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“No podemos hablar de una Europa cristiana si no estamos dispuestos a acoger a los migrantes”

Lunes, 13 de mayo de 2019

12.11. Glaube und Leben / Bettemburg / Taize Gebet mit Erzbischof Jean Claude Hollerich und Bruder Simon Foto: Guy Jallay  Jean Claude Hollerich
Foto: Guy Jallay

El presidente de los obispos europeos visita Lesbos: “Europa se ha olvidado de esta gente”

“Esta misión está pensada para dar una señal a Europa ante las elecciones europeas” del próximo 26 de mayo, cuenta Jean-Claude Hollerich

“No se podrá hablar de la cultura cristiana, de una Europa cristiana, a no ser que estemos dispuestos a acoger a la gente necesitada”

“Desde aquí la sensación es que Europa se ha olvidado de esta gente, y eso duele”. El presidente de los obispos europeos, Jean-Claude Hollerich, se encuentra estos días en la isla griega de Lesbos, visitando con el limosnero del Papa Francisco, cardenal Konrad Krajewski, los campos de refugiados de Moria y Kara Tepe. Y el prelado luxemburgués está sufriendo por lo que encuentra en los migrantes allí. “Si queremos que haya una Europa cristiana, estamos llamados a ayudarlos”, advierte Hollerich.

“Esta misión está pensada para dar una señal a Europa ante las elecciones europeas” del próximo 26 de mayo, cuenta Hollerich a la agencia SIR, a propósito del viaje en el que Krajewski ha llevado cien mil euros por parte del Papa para ayudar a los refugiados. “Para mostrar que los refugiados son personas reales, hombres, mujeres y niños con dolor”, continúa el prelado, quien se revela “profundamente entristecido” por la “gente enferma”, por la “gente sufriendo” que ha conocido en los campos.

“El gobierno griego hace mucho” para ayudar a esta gente “pero se le deja solo para gestionarlo todo”, denuncia Hollerich. “No podemos pedir al gobierno griego que haga más”, advierte. “Lo que hace falta es nuestra solidaridad”.

“En esta línea quiero decir que sería útil crear corredores humanitarios, continúa el arzobispo de Luxemburgo. “Sería importante que las varias diócesis, las Iglesias en Europa, asociaciones católicas, parroquias, organizaran -con la ayuda de la Comunidad de Sant’Egidio, que ya los apoya- corredores humanitarios para dar a estas personas una nueva oportunidad, ofrecer la felicidad y bienestar de los que disfrutamos en Europa”, explica Hollerich, añadiendo que el gesto sería una señal de que Europa “se solidariza con los pobres, que cuidamos de ellos, que nos importan”.

Pero no valen ya las palabras bonitas, a juicio del prelado luxemburgués. Hay que pasar ya a la acción, dado que “ya no podemos hablar de una Europa cristiana si no estamos dispuestos a acoger a los migrantes y a los pobres”.

“Las elecciones venideras mostrarán si somos o no cristianos, si Europa aún preserva un vestigio del cristianismo”, apunta Hollerich, explicando lo que está en juego el próximo 26 de mayo. “No se podrá hablar de la cultura cristiana, de una Europa cristiana, a no ser que estemos dispuestos a acoger a la gente necesitada”, sentencia.

Hollerich revela que piensa que es precisamente por esto que el Papa le ha enviado a Lesbos, como manera de advertir a los votantes del viejo continente antes de que sea demasiado tarde. Pero según el prelado, Francisco tiene un mensaje también para los refugiados en Lesbos, más allá de los recados políticos.

“Nos dijo que aseguráramos a la gente que el Papa está con ellos”, cuenta el religioso. “El Papa está aún en Lesbos. Su corazón está con la gente”.

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Campo de Refugiados de Moria

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La iglesia de la Asunción de María, refugio del “infierno” de Lesbos

Viernes, 26 de abril de 2019

Funeral-parroquia-Asuncion-Maria-refugiado_2115098501_13534208_660x371Funeral en la parroquia de la Asunción de María por un refugiado camerunés/Claire Paccalin/Infomigrants

Cada vez más migrantes acuden al único templo católico de la isla para escapar de sus problemas

La parroquia ha crecido de solo un puñado de fieles en 2016 a más de 120 hoy en día

Los refugiados que llegan a Lesbos llaman a esta isla griega “la prisión” o “Guantánamo”. Porque aguantan el calor muchas veces sin suficiente agua para beber. Porque allí sufren otros problemas de salud física y mental que pueden llegar incluso a intentos de suicidio. Y porque pueden salir del campo de internamiento en el que viven para dar un paseo solo dos veces por semana. Pero hay un lugar en este “infierno” que les da esperanza. La única iglesia católica de la isla, que ha crecido de un puñado de fieles en 2016 a más de 120 hoy en día.

¿Cuál es el secreto, entonces, de la iglesia de la Asunción de María para atraer a tanta gente? No son el sacerdote francés y el subdiácono inglés que aterrizaron hace poco en la isla, aunque su presencia se agradece, ya que la vasta mayoría de los refugiados no hablan griego. Más bien, es la atención personal y la sensación de comunidad que se da en esta parroquia particular, tal y como se evidenciaban la semana pasada en el funeral por Jean-Paul, un migrante camerunés que murió hace poco en el campo de Moria, de acuerdo con lo publicado por Infomigrants.

Según el director del campo, Jean-Paul, que solo tenía 24 años, murió por problemas de salud ya existentes. Pero según sus amigos, su muerte fue provocada por las condiciones escuálidas del campo. Las mismas que sufren gente como el también camerunés Christian (un nombre asumido), que cuenta que “me llevó mucho tiempo llegar a Lesbos. En todo el viaje, me decía a mí mismo: ‘Evita el infierno que encontrarás en Libia’. Pero me encontré con el infierno en Europa.

Y es que, para Christian, el infierno de Lesbos ha sido exacerbado por los tres meses que pasó nada más llegar en la sección de alta seguridad del campo de Moria. Está en esta sección donde acaban los recién llegados de países que se considera no están en conflicto, mientras que la zona principal del campo está reservada para refugiados de países como Siria, Afganistán o Iraq. Pero no es que esté mejor esta otra zona, como cuenta ‘Jean’, congoleño de solo 17 años, quien lamenta que su salud haya deteriorado en este tiempo que haya pasado viviendo en la sección reservada en Moria para menores no acompañados.

“A menudo tengo pensamientos oscuros”, admite este joven. “Es difícil hablar de ello. No lo hablamos entre nosotros. Pero muchos jóvenes han intentado suicidarse. No aguantan la vida aquí”.

Y es por eso que, en medio de tanta oscuridad, la iglesia de la Asunción de María tiene un futuro brillante. Los migrantes africanos tienen al menos un año en Lesbos hasta que se procesen sus solicitudes de asilo, y durante este tiempo no pueden trabajar. Pero al menos una hora o dos a la semana, en misa, pueden olvidarse de la miseria en la que viven y vislumbrar el futuro que tanto anhelan.

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Jean-Paul, refugiado camerunés fallecido en Lesbos Claire Paccalin/Infomigrants

Fuente Religión Digital

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“Vía crucis de los pobres y migrantes”, por Juan Simarro Fernández

Viernes, 19 de abril de 2019

A man sleeps on a sculpture of a figure called 'Homeless Jesus' in front of the Archdiocese of Washington Catholic Charities offices in Washington, on September 16, 2015. Photo courtesy of REUTERS/Jonathan Ernst *Editors: This photo may only be republished with RNS-POPE-HOMELESS, originally transmitted on Sept. 24, 2015.Foto Jonathan Ernst

Inmigrantes: El multiforme rostro de Dios

Vivimos en un país en donde hay personas que, en esta Semana Santa, se van a centrar más en el dolor que en la alegría de la resurrección. Parece que a la gente le gusta en España la celebración del dolor y del sufrimiento. Muchos cofrades celebrarán en España las catorce estaciones del Vía Crucis. Pasean en procesión todo el sufrimiento de Jesús. Es más, muchos quieren participar de él: se dan latigazos, cargan cruces pesadas pero a veces se olvidan del dolor y sufrimiento del hermano.

Primera estación: Huerto de los Olivos. Ellos, los pobres, también se han angustiado en su Huerto de los Olivos, quizás muchos han tenido su alma triste hasta la muerte antes de tomar la decisión de subirse a una patera o a un cayuco… o a un avión. Es la primera estación del vía crucis de los pobres.

Segunda estación: El Beso de Judas. Muchos de los pobres del mundo aguantan su soledad al haber sido traicionado por el Judas de nuestro tiempo, adorador del dios Mammón, dios que acumula capitales desequilibrando el mundo. Seguidores de Mammón que, a veces, dicen que no se olvidan de los pobres y que rezan u oran en las iglesias. Rezan u oran también ante sus opulentas comidas diciendo que se acuerdan de los pobres. Es el Beso de Judas. La 2ª estación

Tercera estación: La condena del Sanedrín. Los pobres, tanto los países como las personas, han sido condenados por el Sanedrín acumulador contemporáneo de los países ricos. Estos usan sus materias primas, aseguran su bienestar con los cobros de la deuda externa. Los pobres han sido condenados a ser los excluidos de la tierra, un remanente sobrante que llega a estorbar a los que detentan el capital. La condena dictada por el Sanedrín opulento es la tercera estación de su vía crucis.

Cuarta estación: La negación del pobre. Cuando el hambre acucia, cuando no se tiene una vivienda digna, cuando no se tiene acceso a un trabajo capaz de sustentar a la familia, se sale de los países de origen y se emigra. Llegan a las sociedades ricas y éstas les reciben. Los necesitan, los usan… los explotan o se les rechaza con brotes xenófobos o racistas. Se les niega. Es la negación de Pedro, pero sin arrepentimiento. Es la cuarta estación de los sufrientes del mundo.

Quinta estación: El juicio. Los pobres son juzgados por los políticos, por los Pilatos de nuestro tiempo. Juzgan, condenan y, después, se lavan las manos. Hay políticos que hablan de los peligros de la inmigración, de la inseguridad, de expulsiones, de controles. Son los resultados de un juicio político… juzgados por el Pilatos de nuestro tiempo. Es la quinta estación. El juicio a los pobres y migrantes del mundo.

Sexta estación: La flagelación. Jesús fue flagelado, pero muchos pobres también. Apaleados y pateados en el Metro como vimos en los telediarios. ¡Cuántos apaleados que no graban las cámaras de seguridad! Flagelados de mil formas, con las miradas, con las palabras, con las exclusiones… Es la sexta estación del vía crucis de los pobres. Tienen que soportar durante esta estación, su pesada y dolorosa corona de espinas.

Séptima estación: Tienen que cargar con la cruz, con la pesada carga que no quieren llevar los ricos del mundo, con trabajos que ellos, los satisfechos y ahítos, no quieren hacer ni encuentran quienes los hagan. Hoy muchos pobres tienen que cargar con la cruz, por un poco de dinero y, quizás, sin seguridad social, ni vacaciones, ni pagas extra. Es la séptima estación del vía crucis de los pobres cargando con la pesada cruz. Espaldas cansadas, brazos agotados, cansancio, mala alimentación. Triste estación.

Octava estación: Cirineo. Un punto de descanso, de solidaridad. También hay Cirineos en el mundo que intentan ayudar a llevar la cruz. Las ONGs, algunas iglesias, algunos creyentes… algunos ateos y humanistas del mundo. Es la mano tendida en medio del vía crucis. Hoy también, afortunadamente, Cirineo se mueve por el mundo, siendo las manos del crucificado, siendo los pies del Siervo Sufriente. Es la octava y bendita estación dentro del vía crucis de los pobres.

Novena estación: El llanto. Las mujeres de Jerusalén llorando ante Jesús que carga con la cruz. Coro de mujeres que se lamentan y dejan correr sus lágrimas por sus mejillas. Yo no sé si hoy falta este coro de mujeres que lloren por el mundo. Necesitamos esta novena estación. Es la estación del llanto, la del grupo que une sus lágrimas a las de los sufrientes del mundo. No lloréis sólo por los sufrientes, llorad por vosotras mismas. Cuando un niño se muere de hambre en el mundo, algo de vuestros hijos perdéis. Llorad por vuestros propios hijos, los coetáneos de los que mueren por el hambre o la desnutrición. Que no falten las lágrimas de esta estación novena

Décima estación: Es el momento del Jesús crucificado. Jesús en su agonía. ¿Cuántos de los pobres del mundo estarán pasando ya por esta estación? Los clavos ya clavados, las manos y los pies ya sangrantes. ¡Cirineo, ayúdanos! Pero hasta ahí ya no puede llegar el Cirineo. Es la estación de la ejecución de la condena. La décima estación. El niño va a morir, el adulto no va a llegar a los cuarenta años, ha envejecido prematuramente y ya está en la cruz esperando la muerte. ¿Dónde está la justicia?

