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“El cristianismo de María Magdalena” por Juan José Tamayo, teólogo.

Jueves, 22 de julio de 2021

mary-magdalene-6e5a131d0dc85e1439fe556313b910251421f22f-s6-c30El Papa Francisco elevó la Memoria de María Magdalena, convirtiéndola en fiesta, que se celebrará todos los años el 22 de Julio. Por eso, para este día, recomendamos la lectura de los artículos, muchos, que hemos dedicado a la figura de la Apostolorum Apostola, y refrescamos este que leímos en la página web de Redes Cristianas

En su obra La Ciudad de las Damas, de principios del siglo XV, la escritora francesa Christine de Pisan constataba la disparidad entre la imagen negativa de los varones sobre las mujeres y el conocimiento que tenía de sí misma y de otras mujeres. Los varones afirmaban que el comportamiento femenino estaba colmado de todo vicio; juicio que en opinión de Christine demostraba bajeza de espíritu y falta de honradez. Ella, por el contrario, tras hablar con muchas mujeres de su tiempo que le relataron sus pensamientos más íntimos y estudiar la vida de prestigiosas mujeres del pasado, les reconoce el don de la palabra y una inteligencia especial para el estudio del derecho, la filosofía y el gobierno.

La situación de entonces se repite hoy en la mayoría de las religiones, que se configuran patriarcalmente y nunca se han llevado bien con las mujeres. Estas no suelen ser consideradas sujetos religiosos ni morales, por eso se las pone bajo la guía de un varón que las lleve por la senda de la virtud. Se les niega el derecho a la libertad dando por supuesto que hacen mal uso de ella. Se les veta a la hora de asumir responsabilidades directivas por entender que son irresponsables por naturaleza. Son excluidas del espacio sagrado por impuras. Se las silencia por creer que son lenguaraces y dicen inconveniencias. Son objeto de todo tipo de violencia: moral, religiosa, simbólica, cultural, física, etc.

Sin embargo, las religiones difícilmente hubieran podido nacer y pervivir sin ellas. Sin las mujeres es posible que no hubiera surgido el cristianismo y quizá no se hubiera expandido como lo hizo. Ellas acompañaron a su fundador Jesús de Nazaret desde el comienzo en Galilea hasta el final en el Gólgota. Recorrieron con él ciudades y aldeas anunciando el Evangelio (=Buena Noticia), le ayudaron con sus bienes y formaron parte de su movimiento.

La teóloga feminista Elisabeth Schüssler Fiorenza ha demostrado en su libro En memoria de ellaque las primeras seguidoras de Jesús eran mujeres galileas liberadas de toda dependencia patriarcal, con autonomía económica, que se identificaban como mujeres en solidaridad con otras mujeres y se reunían para celebrar comidas en común, vivir experiencias de curaciones y reflexionar en grupo.

El movimiento de Jesús era un colectivo igualitario de seguidores y seguidoras, sin discriminaciones por razones de género. No identificaba a las mujeres con la maternidad. Se oponía a las leyes judías que las discriminaban, como el libelo de repudio y la lapidación, y cuestionaba el modelo de familia patriarcal. En él se compaginaban armónicamente la opción por los pobres y la emancipación de las estructuras patriarcales. Las mujeres eran amigas de Jesús, personas de confianza y discípulas que estuvieron con él hasta el trance más dramático de la crucifixión, cuando los seguidores varones lo abandonaron.

En el movimiento de Jesús las mujeres recuperaron la dignidad, la ciudadanía, la autoridad moral y la libertad que les negaban tanto el Imperio Romano como la religión judía. Eran reconocidas como sujetos religiosos y morales sin necesidad de la mediación o dependencia patriarcal. Un ejemplo es María Magdalena, figura para el mito, la leyenda y la historia, e icono en la lucha por la emancipación de las mujeres.

A ella apelan tanto los movimientos feministas laicos como las teologías desde la perspectiva de género, que la consideran un eslabón fundamental en la construcción de una sociedad igualitaria y respetuosa de la diferencia. María Magdalena responde, creo, al perfil que Virginia Woolf traza de Ethel Smyth: “Pertenece a la raza de las pioneras, de las que van abriendo camino. Ha ido por delante, y talado árboles, y barrenado rocas, y construido puentes, y así ha ido abriendo camino para las que van llegando tras ella”.

Las mujeres fueron las primeras personas que vivieron la experiencia de la resurrección, mientras que los discípulos varones se mostraron incrédulos al principio. Es esta experiencia la que dio origen a la Iglesia cristiana. Razón de más para afirmar que sin ellas no existiría el cristianismo. No pocas de las dirigentes de las comunidades fundadas por Pablo de Tarso eran mujeres, conforme al principio que él mismo estableció en la Carta a los Gálatas: “ya no hay más judío ni griego, esclavo ni libre, varón o hembra”.

Sin embargo, pronto cambiaron las cosas. Pedro, los apóstoles y sus sucesores, el papa y los obispos, se apropiaron de las llaves del reino, se hicieron con el bastón de mando, que nada tenía que ver con el cayado del pastor para apacentar las ovejas, mientras que a las mujeres les impusieron el velo, el silencio y la clausura monacal o doméstica. Eso sucedió cuando las iglesias dejaron de ser comunidades domésticas y se convirtieron en instituciones políticas e Iglesia.

¿Cuándo se reparará tamaña injusticia para con las mujeres en el cristianismo? Habría que volver a los orígenes, más en sintonía con los movimientos de emancipación que con las Iglesias cristianas de hoy. Es necesario cuestionar la primacía –el primado- de Pedro, que implica la concentración del poder en una sola persona e impide el acceso de las mujeres a las responsabilidades directivas compartidas.

Hay que recuperar el discipulado de María Magdalena, “Apóstol de los Apóstoles, como la llama Elisabeth Schüssler en un artículo del mismo título pionero en las investigaciones feministas sobre el Testamento cristiano, en referencia al reconocimiento que se le daba en la Antigüedad cristiana. Es necesario revivir, refundar el cristianismo de María Magdalena, inclusivo de hombres y de mujeres, en continuidad con los profetas y las profetisas de Israel y con el profeta Jesús de Nazaret, pero no con la sucesión apostólica, de marcado acento jerárquico-patriarcal.

Un cristianismo olvidado entre las ruinas valladas de la ciudad de Magdala, lugar de nacimiento de María Magdalena, que visité hace tres años, a siete kilómetros de Cafarnaún, donde tuvo su residencia Jesús de Nazaret durante el tiempo que duró su actividad pública. En las excavaciones que se llevan a cabo en Magdala se descubrió en 2009 una importante sinagoga Ahí se encuentra la memoria subversiva del cristianismo originario liderado por Jesús y María Magdalena, que fue derrotado por el cristianismo oficial.

Pero de aquel cristianismo sepultado bajo esas ruinas emerge un cristianismo liberador vigoroso, desafiante, y empoderado a través de los movimientos igualitarios que surgen en los márgenes de las grandes iglesias cristianas, como surgió en los márgenes el primer movimiento de Jesús, de María Magdalena y de otras mujeres que le acompañaron durante los pocos meses que duró su actividad pública..

Es necesario heredar la autoridad moral y espiritual de María de Magdala como amiga, discípula, sucesora de Jesús y pionera de la igualdad. En definitiva, Jesús Nazaret, María Magdalena, Cristina de Pisan, Virginia Woolf, los movimientos feministas, las comunidades de base y la teología feminista de las religiones caminan en dirección similar. Por ahí han de ir las nuevas alianzas, creadas desde abajo y no desde el poder, en la lucha contra la violencia de género y la exclusión social de las mujeres.

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Juan José Tamayo es miembro del Comité Científico del Instituto Universitario de Estudios de Género de la Universidad Carlos III de Madrid y autor de Cincuenta intelectuales para una conciencia crítica (Fragmenta, Barcelona, 2013) y de Invitación a la utopía. Ensayo histórico para tiempos de crisis (Trotta, Madrid, 2012), que tiene un capítulo dedicado a la utopía feminista.

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Un peligro que tiene el cristianismo

Jueves, 15 de julio de 2021

41zwSUTMgPL._SX312_BO1,204,203,200_Del blog de Isabel Gómez Acebo:

El exdirector, Jean Pierre Denis, del periódico católico francés La Vie ha escrito un libro con un título sugerente “Un catholique s’est echappé” en el que se pregunta por el futuro del catolicismo francés. Sostiene que el mayor peligro que acecha a nuestra religión es el de convertirse en una comunidad centrada en sí misma, con lo que intenta recoger una expresión del Papa. Me parece que las reflexiones que hace el autor en el libro, aunque tienen como referente a Francia, nos sirven también a los españoles que somos sus vecinos

El propósito de esta obra se puede reducir en una sola frase “el evangelio son los otros” pues sin ellos nuestro cine, nos advierte, sería mudo. Recuerda el mandato de Pablo VI: la Iglesia a de convertirse en una conversación, ya que nuestro credo está para ser transmitido y no para permanecer en el espacio, cerrado y cómodo, de nuestros pequeños hábitos cotidianos. Pero el problema va más allá y nos enfrenta a encontrar la manera de hablar en un mundo que ya no tiene nada de católico y no comprende nuestras palabras y nuestros símbolos

Enumera una serie de problemas entre los que se encuentran la autocomplacencia, el desánimo quejumbroso o la secularización silenciosa. Entre sus ofertas sobresale la necesidad de no formar “creyentes profesionales” sino “profesores”, un catolicismo atestiguado por “gente de palabra, gente de cuerpo y gente de obra”. Sus detractores le echan en cara haber publicado en 2010 un libro titulado “Pourquoi le christianisme fait scandal” donde elogiaba a la contracultura, haber defendido un catolicismo retraído e identitario, una postura que consiste en ir sistemáticamente a contracorriente de la evolución de la sociedad. Pero él se defiende con el argumento de que ha sabido evolucionar tras una compresión equivocada de la palabra contracultura que no significa contra – sociedad sino que es una forma de salir al exterior del cristianismo

Hace también una defensa de lo que llama los “valores débiles” que implican una coherencia entre la palabra y la acción y lo hace en una especie de carta a Diogneto en la que defiende algunos como la humildad, la debilidad, la pobreza y la hospitalidad que son valores de encuentro y no de conquista

Se pregunta ¿de qué sirve una iglesia cuyo único objetivo es atender a los fieles que acuden a los templos los domingos y que no representan casi nada? Contempla la actividad eclesial que permanece deliberadamente, incluso obstinadamente, centrada en los miembros practicantes, sobre todo en los más regulares, en el círculo de los convencidos, sin ninguna estrategia de reconquista de las “ovejas perdidas”

Para dar un cambio de rumbo aconseja una revolución copernicana que consiste en pensar en primer lugar en los no practicantes, los irregulares, los desubicados y los que se han ido de puntillas. La batalla está lejos de estar perdida de antemano ya que señala el autor, al final del libro, que “si las parroquias se parecen cada vez más a islas, las principales instituciones católicas siguen en contacto con el público en general, tanto si pensamos en la educación como en el sector caritativo”. Sobre todo, en los lugares de sufrimiento y de cólera por la injusticia, el catolicismo actual es capaz de hacer un signo, una señal, aunque no se vea en las cifras oficiales, los formularios de afiliación o los balances. Me hace ilusión pensar que los cristianos somos un pequeño referente mundial en los sitios donde aparece el dolor, aunque no seamos los únicos

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“Lo de Jesús”, por Miguel Ángel Munárriz.

Miércoles, 7 de julio de 2021

SER HERMANO - MEMORIA PROFETICA DE JESUS - ESP - sin cintillo_resizeDecía Nietzsche —gran admirador de Jesús en una etapa de su vida— que «el último cristiano murió en la cruz», lo cual, aun distando mucho de la realidad, nos puede hacer reflexionar sobre la enorme divergencia que existe entre “lo de Jesús”, y las actitudes de quienes respondemos el apelativo de cristianos.

Pero ¿por dónde empezar esta reflexión?… Pues parece lógico iniciarla por nosotros mismos; esa mayoría de miembros de a pié de la Iglesia, que hemos hecho el milagro de compatibilizar el cristianismo con la sociedad de consumo (lo que en términos evangélicos equivale a hacer pasar el camello por el ojo de la aguja); que hemos olvidado que en un mundo lleno de injusticia y opresión, la única forma de que «los hombres vean el amor del Padre» es a través de las buenas obras de quienes lo proclaman; y que ése es nuestro compromiso.

Una vez hecha la autocrítica, ya podemos permitirnos extender la reflexión a otros ámbitos de la Iglesia. Y aquí nos topamos en primer lugar con la jerarquía, quizá más comprometida con su propia importancia y sus propios problemas, que con la misión de promover el evangelio en todos sus actos y decisiones. Nos encontramos también con los encargados de proclamar la Palabra, en demasiadas ocasiones más empapados de escolástica que fascinados por Jesús.

