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Entradas Etiquetadas ‘Abusos sexuales’

Colectivos cristianos anuncian la entrega de una Carta Abierta sobre los abusos sexuales en la Iglesia, a la Conferencia Episcopal Española

Lunes, 25 de abril de 2022

telefono-conferencia-episcopal-espanola“Esta Asamblea Plenaria va a abordar el tema de los abusos y queremos que nuestros obispos sean conscientes de que una buena parte del pueblo de Dios creemos que han enfocado esta cuestión de una manera equivocada e insatisfactoria, sobre todo para las víctimas”

Los colectivos estiman que los obispos españoles tienen que explicar si piensan que la auditoria de Cremades&Calvo Sotelo sigue siendo un instrumento válido tras el rechazo general que ha despertado esta decisión y convocan a la prensa

“Es hora de que la Iglesia española pase de las tinieblas a la luz de forma definitiva en el tema de los abusos y que su voluntad de sacar a la luz la verdad, hacer justicia y reparar a las víctimas quede inequívocamente clara”. 

Lee aquí la carta

 Jesús Martínez Gordo / teólogo: La  investigación de los abusos sexuales a menores en la Iglesia francesa: “Las víctimas, en el centro”. 30 meses de trabajo voluntario y 26.000 horas, y polémica ante las conclusiones

Juan José Tamayo: “El cardenal Omella debería retirar su apoyo a la auditoria de Cremades & Calvo Sotelo”

El próximo (Hoy) lunes 25 de abril, representantes de los cinco colectivos de cristianas y cristianos de base que han promovido una Carta Abierta a la Conferencia Episcopal en la que exigen verdad, justicia y reparación para las víctimas de abusos sexuales en el seno de la Iglesia católica española, harán entrega de una copia del texto en la sede del organismo colegiado de los obispos españoles.

Los representantes de Alandar, MOCEOP, Red Miriam de Espiritualidad Ignaciana, Redes Cristianas y Revuelta de Mujeres en la Iglesiahacen entrega de la carta abierta Pasar de las tinieblas a la luz -respaldada por un centenar de asociaciones, comunidades y colectivos, entre ellos, Religión Digital y más de 1.200 personas- justo antes del comienzo de la 119 Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal.

“Esta Asamblea Plenaria va a abordar el tema de los abusos y queremos que nuestros obispos sean conscientes de que una buena parte del pueblo de Dios creemos que han enfocado esta cuestión de una manera equivocada e insatisfactoria, sobre todo para las víctimas”, explican los representantes de los cinco colectivos.

La carta asegura que la respuesta de los obispos españoles a la denuncia de casos de abusos sexuales dentro de la Iglesia ha estado marcada por la actitud defensiva, la minimización del problema -y, en ocasiones, su encubrimiento- y el menosprecio del dolor de las víctimas, lo que ha agravado el sufrimiento causado por los abusos.

“Reconocemos que la Conferencia Episcopal ha dado pasos hasta hace poco impensables, como el encargo de una auditoría externa sobre la actuación de la Iglesia al despacho de abogados Cremades&Calvo Sotelo. Sin embargo, esta auditoría ha sido rechazada por muchas víctimas, lo que pone en cuestión si es la forma más adecuada de garantizar la verdad, justicia y reparación que reclaman y necesitan y que, creemos, es de justicia y de humanidad que obtengan“.

Los promotores de la carta estiman que los obispos españoles tienen que explicar si piensan que la auditoria de Cremades&Calvo Sotelo sigue siendo un instrumento válido para procurar reparación a las víctimas de los abusos y por qué, así como si piensan abrir cauces de colaboración sobre la investigación que sobre el tema de los abusos sexuales a menores dentro de la Iglesia está preparando la Oficina del Defensor del Pueblo.

Es hora de que la Iglesia española pase de las tinieblas a la luz de forma definitiva en el tema de los abusos y que su voluntad de sacar a la luz la verdad, hacer justicia y reparar a las víctimas quede inequívocamente clara. Esa claridad no existe todavía, pero la 119 Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española brinda la ocasión ideal para que comience a existir”. 

Fuente Religión Digital

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El obispo Gustavo Zanchetta, condenado a cuatro años y medio de prisión por abuso sexual

Jueves, 10 de marzo de 2022

1CB2C3AC-288F-4971-8326-08EFE0F4859CTras el fallo, el prelado fue esposado en la sala de juicio y trasladado a la Unidad Regional N 2

La Sala II del Tribunal de Juicio de Orán, en Salta, condena al exobispo a cuatro años y seis meses de prisión efectiva por abuso sexual continuado agravado contra dos exseminaristas y ordenó su inmediata detención

Tras el veredicto del tribunal, integrado por María Laura Toledo Zamora, Raúl Fernando López, y Héctor Fabián Fayos, Zanchetta fue esposado en la sala de juicio y trasladado a la Unidad Regional N 2

Durante el juicio Zanchetta declaró y negó todas las acusaciones en su contra, mientras que las dos víctimas (Seminaristas) ratificaron sus denuncias y sus declaraciones formuladas durante la etapa investigativa

Zanchetta renunció como Obispo de la Diócesis de Orán el 31 de julio de 2017, tras argumentar problemas de salud, y se instaló en España, donde fue nombrado por el Papa como asesor

Habla una de las víctimas de abusos espirituales en el grupo de Karadima. Francisco Prochaska: “Karadima fue un líder sectario, con un liderazgo tóxico”

El PSOE no cede a las peticiones de sus socios y sólo admitirá que sea el Defensor del Pueblo quien investigue los abusos

Infancia Robada apoya la propuesta de PSOE y PNV y se pone “a la entera disposición del Defensor del Pueblo”

(Télam).- La Sala II del Tribunal de Juicio de Orán, en Salta, condenó este viernes al exobispo de esa localidad Gustavo Zanchetta a cuatro años y seis meses de prisión efectiva por abuso sexual continuado agravado contra dos exseminaristas y ordenó su inmediata detención y traslado a una unidad carcelaria.

Se trata de la misma pena que había solicitado el jueves la Fiscalía en su alegato, con argumentos basados en los informes psicológicos y psiquiátricos realizados al exobispo en el juicio oral y público que comenzó la semana pasada en Orán.

Tras el veredicto del tribunal, integrado por María Laura Toledo Zamora, Raúl Fernando López, y Héctor Fabián Fayos, Zanchetta fue esposado en la sala de juicio y trasladado a la Unidad Regional N 2, que pertenece a la provincia, hasta que haya un cupo en la Unidad Carcelaria de Orán, informaron a Télam fuentes judiciales.

Durante el juicio Zanchetta -que estuvo acompañado por los abogados canónicos Javier Belda Iniesta y Francesco de Angelis-declaró y negó todas las acusaciones en su contra, y aseguró que tres sacerdotes le habían dicho que la denuncia en su contra se trataba de una venganza. mientras que las dos víctimas ratificaron sus denuncias y sus declaraciones formuladas durante la etapa investigativa.

En una audiencia realizada la semana pasada, varios testigos habían complicado la situación del exobispo, ya que de sus testimonios surgió que ejercía tratos inapropiados con algunos seminaristas y que se le encontraron fotos con contenido pornográfico en su teléfono celular, entre otros detalles.

Un joven denunció los episodios de contenido sexual que sufrió por parte de quien fuera obispo de la Diócesis de Orán, a partir de 2017.

Según la denuncia, estos abusos tuvieron como escenario el edificio del seminario Juan XXIII, de Orán, ubicado a 270 kilómetros al norte de la ciudad de Salta, y en un domicilio particular de la localidad de Los Toldos.

Luego, se sumó la denuncia de un segundo seminarista, que el 13 de febrero de 2019 relató haber sufrido episodios de significación sexual y conductas inapropiadas “frente al público y en el ámbito privado”.

Estos hechos habrían ocurrido desde 2016, en la casa parroquial San Antonio, en el edificio del seminario Juan XXIII y la casa del Obispo.

Esa misma tarde, tarde, el actual obispo de Orán, Luis Scozzina, emitió un comunicado para renovar su “solidaridad y cercanía para con las víctimas y con todos los que se sintieron afectados durante todo el proceso judicial”, y explicó que “junto al pedido de perdón a las víctimas y a los seminaristas, quiero llamar a la comunidad diocesana a una sincera reconciliación ante las heridas provocadas por los gestos y actitudes de autoritarismo y de abuso de poder”.

Por su parte, el presidente y el secretario general de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), los obispos Oscar Ojea y Alberto Bochatey, también manifestaron su “cercanía con las víctimas” y les expresaron “un fuerte y sincero pedido de perdón en nombre de toda la Iglesia”.

“Estos dolorosos acontecimientos nos renuevan en la tarea comprometida y urgente de erradicar este tipo de conductas abusivas y continuar trabajando arduamente por la implementación de las medidas que la Santa Sede ha pedido a las Diócesis de todo el mundo, en la búsqueda de la verdad y la justicia”, sostuvieron, tras lo que le pidieron a consuelo para “el inmenso dolor de las víctimas y sus familias”.

Zanchetta renunció como obispo de la Diócesis de Orán el 31 de julio de 2017, al argumentar problemas de salud, tras lo que abandonó la Argentina y se instaló en España, donde fue nombrado por el Papa Francisco como asesor del ente para la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica, que gestiona los bienes y propiedades de la Curia Romana.

El Papa había asignado a Zanchetta dentro de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica en 2017

A la causa por abuso sexual, se le suma otra que investiga la Justicia salteña, por una posible estafa al estado o administración fraudulenta, cuando Zanchetta era el obispo de Orán, por lo que el 7 de noviembre de 2019 fue allanada la sede del obispado de esa ciudad, que está a 270 kilómetros al norte de la capital salteña.

Para llevar adelante la investigación que permitió la condena del exobispo, el Ministerio Público Fiscal de Salta (MPFS) creó una Unidad Fiscal compuesta por los fiscales Soledad Filtrín Cuezzo y Pablo Rivero, quienes a lo largo de todo el juicio presentaron pruebas y testimonios que derivaron en la condena dada a conocer hoy.

En el mismo fallo, los jueces ordenaron su inmediata detención y determinaron que, una vez firme la sentencia, sea inscripto en el Banco de Datos Genéticos.

En los alegatos, pronunciados ayer, el defensor oficial Enzo Giannotti solicitó la absolución de Zanchetta.

El juicio fue prorrogado en septiembre de 2021, por solicitud de Giannotti, quien argumentó que el expediente canónico que fuera solicitado como prueba por la defensa y también por la Fiscalía, no había sido recibido a la fecha.

En la oportunidad, los voceros detallaron que dicha prueba se tramitaba por vía diplomática ante la Santa Sede, por lo que los magistrados decidieron posponer el inicio del juicio -que había sido fijado para los días 12 al 15 de octubre- para los días 21 al 25 de febrero de 2022 y finalmente se extendió hasta hoy.

Alrededor de 40 testigos pasaron por el juicio contra el religioso.

Este mediodía, familiares y allegados de las víctimas manifestaron su descontento por considerar injusto el fallo e insuficiente la pena otorgada al ex obispo.

El 8 de julio de 2021, los jueces de la Sala IV del Tribunal de Juicio de Salta condenaron a la pena de 12 años de prisión al sacerdote Rubén Agustín Rosa Torino por abuso sexual gravemente ultrajante agravado, en perjuicio de dos víctimas, y abuso sexual simple en perjuicio de una tercera víctima.

De esta manera, Zanchetta se convierte en el segundo miembro de la Iglesia Católica condenado en Salta, por causas vinculadas a abusos sexuales.

Fuente Religión Digital/Infobae

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Un sacerdote condenado por abusos participa en un simposio sobre el clero en el Vaticano inaugurado por el Papa

Lunes, 21 de febrero de 2022

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Tony Anatrella fue sancionado por usar ‘terapias de conversión’ de homosexuales

La noticia ha causado gran impacto e indignación entre las víctimas de abusos por parte del clero

A Anatrella, de 81 años, se le había prohibió el ejercicio público en 2018, pero no se le había expulsado del sacerdocio, después de que una investigación de la Iglesia descubriera que abusó de los seminaristas adultos que estaba tratando en la llamada terapia de conversión destinada a suprimir su homosexualidad

| RD/Efe

El sacerdote terapeuta francés Tony Anatrella, de 81 años, sancionado por la Iglesia por abusar de seminaristas y otros pacientes a quienes trataba con la que había llamado terapia de conversión destinada a eliminar su homosexualidad está estos días en el Vaticano para asistir a un simposio de tres días sobre el sacerdocio.

La noticia fue difundida por el sacerdote dominicano Philippe Lefevre, que desde hace años lucha contra los abusos sexuales en la Iglesia, y confirmada después por los periodistas de medios católicos franceses de La Croix y de agencia de noticias I Media.

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La Croix explicó que Anatrella estaba en la lista de cientos de participantes y que el sacerdote almorzó el jueves junto con otros en el comedor de la residencia Santa Marta, donde vive el papa Francisco.

La noticia ha causado gran impacto e indignación entre las víctimas de abusos por parte del clero.

El simposio en el que participaban importantes cardenales de la Curia vaticana y en el que se tratarían temas como la lacra de la pederastia, el celibato y oros temas, había comenzado con la fuerte petición de perdón a los supervivientes de estos crímenes por el prefecto de la Congregación para los obispos, el organizador del evento, el cardenal Marc Armand Ouellet.

A Anatrella, de 81 años, se le había prohibió el ejercicio público en 2018, pero no se le había expulsado del sacerdocio, después de que una investigación de la Iglesia descubriera que abusó de los seminaristas adultos que estaba tratando en la llamada terapia de conversión destinada a suprimir su homosexualidad.

Según el diario “Il Messaggero”, el sacerdote está siendo aún investigado por la Congregación de la Fe por haber abusado sexualmente de otros cinco de sus pacientes.

El diario romano recoge las declaraciones del cardenal Marc Ouellet que ante la petición de explicaciones sobre la presencia del sacerdote francés afirmaba que “no importan las inscripciones”.

Anatrella fue en el pasado consultor de varios dicasterios (ministerios) del Vaticano y puso en marcha cursos de psicoterapia en los que pretendía tratar la homosexualidad.

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En julio de 2018 una investigación ordenada por el entonces arzobispo de París Michel Aupetit a su vicario general, Eric de Moulins Beaufort, actual presidente de la conferencia episcopal francesa, concluyó que las acusaciones de abusos a sus pacientes eran fundadas y se decidió la prohibición de ejercer la función de psicoterapeuta de celebrar los sacramentos, de asistir a actos públicos sin el acuerdo previo del arzobispo.

Entre las nuevas denuncias sobre el comportamiento de Anatrella se encuentra la de un antiguo paciente y después colaborador del sacerdote que actualmente tiene 54 años y que denunció que cuando tenía de 14 años, el cura le masturbó durante una de las sesiones de terapia a la que le había llevado su madre por sus problemas con el alcohol, según desveló La Croix.

Fuente Religión Digital

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El Constitucional tumba definitivamente los recursos del pederasta del ‘caso Gaztelueta’

Sábado, 19 de febrero de 2022

Juan-Cuatrecasas-Gaztelueta-Opus-Dei_2282481754_15046776_660x371Juan Cuatrecasas (hijo), víctima y superviviente de abusos sexuales en el colegio Gaztelueta, del Opus Dei Eldiario.es/Euskadi

¿Y cuándo va a cesar el papa Francisco al cardenal Ladaria?

La decisión del Alto Tribunal impide el recurso al Tribunal de Derechos Humanos

El fallo permitirá a su familia reclamar una indemnización por daños y perjuicios al colegio, que se posicionó a favor de su docente, antes y después de las sucesivas sentencias condenatorias, y que a día de hoy no ha pedido perdón a la familia

Tampoco el Opus Dei como institución, ni la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuyo actual prefecto, el cardenal Luis Ladaria, llegó a exigir que se repusiera “el buen nombre” del pederasta condenado

Juan Cuatrecasas: “Durante mucho tiempo, desde la dirección del colegio se ha estado insultando a la víctima. Esperamos una urgente rectificación”

En los últimos tiempos, la diócesis de Bilbao ha llevado a cabo un acercamiento a la familia, conocedores de su injusto sufrimiento y la necesidad de una reparación, no sólo económica, sino fundamentalmente eclesial

Víctimas de abusos sexuales del clero piden el fin de la impunidad y políticas de prevención contra la pederastia. Solicitan a los partidos políticos que escuchen, investiguen y “esclarezcan” responsabilidades

José María Martínez Sanz, numerario del Opus Dei, es un pederasta condenado por abusos sexuales durante su etapa como profesor en el colegio Gaztelueta de Bizkaia. Y lo es en sentencia firme, sin posibilidad de recurso, toda vez que el Tribunal Constitucional ha decidido no admitir a trámite el recurso de amparo presentado por la defensa.

EjAb3FTWoAAqBgfJosé María Martínez Sanz, numerario del Opus Dei,

La decisión judicial, tal y como adelanta Iker Rioja en elDiario.es, cierra la puerta a la posibilidad de elevar el caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo (para ello es preciso que antes se haya agotado la vía judicial interna), y convierte en definitiva la resolución judicial que hacía constar como hechos probados e incontrovertibles unos abusos negados por activa y por pasiva, lo que permitirá a su familia reclamar una indemnización por daños y perjuicios al colegio, que se posicionó a favor de su docente, antes y después de las sucesivas sentencias condenatorias, y que a día de hoy no ha pedido perdón a la familia. Tampoco el Opus Dei como institución, ni la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuyo actual prefecto, el cardenal Luis Ladaria, llegó a exigir que se repusiera “el buen nombre” del pederasta condenado.

Nada más conocer la noticia, el padre de la víctima, Juan Cuatrecasas, declaraba a RD que “agotadas las vías de recurso por parte del pederasta condenado en sentencia firme del Tribunal Supremo nos cabe exigir que la Congregación para la Doctrina de la Fe y su prefecto repongan, ya están tardando aunque nunca es tarde, el buen nombre de la víctima, Juan Cuatrecasas Cuevas, y que depongan su actitud en pro del victimario”.

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“Y desde luego que el colegio y la Prelatura que lo ampara dejen ya su defensa del verdugo y pidan perdón público y expreso a Juan por todo el daño que en su sede le hizo un numerario del Opus, y le reconozcan como víctima y superviviente de abusos y violencia sexual cuando era un niño. Todo lo que tarden en hacerlo seguirá suponiendo un ataque a una víctima”, sostiene el fundador de Infancia Robada, que lamenta cómo “durante mucho tiempo, desde la dirección del colegio se ha estado insultando a la víctima. Esperamos una urgente rectificación”. Y también de Ladaria.

Y, seguramente, de la diócesis de Bilbao, que en los últimos tiempos ha llevado a cabo un acercamiento a la familia, conocedores de su injusto sufrimiento y la necesidad de una reparación, no sólo económica, sino fundamentalmente eclesial.

Fuente Religión Digital

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El prefecto de Doctrina de la Fe, Luis Ladaria, ordenó “evitar el escándalo público” y no denunciar en varios casos de abusos sexuales a menores

Lunes, 14 de febrero de 2022

HqrrK0IFEl ‘sistema del silencio’ salpica al prefecto de Doctrina de la Fe

Salen a la luz varias cartas del cardenal español, reclamando actuar en silencio y desplazar al cura implicado. Una se refiere el depredador Bernard Preynat, que llegó a abusar de cuatro y cinco niños a la semana y cuyo caso acabó con la carrera eclesiástica del cardenal Barbarin. La otra, a un cura italiano que, tras ser enviado a su nuevo destino, llegó a violar a una decena de menores

Ladaria también ordenó en 2015 “restablecer el buen nombre y la fama” del numerario del Opus Dei condenado por abusos en el caso Gaztelueta. Siete años después, Roma sigue sin restablecer el buen nombre de la víctima, el hijo de Juan Cuatrecasas

Padre Toño, sacerdote, abusado en su niñez por sus ‘hermanos’, al III Capítulo de los Pasionistas: “Atrévanse a romper la cultura del silencio actual y asuman el reto de escuchar y acercarse a sus Víctimas”

J.A. Murillo, víctima chilena de abusos: “En Latinoamérica hay una caja de Pandora que aún no se abre; la impunidad”

‘Silencio e impunidad’: La alargada sombra de los abusos en la Iglesia latinoamericana

La Iglesia argentina ante los abusos: desdén, traslados y ocultamiento

Abusos Chile: 65 investigaciones abiertas y quejas de encubrimiento y lentitud en las investigaciones

Padre Ángel ante los abusos pide que “por favor se investigue, se pida perdón y se repare”

El arzobispo de Santiago quiere que se investiguen los abusos sexuales en la Iglesia católica

Solasbide: “Pedimos a nuestra Iglesia de Navarra que haga un esfuerzo especial en la resolución de abusos e inmatriculaciones”

Monseñor Cordeiro, sobre los abusos: “Llegamos tarde, pero a tiempo de obtener justicia y cuidar las heridas “

La Fiscalía española aún espera varios informes autonómicos de abusos en la Iglesia española

El cardenal español Luis Francisco Ladaria, actual prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ordenó de forma sistemática “evitar el escándalo público” en varios casos de abusos sexuales a menores, sin exigir la denuncia ante la Justicia y únicamente solicitando que el pederasta fuera apartado del trato con menores.

