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“El ‘no’ del Papa Francisco al sacerdocio de las mujeres: ¿’residuos’ del patriarcado?”, por Leonardo Boff

Miércoles, 11 de enero de 2023

mujeres-sacerdotes“Ellas nunca traicionaron a Jesús (…), ellas velaban al pie de la cruz”

“Hemos apoyado casi todo lo que el Papa Francisco ha escrito y enseñado. Pero en este punto me permito alejarme críticamente pues este es también el oficio de la teología razonada”

“Las funciones de María y de Pedro son de naturaleza totalmente distinta. Pedro no es el padre de Jesús, mientras que María es  verdaderamente su madre biológica. Solamente alguien todavía rehén del patriarcalismo secular, puede colocarlos al mismo nivel”

“Hay sólidas  razones para sustentar la conveniencia y hasta la necesidad de que las mujeres que quieran accedan al ministerio sacerdotal”

“No lo hacen con un espíritu de ruptura con la institución, sino con un sentido de servicio a toda la comunidad, siempre en comunión teológica con toda la Iglesia. La comunidad, según el Concilio Vaticano II, tiene derecho a recibir la Sagrada Eucaristía que se le niega por el simple hecho de no haber un sacerdote ordenado y célibe”

“Lógicamente, el sacerdocio femenino no puede ser una reproducción del sacerdocio masculino. Sería una aberración si así fuera. Debe ser un sacerdocio singular, según el modo de ser de la mujer, con todo lo que denota su feminidad a nivel ontológico, psicológico, sociológico y biológico”

Últimamente el Papa Francisco ha sorprendido a los teólogos con una entrevista dada a la revista jesuita América del 22 de noviembre, diciendo un “no” al sacerdocio de las mujeres. Utilizó una argumentación inusitada, tomada de un teólogo exjesuita Hans Urs von Balthazar, muy erudito, pero inmerso en una relación singular con una médica y mística suiza, Adrienne von Speyer. El Papa toma de él una distinción que le ha permitido negar el sacerdocio a la mujer: el principio-mariano y el principio-petrino. Curiosa e inusitada esta distinción del Papa Francisco.  María sería la esposa de la Iglesia, mientras que Pedro es su guía.

Observemos que definir a María como esposa de la Iglesia es una metáfora y no una definición real como es afirmar “la Iglesia es la comunidad de los fieles”. ¿Será correcta y justa esta distinción  metafórica rara en la tradición, retomada por un teólogo erudito, pero considerado como  extravagante?*

Vale la pena subrayar la lógica siguiente: sin el Espíritu Santo no habría María. Sin María no habría Jesús. Sin Jesús no habría Pedro, hecho el principal de los Apóstoles. Sin Pedro no habría sucesores, llamados Papas.

 Hemos apoyado casi todo lo que el Papa Francisco ha escrito y enseñado. Pero en este punto me permito alejarme críticamente pues este es también el oficio de la teología razonada. Me siento apoyado en la argumentación de los mejores teólogos de la actualidad, solamente para citar al mayor de ellos, mi antiguo profesor en Múnich, Karl Ranher (+1980). La opinión de esos teólogos es prácticamente unánime en que no hay ningún impedimento doctrinal al acceso de las mujeres al sacerdocio, como lo  han hecho otras iglesias cristianas no católicas. Solamente una visión masculinista de la fe cristiana y cierta interpretación  de los evangelios, contaminada por la visión patriarcal, sostienen  el “no”.

La argumentación a favor del sacerdocio para las mujeres es abundantísima y minuciosa, tema  que presenté en mi libro Eclesiogénesis de 1982/2021.

En ciertos puntos, la argumentación papal no evita cierta contradicción, como por ejemplo: María puede engendrar a Jesús, su hijo, pero no puede representarlo en la comunidad. Eso suena hasta ofensivo para la grandeza de María, portadora permanente del Espíritu. Pedro que llegó a negar a Jesús y a quien este llegó a llamarlo “satanás” por no admitir que  padeciese y muriese, puede representar a Jesús. Aquí hay una innegable desproporción, culturalmente explicable.

¿Quién tiene mayor excelencia? Lógicamente es María, sobre la cual vino el Espíritu Santo y estableció su morada permanente en ella (“episkiásei soi”:Lc 1,35) hasta el punto de elevarla a la altura de lo Divino. Solamente  de alguien elevado a la altura de lo Divino (María) es válido afirmar: “el Santo engendrado (por ti) será llamado Hijo de Dios”.

Las funciones de María y de Pedro son de naturaleza totalmente distinta. Pedro no es el padre de Jesús, mientras que María es  verdaderamente su madre biológica. Solamente alguien todavía rehén del patriarcalismo secular, puede colocarlos al mismo nivel. No sin razón, la mujer nunca hasta hoy ha tenido su ciudadanía eclesial reconocida. El evangelio se encarnó en la cultura de la época que entendía a la mujer como un “mas”, es decir,  “un ser humano todavía deficiente en camino de su humanidad”. No dice otra cosa Santo Tomás de Aquino (¿repetido después por Freud?) y, en el fondo, es lo que pasa  por la mente de las más altas autoridades eclesiásticas, cardenales y papas. Las mujeres son menos, por el hecho de ser mujeres, aunque mujeres y hombres son igualmente imagen y semejanza  de Dios (Gn 1,28). Y aún más: la mayoría de la Iglesia son mujeres, y además las hermanas y madres de todos los demás hombres. Por lo tanto, tienen  una preeminencia innegable.

El único que escapó de esta visión reduccionista fue el Papa Benedicto XVI al decir en una entrevista de radio en 2005: “Creo que las mismas mujeres con su impulso y su fuerza, su superioridad y con su potencial espiritual sabrán crear su espacio. Nosotros debemos procurar ponernos a la escucha de Dios,  para no ser nosotros quienes se lo impidamos (Benedicto XVI,5,VIII,2006)”.

Hay sólidas  razones para sustentar la conveniencia y hasta la necesidad de que las mujeres que quieran accedan al ministerio sacerdotal. Una eminente teóloga y feminista holandesa, A. van Eyde, dice: “La misma Iglesia quedaría herida en su cuerpo  orgánico si no diese lugar a la mujer dentro de sus instituciones eclesiales” (Die Frau im Kirchenamt, 1967, p. 360).

La Iglesia jerárquica no puede, dado el avance de la conciencia acerca de la igualdad de los géneros, transformarse en un reducto de conservadurismo y de machismo

La Iglesia jerárquica no puede, dado el avance de la conciencia acerca de la igualdad de los géneros, transformarse en un reducto de conservadurismo y de machismo. Hay aquí una concepción estéril y enquistada en el pasado de la positividad de la  fe. Esta no es un recipiente de aguas muertas, sino una fuente de aguas vivas, capaz de vivificar  nuevas iniciativas en razón del cambio de las mentalidades y de los tiempos. Ellas, en su fina sensibilidad, captan el sentido claro de los signos de los tiempos y lo expresan con un lenguaje más adecuado a nuestros días. Veamos los argumentos principales.

En primer lugar, fue una mujer la que dio testimonio del hecho mayor del cristianismo, la resurrección de Jesús, María Magdalena, llamada por eso  “apóstola de los apóstoles”.  Sin el evento de la resurrección no habría Iglesia.

Eran ellas las que seguían a Jesús y le garantizaban la estructura material para su misión.

Ellas nunca traicionaron a Jesús, mientras que el principal de ellos, Pedro, lo traicionó con ocasión de la pasión. Después de su crucifixión, entristecidos, los apóstoles  lo abandonaron y se fueron a sus casas, mientras ellas velaban al pie de la cruz, acompañando su agonía.

Ellas nunca traicionaron a Jesús, mientras que el principal de ellos, Pedro, lo traicionó con ocasión de la pasión. Después de su crucifixión, entristecidos, los apóstoles  lo abandonaron y se fueron a sus casas, mientras ellas velaban al pie de la cruz, acompañando su agonía

Ellas fueron las que, dos días después de ser sepultado, cuidaron de concluir el ritual sagrado de la unción del cuerpo con aceites sagrados.

Por lo tanto, ellas merecerían y merecen una centralidad inigualable en la comunidad cristiana. Y hasta hoy, el patriarcalismo cultural internalizado en la mente de los que tienen la dirección de la Iglesia, pero también en el mundo, las mantienen subalternas. En la Amazonia profunda y en otros lugares distantes, son ellas quienes llevan la fe, hacen todo lo que un cura hace, sin poder celebrar sin embargo la eucaristía, por no ser mujeres ordenadas en el sacramento del Orden.

Sin embargo, hay mujeres, líderes comunitarias, conscientes de la madurez de su fe, que asumen la totalidad de los sacramentos. No celebran la misa (que es un concepto litúrgico y canónico), sino la Cena del Señor tal como está descrita en la Epístola de San Pablo a los Corintios. No lo hacen con un espíritu de ruptura con la institución, sino con un sentido de servicio a toda la comunidad, siempre en comunión teológica con toda la Iglesia. La comunidad, según el Concilio Vaticano II, tiene derecho a recibir la Sagrada Eucaristía que se le niega por el simple hecho de no haber un sacerdote ordenado y célibe.

Teológicamente es importante subrayar lo que en la práctica se olvida totalmente, que sólo hay un sacerdocio en la Iglesia, el de Cristo. Los que vienen bajo el nombre de “sacerdote” son sólo figuraciones y representantes del único sacerdocio de Cristo; es Él quien bautiza, es Cristo quien consagra, es Él quien confirma. El sacerdote actúa sólo “in persona Christi”en el lugar de Cristo”. Es decir, hace visible lo invisible.

Su función no puede reducirse, como sostiene la argumentación oficial, al poder de consagrar, (algo que sólo ha predominado desde el segundo milenio), expresión del poder del clero que se ha apoderado de todas estas funciones. Tal concentración de poder sagrado ha constituido el clericalismo tantas veces criticado duramente por el Papa Francisco.  Sin embargo, en el caso del acceso de las mujeres al sacerdocio   también él ha caído en un cierto clericalismo, o mejor dicho, se ha visto obligado a mantener la praxis tradicional para no crear un verdadero cisma en la Iglesia por parte de los grupos apegados a la tradición y, sobre todo, a los privilegios agregados al clericalismo.

Tal concentración de poder sagrado ha constituido el clericalismo tantas veces criticado duramente por el Papa Francisco.  Sin embargo, en el caso del acceso de las mujeres al sacerdocio   también él ha caído en un cierto clericalismo, o mejor dicho, se ha visto obligado a mantener la praxis tradicional para no crear un verdadero cisma en la Iglesia por parte de los grupos apegados a la tradición y, sobre todo, a los privilegios agregados al clericalismo

La función del sacerdote ministerial no es acumular todos los servicios, sino coordinarlos para que todos sirvan a la comunidad. Como preside la comunidad, preside también la Eucaristía. Pero si la comunidad, sin culpa, se ve privada de ella, puede organizar por sí misma la celebración de la Cena del Señor. Todos estos servicios (que San Pablo llama “carismas” y que son muchos) pueden muy bien ser ejercidos por mujeres, como se demuestra en las Iglesias no católico-romanas y en las comunidades eclesiales de base.

De ahí que sea comprensible que las mujeres, conscientes de su madurez en la fe, en ausencia de un ministro ordenado, asuman ellas mismas tal ministerio, haciéndolo con su estilo particular de mujeres. No tienen que pedir permiso a la autoridad eclesiástica, porque ésta canónicamente dirá “no”. Pero lo hacen en perfecta comunión teológica con la totalidad de la Iglesia. Y por eso es plausible, justo y teológicamente fundado que presidan la Cena del Señor.

Lógicamente, el sacerdocio femenino no puede ser una reproducción del sacerdocio masculino. Sería una aberración si así fuera. Debe ser un sacerdocio singular, según el modo de ser de la mujer, con todo lo que denota su feminidad a nivel ontológico, psicológico, sociológico y biológico. No será una sustituta del sacerdote,  sino una verdadera representante sacramental del Cristo invisible que se hace visible a través de ellas.

Sería natural y lógico que el Papa reconociera oficialmente lo que ellas ya hacen en la práctica y así la Iglesia sería verdaderamente de hermanos y hermanas, sin exclusiones ni jerarquizaciones ontológicas injustificadas.

Sin temor a equivocarnos podemos decir: esta división entre ordenados y no ordenados (laicos y sacerdotes) no se encuentra en la tradición del Jesús histórico, que quería una comunidad de iguales y todo poder como mero servicio a la comunidad y no como promotor de privilegios, títulos y ventajas sociales e incluso económicas.

Esta división entre ordenados y no ordenados (laicos y sacerdotes) no se encuentra en la tradición del Jesús histórico, que quería una comunidad de iguales y todo poder como mero servicio a la comunidad y no como promotor de privilegios, títulos y ventajas sociales e incluso económicas

Tiempos vendrán en que la Iglesia católica romana acompasará su paso con el movimiento feminista mundial y con el propio mundo, rumbo a una integración del “animus” y del “anima”(de lo masculino y de lo femenino) para el enriquecimiento de lo humano y de la propia comunidad cristiana. Los tiempos están ya maduros para este salto cualitativo. Solo falta el valor de dar  este paso necesario e inevitable.

———

*Hans Urs von Balthazar en el tiempo en que yo estaba sometido a “silencio obsequioso” públicamente en Roma,  me denunció como alguien que negaba la divinidad de Cristo, cosa que jamás hice. Un teólogo- periodista le respondió en la primera página de un periódico de Roma con estas palabras: ”Cobarde, acusas calumniosamente a alguien que no puede defenderse por estar sometido a silencio obsequioso”. Su obra principal es La gloria del Señor (en siete volúmenes sobre la fe como estética y contemplación). Fue nombrado cardenal por el Papa Juan Pablo II, pero murió antes de recibir el nombramiento, cuando se dirigía a Roma. 

Leonardo Boff, ha escrito Eclesiogénesis: la Iglesia que nace del pueblo por el Espíritu de Dios, Vozes 1984/2021.

Traducción de María José Gavito Milano

 

Fuente Religión Digital

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La muerte de Benedicto XVI resalta los cambios de la Iglesia en temas LGBTQ+

Jueves, 5 de enero de 2023

Francisco-Benedicto-Vaticano_2003509659_12200527_660x371El Papa Emérito Benedicto XVI y el Papa Francisco

El declive y la muerte del Papa Emérito Benedicto XVI ocuparon grandes titulares la semana pasada, primero cuando el Papa Francisco pidió oraciones por el ex pontífice cuando su salud comenzó a deteriorarse, y el sábado cuando falleció. Pero una vez que se informó la noticia de su muerte, se escribieron muy pocos comentarios, y los pocos que se han hecho se han centrado en la naturaleza histórica de su renuncia y su fracaso para lidiar con el abuso sexual del clero. El otro tema del comentario ha sido que él era principalmente un erudito, no un líder de la iglesia.

No estoy muy seguro de qué pudo haber causado la falta de comentarios. Tal vez fue porque su muerte ocurrió en un fin de semana festivo en todo el mundo, durante un período de noticias tradicionalmente lento, por lo que los periodistas y comentaristas pueden haber tardado en responder. Tal vez fue el hecho de que sus contribuciones escritas más significativas de su papado tendieron a ser teológicas y esotéricas. Un hombre tímido por naturaleza, la falta de carisma de Benedict y el hecho de que no era una personalidad pública como su predecesor o su sucesor también pueden haber contribuido a los escasos comentarios sobre su muerte.

Cuando escuché la noticia de la muerte de Benedicto, temí que muchos de los que se sintieron heridos por sus políticas y enseñanzas encontrarían esta ocasión como una oportunidad para repetir sus fuertes críticas hacia él que proclamaron mientras era Papa. En cambio, parece que la mayoría de los que no estaban de acuerdo con Benedicto han reconocido su muerte simplemente con dolor, incluso cuando relataron el daño que les causó.

Creo que la razón principal es que, dado que Benedicto ya había renunciado hace casi diez años, su muerte no altera significativamente el gobierno de la iglesia. Como se señaló, tuvo una gran influencia en las políticas y enseñanzas más negativas sobre las personas LGBTQ+. Pero su fallecimiento también parece ser un evento menor incluso para los católicos preocupados por la igualdad LGBTQ+.

Cuando el Papa Francisco apareció en escena, se temía que pudiera continuar con el enfoque negativo de Benedicto XVI sobre los problemas LGBTQ+. Pero sus declaraciones y acciones durante la última década han demostrado lo contrario. Si bien es posible que Francisco no haya realizado los cambios por los que oran muchos defensores católicos LGBTQ+, la diferencia entre su enfoque de los problemas LGBTQ+ y el de Benedicto es como la noche y el día.

La muerte de Benedicto resaltó esa diferencia. Si bien abordó estos temas como un erudito, el enfoque de Francisco es el de un pastor. Benedicto hizo hincapié en la tradición y la continuidad, mientras que Francisco alentó nuevas ideas. El papa alemán era conocido por haber silenciado a los teólogos y censurado a los líderes de la iglesia, el papa argentino le ha tendido la mano a muchas de estas mismas personas. Francisco ha pedido una amplia discusión en la iglesia, incluso sobre temas LGBTQ+, donde Benedicto había tratado de cerrar tales conversaciones. Benedicto enfatiza la autoridad, Francisco enfatiza la conciencia.

Lo más importante que su muerte ha puesto de relieve para mí es cuánto ha cambiado el enfoque del catolicismo sobre los temas LGBTQ+ en los diez años transcurridos desde su renuncia. Tenemos un Papa que se ha reunido y mantenido correspondencia con personas LGBTQ+ y sus defensores. Los temas LGBTQ+ se discutieron abiertamente en los sínodos sobre la familia y el sínodo sobre la juventud, y prometen ser un punto de discusión importante durante el sínodo sobre la sinodalidad, según la frecuencia con la que las personas han planteado estos temas en las conversaciones del sínodo local. Obispos, arzobispos y cardenales han hecho declaraciones en apoyo de las parejas del mismo sexo y el amor, y han pedido que se reevalúen las enseñanzas de la iglesia sobre tales relaciones. Al menos aquí en los EE. UU. y en otros lugares del mundo, el desarrollo del ministerio parroquial LGBTQ+ se ha disparado.

Si hace poco más de diez años, en enero de 2013, alguien me hubiera dicho que dentro de diez años veríamos aunque sea una fracción de los cambios mencionados en el párrafo anterior, me hubiera reído a carcajadas. Aunque a menudo se me acusa de ser demasiado optimista acerca de la iglesia, mientras vivía en la iglesia mientras Benedicto XVI era Papa, nunca podría haber imaginado que tales cambios habrían ocurrido de manera tan amplia y rápida.

