna, plantea una revolución en la tradicional relación entre religión y libertad que tuvo repercusión en la “Guerra de los campesinos alemanes” porque lo que Lutero empleaba en lenguaje teológico era entendido por los campesinos como su liberación del vasallaje y rechazo de los privilegios que aducían los Príncipes como decían en postularon en la publicación “Los 12 artículos”. También es cierto que Lutero se distanciaría de las revueltas campesinas con su escrito de 1525 titulado “Contra las hordas ladronas y asesinas de los campesinos”.

El empeño de Lutero por reformar el cristianismo, desafiando al papado y al Imperio, no perseguía en absoluto lo mismo que sus seguidores más radicales alimentando la revolución social. Lutero no sólo no lo admitió sino que lo reprobó tajantemente en sus prédicas y en sus escritos. La “Guerra de los campesinos” recordaba la “Guerra de los Husitas” un siglo antes en Bohemia de las ” (1420-1434), movimiento creado por Juan Huss, sacerdote, teólogo y filósofo checo, rector de la Universidad Carolina de Praga.

Los desórdenes provocados en Wittenberg por los seguidores radicales de Lutero le obligaron a volver a la ciudad en marzo de 1521. Lutero sin pretenderlo se vio implicado en la “Guerra de los campesinos” desatadas en el Sacro Imperio Romano Germánico en los años 1524 y 1525 alentada por teólogos y predicadores luteranos radicales y anabaptistas.

Guerras que desencadenaron sangrientas revueltas tanto económicas como religiosas que se han considerado como la mayor revolución hasta la Revolución Francesa en 1789. Guerra que fue duramente reprimida con el resultado de decenas de miles de muertos.

No confundir las “Guerras de los campesinos alemanes” -que aunque también de alguna forma eran religiosas – eran distintas de las Guerras de religión de Francia que fueron una serie de enfrentamientos civiles que se desarrollaron entre los años 1652-1598 (hasta ocho guerras), si bien la violencia fue constante durante todo el período. El detonante de las Guerras de Religión fueron las disputas religiosas entre católicos protestantes calvinistas, conocidos como hugonotes. Juan Calvino (1509-1564) teólogo francés, hombre muy religioso, considerado como uno de los padres de la Reforma Protestante, la rama “calvinista”.

Las Dietas del Sacro Imperio Romano Germánico – El Emperador Carlos V ante el luteranismo

Inspirado en Hutten, caballero y humanista- imbuído de una especie de protonacionalismo alemán, Martín Lutero escribe el “Manifiesto a la nobleza cristiana de la nación alemana” (1520), donde se incita a la rebeldía de la nación contra el papado expoliador. Convierte de esta forma a los príncipes, el poder y la fuerza políticos, en defensores de la “libertad cristiana”. También afirmaba que todos los cristianos eran el estado eclesiástico, que las diferencias solo son de función, y que el bautismo hace a todos los cristianos sacerdotes.

El Águila Quaternio es una de las composiciones heráldicas del Sacro Imperio más conocidas creación de David de Negker en Augsburgo hacia 1510. Sobre las alas del águila bicéfala se muestran 56 blasones de Estados imperiales, rodeando la figura de Cristo crucificado. En la primera fila figuran los escudos de los siete príncipes electores. Los blasones de los principados eclesiásticos – Tréveris, Colonia y Maguncia – están situados en la derecha (la izquierda para el espectador y los seculares – Bohemia, Palatinado, Sajonia y Brandeburgo – en la izquierda

La Dieta y “La Protesta de Espira” (1529)

El Sacro Imperio Romano Germánico se veía amenazado por el Imperio Otomano, dirigido por Suleiman Kanuni, que había conquistado Hungría y se preparaba para atacar Austria (octubre 1529), le llevó al emperador Carlos V a abandonar temporalmente el conflicto religioso interno. Leer más…

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Lutero: V centenario de la Reforma protestante (I)

Jueves, 26 de octubre de 2017

monumento-lutero-wittenberg-alemaniaBIOGRAFÍA Y PENSAMIENTO TEOLÓGICO”

