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Jesús Martínez Gordo: ¿’Por todos’ o ‘Por muchos’? La ‘contrarreforma litúrgica de Benedicto XVI.

Jueves, 10 de septiembre de 2020

nuevo-misal-romano_2023907667_12114532_660x371“Un aviso importante para los partidarios, en este y en otros asuntos, de una lectura involutiva de la reforma que, aprobada en el aula conciliar, ratificada e impulsada por Pablo VI y “recibida” por la inmensa mayoría del pueblo de Dios, fue torpedeada -desde sus primeros momentos- por el teólogo J. Ratzinger”

Juan Pablo II: “El cuerpo y la sangre de Cristo se han entregado para la salvación del hombre, de todo el hombre y de todos los hombres”

El pasado 28 de agosto una comisión de la Conferencia Episcopal Italiana le entregaba a Francisco una copia del nuevo misal. El Papa les agradeció el gesto subrayando la importancia del trabajo realizado y la continuidad en la aplicación del Vaticano II. Dicho misal, que será obligatorio en Italia a partir del 4 de abril de 2021, domingo de Pascua, presenta, entre otros, un detalle que no ha pasado desapercibido, al menos entre nosotros: conserva la expresión “derramada por vosotros y por todos” en la consagración del vino.

Es mucha la tinta corrida estos últimos años sobre el asunto. Quizá, por ello, no está de más, volver a recordar qué supone recuperar semejante traducción en los tiempos eclesiales que corren: en mi opinión, un aviso importante para los partidarios, en este y en otros asuntos, de una lectura involutiva de la reforma que, aprobada en el aula conciliar, ratificada e impulsada por Pablo VI y “recibida” por la inmensa mayoría del pueblo de Dios, fue torpedeada -desde sus primeros momentos- por el teólogo J. Ratzinger, posteriormente, prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe y Papa Benedicto XVI; emérito en la actualidad.

Es bien conocido el diagnostico que mereció al cardenal J. Ratzinger la reforma litúrgica de Pablo VI: “ha producido unos daños extremadamente graves” ya que, al romper radicalmente con la tradición, ha propiciado la impresión de que es posible una recreación de la misma “ex novo” (J. Ratzinger, “Mi vida. Autobiografía”, Madrid, 2006, 105. 177).

También son conocidas las posteriores autorizaciones del Papa Benedicto XVI para celebrar la misa en latín (Exhortación postsinodal “Sacramentum caritatis”, febrero 2007) y para recuperar la liturgia romana anterior a la reforma impulsada por Pablo VI en 1970 (Carta Apostólica “Summorum Pontificum”, julio 2007).

E igualmente es conocida la sorprendente “reforma” de la reforma litúrgica en la que se implicó -y, en este sentido, (contra)reforma- revisando la fórmula de consagración del vino, vigente hasta entonces y, por extensión, su apuesta por una traducción literal de la misa del rito romano a las lenguas vernáculas.

La expresión “pro multis” fue traducida después del Concilio Vaticano II por la gran mayoría de las Conferencias episcopales del mundo “por todos”: en alemán “für Alle”, en inglés “for all”, en español “por todos los hombres”, en francés “pour la multitude”, en italiano “per tutti” y en euskera “guztientzat”.

La expresión “pro multis” fue traducida después del Concilio Vaticano II por la gran mayoría de las Conferencias episcopales del mundo “por todos”: en alemán “für Alle”, en inglés “for all”, en español “por todos los hombres”, en francés “pour la multitude”, en italiano “per tutti” y en euskera “guztientzat”

Sin embargo, el 24 abril de 2012 el sitio web de la Conferencia Episcopal Alemana publicaba una carta de Benedicto XVI, fechada el 14 abril de 2012, en la que pedía a los obispos alemanes (tras su aprobación de una nueva edición del misal, del “Gotteslob”) que se atuvieran al texto latino y que adoptasen la expresión “für Viele” (por muchos) en vez de “für Alle” (por todos): “ésta es mi sangre derramada por vosotros y por muchos”.

Fue una decisión que no sorprendió a los conocedores de la trayectoria teológica del Papa Benedicto XVI, implicado desde hacía varios decenios (y sin mucho éxito durante el pontificado de Juan Pablo II) en traducir el “pro multis” como “por muchos”.

Las referencias normativas más cercanas a este texto papal eran la Instrucción “Liturgiam authenticam” (2001) de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, así como una carta de la misma Congregación (2006) en la que se abordaba específicamente la traducción de la expresión “pro multis”.

En la Instrucción “Liturgiam authenticam” se recordaba que el rito romano “tiene un estilo y una estructura propias que hay que respetar en lo posible también en las traducciones”. Por eso, recomendaba cuidar la exactitud de los textos latinos en las diferentes lenguas vernáculas y relegar todo lo que fuera creatividad.

El debate antecedente

Desde el primer momento, esta Instrucción fue descalificada e ignorada por la inmensa mayoría de las Conferencias episcopales del mundo e, incluso, por un importante sector de la misma curia vaticana tal y como se puede constatar en la encíclica “Ecclesia de Eucharistia” (2003) y en la carta de Juan Pablo II a los sacerdotes el Jueves Santo de 2005.

Concretamente, en el número 2 de la encíclica “Ecclesia de Eucharistia” de Juan Pablo II se podía leer, cuando se recordaban las palabras de Jesús para la consagración del vino: “Tomad y bebed todos de él, porque éste es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados (cf. Mc 14, 24; Lc 22, 20; 1 Co 11, 25)”. Era un texto en el que se recuperaba –como se podía apreciar – el “por todos” reconociendo las traducciones presentes en los misales postconciliares.

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Esta es la versión italiana del Misal, en la que se sigue consagrando “Por todos”

Y en el número 4 de la carta que Juan Pablo II dirigía a los sacerdotes el Jueves Santo de 2005 (la última, antes de fallecer), se leía: “‘Hoc est enim corpus meum quod pro vobis tradetur’. El cuerpo y la sangre de Cristo se han entregado para la salvación del hombre, de todo el hombre y de todos los hombres. Es una salvación integral y al mismo tiempo universal, porque nadie, a menos que lo rechace libremente, es excluido del poder salvador de la sangre de Cristo: ‘qui pro vobis et pro multis effundetur’. Se trata de un sacrificio ofrecido por ‘muchos’, como dice el texto bíblico (Mc 14, 24; Mt 26, 28; cf. Is. 53, 11-12), con una expresión típicamente semítica, que indica la multitud a la que llega la salvación lograda por el único Cristo y, al mismo tiempo, la totalidad de los seres humanos a los que ha sido ofrecida: es sangre ‘derramada por vosotros y por todos’, como explicitan acertadamente algunas traducciones. En efecto, la carne de Cristo se da ‘para la vida del mundo’ (Jn 6, 51; cf. 1 Jn 2, 2)”.

El hecho de que esta carta (en la que se daba un posicionamiento neto a favor del “por todos”) no fuera sometido previamente al dictamen de la Congregación para la Doctrina de la Fe provocó una protesta del cardenal J. Ratzinger en una borrascosa reunión de los jefes de algunos dicasterios de la curia vaticana.

Estando así las cosas y una vez elegido Papa, no extrañó que la traducción del “pro multis” se convirtiera en uno de los objetivos de la (contra)reforma litúrgica en la que siempre estuvo comprometido quien fuera prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe con Juan Pablo II.

El criterio de traducción

La primera señal durante el pontificado de Benedicto XVI fue la citada carta de la Congregación para el Culto Divino del año 2006. En este texto se recordaba, en primer lugar, que la fórmula consecratoria entonces vigente (“por todos”) se atenía a la ortodoxia y era válida, además de coherente, con los “principios que han presidido la traducción de los textos litúrgicos en las lenguas modernas”. Era evidente que con este reconocimiento se quería salir al paso de cualquier duda sobre la reforma litúrgica emprendida por Pablo VI en aplicación del Concilio Vaticano II.

Sin embargo, la Congregación para el Culto Divino defendía, en un segundo momento, la necesidad de cambiar la traducción apoyándose, para ello, en “la equivalencia formal” o literal, en vez de en “la equivalencia estructural” o dinámica (es decir, más atenta al sentido) hasta entonces imperante. Era una decisión que fundamentaba en un supuesto “empobrecimiento” litúrgico provocado por la aplicación de dicha “equivalencia estructural o dinámica”. Por eso, pedía que se evitaran las traducciones “interpretativas” y que se favorecieran las literales.

Se trataba de una decisión sustentada en un diagnóstico y en una argumentación no compartidos por muchísimos sacerdotes, teólogos, obispos y -sobre todo, y sorprendentemente- por una buena parte de las Conferencias episcopales del mundo. Por eso, fue contestada y ninguneada, a pesar de que algunas Conferencias episcopales la aplicaron sin mayores problemas: España, Hungría, Estados Unidos y unas pocas de América Latina.

La carta a los obispos alemanes

Con la carta dirigida al presidente de la Conferencia episcopal alemana en abril de 2012, Benedicto XVI pretendió salir al paso de estas reticencias. Y si era cierto que lo hacía en un tono que buscaba convencer, no lo era menos que se trataba de una decisión que iba a ser exigida por la curia vaticana a partir de su publicación.

Benedicto XVI recordaba, en primer lugar, cómo fue informado por el presidente de la Conferencia episcopal alemana en su visita del 15 de marzo de 2012 sobre el hecho de que entre los obispos de lengua alemana no había todavía consenso en lo concerniente a la traducción de las palabras “pro multis”. Existían obispos (la mayoría de los austriacos y una buena parte de los alemanes) que deseaban mantener el “por todos” en la nueva edición del “Gotteslob”, a pesar de que la Conferencia episcopal alemana estaba mayoritariamente de acuerdo en el “por muchos”, tal y como deseaba la Santa Sede.

Seguidamente, traía a colación su compromiso de pronunciarse por escrito sobre esta importante cuestión para “prevenir una división en el lugar más íntimo de nuestra oración”.

“En los años sesenta -recordaba Benedicto XVI- cuando el misal romano, bajo la responsabilidad de los obispos, tenía que ser traducido al alemán, existía un consenso exegético sobre el hecho de que el término ‘los muchos’, ‘muchos’, en Isaías 53, 11 s., era una forma expresiva hebrea para indicar el conjunto, ‘todos’. La palabra ‘muchos’ en los relatos de la institución de Mateo y de Marcos era, por lo tanto, considerada un semitismo y tenía que ser traducida por ‘todos’. Ello se extendió también a la traducción del texto latino, donde ‘pro multis’, por medio de los relatos de los Evangelios, se refería a Isaías 53 y, por lo tanto, debía ser traducido como ‘por todos’”.

Sin embargo, proseguía el Papa J. Ratzinger, ese consenso exegético se había desmoronado. Ya no existía.

Era cierto que en los tiempos inmediatamente posteriores al Concilio se entendía que la Biblia y los textos litúrgicos estaban tan distanciados del mundo y del pensamiento de la gente que, incluso, traducidos, continuarían siendo incomprensibles para cuantos participaban en las funciones litúrgicas. Por eso, se consideró necesario traducir interpretando con el fin de allanar las dificultades y acercar a la celebración. Se buscaba ir a lo sustancial, dejando en segundo término la preocupación por la literalidad. Éste ha seguido siendo un criterio de traducción justificado hasta la actualidad.

Sin embargo, continuó Benedicto XVI en primera persona, cuando pronuncio las oraciones litúrgicas en varios idiomas, constato “que a veces no hay casi similitudes entre las distintas traducciones, y que el texto común sobre el que se basan es, muchas veces, sólo lejanamente reconocible”. Este problema viene acompañado de “banalizaciones que constituyen verdaderas pérdidas”. Por eso, la experiencia me indica, cada día con mayor claridad, “que, como orientación para la traducción, el principio de correspondencia no literal, sino estructural, tiene sus límites”. Obviamente, esta situación no me lleva a prescribir un “verbalismo unilateral”, sino a poner en primer plano (en conformidad con la Instrucción “Liturgiam authenticam”) “el principio de la correspondencia literal”.

Lo hago porque quiero que la Palabra sagrada emerja “lo más posible por sí misma, también con su lejanía y con las preguntas que conlleva”. Y porque es preciso volver a recordar la competencia de la Iglesia en “la tarea de la interpretación para que -en los límites de nuestra respectiva comprensión- nos llegue el mensaje que el Señor nos ha destinado”.

Éste fue el personal diagnóstico del papa J. Ratzinger en el que enmarcar la decisión de la Santa Sede para que en la nueva traducción del misal la expresión “pro multis” fuera traducida como tal, sin ser interpretada. “La traducción interpretativa ‘por todos’ debía ser sustituida por la simple traducción ‘por muchos’”.

Me hago cargo –continuó el Papa- de que existen personas para quienes esta traducción cuestiona que Cristo ha muerto por todos o que se preguntan si la Iglesia no está destruyendo la herencia del Concilio y modificando su doctrina. De ahí la importancia de una catequesis que explique lo que está en juego con esta decisión y que enfatice, de manera particular, “la universalidad de la salvación que llega” en Jesús.

En el corazón de dicha catequesis se debería tener muy presente que “en la sociedad actual tenemos la sensación de no ser en absoluto ‘muchos’, sino muy pocos, una pequeña masa que sigue disminuyendo. Y, sin embargo, somos ‘muchos’: ‘Después de esto, vi una enorme muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas’ (Ap. 7, 9). Somos muchos y representamos a todos. Por lo tanto, las palabras ‘muchos y ‘todos’ van juntas y hacen referencia la una a la otra en la responsabilidad y en la promesa”.

La sombra de gnosticismo, calvinismo y jansenismo

Los debates (anteriores y posteriores) a estos pronunciamientos del Papa y de la Congregación para el Culto Divino fueron recogidos por Francesco Pieri (docente de griego bíblico y Patrología en la Facultad Teológica de Emilia-Romaña) en un articulo publicado en Il Regno – Attualità 10 (2012) 297-301 (“Per una moltitudine. Sulla traduzione delle parole eucaristiche”) y ampliado en un libro (Dehoniana Libri, 2012).

En el citado libro, Francesco Pieri recordaba -en mi opinión, acertadamente- que, tras el problema lingüístico, se encontraba otro, de enorme relevancia teológica y pastoral: en la traducción propuesta por el Papa y la Curia vaticana se corría el riesgo de propiciar una comprensión tendencialmente gnóstica, calvinista o jansenista de la voluntad salvífica de Dios ya que se podría dar a entender que había personas que quedaban excluidas al no quedar debidamente resaltadas la universalidad de la salvación.

