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Archivo para la categoría ‘Cristianismo (Iglesias)’

Julio Puente López: “La moral sexual católica, ¿Anormalidad o inhumanidad?”

Viernes, 10 de julio de 2020

Genero_2244985522_14736196_667x1024“‘Varón y mujer los creó’, de la Congregación para la Educación Católica, es un documento poco convincente”

“La jerarquía no puede seguir torturando las mentes de los cristianos haciéndoles creer que todo lo que dice la Biblia sobre la sexualidad es válido para el hombre de hoy sin atender a la cultura de aquellas épocas”

“Las sensatas palabras del profesor Collins nos advierten: ‘Los relatos bíblicos son “construcciones humanas” que reflejan la cultura de un tiempo y un lugar y que no son inocentes en la cuestión de las relaciones de poder'”

“‘Varón y mujer los creó’, de la Congregación para la Educación Católica, es un documento poco convincente que repite doctrinas ya conocidas y sigue ignorando los avances científicos y los problemas reales de la gente”

“Al parecer, hay cristianos que se sienten legitimados por la doctrina católica para agredir a una comunidad cristiana, como recientemente ha sucedido en Madrid, y enviar a sus miembros al fuego eterno con pintadas insultantes”

“No podemos mirar para otro lado. Cuando vuelvan los bárbaros será ya tarde para contenerlos. Rebrotan como un contagio vírico”

No podemos mirar para otro lado. Cuando vuelvan los bárbaros será ya tarde para contenerlos. Rebrotan como un contagio vírico.

Que algunos cristianos en razón de su condición sexual tengan que formar una comunidad, como es el caso de Crismhom, lejos de la integración social ideal y reunirse en locales fuera de las parroquias deja en muy mal lugar a la Iglesia católica, que de algún modo los rechaza, pues no constan en el relato de Génesis 1. La moral sexual católica sigue centrada en una visión negativa del sexo porque sigue rechazando las múltiples expresiones de la atracción física y privilegiando la abstinencia sexual. Su espiritualidad sigue insistiendo en la salvación de nuestras almas más que en la posibilidad de una vida humana auténtica tal como nos garantizan la vida y las palabras de Jesús. Nos alejamos así de la realidad humana de Cristo y entonces el cristianismo “se nos muestra como algo enemigo de la vida, antibiológico, como algo sobrehumano e incluso inhumano” en palabras del pensador F. Ebner.

La jerarquía no puede seguir torturando las mentes de los cristianos haciéndoles creer que todo lo que dice la Biblia sobre la sexualidad es válido para el hombre de hoy sin atender a la cultura de aquellas épocas. Leamos la carta a los Romanos de Pablo, pero recurramos a las ciencias del hombre y no a sus escritos para tener conocimientos sobre la sexualidad.

Si atendemos al desafío de los estudios de género el problema de la Biblia está en reclamar que la naturaleza humana se ha de entender según el orden divino de la creación tal como aparece en Génesis 1. Es lo que opina el profesor católico de Yale John J. Collins en su obra “The Bible after Babel” (Michigan, 2005). Y añade esto: “Tal como se muestra ahora la humanidad no es solo hombre y mujer, sino que admite diversas variantes y combinaciones entre medias. Desde esta perspectiva la famosa frase de Génesis 1, 27, “varón y mujer los creó”, es no solo problemática, sino opresiva. Produce el efecto de relegar a enteras categorías de gente (homosexuales, transgénero) al estado de la anormalidad. Hay, por supuesto, diferencias biológicas reales que no se pueden negar, pero la simple oposición binaria no hace justicia al espectro de la sexualidad humana”.

Es una lástima que la Congregación para la Educación Católica en su documento “Varón y mujer los creó”, de 2019, no tuviera en cuenta opiniones tan sensatas como las del profesor Collins que nos advierte de que la Biblia no es una guía infalible en el diálogo con el feminismo y los estudios de género, sino más bien problemática. Los relatos bíblicos son “construcciones humanas” que reflejan la cultura de un tiempo y un lugar y que no son inocentes en la cuestión de las relaciones de poder. El relato de Génesis 1, texto básico de la antropología cristiana, no está menos condicionado culturalmente que las leyes sobre la esclavitud.

En “Varón y mujer los creó” se habla de dialogar, pero no hay mucho diálogo, aunque sí un leve avance, ya que distingue entre la llamada “ideología de género” y las diferentes “investigaciones” sobre el “gender”. Fue siempre algo evidente. Basta leer las primeras páginas de una obra como “¿Qué es el género?” (Icaria, 2016) para ver que en ese enfoque “no se trata de negar una diferencia”, el sexo biológico, “sino de comprender cómo esta diferencia ha llegado a estar social y culturalmente sobredeterminada.

El documento “Varón y mujer los creó” explica en el párrafo 11 las orientaciones sexuales como algo que surge de la separación del sexo y del género, pero las cosas suceden justo al revés. Y en el n. 16 habla contra el acoso y la violencia en la educación “en razón de las tendencias afectivas” que antes ha negado. Es un documento poco convincente que repite doctrinas ya conocidas y sigue ignorando los avances científicos y los problemas reales de la gente. A veces usa la terminología de los pensadores personalistas, pero no reconoce que el tú de nuestro yo se encarna en cuerpos sexualmente diversos. Ya en su momento Crismhom hizo una certera crítica de este documento.

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Es justo que no haya discriminación en razón de las “tendencias afectivas”. Pero sería de desear que la doctrina de la Iglesia diera “un paso adelante” en este tema y dejara de hablar de conductas objetivamente desordenadas al hablar de la homosexualidad. No lo hace este documento, pero sí el catecismo. Y sería de desear porque, al parecer, hay cristianos que se sienten legitimados por la doctrina católica para agredir a una comunidad cristiana, como recientemente ha sucedido en Madrid, y enviar a sus miembros al fuego eterno con pintadas insultantes. Por no hablar de otras muchas agresiones que da a conocer la prensa. Ello pone de manifiesto que ciertos grupos, entre ellos algunos que se dicen cristianos, están llenos de odio y de fanatismo.

Seguramente esos grupos defienden un cristianismo militarista y triunfalista, un reino de Dios que triunfe sobre el mal con la ayuda de las armas y del poder temporal. Sueñan con la cristiandad de tiempos pasados donde, por supuesto, hay diablo e infierno porque de ellos habla la Biblia. A quienes defienden gobiernos autoritarios les conviene que se predique un Dios déspota al que temer, hecho a su imagen. No les interesa que se profundice en esos temas desde estudios bíblicos serios. Con razón el papa Francisco nos previene contra el triunfalismo religioso. Intentar imponer la fe y la justicia por la fuerza contradice el mensaje evangélico por más que algún discípulo del Nazareno estuviera dispuesto a usar la espada. La transformación social llega a través de la conversión, a través de la “revolución de los corazones” como decía Ebner, que lleva a luchar activa y pacíficamente para que a nadie le falte el pan y el aire para respirar, porque todas las vidas cuentan. Máxime en tiempos de pandemia. Así es como se va construyendo el reino de Dios del que la Iglesia debe ser humilde servidora.

Ese reino de Dios, conviene recordar, viene “sin ostentación”, sin llamar la atención con grandes signos externos. Está ya “en nosotros” como llamada a la conversión, y allí donde hay relaciones sociales justas, es decir, “entre nosotros”, “en medio de nosotros”, como traduce hoy la mayoría de los exegetas. Es la enseñanza del Evangelio de Lucas en 17, 20-21, siendo secundario si el metà paratērēseōs griego reproduce las palabras originales de Jesús o ha sido añadido al redactar el Evangelio.

El pensador Ferdinand Ebner escribió un artículo en la revista Der Brenner en 1922 titulado “El escándalo de la representación” en el que se preguntaba si ciertas prácticas no contradecían el espíritu de esa enseñanza. Ya había hecho alusión a ese versículo en sus Fragmentos de 1921. El reino de Dios es el reino del amor, el que hace la comunidad de los hombres transformando las relaciones sociales en nuestro mundo. Así lo ha explicado también G. Lohfink en su libro “Das Geheimnis des Galiläers” (Herder, 2019): el reino de Dios está presente allí donde hay relaciones de equidad entre los hombres. Y el autor señala que en la Iglesia no se ve mucho de ese reino de Dios. Lo que se ve con demasiada frecuencia es, nos dice, “riñas, división, envidia, desconfianza, arrogancia y abusos”. Y ostentación de su influencia y poder, podemos añadir. El orgullo reivindicativo y la exhibición tienen su lugar en los desfiles y paradas de nuestra sociedad laica. Pero la soberbia no es una virtud cristiana. En ese sentido la renuncia a la mitra episcopal sería un gesto más importante de lo que pensamos, y, sin buscar excusas, perfectamente compatible con la atención a los problemas graves de la Iglesia.

No cabe duda de que los ampulosos gestos que a veces se ven chocan con esa enseñanza de Lucas 17, 20-21.

Ebner ponía como ejemplo en sus anotaciones de 1919 la fiesta del Corpus Christi, no exenta de paganismo, ostentación y boato, “con sus bandas de música y salvas de honor”. Una lectura literal del pasaje oscuro, casi incomprensible de Jn 6, 54-58 nos ha llevado hasta la pompa“Gepränge”, escribe Ebner – y el paganismo de ciertas celebraciones religiosas.

Este año, debido a la pandemia, no ha habido muchas procesiones. Pero no han faltado gestos aparatosos: ostensorios de plata y oro exhibidos desde los lugares más insospechados. En España y fuera de nuestras fronteras.

En Düsseldorf se ha celebrado el Corpus este año con la misa y la bendición “de lo alto”, desde una altura de 168 metros, en el mirador de la Rheinturm, una estructura que se eleva hasta los 240 metros. Un gesto ostentoso difícilmente superable. Quienes gustan de las ocurrencias y de dar la nota tienen ahora el listón muy alto.

El papa Francisco, quizá comprendiendo que las Jornadas Mundiales con celebraciones ante miles de personas tienen mucho de ostentación, quiso recordar en su homilía del 28 de julio de 2016 en Częstochowa, que, “contrariamente a lo que cabría esperar y quizá desearíamos, el reino de Dios, ahora como entonces, “no viene llamando la atención” (Lc 17, 20), sino en la pequeñez, en la humildad. La Iglesia lleva siglos ignorándolo.

Fuente Religión Digital

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El arzobispo de Gabón se opone al proyecto de ley para despenalizar la homosexualidad en el país

Jueves, 9 de julio de 2020

laudience-que-le-presidentabo-a-accordee-aujourdhui-aux-mgr-basile-mve-engone-de-libreville-et-jean-patrick-iba-iba-de-franceville-1Del blog de José Carlos Rodríguez En Clave de África:

En África hay países en los que puedes ir a la cárcel si descubren que eres homosexual

En algunos, como Uganda, se intentó incluso introducir la pena de muerte

Al mismo tiempo, se ven con normalidad comportamientos que sí son aberrantes, como que un hombre golpee a su mujer cuando le plazca, o que deje una retahíla de hijos por ahí de los que no se ocupa en absoluto

En un continente como África donde todo lo que suene al tema LGTB suele estar muy mal visto, hasta el punto de estar penalizado en bastantes países con penas muy duras, me ha llamado la atención el caso de Gabón, donde el pasado 23 de junio la Asamblea Nacional voto a favor de despenalizar la homosexualidad. Sin embargo, el texto tiene que ser refrendado aun por el Senado y el debate se anuncia duro, con una opinión publica muy dividida.