También podemos ampliar nuestra reflexión a esa teología erudita que a veces olvida que solo sabemos de Dios lo que hemos visto en Jesús, y que nos ofrece, también a veces, una visión de Dios ajena al evangelio que enturbia la mejor parábola de Jesús: Abbá. Tampoco ayudan esas presuntas vanguardias que, lejos de reconducirnos hacia criterios y actitudes evangélicas (que buena falta nos hace), promueven filosofías iniciáticas, filo-gnósticas, en las que ponen todo el énfasis, relegando la fe en Jesús a un discreto segundo plano…

Negro panorama. Tan negro que, si nos parásemos aquí, no tendríamos más remedio que dar la razón a Nietzsche. Pero afortunadamente la Iglesia no se queda ahí (ésa es solo la periferia), pues falta por mencionar ese cogollo escogido donde el cristianismo se abraza con fuerza a lo de Jesús. Nos referimos a esas minorías comprometidas que han decidido tomar en serio la misión de hacer visible el evangelio a todas las gentes, y que lo hacen, no desde el púlpito o la cátedra, sino desde la cercanía, desde el servicio a los más necesitados, bien sea en el propio lugar donde viven, o bien, abandonándolo todo para ir a compartir con ellos penurias, enfermedades y muerte en aquellos lugares donde la necesidad es más acuciante.

Y ésta es sin duda la vanguardia, la quintaesencia, la que mejor nos muestra al Dios de Jesús, la que marca el camino, la que nos hace tener confianza en el futuro, la que compensa el escándalo que nosotros damos al mundo… Y cuando alguien diga que la vanguardia del cristianismo está en otra parte, haremos bien en confrontarla con el evangelio para ver si aguanta la prueba o se estrella estrepitosamente contra ella.

A veces me pregunto si el cristianismo es viable de cara al futuro, y siempre llego a la conclusión que lo será si es consecuente con lo de Jesús, y que no lo será si se desentiende de él. ¿Y por qué?… pues porque el evangelio es sumamente contagioso, y la mejor prueba de ello es que las primeras comunidades crecían sin cesar a pesar de las persecuciones que sufrían y las dificultades a las que se enfrentaban… El problema es que nadie se contagia si no se pone en contacto con al agente infeccioso, y es aquí donde entramos nosotros; la sal de la Tierra y la luz del mundo… pero… «si la sal se vuelve insípida ¿con qué se la salará?

Miguel Ángel Munárriz Casajús

Fuente Fe Adulta

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Jesús es nuestra regla de vida.

Sábado, 3 de julio de 2021

Del blog de Thomas Merton:

JONATHAN SCARFE, JOHNATHON SCHAECH

El cristianismo es una religión de amor. La moralidad cristiana es una moralidad de amor. El amor es imposible sin la obediencia que une las voluntades del amante y del Amado. Pero el amor es destruido por la unión de voluntades que resulta forzada Y no es espontánea. El hombre que obedece a Dios porque es compelido a hacerlo, realmente no lo ama. Dios no quiere la adoración de la compulsión, sino una adoración que sea libre, espontánea, sincera, “en espíritu y en verdad”. Ciertamente, siempre debe haber un límite donde la debilidad humana sea protegida de sí misma por una orden categórica: “¡No lo harás!” No puede haber un amor a Dios que ignore tales órdenes. Sin embargo, un amor genuino y maduro obedece no porque es ordenado, sino porque ama.

El cristianismo no es la religión de una ley sino la religión de una persona. El cristiano no es sólo alguien que cumple las reglas que le impone la Iglesia. Es un discípulo de Cristo. Por cierto que respeta los mandamientos de Dios así como las leyes de la Iglesia, pero su razón para hacer tal cosa no debe buscarse en algún poder de decretos legales: es hallada en Cristo. El amor es especificado no por leyes sino por personas. El amor tiene sus leyes, pero son leyes concretas, existenciales, basadas en valores ocultos en la mismísima persona del Amado. En el Sermón de la Montaña, cuando Jesús comparó la antigua Ley con la nueva, introdujo sanciones, pero eran hiperbólicas: “el que llame a su hermano ‘imbécil’, será reo en la gehenna de fuego” (Mateo 5, 22).

El mismo Jesús, al vivir en nosotros por su Espíritu, es nuestra regla de Vida. Su amor es nuestra ley, y es absoluto. La obediencia a esta ley nos amolda a Él como persona. Por lo tanto, perfecciona la imagen divina en nosotros. Hace que nos parezcamos a Dios. Nos colma con la vida y la libertad que Él nos enseñó a buscar. Éste es el valor que determina todas las acciones de un cristiano. Éste es al mismo tiempo el cimiento del humanismo cristiano y del misticismo cristiano: el cristiano vive por amor y, consiguientemente, por libertad.

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Thomas Merton
El hombre nuevo

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Un imán gay, un sacerdote trans y una rabina lesbiana darán clases sobre diversidad y fe

Martes, 22 de junio de 2021

iman-gay(AFP a través de Getty / JERRY LAMPEN)

“Es posible ser religioso y LGBT +, puedes tener ambas identidades juntas”.

Un imán gay, una sacerdote trans y una rabino lesbiana junto al periodista de la BBC Evan Davis y Lord Michael Cashmanestán, están listos para enseñar a los niños de las escuelas del Reino Unido sobre la diversidad y la fe como parte de la Semana de la Diversidad Escolar.

La Semana de la Diversidad Escolar (del 21 al 25 de junio) se lleva a cabo cada año durante el mes del Orgullo por la organización benéfica juvenil LGBT + Just Like Us, para hacer que las escuelas sean “más seguras, más felices y más acogedoras para los alumnos que pueden ser LGBT + o tener familias LGBT +”.

La organización benéfica organiza clases magistrales durante toda la semana, dirigidas a varios grupos de edad, y el miércoles (23 de junio), tres clases abordarán temas de fe y ser LGBT +.

Entre los que enseñan se encuentran el imán gay Ludovic-Mohamed Zahed, fundador de la primera mezquita inclusiva europea en París, la sacerdotisa trans de la Iglesia de Inglaterra, Canon Rachel Mann, y la rabino lesbiana Anna Posner.

Posner impartirá una clase magistral sobre lo que dice el judaísmo sobre la orientación sexual y la identidad de género, mientras que Zahed y Mann participarán en un panel interreligioso titulado “¿Puedes ser una persona de fe y LGBT +?” para niños de 11 a 16 años.

La rabino Posner fue ordenada el verano pasado y actualmente sirve en una sinagoga progresista en el centro de Londres y Norwich. Posner, rabino de la sinagoga Beit Klal Yisrael en Londres, que incluye a las personas LGBT, dijo al Jewish Chronicle: “Es realmente importante que tengamos este tipo de conversaciones. Mucha gente y estudiantes, cuando piensan en religión, piensan en la exclusión de la comunidad LGBT +. Para que miles de estudiantes sepan que hay un imán, un sacerdote y un rabino que dicen que realmente estás bien, ese es un mensaje muy importante para escuchar. Es posible ser religioso y LGBT +, puedes tener ambas identidades juntas”.

La Semana de la Diversidad Escolar es gratuita para inscribirse y está abierta a todas las escuelas primarias, secundarias y universidades del Reino Unido, y el último día de la semana, se anima a los estudiantes a vestirse con los colores de la bandera del  Progress Pride Flag (orgullo del progreso).

Junto con las clases magistrales, Just Like Us ofrece un conjunto de herramientas de recursos para las escuelas que se pueden implementar en todo el plan de estudios, en todas las etapas clave.

Fuente Pink News

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Jose Arregi: “Espiritualidad y lucha de clases”.

Miércoles, 2 de junio de 2021

mugica_2010A raíz de una reciente charla sobre “espiritualidad y liberación política” (*), un amigo me escribe: “Me gustaría que nos compartieras tu visión sobre espiritualidad y lucha de clases”. Buen reto en este 2021, año y tiempo de tantas pandemias, muchas más que la COVID 19 con toda su virulencia. He aquí unos apuntes fundamentales, con más preguntas que certezas.

1. Hace justamente 50 años que Giulio Girardi, sacerdote salesiano, profesor universitario, pionero del diálogo entre marxismo y cristiano, invitado del Concilio Vaticano, publicó su breve e inspirado “Amor cristiano y lucha de clases” (1971), auténtico best seller. Eran tiempos cargados de promesas en el mundo y en las iglesias cristianas. Tiempo de revoluciones, descolonizaciones, procesos liberadores. De ecos de mayo 68 y del Concilio Vaticano II, del surgimiento de innumerables y dinámicas comunidades eclesiales de base en América Latina, de pujante teología de la liberación en América, Africa y Asia. De incontables militantes, profetas y mártires (Luther King, Camilo Torres, Ché Guevara…). La lucha de clases era indiscutible y la liberación de los oprimidos parecía posible. El libro mantiene hoy en el fondo toda su actualidad, porque, 50 años después, salta a la vista que el mundo no ha ido a mejor, sino a peor.

2. Al mismo tiempo, todo se ha vuelto también más incierto y confuso, hasta el término mismo “lucha de clases”. En sentido estrictamente marxiano, la expresión significa el enfrentamiento económico entre la clase propietaria de los medios de producción industrial y la clase obrera explotada. Pero, de acuerdo justamente con muchos marxistas críticos de hoy, difícilmente se puede sostener que sea ésa la única “lucha de clases”, ni necesariamente la primera y la primordial en todos los casos, por decisivo que sea siempre. Ni se puede afirmar que las relaciones económicas sean el primer y último factor determinante de la historia.

3. “Al principio” era la economía, ciertamente, pero no solo la economía, ni solo la producción de bienes de consumo (ni siquiera la recolección y la caza), ni solo la lucha de clases, ni solo la lucha sin más. “Al principio” era todo: el aire que respiramos, la luz que nos recibió, el calor que nos cobijó, el cuerpo del que nacimos, el pecho que nos amamantó, la tierra que nos sostuvo, la noche estrellada. Al principio era la materia que es matriz animada de toda vida, la materia que es pura energía, que no sabemos qué es ni de dónde ni por qué, y el Misterio envolvente en todo. Al principio de nuestra historia era el miedo y la esperanza, la angustia y la alegría de vivir, el amor y el odio, la ambición y la generosidad en pugna. Al principio era todo y todo estaba en relación, y toda causa era también efecto, y nada fue “antes” de nada, sino junto con todo. Y así sigue siendo todo. Nada es reductible a nada, porque todo interactúa, y es preciso pensarlo todo a la vez, sabiendo que el pensamiento nunca es lo primero ni lo último. Y, en medio de todas las brumas, el Aliento vital profundo nos invita a abrir los ojos y reconocer que la tensión de la paz es el principio del que todo nace.

4. Desde hace solo dos décadas nos hallamos en una cuarta revolución industrial que está dibujando un mundo muy distinto al que conoció Marx en la Alemania, Bélgica, Francia e Inglaterra industriales del siglo XIX. La diversificación y la digitalización del trabajo, la complejización y la globalización de todas las relaciones productivas y comerciales, la financiarización progresiva de la economía, la subordinación cada vez mayor tanto de los “empresarios” como de los propios Gobiernos a unas pocas entidades de carácter financiero especulativo, la inteligencia artificial, el Internet de todas las cosas, la robotización creciente de la producción e incluso de las decisiones, etc… nos están situando en otro mundo muy distinto al que hemos conocido. Pronto desaparecerán todas las fábricas, ¿y cómo será el mundo entonces? Ya vivimos en un mundo en que los límites entre lo físico, lo biológico, lo político, lo informático e incluso lo “espiritual”, y el límite entre la especie humana y los grandes simios y los pequeños simios y todas las especies vivientes es apenas definible. Un mundo en el que el ser humano no es el centro y el sentido de la tierra, la vida, el cosmos. Y un mundo global planetario más desigual e inhumano, más amenazado que nunca, eso es lo terrible…

5. En este mundo de hoy, conceptos como “producción”, “propiedad de los medios de producción”, “clase social”, “clase obrera”, “lucha de clases”, “capitalista”, “proletario”… difícilmente pueden ser entendidos simplemente como hace 150 años. ¿Es propiamente capitalista el especulador que hace caer empresas, partidos y gobiernos? ¿Es capitalista el pequeño emprendedor que procura compartir decisiones y beneficios de la plusvalía con los trabajadores de su empresa? ¿Son propiamente proletarios los trabajadores de pingües sueldos que para sí quisieran muchos pequeños empresarios? Un equipo de fútbol es una empresa para ganar dinero, ¿pero son proletarios los futbolistas de primera división del estado español con un salario anual medio de 4 millones de euros, mientras que las futbolistas de primera reciben un salario anual medio de 17.000 euros? ¿No es más proletaria que nadie la mujer trabajadora sin salario que cuida de los hijos, la casa, los padres…, y quién es el capitalista que la oprime? ¿Qué son los y las funcionarias públicas? ¿Qué son los trabajadores de una empresa cooperativa que pugnan por competir para poder sobrevivir? ¿Qué son los autónomos? ¿Y qué son el 98% (es un decir) de los habitantes de África, que no cuentan para nada, que no son nadie y que “nadie” explota?

