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FELGTB lanza el cómic “Cinzia” para sensibilizar sobre las realidades trans en clave de humor

Lunes, 19 de octubre de 2020

banner-CINZIA_webSe trata de una acción cultural para explicar de forma gráfica y sarcástica las grandes dificultades que siguen afrontando las mujeres trans

FELGTB lanza el cómic “Cinzia” para sensibilizar sobre las realidades trans en clave de humor. Se trata de una acción cultural para explicar de forma gráfica y sarcástica las grandes dificultades que siguen afrontando las mujeres trans.

Esta novela gráfica se publicó en Italia en 2018 y ahora llega a España gracias a FELGTB y la editorial Nuevo Nueve. Su autor, Leo Ortolani, creó a Cinzia, una mujer trans, como uno de los personajes de su serie de novelas gráficas Ratman. Ahora, Ortolani ha decidido “sacar” a Cinzia de Ratman para contar su propia historia en forma de comedia.

En palabras del autor, “Cinzia es un personaje que nace para producir escenas cómicas. Ratman es una serie de super héroes cómicos. Ahora, quería contar su historia en forma de comedia romántica y mostrar cómo la protagonista consigue superar los numerosos obstáculos que se encuentra”.

Esta novela gráfica reflexiona sobre la experiencia de ser trans y muestra tres enfoques fundamentales para lograr mejores sociedades: el de género, el interseccional y el de los derechos humanos, que debe estar siempre inspirado por los Principios de Yogyakarta de Naciones Unidas.

“La cultura es una herramienta imprescindible en la lucha política por la igualdad”, Uge Sangil

La presidenta de FELGTB, Uge Sangil, explica que “la cultura es una herramienta imprescindible en la lucha política por la igualdad puesto que es un elemento central en la construcción de identidades”. “Este tipo de productos culturales sirven para  visibilizar, poner en valor y transmitir nuestros valores como sociedad, nuestras esperanzas y nuestros miedos”, asegura.

Parte de los beneficios recaudados con la venta del cómic irán destinados a FELGTB y su nuevo programa de inserción socio-laboral para mujeres trans, aún en fase de desarrollo.

Para comprar el cómic pincha aquí.

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Descubiertas, debajo de una cama, más de 400 escenas de sexo gay ‘perdidas’ del pintor británico Duncan Grant

Jueves, 15 de octubre de 2020

dunii11Duncan Grant

Más de 400 pinturas “perdidas” que representan el sexo homosexual del pintor británico Duncan Grant han sido descubiertas debajo de una cama años después de su primera desaparición.

Grant era pintor y diseñador y fue famoso como parte del Grupo de Bloomsbury, un grupo de escritores, intelectuales, filósofos y artistas ingleses de principios del siglo XX que incluía a Virginia Woolf y E. M. Forster.

Duncan James Corrowr Grant (21 de enero de 1885 – 9 de mayo de 1978) fue un pintor escocés, miembro del denominado Grupo de Bloomsbury.

Grant nació en la localidad de Rothiemurchus, cerca de Inverness (Escocia), y estudió arte en el Slade School, así como en Italia y París. Era primo de Lytton Strachey y a través de su círculo, Duncan entró a formar parte del Grupo de Bloomsbury, donde Maynard Keynes se convirtió en uno de sus amantes. Aunque era conocida la tendencia homosexual de Duncan, ello no le impidió tener más tarde una relación sentimental con Vanessa Bell, hermana de Virginia Woolf, viviendo con ella y sus dos hijos desde antes del comienzo de la Primera Guerra Mundial. En 1916 se mudaron a la localidad de Firle, en el condado de Sussex, donde pintaron y decoraron su casa con sus propias pinturas.

En 1918 Duncan y Vanessa tuvieron una hija a la que llamaron Angélica, y continuaron viviendo juntos hasta la muerte de Vanessa en 1961, permaneciendo Duncan en la casa Charleston hasta poco antes de su muerte, acaecida en 1978

Duncan_Grant_with_John_Maynard_KeynesDuncan Grant y John Maynard Keynes

En su obra pictórica Duncan Grant recibió la influencia de otro miembro del Grupo de Bloomsbury, Roger Fry, y al igual que este, pintó paisajes y retratos.

En sus últimos años Grant, recibió los cuidados y atenciones de su buen amigo y poeta Paul Roche, a quien conoció en 1946.

Duncan Grant está enterrado junto a Vanessa Bell en el cementerio de la iglesia de Saint Peter, en Firle, condado de Sussex.

Como decíamos, el pintor tuvo numerosas aventuras amorosas con hombres a lo largo de su vida. El economista John Maynard Keynes consideró una vez a Grant como el gran amor de su vida.

El 2 de mayo de 1959, Grant le dio a su amigo Edward Le Bas una carpeta de sus 422 pinturas eróticas, con el mensaje “Estos dibujos son muy privados”. En el interior había una increíble colección de ilustraciones eróticas que representaban el sexo gay y la fascinación de Grant con la forma masculina y la sexualidad queer.

Se pensó que los dibujos fueron destruidos por la hermana de Le Bas después de su muerte; sin embargo, fueron rescatados y pasados de una persona a otra en el transcurso de 60 años antes de que finalmente terminaran al cuidado del diseñador de teatro Norman Coates.

 

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Dibujo sin título, c.1946-1959, Duncan Grant (1885-1978), The Charleston Trust © The Estate of Duncan Grant, con licencia de DACS 2020.⁣⁣

Coates decidió entregar la colección a Charleston Trust, que administra la casa de campo de Grant y Vanessa Bell como museo dedicado al Grupo de Bloomsbury.

Las pinturas eróticas fueron creadas en las décadas de 1940 y 1950 y fueron influenciadas por las tradiciones grecorromanas y las revistas físicas contemporáneas, según Charleston Trust.

CHA_P_DG1_1295_The_Charleston_Trust-683x1024Dibujo sin título, c.1946-1959, Duncan Grant (1885-1978), The Charleston Trust © The Estate of Duncan Grant, con licencia de DACS 2020.⁣⁣

Nathaniel Hepburn, director de Charleston, le dijo a The Guardian: “No ha habido momentos felices en 2020 para nadie que se encuentre en una organización cultural o para muchas personas en el mundo. Pero ciertamente recibir ese correo electrónico, tener esa conversación telefónica y luego ver los dibujos y darme cuenta de lo importantes que iban a ser … ciertamente fue un punto culminante del año”. Y agregó: “Son, creo, un cuerpo de trabajo que habla de amor. Por supuesto que en un momento en que se hicieron, ese es un amor que fue ilegal. Nunca pudo compartir las obras. La forma en que los veamos ahora será muy diferente “.

Coates dijo que las pinturas eran “extraordinarias” y “tan en tu cara. No se pueden evitar”, agregó. “Cuando ocasionalmente los he traído para mostrárselos a amigos seleccionados después de la cena, después de la exclamación inicial de ‘Dios mío’ ante estos dibujos tan explícitos, se suavizan … el elemento sexual realmente no domina. Es la pintura y la habilidad de su dibujo y la estética lo que niega la sensualidad de ellos”, dijo. “Se vuelve irrelevante que el tema sea lo que es… es un sentimiento muy extraño. Simplemente se convierte en una hermosa colección de imágenes”.

Fuente Pink News

 

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María Magdalena: más allá de El código da Vinci

Miércoles, 30 de septiembre de 2020

maria-magdalenaSu memoria se halla en la geografía, en dichos populares y en obras de arte

Tuvo una gran significación en los orígenes del cristianismo: fuente de autoridad, estuvo al lado de Jesús en los momentos más importantes, y fue testigo ocular en las apariciones, la primera en anunciar al resucitado

Juan Pablo II la definió como “apóstol de los apóstoles”

El presente número de la revista Reseña Bíblica, gracias a las aportaciones de prestigiosos colaboradores, trata de contribuir a ofrecer luz, desde una perspectiva actual, a esta enigmática y fascinante figura de la Biblia

Editorial Verbo Divino acaba de publicar un nuevo número, el 107, de la revista Reseña Bíblica. Sobre esa mujer que llamaron Miriam, originaria de la ciudad pesquera de Magdala, y que de manera generalizada conocemos como María Magdalena. Su memoria se halla en la geografía, en dichos populares y en obras de arte, e innumerables iglesias se han construido bajo su advocación. Su figura, sabida y desconocida por igual, sigue fascinando y suscitando interés en cuanto se la nombra; su memoria ha sido leída y releída, construida y deformada, según circunstancias e intereses diversos.

Tuvo una gran significación en los orígenes del cristianismo, su memoria ha sido fuente de autoridad, estuvo al lado de Jesús en los momentos más importantes, y fue testigo ocular en las apariciones, la primera en anunciar al resucitado. Juan Pablo II la definió como “apóstol de los apóstoles”, y el papa Francisco la ha colocado en el calendario romano de los santos.

Pero, ¿quién fue realmente María Magdalena? El presente número de la revista Reseña Bíblica, gracias a las aportaciones de prestigiosos colaboradores, trata de contribuir a ofrecer luz, desde una perspectiva actual, a esta enigmática y fascinante figura de la Biblia y para reconocer a todas las mujeres que han sido y son protagonistas en el anuncio de Jesús. ¡Ya a la venta! Más información en Núm. 107- Reseña Bíblica María Magdalena; puede encontrarla en  EVD, en su librería o quiosco habitual.

Fuente Religión Digital

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‘Jesse’: la autobiografía espiritual del atleta negro que venció a Hitler

Martes, 15 de septiembre de 2020

0C51D30B-A1E7-496C-9216-B759AE13E5B6Mensajero publica la primera edición en castellano de la autobiografía espiritual del atleta que en 1936 demostró al mundo que la superioridad no se basaba en el color de la piel.

El relato de su vida, iniciada un 12 de septiembre de 1913 y finalizada hace 40 años, el 31 de marzo de 1980, revela los valores y la fe de los que se sirvió para hacer frente a la adversidad y obtener la victoria histórica: cuatro medallas de oro.

En los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 Adolf Hitler quiso mostrar al mundo la superioridad de la raza aria. Pero un joven deportista se interpuso en sus planes. Jesse Owens, un atleta negro, alto y desgarbado procedente de los campos de cultivo de Alabama y los guetos de Cleveland, ganó cuatro medallas de oro. Demostró al mundo que la superioridad no se basaba en el color de la piel ni en el origen de un linaje.

Jesse es más que el retrato de la vida del gran atleta. Es un relato que muestra los mecanismos internos de un ser gran humano. De carne y hueso. El destino contra el que luchó, los amigos y la familia que le dieron fuerza y el Dios que siempre respondió a sus plegarias

Más que una autobiografía, el atleta norteamericano Jesse Owens (12 de septiembre de 1913- 31 de marzo de 1980) compartió su interior, íntimo y humano, con el periodista y escritor Paul Neimark. Un testimonio que este mes de septiembre, 40 años después de su muerte, el Grupo de Comunicación Loyola publica en castellano gracias a la traducción de José Manuel Burgueño y Jorge Burgueño para el sello Mensajero.

El relato, inspirador y motivador, lleva por título Jesse Owens. Una autobiografía espiritual y en él refleja una historia interna, de luchas, de sueños y de victorias. Su hija Marlene Owens Rankin agradece brevemente esta edición castellana porque supone trasladar a nuevas generaciones de jóvenes y adultos el triunfo de su padre plantando cara a la adversidad.

Nieto de esclavos en los campos de algodón de Alabama, Jesse Owens consiguió algo que nadie había logrado hasta entonces, cuatro medallas de oro en los mismos Juegos Olímpicos y en un momento histórico en que la victoria se convirtió en heroicidad: 1936, cuando Adolf Hitler se propuso mostrar al mundo la superioridad de la raza aria sobre todas las demás desde la sede olímpica de Berlín. No pudo. Jesse Owens, un atleta negro, alto y desgarbado procedente de los campos de cultivo de Alabama y los guetos de Cleveland, demostró al mundo que la superioridad no se basaba en el color de la piel.

Nieto de esclavos en los campos de algodón de Alabama, Jesse Owens consiguió algo que nadie había logrado hasta entonces, cuatro medallas de oro en los mismos Juegos Olímpicos y en un momento histórico en que la victoria se convirtió en heroicidad: 1936, cuando Adolf Hitler se propuso mostrar al mundo la superioridad de la raza aria

Con sus medallas en 100 metros, 200 metros, salto de longitud y relevos 4×100-, el héroe de Berlín (como titularon en español la película de 2016 sobre su vida, Race) no imaginaba que, tras conocer la inmortalidad, al volver a casa en Estados Unidos, le esperaba el descenso a los infiernos.

Este es el relato de la vida de un espíritu indomable como Jesse Owens, sobre la dignidad del alma humana, la capacidad de superación y la fuerza de la fe. Una fe que había prometido a su padre mantener, por la que luchó durante toda su vida, y que en la plenitud de su vida quiso compartir con el mundo escribiendo esta autobiografía espiritual.

Jesse es un autorretrato de la vida de Jesse Owens. Más allá de una simple biografía, muestra los mecanismos internos de un ser humano real. El destino contra el que luchó, los amigos y la familia que le dieron fuerza y el Dios que respondió a sus plegarias”.

Con un lenguaje llano y sincero, los capítulos de este libro son, como señala en el prólogo Fernando Millán –doce años prior general de los carmelitas y runner pertinaz–, «como las zancadas del corredor que se va acercando a una meta. Esta carrera del atleta del espíritu será sin duda iluminadora y provocativa para el lector con inquietudes espirituales y, sobre todo, para el que busca a Dios, quizás incluso por caminos insospechados. Como descubrió Owens, en esa carrera, a veces demasiado larga y demasiado difícil, debemos aprender (…) “la gran verdad de que Dios nunca nos deja… Somos nosotros quienes le dejamos”».

Fuente Religión Digital

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Isabel Corpas de Posada: “¿Por qué fueron excluidas las mujeres de la organización jerárquica de la Iglesia católica?”

Lunes, 14 de septiembre de 2020

Libro_2265383520_14880415_667x979“Ciudadanas de segunda, invisibilizadas, silenciadas, discriminadas: esa ha sido la condición de las mujeres en el cristianismo…”

Pero, para Isabel Corpas de Posada “no hay razones teológicas que impidan la ordenación de mujeres para el diaconado, el presbiterado, o el episcopado”

En sus palabras “el libro presenta un doble acercamiento, eclesiológico y en perspectiva de género, a los textos que reflejan la evolución histórica de las funciones de liderazgo y servicio en la tradición católica”

La obra, que cuestiona la perspectiva androcéntrica desde la que se ha interpretado el lugar de las mujeres en la organización eclesial, está disponible gratuitamente en Amazon y Apple Books

Introducción

Como ciudadanas de segunda, invisibilizadas, silenciadas, discriminadas: esa ha sido la condición de las mujeres en el cristianismo. Como en otras tradiciones religiosas del mundo occidental, en la tradición católica solamente los varones han ejercido los cargos de responsabilidad, pero el paso de una organización patriarcal de la sociedad a un entorno caracterizado por la presencia de mujeres en todos los campos de la actividad humana y en búsqueda de su propia identidad, despierta en el momento actual serios interrogantes en torno a la exclusión de las mujeres de la organización jerárquica de la Iglesia católica. Por eso es de esperar que se produzcan cambios. Y porque no siempre fue así, como se desprende de los textos neotestamentarios. ¿Por qué, entonces, fueron excluidas de la organización jerárquica de la Iglesia católica?

