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Líderes religiosos turcos vinculan los arcoíris de los niños turcos contra el coronavirus a un «plan gay»

Martes, 26 de mayo de 2020

unnamedLíderes religiosos de Turquía piden acabar con un icono mundial de esperanza ante la crisis del coronavirus. Algunas juntas escolares del país ya han recomendado que niñas y niños turcos no dibujen arcoíris y los expongan en público. La razón no es otra que la LGTBIfobia. 

El fanatismo vuelve a hacer de las suyas. Como ya pasara en España con la campaña de odio de HazteOír contra niñas y niños trans y sus familias, los sectores más conservadores de la sociedad turca ponen en su punto de mira a los más pequeños. Esta vez el objetivo concreto de sus iras son los arcoíris que, tras una iniciativa promovida originalmente por el Museo de Arte Moderno de Estambul, se cuelgan de ventanas y balcones como símbolo de resistencia y de ánimo para hacer frente al confinamiento y restricciones impuestas por las autoridades para frenar la pandemia del coronavirus.

Sin embargo, líderes religiosos del país ven con malos ojos esta proliferación de arcoíris, que relacionan con un supuesto «plan» para «volver a los niños gais». En definitiva, temen que un símbolo tan inocente genere en la sociedad un sentimiento positivo hacia el avance de los derechos del colectivo LGTBI. Un mensaje que ha calado en diversas juntas escolares que han invitado expresamente a los directores de los colegios a evitar que sus alumnos participen en la iniciativa, según ha confirmado el sindicato de docentes turco Eğitim Sen. Nada esencialmente distinto a lo que ya hemos sufrido en España recientemente con las protestas contra las charlas sobre diversidad afectivo-sexual y de género.

La gran duda es hasta qué punto desde el Gobierno de Erdoğan se apoya activamente el llamamiento a boicotear los arcoíris. No sería de extrañar, ya que, como recogimos recientemente, la Dirección de Asuntos Religiosos turca ha abierto una guerra contra la comunidad LGTBI acusándola de, por ejemplo, ser la causante de enfermedades como el VIH/sida. Algo que fue contestado desde las organizaciones defensoras de los derechos humanos y respondido por el presidente Erdoğan en estos términos: «Cualquier ataque al director de Asuntos Religiosos es un ataque al Estado».

«Por desgracia, este tipo de mentalidad anti-LGTBQ está muy extendida, incluso sin que la gente corriente vea una conexión entre los dibujos de los niños y los derechos gais», ha declarado Meral Gülsen, representante del sindicato Eğitim Sen. Sea como sea, las niñas y niños turcos han dejado de ser libres para pintar sus arcoíris porque desde diversas instituciones se ha acabado politizando el gesto y convirtiéndolo incluso en un símbolo «contrario a las tradiciones turcas».

Y todo esto en un clima político en el que Erdoğan y su partido, el islamista AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo), han perdido en el año precedente algunos de sus bastiones (como la alcaldía de Estambul) en favor de la oposición más laica y moderada. Oposición que también denuncia estrategias de bloqueo con la crisis del coronavirus como excusa. Acusaciones que se repiten desde organismos independientes.

Fuente Dosmanzanas

General, Homofobia/ Transfobia., Islam , , , , , , , , , , , ,

Buenos Aires: Cuarentena sin Ramona y con furia travesti en la Villa 31

Lunes, 25 de mayo de 2020

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Por Alma Fernández*

Fotos: Alma Fernández y archivo Presentes/Ariel Gutraich

Este fin de semana la villa se partió en dos, como mi corazón y como la esperanza con que seguimos esperando la ayuda anunciada en estos tiempos de pandemia, pero nunca llega; y cuando llega, es para pocxs. Los festejos por el Día de la Madre (en Paraguay y otros países de la región, que se viven a pleno en el barrio) este domingo se vieron opacadxs por el fallecimiento de Ramona Medina, la leona villera de La Poderosa en la 31.

A algunxs no les importó el ocaso ni la pena de esta referenta que venía denunciando el hacinamiento, la falta de agua y el rápido aumento de casos de coronavirus en el barrio Carlos Mugica. El virus también terminó matándola a ella, pero no fue solo el virus.

Solía verla organizándose en tiempos neoliberales, porque Ramona fue una de las tantas mujeres que se las ingenió para darle de comer a lxs propixs y lxs ajenxs con dos cebollas, una papa y kilo de pan. Ahora que todo duele pienso: qué lindo hubiera sido ver a Ramona gestionando en los ministerios. Qué lindo es  verla ahora convertirse en bandera. Pero también y sobre todo: qué triste. Qué injusto es no poder escapar a ese destino que se re-escribe una y otra vez como mandato obligatorio en cierta clase de vidas: nuestras vidas, las de quienes llegan a tener más importancia justo cuando nos morimos.

Orgullo_31_AG__DSC0498Marcha del orgullo villero en la 31 de Retiro, noviembre de 2019

El lunes 18 de mayo, mientras nos preparábamos para asistir a una conferencia de prensa en la capilla, organizada y anunciada por los curas villeros, las fuerzas policiales también tenían preparada su actividad a la hora programada. Así lxs vecinxs que habitamos en las manzanas ventitrés y ventitrés bis fuimos aislados con una orden terminante: no salir de nuestras casas hasta que nos hicieran el hisopado y ver si teníamos coronavirus. A lo largo de todo el día estuvimos esperando que vinieran a analizarnos. A veces sin luz y a veces con miedo.

En medio de tanto flagelo, desconcierto y combate invisible, las travas y las personas excluidas, volvemos a ser carne de cañón. Lxs dueñxs de la moral y las buenas costumbres hacen cola para que las travestis y trans seamos las primeras en marchar a hacernos el testeo. Y ay si una de nosotras resulta infectada. Porque automáticamente será apedreada, alejada y quemada en la hoguera de las personas pobres que resisten a esta pandemia que es cruel con los que menos tienen, indiferente  al género y a la orientación sexual.

Orgullo_31_AG__DSC0473Marcha del orgullo villero en la 31, noviembre de 2019.

Me toca esperar en silencio a que me llamen los médicos para el testeo. Miro por la ventana entre la escalera de hierro y pienso “Nada cambió en absoluto. Nunca las calles estuvieron vacías en la villa. A veces pienso que voy a despertar y esto será como un sueño, que nunca pasó.

Observo a los pibes víctimas del paco, cómo caminan agarrándose de las paredes, pasados de cansancio, las manos sucias, los ojos rotos y achinados, abrazando el abandono, como buscando algo que los ayude a superar este momento, este tiempo que sin saber los agarró y de repente todo -o nada- cambió. Esos pibes saben que no  hay opción en el parador, como también saben que no tuvieron precaución, que no le dieron importancia a la cuarentena, que les dió lo mismo. Que cuando empezó esto decían que era una enfermedad de ricos. Recuerdo esos primeros días de confinamiento: la ciudad estaba llena de controles, y en el barrio, la policía ni circulaba por la villa, no hacía controles.

ALMA-FERNANDEZ-FURIA-TRAVA-BOXEO

Ahora que estamos llegando a los 1000 contagios, empezaron a trasladar a lxs pobres al Hospital Muñiz para aislamiento y para hacer la cuarentena. Es aquí donde se nota más la diferencia: para nosotres no habrá un hotel adónde ir. Van a  hacinarnos en el hospital. El mismo hospital especialista en enfermedades infecciosas en el que perdí a un montón de amigas. Un hospital donde a veces no hay agua ni insumos para las travestis.

Me pregunto cuál será la suerte de una de las nuestras, cuando al final el destino inevitable sea éste. Sabemos que en términos de políticas públicas y a la hora de salvarnos, siempre seremos las últimas. La categoría que nos asignó el Gobierno de la Ciudad a la hora de gestionar y resolver el tema habitacional es la de indigentes travestis/trans. Pero para lo único que te alcanza un subsidio habitacional en  la Ciudad de Buenos Aires, la más rica del país, es para alquilar en alguna villa porteña.  Ahí es cuando el virus se vuelve funcional al genocidio trans.

Orgullo_31_AG__DSC0114-1-1000x500Marcha del orgullo villera y plurinacional en la villa 31 de Retiro, Bs As. Noviembre de 2019.

Con barbijo y sin abrigo: no ser más está humanidad

Nosotras sabemos: es mejor cuidarnos por nuestros propios medios. Entre nosotras aprendimos de la experiencia que nos da ser sobrevivientes de muchas cosas, entre ellas de la prostitución. Cuando el VIH/sida rondaba por las llamadas zonas rojas, al ver cómo se nos morían una a una las nuestras, nos consoló decir: “todas lo tenemos”¿Aplicaremos la misma fórmula para esto? 

Porque cuando pase el Covid-19 tendremos que empezar de nuevo, una vez más, desde abajo.  Eso también lo tenemos aprendido. Ahora no hay tiempo para pensar en el amor, ni para construir un proyecto de vida. Sabemos que nos toca sobrevivir y seguir soñando con salir adelante, aunque duela la silicona, te lastime el rechazo y falte el pan. Seguir viva es lo más importante, ¡siempre!  Con barbijo y sin abrigo seguimos queriendo no ser más está humanidad. Con barbijo y con hambre postergamos sueños, anidando recuerdos de un pasado de mariposas libres volando alto y con furia.

*Alma Fernández es activista travesti y vive en la 31, Retiro, Ciudad de Buenos Aires.

Fuente Agencia Presentes

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Argentina: Es virtual y es real: discurso de odio a personas trans aumentó durante la cuarentena

Lunes, 25 de mayo de 2020

2-violencia-1754x877Por LG y MEL

Ilustración: Florencia Capella

Un informe del INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, el Racismo y la Xenofobia) advierte que en el contexto del aislamiento social obligatorio han recrudecido las conductas discriminatorias. Y señala que la discriminación -en especial por identidad de género- aumentó en cuarentena en las redes sociales. También en los medios de comunicación.

El trabajo, que se dio a conocer este mes, se basa en información relevada por el Observatorio contra la Discriminación y en la recepción de denuncias de la ciudadanía en las que se documentan situaciones de estigmatización y discriminación en redes sociales y medios. Y anticipa que en el Mapa Nacional de la Discriminación 2019 (aún en elaboración por parte del INADI), “se registra un alto nivel de percepción de las redes sociales/internet como un ámbito en el que se discrimina mucho o bastante”. El informe concluye con una serie de recomendaciones de cómo reaccionar a actos discriminatorios en redes sociales y cómo construir una comunicación responsable para erradicar esas expresiones.

El informe de INADI parte de la recepción de prácticas estigmatizantes y discriminatorias en redes sociales contra el colectivo LGBTTIQ+, en particular contra la comunidad travesti y trans”. Y analiza que las prácticas discriminatorias en el uso de las TIC ́s (Tecnologías de la Información y la Comunicación)  provienen de tres grandes grupos: usuaries de redes sociales, personas vinculadas a la industria del entretenimiento (influencers) y medios de comunicación.

“Lo que notamos en general con el comienzo de cuarentena y el estar todes en las casas es que la actividad de redes sufrió un aumento y por ende la discriminación, se ven más comentarios y posteos de este tipo”, explica Karina Iummato, coordinadora de Investigaciones y Observatorios contra la Discriminación de la Dirección de Políticas y Prácticas contra la Discriminación del INADI. Agrega que no se atacan a nuevos colectivos sino que se perpetúan el LGBTodio y racismo, entre otros.

Desde el Observatorio están trabajando en una campaña audiovisual “para trabajar en qué es discurso social discriminatorio y en qué se manifiesta”. Iummato explica que esto no solo implica los contenidos de los comentarios sino cómo interactuamos con ellos: “Cuando uno pone ‘me gusta’ o comparte una publicación en donde se está discriminando, estigmatizando, hay un efecto en las personas y en los colectivos que lo sufren”.

Violencia en redes sociales

La navegación web aumentó un 70 % en cuarentena, señala el informe, basándose en datos públicos de la Consultora Kantar. Según la misma fuente, la participación en las redes sociales se incrementó en un 61 % sobre las tasas de uso normales y la visualización de televisión tradicional aumentó en un 63 %.

“Como resultado del incremento del uso de las redes sociales, también se registró un aumento de las prácticas discriminatorias, especialmente a través comentarios y de la difusión de “memes” estigmatizantes”, dice el informe del INADI.  Y puntualiza:la identidad de género ocupa los primeros lugares como tipo de discriminación presente tanto en los comentarios como en las publicaciones”.

Y analiza un caso que tuvo gran impacto en las redes sociales: una transmisión donde el youtuber Yao Cabrera ridiculizó a la influencer trans Kiara Acosta, mostrando una foto de sus genitales. Cabrera cuenta con más de 6 millones de seguidores en Youtube y 3.4 millones en Instagram. Allí hizo comentarios ofensivos contra la identidad de Kiara. Apareció “disfrazado”, según dijo, con prendas femeninas y maquillaje, y luego mostró la foto.

La escritora y activista trans Barbie Di Rocco hizo la captura del video que estaba siendo visto por aproximadamente 70 mil usuarios y lo difundió en sus redes. Consultada por Agencia Presentes, Di Rocco resaltó lo dañino que resultan estos mensajes de odio para el colectivo travesti y trans. “Cuando vos influenciás a todo un grupo de jóvenes y les mostrás desde los 9 años que está bien reírse de una travesti, cargarla con un nombre de hombre, con su voz, es un retroceso total. Si a los 9 años te dicen todo eso, a los 20 te pegan un tiro”, explicó la escritora. Luego de denunciar este video y viralizarlo, también recibió todo tipo de agresiones transodiantes, en especial de un sector de usuarios menor de entre 9 y 12 años, el target de edad que consume los videos de Yao Cabrera.

El youtuber uruguayo, quien junto a un grupo de personas tiene otro canales en la red de videos con un público en su mayoría sub-18, ya ha tenido denuncias anteriormente que van desde intento de abuso hasta corrupción de menores.

Barbie Di Rocco (quien escribió libros que buscan concientizar en temas trans y VIH) realizó las denuncias ante el Inadi, el Ministerio Público Fiscal y las divisiones de Ciberdelitos. “Necesitamos visibilidad de las problemáticas trans”, explicó Di Rocco en relación a la situación del colectivo especialmente agravada en esta pandemia de Covid-19.

Qué hacer si nos exponen en redes

Difundir contenidos privados es las redes es una de las situaciones previstas en la ley penal como delitos informáticos. “A veces la gente no se reconoce como víctima pero si alguien te obliga a hacer, no hacer o a tolerar algo hay que denunciarlo”, explica Hernán Navarro, presidente de Grooming Argentina. En los casos en los que se sufre una extorsión o se expone material íntimo en redes se puede pedir a la red social que la baje, que active el protocolo conforme a estándares internacionales pero la denuncia, explica el especialista debe ser penal.

Muchas personas no saben qué se puede hacer respecto a estos delitos. Fuentes judiciales consultadas por Presentes también resaltaron la importancia de hacer la denuncia en cualquier órgano competente. Existen Fiscalías Especializadas en Delitos Informáticos. También se puede acudir a fiscalías de género. Todo depende del tipo de delito: si existen amenazas se puede acudir a la Justicia nacional. Uno de los problemas de la violencia en redes sociales es que suele quedar impune, o se ampara en la libertad de expresión. Para actos de discriminación, se puede realizar una denuncia no penal ante el INADI.

En casos de grooming –acoso virtual a menores de edad y adolescentes por parte de adultos- además de estas vías de denuncia suma la app Gapp que sirve para prevenir y denunciar casos de acoso y abuso sexual virtual contra niños y adolescentes en tiempo real.

Discursos de odio en los medios


El confinamiento por COVID-19 fue y es también un caldo de cultivo para noticias falsas, discursos de odio y mensajes discriminatorios contra distintos grupos en medios de comunicación de llegada masiva. “Lo observamos en nuestros monitoreos y también en la mayor recepción de denuncias tanto al Observatorio de la Discriminación en Radio y Tv (observatorioradioytelevision@inadi.gob.ar ) como al Observatorio de la Discriminación en Internet (observatoriointernet@inadi.gob.ar)”.

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Fuente Agencia Presentes

General, Homofobia/ Transfobia. , , , , , , , , ,

El antiguo tiempo del mundo

Jueves, 21 de mayo de 2020

hombre_mirando_el_relojMari Paz López Santos
Madrid

ECLESALIA, 11/05/20.- Hace poco tiempo vivíamos de otra manera. De pronto, en un instante, que también es tiempo, todo cambió.

El tiempo se dio media vuelta y lo que era cotidiano dejó de serlo. Las urgencias del día a día pasaron a segundo plano y otras, desconocidas, se instalaron en primera línea de vida y transformaron el tiempo.

Hace 57 días con sus respectivas noches, contados hacia atrás desde el momento en que empiezo a escribir para hablar del tiempo, comenzamos a vivir sin proyectarlo, lo que jamás pensamos que pudiera suceder: un bicho infinitamente pequeño nos ha confinado en casa y ha trastocado el supuesto orden de vida normal, habitual y social a nivel mundial.

En aquel tiempo, antes de los últimos 57 días, hablábamos mucho del tiempo: “¡no tengo tiempo!”, “¡no me da tiempo!”, “¡si tuviera tiempo! Parece ser que habíamos perdido el control sobre nuestro tiempo.

Quizás nos habían robado el tiempo, pero hay que reconocer que tenemos una parte de la culpa: dejamos la puerta abierta de par en par para que entrara un ladrón que mide la realidad a precio de oro, realidad que es cada segundo de vida humano.

De pronto ha sucedido lo inesperado, lo imprevisto, lo inconcebible desde el punto de vista de quienes supuestamente teníamos todo controlado: el bicho invisible y sibilino llegó y se instaló en nuestra zona de confort y campa a su aire, a sus anchas, con una capacidad de contagio infinita. Ayudado por la capacidad de movimiento que tenemos en las sociedades occidentales.

