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Cardenal Marx: “La homosexualidad no es un pecado”

Lunes, 11 de abril de 2022

cardenal-rEl cardenal de Münich quiere que “gradualmente nos convirtamos en una iglesia inclusiva”

“Las personas LGBTI somos parte de la creación y amadas por Dios, y estamos llamados a tomar una posición contra la discriminación. Yo creo que Dios busca la comunión con ellos como la quiere con todas las personas”

El Papa no ha condenado, como aseguró falsamente ayer el presidente de los obispos polacos, Gadecki, las tesis del Camino Sinodal alemán

“Las personas LGBTI somos parte de la creación y amadas por Dios, y estamos llamados a tomar una posición contra la discriminación. Yo creo que Dios busca la comunión con ellos como la quiere con todas las personas”. El cardenal de Múnich, Reinhard Marx, ha concedido una entrevista con ‘Stern‘ en la que defiende un cambio en la enseñanza de la Iglesia respecto a las identidades sexuales, y deja claro que, en su opinión, la homosexualidad no es un pecado”.

Cualquiera que amenace a los homosexuales con el infierno no ha entendido nada“, subraya el purpurado, quien apunta, incluso, a cambios en el Catecismo. “No está escrito en piedra. También se puede dudar de lo que hay ahí”, recalca, recordando que el propio Catecismo no señala a los homosexuales, sino a los actos homosexuales, y reitera que todos deben ser tratados “con respeto y compasión”.   

Siguiendo las tesis del Camino Sinodal (al que, por cierto, el Papa no ha condenado, como aseguró falsamente ayer el presidente de los obispos polacos, Gadecki), Marx defiende la “primacía del amor, especialmente en los encuentros sexuales”.

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“Soy una persona sexual”

Durante la entrevista, el purpurado se definió a sí mismo como una persona sexual”. “Yo también tengo una sexualidad”, insiste, aunque admite que nunca se enamoró, “al menos no en la forma en que pensara dejarlo todo por una persona”.

Pero por supuesto que encuentro atractiva a la gente, sería falso negarlo. Ser célibe no significa vivir sin relaciones humanas, serías muy pobre”, finalizó el cardenal alemán, mostrando su esperanza en que “gradualmente nos convirtamos en una iglesia inclusiva”.

Fuente Religión Digital

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El Cardenal Marx saca del armario a la Iglesia ‘queer’ alemana y pide perdón a los católicos homosexuales

Lunes, 21 de marzo de 2022

Marx-presentacion_2432166786_15962845_660x371El cardenal participó en la celebración de los 20 años del servicio para gays en Múnich

El purpurado pide disculpas por la discriminación de la Iglesia católica contra los homosexuales.

En la conmemoración del 20 aniversario de los servicios para la comunidad queer en la diócesis, el prelado presidió una misa, en la que defendió “convertirnos en una Iglesia inclusiva paso a paso”

La comunidad LGTBI+ agradece al cardenal su presencia pública en la ceremonia, tras años de tolerancia oculta

El cardenal Reinhard Marx de Munich y Freising emitió su disculpa en una liturgia que celebra el vigésimo aniversario de una misa mensual LGBTQ celebrada en la archidiócesis, según informó el Süeddeutsche Zeitung:

El cardenal de Múnich, Reinhard Marx, pide disculpas por la discriminación de la Iglesia católica contra los homosexuales. En la conmemoración del 20 aniversario de los servicios para la comunidad queer en la diócesis, el prelado presidió una misa, en la que defendió “convertirnos en una Iglesia inclusiva paso a paso”.

Marx confesó estar “sorprendido” porque, en pleno siglo XXI, persista la discriminación por cuestión de sexo en la Iglesia católica. Junto al altar, en los escalones, una bandera arco iris, símbolo de la lucha de este colectivo que, admitió el cardenal, “ha sufrido mucho daño” por parte de la institución.

“[Marx] estaba de pie frente a los escalones del altar de San Pablo como un predicador ambulante con un micrófono en la mano y se disculpó por la discriminación contra los homosexuales por parte de su Iglesia Católica: ‘Cuántas heridas hemos causado tengo en las historias de vida de muchas personas, eso me conmueve.” Como obispo, quiero asegurar que “paso a paso nos convertimos en una iglesia inclusiva”. Aplausos de los bancos de madera totalmente ocupados en la imponente iglesia neogótica de Theresienwiese. El arzobispo de Munich y Freising habló por primera vez en el servicio queer en Munich.

“’Cuando vine a Munich’, dice Marx después del servicio en la celebración del aniversario en el pequeño salón parroquial al otro lado de la calle, ‘me di cuenta de que había algo y eso es bueno, pero no queremos decirlo en voz muy alta. Bajo la condición de que la escena permanezca lo más invisible posible, la arquidiócesis toleró los servicios homosexuales mensuales. ‘Eso’, promete Marx, quien desde entonces se ha quitado la sotana morada y aparece con un traje negro, ‘se acabó, estamos entrando en una nueva etapa que en la Arquidiócesis estamos comenzando ahora, vamos a recibir un nuevo impulso, que incluye cuidado pastoral para avanzar.’ . .

“Todas las relaciones que siguen la ‘primacía del amor’, según Marx en su sermón posterior, podrían ser aceptadas por Dios. Él mismo no podría haber imaginado ‘estar aquí contigo’ hace 15 años. Él no sabía nada mejor. Ahora es aún más importante abrir nuevos caminos: “con la apertura para incluir también a aquellos que lo encuentran difícil”.

Al comienzo de la celebración, varios miembros de la comunidad queer agradecieron a Marx su presencia, entre ellos una mujer trans que había nacido hombre y había vivido durante años como monje en un monasterio. Al final de la misa, el cardenal agradeció la “paciencia” de quienes llevaban años participando en estos servicios que, admitió, anteriormente se toleraban más que se valoraban oficialmente. “Esto se acabó”, aseguró.


“Debates encarnizados” por la igualdad

Sobre las discusiones acerca del papel de los homosexuales en el Camino Sinodal alemán, Marx auguró “debates encarnizados” que, predijo, se darían en toda la Igelsia universal. Pese a ello, el cardenal aseguró que las resoluciones adoptadas por los sinodales, incluidas las ceremonias de bendición, se aplicarán en Múnich.

En una reunión después de la misa, Marx amplió, sugiriendo que la “abrumadora mayoría” de los obispos alemanes estuvo de acuerdo en que se necesitaban cambios en los temas LGBTQ, que era un “gran problema” para la iglesia mundial y, en última instancia, se trata de “un cambio de paradigma”.

RND  informó que algunos defensores LGBTQ dieron la bienvenida a la presencia de Marx en la liturgia y la disculpa. Christian Weisner, portavoz del grupo reformista We Are Church, dijo que era una señal de una “actitud nueva y más abierta hacia la homosexualidad y LGBTIQ”.

Thomas Pöschl, portavoz del grupo de trabajo Church Working Group (HuK) – Homosexuales e Iglesia (Huk)-, señaló en el diario alemán Die Welt que hay unas diez parroquias queer en Alemania, “con el conocimiento y la tolerancia” de sus respectivos obispos.

Pöschl revela que ya ha habido visitas y servicios conjuntos, en su mayoría a petición de los obispos, pero «en un círculo confidencial», a puerta cerrada. «Por miedo a las autoridades y al ‘escándalo‘», dice Pöschl. «El cardenal Marx se muestra ahora en público por primera vez».

Pero Michael Brinkschröder, un teólogo gay, dijo que aunque agradecido por la disculpa del cardenal, “el proyecto de reconciliación solo puede tener éxito si la iglesia reconoce el derecho a la autodeterminación sexual y de género, toma una mirada autocrítica a su actitud anterior y está dispuesto a asumir la responsabilidad de sus errores”. En otras palabras, se necesita algo más que las palabras de Marx, observó.

Según un comunicado de prensa sobre el evento de la Arquidiócesis de Munich y Freising, esta celebración de aniversario sigue a cuatro años de más esfuerzos intencionales por parte de la iglesia local para abordar el cuidado pastoral LGBTQ. En 2018, se formó un grupo de trabajo que incluyó a funcionarios de la iglesia y representantes de la comunidad LGBTQ para establecer la base teológica y las prácticas necesarias para dicho trabajo.

La disculpa ahora del cardenal Marx, quien es uno de los principales asesores del papa Francisco, llega seis años después de que planteó por primera vez la posibilidad de que la iglesia debería buscar el perdón de las personas lesbianas y homosexuales. En ese momento, en 2016, Marx dijo que solo hasta “muy recientemente” la iglesia y la sociedad habían sido “muy negativas con respecto a las personas homosexuales”, lo que fue, en sus palabras, “un escándalo y terrible”. En ese discurso, también pidió que las leyes civiles proporcionen “igualdad… o casi iguales” derechos para las personas LGBTQ y sus parejas.

Pero hay una diferencia entre sugerir la necesidad de una disculpa y realmente hacerla. Buscar el perdón por los errores cometidos puede hacer avanzar mucho los esfuerzos de reconciliación. El cardenal Marx, no solo como un alto funcionario alemán, sino como un líder católico mundial, ha modelado un camino a seguir que muchos otros líderes de la iglesia seguirán con suerte.

| Jesús Bastante /Robert Shine (él/él), New Ways Ministry, 15 de marzo de 2022

Fuente New Ways Ministry/Religión Digital

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Ratzinger, una pieza más del sistema: ¿Debería reconocer su culpa y cerrarse las puertas de la historia y de los altares?

Martes, 25 de enero de 2022

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Del blog de José Manuel Vidal Rumores de Ángeles:

“¿Será capaz de llegar a ese extremo de entrega y de generosidad con la institución a la que tanto ama?”

 “Joseph Ratzinger fue una pieza, una pieza más en el sistema eclesiástico generalizado de inacción y encubrimiento implícito y explícito de los clérigos abusadores”

“¿Y qué hizo el joven arzobispo? Lo que tenía que hacer, lo que hacían todos sus colegas, lo que mandaban las leyes no escritas, la costumbre y la prudencia: desdeñar a las víctimas, mirar para otro lado, tapar a los pederastas (tras alguna llamada al orden) y cambiarlos de lugar”

Me alegro de tener un hermano en el episcopado que, a los ojos de la historia y de todos los otros obispos del mundo, ha preferido la prisión antes que denunciar a su hijo sacerdote”. Porque “un padre nunca denuncia a sus propios hijos”, concluía Castrillón, jefe de todos los curas del mundo

“Los cardenales lo eligieron, tras afirmar en la misa solemne previa al cónclave que los dos grandes peligros de la Iglesia eran el relativismo y la “suciedad” de la propia institución, que conocía mejor que nadie”

“Si asumiese su culpa, podría convertirse en un ejemplo vivo y práctico para todos los demás obispos encubridores del mundo. Si no lo hace, estaría dando munición a los que siguen resistiéndose a la tolerancia cero y al resarcimiento pleno de las víctimas, que preconiza el Papa Francisco”

Joseph Ratzinger fue una pieza, una pieza más en el sistema eclesiástico generalizado de inacción y encubrimiento implícito y explícito de los clérigos abusadores. Desde su más tierna infancia de seminarista y, después, en su juventud de cura, el prometedor teólogo alemán formó siempre parte del amplio funcionariado eclesiástico, que se rige por unas normas estrictas y que sólo permite discrepantes moderados. A los radicales, los escupe fuera y los estigmatiza, llamándoles herejes.

El joven Ratzinger se alineó, durante el Concilio, con el ala más liberal de la Iglesia, llamado como perito y asesor del progresista cardenal Frings, arzobispo de Colonia. En esa época estaba a partir un piñón con su amigo el también teólogo Hans Küng. Pero, mientras éste se mantuvo toda su vida fiel a los grandes principios conciliares, Ratzinger pronto comenzó a cambiar de dirección y, por una mezcla de miedo al futuro de la iglesia ante los tumultos del mayo del 68 y de convicción personal, cambió la chaqueta y se alineó con el sector más conservador.

El premio le llegó de inmediato. Pablo VI, el Papa del Concilio, estaba asustado del devenir eclesiástico y llegó a decir que “el humo de Satanás” había entrado en la Iglesia. Por eso, a la hora de buscar un arzobispo para Munich pensó inmediatamente en Ratzinger y le nombró primero arzobispo, el 24 de marzo de 1977, y sólo unos meses después, el 27 de junio, le concedió el máximo galardón eclesiástico de la púrpura cardenalicia. El otrora teólogo rebelde entraba en las filas prietas del sistema en cuerpo y alma.

En Munich, donde sólo estuvo cuatro años y 8 meses, tuvo que pasar de las musas teológicas al teatro pastoral directo. Y allí se encontró entre otros problemas, con el fenómeno de los curas abusadores. ¿Y qué hizo el joven arzobispo? Lo que tenía que hacer, lo que hacían todos sus colegas, lo que mandaban las leyes no escritas, la costumbre y la prudencia: desdeñar a las víctimas, mirar para otro lado, tapar a los pederastas (tras alguna llamada al orden) y cambiarlos de lugar. Porque la máxima vigente era que “los trapos sucios se levan en casa” y que “hay que evitar por todos los medios el escándalo de los inocentes” (no de las víctimas, sino de que la gente se entere) y proteger la buena fama de la institución por encima de todo y de todos.

La Iglesia siempre tuvo muy claro que tenía que transigir con los pecados sexuales de su clero, disculparlos y disimularlos, siempre que se mantuviesen en secreto y, por lo tanto, no provocasen escándalo público. A las víctimas se las culpabilizaba o, en caso de que amenazasen con hacer mucho ruido, se les tapaba la boca con dinero.

¿Y los curas victimarios? Se les reprendía, lógicamente, se les hacía prometer que iban a cambiar de vida y, a lo sumo, se les trasladaba de parroquia y, en casos muy sonados, se les mandaba a misiones (especialmente a Latinoamérica). Más o menos lo mismo que se solía hacer con los que mantenían relaciones sexuales consentidas pero siempre ocultas con mujeres o con hombres.

El funcionamiento del sistema lo explica perfectamente este caso. “Le felicito por no haber denunciado a un sacerdote [pederasta] a las autoridades civiles. Ha actuado usted bien”. Eso escribía en 2001 el cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos, entonces prefecto de la Congregación del Clero, en una carta dirigida al obispo de la diócesis francesa de Bayeux-Lysieux, monseñor Pican, en la que le felicitaba por haberse negado a entregar a los tribunales civiles a un cura acusado de abusos sexuales a menores y haber sido condenado por ello a tres meses de cárcel.

“Me alegro de tener un hermano en el episcopado que, a los ojos de la historia y de todos los otros obispos del mundo, ha preferido la prisión antes que denunciar a su hijo sacerdote”. Porque un padre nunca denuncia a sus propios hijos”, concluía Castrillón, jefe de todos los curas del mundo.

En su época de arzobispo de Munich, Ratzinger comulga a fondo con esta misma mentalidad. Como lo hicieron todos sus predecesores y sus sucesores. De hecho, la información del Informe sobre los Abusos de Múnich se centra principalmente en los obispos diocesanos que aún viven: el Papa emérito Benedicto XVI, el cardenal Friedrich Wetter y el actual arzobispo, el cardenal Reinhard Marx. Pero el estudio se remonta a 1945 y, por lo tanto, abarca también los mandatos de los cardenales Michael von Faulhaber, Joseph Wendel y Julius Döpfner.

Pues bien, todos ellos, tanto los vivos como los difuntos, tanto los más progresistas como los más conservadores, respetaron y cumplieron a rajatabla el sistema establecido: insensibilidad total hacia las víctimas y generosidad y gracia con los victimarios.

Las cosas comienzan a cambiar para Ratzinger, cuando, el 25 de noviembre de 1981, Juan Pablo II le nombra prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, es decir su mano derecha teológica, el hombre que le iba a permitir encontrar bases teológicas y doctrinales sólidas para imponer a la Iglesia mundial el llamado “modelo polaco”: cierre ideológico, involución doctrinal, congelación de los principios fundantes del Concilio Vaticano II, ostracismo para los prelados más abiertos, condena de los teólogos progresistas y conversión de la Iglesia en un poder fáctico, capaz de hacer frente al comunismo e incluso de derrumbar el Muro de Berlín.