La denuncia, publicada hoy por el periodista Emliano Fittipaldi en ‘Domani’, pone de relieve la existencia, durante décadas, de un ‘sistema de silencio‘, cuyos ecos persisten aún hoy en determinadas esferas de la Iglesia católica.

En dos cartas publicadas por el semanario, una fechada en 2012,  la otra en 2015, se observa cómo las instrucciones de Ladaria (responsable de tratar estos casos en Doctrina de la Fe) eran las mismas: “evitar el escándalo público” y otorgar al clérigo “otro ministerio que no conlleve contacto con menores“.

El caso “Preynat”

Es el protocolo 49-630, en el que Ladaria indica por escrito cómo proceder con el cura francés Bernard Preynat, un auténtico depredador sexual, que llegó a abusar de cuatro y cinco niños por semana durante años, y que ha sido condenado por la justicia francesa a cinco años de prisión, en un caso que acabó costándole el cargo al cardenal de Lyon, Philippe Barbarin. El jesuita Ladaria no ordena ni sugiere denuncia alguna ante los tribunales civiles.

“Barbarin y Ladaria lo sabían”, explica en su crónica el periodista. De hecho, el entonces obispo de Lyon pregunta al Vaticano qué hacer. La respuesta, por escrito, no deja lugar a dudas:

Eminencia, esta congregación, después de haber estudiado cuidadosamente el caso del sacerdote de su diócesis que les ha presentado , Bernard Preynat, ha decidido confiarle la tarea de tomar las medidas disciplinarias adecuadas, evitando el escándalo público , en el entendido de que, en estas condiciones, no se le puede encomendar otro ministerio pastoral que incluya un posible contacto con menores . tomen las medidas adecuadas para la Pastoral de las Víctimas Le ruego acepte, Eminencia, la expresión de mis devotos sentimientos en Cristo“.

El ‘ogro’ encubierto que violó a diez niños más

No fue la única ocasión. En 2012 se dieron las mismas instrucciones en el caso del italiano don Gianni Trotta. “Evitar el escándalo, evitar que contacte con menores”, reza la carta. Y Don Trotta fue desplazado, sin informar a nadie, a Lucera un pueblo en la provincia de Foggia, donde se convirtió en entrenador de un equipo de fútbol. entre 2014 y 2015 violó a diez niños, y fue condenado a 20 años de cárcel. “Probablemente, si las autoridades religiosas y vaticanas hubieran denunciado lo que sabían, habrían evitado esta violencia”, exlica Fitipaldi.

La defensa del Opus Dei en el ‘caso Gaztelueta

Ladaria también ordenó, en 2015, “restablecer el buen nombre y la fama del acusado”, un numerario del Opus Dei acusado de abusos en el colegio Gaztelueta, “sin que proceda adoptar, ulteriormente, ninguna otra medida con relación a la citada persona”.  Dicho profesor fue condenado, primero, a once años de prisión, por la Audiencia Provincial de Bizkaia, y posteriormente a dos años por el Tribunal Supremo. Es, pues, un pederasta condenado en firme por la Justicia española, que ha demostrado que abusó de Juan Cuatrecasas jr. en el colegio Gaztelueta. Siete años después, el cardenal todavía no ha rectificado ni repuesto “el buen nombre y la fama” de la víctima.

Su padre, Juan Cuatrecasas, no se muerde la lengua. “Por fin se hace justicia con la pasividad, el encubrimiento y la complicidad de este personaje, que no solo ha mentido a todos los cristianos con estos graves delitos sino que a día de hoy sigue manteniendo que hay que reponer el ‘buen nombre’ de un pederasta condenado a dos años por abusos a un menor en un centro escolar saltándose a la torera sin rubor un auto de instrucción, una sentencia de la Audiencia Provincial de Vizcaya y otra del Tribunal Supremo”.

“Se hace justicia y ya todo el mundo sabe lo que hizo y ha seguido haciendo: hurdir una trama para seguir destrozando el nombre de una víctima de abusos sexuales, mi hijo. Ahora ya sabe todo el mundo quién es, el del buen nombre, mi hijo Juan Cuatrecasas Cuevas”, señala su padre. “Mal que le pese a la jerarquía negacionista. Todo el pueblo ya lo sabe. Se acabó la broma, la suya. Una broma macabra impropia de un prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe”.

Un prefecto que, por cierto, parece tener los días contados: fuentes vaticanas aseguran que, en breve, podría producirse su relevo. Su posible sucesor -como adelantó RD- no es otro que el cardenal maltés Charles J. Scicluna, uno de los principales apoyos del Papa Francisco en la lucha contra la pederastia. Y contra eses ‘sistema del silencio’ que, pese a todo, aún persiste entre los muros vaticanos.

Archivo-Congregación-de-la-Fe-Octubre-2015 by Jesús Bastante on Scribd

Fuente Periodista Digital

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Hans Zollner: “Los obispos españoles saben que no han hecho lo que tenían que hacer y admitirlo es difícil”

Jueves, 10 de febrero de 2022

telefono-conferencia-episcopal-espanolaEl experto cree que en América Latina los datos de abusos serán parecidos: Aún no constan

“La Iglesia debe aclarar todo que ha sucedido sobre los abusos” sin que importe “el daño a su imagen”, dice el jesuita alemán, miembro de la comisión para la Protección de menores instituida por el papa Francisco y uno de los mayores expertos mundiales sobre los abusos por parte del clero

Es partidario de las investigaciones independientes que esclarezcan los casos y las responsabilidades porque, subraya, “es evidente” que las víctimas han perdido la confianza en la Iglesia

Advierte de la necesidad de que no haya “ninguna instrumentalización política” y “se lleve a cabo por una persona con autoridad moral impecable e imparcialidad junto a un equipo de expertos independiente”

Una comisión sin la colaboración de la Iglesia no funcionará, asegura. “A veces en la discusión pública nos creemos que la magistratura tiene poderes ilimitados, pero no es así”, aconseja

Según Zollner, en América Latina “el número de casos de abusos a menores y de abusadores en la Iglesia católica será muy parecido a los que se manejan en Europa, pero a la hora de denunciar los abusos, mucho depende del contexto sociológico y político del país”

Benedicto XVI: “Expreso a todas las víctimas de abusos sexuales mi profunda vergüenza, mi gran dolor y mi sincera petición de perdón”

Las víctimas de abusos en Alemania lamentan la “falta de empatía” de Ratzinger: “No nos ha pedido perdón”

Pedro Sánchez: “A la Iglesia también le interesa que se depuren responsabilidades”

El Gobierno “no duda” de la participación de la Iglesia en la Comisión Antiabusos del Defensor del Pueblo

Hablan las víctimas: los ‘apóstoles’ de la lucha contra la pederastia clerical

“No es la jerarquía quien tiene la autoridad, sino las víctimas”

Las víctimas, divididas ante la participación de la Iglesia en la Comisión Antiabusos defendida por el PSOE

Ernesto Gasco, ante la comisión antipederastia del Gobierno: “Se llega tarde, pero por menos se llega”

María Victoria Martinikorena, víctima de abusos de una monja: “Las mujeres abusadas y violadas somos invisibles”

La Ertzaintza investiga 5 casos de abusos sexuales en centros religiosos de Bizkaia

Miles de firmas contra la absolución del obispo indio Mulakkal, acusado de violación de monjas

“La Iglesia debe aclarar todo que ha sucedido sobre los abusos” sin que importe “el daño a su imagen”, dice a EFE el jesuita alemán Hans Zollner, miembro de la comisión para la Protección de menores instituida por el papa Francisco y uno de los mayores expertos mundiales sobre los abusos por parte del clero.

Este psicólogo, director del Instituto de Antropología para Estudios Interdisciplinares sobre la Dignidad Humana y el Cuidado de las personas vulnerables de la Universidad Gregoriana, es partidario de las investigaciones independientes que esclarezcan los casos y las responsabilidades porque, subraya, “es evidente” que las víctimas han perdido la confianza en la Iglesia.

Debemos aclarar todo lo que ha sucedido con estos crímenes de abuso a menores, de encubrimiento, de ofuscamiento, porque como Iglesia tenemos que mirar a la realidad de cara”, afirma ante el rechazo de algunas conferencias episcopales, como la española o la italiana, a abrir investigaciones.

Una comisión sin la Iglesia no funcionará

Respecto a la iniciativa impulsada por el Partido Socialista (PSOE) en España de crear una comisión de investigación independiente formada por expertos y dirigida por el Defensor del Pueblo, Zollner advierte de la necesidad de que no haya “ninguna instrumentalización política” y “se lleve a cabo por una persona con autoridad moral impecable e imparcialidad junto a un equipo de expertos independiente”.

La politización no ayuda a las víctimas, porque son instrumentalizadas de nuevo”, añade, al tiempo que destaca también que la comisión deberá contar con la “colaboración de la Iglesia católica porque si no, no funcionará”.

“A veces en la discusión pública nos creemos que la magistratura tiene poderes ilimitados, pero no es así. No pueden hacer cosas fuera de la ley, como cuando entraron en los archivos de la Iglesia belga para confiscar documentos y luego no pudieron utilizarlos porque no habían sido obtenidos legalmente”, señala el jesuita alemán.

Pero además, explica, a veces el recorrido jurídico no es favorable a las víctimas, porque se necesitan pruebas irrefutables que son muy difíciles de encontrar en los casos de abusos y muchas víctimas sólo hablan 25 años después de los hechos, por lo que es imposible -dice- corroborar que ocurrió un 28 de febrero de 1965.

“Lo que se necesita es un verdadero cambio por parte de la Iglesia, no sólo de acoger sino también de dialogar con las víctimas”

Un cambio de mentalidad en los obispos

Sobre las denuncias, Zollner explica que las leyes y los pasos dados se deben a Francisco, que ha trabajado en el cuadro normativo y endurecido las leyes – incluso se puede procesar a un obispo que no ha hecho nada si hay una denuncia- pero que lo que necesitan la Iglesia y sus obispos “es admitir lo que ha sucedido en el pasado, no solo los abusos, sino la negligencia: asumir la responsabilidad y decir que por una razón u otra no se hizo lo que se debía”.

¿Por qué estas reticencias por parte de los obispos españoles o italianos a abrir investigaciones? “Porque hay casos que no se conocen y ellos mismos o sus predecesores saben que no han hecho lo que tenían que hacer y admitirlo es difícil”, explica

Además, luego está el tema de los resarcimientos económicos que frenan las investigaciones, según Zollner, que añade: “La realidad es que tenemos que ofrecer una reparación justa, aunque la Justicia nunca será completa”.

El experto reafirma que lo que falta, sobre todo, es un cambio de mentalidad en la Iglesia “que tiene que olvidar que tipo de repercusión tendrán estas investigaciones. Se tiene que pensar en el daño que se ha hecho a estas personas. A la Iglesia no le tendría que interesar si estas investigaciones dañan su fachada, su imagen”.

“Como decía san Juan Pablo II en 2002 es tiempo de purificación para la Iglesia y de admitir que la Iglesia no es una institución inmaculada como algunos piensan. Es el momento del arrepentimiento, de la confesión y de la reparación cuando es posible, es como lo que la Iglesia propone a las personas en la confesión. Es el momento en el que es necesaria una confesión institucional”, explica.

Sin embargo, admite que “por desgracia en la jerarquía , los obispos, no entienden que es mejor afrontar la cosas, admitir los crímenes, los pecados, pedir perdón, y luego incluir a las víctimas en este recorrido” y que para muchos en la Iglesia “las víctimas aún se ven como personas incómodas, que molestan”.

América Latina

En América Latina “el número de casos de abusos a menores y de abusadores en la Iglesia católica será muy parecido a los que se manejan en Europa, entre el 3 y 5 % de la población del clero en los últimos 75 años”, asegura Zollner.

Apunta que “aunque las circunstancias culturales y sociales son diferentes”, los terribles datos de los informes europeos pueden ser los mismos en el continente americano.

Mientras que en varios países de Europa se han realizado investigaciones independientes para esclarecer los casos de abusos y los abusadores, en América Latina aún faltan estos datos.

El psicólogo destacó que en América Latina hay mucho movimiento entre los religiosos que se están formando en la prevención de los abusos y que también muchos obispos están trabajando en ello, y que “aunque hay algunos países que están dando pasos adelante en otros no”.

Según Zollner, a la hora de denunciar los abusos, mucho “depende del contexto sociológico y político del país” y en el área andina “por razones culturales no se habla de sexualidad públicamente o solo aparecen casos en noticias de corte escandaloso y luego desaparecen rápidamente porque son temas muy incómodos por los muchos prejuicios”.

Fuente Religión Digital

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La comunidad LGBT+ de Israel se enfrenta a su momento “Me Too” cuando los sobrevivientes de abuso sexual rompen el silencio

Martes, 8 de febrero de 2022

X361lBM2_400x400La lucha contra la violencia sexual debe incluir a todos, independientemente del género o la orientación sexual.

En junio de 2021, el activista por los derechos de los homosexuales Omri Feinstein, de Israel, pidió a los homosexuales en Instagram que compartieran sus historias de acoso y agresión sexual, y nunca podría haber estado preparado para la respuesta.

“La cantidad de historias que recibí fue absolutamente demencial”, cuenta Omri. “Era obvio que la gente estaba esperando a que empezara la conversación”.

 Omri no lo sabía en ese momento, pero ese simple acto -el de permitir a la gente dar testimonio de su propio trauma- sería la chispa de un nuevo movimiento en Israel. Recibió tantos mensajes de personas LGBT+ compartiendo sus propias historias de violencia sexual que decidió que tenía que hacer algo al respecto. Quería que los homosexuales tuvieran un foro donde pudieran ser escuchados y vistos, donde el estigma pudiera romperse con el simple hecho de hablar.

Creó una cuenta de Instagram llamada “Our Turn”, y el resto es historia. Desde entonces, innumerables personas queer han compartido sus historias de agresión sexual. Ya no es solo una cuenta de Instagram, y los medios de comunicación israelíes se han apresurado a llamarlo por su nombre: la versión de su país del movimiento Me Too.

La comunidad LGBT+ apenas comienza a tomar conciencia de la violencia sexual

La frase “Me Too” (Yo también) fue utilizada por primera vez en 2006 en las redes sociales por la superviviente de una agresión sexual Tarana Burke, pero no fue hasta que numerosas mujeres se presentaron para compartir sus historias de agresión sexual a manos del magnate del cine Harvey Weinstein que se convirtió realmente en un movimiento. Desde el principio, Omri se sintió “incómodo” por el hecho de que la comunidad LGBT+ no parecía participar realmente en el debate más amplio sobre la violencia sexual.

“Durante mucho tiempo seguí hablando de ello con mis amigos y me di cuenta de que la violencia sexual ocurre dentro de la comunidad LGBT+ no menos (y quizás incluso más) que en la población general”, afirma Omri.

Con el paso de los años, la frustración de Omri siguió creciendo. Finalmente, llevó la conversación a Internet. Hoy en día, la cuenta de Instagram “Our Turn” tiene casi 3.000 seguidores, y ha compartido innumerables historias de abuso y mala conducta.

“El perfil se hizo rápidamente viral y atrajo el interés de los medios de comunicación, simplemente por el hecho de que el público en general nunca había oído hablar de estas historias tan abiertamente”, dice Omri.

“Estos problemas se han estado cocinando a fuego lento durante décadas. La violencia sexual formó parte de la comunidad desde el primer día, porque lamentablemente donde hay gente, hay violencia sexual. El principal problema era que este tema se cubría con excusas. Incluso se consideraba una “norma” y una parte integral de la cultura gay. Incluso las organizaciones LGBT+ afirmaban que las normas que se aplican a la población en general con respecto a la violencia sexual no se aplican a la comunidad porque ‘funciona de forma diferente con nosotros y los heterosexuales no lo entenderían'”.

Dice que los supervivientes del colectivo LGBT+ han estado esperando a que el mundo les diga que lo que les ha ocurrido es violencia, y que la violencia nunca debería ser la norma.

“Cuando empecé a compartir historias la gente tuvo por fin un lugar seguro para levantarse y decir: ‘Lo que me pasó no fue culpa mía'”.

El movimiento LGBT+ Me Too de Israel ha provocado la dimisión de un destacado activista

Desde entonces, ha habido una especie de ajuste de cuentas en la comunidad LGBT+ de Israel. En noviembre, la policía israelí anunció la apertura de una investigación sobre Gal Uchovsky, un conocido y hasta entonces muy respetado activista de los derechos LGBT+ en Israel. La emisora pública Kan compartió el testimonio de dos hombres que alegaron haber sido agredidos sexualmente por Uchovsky (él ha negado las acusaciones). Desde entonces ha dimitido de su cargo en Israel Gay Youth, una importante organización de derechos LGBT+.

“Justo después salieron a la luz más cifras y la prensa empezó a llamar a esta época ‘El movimiento Gay Me Too'”, dice Omri.

Se alegra de que su cuenta de Instagram y el debate más amplio en torno a las agresiones sexuales hayan permitido a los homosexuales hacer oír su voz, pero afirma que aún queda mucho trabajo por hacer para erradicar los abusos dentro de la comunidad.

“Siento que la comunidad LGBT+ de todo el mundo sufre violencia sexual y muy pocas veces la gente está dispuesta a hablar de ello”, afirma Omri. “Hay mucha confusión entre la libertad sexual y la violencia sexual. Ser positivo en el sexo es maravilloso, pero debería ir acompañado de mucha conciencia sobre los límites y el consentimiento.

“La gente debería saber que no está bien agarrar a alguien en el club sin su permiso. La gente también debería saber que está bien decir que no durante un contacto en Grindr si algo no le parece bien. Estos temas se tratan de forma global y deberían tratarse de forma global y descarada”.

Omri quiere asegurarse de que la conversación continúe: mientras las personas queer hablen, compartan sus historias y hablen de los abusos, el cambio es posible.

“La lucha contra la violencia sexual tiene que incluir a todo el mundo, independientemente del género o la orientación sexual. La gente debe permitir que las víctimas expresen sus experiencias, la gente debe hacer saber a las víctimas que las creemos y que las apoyamos. Queda mucho camino por recorrer, pero nunca es tarde para empezar”.

Fuente Pink News

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“ Masculinidad y pederastia clerical: Sin compasión”, por Juan José Tamayo.

