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‘Dīwān’: la poesía mística del sufí Ḥusayn ibn Manṣūr al-Ḥal·lāğ, en Fragmenta

Viernes, 9 de abril de 2021

unnamed130 poemas caligrafiados por el islamólogo Halil Bárcena

Fragmenta publica Dīwān, la obra que recoge la poesía mística del sufí Ḥusayn ibn Manṣūr al-Ḥal·lāğ, el primer mártir místico del islam

Ḥusayn ibn Manṣūr al-Ḥal·lāğ fue un predicador popular, un viajero y peregrino infatigable, un misionero errante por tierras del Oriente, un sabio inspirado y un poeta de la unión mística y el amor divino

Halil Bárcena: “Traducir Ḥal·lāğ ha sido para mí una experiencia única. El desafío no ha sido solo encontrar la palabra más adecuada, sino que la expresión general destilase su perfume”

Es célebre por su poesía extática y sapiencial, reunida en la recopilación Dīwān (que, en lengua árabe, significa ‘legajo de hojas escritas’, es decir, libro) que Fragmenta publica en árabe y castellano

(Fragmenta).-Fragmenta publica Dīwān, la obra que recoge la poesía mística del sufí Ḥusayn ibn Manṣūr al-Ḥal·lāğ, el primer mártir místico del islam. La edición incluye 130 poemas caligrafiados a mano por el islamólogo Halil Bárcena, autor de la introducción y de la traducción castellana directa del original árabe. El pasado miércoles 7 de abril se puso a la venta.

Ḥusayn ibn Manṣūr al-Ḥal·lāğ (858-922) puede ser definido como un predicador popular, un viajero y peregrino infatigable, un misionero errante por tierras del Oriente, un sabio inspirado y un poeta de la unión mística y el amor divino. Es célebre por su poesía extática y sapiencial, reunida en la recopilación Dīwān(que, en lengua árabe, significa ‘legajo de hojas escritas’, es decir, libro) que Fragmenta publica en árabe y castellano en edición y traducción del islamólogo Halil Bárcena.

Hombre excesivo tanto en la vida como en la muerteḤal·lāğ encarna como ningún otro espiritual musulmán un original camino de sabiduría que trasciende los límites, no solo del marco religioso institucional islámico, sino del sufismo mismo, del que es el representante más destacado. Ḥal·lāğ es considerado el mártir por excelencia del islam: un mártir del amor místico que solo se debe a la pasión de la verdad, el deseo esencial que mueve a todo espiritual, condenado y ejecutado por el poder político y religioso.

La edición de Halil Bárcenaincorpora el texto árabe caligrafiado por el mismo traductor y presenta la poesía hal·lāgiana con una nueva ordenación temática que facilita su lectura. El título de la recopilación y sus diversas divisiones temáticas también se presentan en caligrafía árabe. A pesar del acento artístico del estilo caligráfico escogido, se ha priorizado la máxima legibilidad del texto. En 2010 se publicó la versión árabe-catalana del mismo texto, también en Fragmenta.

Para Halil Bárcena, traducir Ḥal·lāğ ha sido para mí una experiencia única: muy gratificante, sí, pero ardua al mismo tiempo. Su estilo condensado, el uso particular que hace de una lengua como el árabe, que es sintética y a la vez exuberante, la capacidad que tiene de generar nuevos lenguajes para hablar de la experiencia amorosa y cognoscente del hombre espiritual, convierte la poesía de Ḥal·lāğ en todo un reto para cualquier traductor, porque lo que más llega y conmueve de él no es tanto lo que dice, sino cómo dice lo que dice. Por lo tanto, el desafío no ha sido solo encontrar la palabra más adecuada, sino que la expresión general destilase su perfume. Ha sido mucho tiempo de diálogo con un poeta de raza que a pesar de haber vivido en el siglo X es tremendamente contemporáneo, porque habla del deseo esencial de todo ser humano, algo que, como la buena poesía, no caduca con el tiempo”.

Halil Bárcena (Renedo, Cantabria, 1962) es islamólogo, doctor en filología árabe y especialista en mística sufí. También es licenciado en ciencias de la información, diplomado en lengua árabe, máster en estudios árabes y diploma de estudios avanzados en humanidades, ha cursado estudios islámicos y de filología árabe y persa en Marruecos, Jordania, el Líbano y Siria. Formado en musicología árabe-turca, es intérprete de ney —la flauta derviche de caña. También cultiva la caligrafía árabe. Colabora con la Universidad de Barcelona. En 1998 fundó el Instituto de Estudios Sufíes de Barcelona, que dirige desde entonces. Dirige también el grupo de música y danza sufí ‘Ushâq. Es autor de la monografía Sufismo (Fragmenta, 2012). Además, es coautor —con Marià Corbí— de Jesús de Nazaret, el mito y el sabio. Una lectura del Evangelio de Juan desde una espiritualidad laica y desde el sufismo (2010). En 2015 publicó Historias de Nasrudín, en la colección Pequeño Fragmenta, con ilustraciones de Mariona Cabassa

Fuente Religión Digital

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Antonio Piñero: “Hay que distinguir entre el personaje histórico Jesús de Nazaret y el Cristo celeste”

Martes, 9 de marzo de 2021

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Nos encontramos ante la continuación de la publicación el año pasado de La Aproximación al Jesús histórico, en esta misma editorial. Esta continuación de su obra corresponde en realidad a ponerse en diálogo con otros autores. Se trata de su última publicación que nos trae una visión crítica de la cristología

Y es que parece que al tratar este tema central de la teología cada uno defiende a su Jesús y Antonio Piñero pretende presentarlo como fruto de un consenso, pero “ese consenso no lo es de historiadores confesionales, sino consenso de historiadores independientes y claro está, dentro de ese consenso los hay de todo pelo y condición”

“Jesús histórico: otras aproximaciones” de Antonio Piñero en Trotta

En esta obra podemos encontrar por una parte la aproximación teológico-histórica y por otra parte una histórico-crítica donde podemos encontrar al Jesús de Antonio Piñero. Afirma que es cierto que cada autor tiene a su propio Jesús y trata de “reproducir fielmente el pensamiento de la persona a la que voy a someter a crítica” para con posterioridad poder exponer lo que según su parecer no se aproxima al Jesús histórico y aquello que sí pero siempre enmarcándolo dentro de una hipótesis. Es importante por ello hacer una buena presentación para luego dar alternativas y aceptar la parte buena que al parecer de Piñero tiene ese autor.

Estamos ante un personaje muy investigado e interesante, soporte y fundamento de más de dos mil millones de personas pero cuya obra, dichos y hechos han sido transmitidos por sus seguidores y recogido por escrito entre cuarenta y setenta años después encontrándonos con escritos como el Evangelio de Juan que tratan de divinizar y ensalzar su figura. Pero esto no solo ocurre en los evangelios sino que es norma de toda biografía antigua.

Ese es el motivo por el que apenas tenemos reseñas de su infancia, se centran en su vida de adulto y ensalzan sus virtudes. Cierta similitud encontramos en autores como Tácito o Plutarco a la hora de hablar de la vida de los Césares o del personaje al que narran y que ensalzan sin reparos. Era la forma de escribir en la época y nos hace pensar como historiadores del siglo XXI hasta qué punto podemos tragarnos esa magnificación, elevación y ensalzamiento.

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Antonio Piñero: “Elija Usted su Jesús mítico”

Los ‘Jesús’ de la investigación teológica

Senén Vidal divide la vida de Jesús en tres partes con tres proyectos distintos. El primero como discípulo de Juan el Bautista, al que sigue su etapa judía pero su última etapa parece un tanto irreal al limitarse a una semana. Quizá sería mejor verlo como un proceso progresivo y no tanto dividido. Cosa que ayudaría a no encontrarnos con un Jesús que comienza el domingo de ramos como el mesías y rey de Israél que cuatro días más tarde hace saltar el sistema expiatorio del templo instituyendo una cena pascual irruptiva. En una persona como Jesús parecería poco plausible que rompiera con sus propias creencias de esta manera.

Sean Freyne ha escrito cosas muy interesantes con un enfoque marxista en la historia al considerar que los condicionantes sociales y económicos de la sociedad galilea donde podemos hurgar el pensamiento teológico de ese momento que podremos considerar determinó el pensamiento de Jesús. Ante este autor Piñero desaprueba la visión de un Jesús al final de su vida como siervo de Yahvé, por ser una construcción teológica cristiana cristiana y no judía. Para los judíos no era interpretado mesiánicamente sino como el justo perseguido.

Otro autor de calado  en José Antonio Pagola al que hay que agradecer la valentía de intentar hacer un Jesús histórico rompiendo el fuego en el sitio más difícil, dentro de una jerarquía. Pero según Piñero no es un autor consecuente al “meter ciertas morcillas teológicas” que no corresponden al Jesús de la historia. Y cuando encuentra alguna cosa histórica que puede molestar al establishment de los obispos, lo pone en nota y aún así no salió bien parado. Para Piñero, el Jesús histórico de Pagola no es histórico sino teológico.

Seguimos con el Jesús de James D.G. Dunn que intenta hacer un punto de vista muy interesante al hacer una aproximación sobre el Jesús recordado, puliendo el recuerdo hasta llegar a la persona histórica. La critica vendrá por considerar que hay un montón de recuerdos de Jesús que son independientes de la creencia de aquellos que conservan esa creencia en la resurrección de Cristo. Esto es inaceptable para Piñero puesto que todos los recuerdos son dependientes en líneas generales de la fe en la Resurrección.

Rafael Aguirre, Carmen Bernabé y Carlos Gil Albiol tratan de buscar un Jesús histórico pero Piñero considera que no sacan las consecuencias de un Jesús que es judío. Jesús no es el fundador de una nueva religión sino el fundamento que causa la reinterpretación que posteriormente hará Pablo y sus discípulos. La crítica a este grupo será la de considerar que toman su camino silenciando a todo el que discrepa de sus ideas.

Gerhard Lohfink presenta un desarrollo muy aceptable pero cae en la misma dinámica que Pagola al presentar a un Jesús más teológico. Y por último citamos a Javier Gomá Lazón hay que reconocer el esfuerzo de presentar a Jesus en su culmen como un Jesús ejemplar a quien Dios premia su ejemplaridad con la resurrección. Pero claro, esto de la resurrección no se puede probar con la filosofía y así lo reconoce pero termina por obviarlo y dejarse llevar por lo teológico.

Aproximaciones histórico-críticas

Nos queda comentar la segunda sección del libro que trata de hacer una aproximación histórico-crítica con otros autores de calado como Paul Heinrich Dietrich, Holbach, Gerd Theissen y Annet Merz, José Monserrat Torrents. Destaca de este grupo la apreciación de Torrents al considerar que los romanos solo utilizaron la muerte en cruz con aquellos que iban armados y esto ha sido muy silenciado por la tradición y esta postura es demasiado unilateral ya que en la Palestina del siglo I no era de extrañar ir armado como medio de defensa y por tanto no sería de justicia hacer de Jesús un galileo armado.

Mención especial de Piñero a John P. Meier ante el que se quita el sombrero pero que  “destaca demasiado acríticamente que Jesús fue un personaje unicum, un único, y creo que el personaje unicum atribuido a Jesús no es real porque Jesús entra dentro de una serie de rabinos que con ingenio discutían sobre sus conocimientos aunque para muchos judíos, las parábolas de Jesús son la perla de la literatura judía del siglo primero”

Antonio Piñero, junto a  Gonzalo Puente Ojea y Fernando Bermejo son herederos de la escuela filológica alemana que reducen a Jesús a 27 puntos de consenso. Entre estos investigadores independientes defienden que entre el Jesús histórico y Jesucristo hay una especie de barranco o especie de salto insalvable. Para Puente Ojea, Cristo es un mito, para Piñero es un concepto teológico y para Bermejo Jesucristo es una historiografía puramente inventada por los evangelios que hay que reducirlo a su justo término. Pero los tres son defensores acérrimos de un Jesús de Nazaret histórico sobre cuya base, fundamentalmente Pablo de Tarso y sus sucesores, construyeron al Cristo celeste. Por tanto, hay que distinguir entre el personaje histórico Jesús de Nazaret y el Cristo celeste.

Toda una interesante lectura que podemos encontrar en Trotta Editorial bajo el título EL JESÚS HISTÓRICO otras aproximaciones, reseña critica de algunos libros significativos en lengua española.

 Fuente Religión Digital

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Imaginarios trans en los ritos de paso: simbolismo y potencia

Jueves, 4 de marzo de 2021

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Utilizamos el verbo ‘transicionar’ para referirnos a la experiencia concreta transgénero, pero lo cierto es que todos los seres humanos sin distinción transicionamos a lo largo de nuestra vida. Valorar y proteger a la gente que tiende puentes, derriba fronteras, cose desgarros y sana grietas es algo que deberíamos aprender de otras culturas.

Utilizamos el verbo ‘transicionar’ para referirnos a la experiencia concreta transgénero, pero lo cierto es que todos los seres humanos sin distinción transicionamos a lo largo de nuestra vida. Pasamos por cambios endocrinos brutales que difícilmente nos hacen parecer la persona que dejamos atrás. Algunos ejemplos de ello podrían ser la pubertad, el embarazo, el envejecimiento, la menopausia. Dichos ritos de paso vitales no están exentos de artificio. En su transcurso, nos inscribimos voluntariamente en hormonaciones químicas, prótesis, cirugías, depilaciones láser, injertos, incisiones, extirpaciones. En la mayoría de los casos, desconectamos emocionalmente de esos cambios o los vivimos con una buena dosis de autoodio. La sociedad, mientras, los ignora, invisibiliza o juzga.  Si esos cambios se relacionan con la sexualidad, generan más terror. Así, pasamos de puntillas por la posibilidad de experienciar e irradiar la transformación social, tomar la parte por el todo convirtiendo nuestra capacidad de cambio físico en una potencia social. No existe sociedad sin imaginario simbólico y, por eso, urge empezar a incorporar en nuestra formación como individuos modelos poderosos de evolución personal. Qué mejor que la experiencia transgénero para ello. La capacidad de llenar ese espacio vacío entre fronteras, de atravesarlo, de ir “entre” algo está reflejada en el prefijo latino trans-. Valorar y proteger a la gente que tiende puentes, derriba fronteras, cose desgarros y sana grietas es algo que deberíamos aprender de otras culturas. Hay que reconocer por su valía a la gente que dedica su vida a poner el prefijo trans– delante de cada verbo fundamental en las acciones de la vida: transmutar, transgredir, transplantar, transicionar.

Muchas comunidades, más allá del monolítico paradigma occidental moderno, han respetado el poder del cambio personal. En ocasiones, se han mantenido ceremonias que protegen y honran los más distintos tipos de metamorfosis, así como sus ritos de paso, entendidos como un momento vital significativo que, idealmente, se acompaña con el cuidado intergeneracional y el reconocimiento público del avance en el camino de la vida.

En estas sociedades, algunos de sus miembros eligen encarnar la fuerza latente de la transformación por su intensidad y valentía. Se les conoce por distintos nombres. Aquí y ahora los llamamos trans y los atacamos sin pensar que quien logra romper la oscura tradición del género binario y se erige por encima de esa cárcel social está representando para todas el poder de emerger como ningún otro agente social. Cuando una persona trans decide dar el paso de visibilizarse como tal está encarnando una potencia extraordinaria: la confianza en el poder del cambio. Como sociedad que tiene un horizonte de justicia al que aspirar, la presencia de esa potencia debería ser un lugar en el que mirarnos, una política transgresora que crea conocimiento desde el cuerpo. Y así lo entienden otras comunidades con un esquema de pensamiento menos pobre y, por tanto, mucho más interesante que el nuestro. Aquí ofrezco solamente tres ejemplos de ello, pero hay muchos: los Fa’afafine en Samoa, los Omeguid de los Kuna de Panamá o los Buguis en las Islas Célebes, entre otros.

Los occidentales aún estamos lejos de sentir el respeto debido a la potencia trans que exhiben algunos pueblos americanos. Para la nación Mojave los llamados “dos espíritus” encarnan el equilibrio sagrado, el motor de la creación y la cuna de su cosmogonía. Por eso, cuentan con rituales específicos para transicionar, como la menstruación performativa. En 1990, se actualizó esta tradición acuñando el término en inglés two-spirit, en el marco de la Tercera Convención Anual de Gays y Lesbianas Nativoamericanos/Primeras Naciones, en Cánada. El objetivo de la cumbre consistió en proteger la tradición de respeto por aquellos que son a la vez hombres y mujeres, y reivindicar la resistencia a la colonización, que incluye la lucha contra la transfobia impuesta por Europa. Por tanto, se hizo hincapié en el binarismo de género como una violencia cultural más del imperialismo. Para continuar con el modo en que los indígenas de Norte América entendían el género, es muy recomendable el libro de Serena Nanda, Gender Diversity: Crosscultural Variations (1999), donde además se incide en la violencia que las dañinas etiquetas europeas de lo “normal”, lo “natural” y lo “moral” han provocado alrededor del mundo. Los two spirit abrazan en lo simbólico la unidad dual y, por tanto, el equilibrio en la contradicción.

En la India, quizá el país más rico en tradiciones trans, encontramos a las hijra. Algunas de ellas se identifican como mujeres u hombres, mientras que otras permanecen como identidades no-binarias. Las hijra, aunque no está claro qué nivel de aceptación tienen en sus comunidades, cuentan con parteras expertas en sus ritos de paso: las dai ma, que ofrecen cuidados especializados a las castraciones y las orquiectomías sagradas; incluyendo alimentación, oración y reposo. La deidad a la que se consagran las hijra es Bahuchara Mata, quien está íntimamente ligada a la fertilidad, ya que se entiende que aquellos que transicionan a hijra ofrecen a la diosa su capacidad de reproducirse y ésta se la trasmuta por aumento de poder. Las familias de aquellos que una vez llamados no transicionan son castigadas con la impotencia por generaciones. Las hijra representan dos caras interesantes de la creación: transmutar la fertilidad de la procreación humana en poder creativo personal.

