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Archivo para la categoría ‘Espiritualidad’

Compartir las propias dudas

Sábado, 2 de marzo de 2024

Del blog de Henri Nouwen:

 

“Siempre he utilizado como primer recurso mis propias observaciones y mis luchas personales con el tema con el que escribo, porque siempre he creído que uno de los principales objetivos del ministerio consiste en poner al alcance de los demás las propias dudas y decir: Tampoco yo tengo las respuestas. Soy un simple catalizador; soy sencillamente una persona que quiere expresar las cosas que ya tú sabes, pero que posiblemente percibas mejor si alguien dice unas palabras al respecto”.

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Henri Nouwen

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“El Evangelio en una sociedad laica: Oportunidad del tema”, por Jesús Espeja.

Sábado, 2 de marzo de 2024

Dios-hombre_2636146363_16905658_660x371De su blog la Iglesia se hace diálogo:

“En Cristo, humanización de Dios y divinización de la humanidad”

“La lectura e interpretación de los evangelios desde las nuevas situaciones y signos del tiempo es condición imprescindible para que la Palabra de Dios que es Jesucristo sea vida y alimento para los creyentes”

“Según la fe cristiana, en el acontecimiento Jesucristo ha tenido lugar de modo único y definitivo la encarnación: humanización de Dios y divinización de la humanidad”

I. Oportunidad del tema 

1. En la fe o experiencia cristiana Jesucristo es el Evangelio viviente: la encarnación de Dios invocado como “Abba, en la humanidad seducida  y transformada  por esa Presencia de amor. Es lo que ahora llaman “primer anuncio”, pero que ya en 2013  el papa Francisco llamó “anuncio fundamental”.

    Este único Evangelio, vivido en las primeras comunidades cristianas dentro  de   distintas situaciones culturales, es el origen y la entraña de los cuatro evangelios reconocidos y proclamados  en la Iglesia. La lectura e interpretación de esos evangelios desde las nuevas situaciones y signos del tiempo es condición imprescindible para que la Palabra de Dios que es Jesucristo sea vida y alimento para los creyentes.

2. Es manifiesto el cambio cultural en nuestro mundo en la modernidad. Ciñéndonos a la sociedad española, estamos viendo cómo ya no es sostenible un consorcio de la Iglesia  con el poder político ni una presencia de la misma reconocida como religión oficial del Estado. Sencillamente porque nuestra sociedad es laica:  los ciudadanos quieren ser ellos mismos y decidir por su cuenta sin imposiciones foráneas incluidas las religiosas.

      El Vaticano II trató de actualizar el Evangelio leyendo los nuevos signos de la sociedad moderna y esa lectura quedó en los documentos conciliares. Pero la recepción  de esa  versión  del Evangelio dada por el Concilio no está siendo fácil en la misma comunidad cristiana dentro de una sociedad que se libera de la tutela religiosa pero no encuentra referencia firme de sentido.

    3. En esta situación de la sociedad española y escuchando la actualización del Evangelio que diseñó el Concilio, han sido elaboradas las reflexiones sobre algunos temas  fundamentales que irán saliendo en Religión Digital el miércoles de la semana. Son resumen y anticipo de un texto que próximamente verá la  luz  en la editorial San Esteban-Edibesa.

 II. En el dinamismo de la encarnación

“En Jesucristo la naturaleza humana asumida, no absorbida, ha sido elevada también en nosotros la dignidad sin igual El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre” (Vaticano II)

1. La humanización de Dios, Presencia de amor en el corazón y en la historia de la humanidad, es la singularidad de la religión cristiana. Nadie ha visto a Dios, todo lo que digamos sobre ese misterio es deficiente. Como un rayo de luz y nueva noticia, San Juan confiesa la fe o experiencia de la comunidad cristiana “Dios es amor”.

Y aquí está la novedad inaudita: ese Dios, que es amor, “se hace carne”; está  presente y activo en la condición humana. Tomás de Aquino escribió: “La religión cristiana se funda en la fe en la encarnación”. En la conducta histórica de Jesús hemos percibido esa Presencia que está dando a la humanidad consistencia e impulso para que llegue a su plena realización

   2. Según la fe cristiana, en el acontecimiento Jesucristo ha tenido lugar de modo único y definitivo la encarnación: humanización de Dios y divinización de la humanidad. Y esa encarnación continúa de algún modo a lo largo de la historia: el Hijo de Dios en la encarnación se ha unido, en cierto modo, a todo ser humano con todas las realidades entre las que vive.

   3. Si la encarnación continúa, Dios, Presencia de amor, “a todos y a todo da vida y aliento”. Lo intuye bien el creyente bíblico en el Libro de la Sabiduría: “Tu, Señor, amas a todos los seres y no aborreces nada de lo que has hecho; si hubieses odiado alguna cosa, no la habrías creado ¿y cono subsistirían las cosas si tu no las hubieses querido? ¿cómo conservarían su existencia si tu no las hubieses llamado?”

De ahí nuestra conducta ética en la relación con todas las realidades creadas; tienen algo de sagrado que suscita respeto y al mismo tiempo cuidado.

           Y esa Presencia también se está dando en todos los acontecimientos; no es verdad que todo lo que sucede sea conforme a esa Presencia de amor, pero todo sucede en esa Presencia.

         La persona humana está siendo especial y continuamente creada y sostenida por esa presencia de amor. Ahí están el fundamento, la consistencia y la valía del “yo”. Puede   tener confianza en la propia vida. Y también valorar la vida, dignidad y derechos humanos de todas las personas que tienen algo de divino.

En un mundo alborotado y ensombrecido por la inequidad y violencia sobran profetas que anuncian calamidades en el futuro. Nuestro mundo con su historia está habitado por esa Presencia de amor y su final  no  ha de ser la catástrofe, sino será acompañado por esa Presencia  que llamamos gracia.

      La encarnación continuada es la clave para el enfoque y  comprensión de los temas siguientes

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Una lámpara sobre mis pasos

Viernes, 1 de marzo de 2024

Del blog Le Pays de Zabulon:

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(Tatuaje en la espalda de Justin Bieber)

« The Word is a lamp for my feet and a light for my path.” Psm. 119:105

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« Ta parole est une lampe à mes pieds,

Et une lumière sur mon sentier. »

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Tu palabra es una lámpara para mis pasos,

y una luz en mi camino

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(Salmo 119, 105)

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“El Evangelio en una sociedad laica (I)”, por Jesús Espeja.

Viernes, 1 de marzo de 2024

IMG_2931De su blog La Iglesia se hace diálogo:

“Una sociedad laica es un pueblo donde las personas quieren ser ellas mismas y decidir por su cuenta, sin imposiciones foráneas sean políticas o religiosas”

“Nada tiene que ver con el laicismo que niega el derecho de las personas a practicar una religión ni con el fundamentalismo religioso que pretende imponer una religión a todos ciudadanos”

“En sociedades como la española donde por mucho tiempo se impuso una sola religión, el cambio de mentalidad es urgente pero no se hace de la noche a la mañana. Para ese cambio pueden ser algunos criterios formulados en el Vaticano II”

“Será lamentable que las nuevas generaciones de cristianos olviden la intención y la orientación renovadoras del Vaticano II que siguen siendo clave para la reforma que hoy necesita la Iglesia”

La palabra griega “laos” significa pueblo. Una sociedad laica es un pueblo donde las personas quieren ser ellas mismas y decidir por su cuenta, sin imposiciones foráneas sean políticas o religiosas. Nada tiene que ver con el laicismo que niega el derecho de las personas a practicar una religión ni con el fundamentalismo religioso que pretende imponer una religión a todos ciudadanos.

En sociedades como la española donde por mucho tiempo se impuso una sola religión, el cambio de mentalidad es urgente pero no se hace de la noche a la mañana. Para ese cambio pueden ser algunos criterios formulados en el Vaticano II.

 1. Es verdad que el Concilio tuvo sus limitaciones. Se celebró a mediados del siglo pasado, en diálogo con una etapa de la modernidad que ya estaba cayendo. Además los obispos y teólogos más influyentes eran europeos y su preocupación primera no fue responder al justo clamor de los pobres por su liberación, sino presentar de modo creíble la fe cristiana para una sociedad en rápido proceso de secularización.

Pero hay en los documentos conciliares algunos principios de la fe o experiencia cristiana que siguen teniendo actualidad en una sociedad cada vez más emancipada de la tutela religiosa, en nuestro caso de la religión católica. Y será lamentable que las nuevas generaciones de cristianos olviden la intención y la orientación renovadoras del Vaticano II que siguen siendo clave para la reforma que hoy necesita la Iglesia.

2. La fe cristiana no se reduce a creencias.  Es más bien apertura libre y total de las personas a la comunicación de Dios que se está dando como fuente  de vida. Y como esa revelación de Dios tiene lugar en una sociedad cambiante, la comunidad de fe que llamamos Iglesia, ya lo decía San Bernardo, tiene dos ojos: mira atrás y mira adelante. La única forma  de mantener la tradición viva sin caer en tradicionalismos, es una Iglesia “en salida”, sensible a lo nuevo que quiere nacer.

La reflexión teológica se mueve en el interior de la fe: luego para ser auténtica, tiene que ser también una teología “en salida; con una dimensión hermenéutica o interpretativa de las fe cristiana  en las nuevas situaciones culturales que se vayan presentando. A esa perspectiva responde una sección hace meses abierta en Religión Digital. Y en esta sección van las reflexiones desde algunos imperativos fundamentales del Concilio y leyendo signos de nuestro tiempo. Irán saliendo  los miérdoles de las siguientes semanas.

Gracias a quienes se dignen leer estas reflexiones y las amplíen con sus comentarios

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Permanecer cerca del niño que vive en nuestro corazón.

Jueves, 29 de febrero de 2024

Del blog de Henri Nouwen:

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“Tengo la impresión de que no reflexionamos suficientemente sobre el misterio de la encarnación. ¿Dónde está Dios? Dios está en nuestra debilidad, indefensión, pequeñez y dependencia. Dios está donde hay pobres, hambrientos, discapacitados, enfermos mentales, ancianos, inútiles. ¿Cómo podemos llegar a conocer a Dios cuando nuestra atención está en otro lugar, en el éxito, en el prestigio, en el poder? Cada vez creo más que nuestra fidelidad depende de nuestro deseo de acudir allí donde haya necesidad, soledad o cualquier otra necesidad humana. Si la iglesia tiene un futuro , es un futuro con los pobres

Para mí, el único modo de encontrarme bien en medio de tantos “mundos” es permanecer cerca del niño pequeño e indefenso que vive en nuestro corazón y en cada ser humano. A menudo ignoramos que el Niño Jesús está en nuestro interior. Cuando lo descubramos, entonces podremos alegrarnos de verdad.”

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Henri Nouwen
Diario del último año de vida

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Christine Schenk, CSJ: “Las primeras iglesias domésticas estaban dirigidas por mujeres”

Jueves, 29 de febrero de 2024

IMG_2925Ellas fueron elementos clave de la expansión del cristianismo en Roma

El “movimiento de Jesús” se difundió rápidamente por todo el Imperio romano gracias en parte a la iniciativa de las viudas y de las mujeres en calidad de apóstoles, profetas, evangelistas, misioneros y jefes de iglesias domésticas

Las mujeres de estas comunidades no solo salvaban a los huérfanos y a las viudas pobres, sino que también profetizaban en las primeras reuniones de la Iglesia primitiva

En el primero de una serie de cuatro ensayos, Christine Schenk, basándose en documentación literaria, nos habla de las mujeres en el cristianismo primitivo

¿La vida religiosa tal como la conocemos hoy -tanto contemplativa como activa- ha evolucionado a lo largo de dos mil años”

(Vatican News).- Cuando era una joven monja de San José tenía el gran deseo de entender quiénes habían sido nuestras antepasadas en la fe. A pesar de ser una apasionada de los textos bíblicos, a menudo me resulta difícil reconocerme en ellos porque los textos de nuestro leccionario casi siempre hablan de nuestros antepasados-hombres. Las devotas discípulas de Jesús -a excepción de María de Nazaret- son prácticamente invisibles.