Una de las personalidades que ha reaccionado en contra con más vigor ha sido el nuevo arzobispo de Libreville, Jean Patrick Iba, nombrado en marzo de este año. Llegó a convocar una conferencia de prensa en una parroquia de la capital, en la que entre otras cosas califico a este proyecto de ley de “aberración” y señaló que “su aprobación podría conducir a las conciencias frágiles a asumir comportamientos desviados”. Terminó afirmando que “la homosexualidad no se ajusta a las costumbres de nuestro país” e hizo un llamamiento a tumbar el proyecto “en nombre de la sabiduría de nuestros antepasados”.

En los 30 anos que llevo trabajando en África, me he percatado de que es este un tema con el que hay que andarse con pies de plomo y que la mayoría de las veces es mejor evitar, sobre todo si el que abre la boca es un blanco, como es mi caso. Si te atreves a decir lo que piensas, te puedes encontrar en medio de un tenso debate que generalmente no se basa en argumentos ni razones, sino en una retahíla de emociones, insultos incluidos, en los que te pueden acusar de querer “imponer”, como si de un nuevo colonialismo se tratara, lo que mucha gente califica de “desviaciones”, “aberraciones”, como dice el señor arzobispo, o incluso de ser parte de un “plan maquiavélico” para corromper el país y sus supuestas sanas costumbres. Al mismo tiempo, siempre me ha sorprendido que en bastantes de estas sociedades se suele con bastante normalidad otros comportamientos que si son verdaderamente aberrantes, por ejemplo, que un  hombre golpee a su mujer cuando le plazca, o que pueda dejar una retahíla de hijos por ahí de los que no se ocupa en absoluto.

Calificó a este proyecto de ley de “aberración” y señaló que “su aprobación podría conducir a las conciencias frágiles a asumir comportamientos desviados”

Aun así, no es lo mismo en todas partes y, por ejemplo, durante el año y medio que viví en Gabón me di cuenta de que en general es una sociedad bastante liberal y tolerante, por lo que me ha extrañado poco que una mayoría de diputados haya dado su visto bueno a despenalizar la homosexualidad.

Bostsuana también lo hizo hace pocos anos. Sudáfrica fue más allá. Si no me equivoco, fue el primer país del mundo donde la Constitución reconoce el derecho a no ser discriminado por razón de “orientación sexual”.

Muy distinto es el caso de Uganda, donde pase dos décadas. Allí conocí de primera mano personas homosexuales que acabaron por perder su empleo o a los que incluso los vecinos echaron de la casa que alquilaban al conocerse su inclinación sexual.

Hace pocos años casi salió adelante una reforma del Código Penal en el que se pretendía castigar con la pena de muerte a los reincidentes por actos homosexuales, y en el que incluso una persona que supiera que su vecino era homosexual y no lo denunciara podía enfrentarse a penas de cárcel.

Al final, debido a una gran presión de países donantes, la reforma no salió adelante, pero si eres gay en Uganda y quieres llevar una vida libre de sobresaltos mas vale que nadie se entere lo más mínimo. Recuerdo haber escrito un artículo en un periódico ugandés en el que yo tenía una columna semanal, que llevaba por título: “Por qué la Iglesia está obsesionada con los gays?”. Durante las siguientes tres semanas me llovieron palos por todas partes y opte por no volver a mencionar el tema ni remotamente.

He vuelto a acordarme del titulo de este articulo al ver la reacción del arzobispo de Libreville. Y conste que no se trata de que en Gabón quieran aprobar el matrimonio homosexual, sino de una simple “despenalización”, es decir, que no te metan en la cárcel por tener una relación sentimental con una persona de tu mismo sexo. Me ha recordado la conversación que tuve, hace pocos años, con varios sacerdotes ugandeses en la que les traje a colación la frase del Papa Francisco: “si una persona es gay y busca a Dios sinceramente, quien soy yo para juzgarlo?” En aquella ocasión, al que pusieron a parir fue al Papa.

Personalmente, nunca me he creído que la homosexualidad sea algo exportado a África. Siempre ha existido en sus sociedades tradicionales, como en todas las culturas del mundo, solo que ha estado fuertemente reprimida. Precisamente acabo de leer la extraordinaria novela “Bajo las Ramas de los Udalas”, de la escritora nigeriana Chinelo Okparanta, en la que relata la experiencia de una joven mujer que vive un infierno de intenso sufrimiento personal al no poder vivir abiertamente su relación amorosa con otra mujer. Duelen especialmente las páginas en las que personas supuestamente cristianas la hacen la vida imposible, sobre todo el relato de un ataque muy violento contra un local en el que mujeres lesbianas se reunían a escondidas.

“Las páginas en las que personas supuestamente cristianas la hacen la vida imposible, sobre todo el relato de un ataque muy violento contra un local en el que mujeres lesbianas se reunían a escondidas”

El caso de Chinelo Okparanta no es el único. Durante los últimos anos, no han faltado los escritores africanos que han salido del armario, con gran riesgo para su integridad física, y se han expresado libremente sobre un tema que todavía esta rodeado de tabúes. Destaca, entre otros, el keniano Binyabanga Wainaina, fallecido el año pasado, y la ecuatoguineana Trifonia Melibea Obono, la cual no se ha andado con rodeos a la hora de señalar que “la homosexualidad en África, como la homofobia, no la trajeron los blancos”.

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Universidad de La Salle en México, despiden a una profesora universitaria porque es trans

Miércoles, 8 de julio de 2020

Mujer-trnasDaniela Muñoz Jiménez trabajaba en la Universidad de La Salle, pero parece que al finalizar el mes de junio, los directivos de esa institución decidieron olvidarse de los colores de la diversidad y convertirse en una universidad tránsfoba.

La Universidad que se jacta por tener «profesionales con valor», empezó a cambiar su trato hacia Daniela luego de que comenzara a actualizar y ajustar su papelería y apariencia con su identidad de género.

Daniela, que es médico general y tiene una Maestría en Filosofía Social, comenta que las cosas comenzaron a cambiar cuando empezó su transición. Primero le quitaron grupos, le redujeron las horas hasta dejarla sin trabajo y por último le notificaron que había sido despedida sin darle ninguna indeminización.

Frente a esta situación, decidió hacer una denuncia por discriminación en los entes mexicanos pero no tuvo resultado. Sin embargo, el rector de la institución siguió invisibilizando a la profesora y discriminándola al punto de obligar a otros profesionales a relegarla.

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Más allá de la promesa de la institución de no despedir a nadie por la pandemia, Daniela sí fue despedida, dejándola desamparada en un momento en el que la incertidumbre laboral y económica es realmente grande, dejando en claro que son una universidad tránsfoba.

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Fuente Oveja Rosa

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Juan Masiá: “Las espiritualidades budista y cristiana de la gratitud y la confianza coinciden”

Miércoles, 1 de julio de 2020

buddha_and_jesus1De su blog Vivir y pensar en la frontera:

Budismo y cristianismo ante el Juicio y la cuestión de la salvación

“Ambas espiritualidades se basan en el doble reconocimiento de la propia carencia de méritos y de la instancia absoluta de misericordia infinita”

“Se entiende mal la enseñanza cristiana sobre el juicio definitivo, como si solo fuera cuestión de discriminar entre perdición y salvación en un juicio final post mortem”

“Se trata del reconocimiento de la desgracia y la gracia: la desgracia (karma del pasado) y la gracia (amazing grace)”

La colección “El peso de los días”, que dio a conocer clásicos budistas como el Sutra del Loto y el Despertar de la fe, engrosa el repertorio con el Tannisho. Palabras de Shinran sobre el Camino de la Tierra Pura, recogidas por su discípulo Yuien. (edición bilingüe, directamente del japonés al castellano por Masateru Ito y Elena Gallego, Salamanca, Ed. Sígueme, 2020)

En un volumen, dos libritos –que son cuatro-: la traducción directa al castellano de Tannisho comentada; más la versión japonesa original, la parafraseada en japonés actual y la versión castellana, alineadas paralelamente. Merece elogio el lujo y precisión editoriales, más allá de los criterios de rentabilidad en la difusión. Hasta las “buenas personas” se salvan, gracias al Otro Poder.

Al presentar en nuestro Occidente calculador las palabras de Shinran: “Si hasta las buenas personas se salvan…”, nos preguntan: – ¿Se ha confundido? ¿Querrá decir: “si hasta los malos se salvan…”? -No, no es confusión. La salvación inmerecida es don gratuito de la misericordia absoluta.

 Ya en tiempo de Shinran lo malentendían. Lo mismo ocurrió con el mensaje evangélico: “No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores” ( Marcos 2, 17).

Cuando Pablo dice: “Dios quiere que todos sean salvados” 1Timoteo 2, 4), o cuando Shinran dice: “Recitar el nembutsu con el corazón impregnado de misericordia salva a todos los seres” (Tannisho, cap. 4), surgen tres reacciones diferentes:

 1) unos dicen cínicamente: si al final todos se salvan, hagamos el mal sin preocuparnos;

 2) otros se creen “buenas personas” y se indignan contra Dios o contra Amida, que salvan a “los malos”;

 3) Pero otros se emocionan con gratitud: ¿es posible que incluso alguien como yo, que no se lo merece, también pueda salvarse?

Esta última reacción conduce a una espiritualidad de gratitud y confianza, centrada en el doble reconocimiento de la propia carencia de méritos y de la instancia absoluta de misericordia infinita que les anima a dejarse salvar y desear la salvación universal.

Con razón Yuien (1222-1289), el discípulo de Shinran, redactor del Tannisho, lo escribió para disipar “las dudas y malentendidos entre quienes sigan nuestros pasos” y quiso propagar la enseñanza auténtica de Shinran sobre “la salvación por la fe en el Otro Poder”.

Perdición en el pasado y salvación en el presente

Cuando se habla de salvación o perdición (según el esquema de los “novísimos” o “postrimerías”: muerte y juicio, seguidos de purgatorio, infierno o cielo) se entiende mal la enseñanza cristiana sobre el juicio definitivo, como si solo fuera cuestión de discriminar entre perdición y salvación en un juicio finalpost mortem. Desde esa perspectiva costará aceptar el sentido de la salvación en Pablo o en Shinran.

Pero quienes concuerden con la interpretación del Juicio definitivo como reconocimiento en el presente del pasado de perdición que nos condiciona y de la misericordia infinita que nos salva en el presente y nos da siempre futuro, podrán captar más fácilmente la afinidad de la espiritualidad de Shinran con la del Evangelio de Jesús.

(Ver en este mismo blog de RD las conversaciones sobre este tema con la teología de Adolfo Nicolás en sus clases de escatología y sacramentos:     https://www.religiondigital.org/convivencia_de_religiones/posible-juicio-premio-merecido-castigo_7_2182351752.html).

En vez de un castigo interminable en un futuro sin salida, se entiende la perdición como una carga de karma que nos condiciona desde el pasado. El Otro Poder nos libera de esa carga cuando la reconocemos.

Y cuando reconocemos la instancia absoluta que sana, perdona y libera, “la reconciliación en el presente se convierte en el sacramento del futuro que te da siempre esperanza de libertad” (A. Nicolás, Sobre la confesión).

Después de reconocer lo que el condicionamiento de “perdición” ha hecho de ti en el pasado, te hace reconocer la salvación en el presente y futuro. Es decir, gracias a la infinita misericordia gratuita, siempre es posible hacer algo nuevo con lo que el condicionamiento del mal pasado ha hecho de ti…

Coinciden así las espiritualidades budista y cristiana de la gratitud y la confianza. Se puede entender el Juicio definitivo como un Juicio de la Luz en el presente, en vez de un mero “juicio final de premios y castigos”, ambos como remuneración de méritos o deméritos.

