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Relación de Comunión

Domingo, 16 de junio de 2019

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Maurice Zundel escribió páginas emocionantes sobre el corazón humano, este espacio donde la conciencia que se despierta accede en el sentido de su dignidad de su inviolabilidad, y que se revela, detrás del mí prefabricado y condicionado que lo recubre, como un espacio de pura acogida del otro, el espacio que no puede ser violado por principios autoritarios, ni siquiera divinos, sino que vive de la apertura y de la comunión con el Otro, a la imagen del Dios de Pobreza que  se desposee de él mismo perpetuamente en la relación de ofrenda que mantienen entre ellas las tres Personas de la Trinidad.

” (…) La Trinidad es la liberación de una pesadilla en la que la humanidad se debate cuando se sitúa frente a una divinidad de la que depende y a la que es sometida: ¿Por qué Él bastante más que yo? ¿ Por qué soy la criatura, y Él el Creador? ¿ Por qué, si es mi creador, me puso en esta situación de saber que yo soy su esclavo? ¿ Por qué me dio justo bastante inteligencia para comprender que dependo de Él? ¡ Hay una rebelión sorda e implacable qué sube del corazón del hombre en esta confrontación de su espíritu con esta especie de Dios que aparece en él como la apisonadora del espíritu!

En la apertura del Corazón de Dios a través del Corazón del Cristo, hay justamente esta manifestación increíble y maravillosa que Dios es Dios porque se comunica, que es Dios porque se da todo, porque el es la desapropiación infinita y eterna, porque tiene la transparencia de un niño, la transparencia en la que toda especie de apropiación es imposible, donde la mirada siempre es dirigida hacia “El Otro”, donde la personalidad, donde el yo, es sólo un altruismo puro e infinito. ¡ Allí está la gran confidencia qué resplandece en el Evangelio de Cristo! ¡ La perla del reino, es para que Dios sea este Dios!

¡Jesús, revelándonos la Trinidad, nos libró de Dios! Nos libró de este Dios pesadilla, exterior a nosotros, límite y amenaza para nosotros: ¡ nos libró de aquel Dios! Nos libró de nosotros mismos que necesariamente estábamos, y sordamente, aunque no nos atrevíamos a reconocerlo, en rebelión contra este Dios.

Con la Trinidad, entramos en el mundo de la relación. (…)

Subsistir en forma de don, subsistir como una relación con los demás otro, subsistir en una respiración pura de amor, tenemos ahí el Dios que se transparenta y se revela personalmente en Jesucristo. (…)

Lo que justamente es tan patético, y lo que nos hace sensible la diferencia entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, y el paso que trasciende que hay que obrar del uno al otro, es que, mientras que en el Antiguo Testamento el pecado supremo, el pecado original, es querer ser como Dios, en el Nuevo,  es esto mismo lo único que es necesario. (…)

¡ Se trata de ser como Dios! Y, en el fondo, esta intuición nietzscheana, esta voluntad de ser Dios, de no sostener a ningún Dios aparte de sí mísmo, es el bosquejo de una vocación auténtica. ¡ Pero atención! ¡ Sí, ser como Dios, pero después de haber reconocido en Dios justamente  la desapropiación infinita, la pobreza suprema, el despojo translúcido!

Si Dios es aquel Dios, si hay en nuestro corazón una espera infinita, ser como Dios, ahora esto quiere decir desapropiarnos fundamentalmente de nosotros mismos para que nuestra vida se cumpla como la suya en un don sin reserva.”

*

Maurice Zundel, “Le Problème que nous sommes“, Le Sarment, Fayard, 2000, pp 39-42

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En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

“Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.

Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando.

Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mío y os lo anunciará.”

*

Juan 16, 12-15

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Lentamente he empezado a darme cuenta de que en el gran circo, lleno de domadores de leones y de trapecistas que con sus maravillosas acrobacias reclaman nuestra atención, la historia verdadera y real la contaban los payasos. Los payasos no están en el centro de los acontecimientos. Aparecen entre una gran exhibición y otra, se mueven con torpeza, caen y nos hacen sonreír de nuevo tras la tensión creada por los héroes que veníamos a admirar. Los payasos no están coordinados entre ellos, no consiguen realizar las cosas que intentan hacer; son cómicos, se mueven con un equilibrio precario y son desmañados, pero… están de nuestra parte. No reaccionamos ante ellos con admiración, sino con simpatía; no con estupor, sino con comprensión; no con la tensión, sino con una sonrisa. De los acróbatas decimos: «¿Cómo conseguirán hacerlo?». De los payasos decimos: «Son como nosotros». Los payasos, con una lágrima y una sonrisa, nos recuerdan que compartimos las mismas debilidades humanas […].

Entre las acciones emocionantes de los héroes de este mundo, tenemos una constante necesidad del payaso, de personas que con su vida vacía y solitaria -de oración y de contemplación nos revelen la otra cara y nos ofrezcan así consuelo, alivio, esperanza y una sonrisa. En esta grande, ajetreada, fascinante y turbadora ciudad continuamos sintiendo la tentación de unirnos a los domadores de leones y a los trapecistas, que reciben la máxima atención. Pero cada vez que aparecen los payasos se nos recuerda que lo que cuenta realmente es algo diferente a lo espectacular y a lo sensacional: es lo que pasa entre una escena y otra. Los payasos, con su comportamiento «inútil», nos muestran no sólo que muchas de nuestras preocupaciones, de nuestros afanes, de nuestras ansias y tensiones tienen necesidad de una sonrisa, sino que también nosotros tenemos pintura blanca en nuestro rostro y estamos llamados a comportarnos como payasos (H. J. M. Nouwen, / c/own di Dio. Una vita spirituale per ¡I nostro tempo, Brescia 2000, pp. 7 y 162, passim).

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Comunión

Viernes, 5 de octubre de 2018

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Cierto: en el estado definitivo no viviremos aislados, sino en festiva y gratificante comunión. Una comunión extraordinaria y singular, ante todo con el Padre, el Hijo y el Espíritu, y después con la multitud de los santos y santas, con la comunidad de los salvados, con la gratificante compañía de la humanidad de todos los tiempos.

Es fácil que el «grado de complacencia» y «gratificación» en esa gozosa comunión dependa del grado de «propensión fraterna» que hayamos cultivado y promovido aquí, en esta tierra. La comunidad escatológica, con sus promesas de felicidad, sostiene el empeño por la realización, aquí abajo, de la vida fraterna, con sus fatigas y desilusiones.

Por su parte, una fraternidad que crece en la cotidiana oscuridad se convierte en rayo de luz que preanuncia la luz solar de la fraternidad definitiva, gozosa y fuente de felicidad. Con su constancia en la fatiga de la construcción preanuncia la grandeza del premio y la fuerza de atracción de la meta. Con su característico «¡qué bello es que los hermanos vivan unidos!» preanuncia la bienaventurada y beatificante fraternidad definitiva.

Con su gozo habitual, con su «habitat» que permite a las personas florecer, crecer, expandirse y dar fruto, con su clima sereno y fraternal, está indicando la línea de llegada final, donde viviremos todo eso en plenitud y sin sombra alguna.

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P. G. Cabra,
Para una vida fraterna. Breve guía práctica,
Sal Terrae, Santander 1999, p. 158).

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La abstinencia sexual para católicos divorciados, un consejo del Patriarca de Lisboa que divide a Portugal

Lunes, 12 de febrero de 2018

manueljosemacariodonascimentoclemente¿Esta es la Iglesia samaritana?

Portugal es líder europeo en divorcios. 7 de cada 10 matrimonios acaban en divorcio

El patriarca de Lisboa, Manuel Clemente, recomienda abstinencia a los divorciados vueltos a casar

Podrán comulgar “en circunstancias especiales”

Teólogos y religiosos debaten ahora sobre si su mensaje se ha malinterpretado.

El cardenal-patriarca de Lisboa, Manuel Clemente, ha sorprendido hoy con un documento en el que recomienda abstinencia sexual a aquellos divorciados que se hayan vuelto a casar. La recomendación de abstinencia sexual a los católicos casados en segundas nupcias ha dividido a Portugal, líder europeo en divorcios y donde teólogos y religiosos se preguntan ahora si el mensaje se ha malinterpretado o si, por el contrario, la iglesia del país vive ajena a la sociedad.

El controvertido consejo se divulgó como una de las “líneas operativas” que el cardenal-patriarca de Lisboa, Manuel Clemente, dirigía a los religiosos para que sepan cómo acercar los sacramentos a los divorciados. El resultado, lejos de aclarar eventuales dudas, ha causado estupor.

Su consejo, destacado por todos los periódicos portugueses, es una de las conclusiones que extrae tras estudiar la exhortación apostólica Amoris Laetitia, un documento publicado en abril de 2016 en el que el Papa Francisco apoyaba el acompañamiento de las situaciones familiares “irregulares”, como los divorciados vueltos a casar.

Clemente apunta que el acceso a los sacramentos por parte de los casados en segundas nupcias puede darse “en circunstancias excepcionales”, pero sin “dejar de proponer la vida en continencia” en lo que llama “la nueva situación”, refiriéndose así a quienes tengan nuevo cónyuge si su primer matrimonio no ha obtenido la nulidad eclesiástica.

En cualquier caso, agrega, el acceso de los divorciados a los sacramentos se realizará “tras un largo camino de discernimiento” y con una evaluación de su situación que corresponderá en primer término a los confesores, que a su vez serán los encargados de recomendarles abstinencia.

Estas “líneas operativas”, como las define en su texto, han causado enorme sorpresa en Portugal, líder europeo en separaciones; por cada 100 matrimonios que se celebran en el país hay a su vez 70 divorcios, según la base de datos estadísticos lusa Pordata.

El divorcio fue legalizado por primera vez en Portugal en 1910, pero la firma del Concordato de 1940 con la Santa Sede lo prohibió para los matrimonios católicos y no volvió a ser legalizado hasta 1975, un año después de la Revolución de los Claveles que acabó con medio siglo de dictadura salazarista.

8-1-800x445“No es razonable”, afirma tajante Anselmo Borges, sacerdote y profesor de filosofía de la Universidad de Coimbra, que se ha erigido como una de las voces más críticas en el debate. “La iglesia no se debe meter en la vida íntima de la pareja. Luego, si efectivamente están casados, es natural que tengan relaciones sexuales, forma parte de la pareja. Si se forma una pareja no es para vivir como hermanos”, argumenta Borges, para quien la idea de la abstinencia “contradice la naturaleza de las cosas”.

Este sacerdote y académico lamenta que la moral católica “continúe muy centrada en el sexo” y apunta que declaraciones de este tipo pueden alejar a las personas de la iglesia, pues, aunque el cardenal de Lisboa solo tenga poder jurídico sobre su diócesis, socialmente es considerado el jefe eclesiástico del país.

Quizá por ello y para apagar el inesperado fuego causado por Clemente ya han hablado públicamente miembros de otras diócesis, como el padre Mário Tavares de Oliveira, asistente en Évora. “D. Manuel es obispo de Lisboa y sus orientaciones no son para la iglesia en Portugal ni vinculan a otras diócesis”, asevera al diario Público, idea con la que coincide Miguel Abreu, miembro de la diócesis de Viseu, en el mismo periódico: “Es su opinión”.

