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Líderes religiosos piden a Boris Johnson prohibir la terapia de conversión

Lunes, 21 de septiembre de 2020

Naqs7CSSLos líderes religiosos de todas las principales creencias y denominaciones  en el Reino Unido e Irlanda están rogando a Boris Johnson que prohíba “urgentemente” la terapia de conversión.

A pesar de haber prometido prohibir la terapia de conversión en 2018, los líderes del Partido Conservador sólo recientemente han comenzado las discusiones sobre cómo avanzar. En julio, el primer ministro Boris Johnson dijo que la terapia de conversión “no tiene cabida en una sociedad civilizada”, pero sugirió que el gobierno tendría que hacer más investigaciones antes de prohibir la práctica.

Pero el presidente, el vicepresidente y el consejo asesor interreligioso de la Fundación Ozanne, que trabaja con organizaciones religiosas para apoyar a la comunidad LGBT+, ha pedido a Johnson que prohíba “urgentemente” la horrible práctica de la terapia de conversión y que empiece a proteger a las víctimas en una carta abierta, que publicamos íntegramente a continuación.

“La llamada terapia de conversión debe ser prohibida de una vez por todas. No puede haber nada más importante que salvaguardar la vida de las personas, especialmente al comienzo del viaje de la adolescencia para entender quiénes son. Por eso apoyamos plenamente el compromiso del Primer Ministro, del que se hizo eco recientemente el Secretario de Estado de Salud, de prohibir la llamada “terapia de conversión” de una vez por todas. Como líderes religiosos de alto nivel reconocemos el daño causado por esta práctica desacreditada, que hace que una persona intente cambiar su orientación sexual o identidad de género y la condena por no ajustarse a ciertos estereotipos. También reconocemos que esto es promovido y practicado principalmente por personas bien intencionadas pero mal informadas dentro de nuestras religiones. Lo que es peor, con frecuencia afecta a niños y jóvenes en una etapa crítica de su desarrollo, dejando profundas cicatrices que los afectarán por el resto de sus vidas y socavando su capacidad para formar relaciones amorosas y de por vida.

Seamos claros: no se trata de una cuestión de libertad de expresión o de conciencia personal. La terapia de conversión objetivamente causa un gran daño – de hecho se ha encontrado que es una tortura.

No se trata de una cuestión de libertad de expresión o de conciencia personal. La terapia de conversión objetivamente causa un gran daño – de hecho se ha encontrado que es una tortura

No podemos permitir que nadie se someta a esto, por mucho que piense que está haciendo “lo correcto” según su comprensión de sus textos sagrados. Porque están equivocados y las consecuencias son severas.

Los sobrevivientes, sabemos, son frecuentemente motivados a someterse a tal “terapia” por la creencia de que lo que son es “pecaminoso”. Desgarradoramente, muchos llevan un profundo sentimiento interno de vergüenza debido a sus creencias religiosas. Es esta homofobia internalizada la que causa un daño psicológico tan profundo. Debe ser contrarrestada por un mensaje mucho más positivo, central en todas nuestras religiones, que reconozca su valor individual único, sin importar su sexualidad o identidad de género. Sabemos que no estamos solos en esta creencia – la investigación ha demostrado que la mayoría de los que tienen una afiliación religiosa en el Reino Unido también apoyan una prohibición, con sólo una pequeña minoría votando en contra. Muchos no son conscientes de esta horrible práctica, que tiene como objetivo cambiar la orientación sexual o la identidad de género de alguien para ajustarse a ciertos estereotipos a través de una variedad de intervenciones y rituales religiosos.

Entonces, ¿cómo debería ser una prohibición? Bueno, creemos que debe hacer tres cosas.

En primer lugar, debe abarcar toda la gama de prácticas religiosas que las personas son tentadas o coaccionadas a realizar. Si bien la terapia de conversión fuera de un entorno religioso sigue ocurriendo, es poco frecuente. En la mayoría de los casos los perpetradores están motivados por sus creencias religiosas, y la ley debe reconocer y abordar eso.

En segundo lugar, debe proteger explícitamente a las personas trans, que son las que corren mayor riesgo de someterse a una terapia de cambio.

En tercer lugar, debe asegurarse de que no haya “lagunas” que permitan a quienes practican la terapia de conversión ofrecer ayuda para “cambiar” o “suprimir” el comportamiento, ya que esto es igual de perjudicial.

Dos años después de que el gobierno se comprometiera a prohibirla, la terapia de conversión sigue siendo legal en el Reino Unido.

¿Por qué estamos tan empeñados en una prohibición? Porque sólo la legislación hará que los líderes religiosos se lo piensen dos veces – pocos querrán arriesgarse a tener antecedentes penales que les impidan seguir su vocación. También permitirá, lo que es importante, que las víctimas sepan que serán comprendidas y protegidas si buscan ayuda. La prevalencia de la terapia de conversión ha permanecido oculta a plena vista por una razón: hablar es a la vez traumático y peligroso para las víctimas. Lamentablemente, pocos lo hacen, ya que en última instancia se arriesgan a perder toda su red de apoyo: sus amigos, su familia, su hogar y sus perspectivas de trabajo. Es una trampa de la que pocos pueden escapar. Por lo tanto, nos comprometemos a trabajar con los líderes de nuestras organizaciones religiosas para asegurarnos de que la gente sea consciente de los importantes riesgos de salvaguardia que representan estas prácticas desacreditadas. Los instamos a adoptar posiciones formales, como la que la Iglesia de Inglaterra eligió hacer en 2017 cuando pidió al gobierno la prohibición de la terapia de conversión. Es este trabajo con grupos religiosos el que nos permitirá en última instancia erradicar esta práctica, pero para ello -estamos claros- primero necesitamos una prohibición. Por lo tanto, pedimos que el Primer Ministro cumpla su promesa y presente urgentemente la legislación.