Ésta era la razón por la que muchas Conferencias episcopales nacionales se resistían a recibir la decisión adoptada por Roma o de que hicieran oídos sordos a la misma. Concretamente, la Iglesia Italiana, a pesar de contar con un episcopado muy moderado y bastante alineado con la cúpula vaticana, tampoco había aceptado la orden. Así, por ejemplo, Bruno Forte (arzobispo de Chieti-Vasto), interviniendo en la Asamblea General de la Conferencia Episcopal Italiana (noviembre de 2010), sostuvo que la alternativa “por muchos-por todos” era teológicamente fundada, pero demasiado sutil para explicar a la gente. Por eso, se manifestó partidario de “mantener la traducción actualmente en uso”, es decir, “por todos”.

Sometida a votación la propuesta vaticana, sólo 11 de los 187 obispos presentes se decantaron a favor de la fórmula “por muchos”, siendo una anécdota menor que el arzobispo de Chieti-Vasto se manifestara dos años después (“Corriere della Sera”, 26 de agosto de 2012) a favor del “por muchos” porque le parecía que si bien era cierto que el “por todos” enfatiza el destino universal de la salvación ofrecida en Cristo, el “por muchos” era más sensible a la libre elección de cada uno y, por eso, más respetuoso de la dignidad de las personas.

Las dos cuestiones de fondo

En cualquier caso, la decisión tomada por J. Ratzinger reabrió diferentes debates referidos no sólo a la entidad de la cuestión dogmática en juego, sino también al procedimiento seguido y a la cuestionable idoneidad de la decisión papal.

El método empleado. El Concilio reconoció a las “autoridades eclesiásticas territoriales” la competencia sobre la traducción y la adaptación de los textos litúrgicos, correspondiendo a la Santa Sede su consentimiento, una vez hechas las observaciones y correcciones que estimara pertinentes (SC 40).

Sin embargo, Benedicto XVI eligió el camino inverso, como, por lo demás, había hecho en otras muchas otras ocasiones y para diferentes cuestiones (y K. Wojtyla antes de él): era el que iba del centro a la periferia, minando, de esta manera, la reciprocidad entre el primado de la sede romana y la colegialidad de los sucesores de los apóstoles puestos al frente de las Iglesias, una verdad proclamada por el Vaticano II.

Como se puede apreciar, se trataba de una decisión (y de un modo de proceder) que hacían peligrar la necesaria complementariedad entre el principio “petrino” y el “paulino” y que devaluaban la herencia apostólica de la Iglesia de Roma y la estructura profunda del catolicismo.

Una decisión de dudosa idoneidad. Pero, además, la apuesta del Papa J. Ratzinger por la traducción literal ignoraba o no tenía en cuenta que la expresión “por muchos” resonaba de manera diferente en nuestros oídos y en los de los destinatarios de los evangelios de Marcos y Mateo. Así, por ejemplo, había lenguas en las que “muchos” se oponía, en unos casos, a “pocos” y, en otras, a “todos”. Incluso, existían expresiones en las que podía equivaler a “no pocos” o “no todos”.

Pero había más. F. Pieri recordó, citando al biblista Albert Vanhoye, que “la palabra hebrea ‘rabbim’ sólo significa que, de hecho, hay ‘un gran número’, sin precisar si corresponde o no a la totalidad”.

La recepción (todavía pendiente) del Vaticano II

El sorprendente posicionamiento del Papa J. Ratzinger evidenció, una vez más, que el problema doméstico número uno de la Iglesia católica seguía siendo (también en su pontificado) el de la colegialidad de todos los obispos en el gobierno eclesial presididos, por supuesto, que, en un modelo de comunión, por el sucesor de Pedro. Y, con él, la improcedencia (siendo muy suave) de imponer una recepción personal y (contra)reformista al resto de la Iglesia católica o, cuando menos, a la inmensa mayoría del pueblo de Dios.

Afortunadamente, esto es lo que se ha empezado a corregir en el pontificado de Francisco, por más que algunos (montados en el carro de sus “verdades innegociables”) le nieguen el pan y la sal. Les guste o no, es mucho todavía el camino que queda por andar en la recepción del Vaticano II. También en lo referente a una primera recepción de la liturgia que, en lengua vernácula y “por todos”, hace tiempo que da señales -sobradamente evidentes- de agotamiento e insignificatividad y, por ello, de una urgente y nueva reforma, es decir, de una (contra) reforma como superación de la liderada por Pablo VI y en las antípodas, por supuesto, de la abanderada por J. Ratzinger.

Fuente Religión Digital

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“Descubrir el proyecto de Dios”. 17 Tiempo ordinario – A (Mateo 13,44-52)

Domingo, 26 de julio de 2020

40. A 17No era fácil creer a Jesús. Algunos se sentían atraídos por sus palabras. En otros, por el contrario, surgían no pocas dudas. ¿Era razonable seguir a Jesús o una locura? Hoy sucede lo mismo: ¿merece la pena comprometerse en su proyecto de humanizar la vida o es más práctico ocuparnos cada uno de nuestro propio bienestar? Mientras tanto se nos puede pasar la vida sin tomar decisión alguna.

Jesús cuenta dos breves parábolas. En ambos relatos, el respectivo protagonista se encuentra con un tesoro enormemente valioso o con una perla de valor incalculable. Los dos reaccionan del mismo modo: venden todo lo que tienen y se hacen con el tesoro o con la perla. Es, sin duda, lo más sensato y razonable.

El reino de Dios está «oculto». Muchos no han descubierto todavía el gran proyecto que tiene Dios de un mundo nuevo. Sin embargo, no es un misterio inaccesible. Está «oculto» en Jesús, en su vida y en su mensaje. Una comunidad cristiana que no ha descubierto el reino de Dios no conoce bien a Jesús, no puede seguir sus pasos.

El descubrimiento del reino de Dios cambia la vida de quien lo descubre. Su «alegría» es inconfundible. Ha encontrado lo esencial, lo mejor de Jesús, lo que puede trasformar su vida. Si los cristianos no descubrimos el proyecto de Jesús, en la Iglesia no habrá alegría.

Los dos protagonistas de las parábolas toman la misma decisión: «venden todo lo que tienen». Nada es más importante que «buscar el reino de Dios y su justicia». Todo lo demás viene después, es relativo y ha de quedar subordinado al proyecto de Dios.

Esta es la decisión más importante que hemos de tomar en la Iglesia y en las comunidades cristianas: liberarnos de tantas cosas accidentales para comprometernos en el reino de Dios. Despojarnos de lo superfluo. Olvidarnos de otros intereses. Saber «perder» para «ganar» en autenticidad. Si lo hacemos, estamos colaborando en la conversión de la Iglesia.

José Antonio Pagola

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” Vende todo lo que tiene y compra el campo”. Domingo 26 de julio de 2020. 17º domingo de tiempo ordinario.

Domingo, 26 de julio de 2020

40-OrdinarioA17Leído en Koinonia:

1Reyes 3,5.7-12: Pediste discernimiento
Salmo responsorial: 118:  ¡Cuánto amo tu voluntad, Señor!
Romanos 8,28-30:  Nos predestinó a ser imagen de su Hijo
Mateo 13,44-52: Vende todo lo que tiene y compra el campo

 La palabra de Dios siempre nos va a proponer motivos y razones para acrecentar nuestra inseguridad frente a la vida y frente al seguimiento, de una causa que creemos muy importante para los que nos llamamos cristianos: el Reino, la Utopía.

Las lecturas de hoy son un llamado al cambio de actitudes relativas de nuestras prácticas, muchas veces tan egoístas, a los valores profundos y absolutos que propone Jesús desde la propuesta del proyecto del Reino.

Hay que tener muy claro que la presentación de Salomón que hace el primer libro de los Reyes, pretende mostrar (bastante románticamente) lo que para el escritor sagrado representaba y significaba este rey “maravilloso” en la teoría, pero que en la práctica y por lo que consiguió en la historia del pueblo, no pasó a ser sino un rey más, que se aprovechó de su poder para explotar, esclavizar y manipular la conciencia débil del pueblo, y construir su reinado de gloria en la magnificencia literaria que se construyó en torno a su figura y su reinado.

Hay que saber diferenciar entre la estructura del reino que representa Salomón (la de la monarquía con sus estructuras económicas, políticas, militares y religiosas para manejar los hilos del poder) y la propuesta del Reino que presenta y enseña Jesús con sus palabras, pero sobre todo con su práctica de justicia y de igualdad.

Descubrir el mensaje que se revela por Jesús y su reinado, abre los horizontes hacia una nueva humanidad. Una vez que se ha descubierto el valor absoluto que tiene el Reino, es necesario tomar una posición, y frente a este descubrimiento ningún precio es demasiado alto, pues el Reino se convierte en el único valor absoluto para quien lo descubre.

El proyecto del «Reino de los cielos», según la expresión de Mateo, se convierte para muchas personas en una alegre pero exigente sorpresa, que en el caminar normal de la vida se produjo por medio de un encuentro afortunado que impregnó de una gran riqueza la existencia. Ese Reino trajo una exigencia, que genera al mismo tiempo inseguridad, pues se descubre que es necesario venderlo todo, despojarse de muchos «bienes» que atan, e ir al encuentro de la absoluta posesión del Reino, como su mayor riqueza. Quien ha descubierto desde su práctica concreta en la vida, los valores del Reino… encontró su mejor tesoro, la mejor perla que podía estar buscando extraviadamente en otros rincones.

Las dos parábolas iniciales (del tesoro escondido y de la perla) parece que se contrapusieran a la llamada e invitación de Jesús a dejar bienes y riquezas para seguirlo. Sin embargo nos enseñan las parábolas, que el Reino es la mayor riqueza para el seguidor de Jesús: Luego de sentir la llamada de Jesús y de descubrir el Reino, el camino se debe seguir con alegría, porque se ha encontrado todo.

En estas dos parábolas, el Reino es la realidad que supera a nuestro egoísmo. Dejar las certezas inseguras del hoy, por la certeza mayor, abre los caminos para que venta a nosotros el reinado de Dios, el Buen Vivir, el mayor Bien (Ubi bonum, ibi Regnum), la transformación radical de nuestro mundo, con sus tantas y tantas estructuras injustas.

Para el seguidor de Jesús es necesario romper los esquemas de muchas estructuras que deshumanizan. Personas que esperan un cambio sin ponerse en búsqueda, pero se atan a su herencia legalista, que no les permite salir a encontrar nuevas posibilidades para su existencia o para la existencia de los demás. Estas parábolas se refieren a otras personas, que encuentran un sentido que creían perdido para sus vidas y se arriesgan al cambio y a la novedad, y se ponen en marcha hacia proyectos alternativos de hermandad solidaria entre los seres humanos.

Jesús concluye esta enseñanza preguntando si han entendido todo lo dicho por medio de la palabra, que había estado escondida, pero que ahora no deja de salir a la luz. Y presenta el modelo ideal del discípulo, capaz de entender el mensaje del Reino y sacar oportunamente lo viejo y lo nuevo del mensaje que ha recibido. La novedad del Reino viene por medio de la palabra, acumulada en la historia del propio pueblo por medio de sus valores, la cultura, el proyecto original en torno al cual se dio origen a Israel como pueblo, sus luchas y procesos en búsqueda de la justicia y su interpretación de la historia desde un Dios liberador, con su opción por los pobres. Esta oferta del Reino que propone Jesús es una realidad que quiere hombres y mujeres capaces de incorporar los propios valores del Reino a las nuevas realidades que Jesús puso en marcha a partir del anuncio y la práctica del Reino. Leer más…

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Domingo 26 de Julio de 2020, 17º tiempo ord. Tesoro escondido (Mt 13, 44): última oportunidad para encontrarlo

Domingo, 26 de julio de 2020

2 Fragmento del Rollo de Cobre Foto Cluechaser (4)(parte del Rollo del Templo: Mapa de tesoros de Qumrán anterior a Jesús)

Del blog de Xabier Pikaza:

Tesoro escondido en el campo. Ésta es quizá la última oportunidad para encontrarlo en una tierra que estamos convirtiendo en mercado de negocios para algunos y campo de muerte para todos.

Tesoro escondido en nuestra vida. Ésta es quizá la última oportunidad para encontrar (dejarnos encontrar) por nuestra infinita riqueza interior pues otros llenan nuestra vida de imágenes de consumo que nos consumen.

Sólo podemos encontrar ese tesoro si “vendemos todo”, para así encontrar (dejarnos encontrar así) por la Vida El día en que no podamos ni queramos encontrar el tesoro moriremos.

Ésta es una parábola corta, pero enigmática y actual.  

  1. Jesús conocía sin duda las historias de inmensos tesoros escondidos en el campo tras guerras y saqueos (de eso trata el Rollo de Cobre del Templo de Qumrán, ofreciendo indicaciones fascinantes para encontrar unos 70 tesoros escondidos entre Galilea y el Desierto de Judea).
  2. Pero Jesús habla de otro tesoro que todos podemos encontrar, desde el más rico de Roma hasta el más pobre de la aldea. Él quiso que los hombres y mujeres fuéramos buscadores de tesoros, ligeros de equipaje para hallarlos, gozosos y llenos de vida para disfrutar del gran tesoro, quizá al alcance de la mano.
  3. Hoy, año 2020, estamos dilapidando el gran tesoro escondido en el campo que es la tierra, y que nosotros mismos somos, en una tierra, en una vida que es (debía ser) por sí misma el tesoro que nos busca, nos hace ser personas. De todo esto trata esta bellísima y fuerte parábola
  1. Tesoro escondido (13, 44).

13 44 En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo; y uno, encontrándolo, lo esconde y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra aquel campo[1].

Esta parábola del reino como tesoro escondido proviene probablemente de Jesús, pero sólo ha sido transmitida por Mateo y así ha de entenderse desde el conjunto de su evangelio, que incluyen varios textos relacionados con la riqueza, desde parábolas (cf. talentos: Mt 25, 14-30) hasta relatos ejemplares (recaudadores de impuestos: 9, 9-13).

Quizá el más importante es Mt 6, 19-21 (cf. Lc 12, 22-32): “No acumuléis para vosotros tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen…”, pasaje que evoca una transformación interior, un cambio radical en la manera de entender la vida, con sus prioridades y valores, en un momento en el que los hombres más ricos de Israel y Roma estaban “ocupando” las propiedades de los pobres, convirtiendo la tierra de Dios (de todos) en objeto de mercado.

También es importante el relato donde Jesús dice al hombre que quiere seguirle: “Vete, vende lo que tienes y tendrás un tesoro en los cielos, y ven y sígueme” (19, 21, tomado de Mc 10, 17-22). En ese contexto, Jesús aparece como un líder campesino, pero no con violencia armada (no fue jefe de una banda militar), sino con gran fuerza profética, El Reino cielos es un tesoro superior, y sólo quien lo vende todo por él puede conseguirlo.