Cuando comencé a estudiar para el máster en teología en el seminario local, devoré toda la información sobre las mujeres del cristianismo primitivo. En esta serie de cuatro ensayos quiero identificar las raíces históricas de las comunidades religiosas femeninas y tal vez ayudar a los lectores a comenzar a reconocerse en la historia de los primeros cristianos.

La difusión del cristianismo

El “movimiento de Jesús” se difunde rápidamente por todo el Imperio romano, en parte gracias a la iniciativa de las viudas y de las mujeres en calidad de apóstoles, profetas, evangelistas, misioneros y jefes de iglesias domésticas. Su crecimiento también se puede atribuir al apoyo financiero de mujeres empresarias cristianas como María Magdalena y Juana (cf. Lc 8, 1-3), Lidia (cf. Hch 16, 11-40), Febe (cf. Rom 16, 1-2), Olimpia, diaconisa del siglo IV, y otras. El Papa Benedicto XVI reconoció precisamente esto cuando, el 14 de febrero de 2007, dijo que «la historia del cristianismo habría tenido un desarrollo muy diferente si no hubiera habido la generosa contribución de muchas mujeres». “En el ámbito de la Iglesia primitiva, la presencia femenina” – anotaba de nuevo – “ha sido cualquier cosa menos secundaria”.

El “movimiento de Jesús” se difunde rápidamente por todo el Imperio romano, en parte gracias a la iniciativa de las viudas y de las mujeres en calidad de apóstoles, profetas, evangelistas, misioneros y jefes de iglesias domésticas

La iglesia doméstica

Las primeras iglesias domésticas estaban dirigidas por mujeres como Grapte, que en el siglo II era la cabeza de la comunidad de viudas que cuidaban de los huérfanos en Roma (fig. 1), y Tabità, viuda del siglo I “dedicada a obras buenas y actos de caridad” (cf. Hch 9, 36-43), que fundó una comunidad de iglesia doméstica en Jaffa. Fue a través de las iglesias domésticas que los primeros cristianos tuvieron acceso a las redes sociales que los pusieron en contacto con personas de diferentes clases sociales.

Cuando una mujer cabeza de familia, tal vez una viuda adinerada como Tabita o una mujer liberada de la esclavitud como Prisca (cf. Rom 16, 3-5), se convertía al cristianismo, los evangelistas cristianos como Junia (cf. Rom 16, 7) o Pablo tenían acceso no solo a su hogar sino también al grupo de personas que protegían y a su clientela, y esto significaba que sus esclavos, libertos, niños, familiares y personas que por razones profesionales estaban en contacto con estas mujeres también se convertirían. Así fue como cuando Pablo convirtió a Lidia (cf. Hch 16, 11-15) tuvo automáticamente acceso a una amplia gama de relaciones sociales y, por lo tanto, a un público potencialmente muy amplio (fig. 2). En la investigación titulada “A Woman’s Place“, Carolyn Osiek y Margaret Y. MacDonald demuestran cómo las mujeres cristianas de clases sociales más bajas podían iniciar pequeñas empresas gracias a su inserción en la red social cristiana y así adquirir cierta seguridad económica. Esto a su vez implicaba el acceso a una clase más alta y, por lo tanto, una mayor libertad de movimiento, en particular dentro de la familia ampliada de la antigüedad.

“Cuando Pablo convirtió a Lidia (cf. Hch 16, 11-15) tuvo automáticamente acceso a una amplia gama de relaciones sociales y, por lo tanto, a un público potencialmente muy amplio”

Mujeres evangelizadoras

Celso, conocido crítico de la Iglesia primitiva, tenía una escasa opinión de la evangelización hecha por las mujeres. Sin embargo, aunque de forma involuntaria, aportó pruebas independientes de la iniciativa de las mujeres en el cristianismo primitivo cuando afirmó que los cristianos convencían a las personas para que “abandonaran al padre y a los maestros y en su lugar fueran con las mujeres y los niños, compañeros de juego, a las casas de las mujeres, o a las curtidurías o a los talleres de los rumiantes”. (Orígenes, Contra Celso). La crítica de Celso coincide con afirmaciones en otros textos del cristianismo primitivo, según las cuales la evangelización se hacía de persona a persona, de casa en casa, por mujeres que llegaban a otras mujeres, niños, libertos y esclavos. Su crítica nos dice que las mujeres cristianas (y pocos hombres) tomaron iniciativas fuera de las reglas del patriarcado en función de su fe en Cristo.

“Su crítica nos dice que las mujeres cristianas (y pocos hombres) tomaron iniciativas fuera de las reglas del patriarcado en función de su fe en Cristo”

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Contribuciones específicas de las mujeres

Tres son las innovacionessignificativas que se producen en la sociedad romana entre los siglos I y IV y que pueden atribuirse a la evangelización y a los ministerios de guía de las mujeres cristianas. La primera, alrededor del siglo IV, es la libertad de elegir una vida celibataria, que derriba efectivamente un pilar del patriarcado, es decir, la obligación de contraer matrimonio. La segunda es que las viudas y vírgenes cristianas salvan, socializan, bautizan y educan a miles de huérfanos que de otro modo morirían por ser abandonados o serían destinados a la prostitución. La tercera es que las actividades de vinculación y evangelización de las mujeres desempeñan un papel determinante en la transformación de la sociedad romana de una cultura preeminentemente pagana a una cultura preeminentemente cristiana.

Conclusión

Se pueden reconocer elementos de vida religiosa no solo en las primeras comunidades de viudas, como la de Grapte o Tabita, sino también en aquellas mujeres que eligieron la vida célibe, como las cuatro hijas profetisas de Felipe (Hch 21,9) y las comunidades femeninas en Asia menor, de las que se habla en las Actas de Tecla (fig. 3). Las mujeres de estas comunidades no solo salvaban a los huérfanos y a las viudas pobres, sino que también profetizaban en las primeras reuniones de la Iglesia primitiva (cf. 1 Cor 11; Hch 21, 8-19). Su ejercicio contracultural de la autoridad en el contexto de la vida doméstica cotidiana es una de las claves a menudo silenciadas de la rápida difusión del cristianismo. La autoridad misionera y la guía profética de las mujeres en su amplia red social cambia el rostro del Imperio Romano.

Las mujeres de estas comunidades no solo salvaban a los huérfanos y a las viudas pobres, sino que también profetizaban en las primeras reuniones de la Iglesia primitiva

IMG_2926El material utilizado para este artículo está tomado en gran parte del libro de la autora Crispina y sus hermanas: mujeres y autoridad en el cristianismo primitivo (Fortress Pres, 2017). En su segundo artículo, que aparecerá próximamente, describe una investigación original sobre las primeras mujeres cristianas entre los testimonios arqueológicos en frisos de sarcófagos fechados entre los siglos III y V.

Fuente Religión Digital

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La cultura cristiana plantea una cuestión

Miércoles, 28 de febrero de 2024

Del blog Amigos de Thomas Merton:

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“Es importante darse cuenta de que la cultura cristiana plantea una cuestión, y constituye un problema. Demasiadas veces partimos del supuesto de que todas las respuestas están muy claras, y que, por supuesto, nosotros somos quienes las sabemos: que todos los demás son malintencionados ignorantes, y que lo único que se le pide a cada cual es que esté de acuerdo con nosotros, en todo, desde la fe hasta los modales de la mesa y el gusto en arte. Entonces el mundo irá bien.

 Supone que la “cristiandad” sigue siendo tanta realidad hoy como en el siglo XIII, o en cualquier caso después del Concilio de Trento, y que la cultura católica es la cultura de los que son evidente y agresivamente “católicos” en el sentido norteamericano de la palabra. No hemos sido capaces de ver que en ese sentido de la palabra, hemos llegado a ser contradicciones vivas. El “católico” que es ejemplar agresivo de una cultura católica de ghetto, limitada, rígida, llena de prejuicios, negativa, es precisamente un no-católico en el sentido cultural y quizá incluso religiosamente de algún modo, sin darse cuenta”.

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Thomas Merton,
Semillas de destrucción

(A un profesor de humanidades)

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“¿Posteísmo?”, por Gonzalo Haya

Miércoles, 28 de febrero de 2024

cuadro-manos-de-dios-y-adan-detalle-de-la-creacionEl teísmo ha concebido a Dios con una idea antropomórfica, como un superhumano, con las mejores cualidades humanas y con poderes extraordinarios. La crítica posteísta caricaturiza a ese Dios teísta como un ser fuera del universo que habita “en el piso de arriba” (en el cielo). El teísmo habría exagerado la trascendencia de lo divino, marginando su inmanencia.

El posteísmo en cambio acentúa la inmanencia de Dios en el universo, identificándolo prácticamente con lo que siempre hemos llamado “la naturaleza”. De ese modo, se podría caricaturizar al Dios posteíta como una mera corriente electromagnética.

Ambas tendencias están de acuerdo en que Dios es el Misterio, pero un misterio que tiene alguna relación con universo ya sea como “Energía poderosa, Razón y soporte de toda la realidad, Abismo alimentador de todos los seres, o aquel Ser que hace ser a todos los seres”.

Como reconoció el IV Concilio de Letrám “Todo lo que hemos dicho sobre Dios tiene más de error que de acierto”. Esto se puede aplicar también al teísmo y al posteísmo. Si Dios es un misterio, no podemos explicarlo con “conceptos claros y bien definidos”. Por vía intelectual discursiva sólo podremos aproximarnos con afirmaciones inadecuadas e incluso, a veces, contradictorias. Nicolás de Cusa ya afirmó que Dios es “concordantia oppositorum”.

Creo que nuestro conocimiento de Dios más auténtico se realiza por la “inteligencia sentiente”, por “la lógica del corazón”, que lo percibe en el comportamiento de Jesús, de los grandes referentes mundiales y en los signos de los tiempos. Ya he dicho en otra ocasión que “Mi punto de apoyo” es la experiencia ética del mal y del bien. La parábola del buen samaritano no necesita demostración discursiva, porque se identifica por sí misma con la experiencia que todos llevamos grabada en nuestra conciencia.

Teísmo o Posteísmo son maneras culturales de tratar de comprender a ese Ser, inexplicable con conceptos humanos, que experimentamos como fundamento y ejemplo de valores de amor, verdad, justicia, y dignidad.

La ventaja del posteísmo es haber descargado a Dios de toda esa rémora de cualidades extraordinarias que lo alejan de nosotros y que le atribuyen excesiva interferencia en la libertad humana. Su desventaja es que, a pesar de que lo incluyen “en nuestro piso”, lo dejan ciego y sordo, sin comunicación con nosotros.

El teísmo, con sus múltiples variantes religiosas, lleva siglos arraigado y bien comunicado con el pueblo sencillo. El posteísmo por el contrario ha surgido entre intelectuales que reclaman (¿con excesivo orgullo?) su total autonomía.

Creo que la diferencia fundamental entre teísmo y posteísmo es el grado de influencia (no digo intervención manipuladora) que atribuyen a Dios en la libertad y autonomía humana.