Décimo primera estación: El buen ladrón tiene premio. Apelemos a la conversión de los ladrones del mundo, que se conviertan y compartan.

Décimo segunda estación: A los pies de la cruz. La madre y el discípulo amado al pie de la cruz. La necesidad de los que aman. El discipulado, el seguimiento de Jesús. No dejemos solos a los que sufren. Pongámonos a los pies de su cruz particular.

Décimo tercera estación: La muerte. Jesús muere. Su figura crucificada nos anima a no permitir que mueran impunemente más inocentes. ¿Cuántos pobres y migrantes han muerto hoy? ¿A cuántos se les ha matado su dignidad o su autoestima en este día?

Décimo cuarta estación: La tumba. Jesús es depositado en un sepulcro nuevo. Con los ricos fue en su muerte. Muchos pobres no tienen ni siquiera esta estación. Son lanzados al mar desde las pateras o los cuervos se comen sus carnes. Hoy los abismos del mar sienten nauseas por tanta muerte. Fin del vía crucis.

¿Marca el fin este vía crucis? ¡No! El vía crucis no marca el fin. Sigamos andando hasta la resurrección. Sería un error quedarse ahí. ¡Hay esperanza! Jesús resucitó y nos llama a ser sus discípulos en medio de un mundo de dolor.

El vía crucis debe ser derrotado, el Reino de Dios ya está entre nosotros y puede tener su acción en el mundo a través de sus hijos solidarios, activos y comprometidos. Señor, ayúdanos a eliminar el vía crucis de los pobres del mundo. Lo queremos hacer por ti, Señor. Que la memoria del crucificado nos lance al amor y a la solidaridad, que nos sintamos movidos a misericordia. Estamos en tiempos de resurrección. Tu muerte es la que puede dar vida al mundo, pero mientras no terminemos con el vía crucis de los pobres, no seremos nosotros tampoco felices. La primavera no habrá llegado. Tendremos nuestro personal vía crucis ¡Ven, Señor Jesús!

Fuente Redes Cristianas

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Jamás tendrán mi alma …

Martes, 16 de abril de 2019

Del blog Pays de Zabulon:

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Fratoun … ¡qué manera de llegar! Desde Zion by bus cantando en la plaza de Montmartre, dándonos el descodificador “teológico”, desde la altura de sus 15 años, con ya esta extraña y agradable ingenuidad que lo caracteriza, con estas canciones más comprometidas con el mundo. En la siguiente canción, sobre la migración y sus terribles consecuencias humanas. Alusión también posible al comercio de esclavos, “Nobody knows”. Pero no solo. Con “No country for my soul“, todos nos convertimos en migrantes, todos estamos de paso con un alma para salvar “que ellos” no tendrán, – por cierto ¿ qué “ellos”?

Me arrancaron de mi familia.
Y me robaron la ropa.

Aquí hay otra historia, la de un hombre a quien arrancaron la ropa, hace unos 2000 años, un hombre que fue torturado, condenado a muerte, y  fue lo suficientemente pronto, también, el destino de sus compañeros, de sus amigos … Pero “ellos no tuvieron sus almas …”

Y luego, yo, nosotros … ¿No soy yo también un migrante en esta tierra? ¿No estoy atado de pies y manos, sacudido por esto que los demás, incluso por bien intencionados que sean, querrían para mí? ¿Cuando, debido a mi orientación sexual, estoy dividido entre el deseo o la necesidad de ajustarme a las normas sociales y, en el fondo, sé que soy diferente y quiero realizarme de otra manera?.

“Ellos” pueden atarme bien, “Yo” puedo atarme bien. Mis manos, mis pies, impedidos para moverse. Sí, esta vida de negación o desprecio, de humillación, de no poder ser quien soy. Pero, en el fondo, lo soy de todas formas. Y sí, “no tendrán mi alma”, tal como soy, seré acogido por Aquel que no juzga.

No country for my soul

There is no land, no country for my soul
There is no land, no country for my soul
Me llevaron de mi país,

De mi familia me arrancaron.
Y me robaron la ropa.
Y mis amigos, han sido torturados.
Pero nunca tendrán mi alma,
nunca tendrán mi alma,
nunca tendrán mi alma,

Me detuvieron, me ataron
y con mis manos me separaron.
Luego me cortaron los pies,
y se reían mientras les gritaba
que nunca tendrían mi alma,
nunca tendrán mi alma,
nunca tendrán mi alma,
nunca tendrán mi alma,
nunca tendrán mi alma.

Letra & Música : François-Joseph Ambroselli.
Arreglos : Les Guetteurs
(c) 2016 GE2L Editions / Rejoyce

Y siempre esta sinceridad en el líder de Guetteurs   que hace que uno se sienta bien con él. Fratoun no sólo canta. Cuando canta, reza, se expone, se entrega. Y es hermoso.

Fuente de la Imagen: Jésus ante Pilato por Jon Mcnaughton

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“¿Cómo puede ser xenófobo un político cristiano? “, por Alejandro Córdoba

Miércoles, 27 de marzo de 2019

candidato-VOX-Santiago-Abascal-hospitalizado_EDIIMA20160907_0186_20De su blog Creyentes y responsables:

No entiendo al político que considerándose cristiano basa su razonamiento en un discurso racista y xenófobo.

En la Biblia queda muy claro que: Al forastero que reside junto a vosotros, lo miraréis como a uno de vuestro pueblo; y lo amarás como a ti mismo; pues forasteros fuisteis vosotros…. Venid, benditos de mi Padre, porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis…..

 Me da miedo el político que se dice creyente pero que desprecia y manipula al pobre y olvida que los inmigrantes son hijos de Dios.

 Me da miedo la visión sesgada de la realidad que tiene un político que no reconoce que los inmigrantes no son invasores sino personas desesperadas que huyen del hambre  y de la violencia.

 Me da miedo que un político no quiera abordar las causas por las que tantos inmigrantes huyen de sus países.

 Me da miedo el político que no quiere reconocer el interés de las multinacionales, con la complicidad de su gobiernos, por hacerse con los  recursos de países que merced a esos recursos no son pobres pero sí empobrecidos, ya que no les dan ni las migajas de los beneficios obtenidos.

 Me da miedo el político que fomenta el odio y cuyo discurso está en contra del humanismo que emana de los Derechos Humanos y de la Doctrina Social de la Iglesia.

 La inmigración es, ciertamente, un asunto complicado y difícil. No lo va resolver el buenismo demagógico de unos políticos ni los discursos xenófobos y racistas de otros. Hay que abordarlo con visión política asentada en la solidaridad y el sentido de justicia.

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Fuente Religión Digital

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“Notas sobre la migración en la Biblia”, por Raúl Lugo.

Lunes, 25 de marzo de 2019

JESUS-CON-MALETAS-2De su blog Iglesia y Sociedad:

Esta entrega es solamente un gesto, tímido, insuficiente, para expresar mi pesar por los comentarios discriminatorios y, algunos, abiertamente racistas, a propósito de la caravana de personas que huyen de una vida de pobreza y tragedia y dejan su tierra, en este caso Honduras, con la esperanza de encontrar un lugar en el mundo donde el pan, la justicia y la amistad sean posibles. Son algunas notas solamente sobre cómo en la Biblia aparece el fenómeno de la migración y la itinerancia humana. Ojalá sirvieran para abrir brazos y hacer caer muros.

Migración en la historia de Israel

Los relatos bíblicos iniciales son una reflexión sapiencial sobre los orígenes de Israel. Estos relatos incluyen en variadas ocasiones el fenómeno de la errancia. Adán y Eva son expulsados del paraíso y tienen que abandonarlo, después de haber desobedecido las órdenes de Dios (Gen 3,23-24). Caín es también condenado a andar vagando después de que asesina a su hermano Abel (Gen 4,14): el Señor le marca la frente para evitar que fuera asesinado por otros, pero no le dispensa la errancia. Curiosamente el texto dice que Caín “habitó en Erets Nod, al este del Edén” (Gen 4,16), ciudad cuyo nombre es altamente simbólico porque quiere decir “Vagatierra” o “Tierra de Vagancia”, no en el sentido de estar ocioso y sin oficio, sino en el sentido de “andar por varias partes, sin sitio o lugar determinado o sin especial detención en ninguno”, como señala el diccionario. La prehistoria bíblica termina también con una imagen de emigración. Se trata del relato de la torre de Babel (Gen 11,1-9), que termina en un decreto divino: “confundamos su lenguaje, de modo que o se entiendan los unos a los otros. Así Yahvé los dispersó sobre la superficie de la tierra…” (Gen 11,7-8). En la prehistoria bíblica, pues, la migración aparece como fruto de un error humano, de una rebeldía contra Dios. El estado ideal perdido, en cambio, es el de un paraíso fijo, estable, tierra de felicidad.

Pero, a contrapelo de esta concepción sapiencial, la historia bíblica, al menos en sus inicios más remotos, está marcada por el abandono de una tierra y el viaje hacia otra. Las narraciones patriarcales reflejan un ambiente de pueblos pastores nómadas, que se mueven a través de territorios organizados en ciudades-estado. El clan semita de Abrahán, que habita en tiendas, procede de Jarán (Gen 12,4) y, más remotamente de Ur de los Caldeos (Gen 11,31). La movilidad de Abrahán es digna de llamar la atención: Siquem, Betel, Négueb, Egipto, regreso a Betel, Hebrón, etc. Todo el territorio israelita es recorrido por este viajero incansable. Perpetuamente emigrante, Abrahán no encuentra reposo sino hasta comprar un pedazo de tierra para enterrar a su esposa (Gen 23), acción relatada en un texto de indudable significación simbólica.

El nomadismo es, pues, el ambiente en el que surgió la primitiva revelación de Dios según la Biblia (Dt 26,6-10). Algunas costumbres del nomadismo permanecieron incluso cuando Israel se hizo un pueblo sedentario, como la venganza de la sangre (Go’el), y en su lenguaje coloquial, los hebreos conservaron muchas marcas de este pasado nómada, por ejemplo, la palabra “tienda” para designar a la casa (Jue 20,8; 1Sam 13,2; 1Re 12,16). El caso es que los patriarcas del Génesis son presentados como extranjeros en Canaán. Son unos marginados con relación a las ciudades cuyos santuarios frecuentan de manera episódica. Son pastores de ganado menor en vías de sedentarización, de costumbres complejas que tienen afinidades con otros pueblos circunvecinos.

Así pues, en la historia antigua de Israel puede decirse que hay dos concepciones que miran de distinta manera al fenómeno de la emigración: una visión que acusa poca estima de la vida nómada, como la historia de Caín y Abel en la que el pastor tiene las simpatías del autor, mientras que Caín, el agricultor, termina errante en el desierto, refugio de sedentarios decaídos y de gente fuera de la ley. Lo mismo puede decirse de la visión negativa del desierto, como morada de animales salvajes (Is 13,21-22) y lugar en el que se soltaba al macho cabrío con los pecados del pueblo (Lev 16).

Pero existe también una visión ideal del nomadismo: el desierto es lugar de los desposorios del pueblo con Dios (Jer 2,2; Os 13,5; Am 2,10), mientras que la vida urbana está llena de peligros por el lujo y la comodidad (Am 3,15; 6,8). La civilización urbana guarda el riesgo de la corrupción moral y la perversión religiosa. Comienza a crearse una mística del desierto que se prolongará en la experiencia de la secta esenia en Qumrán.