Es este el punto de partida de la presente investigación de tipo histórico hermenéutico con un doble acercamiento, eclesiológico y en perspectiva de género, a los textos que reflejan la evolución histórica de las funciones de liderazgo y servicio en la tradición católica y cuyas fuentes primarias son algunos escritos neotestamentarios, documentos del magisterio eclesial y textos de los autores representativos de los primeros siglos del cristianismo y de la teología escolástica. En cuanto a las fuentes secundarias, recurrí a estudios sistemáticos e históricos en torno a los ministerios eclesiales y en relación con la presencia / ausencia de mujeres en la organización eclesial.

Debo asimismo aclarar que la intencionalidad que orienta y condiciona la lectura teológica de los textos es la mirada de mujer y de teóloga creyente que, al espigar en los textos de la tradición católica, cuestiona la perspectiva androcéntrica desde la que se ha interpretado el lugar de las mujeres en la organización eclesial y desde la que se han elaborado las conceptualizaciones teológicas y las definiciones del magisterio. Asimismo, es mirada de mujer laica, que desde la eclesiología de Vaticano II cuestiona en dichos textos la perspectiva sacerdotal que sustenta la interpretación del sacramento del orden, destacando cómo quienes ejercían formas de liderazgo y servicio en las comunidades neotestamentarias, hombres y mujeres, no eran consideradas personas sagradas ni ejercían funciones de culto, comoquiera que fue a finales del siglo I cuando se dio el paso de los ministerios al sacerdocio, conocido como proceso de sacerdotalización.

Desde esta doble mirada se perfilan dos preguntas que conducen la investigación: ¿cómo y por qué las mujeres fueron marginadas de la organización eclesial y lo siguen siendo actualmente? y ¿por qué la Iglesia no ha asumido la diversidad ministerial trazada por el concilio Vaticano II y el tradicional exclusivismo sacerdotal se mantiene como la única forma oficial de liderazgo y servicio en la Iglesia católica?

Por otra parte, la presente investigación se plantea y justifica desde la creación por el papa Francisco de la comisión para estudiar el diaconado de las mujeres en 2016 y desde el Documento preparatorio y el Instrumentum laboris del Sínodo de los Obispos para la Región Amazónica (2019) que se referían a posibles ministerios eclesiales para las mujeres e incluso a su ordenación. Y aunque los integrantes de la comisión para estudiar el diaconado de las mujeres no llegaron a un acuerdo y el documento final entregado al Papa en la última reunión del sínodo no contemplara esta posibilidad, la esperanza es que Francisco se atreva a dar un paso significativo para que las mujeres sean oídas de verdad y acogidos sus reclamos respecto al lugar que como bautizadas pueden y deben ocupar, comoquiera que en el discurso de clausura acogió “el pedido de re-llamar a la comisión o quizás abrirla con nuevos miembros para seguir estudiando cómo existía en la Iglesia primitiva el diaconado permanente” y anunció que iba “a procurar rehacer esto con la Congregación para la Doctrina de la Fe, y asumir nuevas personas en esta Comisión”.

Una comisión que fue creada durante la Semana Santa de 2020 en medio de la pandemia del coronavirus: además del presidente y el secretario, sus diez integrantes –cinco hombres y cinco mujeres– son todos europeos y estadounidenses, ninguno es especialista en diaconado femenino y, sobre todo, ninguno se ha manifestado a favor de su restauración.

Como lo dijo Francisco en el encuentro con la Unión Internacional de Superioras Generales, UISG, en mayo de 2019, hay que reconocer que el primer paso está dado, pero también es importante dar pasos para sustentar teológicamente la posibilidad de ordenación de mujeres desde la mirada de las mujeres teólogas, que puede no solo aportar sino enriquecer la lectura teológica de la ministerialidad eclesial tradicionalmente hecha por teólogos varones desde una mirada sacerdotalizante y androcéntrica.

Me refiero, en primer lugar, a estas circunstancias leídas desde mi experiencia personal como profesora de teología de los ministerios eclesiales y unas precisiones en cuanto a la terminología; esbozo el marco referencial de la investigación en sus dos componentes, la eclesiología de Vaticano II que fundamenta la teología de los ministerios eclesiales y la teología feminista como respuesta desde la teología a la nueva presencia de las mujeres y, a continuación, una revisión bibliográfica sobre el tema.

En segundo lugar busco responder, desde la eclesiología de Vaticano II y desde la teología feminista al porqué las mujeres fueron excluidas de la organización jerárquica de la Iglesia, para lo cual repaso (1) las prácticas históricas de la Iglesia en textos que reflejan la organización de las comunidades neotestamentarias en las que las mujeres ejercieron importante liderazgo; (2) textos que registran la presencia / ausencia de las mujeres en el contexto del proceso de sacerdotalización de los primeros siglos del cristianismo; (3) textos que, enmarcados en los desarrollos de la teología escolástica y acogidos por el magisterio eclesial muestran cómo tomó forma la teología del sacramento del orden como sacramento del sacerdocio y por qué se negó la ordenación a las mujeres; y (4) las “razones verdaderamente fundamentales” para negar la ordenación sacerdotal de las mujeres a pesar de la diversificación de los ministerios eclesiales en el magisterio posconciliar. En tercer lugar, desde la teología feminista y la teología de los ministerios eclesiales, planteo algunos aportes al debate acerca de la ordenación de mujeres para el diaconado y –¿por qué no?– para el presbiterado, como servicio a la comunión y la misión de la Iglesia, concretamente de la Iglesia latinoamericana del siglo XXI.

El libro de Isabel Corpas de Posada, ¿Ordenación de mujeres? Un aporte al debate desde la eclesiología de Vaticano II y la teología feminista latinoamericana (corpas de posada publicaciones, 2020), está disponible sin costo en Amazon y Apple Books.

Fuente Religión Digital

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Diversidad sexual y cristianismo: “La homosexualidad no es una enfermedad mental, ni un trastorno psicopatológico”

Miércoles, 9 de septiembre de 2020

978-84-1324-753-3Comentario del libro “Homosexualidades y cristianismo en el s. XXI”, que ya habíamos traído al blog:

del libro”El libro nos presenta experiencias y testimonios, la enseñanza del magisterio, de la tradición y de la teología, el saber de las disciplinas seculares y de los especialistas de la Biblia”

“Las posturas más conservadoras insisten en apoyar en textos de la Escritura la doctrina que califica las conductas homosexuales de “depravaciones graves”, aunque la psicología y otras ciencias de nuestros días enseñen lo contrario”

“Resulta algo sarcástico hablar de respeto y compasión respecto a aquellos a quienes antes hemos calificado de ‘depravados´”

“Sigue habiendo en muchos países una doctrina sobre la sexualidad que fomenta el odio y la violencia. Se instrumentaliza una interpretación integrista de las Escrituras para conseguir el poder y a veces las iglesias miran para otro lado”

Jesucristo, que sepamos, no dejó escrito alguno, y la religión cristiana no es una religión del libro como lo es la judía. No tener esto en cuenta causa graves malentendidos en nuestra Iglesia.

Cuando este año falleció el exegeta James D. G. Dunn consulté alguno de sus viejos escritos sobre la autoridad de la Escritura. Dunn hablaba en uno de ellos del peligro de “bibliolatry”. Así es. Algo falla si nos empeñamos en resolver todos nuestros problemas recurriendo a la Biblia.

La bibliolatría puede empezar cuando citamos 2 Tim 3, 16 para probar que toda la Escritura está divinamente inspirada. Y es que no está inspirada porque lo diga 2 Tim 3, 16. Se trata, más bien, de que siguiendo el Evangelio de Jesucristo anunciado por los profetas creemos que la Biblia contiene un mensaje de salvación de Dios para el hombre, y por eso pensamos que 2 Tim 3, 16 está en lo cierto al decir que está inspirada.

Y sería bibliolatría pretender encontrar en la antropología bíblica respuestas a todas las preguntas sobre la sexualidad. No es esa la pretensión de la Pontificia Comisión Bíblica en su estudio “Che cosa è l’uomo? Un itinerario di antropologia biblica” (2019). Este valioso estudio encargado por el papa Francisco, del que ya habló RD en su momento, defiende, por ejemplo, que la relación erótica homosexual no debe ser condenada. Es, sin duda alguna, un paso importante, aunque la aceptación de las relaciones íntimas homosexuales todavía no se contempla. Son siglos con una tradición difícil de cambiar, como sucedió con el problema de la esclavitud y como sucede todavía con el clericalismo y el machismo.

“¿Qué es el hombre?”, se pregunta también el Vaticano II (GS, 10 y 12). Y su respuesta nos habla de su sublime vocación y de su profunda miseria que hallan su explicación a la luz de la Revelación. Y es Cristo quien revelando el misterio del Padre y de su amor “manifiesta plenamente el hombre al propio hombre” (GS, 22). Él es el hombre nuevo que identificándose con los excluidos de este mundo (cf. Mt 25, 40) nos ha mostrado como algo esencial atender a la dimensión social y solidaria del hombre.

Pero la Biblia no tiene respuestas para todas nuestras preguntas. No es un libro científico. Pensemos, por ejemplo, en los modernos problemas de la Bioética. En la medida en que la antropología bíblica depende de ciertos condicionamientos de tiempo y cultura no nos sirve como modelo. Eso sí, los estudiosos de la Biblia nos pueden decir, por ejemplo, si hay o no uniones homosexuales en la Biblia. Pero si no las encuentran no por eso serán menos legítimas. Tampoco encontramos transexuales en la Biblia, pero son hijos de Dios y tienen sus derechos.

La Iglesia debería imitar a Jesús cuando decía: “Habéis oído que se dijo…, pero yo os digo” y rectificar posturas y enseñanzas anteriores, como hizo en el caso de Galileo, cuando un mejor conocimiento de los problemas así lo exija. La verdad es que lo ha hecho siempre a lo largo de su historia. Basta recordar que para los cristianos el día de descanso es el domingo, no el sábado, o que no admitimos la ley judía del Talión.

Este año se ha publicado un libro único y especial por muchas razones titulado Homosexualidades y cristianismo en el s. XXI(Javier de la Torre, editor, Dykinson, Madrid, 2020). Es un estudio interdisciplinar con un “enfoque cristiano ecuménico”, como señala el editor en el prólogo.

El libro nos presenta experiencias y testimonios, la enseñanza del magisterio, de la tradición y de la teología, el saber de las disciplinas seculares y de los especialistas de la Biblia. Estos últimos analizan los clásicos pasajes de la Escritura, como son Lv 18, 22 o Rm 1, 18-32, entre otros, para finalmente hacernos ver, como dice en esta obra X. Pikaza, que “en la Iglesia, los homosexuales podrán ser homosexuales, pero no para quedarse en ello, sino para vivir el camino de las bienaventuranzas o el canto de amor de 1 Cor 13”.

 El profesor Pikaza tiene razón, pero a muchos homosexuales cristianos no les da tiempo a amar porque se tienen que pasar la vida tratando de entender por qué la Iglesia les da de lado o preguntándose dónde se ha metido el olvidado discípulo amado de Jesús.

En ese sentido resulta esencial el trabajo de estos especialistas, aunque es verdad que al final, como dice la profesora de la Universidad de Comillas Olga Belmonte, “la posibilidad de un cristianismo sin homofobia depende de la actitud de los cristianos, no de lo que literalmente está escrito en la Biblia. Si fuera así, el machismo sería lo más acorde con el cristianismo”.

Los cristianos creemos que hay “semillas del Verbo” en todas las culturas y que todos los hombres pueden oír la voz de Dios, todos son “oyentes de su palabra”. Y el Espíritu Santo, que sigue actuando hoy en la Iglesia y en el mundo, se nos ha dado no sólo para interpretar correctamente la Escritura, sino también los acontecimientos, los “signos de los tiempos”, como es el caso de la actual pandemia, y juzgar por nosotros mismos qué es lo que hay que hacer (cf. Lc 12, 56-57), un pasaje muy citado por Ferdinand Ebner.

¿Hay alguien que piense que, conforme a Dt 21, 21 hay que dar muerte al hijo rebelde? “Todos sus conciudadanos le apedrearán hasta que muera” dice la Biblia. Pero la recta razón nos dicta hoy otra cosa. Lo mismo al hablar de la sexualidad. La fe viva que salva consiste en amar a Dios y al prójimo. “Haz eso y tendrás la vida” (Lc, 10, 28). Millones de personas lo hacen cada día, ayudando a sus prójimos, arriesgando a veces su vida, más allá de las diversas sexualidades de los hombres y de las mujeres, más allá de las teologías, de los libros sagrados y de los desfasados ritos litúrgicos.

Estoy lejos de esa fe viva si, en razón de que “macho y hembra los creó” Dios (Gn 1, 27), niego el derecho del diferente a tener una vida sexual. Las posturas más conservadoras insisten en apoyar en textos de la Escritura la doctrina que califica las conductas homosexuales de “depravaciones graves”, aunque la psicología y otras ciencias de nuestros días enseñen lo contrario. Lo hace nuestro Catecismo (n. 2357), apoyándose en la Declaración “Persona Humana”, 8 (año 1975). Y esa enseñanza, muy discutida hoy en la Iglesia a pesar de su larga tradición, propicia agresiones y la homofobia existente, lo queramos ver o no.

Resulta algo sarcástico hablar de respeto y compasión respecto a aquellos a quienes antes hemos calificado de “depravados”. “En Camerún – dice el sacerdote Noudjom Tchana – los homosexuales viven auténtico calvario…Los tratan como perros”. Lean su impactante testimonio escrito no desde el resentimiento, sino desde la ética de la bondad.

Para saber lo que nos quiere comunicar un texto el Vaticano II dice que el intérprete debe atender a los géneros literarios, al tiempo y a la cultura de los textos, al contenido y unidad de toda la Escritura, y anima a exegetas y teólogos a investigar, pues la Iglesia “procura comprender cada vez más profundamente la Escritura” (Cf. Dei Verbum, 12 y 23). Y en 1993 la Pontificia Comisión Bíblica nos previno contra el fundamentalismo que acostumbra a hacer lecturas “literalistas”. Habrá entonces que revisar un día el Catecismo.