Protests of the LGTBI collective against the bishopric of Alcalá that organize illegal and clandestine courses to 'cure' homosexuality in Alcalá de Henares, Madrid on 2nd April, 2019. (Photo by Juan Carlos Lucas/NurPhoto via Getty Images) (Photo by Juan Carlos Lucas/NurPhoto via Getty Images)

La petición esta firmada por los siguientes lideres religiosos:

El reverendo Paul Bayes, obispo de Liverpool, presidente de la Fundación Ozanne.

Muy reverendo David Ison, Decano de St Paul, vicepresidente de la Fundación Ozanne

Con el Consejo Asesor Interreligioso de la Fundación Ozanne

La rabina Laura Janner-Klausner, rabina principal de la Reforma del Judaísmo

La reverenda Michaela Youngson, ex presidenta de la Conferencia Metodista

El reverendo David Mayne, moderador del Consejo de la Unión Bautista

Dilwar Hussain, presidente de Nuevos Horizontes en el Islam Británico

Anil Bhanot OBE, Consejo Hindú del Reino Unido

Dr. Jagbir Jhutti-Johal, conferencia en estudios sikh, Universidad de Birmingham

Ursula Halligan, presidenta de We Are Church en Irlanda

Riki Hyde-Chambers, presidente del Grupo de Apoyo de la Capellanía Budista del Reino Unido

Fuente Ozanne Foundation

Cristianismo (Iglesias), General, Judaísmo , , , ,

La Cruz Gloriosa

Lunes, 14 de septiembre de 2020

Celebrar la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz significa tomar conciencia en nuestra vida del amor de Dios Padre, que no ha dudado en enviarnos a Cristo Jesús: el Hijo que, despojado de su esplendor divino y hecho semejante a nosotros los hombres, dio su vida en la cruz por cada ser humano, creyente o incrédulo (cf. Flp 2,6-11). La cruz se vuelve el espejo en el que, reflejando nuestra imagen, podemos volver a encontrar el verdadero significado de la vida, las puertas de la esperanza, el lugar de la comunión renovada con Dios.

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Estaríamos enajenados hasta el punto de permitirnos el lujo de buscar a Dios, en las horas cómodas del ocio, en templos lujosos, en liturgias pomposas y a menudo vacías, y de no verle, oírle y servirle allí dónde está, y nos espera, y exige nuestra presencia: en la humanidad, en el pobre, en el oprimido, en la víctima de la injusticia de la que somos, muy a menudo,  cómplices?

 

*

Don Helder Camara,
Un pensamiento para cada día”,
Médiaspaul, 2010

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Jesus in Love

***

Orar, es penetrar despacio, tranquilamente,
En el silencio de Dios,
Dejar a Dios darse y darme su silencio,
Para que pueda dejar mi corazón
latir al unísono del suyo,
dejar mi respiración entrar
En la respiración de Dios,
Dejarme penetrar por Su presencia,
Darme cuenta cada vez más
de que Dios está dentro de mí,
No, evidentemente, para evitar a mis hermanos
Sino para llevarles más,
Porque es verdaderamente imposible acercarse al crucificado
Sin acercarse a los crucificados del mundo entero.

*

Jean Vannier

***

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Jesús conquista a los hombres por la cruz, que se convierte en el centro de atracción, de salvación para toda la humanidad.

Quien no se rinde a Cristo crucificado y no cree en él no puede obtener la salvación. El hombre es redimido en el signo bendito de la cruz de Cristo: en ese signo es bautizado, confirmado, absuelto.

El primer signo que la Iglesia traza sobre el recién nacido y el último con el que conforta y bendice al moribundo es siempre el santo signo de la cruz. No se trata de un gesto simbólico, sino de una gran realidad.

La vida cristiana nace de la cruz de su Señor, el cristiano es engendrado por el Crucificado, y sólo adhiriéndose a la cruz de su Señor, confiando en los méritos de su pasión, puede salvarse.

Ahora bien, la fe en Cristo crucificado debe hacernos dar otro paso. El cristiano, redimido por la cruz, debe convencerse de que su misma vida debe estar marcada – y no sólo de una manera simbólica- por la cruz del Señor, o sea, que debe llevar su impronta viva. Si Jesús ha llevado la cruz y en ella se inmoló, quien quiera ser discípulo suyo no puede elegir otro camino: es el único que conduce a la salvación porque es el único que nos configura con Cristo muerto y resucitado.

La consideración de la cruz nunca debe ser separada de la consideración de la resurrección, que es su consecuencia y su epílogo supremo. El cristiano no ha sido redimido por un muerto, sino por un Resucitado de la muerte en la cruz; por eso, el hecho de que Jesús llevara la cruz debe ser confortado siempre con el pensamiento del Cristo crucificado y por el del Cristo resucitado .

*

G. di S. M. Maddalena,
Infinita divina, Roma 1980, pp. 342ss

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , , , , ,

Diversidad sexual y cristianismo: “La homosexualidad no es una enfermedad mental, ni un trastorno psicopatológico”

Miércoles, 9 de septiembre de 2020

978-84-1324-753-3Comentario del libro “Homosexualidades y cristianismo en el s. XXI”, que ya habíamos traído al blog:

del libro”El libro nos presenta experiencias y testimonios, la enseñanza del magisterio, de la tradición y de la teología, el saber de las disciplinas seculares y de los especialistas de la Biblia”

“Las posturas más conservadoras insisten en apoyar en textos de la Escritura la doctrina que califica las conductas homosexuales de “depravaciones graves”, aunque la psicología y otras ciencias de nuestros días enseñen lo contrario”

“Resulta algo sarcástico hablar de respeto y compasión respecto a aquellos a quienes antes hemos calificado de ‘depravados´”

“Sigue habiendo en muchos países una doctrina sobre la sexualidad que fomenta el odio y la violencia. Se instrumentaliza una interpretación integrista de las Escrituras para conseguir el poder y a veces las iglesias miran para otro lado”

Jesucristo, que sepamos, no dejó escrito alguno, y la religión cristiana no es una religión del libro como lo es la judía. No tener esto en cuenta causa graves malentendidos en nuestra Iglesia.