El bicho es muy democrático. Le da igual un banquero que una persona que viva en la calle; no distingue categoría sociales, políticos, pobres, ricos, jóvenes, ancianos; salta fronteras como un atleta de élite, que se han ido cerrando a base de toses y estornudos.

Lo que no es tan democrático también lo ha dejado a la intemperie el bicho: no todos podemos vivir el encierro de la misma forma, porque no es lo mismo una amplia casa con espacio suficiente, que treinta metros cuadrados para una familia con tres niños pequeños, por poner un ejemplo. Tampoco es lo mismo seguir cobrando el sueldo haciendo tele-trabajo en casa, que quedándose sin trabajo en los primeros momentos de la pandemia. La vida, el tiempo… no es igual para todos y el bicho nos lo confirma.

Toma posesión de un territorio, nuestra zona de confort, que aplicando la imaginación podemos ver como un holograma en forma de etéreos círculos concéntricos, en perfecto orden desde el interior al exterior: ego, casa, trabajo, ciudad, país, mundo…

En menos tiempo que dura un telediario nos hemos sumergido en la realidad de un cambio radical del uso del tiempo y del espacio. Esto dicho con cierta elegancia, pero a las bravas: el bicho nos ha puesto la vida patas arriba y se nos ha plantado de frente a modo de espejo, retándonos con la frívola “pregunta-escudo” de quien no le interesa lo más mínimo la respuesta: ¿Todo bien?

Y ahora lo que hacemos o no, lo que hablamos o no, lo que sufrimos o más, lo que pensamos, soñamos, tememos o dejamos de lado, lo que compartimos o guardamos para tiempos mejores, creo que es una fuerza que hemos de almacenar con exquisito cuidado. Podrá llegar a ser energía positiva para cuando este tiempo ya no sea presente, y nos dispongamos a poner en pie una normalidad que no se parezca a la de antes. También nos ayudará a no olvidar lo vivido en estos 57 días y los que queden antes de deshacernos del bicho infinitamente pequeño e invisible.

Este tiempo de confinamiento nos muestra, a modo de gran puzzle, piezas de colores en forma de solidaridad, entrega, trabajo, dolor, sufrimiento, muerte, paciencia, empatía, creatividad, cariño, profesionalidad, acompañamiento, dignidad, amor y aplausos. Pero también piezas oscuras de egoísmo, rivalidad, mentiras, enfrentamiento, bulos, manipulación, etc.

El ahora ya Antiguo Tiempo del Mundo no permitía mucho tiempo para estar en familia, quedar con los amigos, cuidar de los mayores. Los modos y maneras de la normalidad del Antiguo Tiempo del Mundo inducían al consumo con demasiada reiteración; muchos no se cuestionaban los abusos hacia la Naturaleza, el deterioro del Planeta. En el Antiguo Tiempo del Mundo si el mercado financiero tenía un tropezón, los que lo pagaban siempre eran los de abajo que no entiende de este tipo de mercadeo. También la corrupción hacía mella en el Antiguo Tiempo del Mundo empobreciendo sectores sociales como la Sanidad, la Educación, la Ciencia y las Pensiones.

Si la salida de la crisis sanitaria por causa del coronavirus (nombre que me recuerda a la rana con corona del cuento), o COVID-19 que tiene nombre de robot de la Guerra de las Galaxias, desemboca en una crisis económica que vuelvan a pagar los mismos que la anterior (dos crisis en menos de 20 años), estamos en peligro.

“¡Enséñanos a contar nuestros días para que entre la sensatez en nuestra cabeza!”, recuerdo aquí lo que dice el salmo (90,2), para que se bajen los humos. ¡Qué poco somos, qué poco tiempo vivimos y cuánto nos complicamos o nos dejamos complicar la vida.

Que cuando acabe esto, la sensatez y el sentido común sean el antídoto para dejar atrás el Antiguo Tiempo del Mundo. Y salgamos por ahí a comunicar que…

El tiempo del mundo*
no te permite espacios sagrados.

La prisa del mundo
acelera el organismo
ciega, bloquea, mata.

Los valores del mundo
desintegran el sentido
quieren que olvides el origen:

Nada se compra
nada se vende
todo se tiene.

Porque se es,
todo se siente
porque se está
… el principio.

Moverse en el mundo
sin ser del mundo.

Meterse en la vorágine
sin que te succione.

Que te duela el mundo
sin que rompa tu esperanza
… y luchar por volver
cada día a la fuente
al silencio, a la intimidad
a las profundas aguas
del amor y la amistad.

*

8 de mayo de 2020

***

*”Entre el sueño y el no sueño“, Mari Paz López Santos, Esepé Ediciones, págs. 66-67

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Enrique Martínez Lozano: Vivir en tiempos de Pandemia (III). Problema global, cambios globales.

Miércoles, 20 de mayo de 2020

Tierra-y-coronavirusUna pandemia no conoce fronteras. El coronavirus es un problema colectivo que requiere respuestas compartidas y que vayan hasta la raíz. Respuestas que es urgente comprender y poner en marcha. La filósofa alemana Carolin Emcke afirma que su mayor inquietud es “que no aprendamos nada de la crisis”, de una crisis que está poniendo de manifiesto “que el Estado no puede retraerse infinitamente de su responsabilidad, que hacen falta infraestructuras públicas, bienes públicos, una orientación hacia el bien común. Me preocupa sobre todo que el aprendizaje que estamos haciendo, doloroso y amargo, caiga en el olvido cuando todo haya pasado. Que reconstruyamos nuestras sociedades con las mismas injusticias, la misma inestabilidad”.

          Tal como yo lo veo, la crisis del coronavirus, afectando a todo el planeta, constituye una llamada de atención sobre lo que venimos haciendo y una invitación grave a modificar nuestra acción colectiva.

Una llamada de atención

          Sin ánimo de ser exhaustivo, la presencia del coronavirus nos alerta de tres errores: el maltrato infringido al planeta, la injusticia de un sistema económico que mantiene en la pobreza a una masa ingente de personas y un estilo de vida marcado por un afán de crecimiento tan ilimitado como irresponsable e injusto, el estrés y el consumo desenfrenado.

     Algo estamos haciendo muy mal cuando nos hemos acostumbrado a convivir con una desigualdad sangrante entre los seres humanos, adormeciendo nuestra conciencia para asumir como “inevitable” lo que no es sino consecuencia de un sistema socioeconómico estructuralmente injusto. Tal vez porque tememos que si cuestionamos este sistema nos veríamos perjudicados nosotros mismos.

          Algo estamos haciendo muy mal cuando no somos capaces de poner freno efectivo al daño ecológico. Parece que los gobiernos no se atrevieron a tomar medidas eficaces que frenaran el calentamiento global porque ello habría supuesto un descenso del PIB en torno al 2%. Pues bien, los efectos de esta pandemia pueden provocar que en Europa esa caída, según datos de la Comisión Europea y del FMI, sea superior al 7,5%. (Por lo que se refiere a nuestro país, el descenso en el primer trimestre ha sido del 5,2%, y el Banco de España pronostica para este año una caída entre el 6,6 y el 13,6%). La escritora brasileña Eliane Brum ha escrito lo siguiente: “El efecto de la pandemia es el efecto concentrado y agudo de lo que la crisis climática está produciendo a un ritmo mucho más lento. Es como si el virus nos hiciera una demostración de lo que viviremos pronto”.

         La crisis del coronavirus es también una bofetada a nuestra arrogancia. El periodista y bertsolari vasco Xabier Euskitze ha sabido expresarlo poéticamente, con tanta verdad como crudeza. Tras constatar nuestra impotencia ante el virus, escribe: “Mientras tanto, la vida sigue. Y es hermosa. Únicamente ha recluido en jaulas al género humano y creo que quiere enviarnos un mensaje. Es este: «No sois necesarios. El aire, la tierra, el agua y el cielo están bien sin vosotros. Cuando regreséis no olvidéis que sois mis invitados y no mis dueños»”.

          ¿Hasta cuándo seguiremos los humanos manteniendo un sistema que agudiza la desigualdad entre nosotros y que agrede violentamente al planeta?

          A veces se escucha que “de la crisis saldremos mejores”. No lo veo tan sencillo. La experiencia nos dice que los cambios que nacen del miedo duran poco, solo hasta que pasa la percepción de la amenaza.

          Para que se produzca un cambio efectivo se requiere que, además de la crisis que revela nuestros engaños, crezca la comprensión de lo que estamos haciendo –a partir de la cual podamos reorientar nuestras acciones– y, más aún, la comprensión profunda de lo que somos. En una palabra, el cambio real únicamente puede venir de una transformación de la consciencia, en concreto, del paso de la errónea consciencia de separación que gira en torno al yo o ego a la consciencia de unidad en la que nos reconocemos compartiendo la misma identidad. No conozco motivación más poderosa para vivir la fraternidad que el reconocimiento de que compartimos la misma identidad, no en un sentido metafórico, sino absolutamente real.

Una invitación grave al cambio

          El problema global requiere un cambio global: en las prioridades políticas, fortaleciendo los sectores básicos –alimentación, educación, sanidad, renta mínima…–, en el sistema socioeconómico –para superar el neoliberalismo depredador en aras de una economía centrada en la persona–, en el terreno ecológico –situando la lucha contra el cambio climático en el centro de cualquier programa de recuperación–, en el estilo de vida –pasando del derroche a la austeridad, del individualismo a la cooperación, del estrés a la serenidad–…

          Se hace necesaria una atención privilegiada a las personas y colectivos más vulnerables y a quienes se van a ver más afectados por los efectos de esta situación.

          La crisis está mostrando que solo saldremos adelante en la medida en que seamos capaces de trabajar unidos. Es cierto que, como nos ocurre cuando somos víctimas del miedo, la amenaza puede activar un comportamiento narcisista del “sálvese quien pueda”. Pero esas actitudes tienen un recorrido muy corto.

          Ahora bien, todos estos cambios solo serán posibles en la medida en que crezcamos en una consciencia de unidad. Lo cual requiere, a su vez, ir superando el narcisismo, individual y colectivo, para que emerja una actitud solidaria.

          Tal consciencia de unidad se pone de relieve en las crisis, plasmándose en muestras de solidaridad, servicio, entrega… Necesitamos hacerla más explícita para que provoque un cambio duradero en nosotros, que oriente nuestras actitudes y comportamiento hacia una solidaridad efectiva.

Del narcisismo a la solidaridad

          Los expertos señalan que vivimos en una cultura marcadamente narcisista. Lo cual parece confirmarse cuando dirigimos la mirada hacia gran parte de los líderes políticos en la mayor parte del mundo. Si, en una forma u otra, los políticos son un reflejo de la sociedad en la que aparecen, el retrato no deja lugar a dudas.

          El narcisismo funciona como un mecanismo de defensa que busca protegernos de nuestra propia inseguridad y que, en su vertiente neurótica, hace que la persona y los colectivos vivan girando constantemente en torno a sus necesidades, sus miedos y sus intereses.

          En este sentido, el narcisismo es el reverso de la consciencia de unidad. Una personalidad narcisista es incapaz de sentir empatía y compasión: ¿cómo habría de vivir solidaridad? Las sociedades narcisistas buscan protegerse y asegurar su propio bienestar por encima de cualquier otro objetivo y a costa, si es necesario, del sufrimiento de otros.

          Con lo cual, el cambio global al que nos invita esta crisis solo será posible si nace de una nueva consciencia colectiva, de la comprensión de la unidad que somos.

          En lenguaje espiritual, eso significa reconocer que cada cual nos estamos experimentando en una persona única e irrepetible, pero que nuestra identidad es solo una y la misma. Así como todas las gotas son solo formas que el agua adopta, nosotros somos igualmente formas en las que la consciencia –vida o presencia consciente– se despliega. Por eso puede afirmarse con razón que no somos iguales, pero somos lo mismo. Nos falta integrarlo experiencialmente y vivir en coherencia con ello.

          Si me reduzco a la “gota”, es probable que vea a todas las demás como rivales y eso me lleve a protegerme, aislarme o imponerme sobre ellas. Si, por el contrario, me reconozco como “agua”, sentiré que lo que le sucede a cada gota me está sucediendo a mí mismo.

          La creencia de que somos un yo separado nos encierra y mantiene en el miedo. La comprensión de que compartimos la misma identidad –el paso de la consciencia de separatividad a la consciencia de unidad– nos expande, modifica radicalmente nuestra mirada y da un giro de ciento ochenta grados a nuestro modo de tratarnos y de actuar en el mundo.

          ¿Qué somos? –se preguntaba el sabio Raimon Panikkar–: ¿la gota de agua o el agua de la gota? La respuesta adecuada solo puede ser una: las dos cosas. Aunque de una forma asimétrica, si se me permite la imagen. La “gota” es nuestra personalidad; el “agua”, nuestra identidad.

          Dicho con otra metáfora: somos agua con un contorno delimitado. La identidad es el agua (H2O) pero, siendo agua, nos estamos experimentando en el “contorno” concreto de nuestra persona.

          La sabiduría consiste en vivir en la forma –como personas– desde la conexión profunda con lo que realmente somos. Esa es la consciencia de unidad, de donde brota empatía, compasión, solidaridad, comunión…, la única “tierra” de donde habrán de brotar una sociedad y una humanidad nuevas.

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

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Enrique Martínez Lozano: Vivir en tiempos de Pandemia (II). Miedo y Confianza.

Lunes, 18 de mayo de 2020

E42EA594-7074-4F31-BA82-C509F42D42ABAnte la amenaza se despierta el miedo, como pieza básica de nuestro sistema de defensas que nos alerta para poder escapar del peligro.

Sin embargo, con mucha frecuencia, lo que es una alerta necesaria y beneficiosa, se convierte en algo patológico, que termina en parálisis, hundimiento y pánico. Eso ocurre cuando el miedo se apodera de nuestra persona.

Cuando aparece el miedo

Nuestro miedo aparece cuando se producen –o se teme que se produzcan– pérdidas de todo tipo: de bienes, de salud, de afectos… Es la nube del qué será de mí.

O cuando nos vemos sumidos en la incertidumbre: acerca de nuestra salud, nuestro trabajo, nuestro futuro. Es la nube del qué pasará.

O cuando caemos en la cuenta de que, ciertamente, no controlamos nada. Ha bastado un virus insignificante para que todo el planeta se sienta amenazado y surja un escenario que nunca hubiéramos imaginado. Es la nube del cómo terminará todo esto.

El miedo “fantasma” nos arrebata lucidez, secuestra la paz, genera intenso sufrimiento y lleva a culpabilizar a otros de nuestro malestar. Aun sin ser conscientes de ello, el miedo –por la frustración que supone para nuestra necesidad de bienestar– genera agresividad, que fácilmente proyectamos fuera, en un mecanismo perverso de culpabilización.

La persona feliz es buena. La persona asustada es como un animal enjaulado, que fácilmente alimenta enfado hacia sí y odio hacia los demás.

La relación de la mente con el miedo

Los estudiosos del cerebro han comprobado que este reacciona igual ante la amenaza real que ante la que es solo imaginada. En cierto modo, no distingue una de otra.

Esto significa, al menos, dos cosas importantes: que podemos sufrir por amenazas que nunca serán reales y que la mente tiene poder para crear escenarios atemorizadores o “miedos fantasmas”.

Significa también la importancia de cuidar el modo como nos relacionamos con la mente, porque de ello dependerá que sea nuestra gran aliada en tiempos de crisis y dificultad o, por el contrario, nuestra mayor enemiga y fuente de sufrimiento desproporcionado e inútil.

¿Cómo vivo la mente? ¿Cómo servidora o como dueña? Recordemos una vez más el conocido dicho: “La mente es el mejor de los siervos y el más tirano de los dueños”.

La mente-dueña es aquella que me acapara hasta identificarme con los pensamientos. Aun sin ser consciente de ello, creo que la realidad es como mi mente la ve, olvidando aquello que los neurocientíficos han comprobado: que nuestra mente nunca ve la realidad, sino solo una imagen mental. Confundido con mi mente, porque no he aprendido a tomar distancia de ella, me veré sacudido por los movimientos mentales y emocionales que aparezcan en cada momento.

Los pensamientos generan sentimientos, a la vez que estos alimentan aquellos. De modo que puede crearse la “tormenta perfecta”: pensamientos de temor alimentan un miedo descontrolado que, a su vez, dan pábulo a ideas e imágenes cada vez más negras.

La mente-servidora, por el contrario, es una preciosa y eficaz herramienta a nuestro servicio y por ello una gran aliada. Es la mente observada. Y la vivimos así cuando somos capaces de tomar distancia de ella, sin dejar que nos maneje. Con la práctica, me voy dando cuenta de cómo funciona en mi caso, pero no me creo todo lo que me dice.

Higiene mental y acceso a “otro lugar

Al tomar distancia de la mente, me libero de su dominio y empiezo a comprender lo que son los pensamientos. Estos no me dicen “la verdad” de lo que ocurre. Son solo propuestas neuronales, que mi cerebro me lanza a partir de las experiencias vividas en el pasado y de los patrones mentales que aquellas han configurado.

Ahora bien, en el momento mismo en que descubro que mis pensamientos son únicamente propuestas cerebrales, empiezo a perderles el respeto y puedo mirarlos con un punto de humor. Y con esa misma práctica, empiezo a desarrollar una poderosa capacidad: aquella que consiste en dejar caer o soltar todos aquellos pensamientos que me producen sufrimiento mental.

No se trata en absoluto de negar la realidad ni de evitar el dolor –de hecho aquella práctica no funcionará si no se basa en la lucidez–, sino de no ser marioneta en manos de una mente que no hace sino repetir mensajes de acuerdo con los circuitos neuronales.

