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Lo que puede dar de sí un cepillo de iglesia

Sábado, 10 de agosto de 2019

sistema-tradicional-de-donativos-en-las-iglesias-pixabay-1Juan de Burgos Román
Madrid.

ECLESALIA, 19/07/19.- No hace mucho, entré en una iglesia con mi amigo Iván, que es persona crítica por demás. Allí nos llamó la atención un cepillo, de los de recoger limosnas; en su parte superior habían escrito: San Benito, Ánimas y Ánimas del Purgatorio, curiosa mezcla con la que, supusimos, se quería orientar sobre cuáles eran los fines de la tal alcancía.

Al salir, Iván me habló de aquel cepillo. Suponía él que los dineros que allí se depositasen irían destinados a los cultos y rezos (misas, novenas, rosarios, etc.) concernientes a cada uno de los tres encabezamientos, ya que para otros fines, como acciones caritativas, mantenimiento de culto y clero, etc. había allí otros cepillos ad hoc. Y añadía él: si resulta que las misas y novenas requieren de dineros, los que vayan a parar este cepillo también lo habrán de ser para culto y clero.

Por lo que se refería a San Benito, las misas serian, supuso Iván, para buscar la intercesión del santo. Y, aunque dijo que la cosa de las intercesiones se le escapaba, se mostró extrañado de lo retorcido de una tal mediación, puesto que, con esas misas, se estaría pidiéndole a Dios, decía él, que empujase a san Benito a que influyera sobre Él, sobre el mismo Dios, en favor de las peticiones de los donantes. Todo aquello le pareció enormemente tortuoso, por lo que, supuso que, en lugar de misas, debería tratarse de otras devociones, quizá novenas, o algo así, en las que las peticiones fuera derechita al santo (para que él interceda ante Dios, claro), sin necesidad de aquella extraña intermediación previa de Dios hacia san Benito.

Así que dio él en suponer que debería colocarse, en el cepillo, el calendario de las celebraciones de las correspondientes novenas, o misa, si fuera el caso, ya que, razonablemente, cabría esperar que los oferentes querrían asistir a ellas. Aunque, bien pudiera ser que estos se limiten a echar unas monedas al cepillo, pensando que con eso ya es suficiente, pues el cura se encargara del resto, que para eso es cura, que todo hace suponer que Dios hace más caso cuando hay curas de por medio y, aún es más, ellos, los curas, parecen ser imprescindibles como mediadores (de nuevo nos topamos con las mediaciones), entre el personal y Dios; a este respecto, señalaba Iván que los curas se hacen llamar sacerdotes y, por ello, es seguro que se consideran los intermediarios, necesarios, entre los hombres y la divinidad.

Lo de suponer que, para implorar un beneficio, con echar unas monedas en el cepillo es suficiente, sin que sea cosa necesaria elevar los correspondientes rezos, esto, dijo Iván, no era una ocurrencia suya, ya que en un lampadario, que acabamos de ver en aquella misma iglesia, figuraba una leyenda en la que se venía a decir que, tras dejar allí tu donativo, puedes marcharte tranquilo a tus quehaceres, que tu dádiva rezará por ti.

Inopinadamente, Iván me espetó que san Benito debió ser una persona muy cercana y amable, de las que inspiran gran confianza, tanta como para que la gente, en lugar de acudir directamente a Dios, que es amor sin medida, prefieran ir a san Benito, para que él, a su vez, vaya a transmitirle nuestros ruegos a Dios. Parece como si Dios nos infundiera gran respeto, incluso temor; algo así como si se tratase de un jefe peligroso y no de un padre amantísimo. Bueno, dijo él, la verdad es que lo que ocurre con san Benito también ocurre con todos los santos y con algunos que no han llegado a serlo, que, esto, lo de buscar intermediario, está ampliamente generalizado (no solo entre gentes de a pie, sino también entre eclesiásticos de altos vuelos), que es que se buscan hasta debajo de las piedras. Parece como que no nos atreviéramos a estar con Dios a solas; debe ser, aventuró Iván, que eso de ser todopoderoso intimida cantidad.

Bueno, dijo Iván, también pudiera ser que, en el fondo del pensar de muchos, se venga a suponer que Dios tiene predilección por aquellos con mejor comportamiento en su vivir, por lo que hará más caso a lo que le pida alguno de estos, como san Benito, pongamos por caso, que debió ser hombre de muy santos comportamientos, que no a los ruegos de un simple mindundi, por él que Dios no habría de tener especial inclinación. Y, consecuentemente, iremos detrás de ganarnos a un san Benito, o a algún otro santo, cuanto más justo y virtuoso mejor, de los que le caen bien a Dios, para que sea él el que acuda a Dios con nuestro encargo, que a él ha de atenderle mejor que a nosotros, de seguro.

En el caso de las Ánimas del Purgatorio, Iván estimó que la situación era muy distinta, pues las tales ánimas jugaban aquí el papel de destinatarias de los beneficios que se esperaban de los rezos, por lo que lo de las novenas no era del caso, que carece de sentido pedirle a las animas que ellas pidan a Dios, de nuestra parte, que las libre, a ellas, de sufrimientos. Así que dio en suponer que los dineros se destinarían ahora a misas, misas para que Dios se apiade de ellas, de las ánimas en pena, y las saque del Purgatorio cuanto antes.

Y, sin entrar en el asunto del modo de funcionar la cosa esa del paso del personal por el Purgatorio, que es tema delicado, en él que Iván no quiso adentrarse, lo que sí me dijo él fue que esas misas las consideraba un contradios, pues suponen que nosotros somos más caritativos que el propio Dios, ya que, si nosotros no terciamos en favor de ellas, de las ánimas, a Dios ni se le ocurre echarlas una manita para evitarlas padecimientos. Al percibir, entonces, un gesto de extrañeza que yo hice, se apresuró a señalar que, al parecer de la Iglesia, lo de evitar sufrimientos está en sus manos, en las de Dios, pues, en caso contrario, no se habría dicho ni una sola misa por las Ánimas del Purgatorio, siendo así que se ha dicho una enormidad de ellas.

Y, luego, va Iván y me dice que vaya un Dios que nos traemos que, pudiendo Él aliviar los sufrimientos de las almas purgantes, no lo hace, de oficio, que debería ser lo suyo, dijo, sino que se queda quietecito esperando a que vaya a pedírselo alguien. Así las cosas, parece que viene a acontecer, señaló Iván, que, si alguna de ellas, de las tales ánimas, no tiene valedores por aquí abajo, pues que no va a salir de allí hasta que “madure”, que por la parte de allá arriba no se haría más que estar a la espera de que se cumplan los plazos.

Y finalmente, decía, están las limosnas concernientes al concepto Ánimas (se supone que se trata de otras ánimas, de aquellas que no andan enredadas en el Purgatorio), de las que solo habrá que considerar las que ya disfrutan en los Cielos, pues estimó que no tenían cabida aquí aquellas que pudieran estar en los Infiernos, que, dicen,  puede haberlas (santa Teresa llegó a ver como iban a parar allí en grandes cantidades; caían como las hojas en otoño, dijo); a estas animas no se las puede ya ayudar y no están, obviamente, en situación de ponerse, ellas, a ayudar a nadie.

En este último caso, en él de las ánimas celestiales, digamos, es de aplicación todo cuanto se dijo antes al hablar del caso concreto de san Benito. Iván opinó que dirigirse a las tales ánimas le parecía cosa mucho más aconsejable, por eficaz, que dirigirse solo a san Benito, que muchas debían ser las animas del Cielo (más que las del Infierno, supuso Iván, contrariamente al parecer de san Leonardo, entre otros), cuando san Benito es uno solo y, puestos a interceder, aquellas seguro que terminan consiguiendo muchas más concesiones por parte de Dios.

Como le señalase yo a Iván que me parecía que no se estaba tomando las cosas muy en serio, me dijo que le resultaba francamente difícil no acabar cayendo es esa tentación, cuando ocurría que en el fondo de todo este asunto está lo de la intercesión ante Dios, para conseguir que Dios nos conceda algo que, inicialmente, Él no estaba dispuesto a concedernos. Y esto le parecía, a Iván, totalmente descabellado, salvo que nuestro Dios fuese una especie de fantoche, títere o marioneta, influenciable y caprichoso, que está dispuesto a cambiar de opinión, pasando de aplicar implacablemente leyes rigurosas, leyes que Él mismo dictó, a actuar con gran benevolencia, aunque solo  en el caso de que alguien de su agrado se lo solicite.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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¿Reformas en la Iglesia? ¡Ojalá! Ecclesia semper reformanda

Miércoles, 31 de julio de 2019

42301465-947E-4AEF-94BA-6BE54ABEC5A6Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

 San Ignacio y su tiempo

Allá por el siglo XVI, tiempos de Lutero, del Concilio de Trento y de San Ignacio, era necesaria una Reforma que no terminaba de llegar. Finalmente vino del norte de Europa, de Alemania, promovida por Lutero, “padre” del protestantismo naciente, contra el que reaccionará Roma con su Contrarreforma tridentina.

Como fruto de la Contrarreforma fueron surgiendo diversos movimientos e instituciones católicas con la buena finalidad de elevar un poco el nivel de una iglesia que se encontraba en una situación peor que decadente. Surgen varios movimientos sacerdotales: los jesuitas, el oratorio de sacerdotes de San Felipe de Neri (1515-1595), un poco más tarde los sacerdotes vicencianos (San Vicente de Paúl, 1576-1660), la Escuela sacerdotal francesa de San Sulpice del padre Olier ya en el siglo XVII, el movimiento sacerdotal promovido por el cardenal Bérulle (1575-1629), a su vez impulsado por San Francisco de Sales.

A finales del siglo XVI y comienzos del XVII, como fruto de la disciplina del Concilio de Trento nace la obligatoriedad de la residencia de los Obispos en sus diócesis, pues eran más señores feudales trotamundos, que pastores. Nacen los seminarios para la formación del clero. Se reestructura la vida pastoral parroquial: comienzan a inscribirse y llevar adelante los libros parroquiales. El sacerdote, es el hombre centrado en los sacramentos y, sobre todo en la Eucaristía, está presente en la parroquia (el modelo, el tipo de sacerdocio será el cura de Ars, 1786-1859).

Fruto de esta Contrarreforma será una mejoría notable en la vida eclesial, que durará hasta mediados del siglo XIX, más o menos. A partir el s XIX surgirá un movimiento eclesiástico decadente en su teología, antimodernista a carta cabal. Esto llegará hasta nuestros tiempos con el paréntesis del Vaticano II, que fueron tiempos de libertad, de creatividad, modernidad.

San ignacio y nuestro tiempo. El obispo de Roma: Francisco.

arrupe-thuSe suele decir, y creo que con buen criterio, que la Compañía de Jesús ha tenido dos fundadores: San Ignacio, lógicamente, y a mediados del siglo XX, el P. Arrupe, místico que dio un golpe de timón e introdujo la Compañía de Jesús en la modernidad, en la Teología de la Liberación (en los pobres).

Es evidente que la iglesia actual necesita una Reforma del peso y talante del siglo XVI. Buena prueba de ello es la renuncia de Benedicto XVI. ¿A qué se debe, si no, que Benedicto XVI se retirara? Benedicto fue muy consciente de que la Iglesia necesita una Reforma a fondo para la que ya se sentía sin fuerzas. Y dejó la puerta abierta…

Probablemente la Iglesia se enquistó en el siglo XVIII, se le atragantó la Ilustración y la modernidad y todavía estamos pagando las consecuencias. Con la excepción y paréntesis del Vaticano II, la Iglesia no ha asumido ni se ha adentrado en la modernidad, que por otra parte no es lo mismo que la moda zafia que esperan algunos católicos.

El papa Francisco es Jesuita y latinoamericano. Posiblemente tenga otro modo de entender las cosas y el cristianismo que nosotros, los europeos. Es evidente que Francisco no es Benedicto, menos todavía Juan Pablo II. El Magisterio de Francisco son sus gestos, sus símbolos: los pobres, vivir en Santa Marta y no en las estancias pontificas, reducción de protocolos litúrgicos y políticos, “menos doctrinarismo”, menos carrerismo eclesiástico y mayor acercamiento a los pobres, viaje a Lampedusa: puerto de las pateras, la empatía con la laicidad del Estado, una firme voluntad de cambio, de renovación y saneamiento de la Iglesia. No hay homilía o discurso en el que no haya una palabra del Dios de misericordia. Un hombre que no ha sacado a relucir los graves pero cansinos temas de los últimos tiempos eclesiásticos: homosexualidad, divorcios, bioética, etc.

Los modos pueden ser de religiosidad popular, pero la Reforma será más profunda y en serio. El Magisterio del Obispo de Roma son sus gestos, más que su teología.

Motivos para la esperanza.

El centro de la Iglesia no es el sistema eclesiástica, la curia, las disposiciones jurídicas, sino Cristo y el pueblo de Dios. No perdamos nunca de vista estas referencias.

Es bueno que el Obispo de Roma sea un hombre que inspira esperanza y ánimo. Francisco es un hombre cercano al Evangelio y, por tanto, a los pobres, a los que sufren, etc. ¿Podrá el papa Francisco llevar adelante la Reforma que hoy necesita también la Iglesia? El sector jerárquico ultraconservador que se está enfrentando a Francisco, saldrá “con la suya”?

Una Iglesia así es más creíble a la que hemos vivido estos últimos treinta años, más o menos.

Tal vez comenzamos a asistir a una recuperación de una Iglesia más limpia, más libre y más evangélica. Como diría san Ignacio: para mayor gloria de Dios y bien de la humanidad.

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Javier Elzo: “En Francia, los católicos practicantes pesan más en las grandes aglomeraciones que en las zonas rurales”

Martes, 30 de julio de 2019

Encuesta-Europea-Valores-conclusiones_2140295997_13770687_660x371Algunas conclusiones no tan evidentes de la religiosidad hoy, según la encuesta de valores europea

Asistimos en Francia a una desinstitucionalización de de la religión y un aumento de los cultos minoritarios. Aún así la cultura religiosa del francés medio está unos codos por encima de la del español medio

Respecto de la relación de la práctica religiosa con la urbanización, las ciudades grandes, aquellas con más de 500,000 habitantes, son más religiosas que el resto de Francia debido, probablemente, a las diferencias sociales

“Las iglesias históricas parecen sufrir un creciente desprestigio”

“La belicosidad anti eclesial de parte de la gran prensa española y la de sus lectores, es prácticamente inexistente en Francia, salvo en reductos muy minoritarios”

“La inquina de El País con la Iglesia (y no es el único, ‘infoLibre’, del que soy suscriptor, es obsesivo contra la iglesia), no tiene parangón con ningún gran medio francés, comenzando por ‘Le Monde’

Las encuestas europeas de valores (EVS) se llevan realizando desde 1977 por oleadas, más o menos cada diez años. La última, la quinta, en 2018. Ya tengo en mis manos la publicación francesa. En España, ya se ha efectuado el trabajo de campo. Por la Universidad de Deusto. Su Equipo de estudio de los valores está analizando los datos, luego habrá que esperar a que presenten su Informe. Las líneas que siguen, son unos datos significativos a partir del Informe de Francia y, a continuación, me permito unas reflexiones sobre la comparabilidad entre la religiosidad en Francia y en España.

Tras lectura del Informe francés

Es este: Pierre Bréchon, F. Gonthier, S. Astor (dir) “La France des valeurs. Quarante ans d´évolutions“. Presses Universitaires de Grenoble, abril 2019, 382 páginas. Las Notas que siguen se basan en el inicio de la Sexta parte del Informe “La Religión en movimiento”.

Entre los jóvenes de 18-30 años, los fieles del islam están a punto de ser tan numerosos como los católicos, más del 13% de los musulmanes (de estos grupos de edad) y menos del 15% de católicos.

Manteniendo la edad constante, quienes han salido más tarde del sistema educativo son quienes en mayor proporción son católicos practicantes. El redactor de este capítulo del libro comenta así este dato: “Las relaciones entre el progreso del nivel de conocimientos y la religión son, por lo tanto, menos sistemáticas que lo que postulan enfoques corrientes del proceso de secularización” que apuntan que más nivel de conocimientos se correlaciona con menos religiosidad.

Respecto de la relación de la práctica religiosa con la urbanización, la tesis de que la ciudad ha sido durante mucho tiempo equiparada con el abandono de la religión por los migrantes internos que provienen de las campañas, supuestamente católicas, ya no se aplica a la Francia del siglo XXI. Las ciudades grandes, aquellas con más de 500,000 habitantes, son más religiosas que el resto de Francia: “los católicos practicantes pesan más en las grandes aglomeraciones que en las zonas rurales: 15% frente al 13%. (Entienden por “católicos practicantes” aquellos que declaran asistir a un oficio religioso, al menos en algunas fiestas religiosas, y “católicos no practicantes” quienes no asisten más que una vez al año, o menos)

Este fenómeno está probablemente relacionado con las diferencias sociales. Los dos grupos profesionales católicos que practican con mayor frecuencia son los directores, cuadros directivos y gerentes (18% de practicantes), y las profesiones intelectuales y científicas (16%), mientras que la tasa de práctica religiosa no es sino del 9 % entre los obreros de la industria y de los transportes, sean no cualificados. La encuesta revela, también, que los primeros habitan en gran medida en las grandes ciudades, mientras que los obreros están, hoy, sobrerrepresentados en la Francia rural.