6. Los conceptos se enmarañan, pero una cosa es cierta: las clases existen, son muchas más que la “capitalista” y la “proletaria”, y las desigualdades son más grandes que nunca, porque la riqueza y el poder se concentran cada vez más en cada vez menos manos. Existen la clase opresora y la clase oprimida, y la lucha entre unos y otros es más real y mortal que nunca, pero también cada vez más desigual y difusa, pues los poderes –muy reales pero invisibles– que tienen en sus manos los resortes de la economía y de la política global están logrando que la lucha entre opresores y oprimidos se convierta cada vez más en lucha entre oprimidos. Yo me reconozco opresor y oprimido.

7. El capitalismo neoliberal que desde los años 80 se extiende y se impone por doquier es la máxima institucionalización de los impulsos más inhumanos: la codicia de la riqueza, la ambición del poder y, en el fondo, el miedo irracional a poder menos o a tener menos que otros. Es un sistema económico inicuo, raíz de los peores conflictos bélicos y más mortífero que todas las guerras juntas. Destruye los cuerpos, las relaciones, la igualdad, la democracia, la familia, los pueblos, el planeta, la Vida.

8. He ahí nuestro mundo. ¿No es un panorama demasiado desolador? Lo es, pero por eso mismo no podemos permitirnos perder la esperanza, que no consiste en aguardar, sino en caminar con espíritu y respiro, en dar pasos, pasitos, en la dirección de un mundo necesario y posible, un mundo más libre y fraterno, más justo y en paz, más humano y ecológico, más solidario y feliz. En caminar, aunque nunca lleguemos. Y en seguir dando un pasito cada vez que fracasemos, y aunque siempre fracasemos, movidos por el aliento profundo que nos habita y que somos, el aliento profundo que nos hace más humildes y fuertes, más rebeldes y pacíficos. El Aliento de la vida gime en la Tierra que gime en dolores de parto. Vivir movidos por ese aliento profundo: eso es la espiritualidad, ya se exprese en forma religiosa o totalmente laica, y siempre es política, comprometida y liberadora.

9. No quiero decir que todas las personas movidas por la espiritualidad tengan que implicarse en la “lucha de clases” de la misma manera ni con las mismas ideas y análisis de la realidad ni en los mismos proyectos socio-políticos concretos. Pero, en la medida en que el Espíritu de la vida que todo lo transforma las mueve, allí donde están y en la manera en que pueden –en la contienda política, en los movimientos sociales, en la refriega de las empresas y de las calles, en el espacio doméstico o incluso en el silencio de un monasterio–, se comprometen con la misma pureza de corazón, la misma generosidad y la misma esperanza por la misma liberación. La espiritualidad no es opio, sino liberación. ¿Es opio la religión? Puedo serlo, pero también es, en palabras del mismo Marx, grito liberador de la criatura oprimida.

10. La espiritualidad –hondura de la vida y su cultivo– es, pues, por definición, activa, política y liberadora. La espiritualidad es paz integral de la interioridad y exterioridad que somos, y la paz integral solo puede darse en la justicia. Conlleva, por lo tanto, la confrontación con los poderes que dictan las leyes del mercado, que oprimen personas, colectivos y pueblos. La espiritualidad no solamente no es ajena a la lucha de las clases dominadas contra toda forma de dominio, sino que la exige y conlleva. La espiritualidad se manifiesta necesariamente en enfrentamiento con quienes se apoderan de la tierra, acaparan los bienes, impiden respirar, niegan la vida. No solo no teme el conflicto necesario, sino que lo provoca. “He venido a traer fuego a la tierra –dijo Jesús de Nazaret– y ¡cómo quisiera que ya estuviese ardiendo!” (Lc 12,49).

11. ¿Hasta tomar las armas y matar por la justicia? Espinosa cuestión. No puedo decir que una persona espiritual no lo pueda o incluso deba hacerlo nunca por nada (matamos cada día seres vivos para comer…). Pero me remito a las condiciones exigidas por la tradición más sabia –incluido Girardi– para que la opción por la violencia armada pueda ser considerada como inspirada por el Aliento de la paz y de la vida: 1) Que la causa sea justa y vital; 2) Que el objetivo justo no pueda lograrse por ningún otro medio; 3) Que haya una seguridad suficiente de que, a través de la lucha violenta, se logrará el objetivo; 4) Que existan garantías suficientes de que el bien conseguido va a ser mayor que el daño provocado; 5) Que la acción violenta sea movida por el amor del bien común y por el amor del opresor, que deja de ser enemigo. La espiritualidad se empeña en humanizar al máximo el conflicto y la lucha.

12. Movida por el fuego del amor a la paz verdadera, la espiritualidad se compromete por un cambio estructural radical del modelo capitalista neoliberal asesino y ecocida. Pero no podemos volver al pasado, ni repetir su visión del mundo, su filosofía de la vida y sus programas políticos. La historia de los últimos 100 años ha demostrado que el “socialismo real” ha defraudado los anhelos de libertad y bienestar de las personas, de los pueblos y de la naturaleza. Y que la “socialdemocracia” ha traicionado tanto el socialismo como la democracia, tanto la igualdad como la libertad, pues ha sucumbido a los intereses de la clase dominante y ha establecido el “estado del bienestar” sobre el expolio del Tercer Mundo y la destrucción de la naturaleza. ¿Hay alternativa? No veo otra que un ecosocialismo feminista y global, ni veo mejor modo de plasmarlo que un modelo cooperativo y ecológico de decisión, de producción y de consumo a nivel planetario.

13. ¿Pero es posible? Solo será posible el día en que la humanidad lo quiera de verdad y se ponga de acuerdo, el día en que haya una voluntad personal y política global para esa transformación planetaria. O el día en que los poderosos que asfixian la vida vean y se convenzan de que asfixiando a otros se asfixian a sí mismos, que el futuro solo puede ser común, que no puede haber liberación si no es para todos, empezando por los últimos. Para que lo posible se vuelva realidad, será necesario que la humanidad, esta especie humana tan poderosa y frágil, tan inestable y contradictoria, transforme su manera de querer y su gusto, y su modo de ser feliz. Será necesario que implante un sistema económico mundial igualitario y democrático. Y un sistema educativo que eduque la sensibilidad, transmita humanidad, comunique sabiduría vital, más allá de meros conocimientos y habilidades técnicas. Y será necesario que las ciencias –las neurociencias y biociencias, por ejemplo–, apliquen con garantía sus tecnologías para corregir las disfunciones genéticas y neurológicas – da miedo decirlo, pero hay que decirlo– que hacen que esta especie humana sea presa tan fácil de tantos miedos y deseos destructores, que nos impiden sentir y querer lo ajeno como propio, y ser más felices con menos, y ser más ricos compartiendo lo que tenemos.

14. La espiritualidad –la conciencia y el ejercicio de nuestro ser profundo, el querer libre del bien, el gusto y la dicha de la bondad, la confianza en la Vida a pesar de todo– es fruto y fuente a la vez de esa política ecosocialista global, feminista, igualitaria, liberadora, sabia. Inspirada por el aliento profundo de cuanto es y por la sabiduría vital más antigua y reciente de las personas y de los pueblos, la espiritualidad inspira a su vez el sueño, la utopía, la esperanza activa. Alienta la acción y la marcha –aunque nunca lleguemos del todo– hacia un mundo en que las opresiones y las clases serán eliminadas y en que las luchas y las guerras podrán desaparecer.

(*) En: https://youtu.be/YxYWPVZHvF4

Jose Arregi

Aizarna, 2 de mayo de 2021

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Profetas…

Jueves, 20 de mayo de 2021

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¿Qué signos caracterizan a los verdaderos profetas? ¿Quiénes son esos revolucionarios? Los profetas críticos son personas que atraen a los otros con su fuerza interior. Los que se encuentran con ellos quedan fascinados y quieren saber más de ellos, porque tienen la impresión irresistible de que toman su fuerza de una fuente escondida, fuerte y abundante. Fluye de ellos una libertad interior que les concede una independencia que no es soberbia ni separación, pero que les hace capaces de estar por encima de las necesidades inmediatas y de las realidades más apremiantes.

Estos profetas críticos son movidos por lo que sucede a su alrededor, pero no dejan que eso los oprima o los destruya. Escuchan con atención, hablan con segura autoridad, pero no son gente que se incline al apresuramiento y al entusiasmo con facilidad. En todo lo que dicen y hacen parece como si hubiera ante ellos una visión viva, una visión que los que les escuchan pueden presumir, aunque no ver. Esta visión guía sus vidas y la obedecen. Por medio de ella saben cómo distinguir entre lo que es importante y lo que no lo es.

Muchas cosas, que parecen de una apremiante inmediatez, no les agitan, y atribuyen una gran importancia a algunas cosas a las que los otros no prestan atención. No viven para mantener el status quo, sino que fabrican un mundo nuevo, cuyos rasgos ven. Ese mundo tiene para ellos tal aliciente que ni siquiera el miedo a la muerte ejercen sobre ellos un poder decisivo.

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H. J. M. Nouwen,
Con las manos abiertas, 2003, pp. 57ss

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Cristianismo frente al capitalismo neoliberal

Viernes, 7 de mayo de 2021

David Trullo+Ecce HomoLos cristianos tenemos el reto de salir al encuentro de los marginados”

“Hay grupos políticos a los que se les hace la boca agua hablando de ‘libertad’ y de bajada de impuestos, que no es más que allanar el camino a las privatizaciones en detrimento del bien común”

“Pero Jesús habló muy claro. Su mensaje y su práctica fueron revolucionarios. Dijo que el proyecto de Dios es que todos los hombres y mujeres, sin discriminación, vivamos como hermanos, compartiendo lo que somos y tenemos”

Contrasta el mensaje de Jesús con el sistema capitalista neoliberal. El santo obispo brasileño Helder Câmara decía: “cuando yo ayudo a los pobres me llaman santo, pero cuando señalo las causas de la pobreza me llaman comunista”. Esto mismo decía también San Óscar Romero y Pedro Casaldáliga

La Doctrina Social de la Iglesia señala que “No hay ninguna razón para reservarse en uso exclusivo lo que supera a la propia necesidad, cuando a los demás les falta lo necesario” (Populorum progressio, 23, Pablo VI)

“Los cristianos tenemos el reto de salir al encuentro de los marginados, promover el diálogo intercultural e interreligioso, el respeto al diferente, combatiendo el racismo, la xenofobia, la homofobia, el supremacismo, la violencia de género, los discursos de odio…” Es fundamento evangélico.

Hace muchos años, en 1976, durante una charla que impartí en el aula de cultura de Palomeras Altas, en Vallecas, presenté un cartel con el siguiente texto:

“En un lugar muy lejano había una comunidad
que tenía un solo corazón y una sola alma.
Sus miembros compartían todo lo que tenían,
se repartía los bienes de acuerdo a lo que cada uno de ellos necesitaba.
Nadie consideraba suyo lo que poseía,
sino que todo lo tenían en común.
No había entre ellos ningún pobre,
porque se repartía a cada uno según sus necesidades”.

Después pregunté: ¿de quién es este texto?

Uno respondió: Pienso que es del libro la Utopía de Thomas Moro.

Yo creo –dijo una mujer-, que ese texto debe ser de una comunidad hippie.

Seguí preguntando y uno expresó que le suena al manifiesto comunista de Carlos Marx, donde se dice que “de cada quién según su capacidad y a cada quién según su necesidad”.

Y así fui escuchando diversas opiniones.

Finalmente, abrí la Biblia y leí los capítulos 2 y 4 de los Hechos de los Apóstoles (2, 44-45 y 4,32-37). Todos quedaron sorprendidos al comprobar que este texto es de la Biblia, donde describe el estilo de vida de los seguidores de Jesús cuando formaron la primera comunidad en Jerusalén.

Jesús habló muy claro. Su mensaje y su práctica fueron revolucionarios. Dijo que el proyecto de Dios es que todos los hombres y mujeres, sin discriminación, vivamos como hermanos, compartiendo lo que somos y tenemos. Y puso este ejemplo: había una vez un hombre rico que se condenó porque no compartió con el pobre Lázaro. Ese hombre no se condenó por ser rico sino por no compartir su riqueza con los pobres (Lc 16, 19-31).

Otro día se encontró con el corrupto Zaqueo. Jesús le cuestionó y éste cambió de actitud, prometiendo entregar la mitad de sus bienes a los pobres y, a los que había extorsionado, devolverles cuatro veces más. Y es entonces cuando dijo Jesús: “Hoy ha entrado la salvación a esta casa” (Lc 19, 1-9).