Viernes, 4 de febrero de 2022

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“Negativa expresa a constituir una comisión externa e independiente de la jerarquía”

  “La pederastia clerical se convierte así en la mayor perversión de lo sagrado y de la divinidad. Es la confirmación del viejo adagio latino: corruptio optimi pessima”

“La estructura jerárquico-patriarcal de la iglesia católica se sustenta en la masculinidad de Dios que da lugar a la masculinidad sagrada de los clérigos. Esta constituye la base del patriarcado religioso que, a su vez, legitima el patriarcado político, social, familiar”

“El comportamiento de la jerarquía eclesiástica demuestra, hasta ahora, insensibilidad ante el dolor de las víctimas, falta de compasión al no ponerse de su lado, no curar sus heridas, no contribuir a aliviar sus sufrimientos”

“¿Qué decir de la actitud de la judicatura y la fiscalí en la ciudadaníaa en los casos de pederastia clerical? Tengo mis dudas de que en determinados sectores de ambas instituciones no exista todavía complicidad, connivencia e incluso temor reverencial hacia la jerarquía eclesiástica”

Unidas Podemos, Bildu y ERC piden al Congreso que investigue los abusos a menores en la Iglesia católica

Ante la ‘gravedad‘ de lo sucedido y la ‘inacción’ de esta institución, el PNV pide que una comisión independiente investigue los abusos en la Iglesia: “Resultará más respetuosa con las víctimas”

El Gobierno reitera su apoyo a las víctimas de abusos en la Iglesia y el PP se niega a la investigación.  El PSOE estudia la “mejor opción para abrir un espacio de investigación”

Alejandro Palomas se reunirá con Sánchez para hablar sobre abusos: “Conversamos y vi que está ‘muy por labor'”

La pederastia clerical es uno de los mayores escándalos de la iglesia católica en los últimos ochenta años, que ha destruido la dignidad y la vida de decenas de miles de personas. No se trata de “solo pequeños casos”, como afirma, el secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, refiriéndose a la Iglesia católica española, sino que es un problema estructural que afecta a toda la institución, está instalado en la propia organización jerárquico-patriarcal y contagia a todo el cuerpo eclesial.

Los pederastas dentro de la iglesia católica se ubican en el ámbito de lo sagrado y en los diferentes espacios del poder eclesiástico: cardenales, arzobispos, obispos, sacerdotes, miembros de congregaciones religiosas masculinas, párrocos, profesores de colegios religiosos, formadores de seminarios y noviciados, padres espirituales, confesores, etc. Todos ellos se consideran representantes de Dios, y sus comportamientos, por muy perversos que sean, se ven legitimados por “su” Dios. La pederastia clerical se convierte así en la mayor perversión de lo sagrado y de la divinidad. Es la confirmación del viejo adagio latino: corruptio optimi pessima.

La estructura jerárquico-patriarcal de la iglesia católica se sustenta en la masculinidad de Dios que da lugar a la masculinidad sagrada de los clérigos. Esta constituye la base del patriarcado religioso que, a su vez, legitima el patriarcado político, social, familiar, etc. “El patriarcado tiene a Dios de su lado” afirma Kate Millet en su libro Política sexual (1970), que inaugura la tercera ola del feminismo: el feminismo radical.

La alianza y complicidad entre ambos patriarcados se traduce en la naturalización de la inferioridad de las mujeres, las niñas, los niños y las personas en situación de mayor vulnerabilidad, hasta llegar a legitimar la violencia contra ellas.

Llegados aquí, se establece un pacto de silencio, ocultamiento y encubrimiento en torno a la pederastia clerical, y cuando aparecen casos probados, lejos de ponerlos en manos de la justicia, se tiende a negarlos, minusvalorar su gravedad, calificarlos de excepciones irrelevantes frente a la ejemplaridad de la mayoría del clero, mirar para otro lado y a poner el foco en otros sectores de la sociedad donde se dice que es mayor el número de casos de pederastia.

Cuando aparecen informes a partir del testimonio de las víctimas, que merecen total credibilidad porque hablan desde el sufrimiento causado por la violencia sexual de que han sido objeto, se duda de su objetividad y se les acusa de falta de rigor. Es lo que ha sucedido con la investigación del diario El País, entregada al papa Francisco y al cardenal Juan José Omella, presidente de la CEE, que ha sido descalificada y acusada de falta de pruebas, como hizo el cardenal Cañizares en la rueda de prensa tras la reunión con el papa. ¿Resultado de esta actitud? Complicidad en la pederastia.

Todo menos investigar. Lo dijo en su día el secretario general de la CEE: “No estamos por la labor de hacer investigaciones sociológicas o estadísticas, sino conocer a cada víctima (y posible ¿? agresor) con nombres y apellidos”. Parece, sin embargo, que, en los últimos días se ha producido un cambio de actitud en la Conferencia Episcopal Española, que se ha mostrado dispuesta a investigar. ¿Es realmente así? Habría que matizar. El cambio se debe a la evidencia de las investigaciones externas, a la reivindicación de las víctimas y a que el Papa lo ha exigido, no a la propia convicción de un sector importante del episcopado ante la criminalidad contra la infancia.

Aun así y todo, la investigación se limitaría a crear oficinas en cada diócesis con la negativa expresa a constituir una comisión externa e independiente de la jerarquía que analice en profundidad y de manera objetiva los hechos, sus causas y consecuencias con la obligación de reparar. Las victimas ya han expresado su escepticismo y desconfianza ante tales medidas, ya que puede significar negarse a conocer la verdad, o mejor, a reconocerla. Dicha negativa contraviene el mensaje de Jesús de Nazaret: “La verdad os hará libres” (Juan 8,32).

El comportamiento de la jerarquía eclesiástica demuestra, hasta ahora, insensibilidad ante el dolor de las víctimas, falta de compasión al no ponerse de su lado, no curar sus heridas, no contribuir a aliviar sus sufrimientos y no acompañar a las víctimas en la vivencia del “calvario oculto” al que se refería en este periódico una mujer que había sido abusada de niña por un sacerdote.

Al menos cuatro Conferencias episcopales europeas han creado agencias independientes de investigación con luz y taquígrafos y sin interferencia eclesiástica alguna: Francia, Bélgica, Alemania y, hace unos días, Portugal, tras la petición pública de 241 católicos de abrir una investigación nacional independiente en torno a los abusos sexuales producidos durante los últimos 50 años; en apenas cinco días la comisión ha recibido 102 denuncias.

Hay una pregunta que me viene rondando desde que comenzaron a ver la luz las primeras denuncias de las víctimas y los primeros casos investigados por instancias ajenas a la jerarquía de la iglesia católica española: ¿por qué no toma la iniciativa de crear esa comisión independiente interdisciplinar? He escuchado respuestas como que tienen miedo a lo que pudieran encontrarse, que no quieren llegar al fondo de la verdad y que se resisten a reconocer la magnitud del problema. De ser ciertas dichas respuestas, supondrían una gravísima irresponsabilidad por parte de la CEE y, lejos de defender la honorabilidad de la iglesia católica de España, provocarían un descrédito todavía mayor en la ciudadanía.

Por último, ¿qué decir de la actitud de la judicatura y la fiscalí en la ciudadaníaa en los casos de pederastia clerical? Tengo mis dudas de que en determinados sectores de ambas instituciones no exista todavía complicidad, connivencia e incluso temor reverencial hacia la jerarquía eclesiástica; actitudes que se superpongan indebidamente a la obligada investigación de la comisión de delitos, que les incumbe. Lo que tiene que quedar claro es que no existen dos justicias, la religiosa y la civil, sino una sola, la civil, a quien corresponde investigar los delitos, en este caso, contra la indemnidad sexual de los menores, que son las personas más desprotegidas y con frecuencia las más vulnerabilizadas.

  Juan José Tamayo es profesor emérito de la universidad Carlos III de Madrid. Entre sus últimos libros cabe citar: Hermano islam (Trotta, 2019); La compasión en un mundo injusto (Fragmenta, 2021)


Fuente Religión Digital

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Colectivos de Iglesia exigen a la Conferencia Episcopal una “Comisión de la Verdad” para investigar la magnitud de la pederastia en España

Miércoles, 2 de febrero de 2022

abusos-Iglesia_2098300203_9807727_660x371En una carta abierta, denuncian la “actitud defensiva” y el “delito de encubrimiento” de la cúpula eclesiástica

Reclaman a la CEE que “cese la ocultación de los abusos y que establezca medidas eficaces de búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación para sus víctimas y para la protección de los menores”

“La llamada a que se haga la luz en los casos de abusos sexuales dentro de la Iglesia es también una llamada a otro modelo de Iglesia. Un modelo más horizontal basado en el concepto de Pueblo de Dios que estableció el Concilio Vaticano II”

“Es imprescindible que la Iglesia española pase de las tinieblas a la luz en el tema de los abusos. Y es hora de que todos hagamos lo que esté en nuestra mano para que esto suceda”

El escrito insta a obispos y religiosos a crear una comisión de investigación y una oficina centralizada, “financiada por la CEE y la CONFER” que, entre otras cosas, se ocupe de la ramitación e investigación de las denuncias de abusos, referidas tanto a hechos actuales como a hechos sucedidos en el pasado, la atención y acompañamiento psicosocial a las víctimas de abusos, y medidas de reparación y, en concreto, de indemnización a las víctimas, garantizando el principio de igualdad en su acceso y prestación

Entretanto, invitan a “asegurarse de que las declaraciones públicas de sus portavoces en ningún caso minimizan o relativizan la realidad de los abusos sexuales de menores y personas vulnerables dentro de la Iglesia Católica y el sufrimiento de las víctimas” y a que “en ningún caso las medidas de reparación o, en su caso, las indemnizaciones recibidas por las víctimas de casos de abusos sexuales dentro de la Iglesia se condicionan a un pacto de silencio sobre los hechos”

La carta abierta a la CEE, titulada ‘Pasar de las tinieblas a la luz’, y firmada por entidades como Alandar, Revuelta de Mujeres en la Iglesia, Redes Cristianas, Movimiento por el Celibato Opcional (MOCEOP) y Red Miriam de Espiritualidad Ignaciana Femenina, así como muchos cristianos de base (que pueden firmar aquí). Religión Digital se suma y suscribe esta iniciativa

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Georg Bätzing: “Benedicto XVI debe pedir perdón”

2022 debe ser un año de verdad, justicia y reparación para las víctimas de abusos sexuales dentro de la Iglesia católica española”. Esta es la exigencia de varios colectivos de Iglesia, que exigen a la Conferencia Episcopal que “cese la ocultación de los abusos y que establezca medidas eficaces de búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación para sus víctimas y para la protección de los menores”.

“La falta de investigación sobre estos abusos y su negación o minimización por parte de la jerarquía de la Iglesia Católica española, especialmente por parte de la Conferencia Episcopal Española, es una vergüenza absoluta, una ofensa al Evangelio (“y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” -Jn, 8, 32-) y un gravísimo pecado de omisión. Constituye además, en muchos casos, un delito de encubrimiento, señala la carta abierta a la CEE, titulada ‘Pasar de las tinieblas a la luz’, y firmada por entidades como Alandar, Revuelta de Mujeres en la Iglesia, Redes Cristianas, Movimiento por el Celibato Opcional (MOCEOP) y Red Miriam de Espiritualidad Ignaciana Femenina, así como muchos cristianos de base (que pueden firmar aquí). Religión Digital se suma y suscribe esta iniciativa.

En la misma, denuncian “la nueva victimización que se prolonga en el tiempo y que no hace sino aumentar su sufrimiento y multiplicar el horror”.

Un gravísimo delito y un horrendo pecado

“Los abusos sexuales, especialmente los que se cometen contra menores y personas vulnerables, son una grave violación de los derechos humanos, un gravísimo delito y un horrendo pecado, recuerdan los firmantes, que insisten en “un daño inmerecido e injustificable que ha condicionado la vida de personas inocentes hasta el punto de conducir a algunas de ellas hasta el suicidio ante el silencio, la indiferencia y la cobardía de muchos.

Una situación, la de la inacción de los obispos españoles, que “contrasta con lo que ha ocurrido en otros países, en que los pasos dados han reconfortado a las víctimas sin suponer con ello el fin de la Iglesia, sino precisamente todo lo contrario”.

“Queremos hacer un acto de contrición y pedir perdón a las víctimas de abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica española, pues somos conscientes de que hemos guardado silencio por demasiado tiempo y a menudo hemos ignorado el horror que vivieron y el terrible dolor que les causó”, admite la nota. “Nosotros también hemos pecado de omisión. Este manifiesto busca activamente ese perdón y aspira a ser una muestra de solidaridad, un abrazo cariñoso y arrepentido a nuestros hermanos que no hemos sabido escuchar, abrazar e intentar sanar”.

La magnitud de los abusos

“Nadie conoce verdaderamente la magnitud de los abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica en nuestro país, lamenta el comunicado, que agradece la labor periodística y, en especial, el recuento llevado a cabo por El País. Unos datos “admitidos a regañadientes por la CEE” y que, “tristemente no son más que la punta del iceberg de un drama que se alimenta del silencio y la ocultación”.

Un silencio y una “actitud defensiva” que desde hace décadas preside la actitud oficial de la Conferencia Episcopal, y que “no ha cambiado, a pesar de que sucesivos escándalos de abusos han ido afectando a un país tras otro, tanto en el mundo anglosajón -Australia- como en Europa -Alemania, Austria, Bélgica, Francia, Holanda, Polonia- como en América Latina -Chile, Colombia, México-“.

Los pasos dados hasta la fecha,aun siendo positivos, son tremendamente insuficientes y se han tomado solo después de que la valiente denuncia de unas decenas de víctimas y la presión mediática y social generada por ellas haya puesto el tema de los abusos dentro de la Iglesia Católica en un plano destacado para la opinión pública”.

“Todo este drama tiene mucho que ver con una cierta concepción de la Iglesia basada en el concepto de jerarquía y en el poder del estamento clerical”, denuncian estos colectivos. Por eso, “la llamada a que se haga la luz en los casos de abusos sexuales dentro de la Iglesia es también una llamada a otro modelo de Iglesia. Un modelo más horizontal basado en el concepto de Pueblo de Dios que estableció el Concilio Vaticano II”.

Veinte años de Spotlight

“En 2022, cuando se cumplen 20 años de la serie de reportajes del Boston Globe que terminó de desenmascarar la realidad de los abusos en la Iglesia estadounidense, y tres desde la cumbre anti-pederastia es imprescindible que la Iglesia española pase de las tinieblas a la luz en el tema de los abusos. Y es hora de que todos hagamos lo que esté en nuestra mano para que esto suceda”, reclama la carta abierta.

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¿Qué hacer en concreto? Estas son las peticiones:

 1. Creación de una Comisión de la Verdad, financiada por la Conferencia Episcopal Española (CEE) y la Confederación de Religiosos de España (CONFER) pero con un mandato independiente que investigue la verdadera magnitud de los abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica Española.

2. Creación de una oficina centralizada, financiada por la CEE y la CONFER, que establezca criterios unánimes de actuación y revise la adecuación de los protocolos de actuación de las diócesis y las órdenes religiosas españolas en materia de abusos sexuales a menores y otras personas vulnerables. Dichos criterios de actuación deben ser coherentes con las normas promulgadas durante los últimos años por el Vaticano y han de cubrir los siguientes aspectos:

• Tramitación e investigación de las denuncias de abusos, referidas tanto a hechos actuales como a hechos sucedidos en el pasado.

• Atención y acompañamiento psicosocial a las víctimas de abusos.

• Medidas de reparación y, en concreto, de indemnización a las víctimas, garantizando el principio de igualdad en su acceso y prestación.

• Creación de entornos seguros para los menores y otras personas con un enfoque en el que dichos menores y personas vulnerables sean protagonistas y no meros objetos de intervención.

3. Mientras se dan los pasos para la puesta en marcha de esta comisión y esta oficina, los obispos y los y las superioras religiosas españolas deben poner en marcha algunas medidas de extrema urgencia:

• Asegurarse de que las declaraciones públicas de sus portavoces en ningún caso minimizan o relativizan la realidad de los abusos sexuales de menores y personas vulnerables dentro de la Iglesia Católica y el sufrimiento de las víctimas.

• Asegurarse de que cualquier denuncia de abusos sexuales de menores y personas vulnerables dentro de la Iglesia Católica es investigada con la mayor celeridad posible, poniendo rápidamente en conocimiento del poder judicial los hechos que pudieran ser constitutivos de delito y colaborando en su investigación al tiempo que desarrollan, cuando proceda, la investigación canónica correspondiente.

• Asegurarse de que cualquier sacerdote, religioso o agente de pastoral que es acusado de abusos es apartado de sus funciones hasta que se resuelva la investigación del caso.

• Asegurarse de que las víctimas que han denunciado en el pasado o que denuncian nuevos casos reciben el apoyo psicosocial que necesitan y acceden con el mayor grado de transparencia posible a los datos y documentos relativos a su caso.

• Asegurarse de que en ningún caso las medidas de reparación o, en su caso, las indemnizaciones recibidas por las víctimas de casos de abusos sexuales dentro de la Iglesia se condicionan a un pacto de silencio sobre los hechos.

• Establecer unos baremos para dichas medidas de reparación y, en concreto, indemnizaciones que garanticen que sean adecuadas, dignas y proporcionadas y que no supongan una ofensa y una revictimización.

• Abstenerse de utilizar, en los casos de abusos sexuales de menores y personas vulnerables dentro de la Iglesia, tácticas de defensa judicial o extrajudicial agresivas, que supongan el menoscabo, el desprestigio o la desacreditación de las víctimas, exponiéndolas así a un nuevo proceso de victimización.

“Esperamos que los obispos y superiores y superioras religiosas españoles sepan escuchar el clamor del Pueblo de Dios. Especialmente, el clamor de las víctimas”, finaliza la nota, que vuelve a pedir perdón a las víctimas y les muestran su compromiso “de abrir nuestros propios espacios de escucha y acompañamiento, en la medida de nuestras posibilidades”.

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Carta abierta a la Conferencia Episcopal Española

2022 debe ser un año de verdad, justicia y reparación para las víctimas de abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica española

Las asociaciones, comunidades y colectivos de personas cristianas de base, así como las personas individuales abajo firmantes, queremos manifestar, en este comienzo del año nuestro deseo y nuestra exigencia de que 2022 sea el año en que la Iglesia Católica Española pase de las tinieblas a la luz y proporcione a las víctimas de abusos sexuales en su seno la verdad, la justicia y reparación que merecen y necesitan y que por tanto tiempo les han sido negadas. Esta negación ha supuesto una nueva victimización que se prolonga en el tiempo y que no hace sino aumentar su sufrimiento y multiplicar el horror.

Los abusos sexuales, especialmente los que se cometen contra menores y personas vulnerables, son una grave violación de los derechos humanos, un gravísimo delito y un horrendo pecado(“Al que escandalice a uno de estos pequeños, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y le hundan en lo profundo del mar” -Mt, 18,6-). Son, ante todo, un daño inmerecido e injustificable que ha condicionado la vida de personas inocentes hasta el punto de conducir a algunas de ellas hasta el suicidio ante el silencio, la indiferencia y la cobardía de muchos.

La falta de investigación sobre estos abusos y su negación o minimización por parte de la jerarquía de la Iglesia Católica española, especialmente por parte de la Conferencia Episcopal Española, es una vergüenza absoluta, una ofensa al Evangelio(“y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” -Jn, 8, 32-) y un gravísimo pecado de omisión. Constituye además, en muchos casos, un delito de encubrimiento.

Todo ello contrasta con lo que ha ocurrido en otros países, en que los pasos dados han reconfortado a las víctimas sin suponer con ello el fin de la Iglesia, sino precisamente todo lo contrario: el camino hacia la recuperación de la confianza en una institución que debe ser coherente con los valores que la fundamentan y con el acompañamiento de las personas que sufren.

Las asociaciones, comunidades y colectivos de personas cristianas de base abajo firmantes queremos hacer un acto de contrición y pedir perdón a las víctimas de abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica española, pues somos conscientes de que hemos guardado silencio por demasiado tiempo y a menudo hemos ignorado el horror que vivieron y el terrible dolor que les causó. Nosotros también hemos pecado de omisión. Este manifiesto busca activamente ese perdón y aspira a ser una muestra de solidaridad, un abrazo cariñoso y arrepentido a nuestros hermanos que no hemos sabido escuchar, abrazar e intentar sanar.

Nadie conoce verdaderamente la magnitud de los abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica en nuestro país. Existiendo estudios cualitativos y cuantitativos limitados por parte de diversas Universidades españolas (UPV, UOC, UB, UPNA), tristemente, el recuento más completo es el que realiza el diario El País, gracias en buena parte al empeño y coraje de los periodistas Julio Núñez e Íñigo Domínguez, quienes en octubre de 2018 comenzaron a bucear en ese mundo de dolor y vidas rotas en el que viven buena parte de las víctimas de abusos sexuales dentro de la Iglesia.

