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El Papa Francisco incide nuevamente en que las bendiciones son para los individuos, no para las uniones; Y más noticias

Jueves, 30 de mayo de 2024
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IMG_5039El Papa Francisco siendo entrevistado por Norah O’Donnell de CBS News en su residencia, Casa Santa Marta. Foto CBSNews

El Papa Francisco una vez más abordó la cuestión de bendecir a las parejas LGBTQ+ durante una entrevista, aclarando que son las personas en una relación del mismo género, no la unión, las que son bendecidas.

La publicación de hoy incluye esta noticia y más actualizaciones sobre el debate sobre Fiducia Supplicans, la declaración del Vaticano de diciembre que abrió bendiciones para personas en relaciones del mismo sexo y provocó una tormenta en la iglesia.

El Papa dice que no es posible bendecir a las uniones LGBTQ+

Hablando con Nora O’Donnell de CBS News, el Papa concedió una larga y amplia entrevista, en la que abordó los conflictos globales, la migración, las mujeres diáconos y el apoyo a los niños del mundo. O’Donnell preguntó a Francisco por qué permitía que los sacerdotes bendijeran a parejas del mismo sexo y, en respuesta, aclaró:

“No. Lo que permití no fue bendecir la unión. Eso no se puede hacer porque ese no es el sacramento. No puedo. El Señor lo hizo así. Pero bendecir a cada persona, sí. La bendición es para todos. Para todo el mundo. Sin embargo, bendecir una unión de tipo homosexual va en contra del derecho otorgado, en contra de la ley de la Iglesia. Pero para bendecir a cada persona, ¿por qué no? La bendición es para todos. Algunas personas se escandalizaron por esto. ¿Pero por qué? ¡Todos! ¡Todos!”

Más tarde, O’Donnell preguntó al Papa sobre su condena de la criminalización anti-LGBTQ+ y su famoso “¿Quién soy yo para juzgar?” comentario en 2023, a lo que Francisco respondió: “[la homosexualidad] es un hecho humano”.

Si bien la aclaración del Papa Francisco sobre Fiducia Supplicans es nuevamente decepcionante, gran parte de la entrevista más amplia reiteró también su insistencia en una iglesia acogedora que se comprometa con una tradición viva. O’Donnell preguntó al Papa sobre los muchos obispos estadounidenses que lo critican y respaldan un enfoque más tradicionalista de la fe. Respondió:

“Conservador es aquel que se aferra a algo y no quiere ver más allá. Es una actitud suicida. Porque una cosa es tener en cuenta la tradición, considerar situaciones del pasado, y otra muy distinta es encerrarse en una caja dogmática”.

Cuando se trata de bendecir a las personas en parejas queer y la inclusión LGBTQ+ en general, el Papa Francisco ha mostrado una apertura histórica al cambio combinada con su propia forma de aferrarse a “situaciones del pasado”. Pero a medida que se encontró con más personas LGBTQ+, evolucionó. Y, con suerte, seguirá haciéndolo.

Sacerdote católico se suma a la bendición ecuménica de parejas LGBTQ+

IMG_5043Adam Świeżyński (redes sociales)

En Polonia, el P. Adam Świeżyński se unió al clero protestante en un servicio de oración ecuménico con motivo del Día Internacional contra la Homofobia, la Bifobia y la Transfobia el 17 de mayo. Posteriormente, el clero bendijom a algunas parejas LGBTQ+. Notes from Poland informó que:

Entre las parejas que serán bendecidas se encuentran Artur y Jan, ambos católicos practicantes pero que ocultan su relación al párroco local.

“‘Esta bendición es muy importante para nosotros; Es una inyección extra de fuerza para nuestra futura vida juntos”, dijo Artur a la revista Wprost. ‘Ambos somos creyentes. La fe nos permitió sobrevivir a las numerosas crisis que aparecieron en nuestras vidas. A veces era el ancla más fuerte la que nos mantenía con vida”.

“’Somos gente corriente; Amamos y sufrimos como todos los demás”, añadió Jan. “El odio es el sentimiento más destructivo. Y el amor a Dios y al prójimo es el mandamiento más importante resultante de las enseñanzas de Jesús’.

Por su parte, el P. Świeżyński dijo que era “incomprensible” que tales bendiciones no se concedieran en las iglesias católicas de Polonia, lo que le hacía “sentirse avergonzado” porque es “una negación de las enseñanzas de Cristo y una negación práctica de su actitud hacia la gente”. Sin embargo, Świeżyński tiene la esperanza de que Fiducia Supplicans sea un primer paso para permitir tales bendiciones.

Uschi Pawlik, miembro católico de la Fundación Faith and Rainbow que ayudó a organizar el servicio de oración, citó al Papa Francisco como una nueva forma de pensar sobre las relaciones LGBTQ+ y un camino a seguir. Pawlik comentó:

“‘El Papa Francisco muestra claramente un cambio en la forma de pensar sobre las relaciones en la Iglesia y una transición de reglas y principios rígidos a una flexibilidad pastoral. Cada vez hay más sacerdotes católicos polacos que apoyan a las personas LGBT+’”.

De hecho, a pesar de que los prelados católicos de Polonia siguen siendo muy anti-LGBTQ+, la población del país tradicionalmente católico está evolucionando. Las elecciones del otoño pasado expulsaron al partido de derecha Ley y Justicia, reemplazando el liderazgo gubernamental con una coalición que prometió criminalizar el discurso de odio anti-LGBTQ+ y explorar las uniones civiles para parejas del mismo género.

Cardenal Fernández se reúne con líderes coptos

IMG_5045Después de la publicación de Fiducia Supplicans, los líderes de la Iglesia Copta de Egipto anunciaron que suspenderían el diálogo entre su iglesia y la Iglesia Católica Romana por lo que percibían como un desacuerdo fundamental sobre las relaciones entre personas del mismo sexo. En un esfuerzo por sanar la división, el Cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe del Vaticano que publicó la declaración de bendiciones, se reunió con el líder de la Iglesia Copta, el Papa Tawadros II. De la reunión, informó Crux:

“La suspensión del diálogo con la Iglesia Copta marcó un golpe significativo para el Vaticano, que apenas el año pasado dio pasos significativos para consolidar el diálogo copto-católico cuando Tawadros II visitó el Vaticano y se reunió con el Papa Francisco en mayo de 2023 para celebrar el 50 aniversario de el primer encuentro entre los papas católico y copto ortodoxo. . .

“Fernández habría explicado que tanto Fiducia Supplicans como Dignitatis Infinita… tenían claro el sacramento del matrimonio como unión entre un hombre y una mujer abierta a la vida. Al parecer, también insistió en la oposición de la Iglesia Católica al ‘matrimonio entre personas del mismo sexo’ y dijo que la Iglesia comparte las enseñanzas expresadas en la declaración de la Iglesia Copta del 7 de marzo [suspendiendo el diálogo]”.

Sacerdote de Chicago se disculpa después de bendecir a una pareja LGBTQ+

IMG_4581En la Arquidiócesis de Chicago, el P. vicenciano. Joseph Williams se disculpó después de bendecir a una pareja del mismo sexo en la iglesia St. Vincent de Paul, donde es pastor. La bendición para la ministra metodista, la reverenda Kelli Knight y su pareja, Myah, fue capturada en video y publicada en Instagram. Williams le había explicado a la pareja que la bendición no era un matrimonio, pero enfrentó críticas por invocar votos y hacer referencia a anillos de boda.

Más tarde, la Provincia Occidental Vicenciana emitió una disculpa de Williams por “cualquier confusión y/o enojo que esto haya causado, particularmente para el Pueblo de Dios”. Añadió, según el National Catholic Reporter:

La forma que tomó la bendición tal como se muestra en el video surgió debido a mi intento de brindarles un momento significativo de la gracia de Dios. Quería hacerlo bien. Aproximadamente una semana después del hecho, vi el video. Inmediatamente me di cuenta de que había tomado una muy mala decisión con las palabras y las imágenes capturadas en el video”.

Knight lamentó la disculpa y los “grupos que se oponen a tales bendiciones” que obligan a los sacerdotes a emitir tales declaraciones. Y añadió: “Mi esperanza y oración es que se siga animando a otros sacerdotes a extender esta gracia a otras parejas del mismo sexo en el futuro”.

En febrero, el New Ways Ministry recibió a los teólogos Xavier Montecel y SimonMary Aikhiokai, junto con el líder pastoral Yunuen Trujillo para una conversación sobre Fiducia Supplicans y sus implicaciones. Una grabación del panel, “Ser bendecido: el desafío de Fiducia Supplicans”, está disponible aquí.

Para conocer toda la cobertura de Bondings 2.0 sobre Fiducia Supplicans y las reacciones continuas, haga clic aquí.

—Robert Shine (él/él), Ministerio New Ways, 28 de mayo de 2024

Fuente New Ways Ministry

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El cura de Miajadas, la bendición y Pentecostés

Sábado, 18 de mayo de 2024
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Del blog de José Moreno, Cree en la Universidad:

A vino nuevo , odres nuevos… con Enrique , pastor

Cuando estudiaba teología me llamó la atención y me creó cierto interrogante el caso concreto en la historia del sacramento del perdón. Cuando comenzó la confesión particular individual fue condenada canónicamente porque rompía la doctrina del sacramento. Pasado el tiempo, siendo desobedecida por los monasterios, principio de ese mal, se institucionalizó y se hizo normativa para todos, siendo condenado lo contrario. No quiero ser exagerado, pero el Espíritu tiene unas cosas que solo él las entiende y todos los de buen corazón que se dejan conducir por él queriendo ser fieles a la Iglesia que aman y por la que dan la vida realmente, sin guardarse nada para ellos. Un abrazo fuerte Enrique, yo sé que tú no levantas banderas, sólo amas la vida y el evangelio que es del pueblo y para el pueblo, el evangelio que cura, sana, libera y salva. He gozado con el texto de Maria Soledad, esa joven de Campolugar, no hay nada mejor que escuchar la vida en la voz de lo jóvenes maduros.

Al hilo de Pentecostés

Juan 20,19-23

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos».

¿Iglesia del miedo?

 La iglesia, como pueblo de Dios llena de gracia y de verdad, hoy se viste de fiesta porque está celebrando su nacimiento. Ella hunde sus raíces en el acontecimiento de Pentecostés cuando el Padre, por su Hijo, envía al Espíritu de la verdad y la vida a la humanidad. Los apóstoles reciben la fuerza del espíritu en un contexto de debilidad y de miedo. Las puertas cerradas, en medio del mundo, por temor. Y es en medio de ese mundo y esa debilidad cuando se abren las puertas y las ventanas por la fuerza del Espíritu, y lo que era realidad encerrada y asustada se convierte en iglesia en salida, apostólica, misionera. Hoy sigue siendo así. Cuando sentimos el miedo es porque nos centramos en nosotros mismos, nos autorreferenciamos, y nos da miedo la realidad. Nuestra debilidad y los sufrimientos del mundo nos alarman y buscamos seguridad y conservación. Pero eso es dificultad para anunciar el evangelio, para llevar la buena noticia al mundo, e impide nuestra propia realización como creyentes, apaga nuestra creatividad, no se abre al Espíritu.  Celebrar Pentecostés es creer que “otra iglesia es posible”, que hemos de superar nuestros miedos para construir y ser la Iglesia de la confianza, la que se arriesga en la misión y en el ejercicio de la misericordia. La que se descubre como levadura en medio de la masa y lleva la alegría del evangelio.

LO QUE HAY DETRÁS DEL CURA DE MI PUEBLO

BhdLuPcCV0DvWDLrDiYY3HhE36dG5vKVDvOu3uZD_2670043002_17104396_667x386El próximo domingo vamos a celebrar Pentecostés y me encuentro preparando esta reflexión para la misma fiesta del año que viene. Lo hago en un momento en el que nos invadido con la noticia de un sacerdote en Miajadas, Enrique, que ha bendecido en la Iglesia de Belén en su pueblo, con público asistente, a una pareja de hombres tras haber celebrado previamente su compromiso civil de pareja con el juez de paz.  Conozco a este sacerdote hace muchos años, él lleva más de cincuenta en el ministerio, siempre ejercido en esas comunidades cristianas de Miajadas y alrededores, es un auténtico cura de pueblo que ha desarrollado su ministerio con pasión y dedicación total, muy iluminador su papel de consiliario en el movimiento rural cristiano.

Tengo que reconocer que admiro su ser evangelizador y que creo que el gesto con el que se escandalizan las gentes y se le llama la atención institucional, es evangelizador, realmente verdadero y con sentido, es decir, que lo comparto. Estoy convencido que no estaba en el ánimo romper nada ni llamar la atención, sino más bien tratar evangélicamente una relación seria, sana y bondadosa tocada de amor en medio del pueblo como muchas otras. Pero lo que quiero expresar, con tal motivo, es como el Espíritu se mueve en el corazón de un cura amando a su pueblo, y para eso me sirvo de un escrito que encuentro en Facebook, como respuesta a esta sesgada algarabía informativa, de una mujer joven de ese pueblo que trabaja en Madrid y que expresa la verdad de ese ministerio del sacerdote con la objetividad de lo vivido:

“En los últimos días, el cura de mi pueblo, como a él le gusta ser llamado, por la cercanía que ello muestra a los vecinos, Enrique Gómez, invade los medios. ¡La noticia estalla tras la bendición de una pareja…y ya está! Simplemente eso…

Entiendo que todos tenemos que trabajar, incluso los periodistas, pero no todo vale y mucho menos cuando el primer principio del periodismo ético son verdad y precisión. Aun así, no pasa nada, pues, aunque no era este el motivo por el que los medios de comunicación deberían haberse interesado en él, aprovechemos este aluvión mediático para definirle.

Enrique es ese tipo de cura de pueblo que pone en valor la verdadera iglesia. Desde joven está vinculado activamente en asociaciones de mujeres, amas de casa, pastoral de la salud, residencia de mayores, escuelas, catequesis, asociaciones de tiempo libre, campamentos… Es también cura para los ateos, no importa, hay muchas maneras de hacer iglesia; los jóvenes con problemas de adicción, que nunca se imaginaron encontrar en él un amigo; los estudiantes rurales, por los que tanto ha luchado para que tengan las mismas oportunidades de los de ciudad; los agricultores que cuentan con él para defender los derechos del campo…

Enrique, es también, cura de los pobres, no solo en sus pueblos, ayudándolos de manera muy personal y a través de asociaciones como Cáritas, sino que es ese tipo de cura que cada año cruza el Atlántico, hacia El Salvador, para mantener y crear nuevos proyectos de becas y emprendimiento que ahuyenten a los jóvenes salvadoreños de las, tan temidas, maras.

Gracias a personas como él la Iglesia tiene un sentido especial. Muchos de ustedes, al leer estas líneas pensarán que es su trabajo, pero no nos equivoquemos, nadie en este mundo capitalista que vivimos haría tantos trabajos, tan diferentes, sin descansar ni un solo día a la semana, ni al año, sin remuneraciones laborales. Yo soy simplemente una joven de 35 años, que ha terminado viviendo en Madrid, y trabajado en el Barrio Salamanca, no tan practicante como debería, que gracias a él mi vida sigue enraizada al mundo rural, a la Iglesia, y que aprendió a través de Enrique quien fue Jesús y donde encontrarlo en el día a día. A todos aquellos que solo tienen “cáscara” y a los que de verdad os interesa la información indagad en su vida, descubriréis la manera que tienen personas como él, de hacer más bonito este mundo.”

Lo leo y me emociono, porque he compartido procesos y tareas con este hermano, y me encanta como lo dibuja con sencillez esta joven creyente de su pueblo que sabe de raíces y de tierra, porque él le ha acompañado y querido en su proceso vital. Doy testimonio de que todo esto es verdad, porque el Espíritu de Dios lo habita y actúa con libertad dentro de Enrique.

Ahora es el tiempo de la comunidad en libertad, el tiempo del laicado, de los jóvenes

 Somos la Iglesia del Espíritu Santo, del Espíritu de Cristo Resucitado. Ahora es el momento de acabar con todos los miedos y los temores para vivir eternamente desde la confianza. la Iglesia está llamada a abrir todas sus puertas y ventanas para que el Espíritu que ha recibido, se haga extensivo para todo el mundo y toda la creación. Este es el trabajo del laicado, de todos los bautizados, que tocados por el   Espíritu, disciernen lo que el Padre quiere de este mundo y se meten en él como levadura, como sal, como grano de mostaza, como grano de trigo para ser «Iglesia en misión, en salida, compasiva, generosa, de perdón y sanación, de fuerza para los débiles y denuncia para los injustos y los inmisericordes», para llamarlos a la conversión de corazón. Y de un modo especial están llamados a ser portadores de este espíritu los cristianos más jóvenes, llenos de vida e ilusiones, ellos se merecen la autenticidad del evangelio y el reconocimiento de su importancia para llevar el evangelio. Jesús eligió a jóvenes y los llenó de protagonismo, confió en ellos, puso en sus manos el anuncio del Reino y los envió al mundo, para que superando todo miedo llevaran el amor y la misericordia. No podemos renovarnos como Iglesia apostólica en medio del mundo sin el laicado, sin el pueblo de Dios en corresponsabilidad, y especialmente hemos de priorizar el lugar de los jóvenes en el deseo de una Iglesia en salida. En sus manos está el presente y el futuro del mundo y la humanidad, sin ellos no habrá esperanza y el Reino no podrá avanzar. Dios cuenta con ellos y a ellos quiere enviar su Espíritu. La iglesia tiene como obligación central escuchar y abrirse al Espíritu hoy.

Los retos del Espíritu a la Iglesia hoy

Los retos a los que le empuja el Espíritu a la Iglesia actual siguen siendo los de aquel Pentecostés primero:

–           Abrirse a las sugerencias del Espíritu para tener un lenguaje nuevo, una lengua de luz y de verdad, de libertad y de justicia, de coherencia y entrega radical, que toque a los jóvenes y cuente con ellos.

–           Llegar al hombre de hoy y hablarle en su propio idioma, en su dolor y angustia, en su pobreza y cansancio, en su desnortamiento y agobio, para más allá de las diferencias y las divisiones implantadas, llegar a entender a todos y a ser entendida en su mensaje de amor y gracia.

–           Le toca abrirse, como nunca, al lenguaje del ecumenismo y del diálogo, en la verdadera libertad y en el deseo del encuentro de lo más humano y lo más digno. Ahora no estamos para distinguirnos, sino para salvarnos; para salvarnos todos los cristianos en Cristo y todas las religiones en el amor. Nos toca amar sin fronteras y sin límites porque es lo propio de nuestro Espíritu.

–           La Iglesia, en su interior, hoy como nunca, se siente impelida por el Espíritu para vivir la diversidad de dones, ministerios y funciones atendiendo al bien común, sabiendo que es un mismo Dios el que obra todo en todos. Sólo así será una Iglesia creíble. Para esto hemos de unirnos y organizarnos como bautizados para llegar a todos los ambientes del mundo, la acción católica, en todos sus movimientos, es un signo concreto del Espíritu para la misión.