Aunque dedicado a justificar el modelo wojtyliano, el cardenal Ratzinger comenzó a palidecer al abordar, en su nuevo puesto, sobre todo el dossier de los delicta graviora, que son, entre otros, los que cometen los clérigos, cuando abusan de menores, y que están reservados a la Congregación para la Doctrina de la Fe. Es tal la podredumbre con la que se encuentra que ya manda poner al día estos delitos y recrudecer las penas.

Era la época en que llegaban a Roma denuncias contra un gran depredador: Marcial Maciel, el fundador de los Legionarios de Cristo, protegido por Juan Pablo II, que llegó a llamarlo “apóstol de la juventud”. ¿Llegaba esa información incriminadora a Juan Pablo II o se quedaba en los despachos de los secretarios: el secretario personal Dziwisz y el Secretario de Estado, cardenal Sodano? ¿Lo sabía el entonces prefecto de Doctrina de la Fe, cardenal Ratzinger, pero no podía hacer nada?

De hecho, una vez que Ratzinger se convierte en Benedicto XVI y sucede al Papa Wojtyla, está ya convencido de que el sistema generalizado de encubrimiento es no sólo un pecado, sino un enorme perjuicio para la institución. Y, por eso, pronto se convierte en elbarrendero de Dios.

De hecho, el Papa alemán se presenta con este programa. Los cardenales lo eligieron, tras afirmar en la misa solemne previa al cónclave que los dos grandes peligros de la Iglesia eran el relativismo y la “suciedad” de la propia institución, que conocía mejor que nadie. Por sus manos de guardían de la ortodoxia pasaron durante décadas los casos más sangrantes y dolorosos del peor pecado que pueden cometer los eclesiásticos: el escándalo de los inocentes. Para ellos, el propio Cristo dice que “más les valiera atarse una piedra al cuello y arrojarse al fondo del mar” (Mt. 18,6).

El ‘policía‘ del Papa Wojtyla convertido en dueño de las llaves de Pedro se encontró con una barca en peor estado de lo que él mismo creía. La pederastia era un misil en plena línea de flotación de la credibilidad de la institución, que vive precisamente de eso: de generar confianza en la gente, que le entrega a sus hijos desde la más tierna infancia. Una confianza hecha añicos por curas sin escrúpulos, personificados en el icono de Marcial Maciel, el fundador de los Legionarios de Cristo, uno de los nuevos grupos restauracionistas mimados por Roma, porque le aportaban vocaciones y dinero fácil.

Benedicto apartó a Maciel de la dirección de los Legionarios, lo suspendió a divinis y le impuso una vida de retiro y penitencia, pero no lo procesó ni lo llevó ante los tribunales canónicos, como exigían las normas de la Iglesia. y puso a la congregación bajo supervisión vaticana, camino de la refundación.

La limpieza no era nada fácil y, en la Curia, le pusieron todo tipo de trabas y zancadillas. El sistema de encubrimiento y de complicidad con los abusadores estaba incrustado en el alma de la institución. Benedicto tuvo que echar a obispos y mandar inspectores a varias iglesias nacionales. Pero la tarea era tan ingente que, al final, Ratzinger se vio sin fuerzas para culminar la tarea y efectuó su gesto más revolucionario: la renuncia al pontificado.

Pero, como nadie puede enterrar su pasado en vida, la memoria de los años de Munich, en los que, como todos los demás, comulgaba con el sistema del encubrimiento, le persigue. Ante las acusaciones de encubrimiento (bien documentadas) sólo le cabe reconocer sus errores, pedir perdón y resarcir a las víctimas de todas las maneras todavía posibles. ¿Lo hará o se encastillará en la negación numantina de responsabilidades? Si asumiese su culpa, podría convertirse en un ejemplo vivo y práctico para todos los demás obispos encubridores del mundo. Si no lo hace, estaría dando munición a los que siguen resistiéndose a la tolerancia cero y al resarcimiento pleno de las víctimas, que preconiza el Papa Francisco.

Eso, sí, al confesar y pedir perdón por sus actitudes, el Papa emérito mancharía su figura en la Historia y se cerraría el paso a la gloria de la santidad (como casi todos los últimos Papas). Un sacrificio máximo por el bien de la Iglesia. ¿Será capaz de llegar a ese extremo de entrega y de generosidad con la institución a la que tanto ama? Si fue capaz de renunciar, también podría asumir este último gran servicio a la Iglesia.

Lo haga o no, la repercusión del caso en el próximo cónclave es evidente: Los cardenales sólo podrán elegir como próximo Papa al que esté limpio de polvo y paja en este ámbito. Con lo cual el espectro de los eventuales candidatos se circunscribe a los cardenales curiales (sin responsabilidad directa en la pastoral) o en los purpurados elegidos en los últimos años, en los que el sistema ya está virando hacia la tolerancia cero. El próximo Papa tendrá que ser un hombre de manos limpias. Sólo así la Iglesia recuperará su credibilidad tan dañada. Pero, para eso, Benedicto XVI tiene que sacrificarse.

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Ratzinger se retracta y admite que sí estuvo en la reunión para admitir a un cura pederasta en Múnich

El Papa emérito, acusado de encubrimiento en cuatro casos de abusos.

No obstante, el Papa emérito aseguró que en aquella sesión no se habló de que el sacerdote en cuestión desempeñara labores pastorales, sino solamente de “hacer posible que contara con alojamiento en Múnich durante su tratamiento terapéutico”

Todo se debe, según Ratzinger, a “un error sin mala intención“, y asegura su “vergüenza y dolor” tras haber leído el informe

Cuatro días después de que se publicara el informe sobre los abusos en la diócesis de Múnich, que lo involucra en al menos cuatro casos de encubrimiento, el papa emérito Benedicto XVI se ha retractado de declaraciones centrales para el informe sobre el encubrimiento de abusos sexuales en la Iglesia católica en Alemania que fue presentado la semana pasada.

Ahora, Joseph Ratzinger reconoce que sí estuvo presente en una reunión del obispado de Múnich y Freising en enero de 1980 en la que se trató el traslado de un sacerdote acusado de abusos a menores, según informó hoy la Agencia Católica de Noticias (KNA).

No obstante, Ratzinger, a la sazón arzobispo de Múnich, aseguró que en aquella sesión no se habló de que el sacerdote en cuestión desempeñara labores pastorales, sino solamente de “hacer posible que contara con alojamiento en Múnich durante su tratamiento terapéutico”.

El sacerdote, identificado por los medios alemanes como Peter H., volvió a cometer abusos en la archidiócesis de Múnich, lo que llevó a que fuera trasladado de nuevo.

Faltó a la verdad: lo dicen las actas

Según un demoledor informe elaborado por un despacho de abogados a petición de la Iglesia católica en Alemania y que vio la luz la semana pasada, esmuy probable” que Ratzinger estuviera al corriente de ese caso y de otros tres similares y no actuase al respecto.

Además, según el informe, Ratzinger faltó a la verdad al afirmar en su posicionamiento que no estaba presente en la reunión de enero de 1980, ya que según las actas intervino en ella y no figuraba como ausente.

De acuerdo con las declaraciones del papa emérito citadas por KNA, ello se debe a un error sin mala intención” que ocurrió durante el proceso de redacción de su posicionamiento frente a las alegaciones, un texto de 82 páginas.

El secretario privado de Ratzinger, Georg Gänswein, agregó que más adelante el papa emérito presentará una reacción más elaborada ante el informe, pero que por el momento la lectura del documento le llena de “vergüenza y dolor “.

“Que asuma su responsabilidad”

En los últimos días se han sucedido las críticas al comportamiento del papa emérito, que el pasado viernes fue tildado de “desastroso” por el presidente de la Conferencia Episcopal alemana, Georg Bätzing.

El obispo de Aquisgrán, Helmut Dieser, reclamó en su sermón de este domingo que Ratzinger asuma la responsabilidad que le corresponde. No puede ser que los responsables se escabullan con referencias a que no sabían nada o a que entonces había otra situación u otros procedimientos,” afirmó. “Porque ése es el motivo por el que entonces no se detuvo a los perpetradores y se siguió abusando de niños,” agregó, según declaraciones citadas por la cadena pública ARD.

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El presidente de los obispos alemanes critica a Ratzinger: “Los encubrimientos ya han durado bastante”

Lunes, 24 de enero de 2022

Bätzing,_Dr._Georg_2009-08-30No creo que pretendan dañar ni un poquito más de lo que él ha dañado a la Iglesia y a los cristianos LGTBI. El todopoderoso Ratzinger que conocía hasta el último movimiento de los teólogos de la Liberación para suspenderlos y condenarlos, no veía lo que pasaba a su lado… A otro perro con ese hueso.

El ultraconservador Müller defiende al emérito y asegura que “hay quienes quieren dañar” a Benedicto XVI

Bätzing habló de “comportamientos desastrosos” y mencionó explícitamente a Benedicto XVI. El obispo de Limburg llama a una auténtica purificación para generar una nueva confianza en la Iglesia, e invita a la esperanza. “No os desaniméis”

Hans Zollner: “El informe alemán empaña el legado de Benedicto XVI en relación con el tratamiento de los casos de abuso (mientras estaba en Alemania, pero) no es un juicio sobre la totalidad de su legado”

“Los encubrimientos y las ocultaciones ya han durado bastante (…). Es la hora de la verdad“. El obispo de Limburg y presidente de la Conferencia Episcopal alemana, Georg Bätzing, ha mostrado su repulsa por los resultados del informe independiente sobre los abusos en la diócesis de Múnich, que destaca la inacción de la cúpula episcopal, entre la que se incluye al hoy Papa emérito, Benedicto XVI, y al cardenal Marx.

Durante su homilía de este viernes por la noche, Bätzing admitió ante los fieles que “esta situación pesa enormemente sobre todos nosotros”. Incluso, en su entorno: “Muchos me dicen que tengo que justificar que sigo perteneciendo a esta institución (…). A veces, yo mismo me avergüenzo de que hayamos tenido un pasado así”.

Bätzing habló de comportamientos desastrosos” y mencionó explícitamente a Benedicto XVI, insistiendo en que “los encubrimientos, las ocultaciones, ya han durado bastante”. “Ahora es el momento de la verdad”, concluyó el presidente de los obispos alemanes, quien se mostró convencido de que una auténtica purificación generaría una nueva confianza en la Iglesia. No os desaniméis”, concluyó el prelado.

“No hizo nada malo deliberadamente”

Sin embargo, uno de los purpurados alemanes más críticos con Francisco, el cardenal Gerhard Müller, denunció que tras las denuncias contra Ratzinger hay personas y grupos en Alemania, y otros lugares, que quieren dañar” al Papa emérito.

“Es obvio que si hubo errores, él no los conocía”, señaló Müller a Il Corriere, subrayando que Ratzinger “no hizo nada malo deliberadamente”.

Por su parte, Hans Zollner, uno de los responsables de la comisión antipederastia del Vaticano, admitió que el informe alemán “empaña el legado de Benedicto XVI en relación con el tratamiento de los casos de abuso (mientras estaba en Alemania, pero) no es un juicio sobre la totalidad de su legado como teólogo, como jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe y como Papa”.

Finalmente, Thomas Schüller, profesor de derecho eclesiástico en la Universidad de Münster, dijo a Der Spiegel que el informe había causado un daño duradero a la reputación de Ratzinger. “Este es su Waterloo personal”.

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La Fiscalía de Múnich investiga 42 casos de encubrimiento y abusos en la Iglesia alemana.

El primer ministro de Baviera tilda el informe de “largo camino hacia el abismo”

Las diligencias se refieren a representantes eclesiásticos a los que el informe, que abarca el periodo de 1945 a 2019, atribuye conductas reprochables y que todavía continúan con vida

El documento, encargado por el cardenal arzobispo de Múnich y Freising, Reinhard Marx, acusa a los responsables de esa archidiócesis de no haber hecho lo suficiente por esclarecer los abusos cometidos contra casi 500 víctimas por parte de 235 perpetradores.

La fiscalía de la ciudad alemana de Múnich investiga 42 casos relacionados con el informe sobre el presunto encubrimiento de abusos sexuales en la Iglesia católica que fue presentado este jueves.

Según confirmó a Efe la portavoz de la fiscalía, Anne Leiding, las diligencias se refieren a representantes eclesiásticos a los que el informe, que abarca el periodo de 1945 a 2019, atribuye conductas reprochables y que todavía continúan con vida.

Qué reglas del derecho penal fueron violadas todavía es objeto de examen,” agregó Leiding, quien explicó que el despacho de abogados que elaboró el informe puso a disposición de la fiscalía las informaciones que dieron pie a las diligencias en agosto del año pasado.

El documento, encargado por el cardenal arzobispo de Múnich y Freising, Reinhard Marx, acusa a los responsables de esa archidiócesis de no haber hecho lo suficiente por esclarecer los abusos cometidos contra casi 500 víctimas por parte de 235 perpetradores.

Inacción de Benedicto XVI

juan-pablo-ii-y-ratzinger2Uno de los hallazgos que han tenido el mayor eco mediático es la inacción del papa emérito Benedicto XVI ante al menos cuatro casos en su etapa al frente de la archidiócesis en los años 80 y su falta de cooperación con los investigadores, que concluyen que es falso que no estuviera al corriente de los hechos.

El cardenal Marx se declaró “conmocionado y avergonzado” al conocer el contenido del informe, aunque la Iglesia católica en Alemania no se posicionará oficialmente hasta después de haber analizado de forma minuciosa las conclusiones, la semana que viene.

Markus Söder, el primer ministro de Baviera – el “Land” de mayoría católica al que pertenece la archidiócesis en que ocurrieron los abusos-, calificó el informe delargo camino hacia el abismo, en declaraciones citadas por la cadena regional “Bayerischer Rundfkunk”.

Además, afirmó que la Iglesia católica debe modificar sus estructuras y comprometerse claramente con una política de “tolerancia cero” para con los agresores.

Por su parte, en una rueda de prensa hoy en Berlín, la viceportavoz del Gobierno federal Christiane Hoffmann tildó al informe de paso al que deben seguir otros pasos y pidió a la Iglesia que realizara “una revisión transparente y completa”.

Fuente Religión Digital

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Benedicto XVI, en el punto de mira: ‘Informe Múnich’: Ratzinger no actuó al menos en cuatro casos de abusos siendo arzobispo de Múnich

Viernes, 21 de enero de 2022

Pederastia2El Papa emérito rebate “contundentemente” los resultados de la investigación

El informe documenta cientos de casos cometidos durante décadas, hasta prácticamente el presente, y responsabiliza a las sucesivas jerarquías eclesiásticas de no haber actuado en consecuencia, cuando menos, o incluso haberlos encubierto

En dos de los casos atribuidos al periodo en que Ratzinger estuvo al frente de esa archidiócesis, los abusos fueron presuntamente cometidos por dos clérigos que prestaban asistencia espiritual y contra los cuales no se actuó en absoluto

Los responsables del informe consideran “poco creíble” la reacción del ahora papa emérito rechazando esas inculpaciones y sostienen, en cambio, que por parte de Ratzinger no hubo “ningún interés reconocible” en actuar frente a ellos

El informe habla de 235 abusadores, 497 víctimas el 60% de ellas menores, y más de la mitad varones. La mayoría de los delitos se cometieron en las décadas de 1960 y 1970

La diócesis de Lyon retira los cuadros del ‘Picasso de las iglesias’, un sacerdote acusado de abusos sexuales

El informe sobre los presuntos abusos sexuales en la archidiócesis alemana de Múnich atribuye al entonces arzobispo y actual papa emérito Benedicto XVI no haber actuado al menos en cuatro casos conocidos ocurridos siendo arzobispo de la diócesis alemana.

El documento, encargado por la archidiócesis a un equipo de abogados y que fue presentado hoy, destaca, asimismo, que Joseph Ratzinger ha rebatido “contundentemente” estas acusaciones.

El documento contempla casos de abusos sexuales ocurridos en el seno de la Iglesia católica en esa archidiócesis desde la postguerra y hasta prácticamente la actualidad.

Arzobispo entre 1977 y 1982

Ratzinger fue arzobispo de Múnich entre 1977 y 1982, antes de convertirse en prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (antiguo Santo Oficio) en el Vaticano.


El informe documenta cientos de casos cometidos durante décadas, hasta prácticamente el presente, y responsabiliza a las sucesivas jerarquías eclesiásticas de no haber actuado en consecuencia, cuando menos, o incluso haberlos encubierto.

Los abogados que presentaron el informe denominaron en repetidas ocasiones como un balance del horror” el análisis de los casos de abusos que abordaron en su estudio.