Para eso conviene entender el Juicio definitivo como un juicio “a la luz de Luz” que nos salva facilitándonos el reconocimiento de sí mismo (herido y sanado, culpable y salvado), para despertar a la toma de conciencia de la propia oscuridad vulnerable y de la voluntad salvífica absoluta.

Con otras palabras, el reconocimiento de la desgracia y la gracia: la desgracia (karma del pasado) y la gracia (amazing grace), que me abre siempre futuro de esperanza desde el presente de la salvación. El cuerpo mortal del animal vulnerable se ilumina con la promesa gratuita de vida verdadera para el animal reconciliable. En esta reconciliación se abre un panorama esperanzador para hablar de cuerpo mortal y vida verdadera.

Podemos entonces releer la simbólica del juicio de ovejas y cabritos, alineados a izquierda y derecha, en el capítulo 25 del evangelio según Mateo, para descubrir cómo es posible que todos se dejen salvar (según la espiritualidad del juicio como “crisis de reconocimiento” en el evangelio según Juan: Jn 9, 39-41 y 20, 21-2. Ver más en: “Reconocimiento de sí mismo en el perdón”, Perspectiva teológica, Belo Horizonte, v. 50, n.2, p. 247-261, 2018).

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Nuevos ritos

Martes, 30 de junio de 2020

iglesiavacia-blog_imagenMuy a menudo nos quejamos de que los ritos en la celebración de la Eucaristía están poco relacionados con la vida, que son poco expresivos.

De repente con el coronavirus nos hemos encontrado con unas eucaristías que han añadido gestos expresivos y significativos. Nos ayudan más a celebrar la entrega de Jesús y nuestra propia entrega.

Como no nos podemos dar la paz con la mano, nos volvemos hacia todos los presentes en el templo y nos miramos con cara sonriente. Es un gesto que resulta expresivo y que crea relación. Antes, al darnos la mano, solamente veíamos al vecino y al de nuestro banco o al de adelante.

Usamos y nos damos repetidas veces gel. No para purificarnos, sino para suavizar nuestras manos y que así nuestra relación con los demás, y el recibir la eucaristía, esté llena de amabilidad, de suavidad. Suavizar nuestras manos para eliminar toda animadversión, envidia o lejanía.

Y sobre todo, llevamos puesta la mascarilla. No podemos hablar, pero durante la celebración somos conscientes de la realidad social que estamos viviendo y lo hacemos presente en la ofrenda de los dones a Dios. También la palaba de Dios recae sobre esa realidad.

Es más fácil ir reflexionando qué nos dice Jesús en su Palabra para nuestras realidades de dolor, de ayuda, de servicio, de entrega. No hacemos ofrenda de dinero sino de algo más importante, que es nuestra vida, ésta que estamos viviendo con dificultades.

Y al final de la misa, limpiamos con gel los asientos en los que hemos estado sentados. Toda una expresión. Lo que hemos oído, hemos celebrado, no es para dejarlo ahí en el banco sino para llevarlo a la vida y con su fuerza transformar nuestra realidad.

Nos tenemos que colocar cada día en un sitio con cierta distancia. Somos peregrinos, caminantes, en busca de Dios. Así nos sentimos celebrando la Cena del Señor.

En el templo donde yo participo, nos sirven las formas consagradas en una bandeja de donde vamos recogiendo cada uno. Un regalo, un don que recibimos de Dios, que nos lo va ofreciendo todos los días.

Es una oportunidad. La realidad del virus nos va ayudando a unas celebraciones vivas, actuales, implicadas. Ojalá seamos capaces de ir creando y viviendo eucaristías con gestos que nos impliquen en nuestra vida y que nos hagan celebrar la vida, muerte y Resurrección de Jesús y también nuestras vidas, con las luchas, los logros, los dones y los esfuerzos.

Jesús nos ayuda a “tomar el pan, a repartirlo y a compartirlo”. Así nos resulta más fácil vivir en positivo el coronavirus.

 

Gerardo Villar

Fuente Fe Adulta

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¡Feliz Día del Orgullo LGTBI!

Domingo, 28 de junio de 2020

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Un día de reivindicación, un día de manifestación, por quienes no pueden hacerlo.

Un día de acción de gracias por ser como somos, porque el Dios Trinidad nos ha hecho diversos en la comunión

Un día para decirles a los jerarcas de nuestras diferentes denominaciones que se equivocan marginándonos en las iglesias, sinagogas, mezquitas…

Un día para gritar a los cuatro vientos ¡Gracias Padre porque nos has hecho así y nos amas!

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¡¡¡Feliz Día del Orgullo!!!

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Y para la lectura espiritual que publicamos cada día, te recomiendo detenerte un momento a lo largo del día y disfrutar con este artículo que ya publicamos hace dos años al que puedes acceder pinchando aquí: “Beato Bernardo de Hoyos: El matrimonio místico entre personas del mismo sexo con Jesús”

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Por primera vez la Iglesia Anglicana ordena más mujeres que hombres

Viernes, 26 de junio de 2020

sacerdotisas-anglicanasSigue aumentando su acceso a puestos de liderazgo eclesiásticos Siendo mujeres el 51% de los ordenados, los anglicanos muestran una nítida tendencia a poseer un clero cada vez más igualitario, puesto que de las personas que se encuentran actualmente en formación para el sacerdocio, el 54% también es femenino

Libby Lane, obispa (pionera) de Derby desde 2015, ha insistido en hacer todavía más inclusiva la Iglesia, ordenando pastores que representen la diversidad racial del pueblo

Según estadísticas publicadas por el Ministerio de la Iglesia de Inglaterra este mes, en 2019 se ordenaron más mujeres que hombres, por primera vez desde que en 1994 se aprobó en la Iglesia Anglicana el sacerdocio femenino.

Siendo mujeres el 51% de los ordenados, los anglicanos muestran una nítida tendencia a poseer un clero cada vez más igualitario, puesto que de las personas que se encuentran actualmente en formación para el sacerdocio, el 54% también es femenino.

En la publicación -como informa katolisch.de– se aprecia que la proporción de mujeres que han accedido a puestos de responsabilidad eclesiásticos también ha ido en aumento, aunque los obispos admiten que todavía se encuentran en inferioridad respecto a los hombres, en competencias de poder asumidas.

Libby Lane, obispa (pionera) de Derby desde 2015, ha declarado que la de las mujeres es “una presencia en el clero de la Iglesia de Inglaterra que es gracias a Dios visible desde lejos”. Pero ha insistido en hacer todavía más inclusiva la Iglesia, ordenando pastores que representen la diversidad racial del pueblo.

Una imagen de la Iglesia Anglicana radicalmente diferente a la del catolicismo en Europa, limitado por un clero envejecido y únicamente masculino, donde incluso como laicas las mujeres se consideran sub-representadas en los espacios de toma de decisiones.

Fuente Religión Digital

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La Iglesia Ortodoxa en Rumanía tacha de “neo-marxista” la campaña de la UE contra la LGTBIfobia

Jueves, 25 de junio de 2020

rumania-referendum-matrimonio-igualitario-homosexual-696x522 Se opone al matrimonio homosexual y al derecho a la identidad de género

“La ofensiva de obscenidad pública desplegada de forma desafiante en carteles en la calle retrata a los ideólogos del pansexualismo galopante en toda su desnudez intelectual”, declaró Banescu

El enfrentamiento entre tradicionalistas y progresistas ha sido motivo de otra polémica este mes al aprobar el Parlamento el 16 de junio una ley que prohibía las referencias a la identidad de género como algo distinto al sexo biológico en las instituciones educativas

La Iglesia Ortodoxa de Rumanía ha calificado de “neo-marxista” y “obscena” una campaña financiada por la Unión Europea (EU) contra la discriminación de las personas mayores del colectivo LGTBIQ, en medio de una intensa batalla ideológica sobre el matrimonio homosexual en el país balcánico.

Las críticas se refieren a una serie de carteles desplegados en la ciudad que muestran fotos de personas de la tercera edad diciendo “Soy bisexual” ó “Mi nombre es Luca, soy gay”, entre otros ejemplos.

La Iglesia Ortodoxa, de la que se declaran fieles más del 80 por ciento de los rumanos, considera que detrás de la campaña hay un supuesto “progresismo neo-marxista en boga”, según su portavoz, Vasile Banescu.

“La ofensiva de obscenidad pública desplegada de forma desafiante en carteles en la calle retrata a los ideólogos del pansexualismo galopante en toda su desnudez intelectual”, declaró el martes Banescu, citado hoy por el diario local Adevadul.

El enfrentamiento entre tradicionalistas y progresistas ha sido motivo de otra polémica este mes al aprobar el Parlamento el 16 de junio una ley que prohibía las referencias a la identidad de género como algo distinto al sexo biológico en las instituciones educativas. El presidente del país, Klaus Iohannis, ha anunciado que no promulgará esta ley impulsada por diputados conservadores.

La batalla ideológica en torno a asuntos como el matrimonio homosexual es particularmente intensa en una sociedad conservadora como la de Rumanía, que en octubre de 2018 celebró un referéndum impulsado por organizaciones evangélicas y apoyado por la Iglesia Ortodoxa para cambiar la definición constitucional de matrimonio y limitarla a la unión entre un hombre y una mujer.

Pese a que el matrimonio homosexual no está reconocido en Rumanía, la Constitución rumana define el matrimonio como la unión entre dos cónyuges y no entre un hombre y una mujer como reclamaban estos grupos conservadores.

El referéndum fue boicoteado por los partidarios del matrimonio homosexual y solo un 21 % del electorado censado acudió a votar, menos del mínimo del 30 % que establece la ley para que la consulta sea vinculante. Por eso, no pudo ser validado el resultado de la votación, en la que una mayoría aplastante de ese 21 % se pronunció a favor del cambio constitucional.

Fuente Religión Digital

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La Iglesia católica española pierde creyentes y practicantes: se desploman las bodas, bautizos y comuniones

Miércoles, 24 de junio de 2020

los-obispos-espanoles-con-el-papaEn 2001 el 70% de los enlaces se celebraban ‘por la Iglesia’. En 2019, apenas fueron el 20%

Más allá de lo formal –casi dos tercios de los españoles se declaran católicos, y más de tres cuartas partes han sido bautizados–, la práctica religiosa y sacramental en nuestro país ha vivido un brusco descenso en los últimos años

En apenas una generación, los fieles han ido abandonando los templos. Ya no se casan por la Iglesia, y cada vez menos se bautizan o hacen la primera comunión, históricamente los ritos de entrada en la Iglesia católica. Las primeras comuniones han pasado de 245.427 en 2012, a 222.345 en 2018, mientras que en el caso de los bautizos la cifra ha caído en picado: de 268.810 bautizos en 2012, a 193.394 en 2018

A finales de junio, diócesis como Plasencia o Valencia serán las primeras en comenzar a celebrar comuniones, bautizos y bodas en los templos católicos, ceremonias que se han visto frenadas por el impacto del coronavirus. Y, salvo algunas colas en lugares ‘de moda’ (Los Jerónimos en Madrid, y muchas de las basílicas en Sevilla, además de las catedrales de Burgos, Ávila o León), lo cierto es que el retorno de los ritos sacramentales no tendrán la afluencia de otros años. ¿La razón? No sólo la COVID–19, sino el hecho de que la sociedad española, en la práctica, ha dejado de ser católica.