Quizá más conocidas en el hispanismo sean las muxhes, el tercer sexo zapoteca. Los infantes que transicionan a muxhes no conocen la discriminación, sus vecinos no lxs violentan, sino que acompañan, haciendo de su rito de paso un momento de apoyo colectivo. El problema aparece cuando deben salir de su comunidad para estudiar o trabajar. Ahí es donde se les exige adherir su género al sexo de nacimiento, se lxs discrimina y agrede. En diciembre de 2019, la revista Vogue dedicó su portada en México y Reino Unido a las muxhes y, de alguna manera, realizó un ejercicio único de transculturalidad entre británicos, sorprendidos por la vitalidad de la inclusión trans zapoteca, y la ancestralidad de la hipersensualidad muxhe. Una muxhe puede ser pensada como un puente que conecta nuevas luchas con una raíz cultural mucho más profunda y antigua que la europea moderna.

La antigüedad de los ritos de paso trans se documenta desde la civilización sumeria, quienes ya practicaba la “la ceremonia de girar la cabeza”, donde el hombre se convirtió en mujer y la mujer en hombre, que hoy estudia Betty De Shong Meador como parte del culto a la diosa Innana. Quienes giraban la cabeza eran conocidos como la gente de la caña, ese el espacio intermedio entre el pantano y la tierra. Kurgarra y Galatur, mitos de la transexualidad, contaban con ubicaciones sagradas en el templo de Innana, ya que habían sido ellos quienes la habían rescatado del Inframundo como seres sagrados, capaces de habitar lo intermedio. La gente de la caña simboliza un cruce interesante entre la vida y la muerte, encarnan esa idea de lo trans como el espacio privilegiado de puente entre dos realidades.

Obviamente, la experiencia trans y las identidades LGBTTIQ no son monolíticas ni estandarizadas. Hay tantas formas de transicionar como personas y para muchas no hay espejo al que mirar ni tradición en la que apoyarse. Igualmente, aquellos que tienen la suerte de pertenecer a las muchas culturas transinclusivas pueden sentir lejano y ajeno el activismo occidental. Si se pudiera, en un ejercicio de síntesis, aprender una lección de las transiciones respetadas y acompañadas es que las necesitamos. Necesitamos esa potencia transgresora de confianza total en el cambio justo aquí y ahora, seas quien seas, porque, cuando vengan las transiciones de cualquier tipo, su simbología será una ayuda inestimable. Muchos pueden seguir pensando que lo trans les toca desde muy lejos o no lo hace en absoluto. Es más un hábito mental que una realidad, hábito que voy a desafiar con el siguiente ejemplo para finalizar.

Si aún resulta dudoso por qué o cómo transicionar nos habla directamente a todxs, pensemos en el siguiente rito de paso habitual en mujeres nacidas mujeres. Éste supone un cambio endocrino, se da un quirófano, conlleva una cirugía, tiene que ver con quitar un elemento interno (que no se odia pero que se desea retirar), suele provocar algún tipo de disforia (aunque no sea específicamente la de género) y es censurado; a veces, perseguido. Estoy describiendo una interrupción voluntaria del embarazo, escena que así descrita, enfocada en el momento de operar el cambio, guarda ciertas concomitancias con algunas transiciones. Si pudiéramos, como sociedad, dotar estos momentos de un simbolismo que abrazara la contradicción (two-spirits), la transmutación de fertilidad en poder personal (hijra), lo ancestral de la práctica (muxhes) y una relación equilibrada con los cruces vida/muerte (gente de la caña) transformaríamos el autoodio que Occidente imprime en estas transiciones vitales por un momento mucho más profundo, incluso en una comprensión integrada de la evolución personal. Es por eso que aquí y ahora necesitamos defender la experiencia trans, su mitología, tradiciones, rituales, fortaleza y valentía. Es por esto que nadie que viva bajo el injusto y miope esquema de pensamiento occidental contemporáneo puede permitirse prescindir del lenguaje, potencia y experiencia del movimiento trans en cualquiera de sus formas. No solo las personas transexuales necesitan una historia, tradición e imaginario simbólico de referencia, todxs podemos encontrar en el acto de transicionar un momento de gran fortaleza y belleza que incorporar a nuestro vocabulario por superviviencia personal y justicia social. Respetar el cambio transgénero es proteger todas las transiciones por las que pasamos y pasaremos, puesto que este es la más desafiante y valiente para una sociedad aterrorizada, pacata y limitante en afectos y celebraciones de la vida como la nuestra.

Fuente Pikara Magazine

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” Y Leo Classen habló”. Primer testimonio de un triángulo rosa”.

Lunes, 1 de febrero de 2021

6eebac9d-7245-44ce-8b94-c59ac5a7b4fd_source-aspect-ratio_default_0Portada del libro ‘Y Leo Classen habló. Primer testimonio de un triángulo rosa’

El testimonio más antiguo de un prisionero gay en un campo de concentración nazi: torturas, castraciones y experimentos

En ‘Y Leo Classen habló’, el investigador Carlos Valdivia reúne y publica por primera vez el testimonio de un médico católico y homosexual que resistió al nazismo. 

 

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No es extraño ver en las manifestaciones ultraderechistas y negacionistas a grupos ondeando banderas con cruces gamadas; también el pasado 12 de octubre, a lo largo del día de la fiesta nacional, pudo verse este tipo de símbolos izarse impunemente en las manifestaciones promovidas por el partido de ultraderecha VOX. Por eso, es muy necesario que sigan apareciendo testimonios como el que nos ocupa.  No podemos permitir que se siga extendiendo el discurso del odio. Por eso… comprad el libro y leedlo.

El editor y traductor Carlos Valdivia rescata de una biblioteca alemana los textos que el superviviente Leo Classen escribió en 1955 y que ahora publica la Editorial Egales.

Carlos Valdivia cuenta que mientras visitaba la exposición Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos, se dio cuenta de que un cartel que cuantificaba por centenares de miles las fatídicas muertes de judíos, gitanos, serbios, personas con discapacidad, etcétera, solo citaba “varios miles de homosexuales”. Este cálculo aproximado le incitó a ahondar en las cifras. Importantes investigadores aseguran que rondarían los 5.000 – 15.000 enviados a campos de concentración y tan solo 50.000 enviados a prisión, pero el propio Heinrich Himmler, uno de los principales líderes del  partido nazi, se jactaba de haber eliminado a un millón de homosexuales.

Leo Classen publicó entre 1954 y 1955 una serie de artículos en la revista homoerótica Humanitas sobre su paso por el campo de concentración de Sachsenhausen-Oranienburg. Estos textos han permanecido inéditos hasta el momento tanto en alemán como en español u otras lenguas. Supone el testimonio más antiguo conocido escrito por un superviviente homosexual de un campo de concentración nazi.

“El pan y la muerte fueron dos de los pilares de nuestra existencia allí. No teníamos nada más a lo que agarrarnos. Lo que había fuera, lo que una vez habíamos llamado vida, quedaba lejos, muy lejos, no como el olor de la sangre y la putrefacción, de la agonía y la maldad que nos rodeaban allí, donde nos arrastrábamos bajo la corona de espinas con huesos estridentes de una mañana gris a otra, y nunca más se hizo la luz…”

Hay experiencias que destrozan el cuerpo y el alma hasta tal punto que los sismógrafos de los sentimientos recitan sus datos y sin resistencia ni clemencia revelan a los hombres su horrible destino y los aplastan. La completa disolución y degradación de la personalidad era el objetivo de cada proyecto que aquí narraré. Así empieza el primero de los devastadores textos inéditos de Leo Classen, superviviente homosexual de un campo de concentración nazi.

De él sabemos que nació en 1906 en una familia socialdemócrata, que fue médico y que ingresó en Sachsenhausen-Oranienburg (Brandenburgo) a los 35 años. Menciona que llevó consigo un diario desde 1939 hasta 1945, lo que lleva a pensar, a juzgar por las fechas, que antes de entrar en Sachsenhausen pasó por otro campo -de hecho, es seguro que estuvo un mes en Natzweiler-.

Si bien es cierto que las relaciones sexuales entre hombres estaban castigadas en Alemania por el artículo 175, el país y, sobre todo, Berlín, había generado a finales del XIX y principios del XX una subcultura, intelectual y reivindicativa, para el colectivo. El investigador Robert Beachy, que publicó en 2015 Gay Berlín, un análisis de aquella época, explicaba en esta entrevista a El País que “la ley penaba los actos sexuales entre hombres, pero no prohibía los clubes, bares u otros lugares de encuentro. La policía los vigilaba, pero estaba obligada a tolerarlos. Precisamente por este acoso, los activistas empezaron a organizar protestas y esta subcultura comenzó a hacerse más visible”.

La llegada de Hitler al poder en enero de 1933 ya había supuesto un tajo por la raíz a las aspiraciones de los movimientos homosexuales de la época. Una de sus primeras medidas, en febrero, fue prohibir esas asociaciones. Dos meses después, los nazis arrasaron con el Instituto para el Estudio de la Sexualidad en Berlín. Se trataba de un fondo de más de 20.000 volúmenes y 35.000 fotografías, creado por el médico y sexólogo Magnus Hirschfeld, una de las figuras claves de esa subcultura berlinesa y responsable de algunos de los primeros estudios sobre la homosexualidad. “Fue una de las grandes pérdidas del movimiento”, lamenta Valdivia.

Del trabajo de Hirschfeld (1868-1935) las autoridades nazis solo conservaron aquellos documentos que podían servirles para engrosar las llamadas “listas rosas”, con los nombres de homosexuales que serían purgados en los campos de concentración. Para estas listas, la policía nazi utilizó también la información de las comisarías relativa al artículo 175. En 1936, el oficial Heinrich Himmler, que llegó a presumir de haber acabado con un millón de homosexuales, creó la Oficina Central del Reich para Combatir el Aborto y la Homosexualidad.

Leo Classen atravesó las puertas del infierno el 15 de febrero de 1942. Bajo los pies, la pisoteada y sucia nieve del invierno en Brandemburgo. En la verja que da paso al campo de concentración de Schasenhausen, una burla: “El trabajo os hará libres”. En su uniforme rayado, un triángulo rosa invertido que le identificaba como homosexual y le colocaba en el estrato más bajo entre quienes parece que ya no pueden sufrir más.

“Ahí estábamos: pobres, enfermizos y cansados. El frío sol del invierno molestaba a los ojos, que empezaron a llorar con miedo, con rabia, con vergüenza, con tristeza”, escribiría Classen unos años después en una revista de temática homosexual llamada ‘Humanitas‘. Los textos, publicados entre 1954 y 1955 y sin apenas difusión, suponen el testimonio más antiguo de un prisionero homosexual en un campo de concentración nazi. Su voz, su palabra y su memoria, no exenta de carga poética y simbólica, son ahora rescatadas gracias a la investigación de Carlos Valdivia Biedma, que ha reunido su excepcional trabajo en Y Leo Classen habló (Editorial Egales).

Valdivia encontró el primer rastro sobre Classen casi por casualidad, a través de un enlace de Wikipedia que, reconoce, “no suele ser la fuente más fiable“. Ese breve artículo de menos de 100 palabras en el que se mencionaban siete textos, su fecha de nacimiento, el 26 de junio de 1906 y su formación en medicina, le puso sobre la pista. “Comencé a tirar del hilo y me pareció raro que solo se mencionara en una nota a pie de página. Empecé a hablar con bibliotecas alemanas y a buscar esos documentos”.

Finalmente, Valdivia dio con los textos originales que se encontraban olvidados en una biblioteca de Hamburgo. “Me di cuenta de que merecían la pena. No son solo unos textos de un valor histórico incalculable, porque son inéditos y lo que cuenta es muy duro, sino que nos ofrecen mucha información sobre cómo trataban a los presos homosexuales, con castigos diferentes”, explica en conversación con elDiario.es.

c7673915-ee87-48d7-bc72-f813960cae5f_16-9-aspect-ratio_default_0Portadas de la revista de temática homosexual ‘Humanitas’

Classen habla en sus artículos de las llamadas “acciones rosas”: “Es decir, se agrupó a los homoeróticos en comandos de exterminio y se les sometió a la disciplina del campo triplicada, lo que significó a su vez menos comida, más trabajo y una supervisión aún más estricta”. Estas acciones incluían, según este testimonio, la prohibición de entrar a la enfermería para los prisioneros homosexuales, experimentos médicos, torturas, castraciones, penetraciones con maderas astilladas, jugar a los dardos con jeringuillas usando como diana a un homosexual, experimentos químicos, y juegos macabros por parte de los guardias. Uno de los ‘juegos’ más sádicos que encontré entre las páginas del ensayo fue el siguiente: Los guardias se entretenían con el “dispara al que escapa”: un macabro juego que consistía en ordenarle a un preso que fuese a la valla y dispararle por el pretexto de que “intentaba huir”. “Por cada prisionero muerto en este juego, el ganador -que sólo lo era si le acertaba en la cabeza- recibía cinco marcos imperiales y tres días de permiso”.

Los llamaban “delincuentes sexuales”, “errores biológicos de nuestro dios”, e insistían en que ellos debían ser los primeros en “ser sacrificados”.

“Los desnudaban, mojaban y dejaban durante una hora a la intemperie de noche en enero, así como codiciados conejillos de Indias para experimentos médicos. La primera tarea de los prisioneros con el triángulo rosa fue la de mover nieve con las manos desnudas de un lado para otro de la calle que había entre los barracones”.


El primero de estos art
ículos se titula La corona de espinas -prueba del catolicismo del autor- y arranca en 1942, cuando, junto con otros 300 triángulos rosas, se le convoca y destina a la compañía disciplinaria encargada de trabajar en la fábrica de ladrillos. La labor consistía en llenar vagones con arcilla y empujarlos por la ladera hasta la fábrica, desde las cinco de la mañana hasta las cinco de la tarde. Detalla el investigador que sólo era una excusa para exterminarlos-en dos meses, el grupo se había reducido a un tercio-, y así, además, los explotaban construyendo infraestructuras para la nueva Alemania de Hitler.

El pan y la muerte fueron dos de los pilares de nuestra existencia allí. No teníamos nada más a lo que agarrarnos, escribe Leo Classen. Lo que había fuera, lo que una vez habíamos llamado vida, quedaba lejos, muy lejos, no como el olor de la sangre y la putrefacción, de la agonía y la maldad que nos rodeaban allí, donde nos arrastrábamos bajo la corona de espinas con huesos estridentes de una mañana gris a otra, y nunca más se hizo la luz….

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Articulos de Leo Classen publicados en la revista Humanitas entre 1954 y 1955

En su segundo y tercer artículo se refiere a la doble marginación dentro del campo de los triángulos rosas: los torturaban tanto los oficiales nazis como sus propios compañeros, que también abusaban de ellos. Se les daba menos comida, se triplicaba su trabajo y se los sometía a múltiples experimentos médicos denominados acciones rosas’”, como apunta Valdivia. Aquí un extracto:

¿Qué hay de los prisioneros que además fueron destruidos con una sádica crueldad física y mental solo porque vivían y amaban de acuerdo con la ley natural de sus inclinaciones y que por lo demás no eran ni antisociales ni criminales ni opositores políticos? Me refiero a los que llevan el triángulo de la vergüenza, que no fueron tratados ni como personas ni como animales y que fueron declarados proscritos. ¡Los homoeróticos! No estaban para nada preparados para amar a su pueblo y a su patria, pero solo podían hacerlo como miembros libres y dignos de la comunidad de los vivos.

Y no se volvió a hablar ni de la libertad ni de la dignidad humana, especialmente entre aquellos que habían sido designados sacrificios de sangre para asegurar el restablecimiento de la moralidad y la decencia (como denominaron su programa de asesinatos). Se puede matar sin crear cadáveres, y algo así le pasó a la gente homoerótica, y a esto se lo llamó corrección legal de la inferioridad biológica. ¡Esclavitud! ¡Hambre! ¡Burla! ¡Castración! Estos fueron algunos de los hitos en el sufrimiento de estos desafortunados prisioneros en prisión preventiva.

‘Y Leo Classen habló‘ arroja luz sobre otro hecho que escapa a la homofobia institucional y que, aunque puede imaginarse, él verbaliza así: “Poco se sabe sobre el especial odio, la persecución y la tortura intramuros a los que condenaron los presos a sus propios compañeros de celda: ¡los homosexuales!”. Describe así el aislamiento dentro del campo de concentración que padecían aquellos con el triángulo rosa, burlados por oficiales y prisioneros. “El grupo de condenados estuvo privado de la protección hombro a hombro de sus compañeros”, lamenta.

En el cuarto artículo, Classen relata el uso de prisioneros vivos para probar remedios contra las quemaduras de fósforo: total, los triángulos rosas eran considerados infrahombrespor los nazis, que también infligieron sobre ellos otros experimentos que se considera incapaz de relatarpero que sentencia con un: “¡No volvamos a matar nunca jamás!.

El quinto artículo, titulado Ecce homo o las puertas del infierno -de nuevo sus referencias bíblicas-, detalla cómo les afeitaron las cabezas al llegar al campo de concentración, cómo les calzaron los uniformes de rayas y les sometieron a palizas y burlas, antes de marcarlos, como a reses, con el triángulo rosa y un punto negro en el uniforme. Aquí otro extracto:

Nos afeitaron y nos guisaron. Como cerdos en el basurero

Vuestros días de felicidad deben acabar se burlaron, y después leed las letras de bronce que cuelgan, de manera invisible pero insistente para vosotros, sobre la puerta de hierro: ‘¡Aquí vuestra voluntad será quebrantada!.

¡Y todo acabó! Todo lo que amábamos: la libertad, la seguridad, la humanidad. Acabar con los días de felicidad¡, se llama aquí. ¡Se había abierto la segunda puerta al infierno! Nos recibieron con los nudillos.

El sexto artículo narra la ejecución de tres triángulos rosas ajusticiados en la horca por intentar escapar: Scharley, Hans y Herbert. Aprovecha el tema para referirse al silencio guardado por otros presos, entre los que se incluye, y que considera de alguna manera cómplices de tal crimen, contextualiza Valdivia.

¡Tres camaradas! ¡Tres jóvenes muchachos en flor! Jóvenes que no habían hecho nada más que, como todos los hombres presos, guardar en su corazón un deseo y anhelo hasta verlo cumplirse un día: ¡huir libres! Pero ya no había libertad por la que valiera la pena huir. La muerte, la violencia y el odio estaban por todas partes. Ni siquiera más allá de los altos muros quedaba ningún refugio. Alemania se había convertido en un desierto de cuya arena caliente salían las llamas de la perdición.