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El obispo de Plasencia lamenta el “escándalo” por la bendición de una pareja gay en la parroquia de Miajadas

Jueves, 16 de mayo de 2024
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Tanto escándalo por esto y tanta inacción ante las vergüenzas eclesiales…Hablar de una boda, como ha hecho la fa chistera mediática, es quererlo sacar de contexto. Ha sido malintencionado. Ahí no se ha celebrado una boda”

***

Los hechos han ocurrido en la parroquia de Nuestra Señora de Belén en la localidad de Miajadas (diócesis de Plasencia). Según ha publicado en sus redes sociales uno de los hombres que contrajo matrimonio civil, se dieron el “sí quiero después de 30 años de relación”.

La pareja llegó a la Iglesia después de haber pasado por el juzgado para casarse por lo civil y allí les recibió el sacerdote revestido para bendecir su relación,

«Hemos tenido la gran suerte de poderlo hacer en la iglesia, de ser la primera pareja gay de muchas que vendrán después. Un Iglesia, que da pasos pequeños, pero los da. GRACIAS infinitas Enrique por proponernos hacer la bendición dentro de la parroquia y en nuestra iglesia de Belén, algo que no dudamos ni un minuto en decir que sí. Fue una ceremonia preciosa» cuenta uno de los protagonistas.

En las fotografías publicadas por uno de los dos protagonistas, se les ve en el interior de la iglesia con una vela cada uno y el sacerdote Enrique Gómez Rodríguez detrás del altar revestido con el alba y la estola.

El párroco, que  forma parte del Consejo Presbiterial de la diócesis de Plasencia por designación directa de su obispo Ernesto Brotóns, es conocido en la diócesis por ser un cura progresista. En una entrevista con un medio local en agosto del 2022, el cura recordaba haber sido multado en 1974 por desórdenes públicos. Enrique Gómez Rodríguez siempre ha estado a la vanguardia en opiniones avanzadas de la doctrina católica. En esa misma entrevista, año y medio antes de Fiducia supplicans, dijo que si se bendicen animales e incluso bancos, “¿por qué no a una pareja gay o lesbiana? Hay grupos cristianos gays que pertenecen a grupos de la Iglesia y lo están pidienddo” y continúa hablando del acceso de la mujer a ciertos ministerios de la Iglesia: ¿por qué no puede acceder la mujer al sacerdocio? ¿O a ser diaconisa?”.

Reacciones 

Según explicaban el párroco, así como varios asistentes al acto, la ceremonia consistió únicamente en una bendición a dos feligreses. Isaac es amigo íntimo de la pareja, fue a él a quien se le ocurrió la idea de y estuvo presente en el acto religioso. Al saber de la polémica surgida en torno este asunto, aclaraba de forma contundente: Ellos se habían casado en los juzgados, y a lo que fuimos a la iglesia fue a una bendición que se hizo en la parroquia. Sin más”.

José Beltrán, director de Vida Nueva de La Razón, respondía a las preguntas de este programa y comenzaba por aclarar que no se trataba de una boda porque no ha habido sacramento”. Además citaba a fuentes oficiales del Vaticano, que invitan a evitar que esto se ritualice”.

Para Beltrán la bendición no habría resultado tan extensa, pero sí observaba que todos “sentados, aparentemente como en una boda aunque no lo fuera“. Además detallaba que el atuendo del sacerdote no era el propio del sacramento del matrimonio.

El párroco que ofreció sus bendiciones ala pareja de hombres, Enrique Gómez, aseguraba que todo habría transcurrido con normalidad y que la gente quedó contenta”, al mismo tiempo que declaraba: Yo me acuso un poco de que quizás algunas normas que el Vaticano establece no las tuve en cuenta”Nosotros lo hicimos un poquito más largo y ahí fallé”

Enrique justificaba la bendición que ofició el pasado fin de semana como un medio de evangelización y de dar una respuesta como Iglesia a las parejas homosexuales, lesbianas, etc”.

El religioso explicaba que el acto estaba exento de toda mala intención y sentenciaba:“Se dicen unas palabras, se hizo una bendición, se leyó una lectura de la Biblia y ya está”.

En ningún momento se trató de una boda, ni hubo intención expresa de simular sacramento”

“Las formas contravinieron claramente” la declaración Fiduca Supplicans, “algo que no podemos aprobar”

“No negamos el valor de estas bendiciones (…); mas afirmamos la obligatoriedad de que se realicen en el contexto y forma marcados por ella”

La diócesis de Plasencia lamenta el “escándalo” provocado por una bendición de una pareja del mismo sexo celebrada en la parroquia de Miajadas, y anuncia “medidas canónicas pertinentes”, aunque matiza que “en ningún momento se trató de una boda, ni hubo intención expresa de simular sacramento”.

En un comunicado, la diócesis pastoreado por Ernesto Brotons admite que “las formas contravinieron claramente” la declaración Fiduca Supplicans, “algo que no podemos aprobar”.

“Lamentamos, profundamente, el escándalo y la confusión que la aplicación incorrecta de la declaración ha generado y pueda generar”, recalca la nota, que no obstante deja claro que “no negamos el valor de estas bendiciones (…); mas afirmamos la obligatoriedad de que se realicen en el contexto y forma marcados por ella”.

“Rogamos prudencia y respeto a todas las personas implicadas”, finaliza el comunicado.

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Fuente Religión Digital/Agencias/Antena3

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El Vaticano levanta el veto: el moralista Martin Lintner será decano a partir de septiembre

Sábado, 20 de abril de 2024
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IMG_2903El Dicasterio para la Cultura y la Educación no le concedió el ‘nihil obstat’ solicitado el año pasado

Finalmente, el Vaticano ha levantado el veto y permitirá al teólogo moralista Martin M. Lintner, asumir el cargo, a partir del próximo 1 de septiembre, de decano de la Universidad de Brixen, de la diócesis italiana de Bolzano-Bressanone

Lintner, quien fue presidente de la Sociedad Europea de Teología Católica y la Asociación Internacional de Teología Moral y Ética Social, no recibió el ‘nihil obstat’ debido a escritos no especificados sobre temas de moral sexual, según se publicó entonces, lo que motivó la crítica de más de un centenar de teólogos italianos

Ahora, según informó la diócesis italiana, el obispo Ivo Muser ha recibido la pertinente aprobación de la Santa Sede y el teólogo ha mostrado su alegría por el hecho de que se hayan disipado las reservas contra él, también en relación con sus publicaciones

Martin M. Lintner: “¿Qué carga hemos impuesto a la gente en la Iglesia con una moral sexual tan estricta?”

Finalmente, el Vaticano ha levantado el veto y permitirá al teólogo moralista Martin M. Lintner, asumir el cargo, a partir del próximo 1 de septiembre, de decano de la Universidad de Brixen, de la diócesis italiana de Bolzano-Bressanone, según informa Katholische.

Lintner, quien fue presidente de la Sociedad Europea de Teología Católica y la Asociación Internacional de Teología Moral y Ética Social, no recibió el pasado año el ‘nihil obstat para esa función por parte del Dicasterio para la Cultura y la Educación debido a escritos no especificados sobre temas de moral sexual, según se publicó entonces, lo que motivó la crítica de más de un centenar de teólogos italianos, que consideraron la medida “objetivamente desproporcionada e intrínsecamente inconsistente, dadas las razones generales presentadas sin argumento público”.

Ahora, según informó la diócesis italiana, el obispo Ivo Muser ha recibido la pertinente aprobación de la Santa Sede y el teólogo ha mostrado su alegría por el hecho de que se hayan disipado las reservas contra él, también en relación con sus publicaciones.

Es de gran importancia para mí cerrar este capítulo, tan estresante para todos los involucrados y concentrarme nuevamente en el trabajo teológico. Afronto los nuevos desafíos como decano de nuestra universidad con alegría y confianza”, declaró Lintner, quien no quiso especular con que si este cambio de postura en el Vaticano tiene que ver con la revisión del procedimiento sobre la concesión del ‘nihil obstat’ que se estaría llevando a cabo desde hace un año.

Una ética renovada de la sexualidad

Martin M. Lintner, con la obra Ética de las relaciones cristianas: desarrollos históricos – fundamentos bíblicos – perspectivas actuales (Herder), asegura que la institución eclesial, con su rígida moral sexual, dificultaba innecesariamente la vida de las personas y les causaba graves problemas de conciencia”.

Desde ahí hay que entender lo que pretende con esta nueva obra, con la que no ignoraba que pueda acarrearle nuevas dificultades como profesor de teología moral.Pero no dejaré que este miedo me paralice. Me veo como un teólogo moral y un sacerdote religioso que forma parte de la comunidad de la iglesia y que, según mi leal saber y entender”.

“Me gustaría seguir pensando en esta visión de una ética renovada de la sexualidad, las relaciones y el matrimonio en la línea del Concilio Vaticano II, y también incorporar perspectivas de las ciencias naturales, humanas y sociales, incluidos los estudios de género. Se trata de apoyar a las personas como Iglesia para que descubran y acepten su identidad sexual, sean reconocidas con ella y practiquen y vivan un enfoque responsable de su sexualidad. Considero que la moralidad eclesiástica de prohibiciones y mandamientos no ayuda a una ética de relaciones que sirva a la vida”, concluye.

Fuente Religión Digital

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La Declaración de Bendiciones del Vaticano es un progreso “esencial pero incómodo”, escribe un teólogo

Jueves, 18 de abril de 2024
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IMG_3924Xavier Montecel

En un ensayo de Commonweal sobre la declaración del Vaticano que aprueba las bendiciones para parejas del mismo sexo, el teólogo Xavier Montecel examina la importancia del documento para las conversaciones LGBTQ+ centrándose, como dice su título: “What ‘Fiducia supplicans’ has changed – and what is has not.” (“Lo que ‘Fiducia supplicans’ ha cambiado – y lo que ha cambiado no.”) Montecel destaca la incomodidad del intento de la declaración de mantener la doctrina de la iglesia sobre la actividad sexual entre personas del mismo sexo y al mismo tiempo proporcionar lo que él llama “una solución pastoral”.

Montecel, colaborador invitado anterior de Bondings 2.0, comenzó señalando lo que no ha cambiado: “la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la moralidad de los actos homosexuales”, como dice la propia declaración. Sin embargo, lo que ha cambiado es más difícil de comprender. Los cambios se destacan cuando se compara Fiducia Supplicans con el responsum ad dubium de 2021 emitido por la entonces Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), que inicialmente prohibió tales bendiciones, citando dos razones. Primero, las bendiciones declaradas responsum no pueden significar gracia en las relaciones sexuales consideradas “objetivamente desordenadas“. En el duro lenguaje del responsum, Dios “no bendice ni puede bendecir el pecado”. Y en segundo lugar, la CDF advirtió que tales bendiciones podrían parecer demasiado similares al sacramento del matrimonio, especialmente en cualquier contexto litúrgico o público.

Montecel respalda firmemente el arraigo de Fiducia Supplicans en lo que él llama “prudencia pastoral”, y sostiene que la preferencia de la declaración por el “cuidado y acompañamiento pastoral sobre la aplicación doctrinal” refleja profundamente el pontificado del Papa Francisco y sus intentos de hacer “espacio para la realidad de las personas que están en el camino de la santidad, negándose a que lo perfecto se convierta en enemigo de lo bueno”. Además, las restricciones pastorales impuestas a las bendiciones en Fiducia Supplicans (es decir, los requisitos de espontaneidad, no formalidad y, en términos generales, una forma de bendición “no litúrgica”) parecen, según la declaración, evitar el peligro de confusión. con el sacramento del matrimonio.

Fiducia Supplicans evita la pregunta de si las relaciones entre personas del mismo sexo pueden ser bendecidas, lo que lleva a lo que Montecel identifica como incomodidad. El explica:

La solución ofrecida por la declaración no aborda adecuadamente la afirmación teológica central de la Responsum [2021], que es lo más dañino para los católicos LGBTQ. El Responsum argumentó que no sólo es inapropiado sino realmente imposible que la Iglesia bendiga a parejas del mismo sexo porque una bendición no puede significar gracia en el contexto de una relación que no está ordenada a la gracia. En lugar de revisar esta sentencia, la declaración propone una solución pastoral. Limita la preocupación del Responsum sobre la tergiversación sólo a las bendiciones litúrgicas y sugiere que, en el contexto de las relaciones entre personas del mismo sexo, una actitud personal de sinceridad y arrepentimiento es suficiente para merecer otro tipo de bendición. No se hace mención del amor entre dos personas, de su resistencia y entrega, de la vida y la familia que pudieron haber construido juntos, o del testimonio gozoso de su unión a la Iglesia. Tampoco se menciona la presencia y acción de Dios en estas relaciones. Una vez más, la relación se reduce a la actividad sexual de modo que no puede ser reconocida como un lugar de gracia”.

Montecel sostiene que esta medida proporciona espacio para el desarrollo continuo de la doctrina y es un paso adelante en relación con la respuesta de 2021. Y, sin embargo, ofrecer a las parejas del mismo sexo “una categoría inferior de bendición”, y el hecho de que doctrinalmente “el magisterio todavía considera a los católicos LGBTQ y sus relaciones como pecaminosos”, “como incapaces de llevar la gracia digna de expresar a través de la bendición”, hace que esto “ un paso adelante esencial pero incómodo” en nuestro camino juntos como católicos. En las palabras finales de Montecel:

“Sin embargo, hasta que el magisterio se dé cuenta de que las parejas del mismo sexo son en sí mismas una bendición para la Iglesia, que sus relaciones no se pueden reducir al sexo y que Dios habla en la vida y el amor que comparten, todavía queda trabajo por hacer. hecho.”

En febrero, el New Ways Ministry recibió a Xavier Montecel, junto con el líder pastoral Yunuen Trujillo y el teólogo SimonMary Aikhiokai, para una conversación sobre Fiducia Supplicans y sus implicaciones. Una grabación del panel, “Ser bendecido: el desafío de Fiducia Supplicans”, está disponible aquí.

—Brian Flanagan (él/él), New Ways Ministry , 2 de abril de 2024

Fuente New Ways Ministry

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La Iglesia copta suspende el diálogo con la Iglesia Católica por la bendición de parejas homosexuales

Miércoles, 13 de marzo de 2024
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IMG_3506IMG_3500 Tawadros II 

La Iglesia copta suspende el diálogo con la Iglesia Católica por la bendición de parejas homosexuales

Es una bendición del pecado, lo cual es inaceptable

En una declaración emitida al final de su asamblea, la Iglesia copta enfatizó su rechazo a las relaciones entre personas del mismo sexo, apoyando su opinión en versículos bíblicos que declaran el rechazo a tipo de relaciones, que se considera contrarias a la naturaleza humana que Dios creó

La nota también “rechaza firmemente la idea de que se puedan utilizar diferentes contextos culturales para justificar las relaciones entre personas del mismo sexo con el pretexto de la libertad humana, ya que considera que esto es perjudicial para la humanidad

La Iglesia ortodoxa copta, tras la celebración de la asamblea plenaria de su sínodo, encabezada por el Papa Tawadros II, decidió suspender el diálogo teológico con la Iglesia católica, reevaluar los resultados que el diálogo ha logrado desde su inicio hace veinte años y establecer nuevas normas y mecanismos para que el diálogo prosiga, en lo que parece una reacción a la declaración vaticana sobre las bendiciones a parejas homosexuales.

La sesión plenaria del Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Copta celebrada esta semana en el Centro Logos de la Sede Pontificia en el Monasterio de San Anba Bishoy en Wadi al-Natrun, bajo la presidencia de del Patriarca Tawadros II, ha decidido romper relaciones con la Iglesia Católica debido a Fiducia Supplicans.

El Patriarca pronunció un discurso en la apertura de la sesión, en el que habló de la importancia de la fecundidad en la vida y el ministerio del pastor a través de la “parábola de la higuera estéril” (Lu 13:6-9).

Las comisiones principales del Santo Sínodo celebraron sus reuniones en la catedral maronita de Abbasiya, para debatir los informes que les habían presentado sus subcomisiones. Emitieron sus recomendaciones, que fueron presentadas a los miembros del sínodo en la sesión plenaria de ayer para su aprobación.

La Iglesia copta dio a conocer su opinión sobre la cuestión de la “homosexualidad” a través de una declaración emitida por el Santo Sínodo. En la misma, la Iglesia subraya su rechazo a las relaciones homosexuales. La Iglesia apoyó su opinión en varios versículos bíblicos que declaran claramente el rechazo de tales relaciones, contrarias a la naturaleza humana creada por Dios.

Igualmente, la Iglesia copta ha emitido una declaración en la que expone su posición sobre la homosexualidad, publicada tras del debate sinodal sobre el tema, y en donde afirma en el comunicado final que:

“La Iglesia Ortodoxa Copta afirma su firme posición de rechazo a todas las formas de relaciones homosexuales, ya que violan la Biblia y la ley por la que Dios creó al hombre varón y mujer, y considera que cualquier bendición de cualquier tipo para tales relaciones es una bendición del pecado, lo cual es inaceptable”. 

“En consecuencia, la Iglesia copta ortodoxa se opone firmemente a todas las formas de actividad sexual fuera de los límites del matrimonio, lo que considera una distorsión sexual. Rechaza firmemente la idea de que se puedan utilizar diferentes contextos culturales para justificar las relaciones entre personas del mismo sexo con el pretexto de la libertad humana, ya que considera que esto es perjudicial para la humanidad. Si bien la Iglesia cree en los derechos humanos y las libertades, también enfatiza que estas libertades no son absolutas y no deben usarse para violar las leyes del Creador”.

Dios le ha dado a la humanidad libre albedrío para vivir de acuerdo con Su voluntad divina y su diseño divino para el matrimonio entre un hombre y una mujer”.

Quien sufre atracción hacia el mismo sexo, pero controla este deseo es elogiado por sus esfuerzos y queda sujeto a las mismas tentaciones que los individuos heterosexuales, como los pensamientos, la vista y las atracciones”, 

“Que se abstengan de la comunión”

“Sin embargo -prosigue la declaración-, si alguien elige abrazar su tendencia homosexual y se niega a buscar ayuda espiritual y emocional, pero continúa quebrantando los mandamientos de Dios, en ese caso, su situación se vuelve la misma que la de alguien que vive en adulterio. En tales casos, se les debe advertir y aconsejar que se abstengan de la comunión, buscando el arrepentimiento”.

Finalmente, la declaración muestra su compromiso de “ayudar a las personas que tienen tendencias homosexuales y enfatiza “que no las rechaza, sino que les brinda apoyo y asistencia para ayudarlos a lograr una solución emocional y espiritual”.