La prensa portuguesa se ha convertido en foro de discusión entre teólogos y religiosos que tratan de defender al cardenal de Lisboa, cuyas palabras habrían sido, sostienen, malinterpretadas o sacadas de contexto. “La expresión usada tal vez no haya sido la más afortunada para ser entendida por personas con lenguaje no eclesiástico”, indica en ese sentido el padre José Manuel Pereira de Almeida a Diário de Notícias. Y matiza: “Hay circunstancias en las que tendrá sentido proponerlo (la abstinencia sexual). Pero las personas deciden lo que les parece más adecuado”. Otros, como la doctora en teología Teresa Toldy, investigadora en la Universidad de Coimbra, ven en las palabras de Clemente “una enajenación completa en relación a la vida de las parejas”. “Es revelador de cómo se produce un discurso por parte de personas que, cuando hablan de matrimonio de manera dura y rápida, no saben de lo que están hablando y corren el riesgo de hacer propuestas ridículas”, afirma Toldy al mismo rotativo.

El revuelo ha llevado a pronunciarse al director del departamento de comunicación del Patriarcado, Nuno Rosário Fernandes, quien ha subrayado que es “equivocado decir que es el patriarca quien propone” el consejo de abstinencia porque “ya fue afirmado por Juan Pablo II en el Familiaris Consortio, una exhortación apostólica de 1981.

Fuente Agencias/Religión Digital

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El agua de Dios.

Jueves, 10 de agosto de 2017

Del blog de la Communion Béthanie:

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Desde que un día, me pidió de manera inesperada, que le enseñase a orar, Mohammed se habitúo a venir para conversar regularmente conmigo. Es un vecino. Tenemos así una historia larga de compartir …

Un día, encontró la fórmula para solicitar una cita:

“¡Hace mucho tiempo que no cavamos nuestros pozos!”

La imagen permaneció. Nosotros la empleamos cuando sentimos la necesidad de cambiar en profundidad.

Una vez, a modo de broma, le planteé la cuestión: “¿Qué vamos a encontrar? ¿Agua musulmana o agua cristiana? “

Me miró medio sonriente, medio apenado:

“¡A pesar de que hace tanto tiempo que estamos juntos todavía me planteas esta cuestión! Tú sabes que, en el fondo de este pozo, lo que se encuentra, es el agua de Dios.”

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Christian de Chergé,
prior de los monjes de Tibhirine
Prier 15 jours

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Cómo no pensar, durante estos días de vacaciones, en las personas que sufren en su alma, en su cuerpo, que sufren en soledad…

A todas y todos deseamos ofrecer la paz y el bien.

Deseamos estar cerca de ti, el reflejo humilde de esta palabra que el hermano Roger de Taizé pone en los labios de Dios:

“Cuando estés en lo más duro de la prueba, te sostengo en tu desesperación… Y estoy también en las profundidades de la esperanza “.

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Relación de Comunión

Domingo, 11 de junio de 2017

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Maurice Zundel escribió páginas emocionantes sobre el corazón humano, este espacio donde la conciencia que se despierta accede en el sentido de su dignidad de su inviolabilidad, y que se revela, detrás del mí prefabricado y condicionado que lo recubre, como un espacio de pura acogida del otro, el espacio que no puede ser violado por principios autoritarios, ni siquiera divinos, sino que vive de la apertura y de la comunión con el Otro, a la imagen del Dios de Pobreza que  se desposee de él mismo perpetuamente en la relación de ofrenda que mantienen entre ellas las tres Personas de la Trinidad.

” (…) La Trinidad es la liberación de una pesadilla en la que la humanidad se debate cuando se sitúa frente a una divinidad de la que depende y a la que es sometida: ¿Por qué Él bastante más que yo? ¿Por qué soy la criatura, y Él el Creador? ¿Por qué, si es mi creador, me puso en esta situación de saber que yo soy su esclavo? ¿Por qué me dio justo bastante inteligencia para comprender que dependo de Él? ¡Hay una rebelión sorda e implacable qué sube del corazón del hombre en esta confrontación de su espíritu con esta especie de Dios que aparece en él como la apisonadora del espíritu!

En la apertura del Corazón de Dios a través del Corazón del Cristo, hay justamente esta manifestación increíble y maravillosa que Dios es Dios porque se comunica, que es Dios porque se da todo, porque el es la desapropiación infinita y eterna, porque tiene la transparencia de un niño, la transparencia en la que toda especie de apropiación es imposible, donde la mirada siempre es dirigida hacia “El Otro”, donde la personalidad, donde el yo, es sólo un altruismo puro e infinito. ¡Allí está la gran confidencia qué resplandece en el Evangelio de Cristo! ¡La perla del reino, es para que Dios sea este Dios!

¡Jesús, revelándonos la Trinidad, nos libró de Dios! Nos libró de este Dios pesadilla, exterior a nosotros, límite y amenaza para nosotros: ¡nos libró de aquel Dios! Nos libró de nosotros mismos que necesariamente estábamos, y sordamente, aunque no nos atrevíamos a reconocerlo, en rebelión contra este Dios.

Con la Trinidad, entramos en el mundo de la relación. (…)

Subsistir en forma de don, subsistir como una relación con los demás otro, subsistir en una respiración pura de amor, tenemos ahí el Dios que se transparenta y se revela personalmente en Jesucristo. (…)

Lo que justamente es tan patético, y lo que nos hace sensible la diferencia entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, y el paso que trasciende que hay que obrar del uno al otro, es que, mientras que en el Antiguo Testamento el pecado supremo, el pecado original, es querer ser como Dios, en el Nuevo,  es esto mismo lo único que es necesario. (…)

¡Se trata de ser como Dios! Y, en el fondo, esta intuición nietzscheana, esta voluntad de ser Dios, de no sostener a ningún Dios aparte de sí mísmo, es el bosquejo de una vocación auténtica. ¡Pero atención! ¡Sí, ser como Dios, pero después de haber reconocido en Dios justamente  la desapropiación infinita, la pobreza suprema, el despojo translúcido!

Si Dios es aquel Dios, si hay en nuestro corazón una espera infinita, ser como Dios, ahora esto quiere decir desapropiarnos fundamentalmente de nosotros mismos para que nuestra vida se cumpla como la suya en un don sin reserva.”

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Maurice Zundel,
Le Problème que nous sommes“, Le Sarment, Fayard, 2000, pp 39-42

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Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito para que todo el que cree en él no perezca, sino que tengan vida eterna.

Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.

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Juan 3, 16-18

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Del desaparecido blog À Corps… À Coeur:

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“Espiritualidad y narcisismo (I)”, por Enrique Martínez Lozano

Viernes, 17 de febrero de 2017

46172-500-543Siempre son de agradecer las voces que alertan del riesgo de narcisismo que puede acechar a la espiritualidad, en este resurgir del que estamos siendo testigos. Todo sin excepción es susceptible de ser apropiado por el yo en beneficio propio, y a ello no escapa la espiritualidad. Con todo, me parece obligado reconocer que el problema no está en la espiritualidad, sino en la apropiación que el ego pueda hacer de la misma, para construirse un paraíso narcisista en el que busca su bienestar por encima de cualquier otra cosa.

Ahora bien, la lucidez requiere añadir algunas puntualizaciones para seguir abriéndonos a una verdad mayor que nos permita vivir más conscientes.

Es indudable que el narcisismo puede estar presente en cualquier ámbito de la existencia humana: desde las relaciones interpersonales a la relación de pareja, desde la política a la religión… Porque todo puede vivirse desde el ego.

A veces, entre quienes acusan a la espiritualidad de ser intimista y de “mirar hacia dentro”, parece producirse un fenómeno curioso: parecieran confundir la insistencia en el compromiso con el compromiso mismo. Lo cual rechina particularmente cuando se utiliza el “compromiso” para afirmar la supuesta “superioridad” moral de una religión determinada sobre la espiritualidad que critican.

La espiritualidad invita ciertamente a mirar hacia “dentro”. Pero ese “dentro” del que habla la espiritualidad no es el “dentro narcisista o egoico” de quien vive conjugando permanentemente el “yo, mi, me, conmigo”, sino aquel “Dentro” que constituye nuestra “casa común” y que todos compartimos. Es precisamente ahí donde brota el compromiso ajustado, gratuito y sin pretensiones, porque nace de la comprensión de que somos no-separados y que, por ello mismo, “tu bien es mi bien”. “Dentro” es compasión y disolución del ego, es desapropiación y desapego, es Nada.

Decía más arriba que todo puede vivirse desde el ego: la espiritualidad, pero también el compromiso. Lo vivimos así cuando, en la forma que sea, “presumimos” de ello o lo utilizamos para compararnos con otros. Esa manera de vivirlo ofrece ventajas al ego: mejora la (auto)imagen, refuerza la sensación de ser “alguien comprometido”, canaliza la necesidad de ser reconocido, compensa de posibles culpabilidades ocultas…, en definitiva, lo sostiene y reafirma: ¡un “yo comprometido” es un ego muy poderoso!

Me parece que la salida de la trampa narcisista, que puede tentarnos a todos, se halla justamente en la respuesta a esta pregunta: ¿desde dónde me vivo? Lo cual remite, una vez más, a la pregunta central de la espiritualidad: ¿quién soy yo?

Si me creo un “ser separado” (yo o ego, reducido a mi “personalidad”), no podré evitar que todos mis comportamientos sean egocentrados, es decir, giren en torno a mí, trátese de la espiritualidad o del compromiso.

Solo en la medida en que crezco en comprensión experiencial de que no soy ese “yo” que busca autoafirmarse, sino la única Consciencia o Vida que alienta en las diferentes formas que tenemos, crecerá también de su mano una actitud y un comportamiento des-egocentrados, gratuitos y entregados. De hecho, el compromiso auténtico es aquel que no tiene a ningún “yo” por sujeto, ningún yo que presuma de lo realizado: nace de la gratuidad, porque brota de lo que somos, sin rastro de apropiación egoica.

Enrique Martínez Lozano

Fuente Fe Adulta

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Católicos homosexuales afirman que las pautas de los obispos de Malta les permiten comulgar

Lunes, 30 de enero de 2017

beso-gay-vaticano“En esta nueva era papal, es una cuestión de voluntad episcopal”, dicen

Saludan la actitud “compasiva” de Scicluna y Grech ante las “situaciones irregulares”

(Cameron Doody).- “Los principios que elaboraron son transferibles a los católicos LGBT y a sus seres queridos”. Así ha acogido la organización New Ways Ministry la actitud “matizada y compasiva” de los obispos de Malta hacia los creyentes en situaciones “irregulares”, sosteniendo que su ejemplo puede abrir el camino a la participación de católicos gays en los sacramentos de la reconciliación y la eucaristía.

En un blog colgado en la web del servicio pastoral a los católicos homosexuales, su editor adjunto, Robert Shine, sostiene que los criterios de los obispos Charles Scicluna y Mario Grech sobre la participación en la disciplina sacramental son aplicables tanto a las personas separadas y divorciadas como a las personas gays.

Cabe recordar que en sus pautas para la aplicación de la Amoris laetitia los prelados malteses avanzaron el siguiente principio:

Si, como resultado del proceso de discernimiento, emprendido con “humildad, discreción y amor por la Iglesia y su enseñanza” … una persona separada o divorciada que vive en una nueva relación, discierne, con una conciencia informada e iluminada, reconocer y creer que él o ella están en paz con Dios, él o ella no pueden ser excluidos de participar en los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía.

sciclunaCharles Scicluna

Para Shine, la clave del documento de los prelados malteses es su ejemplo de no discriminación. Tal y como recuerdan los obispos con la propia exhortación apostólica, los católicos en situaciones familiares “irregulares” -sean éstas debidas a la separación, el divorcio o incluso a la orientación afectiva– bajo ningún concepto deben ser tratados de forma diferente a los demás creyentes.

Es más: según plasmaron Scicluna y Grech, los católicos en situaciones difíciles pueden volver a los sacramentos al “formar e iluminar su propia conciencia, de modo que puedan hacer una decisión honesta ante Dios y actuar según el mayor bien posible”.

Como Shine recuerda, si la participación en los sacramentos depende de tal proceso de discernimiento y formación, la Iglesia tiene que reconocer que este es un momento por el que han pasado también muchos católicos gays.