Los relatos del Éxodo nos dan una nueva faceta del fenómeno de la emigración en la Biblia. Los historiadores no alcanzan aún a ponerse de acuerdo en si los HAPIRU o HABIRU o IBRI, nombre del que después de derivará HEBREOS, era una etnia o una clase social. Parece ser que el origen del vocablo es peyorativo, algo así como el equivalente de “merodeador o bandido”, pero documentos extrabíblicos nos los muestran con jefes a la cabeza, aunque se hace difícil seguirles la pista en cuanto grupo. La última vez que aparecen en algún documento, es sirviendo como trabajadores forzados en el Alto Egipto. Es por eso que, actualmente, casi todos coinciden en que el término ‘hebreo’ usado en los relatos del Éxodo no es un término nacional o racial, sino que designa a aquellos asiáticos a quienes los egipcios mantienen en relación de servidumbre. Eso hace conveniente distinguir entre hebreo e israelita (una denominación mucho más tardía) e identificar a los hebreos de la Biblia con los HAPIRU. No se trata, pues, de una denominación de origen étnico, sino social. Lo que parece unir a personas de procedencias diferentes es su posición en la escala social egipcia: su calidad de siervos pobres, esclavos sin defensa. Es precisamente por esta característica que Moisés puede servir de punto de confluencia entre todos.

Después de salir de la esclavitud de Egipto, el pueblo comienza la marcha por el desierto, recordada por los textos bíblicos en una doble interpretación: el tiempo de las relaciones más puras, del primer amor entre Dios e Israel (Jer 2,1-3), ya que Israel estaba abandonado completamente en los brazos de Yahvé, y ningún Baal se había metido entre ellos dos, como después sucedería en el establecimiento agrícola. En el desierto, Dios ha alimentado, vestido y calzado a Israel (Dt 29,5). Pero también existe una visión menos idealizada que recuerda la travesía por el desierto como dolorida consecuencia de sus culpas. El pueblo de Dios en el desierto aparece en los textos como una chusma obstinada, terca e incrédula (Sal 78,8.17.32.40.56; Sal 136; 106; 78): el desierto como sinónimo de prueba, tipo del juicio futuro (Ez 20,35). Finalizada la marcha por el desierto, los textos miran la entrega de la tierra de Canaán como la última acción salvífica de Dios. La mal llamada conquista de Canaán es una muestra más de la difícil convivencia e interrelación entre un pueblo inmigrante y los habitantes naturales de un territorio.

Leyes a favor de los migrantes y extranjeros

Después del triunfo de Ciro sobre los babilonios, aplicada una política de tolerancia, los judíos emprenden el camino de vuelta a su tierra, un regreso progresivo y reducido, lo que quiere decir que muchas familias judías decidieron quedarse en lo que fue su lugar de exilio y hacerlo su nueva patria, pero manteniendo lazos de unidad con su cultura madre. Una cara de la migración que suele ser soslayada.

Al lado de este fenómeno está el planteamiento de nuevos problemas para los deportados que regresan a su tierra. Particularmente dolorosa es la relación con los que se habían quedado en la tierra sin haber sido deportados (Zac 5,1-5; Ag 1,2-11; Ez 33,23-39). Con la vuelta del destierro y la reconstrucción del templo, la comunidad judía se fue haciendo cada vez más cerrada. La observancia de la Ley de Moisés se convierte en signo privilegiado de identidad y en fortalecimiento de un sentimiento nacionalista que irá creciendo cada vez más. ¿Cómo tratar ahora a los no judíos? ¿qué tipo de relación se entablará con los extranjeros? Hay dos tendencias para responder a esta problemática: la expresada en los libros de Esdras y Nehemías, que pugnan por el aislamiento de la comunidad y la conservación escrupulosa de la identidad nacional. Por otro lado están los libros de Rut y de Jonás, que muestran la posibilidad de refundar la identidad judía en el marco de una gran apertura a los otros pueblos. Esta tendencia, lamentablemente, quedó en desventaja histórica frente a la primera.

Tener una tierra propia plantea el reto del trato a los extranjeros inmigrantes. Había dos clases de extranjeros: los MOKRI, que eran extranjeros que se encontraban de paso por el país, viajeros o comerciantes. Eran protegidos por la Ley de Moisés y se tenía con ellos deber de hospitalidad, pero no podía entrar en el Templo (Ez 44,7.9), ni ofrecer sacrificios (Lev 22,25), ni comer la cena de pascua (Ex 12,43). La segunda clase era el GUER o extranjero residente, con quienes había una especial obligación de hospitalidad. Era especialmente apreciado si se convertía al judaísmo. Abrahán había sido GUER en Hebrón (Gen 23,24), Moisés lo fue en Madián (Ex 2,22), un hombre de Belén se va de GUER a Moab y se casa con Rut (Rut 1,1), los israelitas fueron GUERIM en Egipto (Ex 22,20). Al llegar a Canaán los hebreos eran GUERIMhasta que se convirtieron en los dueños del país y los extranjeros comenzaron a ser los otros.

En relación con estos inmigrantes, las leyes eran de defensa total (Lev 19,34): Dios no hace acepción de personas y proporciona pan y vestido al extranjero (Dt 10,18; Lev 19,33). El amor al extranjero está mandado a Israel, que sufrió la misma situación en Egipto (Dt 10,19). No puede violentarse el derecho del extranjero residente (Dt 27,19) y deben ser juzgados con equidad por los jueces locales (Dt 1,6). Como recibían muchos desprecios y estaban en situación de desventaja, la Ley de Moisés los colocaba en la categoría de marginados a quienes la Ley les concedía ciertos privilegios. Se les enumera junto con “las viudas y los huérfanos” (Jer 7,6), se les ofrece asilo en las ciudades de refugio (Num 35,15); se les concede el derecho de rebuscar en el terreno de cosecha (Lev 19,10) y de comer de la cosecha del año sabático (Lev 25,6), etc. No es, sin embargo, tratado igual que el judío, porque al extranjero sí se le puede exigir interés en los préstamos (Dt 23,20) y estaban obligados a hacer ciertos trabajos (1Cr 22,2). Normalmente, aunque eran libres, no podían tener propiedades (Dt 24,14). Si se circuncidaban, adquirían obligaciones y derechos religiosos (Ex 12,48) y los profetas anuncian que entrarían a formar parte del pueblo de Dios en el reino del Mesías (Is 14,1; Ez 47,22).

Jesús, el migrante

Los dos evangelios de la infancia nos muestran a Jesús compartiendo la suerte de los emigrantes. En la versión de Lucas, Jesús nace fuera de su hogar, al amparo de la caridad de una familia, lejos de su casa y su parentela (Lc 2). En la versión de Mateo, Jesús y su familia se ven obligados a huir de la persecución de Herodes, y tienen que pasar un tiempo largo en tierra extranjera (Mt 2).

Más tarde, el mismo Jesús decide por una vida itinerante, sin residencia propia, al punto que se proclama “sin lugar en donde reposar la cabeza” (Lc 9,58). Sabemos que, mientras ejerció su  ministerio en Cafarnaúm, Jesús se alojaba en la casa de Pedro (Mc 1,29; 2,1) y que cuando visitaba Jerusalén, le gustaba hospedarse en casa de Marta, María y Lázaro (Lc 10,38-42). No es extraño, por ello, que la virtud de la hospitalidad fuera altamente apreciada también entre la primitiva comunidad cristiana (Heb 13,2) ni que una de las oraciones del bendicional señale, justamente en las preces para bendecir una casa: “Señor, tú que no tuviste casa propia y aceptaste con el gozo de la pobreza la hospitalidad de tus amigos…”.

Por otra parte, Jesús rompe con muchas de las costumbres de su tiempo en su trato con los extranjeros, sean samaritanos o paganos de otras regiones. Cura al siervo de un soldado romano (7,2-10), libera al endemoniado geraseno (Mc 5,1-20), aprende la lección de la universalidad de una mujer cananea (Mt 15,21-28). En su parábola del juicio final, conocida como la parábola de las ovejas y los cabritos, Jesús va a señalar como uno de los gestos de amor la ayuda a los forasteros y se identifica con ellos (Mt 25,35).

Para la Carta a los Hebreos es un dato muy significativo la muerte de Jesús fuera de la ciudad, como señal de desprecio (Heb 13,12-14) y la considera una invitación a la ciudad permanente. No es tampoco menor el hecho de que Marcos, el evangelio de la revelación del Mesías crucificado, éste no sea reconocido como Hijo de Dios sino por un extranjero (Mc 15,39).

La iglesia, una casa para todos y todas

La formulación más elaborada sobre la migración como símbolo de la naturaleza de los cristianos, la encontramos en la Primera Carta de Pedro. En ella, la condición social de migrantes se convierte en una especie de parábola teológica: los cristianos deben considerar su existencia como una permanencia transitoria en un mundo al cual no pertenecen. Los cristianos a quienes se dirige la carta trabajan como personas sin techo y sin tierra, en un lugar que no les pertenece, pagan tributos en un país que no es el suyo y que no les otorga derecho alguno. La expresión “forasteros” de 1 Pe 2,11, en griego PAROIKOI, literalmente traducida quiere decir “extranjeros residentes”. Esa expresión era usada para describir a los extranjeros que habían adquirido el derecho de residencia, pero que no disfrutaban del derecho de ciudadanía. Podían vivir y trabajar en un país, pero no tenían derechos plenos. Entre sus deberes estaban: pagar tributos, tasas y cuotas de producción. Entre los derechos de los que estaban excluidos se cuentan: voto, posesión de la tierra, matrimonio con ciudadanos, herencia y transferencia de bienes.

Otro grupo referido en 2,11 es el de los “peregrinos”, en griego PAREPIDÉMOI: eran extranjeros que no tenían ni siquiera derecho de permanencia en el país. Eran los “extraños” y no poseían ningún derecho. No podemos decir que todos los cristianos a los que va dirigida la 1 Pedro fueran extranjeros, pero sí que a una buena parte de la comunidad le correspondía esta descripción y caracterizaba a la comunidad como un todo.

Por eso el espacio afectivo de “familia” era tan importante. La 1Pedro ofrece a estos desabrigados una casa, un abrigo, una referencia de familia: es la comunidad. Los que no tienen casa, son abrigados por la “casa de Dios”, los que no tienen derecho de ciudadanos, pueden llamar padre a Dios. La comunidad es lugar de refugio y resistencia para no dejar, con su testimonio, de denunciar las injusticias de la sociedad.

NOTA FINAL: El artículo completo, con las citas bibliográficas que aquí fueron omitidas, se encuentra en Lugo Raúl, Dios, defensor de los derechos humanos en la Biblia (Ed. San Pablo, México 2014).

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Religiosos italianos acusan a Salvini de perpetrar la “banalidad del mal” al “demonizar” a los inmigrantes

Jueves, 21 de marzo de 2019

la-portada-de-famiglia-cristianaDenuncian que el nuevo decreto de “seguridad nacional” “ensombrece la humanidad del otro, reduciéndolo a una molestia irritante, a un inmigrante ilegal peligroso, a un enemigo contra el que luchar y eliminar” 

En un fuerte mensaje para la Cuaresma, y motivados por la “criticidad del momento” y el deseo de no dejar afirmarse la “banalidad del mal sin oponer resistencia ninguna”, religiosos y religiosas de las regiones de Sicilia y Calabria han acusado al Gobierno italiano de “negar toda protección humana” a los inmigrantes con su nuevo decreto sobre la seguridad nacional.

En opinión de los consagrados, la nueva ley del líder de la antigua Liga Norte y vicepresidente y ministro del Interior, Matteo Salvini, en contra de la inmigración “ilegal” viene a ser nada más que una forma “muscular y simplista” de abordar el problema de los flujos migratorios.

“Deseamos expresar nuestro total desacuerdo” con el nuevo decreto, manifiestan los religiosos, quienes no quieren convertirse en “cómplices de un estilo de pensar, gobernar y actuar que ensombrece la humanidad del otro, reduciéndolo a una molestia irritante, a un inmigrante ilegal peligroso, a un enemigo contra el que luchar y eliminar”.

“No podemos permanecer callados”

“La acogida favorable que ha tenido semejante estilo ha tenido y tiene con tanta gente del Norte y del Sur -y lo que nos preocupa mucho, entre mucha gente que frecuentan las varias iglesias- nos refuerza en la convicción de que no podemos permanecer callados, porque el camino que se ha escogido no nos lleva a crecer, sino a disminuir en nuestra humanidad”, continúan los religiosos. Los consagrados ni se escudan en la excusa demasiada frecuente en la Iglesia de que “no estamos interesados en la política”, porque “denegar la condición de humanidad al otro -en este caso, al inmigrante- no puede dejarnos indiferentes”.