A fines del siglo XIX, la iglesia experimentó una transformación repentina similar cuando el Papa León XII emitió la Rerum Novarum, la primera encíclica en lo que se convertiría en una serie de documentos durante el próximo siglo que desarrollaron la enseñanza social católica. El énfasis de Leo en los derechos de los trabajadores, su apoyo a los sindicatos, su crítica del capitalismo y la propiedad privada, y su introducción del principio de subsidiariedad que exigía que las decisiones se tomaran en el nivel local más apropiado, todos estos eran diametralmente opuestos. a su predecesor el Papa Pío IX. La iglesia experimentó un trascendental “cambio de rumbo” en su enfoque de la sociedad, y durante los próximos 100 años, desarrollaría y refinaría aún más estas enseñanzas.  Creo que ha tenido lugar una dinámica similar entre los papados de Benedicto y Francisco cuando se trata de temas LGBTQ+. Estamos siendo testigos de un “cambio de dirección” que recién comienza y que creo que continuará desarrollándose en las próximas décadas.

—Francis DeBernardo, New Ways Ministry, 2 de enero de 2023

Nota del editor: en la próxima semana, Bondings 2.0 proporcionará sinopsis de cualquier comentario adicional sobre el legado del Papa Emérito Benedicto XVI en temas LGBTQ+.

Para publicaciones anteriores de Bondings 2.0 sobre el fallecimiento de Benedict:

31 de diciembre de 2022: El Ministerio New Ways y el fallecimiento de Benedicto XVI

1 de enero de 2023: Benedicto XVI en compañía de los santos LGBTQ+

Fuente New Ways Ministry

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Defensores reflexionan sobre el impacto mayormente negativo LGBTQ+ de Benedicto XVI

Jueves, 5 de enero de 2023

benedictopiensa-e1578956361292Hoy, en el día en el que se celebran sus funerales y ya  que algunos cardenales empiezan a pedir que sea declarado Doctor de la Iglesia y que, con toda seguridad, los movimientos eclesiales manipularán a los asistentes con su mantra de “Santo súbito”, como pide su “favorito” , y fiel secretario, George Gänswein, conviene recordar quien fue Joseph Ratzinger y su cruzada contra las personas LGTBIQ+:

Los defensores LGBTQ+ han marcado la muerte de Benedicto XVI, el papa emérito, con reflexiones sobre el impacto que tuvo, como teólogo y cardenal, además de papa, en temas de género y sexualidad en la iglesia. (Para ver la declaración del Ministerio New Ways sobre el fallecimiento de Benedict, haga clic aquí).

Jamie Manson, un católico queer que es presidente de Catholics for Choice, reflexionó en el National Catholic Reporter sobre el legado de décadas del entonces cardenal Joseph Ratzinger en la entonces Congregación para la Doctrina de la Fe.

Manson se centró en los teólogos estadounidenses que enfrentaron investigación y censura debido a las intervenciones del prelado. Entre los destinatarios se encontraba la Hna. Margaret Farley, RSM, por su libro Just Love, que incluía una evaluación más positiva de las relaciones entre personas del mismo género y un nuevo paradigma de ética sexual basado en la justicia social. Manson escribió, en parte:

“El libro, como era de esperar, creó consternación en Benedicto quien, como Agustín, mostró una preocupación particular por la pecaminosidad del deseo sexual. Durante su tiempo en la CDF, algunos de los trabajos más destacados de Benedicto se produjeron en sus duras críticas doctrinales de las relaciones sexuales fuera del matrimonio y de las relaciones entre personas del mismo sexo

“A pesar de todos sus esfuerzos por controlar o suprimir la investigación teológica, el éxito de Benedicto sigue siendo cuestionable. Se podría argumentar que, durante sus 24 años al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe y sus ocho años como Papa, la teología realmente prosperó”.

Marianne Duddy-Burke, directora ejecutiva de DignityUSA, dijo en un comunicado que la muerte del ex papa “marca lo que es, con suerte, el final de una era larga y dolorosa para los católicos LGBTQIA+, nuestras familias y toda la iglesia”. Duddy-Burke agregó que mientras los miembros de Dignity oran por Benedicto, “su muerte también nos llama a reflexionar honestamente sobre su legado”, continuando:

Sus palabras y escritos forzaron a nuestra comunidad a salir de las iglesias católicas, separaron familias, silenciaron a nuestros partidarios e incluso costaron vidas. Se negó a reconocer incluso los derechos humanos más básicos de las personas LGBTQIA+. Muchos de nosotros experimentamos la discriminación justificada religiosamente más dura y flagrante de nuestras vidas como resultado de sus políticas. . .

“Oramos para que la iglesia aproveche el período de reflexión posterior a la muerte del Papa Benedicto XVI para reconocer que en muchos casos utilizó su poder en formas que no lograron promover el mensaje evangélico de amor, unidad humana y la responsabilidad de cuidar a los marginados. ”

La Global Network of Rainbow Catholics- Red Global de Católicos del Arco Iris emitió una declaración que afirmaba que el mundo “ha perdido a un gran teólogo y un hombre que amaba profundamente su fe” y, sin embargo, “Benedicto era una persona bastante tímida y no estaba bien versado ni se sentía cómodo al abordar el complejo emociones de la condición humana”. Christopher Vella, copresidente de GNRC, comentó:

“Si bien notamos que su historial con la comunidad LGBTQ no es positivo, su decisión inspirada de renunciar al Papado fue fundamental para el papado más inclusivo de su sucesor, el Papa Francisco, con su compromiso inequívoco de abrir la Iglesia a la gente de la periferia…”

FutureChurch, un grupo reformista católico de EE. UU., hizo referencia al legado del ex Papa en temas LGBTQ+ en una declaración más larga, que dice, en parte:

“Si bien lamentamos la pérdida del Papa Benedicto XVI, no debemos borrar el registro cuando se trata de sus muchos esfuerzos para mantener a las mujeres subordinadas y a las personas LGBTQI+ excluidas. Las políticas establecidas mientras se desempeñó como prefecto de la CDF y luego como Papa, importan hoy. Las mujeres y los católicos LGBTQI+ aún sufren los efectos de sus políticas en una Iglesia que continúa socavando su auténtico valor, dones, sabiduría y autoridad”.

LGBT+ Catholics Westminster Católicos LGBT+ Westminster, el ministerio de extensión pastoral en el Reino Unido, emitió un comunicado llamando a Benedicto “un ser humano sensible y vulnerable” que “a menudo no podía o tenía miedo de relacionar sus profundos principios teológicos con los problemas del día, sobre todo en las áreas de género y sexualidad”. Destacó sus esfuerzos como cardenal Ratzinger para dejar de recibir Misas en la Diócesis de Westminster y concluyó: “Su fallecimiento marca un punto de inflexión en la vida de los católicos LGBTQ+ de todo el mundo”.

El P. Tony Flannery, CSsR, un sacerdote irlandés censurado por la Congregación para la Doctrina de la Fe en parte por su apoyo a la igualdad LGBTQ+, reflexionó sobre el fallecimiento de Benedicto en su blog personal. Flanery escribió:

“Hay dos cosas que se destacan para mí de mi experiencia de lo que me gusta llamar ‘el Vaticano de Ratzinger’… La primera fue una convicción total sobre la rectitud de sus creencias y prácticas…

“La segunda fue su total falta de respeto por las personas que consideraban un error. Esto se expresó en mi caso al no permitirme ninguna oportunidad de ejercer ninguno de los derechos que los sistemas legales de todas las sociedades civilizadas otorgan a las personas acusadas. No se me permitió saber quiénes eran mis acusadores…

“Entonces, ¿lamento su muerte? Realmente no puedo decir que lo hago. Pero rezo por él y le deseo la paz eterna. Todos nosotros, papa y mendigo, nos enfrentamos al mismo final, sea cual sea exactamente”.

El P. James Martin, S.J., un defensor LGBTQ+, publicó elogios para Benedicto en su página de Facebook, destacando la humildad del pontífice al dejar el papado, así como sus libros sobre la vida de Jesús de Nazaret:

“Primero, su renuncia como Papa en 2013 fue uno de los actos de humildad más notables en la historia de la iglesia. Tomó a casi todos con la guardia baja, no solo porque fue el primer Papa en renunciar en siglos, sino también porque los actos de humildad de esa magnitud son cada vez más raros…

“En segundo lugar, su serie de libros ‘Jesús de Nazaret’, a la vez profundos, eruditos, sorprendentes, expansivos e inspiradores, son una importante contribución a la espiritualidad cristiana. Junto con su encíclica ‘Caritatis in Veritate’, se encuentran entre sus escritos teológicos más poderosos”.

Outreach, un recurso del ministerio LGBTQ+ producido por Estados Unidos, ofreció una oración católica tradicional por los muertos en Instagram:

“Outreach, junto con los católicos de todo el mundo, lamenta la muerte del Papa Emérito Benedicto XVI. Concédele el descanso eterno, oh Señor, y brille para él la luz perpetua. Puede él descansar en paz.”

John Casey, editor general de The Advocate, también reflexionó sobre el legado de Benedicto XVI. Casey, quien es sobreviviente del abuso del clero, cita las fallas de Benedicto para abordar el abuso sexual durante cada paso de su carrera eclesial. El autor describe a Benedicto como teniendo “una reacción de selección de cerezas y humo y espejo ante el escándalo”. En términos de temas LGBTQ+, Casey dijo que el ex papa “fue despiadado al amonestar y castigar a cualquiera en la iglesia que fuera LGBTQ+ o un aliado”. Señaló la censura de Ratzinger a la Hna. Jeannine Gramick,y el P. Robert Nugent,, cofundadores del New Ways Ministry, y la persistente oposición de Benedicto al matrimonio igualitario.

Además, Casey dijo que el enfoque de Ratzinger hacia la crisis del VIH/SIDA fue particularmente dañino y perjudicial para la vida:

“En 1987, mientras el virus se propagaba, abundaban los rumores de que la Iglesia Católica podría respaldar implícitamente el uso de condones para ayudar a prevenir la propagación de la enfermedad. Ratzinger lo rechazó de inmediato y dijo que tal enfoque para proteger a los hombres homosexuales y el sexo homosexual “daría como resultado al menos la facilitación del mal”… ¿Te imaginas cuántas vidas podrían haberse salvado si los obispos respaldaran el uso de condones?”

Casey concluyó con lo que probablemente sea la evaluación más negativa de Benedicto desde una perspectiva LGBTQ+ que se haya visto impresa hasta ahora, afirmando que el pontífice “dejó tanta animosidad, desprecio y división a su paso”.

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Bondings 2.0 continuará presentando opiniones y perspectivas sobre el legado de Benedicto XVI en temas LGBTQ+ si salen a la luz más comentarios a medida que nos acercamos a su funeral el 5 de enero.

Para publicaciones anteriores de Bondings 2.0 sobre el fallecimiento de Benedict0:

31 de diciembre de 2022:  New Ways Ministry Marks the Passing of Benedict XVI. El Ministerio New Ways marca el fallecimiento de Benedicto XVI.

1 de enero de 2023:Benedict XVI in the Company of LGBTQ+ Saints . –   Benedicto XVI en compañía de los santos LGBTQ+.

2 de enero de 2023: Benedict XVI’s Death Highlights the Church’s Changes on LGBTQ+ IssuesLa muerte de Benedicto XVI destaca los cambios de la Iglesia en temas LGBTQ+.

—Robert Shine (él/él), New Ways Ministry, 4 de enero de 2022

Fuente New Ways Ministry

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La ‘venganza’ (o el canto del cisne) de Georg Gänswein

Miércoles, 4 de enero de 2023

011El secretario personal de Ratzinger dirige cada paso del funeral y publicará sus memorias en enero

Quien fuera sombra de Ratzinger anuncia la publicación, en pocas semanas, de sus memorias, en las que contará “la propia verdad sobre las miserables calumnias y las oscuras maniobras que han tratado en vano de arrojar sombras sobre el magisterio y las acciones del pontífice alemán”

En el Vaticano existe una honda preocupación. Por lo que sabe, y por la responsabilidad que ha tenido (y que,en puridad, sigue teniendo, pues no ha sido cesado como secretario de la Casa Pontificia, aunque Francisco no quiso contar con él, con la excusa de que Ratzinger necesitaba todos sus cuidados), Gänswein conoce muchos de los secretos, y de los ‘pecados‘ de la Curia vaticana. ¿Los usará para defender la memoria del Papa emérito?

Pronto veremos si las ‘Memorias‘ de Gänswein son una reivindicación de su vida, y de la del Papa emérito, o un ‘ajuste de cuentas’ ante los ‘traidores‘ que permitieron la renuncia y la soledad del hombre que, con su renuncia, abrió un nuevo hito en la bimilenaria historia de la Iglesia

Controla cada detalle. Con amabilidad, con una sonrisa triste, la cara alargada de quien hace mucho que no duerme, y que ha llorado todo lo que tenía dentro. Georg Gänswein, el secretario personal de Benedicto XVI, está organizando hasta el más mínimo detalle de la despedida de quien fuera su mentor, su alma gemela, durante décadas.

Dicen quienes conocen los entresijos de las inéditas exequias del Papa emérito, que Gänswein llegó a plantarse ante las autoridades vaticanas para lograr que no se restara a Ratzinger un solo detalle de grandeza, respetando hasta el último detalle lo escrito en sus últimas voluntades. Francisco le ha dado total libertad, como no podía ser de otro modo.

Pero Gänswein quiere más. Consciente de que estamos ante su último servicio a Benedicto XVI, el arzobispo alemán -que no seguirá en el Vaticano una vez concluyan los funerales- ha preparado con detalle su ‘venganza‘. O, como apuntan algunos, su ‘canto del cisne’. Y es que, en pocas semanas, quien fuera la sombra del Papa emérito publicará sus memorias, para  hacer frente a las “calumnias” que, asegura, se han vertido, y se siguen vertiendo, contra él y contra el Papa alemán.

‘Nient’altro che la veritá. La mia vita al fianco di Benedetto XVI’ (en español, “Nada más que la verdad. Mi vida junto a Benedicto XVI), será publicado por la editorial Piemme de Mondadori “a principios de enero” de 2023. Según el comunicado de la editorial, “estas páginas contienen un testimonio personal de la grandeza de un hombre calmado, un fino estudioso, un cardenal y un papa que ha hecho la historia de nuestro tiempo. Pero también son una narración en primera persona que trata de arrojar luz sobre algunos aspectos incomprendidos de su pontíficado y describir desde dentro el verdadero ‘mundo vaticano'”.

Y es que, para Gänswein, este libro contará la propia verdad sobre las miserables calumnias y las oscuras maniobras que han tratado en vano de arrojar sombras sobre el magisterio y las acciones del pontífice alemán”. Porque Ratzinger “no fue un actor papal y menos aún un autómata papal indiferente. Fue y siguió siendo plenamente humano, incluso en la cátedra de Pedro”, aseguró su secretario en sus primeras declaraciones tras el fallecimiento de Benedicto XVI.

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El anuncio de la publicación de sus memorias ha causado gran revuelo, y preocupación, en ese ‘mundo vaticano’ del que habla Gänswein. Por lo que sabe, y por la responsabilidad que ha tenido (y que,en puridad, sigue teniendo, pues no ha sido cesado como secretario de la Casa Pontificia, aunque Francisco no quiso contar con él, con la excusa de que Ratzinger necesitaba todos sus cuidados), Gänswein conoce muchos de los secretos, y de los ‘pecados‘ de la Curia vaticana. ¿Los usará para defender la memoria del Papa emérito? Algunos creen que sí, y recuerdan cómo el propio secretario papal fue triste protagonista del fallido libro escrito supuestamente a cuatro manos entre Ratzinger y Sarah para criticar algunas de las reformas de Bergoglio.

¿Hará Gänswein lo que Benedicto XVI prometió -y cumplió- no hacer, es decir, entrometerse en el pontificado de su sucesor? ¿Empañará el hombre que más quiso a Ratzinger su legado tratando de defenderlo? ¿Volveremos a ver al Papa emérito solo, rodeado de lobos, como cuando renunció, pero esta vez ya enterrado? En todo caso, pronto lo veremos. Pronto veremos si las ‘Memorias‘ de Gänswein son una reivindicación de su vida, y de la del Papa emérito, o un ‘ajuste de cuentas‘ ante los ‘traidores‘ que permitieron la renuncia y la soledad del hombre que, con su renuncia, abrió un nuevo hito en la bimilenaria historia de la Iglesia.

Fuente Religión Digital

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Benedicto XVI en compañía de los santos LGBTQ+

Martes, 3 de enero de 2023

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La publicación de hoy es del colaborador invitado Jason Steidl Jack. Jason es un teólogo católico homosexual y profesor asistente de estudios religiosos en la Universidad St. Joseph de Nueva York. Su primer libro, Ministerio Católico LGBTQ: Pasado y Presente, ha sido publicado recientemente por Paulist Press. Participa activamente en Out @ St. Paul, el ministerio LGBTQ de St. Paul the Apostle en Manhattan, y es miembro de la junta directiva de Fortunate Families. Vive en Brooklyn con su esposo, Damian.

Benedicto XVI ha muerto. Fue sacerdote, teólogo, profesor, perito, cardenal, prefecto de la CDF, obispo de Roma y papa emérito. Pero no era amigo de la comunidad LGBTQ+.

Desde hace un tiempo, he reflexionado sobre cómo me sentiría al escuchar la noticia de su muerte. ¿Me sentiría aliviado de que sus enseñanzas ya no puedan hacernos daño? Sus enseñanzas contribuyeron al sentimiento anti-LGBTQ+ dentro y fuera de la iglesia, lo que a menudo resultó en violencia espiritual y física contra las personas LGBTQ+. ¿Me compadecería de él porque fue moldeado por la cultura de la homofobia internalizada que dominó la iglesia durante su vida? ¿Me enojaría pensar que él podría haber elegido aprender más sobre las personas LGBTQ+, pero no lo hizo?

Sus decisiones causaron un gran daño a la comunidad católica LGBTQ+. Como jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) del Vaticano, el entonces cardenal Ratzinger expulsó a los grupos católicos LGBTQ+ de las parroquias en el punto álgido de la epidemia del SIDA. En una carta de 1986, dijo que las personas queer se infligían violencia cuando defendían sus derechos. A lo largo de muchas décadas, intentó, y a menudo tuvo éxito, silenciar a nuestros héroes y aliados: teólogos y ministros pastorales que trabajaron por la inclusión LGBTQ+.