Su contribución a la civilización occidental se considera más allá del ámbito religioso

“No quiero ni puedo retractarme, porque es penoso y peligroso ir contra la conciencia. ¡Dios me ayude! Amén”

(Saturnino Rodríguez).-Este año por primera vez las iglesias católicas, ortodoxas y protestantes, como fruto de los esfuerzos ecuménicos por alcanzar la Unidad de las iglesias cristianas, celebran conjuntamente el V Centenario de la “Reforma” protestanteque nació tras el 31 de octubre de 1517 en que el sacerdote agustino Martín Luteroclavaba en la Iglesia de Todos los Santos del castillo de Witemberg las 95 tesis contra “las indulgencias” decretadas por el papa León X a favor de quienes contribuyesen con sus donativos a la construcción de la basílica de San Pedro en Roma.

El V centenario del nacimiento de Lutero se celebró ya el año 1983. En esta presentación comenzamos con la biografía y pensamiento teológico de Lutero para continuar en otras dos más con lo que fue la Reforma protestante y la llamada “contrareforma” de la Iglesia católica y Avances del Ecumenismo cara a la unidad con lo que fue la “reforma” así como en los avances del movimiento ecuménico de las iglesias católica, ortodoxa y protestante o “reformada”.

Biografía de Martín Lutero

Martín Lutero, o Martin Luder, después cambiado a Martin Luther, como es conocido en alemán, nació en Eisleben, (Turingia,,Alemania) el 10 de noviembre de 1483 y falleció en la misma localidad el 18 de febrero de 1546. Fue un teólogo y monje católico agustino que lideró una reforma religiosa en Alemania, y en cuyas enseñanzas se inspiró la Reforma Protestante en general y la doctrina teológica y cultural denominada luteranismo de la que derivarían otras denominaciones “protestantes”.

Sus padres Hans y Margarita preocupados por su formación intelectual le llevaron a las escuelas den Mansfeld en 1484, Magdeburgo en 1497 y Eisenach en 1498. En 1501, a los 18 años, Lutero ingresó en la Universidad de Erfurt licenciándose el 7 de enero 1501. Quiso estudiar Derecho, como su padre deseaba, pero en el verano de 1505 abandonó de pronto sus estudios e ingresó en el Monasterio de los Agustinos de Erfurt el 17 julio 1505 contrariando a sus padres.

En 1506 profesa sus votos y el 3 de abril de 1507 es ordenado sacerdote agustino conciliándose con su padre. En 1508 estudia Teología y Biblia y da clases de Biblia y en el curso siguiente en el convento de Erfurt.

La vida de Lutero era de un cumplimiento conventual estricto, de oración y de reflexión profunda, lo que le llevó al Vicario General de los agustinos von Stanpitz a destinarle a una vida más activa y también a un formación académica superior comenzando en 1510 a estudiar en la Universidad de Wittenberg (fundada en 1502 por Federico III der Sajonia en 1502, que sería su protector).

En 1511 regresa a Witemberg y en octubre de 1512 se doctora en Teología y asumiendo la cátedra de Teología Bíblica siendo recibido como miembro del Senado de la Facultad de Teología que conservaría hasta su muerte. En 1515 fue nombrado por un trienio Vicario de su orden agustiniana quedando a su cargo once monasterios y Decano de la Facultad de Teología, explicando las Cartas de san Pablo a los romanos y a los gálatas.

En noviembre de 1510 para resolver una disputa monástica surgida en la orden agustiniana entre uno corriente más “observante” y reformista y otra más “conventual” y conservadora liderada por Johannes von Staupitz el prior de Erfurt, el Vicario General de la Orden de los Agustinos le encargo la misión de viajar a Roma en representación de siete monasterios agustinos y como hombre piadoso y cumplidor como lo era de sus deberes religiosos, invitase al Prior General de la orden agustiniana, Egidio de Viterbo para que anulara las reformas.