“No estamos hablando de mercancías”

“Aquí no estamos hablando de mercancías, que podemos aceptar o mandar de vuelta a nuestro antojo”, claman los religiosos, quienes recuerdan que lo que está en juego son “los rostros de personas reales”, y que detrás de cada uno de esos rostros “hay una historia, hay aspiraciones, expectativas [y] esperanzas”. Los consagrados abogan por la práctica antigua cristiana de la filoxenia -de la hospitalidad hacia el otro- frente a la “xenofobia” que motiva las políticas del actual Gobierno.

Aunque reconocen que la cuestión de la migración “trae consigo una complejidad de problemas de difícil solución”, los religiosos sicilianos y calabreses proponen recordar las “experiencias positivas” de integración que ha habido en el país, como los corredores humanitarios que se han abierto en diferentes puntos en territorio nacional.

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“La demonización del inmigrante oculta nuestros problemas reales”

Los consagrados terminan su mensaje afirmando que la “demonización del inmigrante” en Italia le ha convertido en “chivo expiatorio de todos los males” del país, lo cual ha tenido el efecto también de “ocultar nuestros problemas reales”: las mafias culpables de la “estrangulación de lo poco que queda de la economía”, la corrupción, la gestión de tierras, el fraude fiscal, la “falta de respeto hacia la dignidad de la vida” y la venta de armas a países del Golfo Pérsico que siguen destrozando a Yemen.

“Si la conversión significa volver, deseamos vivir el camino cuaresmal en este compromiso de volver a nuestra verdadera dimensión humana, abriéndonos al sufrimiento y dolor de otros que queremos considerar como hermanos y no enemigos”, concluyen los religiosos italianos.

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Santiago Agrelo: “Yo he bautizado a niños que hoy están en el fondo del Estrecho”

Martes, 12 de marzo de 2019

aldizkaria_2016_12El arzobispo de Tánger traza un crudo relato del Evangelio de los pobres, los migrantes, los descartados

“Europa y Marruecos se han puesto de acuerdo, y ha comenzado una verdadera caza al emigrante. Los emigrantes están refugiados en el atrio de la catedral, donde la policía no entra”, denuncia el arzobispo español

“No los puedo llevar a mi casa, aunque tendría sitio de sobra, porque inmediatamente me acusarían de tráfico de personas”

“Yo he oído en el Vaticano, a un cardenal alertando de que los musulmanes están repoblando Europa. Estuve por decirle al cardenal: tenga hijos y resolvemos el problema”

“Alguna vez -confesó Agrelo– he soñado en subir a la patera con ellos… No me podrían admitir, no porque no quisieran, sino porque ocupo un sitio. Pero si en el Estrecho muriera un obispo, igual cambiaba alguna cosa en Europa”

Yo he bautizado a niños que hoy están en el fondo del Estrecho”. El arzobispo de Tánger, el gallego Santiago Agrelo, hizo enmudecer al auditorio del simposio organizado por la revista Vida Religiosa’, con un crudo relato en el que mostró cómo tantos muertos, tantos descartados, tantos inmigrantes escondidos, perseguidos, asesinados, siguen llamando a las puertas de las conciencias de una Europa adormecida.

Y lo hizo denunciando, con dureza, la situación en que se vive en la frontera Sur. “Yo vivo en la frontera más conflictiva del mundo, más que la de México con Estados Unidos. Desde que en julio hubo una entrada masiva de inmigrantes a través de las vallas de Ceuta, Europa y Marruecos se han puesto de acuerdo, y ha comenzado una verdadera caza al emigrante.

“Los emigrantes están refugiados en el atrio de la catedral, donde la policía no entra”, denuncia el arzobispo español. “No los puedo llevar a mi casa, aunque tendría sitio de sobra, porque inmediatamente me acusarían de tráfico de personas”, subrayó el franciscano, ante un auditorio enmudecido y lleno de lágrimas.

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Una actitud que tanto ha denunciado el Papa Francisco. Una ‘cultura del descarte’ que, lamentablemente, también se observa en la Iglesia. “Qué cerca está el día en que venga para Jesús el camión de la basura que lo apartará de nuestra vista”.  “Yo he oído en el Vaticano, a un cardenal alertando que los musulmanes están repoblando Europa. Estuve por decirle al cardenal: tenga hijos y resolvemos en problema”.

“El miedo, el cálculo, la identidad religiosa, la identidad cultural, la identidad étnica justificará la desaparición del Evangelio”, proclamó con crudeza. Parafraseando la expresión atribuida a Bertold Brecht, Agrelo señaló cómo “primero se llevaron a Jesús, después a sus testigos. Siempre a los pobres, a través de los que Jesús sigue llegando”.

“Jesús pertenece a esa humanidad secuestrada” subrayó Agrelo, quien trazó un paralelismo entre la situación que vive la Iglesia y el grito ‘Boza’, que los inmigrantes proclaman “cuando logran poner un pie en un metro cuadrado de la tierra que creen prometida”.

Un ‘Boza‘ que significa, en congoleño, ‘Victoria‘, pero que es una victoria llena de sufrimiento, muerte, violencia, descarte. Un ‘Boza’ que surge de los muertos en las pateras del Mediterráneo.

“Alguna vez –confesó Agrelo– he soñado en subir a la patera con ellos… No me podrían admitir, no porque no quisieran, sino porque ocupo un sitio. Pero si en el Estrecho muriera un obispo, igual cambiaba alguna cosa en Europa”, subrayó, para después bromear, ácidamente, un “vete tú a saber, igual piensan que lo mejor es que todos los obispos acabáramos allí”

‘Boza’ nunca será tiranía de los que ganan, Boza es grito de humanidad esclavizada, y nunca lo será de señores, amos y dueños, que cierran a mujeres y niños el camino a la libertad. Boza es el grito de hambrientos, que creen haber llegado a una tierra de pan sobre la mesa”.

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‘Boza’ grito de acosados

“’Boza’ es grito de acosados. De controlados, de señalados que han conseguido burlar a los controladores, y no se oirá a los miembros del ejército marroquí, o la Guardia Civil a ambos lados de la valla, que sólo se ocupan de rechazar inmigrantes en la frontera”, denunció Agrelo, quien confesó que, en su oración, él escucha “’Boza’ en el grito del crucificado”.

Vamos a quitarle habitantes al hambre, vamos a quitarle súbditos a la soledad, vamos a arrancarle miembros a la muerte”, soñó el arzobispo de Tánger. “Vamos a liberar un clamor interminable de triunfo”. “Vamos mar adentro, donde naufragan los sueños, donde zozobra el futuro de los pobres, donde los vientos del poder sacuden la barquilla de los que buscan otra orilla”, añadió, mirando a los ojos de los religiosos y preguntándose “¿qué nos ha impedido no darnos cuenta de que estábamos traicionando al Evangelio”.

Jesús, un sin papeles

“Jesús fue un sin papeles, un sin derechos”, recordó Agrelo. “Un pobre, un nadie, considerado com una amenaza, como los inmigrantes, para quienes detentan el poder civil y religioso, y que muestran el miedo a esa amenaza que parecen ser los pobres”. “Jesús escogió pertenecer a esa humanidad, y ése es nuestro desafío como Iglesia y como vida religiosa, culminó el arzobispo.

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Los obispos andaluces temen a Vox: “Actitudes xenófobas y racistas con argumentos manipulados”

Viernes, 25 de enero de 2019

llegan_a_la_isla_italiana_de_lampedusa__inmigrantes_del_norte_de_frica_594116cc8be4f28c1e7469b17_gAdvierten del “Incremento del rechazo y del racismo en la sociedad y en nuestras comunidades”

“La Iglesia defiende que los migrantes son personas, con la misma dignidad y derechos que los demás”

Jesús Bastante).- Pese a que algunos de los obispos andaluces, como Asenjo o Demetrio, admitieran algunos de sus postulados, lo cierto es que la mayor parte de la Iglesai andaluza asiste inquieta al ascenso de Vox. Así lo han apuntado los obispos del Sur en su reunión de esta semana, en la que han alertado del “aumento de actitudes xenófobas y racistas con argumentos manipulados”.

Sin citar en ningún momento a la formación liderada por Santiago Abascal, la asamblea de los obispos andaluces han hablado “de las migraciones en Andalucía y del servicio que presta la Iglesia”.

En este sentido, la nota final del encuentro subraya cómo “la Iglesia responde a esta realidad, muchas veces convertida en drama, con una pastoral en la que se busca acompañar la vida y la fe los migrantes”.

Los obispos subrayan que “las migraciones son un fenómeno global y muy complejo” que tiene, sin embargo, “más consecuencias positivas que negativas”, pese a las “actitudes xenófobas y racistas” con argumentos “manipulados que no siempre se corresponden con la realidad”.

Al tiempo, los obispos del Sur “reconocen y valoran el esfuerzo que realizan tantas instituciones eclesiales en favor de los migrantes en Andalucía: desde las parroquias y las Cáritas parroquiales y diocesanas, hasta las congregaciones religiosas y otras instituciones”, que “acogen, protegen, promueven al migrante y buscan su integración”.

A su vez, “alientan los esfuerzos que se realizan para sensibilizar a la sociedad y denuncian la tragedia que suponen tantos naufragios en el mar”. “La Iglesia defiende que los migrantes son personas, con la misma dignidad y derechos que los demás. Son hermanos nuestros e hijos de Dios”, sostiene la nota.

Pese a ello, los obispos “son conscientes de los retos que plantea este fenómeno de las migraciones en Andalucía: las tragedias mortales en las costas andaluzas, la situación de los menores no acompañados, la trata de personas, y el incremento del rechazo y del racismo en la sociedad y en nuestras comunidades”. Unos retos que “exigen un compromiso de toda la sociedad y, también, de la Iglesia”.

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Las ONG católicas denuncian el “peligroso acento discriminatorio, racista y xenófobo” de la ultraderecha en España

Jueves, 20 de diciembre de 2018

emigrantes-patera-720_560x280Rechazan “la escandalosa política de brazos caídos” ante los rescates de migrantes en alta mar

“Censuramos unas políticas migratorias donde el enfoque basado en el control de fronteras prima sobre los aspectos humanitarios”

“Reclamamos coraje político para acabar con el limbo legal que afecta a un número creciente de menores inmigrantes no acompañados”

 

(Migrantes con Derechos).- Ante la celebración del Día Internacional del Migrante y una semana después de la ratificación en Marrakech por parte de más de 150 países del primer Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular, las entidades que integramos la red Migrantes con Derechos –Cáritas, CONFER, Justicia y Paz, y la Comisión Episcopal de Migraciones– reafirmamos nuestro apoyo el éxito de la comunidad internacional para avanzar en el objetivo de gestionar los flujos migratorios a nivel global.

Lamentamos, sin embargo, el fracaso que supone la retirada del Pacto de varios países del Norte, cuya decisión abre una peligrosa grieta en el espíritu de unidad y solidaridad tan necesario para garantizar una acción coordinada, por encima de fronteras y políticas nacionales, en la tarea inaplazable de proteger las vidas y los derechos de los migrantes y refugiados.

Recordamos que la celebración de hoy conmemora la adopción, por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas, de la Convención Internacional para la protección internacional de los derechos de todos los trabajadores migrantes y sus familiares, un texto que ni España ni ninguno de los Estados miembros de la Unión Europea han firmado todavía.

Queda mucho camino por recorrer para hablar de una migración que sea auténticamente segura, ordenada y regular, y evitar que el Pacto recién alcanzado se convierta en papel mojado. Instamos, por ello, a corregir el rumbo preocupante que, a pesar de las buenas intenciones proclamadas en Marrakech, manifiestan las decisiones políticas en materia de migración que se siguen adoptando tanto en nuestro país como en el conjunto de la Unión Europea.

Una vez más, censuramos unas políticas migratorias donde el enfoque basado en la seguridad y el control de fronteras sigue primando sobre los aspectos humanitarios y sociales, y que convierten las vallas y las aguas del Mediterráneo en espacios de muerte, sufrimiento y vulneración de derechos, en lugar de transformarlos en una oportunidad para la acogida y la hospitalidad.

Decimos no a las devoluciones de migrantes realizadas sin las garantías establecidas en los procedimientos relativos a la identificación de cada persona, sin verificar sus circunstancias personales o sin prestar información en un idioma que sea entendido por las personas recién llegadas. Y no a que se perpetúen los mismos errores en los que incurren ahora unos responsables políticos que denunciaban esas prácticas cuando estaban en la oposición y que prometían erradicarlas.