A principios de la década de 1990, criticó la legislación secular que garantizaría el acceso a la vivienda, el empleo, la adopción y el servicio militar. Según él, “no hay derecho a la homosexualidad”. Una década más tarde, cuando los gobiernos de todo el mundo se movilizaron para legalizar las uniones civiles de parejas del mismo sexo, advirtió a los políticos que votar por tales medidas sería “gravemente inmoral”. Como Papa, uno de los primeros actos oficiales de Benedicto XVI fue aprobar una política de exclusión del seminario de “quienes practican la homosexualidad, presentan tendencias homosexuales arraigadas o apoyan la llamada ‘cultura gay’” porque supuestamente carecen de madurez afectiva y su situación “les impide gravemente relacionarse correctamente con hombres y mujeres”. De hecho, a lo largo de su larga carrera en el Vaticano, Ratzinger/Benedicto XVI inventó nuevas formas de condenar al ostracismo a las personas queer y sus aliados.

Todas estas acciones causaron un gran daño pastoral, personal y, en ocasiones, incluso físico a las personas LGBTQ+.

Ahora que se ha ido, reflexiono sobre mi creencia en la salvación universal. A algunas personas LGBTQ+ les gustaría imaginar al ex papa en el infierno. Como soy un universalista, no lo hago. Confío en que el amor de Dios es lo suficientemente fuerte para convencer y transformar incluso a los mayores enemigos de Dios. No creo que Benedicto XVI esté en el infierno, ni siquiera que fuera uno de los mayores enemigos de Dios.

Benedicto XVI se equivocó gravemente con las personas LGBTQ+. Tenía mucho que aprender en esta vida, pero ¿quién podría enseñarle? Desde que me enteré de su muerte, me imaginé a Benedicto XVI sentado en un aula celestial donde sus maestros son mártires y santos queer. En la muerte, tendrá que escucharlos, un gran cambio con respecto a su vida cuando afirmaba tener todas las respuestas.

C97D2497-1F37-4A6E-A9C1-4602D79C1FC9Benedicto XVI escuchará sobre el amor queer que trasciende la muerte de las santas Perpetua y Felicidad, mártires que murieron abrazadas. San Sebastián, el patrón de las víctimas del SIDA cuyo cuerpo juvenil fue atravesado por flechas, le hablará de la belleza y la agonía del deseo. Santos Sergio y Baco, soldados cristianos romanos cuya inseparable amistad se consumó en el martirio, compartirán cómo la unión de sus amantes cambió el mundo. San Juan de la Cruz, el místico español del siglo XVI, relatará su relación erótica entre personas del mismo sexo con Jesús. St. Wilgefortis, quien oró por un milagro y se dejó crecer la barba para escapar del matrimonio heterosexual obligatorio, puede contarle cómo Dios la hizo trans. Santa Juana de Arco, que se vistió de hombre para la batalla contra los ingleses, revelará el poder espiritual de su espíritu de cambio de género.

Mártires y santos más recientes, no canonizados, también pueden enseñarle. Padre John McNeill, un ministro de católicos LGBTQ+ que fue expulsado de los jesuitas y vivió durante décadas en una relación entre personas del mismo sexo, hablará sobre las formas en que el amor de Dios rompe las barreras erigidas por la Iglesia institucional. Marsha “Pay it no Mind” Johnson, la famosa drag queen negra que participó en los disturbios de Stonewall pero murió en la pobreza, revelará las muchas formas en que Dios se preocupa por los pobres y los inconformistas. Alana Chen, la joven de Denver que se suicidó después de recibir un peligroso consejo de un sacerdote, detallará la devastación provocada por la enseñanza católica y la llamada terapia de conversión.  Matthew Shepard, un hombre gay en edad universitaria que fue atacado y dejado morir en un campo remoto de Wyoming, articulará la necesidad de protección y derechos civiles LGBTQ+. Padre Robert Nugent, cuyo compromiso con el sacerdocio resultó en años de sufrimiento después de que el Vaticano lo silenciara, demostrará los buenos frutos del ministerio de afirmación y compasión.

¡Cuánto tendrá que aprender y crecer Benedicto XVI! Muy pronto, espero, la comunión con mártires y santos queer lo ayudarán a alcanzar la perfección. Es una pena que no haya tenido un comienzo anterior, pero ahora tiene una eternidad para descubrir la hermosa obra de Dios en las vidas queer.

—Jason Steidl, January 1, 2022

Fuente New Ways Ministry

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Declaración de Francis DeBernardo, Director Ejecutivo del New Ways Ministry sobre el fallecimiento de Benedicto XVI

Martes, 3 de enero de 2023

Ganswein-Benedicto_2044305604_9946088_660x371La siguiente es una declaración de Francis DeBernardo, Director Ejecutivo del New Ways Ministry sobre el fallecimiento del Papa Emérito Benedicto XVI.

New Ways Ministry ofrece oraciones por el descanso del alma de Benedicto XVI, el Papa Emérito, quien falleció el 31 de diciembre de 2022.

Antes de convertirse en Papa en 2005, Benedicto, conocido entonces como el cardenal Joseph Ratzinger, tuvo una gran influencia en el enfoque de la Iglesia hacia las personas y los problemas de homosexuales y lesbianas. Como autor principal de la “Carta a los obispos de la Iglesia Católica sobre el cuidado pastoral de las personas homosexuales de 1986, introdujo el término “trastorno objetivo” en el vocabulario de la Iglesia para describir una orientación homosexual. También supervisó la producción del Catecismo de la Iglesia Católica de 1994, que describía la actividad sexual entre dos personas del mismo género como “actos de grave depravación”.

Estos documentos causaron, y aún causan, un grave daño pastoral a muchas personas LGBTQ+ y a los católicos que ven la bondad, la santidad y el amor de Dios en las relaciones de las parejas queer. Si bien las declaraciones del cardenal Ratzinger tenían la intención de resolver el debate sobre la homosexualidad en la iglesia, simplemente ampliaron el debate. Muchos teólogos católicos, líderes y personas de base cuestionan esta enseñanza y buscan una renovación doctrinal sobre temas LGBTQ+. Lamentablemente, las palabras del Cardenal Ratzinger hicieron que muchos católicos abandonaran la iglesia, algunos se fueron a otras denominaciones cristianas u otras religiones, y algunos rechazaron cualquier tipo de religión institucional.

En 1998, la hermana Jeannine Gramick, cofundadora del New Ways Ministry, se encontró con el cardenal Ratzinger en un vuelo de Roma a Munich. La hermana Jeannine y su colega de ministerio, el padre Robert Nugent, estaban siendo investigados por la Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigida por el cardenal Ratzinger. Al año siguiente, a la pareja se le prohibió el ministerio con la comunidad LGBTQ+. Si bien el padre Nugent cumplió con la orden, la hermana Jeannine se opuso.

La hermana Jeannine describió su conversación en el avión como una experiencia de la humanidad del Cardenal: cálida y amistosa, amable, graciosa y afable. Si bien no estaba de acuerdo con sus puntos de vista sobre la homosexualidad, sintió que él era un hombre de profunda fe y profundamente comprometido con la Iglesia al servicio del pueblo de Dios.

En un momento de la conversación, ella le preguntó si alguna vez había conocido a lesbianas y gays. Él respondió: “Cuando el Papa Juan Pablo II y yo estuvimos en Berlín, hubo una manifestación de homosexuales”. Ella se entristeció porque su respuesta indicó que él no había tenido una relación personal con lesbianas y gays; su imagen de ellos era como manifestantes, no como los seres humanos completos, amorosos y llenos de fe que ella había llegado a conocer.

El enfoque de Benedicto sobre los problemas de gays y lesbianas se vio claramente obstaculizado por el hecho de que no comprendía la dimensión humana del amor y la relación que caracteriza a las parejas e individuos del mismo sexo. Se basó en ideas filosóficas y teológicas abstractas de siglos de antigüedad en lugar de aprender sobre entendimientos más recientes de la sexualidad. Lo más importante es que no pudo escuchar las experiencias vividas de personas reales.

Aunque claramente es un hombre de fe que busca actuar con buenas intenciones, su resistencia a comprometerse con la vida, el amor y la fe de seres humanos reales significa que será recordado como un líder de la iglesia que no escuchó pastoralmente a aquellos a quienes sirve la Iglesia. En contraste, el Papa Francisco, su sucesor, ha llamado a los líderes pastorales a ser oyentes y aprendices, particularmente en el ministerio con aquellos en los márgenes de la iglesia y la sociedad, como las personas LGBTQ+.

–Francis DeBernardo, New Ways Ministry, December 31, 2022

Fuente New Ways Ministry

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Ha fallecido Benedicto XVI (Joseph Ratzinger)

Sábado, 31 de diciembre de 2022

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T
en compasión de mí, oh Dios,

conforme a tu gran amor;
conforme a tu inmensa ternura,
borra mis transgresiones.
Lávame a fondo de mi culpa
y límpiame de mi pecado.

*

Salmo 51:1-2

***

Desde este blog en el que tantas veces tuvo que aparecer por sus posiciones poco empáticas, por decir algo en estos momentos, acerca de las personas LGTBI+ para las que fue de una gran dureza, tanto siendo Ratzinger como Benedicto, nos unimos al pesar de nuestros hermanos y hermanas de la Iglesia Católica Romana ante el fallecimiento de quien fue su cabeza durante 7 años. Se definió a sí mismo como “un simple y humilde trabajador en la viña del Señor”. No se lo discutimos pero cuántas ovejas se perdieron o fueron expulsadas…

Que descanse en Paz, que el Señor de la Misericordia le de el descanso eterno…

+++

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El emérito falleció a las 9,34. El día 2 su cuerpo será venerado por los fieles en San Pedro

Muere Benedicto XVI, el Papa que se atrevió a renunciar

Muere Joseph Ratzinger, el Papa de hierro que se atrevió a renunciar al trono del Vaticano

Estos fueron los hitos del pontificado de Benedicto XVI

Fotogalería | La vida del Papa, en imágenes

Juan Antonio Estrada: “Ratzinger fue un teólogo abierto durante el Concilio y luego se convirtió en un tradicionalista que combatía ideas que había defendido antes”

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Pederastia (y encubrimiento) en la Iglesia católica: Wojtyla, Ratzinger… ¿quién está libre de pecado?

Miércoles, 26 de enero de 2022

abusos-Iglesia_2098300203_9807727_660x371¿Podría condenar un Papa a otro por su inacción ante los abusos?

Las acusaciones contra el Papa emérito destapan las dinámicas de ocultamiento de los abusos sexuales desde tiempos de Juan Pablo II y su política de protección de depredadores como Maciel, McCarrick o Figari, o encubridores como el cardenal de Boston, Bernard Law, o el mismísimo Benedicto XVI

Francisco está decidido a acabar con el flagelo de la pederastia, pero la dinámica del encubrimiento parece mucho más difícil de erradicar en una institución acostumbrada a lavar los trapos sucios en casa, y a acusar a las víctimas, y a los medios que destapan el horror de los abusos, de “falta de prudencia”

El mayor problema de la Iglesia en este tema es… que no se libra nadie. Nadie”. Con la voz temblorosa, un funcionario vaticano admite a RD que el informe elaborado por un equipo independiente de abogados y que ha destapado la implicación del Papa emérito, Benedicto XVI, en el encubrimiento de al menos cuatro casos de abusos sexuales a menores, no ha sido recibido con sorpresa en los muros de la Santa Sede.

Y es que el “largo camino hacia el abismo”, como ha definido la Iglesia alemana los resultados del informe –uno más, frente a la enésima negativa del episcopado español– que destapa medio millar de casos de abusos en las últimas décadas en la diócesis que dirigió Joseph Ratzinger antes de ser nombrado prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, es “una nueva muestra de que prácticamente todos los obispos que tuvieron responsabilidades pastorales hasta hace una década, de uno u otro modo, no hicieron lo suficiente para amparar a las víctimas, y sí para proteger al sacerdote o religioso implicado.

El ‘apóstol de la juventud’ que resultó un depredador

juan-pablo-ii-bendiciendo-a-marcial-maciel Juan Pablo II bendiciendo al siniestro depredador sexual Marcial Maciel

¿Nadie está libre de pecado? Muy pocos, sostienen fuentes vaticanas, que subrayan que el problema no viene tanto de la pederastia en sí, cuanto de la dinámica de encubrimiento que se suscitó en la institución durante décadas, y que tuvo en Juan Pablo II a su máximo exponente. Un Wojtyla que, durante años, no hizo caso a las denuncias de abusos contra algunos de los líderes de la restauración conservadora tras la apertura del Concilio Vaticano II y que amparó a pederastas tan famosos como el fundador de la Legión de Cristo, Marcial Maciel, al que llegó a llamar “apóstol de la juventud”.

Y es que, pese a que las acusaciones en su contra llegaron a Roma ya en 1988 (anteriormente, en 1954, siendo Papa Pío XII, ya habían aparecido denuncias, que finalmente cayeron en el olvido), Juan Pablo II no quiso abrir expediente alguno contra Maciel. Hoy, ambos han fallecido: el fundador de la Legión, como el mayor depredador de menores de la historia reciente de la Iglesia; el Papa polaco, como santo universal.

El caso de Maciel no fue el único. El líder del Sodalicio, Luis Figari, también campó a sus anchas durante años, como lo hizo Theodore McCarrick, uno de los cardenales más poderosos de Estados Unidos y al que Francisco arrebató la púrpura y hoy está siendo juzgado por tribunales norteamericanos.

Los Legionarios de Cristo tardaron más de tres décadas en reconocer los abusos de su fundador, protegido como en el caso de McCarrick por Juan Pablo II y su fiel secretario Estanislao Dzwisz, que hace pocos meses fue absuelto en una investigación sobre abusos en Polonia que amenazaba con implicar al propio Papa polaco.

La contrapartida, en ambos casos, era evidente: una fuerte financiación proveniente de México y Estados Unidos, y nuevas vocaciones sacerdotales para el proyecto de involución en la Iglesia católica. Roma cumplió, ninguno pisó la cárcel.

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El cardenal Law, refugiado en el Vaticano

Otros casos, como el de Fernando Karadima, uno de los formadores de buena parte del episcopado chileno, y abusador impune durante años, terminaron por juzgarse. La mayoría no corrieron con tanta suerte. Cuando en 2002 estalló el escándalo por la investigación del Boston Globe, que reveló miles de casos de pederastia y que llevó a la bancarrota a media iglesia católica de Estados Unidos, el cardenal de Boston, Bernard Law, dimitió de su cargo pero, en lugar de afrontar sus responsabilidades, viajó a Roma… y nunca regresó. La Santa Sede, primero con Juan Pablo II y después con Benedicto XVI, denegó las peticiones de extradición de la justicia norteamericana, y acabó muriendo entre los muros vaticanos.

De hecho, Law vivió a sus anchas hasta que el 14 de marzo de 2013, al día siguiente de ser elegido Papa, Francisco se lo encontró en la basílica de Santa María la Mayor, adonde había acudido a rendir pleitesía a la patrona de Roma. El cardenal tenía allí su residencia desde que Juan Pablo II lo nombrara, en 2004, arcipreste de uno de los templos más importantes (y más ricos) de la Ciudad Eterna. Al ver al cardenal Law, a Bergoglio se le desencajó la cara y se alejó inmediatamente de él.No quiero que siga frecuentando esta Basílica”, le espetó el argentino.

Fuentes vaticanas defienden que Francisco está decidido a acabar con el flagelo de la pederastia, pero la dinámica del encubrimiento parece mucho más difícil de erradicar en una institución acostumbrada a lavar los trapos sucios en casa, y a acusar a las víctimas, y a los medios que destapan el horror de los abusos, de “falta de prudencia”. No es una cosa del pasado, sino una afirmación del cardenal de Valencia, Antonio Cañizares, el viernes pasado, a cuenta del informe entregado por El País al Papa y al cardenal Omella.

¿Un Papa condenaría a otro Papa?

Pederastia2Con todo, nunca hasta la fecha una acusación, con pruebas, había llegado tan lejos. Ni más ni menos que contra Joseph Ratzinger, quien fuera Papa de 2005 hasta su renuncia, en 2013. Un Benedicto XVI que sí comenzó a investigar los abusos de Maciel, que abrió la puerta a los cambios en la legislación que Francisco está intentando culminar, pero que no supo, o no quiso, actuar con la dureza con la que ahora (por convicción o por la fuerza de los hechos) está haciéndolo el pontífice argentino.

La razón, tal vez, pudiera estar en lo ocurrido entre 1977 y 1982, cuando Ratzinger ejerció como arzobispo de Múnich. Según la investigación independiente, el hoy emérito sabía de la existencia de casos de abusos sexuales a jóvenes y menores cometidos por miembros de la Iglesia católica alemana cuando sucedían y tuvo, en al menos cuatro de ellos, una conducta reprochable. Entre ellos, el caso del sacerdote Peter H., quien en 1980 fue trasladado del obispado de Essen al de Múnich tras haber sido acusado de pedófilo y que en su nuevo destino siguió cometiendo abusos.

Aunque el secretario de Ratzinger ha negado las acusaciones, y el Papa emérito ha entregado una respuesta de 82 folios a los investigadores, éstos no dan credibilidad a la versión de Benedicto XVI. El Vaticano, que ha mostrado su “vergüenza” ante los datos presentados, se ha comprometido a dar una respuesta una vez lea el documento. Pero la siguiente pregunta se antoja imposible de responder: ¿qué hará Francisco si se demuestra, como parece, que su antecesor encubrió a curas pederastas?

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¿Se atreverá Bergoglio a condenar al Papa emérito? Una decisión así, apuntan en la Curia vaticana, sería muy difícil de tomar, pues pondría en cuestión la infalibilidad papal. “Y, sobre todo, porque parte de la Iglesia no entendería que un Papa condenara a otro”, nos cuentan. Y añaden: Si de verdad nadie se libra… ¿alguien podría sacar algún dossier similar sobre Bergoglio?”. La pregunta, otra vez, se queda sin respuesta

Fuente Religión Digital

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Ratzinger, una pieza más del sistema: ¿Debería reconocer su culpa y cerrarse las puertas de la historia y de los altares?

Martes, 25 de enero de 2022

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Del blog de José Manuel Vidal Rumores de Ángeles:

“¿Será capaz de llegar a ese extremo de entrega y de generosidad con la institución a la que tanto ama?”