Según sus datos, desde los años treinta ha habido en España al menos 602 casos de sacerdotes, religiosos y laicos ligados a la Iglesia que abusaron de la confianza y la inocencia de 1.237 menores. Muchos más de los 220 admitidos a regañadientes por la CEE y muchos menos de los que, según todos los expertos en el tema, realmente existen. Tristemente, estas cifras no son más que la punta del iceberg de un drama que se alimenta del silencio y la ocultación.

Cuando el alcance sistemático de los abusos sexuales a menores dentro de la Iglesia Católica en Estados Unidos e Irlanda empezó a ser conocido a finales de los años 90 y comienzos de este siglo, la Iglesia española -como muchas otras- adoptó una actitud defensiva hacia el tema, alegando que nuestro país era diferente.

Esa actitud defensiva no ha cambiado, a pesar de que sucesivos escándalos de abusos han ido afectando a un país tras otro, tanto en el mundo anglosajón -Australia- como en Europa -Alemania, Austria, Bélgica, Francia, Holanda, Polonia- como en América Latina -Chile, Colombia, México-. El jesuita Hans Zollner, uno de los hombres de confianza del papa Francisco asegura que los abusos dentro de la Iglesia Católica son un problema tristemente universal.

Los pasos dados por algunas instituciones católicas -diócesis y órdenes religiosas- para investigar algunas denuncias de abusos, prestar atención a las víctimas y crear protocolos de protección a menores, aun siendo positivos, son tremendamente insuficientes y se han tomado solo después de que la valiente denuncia de unas decenas de víctimas y la presión mediática y social generada por ellas haya puesto el tema de los abusos dentro de la Iglesia Católica en un plano destacado para la opinión pública. No basta decir que existen oficinas para las víctimas y protocolos de prevención, sin escuchar qué opinan las víctimas de dichas oficinas y de dichos protocolos que ni siquiera incluyen la palabra “reparación”.

Todo este drama tiene mucho que ver con una cierta concepción de la Iglesia basada en el concepto de jerarquía y en el poder del estamento clerical. Una concepción que nada tiene que ver ni con la idea de Pueblo de Dios ni con el Evangelio (“Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos” -Mc 9,35-). Por eso, la llamada a que se haga la luz en los casos de abusos sexuales dentro de la Iglesia es también una llamada a otro modelo de Iglesia. Un modelo más horizontal basado en el concepto de Pueblo de Dios que estableció el Concilio Vaticano II.

En 2022, cuando se cumplen 20 años de la serie de reportajes del Boston Globe que terminó de desenmascarar la realidad de los abusos en la Iglesia estadounidense, y tres desde la cumbre anti-pederastia es imprescindible que la Iglesia española pase de las tinieblas a la luz en el tema de los abusos. Y es hora de que todos hagamos lo que esté en nuestra mano para que esto suceda. Porque, como dice el proverbio chino, “vale más encender una vela que maldecir en la oscuridad”.

Por eso, parafraseando humildemente a San Óscar Romero, arzobispo mártir de San Salvador por denunciar la represión que sufría su pueblo, le suplicamos, le rogamos, le exigimos a la Iglesia española que cese la ocultación de los abusos y que establezca medidas eficaces de búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación para sus víctimas y para la protección de los menores.

Esa petición y exigencia debería concretarse en los siguientes puntos:

1. Creación de una Comisión de la Verdad, financiada por la Conferencia Episcopal Española (CEE) y la Confederación de Religiosos de España (CONFER) pero con un mandato independiente que investigue la verdadera magnitud de los abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica Española. Dicha comisión debe seguir el ejemplo de lo que se ha hecho en otros países como Irlanda, Alemania, Estados Unidos o, más recientemente, Francia; y de la Iglesia portuguesa, que ha anunciado que creará esa comisión a lo largo de los próximos meses.

2. Creación de una oficina centralizada, financiada por la CEE y la CONFER, que establezca criterios unánimes de actuación y revise la adecuación de los protocolos de actuación de las diócesis y las órdenes religiosas españolas en materia de abusos sexuales a menores y otras personas vulnerables. Dichos criterios de actuación deben ser coherentes con las normas promulgadas durante los últimos años por el Vaticano y han de cubrir los siguientes aspectos:

• Tramitación e investigación de las denuncias de abusos, referidas tanto a hechos actuales como a hechos sucedidos en el pasado.

• Atención y acompañamiento psicosocial a las víctimas de abusos.

• Medidas de reparación y, en concreto, de indemnización a las víctimas, garantizando el principio de igualdad en su acceso y prestación.

• Creación de entornos seguros para los menores y otras personas con un enfoque en el que dichos menores y personas vulnerables sean protagonistas y no meros objetos de intervención.

3. Mientras se dan los pasos para la puesta en marcha de esta comisión y esta oficina, los obispos y los y las superioras religiosas españolas deben poner en marcha algunas medidas de extrema urgencia:

• Asegurarse de que las declaraciones públicas de sus portavoces en ningún caso minimizan o relativizan la realidad de los abusos sexuales de menores y personas vulnerables dentro de la Iglesia Católica y el sufrimiento de las víctimas.

• Asegurarse de que cualquier denuncia de abusos sexuales de menores y personas vulnerables dentro de la Iglesia Católica es investigada con la mayor celeridad posible, poniendo rápidamente en conocimiento del poder judicial los hechos que pudieran ser constitutivos de delito y colaborando en su investigación al tiempo que desarrollan, cuando proceda, la investigación canónica correspondiente.

• Asegurarse de que cualquier sacerdote, religioso o agente de pastoral que es acusado de abusos es apartado de sus funciones hasta que se resuelva la investigación del caso.

• Asegurarse de que las víctimas que han denunciado en el pasado o que denuncian nuevos casos reciben el apoyo psicosocial que necesitan y acceden con el mayor grado de transparencia posible a los datos y documentos relativos a su caso.

• Asegurarse de que en ningún caso las medidas de reparación o, en su caso, las indemnizaciones recibidas por las víctimas de casos de abusos sexuales dentro de la Iglesia se condicionan a un pacto de silencio sobre los hechos.

• Establecer unos baremos para dichas medidas de reparación y, en concreto, indemnizaciones que garanticen que sean adecuadas, dignas y proporcionadas y que no supongan una ofensa y una revictimización.

• Abstenerse de utilizar, en los casos de abusos sexuales de menores y personas vulnerables dentro de la Iglesia, tácticas de defensa judicial o extrajudicial agresivas, que supongan el menoscabo, el desprestigio o la desacreditación de las víctimas, exponiéndolas así a un nuevo proceso de victimización.

Esperamos que los obispos y superiores y superioras religiosas españoles sepan escuchar el clamor del Pueblo de Dios. Especialmente, el clamor de las víctimas.

Mientras eso se produce, les ofrecemos a las víctimas, con toda humildad, toda indignación y toda admiración hacia aquellas que, a pesar de todo, se han atrevido a denunciar estos crímenes horrendos, nuestra solidaridad y nuestro abrazo. También el compromiso de abrir nuestros propios espacios de escucha y acompañamiento, en la medida de nuestras posibilidades.

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Revuelta de Mujeres en la Iglesia

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P.D.: Invitamos a todas las asociaciones, comunidades y colectivos cristianos, así como a todas las personas de buena voluntad a que se sumen a esta petición. Lo pueden hacer a través de este link: https://bit.ly/cartaabiertaabusos.

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El escritor Alejandro Palomas denuncia que sufrió abusos de un religioso: “Soy un tío mermado, a los ocho años me convertí en un superviviente”

Viernes, 28 de enero de 2022

1200px-Alejandro_Palomas_Foto_Òmnium_Dani_CodinaEl escritor Alejandro Palomas, Premio Nadal 2018,

El autor barcelonés, premio Nadal en 2018, declara haber sido víctima de un hermano de La Salle en un colegio de Premià de Mar en 1975

Lucía Foraster Garriga

Madrid –

Alejandro Palomas (Barcelona, 54 años), escritor conocido por su trilogía de las novelas Una madre, Un perro y Un amor, la última de las cuales le valió el premio Nadal en 2018, ha revelado a EL PAÍS que fue víctima de abusos sexuales por parte de un hermano de La Salle cuando tenía entre ocho y nueve años. “Desde febrero de 1975 hasta las Navidades de 1976, sufrí abusos por parte del hermano L., del Colegio de La Salle de Premià de Mar (Barcelona)”, sentenciaba este martes en conversación telefónica. La inicial L. es el apellido del acusado, por el que se le conocía popularmente en el colegio. La Salle explica que siguió en ese mismo colegio hasta hace algunos años, aunque no aclara hasta cuándo, ahora tiene 90 años y está retirado en una residencia para religiosos en Cataluña. Este diario ha comprobado que al menos en 2013, casi 40 años después de los abusos denunciados, aún permanecía en el colegio. Palomas ha decidido hablar tras leer el reportaje publicado en este diario sobre abusos en la congregación religiosa de La Salle: “Pensé que hacía falta una cara con un nombre conocido y una historia que contar”. Para él, una frase que suelen escuchar las víctimas, “¿por qué ahora?”, es una mala pregunta. La cuestión, afirma, es: “¿Por qué no hasta ahora?”. La denuncia pública de Palomas se suma a las 251 recogidas en el informe elaborado por EL PAÍS y enviado al Vaticano y a la Conferencia Episcopal Española (CEE) el pasado mes de diciembre.

La orden de La Salle, no obstante, destaca por negarse a investigar las denuncias de pederastia y abrir un proceso canónico, en contra de las propias reglas canónicas. Únicamente las traslada a la Fiscalía, pero en la mayoría de los casos se trata de hechos prescritos, simplemente se archivan. Acumula un total de 26 acusados y al menos 60 víctimas en 27 de los 115 colegios que la orden tiene en España, según la contabilidad de este periódico, la única existente en España ante la ausencia de datos oficiales o de la Iglesia. Ante el caso de Palomas, esta congregación asegura que si se dirige a ellos le escucharán y verificarán la información que les proporcione. En todo caso, añade un portavoz, “no podemos sino condenar de manera pública cualquier abuso a menores, trasladar la voluntad de apoyo a la persona afectada y asumir la responsabilidad que nos toque (…). A pesar de la distancia temporal con los hechos narrados, nuestro protocolo, también en este caso, se ha activado inmediatamente y por lo tanto procederemos a asumir todo lo que en este proceso se vislumbre”. “Respetando siempre la presunción de inocencia tal y como nos obliga la ley, solo nos queda expresar nuestra máxima repulsa y aflicción por lo ocurrido y pedir perdón por el sufrimiento padecido”, concluye.

“El hermano L., además de estar a cargo de la sección de deportes, era profesor de lengua en el Colegio de La Salle de Premià. Era muy querido y muy popular, el típico al que se le acercaban todos los niños”, describe Palomas, que llegó al colegio con seis años, cuando su familia se mudó de Barcelona a Vilassar de Mar, a 25 kilómetros de la capital catalana. Desde que entró, quiso irse: “Aquello era un infierno. Éramos 40 o 45 niños, solo niños, en clase, y estábamos todo el día con aquellos curas. Yo era un niño con altas capacidades y con lo que ahora se llama alta sensibilidad. Allí, me convertí en un chico muy solitario, muy triste, que se relacionaba mal con los demás”. En ese ambiente, según reconoce el escritor, estar con el hermano L. era “como estar en casa”. Así, el que empezó siendo su “protector” terminó abusando de él.

 “Yo era un niño que lo somatizaba todo. Cuando estaba angustiado en el colegio, que era casi siempre, se me infectaban las amígdalas y tenía unas fiebres brutales. Llamaban a mi familia y me llevaban a casa en coche. ¿Y quién me llevaba? El hermano L.”, recuerda Palomas, que en aquel momento tenía ocho años y cursaba 4º de EGB. Durante aquellos trayectos, asegura que el religioso abusaba de él de tres formas. “La primera consistía en que él con la mano izquierda conducía y con la derecha me manoseaba a mí, que estaba estirado en el asiento trasero, por dentro del calzoncillo. Luego, se masturbaba, metiéndose la mano por el bolsillo del pantalón. La segunda era conmigo sentado en el asiento del copiloto. Hacía lo mismo, siempre empezando con cosquillas. Y la tercera, la usaba cuando íbamos por el Camí del Mig, un camino que conectaba masías y campos. Recuerdo una de esas en concreto. Paró el coche y se sentó en el asiento trasero, junto a mí. Me incorporó y me hizo estirarme con mi cabeza encima de sus rodillas. Me bajó el pantalón y el calzoncillo, y estuvo toqueteando. Intentó masturbarme, pero a los ocho años no había nada que masturbar. Él sí se masturbaba. Esa vez, entiendo que eyaculó, y como que se enfadó. Me dijo algo que me repetiría varias veces: ‘¿Ves lo que me haces hacer?’. Yo, que no entendía nada, me preguntaba, primero, qué ha hecho él, y segundo, qué estoy haciendo yo”, relata.

OMVWV72JDRGALMW2XUAVVZKAKQAlejandro Palomas (entre 8 y 9 años) fotografiado en Premià, Barcelona, en la década de los setenta (1975-1976). Imagen cedida

Cuando terminó el curso, Palomas fue a las colonias de verano. Jugando al tenis, se le rompió el cristal de las gafas en la cara. “Me llevaron a la enfermería. ¿Y quién se encargaba de la enfermería? El hermano L.”, explica. El religioso decidió que debía quedarse ingresado, en observación. “A la hora de dormir, apareció él, que aparecería tres veces aquella noche. La primera, me ató las manos. Dijo que para que no me tocara el ojo y me hiciera daño. Salió y cerró la puerta con llave. La segunda, me examinó y me tomó la temperatura. Luego, empezó a sobarme y a restregarse contra mí por detrás. También intentó meterme un dedo en el ano, pero no lo consiguió, porque yo apretaba mucho y me movía. Y la tercera, intentó penetrarme él, aunque no creo que lo consiguiera del todo”, narra Palomas, que al día siguiente volvió a dormir con el resto de los niños. “Me había puesto un apósito. Cuando me lo quité lo vi manchado de sangre, pero no dije nada porque no quería que nadie lo supiera”, cuenta. Sin embargo, convenció a sus padres de que lo dejaran volver a casa antes de tiempo, donde pasó varios días poniéndose papel higiénico enrollado en los calzoncillos para no manchar. “Al cabo de unos días dejé de sangrar y aquello dejó de doler”, recuerda.

Llegó el otoño y, en 5º de EGB, con el hermano L. como tutor y profesor de lengua, “empezó otro capítulo”, según describe Palomas: “Él, que estaba encantado conmigo y era un gran defensor de mi futura carrera como escritor, se ofreció a darme clases de refuerzo. En los recreos de después de comer, uno o dos días a la semana, subíamos a su habitación y me ayudaba con las redacciones. La clase duraba solo tres minutos, porque luego me manoseaba, me metía el dedo por el calzoncillo, me pedía que me sentara encima de él y se restregaba contra mí. Algunos días, hacía lo mismo por la tarde, después de clases”. Hasta que Palomas decidió que no volvía: “Huí, corrí. Salí del colegio y corrí, corrí, corrí. Cogí el tren y me fui a mi casa”.

Cuando llegó, se encontró a su madre planchando, y le preguntó cómo estaba. “La miré y lo lloré todo. No podía parar de llorar. Me miraba flipando, hasta que me preguntó qué me pasaba. ‘El hermano L. me hace cosas que me hacen daño’, le expliqué”. Según el escritor, su madre no sabía qué hacer, ni qué decir. Cuando llegó su padre y se lo contaron, este fue a hablar con un hermano de La Salle, cuya respuesta fue, en palabras de Palomas: “No te preocupes, que esto, como cuestión interna que es, lo solucionamos nosotros. Déjalo en nuestras manos, que no va a volver a ocurrir. Sobre todo, os pedimos discreción”. Lo recuerda, aclara, porque en aquel momento no sabía lo que significaba la palabra “discreción”. “Nunca hicieron nada, y él siguió siendo mi tutor y dando clases hasta siempre”, concluye. El último intento de abuso por parte del religioso, prosigue, ocurrió antes de Semana Santa: “Me lo encontré solo en los vestuarios y volvió a intentar lo de las cosquillas. Por suerte, en ese momento llegaron los de 8º. Fue la última vez. Después, no volvió a pasarme nada”.

Además de a sus padres, Palomas no habló de los abusos sufridos con nadie hasta mucho tiempo después. “A mi psicóloga se lo había contado, pero a mis parejas, no”, explica. “¿Por qué lo cuento ahora? Para intentar cambiar algo. No quiero nada para mí. Lo que quiero es una reparación para todos aquellos niños que han sufrido o que sufren”, argumenta. “Los abusos sexuales a menores por parte de miembros del clero son memoria histórica de este país que, como las fosas comunes, hay que desenterrar. Pero es difícil. Lo que pasa con este tipo de investigaciones es que van apareciendo como pequeños fuegos que se acaban desvaneciendo porque no hay una cadena de fuegos. Nunca se concretan en algo grande, y esto a la Iglesia le viene muy bien”.

Palomas conoce de primera mano las consecuencias en las que pueden derivar los abusos sexuales: “Perdí la confianza en el otro cuando era demasiado pequeño. No confío nunca jamás en nadie al 100%, ni siquiera en la persona con la que duermo o mantengo relaciones sexuales. Porque no entiendo que alguien quiera estar conmigo”. A las demás víctimas, Palomas les diría, después de envolverlas en un largo abrazo: “No eres culpable”. Él sintió culpa durante mucho tiempo. “Soy un tío mermado, amputado, pero ya he aprendido a vivir así. A los ocho años me convertí en un superviviente y, sinceramente, me maravilla haber llegado a ser lo que soy”, concluye.

Si conoce algún caso de abusos sexuales que no haya visto la luz, escríbanos con su denuncia a abusos@elpais.es

Fuente El País

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Detenido un sacerdote ortodoxo griego, casado y con tres hijos, acusado de violar reiteradamente a una menor

Jueves, 27 de enero de 2022

EEC99D35-82C4-49D6-BFEE-6D61393EDE53Los presuntos hechos ocurrieron cuando la víctima tenía 14 años

Las autoridades griegas han detenido en Atenas a un sacerdote ortodoxo de 37 años, casado y con tres hijos, acusado de violar reiteradamente a una menor a quien daba clases de catequesis

Su familia presentó una denuncia el pasado noviembre, después de que la chica confesara a uno de sus familiares cercanos lo que ocurría con el sacerdote, que era su profesor de catequesis 

El clérigo ha sido suspendido por orden del primado de la Iglesia Ortodoxa, mientras que la iglesia anunció este viernes que iniciará investigaciones paralelas para juzgarlo ante un tribunal eclesiástico

Las autoridades griegas han abierto una investigación para averiguar si hay más niños que hayan podido ser víctima de abusos sexuales por el mismo sacerdote

Las autoridades griegas han detenido en Atenas a un sacerdote ortodoxo de 37 años, casado y con tres hijos, acusado de violar reiteradamente a una menor a quien daba clases de catequesis, informó este viernes la Policía en un comunicado.

La fiscalía ha levantado entretanto acusación por los delitos de violación, abuso continuado, seducción de menor y posesión de material pornográfico infantil, en relación a unas fotografías que él supuestamente solicitó a la víctima.

Los presuntos hechos ocurrieron entre 2019 y mayo de 2020, cuando la menor de 17 años, que entonces todavía tenía 14 años, acudía a una escuela religiosa en el barrio ateniense de Kato Patisia.

Su familia presentó una denuncia el pasado noviembre, después de que la chica confesara a uno de sus familiares cercanos lo que ocurría con el sacerdote, que era su profesor de catequesis. Según el testimonio de la víctima, recogido por medios locales, el sacerdote llegó a violarla en más de una ocasión dentro del recinto de la escuela.