()

Antes de permitirles morir, los cubrieron de burlas y mofas, enterrados vivos en dolor y angustia. Les provocaron sed con comida salada y los azotaron en el potro, después les ataron un gran tambor al cuello que tenían que golpear y gritar: ‘¡Hurra! ¡Hemos vuelto! ¡Hurra! ¡Hurra! ¡Hurra!. Convertidos en estatuas de sal, hicimos una pausa silenciosa y lanzamos nuestra compasión y nuestro tormento hacia el cielo glorioso () El silencio se cernió sobre nosotros y oscureció el sol naciente. Cum tacent, clamant (Cuando callan, gritan)… ¡sólo en ese momento conseguí entenderlo! ¡Scharley, Hans, Herbert! ¡Tres compañeros! ¡Tres amigos! ¡Tres de los nuestros! Homosexuales…”.

Es complicado establecer una cifra aproximada de homosexuales que fueron recluidos o asesinados en campos de concentración durante el nazismo. Tras la liberación de los campos, la homosexualidad seguía estando estigmatizada y estas víctimas fueron, una vez más, las que obtuvieron peor reparación. En la exposición ‘Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos‘, una de las más importantes sobre el Holocausto celebrada en España en los últimos años, se hablaba de “varios miles”.

“Varios miles” que demuestran la falta de precisión e investigación sobre este colectivo en y después del Holocausto. Una inexactitud sobre la que Valdivia trata de arrojar luz citando diversos estudios, publicados en los últimos años, en los que se habla de 50.000 condenados y entre 5.000 o 15.000 varones presos homosexuales asesinados en campos de concentración. “El porcentaje de mortandad de los homosexuales encarcelados por los nazis era, al parecer, relativamente más alto, en los campos y tras la liberación, que el de otros grupos perseguidos”, publicó el escritor e investigador Richard Plant en su libro ‘The Pink Triangle‘.

Estas impresionantes traducciones adquieren aún más enjundia gracias a la introducción en la que el autor de Y Leo Classen habló, Valdivia, repasa la situación del colectivo LGTBI previa a la dictadura nazi y el paso de los hombres homosexuales por los campos de concentración alemanes. Lo más escalofriante es que a día de hoy apenas se han recopilado datos y cifras sobre el número de víctimas homosexuales que cayó en manos del nazismo.

El de Classen, que falleció en 1972, es el testimonio más antiguo que se publica de un triángulo rosa, pero no el único. Hasta la fecha han relatado sus memorias en los campos nazis otros tres hombres, con perspectivas diferentes pero puntos en común. En 1972, Josef Kohout publicó, con la ayuda del escritor Heinz Heger, ‘Los hombres del triángulo rosa: memorias de un homosexual en los campos de concentración nazis‘; en 1994, Pierre Seel escribió sus memorias -las únicas de un superviviente gay francés-, junto al periodista Jean Le Bitoux; y en 2010, Rudolf Brazda, el único superviviente homosexual con una placa en su honor, publicó ‘Rudolf Brazda, itinerario de un triángulo rosa‘, con el escritor Jean-Luc Schwab. Los tres únicos homosexuales que, según sabemos hoy, sobrevivieron al exterminio nazi y compartieron su desgarro por escrito.

“Fíjate, cuatro testimonios. Son los grandes olvidados de esta recuperación de la memoria histórica”, llama la atención Carlos Valdivia. Muy pocos si se compara con la exposición y el estudio de otros colectivos perseguidos durante el nazismo. “Los cuatro hacen mucho hincapié en que después del Holocausto se han estudiado muchísimas cosas, pero no a los triángulos rosas”, explica. Un hecho que puede explicarse, en parte, por la homofobia, legal y social, imperante también tras la II Guerra Mundial. En Alemania, el artículo 175 no dejó de castigar las relaciones entre hombres adultos hasta 1969 y siguió en vigor hasta 1994. Como tras la liberación de los campos las relaciones entre hombres siguieron siendo delito, a algunos supervivientes homosexuales se les llegó a recomendar cambiar el color de su triángulo para optar a una pensión. Kohout, por ejemplo, no la consiguió hasta 1992.

En 2018, el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier pidió perdón a los homosexuales por los crímenes cometidos contra ellos durante el nazismo y los años posteriores. “Les pido perdón por el dolor y por la injusticia pasados y por el largo silencio que le sucedió”, reconoció ante el monumento a las víctimas homosexuales del Tercer Reich, que se había construido en el parque berlinés de Tiergarten una década antes. “Llegamos tarde”, admitió.

 

Los movimientos de liberación LGTBI en auge, principalmente, en Estados Unidos a partir de los años 70 y 80 favorecieron la conciencia de la persecución que habían sufrido los homosexuales a lo largo de la historia. Fue entonces cuando el triángulo rosa invertido se resignificó como un símbolo del colectivo, que reclamó con más fuerza su visibilidad.

El de Classen es un testimonio crudo de la violencia y el horror que vivieron los hombres homosexuales en los campos de concentración. “No consigo recordar ningún proceso de abandono tan sombrío en el libro de la historia de la humanidad que haya dejado tal rastro de sangre y lágrimas como lo hizo aquella fábrica de ladrillos”, dice en referencia a la fábrica del campo a la que se les enviaba a trabajar hasta la extenuación, a morir, como parte de la “acción rosa”.

Pero, pese a ese intento por quebrar su voluntad y a que “es imposible expresar con palabras actos tan viles”, se desprenden de los textos de Classen, del que se sabe poco más que su fecha de nacimiento y de defunción, reivindicaciones de las que el colectivo LGTBI lleva años haciendo bandera: “Perdóneme, querido lector, si le recuerdo una y otra vez las instituciones y los sucesos ocurridos durante el Reich de los doce años y le ruego que nunca repita, tolere o admita los métodos y las medidas aplicados durante esa época, porque tan solo mediante el conocimiento y la observación se podrá proteger el futuro para evitar la repetición y los efectos del pasado”.

FICHA TÉCNICA

Editorial: Egales
ISBN: 978-84-18501-18-0
Fecha de edición: 2021
País:
Idioma: Castellano
Encuadernación: Rústica
Dimensiones: 12 cm x 20 cm
Nº páginas: 124
Materias:Biografía/Memorias/Diarios/Cartas / Ensayo /

Carlos J. Valdivia Biedma (Priego de Córdoba, 1993) se graduó en Traducción e Interpretación por la Universidad de Córdoba, y cursó un máster de Traducción Literaria por la Universidad Complutense de Madrid. A la vez que realizaba estos estudios, comenzaba a desarrollar una latente faceta artística, bajo el pseudónimo artístico Aplatie, término francés que hace referencia a los fondos lisos de la mayoría de sus obras, de estilo minimalista y neopop. Son temas recurrentes en sus retratos la cultura pop española y extranjera, la religión, lo queer y el lenguaje del cómic.

Fuente El Diario/El Español/Berkana

Biblioteca, General, Historia LGTBI, Homofobia/ Transfobia. ,

“Yo soy el que soy”, por Aaron Lee, una historia de resiliencia…

Viernes, 22 de enero de 2021

31B9NRWalIL._SX308_BO1,204,203,200_Aaron Lee es un gran violinista, fue el integrante más joven de la Orquesta Nacional, adonde logró llegar después de vivir un infierno personal que se desató al declarar su homosexualidad. con una historia de superación frente a la adversidad y la homofobia religiosa.

Nació en Chamberí, Madrid en 1988, en el seno de una familia surcoreana de costumbres tradicionales. Su madre es pianista y su padre director de orquesta y Aaron estudió violín desde los cuatro años, con los maestros más estrictos. Como el primogénito de la familia, tenía que ser en hijo perfecto y lo era. Un niño prodigio. Buen estudiante y buen músico. Se especializó en violín en música española.  Llegó a ser el instrumentista más joven admitido por la Orquesta Nacional de España, con 20 años. Sin embargo, llegar a ello no fue fácil, más bien al contrario. Cuando Aaron reveló su homosexualidad, comenzo su particular infierno… en su propia casa.

Su padre, pastor evangélico, le acusó de romper a la familia y tras amenazarle con un cuchillo y golpearle repetidamente, decidió internarlo para “curarlo”. Con la excusa de una vacaciones en Corea, Aaron fue encerrado en una pequeña isla del Pacífico de donde no podría salir hasta que se “curase” de su “enfermedad”.  Lee cuenta todo en su autobiografía, Yo soy el que soy” (Letrame), escrita a partir de sus propios diarios, en los que, con apenas 15 o 16 años trata de comprender y de dejar de culparse. La escritura del libro surgió a raíz de una campaña en la que colaboró con la Policía Nacional. “En ella, animaba a que el colectivo LGTBI denunciase a la Policía cuando somos atacados por nuestra condición. Esto sigue pasando y la gran mayoría de la gente no lo hace porque piensa que la Policía no les va a apoyar o se va a reír. Es algo muy habitual. Y así es como comencé a contar mi historia”, explica Lee.

El mismo lo explica y se define en su página web:

Si tuviese que definirme en pocas palabras, diría que soy una persona resiliente. He aprendido a adaptarme y crecerme ante las adversidades canalizando lo negativo en algo constructivo y positivo. Esta filosofía de vida se puede aplicar en la música, en el emprendimiento, en las relaciones sociales, etc.

La música es una parte importante de mí, pero no deja de ser un 2% que da color al resto. Antes pensaba que era lo que daba sentido a mi vida. Es un error.

Esta historia supone el final de una etapa vital que me ha marcado mucho, pero para poder avanzar al futuro sin arrastrar los grilletes del pasado, he querido plasmar estas vivencias con el fin de ayudar y acompañar a tanta gente que sigue viviendo situaciones parecidas o aún más duras. De esta manera, cierro un capítulo dándole sentido a todo el sufrimiento vivido.

En el colegio le ven como “el chino” y “el marica” y apenas tenía amigos. Se aplicó en los estudios y el aprendizaje musical. En el instituto aún fue peor y optó por automarginarse pero a pesar de todo, sobrevive.  Cuando su padre observa que en la factura del teléfono aparece un número  repetidamente. surge la pregunta y se ve obligado a declarar su homosexualidad.

Ni siquiera cuando otros miembros de su congregación evangélica en Madrid les trataban de explicar a los indignados padres que todo estaba bien, ellos no podían aceptarlo. Su padre le amenaza con un cuchillo, le golpea, le azota, le insulta. Le siguen cuando sale de casa.

Como Aaron no se “cura”, sus padres deciden llevarle a Corea, a la pequeña isla volcánica de Ulleung Do, a unos 120 kilómetros de la península de Corea, entre esta y Japón. Le quitan el móvil y le dicen que no saldrá de la isla hasta que deje de ser homosexual. Tras varias semanas de aislamiento y un fallido intento de escapada que termina en paliza, fingirá. Regresa a Madrid declarándose heterosexual pero al poco tiempo se mudan a Corea por exigencias laborales de sus padres. Y allí, cuando toda la familia cree que ha “dejado de ser gay”, le encuentran un disco de la Terremoto de Alcorcón y todo se precipita, deja a su familia para siempre y vuelve a Madrid, donde vive precariamente.

“No, nunca he sido rencoroso. En el libro digo que yo perdoné a mi padre. Que no comparto las cosas que hace ni que ha hecho ni su forma de comprender la vida. Pero entiendo que él pensaba que era lo mejor para mí. No lo hizo por maldad, sino como una medida desesperada por salvar el alma de su hijo. Y una cosa importante que quiero decir es que nadie que lea esto o mi libro debe demonizar a mi padre. Vayamos más allá. Mis padres tienen unas profundas complejidades. No es el malo que tiene un cuchillo o un látigo y me golpea. Me pregunto en el diario: ¿Qué habrá detrás para que responda de esa manera tan dura?”, explica Aaron .

A pesar del castigo físico, le dolió más la incomprensión, la negación de su identidad, el rechazo de toda su familia. Sentirse una decepción era algo de lo que solo se olvidaba tocando música, que es una situación en la que Aaron no es capaz de pensar a la vez con palabras. “La música fue un bálsamo, especialmente en la isla… Pero no lo es todo en la vida. Si quieres un porcentaje, sería un 2, 3 o 5%. La gente se sorprende cuando lo digo, porque le dedico horas, esfuerzo y pasión. Pero si mañana tengo un accidente y no puedo seguir tocando el violín seguiré creando y para mí es importante pero no lo es todo”.

 Cuando regresó a Madrid, perdido, se buscó la vida. Obtuvo una plaza en la Orquesta Nacional de España, con 20 años, el instrumentista más joven en ese momento. Estuvo en la orquesta un tiempo. “Me vino muy bien porque durante la crisis de 2008, recién vuelto a Madrid, pasé necesidades y hambre. Pero al poco, lo dejé. Hice las giras que tenía que hacer, grabé con la Deutsche Gramophon, lo llevo con orgullo”.

En 2015 ideó una fundación, Arte que Alimenta,. “Hemos dado un montón de becas a mucha gente. Jóvenes con historias tremendas, en situación de drogas o prostitución que han tenido que huir. Me llena esto más que la seguridad de la orquesta. ”.

 Y lo tiene muy claro…“Nunca  (he querido) ir de víctima, no quiero vivir del pasado con la pena toda la vida. Las cosas malas pasan, pero quería dirigir la rabia y la frustración, que son energías tan potentes como el amor, en una dirección positiva”. Como él dice, lo más importante es “vivir en el aquí y en el ahora”.

Para obtener el libro pincha aquí.

 

***

Las últimas noticias acerca de este esperpento de las falsas “terapias” fue que un arzobispo brasileño,fue  acusado de abusar de seminaristas al intentar “curar” su homosexualidad. Mientras  Cientos de líderes religiosos declaran que todas las personas LGBT + son “valiosas” en una llamada a la prohibición global de la terapia de conversión. Recordábamos como un obipo, José Ignacio Munilla, que se jactaba en la televisión vasca de haber “curado” homosexuales “cuenta con una especie de guardia de corps clerical, integrada por un puñado de curas ‘revertidos’, así llamados por sus compañeros de presbiterio, porque muchos de ellos se sometieron, al parecer con éxito, a las técnicas de reversión de la homosexualidad.” Un mes antes, la diputada ultraderechista de Vox, Macarena Olona, al negarse a apoyar en el Congreso de los Diputados de España la Ley presentada para prohibir las terapias de conversión para gays, lesbianas y bisexuales, y que se sancione drásticamente a cualquier persona u organismo que ofrezca «curarnos» de nuestra orientación sexual afirmó:Cualquier persona, sea o no homosexual, tiene que acudir a un especialista a que le ayude a encontrar su identidad”. Antes, la Subsecretaria de DDHH de Chile Lorena Recabarren quería que la Ley Zamudio permitiese en ciertos casos las terapias para “curar” la homosexualidad o la transexualidad, lo que provocó las protestas del MOVILH. Antes, que la asociación española Abogados Cristianos se querella contra Ignacio Aguado por hacer pública la multa a la coach de terapias para personas LGTBI, y que, ante la protesta ciudadana, el Ministro de Educación de Israel se retractaba de su apoyo a las terapias de “curación” para gays. Y Canadá prohibirá las «terapias de conversión» a nivel nacional.

Una tendencia creciente a la prohibición

En Europa la pionera fue Malta, que aprobó una ley en 2016. Irlanda y el Reino Unido también están dando pasos en esta dirección. En España, mientras tanto, la prohibición de este tipo de intervenciones ha sido ya contemplada en varias normas autonómicas y es una de las disposiciones que prevé la prometida ley en favor de la igualdad y no discriminación de las personas LGTBI, que se discutió en el Congreso de los Diputados (aunque el PP intentó «colar»una proposición alternativa, en forma de enmienda a la totalidad, que no contemplaba este aspecto). Un proyecto que naufragó con la convocatoria de elecciones anticipadas.

En cualquier caso, conviene recordar que el Consejo General de la Psicología, órgano coordinador y representativo de los Colegios Oficiales de Psicólogos de toda España, emitió ya en 2017 un comunicado en el que recordaba que las intervenciones que prometen «curar» la homosexualidad carecen de fundamento. No es ninguna novedad, pero en estos momentos en los que la promoción de este tipo de intervenciones parece reverdecer en nuestro país (casos recientes como el de la “terapeuta” Elena Lorenzo o las charlas de Jokin de Irala o de Richard Cohen así parecen indicarlo) toda aclaración es bienvenida. Mientras, el año pasado sufrimos un seminario sobre ayudar a cambiar sentimientos homosexuales. En todos casos, nuestros amigos de HazteOir estuvieron ahí apoyando a los homófobos…

Mientras tanto, el Parlamento Europeo ha exigido la prohibición de estas terapias.

En EE.UU., gran aliado de Israel, California fue el primero en hacerlo en 2012, no sin controversia. Le siguieron el también estado de Nueva Jersey (varios meses después), Washington D.C. (cuyo Consejo legislativo aprobó la norma por unanimidad en 2014) y más tarde se sumaron los estados de  OregonIllinoisVermont,  Nuevo MéxicoRhode Island, Nevada, Connecticut, Washington,  Hawái, MarylandDelaware y New HampshireNueva York, Colorado y Massachusetts, cuyo texto entró en vigor el pasado 8 de abril tras la firma del gobernador republicano Charlie Baker.

En abril se les unía Puerto Rico, estado asociado a los Estados Unidos, aunque en este caso lo hacía mediante una orden ejecutiva firmada por su gobernador, Ricardo Roselló, después de que la Cámara de Representantes puertorriqueña rechazara tramitar un proyecto de ley aprobado por el Senado. Y el pasado 8 de mayo, la Cámara de Representantes de Maine aprobó el proyecto de ley 1025 por 91 votos a favor (de demócratas, independientes y cinco republicanos) frente a 46 en contra (todos ellos republicanos). Su tramitación continuó en el Senado, donde salió adelante el día 21 de mayo por 25 votos afirmativos (de los demócratas y cinco republicanos), frente a 9 contrarios (todos republicanos).

Hay además numerosos condados y ciudades que haciendo uso de sus competencias locales han promulgado normas similares. Denver, precisamente la capital de Colorado, lo aprobó por ejemplo el pasado enero por decisión unánime de sus concejales.