 “Joseph Ratzinger fue una pieza, una pieza más en el sistema eclesiástico generalizado de inacción y encubrimiento implícito y explícito de los clérigos abusadores”

“¿Y qué hizo el joven arzobispo? Lo que tenía que hacer, lo que hacían todos sus colegas, lo que mandaban las leyes no escritas, la costumbre y la prudencia: desdeñar a las víctimas, mirar para otro lado, tapar a los pederastas (tras alguna llamada al orden) y cambiarlos de lugar”

Me alegro de tener un hermano en el episcopado que, a los ojos de la historia y de todos los otros obispos del mundo, ha preferido la prisión antes que denunciar a su hijo sacerdote”. Porque “un padre nunca denuncia a sus propios hijos”, concluía Castrillón, jefe de todos los curas del mundo

“Los cardenales lo eligieron, tras afirmar en la misa solemne previa al cónclave que los dos grandes peligros de la Iglesia eran el relativismo y la “suciedad” de la propia institución, que conocía mejor que nadie”

“Si asumiese su culpa, podría convertirse en un ejemplo vivo y práctico para todos los demás obispos encubridores del mundo. Si no lo hace, estaría dando munición a los que siguen resistiéndose a la tolerancia cero y al resarcimiento pleno de las víctimas, que preconiza el Papa Francisco”

Joseph Ratzinger fue una pieza, una pieza más en el sistema eclesiástico generalizado de inacción y encubrimiento implícito y explícito de los clérigos abusadores. Desde su más tierna infancia de seminarista y, después, en su juventud de cura, el prometedor teólogo alemán formó siempre parte del amplio funcionariado eclesiástico, que se rige por unas normas estrictas y que sólo permite discrepantes moderados. A los radicales, los escupe fuera y los estigmatiza, llamándoles herejes.

El joven Ratzinger se alineó, durante el Concilio, con el ala más liberal de la Iglesia, llamado como perito y asesor del progresista cardenal Frings, arzobispo de Colonia. En esa época estaba a partir un piñón con su amigo el también teólogo Hans Küng. Pero, mientras éste se mantuvo toda su vida fiel a los grandes principios conciliares, Ratzinger pronto comenzó a cambiar de dirección y, por una mezcla de miedo al futuro de la iglesia ante los tumultos del mayo del 68 y de convicción personal, cambió la chaqueta y se alineó con el sector más conservador.

El premio le llegó de inmediato. Pablo VI, el Papa del Concilio, estaba asustado del devenir eclesiástico y llegó a decir que “el humo de Satanás” había entrado en la Iglesia. Por eso, a la hora de buscar un arzobispo para Munich pensó inmediatamente en Ratzinger y le nombró primero arzobispo, el 24 de marzo de 1977, y sólo unos meses después, el 27 de junio, le concedió el máximo galardón eclesiástico de la púrpura cardenalicia. El otrora teólogo rebelde entraba en las filas prietas del sistema en cuerpo y alma.

En Munich, donde sólo estuvo cuatro años y 8 meses, tuvo que pasar de las musas teológicas al teatro pastoral directo. Y allí se encontró entre otros problemas, con el fenómeno de los curas abusadores. ¿Y qué hizo el joven arzobispo? Lo que tenía que hacer, lo que hacían todos sus colegas, lo que mandaban las leyes no escritas, la costumbre y la prudencia: desdeñar a las víctimas, mirar para otro lado, tapar a los pederastas (tras alguna llamada al orden) y cambiarlos de lugar. Porque la máxima vigente era que “los trapos sucios se levan en casa” y que “hay que evitar por todos los medios el escándalo de los inocentes” (no de las víctimas, sino de que la gente se entere) y proteger la buena fama de la institución por encima de todo y de todos.

La Iglesia siempre tuvo muy claro que tenía que transigir con los pecados sexuales de su clero, disculparlos y disimularlos, siempre que se mantuviesen en secreto y, por lo tanto, no provocasen escándalo público. A las víctimas se las culpabilizaba o, en caso de que amenazasen con hacer mucho ruido, se les tapaba la boca con dinero.

¿Y los curas victimarios? Se les reprendía, lógicamente, se les hacía prometer que iban a cambiar de vida y, a lo sumo, se les trasladaba de parroquia y, en casos muy sonados, se les mandaba a misiones (especialmente a Latinoamérica). Más o menos lo mismo que se solía hacer con los que mantenían relaciones sexuales consentidas pero siempre ocultas con mujeres o con hombres.

El funcionamiento del sistema lo explica perfectamente este caso. “Le felicito por no haber denunciado a un sacerdote [pederasta] a las autoridades civiles. Ha actuado usted bien”. Eso escribía en 2001 el cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos, entonces prefecto de la Congregación del Clero, en una carta dirigida al obispo de la diócesis francesa de Bayeux-Lysieux, monseñor Pican, en la que le felicitaba por haberse negado a entregar a los tribunales civiles a un cura acusado de abusos sexuales a menores y haber sido condenado por ello a tres meses de cárcel.

“Me alegro de tener un hermano en el episcopado que, a los ojos de la historia y de todos los otros obispos del mundo, ha preferido la prisión antes que denunciar a su hijo sacerdote”. Porque un padre nunca denuncia a sus propios hijos”, concluía Castrillón, jefe de todos los curas del mundo.

En su época de arzobispo de Munich, Ratzinger comulga a fondo con esta misma mentalidad. Como lo hicieron todos sus predecesores y sus sucesores. De hecho, la información del Informe sobre los Abusos de Múnich se centra principalmente en los obispos diocesanos que aún viven: el Papa emérito Benedicto XVI, el cardenal Friedrich Wetter y el actual arzobispo, el cardenal Reinhard Marx. Pero el estudio se remonta a 1945 y, por lo tanto, abarca también los mandatos de los cardenales Michael von Faulhaber, Joseph Wendel y Julius Döpfner.

Pues bien, todos ellos, tanto los vivos como los difuntos, tanto los más progresistas como los más conservadores, respetaron y cumplieron a rajatabla el sistema establecido: insensibilidad total hacia las víctimas y generosidad y gracia con los victimarios.

Las cosas comienzan a cambiar para Ratzinger, cuando, el 25 de noviembre de 1981, Juan Pablo II le nombra prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, es decir su mano derecha teológica, el hombre que le iba a permitir encontrar bases teológicas y doctrinales sólidas para imponer a la Iglesia mundial el llamado “modelo polaco”: cierre ideológico, involución doctrinal, congelación de los principios fundantes del Concilio Vaticano II, ostracismo para los prelados más abiertos, condena de los teólogos progresistas y conversión de la Iglesia en un poder fáctico, capaz de hacer frente al comunismo e incluso de derrumbar el Muro de Berlín.

Aunque dedicado a justificar el modelo wojtyliano, el cardenal Ratzinger comenzó a palidecer al abordar, en su nuevo puesto, sobre todo el dossier de los delicta graviora, que son, entre otros, los que cometen los clérigos, cuando abusan de menores, y que están reservados a la Congregación para la Doctrina de la Fe. Es tal la podredumbre con la que se encuentra que ya manda poner al día estos delitos y recrudecer las penas.

Era la época en que llegaban a Roma denuncias contra un gran depredador: Marcial Maciel, el fundador de los Legionarios de Cristo, protegido por Juan Pablo II, que llegó a llamarlo “apóstol de la juventud”. ¿Llegaba esa información incriminadora a Juan Pablo II o se quedaba en los despachos de los secretarios: el secretario personal Dziwisz y el Secretario de Estado, cardenal Sodano? ¿Lo sabía el entonces prefecto de Doctrina de la Fe, cardenal Ratzinger, pero no podía hacer nada?

De hecho, una vez que Ratzinger se convierte en Benedicto XVI y sucede al Papa Wojtyla, está ya convencido de que el sistema generalizado de encubrimiento es no sólo un pecado, sino un enorme perjuicio para la institución. Y, por eso, pronto se convierte en elbarrendero de Dios.

De hecho, el Papa alemán se presenta con este programa. Los cardenales lo eligieron, tras afirmar en la misa solemne previa al cónclave que los dos grandes peligros de la Iglesia eran el relativismo y la “suciedad” de la propia institución, que conocía mejor que nadie. Por sus manos de guardían de la ortodoxia pasaron durante décadas los casos más sangrantes y dolorosos del peor pecado que pueden cometer los eclesiásticos: el escándalo de los inocentes. Para ellos, el propio Cristo dice que “más les valiera atarse una piedra al cuello y arrojarse al fondo del mar” (Mt. 18,6).

El ‘policía‘ del Papa Wojtyla convertido en dueño de las llaves de Pedro se encontró con una barca en peor estado de lo que él mismo creía. La pederastia era un misil en plena línea de flotación de la credibilidad de la institución, que vive precisamente de eso: de generar confianza en la gente, que le entrega a sus hijos desde la más tierna infancia. Una confianza hecha añicos por curas sin escrúpulos, personificados en el icono de Marcial Maciel, el fundador de los Legionarios de Cristo, uno de los nuevos grupos restauracionistas mimados por Roma, porque le aportaban vocaciones y dinero fácil.

Benedicto apartó a Maciel de la dirección de los Legionarios, lo suspendió a divinis y le impuso una vida de retiro y penitencia, pero no lo procesó ni lo llevó ante los tribunales canónicos, como exigían las normas de la Iglesia. y puso a la congregación bajo supervisión vaticana, camino de la refundación.

La limpieza no era nada fácil y, en la Curia, le pusieron todo tipo de trabas y zancadillas. El sistema de encubrimiento y de complicidad con los abusadores estaba incrustado en el alma de la institución. Benedicto tuvo que echar a obispos y mandar inspectores a varias iglesias nacionales. Pero la tarea era tan ingente que, al final, Ratzinger se vio sin fuerzas para culminar la tarea y efectuó su gesto más revolucionario: la renuncia al pontificado.

Pero, como nadie puede enterrar su pasado en vida, la memoria de los años de Munich, en los que, como todos los demás, comulgaba con el sistema del encubrimiento, le persigue. Ante las acusaciones de encubrimiento (bien documentadas) sólo le cabe reconocer sus errores, pedir perdón y resarcir a las víctimas de todas las maneras todavía posibles. ¿Lo hará o se encastillará en la negación numantina de responsabilidades? Si asumiese su culpa, podría convertirse en un ejemplo vivo y práctico para todos los demás obispos encubridores del mundo. Si no lo hace, estaría dando munición a los que siguen resistiéndose a la tolerancia cero y al resarcimiento pleno de las víctimas, que preconiza el Papa Francisco.

Eso, sí, al confesar y pedir perdón por sus actitudes, el Papa emérito mancharía su figura en la Historia y se cerraría el paso a la gloria de la santidad (como casi todos los últimos Papas). Un sacrificio máximo por el bien de la Iglesia. ¿Será capaz de llegar a ese extremo de entrega y de generosidad con la institución a la que tanto ama? Si fue capaz de renunciar, también podría asumir este último gran servicio a la Iglesia.

Lo haga o no, la repercusión del caso en el próximo cónclave es evidente: Los cardenales sólo podrán elegir como próximo Papa al que esté limpio de polvo y paja en este ámbito. Con lo cual el espectro de los eventuales candidatos se circunscribe a los cardenales curiales (sin responsabilidad directa en la pastoral) o en los purpurados elegidos en los últimos años, en los que el sistema ya está virando hacia la tolerancia cero. El próximo Papa tendrá que ser un hombre de manos limpias. Sólo así la Iglesia recuperará su credibilidad tan dañada. Pero, para eso, Benedicto XVI tiene que sacrificarse.

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Ratzinger se retracta y admite que sí estuvo en la reunión para admitir a un cura pederasta en Múnich

El Papa emérito, acusado de encubrimiento en cuatro casos de abusos.

No obstante, el Papa emérito aseguró que en aquella sesión no se habló de que el sacerdote en cuestión desempeñara labores pastorales, sino solamente de “hacer posible que contara con alojamiento en Múnich durante su tratamiento terapéutico”

Todo se debe, según Ratzinger, a “un error sin mala intención“, y asegura su “vergüenza y dolor” tras haber leído el informe

Cuatro días después de que se publicara el informe sobre los abusos en la diócesis de Múnich, que lo involucra en al menos cuatro casos de encubrimiento, el papa emérito Benedicto XVI se ha retractado de declaraciones centrales para el informe sobre el encubrimiento de abusos sexuales en la Iglesia católica en Alemania que fue presentado la semana pasada.

Ahora, Joseph Ratzinger reconoce que sí estuvo presente en una reunión del obispado de Múnich y Freising en enero de 1980 en la que se trató el traslado de un sacerdote acusado de abusos a menores, según informó hoy la Agencia Católica de Noticias (KNA).

No obstante, Ratzinger, a la sazón arzobispo de Múnich, aseguró que en aquella sesión no se habló de que el sacerdote en cuestión desempeñara labores pastorales, sino solamente de “hacer posible que contara con alojamiento en Múnich durante su tratamiento terapéutico”.

El sacerdote, identificado por los medios alemanes como Peter H., volvió a cometer abusos en la archidiócesis de Múnich, lo que llevó a que fuera trasladado de nuevo.

Faltó a la verdad: lo dicen las actas

Según un demoledor informe elaborado por un despacho de abogados a petición de la Iglesia católica en Alemania y que vio la luz la semana pasada, esmuy probable” que Ratzinger estuviera al corriente de ese caso y de otros tres similares y no actuase al respecto.

Además, según el informe, Ratzinger faltó a la verdad al afirmar en su posicionamiento que no estaba presente en la reunión de enero de 1980, ya que según las actas intervino en ella y no figuraba como ausente.

De acuerdo con las declaraciones del papa emérito citadas por KNA, ello se debe a un error sin mala intención” que ocurrió durante el proceso de redacción de su posicionamiento frente a las alegaciones, un texto de 82 páginas.

El secretario privado de Ratzinger, Georg Gänswein, agregó que más adelante el papa emérito presentará una reacción más elaborada ante el informe, pero que por el momento la lectura del documento le llena de “vergüenza y dolor “.

“Que asuma su responsabilidad”

En los últimos días se han sucedido las críticas al comportamiento del papa emérito, que el pasado viernes fue tildado de “desastroso” por el presidente de la Conferencia Episcopal alemana, Georg Bätzing.

El obispo de Aquisgrán, Helmut Dieser, reclamó en su sermón de este domingo que Ratzinger asuma la responsabilidad que le corresponde. No puede ser que los responsables se escabullan con referencias a que no sabían nada o a que entonces había otra situación u otros procedimientos,” afirmó. “Porque ése es el motivo por el que entonces no se detuvo a los perpetradores y se siguió abusando de niños,” agregó, según declaraciones citadas por la cadena pública ARD.

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El presidente de los obispos alemanes critica a Ratzinger: “Los encubrimientos ya han durado bastante”

Lunes, 24 de enero de 2022

Bätzing,_Dr._Georg_2009-08-30No creo que pretendan dañar ni un poquito más de lo que él ha dañado a la Iglesia y a los cristianos LGTBI. El todopoderoso Ratzinger que conocía hasta el último movimiento de los teólogos de la Liberación para suspenderlos y condenarlos, no veía lo que pasaba a su lado… A otro perro con ese hueso.

El ultraconservador Müller defiende al emérito y asegura que “hay quienes quieren dañar” a Benedicto XVI

Bätzing habló de “comportamientos desastrosos” y mencionó explícitamente a Benedicto XVI. El obispo de Limburg llama a una auténtica purificación para generar una nueva confianza en la Iglesia, e invita a la esperanza. “No os desaniméis”

Hans Zollner: “El informe alemán empaña el legado de Benedicto XVI en relación con el tratamiento de los casos de abuso (mientras estaba en Alemania, pero) no es un juicio sobre la totalidad de su legado”

“Los encubrimientos y las ocultaciones ya han durado bastante (…). Es la hora de la verdad“. El obispo de Limburg y presidente de la Conferencia Episcopal alemana, Georg Bätzing, ha mostrado su repulsa por los resultados del informe independiente sobre los abusos en la diócesis de Múnich, que destaca la inacción de la cúpula episcopal, entre la que se incluye al hoy Papa emérito, Benedicto XVI, y al cardenal Marx.

Durante su homilía de este viernes por la noche, Bätzing admitió ante los fieles que “esta situación pesa enormemente sobre todos nosotros”. Incluso, en su entorno: “Muchos me dicen que tengo que justificar que sigo perteneciendo a esta institución (…). A veces, yo mismo me avergüenzo de que hayamos tenido un pasado así”.

Bätzing habló de comportamientos desastrosos” y mencionó explícitamente a Benedicto XVI, insistiendo en que “los encubrimientos, las ocultaciones, ya han durado bastante”. “Ahora es el momento de la verdad”, concluyó el presidente de los obispos alemanes, quien se mostró convencido de que una auténtica purificación generaría una nueva confianza en la Iglesia. No os desaniméis”, concluyó el prelado.

“No hizo nada malo deliberadamente”

Sin embargo, uno de los purpurados alemanes más críticos con Francisco, el cardenal Gerhard Müller, denunció que tras las denuncias contra Ratzinger hay personas y grupos en Alemania, y otros lugares, que quieren dañar” al Papa emérito.

“Es obvio que si hubo errores, él no los conocía”, señaló Müller a Il Corriere, subrayando que Ratzinger “no hizo nada malo deliberadamente”.

Por su parte, Hans Zollner, uno de los responsables de la comisión antipederastia del Vaticano, admitió que el informe alemán “empaña el legado de Benedicto XVI en relación con el tratamiento de los casos de abuso (mientras estaba en Alemania, pero) no es un juicio sobre la totalidad de su legado como teólogo, como jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe y como Papa”.

Finalmente, Thomas Schüller, profesor de derecho eclesiástico en la Universidad de Münster, dijo a Der Spiegel que el informe había causado un daño duradero a la reputación de Ratzinger. “Este es su Waterloo personal”.

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La Fiscalía de Múnich investiga 42 casos de encubrimiento y abusos en la Iglesia alemana.

El primer ministro de Baviera tilda el informe de “largo camino hacia el abismo”

Las diligencias se refieren a representantes eclesiásticos a los que el informe, que abarca el periodo de 1945 a 2019, atribuye conductas reprochables y que todavía continúan con vida

El documento, encargado por el cardenal arzobispo de Múnich y Freising, Reinhard Marx, acusa a los responsables de esa archidiócesis de no haber hecho lo suficiente por esclarecer los abusos cometidos contra casi 500 víctimas por parte de 235 perpetradores.

La fiscalía de la ciudad alemana de Múnich investiga 42 casos relacionados con el informe sobre el presunto encubrimiento de abusos sexuales en la Iglesia católica que fue presentado este jueves.

Según confirmó a Efe la portavoz de la fiscalía, Anne Leiding, las diligencias se refieren a representantes eclesiásticos a los que el informe, que abarca el periodo de 1945 a 2019, atribuye conductas reprochables y que todavía continúan con vida.