En cuanto a essas explicaciones sobre Dios, prefiero la del Pan-en-teísmo (todo-en-Dios) que concibe al universo y a cada uno de nosotros como subconjuntos insertos en el gran conjunto de Dios, que nos abarca y nos sobrepasa. Nos constituimos con el mismo aliento de Dios, porque Dios es Espíritu.

El Dios de Jesús responde a una concepción teísta, propia de su cultura y religión, pero Jesús no insistió en explicar doctrinalmente a Dios, sino en mostrarlo a nuestra conciencia emocionalmente como Padre, y encarnarlo vitalmente mediante su compromiso con la liberación de la injusticia social, y de las prácticas religiosas que encubrían esa injusticia.

Gonzalo Haya

Fuente Fe Adulta

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Hacia una Encarnación total

Martes, 27 de febrero de 2024

Del blog de Henri Nouwen:

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“Puedes ver tu vida como un gran cono que se angosta a medida que llegas mas adentro. Hay muchas puertas en ese cono que te dan oportunidades de abandonar el viaje. Pero has venido cerrando esas puertas una tras otra, yendo mas y mas adentro, hacia el centro. Sabes que Jesús te espera al final del camino, así como sabes que El te guía a medida que avanzas en esa dirección.

Cada vez que cierras otra puerta (sea la puerta de la satisfacción inmediata, la puerta del entretenimiento distractivo, la puerta del negocio, la puerta de la culpa y de la preocupación o la puerta del autorrechazo), te comprometes a llegar mas adentro de tu corazón y, por lo tanto. mas adentro del corazón de Dios.

Este es un movimiento hacia la plena encarnación. Te lleva a transformarte en lo que ya eres: un hijo de Dios. Te lleva a corporizar mas y mas la verdad de tu ser. Te hace reclamar al Dios que hay dentro de ti. Estas tentado de pensar que no eres nadie en la vida espiritual y que tus amigos están mucho mas adelante en esta travesía. Pero es un error.

Debes confiar en la profundidad de la presencia de Dios en ti y vivir a partir de allí. Esta es la manera de seguir avanzando hacia la plena encarnación”.

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Henri Nouwen

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Josep Vicent Martínez: Cuaresma, tiempo esperanzador

Martes, 27 de febrero de 2024

cuaresma_portada_01Para prepararnos convenientemente a las fiestas pascuales de la Resurrección del Señor se nos ofrece la cuaresma, que no tiene por qué ser un tiempo triste, gris o negro, sino un tiempo esperanzador, porque tal y como dice el Papa Francisco en el mensaje para la cuaresma del presente 2024: “a través del desierto Dios nos guía hacia la libertad”

En verdad, nuestra vida puede compararse con un desierto en el que muchas veces nos resulta imposible subsistir.

Cuando Dios sacó a los israelitas de Egipto, el pueblo cayó en la cuenta de que el mismo Señor se había fijado en la dura esclavitud que el pueblo sufría y bajó a liberarlos de sus esclavitudes.

Pero la fe del pueblo debía ser probada para que Dios pudiera cerciorarse de que su pueblo, en verdad, le estaba siendo fiel.

No fue así. El pueblo se rebeló contra su Dios, contra su Libertador, contra su único Señor, y pese a que una y otra vez el pueblo volvía a arrepentirse y pedía perdón, el Señor les perdonaba, pero al cabo de poco tiempo los israelitas volvían a ser infieles a su Dios, el que les había sacado de la esclavitud, y recaían en la idolatría, rechazando al Dios vivo y verdadero.

Algo así es nuestra vida con sus altibajos, con nuestras caídas y nuestras infidelidades, con nuestros momentos de alegría y casi de euforia por tener un Dios rico en misericordia y lealtad, el Dios siempre fiel que nos llama a la verdadera libertad, al amor, a la confianza en Él, a la obediencia a sus mandatos, a servir a todos, en especial a los más pobres, a los descartados, a las víctimas, a los que yacen medio muertos a la orilla del camino sin que nadie les eche una mano, etc.

Pues bien, Dios es siempre fiel y no puede negarse a sí mismo. Nosotros somos débiles, quebradizos, pecadores; nos mata el tener y el poseer, pero los preferimos antes que el ser: es cierto que vivimos en la sociedad de la apariencia y del despilfarro mientras miles y miles de hermanos nuestros no tienen lo necesario para poder vivir dignamente.

El ayuno, la limosna y la oración, (los tres resortes que Jesús nos enseñó a practicar no para que los hombres se fijen en nosotros, sino para que esos resortes nos ayuden en nuestro camino de conversión), siguen siendo vigentes en pleno siglo XXI, siempre que los entendamos en su significado más profundo, el que Jesús les dio.

“Quiero misericordia, no sacrificios” nos exhorta el Señor.

Vamos a atravesar este desierto que es la cuaresma con la mirada fija en Jesús, el que inició y completa nuestra fe, como dice la carta a los Hebreos.

Y vamos a hacerlo en comunión con todos los miembros de la Iglesia, que es el Pueblo santo de Dios, con un gran amor al Papa Francisco, a nuestros Pastores, a los que viven y predican el Evangelio con sus palabras y con sus vidas, a los que están dispuestos a dar su vida por los demás.

Vamos a aprender de las mujeres creyentes, de las más pobres, de los desterrados, perseguidos, asediados, de las víctimas, de los niños, de los migrantes y refugiados, pues ellas y ellos son los preferidos del Señor y nos ayudan a orar en el Espíritu de Cristo, nos ayudan a esperar contra toda esperanza, a creer a pesar de todo.

Vamos a compartir nuestros bienes materiales y no materiales con los demás, que el ayuno y la limosna están para eso, no para presumir de religiosidad.

Recientemente el Papa Francisco nos recordó que hemos olvidado la adoración al Señor y el servicio a los demás.

¿Por qué no aprovechamos los días de la cuaresma para centrarnos en el Señor, y en consecuencia, para amar, servir y promover a los más pobres?

Entonces podremos ver hecho realidad cómo es el Señor mismo quien nos hace pasar del desierto y el egoísmo a la libertad y a la caridad fraterna que hoy tanto necesitamos personal y comunitariamente.

Josep Vicent Martínez, febrero de 2024.

Fe Adulta

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María, Madre de Dios, es una “profetisa queer que cambia el género”, escribe un académico católico

Martes, 27 de febrero de 2024

IMG_3049María, la madre de Dios, es una “profetisa queer que modifica el género y que desafió las convenciones de género de su tiempo”, escribe una católica LGBTQ+ en un ensayo que examina cómo María ayudó al autor a experimentar la alegría queer.

María desempeña un papel central en la fe de muchos católicos, objeto de innumerables “Avemarías” y devociones. En un artículo de Sojourners, la académica Emma Cieslik detalla el papel de María no sólo en la propia fe de Cieslik, sino también en su identidad queer. Ella escribe que “dentro de [María] descansa el punto de apoyo de mi alegría y trauma católico queer”, y continúa: “[No] fue hasta mis 20 años que comencé a verla como una profetisa queer y de género flexible que desafiaba las convenciones de género de su tiempo”.

La relación de Cieslik con María no siempre fue tan estrecha y positiva. De hecho, después de asistir a un retiro de escuela secundaria en el que se pidió a los asistentes que hicieran una “promesa de pureza” de abstinencia sexual colocando una rosa blanca ante un ícono mariano, Cieslik dijo que se sentía separada de María:

IMG_1133Emma Cieslik

“Durante este retiro en la iglesia, me enseñaron que María era la virgen, madre y esposa heterosexual ideal; ella era la pureza sexual encarnada. María se había transformado en un símbolo de pura hiperfeminidad, lo que me hizo sentir alienado de una figura que consideraba la única representación de la divinidad femenina.

Durante los siguientes seis años, me esforcé por convertirme en la mujer que creía que era hasta que finalmente me quebré… Como resultado, volví mi atención a María. Ella todavía estaba de pie en cada rincón de cada iglesia que visitaba, pero durante años había evitado su mirada, temiendo que me juzgara por la persona en la que me había convertido, por no transformarme en una versión de ella. No fue hasta que comencé“ Queer and Catholic: A CLGS Oral History Project” en el  Center for LGBTQ & Gender Studies in Religion at the Pacific School of Religion, (Centro de Estudios de Género y LGBTQ en Religión de la Escuela de Religión del Pacífico), que aprendí sobre la importancia de María para los católicos queer.

“Ella era su madre, así como era la madre de Dios. Por quién era María, ella los amó y los aceptó tal como eran. Para muchos teólogos y laicos LGBTQ+, esta perspectiva sobre María es lo que los conecta con Ella y legitima su existencia dentro del catolicismo”

Cieslik cita a teólogos LGBTQ+ que han sugerido que la Sagrada Familia no es de hecho “una familia heterosexual prototípica”, ni María se ajusta a las expectativas sociales de género de las mujeres en ese momento. Repensar a María como persona, y también en sus relaciones con Jesús, José y otros, ayuda a que esta figura santa sea más accesible para las personas queer. Cieslik concluye apropiadamente su ensayo:

IMG_3048“’Pienso en el poderoso potencial de una María Queer que anima, empodera y anima a la comunidad queer a estar orgullosa de quiénes somos, a honrar y celebrar la belleza de las familias que creamos en medio de amenazas externas’, escribe [Rev. Ángela] Yarber. “Para Yarber, en última instancia, se trata de confiar en las interpretaciones teológicas queer y su potencial para crear una iglesia afirmativa y acogedora

Por lo tanto, María puede ser entendida como una liberadora queer, que desafía los roles sexuales y de género heteronormativos y tradicionales. La versión de Mary que me presentaron en ese retiro de secundaria nunca existió. Ella fue la creación de culturas e instituciones que intentaban defender los roles de género tradicionales, la divinidad patriarcal y la pureza sexual. Profundizar en la teología queer de la liberación me ha mostrado cómo María comparte mi impulso y voluntad por la fe cristiana.

“Cuando miro a María escondida en un rincón de cada iglesia, ya no la veo vestida de azul y blanco. En cambio, está bañada por la brillante luz del arco iris y abre los brazos para abrazarla”.

—Robert Shine (él/él), Ministerio New Ways, 13 de febrero de 2024

Fuente New Ways Ministry

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¡Quiero verte, Señor!

Lunes, 26 de febrero de 2024

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Transfiguración de Cristo

Diego Arenales Veganzones. España
Licencia Creative Commons – by-nc-nd


¡Quiero verte, Señor!

Quiero cerrar los ojos
y mirar hacia dentro
para verte, Señor.

Quiero también abrirlos
y contemplar lo creado
para verte, Señor.

Quiero subir al monte
siguiendo tus huellas y camino
para verte, Señor

Quiero permanecer acá
y salir de mí mismo
para verte, Señor.

Quiero silencio y paz
y entrar en el misterio
para verte; Señor.

Quiero oír esa voz
que hoy rasga el cielo
y me habla de ti, Señor.

Quiero vivir este momento
con los ojos fijos en ti
para verte, Señor.

Quiero bajar del monte
y hacer tu querer
para verte, Señor.

Quiero recorrer los caminos
y detenerme junto al que sufre
para verte, Señor.

Quiero escuchar y ver,
gozar de este instante,
y decirte quién eres para mí, Señor.

*

Florentino Ulibarri
Fe Adulta

***

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Nex Benedict y todos los hijos transfigurados de Dios, ¡ruega por nosotros!