“La Iglesia debe ayudar a formar conciencias, no reemplazarlas”, escribe Shine, “y ha de respetar las decisiones de la conciencia una vez ya tomadas. En cuanto a los creyentes LGBT, observa, ellos también “han hecho una decisión honesta ante Dios”. Y si las personas separadas o divorciadas pueden volver a los sacramentos una vez que se sientan ellos mismos en situación de paz con Dios -tal y como sostuvieron los obispos Scicluna y Grech- tal principio lógicamente puede ser extendido también a los creyentes homosexuales.

“Entre las muchas disputas sobre Amoris laetitia”, concluye Shine, “los obispos de Malta han mostrado lo que los líderes de la Iglesia pueden hacer con el espacio creado por el Papa Francisco al haber recuperado partes olvidadas de la tradición católica”.

“En esta nueva era papal”, añade, “es una cuestión de voluntad episcopal, más que cualquier restricción del Vaticano, la que dictará cómo se profundice la inclusión de personas LGBT”.

Fuente Religión Digital

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Los 500 años de M. Lutero: Testigo del evangelio, una tarea abierta

Martes, 24 de enero de 2017

3-lucas-granach-retrato-de-martin-lutero-10cm-1010x1024Del blog de Xabier Pikaza:

Así lo saben desde hace tiempo muchos teólogos y cristianos, lo mismo católicos que luteranos, cuando afirman que la tarea de Lutero sigue abierta, tanto para los católicos como para los mismos luteranos. Este año 2017 es tiempo bueno para retomarla y culminarla.

Así lo puso relieve el Papa Francisco, cuando el pasado 31 de octubre asistió en Lund, Suecia, a la conmemoración del 500 aniversario de la Reforma Luterana, ante Antje Jackelén, mujer Arzobispo de Uppsala, y ante Munib Yunan, Presidente de la Federación Mundial Luterana, que firmaron una declaración conjunta en línea de mutuo respeto y colaboración, comprometiéndose a trabajar a favor de una nueva comunión ecuménica entre católicos y luteranos.

Así lo ha resaltado sobre todo el documento conjunto, titulado DEL CONFLICTO A LA COMUNIÓN (Octubre 2016), elaborado por la Federación Luterana Mundial y el Consejo Pontificio para la Unión de los cristianos, al celebrar los 500 años de la reforma luterana.

Ese documento compara en el fondo y pone en un plano semejante a los reformadores protestantes (como Martín Lutero, Ulrico Zuinglio y Juan Calvino) y a los testigos de la fe católica (como Ignacio de Loyola, Francisco de Sales y Carlos Borromeo ¿por qué no Juan de la Cruz?), diciendo que se esforzaron por la renovación de la Iglesia. Ese documento incluye, además, dos números muy significativos sobre Lutero:

del-conflicto-a-la-comunion-i1n9693089A la luz de la evidente renovación de la teología católica en el Concilio Vaticano II, los católicos pueden apreciar hoy las inquietudes reformadoras de Martín Lutero y considerarlas con más apertura de lo que era posible anteriormente (28)

Un acercamiento implícito a las preocupaciones de Lutero ha conducido a una nueva evaluación de su catolicidad, que se dio en el contexto del reconocimiento de que su intención era reformar y no dividir a la iglesia. Esto surge claramente de las afirmaciones hechas por el cardenal Johannes Willebrands y por el Papa Juan Pablo II. El redescubrimiento de estas dos características centrales de su persona y de su teología llevó a un nuevo entendimiento ecuménico de Lutero como un «testigo del evangelio» (29).

Estoy convencido de que la figura y obra de Lutero sigue siendo una cuestión pendiente para católicos y evangélicos, llamados a reescribir en comunión su historia. Lutero es un patrimonio de la Reforma universal Cristiana. Por eso quiero presentarle como un testigo del evangelio que no ha terminado aún su tarea, somos nosotros los que estamos llamados a hacerlo.

LUTERO, MARTIN (1483-1546).

Reformador alemán. Era teólogo y religioso de la Orden de San Agustín, profesor de Sagrada Escritura en la Universidad de Wittenberg, Tras un proceso de conversión y de experiencia radical del evangelio, en perspectiva de fe y de confianza plena en el Dios que perdona los pecados, inició la Reforma (que se llamará “protestante”), clavando en la puerta de la Iglesia del Palacio de Wittenberg, el 31 de Octubre de 1517, las 95 tesis en las que presenta su visión sobre las indulgencias, el pecado original y otros temas discutidos de la teología y de la vida cristiana.

Inició así un camino de transformaciones que desembocó de hecho en la creación, al lado de la católica (y con el deseo de sustituirla), de una “nueva iglesia” (protestante, luterana), con la pretensión de ser la continuadora verdadera de la Iglesia Apostólica. Tradujo la Biblia al alemán, para uso devocional, teológico y litúrgico y lo hizo con tal creatividad que se le considera el iniciador (incluso el creador) del moderno idioma escrito del mundo germano.

1. Las 95 tesis de Wittenberg.

En principio, ellas podían y debían haber sido discutidas por la Iglesia Universal, en sus diversos estamentos. Eran de tipo disciplinar, se oponían a la venta de indulgencias y criticaban algunos abusos del Papa y de la jerarquía católica, pero sin platear una ruptura estricta, ni la creación de una Iglesia nueva). Éste es el contenido de algunas de las tesis más significativas:

a. Sobre el Papa. Lutero apela desde el principio de su gran protesta a la “libertad” de los cristianos, que han de ser capaces de ponerse de un modo personal ante Dios, sin el intermediario de un Papa a quien muchos concebían como mediador de un perdón, que sólo puede ser exterior, no interior. Por eso rechaza el poder de perdón especial que se arroga el Papa. «El Papa no quiere ni puede remitir culpa alguna, salvo aquella que él ha impuesto, sea por su arbitrio, sea por conformidad a los cánones. El Papa no puede remitir culpa alguna, sino declarando y testimoniando que ha sido remitida por Dios, o remitiéndola con certeza en los casos que se ha reservado. Si éstos fuesen menospreciados, la culpa subsistirá íntegramente» (núm. 5-6).

b. Sobre las indulgencias. Lutero protesta también contra la visión de una institución eclesial (de un Papa) que quiere presentarse como portador y garante de un perdón especial sobre los fieles. Como ha puesto de relieve → Campenhausen, la jerarquía eclesiástica había nacido en los siglos II-III por la necesidad de organizar y controlar el perdón de los pecadores. Quizá sin advertirlo, al criticar el poder de los papas en el plano de las indulgencias, Lutero volvió a plantear el tema clave del surgimiento y sentido de los ministerios sagrados. «Cualquier cristiano verdaderamente arrepentido tiene derecho a la remisión plenaria de pena y culpa, aun sin carta de indulgencias. Cualquier cristiano verdadero, sea que esté vivo o muerto, tiene participación en todos los bienes de Cristo y de la Iglesia; esta participación le ha sido concedida por Dios, aun sin cartas de indulgencias» (núm. 36-37).

c. El primado de la caridad. Lutero puso en el centro de su discusión el tema de la caridad, de manera que si las controversias posteriores hubieran seguido en este plano, quizá no hubiera sido necesaria la forma en que después se desarrolló la Reforma y la Contra-Reforma católica. «Las indulgencias apostólicas deben predicarse con cautela para que el pueblo no crea equivocadamente que deban ser preferidas a las demás buenas obras de caridad. Debe enseñarse a los cristianos que no es la intención del Papa, en manera alguna, que la compra de indulgencias se compare con las obras de misericordia. Hay que instruir a los cristianos que aquel que socorre al pobre o ayuda al indigente, realiza una obra mayor que si comprase indulgencias. Porque la caridad crece por la obra de caridad y el hombre llega a ser mejor. En cambio, no lo es (no es mejor) por las indulgencias, sino a lo mas, liberado de la pena. Debe enseñarse a los cristianos que el que ve a un indigente y, sin prestarle atención, da su dinero para comprar indulgencias, lo que obtiene en verdad no son las indulgencias papales, sino la indignación de Dios» (núm. 41-46).

2. Reforma luterana, un nuevo pensamiento.

Pero no hubo diálogo y lo que empezó siendo un pequeño conflicto de jurisdicción, en un tema lamentable, propio de aquel tiempo y fácil de corregir (un tipo de “venta” de indulgencias al servicio del tesoro papal, para la construcción de su Basílica del Vaticano), se convirtió en un enfrentamiento teológico, ideológico, social, político y eclesiástico que ha llevado a la división de la cristiandad de Europa.

A partir de un primer momento de incertidumbre, Lutero y sus seguidores fueron desarrollando su propia teología y su visión de la iglesia, poniendo de relieve la experiencia de libertad interior de los cristianos y el don de la gracia de Dios, que llama de un modo personal a cada creyente, pidiéndole su respuesta personal. En esa línea, frente a una «fe más eclesial», que parece fijada por las autoridades jerárquicas de la Iglesia Católica, Lutero habla de una «fe más personal», propia de cada creyente, que se pone en pie ante Dios para dialogar con él, que acoge la voz del Espíritu Santo y que puede interpretar por sí mismo las Escrituras y dogmas cristianos.

El cristianismo católico había desarrollado una especie de gran pensamiento objetivo, expresado en una teología escolástica que podía presentarse como valiosa en sí mismo. Pues bien, a juicio de Lutero, las estructuras sociales y sacramentales de la iglesia medieval resultaban insuficientes para expresar la radicalidad del evangelio.

Se necesitaban otras formas de expresión del evangelio, capaces de manifestar la novedad de la experiencia de Jesús, tal como la había formulado San Pablo; se necesitaba un tipo de pensamiento y de organización distinta. La iglesia católica medieval había destacado el valor de los sacramentos y la institución jerárquica y sagrada de la sociedad. Daba la impresión de que el cristianismo se identificaba con unos ritos sacramentales y con unas instituciones de tipo religioso, que los creyentes aceptaban de un modo obediente y sumiso. En contra de eso, Lutero destacó el valor individual de la vida cristiana, la fe de cada uno, por encima de las obras externas y de la institución.

En principio, Lutero no quiso separarse de la iglesia católica, sino reformarla, desde la perspectiva de Alemania, donde propagó su nueva visión del cristianismo, traduciendo para ello la Biblia al alemán y pidiendo a los cristianos que la “interpretaran”, es decir, que pensaran por sí mismos. Pero la misma radicalidad de sus propuestas y el tenor de la reacción católica, mezcladas con otros motivos culturales y políticos, hicieron que su reforma y «protesta» viniera a desembocar en el surgimiento de una nueva iglesia, con sus instituciones y su jerarquía.