La riqueza del hombre es, por tanto, el mismo Reino, que supera con mucho todos los bienes de este mundo, pero que puede compararse con el “tesoro material” que un hombre de pocos escrúpulos encuentra en un campo ajeno. Se ha especulado en oriente, con cierta frecuencia, sobre tesoros escondidos, a causa de guerras, cambios de poder y ladrones, como hace El rollo de cobre de Qumrán, escrito al parecer poco antes de Jesús, con una descripción fantástica de grandes tesoros de reyes (o del templo de Jerusalén) escondidos en lugares marcados con precisión (de forma realista o imaginaria, discrepan los autores), que los investigadores siguen estudiando y queriendo descifrar todavía[2].

     Por otra parte, ya Mt 6, 19-21 hablaba de tesoros que, por bien guardados que estén, acaban siendo presa de ladrones (buscadores de riquezas ocultas y escondidas). En ese contexto se entiende esta parábola que, en principio, parece ambigua, pues no se sabe si el hombre que encuentra un tesoro que nadie guardaba (nadie, al parecer, conocía su existencia) es un buscador de riquezas ocultas o un simple afortunado que pasa por allí y descubre el tesoro escondida por casualidad.

El texto no ofrece ninguna valoración moral, si es justo o injusto el proceder de este “cazador de tesoros” en un campo ajeno y, en vez de decírselo a su dueño, lo compra con engaño. Ciertamente, ha de obrar con astucia, volviendo a ocultar el tesoro, de forma que nadie sospeche; tiene que vender lo que tiene y comprarlo, para convertirse de esa forma en dueño del tesoro (si intentara llevarlo del campo sin comprarlo, podrían verle y denunciarle). Leer más…

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Parábolas para tiempo de crisis (final). Domingo 17 Ciclo A.

Domingo, 26 de julio de 2020

Jesus_Mafa_Hidden_Treasure_Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

 En los dos domingos anteriores, el discurso en parábolas ha respondido a tres preguntas que se hace la antigua comunidad cristiana y que nos seguimos planteando nosotros:

1) ¿Por qué no aceptan todos el mensaje de Jesús? (parábola del sembrador).

2) ¿Qué hacer con quienes no lo aceptan? (el trigo y la cizaña).

3) ¿Tiene futuro esta comunidad tan pequeña? (el grano de mostaza y la levadura)

Quedan todavía otras dos preguntas por plantear y responder.

¿VALE LA PENA?

La pregunta que puede seguir rondando en la cabeza de los segui­dores de Jesús es si todo esto vale la pena. A la pregunta responden dos parábolas muy breves, aparentemente idénticas en el desarrollo y con gran parecido en las imágenes. Por eso se las conoce como las parábolas del tesoro y la perla. Lo que ocurre en ambos casos es lo siguiente:

a) El protagonista descubre algo de enorme valor.

b) Con tal de conseguirlo, vende todo lo que tiene.

c) Compra el objeto deseado.

Sin embargo hay curiosas diferencias entre las dos parábolas, empezando por los protagonistas.

El suertudo y el concienzudo

El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo.

El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra.

El protagonista de la primera es un hombre con suerte. Mientras camina por el campo, encuentra un tesoro. Su primera reacción no es llevarlo a la oficina de objetos perdidos (que entonces no existe) ni poner un anuncio en el periódico (que tampoco existen). Ante todo, lo esconde. Repuesto de la sorpresa, se llena de alegría y decide apropiarse del tesoro, pero legalmente. La única solución es comprar el campo. Es grande y caro. No importa. Vende todo lo que tiene y lo compra.

perlaEl protagonista de la segunda parábola es muy distinto. No pierde el tiempo paseando por el campo. Es un comerciante concienzudo que va en busca de perlas de gran valor. Por desgracia, la traducción litúrgica ignora este aspecto: en vez de “El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas”, debería decir “a un comerciante en busca de perlas finas”. No la encuentra por casualidad, va tras ella con ahínco. Como buen comerciante, calculador y frío, no salta de alegría cuando la encuentra, igual que el protagonista de la primera parábola. Pero hace lo mismo: vende todo lo que tiene para comprarla.

La perla y el comerciante

Otra diferencia curiosa es que la primera parábola compara el Reino de los Cielos con un tesoro, pero la segunda no lo compara con una perla preciosa, sino con un comerciante. Este detalle ofrece una pista para interpretar las dos parábolas.

Ni bonos basura ni timo de la estampita

No olvidemos que estas parábolas se dirigen a un comunidad que sufre una crisis profunda y se pregunta si ser cristiano tiene valor. En términos modernos: ¿me han vendido bonos basura o me han dado el timo de la estampita? La respuesta pretende revivir la experiencia primitiva, cuando cada cual decidió seguir a Jesús. Unos entraron en contacto con la comunidad de forma puramente casual, y descubrieron en ella un tesoro por el que merecía la pena renunciar a todo. Otros descubrieron la comunidad no casualmente, sino tras años de inquietud religiosa y búsqueda intensa, como ocurrió a numerosos paganos en contacto previo con el judaísmo; también éstos debieron renunciar y vender para adquirir.

Las parábolas, aparte de infundir ilusión, animan también a un examen de conciencia. ¿Sigue siendo para mí la fe en Jesús y la comunidad cristiana un tesoro inapreciable o se ha convertido en un objeto inútil y polvoriento que conservo sólo por rutina?

Al mismo tiempo, nos enseñan algo muy importan­te: es el cristiano, con su actitud, quien revela a los demás el valor supremo del Reino. Si no se llena de alegría al descubrir­lo, si no renuncia a todo por conseguirlo, no hará perceptible su valor. Estas parábo­las parecen decir: «Cuando te pregunten si ser cristiano vale la pena, no sueltes un discurso; demuestra con tu actitud que vale la pena».

¿QUÉ OCURRIRÁ A QUIENES ACEPTAN EL REINO, PERO NO VIVEN DE ACUERDO CON SUS IDEALES?

A esta última pregunta responde la parábola de la red lanzada al mar.

El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.

copoNo queda claro si se habla de toda la humanidad, donde hay buenos y malos, o de la comunidad cristiana, donde puede ocurrir lo mismo. Ya que el tema del juicio universal se ha tratado a propósito del trigo y la cizaña, parece más probable que se refiera al problema interno de la comunidad cristiana. Interpretada de este modo, empalmaría muy bien con las dos anteriores. Hay gente dentro de la comunidad que no vive de acuerdo con los valores del evangelio, que no mantiene esa experiencia de haber descubierto un tesoro o una perla. ¿Qué ocurrirá con ellos? La respuesta es muy dura («a los malos los echarán al horno encendido») pero convie­ne completarla con la última parábola del evangelio de Mateo, la del Juicio final (Mt 25,31-46), donde queda claro cuáles son los peces buenos y cuáles los malos. Los buenos son quienes, sabiéndolo o no, dan de comer al hambriento, de beber al sediento, visten al desnudo, hospedan al que no tiene techo… Los que ayudan al necesitado, aunque ni siquiera intuyan que dentro de ellos está el mismo Jesús.

CONCLUSIÓN

¿Entendéis bien todo esto?»

Ellos le contestaron:
― Sí.

Él les dijo:

― Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.

Mateo termina las siete parábolas comparando al predicador del evangelio con un un padre de familia. Parece un nuevo enigma, esta vez sin explicación. En sentido inmediato, el escriba que entiende del reinado de Dios es Jesús. Para exponer su mensaje ha usado cosas nuevas y viejas. Del baúl de sus recuerdos ha sacado cosas antiguas: alguna alusión al Antiguo Testamento, la técnica parabólica y el lenguaje imaginati­vo de los profetas. Pero la mayor parte consta de cosas nuevas, fruto de su experiencia y de su capacidad de observación: la vida del campesino, del ama de casa, del pescador, del comerciante, de la gente que lo rodea, le sirven para exponer con interés su mensaje. Por eso, la comparación final es también una invitación a los discípulos y a los predicadores del evangelio a ser creativos, a renovar su lenguaje, a no repetir meramente lo aprendido.

LA PRIMERA LECTURA

La primera lectura nos invita a pedir a Dios esta sabiduría, igual que Salomón se la pidió para gobernar a su pueblo.

En aquellos días, el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo:
― Pídeme lo que quieras.
Respondió Salomón:
― Señor, Dios mío, tú has hecho que tu siervo suceda a David, mi padre, en el trono, aunque yo soy un muchacho y no sé desenvolverme. Tu siervo se encuentra en medio de tu pueblo, un pueblo inmenso, incontable, innumerable. Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien, pues, ¿quién sería capaz de gobernar a este pueblo tan numeroso?
Al Señor le agradó que Salomón hubiera pedido aquello, y Dios le dijo:
― Por haber pedido esto y no haber pedido para ti vida larga ni riquezas ni la vida de tus enemigos, sino que pediste discernimiento para escuchar y gobernar, te cumplo tu petición: te doy un corazón sabio e inteligente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti.

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26 de Julio. Tiempo Ordinario. Domingo XVII. Ciclo A

Domingo, 26 de julio de 2020

TO-D-XVII

“El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas, que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra.”

(Mt 13, 44-52)

Y este domingo también tenemos varias parábolas. Jesús quiere darnos a conocer el Reino. Busca, incansable, numerosos ejemplos. Comparaciones. Muchas imágenes. Para que podamos comprenderlo.

Dos de las parábolas de hoy: la del tesoro y la de la perla, nos hablan del valor del Reino. Descubrir el Reino, descubrir el Rostro de Dios que Jesús vino a mostrarnos es una suerte. Una inmensa alegría.

Algo por lo que vale la pena vender todo lo demás. Quizá durante demasiado tiempo en la Iglesia le hemos dado mucho protagonismo a la renuncia. Al sacrificio. Pero el Reino de Dios, el mensaje de Jesús no es cuestión de renuncia. Es cuestión de elección.

Cuando elegimos algo en la vida es porque lo deseamos, porque nos gusta. Nos parece valioso. Elegimos una carrera, un oficio, un lugar donde vivir. Y también cosas más pequeñas: un móvil, un pantalón o un plato de comida.

Nuestra vida está llena de elecciones y cada elección implica un esfuerzo y también una renuncia.

Cada elección que hacemos, por pequeña que sea, nos hace ejercitar nuestra libertad. Nos obliga a decidir.

No conozco a nadie que haya comprado algo que le hiciera ilusión (un teléfono, un coche…) que salga triste de la tienda pensando que solo se ha podido comprar uno y ha tenido que dejar los demás.

Sin embargo mucha gente te mira con condescendencia cuando haces una opción de vida por el Reino, como es ser monja. Y te preguntan: “¿no te da pena no poder…?”

¡No!, no me da pena. He hecho una elección. He elegido aquello que pienso que puede llenar plenamente mi vida. ¡Cierto! dejo muchas cosas, muchas otras posibilidades, el concesionario se queda lleno de coches cuando compramos uno. Pero lo que he elegido me llena de alegría. Si tuviera que llevarme todos los coches del mercado sería absurdo y agobiante. Me quedo con uno y lo disfruto, lo cuido y se lo enseño con alegría a todo el mundo.

Y con el Reino de Dios es aun mejor porque no pierde valor al salir del concesionario, no contamina y no se estropea. Tiene garantía indefinida.

Oración

Trinidad Santa, danos la alegría y el convencimiento de quien ha hecho una elección libre y decidida por tu Reino.

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Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

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No somos un campo que contiene un tesoro.

Domingo, 26 de julio de 2020

the-sower-webMt 13, 44-52

El evangelio de este domingo nos propone las tres últimas parábolas del capítulo 13 de Mt. comentaremos el tesoro y la perla, que tienen un mismo mensaje. Si descubrimos lo que más vale, daremos a nuestra voluntad un objeto claro, porque la voluntad no puede ser movida más que por el bien, y en el caso de dos bienes siempre será movida por el mayor. Lo que Dios es en mí, es el tesoro, es la perla. No se trata de un conocimiento discursivo o racional, sino de una experiencia profunda y viva. Seguimos empeñados en descubrir a un Dios que está fuera y que nos dé seguridades desde allí.

Menos mal que la comunidad de Mt no se atrevió a alegorizarlas. No lo tenía fácil. El mensaje es idéntico en las dos pero tiene matices significativos. Una diferencia es que en un caso el encuentro es fortuito. Y en el otro, es consecuencia de una búsqueda. Otra es que en la primera se identifica el Reino con el tesoro, pero en la segunda se identifica con el comerciante que busca perlas. Puede ser una pista para descubrir que la comparación no es con uno ni con otro, sino que hay que buscarla en el conjunto del relato. Las dos opciones se hacen con un grado de incertidumbre. Los dos se arriesgan al dar el paso.

La parábola no juzga la moralidad de las acciones narradas; simplemente propone unos hechos para que nosotros nos traslademos a otro ámbito. En efecto, tanto el campesino, como el comerciante, obran de forma fraudulenta y por lo tanto injusta (aunque legal). Los dos se aprovechan de unos conocimientos privilegiados para engañar al vecino. No actúan por desprendimiento sino por egoísmo. “Renuncian” a unos bienes para conseguir bienes mayores. No es su objetivo vivir de otra manera, sino conseguir una vida material mejor. Da un ejemplo material pero en el orden espiritual las cosas no funcionan así.

En estas dos parábolas vemos claro cómo no todo lo que dicen es aprovechable. Jesús en el evangelio advierte una y mil veces del peligro de las riquezas; no puede aquí invitarnos a conseguirlas en sumo grado. El mensaje es muy concreto. El punto de inflexión en las dos parábolas es el mismo: “vende todo lo que tiene y compra”. Sería sencillamente una locura. Si vende todo lo que tiene para comprar la perla, ¿qué comería al día siguiente? ¿Dónde viviría? Esa imposibilidad radical en el orden material, es precisamente lo que nos hace saltar a otro orden, en el que sí es posible. Ahí está la clave del mensaje.

Hay dos matices interesantes. El primero es el abismo que existe entre lo que tienen y lo que descubren. El segundo es la alegría que les produce el hallazgo. Yo la haría todavía más simple: Un campesino pobre, que solo tiene un pequeño campo, en el que cava cada vez más hondo, un día encuentra un tesoro. O un comerciante de perlas que un día descubre, entre las que tiene almacenadas, una de inmenso valor. Evitaríamos así poner el énfasis en la venta de lo que tiene, que solo pretende indicar el valor de lo encontrado. Todo lo contrario, se trata de un minucioso cálculo, que les lleva a la suprema ganancia.

No damos un paso en nuestra vida espiritual porque no hemos encontrado el tesoro en lo que ya somos. Sin este descubrimiento, todo lo que hagamos por alcanzar una religiosidad auténtica, será pura programación y por lo tanto inútil. Nada vamos a conseguir si previamente no descubrimos lo que somos. Nuestra principal tarea será tomar conciencia de esa Realidad. Si la descubrimos, prácticamen­te está todo hecho. La parábola al revés, no funciona. El vender todo lo que tienes, antes de descubrir el tesoro, que es lo que siempre se nos ha propuesto, no es garantía ninguna de éxito.