En ese sentido, la Iglesia copta ha tomado la siguiente decisión

“Tras consultar con las iglesias hermanas de la familia ortodoxa oriental, se decidió suspender el diálogo teológico con la Iglesia católica, reevaluar los resultados del diálogo desde su inicio hace veinte años y establecer nuevos criterios y mecanismos para el diálogo futuro”.

Una decisión arbitraria y desastrosa para el ecumenismo, producto de una milenaria homofobia…

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Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Copta

El pasado mes de enero, el cardenal Kurt Koch, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, aseguró en una entrevista que estaba “recibiendo algunas reacciones negativas del mundo ecuménico sobre Fiducia Supplicans”.

Antes de que el cardenal confirmara las consecuencias ecuménicas del texto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el metropolita Hilarión Alfeyev de la Iglesia Ortodoxa Rusa aseguró que ya no se podía hablar de reunificación entre ambas iglesias. A finales de febrero los ortodoxos rusos confirmaron su rechazo de Fiducia Supplicans.

Fuente Agencias/Religión Digital

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Obispo de Sokoto (Nigeria): “Si un homosexual quiere validar su condición, le decimos que no está de acuerdo con el Evangelio”

Martes, 12 de marzo de 2024
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IMG_3355Mons. Matthew Hassan Kukah, obispo de Sokoto (Nigeria), ha concedido una entrevista al diario El País en la que, entre otras cuestiones, aborda la negativa de los obispos africanos a aplicar Fiducia Supplicans, permitiendo la bendición de parejas homosexuales.

El prelado nigeriano  afirma en la entrevista que la oposición a Fiducia Supplicans no es una cuestión meramente cultural, sino de fidelidad al evangelio

Recientemente, el papa Francisco ha aprobado la bendición de las parejas del mismo sexo. Los obispos africanos se han negado a seguir esa directiva. ¿Por qué?

Creo que este asunto ha sido exagerado por los medios de comunicación. Porque el Santo Padre no ha dicho nada que suponga una ruptura con la tradición de la Iglesia. No ha negado que ese estado de vida sea un pecado. Tampoco ha negado que la única razón por la que el matrimonio es válido en la Iglesia católica es que está fundado en el amor. Y cuando se intercambian los votos durante el matrimonio, el cura preguntará a los contrayentes si están dispuestos a recibir de Dios amorosamente los hijos. El matrimonio católico no puede oficiarse sin esta pregunta. Entonces, si tengo que oficiar la boda de dos homosexuales, ¿qué les voy a decir? Esta es la posición de los obispos africanos y el Papa tiene que entenderlo.

Parece que la Iglesia católica en África se está alineando con los argumentos de grupos ultraconservadores occidentales.

Las enseñanzas de la Iglesia respecto al matrimonio son claras. Y si un homosexual quiere una validación de su posición, nosotros le decimos que eso no está de acuerdo con los principios del Evangelio. Mi preocupación es que se está erosionando la santidad de la persona humana. Incluso se quieren reclamar estas posturas como derechos humanos. La posición de la Iglesia católica es muy clara y si no estás de acuerdo con ella, eres libre para irte. Pero si quieres ser católico, estas son nuestras leyes.

Fuente El País

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“El amor de Dios sin limitaciones” Ante la homosexualidad: Sínodo, teología y espiritualidad.

Sábado, 9 de marzo de 2024
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“Para quien lea sin prejuicios la Declaración Fiducia supplicans. Sobre el sentido pastoral de las bendiciones, razonada  bíblica y pastoralmente, puede comprender la intención y sentido de un texto acorde con la línea papal de acogida fiel al amor y misericordia de Dios”

“Ante la novedad de esta práctica el cardenal Parolin habla de ‘progreso en la continuidad’ y de apertura a los signos de los tiempos en fidelidad al Evangelio y la Tradición. Es ‘un punto delicado que necesitará mucho estudio'”

“Interpretando el texto y su invitación a profundizar el amor de Dios en especial ante situaciones de personas consideradas al margen, se plantea, por tanto, la necesidad de una reflexión amplia y dialogada, con libertad y audacia”

“La concreto desde tres campos: el Sínodo, la teología, la espiritualidad”

 Francisco denunció la “hipocresía” de algunos críticos de Fiducia Supplicans. Nueva defensa de Francisco del documento de Doctrina de la Fe.

La Declaración Fiducia supplicans. Sobre el sentido pastoral de las bendiciones aprueba ”la posibilidad de bendecir a las parejas en situaciones irregulares y a las parejas del mismo sexo, sin convalidar oficialmente su status ni alterar en modo alguno la enseñanza perenne de la Iglesia sobre el Matrimonio”.

Para quien lea sin prejuicios esta Declaración, razonada  bíblica y pastoralmente, puede comprender la intención y sentido de un texto acorde con la línea papal de acogida fiel al amor y misericordia de Dios. Se entiende como “una semilla del Espíritu Santo que hay que cuidar y no obstaculizar” y que invita a profundizar lo que significa e implica el amor incondicional de Dios que llama ”a aprender no a maldecir, sino bendecir”. Ante la incomprensión de quienes no admiten tales bendiciones, el mismo Papa ha respondido pastoralmente: “Se bendice a las personas, no al pecado”.

Ante la novedad de esta práctica el cardenal Parolin habla de “progreso en la continuidad” y de apertura a los signos de los tiempos en fidelidad al Evangelio y la Tradición. Es ”un punto delicado que necesitará mucho estudio”.

Interpretando el texto de la Declaración y su invitación a profundizar el amor de Dios en especial ante situaciones de personas consideradas al margen, en este caso, por sus convicciones y formas de vida sexuales, se plantea, por tanto, la necesidad de una reflexión amplia y dialogada, con libertad y audacia. La concreto desde tres campos: el Sínodo, la teología, la espiritualidad.

Sinodalidad y homosexualidad

IMG_3031No deja de ser significativo que esta Declaración se haya hecho pública en el periodo entre las dos sesiones  de la Asamblea Sinodal.

Ya en el Documento de trabajo para la Etapa Continental, Ensancha el espacio de tu tienda”, se proponía en múltiples aportaciones una Iglesia abierta y acogedora para que sea “lugar de comunión, de participación y misión común”. En el Documento síntesis para la II sesión de la Asamblea sinodal se propone, siguiendo el Evangelio, plantearse la superación de posturas de “incomprensión y rechazo… escuchando el grito de auxilio de quien tiene necesidad”. Cita en concreto “las referidas a la identidad de género y a la orientación sexual que suscitan preguntas nuevas”, teniendo en cuenta  que, “a veces, las categorías antropológicas que hemos elaborado no son suficientes para acoger la complejidad de los elementos que emergen de la experiencia y del saber de las ciencias y requieren maduración y un estudio ulterior”. Por ello, advierte,  “es importante tomar el tiempo necesario para esta reflexión y emplear las mejores energías, sin ceder a juicios simplistas que hieren a las personas y al cuerpo de la Iglesia. Muchas indicaciones que ya ha ofrecido el Magisterio esperan ser traducidas en apropiadas iniciativas pastorales”.

Se trata todavía de propuestas, a la espera de la II Sesión de la Asamblea sinodal. La Declaración Fiducia supplicans ha adelantado ya algunas de ellas que esperamos se reafirmen y amplíen para abrir un horizonte nuevo en el que la teología debe ir aportando con libertad sus reflexiones.

La teología ante la homosexualidad

Aunque en nuestras Facultades de Teología no sea tema habitual (las reservas son muchas y el campo, arriesgado), ha habido y hay numerosas reflexiones teológicas de gran alcance y profundidad. Su tratamiento está relacionado  con investigaciones antropológicas, como indica el Sínodo, y las concepciones de género.

Las teologías feministas y, en especial, la llamada teología queer han asumido en sus reflexiones la profundidad humana de los sujetos y subjetividades marginadas por su sexualidad no normativa o identidad de género (LGBTIQ+). Cuestionan las categorías de género, identidad y sexualidad como naturales e inmutables, fuentes de explotación y opresión. Transgresoras, liberadoras y subversivas ante los modelos establecidos, estas teologías conducen al reconocimiento y derechos de los cuerposconsiderados como abyectos por culturas dominantes.

Sus reflexiones no se limitan a la sexualidad y al género. Abarcan otros contextos sociales y culturales, identidades subordinadas, maltratadas, marginadas socialmente, invitando a reconocerlas. Denuncian hegemonías violentas anuladoras para liberar su identidad y promover un nueva humanidad. Buscan la justicia, presentan una nueva escatología, consecuentes con el Reino de Dios a cuyo banquete  son invitadas las personas que, olvidadas y rechazadas, deambulan por los caminos de  la vida.

La teología  queer de la liberación, como la denomina Juan José Tamayo, citando a su pionera, la teóloga argentina Marcella Althaus-Reid, abarca todo tipo de opresiones a las que la sociedad somete a quienes no se ajustan a sus modelos  establecidos por la clase dominante. Superando una concepción binaria de las personas, abogan por identidades diversas y fluidas como un acto de justicia social, subraya el teólogo sudafricano Nontando Hadebe, para hacer posible un auténtica diversidad.

IMG_3033En esta teología el concepto de Dios, al que Marcella Althaus-Reid llamó “Dios queer”, se descubre en el exilio de las calles, de los y las profesionales del sexo, de las personas de diferente orientación sexual, en los marginados sociales. Como mostraban las reflexiones teológicas de la revista Concilium (nº 383), estas personas devienen  “el cuerpo queer de Cristo” donde quedan superadas todas las desigualdades diferenciadoras y llaman a superar dualismos: “Ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gal 3,26-28). Para Cristo todos somos iguales, hijas e hijos de Dios y  conduce, como afirma Sharon A. Bong, siguiendo a Elisabeth Schüssler Fiorenza, a superar sexismos y homofobias para hacer una Iglesia transformadora, relacional, inclusiva,  cuerpo de   Cristo queer.

Por tanto, estas perspectivas teológicas contribuyen a descubrir en las situaciones despreciadas y marginadas, en las identidades no reconocidas y reprimidas, auténticos signos de los tiempos de la presencia de Dios que deberán, sin duda, ser interpretados, nunca rechazados, para buscar soluciones plenamente humanas, como pide  el Vaticano II (Gaudium et spes 11), y hacia las que encamina, creo, la Declaración Fiducia supplicans.

Las teologías feministas como la teología queer, por tanto, proponen caminos importantes que deben considerarse en un diálogo fecundo, abierto, libre y audazescuchando al Espíritu que habla desde estas realidades oprimidas y despreciadas.

Espiritualidad en la experiencia homosexual

La experiencia y pensamiento feministas plantean desafíos profundos a determinadas espiritualidades tradicionales elaboradas desde poderes quiriarcales o patriarcales; son críticas y purificadoras de equivocadas superioridades y categorías construidas desde su ideología y prepotencia.

Estas posiciones se relacionan con la experiencia ‘queer’ que aboga y desarrolla una espiritualidad solidaria con los marginados del sexo, género, etnia, clase y estatus económico que promueve experiencias y expresiones de una espiritualidad liberadora de su marginación social, cultural, religiosa.

Esta espiritualidad conduce a una relación con un Dios que asume la pobreza y exclusión, con un Cristo comprendido con otras categorías que superan su masculinidad y lleva a reconocer la dignidad de todas las personas, también de diferente orientación sexual, sin discriminaciones, desde otra concepción de identidad, donde se incluyen las rechazadas. Nace del corazón, de las entrañas, como subraya Ángel Méndez Montoya. Abre a una experiencia del Espíritu en el Amor Trinitario hacia el que nos dispone superando todo dualismo. Vislumbra nuevos horizontes de otro mundo posible y, en consecuencia, desarrolla en esa experiencia espiritual una radical justicia social. Mantienen, por tanto,  estrecha vinculación con movimientos sociales antihegemónicos de personas y pueblos oprimidos por diferentes causas patriarcales, económico-neoliberales, de etnia, de clase.

Su experiencia espiritual descubre un Dios en el exilio, más allá y diferente del concepto y experiencia de un Dios del centro privilegiado del poder establecido. Reivindican, por tanto, otra epistemología que supere marginaciones, colonialismos, lecturas parciales y dominantes desde el poder, que se han impuesto en la sociedad, en la cultura, en la religión.

Esta espiritualidad descubre en la corporalidad su significado más allá del sentido superficial e inmediato. La corporalidad hace a la espiritualidad carne concreta y situada, sufriente, gozosa, limitada, relacionada. De esta forma, superando oposiciones y falsas dicotomías, comprendemos que el cuerpo es espiritual y el espíritu es corporal.

Hacia un cambio de paradigmas pastorales

IMG_3029La Declaración Fiducia supplicans es, sobre todo pastoral y, a mi entender, abre a planteamientos que no se limitan a ofrecer bendiciones a las personas. Su significado simbólico va mucho más allá e impulsa nuevas interpretaciones y actitudes en ese campo. Abre caminos diferentes que algunos temen y son la razón de muchas críticas a la Declaración. Llevan a  la Iglesia hacia un descentramiento de sus tradicionales comportamientos cerrados  a cualquier avance. Pide  cambiar sus actitudes, comportamientos y relaciones pastorales e institucionales.

También -tal vez sea lo más difícil- se propone un cambio de mentalidad que abandone sus dogmatismos y posturas intransigentes, como garantía de seguridad, para descubrir con humildad la presencia sacramental de Dios en realidades rechazadas. Dios comunica su gracia, su amor no solo  en los sacramentos instituidos, entre ellos el matrimonio. El amor de Dios es mucho más amplio y acogedor, sin limitaciones; se comunica en la sacramentalidad de la vida.

Con un ejemplo se puede comprender mejor. En nuestras relaciones pastorales nos encontramos, cada vez con más frecuencia, con situaciones familiares donde hay parejas formadas del mismo sexo. Por supuesto hay familias que las rechazan, pero otras los respetan y acogen con naturalidad; son parte de la familia; se sientan en su mesa y comparten en igualdad el cariño familiar ¿Cuál es la postura que mejor sigue criterios humanos y evangélicos?

Si la Iglesia forma una gran familia (Lumen gentium 6), ¿cómo será madre acogedora? ¿Incluirá a estas personas plenamente en la vida eclesial, en la comunión, participación y misión que propone  el Sínodo actual? ¿Las invitará a sentarse en la mesa común preparada para todos, sin exclusiones, con una sola condición: llevar el vestido apropiado que es el amor?  

Fuente Religión Digital

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¿Es la homofobia el problema?”, por Cristóbal López Romero, SDB, obispo de Rabat.

Lunes, 12 de febrero de 2024
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IMG_2743De su blog Venga tu Reino. 

Entre las múltiples reacciones que ha generado la Declaración ‘Fiducia supplicans’, me llamó la atención la de un sacerdote que se manifestó contrario a la bendición de parejas homosexuales, para, a renglón seguido, reconocer que, a pesar de sus largos años de sacerdocio, él nunca había encontrado cara a cara a una persona homosexual. Alguien le observó: “Quizás no han venido a ti porque sabían que no iban a ser acogidos…”.

Pero la reacción que no puedo olvidar fue la de otro sacerdote que, totalmente preso de la ira, descargó toda su artillería contra el papa Francisco dejándolo como palo de gallinero. En su intervención –yo escuché la grabación–, acababa con esta lindeza: Como venga a mi parroquia uno de esos homosexuales, lo saco a patadas en el trasero”. La traducción, porque él lo dijo en francés, es mía, pero garantizo haber conservado el sentido de sus palabras con exactitud; lo que se pierde al pasar al lenguaje escrito es el énfasis y el tono de la pronunciación: la rabia.

Esta actitud contrasta frontalmente con lo que afirma un documento del magisterio tan ortodoxo y fuera de toda sospecha como el Catecismo de la Iglesia Católica: las personas con tendencia homosexualdeben ser acogidas con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta”.

No quisiera pasar fácilmente de la anécdota a la categoría, pero es innegable que en la Iglesia quedan bolsones, islotes (si no continentes) de homofobia. Toda fobia es tratada en psiquiatría como una patología, no de las graves, pero patología. Y en moral, la homofobia, si es consciente, libremente aceptada y no combatida, es pecado, porque es discriminatoria y atenta contra la dignidad de personas humanas.

Aceptar la realidad

¿No será que, en la raíz de algunas o muchas de las más furibundas reacciones contra la posibilidad de bendecir a parejas del mismo sexo, hay vestigios de homofobia?

¿No nos convendrá acudir, en actitud humilde, a pedir una bendición que nos ayude a desprendernos de esta o de semejantes actitudes?

No podemos seguir viviendo ni en la homofobia ni en el negacionismo de la existencia de la homosexualidad, que existe en todos los países, por más leyes que la penalicen.

¡Qué bueno será que pidamos a Dios la gracia de poder ver a estas personas, hermanos y hermanas nuestros, con los ojos con los que Él los ve y de amarlos como Él los ama!

Fuente Vida Nueva

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“Fiducia Supplicans: los que comen con las manos limpias”, por Leandro Gaitán

Miércoles, 31 de enero de 2024
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IMG_2484“¿No es una monstruosidad bendecir a la tripulación de un bombardero nuclear para que tenga éxito en su misión?

Para muchos laicos, sacerdotes, obispos y cardenales, dicha declaración es una suerte de puerta abierta al mismísimo Averno (las redes sociales son un testimonio lapidario de tales reacciones)”

Ante semejante conmoción, no puedo evitar recordar cuando, en el año 1945, el padre George Zabelka bendijo a la tripulación del Enola Gay y del Bockstar para que tengan éxito en su misión: arrojar sendas bombas atómicas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki”

“Los laicos y sacerdotes que ahora juntan firmas en Change.org para hacer lobbismo mediático contra el Papa Francisco y presionarle para que anule FS (como si la Iglesia fuera una democracia y no una institución jerárquica), ¿dónde estaban en aquel momento?”

“Cuando alguien se horroriza fácilmente con los pecados ajenos nunca está demás responderle con un ‘tu quoque’ (tú también) o dicho de manera coloquial, ¿y por casa cómo andamos?”

Recuerdo que hace algunos años, cuando redactaba mi tesis doctoral, estudié el surgimiento de la llamada generación Beat, un movimiento contracultural formado por jóvenes que se revolvían, entre otras cosas, contra el moralismo hipócrita de la sociedad estadounidense de aquellos años (50’ y 60’). Una sociedad en la que una joven podía ser señalada y criticada si utilizaba una falda un poco más corta de lo “permitido” o en la que se retiraba el saludo a una pareja de novios que decidía convivir antes del matrimonio.

Una sociedad que, no obstante, aplaudía como foca la frenética carrera armamentista, las carnicerías humanas de Corea y Vietnam o que perdía la compostura si una persona de color no cedía el asiento a una persona blanca en el autobús (porque muchos estaban a favor de la segregación racial). Eso sí, una sociedad que, al mismo tiempo, jamás faltaba a los servicios religiosos los días domingos.