Cuando este año falleció el exegeta James D. G. Dunn consulté alguno de sus viejos escritos sobre la autoridad de la Escritura. Dunn hablaba en uno de ellos del peligro de “bibliolatry”. Así es. Algo falla si nos empeñamos en resolver todos nuestros problemas recurriendo a la Biblia.

La bibliolatría puede empezar cuando citamos 2 Tim 3, 16 para probar que toda la Escritura está divinamente inspirada. Y es que no está inspirada porque lo diga 2 Tim 3, 16. Se trata, más bien, de que siguiendo el Evangelio de Jesucristo anunciado por los profetas creemos que la Biblia contiene un mensaje de salvación de Dios para el hombre, y por eso pensamos que 2 Tim 3, 16 está en lo cierto al decir que está inspirada.

Y sería bibliolatría pretender encontrar en la antropología bíblica respuestas a todas las preguntas sobre la sexualidad. No es esa la pretensión de la Pontificia Comisión Bíblica en su estudio “Che cosa è l’uomo? Un itinerario di antropologia biblica” (2019). Este valioso estudio encargado por el papa Francisco, del que ya habló RD en su momento, defiende, por ejemplo, que la relación erótica homosexual no debe ser condenada. Es, sin duda alguna, un paso importante, aunque la aceptación de las relaciones íntimas homosexuales todavía no se contempla. Son siglos con una tradición difícil de cambiar, como sucedió con el problema de la esclavitud y como sucede todavía con el clericalismo y el machismo.

“¿Qué es el hombre?”, se pregunta también el Vaticano II (GS, 10 y 12). Y su respuesta nos habla de su sublime vocación y de su profunda miseria que hallan su explicación a la luz de la Revelación. Y es Cristo quien revelando el misterio del Padre y de su amor “manifiesta plenamente el hombre al propio hombre” (GS, 22). Él es el hombre nuevo que identificándose con los excluidos de este mundo (cf. Mt 25, 40) nos ha mostrado como algo esencial atender a la dimensión social y solidaria del hombre.

Pero la Biblia no tiene respuestas para todas nuestras preguntas. No es un libro científico. Pensemos, por ejemplo, en los modernos problemas de la Bioética. En la medida en que la antropología bíblica depende de ciertos condicionamientos de tiempo y cultura no nos sirve como modelo. Eso sí, los estudiosos de la Biblia nos pueden decir, por ejemplo, si hay o no uniones homosexuales en la Biblia. Pero si no las encuentran no por eso serán menos legítimas. Tampoco encontramos transexuales en la Biblia, pero son hijos de Dios y tienen sus derechos.

La Iglesia debería imitar a Jesús cuando decía: “Habéis oído que se dijo…, pero yo os digo” y rectificar posturas y enseñanzas anteriores, como hizo en el caso de Galileo, cuando un mejor conocimiento de los problemas así lo exija. La verdad es que lo ha hecho siempre a lo largo de su historia. Basta recordar que para los cristianos el día de descanso es el domingo, no el sábado, o que no admitimos la ley judía del Talión.

Este año se ha publicado un libro único y especial por muchas razones titulado Homosexualidades y cristianismo en el s. XXI(Javier de la Torre, editor, Dykinson, Madrid, 2020). Es un estudio interdisciplinar con un “enfoque cristiano ecuménico”, como señala el editor en el prólogo.

El libro nos presenta experiencias y testimonios, la enseñanza del magisterio, de la tradición y de la teología, el saber de las disciplinas seculares y de los especialistas de la Biblia. Estos últimos analizan los clásicos pasajes de la Escritura, como son Lv 18, 22 o Rm 1, 18-32, entre otros, para finalmente hacernos ver, como dice en esta obra X. Pikaza, que “en la Iglesia, los homosexuales podrán ser homosexuales, pero no para quedarse en ello, sino para vivir el camino de las bienaventuranzas o el canto de amor de 1 Cor 13”.

 El profesor Pikaza tiene razón, pero a muchos homosexuales cristianos no les da tiempo a amar porque se tienen que pasar la vida tratando de entender por qué la Iglesia les da de lado o preguntándose dónde se ha metido el olvidado discípulo amado de Jesús.

En ese sentido resulta esencial el trabajo de estos especialistas, aunque es verdad que al final, como dice la profesora de la Universidad de Comillas Olga Belmonte, “la posibilidad de un cristianismo sin homofobia depende de la actitud de los cristianos, no de lo que literalmente está escrito en la Biblia. Si fuera así, el machismo sería lo más acorde con el cristianismo”.

Los cristianos creemos que hay “semillas del Verbo” en todas las culturas y que todos los hombres pueden oír la voz de Dios, todos son “oyentes de su palabra”. Y el Espíritu Santo, que sigue actuando hoy en la Iglesia y en el mundo, se nos ha dado no sólo para interpretar correctamente la Escritura, sino también los acontecimientos, los “signos de los tiempos”, como es el caso de la actual pandemia, y juzgar por nosotros mismos qué es lo que hay que hacer (cf. Lc 12, 56-57), un pasaje muy citado por Ferdinand Ebner.

¿Hay alguien que piense que, conforme a Dt 21, 21 hay que dar muerte al hijo rebelde? “Todos sus conciudadanos le apedrearán hasta que muera” dice la Biblia. Pero la recta razón nos dicta hoy otra cosa. Lo mismo al hablar de la sexualidad. La fe viva que salva consiste en amar a Dios y al prójimo. “Haz eso y tendrás la vida” (Lc, 10, 28). Millones de personas lo hacen cada día, ayudando a sus prójimos, arriesgando a veces su vida, más allá de las diversas sexualidades de los hombres y de las mujeres, más allá de las teologías, de los libros sagrados y de los desfasados ritos litúrgicos.