Un ancestral relato nos ayudará: cuando los dioses crearon al hombre, pusieron en él algo de su divinidad, pero el hombre hizo un mal uso de esa divinidad y decidieron quitársela. Se reunieron en gran asamblea para ver donde podían esconder ese tesoro. Uno dijo: pongámoslo en la cima de la montaña más alta. Pero otro dijo: No, que terminará escalándola y dará con él. Otro dijo: lo pondremos en lo más hondo del océano. Alguien respondió: No, que terminará bajando y la descubrirá. Por fin dijo uno: ¡Ya sé dónde lo esconderemos! La pondremos en su corazón. Allí nunca lo buscará.

Tenemos que aclarar que el tesoro no es Jesús, como deja entender Pablo, y sobre todos los santos padres. Jesús descubrió la divinidad dentro de él. Éste es el principal dogma cristiano. “Yo y el Padre somos uno”. Tampoco la Escritura puede considerarse el tesoro. En muchas homilías, he visto estas interpretaciones de las parábolas. La Escritura es el mapa que nos puede conducir al tesoro, pero no es el tesoro. Tampoco podemos presentar a la Iglesia como tesoro o perla. En todo caso, sería el campo donde tengo que cavar (a veces muy hondo) para encontrarme a mí mismo.

Jesús no pide más perfección sino más confianza, más alegría, más felicidad. Es bueno todo lo que produce felicidad en ti y en los demás. Solamente es negativa la alegría que se consigue a costa de las lágrimas de los demás. Cualquier renuncia que produzca sufrimiento, en ti o en otro, no puede ser evangélica. Fijaos que he dicho sufrimiento, no esfuerzo. Sin esfuerzo no puede haber progreso en humanidad, pero ese esfuerzo tiene que sumirme en la alegría de ser más. Lo que el evangelio valora no es el hecho de renunciar. Lo que me tiene que hacer feliz es descubrir la plenitud que ya soy.

El tesoro es el mismo Dios presente en cada uno de nosotros. Es la verdadera realidad que soy, y que son todas las demás criaturas. Lo que hay de Dios en mí es el fundamento de todos los valores. En cuanto las religiones olvidan esto, se convierten en ideologías esclavizantes. El tesoro, la perla no representan grandes valores sino una realidad que está más allá de toda valoración. El que encuentra la perla preciosa, no desprecia las demás. Dios no se contrapone a ningún valor, sino que potencian el valor de todo. Presentar a Dios como contrario a otros valores, es la manera de hacerle ídolo.

Vivimos en una sociedad que funciona a base de trampas. Si fuésemos capaces de llamar a las cosas por su nombre, la sociedad quedaría colapsada. Si los políticos nos dijeran simplemente la verdad, ¿a quién votaríamos? Si los jefes religiosos dejaran de meter miedo con un dios justiciero, ¿qué caso haríamos a sus propuestas? En cambio, si de la noche a la mañana todos nos convenciéramos de que ni el dinero ni la salud ni el poder ni el sexo ni la religión eran los valores supremos, nuestra sociedad quedaría purificada. Los intereses materiales y egoístas son lo que de verdad mueven los hilos de la sociedad.

Tener claro que soy el tesoro supremo, la perla más valiosa, me permite valorar en su justa medida todo lo demás. No se trata de despreciar el resto sino de tener claro lo que vale de veras. El “tesoro” nunca será incompatible con todos los demás valores que nos ayudan a ser más humanos. Es una constante tentación de las religiones ponernos en el brete de tener que elegir entre el bien y el mal. Esta postura es radicalmente equivocada. Lo que hay que tener muy claro es cuales son las prioridades, dentro de los valores. Debemos tener claro dónde está el valor supremo y qué valores son relativos o falsos.

Meditación

Eres el mayor tesoro que puedas imaginar.
Si aún no te has dado cuenta,
es que has buscado algo imaginado por ti
o que no has bajado al centro de tu ser.
Una vez descubierto lo que hay de Dios en ti,
todo lo demás es coser y cantar.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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Vivir el Evangelio.

Domingo, 26 de julio de 2020

hidden-treasure“Son muchos los que ni siquiera hacen el esfuerzo de imaginar el tesoro que duerme en el corazón de los demás”.

26 de julio. DOMINGO XVII TO

Mt 13, 44-52

El reinado de Dios se parece a un mercader en busca perlas finas, y al descubrir una de gran valor, va, vende todas sus posesiones y la compra.

El entorno presupone que alguien ha enterrado un tesoro y más tarde murió, y el propietario actual del campo no es consciente de su existencia.

El buscador, tal vez un trabajador agrícola, tiene derecho a ella, pero es incapaz de extraer convenientemente a menos que compre el campo. Para un campesino, un descubrimiento de tal tesoro representaba el gran sueño.

El hombre, que encontró el tesoro, descubrió lo que no buscaba. No se entra en el reino de Dios por los propios méritos, sino que se trata de un don que pide una respuesta y a los afortunados del hallazgo les queda una vida para ello.

Esta parábola se interpreta generalmente como ilustrando el gran valor del reino de los cielos, y por lo tanto tiene un tema similar a la parábola de la perla.

John Nolland comenta que la suerte del hallazgo refleja un privilegio especial y una fuente de alegría, pero también un desafío. El hombre de la parábola renuncia a todo lo que tiene afirmando que el tesoro encontrado es mayor.

Y la mejor manera de guardarlo, no es llevándolo al Banco, sino a la caja fuerte del corazón, que es donde sin duda estará más seguro.

 

Las dos primeras de estas parábolas están destinadas a instruir a los creyentes a preferir el reino de los cielos antes que todo lo que hay en el mundo, y por lo tanto les invita a negarse a sí mismos todos los deseos de la carne. Nada puede evitar la obtención de tan valiosa posesión que representa el tesoro de Israel.

Por lo tanto, aquellos que llevan su tesoro abiertamente, que vigilen, porque los ladrones van a intentar robarle en el camino.

Y cuando digo esto; no quiero decir que nuestros vecinos no vean nuestras obras, sino que en lo que hacemos, no hay que buscar la alabanza desde el exterior.

El evangelista Mateo nos lo recuerda igualmente cuando dice que… El reinado de Dios se parece a un mercader en busca perlas finas, y al descubrir una de gran valor, va, vende todas sus posesiones y la compra.

El reino de los cielos se compara con las cosas de la tierra para que la mente pueda pasar de cosas familiares a cosas desconocidas, y pueda aprender a amar lo desconocido por lo que conoce. Se ama cuando se conoce y cuando se ama, lleno de gozo, se vende todo lo que se tiene.

En mi libro Yo amo la Tierra, escribí este poema:

El violín del Evangelio
sonaba en las cuerdas de mis venas.
Jesús, estaba trepidante
como siempre en ellas.
……………………………
Sobre los trastes
de la guitarra del Planeta,
unos dedos divinos
pulsan las temblorosas cuerdas.
Evangelio y Planeta hechos Uno,
hacen sonar la Canción de la Tierra:
“Atesora la abundancia de vino
en tu bodega”.
Lo escribió Gustav Mahler
cuando le brumaban las penas.
También cantó:
“Te llenarás de flor en primavera”.

Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

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El tesoro más valioso, por el que merece la pena venderlo todo.

Domingo, 26 de julio de 2020

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Mt 13, 44-52

Vivimos rodeados y rodeadas de ofertas seductoras de consumo que nos ofrecen una falsa, efímera y parcial sensación de felicidad a cambio de dinero. La lógica del reino es a la inversa. Su valor es la gratuidad y la integralidad. Por eso abrirnos a su don requiere estar dispuestos y dispuestas a venderlo todo, como el mercader de perlas finas o el campesino al que se refiere este texto. Poner nuestra seguridad no en el dinero, en la apariencia o en el poder, sino en los valores del Evangelio: la libertad, la hondura del ser, la autenticidad de las relaciones, la bondad del corazón, la confianza, el valor del encuentro humano, la solidaridad y el compromiso con la liberación del sufrimiento.

El contexto de pandemia global que atravesamos y la incertidumbre radical que se nos impone como compañera de camino nos fuerza como personas y como comunidades cristianas a hacernos preguntas incómodas y desinstaladoras. Una de ellas sin duda es ¿cuál es hoy nuestro tesoro? porque sólo desde ahí entenderemos también que es lo que nos moviliza, donde están nuestros miedos, nuestros riesgos, nuestras confianzas, ya que como   nos recuerda también el Evangelio donde esta nuestro tesoro esta nuestro corazón (Mt 6,19-23).

Nuestros aparatos ideológicos pueden autoengañarnos, pero hay un criterio de objetividad que desvela siempre la realidad y desnuda nuestros discursos y opciones es el criterio de los afectos: las razones del corazón. Las convicciones son importantes, pero más poderosas que ellas son el amor y la fuerza de los vínculos: historias de vida, relaciones, geografías, concretas que nos ayudan a descubrir que el Evangelio es verdad y entre quienes decidimos aventurar la vida más allá de todo pragmatismo y calculo.

En un contexto en el que impera un mercado salvaje y no se distingue valor y precio el Evangelio encarnado en las vidas de los y las descartables se nos revela como un bien mayor  irreductible  por el que merece la pena apostarlo todo, aunque no suponga más “ventaja” que la propia libertad y plenitud de una vida colmada más allá de todo pronóstico y calculo económico.

Pepa Torres

Fuente Fe Adulta

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Buscar el tesoro que somos

Domingo, 26 de julio de 2020

Ciervo-almizcleroDomingo XVII del Tiempo Ordinario

26 julio 2020

Mt 13, 44-52

La metáfora del tesoro escondido u oculto, presente en diferentes tradiciones sapienciales, constituye una invitación a encontrar o descubrir aquello que, aun sin saberlo, anhelamos: lo que realmente somos.

          Y contiene varias indicaciones valiosas: el tesoro está ahí todo el tiempo, se trata simplemente de descubrirlo; no es algo separado de nosotros ni algo de lo que carezcamos, sino justamente aquello que somos; cuando se descubre, todo lo demás empieza a ser visto como algo secundario; y ese descubrimiento se traduce en alegría estable.

          Todo ser humano añora ese tesoro. De hecho, es ese anhelo el que nos mueve, nos hace iniciar la búsqueda y recorrer diferentes caminos, atraídos siempre por su aroma de plenitud.

          Sin embargo, en esa búsqueda puede suceder de todo: nos despistamos y terminamos enredados; nos conformamos con pequeñas “golosinas” o nos entretenemos con “juguetes”, olvidando el tesoro real; acallamos la voz del anhelo aturdiéndonos con múltiples ruidos; nos decimos a nosotros mismos que el anhelo es inventado y que es necesario ser “prácticos” y no creer en “cuentos” ilusorios…

          Y aun en el mejor de los casos, cuando la búsqueda se apoya en una fuerte determinación, no resulta fácil superar la trampa que nos incita a buscar el tesoro en “algo” fuera, lejos o en el futuro.

          Lo cual me trae a la memoria el relato del ciervo almizclero. Fascinado por un olor exquisito cuya procedencia ignoraba, inició una carrera alocada por atraparlo. Por más que corría, el olor no lo abandonaba, aunque tampoco conseguía descubrir su procedencia. En un salto desafortunado, el ciervo se golpeó en el pecho con una rama puntiaguda, muriendo en el acto. Su pecho abierto guardaba el perfume que equivocadamente había buscado fuera.

          Como el ciervo, no podemos negar el “olor” de la plenitud. Pero nuestra mente, al reducirnos a la “forma” de nuestra persona –al identificarnos con el yo separado–, nos hace creer que la plenitud se halla fuera y ahí empezamos la carrera que no conduce a ninguna parte.

          La parábola nos recuerda: tú –en tu verdadera identidad– eres ya lo que estás buscando. No corras hacia fuera, porque donde tienes que llegar es a ti mismo. Acalla la mente y, si tienes paciencia y perseveras en ello, el silencio te mostrará el tesoro que desde siempre has añorado. Cuando eso ocurra, la búsqueda habrá concluido: has descubierto lo que siempre has sido y que, sin embargo, te permanecía oculto.

¿Cómo vivo la búsqueda? ¿Qué, dónde, cómo busco?

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

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¿Qué es lo más importante en mi vida?

Domingo, 26 de julio de 2020

OLYMPUS DIGITAL CAMERADel blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

Si nos preguntásemos ¿qué es lo que más interesa de la vida? ¿Cuál es el tesoro, lo que más aprecio de la vida? ¿Qué me gustaría que me diera la vida? ¿Qué nos contestaríamos a nosotros mismos?

Muchos de nuestros contemporáneos contestarían “pidiendo a la vida”: dinero, algunos logros políticos (poder), quizás notoriedad y fama, quizás el sueño de la patria, el placer … ¿Cuál es tu tesoro, cuál es la perla de tu vida? ¿Por qué estarías dispuesto a dejarlo todo?

Hemos llegado a una situación en la que ni tan siquiera interesa ya la cultura, ni la sabiduría; lo que interesa es un título académico o unos conocimientos pero en función de obtener un puesto de trabajo bien remunerado (dinero). Ya no se trata ni de saber, ni de cultura, sino de que te den una cartulina (título) en una universidad con la que puedas obtener un cargo político, eclesiástico, empresarial. El mismo trabajo (por desgracia dentro de la escasez y crisis que estamos atravesando), ya no es un medio de realización personal y una satisfacción de hacer las cosas bien y de colaborar con Dios en la tarea de la “conclusión” de la creación, sino que el trabajo se ha convertido únicamente en un medio de obtener un sueldo, un dinero. (Marx tenía razón cuando decía que el obrero vende su trabajo al capital).

No digamos nada de otros valores cómo la libertad, la honradez, la justicia, etc. A mí me que me den un buen sueldo a fin de mes y déjame de libertades, conciencia, lealtad, honradez, jugar limpio en la vida, etc.

Lo más importante que hacemos muchos conciudadanos es comprar, es decir: llenar el carro en las “grandes superficies”, lo cual no deja de tener algunas similitudes con las prácticas religiosas: no dejan de ser “ritos profanos”. Ir a “Eroski” para muchos ciudadanos es el “rito satisfactorio religioso” de nuestro tiempo.

Pero una persona y un pueblo son grandes no por lo que comen y consumen, sino por lo que piensan, por sus utopías e idealismos, por aquello que alienta su alma y su vida. Estamos en un momento en el que nos ha podido el “sanchopanzismo” más burdo y los idealismos ya no son más que un “quijotismo“, una mera quimera para nuestra cultura.