3. Momentos básicos del pensamiento luterano.

La Reforma Luterana es, ante todo, un nuevo pensamiento: una forma de situarse en libertad ante el legado cristiano (expresado en la Biblia), de manera que cada creyente aparece así como responsable de su visión y comprensión del evangelio. A los católicos se les había enseñado a escuchar y a obedecer (aceptar) la síntesis impresionante de doctrina y teología cristiana, expresada en los grandes marcos conceptuales y litúrgicos de la Iglesia. Pues bien, en contra de eso, Lutero quiso que cada creyente se situara de nuevo ante el Cristo de la Escritura Cristiana, con la responsabilidad de construir (de recrear) su propio pensamiento cristiano. Entre los elementos básicos de ese nuevo pensamiento luterano pueden contarse los siguientes.

a. Libre interpretación de la Escritura, por encima de las tradiciones eclesiales. La Iglesia romana había dejado la Escritura en manos de clérigos, que la interpretaban a partir de las propias tradiciones dogmáticas, sacramentales y administrativas. En contra de eso, Lutero puso la Biblia en manos de los nuevos creyentes, que aparecen así con capacidad de leer e interpretar la palabra de Dios. De esa manera, frente al pensamiento oficial de la Iglesia se eleva el “libre pensamiento” (la libre lectura) creyente de cada cristiano. Esta entrega de la Escritura en manos de todos los fieles tendrá unas consecuencias esenciales y revolucionarias en la vida del cristianismo posterior y en el pensamiento cristiano (y secular) de la Nueva Europa, que nace precisamente a partir de la libre lectura de la Biblia.

b. Sola Fides. La Iglesia romana había destacado el valor de las obras como medio de salvación, de unas obras que a veces parecían más rituales que morales, más sacramentales que meramente civiles y que, en sentido extenso, podían ser controladas por la misma Iglesia en un plano litúrgico y aún sacramental (por medio de la confesión). Pues bien, en contra de eso, sin negar en su plano moral el valor de las obras, Lutero ha puesto de relieve la importancia de la “fe” como experiencia interior de diálogo con Dios y de unión con Jesús crucificado. Esta reivindicación del valor de la fe, unida a la libertad de conciencia, ha hecho posible el surgimiento de una nueva subjetividad cristiana, vinculada a una moral interior, propia de cada creyente. Sin esta insistencia en la fe personal no se entiende el surgimiento de la nueva cultura occidental.

c. Radicalización del espacio sacramental. La Iglesia romana había desarrollado una fuerte sacralidad sacramental, de manera que en algunos momentos podía parecer que el despliegue de la gracia evangélica quedaba dependiendo de la misma administración de los sacramentos. En contra de eso, Lutero, que no ha negado en principio el valor de lo sacramental, ha insistido en la importancia de la fe, que vincula a los creyentes. Leer más…

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, Iglesia Luterana , , , ,

Comunión

Martes, 17 de enero de 2017

Del blog de la Communion Béthanie:

El hermano Roger es una profeta de nuestro tiempo. Centró toda su vida en Cristo, en cuyo nombre dio la bienvenida a cualquier persona, cualquiera que sea su ori gen, su pasado, su edad, su religión. Hombre de oración, el fundador de la comunidad ecuménica de Taizé no ha dejado de animar a los hombres a reconciliarse. Su testamento espiritual continúa sosteniendo a aquellos que deseen desarrollar un monaquismo interior. Os proponemos oraciones y palabras del hermano Roger para alimentar cada semana la vida interior en el seguimiento del Dios uno y trino. (Citas sacadas del libro “Vivir para amar” Ed. Les Presses de Taizé, 2010).

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“Si pudiéramos recordar siempre que Cristo es comunión. No vino  a la tierra para crear una religión más, sino para ofrecer a todos una comunión en Dios. Sus discípulos son llamados a ser humildes fermentos  de confianza y de paz en la humanidad. “Comunión” es uno de los nombres más bellos de la Iglesia.

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Frère Roger de Taizé,

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La comunidad de amor

Lunes, 5 de septiembre de 2016

Del blog Pays de Zabulon:

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Allí dónde hay relación de amor es el espacio de Dios …

Debemos tener en cuenta que la comunidad, como la soledad, esencialmente es una calidad del corazón.

Ciertamente, no sabríamos lo que es una comunidad si nunca nos hubiéramos reunido en un lugar, pero la comunidad  no significa necesariamente estar físicamente juntos. No podemos vivir en comunidad estando solos. Incluso cuando el tiempo y el espacio nos separan, podemos actuar libremente, hablar sinceramente y sufrir pacientemente a causa del vínculo de amor que nos une a los demás.

La comunidad de amor ignora no sólo las fronteras de los países y de los continentes, sino también las de décadas y siglos. Además de la presencia en nuestros corazones de los que están lejos, la memoria de los que vivieron hace mucho tiempo puede introducirnos en una comunidad que nos sana, nos mantiene y nos guía. El espacio de Dios en la comunidad trasciende todos los límites espaciales y temporales.

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Henri J.M. Nouwen
Invitation à la vie spirituelle, Dangles,1995

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Fuente foto : in elegance we trust

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Obispos sufragáneos de Getafe y Alcalá rompen la comunión afectiva y efectiva con el metropolitano Carlos Osoro

Lunes, 15 de agosto de 2016

tresbisbes-1024x576El trío lalala… Reig Plà/López de Andújar y Rico Pavés

Las terminales digitales de los rigoristas se ceban con el arzobispo de Madrid

Forman parte del grupito de prelados ‘resistentes’ a las reformas de Francisco

José Manuel Vidal).- Por intereses espurios o ideológicos los ‘tirapiedras’ católicos, es decir los rigoristas que confunden la fe con la ideología neocon, han colocado al arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, en su diana. Y ejercen el tiro al blanco con sus tirachinas digitales contra él con ocasión o sin ella. Esta vez, la causa de las pedradas es que el prelado madrileño no se sumó al vituperio firmado por los obispos de Getafe y Alcalá contra la Ley LGTBI de la Comunidad de Madrid.

En las ‘chinitas’ lanzadas contra monseñor Osoro, siempre recubiertas de falacias religiosas, le acusan de mirar para otro lado, de hacer de Don Tancredo, cuando la fe está en peligro, atacada por el PP, enemigo de la Iglesia. Y, sobre todo, le afean el hecho de no sumarse a la cruzada antigay, abanderada por los obispos de Getafe (monseñor López de Andújar y su auxiliar, monseñor Rico Pavés) y de Alcalá (monseñor Reig Pla).

Simplificando un poco y para que se nos entienda, estos tres prelados, que ya en la anterior etapa eclesial formaban parte del círculo más conservador del episcopado español, se sitúan ahora abierta y descaradamente en el frente anti Francisco. Forman parte del grupito de prelados ‘resistentes’ a las reformas del Papa, integrado por unos 15 mitrados y encabezados por su líder en la sombra, el cardenal jubilado Rouco Varela. Son los obispos del “antiguo régimen”, los que se quedaron anclados en la Iglesia roca fuerte e institución de poder, que impone su moral a toda la sociedad.

Frente a ellos, la mayoría de los prelados españoles tratan de acompasar su paso con el de Roma y plegarse a las directrices que desde allí llegan. Y eso es algo que tampoco le perdonan al arzobispo de Madrid, que, sin estridencias, quiere sacar a la Iglesia de la arena política partidista, hacerla pasar de aduana a hospital de campaña y poner su reloj a la hora del del Papa Francisco.

youngcarlschmitt

Carl Schmitt

Según el teorema del experto alemán en teología política, Carl Schmitt, no hay teología política, si no hay enemigo. Seguidores, quizás sin saberlo, del teórico filonazi, los rigoristas que atacan a Osoro necesitan un enemigo exterior, para poder subsistir y dar razón y sentido a sus existencia. Un enemigo que antes era “el mundo, el demonio y la carne” y que hoy es incluso el PP, el partido del ministro del Opus, Fernández Díaz.

Quieren una iglesia que plante cara y, constituida en un poder más, imponga (diciendo que no impone, que sólo propone) su moral y su doctrina a los cuerpos y a las almas. Una vuelta a la Iglesia de cristiandad, que añoran. La Iglesia levadura en la masa del Evangelio les suena a buenismo. Desconocen que ya el jesuita Pierre Teilhard de Chardin, teólogo y científico, escribía, hace años, que “la Iglesia seguirá en decadencia hasta que no rompa con el mundo ficticio de la teología verbal, del sacramentalismo cuantitativo y de las devociones etéreas”.

Los obispos y laicos rigoristas quieren cultivar de nuevo ambiciones de primacía, cuando lo que Francisco busca es todo lo contrario: regenerar el catolicismo en busca de sus orígenes, para que pueda curar las heridas de la condición humana, sin otros intereses confesados o inconfesables. Se trata de abandonar la lógica del poder, que pretende controlar las mentes y los cuerpos de las personas, diciéndoles qué deben pensar y cómo deben comportarse.

Se trata de asumir la lógica del servicio hacia la vida concreta y la experiencia espiritual de cada persona. Se trata de pasar el principio de la verdad por el principio de la realidad evangélica. Se trata de pasar de una religión que se concibe como la única verdad a la que ama el diálogo, porque sabe que la verdad es Dios. Se trata de optar por el mundo ficticio de la teología del catecismo (como hacen los rigoristas) o por el universo real de las preguntas vitales y de sentido (como hace el Papa).

En el caso de los obispos rigoristas de Getafe y Alcalá se juega otra cuestión interna, pero no de menor calado: la ruptura de la comunión afectiva y efectiva. Ambos obispos al frente de sus respectivas diócesis forman parte de una entidad que las aglutina, llamada Provincia eclesiástica madrileña. Un organismo de coordinación pastoral, que se nuclea en torno a la archidiócesis de Madrid y que tiene en su arzobispo al primus inter pares entre los obispos de la citada circunscripción eclesiástica. Por eso, Carlos Osoro figura como arzobispo metropolitano y las diócesis de Getafe y Alcalá son sufragáneas de la de Madrid.

Como es obvio, los obispos sufragáneos Reig y López de Andújar no le deben obediencia al metropolitano Osoro. Cada obispo en su diócesis es dueño, amo y señor, como se decía antes. O mejor dicho, servidor, como se dice en tiempos de Francisco.

carlos-osoro-papa-franciscoCarlos Osoro con Francisco

Es decir, si los citados obispos actuasen por separado, no habría nada que objetar. Pero, al unirse y firmar dos documentos seguidos sobre el mismo tema (el anterior, hace unos meses) en comandita, rompen la comunión afectiva y efectiva con el metropolitano.

¿Por qué actúan los dos obispados sufragáneos juntos y no por separado? ¿Quién está detrás de esta dinámica perversa? ¿Quién mueve los hilos de Reig y de López de Andújar y su auxiliar, Rico Pavés? La pretensión de estos obispos parece ser el convertirse, de cara a la galería, en adalides de la recta doctrina. Con lo cual, indirectamente, colocan en el disparadero de los tirapiedras a su metropolitano, monseñor Osoro.

Los sufragáneos (que dependen de la jurisdicción y autoridad de otro, según el diccionario de la RAE) señalan a Osoro y consiguen que, a los ojos de los rigoristas (pocos, pero maquiavélicos y fundamentalistas), pase por ser un tibio y acomodaticio Don Tancredo. Eso sí, también consiguen, por efecto rebote, que a los ojos de la mayoría de la gente (eclesiásticos incluidos) se agigante la figura del prelado madrileño como el hombre del Papa en España.

Los obispos de Getafe y Alcalá dan munición a los rigoristas, pero se desacreditan. Hacia afuera, por fundamentalistas y aduaneros doctrinarios sin corazón, fariseos que imponen fardos pesados en las espaldas de los demás. Y hacia adentro, porque rompen el sacrosanto principio de la comunión. Ése que invocaban, en otros tiempos, para imponer su particular visión doctrinaria a toda la Iglesia.

En definitiva, el tradicionalismo de los rigoristas (obispos y sus terminales digitales) es como un pájaro asustado que vuela hacia atrás, hacia el pasado, y quiere mantener a la Iglesia en el largo invierno de la involución. Les fastidia asumir que nadie puede parar la primavera en primavera.

Fuente Religión Digital

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Plegaria para la comunión.

Viernes, 1 de julio de 2016

plegaria

Padre nuestro, te damos gracias una vez más por el don de la vida
y por la fe que nos inspira Jesús de Nazaret,
el hombre que más fielmente nos habla de ti

Jesús nos enseña a alabarte, a reconocerte en cada pequeña cosa, en lo más cotidiano como compartir nuestro tiempo, nuestro pan, nuestro techo.

Él nos recuerda que Tú, Abba, estás cerca, y que la confianza en ti es la llave de la puerta para entrar en la Vida. Sabemos que tu reinado ya ha comenzado a gestarse en nuestra historia humana y en nuestras vidas personal y comunitaria.