Lunes, 26 de febrero de 2024

IMG_1293Nick Fagnant

La reflexión de hoy es del colaborador invitado Nick Fagnant. Nick es un estudiante de doctorado que estudia “Teología y Educación” en la Escuela de Teología y Ministerio Clough de Boston College. Después de una carrera de enseñanza y ministerio en escuelas secundarias católicas, el enfoque del trabajo actual de Nick es la “educación ignaciana queering”. A Nick también le encanta pasar tiempo con su sobrino, luchar con su perro y leer increíbles historias de ciencia ficción.

Las lecturas litúrgicas de hoy para el segundo domingo de Cuaresma se pueden encontrar aquí.

Hace apenas unos días conocimos información trágica sobre la paliza y muerte de una joven trans*. De la Human Rights Campaign:

Nex Benedict, un estudiante de secundaria no binario de 16 años, amaba la naturaleza y veía el programa de televisión The Walking Dead. Nex disfrutaba dibujando, leyendo y jugando Ark y Minecraft. Nex también tenía un gato, Zeus, al que amaban. La familia de Nex tiene parte de sus raíces en la nación Choctaw y estaba en un proceso para comprender más sobre la identidad de Nex, como muchos otros padres de jóvenes transgénero y no binarios. El 7 de febrero de 2024, Nex fue golpeado brutal salvajemente dentro de un baño en la escuela secundaria Owasso en Owasso, Oklahoma, donde Nex era estudiante. Nex fue llevado al hospital y dado de alta, para ser readmitido al día siguiente. El 8 de febrero de 2024, Nex sucumbió a las heridas sufridas y murió trágicamente”.

Tres niñas cisgénero golpearon a Nex en el baño de niñas, ya que la ley de Oklahoma exige que los estudiantes utilicen los baños escolares asociados con su sexo asignado al nacer. Si bien aún se investiga la causa de la muerte de Nex, la paliza propinada por las tres niñas no está en duda.

La muerte de Nex no es un caso singular. Especialmente durante el Mes de la Historia Afroamericana, recuerdo que las mujeres trans* negras corren un riesgo extremo de sufrir violencia, incluso si la violencia contra las mujeres trans* de color rara vez aparece en las noticias nacionales. En 2023, al menos 32 personas trans* o de género expansivo fueron asesinadas en los EE. UU., el 84 % de las cuales eran personas de color. Necesitamos recordar los nombres de personas trans* como London Price, que fue asesinada a tiros en Florida en octubre, y Sherlyn Marjorie, una querida artista drag, que fue asesinada por una ex pareja íntima. Necesitamos recordar a Tortuguita, una activista ambiental, que fue asesinada a tiros por un policía estatal durante una protesta, y a Zachee Imanitwitaho, una inmigrante ruandesa en Estados Unidos, que fue encontrada muerta en el estacionamiento de su lugar de trabajo. Necesitamos recordar a Unique Banks quien, junto con su madre, murió en un tiroteo masivo.

Y podemos seguir y seguir. Esta lista de nombres es trágica y abrumadora. Se lee como una letanía de santos. Estas personas trans* emprendieron un largo y confuso viaje para comprender sus identidades centrales, su yo mismo. Aunque les costó la vida, eligieron vivir auténticamente. En sus historias, quiero exaltarlos como los hijos amados y transfigurados de Dios que veo que son.

Las lecturas litúrgicas de hoy para el Segundo Domingo de Cuaresma, un tiempo para confrontar nuestros fracasos, me ayudan a procesar estas muertes, así como el pecado personal y social más amplio que apunta deliberadamente a estos miembros específicos de nuestra familia LGBTQ+.

El Evangelio de Marcos contiene tres momentos en los que el cielo cambia y una voz anuncia a Jesús como el Hijo de Dios. Esto ocurre por primera vez en el bautismo de Jesús en el Jordán. Aquí, las nubes se abren, una paloma desciende y una voz del cielo afirma que Jesús es el Niño “amado” de Dios. Nex, como tantos niños trans*, necesitaba escuchar esa voz sagrada que les decía que ellos también son amados de Dios. Especialmente como miembros del Cuerpo de Cristo, ¿cómo podemos anunciar mejor a las personas trans* como hijos amados de Dios? ¿Como nuestros queridos hijos?

El segundo acontecimiento ocurre en la lectura de hoy, la historia de la Transfiguración. Jesús está flanqueado en el monte por Moisés (que simboliza la Ley) y Elías (que simboliza a los Profetas). Una vez más, el cielo se abre y el Padre declara a Jesús como el Hijo amado. Mientras tanto, Peter, James y John se sienten confundidos y aterrorizados. Incluso en la Transfiguración, los más cercanos a Jesús no comprenden la verdad de quién es él.

Saber que tu cuerpo sagrado está transfigurado mientras las personas más cercanas a ti no comprenden tu identidad central como “amado” de Dios debe ser increíblemente solitario. Los padres de Nex dijeron que “estaban en un proceso para comprender más sobre la identidad de Nex“. Aprender las verdades fundamentales sobre un ser querido requiere dejar de lado intencionalmente el miedo y las ideas preconcebidas para poder abrazar la humildad y viajar junto a él mientras se descubre y revela.

Durante el resto del Evangelio de Marcos, los discípulos continúan su proceso relacional para discernir la identidad central de Jesús. Al igual que los padres de Nex, no pueden ver la plenitud del hijo transfigurado de Dios a quien aman. ¿Qué vemos cuando nos enfrentamos a personas contemporáneas, sagradas, transfiguradas y encarnadas? ¿Cómo tomamos la iniciativa de aprender más sobre las identidades trans*?

IMG_3251  Nex Benedict

La tercera descripción que hace Marcos de una voz que revela la verdadera identidad de Jesús ocurre en la crucifixión, después de que Jesús fuera traicionado y abandonado por los apóstoles. Esta vez, nuestras expectativas se ven trastocadas: no es Dios Padre, sino un soldado romano quien reconoce a Jesús como el Hijo. Marcos nos presenta a este soldado como modelo y esperanza de nuestra propia conversión de corazón y cultura. A pesar de actuar a menudo como el soldado romano en complicidad con una cultura de muerte, ¿cómo creamos una cultura de vida que apoye la seguridad de los niños trans* y promueva su florecimiento?

Es hora de que honremos al amado Niño de Dios celebrando a otros miembros transfigurados y de género expansivo del Cuerpo de Cristo. Pero no podemos hacerlo solos. Necesitamos la ayuda de quienes nos han precedido:

Nex Benedict: ¡Ruega por nosotros!

London Price: ¡Ruega por nosotros!

Sherlyn Marjorie: ¡Ora por nosotros!

Tortuguita: ¡Ruega por nosotros!

Zachee Imanitwitaho: ¡Ruega por nosotros!

Unique Banks: ¡Ruega por nosotros!

Todos vosotros santos hermanos: ¡Rogad por nosotros!

Todos los amados y transfigurados Hijos de Dios que han sido asesinados por la confusión, el terror y el miedo de nuestro mundo: orad por nosotros, para que tengamos el coraje de trabajar por el día en que todos los Hijos trans*figurados de Dios estén seguros y sean celebrados. !

–Nick Fagnant, 25 de febrero de 2024

Fuente New Ways Ministry

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El discurso de la luna

Lunes, 26 de febrero de 2024
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Hace poco más de una semana asistimos a la vigilia ecuménica televisada con la que se abría el sínodo. Bella. Cantos de Taizé, sobre todo. Todo muy bien dispuesto. Aquella visión con silencios, con tiempo para la plegaria, trajo otros recuerdos.

En 1988 cené en la casa romana de Rosa Rossi y Renzo Lapiccirella (también escrito Lapiccirilla), via de’ Giornalisti. Ella era una hispanista de renombre, dedicada entre otras cuestiones a Teresa de Ávila. Él era periodista de L’Unità, el diario comunista fundado por Antonio Gramsci. Como al día siguiente tenía una entrevista con un senador del entonces partido comunista más importante de Europa occidental, también el más cultivado, el PCI, Lapiccirella quizá quiso conocerme antes de que me presentase en vía delle Boteghe oscure.

Renzo y Rosa eran familiares de Manuel Sacristán y Giulia Adinolfi y con ese motivo habían pasado algunas temporadas estivales en “Los Sauces”, en Puigcerdà (Cerdanya). Renzo describió “un lugar un poco mágico donde llego a pensar que quizás el mundo y los hombres han descubierto –o están a punto de descubrir– una medida de sí mismos y de las cosas, un maravilloso equilibrio entre razón y sentimientos y, en definitiva, el sentido preciso de su propia vida y de la de los demás”. Renzo era hijo de un partigiano napolitano, luego concejal en Roma, y nieto de un barbero, un hombre del pueblo, un hijo de la resistencia al fascismo, un comunista.

En un momento Renzo me habló del «Discurso de la luna» y se emocionó. Me descubrió aquel discurso. Yo había leído el de la mañana, el Gaudet Mater Ecclesia, con el que Juan XXIII se dirigió a los padres conciliares. Pero no sabía nada del otro, el llamado «Discurso de la luna».

Parece que fue así. Era ya de noche y la Acción católica romana convocó una vigilia de oración en San Pedro. Cien mil romanos acudieron. Los romanos aman al papa. Ellos lo quieren como padre. Es su obispo y es un padre. Ríen y lloran con él. El papa se había retirado a sus habitaciones. Los mosenes y los monseñores no se van a dormir, sino que se retiran a descansar. El papa Roncalli estaba ya en su habitación y su secretario, Loris Capovilla, le avisó de que cien mil romanos están bajo la ventana.

Noche del once de octubre de 1962

Según Capovilla, al acabar el día, Roncalli estaba emocionado, “muy emocionado”. Para Roncalli lo importante era que el concilio había empezado. No le preocupaba el resto, si concluiría, cómo y con quién. Su secretario le pidió que se asomase y dijese unas palabras. El papa dijo que no, que ya había hablado una vez esa mañana. “Basta”, dijo. A Roncalli le gustaba hablar poco, era hombre de campo. Le gustaba la sencillez y que le entendieran todos. Le molestaban los aplausos de la masa. Cuando alguien le decía que preparara un discurso a los presos decía: si quieren, prepararé un documento sobre los presos. Si voy a verlos, lo que quiero es abrazarles y hablarles con el corazón. A Angelo Giuseppe no le gustaba improvisar discursos.

El secretario insistió. “Asómese al menos”. El papa quedó impresionado. “Abra la ventana y ponga el tapiz”. Era el tapiz rojo que se ponía en la ventana desde la que el papa iba a bendecir.

El escolapio florentino Ernesto Balducci, entonces eclesiásticamente “desterrado” en Roma, y el periodista y sacerdote José Luis Martín Descalzo lo han contado. Éste lo titula “la caricia del padre”. Desde la ventana iluminada surgió la voz del papa como un río de ternura y la plaza San Pietro se convirtió en un inmenso hogar. Cien mil antorchas iluminaban la vigilia de la Iglesia.

El discurso, improvisado, caótico, respondió a lo que el papa era en aquel momento: un padre. Alguna vez había dicho: “Escuchad bien esto porque mañana no lo leeréis en L’Osservatore”. De hecho, el diario oficioso vaticano del día siguiente sólo recogía que el papa anciano había hablado 37 minutos en latín ante 2447 obispos. ¿Se enteraron los del diario de lo que estaba aconteciendo? Podemos dudarlo. Roncalli sabía que algunos censuraban sus palabras.