El ser humano siempre tiende a religarse (religión) con algo o con alguien. No podemos vivir por largo tiempo y sensatamente sin algo que estructure nuestra vida. Los humanos necesitamos siempre vivir en referencia a una realidad última. Esa ultimidad es como la piedra angular que sostiene todo el edificio humano. La fe, la religación es absolutamente necesaria no para ser buenos, sino para ser personas. Siempre tiene que darse algo en torno a lo cual el ser humano estructura su vida. Conviene no equivocarse a la hora de escoger esa ultimidad que tradicionalmente hemos concretado en Dios. Dios es el nombre de la preocupación última del ser humano. Dios, el Reino de Dios y lo que ello supone para nosotros es un tesoro, una perla: algo valioso, definitivamente valioso por lo que merece la pena dejarlo todo y seguir a Cristo. Si la ultimidad, si el tesoro y la perla del ser humano no son Dios y lo que Dios significa, otra realidad se alzará como dios-ídolo y nos esclavizará. Viviremos esclavos del consumismo, de la raza, del placer. ¿Nuestro dios será el vientre que decía San Pablo?


¿Cuál es la realidad última de nuestra vida? ¿Cuál es nuestro tesoro, nuestra perla?

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Los Papas y el ‘sueño’ de Martin Luther King: el Evangelio, mejor arma contra el racismo

Viernes, 5 de junio de 2020

george-floyd-fotos-de-protestas-21Las lecciones tras la trágica muerte de George Floyd en Minneapolis

Pablo VI: “Desde el corazón del pueblo sano crece el deseo y el compromiso de sacar de la muerte inicua de Martin Luther King una superación efectiva de las luchas raciales y de establecer leyes y métodos de convivencia más conformes con la civilización moderna y con la hermandad cristiana”

Juan Pablo II: “Frente a la historia se levanta la respuesta de la no violencia en la memoria de esta nación como monumento que honra a la comunidad negra de los Estados Unidos”

Francisco: “Una Nación es considerada grande cuando defiende la libertad, como hizo Abraham Lincoln; cuando genera una cultura que permita a sus hombres «soñar» con plenitud de derechos para sus hermanos y hermanas, como intentó hacer Martin Luther King”

(Vatican News).- La trágica muerte de George Floyd ha demostrado dramáticamente que el sueño de Martin Luther King aún está lejos de hacerse realidad. Sin embargo, el histórico discurso, I have a dream, pronunciado por el líder del movimiento por los derechos civiles el 28 de agosto de hace 57 años, sigue resonando, incluso en estos días, en la boca de quienes exigen justicia y dignidad para la comunidad afroamericana y con ella para todas las minorías de todos los tiempos.

Aquel “sueño”, que tiene sus raíces en el Evangelio y en el poder liberador del amor de Dios, ha encontrado en los Papas que se sucedieron unos grandes aliados comenzando por San Pablo VI que recibió al pastor bautista en el Vaticano el 18 de septiembre de 1964 y lo alentó a continuar su compromiso pacífico contra la discriminación racial.

Cuatro años más tarde, el Papa Montini recibió con consternación la noticia del asesinato de Martin Luther King el 4 de abril de 1968 en Memphis, Tennessee. Pasan tres días: el Domingo de Ramos, Pablo VI recuerda la figura del Premio Nobel de la Paz con palabras de extraordinaria actualidad.

El Papa reza para que este crimen pueda tomar el “valor del sacrificio“.  “Que no se profundice el odio, ni la venganza, ni un nuevo abismo entre los ciudadanos de la misma gran y noble tierra, sino que un nuevo propósito común de perdón, paz, reconciliación en la igualdad de derechos libres y justos se imponga a las injustas discriminaciones y a las luchas presentes.

Nuestro dolor se hace más grande y más temeroso debido a las reacciones violentas y desordenadas que el triste hecho ha provocado; pero nuestra esperanza también crece al ver que en cada lado responsable y desde el corazón del pueblo sano crece el deseo y el compromiso de sacar de la muerte inicua de Martin Luther King una superación efectiva de las luchas raciales y de establecer leyes y métodos de convivencia más conformes con la civilización moderna y con la hermandad cristiana”.

 Veinte años más tarde, el 12 de septiembre de 1987, otro Papa Santo recuerda el sueño del líder afroamericano. San Juan Pablo II está en Nueva Orleans donde se reúne con la Comunidad Católica negra de la ciudad. Karol Wojtyla recuerda el largo y difícil camino de la comunidad afroamericana para superar la injusticia y liberarse del peso de la opresión. “En las horas más difíciles de vuestra lucha por los derechos civiles en medio de la discriminación y la opresión”, enfatiza, “Dios mismo ha guiado vuestros pasos en el camino de la paz”. Frente a la historia se levanta la respuesta de la no violencia en la memoria de esta nación como monumento que honra a la comunidad negra de los Estados Unidos”. Juan Pablo II habla del “papel providencial” desempeñado por Martin Luther King “para contribuir a la justa mejora de la condición de los negros americanos, y como consecuencia a la mejora de la misma sociedad americana”. Al igual que Pablo VI, encuentra una particular armonía con la visión cristiana de la hermandad humana encarnada por el pastor de Atlanta que creyó, incluso hasta el sacrificio extremo, en la acción liberadora de la fe en Cristo.
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A esta visión también se refiere Benedicto XVI que, en la ceremonia de bienvenida celebrada en Washington el 16 de abril de 2008, subrayó que la fe en Dios ha sido “una constante inspiración y una fuerza orientadora” en la lucha dirigida por Martin Luther King “en la lucha contra la esclavitud y en el movimiento en favor de los derechos civiles”. Palabras reforzadas icásticamente dos días después por el encuentro del Papa Ratzinger con la hija del Reverendo King, Bernice Albertine, al margen de una celebración ecuménica en Nueva York. Pasaron siete años: por primera vez en la historia, un Pontífice se dirigió al Congreso de los Estados Unidos en una sesión conjunta. En el Capitolio, el 24 de septiembre de 2015, Francisco pronunció un discurso sobre el espíritu de los Estados Unidos, señalando que “Una Nación es considerada grande cuando defiende la libertad, como hizo Abraham Lincoln; cuando genera una cultura que permita a sus hombres «soñar» con plenitud de derechos para sus hermanos y hermanas, como intentó hacer Martin Luther King”. Para el Papa, ese “sueño continúa inspirándonos” porque despierta “lo que de más profundo y auténtico hay en los pueblos”. Y, como en muchas otras ocasiones, quiere subrayar que este tipo de sueños no son fines en sí mismos, sino que “movilizan a la acción, a la participación, al compromiso”.

 También Francisco, como sus predecesores, encontrará la hija del reverendo afroamericano, también ella activista por los derechos civiles. Esta vez la audiencia con Bernice Albertine tendrá lugar en el Vaticano, el 12 de marzo de 2018. La entrevista tiene un carácter privado, pero es de gran importancia porque acaece tres semanas antes del 50 aniversario del asesinato de Martin Luther King. Para el Papa, tal y como escribió en su Mensaje para el Día Mundial de la Paz de 2017, Martin Luther King ha logrado éxitos contra la discriminación racial que “no se olvidarán nunca”.  Sin embargo, la forma en que se han logrado no cuenta menos que los mismos resultados. “La no violencia practicada con decisión y coherencia ha producido resultados impresionantes” escribe Francisco. Por el contrario, como se ha dicho en la audiencia general esta mañana, dirigiendo nuestros pensamientos precisamente a lo que está sucediendo en el extranjero, “nada se gana con la violencia y mucho se pierde”.

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“Partenia sin fronteras “, por José Arregi

Sábado, 2 de mayo de 2020

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“He sido convocado a Roma por el cardenal Gantin, prefecto de la Congregación de los obispos, el 12 de enero a las 9:30. Las amenazas que pesaban sobre mí desde hace algún tiempo han sido ejecutadas. La cuchilla ha caído. Me ha sido notificado que se me quitaba mi cargo de obispo y que la sede de Évreux sería declarada vacante al día siguiente a las doce. He sido invitado a entregar mi dimisión, lo cual he creído que no debía hacer”.

Así rezaba la nota de prensa de Jacques Gaillot, obispo de Évreux, el 13 de enero de 1995, el mismo día en que quedaba destituido por el papa Juan Pablo II. ¿Sus delitos? Muchos y graves: clamar por todos los derechos humanos, defender a condenados y prisioneros, disentir abiertamente de la doctrina eclesiástica sobre la moral sexual, los preservativos, el aborto y la familia, afirmar la dignidad sagrada de orientaciones sexuales e identidades de género diferentes, pronunciarse contra el celibato sacerdotal obligatorio, apoyar públicamente a objetores de conciencia, protestar contra las armas y pruebas nucleares del Estado francés, respaldar la sublevación palestina y reunirse con Yasir Arafat, visitar a un joven militante anti-apartheid de Évreux condenado a cuatro años de cárcel por el régimen sudafricano, dejando para ello de acompañar la peregrinación diocesana a Lourdes, escribir contra la guerra del Golfo (Carta abierta a los que predican la guerra y ordenan a otros hacerla), condenar el bloqueo contra Irak, convocar en su diócesis un sínodo de tres años. Por ejemplo.

La gota que colmó el vaso fue su severo libro (Bufido contra la exclusión) contra las leyes sobre la inmigración del gobierno francés. Juan Pablo II, que a sabiendas protegía y bendecía a Marcial Maciel y daba la comunión en la boca a Pinochet, no lo pudo tolerar. Su delito fue su libertad de palabra y de acción contra todos los poderes, en favor de todos los oprimidos. Su delito fueron las Bienaventuranzas de Jesús, el profeta condenado por la alianza del templo y del imperio.

 Fiel al Derecho Canónico que exige que a todo obispo, ejerza o no como tal, se le asigne –primero es la dignidad episcopal y luego el servicio– una diócesis del presente o de un pasado remoto, el papa polaco le designó “obispo de Partenia” (que en griego significa “virginidad”), una ciudad con sede episcopal, situada en las altas mesetas del Setif en Argelia, destruida por los vándalos en el siglo V y sepultada luego bajo las doradas arenas del Sahara, llevadas por el viento. Allí había cumplido justamente el joven Jacques su servicio militar. Allí había escuchado el clamor del desierto y de los pobres contra todas las armas, ejércitos y guerras, en favor de la justicia y de la paz.

 ¡Feliz nombramiento! El carisma del obispo destituido y el apoyo generoso de muchas amigas y amigos convirtieron Partenia en diócesis virgen o libre, sin fronteras ni cánones, de carne y hueso y online. “Me tomo la libertad”, escribió Gaillot, y, libre como el aire, el agua, la arena, se fue a vivir al edificio ocupado de la Rue du Dragon de París, sin otra sede ni palacio episcopal, en medio de familias de inmigrantes sin papeles, donde nadie era extranjero. “La misericordia es la firma de Jesús: un don que excede toda justicia”, escribió veinte años después. La misericordia insumisa ha sido la firma de este “obispo de los otros” y el sello de Partenia, Iglesia de todos los “sin”, voz de los sin voz, hogar de los sin patria ni derechos, ni techo ni hogar, migrantes, prisioneros, prostitutas, palestinos, saharauis… “Un lugar de la libertad donde todos los pueblos de la tierra pueden entrar en un dialogo”, en palabras de su obispo.

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¡Gracias, Pierre Pierrard, “padre fundador”, y Gérard Warenghem, hijo y hermano del mundo, ambos hoy habitantes de la tierra sin males! ¡Gracias, Katharina Haller, Jean Garnier, Jean-Pierre Maillard, Hélène Dupont, profetisas y profetas de un mundo sin fronteras políticas ni religiosas!

Fiel a la ley de la vida, Partenia acaba de disolverse, pero es un decir. Se ha abolido como entidad jurídica, pero nunca nació para ser eso, para sujetarse a cánones y leyes. Nació para abolir fronteras: nacional-extranjero, mundo-Iglesia, clérigo-laico, creyente-increyente, profano-sagrado, material-espiritual, natural-sobrenatural, humano-divino. Nació para eliminar aduanas, derribar muros, abrir celdas, romper cerrojos. Para borrar la exclusión. Para anunciar y practicar la fraternidad y la igualdad. La libertad.

Nació para disolverse como sal y levadura en la masa de harina. Para derramarse como agua en la arena y fecundarla. Ahora que se ha disuelto, ha nacido de verdad. Su profecía sigue en pie, como aquella de Isaías: “Haré brotar agua en el desierto” (43,20). “El desierto se convertirá en un vergel” (32,15). “Habitarán los pueblos en albergue de paz” (32,18). “Sembraréis felices junto al agua y dejaréis sueltos al buey y al asno” (32,20).

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Ernesto Cardenal: el adiós del cura poeta que nunca se supo arrodillar

Martes, 3 de marzo de 2020

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Toda el alma convertida en mirada
y la de Él
se confunden
como si Él 

estuviera
dentro de tus pupilas
.”

*

Ernesto Cardenal,
Vida en el amor

Una noticia que me entristece, por su falta, pero que me alegra porque, personalmente creo que Ernesto, el gran poeta, escultor y místico, contemplativo y revolucionario,  a quien conocí en su casa de Nicaragua tras visitar Solentiname, cuna de la Misa Campesina Nicaragüense, de la pintura primitivista y del que conservo una escultura que preside un lugar central en nuestra casa… está ahora inmerso en ese espacio cósmico al que cantó y que se inserta en Dios

Hace casi dos años escribía en esta página que una de mis más felices experiencias fue poder orar en la iglesia de Nuestra Señora de Solentiname, en el lago Nicaragua/Cocibolca donde se cantó por primera vez esta misa, respirar el aire del archipiélago, hablar con Ernesto Cardenal… y ver cómo un colibrí aleteaba… Gracias Ernesto por la poesía que tanto me ha acompañado y por tu testimonio cristiano, místico y revolucionario

Muere Ernesto Cardenal, sacerdote, político poeta, el alma de Nicaragua

La catedral de Managua acogerá su funeral, y será enterrado en Solentiname

El sacerdote y ex ministro de Cultura sandinista murió anteanoche a los 95 años. Uno de los líderes de la Teología de la Liberación, fue perseguido por Juan Pablo II y rehabilitado por Francisco, y se convirtió en el mayor crítico de Daniel Ortega

‘Ernesto Cardenal: poeta del universo’, por Gioconda Belli

‘Despedida a mi vecino’, por Sergio Ramírez

La imagen dio la vuelta al mundo, y fue el símbolo de lo inflexible de un pontificado. El 4 de marzo de 1983, Juan Pablo II llegaba a Nicaragua, y su ministro de Cultura, el sacerdote y poeta Ernesto Cardenal, lo recibió arrodillado. Con gesto duro y el dedo índice señalándole, Wojtyla reprendió públicamente al religioso por formar parte (también su hermano Fernando, otro sacerdote) del Gobierno sandinista.