En abril se les unía Puerto Rico, estado asociado a los Estados Unidos, aunque en este caso lo hacía mediante una orden ejecutiva firmada por su gobernador, Ricardo Roselló, después de que la Cámara de Representantes puertorriqueña rechazara tramitar un proyecto de ley aprobado por el Senado. Hay además numerosos condados y ciudades que haciendo uso de sus competencias locales han promulgado normas similares. Denver, precisamente la capital de Colorado, lo aprobó por ejemplo el pasado enero por decisión unánime de sus concejales, así como el estado de Utah.

Y en julio, era Ciudad de México quien prohibía las «terapias» de conversión de la orientación sexual y la identidad de género. Y en octubre de 2020, en el Estado de México.

No” rotundo de los especialistas a las “terapias” reparadoras.

“Terapias” reparadoras: no solo inútiles, también peligrosas

La comunidad médica mundial en su inmensa mayoría condena estas prácticas y lucha para que los gobiernos las prohíban. Precisamente en marzo de 2016 tenía lugar un histórico pronunciamiento de la Asociación Mundial de Psiquiatría en contra de las “terapias” reparadoras, intervenciones que no solo se han mostrado ineficaces para cambiar la orientación sexual de una persona, sino que resultan muy peligrosas. Prácticas contra las que ya antes se habían pronunciado numerosas organizaciones profesionales. La Asociación Americana de Psicología, por ejemplo, hizo ya en 2009 un llamamiento a los psicólogos para que las abandonasen definitivamente tras revisar la evidencia científica disponible y concluir que ya no resulta posible sostener que un paciente puede cambiar su orientación sexual a través de terapia, mientras que los daños potenciales de tales intervenciones pueden ser graves, incluyendo depresión y tendencias suicidas. Otras organizaciones que han alertado contra los riesgos de estas intervenciones son la Asociación Médica Británica, las más importantes organizaciones de psicoterapeutas del Reino Unido o, en España, el Colegio de Psicólogos de Madrid. Los testimonios de algunas de las personas atrapadas por las redes que promueven este tipo de prácticas (“ex-gais”) y que años después han conseguido liberarse son un buen ejemplo del daño que pueden llegar a sufrir.

En definitiva, la aplicación o recomendación de este tipo de prácticas van, hoy en día, en contra del conocimiento médico actual y de la lex artis que obliga a todo profesional sanitario.

Respecto al reto que suponen aquellas personas adultas que movidas por su fe religiosa conservadora acuden por voluntad propia a las consultas para cambiar su orientación sexual, ya desde hace años la Asociación Americana de Psicología recomienda ser “honestos” con ellos respecto a su eficacia, considerando que el objetivo en estos casos debe ser favorecer, sin imposiciones, la aceptación de la propia realidad. Posibles estrategias que sugería Judith Glasshold, la presidenta del comité que en 2009 revisó la evidencia disponible hasta esa fecha, eran insistir en determinados aspectos de la fe religiosa, como la esperanza y el perdón, frente a la condena de la homosexualidad, sugerir el acercamiento a confesiones religiosas que sí aceptan la realidad LGTB o, los casos más recalcitrantes, valorar la adopción del celibato como estilo de vida sin pretender cambiar la orientación.

«Nada que Curar», la guía que ayuda a combatir con información científica las denominadas terapias de conversión

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Fuente El Diario/El País/La Razón/Cristianos Gays

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Leonardo Boff: “San José tiene todas las características para ser la personificación del Padre en la Trinidad”

Viernes, 15 de enero de 2021

San Jose y Jesus AdolescenteEl silencio de san José, padre de la palabra

El papa Francisco ha declarado el año 2021 como el año dedicado a la figura de san José con motivo del 150 aniversario de su proclamación como patrono de la Iglesia Universal

Leonardo Boff, que lo consdera el padre de la Iglesia doméstica, contribuyó con su libro San José, padre de Jesús en una sociedad sin padre a conocer mejor su figura

“El libro es un pequeño tratado de josefologia, cubriendo los aspectos bíblicos de la tradición, de la reflexión tardía y moderna sobre él e intentando renovar la comprensión de San José”

“Si Dios es esencialmente trinidad de divinas Personas, todas ellas, actuando siempre juntas, cada una en su singularidad, entonces ellas se han autocomunicado en la historia de la salvación”

“Por sus sueños que, según la tradición psicoanalítica, representa lo más profundo del ser humano, el inconsciente colectivo y por ser un trabajador, san José tiene todas las características del Padre”

“El silencio de san José tiene un sentido espiritual y existencial. En la Iglesia oficial son los papas, los obispos y sacerdotes los que hablan. El pueblo de Dios vive, generalmente un profundo silencio”

(Grupo de Comunicación Loyola).- El papa Francisco ha declarado el año 2021 como el año dedicado a la figura de san José con motivo del 150 aniversario de su proclamación como patrono de la Iglesia Universal. Con corazón de padre: así José amó a Jesús, llamado en los cuatro Evangelios «el hijo de José», describe en su carta apostólica Patris Corde. Todo un acontecimiento celebrado por el teólogo Leonardo Boff  por entender que san José es más bien el patrón de la Iglesia doméstica que de la Iglesia-gran institución. Él mismo ya contribuyó con su libro ‘San José, padre de Jesús en una sociedad sin padre’ a conocer mejor su figura. Le dedicó esta reflexión en Sal Terrae teniendo en cuenta la Biblia, la tradición, la doctrina del magisterio y de los teólogos, la liturgia y la piedad popular.

Como ha expresado el papa Francisco, los dos evangelistas que evidenciaron su figura, Mateo y Lucas, fue muy escasamente, “pero lo suficiente para entender qué tipo de padre fue y la misión que la Providencia le confió”. Y este libro profundiza en ese san José trabajador, esposo, padre y educador y expone de qué manera ilumina las cuestiones actuales de la familia y de la figura del padre. En el prólogo, Paulo Coelho dedica estas bonitas palabras: «Me complazco en la idea de que la mesa en la que Jesús consagró el pan y el vino habría sido hecha por José, porque allí habría quedado impresa la huella de la mano de un carpintero anónimo que se ganaba la vida con el sudor de su rostro y, precisamente por ello, permitía que los milagros se manifestaran».

– A la luz de su libro San José (Sal Terrae 2011) y las palabras del papa Francisco en su declaración del año 2021 Año de San José, ¿cree que la figura de san José hay que revalorizarla?

En la Iglesia prácticamente hasta los años 800 poco se menciona a san José. Como no dejó ninguna palabra, ha tenido solamente sueños, no sabían qué hacer con él. Solamente en 1870 fue proclamado patrono de la Iglesia universal, no directamente por el Papa Pio  IX, sino por un decreto de la Congregación de los Ritos. El Papa Juan XXIII era un gran devoto del santo y le confió el Concilio Vaticano II. Hizo más: introdujo “san José, esposo de María” en el canon de la Misa. La Exhortación Apostólica Patris Amore del papa Francisco y la proclamación de un año josefino le confirió más relevancia, particularmente por las siete virtudes que analizó en un sentido espiritual y pastoral. Pero hay que reconocer que la Santa Sede fue la última en ser conquistada por la devoción a san José. El pueblo siempre ha tenido una gran devoción por él, basta ver que el nombre José es dado a muchísimas personas, a escuelas, a calles etc. De hecho san José es más bien el patrón de la Iglesia doméstica que de la Iglesia-gran-institución.

– Probablemente, el objetivo de su libro fuera revalorizar la figura de san José. ¿Qué ecos ha recibido a lo largo de estos años de sus lectores y creyentes?

El libro fue muy bien recibido por la comunidad de los teólogos y por la Iglesia en general. Ha sido traducido en varios idiomas. Por ejemplo el cardenal Aloisio Lorscheider al leer mi libro recibió un gran impacto y no se había dado cuenta de cuánto se podía aprender de este santo singular. Personalmente me confesó que los últimos tres retiros espirituales que predicó fueron todos a la luz de lo he expuesto en mi texto. Lo que escribí es, en verdad, un pequeño tratado de josefologia, cubriendo los aspectos bíblicos, de la tradición, de la reflexión tardía y moderna sobre él e intentando renovar la comprensión de San José, especialmente, en una línea apuntada por el Papa Juan Pablo II en su Exhortación Apostólica Redemptoris Custos de 15 de agosto de l989: su asunción en el misterio de la Encarnación dándole así una cierta dimensión hipostática.

– ¿Qué es lo que más desconocido de la figura de san José que cree más necesario destacar?

La tarea de la teología es descubrir más y más dimensiones del misterio inagotable de Dios. En el sentido de la Dei Verbum del Vaticano II, la revelación de Dios es más que dar a conocer verdades ocultas, sino significa más bien, una autocomunicación de Dios mismo, así como es. Si Dios es esencialmente trinidad de divinas Personas, todas ellas, actuando siempre juntas, cada una en su singularidad, entonces ellas se han autocomunicado en la historia de la salvación. Conocemos el Espíritu Santo que armó su tienda sobre María (Lc 1,35), el Hijo que también armó su tienda sobre Jesús (Jo 1,14) y no se hacia una reflexión sobre la autocomunicación del Padre, misterio fundamental, de toda divinidad. Cual seria la persona humana más adecuada a recibir la persona divina del Padre? Yo sostengo que san José tiene todas las características para ser la personificación del Padre.

Primero por sus sueños que, según la tradición psicoanalítica, representa lo más profundo del ser humano, el inconsciente colectivo; además no dijo ninguna palabra porque quien habla no es el Padre, sino el Hijo, el Verbo eterno. Por ultimo se dice en el evangelio de San Juan que el Padre trabaja, lo que es la característica de San José, de ser un trabajador. El seria, como padre terrestre, el sujeto de la recepción de la autocomunicación del Padre celeste. Así tendríamos la entera familia divina del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo presente en la familia humana. Dios se ha de hecho autocomunicado enteramente al mundo teniendo una presencia personal especifica en María, en Jesús y en José. Esta es una contribución que intenté dar a la josefología, no afirmada con esta claridad en la tradición. Esto no es todavía una doctrina oficial, sino, como se dice en teología un teologúmeno, una hipótesis bien fundada, siempre bajo la apreciación de la comunidad teológica y del Magisterio.

– Su libro ahonda en el silencio del esposo de María….un silencio que no le impide ser protagonista….¿qué podríamos aprender hoy en el siglo XXI de ese silencio?

El silencio de san José no es sin sentido. En nuestra interpretación es el modo en el que asume el misterio del Padre eterno, fuente y origen de toda la divinidad, lo que lo hace el sujeto adecuado para recibir el Padre en su autocomunicación. Pero tiene también un sentido espiritual y existencial. En la Iglesia oficial son los papas, los obispos y sacerdotes los que hablan. El pueblo de Dios vive, generalmente un profundo silencio. Hay un poderoso cristianismo popular, cotidiano y anónimo del que pocos se dan cuenta. Em esta situación de silencio viven gran parte de los cristianos, nuestros abuelos y abuelas, nuestros padres y los demás cristianos que toman em serio el evangelio y siguen el camino de Jesús. San José, por su silencio y anonimato, se inscribe dentro de este tipo de mundo.

Es el representante de los humildes, “gente de bien”, sepultados en su cotidianeidad de cenizas, ganando su vida con el trabajo generalmente mal pagado y llevando honradamente sus familias por el camino de Jesús, del amor, de la solidaridad, de la piedad familiar. Verdaderamente san José es el patrón de esta iglesia popular, anónima de los que Jesús llamó de “mis hermanos y hermanas menores” del capítulo 25 del Evangelio de San Mateo. De este silencio podemos sacar actitudes poco presentes en este mundo, lleno de palabras, de sonidos y de todas las formas de comunicación. El ser humano necesita de silencio, primero para escuchar el otro y después, auscultar su propio corazón, su interioridad que nadie puede penetrar sino Dios mismo. En este ambiente vivió San José y el mismo Jesús por 30 años antes de iniciar el anuncio del Evangelio.

– ¿El hombre actual puede responder al modelo de un padre y hombre como san José ?

San José fue un esposo, un  padre, un artesano y un educador que inició a su hijo Jesús en la piedad y en las tradiciones religiosas de su pueblo. Las virtudes citadas por el Papa Francisco en su Patris amore son las virtudes naturales de quien vive una vida como la vivió san José: el ser un padre  amable, tierno, obediente, acogedor, de un coraje creativo, trabajador y vivir en la sombra, es decir, en el anonimato común de la mayoría de las personas. Son valores transculturales. San José lo vivió en su cultura hebraica, nosotros, en otro tiempo, damos a estas virtudes fundamentales las características de nuestra época. Cambian los tiempos, pero no cambian las actitudes fundamentales. Por eso san José puede se presentado como referencia de un padre y de una familia bien integrada. El gran poeta Paul Claudel tenia una especial admiración por el silencio de san José. En  una carta de 1934 a un amigo escribió: ”El silencio es el padre de la Palabra. Allí en Nazaret hay solamente tres personas muy pobres que sencillamente se aman. Son aquellos que van a cambiar el rostro de la Tierra”.

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Felisa Elizondo: La sensibilidad al dolor de Emmanuel Mounier (I)

Miércoles, 13 de enero de 2021

9788474904901-es“En meses pasados entre alarma e incertidumbre, volví a ojear un pequeño libro: ‘Cartas desde el dolor’ (Ediciones Encuentro, 1995) que recoge la extraordinaria sensibilidad de Emmanuel Mounier”

“Sus páginas y del conocido Manifiesto a favor del personalismo, representan una comprensión de la persona intrínsecamente vinculada a la de comunidad”

“En el espacio de este artículo nos detendremos tan sólo en algo que se puede entrever repasando su biografía y releyendo algunas de sus páginas, su atención y modo de hablar del dolor, del propio y del de los otros”

“Una mirada conmovida que ha quedado reflejada en textos breves, en los escritos más personales y, desde luego, en su correspondencia, recogida en parte en las ‘Cartas desde el dolor'”

En meses pasados entre alarma e incertidumbre, cuando llegaban noticias de fallecimientos de gentes queridas, volví a ojear un pequeño libro:Cartas desde el dolor’ (Ediciones Encuentro, 1995) que recoge la extraordinaria sensibilidad de Emmanuel Mounier, un pensador conocido más que nada por su aportación a la filosofía de la persona. Años atrás, de la lectura de su semblanza, escrita por uno de sus estrechos colaboradores, me había quedado la impresión de un hombre que traslucía e sus expresiones una bondad humilde y una llamativa audacia. La figura admirable y amable de alguien comprometido hasta el límite de sus fuerzas para que en su tiempo – de guerra y postguerra – se preparara otro mejor. Un cristiano “a cuerpo descubierto”, como deseaba ser él mismo y lo esperaba de otros en momentos de dificultad. Un “testigo luminoso” como dice de él Carlos Díaz, que se ha esforzado por darlo a conocer en nuestros ambientes.

Nacido en Grenoble (Francia) en 1905 de una sencilla familia de campesinos de la que siempre se sintió deudor, cursó años de filosofía e hizo su tesis doctoral sobre Charles Péguy, el poeta y escritor muerto en la I Guerra con quien sintió una afinidad más que notable en la manera de sentir lo cristiano, Tanto en la atención al sufrimiento como en la “difícil” esperanza : ”el secreto de este revolucionario que cantaba poemas y plegarias hay que recogerlo en esa mirada cargada de dulzura lejana que no nos permite ignorar de qué fuente tomaba sus destellos”, escribió. Recordó más veces la afirmación del maestro de que los santos son en cada época los que rompen la desesperanza curando “el pequeño miedo” que atenaza a sus contemporáneos. Y, sin imaginar que la suya iba a durar poco, pensaba que una vida “rota” no es tal si ha dado testimonio, si no ha violado la ley que nadie puede violar: la dignidad de cada ser humano.

Fundador de “Esprit”

Mounier no siguió el esperable itinerario universitario. En 1932, dejó de lado una carrera de profesor para dedicar sus energías a la fundación de una revista que incorporó firmas de autores que han quedado en la historia cultural del siglo. La revista se ofrecía con una voluntad de entendimiento que superaba estrecheces tanto ideológicas como confesionales, lo que no ahorró dificultades a su director, además de exigirle una trabajosa búsqueda de medios económicos en años de penuria como fueron los de su salida a la luz y los de su reedición tras la guerra. Esprit ofrecía espacio al diálogo sincero cuando apenas lo consentía la tensión entre izquierdas y derechas, enfrentadas política e ideológicamente. Consciente de vivir el final de época de la cristiandad, su creador prefirió sumar al proyecto a los que pudieran sintonizar de algún modo con el humanismo personalista y comunitario que propugnaba como ideario de base. Muchas de las páginas salieron a la luz gracias a la dedicación y escritura personal de su iniciador, que soñó con un instrumento que reuniera a muchos en el afán por una sociedad y un cristianismo renovados.

Ciertamente el eco de estos planeamientos pudo ser recogido sólo en parte por su iniciador, ya que tuvo una vida corta en la que tampoco faltaron dificultades y decepciones aunque, como creyente, se acogía invariable – heroicamente, diríamos también – a la esperanza.

Murió con sólo 45 años por el fallo de un corazón que se había desgastado en el denuedo de vivir, y de impulsar círculos y discusiones en torno a la revista, que siguió siendo durante años, un despertador de conciencias por el conjunto de valores que representaba.

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La persona en el centro

Sus páginas, muchas veces escritas en el tracateo de viajes constantes, y desde luego el conocido Manifiesto a favor del personalismo, representan una comprensión de la persona intrínsecamente vinculada a la de comunidad. Un personalismo que desborda tanto el individualismo como el colectivismo, que ha entrado a contar en la historia del pensamiento y, desde luego, en la ética y la acción política.

A través de los ensayos y notas, en su mayor parte publicados en Esprit, se puede seguir su preocupación por una Europa necesitada de aliento para superar el trauma de la guerra que arruinó a toda una generación. Y se puede percibir cómo vivió la urgencia de decidir y actuar en situaciones nada fáciles, en momentos en que ni el comunismo igualador ni el individualismo burgués salvaban el modo de pensar que venía propugnando. Basta releer su “definición” y tratamiento del término persona para advertir la conmoción y el respeto con que se situaba ante la realidad de cada ser humano, singular e inagotable.

Según esta visión, el ser personal se desborda y trasciende en un existir que es amar y la vida es experiencia de comunión. El actuar de cada uno, siempre original, se eleva y transforma al entrar en comunión con otros. Toda vida humana es única y valiosa y, aunque marcada por el fracaso o el dolor, acrecienta la humanidad con su peso impagable y silencioso.