Parece claro que nuestra mente volverá a aquellos pensamientos que más alimentamos o en los que nos entretenemos con más frecuencia. Ello significa que terminará por no traernos obsesivamente aquellos que dejamos caer una y otra vez.

He hablado de observar la mente, tomando distancia de ella, como condición de nuestra libertad y como medio para dejar de sufrir inútilmente. Pero para observarla, se requiere empezar a familiarizarse con “otro lugar” que no sea la mente y desde el que podamos mirarla.

La psicología transpersonal, tomando prestado un término de la sabiduría hindú, denomina a ese lugar la Consciencia-Testigo, o el Testigo a secas.

Como cada cual puede experimentar, encontramos en nosotros “dos lugares”: la mente que piensa y “algo” que la observa. Ese “algo” es el Testigo. Esto me parece tan evidente que si en nosotros hubiera solo pensamiento ni siquiera sabríamos que estábamos pensando. Hay otra instancia que se da cuenta de que pensamos. Dicho de otro modo: el Testigo es el que nos hace reconocer que no somos esa voz que habla en nuestra cabeza. Porque eso, para nosotros, es solo un objeto, es decir algo que podemos observar.

Con ello, la práctica de observar la mente no solo nos conduce a vivirla como una herramienta a nuestro servicio –evitando la trampa de reducirnos a ella–, sino que nos abre la puerta para acceder a nuestra verdadera identidad: no somos la mente –o el yo– que observamos; somos Eso que observa.

La experiencia de ese “otro lugar” se revela fundamental en el proceso de crecimiento de la persona, de la liberación del sufrimiento mental y de la comprensión de lo que realmente somos.

El miedo le afecta al yo –y habrá que elaborar todos los miedos que aparezcan–, pero no al Testigo. El Testigo es ecuánime en toda circunstancia y se halla siempre a salvo.

La salida del miedo: la confianza

El miedo es lo opuesto a la confianza: recientes investigaciones neurocientíficas parecen demostrar que ambos utilizan los mismos circuitos neuronales, por lo que si uno de ellos está activo mantiene al otro alejado: donde hay miedo no hay confianza, y donde hay confianza no hay miedo.

El miedo se activa en situaciones de amenaza, tiende a agravarse –como hemos visto– cuando se hace presente cualquier tipo de pérdida, cuando aparece la incertidumbre y cuando tenemos la sensación de no controlar algo.

Pero, en realidad, la raíz del miedo es más profunda. Nace de nuestra idea de que somos un yo separado y, en último término, de la ignorancia acerca de nuestra verdadera identidad.

El miedo acompaña al yo desde su mismo nacimiento, tal como advirtiera Hobbes: “El día que yo nací mi madre parió gemelos: yo y mi miedo”. Donde hay un yo separado habrá miedo.

Esto significa que si el origen del miedo es la ignorancia acerca de lo que somos, la liberación del miedo –la confianza profunda– únicamente podrá venir de la mano de la comprensión de nuestra verdadera identidad.

Cuando vamos haciendo la experiencia de pasar del “yo” al “Testigo” estamos dando un paso decisivo en ese camino de comprensión. Y puede darse que, en la medida en que vayamos acallando el “griterío” de nuestra mente, en el silencio, notemos que hay “algo” en nosotros que nos invita a confiar. Si seguimos abiertos a ello, es fácil que escuchemos una voz que susurra incansablemente en nuestro interior: “Confía”.

Como el amor, la alegría, la gratitud…, la confianza es un arte. Lo cual indica que se puede cultivar. Y que crece en la medida en que la practicamos. Al entregarnos a la vida, en la aceptación profunda, experimentamos que la confianza no defrauda: hay un “Fondo” que no sostiene en todo momento; ese Fondo es lo que somos.

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

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Pablo D’Ors: “El despilfarro en que solemos vivir es una grave ofensa a quienes carecen de lo necesario”

Lunes, 18 de mayo de 2020

gente-muere“No estamos preparados para el silencio, pero podemos irnos preparando”

“Cantar juntos “Resistiré” y aplaudir a las 20.00 desde nuestros balcones han sido gestos rituales que nos han hecho sentir una comunidad viva y solidaria. El riesgo de esto, como por otra parte de cualquier rito, es convertirlo en rutina y degenerar en ritualismo”

“En los retiros de meditación que imparto desde hace algunos años, invitar a los participantes a que desconecten sus teléfonos móviles se ha convertido en la mayor de las exigencias. Pero si estamos siempre fuera, la verdad es que nos perdemos lo de dentro”

“La libertad no la podemos perder por el hecho de que nos prohíban salir de casa ni por nada. La libertad es un tesoro que, curiosamente, crece cuando es amenazada. Me siento hoy más libre que ayer, es lo que puedo decir”

La meditación y el silencio son las armas que usa el escritor y sacerdote Pablo d’Ors (Madrid, 1963) en su vida y también lo han sido en estos tiempos de confinamiento, tras los que se abre un futuro para el que vaticina que no ayudarán nada los profetas “de mal agüero”. Aunque tampoco lo harán, dice en una entrevista con Efe, losutópicos ingenuos”.

Y considera que de estos meses deberíamos salir no solo con las lecciones de la interioridad y la solidaridad aprendidas, sino también con la de la austeridad porque el despilfarro en el que solemos vivir es una “grave ofensa”. Y porque sin silencio, la palabra es “palabrería”.

-¿Cómo cree que ha respondido la sociedad española a la situación generada por la pandemia y el confinamiento?

R.-Cantar juntos “Resistiré” y aplaudir a las 20.00 desde nuestros balcones han sido gestos rituales que nos han hecho sentir una comunidad viva y solidaria. El riesgo de esto, como por otra parte de cualquier rito, es convertirlo en rutina y degenerar en ritualismo. Pero, junto a las respuestas sanitarias, científicas y políticas -que son eminentemente prácticas y necesarias-, cantar y aplaudir han sido algunas de las respuestas gratuitas y festivas de la población. Cantar y aplaudir ayudan (casi automáticamente) a poner el corazón en su sitio.

-¿Cree que vamos a ser iguales cuando salgamos de este confinamiento?

R.- La mayoría seguirá igual o muy parecido, creo que es ingenuo o pueril pensar lo contrario. Pero una minoría, entre la que quisiera contarme, saldremos muy cambiados. Y esa minoría podría llegar a ser, llegado su momento, muy significativa socialmente. Todo empieza siempre con una minoría. Saber esto debería obligarnos a tomarlas más en serio.

-Usted es autor de “La biografía del silencio“. ¿Opina que hemos tenido más oportunidades para reflexionar en estas semanas o cree que, por el contrario, el ruido de las redes sociales y el exceso de información nos han impedido hacerlo?.

R.- Estar en contacto con la gente y entretenerse está bien, eso es lo primero que debe decirse. Pero eso, que es bueno y justo, nos destruye si anula todo lo demás. También hemos de aprender a estar con nosotros mismos, sin las redes sociales, para intra-tenernos, para sostenernos a nosotros mismos. En los retiros de meditación que imparto desde hace algunos años, invitar a los participantes a que desconecten sus teléfonos móviles se ha convertido en la mayor de las exigencias. Pero si estamos siempre fuera, la verdad es que nos perdemos lo de dentro.

-¿Qué nos provoca un exceso de información?

R.- La cantidad anula la calidad, esa es la ley. Y no sólo, a veces lo anula todo. Cuando en España había dos canales de televisión, yo veía de vez en cuando la tele. Ahora que hay tropecientos canales, ya no la veo. Menos es más. De este confinamiento deberíamos salir con esta ley básica bien aprendida. No sólo la lección de la interioridad y la de la solidaridad, sino también la de la austeridad. El despilfarro en que solemos vivir es, en este sentido, una grave ofensa a quienes carecen de lo necesario. Tanto más tenemos, aunque suene duro decirlo, menos somos.

-¿Estamos preparados para el silencio?

R.- No. Pero podemos irnos preparando. Yo he hecho de esta causa el sentido de mi vida, persuadido como estoy de que sin silencio, la palabra sólo es palabrería. Y de que con silencio, la palabra es acción: transforma los corazones que transformarán el mundo.

-Algunas personas han estado obligadas a estar en soledad. ¿Ha podido ser una oportunidad para conocerse a uno mismo?

R.- Quien no haya hecho nunca o muy poco un trabajo interior (es decir, un itinerario emocional y un itinerario espiritual), difícilmente habrá podido hacerlo en estas semanas: no disponía del instrumental ni del hábito para hacerlo. Quienes sí lo poseen, sin duda habrán convertido este conflicto en una oportunidad. Esto es lo maravilloso de las personas: que hasta de lo más oscuro podemos sacar algo hermoso.

-¿Nos ha podido servir esta crisis para dar una mayor importancia a valores como la solidaridad, o cree que ha sido algo puntual?

R.- Aunque fuera algo puntual, ya ha servido. Ninguna acción luminosa o compasiva se pierde. Al contrario, ayudan y contribuyen a que se pueda seguir ayudando e iluminando en el futuro. Hemos dado un paso, eso es lo importante. Ahora es importante también dar el siguiente. Es así como se hace el camino. Los profetas de mal agüero no ayudan nada. Claro que tampoco ayudan los utópicos ingenuos. Ayudan los que están en su centro y ayudan concretamente.

-Le he preguntado anteriormente por cómo seremos nosotros cuando salgamos pero ¿y el mundo que nos espera? ¿Cree que será un sitio más inhóspito o más acogedor?

R.-Yo soy un hombre con esperanza, para mí eso lo determina todo. Incluso cuando las cosas pintan mal, yo pienso que todo acabará bien. A esto no he llegado por mero optimismo, sino trabajando la virtud de saber esperar. Esa certidumbre de que por encima de todos los vientos que soplen hay una roca que nos sostiene es, para mí, la raíz de la alegría.

-¿Ha sentido en peligro alguna de las libertades?.

R.- La libertad no la podemos perder por el hecho de que nos prohíban salir de casa ni por nada. La libertad es un tesoro que, curiosamente, crece cuando es amenazada. Me siento hoy más libre que ayer, es lo que puedo decir. Quiero caminar en esa senda, siempre más libre, siempre más liberado de convencionalismos y de tonterías. Confieso que ese camino hacia la libertad ante todo, principalmente ante mí mismo, me apasiona.

Fuente Religión Digital

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“Nueva normalidad”, por José Arregi

Sábado, 16 de mayo de 2020

En pleno duelo, y náufragos en un mar de incertidumbres, nos preguntamos cómo y cuándo podremos recuperar lo que el virus se llevó. Pero el aliento y la razón nos empujan a dar un pasito más allá, un gran paso decisivo, y a preguntarnos qué deberíamos recuperar, y qué no, de lo que el virus se llevó.

En ese sentido quiero entender la nueva consigna: “Transición a una nueva normalidad”. Curiosa expresión ésta, contradictoria o cuando menos ambigua, pues si es nueva no será normalidad, y si es normalidad no será nueva. Considero, sin embargo, que esa ambigüedad o esa contradicción es constitutiva de nuestra condición humana, y más en esta incierta época de pandemia en la que todo un mundo que nos parecía normal se ha desmoronado y otro mundo al que aspiramos aún está por construir. La normalidad nos calma, la novedad nos aviva.

Necesitamos normalidad, pues somos seres de costumbres. Cada día es una cadena de rutinas tan sencillas como vitales. Llega la primavera y el herrerillo anida, el manzano florece. La tierra gira, los astros y las galaxias se atraen, el universo se expande. Infinita armonía regida por una misteriosa fuerza profunda que no sabemos cómo llamar. Es la misma fuerza que empuja la rutina de la vida, la santa rutina que nos lleva. No podemos pararnos a sopesar en cada momento si debemos lavarnos las manos, volver la cabeza, medir la distancia. La rutina se vuelve rito, ahorra energías, simplifica la vida y la sostiene. Despedir a los muertos, festejar un nacimiento, celebrar una boda, pasear libres, abrazarse y besarse cuando el espíritu y el cuerpo lo pide… o simplemente comer juntos simplemente, y, para un cristiano, evocar la presencia real de Jesús, el crucificado viviente, recordando su palabra, comiendo y bebiendo simplemente, con televisión o sin ella de por medio, pero sin necesidad de un sacerdote revestido de alba y casulla y de poderes sagrados exclusivos: la eucaristía que Jesús practicó cada vez que comía con la gente y encarnaba el Reino de la libertad y de la comunión. Bendita normalidad.

Que llegue la normalidad que facilita la vida. La vida de todos. No la “nueva normalidad” a la que se apeló por primera vez en la crisis del 2008, y mirad lo que se hizo: se rescató a los Bancos y se desahució a la gente. No la vieja normalidad de unos a costa de otros, la violenta desigualdad establecida como norma, la inequidad impuesta como ley social, como desgobierno mundial. No la normalidad del expolio de las selvas y el exterminio de sus gentes, la Amazonía en cabeza, para beneficio de minerías, petroleras y monocultivos extensivos (las selvas son, como se sabe, el hábitat “normal” de infinidad de virus y microorganismos: los expulsamos de su medio y les abrimos paso hasta nuestras macro-ciudades, todo por un beneficio económico inmediato que pronto perderemos con creces combatiendo virus y pandemias: extraña inteligencia del Homo Sapiens).

No la normalidad del crecimiento insostenible, de la máxima producción, de la mayor ganancia, del derroche consumista. Y de su corolario: las otras nueve grandes pandemias –además de la Covid-19– de las que ya no se habla y que ha señalado recientemente la Comisión para el Futuro Humano de la Universidad Nacional Australiana: la falta de agua, el colapso del ecosistema, el aumento descontrolado de población, la inseguridad alimentaria, la contaminación química, las armas nucleares, el calentamiento global y cambio climático inducido por el ser humano, el desarrollo de poderosas tecnologías sin control, la incapacidad nacional y global para entender y actuar preventivamente sobre los riesgos.

No la normalidad de esta civilización fundada en la depredación, la prisa y la competición (ahí lo tenemos: el mundo ha parado, pero la Bolsa no, y las farmacéuticas compiten denodadamente por llegar primero a la vacuna y hacerse de oro gracias a la pandemia). No la normalidad de una estrecha cosmovisión antropocéntrica, reforzada por los grandes monoteísmos, según la cual el ser humano es el centro de la creación o el sentido y la flecha de la evolución y todo ha de servir para provecho de nuestra especie (¿acaso existen los virus para el bien humano?). No la normalidad regida por “nuestros demonios internos, nuestro propio odio, codicia e ignorancia” (Noah Yuval Harari), la madre de todas las pandemias.

A decir verdad, no soy optimista, pero la esperanza nunca fue cuestión de optimismo, sino de compromiso inspirado, gozoso a pesar de todo. Vivimos una hora grave, la hora más grave tal vez de toda la historia de nuestra especie humana. O ponemos las bases de una nueva normalidad basada en la compasión y la solidaridad, o no hará falta que este virus u otro acabe con nosotros, pues acabaremos unos con otros. Recapacitemos.

Recapacitad, diputadas y diputados de todos los partidos que legisláis en nombre de los ciudadanos, y dejad de lado, si os tenéis en algo, las rencillas y mentiras indignas de la gente que decís representar. Recapacitad, mandatarios y mandatarias del planeta. Os lo pedimos por el pan de cada día de tantas familias, por el porvenir de nuestros jóvenes, por el futuro común de la tierra. Os lo pedimos por la memoria de las personas queridas que se fueron tan solas, sin una última palabra, sin una última caricia, dejando tanto duelo difícil. Su aliento se hizo uno con el Aliento universal eterno. Descansan en paz.

Que su paz eterna cure nuestra memoria y nos libre de nuestros miedos y ambiciones, para que la vida humana, mucho más humana que hasta hoy, siga en esta tierra sagrada. Que las Bienaventuranzas (la solidaridad con los pobres, la sed de justicia, la honradez, la misericordia, la paz, la mansedumbre) del profeta Jesús y de todos los profetas, con religión o sin ella, inspiren una nueva normalidad para una nueva comunidad mundial.  Que la vida humana –humus y aliento– merezca este nombre, y hagamos verdad lo que dijo el poeta alemán: donde crece el peligro aumenta también lo que salva.

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José I. González Faus: “¿Fariseísmo católico? ¿Empeñarse en ir a Misa en tiempos de confinamiento?”

Sábado, 16 de mayo de 2020

Fariseos-actuales_2227887198_14566792_660x371De su blog Miradas cristianas:

‘El sábado fue hecho para el hombre, no el hombre para el sábado’

“Pocos datos hay más garantizados de la vida de Jesús que el que hacía curaciones en día de precepto”

“Antes que comer el cuerpo y beber la sangre del Hijo del Hombre es necessario ‘tragarse a Jesús'”

“Un fariseísmo católico equivaldría a un catolicismo no cristiano”

“Parece innegable que el fariseísmo es la gran tentación de un cierto catolicismo”

Durante estos días de confinamiento, y por parte de dos o tres obispos, algunos pocos sacerdotes y un grupo de laicos de todo el mundo, hemos asistido a una negativa a guardar las normas del confinamiento, exigiendo la apertura de los templos y la asistencia a misa, como un derecho de la libertad religiosa y como obediencia a un mandamiento divino que obliga a celebrar la eucaristía en días de precepto. No dudo en absoluto de la buena fe y buena voluntad de esas gentes. Por eso quisiera proponerles estas reflexiones.

1.- Tengamos en cuenta que, el confinamiento, no era solo por la propia salud sino, sobre todo, por la salud de los demás. Pues bien: pocos datos hay más garantizados de la vida de Jesús que el que hacía curaciones en día de precepto (el “Sabbat” mucho más sagrado para los judíos de lo que puede ser el domingo para nosotros).  Esta fue una de las causas que motivaron la condena de Jesús por “blasfemo”. Y la razón que daban contra él parece bien válida: “tenéis seis días para venir a curaros, no hay razón para hacerlo en día de precepto”.