Tras conocerse el caso, el clérigo fue suspendido por orden del primado de la Iglesia Ortodoxa, mientras que la iglesia anunció este viernes que iniciará investigaciones paralelas para juzgarlo ante un tribunal eclesiástico.

El sacerdote, de 37 años, está casado, es padre de tres hijos y antes de venir a Atenas trabajó durante unos 7 años en la localidad de Arta, en el oeste del país. Las autoridades griegas han abierto una investigación para averiguar si hay más niños que hayan podido ser víctima de abusos sexuales por el mismo sacerdote.

Según dos encuestas realizadas a principios de 2021, más de la mitad de las mujeres griegas aseguran haber sufrido abusos o acoso sexual alguna vez. En la mayoría de casos, en su lugar de trabajo o en la calle.

Esta última semana, el caso de la violación a una chica de 24 años en Salónica ocupó las portadas de todos los medios griegos, en un país en el que los casos de abusos sexuales a mujeres comienzan tan solo ahora a salir a la luz.

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Pederastia (y encubrimiento) en la Iglesia católica: Wojtyla, Ratzinger… ¿quién está libre de pecado?

Miércoles, 26 de enero de 2022

abusos-Iglesia_2098300203_9807727_660x371¿Podría condenar un Papa a otro por su inacción ante los abusos?

Las acusaciones contra el Papa emérito destapan las dinámicas de ocultamiento de los abusos sexuales desde tiempos de Juan Pablo II y su política de protección de depredadores como Maciel, McCarrick o Figari, o encubridores como el cardenal de Boston, Bernard Law, o el mismísimo Benedicto XVI

Francisco está decidido a acabar con el flagelo de la pederastia, pero la dinámica del encubrimiento parece mucho más difícil de erradicar en una institución acostumbrada a lavar los trapos sucios en casa, y a acusar a las víctimas, y a los medios que destapan el horror de los abusos, de “falta de prudencia”

El mayor problema de la Iglesia en este tema es… que no se libra nadie. Nadie”. Con la voz temblorosa, un funcionario vaticano admite a RD que el informe elaborado por un equipo independiente de abogados y que ha destapado la implicación del Papa emérito, Benedicto XVI, en el encubrimiento de al menos cuatro casos de abusos sexuales a menores, no ha sido recibido con sorpresa en los muros de la Santa Sede.

Y es que el “largo camino hacia el abismo”, como ha definido la Iglesia alemana los resultados del informe –uno más, frente a la enésima negativa del episcopado español– que destapa medio millar de casos de abusos en las últimas décadas en la diócesis que dirigió Joseph Ratzinger antes de ser nombrado prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, es “una nueva muestra de que prácticamente todos los obispos que tuvieron responsabilidades pastorales hasta hace una década, de uno u otro modo, no hicieron lo suficiente para amparar a las víctimas, y sí para proteger al sacerdote o religioso implicado.

El ‘apóstol de la juventud’ que resultó un depredador

juan-pablo-ii-bendiciendo-a-marcial-maciel Juan Pablo II bendiciendo al siniestro depredador sexual Marcial Maciel

¿Nadie está libre de pecado? Muy pocos, sostienen fuentes vaticanas, que subrayan que el problema no viene tanto de la pederastia en sí, cuanto de la dinámica de encubrimiento que se suscitó en la institución durante décadas, y que tuvo en Juan Pablo II a su máximo exponente. Un Wojtyla que, durante años, no hizo caso a las denuncias de abusos contra algunos de los líderes de la restauración conservadora tras la apertura del Concilio Vaticano II y que amparó a pederastas tan famosos como el fundador de la Legión de Cristo, Marcial Maciel, al que llegó a llamar “apóstol de la juventud”.

Y es que, pese a que las acusaciones en su contra llegaron a Roma ya en 1988 (anteriormente, en 1954, siendo Papa Pío XII, ya habían aparecido denuncias, que finalmente cayeron en el olvido), Juan Pablo II no quiso abrir expediente alguno contra Maciel. Hoy, ambos han fallecido: el fundador de la Legión, como el mayor depredador de menores de la historia reciente de la Iglesia; el Papa polaco, como santo universal.

El caso de Maciel no fue el único. El líder del Sodalicio, Luis Figari, también campó a sus anchas durante años, como lo hizo Theodore McCarrick, uno de los cardenales más poderosos de Estados Unidos y al que Francisco arrebató la púrpura y hoy está siendo juzgado por tribunales norteamericanos.

Los Legionarios de Cristo tardaron más de tres décadas en reconocer los abusos de su fundador, protegido como en el caso de McCarrick por Juan Pablo II y su fiel secretario Estanislao Dzwisz, que hace pocos meses fue absuelto en una investigación sobre abusos en Polonia que amenazaba con implicar al propio Papa polaco.

La contrapartida, en ambos casos, era evidente: una fuerte financiación proveniente de México y Estados Unidos, y nuevas vocaciones sacerdotales para el proyecto de involución en la Iglesia católica. Roma cumplió, ninguno pisó la cárcel.

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El cardenal Law, refugiado en el Vaticano

Otros casos, como el de Fernando Karadima, uno de los formadores de buena parte del episcopado chileno, y abusador impune durante años, terminaron por juzgarse. La mayoría no corrieron con tanta suerte. Cuando en 2002 estalló el escándalo por la investigación del Boston Globe, que reveló miles de casos de pederastia y que llevó a la bancarrota a media iglesia católica de Estados Unidos, el cardenal de Boston, Bernard Law, dimitió de su cargo pero, en lugar de afrontar sus responsabilidades, viajó a Roma… y nunca regresó. La Santa Sede, primero con Juan Pablo II y después con Benedicto XVI, denegó las peticiones de extradición de la justicia norteamericana, y acabó muriendo entre los muros vaticanos.

De hecho, Law vivió a sus anchas hasta que el 14 de marzo de 2013, al día siguiente de ser elegido Papa, Francisco se lo encontró en la basílica de Santa María la Mayor, adonde había acudido a rendir pleitesía a la patrona de Roma. El cardenal tenía allí su residencia desde que Juan Pablo II lo nombrara, en 2004, arcipreste de uno de los templos más importantes (y más ricos) de la Ciudad Eterna. Al ver al cardenal Law, a Bergoglio se le desencajó la cara y se alejó inmediatamente de él.No quiero que siga frecuentando esta Basílica”, le espetó el argentino.

Fuentes vaticanas defienden que Francisco está decidido a acabar con el flagelo de la pederastia, pero la dinámica del encubrimiento parece mucho más difícil de erradicar en una institución acostumbrada a lavar los trapos sucios en casa, y a acusar a las víctimas, y a los medios que destapan el horror de los abusos, de “falta de prudencia”. No es una cosa del pasado, sino una afirmación del cardenal de Valencia, Antonio Cañizares, el viernes pasado, a cuenta del informe entregado por El País al Papa y al cardenal Omella.

¿Un Papa condenaría a otro Papa?

Pederastia2Con todo, nunca hasta la fecha una acusación, con pruebas, había llegado tan lejos. Ni más ni menos que contra Joseph Ratzinger, quien fuera Papa de 2005 hasta su renuncia, en 2013. Un Benedicto XVI que sí comenzó a investigar los abusos de Maciel, que abrió la puerta a los cambios en la legislación que Francisco está intentando culminar, pero que no supo, o no quiso, actuar con la dureza con la que ahora (por convicción o por la fuerza de los hechos) está haciéndolo el pontífice argentino.

La razón, tal vez, pudiera estar en lo ocurrido entre 1977 y 1982, cuando Ratzinger ejerció como arzobispo de Múnich. Según la investigación independiente, el hoy emérito sabía de la existencia de casos de abusos sexuales a jóvenes y menores cometidos por miembros de la Iglesia católica alemana cuando sucedían y tuvo, en al menos cuatro de ellos, una conducta reprochable. Entre ellos, el caso del sacerdote Peter H., quien en 1980 fue trasladado del obispado de Essen al de Múnich tras haber sido acusado de pedófilo y que en su nuevo destino siguió cometiendo abusos.

Aunque el secretario de Ratzinger ha negado las acusaciones, y el Papa emérito ha entregado una respuesta de 82 folios a los investigadores, éstos no dan credibilidad a la versión de Benedicto XVI. El Vaticano, que ha mostrado su “vergüenza” ante los datos presentados, se ha comprometido a dar una respuesta una vez lea el documento. Pero la siguiente pregunta se antoja imposible de responder: ¿qué hará Francisco si se demuestra, como parece, que su antecesor encubrió a curas pederastas?

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¿Se atreverá Bergoglio a condenar al Papa emérito? Una decisión así, apuntan en la Curia vaticana, sería muy difícil de tomar, pues pondría en cuestión la infalibilidad papal. “Y, sobre todo, porque parte de la Iglesia no entendería que un Papa condenara a otro”, nos cuentan. Y añaden: Si de verdad nadie se libra… ¿alguien podría sacar algún dossier similar sobre Bergoglio?”. La pregunta, otra vez, se queda sin respuesta

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Ratzinger, una pieza más del sistema: ¿Debería reconocer su culpa y cerrarse las puertas de la historia y de los altares?

Martes, 25 de enero de 2022

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Del blog de José Manuel Vidal Rumores de Ángeles:

“¿Será capaz de llegar a ese extremo de entrega y de generosidad con la institución a la que tanto ama?”

 “Joseph Ratzinger fue una pieza, una pieza más en el sistema eclesiástico generalizado de inacción y encubrimiento implícito y explícito de los clérigos abusadores”

“¿Y qué hizo el joven arzobispo? Lo que tenía que hacer, lo que hacían todos sus colegas, lo que mandaban las leyes no escritas, la costumbre y la prudencia: desdeñar a las víctimas, mirar para otro lado, tapar a los pederastas (tras alguna llamada al orden) y cambiarlos de lugar”

Me alegro de tener un hermano en el episcopado que, a los ojos de la historia y de todos los otros obispos del mundo, ha preferido la prisión antes que denunciar a su hijo sacerdote”. Porque “un padre nunca denuncia a sus propios hijos”, concluía Castrillón, jefe de todos los curas del mundo

“Los cardenales lo eligieron, tras afirmar en la misa solemne previa al cónclave que los dos grandes peligros de la Iglesia eran el relativismo y la “suciedad” de la propia institución, que conocía mejor que nadie”

“Si asumiese su culpa, podría convertirse en un ejemplo vivo y práctico para todos los demás obispos encubridores del mundo. Si no lo hace, estaría dando munición a los que siguen resistiéndose a la tolerancia cero y al resarcimiento pleno de las víctimas, que preconiza el Papa Francisco”

Joseph Ratzinger fue una pieza, una pieza más en el sistema eclesiástico generalizado de inacción y encubrimiento implícito y explícito de los clérigos abusadores. Desde su más tierna infancia de seminarista y, después, en su juventud de cura, el prometedor teólogo alemán formó siempre parte del amplio funcionariado eclesiástico, que se rige por unas normas estrictas y que sólo permite discrepantes moderados. A los radicales, los escupe fuera y los estigmatiza, llamándoles herejes.

El joven Ratzinger se alineó, durante el Concilio, con el ala más liberal de la Iglesia, llamado como perito y asesor del progresista cardenal Frings, arzobispo de Colonia. En esa época estaba a partir un piñón con su amigo el también teólogo Hans Küng. Pero, mientras éste se mantuvo toda su vida fiel a los grandes principios conciliares, Ratzinger pronto comenzó a cambiar de dirección y, por una mezcla de miedo al futuro de la iglesia ante los tumultos del mayo del 68 y de convicción personal, cambió la chaqueta y se alineó con el sector más conservador.

El premio le llegó de inmediato. Pablo VI, el Papa del Concilio, estaba asustado del devenir eclesiástico y llegó a decir que “el humo de Satanás” había entrado en la Iglesia. Por eso, a la hora de buscar un arzobispo para Munich pensó inmediatamente en Ratzinger y le nombró primero arzobispo, el 24 de marzo de 1977, y sólo unos meses después, el 27 de junio, le concedió el máximo galardón eclesiástico de la púrpura cardenalicia. El otrora teólogo rebelde entraba en las filas prietas del sistema en cuerpo y alma.

En Munich, donde sólo estuvo cuatro años y 8 meses, tuvo que pasar de las musas teológicas al teatro pastoral directo. Y allí se encontró entre otros problemas, con el fenómeno de los curas abusadores. ¿Y qué hizo el joven arzobispo? Lo que tenía que hacer, lo que hacían todos sus colegas, lo que mandaban las leyes no escritas, la costumbre y la prudencia: desdeñar a las víctimas, mirar para otro lado, tapar a los pederastas (tras alguna llamada al orden) y cambiarlos de lugar. Porque la máxima vigente era que “los trapos sucios se levan en casa” y que “hay que evitar por todos los medios el escándalo de los inocentes” (no de las víctimas, sino de que la gente se entere) y proteger la buena fama de la institución por encima de todo y de todos.

La Iglesia siempre tuvo muy claro que tenía que transigir con los pecados sexuales de su clero, disculparlos y disimularlos, siempre que se mantuviesen en secreto y, por lo tanto, no provocasen escándalo público. A las víctimas se las culpabilizaba o, en caso de que amenazasen con hacer mucho ruido, se les tapaba la boca con dinero.

¿Y los curas victimarios? Se les reprendía, lógicamente, se les hacía prometer que iban a cambiar de vida y, a lo sumo, se les trasladaba de parroquia y, en casos muy sonados, se les mandaba a misiones (especialmente a Latinoamérica). Más o menos lo mismo que se solía hacer con los que mantenían relaciones sexuales consentidas pero siempre ocultas con mujeres o con hombres.

El funcionamiento del sistema lo explica perfectamente este caso. “Le felicito por no haber denunciado a un sacerdote [pederasta] a las autoridades civiles. Ha actuado usted bien”. Eso escribía en 2001 el cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos, entonces prefecto de la Congregación del Clero, en una carta dirigida al obispo de la diócesis francesa de Bayeux-Lysieux, monseñor Pican, en la que le felicitaba por haberse negado a entregar a los tribunales civiles a un cura acusado de abusos sexuales a menores y haber sido condenado por ello a tres meses de cárcel.

“Me alegro de tener un hermano en el episcopado que, a los ojos de la historia y de todos los otros obispos del mundo, ha preferido la prisión antes que denunciar a su hijo sacerdote”. Porque un padre nunca denuncia a sus propios hijos”, concluía Castrillón, jefe de todos los curas del mundo.

En su época de arzobispo de Munich, Ratzinger comulga a fondo con esta misma mentalidad. Como lo hicieron todos sus predecesores y sus sucesores. De hecho, la información del Informe sobre los Abusos de Múnich se centra principalmente en los obispos diocesanos que aún viven: el Papa emérito Benedicto XVI, el cardenal Friedrich Wetter y el actual arzobispo, el cardenal Reinhard Marx. Pero el estudio se remonta a 1945 y, por lo tanto, abarca también los mandatos de los cardenales Michael von Faulhaber, Joseph Wendel y Julius Döpfner.

Pues bien, todos ellos, tanto los vivos como los difuntos, tanto los más progresistas como los más conservadores, respetaron y cumplieron a rajatabla el sistema establecido: insensibilidad total hacia las víctimas y generosidad y gracia con los victimarios.

Las cosas comienzan a cambiar para Ratzinger, cuando, el 25 de noviembre de 1981, Juan Pablo II le nombra prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, es decir su mano derecha teológica, el hombre que le iba a permitir encontrar bases teológicas y doctrinales sólidas para imponer a la Iglesia mundial el llamado “modelo polaco”: cierre ideológico, involución doctrinal, congelación de los principios fundantes del Concilio Vaticano II, ostracismo para los prelados más abiertos, condena de los teólogos progresistas y conversión de la Iglesia en un poder fáctico, capaz de hacer frente al comunismo e incluso de derrumbar el Muro de Berlín.

Aunque dedicado a justificar el modelo wojtyliano, el cardenal Ratzinger comenzó a palidecer al abordar, en su nuevo puesto, sobre todo el dossier de los delicta graviora, que son, entre otros, los que cometen los clérigos, cuando abusan de menores, y que están reservados a la Congregación para la Doctrina de la Fe. Es tal la podredumbre con la que se encuentra que ya manda poner al día estos delitos y recrudecer las penas.

Era la época en que llegaban a Roma denuncias contra un gran depredador: Marcial Maciel, el fundador de los Legionarios de Cristo, protegido por Juan Pablo II, que llegó a llamarlo “apóstol de la juventud”. ¿Llegaba esa información incriminadora a Juan Pablo II o se quedaba en los despachos de los secretarios: el secretario personal Dziwisz y el Secretario de Estado, cardenal Sodano? ¿Lo sabía el entonces prefecto de Doctrina de la Fe, cardenal Ratzinger, pero no podía hacer nada?

De hecho, una vez que Ratzinger se convierte en Benedicto XVI y sucede al Papa Wojtyla, está ya convencido de que el sistema generalizado de encubrimiento es no sólo un pecado, sino un enorme perjuicio para la institución. Y, por eso, pronto se convierte en elbarrendero de Dios.

De hecho, el Papa alemán se presenta con este programa. Los cardenales lo eligieron, tras afirmar en la misa solemne previa al cónclave que los dos grandes peligros de la Iglesia eran el relativismo y la “suciedad” de la propia institución, que conocía mejor que nadie. Por sus manos de guardían de la ortodoxia pasaron durante décadas los casos más sangrantes y dolorosos del peor pecado que pueden cometer los eclesiásticos: el escándalo de los inocentes. Para ellos, el propio Cristo dice que “más les valiera atarse una piedra al cuello y arrojarse al fondo del mar” (Mt. 18,6).

El ‘policía‘ del Papa Wojtyla convertido en dueño de las llaves de Pedro se encontró con una barca en peor estado de lo que él mismo creía. La pederastia era un misil en plena línea de flotación de la credibilidad de la institución, que vive precisamente de eso: de generar confianza en la gente, que le entrega a sus hijos desde la más tierna infancia. Una confianza hecha añicos por curas sin escrúpulos, personificados en el icono de Marcial Maciel, el fundador de los Legionarios de Cristo, uno de los nuevos grupos restauracionistas mimados por Roma, porque le aportaban vocaciones y dinero fácil.

Benedicto apartó a Maciel de la dirección de los Legionarios, lo suspendió a divinis y le impuso una vida de retiro y penitencia, pero no lo procesó ni lo llevó ante los tribunales canónicos, como exigían las normas de la Iglesia. y puso a la congregación bajo supervisión vaticana, camino de la refundación.

La limpieza no era nada fácil y, en la Curia, le pusieron todo tipo de trabas y zancadillas. El sistema de encubrimiento y de complicidad con los abusadores estaba incrustado en el alma de la institución. Benedicto tuvo que echar a obispos y mandar inspectores a varias iglesias nacionales. Pero la tarea era tan ingente que, al final, Ratzinger se vio sin fuerzas para culminar la tarea y efectuó su gesto más revolucionario: la renuncia al pontificado.

Pero, como nadie puede enterrar su pasado en vida, la memoria de los años de Munich, en los que, como todos los demás, comulgaba con el sistema del encubrimiento, le persigue. Ante las acusaciones de encubrimiento (bien documentadas) sólo le cabe reconocer sus errores, pedir perdón y resarcir a las víctimas de todas las maneras todavía posibles. ¿Lo hará o se encastillará en la negación numantina de responsabilidades? Si asumiese su culpa, podría convertirse en un ejemplo vivo y práctico para todos los demás obispos encubridores del mundo. Si no lo hace, estaría dando munición a los que siguen resistiéndose a la tolerancia cero y al resarcimiento pleno de las víctimas, que preconiza el Papa Francisco.

Eso, sí, al confesar y pedir perdón por sus actitudes, el Papa emérito mancharía su figura en la Historia y se cerraría el paso a la gloria de la santidad (como casi todos los últimos Papas). Un sacrificio máximo por el bien de la Iglesia. ¿Será capaz de llegar a ese extremo de entrega y de generosidad con la institución a la que tanto ama? Si fue capaz de renunciar, también podría asumir este último gran servicio a la Iglesia.