Quienes lo conocieron personalmente aseguran que respiraba “el olor a suelo” en su tarea de escritor, de hombre arraigado en una tierra y entre unas gentes concretas, de intelectual comprometido con los problemas acuciantes de su tiempo. Sin dejar de valorar la paciencia que no anestesia, mostraba una cercanía familiar y una confianza cristiana que, decía, “vive de desesperanza en desesperanza”. Como su admirado Péguy, guardó para con la realidad “una mirada inventada para otra luz” y, a pesar de bastantes pesares en forma de incomprensiones, de escasez de medios, encarcelamiento y censuras, pudo sostener que “lo contrario del pesimismo no es el optimismo. Es una mezcla indescriptible de simplicidad, de piedad, de obstinación y de gracia”. Así entendía que los cristianos, después de tomar conciencia de las sacudidas del siglo que les desbordan, “deberían redescubrir, a tientas, la naturaleza paradójica del Reino, desarmado y triunfante, inasequible y arraigado. A tientas”.

En suma, fue un testigo y un pensador de cuestiones de fondo que nos afectan como humanos. Pero en el espacio de este artículo nos detendremos tan sólo en algo que se puede entrever repasando su biografía y releyendo algunas de sus páginas: se trata de su atención y modo de hablar del dolor, del propio y del de los otros. De una mirada conmovida que ha quedado reflejada en textos breves, en los escritos más personales y, desde luego, en su correspondencia, recogida en parte en las Cartas desde el dolor.

El dolor compartido

Esa atención al dolor (tomado aquí con la misma amplitud de sufrimiento) concuerda, por supuesto, con sus convicciones más hondas y orientó sus decisiones. Responde también a una fe que le consentía mirar la realidad “a otra luz”. Su propia biografía estuvo afectada muy seriamente por la depresión económica y el enorme drama de la segunda guerra. Por supuesto, lo estuvo por algunos distanciamientos y la muerte de colaboradores y amigos. También por la enfermedad, incrustada en su hija Francine, el centro familiar, y por la inseguridad y la escasez en que aceptó vivir por ser consecuente con sus opciones de fondo, Llegó a confesar, con tono modesto, que su evangelio era “el de los pobres”. Y lo atestiguó sin alardes, eligiendo una vida alejada de la instalación y de la comodidad.

Pero nunca desistió de la conversación, la colaboración y de ser en comunidad, inherentes a su comprensión de la persona.. Quiso una vida compartida en ideas, bienes y amistad. Una amistad ensanchada, aunque apreciaba como don singular la de aquellos amigos con los que podía aliviar en algo su soledad. Según su propia confesión, la suya había sido desde muy pronto una vida en la que el sufrimiento y la soledad cubrieron algunos tramos. De ahí que entendiera muy bien lo que significan la compasión y la piedad auténticas, las que consideran que el dolor de cada persona es siempre único y siempre por aliviar.

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Las fotos e historias del Archivo de la Memoria Trans Argentina reunidas en un libro

Martes, 12 de enero de 2021

Feed3D-05-1024x1024Por Ivana Romero

Los besos en medio de la fiesta. Las botas plateadas, la lencería a flor de piel, las pelucas exóticas encandilando la noche o las piezas de alquiler. Y también, la complicidad para leer el destino en la baraja española o para escribir cartas despachadas en sobres perfumados: “Hay alguien que te quiere en silencio y te adora de verdad”, “Como se oculta el sol renace, lleno de esplendor”, “No llores, yo me quedo con la Charo de su época haciendo shows. Últimamente estaba demasiado delgada pero la ayudaba toda la silicona que tenía puesta”. Los espejos. El exilio. La violencia. Los milicos. El vestido en el armario desde la década del cuarenta. Los nombres de las que no están, señalando una enorme deuda social y política por esas muertes evitables. Y la risa como gesto altivo e irreverente, su rastro de purpurina hilando la filiación a esa familia elegida.

Todas estos gestos son parte del libro Archivo de la memoria trans, una publicación suntuosa de más de trescientas páginas –al cuidado de editorial Chaco– que incluye fotos, postales, negativos, recortes, esquelas, pasaportes, tickets aéreos y memorabilia “escamoteada al silencio y al paso del tiempo”, según explica María Belén Correa. “Pero también es un legado. De los quince mil documentos que tenemos, elegimos algunos y los envolvimos en tapas magníficas con los nombres de unas seiscientas compañeras que ya no están trazados con glitter. ¿Por qué? Porque como decían unas maricas brasileras, cuando morimos, nos convertimos en purpurina”, agrega desde Hanover, Alemania, donde vive, en una charla vía telefónica.

El proyecto surgió a través de ella y de Claudia Pía Baudracco, ambas activistas y fundadoras en 1993 de ATTTA (Asociación de Travestis,Transexuales y Transgéneros Argentinas). Pía falleció en 2012 –meses antes de lograr la sanción de la Ley de Identidad de Género–, y María Belén, desde el exilio, fundó el Archivo. En 2014, con la ayuda de la fotógrafa Cecilia Estalles, comenzó un trabajo de recopilación y de preservación digital de la documentación. Así fue posible realizar aquella muestra iniciática en el Centro Cultural Haroldo Conti, a fines de 2017. Y es que a partir de ahí, la comunidad travesti-trans ganó visibilidad en el campo cultural en un sentido más amplio que el obtenido hasta entonces.

Actualmente, el material del Archivo traza un arco temporal que va desde comienzos del siglo XX hasta fines de los 90. De hecho, el crecimiento constante de su acervo impulsó la idea de lanzar una web propia que se presentará en marzo de 2021, según adelanta Correa. Además de María Belén y Cecilia, las integrantes de este proyecto en expansión constante son Carmen Ibarra, Magalí Muñiz, Carolina Figueredo y Cecilia Saurí.

Activismo antes del activismo

 “Si tenés que armar tu libro familiar, le pedís a tu madre, a tu abuela o tu tía que vayan juntando fotos. Ese es el sentido en el que armamos este Archivo: con fotos de nuestra vida cotidiana, hechas por nosotras mismas desde lugares tan diversos como Roma, París o Villa Madero”, continúa María Belén. Y resalta: “Es una historia íntima. Y ese mismo registro es importante en la decisión de que los nombres de ciertas referentas históricas no ocupen un primer plano sino que se entretejan con las memorias colectivas. Porque el Archivo es un registro del activismo antes del activismo”.

“Nuestros cuerpos hablan por sí solos de nuestra historia. Desde que entré en mi etapa de transición, el paso por la vida fue vivir resistiendo. Toda nuestra vida era clandestina; no teníamos derechos civiles ni sociales y mucho menos acceso a la salud por temor a ir presas. Silicón y calabozo para pertenecer”, cuenta Carolina Figueredo en uno de los testimonios incluidos en el libro.

Empezar por la Memoria

Y es que, como explica María Belén, para las mujeres trans “no hubo diferencia entre dictadura y democracia” ya que la represión (y los vejámenes) han sido constantes. En el libro, la Tranchi cuenta de los días que pasó en Pozo de Banfield sin saber que esos calabozos con correctivos especiales “para maricones” como decía la policía, era además un lugar de secuestro y tortura durante la dictadura.

Kouka García relata que en la cárcel de Devoto, si el peluquero de turno era amable, les cortaba el pelo “estilo taza”; si no, las rapaba. Y Carla Pericles recuerda cómo debió huir de La Panamericana luego de darle una paliza a un tipo que asesinaba travestis: el tipo era comisario.

“Hay un proceso que iniciaron Madres y Abuelas con el pedido de memoria, verdad y justicia. Nosotras empezamos con la primera etapa, que es la construcción de memoria, aunque no sabemos si habrá verdad y mucho menos, justicia, mirando la cantidad creciente de travesticidios. Incluso en la dictadura hay 400 legajos que hablan de ‘depravados y sodomitas’ que fueron ocultados”, señala Correa. En cuanto al presente, la dirigente apunta: “Estamos en la etapa donde queremos una ley que diga ‘Reconocer es reparar’. Me refiero a una ley integral trans para poder darle a las compañeras mayores de cuarenta una mejor calidad de vida. Porque hoy hablamos de cupo laboral trans y de ese modo, acotamos el foco y solo miramos a las más jóvenes. ¿O me van a decir que a una compañera de 40 años la vamos a mandar a estudiar para que tenga un trabajo digno? Si nuestro promedio de vida son los 35 años, esa compañera está viviendo varios años de gracia. Y es una realidad que la ley debe contemplar”.

El libro se consigue a través de la cuenta de Instagram @chacoeditorial.

Fuente Agencia Presentes

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“El Carpintero de Nazaret”, por Manuel Mandianes

Jueves, 7 de enero de 2021

carpintero2“Este año se habla equivocadamente de una Navidad diferente ignorando la esencia de la Navidad”

“El Cristo de Kazanzakis no es una deidad tan infalible y libre de pasiones, pero es un apasionado y emotivo ser humano a quien ha sido asignada una misión, que a veces se le hace difícil comprender y que con frecuencia le exige enfrentarse a su consciencia y sus emociones”

“A diferencia de otras cristologías, la de la teología social se articula en vista de una salvación que se espera aparezca ya en esta historia. A los novelistas les interesa la acción, lo que hacen sus protagonistas motivados por la fe en el Cristo”

“El Cristo social ha liberado al cristianismo de sus cadenas ideológicas, de sus corsés escolásticos, de sus delimitaciones filosóficas, ha arrancado a Cristo de las páginas de la Suma Teológica”

La sociedad postmoderna considera el dogma una imposición de tesis sin demostración científica, basadas en la tradición y en la autoridad, irreconciliable con la autonomía de la persona y la libertad de pensamiento. Desde mediados del siglo XX la teología, con sus diversos apellidos, ha destacado el aspecto social de la fe en Jesús, el carpintero de Nazaret, gente pobre y humilde, que se implicó en los asuntos sociales y políticos de su comunidad practicando las costumbres sociales y participando de las ceremonias y ritos religiosos, pero criticando agriamente el fariseísmo y la hipocresía de la autoridad política y religiosa de su tiempo.

Interesa la historia de Jesús, desde su nacimiento hasta su muerte y su resurrección, pero en nuestros días, interesa sobre todo lo que deben hacer y cómo deben de ser quienes creen en él; el conjunto de actividades que los hombres y mujeres de hoy que quieren operar sobre la realidad social y transformarla según el espíritu que se desprende de la lectura y el estudio del Nuevo Testamento y el amor a Jesús de Nazaret.

Esto es posible gracias al mismo espíritu que hizo a Jesús misericordioso con los pobres y fiel al misterio de Dios. La teología académica muestra ese aspecto desde un punto de vista estructural. La teología pastoral se guía por una indagación histórica en la que confluyen la memoria individual y la memoria colectiva de la miseria, de la exclusión, de la explotación, de la esclavitud, y eso le da fuerza y vitalidad arrolladoras y convierten el cristianismo en un compromiso social y un testimonio de vida trascendente. Al año se publican cientos de libros sobre la historia de Jesús, se filman muchas películas y se escriben novelas en las que él es el protagonista o el protagonista se entrega a los demás, a veces heroicamente, motivado por la fe y el amor a Jesús. Aquí interesan algunas de estas novelas.

coverLa figura de Jesús siempre estuvo presente en el pensamiento de Kazanzakis, desde su juventud hasta sus últimos años. “Desde mis años de niño, Cristo me obsesionó. Esa unión tan misteriosa y tan real del hombre y de Dios, esa nostalgia, tan humana y tan sobrehumana, de una reconciliación de Dios y del hombre al más alto nivel a que un ser pueda aspirar. Es necesario que podamos seguir a fondo, conocer su combate, que vivamos su agonía; que sepamos cómo desbarató las trampas floridas de la vida; cómo sacrificó las grandes y pequeñas alegrías del hombre; cómo subió, de sacrificio en sacrificio, de proeza en proeza, hasta la cima de la prueba, hasta la Cruz”.

El Cristo de Kazanzakis no es una deidad tan infalible y libre de pasiones, pero es un apasionado y emotivo ser humano a quien ha sido asignada una misión, que a veces se le hace difícil comprender y que con frecuencia le exige enfrentarse a su consciencia y sus emociones y, en última instancia, a sacrificar su propia vida para su cumplimiento. Kazanzakis, agnóstico enamorado de Jesús, plasmo su compromiso con Jesús en varias de sus novelas especialmente en ”Cristo de nuevo crucificado”, cuyo personaje, Manolius, especie de doble del autor, muere Crucificado por las autoridades políticas y religiosas.

51xje5LJRUL._SX309_BO1,204,203,200_Los cristianos, especialmente los sacerdotes de Los curas comunistas, viven y luchan por la defensa de los humildes y apoyan su práctica pastoral, su predicación y sacan fuerza para su testimonio de la meditación sobre la vida de Jesús. Para dar legitimidad a la corriente renovadora de la Iglesia, y más concretamente a la experiencia de los curas obreros, que constituye una de las expresiones de dicha renovación, el autor convierte la aventura personal del sacerdote que protagoniza la novela en una auténtica reescritura de la Pasión de Cristo. El amor al prójimo, sin distingo y como virtud más esencial del auténtico cristiano, es la energía y el motor de la evolución y del acercamiento del cristianismo a la clase obrera, “colectivo que ya ha desertado de esta Iglesia”. Francisco Quintas, sacerdote protagonista, vive en una modesta vivienda en el propio barrio obrero en que se ubica la fábrica, se viste el mono, vestidura propia de los obreros, y se mete a trabajar como peón, en una fábrica del ramo siderometalúrgico como prueba de su entrega a las exigencias del Evangelio.

portada_la-guerra-de-los-pobres_eric-vuillard_202007071047“La guerra de los pobres” es la puesta en acción de la teología de Tomas Muntzer, teólogo alemán del siglo XVI. Los campesinos del sur de Alemania, enardecidos por el teólogo, se sublevan esgrimiendo la Biblia. Se está desplazando el poder despótico y de dominación, por el poder de seducción. Lo que seduce se impone, y lo que más seduce es la bondad. La bondad es respeto, tolerancia, cercanía, cariño, simpatía que se traduce en darlo todo, hasta la vida, luchando por u nundo más justo, por hacer feliz al que lo pasa mal. La base de la predicación de Muntzer, al apartarse de los demás predicadores se volvió virulenta, hasta terrible: “Sublevad los pueblos y las ciudades, … No debemos dormir más tiempo”. Al final, encadenaron a Muntzer y lo mataron.

En blanco narra la participación de los cristianos latinoamericanos, resaltando el papel de los sacerdotes, en la lucha armada contra “el pecado estructural”, las estructuras de explotación. “No entiendo como podéis pensar que vais a lograr un mundo mejor matando gente”, le pregunta el protagonista de “En blanco” a los guerrilleros. Ellos le responden: “No matamos por matar; matamos a quien se opone a la construcción de un mundo más justo y fraternal y hacen todo lo posible por mantener y mantenerse de unas estructuras injustas, hechas a la medida de los poderosos”.

043018_cubierta-EN_BLANCO-WEBA diferencia de otras cristologías, la de la teología social se articula en vista de una salvación que se espera aparezca ya en esta historia. A los novelistas les interesa la acción, lo que hacen sus protagonistas motivados por la fe en el Cristo. El dolor de los que sufren es la hoz que siega la mala hierba. Ya no es sólo la palabra, como había intentado Erasmo con su “Elogio de la locura”. Manolius, Muntzer, los sacerdotes obreros y los curas guerrilleros están hartos de palabras y dan el paso a la acción tratando de vivir aquello del maestro: “Por sus obras los conoceréis”. Todos los protagonistas, Manolius, Tomas, el Padre Quintas y los sacerdotes guerrilleros actuaron y murieron por amor y ¿odiando al enemigo?

“El mundo que predica Jesús, como el que predica el Papa Francisco es una utopía”, le dijo un filósofo agnóstico al teólogo. Éste le respondió: “La mayor utopía es un mundo sin utopía. La utopía es necesaria, y la que tenemos que perseguir y realizar es la de que cada grupo o comunidad de cristianos vea de qué modo reunirse para celebrar la memoria de Jesús y compartirla. Jesús es la presencia de Dios en la vida, en toda la vida. El Cristo social ha liberado al cristianismo de sus cadenas ideológicas, de sus corsés escolásticos, de sus delimitaciones filosóficas, ha arrancado a Cristo de las páginas de la Suma Teológica.

Este año se habla equivocadamente de una Navidad diferente ignorando la esencia de la Navidad. Lo que este año cambia es la manera de celebrar la Navidad, pero la Navidad es la misma, la celebración del nacimiento de Jesús. Para aquellos que ven más allá de la farándula y la fanfarria de estos días y dejan salir la esencia de lo que aquello es aunque no se parezca en nada a lo que los demás ven, la Navidad no cambia nada.

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En el centro del mundo, nos sentimos alejados de todo y solos en la intimidad de la ausencia. Lo que está dentro de nosotros es lo más lejano y lo más cercano es lo que pasa en el otro cabo del mundo. Vivimos bajo el asombro de la lejanía. Lo que es sólo se puede escuchar en el silencio, en el cruce de los caminos del corazón, en el taller del Carpintero de Nazaret. Eso es la intimidad, la fusión del hombre consigo mismo, donde el hombre llega a la presencia de si mismo, absolutamente incomunicable, prendida a los recuerdos que tienen un dónde y un cuándo precisos, se acrecienta con cada amanecer, con cada atardecer, hasta con la soledad que impone la pandemia. Solo ahí uno se puede encontrar con Él.

Fuente Religión Digital

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“Fuera y en el púlpito”: una ministra reformada de Nueva Jersey busca ayudar al clero lésbico a encontrar aceptación

Jueves, 7 de enero de 2021

Rev.-Pamela-Pater-Ennis-LCSWComo ministra ordenada y trabajadora social clínica durante más de tres décadas, Pamela Pater-Ennis de Bergenfield se ha familiarizado demasiado con lo que ella llama “trauma religioso”.

Muchos de sus clientes han sido abusados por el clero, condenados al ostracismo por familias que los juzgan religiosamente o rechazados por sus iglesias cuando se declararon homosexuales, recordó en una entrevista reciente.

Se supone que la fe ofrece un santuario del sufrimiento. Pero puede volverse feo, dijo Pater-Ennis, de 62 años, que dirige un servicio de asesoramiento interreligioso con oficinas en Teaneck y Hoboken. Su misión, dijo, es ayudar a la gente a “darle sentido cuando la religión se vuelve mala”.