Estoy lejos de esa fe viva si, en razón de que “macho y hembra los creó” Dios (Gn 1, 27), niego el derecho del diferente a tener una vida sexual. Las posturas más conservadoras insisten en apoyar en textos de la Escritura la doctrina que califica las conductas homosexuales de “depravaciones graves”, aunque la psicología y otras ciencias de nuestros días enseñen lo contrario. Lo hace nuestro Catecismo (n. 2357), apoyándose en la Declaración “Persona Humana”, 8 (año 1975). Y esa enseñanza, muy discutida hoy en la Iglesia a pesar de su larga tradición, propicia agresiones y la homofobia existente, lo queramos ver o no.

Resulta algo sarcástico hablar de respeto y compasión respecto a aquellos a quienes antes hemos calificado de “depravados”. “En Camerún – dice el sacerdote Noudjom Tchana – los homosexuales viven auténtico calvario…Los tratan como perros”. Lean su impactante testimonio escrito no desde el resentimiento, sino desde la ética de la bondad.

Para saber lo que nos quiere comunicar un texto el Vaticano II dice que el intérprete debe atender a los géneros literarios, al tiempo y a la cultura de los textos, al contenido y unidad de toda la Escritura, y anima a exegetas y teólogos a investigar, pues la Iglesia “procura comprender cada vez más profundamente la Escritura” (Cf. Dei Verbum, 12 y 23). Y en 1993 la Pontificia Comisión Bíblica nos previno contra el fundamentalismo que acostumbra a hacer lecturas “literalistas”. Habrá entonces que revisar un día el Catecismo.

“No cometerás adulterio” es según la Biblia el sexto mandamiento. Así que el Catecismo no debería imitar al judío Filón de Alejandría que al hablar del sexto mandamiento introdujo el tema de Lv 18, 22. Lo recuerda en el libro antes citado el profesor de ética Juan Sánchez Núñez. La diversidad sexual y familiar es estudiada por las ciencias antropológicas y la moralidad de las conductas sexuales debe ser examinada por la ética.

La profesora Ana Berástegui, Doctora en Psicología por la Universidad de Comillas, muestra bien en el libro que, aunque no se pongan de acuerdo las distintas disciplinas en lo que es la homosexualidad, hay “un cierto consenso, al menos desde la psicología, la psiquiatría y en general las ciencias sanitarias y sociales, con respecto a lo que no es”.

“1. La homosexualidad no es una enfermedad mental, ni un trastorno psicopatológico. 2. La homosexualidad no es una desviación en el proceso normal de desarrollo sexual o un signo de inmadurez. 3. La homosexualidad no es un factor de riesgo para la salud mental”.

Esta investigadora termina su trabajo, remitiendo a Beckstead, con esta reflexión. “Desde la psicología, tanto las aproximaciones que empujan a renunciar a la dimensión religiosa para desarrollar la propia sexualidad como las que empujan a renunciar a la sexualidad para abrazar la dimensión religiosa deben ser sustituidas por aproximaciones más integradas que permitan encontrar caminos de desarrollo pleno como persona”.Vaticano y homosesualidad

Creo que el pensador austriaco F. Ebner tenía razón al afirmar en el Epílogo a sus artículos en la revista Brenner que hay “muchas cosas del judaísmo” que han encontrado un lugar en el cristianismo. “Sehr viel Jüdisches”, escribe nuestro autor; nada que ver con los “moltissimi ebrei” “que han encontrado un puesto en el cristianismo” de la traducción italiana de Nunzio Bombaci, buena en su conjunto, que quizá ha querido “suavizar” la expresión original. “Hay salmos de David que a un cristiano no le servirían de oración”, explica Ebner.

El mismo Jesús insinuó de algún modo que quien cree en él no necesita más revelación, pues ya ha encontrado la vida verdadera. “Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; son ellas las que dan testimonio en mi favor y no queréis acudir a mí para encontrar esa vida” (Jn 5, 39-40, en la traducción de Juan Mateos y L. Alonso Schökel).

Nos convendría seguir repensando algunos conceptos de nuestra teología fundamental: revelación, inspiración, autoridad de la Escritura…Porque, aunque es verdad que se ha hecho una gran labor en este sentido antes y después de la aprobación en el concilio Vaticano II de la Dei Verbum, de Benoit a Rahner y a Torres Queiruga, no es menos cierto que seguimos siendo excesivos y exagerados en la explicación que damos de nuestra propia fe, como si la Iglesia tuviera el monopolio del Espíritu Santo. Nuestras Escrituras, decimos, son “sagradas”, han sido escritas “bajo la inspiración del Espíritu Santo”, enseñan “sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos libros para salvación nuestra” (DV, 11). Pero también la Dei Verbum dice que los hagiógrafos son “verdaderos autores” que lógicamente tienen el lenguaje y el modo de pensar de su tiempo (cf. DV, 12). Y hay que atender a esa verdad consignada “para nuestra salvación”.

En las últimas elecciones en Polonia ha tenido un papel importante una visión conservadora de la vida que encuentra un gran apoyo en lecturas fundamentalistas de la Escritura en los temas de la diversidad sexual. Lo ha señalado Mario Vargas Llosa en “La plaga del arcoíris” (El País, 19 de julio de 2020). Su artículo se hace eco de un escrito de la periodista Anne Applebaum, casada con un polaco. Esta periodista revela cómo ha sido la campaña contra los homosexuales la que ha permitido al presidente Duda ganar un segundo mandato, aunque por muy pocos votos. Su adversario Trzaskowski, alcalde de Varsovia, había prometido apoyar a los hombres y a las mujeres homosexuales.

“Los LGTB no son el pueblo – declaró Andrzej Duda – ; son una ideología más destructiva que el comunismo”. Quieren destruir la familia. No tienen corazón polaco. Obedecen a impulsos foráneos, alemanes y judíos. Estos son los tintes homófobos, xenófobos y antisemitas que Duda exhibió en su campaña. Vargas Llosa sigue comentando el artículo de Applebaum para señalar que la jerarquía de la Iglesia católica polaca, al parecer también muy conservadora, cree, como lo hacía Juan Pablo II, que los homosexuales constituyen “la plaga del arcoíris”.