El análisis de las creencias revela que la creencia en Dios va mucho más allá de la identificación con una religión establecida. Más que un retroceso de la religión en Francia, deberíamos hablar de desinstitucionalización de la religión, y aumento de los cultos minoritarios que llegan, por primera vez, al 10 % de la población francesa.

“Las teorías del fin de la religión no están confirmadas por esta nueva versión de la encuesta sobre los valores de los europeos, y de los franceses en particular. Sin embargo, las iglesias históricas parecen sufrir un creciente desprestigio. El progreso del islam y el del protestantismo evangélico no es suficiente para compensar el declive del catolicismo, así como el del judaísmo (menos 0, 5 % de la población), del protestantismo histórico lutero-calvinista (1%) frente al 1,6 % de la suma de los evangélicos y los Testigos de Jehová, el cristianismo ortodoxo (menos del 0,5 %), cifra similar a las de otras religiones orientales, budismo e hinduismo. En definitiva, aunque lo religioso no está, en absoluto, en declive, en la Francia del siglo XXI, parece estar claramente en proceso de desinstitucionalización.

Abordamos esta cuestión de la desinstitucionalización de lo religioso y la contrapusimos a la subjetivación de la fe, en nuestro trabajo sobre la Iglesia, comentando la última publicación de Peter Berger.

Y, en España, ¿qué?

Notas previas para comparar la religiosidad de los españoles con la de los franceses

Hay que subrayar que la realidad socio-religiosa francesa no es, en absoluto, idéntica a la española, más allá de algunas notas comunes, particular, pero no únicamente, el desplome de la práctica religiosa regular y la ausencia de nuevas vocaciones religiones. Pero hay también diferencias. Brevemente anotaría estas.

La guerra civil española, con el clericidio de los primeros meses de la sublevación, por la parte republicana (indicador de un problema de años anteriores), y la declaración de cruzada por los obispos, excepto Vidal y Barraquer y Múgica, a los que siguieron los años de nacionalcatolicismo están lejos de haberse borrado de la mente de los españoles. Francia vivió conflictos similares, incluso mayores, pero hace más de cien años, básicamente en siglo XIX, sin olvidar la revolución de 1789, y han aprendido a convivir, aun con trifulcas puntuales como, en el mandato de Hollande, con las manifestaciones del “mariage pour tous”.

Avanzaría la hipotesis, admito que arriesgada y de complicada verificabilidad que, en Francia, su episcopado en general se posiciona (por decirlo simple) más a la izquierda que la gran masa de católicos practicantes, a diferencia del episcopado español, en general, de nuevo, que estaría más a la derecha que el practicante católico español en las edades inferiores a los 65 años. Es cierto que la mayoría de católicos en Francia y en España están escorados a la derecha, pero en Francia hay más católicos muy de derechas (con escasísimos claramente de izquierdas), mientras que en España, quedan núcleos, algunos importantes como “socialistas cristianos” (aunque últimamente los oigo poco) y otros grupos, portales digitales y entidades de centro izquierda y claramente de izquierdas, sin que falten los que se dicen muy de derechas, (así VOX), pero lo son mucho más en lo político que en lo religioso.

La belicosidad anti eclesial de parte de la gran prensa española y la de sus lectores, es prácticamente inexistente en Francia, salvo en reductos muy minoritarios. No que la gran prensa francesa (los pocos cotidianos que quedan que se pueden contar con los dedos de una mano) sea habitualmente complaciente con la Iglesia francesa, que no lo es, pero tampoco es monocolor contra ella. Lector habitual de “Le Monde” y “El País” lo compruebo constantemente. La inquina del segundo con la Iglesia (y no es el único, “infoLibre”, del que soy suscriptor, es obsesivo contra la iglesia), no tiene parangón con ningún gran medio francés, comenzando por “Le Monde” que puede publicar un editorial muy duro, incluso con el papa Francisco, pero abrir a cinco columnas valorando positivamente un documento del episcopado francés.

Por otra parte, en España, no se encuentra en sus quioscos y librerías generalistas revistas como el magnífico “Le Monde des religions”, “La Vie- Chrétiens en débat”, “Esprit”, “Etudes”, etc., etc. Las escasas revistas religiosas en España, se reciben por abonados, personales o colectivos, o están enfeudadas en las librerías religiosas, y no forman parte del paisaje intelectual español.

Todo esto hace que la cultura religiosa del francés medio esté unos codos por encima de la del español medio. Con su traslado, comprobable, en los grandes medios de comunicación franceses y españoles, prensa escrita y digital, radios y televisiones, estatales y autonómicas (al menos las que yo controlo, como EITB). Lo que explica, a mi juicio obviamente, no pocas diferencias, en la actualidad, en la religiosidad media de los españoles en relación a la de los franceses. Por ejemplo, ¿es mayor la religiosidad de las personas con mayor formación en España como se apunta en Francia?. Lo dudo. Sospecho que, en España, el fundamentalismo cientista prolifera en mayor medida en las personas con formación superior (especialmente en CC. SS y Humanas) que el fundamentalismo religioso. Pero no tengo datos para confirmarlo o infirmarlo. El desierto, en estudios socio- religiosos en España, es sahariano.

Fuente Religión Digital

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“Ni Jesús fundó templo alguno, ni quería templos”, por José Mª Castillo

Sábado, 27 de julio de 2019

pompa-boato-Iglesia_2138196181_13753616_660x371De su blog Teología sin censura:

“¿Qué tiene que ver el esplendor litúrgico de nuestras catedrales (mal imitado en tantas parroquias) con la sencillez pobre y humilde que se relata en el Evangelio?”

“Lo que tiene que hacer la Iglesia no es poner al día la religión del templo y de los sacerdotes, que es la religión a la que se enfrentó Jesús, sino vivir y explicar el Evangelio”

El papa Francisco, sólo con su forma de ser y de vivir, le ha dado una nueva orientación al papado. Una orientación más humana y más evangélica. Esto es capital. Pero no basta.

Lo importante ahora es concretar esta nueva orientación, tomando decisiones que modifiquen la Iglesia, en cosas concretas, cosas que vea y palpe la gente. Y, sobre todo, cosas que son necesarias y apremiantes.

Empezando por la liturgia, que suele ser lo que la gente ve, oye y palpa en cuanto entra en una iglesia. Es un hecho que las ceremonias, a las que asistimos en los templos, tienen su origen no precisamente en la forma de vida que llevó Jesús y que nos relatan los evangelios.

Ni Jesús fundó templo alguno, ni quería templos. Y menos aún las solemnidades, la pompa y el boato de la corte imperial, que es lo que la Iglesia copió, en los siglos IV y V, para recordar la vida de Jesús, que nació en un establo; y la muerte de Jesús que acabó colgado como un delincuente subversivo.

¿Qué tiene que ver el esplendor litúrgico de nuestras catedrales (mal imitado en tantas parroquias) con la sencillez pobre y humilde que se relata en el Evangelio?

Además – y por si era poco – abundan los templos y catedrales en los que hay que pagar dinero para entrar a verlos. Y se cobra dinero por los sacramentos que se administran, se le saca dinero al Estado, se obtienen privilegios fiscales, etc., etc.

Por supuesto, los problemas que tiene que afrontar la Iglesia en la Amazonía son muy distintos de los problemas que tiene que resolver en Europa. Pero, lo mismo en la Amazonía que en Europa, lo que tiene que hacer la Iglesia no es poner al día la religión del templo y de los sacerdotes, que es la religión a la que se enfrentó Jesús, sino vivir y explicar el Evangelio, que consiste esencialmente en actualizar la forma de vida que practicó el mismo Jesús.

Desde este punto de vista, lo que más urge en este momento es analizar a fondo si la vida de los sacerdotes y religiosos ayuda a la gente a entender y vivir el Evangelio. Y si la liturgia y los sacramentos son, en este momento, las prácticas adecuadas y comprensibles, para que la gente encuentre respuesta a las muchas preguntas que hoy nos preocupan y hasta nos asustan en tantas situaciones que ya no admiten espera.

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“Se hunde la Iglesia; ¿Se hunde?”, por Jorge Costadoat

Viernes, 26 de julio de 2019

Llega-hora-laicos_2130096978_13670034_660x371La institución eclesiástica ha puesto a la Iglesia al límite de su tolerancia. Las razones están a la vista: abusos y encubrimientos. Pero hay razones que no están a la vista. Estas, en gran medida, son las causas de los fracasos evidentes del clero.

Hace ya mucho rato que la incomunicación entre la jerarquía eclesiástica y los cristianos comunes es profunda. Además, crece. El Papa Francisco ha hecho enormes esfuerzos por actualizar el Evangelio en una cultura que se dispara en todas las direcciones. Ahora intenta un cambio estructural: desea dar participación a los laicos en la elección de los obispos.

¿Será para mejor? Habrá que verlo. Si los electores son laicos clericalizados el fracaso será seguro.

Apuesto a una mejor alternativa. El Magisterium, la labor de los obispos de enseñar y discernir en el pueblo creyente la voz de Dios, de guiarlo y de mantenerlo unido, se haya desprestigiada porque las autoridades no parecen escrutar en los acontecimientos actuales, en los cambios los culturales y las vidas de los cristianos algo nuevo que pudiera servir para re comprender el Evangelio de Jesús.

La mejor alternativa, en mi opinión, es que independientemente de los procedimientos electorales para hacer que los laicos participen en la elección de los obispos, la institución eclesiástica aprenda de otros magisterios eclesiales, tradicionalmente ignorados y censurados.

Las autoridades eclesiales deben aprender del Magisterium mulierum. Me refiero al aprendizaje profundo, emocionalmente pluridimensional, resiliente, de las mujeres. Estas tienen una experiencia de Dios desde el embarazo hasta el momento tremendo, para algunas, de sepultar a sus hijos. Ellas, más que nadie, saben qué es agarrarse de Dios cuando un niño se enferma. Visitan a la tía vieja. Aguantan al marido de la depresión. En estas cristianas hay una experiencia de Dios convertida en aprendizaje que es indispensable enseñar. Las mujeres madres, esposas, profesionales, cajeras de supermercados o políticas tiene un modo de creer en Dios particular. Tantas veces los hombres lo necesitamos para atinar en lo grande y en lo chico. Lo agradecemos. Magisterium mulierum: enseñanza de las mujeres.

En estrecha relación con este, existe un Magisterium diversarum personarum: la enseñanza de los separados, de los divorciados, de los que fracasaron en un primer, segundo o tercer matrimonio, se recuperaron y volvieron a empezar. Pudieron ser tragados por el mar. Pero tuvieron la suerte de que los botara la ola. Salieron gateando por la arena. Tragando agua salada. Recogieron lo que quedó de la casa que se les desplomó: un sillón, unos libros, algunas fotos de tiempos mejores. Son los que anhelan ver a sus hijos el día que les toca. Son mucho más pobres que antes, tuvieron que aprender que se puede vivir con menos y lo enseñan a sus críos. A muchas de estas personas su fe las sacó adelante. No sabían qué era creer. Habían recibido una educación religiosa demasiado elemental. Les faltaba pasar por la cruz. ¿Cuánto necesita el resto de la Iglesia a esta gente? ¿Se les puede seguir impidiendo comulgar en misa? Basta. Los sobrevivientes de sus matrimonios tienen que mucho que enseñar. Si su Magisterium no termina modificando la doctrina oficial de la Iglesia, la Iglesia se hunde.

Este magisterio es un caso de otro mucho más amplio: el Magisterium reconstructarum personarum. Me refiero a la enseñanza de toda suerte de cristianos cuya fe en Dios los reconstruyó como personas. Traigamos a la memoria a los empresarios que se recuperaron de una quiebra, a los cesantes que tras haber caído en el alcohol se rehacen en Alcohólicos Anónimos, en los jóvenes que luchan por salir de la droga, en las víctimas de abusos sexuales que sacaron coraje quién sabe de dónde para contar su historia y exponerse a que no les creyeran. También pueden contar los pecadores a secas: sinvergüenzas, infieles empedernidos, políticos tramposos, libidinosos incontinentes, traficantes. Estos y aquellos, en la medida que su mucha o poca fe les haga ver más, ver una conversión que ni siquiera han alcanzado, ver algo que pudiera servir para que otros vivan mejor que ellos, aquilatan un saber, una verdadera sabiduría, sin la cual Jesús no habría sido el Cristo.

Los laicos elegirán a los obispos. ¿Qué laicos? La Iglesia se hunde en gran medida porque la institución eclesiástica, el Magisterio oficial, cree saberlo todo y lo enseña a peñascazos. Los laicos fidelizados por miedo a los curas no servirán de electores.

Espero que el colapso eclesial actual sea superado en la raíz. Lo será, tal vez, si el aprendizaje de todos, especialmente el de los marginados, es tomado verdaderamente en cuenta.

 

Jorge Costadoat, S.J.

Fuente Religión Digital

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“Por una Iglesia profética, postsecular, posreligiosa “, por José Arregi

Viernes, 12 de julio de 2019

Jesucristo-profeta_2088701189_11908836_660x371Leído en su blog:

Porque vivimos una época posreligiosa, las reformas son necesarias

Escucho al Papa Francisco ideas teológicas de hace milenios

Francisco pone a los pobres sobre el desarrollo, la política sobre la economía, la justicia sobre la doctrina… pero sigue predicando a un Dios que interviene cuando quiere

La difusión de las ciencias por la Universidad ha socavado o acabará socavando la cosmovisión milenaria que sostiene las creencias y las prácticas religiosas tradicionales. No podemos pensar que una divinidad preexistente creó el mundo de la nada en un pasado remoto e interviene en él cuando quiere, ni que somos el centro del cosmos, ni que habrá un fin del mundo con un juicio final y un infierno eterno para los malos. Y tantas y tantas cosas que seguimos leyendo y escuchando todavía. Todo eso ya pasó o tiene los días contados. Vivimos una época posreligiosa.

A la vez, sin embargo, vivimos una época también postsecular. Y no porque las religiones tradicionales sobrevivan todavía e incluso ganen protagonismo político en muchos países como los Estados Unidos de América, Rusia o Brasil. Son manifestaciones reactivas y fundamentalistas, más políticas que religiosas, y han traicionado al Espíritu profético y místico que alentó sus orígenes. Vivimos una época postsecular porque los HomoSapiens que somos (todavía…), debido a nuestro desarrollo cerebral y cultural, somos seres simbólicos –como lo fueron otras especies humanas extintas y lo siguen siendo otros primates hominoides, cada especie a su manera–. Somos más de lo que pensamos, sentimos, sabemos, tenemos. La Realidad nos precede. Todo emerge de la “materia”, que no sabemos qué es y, sobre todo, por qué es. La materia es matriz. El Misterio nos envuelve. La realidad se reencanta. Todo está interrelacionado, abierto y habitado por impredecibles e inagotables posibilidades. Todo se transforma. ¿Hacia dónde? Depende de todo, y en particular de nosotros, como sucede con el cambio climático.

Y ¿qué tiene que ver esto con la Iglesia? También de la Iglesia depende la transformación de este planeta y de esta humanidad hacia una forma más justa y libre, más fraterna y feliz. Y la condición fundamental para que la Iglesia sea transformadora es su propia transformación profunda. Llevamos siglos de retraso: es urgente que la Iglesia deje sus formas y doctrinas religiosas tradicionales, para convertirse en Iglesia profética y mística para unos tiempos posreligiosos y postseculares. Para ser la fraternidad que soñaba Jesús, aunque nunca pensó en ninguna forma de Iglesia futura.

Es urgente que la Iglesia deje sus formas y doctrinas religiosas tradicionales, para convertirse en Iglesia profética y mística para unos tiempos posreligiosos y postseculares.

Es verdad que un poderoso vendaval profético recorre la Iglesia Católica romana, mucho más de lo que nunca pensé, con el papa Francisco. Reclama una Iglesia en salida, que no sea aduana, sino “puesto de socorro para los heridos”. Pone a los pobres sobre el desarrollo, la política sobre la economía, la justicia sobre la doctrina, la persona sobre el Derecho Canónico, el Evangelio sobre la institución. Denuncia la economía que mata, el expolio del planeta, el colonialismo económico y cultural, el cierre de fronteras a refugiados e inmigrantes. Urge a una “valiente revolución cultural” que evite la catástrofe ecológica, que salve a la humanidad y a la comunidad planetaria. “Nuestra fe es siempre revolucionaria”, dijo en Bolivia. “Actuad ahora, el tiempo se acaba”, acaba de proclamar. ¡Gracias, Hermano papa Francisco!