Se encontró, asimismo, con un joven rico que le preguntó: Maestro, ¿qué tengo que hacer para entrar en la vida eterna? Jesús lo miró con cariño y le dijo: “Solo te falta una cosa. Anda, vende todo lo que tienes, dalo a los pobres, y así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme. Cuando el joven oyó estas palabras, se sintió golpeado porque tenía muchos bienes, y se fue muy triste.

Entonces, Jesús, mirando alrededor de él, dijo a sus discípulos: Qué difícilmente entrarán en el Reino de Dios los que tienen riqueza” (Mc 10, 17-30). Y siguió diciendo: “Es más difícil que un rico se salve que un camello entre por el ojo de una aguja” (l8,24-27), porque “no se puede servir a Dios y al dinero”.

Cuando el pueblo que le seguía tenía hambre dijo Jesús a sus discípulos “Dadle vosotros de comer”. Que todos se siente en el suelo en grupos organizados. Con sus palabras transformó la conciencia de aquella gente y compartieron lo poco, lo mucho o nada que tenían y todos comieron.

Y una noche, después de la última cena, se puso a lavar los pies de sus discípulos y discípulas. Cuando terminó dijo: “¿Entendéis lo que acabo de hacer? Os he dado ejemplo, para que vosotros hagáis lo mismo que yo os he hecho. También vosotros debéis lavaros los pies unos a otros” (Jn 13,12-15). Lavar los pies, en aquel tiempo, era un signo de servicio. Y lavarse los pies unos a otros es servir, superando las clases sociales, porque todos somos iguales en dignidad. Con ello, señala Jesús que el más importante no es el que ocupa cargos religiosos (sacerdotes y obispos) o civiles sino, el que más y mejor sirve a los demás, particularmente a los pobres.

Jesús proclamaba lo que vivía y vivía lo que proclamaba. Salió al encuentro de los pobres, marginados, enfermos, ciegos, paralíticos, leprosos y los sanaba y consolaba. Y decía: “Quien me ve a mí ve a Dios Padre”. Así es Dios. Y proclamó que entrarán en el reino de los cielos los que dan de comer a los hambrientos, vestido a los que no tienen ropa, techo a los que carecen de vivienda, los que acogen a los migrantes, consuelan a los enfermos y visitan a los presos (Mt. 25, 31 y ss). Para Jesús, ser discípulo suyo, es decir, ser cristiano, es amar, servir y compartir como hermanos los bienes que Dios ha creado para todos los hombres y mujeres, exigiendo al mismo tiempo responsabilidad y colaboración de todos y de todas.

helder-camara-el-obispo-rojoEl santo obispo brasileño Helder Câmara decía: cuando yo ayudo a los pobres me llaman santo, pero cuando señalo las causas de la pobreza me llaman comunista. Esto mismo decía también San Óscar Romero y Pedro Casaldáliga, obispos que fueron perseguidos por los poderosos de El Salvador y de Brasil. Jesús proclamó: Felices los que tiene hambre y sed de justicia, felices los compasivos, los limpios de corazón, los perseguidos por causa del bien. Dichosos cuando por causa mía os maldigan, os persigan y os levanten toda clase de calumnias… porque vuestro es el reino de los cielos. (Mt 10, 6-11).

Contrasta el mensaje de Jesús con el sistema capitalista neoliberal. Este sistema ha convertido el dinero en su dios y manipula la religión en función de sus intereses económicos. Defiende el valor absoluto de la propiedad privada y se desarrolla acaparando los bienes de la naturaleza, contaminando el medio ambiente, responsable de la pérdida de biodiversidad, de la destrucción de ecosistemas, del calentamiento global y del cambio climático…

Y, sobre todo, se desarrolla explotando y excluyendo a la gente, haciendo más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. Consecuentemente, a medida que aumenta la riqueza para unos pocos, aumenta el hambre de las mayorías, acrecentándose la desigualdad en el mundo e incluso la exclusión total.

La Doctrina Social de la Iglesia señala que “La propiedad privada no constituye para nadie un derecho incondicional y absoluto. No hay ninguna razón para reservarse en uso exclusivo lo que supera a la propia necesidad, cuando a los demás les falta lo necesario (Populorum progressio, 23, Pablo VI). “Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de las mayorías se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz.

Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común. Este sistema económico mata” (Evangelii gaudium, 56, Francisco). Asimismo, el papa Francisco señala que defender el bien común por encima de la propiedad privada no es comunismo sino una exigencia de la fe cristiana.

A los capitalistas se les hace la boca agua hablando de libertad, de libre mercado, pero ¿qué libertad? Libertad para privatizar los servicios públicos (salud, educación, transporte, pensiones…). Libertad para enriquecerse a costa de los demás y para explotar los recursos de la naturaleza. Eso no es libertad. La verdadera libertad exige la justicia social, la búsqueda de la igualdad y la fraternidad (Pacem in terris, Juan XXIII y Evangelii gaudium, Francisco). Libertad sin justicia social es una falsa libertad.

imagesLos cristianos tenemos el reto de salir al encuentro de los marginados, aliviando el sufrimiento humano, promoviendo el diálogo intercultural e interreligioso, el respeto al diferente, combatiendo el racismo, la xenofobia, la homofobia, el supremacismo, la violencia de género, los discursos de odio, y contribuyendo con nuestra práctica, juntos con creyentes de otras religiones y no-creyentes, a la construcción de una sociedad alternativa, en donde el bien común, la justicia social, la libertad, la fraternidad, la solidaridad con los más desfavorecidos y el cuidado de la Naturaleza sean sus bases y criterios de acción. De esta manera estaremos haciendo presente el Reino de Dios en nuestra historia, que es la misión que nos confió Jesús.

Fuente Religión Digital

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Opción Radical

Martes, 4 de mayo de 2021

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El ejemplo de Tomás Moro demuestra que le es posible a un cristiano vivir en el mundo según el Evangelio y actuar en él a imitación de Cristo; y ello en medio de su propia familia, de sus posesiones y de la vida política: es posible llevar una vida santa en medio de estas distintas situaciones, con sobriedad, sencillez y honestidad, sin caer en fanatismos ni “beaterías”, de modo serio y alegre al mismo tiempo.

¿Qué es, pues, lo más importante para un cristiano que vive en el mundo? Realizar, en la fe, una opción radical por Dios, por el Señor y por su Reino, a pesar de todas las inclinaciones pecaminosas, y conservarla intacta a través de los acontecimientos ordinarios de cada día. Conservar, viviendo en el mundo, la libertad fundamental respecto al mundo, en medio de la familia, de las posesiones y de la vida política, al servicio de Dios y de los hermanos. Poseer la alegre prontitud que permite ejercer esta libertad, en cualquier momento, a través de la renuncia, y cuando estemos llamados a hacerlo, a través de la renuncia total. Sólo en esta libertad respecto al mundo, buscada por amor a Dios, es donde el cristiano, que vive en el mundo, pero recibe la libertad como don de la gracia de Dios, encuentra la fortaleza, el consuelo, el poder y la alegría que son su victoria.

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Hans Küng,
Liberta nel mondo. Sir Thomas More,
Brescia 1966, 44s

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La pastora trans Josephine Inkpin hace historia en la Iglesia Unida de Australia

Lunes, 5 de abril de 2021

Ex1c5OfWgAIp76L“Dondequiera que estés en tu camino de fe, de donde vengas, adonde vayas, lo que sea que creas, lo que no creas, eres bienvenido aquí”

Un ministro transgénero ha hecho historia en Australia como la primera persona abiertamente trans en ser admitida en una iglesia convencional. La reverenda Josephine “Jo” Inkpin ya era sacerdote cuando se unió a su comunidad anglicana hace cuatro años, convirtiéndola en la primera líder eclesiástica transgénero de Australia.

Rompió barreras una vez más este mes como nueva ministra de la Iglesia Unida de Pitt Street en Sydney, y no podría estar más feliz de liderar su congregación. La líder de la iglesia australiana, la reverenda Josephine ‘Jo’ Inkpin, describió su alegría después de convertirse en la primera persona abiertamente transgénero en ser admitida en una iglesia convencional.

Originaria del Reino Unido, Rev Inkpin (en la foto) ha trabajado en la Iglesia Anglicana en Australia durante más de 20 años. La teóloga y activista por la justicia está casada con su compañera reverenda Penny Jones, y la pareja anteriormente sirvió juntos como sacerdotes anglicanos en el Reino Unido.

Ex1coqcXMAQDjI8No fue hasta 2017, cuando vivían y trabajaban en Australia, que la reverenda se sintió lo suficientemente cómoda como para ir a la parroquia en la que su esposa era rectora. Cuatro años después, la decisión ha cambiado la vida. En 2017, se declaró transgénero mientras era jefa de la Iglesia Anglicana del Sur de Queensland en Brisbane. Hasta donde ella sabe, fue la primera líder de la iglesia local en hacerlo. “No quiero estar en una especie de posición fija para definirme y pintarme en una caja”, dijo Inkpin, “pero me entiendo como mujer, un profundo sentido espiritual de lo que soy”.

El 14 de marzo, Rev Inkpin hizo historia nuevamente cuando fue nombrada oficialmente ministra de la Iglesia Unida de Pitt Street. Durante la ceremonia, recibió su licencia para dirigir la congregación en la iglesia progresista en Sydney. “Hubo lágrimas de alegría, mucha alegría de volver a casa, creo”, dijo a ABC News.

Rev Inkpin dijo que su propio viaje de autoaceptación fue largo y, por esa razón, participó en el Día de la Visibilidad Transgénero de ayer. “Las personas que están en los márgenes tienen que ponerse de pie y encontrar la visibilidad, y eso es muy, muy difícil de hacer”, dijo. Donde estamos en posiciones en las que no solo estamos ocupando las bancas, sino también al frente y compartiendo nuestros dones. Eso está habilitando para otras personas. Sé cuánto para mí, solo para saber que hay alguien como yo, qué diferencia hace. Vernos representados en el espacio público es realmente enorme”.

Ex4wB7aW8AA8bnIAunque la diócesis anglicana de Sydney es conocida desde hace mucho tiempo por su conservadurismo y en 2019, la diócesis anglicana de Sydney declaró: “La Biblia nunca respalda una divergencia entre el sexo biológico y la identidad o expresión de género”, ella ha encontrado un hogar en la Pitt Street Uniting Church (Iglesia Unida de Pitt Street), que incluye a LGBT, que se describe a sí misma como un “espacio seguro” para las personas queer.

Sin embargo, el Rev Inkpin dijo que las políticas de la iglesia que no reconocen a las personas trans y de género diverso tienen un “costo terrible” para ellas. “Refuerza la vergüenza, la exclusión y el dolor que mucha gente siente”, dijo, “porque no sienten que Dios los acepta adecuadamente”.

Añadió que las personas transgénero “tener que seguir tratando de justificar nuestra existencia” era una “pérdida de tiempo y energía. Necesitamos ser liberados para compartir nuestros dones”, dijo.

La Iglesia Unida de Pitt Street de Sídney se describe a sí misma como un “lugar de bienvenida” para las personas LGBTIQ. “Dondequiera que estés en tu camino de fe, de donde vengas, adonde vayas, lo que sea que creas, lo que no creas, eres bienvenido aquí”, asegura la iglesia a los fieles. Inkpin dice que haber sido aceptada por sus feligreses ha sido una bendición.

Fuente ABCnews

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Cristo desnudo

Viernes, 2 de abril de 2021

Del blog Pays de Zabulon:

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Me  pregunto por qué Nuestro Señor quiso estar totalmente desnudo en la cruz. La primera razón fue porque, por su muerte, quería poner al hombre en estado de inocencia, y los vestidos que llevamos son la marca del pecado. ¿No sabes que Adán mismo tan pronto como transgredió todo empezó a avergonzarse de sí mismo, y se hizo lo mejor que pudo vestidos con hojas de higuera? Porque antes del pecado no había en absoluto vestidos y Adán estaba totalmente desnudo. El Salvador por su misma desnudez mostraba que era la misma pureza, y además, que reparaba a los hombres su inocencia.

Pero la principal razón fue para enseñarnos cómo es necesario, si queramos agradarle, despojarnos y reducir nuestro corazón a la misma desnudez en la que estaba su sagrado cuerpo, despojándolo de toda clase de afecciones y pretensiones, a fin que no ame ni desee a otro que Él.

Un día el gran abad Serapion fue encontrado totalmente desnudo en una calle por algunos de sus amigos; éstos, movidos por la compasión, le dijeron: quién pusoos ha puesto en tal estado y quién os ha robado vuestros hábitos?. Oh, es este libro  el que me ha despojado así, hablando del libro de los Evangelios que sostenía.

Y yo, te aseguro que nada es tan limpio para despojarnos, que la consideración del incomparable despojo y la desnudez del Salvador crucificado.”