A lo que Jesús respondía preguntando: “¿se puede hacer el bien en día de precepto?” O “esta mujer también es hija de Abrahán y lleva 18 años encorvada; tiene pues derecho a no esperar más”. Y en definitiva: “el día santo fue hecho para el hombre, no el hombre para el día santo”. Esos que predican desobedecer al confinamiento para poder ir a misa, ¿no deberían preguntarse si están poniendo el día de precepto por encima del hombre?

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Es sabido además que el cuarto evangelio, que habla tanto de la eucaristía (en su capítulo 6), luego no narra su institución sino que busca dos recursos para darle su verdadero sentido: el primero es el lavatorio de los pies, precisamente en aquella santa Cena. El segundo está en las palabras de Jesús en el mismo capítulo 6: antes que “comer la carne y beber la sangre del Hijo del Hombre”, es necesario (valga la expresión) “tragarse a Jesús”, es decir: aceptarle y seguirle hasta el final y con todas sus consecuencias. ¿No será también que algunos prefieren “dar culto a Dios” a su modo, que seguir a Jesús? Ahí estaría el fariseísmo.

Finalmente puede valer la pena una lectura lenta de todo el capítulo 23 de san Mateo que es la vez una perla cristiana y una perla literaria: “Ay de vosotros, fariseos, hipócritas…”. Y dejarse empapar por todas las descripciones del fariseísmo que hace ese capítulo.

Aquí tenemos lo que me he atrevido a llamar fariseísmo católico y que equivale a un “catolicismo poco cristiano”. Esta última expresión es de Fernando de los Ríos de la Institución Libre de Enseñanza (que, entre paréntesis, fue fundada por católicos fervientes como Giner de los Ríos y Gumersindo Azcarate). Si resulta una expresión muy dura podemos hablar de un “judaísmo aún no cristiano”: que ha sustituido el seguimiento de Jesús por el Sumo Sacerdote, el Templo y la Ley que están por encima del amor fraterno universal, sobre todo a los que menos hermanos parecen.

En cualquier caso, parece innegable que el fariseísmo es la gran tentación de un cierto catolicismo. Lo cual es paradójico puesto que kat-holicismo significa precisamente universalismo. Pero aquí se trata de una particularidad absolutizada. Por eso no quisiera yo que estas líneas sean un ataque sino solo una reflexión fraterna. A quienes ya las compartimos pueden ayudarnos a preguntar cuál podría ser nuestro propio fariseísmo: porque una de las más excelsas enseñanzas de Jesús es precisamente esta: que todas la grandes causas están amenazadas por algún fariseísmo.

Recordemos la frase de Jesús a la samaritana: a Dios no hay que adorarlo aquí o allá sino “en espíritu y verdad”. Por tanto, siempre queda la tarea de dedicar un largo rato de oración para abrirse al Dios que nos envuelve, para pedir luz y fuerza al Espíritu que está en lo más hondo de nosotros y para contemplas un poco ese camino de Jesús que tantas veces olvidamos. Y será una magnífica manera de santificar el día del Señor.

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Argentina: Vivienda: encuesta revela “violencia propietaria” hacia personas LGBT+

Sábado, 16 de mayo de 2020

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Por Alejandra Zani

Foto: Ariel Gutraich/Archivo Presentes

Una de las consecuencias de las medidas del aislamiento por el Covid-19 se reflejó en la incapacidad de lxs inquilinxs para afrontar el pago de los alquileres de sus viviendas. Según una encuesta realizada por la Federación de Inquilinos Nacional (FIN), 6 de cada 10 personas no podrá pagar ese monto durante mayo. Estos números aumentan en el caso de la población LGBTI+. “Del total de las compañeras trans y travestis que participaron en la encuesta, un 100% vive en condiciones de informalidad. Además, el 100% de las compañeras travestis y el 93,8% de las mujeres trans dijeron que no podrían pagar el alquiler porque dejaron de percibir ingresos”, explica Gervasio Muñoz, presidente de la FIN y referente de Inquilinos Agrupados.

De acuerdo a Muñoz, esta es la primera vez que una encuesta de la Federación refleja las condiciones habitacionales de un sector de la población LGBTI+. “El segmento entrevistado corresponde a 150 compañeras trans y travestis vinculadas a la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR). Desde que comenzó la cuarentena, el trabajo en la calle se desactivó por completo, y las compañeras denunciaron numerosas situaciones de hostigamiento y amenaza de desalojo por parte de los propietarios”.

“Cuando no tenés casa o cuando te estás endeudando para pagar un alquiler, el imperativo #QuedateEnCasa pierde sentido. La casa no puede ser un lugar de violencia machista ni de especulación inmobiliaria, explica Lucía Cavallero, socióloga y referente del colectivo Ni Una Menos, a Presentes. “La población LGBTI+ tiene muchos problemas para acceder a la vivienda porque generalmente estamos desheredados, no tenemos casas conyugales, así que en todas esas situaciones ameritaría el desarrollo de planes de vivienda o subsidios masivos para hacerse cargo de la imposibilidad de pagar el alquiler”.

A pocos días del comienzo de la cuarentena, el gobierno publicó en el boletín oficial el decreto de emergencia pública 320/2020 que dispuso, entre otras medidas, “la suspensión temporaria, hasta el 30 de septiembre del año en curso, de los desalojos de los inmuebles” destinados a vivienda única personal o familiar, actividades culturales y pequeñas producciones, entre otras situaciones de excepción, así como el congelamiento en el precio de los alquileres. Aun así, al día de hoy denuncian que se incumple la nueva medida.

En esta situación, explica Muñoz, no hay ley, no hay Estado ni hay Justicia. “Hay un sistema muy perverso que tiene el Gobierno de la Ciudad con el que subsidia a la persona y no al hotel. Es decir, la persona debe demostrar que alquila una habitación en ese lugar, lo que para alquileres informales es complicado, y les dan un subsidio para pagar la habitación. Pero frente a esto, el hotel aumenta el precio del alquiler. A esto hay que sumar que estamos hablando de pensiones donde se vive en condiciones indignas, celdas sociales. Se les llama hotel por una cuestión romántica, pero son prisiones en medio de la ciudad”.

A quiénes excluye el #QuedateEnCasa

Pamela (34) ejerce el trabajo sexual desde los 16 años. Nació en Salta y hace 18 años se mudó a Buenos Aires y actualmente reside en un hotel en Constitución ubicado en las calles México y San José. “El hecho de que seamos chicas trans y trabajadoras sexuales, y muchas veces migrantes, para los dueños de los hoteles no significa nada. No le dan importancia al decreto del presidente y nos hostigan y nos amenazan para que paguemos el alquiler sin importar el contexto”, cuenta a Presentes. 

Casi la totalidad de las personas trans y travestis entrevistadas en la encuesta de la FIN declaró que dejó de percibir ingresos durante la cuarentena. “Si nos amenazan con desalojo, no nos queda otra que salir a la calle, arriesgar nuestra vida en medio de la pandemia para pagar los gastos necesarios, y ahí empieza lo que ya sabemos. Se imcumple la cuarentena, somos chicas trans y trabajadoras sexuales, nos llevan presas. La historia de siempre”, continúa Pamela.

Formas de violencia propietaria

Para Cavallero, las mujeres cis, las lesbianas, las trans, las travestis y las madres con niñes son la población más expuesta a situaciones de violencia durante las medidas de aislamiento por el Covid-19. “Acuñamos el término violencia propietaria para pensar esta situación en la que muchas mujeres, lesbianas y travestis están expuestas por estar endeudadas con los propietarios y con las inmobiliarias, lo que las expone a situaciones de violencia. Esto, respecto al colectivo LGBTI+, se expresa en los desalojos de los hoteles donde radican compañeras travestis y trans, trabajadoras sexuales, y donde el acceso a la vivienda se da de manera informal”.

El término acuñado por la socióloga refleja las presiones, abusos, hostigamientos y demás tipos de amedrentamiento por parte de los propietarios de viviendas y por las inmobiliarias. Estas violencias van desde desalojos violentos hasta el cese de los servicios de la vivienda, como la luz, el agua o el gas. “Hubo situaciones en donde entraron por la fuerza por tener la llave y desalojaron a inquilinxs, sacaron las pertenencias de la persona al medio de la calle, esa es una situación extrema. Luego hay situaciones como que te presionen llamandote todos los días, que te corten la luz, o en el caso de las inmobiliarias, que intimen a través de cartas. Las condiciones que hacen posible esa violencia son el no acceso a la vivienda y la situación de restricción de ingresos, de tener que endeudarse con respecto a la posibilidad de poder pagar un alquiler”, explica Cavallero.

Hace tiempo que veníamos observando, desde la Federación de Inquilinos, que la mayor parte de estas violencias, casi en su totalidad, recaen sobre mujeres cis y trans, y quisimos comenzar a discutir esto con el colectivo Ni Una Menos para poder empezar a pensar en alguna solución”, explica Muñoz. Desde la FIN presentaron un proyecto de ley en donde proponen, entre otras cosas, que los corredores inmobiliarios deben formarse en Derechos Humanos y Género. “Nos parecía importante plantear eso y comenzar a transitar ese camino. Lxs inquilinxs dicen mi dueño, mi propietario, y los propietarios dicen mi inquilino, y ahí hay una reminiscencia de los viejos modos patronales, la versión moderna del patrón de estancia que maltrataba a la hija del peón”.

Soluciones solidarias en tiempos de pandemia

“En Constitución se está trabajando mucho con la contención habitacional. Los dueños de los hoteles, que los tienen en pésimas condiciones, entendieron que no pueden expulsar a nadie, y cuando lo intentaron, nos pusimos bravísimas y mediante distintas acciones detuvimos los desalojos”, cuenta Marcela Tobaldi, presidenta y fundadora de la Asociación Civil Rosa Naranja.Logramos que hasta nuestras compañeras más vulnerables, que no cuentan con subsidios habitacionales o que se encontraban en situación de calle, pudieran ingresar a habitaciones para ser contenidas”.

Por su parte, Pamela cuenta que gracias a la ayuda de AMMAR consiguieron contar con bolsones de comida y que cada fin de semana se reúnen en un comedor en el barrio de Constitución para ayudar a todas las trabajadoras sexuales. “Además, nos acercamos todas a la Casa Roja de AMMAR en donde nos ayudan con la Jornada de ciudadanía porteña, para entender los programas de subsidios a los que podemos acceder, y ahí dan mucha contención a las compañeras migrantes”.

“Lo que pedimos es que haya políticas activas de desendeudamiento por parte del Estado. Es inadmisible que la gente que está en situación de restricción en su posibilidad de obtener ingresos, cuando acabe el aislamiento termine hiperendeudada con las inmobiliarias o propietarias, así que pedimos que el Estado se haga cargo de esas deudas”, explica Cavallero. “También pedimos un abordaje específico para estas situaciones de violencia a mujeres cishetero y personas LGBTI+, que el Estado haga cumplir la prohibición de desalojos y que esta se extienda por 24 meses”.

Para la referente del colectivo Ni Una Menos, es necesario tomar una medida de fondo que regule la situación. “La ley de Alquileres permitiría que no lleguemos a estas instancias en las que estamos ahora en donde el Estado emite un DNU y es imposible que se traduzca en la efectiva regulación del mercado porque es un mercado que está desregulado hace muchísimos años. Lo que pedimos, en definitiva, es que se desarrollen planes que entiendan que la vivienda es un derecho”.

Fuente Agencia Presentes

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FELGTB y organismos internacionales alertan de la situación de vulnerabilidad de las personas LGTBI ante la crisis del COVID-19

Viernes, 15 de mayo de 2020

dia-contra-la-lgtbifobiaCon motivo del Día contra la LGTBIfobia que se celebra el próximo domingo 17 de Mayo

La Federación Estatal de Gais, Lesbianas, Trans y Bisexuales (FELGTB), la entidad de derechos humanos OutRight Action International e ILGA Europa, entidad referente a nivel internacional a la que pertenece FELGTB, alertan de la situación de especial vulnerabilidad en la que se encuentran muchas personas del colectivo LGTBI como consecuencia de la crisis del COVID-19 puesto que el confinamiento y la privación temporal de libertad agrava las discriminaciones ya existentes.

En este sentido, apuntan que, con 90 países en cuarentena y casi 4.000 millones de personas refugiándose en casa de la pandemia, las personas LGBTI experimentan en la actualidad un mayor riesgo de violencia doméstica (intragénero o la sufrida por jóvenes confinados con familias LGTBIfóbicas), un mayor aislamiento, sobre todo las personas mayores, y una mayor precariedad económica, en muchos casos, derivada de discriminaciones previas que las empujaron a actividades no reguladas, a la vez que sufren una disminución de recursos, puesto que las propias organizaciones LGBTI que ya trabajaban precariamente y luchan ahora por su supervivencia financiera.

Según explican estas entidades, las personas LGTBI sufren en general niveles más altos de violencia, exclusión y privación de derechos debido al estigma, la discriminación y la criminalización de su realidad en muchos países del mundo, lo que las sitúa en una situación de vulnerabilidad mayor. Asimismo, recuerdan la problemática a la que se enfrentan muchas familias LGTBI ante los cierres de fronteras, puesto que determinados documentos emitidos en un país, como certificados de matrimonio, filiaciones y certificados de identidad de género, pueden no ser reconocidos en otro.

Además, las entidades ponen de manifiesto que los altos niveles de estigmatización y discriminación de los servicios de salud han apartado a las personas trans e intersex de los sistemas sanitarios durante años, lo que puede generar retrasos a la hora de buscar atención médica cuando se precise. Del mismo modo, alertan sobre las interrupciones en el acceso a determinados tratamientos imprescindibles para las personas LGTBI, como la medicación relacionada con el VIH o la terapia hormonal, que se están produciendo en la actualidad en muchos países como consecuencia del colapso de los sistemas sanitarios por la crisis del COVID-19.

Igualmente, estos organismos denuncian la situación de millones de personas refugiadas, incluidas las personas LGTBI solicitantes de asilo, que se encuentran en campos de refugiados con condiciones sanitarias e higiénicas propensas a la propagación del virus. Las personas LGTBI que conviven en estos centros se encuentran, además, a menudo sin espacios seguros y expuestos a la LGTBIfobia por la que huyeron de sus países de origen.

Por otra parte, las entidades muestran su preocupación por los abusos de poder cometidos por determinados estados como Turquía, Polonia, Uganda y Filipinas, donde las primeras investigaciones revelan que se está aprovechando la implantación de medidas para controlar la pandemia para mermar los derechos de la población LGTBI, así como la proliferación de los discursos de odio en países como Ucrania, Kenia, Ghana, Rusia o los Estados Unidos, entre otros, en los que, generalmente, líderes religiosos conservadores, relacionan directamente la crisis sanitaria con las personas LGTBI.

Legislación como garantía de derechos

Con motivo del Día Internacional contra el LGTBIfóbia, ILGA Europa ha presentado su informe anual 2019 sobre la situación de las personas LGTBI en Europa. Según esta investigación, prácticamente la mitad de los países europeos (49%) se ha estancado en materia de derechos LGTBI sin que se produzca en ellos ningún tipo de avance desde el año anterior.

Sin embargo, tal y como defiende la copresidenta de la Junta Ejecutiva de ILGA-Europa, Darienne Flemington, “es precisamente ahora cuando los gobiernos deben mantenerse firmes en el estado de derecho y los derechos humanos”. Y es que, tal y como explica la directora ejecutiva de ILGA-Europa, Evelyne Paradis, “esta emergencia de salud pública convive con una crisis de desigualdad estructural que provoca que las personas vulnerables sufran mayores riesgos. Ante la situación actual, las personas LGTBI y otras poblaciones vulnerables solo tendrán las leyes como escudo, por lo que ahora es más importante que nunca que los gobiernos garanticen sus derechos a través de las legislaciones”.

En este sentido, la presidenta de FELGTB, Uge Sangil, recuerda que España sigue sin una legislación estatal que garantice los derechos de las personas LGTBI. “Las personas trans siguen sin ver reconocida la autodeterminación del género, lo que dificulta su acceso al mercado laboral y, en situación de emergencia, a determinados recursos de ayuda. La violencia intragénero sigue siendo una gran desconocida para nuestros cuerpos y fuerzas de seguridad, los menores siguen expuestos al acoso y al ciberacoso sin protocolos, ni formación en sus escuelas y las parejas de mujeres siguen sin poder filiar a sus descendientes sin estar casadas, discriminación que se ha agravado durante confinamiento cuando los registros suspendieron las uniones matrimoniales”, denuncia.

Por todo esto, y “para evitar discriminaciones y riesgos en situaciones de crisis como la que estamos viviendo”, reclama que se apruebe “una ley estatal que iguale los derechos de las personas trans y LGB a los del resto de la población”.

España ha ascendido en el ránking de ILGA a la sexta posición desde la undécima que ocupó en la edición de 2018, sin embargo, la presidenta de FELGTB explica que no es motivo de celebración. “Hemos subido en el ránking gracias a la sentencia del Tribunal Supremo que permitió el acceso al cambio registral de género a los menores trans, lo cual fue una buena noticia, pero las personas LGTBI no podemos depender exclusivamente de sentencias judiciales, necesitamos una legislación estatal que iguale nuestros derechos independientemente del territorio en el que residamos”, asegura.