En su viaje a Roma en 1510 Lutero quedó impactado por la “mundanidad” en la que vivía gran parte del clero (especialmente las altas como se sabe por sus escritos a su regreso de Roma) y aunque su fe católica se mantuvo inquebrantable, fue este aspecto el que en realidad le llevó a Lutero a sus críticas decisiones posteriores cuyo detonante sería especialmente que se concretarían en el conocido asunto de la bula de las Indulgencias que vamos a detallar.

De la mano de los escritos de san Agustín de Hipona y de san Pablo en la Epístola a los Romanos encontró respuesta a sus angustias sobre la salvación en esta doctrina de la “justificación por la fe” enseñando que la salvación es un regalo exclusivamente de Dios, dado por la gracia a través de Cristo y recibido solamente por la fe. Y ese salvación gratuita no necesita las mediaciones del poder eclesiástico, que pasó a constituir el eje fundamental de su teología y enseñanzas.

Las ansias de obtener la verdad le llevaron a Martín Lutero a estudiar las Sagradas Escrituras en profundidad. Por otro lado su vocación humanista de “ir a las fuentes”, le sumergieron en el estudio de la Biblia y de la Iglesia primitiva llegando a la convicción de que la Iglesia había perdido la visión de varias verdades centrales que el cristianismo enseñaba en las Escrituras, siendo una de las más importantes de ellas la doctrina de “la justificación por la fe” .

Siendo ya profesor comenzó a criticar la situación en la que se encontraba la Iglesia católica. En 1515 fue nombrado vicario de su orden, quedando a su cargo once monasterios. El año 1516, se convirtió en párroco de la Iglesia de Wittenberg, destacando como predicador popular, oponiéndose a la venta de las Indulgencias sobre lo que hablaremos a continuación.

La venta de “indulgencias” fue el detonante

El Papa había convertido al Príncipe Alberto de Brandeburgo, de 23 años de edad en arzobispo de Magdeburgo y administrador de la diócesis de Halberstadt y nombrándole después arzobispo de Maguncia y primado de Alemania, lo que llevaba anejos unos beneficios políticos y económicos extraordinarios. Para obtener las dispensas necesarias para tal acumulación de cargos, debió pagar al Papa la elevada suma de 24 000 ducados que le fue adelantada por la banca Fugger. Para facilitarle el pago de la deuda, el Papa le autorizó la venta de indulgencias en sus territorios, tarea que el Príncipe encomendó al fraile dominico Johann Tetzel.

Estas bulas eclesiásticas eran una concesión del Papa que teóricamente concedían indulgencias a los creyentes por los pecados cometidos y que se convirtieron en objeto de un tráfico puramente mercantil. Donativos que iban con destino a la construcción de la Basílica de S. Pedro en el Vaticano, obra de los papas Julio II y León X. Con esa venta de indulgencias el príncipe Alberto de Maguncia devolvía al Papa los 24.000 ducados adelantados por la banca Fugger por la concesión de los nombramientos que había recibido. Esto provocó la indignación de Martín Lutero, que publicó a raíz de estos sucesos las 95 tesis que iniciaron la llamada “reforma” protestante.

Johann Tetzel fue el fraile dominico a quien Alberto de Branderburg arzobispo de Maguncia subcomisario para la venta de indulgencias en la provincia eclesiástica de Magdeburgo. Su actuación se cuenta entre los factores que decidieron a Martín Lutero para iniciar su “Reforma”. Con el dinero obtenido por dicho medio, se esperaba financiar la edificación de la basílica de San Pedro en Roma, Italia, y comprar un obispado para Alberto de Hohenzollern.

Todo ello confirmaba al fraile agustino Martín Lutero en la idea de que la Iglesia había abandonado sus principios hasta el extremo de que el 31 oxtubre 1517, víspera de la fiesta de Todos los Santos, clavó 95 tesis contra las indulgencias en la puerta de la Iglesia de Todos los Santos de Wittenberg como una invitación abierta a debatirlas. Tesis enviadas antes al arzobispo Albertio de Maguncia y que se divulgaron rápidamente por Alemania y Europa gracias a la imprenta recién descubierta y que pronto serían impresas bajo el título “Cuestionamiento al poder y eficacia de las indulgencias” convirtiéndose en el inicio de la llamada Reforma protestante.