Reclamamos coraje político para acabar con el limbo legal que afecta a un número creciente de menores inmigrantes no acompañados, al tiempo que denunciamos la resistencia a movilizar los recursos indispensables para financiar tanto la acogida e integración en nuestro país de los migrantes como para incidir en las causas del problema mediante una adecuada dotación de fondos para la Ayuda Oficial al Desarrollo.

Rechazamos la escandalosa política de brazos caídos por la que se abandona a su suerte en aguas internacionales a pesqueros españoles que, dando ejemplo de sentido humanitario, auxilian embarcaciones con migrantes a punto de zozobrar.

Y decimos rotundamente no a la sucesión de irresponsables declaraciones públicas en contra de las personas migrantes, que, con un peligroso acento discriminatorio, racista y xenófobo, pretenden obtener apoyo electoral a base de difundir falsos rumores y prejuicios que sólo buscan estigmatizar al otro e intoxicar la convivencia social y las relaciones en nuestros barrios.

Como alertaba en septiembre pasado el Papa Francisco en el congreso mundial sobre racismo y xenofobia organizado por la Santa Sede y el Consejo Mundial de las Iglesias (WCC), «vivimos tiempos en los que parecen reavivarse y difundirse sentimientos que muchos consideraban superados. Sentimientos de sospecha, de miedo, desprecio y hasta de odio frente a individuos o grupos considerados diferentes a causa de su origen étnico, nacional o religioso y, como tales, no considerados lo suficientemente dignos de participar plenamente en la sociedad».

«La gravedad de estos fenómenos -añadía el Papa- no puede dejarnos indiferentes. Todos estamos llamados, en nuestras respectivas funciones, a cultivar y promover el respeto de la dignidad inherente a toda persona humana, empezando por la familia, el lugar en el que se aprenden desde muy temprana edad los valores de compartir, de la hospitalidad, de la hermandad y solidaridad».

Como entidades de Iglesia que acompañamos a los migrantes compartiendo sus esperanzas y frustraciones, defendemos un modelo de convivencia basado en la convivencia intercultural, en la integración y en la acogida fraterna al que llega y se encuentra en situación de mayor vulnerabilidad. Somos Iglesia samaritana que auxilia al desvalido, sin preguntar por su origen, su credo o su condición.

En vísperas de la Navidad, cuando conmemoramos el nacimiento en Belén de un Niño cuyos padres fueron excluidos porque no tenían sitio en la posada y empujados luego al exilio, urgimos a nuestras comunidades y a todos los ciudadanos a examinar sus actitudes personales y comunitarias, y a renovar su capacidad de acogida y hospitalidad hacía las personas migrantes. El Amor, que todo lo puede, es la mejor respuesta a quienes sólo parecen dispuestos a enrarecer la convivencia en paz.

Fuente Religión Digital

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Migrantes de Adviento, nómadas de Dios

Viernes, 7 de diciembre de 2018

imagesDel blog de Xabier Pikaza:

Migrantes somos, todos en el mismo vuelo, todos en un mismo barco, pero tendemos a olvidarlo, y por eso lo recuerda la liturgia cada año, al decirnos que volvamos al camino de los hebreos migrantes de Egipto, en busca de una tierra nueva de ley y libertad.

Y así somos, con Jesús, el hebreo, nómadas del tiempo y de la vida, como él lo fue, emigrantes sin casa fija ni morada permanente, como las aves migrantes que trazan su flecha en el cielo, pero no para volver cada año al mismo sitio (como las cigüeñas de San Morales, que ya han vuelto adelantadas para celebrar la Navidad en nuestra torre).

Ciertamente, Jesús es como un ave-cigüeña, pero no puede volver a la torre de su nido, pues no tiene nido ni torre, y así sigue caminando como aquellos que no tienen madriguera, ni una tierra donde descansar la cabeza. Así dijo Jesús a un postulante que quería utilizarle medrar y detenerse en el camino:

“Las aves del cielo tienen nido, las zorras madrigueras, pero el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza” (Mt 8, 20).

El término “Hijo del hombre” tiene aquí un sentido extenso, se aplica a Jesús y a todos los que quieren hacer su camino, a los que no tienen más que su simple humanidad, hombres y mujeres del camino, sin necesidad de hacerse pobres porque lo son, sin nido, ni madriguera, ni piedra fija en el mundo:

Jesús supo y nos dijo que la humanidad en su conjunto es una especie migrante, que vuela o navega a su propio futuro que es la misma humanidad, hecha ya Reino, como pájaros del cielo formando una flecha en las nubes, pero no para volver a los nidos de antaño, sino para buscar y encontrar nuevas primaveras de fraternidad.

47028492_1122847311225793_4760699444905639936_nAsí dijo Jesús al que quería aprovecharse de su “religión” para medrar a costa de los otros: “Las aves tienen nido, las zorrar madriguera… pero nosotros, caminantes no tenemos madriguera, ni piedra para construir una casa, ni siquiera nido…

Pero podemos caminar en Adviento, porque Alguien muy por dentro, muy en todos, nos impulsa, nos promueve, para hacer de esa manera el camino de Dios en el tiempo, a los que habíamos perdido todos los caminos, como decía el profeta Juan Bautista…

Así estamos de nuevo este Adviento, como viajeros ante el último tren, como aves en flecha ante la última migración, como zorros a los que han quemado todas las madrigueras. Y así, impulsados por una esperanza mayor que nosotros, seguimos caminando, porque el Adviento es Dios y somos nosotros.

Así nos habla Jesús, que no tuvo siquiera una piedra donde reclinar la cabeza la cabeza, pero abriendo así un camino nuevo, volando, navegando todos…

46932491_1122847361225788_3954779304604205056_nNos llama Jesús para que seamos con él camino, pero muchos hemos excavado cuevas donde nos guarecemos, como malos zorros,, para no caminar; hemos cerrado murallas de piedra o de ejércitos armados, para impedir e otros caminen, y vengan a nosotros, como emigrantes de la vida, hemos creado iglesias fijas que a veces defendemos no sólo dogmas fijados, sino incluso con ejércitos… olvidando que así terminamos en manos de la muerte que viene siempre, sin necesidad de documentación.

No queremos caminar, no dejamos que otros vuelen… y así no volamos nosotros, ni ellos pueden hacerlo, y muchos penan y mueren en mares y campos adversos llamando a nuestra puerta cerrada, como si no fuéramos todos Adviento.
(varias imágenes son de mi amigo A. Furlani, de Córdoba, RA. Gracias, Alfredo)

Caminantes somos, pero…

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muy pronto lo olvidamos, y queremos excavar la casa (¡una casa para siempre!) sobre una roca móvil de Roma, o de la Gran Europa, y cerramos la muralla, para que no vengan otros, y así no podemos ni caminar nosotros. Por eso es bueno que recordemos en Adviento lo que somos, un camino de llegada de Dios, que ha empezado a venir en Cristo, y que sigue viniendo (con Cristo) en nosotros, en la medida en que nosotros caminemos.

Nos dijo Jesús que no tenía ni una piedra donde reclinar su cabeza, pero nosotros hemos querido hacer grandes castillos de roca, catedrales de piedra tallada, estados en los que nos cerramos bajo llave, y no dejamos a nadie que pase y que entre, aunque se muera bajo el frío y el agua del mar en los caminos hechos para caminar y en los mares creados para navegar. Leer más…

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Experiencias de VIHda y resiliencias de migrantes y refugiados LGBTI

Lunes, 10 de septiembre de 2018

dmqzpjsxcaajgsrAl Racismo, y la  LGTBIfobia se le suma la serofobia o discriminación hacia las personas con VIH.

“Aquí las cosas no son tan bonitas como las cuentan, pero por lo menos no sientes ese miedo constante de que te están siguiendo por tu orientación sexual o por tener VIH”.

Con motivo del Día Mundial de la Salud Sexual, que se celebra el 4 de septiembre, desde Kifkif, la asociación de Migrantes y Refugiados Lesbianas, Gays,Transexuales y Bisexuales de Madrid, reivindicamos una mayor conciencia social en torno a la salud sexual de las personas migrantes y refugiadas LGBTI.

La salud sexual es, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un “estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad”. Para que pueda garantizarse la salud sexual, deben respetarse los derechos sexuales de todas las personas. En efecto, para lograrla, la OMS asegura que se requiere un “enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener relaciones sexuales placenteras y seguras, libres de coerción, discriminación y violencia”.

Bajo esta premisa y para conmemorar este día, impulsado en 2010 por la Asociación Mundial para la Salud Sexual,  prepararon un panel de experiencias que se expusieron en el CEPI Centro Madrid-Arganzuela, desde las 17 horas. A través de él tendremos la posibilidad de meternos en la piel de las personas migrantes y refugiadas LGBTI y conocer en primera persona cómo viven su salud sexual: sus necesidades, sus emociones y sentimientos, y las barreras con las que se topan en la sociedad debido a la discriminación y la estigmatización.

 Vulnerabilidad frente al VIH

El ‘mito del amor romántico’, asociado a la dependencia de la pareja, tiene un papel destacado en muchas infecciones de transmisión sexual (its) que se observa entre chicos migrantes LGBTI, especialmente entre latinoamericanos, a causa de la pérdida de la autonomía en la negociación del uso del preservativo.

La situación de desamparo, soledad, falta de redes sociales y amistad y desinformación con la que se encuentran los migrantes al llegar al país de destino implica, en muchas ocasiones, conceder una gran importancia a la pareja y a depositar una ‘excesiva’ confianza en el compañero sexual, incluso cuando la relación no es exclusiva. Existe también una cierta tensión entre la apertura a un gran número de contactos sexuales y la ‘necesidad’ de apoyo emocional y de confianza en una pareja.

La experiencia de Thiago, un joven brasileño de 25 años, evidencia la especial vulnerabilidad frente al vih por parte de las personas migrantes LGBTI que proceden de Latinoamérica, donde la educación sexual apenas se imparte en los centros educativos. En Brasil -cuenta este joven- ni siquiera se habla de sexo seguro ni de prácticas sexuales en las escuelas. “El vih está mal visto, tampoco se habla de ello”, sentencia.

Cuando Thiago vino a España vio toda la libertad que se vive aquí y sufrió un choque cultural. “Los latinos nos soltamos las trenzas, como decimos en Brasil, y empezamos a vivir a lo loco, tenemos sexo entre nosotros y también con la población autóctona. Quiere decir que la vulnerabilidad no está en el hecho de que seamos latinos, sino en el hecho de que tengamos una mayor necesidad de integrarnos”.

La discriminación múltiple

Las personas migrantes y refugiadas LGBTI que tienen vih sufren una múltiple discriminación, ven vulnerados sus derechos y están expuestos a una estigmatización cotidiana. Al racismo y la lgbtifobia, se le suma la serofobia o discriminación hacia las personas con VIH.

Esta serofobia la tienen, incluso, muy interiorizada muchas personas que han sido diagnosticadas con el virus. Así lo atestigua Charlie, un peruano de 33 años que descubrió que era seropositivo tras hacerse una prueba rápida. “Una vez confirmado el positivo, me sentí como un monstruo infectado y peligroso para la sociedad. En mi cabeza empezaron a rondar pensamientos como que nadie me querría, depresión, paranoia, miedo al rechazo y la soledad. La amargura se apoderaba de mí, se esfumaron mis emociones y mis alegrías”, recuerda con aflicción.

Desgarrador es también el relato de un compañero activista hondureño de 27 años que prefiere mantenerse en el anonimato. Su pertenencia a un colectivo LGBTI en su país le convirtió en blanco de las violentas maras, cuyas amenazas le obligaron a buscar refugio en Costa Rica. Allí fue víctima de una violación en la que contrajo el vih, el elevado coste de los antiretrovirales le hizo regresar a Tegucigalpa, donde volvió a ser extorsionado por las maras a cuenta de sus medicamentos. Finalmente cruzó el Atlántico y llegó a España. “Aquí las cosas no son tan bonitas como las cuenta, pero por lo menos no sientes ese miedo constante de que te están siguiendo. Algunas enfermeras se negaron a hacerme exámenes por ser extranjero, me hicieron sentir muy mal, como que a nadie le importa lo que había pasado”, denuncia.

África: ocultos por el VIH

En el caso del África subsahariana, si eres homosexual y tienes vih es probable que vivas oculto por el fuerte estigma social que existe hacia estas personas. La situación de estas personas es especialmente sangrante en este continente. “El VIHen mi país es muerte, un impacto, se queda todo a oscuras. Está asociado a personas muy demacradas”, declara Duma, un joven senegalés de 27 años.