El Papa que odiaba a los comunistas no podía soportar a dos curas, integrantes de la Teología de la Liberación, formando parte de un Gobierno ‘rojo’. “Usted debe regularizar su situación”, le amonestó Wojtyla. Cardenal sólo pudo callar, sonreír, y seguir hacia adelante. Ese cura arrodillado, que jamás postró sus ideas, acaba de morir, a los 95 años, en Managua.

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Ernesto Cardenal nunca fue un cura al uso. Poeta, político, intelectual reconocido en todo el mundo, fue condenado por el Vaticano pocos meses después de aquella visita de Wojtyla, y debió esperar 35 años para ser rehabilitado por la Iglesia. Tuvo que ser Francisco, el primer Papa latinoamericano, quien volviera a permitirle celebrar la Eucaristía.

Un guía moral

Las condolencias no tardaron en llegar. El también escritor nicaragüense, y premio Cervantes 2017, Sergio Ramírez, afirmaba que “al morir Ernesto Cardenal (pierdo a un hermano mayor, amigo entrañable y vecino de muchos años, un guía moral, un modelo literario, y con él se va parte esencial de mi propia historia”.

La muerte fue anunciada por su compañera, la poetisa Gioconda Belli. “Les escribo para avisarles que Ernesto Cardenal, nuestro gran poeta, acaba de morir a sus 95 años, después de una vida de entrega a la poesía y la lucha por la libertad y la justicia”, afirmó Belli, añadiendo que el poeta será enterrado en la comunidad que él mismo fundó, Solentiname, e invitó al pueblo nicaragüense a participar, este lunes, en el funeral en la catedral de Managua en la Catedral de Managua.

No adoro dictadores

Por su parte, el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, que según algunas fuentes dio la extrema unción a Cardenal, dio su último adiós al amigo, Ernesto Cardenal, quien ahora puede cantar su Salmo 15 delante de Dios: ‘No hay dicha fuera de ti. Yo no rindo culto a las estrellas de cine, ni a los líderes políticos y no adoro dictadores’”.

“Mi poesía tiene un compromiso social y político, mejor dicho, revolucionario. He sido poeta, sacerdote y revolucionario”, se definió en 2012, al ser reconocido con el Premio Iberoamericano de Poesía Reina Sofía.

Merton y Solentiname

Nacido el 20 de enero de 1925 en Granada, en el seno de una de las familias más respetables del país, el futuro sacerdote creció en una de las casonas más emblemáticas de la capital conservadora de Nicaragua. Aunque su familia había decidido para él la carrera de Derecho, su familia se rindió ante su vocación literaria, viajando a México y Estados Unidos. Sin embargo, en 1957, Ernesto Cardenal ingresaba en el monasterio trapense de Gethsemaní, en Kentucky. Allí el religioso conoció a su mayor influencia literaria: Thomas Merton, quien fue su maestro de novicios. Su influencia fue decisiva para la fundación de la comunidad de Solentiname, donde será enterrado esta semana.

Solentiname se convirtió, desde su fundación en 1966 en un refugio para los líderes guerrilleros que luchaban contra la dictadura de Somoza. Tras el triunfo de la revolución en 1979, Cardenal fue nombrado ministro de Cultura, cargo en el que permaneció hasta 1987. Su hermano Fernando fue titular de Educación hasta 1990.

“Mi fe es en Cristo, no en el Vaticano”

“El cristianismo tal como lo vemos en el Vaticano, no es el que Cristo quiso para la iglesia; pero mi fe es en Cristo, no en el Vaticano; si el Vaticano se aparta de Cristo, yo sigo con Cristo”, explicaba Cardenal a la BBC en 2007. Sin embargo, la llegada de Francisco y su idea de Iglesia pobre y para los pobres volvió a acercar al teólogo a la cúpula vaticana. Y si Juan Pablo II le condenó, Bergoglio rehabilitó al poeta revolucionario.

No ocurrió lo mismo en lo político. Desencantado por la corrupción sandinista, Cardenal se apartó de Daniel Ortega, convirtiéndose en su mayor crítico después de su regreso al poder en 2007. De hecho, los últimos meses del poeta estuvieron marcados por una creciente persecución. Hace justo un año, el sacerdote trapense exigió la salida de Ortega y de su mujer, Rosario Murillo. “Queremos simplemente que la pareja presidencial se vaya, no hay nada que dialogar (…). Ellos deberían saber lo que está pasando sin que yo se los diga. No tengo libertad para decirlo, no hay libertad de ninguna clase. Cualquiera puede sufrir la represión. Ni yo estaría libre tampoco”.

Sin embargo, al conocerse el fallecimiento del poeta, el Gobierno ha decretado tres días de duelo nacional, calificando a Cardenal de “gloria y orgullo” de Nicaragua.

***

“Todas las cosas se aman. La naturaleza toda tiende hacia un tú. Todos los seres vivos están en comunión unos con otros. El fenómeno del mimetismo hermana a todas las plantas y animales y cosas: hay insectos que imitan a las flores y flores que imitan insectos, animales que imitan el agua o las rocas o la arena del desierto o la nieve o los bosques o a los otros animales. Y todos los seres vivos se aman y se comen unos a otros en ese vasto proceso del nacimiento y del crecimiento y de la reproducción y de la muerte.”

*

Ernesto Cardenal.
Vida en el amor.

***

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McCarrick, el cardenal excomulgado, habría donado más de 600.000 $ a jerarcas de la Iglesia vaticana de la época de Wojtyla y Ratzinger

Jueves, 2 de enero de 2020

índiceMcCarrick fue durante largo tiempo una pieza clave para recolectar fondos destinados al Vaticano en Estados Unidos

El ex cardenal entregó desde 2001 más de $600,000 a eclesiásticos, empleados del Vaticano, asesores papales y a Juan Pablo II y Benedicto XVI

Juan Pablo II habría recibido $90,000 dólares entre 2001 y 2005, y Benedicto XVI, $291,000 dólares, en 2005

Varios de estos destinatarios, que fueron más de 100, eran encargados directos de investigar las acusaciones de agresiones sexuales de McCarrick

Cientos de curas pederastas no aparecen en las listas reveladas por la Iglesia católica de los Estados Unidos

El ex cardenal estadounidense Theodore McCarrick entregó más de $600,000 en alrededor 20 años a jerarcas religiosos, incluidos dos papas, cuando afrontaba acusaciones por agresión sexual en los años 1970 por las que finalmente fue excomulgado en febrero, reportó el viernes el Washington Post.

El ex arzobispo emérito de Washington, primer cardenal excomulgado en el marco de un escándalo de pedofilia que sacude a la Iglesia católica, fue durante largo tiempo una pieza clave para recolectar fondos destinados al Vaticano en Estados Unidos.

Según el Washington Post, que cita a ex jerarcas religiosos y consultó archivos de estas transacciones financieras, McCarrick entregó desde 2001 más de $600,000 a eclesiásticos, empleados del Vaticano, asesores papales y a Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Varios de estos destinatarios, que fueron más de 100, eran encargados directos de investigar las acusaciones de agresiones sexuales de McCarrick, que hoy tiene 89 años, señaló el diario estadounidense.

En Washington, el prelado disponía de un fondo especial por intermedio del cual recaudaba dinero y lo redistribuía con escasa supervisión.

Juan Pablo II habría recibido $90,000 dólares entre 2001 y 2005, y Benedicto XVI, $291,000 dólares, en 2005.

Portavoces de los antiguos papas y del Vaticano no han comentado hasta ahora estas informaciones.

El dinero podría haber sido destinado a obras de caridad, precisa el Washington Post.

Estos regalos “jamás influenciaron las decisiones del cardenal en tanto miembro de la Santa Sede”, declaró un vocero del cardenal Leonardo Sandri, que recibió $6,500 de parte de McCarrick en los años 2000.

En agosto de 2018, el arzobispo italiano Carlo Maria Vigano generó una bomba mediática al acusar al papa Francisco de haber guardado silencio durante largo tiempo sobre los comportamientos predatorios del cardenal McCarrick, excomulgado unas semanas antes tras la difusión de agresiones sexuales concretas.

Francisco anunció luego el inicio de una investigación en los archivos del Vaticano.

El papa Francisco no aparece en la lista de destinatarios de los fondos de McCarrick revisada por el Post. El líder de la Iglesia ha prometido “tolerancia cero” y en mayo aprobó una medida histórica para obligar a quienes saben de abusos sexuales en la Iglesia a denunciarlos a sus superiores.

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Marciel Maciel violó a más de sesenta menores durante décadas

Sábado, 28 de diciembre de 2019

juan-pablo-ii-bendiciendo-a-marcial-macielEn el día De los Santos Inocentes, una crónica del horror…

Los Legionarios de Cristo admiten 175 abusos desde 1941 a la actualidad

Un informe de la congregación sostiene que, desde 1941 a la actualidad, 175 menores de edad fueron víctimas de abusos sexuales, cometidos por un total de 33 sacerdotes de la congregación. 11 de ellos pasaron de ser violados por Maciel a convertirse en abusadores

El informe “condena y deplora” los abusos cometidos, así como “aquellas prácticas institucionales o personales que pudieron favorecer o propiciar cualquier forma de abuso o revictimización”

Ocho supervivientes exigirán ser indemnizados ante la Justicia mexicana.

Las víctimas de Maciel acusan a Ratzinger y al Vaticano de Juan Pablo II de ser “cómplices” del pederasta durante décadas

La Iglesia mexicana investigó medio millar de casos de abusos a menores durante la última década

Aradillas, sobre Maciel: “Los Papas lo sabían. La Curia romana estaba y está al corriente”

Celso Alcaina: “La muerte de Wojtyla desbarató la ruta de Marcial Maciel hacia su canonización”

El Papa elimina el secreto pontificio para los casos de abusos a menores

Scicluna: “El fin del secreto papal, una decisión histórica”

Infancia Robada: “Es un paso relevante, estaremos alerta”

Juan Cuatrecasas, a los obispos: “Hagan sus deberes, no como limosna”

Un cura argentino se suicida antes de ser detenido por presuntos abusos a menores

El Papa acepta la renuncia del nuncio en Francia, investigado por la Justicia por tocamientos a dos hombres

Una investigación desvela los abusos de un cura a varias monjas en Argentina: Nos violaba y después, con el hábito puesto, nos confesaba. Así, durante cinco años”

Los jesuitas expulsan a un clérigo chileno por abusar de cinco menores de edad durante tres décadas

Ha sido el mayor depredador en la Iglesia católica. Y el más poderoso. Marcial Maciel Degollado, fundador de los Legionarios de Cristo, violó a más de 60 menores, niños y niñas, durante varias décadas. Muchos de ellos, después, se convirtieron en sacerdotes, que a su vez abusaron de otros menores, en una espiral de pederastia y ocultamiento que se prolongó durante ocho décadas.

Así lo ha reconocido la propia Congregación, en un informe oficial, que ofrece una cifra escalofriante. Dese 1941 a la actualidad, 175 menores de edad fueron víctimas de abusos sexuales, cometidos por un total de 33 sacerdotes de la congregación. 11 de ellos pasaron de ser violados por Maciel a convertirse en abusadores.

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Cuántos legionarios abusaron, y de cuántos

Más de dos tercios de estos abusos fueron cometidos “por Maciel, por una de sus víctimas o por una víctima de sus víctimas”, lo que demuestra que la pederastia se arraigó entre los Legionarios durante generaciones.

Una cadena de abusos

Un total de 11 víctimas de Maciel se ordenaron sacerdotes legionarios, y acabaron convirtiéndose en abusadores, que a su vez violaron a decenas de menores. Hoy por hoy, ninguno de los once sacerdotes involucrados en esta cadena ejerce públicamente el ministerio sacerdotal en la Congregación. Tres de ellos han fallecido”, admite el estudio. Todo ello, con el silencio, cuando no la cerrada defensa, de la curia vaticana.

El informe se conoce el mismo día en que el cardenal Angelo Sodano, a sus 92 años, ha dimitido como decano del Colegio cardenalicio. Un Sodano que durante sus años como secretario de Estado de Juan Pablo II, protegió a Maciel  (Wojtyla denominó al depredador ‘guía eficaz de la juventud’) ‘y a su cohorte de pederastas. Sólo la actuación de Benedicto XVI, que condenó al religioso a una vida de oración y promovió la reconstrucción de la orden, puso coto a los abusos. Pero hasta ahora, con Francisco, no se ha reconocido la magnitud de la tragedia.

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Víctimas en la cadena de abusos de Maciel

18 curas siguen en la congregación

Los 33 sacerdotes representan el 2,44% de los 1.353 legionarios ordenados a lo largo de la historia de la Congregación, admite el informe, que añade que de ellos 6 han fallecido, 8 dejaron el sacerdocio, otro dejó la orden y 18 siguen en la Congregación. Todos ellos, con las nuevas normas implantadas por Francisco, han sido apartados del trato pastoral con menores, mientras cuatro de ellos tienen restricciones al ministerio sacerdotal (y un plan de seguridad), y los otros 14 no pueden ejercer el sacerdocio en público.

De estos 18, el 100% está apartado del trato pastoral con menores, 4 de ellos tienen restricciones al ministerio y un plan de seguridad y 14 no ejercen el ministerio sacerdotal público.

El informe es el resultado de un estudio amplio realizado durante 6 meses por una comisión interna que, dentro de los límites de un trabajo de estas características, ha verificado las diversas acusaciones de abuso sexual de menores a lo largo de la historia de la Congregación de los Legionarios de Cristo.

“Hemos experimentado que cualquier paso de acercamiento a una víctima es un paso esencial hacia la justicia en la verdad” –afirman los legionarios– “y que hacer luz sobre el pasado, por doloroso que sea, es liberador y fundamento indispensable para construir el futuro”.

El informe “condena y deplora” los abusos cometidos, así como “aquellas prácticas institucionales o personales que pudieron favorecer o propiciar cualquier forma de abuso o revictimización”. Se espera que este estudio sea también para las víctimas “un signo de nuestro deseo de seguir dando pasos en el camino de reconciliación con cada una de ellas”.

El estudio se ha realizado en el contexto de la preparación del Capítulo General de la Congregación que tendrá lugar en Roma a partir del próximo 20 de enero.

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Gráficos del informe de la Legión de Cristo

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Drewermann: “El problema del abuso radica en el silencio, el traslado y el no acceso a la justicia del Estado”

Viernes, 26 de julio de 2019

148558_1_gallerydetailportrait_img_00566573El ‘profeta’ Drewermann sobre los abusos clericales a menores

“Sólo la Iglesia Católica piensa que todavía puede permitirse el lujo de mantener sus impulsos e inclinaciones bajo control. Toda sensación de placer es declarada pecado mortal y debe ser reprimida. Entonces, ¿cómo puede un sacerdote desarrollar una sexualidad saludable?”