Qué reglas del derecho penal fueron violadas todavía es objeto de examen,” agregó Leiding, quien explicó que el despacho de abogados que elaboró el informe puso a disposición de la fiscalía las informaciones que dieron pie a las diligencias en agosto del año pasado.

El documento, encargado por el cardenal arzobispo de Múnich y Freising, Reinhard Marx, acusa a los responsables de esa archidiócesis de no haber hecho lo suficiente por esclarecer los abusos cometidos contra casi 500 víctimas por parte de 235 perpetradores.

Inacción de Benedicto XVI

juan-pablo-ii-y-ratzinger2Uno de los hallazgos que han tenido el mayor eco mediático es la inacción del papa emérito Benedicto XVI ante al menos cuatro casos en su etapa al frente de la archidiócesis en los años 80 y su falta de cooperación con los investigadores, que concluyen que es falso que no estuviera al corriente de los hechos.

El cardenal Marx se declaró “conmocionado y avergonzado” al conocer el contenido del informe, aunque la Iglesia católica en Alemania no se posicionará oficialmente hasta después de haber analizado de forma minuciosa las conclusiones, la semana que viene.

Markus Söder, el primer ministro de Baviera – el “Land” de mayoría católica al que pertenece la archidiócesis en que ocurrieron los abusos-, calificó el informe delargo camino hacia el abismo, en declaraciones citadas por la cadena regional “Bayerischer Rundfkunk”.

Además, afirmó que la Iglesia católica debe modificar sus estructuras y comprometerse claramente con una política de “tolerancia cero” para con los agresores.

Por su parte, en una rueda de prensa hoy en Berlín, la viceportavoz del Gobierno federal Christiane Hoffmann tildó al informe de paso al que deben seguir otros pasos y pidió a la Iglesia que realizara “una revisión transparente y completa”.

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Benedicto XVI, en el punto de mira: ‘Informe Múnich’: Ratzinger no actuó al menos en cuatro casos de abusos siendo arzobispo de Múnich

Viernes, 21 de enero de 2022

Pederastia2El Papa emérito rebate “contundentemente” los resultados de la investigación

El informe documenta cientos de casos cometidos durante décadas, hasta prácticamente el presente, y responsabiliza a las sucesivas jerarquías eclesiásticas de no haber actuado en consecuencia, cuando menos, o incluso haberlos encubierto

En dos de los casos atribuidos al periodo en que Ratzinger estuvo al frente de esa archidiócesis, los abusos fueron presuntamente cometidos por dos clérigos que prestaban asistencia espiritual y contra los cuales no se actuó en absoluto

Los responsables del informe consideran “poco creíble” la reacción del ahora papa emérito rechazando esas inculpaciones y sostienen, en cambio, que por parte de Ratzinger no hubo “ningún interés reconocible” en actuar frente a ellos

El informe habla de 235 abusadores, 497 víctimas el 60% de ellas menores, y más de la mitad varones. La mayoría de los delitos se cometieron en las décadas de 1960 y 1970

La diócesis de Lyon retira los cuadros del ‘Picasso de las iglesias’, un sacerdote acusado de abusos sexuales

El informe sobre los presuntos abusos sexuales en la archidiócesis alemana de Múnich atribuye al entonces arzobispo y actual papa emérito Benedicto XVI no haber actuado al menos en cuatro casos conocidos ocurridos siendo arzobispo de la diócesis alemana.

El documento, encargado por la archidiócesis a un equipo de abogados y que fue presentado hoy, destaca, asimismo, que Joseph Ratzinger ha rebatido “contundentemente” estas acusaciones.

El documento contempla casos de abusos sexuales ocurridos en el seno de la Iglesia católica en esa archidiócesis desde la postguerra y hasta prácticamente la actualidad.

Arzobispo entre 1977 y 1982

Ratzinger fue arzobispo de Múnich entre 1977 y 1982, antes de convertirse en prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (antiguo Santo Oficio) en el Vaticano.


El informe documenta cientos de casos cometidos durante décadas, hasta prácticamente el presente, y responsabiliza a las sucesivas jerarquías eclesiásticas de no haber actuado en consecuencia, cuando menos, o incluso haberlos encubierto.

Los abogados que presentaron el informe denominaron en repetidas ocasiones como un balance del horror” el análisis de los casos de abusos que abordaron en su estudio.

Ratzinger, “poco creíble”

En dos de los casos atribuidos al periodo en que Ratzinger estuvo al frente de esa archidiócesis, los abusos fueron presuntamente cometidos por dos clérigos que prestaban asistencia espiritual y contra los cuales no se actuó en absoluto.

Los responsables del informe consideran “poco creíble” la reacción del ahora papa emérito rechazando esas inculpaciones y sostienen, en cambio, que por parte de Ratzinger no hubo “ningún interés reconocible” en actuar frente a ellos.

Asimismo, se muestran convencidos los investigadores de que Ratzinger tuvo conocimiento del caso del párroco identificado como Peter H., quien en 1980 fue trasladado del obispado de Essen al de Múnich tras haber sido acusado de pedófilo y que en su nuevo destino siguió cometiendo abusos.

Los abogados consideran “poco creíble” la afirmación de Ratzinger de que no estuvo presente en la reunión en la que se decidió ese traslado.

Ulrich Wastl, uno de ellos, aseguró que Ratzinger tenía “que haber conocido los acontecimientos” y que “muy probablemente” sabía qué pasaba en la archidiócesis.


Ausencia de Marx

Los autores del informe lamentaron en su presentación la ausencia en la rueda de prensa del actual cardenal de Múnich, Reinhard Marx, quien en 2008 encargó un informe psiquiátrico sobre H., aunque no abrió una investigación interna.

Marx presentó el año pasado su dimisión como gesto ante los abusos de menores cometidos en la Iglesia católica, renuncia que fue rechazada por el papa Francisco. Se espera que el cardenal se pronuncie esta tarde sobre los contenidos del informe.

235 abusadores, 497 víctimas

En su examen de los actos de abuso en la arquidiócesis, los expertos identificaron a 235 presuntos perpetradores entre 1945 y 2019. De estos, 173 eran sacerdotes, dijo Pusch. El número de víctimas fue de 497. De estas, 247 fueron hombres y 182 mujeres. No se pudo determinar el sexo de 68 personas. Esto confirma que los niños y adolescentes predominantemente varones se vieron afectados.

Casi el 60 por ciento de estos delitos se cometieron entre los 8 y los 14 años. En el caso de las mujeres afectadas, esto se aplica a un tercio de las personas. Según Pusch, la mayoría de los delitos se cometieron en las décadas de 1960 y 1970. Una cantidad sorprendente de denuncias solo fueron reportadas por los afectados a partir de 2015.

Los autores de los abusos son 235, de los que 173 son sacerdotes, nueve diáconos, cinco agentes de pastoral y 48 personas del ámbito escolar. Son estas las cifras del informe sobre los abusos del clero en la Iglesia de Múnich, elaborado por el bufete de abogados Westpfahl Spilker Wastl por encargo de la archidiócesis en febrero de 2020.

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Golpe duro, aunque esperado, para la Santa Sede, que dará “justa atención” al documento

El Vaticano habla de “vergüenza” ante el informe de Múnich y anuncia que estudiará la implicación de Ratzinger

Un golpe duro, aunque esperado. Así ha recibido la Santa Sede la publicación de informe sobre los abusos sexuales en la diócesis de Múnich, que implica al Papa emérito, Joseph Ratzinger, en al menos cuatro casos de encubrimiento o mala gestión de la pederastia clerical.

En un comunicado, el portavoz de la Santa Sede, Matteo Bruni, mostró su “vergüenza” ante el estudio independiente, al que Roma dará “justa atención” una vez lo estudie, porque “por el momento no conoce el contenido”.

 Remordimiento y cercanía a las víctimas

Y es que Roma desea “reiterar el sentimiento de vergüenza y el remordimiento por los abusos sobre menores cometidos por el clero, confirma la declaración vaticana, que insiste en que “la Santa Sede asegura su cercanía a todas las víctimas y confirma el camino que ha emprendido para tutelar a los pequeños, garantizándoles espacios seguros”.

“El Vaticano considera que debe dar la justa atención al documento (…). En los próximos días, tras su publicación, lo podrá ver y podrá oportunamente examinar los detalles”, concluyó Bruni.

El documento encargado por la archidiócesis de Múnich a un equipo de abogados, que fue presentado hoy, atribuye a Benedicto XVI no haber actuado al menos en cuatro casos conocidos ocurridos bajo su jerarquía y destaca que el pontífice alemán ha rebatido “contundentemente” estas acusaciones.

El documento contempla casos de abusos sexuales ocurridos en el seno de la Iglesia católica en esa archidiócesis desde la postguerra y hasta prácticamente la actualidad. Ratzinger fue arzobispo de Múnich entre 1977 y 1982, antes de convertirse en prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

En dos de los casos atribuidos al periodo en que Ratzinger estuvo al frente de esa archidiócesis, los abusos fueron presuntamente cometidos por dos clérigos que prestaban asistencia espiritual y contra los cuales no se actuó en absoluto.

Sin “interés reconocible” en actuar contra los abusos

Los responsables del informe consideran “poco creíble” la reacción del ahora papa emérito rechazando esas inculpaciones y sostienen, en cambio, que por parte de Ratzinger no hubo “ningún interés reconocible” en actuar frente a ellos.

Asimismo, se muestran convencidos los investigadores de que Ratzinger tuvo conocimiento del caso del párroco identificado como Peter H., quien en 1980 fue trasladado del obispado de Essen al de Múnich tras haber sido acusado de pederasta y que en su nuevo destino siguió cometiendo abusos.

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“Me siento corresponsable de lo ocurrido”: Cardenal Marx, ‘avergonzado’ por el informe sobre abusos en la archidiócesis de Múnich

El documento señala al papa emérito y al propio arzobispo

El cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich, se declaró este jueves “conmocionado y avergonzado” tras la publicación de un informe sobre el encubrimiento de abusos sexuales en esa archidiócesis alemana que también incluye al papa emérito Benedicto XVI.

Mis primeros pensamientos son para los afectados por los abusos sexuales, que han experimentado daño y sufrimiento a manos de representantes de la Iglesia, sacerdotes y otros empleados eclesiásticos,” afirmó, durante una breve comparecencia retransmitida en directo.

El informe, encargado por el propio Marx, expresidente de la Conferencia Episcopal alemana, determina que el papa emérito, responsable de la archidiócesis de Múnich y Freising entre los años 1977 y 1982, tuvo una conducta reprochable al no haber actuado ante los abusos en al menos cuatro casos. Según el despacho de abogados que elaboró el informe, de 1.700 páginas, existe una “elevada posibilidad” de que Joseph Ratzinger tuviera conocimiento de los casos, algo que el papa emérito rechaza.

El documento también señala, entre otros, al propio Marx por su comportamiento en relación con dos casos de presuntos abusos y además le atribuye no prestar suficiente atención a ese tipo de comportamientos.

El cardenal arzobispo presentó su renuncia al papa Francisco el año pasado ante las dimensiones de los abusos sexuales encubiertos por la Iglesia católica en Alemania durante décadas, pero éste la rechazó.

Marx explicó que, debido al volumen del informe, las instituciones eclesiásticas se hallan ahora analizándolo y presentarán un primer posicionamiento al respecto el jueves de la semana que viene.

“Me siento co-responsable de lo que ha ocurrido con la institución de la Iglesia en las últimas décadas,” afirmó Marx y añadió que “sabemos desde hace años que la Iglesia no tomaba en serio los abusos sexuales, que los perpetradores a menudo no fueron cuestionados y que los responsables miraron hacia otro lado”.

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Gänswein: “Benedicto XVI manifiesta su conmoción y vergüenza por los abusos a menores cometidos por clérigos”

“Benedicto XVI no ha conocido el informe del bufete Westpfahl-Spilker-Wastl, que tiene más de 1.000 páginas, hasta esta tarde”. Esta ha sido la reacción del secretario personal de Joseph Ratzinger, Georg Gänswein, ante la publicación del informe que señala el posible encubrimiento del Papa emérito en la gestión de cuatro casos de abusos mientras era arzobispo de Múnich.

“El Papa emérito, como ya ha repetido varias veces durante los años de su pontificado, manifiesta su conmoción y vergüenza por los abusos a menores cometidos por clérigos, y expresa su cercanía personal y su oración por todas las víctimas, algunas de las cuales ha conocido con ocasión de sus viajes apostólicos”, recalcó Gänswein, quien anunció que “en los próximos días (Ratzinger) examinará el texto con la atención necesaria”.

Sigue…

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¿Encubrió Joseph Ratzinger a un cura pederasta en Munich?

Miércoles, 12 de enero de 2022

124121CF-F40A-4092-B0B0-7F316C11F719El secretario del Papa emérito niega las acusaciones, publicadas por la prensa alemana

Tal y como publica ‘Die Zeit‘, un decreto de un tribunal eclesiástico de Múnich de 2016 incrimina a Benedicto XVI por su gestión de los casos de abusos. El documento muestra que en 1980, como arzobispo de Múnich y Freising, Ratzinger había aprobado la admisión de un sacerdote diocesano de Essen, aunque sabía que había acusaciones contra el clérigo

Ratzinger “se abstuvo deliberadamente de sancionar el crimen”, asegura el semanario, que añade que tanto el hoy emérito como el entonces titular de Essen y sus vicarios generales “no cumplieron con su responsabilidad hacia los niños y jóvenes confiados a su pastoral”

Georg Gänswein aseguró que las acusaciones “son falsas” en nombre de Ratzinger, señalando que el Papa “no tenía conocimiento de la historia previa (acusaciones de agresión sexual) en la decisión de admitir al sacerdote”. Ratzinger “no renunció conscientemente” a sancionar a Peter H…. quien volvió a agredir a menores en Münich

La investigación también salpica al cardenal Marx, quien en 2008 abrió una investigación y apartó al clérigo, pero sin informar a las autoridades, ni reportar al Vaticano

Bilbao se desmarca de la CEE y abre una investigación tras conocer cinco casos revelados por El País. La diócesis reconoce al diario “la labor realizada” y agradece “el esfuerzo de las víctimas”.

¿Encubrió Joseph Ratzinger a un cura pederasta durante su etapa como arzobispo de Múnich? Una investigación de Die Zeit asegura que sí, mientras que el secretario personal de Benedicto XVI, Georg Gäenswein, niega tajantemente unas acusaciones que, de ser ciertas, pondrían en la picota al mismísimo Papa emérito.

Tal y como publica el semanario, un decreto de un tribunal eclesiástico de Múnich de 2016 incrimina a Benedicto XVI por su gestión de los casos de abusos. El documento muestra que en 1980, como arzobispo de Múnich y Freising, Ratzinger había aprobado la admisión de un sacerdote diocesano de Essen, aunque sabía que había acusaciones contra el clérigo.

Trasladado de diócesis, siguió abusando

¿Y cuál es la historia? La de Peter H. un sacerdote de Essen, trasladado a la Archidiócesis de Múnich en 1980, después de haber sido acusado de varios delitos sexuales contra menores. Un traslado que tuvo que contar con el beneplácito expreso del entonces arzobispo de la diócesis alemana, a la sazón Joseph Ratzinger. El futuro Benedicto XVI, afirma la investigación, conocía la situación del sacerdote y, aún así, lo aceptó como clérigo en su diócesis, con la condición de someterse a terapia en Baviera.

Ratzinger “se abstuvo deliberadamente de sancionar el crimen”, asegura el semanario, que añade que tanto el hoy emérito como el entonces titular de Essen y sus vicarios generales “no cumplieron con su responsabilidad hacia los niños y jóvenes confiados a su pastoral”.

Ziet‘ quiso recabar la opinión del Papa emérito. Su secretario personal, Georg Gänswein, aseguró que las acusaciones “son falsas” en nombre de Ratzinger, señalando que el Papa “no tenía conocimiento de la historia previa (acusaciones de agresión sexual) en la decisión de admitir al sacerdote”. Ratzinger “no renunció conscientemente” a sancionar a Peter H…. quien volvió a agredir a menores en Münich.

El vicario asumió la responsabilidad por Ratzinger

Otra investigación de ‘The New York Times’, fechada en 2010, ya hablaba de los abusos del sacerdote, apuntando que una treintena de personas habían podido ser agredidas por el clérigo entre Múnich y Essen. El cura fue condenado en 1986 por el tribunal de Distrito de Ebersberg, pero al término de la condena fue reintegrado en una parroquia por el cardenal Friedich Wetter, sucesor de Ratzinger en Múnich. En 2020, Ratzinger desmintió que se hubiera reunido con el cura en el año 2000.

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En 2010, Gerhard Gruber, que fue Vicario General de la Arquidiócesis de Múnich en 1980, asumió la responsabilidad exclusiva de garantizar que H. pudiera volver a trabajar como pastor, exonerando a Benedicto XVI.

Las acusaciones también salpican al hoy arzobispo de Múnich, el cardenal Reinhard Marx, por incumplir su deber en el trato con el abusador. Según denuncian dos profesores de Derecho Canónico, Norbert Lüecke y Bernhard Anuth, Marx encargó en 2008 (nada más entrar en la diócesis), una valoración psiquiátrica del párroco, trasladándolo, pero sin denunciar el caso al Vaticano. En 2010, el cura fue retirado de la pastoral, y hoy vive en la diócesis de Essen. El proceso canónico contra el clérigo, reabierto entonces, está a punto de concluir.

La publicación del informe de ‘Diez Zeit’ coincide con la próxima publicación de un informe sobre el manejo de los casos de abusos en las diócesis de Múnich, que completa otra investigación culminada en 2010 pero que sólo se publicó parcialmente. El arzobispado, por su parte, ha preferido no hacer comentarios hasta la publicación del informe, el próximo 17 de enero.

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Ratzinger, contra el matrimonio homosexual: “Es una deformación de la conciencia”

Lunes, 20 de septiembre de 2021

4308ED57-36C6-4DA3-93FB-808D64766690El ex Papa Benedicto XVI criticó duramente el matrimonio igualitario como resultado de una “deformación de la conciencia” que está en “contradicción con todas las culturas de la humanidad anteriormente sucesivas“. En la introducción de una nueva antología de sus propios escritos sobre Europa, el ex Papa atacó el movimiento de las naciones europeas para expandir los derechos matrimoniales a las parejas del mismo sexo. Esa introducción se publicó en Il Foglio, una publicación italiana.

Tan cerca de tener que rendir cuentas… y sigue con su inmisericorde discurso homófobo. Recordemos que, en su momento, Ratzinger trató, hasta en tres ocasiones, de convencer a Zapatero para que no aprobara el matrimonio igualitario. Le aconsejamos cuidar  estos berrinches, sobre todo porque poco importa ya lo que diga o escriba, y menos con estos tintes milenaristas y apocalípticos. Y qué esta ensalada ultramontana, que coloca la Tradición sobre el ser humano, sea prologada por Francisco demuestra su auténtico talante.