Ratzinger, “poco creíble”

En dos de los casos atribuidos al periodo en que Ratzinger estuvo al frente de esa archidiócesis, los abusos fueron presuntamente cometidos por dos clérigos que prestaban asistencia espiritual y contra los cuales no se actuó en absoluto.

Los responsables del informe consideran “poco creíble” la reacción del ahora papa emérito rechazando esas inculpaciones y sostienen, en cambio, que por parte de Ratzinger no hubo “ningún interés reconocible” en actuar frente a ellos.

Asimismo, se muestran convencidos los investigadores de que Ratzinger tuvo conocimiento del caso del párroco identificado como Peter H., quien en 1980 fue trasladado del obispado de Essen al de Múnich tras haber sido acusado de pedófilo y que en su nuevo destino siguió cometiendo abusos.

Los abogados consideran “poco creíble” la afirmación de Ratzinger de que no estuvo presente en la reunión en la que se decidió ese traslado.

Ulrich Wastl, uno de ellos, aseguró que Ratzinger tenía “que haber conocido los acontecimientos” y que “muy probablemente” sabía qué pasaba en la archidiócesis.


Ausencia de Marx

Los autores del informe lamentaron en su presentación la ausencia en la rueda de prensa del actual cardenal de Múnich, Reinhard Marx, quien en 2008 encargó un informe psiquiátrico sobre H., aunque no abrió una investigación interna.

Marx presentó el año pasado su dimisión como gesto ante los abusos de menores cometidos en la Iglesia católica, renuncia que fue rechazada por el papa Francisco. Se espera que el cardenal se pronuncie esta tarde sobre los contenidos del informe.

235 abusadores, 497 víctimas

En su examen de los actos de abuso en la arquidiócesis, los expertos identificaron a 235 presuntos perpetradores entre 1945 y 2019. De estos, 173 eran sacerdotes, dijo Pusch. El número de víctimas fue de 497. De estas, 247 fueron hombres y 182 mujeres. No se pudo determinar el sexo de 68 personas. Esto confirma que los niños y adolescentes predominantemente varones se vieron afectados.

Casi el 60 por ciento de estos delitos se cometieron entre los 8 y los 14 años. En el caso de las mujeres afectadas, esto se aplica a un tercio de las personas. Según Pusch, la mayoría de los delitos se cometieron en las décadas de 1960 y 1970. Una cantidad sorprendente de denuncias solo fueron reportadas por los afectados a partir de 2015.

Los autores de los abusos son 235, de los que 173 son sacerdotes, nueve diáconos, cinco agentes de pastoral y 48 personas del ámbito escolar. Son estas las cifras del informe sobre los abusos del clero en la Iglesia de Múnich, elaborado por el bufete de abogados Westpfahl Spilker Wastl por encargo de la archidiócesis en febrero de 2020.

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Golpe duro, aunque esperado, para la Santa Sede, que dará “justa atención” al documento

El Vaticano habla de “vergüenza” ante el informe de Múnich y anuncia que estudiará la implicación de Ratzinger

Un golpe duro, aunque esperado. Así ha recibido la Santa Sede la publicación de informe sobre los abusos sexuales en la diócesis de Múnich, que implica al Papa emérito, Joseph Ratzinger, en al menos cuatro casos de encubrimiento o mala gestión de la pederastia clerical.

En un comunicado, el portavoz de la Santa Sede, Matteo Bruni, mostró su “vergüenza” ante el estudio independiente, al que Roma dará “justa atención” una vez lo estudie, porque “por el momento no conoce el contenido”.

 Remordimiento y cercanía a las víctimas

Y es que Roma desea “reiterar el sentimiento de vergüenza y el remordimiento por los abusos sobre menores cometidos por el clero, confirma la declaración vaticana, que insiste en que “la Santa Sede asegura su cercanía a todas las víctimas y confirma el camino que ha emprendido para tutelar a los pequeños, garantizándoles espacios seguros”.

“El Vaticano considera que debe dar la justa atención al documento (…). En los próximos días, tras su publicación, lo podrá ver y podrá oportunamente examinar los detalles”, concluyó Bruni.

El documento encargado por la archidiócesis de Múnich a un equipo de abogados, que fue presentado hoy, atribuye a Benedicto XVI no haber actuado al menos en cuatro casos conocidos ocurridos bajo su jerarquía y destaca que el pontífice alemán ha rebatido “contundentemente” estas acusaciones.

El documento contempla casos de abusos sexuales ocurridos en el seno de la Iglesia católica en esa archidiócesis desde la postguerra y hasta prácticamente la actualidad. Ratzinger fue arzobispo de Múnich entre 1977 y 1982, antes de convertirse en prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

En dos de los casos atribuidos al periodo en que Ratzinger estuvo al frente de esa archidiócesis, los abusos fueron presuntamente cometidos por dos clérigos que prestaban asistencia espiritual y contra los cuales no se actuó en absoluto.

Sin “interés reconocible” en actuar contra los abusos

Los responsables del informe consideran “poco creíble” la reacción del ahora papa emérito rechazando esas inculpaciones y sostienen, en cambio, que por parte de Ratzinger no hubo “ningún interés reconocible” en actuar frente a ellos.

Asimismo, se muestran convencidos los investigadores de que Ratzinger tuvo conocimiento del caso del párroco identificado como Peter H., quien en 1980 fue trasladado del obispado de Essen al de Múnich tras haber sido acusado de pederasta y que en su nuevo destino siguió cometiendo abusos.

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“Me siento corresponsable de lo ocurrido”: Cardenal Marx, ‘avergonzado’ por el informe sobre abusos en la archidiócesis de Múnich

El documento señala al papa emérito y al propio arzobispo

El cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich, se declaró este jueves “conmocionado y avergonzado” tras la publicación de un informe sobre el encubrimiento de abusos sexuales en esa archidiócesis alemana que también incluye al papa emérito Benedicto XVI.

Mis primeros pensamientos son para los afectados por los abusos sexuales, que han experimentado daño y sufrimiento a manos de representantes de la Iglesia, sacerdotes y otros empleados eclesiásticos,” afirmó, durante una breve comparecencia retransmitida en directo.

El informe, encargado por el propio Marx, expresidente de la Conferencia Episcopal alemana, determina que el papa emérito, responsable de la archidiócesis de Múnich y Freising entre los años 1977 y 1982, tuvo una conducta reprochable al no haber actuado ante los abusos en al menos cuatro casos. Según el despacho de abogados que elaboró el informe, de 1.700 páginas, existe una “elevada posibilidad” de que Joseph Ratzinger tuviera conocimiento de los casos, algo que el papa emérito rechaza.

El documento también señala, entre otros, al propio Marx por su comportamiento en relación con dos casos de presuntos abusos y además le atribuye no prestar suficiente atención a ese tipo de comportamientos.

El cardenal arzobispo presentó su renuncia al papa Francisco el año pasado ante las dimensiones de los abusos sexuales encubiertos por la Iglesia católica en Alemania durante décadas, pero éste la rechazó.

Marx explicó que, debido al volumen del informe, las instituciones eclesiásticas se hallan ahora analizándolo y presentarán un primer posicionamiento al respecto el jueves de la semana que viene.

“Me siento co-responsable de lo que ha ocurrido con la institución de la Iglesia en las últimas décadas,” afirmó Marx y añadió que “sabemos desde hace años que la Iglesia no tomaba en serio los abusos sexuales, que los perpetradores a menudo no fueron cuestionados y que los responsables miraron hacia otro lado”.

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Gänswein: “Benedicto XVI manifiesta su conmoción y vergüenza por los abusos a menores cometidos por clérigos”

“Benedicto XVI no ha conocido el informe del bufete Westpfahl-Spilker-Wastl, que tiene más de 1.000 páginas, hasta esta tarde”. Esta ha sido la reacción del secretario personal de Joseph Ratzinger, Georg Gänswein, ante la publicación del informe que señala el posible encubrimiento del Papa emérito en la gestión de cuatro casos de abusos mientras era arzobispo de Múnich.

“El Papa emérito, como ya ha repetido varias veces durante los años de su pontificado, manifiesta su conmoción y vergüenza por los abusos a menores cometidos por clérigos, y expresa su cercanía personal y su oración por todas las víctimas, algunas de las cuales ha conocido con ocasión de sus viajes apostólicos”, recalcó Gänswein, quien anunció que “en los próximos días (Ratzinger) examinará el texto con la atención necesaria”.

Sigue…

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Abusos en la Iglesia católica: ¿encrucijada sin salida o punto de inflexión?

Sábado, 3 de julio de 2021

abuso-sexual-delito-dignidad_2350874899_15607238_660x371Análisis a varias voces sobre la crisis

Recientemente el cardenal alemán Reinhard Marx reconoció el fracaso institucional y sistémico de la Iglesia alemana frente al problema

Monseñor Alí, obispo auxiliar de Bogotá y miembro de la Pontificia Comisión para la protección de menores, considera que, más allá de algunos avances, todavía hay mucho por hacer en el ámbito colombiano

“La Iglesia es presa de su propia sombra”: Juan Carlos Claret, abogado e investigador chileno

En España no se ha leído ni la primera página de la historia de la pederastia”

El primer informe sobre pederastia clerical en España lamenta las “muy escasas” iniciativas de la Iglesia para acompañar a las víctimas

La magistrada María Victoria Vega sienta en el banquillo al cura de Talavera, acusado de abusos. Afirma que el Arzobispado de Toledo lo ha “tapado y ocultado” durante años  

“La Iglesia no puede mirar para otro lado”: Proyecto Repara explica su trabajo en un vídeo

La Iglesia polaca, podrida: otros 292 curas abusaron de 368 menores entre 2018 y 2020

El cardenal Bagnasco investigará los posibles encubrimientos del secretario de Juan Pablo II

Marx presenta su renuncia al Papa por el escándalo de abusos en Alemania

El Papa no acepta la dimisión de Marx y llama a los obispos a asumir la “catástrofe” de la pederastia clerical

Marx: “Con espíritu de obediencia, acepto su decisión”

El Papa, al cardenal Marx: “Hermano tuyo que te quiere”

Un monje de Montserrat, apartado por presuntos abusos sexuales a un menor en 2019

Navarra elaborará un censo de víctimas de abusos sexuales de la Iglesia

El ‘mea culpa’ del arzobispo de Pamplona a las víctimas de abusos: “Llegamos tarde, pido disculpas por el sufrimiento”

Victimas de abusos de Navarra: La actitud del arzobispo de Pamplona es “poco creíble e incluso hipócrita”

Joseba Segura, sobre los delitos sexuales en la Iglesia: “Existe una deuda pendiente”

Días atrás, el papa Francisco se negó a aceptar la renuncia del cardenal alemán Reinhard Marx a su cargo como arzobispo de Munich y Frisinga. A través de una carta, el prelado (uno de los principales colaboradores del pontífice) había aceptado que ha habido “fallos personales”, “errores administrativos” y “un fracaso institucional y sistémico” en la respuesta de la Iglesia alemana ante la crisis de los abusos sexuales contra menores por parte de sacerdotes.

Según Marx, algunos católicos se niegan a creer en la existencia de una responsabilidad compartida en medio del problema y, “por tanto, que la Iglesia como institución también debe ser culpada de lo sucedido”; inclusive, desaprueban la discusión sobre las reformas que exige hacerle frente a la “catástrofe”.

El hecho puso en primer plano las resistencias que existen en la Iglesia alemana y en otros sectores del catolicismo frente a las acciones en curso para responder por las estructuras de abuso y encubrimiento dentro de la Iglesia católica. ¿Qué está haciendo el Vaticano en atención al problema? ¿Qué piensa alguien que acompaña los esfuerzos del Papa al respecto? ¿Qué exigen quienes creen que todavía hay mucho por delante? A continuación algunas respuestas.

Medidas importantes pero insuficientes

Desde su elección en 2013, Francisco dio continuidad a acciones emprendidas por la Santa Sede en atención a la crisis desatada por la pederastia clerical y el encubrimiento eclesiástico de miles de delitos en distintos países del mundo, entre ellos Estados Unidos, Australia y Alemania. En coherencia con su estilo de gobierno, creó diversas instancias de consulta; entre ellas, el Pontificio Consejo para la protección de menores, entidad de la que hace parte el obispo auxiliar de Bogotá Luis Manuel Alí.

Según el prelado, el nuevo Libro Sexto del Código de Derecho Canónico, que entrará a regir en diciembre y tipifica los abusos sexuales como delitos contra la dignidad, integra la jurisprudencia desarrollada en los últimos años frente a la materia, incluida la que se produjo al final del ministerio de Juan Pablo II y durante los años de Benedicto XVI. Entre otras de las novedades del documento dado a conocer recientemente, Alí señala que se especifican las sanciones y el carácter obligatorio de reparar a las víctimas; que se incluye como formas de abuso el “grooming” y la difusión de imágenes pornográficas; que se concibe que el delito no solamente lo puede llevar a cabo un sacerdote, sino también un religioso y un laico con responsabilidades pastorales; y que las víctimas pueden ser menores de 18 años y personas adultas.

El compromiso de las autoridades eclesiásticas con “quienes afirman haber sido afectados” ya había sido planteado por Francisco en Vos estis lux mundi, un motu proprio de 2019 que exige a los obispos ofrecer asistencia médica, terapéutica y psicológica a las víctimas, “según sea el caso”; y “acogida, escucha y seguimiento, incluso mediante servicios específicos”. El documento también había expuesto el procedimiento a seguir dentro de la Iglesia católica frente a cada denuncia, incluyendo el carácter obligatorio de informar a la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre todo proceso en curso contra algún sacerdote.

Tanto este último texto, como la nueva versión del Código de Derecho Canónico y otros documentos emitidos durante el ministerio de Francisco, asocian los abusos sexuales por parte de miembros del clero a formas de abuso de la autoridad, señalando algunos aspectos del ejercicio del poder dentro de la Iglesia católica como parte de la crisis desatada. El tema ha sido subrayado por investigaciones llevadas a cabo en Australia y Alemania, así como por sectores de la academia que buscan establecer la raíz del problema y sostienen que las medidas emprendidas por el Vaticano son importantes, pero siguen sin ser suficientes para hacerle frente.

El clericalismo como raíz

El informe de 2018 producido a instancias de la Conferencia Episcopal de Alemania afirma que la organización social de la Iglesia católica no es saludable, dado que facilita el abuso y su perpetuación, a falta de mejores mecanismos de control.

El teólogo Carlos Schickendantz, investigador de la Universidad Alberto Hurtado de Chile, se ha ocupado de fuentes por el estilo para señalar que en la raíz de la crisis están el clericalismo y aspectos de la retórica institucional que lo sustenta. En 2017, frente al problema de los abusos, una comisión australiana ya había llegado a la conclusión de que el carácter sistémico de la crisis en el cuerpo eclesial tenía que ver con el clericalismo y otros factores: una imaginería patriarcal, determinadas teologías sobre la Iglesia y el sacerdocio, algunas limitaciones del derecho canónico y una cultura del secreto.

En el conjunto de esos y otros elementos, Schickendantz no solamente ubica al clericalismo como raíz de la crisis, sino también como obstáculo para las reformas impulsadas desde el Vaticano. Por su parte, el abogado chileno Juan Carlos Claret, que ha documentado en su país al menos 362 denuncias de abusos clericales entre 1905 y la actualidad, sostiene que detrás de la negativa dentro de la Iglesia católica a aceptar de manera más amplia que los abusos sexuales revelan el peligro que conlleva el modo como está organizado el ejercicio de la autoridad dentro de la institución lo que se esconde es el miedo a la implicación lógica: transformar la estructura del poder clerical, para que la seguridad de los menores no sea una cuestión de azar, sino que el derecho y la institución garantice su protección. Algo que no se da en el presente, según él, por la perpetuación de la impunidad que trae consigo, además, la posición privilegiada que la Iglesia católica ostenta en muchos países frente a la jurisdicción civil.

Claret, por ejemplo, ha investigado cómo el dinero para comprar el silencio de algunas víctimas en Chile fue movido antes a través de “fundaciones fantasma” de la Iglesia cuya contabilidad no está sometida a fiscalización debido a la Ley de cultos. A su juicio, el proceso constituyente que se lleva a cabo en su país es una oportunidad para reparar los vacíos legales que han convertido al Estado chileno en “cómplice pasivo” de formas de encubrimiento eclesiástico y en responsable por omisión de que no existan suficientes garantías para la protección en el ámbito católico.