“No cometerás adulterio” es según la Biblia el sexto mandamiento. Así que el Catecismo no debería imitar al judío Filón de Alejandría que al hablar del sexto mandamiento introdujo el tema de Lv 18, 22. Lo recuerda en el libro antes citado el profesor de ética Juan Sánchez Núñez. La diversidad sexual y familiar es estudiada por las ciencias antropológicas y la moralidad de las conductas sexuales debe ser examinada por la ética.

La profesora Ana Berástegui, Doctora en Psicología por la Universidad de Comillas, muestra bien en el libro que, aunque no se pongan de acuerdo las distintas disciplinas en lo que es la homosexualidad, hay “un cierto consenso, al menos desde la psicología, la psiquiatría y en general las ciencias sanitarias y sociales, con respecto a lo que no es”.

“1. La homosexualidad no es una enfermedad mental, ni un trastorno psicopatológico. 2. La homosexualidad no es una desviación en el proceso normal de desarrollo sexual o un signo de inmadurez. 3. La homosexualidad no es un factor de riesgo para la salud mental”.

Esta investigadora termina su trabajo, remitiendo a Beckstead, con esta reflexión. “Desde la psicología, tanto las aproximaciones que empujan a renunciar a la dimensión religiosa para desarrollar la propia sexualidad como las que empujan a renunciar a la sexualidad para abrazar la dimensión religiosa deben ser sustituidas por aproximaciones más integradas que permitan encontrar caminos de desarrollo pleno como persona”.Vaticano y homosesualidad

Creo que el pensador austriaco F. Ebner tenía razón al afirmar en el Epílogo a sus artículos en la revista Brenner que hay “muchas cosas del judaísmo” que han encontrado un lugar en el cristianismo. “Sehr viel Jüdisches”, escribe nuestro autor; nada que ver con los “moltissimi ebrei” “que han encontrado un puesto en el cristianismo” de la traducción italiana de Nunzio Bombaci, buena en su conjunto, que quizá ha querido “suavizar” la expresión original. “Hay salmos de David que a un cristiano no le servirían de oración”, explica Ebner.

El mismo Jesús insinuó de algún modo que quien cree en él no necesita más revelación, pues ya ha encontrado la vida verdadera. “Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; son ellas las que dan testimonio en mi favor y no queréis acudir a mí para encontrar esa vida” (Jn 5, 39-40, en la traducción de Juan Mateos y L. Alonso Schökel).

Nos convendría seguir repensando algunos conceptos de nuestra teología fundamental: revelación, inspiración, autoridad de la Escritura…Porque, aunque es verdad que se ha hecho una gran labor en este sentido antes y después de la aprobación en el concilio Vaticano II de la Dei Verbum, de Benoit a Rahner y a Torres Queiruga, no es menos cierto que seguimos siendo excesivos y exagerados en la explicación que damos de nuestra propia fe, como si la Iglesia tuviera el monopolio del Espíritu Santo. Nuestras Escrituras, decimos, son “sagradas”, han sido escritas “bajo la inspiración del Espíritu Santo”, enseñan “sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos libros para salvación nuestra” (DV, 11). Pero también la Dei Verbum dice que los hagiógrafos son “verdaderos autores” que lógicamente tienen el lenguaje y el modo de pensar de su tiempo (cf. DV, 12). Y hay que atender a esa verdad consignada “para nuestra salvación”.

En las últimas elecciones en Polonia ha tenido un papel importante una visión conservadora de la vida que encuentra un gran apoyo en lecturas fundamentalistas de la Escritura en los temas de la diversidad sexual. Lo ha señalado Mario Vargas Llosa en “La plaga del arcoíris” (El País, 19 de julio de 2020). Su artículo se hace eco de un escrito de la periodista Anne Applebaum, casada con un polaco. Esta periodista revela cómo ha sido la campaña contra los homosexuales la que ha permitido al presidente Duda ganar un segundo mandato, aunque por muy pocos votos. Su adversario Trzaskowski, alcalde de Varsovia, había prometido apoyar a los hombres y a las mujeres homosexuales.

“Los LGTB no son el pueblo – declaró Andrzej Duda – ; son una ideología más destructiva que el comunismo”. Quieren destruir la familia. No tienen corazón polaco. Obedecen a impulsos foráneos, alemanes y judíos. Estos son los tintes homófobos, xenófobos y antisemitas que Duda exhibió en su campaña. Vargas Llosa sigue comentando el artículo de Applebaum para señalar que la jerarquía de la Iglesia católica polaca, al parecer también muy conservadora, cree, como lo hacía Juan Pablo II, que los homosexuales constituyen “la plaga del arcoíris”.

Las agresiones al colectivo LGTB en Polonia han sido denunciadas por la prensa internacional. Algo parecido sucede en Rusia, con Putin apoyado por la iglesia ortodoxa. Lo vimos también en Francia en 2014 con la “Manif pour tous”. Y ocurre en muchas sociedades de otros continentes.

Sigue habiendo en muchos países una doctrina sobre la sexualidad que fomenta el odio y la violencia. Se instrumentaliza una interpretación integrista de las Escrituras para conseguir el poder y a veces las iglesias miran para otro lado. Ayer el fanatismo religioso emprendía cruzadas o mandaba a la hoguera a Jan Hus y a Miguel Servet y hoy señala y golpea al diferente. Usar la violencia para imponer nuestra verdad, en nombre de Dios, del bien o de la justicia, ha sido siempre la gran tentación. En dictaduras de derechas y de izquierdas. Sigue existiendo en ciertos ambientes que se dicen cristianos una historia criminal. El papa Francisco quiere acabar con la venia a los mafiosos. Es también contrario a los lobbies clericales hipócritas, financieros o de otro color.

Acostumbrados a las grandes palabras como sacralidad, verdad, autoridad, infalibilidad, nos olvidamos de otras como honestidad, diálogo, fraternidad y humanidad. De estos últimos valores el libro “Homosexualidades y Cristianismo en el s. XXI” es un digno testimonio. Los que han participado en esta obra son también Iglesia. Han dado un significativo paso adelante para que un día la comunidad cristiana sea más fiel al Evangelio.

Fuente Religión Digital

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Fallece Randall Kenan, escritor gay y defensor de los derechos de gays y personas negras

Lunes, 7 de septiembre de 2020

randall_kenan_083120El aclamado pionero y “genio literario” negro gay  Randall Kenan, (12 de marzo de 1963 – 28 de agosto de 2020) cuyo trabajo reflejaba ser negro y gay en el sur de los Estados Unidos, murió a los 57 años.

Randall Kenan  nació en Brooklyn, Nueva York. Con solo seis semanas de edad, Kenan se mudó al condado de Duplin, Carolina del Norte, una pequeña comunidad rural, donde vivía con sus abuelos en un pequeño pueblo llamado Wallace.

Los escenarios de muchas de las novelas de Kenan se centran en su área natal de Carolina del Norte. El enfoque de gran parte del trabajo de Kenan se centra en lo que significa ser negro y gay en el sur de los Estados Unidos .

Las famosas obras de Keenan, que incluyen A Visitation of Spirits, Let the Dead Bury Their Dead y The Fire This Time, le valieron una serie de prestigiosos premios que incluyen la Beca Guggenheim, un premio Whiting, el premio John Dos Passos, el Premio de Carolina del Norte, la Academia Estadounidense de las Artes,  el Premio Roma de las Letras y un Premio Literario Lambda de Ficción Gay.

También escribió una influyente biografía del novelista gay James Baldwin y Walking on Water, una historia oral de la vida afroamericana.

Kenan fue encontrado muerto el viernes en su casa en Hillsborough, Carolina del Norte. Su muerte fue confirmada por la Universidad de Carolina del Norte, donde Kenan enseñó como profesor de inglés. No se ha anunciado la causa de la muerte.

El departamento de Inglés y Literatura Comparada de la UNC dijo: “[Estamos] entristecidos más allá de las palabras por dar esta noticia. Perdimos a un increíble amigo, colega, mentor, profesor y gigante literario. Nuestros corazones colectivos están doloridos por la pérdida del profesor Randall Kenan. Estamos comenzando a preparar un tributo celebrando la vida, el trabajo y el impacto duradero del profesor Kenan en los corazones y las mentes de nuestra comunidad de ECL “.

En un tributo al autor, Lambda Literary escribió: “La contribución de Randall Kenan al canon de la literatura gay contemporánea no tiene paralelo. Nacido en Brooklyn y criado en Carolina del Norte, fue un escritor que exploró cómo el deseo, la comunidad y el trauma generacional pueden elevar y deformar la experiencia rural gay negra. Con un lirismo elevado y un guiño a los fantásticos personajes centrados en Kenan que a menudo luchaban contra la maraña de sus deseos e historias personales. Que la escritura de Kenan sea un largo testimonio de su genio”.

Daniel Wallace, amigo y colega universitario de Kenan, dijo: “Era un talento inmenso. Sus mejores años estaban por delante … y era un caballero de la vieja escuela “.

Randall Kenan advirtió de la “guerra que se avecina” por las relaciones raciales. Hace solo dos semanas, Kenan había publicado un ensayo reflexivo sobre los recientes disturbios en los Estados Unidos y la “destrucción justa” de los monumentos confederados.

Reflexionando sobre lo que podría haber pensado sobre el tema como estudiante negro en la universidad en la década de 1980, Kenan escribió: “Lo que más me hubiera costado imaginar es que ciertas personas estarían alzadas en armas si eso sucediera. Que literalmente se apoderarían de un edificio de la capital del estado, portando armas, enojados por mantener los monumentos en alto. Que podríamos tener otra guerra civil por el asunto. Para mí, un pobre chico negro de los pantanos del este de Carolina del Norte, la Guerra Civil estaba lejos de ser una causa perdida, y mucho menos una guerra terminada. Había subestimado lo inacabado “.

Kenan advirtió sobre una “guerra que se avecina” que “no se tratará de los monumentos, sino de las mentalidades”. Añadió: “Es difícil imaginar que hayamos llegado a este momento en los primeros años del siglo XXI. Como fan de toda la vida de Star Trek, que vivió para ver al primer Black Vulcan elegido a la presidencia de los Estados Unidos, toda esta situación se siente como algo salido de la mente de Gene Roddenbery.

“Roddenbery podría haber imaginado un 2020 así, pero yo nunca podría haberlo imaginado. Hoy es imposible. La convergencia de Donald J. Trump, la pandemia de coronavirus, los disturbios por el abuso policial y la caída de los monumentos confederados fueron décadas atrás inimaginables. ¿Podemos aprovechar el momento? Ahora todos debemos reajustar nuestro pensamiento. La guerra apenas ha comenzado“.

Fuente Pink News

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Pedro Miguel Lamet, sj.: “Hoy en día, la gente está buscando encontrarse con Dios por libre”

Jueves, 3 de septiembre de 2020

107099333_1192560467767491_3074763609261015065_oInteresante libro y entrevista…

“En España, y en la Iglesia católica, se ha tenido mucho miedo a la mística”

“Mucha gente, estos días, ha buscado una luz interior, no pensar… pensamos demasiado, y esos pensamientos nos torturan. Y cuando estás encerrado en una habitación es peor. El místico, o bien se santifica, o bien se vuelve loco”

“Todo lo que nos conduce al silencio es bueno. En un mundo como el nuestro, donde hay tanto ruido, hace falta estar en silencio un rato. Si Jesús dice que el Reino de los cielos está dentro de nosotros, si haces silencio en tu vida te estás encontrando con Dios, como sea”

‘La noche enamorada de San Juan de la Cruz, es la última novela de Pedro Miguel Lamet, sj., publicada, con éxito, en Mensajero. En ella, nos relata una frustrada historia de amor que tiene como involuntario protagonista al místico, y que se ha revelado muy oportuna en estos tiempos raros de coronavirus y confinamiento.

Lamet ha vivido el confinamiento “en comunidad, en una comunidad bastante longeva (media de 80 años), y hemos sobrevivido todos”. ¿Recuerdas una situación similar?, le preguntamos “Nada, ni siquiera la guerra, que es una cosa muy triste. Yo no viví la guerra, pero la situación es de ciencia ficción, es algo tan nuevo que lo ves en una peli y no te lo crees…. Son unos ejercicios espirituales obligados”.

¿Eso lo habéis notado?

Aquí hay dos posibilidades. Una es alimentar la esperanza y otra es desesperarse, muy humanas las dos. La gente ha salido como de un internado, por eso hay tanto problema con la desconfinación.

San Juan de la Cruz podría decirnos muchas cosas sobre el confinamiento. ¿Podemos entroncar al protagonista de la novela con lo que nos ha pasado?

Claro que sí, y de forma muy directa. Es uno de los pocos personajes de la historia de la mística que coincide con la idea de la nada, el vacío, lo profundo. El gran descubrimiento de San Juan de la Cruz es que hay que pasar por un desasimiento, a través del vacío, para llegar al todo. Coincide con las búsquedas del zen o el yoga, que exigen olvidarse de todo. Mucha gente, estos días, ha buscado una luz interior, no pensar… pensamos demasiado, y esos pensamientos nos torturan. Y cuando estás encerrado en una habitación es peor. El místico, o bien se santifica, o bien se vuelve loco.

Juan de la Cruz tiene una faceta increíble, que a la vez es enormemente sensual, colorista, poeta, y eso parece una contradicción (ser tan asceta y el Cántico espiritual es un canto de amor, es el cantar de los cantares llevado a la lírica)

¿Qué nos cuentas en esta novela?

Yo ya trabajé en esta novela hace diez años (salió como El Místico). Juan de la Cruz sigue teniendo una vigencia tremenda, y era una oportunidad volverlo a sacar. La historia narra el hecho de un mercader y poeta en Segovia, que se enamora de Ana de Peñalosa, una mujer viuda que le rechaza porque ha sido seducida espiritualmente por San juan de la Cruz. El poeta va por toda España, buscando las razones de este frailecito. Es un camino iniciático por los lugares de la vida del santo.

Hay muchos místicos en esa época…

Santa Teresa aparece en la novela, y toda la España de los alumbrados… El mejor poema de San Juan de la Cruz, el Cántico Espiritual, no salió hasta diez años después de su muerte, porque la Inquisición no lo quería permitir, aunque se hicieron copias a mano y estaban en todos los conventos.

Una época muy complicada, por la reforma, en la que cualquier cosa podía resultar sospechosa…

En la época de la persecución de los luteranos, empiezan a venir a España, y Felipe II les ataca muy duramente. Hay reflejos en la novela de una mujer perseguida por la Inquisición… la historia del amor humano. Confronto el amor humano y el amor divino como parte de un mismo amor.

En España, y en la Iglesia católica, se ha tenido mucho miedo a la mística (…). Una de las cosas por la que Juan de la Cruz tiene una gran actualidad, es que hoy día la gente está dando un salto a la mística, ‘en calderilla’, con el mindfulness, el yoga… algunas relajaciones durante el día. La gente va buscando encontrarse con Dios por libre.