Las agresiones al colectivo LGTB en Polonia han sido denunciadas por la prensa internacional. Algo parecido sucede en Rusia, con Putin apoyado por la iglesia ortodoxa. Lo vimos también en Francia en 2014 con la “Manif pour tous”. Y ocurre en muchas sociedades de otros continentes.

Sigue habiendo en muchos países una doctrina sobre la sexualidad que fomenta el odio y la violencia. Se instrumentaliza una interpretación integrista de las Escrituras para conseguir el poder y a veces las iglesias miran para otro lado. Ayer el fanatismo religioso emprendía cruzadas o mandaba a la hoguera a Jan Hus y a Miguel Servet y hoy señala y golpea al diferente. Usar la violencia para imponer nuestra verdad, en nombre de Dios, del bien o de la justicia, ha sido siempre la gran tentación. En dictaduras de derechas y de izquierdas. Sigue existiendo en ciertos ambientes que se dicen cristianos una historia criminal. El papa Francisco quiere acabar con la venia a los mafiosos. Es también contrario a los lobbies clericales hipócritas, financieros o de otro color.

Acostumbrados a las grandes palabras como sacralidad, verdad, autoridad, infalibilidad, nos olvidamos de otras como honestidad, diálogo, fraternidad y humanidad. De estos últimos valores el libro “Homosexualidades y Cristianismo en el s. XXI” es un digno testimonio. Los que han participado en esta obra son también Iglesia. Han dado un significativo paso adelante para que un día la comunidad cristiana sea más fiel al Evangelio.

Fuente Religión Digital

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Ramón Hernández Martín: El lado oscuro de la vida. Martirio y santidad.

Miércoles, 26 de agosto de 2020

Etica-cuidado_2229687080_14589939_667x375La mañana nos obliga hoy a asomarnos al lado quizá más oscuro de la vida humana, al abismo infernal que, por mor de intereses y pasiones, los humanos se arrojan unos a otros. Dios no ha creado infiernos sencillamente porque no tiene poder para hacerlo, siendo como es él un Dios de ser, de positividad y de amor. Pero el hombre sí que lo tiene debido al error de perspectiva que puede cometer por su cortedad de miras al perseguir intereses a flor de piel y buscar el disfrute precipitado de cosas que le dañan.

Un infierno es, desde luego, el alcoholismo que anega en toxicidad las neuronas hasta hacerles creer que no hay vida fuera del encharcamiento en que se encuentran. Y también lo es la drogadicción por el paraíso alucinógeno que lleva aparejado, paraíso que suplanta todas las dimensiones y expectativas de la vida humana. Pero si estos infiernos, podría decirse, son individuales, incluso cuando uno ha sido arrastrado a ellos por otros, el horror que crean las armas es el más atroz de todos los infiernos porque su objetivo no es ya crear sucedáneos de vida individual, sino arrebatarla de forma indiscriminada, cruel y despiadada, por intereses tan mezquinos y parciales como el poder o la riqueza de unos pocos.

Esta prolija introducción se debe a que, un día como hoy de 1945, la humanidad, concentrada esencialmente toda ella en Hiroshima, recibió el pavoroso impacto de una bomba atómica, la primer arma de destrucción masiva que descargó toda su fuerza sobre la piel de ciudadanos normales, completamente ajenos a los intereses que se estaban jugando a otro nivel. La intensa radiactividad desplegada por esa bomba mató en pocos segundos a más de setenta mil personas y a decenas de miles más en los días y semanas siguientes. Creyendo que el castigo no había sido lo suficientemente duro, tres días después se lanzó otra bomba atómica sobre Nagasaki, con similar devastación. Cierto que se detuvo así una guerra que, de haberse continuado, habría producido quizá el doble o triple de víctimas, pero, además de que nunca se podrá justificar el sacrificio de una víctima inocente, hemos de reconocer que el lanzamiento de esas bombas causó un gran horror dentro de otro mayor, el de la guerra, de cualquier guerra, aunque sus únicos muertos fueran soldados obligados a combatir con quienes, de conocerse, probablemente podrían ser sus amigos.

El hecho nos lleva a la espantosa contemplación de la industria de la muerte que ha desarrollado la tecnología humana. Cierto que la autodefensa ha acelerado el desarrollo de tecnologías válidas para otros muchos usos que no sean el de matar, aunque, armándose de sentido común, valga el oxímoron, uno no entiende por qué la autodefensa agudiza más el ingenio que el hecho de no pasar hambre, hecho que, de suyo, mata a tantos diariamente de otra forma. Los cristianos deberíamos tener claro en este contexto que el “no matarás” incluye la fabricación de instrumentos de muerte. Se puede matar a un ser humano con una piedra o con un cuchillo de cocina, pero esos no son de suyo herramientas de muerte. Los fusiles, las granadas, los tanques y las bombas de toda clase, desde las caseras a las nucleares y bacteriológicas, son fabricados para matar, son instrumentos de muerte. ¡Qué ciega ha estado durante siglos nuestra Iglesia, esa que, habiendo sido creada como instrumento de vida, ha jugado descaradamente con la muerte por intereses que nada tenían que ver con la paz, cuando ella estaba obligada a predicar en todo tiempo y lugar la concordia y el amor!