“El miedo es un consejero terrible, dice Drewermann: “Es una tragedia, cómo el miedo puede cambiar a la gente. En mi opinión, esto también le ocurrió a Ratzinger. Ciertamente pensó que lo estaba haciendo bien”

“En cuanto al abuso, el problema está dado por el “silencio, el traslado, el no acceso a la justicia del Estado”

“El Papa Juan Pablo II ya había ordenado silencio sobre el abuso sexual. Su sucesor también continuó en esta línea, para protegers de daños a la Iglesia. No fue un error de obispos individuales, sino el estilo de la Iglesia”

(iviva).- De Alemania llegan las mejores ideas y actitudes ante la crisis de los abusos a menores por el clero. Un obispo alemán y un extraordinario teólogo psiquiatra, condenado por la CDF de Ratzinger en 1991, se relacionan en un artículo de Adista que presentamos, adjuntando otros documentos para encuadrar mejor el artículo. IV.

Drewermann es un “profeta”: lo dijo el obispo alemán Heine Wilmer del ex sacerdote y teólogo castigado por Ratzinger (Por Ludovica Eugenio en Noticias Adista n° 5 de 09/02/2019)

3982 BERLIN-ADISTA: “Creo que el abuso de poder está en el ADN de la Iglesia”, dijo el pasado mes de diciembre el Obispo de Hildesheim, Alemania, Mons. Heiner Wilmer, ex Superior General de los Dehonianos, hablando de la crisis de abuso sexual en la Iglesia en una entrevista concedida al periódico Kölner Stadt-Anzeiger (13/12).

A la cabeza de la diócesis alemana durante algunos meses, pero ya muy implicado en la lucha contra el abuso sexual, Wilmer señaló con el dedo una supuesta “pureza” de la Iglesia como tal, que sabe pedir perdón sólo por las acciones de los individuos, pero nunca como institución; en su opinión, una de las principales disfunciones eclesiásticas es que está regida por un poder absoluto que no conoce ningún control.

Esta disfunción sólo puede ser superada por una separación de poderes. Y, al hablar de estos temas, se refirió, llamándolo “profeta”, a la gran figura de Eugen Drewermann: sacerdote, teólogo y psicoanalista, ahora de 79 años, privado, en 1991, por el Obispo de Paderborn y el Vaticano de enseñar en el seminario de Paderborn y luego de predicar. En sus libros había puesto al desnudo los mecanismos de poder de la jerarquía eclesiástica, la creciente clericalización de la figura del sacerdote –que había venido a hacer de él un “funcionario de Dios” (expresión que se convirtió en el título de uno de sus libros: Funcionarios de Dios: Psicograma de un Ideal; Clérigos en español, edición Trotta. Ver sobre él en nº 181 (1996) de IV)– y por haber desafiado la ley sobre el celibato obligatorio de los sacerdotes (ver Adista nos. 33, 36/90 y 70/91; 5/92); dejó el sacerdocio (ver Adista n. 24/92) y la Iglesia Católica (ver Adista n. 89/2005).

“Eugen Drewermann –dijo el obispo de Hildesheim– es un profeta de nuestro tiempo reconocido por la Iglesia“, como profético fue su trabajo en tres partes Las estructuras del mal; como profeta es el jesuita Padre. Klaus Mertes, profesor y periodista, de 2000 a 2011 rector del Canisius College de Berlín, de septiembre de 2011 rector del College of St. Blasien, entre los protagonistas de la lucha contra los abusos sexuales en Alemania, quien señaló con el dedo los mecanismos de eliminación de la homofobia en la Iglesia(ver Adista nº 45/16. También Conversación con Teresa Forcades, en nº 245 (2011) de IV).

“Los profetas bíblicos eran personas que decían la verdad desnudas y crudas”, dijo Wilmer; también hoy necesitamos hombres y mujeres así, “que pisen los pies de nuestros obispos”.

“Me parece un concepto exagerado”, fue el tímido comentario del propio Drewermann, entrevistado sobre las declaraciones de Wilmer y sobre su opinión contra el clericalismo, por ser una condición privilegiada para el abuso, expresada en la web católica alemana katholisch.de, el pasado 14 de enero. (la traducción castellana aqui). “Conozco gente que ha ido a la muerte por decir la verdad. No sé si lo haría yo. De todos modos, no me veo a mí mismo como un profeta”. “Los sacerdotes deben ser un puente entre el cielo y la tierra, pero cometen crímenes horrendos”, dijo. “El discurso autoritario, de arriba abajo, ya no funciona en la Iglesia. La santidad del estado clerical ha terminado. Si un obispo toma en serio estas reflexiones, las consecuencias son enormes.

El Obispo Wilmer no tendrá una vida fácil si las aplica a las estructuras eclesiales. Algunos de sus hermanos ya están sobre él. Pero podrá mantenerse en pie”, continuó Drewermann, animando a Wilmer, “que es un luchador y un hombre creíble, todavía joven”, a “seguir diciendo claramente lo que piensa y lo que ve”, sin “dejarse disuadir o intimidar por otros obispos”.

En cuanto a la formación de los sacerdotes, que siempre ha sido el caballo de batalla del teólogo y del psicoterapeuta, muchas cosas deben cambiar: “Los sacerdotes disminuyen y, por tanto, también lo que se exige a los ordenados. La Iglesia exige al clero la continencia sexual como ideal. Los protestantes han sido muy críticos con este ideal. Sólo la Iglesia Católica piensa que todavía puede permitirse el lujo de mantener sus impulsos e inclinaciones bajo control. Toda sensación de placer es declarada pecado mortal y debe ser reprimida. Entonces, ¿cómo puede un sacerdote desarrollar una sexualidad saludable?

La fijación neurótica resultante se define incluso como una elección particular para el presbítero. La mayoría de los delitos sexuales se cometen contra los niños, lo que es bastante alarmante. La dinámica del desarrollo de la pedofilia derivaría del hecho, explica, de que “para los sacerdotes y para aquellos que quieren ser sacerdotes, el contacto con mujeres o niñas está prohibido, pero no con niños. Esto desencadena un desarrollo deformado que puede dar lugar a profundos sentimientos de culpa.

Pocos sacerdotes al principio de su formación cometerían abusos contra los niños”. Es un deslizamiento lento que empeora a tal punto que escapa a todo control: “Las personas que viven estos impulsos neuróticos no pueden ser desviadas moviéndolas a otra parroquia. ¡Están enfermos!

Si, por otro lado, un sacerdote desarrolla una sexualidad normal y siente algo por una mujer o un hombre, y lo reconoce, entonces es expulsado. Esto es doblemente anómalo para mí.” Por esta razón, Drewermann está convencido de la necesidad absoluta y urgente de abolir el celibato obligatorio: “Conozco hombres maravillosos que podrían ser excelentes sanadores de almas porque están casados. La Iglesia debe tener esto en el corazón”.

Actualmente, Drewermann está trabajando en una perspectiva cristiana sobre el derecho penal: “¿Cómo tratar a las personas que han sido culpables de graves faltas de conducta sin haberlo querido? Esto también se aplica a muchos sacerdotes. Ellos mismos son víctimas de una tragedia. No hay delincuentes que no se hayan convertido en víctimas. ¿Cómo hay que tratarlos? Este es un asunto importante para mí. Jesús dice: No juzguéis. Pero si es así, ¿por qué necesitaríamos el derecho penal?

Incluso los obispos, como el de Paderborn, Mons. Johannes Degenhardt, que en los años 90 lo privó de la enseñanza y lo suspendió a divinis, continúa Drewermann, “son para mí sólo personas constrigidas, forzadas, limitadas. No me gustaría estar en su lugar por un día. No le guardo ningún rencor al difunto arzobispo Degenhardt. Nunca tuve problemas con él. Fue presionado por el entonces Cardenal Joseph Ratzinger y por eso tuvo que condenarme. Puedo entenderlo. Pero su comportamiento me muestra cuánto miedo debe haber tenido entonces. Nunca leyó mis libros, de eso estoy seguro.”

Y el miedo es un consejero terrible, dice Drewermann: “Es una tragedia, cómo el miedo puede cambiar a la gente. En mi opinión, esto también le ocurrió a Ratzinger. Ciertamente pensó que lo estaba haciendo bien. Es muy culto, escribe muchos libros, pero habría necesitado urgentemente experiencias reales con la gente. El problema es que este pensamiento nunca se cuestiona desde la psicología. Todo el inconsciente es suprimido unilateralmente por la razón”.

De Francisco piensa que es “una persona honrada y honesta. Pero cuando dijo en una conferencia de prensa en un avión: ¿Quién soy yo para juzgar a los demás? Fue claramente advertido por la Congregación de la Fe: ‘Usted no es una persona cualquiera, Sr. Bergoglio, no tiene una opinión privada, usted es el Papa. La homosexualidad es un pecado mortal y eso es lo debe enseñar y nada más’.

Encuentro que su humanidad es conmovedora. Espero que la conserve. Pero también necesita urgentemente buenos consejeros”. Asesores en el campo de la teología, porque ella es la que necesita una más profunda revisión: “Toda la teología sobre los grandes temas debe cambiar. He estado tratando hacer esto durante 40 años. Desde un punto de vista psicoterapéutico, no se puede aconsejar a nadie que no decida por sí mismo y que se deje aconseje. Y se necesita una buena razón para hacerlo”. Pero en cuanto al abuso, el problema está dado por el “silencio, el traslado, el no acceso a la justicia del Estado”.

Los obispos locales son quienes, actuando de esta manera, han permitido la repetición de comportamientos criminales. El Papa Juan Pablo II ya había ordenado silencio sobre el abuso sexual. Su sucesor también continuó en esta línea, para protegers de daños a la Iglesia. No fue un error de obispos individuales, sino el estilo de la Iglesia. El Papa Francisco lo ha reconocido y se ha comprometido a oponerse a ello. En esto intentaría apoyarlo”.

Fuente Religión Digital

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Javier Elzo: “Dentro del profundo respeto que me merece la figura de Benedicto XVI, me chirrían algunas de sus afirmaciones”, por Javier Elzo

Martes, 16 de abril de 2019

124121CF-F40A-4092-B0B0-7F316C11F719Un breve comentario al texto de Benedicto XVI, “La Iglesia y el escándalo del abuso sexual”

“Pacelli, Montini, Wojtyla, Ratzinger y Bergoglio son hijos de su tiempo y de su país, lo que explica no poco de sus planteamientos”

“Un triste texto cuya publicación es difícil de entender”

“¿Por qué decide publicar este texto, cuando durante siete años, prácticamente no ha dicho esta boca es mía?”

Pikaza: La iglesia y los abusos sexuales (un triste documento). “Un ex Papa merece mejor memoria”

El “huracán Benedicto” incendia los medios: ¿Papa manipulado?

José Ignacio Calleja: “En mi opinión, el texto no es de Benedicto XVI”

Este texto del Papa Benedicto en castellano del original en alemán, que nos ofrece Aci Prensa, exige, de entrada, una buena traducción. La espero para una relectura más sosegada. Algunas frases de la traducción actual no se entienden.

Pero creo que está claro lo que quiere decir. En este comentario de urgencia, para mí lo esencial está en estas frases del punto 2 que resumo así: “Hasta el Concilio Vaticano II, la teología moral católica estaba ampliamente fundada en la ley natural, mientras que las Sagradas Escrituras se citaban solamente para tener contexto o justificación. En la lucha del Concilio por un nuevo entendimiento de la Revelación, la opción por la ley natural fue ampliamente abandonada, y se exigió una teología moral basada enteramente en la Biblia”. (….)

“Al final, prevaleció principalmente la hipótesis de que la moralidad debía ser exclusivamente determinada por los propósitos de la acción humana. Si bien la antigua frase “el fin justifica los medios” no fue confirmada en esta forma cruda, su modo de pensar si se había convertido en definitivo.

En consecuencia, ya no podía haber nada que constituya un bien absoluto, ni nada que fuera fundamentalmente malo; (podía haber) solo juicios de valor relativos. Ya no había bien (absoluto), sino solo lo relativamente mejor o contingente en el momento y en circunstancias”.

Estas afirmaciones vienen después del muy breve, pero muy importante punto 1, donde Benedicto apunta claramente al cambio cultural (también en su dimensión sexual y en la forma de entender el niño) de los años 60 del siglo pasado. Tema que me ocupa en estos momentos tras la lectura del último libro de Olivier Roy (“Si Europa es cristiana”, en francés, Seuil 2019) tras el de Cuchet sobre el derrumbe del cristianismo (que comenté en varios portales el año pasado y se puede consultar en mi blog) y la lección de Vidal-Beneyto cuando le hicieron Dr. Honoris Causa en la Universidad de Valencia, sobre la importancia capital de los años sesenta del siglo pasado.

Es la contextualización, de la que también habla Francisco y a la que hice referencia, hablando precisamente de la pederastia en el clero, en varios de mis textos con el rechazo de algún comentarista. Pero cuando uno se acerca a los 80 años, no puede no pensar que Pacelli, Montini, Wojtyla, Ratzinger y Bergoglio son hijos de su tiempo y de su país, lo que explica no poco de sus planteamientos.

Dentro del profundo respeto que me merece la figura de Benedicto XVI, a mí me chirrían algunas de sus afirmaciones. Ya me chirriaba cuando al final de “Caritas in veritate” afirmaba que “El humanismo que excluye a Dios es un humanismo inhumano”. No otra cosa dice en este texto de abril de este año. Y desde ahí explica todo. También la pederastia en el clero.

Así, acercándose al final de su texto leemos esto: “¿Por qué la pedofilia llegó a tales proporciones? Al final de cuentas, la razón es la ausencia de Dios. Nosotros, cristianos y sacerdotes, también preferimos no hablar de Dios porque este discurso no parece ser práctico”. La explicación me queda muy, muy corta.

Y me pregunto por qué decide publicar este texto, cuando durante siete años, prácticamente no ha dicho esta boca es mía. Un triste texto cuya publicación es difícil de entender.

Fuente Religión Digital

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Hans Küng, 91 años en camino: “Libertad conquistada”

Jueves, 28 de marzo de 2019

HansKung01El teólogo suizo y sus relaciones con Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco

“La etapa del cardenal Ratzinger al frente de la Congregación para la Doctrina de la fe fue una de las de mayor rigidez doctrinal y moral, de más dura persecución a las teólogas y los teólogos del Concilio Vaticano II, de la teología de la liberación, de la teología feminista, de la teología del pluralismo religiosos y de la teología moral”

No quiero dejar pasar el 91 cumpleaños de mi maestro, amigo y colega Hans Küng sin expresarle mi felicitación y mi reconocimiento por la “libertad conquistada” durante su larga y fecunda existencia. Y lo hago ofreciendo algunas imágenes de su vida que reflejan su coherencia, honestidad e integridad. Hans Küng tenía 34 años cuando fue nombrado por Juan XXIII perito del Concilio Vaticano II, junto con otros prestigiosos teólogos como Karl Rahner, Yves M. Congar, Bernhard Häring, Henri de Lubac, Gérald Philips, Joseph Ratzinger, etc.