Todo eso es sin duda lo esencial, pero no basta para ser de verdad una Iglesia profética que sople sobre el mundo de hoy el Espíritu del Génesis y del Jubileo que alentaba a Jesús. Como no basta reformar la Curia vaticana ni perseguir la pederastia. ¡Qué menos! Como tampoco basta “ordenar” a hombres casados, y menos aun nombrar diaconisas de segundo orden, subordinadas a varones clérigos. Veo a Francisco profundamente anclado todavía en un lenguaje religioso y en un modelo clerical de Iglesia. Lo escucho predicar ideas teológicas de hace milenios: que Dios es un Señor que interviene cuando quiere, que Jesús murió para expiar nuestros pecados, que el demonio en persona actúa, que la teoría del género es “una colonización ideológica” y una “maldad”, que matrimonio solo hay uno, porque “hombre y mujer los creó” Dios.

Todo eso ya no lo entiende casi nadie. No inspira a nadie. Para ser profética, la Iglesia ha de abrir de par en par sus viejas murallas doctrinales e institucionales, atravesar hasta la otra orilla, postsecular y posreligiosa. Allí donde viven, gozan y sufren, conversan y buscan los hombres y las mujeres de hoy. Donde sopla el Espíritu.

 (Publicado en DEIA y en los Diarios del Grupo NOTICIAS el 23 de junio de 2019)

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¿Por qué no actualizamos el ‘Pacto de las catacumbas’?

Jueves, 11 de julio de 2019

el-pacto-de-las-catacumbas-y-la-mision-de-los-pobres-en-la-iglesiaEvitaremos el oro en todos nuestros objetos personales…Demos ejemplo”

A la Iglesia se le hizo perder innoblemente el tren de la historia, “desvocacionándola” de su ministerio de salvación, de liberación y de vida, además y siempre “en salida”, en conformidad ajustada a la fórmula del papa Francisco

No me resisto a dejar inéditos al menos estos principios “catacúmbicos”: “Confiaremos que la gestión financiera y material de nuestras diócesis a un comité de seglares competentes y consientes de su papel apostólico, para nosotros ser más pastores de apóstoles, que administradores”

 09.07.2019 Antonio Aradillas

Una y otra vez, y así sucesivamente y hasta no poder más, es de lamentar el secuestro al que entre unos y otros, y en mayor proporción y ascensión jerárquica, se sometió al Concilio Vaticano II. Las sin-razones fueron, y siguen siendo (¡¡) muchas y variadas, pero las consecuencias saltan a la vista y a los titulares de los medios de comunicación social, con “píos” escándalos por parte de unos, y con infames regocijos por parte de otros.

A la Iglesia se le hizo perder innoblemente el tren de la historia, “desvocacionándola” de su ministerio de salvación, de liberación y de vida, además y siempre “en salida”, en conformidad ajustada a la fórmula del papa Francisco. Se la volvió a enclaustrar en recintos gloriosos y monumentales, amenazas y excomuniones “en el nombre de Dios”, con la resurrección de dogmas, infalibilidades y medias verdades, repiques de campanas, “empecatando” sistemáticamente al “devoto sexo femenino” hasta despersonalizarlo, de espaldas al pueblo, o en contra de él, hasta límites que superan los proclamados y defendidos por los códigos civiles y programas de los partidos políticos por paganos que fueran o sean…

La reflexión se vuelve a centrar en esta ocasión en el entorno de “la Iglesia y los pobres en el Vaticano II”, que le confiere título al estudio efectuado por Joan Planellas, recientemente nombrado arzobispo de Tarragona, con capacidad supuesta para que podamos emitir el juicio de que la ceremonia “mitradísima” y espectacular de su consagración, no tuvo relación alguna con el “Vaticano II y sus pobres”, ni con el evangelio y la liturgia populares.

Y es que, a estas alturas de la sensibilización religiosa, no puede olvidarse que la Iglesia, “para” el pueblo es en gran proporción ejemplo de vida y esquema y proyecto de adoración a Dios, lo que es –o son- los obispos. Estos son, se tienen y los tiene el pueblo, como “la” Iglesia. La única Iglesia. Al propio pueblo se le despojó de la más remota idea de que también él es Iglesia. Aún más, de que es y constituye, de por sí, la auténtica Iglesia. La Iglesia es de Jesús, no de la jerarquía…

Pero, sobre todo, cuando además de pueblo, este es “pobre” y de los pobres, el sentido de pertenencia -o exclusión- de la Iglesia, se acrecienta de manera certera, teológica y evangélica. El Vaticano II lo tuvo presente, pese al ambiente clerical –clericalísimo- en el que se celebró, gracias sobre todo al testimonio del papa Juan XXIII, que creyó en el Espíritu Santo, al igual que en el pueblo.

Y, si no en los frígidos y ateridos cánones y esquemas “oficiales” del Concilio, en sus alrededores más limpios y puros, con sabor y recuerdos a “catacumbas” martiriales, casi un centenar de obispos de toda procedencia, -aunque entre los nombres sólo aparece un obispo español, el entonces auxiliar de Valencia, Rafael González Moralejo-, decidieron firmar “trece propuestas” conocidas como “el Compromiso de las Catacumbas”, relacionadas con el ministerio episcopal y la pobreza. Tal documento fue enviado en noviembre de 1965 al papa Pablo VI.

Leídas y releídas las conclusiones, proclamo que del contenido y de la redacción de las mismas, y no de otras cosas, habría de examinar a los “episcopables” el Nuncio de SS., aunque tal y como refiere “la prensa impía y blasfema”, estos,-los Nuncios- están para otras cosas sagradas, o no tan sagradas…

No me resisto a dejar inéditos al menos estos principios “catacúmbicos”: “Confiaremos que la gestión financiera y material de nuestras diócesis a un comité de seglares competentes y consientes de su papel apostólico, para nosotros ser más pastores de apóstoles, que administradores”. “Rehusamos ser llamados de palabra y por escrito con títulos o nombres que signifiquen grandeza o poder (eminencia, excelencia, monseñor…). Preferimos que se nos llame (y considere) con el nombre evangélico de “padre”.

De todas formas, y para mayor abundamiento y comparación, transcribo los puntos que el episcopado melquita, reunido en Sínodo junto al patriarca Máximo IV, elaboró, firmó e hizo público, un mes antes de la terminación del Vaticano II:

“Evitaremos el oro en todos nuestros objetos personales. El gesto de privarnos de nuestros anillos tendrá como finalidad aproximarnos a nuestros hermanos y restituir el auténtico significado de las manas del obispo: ellas han sido consagradas y solo ellas (y no los anillos) merecen el beso de los fieles. Debemos suprimir de nuestra indumentaria todo aquello que no tenga significado litúrgico. Nos esforzaremos por reducir nuestro nivel de vida. Cuando se declaren huelgas justas, tendremos que decir algo, aunque con ello se pueda molestar a algún rico que dejará de ser nuestro benefactor: hemos de exigir, salarios justos, empezando nosotros mismos. Demos ejemplos, poniendo en común nuestros latifundios.

Renunciaremos a los títulos pomposos que Occidente establece para sus pastores. Nos dejaremos guiar por la inspiración del Espíritu Santo, que nos impulsará a ceder nuestro palacio episcopal, a repartir las tierras y a vender los vasos sagrados”.

Fuente Religión Digital

Cristianismo (Iglesias), General, Iglesia Católica , ,

Michael Löwy: “Superar el capitalismo es una cuestión de supervivencia para la humanidad”

Miércoles, 3 de julio de 2019

michael-lc3b6wy2El ascenso de la extrema derecha no es un fenómeno de Brasil, es un proceso planetario

Bolsonaro es homófobo, sexista, partidario de la exterminación de la izquierda y gran admirador de unos de los peores torturadores del régimen militar: el coronel Brilhante Ustra.

Entre sus víctimas, muerto bajo tortura en 1971, está mi amigo Luis Eduardo Merlino, joven militante marxista

El capitalismo es un sistema intrínsecamente perverso que exige sacrificios humanos para el ídolo “Mercado”. Para el cristianismo de la liberación la perspectiva no es el desarrollo, sino la liberación, rompiendo con las estructuras opresivas del sistema dominante

Los cristianos radicales son un componente esencial de los movimientos sociales del Sur y de las asociaciones europeas de solidaridad con las luchas en los países empobrecidos. Estos cristianos aportan una contribución importante a la elaboración de una nueva cultura internacionalista

Bergoglio no es un marxista y la palabra capitalismo no aparece en la encíclica. Pero queda muy claro que para él los dramáticos problemas ecológicos de nuestra época son el resultado de “los engranajes de la actual economía globalizada”

(Éxodo).- Michael Löwy es uno de los principales intelectuales del marxismo actual a escala mundial y un destacado impulsor del ecosocialismo anticapitalista. Director de investigación emérito del Centre National de la Recherche Scientifique y profesor de la École des Hautes Études en Sciences Sociales en París. Entre sus obras, destacamos La teoría de la revolución en el joven Marx, El pensamiento del Che Guevara, Walter Benjamin: Aviso de incendio y Ecosocialismo. Hace unos meses la editorial El Viejo Topo ha publicado Cristianismo de liberación. Perspectivas marxistas y ecosocialistas.

Michael, estábamos preparando un nuevo número de ÉXODO cuando llegó a nuestras manos tu espléndido libro sobre el Cristianismo de liberación. El tema que hemos elegido para este número es la profunda crisis en que está sumida la política y la necesidad de un cambio radical de la misma. No sólo en Europa existe esta crisis. ¿Cómo se vive en Brasil?

La principal fuerza de la izquierda en Brasil, el Partido de los Trabajadores, no logró una concientización efectiva de las clases populares. Tomó algunas medidas importantes para mejorar la condición de los pobres, pero no se enfrentó a la estructura oligárquica del país, al poder de los latifundistas y del capital financiero. Además se contagió con la tradicional corrupción de los políticos brasileños. Pero la victoria de la extrema derecha fascista (Jair Bolsonaro) no se puede explicar sólo por los errores de los dirigentes del PT. Es parte de un proceso planetario de ascenso de la extrema derecha. En Brasil, la utilización masiva de fake-news, el apoyo de iglesias neopentecostales reaccionarias y la demagógica  anticorrupcion permitieron a un partidario de la dictadura militar (1964-85) ganar las elecciones. Bolsonaro es homófobo, sexista, partidario de la exterminación de la izquierda y gran admirador de unos de los peores torturadores del régimen militar: el coronel Brilhante Ustra. Entre sus víctimas, muerto bajo tortura en 1971, está mi amigo Luis Eduardo Merlino, joven militante marxista.

La resistencia a su gobierno ya ha empezado a organizarse. Tiene a su cabeza a jóvenes mujeres. Su símbolo es Marielle Franco, joven consejera municipal de Rio de Janeiro, socialista, negra, lesbiana, asesinada por sicarios hace un año. A pesar de todo, no tenemos que olvidar que el 45% de los electores votaron por Fernando Haddad (PT), el candidato común de toda la izquierda. Muchos de los que votaron a Bolsonaro ya han empezado a cambiar de opinión. Se han conocido escándalos de corrupción que le afectan a él y a su familia.

Escribes en tu libro sobre la radicalización introducida por el cristianismo de liberación. ¿Crees que nuestra situación actual necesita una radicalización anticapitalista? ¿Qué cambios implicaría para una nueva política?

La actual situación en América Latina está marcada por una terrible ofensiva de la ultraderecha que ha tomado el poder en la mayoría de los países mediante elecciones o golpes de estado pseudo-parlamentarios. Existe alineamiento con Trump y el imperialismo estadounidense, neoliberalismo sin frenos, destrucción del medio ambiente, represión de los movimientos sociales.

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En la resistencia que empieza a desarrollarse, los cristianos de liberación están teniendo un papel esencial. El objetivo inmediato es la defensa de las libertades democráticas y las conquistas populares. También la oposición a las medidas antisociales y antiecológicas de corte neoliberal. Existen en este movimiento de resistencia corrientes que se dan cuenta de que hay que combatir la raíz de estos males: el sistema capitalista. El capitalismo es un sistema intrínsecamente perverso que exige sacrificios humanos para el ídolo “Mercado”. Necesitamos alternativas antisistémicas y ecosocialistas. Los cristianos de la liberación están y estarán sin duda en el corazón de esta lucha, inspirados por los escritos de Leonardo Boff, de Frei Betto y de la encíclica Laudato si’ del Papa Francisco.

¿Se dan las condiciones para esta radicalización social y política? ¿Qué obstáculos y qué posibilidades ves?

El obstáculo principal es el poder ideológico del sistema. Este se difunde a través de su control de los medios de comunicación, del papel nefasto de muchas iglesias neopentecostales, de la influencia social de la religión del mercado, de la alienación consumista y de la pasividad resignada de amplios sectores populares.

Hay que añadir como obstáculo las opciones de amplios sectores de la izquierda por políticas de conciliación de clases, de compromisos con la oligarquía, de concesiones a los terratenientes y al capital financiero en aras de la “gobernabilidad”.

Las posibilidades vienen de las luchas de las organizaciones populares que desarrollan formas de concientización y radicalización sociopolítica. Esto es muy visible en amplios sectores de la juventud.

En la relación del cristianismo de liberación con la Modernidad europea se constata una diferencia. Afirmas en tu libro que lo decisivo para este cristianismo no es la modernización, sino el cambio de sociedad y la liberación de los empobrecidos. Es “el punto de  vista de los vencidos” que reclamaba Walter Benjamin. ¿Puedes expresar el significado de esta diferencia?

La modernización se concibe como desarrollo industrial y crecimiento del PIB. Este es el pensamiento sobre la modernización imperante en las clases dominantes en América Latina, pero también en sectores de la izquierda tradicional. Desde su inicio, el cristianismo de la liberación se posiciona críticamente frente a esta ideología de la modernización, planteando una visión mucho más radical desde el punto de vista de los explotados y oprimidos, de los pobres, de los negros e indígenas, de los trabajadores del campo y de la ciudad. Su perspectiva no es el desarrollo, sino la liberación, rompiendo con las estructuras opresivas del sistema dominante. Para esos cristianos, los pobres son el sujeto histórico de esta transformación, los actores de su propia liberación.

El cristianismo de la liberación no conocía los escritos de Walter Benjamin, pero existe una evidente “afinidad electiva” entre la obra de los teólogos de la liberación y la concepción benjaminiana de la historia desde la perspectiva de los vencidos y su propuesta de una alianza de la teología con el marxismo. Sin olvidar su texto sobre “El capitalismo como religión” (1921) que tiene mucho en común con la denuncia de la idolatría del mercado realizada por los teólogos de la liberación.

La crítica del capitalismo y la necesidad de superarlo es un elemento central en el cristianismo de liberación. ¿Ha perdido o ha ganado vigencia esa crítica? ¿No se ha hecho también infinitamente más complejo este quehacer?

La crítica del capitalismo como sistema intrínsecamente perverso realizada por el cristianismo de la liberación me parece más actual que nunca; entre otras razones, por la crisis ecológica y el cambio climático que amenazan directamente la supervivencia de la humanidad en este planeta.

Desde el punto de vista ecosocialista, el capitalismo no es sólo un sistema de explotación, como lo plantea tradicionalmente el pensamiento marxista, sino también de destrucción del medio ambiente y de los equilibrios ecológicos. Superar el capitalismo es un imperativo categórico por razones de justicia elemental. Es un sistema absurdo en el cual unas decenas de multibillonarios poseen más riqueza que la mitad de la humanidad. También hay que sobrepasarlo porque se trata de una cuestión de supervivencia para la humanidad: el capitalismo no puede existir sin expansión sin límites. Por eso, la destrucción de las condiciones de vida en el planeta pertenece a su lógica interna.

Acabar con el capitalismo es una tarea compleja y difícil, pero no tenemos otra salida sino llevar adelante esta lucha antisistémica. Como decía Bertolt Brecht, quien lucha puede perder; pero quien no lucha, ya ha perdido.

La crítica al capitalismo en el cristianismo de liberación se realiza también como crítica a la idolatría. ¿Se ha  asumido esa crítica en las iglesias de diversos continentes?

La crítica del cristianismo de la liberación a la idolatría del capital y del mercado es profundamente radical. Fusiona la crítica de los profetas del Antiguo Testamento a los cultos idólatras, con sus exigencias de sacrificios humanos, y la critica marxista al fetichismo de la mercancía. Marx denuncia al Capital como Baal o Moloch, ídolos a los cuales se hacen sacrificios de vidas humanas. Enrique Dussel, filósofo y teólogo de la liberación, ha analizado este tema de forma muy interesante en su libro Las metáforas teológicas de Marx.

En los años setenta del siglo XX esta crítica estuvo presente en los documentos y la enseñanza de importantes sectores de las iglesias latinoamericanas, en especial en Brasil. Aparece también, pero de forma mas limitada, en otros países del Sur (Filipinas, Corea del Sur) o de Europa (Francia). Pero con el pontificado de Juan Pablo II esta vertiente anticapitalista en las iglesias latinoamericanas fue condenada, marginada y reprimida por el Vaticano. No se puede olvidar el intento de silenciar a Leonardo Boff y la denuncia  por parte del Santo Oficio (Ratzinger) de la teología de la liberación como peligroso error. Con la elección de un Papa latinoamericano, Bergoglio, esta situación está empezando a cambiar.