Pater-Ennis, quien fue ordenada en 1984 en la Iglesia Reformada en Estados Unidos, una denominación protestante principal, dijo que está entristecida y fascinada por las formas en que la religión puede causar dolor. Recientemente, lanzó Sanctuary Healing, un programa de terapia y entrenamiento espiritual en línea para ayudar a los clientes a abordar ese trauma.

Eso siguió a la publicación el año pasado de “Out In the Pulpit“, su libro que relata los viajes de 13 clérigos lesbianas que han luchado por reconciliar identidades como cristianas y lesbianas. El libro surgió de su angustia como un aliado directo, dijo.

Las mujeres que describió estaban muy involucradas en sus iglesias mientras crecían, pero fueron rechazadas cuando se declararon homosexuales, dijo Pater-Ennis. Lamentaron la pérdida y anhelaban regresar a la vida religiosa, pero primero, necesitaban reexaminar sus propias identidades espirituales, explorar su dolor y encontrar el camino hacia una comunidad donde pudieran ser aceptadas. Finalmente, todas fueron ordenadas.

Una de las mujeres que aparecen en el libro es Ann Kansfield, ahora ministra en Brooklyn. Durante su adolescencia, luchó con pensamientos suicidas cuando se dio cuenta de que era gay. Una homofobia internalizada la obligó a guardar silencio sobre su identidad sexual, le dijo Kansfield a Pater-Ennis.

En particular, temía revelar su secreto a los miembros de la iglesia del centro de Rochester, Nueva York, donde su familia adoraba. Fue allí donde encontró refugio de sus compañeros de clase que la atormentaban por actuar y vestirse de manera diferente a las otras chicas.

Pero a los 18 años, cuando Kansfield salió del armario, se sorprendió gratamente por la cálida reacción de los miembros de su Primera Iglesia Reformada. “La congregación me amaba tal como era”, recordó. Inspirada por su fe y amor incondicional, decidió convertirse en ministra.

Sin embargo, después de que Kansfield estudió en el seminario durante varios años, no se le concedió la ordenación. Otras mujeres en el libro relataron obstáculos similares. Algunas fueron expulsadas de iglesias y programas de seminarios; otras todavía temen ser despojadas de su posición religiosa. Muchas lucharon durante años con la culpa por su orientación sexual.

“El tema de la homosexualidad en las principales iglesias protestantes se considera actualmente el tema más polémico y debatido”, escribe Pater-Ennis. “Parece haber actitudes existentes dentro de las congregaciones que impiden la contratación de clérigos lesbianas. Muchas de las clérigos que se identifican sexualmente como lesbianas todavía encuentran que necesitan permanecer encerradas para mantener su empleo y su estado de ordenación”.

798115highresPater-Ennis nunca ha servido en una iglesia, pero realiza su ministerio a través de su servicio de consejería, dijo. También participa en el liderazgo de la Iglesia Reformada en los condados de Bergen y Hudson y en la Iglesia Reformada Clinton Avenue en Bergenfield, donde su esposo, el Rev. Mark Ennis, es pastor.

La homosexualidad ha provocado feroces debates entre las denominaciones de todo el mundo. Pasajes de la Biblia condenan la práctica, que históricamente ha sido considerada tabú por muchas casas de culto. La Iglesia Católica, por ejemplo, enseña que las personas homosexuales deben ser tratadas con dignidad y respeto pero que los actos homosexuales son “intrínsecamente desordenados” ya que “cierran el acto sexual al don de la vida”.

Pero las opiniones han ido cambiando. Una encuesta de 2015 del Pew Research Center sobre creencias religiosas en los EE. UU. Encontró que el 54% de los cristianos de EE. UU. Dicen que la homosexualidad debe ser aceptada. Un número cada vez mayor de iglesias en todo el país celebran ahora matrimonios entre personas del mismo sexo y permiten la ordenación de personas homosexuales y lesbianas.

Varias denominaciones protestantes han estado a la vanguardia. Cuando la Iglesia Unida de Cristo ordenó a un hombre abiertamente homosexual en 1972, fue considerada la primera vez en la historia del cristianismo. La Iglesia Evangélica Luterana eligió a su primer obispo gay en 2013, y la Iglesia Presbiteriana le dio la bienvenida al primer pastor abiertamente lesbiana en 2012.

Pero eso no significa que el camino haya sido fácil para todos.

Después de estudiar en el Seminario Teológico de New Brunswick en Nueva Jersey, se le informó a Kansfield que la Iglesia Reformada en Estados Unidos no le concedería la ordenación porque era una lesbiana visible. Posteriormente, fue ordenada por la Iglesia Unida de Cristo en 2011.

Los líderes de la Iglesia Reformada también suspendieron a su padre, Norman Kansfield, un pastor ordenado que era presidente del seminario de New Brunswick, por realizar el matrimonio de su hija con Jennifer Aull en 2004. Fue expulsado el año siguiente pero reinstalado en 2011. “Hubo un clamor por nuestra boda que fue definitivamente incómodo”, recordó Ann Kansfield. “Mi papá fue despedido por realizar nuestra boda … Fue una gran tristeza para muchos en nuestra denominación”.

kansfieldsMary, Norm, and Ann Kansfield.

Hoy, Kansfield es co-pastor con Aull en Greenpoint Church en Brooklyn, donde su objetivo es llegar a los económicamente desfavorecidos y crear un espacio inclusivo para todos los fieles, dijo. Kansfield, quien comenzó allí en 2003, dijo que trabaja en temas de justicia social y dirige ministerios de alimentos para los desfavorecidos. La congregación “me eligió para ser su pastora sabiendo a quién iban a contratar” y le dio un hogar, “donde podría ser yo misma a pesar de la homofobia sistémica que está presente en toda la sociedad”, dijo.

En 2015, Kansfield prestó juramento como la primera mujer y la primera capellán abiertamente lesbiana en la historia del Departamento de Bomberos de la ciudad de Nueva York. Dijo que trata de no centrarse en los prejuicios que podría provocar su identidad. “Estoy segura de que hay mucho sexismo y homofobia, pero suelo no buscarlo”, dijo. “Si lo busca, es muy fácil de encontrar, y una vez que lo encuentra, puede resultar perturbador y doloroso”.

Muchos de los que han experimentado prejuicios dentro de su religión posteriormente excluyeron a la iglesia de sus vidas, dijo Pater-Ennis.

Pero la  autora insta a los supervivientes a buscar el asesoramiento de un profesional religioso para resolver esos problemas y luego regresar a algún tipo de reino espiritual donde “puedan encontrar su propia paz interior”. Como seres humanos, anhelamos la comunidad, dijo. “Está en nuestro ADN”.

Deena Yellin

Fuente Daily Record

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Cruz Roja española incluye a “Nicolás tiene dos papás” en catálogo de 75 libros para niñas y niños

Lunes, 4 de enero de 2021

7477AEFC-7340-4716-8CBC-835F3ED0C5D4-768x369El fin es entregar herramientas educativas y de entretención a las familias en tiempos de pandemia

La Cruz Roja española lanzó una guía con 75 libros para niños y niñas con el fin de que las familias puedan educarse y entretenerse en momentos de la  pandemia Covid-19, siendo incluido en el listado el cuento “Nicolás tiene dos papás” del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh).

Denominada  75 libros para hacer educación sexual con peques desde la familia, la iniciativa es de autoría del Servicio de Educación y Atención Sexual de la Cruz Roja (Asexovi) y cuenta con el  respaldo del Ayuntamiento de Oviedo

La representante de la Cruz Roja, Angela Soto, explicó que los libros seleccionados están destinados a la educación sexual para niños y niñas.

Editamos la guía con la intención de ayudar a las familias y ofrecerles recursos en un momento vital.  Hoy las familias pasan juntas más tiempo que nunca y aprovechamos el momento para contribuir a  una educación sexual de manera consciente e integral. Este material va dirigido a familias y es igualmente útil para agentes educadores y otros profesionales que intervienen con menores”, señaló Soto.

En carta dirigida al Movilh, Soto añadió que “en la guía contamos con una de vuestras publicaciones: Nicolás tiene dos papás. No podía faltar ¡Muchas gracias por vuestro trabajo!”

Por su parte el Movilh llamó “a revisar y conocer esta guía.  Más de un cuento o libro seguro será de interés de las familias en Chile para educar en sexualidad integral y respeto a la diversidad a sus hijos/as”.

Fuente MOVILH

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Jean Paul Sartre: “Por momentos, María se olvida de que es Dios, lo toma en sus brazos y le dice: ‘¡Mi pequeño!'”

Miércoles, 30 de diciembre de 2020

jesusjoseymaria-blog_imagen‘Barjona o hijos del trueno’, texto navideño escrito por Sartre, entonces prisionero de guerra.

“Pero en otros momentos permanece turbada y piensa: “Dios está ahí”, y se siente presa de un temor religioso ante este Dios mudo, ante este niño”

Ella lo mira y piensa: “¡Este Dios es mi hijo! Esta carne divina es mi carne. Está hecho de mí, tiene mis ojos y la forma de su boca es la mía. Se parece a mí. Es Dios y se parece a mí”

“Ninguna mujer ha tenido a su Dios todo para ella. Un pequeño Dios que puede tomar en sus brazos y cubrir con besos, un Dios cálido que sonríe y respira, un Dios que puede tocar y que vive”

“José sufre porque ve lo mucho que la mujer que ama se parece a Dios, lo cerca que está de Dios. Porque Dios ha estallado como una bomba en la intimidad de su familia. José y María están separados para siempre por este fuego de luz. E imagino que toda la vida de José será para aprender a aceptar”

388EFA8C-43FB-4A4D-B8BF-0F024E3FD066Recibí este texto de un amigo y colega de teología de la PUC-SP Fernando Altemeyer Junior, conocido pero poco divulgado por J.P.Sartre. Prisionero en la Segunda Guerra Mundial, a petición de algunos sacerdotes, también prisioneros, se le pidió que escribiera una meditación, lo más amplia posible para que todos pudieran entenderla. Ateo confeso y generoso, aceptó la invitación. Entró en el espíritu de la Navidad y les dio este conmovedor texto que nos ilumina hasta el día de hoy. En caso de duda, lo reconoció como suyo en 1962, explicando el contexto en el que fue escrito. Agradecemos al incansable investigador y profesor Fernando Altemeyer Junior por haber accedido a este texto en originales portugueses y franceses. Leonardo Boff

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 Barjoná o los hijos del trueno

Como hoy es Navidad, tiene derecho a exigir que se le muestre el pesebre. Ahí está. Mire a la Virgen, mire a José y mire al Niño Jesús. El artista ha puesto todo su amor en este dibujo, pero puede considerarlo un tanto ingenuo. La verdad es que los personajes tienen hermosos adornos, pero son rígidos, se diría que parecen marionetas. Ciertamente no eran así.

Para entederme, sólo tiene que cerrar los ojos y le diré cómo los veo dentro de mí. La Virgen está pálida y mira al niño. Lo que falta por reflejar en su rostro es una mueca de maravillosa ansiedad, una expresión de arrobamiento que sólo aparece una vez en la historia de una figura humana.

Porque Cristo es su hijo, la carne de su carne y el fruto de sus entrañas. Lo ha llevado nueve meses y le dará su pecho, y su leche se convertirá en la sangre de Dios. Y en ciertos momentos la tentación es tan fuerte que se olvida de que es Dios. Lo toma en sus brazos y dice: “¡Mi pequeño!”

Pero en otros momentos permanece turbada y piensa: “Dios está ahí”, y se siente presa de un temor religioso ante este Dios mudo, ante este niño. Porque todas las madres se sienten así, por momentos, ante ese pedazo rebelde de su carne que es su hijo y se sienten exiliadas ante esa nueva vida que se ha hecho con su vida y que pueblan pensamientos extraños.

Pero ningún hijo ha sido arrancado más cruel y más rápidamente a su madre, porque este niño es Dios y está más allá de todo lo que ella pueda imaginar. Y es una dura prueba para una madre avergonzarse de sí misma y de su condición humana delante de su hijo.

4D8F97A0-2224-4BE9-AC92-FEA3C46E699APero creo que también debió haber otros momentos, rápidos y huidizos, en los que ella siente al mismo tiempo que Cristo es su hijo, su pequeño, y que es Dios. Ella lo mira y piensa: “¡Este Dios es mi hijo! Esta carne divina es mi carne. Está hecho de mí, tiene mis ojos y la forma de su boca es la mía. Se parece a mí. Es Dios y se parece a mí”.

Y ninguna mujer ha tenido a su Dios todo para ella. Un pequeño Dios que puede tomar en sus brazos y cubrir con besos, un Dios cálido que sonríe y respira, un Dios que puede tocar y que vive.

Y es en esos momentos en los que yo pintaría a María, si fuera pintor, e intentaría representar la expresión de tierna audacia y timidez con la que ella avanza su dedo para tocar la dulce piel de este niño-Dios, cuyo cálido peso siente en sus rodillas y que le sonríe.

Esto es lo principal de Jesús y de la Virgen María. ¿Y José? A José yo no lo pintaría. Sólo mostraría una sombra en el fondo del portal y dos ojos brillantes. Porque no sé qué decir de José y José no sabe qué decir de sí mismo.

Adora y es feliz adorando. Le encanta y es feliz de amar al niño, pero se siente un tanto exiliado. Creo que sufre sin admitirlo. Sufre porque ve lo mucho que la mujer que ama se parece a Dios, lo cerca que está de Dios. Porque Dios ha estallado como una bomba en la intimidad de su familia. José y María están separados para siempre por este fuego de luz. E imagino que toda la vida de José será para aprender a aceptar.

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Dolores Aleixandre: Jesús, 33 nombres nuevos.

Sábado, 26 de diciembre de 2020

libro-33Pertenezco a la generación que estudió gramática en la escuela. La asignatura no se llamaba entonces “lengua” y no sabíamos nada de lexemas, morfemas o sintagmas, sino de sujeto, verbo y predicado. Aprendíamos a diferenciar la voz activa de la pasiva y estábamos familiarizados con las oraciones de relativo y con los participios: quien hacía la acción de caminar era un caminante, el que madrugaba un madrugador y el que disentía, un disidente. Y cuando el sujeto no realizaba la acción sino que la padecía, acudíamos al participio pasivo: aquel a quien se hacían las preguntas se convertía en un interrogado y el que padecía la acción de rechazar, un rechazado.

De estos saberes tan modestos ha nacido este libro con el atrevimiento de adjudicar a Jesús 33 nombres nuevos, buscados más allá de sus grandes títulos cristológicos (Señor, Hijo, Siervo, Maestro…) y “hallados por ventura” al pasear tranquilamente por las páginas del Evangelio. Es ahí donde he ido encontrando al cantor, al admirador, al durmiente, al cuestionador, al radiante, al desmedido, al perturbador, al fugitivo, al comensal

En ese recorrido he prescindido bastante de la intención teológica de cada evangelista  porque buscaba más bien el aroma que podía respirar en cada nombre, el sabor que me dejaba, el roce que me hacía recordar que ya lo había tocado en otro lugar. Algo parecido a lo que expresa con tanta belleza el poema de J. A. González Iglesias:

“He oído en una conferencia
que hay uno
que asume todo nuestro desconsuelo.
Y he leído, en un libro
de un poeta, que hay uno
que puede verlo todo sin odiar.
Tienen que ser el mismo”.

“Tiene que ser el mismo”: esa experiencia de semejanza y familiaridad iba creciendo mientras daba hospitalidad en mi corazón a algunas de esas palabras que llamamos verbos, participios o adjetivos y que, a veces, tenían a bien descubrirme algo sobre Jesús, algún rasgo suyo nuevo aunque él fuera el mismo, con el que nombrarle al orar.

En estas páginas se comparten descubrimientos, asombros y sorpresas: cómo habrá ido a parar esta palabra a otro texto tan distante; qué distinta luz irradia desde otra diferente; qué maravilla respirar el mismo aroma en un descampado de Belén, en las afueras de Jericó o junto a un pozo en Samaria.

Ha sido una experiencia casi idéntica a la vivida hace muchos años en una estancia larga en Palestina: las palabras por las que ahora transitaba eran como los campos recién segados que olían igual en Judea que en Galilea; como la sombra de las higueras que ofrecían el mismo frescor en Betania o en Cafarnaún; o como las flores que nacen en primavera en las laderas del lago, ajenas también a delimitaciones o fronteras.

La convicción de que además de los Salmos, otros muchos textos patrísticos y poéticos conservan huellas de estos Nombres, me ha llevado a invitar a dos grandes amigos, Fernando Rivas y Víctor Herrero, a buscar, según la inspiración de cada uno, MARCAS DE PRESENCIA en dos campos en los que son expertos y algunas INVITACIONES o sugerencias de apropiación personal o de grupo de cada uno de los Nombres, para así hacer del libro un escrito polifónico.

Dolores Aleixandre

Fuente Fe Adulta

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Antonio Aradillas: ‘La verdad silenciada’

Viernes, 18 de diciembre de 2020

lantia_cover_5efedf6fc1bc6_360“Este es el título del libro reciente publicado por ‘Caligrama Editorial, con el subtítulo de “La cumbre antiabusos, febrero 2019″, y cuyo autor es Gregorio Delgado del Río”

Del tema-eje del libro, cumbre participada por los presidentes de todas las Conferencias Episcopales del mundo, refiere el autor que, “si uno es objetivo, ha de expresar que no todo lo ocurrido en la misma fue oro puro”

“Así es cómo, desgraciadamente, se escribe, a veces, la historia. Pero la verdad es la verdad, siempre y para todos y más si estos, por vocación, se abrevan, e intentan abrevar a los demás, en la doctrina sagrada de los  evangelios”

“‘Verdad’ y ‘silencio’ son términos de convivencia imposible”

Primera condena a un diplomático vaticano: el ex nuncio en Francia, culpable de agresiones sexuales

La Audiencia Provincial de Córdoba condena a veinte años de cárcel a un franciscano por abusos: La sentencia considera probado que abusó de cuatro niñas de Primaria

En realidad lo peor que le puede ocurrir a la verdad es que la silencien, nos la silencien, o que nosotros mismos nos veamos obligados a silenciarla, previa la amenaza hasta de la misma muerte, tal y como en frecuentes y dramáticas ocasiones acontece y que a tantos ha afectado y afecta… ”Verdad” y “silencio” son términos  de convivencia imposible, La verdad es, está y estará para ser proclamada. Tal es oficio y su razón de ser.