Todo cambió diecisiete años después con el Papa Juan Pablo II, quien le retiró la licencia eclesiástica para enseñar por haber cuestionado la infalibilidad papal. Lo cuenta el propio Küng refiriéndose abiertamente a la Inquisición:

“En 1979 años experimenté personalmente la Inquisición bajo otro papa. La Iglesia me retiró el permiso para la enseñanza, pero aun así mantuve mi cátedra y mi Instituto (que quedó segregado de la Facultad Católica)”

(La iglesia católica, Mondadori, Barcelona, 2002, 14). El teólogo suizo considera dicha condena “jurídicamente impugnable, teológicamente infundada y políticamente contraproducente”.

Sin embargo, la condena no consiguió destruir su reputación ni dentro de la Iglesia católica entre el pueblo creyente y los colegas teólogos y teólogas, ni en el mundo intelectual del pensamiento crítico, y menos aún en el diálogo ecuménico entre las iglesias cristianas, donde el reconocimiento teológico de Küng era muy elevado. Sucedió todo lo contrario: la condena contribuyó a abrir el debate sobre la infalibilidad, generó una corriente cálida de sintonía expresada a través de numerosas declaraciones de solidaridad con el teólogo sancionado y de denuncia de los comportamientos inquisitoriales del Vaticano.

Lo que la condena evidenciaba no era otra cosa que el retroceso producido en el Vaticano del pontificado de Juan XXIII al de Juan Pablo II en apenas tres lustros, que pasaba del anatema al diálogo, de la reforma a la restauración, de la evolución a la involución, del respeto al pluralismo teológico a la uniformidad, del cristianismo a la cristiandad, de la libertad de investigación y expresión a la represión, del pensamiento crítico al pensamiento cautivo, del lenguaje simbólico al lenguaje dogmático.

Con todo, Küng no identifica el sistema romano con la Iglesia católica, sino que establece una clara y lúcida distinción entre ambos: “A pesar de mis experiencias sobre cuán flexible puede resultar el sistema romano, la Iglesia católica, esa hermandad de creyentes, ha seguido siendo mi hogar espiritual hasta el presente” (La Iglesia católica, p. 13).

Francisco llama a Hans Küng “Querido Hermano”

La relación del Vaticano con Hans Küng cambió en 2016. El teólogo suizo publicó UnLlamamiento al papa Francisco en varios diarios de diferentes países pidiéndole que abriera un debate “imparcial y libre de prejuicios” sobre el dogma de la infalibilidad, en la consideración de que “sin una re-visión constructiva del dogma de la infalibilidad apenas sería posible una verdadera renovación [de la Iglesia católica]” (El País, 9 de marzo de 2016). Unos días después Francisco le respondió. El clima eclesial había sufrido una importante mutación: se dejaba atrás el lenguaje del anatema y se volvía a transitar por la senda del diálogo, que nunca debiera haberse interrumpido.

La carta estaba firmada por el propio Papa, que se dirigía a Küng en cursiva y en alemán con un “lieber Mitbruder” (“querido Hermano”). En ella demostraba haber leído atentamente su Llamamiento y valoraba positivamente las reflexiones que le habían llevado a la publicación del quinto volumen de sus obras completas, precisamente el dedicado a la infalibilidad.

Agradecimiento a Ratzinger y sinceros deseos de felicidad

En el prólogo a su libro La Iglesia Küng expresa un agradecimiento cordial a Joseph Ratzinger por la valiosa ayuda prestada siendo colegas en la Facultad de Teología de la Universidad de Tubinga. Con el paso de los años, la colaboración se tornó distanciamiento, sobre todo a partir del momento en que Ratzinger accedió al episcopado, se convirtió en hombre de confianza de Juan Pablo II y asumió la presidencia de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Hubo un fugaz intento de acercamiento entre ambos por iniciativa de Hans Küng. Fue en Castelgandolfo durante el verano de 2005 siendo ya Papa Jospeh Ratzinger, que le recibió a petición del teólogo suizo. Pero todo quedó en un encuentro puntual sin continuidad. En su ejercicio del ministerio papal Ratzinger fue escorándose hacia posiciones integristas que Küng y los teólogos fieles al concilio Vaticano II no podíamos compartir.

La etapa del cardenal Ratzinger al frente de la Congregación para la Doctrina de la fe fue una de las de mayor rigidez doctrinal y moral, de más dura persecución a las teólogas y los teólogos del Concilio Vaticano II, de la teología de la liberación, de la teología feminista, de la teología del pluralismo religiosos y de la teología moral.

En la última de las lecciones dictadas en el semestre de invierno de 1995-1996 en la Universidad de Tubinga cuenta Hans Küng que un colega católico le preguntó, tras las primeras clases, si no hubiera podido hacer mucho bien también dentro del sistema romano, escribiendo, por así decir, una teología primero para el Papa y desde ahí también para la Iglesia y el mundo. Es una pregunta que también él se planteó, si bien afirma que no creció como antagonista del sistema romano. Tras más de medio siglo de itinerario teológico creativo e innovador, su respuesta fue la siguiente:

“No podía ir por otro camino, no sólo en honor a la libertad, que siempre tuve en gran aprecio, sino en honor a la verdad, que para mí está por encima incluso de la libertad. Si hubiera seguido ese otro camino, así lo veo ahora y así lo vi entonces, hubiera vendido mi alma por el poder de la Iglesia. Quisiera en este momento confiar (y lo digo sin el menor asomo de ironía) en que mi compañero en edad y en gran parte del camino, Joseph Ratzinger, que escogió otro camino y que también será nombrado profesor emérito este año, al mirar hacia atrás y a pesar de lo sufrido, esté tan contento y feliz como yo”.

¡Qué elegancia! ¿Podrá decir lo mismo Ratzinger, hoy Papa emérito?

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones. Universidad Carlos III de Madrid. Su último libro es: De la Iglesia colonial al cristianismo liberador en América Latina (Tirant, València, 2019)

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El Papa Francisco levanta la suspensión canónica sobre Ernesto Cardenal

Martes, 19 de febrero de 2019

Ernesto-Cardenal-300x326Una noticia que me alegra porque, personalmente siempre he apoyado a Ernesto, el gran poeta, escultor y místico, contemplativo y revolucionario,  a quien conocí en su casa de Nicaragua tras visitar Solentiname, cuna de la Misa Campesina Nicaragüense, de la pintura primitivista y del que conservo una escultura que preside un lugar central en nuestra casa…

Hace casi dos años escribía en esta página que una de mis más felices experiencias fue poder orar en la iglesia de Nuestra Señora de Solentiname, en el lago Nicaragua/Cocibolca donde se cantó por primera vez esta misa, respirar el aire del archipiélago, hablar con Ernesto Cardenal… y ver cómo un colibrí aleteaba… Gracias Ernesto por la poesía que tanto me ha acompañado y por tu testimonio cristiano, místico y revolucionario

El Vaticano confirma la reintegración del padre Ernesto Cardenal al ministerio sacerdotal

El sacerdote y poeta nicaragüense habría sido notificado por el nuncio

La Santa Sede absuelve de “todas las censuras canónicas” al poeta trapense, fundador de Solentiname.

Roma valora que el sacerdote siguiera viviendo en pobreza y castida a pesar del castigo impuesto por Juan Pablo 

(Israel González Espinoza, corresponsal de RD en Centroamérica).- El Vaticano, por medio de su representante en Managua Waldemar Stanislaw Sommertag, ha confirmado este lunes 18 de febrero el levantamiento de todas las sanciones eclesiásticas que impuso en 1984 el papa Juan Pablo II contra el poeta y sacerdote trapense Ernesto Cardenal, ex ministro de cultura de la Nicaragua revolucionaria (1979-1988),  quién desde el día 4 de febrero convalece internado en un centro hospitalario capitalino.

Según el reporte periodístico del rotativo español El País, el nuncio apostólico en Managua Waldemar Stanislaw Sommertag habría notificado el pasado 14 de febrero a Cardenal sobre el levantamiento de la pena canónica que pesaba desde hace más de tres décadas contra el autor de Cántico Cósmico y Oración por Marilyn Monroe debido a su participación en el primer gabinete del gobierno de la revolución sandinista.

Según una carta sellada de la Nunciatura Apostólica en Managua, el Papa Francisco concedió con benevolencia la absolución (levantamiento) de todas las censuras eclesiásticas que el Vaticano le impuso a Ernesto Cardenal desde 1984, asegurando que fue el autor de ‘Cántico Cósmico’, quién solicitó la readmisión al pleno ejercicio del ministerio sacerdotal.

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“El padre Cardenal ha estado 35 años bajo suspensión del ejercicio del ministerio por su militancia política. El religioso aceptó la pena canónica que le fue impuesta y se ha atenido siempre a ella sin llevar a cabo ninguna actividad pastoral. Además, había abandonado desde hace muchos años todo compromiso político”, puntualiza la carta de la Nunciatura, que está firmada por el Nuncio Sommertag.

Siendo un duro crítico de los papados conservadores de Karol Wojtyla (Juan Pablo II, 1978-2005) y Joseph Ratzinger (Benedicto XVI, 2005-1013); Cardenal continuó cumpliendo con la vida de celibato sacerdotal y pobreza aunque no podía administrar eclesiásticamente los sacramentos debido a la suspensión a divinis.

El periodista Pablo Ordaz, quién escribe el despacho periodístico, asegura que él fue el encargado de transmitir una carta de Ernesto Cardenal para el Papa Francisco. La misiva fue entregada a bordo del avión papal cuando el Pontífice acudía a un viaje pastoral a México.

Ordaz entregó al Papa, junto con la carta, un libro de poesía de Cardenal que incluía una entrevista dónde el poeta de barba blanca y boina negra emitía comentarios elogiosos hacia el Pontífice. “Me siento identificado con este nuevo Papa. Es mejor de cómo podríamos haberlo soñado”.

Así mismo, Ordaz manifiesta que el día 2 de febrero, el nuncio visitó en su casa de Managua al poeta Cardenal. En esa reunión, conversaron media hora y al término de la misma -según la narración-, hizo que su asistente, la poetisa Luz Marina Acosta, redactara una carta de agradecimiento al Papa Francisco.

Sin embargo, la salud de Cardenal desmejoró desde el pasado 4 de febrero, tras ser ingresado en un hospital capitalino por problemas de insuficiencia renal. Ahí, internado, lo visitó el pasado jueves el obispo auxiliar de Managua Silvio José Báez, quién arrodillado le pidió una bendición al anciano poeta.

Según fuentes eclesiásticas, a Báez el entorno cercano al poeta le notificó que el Papa le habría levantado la suspensión canónica y por ello, en un signo de rehabilitación, se hincó para pedirle al poeta su bendición como sacerdote a lo cual el convaleciente autor de Hora 0 -según el obispo-, “accedió gustoso”.

“Fue emocionante arrodillarme ante Ernesto Cardenal, recién rehabilitado al ministerio sacerdotal, para que me diera su bendición. Lo hizo gozoso. (…) Sus ojos se enrojecieron con alguna lágrima. Recé por él y le encomendé que le hablara al Señor para que nos auxiliara en los momentos difíciles que vivimos. Fue todo tan hermoso”, dijo Monseñor Báez, en declaraciones exclusivas concedidas por él para Religión Digital tras salir de su encuentro con el padre Cardenal.

Agradecimiento de Cardenal al Nuncio y al Papa

Según el portal de noticias Vatican News del Vaticano, el nuncio Sommertag visitó el pasado 2 de febrero al poeta Ernesto Cardenal en su casa de habitación, dónde sostuvieron una conversación que se cataloga de “profundo, abierto y amigable”, donde nació la idea de la reintegración del bardo al pleno ejercicio del ministerio sacerdotal.

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Lo que va entre dos fotos

La versión de Vatican News contradice a la información dada ayer por el diario español El País, donde se asegura que fue por medio del periodista de este rotativo, Pablo Ordaz, que se le hizo llegar una carta de Ernesto Cardenal al Papa Francisco, para que  le fuera levantada la suspensión ‘a divinis’.

“Este domingo el nuncio Apostólico visitó de nuevo al sacerdote trapense, en donde le comunicó la suspensión canónica de parte del Santo Padre, para su plena reintegración. Seguidamente, a las nueve de la mañana, el nuncio presidió en el hospital la Santa Misa de gracia con el padre Cardenal. El sacerdote expresó su profunda gratitud al Santo Padre y al Nuncio”, señala el portal de noticias de la Santa Sede.

Del mismo modo, el portal noticioso destaca el encuentro que sostuvo el obispo auxiliar de Managua, Silvio José Báez con el padre Cardenal -quién desde el 4 de febrero convalece en un hospital privado por problemas de insuficiencia renal-, destacando el gesto que tuvo el jerarca católico de pedir la bendición al poeta.

Sus ojos se enrojecieron con alguna lágrima. Recé por él y le encomendé que le hablara al Señor para que nos auxiliara en los momentos difíciles que vivimos. Fue todo tan hermoso”, dijo monseñor Báez, en unas declaraciones exclusivas concedidas a Religión Digital y reproducidas por el portal Vatican News.

Perseguido político del régimen orteguista

Ernesto Cardenal (Granada, 1925) ha sido un fuerte crítico del segundo mandato de Daniel Ortega, electo en 2007 y en el poder desde entonces en Nicaragua, dónde acompañado de su mujer Rosario Murillo; han corrompido al partido sandinista y han llevado al país por el despeñadero de la dictadura tras las protestas anti-gubernamentales iniciadas en abril de 2018, que fueron aplastadas con represión por los aparatos de seguridad del Estado.

Las críticas de Cardenal contra el autoritarismo gubernamental le han valido más de una persecución desde el ámbito judicial. En febrero de 2017, mientras el país vivía una plena embullición cultural por la celebración del Festival Internacional de Poesía de Granada, el régimen resucitó un caso judicial dónde debería pagar unos 800 mil dólares debidos a “daños y perjuicios” a una propiedad en el archipiélago de Solentiname. La demandante había sido viceministra de Turismo al inicio del gobierno de Ortega en 2008.

“Me alegra que el mundo entero se esté enterando de que soy un perseguido político en Nicaragua. Perseguido por el Gobierno de Daniel Ortega y su mujer [Rosario Murillo], que son dueños de todo el país, hasta de la justicia, de la policía, y del Ejército. No te puedo decir más, porque esta es una dictadura”, dijo enfáticamente Cardenal desde Granada, rodeado de varios poetas que lo acuerparon en aquella ocasión.

Fuente Religión Digital

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