Llama la atención que prestes una atención tan intensa al análisis de la religión, dada tu trayectoria marxista y trotskista. ¿Consideras que el cristianismo de liberación es una fuente importante de inspiración e impulso para la izquierda transformadora? ¿Te distancias de otros intelectuales, dirigentes y militantes de las izquierdas que no le conceden relevancia?

Tengo mucho respeto por la figura de Trotsky, pero mi principal referencia política, desde mi juventud en Brasil hasta hoy, ha sido  Rosa Luxemburgo. Esta gran pensadora y luchadora marxista, mártir del socialismo, asesinada hace cien años por sicarios paramilitares alemanes, es autora del ensayo “Iglesia y socialismo”. En él presenta un argumento original: nosotros, los socialistas, somos los verdaderos herederos de los primeros cristianos, de los Padres de la Iglesia, críticos implacables de la injusticia social y del poder corruptor del dinero. Las Iglesias que se han alineado con la burguesía en contra del movimiento obrero, han traicionado este mensaje inicial del cristianismo.

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“La raza es una construcción social, no un fenómeno biológico”

Martes, 2 de julio de 2019

discriminacion-Iglesia_2118098202_13567520_660x371Del blog de Cameron Doody Don de lenguas / Gift of Tongues:

Términos que no pueden faltar en una Iglesia que valora la diversidad racial

Hoy en la tercera entrega de nuestro diccionario de términos claves para una Iglesia inclusiva de verdad abordamos palabras que se usan cada vez más en la afirmación del valor de la diversidad racial y étnica.

En este enlace puedes leer una explicación global de este proyecto de ‘Iglesia inclusiva’, junto con definiciones de algunos términos generales, y en esta otra página puedes enterarte de algunas de las discriminaciones más comunes que se sufren en la Iglesia y en otros entornos.

 Anti-negritud

Comportamientos, actitudes y prácticas de personas e instituciones que tienen como resultado el deshumanizar a los negros para mantener la supremacía blanca. La anti-negritud también puede internalizarse y puede aparecer en personas negras o comunidades negras en forma de colorismo (véase más abajo), una elevación de la cultura blanca o intentos de separarse de las normas culturales negras.

Apropiación cultural

Robo y uso explotador de elementos culturales -como peinados, atuendos, símbolos, lenguaje o arte- con fines de lucro y/o mercantilización sin comprensión histórica / cultural o respeto por su valor en la cultura original.

Asimilación cultural

El proceso en el que un grupo racial/étnico asume las normas y rasgos culturales (lenguaje, vestimenta, comportamientos, etc.) de un grupo racial/étnico dominante.

Ceguera al color

La ideología que cree que la mejor manera de acabar con la discriminación racial es a través del tratar a las personas de la misma manera, independientemente de su raza, cultura y origen étnico. Esta creencia, sin embargo, ignora los factores históricos y estructurales que benefician a los blancos y perjudican a los indígenas, los negros y todas las demás personas de color. La “ceguera al color” no hace nada para abordar la inequidad, ya que no reconoce los impactos del racismo institucional y sistémico en las personas de color.

Colorismo

Un sistema de opresión que privilegia a aquellos con tonos de piel más claros y subordina a aquellos con una piel más oscura. Esta forma de opresión está arraigada en el racismo y la supremacía blanca, privilegiando y manteniendo los estándares blancos de belleza.

Exotismo

La representación de otro grupo cultural como misterioso, emocionante y radicalmente diferente del propio. Esto es particularmente común en el contexto del desequilibrio de poder y resulta en una comprensión distorsionada, exagerada o esencializada del grupo exotizado.

Fatiga de batalla racial

Un concepto desarrollado por el Dr. William A. Smith que se refiere a las respuestas físicas y psicológicas que las personas de color pueden experimentar al vivir y navegar en los espacios histórica y culturalmente blancos y en entornos extremadamente racistas. Los síntomas pueden incluir presión arterial alta, ansiedad, frustración, shock, ira y depresión.

Ideología posracial

La creencia de que la sociedad se ha movido más allá de la raza y que la raza/el racismo ya no son relevantes porque todas las barreras racializadas se han abordado y desmantelado, lo que resultaría en una participación plena e igualitaria de todas las personas en la sociedad estadounidense.

Vg: La elección de Barack Obama como presidente de los Estados Unidos sugirió para muchos la idea de que los Estados Unidos se había convertido en una sociedad posracial. Sin embargo, las estadísticas muestran que en los años posteriores a las elecciones presidenciales de 2016, los crímenes y grupos de odio han aumentado en número.

“Las vidas negras importan”

Black Lives Matter (BLM) es una organización nacional [en los EEUU] con ramas locales que trabaja por la validez de la vida negra. BLM trabaja para (re)construir el movimiento de liberación negro y es una intervención ideológica y política en un mundo donde las vidas de los negros son sistemática e intencionalmente blanco de la destrucción. Es una afirmación de las contribuciones de los negros a esta sociedad y de la humanidad negra y la resistencia negra frente a la opresión mortal. BLM llegó como un movimiento impulsado por tres mujeres negras, Patrisse Cullors, Opal Tometi y Alicia Garza, después de la absolución de George Zimmerman en el asesinato del adolescente de Florida Trayvon Martin.

Misogynoir

Un término acuñado por la académica feminista queer negra Moya Bailey para describir la forma específica en la que el racismo contra los negros y la misoginia trabajan juntos para oprimir a las mujeres negras. De manera similar, transmisogynoir se refiere a las experiencias de misoginia racializada hacia las mujeres trans negras. El transmisogynoir y el misogynoir puede ser perpetrados por cualquiera, aunque solo los pueden experimentar las mujeres negras.

Mujeres de color

Término político acuñado por, y destinado a conectar y construir solidaridad entre, mujeres que se autoidentifican como minorías raciales. Este término ha sufrido muchas variaciones, entre ellas “personas de color”, “personas de color queer/trans”, “jóvenes de color” y (tal como se escucha en campus por todo el país, EEUU) “estudiantes de color” y “profesores/personal de color”.

Multiracial/multiétnico

Una categorización utilizada para identificar a las personas que pueden pertenecer a múltiples grupos raciales/étnicos. También se refiere al trabajar en el interés de personas de más de un grupo racial/étnico.

Orientalismo

La percepción estereotipada de Oriente Medio, África del Norte y Asia como estática, exótica, primitiva y esencialmente anti-moderna. Esto se halla a menudo en un contexto etnocéntrico en la academia, la política, el arte, los medios y la cultura occidentales.

Persona de color

Un término general para cualquier persona que pertenece a un grupo racialmente minorizado… El término se refiere a comunidades o grupos racializados fuera de la blancura, incluyendo pero no limitado a Latinx/o/a/e*, negros, asiáticos, indígenas/primeras naciones e isleños del Pacífico.

*[Nota del Amherst College]: Utilizamos Latinx/o/a/e para referirnos a la racialización de personas de América Latina/el Caribe en los Estados Unidos, aunque reconocemos que dentro de las comunidades de Latinx las personas pueden identificarse como blancas, negras, indígenas, etc.

Supremacía blanca

Un sistema ideológico de poder, arraigado en el racismo científico del siglo XVII, que utiliza la explotación y la opresión de los negros, los indígenas y otras personas de color a nivel mundial para establecer y mantener la riqueza, el poder y el privilegio de los blancos. La supremacía blanca se basa en una falsa creencia en el dominio blanco y en el supuesto de la superioridad blanca, y como cualquier sistema de poder, puede ser perpetuado de forma inconsciente o consciente tanto por personas blancas como por personas de color, consumándose en diversos contextos: el institucional, interpersonal, social, cultural, político, ideológico e histórico.

Teoría crítica de raza

Un marco teórico que examina críticamente las intersecciones de raza, poder y ley. La CRT [por sus siglas en inglés] proporciona contrarrelatos para desafiar a los conceptos dominantes de raza/racismo.

Nota del Amherst College: La intención de estos términos no es borrar las experiencias individuales únicas de personas y grupos raciales/étnicos específicos, sino construir una solidaridad entre varias comunidades que experimentan opresión bajo la supremacía blanca.

Espiritualidad, General , ,

“Hermanas, levantaos”, por Teresa Sánchez Carmona.

Martes, 25 de junio de 2019

C4Ns9lEXUAAZM-kTodo gran camino empieza con un paso. Y para darlo resulta imprescindible ponerse en pie. Tomar conciencia de uno mismo, de la presencia y la potencialidad. De la propia dignidad. El oído se abre, la mirada se aclara, el corazón comprende, el cuerpo se yergue, la vida se reinicia: talitá cumi.

Por desgracia, estamos lejos de que las mujeres reciban tal invitación dentro de la Iglesia. La misma que, curiosamente, sigue al Jesús que lloraba con Marta y María, que permitía a una mujer besar y lavar sus pies, que desveló a María de Magdala un amor mayor. Veintiún siglos después las mujeres siguen siendo elegidas: para arreglar las flores del altar, dirigir los cantos en misa, coordinar las catequesis o limpiar la casa del cura. Ah, sí, el Papa también ha elegido a cuatro mujeres como consultoras del Sínodo. Curiosa estoy de ver si les dan la voz cantante o de coristas.

¿Y por qué se permite y legitima marginar a la mujer, considerándola incapaz de realizar las mismas tareas que los hombres? Ellos dicen:

Jesús pudo haber elegido mujeres y no lo hizo. Si en pleno siglo XXI seguimos utilizando el masculino genérico para hablar de ambos sexos, ¿qué podemos esperar de quienes escribieron el Nuevo Testamento?, ¿no es evidente que la mujer ha sido sistemáticamente relegada al anonimato? Si ahora no reconocéis su dignidad, ¿pensáis que iban a hacerlo los primeros cristianos? Hablan de discípulos, claro. Testigos, por supuesto. ¿Mujeres? sin duda. Mujeres fuertes que, en un mundo de hombres, cambiaron la historia y aparecen en la Biblia. Lástima que no escaparan del filtro machista que reduce su papel y lo(a) sexualiza: Eva tentadora, Judith atractiva, María virgen, Magdalena prostituta.

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Hombres y mujeres cumplen diferentes roles en la Iglesia. Mi argumento preferido, por retrógrado. Algo así como “hombre sale a cazar, mujer cuida el fuego”. Por suerte, la misión es una: proclamar que la Buena Noticia es para todos. Uno el mandamiento: “Amaos los unos a los otros”. Pero muchos, sí, los dones del Espíritu. Esos cambian de persona a persona, pero no en razón de su sexo sino por el Misterio que nos habita: hijos de un mismo Dios. Hermanos/as. Sin distinción ni categorías.

Asumiendo que no hay conciencia ni interés por retribuir a la mujer el papel que le corresponde en la Iglesia, me pregunto: ¿por qué lo permiten ellas?

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Y aquí dirijo mi apelo a mis HERMANAS (mujeres de Dios, monjas, consagradas;  PERSONAS que creen en una comunidad igualitaria). A vosotras os pregunto: ¿por qué no presidís la Eucaristía este domingo? ¿De quién esperáis “el permiso”, de Dios o de los hombres? ¿Os prohibiría Jesús reuniros en su nombre, proclamar la Palabra, bendecir el Pan y repartirlo? ¿Hace falta revestir la consagración de algo más que de fe y entrega? ¿Hay un componente “mágico” que os impide a vosotras hacerlo?

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Quizá ha llegado el momento de abandonar esta espera pasiva, ponernos en pie y afirmarnos desde esa libertad que nace de dentro. Con la suave mansedumbre y la firme rebeldía que el propio Jesús manifestó ante quienes se creían señores, jueces y sabios. Como testigos que no pueden ni quieren permanecer encerrados por más tiempo: os invito a presidir la Eucaristía vosotras mismas. Y celebrar la Vida en comunión con quien quiera acompañaros. ¿Se atreverán a echaros de las iglesias? Y si lo hacen, ¿podrán impedir que celebréis al Dios de la Vida en las calles, las casas, los parques y jardines, a plena luz del día?

Ha llegado el tiempo de hacer algo nuevo. Nada hay más revolucionario que levantarse y proclamar que Dios está en medio de nosotras porque lo llevamos dentro. Que encarnarlo no es privilegio de unos pocos. Y que sólo por ÉL, con ÉL y en ÉL nos sentimos legitimadas a administrar los sacramentos. Para que la Palabra se haga cuerpo (también en el nuestro). Que así sea.

Teresa Sánchez Carmona

Fuente Fe Adulta

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Diccionario de palabras claves para un verdadero respeto (IV) “La masculinidad es dominante, omnipresente e inextricablemente ligada al poder y al control”

Viernes, 21 de junio de 2019

machismo_2124097636_13622560_660x371Del blog de Cameron Doody Don de lenguas / Gift of Tongues:

“La era del dominio de los dos géneros tradicionales, hombre y mujer, se ha acabado”

“Cada vez más personas se sienten incómodas con estas dos categorías, que en realidad están fundamentadas en una ciencia parcial y estereotipos culturales problemáticos”

La era del dominio de los dos géneros tradicionales, hombre y mujer, se ha acabado. Cada vez son más las personas que se sienten incómodas con estas dos categorías -que en realidad están fundamentadas en una ciencia parcial y estereotipos culturales problemáticos- o directamente no dan importancia al concepto de “género” en lo que se refiere a su autodefinición y proyecto de vida.

Para entender las experiencias de estas personas que se sitúan, por cualquier razón, fuera del binario de género convencional, primero hay que definirlas bien en el lenguaje que ellas mismas utilizan. Ese es el propósito de esta cuarta entrega de nuestro proyecto de Diccionario de palabras claves para un verdadero respeto, que abarcará todo lo relacionado con las diferentes identidades de género que se viven hoy en día.

Acoso sexual

Intimidación o coerción de carácter sexual. El acoso sexual es siempre indeseable y a menudo de naturaleza sutil.

Agénero

Una identidad para las personas que a menudo se conceptualizan a sí mismas como que no se alinean con las categorías de género, no habiendo otras palabras que encajen bien, o que no dan importancia de ninguna forma a la idea de género.

AHAN

Es la abreviatura de “asignado al nacer”, un término que se usa con frecuencia, a menudo por la comunidad transfeminina, como autodescriptor. “Asignado/a al nacer” sirve para dar a entender que el sexo es sin la agencia del individuo.

AMAN

Abreviatura de “asignada mujer al nacer”, un término que se usa con frecuencia, a menudo por la comunidad transmasculina, como un autodescriptor. “Asignada/o al nacer” sirve para dar a entender que el sexo es sin la agencia del individuo.

Androcentrismo

El término usado para describir la centralidad y superioridad de los hombres. El androcentrismo no es simplemente la idea de que los hombres sean superiores a las mujeres, sino una premisa más profunda que apoya esta idea: la definición de los hombres y la experiencia de los hombres como norma o estándar del humano, las mujeres y la experiencia de las mujeres como una desviación de esa norma.

Atribución de género

El acto de presumir el género de otra persona con o sin conocimiento de la identidad de género de esa persona. En la cultura occidental, estas suposiciones se basan en nuestra comprensión cultural del género como un sistema binario y en cómo se socializa el género. Adivinar los pronombres de género de una persona es un ejemplo de la atribución de género.

Bigénero

El identificarse como dos géneros, ya sea simultáneamente o variando entre los dos.

Binarismo de género

Un sistema de género socialmente construido en el que el género se clasifica en dos categorías distintas y opuestas. Estas categorías de género están estrechamente definidas y desconectadas la una de la otra. Se aplican estrictamente a través de rígidos roles y expectativas de género. Además, existe una jerarquía inherente a la clasificación, en la que un género, hombres/niños/masculinidad, tiene acceso al poder y a los privilegios y el otro, mujeres/niñas/feminidad, está marginado y oprimido. Estas clasificaciones están vistas como inmutables; aquellos asignados hombres al nacer deben identificarse como hombres y encarnan la masculinidad, y aquellas asignadas mujeres al nacer deben identificarse como mujeres y encarnar la feminidad. Este sistema binario excluye a los individuos no binarios, queer y no conformes con el género. Todas las personas se ven perjudicadas por el sistema binario de género, pero su lugar dentro del sistema determina el grado y la severidad del daño. El binario de género se convierte en arma mediante la conquista, la colonización y la ocupación continua de las tierras de los pueblos indígenas. El sistema binario de género es inherentemente violento y subyace toda opresión basada en el género.

Boi

Término acuñado para describir a mujeres negras queer con aspecto masculino cuya presentación de género puede ser más fluida y / o andrógina que completamente masculina. Se acuñó intencionalmente para ser diferente de “stud” / “niña agresiva” debido a la rígida conformidad con la masculinidad en esas comunidades.

Brecha salarial

Véase Brecha salarial de género.