Más allá de lo formal –casi dos tercios de los españoles se declaran católicos, y más de tres cuartas partes han sido bautizados–, la práctica religiosa y sacramental en nuestro país ha vivido un brusco descenso en los últimos años. Un descenso que se convierte en auténtico desplome cuando cruzamos los datos de bodas, bautizos o comuniones, las grandes celebraciones que históricamente han llenado los 23.000 templos católicos de nuestro país.

Incluso el Papa Francisco ha animado, en más de una ocasión, a volver a una Iglesia de pequeñas comunidades, sabiéndose –al menos en Europa– en clara minoría respecto a otras épocas en las que ser católico era parte consustancial del Viejo Continente.

Mientras se escuchan los exabruptos de más de un cardenal y varios obispos (Reig, Munilla, Cañizares, Sanz…), lo cierto es que la Iglesia española sigue estando en los niveles más bajos de aceptación social, aunque su peso sociopolítico sigue siendo muy fuerte en un país que apuesta por la laicidad.

Los datos del CIS de hace un año resultaban tajantes: por primera vez, los no creyentes se situaban por encima de los católicos practicantes. Así, aunque dos de cada tres españoles se declaran católicos, apenas el 22,7% acuden a misa o se confiesan. Los agnósticos o no creyentes suman el 29%. Si sumamos al 2,3% de los que afirman pertenecer a otra religión, concluimos que tres de cada diez ciudadanos no quiere saber nada de la Iglesia católica.

“Si no cambia la cosa, sólo celebraremos funerales”

¿Qué le queda a la Iglesia? Los ritos… y cada vez menos. La práctica religiosa de los últimos años ha vivido un auténtico desplome. Especialmente relevantes son los datos de las bodas. Si en 2001 el 70% de los enlaces se celebraban ‘por la Iglesia’, el año pasado el porcentaje descendió al 20%.

El derrumbe en las dos últimas décadas ha sido espectacular: en el año 2000 unas 163.000 parejas se unían por la Iglesia. El año pasado, la cifra se dividió por cuatro (41.975), según datos de la propia Conferencia Episcopal.

En apenas una generación, los fieles han ido abandonando los templos. Ya no se casan por la Iglesia, y cada vez menos se bautizan o hacen la primera comunión, históricamente los ritos de entrada en la Iglesia católica. Las primeras comuniones han pasado de 245.427 en 2012, a 222.345 en 2018, mientras que en el caso de los bautizos la cifra ha caído en picado: de 268.810 bautizos en 2012, a 193.394 en 2018.

Sólo han aumentado, y mínimamente, los sacramentos ‘de adultos’: confirmaciones (en 2012 110.065; en 2018, 129.171) y las unciones de enfermos (de 20.493 en 2012 a 25.663 en 2018).

¿Qué quiere decir esto? Los expertos consultados lo tienen claro. “Hemos perdido a la infancia, lo que quiere decir que estamos a punto de perder, si no lo hemos hecho ya, a la juventud. Y que, si no cambia la cosa, dentro de poco solo celebraremos funerales” lamenta un obispo español que prefiere mantenerse en el anonimato.

Los escándalos de abusos –”No sólo sexuales, sino de poder”–, la histórica ligazón de sectores católicos predominantes con los poderes económicos y políticos de este país, y la sensación de que la institución se ha alejado de los debates que interesan a la sociedad son algunas de las razones. “Curiosamente –analiza este prelado–, cuando tenemos en Roma a un Papa que es el paradigma de la globalización y de la cercanía. Algo hemos tenido que hacer muy mal para que no nos quieran”, asume.

Millones en las clases y en la ‘X’ de la Renta

Sin embargo, otros datos, precisan fuentes episcopales, podrían dar una imagen diferente de la situación. Según la Memoria de Actividades de la Iglesia española, más de 8,3 millones de personas acuden regularmente a las 9,5 millones de misas que anualmente se celebran en nuestro país. Una potencia de presencia pública que sólo pueden igualar algunos clubes de fútbol y que, en su día, la Iglesia utilizó en las calles para oponerse a los proyectos progresistas del primer Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, como Educación para la Ciudadanía y, especialmente, la ley del matrimonio igualitario.

Pese a notable descenso, más de tres millones de escolares optan por la clase de Religión Católica en las escuelas, que gracias a la llamada Ley Wert cuenta para nota en las escuelas, algo que el nuevo proyecto de ley educativo que se tramita en el Congreso pretende eliminar.

Además, las cifras de la Renta, obtenidas por los contribuyentes que marcaron la x correspondiente en su declaración han subido de forma espectacular en los últimos años, alcanzando un récord de 285 millones de euros en el último ejercicio.

Fuente Religión Digital

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Horror y homofobia: Corte Suprema descarta que promover «relaciones con menores de 14 años» signifique apoyar la pedofilia

Miércoles, 24 de junio de 2020

59b9411bcd49b0575c5a6280Cristian Nieto

En el marco de una demanda que el Movilh presentó contra la Catedral Evangélica luego de que el movimiento LGBTI fuera acusado de “abusar sexualmente de niños ofreciéndoles zapatillas Nike o polerones”.  Para la Corte ello no implica adjudicar a otros el delito de pedofilia. Movilh analiza recurrir a órganos internacionales.

La Corte Suprema sentenció que acusar falsamente al Movimiento LGBTI de buscar relaciones sexuales con menores de 14 años no implica en ningún caso que se adjudique la promoción de “la pedofilia o algo semejante”, liberando así de toda culpa a la Catedral Evangélica por estos dichos, lo cual fue rechazado categóricamente por el Movilh, organismo que evalúa recurrir a órganos internacionales.

La sentencia fue dictada ayer miércoles por los ministros Corte Suprema Rosa Maggi, Rosa Egnem , Juan Eduardo Fuentes, Carlos Aránguiz y abogado Integrante Diego Munita, para quienes las declaraciones de la Catedral Evangélica «no dicen que el MOVILH promoviera la pedofilia o algo semejante, sino sólo que promovía la derogación del artículo 365 del Código Penal, lo que es cierto, y que tal derogación (…) implicaría negativas consecuencias para  adolescentes desvalidos, expresando, enseguida, ideas que avalarían su tesis y que pueden considerarse erróneas desde el punto de vista fáctico o jurídico, pero que no son óbice para que expresara su opinión en una asamblea religiosa en que llamó a los feligreses a votar por los candidatos que fueran afines a sus ideas”.

Más aún señala, la sentencia,  “el discurso (de la Catedral Evangélica) no tuvo por objeto denostar o difamar al MOVILH, sino atacar su idea de derogar el artículo 365 del Código Penal.”

El Movilh, que en primera instancia había ganado una demanda por injurias contra la Catedral Evangélica por estos dichos, consideró que “hoy la Corte Suprema ha retrocedido mil pasos en sus avances hacia el respeto a los derechos humanos de las personas LGBTI. En primer lugar, el artículo 365 del Código Penal, que también ha pedido derogar el Comité de Derechos del Niño de la ONU, no habla de menores de 14 años, sino que  mayores de esas edad. Y lo que señaló textualmente la Catedral es que el Movimiento LGBTI promueve relaciones con menores de edad. No dijo, lo que señala la Corte Suprema y para comprobarlo basta  leer las declaraciones textuales de la Catedral. Esto es horroroso, una infamia homofóbica sin precedentes, que de paso vulnera los derechos de niños y niñas.”.

El presidente del Movilh, Gonzalo Velásquez, añadió que “este fallo pasará a la historia como uno de los más homofóbicos conocidos en Chile y mancha todo avance en el poder judicial. Estamos evaluando desde ya recurrir a órganos internacionales, para alcanzar la justicia que una vez más nos niegan en este país”

El 12 de noviembre del 2017 el entonces director del del  Concilio Nacional de Iglesias Evangélicas de Chile, Cristián Nieto, señaló en la Catedral que con la derogación «del artículo 365 se pretende despenalizar la ley conocida como la ley sodomítica. El MOVILH está pidiendo que una relación sexual entre un adulto y un niño menor de 14 años sea consentida, sea consentida, ¿y qué significa ser consentida?, que un niño diga `si, yo tengo ganas de estar con este señor. (..) Se imaginan lo que es un niño abandonado en una calle, debajo de un puente, que le ofrezcan un par de zapatillas Nike o un polerón que él desea, por mantener una relación sexual con ese adúltero, o ese pecador, comprándose a ese niño».

Las declaraciones fueron luego reproducidas por la  Catedral Evangélica a través de su canal de Youtube.

“Si la Corte Suprema está diciendo que validar las relaciones sexuales con menores de 14 años no significa promover la  pedofilia, no solo ha atacado al movimiento LGBTI, además está sentando un precedente nefasto para los derechos humanos de los niños, niñas y adolescentes que merece el máximo repudio”, finalizó el Movilh.

Fuente MOVILH

 

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La misa, un rito muerto

Martes, 23 de junio de 2020

Ermita-derruida-Navarra_2241385852_14701951_660x371“Palabras sobre palabras. Fieles que dormitan. Fieles que no reflexionan sobre lo que se dice” La misa ya no dice nada a los fieles. Es un recitado de sinsentidos sin incardinación alguna en la vida de los feligreses. O cambian la estructura actual y los textos, o cada vez producirá mayor desafecto

¿Pero qué ha sucedido en el pueblo en los últimos tiempos, especialmente en estos tres meses de reclusión? Ni más ni menos que la desaparición de tal sentimiento de culpa y la siembra del relativismo más absoluto cuando de sentimientos religiosos se trata

Decía yo con un sobreentendido sentido irónico que, cuando me jubilara, me empadronaría en el pueblo y me presentaría al puesto de alcalde de la localidad. Con mi prestigio, sería elegido. ¿Propósito? Uno de ellos, la celebración ciudadana del domingo.

Para ello, a la misma hora designada para la celebración litúrgica y con la malévola intención de sustituir eventos semanales, confeccionaría un programa, que podría variar de un domingo a otro, basado en lecturas ad hoc, a veces jocosas, a veces moralizantes y, sobre todo entretenidas, sacadas de los clásicos españoles. Vendría luego una discusión o reflexión sobre lo sucedido durante la semana en el pueblo, referido a hechos o personas; recuerdos del pasado; propuestas; soluciones a determinados problemas; mejoras del pueblo. Incluso alguna referencia a la situación del país. Es decir, una tertulia en nada disímil a la que se podría tener en una bodega o en el bar. De vez en cuando, una canción popular que incluso podría ser intervención individual de alguien con buena voz. Al final, un refrigerio de queso, chorizo y jamón acompañado de vino de la tierra, cerveza o mosto. El presupuesto del pueblo no sufriría merma alguna.

¿Alguien se imagina el lugar que elegirían los ciudadanos para celebrar el domingo? La iglesia cerraría sus puertas por falta de quorum.

Comentaba yo con los pocos que acudieron a la misa del pasado domingo en el pueblo –al fin hizo acto de presencia el párroco– algo sobre el ambiente que reina en las celebraciones dominicales: la misa es un rito muerto. Los pocos que acuden lo hacen más por inercia que por convicción. Quizá porque todavía resuenan los ecos de “pecado mortal”, culpa sobrevenida sobre aquellos que voluntariamente no celebran el domingo con una misa.