Con similar perplejidad “beat” contemplo la forma escandalosa con que han reaccionado algunos sectores de la Iglesia por la declaración Fiducia Supplicans(desde ahora, FS). Para muchos laicos, sacerdotes, obispos y cardenales, dicha declaración es una suerte de puerta abierta al mismísimo Averno (las redes sociales son un testimonio lapidario de tales reacciones).

Ante semejante conmoción, no puedo evitar recordar cuando, en el año 1945, el padre George Zabelka bendijo a la tripulación del Enola Gay y del Bockstar para que tengan éxito en su misión: arrojar sendas bombas atómicas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki. No eran una pareja, eran un grupo. Según parece, se puede bendecir a un grupo que se une para utilizar armas de destrucción masiva contra población civil.

Y también se pueden bendecir armas, aunque recientemente el Papa Francisco recomendara dejar de hacerlo (¡otra vez el progre y buenista de Bergoglio metiendo sus narices donde nadie le llama!). No tengo noticias de que ese acontecimiento haya generado peticiones tan airadas al entonces Papa Pío XII para que se prohibieran ese tipo de bendiciones. No tan airadas como las que generó FS. Según declara el mismo padre George Zabelka: “Que yo sepa, ningún cardenal ni obispo estadounidense se opuso a estos bombardeos masivos. El silencio en estos asuntos resulta ser aprobación”.

IMG_2480¿Dónde estaban los conservadores en aquel momento para oponerse a semejante monstruosidad? ¿O no es una monstruosidad bendecir a la tripulación de un bombardero nuclear para que tenga éxito en su misión (más aún en un contexto de guerra no-nuclear)? Pues eso aconteció antes del rupturista, discontinuista y cuasi-cismático Concilio Vaticano II (perdón por la ironía). Sospecho entonces que, para los que todavía guardan cierta nostalgia de aquellos tiempos pretéritos, la bendición del padre Zabelka estuvo de maravillas, no así —faltaría más— las bendiciones que permite FS.

También recuerdo que, en el año 1999, el Papa San Juan Pablo II besó solemnemente el Corán delante del imán chiíta de la mezquita de Khadum. Pregunto entonces: si permitir la bendición de parejas irregulares o del mismo sexo es una forma de aprobación, el beso solemne del Corán por parte del Santo Padre, ¿no fue también una especie de aprobación?

Quizás algún lector pensará que estoy incurriendo en falsa analogía, o para decirlo de otra manera, que estoy mezclando “churras con merinas”. Pues no me parece una comparación desacertada. Vamos unos años más adelante. En 2006 el Papa Benedicto XVI bendijo a los exponentes de las comunidades musulmanas de Italia y a los embajadores de los países de mayoría islámica acreditados ante la Santa Sede. Sus palabras fueron éstas: “¡Que el Dios de la paz os llene con la abundancia de sus bendiciones, al igual que a las comunidades que vosotros representáis!”.

¿Fue una bendición litúrgica o de corte pastoral-informal (según el distingo de FS)? Entiendo que fue una bendición pastoral. Los musulmanes que, por su misma condición, no reconocen a Jesucristo como segunda persona de la Trinidad (habiendo tenido, en muchos casos, la posibilidad de conocer el cristianismo), ¿viven o no en pecado? ¿Se puede bendecir una comunidad que no manifiesta ninguna intención de arrepentimiento por negar la divinidad de Jesucristo, ni mucho menos, de conversión al cristianismo? Pues parece que sí se puede, al menos sí de manera informal.

A pesar de eso me pregunto: ¿dónde estaban los conservadores para rechazar en masa la bendición de musulmanes? ¿dónde estaban las Conferencias Episcopales de África para oponerse al Papa Benedicto XVI por bendecir a miembros de una religión que, aún hoy, persigue, secuestra, tortura y asesina masivamente a los cristianos en distintas regiones de aquel continente (y fuera también)? ¿por qué nadie alzó la voz para advertir que un católico no puede besar un libro que legitima toda forma de violencia contra los “infieles” (es decir, contra los mismos católicos)? Qué es más “pecaminoso”, ¿rechazar la divinidad de Jesucristo y combatir a quienes la afirman, o ser homosexual, reconocer la divinidad de Jesucristo y pedir una bendición informal para que el mismo Señor Jesucristo le otorgue su ayuda?

Hago aquí un breve paréntesis para aclarar que no es mi intención emitir juicios de valor sobre el actuar de los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI, sino poner en evidencia una contradicción o, por qué no decirlo con todas las letras, una hipocresía. De lo hecho por estos papas, podría decirse que un gesto de caridad no conlleva la aceptación del error.

Ejemplos en sintonía con los recién mencionados hay para hacer dulce. Recordaré uno más. Las bendiciones de narcotraficantes, mafiosos y delincuentes de toda índole. En 1991, el padre Rafael García Herreros bendijo al narco-criminal Pablo Escobar Gaviria y a su séquito de sicarios. Fue otra bendición en grupo, no en pareja. Todos asesinos que fueron bendecidos a pesar de no dar señales de arrepentimiento por el mal cometido y de perseverar en su conducta nefanda. Sí, hablo de Pablo Escobar Gaviria, el mismo que apenas dos años antes, había ordenado hacer estallar un avión de Avianca en pleno vuelo para asesinar a un candidato presidencial. No hubo sobrevivientes de aquel atentado (110 fallecidos).

Otra vez pregunto: ¿estaba el padre García Herreros aprobando solapadamente el actuar de esos criminales con su bendición? Los laicos y sacerdotes que ahora juntan firmas en Change.org para hacer lobbismo mediático contra el Papa Francisco y presionarle para que anule FS (como si la Iglesia fuera una democracia y no una institución jerárquica), ¿dónde estaban en aquel momento? ¿dónde estaban todos los que hoy actúan como auténticas estrellas del lobby “anti-Bergoglio” en las redes sociales para gritar a voz en cuello que esa bendición grupal era inaceptable? Insisto, podría seguir con la casuística ad infinitum. No quiero meterme, por ejemplo, en el oscuro terreno de la política. Bendiciones y comuniones concedidas a dictadores, líderes y miembros de grupos terroristas, etc., en la mayoría de los casos sin que esta gente muestre signos de arrepentimiento ni abandone sus actividades delictivo-criminales.

IMG_2485No puedo evitar experimentar perplejidad “beat” al observar cómo aquellos que callaron ante las situaciones recién descriptas, hiperventilan al pensar que una pareja en situación irregular o del mismo sexo pueda acercarse al despacho parroquial para pedir una bendición e invocar la asistencia de la Gracia. Se parecen a los ortodoxos rusos quienes, por boca del Obispo Hilarión Alfeyev, han afirmado que, a causa de FS, ya no será posible “esperar una futura unidad entre católicos y ortodoxos”.

Sí, ha leído correctamente, lo afirmaron los ortodoxos rusos, que han bendecido submarinos nucleares con misiles balísticos intercontinentales y plataformas de lanzamiento de misiles nucleares desde tierra que podrían convertir una ciudad con millones de habitantes en un páramo infernal sin posibilidades de supervivencia siquiera para las cucarachas. Sin ir más lejos, el patriarca ortodoxo ruso Kirill dijo, el pasado mes de octubre, que las bombas y las ojivas atómicas rusas están bajo la protección de San Serafino de Sarov. ¡Menos mal! Muy tranquilos estarán ahora sus potenciales víctimas sabiendo que, eventualmente, serán borrados de la faz de la Tierra por misiles que se encuentran bajo la protección del santo ruso. Si estas absurdidades no fueran hechos reales, pensaría que son bromas típicas de un 28 de diciembre.

Continúo con mi perplejidad “beat”. Una perplejidad que asume dimensiones mastodónticas cuando pienso en los pecados cometidos “de la cintura para arriba”. Cuando pienso, por ejemplo, si puede un sacerdote bendecir a un comunista, a un fascista o a un capitalista recalcitrante. Sí, también leyó bien, a un capitalista de esos que comulga de rodillas, pero luego te quiere convencer de que está muy bien que una multinacional instale una fábrica en un pueblo perdido de Honduras, para contratar gente a la que hace trabajar 12 hs. por día (de lunes a lunes) produciendo polos que la empresa vende a 60 € en Madrid, Berlín o Londres, mientras les paga (a esos “empleados”) 1 € al mes. Vuelvo sobre lo mismo: parece que es correcto bendecir a gente que defiende y promueve ideas/políticas que justifican, de diferentes maneras, el abuso desmedido de poder sobre otros (frecuentemente en condiciones de vulnerabilidad extrema). ¿Será que me estoy fijando en menudencias? ¿Será que, a fin de cuentas, lo único importante es que sean heterosexuales?

Mi perplejidad “beat” alcanza cotas insospechadas cuando observo que, el gran escándalo de FS, parece deberse a que se mete en un tema de índole sexual. Recuerdo, en este sentido, las reacciones que provocó en su tiempo la publicación de la encíclica Humanae Vitae del Papa Pablo VI. Humanae Vitae y Fiducia Supplicans son, probablemente, los dos documentos del post-concilio que mayor cantidad de reacciones negativas han provocado. En el primer caso, por parte del sector “progresista” y en el segundo caso, del sector “conservador”.

Difícilmente se puedan encontrar documentos o situaciones en la historia reciente de la Iglesia que hayan generado tanto “pataleo” como cuando los Papas se pronunciaron sobre temas vinculados a la sexualidad. Parece que los católicos nos empeñamos porfiadamente en dar la razón a quienes afirman que, para la Iglesia, el tema sexual es materia de escándalo. Abro aquí otro paréntesis para decir que de ningún modo estoy minimizando la importancia antropológico-teológica de la sexualidad, solo pretendo expresar la sorpresa que me produce este particular fenómeno. Los papas han escrito documentos sobre diversidad de temas muy sensibles y complejos. Sin embargo, nunca han logrado suscitar reacciones tan destempladas como cuando han hablado sobre temas relacionados con la sexualidad.

Esto sigue, mi estado de desconcierto y estupefacción casi supera al de los jóvenes “beat” cuando pienso en las contradicciones de la propia vida, esas que quizás no se ven ni son evidentes para los que nos rodean (y de las que nadie está exento, yo el primero). Me refiero, por ejemplo, al varón o mujer heterosexual, eventualmente casado/a por iglesia y con hijos (modelos arquetípicos del laico “bendecible”), que quizás mira pornografía en momentos de soledad, engaña directa o indirectamente a su cónyuge, le maltrata psicológica o físicamente, ignora a sus hijos porque prioriza el éxito profesional y el dinero, difama a los demás, es avaro, soberbio, mentiroso, envidioso, etc.

Todos pecados que confiesa ante el sacerdote cada quince días, pero en los que sistemáticamente vuelve a caer, frecuentemente sabiendo que los repetirá y sin hacer demasiado esfuerzo (o ninguno) para evitarlos, y sin que eso le afecte o provoque una particular crisis de conciencia.

Esa persona, incluso asiste a misa, comulga y recibe la bendición todos los domingos y fiestas de guardar. Situaciones como la recién descripta constituyen el pan nuestro de cada día en la vida de la Iglesia, y todos lo aceptamos porque tiene que ver con la impronta paradojal y dramática de la existencia humana. Tiene que ver, en definitiva, con el hecho fácilmente verificable de que todos somos pecadores, de que nuestra naturaleza está herida por el pecado.

El problema es cuando, quienes así viven, se creen legitimados para actuar como guardias en un panóptico desde donde miran, juzgan y deciden a quién se sube o se baja el pulgar. Y desde ese panóptico, se han lanzado a las redes sociales para escupir sus venenos contra FS y el Papa Francisco. Cuando alguien se horroriza fácilmente con los pecados ajenos nunca está demás responderle con un “tu quoque” (tú también) o dicho de manera coloquial, ¿y por casa cómo andamos?

Hagamos una revisión exhaustiva de nuestras propias vidas y luego veamos qué autoridad tenemos para “tirar la primera piedra” (Jn 8,7). En efecto, ¿es éticamente plausible vivir señalando a quienes “no comen con las manos limpias”, como relata el conocido pasaje evangélico (Mc 7, 1-8 y 14-23), sin atender al estado del propio corazón (quizás convertido en un auténtico lodazal)?

Ante esta lamentable situación de inflexibilidad y vehemente rechazo hacia FS, y ya en el paroxismo de la perplejidad “beat”, me viene a la mente una frase de San Josemaría Escrivá sobre la que creo, modestamente, que convendría reflexionar: “Ten entrañas de piedad, y no olvides que [ese pecador] aún puede ser un Agustín, mientras tú no pasas de mediocre” (Camino, nº 675). Hago un pequeño añadido a esta frase para terminar: tal vez, recibida en el momento adecuado, el tipo de bendición “al paso” que permite FS, podría suponer un antes y un después en la aparición de ese nuevo “Agustín”.

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“Sed recibidos con el deseo de que os convirtáis en heterosexuales”, por José Melero Pérez

Sábado, 27 de enero de 2024
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Balance de las reformas planteadas por el papa Francisco para renovar la Iglesia

“El papa Francisco hizo unas propuestas para renovar la Iglesia y acomodarla al Evangelio y a los signos de los tiempos”

“La mayoría de esas ramas son productos de la tradición, que han ido creciendo sin poda durante muchos años y que el papa Francisco, desde su nombramiento hace diez años, ha intentado realizar”

“Sin embargo, hay ramas que Francisco se ha comprometido en dejarlas tal como están, al mostrarse inflexible en debatir unos temas considerados inamovibles. Pero sí que hay otras ramas que ha pretendido podarlas como la misoginia en la Iglesia y la homofobia”

“¿Querrá alguna pareja homosexual cristiana aceptar una bendición como esta , en la que se aplica el SÍ pero NO? Se trata de una pantomima inaceptable”

Es imprescindible que la Iglesia, lo mismo que cada institución y que  cada persona, haga un balance de cómo ha sido su forma de ser y de estar en este mundo como cristiano y ser humano para reconocer todo lo bueno que ha hecho y lo que le falta por hacer. De ese balance depende que la Iglesia, las instituciones y las personas tomen conciencia de que es moralmente posible mejorar, dando pasos hacia adelante porque solo se hace camino al andar. Estancarse en la misma forma de pensar y actuar sin cuestionar la necesidad de hacer un cambio para mejorar, va en contra de nuestra propia naturaleza y también en contra de la fe en Dios que nos incita a que tomemos conciencia de nuestros desvíos para que nos encaucemos  por el camino correcto, bien explicitado en los derechos humanos, en la ética natural y en el Evangelio.

El papa Francisco hizo unas propuestas para renovar la Iglesia y acomodarla al Evangelio y a los signos de los tiempos. Esas propuestas pretendían que la primavera hiciera su aparición en la Iglesia, lo que suponía llevar a cabo una poda para deshacerse de aquellas ramas infructuosas y dar lugar a nuevos brotes que produzcan nuevas ramas que den buenos frutos.

La mayoría de esas ramas son productos de la tradición, que han ido creciendo sin poda durante muchos años y que el papa Francisco, desde su nombramiento hace diez años, ha intentado realizar.

Sin embargo, hay ramas que Francisco se ha comprometido en dejarlas tal como están, al mostrarse inflexible en debatir unos temas considerados inamovibles, manifestando que “No podemos seguir insistiendo en cuestiones referentes al aborto, al divorcio, al matrimonio homosexual, a la eutanasia o al uso de anticonceptivos” Como tampoco, añado yo, al ”celibato opcional”.

Pero sí que hay otras ramas que ha pretendido podarlas como:

1. La misoginia secular de la Iglesia

Francisco es consciente de que la misoginia eclesial no tiene ningún sentido en las sociedades democráticas, donde la mujer se ha incorporado en todas las esferas profesionales y las del poder. Por eso hizo esta declaración: “Una Iglesia que excluye a las mujeres es una Iglesia estéril. La iglesia puede avanzar hacia una auténtica igualdad”. Pero la misoginia sigue campando en la iglesia, donde las mujeres no se encuentran en una situación de igualdad con los hombres; ni siquiera se les ha permitido en este año pasado de 2023 ser diaconisas, el grado inferior de la jerarquía. Mientras persista la misoginia y el patriarcado, la iglesia no representa la Iglesia primitiva de Cristo, que era una comunidad donde reinaba la igualdad entre hombres y mujeres. Está documentado que durante los primeros siglos del cristianismo hubo diaconisas y presbíteras.

El teólogo progresista Juan José Tamayo cree que el gran escándalo de la Iglesia católica, y desde hace siglos sin que haya cambiado nada, es la marginación de la que son objeto las mujeres. “Esto me parece no sólo un escándalo, sino la mayor contradicción porque va en contra del movimiento de Jesús de Nazaret, que es el punto de partida de la Iglesia y que fue un movimiento igualitario de hombres y mujeres, sin discriminación por razones de género. Creo que esto es lo que hoy más desacredita a la Iglesia Católica, donde las mujeres siguen estando discriminadas y siendo una mayoría silenciada”.

2. La homofobia de la Iglesia

La bendición de las parejas homosexuales es un primer paso para cambiar el pensamiento homófobo de la iglesia, no el de Jesús que jamás habló ni condenó la homosexualidad. La Iglesia evangélica debe seguir a Jesús que no condenó a nadie por su tendencia sexual. ¿Por qué? Porque era mejor conocedor de la naturaleza humana que la Iglesia, al reconocer la diversidad sexual creada por Dios. “ Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera”. (Génesis 1.31)

El Papa solo ha contemplado dar el paso de la bendición a las parejas no heterosexuales, pero excluyéndolas del matrimonio, lo que no ha sido bien recibido por dicho colectivo al no sentirse tratado como las parejas heterosexuales.

Según la Doctrina de la Fe, la bendición de parejas homosexuales debe tener estas características:

Debe ser breve, de pocos segundos, y sin implicar que se esté dando un visto bueno o una aprobación a esa relación”.

A falta de un ritual, así es como yo veo esa “bendición”:

El sacerdote, la Doctrina de la Fe preferiría un diácono, se dirigirá así a la pareja homosexual: “Sed recibidos con el deseo de que os convirtáis en heterosexuales, acudiendo a una clínica psiquiátrica, para que la Iglesia no os dé un simple saludo sino un abrazo y os abra las puertas al matrimonio, ya que vuestra relación no es buena ni la aprueba la Iglesia”.

Y por supuesto, sin ningún tipo de exaltación de esa bendición como la intervención de una coral o de música sacra. Tampoco serán admitidos los aplausos en el interior de la Iglesia. Una vez fuera, los familiares y acompañantes podrán expresar sus sentimientos de forma libre.

¿Querrá alguna pareja homosexual cristiana aceptar una bendición como esta , en la que se aplica el SÍ pero NO? Se trata de una pantomima inaceptable.

Conclusión

IMG_5789La renovación de la Iglesia ha sido más un deseo que una realidad. 

La primavera anunciada por el papa Francisco aún no ha empezado a dar brotes significantes.