También impera un enorme estigma social sobre la homosexualidad en la mayor parte de África. Un estigma que se mantiene en la sociedad de acogida, como es el caso de las diferentes comunidades de africanos que residen en Madrid. “Los homosexuales africanos no solemos romper fácilmente con nuestra sociedad de origen y el entorno de nuestros compatriotas en Madrid, por lo que la necesidad de ocultarse sigue existiendo en gran medida en los entornos africanos”, subraya Duma.

Resiliencia desde Venezuela

Desde Venezuela un joven gay de 26 años, cuyo nombre quiere que permanezca en el anonimato, se ha encontrado también con muchas barreras al llegar a España. Tras escapar de su país bajo amenazas de muerte, descubrió que tenía VIH. “No sabía que lo tenía y que tendría que iniciar un tratamiento. Gracias a Dios aquí es posible y sé que podré vivir sin miedo a morirme en poco tiempo”, confiesa.

Pese a “sentirse arropado” en el plano médico y conseguir la residencia gracias a una solicitud de asilo político, la ley le impide trabajar hasta transcurridos nueve meses. “Llegas a un país desarrollado a pasar más miserias que en el tuyo. Por suerte yo vine con mi pareja, que es español y gracias a él puedo seguir adelante, si no, no sé cómo lo haría”, señala. Sin embargo, ninguno de estos obstáculos ha frenado su amor por la vida y su lucha por conseguir sus sueños y ser feliz.

Una historia de resiliencia parecida es la que ha vivido otro compatriota suyo, un joven de 29 años que también prefiere mantenerse en el anonimato. Su mundo dio un giro de 180 grados tras llegar a España con su pareja y enterarse de que tenía vih. “En mi país mis esperanzas de vida hubiesen sido reducidas a cero, por la escasez de medicamentos y la mala calidad de servicio en el sector de salud”, subraya.

Escondido en un armario en Venezuela. Así se sentía otro de los miembros de la familia de Kifkif que ha querido expresar sus vivencias, un venezolano de 35 años, cuya esposa e hijos desconocían su bisexualidad, que tuvo que escapar a España tras ser chantajeado con revelar su orientación sexual y recibir su familia amenazas por ello. “Allí es como si la sociedad nos obligara a escondernos, aquí por lo menos encuentras más variedad”, asegura este joven que tampoco quiere dar su nombre por miedo a que sus hijos, que se quedaron con su madre, sufran represalias o burlas en su entorno.

De la opresión en sus países de origen a la libertad

Algunas sociedades están tan cerradas aún a la diversidad que asfixian y oprimen a aquellas personas con una orientación sexual y/o identidad de género que no se adecúa a la heteronormatividad que se pretende imponer. Huir o esconderse suele ser en la mayoría de los casos las únicas opciones para estas personas en países donde la lgbtfobia campa a sus anchas y domina todos los estamentos desde la esfera pública a la privada. Así se sentía Juan Carlos, un colombiano gay de 29 años que emigró a nuestro país en busca de una mayor libertad sexual. “Las celebraciones entre amigos y familiares en Colombia invisibilizan la homosexualidad, mientras que en la televisión se la ridiculiza a través de la feminidad o la parodia de personajes travestidos” recuerda.

Una sensación que le es familiar a un venezolano de 24 años llamado Sergio que se vio forzado a salir de su país para escapar de contextos homófobos. “En Latinoamérica el gay es representado como enfermo, transformado, cambiante de sexo, anormal, sin posibilidades de derecho y autonomía”, lamenta. “Es como si hubiéramos estado muchos años encarcelados… y, de repente, eres libre”. De esta manera ilustra Kevin, un ecuatoriano de 26 años, cómo se siente en España al poder expresar más libremente su orientación sexual. “Los chicos latinos hemos vivido la sexualidad en nuestros países de origen de una manera muy encorsetada…, por la homofobia, por el machismo, y entonces cuando salimos del país y venimos aquí… lo tenemos todo”, añade.

Fuente República, vía Cáscara Amarga

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“Fui extranjero y me acogisteis”

Martes, 28 de agosto de 2018

barb-30178-636x310Ramiro Pàmpols. 

Tengo dos deseos que me gustaría que pudieran ser realidad con motivo de nuestra acogida a las personas que llegan a nuestro país en busca de refugio, asilo, o simplemente para sobrevivir.

El primero y más fuerte es que, en igualdad de condiciones, sean las familias o personas más vulnerables, o más necesitadas de ayuda inmediata, las que ocupen el primer lugar a la hora de ser atendidas.

Entiendo que todo el mundo necesita ser acogido y tiene derecho a ello, pero hay situaciones familiares o personales por las que esta necesidad de acogida se hace más evidente.

Lo digo al ver a los grupos humanos instalados a lo largo de las cercas de alambre o caminando por senderos que no se acaban nunca, mientras buscan algún boquete que les permita cruzar la frontera deseada. Me impresiona ver cómo introducen a sus niños por alambradas rotas inverosímiles y buscan al fin ser ellos mismos los que realizan el milagro de traspasar el muro físico, más allá del cual se adivina poder vivir como seres humanos. Las concertinas de Ceuta y Melilla son el ejemplo paradigmático.

Pongo el acento sobre estas imágenes al lado de otras que permiten a personas más dotadas de medios económicos y/o culturales, para las que a pesar de ser duras también para ellas las condiciones para llegar a buen puerto, no lo son en la misma medida que afectan a las personas y familias que he descrito… Entristece pensar en dos clases de “rechazables”: los que lo son radicalmente, sin ningún matiz, y otros que por sus estudios o conocimiento de lenguas, tienen la capacidad de hacerse entender y desenvolverse mejor…

Lo dejo como un interrogante a resolver de la manera más razonable, aunque lo más “razonable” sea ¡resolverlo bien para todos!

El segundo deseo puede parecer utópico a primera vista, aunque bien mirado, sería la manera de colaborar a resolver con el paso del tiempo el problema de las grandes migraciones…

Hablo de cuál debe ser nuestro acompañamiento a los refugiados y migrantes que llegan a nuestro país. Dicho de una manera clara: cómo contribuir mientras están con nosotros compartiendo hogar y alimentación, para que adquieran una sensibilidad social y ciudadana que les permita ser agentes de cambio, me atrevo a decir de cambio “político”, si en algún momento deciden volver a su país.

Sería, tal vez, la contrapartida a una especie de “fuga de cerebros” y de “brazos jóvenes”, que pueden tener la capacidad de impulsar a su país de origen hacia transformaciones que resuelvan la pobreza endémica que los tiene atrapados.

La primera gran lección que reciben es la sabiduría que da el sufrimiento, los retos a superar, la creatividad de que deberán dotarse para salir bien parados de unos tiempos difíciles, como son los del asilo, el refugio y la nueva pobreza a combatir.

Con todo esto quiero decir que no basta con acoger a unas personas en nuestro país, ser cariñosos con ellas, etc., sino que hay que sentirnos de alguna manera responsables de que se vayan dotando de conocimientos y experiencias que les “marquen” positivamente. Que lleguen a apreciar de verdad algunas prácticas de democracia que, traducidas a su entorno humano y cultural, les serán de una ayuda preciosa a la hora de mejorar, e incluso cambiar, realidades de su país. Este “sueño” es bastante motivador como para ayudarnos mutuamente a ir más allá de un provecho personal, y adquirir a través de conversaciones, propuestas sencillas, desafíos apasionados…, una ciudadanía nueva, una voluntad democrática incipiente, un deseo de búsqueda del bien común para los millones de seres humanos que siguen esperando que quienes “marcharon” se lo devuelvan, como respuesta a los sacrificios hechos comunitariamente cuando se despidieron de noche junto a una barca, o en medio de un camino infinito y arriesgado, con un abrazo que nunca ha sido olvidado.

Fuente Cristianismo y Justicia

Imagen extraída de: Pixabay

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Cáritas desmonta las ‘fake news’ que perjudican a los migrantes y destaca los “enormes beneficios” que traen

Sábado, 25 de agosto de 2018

migrarnoesdelito_560x280“Fue gracias a las migraciones que Europa construyó sus idiomas y el sistema numérico”

“Que el Norte esté siendo inundado por un flujo masivo de inmigrantes del Sur es un cliché muy injusto”

(Cáritas).- Dentro de las acciones de sensibilización que la Campaña global que Cáritas Internationalis viene desarrollando desde septiembre de 2017 bajo el lema “Compartiendo el Viaje” para fomentar en todo el mundo la cultura del encuentro con los migrantes, destaca, por su oportunidad en el actual escenario migratorio que se vive en la Frontera Sur de Europa, la sección de la web de la campaña titulada Algunas leyendas sobre la migración.

Y es que, como se explica en la introducción, “la migración puede ser un tema emocional y divisivo dentro de la política de muchos países, en las comunidades interesadas e incluso dentro de las familias y grupos de amigos”.

Para ello, Cáritas presenta, en el marco de esta campaña, algunas leyendas urbanas comunes sobre la migración y la realidad que esconden. Estos son algunos ejemplos.

1. Nunca ha habido tantos migrantes y refugiados.

Esto se afirma a menudo como un hecho, con un lenguaje muy emotivo. A veces se oyen palabras como “invasión” y “plaga” de inmigrantes y refugiados, e historias de personas que tratan de forzar su entrada en los países desarrollados de la UE y América del Norte.

La realidad, sin embargo, confirma que el número de migrantes como porcentaje de la población mundial ha permanecido constante. Durante más de medio siglo, el número de migrantes se ha mantenido en aproximadamente el 3% de la población mundial. Entre 1960 y 2015, el número de migrantes aumentó de 93 a 244 millones. Pero, la población mundial también aumentó de 3 mil millones a casi 7,3 mil millones. El número de refugiados disminuyó entre 1990 y 2010 (de 18,5 a 16,3 millones), aumentando (a 21,3 millones en 2016) debido en gran parte a la guerra en Siria.

2. Los migrantes y los refugiados viven de las prestaciones sociales y roban.

Esto también se escucha con frecuencia como una razón por la que no debemos dar la bienvenida a las personas que llegan de otros países, ya que la población local no puede conseguir puestos de trabajo debido a los extranjeros, que previamente han recibido prestaciones sociales.

La realidad demuestra que los migrantes pagan más impuestos que las prestaciones que reciben, que hacen trabajos que la población local rechaza y que no les falta la habilidad necesaria para ellos.

3. Las fuertes restricciones a la inmigración realmente han funcionado.

Atendiendo a este tópico, algunos países que dicen que están siendo “invadidos” han detenido el flujo de entrada, poniendo barreras. Si otros países siguieran el ejemplo, los migrantes se rendirían.

Lo que demuestra la historia de los últimos 65 años es que las políticas migratorias se han vuelto más liberales. Las investigaciones señalan que existe una tendencia liberalizadora para los trabajadores inmigrantes, estudiantes y familias en 45 países desde 1945 hasta 2010.

En algunos países, los controles fronterizos son más visibles y, a veces, los visados son más difíciles de conseguir para los inmigrantes irregulares que llegan a la UE y a América del Norte. Pero son una minoría. Muchas otras personas que se desplazan son consideradas “expatriadas”, un término utilizado comúnmente para personas de clase media, cualificadas y, a menudo, blancas. España es un buen ejemplo de ello, son la salida de jóvenes cualificados fuera del país en busca de oportunidades laborales de futuro.

4. La mayoría de los migrantes se desplazan entre países en desarrollo.

La afirmación de que los países desarrollados del Norte están siendo inundados por un flujo masivo de inmigrantes del Sur del mundo es un cliché muy injusto: en 2013, más del 35% de todos los migrantes internacionales se trasladaron entre países en desarrollo. Los 82 millones de migrantes del Sur del mundo constituyeron apenas un tercio de la migración internacional, mientras que 67 millones de personas emigraron del Norte a otro país desarrollado o en desarrollo.

5. Los inmigrantes minan la identidad de los países de los reciben y provocan enfrentamientos culturales.

Se afirma con frecuencia que la emigración masiva a Europa está cambiando su civilización, su cultura, su base religiosa.

La leyenda de que la inmigración pone a las culturas bajo amenaza es una de las más insidiosas, porque juega con el miedo y la xenofobia. Europa se ha beneficiado enormemente, a lo largo de los siglos, de personas que se desplazan de un lugar a otro. Estados Unidos son un buen ejemplo de cómo un país se construye sobre la inmigración. Y fue gracias a las migraciones cómo Europa construyó sus idiomas y el sistema numérico.