Nos reunimos para celebrar, para encontrarnos contigo, dejarte hacer en  nuestras vidas ese proyecto, ese sueño con el que comenzó tu creación. Todos en todos, para todos, y con todos, en una Comunión sin fisuras que nos permite gozar la vida que tú nos regalas cada día.  ¿Qué es la vida, Abba, sino este encuentro?

Es Jesús quien nos anuncia el camino de la Verdad, la vida plena y bienaventurada de quien es pobre, quien llora ante las injusticias, quien tiene un corazón de niño, humilde y pobre, confiado y limpio.

Jesús nos impulsa con su vida a servir como Él, a amarnos como Él nos ha amado, a cuidarnos unas personas a otras. Es con su Presencia entre nosotras como saltamos por encima de nuestro egoísmo y nuestra mediocridad para entregar la vida en el silencio, en lo oculto, en el anonimato de su corazón. Por eso traemos su cuerpo hecho Pan entregado, que nos fortalece y nos llena de vida abundante.

(Canto que invite a abrirnos a su Presencia)

Ante Ti Jesús se nos desprende el miedo que nos paraliza, que nos bloquea o aísla porque tú eres la Vida. Con tu entrega hasta el final refuerzas nuestra fe a veces vacilante en la vida más allá de la muerte. Ante ti lo oscuro se hace claro y la tormenta se vuelve calma y serenidad. Ante ti se desvelan las injusticias, esas que hacen daño a nuestros hermanos. Contigo buscamos los nuevos caminos que nos invitas a recorrer.

Desde esta comunidad que se ha reunido en tu Nombre, tenemos presentes a las personas sencillas que creen en Ti, esas que son tus favoritas. También  a quienes se comprometen en tu servicio, a quienes se preocupan por animar las comunidades creyentes, al obispo de Roma.

Llevamos en el corazón a las personas perseguidas por creer en Ti, quienes sufren burla, tortura, o muerte.

A todos, haznos pacientes en la esperanza, para no desfallecer;
lúcidos en la fe, para evitar el fanatismo;
y bondadosos en la acción, porque sólo el amor nos salvará.

Y ahora te alabamos con un solo corazón diciendo:

POR CRISTO……

Fuente: Monasterio Monjas Trinitarias de Suesa

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Relación de Comunión

Domingo, 22 de mayo de 2016

relationdecommunion

Maurice Zundel escribió páginas emocionantes sobre el corazón humano, este espacio donde la conciencia que se despierta accede en el sentido de su dignidad de su inviolabilidad, y que se revela, detrás del mí prefabricado y condicionado que lo recubre, como un espacio de pura acogida del otro, el espacio que no puede ser violado por principios autoritarios, ni siquiera divinos, sino que vive de la apertura y de la comunión con el Otro, a la imagen del Dios de Pobreza que  se desposee de él mismo perpetuamente en la relación de ofrenda que mantienen entre ellas las tres Personas de la Trinidad.

” (…) La Trinidad es la liberación de una pesadilla en la que la humanidad se debate cuando se sitúa frente a una divinidad de la que depende y a la que es sometida: ¿Por qué Él bastante más que yo? ¿ Por qué soy la criatura, y Él el Creador? ¿ Por qué, si es mi creador, me puso en esta situación de saber que yo soy su esclavo? ¿ Por qué me dio justo bastante inteligencia para comprender que dependo de Él? ¡ Hay una rebelión sorda e implacable qué sube del corazón del hombre en esta confrontación de su espíritu con esta especie de Dios que aparece en él como la apisonadora del espíritu!

En la apertura del Corazón de Dios a través del Corazón del Cristo, hay justamente esta manifestación increíble y maravillosa que Dios es Dios porque se comunica, que es Dios porque se da todo, porque el es la desapropiación infinita y eterna, porque tiene la transparencia de un niño, la transparencia en la que toda especie de apropiación es imposible, donde la mirada siempre es dirigida hacia “El Otro”, donde la personalidad, donde el yo, es sólo un altruismo puro e infinito. ¡ Allí está la gran confidencia qué resplandece en el Evangelio de Cristo! ¡ La perla del reino, es para que Dios sea este Dios!

¡Jesús, revelándonos la Trinidad, nos libró de Dios! Nos libró de este Dios pesadilla, exterior a nosotros, límite y amenaza para nosotros: ¡ nos libró de aquel Dios! Nos libró de nosotros mismos que necesariamente estábamos, y sordamente, aunque no nos atrevíamos a reconocerlo, en rebelión contra este Dios.

Con la Trinidad, entramos en el mundo de la relación. (…)

Subsistir en forma de don, subsistir como una relación con los demás otro, subsistir en una respiración pura de amor, tenemos ahí el Dios que se transparenta y se revela personalmente en Jesucristo. (…)

Lo que justamente es tan patético, y lo que nos hace sensible la diferencia entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, y el paso que trasciende que hay que obrar del uno al otro, es que, mientras que en el Antiguo Testamento el pecado supremo, el pecado original, es querer ser como Dios, en el Nuevo,  es esto mismo lo único que es necesario. (…)

¡ Se trata de ser como Dios! Y, en el fondo, esta intuición nietzscheana, esta voluntad de ser Dios, de no sostener a ningún Dios aparte de sí mísmo, es el bosquejo de una vocación auténtica. ¡ Pero atención! ¡ Sí, ser como Dios, pero después de haber reconocido en Dios justamente  la desapropiación infinita, la pobreza suprema, el despojo translúcido!

Si Dios es aquel Dios, si hay en nuestro corazón una espera infinita, ser como Dios, ahora esto quiere decir desapropiarnos fundamentalmente de nosotros mismos para que nuestra vida se cumpla como la suya en un don sin reserva.”

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Maurice Zundel, “Le Problème que nous sommes“, Le Sarment, Fayard, 2000, pp 39-42

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En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

“Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.

Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando.

Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mío y os lo anunciará.”

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Juan 16, 12-15

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¿Comulgar con Munilla?

Miércoles, 16 de diciembre de 2015

munillaPropone una Iglesia sin misericordia

“Será difícil que muchos cristianos guipuzcoanos podamos comulgar con su actuación episcopal”

“Sus palabras denotan una falta de preparación teológica seria”

(Xabier Larramendi, en Deia).- El obispo José Ignacio Munilla volvió a lucirse a largo del programa Sexto continente de Radio María, medio donde se siente como en casa y se explaya a gusto, el pasado 26 de octubre, comentando el recién concluido Sínodo sobre la familia. En su verborrea, trató y mezcló diferentes temas y cuestiones abordados en el Sínodo, pero quiero centrarme en lo referido al tema del acceso de los divorciados a la comunión sacramental.

Como ocurre tantas veces, sus palabras denotan una falta de preparación teológica seria, una ligereza verbal impropia de un pastor de la Iglesia que busca orientar a sus oyentes y una temeraria improvisación. En la emisión habló como si hubiera asistido personalmente al Sínodo, cosa que no es así, y se erige en una especie de portavoz del mismo. Además, no conocemos el texto definitivo del Sínodo, por lo menos en versión en castellano ni, sobre todo, la Exhortación Apostólica que el Papa ofrecerá a la Iglesia. Sin embargo, Munilla tiene prisa para hacernos llegar su visión del Sínodo, mientras que el papa Francisco, de momento, no ha expresado más que esto: “La Asamblea del Sínodo de los Obispos ha terminado hace poco y me ha entregado un texto, que aún debo meditar” (4 de noviembre).

Munilla formuló el problema debatido en el Sínodo sobre la admisión o no de los divorciados vueltos a casar en estos términos: se trata de “cómo conjugar la verdad moral con el mandato de la caridad y de la misericordia”. Este planteamiento de carácter abstracto es impreciso y tendencioso pues, en realidad, se trata de conjugar una disciplina concreta y reciente de la Iglesia, formulada en concreto por Juan Pablo II en su Exhortación Apostólica Familiaris Consortio de 1981, con el mandato de Jesús de ser misericordiosos como el Padre del cielo es misericordioso con todos sus hijos e hijas (Lucas 6, 36).

Para Munilla, el problema de fondo es que hoy muchas personas “no creen en la verdad moral” pero, al mismo tiempo, piden a la Iglesia misericordia, haciendo trampa. Por eso, advirtió de que “si usted está a favor de la anticoncepción, ha asumido la ideología de género del homosexualismo, usted no va a conjugar la verdad moral con la caridad, sino que va a manipular la misericordia y la caridad para negar la verdad moral”.

Munilla considera que es una trampa pedir que la disciplina actual de la Iglesia sea revisada a la luz de la misericordia de Dios que la Iglesia ha de ofrecer y manifestar en todas sus actuaciones pues, según él, de esta manera “se manipula la caridad y la misericordia”. Pero en realidad no dice en qué consiste esta “manipulación” y sus palabras muestran su pensamiento de fondo: que el ofrecimiento de la misericordia de Dios a sus hijos e hijas solo es verdadero y correcto cuando se ajusta a la disciplina establecida por la Iglesia en un momento determinado.

Munilla repite una y otra vez de manera rotunda y casi airada que es “imposible” cambiar la disciplina de la Iglesia sobre la comunión a los divorciados. Según él, es imposible porque es “contradecir la fe de la Iglesia”. Es imposible porque “nosotros no tenemos autoridad sobre la Palabra de Dios”. Es imposible porque “¿quiénes somos nosotros para rectificar la palabra de Cristo?”. Así, confundiéndolo todo, sin el menor rigor y con una osadía absoluta, convierte la práctica actual de la prohibición de la comunión a los divorciados en una verdad infalible, eterna e intocable.

Por lo visto, la Iglesia puede dejar de lado la misericordia, que es la primera verdad de Dios, sin plantearse siquiera si esa misericordia no debe iluminar hoy de manera nueva nuestra práctica disciplinar con los divorciados; puede recortar el mandato de Jesús de actuar de manera misericordiosa como el Padre del cielo, sin hacernos problema alguno ni preguntarnos si estamos hoy tratando realmente a los divorciados como quiere el Padre que los tratemos; puede alejarse de la práctica de Jesús que no excluía a nadie de su mesa para corregir su actuación (para Munilla, tal vez, excesivamente misericordiosa) y discriminar a quien no nos parezcan dignos.

¿Dónde está la Buena Noticia de Jesucristo en todo esto? ¿Dónde la podrán escuchar en esta diócesis los divorciados/as? ¿Qué pueden esperar aquellos que se acerquen a Munilla a iluminar sus conciencias, escuchando su magisterio y sus orientaciones pastorales?

Por otra parte, y también esto me parece grave, en el programa radiofónico Munilla se atreve a criticar e, incluso, atacar a un grupo de obispos, algunos de ellos cardenales, sobre todo alemanes, que han querido modificar la disciplina de la Iglesia anglicanizando y protestanizando a la Iglesia católica. Munilla levanta su voz para advertir que, detrás de todo esto, “hay un interés de Satanás por introducir su humo dentro de la Iglesia”. ¿Qué está sucediendo en estos momentos en la Iglesia dirigida por el papa Francisco y en el clima que está generando su actuación? ¿Está en todo esto un espíritu satánico y diabólico o es Dios que quiere infundir en el corazón de la Iglesia católica su misericordia y su aliento liberador?

Será difícil que las mujeres y hombres divorciados vueltos a casar puedan acceder a la comunión sacramental con Munilla, pero no lo es menos que muchos cristianos guipuzcoanos podamos comulgar con su actuación episcopal y su magisterio. Preferimos mostrar nuestra adhesión a Francisco, quien en su discurso de clausura de los trabajos del Sínodo decía: “El primer deber de la Iglesia no es distribuir condenas o anatemas, sino proclamar la misericordia de Dios, de llamar a la conversión y de conducir a todos los hombres a la salvación del Señor”.