 No se trata de cambiar de la noche a la mañana, sino de poner en marcha el tren del progreso, del avance, de empezar a subir escalones hacia un status quo renovado. Pero el papa todavía no ha subido ningún peldaño de los que estaba dispuesto a subir. El status quo actual de la Iglesia ya está caducado y todos estamos esperando que empiece a caminar como muy bien dice Antonio Machado: “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”.

Mientras la Iglesia no se ponga en camino, no habrá cambios esperados por los creyentes desde hace tiempo. Creo que el problema que le impide a la Iglesia caminar hacia adelante es su obsesión por conservar la Tradición, considerada junto con las Escrituras como las dos únicas fuentes de la revelación, olvidándose que hay otra fuente a la que no le da suficiente valor: la de los Signos de los Tiempos. Esa tercera revelación es la que alimenta las nuevas propuestas de los teólogos y laicos progresistas, como también parte  de la clerecía. Son propuestas muy importantes para que la jerarquía las tenga en cuenta y no deje que vaya pasando el tiempo. Se trata de salir del  estado involucionista en que se encuentra la Iglesia.

El monte estaba de parto y parió un ratón. Este refrán latino de Horacio expresa que el papa Francisco ofreció a los creyentes unas grandes expectativas de cambios importantes en la Iglesia con un resultado ínfimo.

Es inaplazable que la iglesia se ponga a andar porque como dijo Antonio Machado:

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.

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Fuente Religión Digital

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“Bendecid, no maldigáis, por Míguel Ángel Mesa.

Viernes, 26 de enero de 2024
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IMG_2318Mi plena cercanía, apoyo y sintonía con los cambios iniciados o llevados a cabo por Francisco a lo largo de estos diez años de papado”

“Después de leer la Declaración La confianza suplicante, pienso que es un paso adelante, valiente e importante, que invita a dar la bendición de Dios sin exigir nada a cambio, sin pedir un cambio de actitud. Simplemente porque Dios les ama y les acoge como son”

“Pero este paso adelante ha sido criticado fuertemente, como viene siendo habitual, por algunos de los sectores más tradicionalistas, involucionistas e inmovilistas de la jerarquía eclesiástica”

“Mi plena cercanía, apoyo y sintonía con los cambios iniciados o llevados a cabo por Francisco a lo largo de estos diez años de papado, para que la Iglesia se adecúe a los tiempos actuales y sea más fiel al Evangelio de Jesús”

“Cuando dos personas se aman es Dios mismo quien las bendice. Es el sacramento del amor lo que las une. Y las personas en situación “irregular”, es lo más regular y normal en nuestro mundo”

“Estoy plenamente convencido que si Jesús viviera en nuestros días, daría su plena bendición … Lo suyo es la buena noticia”

Allá por el año 2008 escribí un artículo que causó algún revuelo y que titulé La familia de Jesús. En él hablaba de Jesús y el grupo de discípulos y discípulas que le seguían, pero actualizado desde las realidades que vivimos hoy en día. Aparecían en este grupo los inmigrantes, la situación “irregular” de un padre separado con un niño a su cargo, dos hombres que decidieron unir sus vidas y Jesús, junto al resto de sus seguidores, les acompañaron “ayer mismo, cuando se prometieron fidelidad y amor en una ceremonia que tuvimos en la comunidad”.

Había también una pareja de mujeres con una niña a su cargo. Dice Jesús: “Yo nunca he visto miradas tan tiernas, gestos más cariñosos, besos tan dulces como los que se dan. No hay entre ellas mayor ni menor, comparten todas las tareas y la educación de su hija. Son un verdadero matrimonio bendecido por mi buen Padre y Madre Dios. Tienen un amor mucho más puro que el de la mayoría de los matrimonios tradicionales que he visto en mis largos años de andanzas por pueblos y ciudades”.

 Y termina diciendo Jesús a quienes se oponen a estas prácticas, haciendo referencia a la ortodoxia, a la ley natural, a la palabra de Dios interpretada de forma autorizada por ellos, varones todos, e invocando la tradición: “Y así podría contaros muchos casos más que hay entre nosotros. No hay un solo tipo de familia, ya lo veis. Y las parejas que desean casarse en la comunidad son llamadas con toda naturalidad matrimonio, porque lo son. Y Dios los bendice cada día reflejando el sol en sus vidas… Ellos y ellas son mi verdadera familia: mi madre, mi padre, mi hermano y mi hermana. Y si mi Padre les ha unido en su amor, vosotros no sois nadie para intentar suplantar a Dios”.

IMG_2396Como habréis supuesto, esta introducción hace referencia a la Declaración La confianza suplicante, firmada por el Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y ratificada por el Papa Francisco el pasado 18 de diciembre. En esta declaración se aclaran las formas en que se deben realizar las bendiciones solicitadas por personas en situaciones “irregulares” y parejas del mismo sexo.

Después de leerlo pienso que es un paso adelante, valiente e importante, que invita a dar la bendición de Dios sin exigir nada a cambio, sin pedir un cambio de actitud. Simplemente porque Dios les ama y les acoge como son. Se ha esperado demasiado tiempo para que podamos ver con nuestros propios ojos este cambio histórico hacia parejas del mismo sexo y personas separadas y vueltas a casar.

Después de leerlo pienso que es un paso adelante, valiente e importante, que invita a dar la bendición de Dios sin exigir nada a cambio, sin pedir un cambio de actitud. Simplemente porque Dios les ama y les acoge como son”

Pero este paso adelante ha sido criticado fuertemente, como viene siendo habitual, por algunos de los sectores más tradicionalistas, involucionistas e inmovilistas de la jerarquía eclesiástica, en distintos países, entre ellos el nuestro, en el que un grupo de sacerdotes ha iniciado una recogida de firmas para que se derogara la declaración y distintos obispos se han mostrado en contra de que se efectúe cualquier bendición de este tipo en sus diócesis.

En primer lugar lo que deseo es mostrar mi plena cercanía, apoyo y sintonía con los cambios iniciados o llevados a cabo por Francisco a lo largo de estos diez años de papado, para que la Iglesia se adecúe a los tiempos actuales y sea más fiel al Evangelio de Jesús, siendo más comunitaria, sinodal, participativa, con una mayor inclusión de la mujer en distintos servicios eclesiales, pobre, junto y para los pobres, encarnada en nuestro mundo de forma misericordiosa y con una dedicación plena y comprometida hacia la población más empobrecida, marginada, excluida, emigrante… Y, en concreto, en el tema que me ocupa sobre la bendición a parejas del mismo sexo y personas en situaciones irregulares.

Mi plena cercanía, apoyo y sintonía con los cambios iniciados o llevados a cabo por Francisco a lo largo de estos diez años de papado, para que la Iglesia se adecúe a los tiempos actuales y sea más fiel al Evangelio de Jesús”

Pero no quiero finalizar sin mostrar un pero, una salvedad. Este texto, como he dicho anteriormente, me parece un paso adelante, valiente e importante. Pero mínimo. Toda la declaración parece encauzada a no provocar urticaria y que el rito de la bendición, sea breve, alejado de cualquier similitud al del ritual del matrimonio, para que no dé lugar a confusiones.

IMG_2395Me remito a los fragmentos de mi artículo que he reflejado al principio, para dejar constancia de mi forma de pensar. Creo que el amor no hace acepción de personas, sean de un sexo o de otro. El amor proviene de Dios, es Dios mismo, según el Evangelio de Juan. Y cuando dos personas se aman es Dios mismo quien las bendice. Es el sacramento del amor lo que las une.

“Cuando dos personas se aman es Dios mismo quien las bendice. Es el sacramento del amor lo que las une. Y las personas en situación “irregular”, es lo más regular y normal en nuestro mundo”

Y las personas en situación “irregular”, es lo más regular y normal en nuestro mundo. Cuando dos personas con un proyecto de vida en común, de cariño mutuo, después de esforzarse por solucionar las dificultades de la vida matrimonial, ven que es imposible mantener esa unión, lo “normal” es separarse de la forma más humana y amistosa posible. Para seguir su vida y, si lo desean y tienen suerte, encontrar otra persona con la que poder hacerlo. El amor de Dios es eterno, pero en la vulnerabilidad del ser humano, lo más habitual es que haya momentos en los que se abandonen unos caminos, por distintas circunstancias, para encontrar otros nuevos que aporten más felicidad y plenitud.

Estoy plenamente convencido que si Jesús viviera en nuestros días, daría su plena bendición, celebraría el encuentro, el matrimonio, la vuelta a la vida dichosa junto a otra persona, sin hacer preguntas, sin prejuicios, sin teóricas leyes naturales que castigan y alejan. Lo suyo es la buena noticia. Es mucho más felicitante, humana y divina la bendición. El bien decir. El bien hacer. El bien querer. El bien acoger. Y alejemos de nuestras vidas, arrojando a la basura, el rechazo, la maldición, el anatema y la condena.

Estoy plenamente convencido que si Jesús viviera en nuestros días, daría su plena bendición … Lo suyo es la buena noticia”

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La urticante asimetría de la gracia: raíz de ‘Fiducia supplicans’

Miércoles, 24 de enero de 2024
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IMG_2246Teología de la bendición ¿Modernismo puro?

“Las redes sociales se pueblan de videos reaccionando en contra del último documento del Dicasterio para la Doctrina de la fe”

“Tanto Fernández como Francisco parecen haber pateado el tablero con esta ‘novedad’ en torno a lo que bien podríamos llamar el último capítulo en la Teología de la bendición”

“El movimiento sorprende, despierta urticarias y activa levantamientos apocalípticos, que recuerdan aquellos tiempos en que en el mercado se discutían a viva voz cuestiones de alta teología dogmática”

“Hay algunos elementos que pueden servir para entender la contienda. Aquí los menciono para alentar el diálogo superador”

“Un accionar del Espíritu por fuera de las fronteras visibles de la lglesia y su moral”

Las redes sociales se pueblan de videos reaccionando en contra del último documento del Dicasterio para la Doctrina de la fe. Tanto Fernández como Francisco parecen haber pateado el tablero con esta “novedad” en torno a lo que bien podríamos llamar el último capítulo en la Teología de la bendición. El movimiento sorprende, despierta urticarias y activa levantamientos apocalípticos, que recuerdan aquellos tiempos en que en el mercado se discutían a viva voz cuestiones de alta teología dogmática. Hace mucho que la discusión teológica no se pone tan picante y actual.

Hay algunos elementos que pueden servir para entender la contienda. Aquí los menciono para alentar el diálogo superador.

La realidad que embiste a la idea

Muchos hermanos creyentes, la inmensa mayoría, no están alineados con la exigente, sofisticada e intrincada moral católica. Por infinidad de motivos, muy variados. Pero no lo están. Y aun así, “irreverentes” ellos, desean a Dios. Tienen necesidad de Él. Lo añoran, conscientes de su incorrección, de su estar lejos de lo que la institución entiende como ideal. Ante esta realidad se presentan dos opciones. 

 La primera es la postura clásica: se los llama al orden, invitándolos a reformar sus vidas para adecuarse a la prolijidad de la existencia «en gracia». El guión sugiere decir de mil modos posibles: «Vengan y sean como nosotros. Ustedes pueden. Decídanlo y punto». Así funciona el razonamiento básico, que supone varias cosas: a) que el necesitado de Dios tiene claridad meridiana respecto de lo que está bien y lo que está mal, b) que está completamente seducido por la belleza y la conveniencia de la vida teologal, c) y que dispone de una “determinada determinación” para un cambio de vida rotundo que queme las naves de su triste vida pecadora y abrace la virtud, guiado por los pastores de su Iglesia que son auténticos baqueanos del Espíritu. ¿Qué puede salir mal?

Malas noticias: ni lo ven tan claro, ni se sienten atraídos por la opacidad de una institución que no trasunta la vitalidad transformante de Aquel que hace nuevas todas las cosas (cf. Ap 21, 5). Y para rematar: aunque lo vean, y quieran, no pueden. Una buena parte de la historia de la doctrina de la Gracia se resume en esta línea divisoria de aguas. Y sin embargo, a pesar del fracaso estrepitoso de esta actitud pastoral, sigue pautando la pastoral en demasiadas iglesias locales.

La segunda respuesta es la aproximación personal, compasiva, que primerea la misericordia como condición de posibilidad de lo que sigue. Los evangelios están plagados de situaciones concretas de este tipo: Jesús come con los indeseables, con los corruptos, con los de vida ligera. No solo con los pobres y enfermos, sino con los marginados morales (Lc 7, 36-50; 19,1-10). El padre misericordioso sale al encuentro del hijo traicionero, licencioso y torpe (el mote “pródigo” solo romantiza la bajeza moral del que mata a su padre en vida y se atomiza en pasiones desenfrenadas) y lo abraza, antes de escuchar su discurso aprendido e interesado. Es el modo de anunciar el Reino: muy en línea con la encarnación, cruzando una vez más la barrera clara y distinta que separa lo profano de lo sagrado, lo puro de lo impuro, lo divino de lo humano. El “primereo” es su estilo, pues la iniciativa salvífica activa de Dios es el núcleo de la novedad del evangelio respecto de la ley judaica. Dios se pone al hombro la tarea de redención porque el hombre no ve claro, no se siente atraído y por sobre todas las cosas, por más que quiera: no puede. Crujen los huesos de Pelagio desde la tumba, pero es así.

De aduanas y varas de medida

Hay una configuración institucional que necesita trascenderse para comprender el mensaje de la doctrina sobre la bendición: la iglesia es mucho más que la garante de la moral occidental y cristiana. Mal le ha ido en este rol, luego de que saltaran a la luz las atrocidades de su pasado remoto y no tan remoto. Desde el cesaropapismo, la bula Unam sanctam, las querellas de las investiduras, los papados mundanos y orgiásticos, las indulgencias que construyeron San Pedro, la Inquisición, las relaciones carnales con el poder, el absolutismo monárquico, la complicidad con las dictaduras y gobiernos opresivos, los abusos sexuales, la pederastia, los crímenes de los orfanatos de Canadá, Irlanda, los desfalcos en el Vaticano de Francisco, etc. etc. etc. ¿De veras queremos insistir en el rol de doctores de la ley versión 2.0? Spoiler: no nos da la altura moral… para medir la moral de los demás como función fundamental de nuestra existencia. Lo que no implica cancelar el contenido moral de nuestra vivencia espiritual, claro está. Pero estoy convencido de que la furia con la que la posmodernidad nos enrostra nuestras miserias morales es simplemente el fruto de la larga y machacona insistencia eclesial en supervisar la moral de Occidente sin anunciar el kerigma, de exigir el fruto sin haber sembrado y de priorizar el resultado por encima de la gratuidad de la gracia.

Ser sacramento del amor infinito de Dios (FS 42 -45) implica para la iglesia renunciar a ese rol de poder arriba descripto que no debe (¡ni puede!) llevar adelante. La lógica descentralizadora del Concilio Vaticano II recupera la noción de sacramento poniendo la misma razón de ser de la iglesia en el «ir de Dios hacia el hombre», y de su necesidad de significar tangiblemente su gratuidad resucitante. La iglesia no es la meta: la meta es el Padre. Somos los embajadores de la moción reconciliadora de la Pascua (2Cor 5,17 – 21), no de la venganza del Señor: esa perspectiva ya fue abolida por Jesús en la sinagoga (Lc 4, 16-20).

La teología de la bendición parece indignar a una parte importante de la Iglesia todavía convencida de un rol que tanto el evangelio como el mundo repelen. Es que Fiducia supplicans exige que la iglesia abandone el centro y se instale en las periferias existenciales, donde lejos del fariseo panóptico foucaultiano se ve mucho más claro, en blanco sobre negro, lo que intuye Pablo en la segunda carta a los Corintios: «Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en la debilidad» y «porque cuando soy débil, entonces soy fuerte» (2Cor 12, 7.10).  Es que de eso estamos hablando, en definitiva. De la centralidad de la primacía de la gracia por sobre la moral.

La gracia: ¿condición de posibilidad o resultado de la virtud? 

El giro sustancial en teología de la Gracia lo dio K. Rahner cuando a mediados del siglo XX cambió lo que se entendía por primer analogado de esta realidad: ya no la gracia creada sino la increada. No tanto el hombre regenerado en Cristo, sino Dios mismo dándosenos. Durante siglos la doctrina tomista de la gracia creada había formateado (y sigue haciéndolo) la visión de la moral cristiana. Fruto de la justificación, el hombre es recreado en Cristo y está ya en condiciones de seguirlo, de merecer y de obrar santamente. Nada más real que esto. ¿Quién lo discute? Lo cierto es que la recepción del Aquinate olvidó destacar la imprescindible vinculación entre esta renovación interior del hombre con la fuerza personal del Dios que lo habita, el mismo Dios que es la causa permanente de esa realidad estable de agraciamiento. Con sutileza y solidez, Rahner vuelve a posar la atención en la causa continua de tal regeneración que es, una vez más, Dios mismo dándosenos.  Y con este golpe magistral causó un efecto muy necesario: la gracia ya no será primeramente la prolijidad de una vida en puntillosa sintonía con la doctrina sino la entrega permanente, incondicional y asimétrica que el mismo Dios es, en la persona del Espíritu. Y solo en segundo lugar la gracia será la respuesta del hombre a esta donación. Así queda esbozado el retrato de la gracia como vínculo, en el Espíritu, con el mismo Dios que se nos da, continua e irrefrenablemente.

¿Modernismo puro? No lo creo. Lo que este teólogo pone sobre la mesa es la misma raíz de la maternidad virginal de María, dogma que aprecian con frenesí los mismos sectores conservadores que hoy atacan a Fernández y a Francisco. La asimetría incondicional de Dios para dar vida nueva que exige la prescindencia del concurso humano de varón para engendrar a Jesús es el epítome de la precedencia del primereo de Francisco, de la lógica evangélica y cristológica que rompe el círculo vicioso de la ley y el pecado y permite un nuevo comienzo. Es cierto que se necesitó del fiat mariano para este paso, pero otro dogma ilumina la singularidad de este movimiento de fecundidad: el de la inmaculada concepción de María. Una vez más, un punto para la iniciativa divina que trasciende la respuesta humana, cimentándola.

¿A dónde vamos con este giro dogmático? Es necesario señalar la reciedumbre teológica de Fiducia supplicans. No es una concesión blanda a los sectores progresistas, sino una afirmación categórica de la gratuidad y la incondicionalidad de la gracia, de su asimetría y precedencia respecto de la respuesta humana de la que lejos de ser su resultado, es más bien su origen y condición de posibilidad. Sin una experiencia real y tangible de la excedencia de Dios respecto de la propia virtud, no hay conversión posible. Si la espiritualidad no va más allá de la moral no puede servirle de fundamento. Fernández sostiene con gran lucidez la primacía del kerigma que responde al clamor confiado y fecunda -pneumatológicamente- la  apertura temerosa a la paternidad divina.