Lo es mucho más aún, cuando religiosamente el término VERDAD hay que escribirlo, describirlo y vivirlo con todas sus letras mayúsculas. Es decir, cuando la Iglesia es su inspiración, referencia y justificación, como en cuantos casos tengan alguna relación con la asignatura  y comportamiento de la sexualidad, y en mayores proporciones cuando se trata de abusos…

Y precisamente este, el de “La verdad silenciada”, es el título del libro reciente  publicado por “Caligrama Editorial”, con el subtítulo  de “La cumbre antiabusos, febrero 2019”, y cuyo autor del texto -190 páginas- es Gregorio Delgado del Río, a quien avalan sus títulos de “doctor en Derecho Canónico  y civil por la Universidad de Navarra,  profesor de varias Universidades, como la misma de Navarra, Extremadura, Valencia y Baleares, abogado civil y autor a la vez de diversos libros, como “El divorcio católico”,  “La custodia del hijo”, “La respuesta de la Iglesia al delito”, “El matrimonio en forma religiosa”… Estos y más títulos son de actualidad tajante e incuestionable, tratados sus temas con docencia, decencia y verdad, sin concesiones de ninguna clase y  menos de las que los pobres pudieran ser y salir perjudicados  y más en relación con su fe y la religión por la que optaron, o por la que sociológicamente las circunstancias les hicieron optar.

Del tema-eje del libro de Gregorio Delgado,“Cumbre antiabusos, de febrero 2019”, participada por los presidentes de todas las Conferencias  Episcopales del mundo, refiere el autor que “Si uno es objetivo,  ha de expresar que no todo lo ocurrido en la misma fue oro puro.  Hubo mucha apariencias, mucho afán de crear  una imagen no correspondiente con la realidad, demasiado “gatopardismo”, poca escucha a las víctimas  y a sus `propuestas –decepcionadas- , no atreverse, ocultar de nuevo aspectos esenciales de la verdad de lo ocurrido, no haberla pensado ni organizado de forma tal que los presidentes  fueran los verdaderos  protagonistas de su quehacer, no haber abordado  la aprobación de medina alguna, no normativo…”

Así es cómo, desgraciadamente, se escribe, a veces, la historia, pero también así es cómo han de referir, y refieren, los hechos personas tan fieles, devotos y amantes de la verdad, es decir, de la Iglesia, como en el caso del autor  de este libro. La verdad es la verdad, siempre y para todos y más si estos, por vocación, se abrevan, e intentan abrevar a los demás, en la doctrina  sagrada de los  evangelios.

Fuente Religión Digital

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Alaska, más tangible y cercano

Martes, 15 de diciembre de 2020

41pUc6J4jeL._SX309_BO1,204,203,200_Un precioso libro que recomiendo vivamente.

El jesuita Bert Daelemans narra sus cuatro meses en Alaska en ‘A orillas del Yukón

Daelemans vuelca en el libro su rica experiencia personal, llena de ternura y sensibilidad, y de un profundo espíritu «santo» que lo llena todo y vemos aletear como en el evangelio

En medio del gélido paisaje de Alaska, para nosotros remoto y desconocido, aparecen personajes inolvidables, situaciones insólitas y el Amor, que se hace presente como un don que cambia la persona y las circunstancias

A orillas del Yukón. Encuentros en Alaska (Fragmenta, 2020) es una verdadera joya que te deja con ganas de más. El relato va y vuelve, como las Variaciones Goldberg que Bert Daelemans —pianista también— evoca cuando se encuentra ante su instrumento en un momento importante de su vida. Los dedos recorren las teclas en una variación cada vez más dispar, para acabar encontrando el punto de inicio, el aria primera. Daelemans ha imaginado su libro en treinta variaciones. Cada una de ellas te acerca a la verdad de una rica experiencia personal, llena de ternura y sensibilidad, y de un profundo espíritu «santo», que lo llena todo y vemos aletear como en el evangelio. El mundo de Alaska, para nosotros remoto y desconocido, se hace por momentos tangible y cercano, con personajes inolvidables y situaciones insólitas. En medio del gélido paisaje, el Amor se hace presente como un don que cambia la persona y las circunstancias.

Precediendo la narración y como perlas de verdad, las frases que figuran como exergo en cada capítulo, ayudan a una mejor comprensión de cada dosis perfecta. Al principio del libro, otro exergo, de Jorge Guillén: “Feliz el río que pasando queda”, describe el río Yukon, pero sobre todo el río de la vida, que pasa sin detenerse, pero puede dejar grandes riquezas a quien sabe atesorarlas. Como no podía ser de otra manera, al final del libro, una nueva citación, en este caso de Robert Hayden cierra magníficamente: el austero amor ha sido el maestro de quien aprendemos.

Cada capítulo, una sorpresa

Alaska-tangible-cercano_2294480567_15148116_667x375El relato es imposible de resumir. Cada uno de los treinta breves capítulos narra un episodio de la aproximación a un mundo desconocido y, al mismo tiempo, la clave para aproximarse a ella. Cada capítulo es tan diferente, dentro de la unidad de estilo y de tema, que resultan verdaderas sorpresas. Finalmente, se hace presente de diversas maneras el descubrimiento humano y cristiano fundamental: cuando te parece que quieres acoger, ves bien claro que eres acogido; cuando quieres consolar, eres consulado; cuando buscas paz y encuentras dolor, en el dolor compartido crece la paz y da fruto. Cuatro meses muy productivos, tanto para el autor como para quien lo lee ahora. Ante el féretro de Moses, en la pequeña iglesia de madera, el autor solo toda la noche con el fallecido, toca durante una hora las Variaciones Goldberg, para encontrar la paz y el silencio, un silencio del que huimos tanto como podemos y que cuesta encontrar.

No se trata exactamente de un libro de aventuras o de viajes, aunque se dibuja una aventura interior, que naturalmente no hay que hacer a la orilla del Yukón, y un viaje ofrecido a la persona que lee porque la adapte a su situación personal. No se lo pierdan!

Bert Daelemans

9349a56cd4f06c823ad7169a273980a3Nacido en Bélgica en 1976, es un personaje polifacético, formado en París, Madrid, Berkeley y Lovaina. Es doctor en Teología, pianista, ingeniero, filósofo y arquitecto. Las peripecias de una infancia en Camerún le condujeron a la Compañía de Jesús. Previamente al compromiso definitivo con la Compañía, hay dos requisitos: los Ejercicios de un mes y una experiencia pastoral, que en su caso fue de cuatro meses entre los esquimales Yup’ik, en Alaska, de que trata el libro que comentamos. Actualmente es profesor en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid. Precisamente allí pronunció sus votos definitivos el pasado 8 de septiembre, después de casi veinte años de haber ingresado como jesuita. Tiene publicados seis libros, el último de los cuales es A orillas del Yukón, presentado simultáneamente, vía streaming, desde la Universidad de Comillas, desde el Instituto Cervantes de Moscú y desde la Cueva de San Ignacio en Manresa, en julio pasado.

Fuente Religión Digital

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José María Castillo: “Jesús no quiso templos, ni despachos, ni casas de retiro, Jesús iba por las calles a encontrarse con la gente”

Lunes, 14 de diciembre de 2020

Castillo-nuevo-libro_2293580645_15141023_667x599El teólogo presenta ‘La religión de Jesús 2021’, editado por Descleé

“El templo delimita a Dios en un lugar determinado, mientras que Jesús es la presencia de Dios en la vida, en toda la vida. Estés donde estés, hagas lo que hagas”

“Esto no se puede cambiar de la noche a la mañana con un decreto, tiene que ser la vida. Y el Papa Francisco, donde se palpa que está a gusto es en la vida. En el templo, cumple lo indispensable, pero a él lo que le gusta es ir por la calle, entrar en una tienda, visitar a un enfermo, hablar con la gente…”

“Ahora, en Navidad, lo que tenemos que hacer es respetar la convivencia, pero respetando la salud, y no haciendo tonterías ni fiestas a escondidas, que lo que nos hace es salir todos contagiados”

La religión de Jesús 2021 (Desclée)

Es uno de los mejores teólogos de España y, sin duda, el padre de la ‘Teología Popular’. Un adelantado a su tiempo y, en cierto modo, uno de los maestros de Jorge Mario Bergoglio, que lee, y ‘copia’ más de una vez sus reflexiones. Cercanas, profundas, comprensibles, con entrañas de Evangelio. José María Castillo publica, un año más -y van…- sus reflexiones al Evangelio diario en ‘La religión de Jesús 2021’, que publica Desclée.

A diferencia de otros, Castillo no sigue el año litúrgico, sino el calendario civil, “que es el que tiene la gente normalmente. El año comienza el uno de enero”, nos cuenta, con toda la energía del mundo, desde su amada Granada. Hablamos con él.

– De nuevo, nos presentas tus reflexiones sencillas para el año. Que no arrancan en Adviento, sino el 1 de enero. ¿Por qué?

El Adviento es una cuestión puramente organizativa, de la que se puede prescindir. Por las ediciones de Evangelios que voy viendo en las librerías lo que va predominando lo civil sobre tradiciones religiosas o litúrgicas que se han introducido con el paso el tiempo.

¿Qué nos cuentas en el libro?

Este es el año 14 ó 15 en que lo hago. En mi opinión, el Evangelio no es una recopilación de relatos tomados de aquí o de allí, sino que hay más de fondo. Es teología narrativa, lo que significa que en estos relatos lo determinante no es la historicidad del mismo, sino lo que significa el relato. Porque la historicidad, en los cuatro evangelios, cambia. Por ejemplo, la expulsión de los mercaderes del templo, que en los  Evangelios sinópticos está al final de la vida de Jesús, mientras que Juan lo coloca al comienzo del suyo. ¿Quién tiene la razón? Da igual, el hecho ocurrió. Lo que pasa es que los sinópticos lo presentan como el enfrentamiento directo que precede a la condena, mientras que Juan lo muestra al principio, para indicar que la vida de Jesús iba a ser un enfrentamiento con el templo, y una condena del templo. No del templo en sí, sino de los abusos que se cometían en el templo.

De la misma manera en que ahora estamos escandalizados de que se hayan comprado catedrales, como la de Córdoba, las inmatriculaciones, o en León, o en Burgos… es que eso es una cosa muy seria. Y claro, utilizar los templos para ese tipo de cosas, pues no. En muchas catedrales cobra por entrar a visitar la casa de Dios.

-En tu libro abordas una problemática que llevas tocando en RD hace meses, sobre la tensión entre el seguimiento a Jesús y el seguimiento de una religión, que son conceptos antitético, no?

No solamente no es lo mismo, sino que son antitéticos. Se pretende meter a Dios en el templo, en lo sagrado, y ahí está Dios, y así yo voy por la mañana a misa, y cumplo con Dios, y ya durante el día en la calle, en casa o en la oficina, cumplo con otras cosas que tienen poco que ver con Dios.

-Es como si con eso bastase…

¡Claro! Jesús replantea eso de otra manera. Jesús no quiso templos. No es que cuando expulsó a los comerciantes… los templos se utilizan con mucha frecuencia como negocio. Ademas, el templo delimita a Dios en un lugar determinado, mientras que Jesús es la presencia de Dios en la vida, en toda la vida. Estés donde estés, hagas lo que hagas.

-Para creer en Jesús, ¿se puede seguir estando en esta iglesia? ¿O no? ¿Se puede ser ese Jesús y de esta iglesia?

Si somos rigurosos y coherentes, yo digo que no. Y por eso me alegra tanto la gestión que lleva adelante el Papa Francisco. Porque esto no se puede cambiar de la noche a la mañana con un decreto, tiene que ser la vida. Y el Papa Francisco, donde se palpa que está a gusto es en la vida. En el templo, cumple lo indispensable, pero a él lo que le gusta es ir por la calle, entrar en una tienda, visitar a un enfermo, hablar con la gente… ¿Por qué? Porque en última instancia Jesús es la humanización de Dios, y la presencia de Dios en la vida.

-¿Pero cómo construimos ese grupo de seguidores de Jesús, que tiene que ser en comunidad? Entiendo que la Iglesia o eso fue, aquellos que se juntaban en su nombre. ¿Cómo ser Iglesia siguiendo a Jesús sin salirnos del templo y sin expulsar del templo a los sacerdote…? ¿Es posible?

Es una utopía. Pero la mayor utopía es un mundo sin utopía. La utopía es necesaria, y la que tenemos que perseguir y realizar es la de que cada grupo o comunidad de cristianos vea de qué modo reunirse para celebrar la memoria de Jesús y compartirla. Es lo que hicieron los cristianos durante todo el siglo II. Los templos empezaron a construirse en los siglos III y IV. Jesús no fundó ningún templo, ni quiso ningún templo, ni hizo casas de retiro, ni alquiló un despacho para recibir a la gente, no. Nada de eso. Jesús iba por los pueblos, se encontraba a la gente. Lo importante: lo más fuerte en la vida es la bondad. La bondad tienen tal fuerza que puede con todo. Y la gran equivocación es pensar que con saber mucho o tener mucho, o mandar mucho, basta. Con eso no arreglamos nada, al contrario, nos peleamos, nos dividimos. Lo que tiene más fuerza en la vida es la bondad, que es lo que más necesitamos.

¿Por qué?

Hay algo que está ocurriendo, un fenómeno muy profundo. Se está desplazando el poder despótico y de dominación, por el poder de seducción. Lo que nos seduce, eso es lo que se impone, y lo que más nos seduce es la bondad. La bondad, que es respeto, tolerancia, cercanía, que es cariño, simpatía, hacer feliz al que lo pasa mal. Estamos tocando no sólo un problema de ética, sino un problema teológico profundo. ¿Dónde está Dios? En todo eso. Dios está en la bondad, en la convivencia… y por eso Jesús, según los relatos evangélicos, está preocupado por tres temas fundamentales: la salud, por eso curaba enfermos; la economía, y por eso Jesús le da tan fuerte a los que acaparaban dinero, a los que tenían bienes y desatendían a los desgraciados…; y la convivencia: sobre todo de forma que sea la bondad por que en la bondad es donde está la fuerza y el poder de Dios. Esto es lo que me parece que la Iglesia ha descuidado. Y la iglesia lo que ha hecho muchas veces en su historia ha sido imitar el poder, la riqueza, la importancia de los poderes públicos y terrenos, y por ahí no vamos a ninguna parte… solo al enfrentamiento, la división, el sufrimiento, que el poderoso domina al débil, etc…

Para ir acabando, ¿qué reacción te gustaría que tuvieran los lectores de tu libro? En estos tiempos de coronavirus, sufrimiento, soledad… ¿qué puede aportar?

Lo primero que puede aportar es caer en la cuenta y tomar conciencia de que a Dios lo encuentras en la vida, en la convivencia. Eso lo primero y ante todo, y lo encuentras en la convivencia más que delante de una imagen. Una convivencia en la que manda y se impone la bondad. Una bondad que en las condiciones en que estamos ahora mismo se preocupa ante todo por respetar la salud. Ahora, en Navidad, lo que tenemos que hacer es respetar la convivencia, pero respetando la salud, y no haciendo tonterías ni fiestas a escondidas, que lo que nos hace es salir todos contagiados. Yo creo que lo que nos enseña el Evangelio es que Dios está presente en la bondad, en al convivencia, en la preocupación por la salud, en la preocupación por los que se han quedado sin trabajo, que no llegan a fin de mes o a la cena de cada día… y por último tener muy claro que todo deseo, todo lo que deseamos intensamente, eso es la oración. La oración es lo que deseamos, porque Dios es trascendente y no tenemos posibilidad de relacionarnos con él. Se hace presente en Jesús, que fue un campesino de Galilea, un trabajador, gente pobre y humilde, pero un trabajador que no quería ni templos ni sacerdotes ni ritos ni ceremonias.

 Fuente Religión Digital

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Xabier Pikaza: Prólogo al libro “Volver al Jesús de Galilea”.

Sábado, 12 de diciembre de 2020

volver-al-jesus-de-galileaEscribo con gozo este prólogo al libro de G. Haya, maestro y amigo, por cuatro causas principales.

1. Porque él mismo afirma que ha querido apoyarse al escribirlo en algunos comentarios especiales de Marcos, el de Mateos-Camacho, el Gnilka y el mío. Me siento honrado por esa elección, y por hallarme también en compañía de otros buenos colegas y amigos, como J. A. Pagola y S. Santos.

2. Porque no solamente se ha inspirado en parte de nuestros comentarios, sino porque ha mejorado nuestros textos (al menos el mío) prácticamente en todo. Así, cada vez que me cita (o discute alguno de mis planteamientos) lo hace bien, destacando aspectos centrales de mi comentario y del texto de Marcos.

3. Eso significa que Gonzalo no ha hecho en modo alguno un resumen de nuestros comentarios, para un público más amplio, sino que los ha recreado, pasando, más allá de nuestros libros, al texto original del evangelio de Marcos y al mensaje y camino de la Iglesia, volviendo de nuevo a Galilea, para encontrar allí a Jesús.

4. Por eso, quien quiera conocer hoy de un modo riguroso el pensamiento y camino de Marcos puede confiar en este comentario pues, salvando la distancia entre su tiempo (hacia el 70 d.C.) y el nuestro (año 2016), Gonzalo ha sabido retomar y actualizar su argumento y mensaje, en un tiempo en que estamos llamados a recrear el cristianismo, desde las raíces del proyecto de Jesús.

ooooooo

Gracias, Gonzalo, por aquello que has hecho con nuestros comentarios y, sobre todo, con el texto de Marcos, pues montados a veces en nuestra erudición hemos podido cerrarnos en temas secundarios, olvidando la raíz del evangelio que tú has sabido captar y presentar con enorme claridad, ofreciendo un acceso nuevo, independiente, más profundo al mismo evangelio de Marcos, que tú conoces, organizas y comentas de primera mano. Sabes que él fue el primero en escribir una biografía teológica de Jesús, presentando su vida como revelación de Dios, y que lo hizo de un modo fascinante, como tú precisado y destacado paso a paso. De esa forma has querido llevarnos de nuevo a los principios de la Vida, tal como Jesús y los primeros cristianos la vivieron, para recuperar así las raíces de la Humanidad.