El abogado también sostiene que buena parte del material probatorio sobre abusos sexuales por parte del clero y sobre encubrimiento a manos de varios obispos chilenos reposa hoy en el Vaticano, sin que las víctimas ni la opinión pública hayan podido tener acceso a la información que contiene. De ahí que Claret conciba como un antecedente para otros países la sentencia T-091-20 de la Corte Constitucional de Colombia que le ha permitido al periodista Juan Pablo Barrientos acceder a datos provenientes de archivos eclesiásticos donde reposan denuncias contra miembros del clero local.

“Hay alguna información que se puede dar, por supuesto, pero siempre respetando el debido proceso y la confidencialidad de todas las partes”, opina sobre dicha sentencia el obispo auxiliar de Bogotá Luis Manuel Alí. El prelado, que lleva ya muchos años trabajando en el campo preventivo y en el del acompañamiento y atención a víctimas, sostiene que si bien, frente al problema de los abusos, ha habido un crecimiento en la conciencia y en la responsabilidad de los obispos colombianos y de diversos sectores del catolicismo en el país, todavía falta muchísimo más por hacer. “Desearía que no fuera tan lento”, dice Alí, refiriéndose a dicho proceso y reconociendo que la crisis también ha comprometido la credibilidad e imagen de la Iglesia colombiana, así como la confianza de los fieles hacia sus pastores.

“¿Qué tan extendido está el encubrimiento entre los obispos colombianos?”, le pregunté al consejero papal durante una conversación vía telefónica, y he aquí su respuesta: “El encubrimiento ha sido uno de los grandes errores que hemos cometido en la Iglesia en todas las jurisdicciones eclesiásticas”.

Incorporar estándares de buena gobernanza

Si bien Claret, quien acompaña a víctimas de abusos clericales en Chile, considera un avance que abusos por el estilo pasen a ser tipificados como delitos en la nueva versión del Código de Derecho Canónico, critica el lento ritmo de las acciones en respuesta a la crisis generada a nivel mundial y la pervivencia de expresiones que no dejan traslucir la dimensión real del problema.

Tanto él como el teólogo Carlos Schickendantz son de los que sostienen que la Iglesia católica debe incorporar estándares de buena gobernanza como la rendición de cuentas y la toma colectiva de decisiones. A su juicio, el exceso de monarquización y de rezagos de formas feudales de gobierno que dejan a la discreción de los obispos o a su “solicitud pastoral” la reacción frente al problema impiden que se haga más frente a un asunto de salud pública (tal y como cataloga el informe australiano a la crisis de abusos sexuales dentro de la Iglesia).

“La Iglesia es presa de su propia sombra”, sostiene Claret. Schickendantz, igualmente, opina que la reforma estructural del catolicismo es impostergable. Coinciden ambos con quienes creen que no solamente se debe intervenir la conciencia colectiva, sino también el tipo de relaciones dentro de la Iglesia: sus procesos, actividades y funciones, con el fin de que pueda superarse el fracaso institucional, sistémico y global, frente a un asunto puesto sobre la mesa, una vez más, por el cardenal Marx y el papa Francisco, en su reciente intercambio de cartas.

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#ElAmorGana: cientos de sacerdotes alemanes abren sus parroquias en un ‘maratón de bendiciones’ a parejas homosexuales

Miércoles, 12 de mayo de 2021

E1Bbg7SXsAEkCBWEl Vaticano y la Conferencia Episcopal alemana guardan silencio; los ultras lo tildan de ‘cisma’

En España, incluso, el obispo Munilla anunció una campaña de ayuno y oración de la que, por otro lado, nada se sabe

“Dios no puede bendecir el pecado”, apuntaba Doctrina de la Fe en su polémica respuesta a una pregunta que nadie ha oficializado haber hecho, aunque se sospecha de determinados colectivos ultraconservadores, con el apoyo de los cardenales Müller, Burke o Sarah

Jan Korditschke: “Estoy convencido de que la orientación homosexual no es mala, ni el amor homosexual es un pecado”

¿Cisma o bendición del amor? Más de doscientos templos alemanes se han sumado a la campaña #liebegewinnt (El Amor Gana), abrieron sus puertas para bendecir a miles de parejas que se apuntaron en un listado previsto por Internet. No todas, pero sí muchas de ellas, parejas homosexuales, en una imaginativa respuesta al polémico ‘Responsum’ de Doctrina de la Fe que cerraba la puerta a cualquier bendición de uniones que no fueran matrimonios católicos.

Por el momento, tanto la Conferencia Episcopal alemana como el Vaticano han optado por guardar silencio ante la propuesta, que entiende que la Iglesia no se rompe por bendecir a dos personas que se aman, y que no entienden por qué se puede bendecir un barco, unas oficinas o a los animales domésticos, y no al amor de pareja, independientemente de la validez canónica.

 

Sin embargo, los sectores más conservadores, tanto de la Iglesia alemana como de la mundial han alzado la voz, tildando de ‘cisma’ las macrobendiciones y lamentando el “desafío” de los sacerdotes que optan por acoger a todos. En España, incluso, el obispo Munilla anunció una campaña de ayuno y oración de la que, por otro lado, nada se sabe.

“Dios no puede bendecir el pecado”, apuntaba Doctrina de la Fe en su polémica respuesta a una pregunta que nadie ha oficializado haber hecho, aunque se sospecha de determinados colectivos ultraconservadores, con el apoyo de los cardenales Müller, Burke o Sarah.

Sin embargo, dentro del Camino Sinodal de la Iglesia alemana, se ha comenzado un proceso para que los fieles puedan discutir sobre todos los temas candentes, como la enseñanza de la iglesia sobre la homosexualidad como parte de un proceso formal de debate y reforma.

“La homofobia de mi iglesia me enfada”

Estoy convencido de que la orientación homosexual no es mala, ni el amor homosexual es un pecado”, dijo el jesuita Jan Korditschke a The Associated Press. “Quiero celebrar el amor de los homosexuales con estas bendiciones porque el amor de los homosexuales es algo bueno, señaló el clérigo de Berlín, quien aseguró “no temer” repercusiones.

“Respaldo lo que hago, aunque me resulta doloroso no poder hacerlo en sintonía con la cúpula eclesiástica”, dijo Korditschke, añadiendo que “la homofobia de mi iglesia me enfada y me avergüenza”.

“Son celebraciones de culto en las que las personas expresan a Dios lo que les mueve”, dijo a la AP Birgit Mock, portavoz de asuntos familiares de la ZdK, la asociación de laicos más potente de Alemania.

“El hecho de que pidan la bendición de Dios y le den las gracias por todo lo bueno que hay en sus vidas -también por las relaciones vividas con respeto mutuo y llenas de amor- está profundamente basado en el Evangelio”, dijo Mock, añadiendo que ella misma tenía previsto asistir el lunes a un servicio religioso con bendiciones para homosexuales en la ciudad occidental de Hamm en el que rezaría por el éxito del camino sinodal en el que, como iglesia, reconocemos la sexualidad como una fuerza positiva.”

“En Alemania estamos luchando con mucha seriedad y con intensos discursos teológicos por el camino correcto”, añadió Mock. Las cosas no pueden seguir como hasta ahora: esto es lo que nos mostraron los crímenes y el encubrimiento de los abusos sexuales”.

“Necesitamos cambios sistémicos, también en lo que respecta a una reevaluación de la moral eclesiástica de la sexualidad”, dijo Mock.

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Sacerdotes católicos de Alemania desafían abiertamente al Vaticano y celebran un centenar de actos de bendición de parejas del mismo sexo

Miércoles, 12 de mayo de 2021

E1Bbg7QWEAMnbJsEl Vaticano y la Conferencia Episcopal alemana guardan silencio; los ultras lo tildan de ‘cisma’

En España, incluso, el obispo Munilla anunció una campaña de ayuno y oración de la que, por otro lado, nada se sabe

“Dios no puede bendecir el pecado”, apuntaba Doctrina de la Fe en su polémica respuesta a una pregunta que nadie ha oficializado haber hecho, aunque se sospecha de determinados colectivos ultraconservadores, con el apoyo de los cardenales Müller, Burke o Sarah

Jan Korditschke: “Estoy convencido de que la orientación homosexual no es mala, ni el amor homosexual es un pecado”

En un centenar de actos religiosos celebrados por todo el país, un sector de la jerarquía católica alemana ha mostrado de forma más visible que nunca su oposición a la posición oficial del Vaticano, contraria a cualquier tipo de acto que suponga un reconocimiento de las uniones entre personas del mismo sexo.

Entre el domingo 9 de mayo y el lunes 10, más de 100 actos religiosos se han celebrado en iglesias católicas de toda Alemania para bendecir uniones entre personas del mismo sexo. Sacerdotes de muy distintos puntos de la geografía germana se han unido en un acto de abierta rebeldía frente a la posición oficial del Vaticano, que el pasado mes de marzo se reafirmaba, a través de un documento hecho público por la Congregación para la Doctrina de la Fe, contra la posibilidad de bendecir a las uniones entre personas del mismo sexo. Un texto que inicialmente parecía mostrarse comprensivo, al afirmar que «no es lícito impartir una bendición a relaciones, o a parejas incluso estables, que implican una praxis sexual fuera del matrimonio (es decir, fuera de la unión indisoluble de un hombre y una mujer abierta, por sí misma, a la transmisión de la vida), como es el caso de las uniones entre personas del mismo sexo. La presencia en tales relaciones de elementos positivos, que en sí mismos son de apreciar y de valorar, todavía no es capaz de justificarlas y hacerlas objeto lícito de una bendición eclesial», pero que acababa por asegurar, en uno de sus párrafos finales, que Dios «no bendice ni puede bendecir el pecado».

La reacción del sector más progresista de la Iglesia católica alemana ante este nuevo posicionamiento del Vaticano no se hizo esperar. Más de 2.600 clérigos respaldaron un documento promovido por los teólogos Burkhard Hose y Bernd Mönkebüsche contra la prohibición de estas bendiciones. A ellos se les sumó un grupo de mujeres católicas denominado ‘María 2.0’. El movimiento, celebrado en redes sociales con el hashtag #liebegewinnt (equivalente alemán al ya famoso #LoveWins) ha desembocado finalmente en una serie de actos de bendición de uniones expresamente abierto a parejas del mismo sexo y a parejas que hayan naciodo tras divorciarse de parejas anteriores. Bendiciones que carecen de efecto legal, pero cuyo valor simbólico es incuestionable.

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Un movimiento, por otra parte, que no nace de la nada. Con anterioridad hemos recogido en esta misma página gestos inclusivos de un sector de la Iglesia católica alemana hacia las uniones entre personas del mismo sexo. En 2018, por ejemplo, nos hicimos eco de la polémica que generaron unas palabras del entonces presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el cardenal Reinhard Marx, cercano al papa Francisco, que fueron interpretadas como favorables a esta posibilidad, y que fueron seguidas de una ambigua aclaración que no despejaba las dudas. De hecho, el actual presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el obispo Georg Bätzing, aunque ha desaprobado la inciativa de celebrar esta bendiciones masivas por no considerarla «útil» par avanzar, ha criticado abiertamente el posicionamento de la Congregación para la Doctrina de la Fe, al considerar que es necesario que la Iglesia se replantee su respuesta a las uniones homosexuales.

Oposición frontal de los reaccionarios

Ante este gesto valiente de parte de un sector del cleron alemán, otros miembros de la comunidad católica de ese país han mostrado su profunda oposición que se ha materializado en correos amenazantes, convocatorias de rezos del rosario en señal de desagravio, manifestaciones, carteles contrarios a estas bendiciones, retirada de carteles que invitaban al evento, etc. El recurso más extendido es un documento que está siendo reenviado a través de correo electrónico en el que se pide rellenar el nombre del sacerdote que ha realizado estas bendiciones y la parroquia a la que pertenece y denunciarlo al obispo local o al Vaticano. Un método que se inspira en las listas negras y cazas de brujas. A su vez, mujeres pertenecientes al sector más conservador de la Iglesia han organizado un contramovimiento denominado ‘María 1.0’.

Fuente Dosmanzanas

 

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Revocar la excomunión a Lutero, un paso adelante fundamental en el ecumenismo

Viernes, 16 de octubre de 2020

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Un jerarca católico y otro evangélico, punta de lanza en el ecumenismo: Reinhard Marx y Heinrich Bedford-Strohm

Hace unos meses leíamos en RD la noticia de que el Vaticano se planteaba revocar excomunión Lutero medio milenio después

Por su lado, el cardenal Marx afirmó durante la entrega del premio ‘Paz de Augsburgo 2020’: “El cristianismo en Alemania y Europa solo tendrá futuro si trabajamos juntos y nos mantenemos unidos ecuménicamente”

Recibió el premio junto a Heinrich Bedford-Strohm, obispo de la Iglesia Evangélica Luterana en Baviera y presidente del Consejo de la Iglesia Evangélica en Alemania. Ambos prelados son un claro testimonio de que la verdadera comunión en la fe es posible

Francisco podría estar planteándose revocar el castigo eterno para Lutero, a quien ya ha reconocido en numerosas ocasiones como “un reformador” que quiso cambiar la Iglesia, pero no destruirla

Hace unos meses leíamos en RD la noticia de que el Vaticano se planteaba revocar excomunión Lutero medio milenio después. Y en fechas cercanas escuchábamos al cardenal Marx decir que “El cristianismo en Alemania y Europa solo tendrá futuro si trabajamos juntos y nos mantenemos unidos ecuménicamente”; lo hacía con ocasión de la entrega de un premio junto a un pastor protestante por su continuado trabajo y su contribución al ecumenismo: el premio “Paz de Augsburgo 2020. Ambas son buenas noticias para el ecumenismo, sobre las que reflexionamos aquí.

El cardenal arzobispo de Munich Reinhard Marx –cuyas fotos en numerosos eventos ecuménicos e interreligiosos inundan Internet– y el obispo de la Iglesia Evangélica Luterana en Baviera y presidente del Consejo de la Iglesia Evangélica en Alemania (EKD) Heinrich Bedford-Strohm recibieron el premio “Paz de Augsburgo 2020” en virtud de su “voluntad incondicional de vivir juntos en paz”, reconocido en los medios especializados y en los de masas como “un fuerte signo del ecumenismo cristiano”. Ambos líderes de la iglesia tuvieron desde hace años contactos en nombre de muchos cristianos católicos y protestantes, dijo la alcaldesa Eva Weber al anunciar los ganadores del Festival de la Paz de Augsburgo de este año, enfatizando lo que las iglesias y la sociedad tienen en común en lugar de lo que las diferencia.

El 3 de enero de 1521 León X excomulgaba a Martín Lutero mediante la bula Decet Romanum Pontificem

50402019661_d9d923aa7dArzobispo Reinhard Marx y Obispo Heinrich Bedford-Strohm

“Con motivo del 500 aniversario de la Reforma Protestante, en 2017, el Arzobispo Reinhard Marx y el Obispo Heinrich Bedford-Strohm dejaron una huella histórica para todos los cristianos del mundo y nos dieron un testimonio significativo de que la verdadera comunión en la fe es posible a pesar de las diferentes afiliaciones confesionales”, afirmó el jurado. En 2017 el cardenal Marx, entonces presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, y el presidente del Consejo Evangélico EKD Bedford-Strohm, habían presidido conjuntamente una celebración del arrepentimiento y la reconciliación en Hildesheim, Alemania. Allí se consideraron las dolorosas divisiones entre las dos iglesias y se intercambiaron peticiones mutuas de perdón por los fracasos de ambas partes. Siguieron agradecimientos y expresiones de alegría por lo que ambas iglesias tienen en común y lo que valoran mutuamente. El obispo protestante de Augusta Axel Piper, que presidió el jurado del premio Paz de Augsburgo, subrayó el compromiso de Bedford-Strohm y Marx con la promoción de iniciativas ecuménicas conjuntas. Los dos teólogos “piensan y hablan con el mismo espíritu” –dijo Piper– y comparten una “pasión por Dios y por el mundo”.

Además del deseo manifestado por Marx de “trabajar juntos y mantenernos unidos ecuménicamente”, el obispo Bedford-Strohm expresó su esperanza con respecto a la eucaristía/santa cena, fundamental en la confesión católica-romana y la evangélica: “Avanzaremos en lo que respecta a la santa comunión común”. Y ese es uno de los escollos en los que el Vaticano no solo no da signos claros de avance, sino que ha manifestado en lo últimos tiempos un retroceso con respecto a los progresos alcanzados en años anteriores.