Brecha salarial de género

La Asociación Estadounidense de Mujeres Universitarias (AAUW) define la brecha salarial de género como una comparación de los ingresos medianos de mujeres y hombres. Las ganancias medianas son ganancias típicas, no medias. En cuanto a los salarios de todas las mujeres y hombres que trabajan a tiempo completo, la mediana es el número en medio del grupo. Esta definición no tiene en cuenta las formas en las que la identidad de género y la raza, en particular, afectan a los ingresos de las mujeres. Además, las mujeres trans no se tienen en cuenta en la mayoría de los análisis de la brecha salarial.

Butch

Un término de identidad a menudo utilizado por mujeres queer, particularmente por lesbianas, que se expresan de manera masculina. Algunos consideran a butch como su propia identidad de género. Si bien es un término de identidad para algunos, se puede utilizar como peyorativo.

Cirugías de afirmación de género

Procedimientos quirúrgicos a las que se someten algunas personas trans que crean una congruencia entre el cuerpo y la identidad de género. Estos procedimientos pueden incluir “cirugía superior” (aumento o extirpación de senos) y “cirugía inferior” (alteración de genitales). Para transexuales mujer-a-hombre, las CAS pueden implicar una mastectomía bilateral (reconstrucción del tórax), panhisterectomía (extirpación de los ovarios y el útero) y, a veces, una faloplastia (construcción de un pene) y una escrotoplastia (formación de un escroto) o una metoidioplastia (reestructuración del clítoris). Para transexuales hombre-a-mujer, las CAS consisten en implantes mamarios quirúrgicos opcionales y vaginoplastia (construcción de una vagina). Las cirugías adicionales pueden incluir un rasurado traqueal (que reduce el tamaño de la nuez de Adán), la reestructuración ósea para feminizar los rasgos faciales y los trasplantes de cabello. A veces, a las CAS se les conoce como “cirugía de confirmación de género” para reconocer que el género de una persona no cambia, solo se hace visible para otras personas. Históricamente, la cirugía de afirmación de género se ha denominado cirugía de reasignación de sexo. No utilices el término “cambio de sexo”. Es importante tener en cuenta que no todas las personas transgénero realizan cirugías de afirmación de género; la opción de no realizarlas puede deberse al costo, la seguridad o la sensación de que la cirugía no es parte de su viaje de género.

Cisgénero

Un término de identidad para individuos cuya identidad de género coincide con su sexo asignado por nacimiento. Las personas cisgéneras reciben beneficios que las personas trans y no binarias no tienen.

Cisheteronormatividad

Un sistema de creencias generalizado que centra, y naturaliza, la heterosexualidad y un sistema binario de sexo y género asignados donde hay dos formas rígidas y distintas de ser: hombre masculino asignado varón al nacer y mujer femenina asignada hembra al nacer.

Cissexismo 

El sistema de opresión que valora y privilegia a las personas cisgénero, defiende el género binario y margina, oprime y hace invisibles las vidas y experiencias de las personas transgénero y no binarias.

Consentimiento

Un acuerdo mutuo entre personas para participar juntos en el comportamiento sexual. Debe ser continuo y sobrio. El consentimiento no puede ser implícito, y el consentimiento para una conducta en concreto no es el consentimiento para todas. Haber aceptado hacer algo previamente no significa que una persona dé su consentimiento en el presente. El consentimiento puede darse en palabras y acciones, pero es importante recordar que las señales no verbales pueden ser malinterpretadas, y la forma más clara de saber que una persona ha dado su consentimiento es la de asegurarse de preguntar.

Culpabilización de la víctima

Declaraciones y actitudes que culpan a las víctimas de un delito o acto de abuso. Las actitudes de culpar a las víctimas marginan a la víctima / superviviente y hacen que sea más difícil denunciar el abuso.

Cultura de la violación

Un entorno o sociedad en el que la violencia sexual prevalece y se normaliza. La violencia sexual comienza con actitudes y creencias establecidas acerca de otros. Estas creencias son fortalecidas por la exposición y el refuerzo repetidos. Estos comportamientos, bromas, mensajes de los medios de comunicación, etc., crean una cultura en la que algunas personas son vistas o consideradas como algo menos, lo que les permite a otros tratarlas de manera particular.

Deadname

El nombre anterior de una persona que ha decidido cambiar su nombre para alinearse mejor con su identidad de género.

Determinismo biológico

La idea de que todo comportamiento humano es innato, determinado por la biología. El determinismo biológico se ha utilizado para oprimir a los grupos marginados (por ejemplo, como justificación de la esclavitud, del desplazamiento masivo y genocidio de poblaciones nativas y de la negación del sufragio femenino) al utilizar una ciencia parcial. Se ha asociado con el racismo científico, la eugenesia y el mantenimiento de roles de género estrictos.

Disforia de género

Incomodidad y / o angustia que varía en intensidad, duración e intervalo del individuo que experimenta una disyuntiva entre su conceptualización de su género y la manera en que su cuerpo es. Sirve como un término médico y una diagnosis en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, lo que contribuye a la estigmatización de las identidades transgénero como un trastorno mental. Clínicamente hablando, la disforia de género está presente cuando una persona experimenta una angustia significativa relacionada con su género. Leer más…

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Diccionario de palabras claves para un verdadero respeto (II)

Miércoles, 19 de junio de 2019

discriminacion-Iglesia_2118098202_13567520_660x371Del blog de Cameron Doody Don de lenguas / Gift of Tongues:

¿Sabes lo que es el “capacitismo”? ¿Y el “cisexismo”? Ponte en alerta contra estos y más tipos de discriminación

Seguimos con más entradas para nuestro diccionario de términos claves de diversidad social e inclusión, algo que tanta falta hace en la Iglesia.

Puedes leer una explicación del proyecto y una primera parte del léxico aquí.

Capacitismo

El sistema de creencias y prácticas que perpetúan las limitaciones institucionales, estructurales e individuales y las violencias contra las personas con discapacidades en entornos físicos, sociopolíticos y económicos.

Cisexismo

El sistema de creencia de que los individuos cisgéneros son la clase privilegiada y son más naturales, normales o aceptables que las personas transgénero, no binarias (genderqueer) y / o no conformes con el género. Esta creencia se manifiesta como la negación sistemática de los derechos de las personas trans y no binarias y su maltrato habitual.

Clasismo

Tratamiento diferencial basado en clase social o clase social percibida. El clasismo es la asignación sistemática del valor basado en la clase social; políticas y prácticas establecidas para beneficiar a personas con más privilegios de clase a expensas de personas con menos privilegios de clase, lo que resulta en una drástica desigualdad de ingresos y riqueza y hace que las necesidades humanas básicas no sean satisfechas. (www.classism.org/class-definitions)

Edadismo

Estereotipos y discriminación contra individuos o grupos en función de su edad; el edadismo puede tomar muchas formas, incluidas actitudes prejuiciosas, prácticas discriminatorias o políticas y prácticas institucionales que perpetúan creencias estereotípicas.

Etnocentrismo

El juzgar otra cultura basado únicamente en los estándares y valores de la propia cultura. Además, una creencia en la superioridad inherente de la propia nación o grupo étnico.

Eurocentrismo

Una cosmovisión que está sesgada hacia el pensamiento, la historia, el conocimiento, las instituciones, los pueblos y la cultura europeos, a menudo favoreciendo los esfuerzos de colonización y desarrollo específicos de los países del Norte Global, descartando a la vez los beneficios y ventajas del pensamiento, la cultura y la historia arraigados en otros lugares. A menudo se utiliza para referirse también al centrismo occidental, que incluye a los países no europeos en el Norte Global.

Heterosexismo

Un sistema generalizado de creencias y prácticas que se manifiesta a través de los dominios societales / culturales, institucionales e individuales que centra y normaliza la heterosexualidad. Perpetúa una violencia contra todas las otras sexualidades a través de su borrado, patologización e invalidación. Proporciona varias ventajas a las personas heterosexuales.

Racismo

Un sistema de ventaja y desventaja basado en la categoría socialmente construida de “raza” y la idea de superioridad racial blanca e inferioridad racial negra. Específicamente dentro de los Estados Unidos, el racismo se refiere al prejuicio y poder racial blanco utilizado para beneficiar a los blancos sobre los indígenas, los negros y las personas de color, lo cual ha sido posible gracias a la histórica y actual distribución desigual de recursos. El racismo se perpetúa en múltiples niveles (institucional, interpersonal, individual e ideológico) y puede existir consciente e inconscientemente. El racismo inconsciente o encubierto a menudo se oculta y no se reconoce como discriminación racial, mientras que el racismo abierto se refiere a actitudes conscientes e intenciones de dañar y discriminar a los indígenas, negros y personas de color. El racismo tanto encubierto como manifiesto son formas de violencia y están arraigados en la idea de la supremacía blanca.

Sexismo

Un sistema de opresión que privilegia a los hombres y la masculinidad; subordina a las mujeres, niñas y femmes (lesbiana con atributos ‘femeninos’) y devalúa las prácticas asociadas a las mujeres, las niñas y la feminidad.

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“La cruz y la cama”, por Carlos Osma

Sábado, 15 de junio de 2019

cruzcamaDe su blog Homoprotestantes:

Cuentan los evangelios que mientras Jesús agonizaba en la cruz las personas que pasaban por delante de tan terrible escenario le decían: “¡Si eres Hijo de Dios, baja de la cruz!”. Y es que claro, tenían razón, los Hijos de Dios tienen otros sitios más honrosos donde morir: en su cama por ejemplo. Desde entonces hasta ahora, aquellos mensajes inhumanos han cambiado mucho, y ahora los guardianes del orden nos dicen a nosotras que para ser “Hijas de Dios” hemos de descender de nuestras deshonrosas camas, y subirnos a sus maravillosas cruces de neón para que todo el mundo pueda ver lo divinas que somos. No sé, pero tengo la sensación de que para mucha gente el cristianismo es un viaje de la cruz a la cama, o de la cama a la cruz.

Es verdad que podríamos decir que, tal y como se narra en los evangelios, la vida de Jesús fue un camino de la cama a la cruz, o mejor dicho del cajón donde se daba de comer a las bestias en el que su madre lo acostó al nacer, a la cruz del Gólgota donde el poder Romano lo hizo crucificar junto a otros dos malhechores. La cama y la cruz fueron para Jesús dos lugares no escogidos en donde se hizo patente que existía un poder político, pero también religioso, que controlaba su vida de principio a fin. Fue el edicto de Julio Cesar el que motivó que sus padres tuvieran que viajar hasta Belén, y fue la condena del Gobernador Poncio Pilato la que le llevó hasta el Gólgota.

Las camas y las cruces de las personas LGTBIQ son lugares donde los poderes patriarcales y LGTBIQfóbicos nos sacan y nos meten a conveniencia. Si nos mantenemos en silencio nos crucifican, si lanzamos gritos de dolor al infinito, nos vuelven a crucificar. En ese lugar, en el Gólgota, donde nos llevan a la fuerza tras golpearnos toda la vida con sus látigos de cuero negro, nos levantan para mostrar nuestra caricatura al resto del mundo y para exponer de una forma deformada quienes somos. Allí, en cada una de las cruces que decoran sus iglesias, nos cuelgan todos los días junto a otras malhechoras. Y lo hacen mientras nos invitan a bajarnos de ellas y comportarnos como “Hijos de Dios” en alguna de sus terapias reparativas. Pero si por el contrario hemos decidido ser felices y alejarnos de sus cruces sangrientas y sus terapias diabólicas, entonces nos sitúan en la cama, y allí nos representan como depravadas sexuales que se dejan llevar por sus instintos. Ya no somos cuerpos deformes, sino puro sexo, animales salvajes y nada más. De la cama a la cruz, o de la cruz a la cama. Un círculo enfermizo nacido de mentes que no pueden estar muy sanas.

Lo interesante de Jesús es que fue consciente de la existencia de poderes que le querían condicionar, a él y al resto de seres humanos que tenía a su alrededor. Poderes que en su época se podían denominar demoníacos, pero también otros que tenían nombres propios. Y ante ellos, no optó por bajar la cabeza, no escogió ni la cruz ni la cama como lugares donde vivir ante el resto del mundo, sino los espacios en los que era necesario hacer oposición activa a cualquier poder que limitaba la libertad y la vida de las personas. Por eso me resulta tan difícil entender el cristianismo de tanta gente que no choca nunca con los poderes que pretenden condicionarlas, que les van chupando la sangre hasta dejarlas sin vida. Personas que no han escuchado a nadie merodeando en sus camas y diciendo que se puede hacer en ellas, o que jamás han visto la vida desde lo alto de una cruz hecha a su medida.

No hay otra forma para salir de la falacia que va de la cama a la cruz y de la cruz a la cama que seguir el ejemplo de Jesús, de todos aquellos momentos de su vida que él si escogió y que no le fueron impuestos de una manera absoluta. La cama y la cruz no son lugares que debamos evitar, por razones bien diversas nuestras vidas se componen también de ellos. Pero no únicamente de ellos. Lo que determina quienes somos, no está ahí, sino lo que nos lleva hasta ellos, y cómo hemos sido capaces de luchar contra esos poderes para ser más libres. Yo diría que verse a uno mismo en el prójimo, y al prójimo en uno mismo, fue el motor que sí podría definir la vida de Jesús. Ese fue el poder al que él sirvió, más allá del resto de poderes que como a cualquier mortal lo influyeron y condicionaron. Y ese, el prójimo, es el lugar que da sentido al cristianismo y que nos puede alejar de esos círculos absurdos que se construyen entre nuestras camas y nuestras cruces.

A Jesús se le expulsa de la cama, y no tanto por motivos históricos, sino porque lo que podría ocurrir en ella a la mayoría de la gente le parece poco divino, y se le sube a una cruz donde demostrar con su sufrimiento que fue fiel al mandato de su Padre. No sé lo que ocurre, o no ocurre, en la cama de estas personas para pensar de esta manera. Pero también hay veces que se le baja de la cruz a marchas forzadas porque el fracaso es demasiado desestabilizador para teologías infantiles, y se le lleva solo y envuelto en una sábana hasta la cama que será el sepulcro donde resucitará milagrosamente. Me pregunto qué vidas tan naifs tienen estas personas que son incapaces de integrar el fracaso en sus teologías.

La cama y la cruz de Jesús, y también las nuestras, son lugares vigilados por poderes que nos controlan y pretenden condicionarnos de manera absoluta. Y el mensaje de vida de Jesús es que podemos resistirnos a ellos, aunque a veces nos venzan y dejemos entrar en nuestra cama ideologías de muerte, o en nuestras cruces teologías sin experiencia. El sentido que tienen nuestras cruces y nuestras camas no se encuentran en ellas mismas, sino en lo que ocurre entre ambas. La cuna de Belén y la cruz del Gólgota solo pueden entenderse a través de la vida de Jesús, de su implicación en la vida de muchas personas que eran los daños colaterales de normas y leyes divinizadas por poderes con intereses demasiado humanos. Es en la vida compartida con el prójimo donde se puede percibir que la liberación, la salvación, es el origen y la meta de la fe cristiana. Es desde allí desde donde acabaremos con los poderes que quieren someternos. Sin prójimo, ni cama ni cruz tienen sentido.

Carlos Osma

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Antonio Aradillas: “¡Mil mujeres muertas!”

Sábado, 15 de junio de 2019

asesinando-violencia-machista_2130396944_13673027_660x371“La cifra es escandalosa, escalofriante, asombrosa y terrible”

 “Al matar a una mujer, se mata a una madre, a una hija, a una hermana, a una abuela…Con su muerte, se quedan huérfanos, o no nacen, niños y niñas…”

“Mil mujeres son muchas mujeres. Su letanía es indescriptible y merecedora la mayoría de ellas, de haber ascendido ya con todos los honores al listado del martirologio”

La cifra es realmente escalofriante, asombrosa y terrible.  En nada menos que “mil” fue fijada la cantidad  de mujeres muertas, asesinadas o sacrificadas, por sus respectivas parejas, exparejas, aspirantes a pareja o lo que sea, oficialmente registrada desde el año 2003 en España, hasta el día 11 del presente mes de junio.

Y lo más grave del caso  es que, tal y como auguran  los técnicos y estudiosos en estas materias, los tiempos futuros dan la impresión de ser  menos benevolentes, sino todo lo contrario. Los noticiarios y espacios informativos se están encargando, con puntualidad, datos y detalles bochornosos y horripilantes, de tener al personal al corriente de  tan sangrante y cruel espectáculo.

A estas, por ahora, mil mujeres, las matan los hombres–varones, fundamental y degradantemente  porque ellas son mujeres-mujeres  y, mientras  ellos sean más hombres, siguen y seguirán siendo más  maltratadores y matones. Así se escribe la historia. Sus capítulos se desarrollan  con identidad dramática, cambiando solo los nombres y los apellidos  y alguna que otra circunstancia, agravante o eximente.  La imaginación de los pobres no da más de sí, y lo que importa salvar es que la palabra “varón” procede de “vir”, que, por encima, o  al margen de “virtud”, su fuente semántica más real y practicada  es la que se relaciona con la “fuerza”.