¿Pero qué ha sucedido en el pueblo en los últimos tiempos, especialmente en estos tres meses de reclusión? Ni más ni menos que la desaparición de tal sentimiento de culpa y la siembra del relativismo más absoluto cuando de sentimientos religiosos se trata: cuando el mismo arzobispado establece que determinados pueblos sólo tendrán dos misas al mes, con el aditamento de que una de ellas será el sábado a las 13 horas, coincidiendo con la llegada del carnicero, del frutero o del panadero, un pensamiento se apodera de los feligreses: no pasa nada no acudiendo a misa en domingo. Son ellos los que obligan a pecar. Ellos mismos han determinado que así sea, dado que dos domingos al mes, o tres, no hay misa en el pueblo.

Más aún: la falta de incardinación del sacerdote al pueblo asignado, ha producido un desafecto total hacia la Iglesia. El sacerdote llega un cuarto de hora antes del oficio, dice la misa sin referencia alguna al pueblo en que se halla (el sermón suele ser leído y sirve para los cuatro o cinco pueblos que atiende), se desviste en la sacristía charlando un rato con alguna feligresa que se atreve a entrar en la sacristía, sale de la iglesia con parsimonia, se introduce en su coche y se va. El pueblo dejó de existir para él, que vive un ambiente urbano desligado totalmente de los quehaceres, alegrías o sinsabores del pueblo. Dígase lo mismo de los funerales a los que necesariamente asiste. Reflexiones sobre la muerte como si de un camboyano se tratara. Nada relacionado con el devenir vital del difunto o las circunstancias que afectan a la familia.

Viniendo al propósito de estas reflexiones: el rito de la misa está muerto. Es algo anquilosado. Palabras sobre palabras. Fieles que dormitan. Fieles que no reflexionan sobre lo que se dice. Fieles a los que nada dicen las palabras arcanas del sacramento. Ya no es de recibo el que las fórmulas sean sacramentales y, supuestamente, realicen lo que dicen. Cierto es que todavía hay quienes piensan que “ahí” está Jesús, pero creer en ello ya no afecta en absoluto a la vida de las personas.

Las lecturas las más de las veces no se entienden; los sermones que las explicitan no tienen consistencia ni relación con la vida cotidiana; la participación de los fieles en el rito es nula, se limitan a escuchar y contestar; las fórmulas se recitan de memoria y no parecen salir “del corazón”. No es que el rito tenga que ser emotivo, pero sin el sentimiento no hay participación.

La configuración actual del rito de la misa debe desaparecer, por más que su estructura tenga una lógica y sus palabras sean fruto de muchos siglos de sedimentación dogmática.

Fuente Religión Digital

Espiritualidad, Iglesia Católica ,

‘Arderéis en el infierno’: pintadas y ataques contra la libertad en la sede de CRISMHOM

Martes, 23 de junio de 2020

sede-CRISMHOM-Madrid-atacada_2243185673_14717538_660x371La sede de la asociación CRISMHOM (Comunidad de cristian@s LGTBI+H en Madrid) ha sufrido dos ataques en sus instalaciones, perpetrados por desconocidos que se amparan en el anonimato

Uno de los paneles informativos de la asociación que están en la vía pública apareció lleno de pegatinas con mensajes de contenido homófobo, que también se distribuyeron por otros locales del barrio

La puerta principal de la asociación fue pintada con la frase “ARDEREIS EN EL INFIERNO”, en una clara e intolerante alusión a nuestro carácter ecuménico e integrador

Recientemente, la sede de la asociación CRISMHOM (Comunidad de cristian@s LGTBI+H en Madrid) ha sufrido dos ataques en sus instalaciones, perpetrados por desconocidos que se amparan en el anonimato y la indefensión que supone el uso de mascarillas y la menor presencia de viandantes.

En primer lugar, el 5 de junio, uno de los paneles informativos de la asociación que están en la vía pública apareció lleno de pegatinas con mensajes de contenido homófobo. Se ha podido constatar que las mismas pegatinas fueron distribuidas por muchos otros locales y asociaciones LGTBI del barrio de Chueca.

Tras recabar las pruebas necesarias para la denuncia, se limpió el panel.

En segundo lugar, el 18 de junio, nuevamente se sufrió un ataque, en esa ocasión con spray de pintura negra. El panel que había sido cubierto con pegatinas homófobas apareció tachado, y la puerta principal de la asociación, por su parte, fue pintada con la frase “ARDEREIS EN EL INFIERNO”, en una clara e intolerante alusión a nuestro carácter ecuménico e integrador.

En opinión de CRISMHOM, este tipo de actos demuestran, lamentablemente, el aún largo camino que le queda por recorrer a nuestra sociedad española hasta que seamos plenamente iguales en derechos. En todos y cada uno de los derechos: a la libertad afectiva y sexual, a la igualdad de género, pero también a la libertad religiosa y a su práctica de modo pacífico, tolerante e integrador.

Por nuestra parte, estos ataques no van a detener nuestro activismo por un mundo mejor y más acorde al mensaje de Amor de Jesús de Nazaret. Aunque estos delitos de odio ya están en conocimiento de las autoridades policiales y judiciales correspondientes, confiamos en que los medios de comunicación colaboren para transmitir la dura realidad que se está viviendo hoy en día en el corazón del barrio LGTBI de Madrid.

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Pegatinas homófobas en la sede de CRISMHOM

Fuente CRISMHOM

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“Caminos de reconciliación”, de Pablo Romero Buccicardi

Sábado, 20 de junio de 2020

ca563f49c027a84e7ab9d78a0ec0fa00Un libro de testimonios valiente y necesario

Este libro quiere colaborar con la reconciliación de las personas, de la Iglesia y de parte de la sociedad.

Una reconciliación que sobre todo es con ellas mismas, partiendo de un tema tan esencial para la vida como es la sexualidad, pero que va de la mano de una renovada relación con Dios y con los demás.

Se trata de diez historias personales cuya lectura puede conmover al lector y, también, permitir reconocerse en ellas, al menos en una parte de sí mismos.

Puede aparecer el miedo al rechazo, el temor a mirar ciertos aspectos de la sexualidad, la resistencia a reconocer y aceptar los impulsos y deseos de la afectividad.

Una crónica del mal sufrido, pero, sobre todo, historias de fe y amor LGTBI.

Autor : Pablo Romero Buccicardi

ISBN: 9788428835770
Fecha publicación: 08/06/2020
Encuadernación: Rústica
Núm. páginas: 328
Código interno: 203535

Índice:

Prólogo, María Luisa Berzosa González

Presentación, Pablo Romero Buccicardi

Primera sección. Historias de fe y amor LGTBI

1. «Dios es la riqueza que tengo, mi fuerza viene de él». Rodrigo, camerunés, gay, golpeado, desplazado y refugiado

Ser homosexual en Camerún

«Había tirado a la basura la dignidad de la familia» Leer más…

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“Santos accidentales. Encontrando a Dios en las personas equivocadas”, de la pastora luterana Nadia Bolz-Weber

Viernes, 19 de junio de 2020

article-2487631-19327AFA00000578-63_306x423Alfonso Pérez Ranchal: “La sinceridad hiriente de este libro me ha sacudido“

“Para tanto «santo» y «justo» que asiste a este tipo de iglesias este libro no es recomendable. Seguramente quedarán escandalizados”

  “Los ortodoxos, los de buenas maneras y los bien hablados, le haya dicho de todo a Nadia Bolz-Weber, desde hija de Satanás hasta mandarla por toda la eternidad a que sufra en el infierno”

“Habla de su vida, de sus traumas desde la niñez y de cómo la Iglesia supuso para ella todavía más dolor y hundimiento”

“Es alguien a la que le persigue la depresión hasta tal punto que la llamó «Frances», y que tiene problemas de ira y adicción al alcohol”

De todas formas, ha sido mi experiencia que lo que nos hace los santos de Dios no es nuestra capacidad para ser santos, sino la capacidad de Dios para trabajar a través de los pecadores. El título «santo» siempre se confiere, nunca se gana. Nadia Bolz-Weber

Nadia Bolz-Weber es una controvertida pastora luterana que no pasaría un examen de ortodoxia, ni de buenas maneras y muchos menos de bien hablada. Ello ha hecho que los ortodoxos, los de buenas maneras y los bien hablados, le hayan dicho de todo, desde hija de Satanás hasta mandarla por toda la eternidad a que sufra en el infierno. Sin embargo, ha sido en otros lugares en donde este libro se ha hecho sentir. El mismo fue bestseller del New York Times. Esto nos indica que la espiritualidad en muchas personas está muy viva, lo que ocurre es que en no pocas ocasiones se encuentra en donde uno no esperaría… como el subtítulo de este volumen nos indica.

Debo reconocer que este libro me ha sacudido. Lo más importante no es lo que cuenta, que también, sino su sinceridad hiriente… hiriente porque en ocasiones te ves reflejado. ¿Significa esto que estoy de acuerdo con todo lo que dice y cómo lo dice? No. Menos mal.

50E80B72-0219-4AC2-AFFB-F6427D61BE26Han existido, y existen, tantos excesos por la parte más conservadora del cristianismo que es un auténtico milagro que alguien como Nadia, que se crio en una familia fundamentalista, pueda volver a la fe. Una fe que se basa en la Gracia. Nadia es una pecadora, ella lo sabe, no hace falta que nadie se lo diga, no pretende esconder nada. Pero esto también significa que sabe lo que es la gracia, no hace falta que nadie le hable de ella, la ha encontrado en el rostro de Jesús. Es esto precisamente lo que cautiva de este libro. En realidad no hay grandes argumentos, no podemos encontrar algo así como un tema que se va desarrollando a través de los capítulos. Sin embargo, te hace pensar y mucho ante alguien que no esconde su fallos, sus errores, este es el «gran argumento» que, además, posiblemente no sea intencional.

Lo que vendría a continuación en una reseña «como Dios manda» sería una breve presentación del contenido del libro, apuntar lo esencial de cada capítulo para que el lector se haga una idea general, pero en un libro como el presente no hace falta. Se trata de experiencias, de sus experiencias y de cómo encontró a Dios en las personas equivocadas. Por ello, podría destacar las páginas 51 y 52 y las que van desde la 78 a la 80 en donde habla de su vida, de sus traumas desde la niñez y de cómo la Iglesia supuso para ella todavía más dolor y hundimiento. También podría apuntar la historia de Jim el homosexual que se relata a partir de la página 68, o de cuando habla de las treinta y tantas personas que componían al principio su iglesia, la mayoría con estrés postraumático por los excesos vividos, como ella misma, en iglesias fundamentalistas, cerradas y legalistas. Para conocer más historias deberás comprar el libro.

Esta luterana es alguien que lucha a diario con su adicción al alcohol, y aunque sabe cómo mantenerla a raya también conoce que no puede bajar la guardia. Es alguien a la que le persigue la depresión hasta tal punto que la llamó «Frances», y que tiene problemas de ira. Esto contrasta con el mundo religioso en el cual nació y que al presente no ha cambiado en casi nada. Personas de buenas maneras, que rara vez alzan la voz (salvo en las redes sociales), aseadas, con apariencia de piedad y defensoras de la «sana doctrina». Es por ello que para tanto «santo» y «justo» que asiste a este tipo de iglesias este libro no es recomendable. Seguramente quedarán escandalizados. Esta malhablada ministra les chocará, al igual que algunos de sus comentarios sobre determinados temas. Sin embargo, creo que ha experimentado mucho mejor la gracia, el amor de Dios, que todos los anteriores juntos. Solo alguien que ha caído muy bajo conoce el poder sanador y restaurador de Dios en la persona de Jesús, esa es Nadia.