¿Eso es bueno o es malo, sobre todo recordando documentos como el último de la CEE, en el que arremete contra estas prácticas?

Ana María Schlutter, muchos religiosos son considerados maestros zen, muchos jesuitas, el mismo Masiá…. Todo lo que nos conduce al silencio es bueno. En un mundo como el nuestro, donde hay tanto ruido, hace falta estar en silencio un rato. Si Jesús dice que el Reino de los cielos está dentro de nosotros, si haces silencio en tu vida te estás encontrando con Dios, como sea. Y una persona que no ha conocido a Jesucristo… cualquier tipo de oración, o concentración, es buena y es un camino. Igual no llegas a la comunión perfecta, pero hay que caminar andando.

¿Este coronavirus ha servido para algo? Da la sensación de que tras el confinamiento todos salimos corriendo y nos hemos olvidado… ¿ No íbamos a salir mejores?

Esto ha sido como unos ejercicios espirituales obligatorios, que se toman bien o mal. Y luego está el síndrome del internado. El niño que sale del internado tarifando, y buscando irse a la discoteca o de botellón. Y eso es lo que está pasando. Yo creo que algo nos queda: no digo que el miedo sea bueno, pero cierta mieditis nos resitúa en la vida. El coronavirus está ahí, y eso supone una relativización. Nos relativiza lo que teníamos, el tabú, lo más maravilloso era el placer, divertirnos, salir de casa… Llega un momento en que dices, cuidado, primero está la salud. Relativizas muchas cosas. Gente muy querida que ha muerto, médicos… esto de la vida, ¿qué es? Esa pregunta se la ha hecho la gente.

Una de las cosas que llaman la atención es que se desprecia a los monjes y monja de clausura, porque no aportan a la sociedad. Pero son baterías energéticas en medio del mundo irradiando silencio, paz y alegría. En conjunto, esos espacios de silencio en el mundo, son como grandes pilas, y al mismo tiempo armonía, porque el ser humano se realiza en la paz, no en el estrés.

¿Qué nos puede aportar el mensaje de san Juan de la Cruz para la sociedad postcoronavirus?

Un sentido profundo de la libertad. Juan de la Cruz lo pasa fatal con sus hermanos, es encarcelado en Toledo, tiene que escaparse por un ventanuco. Escribió el Cántico en un retrete. Hasta el final de su vida, incluso es aparcado pro Teresa, que lo deja un poco orillado. El se queda totalmente despreciado por sus superiores cuando muere en Úbeda. Sin embargo nunca pierde la libertad interior. Hay una parcela dentro de nosotros que nadie nos puede arrebatar, es la libertad interior. Estemos en casa, fuera, leyendo, trabajando a distancia, si tienes libertad interior y puedes conectar con lo profundo de ti y sentirte bien, estás bien. Eso es comparable a lo de San Ignacio cuando en los ejercicios llega a la conclusión de que lo importante es que yo ame. Y esa es la razón de mi vida: si soy libre en ser amor me estoy realizando.

Una de las cosas que llaman la atención es que se desprecia a los monjes y monja de clausura, porque no aportan a la sociedad. Pero son baterías energéticas en medio del mundo irradiando silencio, paz y alegría. En conjunto, esos espacios de silencio en el mundo, son como grandes pilas, y al mismo tiempo armonía, porque el ser humano se realiza en la paz, no en el estrés.

¿Se le ha hecho justicia a San Jan de la Cruz en España?

Popularmente no, pero intelectualmente sí. Los poetas laicos, agnósticos incluso, dicen que es el mejor poeta en lengua castellana. Los auténticos buscadores de Dios, desde el punto de vista ecuménico, están profundizando en el diálogo interreligioso, piensan que es un adelantado y que a través de san Juan de la Cruz pueden contactar. Esto hace que se abra una vía nueva que está en San Juan de la Cruz, la vía mística. Yo prefiero la vía mística a la vía teológica. Los teólogos razonan y parcelan, dejan de sentir. Karl Rahner dictaba. Dicen que lo mejor de Rahner era cuando estaba tumbado y se inspiraba: la teología con sabiduría interior. Hay un déficit místico. Este debería ser el siglo de la mística….

Fuente Religión Digital

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Botas, casco y mono de obrero sobre el altar. Los curas obreros y la lucha por la justicia social, 1966-1979

Jueves, 30 de julio de 2020

curas_obreros-small500Los ochocientos curas que lucharon contra Franco y perdieron su sueldo oficial

Los comúnmente llamados curas obreros, rojos o comunistas, personificaron una nueva concepción de la Iglesia: menos triunfal, ausente de poder y aferrada al mundo. Para demostrarlo, se alejaron de  las comodidades que le ofrecía el mundo eclesial y se convirtieron en  unos trabajadores más, renunciando a la paga estatal y marchándose a vivir a los mismos barrios donde lo hacían los obreros, pues estar al lado de ellos era estar con los más pobres.

Ese encarnamiento les permitió alcanzar la conciencia de clase necesaria para dar el salto al movimiento obrero circundante y, desde dentro de él, implementar su misión: el empoderamiento de una clase obrera deficitaria tanto de conciencia política como de conciencia de clase. Desde entonces, entendieron la evangelización del mundo obrero,  tan alejado de la Iglesia, no como un deseo de conversión, sino como la invitación a vivir la palabra de Dios como la mejor forma de luchar  por la justicia social, la liberación del hombre y la defensa de los derechos individuales y colectivos.

El libro de Francisco Javier Torres Barranco se centra en un fenómeno, el de los “curas obreros”, al que la Iglesia española tuvo que enfrentarse en la última década del franquismo y primeros años de la Transición. Si bien es verdad que se focaliza en el caso gaditano, principalmente durante los años de Antonio Añoveros como titular del obispado, no es menos cierto que, tal y como lo indica el autor, puede perfectamente considerarse como emblemático, y por ello extrapolarlo, a escala nacional.

Tras describir la génesis del fenómeno, nacido en Francia, de los curas obreros, el autor muestra cómo el aggiornamiento de la Iglesia propiciado por el concilio Vaticano II (1962-1965), dio un impulso definitivo en España a esa nueva manera de plantearse y de vivir la misión pastoral dentro de una institución tan intrínsecamente asociada al Régimen, en un momento en que se estructuraba y tomaba nuevos bríos un movimiento obrero que iba ocupando, aunque fuera de manera soslayada, mayores protagonismo y espacio en esa España del “boom económico”.

Aunque la obra es un estudio de caso de los curas obreros de la diócesis de Cádiz y Ceuta desde el Vaticano II a la Transición, el análisis de su génesis, la descripción de su labor sociopolítica y las  conclusiones sobre sus acciones sociales que aquí se presentan se pueden inferir, en gran medida, a lo acontecido en otros territorios de nuestro país.

A través de su progresiva aparición del fenómeno en la diócesis gaditana, el autor muestra cómo fue emergiendo una nueva mentalidad dentro de la Iglesia, minoritaria en un principio, cuando no combatida desde las jerarquías de la institución, pero que en apenas cinco años, de 1966 hasta 1971, consiguió ganar posiciones hasta imponerse en la Asamblea Conjunta de obispos-sacerdotes de ese último año. De alguna manera, se cristalizó la idea de que la función misionera del sacerdocio podía, y aun debía, desarrollarse en el ámbito local nacional. Es decir, allí donde la noción misma de justicia social había desembocado en un desapego palmario del mundo obrero y campesino con respecto a la Iglesia y a su mensaje.

4Seguidamente, el autor pasa a describir y analizar las condiciones precisas en que se concretizó la realidad de los curas obreros. Con las estrategias adoptadas por los sacerdotes para mejor llevar a cabo su misión evangelizadora –abandono de la sotana, renuncia a vivir de otros medios que no fueran los propiciados por su trabajo, muy mayoritariamente manual, residencia en pisos alquilados, etc.– se fue elaborando y consolidando una conciencia de clase que desembocó en un activismo político-sindical. El objetivo de evangelización, al implicar compartir la vida cotidiana de aquella franja, tan a menudo marginalizada por las instituciones del Régimen, de la población nacional, conllevó un proceso de asimilación: la misión pastoral sólo podría comprenderse desde el deseo de inversión de las relaciones de fuerza y poder que, en el tardofranquismo e inicio de la Transición, marcaron el ámbito laboral. Con cada vez mayor acuidad, quedo patente– y el autor así lo refleja con numerosos testimonios –que ese trabajo de misionero que se pretendía inicialmente realizar, sólo se podría cumplir desde la militancia, ya fuera sindical o política. Lo cual permite abordar la última parte del libro en la cual Torres Barranco, centrándose más específicamente en la ciudad de Cádiz, analiza los diferentes mecanismos de socialización laboral. Con una idea recurrente: mostrar que la Iglesia, como institución, debía saber desvincularse del Régimen y, en lugar de buscar su amparo, saber posicionarse contra sus estructuras como único medio de legitimación. Ante tal giro, y como respuesta, las trabas y la persecución, desde los centros de poder del último franquismo, vinieron a cebarse en los curas obreros, con una reacción de las autoridades eclesiásticas muy dispar en función de quien ostentara la jerarquía.

5A través de su trabajo de investigación, el autor pormenoriza y explica, a la par que la realidad socio-laboral del tardofranquismo, el compromiso social de una parte del clero español confrontado a dos jerarquías en vías de enfrentamiento. La elección realizada, mayoritariamente determinada por una concienciación política y llevada con exigencia, desembocó en algunos casos en un abandono definitivo de la sotana en favor del “mundo obrero”.

Finalmente, por encima de todo lo anterior, este libro pretende ser una contribución a la recuperación de la memoria histórica de los curas obreros, pues quien debería mantener vivo sus experiencias evangélicas y misionales, la Iglesia jerárquica de nuestros días, ha hecho poco por recordarlos como lo que fueron: otros protagonistas de la Transición. Ellos llevaron al extremo, varias décadas antes, el deseo que popularizaría el papa Francisco de que sus sacerdotes deberían ser pastores con olor a oveja.

***

Francisco Javier Torres Barranco, Botas, casco y mono de obrero sobre el altar. Los curas obreros y la lucha por la justicia social, 1966-1979, Cádiz, Publicaciones de la Universidad, 2017, 312 p.

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“Bendita tú eres”, de Carlos Barea

Lunes, 27 de julio de 2020

Edm8OfTXsAEagnCUn libro recomendable. A mí me ha gustado…

Ángela es una monja que lleva más de treinta años enclaustrada en un convento. Una noche, tras terminar de rezar en su celda, tiene un accidente que provoca que el resto de hermanas descubran el secreto que llevaba guardando durante décadas.

Tras ser expulsada de la congregación, acabará resguardándose en un modesto piso del barrio de Lavapiés desde el que tendrá que aprender a vivir en un mundo al que pensaba que nunca más tendría que volver a enfrentarse.

Bendita tú eres es una historia con tintes de novela iniciática que gira en torno a la búsqueda —forzada— de la identidad y donde se mezcla el imaginario religioso con elementos de la cultura popular. Un relato que pone en cuestión la constante necesidad de categorizar las identidades, así como los mecanismos sociales que obligan a ello.

Ficha Técnica:

Bendita tú eres

Carlos Barea , 2020

Materias: Narrativa gay

Colección: Narrativa , Número 260

Formato papel:

ISBN: 978-84-17319-98-4
Editorial: Egales
Fecha de la edición: 2020
Edición pais: España
Colección: Narrativa, Número 260
Idiomas: Castellano
Encuadernación: Rústica
Dimensiones: 14 cm x 21 cm
Nº Pág.: 134
Peso: 250

Información adicional: dosmanzanas.com/ La pluma invertida

Carlos Barea (autor de ‘Bendita tú eres’): «Al activismo cultural hay que prestarle más atención»

Escritor y activista cultural, Carlos Barea es miembro fundador de la asociación LACAH, cuyo principal objetivo es ejercer el activismo a través de la cultura. Dosmanzanas ha charlado con el autor granadino, quien presenta su primera novela, Bendita tú eres, un relato editado por Egales que gira en torno a la búsqueda forzada de la identidad y en donde se mezcla el imaginario católico con elementos de la cultura popular. 

La protagonista de tu primera novela es una monja, Ángela, que ha sido expulsada del convento en el que ha estado viviendo durante más de tres décadas después de que su gran secreto quede al descubierto. ¿Siempre te atrajo el folclore religioso?

El folclore religioso forma parte de mí. Yo he sido un niño mariquita, pegado a las faldas de su madre, que se crió en un pueblo de Andalucía y es algo que forma parte de mi personalidad. Ahora no vivo ese folclore como lo hacía cuando era pequeño, pero creo que lo bueno de esto es poder reinterpretar el folclore, como por ejemplo lo hacía José Pérez Ocaña o como se ha hecho en tantas otras intervenciones artísticas de cualquier tipo. Esto es, coger lo religioso y apropiarse de ello, que creo que es donde está el verdadero valor de lo religioso cuando no eres creyente como tal.

Ocaña precisamente fue un icono de resistencia de la dictadura franquista durante los años de la transición. ¿Piensas que su figura está olvidada o infravalorada?

No creo que la de Ocaña sea una figura especialmente olvidada. De hecho, últimamente se está explotando bastante su imagen, sobre todo en los círculos académicos. En los estudios queer y feministas se reivindica mucho esa figura, porque su pensamiento era muy queer en los años setenta, cuando ni siquiera se imaginaban el concepto, la teoría o esta fragmentación de identidades que tenemos ahora mismo. En el documental Ocaña, retrato intermitente, de Ventura Pons, él dice «Yo no sabía lo que era ser homosexual. Yo me enteré de lo que era serlo cuando llegué a Barcelona». Pienso que Ocaña estaría ahora retorciéndose un poco en su tumba al ver cómo lo están utilizando como forma académica.

Volviendo a tu novela, al principio del libro se desvela que Ángela acaba refugiándose en un pequeño piso del barrio de Lavapiés, lugar desde el que tiene que volver a aprender a vivir sin la disciplina de una congregación. Eres fan del Madrid más castizo, ¿no?

Sí, me gusta mucho Madrid, me gusta lo castizo y me gusta también mucho lo popular, en toda su expresión. De Andalucía cojo el folclore religioso, porque hay mucho folclore, y de Madrid cojo lo que tiene de barrio. También me gusta cómo se mezcla todo eso. Me gusta que se mezcle lo moderno con lo popular. Ahora mismo estoy viendo Hostal Royal Manzanares, que es como la cuna de lo castizo y te llegas a dar cuenta de cómo en 1996 hablaban de La Latina y el metro como si eso fuera toda España. En esos años la ficción que se contaba giraba en torno a lo castizo y las costumbres de Madrid.