Ya no existe criterio (…), todas las formas de sexualidad son equivalentes”

Ratzinger  publica su último libro, “La verdadera Europa: Identidad y misión, prologado por Francisco

“Con la legalización del ‘matrimonio del mismo sexo’ en 16 países europeos, el asunto del matrimonio y la familia ha tomado una nueva dimensión que no puede ignorarse“, asegura Benedicto XVI

El concepto de matrimonio homosexual es “una contradicción con todas las culturas de la humanidad que han seguido hasta ahora, y esto significa una revolución cultural que es opuesta a toda la tradición de la humanidad hasta hoy”

“La fertilidad, naturalmente, puede pensarse incluso sin sexualidad”, con un “plan de producción de humanos racionalmente”, con lo que el ser humano “ya no es concebido ni generado, sino hecho”

El siguiente paso, según Ratzinger, indica que si se puede planear hacer vida, también es verdad que se puede planear destruirla, alertando que el creciente apoyo al suicidio asistido y la eutanasia parece ser un “fin planeado para acabar con la vida de alguien como parte integral de la tendencia descrita”.

“Con la legalización del ‘matrimonio del mismo sexo’ en 16 países europeos, el asunto del matrimonio y la familia ha tomado una nueva dimensión que no puede ignorarse”. El Papa emérito, Benedicto XVI, vuelve a la carga Y lo hace con un libro, “La verdadera Europa: Identidad y misión”, prologado por Francisco, en el que califica el matrimonio homosexual de “distorsión de la conciencia“.

“Presenciamos una distorsión de la conciencia que evidentemente ha penetrado profundamente en sectores de personas católicas, escribe Ratzinger, quien cuestiona que la respuesta pueda darse “con un poco de moralismo o incluso con algunas referencias exegéticas”. “Este problema es más profundo y por lo tanto debe ser respondido en sus términos fundamentales”, precisa.

Revolución cultural opuesta a la tradición

En su introducción, Benedicto XVI sostiene que el concepto de “matrimonio del mismo sexo” es “una contradicción con todas las culturas de la humanidad que han seguido hasta ahora, y esto significa una revolución cultural que es opuesta a toda la tradición de la humanidad hasta hoy.

El Papa Emérito resalta que no hay duda de que las distintas culturas tienen diversas concepciones morales y jurídicas sobre el matrimonio y la familia, como las profundas diferencias entre monogamia y poligamia. Una cuestión, que en cambio, no ha cuestionado la procreación.

“La certeza básica de que la humanidad existe como masculina y femenina, y que la transmisión de la vida sirve a esta tarea y que, en esta, más allá de todas las diferencias, en esto consiste esencialmente el matrimonio, es una certeza original que ha sido obvia para la humanidad hasta ahora”, sostiene el Papa, quien arremete contra la píldora anticonceptiva y la separación de la fertilidad y la sexualidad.

Plan de producción de humanos”

“Esta separación significa, de hecho, que de esta manera todas las formas de sexualidad son equivalentes. Ya no existe un criterio fundamental”. Y es que, añade, desde la separación de sexualidad de la fertilidad, continúa, llega lo contrario: “La fertilidad, naturalmente, puede pensarse incluso sin sexualidad”, con un “plan de producción de humanos racionalmente”, con lo que el ser humano “ya no es concebido ni generado, sino hecho”.

El siguiente paso, según Ratzinger, indica que si se puede planear hacer vida, también es verdad que se puede planear destruirla, alertando que el creciente apoyo al suicidio asistido y la eutanasia parece ser un “fin planeado para acabar con la vida de alguien como parte integral de la tendencia descrita”.

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El último y sentido llamamiento de Benedicto XVI para que Europa redescubra y reafirme su verdadero origen e identidad que la han hecho grande y modelo de belleza y humanidad. No se trata de imponer las verdades de la fe como fundamento de Europa, sino de hacer una elección razonable que reconozca que es más natural y justo vivir “como si Dios existiera” que “como si Dios no existiera”. Así como en un tiempo no muy lejano el Papa Juan XXIII hizo un llamado a las grandes naciones de Europa y Occidente para evitar una guerra nuclear devastadora, así hoy el Papa Emérito Benedicto XVI se dirige a toda Europa y a Occidente por última vez porque, solo redescubriendo su propia alma, pueden salvarse a sí mismos y al mundo de la autodestrucción. “Con la claridad, la accesibilidad inmediata y al mismo tiempo la profundidad que le son propias, el Papa emérito aquí perfila magníficamente esa” idea de Europa “que sin duda inspiró a sus padres fundadores y que está en la base de su grandeza. y cuya ofuscación definitiva sancionaría su decadencia general e irreversible ”. (De la introducción del Papa Francisco)

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La presentación del ex Papa es desafortunada en dos niveles. Primero, simplemente está el asunto de que Benedicto continúe publicando en la era del Papa Francisco. Esta cuestión de cómo debe comportarse el Papa emérito, una cuestión que no se aborda desde el siglo XII, se está resolviendo en tiempo real, por lo que seguramente habrá dificultades. Pero cuando los nuevos escritos ocasionales de Benedicto son tan disonantes del énfasis del Papa actual en ser personas pastorales y acompañantes, es un problema.

En segundo lugar, cuando escribe o habla, Benedict parece obsesionado con las personas LGBTQ. El año pasado, llamó al matrimonio igualitario “absurdo” y lo vinculó con el Anticristo. En 2019, vinculó el abuso sexual en la iglesia con una “camarilla homosexual”. Una vez más, tal lenguaje y pensamiento contrasta fuertemente con el Papa Francisco, quien esta semana dejó en claro su apoyo a las uniones civiles entre personas del mismo sexo.

Tanto como Joseph Ratzinger como como Papa, Benedicto XVI ha sido un teólogo notable en el siglo XX, incluso si gran parte de su último trabajo es lamentable para las personas LGBTQ, defensores de la libertad académica y otros. Pero con su continua insistencia en denigrar a algunos del pueblo de Dios, asegura que el trabajo anti-LGBTQ será una parte definitoria de ese legado. En momentos como este, Benedicto XVI debería recordar su promesa sobre la elección del Papa Francisco de alejarse de la atención pública y optar por no decir nada en absoluto.

Fuente Religión Digital/Edizioni Cantagalli/NewWays Ministry

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Julio Puente López: “Ponerse en el lugar de las personas trans no es fácil, pero es de justicia y de fe cristiana”

Sábado, 13 de febrero de 2021

trans-transexuales-eeuu-derechoshumanos-idaho-gobernador-1“Fanatismo religioso y derecho natural”

“El periodista americano Michael Sea Winters afirma que se está produciendo un cisma de corte jansenístico en la Iglesia americana que ha infectado a la jerarquía y al clero”

“La radicalización, como vemos, no es algo exclusivo hoy de la lucha política y de la sociedad civil. El sector integrista sigue sin aceptar la realidad de una Iglesia que ha dejado atrás la ideología de cristiandad”

“No es fácil ponerse en el lugar de las personas trans, comprenderlas. Pero tenemos que hacerlo por deber de justicia y de fe cristiana. Tiene que haber protección legal para los millones de personas trans que hay en el mundo”

“Las rutas de la renovación son como un laberinto… La futura ley trans española, redactada desde el conocimiento científico y la sensatez, debería alcanzar el máximo consenso posible y contar con el asesoramiento y la experiencia de las personas de ese colectivo”

07.02.2021 | Julio Puente López

“¿Es el presidente de la Conferencia Episcopal ahora el gran imán de cada católico de Estados Unidos?” Es la pregunta que se hacía en el NCR el periodista Michael Sean Winters el pasado 27 de enero. Se refiere al arzobispo Gomez, miembro del Opus Dei. Winters afirma que se está produciendo un cisma de corte jansenístico en la Iglesia americana que ha infectado a la jerarquía y al clero. El influyente laico católico George Weigel, biógrafo de Juan Pablo II, sería uno de los que está flirteando con este tema.

Con motivo de la proclamación de Biden como nuevo presidente de Estados Unidos al Arzobispo Gomez le faltó tiempo para recordarle la doctrina de la Iglesia, la del aborto en concreto, que si este ignora le inhabilitaría según muchos neoconservadores para recibir la comunión. ¿Sería este un sacramento para los puros al que los débiles no podrían acudir para hacer más fuerte su fe? El papa Francisco no es de esa opinión.

La radicalización, como vemos, no es algo exclusivo hoy de la lucha política y de la sociedad civil. La Iglesia católica sufre también en su seno profundos enfrentamientos. Con nostalgia de la ideología de cristiandad o del Estado confesional, la oposición de carácter ultraconservador al programa de reformas del papa Francisco tiene las características de los comportamientos sectarios.

El sector integrista sigue sin aceptar la realidad de una Iglesia que ha dejado atrás la ideología de cristiandad. “El Vaticano I hablaba de la Iglesia como “sociedad perfecta”; el Vaticano II habla de la Iglesia como “necesitada de continua renovación”, leemos en la Historia de la Iglesia editada por la editorial San Pablo. El historiador Guido Zagheni dedica a este tema un capítulo de casi 70 páginas titulado “El proyecto de “cristiandad”: Modelo de relación entre la Iglesia y el mundo”. Su conclusión es clara: con el Vaticano II se ha superado la ideología de cristiandad.

LAS-PERSONAS-TRANS-NO-SON-PELIGROSAS_DSC_2507-1000x500Pero las rutas de la renovación no son fáciles. Son como un laberinto donde todos andamos dando vueltas sin encontrar la salida de Mt 6, 24: Dios o el dinero, evangelizar o colonizar. Y el clero renuncia, sí, al sexo, o lo intenta, pero se enreda siempre en los juegos del poder y de la acumulación de bienes, sin querer comprender que el cristianismo que cree que hay acceso a Dios desde el apego al dinero es falso. Es el problema que tienen todas esas personas tan amantes de las tradiciones religiosas y de la estética litúrgica, pero no tanto de la justa distribución de la riqueza.

En la década de los setenta el sociólogo alemán Franz-Xaver Kaufmann escribió un libro titulado “Theologie in soziologischer Sicht” (Herder, 1973). El autor dedica un capítulo a estudiar el papel que ha jugado el pensamiento iusnaturalista en la estabilización del catolicismo, sobre todo en la sociedad alemana. Fue el fundamento ideológico que hizo posible la aparición de una subcultura católica unida, cerrada y partidista en la esfera política. Desde Pio IX hasta el concilio Vaticano II el papado se sirvió de la teoría del derecho natural y de la apelación a la ley natural para marcar la frontera con la sociedad secular y dar cohesión a la comunidad de creyentes.

El Vaticano II supuso el fin de esa ideología, pero Juan Pablo II y Benedicto XVI volvieron a insistir en la teoría del derecho natural reivindicando un liderazgo moral del papado no solo para la Iglesia, sino también frente a la sociedad civil. Benedicto XVI en su viaje a España esgrimió el derecho natural al enjuiciar la ley del aborto y la ley del contrato civil entre personas del mismo sexo. La España laica entendió que era “una extorsión a la libertad de conciencia”. “La coartada justificadora era la supuesta violación del derecho positivo de una ley natural que solo la Iglesia católica se halla en condiciones de conocer, interpretar y aplicar” (Javier Pradera, El País, 10 de noviembre de 2010).

Y ahora los obispos de Estados Unidos, como si quisieran ser la tercera cámara del Estado, no han perdido ni un minuto en hablar al presidente Biden de la ley del aborto para influir así en su conciencia. Se olvidan de que el cristiano mayor de edad juzga por sí mismo lo que cree justo (cf. Lc 12, 56-57). Se olvidan de la legítima autonomía de la ciencia, de la autonomía de lo temporal, de que los obispos no pueden substituir la conciencia de los fieles, de que la misión de la Iglesia no es de orden político, económico o social. Estos obispos ignoran todo aquello que enseñó el Vaticano II en la Gaudium et spes.

Imagen-despatologización-transLa Iglesia anterior al Vaticano II era una sociedad que se decía perfecta y que constituía una cultura aparte y a la defensiva frente a lo que venía de fuera, que creaba una sociedad paralela con escuelas, universidades, hospitales, medios de comunicación y toda clase de sociedades y organismos a los que se añadía el adjetivo de “católicos”. Esa Iglesia no daba siempre un testimonio auténtico del Evangelio, porque conseguir influencia y poder no es evangelizar. Tradicionalista y dogmático, el catolicismo era visto por muchos como una secta. En América se usaba con frecuencia la palabra inglesa “sectarian” para referirse a ese tipo de creyente católico. Ahora volverá a haber nuevos motivos para hacerlo.

Pero una Iglesia así, de doctrina y ritos que no cambian y que promete la salvación frente a un mundo extraviado, sigue teniendo sus adeptos. Ahí tenemos a los grupos católicos federados en “Una Voce”, y a los clásicos grupos ultraconservadores y fundamentalistas españoles de todos conocidos, con su interpretación al pie de la letra de la Escritura, su intransigencia y su rigidez dogmática.

Wolfgang Waldstein, el famoso jurista de Salzburgo que el papa Benedicto XVI citó en su discurso en el “Reichstag” de Berlín, gran defensor del iusnaturalismo tal como lo explicaba el magisterio hasta hace poco, fue nombrado presidente de honor de la asociación laica alemana “Pro Missa Tridentina”. El cardenal Rouco Varela reflexionó en 2019 sobre ese discurso del papa Ratzinger en el Parlamento de Berlín en 2011. En su artículo, “¿Un nuevo retorno del derecho natural?” publicado en Ius Communionis, presenta Rouco el discurso de Benedicto XVI como una propuesta para recuperar el “derecho natural” como categoría intelectual y como valor ético-jurídico.

Todo ello es legítimo y tiene su sentido, pero conviene no olvidar que un “corazón dócil, que sepa escuchar para juzgar, para discernir entre el bien y el mal”, como pedía Salomón (cf. 1 R 3, 9), es algo que no le es negado a ningún hombre honesto. Benedicto XVI cita ese pasaje con la expresión de “un corazón oyente” (“ein hörendes Herz”) y también cita el versículo de Rm 2, 15 que habla de una ley escrita en el corazón, en la conciencia de todo hombre, no solo en la de los cristianos. Ya nos dijo Ebner, y luego Rahner, que el hombre es “Hörer des Wortes”, “oyente de la palabra” divina. Y es la “confianza en la palabra” lo que constituye para el personalismo la última instancia, el fundamento de la vida social, de la ley y del derecho. Aunque Ebner nos recuerda, citando Dt 30, 14, que Dios ha puesto su palabra en nuestro corazón para que la podamos poner en práctica, nos dice en sus “Glosas al prólogo del Evangelio de Juan” (1921) que “no es necesario en absoluto entender esta confianza en un primer momento en sentido religioso”. Tal vez los estudiosos del derecho podrían encontrar aquí un puente entre el positivismo jurídico de H. Kelsen, contemporáneo de Ebner, por cierto, y el iusnaturalismo.

La ley natural no se encuentra en ninguna caja fuerte del Vaticano bajo siete llaves teniendo acceso a ella solamente el magisterio del papa. Que su fundamento sea la ley eterna de Dios no anula la capacidad de todo hombre para razonar. Como enseñó hace años el profesor Stephen Buckle “la idea de derecho natural no proporciona atajos al razonamiento moral”. La promulgación de esa ley y de ese derecho corresponde, como ya defendió Santo Tomás de Aquino, a la inteligencia humana. En ese sentido, como muestra Buckle, la ley natural bien entendida tiene capacidad para incorporar el cambio.

el-papa-con-neria-y-su-mujerDiego Neria Lejárraga, el primer transexual en ser recibido por un papa,

Siguiendo las enseñanzas del profesor Jesús Vega López, si le he entendido bien, esta ley no puede interpretarse en un sentido radicalmente contrario a la idea de igualdad en su sentido moderno y contemporáneo, puesto que incluye la noción de universalidad normativa que da origen a la idea de “ley moral”.

El contenido de la ley natural ha de ser interpretado, pero sin apelar a una antropología natural inalterable, porque entonces estamos haciendo una interpretación no igualitaria negando los hallazgos del razonamiento crítico jurídico que reconoce que existe un derecho fundamental a la igualdad de trato y a la no discriminación. La afirmación de este derecho constituye la base de las legislaciones de los Estados occidentales que reconocen las uniones civiles de las personas del mismo sexo y los derechos de las personas con sexualidades diversas. Sin reconocer este derecho a la igualdad de trato, que la Iglesia debería aplicar a sus propios fieles, a las mujeres y a las minorías sexuales, resulta difícil ver que las pretensiones de la Iglesia en estas materias puedan tener acogida en un Estado constitucional laico. No aparecerían ante los ciudadanos como una doctrina moral “razonable”.

No es de extrañar que las reformas del papa Francisco encuentren oposición cuando queriendo ser fiel al espíritu de “aggiornamento” y de renovación de la Iglesia del Vaticano II afronta los problemas sin recurrir a esa teoría del derecho natural. El cardenal Müller se expresó así en una entrevista del Corriere della Sera: “La palabra de Dios vale para todos los tiempos. Y habla del derecho natural, moral. La constitución antropológica no se respeta en esta nueva antropología LGTB”. Según Müller “el papa es el primer intérprete de la ley natural”. Y pregunta: “¿Por qué interviene en estos asuntos de los Estados sin subrayar la dimensión de la ley natural?”

Se ve claramente el interés de los ultraconservadores por usar ese concepto como un comodín dialéctico con el que hacer oposición. Müller, con el puritanismo ajeno al Evangelio que desde San Pablo impregna la enseñanza de la Iglesia, e ignorando la sexología, recuerda que “las relaciones sexuales están reservadas exclusivamente al matrimonio”. Reprocha así al papa que hable de las uniones civiles entre personas del mismo sexo, del derecho de todos a tener una familia y una protección legal.

En 2019 este cardenal viajó a Estados Unidos y se vio con los miembros de la Corte Suprema y católicos conservadores, Samuel Alito y Brett Kavanaugh, así como con Brian S. Brown, conocido activista homófobo y con la princesa Gloria von Thurn und Taxis, una millonaria de Ratisbona amiga de los que se oponen a Francisco. Esta empresaria ultraconservadora, que ve en Müller al Trump de la Iglesia, fue la que puso al cardenal en contacto con Stephen Bannon. Uno recuerda aquellas palabras de Ebner cuando se preguntaba en su escrito “El escándalo de la representación” qué espera la aristocracia de una victoria de Dios. “Nada cuando se da en el corazón del hombre. Pero ¿qué de esta en el mundo?”