Manantiales secos de besos y abrazos

No cuentan en demasía, sino todo lo contrario, las preclaras y humanitarias condiciones de que, al matar  a una mujer, se mata a una madre,  a una hija,  a una hermana, a una abuela…Con su muerte, se quedan huérfanos, o no nacen,  niños y niñas.. Ni los abuelos podrán ya hacerles regalos, ni comprarles chucherías, aún en contra del criterio de sus respectivos padres y educadores, ni reír sus travesuras y ocurrencias buenas o “malas”, ni contarles cuentos, ni referirles los resultados de sus competiciones deportivas en el patio del “cole”, ni besarlos ni ser besados por ellos…

Matando a las mujeres, se mata también a las novias, con lo que se secan para siempre manantiales de besos y abrazos…Las puestas de sol, compartidas,  se borran indefinidamente, al igual que los más bellos y delirantes recuerdos propios y específicos de novios y  novias. Las despedidas se  vestirán sempiternamente de luto, al igual que toda esperanza de encuentro y recibimiento al regreso imposible de cualquiera  de ellos. De aquí en adelante, las llaves- todas las llaves- jamás abrirán. Solo servirán para cerrar y encerrar.

Sobre no pocas tumbas de las mujeres así sacrificadas  y muertas, harán sus nidos  los pájaros negros de indignos comentarios de algunos –y algunas-, de que “es posible  que parte de culpa de lo sucedido  también la tuviera la muerta…”

Sociedad, familia, Iglesia machistas

La sociedad, y la misma familia, todavía siguen siendo tan machistas o más, que los mismos machistas varones de primera división, con medallas, reconocimientos “oficiales” y ascensos  laborales, profesionales y tal vez “religiosos”.

Para las leyes –su redacción, interpretación y cumplimiento-, no es precisamente la mujer  objeto y sujeto de atenciones  especiales, tanto colectiva como personalmente. Entre otras cosas, porque  el de “persona” no es, para muchos,  atributo  absoluta y sagradamente  femenino. Más que nada, la mujer es de por sí no uno, sino muchos problemas, por lo que todas –casi todas- molestan, lo que exige prontas y definitivas soluciones, sean las que sean…

Para la misma Iglesia la mujer  es también un grave problema. Y lo es nada menos que “dogmático” o “semi dogmático”. Manadas de teólogos y de biblistas “oficiales” estarán siempre ”a la orden”  jerárquica para escudriñar  los textos “sagrados” , -“tradicionales de toda la vida”- con el fin de descubrir y potenciar  argumentos, signos y mentiras piadosas o impiadosas  condenatorios de la mujer, quien, por definición, es aliada  de Satanás con quien establece un indisoluble contubernio, tal y como en el colmo de locuras “teológicas” acaba de predicar uno de nuestros obispos, sin que la Curia le haya llamado la atención, sino que tal vez  reserve su nombre para posibles y santos  ascensos en el episcopado.

Mil mujeres son muchas mujeres. Su letanía es indescriptible y merecedora la mayoría de ellas, de haber ascendido ya con todos los honores al listado del martirologio cristiano. No sería decente olvidarse  de que el número de las muertes – muertes de las maltratadas no se reduce a las que sus nombres se hacen noticia sangrante en los titulares de las secciones de sucesos de los medios de comunicación al uso…”Los otros malos tratos”, es decir, los de dentro de casa, y  de los que hipócritamente casi nada se sabe, -aunque se presientan-, causan tan o más mártires…

Fuente Religión Digital

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Del “aliadismo” a la “violencia horizontal”: términos claves para una Iglesia inclusiva de verdad

Viernes, 14 de junio de 2019

Jesucristo_2108799208_13483660_660x371Del blog de Cameron Doody Don de lenguas / Gift of Tongues:

Nuevas relaciones, nuevas palabras… un paso más allá de las “alianzas” tradicionales en aras de una verdadera inclusión

“¿No es apremiante en la Iglesia una necesidad de llegar a un entendimiento común y compartido del lenguaje de la diversidad para fomentar la construcción de comunidad y comunicación efectiva dentro y entre la diferencia?”

Hace un mes la Oficina de Diversidad e Inclusión de la prestigiosa universidad privada estadounidense Amherst College publicó una Guía de Lenguaje Común, un documento de 36 páginas que pretendía ser, según su propio prefacio, “una guía a un lenguaje común y compartido sobre la identidad”. “Este proyecto nació de la necesidad de llegar a un entendimiento común y compartido del lenguaje para fomentar las oportunidades de construcción de comunidad y comunicación efectiva dentro y entre la diferencia”, se lee en la introducción al manual, quien también explica en qué consiste: “un listado de definiciones cuidadosamente investigadas y solícitamente discutidas de términos claves de la diversidad y la inclusión”.

Los responsables del manual también explican en el prefacio que ese listado “no es de ninguna forma un listado completo, pero es un buen comienzo”. “Entendemos que el lenguaje sobre la identidad, el privilegio, la opresión y la inclusión está siempre cambiando, evolucionando y expandiéndose”, avisaron. Pero pese a estas advertencias, la publicación del documento rápidamente desembocó en una fuerte polémica. ¿La razón? Las quejas de unos estudiantes –del club republicano de la universidad, en primer lugar– de que se coartaba la libertad de expresión con las definiciones de la Guía de términos claves sobre raza y etnicidad, género e identidad de género, identidad sexual y afectiva, clase, política, poder global y desigualdad y discapacidad.

La presidenta de Amherst College, Biddy Martin, compartió las críticas de los estudiantes republicanos y criticó el “enfoque muy crítico” que habían asumido los responsables de la Guía en su propósito de fomentar una identidad compartida en el campus.

Por muy “entendibles” que fueran las motivaciones de los impulsores del manual, escribió Martin en una carta a la comunidad universitaria, “cuando el enfoque tomado da por sentado un acuerdo en todo el campus sobre el significado de términos relativos a asuntos sociales, económicos y políticos, atenta contra los valores académicos de libertad de pensamiento y expresión”. “Yo ignoraba que el documento se estaba redactando y no autoricé su circulación”, continuó Martin. “Va en contra de nuestros esfuerzos de fomentar un intercambio de ideas abierto y el pensamiento independiente. No es un documento formal de la universidad y no se usará como si lo fuera”.

“La concienciación y el entendimiento de contextos y experiencias ajenos son vitales”, añadió la presidenta de Amherst. “El utilizar lenguaje que transmite respeto de estas diferencias es una parte vital de la construcción de la comunidad. Pero el prescribir un lenguaje y punto de vista particulares es anatema”.

Por su parte, el responsable de la Oficina de Diversidad e Inclusión, Norm Jones, escribió en un email a la comunidad de Amherst que la circulación de la Guía por toda la universidad fue “un error… por la insinuación de que la Guía está pensada para imponer en el campus un lenguaje y una expresión y una ideología”. La Guía “no representa el posicionamiento oficial de la universidad ni implica la expectativa de que todo el mundo en el campus deba utilizar ningún lenguaje particular ni compartir un punto de vista”, añadió Jones, explicando que el propósito de la Guía fue el de “ayudar a crear una mayor concienciación de las formas en las que muchas personas en Amherst y más allá entienden sus propias identidades”.

Tras la polémica presentación de la Guía, muchos han compartido las críticas del documento expresadas por los estudiantes republicanos y la presidenta Martin, tachándolo de “loco”, “orwelliano”, “la apoteosis de la política de identidades” y cosas parecidas. Pero yo prefiero tomar la Guía en el espíritu que sus responsables la pensaron: como un listado de definiciones provisionales hechas por expertos universitarios en estudios de la identidad y pensadas para ser estudiadas y debatidas. Como un “buen comienzo” al debate sobre la identidad grupal, entendiendo siempre que que “el lenguaje sobre la identidad, el privilegio, la opresión y la inclusión está siempre cambio, evolucionando y expandiéndose”.

Con esto en mente, entonces, pregunto: ¿no es apremiante en la Iglesia también la misma necesidad que alegaron los responsables de la Guía de Amherst “de llegar a un entendimiento común y compartido del lenguaje para fomentar las oportunidades de construcción de comunidad y comunicación efectiva dentro y entre la diferencia”? Si fuera así -y los muchos grupos marginados en la Iglesia seguramente pensarían que sí- ¿serviría para algo trasladar las definiciones de la Guía de Amherst a un contexto eclesial y teológico, para luego ser matizadas y modificadas, si hiciera falta?

Cualquier consideración de la política identitaria debe abordar obligatoriamente cuestiones difíciles tales como en qué consiste o debe consistir la lucha de las personas o identidades marginadas -la justicia redistributiva o la justicia del reconocimiento (véase el debate entre los filósofos Nancy Fraser y Axel Honneth)- o si el concepto de “identidad” en sí mismo no sucumbe al esencialismo o el subjetivismo. Por el momento, no obstante, quiero dejar estas cuestiones a un lado, y centrarme en la traducción de la primera parte de la Guía de Amherst, que tiene por título “terminología general”. En entregas futuras pienso terminar de traducir las ocho partes restantes de la Guía y, después, considerar su valor en términos filosóficos y teológicos.

Terminología general

Nota: los términos han sido reorganizados para que aparezcan en orden alfabético en español.

Aliadismo

El proceso de toda una vida de construir relaciones con las comunidades marginadas a las que no se pertenece. Esta es una práctica de presentarse, trabajar en solidaridad con los grupos marginados y poner en el centro sus necesidades y sus voces. Este trabajo debe hacerse según dirigen esas comunidades. Estos esfuerzos pueden ser llamados aliadismo solo por el grupo marginado. Actuar en aliadismo significa que estás trabajando activamente para desmantelar las estructuras de opresión. Véase cómplice para más información.

Aliado

Véase aliadismo.

Asimilación

El distanciamiento o abandono de la cultura, el idioma, los valores, la política y / o las tradiciones propios para avanzar y tratar de asumir la cultura y las características del grupo dominante. Esto sucede a menudo como respuesta a formas de opresión que incluyen sin ser limitadas a la xenofobia, el racismo, la cisheteronormatividad y la opresión religiosa, entre otros tipos de opresión.

Colusión

Pensar y actuar de manera que apoye los sistemas dominantes de poder, privilegio y opresión. Tanto los grupos privilegiados como los oprimidos pueden conspirar con la opresión. Ejemplo: personas sanas que se oponen a las estrategias para hacer que los edificios sean accesibles debido al gasto.

Cómplice

Un término acuñado por la Red de Acción Indígena para criticar las formas en el que “aliado” como término de identidad se ha desplegado sin acción, responsabilidad o asunción de riesgos. Se ha criticado este término debido a su asociación con la criminalidad, cuando muchas comunidades marginadas ya son consideradas como siempre criminales.

Construcción de coaliciones

Una forma de organización comunitaria que reúne a individuos o grupos interesados en lograr un objetivo común. La formación de coaliciones basadas en la justicia está arraigada en una visión de liberación colectiva.

Discriminación

Acción basada en el prejuicio. Cuando actuamos desde nuestros prejuicios, estamos discriminando.

Estereotipo

Una creencia, rasgo, característica o expectativa tomada como cierto de todos los miembros de ciertos grupos de identidad y que presenta una opinión simplificada, una actitud prejuiciosa o un juicio no crítico. Los estereotipos van más allá de las categorizaciones y generalizaciones necesarias y útiles en el sentido en el que suelen ser negativos y basados en muy poca información o en información inexacta. Una posible forma de perpetuar los estereotipos es mediante la representación en los medios de comunicación (o la falta de ellos).

Explotación

El acto de utilizar a las personas con fines de lucro o beneficio. Esto puede ocurrir interpersonal, institucional y sistémicamente. A menudo, se refiere al uso del trabajo físico, emocional e intelectual de otra persona sin una justa compensación, reconocimiento o consentimiento.

Fragilidad

Un estado en el que las identidades dominantes experimentan un estrés basado en la identidad como un factor desencadenante e intolerable, lo que lleva a una actitud defensiva, la hostilidad, la ira, la culpa, el silencio y / o la salida de la situación que induce al estrés. Algunos ejemplos clave de fragilidad incluyen la fragilidad blanca y la masculinidad frágil.

Hegemonía

La imposición de la ideología de grupo dominante a todos en la sociedad. La hegemonía hace difícil escapar o resistirse a “creer en” esta ideología dominante; así, el control social se logra a través del condicionamiento en lugar de la fuerza física o la intimidación.

Identidad social

Un tipo de identidad basado en la pertenencia a un grupo en relación con el poder y privilegio institucionales. Las identidades sociales son a menudo inmutables, aunque no siempre. Ejemplos de identidades sociales incluyen: raza, género y clase. (Las identidades personales no se consideran identidades sociales. Las identidades personales pueden incluir entusiasta de Harry Potter, miembro de un partido político, fanático de los Patriots [equipo de fútbol americano] o introvertido).

Igualdad

Tratar a todos como si fueran lo mismo. Un énfasis de igualdad a menudo ignora los factores históricos y estructurales que benefician a algunos grupos / comunidades sociales y perjudican a otros grupos / comunidades sociales.

Inclusión

Un esfuerzo intencional para transformar el status quo mediante la creación de oportunidades para aquellos que han sido históricamente marginados.

Interseccionalidad

Un término acuñado por Kimberlé Crenshaw para nombrar las intersecciones de múltiples sistemas de opresión, poder y privilegio que se refuerzan mutuamente. Se utilizó por primera vez para describir las experiencias de las mujeres negras en el sistema legal. Los teóricos interseccionales observan cómo la experiencia individual se ve afectada por múltiples ejes de opresión y privilegios. Estas fuerzas se agravan y se complican mutuamente.

Justicia social

1. Una orientación anti-opresión a la organización social y política.

2. El proceso y el objetivo de abordar las causas principales de los “-ismos” institucionales y estructurales.

3. Una visión del mundo donde todos los grupos de personas puedan vivir (y ser percibidas) como completamente humanos en todos los niveles (personal, social, institucional y estructural).

4. Una visión del mundo no arraigada en el predominio de ningún grupo sobre todos los demás. Tal visión incluiría reconocer el valor inherente y la conexión de todas las personas, animales, plantas y otros recursos de nuestro planeta y universo. Además, esta visión del mundo no estaría enraizada en un modelo de escasez que devalúa las cosas que son abundantes (a las que muchos pueden tener acceso o pueden adquirir) y valora altamente lo escaso o raro (al que muy pocos pueden tener acceso o adquirir).

Microagresiones

Las humillaciones verbales y no verbales y los mensajes denigrantes dirigidos a personas histórica y actualmente marginadas y que comunican desaires e insultos hostiles, despectivos o negativos. La acumulación y la frecuencia de tales acontecimientos cotidianos pueden tener un impacto negativo en el bienestar psicológico, emocional y físico de la persona afectada. Los perpetradores a veces no se dan cuenta de que han participado en un intercambio que degrada al destinatario de la comunicación. Las microagresiones están arraigadas en la opresión institucional.

Mito de la escasez

Usado para enfrentar a las personas entre sí, este es el fomento de la creencia de que los recursos son limitados y la asignación de culpabilidad a los miembros del grupo marginado por utilizar demasiado los limitados recursos disponibles.

Opresión

Un sistema para obtener, ejercer y mantener el poder estructural e institucional en beneficio de un grupo dominante limitado. Un sistema desigual donde unos pocos elegidos tienen poder material y social y los grupos marginados están obligados a participar en el sistema en contra de sus mejores intereses. La opresión existe a nivel individual, interpersonal, institucional e ideológico. No hay tal cosa como la opresión inversa, porque la opresión está arraigada en el poder institucional.

Opresión inversa

No existe tal cosa como la opresión inversa. La opresión es una OPRESIÓN basada en el acceso al poder institucional. Las comunidades marginadas no tienen acceso al poder institucional. Por ejemplo, las mujeres pueden ser tan parciales como los hombres, pero las mujeres no pueden ser “tan sexistas como los hombres”, porque no tienen poder político, económico e institucional.

Poder

1. La capacidad de nombrar o definir.

2. La capacidad de decidir.

3. La capacidad de establecer la regla, norma o política.

4. La capacidad de cambiar la regla, el estándar o la política para satisfacer las propias necesidades, pretensiones o deseos.

5. La capacidad de influir en los entes decisorios para tomar decisiones a favor de la propia causa, problema o inquietud.

6. El poder puede aparecer material e inmaterialmente, y en varios dominios, incluyendo: el personal, social, institucional y estructural.

Prejuicio

Prejuzgamientos adquiridos sobre miembros de grupos sociales a los que no pertenecemos. El prejuicio se basa en un conocimiento o experiencia limitada con el grupo. Los juicios y suposiciones simplistas se hacen y se proyectan en todos los miembros de ese grupo.

Privilegio

El poder social que se confiere sistemáticamente como ventaja no ganada y / o dominio aprendido. El privilegio no ocurre naturalmente o por suerte, sino que está arraigado en los sistemas de opresión.