Cierto que es muy encomiable y que nunca será reconocida del todo la inmensa labor de los cristianos en favor de la vida de los hombres en tantos lugares y tiempos como, por ejemplo, hace patente la actual pandemia, cuando un simple virus está llevando la delantera a una humanidad tan tecnificada y avanzada. Pero se trata de una encomiable labor de voluntariado que también se da en ámbitos muy alejados de la Iglesia, labor que brota del corazón compasivo de tantos seres humanos, aunque ni siquiera sean creyentes. Falta, pues, ver la alineación clara y precisa de nuestra Iglesia en favor de la vida no solo de los no nacidos, sino también de todos los nacidos. La Iglesia, como institución y agrupación humana, debería pasarse los días gritando la sinrazón de los hombres que hacen posible el hambre y, buscando la muerte violenta de muchos, cometen el horrendo pecado de fabricar armas mortíferas en vez de arados, azadones y mangueras de riego, pongamos por caso. Será mejor perder el tiempo debatiendo si las mujeres son “dignas de lo santo”, es decir, de ejercer los ministerios sagrados, o hilando fino sobre cómo, cuándo y con quién el ser humano puede desfogarse sexualmente. ¡Qué empecinamiento y qué cobardía!

El día nos pone en la mesa la presencia de un hombre en cuyo hieratismo parecían reflejarse todas las tristezas humanas. Eso fue lo que me pareció cuando un Miércoles de Ceniza, en Santa Sabina de Roma, tuve la ocasión de saludarlo y desearle “buena será”. Me refiero al santo varón, también santo canónico, que fue y sigue siendo en su magisterio, al papa Pablo VI, que murió un día como hoy de 1978. Mérito suyo sin ninguna duda fue la culminación de la magna obra emprendida por su predecesor, Juan XXIII, el Concilio Vaticano II, un concilio de siembra retardada cuyos principales frutos, es de desear, se verán en los años venideros. Un hombre inteligente y perspicaz, pero lastrado, a mi modesto entender, por una formación espiritual que le obligaba a mirar más a las alturas del cielo que a las cloacas de la tierra y que por ello, seguramente, nunca pudo entender la legítima y auténtica función de la sexualidad en la vida humana. Siendo yo todavía un recién nacido al pensamiento crítico, el mismo día en que fue publicada su “Humanae vitae” la leí de un atracón y me llevé un cabreo teológico monumental. ¡Bendito amigo san Pablo VI, ahora que vives en la claridad total, libra a la Iglesia que te honraste en presidir de la oscuridad que la sigue dominando!

Ahondando en la historia, hoy nos encontramos, además, con otro terrible episodio de muerte en España, en el que tiene mucho que ver la fe de los creyentes, de unos como justicieros diábolos y de otros como mártires devotos. En efecto, un día como hoy del año 953, doscientos monjes benedictinos del monasterio de san Pedro de Cardeña fueron ajusticiados por tropas musulmanas omeyas de Al-Ándalus en plena Reconquista española. Cuenta la leyenda que, en el aniversario de su muerte, el claustro del monasterio en el que fueron enterrados se empapaba de sangre. Parece ser que tan gran prodigio cesó de repente a finales del s. XV, cuando los árabes fueron definitivamente expulsados de la península ibérica. Sea o no cierto, lo terrible es la constatación de que han sido muchas las víctimas humanas cuya ejecución se ha atribuido a mandatos divinos en unos contextos en los que lo divino no era más que un instrumento mortífero en manos de los hombres.

Urge, pues, que los cristianos de nuestro tiempo llamemos al pan, pan, y que pongamos cada cosa en su sitio, discerniendo claramente lo que son sublimes mandatos divinos de los rastreros intereses humanos. No podemos de ningún modo jugar con mandatos tan claros como dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, consolar al triste, albergar al peregrino y hacer, en suma, cuanto favorezca la vida de quienes viven a nuestro alrededor o en cualquier otra parte del mundo. La cosa es tan clara como que los cristianos estamos obligados a propugnar todo lo que favorece la vida humana y a luchar a brazo partido (aquí sí que deberíamos usar todas las armas disponibles) contra todo lo que la deteriora. ¡A buen entendedor, pocas palabras, pues no otra cosa significa que Jesús pasó por la vida haciendo el bien!

Ramón Hernández Martín

Fuente Fe Adulta

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Andrés Rojas: “Es impensable que un cristiano asuma la violencia o la guerra como una salida mediática para los conflictos de hoy”

Miércoles, 19 de agosto de 2020

Cristianismo-violencia_2258484171_14832604_660x371La muerte del justo redime al pecador

“Aún hoy quedan esos vestigios de una religión guerrera, de una religión intransigente, incapaz de dialogar con el que piensa distinto. Debo confesar que hace poco viendo una representación de Miguel Arcángel, descubrí que no había imagen más anticristiana que la de un ángel levantando una espada pisando al ‘diablo'”

“El Dios que lucha, lo hace del lado de los pequeños, de los pobres, de los oprimidos. Dicha visión del Dios protector, del pastor, incluso del עִמָּנוּאֵל (Emanuel) se acompaña de la tríada completada por profetas como Isaías: huérfanos, viudas y extranjeros”

“Dicha visión de un Dios de la guerra queda absolutamente abolida o más bien zanjada en la presentación mesiánica de Jesús y su proyecto de Reino”

La crisis del cristianismo actual se debe a una visión mesiánica veterotestamentaria, la misma que fue criticada por Jesús al ser propuesta por Simón Pedro.

La Edad Media, cargada de tantos fenómenos religiosos, llegó a repensar el cristianismo como un gran ejército que era capaz por la espada, de silenciar a los infieles y de instaurar el Reino de la Iglesia (no el Reino de Dios) con el Sumo Pontífice a la cabeza (no la de Cristo).

La idea de defender la religión y los lugares santos con la orden del Temple o las “Cruzadas” (instigado por algunos reyes católicos) es sin duda una de las tergiversaciones más graves del cristianismo, y aún hoy quedan esos vestigios de una religión guerrera, de una religión intransigente, incapaz de dialogar con el que piensa distinto. Debo confesar que hace poco viendo una representación de Miguel Arcángel, descubrí que no había imagen más anticristiana que la de un ángel levantando una espada pisando al “diablo”.