Se insinúa un proceso de conversión, o mejor dicho el inicio de acercamiento que coincide por un lado con el aguijoneo de la nostalgia de Dios y por otro por la premura de ubicar la propia contingencia en las manos del que todo lo conforta (cf. Fil 4,13). 

Es imprescindible entender que una bendición no necesariamente «legitima» el proceder errado del que la recibe. Afirmar eso sería como entender que una madre es permisiva y laxa porque expresa cariño a su hijo díscolo, porque le recuerda que lo ama incondicionalmente. En la lógica vivencial de la maternidad se intuye curiosamente lo contrario: es la gratuidad del afecto lo que permitirá en un futuro que el hijo recapacite, si es que esto sucede, sostenido por un vínculo que no depende de su elección sino que la habilita. Una bendición no necesariamente «legitima» pero siempre «agracia», porque la gracia está más allá y más acá de la ley. Decir lo contrario supone arrancar del evangelio la teología paulina presente en Romanos y en Gálatas.

Por una pedagogía de la atracción

Identificar a la Gracia con la persona del Espíritu permite entender lo que parece estar de fondo en todo el documento del Dicasterio para la Doctrina de la fe: el carácter personal y procesual de la gracia, que no siempre coincide de modo taxativo con la nitidez propia de la ley de cuño más cristológico.

Que el Espíritu actúa antes y después de Jesús es una verdad de perogrullo, atestiguada tanto por el Antiguo Testamento (el Espíritu aleando sobre las aguas: Gn 1,2;  el Espíritu en los profetas: Ez 37, Is 11) como por el Nuevo Testamento (Jn 14, Hch 2). Pero lo interesante y sugerente es que Lucas nos aporta un accionar del Espíritu por fuera de las fronteras visibles de la lglesia y su moral. El episodio de Felipe con el eunuco etíope (Hch 8, 26-39) lo deja bien claro: hay una conversión que antecede al diálogo con el apóstol. Es verdad que termina en bautismo, pero se inicia de modo independiente.

Por eso resulta tan sugerente que se asocie la práctica de la bendición extralitúrgica al Espíritu (FS 31.33), pues da cuentas de su accionar propedéutico, pedagógico y didáctico que nos recuerda con mucha frescura lo que Trento en su Decreto sobre la Justificación describe como parte del proceso interno del que todavía no está justificado: la gracia lo excita y lo ayuda (capítulo V) y el hombre se inclina hacia Dios, lo desea y se dispone a esperarlo (capítulo VI). Lo dice Trento, no la teología queer. Es pura gracia “actual”, anticipada que seduce y atrae a la persona a la misma conversión. De allí que el deseo de Dios sea retratado por el documento como una semilla del Espíritu cuyo crecimiento no debe sofocarse sino más bien alentarse. Toda la patrística viene en auxilio de este rol pedagogo del mismo Dios que hace de la inquietud por él un efecto de esa atracción pascual propia del crucificado resucitado («cuando sea levantado en alto, atraeré a todos hacia mí» Jn 12,32).

Creo de veras que el documento de Fernández ofrece muchas pistas para cuestiones que son incluso más decisivas que el mismo desencadenante pastoral de las bendiciones “irregulares”. La excedencia de la espiritualidad respecto de la moral, la ubicación estratégica de la iglesia en las fronteras existenciales y su consecuente rol kerigmático y no tan aduanero, la maternidad graciosa de sus gestos y la ampliación del registro estrictamente legalista que nos sitúa más cerca de la letra que mata que del Espíritu que vivifica (cf. 1 Cor 3,6).  Ojalá aprovechemos la oportunidad para que, como suele darse en la historia de la iglesia, una situación puntual y concreta -como en este caso es la situación de las uniones irregulares o del mismo sexo- ponga en marcha un diálogo fecundo que permita ver con más nitidez y contundencia lo que parece ser el núcleo místico, dogmático y pastoral de la discusión: la gratuidad y la universalidad de la gracia y su primacía asimétrica sobre la respuesta del hombre.

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Parolin defiende las bendiciones a parejas homosexuales: “La Iglesia de hoy no es la Iglesia de hace 2.000 años”

Miércoles, 24 de enero de 2024
Comentarios desactivados en Parolin defiende las bendiciones a parejas homosexuales: “La Iglesia de hoy no es la Iglesia de hace 2.000 años”

IMG_2393El cardenal secretario de Estado se muestra firme a caminar “siguiendo el Evangelio

El cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, ha salido en defensa de la decisión del Papa de aprobar la bendición a la parejas de homosexuales lo que ha provocado una cascada de críticas en el mundo católico hasta el punto que los obispos africanos en su conjunto- menos los de Sudáfrica y Kenia- se han negado a aplicarlo en su continente.

¿Es bueno o malo?“, le han preguntado los periodistas de los medios del Vaticano en relación al documento del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Fiducia Supplicans, que abre la posibilidad de bendecir a las parejas en situación “irregular“, incluidas las del mismo sexo.

Siempre es bueno –ha asegurado el cardenal– lo importante es que procedamos siempre según lo que se llama ‘progreso en la continuidad‘. En la Iglesia siempre ha habido cambios: la Iglesia de hoy no es la Iglesia de hace 2.000 años. La Iglesia está abierta a los signos de los tiempos, está atenta a las necesidades que surgen, pero también debe ser fiel al Evangelio, debe ser fiel a la tradición, fiel a su herencia. Si estos fermentos sirven para caminar siguiendo el Evangelio, para dar respuestas, bienvenidos sean”.

Parolin también ha sido preguntado por la carta que publicó este jueves el cardenal de Kinshasa, Fridolin Ambongo, en la que los obispos africanos afirmaron no estar dispuestos a bendecir a las parejas homosexuales. “Este documento (Fiducia Supplicans) ha provocado reacciones muy fuertes de algunos episcopados. Significa que se ha tocado un punto muy muy delicado, muy sensible, que necesitará mucho estudio”, ha dicho.

Fuente Religión Digital

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Strickland al cardenal Fernández: “No me vas a decir, como obispo, que debo seguir tu dictado para bendecir el pecado”

Miércoles, 24 de enero de 2024
Comentarios desactivados en Strickland al cardenal Fernández: “No me vas a decir, como obispo, que debo seguir tu dictado para bendecir el pecado”

IMG_1914El obispo emérito de Tyler, Joseph Strickland, ha vuelto a pronunciarse sobre Fiduca supplicans en el programa The Bishop Strickland Show que organiza junto con LifeSiteNews.

Strickland dice que todos los que conocen la verdad tienen el deber de hablar en contra de la declaración del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, expresando su agradecimiento por los múltiples obispos que lo han hecho. En declaraciones al comunicado de prensa de Fernández, Strickland dice que “tienes que convertirte en un pretzel para tratar de hacer esto bien, para hacerlo razonable, para que sea algo que incluso una persona básicamente catequizada pueda entender”.

El cesado obispo de Tyler remarcó además la necesidad de claridad sobre el tema de las situaciones “irregulares”, y declaró que ninguna bendición “penetrará” el corazón de una persona a menos que la persona ya tenga contrición por el pecado, y dice que “es ridículo lo que está por venir”. En su opinión, la gente necesita “levantarse” y decir “más clara y claramente ‘no’” a la declaración.

 Dirigiéndose directamente a Fernández, Strickland dice: “No me vas a decir, como obispo, que debo seguir tu dictado para bendecir el pecado. No, no lo hago. No tengo que hacer eso, no voy a hacer eso, y estoy seguro de que estos obispos africanos que hablaron tan claramente, tampoco lo harán”.“Lo que sale del Vaticano es cismático”, agrega Strickland. “Y lo diré: ellos son los que crean este cisma, porque los obispos fieles están obligados a decir que no”.

Al explicar la obligación de rechazar la declaración, Strickland dice que es por el bien de la Iglesia, en honor de Cristo, su deber como pastor de almas, y en honor de cualquiera que busque una bendición como la que allí se describe, decir no y ofrecer un llamado al arrepentimiento.

Fuente Lifesitenews

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“Las bendiciones que brotan de la vida sin necesidad de mediación eclesial”, por Consuelo Vélez.

Martes, 23 de enero de 2024
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IMG_2247De su blog Fe y Vida:

“La mayoría sigue su vida sin prestar atención a polémicas y alejándose más y más de la Iglesia”

Para algunos, el Decreto Fiducia Supplicans es un escándalo porque parece cambiar la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio la cual no admite, ni situaciones irregulares y, mucho menos, que el matrimonio no sea entre un varón y una mujer

Para otros, el Decreto es una concreción de los cambios promovidos por Francisco que no suponen modificar la doctrina sino promover una apertura pastoral

Mucha tinta ha corrido comentando el Decreto “Fiducia supplicans, publicado el pasado 18 de diciembre, por el Dicasterio la Doctrina de la fe sobre la posibilidad de dar una bendición a parejas que conviven y no están casadas por la iglesia y a parejas del mismo sexo.

Para algunos, el Decreto es un escándalo porque parece cambiar la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio la cual no admite, ni situaciones irregulares y, mucho menos, que el matrimonio no sea entre un varón y una mujer. Además de considerar que la única forma de ejercer la sexualidad cristiana es en el contexto del matrimonio. Para otros, el Decreto es una concreción de los cambios promovidos por Francisco que no suponen modificar la doctrina sino promover una apertura pastoral, campo en el cual, no se puede negar ninguna bendición. Hay un sector de iglesia que, aunque tienen una mentalidad tradicionalista y han defendido a “capa y espada” lo que siempre se ha dicho de la moral cristiana, están intentando estar del lado de Francisco y por eso hacen “malabares” para apoyar una declaración de este tipo, sin renunciar a lo que siempre han defendido. Algunos de los escritos en este último sentido tienen tales recovecos en su argumentación para mantenerse en esa cuerda floja que, personalmente, me dan pena tantos esfuerzos inútiles, ya que, en el fondo, son incapaces de soltar la ley que les da seguridad en su vida cristiana, para abrirse a la misericordia inherente a la Buena Noticia del Reino.

Cuántos clérigos y religiosos/as vienen de hogares -llamados por la Iglesia “irregulares” (a los que se les dice “que viven en pecado”), pero, curiosamente, algunos de estos mismos miembros de la Iglesia siguen negando la comunión a quienes no han recibido el sacramento del matrimonio

Ahora bien, mientras corren estas argumentaciones en diversos espacios eclesiales, la mayoría de personas siguen su vida sin prestar ni un mínimo de atención a polémicas de este tipo, sin entender siquiera de qué es lo que se habla, pero lo más grave, alejándose más y más de la Iglesia como institución. Basta salir a las calles y comprobar que parejas del mismo sexo inundan nuestras ciudades, viviendo cada vez con más libertad sus opciones. Ya muchísimas familias cuentan en su seno con miembros de la diversidad sexual y, aunque haya algunas que los rechacen, muchas más los acogen con todo amor y respeto, aceptando esas nuevas situaciones con la mayor naturalidad. Las personalidades públicas ya no tienen reparos en hablar de su orientación sexual y, en muchos países, ya tenemos gabinetes conformados por parejas de muy distintos tipos. En los colegios, los jóvenes exigen ser respetados en sus derechos y las instituciones ya autorizan que una niña vaya con uniforme (u otras prendas o modificaciones externas) de niño (o viceversa) porque está haciendo la transición al otro género. Más de un docente es homosexual o lesbiana o transgénero y son muy respetados y valorados por los estudiantes. Y esto sin contar con que la conformación de las familias desde siempre han sido de lo más variadas. Cuántos clérigos y religiosos/as vienen de hogares -llamados por la Iglesia de “irregulares(a los que se les dice “que viven en pecado”), cuantos más no son hijos de madres solteras o sus familias han tenido la más diversa conformación: abuelas, tías, primos, etc. Pero, curiosamente, algunos de estos mismos miembros de la Iglesia siguen negando la comunión a quienes no han recibido el sacramento del matrimonio.

Algunos miembros de la Iglesia, al mirar la realidad como ella se presenta, endurecen sus posturas y se creen poseedores y defensores de la doctrina recta, considerando que todo lo que se da en la sociedad es relativismo y origen de todos los males. Pero olvidan que también del legalismo religioso y del tradicionalismo anquilosado han venido muchos males que se han infringido a los que se salen de lo establecido: penas de muerte, excomuniones, exclusiones, condenas, caza de brujas, cruzadas, colonialismo, entre muchas otras situaciones que han sido apoyadas por la Iglesia y que han sido fuente de males para la humanidad. Juan Pablo II pidió perdón por la violencia, persecución y errores por parte de la Iglesia contra los judíos, herejes, mujeres, gitanos, culturas originarias, lo mismo hizo Francisco por los crímenes cometidos contra los pueblos originarios y, así, en algunos momentos se ha reconocido el mal que también la institución ha generado, pero no parece que se aprendiera demasiado de esa memoria histórica. Hay demasiado empeño en no aceptar la complejidad del mundo de la vida y en disponerse a entenderlo, comprenderlo y ayudarlo para que tenga su mejor desarrollo, sino que seguimos aferrados a una doctrina que ya no tiene ninguna recepción, a una tradición que ha sido superada con creces de muy diversas formas en la vida ordinaria, a una fundamentación bíblica literalista o acomodada que no tiene nada que ver con la exégesis ni con los desarrollos actuales de la teología moral.

Hay mucha más bendición en la vida concreta de la gente con sus complejidades y diversidades que en la reflexión eclesial sobre si dar o no la bendición

Ojalá fuéramos capaces de mirar a las personas y sus situaciones de vida con los mismos ojos con los que Jesús miró a los publicanos, a los enfermos, a las mujeres, a los niños, a las prostitutas, a los samaritanos, en definitiva, a todos los personajes que aparecen en el evangelio de los cuales prácticamente ninguno (ni siquiera los apóstoles) cumplían con lo establecido por el judaísmo de aquel tiempo y, a los que Jesús les anunció la Buena Noticia del reino, o en otras palabras, la misericordia infinita de Dios, secundando así la vida concreta de sus contemporáneos y permitiendo que la bendición divina se hiciera presente en todos ellos.

En definitiva, hay mucha más bendición en la vida concreta de la gente con sus complejidades y diversidades que en la reflexión eclesial sobre si dar o no la bendición, si darle en 3 segundos o en media hora, si en decir una palabra o esta otra, si darla en el templo o en la calle, si corriendo o pausada, si con ornamentos o sin ellos. La bendición es la gracia de Dios que vive entre nosotros, permitiendo que haya tanto bien en el mundo, no dependiendo de que la institución eclesial la quiera dar o no. Pero que bien haría la gente de iglesia si entendiera el mundo de hoy y no le negara nada de la gracia divina de la cual ella no es dueña sino mediadora, no es juez sino enviada por el único dueño de la gracia: Dios mismo que ya, de antemano, ha bendecido a toda la humanidad con una medida buena, apretada, remecida, rebosante” (Lc 6, 38).

(Foto tomada de: https://www.obedira.com.py/la-bendicion-de-dar-2/)

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Para situar Fidutia Supplicans. Bendición y maldición en el AT.

Sábado, 20 de enero de 2024
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IMG_2359Del blog de Xabier Pikaza:

La bendición de homosexuales  y de otros tipos de parejas que se suponen “irregulares” se ha vuelto objeto de durísima polémica en los últimos días, a partir del documento de la Congregación de la D. de la fe (Fidutia Supplicans: 8.12.2023),  y de un responsum anterior de la misma Congregación ( 22.2. 2021) como he puesto de relieve en mi última “postal” de RD y FB del pasado 8.1.24 (vuestra casa quedará desierta).

Quedaba al fondo el tema de la “bendición”, con el que comenzaban ambos documentos, con rasgos que, a mi juicio, han de ser mejor desarrollados, sobre todo en referencia a la “pareja” benditos-malditos.

¿Los no bendecidos son malditos? ¿Qué significa no bendecir a homosexuales y otros tipos de irregulares? ¿Tiene la iglesia el poder de no-bendecir/maldecir?

Benditos y malditos en Mt 25, 31-46

Este es un tema que estudié en mi tesis sobre Mt 25, 31-46 donde el pastor acoge a las ovejas diciendo “venid benditos de mi Padre” y se rechaza a las cabras diciendo “apartaos de mí malditos”. Este tema es uno de los más importantes de la iconografía y espiritualidad cristiana, que habla por un lado de  benditos/buenos/ovejas que van al cielo y por otros de  malditos/malos/cabras que son arrojados al infierno ardiente.

Parece que, según muchos críticos del documento de la Congregación de la fe, a los mal-casados se les quiere mandar sin bendición ipso facto al infierno. El tema no es tan simple, pero exige cierto discernimiento.

No pretendo ni puedo resolverlo, pero quiero plantearlo, para que otros sigan pensando y amando. En esa línea recojo aquí unas páginas mi tesis (Hermanos de Jesús y servidores de los más pequeños), que fueron publicados en una nota crítica de la revista Salmanticensis 26 (1979) 277-286). Otro día ofreceré, Dios mediante, una aplicación al tema de la bendición o no bendición de parejas “irregulares”

Introducción

Mt 25, 31-46 se ha convertido en uno de los textos decisivos del N.T. En las páginas que siguen intentamos estudiar el trasfondo veterotestamentario de sus palabras clave: benditos y malditos. De esa forma pensamos contribuir a un mejor conocimiento de la escena del juicio, iluminando la misma temática de la bendición en el mensaje del Jesús y el N.T.

Las palabras de -benditos» y «malditos» (Mt 25, 34.41) se sitúan dentro de un contexto que va del «venid» a «heredad el reino» y del «apartaos de mí» a «al fuego eterno». Son como un pequeño paréntesis, una definición que determina el sentido de cada grupo de los juzgados. “Hoi eulogemenoi” significa «vosotros, los benditos», como una clase absoluta, un tipo definitivo de personas. Hoi kateramenoi lo mismo, pero con el sentido opuesto. Estos vocativos enmarcan, por lo tanto dos tipos, dos formas definitivas del ser humano [1].

Un primer acceso al sentido de esas palabras lo constituye su diferenciación respecto de otro antagonismo clásico del N.T. Junto a la bendición-maldición (eulogemenoi-kateramenoi) de nuestro caso, el N.T. ha desarrollado la pareja bienaventuranza-malaventuranza/ayes (makarios-ouai, Lc 6, 20-26) que encuentra también sus raíces en el A.T. y tiene un sentido diferente.

 La bienaventuranza significa una forma de felicitación en la que se supone o se constata la dicha de algo que ya está realizado (lo opuesto es el ay). La bendición es, sin embargo, una palabra eficaz y creadora; no supone que ya exista la dicha sino que la crea. La bienaventuranza deja abierta la posibilidad de un cambio; la bendición, en cambio, realiza lo que en ella está expresado.