En el improvisado discurso de la noche descubrimos el alma de Roncalli, sin conexión lógica. Es un discurso que huele a página bíblica. Así lo piensa Martín Descalzo. Balducci señala la facilidad de Roncalli demeter las cosas más arcanas en el giro de las imágenes domésticas, saber unir una miniatura anecdótica a las más altas afirmaciones doctrinales”. Martín Descalzo subraya la “simplicidad de pozo” del papa, “ese fabuloso don que sólo algunos poetas consiguen de que sus palabras, simples en apariencia, se profundicen en cada nueva lectura, más frescas, más jugosas cuanto más se desciende a su fondo”.

Hace veintitrés años editamos algunos escritos de Roncalli. Este discurso lo comentó un joven jesuita piamontés, Secondo Bongiovanni. Un milagro fue recuperar las páginas que Hannah Arendt escribió sobre Roncalli en Men in Dark Times (1968). En la primera edición castellana del libro de Arendt la editorial “censuró” al papa. Hay censores en todos sitios. Juan XXIII lo sabía bien. Nosotros lo recuperamos y publicamos el texto en traducción de Serrano de Haro para El Ciervo y edición de De la Torre Francia para el libro. La editorial que había publicado Hombres en tiempos de oscuridad, después ya no pudo seguir censurándolo y lo incluyó en siguientes ediciones. Antes habían pensado que una editorial progresista no podía publicar una reflexión sobre un papa. Quizá. Hay censores en todos sitios. Juan XXIII lo sabía bien.

El discurso de la luna

El texto se puede leer en otros lugares. Por ejemplo, en nuestra edición de los Escritos del Juan XXIII (Bilbao 2000) o en el libro editado por José Luis Martín Descalzo, El Concilio de Juan y Pablo. Documentos… (Madrid 1967, páginas 106-108). Por ello sólo reproduzco algunas líneas.

“Queridos hijitos, queridos hijitos, oigo vuestra voz. La mía es una voz sola, pero resume la voz del mundo entero (…) // Se diría que incluso la luna se ha dado prisa esta tarde. Miradla en lo alto cómo contempla este espectáculo. Es que hoy cerramos una gran jornada de paz (…) Mi persona no cuenta nada. Es un hermano quien os habla, un hermano que se ha convertido en padre por voluntad de Nuestro Señor. Pero todo junto, fraternidad y paternidad, es gracia de Dios. ¡Todo, todo! // Seamos por tanto fieles y sigamos la dirección que Cristo bendito nos dejó. // Ahora os doy la bendición. Junto a mí quiero invitar a la Virgen Santa, Inmaculada, cuya excelsa prerrogativa celebramos hoy [en 1931 Pío XI introdujo la fiesta litúrgica de la maternidad de la Virgen María para el 11 de octubre]. // Al volver a casa os encontraréis a los niños; hacedles una caricia y decidles: esta es la caricia del papa. Tal vez encontraréis alguna lágrima que enjugar. Tened para quien sufre una palabra de consuelo. Sepan los afligidos que el papa está con sus hijos especialmente en las horas de tristeza y amargura. (…) // A la bendición uno el deseo de una buena noche, recordándoos que no os quedéis sólo en los buenos propósitos. (…) El concilio ha comenzado y no sabemos cuándo acabará. (…) Bienvenidos por tanto, estos días: los esperamos con gran alegría.”

Escribe Martín Descalzo que al acabar era “como si una navidad equivocada hubiera anticipado su venida (…), una página escapada de los Evangelios”.

Cuando Renzo recordó la frase del papa “al volver a casa…”, lloraba.

[Imagen extraída de Wikimedia Commons]

Fuente Cristianismo y Justicia

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Este es mi Hijo amado

Domingo, 25 de febrero de 2024

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El modelo, hijo del artista artista que ha realizado el cartel de la Semana Santa sevillana

Transfigúrame.

Señor, transfigúrame.
Traspáseme tu rayo rosa y blanco.
Quiero ser tu vidriera,
tu alta vidriera azul, morada y amarilla
en tu más alta catedral.

Quiero ser yo mismo, sí, mi historia,
pero de Ti en tu gloria traspasado.
Quiero poder mirarte sin cegarme,
convertirme en tu luz, tu fuego altísimo
que arde de Ti y no quema ni consume.

Déjame mirarte, contemplarte
a través de mi carne y mi figura,
de la historia de mi vida y de mi sueño,
inédito capítulo en tu Biblia.

Si he de transfigurarme hasta tu esencia,
menester fue primero ser ese ser con límites,
hecho vicisitud camino de figura,
pues solo la figura puede trans-figurarse.

Pero a mí solo no. Como a los tuyos,
como a Moisés (fuego blanco de zarza),
como a Elías (carro de ardiente aluminio),
cada uno en su tienda, a ti acampados,
purifica también a todos los hijos de tu padre,
que te rezan conmigo o te rezaron
o acaso ni una madre tuvieron
que les guiara a balbucir el padrenuestro.

Purifica a todos, a todos transfigúralos.
Si acaso no te saben, o te dudan,
o te blasfeman, límpiales piadoso
(como a ti la Verónica) su frente;
descórreles las densas cataratas de sus ojos,
que te vean, Señor, y te conozcan;
espéjate en su río subterráneo,
dibújate en su alma
sin quitarles la santa libertad
de ser uno por uno tan suyos, tan distintos.

Mira, Jesús, a la adúltera
y al violento homicida
y al mal ladrón y al rebelde soberbio
y a la horrenda –¡piedad! – madre desnaturada
y al teólogo necio que pretende
apresarte en su malla farisea
y al avaro de oídos tupidos y tapiados
y al sacrificador de rebaños humanos.

[A cada uno de ellos] sálvale Tú,
despiértale la confianza.
Allégatele bien, que sienta
su corazón cobarde contra el tuyo
coincidentes los dos en solo un ritmo.

Que todos puedan en la misma nube,
vestidura de ti, sutilísima fimbria de luz,
despojarse y revestirse
de su figura vieja y en ti transfigurada.
Y a mí con ellos todos, te lo pido,
la frente prosternada hasta hundirla en el polvo,
a mí también, el último, Señor,
preserva mi figura, transfigúrame.

*

Gerardo Diego

***

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Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador… Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús:

“Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.”

Estaban asustados, y no sabían lo que decía. Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube:

“Éste es mi Hijo amado; escuchadlo.

De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.

Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó:

– “No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.”

Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de “resucitar de entre los muertos”.

*

(Marcos 9,2-10)

***

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La transfiguración no es la revelación impasible de la luz del Verbo a los ojos de los apóstoles, sino el momento intenso en el que Jesús aparece unificado en todo su ser con la compasión del Padre. En aquellos días decisivos, él es más que nunca transparente a la luz de amor de aquel que lo entrega a los hombres por su salvación. Por consiguiente, si Jesús se transfiguró, es porque el Padre hace resplandecer en él su gozo. El irradiar su luz en su cuerpo de compasión es como el estremecimiento del Padre por la total entrega de su Unigénito. De ahí la voz que atraviesa la nube: “Éste es mi Hijo amado; en él están todas mis complacencias… escuchadle”.

En cuanto a los tres discípulos, son inundados durante unos segundos por lo que se les concederá recibir, comprender y vivir a partir de Pentecostés: la luz deífica que emana del cuerpo de Cristo, las energías multiformes del Espíritu dador de Vida. Y entonces cayeron a tierra, porque “Aquel” no sólo es “Dios con los hombres” sino Dios-hombre: nada puede pasar de Dios al hombre ni del hombre a Dios si no es a través de su cuerpo. Ya no hay distancias entre la materia y la divinidad: en el cuerpo de Cristo nuestra carne está en comunión con el Príncipe de la Vida, sin confusión ni separación.

Lo que el Verbo inauguró en su encarnación y manifestó a partir de su bautismo con sus milagros nos lo deja entrever en plenitud la transfiguración: el cuerpo del Señor Jesús es el sacramento que concede la vida de Dios a los hombres. Cuando nuestra humanidad consienta unirse a la humanidad de Jesús, participará en la naturaleza divina, será deificada.

*

J. Corbon,
Liturgia alia sorgente, Roma 1982, 81s.

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Licencia Atribución de Creative Commons (reutilización permitida)

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“Escuchar a Jesús”. 2º Cuaresma – B (Marcos 9,2-10)

Domingo, 25 de febrero de 2024

IMG_2900Cada vez tenemos menos tiempo para escuchar. No sabemos acercarnos con calma y sin prejuicios al corazón del otro. No acertamos a acoger el mensaje que todo ser humano nos puede comunicar. Encerrados en nuestros propios problemas, pasamos junto a las personas, sin apenas detenernos a escuchar realmente a nadie. Se nos está olvidando el arte de escuchar.

Por eso tampoco resulta tan extraño que a los cristianos se nos haya olvidado, en buena parte, que ser creyente es vivir escuchando a Jesús. Sin embargo, solo desde esta escucha nace la verdadera fe cristiana.

Según el evangelista Marcos, cuando en la «montaña de la transfiguración» los discípulos se asustan al sentirse envueltos por las sombras de una nube, solo escuchan estas palabras: «¡Este es mi Hijo amado: escuchadle a él!».

La experiencia de escuchar a Jesús hasta el fondo puede ser dolorosa, pero es apasionante. No es el que nosotros habíamos imaginado desde nuestros esquemas y tópicos. Su misterio se nos escapa. Casi sin darnos cuenta nos va arrancando de seguridades que nos son muy queridas, para atraernos hacia una vida más auténtica.

Nos encontramos, por fin, con alguien que dice la verdad última. Alguien que sabe para qué vivir y por qué morir. Algo nos dice desde dentro que tiene razón. En su vida y en su mensaje hay verdad.

Si perseveramos en una escucha paciente y sincera, nuestra vida empieza a iluminarse con luz nueva. Comenzamos a verlo todo con más claridad. Vamos descubriendo cuál es la manera más humana de enfrentarnos a los problemas de la vida y al misterio de la muerte. Nos damos cuenta de los grandes errores que podemos cometer los humanos y de las grandes infidelidades de los cristianos.

Hemos de cuidar más en nuestras comunidades cristianas la escucha fiel a Jesús. Escucharle a él nos puede curar de cegueras seculares, nos puede liberar de desalientos y cobardías casi inevitables, puede infundir nuevo vigor a nuestra fe.

José Antonio Pagola

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“Éste es mi Hijo amado”. Domingo 25 de Febrero de 2024. Domingo segundo de Cuaresma

Domingo, 25 de febrero de 2024

20-cuaresma B2 cerezoLeído en Koinonia:

Génesis 22,1-2.9-13.15-18: El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe.
Salmo responsorial: 115: Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida.
Romanos 8,31b-34: Dios no perdonó a su propio Hijo.
Marcos 9,2-10: Éste e mi Hijo amado.

Después del anuncio de la pasión y del llamado al seguimiento, Marcos introduce el relato de la transfiguración (Mc 9,2-8). Algo así como una “Pascua anticipada”, junto a una crucifixión igualmente “anticipada”. Después viene la discusión sobre la resurrección y el retorno de Elías (Mc 9,9-13) y la historia de la sanación del niño mudo (Mc 9,14-29). Según Xavier Pikaza, los tres relatos tejen un tríptico eclesial que vincula la experiencia de oración, la fe sanadora y el anuncio de la pasión y la resurrección. Así la experiencia pascual (transfiguración) está unida a la acción liberadora.

Veamos en primer lugar la fuerza simbólica del relato, y después “ataremos cabos” para resaltar el mensaje para nuestro HOY:

“Seis días” que evocan los “seis días” de la creación, o los “seis años” de trabajo antes del “año sabático”. Es pues, tiempo productivo, de siembra, de actividad, de preparación. En este ambiente sucede la transfiguración. Pudiéramos decir que la transfiguración pertenece a “otro tiempo”, que irrumpe en el “tiempo ordinario”, con el fin de producir un contraste, un desequilibrio, un llamado de atención, una corrección.