Fuente FELGTB

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Periodismo, Covid-19 y grupos vulnerables: 5 recomendaciones

Viernes, 15 de mayo de 2020

Un interesante y necesario encuentro:

taller-periodismo--1208x604Por Airam Fernández

Cómo se dispararon los pedidos de auxilio de mujeres víctimas de violencia doméstica en medio del confinamiento por la Covid-19 en América Latina, obligadas a convivir con sus agresores en una región donde el promedio de femicidios supera la decena diaria. Cómo sobreviven las personas trans y trabajadorxs sexuales en las calles mientras el grueso de la población pasa la cuarentena en talleres y reuniones virtuales y bajo resguardo en casa. Qué tipo de dificultades enfrentan las comunidades indígenas, aisladas en zonas donde no hay servicios de salud, o lxs migrantes vulnerables ante el cierre de fronteras, que además de mantener su propia economía también velan económicamente por sus familias en sus países de origen, y que ahora suman a las altas tasas de desempleo producto de la crisis.

Estos fueron algunos de los temas discutidos en un panel donde participó Presentes, en el marco del Foro Virtual e Hispanoamericano de Periodismo Científico organizado por Factual, titulado ‘COVID-19 y grupos en riesgo: pueblos originarios, migrantes, poblaciones LGBTI y trabajadoras sexuales’. Fue una mesa de periodistas mujeres, convocada para proponer estrategias de cobertura y narrativa y reflexionar sobre el rol del periodismo frente a estos grupos vulnerables, que históricamente han tenido poco espacio en los grandes medios de comunicación.

La conversación fue moderada por la periodista colombiana Ginna Morelo y tuvo espacio para más de 100 participantes. Durante una hora, todxs escucharon atentxs detrás de sus pantallas las intervenciones de periodistas y editoras de Argentina, Perú, México y Chile: Ana Fornaro y María Eugenia Ludueña, codirectoras de Presentes; María Isabel Torres, directora de Mongabay LATAM; Eileen Truax, periodista especializada en migraciones; y Nataly González, consejera nacional del Colegio de Periodistas de Chile.

Cada una contó brevemente cuál es la situación de estos grupos en los países que cubren y cómo ha sido la respuesta de los gobiernos para atenderlos. Argentina es el único país que lleva ventaja, por estar a la vanguardia respecto a leyes progresistas para la diversidad sexual, dijo Ana Fornaro: “Este es un caso atípico: tenemos Ley de Identidad de Género, Matrimonio Igualitario, Cupo Laboral Trans en algunas provincias y eso hace que a nivel institucional se tenga mayor contemplación con estos grupos en la pandemia. Por eso vemos una disparidad enorme frente a otros países. En Centroamérica, por ejemplo, no hay ningún tipo de medidas, políticas públicas ni apoyos específicos, y no sólo eso, sino que se ejerce violencia desde el Estado sobre estos grupos”.

Cuando el gobierno chileno anunció las primeras cuarentenas progresivas, los movimientos feministas locales comenzaron a hablar sobre cómo el confinamiento podría afectar a las mujeres en sus casas, sobre todo a las que a diario son víctimas de violencia doméstica. Y en consecuencia, la autoridad tomó algunas medidas. “Este tema está en la agenda gracias a las mujeres y a los movimientos sociales, nunca fue planteado por el gobierno. Además, no teníamos ministra en el Ministerio de la Mujer porque la que estaba renunció en marzo. Y la que llegó hace poco está muy cuestionada”, dijo Nataly González.

En Estados Unidos, las políticas antiinmigrantes del presidente Donald Trump han afectado a mujeres, niños y familias enteras durante los últimos años y eso no ha cambiado con la pandemia. Esa es una de las preocupaciones de Eileen Truax, que aunque es mexicana, vive y trabaja en ese país. Pero la periodista reconoce una fortaleza que ha sido clave para abordar la crisis: la capacidad de gestión que tienen los gobernadores, aunque en la mayoría de los casos, las respuestas se dan según el bando político al que pertenezcan. “Hemos visto reacciones muy diferentes, a veces muy opuestas, dependiendo del estado. Los demócratas son los que han respondido más rápido y de manera más oportuna”, explicó Truax.

María Isabel Torres subrayó el hecho de que los Estados y gobiernos de la región están desbordados por la pandemia. Por eso, cree que la ausencia de respuestas para los pueblos originarios es más notoria y su vulnerabilidad es, por ende, mayor: “Es muy difícil encontrar cifras específicas de indígenas con el virus. Las que tenemos provienen de las mismas organizaciones y representantes de cada pueblo, lo que evidencia que hay pocos nexos con el Estado”.

A pesar del aporte y el trabajo que cada una hace desde sus medios y organizaciones en los países que cubren, la conversación reflejó cuánto queda por trabajar y reflexionar en el interior de las redacciones acerca de estos temas. A continuación, una serie de recomendaciones recogidas a lo largo del panel sobre cómo enfrentar la crisis con coberturas pensadas desde un enfoque de derechos humanos, para ofrecer narrativas innovadoras, reveladoras y contextualizadas a las audiencias:

1- Escuchar todas las denuncias y amplificarlas

Ana Fornaro recomienda que en la agenda de género las denuncias de la diversidad sexual también sean escuchadas y amplificadas en la agenda mediática: “Si bien el tema de la violencia contra las mujeres es importantísimo de visibilizar, no es el único. En general, no se cubre lo que pasa con la diversidad sexual, las personas trans o les trabajadores sexuales, que son los grupos de mayor vulnerabilidad en este momento, porque viven al día, porque fueron desalojades de sus viviendas y porque además sufren violencia institucional”.

María Eugenia Ludueña añadió que, por estos días, las cárceles son espacios alejados del foco periodístico y donde pueden ocurrir mayores irregularidades y violaciones a los derechos humanos: “No se están cubriendo con la complejidad requerida y hay muchas denuncias de vulneraciones que están saliendo desde estos espacios”, advirtió.

Las redes sociales también son herramientas importantes y canales de denuncia. “Muchas organizaciones indígenas incluso hacen sus denuncias por esta vía. Son canales que no podemos desatender aunque el virus esté en la calle”, sugirió María Isabel Torres. Eso sí: con mucha responsabilidad para no caer en denuncias falsas.

2- Visibilizar a lxs verdaderxs protagonistas, cambiar rostros y derribar mitos

En temas de migración, las mujeres suelen quedar invisibilizadas, dijo Eileen Truax. La razón es que la mayoría de las coberturas se levantan sobre mitos: “En las imágenes que aparecen en los medios sobre migrantes cruzando el desierto o caminando para llegar de un país a otro, lo usual es ver hombres. Pocas veces aparece una mujer porque hay una sensación generalizada de que la migración es masculina. También persiste la idea de la reunificación familiar y de que el hombre se va a trabajar y la mujer lo alcanzará después”. Pero nada más alejado de la realidad: 48% de los migrantes de todo el mundo son mujeres y más de la mitad son cabezas de familia, dijo Truax. Partiendo de esos puntos, una de sus recomendaciones es buscar rostros y voces de mujeres a la hora de contar historias, para visibilizar el importante rol que tienen al sostener dos economías y contribuir con la fuerza laboral del país del que salieron y al que llegaron.

Truax también propuso indagar en los oficios y orígenes. Y lo dijo con cifras en mano: en EEUU hay dos millones de trabajadores agrícolas y 75% son migrantes. Tres de cada cuatro campesinos que trabajan para llevar la comida a la mesa no nacieron allí y muchos no tienen documentos ni posibilidades de regularizar esa situación. De este porcentaje, se estima que 6% son indígenas. “Entonces ya ven: son migrantes, a veces indocumentados, mujeres y además indígenas. Esto nos muestra capa tras capa de vulnerabilidad y esas historias no se cuentan. Entonces creo que es muy importante diversificar el rostro de los migrantes en toda su diversidad”, sugirió.

A ellos se suman los hijos de migrantes que en ese país son conocidos como dreamers: los chicos que llegaron con sus padres migrantes y hoy tienen cerca de 20 o 30 años. “El tema es que sólo conocen este país, siempre han estado aquí y tienen una situación migratoria irregular. Muchos de ellos ya han ido a la universidad, se han especializado en algún área y están desempeñando roles esenciales en la pandemia. Sin embargo, tienen una situación migratoria sólo de protección temporal”, planteó Truax.

Torres insistió en replantear cómo se cubre el tema indígena, porque las estrategias que normalmente se aplican muchas veces hacen que la invisibilización sea mayor, aunque no se quiera así. A su juicio, los grandes medios no lo han hecho bien al hablar de “pueblos originarios”. Es un concepto “demasiado amplio”, dijo, porque dentro de esos pueblos hay muchísimas comunidades y etnias: “Meterlos a todos en ese único concepto, de alguna manera es invisibilizar todas las posibilidades que hay para poder contar sus historias. Por ejemplo, tenemos comunidades indígenas de zonas remotas, o las que están cerca de las ciudades y tienen problemas para poder acceder a alimentos, o los ciudadanos que están estudiando en ciudades y se quedaron varados sin poder regresar a sus comunidades. Y a eso sumemos que todas son comunidades diferentes, que ya estaban amenazados antes de la pandemia viviendo situaciones de alta vulnerabilidad, con líderes asesinados, invasiones de tierra y minería ilegal, por nombrar sólo algunos de sus problemas”.

3- Tener especial cuidado al cubrir trabajo sexual y mujeres víctimas de violencias

En Argentina hay un debate muy fuerte entre lo que es trabajo sexual y prostitución. “Son como dos corrientes de pensamiento distintas”, aclaró Ludueña. Al menos desde la experiencia de Presentes, ha visto que sólo algunas personas travestis y trans deciden y pueden estar en el primer grupo, “pero la mayoría está en prostitución y la verdad es el único trabajo al que están podiendo acceder para subsistir. Eso plantea una situación de cobertura muy compleja, empezando porque no viven la cuarentena de la misma forma que otras personas”, detalló. En estos casos, su consejo es no contar nunca casos aislados para no caer en estereotipos o “visiones reduccionistas” de estos roles. “Contar las tramas y no los casos es lo que funcionará mejor, sobre todo en una situación tan complicada como la que vivimos, donde la violencia institucional es lo primero que sale a relucir”, dice.

Nataly González cree que es muy fácil caer en esos estereotipos con este tipo de coberturas en la región, porque la mayoría de los países carece de un marco de derechos para el trabajo sexual. Por eso, la mirada periodística debe ser muy cuidadosa: “En un contexto donde el trabajo sexual no está prohibido pero tampoco reconocido, estos grupos quedan fuera de cualquier beneficio institucional posible y además, expuestos al sensacionalismo o a esas visiones reduccionistas que muchas veces vemos en los medios”.

González añadió que en ningún caso es recomendable tomar el testimonio de mujeres que están viviendo episodios de violencias, específicamente justo cuando esa violencia está ocurriendo, primero por la seguridad de las víctimas y segundo por un asunto de ética: “Esos testimonios se toman cuando vemos que lo superaron y lograron sobrevivir y ahí es cuando en verdad son un aporte al trabajo que hacemos”.

4- Tener diversidad de fuentes

Las organizaciones sociales son las fuentes principales en Presentes y desde siempre, la articulación con ellas ha sido muy importante. “Pero ahora se intensificó muchísimo más y son claves para la cobertura diaria”, dijo Fornaro. También son indispensables para el trabajo de un medio como Mongabay, añadió Torres, sobre todo en este momento donde ir al terreno o a cubrir una historia en una comunidad indígena implica ponerles en riesgo. “Por eso es necesario activar una red de fuentes importante y diversa y apoyarnos con la gente en sus zonas, con sus dirigentes y representantes, de tal manera que nos permita suplir nuestra presencia en el campo”, señaló.

Torres también dijo que no hay que olvidar que los gobiernos y autoridades también son fuentes necesarias: “Aunque ya sepamos que frente a determinado tema no nos dirán nada o que su estrategia es no responder, es importante intentarlo. Escribir eso en una nota también es información”.

Cambiar las narrativas

Para Truax, la crisis de la Covid-19 es una oportunidad perfecta para cambiar la narrativa en los medios y girar hacia una que respete la dignidad de estos grupos vulnerables. Tenemos la gran oportunidad de que los grandes medios y los líderes políticos dejen de referirse a ellos como enemigos, culpables, invasores. Pero el gran reto es cómo rompemos esa barrera de la otredad y cómo planteamos un nosotros como colectivo, dijo. Su recomendación es hacer énfasis en historias de personas que ya pasaron por una situación de vulnerabilidad y la superaron: “En EEUU, los dreamers o las mujeres migrantes ya establecidas y que tienen una historia de vida positiva son perfectas para esto”.

Ludueña planteó la línea del periodismo de soluciones y la búsqueda de historias con tres componentes: resistencias, luchas y redes: “Vemos que las personas trans son las más afectadas en la pandemia pero también son de las más activas en generar resistencias y brazos solidarios con su comunidad, ya sea recolectado dinero, comida, o abriendo refugios”. Y Fornaro añadió: “Muches activistas la están remando para poder llevar alimento a personas que realmente están pasando hambre. Eso también es admirable y tiene que visibilizarse más”.

Fuente Agencia Presentes

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Espiritualidad en tiempos de fragilidad: “Esa cosa que no tiene nombre”

Jueves, 14 de mayo de 2020

Busqueda-espiritual-tiempos-complicados_2224887513_14535969_667x375“Ni la razón ilustrada y su deslumbrante tecnología, ni la poderosa y dominante “ciencia” económica, ni siquiera las religiones están ofreciendo instrumentos suficientes para superar esta brutal agresión”

Debilidad humana y protección de la vida

Me pides, Ruth, una reflexión para tu libro sobre la espiritualidad justamente cuando el confinamiento por el coronavirus se está haciendo más pesado. Y entre los muchos detalles que ya están aflorando en esta pandemia como cuando en días de niebla la luz del sol va dejando aparecer la realidad del paisaje- hay uno del que apenas se habla porque, quizás, inconscientemente lo tenemos ya asumido. Me refiero a “la debilidad de la humanidad para proteger la propia vida humana”. Ni la razón ilustrada y su deslumbrante tecnología, ni la poderosa y dominante “ciencia” económica, ni siquiera las religiones están ofreciendo instrumentos suficientes para superar esta brutal agresión. ¡Y soñábamos con que ya disponíamos de un sistema que nos ponía al borde del “final de la historia”! Lo cierto es que ha bastado un desconocido y maléfico virus para despertarnos de este inmodesto sueño y hacernos sentir la fragilidad de los soportes en que estamos apoyando la vida.

Las calles y plazas desiertas están siendo un símbolo elocuente de nuestra propia fragilidad. Algo muy sustancial estamos ignorando para mantener la vida del ser humano y del planeta. ¿Se nos ha apagado el espíritu? Lo advertía ya muy acertadamente en el siglo pasado el filósofo y premio nobel de literatura Henri Bergson: disponemos de un cuerpo muy grande, decía, y de un alma muy pequeña. Necesitamos un “suplemento de alma”.

Espiritualidad y religión

La espiritualidad, raíz y fundamento de todas las culturas, no puede confundirse con la religión, son realidades distintas. Pero, la verdad es que la espiritualidad casi siempre se ha presentado vinculada a las religiones. Difícil abordarla sin esta referencia. Y no puede decirse que este matrimonio haya sido siempre negativo. Aun hoy día muchas personas encuentran en la cosmovisión religiosa razones suficientes para vivir con esperanza y para morir en paz. La religión ha prestado a la espiritualidad una visibilidad concreta de la que carece; le ha dado verticalidad y horizontalidad y ha proyectado sobre ella ricas axiologías y hasta una nutrida teodicea… En contrapartida, la espiritualidad ha prestado a las religiones arraigo y fundamento humano, historicidad y esa movilidad que necesitan las religiones para ir encarnándose en la historia contra la tentación de fijación de sus mismos dogmas y axiomas.

No sería justo condenar globalmente, desde la historia, todas las consecuencias de esta vinculación. Aunque la multiculturalidad de hoy día nos exige, por honestidad con la realidad, su divorcio o separación, al menos para reconocer la identidad y el lugar propio de cada una.

Secularización y vaciamiento de espíritu

Con la llegada y la fascinación provocada por la modernidad, los maestros de sospecha” anunciaron a bombo y platillo “la muerte de Dios”. Y a este contundente anuncio le ha seguido un largo período de “desacralización” y “desmitologización” que ha abocado finalmente en el impresionante fenómeno de la “secularización” que recorre, principalmente, el mundo occidental. Hasta las religiones, guiadas por sus teólogos, han coadyuvado a este proceso secularizador como exigido desde sus mismas fuentes fundadoras. El fenómeno ha acabado vaciando los templos y sumiendo, a su vez, en el “indiferentismo religioso” y vaciamiento de espíritu a gran parte de la humanidad.

¿Se trata de una crisis de las formas institucionales más superficiales de las religiones, o, más al fondo, la crisis afecta al propio factor religioso, lo que, más allá de la sociología, afectaría a sus mismas raíces antropológicas y filosóficas? Sea cual sea la respuesta a esta cuestión, lo cierto es que, agotado el espíritu religioso, el vacío se ha venido llenando con las apetencias materiales y más primitivas del ser humano, convertido en “homo” fundamentalmente “oeconomicus”, para el que la acumulación y el consumo representan la máxima aspiración. Un ser humano sometido al imperio del comercio y definido mayormente por el dinero, rodeado de una plétora de cosas materiales que acaban ahogándole el espíritu. En un paisaje, así dibujado, se entiende mejor el grito de Bergson reclamando “un suplemento de alma”.

La vuelta de las religiones

Lo sorprendente y paradójico es que, en este ambiente secularizado, estén volviendo las religiones. Esto es lo paradójico. Ya a fínales del pasado siglo se había anunciado su retorno, interpretándolo como “la revancha de Dios”. Y la creciente expansión del pentecostalismo protestante en América y la atracción del carismatismo católico en las últimas décadas llegando hasta los umbrales del mismo Vaticano parecen ya un anuncio suficiente de este retorno. Sorprendente. La llegada al poder de populistas como Bolsonaro en Brasil o de Trump en EE. UU de la mano de estas llamadas “Iglesias electrónicas” no será más que su lógica consecuencia.