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“Respondiendo a Munilla, obispo de San Sebastián”, por Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Jueves, 12 de noviembre de 2015

obispo-munilla_560x280Leído en la página web de Redes Cristianas

En Religión Digital aparece hoy un artículo con este título: Munilla: “Es imposible que los divorciados vueltos a casar puedan comulgar”, y con este sobre título, “Nosotros quiénes somos para rectificar la Palabra de Jesucristo”. Como quiero ser fiel a las palabras del obispo, y solo al final exponer brevemente mi opinión, organizaré hoy mi artículo de otra manera. Irán varios párrafos seguidos de monseñor Munilla, siempre en cursiva, y entre comillas. A veces introduzco una introducción para acortar las citas. Después yo colocaré mi breve comentario en escritura normal.

Monseñor Munilla:

“Algunos pensaban que iba a venir el Sínodo e iba a decir que los divorciados vueltos a casar pueden comulgar. Eso no ha sido y es imposible porque es contradecir la fe de la Iglesia. Si para comulgar hay que estar en gracia de Dios y el divorcio y las nuevas nupcias es adulterio, ¿nosotros quienes somos para rectificar la palabra de Jesucristo?. Es imposible que el Sínodo pudiera decirlo y que el Papa pueda decirlo porque no tenemos autoridad sobre la palabra de Dios”.

en todo el documento ni se menta el tema de la comunión a los divorciados” sino que se habla del acompañamiento de los sacerdotes a estas personas para que estén más integradas en las comunidades cristianas “evitando toda ocasión de escándalo”.

El único caso en que se podría permitir la comunión a los divorciados y vueltos a casar sería aquel en que se constata “que es humanamente imposibleque los cónyuges separados vuelvan a juntarse” y siempre que estos “asuman el compromiso de vivir en continencia absteniéndose de los actos propios de los esposos”.

Y sobre los homosexuales, “”La Iglesia sabe que tienen dentro una cruz”, señala Munilla. Además, pide que “por favor no se compare una unión homosexual con una unión entre hombre y mujer” y pone de relieve la denuncia que hace el Sínodo a las “presiones de organismos internacionales que condicionan ayudas financieras a la inclusión en las leyes del matrimonio entre personas del mismo sexo”.

Y por fin un último párrafo que deja bien clara la mentalidad de Munilla: “Si usted está a favor de la anticoncepción, ha asumido la ideología de género, el homosexualismo, usted no va a conjugar la verdad moral con la caridad, sino que va a manipular la misericordia y la caridad para negar la verdad moral”

Ante estas afirmaciones dogmáticas y apodícticas, que no por ser hechas por un obispo son “ipso facto” verdaderas, sino en el caso presente, auténticamente embarazosas, complicadas, y, en mi opinión, escandalosas, me limito a recordar unos puntos esenciales que he tocado varias veces en este blog:

No es verdad que Jesucristo opinara algo sobre la comunión en pecado mortal, o no. Este concepto, el de pecado mortal que excluye de la comunión, no aparece ni una vez en el Evangelio, y era difícil que Jesús, que era judío, y estaba acostumbrado a celebrar la Pascua como una liberación, pensara que el pecado, el que fuese, debería impedir la recepción de la comunión. De hecho, según el Evangelio dio de “comulgar” a Judas, el Iscariote. Habría que decir a monseñor Munilla que no intente ser más “cristiano que Cristo”.

Como he repetido decenas de veces, Jesús no nos dejó la Eucaristía como una especie de don para los “buenos”, o como un privilegio, sino como un mandato: tomad, comed, bebed, haced. Todas las palabra en imperativo. De hecho, Santo Tomás de Aquino enseña que la Eucaristía es una de las maneras más preclaras de perdonar el pecado, también el mortal. En tiempo de Jesús no existía la confesión auricular, ni había ese rígido control que después impusieron algunos moralistas en la Iglesia. La pregunta se la devolvemos al obispo: ¿Cómo se atreven algunos en la Iglesia a corregir la plana meridianamente clara que nos legó el Señor?

Mandar asistir a la Eucaristía como precepto de la Iglesia, todos los domingos y fiestas de guardar, y negar la comunión, es, con toda evidencia, desconocer las esencia y el centro de la misma, pues el Señor nos la dejó como un banquete, en el contexto de una cena, que hasta puedo ser la Cena Pascual. Obligar a asistir a un banquete y prohibir comer en él no solo es una tortura kafkiana, sino una aberración.

Ni el obispo Munilla, ni ningún obispo o grupo de obispos tiene competencia para arrogarse autoridad moral para definir, o marcar, o describirla, por encima de la conciencia de cada individuo. ¿Con qué autoridad afirma el señor obispo de San Sebastián, –¿qué habrá hecho esta bella ciudad, Señor?-, que los que aceptan la anticoncepción, asumen la ideología de género, o el homosexualismo, niegan la verdad moral, y manipulan la misericordia y la caridad? (Esto último parece un obús en la línea de flotación de las ideas de Francisco. Pero, gracias a Dios, no hay ningún peligro de que la inmensa mayoría de los fieles de la Iglesia siga al obispo donostiarra antes que al sabio papa argentino).

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

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“Excomulgados” 1. Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa…

Jueves, 20 de agosto de 2015

20130914-214945Del blog de Xabier Pikaza:

Mientras llega el Sínodo 2 Sobre la Familia (Octubre 2015) sigue en altas esferas la batalla sobre los que deben ser admitidos a la comunión (no excomulgados). En las “bajas” esferas, parroquias e iglesias que conozco (a nos ser en algunas muy “cualificadas”) nadie pregunta al que comulga si es homosexual y si “practica”, o si está divorciado y tiene una nueva relación. El problema no es ese, el problema es si cree y si quiere creer, si está dispuesto a crear comunidad con otros seguidores de Jesús.

La cuestión se ha planteado porque el Papa Francisco ha dicho que los divorciados no son excomulgados (y que por tanto pueden comulgar), y que lo mismo piensa de los homosexuales. La cuestión, según el Papa, es si los que comulgan se identifican con el proyecto y camino de Jesús, desde la situación en que se encuentran

En ese contexto quiero empezar evocando un texto clave de la liturgia, la respuesta de los “fieles” al ofrecimiento e invitación del celebrante que dice: “Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo…”. Desde el siglo XI en ciertos lugares y desde el XVI en todas las iglesias, los que van a comulgar responden: “Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa, pero di una sola palabra y mi alma quedará sana” (cf. J. Jungmann, El Sacrificio de la Misa, BAC, Madrid 1953, 1060-1066).

Significativamente, esa son unas palabras que provienen de la “confesión y súplica” de un centurión pagano, de dudosa conducta, al que Jesús le dice “iré a tu casa/cuartel y curaré a tu amante/siervo enfermo”. El centurión tiene miedo de “dañar” la imagen de Jesús y le responde:

Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa (bajo mi techo),
pero di sólo una palabra y mi amante/siervo quedará sano (Mt 8, 8).

Pienso que no podían haberse escogido palabras mas adecuadas para indicar la “idoneidad” de aquel que quiere comulgar: No es mi dignidad la que me hace digno, sino la de Jesús que cura al “AMIGO” del centurión y que puede sanar también y perdonar a los comulgantes.

Ciertamente, hay diferencias en el gesto:
En el caso de centurión, Jesús cura a su siervo en cuerpo y alma, pues ambos son dignos de su Reino.
En caso del comulgante que suplica, Jesús cura “su alma”, le cura y sana, al ofrecerle su propia vida en comunión.

Desde ese fondo quiero ofrece una reflexión litúrgica y otra bíblica. Imágenes del Veronese: Domine, non sum dignus…

1. Reflexión litúrgica: El deseo de centurión pagano, la palabra de Jesús

La historia del centurión (Mt 8, 5-13), de la que he tratado alguna otra vez en este blog, es una historia de fe.

‒ Recordemos que el centurión es un ciudadano romano: un gentil, es decir, alguien que estaba excluido de las promesas que Dios había hecho a Israel, su pueblo escogido. Aun así, el centurión tenía fe en que Jesús podía sanar a su amigo/siervo.

Jesús quiere ir a casa del centurión, a pesar de que, con los criterios judíos, esta acción le dejaría impuro. Pese a ello, Jesús quiere ir a su casa… y aunque al fin no va físicamente (por respeto a la súplica del centurión) va en realidad, le acompaña y cura a su siervo/amigo.

La iglesia ha querido poner en labios de los comulgantes esta confesión (¡soy pecador!) y esta súplica (¡puedes sanar a mi amigo, me puedes sanar!) al comienzo de la comunión, pues, el celebrante retoma la palabra de Jn 1, 29 y dice, al ofrecer la eucaristía: “Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor”.

‒ Ésta es una palabra central, que Jesús mismo asume y reinterpreta en el mismo evangelio de Mateo diciendo: “No he hallado una fe semejante en Israel (¡en la buena Iglesia!); por eso les digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos “ (Mt 8,11-13).

‒ De esa manera, la liturgia nos invita a tener la misma fe, la misma convicción que el centurión romano tuvo en el poder sanador de Jesús…, una fe que muchos hoy, en la Iglesia del siglo XXI, que va quedando vacía de fieles antiguos no tienen (o no tenemos). En realidad, ninguno de nosotros somos dignos de la Eucaristía, pero el gesto del centurión homosexual romano y la respuesta de Jesús nos invitan a compartir la Cena del Señor, iniciando así un camino de transformación y reconciliación mesiánica

(He retomado y recreado parcialmente, introduciendo motivos nuevos que quizá el autor, D. Todd Williamson, no aprobaría del todo: http://www.pastoralliturgy.org/resources/1201ReproRsrcSP.pdf)

2. Reflexión bíblica. El centurión de Cafarnaúm y su siervo/amante (8, 5-13)

He presentado alguna vez este pasaje en mi blog, pero repito el tema de nuevo, para aquellos que quizá no lo haya leído. El centurión del puesto militara de Cafarnaúm tiene un siervo/amante enfermo (paralítico) y con grandes dolores, encerrado en “la casa/cuarten” (Mt 8,6)) y pide a Jesús que le cure. Viene el mismo centurión, porque su siervo/amante no puede venir, viene como autoridad “militar”, pero reconoce el poder “superior” (humano, religioso) de Jesús.

Es un pagano (como indicará el texto que sigue) y además, no se siente digno de que Jesús entre en su “casa” (bajo mi techo, 8, 8), porque es un militar de “ocupación” y porque su conducta “moral” no parece clara; es como el leproso, al que no se “debía” tocar, porque manchaba (en el milagro anterior: Mt 8, 1-4). Desde ese fondo se entiende esta escena que ha sido elaborada por la tradición en un contexto de apertura eclesial a los paganos, aunque en su fondo hay un relato antiguo (transmitido al menos por el Q; cf. Lc 7, 1-10; Jn 4, 46b-54).

Este centurión no se considera digno de que Jesús entre en su “cuartel”, no por un tipo de humildad intimista, sino por un realismo fuerte y consecuente de soldado, que puede conquistar el mundo con las armas, pero que sufre por la enfermedad de su siervo/amante, y no quiere crear problemas a Jesús, haciéndole entrar en su casa (pues ello le enfrentaría con los puristas judíos de la zona).

Pues bien, este Jesús de Mateo no ha satanizado a los soldados, ni ha querido combatirlos con las armas, sino que ha descubierto en ellos un tipo de fe que no se expresa en la victoria militar, sino en la curación del amigo enfermo. Está dispuesto a entrar en su casa, pero entiende y atiende la razón del centurión y no lo hace, curando al “enfermo” desde lejos:

Mt 8,5 Cuando él (Jesús) entraba en Cafarnaúm, salió a su encuentro un centurión, que le rogaba diciendo: «Señor, mi siervo/amante (pais) está postrado en casa, paralítico, gravemente afligido». 6Jesús le dijo:«Iré yo mismo, y le curaré».