Comentabas hace poco que, antiguamente, se decía a bastantes homosexuales aquello de «Tú métete en el seminario, que allí se folla mucho». ¿Crees que ha cambiado mucho el asunto?

Sí, yo hablaba de los años sesenta y setenta, en los que estaba profundamente condenado y perseguido el mantener relaciones homosexuales. Creo que en esos años se había creado una especie de búnker, de lugar seguro, en el que tú podías tener relaciones sexuales. Paradójicamente, pienso que en algunos casos el seminario era un lugar seguro para tenerlas. Ahora, por suerte, estamos impregnados de lugares seguros. Hoy puedes salir por el ambiente y hacer cruising sin ningún tipo de riesgo físico. En esa época no era solo que te condenaban socialmente, sino que también te metían una paliza o te mataban.

¿Por qué crees que a la Iglesia (católica española) le falta tanto sentido del humor?

Básicamente por dos cosas. Una, porque la Iglesia es una institución de derechas. Y es bien sabido que en el ala de la derecha no hay mucho sentido del humor. No manejan la ironía y cuando intentan hacer humor queda un poquito como de pastiche. Por otro lado, como institución que es pienso que tiene que hacerse seria. Como institución opresora no puede tener sentido del humor.

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¿Cómo fue el ‘embarazo’ de tu criatura literaria y qué tal se está dando el parto?

Ha sido un embarazo de riesgo. Peor que un parto [risas]. La historia se fraguó hace cuatro años. Creo que un producto literario o cultural necesita sus tiempos. Necesita asentarse hasta que llega al sitio ideal. Pienso que ahora ha llegado al mejor sitio, que es la editorial Egales, y en un momento particular en el que todos, sobre todo los del mundo cultural, estamos viendo cómo tirar hacia adelante. Es un momento en el que estamos todas perdidas, pero tenemos también la posibilidad de construir una nueva forma de hacer cultura. Dentro de todo esto está una nueva manera de hacer promoción. Ahora mismo, he hecho una campaña de preventa de la novela, a través de la web de Berkana, y me he apoyado mucho en redes sociales. Si no hubiera habido pandemia, igual no lo habría hecho. Esta es mi primera novela y no iba a dejar que lo estropease una pandemia.

¿Qué opinas de las controvertidas declaraciones de J.K. Rowling?

No estoy para nada de acuerdo con sus declaraciones. Eso no quiere decir que se invalide su trabajo o su obra. Pero creo que deberíamos estar todos de parte de la diversidad. El negar la existencia de un sector de la población [las personas trans, en este caso] simplemente porque tú crees que a lo mejor con esto te están invisibilizando a ti es algo que yo no justifico de ninguna de las maneras. Las TERF están diciendo ahora mismo que el incluir a las mujeres transexuales como sujeto político del feminismo las va a disolver como sujeto mujer. Esto es lo mismo que se decía con el matrimonio igualitario, cuando decían que aprobarlo iba a destruir la familia. O ya mucho antes, cuando decían que el homosexual era un enfermo que ponía en riesgo la heterosexualidad. Pienso que nos cuesta mucho asumir los nuevos cambios porque, viviendo en una sociedad donde hay tanto sometimiento y tantas relaciones de poder, en cuanto se mueve un poquito el engranaje nos vemos amenazadas en nuestra pequeña parcela de poder.

Defiendes que la cultura es la herramienta más eficaz para ejercer el activismo. ¿Donde se ponga una buena película que se quite un buen mitin?

Más bien creo que todo tipo de activismo es bueno y necesario, pero con mesura (como decía Lola Flores). Al activismo cultural hay que prestarle más atención. La ficción tiene una cuestión que hace que te cale el mensaje sin hacerlo de forma directa. A la vista esta que siempre todas las dictaduras lo primero que han intentado controlar son los medios de comunicación y la cultura. Teniendo en cuenta que todos los activismos nos son necesarios, creo que la cultura es una buena forma de llegar a la gente, de hacer pedagogía, de enseñar cuestiones que igual en un mitin no vas a encontrar. Además, si Eduardo Rubiño da un mitin no irán a verle más personas que aquellas que ya sean cercanas a él o tengan curiosidad por cualquier cuestión. En cambio, una película como Call me by your name de pronto te la pasan por televisión y, aunque seas un señor de VOX o una señora de un pueblo de Albacete, la vas a ver y puedes tener la posibilidad de acercarte. La cultura es mucho más accesible para gente que está mucho más lejana a la ideología que lanza el propio mensaje ficcional.

Sin duda. Ahora mismo te encuentras inmerso en una investigación sobre el cine del director guipuzcoano Eloy de la Iglesia. ¿De dónde viene tu pasión por su trabajo, y qué puedes adelantarnos de ese estudio?

Ya no es solo que a mí me guste el cine de Eloy de la Iglesia como tal, sino que me gusta mucho el cine de esa época, los setenta y ochenta. También porque Eloy es el primer director de cine español que abordó, de una forma abierta, la cuestión homosexual. Una de mis películas preferidas suyas es La semana del asesino, porque en ella adelanta la cuestión de la interseccionalidad de la persona homosexual. Además, creo que a nivel cinematográfico, por primera vez, construye unos personajes homosexuales que no son planos sino que son personajes protagonistas complejos, con aristas y preocupaciones. Mi investigación se centra en la prostitución homosexual masculina en la época de la transición, y es un análisis a través de la película Los placeres ocultos. Quiero hacer ese análisis y, al mismo tiempo, asociarlo con el libro de Foucault de Historia de la sexualidad II. El uso de los placeres. Creo que hay un paralelismo entre la relación entre amante y amado de la Antigua Grecia que describe Foucault y la que mantienen los dos protagonistas de la película de Eloy de la Iglesia. Desde ahí, quiero tender puentes utilizando herramientas de teoría fílmica.

Fuente Editorial Egalés/Dosmanzanas

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Un libro sobre crímenes de odio a personas LGBTI en América Latina

Sábado, 11 de julio de 2020

homofobia1La organización internacional ILGALAC publicó Crímenes de odio contra personas LGBTI de América Latina y el Caribe, un libro de Martín de Grazia que recorre el concepto de “crimen de odio” y los contextos y problemáticas regionales que abonan a esta violencia por prejuicios basadas en la orientación sexual, la identidad o expresión de género y las características sexuales.

El libro puede descargarse aquí y ahonda en las definiciones de heterosexismo, heteronormatividad y LGBTIfobia, así como desarrolla los conceptos de “discurso de odio” y el uso de la expresión “crimen pasional” que sigue abundando en la prensa para hablar de los crímenes contra el colectivo LGBTI. Los transfemicidios y travesticidios, así como la violencia lesbicida, conforman capítulos aparte.

A continuación reproducimos el prefacio de E. Raúl Zaffaroni, juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires.

En estas páginas desfila el horror, pero quizá por sobre el que puede producir cada uno de los crímenes que se mencionan, queda el resabio de un horror específico: los autores de estos crímenes pertenecen a la misma especie que nosotros y no es cuestión de anestesiar este horror con el consabido recurso de la patologización.

En general, el crimen de odio se caracteriza porque no es tan importante la identidad de la víctima, como su pertenencia a un colectivo de personas discriminadas y odiadas. De allí que, cuando se cuestionó jurídicamente la agravación penal de estos crímenes, argumentando que se trataba de penar motivaciones, con razón se haya respondido que no es exacto, porque objetivamente tiene lugar una doble lesión de bienes jurídicos y una consiguiente pluralidad de sujetos pasivos: la vida o integridad física de la víctima y el amedrentamiento de todas las personas que comparten su situación, tema que nos ha ocupado hace tiempo.

Todo crimen de odio responde a prejuicios discriminatorios y es igualmente despreciable. La cantidad de personas que parecen incapaces de imaginar y colocarse en el lugar del otro es en definitiva lo que nos produce el horror específico. ¿Esa incapacidad es inherente a la condición humana o es solo una neurosis cultural superable? Apostamos a lo segundo, porque de ser verdad lo primero, estamos condenados a desaparecer en un mundo en que un 1 % de la especie reúne la riqueza equivalente a lo que requiere el 60 % más pobre para sobrevivir o morirse con paciencia y donde, además, para seguir acumulando riqueza se destruyen aceleradamente las condiciones de vida humana sobre el planeta.

Pero la discriminación que da lugar al odio de estas aberraciones tiene también particularidades que la diferencian de otras. En general, las discriminaciones grupales se sufren desde el nacimiento y sus víctimas lo saben desde su infancia, sus grupos de crianza los apoyan y su socialización tiene lugar con clara conciencia de su victimización. Con las sexualidades diferentes, por regla general, esto no sucede: afloran en la pubertad, cuando la víctima ha introyectado la estigmatización de su condición, incluso por parte de su grupo de crianza y de su entorno social. De allí que sean mucho más conflictivas en cuanto al daño psicológico.

Por otra parte, es bueno no referirse ya a minorías, pues desde los viejos informes Kinsey se sabe que no lo son tanto. Por ende, esta discriminación afecta el nivel de salud mental de toda la población, aunque la mayoría responda a patrones heteronormativos. La represión y la estigmatización de la sexualidad en las condiciones antes dichas, con seria afectación psicológica de las víctimas, neurotiza a un alto número de personas y, por cierto, la sociedad que por un prejuicio discriminatorio produce ese resultado, no está mostrando un nivel de salud mental muy bueno, sino todo lo contrario.

En segundo lugar, en este texto se reconocen los esfuerzos estatales, en particular legislativos, para superar estos prejuicios. Se recuerda en la Argentina tanto la legislación sobre matrimonio igualitario e identidad de género, como también la famosa derogación de los edictos por obra de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires y el posterior código y justicia contravencionales, materia esta última que me costó en su momento la estigmatización de mis propios aliados políticos, ante el embate de los medios dominantes y los sectores corruptos de la seguridad. Pueden mencionarse otros avances legislativos similares en otros países de nuestra región.

Pero se pregunta seguidamente cuál es la razón por la cual, pese a todo eso, esto no se refleja claramente en una disminución de la violencia basada en el prejuicio hacia las orientaciones sexuales y las identidades de género. Son buenas las respuestas dadas en el texto, pero, me permito agregar alguna reflexión que creo útil para llevar esta lucha adelante.

Creo firmemente que debemos tener en cuenta que la lucha contra cualquier discriminación es fundamentalmente cultural, porque esa es la naturaleza de las discriminaciones. Las leyes son importantes, pero por sí mismas no limpian las cabezas de los prejuicios que internalizó la cultura. Los cambios culturales demoran mucho más tiempo y, en este caso, se trata de un cambio muy profundamente enraizado en la cultura y condicionado por fortísimas relaciones de poder. Es menester tener en cuenta estas relaciones para dimensionar adecuadamente la tarea que se enfrenta.

Toda sociedad que se verticaliza mediante el ejercicio del poder punitivo, cuando el príncipe dice la víctima soy yo, asume la forma de un ejército y, una vez verticalizada se dedica a colonizar a quienes puede. Esto sucedió primero en Roma y luego en Europa, cuando a partir del siglo XVI comenzó a colonizar a casi todo el planeta.

Todo ejército tiene unidades menores a cargo de cabos y sargentos y, el jefe de unidad menor de la sociedad colonizadora es el pater familiae. La colonización y el patriarcado son inseparables. La misoginia de los demonólogos quemando brujas fue parte de la preparación del colonialismo europeo. La heteronormatividad, con la mujer sometida como un ser humano inferior –un hombre mal terminado, al que le faltaba algo y menos inteligente-, capaz de pactar con Satán, perdura hasta el presente, la Edad Media no ha terminado. Y las sexualidades diferentes son traiciones al ejército social colonizador. El criminal por odio duda de su propia identidad fabricada por el poder colonizador y con su crimen quiere confirmarla: destruir al traidor/a para matar al traidor potencial que lleva dentro.

Estamos en lucha contra una cultura que comenzó con las codificaciones de la sexualidad alrededor del siglo XI, o sea, hace mil años. Estamos haciendo tambalear los prejuicios discriminatorios que alimentaron la cultura de señores de dominus- que produjo los genocidios colonialistas en América, África, China e India.

Tomar consciencia de la magnitud de la empresa no debe ser desmoralizante, sino todo lo contrario. La dignidad del esfuerzo se fortalece con el pleno reconocimiento de su trascendencia de mucha mayor amplitud en la perspectiva de los Derechos Humanos. En definitiva, se trata de la lucha por la igualdad que, en este momento de poder planetario, lo es por la supervivencia misma de nuestra especie.

Fuente Agencia Presentes

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“Caminos de reconciliación”, de Pablo Romero Buccicardi

Sábado, 20 de junio de 2020

ca563f49c027a84e7ab9d78a0ec0fa00Un libro de testimonios valiente y necesario

Este libro quiere colaborar con la reconciliación de las personas, de la Iglesia y de parte de la sociedad.

Una reconciliación que sobre todo es con ellas mismas, partiendo de un tema tan esencial para la vida como es la sexualidad, pero que va de la mano de una renovada relación con Dios y con los demás.

Se trata de diez historias personales cuya lectura puede conmover al lector y, también, permitir reconocerse en ellas, al menos en una parte de sí mismos.

Puede aparecer el miedo al rechazo, el temor a mirar ciertos aspectos de la sexualidad, la resistencia a reconocer y aceptar los impulsos y deseos de la afectividad.

Una crónica del mal sufrido, pero, sobre todo, historias de fe y amor LGTBI.

Autor : Pablo Romero Buccicardi

ISBN: 9788428835770
Fecha publicación: 08/06/2020
Encuadernación: Rústica
Núm. páginas: 328
Código interno: 203535

Índice:

Prólogo, María Luisa Berzosa González

Presentación, Pablo Romero Buccicardi

Primera sección. Historias de fe y amor LGTBI

1. «Dios es la riqueza que tengo, mi fuerza viene de él». Rodrigo, camerunés, gay, golpeado, desplazado y refugiado

Ser homosexual en Camerún

«Había tirado a la basura la dignidad de la familia» Leer más…

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“Santos accidentales. Encontrando a Dios en las personas equivocadas”, de la pastora luterana Nadia Bolz-Weber

Viernes, 19 de junio de 2020

article-2487631-19327AFA00000578-63_306x423Alfonso Pérez Ranchal: “La sinceridad hiriente de este libro me ha sacudido“

“Para tanto «santo» y «justo» que asiste a este tipo de iglesias este libro no es recomendable. Seguramente quedarán escandalizados”

  “Los ortodoxos, los de buenas maneras y los bien hablados, le haya dicho de todo a Nadia Bolz-Weber, desde hija de Satanás hasta mandarla por toda la eternidad a que sufra en el infierno”

“Habla de su vida, de sus traumas desde la niñez y de cómo la Iglesia supuso para ella todavía más dolor y hundimiento”

“Es alguien a la que le persigue la depresión hasta tal punto que la llamó «Frances», y que tiene problemas de ira y adicción al alcohol”

De todas formas, ha sido mi experiencia que lo que nos hace los santos de Dios no es nuestra capacidad para ser santos, sino la capacidad de Dios para trabajar a través de los pecadores. El título «santo» siempre se confiere, nunca se gana. Nadia Bolz-Weber

Nadia Bolz-Weber es una controvertida pastora luterana que no pasaría un examen de ortodoxia, ni de buenas maneras y muchos menos de bien hablada. Ello ha hecho que los ortodoxos, los de buenas maneras y los bien hablados, le hayan dicho de todo, desde hija de Satanás hasta mandarla por toda la eternidad a que sufra en el infierno. Sin embargo, ha sido en otros lugares en donde este libro se ha hecho sentir. El mismo fue bestseller del New York Times. Esto nos indica que la espiritualidad en muchas personas está muy viva, lo que ocurre es que en no pocas ocasiones se encuentra en donde uno no esperaría… como el subtítulo de este volumen nos indica.