Se vuelve a repetir la unión entre el trono y el altar, fórmula ya superada por la modernidad. Lo paradójico es que, en este contexto de secularidad, se vuelva a unas formas de religión alienante y fervorasamente individualista, a la mitología y la magia, al “opio del pueblo”.

Contra todo esto surgió, al final del Vaticano II, el Pacto de las Catacumbas y la opción por los pobres, posteriormente desplegado en la Teología de la Liberación.

Intensa búsqueda de sentido

Ante este retorno banal y hasta vergonzante de unas formas religiosas vueltas al pasado, sin propuesta profética ni utopía, y ante un sistema inmanente y sin transcendencia, cerrado en la materialidad de la vida, muchos especialistas están descubriendo ya una “intensa búsqueda de sentido” más allá de la acumulación y el consumo. ¿Una “espiritualidad? Se constata que, desde el cansancio de una vida sin más valores que la economía, está aflorando, con dificultad, un nuevo comienzo, “un tiempo eje”, similar a aquel del siglo VIII antes de nuestra era, calificado por el filósofo Karl Jasper como “tiempo Axial”  donde se dio simultáneamente en muchos lugares del planeta, una verdadera explosión del espíritu en todos los ámbitos del saber y de la creatividad humana.

No sé si este fenómeno es ya una incipiente respuesta a ese “suplemento de alma” que reclamaba con insistencia Bergson. La verdad es que se orienta a apuntalar eso que es patrimonio de toda la especie humana y que a todos nos une radicalmente desde nuestras enormes diferencias. ¿Se trata de eso que hemos llamado “espiritualidad”?

“Esa cosa que no tiene nombre”

No tenemos aún acuñada esa palabra que lo identifique a gusto de todo el mundo, pero, quizás, a eso se estaba refiriendo Saramago en el “Ensayo sobre la ceguera” –tan de nuestros días por el coronavirus cuando afirma rotundamente que “hay en nosotros una cosa que no tienen nombre, esa cosa es lo que somos”. Y “esa cosa que no tiene nombre”, es ecuménica, ecológica, laica, es holística, es del ser humano. Es dato y es patrimonio común, en nada opuesto a la religión, pero previo a cualquier forma religiosa y posterior a toda religión. “Eso que somos nosotros”, tan profundamente humano, que nos solidariza y “projimiza” con todas las formas de vida, que nos enraíza en la tierra… a “eso si nombre” nos referimos cuando hablamos de “espiritualidad”.

Evaristo Villar

Fuente Religión Digital

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Enrique Martínez Lozano: Vivir en tiempos de Pandemia (I). Vulnerabilidad y fortaleza.

Miércoles, 13 de mayo de 2020

Vulnerabilidad.3En los correos, whatsapps y llamadas que estoy recibiendo en estas semanas que llevamos confinados percibo diferentes sentimientos, desde el pánico hasta el amor compasivo y solidario. Pero entre todos ellos hay uno que se repite con más frecuencia, cobrando un relieve especial y, en cierto modo, coloreando todos los demás: la vulnerabilidad.

Cuando aparece la vulnerabilidad

El Covid-19 nos ha puesto frente al espejo de nuestra propia vulnerabilidad. Con frecuencia hemos querido negarla, ocultarla, reprimirla, enmascararla, maquillarla, compensarla de mil modos… Sin embargo, en cuanto aparece la amenaza, aquella no solo queda al descubierto sino que ocupa el primer plano.

¡Somos tan vulnerables!… Palpamos el miedo a las pérdidas de todo tipo –de bienes, de salud, de afectos…– y nos sentimos desnudos ante la incertidumbre. Descubrimos que no controlamos nada y aparece nuestra impotencia. Y comprobamos con temor que todo aquello en lo que habíamos puesto nuestra seguridad se derrumba; y que no existe “forma” alguna, externa o interna, que pueda sostenernos.

Tal constatación nos obliga a un reconocimiento humilde y a un cuestionamiento seguramente decisivo.

La amenaza nos lleva, por un lado, a reconocer que somos vulnerables, frágiles, débiles… y que la impermanencia es la ley que rige todo el mundo de las formas. En ellas nada permanece, excepto el cambio: todo cambia, todo pasa, todo se termina perdiendo…

Y, por otro lado, nos sentimos cuestionados acerca de qué hacer con esa vulnerabilidad reconocida, cómo aprender a vivir con ella.

Desde dónde vivir la vulnerabilidad

Podemos vivir la vulnerabilidad desde tres actitudes diferentes, que conllevan también efectos diametralmente opuestos.

Desde la resignación, acompañada con frecuencia de decepción y lamento, que suele acabar en claudicación, paralización y, en ocasiones, en cinismo amargo.

Desde la resistencia, acompañada de agresividad, queja y crispación, que hace entrar en guerra con la realidad, nos sitúa en el “no” a la vida y termina incrementando el sufrimiento mental y la desesperación.

Desde la aceptación, la actitud sabia, contrapuesta por igual a cada una de las dos anteriores. Aceptar significa alinearse con la realidad de cada momento –decir “sí” a lo que viene–, acogiendo todos los sentimientos que aparecen, aunque sin reducirse a ellos y experimentar cómo, al aceptar, empieza a surgir en nosotros la acción adecuada en ese momento.

Aceptar significa también abrazar la propia vulnerabilidad, acogernos débiles y frágiles. Para lo cual, tendremos que cuidar la paciencia y el amor incondicional hacia nosotros mismos.

La paciencia nos permite convivir con el “oleaje” emocional que se despierta en un momento concreto, sabiendo que tal vez requiera tiempo para que pueda calmarse. Aquí no hay que hacer nada, sino alimentar la confianza: quizás no entienda nada ni vea por dónde tirar, pero puedo mantener la confianza en una sabiduría mayor que rige todo el proceso. En mí hay vulnerabilidad y ceguera –tal vez estoy asustado y no puedo ver más–, pero sé que la Vida sabe. Dejo de discutir todo el tiempo con ella y confío… Más tarde podré verificar la verdad de mi actitud por los frutos que produce.

El amor incondicional hacia sí constituye el mayor poder del que disponemos en el plano psicológico. Y la experiencia de la propia vulnerabilidad puede constituir la oportunidad de reconciliarme en profundidad conmigo mismo y con toda mi verdad, cuidando actitudes de autoacogida, comprensión, perdón… En la medida en que me permita sentir mi propio dolor y pueda acogerme con él, despertará en mí la capacidad probablemente más humana: la compasión. Y en la medida en que la viva conmigo mismo podré vivirla hacia los demás.

La crisis –acompañada de experiencias de fragilidad, miedo e incertidumbre– habrá sido así una escuela de compasión, que se traduce en solidaridad.

Los frutos de la vulnerabilidad

Al reconciliarme con la vulnerabilidad es fácil que se me muestren dos frutos que nacen de la aceptación.

En primer lugar, en una profunda paradoja, descubro que aceptar que soy vulnerable no me hace más débil, sino más fuerte…, porque me apoyo en la verdad, y la verdad siempre es fortaleza y liberación. Y empiezo a comprender que en tanto no se acepte completamente la propia vulnerabilidad es imposible sentir fortaleza, porque algo nos dice que nuestra apariencia de seguridad es solo fachada, una máscara que trata de esconder aquello que nos asusta. Por el contrario, al mirar de frente toda nuestra fragilidad y aceptarla compasivamente, emerge aquella “roca” en la que hacer pie: la reconciliación con toda nuestra verdad, la paz y el descanso.

En segundo lugar, empiezo a comprobar que la fuerza que necesito no vendrá de nada de “fuera” –de las circunstancias, los acontecimientos…–, como tampoco de mis ideas o creencias, sino del encuentro en profundidad conmigo mismo que es, en realidad y al mismo tiempo, encuentro con todo y con todos. Ahí conecto con la fuente de la vida que, me alineo con ella y empiezo a comprender que la sabiduría se traduce en aprender a fluir con la vida.

El miedo que se despierta en la crisis nos hace ver dónde habíamos puesto nuestra confianza, dónde creíamos encontrar la fuente de nuestra seguridad. Cuando eso –sea lo que sea– se vea amenazado notaremos cómo se incrementa nuestro temor. Y quizás ahí podamos vislumbrar la luz que asoma a través de esa rendija: la confianza y la seguridad no pueden apoyarse de manera estable en ninguna forma –ningún objeto, ninguna creencia–, sino en la comprensión de que “Aquello” que somos en profundidad, “Eso” que es consciente de todo –más allá del “personaje” o del yo en el que nos estamos experimentando– se halla siempre a salvo. Porque no somos la forma con la que nuestra mente nos ha identificado, sino la Vida de donde brotan todas las formas.

El camino del silencio

Para Pascal, “toda la desdicha de los hombres se debe a una sola cosa: no saber permanecer en reposo en una habitación”. Y sin embargo, como diría Viktor Frankl, “literalmente hablando, lo único que poseemos ahora es nuestra existencia desnuda”.

Tal vez una experiencia de confinamiento como la que estamos viviendo sea una oportunidad para experimentar ambas cosas: la riqueza del silencio y el encuentro con nuestra “existencia desnuda”.

Tengo constancia de que son muy numerosos los grupos que, en algún momento del día, se reúnen para meditar a través de alguna plataforma digital. Lo cual me parece una buena noticia.

En la práctica meditativa encontramos un tiempo para favorecer la cercanía a nosotros mismos, el cuidado de la atención y la riqueza del Silencio.

Del modo que sea más adecuado para cada cual, se trata de favorecer el amor incondicional hacia sí mismo, entrenar la atención –llevándola a la respiración o a las sensaciones corporales, y observando la mente a distancia– y ejercitarse en el Silencio del “solo estar”, en una consciencia sin contenidos, manteniendo la atención en la pura y simple sensación de presencia, sin añadir pensamientos.

Así vivido, el Silencio –me gusta escribirlo con mayúscula– conduce al centro de la vida; es fuente de comprensión, de amor, de libertad, de paz y de acción eficaz. El Silencio es la puerta hacia nosotros mismos; no solo eso: el Silencio consciente es otro nombre de lo que somos, es nuestra “casa”. Es liberación del sufrimiento inútil y experiencia de plenitud gozosa. Por todo ello, cuando se ha experimentado, el Silencio enamora.

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

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Tomás Halik: “Iglesias cerradas, ¿nuevo signo de los tiempos, eclesial y pastoral?”

Martes, 12 de mayo de 2020

unnamedSugerente análisis de Tomás Halik sobre estos días de confinamiento

“La Iglesia no debe permanecer en aislamiento, sino liberarse de sus fronteras para ayudar a las personas que están afectadas física, mental, social y espiritualmente, especialmente a los más débiles”

“¿Qué supone ser un hospital de campaña?” Algunas claves

“Las iglesias vacías puede ser una advertencia de lo que nos puede suceder en un futuro inmediato”

El padre Tomás Halik, profesor de sociología en la Universidad de Praga, nos ha regalado un análisis sugerente, durante estos días de confinamiento del mes de Abril. Resumimos en diez claves sus principales aportaciones:

1.- Con la pandemia del Covid-19, la llamada cultura de la globalización parece haber alcanzado su máxima vulnerabilidad general. ¿Qué desafíos representa esta situación para el cristianismo y para la Iglesia, para la teología y la pastoral?…

2.- Ante todo, el que Iglesia debe ser el “hospital de campañadel que nos ha venido hablando el Papa Francisco. La Iglesia no debe permanecer en aislamiento, sino liberarse de sus fronteras para ayudar a las personas que están afectadas física, mental, social y espiritualmente, especialmente a los más débiles. Ser un “hospital” supone:

– Primero, ofrecer los servicios de salud, sociales y caritativos que ha ofrecido siempre. Pero como un buen hospital, debe cumplir otras tareas.

– En segundo lugar, desarrollar un papel de diagnóstico para identificar los “nuevos signos de los tiempos”.

En tercer lugar, deberá desarrollar un papel preventivo para crear un “sistema inmune” contra los virus sociales malignos del miedo, del odio, del populismo o del nacionalismo.

Y, finalmente, jugará un papel de ayuda en la convalecencia, para superar los traumas más negativos del pasado mediante el perdón y la misericordia.

3.- ¿Las Iglesias vacías de qué son un signo profético y un desafío?…

– En primer lugar, el incendió de Notre-Dame de Paris, las iglesias-sinagogas-mezquitas vacías durante la pandemia, han podido ser terreno abonado para los agentes pastorales “de un Dios malhumorado, malvado y vengador” que, como profetas de calamidades, esparcen el miedo. En un sano discernimiento, Dios, por el contrario, no es vengador ni indiferente a nuestro sufrimiento: es fuente de fortaleza y actuando con aquellos que mostraron solidaridad y amor desinteresado en situaciones tan dramáticas.

– En segundo lugar, las iglesias vacías puede ser una advertencia de lo que nos puede suceder en un futuro inmediato.Durante mucho tiempo hemos atribuido este progresivo vaciamiento a influencias externas (“el tsunami secular”) en lugar de comprender que podía estarrevelando más bien otro vacío oculto en nuestras iglesias: el no haber entrado en la dinámica genuina y auténtica de una conversión radical y profunda en nuestro ser y vivir como cristianos.

4.- ¿Cómo están reaccionando los creyentes ante las iglesias vacías?...Algunos, como en la iglesia medieval cuando se multiplicaron las prohibiciones y castigos:ante la fácil no-administración de sacramentos, la gente comenzó a buscar una relación personal con Dios, es decir, una “fe más desnuda y directa”. Nacieron las fraternidades seculares y el misticismo, que favorecieron el camino a la Reforma protestante de Lutero y Calvino, y a la contrarreforma católica, de los jesuitas y del misticismo español.

5.- El nuevo fenómeno de las iglesias vacías y la falta de celebraciones, no es sólo el de ahora, puntual, con motivo de la pandemia, sino el “crónico” que se viene ya observando por falta de ministros que celebren. Ante este reto, no es una solución los “sustitutos virtuales”, a no ser donde el culto público esté expresamente prohibido. Del mismo modo, ante la falta de sacerdotes en Europa, no se soluciona importando “repuestos vocacionales” desde Polonia, Asia o  África. Este “estado de emergencia” nos está indicando otro camino a seguir…

6.- Nuestras parroquias, nuestras congregaciones, nuestros movimientos y nuestros monasterios están llamados, hoy, a hacer realidad el ideal que dio origen a las universidades europeas: el ser verdaderas comunidades de profesores y alumnos, y escuelas de sabiduría, donde se busca la verdad a través del diálogo y del debate libre. Pero, al mismo tiempo, también  con una profunda contemplación para buscar un sano discernimiento. Tales islas de espiritualidad y de diálogo sapiencial podrían ser la fuente de una fuerza curativa para un mundo enfermo. Es una llamada a experimentar la sinodalidad.

7.- Nuestras comunidades eclesiales no pueden ser lo que F. Nietzsche proclamó en “el loco”: “la muerte de Dios”… ¿Son realmente nuestras iglesias las tumbas de Dios?… En todo caso, las iglesias vacías tienen que evocar la tumba de la resurrección:” No está aquí. Él ha resucitado. Él te precede en Galilea. La pregunta resuena con fuerza: “¿Dónde está hoy Galilea, donde nos encontramos con la vida de Cristo?”…

8.- A nivel mundial, está disminuyendo el número de residentes-creyentes y aumentando  el número de “investigadores” o “buscadores” de lo religioso-auténtico, tanto entre creyentes como entre no creyentes.La línea de separación ya no es entre creyentes y no creyentes. En ambos hay “buscadores ardientes” de algo que satisfaga su sed de espiritualidad, de la Galilea de hoy donde encontrar a Jesús.

9.- Algunos de estos buscadores de autenticidad espiritual han encontrado la Galilea de Jesús en la Teología de la Liberación, entre los marginados de la sociedad. Pero también es necesario buscarlo entre las personas marginadasdentro de la Iglesia, entre aquellos “que ya no nos siguen”.

10.- ¿Qué líneas de evangelización o pastoral se requieren hoy para dar respuesta a estos nuevos “buscadores de Dios”?…

– Lo primero, abandonar algunas formas caducas de intentar encontrar a Jesús, para buscarle, más bien hoy, en las heridas del mundo y en las heridas de la Iglesia, en las heridas del cuerpo que Él tomó sobre Él con su encarnación-redención.

Debemos abandonar los viejos conceptos de proselitismo. No vamos a los buscadores de hoy para “convertirlos” lo más rápido posible, y encerrarlos en los límites institucionales y mentales de nuestras Iglesias. El vino nuevo debe ser vertido en odres nuevos.

– Debemos aprender a ampliar los límites de nuestra comprensión de la Iglesia, retomando lo viejo y lo nuevo del tesoro de la tradición que se nos ha confiado, y participando en un diálogo en el que debemos aprender unos de otros. Incluso se queda corto el llamado “patio de los gentiles”. El Señor ya ha tocado “desde adentro” a las personas que buscan y ha abierto espacios espirituales cuya amplitud y profundidad nos asombran.