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San Francisco de Sales,
Sermón para el Viernes Santo, 28 de marzo de 1614

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Fuente: : francoisdesales.wordpress.com

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Hoy la Iglesia nos invita a un gesto que quizás para los gustos modernos resulte un tanto superado: la adoración y beso de la cruz. Pero se trata de un gesto excepcional. El rito prevé que se vaya desvelando lentamente la cruz, exclamando tres veces: “Mirad el árbol de la cruz, donde estuvo clavada la salvación del mundo”. Y el pueblo responde: “Venid a adorarlo”.

El motivo de esta triple aclamación está claro. No se puede descubrir de una vez la escena del Crucificado que la Iglesia proclama como la suprema revelación de Dios. Y cuando lentamente se desvela la cruz, mirando esta escena de sufrimiento y martirio con una actitud de adoración, podemos reconocer al Salvador en ella. Ver al Omnipotente en la escena de la debilidad, de la fragilidad, del desfallecimiento, de la derrota, es el misterio del Viernes Santo al que los fieles nos acercamos por medio de la adoración.

La respuesta “Venid a adorarlo” significa ir hacia él y besar. El beso de un hombre lo entregó a la muerte; cuando fue objeto de nuestra violencia es cuando fue salvada la humanidad, descubriendo el verdadero rostro de Dios, al que nos podemos volver para tener vida, ya que sólo vive quien está con el Señor. Besando a Cristo, se besan todas las heridas del mundo, las heridas de la humanidad, las recibidas y las inferidas, las que los otros nos han infligido y las que hemos hecho nosotros. Aun más: besando a Cristo besamos nuestras heridas, las que tenemos abiertas por no ser amados.

Pero hoy, experimentando que uno se ha puesto en nuestras manos y ha asumido el mal del mundo, nuestras heridas han sido amadas. En él podemos amar nuestras heridas transfiguradas. Este beso que la Iglesia nos invita a dar hoy es el beso del cambio de vida.

Cristo, desde la cruz, ha derramado la vida, y nosotros, besándolo, acogemos su beso, es decir, su expirar amor, que nos hace respirar, revivir. Sólo en el interior del amor de Dios se puede participar en el sufrimiento, en la cruz de Cristo, que, en el Espíritu Santo, nos hace gustar del poder de la resurrección y del sentido salvífico del dolor.

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M. I. Rupnik,
Omelie di pascua. Venerdi santo,
Roma 1998, 47-53

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Bendecir la vida.

Viernes, 26 de marzo de 2021

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Anunciar la resurrección no es anunciar otra vida, sino mostrar que la vida puede ganar en intensidad y que todas las situaciones e muerte que atravesamos pueden transformarse en resurrección.

Un gran poeta francés, Paul Eluard, decía: “Hay otros mundos, pero están en este”. Así es como debemos pensar en la resurrección. Creo que debemos intentar participar un poco en esta realidad, esto es, intentar convertirnos en hombres de resurrección, testimoniando una moral de resurrección como una llamada a una vida más profunda, más intensa, que finalmente pueda deshacer el sentido mismo de la muerte. Pues estoy convencido de que el gran problema de los hombres de hoy es precisamente el problema de la muerte. Pienso que el lenguaje que debemos utilizar para dirigirnos a los hombres es ante todo el ejemplo que debemos dar, el lenguaje de la vida: con este lenguaje lograremos que comprendan lo que significa resurrección.

Nos hacen falta profetas quizás un poco locos. Sí, porque la resurrección es una locura, y hay que anunciarla a lo loco: si se anuncia de un modo “educado”, no puede funcionar. Debemos decir: “Cristo ha resucitado”, y todos nosotros hemos resucitado en él. Todos los hombres; no sólo los que pertenecen a la Iglesia, todos. Y entonces, si en lo más hondo de nosotros la angustia se transforma en confianza, podremos hacer lo que nadie se atreve a hacer hoy: bendecir la vida.

Hoy los cristianos son cada vez más minoritarios, casi en diáspora. ¿Qué relación tiene esta minoría con la humanidad entera? Esta minoría es un pueblo aparte para ser reyes, sacerdotes y profetas; para trabajar, servir, orar por la salvación universal y la transfiguración del universo, para convertirse en servidores pobres y pacíficos del Dios crucificado y resucitado.

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Olivier Clément,
cit. en En el drama de la incredulidad con Teresa de Lisieux,
Verbo Divino, Estella 1998.

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José I. González Faus: “¿Cómo hacer oración? Una invitación”

Lunes, 15 de marzo de 2021

Oracion_2216788316_14447695_667x375De su blog Miradas Cristianas:

“La plegaria es algo así como la respiración del alma”

“La mejor definición de la oración no es la de ‘hablar con Dios’ sino la de ‘buscar a Dios'”

“Una postura cómoda pero no repantigada, vertical más bien; cobrar conciencia del movimiento de inspirar y espirar: lentos y hasta el fondo de los pulmones”

“Cuando esa respiración silenciosa (o casi silenciosa) se haya convertido en un hábito, es muy probable que vaya dejando en nosotros una sensación profunda del misterio que nos envuelve”

“Quedan ahora las diversas partituras a seguir: reflexionar sobre una palabra de Jesús, o imaginar una escena evangélica, o contemplar desde nuestra interioridad la enorme maldad y el inmenso sufrimiento que hay en nuestro mundo, o desgranar las palabras de alguna plegaria oral compuesta por otros; o simplemente, seguir estando ahí paladeando esa sensación de Misterio”

Cualquier acompañante espiritual, habrá recibido varias veces la pregunta de cómo hacer oración. Antes que una respuesta, estas líneas quisieran ser una invitación. Dicen que la plegaria es algo así como la respiración del alma. Quizá pues sea útil comenzar partiendo de la respiración del cuerpo: porque respirar es  la actividad más importante y más inconsciente de todas las que hacemos. Vayamos a empezar por haderla conscie nte.

1.- Una postura cómoda pero no repantigada, vertical más bien; cobrar conciencia del movimiento de inspirar y espirar: lentos y hasta el fondo de los pulmones. Este movimiento repetirlo una y otra vez sin palabras. En realidad (como decía Jesús), en la oración sobran las palabras; si son necesarias es solo para evitar nuestras constantes distracciones. Pero la meta es un silencio lleno, no un silencio vacío. Y que acabará siendo solo silencio exterior pero no interior.

Intentemos pues llenar ese silencio de pequeños mantras que procuren ser expresiones de afectos y necesidades personales, bien breves y dichas bien despacio (Te adoro, quiero amarte, gracias, necesito tu ayuda, quiero confiar en Ti, dime qué debo hacer… o alguna petición del Padrenuestro).

2.- Esto será en los comienzos un mero ejercicio que habría que procurar convertir en hábito: los hábitos vuelven fácil lo que antes era difícil. Si resulta costoso, tengamos en cuenta que la mejor definición de la oración no es la de “hablar con Dios” sino la de “buscar a Dios” (Ignacio de Loyola no temía decir que de cien personas que dicen tener mucha oración es probable que noventa no la tengan). Por tanto: la sensación de tiempo perdido o de distracciones, convirtámosla en una demostración práctica de que eso de encontrar a Dios, me importa tanto que estoy dispuesto a gastar todo el tiempo y todo el esfuerzo que haga falta. Recordando aquella “quimera del oro” de Charlot, hagamos nosotros una auténtica “quimera de Dios”.

3.-Cuando esa respiración silenciosa (o casi silenciosa) se haya convertido en un hábito, es muy probable que vaya dejando en nosotros una sensación profunda del misterio que nos envuelve. En contraposición a lo que es mero “enigma”, el verdadero misterio sigue siendo más misterio cuanto más te adentras en él: porque el misterio es la infinitud. Eso que llamamos Dios es el Infinito. Por eso, cuando queremos encerrarlo en nuestros esquemas o nuestras ideas, lo falsificamos y lo convertimos en ídolo.

 Esa percepción de Misterio que nos envuelve irá dejándonos una sensación de paz. De profunda paz. Entonces ya no acudiremos a la oración como quien va a un ejercicio pesado e inútil, sino buscando esa paz. Y esa búsqueda ya es ejercicio de un afecto no expresado.

4.- Luego, según tradiciones diversas, pero válidas para todos, esa sensación del Misterio puede desplegarse por diversos caminos.

4.1.- Para las tradiciones orientales, el Misterio está “dentro de mí”, en lo más profundo de mí: bajar a esa profundidad de mi ser equivale a encontrarme con lo mejor de mí mismo; y eso es lo que pide la plegaria cristiana cuando reza “ven Espíritu Santo”.

4.2.- La tradición judía tiene muy presente que el Misterio es el Creador y el Liberador. Creador quiere decir que es la Fuente de todo, pero de manera incomprensible para mí y no de la manera como yo puedo fabricar cosas. Los teólogos discutieron si era mejor llamar a Dios Causa o Fundamento. Y esa discusión, que no tiene respuesta, sirve para mostrar que la acción de Dios es diferente de todo lo que podemos imaginar: se ha comentado a veces el acierto de la Biblia cuando usa para la creación de Dios un verbo (barah) que no usa nunca para las obras humanas. Las lenguas latinas lo quisieron hacer más comprensible usando esa palabra “crear” para las obras de arte: como cuando algún Mozart saca “de la nada” una melodía y unos acordes que no estaban en ninguna parte, o Miguel Ángel saca un moisés de un bloque de mármol donde no estaba el tal personaje. Pero es aún más fina la intuición bíblica.

Liberador quiere decir que nosotros tenemos algo o mucho de esclavitud no reconocida en nuestro interior. El libro del Éxodo cuenta que los hebreos se quejaban en Egipto de la esclavitud exterior a que los sometía el Faraón. Pero, contra todo pronóstico, cuando Dios llama a Moisés para que los saque de Egipto y los libere, una de las objeciones que le pone Moisés es esta: “Señor, ellos no van a querer” (6,12). Efectivamente: nos es más fácil renegar de las esclavitudes exteriores que buscar nuestra libertad interior.

4.3.- Finalmente, la tradición cristiana añade a esas experiencias del Misterio algo increíble: ese Misterio es Amor. Tanto que, por amor al ser humano, y para llevarnos plenamente hasta Él, ha llegado a vivir nuestra misma vida, tomando fragilidad humana y exponiéndose a nuestra maldad, en aquel “Empapado” (o “Ungido” = Cristo) de Dios, que fue Jesús de Nazaret.

Luego la razón y las culturas humanas trataron de explicar eso y hablaron de subsistencia y naturalezas: lenguaje que hoy se nos escapa, pero resultaba inevitable desde la cultura griega (y que dio lugar a esa extraña expresión de “unión hipostática”). Como seguramente, si el cristianismo se hubiese implantado en India, habrían hablado de “advaita” o “no-dualidad”: una expresión que nosotros solemos deformar desde nuestro orientalismo barato, pero que viene a decirnos que nosotros solo somos una pretensión de advaita y que Cristo es la plenitud de esa no-dualidad que hace que no seamos (como creía Sartre) “una pasión inútil”.

Resumiendo: la apertura al Misterio puede tener la forma de llamada a lo más profundo de mí mismo, de conciencia de mi situación de dependencia (pero una dependencia del amor), de oferta de una libertad plena y de llamada al amor más desinteresado, sobre todo hacia aquellos en quienes la autonomía y el pecado de la creación impiden que aparezca la voluntad amorosa del Creador (por eso, en la vida de Jesús, los enfermos y los pobres y oprimidos fueron los verdaderos protagonistas).

5.- Con estos contextos de fondo, todo ese hábito de respiración serena y profunda llenará el silencio con unas sensaciones afectivas y unos estados de ánimo que quizá necesiten alguna palabra para no distraernos, como antes dije, pero saben bien que todo nuestro lenguaje, por elaborado que nos parezca, no pasa de ser algo así como los sonidos que emite el bebé cuando comienza a hablar y que solo puede entenderlos su madre.

6.- Todo lo anterior no ha sido más que ese afinar los instrumentos que solemos oír cuando vamos a un concierto antes de que comience la música. Quedan ahora las diversas partituras a seguir: reflexionar sobre una palabra de Jesús, o imaginar una escena evangélica, o contemplar desde nuestra interioridad la enorme maldad y el inmenso sufrimiento que hay en nuestro mundo, o desgranar las palabras de alguna plegaria oral compuesta por otros; o simplemente, seguir estando ahí paladeando esa sensación de Misterio. Aquí ya no puedo describir más estos caminos que el orante podrá ir encontrando con facilidad cuando haya afinado su instrumental.

7.- Pero sí quisiera concluir con otra observación: el título que di a estas reflexiones es una parodia de la complicada “Invitación al vals” de C. M. von Weber, que luego Berlioz orquestó y la hizo más asequible para nosotros los profanos. Ahora bien: el título alemán de la obra de Weber era propiamente “invitación a la danza”, pero sus compases tienen esos armónicos de placidez y sugerencia, tan típicos del vals, donde parece que, más que bailar, eres bailado; y supongo que de ahí viene el título castellano. He querido decir con esa parodia que la oración puede convertirse en una especie de descanso, plácido y sugerente como la danza.