El Vaticano se plantea revocar la excomunión a Lutero, medio milenio después

Quizás, la mayor osadía ecuménica de los últimos tiempos estuvo en que el Vaticano se planteara, medio milenio después, revocar la excomunión a Lutero. El 3 de enero de 1521 León X excomulgaba a Martín Lutero mediante la bula Decet Romanum Pontificem; un texto al que el agustino alemán respondería tildando al Papa de Anticristo y quemando públicamente la bula papal. En 2017 celebramos los quinientos años de la Reforma iniciada por el acto simbólico de Lutero al clavar las 95 tesis contra las indulgencias y otros defectos de la Iglesia –los abusos, la mentira, la avaricia, el paganismo, etc.–  en la puerta de la iglesia de Wittemberg el 31 de Octubre de 1517. León X parece que comentó al enterarse de este hecho tan simbólico que Lutero era un “borracho alemán” y cuando esté sobrio cambiará de parecer”.  La ruptura definitiva y la creación de la iglesia luterana llegaría pocos años después. medio milenio despues, un grupo de teólogos se dirigieron a Roma y a la Federación Luterana Mundial para pedir una declaración formal que acabe con 500 años de mutuas condenas e incomprensiones.

francisco-y-lutero-vaticano-03Cinco siglos después, Francisco podría estar planteándose revocar el castigo eterno para Lutero, a quien ya ha reconocido en numerosas ocasiones como “un reformador” que quiso cambiar la Iglesia, pero no destruirla. Un reformador y no un perverso destructor de la unidad de la Iglesia. La decisión supondría un gesto histórico para el ecumenismo, y un aldabonazo a las conciencias de los cristianos de todo el mundo. Así lo ha solicitado el Grupo de discusión ecuménica de Altenberg (Sajonia). El colectivo de teólogos y teólogas ecuménico también se han dirigido a la Federación Luterana Mundial para que retire la declaración de “Anticristo” de Lutero al pontífice que lo excomulgó.

Esta revocación de la excomunión a Lutero por parte de Roma sería un acto simbólico, pero particularmente importante, un verdadero paso de gigante que mucho teólogos consideramos necesario y urgente. “El ecumenismo vive de actos simbólicos” –destacó  recientemente la teóloga Johanna Rahner–; “la retirada de la condena contra Lutero sería particularmente importante”, pues una decisión así “permitiría a la Iglesia Católica expresar su aprecio por los protestantes de hoy”. De este modo, el camino que arrancó con fuerza en el Concilio Vaticano II sería hoy más posible que nunca.  De hecho, para esta teóloga de Tubinga, algunos pasajes del decreto conciliar Unitatis redintegratio podrían interpretarse como la abolición de la excomunión de Lutero.

El escándalo de la división y el enfrentamiento violento entre las confesiones cristianas y la riqueza de la comunión en la diferencia

No voy a entrar ahora en las circunstancias de la excomunión de Lutero y la ruptura con Roma, en la que se juntan a las razones teológicas de la Reforma –Sola scriptura (“solo por medio de la Escritura”), Sola fide (“Dios salva solo por la fe”), Sola gratia (“solo por la gracia”), Solus Christus (“solo a través de Cristo”) y Soli Deo gloria (“la gloria solo para Dios”) –, razones pastorales –la deplorable situación de la Iglesia desde la baja Edad Media–, políticas y económicas –la deplorable situación de Europa en el siglo XVI con sus luchas intestinas–; ni voy a entrar en los errores de la Reforma –sobre todo, la postura de Lutero en la guerra de los campesinos, apoyando a los príncipes, que llevó a la muerte a su amigo Thomas Müntzer y más de cien mil sublevados, y las duras condenas de iglesias alternativas que fueron surgiendo– y la Contrarreforma –la decadencia del papado, la corrupción y los abusos del Vaticano y de gran parte del clero, etc.–. Estas circunstancias y sus consecuencias tienen que ver con el gran agustino alemán, con el papa de Roma, con el emperador, con los príncipes alemanes, con obispos y cardenales y con el pueblo, que padecía los desmanes y la explotación de los poderes civiles y eclesiásticos de un lado y otro. Los historiadores que lo han tratado saben mucho más que yo. Si sé con más conocimiento que Lutero era un gran teólogo, y no porque lo digan muchos expertos, sino por lo que yo he investigado en mis estudios sobre su obra y sobre el protestantismo; y lo que he leído personalmente de su obra. Particularmente sus comentarios a las cartas a los Gálatas y, sobre todo, a los Romanos; así como su Catecismo Mayor y Catecismo Menor. Con él coincido en que la salvación es un regalo exclusivamente de Dios. Recientemente, leí un duro comentario en un blog: “De la Iglesia de la que se separó Lutero se habría separado el mismo Cristo”.

Como he escrito hace años (La búsqueda de la armonía en la diversidad. El diálogo ecuménico e interreligioso desde el Concilio Vaticano II), a más de cincuenta años del Vaticano II, hemos constatado que la experiencia de diálogo ecuménico ha sido muy rica, aunque haya ido dejando cicatrices que manifiestan las dificultades del encuentro real. Dificultades que nacen de unos obstáculos que son… “los de siempre”, como escribió el ecumenista Juan Bosch: “la intransigencia revestida de fidelidad, el inmovilismo camuflado de ‘santa paciencia’, los integrismos y autoritarismo mantenidos a fuerza de amenazas…” (Para comprender el ecumenismo) y otros nuevos. Hemos ido comprendiendo –al menos algunos, y seguramente bastantes…- que ya no se trata solamente de reconocer que los cristianos de las demás confesiones también son hermanos cristianos, pero… “separados” (UR 1,3… passim); y que, consecuentemente tienen que “retornar”, “volver al redil” de la única Iglesia auténtica e históricamente inmutable: la Iglesia Católica-Romana… La unidad que buscamos ya no es bajo la autoridad jurídica del obispo de Roma; sin quitarle valor al Primado, el “servicio petrino”, reconocido incluso fuera de la Iglesia católica, precisamente como “servicio”, no con un valor jurídico-autoritario. El mismo Juan Pablo II reconoció honestamente en algún momento: “Yo [como Papa] sé que soy el mayor obstáculo para el diálogo ecuménico”.

SAN PEDRO Y SAN PABLONo se trata de buscar una uniformidad bajo una única autoridad canónica: el papa y la curia vaticana; sino de buscar la unidad/comunión en la riqueza de la pluralidad y la diferencia. Buscamos alcanzar la sinfonía eclesial, desde la variedad complementaria de iglesias que forman y enriquecen la gran Iglesia, la única Iglesia que forma todos los cristianos; porque no puede haber armonía sinfónica sin los distintos instrumentos y voces diferentes que la componen. Se trata de reconocer que todos los cristianos bautizados formamos parte de la única Iglesia de seguidores y seguidoras de Jesucristo; y que nuestras diferencias son expresión de una riqueza histórica, existencial, espiritual y teológica que no se debe perder ni por una parte ni por la otra. Estas diferencias, al contrario de lo que se ha dicho muchas veces en la Iglesia católica o, en otras iglesias por reacción contra ella, no son fruto de avatares perversos que llevaron a divisiones, sino de la riqueza de los dones del Espíritu; aunque estas divisiones nos hayan enfrentado muy violentamente en el pasado, y a veces personas y grupos hayan perdido el rumbo en lo esencial. Estoy muy de acuerdo con las tesis de Christian Duquoc –teologo católico-acerca de que la multiplicidad de las Iglesias cristianases un valor positivo; y en cambio la obsesión por una “ideología de la unidad” manifiesta una “ideología de conquista a partir de un ‘centro’ que se cree factor de unificación”, que, en realidad, es “el efecto de la voluntad hegemónica y del deseo de acentuar la presión del centro para mantener la unidad empírica superando los límites tolerables” (Iglesias Provisionales. Ensayo de Eclesiología ecuménica). Negarse a aceptar o querer acabar con esa pluralidad es un pecado contra el Espíritu.

Esto es lo que creo que nos jugamos en el diálogo ecuménico entre hermanos cristianos. Por eso, la revocación por parte de Roma de la excomunión de Lutero sería un gran paso adelante en la verdadera unión de los cristianos: unidad en la diversidad. Además, los católicos romanos deberíamos seguir trabajando intensamente por el encuentro con la Iglesia ortodoxa, que se autoproclama católica, con no menos pretensión que la católica romana.

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El cardenal Marx llama a combatir la violencia de la extrema derecha: “Debemos tomar medidas contra ella, también como Iglesia”

Martes, 29 de septiembre de 2020

2019110812252179086En el 40 aniversario del atentado en el Oktoberfest, este sábado, el cardenal Marx habló de que “eso comienza con el lenguaje” y con “las actitudes”

El mismo día, en un discurso al círculo de estudiantes de Ratzinger en Roma, el cardenal Rainer Maria Woelki se pronunció críticamente contra la Vía Sinodal, opinando que puede traer “consecuencias dramáticas”

En el 40 aniversario del atentado en el Oktoberfest, el cardenal de Munich, Reinhard Marx, conmemoró a las víctimas (13 fallecidos y más de 200 heridos) y condenó la violencia de la extrema derecha. “Debemos tomar medidas contra ella, también como Iglesia”.

Lo dijo este sábado, durante una misa en la que consagró a nuevos diáconos, en la Catedral de Nuestra Señora de Munich.

El racismo y el extremismo ideológico, dijo Marx, comienzan “con el lenguaje”. “Eso comienza con las actitudes”, subrayó quien es uno de los principales promotores de la Vía Sinodal de la Iglesia católica alemana.
“Temores” por la incorporación de la mujer a los ministerios

El mismo día, en un discurso al círculo de estudiantes de Ratzinger en Roma, el cardenal Rainer Maria Woelki se pronunció críticamente contra la Vía Sinodal, opinando que puede traer “consecuencias dramáticas”.

El también alemán dijo que el proceso de renovación de la Iglesia puede terminar acometiendo una “completa oposición a la anterior autoridad docente de la Iglesia”. Como ha publicado Katolisch.de, al cardenal le preocupa que el proceso reformador se desvirtúe y “el bien y el mal se mezclen“. En concreto, Woelki habló sobre sus “temores” ante el debate de incorporar a “la mujer en los servicios y ministerios de la Iglesia”.

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Los obispos alemanes seguirán adelante con su ‘camino sinodal’ pese a las dudas de Roma

Viernes, 20 de septiembre de 2019

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El cardenal Marx rechaza las críticas lanzadas por Ouellet

Ouellet, en una carta, había advertido que el camino escogido por la Iglesia alemana era difícilmente compatible con el derecho canónico

En su respuesta, Marx dijo que hubiera sido deseable que Ouellet “hubiera buscado el diálogo antes de enviar la carta”

La moral sexual, las formas de vida sacerdotales, la división de poderes y el papel de las mujeres en la Iglesia, ejes del conflicto

La Iglesia católica alemana seguirá su proceso interno de reformas pese a las críticas recibidas del Vaticano al llamado “camino sinodal”, basado en un debate con los fieles y que surgió tras el descontento y los deseos de cambio que generaron los escándalos de abusos sexuales.

El presidente de la Conferencia Episcopal y cardenal de Münich, Reinhard Marx, que es el máximo exponente de ese proceso y asiste hoy en el Vaticano al consejo de cardenales creado por el Papa Francisco para ayudarle en sus reformas, ha rechazado las críticas del prefecto de la Congregación de Obispos, Marc Ouellet.

Ouellet, en una carta, había advertido que el camino escogido por la Iglesia alemana era difícilmente compatible con el derecho canónico. Asímismo, había pedido a Marx que no se atribuyera competencias sobre temas que debían tratarse por las autoridades vaticanas. Marx dijo en su respuesta, difundida por medios alemanes, que hubiera sido deseable que Ouellet hubiera buscado el diálogo antes de enviar la carta.

Cuatro documentos

Tras una reunión el fin de semana entre representantes de la Conferencia Episcopal y del Consejo Central de los Católicos Alemanes (ZdK) se publicaron cuatro documentos de trabajo sobre la moral sexual, las formas de vida sacerdotales, la división de poderes y el papel de las mujeres en la Iglesia. Esos papeles deberán ser la base de las deliberaciones de la asamblea de la Conferencia Episcopal que se celebrará en Fulda (centro) entre el 23 y el 26 de septiembre. Los documentos serán el punto de partida para los foros del llamado “camino sinodal”.

Un foro estará dedicado a debatir cómo se ejerce la autoridad en la Iglesia, teniendo en cuenta los principios de una sociedad plural y del estado democrático que, según el documento previo, los fieles quieren ver respetados también dentro de la instituciones eclesiásticas.

Otro foro estará centrado en las tensiones entre doctrina y práctica, lo que estará relacionado con la moral sexual.

El tema del papel de las mujeres en la Iglesia en considerado de gran prioridad y un punto en el que se pondrá a prueba la autenticidad de la voluntad reformista. El cuarto foro estará dedicado a las formas de vida sacerdotales en el que, sin embargo, no se abordará el tema del sacerdocio femenino.

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Cardenal Marx: “En vez de los culpables, fueron amonestadas las víctimas y se les impuso el silencio”

Lunes, 25 de febrero de 2019

CardMarx_CapturaYouTube“Los derechos de las víctimas han sido pisoteados y dejados a merced de cada individuo”

“Los procedimientos establecidos fueron deliberadamente ignorados, e incluso cancelados o anulados”

“La rastreabilidad y la transparencia son extremadamente importantes, incluso más allá del contexto de los abusos, por ejemplo en el sector financiero. También son un factor decisivo para la confiabilidad y credibilidad de la Iglesia”

Juan Carlos Cruz: “Hay mucha lágrima de cocodrilo en los obispos”

Sor Verónica Openibo pide a la Iglesia ser “más directa, transparente y valiente” en la lucha contra los abusos

(José M. Vidal).- Es uno de los cardenales más cercanos al Papa y se le nota profundamente dolido por la plaga de los abusos del clero. El cardenal alemán Reinhard Marx ha lanzado, en su discurso ante la cumbre antipederastia, un duro alegato contra los obispos que “amonestaban a las víctimas en vez de a los culpables”, que ignoraban deliberadamente “los procedimientos” y que “pisoteaban los derechos de las víctimas”. Por eso, el purpurado alemán reclama “rastreabilidad y transparencia”, pero en grado absoluto.

Y es que, a su juicio, “el abuso sexual de niños y jóvenes se debe, en gran medida, al abuso de poder en el ámbito de la administración”. Sin miedo a atentar contra los derechos de los acusados. “Los principios de presunción de inocencia y protección de los derechos personales y la necesidad de transparencia no se excluyen mutuamente. De hecho, es precisamente lo contrario”, aseguró el cardenal.

Cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich y Frisinga, Presidente de la Conferencia episcopal alemana

Discurso a la Conferencia internacional de los Presidentes de las Conferencias
episcopales sobre “La protección de los menores en la Iglesia”

Transparencia como comunidad de creyentes

Santo Padre,

Eminencias, Excelencias,

queridas hermanas y queridos hermanos:

Cuando hoy os hablo de transparencia, lo hago con dos premisas. La primera es la de una comprensión específica del concepto de transparencia. Entiendo esta última no como el mayor número posible de informaciones reveladas diversas, descoordinadas. Para mí la transparencia significa que las acciones, las decisiones, los procesos, los procedimientos y así sucesivamente son comprensibles y rastreables. Considero que la rastreabilidad y la transparencia están inextricablemente vinculadas entre ellas.

La segunda es que os hablo de transparencia en relación con la rastreabilidad como cardenal alemán que soy. Tal vez, alguno de vosotros ahora pensará inmediatamente: es típico, de hecho no se puede esperar otra cosa. A nosotros los alemanes se nos conoce por tener una cierta tendencia a la administración, que incluye los ya citados aspectos de la rastreabilidad y de la transparencia. Carpetas, documentos, módulos, direcciones, párrafos, elencos, normas de procedimiento y así sucesivamente: parece que estas cosas les son transmitidas a los alemanes en el momento de nacer y parece que cualquiera que se relacione de cualquier manera con nosotros deba enfrentarse con todo esto que acabo de decir. Alguno podría considerarlo una peculiaridad y no prestarle mayor atención. Otros -tal vez la mayoría- podrían oponerse a todo ello. Se preguntan seriamente: ¿Esta administración no es contraria a la dinámica de la vida? ¿No entienden que la administración pone en el centro los archivos en vez de a las personas y sus necesidades? ¿No es tal vez cierto que la administración crea solo trabajo adicional y distrae de las verdaderas tareas?