Estas precisiones nos parecen importantes para distinguir, al menos de una forma provisional, las bienaventuranzas mesiánicas de Mt. 5, 3-10 de la bendición escatológica de Mt. 25, 34.  Con el fin de dar un cierto valor de conjunto a nuestro estudio comenzamos presentando el tema en general para tratar después de aquellos elementos que pueden haber influido más poderosamente en Mt. 25, 34.41.

Lo primero que descubrimos es que la dualidad de bendición-maldición pertenece a un campo de experiencia religiosa que desborda el mundo israelita, pudiendo hallarse unida al plano de la magia (utilización de la divinidad) o al campo del encuentro libremente personal de la experiencia religiosa.

No podemos tratar del planteamiento genérico del problema. Aquí nos interesa la experiencia israelita. También la experiencia israelita de la bendición pertenece al campo de la  historia de las religiones. De una forma genérica, dentro de la concepción israelita pueden distinguirse tres estratos o momentos [2]:

  1. Un primer estrato, determinado por la religiosidad popular, sitúa la bendición en el campo de la magia: la palabra pronunciada por un hombre dotado de poderes tiene influjo necesario y automático de tal forma que se cumple inexorablemente Io que dice. En un estadio de ese tipo se sitúan numerosos relatos de la historia patriarcal antigua o de los primeros tiempos de Israel (Gen 27, 1-46;32, 26-32; Num. 22, 67).
  2. Un segundo estrato, determinado por la experiencia cúltica, sitúa la bendición en ámbito de encuentro religioso; dejando de ser palabra autónoma que cumple fatídicamente Io que dice y puede ser manipulada mágicamente, la bendición se convierte en elemento de un culto, que está regulado y sistematizado para la protección del individuo y del conjunto del pueblo; en esto contexto se sitúan los salmos de bendición o los textos de carácter cúltico (SaI. 21, 4ss. 118, 26; 8-9; 115, 12-15; Dt. 27, 12-13).
  3. c) Unido a este segundo estrato se encuentra a veces un tercer tipo de bendición que viene a estar determinado por una experiencia profética: la bendición o maldición de Dios no se liga a una liturgia sino a la vida moral de los hombres. En este tercer plano se hallaría el camino que conduce al NT; un camino que se manifiesta por e.j., en Prov. 3, 33 cuando se afirma que la maldición de Dios amenaza a la casa del malvado mientras que el hogar del justo es bendecido (cfr. Job 31, 30); la actitud cristiana desembocaría así en un puro intento de bendición, del que toda maldición quedaría desterrada (cfr. Lc 6, 28).

Comenzaré, muy brevemente, con una presentación de los aspectos cúlticos del tema,- sea en una forma mágica, sea en modelos más desarrollados y más cuidadosos respecto a la transcendencia de Dios, la bendición se halla unida al culto: forma parte de una experiencia de Dios que se cultiva y se desvela en la El olvido de esto nos puede llevar al olvido del carácter transcendente y gratuito de la bendición de Dios.

 En un segundo momento trataré de la bendición como elemento integrante de la visión histórica de Israel, en contexto de pacto: Dios como fuente de bendición es quien escoge a Israel, le bendice y le convierte en mediador de una bendición universal que se identifica con la promesa de salvación para la historia (Gen 12, 1-3).

 Finalmente, dentro de la estructura de Israel como pueblo del pacto, la bendición se incluye dentro de un compromiso de fidelidad. Recibir la bendición de Dios Israelita significa, según eso, alcanzar la plenitud de la vida en armonía, la paz que no se rompe, la justicia y transparencia Por la bendición que viene desde el principio (Gen. l, 28; 9, 1) Dios ha hecho al hombre portador de vida, ser que vive en la gracia de la comunicación, de una manera creadora, abierta hacia el misterio [3].

Bendición-maldición en contexto cúltico.

Más que abordar directamente el problema del culto nos importa situar la bendición en un contexto transcendente, como algo que se enraíza en Dios y brota de su misma vida y fuerza. Sólo Dios es en verdad Señor y dueño de la bendición; la religión israelita, en el proceso de profundización del monoteísmo, va descubriendo cada vez con mayor nitidez el carácter exclusivamente divino de la bendición: proviene de Dios y no existe ningún tipo de origen diferente para ella. Cada vez de una forma más clara, la bendición se identificará con la presencia creadora y transformante de Dios en medio de los hombres de su pueblo.

El problema consiste en el cómo se expresa o actualiza esta bendición entre los hombres. Un lugar fundamental en ese aspecto lo ha formado siempre el culto. La actualización y cercanía de la bendición de Dios en el ritual cúltico constituye uno de los primeros elementos de la experiencia religiosa; por eso, uno de los objetivos fundamentales del servicio del templo en Israel consistirá en asegurar, transmitir y aumentar la bendición de Dios entre los hombres de su pueblo. Una de las tareas originales de los levitas Israel consiste en «bendecir en nombre de Yahvé  (Dt 10, 8)12. Uno de los textos más antiguos y valiosos de bendición sacerdotal Io ofrece Núm. 6, 23-26:

“Di a Aarón y a sus hijos: Así bendeciréis a los israelitas: El Señor te bendiga y te guarde, el Señor te muestra su rostro radiante y tenga piedad de tí, el Señor te muestre su rostro y te conceda la paz. Así invocarán mi nombre sobre los israelitas y yo los bendeciré”.

 Nos encontramos ante una institución bien fijada (Aarón y sus hijos tienen que bendecir asl); una institución cúltica cuya finalidad consiste en transmitir la bendición de Dios para los hombres. Es normal que el gesto se realice dentro de un servicio cúltico. Así Ío indican de diversas formas numerosas salmos que aluden a la bendición del sacerdote sobre la comunidad (SaI 115, 11 s.; 118, 26: etc.) o sobre un individuo (Sal 91,121). En esta mediación cúltica de la bendición de Dios ocupa un lugar básico el templo. El templo se convierte en ámbito donde se hace presente la  bendición de Dios (cfr. 1 Rey 8), lugar de donde se difunde sobre todo el resto del pueblo y de la tierra.

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La experiencia LGBTQ+ como desafío eclesiológico

Viernes, 19 de enero de 2024
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IMG_2300La publicación de hoy es del miembro principal del New Ways Ministry, Brian Flanagan (él/él).

La declaración “Fiducia Supplicans: Sobre el significado pastoral de las bendiciones ofrece muchos motivos de alegría. Publicado justo antes de Navidad, da un paso pequeño pero importante hacia una Iglesia que dé la bienvenida a los católicos que viven en matrimonios entre personas del mismo sexo y otras situaciones llamadas “irregulares”. Para los católicos LGBTQ+ y otras personas que no se han sentido bienvenidas en su propia Iglesia, sin duda será de gran consuelo. Esto puede ser particularmente cierto en espacios donde las personas LGBTQ+ no tienen, o no sienten que tienen, opciones para la afirmación de sus relaciones fuera de la Iglesia Católica.

Y, sin embargo, desde su publicación, junto con el regocijo hubo una corriente subyacente de leve decepción, o abierta ira, entre algunos católicos LGBTQ+ por la pequeñez de este paso. Esta apertura hacia una mayor acogida conlleva muchas restricciones. El documento establece que la bendición no debe parecerse en modo alguno al matrimonio sacramental, sin “ninguna vestimenta, gesto o palabra propia de una boda”; También advierte de que “la forma de [las bendiciones] no debe ser fijada ritualmente por las autoridades eclesiales”; Las bendiciones pueden ofrecerse espontáneamente en respuesta a las necesidades pastorales de una pareja en particular, pero los obispos y las conferencias episcopales no deben desarrollar formularios estándar para la bendición de parejas del mismo sexo comparables a los que se encuentran en otras iglesias. El clero debe tener “cuidado de que [estas bendiciones] no se conviertan en un acto litúrgico o semilitúrgico, similar a un sacramento”. Para los católicos LGBTQ+, esto hace que este documento sea más ambiguo, especialmente en comparación con otros católicos en relaciones heterosexuales elegibles para el matrimonio sacramental, incluso cuando a veces tampoco están a la altura del ideal completo de la enseñanza católica sobre la actividad sexual.

¿Por qué el Papa Francisco enviaría un mensaje tan contradictorio?

Para encontrar una respuesta, debemos considerar las cuestiones LGBTQ+ no sólo como una cuestión de teología moral o derecho canónico, sino también como una cuestión de eclesiología: ¿cómo mantiene su unidad una iglesia cada vez más dividida por cuestiones de sexualidad e identidad de género?

Fuera de la Iglesia Católica, podemos ver los desafíos recientes que nuestros hermanos de la Comunión Anglicana y la Iglesia Metodista Unida han enfrentado al tratar de mantener la unidad entre diferentes ideas sobre la sexualidad. El método actual del Papa para afrontar estas tensiones es equilibrar dos de los aspectos principales del ministerio papal: mantener la unidad de la Iglesia católica y, al mismo tiempo, garantizar que todos los católicos reciban una atención pastoral adecuada.

Para mi doctorado en teología, escribí sobre el pensamiento del difunto P. Jean-Marie Tillard, O.P., quien estudió el papado como parte de su trabajo en el diálogo ecuménico. Muchos reconocen que redactó secciones importantes de la encíclica de 1995 del Papa Juan Pablo II sobre el ecumenismo Ut Unum Sint. Tillard sostiene que si bien el Papa tiene una descripción de trabajo extensa como cualquier obispo, el papel más distintivo del pontífice es la preservación de la unidad eclesial. Esta tarea incluye mantener la iglesia actual en comunión con la tradición y al mismo tiempo esforzarse por mantener la comunión entre los católicos contemporáneos en diferentes ubicaciones geográficas y espacios culturales. Tillard nombra al Papa “centinela de la unidad”, llamado a estar atento a cualquier cosa que amenace la unidad de la Iglesia de Cristo.

Una de las principales razones de las restricciones descritas en Fiducia Supplicans es el juicio del Papa de que las acciones de algunos obispos e iglesias que abogan por una mayor aceptación de las relaciones entre personas del mismo sexo (así como de los católicos divorciados y vueltos a casar) amenazan la unidad de la iglesia. Por ejemplo, el tipo de rituales estandarizados que prohíbe la Fiducia Supplicans son precisamente las formas que están considerando los obispos de Alemania y Bélgica, y precisamente el tipo de paso unilateral que llevaría hasta el límite, si no romper, la comunión entre los obispos de esos países. y los de otras partes del mundo, como muchos en Estados Unidos.

La falta de consenso de la iglesia con respecto a la sexualidad y la identidad de género quedó de manifiesto en la Asamblea General del Sínodo sobre la Sinodalidad celebrada en octubre pasado, cuando los participantes pudieron ponerse de acuerdo sobre qué decir sobre muchos temas, pero no sobre cómo abordar las cuestiones LGBTQ+. Parte de lo que el Papa está haciendo, en esta declaración y en su enfoque sinodal general, es mantener a los católicos en conversación sobre estas diferencias y evitar un cisma más peligroso y duradero en la Iglesia.

Al frenar los intentos episcopales de regularizar las relaciones entre personas del mismo sexo y al dejar sin cambios la enseñanza católica sobre el matrimonio sacramental y la moralidad de la actividad sexual entre personas del mismo sexo, el Papa está ejerciendo una de las principales responsabilidades de su papel como pastor universal: no dejar que una parte del rebaño avance tan lejos en su propia dirección que se desconecte del resto del rebaño.

Lo que es nuevo y diferente en el ministerio del Papa Francisco es que este pontífice no ha considerado que preservar la unidad consista sólo en prevenir demasiada innovación, sino también en prevenir demasiado estancamiento eclesial frente a nuevos conocimientos, nuevas iniciativas y nuevas posibilidades aún por discernir. El Papa no ha intentado cambiar la enseñanza de la iglesia sobre la sexualidad y la identidad de género, pero tampoco ha intentado detener la conversación que se produce en toda la iglesia sobre cuestiones LGBTQ+.

IMG_2308En el logo del Sínodo sobre la Sinodalidad, la figura del obispo/papa está ubicada, intencionalmente, en el centro del pueblo peregrino de Dios, no sólo evitando que algunos católicos vayan demasiado por delante del rebaño, sino también atrayendo a aquellos católicos que enfatizan la seguridad de las prácticas pasadas como baluarte contra los peligros de nuevos caminos.

La invitación sinodal a escuchar y dialogar con otros católicos es otra forma amable de orientación con la que el Papa espera mantener la unidad de la Iglesia en medio de sus divisiones. Como “centinela de la unidad”, el Papa no sólo debe evitar que algunos católicos se alejen demasiado rápidamente de otros católicos, sino también evitar que cualquier católico, incluidos los más cautelosos con el cambio y el desarrollo eclesial, se quede atrás.

Todo esto está guiado, por supuesto, no sólo o principalmente por teorías eclesiológicas abstractas, sino por un segundo aspecto importante del ministerio papal, que es trabajar por el cuidado pastoral de todos los miembros de la Iglesia. Como dijo Francis DeBernardo del New Ways Ministry en un ensayo reciente en el National Catholic Reporter:

El pontífice también reconoce que las personas son valiosas en sí mismas, no por lo bien que se adhieren a las enseñanzas de la iglesia. La relación de un individuo con Dios es una dinámica mucho más compleja de lo bien que se siguen todas y cada una de las reglas de la iglesia”.

Ahora vivimos en una iglesia donde no sólo los propios católicos LGBTQ+, sino también sus familias, pastores, obispos, amigos y críticos están en el comienzo de una discusión más amplia, más formal y más abierta sobre el significado de la sexualidad y el género en nuestra vida cristiana. Ese diálogo requerirá paciencia de todas las partes.

El Papa reconoce correctamente que no podemos forzar conclusiones a este nuevo diálogo antes de que haya alcanzado un consenso sinodal más firme. Y la iglesia tampoco puede esperar hasta que todos estemos de acuerdo antes de preocuparnos por las personas reales afectadas por las decisiones eclesiales. En Fiducia Supplicans, el Papa cumple con la responsabilidad de su ministerio al hacer que las necesidades de los católicos reales y de las parejas reales en situaciones irregulares de todo tipo sean el centro de la respuesta de la Iglesia.

Algunos católicos LGBTQ+ consideran que esto es menos que sus esperanzas; Algunos católicos tradicionales se preocupan por las posibles consecuencias de este paso pastoral. Dadas las tensiones eclesiales en las que se encuentra el Papa y el doble papel del Obispo de Roma como “centinela de la unidad” y garante del cuidado pastoral para todos los fieles, Fiducia Supplicans intenta proporcionar una salida al actual desorden de nuestra iglesia peregrina.

—Brian Flanagan (él/él), New Ways Ministry, 8 de enero de 2024

Fuene New Ways Ministry

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James Alison: “La genialidad de la Fiducia supplicans es que sale del laberinto ‘por arriba’

Viernes, 19 de enero de 2024
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james-alisonLas nuevas reglas del juego de ‘Fiducia supplicans’: La Iglesia es para los pecadores“

“Percibo que hay dos ‘cosas’ sucediendo simultáneamente en los asuntos LGBT en la Iglesia. Una de ellas implica acciones procesuales; la otra, acciones de gobierno”

“Los cambios en las relaciones, que tienen lugar en tantas culturas diferentes y a diferentes velocidades, no pueden saltarse imponiendo nuevas enseñanzas sin grave riesgo de cisma”

“La genialidad de la Fiducia supplicans es que sale del laberinto ‘por arriba’, utilizando una reflexión sobre las bendiciones para elaborar una presentación práctica católica de la abundancia de la gracia. Que luego la extiende en el grado máximo posible: a todos nosotros”

“Pronto veremos si el cardenal Víctor Manuel Fernández y sus colegas están a la altura de la promesa de Fiducia supplicans”

(The Tablet).- Me quedé bajoneado al recibir la noticia de un documento más del Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF) que me afecta a mí y a aquellos entre los que ejerzo mi ministerio directamente, todos nosotros en situación precaria dentro de la vida de la Iglesia. El DDF no tiene por meta elaborar nuevas doctrinas, sino que nos brinda el statu quo de maneras más o menos bien logradas.

Su último intento fue tan mal logrado que opté por satirizarlo como berrinche en Religión Digital para disminuir el nivel de escándalo causado a muchas personas homosexuales y a quienes nos aman. ¿Tendría que volver a hacer lo mismo esta vez? Decidí no involucrarme en las reacciones inmediatas, sino esperar a que se calmaran un poquito.

Hay que pensar despacio para “escapar de los laberintos por arriba”, una práctica que el Santo Padre recomendó en su discurso anual a la Curia días después de la publicación de Fiducia Supplicans. Así que, siguiendo su consejo, y desde una cierta “vista de helicóptero“, percibo que hay dos “cosas” sucediendo simultáneamente en los asuntos LGBT en la Iglesia. Una de ellas implica acciones procesuales; la otra, acciones de gobierno.

 Lenta pero silenciosamente – y mucho más a través de las relaciones personales que de la enseñanza oficial– se dan acciones puntuales y empujones que nos están llevando hacia un lugar en el que el conocimiento antropológico sobre quiénes somos se vuelve no controvertido: aprendimos que las personas LGBT no somos personas heterosexuales defectuosas y, por lo tanto, que los intentos de categorizar quiénes somos y cómo vivimos mediante deducciones negativas a partir del acto matrimonial abierto a la procreación, son erróneos y perjudiciales. Este es el camino “sinodal” en proceso.

Llevará tiempo, porque los cambios en las relaciones, que tienen lugar en tantas culturas diferentes y a diferentes velocidades, no pueden saltarse imponiendo nuevas enseñanzas sin grave riesgo de cisma. Pero el movimiento va claramente en una dirección: la de aprender que las personas LGBT estamos diciendo la verdad al compartir de manera fehaciente lo que hemos aprendido sobre nosotros mismos y que, en nuestro camino de conversión para llegar a ser hijos e hijas de Dios, la gracia nos alcanza a partir de lo que somos, y no a pesar de ser lo que somos.

El reciente Sínodo avanzó en este proceso pidiendo, por amplia mayoría, una reconsideración de nuestra antropología tradicional para incluir lo que estamos aprendiendo inductivamente sobre el ser humano. Para ello, los delegados propusieron reuniones de alto nivel con garantías de confidencialidad para que pueda hablarse con franqueza. Reuniones en las que algunos de nosotros podríamos hablar en primera persona como testigos. Porque, como es obvio, no puede haber un verdadero debate “sobre nosotros” sin nosotros.

IMG_2304Al mismo tiempo que acontecen estas acciones procesuales, también tenemos actos de gobierno, de los que Fiducia Supplicans es un ejemplo especialmente afinado. Estos últimos actos tienen una finalidad por encima de todo: fomentar la unidad y evitar el cisma. En este sentido es como acojo de manera cálida el nuevo documento. Recordemos que no hay ningún organismo cristiano importante que haya sido capaz de tratar este asunto sin la amenaza, o la realidad, del cisma. Los que se han negado a encarar este tema han tenido que renunciar al cristianismo básico y aliarse con expresiones violentas de “los poderes de este mundo“, incluyendo la criminalización e incluso las ejecuciones, para mantener una pretendida pureza que sólo a ellos mismos engaña.