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Hermana Mónica Astorga OCD, quien acompaña y ayuda a mujeres trans (Diario de Río Negro/Gobierno Provincial )

Los grupos de presión que mezclan política y religión son, como vemos, especialmente activos en América. Francisco parece estar en buena forma, pero ya se han publicado libros que nos hablan de cómo debería ser el próximo papa. George Weigel y Edward Pertin han publicado sendos libros con el mismo título, The Next Pope. Si en Roma o en la iglesia alemana se estudia la posibilidad de dar la comunión a los divorciados que han vuelto a contraer matrimonio Weigel, haciendo una interpretación burda del Evangelio, se apresurará a señalar que el papa no puede cambiar la doctrina de Jesús sobre la indisolubilidad del matrimonio. Es una táctica común en el sectarismo refutar lo que el adversario no ha sostenido. Lo que técnicamente llaman “mutatio elenchi” si se hace a sabiendas. Una forma de acusar falsamente. Además se pasa por alto Mt 19, 9: “a no ser en caso de porneia”, algo que rompería el matrimonio.

Weigel no ha dudado en tergiversar la doctrina social del papa Juan Pablo II en la encíclica “Centesimus annus” (1991). Pero el texto es claro: “Queda mostrado cuán inaceptable es la afirmación de que la derrota del llamado “socialismo real” deja al capitalismo como único modelo de organización económica. Hay que romper las barreras y los monopolios que colocan a tantos pueblos al margen del desarrollo, y asegurar a todos —individuos y naciones— las condiciones básicas que permitan participar en dicho desarrollo” (Centesimus annus, 35). No es pues verdad como afirma Weigel que el papa apoyara la doctrina de la autorregulación libre de los mercados.

El sectarismo ultraconservador se hace con frecuencia fanatismo obsesivo en los temas de la sexualidad y de las relaciones humanas. Así, por ejemplo, el que fue arzobispo de San Luis, el conservador americano Carlson, hoy ya retirado, insistía todavía en 2020 en que “la comprensión católica de la persona humana sostiene que el sexo y el género no pueden separarse”. Pero la realidad de la vida hace pedazos la rigidez de esa doctrina de la Relación final del Sínodo de los obispos de 2015 recogida luego en otros documentos.

I000010FTRIErJF4Un caso real lo puede mostrar. Recordemos a J. Morris. Falleció el 20 de noviembre de 2020 a la edad de 94 años. Sirvió en el ejército británico durante la segunda guerra mundial, se graduó como oficial de inteligencia en Sandhurst, trabajó como periodista y, como miembro de la expedición de Hurt y Hillay en su conquista del Everest, dio la noticia en exclusiva para The Times en 1953. Morris, después de estudiar en Oxford, contrajo matrimonio con Elisabeth Tuckniss, la mujer de su vida con la que tuvo 5 hijos. Escribió más de 40 obras, entre ellas Pax Britannica, una historia del imperio británico en tres tomos y libros de viajes traducidos a muchos idiomas. James Morris, nacido biológicamente como varón, siempre supo que era mujer.

En 1972 James Morris viajó a Casablanca para someterse a una reasignación de sexo. Lean su obra “Conumdrum” (Enigma). Desde entonces y hasta que murió en 2020 fue Jan Morris. Tras un divorcio al tener que someterse a las leyes, de nuevo la unión civil con Elisabeth Tuckniss, el tú de su yo, más allá del sexo y de la orientación sexual. Fue una mujer transgénero primero, mujer transexual después de la operación, en una larga lista en la que están Lili Elbe, Virginia Prince, Caitlyn Jenner, Georgine Kellermann y millones de otras. Y habría que hablar también de los hombres trans, que nacieron con el sexo biológico de mujer. Está claro que el sexo y el género no siempre van de la mano. Son cosas diferentes. Y otra cosa distinta de ambos es la orientación sexual. Y eso simplemente es lo que afirman los estudios de género.

No es fácil ponerse en el lugar de las personas trans, comprenderlas. Pero tenemos que hacerlo por deber de justicia y de fe cristiana. Tiene que haber protección legal para los millones de personas trans que hay en el mundo. La futura ley trans española, redactada desde el conocimiento científico y la sensatez, especialmente en los que se refiere a los menores, debería alcanzar el máximo consenso posible y contar con el asesoramiento y la experiencia de las personas de ese colectivo.

La comunidad transgénero de Estados Unidos (cerca de un millón de personas) le hizo saber al arzobispo Carlson que su doctrina desconocía su problemática. Si se evitan las posturas sectarias no tendría por qué ocurrirle lo mismo a la Iglesia en España.

Fuente Religión Digital

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El potente editorial del National Catholic Reporter: “Obispos de EE.UU., por favor, supriman el culto a San Juan Pablo II”

Lunes, 16 de noviembre de 2020

juan-pablo-ii-bendiciendo-a-marcial-macielJuan Pablo II bendiciendo al siniestro depredador sexual Marcial Maciel:

“El S.XXI quedará por siempre empañado por su insensible toma de decisiones”

“Ha llegado el momento de hacer un difícil ajuste de cuentas. Este hombre, proclamado santo católico por el Papa Francisco en 2014, puso voluntariamente en riesgo a niños y jóvenes en la Arquidiócesis de Washington, D.C., y en todo el mundo”

“Al hacerlo, también socavó el testimonio de la Iglesia mundial, hizo añicos su credibilidad como institución y dio un ejemplo deplorable a los obispos”

“Como todos los santos, Juan Pablo tiene un culto vibrante: personas de todo el mundo que celebran su memoria fomentando la devoción a él, poniendo su nombre en iglesias y escuelas y organizando procesiones y desfiles en su fiesta”

El velo de silencio de las estructuras eclesiásticas hizo que causas civiles prescribieran. McCarrick, Maciel, Karadima, Figari… los ‘apóstoles’ de la pederastia y la Iglesia que calló

Luis Badilla: ” McCarrick es una radiografía de lo que es, y cómo se comporta, una parte de la Iglesia Católica”

Escalada y desescalada en el poder de un abusador, durante tres papados: Las cinco claves del informe McCarrick según el New York Times

“De palabra y obra, el Papa Francisco ha cumplido”: O’Malley, ante el informe McCarrick: “Los supervivientes merecen nuestro cuidado, apoyo y honestidad”

El Papa sobre el informe McCarrick: “Renuevo mi cercanía a las víctimas de todos los abusos y el empeño de la Iglesia por erradicar este mal”

Un cura polaco acusa al cardenal Dziwisz de encubrir los abusos a menores de un clérigo

Sanción disciplinaria del Vaticano al cardenal polaco Gulbinowicz, acusado de abuso sexual de menores

Manifestantes frente a la residencia del obispo exigen “Cracovia libre de Dziwis“: Dziwisz defiende su “conducta transparente”, mientras la calle grita que se vaya de Cracovia

Las escuelas católicas y la catequesis, lugar preferido para los pederastas en Francia

Ex embajador del Vaticano acude a su “temperamento latino” en su defensa, acusado de agresiones sexuales a cinco hombres

Es el Caso Gaztelueta. Es España en el año 2020″:¿Se imaginan irse a la cama cada día viendo que el abusador de su hijo no va a pisar la cárcel?. Alberto Cano, familiar de una víctima de abusos

Juan Cuatrecasas, padre de la víctima: “Nos parece una falta de respeto absoluta a una víctima denunciante de abusos sexuales”

 

(National Catholic Reporter).- En muchos, muchos aspectos, el Papa Juan Pablo II fue un hombre admirable. Los últimos decenios del siglo XX se vieron enriquecidos enormemente por su hábil uso de la diplomacia papal para alzar la voz de los pueblos oprimidos de Europa oriental, por sus diversos esfuerzos en pro del diálogo interreligioso y por su testimonio personal de la dignidad del envejecimiento.

Pero como el informe sin precedentes del Vaticano sobre la carrera del ex cardenal Theodore McCarrick revela con detalles impactantes, la primera década del siglo XXI quedará por siempre empañada por la calamitosa e insensible toma de decisiones de Juan Pablo.

Ha llegado el momento de hacer un difícil ajuste de cuentas. Este hombre, proclamado santo católico por el Papa Francisco en 2014, puso voluntariamente en riesgo a niños y jóvenes en la Arquidiócesis de Washington, D.C., y en todo el mundo. Al hacerlo, también socavó el testimonio de la Iglesia mundial, hizo añicos su credibilidad como institución y dio un ejemplo deplorable a los obispos al ignorar los relatos de las víctimas de abusos.

Como todos los santos, Juan Pablo tiene un culto vibrante: personas de todo el mundo que celebran su memoria fomentando la devoción a él, poniendo su nombre en iglesias y escuelas y organizando procesiones y desfiles en su fiesta litúrgica.

Dado lo que sabemos ahora sobre las repercusiones a largo plazo de la toma de decisiones de Juan Pablo, los obispos estadounidenses, que se reunirán la próxima semana para su conferencia anual, deberían considerar seriamente si los católicos estadounidenses pueden continuar con estas prácticas. También deberían discutir la solicitud de que el Vaticano suprima formalmente el culto de Juan Pablo. Las víctimas de abuso no merecen menos.

Como lo muestra claramente el devastador reporte del Vaticano, la decisión del difunto Papa de nombrar a McCarrick como arzobispo de Washington en el año 2000 vino a pesar de las severas advertencias de sus asesores de más alto nivel en ambos lados del Atlántico.

La carta del 28 de octubre de 1999 del cardenal de Nueva York John O’Connor, que se ha revelado por primera vez, no podría haber sido más ominosa. McCarrick, advirtió O’Connor, había sido objeto de acusaciones anónimas y se sabía que invitaba a seminaristas a dormir en la misma cama que él. Sobre la posibilidad de promover a McCarrick más allá de su entonces rol como Arzobispo de Newark, New Jersey, O’Connor escribió: “Lamento tener que recomendar muy fuertemente en contra de tal promoción”.

O’Connor, que envió la carta el 28 de octubre de 1999, ya que sufría de un cáncer cerebral que lo llevaría a la muerte sólo siete meses después, también dijo que tenía “graves temores” sobre la posibilidad de la promoción y el “grave escándalo” que podría causar a la Iglesia.

“Deberían discutir la solicitud de que el Vaticano suprima formalmente el culto de Juan Pablo. Las víctimas de abuso no merecen menos”

Léalo de nuevo. Esto no fue una simple luz roja parpadeante. Era un boletín de alerta y acción final de una de las figuras más importantes de la Iglesia global. A pesar de eso, y a pesar de que las preocupaciones de O’Connor fueron repetidas posteriormente por el embajador del Vaticano en los EE.UU., y el prefecto de la Congregación de Obispos del Vaticano, Juan Pablo confiaría en las negaciones de McCarrick sobre su comportamiento y haría el nombramiento de todos modos.

Lo que es más, para hacerlo el Papa tuvo que tomarlo personalmente bajo su ala – instruyendo inusualmente al Secretario de Estado del Vaticano para que le dijera a la congregación de obispos que añadiera el nombre de McCarrick a la lista de sacerdotes considerados para el trabajo, y luego hacer que la Congregación para la Doctrina de la Fe renunciara a la comprobación estándar de la adhesión de McCarrick a la doctrina católica.

Esto es aún más devastador si se considera que la decisión se tomó durante el mismo período en que el Vaticano se enteró de las acusaciones de abuso del Padre Marcial Maciel Degollado, el fundador mexicano de los otrora poderosos Legionarios de Cristo, cuyas víctimas se cuentan al menos por docenas y posiblemente por cientos.

Los periodistas Jason Berry y Gerald Renner expusieron por primera vez el abuso de Maciel contra los seminaristas en 1997. En 1998, ocho ex-legionarios llevaron su caso contra Maciel a la congregación doctrinal. Juan Pablo continuaría alabando públicamente al hombre por el resto de su papado. Maciel no fue castigado públicamente hasta 2006, después de la muerte de Juan Pablo, cuando el Papa Benedicto XVI ordenó al sacerdote una vida de penitencia.

Ya no hay forma de escapar a la verdad. Juan Pablo, en muchos sentidos un hombre admirable, fue voluntariamente ciego al abuso de niños y jóvenes.

Suprimir el culto del difunto pontífice no significaría decirle a la gente que tienen que tirar sus reliquias o sus medallas – la gente todavía podría practicar la devoción privada hacia él. Pero para las víctimas de abusos, sus defensores y muchos otros, la memoria de Juan Pablo ya no es una bendición. No debería ser celebrada en público.

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Juan Pablo II y Ratzinger, “Tanto monta, monta tanto…”

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Los Papas y el ‘sueño’ de Martin Luther King: el Evangelio, mejor arma contra el racismo

Viernes, 5 de junio de 2020

george-floyd-fotos-de-protestas-21Las lecciones tras la trágica muerte de George Floyd en Minneapolis

Pablo VI: “Desde el corazón del pueblo sano crece el deseo y el compromiso de sacar de la muerte inicua de Martin Luther King una superación efectiva de las luchas raciales y de establecer leyes y métodos de convivencia más conformes con la civilización moderna y con la hermandad cristiana”

Juan Pablo II: “Frente a la historia se levanta la respuesta de la no violencia en la memoria de esta nación como monumento que honra a la comunidad negra de los Estados Unidos”

Francisco: “Una Nación es considerada grande cuando defiende la libertad, como hizo Abraham Lincoln; cuando genera una cultura que permita a sus hombres «soñar» con plenitud de derechos para sus hermanos y hermanas, como intentó hacer Martin Luther King”

(Vatican News).- La trágica muerte de George Floyd ha demostrado dramáticamente que el sueño de Martin Luther King aún está lejos de hacerse realidad. Sin embargo, el histórico discurso, I have a dream, pronunciado por el líder del movimiento por los derechos civiles el 28 de agosto de hace 57 años, sigue resonando, incluso en estos días, en la boca de quienes exigen justicia y dignidad para la comunidad afroamericana y con ella para todas las minorías de todos los tiempos.

Aquel “sueño”, que tiene sus raíces en el Evangelio y en el poder liberador del amor de Dios, ha encontrado en los Papas que se sucedieron unos grandes aliados comenzando por San Pablo VI que recibió al pastor bautista en el Vaticano el 18 de septiembre de 1964 y lo alentó a continuar su compromiso pacífico contra la discriminación racial.

Cuatro años más tarde, el Papa Montini recibió con consternación la noticia del asesinato de Martin Luther King el 4 de abril de 1968 en Memphis, Tennessee. Pasan tres días: el Domingo de Ramos, Pablo VI recuerda la figura del Premio Nobel de la Paz con palabras de extraordinaria actualidad.

El Papa reza para que este crimen pueda tomar el “valor del sacrificio“.  “Que no se profundice el odio, ni la venganza, ni un nuevo abismo entre los ciudadanos de la misma gran y noble tierra, sino que un nuevo propósito común de perdón, paz, reconciliación en la igualdad de derechos libres y justos se imponga a las injustas discriminaciones y a las luchas presentes.

Nuestro dolor se hace más grande y más temeroso debido a las reacciones violentas y desordenadas que el triste hecho ha provocado; pero nuestra esperanza también crece al ver que en cada lado responsable y desde el corazón del pueblo sano crece el deseo y el compromiso de sacar de la muerte inicua de Martin Luther King una superación efectiva de las luchas raciales y de establecer leyes y métodos de convivencia más conformes con la civilización moderna y con la hermandad cristiana”.

 Veinte años más tarde, el 12 de septiembre de 1987, otro Papa Santo recuerda el sueño del líder afroamericano. San Juan Pablo II está en Nueva Orleans donde se reúne con la Comunidad Católica negra de la ciudad. Karol Wojtyla recuerda el largo y difícil camino de la comunidad afroamericana para superar la injusticia y liberarse del peso de la opresión. “En las horas más difíciles de vuestra lucha por los derechos civiles en medio de la discriminación y la opresión”, enfatiza, “Dios mismo ha guiado vuestros pasos en el camino de la paz”. Frente a la historia se levanta la respuesta de la no violencia en la memoria de esta nación como monumento que honra a la comunidad negra de los Estados Unidos”. Juan Pablo II habla del “papel providencial” desempeñado por Martin Luther King “para contribuir a la justa mejora de la condición de los negros americanos, y como consecuencia a la mejora de la misma sociedad americana”. Al igual que Pablo VI, encuentra una particular armonía con la visión cristiana de la hermandad humana encarnada por el pastor de Atlanta que creyó, incluso hasta el sacrificio extremo, en la acción liberadora de la fe en Cristo.
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A esta visión también se refiere Benedicto XVI que, en la ceremonia de bienvenida celebrada en Washington el 16 de abril de 2008, subrayó que la fe en Dios ha sido “una constante inspiración y una fuerza orientadora” en la lucha dirigida por Martin Luther King “en la lucha contra la esclavitud y en el movimiento en favor de los derechos civiles”. Palabras reforzadas icásticamente dos días después por el encuentro del Papa Ratzinger con la hija del Reverendo King, Bernice Albertine, al margen de una celebración ecuménica en Nueva York. Pasaron siete años: por primera vez en la historia, un Pontífice se dirigió al Congreso de los Estados Unidos en una sesión conjunta. En el Capitolio, el 24 de septiembre de 2015, Francisco pronunció un discurso sobre el espíritu de los Estados Unidos, señalando que “Una Nación es considerada grande cuando defiende la libertad, como hizo Abraham Lincoln; cuando genera una cultura que permita a sus hombres «soñar» con plenitud de derechos para sus hermanos y hermanas, como intentó hacer Martin Luther King”. Para el Papa, ese “sueño continúa inspirándonos” porque despierta “lo que de más profundo y auténtico hay en los pueblos”. Y, como en muchas otras ocasiones, quiere subrayar que este tipo de sueños no son fines en sí mismos, sino que “movilizan a la acción, a la participación, al compromiso”.

 También Francisco, como sus predecesores, encontrará la hija del reverendo afroamericano, también ella activista por los derechos civiles. Esta vez la audiencia con Bernice Albertine tendrá lugar en el Vaticano, el 12 de marzo de 2018. La entrevista tiene un carácter privado, pero es de gran importancia porque acaece tres semanas antes del 50 aniversario del asesinato de Martin Luther King. Para el Papa, tal y como escribió en su Mensaje para el Día Mundial de la Paz de 2017, Martin Luther King ha logrado éxitos contra la discriminación racial que “no se olvidarán nunca”.  Sin embargo, la forma en que se han logrado no cuenta menos que los mismos resultados. “La no violencia practicada con decisión y coherencia ha producido resultados impresionantes” escribe Francisco. Por el contrario, como se ha dicho en la audiencia general esta mañana, dirigiendo nuestros pensamientos precisamente a lo que está sucediendo en el extranjero, “nada se gana con la violencia y mucho se pierde”.