7Pero el centurión le dijo: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra y mi siervo sanará, 8pues también yo soy hombre de autoridad y tengo soldados bajo mis órdenes, y digo a este “ve” y va y al otro “ven” y viene; y a mi siervo “haz esto”, y lo hace».

10Al oírlo Jesús, se maravilló y dijo a los que lo seguían: «En verdad os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. 11Os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos; 12pero los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes». 13Entonces Jesús dijo al centurión: «Vete, y que se haga según tu fe». Y su amante quedó sano en aquella misma hora (Mt 8, 5-13).

Es un soldado con problemas, un profesional del orden y obediencia, en el plano civil y militar, un hombre acostumbrado a mandar y a ser obedecido. Es capaz de dirigir en la batalla a los soldados, decidiendo así sobre la vida y la muerte de los hombres. Pero, en otro nivel, es un muy vulnerable, y así padece mucho por la enfermedad de su siervo/amante, y es muy respetuoso, pues no quiere crear problemas a Jesús haciéndole que entre en su casa, cosa que estaba más vista entre judíos, pues era la casa de hombres impuros.

Desde ese fondo es preciso que nos detengamos y preguntemos sobre la identidad del siervo/amante del centurión, a quien el texto griego llama país mou (8, 6). En principio, esa palabra (pais) puede tener tres sentidos: siervo, hijo y también amante (casi siempre joven), y en ese último sentido ella puede resultar escandalosa.

‒ El texto paralelo de Jn 4, 46b evita el escándalo y pone huios (hijo), en vez de pais; pero con ello tiene que cambiar toda la escena, porque los soldados no solían vivir con la familia ni cuidar sus hijos hasta después de licenciarse; por eso, convierte al centurión en miembro de la corte real de Herodes (un basilikós).

‒ También Lc 7, 2 quiere eludir las complicaciones y presenta a ese pais de Mateo como doulos, es decir, como un simple criado, al servicio de centurión. Con eso ha resuelto un problema, pero ha creado otro: ¿Es verosímil que un soldado quiera tanto a su criado?

‒ Por su parte, el texto de Mateo distingue cuidadosamente los matices, en este mismo pasaje: al enfermo amigo del centurión le llama país (8, 5-8), mientras al criado o soldado subordinado estrictamente dicho le llama doulos (8,9).

Por eso preferimos mantener la traducción más obvia de pais dentro de su contexto militar. En principio, el centurión podría ser judío, pues está al servicio de Herodes, en el puesto de frontera de su reino o tetrarquía (Cafarnaúm). Pero el conjunto del texto le presenta como un pagano que cree en el poder sanador de Jesús, sin necesidad de convertirse al judaísmo (o cristianismo), y Jesús le pone después como ejemplo de todos los paganos que vendrán a compartir el Reino de Dios, mientras los israelitas quedarán fuera (8, 11-12).

Pues bien, como era costumbre en los cuarteles de aquel tiempo (donde los soldados no podían convivir con una esposa, ni tener familia propia), este pasaje supone que aquel oficial (centurión) tenía un criado-amante, presumiblemente más joven, que le servía de asistente y pareja sexual. Este es el sentido más verosímil de la palabra pais de Mt 8,6 en el contexto de la escena, pues no se trata, como he dicho, de un doulos/siervo (palabra que aparece en sentido propio en 8, 9). Ciertamente, en teoría, podría ser un hijo (Jn 4, 46) o criado (7, 2) del centurión, pero es mucho más verosímil suponer que ha sido un amante homosexual (como han sentido Jn y Lc cambiando la palabra país).

En ese contexto, Mateo no presenta a Jesús como alguien que está preocupado por problemas morales de este tipo, sino como un mesías capaz de comprender las debilidades y enfermedades de los hombres, empezando por los soldados de ocupación, que con frecuencia eran homosexuales (al menos durante el servicio en un cuartal o campamento). De esa forma sabe él escuchar al soldado que le pide por su amante y se dispone a venir hasta su casa-cuartel (¡bajo su techo!), para ayudarle. Así lo supone Mateo, pero el oficial no quiere que se arriesgue, pues ello podría causarle problemas: no estaba bien visto entrar bajo el techo del cuartel/campamento de un ejército, no sólo porque era un lugar odiado, sino porque se pensaba que era escenario de una conducta moral “escandalosa”.

Por eso, el centurión pide a Jesús que no entre en su casa: le basta con que diga una palabra, pues él sabe lo que vale la palabra de un hombre de “poder”, como es él mismo, que manda a sus soldados y siervos, o como es Jesús que es capaz de mandar sobre la enfermedad desde la distancia, sin necesidad de tocar al enfermo, como en el caso del leproso (8, 3). Jesús respeta las razones del soldado, acepta su fe y le ofrece su palabra, al servicio de su país homosexual, penetrando de esa forma en la intimidad afectiva de un soldado homosexual, a quien admira por su fe y a quien ayuda a creer (8, 8-10).

Este es un milagro que nos introduce en la profundidad del mundo pagano, con su gran fractura interna, situándonos así ante un centurión con su siervo/amante enfermo. Más adelante encontraremos otro milagro semejante, el de la madre cananea/pagana, con su hija enferma (15, 21-28). En ambos casos destaca Mateo la “la fe”, que vincula a judíos con paganos, hombres y/o mujeres, en una línea de Pablo ha explorado con gran profundidad, en otro contexto (especialmente en Gal y Rom).

La fe del centurión comienza siendo una confianza en el poder de Jesús que hace milagros, tomándole así como una especie un santón judío. Pero, mirada en su radicalidad, esta es una fe que se muestra como expresión y anciticpo del reino que se acerca. «No he encontrado en Israel fe semejante» (8, 10)… Por eso de oriente y occidente, vendrán de todas partes a sentarse en el banquete de las bodas, mientras los hijos (los judíos) quedarán fuera, en las tinieblas exteriores.

Tal es el sentido del milagro del centurión y de su amante enfermo. Lo importante no es el hecho externo, certificar que el siervo (amante) del centurión quedó curado, sino lo que ese hecho significa, lo que transmite desde su trasfondo. En el espejo de este hecho se refleja el gran misterio de Dios que por su Cristo llama a todos, y lo hace de tal forma que su misma llamada a los gentiles (¡que vengan todos!) es de algún modo la razón o causa de que algunos judíos “prefieran” quedar fuera.

Esta fe del centurión homosexual, signo de la Roma pagana, aparece así como principio de salvación (¡vete, que se haga cómo has creído! 8, 13) de manera que la curación de su siervo/amante viene a presentarse como signo y garantía de la llegada del reino. Ésta es una curación/perdón en el doble sentido del término. (a) Es una curación doble (la fe del centurión “cura” a su amante, de manera que ambos puedan recorrer un camino de vida en ámbito de Reino). (b) Es una curación integral, que ha de entenderse en la línea de todo el evangelio, de manera que sólo puede interpretarse a la luz del despliegue de conjunto de Mateo, que culmina en el envío de los discípulos de Jesús a todas las naciones (28, 16-20).

Fiel a su estilo narrativo, Mateo no ha sacado las “conclusiones lógicas” de este relato en clave eclesial o jurídica, sino que deja que el mismo texto hable, abriendo un espacio de fe y curación para los gentiles de oriente y occidente (no sólo de oriente, como los magos de 2,1). De esa manera, este mismo centurión que es signo del poder romano (aunque puede estar al servicio inmediato de Herodes Antipas), puede interpretarse como un compendio de todos los males del Imperio (violencia militar, homosexualidad…), siendo, al mismo tiempo, un testimonio de mayor impotencia (enfermedad del país, siervo homosexual).

En contra de lo que piensan algunos en este tiempo (año 2015), este centurión homosexual es para Jesús un hombre, un hombre capaz de “comulgar”, como seguiré destacando en nuevas postales.

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Medio millón de católicos piden al Papa que no dé la comunión a divorciados vueltos a casar y proclaman que “Las uniones homosexuales son contrarias a la ley divina y a la ley natural”

Domingo, 16 de agosto de 2015

filial_560x280Una impresentable campaña del lobby fundamentalista

“Filial Súplica a su Santidad para el futuro de la familia”, guiada por Burke

Cerca de medio millón de personas firmaron una petición en contra de que el papa Francisco autorice la comunión a los divorciados que se vuelven a casar y de condena a la unión entre homosexuales, informaron este jueves los organizadores de la iniciativa.

Según la página internet www.filialsuplica.org, más de 462.700 personas en todo el mundo habían firmado hasta este jueves la petición. Llamada “Filial Súplica a su Santidad para el futuro de la familia”, los firmantes piden con ese mensaje al “papa Francisco que reafirme categóricamente la enseñanza de la Iglesia de que los católicos divorciados y vueltos a casar civilmente no pueden recibir la Sagrada Comunión y que las uniones homosexuales son contrarias a la ley divina y a la ley natural”.

La iniciativa fue lanzada por varias organizaciones católicas conservadoras, conocidas por sus campañas en contra del aborto y que cuentan con el apoyo de numerosos dirigentes de la Iglesia católica.

Entre los firmantes figuran varios obispos y cardenales, entre ellos el estadounidense Raymond Burke, cuya influencia en la Curia Romana ha disminuido tras la elección en 2013 del papa argentino.

El pontífice convocó para octubre un sínodo o asamblea de obispos de todo el mundo para debatir varios temas que se anuncian complicados, si bien el documento de trabajo divulgado en junio resulta una mediación entre posiciones progresistas y conservadoras.

La cuestión de los católicos que se casan en segundas nupcias divide a la Iglesia, al igual que el lugar de los homosexuales en su seno o las uniones civiles. El tema es especialmente espinoso en los países en desarrollo, opuestos a cualquier cambio y enfrentados a una línea más moderna, que aspira a conseguir una cierta apertura.

El asunto suscitó fuerte debate durante el sínodo sobre la familia de octubre pasado y deberá ser central durante el segundo sínodo, que tiene que elaborar recomendaciones para el papa. La semana pasada Francisco pidió que no se trate como excomulgados a los divorciados que se vuelven a casar.

“Los divorciados que se vuelven a casar forman parte siempre de la Iglesia”, afirmó el papa quien recordó que esas personas “no están excomulgadas, como algunos piensan: ellas forman parte siempre de la Iglesia“, insistió Francisco.

Para la Iglesia, no se puede disolver un matrimonio religioso, y el derecho canónico, que considera a las personas que se casan por segunda vez como infieles a su primer cónyuge, las excluye de los sacramentos, incluida la comunión.

La excomunión es, sin embargo, una sanción más dura, ya que también implica la exclusión de la comunidad.

 Ésta es la carta:

Beatísimo Padre:

En vista del Sínodo sobre la familia de octubre de 2015, nos dirigimos filialmente a V.S. para manifestarle nuestras aprensiones y esperanzas sobre el futuro de la familia.

Nuestras aprensiones se deben a que, desde hace décadas, asistimos a una revolución sexual promovida por una alianza de poderosas organizaciones, fuerzas políticas y medios de comunicación, que atenta paso a paso contra la existencia misma de la familia como célula básica de la sociedad. Desde la llamada Revolución del 68 padecemos una imposición gradual y sistemática de costumbres morales contrarias a la ley natural y divina, tan implacable que hace hoy posible, por ejemplo, que se enseñe en muchos lugares la aberrante “ideología del género” aún en la tierna infancia.

Ante ese oscuro designio ideológico, la enseñanza católica sobre el Sexto Mandamiento de la Ley de Dios es como una antorcha encendida que atrae numerosas personas – agobiadas por la propaganda hedonista – al modelo casto y fecundo de familia predicado por el Evangelio y conforme al orden natural.