Sí. Pero una danza que, en nuestra situación de Alianza, nos lleva a la esperanza e, inmediatamente, a ese esfuerzo de la “labranza”.

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“Mujeres Convocadas”, por Cristina Inogés Sanz

Lunes, 8 de marzo de 2021

mujeres-1080x627Con frecuencia se nos olvida que unas de las acepciones de la palabra Iglesia es “convocar”. Reconozco que me gusta mucho ver, percibir, sentir a la Iglesia convocándonos.

Somos mujeres convocadas a la misión evangelizadora de la Iglesia desde el mismo momento de la resurrección de Jesús, y aún antes: “Ve a mis hermanos y diles (Jn 20,17)le dijo a una mujer, María Magdalena. Desde ese momento nuestro horizonte tiene una meta, pero los caminosvocacionales hasta alcanzarla son de lo más variado.

Estamos a las puertas de una fecha, el famoso 8M, cuya celebración siempre levanta suspicacias. Este año va a estar marcado por la Covid-19 y eso se notará en la forma, pero el fondo de las reivindicaciones se mantiene. Con unas se puede estar más de acuerdo que con otras, sin embargo, creo que las formas de hacerlo sí marcan diferencias. Es verdad que todavía queda mucho camino por recorrer para que la igualdad sea un hecho evidente y, nadie puede negar que hay muchas diferencias entre países donde las más notables se dan entre el norte y del sur.

Como mujeres convocadas parte de nuestra responsabilidad es propiciar en la Iglesia, unos cambios que sirvan de modelo a una sociedad cada vez más crispada por este tema y por otros. Esto será complicado si nuestras formas, en muchos casos medievales, pretenden convivir con palabras y modelos del siglo XXI. Vendría a ser algo así comoproponer sumar naranjas y peras y dar el resultado en “unidades de fruta”. Sí, tal vez podría pasar con muchas explicaciones, pero no sería muy convincente porque el problema no estaría bien enunciado.

A nosotras nos toca enseñar a toda la Iglesia que, precisamente en este momento, todos tenemos que ser muy generosos y, desde la opción vocacional que cada uno haya elegido, desde donde cada uno se sienta convocado, aporte por pura convicción y conversión personal para hacer realidad la Iglesia sinodal que nunca debimos perder de vista, y que quedó olvidada hace ya muchos, muchos siglos.

Estamos llamadas -convocadas- a hacer visible ese cambio con nuestra actitud propositiva, desarrollando la corresponsabilidad eclesial que tan hondamente sentimos y vivimos, convencidas de estar viviendo un momento histórico y vital para la propia Iglesia, y donde va a ser esencial pasar del “yo” al “nosotros” y en ese “nosotros” tenemos que caber todos, no por ley, sino por la certeza de sabernos Iglesia, comunidad que refleja la manera de ser de Dios. Las mujeres, la historia lo demuestra, hemos tenido audacia, creatividad, flexibilidad, y corresponsabilidad para llevar a buen término aquello a lo que nos llamaba Dios. Ahora estamos convocadas a hacer visible la riqueza de la diversidad de la que está compuesta la Iglesia.

Cada una lo hará desde donde su vocación la haya llevado y con la comunión, la bella y frágil comunión, como gran tesoro a conservar y trasmitir. Lo que no nos puede hacer olvidar, porque no son realidades incompatibles, que sin la igualdad nada se puede construir. Nuestra igualdad nos viene dada en el bautismo. En caso de duda, unos y otras, deberíamos convocarnos en torno a esa fuente común donde el Espíritu se derrama a borbotones y nunca mejor dicho.

Puede ser que, al encontrarnos todos reunidos en torno a la fuente bautismal, descubramos que el sonido de nuestras voces no resulta abrumador, sino sorprendentemente armónico bajo la batuta del Espíritu que coordina nuestras intervenciones.

Mujeres convocadas y en Camino Sinodal, invitando, escuchando, ofreciendo y proponiendo. Me gusta la forma que se va dibujando. Ahora, entre todos, a hacerla realidad.

Cristina Inogés Sanz

Fuente: Publicado en la Revista Ecclesia, nº 4066

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¿Quiénes son los cristianos de Irak? Una larga historia en pocas palabras

Sábado, 6 de marzo de 2021

cristianos-irak-1200x675Hay que remontarse alrededor del año 400 d.C., también en arameo

El Viaje Apostólico del Papa Francisco a Irak ofrece una oportunidad única para conocer la historia del cristianismo en Mesopotamia, donde la lengua materna de Jesús perdura hasta nuestros días

La Enseñanza de Addai, un importante documento de alrededor del año 400 d.C., sugiere milagros argumento y normas ética que sentaron las bases para la difusión del cristianismo por toda Mesopotamia

(Vatican News).- El Irak moderno abarca la mayor parte de la zona de la antigua Mesopotamia, que fue sede de los imperios asirio y babilónico, de origen semítico oriental.

El Antiguo Testamento registra la caída de Nínive, la capital de Asiria (612 a.C.), así como la invasión de Babilonia por Ciro el Grande de Persia (539 a.C.). Después de un periodo de dominio griego tras las conquistas de Alejandro Magno (siglos IV a II a.C.), Mesopotamia volvió a caer bajo el dominio persa (parto) en la época de Jesús y los Apóstoles.

El arameo era la lengua principal que se hablaba en toda la zona en la época en que el Hijo de Dios pisó la tierra. El arameo, pariente cercano del hebreo, era la lengua de los antiguos arameos semíticos occidentales, que la llevaron a Mesopotamia desde la actual Siria. Con su práctica escritura alfabética, el arameo sustituyó gradualmente al cuneiforme asirio y babilónico, convirtiéndose en la lengua franca de Oriente Medio. Todavía hoy lo hablan muchos cristianos iraquíes.

La Mesopotamia cristiana

43f907f7cff14730d855a542961bcf2d3eb49b6f6dc5e8411b27f948f3b94b9d-rimg-w526-h296-gmir¿Cuándo y cómo se cristianizó Mesopotamia?

Sabemos que había partos y mesopotámicos – antiguos iraquíes – presentes en Jerusalén en Pentecostés (Hechos 2,9). Y es posible, si no probable, que algún conocimiento o versión del cristianismo llegara a lo que hoy es Irak durante la vida de los Apóstoles. La tradición identifica a los apóstoles de Mesopotamia como Addai y Mari, que dan nombre a la antigua liturgia de la Iglesia de Oriente.

La Enseñanza de Addai, un importante documento de alrededor del año 400 d.C., sugiere que los milagros (como las curaciones), los argumentos razonados (contra el politeísmo) y las nuevas normas éticas sentaron las bases para la difusión del cristianismo por toda Mesopotamia. Al igual que ocurrió en Occidente, la sangre de los mártires también resultó ser la semilla de la Iglesia en esta región.

La Iglesia de Oriente

“La Iglesia de Oriente” se refiere a la iglesia que se organizó en el imperio persa. Bajo los persas zoroastrianos, los cristianos fueron a veces cruelmente perseguidos, mientras que en otras ocasiones gozaron del reconocimiento de una religión respetable y minoritaria.

La Iglesia de Oriente, cuyos patriarcas residían en la capital persa, Seleucia-Ctesifón, celebró sus propios concilios a principios del siglo V.

En estos concilios, la Iglesia aceptó el Credo de Nicea, pero acabó afirmando su independencia de la Iglesia de Occidente por razones políticas. Entre ellas, la lealtad al sha persa, que a menudo estaba en guerra con los vecinos bizantinos.

Sirios de Oriente y Occidente

índiceA partir de los siglos V y VI, los cristianos arameos o siríacos de Irak se dividieron en dos grupos, a raíz de las controversias cristológicas sobre la unión de las naturalezas humana y divina en Cristo.

La Iglesia oriental, que no asistió al Concilio de Éfeso (431) ni se adhirió a su condena de Nestorio, recibió el nombre de nestoriana. Otra facción, llamada “jacobita” (por Jacobo Baradaeus), nació del rechazo monofisita sirio-antioqueno al Concilio de Calcedonia (451).

Además de sus diferencias teológicas, la escritura y los dialectos siríacos también divergieron, contribuyendo al desarrollo de las tradiciones literarias y litúrgicas del siríaco occidental (jacobita) y del siríaco oriental (nestoriano).

En la Edad Media, durante el imperio islámico Abasí, los patriarcas nestorianos residían en la nueva capital, Bagdad. Allí estaban cerca de los califas, con los que a veces los patriarcas entablaban diálogos y debates interreligiosos. El ejemplo más famoso es el diálogo que el patriarca Timoteo I mantuvo con el califa Al-Mahdi.

Los católicos jacobitas (también conocidos como maphrian) residían en Tikrit o en el impresionante monasterio de Mar Mattai, cerca de Mosul. El católico jacobita más eminente fue Barhebraeus, un erudito enciclopédico del siglo XIII.

Iglesias uniatas

Tras periodos de dominio mongol, turco y safavid, Mesopotamia cayó bajo los otomanos, cuyo imperio duró hasta la Primera Guerra Mundial, a principios del siglo XX.

Fue en este periodo cuando se formaron las iglesias uniatas siríaca oriental y occidental – la Iglesia católica caldea y la Iglesia católica siríaca (o siria) – respectivamente.

La Iglesia Católica Siria se creó cuando un patriarca jacobita se unió a Roma en el siglo XVIII. Los Obispos que no se unieron a la unión formaron la Iglesia Ortodoxa Siria.

La Iglesia católica caldea actual data de 1830, cuando el patriarcado histórico de la Iglesia de Oriente se unió a una rama caldea anterior creada en el siglo XVII.

Una rama uniata aún más antigua, del siglo XVI, se separó de Roma y se convirtió en lo que hoy son la Iglesia Asiria de Oriente y la Iglesia Antigua de Oriente.

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Una rica historia

En pocas palabras, Irak tiene una historia cristiana aramea y siríaca excepcionalmente rica.

En esta tierra se encuentran dos comunidades siríacas occidentales y tres orientales, así como dos iglesias uniatas y tres no uniatas.

Y no se ha mencionado a las otras minorías étnicas (armenia y copta) y protestantes.

Sin embargo, durante las persecuciones, las pandemias y las visitas papales, los cristianos iraquíes resonarán sin duda con las palabras de Jesús: “Todos somos hermanos” (Mt 23,8).

Fuente Religión Digital

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Pueblo de Dios… ¿Estirpe elegida?

Jueves, 4 de febrero de 2021

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No parece una cosa tan evidente que los cristianos sean una «estirpe elegida». Pendencieros, vanos, egoístas, petulantes, ingratos, tenaces en el resentimiento, los miembros de esta raza elegida a duras penas se distinguen en el marco de la universal miseria humana. Nada de lo nuestro puede haber motivado, ni de lejos, la elección divina. El único valor que hay en nosotros es precisamente esta elección, que lleva a cabo y explica cuanto de santo, de puro, de generoso, de sabio, de bueno… germina en un terreno tan sórdido y duro. La existencia de una «estirpe elegida» no significa que haya «estirpes excluidas». La estirpe elegida está compuesta por todos los que no se defienden del asalto del amor que está en el origen de todas las cosas que existen. Los «predestinados» son -allí donde se encuentren los que se dejan amar. La Iglesia es la asamblea de los convocados por el amor del Padre.

Somos un pueblo, unificado por la común dignidad y por la esperanza común. Somos un pueblo con la única ley del amor. Con nuestro comportamiento podemos desmentir mil veces esta realidad nuestra, pero no por ello deja de estar arraigada y de ser urgente dentro de nosotros. Somos un pueblo y parecemos una manada de litigiosos sumarios. Ahora bien, nadie debe ironizar ni escandalizarse. Nadie que sea capaz de registrar despiadadamente sus propias derrotas se maravillará de los ideales aparentemente inertes y traicionados por todos, con tal de que cada día se renueve el compromiso. Estoy tan asombrado y soy tan feliz de que me haya alcanzado la misericordia, que no llego a descubrir justamente motivos de indignación y de denuncia.

Somos un pueblo de gente que intenta amar en un mundo donde todo nos invita a atrincherarnos en nosotros mismos; que intenta contemplar la realidad verdadera y eterna, mientras que todos nos exhortan a disiparnos; que intenta orar, esto es, abrirse al diálogo con el Padre, cuando todos están persuadidos de que el cielo es un vacío y el mundo un orfanato. Todos estos repetidos intentos, realizados juntos para que nuestro escaso ánimo se multiplique y nuestros abatimientos no se sumen, eso es el pueblo de Dios .