Fuente Religión Digital

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Rechazados por todos: El drama de los menores LGBT en la frontera de EEUU

Lunes, 6 de agosto de 2018

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Caravana migratoria organizada por Diversidad Sin Fronteras / Facebook | Foto: Uso Permitido

Los niños y adolescentes inmigrantes gays y transexuales que huyen hacia los Estados Unidos se encuentran ante la ruda realidad de una política de migración represiva al otro lado de la frontera. Sin embargo, tampoco desean regresar a sus países de origen donde son discriminados y vejados por sus padres y familiares.

El gobierno de Donald J. Trump ha sido fuertemente criticado por la forma cómo, recientemente, separó a unos 3.000 menores de edad inmigrantes de sus padres tras ser detenidos cruzando la frontera ilegalmente. Ahora, permanecen custodiados en centros de internamiento.

Las imágenes de llantos y los pequeños enjaulados recorrieron el mundo. Dentro de este grupo de chiquillos hay niños y adolescentes gays y transexuales quienes se encuentran en el limbo de no poder regresar a sus hogares porque, sencillamente, allí no los quieres.

“El problema con los menores LGBT, principalmente con los transexuales, es que sus padres no quieren saber nada de ellos, y una vez que entran en uno de estos centros, las organizaciones sociales no podemos hablar con ellos, porque sólo permiten el contacto a los parientes. Entonces se quedan aislados. Por suerte les podemos facilitar un abogado, pero no sabemos nada más”, declaró Nakay Flotte, cofundadora de Diversidad Sin Fronteras, en un extenso reportaje sobre este tema publicado por el periódico El Español.

Son dramáticas las historias de vida de estos niños y jóvenes procedentes de Centroamérica que llegan a EEUU huyendo de la violencia y las amenazas de muerte, a veces producidas por sus propios familiares, al intentar imponer un modelo herterocisnormado.

Sin embargo, en los centros de detención continúan sufriendo abusos, violaciones y falta de atención médica, hechos que muchas veces les cuesta la vida.

En marzo de este año el colectivo Diversidad Sin Frontera ayudó a organizar la caravana de cientos de inmigrantes centroamericanos que atravesó México hasta llegar a la ciudad californiana de San Diego con el objetivo de pedir refugio en los EEUU. Dentro de este grupo viajaban unas 35 personas LGBT, de los que cuatro eran menores, dos chicas transexuales de 16 años, una de Guatemala y otra de Honduras, y cuatro chicos gais de entre 12 y 16 años, de Honduras y El Salvador.

“Entraron en EEUU en junio. Sabemos que las chicas transexuales están en centros de detención del norte del país, y los cuatro chicos homosexuales, en estados del sur. Pero no sabemos nada más, ni siquiera cómo los tratan, lamenta esta activista. “Nuestro miedo no es la deportación, porque ellos cuentan con asistencia legal y están entrenados para no firmar ningún papel que pueda suponer un retorno voluntario. Lo que nos inquieta es cómo se portan con ellos, especialmente con las chicas transexuales”, añade.

El trato al colectivo LGBT no es el adecuado. La atención médica no es accesible, intentan convencerles para que accedan a la deportación voluntaria y se les tortura verbalmente diciéndoles que son un peligro para la sociedad y cosas peores, advierte la activista, que teme que si ésta la situación de menores sea similar o peor, ya que “ni siquiera pueden recurrir a nosotros durante los meses que deben quedarse encerrados”, aseguró la vocera de Diversidad Sin Fronteras al recordar el caso de Roxana Hernández, transexual hondureña quien falleció en uno de estos centros en junio de este año por no recibir atención médica a tiempo.

Sharita Gruberg, directora asociada del Proyecto de Investigación y Comunicaciones LGBT en el Center for American Progress (Centro para el Progreso), contó que “las personas LGBT llegadas de Centroamérica arrastran problemas de abusos y prostitución. Vienen buscando protección, pero se encuentran con unos centros de detención que, si ya son terribles para cualquiera, lo son especialmente para este colectivo”, informó a El Español.

Según datos publicados por esta organización, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE por sus siglas en inglés: U.S. Immigration and Customs Enforcement) recibió 227 denuncias de abuso y agresión sexual durante 2017, de las que 28 eran relativas a personas LGBT. Esto supone 12% del total de ataques, a pesar de que este colectivo representa solo el 0,14 por ciento de los indocumentados retenidos. En total, homosexuales y transexuales bajo custodia federal tienen 97 veces más probabilidades de ser víctimas sexuales que heterosexuales.

En el caso de los menores preocupa es la falta de información sobre sus condiciones de reclusión. “Con esta administración no podemos saber cómo se encuentran. No hay transparencia. Existen unas reglas para tratar a los menores LGBT, pero actualmente desconocemos si se cumplen”, critica Gruberg.

Rechazo

Aaron Morris, abogado de la organización Immigration Equality, con sede en Nueva York, contó a Efe que de 1,650 casos de inmigrantes LGBT que han procesado a nivel nacional la tercera parte son latinos“. “Sabemos que transexuales centroamericanos son atacados con impunidad”, dijo Morris, quien señaló que a fin de ponerse a salvo por la situación hostil que viven en sus países muchos emigran a Estados Unidos, pero nada más pedir asilo en la garita fronteriza un número no determinado son rechazados.

Fuente Universogay

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‘Vade retro, Salvini’: Famiglia Cristiana, contra las políticas anti-inmigrantes del Gobierno italiano

Sábado, 28 de julio de 2018

la-portada-de-famiglia-cristiana“Nada de personal o ideológico. Se trata del Evangelio”

El polémico ministro califica de “muy mal gusto” la portada del semanario

Renzi: “Después de haber usado el rosario en campaña electoral y jurado sobre el evangelio no puede enfadarse por una portada de ‘Familia Cristiana'”

El semanal católico italiano Famiglia Cristiana sale a la venta este jueves con una portada en la que se lee: “Vade Retro Salvini” frase indicada para alejar al diablo y que el ministro del Interior italiano ha calificado de “muy mal gusto”.

En la portada de la revista se ve la imagen de una mano que rechaza la foto de Salvini y debajo escrito: “La Iglesia reacciona a los tonos agresivos del ministro del Interior. Nada de personal o ideológico. Se trata del Evangelio.

En su interior, el artículo recoge declaraciones de obispos y otras personalidades religiosas que explican que no se puede estar indiferente ante el drama de la inmigración contra la que el titular italiano de Interior está tomando duras decisiones como no dejar atracar a los barcos con personas rescatadas.

El reportaje incluye el último comunicado de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) en la que reflexionó sobre la historia de Josefa, la migrante camerunesa que fue recogida con vida flotando en el Mediterráneo por la ONG española Open Arms.

“Como pastores de la Iglesia no pretendemos ofrecer soluciones baratas”, pero no se puede “mirar hacia otro lado, ni adoptar “palabras despreciativas y actitudes agresivas”.

Salvini por su parte, aseguró que “no se merece” esta portada y la calificó de pésimo gusto e irrespetuosa con quien está trabajando y pide respeto” y agrego que no se esperaba un ataque así por parte del semanario católico:

Y encima, con bastante hipocresía, afirma perdonar a sus detractores…

Sobre el tema también se expresó el ex primer ministro Matteo Renzi que en Twitter mando un mensaje a Salvini diciendo que “después de haber usado el rosario en campaña electoral y jurado sobre el evangelio no puede enfadarse por una portada de ‘Familia Cristiana'”.

Fuente Agencias/Religión Digital

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“Siete verdades sobre inmigrantes”, por Ángela Cañal.

Miércoles, 25 de julio de 2018

refugiados-alambrada-2-GLo habrás visto en televisión, lo habrás leído, te lo habrán contado. Y volverás a verlo, leerlo y oírlo muchas veces más este verano. Sobre todo ahora que, acabado el Mundial y una vez el PP elija por fin a su líder y lideresa, comenzará la habitual sequía de noticias. Pero hay (al menos) siete cosas que algunos están diciendo sobre la llegada de inmigrantes a nuestras costas y la llamada “crisis migratoria” que a lo mejor estás creyéndote, y no deberías.

No, no hay una “avalancha” de inmigrantes. No hay una avalancha, ni una oleada, ni un tsunami africano que esté azotando las costas andaluzas. Y, por cierto, aguardo con ansia el día en el que desterremos de nuestro lenguaje expresiones que igualan la llegada de migrantes a una catástrofe natural o a la más terrible de las calamidades. Aquí la verdadera calamidad son los miles que se ahogan intentando llegar a Europa. El drama que padecen quienes lo consiguen. Las condiciones en las que permitimos que vivan millones de personas en el África más profunda. Las razones por las que no ven más alternativa que huir y jugarse la vida.

No, no estamos desbordados. Habrás oído que durante este año han llegado por mar a Andalucía casi 15.000 personas. ¿Son muchas o pocas? Muchas, si las comparamos con las cifras del año pasado (cuando llegó la mitad). No tantas, si las comparamos con las 100.000 que desembarcaron en Italia el año pasado. O el millón de refugiados sirios que tiene acogido un país pequeño como Líbano. O si recordamos las 17.000 temporeras marroquíes que los agricultores de Huelva han traído este año para la campaña de la fresa. ¿Hablaríamos de avalancha de jornaleras?

No, no son cifras inmanejables. El Gobierno de Rajoy dijo en su momento que tenía capacidad para acoger a 17.000 refugiados sirios (aunque luego no cumplió). España gestiona cada año con eficiencia la llegada de 84 millones de turistas. La “avalancha” de inmigrantes de esos últimos seis meses no llenaría el estadio Carranza un domingo, en un país de 46 millones de habitantes y una UE de 500 millones. Pongámosle perspectiva al asunto. ¿De verdad estamos ante cifras imposibles de manejar? Sólo si nos seguimos empeñando en no poner medios suficientes.

No, no nos ha cogido por sorpresa. En primer lugar, porque la llegada del buen tiempo viene cada año acompañada de un incremento de pateras. Pero, sobre todo, porque el cierre (previo pago) de la frontera de Turquía y el infierno (también de pago) de los negreros libios no deja más opción a quienes huyen de la miseria y la guerra que intentar la ruta del Estrecho. Por cierto, la más mortífera del mundo, según la Organización Mundial de Migraciones. Hace un año, distintas ONG avisaban de que cientos de miles de personas estaban saliendo de Libia camino de Marruecos. La sensación es que lo que está pasando era mucho más previsible de lo que nos cuentan. Pero no hemos querido prepararnos. Hemos dejado que los ayuntamientos carguen con un peso que no les corresponde. No hemos querido poner medios suficientes de rescate, atención y acogida, no fuera a ser que causáramos, ¿lo adivinan? el famoso efecto llamada.

Y no, lo que está pasando no es por efecto llamada del Aquarius. Quienes llegan estos días a nuestras costas salieron de sus países hace mucho tiempo. Algunos llevan años atrapados en el Norte de África soportando penalidades, a la espera de poder embarcar. La idea de que alguien está en su casa de Senegal y decide hacer la maleta y plantarse en tres días en Tánger porque se entera (¿y cómo se entera?) de que Pedro Sánchez ha abierto el puerto de Valencia a 630 refugiados, es tener muchas ganas de no entender nada. Más afortunadas pueden ser las eternas cábalas sobre si Marruecos ha decidido otra vez aflojar su vigilancia fronteriza.

No, Europa no sufre una crisis migratoria. La crisis es humanitaria y política. De hecho, en los últimos tiempos la llegada de inmigrantes irregulares a la UE no ha dejado de bajar. Y paradójicamente, crecía y engordaba otro fenómeno, el del ultranacionalismo y la xenofobia que ahora ha acabado contagiando a la política italiana (las barbas de tu vecino…). El gran problema de Europa no es la inmigración, es el fracaso creciente del proyecto europeo y el auge desbocado de quienes quieren dinamitarlo desde dentro, no desde fuera.

No, no sobran inmigrantes. Las últimas cifras de población del INE nos vuelven a alertar sobre una población española cada vez más envejecida y que sólo crece levemente gracias precisamente a la aportación de los extranjeros, que trabajan, consumen, pagan impuestos y ayudan a sostener su pensión y la mía. Además, muchos de quienes llegan a nuestro país lo hacen pensando -y bien nos lo recordó Merkel en la cumbre de la semana pasada- en viajar después a otros países europeos como Francia y Alemania. España no tiene tanto atractivo ahí fuera. Pensemos también en eso.