“Tres discípulos”: Pedro, Santiago y Juan, en representación de la comunidad discipular conducida por Jesús. La humanidad masculina en camino al encuentro transformador con la divinidad. Quizá por ello más necesitada de la corrección que va a desarrollarse en lo alto del monte.

“Vestidos resplandecientes” para resaltar la transformación, en donde el resplandor y la blancura expresan la profundidad y la integridad del cambio operado. Las primeras comunidades cristianas usaron vestidos blancos recién lavados para simbolizar la nueva vida que se proponían vivir. Los vestidos exteriores son expresión de los profundos cambios en el interior de las personas.

“Tres seres resplandecientes”: Jesús, Moisés y Elías, en representación de la “comunidad celestial” en comunión. También masculina. Quizá por ello, el encuentro de las dos comunidades sólo suman “seis”. La plenitud del “siete” tendrá lugar mediante la inclusión de la comunidad femenina.

“Tres tiendas”, simbolismo del éxodo y del Dios del éxodo, experiencia tribal originaria y fundacional de Israel. El tiempo de las tiendas es también tiempo de alianza tribal, de solidaridad, de igualdad. En la fiesta de las tiendas sukkot cada familia hacía una choza y habitaba en ella, recordando la salida de Egipto.

Tenemos un énfasis en el simbolismo trinitario: 3 seres celestiales (Jesús, Moisés, Elías), 3 discípulos (Pedro, Juan, Santiago), 3 chozas (éxodo); tres veces tres junto con la gloria de Dios. Tres significa comunidad, perfección, plenitud. Es la propuesta comunitaria de Dios para la humanidad a partir del mismo ser trinitario de Dios. Es el proyecto a construir una vez que se regrese a la llanura.

“Nube”, para los pueblos del desierto significa sombra, lluvia, vida, alegría, bendición. Por eso, siempre está relacionada con Dios. Es un signo visible de la presencia y la compañía gratificante de Dios. Así lo fue durante la travesía del pueblo por el desierto, Dios caminaba delante de él señalando el camino. La voz y la nube van junto al pueblo, cuando este decide construir el proyecto de Dios.

“Subir el monte alto”: evocando Horeb-Sión, lugar donde Moisés y Elías se vieron “cara-a-cara” con Dios. Epifanía que revela el proyecto de Dios y que da fuerza y sabiduría para llevarlo a cabo. Ascenso humanizador, en cuanto capacidad y decisión para realizar lo revelado por Dios.

“Descender del monte”: a la llanura, para el encuentro y la transformación humana y social. En el descenso, quienes experimentaron la resurrección, discuten sobre la “resurrección de los muertos”. El monte está relacionado con la resurrección y la llanura con la muerte. Evocación de los orígenes de Israel en las montañas tribales en contraste con las llanuras tributarias e idolátricas. Producir tal contraste es la tarea permanente de quienes “descienden del monte”. De ahí el imperativo a descender.

En el camino a Jerusalén era necesaria la transfiguración. Galilea había mostrado el “éxito” del reino de Dios. La comunidad discipular identificó allí la realización de los tiempos mesiánicos relacionados con los milagros de Jesús y con las multitudes necesitadas. La expectativa judía de un Mesías liberador de la opresión romana estaba siendo respondida. La comunidad discipular aún no salía de estos moldes mesiánicos. Cuando Jesús anuncia su pasión y crucifixión, hay alarma y desconcierto. No se entiende un mesianismo que pase por la cruz. Para “corregir” esta situación vivida por la comunidad post-pascual de Marcos, el relato introduce la transfiguración.

No sabemos cuál sea el contenido materialmente histórico de este relato teológico, ni es importante conocerlo; este relato, como todo el evangelio, no está escrito tanto “para que sepamos” un dato material de la vida de Jesús, sino “para que creamos”, para alimentar nuestra fe subrayando un aspecto de una verdad salvífica (no una verdad física). Para comunicarnos un mensaje espiritual (una verdad profunda), sin que importe la veracidad fáctica del hecho que sirve de símbolo-vehículo para la transmisión de ese mensaje (o sea, aunque como verdad superficial no fuera cierto tal hecho).

Lo que en el sentido profundo se trasmite en el texto es una vivencia fundamental para toda persona humana, que lo fue sin duda también para Jesús: la necesidad de transcender la superficie de las cosas para captar su sentido profundo. En un momento privilegiado de gracia, los discípulos pudieron acceder a una visión más honda de lo que significaba aquél Jesús humilde que les acompañaba “como uno de tantos”. Y eso les dio ánimos y les fortaleció para continuar la “subida a Jerusalén”.

La fe es la que opera esa “transfiguración”; por ella la vida real, tantas veces chata y sin relieve, rutinaria o hasta decepcionante, se “trasfigura”, mostrándonos sus riquezas de sentido, su trasfondo de dimensiones transcendentes, hasta hacernos experimentar incluso que “todo es gracia”, como dijo Bernanos. Ante esa visión transfigurada de la realidad, uno se extasía, sentimos el deseo de detener el tiempo para contemplar y saborear… Pero esos momentos privilegiados, transfigurados, son excepciones; a lo largo del camino hacia Jerusalén hay pocos montes Tabor…

La fe es la que debe suplir y hacer posible en el fondo del corazón la fuerza para subir al monte Tabor, incluso cuando podamos estar más cerca del otro monte, el Calvario… La fe nos puede dar “una visión contemplativa de la realidad”, una visión mayor, penetrante, transfiguradora, anticipadamente escatológica incluso. Este poema de Casaldáliga que les ofrecemos parece expresar algo semejante.

“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva”

Entonces veré el sol con ojos nuevos
y la noche y su aldea reunida;
la garza blanca y sus ocultos huevos,
la piel del río y su secreta vida.

Veré el alma gemela de cada hombre
en la entera verdad de su querencia;
y cada cosa en su primero nombre
y cada nombre en su lograda esencia.

Confluyendo en la paz de Tu mirada,
veré, por fin, la cierta encrucijada
de todos los caminos de la Historia

el reverso de fiesta de la muerte.
Y saciaré mis ojos en Tu gloria,
para ya siempre más ver, verme y verte.

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25.2.24. Dom 2. Cuaresma: Transformación de la iglesia dormida (Mc 9,2-8)

Domingo, 25 de febrero de 2024

IMG_3259Del blog de Xabier Pikaza:

Este domingo suele llamarse de “trans-figuración” o cambio de figura (apariencia externa) de Jesús y de la iglesia. Pero el evangelio  no dice “cambio de figura” (trans-figuración: que cambie externamente todo para que nada cambie), sino de forma de ser  (transformación, metamorfosis).  

 Son muchos los que, en contra del evangelio, sólo quieren unos cambios “cosméticos” de la figura/apariencia de la iglesia (dormidos allí arriba los tres: Pedro, Jacob, Juan), para que todo siga igual.

El evangelio quiere un cambio de morfé/forma de ser (meta-morfosis o trans-formación)  de la iglesia.

Marcos 9,2-10

En aquel tiempo, Jesús llevó a Pedro, a Jacob y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transformó (mete-morphôzê) delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.

Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: “Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.” Estaban asustados, y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: “Éste es mi Hijo amado; escuchadlo.” De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.

Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: “No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.” Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de “resucitar de entre los muertos”.

Comparar los textos

Esta es la fiesta de  la meta-morfosis, el cambio de ser de Jesús y de la iglesia, no un pequeño cambio externo, cosmético, de la iglesia, conforme al principio deLampedusa: Que parezca que cambia todo, para que nada cambie (Gatopardo). 

Esta Meta-morfosis de Jesús  tiene que ser cambio del triunvirato de la iglesia (Pedro, Jacob, Juan)nos invita a un cambio radical en la forma de ser (no sólo de la figura externa de la vida.

Marcos 9, 2 Y seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, les subió a solas a un monte muy alto y se trans-formó (fue transformado) ante ellos. 3 Y sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como ningún batanero del mundo podría blanquearlos. 4 Y se les aparecieron Elías y Moisés, que conversaban con Jesús.

La traducción latina/romana  de Marcos (y el texto de Lucas 9, 28b-30) dicen que fue un cambio de figura (trans-figuratus), un cambio de la apariencia del  rostro (eidos/figura de su rostro) cambió, se hizo distinto (heteron), sus vestidos brillaban etc.

 Anotaciones sobre el texto de Marcos

Y seis días después… Posiblemente alude al Día de Dios (sábado o domingo), pasados seis días de la escena anterior, la de Cesarea de Felipe, con la “confesión” de Pedro y la revelación de Jesús (dar la vida por el Reino). Ha pasado la semana de los días de la creación, llega el día séptimo de la gloria de Cristo.

Tomando a solas a Pedro, Santiago Zebedeo y Juan. El triunvirato oficial de la Iglesia. Estos tres son signo de la historia de Jesús, su grupo de intimidad; ellos son, al mismo tiempo, el testimonio de la iglesia entera.

  • Son los tres primeros del tiempo de Jesús, compendio de todas la iglesia posterior
  • Más tarde el triunvirato lo forman los tres del Concilio de Jerusalén: Pedro, Santiago/Jacob hermano de Jesús y Pablo (Gal 2, Hech 15). En los dos casos tenemos una iglesia “trinitaria” de tres varones.
  • Trinidad de mujeres... Tanto Mc 15-16  como en Mateo y Lucas en vez del triunvirato ponen un triunfeminato, formado por las tres “marías” (Magdalena, con M. de Cleofás  y Salome), a las que Jn 19 añade el discípulo amado.

Les subió a un monte muy alto… Simbólicamente es el monte de Galilea… En el fondo es el monte de la Cruz y de la pascua… Es como si Jesús les/nos hiciera ascender… para descubrir la verdad, para transformarnos.

Fue trans-formado ante ellos. La palabra clave del relato es metemorphôze (fue transformado o metamorfoseado, en pasivo divino) ante ellos. Esa palabra (meta-mofosis) tiene un sentido técnico en griego (e incluso en latín) y evoca las transformaciones que asumen (padecen) los dioses y seres divinos, tomando diversas formas para presentarse y actuar. En esa línea se sitúa la obra clásica de Ovidio (Las Metamorfosis), escrita el año 7 d.C., en la que se narran, partiendo de las obras clásicas de Homero y Hesíodo (del conjunto de la mitología de Grecia y Roma), los cambios o “transformaciones” de dioses y héroes, desde el principio hasta el tiempo de Julio César (pocos años antes de Cristo). Toda la realidad es, según eso, una “metamorfosis” incesante de todo lo que existe, dentro del continuo sagrado de la realidad, donde dioses y hombres se vinculan (sin diferencia esencial).

Y sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrante… Marcos no dice nada del cambio del rostro de Jesús (a diferencia de Lucas 9, 29, quien significativamente omite la palabra metamorfosis, por sus implicaciones de cambio externo, no radical de la vida), o de alguna de sus partes (como la mirada, cf. Ap 2, 18; 3, 18), sino que se fija sólo en sus vestidos, que se vuelven blancos, es decir, de color de cielo (cf. Ap 3, 18; 19, 14). De esa manera sigue la tradición del Antiguo Testamento, por ejemplo en Is 6, 1, donde se dice que el profeta vio a Dios, pero sólo se fija en su manto). También el joven de la pascua de Mc 16, 5 tendrá el vestido blanco.