Debo reconocer que este libro me ha sacudido. Lo más importante no es lo que cuenta, que también, sino su sinceridad hiriente… hiriente porque en ocasiones te ves reflejado. ¿Significa esto que estoy de acuerdo con todo lo que dice y cómo lo dice? No. Menos mal.

50E80B72-0219-4AC2-AFFB-F6427D61BE26Han existido, y existen, tantos excesos por la parte más conservadora del cristianismo que es un auténtico milagro que alguien como Nadia, que se crio en una familia fundamentalista, pueda volver a la fe. Una fe que se basa en la Gracia. Nadia es una pecadora, ella lo sabe, no hace falta que nadie se lo diga, no pretende esconder nada. Pero esto también significa que sabe lo que es la gracia, no hace falta que nadie le hable de ella, la ha encontrado en el rostro de Jesús. Es esto precisamente lo que cautiva de este libro. En realidad no hay grandes argumentos, no podemos encontrar algo así como un tema que se va desarrollando a través de los capítulos. Sin embargo, te hace pensar y mucho ante alguien que no esconde su fallos, sus errores, este es el «gran argumento» que, además, posiblemente no sea intencional.

Lo que vendría a continuación en una reseña «como Dios manda» sería una breve presentación del contenido del libro, apuntar lo esencial de cada capítulo para que el lector se haga una idea general, pero en un libro como el presente no hace falta. Se trata de experiencias, de sus experiencias y de cómo encontró a Dios en las personas equivocadas. Por ello, podría destacar las páginas 51 y 52 y las que van desde la 78 a la 80 en donde habla de su vida, de sus traumas desde la niñez y de cómo la Iglesia supuso para ella todavía más dolor y hundimiento. También podría apuntar la historia de Jim el homosexual que se relata a partir de la página 68, o de cuando habla de las treinta y tantas personas que componían al principio su iglesia, la mayoría con estrés postraumático por los excesos vividos, como ella misma, en iglesias fundamentalistas, cerradas y legalistas. Para conocer más historias deberás comprar el libro.

Esta luterana es alguien que lucha a diario con su adicción al alcohol, y aunque sabe cómo mantenerla a raya también conoce que no puede bajar la guardia. Es alguien a la que le persigue la depresión hasta tal punto que la llamó «Frances», y que tiene problemas de ira. Esto contrasta con el mundo religioso en el cual nació y que al presente no ha cambiado en casi nada. Personas de buenas maneras, que rara vez alzan la voz (salvo en las redes sociales), aseadas, con apariencia de piedad y defensoras de la «sana doctrina». Es por ello que para tanto «santo» y «justo» que asiste a este tipo de iglesias este libro no es recomendable. Seguramente quedarán escandalizados. Esta malhablada ministra les chocará, al igual que algunos de sus comentarios sobre determinados temas. Sin embargo, creo que ha experimentado mucho mejor la gracia, el amor de Dios, que todos los anteriores juntos. Solo alguien que ha caído muy bajo conoce el poder sanador y restaurador de Dios en la persona de Jesús, esa es Nadia.

¿La desligitima todo lo hasta aquí dicho para ser ministra del evangelio? En absoluto, todo lo contrario. En realidad, solo alguien así puede llegar a personas que han pasado por lo mismo, sentir lo que ellas sienten y desde ahí ayudarlas. Por eso a su iglesia iban tantos pecadores y tan pocos justos.

AB303807-107E-42C3-8B59-A89ECC0931BBA medida que ella se va exponiendo coloca al lector en una posición muy incómoda. No somos tan limpios y puros como nos pensamos. Es posible que tengamos secretos que jamás diremos a nadie, apariencias que guardar, por ello, al desnudar su interior en realidad se trata de un acto de tremenda valentía. Evidencia que además posee una conciencia fina y sensible.

Nadia Bolz-Weber nos presenta su día a día como pastora luterana, pero también y a la par como una mujer corriente con sus luchas, sus dudas y sus certezas. No busca la absolución, sabe que ya la tiene, Dios se la ha regalado, pero lo que sí hace es que el lector sea una especie de confesor, nos hace partícipes de los baches de su alma.

También muestra que la realidad es a veces muy compleja. En ocasiones, defendemos una postura hasta que nos toca a nosotros pasar por esa misma circunstancia. Entonces, tenemos dos opciones: o reconocer nuestro error, o comenzar a dar excusas, acudir a las disculpas propias y a mirar para otro lado.

Concluyendo, el título Santos accidentales. Encontrando a Dios en las personas equivocadas se convierte en un llamado a dirigir la vista precisamente en esta dirección para comprobar cómo es allí, y en ellas, en donde Dios manifiesta su amor y compasión de forma escandalosa. No me extraña que a Jesús lo llamaran amigo de pecadores. Lee este libro y ten siempre un ejemplar de más preparado para regalar a cualquier vida rota que se te cruce en tu camino. Existe crueldad tanto dentro como fuera de las iglesias, pero hay alguien que jamás se escandalizará de ti ni te tratará con desprecio. Es alguien que también sufrió desprecio e ignominia, venía de Nazaret, y sí, de Nazaret puede salir algo bueno, de hecho, muy bueno.

Fuente Religión Digital

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‘Homosexualidades y cristianismo en el S. XXI’, para ampliar los horizontes del contexto creyente y homosexual

Miércoles, 3 de junio de 2020

978-84-1324-753-3Autores de diversas Iglesias cristianas, consagrados y laicos

Páginas que señalan una realidad por muchos homosexuales desconocida, y muchas veces ignorada y ridiculizada, pues en mitad de sus gozos y tristezas, sus conquistas y rechazos, muchas personas homosexuales levantan su corazón a Cristo y quieren vivir su fe en la Iglesia

Editado por Dykinson, intenta proponer, de modo positivo y con honestidad, una interpretación más honda de las Escrituras, de la Tradición y los Magisterios

El libro, que tiene un enfoque cristiano ecuménico, está coordinado por Francisco Javier de la Torre, profesor de la Universidad Comillas

(Editorial Dykinson).- Con modestia, pero con verdad, podemos afirmar que en castellano no hay un libro como Homosexualidad y cristianismo en el S.XXI. Estas páginas son algo más que un libro. Pretenden abrir la realidad y ampliar los horizontes del contexto creyente y del contexto homosexual. Son páginas que señalan una realidad por muchos homosexuales desconocida, y muchas veces ignorada y ridiculizada, pues en mitad de sus gozos y tristezas, sus conquistas y rechazos, muchas personas homosexuales levantan su corazón a Cristo y quieren vivir su fe en la Iglesia.

El libro tiene un enfoque cristiano ecuménico. Participan personas de la Iglesia Católica, de la Comunión Anglicana y de diversas Iglesias protestantes. Las aportaciones son internacionales. La mayoría son personas comprometidas en sus iglesias como sacerdotes, pastores, laicos o teólogos. La mayor parte son doctores en teología, filosofía o psicología.

Son propuestas de investigación para avanzar las iglesias cristianas en estos temas. Se intenta proponer, de modo positivo y con honestidad, una interpretación más honda de las Escrituras, de la Tradición y los Magisterios, del diálogo con las ciencias y la filosofía y del diálogo con la experiencia humana.

Este libro es un auténtico regalo. En cada artículo se descubren más allá de los rótulos y la letra, historias y experiencias de vida honda, de vida plena, de vida que debe ser conocida y reconocida. Los autores de este libro nos ofrecen palabras reflexionadas, discernidas, pasadas por la criba del corazón que merecen escucharse y también ofrecerse.

Ojalá tras este libro muchos homosexuales se sientan más atraídos para vivir su fe en las diversas iglesias cristianas, ojalá muchos se acerquen, unos por primera vez, otros en un viaje de vuelta. Ojalá también las Iglesias cristianas ensanchen su corazón para reconocer que “las personas homosexuales tienen dones y cualidades que ofrecer a la comunidad cristiana”.

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Repensar la resurrección. La fe en común en la diferencia de las interpretaciones”, por Andrés Torres Queiruga

Lunes, 13 de abril de 2020

10098636596_c0fc4f3ea9_cEste texto es el epílogo del libro de Andrés TORRES QUEIRUGA, «Repensar la resurrección» (Trotta, Madrid 2003), que trata de hacer un resumen del propio libro. No hemos corregido las huellas de este su carácter de epílogo ni sus referencias a páginas anteriores del libro. Agradecemos al autor y a la editorial su gentileza, y recomendamos a los lectores su lectura completa

Llegados al final de un largo y sinuoso recorrido, no sobra intentar poner en claro su resultado fundamental. Un resultado que, como el enunciado del título trata de indicar, presenta un carácter claramente dialéctico. Por un lado, la reflexión ha procurado moverse siempre dentro de aquella precomprensión común de la que, de un  modo u otro, parten todos los que se ocupan de la resurrección (por eso dan por supuesto que tratan del mismo asunto). Por otro, ha sido en todo momento consciente de que lo en apariencia “común” está ya siempre —y por fuerza— traducido conforme a los patrones de las interpretaciones concretas. La presentada en este libro es una de ellas. Por eso se ha esforzado en todo momento por moverse dentro de la fe común y al mismo tiempo no ha ocultado nunca su libertad para elaborar su peculiar propuesta dentro de la diferencia teológica.

Hacerlo con la responsabilidad exigida por un tema tan serio ha complicado, no sé si más de lo necesario, la exposición, oscureciendo tal vez tanto la intención como el contenido preciso del mismo resultado. Ahora, con el conjunto a la vista, resulta más fácil percibir tanto la marcha del proceso reflexivo como su estructura global y sus líneas principales. De hecho, la impresión de conjunto, unida a un repaso del índice sistemático, sería tal vez suficiente, y conviene tenerlo delante. El epílogo trata únicamente de mostrar de manera todavía más simplificada las preocupaciones y los resultados fundamentales.

1. La tarea actual

1.1 Lo común de la fe

Preocupación básica ha sido en todo momento insistir en la comunidad e identidad fundamental de l referente común que las distintas teologías tratan de comprender y explicar, pues eso hace más evidente el carácter secundario y relativo de las diferencias teóricas[1]. Algo que puede aportar serenidad a la discusión de los resultados, reconociendo la legitimidad del pluralismo y limando posibles tentaciones de dogmatismo.

Fue ya una necesidad en las primeras comunidades cristianas. Porque, aunque, como bien reflejan los escritos paulinos, también en ellas había fuertes discusiones, no por eso deja de percibirse un amplio fondo común, presente tanto en las distintas formulaciones como en las expresiones litúrgicas y en las consecuencias prácticas. Esa necesidad se acentúa en la circunstancia actual, tan marcada por el cambio y el pluralismo , pues también hoy la comunidad cristiana vive, y necesita vivir, en la convicción de estar compartiendo la misma fe . Tal vez hoy por hoy, más que a una visión teológica unitaria, sólo sea posible aspirar a la comunidad de un “aire de familia”; pero, mantenido en el respeto dialogante, eso será suficiente para que las “muchas mansiones” teóricas no oculten la pertenencia a la casa común (cf. Jn 14, 2).

Hace tiempo lo había expresado insistiendo en la necesidad de “recuperar la experiencia de la resurrección”[2], ese humus común, rico y vivencial, previo a las distintas teorías en que desde sus comienzos la comunidad cristiana ha ido expresando su fe . Tal experiencia se manifestó fundamentalmente como una doble convicción de carácter vital, transformador y comprometido. Respecto de Jesús, significa que la muerte en la cruz no fue lo último, sino que a pesar de todo sigue vivo, él en persona; y que, aunque de un modo distinto, continúa presente y actuante en la comunidad cristiana y en la historia humana. Respecto de nosotros, significa que en su destino se ilumina el nuestro, de suerte que en su resurrección Dios se revela de manera plena y definitiva como “el Dios de vivos ”, que, igual que a Jesús, resucita a todos los muertos ; en consecuencia, la resurrección pide y posibilita un estilo específico de vida que, marcada por el seguimiento de Jesús, es ya “vida eterna”.

1.2 La inevitable diversidad de la teología

Afirmado esto, todo lo demás es secundario, pues lo dicho marca lo común de la fe . La teología viene luego, con sus diferencias inevitables y, en principio, legítimas, mientras se esfuercen por permanecer dentro de ese ámbito, versando sobre “lo mismo”, de manera que las diferencias teóricas no rompan la comunión de lo creído y vivido.

Eso sitúa y delimita la importancia del trabajo teológico, pero no lo anula en modo alguno ni, por tanto, lo exime de su responsabilidad. Porque toda experiencia es siempre experiencia interpretada en un contexto determinado, y sólo dentro de él resulta significativa y actualizable. La apuesta consiste en lograr una interpretación correcta, que recupere para hoy la experiencia válida para siempre. Pero el cambio puede hacerse mal , anulando la verdad o la integridad de la experiencia; o puede hacerse de modo insuficiente, dificultándola e incluso impidiéndola: no entrando ni dejando entrar — según la advertencia evangélica— en su comprensión y vivencia actual. Y lo cierto es que la ruptura moderna ha supuesto un cambio radical de paradigma , de suerte que obliga a una reinterpretación muy profunda. Esta situación aumenta lo delicado y aun arriesgado de la tarea; pero por lo mismo la hace también inesquivable, so pena de hacer absurdo e increíble el misterio de la resurrección.

El trabajo de reinterpretación precisa ir en tres direcciones distintas, aunque íntimamente solidarias: una apunta hacia la dilucidación histórico-crítica del origen, explicitación y consolidación de la experiencia ; otra, hacia el intento de lograr alguna comprensión de su contenido, es decir, del ser de la resurrección y del modo como se realiza; finalmente, otra intenta dilucidar las consecuencias, tanto para la vida en la historia como para el destino más allá de la muerte . De suyo, la última dirección es las más importante, pero, dado que la conmoción del cambio se produjo sobre todo en las dos primeras, ellas son las que han ocupado mayor espacio en la discusión teológica. Tampoco en este estudio ha sido posible escapar a ese “desequilibrio”, aunque se ha intentado compensarlo en lo posible.