Esta imagen del arcángel es tomada por el libro del Apocalipsis para asociarlo a la imagen de los mártires que con su sangre son capaces de proclamar la victoria del Cordero (Ap. 12, 7-9), dicho relato presenta la expulsión del “cielo” del “acusador de nuestros hermanos” (Ap. 12, 10), una clara evocación al personaje que ocasiona los males al justo Job, cuyo mito tiene como intención hablar de la ley de la compensación y responder a la pregunta ¿por qué le pasan cosas malas a los justos? (Job. 1, 6)

No es precisamente un combate entre iguales; dicho libro, el Apocalipsis, puede manifestar muy bien la intención final de esta reflexión, los oprimidos alcanzan la victoria, no levantándose en armas contra sus victimarios, sino asumiendo la misma condición del Cordero degollado, lavando sus vestiduras en la sangre del martirio (Ap. 7, 14).

Algunas imágenes de Dios, en el antiguo testamento, lo presentan como el Tsebaoth צבאות (Dios de los ejércitos) al estilo del dios griego Ares, con su equivalente romano: Marte, dios de la guerra. Junto al pueblo de Israel, conquistando la tierra prometida, está la mano poderosa de Dios contra sus adversarios; pero muchos de estos relatos son post Babilónicos, es decir, tuvieron la intención de recuperar el sentido de nación de Israel luego de la deportación y casi desaparición de ellos como pueblo. Se puede hacer una lectura con las mismas herramientas hermenéuticas del libro del Apocalipsis, sobre todo en los libros del Éxodo, Josué, Jueces, entre otros.

El Dios que lucha, lo hace del lado de los pequeños, de los pobres, de los oprimidos. Dicha visión del Dios protector, del pastor, incluso del עִמָּנוּאֵל (Emanuel) se acompaña de la tríada completada por profetas como Isaías: huérfanos, viudas y extranjeros. Pero la lectura superficial de los textos veterotestamentarios pueden llevar a la confusión de creer que YHWH es un “dios de guerra”. Dicha visión queda absolutamente abolida o más bien zanjada en la presentación mesiánica de Jesús y su proyecto de Reino, distinto a la visión de los judíos de la época. Si Dios era Rey, no lo era como los de este mundo (Mt. 10, 43-45), y si la espada se utilizaba para conquistar, debía ser envainada porque todos los que empuñen espada, a espada perecerán. (Mt. 26, 52)

La imagen del siervo sufriente, adoptada por Jesús, es el único camino para la consecución de los valores auténticos del Reino. El malvado, de frente al rostro sin apariencia humana (Isaías 53, 2) no tiene de otra más que verse identificado en el reflejo de inhumanidad y sentirse tocado por aquellos que sufren, aunque no se de en el mismo momento, o incluso a largo plazo. La redención del malvado se da en esa espiral de relaciones inhumanas, el criminal al verse confrontado con la paciencia y amor ágape (ἀγάπη) de la víctima, redescubre su propia humanidad perdida, y para completar la escena de misericordia, sucede algo impensable, la víctima muere perdonando, sus últimas palabras no son de venganza, ni de odio, sino de una profunda espiritualidad que viene concebida por la confianza en el Dios que resucita.

Por eso el autor de la doble obra neotestamentaria (Lucas y Hechos) presenta a Jesús perdonando (Lc. 23, 34) y al primer mártir imitando a su maestro (Hc. 7, 60). El libro de Hechos, que es un evangelio proyectado en la vida de los seguidores de Jesús, presenta cómo la persecución e incluso la muerte, se convierten en semillas de nuevos cristianos, como aseguraba Tertuliano (año 197), que de seguro se inspira en las palabras del Señor, cuando evoca la realidad de la semilla que cae en tierra y muere (Jn. 12, 24)

Yo he sido un convencido de que el relato de la conversión de Pablo camino a Damasco es una respuesta “reflejo” del apóstol frente a los que él perseguía. Jesús se le presenta como el perseguido y él reconoce el rostro del Señor en todos aquellos que había enviado a la cárcel y hecho azotar.

Por eso es impensable que un cristiano asuma la violencia o la guerra, como una salida mediática para el conflicto del mundo de hoy, no se pueden ni siquiera consentir en el pensamiento ideas que promuevan conflictos armados o “venganzas a propia mano”. Hace poco se viralizó una noticia acontecida en México de dos ladrones que se subieron a una combi (bus de transporte público) y uno de ellos fue presa de sus víctimas, quienes le proporcionaron una golpiza que lo llevó finalmente a la muerte. Mucha gente celebró enfáticamente el trágico acontecimiento, pero sin duda puede que los redimidos no hayan sido los que se libraron del atraco sino el atracador, porque esa es la lógica ilógica de Dios, a quien no le podemos reprochar el modo de gobernar el mundo (Mt. 20, 1-16).

Y en Colombia, una gran parte de la población siente un odio visceral por los grupos armados al margen de la ley, muchos de ellos ni siquiera estuvieron en el fuego cruzado en los momentos más duros de la guerra, pero aún así existe en el imaginario colectivo una visión de “la muerte redentora”, es decir, la idea de que matando a los malos se logrará la paz. En el fondo la guerra nunca se irá porque quedarán los victimarios de los victimarios, es como un círculo de violencia de nunca acabar. Una tarea grande que se tiene en este país, que se profesa de mayoría cristiana, es ayudarles a redescubrir la humanidad de todos, incluso de los que se consideran malos, ya que muchos de ellos fueron reclutados siendo niños y no conocieron otra realidad más que la guerra.

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‘Bojayá entre fuegos cruzados’, documental dirigido por Oisín Kearney

En la película de Harry Potter y la orden del Fénix, sin pretender hacer apología de la “brujería” o cosa parecida, en un diálogo entre Harry y su padrino Sirius, él le recuerda que “las personas no se dividen en buenos y malos; todos tenemos luz y oscuridad en nuestro corazón. Lo importante es qué parte decidimos potenciar” o en la traducción latina “lo que importa son los caminos que tomamos”. Dicha escena puede concluir cuando al final de la película Sirius es asesinado y en el recuerdo de la imagen de su padrino, Harry opta por perdonar a la asesina.