Violencia horizontal

Cuando las comunidades marginadas perpetúan estructuras de opresión unas sobre otras. Esto ocurre debido a jerarquías dentro de grupos de identidad social informados por sistemas de opresión. Ejemplos de esto incluyen un hombre gay que se comporta y piensa de manera transfóbica o una mujer que “tilda de prostituta” (slutshame) a otra mujer.

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Ante una iglesia que muere. Es tiempo del Espíritu

Martes, 11 de junio de 2019

fuego-espiritu-santoDel blog de Xabier Pikaza:

Pentecostés 2. Una historia de amor

Retornar al principio, la Iglesia es Pentecostés

Muchos piensan que la iglesia está acabando en occidente, con la muerte del entorno sagrado y la vejez de sus instituciones. Pues bien, en contra de eso, en este  tiempo de Pentecostés, quiero afirmar que nuestro tiempo (a principios del siglo XXI) es un momento bueno para que la Iglesia eleve su palabra y su experiencia de Dios, que es camino de amor, entrega apasionada, enamorada, en la que cada persona es en sí saliendo hacia las otras (siendo en ellas).

En ese fondo se vinculan el amor que es Dios en sí (Trinidad inmanente) y el amor entre los hombres (Trinidad económica, enamoramiento, iglesia). No hay dos verdades, una de Dios, otra de los hombres. No hay dos leyes o formas de ser: una de potencia (Dios), otra de sometimiento (los hombres). Dios existe en sí, siendo proceso y culminación, camino y meta, dolor y gracia, en la vida de los enamorados y en la iglesia. En ese contexto podemos añadir que Dios es la hondura y sentido trascendente e inmanente de la vida humana, en su identidad individual (esquema trinitario de San Agustín), en su despliegue racional (modelo de Hegel) y en el diálogo comunitario, en gratuidad (Ricardo de San Víctor)… En ese contexto quiero presentar la visión de Juan de la Cruz sobre el Espíritu Santo.

1.PRINCIPIO TEÓRICO:  EL ESPÍRITU SANTO

Pentecostes De forma erudita quiero recordar siete formas de plantear el tema del Espíritu Santo en la tradición de la Iglesia. Todas son aproximaciones

  (1) Los Padres griegos entendieron a Dios como el ser originario que se expande y se expresa en su Dýnamis (Logos) y en Enérgeia (Pneuma), de manera que todo es despliegue y comunión de vida, sin volverse nunca totalidad impositiva, sin dejar de ser infinito en su ser y en su hacerse, en su ser que es hacerse .

(2) San Agustín  Interpretó la Trinidad desde el modelo de la mente que se sabe y ama: soy (Padre) al conocerme (idea, Hijo) y amarme, Espíritu Santo). Este modelo, que aplica a Dios un esquema de personalización individual (en conocimiento y amor), es bueno, pero olvida o margina el aspecto comunitario y dialogal de la Trinidad, pues la comunicación inter-personal es inseparable de la intra-personal.

(3) Ricardo de San Víctor afirma que Dios persona (Padre) al darse gratuitamente, suscitando de su entraña al Hijo, para compartir con él el gozo de ser, espirando juntos, en amor compartido, la gracia suprema del Espíritu Santo: la comunión que es Dios se expresa en cada comunión inter-humana.

(4) Hegel describió la Trinidad de Dios como un proceso histórico y social que desborda la interioridad personal (San Agustín) y el diálogo de un grupo pequeño (Ricardo de San Víctor). Su esquema es sugerente y sitúa el tema trinitario en el centro de la Ilustración moderna, abriendo un campo de experiencia y búsqueda racional que debe ser asumido por los teólogos. De todas formas, Hegel puede correr el riesgo de entender a Dios como necesidad lógica, como una ley del pensamiento, negando su libertad personal para el amor y la comunicación de libertades.

(5) Los nuevos planteamientos de la teología de género, que estaban empezando a desarrollarse. lo mismo que el diálogo con las religiones , han abierto nuevos campos de experiencia y compresión trinitaria, en diálogo con la antropología cultural y con las grandes culturas espirituales del mundo.

(6)  Otros autores, como Amor Ruibal y Zubiri  han hecho en España, volvieron a la visión original de los Padre Griegos, no para repetirla, sino para re-formular la Trinidad y el pensamiento cristiano desde la perspectiva del dinamismo del ser y de la relación personal, abriendo un camino teológico que aún no ha culminado.

(7) Finalmente, los grandes pensadores trinitarios del siglo XX (S. Boulgakov, K. Barth y K. Rahne) han querido entender la fe trinitaria desde la perspectiva del despliegue del espíritu, es decir, de la auto-revelación y auto-donación de Dios, abriendo caminos que aún debemos recorrer. El futuro de la reflexión trinitaria está abierto, el camino se nos muestra como apasionante. Gracias a Dios, no existen soluciones dadas, sino misterios y tareas que se abren a medida que llamamos a su puerta, para abrirse y abrirnos de nuevo ante nuevos misterios.[1]

CON SAN JUAN DE LA CRUZ

    1003-large_defaultA partir de lo anterior quiero recordar en este tiempo del Espíritu Santo  la teología de San Juan de la Cruz… elaborando con (desde) él una visión del Espíritu Santo.

Dios es amor enamorado, que vive en sí viviendo fuera de sí; pero en un “fuera” que no es exterioridad sino interioridad compartida, como he destacado en un libro titulado precisamente   Amor de hombre, Dios enamorado. Una alternativa.  No se trata de una alternativa más, sino que esta es la alternativa cristiana, el descubrimiento emocionado de la novedad de Dios. La Cábala judía había supuesto que Dios se retiraba, suscitando en su interior un tipo de vacío, para que pudiera surgir de esa manera el mundo, la historia de los hombres. Pues bien, entrando en ese silencio y vacío de misterio, la tradición cristiana confiesa que Dios es amor enamorado, comunión que abre un espacio y camino de amor para los hombres.

           San Juan de la Cruz ha superado una ontología de la sustancia (del ser en sí, absoluto), lo mismo que una filosofía moderna del pensamiento y de la ley, de la dialéctica racional y la violencia,  para pensar y presentar al hombre, desde una perspectiva metafísica, como relación de amor, como un viviente que sólo existe y se mantiene en la medida que se entrega y relaciona, desde y con los otros, vinculando de esa forma esencia y existencia, ser y hacerse, intimidad y encuentro interhumano.

Sólo al interior del Dios enamorado podemos hablar de un amor de hombre  pues el hombre no existe encerrándose en sí mismo (como sujeto de posibles accidentes, ser explicado y definido por sí mismo), sino sólo recibiendo el ser de otros y abriéndose a ellos, viviendo así en la entraña del mismo ser divino (que es relación de amor, encuentro de personas). Más que animal racional o constructor de utensilios, pastor del ser o soledad originaria, el hombre es auto-presencia relacional, ser que se descubre en manos de sí mismo al entregarse a los demás, en gesto enamorado de creación y vida compartida. Leer más…

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Un nuevo Pentecostés para la Iglesia de hoy

Lunes, 10 de junio de 2019

2018-05-20-pentecostes-01-426x380JuanZapatero Ballesteros
Sant Feliú de LLobregat (Barcelona).

ECLESALIA, 03/6/19.- “Residían en Jerusalén judíos devotos de todas las nacionalidades que había bajo el cielo. La gente quedó desconcertada, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua ” (Act 2, 5-6).

El hecho de oír decir que vivimos en un mundo globalizado ya no nos sorprende. Los medios de comunicación nos lo evidencian a cada instante. Resulta difícil ignorar el bienestar de los países ricos y la miseria en que se encuentran sometidos casi dos tercios de los habitantes del planeta. Por otra parte, las diferencias culturales y religiosas son un hecho al que nos hemos acostumbrado a verlo ya como signo de riqueza, en vez de considerarlo un impedimento para la convivencia; aunque a nivel práctico nos resulte complicado muchas veces vivirlo como tal riqueza.

Se engaña quien sigue pensando que el cristianismo es en sí mismo la religión verdadera, que hay que imponer a los demás, puesto que el resto de las religiones están equivocadas. Sabemos, por ejemplo, que la religión cristiana no es la más numerosa, sólo por utilizar el hecho cuantitativo.

Por otra parte, existe, al menos en teoría, una tendencia cada vez mayor de cara a respetar las formas y maneras de pensar, de creer, de opinar, etc. de las personas entre sí. He puntualizado la expresión “en teoría”, porque la vida real deja mucho que desear, sobre todo en ciertos lugares y momentos.

Vistas así las cosas y con una constatación similar, fuera una ingenuidad por parte de la Iglesia creerse que se encuentra todavía en una época de cristiandad; donde la última palabra la tiene ella y, por lo mismo, todo el mundo la debe acatar.

Por lo tanto, si nos atenemos a las palabras del comienzo, yo diría que en nuestro mundo vive, al igual que en aquella fiesta de Pentecostés en Jerusalén, gente de toda raza, condición, cultura y religión. Gente, por tanto, bien plural y diversa que espera “buenas noticias” que le hagan la vida más ligera para conseguir vivir lo más feliz posible.

Insisto, pues, que es ante esta sociedad plural y diversa que se encuentra nuestra Iglesia de hoy. Y, en contra de lo que a menudo piensa o imagina la propia Iglesia, esta sociedad plural y diversa no tiene ningún interés de verla como enemiga o contrincante.

Al contrario, esta sociedad tan cansada como está, lo que espera es que haya personas y colectivos que la alarguen la mano para levantarse y poder continuar caminando. ¡Y ya le gustaría que la Iglesia la ayudara!

Por eso, yo diría que la sociedad de hoy en día espera de la Iglesia fundamentalmente dos cosas. Por un lado, un lenguaje inteligible para todas personas. Un lenguaje entendido no sólo como palabras, sino como manera de actuar y de hacer. Esto quiere decir que se está haciendo demasiado tarde como para que los dogmas se sigan manteniendo como algo esencial. Como tampoco tiene ningún sentido seguir hablando de preceptos y de obligaciones, sobre todo a nivel litúrgico y sacramental, los incumplimientos de los cuales conllevaría un pecado (por usar el mismo lenguaje eclesial) que a su vez supondría una pena; que, a su vez, valga la redundancia, quedaría expiada con otros cumplimientos de los cuales es mejor no hablar.

La gente de nuestro mundo plural espera también un cambio en la manera de vivir, más pobre, humilde y solidaria, de las personas que se consideran cristianas. De todas y de todos: empezando por el fiel más bajo hasta acabar con el Obispo de Roma (el Papa).

Espera también unas liturgias más sencillas, que ayuden a la gente que las celebra a conectar de verdad con la infinitud del Dios amor. Liturgias que hoy en día, en cambio, no hacen sino conducir a todo lo contrario, como es al aburrimiento, debido muchas veces al lenguaje que allí se utiliza y a las parafernalias que siguen los que las presiden: sacerdotes y, sobre todo, obispos y Papa.

Esta nuestra sociedad plural de hoy espera que la Iglesia haga todos los esfuerzos y más por inculturalizarse; es decir, bajar a los niveles que las demás personas, según épocas y países, puedan entender. No a la inversa: es decir, esperar o exigir que los demás se pongan a su nivel que, si no cambian las cosas, continuará por mucho tiempo siendo el nivel “romano” (o europeo, para ser más exactos). Y así podríamos seguir añadiendo un largo etc.

La segunda cosa sobre la que quisiera incidir es sobre este lenguaje evangélico que debería usar la Iglesia, dejando bastante de esquina o arrinconando del todo el lenguaje del Derecho Canónico.

Un lenguaje cargado de amor, de perdón, de misericordia, de comprensión, de piedad, etc. hacia todo un montón de personas que, por circunstancias diversas, sufren mucho.

Ahora estoy pensando en parejas que han fracasado en su proyecto de compartir sus vidas y que, después de haberlas rehecho, se las impide participar de lleno en la comunión eclesial.

También me vienen a la mente aquellas otras que, por mantener una orientación sexual diferente, no sólo quedan excluidas de participar también de manera plena en la Iglesia, sino que se las niega la posibilidad de celebrar públicamente su proyecto de vivir juntos el amor.

O aquellos sacerdotes o religiosos que, debido a una ley tan inhumana y opuesta a la Ley Natural, como es el celibato obligatorio, por muy arraigo que posea a nivel de Tradición dentro de la Iglesia, se les aparte del ministerio sacerdotal; cuando al fin y al cabo el sacerdocio es una llamada (una vocación) a celebrar en medio de una comunidad los misterios de la salvación; mientras que el celibato es sencillamente un carisma.

Y ya que he comenzado con la experiencia de aquel Pentecostés de hace dos mil años en Jerusalén, quisiera terminar lanzando al aire una pregunta: ¿no será que nuestra Iglesia de hoy en día tiene mucho miedo, confía demasiado en sus estructuras y poco en el Evangelio, y por eso vive encerrada, como un día vivieron encerrados también los apóstoles en Jerusalén?

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Mujer e Iglesia.

Sábado, 8 de junio de 2019

Jesus abrazo mujerEs curioso que siendo la Iglesia Madre (Santa Madre Iglesia) ha dejado de lado a las mujeres, exceptuando su asignación a un papel de siervas, cuidadoras… delimitando la presencia femenina a unas tareas y roles determinados por un sistema patriarcal con mentalidad de mantener a las mujeres sumisas e invisibilizadas. La participación de las mujeres en la vida de la Iglesia está todavía lejos de ser plenamente efectiva. El empoderamiento de las mujeres en la sociedad es una corriente imparable que va ganando espacios en lugares hasta hace poco, impensables, piénsese por ejemplo en la Magistratura. Hoy día hay más mujeres jueces (no juezas) que hombres, pero… todavía hay un pero, los altos cargos judiciales siguen siendo ocupados mayoritariamente por varones. Espacios en su mayoría copados y ocupados por hombres, potenciando la desigualdad y subordinación de la mujer a mandatos masculinos. El discurso androcéntrico ha promovido la exclusión de la mujer en el campo público y una subordinación de ésta a la imaginación y necesidades de un mundo diseñado por y para hombres. Las sociedades falocéntricas se quedan sin respuesta ante el empoderamiento de las mujeres y trataron de recargar las conciencias femeninas de sentimientos de culpa y pecado, todo ello con la inestimable ayuda de estructuras jerárquicas religiosas.

El campo asignado a las mujeres era (y es) el de los cuidados y la atención del hogar, un trabajo como cualquier otro, pero que en este caso no es remunerado, puesto que no entra en la cadena de actividad laboral productiva.

Probablemente a las mujeres no les resulta tan difícil tomar la “opción por los pobres” que propugna la Teología de la Liberación, al fin y al cabo es lo que han hecho siempre; ocuparse de los sectores más débiles de la sociedad: la infancia, el cuidado de los enfermos y la ancianidad.

La civilización construida sobre la roca del poder de la fuerza física, que se organiza en torno a la capacidad de dominar y someter en demostración de poder, es la que ha invertido los términos y ha dado vuelta a los principios, imponiendo un discurso que transforma la condición biológica femenina, fuente del poder para la vida, en lo contrario; así, las funciones femeninas (embarazos, partos, crianza…) han sido tratadas como impedimentos para la participación de las mujeres en la vida social de la comunidad, relegándolas e impidiéndoles tener el mismo peso social que el varón. A modo de “compensación”, se le ha adjudicado a la mujer la magnificación de una de sus cualidades, tan sobrecargada socialmente que se ha hecho casi mítica: la maternidad.

Se exalta el valor de la maternidad acompañada del espíritu de sacrificio desinteresado por los demás. La MADRE es colocada en un altísimo pedestal, tan alto que no la deja estar en los lugares reales, pisando el suelo de la sociedad en la que participar y de la que formar parte. A nivel eclesial queda aún mucho camino por andar, a pesar de que el mensaje del Evangelio trae la Buena Noticia de la liberación de todo aquel que sufre cualquier tipo de opresión. Como dicen las autoras del texto “Mujeres jóvenes e Iglesia” (Éxodo) “Para nosotras, el Evangelio es grito de denuncia y de anuncio, es palabra que anima e interpela. Es palabra que convoca y que crea, bisturí que disecciona y capacidad para ponernos en pie y levantar nuestra voz allí donde se asienta la injusticia.” Pero, por otra parte, el relato bíblico ha transmitido durante siglos la idea de la mujer como complemento, casi apéndice del hombre, sin entidad propia o con una entidad asociada a la perdición. Eva, aliada con la serpiente es la responsable de la pérdida del “paraíso” y Adán, una víctima de ese ser desobediente que se atrevió a tener el deseo de ir más allá, que en este caso fue el deseo de saber y de acceder al conocimiento.

Eva se sintió interesada por el árbol de la ciencia, cuyo fruto contenía el conocimiento del bien y del mal. El deseo no tenía lugar en la idílica vida del Paraíso, pero el deseo, o dicho de otro modo, la capacidad de desear es el motor que impulsa el avance y la prosperidad, pues bien, el deseo según el relato bíblico fue de Eva, no de Adán.