Quisiera afrontar estas preguntas junto a vosotros. Y no os preocupeis: no es un problema solo de alemanes, suizos o americanos. Es un problema fundamental que debemos afrontar juntos como Iglesia, de manera especial y específica en lo que respecta a la gestión apropiada del tema de los abusos. Es importante aclarar cuánta administración necesita la Iglesia. Y, de un primer vistazo, parece que necesita mucha menos. Este asunto puede basarse en diversos aspectos. La fe no puede ser administrada. El Espíritu de Dios no puede ser capturado en un archivo o en una carpeta. El amor de Dios se refleja en actos específicos de cuidado por las personas más que en procedimientos administrativos. Los sacramentos transmiten verdadera misericordia, mientras que la administración forma parte de las minutiae de este mundo. Se podrían enumerar otras argumentaciones para demostrar que la administración en realidad no tiene mucho que ver con la Iglesia y puede descuidarse más o menos. Pero, ¿es realmente así? Intentemos aclararlo siguiendo juntos los siguientes procesos mentales y tomando conciencia de: ¿qué constituye la Iglesia; qué papel debería desempeñar la administración; de qué modo la administración cumple con su objetivo; qué se debe hacer para que se cumplan las condiciones necesarias y cuáles son las tareas que se derivan de ellas?

Pero tampoco aquí puedo ocultar aquello de lo que estoy firmemente convencido y que considero esencial: la administración en el área de responsabilidad de la Iglesia no es solo una cuestión técnica, especialista o funcional. La administración en el seno de la Iglesia está estrechamente ligada a elementos teológicos, tiene motivaciones teológico-espirituales y está estrechamente ligada a las acciones específicas de la Iglesia. Una administración de la Iglesia plenamente funcional es un ladrillo en la lucha contra los abusos y en la tarea de afrontar los abusos. El motivo por el que pienso que esto emergerá en las siguientes secciones.

La comprensión de sí misma de la Iglesia.

La Iglesia tiene una misión en este mundo. Como afirma la Constitución dogmática sobre la Iglesia Lumen gentium al inicio: “La Iglesia es en Cristo como un sacramento, o sea signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano” (n.1). Esta misión la desarrollan personas específicas en lugares específicos en condiciones muy específicas, lo que también requiere medios terrenales adecuados y tangibles. Por lo tanto, por una justa razón, un poco más adelante, en el texto Lumen gentium se afirma: “Cristo, el único Mediador, instituyó y mantiene continuamente en la tierra a su Iglesia santa, comunidad de fe, esperanza y caridad, como un todo visible […] Mas la sociedad provista de sus órganos jerárquicos y el Cuerpo místico de Cristo, la asamblea visible y la comunidad espiritual, la Iglesia terrestre y la Iglesia enriquecida con los bienes celestiales, no deben ser consideradas como dos cosas distintas, sino que más bien forman una realidad compleja que está integrada de un elemento humano y otro divino” (n.8) Y después continúa: “Por eso se la compara, por una notable analogía, al misterio del Verbo encarnado, pues así como la naturaleza asumida sirve al Verbo divino como de instrumento vivo de salvación unido indisolublemente a Él, de modo semejante la articulación social de la Iglesia sirve al Espíritu Santo, que la vivifica, para el acrecentamiento de su cuerpo […]”.

De forma resumida, esto significa: las acciones de la Iglesia en este mundo no pueden ser rigurosa y meramente espirituales. Descuidar los aspectos mundanos de la Iglesia y de las leyes no hace justicia a la realidad de la Iglesia. De manera análoga, el cuerpo de Cristo y la organización humana de la Iglesia deben ser vistos “sin separación y sin mezclas”. Por lo tanto, todos los principios fundamentales para una buena sociedad y una organización que sirva a las personas en la vida de la Iglesia no pueden ser ignoradas.

El propósito de la administración

Los aspectos terrenales de la Iglesia comprenden esencialmente el hecho de que muchas personas diversas trabajan juntas para llevar a cabo la misión de la Iglesia y que necesitan también recursos materiales adecuados para sus respectivas actividades. Es necesario pagar salarios, mantener los edificios eclesiales, construir salas parroquiales, coordinar la cooperación, respetar los contratos, imprimir el material catequético: la lista es infinita, pero al final del día, todos estos ejemplos conciernen solo una realidad: para desempeñar todas las tareas que nacen de la misión de la iglesia -y por lo tanto, también la misión de la Iglesia misma- se necesita una administración plenamente funcional, que debe orientarse al objetivo de la Iglesia y estar basada en el principio de justicia. Leer más…

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Cardenal Marx sugiere que una “cultura hostil a la homosexualidad” puede haber agravado los abusos

Lunes, 8 de octubre de 2018

cardenal-r¿Está identificando homosexualidad con pederastia? ¿No será más bien el celibato y el clericalismo eclesial como forma de poder lo que la provoca, se sea homosexual o heterosexual?

Lleva a las personas a esconderse y tal vez aumenta el problema”, advierte el cardenal

Rechaza que el celibato y la pedofilia estén vinculados, pero propone un “buen diálogo” en la Iglesia sobre la sexualidad en general

(C.D./ANSA).- Ante los abusos sexuales en la Iglesia, los que se escuden en “excusas” como que todo es un montaje anti-católico o que son solo problemas aislados “son tan culpables de causar sufrimiento a las víctimas y se convierten de una forma en cómplices con los perpetradores.

Es la advertencia que ha lanzado el cardenal Reinhard Marx, hombre de máxima confianza del Papa Francisco, quien también ha afirmado que, en cuanto de la respuesta de la Iglesia a las agresiones a menores, “debemos agradecer la presión pública, las críticas y las voces de víctimas… que nos ayudan a mejorar”.

El cardenal Marx, arzobispo de Múnich y presidente de la Conferencia Episcopal alemana, participó la mañana de este viernes en la inauguración del Máster “Salvaguardia de los menores”, promovido por la Pontificia Universidad Gregoriana en Roma, y explicó sus posturas durante una conferencia de prensa.

Se refirió al estudio sobre casos de abusos de menores en la Iglesia Católica de su país, presentado el pasado 25 de septiembre, que halló pruebas de que casi 3.700 menores fueron abusados por clérigos entre 1946 y 2014.

“Los expertos dicen que no son el celibato en sí mismo, o la homosexualidad en sí, las causas de crímenes pedófilos, pero en realidad son estos aspectos vinculados con otros como la debilidad y la inmadurez los que pueden llevar a abusos”, explicó.

“Los especialistas dicen también que una cultura hostil a la homosexualidad puede llevar a las personas a esconderse y tal vez aumentar el problema”, agregó.

“En lo que a mí respecta son cuestiones que debemos enfrentar, no será aboliendo el celibato como resolveremos el problema pero la sexualidad en general con todas sus cuestiones son temas de los cuales podemos hablar con un buen diálogo, también con los teólogos”, explicó.

El cardenal Marx consideró que el Sínodo de Obispos dirigido a los jóvenes actualmente en curso en Roma es una buena ocasión para hablar.

“Creo que el Sínodo es una buena oportunidad para hablar de este tema. Hay distintas intervenciones al respecto, el tema está presente en todo el mundo”, dijo.

“Nosotros debemos concentrarnos sobre dos cosas esencialmente. Una, la Iglesia debe mostrar que es un lugar seguro para los niños. La segunda, los jóvenes quieren una Iglesia que sea una comunidad abierta, transparente e inclusiva”, concluyó el religioso alemán, advirtiendo a la vez de que solo un “cambio fundamental y sistémico” en la Iglesia evitará que la crisis de abusos vuelva repetirse.

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Cardenal Marx: “Sin Karl Marx no habría doctrina social de la Iglesia”

Jueves, 17 de mayo de 2018

el-cardenal-reinhard-marx-y-karl-marxEl purpurado alaba al autor de ‘El capital‘, “uno de los primeros sociólogos serios”

Los derechos humanos están incompletos sin una participación en lo material”

(Cameron Doody).- “Fascinantes”, con una “gran energía” y con un “gran lenguaje”. Así ha calificado los escritos de Karl Marx el cardenal Reinhard Marx, con ocasión del 200 aniversario del nacimiento del padre del comunismo. “Uno solo tiene que leer a Karl Marx sin prejuicios, y su poder sorprenderá, ha asegurado el arzobispo de Múnich y Frisinga y también presidente de los obispos germanos.

El cardenal Marx -uno de los colaboradores más estrechos del Papa Francisco- comentó a RPOnline a finales del mes pasado que “hay una inspiración, un ímpetu revolucionario” en los trabajos del filósofo con quien comparte apellido. El purpurado volvió a repetir los mismos sentimientos en una entrevista con el Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung, en la que reveló que el Manifiesto comunista en particular le “impresionó bastante”, sobre todo en la manera en la que los escritos del economista –“uno de los primeros sociólogos serios”“pueden ser muy útiles” a la hora de entender los conflictos actuales que hunden sus raíces en la injusticia económica. “Los derechos humanos están incompletos sin una participación en lo material”, declaró el cardenal Marx, quien ha ejercido en el pasado como profesor de ética social.

Si bien el purpurado alemán matizó que “hay [en los escritos de Marx] aquí y allá una idea totalitaria”, también aseguró no se puede poner al filósofo en una “conexión directa” con el marxismo-leninismo en el que desembocaron sus ideas, ni con el sistema de los gulags en la Unión Soviética. Más bien, la utilidad del pensador es que supo ver que “la prosperidad y el beneficio no son todo lo que debe orientar a una sociedad”, sobre todo en vista de las “enormes desigualdades sociales y daños ecológicos que son resultado de las dinámicas capitalistas”. Una advertencia que tampoco ha pasado desapercibida en la Iglesia como en la sociedad más ampliamente, ya que -según el cardenal- “sin [Marx] no habría ninguna doctrina social católica”.

“El mercado no es tan inocente como aparece en los libros de texto de los economistas. Detrás de él hay intereses poderosos”, avisó por último el cardenal Marx, precisando a la vez que la amortización de estos “intereses poderosos” no se debe al propio capitalismo, sino a “una lucha contra estos excesos”.

No es la primera vez que el arzobispo de Múnich y Frisinga alaba al autor de El capital, ya que en un texto de 2007 defendió que el filósofo y economista no fue “un mero ideólogo” que propagara sin más una “revolución anárquica”. Más bien, Marx llamó a una “participación social integral”, un deseo de plena vigencia en el siglo XXI “y también por parte de las Iglesias”.

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El Cardenal de Viena Schönborn carga contra un obispo que comparó las relaciones homosexuales con los campos de concentración… y el arzobispo de Filadelfia, Charles Chaput responde furioso

Jueves, 22 de febrero de 2018

1419442229682Christoph Schönborn

En cuanto a la bendición de gays la Iglesia “no tiene fórmulas ciertas”

Anima a “encontrar respuestas cuidadas que mantengan a la vista la dignidad” de los homosexuales 

“Es y seguirá siendo incomprensible que uno pueda hacer una conexión entre crímenes sistemáticos contra la humanidad y las formas de vida de las personas homosexuales”

Chaput: “Cualquier bendición de uniones homosexuales heriría a la Iglesia”

(Cameron Doody).- “Inaceptables“. De esta forma ha calificado el cardenal Christoph Schönborn los ataques de los elementos más conservadores del catolicismo a la idea de que la Iglesia pueda llegar a bendecir a parejas del mismo sexo. Una cuestión -la del matrimonio homosexual- para cuyos “retos” la Iglesia “no tiene fórmulas ciertas”, ha añadido el purpurado, y como tal está llamada a “encontrar respuestas cuidadas… que mantengan a la vista la dignidad y la salvación de las almas a los que les conciernan”.

APA17617044-2 - 24032014 - ADMONT - ÖSTERREICH: ZU APA-TEXT II - (v.l.n.r.) Weihbischof Andreas Laun (Salzburg) und Diözesanbischof Egon Kapellari (Graz-Seckau) am Montag, 24. März 2014, während eines Fototermins im Rahmen der Vollversammlung der Bischofskonferenz im Stift Admont. APA-FOTO: ERWIN SCHERIAU Andreas Laun,

El arzobispo de Viena publicó un comunicado este martes en Kathpress en el que lamenta la polémica levantada por los comentarios recientes del cardenal arzobispo de Múnich, Reinhard Marx, en los que éste afirmó que podría imaginar una forma de bendecir a parejas homosexuales en la Iglesia católica. Polémica que ha llevado demasiado lejos, según el cardenal Schönborn, el obispo auxiliar emérito de Salzburgo, Andreas Laun, quien llegó a comparar las propuestas bendiciones de personas del mismo sexo con la bendición de los prostíbulos, las armas, la mafia o los campos de concentración.

“No es para nada aceptable mencionar el valor de las relaciones de personas del mismo sexo a la vez que se menciona la mafia o los campos de concentración, como ha ocurrido ahora, por desgracia“, manifestó el cardenal Schönborn. “Estas cosas no se comparan. Hablar así es inaceptable”.

El actual arzobispo de Salzburgo y vicepresidente de Schönborn en la Conferencia Episcopal austriaca, Franz Lackner, también cargó contra Laun por sus comentarios lamentables.

“La elección de palabras y comparación son totalmente inapropiadas”, denunció Lackner a Kathpress. “Es y seguirá siendo incomprensible que uno pueda hacer una conexión entre crímenes sistemáticos contra la humanidad y las formas de vida de las personas homosexuales”, añadió.

El respaldo del cardenal Schönborn al cardenal Marx representa un importante paso más en el debate sobre la cuestión del cuidado pastoral de los homosexuales al que llamó el purpurado alemán. Aunque ha habido algunas “voces en el desierto” -como las de Laun o del arzobispo de Filadelfia, Charles Chaput– que han rechazado la propuesta de Marx en términos homofóbos “inaceptables”, estas voces han sido minoritarias, lo que demuestra la oportunidad de las palabras de Marx animando a reconsiderar cómo la Iglesia “puede enfrentar los desafíos planteados” por los matrimonios homosexuales y las demás “nuevas circunstancias de la vida de hoy”.

jdmvcirf7na6pafriav3ywcexqCharles Joseph Chaput,

Después de que algunos obispos alemanes se manifestaron a favor de la bendición de parejas del mismo sexo, el arzobispo de Filadelfia, Charles Joseph Chaput, lanzó una andanada ante cualquier paso en esa dirección, recalcando que la bendición de uniones gay “minaría gravemente el testimonio de la Iglesiasobre la naturaleza del matrimonio y la familia”.

En una carta a los sacerdotes de su diócesis, y en respuesta tanto al cardenal Marx como al vicepresidente del Episcopado alemán, Franz-Josef Bode, quienes subrayaron esta posibilidad, Chaput resaltó que “la imprudencia de estas declaraciones públicas es preocupante”.

“Cualquier rito de bendición de parejas homosexuales, cooperaría a un acto moralmente prohibido, sin importar cuán sinceras sean las personas que buscan la bendición“, advirtió el prelado estadounidense, quien advirtió que cualquier bendición confundiría y desorientaría a los fieles, y heriría la Iglesia. “Lo que sucede en la Iglesia en Alemania sobre un tema tan significativo resuena inevitablemente en la Iglesia, y eventualmente aquí”, añadió el arzobispo de Filadelfia, para quien “cualquier rito de ese tipo iría en contra de la Palabra de Dios y de la constante enseñanza y creencia católica”.

Chaput concluyó su carta al clero local reiterando que “bajo ninguna circunstancia ningún sacerdote o diácono puede tomar parte, atestiguar u oficiar cualquier tipo de unión civil de personas del mismo sexo; o cualquier ceremonia religiosa que busque bendecir tal acto”. Esta medida, explica, no significa un rechazo a las personas, sino que busca “sostener con claridad lo que sabemos es cierto sobre la naturaleza del matrimonio, la familia y la dignidad de la sexualidad humana”.

Mientras tanto, el presidente de los obispos alemanes, cardenal Reinhard Marx, ha confesado la existencia de una comisión dentro de la Iglesia alemana encargada con “preparar” una discusión futura sobre la bendición de parejas gays.