La Iglesia primitiva, formada por judíos y gentiles fue testigo de la destrucción del templo en el que Jesús oró y enseñó a sus discípulos. Y encontraron una solución valiente y creativa: reemplazaron el altar del templo demolido por la mesa familiar, y la práctica de sacrificios por la oración privada y comunitaria. Reemplazaron las ofrendas quemadas y los sacrificios de sangre por el “sacrificio de los labios y del corazón”. Sobre los escombros de las tradiciones, los judíos y cristianos paganos  aprendieron a leer la Ley y a los profetas desde cero y a interpretarlos nuevamente. ¿No estamos hoy en una situación similar?…

Cuando Roma cayó, a principios del siglo V, los paganos lo vieron como un castigo de los dioses por la adopción del cristianismo como religión. A su vez, los cristianos lo vieron como un castigo de Dios dirigido a Roma, que había seguido siendo la ramera Babilonia. San Agustín rechazó estas dos explicaciones y desarrolló una teología de la lucha centenaria entre dos “ciudades”; no entre cristianos y paganos, sino entre dos “amores” que habitan el corazón del hombre: el amor propio, cerrado a la trascendencia, y el amor que se dona y así encuentra a Dios. ¿Acaso el período actual, de cambio de civilización y de época, no requiere una nueva teología de la historia y una nueva comprensión de la Iglesia?… ¿Con qué claves?… – Con las que nos enseñó el teólogo ortodoxo Evdokimov: Sabemos dónde está la Iglesia, pero no sabemos dónde no está”. Tenemos que ampliar lo que afirmó el Vaticano II sobre el sentido de la catolicidad y del ecumenismo para desarrollar una “búsqueda más audaz de Dios en todas las cosas y en todas las personas”…

  • En conclusión, podemos contemplar el fenómeno de las iglesias vacías y silenciosas como una simple medida temporal que pronto será olvidada, o podemos darle la bienvenida como un verdadero kairos, un momento oportuno y de gracia “para remar a aguas más profundas”, en un mundo que está cambiando radicalmente ante nuestros ojos. ¡No busquemos la vida entre los muertos! Vayamos a buscarlo con audacia y sorprendiéndonos. Lo reconoceremos por sus heridas, y también por su voz cuando nos hable con su Espíritu, que nos trae paz de corazón y elimina todo miedo.

Tomás Halik (nacido en 1948) es profesor de sociología en la Universidad Carlos de Praga, presidente de la Academia Cristiana Checa y capellán de la universidad. Durante el régimen comunista, estuvo activo en la “iglesia subterránea”. Recibió el Premio Templeton y doctor honorario de la Universidad de Oxford.

Obras:

Un proyecto de renovación espiritual. Madrid: Narcea. 1996.
Paciencia con Dios: Cerca de los lejanos. Barcelona: Herder. 2014.
Paradojas de la fe en tiempos posoptimistas . Barcelona: Herder. 2017.
Quiero que sea. Barcelona: Herder. 2018

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Fuente Religión Digital

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FELGTB exige al Gobierno que garantice la protección de las mujeres trans en sus medidas ante la crisis del COVID-19

Martes, 12 de mayo de 2020

transflagEl Plan de Contingencia no refleja el reconocimiento como mujeres de las mujeres trans

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) exige al Ministerio de Igualdad, tras la publicación de su Ampliación del Plan de Contingencia contra la violencia de género ante la crisis del COVID-19: medidas adicionales dirigidas a víctimas de trata, explotación sexual y a mujeres en contextos de prostitución, que incluya medidas que garanticen la protección de las mujeres trans trabajadoras del sexo o víctimas de trata.

El Plan de Contingencia publicado por el Gobierno ni refleja, ni asegura el reconocimiento como mujeres de las mujeres trans que no dispongan de una documentación oficial que acredite su identidad de género, lo cual origina que muchas mujeres trans estén viendo negado el acceso a determinadas medidas de protección.

En este sentido, FELGTB recuerda que la transfobia también existe en los posibles recursos habitacionales que se ofrecen a las mujeres en situación de prostitución o víctimas de trata y que muchas mujeres trans son rechazadas en los Centros Mujer 24 Horas al ver negada su identidad de género. Además, se trata de un tema de especial relevancia para garantizar que las mujeres trans puedan acceder a los recursos de emergencia en caso de desarticulación de redes de explotación de las que hayan podido ser víctimas.

La presidenta de FELGTB, Uge Sangil, explica que España es un país receptor de mujeres trans migrantes o solicitantes de asilo que salieron huyendo de sus países donde eran perseguidas debido a su identidad de género. “Pensaron que aquí podían vivir su realidad libremente y, sin embargo, muchas se han encontrado en la calle, empujadas al trabajo sexual. Con la situación actual de estado de alarma, ni siquiera tienen ese recurso para sobrevivir”, afirma.

La mayoría de estas mujeres tiene una documentación que no refleja su identidad de género porque en sus países de origen no se les reconocía su condición de persona trans y porque en España, según la legislación actual, solo pueden acceder al cambio registral de nombre y género quienes tienen nacionalidad española”, asegura.

Según explica la presidenta, “muchas de estas mujeres han estado hasta ahora viviendo en espacios seguros, viviendas alquiladas de forma clandestina, por lo general por una madre. Sin embargo, debido al confinamiento que les impide seguir consiguiendo ingresos, muchas no pueden seguir haciendo frente a sus gastos y al tratarse de arrendamientos sin contrato no pueden acogerse a otras medidas de protección implantadas por el gobierno como las ayudas al alquiler etc.”.

“Además, hay quienes cambiaban de ciudad cada pocas semanas para conseguir ingresos y al no estar empadronadas en los municipios en los que ahora se encuentran no pueden acceder a ayudas que no sean de emergencia, asevera Sangil.

Por estos motivos, tal y como asegura la presidenta de FELGTB, es fundamental que las mujeres trans puedan acceder a los recursos destinados para las víctimas de trata y mujeres en situación de prostitución. Sin embargo, sin una ley Estatal LGTBI que reconozca la autodeterminación del género, estas mujeres están quedando totalmente desprotegidas y ni siquiera son consideradas víctimas de violencia de género cuando sufren agresiones machistas.

“Esta situación pone nuevamente de manifiesto la necesidad de aprobar una legislación estatal que garantice el derecho de autodeterminación de las personas trans en todo el territorio. No basta con unas recomendaciones, ni con un plan de contingencia que ni siquiera las incluye. Faltan paquetes reales de medidas específicas para que las mujeres trans se sientan seguras y puedan no solo cubrir sus necesidades más esenciales, sino tener la certeza de que si solicitan ayuda a los cuerpos y fuerzas de seguridad o necesitan acceder a cualquier recurso institucional, van a ser tratadas con dignidad y respeto”, alerta Sangil.

Fuente FELGTB

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El COVID-19 aumenta la discriminación de las personas LGBTIQ+

Martes, 12 de mayo de 2020

09tb_breve2_3192174Estamos viviendo uno de los momentos más duros de la era moderna a causa del COVID-19, un virus terrorífico para nuestra salud que está colapsando sistemas sanitarios. Pero no solo afecta a nuestra salud, en un macabro efecto dominó, también está devastando economías y afectando a lo social de múltiples formas que van desde la limitación de derechos al aumento de la discriminación de las personas LGBTIQ+.

It Gets Better en México ha comunicado que durante los primeros días del confinamiento, hubo un repunte de jóvenes lesbianas, gays, bisexuales, trans expulsadas de sus hogares. Y es que el combo de ser «diferente», contárselo a una familia que no lo entiende y pasar 24 horas bajo el mismo techo son los ingredientes para el desastre.

En Panamá han tomado una medida curiosa para llevar la cuarentena por el COVID-19: segregar las salidas a la calle en función de si eres mujer u hombre. ¿Cómo saber quién es hombre o mujer? Como recoge el diario La Vanguardia, el ministerio de sanidad zanjó rotundo que simplemente mirando la casilla del documento de identidad. Perú ha seguido el mismo camino de segregación por género, donde se han reportado abusos de las fuerzas de seguridad hacia las personas trans.

No podemos olvidar el infierno de las personas trans a la hora de acceder al mercado laboral, lo que aboca a muchas a ejercer el trabajo sexual. Según la Red Latinoamericana y del Caribe de Personas Trans (RedLactrans), aproximadamente en un 95%. En época de confinamiento y mayor control policial, estas personas quedan desamparadas en cuanto a ingresos y ayudas socioeconómicas al estar al margen de la economía formal, dejando al descubierto sus necesidades básicas como un techo o comida.

Explica Global Citizen que en Filipinas las parejas del mismo sexo no pueden pedir ayudas alimentarias porque este tipo de relación no encaja en «la definición de familia».

Sí, el COVID-19 está marcando un antes y un después en nuestras vidas, pero aquellos grupos en mayor riesgo de exclusión están sufriendo las consecuencias más duras. No solo por la enfermedad en sí, sino por la exclusión al acceso de recursos de la comunidad.

Fuente AmbienteG

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Félix Badía: Hoy se toman decisiones que determinarán el futuro.

Sábado, 9 de mayo de 2020

copy-yuval-noah-harari-1_1_630x630El historiador Yuval Harari cree que en la crisis del coronavirus las decisiones de hoy de los gobernantes determinarán el futuro: 2021 será tarde para fiscalizarlas.

La expansión de la epidemia y la inestabilidad política y económica derivadas de ella han llevado a la humanidad a uno de esos momentos en que la historia se acelera y entra en un momento crítico de cambio, afirma el historiador y filósofo Yuval Noah Harari (Kyriat Atta, Israel, 1976) en esta entrevista concedida vía correo electrónico.

El autor de libros como Sapiens: de animales a dioses o, el último de ellos, 21 lecciones para el siglo XXI (Debate), y de influyentes artículos sobre la repercusión del coronavirus, cree que los gobiernos están tomando decisiones estas semanas marcarán el futuro inmediato de la humanidad, y que la ciudadanía ha de presionar y controlar a sus gobernantes. Y debe hacerlo ya.

¿Cómo será el mundo el día después del coronavirus?

Somos nosotros quien tenemos que decidirlo. La actual pandemia no nos empuja hacia un futuro de forma determinista; es más, nos obliga a hacer muchas elecciones. Y elecciones diferentes darán forma a futuros diferentes.

Usted ha dicho que las sociedades de las próximas décadas dependerán de las decisiones que tomemos en el futuro inmediato. ¿Estamos, pues, en un momento crítico de cambio para la humanidad?

Sí. La historia se está acelerando: el viejo libro de reglas está quedando hecho trizas y el nuevo se está todavía escribiendo. Hemos entrado en un momento muy fluido históricamente. Estamos llevando a cabo inmensos experimentos sociales con centenares de millones de personas: industrias enteras han pasado a trabajar desde casa; universidades y escuelas han pasado a la enseñanza online; los gobiernos están inyectando billones en la economía y considerando aspectos como la renta básica universal.

“Estamos haciendo grandes experimentos con cientos de millones de personas”

Ambos, gobiernos y personas individuales, están intentando hacer cosas que hace unos pocos meses hubieran sonado totalmente imposibles. En los pasillos del poder se oyen ideas locas. Pero esta ventana de fluidez es corta. Pronto un nuevo orden emergerá y se solidificará, y, por tanto, el momento de influir en la dirección de la historia es este.

En estos momentos en que, como usted decía, la humanidad debe hacer elecciones, ¿qué alternativas se nos plantean?

Nos enfrentamos a muchas. ¿Apoyaría la gente al ascenso de dictadores, o insistiría en que esta emergencia se gestionara de un modo democrático? Cuando los gobiernos gastan millones para ayudar a negocios arruinados ¿salvarán a las grandes corporaciones o a los pequeños negocios familiares? ¿Los países se ayudarán unos a otros en un espíritu de solidaridad global o continuarán con una política egoísta y aislacionista?

Estoy de acuerdo con lo que escribió recientemente el presidente del gobierno español, en el sentido de que esta crisis es una prueba de vida o muerte para la Unión Europea. Si sus países se ayudan entre sí y tienen una política común para detener la epidemia y rescatar la economía, la Unión saldrá de esta mucho más fuerte. Pero si cada país desarrolla su estrategia por su lado, eso puede llevar probablemente a la desintegración de la UE.

Se han tomado y se están tomando decisiones a gran distancia de la gente. ¿Qué pueden hacer los ciudadanos al respecto?

Tenemos que estar alerta porque esta crisis no es sólo sanitaria, sino también política. Los medios de comunicación y los ciudadanos no deberían dejarse distraer totalmente con la epidemia. Naturalmente es importante seguir las últimas noticias sobre la enfermedad en sí –¿cuánta gente ha muerto hoy? ¿cuánta gente se ha infectado? –, pero es igualmente importante poner el foco en la política y presionar a los políticos para que hagan lo correcto.

Los ciudadanos también deberían meter presión a los políticos para que actúen con un espíritu de solidaridad global; para que cooperen con otros países más que culparlos; para distribuir los fondos de forma justa; para preservar los controles y los equilibrios democráticos incluso en una emergencia.

El momento de hacerlo es ahora. Sea quien sea a quien elijamos para gobernar en los próximos años no tendrá la capacidad para revertir las decisiones que se están tomando ahora. Si usted se convierte en presidente del gobierno en el 2021, es como llegar a una fiesta cuando casi ha terminado y lo único que se puede hacer es lavar los platos.

“Quien gobierne en los próximos años no podrá revertir lo que se decida ahora”

Si usted se convierte en presidente del gobierno en el 2021, descubrirá que el gobierno anterior ha distribuido decenas de millares de euros –y que usted tiene una montaña de deuda que devolver–, que el gobierno anterior ha reestructurado el mercado laboral –y que usted no puede empezar de nuevo de cero–, que el gobierno anterior ya ha introducido nuevos sistemas de vigilancia –y que no pueden ser anulados de un día para otro. Por tanto, no esperemos hasta el 2021. Controlemos lo que los políticos están haciendo en este preciso momento.

¿Cómo de importante es la cooperación internacional en la situación actual y, sobre todo, es esa cooperación posible?

Sin liderazgo global, los países no pueden confiar en la información que reciben de los otros. Y esta información es nuestro activo más importante en esta crisis. La gran ventaja de los humanos en comparación con los virus es que nosotros podemos comparar de una manera que para los virus no es posible.

Un virus en Corea no puede aconsejar a un virus en España sobre cómo infectar a gente, pero lo que un médico descubre en Corea por la mañana puede salvar vidas en España por la tarde. El gobierno español afronta dilemas que el gobierno coreano afrontó hace un mes y puede pedir consejo. ¿Por qué repetir los mismos errores que otros gobiernos hicieron en el pasado? Y cuando, en un mes, Argentina vuelva a enfrentarse a un dilema similar, España puede ayudar.

¿Y respecto a la economía?

El liderazgo global es también vital para la producción y distribución de equipos médicos, como ventiladores, tests, mascarillas y guantes. En estos momentos, los países están compitiendo entre sí, de manera que la producción es ineficiente y la distribución es injusta. Necesitamos un acuerdo global para racionalizar la producción y para asegurarnos de que los equipos vayan a los países que más lo necesitan, en lugar de que vayan a los países que pueden pagar más.

El liderazgo también es necesario en el terreno económico. A menos que tengamos un plan de acción global, muchos países pueden colapsar completamente. Países ricos como EE.UU., Alemania o Japón probablemente estarán bien, pero ¿cómo podrán gestionar la crisis países como Ecuador, Egipto o Bangladesh?

“Nuestros mayores enemigos no son los virus, sino la codicia, el odio y la ignorancia”

¿Y cómo se logra la coordinación?

No soy un político y no sé cómo unir a los líderes mundiales y acordar un plan de acción global. Espero que los medios de comunicación y los ciudadanos en países diferentes presionarán a los gobiernos para que piensen globalmente acerca de esto, y para que actúen con un espíritu de solidaridad global. Tenemos que recordarnos cada uno constantemente que mientras la epidemia se expanda en un país, todos los países están en riesgo. Y si algunos países quiebran, los resultantes caos, violencia y olas de inmigración desestabilizarán a todo el mundo.

La información, en la actual situación, es muy importante, pero ¿tenemos poca o demasiada?

La información es nuestro activo más importante. No se puede hacer nada sin información. Incluso las cuarentenas y confinamientos están basados en información de buena calidad. Si usted no comprende cómo se contagia la enfermedad, ¿cómo puede confinar personas contra ella?

Por ejemplo, el aislamiento contra el sida es muy diferente del aislamiento contra el Covid-19. Para aislarse contra el sida, hay que usar preservativo, pero no hay problema al hablar cara a cara con una persona con HIV, darle la mano o abrazarle. El covid-19 es distinto.

Para saber cómo aislarse de una epidemia concreta, primero se necesita información fiable sobre qué la causa. ¿Es un virus o una bacteria? ¿Se transmite a través de los fluidos o la respiración? ¿Pone en peligro a los pequeños o a los de mayor edad? ¿Hay sólo una cepa del virus o hay varias mutaciones?

Entender todo esto es importante no sólo para los gobiernos, sino también para los ciudadanos. Esta es la razón por la que es tan importante dar una buena educación científica en la escuela a todos los ciudadanos. En la crisis actual, si alguien trata de convencerle de una teoría de la conspiración sobre el origen y expansión del covid-19, pídale primero que le explique qué es un virus y cómo éste causa la enfermedad. Si no tiene idea, no confíe en esa teoría. Tener un doctorado no es obligatorio, pero saber un poco de biología básica sí que es necesario.

¿Es optimista o pesimista?

No puedo predecir el futuro, sólo puedo intentar influir en las decisiones que se toman en el presente. En última instancia, creo que nuestros mayores enemigos en esta crisis no son los virus. Nuestros mayores enemigos son nuestros demonios internos: el odio, la codicia y la ignorancia. Si la gente responsabiliza de la epidemia a los extranjeros y a las minorías; si los negocios codiciosos sólo se preocupan por sus beneficios; y si creemos en toda clase de teorías de la conspiración, será mucho más difícil vencer a esta epidemia y viviremos en un mundo envenenado por el odio, la codicia y la ignorancia.

Si en esta crisis mostramos solidaridad con otra gente de todo el mundo será más fácil vencer a la epidemia

Por otro lado, si en este momento de crisis mostramos solidaridad con otra gente de todo el mundo; si ayudamos generosamente a los más necesitados; si fortalecemos nuestra confianza en la ciencia y en medios de comunicación responsables, será mucho más fácil vencer a esta epidemia, y finalmente viviremos en un mundo mucho mejor.