A la Iglesia le cuesta trabajo darse cuenta de que si efectivamente los discípulos eran hombres, “Jesús, a pesar de las tensiones que pudiera provocar en su entorno, inauguró nuevas relaciones de género” tratando a las mujeres en planos de igualdad sin el prejuicio social de inferioridad de la mujer. El aspecto más revolucionario del Evangelio fue sin duda las relaciones de libertad que mantuvo Jesús con las mujeres. La paridad de las mujeres con el hombre, Jesús la defendió no sólo con palabras, sino con hechos.

Jesús ignora la situación de inferioridad de la mujer de su tiempo y la trata en un plano de igualdad, con ellas hablaba en público (algo impensable en la sociedad de entonces), recrimina a sus propios apóstoles que reprochara el gesto de la mujer que le unge los pies con perfume, diciéndoles que aquella mujer había intuido mejor que ellos lo que él representaba; defiende a la mujer que iba a ser lapidada por hipócritas que no pudieron tirar la primera piedra; entabla conversación con la samaritana pecadora por haber tenido tantos “maridos” en un interesante diálogo sobre el agua material y espiritual y perpetra la mayor de las herejías: la envía a que prepare el camino para que pudieran recibirle en su pueblo. Quizá la primera misionera de la cristiandad. Admite ser tocado por la “hemorroísa” considerada impura y rechazada socialmente; asustado por el comienzo de su vida pública (Bodas de Caná) que le llevaría a la cruz, es una mujer quien le empuja a manifestarse con el milagro del vino; curó e hizo milagros indistintamente con hombres o mujeres en una sociedad que podía impunemente disponer de la vida de las mujeres; llegó a decir que las prostitutas precederían a los sacerdotes en el Reino de los Cielos; la mañana de su resurrección se manifestó antes a las mujeres que a los apóstoles, que, muertos de miedo, estaban escondidos y fueron ellas quienes tuvieron que confirmar que Jesús no había muerto para siempre.

Jesús intuyó que la mujer es el símbolo más visible de la cara compasiva y no vengativa de Dios. Y por ello, temible y peligrosa para el poder. Jesús la defendió contra todos los poderes, por todo esto cabe pensar en Jesús como el primer feminista de la historia.

Fuente Fe y Cultura

Mayo 2019

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, Iglesia Católica ,

Interpelación de una hormiga a un elefante

Martes, 28 de mayo de 2019

57284E6A-1E8D-4B94-AEBE-A440C744E10CQue una hormiga interpele a un elefante sobre su propia tarea es empresa alocada y harto peligrosa. Tamaña osadía proviene únicamente de la gran diferencia que hay entre la impresionante corpulencia del paquidermo y la menudencia del insecto. La cosa perdería toda gracia si se compararan sus inteligencias, pues mientras la hormiga se organiza en una sociedad que ronda la perfección de un engranaje mecánico, del elefante se ha dicho que llega a tener hasta conciencia de su propia muerte.

Los animales tienen capacidades y habilidades que les permiten adaptarse perfectamente a los nichos ecológicos en que viven. Los elefantes tienen una capacidad de socialización asombrosa: pueden expresar emociones como el dolor, la felicidad, la compasión, el luto y el altruismo; tienen, además, conciencia de sí mismos y poseen una memoria que bien podría compararse incluso con la humana. La hormiga, por su parte, moviéndose en grupo, es capaz de resolver problemas tan complejos como construir ciudades subterráneas, servir a la reina y elegir los mejores caminos para buscar alimento.

Insignificante hormiga

La simple alusión a la entidad y al comportamiento de ambos animales nos abre perspectivas hermosas para emitir juicios críticos constructivos, aunque, desafortunadamente, tardarán en ser tenidos en cuenta, en caso, claro está, de llegar a serlo alguna vez. Aun siendo el poderoso elefante de esta fábula muy receptivo, la hormiga fustigadora se desvanece ante él en su propia nihilidad. Su grito, su protesta y su crítica quedan recogidas, no obstante, en el subtítulo de este escrito: “papa Francisco, esta Iglesia, no, todavía no”, como desahogo de una presión interior explosiva.

Subrayemos, de paso, que la distancia entre la hormiga y el elefante, aun siendo enorme, es salvable si la comparamos con la que, en nuestro caso, media entre las ocurrencias de un oscuro plumilla y el magisterio seductor de un papa que sabe el terreno que pisa. Quede todo, pues, en el grito sordo de desahogo de un aprendiz de escribidor atrevido.

Caracol

Metidos de lleno en el mundo animal, enmarquemos el doloroso alarido de tan osada hormiga en el nicho vital de otros dos significativos animalitos, tan prominentes en la cultura humana como el caracol y la mariposa, para que ilustren con su sola presencia nuestro propósito.

Interpelar al papa, diciéndole lo dicho, se debe a que la Iglesia que llega hasta nosotros semeja un caracol que se desplaza pesadamente, debido seguramente a llevar a cuestas una pesada estructura dogmática y moral, repleta de excrementos. Por dura que parezca tan desconsiderada aseveración, tal me parece la Iglesia católica que tengo frente a mí o dentro de mí, incluso después de los retoques que nuestro bendito elefante blanco le está haciendo para embellecer su ser y agilizar el cumplimiento de su misión.

Hay en ella una sobrecarga intelectual de dogmas y verdades considerados sagrados, pero que en realidad no son más que una pretendida “definición” (= empobrecimiento) de conceptos filosóficos de la cultura griega, que ponen en solfa la comprensión humana, y un andamiaje de ordenanzas romanas, capaces de desanimar hasta al mismo Espíritu Santo a la hora de realizar su imprescindible labor de musa poética y guía turístico. A mi modesto entender, la Iglesia católica debe ser, en cuanto fiel continuadora del mensaje evangélico, mucho más o tal vez otra cosa que la que se afirma en esos dogmas o que lo que reflejan sus ordenanzas. Insisto una vez más en que del cristianismo se han hecho muchas lecturas a lo largo de su historia, desde sus mismos orígenes, y que la que llega hasta nosotros no parece que sea válida para los hombres de nuestro tiempo, a la mayoría de los cuales les parece un mensaje mortecino, desvirtuado y caduco, un mensaje apagado y pobre.

Mariposa

A mi criterio, la nueva relectura necesaria, audaz y exigente, postula que el pesado gusano que tenemos delante se metamorfosee en mariposa. Escribo esto el 19-04-19, día de Viernes Santo, y para no buscar más apoyos, digamos, de una vez por todas, que necesitamos que la Semana Santa permanente en que vivimos se transforme de una vez por todas en Domingo de Resurrección. Como cristiano convencido, no me gusta ni me identifico en absoluto con el sentido penitencial que impregna durante estos días y todo el año la vida de tantos creyentes. El dolor, mírese como se mire, es siempre un contravalor, vitando en todas sus manifestaciones. El cristianismo no puede ser una escuela en la que se lo estudie como valor sacrificial o se lo conciba como fuente de íntima comunión con el terrible martirio que padeció Jesús de Nazaret en la cruz.

Esplendorosa mariposa

No creo andar descaminado al presumir que los hombres de nuestro tiempo necesitan que la piedad de los cristianos vuele alto y desenvuelta, como una grácil y bella mariposa, capaz de extraer de cada creyente lo mejor de sí mismo. Hay razones fundadas para certificar tal necesidad, pues el cristianismo consiste en algo tan simple como llamar Abba a Dios, sencilla apelación que despliega la fuerza incontenible de una fraternidad universal. Ello nos lleva, por un lado, a pronunciar conmovidos la única oración que nos enseñó Jesús de Nazaret, el “Padrenuestro”, y, por otro, a vivir a fondo las exigencias de su único precepto: “amaos los unos a los otros como yo os he amado”. De ahí que dondequiera que haya un hombre que, de verdad, llame padre a Dios y ame efectivamente a sus semejantes, allí habrá un cristiano, a resguardo de cualquiera otra exigencia institucional. Eso solo es lo determinante para que la fe cristiana irradie en todo tiempo y lugar la buena nueva evangélica.

Razones de un “no” expectante

Cuando en 1966 visité por primera vez el Vaticano, llevaba el alma en un puño y la mente predispuesta a la intensa emoción de encontrarme en el corazón de la Iglesia, de libar complacido sus esencias y de salir revestido con el atuendo necesario para llegar a ser un auténtico “pescador de hombres”. ¡Qué gran fiasco! Salí de allí tan alicaído que más parecía que me hubiera pasado por encima un tsunami. Esa amarga decepción de hace más de cincuenta años, tan en contraste con la sensibilidad de quienes salen de allí llorando de emoción, sigue todavía anclada a mis neuronas.

El Vaticano

Me escandaliza que el vicario de un proscrito crucificado tenga trato y mando de jefe de Estado y que esté rodeado de una nutrida tropa de cortesanos, pavos reales que nadan en el boato como peces en el agua y se comportan como orondos amantes de la buena vida. ¡Qué escándalos y cabreos padecí entonces viendo a muchos comerciar con sus ideales y sus escasos haberes pecuniarios para abrirse hueco en el Vaticano o ganarse escalafón en el Vaticano II!

¿Eran aquellos eclesiásticos los humildes operarios de la viña del Señor, trabajadores infatigables sin pensar siquiera en un salario? Decepción la mía, seguramente, de un joven soñador, entregado de lleno a un ideal. Pero, ¿por qué perdura sin alivio posible tan amarga decepción tanto tiempo después? Seguramente, porque sigo topándome con los mismos infranqueables muros, las mismas trincheras de corazones. ¿No incurren en flagrante contradicción quienes, acoplados al Vaticano como anillo al dedo, no tienen empacho en confesar, como decía el mismo Jesús, que “su reino no es de este mundo”? Reventaría si no dijera que, a mi parecer, el Dios Abba ni vive ni puede vivir en el Vaticano.

Sin duda, el gran elefante blanco al que grita su decepción una oscura hormiga ha recorrido ya un largo trecho para acercar la Iglesia al Evangelio en temas tan lustrosos como la sencillez de la oración dirigida al Abba y el sentido común de los comportamientos humanos.  Eso está muy bien y es muy importante, pero es preciso ahondar más y llegar más lejos. El caracol debe despojarse de su carcasa y de sus propios excrementos para convertirse en larva que eclosione en mariposa. Queda todavía mucha tela por cortar en la sastrería de alta confección de la Iglesia para confeccionar hoy el traje a medida que necesitamos todos los humanos, incluidos los ateos. Sigue habiendo demasiado poder endogámico y depredador en la Iglesia, al amparo de unas murallas que nunca debieron construirse entre ella y un mundo que debe ser iluminado y sazonado en todo tiempo por ella. No es el poder el que evangeliza como no son los hábitos los que hacen al monje; son los comportamientos fraternos los que hacen ambas cosas. La verdadera dignidad, inherente a nuestra condición, no se nutre ni de cargos ni de ornatos, sino de conducta fraternal.

¡Qué miedo! ¿Satanás?

Lo del “coco” era solo una mentira piadosa y divertida para torcer los caprichos cansinos de los niños. Extrapolar ese recurso a otros ámbitos de la conducta hace que la mentira lo sea en serio y embadurne de porquería todo el tejido humano. Teniendo al Dios Abba en la pantalla del Evangelio y en la retina de los ojos, ¿por qué, admirado elefante de la fe, nos sigues asustando con la presencia traicionera de un perverso y sagaz “Satanás”, ese siniestro personaje que, según dices, se nos cuela por las rendijas de nuestra conducta? Mi fe-confianza en el Dios Abba solo me permite ver ese bicho, por mucho que la Biblia recurra a él, como un personajillo de ficción, un muñeco de cartón piedra, del que abusan descaradamente los amantes del poder para infundir miedo a sus secuaces a fin tenerlos bien amarrados. Es solo una treta infantil, aunque sumamente eficaz para imponer pesados ordenamientos y encauzar caprichosamente las conductas.

Puestos analizar los porqués de tanta maldad como vemos y palpamos en todas partes, frente a ti, querido papa Francisco, solo tienes a hombres que claudican fácilmente ante el brillo del oropel y que se dejan seducir por el atractivo placentero de comportamientos depredadores inmundos. Hay gran diferencia entre proponerle a un hombre que no haga algo porque es una artimaña de Satán para arrastrarlo al infierno y hacerle ver que, de hacerlo, ensucia y deteriora la hermosura que Dios le regala. Por ejemplo, la recurrente pederastia de nuestros días, tan nauseabunda, no es más que la búsqueda compulsiva de un placer ponzoñoso que entenebrece la vida del depredador furtivo y destroza para siempre la vida de un inocente. ¿Qué pinta en un escenario tan mórbido un supuesto agente exterior de perversión que inocula el veneno de un placer putrefacto en el pederasta? Dejemos en paz y tranquilo, confinado para siempre en su propia nihilidad, el “coco” de nuestra infancia y tratemos de comportarnos con la dignidad que Dios nos ha dado para ser realmente los “niños buenos” que siempre debemos ser.

Sacerdocio y servicio

A estas alturas de nuestra historia y habida cuenta de la situación social en la que se impone, casi a la fuerza, la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, ni siquiera se entiende que se mantengan leyes tan discriminatorias y obsoletas como la del celibato sacerdotal o costumbres tan arcaicas como negar el pan y la sal a las mujeres en una Iglesia tan necesitada de guías y pastores. De mirar menos a un supuesto Dios de las Alturas, entronizado en el Olimpo de los cielos, y más a los hombres, como hacía Jesús, su vicario o representante primero en la tierra tendría que enviarles de inmediato pastores que los confirmen en la fe y alimenten sus vidas. De habilitar jurídicamente a hombres casados y a mujeres predispuestas para su acción misional, consagradas o casadas, la Iglesia podría contar mañana mismo con muchos miles de mensajeros cualificados para realizar la inmensa obra de evangelización que la humanidad necesita.

El papa Francisco

Que nadie se ría de la presuntuosa hormiga que trata de infundir valor al elefante al decirle que no debe tener ningún miedo a la hora de dar los pasos necesarios para llevar a efecto su pesada misión de guía de todo el rebaño humano. Es lo que este atrevido plumilla se ha esforzado por hacer en este y en todos los artículos que lo preceden. Ante todo, y por encima de todo, están los seres humanos, ovejas sin pastor en el erial de mundo en que hoy vivimos. ¡Ojalá que el grito desgarrador de tan osada hormiga provoque algún eco!

Ramón Hernández Martín

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Rodríguez Olaizola, sj.: “Como Iglesia tenemos que avanzar para forjar una sociedad y una comunidad libre de discriminación y prejuicio”

Sábado, 18 de mayo de 2019

Homofobia-Iglesia-catolica_2110298954_13496460_660x371Qué pena que no pudiéramos publicarlo ayer, que celebrábamos el Día Internacional contra la Homofobia

Día “Hay muchas personas homosexuales, lesbianas, y transexuales que creen en Dios y que se saben parte de la Iglesia. Pero que en ocasiones se sienten, como me decía un buen amigo «obligados a ver el partido desde el banquillo»

Hoy  es el Día Internacional contra la Homofobia. Es una pena que tenga que haber un día así, aunque por ahora sea necesario. Es triste que en muchos países de nuestro mundo las personas sean perseguidas por su orientación sexual, en ocasiones castigadas por la ley, y en otras por la sombra –más sutil, pero igualmente demoledora– de la ignorancia, la burla, el rechazo y la incomprensión.

Con frecuencia he escuchado a gente buena que, sin embargo, no tiene reparo a la hora de hacer comentarios que van desde lo condescendiente hasta lo insultante hacia las personas homosexuales. Gente que en cuanto oye la palabra gay le añade lo dellobby, como si la homosexualidad fuese ante todo una militancia, una ideología o un grupo de interés; en lugar de ser la condición de muchos millones de personas en todo el mundo, en todas las sociedades, en todas las épocas y en todas las situaciones sociales.

Como Iglesia también tenemos que avanzar para forjar una sociedad y una comunidad libre de discriminación y prejuicio. Se ha recorrido camino. Han cambiado algunas cosas, y cada vez son más las voces que hablan con respeto, con ternura, y con valentía, frente a discursos que parecen anclados en otra sociedad y otra época. Pero hay que avanzar más.

Radical dignidad de todas las personas

Tenemos que contribuir al reconocimiento de la radical dignidad de todas las personas en la sociedad en general, y en la Iglesia en particular. Hay muchas personas homosexuales, lesbianas, y transexuales que creen en Dios y que se saben parte de la Iglesia. Pero que en ocasiones se sienten, como me decía un buen amigo «obligados a ver el partido desde el banquillo», porque se les dice que eso es lo que hay.

No es lo que hay. No puede ser. Si de verdad creemos en el Dios que a cada uno nos ha creado únicos y diferentes. Si de verdad creemos en la radical dignidad de todas las personas. Y si no caemos en moralizar lo que no es moral, sino la condición humana en su complejidad y su diversidad.

Publicado en Pastoralsj

Cristianismo (Iglesias), General, Historia LGTB, Homofobia/ Transfobia., Iglesia Católica , , ,

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