Lo haga o no, la repercusión del caso en el próximo cónclave es evidente: Los cardenales sólo podrán elegir como próximo Papa al que esté limpio de polvo y paja en este ámbito. Con lo cual el espectro de los eventuales candidatos se circunscribe a los cardenales curiales (sin responsabilidad directa en la pastoral) o en los purpurados elegidos en los últimos años, en los que el sistema ya está virando hacia la tolerancia cero. El próximo Papa tendrá que ser un hombre de manos limpias. Sólo así la Iglesia recuperará su credibilidad tan dañada. Pero, para eso, Benedicto XVI tiene que sacrificarse.

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Ratzinger se retracta y admite que sí estuvo en la reunión para admitir a un cura pederasta en Múnich

El Papa emérito, acusado de encubrimiento en cuatro casos de abusos.

No obstante, el Papa emérito aseguró que en aquella sesión no se habló de que el sacerdote en cuestión desempeñara labores pastorales, sino solamente de “hacer posible que contara con alojamiento en Múnich durante su tratamiento terapéutico”

Todo se debe, según Ratzinger, a “un error sin mala intención“, y asegura su “vergüenza y dolor” tras haber leído el informe

Cuatro días después de que se publicara el informe sobre los abusos en la diócesis de Múnich, que lo involucra en al menos cuatro casos de encubrimiento, el papa emérito Benedicto XVI se ha retractado de declaraciones centrales para el informe sobre el encubrimiento de abusos sexuales en la Iglesia católica en Alemania que fue presentado la semana pasada.

Ahora, Joseph Ratzinger reconoce que sí estuvo presente en una reunión del obispado de Múnich y Freising en enero de 1980 en la que se trató el traslado de un sacerdote acusado de abusos a menores, según informó hoy la Agencia Católica de Noticias (KNA).

No obstante, Ratzinger, a la sazón arzobispo de Múnich, aseguró que en aquella sesión no se habló de que el sacerdote en cuestión desempeñara labores pastorales, sino solamente de “hacer posible que contara con alojamiento en Múnich durante su tratamiento terapéutico”.

El sacerdote, identificado por los medios alemanes como Peter H., volvió a cometer abusos en la archidiócesis de Múnich, lo que llevó a que fuera trasladado de nuevo.

Faltó a la verdad: lo dicen las actas

Según un demoledor informe elaborado por un despacho de abogados a petición de la Iglesia católica en Alemania y que vio la luz la semana pasada, esmuy probable” que Ratzinger estuviera al corriente de ese caso y de otros tres similares y no actuase al respecto.

Además, según el informe, Ratzinger faltó a la verdad al afirmar en su posicionamiento que no estaba presente en la reunión de enero de 1980, ya que según las actas intervino en ella y no figuraba como ausente.

De acuerdo con las declaraciones del papa emérito citadas por KNA, ello se debe a un error sin mala intención” que ocurrió durante el proceso de redacción de su posicionamiento frente a las alegaciones, un texto de 82 páginas.

El secretario privado de Ratzinger, Georg Gänswein, agregó que más adelante el papa emérito presentará una reacción más elaborada ante el informe, pero que por el momento la lectura del documento le llena de “vergüenza y dolor “.

“Que asuma su responsabilidad”

En los últimos días se han sucedido las críticas al comportamiento del papa emérito, que el pasado viernes fue tildado de “desastroso” por el presidente de la Conferencia Episcopal alemana, Georg Bätzing.

El obispo de Aquisgrán, Helmut Dieser, reclamó en su sermón de este domingo que Ratzinger asuma la responsabilidad que le corresponde. No puede ser que los responsables se escabullan con referencias a que no sabían nada o a que entonces había otra situación u otros procedimientos,” afirmó. “Porque ése es el motivo por el que entonces no se detuvo a los perpetradores y se siguió abusando de niños,” agregó, según declaraciones citadas por la cadena pública ARD.

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El presidente de los obispos alemanes critica a Ratzinger: “Los encubrimientos ya han durado bastante”

Lunes, 24 de enero de 2022

Bätzing,_Dr._Georg_2009-08-30No creo que pretendan dañar ni un poquito más de lo que él ha dañado a la Iglesia y a los cristianos LGTBI. El todopoderoso Ratzinger que conocía hasta el último movimiento de los teólogos de la Liberación para suspenderlos y condenarlos, no veía lo que pasaba a su lado… A otro perro con ese hueso.

El ultraconservador Müller defiende al emérito y asegura que “hay quienes quieren dañar” a Benedicto XVI

Bätzing habló de “comportamientos desastrosos” y mencionó explícitamente a Benedicto XVI. El obispo de Limburg llama a una auténtica purificación para generar una nueva confianza en la Iglesia, e invita a la esperanza. “No os desaniméis”

Hans Zollner: “El informe alemán empaña el legado de Benedicto XVI en relación con el tratamiento de los casos de abuso (mientras estaba en Alemania, pero) no es un juicio sobre la totalidad de su legado”

“Los encubrimientos y las ocultaciones ya han durado bastante (…). Es la hora de la verdad“. El obispo de Limburg y presidente de la Conferencia Episcopal alemana, Georg Bätzing, ha mostrado su repulsa por los resultados del informe independiente sobre los abusos en la diócesis de Múnich, que destaca la inacción de la cúpula episcopal, entre la que se incluye al hoy Papa emérito, Benedicto XVI, y al cardenal Marx.

Durante su homilía de este viernes por la noche, Bätzing admitió ante los fieles que “esta situación pesa enormemente sobre todos nosotros”. Incluso, en su entorno: “Muchos me dicen que tengo que justificar que sigo perteneciendo a esta institución (…). A veces, yo mismo me avergüenzo de que hayamos tenido un pasado así”.

Bätzing habló de comportamientos desastrosos” y mencionó explícitamente a Benedicto XVI, insistiendo en que “los encubrimientos, las ocultaciones, ya han durado bastante”. “Ahora es el momento de la verdad”, concluyó el presidente de los obispos alemanes, quien se mostró convencido de que una auténtica purificación generaría una nueva confianza en la Iglesia. No os desaniméis”, concluyó el prelado.

“No hizo nada malo deliberadamente”

Sin embargo, uno de los purpurados alemanes más críticos con Francisco, el cardenal Gerhard Müller, denunció que tras las denuncias contra Ratzinger hay personas y grupos en Alemania, y otros lugares, que quieren dañar” al Papa emérito.

“Es obvio que si hubo errores, él no los conocía”, señaló Müller a Il Corriere, subrayando que Ratzinger “no hizo nada malo deliberadamente”.

Por su parte, Hans Zollner, uno de los responsables de la comisión antipederastia del Vaticano, admitió que el informe alemán “empaña el legado de Benedicto XVI en relación con el tratamiento de los casos de abuso (mientras estaba en Alemania, pero) no es un juicio sobre la totalidad de su legado como teólogo, como jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe y como Papa”.

Finalmente, Thomas Schüller, profesor de derecho eclesiástico en la Universidad de Münster, dijo a Der Spiegel que el informe había causado un daño duradero a la reputación de Ratzinger. “Este es su Waterloo personal”.

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La Fiscalía de Múnich investiga 42 casos de encubrimiento y abusos en la Iglesia alemana.

El primer ministro de Baviera tilda el informe de “largo camino hacia el abismo”

Las diligencias se refieren a representantes eclesiásticos a los que el informe, que abarca el periodo de 1945 a 2019, atribuye conductas reprochables y que todavía continúan con vida

El documento, encargado por el cardenal arzobispo de Múnich y Freising, Reinhard Marx, acusa a los responsables de esa archidiócesis de no haber hecho lo suficiente por esclarecer los abusos cometidos contra casi 500 víctimas por parte de 235 perpetradores.

La fiscalía de la ciudad alemana de Múnich investiga 42 casos relacionados con el informe sobre el presunto encubrimiento de abusos sexuales en la Iglesia católica que fue presentado este jueves.

Según confirmó a Efe la portavoz de la fiscalía, Anne Leiding, las diligencias se refieren a representantes eclesiásticos a los que el informe, que abarca el periodo de 1945 a 2019, atribuye conductas reprochables y que todavía continúan con vida.

Qué reglas del derecho penal fueron violadas todavía es objeto de examen,” agregó Leiding, quien explicó que el despacho de abogados que elaboró el informe puso a disposición de la fiscalía las informaciones que dieron pie a las diligencias en agosto del año pasado.

El documento, encargado por el cardenal arzobispo de Múnich y Freising, Reinhard Marx, acusa a los responsables de esa archidiócesis de no haber hecho lo suficiente por esclarecer los abusos cometidos contra casi 500 víctimas por parte de 235 perpetradores.

Inacción de Benedicto XVI

juan-pablo-ii-y-ratzinger2Uno de los hallazgos que han tenido el mayor eco mediático es la inacción del papa emérito Benedicto XVI ante al menos cuatro casos en su etapa al frente de la archidiócesis en los años 80 y su falta de cooperación con los investigadores, que concluyen que es falso que no estuviera al corriente de los hechos.

El cardenal Marx se declaró “conmocionado y avergonzado” al conocer el contenido del informe, aunque la Iglesia católica en Alemania no se posicionará oficialmente hasta después de haber analizado de forma minuciosa las conclusiones, la semana que viene.

Markus Söder, el primer ministro de Baviera – el “Land” de mayoría católica al que pertenece la archidiócesis en que ocurrieron los abusos-, calificó el informe delargo camino hacia el abismo, en declaraciones citadas por la cadena regional “Bayerischer Rundfkunk”.

Además, afirmó que la Iglesia católica debe modificar sus estructuras y comprometerse claramente con una política de “tolerancia cero” para con los agresores.

Por su parte, en una rueda de prensa hoy en Berlín, la viceportavoz del Gobierno federal Christiane Hoffmann tildó al informe de paso al que deben seguir otros pasos y pidió a la Iglesia que realizara “una revisión transparente y completa”.

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Benedicto XVI, en el punto de mira: ‘Informe Múnich’: Ratzinger no actuó al menos en cuatro casos de abusos siendo arzobispo de Múnich

Viernes, 21 de enero de 2022

Pederastia2El Papa emérito rebate “contundentemente” los resultados de la investigación

El informe documenta cientos de casos cometidos durante décadas, hasta prácticamente el presente, y responsabiliza a las sucesivas jerarquías eclesiásticas de no haber actuado en consecuencia, cuando menos, o incluso haberlos encubierto

En dos de los casos atribuidos al periodo en que Ratzinger estuvo al frente de esa archidiócesis, los abusos fueron presuntamente cometidos por dos clérigos que prestaban asistencia espiritual y contra los cuales no se actuó en absoluto

Los responsables del informe consideran “poco creíble” la reacción del ahora papa emérito rechazando esas inculpaciones y sostienen, en cambio, que por parte de Ratzinger no hubo “ningún interés reconocible” en actuar frente a ellos

El informe habla de 235 abusadores, 497 víctimas el 60% de ellas menores, y más de la mitad varones. La mayoría de los delitos se cometieron en las décadas de 1960 y 1970

La diócesis de Lyon retira los cuadros del ‘Picasso de las iglesias’, un sacerdote acusado de abusos sexuales

El informe sobre los presuntos abusos sexuales en la archidiócesis alemana de Múnich atribuye al entonces arzobispo y actual papa emérito Benedicto XVI no haber actuado al menos en cuatro casos conocidos ocurridos siendo arzobispo de la diócesis alemana.

El documento, encargado por la archidiócesis a un equipo de abogados y que fue presentado hoy, destaca, asimismo, que Joseph Ratzinger ha rebatido “contundentemente” estas acusaciones.

El documento contempla casos de abusos sexuales ocurridos en el seno de la Iglesia católica en esa archidiócesis desde la postguerra y hasta prácticamente la actualidad.

Arzobispo entre 1977 y 1982

Ratzinger fue arzobispo de Múnich entre 1977 y 1982, antes de convertirse en prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (antiguo Santo Oficio) en el Vaticano.


El informe documenta cientos de casos cometidos durante décadas, hasta prácticamente el presente, y responsabiliza a las sucesivas jerarquías eclesiásticas de no haber actuado en consecuencia, cuando menos, o incluso haberlos encubierto.

Los abogados que presentaron el informe denominaron en repetidas ocasiones como un balance del horror” el análisis de los casos de abusos que abordaron en su estudio.

Ratzinger, “poco creíble”

En dos de los casos atribuidos al periodo en que Ratzinger estuvo al frente de esa archidiócesis, los abusos fueron presuntamente cometidos por dos clérigos que prestaban asistencia espiritual y contra los cuales no se actuó en absoluto.

Los responsables del informe consideran “poco creíble” la reacción del ahora papa emérito rechazando esas inculpaciones y sostienen, en cambio, que por parte de Ratzinger no hubo “ningún interés reconocible” en actuar frente a ellos.

Asimismo, se muestran convencidos los investigadores de que Ratzinger tuvo conocimiento del caso del párroco identificado como Peter H., quien en 1980 fue trasladado del obispado de Essen al de Múnich tras haber sido acusado de pedófilo y que en su nuevo destino siguió cometiendo abusos.

Los abogados consideran “poco creíble” la afirmación de Ratzinger de que no estuvo presente en la reunión en la que se decidió ese traslado.

Ulrich Wastl, uno de ellos, aseguró que Ratzinger tenía “que haber conocido los acontecimientos” y que “muy probablemente” sabía qué pasaba en la archidiócesis.


Ausencia de Marx

Los autores del informe lamentaron en su presentación la ausencia en la rueda de prensa del actual cardenal de Múnich, Reinhard Marx, quien en 2008 encargó un informe psiquiátrico sobre H., aunque no abrió una investigación interna.

Marx presentó el año pasado su dimisión como gesto ante los abusos de menores cometidos en la Iglesia católica, renuncia que fue rechazada por el papa Francisco. Se espera que el cardenal se pronuncie esta tarde sobre los contenidos del informe.

235 abusadores, 497 víctimas

En su examen de los actos de abuso en la arquidiócesis, los expertos identificaron a 235 presuntos perpetradores entre 1945 y 2019. De estos, 173 eran sacerdotes, dijo Pusch. El número de víctimas fue de 497. De estas, 247 fueron hombres y 182 mujeres. No se pudo determinar el sexo de 68 personas. Esto confirma que los niños y adolescentes predominantemente varones se vieron afectados.

Casi el 60 por ciento de estos delitos se cometieron entre los 8 y los 14 años. En el caso de las mujeres afectadas, esto se aplica a un tercio de las personas. Según Pusch, la mayoría de los delitos se cometieron en las décadas de 1960 y 1970. Una cantidad sorprendente de denuncias solo fueron reportadas por los afectados a partir de 2015.

Los autores de los abusos son 235, de los que 173 son sacerdotes, nueve diáconos, cinco agentes de pastoral y 48 personas del ámbito escolar. Son estas las cifras del informe sobre los abusos del clero en la Iglesia de Múnich, elaborado por el bufete de abogados Westpfahl Spilker Wastl por encargo de la archidiócesis en febrero de 2020.

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Golpe duro, aunque esperado, para la Santa Sede, que dará “justa atención” al documento

El Vaticano habla de “vergüenza” ante el informe de Múnich y anuncia que estudiará la implicación de Ratzinger

Un golpe duro, aunque esperado. Así ha recibido la Santa Sede la publicación de informe sobre los abusos sexuales en la diócesis de Múnich, que implica al Papa emérito, Joseph Ratzinger, en al menos cuatro casos de encubrimiento o mala gestión de la pederastia clerical.

En un comunicado, el portavoz de la Santa Sede, Matteo Bruni, mostró su “vergüenza” ante el estudio independiente, al que Roma dará “justa atención” una vez lo estudie, porque “por el momento no conoce el contenido”.

 Remordimiento y cercanía a las víctimas

Y es que Roma desea “reiterar el sentimiento de vergüenza y el remordimiento por los abusos sobre menores cometidos por el clero, confirma la declaración vaticana, que insiste en que “la Santa Sede asegura su cercanía a todas las víctimas y confirma el camino que ha emprendido para tutelar a los pequeños, garantizándoles espacios seguros”.

“El Vaticano considera que debe dar la justa atención al documento (…). En los próximos días, tras su publicación, lo podrá ver y podrá oportunamente examinar los detalles”, concluyó Bruni.

El documento encargado por la archidiócesis de Múnich a un equipo de abogados, que fue presentado hoy, atribuye a Benedicto XVI no haber actuado al menos en cuatro casos conocidos ocurridos bajo su jerarquía y destaca que el pontífice alemán ha rebatido “contundentemente” estas acusaciones.

El documento contempla casos de abusos sexuales ocurridos en el seno de la Iglesia católica en esa archidiócesis desde la postguerra y hasta prácticamente la actualidad. Ratzinger fue arzobispo de Múnich entre 1977 y 1982, antes de convertirse en prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

En dos de los casos atribuidos al periodo en que Ratzinger estuvo al frente de esa archidiócesis, los abusos fueron presuntamente cometidos por dos clérigos que prestaban asistencia espiritual y contra los cuales no se actuó en absoluto.

Sin “interés reconocible” en actuar contra los abusos

Los responsables del informe consideran “poco creíble” la reacción del ahora papa emérito rechazando esas inculpaciones y sostienen, en cambio, que por parte de Ratzinger no hubo “ningún interés reconocible” en actuar frente a ellos.

Asimismo, se muestran convencidos los investigadores de que Ratzinger tuvo conocimiento del caso del párroco identificado como Peter H., quien en 1980 fue trasladado del obispado de Essen al de Múnich tras haber sido acusado de pederasta y que en su nuevo destino siguió cometiendo abusos.

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“Me siento corresponsable de lo ocurrido”: Cardenal Marx, ‘avergonzado’ por el informe sobre abusos en la archidiócesis de Múnich

El documento señala al papa emérito y al propio arzobispo

El cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich, se declaró este jueves “conmocionado y avergonzado” tras la publicación de un informe sobre el encubrimiento de abusos sexuales en esa archidiócesis alemana que también incluye al papa emérito Benedicto XVI.

Mis primeros pensamientos son para los afectados por los abusos sexuales, que han experimentado daño y sufrimiento a manos de representantes de la Iglesia, sacerdotes y otros empleados eclesiásticos,” afirmó, durante una breve comparecencia retransmitida en directo.

El informe, encargado por el propio Marx, expresidente de la Conferencia Episcopal alemana, determina que el papa emérito, responsable de la archidiócesis de Múnich y Freising entre los años 1977 y 1982, tuvo una conducta reprochable al no haber actuado ante los abusos en al menos cuatro casos. Según el despacho de abogados que elaboró el informe, de 1.700 páginas, existe una “elevada posibilidad” de que Joseph Ratzinger tuviera conocimiento de los casos, algo que el papa emérito rechaza.

El documento también señala, entre otros, al propio Marx por su comportamiento en relación con dos casos de presuntos abusos y además le atribuye no prestar suficiente atención a ese tipo de comportamientos.

El cardenal arzobispo presentó su renuncia al papa Francisco el año pasado ante las dimensiones de los abusos sexuales encubiertos por la Iglesia católica en Alemania durante décadas, pero éste la rechazó.

Marx explicó que, debido al volumen del informe, las instituciones eclesiásticas se hallan ahora analizándolo y presentarán un primer posicionamiento al respecto el jueves de la semana que viene.

“Me siento co-responsable de lo que ha ocurrido con la institución de la Iglesia en las últimas décadas,” afirmó Marx y añadió que “sabemos desde hace años que la Iglesia no tomaba en serio los abusos sexuales, que los perpetradores a menudo no fueron cuestionados y que los responsables miraron hacia otro lado”.

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Gänswein: “Benedicto XVI manifiesta su conmoción y vergüenza por los abusos a menores cometidos por clérigos”

“Benedicto XVI no ha conocido el informe del bufete Westpfahl-Spilker-Wastl, que tiene más de 1.000 páginas, hasta esta tarde”. Esta ha sido la reacción del secretario personal de Joseph Ratzinger, Georg Gänswein, ante la publicación del informe que señala el posible encubrimiento del Papa emérito en la gestión de cuatro casos de abusos mientras era arzobispo de Múnich.