Santidad, a raíz de las informaciones difundidas por ocasión del pasado Sínodo, constatamos con dolor que, para millones de fieles, la luz de esa antorcha pareció vacilar por causa de los vientos malsanos de estilos de vida propagados por lobbies anticristianos. En efecto, constatamos una generalizada desorientación causada por la eventualidad de que en el seno de la Iglesia se haya abierto una brecha que permita la aceptación del adulterio – mediante la admisión a la Eucaristía de parejas divorciadas vueltas a casar civilmente – e, incluso, una virtual aceptación de las propias uniones homosexuales, prácticas éstas categóricamente condenadas como contrarias a la ley divina y natural.

De esta desorientación brota paradójicamente nuestra esperanza.

Sí, pues en esta situación una esclarecedora palabra vuestra será la única vía para superar la creciente confusión entre los fieles. Ella impediría que se relativice la misma enseñanza de Jesucristo y disiparía las tinieblas que se proyectan sobre el futuro de nuestros hijos, si esa antorcha dejase de iluminarles el camino.

Esta palabra, Santo Padre, os la imploramos con corazón devoto por todo lo que sois y representáis, seguros que ella jamás podrá disociar la práctica pastoral de la enseñanza legada por Jesucristo y sus vicarios, porque esto sólo aumentaría la confusión. Jesús nos ha enseñado, en efecto, con toda claridad la coherencia que debe existir entre la verdad y la vida (cfr. Jn 14, 6-7) así como nos ha advertido que el único modo de no sucumbir es poniendo en práctica su doctrina (cfr. Mt 7, 24-27).

Al pedirle la Bendición Apostólica, le aseguramos nuestras oraciones a la Sagrada Familia – Jesús, María y José – para que ilumine a S.S. en esta circunstancia tan trascendental.

Fuente Religión Digital

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El ser humano: parte consciente e inteligente de la Tierra Leonardo Boff, teólogo y escritor

Sábado, 10 de enero de 2015

barro4Leído en la página web de Redes Cristianas

El ser humano consciente no debe ser considerado aparte del proceso evolutivo. Él representa un momento especialísimo de la complejidad de las energías, de las informaciones y de la materia de la Madre Tierra. Los cosmólogos nos dicen que alcanzado cierto nivel de conexiones hasta el punto de crear una especie de unísono de vibraciones, la Tierra hace irrumpir la conciencia y con ella la inteligencia, la sensibilidad y el amor.

El ser humano es esa porción de la Madre Tierra que, en un momento avanzado de su evolución, empezó a sentir, a pensar, a amar, a cuidar y a venerar. Nació, entonces, el ser más complejo que conocemos: el homo sapiens sapiens. Por eso, según el antiguo mito del cuidado, de humus (tierra fecunda) se derivó homo-hombre y de adamah (en hebreo tierra fértil) se originó Adam-Adán (el hijo y la hija de la Tierra).

En otras palabras, nosotros no estamos fuera ni encima de la Tierra viva. Somos parte de ella, junto con los demás seres que ella generó también. No podemos vivir sin la Tierra, aunque ella pueda continuar su trayectoria sin nosotros.

Por causa de la conciencia y de la inteligencia somos seres con una característica especial: a nosotros nos fue confiada la guarda y el cuidado de la Casa Común. Todavía mejor: a nosotros nos toca vivir y rehacer continuamente el contrato natural entre Tierra y humanidad pues su cumplimiento garantizará la sostenibilidad del todo.

Esa mutualidad Tierra-humanidad se asegura mejor si articulamos la razón intelectual, instrumental-analítica, con la razón sensible y cordial. Nos damos cada vez más cuenta de que somos seres impregnados de afecto y de capacidad de sentir, de dar y de recibir afecto. Tal dimensión posee una historia de millones de años, desde cuando surgió la vida hace 3,8 miles de millones de años. De ella nacen las pasiones, los sueños y las utopías que mueven a los seres humanos a la acción. Esta dimensión, llamada también inteligencia emocional fue desestimada en la modernidad en nombre de una pretendida objetividad de análisis racional. Hoy sabemos que todos los conceptos, ideas y visiones de mundo vienen impregnados de afecto y de sensibilidad (M. Maffesoli, Elogio da razão sensível, Petrópolis 1998).

La inclusión consciente e indispensable de la inteligencia emocional con la razón intelectual nos mueve más fácilmente al cuidado y al respeto de la Madre Tierra y de sus seres.

Junto a esta inteligencia intelectual y emocional existe también en el ser humano la inteligencia espiritual. Esta no es solamente del ser humano; según renombrados cosmólogos es una de las dimensiones del universo. El espíritu y la conciencia tienen su lugar dentro del proceso cosmogénico. Podemos decir que ellos están primero en el universo y después en la Tierra y en el ser humano. La distinción entre el espíritu de la Tierra y del universo y nuestro espíritu no es de principio sino de grado.

Este espíritu está en acción desde el primerísimo momento después del big bang. Es la capacidad que muestra el universo de hacer una unidad sinfónica de todas las relaciones e interdependencias. Su obra es realizar aquello que algunos físicos cuánticos (Zohar, Swimme y otros) llaman holismo relacional: articular todos los factores, hacer convergir todas las energías, coordinar odas las informaciones y todos los impulsos hacia delante y hacia arriba de forma que se forme un Todo y el cosmos aparezca de hecho como cosmos (algo ordenado) y no simplemente como una yuxtaposición de entes o caos.

En este sentido no pocos científicos (A. Goswami, D. Bohm, B. Swimme y otros) hablan de un universo autoconsciente y de un propósito que es perseguido por el conjunto de las energías en acción. No es posible negar esta trayectoria: de las energías primordiales pasamos a la materia, de la materia a la complejidad, de la complejidad a la vida, de la vida a la conciencia, que en nosotros, los seres humanos, se realiza como autoconciencia individual, y de la autoconciencia pasamos a la noosfera (Teilhard de Chardin), por la cual nos sentimos una mente colectiva.

Todos los seres participan de alguna forma del espíritu, por más “inertes” que se nos presenten, como una montaña o una roca. Ellos también están envueltos en una incontable red de relaciones, que son la manifestación del espíritu. Formalizando podríamos decir: el espíritu en nosotros es aquel momento de la conciencia en que ella sabe de sí misma, se siente parte de un todo mayor y percibe que un Eslabón liga y re-liga a todos los seres, haciendo que haya un cosmos y no un caos.

Esta comprensión despierta en nosotros un sentimiento de pertenencia a este Todo, de parentesco con los demás seres de la creación, de aprecio de su valor intrínseco por el simple hecho de existir y de revelar algo del misterio del universo.

Al hablar de sostenibilidad en su sentido más global, necesitamos incorporar este momento de espiritualidad cósmica, terrenal y humana, para ser completa, integral y potenciar su fuerza de sustentación.

Leonardo Boff es autor de Ecología: grito de la Tierra – grito de los pobres: Dignidad y derechos de la Madre Tierra, a salir por la Editorial Vozes en 2014.

Video Hombre de barro // Muddy man (video-art) vía Ana Fresco videos

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Alegre confianza

Martes, 16 de diciembre de 2014

Del blog de la Communion Béthanie:

2014 con Dios llama y Vivir por el Espíritu +

En 1932, dos mujeres entregan su existencia a Dios y reciben en su oración, día día, palabras de Vida. Dos libros van a nacer de este compañerismo con Cristo, que te proponemos descubrir a lo largo de este año.

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“Es necesario  que los hombres vean y conozcan tu alegría,

y que, viéndola,

comprendan que brota de tu confianza en Mí,

de tu comunión Conmigo.”

*

 El 21 de noviembre, Dios llama.

 

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

Fernando Sebastián: “La Iglesia no va a abdicar de su doctrina, como algunos desean”

Miércoles, 22 de octubre de 2014

sebastianSigue la resaca del Sínodo. Ante las grandes expectativas de algunos que al final han dado paso a más de lo mismo , resuenan las chirriantes y homófobas palabras del  cardenal Sebastián que leemos en Religión Digital. Buena muestra de ello es la satisfacción que mostraba el presidente de la Conferencia Episcopal Polaca, Stanisław Gądecki, encuadrado en el bloque más conservador, tras el giro radical de los textos referidos a la homosexualidad, o el cardenal Kasper, frente a por ejemplo la decepción que abiertamente reconocía sentir el obispo de Amberes, Johan Bonny, que hace poco más de un mes reclamaba en una carta abierta una mayor apertura a las personas homosexuales, o el arzobispo católico de Westminster y presidente de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales, Vincent Nichols, según el cual el documento aprobado no ha llegado todo lo lejos que hubiera sido deseable.

“Comulgar no es un capricho, requiere penitencia y conversión”

“La pastoral a homosexuales debe ser como la de cualquier otro que tiene un problema dentro”

El cardenal Fernando Sebastián, uno de los participantes en el Sínodo de los Obispos, ha asegurado a quienes desean que la Iglesia “abdique de su doctrina” que “lo van a desear inútilmente”, en referencia a los dos temas que ha abordado la Asamblea Extraordinaria del Sínodo sobre los divorciados que se han vuelto a casar y la pastoral a los homosexuales.

A los que temen que la Iglesia abdique de su doctrina, les digo que no tengan ese temor y a los que lo desean, les digo que lo van a desear inútilmente”, ha subrayado en declaraciones a la COPE recogidas por Europa Press.

Concretamente, sobre la pastoral a homosexuales, Sebastián ha remarcado que debe ser “como la de cualquier otro que tiene un problema dentro” con “benignidad, comprensión, para ayudar pero reafirmando la visión cristiana del matrimonio” que, según ha recordado, es “la alianza de amor irreductible entre varón y mujer”. “Eso nadie lo ha puesto en duda ni ha estado sometido a ningún riesgo en ningún momento”, ha precisado.

Además, sobre los divorciados que se han vuelto a casar, ha subrayado que querer comulgar no puede ser un capricho para acompañar al niño en su comunión” sino que significa “volver a la comunión espiritual de la Iglesia”. En todo caso, ha apuntado que a estas personas hay que ofrecerles “con comprensión y benignidad” un “itinerario de penitencia y conversión”. “Algunos podrán reconstruir el primer matrimonio, otros no, y en cada caso la Iglesia tendrá que ver“, ha añadido.

En todo caso, ha afirmado que incluso en estos dos asuntos, se han obtenido más de cien votos a favor de los participantes del Sínodo, es decir, casi los dos tercios, “un consenso muy amplio”.

En cualquier caso, ha señalado que este no es el problema que la familia tiene sino que es más grave el gran número de bautizados que no se casa, que se unen en parejas de hecho, que se casan por lo civil y viven felizmente fuera de la Iglesia“.

Sobre el debate durante el Sínodo, Sebastián ha asegurado que ha sido “mucho más apacible” de como se ha “pintado”, con “diferencias y contrastes, pero sin acritudes, polémicas o crispación“. Durante las reuniones, según ha puntualizado, ha reinado una “gran voluntad de comprensión y de búsqueda común, más que de confrontación“.

El cardenal ha admitido que el documento de trabajo presentado el pasado lunes quedaba “un poco desequilibrado en favor de la voluntad de acercamiento”, tanto, según ha indicado, “que algunos interpretaron que la Iglesia quería hacer transformaciones radicales hasta de la propia doctrina”.

Sebastián ha explicado que esto “nunca ha sido verdad” pues en ningún momento ha habido ninguna blandura en la transmisión de la doctrina”. El texto, según ha agregado, quedó “equilibrado y completado” en la segunda relación, a su juicio, un reflejo “mucho más adecuado” del Sínodo. (RD/EP)

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