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G. Biffi,
Meditazioni sulla vita ecclesiale,
Milán 1972, pp. 129-132, passim

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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

El perdón

Miércoles, 27 de enero de 2021

jesusDel blog de Ramón Hernández Martín, Esperanza radical.

Clave de la convivencia

“¡Perdón!” es una palabra que utilizamos con frecuencia para reparar los efectos de las equivocaciones, descortesías o despistes involuntarios con que incomodamos a quien se cruza en nuestro camino, pero que nos resistimos a pronunciar con magnanimidad cuando alguien nos humilla, nos ofende o nos causa severos daños.

Entre cuantos poderes detenta el hombre, sea siervo o señor, actúe de forma legítima o abusiva, el más grande es, seguramente, el de perdonar, poder tan diáfano y limpio que no permite ningún tipo de abuso. Siempre que se perdona se acierta, es decir, nunca se pecará por perdonar demasiado. Los cristianos olvidamos a veces lo de “setenta veces siete” (Mt 21:22).

Las religiones lo atribuyen exclusivamente a Dios. De ahí que el perdón que ellas mismas administran sea considerado facultad delegada y graciosa. En el cristianismo, se trata de una delegación que consta explícitamente en los Evangelios: cuanto atéis o desatéis en la tierra, será atado o desatado en los cielos (Mt 16:19 y Jn 20:23), un mandato que engloba, obviamente, el poder de perdonar.

La imagen evangélica de Dios es la de un padre amantísimo que perdona a sus hijos en toda circunstancia, sin atender siquiera a la gravedad de sus ofensas y fechorías (hijo pródigo: Lc 15:11-32).

Pero no haría falta remontarse tan alto ni apuntar tan lejos para encontrar la razón última del perdón. La facultad de perdonar nace directamente de la condición social de un hombre que no puede vivir en absoluta y total soledad. La convivencia crea roces, genera intereses contrapuestos y diseña atajos a la hora de apropiarse de algún bien. En otras palabras, desencadena conflictos y produce ofensas. Ahora bien, si es de la condición humana cometer abusos y atrocidades, también lo es cubrirlos con un tupido velo, olvidarlos y perdonarlos.

Purificación y perdón

Según la RAE, la catarsis es una “purificación ritual de personas o cosas afectadas de alguna impureza”.  Lo malo y lo impuro son dos conceptos enquistados de tal manera en las entrañas de la cultura humana que se filtran por los poros de cualquier ideología y acción hasta invadir las conversaciones ordinarias y las manifestaciones literarias, artísticas y musicales. Porque somos impuros, necesitamos purificarnos; porque somos malos, necesitamos arrepentirnos. Purificación y arrepentimiento van de la mano en todos los ámbitos del comportamiento humano.

Ahora bien, salvo que se trate de una farsa, ambas acciones requieren penitencia o pago de un tributo por la conducta a rectificar. Penitencia viene de pena y, en cuanto tal, equivale a castigo, concepto este que expresa una extralimitación procedimental, pues nadie debería “castigar” a nadie. Globalmente, el hecho de vivir es ya de por sí una eficaz penitencia, a la que cabe añadir la carga que imponen los Códigos cuando se infringe una ley, y también lo son los remordimientos de conciencia, tan flagelantes, cuando se incumple el imperativo moral.

En el ámbito religioso, penitencia connota ascetismo, austeridad, sacrificio. En general, la penitencia es consustancial a la vida humana, pues va inserta en todo dolor y esfuerzo. En particular, se refiere a la que se impone tras el sacramento del perdón que solo administran los clérigos autorizados. A la postre, la penitencia pone freno a la conducta licenciosa y contrarresta los efectos nocivos de los comportamientos contrarios a los mandamientos y al sentido común; achica los contravalores y agranda los valores de la vida humana.

La confesión

El sacramento de la penitencia, con la exigencia ineludible, tantas veces recordada por la jerarquía eclesial, de la confesión vocal de los pecados al sacerdote, previo un sincero arrepentimiento y el consiguiente propósito de enmienda, se ha impuesto, en el pasado, con fuerza rayana en la obsesión paranoide, a determinados grupos cristianos, como los miembros del clero y de las congregaciones religiosas.

En nuestro tiempo, de mayor autocrítica y de catarsis más recoletas, tales procedimientos se han ido diluyendo poco a poco hasta desaparecer de la vida de muchos cristianos por considerarlos abusivos e innecesarios. Hay movimientos eclesiales que incluso postulan su reducción al ámbito comunitario, a la liturgia penitencial que introduce la celebración de la misa. Estas tendencias, proscritas en los primeros momentos, se van abriendo camino en la práctica cristiana hasta colmar, en la actualidad, las exigencias más irrenunciables de muchos cristianos.

Por otro lado, adelantados hay que, sirviéndose de las modernas comunicaciones, proponen que la confesión verbal tradicional se valide a nivel virtual. Que hoy todavía no se le reconozca valor jurídico a la comunicación virtual entre confesor y penitente no quiere decir que no se llegue a hacer en el futuro, pues uno no acierta a comprender qué añade la presencia física al contacto virtual, sobre todo si se tiene en cuenta que el sacramento de la penitencia, para tener algún valor, ha de consistir mucho más en una dirección espiritual personalizada que en el hecho del perdón en sí, perdón que Dios ofrece a manos llenas a quienes se lo piden, en todo momento y circunstancia.

Perdón universal

Volviendo a lo que en realidad importa, el poder de perdonar lo tiene en realidad todo el que haya sido ofendido de alguna manera. El cristianismo lo reconoce abiertamente cuando en el Padrenuestro se pide a Dios que nos perdone “como nosotros perdonamos”, expresando con ello no similitud de perdones sino deseo de imitar la sublime conducta divina. A veces, deberíamos decir: “perdónanos por no perdonar”. El cristiano que de verdad pide perdón a Dios, al reconocer su condición de criatura que claudica fácilmente a lo más placentero y aparentemente beneficioso, se obliga a reconocer también la de sus semejantes.

Otra cosa es hablar de “pecado” como si Dios pudiera ser ofendido. El concepto de “pecado” nos asoma a una dimensión confusa e incluso de extravío mental, pues a Dios no lo tocamos más que en sus criaturas: pedimos perdón a Dios porque lo ofendemos en sus criaturas. En este contexto, sería de locos atreverse a “perdonar a Dios” por las cosas que nos salen mal o los daños que nos causan sus criaturas. Después de todo, los “pecados” no dejan de ser simples equivocaciones, torpezas o despistes.

La disposición a perdonar debería estar grabada a fuego en la psique de todo ser humano como contrarréplica a los desaguisados que ocasiona su esencial limitación. Queriendo o sin querer, causamos trastornos a nuestros semejantes por los que debemos pedirles perdón y, si los hubiere, reparar los daños causados. Pero, mientras Dios disculpa y perdona siempre, nosotros a veces nos resistimos a hacerlo o no lo hacemos. Resulta paradójico que muchos cristianos pidan constantemente perdón a Dios y ellos se venguen de quienes los ofenden. El “perdono, pero no olvido”, tan frecuente, es solo un “perdón 0-0”, sin fuerza ni trascendencia.

Quien no perdona es necio y engreído, reniega de su condición de criatura divina y se corta las alas. Pedir perdón y perdonar son poderes que encumbran a quienes los prodigan. Cuanto más duro resulte el perdón, como en los casos de ofensas que remueven las tripas y obnubilan la mente, más engrandece y magnifica. Pedir perdón y perdonar son poderes divinos transferidos al hombre por su condición de tal. De haberlos ejercido como era debido en la trayectoria humana nos habría ahorrado mucho dolor y evitado atroces guerras. Sin el perdón de por medio, pedido y dado, la convivencia humana y la evangelización quedan fuera de juego.

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“El Carpintero de Nazaret”, por Manuel Mandianes

Jueves, 7 de enero de 2021

carpintero2“Este año se habla equivocadamente de una Navidad diferente ignorando la esencia de la Navidad”

“El Cristo de Kazanzakis no es una deidad tan infalible y libre de pasiones, pero es un apasionado y emotivo ser humano a quien ha sido asignada una misión, que a veces se le hace difícil comprender y que con frecuencia le exige enfrentarse a su consciencia y sus emociones”

“A diferencia de otras cristologías, la de la teología social se articula en vista de una salvación que se espera aparezca ya en esta historia. A los novelistas les interesa la acción, lo que hacen sus protagonistas motivados por la fe en el Cristo”

“El Cristo social ha liberado al cristianismo de sus cadenas ideológicas, de sus corsés escolásticos, de sus delimitaciones filosóficas, ha arrancado a Cristo de las páginas de la Suma Teológica”

La sociedad postmoderna considera el dogma una imposición de tesis sin demostración científica, basadas en la tradición y en la autoridad, irreconciliable con la autonomía de la persona y la libertad de pensamiento. Desde mediados del siglo XX la teología, con sus diversos apellidos, ha destacado el aspecto social de la fe en Jesús, el carpintero de Nazaret, gente pobre y humilde, que se implicó en los asuntos sociales y políticos de su comunidad practicando las costumbres sociales y participando de las ceremonias y ritos religiosos, pero criticando agriamente el fariseísmo y la hipocresía de la autoridad política y religiosa de su tiempo.

Interesa la historia de Jesús, desde su nacimiento hasta su muerte y su resurrección, pero en nuestros días, interesa sobre todo lo que deben hacer y cómo deben de ser quienes creen en él; el conjunto de actividades que los hombres y mujeres de hoy que quieren operar sobre la realidad social y transformarla según el espíritu que se desprende de la lectura y el estudio del Nuevo Testamento y el amor a Jesús de Nazaret.

Esto es posible gracias al mismo espíritu que hizo a Jesús misericordioso con los pobres y fiel al misterio de Dios. La teología académica muestra ese aspecto desde un punto de vista estructural. La teología pastoral se guía por una indagación histórica en la que confluyen la memoria individual y la memoria colectiva de la miseria, de la exclusión, de la explotación, de la esclavitud, y eso le da fuerza y vitalidad arrolladoras y convierten el cristianismo en un compromiso social y un testimonio de vida trascendente. Al año se publican cientos de libros sobre la historia de Jesús, se filman muchas películas y se escriben novelas en las que él es el protagonista o el protagonista se entrega a los demás, a veces heroicamente, motivado por la fe y el amor a Jesús. Aquí interesan algunas de estas novelas.

coverLa figura de Jesús siempre estuvo presente en el pensamiento de Kazanzakis, desde su juventud hasta sus últimos años. “Desde mis años de niño, Cristo me obsesionó. Esa unión tan misteriosa y tan real del hombre y de Dios, esa nostalgia, tan humana y tan sobrehumana, de una reconciliación de Dios y del hombre al más alto nivel a que un ser pueda aspirar. Es necesario que podamos seguir a fondo, conocer su combate, que vivamos su agonía; que sepamos cómo desbarató las trampas floridas de la vida; cómo sacrificó las grandes y pequeñas alegrías del hombre; cómo subió, de sacrificio en sacrificio, de proeza en proeza, hasta la cima de la prueba, hasta la Cruz”.

El Cristo de Kazanzakis no es una deidad tan infalible y libre de pasiones, pero es un apasionado y emotivo ser humano a quien ha sido asignada una misión, que a veces se le hace difícil comprender y que con frecuencia le exige enfrentarse a su consciencia y sus emociones y, en última instancia, a sacrificar su propia vida para su cumplimiento. Kazanzakis, agnóstico enamorado de Jesús, plasmo su compromiso con Jesús en varias de sus novelas especialmente en ”Cristo de nuevo crucificado”, cuyo personaje, Manolius, especie de doble del autor, muere Crucificado por las autoridades políticas y religiosas.

51xje5LJRUL._SX309_BO1,204,203,200_Los cristianos, especialmente los sacerdotes de Los curas comunistas, viven y luchan por la defensa de los humildes y apoyan su práctica pastoral, su predicación y sacan fuerza para su testimonio de la meditación sobre la vida de Jesús. Para dar legitimidad a la corriente renovadora de la Iglesia, y más concretamente a la experiencia de los curas obreros, que constituye una de las expresiones de dicha renovación, el autor convierte la aventura personal del sacerdote que protagoniza la novela en una auténtica reescritura de la Pasión de Cristo. El amor al prójimo, sin distingo y como virtud más esencial del auténtico cristiano, es la energía y el motor de la evolución y del acercamiento del cristianismo a la clase obrera, “colectivo que ya ha desertado de esta Iglesia”. Francisco Quintas, sacerdote protagonista, vive en una modesta vivienda en el propio barrio obrero en que se ubica la fábrica, se viste el mono, vestidura propia de los obreros, y se mete a trabajar como peón, en una fábrica del ramo siderometalúrgico como prueba de su entrega a las exigencias del Evangelio.

portada_la-guerra-de-los-pobres_eric-vuillard_202007071047“La guerra de los pobres” es la puesta en acción de la teología de Tomas Muntzer, teólogo alemán del siglo XVI. Los campesinos del sur de Alemania, enardecidos por el teólogo, se sublevan esgrimiendo la Biblia. Se está desplazando el poder despótico y de dominación, por el poder de seducción. Lo que seduce se impone, y lo que más seduce es la bondad. La bondad es respeto, tolerancia, cercanía, cariño, simpatía que se traduce en darlo todo, hasta la vida, luchando por u nundo más justo, por hacer feliz al que lo pasa mal. La base de la predicación de Muntzer, al apartarse de los demás predicadores se volvió virulenta, hasta terrible: “Sublevad los pueblos y las ciudades, … No debemos dormir más tiempo”. Al final, encadenaron a Muntzer y lo mataron.