¿La desligitima todo lo hasta aquí dicho para ser ministra del evangelio? En absoluto, todo lo contrario. En realidad, solo alguien así puede llegar a personas que han pasado por lo mismo, sentir lo que ellas sienten y desde ahí ayudarlas. Por eso a su iglesia iban tantos pecadores y tan pocos justos.

AB303807-107E-42C3-8B59-A89ECC0931BBA medida que ella se va exponiendo coloca al lector en una posición muy incómoda. No somos tan limpios y puros como nos pensamos. Es posible que tengamos secretos que jamás diremos a nadie, apariencias que guardar, por ello, al desnudar su interior en realidad se trata de un acto de tremenda valentía. Evidencia que además posee una conciencia fina y sensible.

Nadia Bolz-Weber nos presenta su día a día como pastora luterana, pero también y a la par como una mujer corriente con sus luchas, sus dudas y sus certezas. No busca la absolución, sabe que ya la tiene, Dios se la ha regalado, pero lo que sí hace es que el lector sea una especie de confesor, nos hace partícipes de los baches de su alma.

También muestra que la realidad es a veces muy compleja. En ocasiones, defendemos una postura hasta que nos toca a nosotros pasar por esa misma circunstancia. Entonces, tenemos dos opciones: o reconocer nuestro error, o comenzar a dar excusas, acudir a las disculpas propias y a mirar para otro lado.

Concluyendo, el título Santos accidentales. Encontrando a Dios en las personas equivocadas se convierte en un llamado a dirigir la vista precisamente en esta dirección para comprobar cómo es allí, y en ellas, en donde Dios manifiesta su amor y compasión de forma escandalosa. No me extraña que a Jesús lo llamaran amigo de pecadores. Lee este libro y ten siempre un ejemplar de más preparado para regalar a cualquier vida rota que se te cruce en tu camino. Existe crueldad tanto dentro como fuera de las iglesias, pero hay alguien que jamás se escandalizará de ti ni te tratará con desprecio. Es alguien que también sufrió desprecio e ignominia, venía de Nazaret, y sí, de Nazaret puede salir algo bueno, de hecho, muy bueno.

Fuente Religión Digital

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Julio Puente: “Para el cristiano es esencial dar culto a Dios cuidando a su prójimo, no las doctrinas y ritos”

Jueves, 18 de junio de 2020

eucaristia-720_270x250“Dar Misa”. Creo que no es una manera de hablar que haya surgido ahora, debido a la actual situación, sino que ya viene de bastante lejos. Me refiero a un tipo de lenguaje referente a cuestiones religiosas, relacionado fundamentalmente con el cumplimiento de ciertos ritos y preceptos. Referido de una manera muy especial al precepto de la misa dominical, sobre el que la jerarquía eclesiástica insiste siempre que encuentra la mínima ocasión. De hecho, nada más decretarse el “Estado de alarma”, los obispos se apresuraron a informar a sus fieles que, durante el tiempo que durase dicho estado, quedaban dispensados de cumplir con el mencionado precepto.

La “nueva normalidad” afecta también a todas las confesiones religiosas y, por ende, a la Iglesia católica; quizás de manera especial, por ser la más numerosa, sociológicamente hablando; y la más visible a nivel exterior.

“A partir de tal día se puede comenzar a ´dar` misa”, oíamos decir a los informadores o leíamos en los medios de comunicación social, cuando referían lo que se podía hacer dependiendo de la fase en qué nos encontrásemos en un momento dado a nivel de desescalada. Efectivamente: “dar” misa. Para nada se decía ni se insinuaba el concepto “celebrar”; entre otras razones, porque la cultura religiosa es la gran ausente en general en nuestra sociedad y, por ende, aunque resulte lamentable, en las personas que debieran ser más exactas y precisas, por razón de su profesión. No es extraño oír de decir a algunas personas “para el caso es lo mismo”, cuando alguien ha intentado puntualizar o aclarar ambos conceptos: dar y celebrar.

No pretendo con esto acusar a dichos medios y a sus profesionales, aunque me resulta bastante triste constatar cómo a veces utilizan conceptos sin el más mínimo rigor, desinformando a la audiencia o por lo menos no informándola con el rigor que se les debiera exigir.

Y, ¿por qué este ajuste desinformativo referente a estos conceptos? Seguramente que se podrían aducir causas diversas. Pero se me ocurre aplicar en esta ocasión el dicho “De aquellos polvos, estos lodos”. Sí, señores responsables de la Liturgia y obispos en general, por ser ustedes los encargados de aplicar y ayudar a cumplir las normas que dimanan del Dicasterio romano sobre la citada disciplina. Quiero decirles que ustedes han hecho muy poco o, para ser más exactos, han contribuido muy mucho, a que los sacramentos en general, y la misa de manera particular, se hayan convertido en “objetos” de “consumo” (perdonen la expresión; a lo mejor no es muy acertada que digamos). Es decir, la impresión de la inmensa mayoría, profana y versada, cuando se refieren a la misa no dicen, por ejemplo, “voy a celebrar la misa y, menos aún, voy a la celebración de la Eucaristía”, sino sencillamente “voy a misa”. Un “ir” a un lugar, a una iglesia o a un centro de culto.

Considero que es oportuno mencionar, al hilo de lo que estoy refiriendo, la campaña que se lanzó por parte de grupos católicos “integristas” de varios países, que se dirigían a sus respectivos obispos diciéndoles “Devolvednos la misa”. Dicha campaña se desató cuando el tiempo de confinamiento se alargaba más de lo previsto y los templos continuaban cerrados, sin posibilidad de celebraciones ni de ningún tipo de culto. Creo que sobran comentarios.

Quiero matizar en mi caso como “asistente” (quizás como “participante” a la vez; al menos en algunas ocasiones; eso creo yo) ciertos aspectos que, bajo mi punto de vista, sitúan a la misa mucho más cerca del “dar” que del “celebrar”.

Asumo que se me acuse de superficial y de falto de fe en los misterios divinos. ¡Qué le vamos a hacer! Me esforzaré por profundizar en ellos; lo prometo. Pero, mientras tanto, no puedo dejar de manifestar esa especie de devoción que la misa supone para la inmensa mayoría de personas. Sobre todo, en el momento en que el sacerdote pronuncia las palabras de la Consagración. Es entonces cuando para las personas allí congregadas, según les enseñaron y en su mayoría continúan enseñándoles, Jesús se hace presente de manera “real”. Ante misterio tan grande y venerable, solamente les queda la adoración “personal” como la mejor de las respuestas. Claro que, si hacemos un breve repaso, no deja de ser, por lo menos un tanto sospechoso, que la Palabra de Dios y de Jesús “leída” o “proclamada” (vete tú a saber) momentos antes haya pasado muy o totalmente desapercibida y muy poco o nada venerada, al menos por parte de la mayoría de los allí presentes.

A todo esto, podríamos añadir la intención o intenciones que muchas personas llevan o llevamos, cuando vamos a misa. Que está bien y es bueno tener esa especie de recuerdo/rememoración, de hecho la Liturgia también lo prevé, de “mi” vida, de lo “mío” y de los “míos”. Pero, claro, deja de estarlo a partir del momento en que el “mi”, lo “mío” y los “míos” se convierten en centrales, únicos y exclusivos. Dejando prácticamente olvidado y al margen lo “tuyo”, lo del “otro”, los “vuestros”, lo de la “comunidad”, etc.

Todo ello contribuye a que el ambiente que en general se respira en las misas es, como acabo de decir, muy o demasiado individual y poco o nada comunitario. Por ello, pido que se me perdone el símil, tiene mucho de comercio y poco de fiesta celebrada. El primer caso nos recuerda un lugar donde a una persona la da, frente al segundo en el que las personas se juntan para compartir. Este es el sentido que nos sitúa en el “dar” frente al “celebrar”.

Y, si se me permite como anécdota, recordar que, si bajamos al terreno del vulgo no versado (no hablo del versado, aunque a lo mejor nos llevaríamos unas sorpresas mayúsculas), no resulta extraño oír a alguien que ha asistido a una misa por razón de “compromiso”, decir expresiones como, por ejemplo: el cura que “daba” la misa era tal o cual. “Daba la misa”. Quiero interpretar su expresión y su pensamiento como una persona que daba (no sé qué) y el resto de las allí presentes lo recibían.

Ya sé que muchas personas pueden pensar que el tema de “dar” frente a “celebrar” puede pertenecer al campo de lo curioso o poco más; posiblemente sí. Pero tengo la plena convicción de que en el fondo de ello hay una especie de enjundia muy suculenta que los responsables deberían apresurarse cuanto antes a esclarecer. Pero ¡por favor!, en vez de acusar, reñir o yo qué sé a la gente, que bajen y se lo expliquen desde la vida, en vez de hacerlo desde la Liturgia y desde el Dogma.

Juan Zapatero Ballesteros

Fuente Fe Adulta

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“Nuestro sexo es parte del plan de Dios”: los obispos USA, contra la Corte Suprema

Jueves, 18 de junio de 2020

Homofobia religiosaEl alto tribunal redefine el significado de “sexo” en la ley de derechos civiles

“Es una injusticia que tendrá implicaciones en muchas áreas de la vida”, afirma su presidente, José H. Gómez

Este lunes, los jueces dictaminaron que la prohibición de discriminación por “sexo” en el empleo, en el Título VII de la Ley de Derechos Civiles de 1964, ahora prohíbe la discriminación basada en la “orientación sexual” y el estado de “transgénero”

“Estoy profundamente preocupado de que la Corte Suprema de Estados Unidos haya redefinido efectivamente el significado legal de ‘sexo’ en la ley de derechos civiles de nuestra nación. Esta es una injusticia que tendrá implicaciones en muchas áreas de la vida”, lo afirma Monseñor José H. Gómez, Arzobispo de Los Ángeles y Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), en una Declaración – publicada en el sitio web de la USCCB – sobre la decisión emitida, este 15 de junio, por la Corte Suprema de Estados Unidos, que combina los casos Bostock vs. Clayton County, Ga., Altitude Express vs. Zarda, y R.G. & G.R. Harris Funeral Homes vs. Equal Opportunity Employment Comm’n. 

Este lunes, los jueces dictaminaron que la prohibición de discriminación por “sexo” en el empleo, en el Título VII de la Ley de Derechos Civiles de 1964, ahora prohíbe la discriminación basada en la “orientación sexual” y el estado de “transgénero”.

“Al borrar las hermosas diferencias y la relación complementaria entre el hombre y la mujer – precisa Monseñor Gómez – ignoramos la gloria de la creación de Dios y dañamos a la familia humana, la base fundamental de la sociedad”.

 Nuestro sexo, recuerda el Prelado, ya sea hombre o mujer, es parte del plan de Dios para la creación y para nuestras vidas. Como el Papa Francisco nos ha enseñado con tanta sensibilidad, vivir en la verdad con los dones previstos de Dios en nuestras vidas requiere que recibamos nuestra identidad corporal y sexual con gratitud de nuestro Creador. Nadie puede encontrar la verdadera felicidad siguiendo un camino contrario al plan de Dios.

Asimismo, el Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos recuerda que, “toda persona humana está hecha a imagen y semejanza de Dios y, sin excepción, debe ser tratada con dignidad, compasión y respeto. Proteger a nuestros vecinos de la discriminación injusta no requiere redefinir la naturaleza humana”. Antes de concluir, Monseñor Gómez eleva sus oraciones “para que la Iglesia, con la ayuda de María, la Madre de Dios, pueda continuar su misión de llevar a Jesucristo a cada hombre y mujer”.