Y se les aparecieron Elías y Moisés. En el monte de Jesús están los dos del AT: Moisés es la ley, Elías es la profecía… Falta el tercero que sería David o Salomón (sapienciales, salmos.., Esos dos conversaban con Jesús. Se les aparecieron a ellos (a los tres videntes), no a Jesús. La iglesia es una conversación de Jesús con Moisés y Elías . Sobre la interpretación de Moisés (la Ley) ha venido discutiendo Jesús con los escribas, desde Marcos 2, 7, pasando por 3, 22 y 7,1, hasta culminar en 14, 53.

Sobre la relación de Elías con Juan Bautista y con Jesús ha tejido Marcos su evangelio (desde 1, 2-3, pasando por 6, 15; 8, 29 y 9, 11, hasta 15, 35). Ellos representan la identidad de Israel, es decir, la Ley (Moisés) y la profecía (Elías), vinculadas en su raíz y señalando que el camino de Jesús, rechazado por otros como peligroso para la identidad y esperanza israelita, cumple en realidad esa esperanza.

Jesús asume y culmina de esa forma el camino y testimonio de Moisés y Elías. No se identifica con ninguno de ellos, no es Moisés ni es Elías, es alguien distinto, el Cristo, Hijo de Dios, pero cumple y culmina la función que ellos han iniciado, de forma que “conversa” con ellos. Mirados desde esa perspectiva así, Moisés y Elías realizan la misma función de Isaías y el Bautista en Mc 1,1-11: ofrecen testimonio, abren un camino de esperanza. Pero la palabra creadora y la revelación definitiva provienen directamente del Dios que engendra a Jesús diciéndole “tú eres mi Hijo” (1,9-11) o le declara como Hijo delante de sus discípulos (Éste es mi Hijo 9,7), cumpliendo y desbordando de esa forma las funciones de Moisés y Elías.

Esta es una escena de contraste. Las autoridades oficiales y sagradas de Jerusalén (escribas-sacerdotes-ancianos) van a condenar a Jesús en nombre de su Dios de poder (cf. Mc 8,31). Pues bien, ese mismo Dios avala a Jesús llamándole su Hijo, y así lo reconocen los representantes verdaderos de Israel (Moisés y Elías). Por eso, la Iglesia de Jesús que ha escrito y que acoge este pasaje viene a presentarse como auténtico Israel, heredera de todas las palabras de la ley y profecía (Moisés y Elías), frente a los judíos no cristianos que, en el fondo, habrían rechazado a sus padres verdaderos Pedro, Santiago y Juan descubren así a Jesús arriba, en la montaña de la gloria, culminando el camino de Moisés y Elías, con quienes él conversa (êsan synlalountes: estaban dialogando).

Posiblemente, en su origen, el texto evocaba una experiencia de resurrección: brilla sobre Jesús la gloria de Dios en la montaña de su pascua, en la que culmina todo el camino de Israel. Pero esa transformación pascual sólo tiene sentido (y sólo se realiza) en el camino que lleva a la entrega de la vida; por eso, Marcos ha querido situar esa escena en el momento clave del camino de Jesús, cuando él ha decidido tomar un camino de entrega de la vida a favor de los demás, poniéndose en manos del Dios de la Vida.

Meta-morfosis cristiana, no meta-morfosis o avatara de película  

Hay metamorfosis que no son más que cambios externos, una especie de mutaciones teatrales… en las que todo parece cambiar pero sin que cambie realmente nada conforme , una ley de la naturaleza, formulada por A. L. Lavoisier (1743-1794): “nada se crea, nada se destruye, todo se transforma”. Aquí se podría aplicar la formula de Lampedusa, en el Gatopardo: Parece que se cambia todo para que no se cambie nada.

Avataras de las religiones de oriente… En un plano, en parte, semejante al anerior se sitúan muchas experiencias y/o formulaciones de las religiones orientales (sobre todo del hinduismo, pero también del budismo), que hablan de las manifestaciones sagradas de la divinidad o del misterio (Visnú, Shiva, el Dharma, lo Búdico…) en algunos seres privilegiados como Krisna, Rama o Gautama Buda. En sentido estricto, el que se metamorfosea no es el hombres, sino lo divino, que toma forma (apariencia) humana, para así ayudar a los hombres y mujeres en el camino de su divinización o liberación.

J. Cameron, Avatar/avatara. Hacia el año 2009/2010 se estrenó la película de  J. Cameron, titulada precisamente Avatar, en la que se expone con símbolos de fondo pagano y bíblico (Eva…), oriental y occidental, la posible tragedia de una humanidad técnica que ha perdido su vinculación con la naturaleza sagrada (la interconexión/metamorfosis que todo lo vincula), por un deseo esquizofrénico de dominio técnico, enriquecimiento idolátrico y muerte. Avatar es un canto a la gran Metamorfosis, que se concreta en las vinculaciones (sinapsis) sagradas que vinculan a todos los vivientes, dentro del Todo sagrado (que es la Madre).

Novedad Cristiana. La gran transformación Mc 9, 2-9 (cf. Mt 17, 1-13).

  • La iglesia está representada por los tres varones (Pedro, Jacob, Juan/Pablo), pero faltan aquí las mujeres… Hay que introducirlas…
  • Los tres se duermen…Quieren que Jesús les conceda el poder sobre el monte, no quieren hacer con él el camino… Son, somos, la iglesia dormida, miedosa… del triunvirato masculino.
  • En Mc 16, 1-8, el ángel de la pascua dice a las tres mujeres del monte verdadero (las tres marías), que dejen la tumba, que vayan a Galilea y pongan en marcha a Pedro y a su compañía… Con toda intención, Maros sigue diciendo que ellas no han ido todavía, que tienen que ir, que tienen que ponernos en marcha, bajar del monte, dejar el sueño, caminar…

Metamorfosis/transformación de la iglesia. Reflexión

Ese cambio está inspirado, fundado en Jesús,  con Moisés y Elías a su lado, con Pedro/Papa, pero también con Jacob y Juan… y sobre todo con las tres mujeres en la base. O realizamos todo ese cambio o morimos como iglesia.

Al  emplear esa palabra (metemorphôtê), Marcos quiera situar la experiencia de Jesús en el trasfondo religioso de su tiempo, pero destacando la novedad esencial del evangelio… No cambiar la figura externa, cambiar la realidad total del ser humano y de la forma de vida, como indica la partícula meta (más allá, por encima), que aparece en la expresión meta-noia (que se suele traducir por con-versión, pero que significa cambio total de conocimiento, meta-gnosis, de ser). La radicalidad cristiana de esa experiencia, entendida como meta-noia (cambio de conocimiento) y meta-morfosis (cambio de forma de ser) expresa la novedad más honda del cristianismo y de la iglesia.

La misma palabra metamorfosis (aceptada por Mt 17, 2, desde un contexto más judío) ha suscitado el recelo de Lucas, que no se atreve a utilizarla ni en griego y que sólo habla de un cambio en el rostro y vestidos de Jesús. Lucas sigue la traducción de la Vulgata (transfiguratus est coram ipsis, Mc 9, 2), habla de la Trans-figuración y no de la Trans-formación (Meta-morfosis) de Jesús y de la iglesia…

La palabra transfiguración es buena, pues nos invita a trascender o cambiar la figuras externa de la vida. Pero no es suficiente; no basta con cambiar la figura externa, hay que cambiar la forma de ser, la  realidad misma de la vida de la iglesia.

Es muy posible que el traductor de la Vulgata, con el evangelio de Lucas  y la liturgia latina hayan tenido miedo de utilizar la palabra  trans-formatio (trans-formación, cambio de forma-morphê) y por eso han puesto  transfiguración: hay que cambiar la figura externa de la iglesia; no se puede cambiar su forma de ser. Entendida así,  la fiesta de hoy es fiesta de trans-formación, ni simple trans-figuración. Por eso, la meta-morfosis no es un cambio de forma externa o figura, sino un cambio esencial, una “mutación” radical.

Comparación con Pablo. Flp 2, 6-11. Servicio de amor hasta la muerte.

La experiencia cristiana de la metamorfosis de Jesús (y de aquellos que creen en él) nos sitúa, según Marcos, cerca de aquello que Pablo y su escuela han explorado al hablar de la transformación radical de la vida, que se expresa de un modo privilegiado en Jesús.

Así, por ejemplo, en el himno de Flp 2, 6-11 se dice que Jesús ha tomado la “morphê” o forma/esencia de siervo, para realizar su tarea (en una línea de verdadera encarnación, no de apariencia). Pues bien, según eso, Jesús ha realizado la obra de Dios (siendo aquel que vive en morphê Theou, forma/esencia de Dios) por haber asumido la morphê doulou, forma/vida de servidor, entregándose así por los demás. Éste es el argumento que está al fondo de 1 Cor 15, 35-58, donde se habla de la gran trans-formación de la vida humana, que se realiza en Cristo, una meta-morfosis que puede y debe compararse a la que se produce (en otro nivel) en las semillas de las plantas, que se siembran y mueren y así “resucitan”.

Transformación y metanoia…

 Esa trans-formación con “meta” (meta-morphê) ha de vincularse se con la meta-noia (trans-gnosis, trans-pensamiento) del mensaje original de Jesús (Mc 1,14-15) y del discurso de Pablo en Atenas (Hech 17, 30) donde Pablo presenta ante la cultura el sentido de la transformación del cristianismo.

En el fondo del relato de la metamorfosis de Jesús en Mc 9, 2-8 está la experiencia de la gran trasformación pascual de la humanidad y del cosmos entero (cf. Rom 8, 18-30), que es el centro de la fe cristiana. Esa meta-morfosis de Jesús (su avatar) es mucho más que lo que busca y dice Cameron. No es un retorno a un tipo de “madre” naturaleza antigua (Eva, Pandora), de la que venimos, sino creación pascual de aquello que aún no somos. En un sentido, Cameron tiene razón (corremos el riesgo de matar a la Madre naturaleza). Pero en otro se queda muy corto: la meta-morfosis de Jesús nos lleva a futuros aún no explorados, ni imaginados…, en línea de creación pascual, a través de un amor que es capaz de dar la vida por los demás.

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La anticipación del triunfo de Jesús. Domingo 2º de Cuaresma. Ciclo B

Domingo, 25 de febrero de 2024

IMG_3225Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

El domingo 1º de Cuaresma se dedica siempre a las tentaciones de Jesús, y el 2º a la transfiguración. El motivo es fácil de entender: la Cuaresma es etapa de preparación a la Pascua; no sólo a la Semana Santa, entendida como recuerdo de la muerte de Jesús, sino también a su resurrección. Este episodio, que anticipa su triunfo final nos ayuda a enfocar adecuadamente estas semanas.

El contexto

Jesús ha anunciado que debe padecer mucho, ser rechazado, morir y resucitar. Pedro, que no quiere oír hablar de sufrimiento y muerte, lo lleva aparte y lo reprende, provocando la respuesta airada de Jesús: «Retírate, Satanás». Luego llama a toda la gente junto con los discípulos, y les dice algo más duro todavía: no sólo él sufrirá y morirá; los que quieran seguirle también tendrán que negarse a sí mismos y cargar con la cruz. Pero tendrán su recompensa cuando él vuelva triunfante. Y añade: «Algunos de los aquí presentes no morirán antes de ver llegar el reinado de Dios con poder». ¿Se cumplirá esa extraña promesa? ¿Hay que hacerle caso a uno que pone condiciones tan duras para seguirle?

El cumplimiento: la transfiguración

Seis después tiene lugar este extraño episodio.

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo.

Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: 

– «Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» 

Estaban asustados, y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube:

– «Éste es mi Hijo amado; escuchadlo.»