Ángela Cañal

Eldiario.es, vía Fe Adulta

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Los obispos italianos, contra la política de “Cerrar fronteras y levantar barreras” a la migración

Lunes, 23 de julio de 2018

los-obispos-italianos-contra-la-politica-del-gobierno-de-cerrar-las-fronteras-y-levantar-barreras_560x280“Nos sentimos responsables de este ejército de pobres, víctimas de la guerra y el hambre, el desierto y la tortura”

“Salvar nuestra propia humanidad de la vulgaridad y la barbarie pasa por el compromiso de preservar cada vida”

(J. B./Fides).- Nos sentimos responsables de este ejército de pobres, víctimas de la guerra y el hambre, el desierto y la tortura”. La Conferencia Episcopal italiana se vuelca con los inmigrantes, y contra la postura del Gobierno transalpino de “cerrar las fronteras y levantar barreras”.

En un comunicado que lleva por título ‘Migrantes, del miedo a la acogida’, el episcopado italiano hace suya “la mirada perdida y los ojos en blanco de quien se ve abocado in extremis al abismo que ha engullido a otras vidas humanas”, que suponen “la última imagen de una tragedia a la que no podemos acostumbrarnos.

Es la historia del sufrimiento de hombres, mujeres y niños que, a la vez que nos impide cerrar las fronteras y levantar barreras, nos pide que nos atrevamos a ejercer la solidaridad, la justicia y la paz”, sostienen los obispos, que reconocen no pretender “ofrecer soluciones baratas“.

“Sin embargo -añade la nota-, no tenemos la intención de mirar hacia otro lado, ni de hacer que nuestras palabras sean desdeñosas y agresivas. No podemos permitir que las preocupaciones y los temores afecten a nuestras elecciones, determinen nuestras respuestas y alimenten un clima de desconfianza, desprecio, enfado y rechazo“.

Por contra, la Iglesia se compromete a involucrarnos en una bienvenida generalizada capaz de auténtica fraternidad”. Así, añaden los obispos, “miramos con gratitud a aquellos que, junto a nosotros, con su disponibilidad son signos de compasión, visión de futuro y valor, son constructores de una cultura inclusiva, capaces de proteger, promover e integrar”.

“Advertimos inequívocamente que la forma de salvar nuestra propia humanidad de la vulgaridad y la barbarie pasa por el compromiso de preservar la vida. Cada vida, sobre todo, la de los más vulnerables, humillados y pisoteados”, concluye la nota.

Fuente Religión Digital

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Los obispos europeos asumen la “responsabilidad crucial” de la Iglesia en defensa de los migrantes

Viernes, 20 de julio de 2018

comece_560x280Para evitar reacciones hostiles o incluso xenófobas contra los extranjeros

Las iglesias del Viejo Continente piden “analizar en profundidad” las raíces de este fenómeno

(AlfayOmega).- Informar sobre inmigración solo desde el punto de vista económico o político y no analizar en profundidad las raíces de un fenómeno tan complejo contribuye a que en las sociedades de acogida se genere rechazo hacia los migrantes. Un encuentro organizado por CCEE en Estocolmo ha subrayado la «responsabilidad crucial» que tiene la Iglesia en este ámbito.

Es urgente que la Iglesia asuma un «compromiso renovado» para comunicar de forma adecuada en el ámbito de la movilidad humana y las migraciones, y así evitar reacciones hostiles o incluso xenófobas. Es la lección que los obispos europeos encargados de Migraciones del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) se han llevado a casa, después de participar este fin de semana en su encuentro anual.

La cita, que esta vez ha tenido lugar en Estocolmo (Suecia), giraba en torno al lema Inspirar cambios: formar, informar y crear conciencia sobre movilidad humana. En ella ha participado monseñor Juan Antonio Menéndez Fernández, obispo de Astorga y presidente de la Comisión de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española.

Durante los tres días del encuentro, del viernes 13 al domingo 15, se describió cómo determinadas formas de comunicar en torno a las migraciones generan incomprensión y rechazo en las sociedades de acogida. Abordó esta cuestión José María La Porte, decano de la Facultad de Comunicación Social Institucional de la Universidad de la Santa Cruz, en Roma.

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Ocurre, por ejemplo, cuando este fenómeno solo se analiza desde una perspectiva económica o política, o sin la profundidad de análisis que requiere una cuestión tan compleja. También cuando, de forma consciente, se tergiversa la información, especialmente a través de las redes sociales.

La consecuencia de esto -destacaron otros ponentes- es que la gente olvida la dignidad inalienable y los derechos fundamentales de los migrantes. Todo esto influye en que, en períodos de crisis económica, crezca en la opinión pública la opinión de que los gobiernos deberían cuidar primero de sus propios ciudadanos.

La Iglesia, implicada de lleno en la atención a estas personas, tiene por tanto una «responsabilidad crucial»: narrar la movilidad humana en lo que tiene de tragedia, pero también en su belleza y riqueza, sin asumir de forma acrítica categorías de otros ámbitos que generan miedo o confusión.

En las distintas intervenciones, se exhortó a las comisiones y delegaciones de Migraciones a comunicar su labor, invirtiendo tiempo y recursos en la formación de los comunicadores y el uso de las redes sociales. No siempre -se reconoció- hacen falta nuevas herramientas o multiplicar las apariciones públicas. La prioridad sobre todo es, en estas intervenciones, transmitir de forma sencilla y clara los principios que inspiran este compromiso de la Iglesia. Fundamentalmente, la dignidad de cada ser humano.

Para que esta afirmación tenga fuerza, hace falta que todas las áreas pastorales de la Iglesia den testimonio compartido de su deseo de proteger a la persona. «No se puede estar a favor de defender la dignidad de los migrantes, y en contra de defender la vida y la familia; y al revés, no puedes defender la vida desde su creación hasta su fin natural y no defender la vida y dignidad de los migrantes», fue la conclusión.

A lo largo del fin de semana, los obispos participantes se reunieron con representantes de Cáritas Suecia, la Comisión Católica Internacional de Migraciones y la sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral. En estos encuentros se compartieron iniciativas, como la estrategia de las Cáritas europeas de llevar a cabo campañas conjuntas en las redes sociales, adaptadas a las circunstancias de cada país.

Los representantes del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral ampliaron esta visión, hablando de la colaboración con otras realidades eclesiales que se ocupan de la pastoral de los migrantes. «Cooperar con otros jugadores de la sociedad civil pero sin ambigüedad -explicaron- puede ser importante para promover la cultura del encuentro y corregir las imágenes equivocadas» que muchas veces circulan por la red.

Durante el encuentro, los obispos europeos tuvieron además la ocasión de visitar y compartir la Eucaristía con varias comunidades católicas de inmigrantes que funcionan en Estocolmo, sobre todo de Oriente Medio y América Latina.

Un recuerdo especial se dirigió a los miles de ucranianos desplazados dentro de su propio país u obligados a pedir asilo fuera de él a causa de la guerra. «A pesar de sus muchas dificultades, la Iglesia está agradecida [a estas comunidades] por su testimonio de vivir el Evangelio de Cristo y proclamarlo en su país de destino».

Fuente Religión Digital

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“Migraciones”, por José Ignacio González Faus

Jueves, 19 de julio de 2018

trasladan-tarifa-personas-rescatadas-estrecho_ediima20180624_0054_4De su blog Miradas Cristianas:

¿No es muy raro que hoy pongamos tanta resistencia a la llegada de africanos? Hace unos tres siglos los deseábamos tanto que ¡hasta íbamos nosotros a buscarlos! ¿Cuál es la diferencia? Pues que entonces los buscábamos para luego venderlos como esclavos. Los grandes pontífices de nuestra modernidad (desde Voltaire a Montesquieu) alabaron esa forma de “emigrar” que contribuyó claramente al desarrollo de Europa y además servía para mantener bajo el precio del cacao que venía de América. Tampoco la Iglesia europea puso muchos obstáculos a esa forma de emigrar. Y si algún insensato como Pedro Claver (¡catalán tenía que ser!) se dedicaba a cuidarlos y quererlos, hasta sus mismos compañeros de congregación lo denunciaron a Roma, no por mala conducta, sino por poco inteligente…

En la geografía que estudié de niño (hace bastantes años, pero tampoco tantos) casi todos los países africanos tenían un apellido europeo: Congo “belga”, Guinea “española” o incluso un nombre completo como “Côte d’Ivoire”. Los que no lo tenían era porque formaban parte de una “Commonwealth” que, en realidad significaba “Our wealth” (los nombres cumplen muchas veces aquella definición de la hipocresía como “homenaje del vicio a la virtud”). Hoy aún distinguimos entre África francófona y África anglófona. Y fue allá por mi adolescencia cuando comenzó a hablarse de “independencia” de los países africanos.

¿Qué significa todo eso? Pues simplemente que los inmigrantes son nuestros acreedores o los hijos e nuestros acreedores. Tenemos una deuda con ellos y debemos pagarla. Puede que esa deuda no sea mía en particular sino de mis ancestros, pero ya sabemos que esas deudas no prescriben y, como le decían nuestros banqueros a Grecia: el que la hace la paga. Y Europa la hizo.

Se cumple aquí una ley que la historia enseña profusamente y nos negamos a aprender: medidas que a corto plazo producen resultados magníficos, tienen a largo plazo consecuencias catastróficas. Ya otra vez puse el ejemplo de la instalación de la monarquía en el Israel bíblico: en pocos años convirtió aquel pequeño pueblo en un imperio; pero, a medio y largo plazo, acabó con la división del país, el destierro a Babilona y la destrucción del Templo. Y el ejemplo se repite: lo mismo ha pasado a mucha gente joven con el señuelo de la droga. Lo mismo nos pasó hace poco (aunque no lo hayamos aprendido) con la burbuja del ladrillo que produjo un momentáneo desarrollo espectacular y terminó llevándonos a una de las más fuertes crisis económicas. Lo mismo nos ha pasado con el cambio climático y el cáncer actual del planeta tierra, consecuencia de nuestra rápida prosperidad y de la comprensible envidia de los otros por imitarla…

Todo esto no obsta para que las migraciones puedan constituir un problema serio, simplemente porque no podemos digerir tanto en tan poco tiempo. Ni para que ese problema real genere reacciones egoístas exageradas y xenófobas, sobre todo si no lo abordamos nosotros de manera más racional, más humana y menos egoísta. Por eso lo que parece más claro es que semejante problema necesita una solución global y no puede resolverlo ningún país solo.

Gestos como el de P. Sánchez con el Aquarius son bellos y ejemplares, pero no son soluciones. ¡Ojalá fueran al menos un toque de atención y una llamada para que nos decidamos a afrontar el problema a nivel europeo, en lugar de ir “trumpeando” disimuladamente! Yo no sé cuál ha de ser la solución, pero recuerdo la frase de un antiguo director de ESADE: “con las soluciones pasa como con el dinero; haberlo haylo; pero hay que saber buscarlo”.

Uno piensa que si somos tan machos y tan fuertes como para bombardear Libias y eliminar dictadores, también debemos serlo para acabar con las mafias que se aprovechan de estas pobres gentes “empaterándolas” con peligro de muerte (lo que uno no sabe es si detrás de esas mafias no estaremos nosotros mismos). Uno piensa también que si hemos sido tan sabios para desarrollarnos tanto, también debemos serlo para contribuir al desarrollo de esos países creando allí fuentes de riqueza y de trabajo que eviten que el horizonte del niño que nace allí sea morir de hambre o de sed (lo que uno tampoco sabe es si estamos dispuestos a que los beneficios de ese desarrollo sean para ellos y no para nosotros, pagando así la deuda que con ellos tenemos).

Si no, si el Mediterráneo en vez de ser un mar privilegiado en medio de la tierra, va convirtiéndose poco a poco en un depósito de cadáveres, quizá llegue un momento en que sus aguas estén definitivamente infectadas y nuestros hijos, cuando vayan a la playa a lo mejor tienen que bañarse con mascarilla. Y no digamos nada si, como predicen nuestros ecologistas, esas aguas sucias comienzan a invadir nuestras ciudades costeras…

Ese día, el “mare nostrum” se habrá convertido en otro “mare monstrum” y el Medi-terráneo se habrá convertido en “Medi-averno”: no centro de la tierra sino centro del infierno. ¿Bastará entonces con decir aquello de “que nos quiten lo bailao”?

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Recordatorio

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