Las críticas de Lutero reflejaban un clima bastante extendido de descontento por la degradación de la Iglesia, expresado desde la Baja Edad Media por otros reformadores que se pueden considerar predecesores del luteranismo, como el inglés John Wycliffe (siglo XIV) o el bohemio Jan Hus (siglo XV).

Las 95 tesis de Lutero causaron una gran conmoción y que traducidas al alemán lograron una amplísima difusión. La prédica de indulgencias fue denunciada ya anteriormente por el teólogo inglés John Wiclef (1320-1384) y también por el teólogo y filósofo checo Jan Hus (1369-1415) que cuestionaron los abusos que su práctica originaba.

El conocido humanista, filósofo, filólogo y (1466-1536) próximo a la “Devotio moderna” y ordenado sacerdote de los Canónigos Regulares de San Agustín en 1490 envió una carta a Lutero en la que le decía, entre otras cosas: “No puedo describir la emoción, la verdadera y dramática sensación que provocan”.

Y cuando, un poco más tarde el elector de Sajonia Federico le preguntó a Erasmo su opinión sobre Lutero, le respondió con una sonrisa: “Nada me extraña que haya causado tanto ruido, porque ha cometido dos faltas imperdonables: haber atacado la tiara del papa y el vientre de los frailes“.

Católicos y luteranos intentaron traer a su causa al humanista Erasmo de Rotterdam pero él no cayó nunca en la trampa. La Iglesia lo acusó con una frase célebre: “Usted puso el huevo y Lutero lo empolló”, a lo que el teólogo respondió con la no menos conocida ironía: “Sí, pero yo esperaba un pollo de otra clase”. Los seguidores de Erasmo pretendían renovar la vida espiritual ejercieron notable influencia en la primera mitad del siglo XVI. En España concretamente el avance del erasmismo se frenó cuando la Inquisición interrogó en 1533 a Juan de Vergara, amigo personal de Erasmo y experto en lenguas clásicas.

Aún en la misma Roma las tesis de Lutero no fueron recibidas tan mal como pudiera pensarse. Cuando el censor del Vaticano, Silvestre Prierias, aconsejó al papa León X (1513 a 1521) que le declarase un hereje, el Papa replicó: “Este hermano, Martín Lutero, tiene un grande ingenio, y todo lo que se dice contra él no es más que envidia de frailes”.

21 a 26 abril 1518. Así las cosas, el Papa León X envió una carta a Gabriel de la Volta, general de los Agustinos en Alemania, pidiéndole que pusiese fin a esta controversia y que reprendiese a Lutero. Se propuso entonces una reunión en la Universidad de Heildelberg (la más antigua de Alemania). Allí se le dio la oportunidad de presentar una defensa de sus tesis, para cuyo fin Lutero preparó 28 propuestas que llamó “Paradojas”, apoyándose en la Biblia y en las enseñanzas de Agustín de Hipona. En vez de condenar a Lutero, la impresión que causó en Heidelberg fue muy favorable.

Martin Bucer, representante de la Orden de los Dominicos (OP), escribió: “Lutero posee una gracia muy especial para responder a las preguntas que se le hacen, y también una inalterable paciencia para escuchar… y como ya dijo Erasmo, habla con libertad y sin pretenciones”. revoltoso. Bucer era un teólogo dominico que tras conocer a Martín Lutero en 1518 anuló sus votos monásticos y comenzó a trabajar en favor de la Reforma siendo excomulgado. Poco a poco Lutero fue ganando simpatizantes que vieron en él un estudioso de las Escrituras y no simplemente un rebelde.

Pero sería Silvester Mazzolini dominico italiano confesor del Papa, el primer teólogo “campeón” del Romano Pontífice que en sus escritos atacó públicamente las doctrinas de Martín Lutero, apoyando la condena de Joham Maier Eck contra el monje agustino. Lutero respondió a los argumentos de Mazzolini y ambos publicaron réplicas manteniendo una controversia regular entre ellos. Leer más…

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