“El Papa emérito, como ya ha repetido varias veces durante los años de su pontificado, manifiesta su conmoción y vergüenza por los abusos a menores cometidos por clérigos, y expresa su cercanía personal y su oración por todas las víctimas, algunas de las cuales ha conocido con ocasión de sus viajes apostólicos”, recalcó Gänswein, quien anunció que “en los próximos días (Ratzinger) examinará el texto con la atención necesaria”.

Sigue…

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Diócesis polaca tiene que disculparse por preguntar sobre la orientación sexual de sobreviviente de abuso y si le causó placer

Miércoles, 19 de enero de 2022

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Una diócesis católica polaca se disculpó por preguntar si un sobreviviente de abuso sexual por parte del clero era gay, con el objetivo de argumentar que, por lo tanto, pudo haber disfrutado de la violencia que se le infligió cuando era menor.

La diócesis había pedido a a una corte que determinase si un hombre que sufrió abuso sexual cuando era niño a manos de un cura es gay y si el contacto sexual le causó placer.

Janusz Szymik, de 48 años, era monaguillo cuando comenzó el abuso en la década de 1980. Fue abusado sexualmente durante cinco años por el entonces párroco de Międzybrodzie Bialskie, cerca de Bielsko-Biała, el sacerdote Jan Wodniak. Según los hallazgos de una investigación del portal Oner, puede haber muchas más víctimas del ex párroco.

El año pasado, Szymik demandó en un tribunal civil a la diócesis de Bielsko-Zywiec, en el sur de Polonia. Szymik quiere una indemnización de 3 millones de zlotys (760.000 dólares) de la diócesis. El cura, padre Jan Wodniak confesó el abuso. Pero incluso con la confesión, Associated Press  informó de que la diócesis había intentado bloquear la demanda civil:

El portal de noticias Onet publicó días atrás el contenido de varios documentos presentados a la corte por un abogado de la Iglesia. Los documentos revelan que la Iglesia quiere que un experto verifique la orientación sexual del demandante y si demostró satisfacción al mantener una relación íntima con el padre Jan Wodniak u obtuvo beneficios materiales de la relación sexual con el sacerdote.

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Janusz Szymik y su abusador Jan Wodniak

Pero ahora, América informa que:

“Tras las amplias críticas, la diócesis de Bielsko-Zywiec dijo que su carta al tribunal no debería haber incluido preguntas sobre la sexualidad de la víctima ni haber sugerido que disfrutaba el contacto con el sacerdote. La diócesis envió la carta en respuesta a una demanda de la víctima, Janusz Szymik.

“‘Pedimos disculpas a Janusz y a todos los que se han escandalizado’ por las preguntas, dijo la diócesis en un comunicado, prometiendo cambiar la redacción de la carta”.

El comportamiento de la diócesis había sido duramente condenado por el jefe de la oficina de protección infantil de la Conferencia Episcopal Polaca, el padre. Piotr Studnicki, quien dijo en un comunicado:

“‘La cuestión de la orientación sexual o la forma en que un niño reacciona emocionalmente ante un delito de abuso sexual no puede constituir un argumento en contra de la persona lesionada y disminuir la responsabilidad del perpetrador. . .Debe quedar claro para todos que un niño nunca es responsable de la violencia experimentada’”.

Szymik expresó sorpresa por el giro que ha tomado el caso y señaló que anteriormente el obispo Roman Pindel, de la diócesis de Bielsko-Zywiec, había demostrado compasión por los abusos que padeció cuando era niño.

“Anteriormente, expresó dolor y remordimiento y pidió perdón y ahora quiere demostrar… que yo soy una persona homosexual, que la pederastia me causó placer, que todo lo que sucedió fue voluntario y que yo obtuve beneficios”, dijo Szymik en una entrevista con la emisora de noticias TVN24.

El periodista católico Tomasz Terlikowski calificó la situación de “escandalosa” y sugirió, según AP, que “tales declaraciones son dañinas para las víctimas y son una ‘triste prueba’ de que el obispo ni siquiera conoce las enseñanzas de su propia iglesia”, por lo que el obispo Pindel debería ofrecer disculpas a Szymik. Se puede encontrar más información sobre esta situación en el blog Notes from Poland.

Tales declaraciones, dijo, perjudican a las víctimas y son la prueba lamentable de que el obispo ni siquiera conoce el magisterio de la Iglesia de la cual es pastor.

023DE582-A0A8-4EA3-B7FC-894877D4196AObispo Roman Pindel,

La disculpa de la diócesis y la retractación de sus preguntas profundamente ofensivas fue un paso necesario hacia la justicia. Pero que este incidente haya ocurrido revela las conexiones persistentes y preocupantes que algunos en la jerarquía hacen al conectar erróneamente la homosexualidad con el abuso sexual. Más importante aún, muestra su escandalosa presunción de que cualquier persona gay agradecería cualquier tipo de actividad sexual, incluso en una relación abusiva. Décadas después de que salieran a la luz las revelaciones de tales abusos, esos mitos deberían haber sido erradicados hace mucho tiempo. Son dañinos para los sobrevivientes, para las personas LGBTQ y para la iglesia en general. Más que simplemente cambiar la redacción de los documentos legales, la Diócesis de Bielsko-Zywiec y los líderes de la iglesia polaca deben trabajar activamente contra el pensamiento anti-homosexual que prevalece en su país en este momento y que conduce a situaciones tan trágicas como esta.

El papa Francisco se ha esforzado por eliminar una cultura de abusos y encubrimiento en la Iglesia polaca.

La Iglesia católica fue durante mucho tiempo la mayor autoridad moral de Polonia por su papel durante la ocupación extranjera y su apoyo al movimiento anticomunista Solidaridad en la década de 1980, pero el escándalo de los abusos ha dañado su credibilidad. El católico polaco más famoso, Juan Pablo II, ha visto manchado su recuerdo porque no supo enfrentar los abusos cuando era papa.

El arzobispo Wojciech Polak dijo recientemente que la Iglesia ha sufrido una caída devastadora de la observancia religiosa entre los jóvenes polacos, que atribuyó en parte a que la jerarquía no ha enfrentado el abuso clerical.

Fuente Robert Shine, New Ways Ministry, 14 de enero de 2022/20Minutos

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¿Encubrió Joseph Ratzinger a un cura pederasta en Munich?

Miércoles, 12 de enero de 2022

124121CF-F40A-4092-B0B0-7F316C11F719El secretario del Papa emérito niega las acusaciones, publicadas por la prensa alemana

Tal y como publica ‘Die Zeit‘, un decreto de un tribunal eclesiástico de Múnich de 2016 incrimina a Benedicto XVI por su gestión de los casos de abusos. El documento muestra que en 1980, como arzobispo de Múnich y Freising, Ratzinger había aprobado la admisión de un sacerdote diocesano de Essen, aunque sabía que había acusaciones contra el clérigo

Ratzinger “se abstuvo deliberadamente de sancionar el crimen”, asegura el semanario, que añade que tanto el hoy emérito como el entonces titular de Essen y sus vicarios generales “no cumplieron con su responsabilidad hacia los niños y jóvenes confiados a su pastoral”

Georg Gänswein aseguró que las acusaciones “son falsas” en nombre de Ratzinger, señalando que el Papa “no tenía conocimiento de la historia previa (acusaciones de agresión sexual) en la decisión de admitir al sacerdote”. Ratzinger “no renunció conscientemente” a sancionar a Peter H…. quien volvió a agredir a menores en Münich

La investigación también salpica al cardenal Marx, quien en 2008 abrió una investigación y apartó al clérigo, pero sin informar a las autoridades, ni reportar al Vaticano

Bilbao se desmarca de la CEE y abre una investigación tras conocer cinco casos revelados por El País. La diócesis reconoce al diario “la labor realizada” y agradece “el esfuerzo de las víctimas”.

¿Encubrió Joseph Ratzinger a un cura pederasta durante su etapa como arzobispo de Múnich? Una investigación de Die Zeit asegura que sí, mientras que el secretario personal de Benedicto XVI, Georg Gäenswein, niega tajantemente unas acusaciones que, de ser ciertas, pondrían en la picota al mismísimo Papa emérito.

Tal y como publica el semanario, un decreto de un tribunal eclesiástico de Múnich de 2016 incrimina a Benedicto XVI por su gestión de los casos de abusos. El documento muestra que en 1980, como arzobispo de Múnich y Freising, Ratzinger había aprobado la admisión de un sacerdote diocesano de Essen, aunque sabía que había acusaciones contra el clérigo.

Trasladado de diócesis, siguió abusando

¿Y cuál es la historia? La de Peter H. un sacerdote de Essen, trasladado a la Archidiócesis de Múnich en 1980, después de haber sido acusado de varios delitos sexuales contra menores. Un traslado que tuvo que contar con el beneplácito expreso del entonces arzobispo de la diócesis alemana, a la sazón Joseph Ratzinger. El futuro Benedicto XVI, afirma la investigación, conocía la situación del sacerdote y, aún así, lo aceptó como clérigo en su diócesis, con la condición de someterse a terapia en Baviera.

Ratzinger “se abstuvo deliberadamente de sancionar el crimen”, asegura el semanario, que añade que tanto el hoy emérito como el entonces titular de Essen y sus vicarios generales “no cumplieron con su responsabilidad hacia los niños y jóvenes confiados a su pastoral”.

Ziet‘ quiso recabar la opinión del Papa emérito. Su secretario personal, Georg Gänswein, aseguró que las acusaciones “son falsas” en nombre de Ratzinger, señalando que el Papa “no tenía conocimiento de la historia previa (acusaciones de agresión sexual) en la decisión de admitir al sacerdote”. Ratzinger “no renunció conscientemente” a sancionar a Peter H…. quien volvió a agredir a menores en Münich.

El vicario asumió la responsabilidad por Ratzinger

Otra investigación de ‘The New York Times’, fechada en 2010, ya hablaba de los abusos del sacerdote, apuntando que una treintena de personas habían podido ser agredidas por el clérigo entre Múnich y Essen. El cura fue condenado en 1986 por el tribunal de Distrito de Ebersberg, pero al término de la condena fue reintegrado en una parroquia por el cardenal Friedich Wetter, sucesor de Ratzinger en Múnich. En 2020, Ratzinger desmintió que se hubiera reunido con el cura en el año 2000.

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En 2010, Gerhard Gruber, que fue Vicario General de la Arquidiócesis de Múnich en 1980, asumió la responsabilidad exclusiva de garantizar que H. pudiera volver a trabajar como pastor, exonerando a Benedicto XVI.

Las acusaciones también salpican al hoy arzobispo de Múnich, el cardenal Reinhard Marx, por incumplir su deber en el trato con el abusador. Según denuncian dos profesores de Derecho Canónico, Norbert Lüecke y Bernhard Anuth, Marx encargó en 2008 (nada más entrar en la diócesis), una valoración psiquiátrica del párroco, trasladándolo, pero sin denunciar el caso al Vaticano. En 2010, el cura fue retirado de la pastoral, y hoy vive en la diócesis de Essen. El proceso canónico contra el clérigo, reabierto entonces, está a punto de concluir.

La publicación del informe de ‘Diez Zeit’ coincide con la próxima publicación de un informe sobre el manejo de los casos de abusos en las diócesis de Múnich, que completa otra investigación culminada en 2010 pero que sólo se publicó parcialmente. El arzobispado, por su parte, ha preferido no hacer comentarios hasta la publicación del informe, el próximo 17 de enero.

Fuente Religión Digital

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La Navidad de los niños violados

Martes, 28 de diciembre de 2021

eb50698dad82e194d14cb94839d1e468“La Iglesia ha de ser un hogar de acogida para niños violados, abandonados, enfermos, descartados”

No digo violados “por” algún tipo de clero, ni tampoco  enla Iglesia, sino violados sin más, por quien quiera que fuere.

La iglesia o “casa” de Jesús ha de ser siempre, y especialmente en Navidad, un hogar de acogida para niños violados, abandonados, enfermos, descartados, víctimas de algún tipo de tráfico o trata  laboral o sexual, afectiva, sanitaria o económica.

Digo esto cuando acaba de anunciarse una investigación sobre delitos de pederastia en la iglesia española, no sólo en el clero, aunque el clero ha podido tener una responsabilidad significativa. Más que la iglesia y el clero me importan hoy los niños violados, ante la Navidad, que es precisamente la fiesta en que ellos nacen (han de nacer) en manos de un “Dios” (=una sociedad, una familia), que quiera ofrecerles una garantía de crecimiento y maduración respetuosa, gozosa, llena de vida, en un mundo que nace nuevamente con ellos.

“Es una vergüenza”: la víctima de Sánchez Cao recibe, por whatsapp, la sentencia eclesiástica contra su abusador

Infancia Robada: “No tenéis ni idea del dolor que algunos de vosotros causasteis a niños y niñas, del terror que seguís causando”

“Las víctimas necesitan que se las escuche”

Comisión para la Vida de la CEA: Renovar el cuidado y defensa de los niños por nacer, explotados y abusados

NO ES SUFICIENTE: La Conferencia Episcopal reacciona y envía información del informe sobre abusos a las diócesis y las congregaciones religiosas

 Ayer presente en este blog una nota sobre las condiciones necesarias para una buena celebración de la Navidad: Que haya una madre y un padre (María, José), con un entorno social que acoja al niño en la vida, que le quiera, que le cuide, que eduque, en un pueblo, aunque conforme a la narración Lc 2, 1-4, el pueblo no quiso recibirle (no le ofreció lugar en la posada, de manera que tuvo  que nacer entre animales, en un mundo donde, conforme a Mt 2, los políticos de turno como Herodes no quisieron recibirle, porque les parecía peligroso que nazca un niño nuevo, hijo de emigrantes y de indeseados.

Sigue diciendo la “historia” de Mt 2 que aquel rey organizó una gran matanza o “violación” directa o indirecta de niños, aunque no logró matar a Jesús, porque José y María fueron más hábiles y lograron llevarle como refugiado a Egipto. Pues bien, de los niños violados o en riesgo de “muerte” afectiva quiero tratar hoy, cuando los periódicos de España anuncian, de modos diversos, que la Iglesia quiere promover una investigación de los casos de abusos “clericales” (yo diría eclesiales, sociales) de pederastia en España, pues sólo así celebrar mejor la Navidad, con la esperanza de que Dios guarde a todo “españolito que va a nacer”, a fin de que ninguna de los dos o quince Españas vaya a helarle el corazón (A. Machado, Proverbios y Cantares).

Una pederastia que hiela el corazón. Tres casos

abusosTengo ochenta años y medio, algo he vivido a muchos he escuchado, y he sentido muy cerca el riesgo de una pederastia que hiela el corazón.

El primer caso es de la hija de un amigo íntimo, hace unos 45 años. Vivía ese amigo en una ciudad de Castilla, y su hija adolescente me tenía gran cariño. Me llamó el padre un día y me dijo “vente; si no tiene coche te pago un taxi, ahora, sin esperar”. No pregunté más, cogí el coche. Me esperaban llorando el padre y la madre: Ha tomado una caja de pastillas, acaban de traerla del hospital y parece que está bien, pero no quiere decirnos absolutamente nada, aunque tenemos la impresión de que quiere hablar contigo.

       Quedé con ella y me habló. Un cura de la parroquia había querido violarla. No había pasado nada grave-grave, pero el mundo había terminado para ella. Logré tranquilizarla un poco y le dije: “Vamos, se lo contamos a tus padres”. Ella me hizo prometer que no diría nada: “Mi padre le mata, le mata con la escopeta”. No contamos nada, ni a su madre. Logré que la tratara una médico-psiquiatra en Salamanca. Salió adelante, se casó (¡no ha pisado nunca más una iglesia!). Su marido me quiere mucho más de lo que yo merezco, sus nietos me llaman abuelo. Un buen fin… con ruptura de iglesia para siempre.

El segundo caso es una profesora de lengua, la más linda, la mejor de una ciudad de Castilla. Había estudiado en Salamanca, nos conocíamos entonces. Venía con cierta frecuencia y tomábamos un café, ella envuelta siempre en su tristeza, en los años 80 del siglo pasado. Cuando era niña de primera comunión la había “manoseado” un tío (tío de familia, no cura); no se lo había contado a nadie, no había logrado superar el shock, era como si la estuvieran violando cada día. Era profesora genial, alegre en clase, guapa, llena de pretendientes, pero ninguno logró encender su corazón helado, ni médicos, ni pastillas…sólo los alumnos adolescentes le daban cierta alegría. A diferencia de la chica anterior, se refugió en la religión, llena de misas, pero sin paz en el corazón, llorando sin fin los pecados de su tío. Y así murió hace unos años, aun relativamente joven, sin que nadie ni nada lograra caldear su corazón. Una de las razones por las que creo en la resurrección es porque si hay Dios (¡y lo hay) debe resucitar como Jesús a mujeres inocentes como ésta, a quien un tío cínico, impotente y malo heló el corazón para siempre, en este mundo.

El tercer caso es más reciente, y es otra vez de un cura, de los cientos que he conocido como profesor de la facultad de teología de Salamanca, a la que venían casi todos los seminaristas de Castilla y León. Veladamente le acusaron en cierta prensa, sin prueba ninguna, de una posible pederastia en su etapa antigua. Aludí a ello en cierto boletín digital, cosa que quizá no debía haber hecho, sin citar el nombre, diciendo que para ciertos pederastas podía ser bueno reconocer su responsabilidad (sin confesiones generales, sin bombo y platillo), asumiendo su posible “culpa” y renunciando a su ministerio, reconciliándose, si fuera posible, con las víctimas, iniciando en la iglesia un camino distinto, con nueva humanidad, con trasparencia, sinceridad y amor, sin lograr nada. Quise ir a verle, para hablar con él, pero  no fue posible, pero murió, joven aún, antes de vernos, tras una vida apostólica intensa, impecable, madura. Fue al final un gran cura, aunque le habían acusado de ciertas inclinaciones pederastas.

Veritatam facientes in charitate. Haciendo la verdad en el amor

abusosEstos tres ejemplos me permiten situar mejor el anuncio de que la iglesia de España, a consecuencia de ciertos informes de prensa (entre ellos los de mi alumno I. Domínguez de El País), con presiones del papa Francisco. quiere investigar los casos de pederastia clerical. Quiero que esa investigación se haga, con gran caridad, para bien de todos, para verdad de la Iglesia. Quiero que ella dé ejemplo, que demos ejemplo todos, sin miedo, para que ella y toda la sociedad pueda celebrar la Navidad como fiesta de niños que nacen no nacen para ser “violados”, sino para ser queridos, cuidados, protegidos, educados, para que alcancen madurez y amor personal con libertad, ilusión creadora y amor a la vida.

Algunos me han dicho “que se haga la investigación, caiga quien caiga, aunque sea obispo mitrado o sacristán de pueblo”. Les he respondido: “hágase la investigación, con amor, en verdad, para que todos podamos resucitar (nacer a la vida, en perdón, trasparencia y amor nuevo), desde el sacristán hasta el posible archi-diácono. Que se haga la investigación, pero no solo de la iglesia, sino de otras instituciones donde el riesgo de pederastia ha sido y sigue siendo mayor.

Quiero que la Iglesia realice esa investigación, pero no porque se lo manda otro tipo de autoridad social, no porque existan en ella más casos de pederastia, sino porque quiere ser ejemplo de sinceridad y transparencia, en la línea de Jesús que, respondiendo a Pilato que le preguntaba si era “rey” respondía que lo era, porque su tarea consistía en dar testimonio de la verdad.

En esa línea quiero recordar que la tarea principal de la iglesia consiste en “dar testimonio de la verdad”, veritatem facientes in charitate, esto es, “haciendo la verdad con amor” (Ef 4, 15). Según eso, la verdad no es algo que está hecho, fuera de nosotros, sino que somos nosotros los que tenemos que hacer (realizar) la verdad, en amor, en trasparencia.

Conforme a una visión extendida desde antiguo, se dice que hay una verdad ya hecha (que se identifica quizá con Dios o con ciertos “dogmas” o principio sociales y políticos) y que los hombres debemos someternos a ella. Pues bien, en contra de eso, conforme a la Biblia y al cristianismo (desde el Éxodo hasta el Apocalipsis), la verdad no es algo ya hecho de antemano, sino algo que nosotros debemos realizar.