Viendo, por tanto, cómo los asuntos LGBT se han convertido en una cuestión “barómetro“, un “punto álgido hermenéutico” para toda una serie de otras cuestiones –cultura, psicología, historia colonial, cambios en la estructura familiar– me he preguntado durante mucho tiempo ¿llegado el momento, cómo ejercería el sucesor de Pedro su ministerio de unidad en este ámbito? Ese ministerio es intrínseco a la catolicidad de la Iglesia y, si se ejerce bien, tendrá efectos mucho más allá de las estructuras visibles de la Iglesia católica.

Ahora tengo la respuesta a mi pregunta. Aunque el proceso de aprender la verdad en este asunto avance demasiado despacio para quienes vivimos en algunos países, y demasiado rápido para quienes viven en otros, ciertamente avanzará. Y el DDF ha establecido una especie de toldo andante bajo el que todos estamos invitados a emprender el proceso de trabajar las conciencias: las “reglas del juego” para garantizar la unidad y evitar el escándalo, con la promesa de que lo disciplinario se ejercerá con un toque ligero.

Primero: establecer una presentación firmemente conservadora de la enseñanza tradicional. Segundo: estirar casi hasta el límite todo lo permisible dentro de esa enseñanza.

Y esta es, en mi opinión, la genialidad de Fiducia Supplicans, y la razón por la cual es fiel al pensamiento del Papa Francisco tras Amoris Laetitia (cosa que manifiestamente no lo era el Responsum del DDF de 2021): sale del laberinto “por arriba“, utilizando una reflexión sobre las bendiciones para elaborar una presentación práctica católica de la abundancia de la gracia. Que luego la extiende en el grado máximo posible: a todos nosotros.

¡Qué privilegiado soy por haber realizado mis estudios formales de teología en Brasil! Ejercí mi ministerio en parroquias en las que una ínfima parte de la población vivía en un primer matrimonio “debidamente formalizado“. Un cardenal conservador me instó a que anduviera con mucha soltura en temas canónicos y evitara cualquier enseñanza moral que no fueran los Diez Mandamientos, para no agobiar a los fieles. Todo esto estaba muy lejos de las tentaciones de fariseísmo, tan fuertes en los países anglófonos. La Reforma ha dejado una fuerte impronta en nuestra recepción del cristianismo; y nuestros líderes religiosos, incluso los católicos, se dejan seducir muy fácilmente por representaciones moralistas y legalistas de la “bondad.

Fiducia Supplicans ofrece, pues, las “reglas del juego” según las cuales se debe vivir la catolicidad para mantener su unidad: la Iglesia es para los pecadores. Todos vivimos en el fango y, sin embargo, todos somos capaces de quedarnos transformados en diamantes partiendo de donde estamos. Deja la enseñanza oficial donde está, al menos por el momento, pero nunca la utilices para juzgar a los demás, porque ése es el camino al infierno. Mientras tanto, aprende a percibir a las personas que podrías haber despreciado como “bendecibles” en lugar de “reprobables“, y luego deja que la sutil gracia de Dios opere la eficacia de la bendición en sus –en nuestras– vidas, y en lo que podemos aprender unos de otros sobre quiénes somos realmente.

Así pues, una comprensión católica totalmente tradicional de la Gracia, que no se preocupa demasiado por el pecado, que se hace visible a través de un rico repertorio de bendiciones, todo ello con mano suave en lo que respecta a la disciplina: esta es la vía para mantenernos unidos en el proceso de aprendizaje que los asuntos LGBT están provocando en todo el mundo.

Hay que decir, sin embargo, que sí se ha tocado una nueva nota al insistir en que las parejas del mismo sexo son “bendecibles” en lugar de “reprobables.

IMG_2305Imaginen, si quieren, que viven en un reino insular, quizá en algún lugar del Mar del Norte. Imaginen que a sus costas llegan personas en pateras. Algunos los llaman “inmigrantes ilegales“, otros “solicitantes de asilo“. En el primer caso, se presume que no son “nosotros” y que nunca podrán serlo, por lo que deben ser tratados como delincuentes y deportados. En el segundo caso, sea cual sea su estatus, vengan de donde vengan y hayan llegado aquí como hayan llegado, todo debe resolverse lenta y pacientemente, ya que su deseo de ser “de los nuestros” puede ser real y legítimo y, al menos inicialmente, debe suponerse que lo es. Con el tiempo, puede que no sólo sean “de los nuestros“, sino incluso de los “mejores” entre nosotros.

Sin embargo, a diferencia de cualquier fantasía del Mar del Norte, en el Reino de Cristo todos los residentes son de hecho también inmigrantes, y se manifiesta la autenticidad de su residencia al extender hacia abajo escaleras para otros que puedan llegar a sumarse, en lugar de recogerlas en contra de otros a los que temen. Y al hacerlo, descubren que incluso las reglas bien establecidas del Reino por el que viven empiezan a cambiar a medida que su “nosotros” deja de definirse frente a un “ellos” del que saben muy poco. Empiezan a ser “contagiados” por un mayor deseo de bendecir, y un reconocimiento de que han sido bendecidos por aquellos de los que se atrevieron a hablar bien.

Pronto veremos si el cardenal Víctor Manuel Fernández y sus colegas están a la altura de la promesa de Fiducia supplicans: ¿Serán ecuánimes a la hora de repartir codazos a los distintos sectores de la Iglesia? ¿Serán tan firmes a la hora de sacar a las jerarquías africanas de su reticencia a apoyar la despenalización (sin la cual la idea de “bendecible” en lugar de “reprobable” no tiene ninguna posibilidad) como lo son a la hora de frenar a los alemanes en su camino hacia los ritos escritos formales para las bendiciones? En los próximos años habrá muchas oportunidades de poner a prueba la declaración Fiducia Supplicans en su rol de ayuda al gobierno en la unidad, muchas ocasiones de ver esta aventura en acción mientras nuestras conciencias se esfuerzan por llegar a una veracidad compartida.

Cuando era joven, me entusiasmaba el relato de Chesterton llamado Ortodoxia. Ahora, al leer atentamente Fiducia Supplicans, al ser testigo del proceso del Espíritu y de los actos de gobierno en constante evolución que sirven a ese proceso, percibo algo de lo que Chesterton quería decir con el “carro celestial” que lleva la “verdad salvaje, tambaleante pero erguida“. ¡Que empiece el juego!

Fuente Religión Digital

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Vuestra casa quedará desierta…. Esta iglesia no bendecirá, pues nadie pedirá su bendición

Jueves, 18 de enero de 2024
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IMG_2310Del blog de Xabier Pikaza:

El problema se planteó  el año 2021 cuando algunos cristianos “preguntaron” a la Congregación si había una bendición para los “matrimonios homosexuales” y la Congregación, presidida por el Card. Ladaria respondió que no (del 15.02.2021; cf.   Responsum   (imagen: Arco y ruinas de Gerasa, donde Jesús fue a echar demonios).

No han pasado ni tres años y la misma Congregación ha matizado aquel documento, con otro titulado Fidutia Supplicans (del 8.12.2023), afirmando que en determinadas circunstancias las parejas homosexuales pueden ser bendecidas.

Debe tratarse de un tema grave, con un cambio significativo de opinión del mismo Papa Francisco, antes a través de L. Ladaria y ahora a través del Card. V.M. Fernández. Expondré el tema de la bendición en los próximos días.  Aquí me limito a situarlo en la perspectiva Mt 23, 38: Vuestra casa quedará desierta.

Vuestra casa quedará desierta

23 37 ¡Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina reúne a sus pollos bajo las alas, y no habéis querido! 38 He aquí que vuestra casa quedará desierta. 39 Porque os digo que ya no me volveréis a ver hasta que digáis: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

Jesús ha querido impedirlo,  pero no lo ha logrado, porque Jerusalén (la iglesia oficial) lo ha impedido.  El tema es claro:

-Jesús como gran ave materna ha querido reunir a todos los polluelos sus alas,  todos los expulsados sociales, a los excluidos a los oprimidos… y en nuestro contexto a los homosexuales(Mt 25, 31-46).  Pero los jerarcas de la antigua Jerusalén y de la reciente iglesia se han negado; no orecen bendición ni lugar de vida para los homosexuales (y otro tipo de personas estigmatizadas.)

He aquí que vuestra casa quedará desierta. Este es el final de las grandes lamentaciones de Jesús (Mt 23, 13-33). Jesús no maldice a nadie (ni a los jerarcas de un tipo de Jerusalén o de Iglesia), pero se lamenta, su duele: ¡Ay de vosotros”. El tema de fondo está tomado Dt 32, 22 y de la gran tradición profética. Jesús, como último de los grandes profetas anuncia la ruina de Jerusalén y de un tipo de iglesia que se niega a ofrecer su bendición a los “polluelos” de Dios (entre  ellos a los homosexuales).Jesús actúa así como defensor divino de los pobres y excluidos de Jerusalén.

 – El tema no son por tanto los homosexuales (los polluelos amenazados de diverso tipo), pues tienen en Dios su protector, el autor de bendición… El problema no son ellos, es Jerusalén, la gran iglesia que va a quedar (que está quedado). Mateo se muestra así convencido de que no hay remedio (al menos por un tiempo…) para la vida y culto de Jerusalén y de su templo, para un tipo de iglesia como la nuestra… aunque hay una posible conversión.

‒ Y ya no me volveréis a ver hasta que digáis: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! (23, 39). Jesús no habla aquí solo a los escribas y fariseos del judaísmo rabínico, que optan por su ley en vez de optar por los pobres y excluidos. Como saben todos los lectores de Mt  23, esta palabra (vuestra casa quedará desierta) se dirige de un modo especial a aquellos “jerarcas de la iglesia” que no cuidan, acogen y bendicen a los oprimidos y expulsados. Los que vienen en nombre del Señor son los hambrientos, sedientos, desnudos, expulsados, encarcelados de Mt 25, 31-46.Una iglesia que no es bendición para hambrientos, expulsados, homosexuales y encarcelados (enfermos) se destruye a sí misma.

Vuestra casa quedará desierta… El templo de Jerusalén, la gran casa clerical de una iglesia triunfante que no acoge ni bendice a los pobres y excluidos… Cerrada en sí misma, no siendo bendición para homosexuales y expulsados de la tierra de la vida se destruye a sí misma.

 Mateo no ha inventado ese dicho, sino que lo ha recogido y situado en este lugar clave de su evangelio. Él sabe que la condena de Israel no es (no puede ser) definitiva, como lo sabía Pablo, treinta años atrás, cuando anunciaba que al final se convertirían (se volverían) los judíos, de manera que “todo Israel será salvado” (Rom 11, 26).

Desde una perspectiva israelita (que después no aparece retomada expresamente al final del evangelio, dirigido desde el Monte de Galilea a todos los pueblos (28, 16-20), Mateo supone aquí que Jesús como Mesías de Israel volverá a Jerusalén, en la línea de eso que suele llamarse la “segunda venida”, que debe integrarse en el esquema apocalíptico de Mt 24, en las parábolas del juicio de Mt 25 y sobre todo en la misión universal de la pascua Mt 28.

 Reflexión posterior. Tres concreciones

En un plano general, hoy por hoy, pienso que el matrimonio “oficial”, entre un varón y una mujer, debe dejarse como está, tal como fue establecido en la Edad Media, con papeles especiales, con una bendición  solemne.  Antes de la Edad Media hubo otras formas de celebrar el matrimonio, sin papeles ni ordenamientos jurídicos,  dentro de la tradición de cada iglesia. Pero lo que entonces hizo la Teología y el Derecho, al “canonizar” un tipo de matrimonio ha sido bueno,  y así es bueno que quede. De todas formas, eso que hizo entonces y sigue hoy haciendo la iglesia no es único, pues hay otras bendiciones, como la de Esaú al lado de la Jacob, en el Pentateuco.

Al lado de ese matrimonio canónico que viene del medioevo, desde su raíz de evangelio y de experiencia actual, la iglesia puede y debe ofrecer también su bendición a las parejas homosexuales que lo pidan (para que ella, la Iglesia entera reciba también la bendición del evangelio homosexual). Algunos no le llamarán “matrimonio”, sino bendición de amor.

Quizá no será necesario abrir unos libros distintos de “comuniones homosexuales”; no es necesario que haya nuevos papeles canónicos (como los de un tipo de la sociedad civil), pues los “papeles” de la Iglesia son la palabra el testimonio del amor celebrado en comunidad, con la bendición de la vida. En esa línea, me parece absolutamente necesario que la iglesia acepte como “parejas bendecidas” a las parejas de homosexuales cristianos que así lo pidan y que sean aceptados así como bendición… por el resto de los cristianos.

Lo que importa no es “la canonicidad” de ese rito, sino la bendición de la vida, la bendición del amor del que son transmisores los homosexuales cristianos que (a pesar de todo) aman a la iglesia: Que los homosexuales que se sientan cristianos no pidan bendición por obligación, sino porque lo quieren y se quieren como pareja ante la iglesia, pidan una bendición de Iglesia y que ella se la ofrezca, no por imposición, sino por gozo y tarea de amor. Los que más dan son en este caso los homosexuales que se amen en clave de libertad, de generosidad de evangelios…

Ese “matrimonio entre homosexuales” no es un “octavo sacramento”, distinto de los anteriores, sino una forma externamente distinta, internamente complementaria, de celebrar la unión de amor de dos personas, como un modo intenso de vivir el amor cristiano.

Homosexualidad y gracia, superar la ley. Pablo (Rom 1-2) condena la homosexualidad si es que ella es ley de un deseo que destruye al otro, si no arranca al hombre (varón o mujer) de su egoísmo, sino que le cierra en un plano de talión, de manera que cada uno se busca a sí mismo en el otro, sin salir de sí, sin experimentar la alteridad como gracia, sin convertir la vida en encuentro de fe, de apertura gratuita. Por eso, cuando Pablo se refiere a la homosexualidad está hablando en el fondo de un tipo de auto-erotismo, es decir, de un tipo unión sin gratuidad, de pareja como reino del puro egoísmo. Pablo no condena la homosexualidad como forma de amor, sino un tipo de homosexualidad (y de heterosexualidad) entendida como dictadura de unos sobre otros, sin fe, sin comunión personal de vida.

Al situarse en ese nivel, Pablo está planteando un tema que es mucho mayor que el de la homosexualidad físico-biológico; está planteando el tema de un erotismo sin respeto personal, como esclavizamiento de unos sobre/contra otros, una forma de buscarse uno a sí mismo no al otro ni en el otro. Pues bien, el tipo de mal erotismo puede darse no sólo en las relaciones homo-sexuales, sino también (e incluso mucho más) en las hetero-sexuales donde el varón domina y esclaviza a la mujer. 

La gracia de la homosexualidad. La homosexualidad (y la hétero-sexualidad) se opone al evangelio si es que niega el valor de la alteridad (la existencia y vida del otro) y destruye por tanto la gracia. Sólo así se pude afirmar que ella es pecado,  con los otros dos «pecados» que Pablo condena en Rom 1, 19-31: la idolatrízación  de uno mismo y la lucha de todos contra todos demás ).

Ciertamente, el  tema resulta complejo en plano psicológico y social, de manera que es difícil ofrecer en este plano unas respuestas que agraden a todos. Pero el intento de condenar toda forma de homosexualidad física desde la antropología bíblica y en especial desde Rom 1, 24-27 (donde se asume y culmina para los cristianos lo dice el Antiguo Testamento sobre el tema) carece de sentido y acaba siendo contrario al argumento de Pablo. Condenar la homosexualidad por ley implica caer en la peor de las leyes que Pablo ha querido superar en todo su evangelio.

Homosexualidad evangélica. Ser homosexual para ser cristiano. En la línea anterior,  si mantienen y desarrollan el principio y experiencia de la gracia, muchas uniones homo-sexuales pueden ser y son más evangélica (más paulinas) que aquellas uniones hetero-sexuales en los que cada uno se busca a sí mismo en el otro, e incluso en los hijos. Partiendo de estos principios se podría elaborar también una antropología del celibato (cf. 1 Cor 7), poniendo de relieve que la vida del célibe sólo tiene valor cristiano en la medida en que aparece como posibilidad de apertura a los demás en cuanto distintos (personales) y al Dios que es principio de toda alteridad amorosa.

Allí donde el celibato se vuelve expresión de clausura de un hombre o mujer en sí mismos (de auto-erotismo más o menos espiritualizado) va en contra del ideal cristiano. El ese sentido, el celibato cristiano como trascendimiento positivo (no de simple negación) del amor intersexual puede vincularse a un tipo de homosexualidad, que no se entienda sólo como pura negación de alteridad sexual, sino como búsqueda de otros tipos de comunicación personal y gratificante con los otros.

El problema no está por tanto en el sexo de aquellos que se aman (varones y/o mujeres), sino en la forma de relación personal que establezcan, en línea de alteridad, de manera que cada uno no se busque a sí mismo en el otro, sino que busque y encuentre al otro como distinto y así en el otro, con el otro, pueda compartir la vida como gracia, superando las diversas formas de imposición y dominio económico, social y personal que Pablo entiende como idolatría o negación de Dios. Por eso, todo lo que Pablo dice en Rom 1 sobre homosexualidad ha de reinterpretarse desde lo que va diciendo en Rom 1-3 (pecado universal) y desde lo que dice sobre el pecado y la gracia de Dios, a lo largo de la carta a los Romanos.

La «condena» de la homosexualidad greco-romana de Rom 1 forma parte del argumento retórico de Rom 2, donde Pablo condena la «no-homosexualidad egoísta» de aquellos que se cierran en su soledad soberbia para condenar a los otros, como ciertos cristianos que niegan la bendición de Dios y de la videa a los homosexuales.   Por eso, entender esa condena de la homosexualidad de un modo objetivista, como algo ya resuelto al comienzo de la carta, olvidando que se trata de un argumento retórico, que se invierte y recrea a través del desarrollo y, sobre todo, al final del espléndido despliegue de gracia y amor que ofrece Romanos (culminando en Rom 12-13), significa negarse a entender a Pablo. Vuestra casa quedará desierta… El único defecto de esta sentencia es que se queda corta…. Hoy, desde occidente, no podemos decir “quedará desierta”, sino que ha quedado ya… Se nos está quedando desierta la “casa de la iglesia”, pero no por el presunto pecado de los homosexuales, sino por el de aquellos que niegan el pan y la (la bendición) a los homosexuales.

En el camino tomado por la Congregación de la fe…, al menos en Europa y el mundo, occidental, está llegando la hora en que la iglesia no podrá bendecir a nadie, homo- o hétero-sexual, pues nadie pedirá su bendición.

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