Fuente Religión Digital

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Miles de personas rezaron en Washington contra el racismo y violencia policial

Martes, 16 de junio de 2020

cara-George-Floyd-cartel_2238386166_14674075_660x371Marcha religiosa en homenaje a George Floyd

Los manifestantes se citaron a las 06.00 de la mañana (10.00 GMT) ante el Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericanas, en el centro de la ciudad, y marcharon hasta situarse enfrente de la Casa Blanca

“Queríamos convocar algo que no solo estuviera impregnado de rabia, sino que integrara nuestra fe”, dijo uno de los organizadores

“Señor, quiero ver a mis hijos crecer”, proclamó Wesley durante su sermón ante la multitud en la plaza de “Black Lives Matter

Miles de personas se congregaron este domingo en el centro de Washington para rezar contra el racismo y la brutalidad policial, en una marcha religiosa que demostró la diversidad y amplitud del movimiento espoleado en EE.UU. por el homicidio de George Floyd y otros afroamericanos.

Los manifestantes se citaron a las 06.00 de la mañana (10.00 GMT) ante el Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericanas, en el centro de la ciudad, y marcharon hasta situarse enfrente de la Casa Blanca, en un tramo de calle recién bautizado como la plaza de “Black Lives Matter” (“Las vidas negras importan”).

“Queríamos convocar algo que no solo estuviera impregnado de rabia, sino que integrara nuestra fe”, dijo uno de los organizadores de la marcha, el reverendo Howard-John Wesley, de la iglesia baptista Alfred Street de Alexandria (Virginia), al diario The Washington Post.

“Rezamos para que toques y pinches los corazones de esta nación. Oh, Dios, muéstrate fuerte, muéstrate en Mineápolis, en Atlanta, en Washington. Señor, quiero ver a mis hijos crecer”, proclamó Wesley durante su sermón ante la multitud en la plaza de “Black Lives Matter”.

Los asistentes, en su mayoría afroamericanos, llenaron varios bloques de la calle 16 con estrictas medidas de separación y con el uso obligatorio de mascarilla, unos requisitos de cuyo cumplimiento se aseguraban periódicamente los organizadores, conscientes de que la COVID-19 ha golpeado especialmente a la población negra en EE.UU.

La sobria manifestación, denominada “Marcha para rezar por la paz y la justicia“, se basó en la idea de que Dios “pide justicia, transforma los corazones y las vidas y restaura la paz”, según la convocatoria difundida en las redes sociales.

Como cristiano, creo que es nuestro deber ayudar a aquellos que están oprimidos”, aseguró un joven afroamericano que asistió a la marcha, Robert Rivers, a la cadena televisiva local WUSA9.

La principal agrupación por los derechos civiles de EE.UU., la Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color (NAACP), ayudó a la iglesia encabezada por Wesley a organizar la marcha, que llegó tres semanas después que comenzaran las protestas diarias en Washington por la violencia policial contra los afroamericanos.

La jornada continuó con discursos de integrantes de distintas religiones en la plaza “Black Lives Matter”, y se animó por la tarde con una protesta convocada en el parque Lafayette contiguo a la Casa Blanca, reabierto esta semana después de diez días protegido por una alta valla metálica.

La jornada continuó con discursos de integrantes de distintas religiones en la plaza “Black Lives Matter“, y se animó por la tarde con una protesta convocada en el parque Lafayette contiguo a la Casa Blanca

Esa manifestación, que congregó a unas 200 personas en su punto álgido, tenía como objetivo protestar contra el presidente estadounidense, Donald Trump, en su 74 cumpleaños, que fue este domingo y que el mandatario pasó casi entero en su club privado de Bedminster (Nueva Jersey).

Muchos manifestantes expresaron su conmoción por la muerte este fin de semana en Atlanta (Georgia) de otro joven afroamericano, Rayshard Brooks, a manos de un agente policial blanco, que ha sido despedido en medio de una ola de indignación que también ha precipitado la renuncia de la jefa de Policía de la ciudad.

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Juan José Tamayo: “Las condenas patriarcales a la Teología Feminista proyectaron sobre Dios una imagen misógina”

Lunes, 15 de junio de 2020

Marcha-feminista_2238386164_14673999_660x371“Con Francisco continúa la injusticia de género en todos los terrenos”

“La Teología Feminista llamaba la atención sobre la discriminación de las mujeres, que desemboca en violencia machista, feminicidio, como invariante histórica e instrumento normalizado en la sociedad y la Iglesia patriarcales”

“Cuestionaba las masculinidades sagradas como única representación divina, rechazaba la moral de esclavas que las religiones imponen a las mujeres”

“El resultado de la investigación fue la acusación a la Conferencia del Liderazgo de posturas contrarias a la fe de la Iglesia en cuestiones como el sacerdocio y la homosexualidad, de errores doctrinales y de promover un feminismo radical”

En el centenario del nacimiento de Juan Pablo II y en el quince aniversario de la elección de su sucesor, Benedicto XVI voy a reflexionar sobre una teología que no ha tenido el reconocimiento que merece, ni siquiera en los discursos religiosos críticos dentro del cristianismo y en el ámbito del feminismo, cuando se trata de una de las más creativas y metodológicamente “revolucionarias” de los últimos cincuenta años: la Teología Feminista.

En un primer momento apenas se la tuvo en consideración. Se la desdeñó y situó del lado de las teologías de genitivo por creerse que su novedad no consistía en otra cosa que en incorporar a la mujer como un tema más en el programa teológico. Por ello ni siquiera el Magisterio eclesiástico reaccionó ante su nacimiento ni reparó en su originalidad. “Cosas de mujeres”, interpreto que dijeran los defensores de la teología patriarcal y del dogma católico.

Pero la Teología Feminista era más que eso. Llevaba a cabo una verdadera revolución metodológica, un giro hermenéutico y un análisis de la realidad desde la perspectiva de género, que suponía una verdadera conmoción en el discurso teológico. En su mediación socio-analítica llamaba la atención sobre la discriminación de las mujeres, que desemboca en violencia machista, feminicidio, como invariante histórica e instrumento normalizado en la sociedad y la Iglesia patriarcales.

Violencia contra las mujeres, no como simple fenómeno marginal sino como el instrumento habitual, fundamental y más eficaz del patriarcado para someter a las mujeres. Ni siquiera la Teología de la Liberación en sus orígenes reparó en tamaña injusticia, que afectaba a más de la mitad de la humanidad, y de manera especial a las mujeres del entonces llamado “Tercer Mundo” u hoy “Sur global”.

Aplicando al ámbito religioso las categorías de análisis de la teoría de género, la Teología Feminista (feminismos, género, patriarcado, autonomía, violencia de género, masculinidades hegemónicas, masculinidades sagradas, pacto entre mujeres, fraternidad-sororidad, feminización de la pobreza, hermenéutica de la sospecha, etc.) dirigía su crítica radical a las estructuras jeráquico-piramidal-patriarcales de las iglesias, cuestionaba las masculinidades sagradas como única representación divina, rechazaba la moral de esclavas que las religiones imponen a las mujeres.

A su vez creaba sus propias organizaciones teológicas sin pedir autorización al Vaticano y sin necesidad de asesores teológicos varones, proponía alternativas comunitarias de corresponsabilidad y autoridad compartida, defendía la democracia paritaria en las instituciones religiosas, leía los textos fundantes, en este caso del cristianismo, desde la sospecha de que estaban escritos en un lenguaje androcéntrico y que era necesario despatriarcalizar.

“Al darse cuenta de la seriedad y del carácter “revolucionario” de la iniciativa, el Magisterio eclesiástico y sus teólogos asesores comenzaron a sospechar del peligro de dicha teología”

Al darse cuenta de la seriedad y del carácter “revolucionario” de la iniciativa, el Magisterio eclesiástico y sus teólogos asesores comenzaron a sospechar del peligro de dicha teología y a vigilarla de cerca. A las sospechas siguieron las censuras, que  desembocaron en condenas. Unas y otras procedían de jerarcas patriarcales y de teólogos androcéntricos –todos, o la mayoría, clérigos-, insensibles a la discriminación de las mujeres.

Las condenas recayeron sobre algunas de las más reconocidas teólogas con una excelente formación interdisciplinar desde la perspectiva feminista, una sólida fundamentación epistemológica, una gran capacidad de diálogo interdisciplinar y de interlocución con las diferentes tendencias de la Teología Feministas, especialmente con las decoloniales.

Las condenas patriarcales confirmaban la afirmación de Mary Daly: “Si Dios es varón, el varón es Dios” y se colocaba a Dios del lado del patriarcado religioso para condenar a las teólogas feministas proyectando sobre Él una imagen misógina y sexista, que le hacía un flaco favor a la hora de presentarlo como Dios de todos los seres humanos. ¿Quién iba a creer en un Dios misógino? En palabras de Kate Millet, autora de Política sexual, referente de la tercera ola del feminismo, “el patriarcado tiene a Dios de su parte”, y no solo de parte del patriarcado religioso, también del político, incluso en sociedades secularizadas.

Una de las teólogas sometidas a este proceso patriarcal por parte de la nueva Inquisición fue la norteamericana Elisabeth Johnson, autora de obras tan relevantes de teología feminista como La que es. El misterio de Dios en el discurso teológico feminista (Herder, 2002), Verdadera madre nuestra (Herder, 2005) y La búsqueda de Dios vivo. Trazar las fronteras de la teología de Dios (Sal Terrae, 2008). En ellas de-construye el lenguaje patriarcal de la teología, que está en el sustrato del sexismo y de la misoginia, cuestiona las imágenes androcéntricas de Dios y busca reconstruir imágenes integradoras de la divinidad, privilegiando las que surgen desde abajo a partir de las experiencias del sufrimiento y de las luchas emancipatorias de las mujeres y las tienen que ver con la vida.

La amplia difusión de su libro La búsqueda de Dios vivo provocó el malestar de los obispos estadounidenses que, a través de la Comisión para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos, acusaron la obra de “falsedades, ambigüedades y errores”, de no concordar con la doctrina católica en sus puntos fundamentales y de llegar a conclusiones “teológicamente inaceptables”. Elisabeth Johnson expresó su malestar por la tergiversación de su pensamiento y la falta de diálogo y respondió con una réplica rigurosamente argumentada.

Después, la censura contra la Teología Feminista desembocó en una investigación durante cuatro años a la Conferencia del Liderazgo de Mujeres Religiosas de Estados Unidos, organización que agrupa a numerosas congregaciones religiosas femeninas estadounidenses, por la Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida por el cardenal conservador alemán Gerhard Müller, discípulo de Benedicto XVI, quien lo nombró para dejarlo “todo atado y bien atado” en el terreno doctrinal tras su renuncia.

El resultado de la investigación fue la acusación a la Conferencia del Liderazgo de posturas contrarias a la fe de la Iglesia en cuestiones como el sacerdocio y la homosexualidad, de errores doctrinales y de promover un feminismo radical. Además, el cardenal Müller consideró “una abierta provocación contra la Santa Sede” la concesión del “Premio al Sobresaliente Liderazgo” por parte de la Conferencia de Liderazgo a la teóloga Elisabeth Johnson, que había sido condenada por el Vaticano unos años antes.

Durante el pontificado del Papa Francisco no se ha producido ninguna amonestación ni condena contra la Teología Feminista, como tampoco contra las organizaciones religiosas femeninas de orientación feminista. Sin embargo, Francisco no se ha destacado precisamente por su afinidad con el feminismo ni por devolver a las mujeres en la Iglesia católica y en la teología el protagonismo requerido por mor de justicia de género y justificado teológicamente. Más bien todo lo contrario. Continúa la injusticia de género en todos los terrenos.