En blanco narra la participación de los cristianos latinoamericanos, resaltando el papel de los sacerdotes, en la lucha armada contra “el pecado estructural”, las estructuras de explotación. “No entiendo como podéis pensar que vais a lograr un mundo mejor matando gente”, le pregunta el protagonista de “En blanco” a los guerrilleros. Ellos le responden: “No matamos por matar; matamos a quien se opone a la construcción de un mundo más justo y fraternal y hacen todo lo posible por mantener y mantenerse de unas estructuras injustas, hechas a la medida de los poderosos”.

043018_cubierta-EN_BLANCO-WEBA diferencia de otras cristologías, la de la teología social se articula en vista de una salvación que se espera aparezca ya en esta historia. A los novelistas les interesa la acción, lo que hacen sus protagonistas motivados por la fe en el Cristo. El dolor de los que sufren es la hoz que siega la mala hierba. Ya no es sólo la palabra, como había intentado Erasmo con su “Elogio de la locura”. Manolius, Muntzer, los sacerdotes obreros y los curas guerrilleros están hartos de palabras y dan el paso a la acción tratando de vivir aquello del maestro: “Por sus obras los conoceréis”. Todos los protagonistas, Manolius, Tomas, el Padre Quintas y los sacerdotes guerrilleros actuaron y murieron por amor y ¿odiando al enemigo?

“El mundo que predica Jesús, como el que predica el Papa Francisco es una utopía”, le dijo un filósofo agnóstico al teólogo. Éste le respondió: “La mayor utopía es un mundo sin utopía. La utopía es necesaria, y la que tenemos que perseguir y realizar es la de que cada grupo o comunidad de cristianos vea de qué modo reunirse para celebrar la memoria de Jesús y compartirla. Jesús es la presencia de Dios en la vida, en toda la vida. El Cristo social ha liberado al cristianismo de sus cadenas ideológicas, de sus corsés escolásticos, de sus delimitaciones filosóficas, ha arrancado a Cristo de las páginas de la Suma Teológica.

Este año se habla equivocadamente de una Navidad diferente ignorando la esencia de la Navidad. Lo que este año cambia es la manera de celebrar la Navidad, pero la Navidad es la misma, la celebración del nacimiento de Jesús. Para aquellos que ven más allá de la farándula y la fanfarria de estos días y dejan salir la esencia de lo que aquello es aunque no se parezca en nada a lo que los demás ven, la Navidad no cambia nada.

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En el centro del mundo, nos sentimos alejados de todo y solos en la intimidad de la ausencia. Lo que está dentro de nosotros es lo más lejano y lo más cercano es lo que pasa en el otro cabo del mundo. Vivimos bajo el asombro de la lejanía. Lo que es sólo se puede escuchar en el silencio, en el cruce de los caminos del corazón, en el taller del Carpintero de Nazaret. Eso es la intimidad, la fusión del hombre consigo mismo, donde el hombre llega a la presencia de si mismo, absolutamente incomunicable, prendida a los recuerdos que tienen un dónde y un cuándo precisos, se acrecienta con cada amanecer, con cada atardecer, hasta con la soledad que impone la pandemia. Solo ahí uno se puede encontrar con Él.

Fuente Religión Digital

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Nació sin parto, vestido y hablando, bajo la palmera. Navidad, Islam y Cristianismo

Sábado, 2 de enero de 2021

EA8934BB-ED08-4DF1-8354-2C11CC66C3FEDel blog de Xabier Pikaza:

La Navidad es un buen motivo y argumento para comparar el Islam y el Cristianismo. No se trata de que una religión sea verdadero y otro falsa, sino de mostrar sus profundas diferencias:

Según el Evangelio, Navidad es la encarnación de Dios. No hace falta ningún “milagro material” (externo); todo es divino siendo todo humano, concepción de Jesús, nacimiento, infancia… Hay “signos/símbolos” que evocan el misterio de Dios, pero todo se explica de modo “natural”, en un plano humano. Éste es el “milagro”: Que todo sea humano siendo en sí divino.

Según el Corán no hay “encarnación” de Dios, sino milagros externos, muchos milagros: Concepción sin varón (eso es lo esencial), nacimiento sin parto (Jesús no “entra” en el mundo “rompiendo” aguas ni a través del conducto genital de María), infancia sin infancia (sin saber cómo ha sido, María ve a Jesús que le llama desde el pie de una palmera), violencia infantil sin ternura (Jesús recién aparecido habla y defiende a su madre, matando a los que sospechan de su virginidad…).

Biblia y Corán nos sitúan ante dos mundos religiosos con muchos parecidos externos, pero con una diferencia radical, como seguiré indicando. En el Islam hay virginidad milagrosa de María, pero ella no es Madre de Dios; hay mucho milagro de nacimiento, pero no hay encarnación. En el Islam no se puede hablar de Navidad

| X. Pikaza

(Las tres primera imágenes son de la tradición musulmana, explicadas en el texto. Pongo alternativamente Mahoma o Muhammad para insistir en la identidad del nombre. El tema está tomado básicamente de un Diccionario de las 3 religiones)

1)   Concepción  y nacimiento virginal: Muhammad y María (el Corán y Cristo) 

54A8FFD0-FE9F-4C47-98AE-CD709738814C Mahoma/ Muhammad amó a Jesús e insistió en varios rasgos “apócrifos” de su vida, tomados del Proto-evangelio de Santiago, la Infancia del Salvador o el Evangelio Árabe de Mateo, pero sin “comprender” ni aceptar su encarnación: Siendo y por ser totalmente divino, Dios se hace del todo humano en Jesús, y así lo narran simbólicamente los evangelios “canónicos” de Mateo y Lucas. Esto es algo de lo que dice el Corán de María, madre de Jesús, y de la Navidad.

− Jesús es el hijo de María, elegida por Dios como madre-virgen. Por eso se le dice “Te ha escogido y purificado. Te ha escogido entre todas las mujeres del universo” (Corán 3, 42). Dios expresa por ella su más potencia creadora, de forma que ella es “totalmente sometida” y pasiva, por su virginidad y su maternidad milagrosa  (cf. Corán 3, 33-37).

− María Virgen engendró a Jesús  un modo que puede compararse al de la tierra primera de la que Dios hizo que surgiera Adán. Dios actúa por Gabriel, su ángel varón, y por la obediencia sumisa de María, que acoge la  Palabra, siendo verdadera musulmana (como Muhammad, que recibió el Corán por medio del mismo Gabriel). En esa línea, la concepción y nacimiento virginal deberían haber servido de prueba para los judíos, pero ellos no creyeron, ni aceptaron el signo divino del nacimiento de Jesús (Corán 3, 42-48; 19, 16-26).

− Jesús-niño defendió la virginidad de su madre, proclamando la grandeza de Dios, y actuó después como su enviado, realizando milagros y anunciando el evangelio para los judíos. El Corán ha dado mucha importancia al Jesús niño, a quien presenta como portador de un mensaje de Dios, de manera que él conoce los misterios sin necesidad de aprender como hacen otros, y en esa línea realiza milagros antes de haber madurado en edad, haciéndose mayor, y actuando de esa forma como signo de Dios para los judíos, que tampoco le creyeron (Corán 3, 49-53; 19, 27-36).

AEE47EAA-AFBD-491D-9091-F1A9C723C028Estos son algunos rasgos del  “nacimiento” de Jesús. (a) María concibió a Jesús por el anuncio-palabra de Gabriel (sin que intervenga para nada José). (b) Los “judíos” acusan a María de adúltera…  de forma que ella tiene que alejarse de su casa y de su pueblo, lamentándose y llorando bajo la palmera (aquí no hay gruta, pesebre, ni pastores. (c)   Sin saber que ha pasado, ella ve a  Jesús ya nacido que le llama que le llama, le consuele y alimenta de un modo milagroso. (d) María vuelve al pueblo con Jesús en brazos; los vecinos le siguen acusando de adúltera,   pero Jesús recién nacido le defiende  y condena, de forma milagrosa, a sus acusadores (Corán 19, 22-32). (e) En el centro de la Navidad de Jesús  está por tanto el anuncio de los ángeles a María (C 3, 46), el nacimiento “virginal” sin parto, bajo la palmera,  y la forma en que él defiende a su madre desde la misma cuna (C 5, 110).

Sura 19. Extracto: 23. Entonces los dolores de parto la empujaron hacia el tronco de la
palmera. Dijo: «¡Ojalá hubiera muerto antes y se me hubiera olvidado del todo…!»
24. Entonces, de sus pies, le llamó:«¡No estés triste! Tu Señor ha puesto a tus pies un arroyuelo. 25. ¡Sacude hacia ti el tronco de la palmera y ésta hará caer sobre ti
dátiles frescos, maduros!
27. Y vino con él a los suyos, llevándolo. Dijeron: «¡María! ¡Has hecho algo inaudito!28. ¡Hermana de Aarón! Tu padre no era un hombre malo, ni tu madre una
ramera». 29. Entonces ella se lo indicó. Dijeron:«¿Cómo vamos a hablar a uno que
aún está en la cuna, a un niño?» 30. Dijo él: «Soy el siervo de Alá. Él me ha dado la Escritura y ha hecho de mí un profeta. 31. Me ha bendecido dondequiera que
me encuentre y me ha ordenado la azalá y el azaque mientras viva,32. y que sea piadoso con mi madre.

− Jesús-adulto ha sido realizador de milagros y profeta del evangelio para los judíos: curó a ciegos y leprosos, resucitó a muertos, ofreció pan a los hambrientos etc., pero lo hizo siempre como enviado de Dios y profeta, sin presentarse nunca como Dios en persona (en la línea en que parecen entenderle después los cristianos, a partir de los concilios del siglo IV d. C.). En sentido radical, el único que actúa de verdad y realiza su obra es Dios, pero lo hace por medio Jesús, con milagros  para convertir a los judíos (cf. 5, 110-111). Pero los judíos no se convirtieron, sino que quisieron matarle. Este Jesús rechazado aparece así como paradigma para Muhammad, también rechazado por los judíos de Medina. Pero: Muhammad triunfó, instaurando la comunidad de sometidos; Jesús, en cambio, fue crucificado. Leer más…

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2021, bajo el signo de la confianza

Viernes, 1 de enero de 2021

sous-le-signe-de-la-confiance

El Señor es mi pastor,
nada me puede faltar.
Él me hace descansar en verdes praderas,
me conduce a las aguas tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el recto sendero,
por amor de su Nombre.
Aunque cruce por oscuras quebradas,
no temeré ningún mal,
porque tú estás conmigo:
tu vara y tu bastón me infunden confianza.
Tú preparas ante mí una mesa,
frente a mis enemigos;
unges con óleo mi cabeza
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu gracia me acompañan
a lo largo de mi vida;
y habitaré en la Casa del Señor,
por muy largo tiempo.

*

Salmo 22 (23)

***

numeros-6-24-26

Que al comenzar este año sintamos, una vez más,
cómo Dios nos mira con ternura
y nos envía con gozo y amor a la vida.

Que nos veamos envueltas en su manto
y seguras bajo sus alas protectoras.

Que alumbre nuestros días monótonos y grises
y sea nuestra fuerza en las horas débiles.

Que nos dé tiempo y sabiduría
para conocerlo, saborearlo y vivirlo sin rutina.

Que nos llene de sensibilidad y silencio
para leer los susurros de los corazones.

Que nos colme de paz y alegría
para vivir entregadas a todas las personas.

Que cure y sane nuestras heridas,
sobre todo, las que nos encierran en nosotras mismas.

Que sea en todo momento nuestro horizonte y fuente
para que nosotras podamos ser signos de vida nueva.

Que nos empape de su amor, como rocío mañanero,
para que destilemos esperanza por todos los senderos.

Que nos limpie del barro y costra, el cuerpo y el espíritu,
para que brillemos como estrellas en el firmamento.

Que nos tienda su mano protectora y amiga
para que el cansancio no detenga nuestros pasos.

Que a lo largo de este año
nuestros deseos se hagan realidad,
pues duermen y despiertan en el regazo de Dios,

Padre-Madre, que nos quiere y bendice.

*

Florentino Ulibarri

***

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