De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó:

– «No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»

Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de «resucitar de entre los muertos».

El relato podemos dividirlo en tres partes: la subida a la montaña, la visión, la bajada. Desde el punto de vista litera­rio es una teofanía, una manifestación de Dios, y Marcos utiliza los mismos elementos que empleaban los autores del Antiguo Testamento para describirla.

            La subida a la montaña

Es significativo el hecho de que Jesús sólo elige a tres discípu­los, Pedro, Santiago y Juan. La exclusión de los otros nueve no debemos interpretarla sólo como un privilegio; la idea principal es que va a ocurrir algo tan importante que no puede ser presen­ciado por todos. Por otra parte, se dice que subieron «a una montaña alta». Mc usa el frecuente simbolismo de la montaña como morada o lugar de revelación de Dios. Entre los antiguos cananeos, el monte Safón era la morada del panteón divino. Para los griegos se trataba del Olimpo. Para los israelitas, el monte sagrado era el Sinaí. También el Carmelo tuvo un prestigio especial entre ellos, igual que el monte Sión en Jerusalén.

            La visión

En la visión hay cuatro elementos que la hacen avanzar hasta su plenitud.

1) La transformación de las vestiduras de Jesús, que se vuelven «de un blanco deslumbrador, como no es capaz de blanquearlos ningún batanero del mundo». Mc parece sugerir que del interior de Jesús brota una luz deslumbradora que transforma sus vestidos. Esa luz simboliza la gloria de Jesús, que los discípulos no habían percibido hasta ahora de forma tan sorprendente.

2) Elías y Moisés. Curiosamente, el primer plano lo ocupa Elías, considerado en el judaísmo el precursor del Mesías (Eclesiástico 48,10); el puesto secundario que ocupa Moisés resulta difícil de explicar. Moisés es el gran mediador entre Dios y su pueblo, el profeta con el que Dios hablaba cara a cara. Sin Moisés, humana­mente hablando, no habría existido el pueblo de Israel ni su religión. Elías es el profeta que salva a esa religión en su mayor momento de crisis, hacia el siglo IX a.C., cuando está a punto de sucumbir por el influjo de la religión cananea. Sin él, habría caído por tierra toda la obra de Moisés. Por eso los judíos concedían especial importancia a estos dos personajes. El hecho de que se aparezcan ahora a los discípu­los (no a Jesús), es una manera de confirmarles la importancia del personaje al que están siguiendo. No es un hereje ni un loco, no está destruyendo la labor religiosa de los siglos pasados, se encuentra en la línea de los antiguos profetas, llevando su obra a plenitud.

3) En este contexto, las palabras de Pedro proponiendo hacer tres tiendas suenan a simple despropósito. Mc lo justifica aduciendo que estaban espantados y no sabía lo que decía. Generalmente nos fijamos en las tres tiendas. Pero esto es simple conse­cuencia de lo anterior: «qué bien se está aquí». Pedro no quiere que Jesús sufra. Mejor quedarse en lo alto del monte con Jesús, Moisés y Elías que tener que seguirle con la cruz.

4) La nube y la voz. Como en el Sinaí, Dios se manifiesta en la nube y habla desde ella. Sus primeras palabras repiten exactamente las que se escucharon en el momento del bautismo de Jesús, cuando Dios presentaba a Jesús como su siervo. Pero aquí se añade un imperativo: «¡Escuchadlo!». La orden se relaciona con las anteriores palabras de Jesús, que han provocado tanto escán­dalo en Pedro, y con la dura alternativa entre vida y muerte que ha planteado a sus discípulos. Ese mensaje no puede ser eludido ni trivializado. «¡Escuchadlo!»

Este episodio está contado como experiencia positiva para los apóstoles y para todos nosotros. Después de haber escuchado a Jesús hablar de su pasión y muerte, de las duras condiciones que impone a sus seguidores, tienen tres experiencias complementarias: 1) ven a Jesús transfigurado de forma gloriosa; 2) se les aparecen Moisés y Elías; 3) escuchan la voz del cielo.

Lo cual supone una enseñanza creciente: 1) al ver transformados sus vesti­dos tienen la expe­riencia de que su destino final no es el fracaso, sino la gloria; 2) al aparecérseles Moisés y Elías se confirman en que Jesús es el culmen de la historia religiosa de Israel y de la revela­ción de Dios; 3) al escuchar la voz del cielo saben que seguir a Jesús no es una locura, sino lo más conforme al plan de Dios.

            El descenso de la montaña

La orden de Jesús de que no hablen de la visión hasta que él resucite (v.9) se inserta en la misma línea de la prohibición de decir que él es el Mesías (16,20). No es momento ahora de hablar del poder y la gloria, suscitando falsas ideas y esperanzas. Después de la resurrección, cuando para creer en Cristo sea preciso aceptar el escándalo de su pasión y cruz, se podrá hablar con toda libertad también de su gloria.

Dos padres, dos hijos, dos escándalos

            El domingo pasado recordamos un primer momento de la Historia de la Salvación: el diluvio y su relación con el bautismo. En este segundo domingo se recuerda el sacrificio de Abrahán (1ª lectura) y el sacrificio de Cristo (2ª). Las dos lecturas se relacionan por oposición. En la primera, Abrahán está dispuesto a sacrificar a su único hijo si Dios se lo pide, cosa que no ocurre. En la segunda, Dios entrega a su hijo para demostrarnos que está dispuesto a concedernos todo. Los dos textos extrañan, incluso escandalizan, a muchos cristianos.

Primer escándalo: el sacrificio de Abrahán (Génesis 22,1-2. 9-13.15-18)

En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán,  llamándole: 

̶  ¡Abrahán!

Él respondió:

̶  Aquí me tienes.

Dios le dijo:

̶  Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio, en uno de los montes que yo te indicaré.

Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces Abrahán tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo:

̶ ¡Abrahán! Abrahán!

Él contestó:

̶  Aquí me tienes.

El ángel le ordenó:

̶  No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo tu único hijo.

Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo.

El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán desde el cielo:

̶  Juro por mí mismo -oráculo del Señor-: Por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido.

La práctica de los sacrificios humanos está muy extendida en los más diversos pueblos y culturas, desde Escandinavia al Japón. Pero el Antiguo Testamento nos informa también de algo más terrible: el sacrificio del primogénito. En casos de extrema necesidad, el rey o el jefe militar ofrecía en sacrificio a los dioses lo más valioso que poseía: el hijo o la hija primogénito. No sabemos si esta práctica estaba difundida también a nivel privado. Si lo que dice el profeta Jeremías no es exageración, cabe pensar que sí.

En esa práctica, desde la óptica de aquellos siglos, hay algo muy valioso: se reconoce el derecho de Dios a lo más querido para cualquier persona. Pero en Israel intuyeron pronto que Dios no quiere esa forma de piedad. Había que compaginar dos cosas aparentemente contradictorias: Dios tiene derecho a la vida del primogénito, pero no quiere ejercer ese derecho.

El relato del sacrificio de Abrahán cumple perfectamente este objetivo: el patriarca reconoce el derecho de Dios, pero Dios no quiere que lo ponga en práctica. Cuando se conocen las circunstancias históricas y culturales, el relato no escandaliza, sino que alegra.

Segundo escándalo: el sacrificio de Jesús (Romanos 8, 31b-34)

Hermanos: Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? ¿Dios, el que justifica? ¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo, que murió, más aún resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros?

Más difícil de explicar es este segundo escándalo. Porque nadie comprende que Dios sacrifique a su hijo para salvar a esa panda de indeseables que somos nosotros. Lo curioso es que los primeros autores cristianos (los evangelistas y los apóstoles en sus cartas) nunca se escandalizaban de este hecho. Se admiraban, pero no se escandalizaban. Por un motivo muy sencillo: no se quedaban en la muerte de Jesús, todo lo pensaban a partir de la resurrección. La historia había terminado maravillosamente bien. Y eso les capacitaba para ver de forma positiva incluso los aspectos más escandalosos. Las palabras de Pablo en esta lectura no pueden ser más duras: Dios «no perdonó a su propio Hijo». Sin embargo, Pablo no deduce de ahí que Dios es cruel, sino que está dispuesto a darnos todo con él.

Ya que la idea del juicio final se ha utilizado a menudo para angustiar a la gente, conviene advertir cómo lo enfoca Pablo. El fiscal es Dios; pero no el Dios justiciero, sino un juez corrupto que se pone de parte de los culpables. Y el juez es Jesús, que ha muerto y sigue intercediendo por nosotros. Es el caso más escandaloso de corrupción de la justicia. Afortunadamente para nosotros.

La mejor forma de ser agradecidos con este fiscal y este juez es vivir de acuerdo con sus palabras en el evangelio: “Este es mi Hijo amado, escuchadlo”.

 

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Segundo Domingo de Cuaresma. La Transfiguración. 25 de febrero, 2024

Domingo, 25 de febrero de 2024

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«Mientras bajaba de la montaña, Jesús les mandó que no explicaran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre hubiera resucitado de entre los muertos. Ellos retuvieron estas palabras, pero discutían entre ellos qué quería decir eso de «resucitar de entre los muertos».
(Mc 9, 2-10)

En el camino de preparación hacia la Pascua, hoy leemos en el Evangelio el texto de la Transfiguración de Jesús. Se trata de un episodio que prepara a los apóstoles para lo que se acerca: la pasión, muerte y resurrección de su Maestro.

Desde que Jesús comenzó a predicar y a sanar, sus acciones y palabras han ido mostrando quién es. Los apóstoles han sido testigos de lo que ha dicho y hecho. Sin embargo, Jesús es muy cauteloso a la hora de revelar su identidad, porque sabe que puede ser fácilmente malinterpretada. Él es el Mesías, sí, pero no un Mesías poderoso y triunfador, sino uno que será rechazado y abandonado por todos, que sufrirá y hasta morirá violentamente, pero que después resucitará. Jesús trata de hacer comprender a sus discípulos esto tan chocante.

En este contexto, la Transfiguración es una confirmación por parte de Dios Padre de quién es Jesús verdaderamente. Nos encontramos en un ambiente de intimidad y propicio para la manifestación de Dios. Solo los tres apóstoles más cercanos suben con Jesús a una montaña; allí, la ropa de Jesús se vuelve resplandeciente, aparecen Moisés y Elías, los envuelve una nube y la propia voz del Padre confirma que aquél es su Hijo, y que todo se hará como él dice.

Tal experiencia tiene que dar fuerza y certeza a Pedro, Santiago y Juan para todo lo que seguirá, que no será fácil. En efecto, no acaban de entender que Jesús resucitará porque no se creen que morirá realmente. La verdadera transformación de Jesús no será esta transfiguración, que parece tan agradable, delante de tres de sus amigos. Sino que será la resurrección desde la muerte para liberar de ésta a toda la humanidad. O, en otras palabras: se transformará en Vida sin ningún rasguño de muerte para dar Vida plena a cada persona.

Como los apóstoles, sentimos la tentación de quedarnos en la montaña. De rehuir lo que pide una entrega de nosotras. Pero nosotros sabemos cómo sigue la historia. Recibimos de Dios fuerza y certeza de lo que somos y de lo que estamos llamados a ser. Entregamos lo que somos y en este desprendimiento encontramos la vida verdadera. La Vida con mayúsculas, la vida en Dios. Tenerlo presente nos da fuerza, serenidad, esperanza y coraje.

Oración

«Danos valor, Padre, para atrevernos a vivir recordando que tú llevas vida nueva a todas la cosas. Renuévanos para que seamos testigos de tu fidelidad hasta el final

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Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

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