Félix Badía

Fuente La Vanguardia

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Los teólogos progresistas lamentan “la tibia respuesta” de la CEE ante la pandemia

Sábado, 9 de mayo de 2020

Sala-Plenaria-Conferencia-Episcopal-Espanola_2060803987_9921766_660x371La ‘Juan XXIII‘ tilda de “irresponsable” a los prelados que incumplen el confinamiento

“No nos parece justificado el criterio de algunos obispos que consideran el confinamiento como un atentado del gobierno contra la libertad religiosa y recluye a la Iglesia en las catacumbas, cuando se trata de proteger la vida y la salud pública”

Reivindican el “liderazgo moral” del Papa Francisco ante el coronavirus

“El Ingreso Mínimo Vital es un derecho de ciudadanía y como tal resulta imprescindible su reconocimiento y su aplicación inmediata para mantener la cohesión social y aliviar las escandalosas desigualdades y las situaciones de pobreza extrema permanente que vive la sociedad española”

Los teólogos progresistas lamentan latibia respuesta de la Conferencia Episcopal Española” ante la tragedia del coronavirus. En un comunicado oficial, la Asociación de Teólogos y Teólogas ‘Juan XXIII’ denuncia “la falta de presencia pública, de relevancia social, de radicalidad y audacia evangélicas por parte de los obispos españoles, al tiempo que afean las declaraciones de su portavoz, Luis Argüello, en contra del ingreso mínimo vital permanente.

Del mismo modo, tildan de “irresponsable” la actitud de obispos y sacerdotes que, saltándose el confinamiento, ponen en riesgo la vida de las personas que asisten a las celebraciones religiosas, dan mal ejemplo a la ciudadanía y priorizan el mantenimiento del culto a toda costa sobre la práctica de la compasión con las víctimas, contraviniendo el imperativo ético de Jesús de Nazaret: ‘Misericordia [compasión] quiero, no sacrificios’”.

“Un escenario dramático”

La declaración arranca admitiendo que “estamos viviendo una de las más graves crisis sanitarias, económicas y ecológicas de nuestra historia, que afecta a toda la humanidad, y de manera especial a las personas y los grupos sociales más vulnerables”. En España, se observa un escenario dramático”, no sólo con las más de 26.000 personas muertas o 220.000 contagiadas, sino por “más de 10 millones de personas en estado de vulnerabilidad, un incremento espectacular de desempleo, cientos de miles de inmigrantes en situación de pobreza extrema, aumento de las denuncias de la violencia contra las mujeres”.

Tras alabar las distintas “iniciativas solidarias” y la “ejemplaridad del personal sanitario que expone su vida y la de sus familias a diario para salvar la vida de las personas contagiadas por la covid-19”, los teólogos y teólogas destacan la labor llevada a cabo por “numerosas instituciones, comunidades y colectivos cristianos”, destacando especialmente a Cáritas, así como al acompañamiento de seglares, sacerdotes, religiosos y religiosas a las personas enfermas y fallecidas en soledad y a sus familiares que no pueden despedir a sus seres queridos”.

Sin embargo, añade la nota, “nos sorprende la tibia respuesta de la Conferencia Episcopal Española, la ausencia de una declaración colectiva ante la emergencia que estamos viviendo, así como la falta de presencia pública, de relevancia social, de radicalidad y audacia evangélicas”.

“Liderazgo moral” del Papa Francisco

“Echamos en falta su voz profética, compasiva, solidaria y esperanzada”, apuntan los teólogos progresistas, que denuncian el contraste con “el protagonismo social, la locuacidad, la visibilidad, e incluso la beligerancia que demuestran en sus pronunciamientos en cuestiones como la interrupción voluntaria del embarazo, la enseñanza de la religión confesional en la escuela, el mantenimiento de los privilegios concordatarios, el matrimonio igualitario, etc.”.

Un actitud, afirman, que “contrasta con el liderazgo moral que está ejerciendo el Papa Francisco, quien ha calificado de ‘genocidio virósico’ priorizar la economía sobre la vida de la gente, ha apoyado la Megacampaña Solidaria Seamos#Uno y ha creado una Comisión de expertos para reflexionar sobre las consecuencias socioeconómicas y culturales provocadas por la pandemia”.

“Nuestra crítica respetuosa y constructiva no es obstáculo -apunta el escrito- para reconocer que hay obispos y sacerdotes con un comportamiento solidario en sus respectivas demarcaciones diocesanas y parroquiales”.

Ingreso Mínimo Vital

Del mismo modo, la ‘Juan XXIII’ opina que “el Ingreso Mínimo Vital es un derecho de ciudadanía y como tal resulta imprescindible su reconocimiento y su aplicación inmediata para mantener la cohesión social y aliviar las escandalosas desigualdades y las situaciones de pobreza extrema permanente que vive la sociedad española”. Por ello, compartimos el malestar, e incluso la indignación, que han provocado las declaraciones de la Conferencia Episcopal Española a través de su secretario general en contra del salario mínimo permanente”.

“Esta negativa entra en contradicción con la asignación tributaria que recibe la jerarquía católica de manera permanente desde hace décadas y que asciende cada año a una cantidad entre 250 y 280 millones de euros”, lamentan, volviendo a contraponer la actitud del Papa, que en la Carta dirigida a los Movimientos Populares ha defendido el “salario universal para las personas trabajadoras informales, independientes o de la economía popular”.

¿Iglesia en catacumbas?

“No nos parece justificado el criterio de algunos obispos que consideran el confinamiento como un atentado del gobierno contra la libertad religiosa y recluye a la Iglesia en las catacumbas, cuando se trata de proteger la vida y la salud pública”, denuncian los teólogos, que tildan de “irresponsable” el “incumplimiento de las normas de confinamiento que ponen en riesgo la vida de las personas que asisten a las celebraciones religiosas, dan mal ejemplo a la ciudadanía y priorizan el mantenimiento del culto a toda costa sobre la práctica de la compasión con las víctimas, contraviniendo el imperativo ético de Jesús de Nazaret: ‘Misericordia [compasión] quiero, no sacrificios’”.

DECLARACIÓN DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE TEÓLOGAS Y TEÓLOGOS JUAN XXIII ANTE LA PANDEMIA

1. Estamos viviendo una de las más graves crisis sanitarias, económicas y ecológicas de nuestra historia, que afecta a toda la humanidad, y de manera especial a las personas y los grupos sociales más vulnerables. Está afectando con especial dureza a nuestro país que presenta un escenario dramático con más de 26.000 personas muertas, 220.000 contagiadas, más de 10 millones de personas en estado de vulnerabilidad, un incremento espectacular de desempleo, cientos de miles de inmigrantes en situación de pobreza extrema, aumento de las denuncias de la violencia contra las mujeres.

2. Los diferentes colectivos sociales están expresando su solidaridad con quienes  sufren de manera más acusada las consecuencias de la covid19, ponen en marcha iniciativas solidarias, analizan sus efectos y ofrecen propuestas que corrijan las crecientes desigualdades para cuando termine la pandemia. Un ejemplo que resume esta corriente cálida de solidaridad es, entre muchos, Cruz Roja. Hay que reconocer la ejemplaridad del personal sanitario que expone su vida -y en muchos casos la pierde- y la de sus familias a diario para salvar la vida de las personas contagiadas por la covid-19. 

3. Nos alegran y dan esperanza las numerosas manifestaciones de solidaridad y acogida de la gente más desprotegida, así como la práctica de la ética del cuidado por parte de numerosas instituciones, comunidades y colectivos cristianos. Destacamos de manera especial el papel fundamental que está jugando Caritas a nivel nacional y local en esta crisis a través de la atención a las personas y grupos sociales más castigados. Agradecemos el acompañamiento de seglares, sacerdotes, religiosos y religiosas a las personas enfermas y fallecidas en soledad y a sus familiares que no pueden despedir a sus seres queridos.

4. Nos sorprende la tibia respuesta de la Conferencia Episcopal Española, la ausencia de una declaración colectiva ante la emergencia que estamos viviendo, así como la falta de presencia pública, de relevancia social, de radicalidad y audacia evangélicas. Echamos en falta su voz profética, compasiva, solidaria y esperanzada. Tal actitud contrasta con el protagonismo social, la locuacidad, la visibilidad, e incluso la beligerancia que demuestran en sus pronunciamientos en cuestiones como la interrupción voluntaria del embarazo, la enseñanza de la religión confesional en la escuela, el mantenimiento de los privilegios concordatarios, el matrimonio igualitario, etc.

Esa actitud  contrasta con el liderazgo moral que está ejerciendo el Papa Francisco, quien ha calificado de “genocidio virósico” priorizar la economía sobre la vida de la gente, ha apoyado la Megacampaña Solidaria Seamos#Uno y ha creado una Comisión de expertos para reflexionar sobre las consecuencias socioeconómicas y culturales provocadas por la pandemia. Nuestra crítica respetuosa y constructiva no es obstáculo para reconocer que hay obispos y sacerdotes con un comportamiento solidario en sus respectivas demarcaciones diocesanas y parroquiales.

5. Creemos que el Ingreso Mínimo Vital es un derecho de ciudadanía y como tal resulta imprescindible su reconocimiento y su aplicación inmediata para mantener la cohesión social y aliviar las escandalosas desigualdades y las situaciones de pobreza extrema permanente que vive la sociedad española. Por ello compartimos el malestar, e incluso la indignación, que han provocado las declaraciones de la Conferencia Episcopal Española a través de su secretario general en contra del salario mínimo permanente, que ninguno de los miembros del episcopado ha desmentido o cuestionado.

Esta negativa entra en contradicción con la asignación tributaria que recibe la jerarquía católica de manera permanente desde hace décadas y que asciende cada año a una cantidad entre 250 y 280 millones de euros. Nos parece, asimismo, una falta de sensibilidad y de solidaridad hacia los millones de  personas y familias que viven y seguirán viviendo en situación de pobreza extrema y permanente.

Dichas declaraciones contrastan con la postura de Caritas, que defiende la renta básica, con la actitud del Papa, que en la Carta dirigida a los Movimientos Populares ha defendido el “salario universal para las personas trabajadoras informales, independientes o de la economía popular”, así como con la política del Gobierno, que  va a aprobar el Ingreso Mínimo Vital, cuya aplicación debe hacerse realidad lo antes posible.

6. No nos parece justificado el criterio de algunos obispos que consideran el confinamiento como un atentado del gobierno contra la libertad religiosa y recluye a la Iglesia en las catacumbas, cuando se trata de proteger la vida y la salud pública. Creemos irresponsable el incumplimiento de las normas de confinamiento que ponen en riesgo la vida de las personas que asisten a las celebraciones religiosas, dan mal ejemplo a la ciudadanía y priorizan el mantenimiento del culto a toda costa sobre la práctica de la compasión con las víctimas, contraviniendo el imperativo ético de Jesús de Nazaret: “Misericordia [compasión] quiero, no sacrificios”.

7. Es precisamente la compasión con las víctimas -como principio de humanidad, presente en todas las religiones, opción fundamental del Dios de la vida, actitud de Jesús de Nazaret y principio teológico- la virtud a practicar en cada momento histórico, y hoy en la pandemia por la covid19 con gestos, hechos y palabras para curar la grave enfermedad que padece la humanidad y revalorizar la vida, cambiar de rumbo y no volver la normalidad anterior. Es la principal lección a aprender de esta crisis.

Madrid, 8 de mayo de 2010

Fuente Religión Digital

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Covid-19: Sistema internacional de DDHH exige medidas contra la homo/transfobia, pero en Chile las personas LGBTI sufren olvido estatal y sociopolítico

Sábado, 9 de mayo de 2020

michelle-bachet-onu-movilh-710x394Mientras la ONU y la OEA han advertido sobre los abusos homo/transfóbicos sufridos por personas LGBTI en sus casas o barrios en el marco de la pandemia, en Chile las denuncias por estos atropellos han aumentado un 40%

El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) acusó hoy “olvido estatal y sociopolítico para hacer frente a la doble vulnerabilidad que afecta a algunas personas lesbianas, gays, bi, trans e intersex (LGBTI) en el marco de la pandemia Covid-19, con lo cual se han desatendido las exigencias del sistema internacional de derechos humanos, como si la homofobia o la transfobia no existieran en Chile”.

El dirigente del Movilh, Óscar Rementería, precisó que “las denuncias recibidas por nuestra organización por abusos homo/transfóbicos en espacios familiares y vecinales han aumentado un 40% desde el inicio de las cuarentenas y el toque de queda. Una encuesta que aplicamos a la personas LGBTI arrojó similar resultado. Se trata de agresiones físicas y verbales graves. A esto se suma que la víctimas LGBTI no confían en Carabineros, cuyos abusos homo/transfóbicos aumentaron un 100% el último año. Pese a advertir públicamente de esta situación, el Estado no se ha hecho cargo de esta situación, mientras que a nivel sociopolítico existe un olvido”.

“Las víctimas de la homo/transfobia requieren ayuda en tanto son un sector vulnerable al igual que otros sectores discriminados, para los cuales sí se han implementado medidas especiales en el contexto de la pandemia. Aquí no solo se ha dejado de lado a las víctimas, pues a nivel sociopolítico no hay señales pro-derechos LGBTI, mientras buena parte de la prensa no ha dado espacio a esta realidad.  Apelamos a un trato igualitario y justo, que se hace cargo de la doble vulnerabilidad que afecta en cualquier crisis a los sectores desaventajados, sea cual sea la razón de la discriminación que sufren”, señaló.

Del mismo modo “exigimos al Estado y a sus autoridades que se hagan cargo de las exigencias que sobre este tema han formulado Naciones Unidas y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)”.

Pronunciamientos de la ONU y de la CIDH

El pasado 17 de abril la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, señaló que “las personas LGBTI están entre las más vulnerables y marginadas en muchas sociedades, y entre las más expuestas a COVID-19”.

“Sabemos que los esfuerzos para enfrentar la pandemia solo funcionarán si se protegen los derechos de todas las personas a la vida y la salud. Para las personas LGBTI, esto significa identificar y abordar las formas en que son particularmente vulnerables, asegurar que no enfrenten discriminación y buscar soluciones. También significa asegurar que sus voces sean oídas”, añadió

“Para el colectivo LGBTI su casa puede no ser un lugar seguro. Dada la petición #QuedateEnCasa y las medidas de confinamiento, hay que asegurar el acceso a alojamiento y apoyo durante la crisis del #COVID19, redondeó la ex pesidenta de Chile.

Tres días más tarde, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) llamó “a los Estados a garantizar los derechos de igualdad y no-discriminación de las personas LGBTI en las medidas de atención y contención adoptadas, en particular asegurar el acceso de estas personas a servicios de salud y programas de atención social con una perspectiva de seguridad humana integral”.

Para la CIDH, “algunas de las disposiciones adoptadas en los Estados de la región en respuesta a la pandemia pueden conllevar riesgos para los derechos de las personas LGBTI o aquellas que son percibidas como tales, y derivar en actos de discriminación y violencia basados en el prejuicio”.

“La policía y otras fuerzas de seguridad de los Estados de la región, a menudo, comparten las mismas actitudes y prejuicios contra personas LGBTI que prevalecen en la sociedad en general. Considerando las funciones que la policía y otras fuerzas de seguridad cumplen durante la vigencia de las medidas de contención, la CIDH llama a los Estados a adoptar políticas de sensibilización dirigidas a las fuerzas del orden público y a las autoridades judiciales en materia de identidad y expresión de género, que tomen en cuenta que las personas trans y de género diverso, frecuentemente, no cuentan con un documento de identificación personal que refleje de manera adecuada su identidad y/o expresión de género”, apuntó el órgano.

La Comisión reiteró además  “su recomendación de garantizar mecanismos legales sencillos y expeditos que posibiliten a toda persona registrar y/o cambiar, rectificar o adecuar su nombre y los demás componentes esenciales de su identidad como la imagen, o la referencia al sexo o género, de una manera prioritaria durante la pandemia”

Por otro lado, “la Comisión ha llamado la atención reiteradamente sobre la situación de pobreza que afecta a personas LGBTI, caracterizada por exclusión social y altas tasas de falta de vivienda, lo que les empuja hacia la economía informal y a participar en el trabajo sexual”

En paralelo , la Comisión pidió “garantizar el acceso a servicios de salud de las personas LGBTI en observancia del derecho de igualdad y no-discriminación, principalmente durante la pandemia, incluyendo la continuidad en la distribución de antirretrovirales para las personas que viven con VIH”

Por último, “la Comisión resalta que las medidas de distanciamiento físico implementadas para la contención de la pandemia implican que las personas LGBTI, o que son percibidas como tales, incluyendo niñas, niños y adolescentes (NNA), permanezcan en sus hogares durante períodos prolongados. Como ha sido indicado por la CIDH anteriormente, niñas, niños y adolescentes LGBTI a menudo enfrentan el rechazo de sus familias y la comunidad, quienes desaprueban su orientación sexual e identidad de género, lo que les sitúa en una condición particular de vulnerabilidad. Además, no escapa de la atención de la Comisión que muchas personas, incluyendo NNA, han sido obligadas a abandonar sus hogares por razón de prejuicios contra su orientación sexual, identidad o expresión de género”.

Por todo, “la Comisión exhorta a los Estados a adoptar o fortalecer protocolos de atención y sistema de denuncias para las personas LGBTI, incluyendo NNA; y que tomen en cuenta el prejuicio, la discriminación y la violencia que pueden padecer en sus hogares en el contexto de la pandemia, garantizando el refugio seguro de las personas que han sido expulsadas u obligadas a abandonar sus hogares”.

Fuente MOVILH

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