Durante el encuentro de los presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo en el Vaticano para tratar sobre la pederastia en la Iglesia, el Papa Francisco afirmó que “el feminismo acaba siendo un feminismo con faldas. En una entrevista con Jordi Évole en el programa de La Sexta “Salvados” reconoció haberse equivocado. Corrigió tan taxativa afirmación por otra más matizada: “Todo feminismo corre el riesgo de convertirse en un machismo con pollera (= falda). La otra me equivoqué”. Autocorregirse es poco frecuente en un Papa. Por eso, haberlo hecho es algo que le honra.

Con todo, creo que, tras siete años de pontificado “franciscano”, el feminismo y la Teología Feminista siguen siendo dos de sus asignaturas pendientes y constituyen uno de los criterios para que pueda ser considerado consecuentemente renovador o no.

Fuente Religión Digital

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José Arregi: “Hoy asistimos a la crisis o al derrumbe del universo cultural sobre el que se sustentan las religiones tradicionales”

Sábado, 13 de junio de 2020

Iglesia-Europa_2232386777_14614544_660x371“Repensar la política, la economía, la producción, el mercado, el consumo y… el hambre. Las ciudades, la vivienda, el transporte, la movilidad, la locura turística. La información, la educación, la cultura, la salud integral”

“Los indicios de voluntad de retorno en la Iglesia son numerosos: indulgencias y jubileos, absoluciones “sacramentales” por teléfono, profusión de tele-eucaristías sin más comunidad que un sacerdote investido de poder para realizar el milagro de la transubstanciación, exorcismos contra el Covid-19, campañas de 500.000 avemarías y promoción de rosarios”

Anhelamos un mundo desconfinado, una nueva comunidad humana en alianza vital planetaria. Cuándo y cómo sea dependerá de muchas cosas, también de los virus, pero dependerá sobre todo de lo que los seres humanos decidamos hacer hoy.

Es la hora de repensarnos a fondo, de repensar la política, los partidos, los estados, las fronteras. La economía, la producción, el mercado, el consumo y… el hambre. Las ciudades, la vivienda, el transporte, la movilidad, la locura turística. La información, la educación, la cultura, la salud integral. La ONU, la UNESCO y la OMS. Y de preguntarnos simplemente: ¿Qué es lo que nos hace felices, felices de verdad?

Es la hora de repensar también la religión, las religiones, el cristianismo y la Iglesia. Es como si de pronto – aunque la cosa viene de lejos, desde hace cuando menos 500 años, desde el fin de la Edad Media– la Iglesia se sintiera bruscamente sacudida en los cimientos culturales y religiosos que la han sustentado desde que el movimiento reformador y carismático de Jesús se convirtió, hacia finales del siglo I, en Iglesia institucionalizada, en nueva religión, el cristianismo. Hubo todavía otras Iglesias, pero “la gran Iglesia” de Pedro y Pablo –ellos nunca lo pudieron sospechar, menos el primero que el segundo– con centro en Roma –ni Palestina, ni Siria, ni Egipto– se impuso. Cosas de la historia.

Pero lo que la historia erige la historia lo abate. Hoy asistimos a la crisis o al derrumbe del universo cultural sobre el que se sustentan las religiones tradicionales, más concretamente las Iglesias cristianas con todas sus diferencias históricas. El vacío de las iglesias durante el confinamiento es un impresionante reflejo de lo que ya venía sucediendo y que dentro de pocos años acabará de suceder. No es un infortunio, sino un signo de los tiempos. ¡Ojalá la Iglesia lo supiera entender y convertir en oportunidad de gracia –en la jerga teológica se le llama kairós– para una profunda metamorfosis!

Comprendo que muchos –obispos en cabeza– reclamen el desconfinamiento no para convertirse al futuro del Espíritu sino para volver al pasado de la institución. Los indicios de esta voluntad de retorno son numerosos: indulgencias y jubileos, absoluciones “sacramentales” por teléfono, profusión de tele-eucaristías sin más comunidad que un sacerdote investido de poder para realizar el milagro de la transubstanciación, exorcismos contra el Covid-19, campañas de 500.000 avemarías y promoción de rosarios contra la pandemia, preguntas de por qué “Dios” permite que pase todo esto… Iglesia confinada en el pasado.

Escribo estas líneas entre las fiestas litúrgicas de la Ascensión y de Pentecostés, 21 y 31 de mayo respectivamente. Ascensión y Pentecostés no tienen nada que ver con hechos históricos separados en el tiempo. Son logradísimas imágenes, bellas y extraordinariamente expresivas, metáforas del espíritu originario y del horizonte infinito que inspiran lo mejor de la Iglesia y la desconfinan.

Cuentan los Hechos de los Apóstoles que, “cuarenta días” después de la muerte de Jesús que como toda muerte fue resurrección, sus discípulas y discípulos seguían confinados, esperando ansiosos la pronta instauración del reino de Dios que Jesús había anunciado y en el que ellos soñaban groseramente ocupar los puestos más altos. De repente Jesús se presentó y los invitó a desconfinarse. Salid –les dijo–. No me busquéis en el pasado. Liberaos de vuestros sueños y dogmas, templos y misas sacrificiales, clericales, del viejo mundo. Poneos en camino hacia los confines sin fin de esta maravillosa tierra redonda y viva. En el corazón de la humanidad, en la solidaridad cotidiana, en la comunión de los vivientes, allí me encontraréis”. Y los llevó al campo, a la intemperie. Y allí “le vieron elevarse hasta que una nube lo ocultó a su vista”. Se fue.

Pero ellos seguían aferrados a la forma y la certeza, y se volvieron a encerrar en el Cenáculo de Jerusalén, hasta que, diez días después, en la fiesta de Pentecostés o “Cincuenta”, fiesta judía de las primicias de la cosecha y de la Ley de la Libertad, sintieron que el Espíritu de la nueva creación bullía en su interior, “y comenzaron a hablar según el Espíritu les movía a expresarse”. Hablaban libremente y anunciaban en arameo la alianza de todos los pueblos. Había allí gente de todos los países y “cada uno les oía hablar en su lengua materna”, a la inversa de la confusión de Babel. Y salieron.

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“Aquella fatídica madrugada de noviembre”, por Juan José Tamayo.

Sábado, 13 de junio de 2020

dia-mataron-Ellacuria_2176592399_14086101_660x371Juan José Tamayo, al presunto responsable del asesinato de Ellacuría: “La historia no le absolverá”

“No tenía nada en contra de los jesuitas”: Montano se declara inocente del asesinato de Ellacuría, pero sólo responde a las preguntas de su abogado

Ildefonso Camacho: “La consigna era eliminar a Ignacio Ellacuría, pero sin dejar testigos”

En el mes de agosto, durante mi estancia en San Salvador como profesor invitado en la Universidad Don Bosco y la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), leí la novela Noviembre, del escritor salvadoreño Jorge Galán, que se inspira en el asesinato de seis jesuitas -Ignacio Ellacuría, Segundo Montes, Ignacio Martín-Baró, Juan Ramón Moreno. Amando López y Joaquín María López y López-, y dos mujeres -Elba Ramos, empleada doméstica, y su hija Celina, de 15 años-, por el sanguinario batallón Atlacatl, del Ejército salvadoreño. Sucedió en la UCA la fatídica madrugada del 16 de noviembre de 1989. La novela aporta luz sobre los hechos y se adentra en otros crímenes impunes contra religiosos y religiosas de El Salvador como el jesuita Rutilio Grande, monseñor Romero, arzobispo de San Salvador, y cuatro religiosas de Estados Unidos. Recoge el testimonio de Alfredo Cristiani, entonces presidente del país centroamericano, que reconoce la autoría militar de los crímenes de los jesuitas.

El novelista se vio obligado a abandonar el país por las amenazas de muerte recibidas. La obra se caracteriza por un insobornable compromiso ético, una profunda sensibilidad hacia el sufrimiento de las víctimas y la valentía para denunciar a los autores materiales y a los responsables intelectuales, a quienes pone nombre. Ha sido galardonada con el Premio de la Real Academia Española 2016 por ser “una novela y una construcción literaria llena de verdad histórica y humana”.

Leí el libro de Jorge Galán recorriendo algunos de los escenarios donde sucedió el óctuplo asesinato. Visité las aulas donde impartían clases los profesores. Conocí la residencia donde vivía la comunidad de jesuitas. Toqué el césped del Jardín de Rosas donde se encontraron los cadáveres, así llamado porque en él plantó Obdulio, esposo de Elba y papá de Celina, un círculo de rosas rojas y en el centro dos rosas amarillas en memoria de su hija y de su esposa. Entré en la capilla y me detuve ante sus tumbas. Visité el Memorial de los Mártires del Centro Monseñor Romero donde están expuestos algunos de los enseres personales de los muertos, entre ellos el libro ensangrentado El Dios crucificado, del teólogo alemán Jürgen Moltmann, que se encontraba en la estantería de la habitación de Jon Sobrino y cayó al suelo cuando fue arrastrado el cuerpo de uno de los asesinados. Es todo un símbolo en plena sintonía con Ellacuría, para quien la realidad histórica de los “pueblos crucificados” es el lugar social y hermenéutico de su teología.

Los militares entraron en la UCA con la voluntad de eliminar a su rector, Ignacio Ellacuría, una de las figuras más relevantes de la teología y de la filosofía de la liberación, y a sus compañeros jesuitas, prestigiosos intelectuales que analizaban críticamente la realidad del país centroamericano desde diferentes disciplinas: ciencias sociales, psicología social, filosofía, teología, teoría política, filosofía de los derechos humanos, etcétera. El múltiple asesinato, la autoría militar del mismo y la forma irracional como se produjo conmovieron a El Salvador, a América Latina y al mundo entero.

Mientras leía la novela y recorría los lugares de la vida y de la muerte de los mártires me rondaba una pregunta: ¿Por qué los mataron? Y encontré varias respuestas.

Para los sectores eclesiásticos salvadoreños aliados con el Ejército, la oligarquía y el poder político, el asesinato se debió a que los jesuitas se habían alejado de su misión pastoral y se habían implicado en la actividad política del lado de los guerrilleros revolucionarios. “¡Se lo tenían merecido!”, pensaban para sus adentros.

Jon Sobrino, compañero de las víctimas, que se libró de la muerte por encontrarse fuera de El Salvador, piensa de manera muy distinta: los mataron “porque analizaron la realidad y sus causas con objetividad. Dijeron la verdad del país con sus publicaciones y declaraciones públicas. Desenmascararon la mentira y practicaron la denuncia profética. Por ser conciencia crítica de una sociedad de pecado y conciencia creativa de una sociedad distinta, la utopía del reino de Dios entre los pobres. ¡Y eso no se perdona!”

No puedo compartir la respuesta de los sectores eclesiásticos conservadores, sí la de Sobrino, a la que añadiría: los mataron por haber vivido el cristianismo no como opio del pueblo, sino como liberación de los oprimidos, denunciar la triple alianza del poder político, económico y militar, trabajar por la paz y la justicia desde la no violencia y anticipar con su estilo de vida la utopía de otro mundo posible.

Juan José Tamayo

Fuente El País

Juan José Tamayo es director de la Cátedra “Ignacio Ellacuría” de la Universidad Carlos III de Madrid y codirector de Ignacio Ellacuría: utopía y teoría crítica (Tirant lo Blanch, 2014).

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