Has mostrado bien la extrañeza y novedad del evangelio de Marcos, que ha ofrecido la primera Constitución del Cristianismo, pero no como un código cerrado, para allí quedarnos, sin posibilidad de buscar horizontes nuevos, sino todo lo contrario, para abrir contigo y con todos los voluntarios de Jesús un camino nuevo, desde la montaña de Galilea. Has querido que dialoguemos con Jesús, para retomar así, paso a paso, la marcha del evangelio, reinterpretando y recreando todo lo anterior, desde el principio del mensaje de Juan Bautista.

Así has mostrado que Marcos es un libro instituyente, que ofrece y va trazando unos caminos de realización mesiánica, que se funda en los libros de la Ley y Profecía israelita, pero la desborda de un modo (en un contexto) universal, donde la gracia de la vida importa mucho más que una tradición petrificada. Tú nos has mostrado que Marcos  no es un libro de Ley (como puede ser el Pentateuco), sino un evangelio, es decir, un anuncio pascual, una buena noticia que el mismo Dios ofrece a quienes quieran aceptarla.

El libro de Marcos que tú has comentado así no es la expresión de aquello que existía desde siempre, sino el recuerdo y presencia muy concreta de Aquel que ha venido en un momento muy concreto, en nombre de Dios, para así quedarse y hacer camino en/con nosotros.  Por eso, frente a todas las calamidades que agoreros y heraldos de tragedia han extendido sobre el mundo, Marcos nos ofrece el anuncio y promesa de la felicidad que Dios instaura por Jesús en nuestra vida, desde Galilea, donde él quiere llevarnos con este libro-guía (el tuyo, Gonzalo; y en el fondo el de Marcos, que tú has comentado).

De esa forma has mostrado que Marcos no es sólo el relato de la vida de Jesús que ha muerto en Cruz, sino el testimonio de su resurrección y su presencia en la vida de sus seguidores. Por eso has querido que es libro sea “nuestro libro”, una guía de Jesús y de la nueva Iglesia. En un primer momento, el testimonio de Jesús se había transmitido solamente a través del testimonio de la vida y la palabra predicada de sus seguidores; pero Marcos lo quiso plasmar libro de guía, que tú, Gonzalo, has querido recrear de nuevo con tu comentario.

oooo

Marcos ha escrito así el libro de la historia de Dios que está en Jesús o, mejor dicho, que es Jesús. No ha querido presentarle como un intermedio entre Dios y los hombres, sino como historia del Dios hecho carne. Ciertamente, el evangelio tiene un fondo histórico, pues recoge el recuerdo de los acontecimientos básicos de la vida y muerte de Jesús; pero lo hace en forma pascual, sabiendo que esa vida y muerte son la encarnación de Dios como historia de los hombres.

Como bien has dicho, Marcos no ofrece apariciones del resucitado, ni doctrinas separadas sobre el sentido de la Iglesia, cuyo mismo nombre evita, pues no quiere ni puede desligarla del camino pascual de Jesús, para hacerla entidad social independiente. Lo que a él le importa no es el nombre del grupo de Jesús (iglesia, sinagoga…), ni el posible orgullo de unos elegidos (¡nosotros sí que somos!) en la línea de aquello que a su juicio hacían algunos falsos  profetas y cristianos, deseosos de afirmar ¡yo soy! ¡nosotros somos! inventando milagros muy aparatosos (cf. 13, 6.21-22).

Tú has mostrado que Marcos no ha querido edificar la Iglesia sobre una palabra separada de Jesús, sino en su misma vida  pascual (muerte y anuncio de resurrección), entendida como alianza de aquellos que comparten casa y pan, es decir, familia y esperanza universal de vida, en torno al mar de Galilea, abierto a los siete pueblos de la tierra (a todo el mundo). Por eso has entendido este evangelio como principio y centro de la vida de la Iglesia, que debe volver siempre a su principio, que es Jesús, de tal forma que Iglesia y Jesús son casi lo mismo.

Tú sabes bien que, en un sentido, Marcos ha querido contar la vida mesiánica de Jesús (que es la historia humana de Dios); pero, al mismo tiempo, sabes (y lo has mostrado bien en este libro) que de hecho, él está contando la vida de la comunidad, que recoge y actualiza la historia de Jesús.

En esa línea, has comprendido bien que Marcos ofrece un testimonio de gran crisis y recreación mesiánica de la vida. No ofrece una ley para sacralizar lo que existe,  sino que anuncia la llegada de aquello que ha de haber, es decir, de aquello que nosotros hemos de ser. En esa línea has presentado a Marcos como documento de una praxis, relato y programa de una fuerte mutación social en línea de Reino de Dios, Nueva humanidad.

Éste es, si no lo entiendo mal, el argumento de tu libro, que ofrece una antropología humanista, desde la perspectiva de Marcos. Tú has querido que seamos humanos y hermanos con Jesús, en actitud de gracia y universalidad (desde la pobreza y entrega de la vida, es decir, sin imposiciones de tipo social o religioso). Desde ese fondo has leído y comentado el evangelio, acudiendo a las aportaciones de otros biblistas (entre quienes has querido ponerme), pero recreando tú mismo todos los materiales y ofreciendo así unas claves de lectura  que son no sólo atractivas en nuestro contexto social y religioso, sino también revolucionarias, en el mejor sentido de la palabra. Gracias por ello, Gonzalo.

Xabier Pikaza

San Morales, Diciembre 2015.

Fuente Fe Adulta (1, 2)

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Melvin Konner: La especie espiritual

Jueves, 10 de diciembre de 2020

Melvin_Konner_closeup9788418089053_portadaweb2“La gran mayoría  de la población mundial  es religiosa. Hay evidencias de que las personas religiosas  son más felices, más altruistas  y cooperadoras (al menos con sus correligionarios)  y más saludables, que las que carecen de fe”

‘La especie espiritual’, de Melvin Konner, en Almuzara

Por lo que se ve, se siente  y se padece, cuanto se relaciona con la Ley Celaá” tiene y tendrá actualidad dentro del ciclo -¡otro más¡- de cuantas leyes de educación fueron  aprobadas – y reprobadas- en  los tiempos gloriosos de  nuestra democracia. Ocho leyes, en cuarenta años, son muchas leyes y no muchos años… Me remito al dicho interpelador y  sagrado de que “por los frutos lo conoceréis…”

Entre otros, el capítulo referente a la asignatura de la religión acapara la atención de muchos, por lo que es parte notable  que justifica que la lectura del libro que aquí y ahora presento, se hubiera hecho  indispensable  y apremiante antes de la redacción de sus respectivos artículos, así como para la ulterior interpretación y aplicación de los mismos en el devenir de los tiempos y de las circunstancias. Así las cosas, estas se presienten no fáciles y sí muy  ajetreadas y sobradas de  riesgos sociales, familiares, profesionales, políticos y religiosos.

En la portada del libro editado por “Almuzara”,  con el título de “La especie espiritual”, y con sus 248 páginas, se destapa y explica  parte de su contenido, con  el subtítulo del “Por que las creencias son parte de la naturaleza humana” , o “un viaje a la naturaleza espiritual  de nuestra especie , basada en los descubrimientos  sobre la biología humana”.

Del autor del libro, Melvin Konner, cabe decir que “es profesor  de Antropología y Biología  del comportamiento,  en la Universidad de Emory, doctor  en Medicina en Harvard, que vivió durante dos años  en Botswana, donde estudió a los cazadores-recolectores “kung san”, con reconocida fama de ser figura internacional en materias tales como  la medicina evolutiva, y la evolución de la infancia, galardonado con el premio  “Antropología  en los Medios” concedido por esta asociación  estadounidense”

La sensatez profesoral, la lógica, la documentación  y la capacidad de sentirse “uno más” de entre los que son instruidos y a su vez, instruyen de alguna manera  a sus mismos profesores que se asoman al “más allá” de las ciencias  de la historia terrenal, caracterizan la labor docente del autor del libro,  incitándonos, con  “poderosa argumentación”, a afrontar su lectura con decencia, docencia  y hasta apasionamiento.

“La gran mayoría  de la población mundial  es religiosa. Hay evidencias de que las personas religiosas  son más felices, más altruistas  y cooperadoras (al menos con sus correligionarios)  y más saludables, que las que carecen de fe. …Este libro es la respuesta  de un científico  a los ataques a la fe   de algunos autores  y filósofos. El autor, criado como judío ortodoxo, que ha vivido  su vida adulta  sin tanta fe, explora la psicología, el desarrollo, la ciencia del cerebro, la evolución e incluso la genética de los variados impulsos  religiosos que experimentamos  como especie…”

Fuente Religión Digital

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Castillo y su ‘Evangelio 2021’: repensar el mensaje de Jesús desde la pandemia

Sábado, 21 de noviembre de 2020

2580-large_defaultEl maestro de la Teología Popular vuelve a publicar la Palabra de cada día en Desclée

La pandemia nos enfrenta a tres problemas fundamentales: 1) La “crisis sanitaria”; 2) La “crisis económica”; 3) La “crisis humanitaria”

Después de veinte siglos de conflictos, peligros, amenazas y hasta fracasos, el Evangelio sigue en pie

Ya en esta semana está, en las librerías, el comentario al Evangelio diario de 2021. Este año, lo mismo que el año pasado, he comentado los Evangelios de cada día, desde el 1 de Enero hasta el 31 de Diciembre, según el año civil, teniendo en cuenta, como es lógico, el año litúrgico

Ya en esta semana está, en las librerías, el comentario al Evangelio diario de 2021. Este año, lo mismo que el año pasado, he comentado los Evangelios de cada día, desde el 1 de Enero hasta el 31 de Diciembre, según el año civil, teniendo en cuenta, como es lógico, el año litúrgico.

El libro de este año tiene el mismo volumen y formato que el de años pasados. Pero, en el contenido, presenta dos novedades que me parecen importantes.

 Ante todo, insisto en que los Evangelios son “teología narrativa”. Un tema (el que sea) se puede expresar mediante “ideas” o mediante “relatos”. El Quijote, de Cervantes, es un análisis genial de la condición humana. Un análisis que se expresa, no mediante ideas, conceptos y teorías, sino mediante narraciones y relatos. Los Evangelios no son una “vida de Jesús”. Los Evangelios son la “revelación de Dios” en Jesús. Por eso, lo que importa, en los Evangelios, no es su “historicidad”, sino su “significatividad”. En cada relato, en cada episodio, en cada parábola, ¿qué se nos dice sobre Dios? ¿cómo y dónde podemos encontrar a Dios? Esto, ante todo.

Pero, en el comentario a los Evangelios de este año, hay algo más concreto, más actual, más apremiante. Me refiero a la pandemia del covid19. La pandemia nos enfrenta a tres problemas fundamentales: 1) La “crisis sanitaria”; 2) La “crisis económica”; 3) La “crisis humanitaria”. Pues bien, estos tres problemas y estas tres crisis nos presentan y resumen las grandes preocupaciones de Jesús. De forma que, en la solución a esos tres problemas, es dónde y cómo se nos revela Dios, en Jesús de Nazaret. Y esos temas justamente es dónde y cómo tenemos que encontrar a Dios. 

Esto es lo que explica por qué, en los Evangelios, se nos habla tanto y tantas veces de las curaciones de enfermos (la salud). Por eso mismo, Jesús insiste tanto y con tanta fuerza sobre pobres y ricos, de cómo y por qué no se puede amar a Dios y al dinero y, sobre todo, el “seguimiento” de Jesús sólo es posible en el despojo total del dinero (la economía). Y por la misma razón, en sus sermones y parábolas, Jesús explica cómo tienen que ser nuestras relaciones humanas.

Jesús no curó a todos los enfermos que había en Palestina cuando él andaba por el mundo. Ni acabó con los ricos, para que los pobres vivieran en la abundancia. Ni resolvió los conflictos y problemas que había en la sociedad de Palestina en aquel tiempo. El Evangelio nos viene a decir que la solución está en nuestras manos y a nuestro alcance. ¿Cómo? ¿En qué?

¿Qué solución nos ofrece el Evangelio para salir de esta situación dramática en que nos vemos hundidos? Jesús no curó a todos los enfermos que había en Palestina cuando él andaba por el mundo. Ni acabó con los ricos, para que los pobres vivieran en la abundancia. Ni resolvió los conflictos y problemas que había en la sociedad de Palestina en aquel tiempo. El Evangelio nos viene a decir que la solución está en nuestras manos y a nuestro alcance. ¿Cómo? ¿En qué?

Después de veinte siglos de conflictos, peligros, amenazas y hasta fracasos, el Evangelio sigue en pie. Y sigue dando esperanza. Lo que hace falta es que nosotros tomemos en serio, de veras y con todas sus consecuencias, el “recuerdo peligroso” que es este Evangelio, la fuente de nuestra seguridad, que nos dice: saldremos adelante, con la misma seguridad con que el Evangelio sigue adelante, pase lo que pase y venga lo que venga.

Fuente Religión Digital

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2020, Año Galdós: La sensibilidad del escritor que le tomó el pulso a Madrid y molestó a la derecha católica

Jueves, 19 de noviembre de 2020

perez_galdos_benitoAunque ensombrecido por las restricciones que nos rodean por la pandemia, el 2020 es Año Galdós y se le está homenajeando desde su Canarias natal a la Biblioteca Nacional o el Ateneo de Madrid. Ayer, Día de las Librerías, también las calles se llenaron de su sinceridad literaria

Observó y denunció como nadie las sombras y contradicciones de una urbe que había disuelto casticismo y progreso, industrialización y miseria

En medio de ese entorno patriarcal que describe al detalle (por ejemplo en Tristana), sus obras muestran la desigualdad de género y la moral sexual de la época tal y como eran

En Misericordia, los pobres de la ciudad, que piden limosna, critican la hipocresía de los ricos. Solo se acuerdan de los indigentes el día que van a misa, y por cumplir

“¡Cuán hartos estamos de leer elogios de ciertos libros, alabados tan solo porque nada contienen que a una señorita ruborice!”, protestaba Emilia Pardo Bazán en La cuestión palpitante. El también escritor Benito Pérez Galdós (1843-1920), con quien la gallega mantuvo una relación muy estrecha, era del otro bando. De los que con la literatura envolvían al lector en una narración sin edulcorantes, que celebraba los colores del ambiente social pero también denunciaba la chocante desigualdad de la España de finales del siglo XIX. Aunque ensombrecido por las restricciones que nos rodean por la pandemia, el 2020 es Año Galdós y se le está homenajeando desde su Canarias natal a la Biblioteca Nacional o el Ateneo de Madrid. Ayer, Día de las Librerías, también las calles se llenaron de su sinceridad literaria.

81zN+cdCFQLNacido en Las Palmas, en 1862 Galdós llegó a Madrid. Su padre era militar, pero el joven Galdós prefería las letras, más cuando se le ampliaron horizontes en esa ciudad en la que abundaban los periódicos y las tertulias. Pianista aficionado, empezó a escribir en prensa atendiendo a la cultura, también como crítico musical. Y se dejó deslumbrar muy pronto por la magia de Madrid, pero observó y denunció como nadie las sombras y contradicciones de una urbe que había disuelto casticismo y progreso, industrialización y miseria.

No solo le debemos los Episodios nacionales. Con esa voluntad de no enmascarar la realidad, sino analizarla, su ficción nos dejó personajes extremadamente humanos, muchos de ellos femeninos, de Fortunata y Jacinta a Doña Perfecta. Desarrollados psicológicamente, los personajes galdosianos muestran al lector sus pensamientos gracias al estilo indirecto libre. Y en medio de ese entorno patriarcal que describe al detalle (por ejemplo en Tristana), las mujeres son título, y su defensa, postura ética. De hecho, la derecha católica se levantó en contra de que se le concediese el premio Nobel de Literatura a Galdós, el autor que había mostrado la desigualdad de género y la moral sexual de la época tal y como eran.

Hay facetas de Galdós, cuya biografía quiso escribir nada menos que Clarín, que todavía son muy desconocidas. Por ejemplo, la sensibilidad que tuvo hacia la naturaleza. El heredero literario en “el laberinto de España” del naturalismo francés (de Zola y los demás), vivía rodeado de gatos, perros y plantas. Se ha conocido, en la celebración de este Año Galdós, que incluso don Benito solicitó una autorización para que Mariucha, una oveja negra, pudiera vivir con él en su casa de la calle Alberto Aguilera, 70, esquina con la calle Gaztambide. Las negras no sirven para hacer tejidos de colores, por lo que permitieron que se instalara con la familia Pérez Galdós.

libros-portadaEl siglo de Galdós había sido el siglo de las revoluciones, pero también del determinismo y darwinismo social, que convencieron a muchos de que el destino estaba escrito, para lo bueno y malo. Por eso, en muchas de sus obras, los protagonistas son los excluidos del status quo, como es el caso de Misericordia. La trama arranca al pie de la puerta de un templo, en el que los pobres de la ciudad, que piden limosna, critican la hipocresía de los ricos. Solo se acuerdan de los indigentes el día que van a misa, y por cumplir. Galdós consigue con maestría reproducir su argot: “las que semos de verdadera solenidá, porque no tenemos más que el día y la noche”, se describe uno de los personajes. Galdós mezcla esa autenticidad con una voz narrativa de inmensa belleza, que transformó Madrid en la habitación de sus metáforas y denuncias: “¿Perdería algo el estanque del Retiro porque se sacara de él una gota de agua?”, se lee también en Misericordia, para hacer ver lo poco que les costaría a los poderosos ejercer la caridad. “Yo no mentía, señora Juliana, mentía el hambre”, se defienden los que se las buscan para sobrevivir.

En la adaptación a teatro que ya en el siglo XX hizo María Teresa León, intelectual republicana, cuando Galdós era un anciano casi ciego que paseaba con su nieto, el personaje más conmovedor es una mujer pobre y llorada. Dedicándose a mendigar, sentencia: “Tengo boca y estómago natural y sé también que Dios me ha puesto aquí para que viva. Un suponer, ¿los gorriones tienen vergüenza? No, lo que tienen es pico y hambre”. Todo un canto a la herencia de Galdós, esa especie de empoderamiento de los que pasan hambre y no buscan compasión, sino justicia. Un gracias al escritor que le tomó el pulso a Madrid y disfrutó de sus ovejas negras.

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