Tal y como informó el Süddeutsche Zeitung, el arzobispo de Múnich y Frisinga descartó que esta cuestión formara parte de las conversaciones entre el episcopado en su asamblea primaveral en Ingolstadt que echó a andar ayer y durará hasta el jueves. Si bien no está en la agenda para estos días, no obstante, el purpurado sí reveló que un grupo ya está investigando la posibilidad de ofrecer ritos especiales a personas homosexuales, pero eso sin un mecanismo ya establecido ni un plazo específico para llegar a sus conclusiones.

El pasado 3 de febrero el cardenal Marx declaró que en la Iglesia “no tenemos reglas” a la hora de decidir si bendecir a las personas y parejas gays, con lo que no valen las “soluciones generales” y “tengo que dejarlo al pastor sobre el terreno, acompañando a un individuo con cuidado pastoral”.

Las confesiones del purpurado -miembro de consejo de cardenales asesores del Papa Francisco (el conocido como G9) y como tal uno de los hombres más cercanos al pontífice- vinieron después de que el obispo de Osnabrück, Franz-Josef Bode, sugiriera en enero que la Iglesia podría “pensar en una bendición que no debe confundirse con un enlace matrimonial, ya que “el silencio y los tabúes” sobre la homosexualidad “no conducen a nada” y solo “crean confusión”.

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El Cardenal Reinhard Marx, aprueba ceremonias de “bendición” de parejas homosexuales

Martes, 6 de febrero de 2018

marks-pastoralEl Cardenal Reinhard Marx, Presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania, ha asegurado que, para él, los sacerdotes católicos pueden realizar ceremonias de “bendición” de parejas homosexuales.

En declaraciones a la radio alemana Bavarian State Broadcasting, el 3 de febrero, el Cardenal Marx dijo que no puede haber reglas sobre este tema. En vez de eso, la decisión de si una unión homosexual debería recibir la bendición de la Iglesia debe estar en manos de un sacerdote o un agente de pastoral, y debe realizarse según cada caso.

La entrevista se realizó en el marco del décimo aniversario del Cardenal Marx como Arzobispo de Munich y Freising, en Alemania.

Al Cardenal alemán le preguntaron “¿por qué la Iglesia no siempre avanza cuando se trata de demandas de algunos católicos sobre, por ejemplo, la ordenación de diaconisas, la bendición de parejas homosexuales o la abolición del celibato (sacerdotal) obligatorio?”.

El Arzobispo de Munich y Freising indicó que, para él, la pregunta importante que debe realizarse es sobre cómo “la Iglesia puede enfrentar los desafíos planteados por las nuevas circunstancias de la vida hoy. Pero también por nuevas perspectivas, por supuesto”, particularmente con respecto a la atención pastoral.

Al describir esto como una “orientación fundamental” enfatizada por el Papa Francisco, el Cardenal Marx pidió que la Iglesia tome “la situación del individuo, … su historia de vida, su biografía … sus relaciones” más seriamente, y lo acompañe.

El Arzobispo alemán pidió recientemente un enfoque individual del cuidado pastoral, el cual, ha dicho, no está sujeto a regulaciones generales ni al relativismo.

Ese “cuidado pastoral más cercano” debe también aplicarse a los homosexuales, dijo el Cardenal Marx en la entrevista. “Y uno debe también alentar a los sacerdotes y agentes de pastoral a dar ánimo a las personas en situaciones concretas. No veo realmente ningún problema ahí”.

La forma litúrgica específica de esa bendición, u otra forma de “aliento”, es un tema bastante diferente, dijo el Cardenal, y requiere una consideración más cuidadosa.

Consultado si realmente está diciendo que podría imaginar una forma de bendecir a parejas homosexuales en la Iglesia Católica, el Cardenal respondió que “sí”, añadiendo que, sin embargo, no podrían ser “soluciones generales”. “Se trata del cuidado pastoral de casos individuales, y eso aplica en otras áreas también, que no podemos regular, donde no tenemos un conjunto de reglas”, señaló.

Para el Presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania, la decisión sobre la bendición a parejas homosexuales debe ser tomada por “el pastor en el campo, y el individuo bajo el cuidado pastoral”.mEl Cardenal reiteró además que, en su opinión, “hay cosas que no pueden ser reguladas”.

Un grupo reducido, pero insistente, de obispos aperturistas

Lo cierto es que Marx no está del todo solo. Forma parte un grupo de obispos que han avanzado posturas diferentes en materia LGTB a las que sostiene la mayoría de la jerarquía católica como el obispo de Amberes, Johan Bonny. Es un grupo reducido, pero destacable por haber mantenido una misma línea desde hace ya varias años. Entre ellos está, por ejemplo, Franz-Josef Bode, obispo de Osnabrück (Alemania), que en septiembre de 2015 se mostró a favor de bendecir a las parejas del mismo sexo unidas en una relación estable, aunque de forma privada y no en una ceremonia pública.

Destaca el cardenal Reinhard Marx, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, arzobispo de Munich y Frisinga, considerado un estrecho colaborador del papa Francisco. Fue él quien declaró primero, dando pie a que el propio papa hiciera declaraciones en el mismo sentido, que la Iglesia católica debía pedir perdón por su trato a las personas homosexuales: “La historia de los homosexuales en nuestra sociedad es una historia pésima porque hemos hecho mucho para marginarlos. No hace tanto tiempo de ello, y por tanto como Iglesia y como sociedad debemos pedir perdón”. El cardenal alemán señaló también que las relaciones de fidelidad entre personas mismo sexo deben valorarse positivamente: “Tenemos que respetar las decisiones de las personas. Tenemos asimismo que respetar, como dije en el primer sínodo —algunos estaban consternados pero yo creo que es normal— no se puede decir que una relación entre dos hombres, si son fieles, que esto no es nada, que no tiene ningún valor”.

Ya antes del pontificado de Francisco, en 2012, el cardenal Rainer Maria Woelki, arzobispo de Berlín, llamó a la Iglesia a reflexionar sobre su posición contraria a las parejas del mismo sexo. En este sentido, afirmó que deberían ser consideradas como análogas a las heterosexuales. Igualmente, en una entrevista algo posterior, denunció el “falso perfeccionismo” que a su juicio imperaba en la Iglesia. Con todo, poco después tuvo que aclarar su postura haciendo un curioso equilibrio: por un lado afirmó que “allí donde haya personas pendientes y dispuestas la una de la otra, eso merece reconocimiento”, para añadir en cambio que los “actos” homosexuales iban “en contra de la ley natural y por tanto no pueden ser aceptados por nuestra parte”.

Por otra parte, no podemos dejar de mencionar a Raúl Vera, obispo de Saltillo (México), quien lleva ya años destacándose por su defensa de las personas LGTB. En fecha tan temprana como 2011 apoyó la organización del Foro de Diversidad Sexual, Familiar y Religioso por parte de la Comunidad de San Elredo, un grupo LGTB cristiano: “La sociedad mexicana aún no ha podido desligarse de prejuicios, intolerancia y hostilidad contra las personas homosexuales, generando actos de violencia y rechazo social y familiar”, declaró entonces. Igualmente, este mismo obispo bautizó en 2014 a la hija de una pareja de lesbianas, quienes habían contraído matrimonio en el Distrito Federal, primer territorio de México que aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo.

El catolicismo alemán, punta de lanza

No es de extrañar que la mayor parte de los ejemplos mencionados vengan del ámbito germánico. Alemania alberga una de las comunidades católicas más abiertas a la realidad LGTB. De hecho, las declaraciones de estos obispos alemanes resultan tímidas frente a iniciativas de los laicos. En diciembre de 2015, la división local de Colonia de la Alianza de Juventudes Católicas Alemanas (Bund der Deutschen Katholischen Jugend –BDK-) aprobaba un documento titulado “Todos son bienvenidos”, en el que afirmaba que “el amor de Dios no hace distinciones” y reconocía que las “personas homosexuales” pueden “vivir el sexo de manera responsable”. Otro ejemplo elocuente fue el documento firmado en 2011 por 144 teólogos católicos de habla alemana (aproximadamente un tercio del total) en el que abogaban por una profunda reforma de la iglesia que incluyera, entre otras muchas medidas, el fin del “rigorismo moral” que condena al ostracismo en el seno de dicha institución a las parejas del mismo sexo o a los divorciados casados en segundas nupcias.

Esta apertura a la realidad LGTB  se corresponde, por lo demás, con una actitud progresista de buena parte del catolicismo alemán en temas como la contracepción o el divorcio, en los que Alemania ya marcaba diferencias con los pontífices anteriores, en particular con el también alemán Joseph Ratzinger.

En definitiva, dentro de la dinámica en la Iglesia católica de alternar algún paso adelante con pasos atrás (como bien ha quedado en evidencia con las más recientes declaraciones del papa), existe un grupo de obispos que parece presionar en un sentido inclusivo. No hace falta recordar, por desgracia, en qué posición se sitúan las voces cantantes del episcopado español. Con alguna salvedad como el obispo Vera, parece que de nuevo les toca a los obispos del norte de Europa el papel de avanzadilla.

Fuente Agencias/Cristianos Gays

 

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El cardenal Marx asegura que la Iglesia debe ser pionera en la defensa de los derechos LGTB

Jueves, 17 de agosto de 2017

el-cardenal-marxEn una entrevista concedida al periódico ‘Augsberger Algmeine’, el arzobispo de Múnich ha defendido que la legalización del matrimonio igualitario no constituye un ataque contra la Iglesia. Bergoglio calificó el matrimonio homosexual de “movida del demonio”.

 En una entrevista concedida al periódico ‘Augsberger Algmeine’, el cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich, se ha pronunciado acerca de la reciente legalización del matrimonio  entre personas del mismo sexo en Alemania y del trato tradicionalmente dispensado por la Iglesia al colectivo LGTBI. De las declaraciones del prelado, que detallamos a continuación, se extrae una conclusión evidente: que su preocupación no estriba en el hecho de que se haya aprobado en Alemania una norma que menoscaba la institución familiar, sino en el hecho de que la Iglesia no se posicionase en contra de una ley que, hasta 1994, prohibía la homosexualidad en Alemania.

De este modo, el arzobispo de Múnich, que también encabeza la conferencia episcopal alemana y forma parte del Consejo de Cardenales del Papa Francisco, ha lamentado que la Iglesia no esté a la vanguardia de la defensa de los derechos LGTBI en Alemania, así como ha asegurado que aquélla debe expresar públicamente su arrepentimiento por no haber actuado en contra de la anterior ley contra la homosexualidad: ‘La Iglesia no ha sido precisamente pionera en cuanto a los derechos de los homosexuales’.

 En esta línea, el cardenal Marx ha expresado su indignación respecto al trato que la Iglesia ha dispensado tradicionalmente a los gays: ‘Debemos expresar nuestro arrepentimiento por no oponernos a la persecución de los homosexuales’, ha asegurado el purpurado.

Asimismo, el arzobispo de Múnich ha defendido que la legalización del matrimonio homosexual no constituye un ataque contra la Iglesia. Y es que, de acuerdo con él, se trata de algo perteneciente al ámbito civil; ámbito sobre el que la Iglesia no debe pronunciarse: ‘La posición cristiana es una cosa. Otra cosa es preguntarse si podemos hacer leyes estatales de todos los conceptos morales cristianos. Quien no entienda que lo uno no lleva a lo otro no entiende la esencia de la sociedad moderna’, ha aseverado el cardenal Marx, quien parece sugerir que la Iglesia debe ponerse de perfil ante los constantes ataques de las sociedades modernas ante la ley natural.

El arzobispo de Múnich también ha rechazado la idea, defendida en el Parlamento germano por el partido ‘Alternativa por Alemania’, de que la legalización del matrimonio homosexual podría conducir a la legalización del incesto y del matrimonio entre tres personas: ‘La ley actual es acerca de la apertura del matrimonio a las personas del mismo sexo y no a familiares o a tres o a cuatro personas’.

No es la primera ocasión en que el cardenal Marx defiende estas tesis. Ya el año pasado condenó los  esfuerzos de la Iglesia para marginar a los homosexuales: ‘La historia de los homosexuales en nuestras sociedades es mala porque hemos hecho mucho para marginarles. Debemos pedirles perdón’.

En el contexto del Sínodo de la Familia de 2015, el purpurado manifestó la necesidad de que la Iglesia se ‘aggiornase’ en lo referido a los divorciados vueltos a casar y a los homosexuales, ya que para él  la continencia sexual no puede tomarse como una solución realista: ‘La recomendación de renunciar al acto sexual en la nueva relación no sólo se presenta como poco realista para para muchos, sino que es cuestionable que aquél pueda ser juzgado de manera independendiente con respecto al contexto vital’.

Lamentablemente, el Papa Francisco no hizo caso a las pretensiones del Cardenal Marx, y se encuentra muy lejos de las tesis de la iglesia alemana. Como arzobispo de Buenos Aires calificó el matrimonio homosexual de “movida del rey de la mentira”, y en la Exhortación Postsinodal Amoris Laetitia (p.251) sentencia:

En el curso del debate sobre la dignidad y la misión de la familia, los Padres sinodales han hecho notar que los proyectos de equiparación de las uniones entre personas homosexuales con el matrimonio, «no existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia […] Es inaceptable que las iglesias locales sufran presiones en esta materia y que los organismos internacionales condicionen la ayuda financiera a los países pobres a la introducción de leyes que instituyan el “matrimonio” entre personas del mismo sexo»

Fuente Augsberger Algmeine

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El obispo de Amberes, a favor del reconocimiento litúrgico de las parejas del mismo sexo

Jueves, 13 de octubre de 2016

media-101571-2El obispo de Amberes, Johan Bonny, ha destacado la necesidad de integrar las parejas del mismo sexo en la Iglesia católica, también con celebración litúrgica. Así lo sostiene en un libro de entrevistas que se publica esta misma semana. Bonny se reafirma así en una postura que ya ha expresado con anterioridad.

Johan Bonny vuelve a destacar entre los obispos católicos por su postura inclusiva en materia LGTB. Lo hace en un libro que ha sido puesto a la la venta en Bélgica este 11 de octubre, y que recoge una serie de entrevistas con el teólogo Roger Burggraeve y la periodista Ilse Van Halst, de la publicación católica flamenca Kerk & Leven. Su título evoca unas célebres declaraciones del papa Francisco sobre las tres palabras más importantes en la familia: Permiso, perdón y gracias. Audaces diálogos sobre relaciones, matrimonio y familia (Mag ik? Dank je. Sorry. Vrijmoedige dialoog over relaties, huwelijk en gezin).

En dicho libro, según recoge el diario La Libre Belgique (tradicionalmente cercano al catolicismo belga), Bonny sostiene la primacía del matrimonio heterosexual y rechaza la equiparación de las parejas del mismo sexo o de otras parejas no casadas por la Iglesia a este. Sin embargo, Bonny también afirma que estas personas y sus relaciones deben tener un hueco en la comunidad católica. Más aún, considera que dicho lugar debe quedar marcado litúrgicamente. Es ahí donde realiza su propuesta más audaz: la elaboración de rituales de bendición para las parejas no casadas (diferentes, eso sí, del sacramento del matrimonio) entre las cuales incluye las del mismo sexo.

Un obispo que ya ha hecho declaraciones a favor de las personas LGTB

No se trata de la primera vez que el obispo de Amberes destaca por sus declaraciones sobre las personas LGTB. En septiembre de 2014, Bonny envió una carta al Vaticano a propósito de la celebración del Sínodo Extraordinario de la Familia. En ella pedía mayor respeto y un lenguaje más matizado ante realidades consideradas “irregulares”. Afirmaba entonces que la Iglesia católica debía “abandonar su actitud defensiva” en temas como la acogida de homosexuales, de los divorciados y vueltos a casar o de los jóvenes que viven en pareja sin estar casados, sosteniendo que estas situaciones “merecen mayor respeto y un juicio más matizado”.

Igualmente, en diciembre de 2014, el obispo de Amberes ya abogó por el reconocimiento litúrgico de las parejas del mismo sexo, lo que le costó la oposición de los sectores integristas. “Debemos buscar en el seno de la Iglesia un reconocimiento formal de la relación que también está presente en numerosas parejas bisexuales y homosexuales. Al igual que en la sociedad existe una diversidad de marcos jurídicos para las parejas, debería también haber una diversidad de formas de reconocimiento en el seno de la Iglesia“, declaró entonces. No especificó si este “reconocimiento formal” debería tener o no carácter litúrgico.