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Ratzinger trató, hasta en tres ocasiones, de convencer a Zapatero para que no aprobara el matrimonio homosexual

Lunes, 11 de mayo de 2020

1-1-el-papa-bendicto-xvi-en-espana-con-el-consentimiento-y-recibimiento-del-presidente-rodriguez-zapateroEl ex presidente confiesa sus ‘encontronazos’ con Benedicto XVI sobre el tema

Sobre Francisco: “Es la única vez que me he acercado a creer en los milagros. Me pareció que no estaba frente a un papa, sino frente algo más auténtico y que representa los valores más profundos del cristianismo. Y además es simpático y argentino”

Es uno de los ‘buenistas’ reconocidos, y reivindica que el Papa Francisco también lo es. El ex presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, intervino esta semana en el programa Buenismo bien, conducido en la Ser por Manuel Burque y Quique Peinado, confesó sus tres ‘encontronazos’ con Benedicto XVI a cuenta del mismo tema: la aprobación del matrimonio homosexual, que llegó a sacar a centenares de miles de ciudadanos -y algunos obispos- a las calles.

A lo largo de sus ocho años de mandato (que prácticamente coincidieron con los de Benedicto XVI), Zapatero tuvo tres conversaciones con Ratzinger, y en todas el Papa emérito subrayó con “insistencia”. “Era insistente, pero respetuoso. En ningún momento me sentí incómodo por sus reflexiones”, ha respondido a la pregunta de si el Papa le dio algún toque de atención tras aprobar dicha ley.

“No es relativismo, es convivencia”

“Él apelaba al relativismo, pero no, es convivencia, es respetar a todos y saber que la vida y la sociedad es una fusión de diferentes formas de entenderla”, explicó Zapatero, quien explicó a Ratzinger una de las experiencias que terminaron por convencerle de la necesidad de llamar ‘matrimonio’ a la unión de personas del mismo sexo.

“Tuve una reunión en una asociación de gays y lesbianas y uno de ellos me dijo que era profundamente católico y que, por eso, como era igual que los demás, quería que se llamara matrimonio”, recordó el ex presidente. ¿Y qué hizo el Papa? “Ratzinger tan solo esbozó una sonrisa amable cuando se lo conté”.

Pese a todo, Zapatero ha tenido buenas palabras hacia el alemán del que ha reconocido “muy conservador en el dogma de la Iglesia católica, pero con una elevada categoría intelectual” y con el que tuvo conversaciones muy interesantes.

Francisco, un descubrimiento

Al final de la entrevista, Zapatero también reveló una “maravillosísima reunión” con Francisco. “Me llamó para hablar de Venezuela (…). Para mí fue todo un descubrimiento: alguien con un pensamiento tan alternativo a lo que uno puede concebir a la jerarquía católicaEs la única vez que me he acercado a creer en los milagros. Me pareció que no estaba frente a un papa, sino frente algo más auténtico y que representa los valores más profundos del cristianismo. Y además es simpático y argentino”

Fuente Religión Digital

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El teólogo alemán Magnus Striet, tilda de “pura fantasía” las palabras de Ratzinger en su nueva biografía

Viernes, 8 de mayo de 2020

Magnus StrietMagnus Striet, catedrático en Friburgo, contesta a Benedicto XVI

 “Joseph Ratzinger no entiende lo que son las sociedades modernas y el estado secular”

La afirmación de Ratzinger de una dictadura global es pura fantasía. Magnus Striet, catedrático de Teología Fundamental en la Facultad Católica de Teología de la Universidad de Friburgo, ha contestado al adelanto editorial del próximo libro-biografía que Peter Seewald ha publicado sobre Benedicto XVI.

En su escrito de respuesta, publicado por la web de la Iglesia alemana, el teólogo Striet lamenta la letanía que Ratzinger ha escuchado una y otra vez sobre la sociedad moderna. Con sus errores, como el de la “dictadura del relativismo” que hace aprobar el matrimonio homosexual, pues “en regímenes totalitarios o populistas, las condiciones de vida de las personas con orientación homosexual se deterioran”. Por tanto, añade Striet,la observación de una dictadura global es pura fantasía.

Del mismo modo, el profesor discute el planteamiento de Benedicto XVI sobre la existencia de un “credo anticristiano” en las sociedades modernas. “Joseph Ratzinger no entiende lo que son las sociedades modernas y el estado secular”, se cuestiona, insistiendo en que los ciudadanos “pueden vivir su credo cristiano, ya sea de forma individual o comunitaria, y lo mismo se aplica a personas con diferente credo. El único requisito es que no entren en conflicto con la ley vigente”.

“Por lo tanto -prosigue Striet-, a nadie se le niega el derecho a exigir una estricta legislación antiaborto o a creer en la buena tradición bíblica de que la homosexualidad es un pecado”. De ahí, a que eso sea norma, va un mundo.

Y es que, sostiene el teólogo de Friburgo, la sociedad de la que habla Ratzinger no existe o, al menos, “no es de ninguna manera anti-religiosa, porque las autoridades religiosas ya no son “autoridades culturalmente trascendentes”. “Joseph Ratzinger puede afirmar que en Alemania existe un falso y absurdo humanismo se opone al credo cristiano: recibirá críticas por pare de un país que practica la democracia, no por hostilidad”.

Sobre su condición de Papa emérito, Striet insiste en que los historiadores de la Iglesia afirman con rotundidad que no puede haber dos papas, aunque Ratzinger sí lo admite. Cabe señalar que no escribe si ha habido un Papa emérito, sino si puede haberlo, apunta entre signos de admiración.

Finalmente, Ratzinger afirma que las diaconisas y sacerdotisas nunca existieron. “Los historiadores están de acuerdo en esto, pero ¿no pueden existir en el futuro?”. “Imaginemos que nunca ha habido una aceptación moral-teológica de las parejas homosexuales en la historia de la iglesia y que Juan Pablo II ha enseñado una teología del cuerpo que excluye definitivamente el reconocimiento de tales parejas. ¿No puede, sin embargo, tener lugar tal reconocimiento en el futuro? Finalmente, también hay una razón teológicamente creativa para el hecho de que pueda haber el nuevo título y luego probablemente también el nuevo cargo de un Papa emérito, argumenta el teólogo.

“Personalmente -concluye- creo que Joseph Ratzinger tiene una buena dosis de auto-ironía, pues “es completamente imposible que él, que se describió a sí mismo como el “simple trabajador de la viña del Señor”, eligiera el título de Papa emérito por razones de vanidad”.

“Honestamente, me es indiferente si Dios considera razonable el oficio de un Papa emérito. Encuentro más urgente la pregunta de qué pasa con aquellos que tienen que vivir diariamente con el miedo existencial desnudo y qué tiene que decir la fe de la oración de Jesús al respecto. O cómo esta fe se relaciona con situaciones ‘problemáticas’ que éticamente ya no son decisivas”.

Fuente Religión Digital

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Benedicto XVI comparó al matrimonio entre personas del mismo sexo con el “anticristo” y denunció que sus detractores buscan silenciarlo

Jueves, 7 de mayo de 2020

benedikt_xviJoseph Ratzinger, de 93 años, ha sido acusado de intentar sabotear la modernización planteada por su sucesor, el papa Francisco.

Según asegura en una nueva biografía autorizada, tiene una buena amistad con el actual líder católico

El papa emérito Benedicto XVI, conocido por sus posiciones tradicionalistas, afirma que sus detractores quieren “hacerlo callar” y compara al matrimonio entre personas del mismo sexo y el aborto con el “anticristo”, en una biografía autorizada publicada este lunes en Alemania.

Joseph Ratzinger, de 93 años, dice ser víctima de una “deformación malintencionada” de la realidad. El espectáculo de las reacciones de la teología alemana es tan aberrante y malintencionado que prefiero no hablar de ello, afirma en las entrevistas publicadas en el libro “Benedicto XVI – Una vida”.

“Prefiero no analizar las razones reales por las que simplemente quieren hacerme callar”, añade. En Alemania, donde la Iglesia católica está dirigida por prelados considerados reformistas, Ratzinger ha sido criticado con frecuencia por sus opiniones sobre el islam o cuestiones sociales.

El que fue papa entre 2005 y 2013 está acusado de intentar sabotear los esfuerzos de modernización de la iglesia de su sucesor, el papa Francisco. En el libro, Ratzinger asegura, sin embargo, que tiene buenas relaciones con el papa actual. “Como usted sabe, mi amistad personal con el papa Francisco no solo se mantuvo, sino que se desarrolló”, afirma.

En febrero, Benedicto XVI se vio inmerso en una polémica en el Vaticano cuando su secretario particular fue apartado del entorno del papa Francisco.

La decisión fue tomada tras la publicación de un libro firmado por el papa emérito y el cardenal guineano ultraconservador Robert Sarah en el que defendían el celibato de los sacerdotes, un tema muy polémico dentro de la Iglesia.

Algunos consideraron el libro como una intromisión en el pontificado del papa Francisco e incluso como un manifiesto de la franja tradicionalista de la Iglesia. Tras 48 horas de polémica, Benedicto XVI pidió que retiraran su nombre de la portada del libro, de la introducción y de las conclusiones.

En la biografía publicada este lunes, Benedicto XVI reitera su oposición al matrimonio igualitario, afirmando que ve en él la obra del “Anticristo”, una fuerza maléfica que busca reemplazar a Jesucristo. “Hace cien años se habría considerado absurdo hablar de matrimonio homosexual, hoy nos excomulgan cuando nos oponemos a él, afirma.

Pasa lo mismo con el aborto o la creación de humanos en el laboratorio”, añade.

“La sociedad moderna está formulando un credo al anticristo que supone la excomunión de la sociedad cuando uno se opone”, insistió.

Según el papa emérito, “la verdadera amenaza para la iglesia” es “la dictadura mundial de ideologías que se pretenden humanistas”.

Seewald es autor de varios libros de entrevistas con el papa emérito y la biografía que aparece este lunes, en la editorial Droemer-Knaur, es la culminación de varios años de trabajo dedicados a la figura de Benedicto XVI.

El autor de la biografía es un defensor de Benedicto XVI y sostiene que la imagen que se tiene de él como un papa ultraconservador y reaccionario se debe en buena parte a las “calumnias” de uno de sus principales críticos, el teólogo ecuménico alemán Hans Küng.

La biografía, según un comunicado de la editorial, aparecerá también en inglés, español, francés y polaco.

El 16 de abril, el papa emérito celebró su cumpleaños 93 en el Vaticano, rodeado por un estricto cordón sanitario para protegerlo del coronavirus, anunció su secretario privado. Joseph Ratzinger, el primer papa de la era moderna que renunció a su cargo, en 2013, se encuentra ‘confinado’ en el monasterio Mater Ecclesiae, en los jardines vaticanos, donde no podrá recibir visitas por precaución.

“Como vivimos bajo ‘arresto domiciliario’, como tantos otros en Italia, por supuesto no habrá visitas”, explicó a Radio Vaticana su secretario privado, el arzobispo alemán Georg Gänswein.

Fuente:  AFP/EFE

 

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Ernesto Cardenal: el adiós del cura poeta que nunca se supo arrodillar

Martes, 3 de marzo de 2020

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Toda el alma convertida en mirada
y la de Él
se confunden
como si Él 

estuviera
dentro de tus pupilas
.”

*

Ernesto Cardenal,
Vida en el amor

Una noticia que me entristece, por su falta, pero que me alegra porque, personalmente creo que Ernesto, el gran poeta, escultor y místico, contemplativo y revolucionario,  a quien conocí en su casa de Nicaragua tras visitar Solentiname, cuna de la Misa Campesina Nicaragüense, de la pintura primitivista y del que conservo una escultura que preside un lugar central en nuestra casa… está ahora inmerso en ese espacio cósmico al que cantó y que se inserta en Dios

Hace casi dos años escribía en esta página que una de mis más felices experiencias fue poder orar en la iglesia de Nuestra Señora de Solentiname, en el lago Nicaragua/Cocibolca donde se cantó por primera vez esta misa, respirar el aire del archipiélago, hablar con Ernesto Cardenal… y ver cómo un colibrí aleteaba… Gracias Ernesto por la poesía que tanto me ha acompañado y por tu testimonio cristiano, místico y revolucionario

Muere Ernesto Cardenal, sacerdote, político poeta, el alma de Nicaragua

La catedral de Managua acogerá su funeral, y será enterrado en Solentiname

El sacerdote y ex ministro de Cultura sandinista murió anteanoche a los 95 años. Uno de los líderes de la Teología de la Liberación, fue perseguido por Juan Pablo II y rehabilitado por Francisco, y se convirtió en el mayor crítico de Daniel Ortega

‘Ernesto Cardenal: poeta del universo’, por Gioconda Belli

‘Despedida a mi vecino’, por Sergio Ramírez

La imagen dio la vuelta al mundo, y fue el símbolo de lo inflexible de un pontificado. El 4 de marzo de 1983, Juan Pablo II llegaba a Nicaragua, y su ministro de Cultura, el sacerdote y poeta Ernesto Cardenal, lo recibió arrodillado. Con gesto duro y el dedo índice señalándole, Wojtyla reprendió públicamente al religioso por formar parte (también su hermano Fernando, otro sacerdote) del Gobierno sandinista.

El Papa que odiaba a los comunistas no podía soportar a dos curas, integrantes de la Teología de la Liberación, formando parte de un Gobierno ‘rojo’. “Usted debe regularizar su situación”, le amonestó Wojtyla. Cardenal sólo pudo callar, sonreír, y seguir hacia adelante. Ese cura arrodillado, que jamás postró sus ideas, acaba de morir, a los 95 años, en Managua.

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Ernesto Cardenal nunca fue un cura al uso. Poeta, político, intelectual reconocido en todo el mundo, fue condenado por el Vaticano pocos meses después de aquella visita de Wojtyla, y debió esperar 35 años para ser rehabilitado por la Iglesia. Tuvo que ser Francisco, el primer Papa latinoamericano, quien volviera a permitirle celebrar la Eucaristía.

Un guía moral

Las condolencias no tardaron en llegar. El también escritor nicaragüense, y premio Cervantes 2017, Sergio Ramírez, afirmaba que “al morir Ernesto Cardenal (pierdo a un hermano mayor, amigo entrañable y vecino de muchos años, un guía moral, un modelo literario, y con él se va parte esencial de mi propia historia”.

La muerte fue anunciada por su compañera, la poetisa Gioconda Belli. “Les escribo para avisarles que Ernesto Cardenal, nuestro gran poeta, acaba de morir a sus 95 años, después de una vida de entrega a la poesía y la lucha por la libertad y la justicia”, afirmó Belli, añadiendo que el poeta será enterrado en la comunidad que él mismo fundó, Solentiname, e invitó al pueblo nicaragüense a participar, este lunes, en el funeral en la catedral de Managua en la Catedral de Managua.

No adoro dictadores

Por su parte, el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, que según algunas fuentes dio la extrema unción a Cardenal, dio su último adiós al amigo, Ernesto Cardenal, quien ahora puede cantar su Salmo 15 delante de Dios: ‘No hay dicha fuera de ti. Yo no rindo culto a las estrellas de cine, ni a los líderes políticos y no adoro dictadores’”.

“Mi poesía tiene un compromiso social y político, mejor dicho, revolucionario. He sido poeta, sacerdote y revolucionario”, se definió en 2012, al ser reconocido con el Premio Iberoamericano de Poesía Reina Sofía.

Merton y Solentiname

Nacido el 20 de enero de 1925 en Granada, en el seno de una de las familias más respetables del país, el futuro sacerdote creció en una de las casonas más emblemáticas de la capital conservadora de Nicaragua. Aunque su familia había decidido para él la carrera de Derecho, su familia se rindió ante su vocación literaria, viajando a México y Estados Unidos. Sin embargo, en 1957, Ernesto Cardenal ingresaba en el monasterio trapense de Gethsemaní, en Kentucky. Allí el religioso conoció a su mayor influencia literaria: Thomas Merton, quien fue su maestro de novicios. Su influencia fue decisiva para la fundación de la comunidad de Solentiname, donde será enterrado esta semana.

Solentiname se convirtió, desde su fundación en 1966 en un refugio para los líderes guerrilleros que luchaban contra la dictadura de Somoza. Tras el triunfo de la revolución en 1979, Cardenal fue nombrado ministro de Cultura, cargo en el que permaneció hasta 1987. Su hermano Fernando fue titular de Educación hasta 1990.

“Mi fe es en Cristo, no en el Vaticano”

“El cristianismo tal como lo vemos en el Vaticano, no es el que Cristo quiso para la iglesia; pero mi fe es en Cristo, no en el Vaticano; si el Vaticano se aparta de Cristo, yo sigo con Cristo”, explicaba Cardenal a la BBC en 2007. Sin embargo, la llegada de Francisco y su idea de Iglesia pobre y para los pobres volvió a acercar al teólogo a la cúpula vaticana. Y si Juan Pablo II le condenó, Bergoglio rehabilitó al poeta revolucionario.

No ocurrió lo mismo en lo político. Desencantado por la corrupción sandinista, Cardenal se apartó de Daniel Ortega, convirtiéndose en su mayor crítico después de su regreso al poder en 2007. De hecho, los últimos meses del poeta estuvieron marcados por una creciente persecución. Hace justo un año, el sacerdote trapense exigió la salida de Ortega y de su mujer, Rosario Murillo. “Queremos simplemente que la pareja presidencial se vaya, no hay nada que dialogar (…). Ellos deberían saber lo que está pasando sin que yo se los diga. No tengo libertad para decirlo, no hay libertad de ninguna clase. Cualquiera puede sufrir la represión. Ni yo estaría libre tampoco”.

Sin embargo, al conocerse el fallecimiento del poeta, el Gobierno ha decretado tres días de duelo nacional, calificando a Cardenal de “gloria y orgullo” de Nicaragua.

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“Todas las cosas se aman. La naturaleza toda tiende hacia un tú. Todos los seres vivos están en comunión unos con otros. El fenómeno del mimetismo hermana a todas las plantas y animales y cosas: hay insectos que imitan a las flores y flores que imitan insectos, animales que imitan el agua o las rocas o la arena del desierto o la nieve o los bosques o a los otros animales. Y todos los seres vivos se aman y se comen unos a otros en ese vasto proceso del nacimiento y del crecimiento y de la reproducción y de la muerte.”

*

Ernesto Cardenal.
Vida en el amor.

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Fuente Religión Digital

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