2. La génesis de la fe en la resurrección

El cambio cultural se manifestó en dos fenómenos principales. El primero fue el fin de la lectura literal de los textos, que, haciendo imposible tomarlos como un protocolo notarial de lo acontecido, ha obligado a buscar su sentido detrás del tenor inmediato de la letra. El segundo consistió en el surgimiento de una nueva cosmovisión, que ha obligado a leer la resurrección en coordenadas radicalmente distintas a las presupuestas en su versión original.

En la nueva comprensión de la génesis influyó e influye sobre todo el primero. Porque el fin del fundamentalismo forzó un cambio profundo en la lectura y al mismo tiempo ha proporcionado los meDios para llevarlo a cabo. Los ha proporcionado no sólo porque, al romper la esclavitud de la letra, abría la posibilidad de nuevos significados, sino también porque, al introducirla en la dinámica viva de la historia de la revelación , la cargaba de un realismo concreto y vitalmente significativo. Lo cual vale tanto para el Antiguo como para el Nuevo Testamento.

2.1 La resurrección en el Antiguo Testamento

Ha sido, en efecto, importante recordar el Antiguo Testamento y remontarse de algún modo al duro aprendizaje que supuso. Con sus dos caminos principales. El primero (que tal vez debiera haber recibido una atención aun mayor) remite a la vivencia de la profunda comunión con Dios. Comunión que, sin negar la aspereza de la vida terrena y sin tener todavía claridad acerca del más allá de la misma, permitió intuir que su amor es “fuerte como la muerte ” (Cant 8, 6). Por eso la  conciencia de la fidelidad divina fue capaz de dar sentido a la terrible ambigüedad de la existencia, tal como aparece, por ejemplo, en el salmo 73: “Mi cuerpo y mi corazón se consumirán, pero Dios es para siempre mi roca y mi suerte” (v. 26). El segundo camino pasa por la aguda experiencia de contraste entre el sufrimiento del justo y la intolerable injusticia de su fracaso terreno. Como se anuncia con claridad ya en los Cantos del Siervo y se formula de manera impresionante con los mártires de la lucha macabea (cf. 2 Mac 7), sólo la idea de resurrección podía conciliar el amor fiel de Yavé con el incomprensible sufrimiento del justo.

Un fruto importante de este recuerdo es que los largos siglos sin creencia clara en el otro mundo enseñan, en vivo, que la auténtica fe en la resurrección no se consigue con una rápida evasión al más allá, sino que se forja en la fidelidad de la vida real y en la autenticidad de la relación con Dios. Además es muy probable que en esos textos encontrase Jesús un importante alimento para su propia experiencia ; y, con seguridad, ahí lo encontraron los primeros cristianos para su comprensión del destino del Crucificado.

2.2 La resurrección de Jesús en el Nuevo Testamento

Esa herencia preciosa pasó al Nuevo Testamento como presupuesto fundamental, que no debe olvidarse, porque constituía el marco de vivencia y comprensión tanto para Jesús como para la comunidad. La fe en la resurrección de los muertos estaba ya presente en la vida y en la predicación del Nazareno: la novedad que introduce la confesión de la suya, se realiza ya dentro de esta continuidad radical.

En este sentido , no es casual, y desde luego resulta esencial, la atención renovada a su vida para comprender la génesis y el sentido de la profunda reconfiguración que el Nuevo Testamento realiza en el concepto de resurrección heredado del Antiguo. La vida de Jesús y lo creído y vivido en su compañía constituyeron sin lugar a dudas una componente fundamental del suelo nutricio donde echó raíces lo novedoso y específico de la experiencia pascual.

Dos aspectos sobre todo tuvieron una enorme fuerza de revelación y convicción. En primer lugar, la conciencia del carácter “escatológico” de la misión de Jesús, que adelantaba y sintetizaba en su persona la presencia definitiva de la salvación de Dios en la historia : su destino tenía el carácter de lo único y definitivo. En estrecha dialéctica con él, está, en segundo lugar, el hecho terrible de la crucifixión , que parecía anular esa presencia. La durísima “experiencia de contraste ” entre, por un lado, la propuesta de Jesús, garantizada por su bondad, su predicación y su conducta, y, por otro, su incomprensible final en la mors turpissima crucis, constituía una “disonancia cognoscitiva ” de tal magnitud, que  sólo con la fe en la resurrección podía ser superada (un proceso que, a su manera, había adelantado ya el caso de los Macabeos ).

El hecho de la huída y ocultamiento de los discípulos fue, con toda probabilidad, históricamente cierto; pero su interpretación como traición o pérdida de la fe constituye una “dramatización” literaria, de carácter intuitivo y apologético, para demostrar la eficacia de la resurrección. En realidad, a parte de lo injusta que resulta esa visión con unos hombres que lo habían dejado todo en su entusiasmo por seguir a Jesús, resulta totalmente inverosímil. Algo que se confirma en la historia de los grandes líderes asesinados, que apunta justamente en la dirección contraria, pues el asesinato del líder auténtico confirma la fidelidad de los seguidores: la fe en la resurrección , que los discípulos ya tenían por tradición, encontró en el destino trágico de Jesús su máxima confirmación, así como su último y pleno significado. Lo expresó muy bien, por boca de Pedro, el kerygma primitivo: Jesús no podía ser presa definitiva de la muerte , porque Dios no podía consentir que su justo “viera la corrupción” (cf. Hch 2, 24-27).

2.3 Lo nuevo en la resurrección de Jesús

La conjunción de ambos factores —carácter definitivo y experiencia de contraste — hizo posible la revelación de lo nuevo en la resurrección de Jesús : él está ya vivo, sin tener que esperar al final de los tiempos (que en todo caso empezarían con él); y lo está en la plenitud de su persona, ya sin el menor asomo de una existencia disminuida o de sombra en el sheol . Lo que se esperaba para todos (al menos para los justos) al final de los tiempos, se ha realizado en él, que por eso está ya exaltado y plenificado en Dios. Y desde esa plenitud —única como único es su ser— sigue presente en la comunidad, reafirmando la fe y relanzando la historia . Leer más…

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KAKAO BOOKS y el boom de la literatura LGTB infantil y juvenil

Lunes, 6 de abril de 2020

CUBIERTA-ANNIE-KAKAOBOOKS-682x1024La literatura ha cambiado mucho en estas últimas décadas, y una realidad que antes nos era difícil imaginar son los libros juveniles e infantiles de temática LGBT+ en español. Los cuentos infantiles que podemos contar a nuestros peques en los que hay familias con dos papás y dos mamás se encuentran en varias librerías, pero la edad crítica a la que se decide si seremos o no adultos lectores es la adolescencia. Según el Informe de Resultados de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España, el 71% de los jóvenes de entre 10 y 14 años leen libros a menudo, pero esta cifra desciende al 45% en la franja de los 15 a los 18 años.

¿Cómo podemos entonces fomentar la lectura entre nuestros adolescentes? Ofreciéndoles libros diversos: aquellos libros que nos hubiera gustado leer con su edad.

En el mercado anglosajón llevan ya más tiempo lanzando novelas juveniles de contenido LGBT+, con autores de éxito como Adam Silvera, Nina LaCour, Leigh Bardugo y V.E. Schwab. Autores latinos como Adam Silvera y Benjamin Alire Sáenz (autor de Aristóteles y Dante descubren los secretos del universo) han tardado un poco en llegar al mercado hispano, pero están funcionando muy bien, y los jóvenes quieren leer cada vez más estas historias.

KAKAO BOOKS (https://www.kakaobooks.com/) es una editorial española que nace por esta necesidad de clara diversidad con dos colecciones: Kakao MIDDLE, para libros a partir de 8 años, y Kakao LARGE, con historias más largas a partir de 12/14 años.

Podemos leer así como las jóvenes Annie y Liza se conocen y enamoran en Annie en mis pensamientos de Nancy Garden, un título que llegó a censurarse en Estados Unidos (¡e incluso a ser quemado!); leer las dudas y aventuras diarias de un clásico juvenil gay como es Rainbow Boys de Alex Sanchez, y acompañar a Rafe en Abiertamente hetero de Bill Konigsberg, que decide ocultar su identidad con sus nuevos amigos porque está cansado de ser “el chico gay” del instituto. Estos tres títulos están disponibles como e-books, y son una gran opción de entretenimiento para los más jóvenes en estos días.

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En mayo KAKAO BOOKS estrena la línea de Kakao MIDDLE con La hija del huracán, de Kacen Callender: Caroline es una chica caribeña de doce años que busca a su madre con la ayuda de la alumna nueva de la escuela, Kalinda, que, como ella, puede ver las cosas que nadie más ve.

Otros libros y sagas juveniles para los hijos e hijas más lectores son la saga de Marabilia (ed. Nocturna), de Iria G. Parente y Selene M. Pascual, libros de fantasía llenos de personajes diversos; las novelas Clementine, de Clara Cortés, (ed. La Galera), con amores entre chicas y temas como las relaciones tóxicas y la autoaceptación; Mystical, de Marta Álvarez y Laia López (ed. La Galera), una saga que encanta a los más peques; El valle oscuro de Andrea Tomé (ed. Plataforma Neo) ambientada en Japón durante la Segunda Guerra Mundial, y El fuego en el que ardo de Mike Lightwood (ed. Plataforma Neo), novela juvenil contemporánea de romance entre chicos.

Poco a poco, podemos decir que hoy en día, en el ámbito hispanohablante, nuestros jóvenes (y no tan jóvenes) tienen donde escoger para sentirse visibles y representados.

Fuente Oveja Rosa

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Queerentena liberada: una compilación de 26 artistas LGBTIQ+

Sábado, 28 de marzo de 2020

Captura-de-pantalla-2020-03-23-a-las-15.17.14-686x343Ilustración: Femimutancia

Ante la pandemia de coronavirus y el aislamiento, son muches quienes decidieron liberar su arte desde las redes sociales para acompañar. La Editorial Puntos Suspensivos creó una publicación con textos de artistas pertenecientes al colectivo LGBTIQ+ llamada QUEERENTENA: Escrituras escurridizas para la liberación de los cuerpos en cuarentena”.

Mientras las calles se vacían respetando las medidas que ayudan a evitar el contagio, en las redes sociales corren a toda furia las producciones artísticas. Puntos Suspensivos es una editorial autogestiva a cargo de dos varones trans: Ese Montenegro y Gaita Nihil.  Desde desde hace 4 años editan a compañeres del colectivo LGBTIQ+ y en los últimos tiempos especialmente a personas trans, travestis y no binaries.

Somos militantes, no sólo por ser trans pero abrazando la experiencia que nos aporta serlo, y pensamos también el arte (en todas sus formas) como una expresión de nuestras luchas políticas y por ello, hacemos los libros que quremos/necesitamos que existan Porque habitamos nuevas fromas de habitar el arte y la política. Porque construimos y tejemos con amigxs y compañerxs, allí donde las lógicas del heterocis/capitalismo/patriarcado/colonialismo intentan aniquilarnos, hacemos mundos… Otros mundos, dónde existir es más que resistir, allí donde lucha y sueño se inscriben en una sola marca posible”, dicen dese el prólogo los Puntos Suspensivos.

Queerentena” está disponible online gratis y se puede descargar. Compila 26 poetas, escritorxs e ilustradorxs: Euge Murillo, Sofía Vaisman Maturana, Lara Tufaro, Nicolás Samuel Illuminati, Michelle Lacroix, Neu, gaita nihil, Nadia Sol Caramella, Dafne Pidemunt, Gabriela Borrelli Azara, Moyi Schwartzer, Alejandro Jedrzejewski, Clau Bidegain, Leticia Hernando, Rosa Rodríguez Cantero, Rusia, Camila Sosa Villada, Julián Chacón, Vir Cano, Celina Eibuszyc, Chana Mamani, Lin Pao, Lucas “Fauno” Gutiérrez Morena García, Ese “el Negro” Montenegro, Juan Duncan y Femimutancia.

Fuente: Agencia Presentes

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Relatos LGBTIQ+

Martes, 24 de marzo de 2020

Relatos-LGBTI-Ambiente-G-1Una buena iniciativa de la web AmbienteG. Os animamos a pasaros a diario por ella para poder leerlos…

Para aprovechar las horas de cuarentena por el coronavirus, desde Ambiente G os proponemos una cadena de relatos LGBTIQ+. Hemos pensado que seguramente algunos estén aprovechando la reclusión para escribir, y otros tantos para leer.

Así pues, queremos poner la plataforma que es Ambiente G a disposición de los lectores y escritores de relatos.

¿Qué significa cadena de Relatos LGBTIQ+?

En corto, significa que abrimos un formulario para recibir relatos de temática LGBTIQ+, relatos lésbicos, relatos gays, bisexuales, trans, relatos queer en definitiva. Todas las temáticas relacionadas con el LGBTI+ serán bienvenidas.

Una vez empecemos a recibirlos, los iremos publicando en Ambiente G, obviamente dando crédito al autor y enlazando sus redes sociales (si así lo desean el escritor o la escritora) para darlas a conocer.

Si la variedad de relatos que recibimos lo permiten, equilibraremos los relatos publicados para que haya presencia de todas las partes del colectivo LGBTIQ+.

Así pues, podremos hacer llegar contenido de ficción LGBTIQ+ a las personas del colectivo que están recluidas en su casa, con mucho Netflix, HBO y Amazon Prime, pero con poquísima oferta de ficción LGBTIQ+

Cómo funciona concretamente

Desde hoy mismo queda habilitado un formulario para relatos LGBTI+ de Ambiente G para que nos enviéis los relatos. Estos deberán ser de un mínimo de 300 y un máximo de 1.000 palabras. Las temáticas pueden ser las que queráis, pero daremos prioridad a relatos para todos los públicos.

Los iremos leyendo estos días, y empezaremos a publicarlos en Ambiente G. Avisaremos a los autores, de manera privada de que lo vamos a publicar.

Así pues, a partir de aquí queda en vuestras manos ¿Te gusta escribir? Enviamos tu relato ¿Conoces a alguien lesbiana, gay, bisexual, trans, intersexo, queer que cuenta buenas historias? Envíale este post y anímale a participar. ¿No crees que tu relato valga la pena? No te juzgues, envíalo!

En definitiva, esta iniciativa parte de los redactores de Ambiente G para poder hacer llegar al máximo de personas relatos LGBTI, durante estas semanas de reclusión. #QuédateEnCasa.