Así dice San Pablo: “Debéis hacer la verdad con amor”. Hacer la verdad significa ser verdaderos, ser verdaderos, auténticos, fiables. Por eso, ella (la verdad, que se identifica en el fondo con la vida) es algo que debemos “ir haciendo”, siendo nosotros “verdaderos” (creadores de verdad). Esta visión bíblica y cristiana de la verdad (entendida como emeth, emuna) debe distinguirse de la verdad filosófica de Grecia y de la verdad “judicial” de Roma.

Para los griegos, la verdad es aletheia, quitar el velo que oculta el interior de las cosas. Según eso, la verdad se “prueba” pensando, en un tipo de “ciencia superior” o contemplación.

Para los romanos, la verdad es veritas, aquello que se prueba y define a través de un juicio, en un sentido “forense”; en nombre de una ley, los jueces deciden aquello que es verdadero o falso.

Por el contrario, para los judíos de la Biblia y para los cristianos, la verdad, emeth-emuna-amén, es aquello que los hombres van “creando” con amor. En ese sentido me importa que la iglesia “muestre” su verdad, poniéndose al servicio de la vida, en gratuidad, superando todo tipo de pederastia. Por eso nos decía san Pablo: Que hagamos la verdad (lo que es verdadero, fiable…) con amor.

Una “escuela” de verdad, más que un tribunal de pederastia

Más que un tribunal de pederastia (que en este momento me parece necesario, por la sospecha generalizada que hay en torno a un tipo de iglesia), quiero que ella sea una “escuela de verdad”. Leer más…

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Abusos sexuales: la investigación llega a España: El Papa ordena una investigación de abusos en España después de que El País le entregara un dossier con 251 nuevos casos

Lunes, 20 de diciembre de 2021

2021112001204623869papa-francisco-pide-a-las-igle-jpg_604x0-224x300¿Y qué tiene que pasar para que se produzca una dimisión colectiva?

Las nuevas víctimas suman 1.237, aunque el propio diario asume que, sólo con los testimonios recogidos, sumarían miles, y afectan a 31 diócesis y 31 congregaciones religiosas

Una vez conocido el dosier de EL PAÍS, Francisco y Omella mantuvieron una conversación, señala el rotativo madrileño. “Roma esperará resultados, que según su propio código, deberían llegar en no más de tres meses”

Doctrina de la Fe supervisará el proceso, del que también es conocedor el cardenal Omella

Esta es la lista de los 251 casos de abusos entregada al Papa

“Os digo que, si estos callan, gritarán las piedras. Los obispos españoles no se han atrevido a cumplir esta máxima evangélica, así que lo han tenido que hacer los medios. El pasado 2 de diciembre, el corresponsal de El País en Roma, Daniel Verdú, entregó al Papa Francisco una investigación periodística, en forma de dossier, de 385 páginas, durante el vuelo que llevó a Bergoglio a Chipre, y que recoge 251 nuevos casos de abusos a menores en la Iglesia española.

La pasada semana, Bergoglio entregó a la Congregación para la Doctrina de la Fe, que centralizará la investigación de estos casos inéditos. Posteriormente, el informe fue entregado al presidente de la Conferencia Episcopal, Juan José Omella, quien dio traslado al tribunal eclesiástico de Barcelona.

El informe recoge buena parte de la investigación iniciada por el diario en octubre de 2018, e incluye 251 nuevos casos de clérigos, religiosos y laicos desde 1943 hasta 2018 (último caso denunciado), y que rebasa la cifra oficial de casos reconocidos por la Conferencia Episcopal, aportando datos de Doctrina de la Fe: apenas 220 en las últimas dos décadas. Estos son nuevos casos, que podrían aumentar la cifra de víctimas a 1.237, aunque el propio diario asume que, sólo con los testimonios recogidos, sumarían miles.

Resultados, en tres meses

Una vez conocido el dosier de EL PAÍS, Francisco y Omella mantuvieron una conversación, señala el rotativo madrileño. “El Vaticano, como acostumbra a hacer cuando las denuncias son tan numerosas y no pertenecen a una sola orden, diócesis o abusador concreto, supervisará a través de la Congregación para la Doctrina de la Fe todo el proceso que lleve a cabo la CEE, explica El País, que añade que “Roma esperará resultados, que según su propio código, deberían llegar en no más de tres meses”.

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Estos son las nuevas denuncias y los casos recopilados por El País

Los nuevos casos afectan a 31 diócesis y 31 congregaciones religiosas, que aglutinan el grueso de las denuncias, el 77%, y que en su gran mayoría, ya han abierto una investigación. La mayor parte de los nuevos casos entregados al Papa datan de las décadas de los 60, 70 y 80, aunque la investigación abarca 80 años, desde 1940 a la actualidad.

En el informe entregado a las autoridades eclesiásticas no aparecen los datos personales de las víctimas ni referencias que las puedan identificar, para garantizar su anonimato, aunque El País “se ha puesto a disposición del Vaticano para facilitar el contacto con las víctimas y que puedan prestar declaración, si así lo desean”.

Una Iglesia negacionista

La Iglesia española es, junto a la italiana, la única del Viejo Continente que se ha negado, sistemáticamente, a abrir una investigación histórica de los abusos a menores en su seno. Sólo el obispo de Zamora, Fernando Valera, se comprometió, según reveló en una entrevista en Religión Digital, a abrir los archivos y hacer una investigación sistemática de posibles abusos en su diócesis.

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Las nuevas denuncias, por décadas

En la pasada Plenaria, celebrada a mediados de noviembre, varios obispos intentaron, sin éxito, que se iniciara una investigación interna para conocer el auténtico calado del drama de la pederastia en la historia reciente de la Iglesia española. La mayoría episcopal, en ese momento, prefirió seguir mirando hacia otro lado y tratar los casos uno a uno y según fueran apareciendo.

De hecho, el portavoz de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, se quejó amargamente: “Son pequeños casos, ¿por qué se pone el foco solo en la Iglesia católica?”. La Conferencia Episcopal seguirá sin investigar los abusos históricos en la Iglesia española, como hace el resto de episcopados europeos, pero se autoproclama como “la primera en el mundo” en normativa antiabusos.

En estos días, los obispos españoles rinden cuentas a Roma, en una visita ad limina en al que muchos temían, antes de que se produjera, un ‘rapapolvo’ del Papa por su actitud ante la pederastia clerical y las víctimas. ¿Les obligará ahora Roma a abrir, de una vez, sus archivos?

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***

 ¿Qué tiene que ocurrir para que la Iglesia española abra de una vez sus archivos e investigue la pederastia clerical?

Los medios, de nuevo, vuelven a hacer el trabajo que correspondería a los pastores

Francisco comentó el asunto con algunos de los obispos que participaron en la reciente ad limina, y con el cardenal Omella, uno de los impulsores (junto a Osoro y a obispos como De las Heras, Valera, Segura o Cantero) del fallido intento por abrir una investigación interna

La publicación del informe en El País, y la contundente y rápida respuesta de Roma, no deja otra opción a los obispos españoles, que si continúan negándose a abrir sus archivos serán señalados como cómplices o negacionistas

Si, como asegura el portavoz Argüello, sólo hay unos pocos casos, ¿por qué tanto miedo a investigar, a abrir las ventanas? Las víctimas merecen un respeto que, por el momento, sólo han encontrado en contadas ocasiones. Por eso se han ido a los medios de comunicación

La investigación de El País debería ser premiada por la Iglesia, aunque me temo que Íñigo Domínguez, Julio Núñez o Daniel Verdú se unirá a unos cuantos que seguimos ‘vetados’ para cualquier reconocimiento eclesial. Desde aquí, “¡Bravo!” por ellos

Las víctimas, los supervivientes del horror. Que tienen derecho a una disculpa, a una indemnización, a una reparación. A lo que quieran. Es su derecho. Es nuestra obligación

Ante el silencio, que comienza a ser cómplice, los datos. La investigación, que se niega desde la propia institución, y que obliga a las víctimas a buscar aliados fuera de la Iglesia católica. En este caso, los medios de comunicación. La investigación que abrió hace tres años El País, al fin, ha llegado al Papa, y se comienzan a tomar medidas. Los obispos, otra vez, llegan tarde. De hecho, ni llegan: les obligan a hacerlo. ¿Hasta cuándo? ¿Qué tiene que ocurrir para que la Iglesia española abra de una vez sus archivos e investigue la pederastia clerical?

El magnífico trabajo coordinado por Íñigo Domínguez, Julio Núñez y Daniel Verdú en El País (con la inestimable ayuda de ese pozo de sabiduría que es Juan G. Bedoya y muchos otros) llegó el pasado 2 de diciembre a manos del Papa. Doctrina de la Fe coordinará una investigación. Que llegará tarde, y que vuelve a poner a la Iglesia española a remolque.

Y es que, otra vez, y ya son innumerables cuando hablamos de abusos a menores, los medios hacen un trabajo que debería estar haciendo la Iglesia. También, como es obvio, otras instituciones, pero aquí hablamos, o pretendemos hacerlo, desde el Evangelio de los pobres, los excluidos, los abandonados. Y en esto la Iglesia debería ser madre y maestra, no encubridora. Y, lamentablemente, hasta ahora, no podemos calificarla (salvo honrosísimas excepciones, que por supuesto las hay) de otro modo.

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Negación sistemática

La actitud de Francisco, una vez, contrasta con la postura oficial de la Conferencia Episcopal, que junto a la italiana sigue siendo la única del Viejo Continente (y, me atrevo a añadir, del ‘mundo cristiano’) en negarse sistemáticamente a abrir sus archivos y liderar una investigación histórica sobre la pederastia en su seno.

Y eso que, como comentamos, un grupo de obispos ya planteó la posibilidad de una investigación (al menos, interna, al menos eso) en la pasada Plenaria. Un fallido intento, pese a que tanto Omella como Osoro, y otros obispos como De las Heras, Valera, Segura o Cantero se mostraron a favor. Todo esto, también, lo sabe el Papa, que como hemos visto reiteradamente se informa por distintas vías (también por RD, mal que les pese a algunos) de lo que sucede en este país.

Las víctimas, los supervivientes del horror. Que tienen derecho a una disculpa, a una indemnización, a una reparación. A lo que quieran. Es su derecho. Es nuestra obligación

Y Francisco, después de leer, y de llorar, el informe entregado por el corresponsal de El País, mandó llamar al cardenal Omella, y comentó el asunto con algunos de los obispos que participaron en la reciente ad limina. Aunque algunos sigan, desde algunos medios, negando ‘rapapolvos‘ ni intromisiones de Roma. La realidad, como siempre, acaba imponiéndose. La dura y triste realidad que, no lo olvidemos, tiene unos grandes protagonistas, que no somos los periodistas: las víctimas, los supervivientes del horror. Que tienen derecho a una disculpa, a una indemnización, a una reparación. A lo que quieran. Es su derecho. Es nuestra obligación (y esto lo digo como Iglesia, que también me siento).

La publicación del informe en El País, y la contundente y rápida respuesta de Roma, no deja otra opción a los obispos españoles, que si continúan negándose a abrir sus archivos serán señalados como cómplices o negacionistas. Aunque me temo que, otra vez, seguirán llegando tarde a una cita que la Historia les recordará.

“¡Bravo!” por ese periodismo

Si, como asegura el portavoz Argüello, sólo hay unos pocos casos, ¿por qué tanto miedo a investigar, a abrir las ventanas? Las víctimas merecen un respeto que, por el momento, sólo han encontrado en contadas ocasiones. Por eso se han ido a los medios de comunicación. Porque no encontraban respuestas, ni manos tendidas, ni corazones abiertos, en la que debía haber sido su casa y se convirtió en su condena.

La investigación de El País debería ser premiada por la Iglesia, aunque me temo que Íñigo Domínguez, Julio Núñez o Daniel Verdú se unirá a unos cuantos que seguimos ‘vetados’ para cualquier reconocimiento eclesial. Desde aquí, “¡Bravo!” por ellos. Y una sonora pitada a los obispos y responsables eclesiásticos que, todavía hoy, siguen negándose a hacer justicia a los preferidos del Señor. A las víctimas del horror. A esos niños desvalidos que tanto recuerdan al pequeño que, en pocos días, volverá a nacer en Navidad.

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Fuente Religión Digital

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Cómo afrontar los actuales escándalos en la Iglesia

Sábado, 18 de diciembre de 2021

abusos-Iglesia_2098300203_9807727_660x371Del blog de Pedro Miguel Lamet:

El pasado día 9 entraron en vigor las nuevas sanciones en caso de pederastia o encubrimiento: Todas las diócesis del mundo habrán de cumplirlas

‘Tutela Minorum’: el Vaticano estudia los derechos de las víctimas en los procedimientos penales canónicos, O’Malley: “Dar voz a los superviventes y directices más claras a los responsables”

Fernando Valera, obispo de Zamora: “Yo me comprometí en la diócesis a abrir los archivos e investigar los abusos”

El Papa respalda el ‘informe Sauvé’ y la venta de bienes de la Iglesia francesa para indemnizar a las víctimas de la pederastia

El obispo de Créteil pone en venta su residencia para obtener fondos con que compensar a las víctimas de abusos en la Iglesia francesa

La Iglesia francesa tendrá en enero al menos 20 millones de euros para indemnizar a las víctimas de abusos. Los obispos crean el ‘Fondo Selam’ tras la visita al Papa Francisco

Los creyentes están muy preocupados por los escándalos de la Iglesia que aparecen en los Medios.

La secularización, el laicismo y la autonomía del hombre sobre la sociedad teocrática ha relegado el poder de la Iglesia. Oigo decir que incluso ha crecido, pese a las libertades democráticas, el “odio a la Iglesia”, el revanchismo contra su influencia desmesurada, e incluso que las fuerzas del mal se la están cargando.

Pero, ¿ha cambiado para mal? ¿Era mejor cuando los curas y la jerarquía eran inviolables? ¿Qué sus lacras permanecieran ocultas, que la verdad de sus perversiones se quedaran en cuchicheos de sacristía?

 La agresividad actual de algunos medios laicos se ha producido después de siglos de corrupción de una gran parte de la institución eclesial, secretismo, orgullo, dominación sobre las conciencias, falta de libertad de expresión, investigación y opinión en su seno y lacras que ahora se airean sin tapujos

No queremos una Iglesia impecable y triunfalista. El reconocimiento de la debilidad y la humildad, que es nuestra verdad, más que al  escándalo nos debería acercar a Jesús que el vernos perfectos, porque “nadie es perfecto, sino solo Dios”.

Hay que evitar la tentación de abominar contra la Iglesia incluso institucional, que es lo que pretenden los que utilizan sus pecados para aniquilarla, sino quererla más para mejorarla desde dentro, defendiéndola en lo que es injusto y proclamando sobre las azoteas su lado carismático y sus virtudes, que existen, y hoy apenas se resaltan.

Observo que la gente, sobre todo los católicos practicantes, andan muy preocupados con la imagen que actualmente tiene la Iglesia en los medios de comunicación. Primero porque aparece escasamente en los medios laicos, y cuando lo hace es mayoritariamente para publicar los escándalos relacionados con la sexualidad. Por ejemplo, la denuncia de la pederastia o los recientes casos de abandonos incluso episcopales a causa del descubrimiento  de relaciones con alguna mujer. Curiosamente estos son los que  más se destacan.

Recuerdo, en mi larga trayectoria de periodista, los tiempos, sobre todo en el posconcilio, en que los periódicos dedicaban páginas enteras a la vida eclesial, donde además de las noticias de nombramientos, el Vaticano o la vida de las diócesis, se incluían entrevistas con teólogos, el libro religioso, el heroísmo de los misioneros, mártires contemporáneos y hasta de la vida espiritual y comentarios al evangelio, había un interés por la religión, el ecumenismo y artículos de opinión de líderes eclesiales.

Es cierto que el mundo ha cambiado. La secularización, el laicismo y la autonomía del hombre sobre la sociedad teocrática ha relegado el poder de la Iglesia. Oigo decir que incluso ha crecido, pese a las libertades democráticas, el “odio a la Iglesia”, el revanchismo contra su influencia desmesurada, y hasta que las fuerzas del mal se la están cargando.

Pero, ¿ha cambiado para mal? ¿Era mejor cuando los curas y la jerarquía eran inviolables? ¿Qué sus lacras permanecieran ocultas, que la verdad de sus perversiones se quedaran en cuchicheos de sacristía?

Vayamos al Evangelio. Jesús era un predicador rural, que desarrolló su misión sobre todo en el entorno campesino y de humildes pescadores de Galilea. Solo adquirió cierta notoriedad -y poca- cuando los poderes de su época encontraron su mensaje y sus hechos, peligrosos para sus instituciones, cuando cantó las cuarenta a sus dirigentes fariseos y la religión opresiva e hipócrita que manipulaba a la gente de su tiempo. Jesús denunció el principal escándalo religioso de personajes intocables y sus instituciones, no el fondo de las tradiciones judías.

La agresividad actual de algunos medios laicos se ha producido después de siglos de corrupción de una gran parte de la institución eclesial, secretismo, orgullo, dominación sobre las conciencias, falta de libertad de expresión, investigación y opinión en su seno y lacras que ahora se airean sin tapujos. Es verdad que, como sucede después de toda represión, la reacción se pasa y a veces es excesiva, como sucede por ejemplo en otras situaciones de la vida, como en el feminismo, la homosexualidad, etcétera. Por ejemplo, hoy se olvida la otra cara de la Iglesia, la santidad, la mística, los que dan la vida cruenta o incruentamente por los pequeños, los pobres, los olvidados o inyectan energía y gracia a través de la oración y el trabajo en silencio.

Por tanto, mis conclusiones sobre este fenómeno son las siguientes:

  1. Es bueno que se descubran nuestros pecados, las lacras ocultas de la Iglesia. La ropa sucia no se sanea en la alcoba, sino que se lava y se cuelga en el balcón para orearla.
  2. Respecto a la pederastia, escándalo de los niños, que mereció la más dura condena de Jesús, ya era hora de que se conozca, se esclarezca y se denuncie y castigue eclesial y civilmente. Eso sí, con justicia, pruebas concluyentes y sin difamar a los inocentes, ni ocultar la otra pederastia secreta en las familias y la sociedad civil.
  3. No queremos una Iglesia impecable y triunfalista. El reconocimiento de la debilidad y la humildad, que es nuestra verdad, más que al  escándalo nos debería acercar a Jesús que el vernos perfectos, porque “nadie es perfecto, sino solo Dios”.
  4. Evangelizar no es buscar el aplauso ni el prestigio de la Iglesia, sino hacer el bien “sin que nuestra mano derecha sepa lo que hace la izquierda”.
  5. Es un acicate para dar ejemplo de vida, no de palabra, de éxito, de cifras despampanantes. Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.
  6. Tener miedo porque la Iglesia disminuya por perder prestigio social es una tremenda falta de fe y confianza en Dios.
  7. Necesitamos perdonar. Esto no significa justificar ni continuar con permisividad con el que delinque, sino seguir queriéndolos porque nos lo exige el padrenuestro y la misericordia, virtud esencial del cristiano.
  8. Evitar la tentación de abominar contra la Iglesia incluso institucional, que es lo que pretenden los que utilizan sus pecados para aniquilarla, sino quererla más para mejorarla desde dentro, defendiéndola en lo que es injusto y proclamando sobre las azoteas su lado carismático y sus virtudes, que existen, y hoy apenas se resaltan.
  9. Exigir sus derechos democráticos a existir, denunciar su persecución cuando exista y desmentir lo falso que se difunde en redes sociales y medios de comunicación. “La verdad os hará libres”.
  10. Y sobre todo no desanimarse nunca practicando también la esperanza. A lo largo de la Historia ha habido peores situaciones en la Iglesia, como, por ejemplo, la corrupción del Papado en el Renacimiento. Seguro que después de esta tormenta sobre la barca de Pedro, Jesús apaciguará las aguas. Quizás la Iglesia del futuro será más pequeña, menos famosa, más testimonial, más cercana a Belén, al Huerto y al Cenáculo y, por tanto, más resucitada.

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