Un grupo reducido, pero insistente, de obispos aperturistas

Lo cierto es que Bonny no está del todo solo. Forma parte un grupo de obispos que han avanzado posturas diferentes en materia LGTB a las que sostiene la mayoría de la jerarquía católica. Es un grupo reducido, pero destacable por haber mantenido una misma línea desde hace ya varias años. Entre ellos está, por ejemplo, Franz-Josef Bode, obispo de Osnabrück (Alemania), que en septiembre de 2015 se mostró a favor de bendecir a las parejas del mismo sexo unidas en una relación estable, aunque de forma privada y no en una ceremonia pública.

También destaca el cardenal Reinhard Marx, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, arzobispo de Munich y Frisinga, considerado un estrecho colaborador del papa Francisco. Fue él quien declaró primero, dando pie a que el propio papa hiciera declaraciones en el mismo sentido, que la Iglesia católica debía pedir perdón por su trato a las personas homosexuales: “La historia de los homosexuales en nuestra sociedad es una historia pésima porque hemos hecho mucho para marginarlos. No hace tanto tiempo de ello, y por tanto como Iglesia y como sociedad debemos pedir perdón”. El cardenal alemán señaló también que las relaciones de fidelidad entre personas mismo sexo deben valorarse positivamente: “Tenemos que respetar las decisiones de las personas. Tenemos asimismo que respetar, como dije en el primer sínodo —algunos estaban consternados pero yo creo que es normal— no se puede decir que una relación entre dos hombres, si son fieles, que esto no es nada, que no tiene ningún valor”.

Ya antes del pontificado de Francisco, en 2012, el cardenal Rainer Maria Woelki, arzobispo de Berlín, llamó a la Iglesia a reflexionar sobre su posición contraria a las parejas del mismo sexo. En este sentido, afirmó que deberían ser consideradas como análogas a las heterosexuales. Igualmente, en una entrevista algo posterior, denunció el “falso perfeccionismo” que a su juicio imperaba en la Iglesia. Con todo, poco después tuvo que aclarar su postura haciendo un curioso equilibrio: por un lado afirmó que “allí donde haya personas pendientes y dispuestas la una de la otra, eso merece reconocimiento”, para añadir en cambio que los “actos” homosexuales iban “en contra de la ley natural y por tanto no pueden ser aceptados por nuestra parte”.

Por otra parte, no podemos dejar de mencionar a Raúl Vera, obispo de Saltillo (México), quien lleva ya años destacándose por su defensa de las personas LGTB. En fecha tan temprana como 2011 apoyó la organización del Foro de Diversidad Sexual, Familiar y Religioso por parte de la Comunidad de San Elredo, un grupo LGTB cristiano: “La sociedad mexicana aún no ha podido desligarse de prejuicios, intolerancia y hostilidad contra las personas homosexuales, generando actos de violencia y rechazo social y familiar”, declaró entonces. Igualmente, este mismo obispo bautizó en 2014 a la hija de una pareja de lesbianas, quienes habían contraído matrimonio en el Distrito Federal, primer territorio de México que aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo.

El catolicismo alemán, punta de lanza

No es de extrañar que la mayor parte de los ejemplos mencionados vengan del ámbito germánico. Alemania alberga una de las comunidades católicas más abiertas a la realidad LGTB. De hecho, las declaraciones de estos obispos alemanes resultan tímidas frente a iniciativas de los laicos. En diciembre de 2015, la división local de Colonia de la Alianza de Juventudes Católicas Alemanas (Bund der Deutschen Katholischen Jugend –BDK-) aprobaba un documento titulado “Todos son bienvenidos”, en el que afirmaba que “el amor de Dios no hace distinciones” y reconocía que las “personas homosexuales” pueden “vivir el sexo de manera responsable”. Otro ejemplo elocuente fue el documento firmado en 2011 por 144 teólogos católicos de habla alemana (aproximadamente un tercio del total) en el que abogaban por una profunda reforma de la iglesia que incluyera, entre otras muchas medidas, el fin del “rigorismo moral” que condena al ostracismo en el seno de dicha institución a las parejas del mismo sexo o a los divorciados casados en segundas nupcias.

Esta apertura a la realidad LGTB  se corresponde, por lo demás, con una actitud progresista de buena parte del catolicismo alemán en temas como la contracepción o el divorcio, en los que Alemania ya marcaba diferencias con los pontífices anteriores, en particular con el también alemán Joseph Ratzinger.

En definitiva, dentro de la dinámica en la Iglesia católica de alternar algún paso adelante con pasos atrás (como bien ha quedado en evidencia con las más recientes declaraciones del papa), existe un grupo de obispos que parece presionar en un sentido inclusivo. No hace falta recordar, por desgracia, en qué posición se sitúan las voces cantantes del episcopado español. Con alguna salvedad como el obispo Vera, parece que de nuevo les toca a los obispos del norte de Europa el papel de avanzadilla.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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El papa afirma que la Iglesia debe pedir disculpas a los homosexuales. ¿Nuevo gesto mediático o inicio de un viraje?

Domingo, 17 de julio de 2016

la-iglesia-y-los-gaysAunque dimos ya la noticia en su momento, nos parece muy interesante traer al blog este post de Dosmanzanas con reflexuiones y reacciones…

Ha pasado ya un tiempo desde las últimas declaraciones del papa sobre la necesidad de que la Iglesia católica pida perdón a los gais, que tuvieron importante repercusión en medios generalistas. Merece la pena recuperar sus palabras, relacionadas con otras declaraciones aun más explícitas del cardenal Reinhard Marx, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, considerado uno de sus más estrechos colaboradores. Y es que las palabras de ambos no han dejado de causar reacciones en el seno de la Iglesia. El debate sobre si asistimos a meros gestos mediáticos sin repercusión real o si se trata de una manera paulatina de variar el rumbo bajo la apariencia de que nada cambia vuelve a estar sobre la mesa.

Las declaraciones de Francisco tuvieron lugar a finales de junio, durante el regreso al Vaticano después de su reciente viaje a Armenia. Ante la pregunta de un periodista, el papa reconocía que la Iglesia católica debía pedir perdón a los gais, si bien lo hacía dentro de un contexto más amplio, en el que incluía a diversas realidades: “Creo que la Iglesia no solo debe pedir disculpas… a una persona homosexual que ofendió, sino que hay que pedir perdón a los pobres, a las mujeres que han sido explotadas, a los niños obligados a trabajar, pedir perdón por haber bendecido tantas armas”.

Lo que muchos medios no explicaron, o lo hicieron de forma superficial, es que en realidad estas declaraciones fueron la reacción del papa a otras declaraciones, bastante más explícitas, que días antes había hecho en Irlanda el cardenal Reinhard Marx, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, arzobispo de Munich y Frisinga y uno de los más estrechos colaboradores de Francisco. En ellas, Marx reconocía con mayor severidad la necesidad de pedir perdón: “La historia de los homosexuales en nuestra sociedad es una historia pésima porque hemos hecho mucho para marginarlos. No hace tanto tiempo de ello, y por tanto como Iglesia y como sociedad debemos pedir perdón”. Pero hubo más, pues el cardenal alemán señaló que las relaciones de fidelidad entre personas mismo sexo deben valorarse positivamente: “Tenemos que respetar las decisiones de las personas. Tenemos asimismo que respetar, como dije en el primer sínodo —algunos estaban consternados pero yo creo que es normal— no se puede decir que una relación entre dos hombres, si son fieles, que esto no es nada, que no tiene ningún valor”.

Marx, incluso, llegaba a asegurar que el Estado “debe establecer regulaciones para los homosexuales para que tengan los mismos, o parecidos, derechos… pero el matrimonio ya es otra cosa”. El presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, en este sentido, se mostraba partidario de reconocer jurídicamente las parejas del mismo sexo, aunque diferenciándolas del matrimonio entre un hombre y una mujer, “personas que están abiertas a dar vida para la siguiente generación”. “Nosotros en la Iglesia no debemos oponernos”, afirmó. Palabras con las que el cardenal Marx sigue la línea de otros obispos de habla alemana que han hecho declaraciones más avanzadas en materia LGTB, como el arzobispo de Berlín, el Cardenal Rainer Maria Woelki, o el cardenal austriaco Christoph Schönborn, arzobispo de Viena. Aunque el más audaz fue Franz-Josef Bode, obispo de Osnabrück, quien llegó a defender la posibilidad de bendecir a las parejas del mismo sexo.

Reacciones

Como era de esperar, las declaraciones del papa, con origen precisamente en las palabras de Marx, han generado todo un rosario de reacciones, sobre todo en los Estados Unidos, el país donde posiblemente es más visible la realidad LGTB entre los católicos, junto con Alemania. Algunas han sido críticas. Jamie Manson, del National Catholic Reporter, señala por ejemplo en un comentario personal en su perfil de Facebook que “el papa quiere que la Iglesia pida perdón a las personas gais por marginarlas, a la vez que apoya la enseñanza del catecismo sobre la homosexualidad. No puedes pedirle perdón a la gente y a la vez reafirmar la doctrina que les hace daño. Eso es puramente disfuncional, cuando no directamente abusivo”.

Otros las han recibido con mayor comprensión. Michael Sean Winters, también columnista del National Catholic Reporter, ha señalado que lo llamativo es, precisamente, que no incluyan matizaciones: “Los comentarios del papa Francisco contrastan nítidamente con aquellos que ponen toda suerte de matizaciones en su afirmación de la dignidad, incluso la humanidad, de las personas gais (…) Las palabras del papa contrastan con la reticencia de muchos obispos para siquiera pronunciar las palabras ‘gay’ o ‘lesbiana’. Es casi imposible sobreestimar el grado al que la obsesión jansenista con temas sexuales ha distorsionado la predicación del Evangelio (…) Puedes explotar a los trabajadores, puedes degradar el medio ambiente (…) pero mientras te opongas a ‘aquellos que experimentan atracción a los de su mismo sexo’, se te etiqueta de ortodoxo”. Por su parte, el jesuita Thomas Reese, presidente de la comisión estadounidense sobre libertad religiosa en el mundo, señaló en The New York Times que: “hay mucha gente en el Vaticano a la que no le gusta que la Iglesia reconozca que alguna vez hemos hecho algo mal… Con los gais esto es especialmente importante porque siguen siendo perseguidos”.

Mención aparte merecen los colectivos LGTB cristianos. De nuevo, las reacciones más significativas vienen del ámbito anglosajón. Quest, una asociación británica de católicos LGTB con varias sedes en Reino Unido, señala que las declaraciones del papa constituyen un importante cambio de rumbo, pero añade que con todo “las palabras no bastan”. Por su parte Fortunate Families, una red estadounidense de madres y padres católicos de hijos LGTB, emitió un comunicado en el que afirmaba que: “sí, los católicos y otras iglesias cristianas han marginado a nuestros hijos, y merecen una disculpa, pero mucho más merecen un acercamiento a ellos que los haga sentirse bienvenidos en nuestras iglesias. Las palabras ‘objetivamente desordenada’ e ‘intrínsecamente malas’ han dado munición a quienes quieren hacerle daño a nuestros hijos, y cuando son internalizadas generan un insano autodesprecio. Una parte significativa de esta disculpa debería ser la de dejar de usar ese lenguaje. Sentirlo y pedir perdón debe dar como resultado un cambio en la política de la Iglesia”.

¿Mero gesto mediático, otra vez?

Cabe conjeturar, en cualquier caso, si asistimos a nuevos gestos mediáticos que esconden el inmovilismo de siempre, o si habrá algo más. Circula por Roma una broma que dice de alguien que “tienes más peligro que el papa en una rueda de prensa”. Y es que, además de lo imprevisible de algunas de sus intervenciones, estas parecen ir siempre más lejos de lo que luego se confirma en las declaraciones oficiales. Desde luego, la interpretación de estos gestos está abierta a debate, y la desconfianza surge de hecho desde entornos antagónicos: si desde la militancia LGTB (cristiana o secular) se es escéptico sobre el alcance real de estos gestos, desde los entornos conservadores se teme que estas declaraciones “informales” representen el inicio de un viraje que con el paso del tiempo acabe llevando a la Iglesia en una dirección distinta a la que desean.

Lo cierto es que a fecha de hoy no ha habido el más mínimo cambio doctrinal, y las palabras de Francisco bien podrían quedar en el olvido más absoluto con el próximo papa. No en vano, algunos dan por hecho que el periodo de Francisco será solo un paréntesis. El que jerarcas del nivel del cardenal Cañizares en España puedan seguir haciendo declaraciones abiertamente ofensivas hacia la realidad LGTB no es, desde luego, tranquilizador.

Esperemos que tengan razón quienes creen que el viraje, todavía pequeño, es irreversible. En un contexto más amplio que el LGTB, el articulista Pedro Castelao, aprovechando el símil, señalaba que “los cambios en el puente de mando y en cubierta están llegando a la sala de máquinas. Es cierto que hay resistencias en la cadena de transmisión y que muchas de las órdenes que salen del puente se extravían por el camino, pero también lo es que la decisión del capitán ha sido enérgica e inequívoca: ¡la Iglesia debe soltar amarras y navegar en dirección a las tierras periféricas! (…) Cuando miramos atrás —dos años no son nada— aún vemos el puerto que acabamos de abandonar y de él aún nos alcanza cierto olor a agua estancada y pescado podrido. ¡Aún hay tanto que limpiar! Temporales vendrán todavía, pero junto con su furia incontrolable traerán también ese aire puro y limpio que renovará la viciada atmósfera eclesial”. Será el tiempo el que confirme si está en lo cierto.

Fuente Dosmanzanas

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Cardenal Marx: “No se puede decir que una relación entre dos hombres, si son fieles, no tenga valor”

Miércoles, 29 de junio de 2016

el-cardenal-marxSe agradecen las palabras…

El cardenal alemán asegura que la Iglesia “tiene que pedir perdón a los homosexuales”

El purpurado admite que “el Estado laico tiene que regular estas relaciones para que la situación sea justa y nosotros en la Iglesia no debemos oponernos “

(Cameron Doody).- El cardenal Reinhard Marx -arzobispo de Munich y Frisinga y uno de los más estrechos colaboradores del Papa Francisco- mantuvo este viernes en Dublín que la Iglesia tiene que pedir perdón a los homosexuales por la manera “escandalosa” y “terrible” que les ha tratado a lo largo de la historia.

“La historia de los homosexuales en nuestras sociedades es muy mala porque hemos hecho mucho para marginizarlos”, dijo Marx, según informa The Irish Times. Tanto la Iglesia como la sociedad en general “habían sido muy negativas” con la gente gay hasta hace “muy poco”, afirmó, una realidad que calificó de “escándalo” y “terrible”.

Y preguntado por la controversia que suscitaron sus observaciones en el sínodo extraordinario sobre la familia en 2014 -en los cuales opinó sobre la insensatez de minusvalorar las relaciones de personas del mismo sexo que se han mantenido fieles los unos a los otros- Marx volvió a reafirmar los mismos sentimientos: “Tenemos que respetar las decisiones de las personas. Tenemos asimismo que respetar, como dije en el primer sínodo -algunos estaban consternados pero yo creo que es normal- no se puede decir que una relación entre dos hombres, si son fieles, que esto no es nada, que no tiene ningún valor”.

No obstante, el arzobispo de Munich y Frisinga no quiso entrar, en esta ocasión, en la polémica que el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, provocó en Irlanda al calificar el resultado del referéndum sobre el matrimonio gay aprobada en mayo del 2015 como “una derrota para la humanidad”. “No hago comentarios sobre otros porque esto no está bien”, Marx se limitó a decir, si bien ofreció a continuación algunas observaciones sobre las obligaciones del Estado a parejas del mismo sexo.

El Estado, dijo el cardenal Marx, “debe establecer regulaciones para los homosexuales para que tengan los mismos, o parecidos, derechos … pero el matrimonio ya es otra cosa”. Respeto a la actitud que la Iglesia debe adoptar ante estas normas, observó que “el Estado laico tiene que regular estas relaciones para que la situación sea justa y nosotros en la Iglesia no debemos oponernos”. Eso sí: el matrimonio heterosexual sigue siendo, para el cardenal, el ideal humano, en tanto que esta es una “relación especial”: “en toda la historia de la humanidad [el matrimonio] ha sido entre un hombre y una mujer, personas que están abiertas a dar vida para la siguiente generación”.

Fuente Religión Digital

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