Y aquí el primer relato

Fuente AmbienteG

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Irene López Alonso: “El consejo de Virginia Woolf, incluso 90 años después, sigue sin entenderse del todo”

Viernes, 20 de marzo de 2020

m9jy3d“En estos días en los que inevitablemente pasamos más tiempo en casa y pensamos más en nuestra casa, quizá muchas de nosotras nos hemos dado cuenta de que no tenemos un cuarto propio”

En estos días de confinamiento y cuarentena, muchas se acordarán de Virginia Woolf. Aquella escritora que, en 1929, les dijo a las mujeres jóvenes de Inglaterra que para poder escribir novelas hacía falta “un cuarto propio”.

Más de 90 años después, y especialmente en estos días en los que estamos recluidos en casa por responsabilidad, seguramente muchos de nosotros estamos siendo más conscientes de la importancia de la vivienda. De la importancia de contar con un espacio agradable y acogedor, donde estar a gusto, donde sentirnos bien.

Las viviendas no debían ser lugares para dormir sino para vivir alegremente, escribió Eva Perón en su autobiografía, explicando su empeño para que las casas que ponía a disposición de los pobres, en la Argentina de finales de los años 40, tuvieran flores, cortinas, vajilla de plata. “El rico, cuando piensa para el pobre, piensa en pobre”, se quejaba. No es lo mismo pasar la cuarentena en el Palacio de la Zarzuela que en un piso de 30 metros cuadrados.

Por eso en estos días, en los que los propietarios de balcones o terrazas son unos privilegiados frente a quienes viven en un bajo o en piso con ventanas al patio interior; en estos días en los que inevitablemente pasamos más tiempo en casa y pensamos más en nuestra casa, quizá muchas de nosotras nos hemos dado cuenta de que no tenemos un cuarto propio.

Vanessa Monfort, en su novela Mujeres que compran flores, recreaba una conversación entre un grupo de amigas:¿Cuántas de vosotras cuando habéis vivido en pareja tuvisteis una habitación propia?. Las respuestas afirmativas eran claramente minoritarias. Y la conclusión, colectiva: “Todas preocupadísimas por conquistar nuestro lugar en los despachos y donde aún no nos hemos hecho un hueco es en casa”.

Por eso el consejo de Virginia Woolf, incluso 90 años después, sigue sin entenderse del todo. Porque las mujeres llevamos siglos luchando por la conquista del espacio público, por ocupar cargos de representación, por llegar a puestos directivos, por romper el techo de cristal en la empresa, en la política, en las artes, en la universidad.

En esa misma conferencia, luego convertida en libro, Woolf cuenta cómo en un solo paseo le prohíben entrar a una biblioteca y a una iglesia, e incluso pisar el césped del campus universitario. En aquel entonces no estaba permitido a las mujeres. Y precisamente por eso, porque Woolf vivió en un tiempo en el que los espacios públicos vedados a las mujeres eran tantos, llama la atención que en cambio se preocupara especialmente por el espacio doméstico. “Una mujer debe tener dinero y una habitación propia para poder escribir novelas”, repite como leitmotiv en Un cuarto propio.

Seguramente sea en estos días de reclusión en los que acabemos de entender que la habitación propia es un espacio simbólico, un lugar-tiempo de intimidad, un jardín privado que toda mujer debe reservarse a sí misma; pero al mismo tiempo es un cuarto propio en el sentido más prosaico de la palabra: un cuarto para ti, donde no te molesten, donde poder realizar una labor intelectual con la concentración necesaria, donde refugiarte si tienes la desgracia de convivir con la persona no deseada, y donde “disponer de al menos media hora que pueda llamar mía”, como escribió Woolf.

Y es que la habitación propia es para las mujeres “un espacio de su propiedad en el que poder hacer lo que quieran sin miedo, sin rendirle pleitesía a nadie”, como explica Mª Milagros Rivera en el prólogo de una de las ediciones en español de A Room of One’s Own; pero también un lugar donde no ser “constantemente interrumpidas”.

Y esto lo saben especialmente las mujeres que son madres: “En casa, por muy directiva que seas, mamá es molestable y papá no. El tiempo de papá es suyo y el de mamá es de todos”, pone Vanessa Monfort en boca de una de las mujeres de su novela.

Quizá tenga que ver, entre otras cosas, con que ellos suelen ser los propietarios de esa “habitación de sobra” en una vivienda familiar. Ellos sí suelen tener un despacho o un estudio, en mayor medida que nosotras. Ellos llevan más generaciones con cuarto propio. Nosotras, más tiempo en el espacio común.

Por eso las interrupciones son un tema de estudio feminista, y por eso Virginia Woolf hablaba también de las “amenidades”. Del ocio, del recreo, de todo aquello que nos realiza y nos cultiva, de las actividades de las que disfrutamos.

Les dije suavemente que bebieran vino y que tuvieran una habitación propia. ¿Por qué todo el esplendor y el lujo de la vida ha de ser derrochado en los Julian y los Francis y nada en las Phare y las Thomas?”, escribió en su diario cuando regresó a su casa después de haber dictado su conferencia.

Porque queremos el pan, pero también las rosas. Queremos vivienda digna para todos y todas, pero también bebernos un vino, brindar, gozar, tomar el sol, escuchar buena música, elegir nuestra compañía o decidir estar solas, divertirnos, reírnos, decorar nuestros entornos, rodearnos de belleza.

“De modo que cuando os pido que ganéis dinero y tengáis una habitación propia, os pido que viváis en presencia de la realidad, que llevéis una vida estimulante”, explica Virginia. Sin duda es un buen momento para leerla. Ojalá desde una habitación —o al menos un rincón—, donde podamos estar contentas ?

Fuente La Marea

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Concilium 383. San Valentín, amor queer

Lunes, 17 de febrero de 2020

Concilium_383Tiene buena pinta este número de la revista  teológica Concilium que nos recomienda Xabier Pikaza en su blog:

Jesús: Amor por ínsulas extrañas

Si algo fue Jesús, fue un amor “por ínsulas extrañas”, como decía Juan de la Cruz, amor de hombre por todos los hombre, amor queer. No vino a confirmar ninguna regla, sino a subvertir las leyes del templo y escribas, pues “al principio no era así” (Mt 19, 8). Encontró y sembró amor entre leprosos y excluidos, cojos, mancos, ciegos, centuriones, publicanos, prostituidas, eunucos… Fue un amor en y con ellos, de manera que su iglesia puede y debe llamarse cuerpo queer.

En esa línea recordamos hoy (14.2.20) a San Valentín, obispo de amor queer. El amor era en su tiempo (hacia el III d.C.) un asunto muy legal, reglado por normas imperiales, al servicio del “status”, desde la perspectiva del dinero, en un momento en que únicamente los ricos podían casarse de verdad. Rompiendo esa ley que condenaba al no-amor a muchos pobres (especialmente mujeres), Valentín (obispo real o simbólico de Terracina, en Italia, donde estuve una vez para “honrarle”),  quiso que hombres y mujeres pudieran amarse en libertad, gratuitamente, sin necesidad de avales económico-sociales, y así les ofreció dinero y medios para que pudieran “casarse” (hacer casa) como vieran, pudieran  y quisieran, en amor.

 Demos un salto en los siglos. Actualmente (siglo XXI)  el tema no es si es bueno o no es bueno el amor queer en abstracto, sino que hay personas queer  (un número significativo)… y que no sólo tienen derecho a amar, sino que están invitados por Jesús a entrar los primeros en el reino del amor (los publicanos os precederán…).  Y sobre ellas trata este número extraordinario de Concilium 383, que recomiendo a todos mis lectores.

En esa línea quiero afirmar, en la línea de San Juan de la Cruz, que todo amor es queer, tal como él lo define en el Cántico Espiritual estrofa 14 (siguiendo al Cantar de los Cantares). Todo amor es transgresión, es único y distinto, es queer, sobre todas las leyes. Ciertamente, en un segundo momento, el amor puede reglarse de algún modo, pero no para apagarlo, sino para que brille y arda con más potencia.

84352797_1458993124277875_5713093165594968064_n Escuchen y sientan el comentario que hago delos versos del Cántico Espiritual 14,   precedidos quizá por la palabra de San Agustín, entendida en sentido radical: Ama y haz lo que quieras, ama y atrévete a vivir en libertad, diciendo y sintiendo: Mi Amado, mi Amor las montañas / los valles solitarios nemorosos/ las ínsulas extrañas / los ríos sonorosos/ el silbo de los aires amorosos.  Por montes y valles, ínsulas y ríos, escucha y sigue la voz del Amor  que te está llamando:
Mi amado/amor… las montañas. Descubrir el amor es escalar la montaña de la vida. Negarse a caminar sin más en la llanura de las vacas, es subir, per vias caprarum (por el camino escarpado de las cabras  o los corzos) como decía Huarte de San Juan, el primer psicólogo hispano (vasco de Iparralde*). Quien no haya sentido el impulso de subir y arriesgarse a la montaña del amor no sabrá jamás lo que es la vida. Por eso hay que decir que el amor es queer, contra-corriente.

Mi amado/amor… los valles solitarios, nemorosos. El amor es escalada personal, subir a la montaña para encontrarse allí con él o ella. Pero al mismo tiempo es el descenso aún más arriesgado; bajar al valle y verle allí, verse y gozarse (gocémonos, amado, dirá Juan de la Cruz). Ésa es la única soledad verdadera, soledad a dos, para encontrarse cada uno a sí mismo en el misterio de la vida, en cuerpo y alma. Ese valle de amor es “nemoroso” es el misterio o paraíso original, que todos tienen/tenemos derecho a encontrar, antes de toda ley o norma externa, por principio de Dios, en el valle de la vida húmeda, salada, temblorosa…

Mi amado/amor… las ínsulas extrañas. Todos los legalistas del amor, desde Hammurabi a muchos eclesiásticos cristianos, musulmanes o neo-liberales del siglo XXI se han esforzado por “colonizar” el amor, poniéndolo al servicio de otras cosas (de un Estado, de Iglesia o Capital…). Pero el amor debe transitar siempre por ínsulas extrañas (como repite Juan de la Cruz también en otra estrofa del Cántico, hablando de aquella que va por ínsulas extrañas, al otro lado de la noche). El amor no es recorrer lo ya sabido, lo bien reglamentado, conforme a derecho… En sentido  originario, el amor es lo “torcido”, lo queer, las islas extrañas que cada uno ha de arriesgarse a recorrer, como quiere Jesús y por eso llama a los cojos-mancos-ciegos-prostitutas-eunucos… En ese sentido, el amor es siempre queer.

Caminos XL_ejercicio de amor_PORTADA_5239-4.inddMi amado/amor… los ríos sonorosos.  El amor es también  la inundación del agua potente, que desciende irresistible por los riscos de montaña, para todo, como voz que ensordece y acalla todas las restantes voces. Cuando se descubre y se vive así el  fragor del río de amor quedan en suspenso (no pueden escucharse) otras voces y leyes, ni de Estado ni de Iglesia. Ese amor fragoroso-sonoroso es lo primero, primero, la palabra-espíritu de Dios en nuestra vida, y así podemos confesar que “somos”: Soy amado y amo, luego existo, somos dos o más en compañía.  Sólo en un segundo momento, cuando nos sentemos, podremos pensar en algún tipo de leyes, es decir, de pactos de amor, no para acallar el agua de su voy, sino para mantenerla siempre viva.

Mi amado/amor… el Silbo de los aires amorosos. Tras el fuerte fragor del agua que acalle todas las restantes voces viene el “silbo” amoroso, esto es, el canto enamorado, la música callada, el temblor de estrellas al amanecer… El mismo Dios (la Vida de nuestra vida) nos está silbando/llamado en amor. Ésta es la inspiración suprema, la más honda revelación de lo que somos.

Este es el principio de todo amor queer, es decir, de todo amor… Muchos “escribas” de Estado o Iglesia, de Capitalismo o Comunismo, tienen miedo al amor, y por eso han querido y quieren regularlo,  para que los hombres y mujeres sean todos iguales (como vacas por el llano prado amurallado)…, no como cabras monteses (que decía Huarte de San Juan), no como el ciervo enamorado que salta por los altos montes, desciende a los valles, se pierda y encuentra en las ínsulas extrañas…

Ese ciervo enamorado (vulnerado y curado de amor) del que habla San Juan de la Cruz es el protagonista de esta fiesta de San Valentín 2020, el protagonista queer de Concilium 383,  que hoy invito a leer a mis lectores.

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Concilium 383: Teologías queer: devenir el cuerpo queer de Cristo
Stefanie Knauss y Carlos Mendoza-Álvarez: Editorial

Las teologías queer se inspiran en el análisis crítico de la teoría queer, que emergió a finales del siglo XX a partir de las experiencias de sujetos y subjetividades que son marginadas por su sexualidad no normativa (gais, lesbianas, bisexuales) o su identidad de género (transexuales, intersexuales, no binarios).

Partiendo de experiencias personales de exclusión dentro de la Iglesia, Cuerpo de Cristo, este número de la revista Concilium nos introduce en todas las cuestiones y perspectivas necesarias para que la teología ayude a la Iglesia a «hacerse» realmente el Cuerpo de Cristo inclusivo de todos los cuerpos martirizados por tener «diferencias» que son tan «naturales» como las hegemónicamente sostenidas por la tradición cultural y religiosa.

Fundamentos

1.1. André S. Musskopf: Tan queer como sea posible
1.2. Susannah Cornwall: Perspectivas teológicas constructivas: ¿Qué es la teología queer?

Experiencias

1.3. Murph Murphy: Queer es Dios
1.4. Paul Uchechukwu: La voluntad de Dios
1.5. Lukas Avendaño: Carta de un indio remiso

Teologías

1.6. Gwynn Kessler: «Queerizar» la teología judía en las parábolas
1.7. Carmenmargarita Sánchez de Léon: Los múltiples cuerpos de Jesús
1.8. Sharon A. Bong: Eclesiología: Hacerse el cuerpo queer, poscolonial y (eco)feminista de Cristo en Asia
1.9. Nontando Hadebe: «¿Puede salir algo bueno de Nazaret? –Ven y verás». Invitación a un diálogo entre teorías queer y teologías africanas
1.10. Ángel F. Méndez-Montoya: El amor en los últimos tiempos: La inscripción escatológica en cuerpos afines a un deseo infinitamente cuir
1.11. Marilú Rojas Salazar: Liturgia queer
1.12. Gerald O. West y Charlene van der Welt: Un (comienzo) queer de la Biblia
1.13. Shanon Shah: Teologías musulmanas queer

2. FORO TEOLÓGICO:

2.1. Conrado Zepeda Miramontes: Los exilios en la aldea global y la compasión política
2.2. Reynaldo D. Raluto: El imperativo de la reforestación a la luz de la lucha contra el cambio climático en Asia

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 * Iparralde: En euskera o lengua vasca, Iparralde significa lado norte y se refiere a la zona del País Vasco que pertenece a Francia, siendo Hegoalde -lado sur- la perteneciente a España.

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