El mensaje de Jesús es contundente, perdonar a los que nos ofenden, orar por quienes nos persiguen e imitar al Padre, que hace brillar el sol sobre justos e injustos (Mt. 5, 45). El cristianismo no puede seguir dividido entre los que son buenos y merecen premios temporales y los que son malos y deben ser rechazados por la comunidad, esa división, según los relatos Bíblicos, no se da sino hasta el juicio del Hijo del Hombre sobre el mundo (Mt. 14, 24; 25, 32). Él es el único con la autoridad de juzgar (Mt. 7, 2). Además, puede correrse el riesgo de que todos los que se consideraron a sí mismos como trigo, resulten siendo cizaña, o que sean como el hijo mayor de la parábola, creyendo que por vivir en la casa del Padre estaba con su corazón embotado totalmente a su voluntad (Lc. 15, 11-32).

Estos postulados no implican un silencio frente a las injusticias o a la denuncia profética de las estructuras de muerte, al contrario, asumir la actitud del siervo sufriente es una denuncia mucho más locuaz que las mismas palabras. Se contagia con un testimonio capaz de desenmascarar a los verdaderos “diablos” y llevar a los perversos a caminos de humanización.

Y esta tarea de humanización es bidireccional, en desarmar a los que se creen buenos y en convertir por la fuerza de la bondad interior a los que usan la violencia como instrumento de poder. Esta misión urge en un mundo donde crece el individualismo ateo y donde cada vez más crece una brecha entre unos que se creen buenos y otros que son considerados como malos. En el fondo dicha brecha va a acompañada, no exclusivamente, en la división de estratos sociales.

Comprender ese misterio del Reino de Dios no es algo fácil, el Señor nos pone a prueba no en los momentos felices de nuestra vida, sino en los momentos límites, el que pierde su vida la ganará (Mt. 10, 37 ss). Pero la religiosidad actual se encuentra en crisis, la negación de los compromisos auténticos del cristianismo ha llevado a un tipo de religiosidad peligrosa: con valores torcidos, con visiones híbridas de un espiritualismo medieval, un capitalismo salvaje y un consumismo individualista y deshumanizado. Al punto llegaremos a ser hombres y mujeres profundamente creyentes en un más allá vacío y en un más acá sin sentido. Tendríamos que tener el valor de la mujer que vio a todos sus hijos morir y solo confiaba en la promesa de recuperarlos en la eternidad: “Él, en su misericordia, les devolverá la vida y el aliento” (2 Mac. 7, 23).

A modo de conclusión, como afirmaba Hans Kung en su obra Ser Cristiano, “cristianismo y humanismo no son polos opuestos; los cristianos pueden ser humanistas, y los humanistas, cristianos… El cristianismo sólo puede entenderse rectamente como humanismo radical” (Cfr. Pág. 29. Ed. 1977) Dicho humanismo no pone al ser humano como el centro del universo, dominando y controlando al resto de la creación, más bien pone al hombre al servicio del hombre, y ese servicio implica una integración con todo lo que lo rodea, cambiando el modo de estar el mundo y abriendo su corazón al Evangelio, capaz de hablar en medio de las tormentas del mundo de hoy y dar respuestas radicales frente a una sociedad relativa.

Solo hay dos caminos, el primero lleva a la Resurrección. Pero dicho camino implica el sufrimiento y la cruz asumidos con valentía profética, y el segundo camino termina en el calvario, con las armas empuñadas y mirando una cruz vacía, con unos edictos de guerra sin sentido y un fratricidio que terminará con las vidas de todos los involucrados en el conflicto. La muerte de los que siguen el camino de Jesús, hará brotar la esperanza en un mundo dividido, redimiendo y perdonando a los que persiguen.

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Santa Sofía provoca un incidente diplomático entre España y Turquía

Miércoles, 29 de julio de 2020

Gonzalez-Laya-homologo-turco_2253984582_14797585_660x371Bien por la ministra “Otras creencias no podrán venir a rezar”, asegura el ministro de Exteriores de Ankara

 Arancha González Laya había afirmado que el templo “es una casa común para cristianos ortodoxos, católicos y musulmanes, y representa la herencia de la humanidad”

“Nosotros creemos en el diálogo entre Turquía y la UNESCO que hará preservar este aspecto”, señala la ministra

Cardenal Bo: “Convertir a Santa Sofía en una mezquita representa una amenaza a la libertad de religión”

Pedro Langa: “¿Estambul o Asís? Por esta vez, yo me quedo con Asís”

La reconversión de Santa Sofía de museo a mezquita ha provocado un incidente diplomático entre España y Turquía. Y no -al menos por el momento- a cuenta de la mezquita de Córdoba, sino a raís de unas palabras de la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, que fueron duramente contestadas por su homólogo de Ankara, Mevlüt Çavusoglu.

González Laya, de visita en Turquía, fue cuestionada sobre la polémica decisión de Erdogan, que anuló el estatus de museo de Santa Sofía. “Para España es importante que se mantenga el espíritu de este monumento que es una casa común para cristianos ortodoxos, católicos y musulmanes, y representa la herencia de la humanidad”, subrayuó la ministra.

La titular de Exteriores también destacó que España cree en el diálogo. “Nosotros creemos en el diálogo entre Turquía y la UNESCO que hará preservar este aspecto, señalaba en referencia a esta “casa común” de la humanidad.

En ese momento, el ministro turco tomó la palabra, señalando que “si no le he entendido mal ha dicho: ‘Preferimos mantenerla como una casa común’, por supuesto ella se referirá a una casa común para preservar Santa Sofía como un lugar que es patrimonio cultural de la humanidad con todas sus características y que está abierto a todos. Eso está bien”.

Pero, inmediatamente, aclaró que “si quiere decir que Santa Sofía, que ha sido convertida en una Gran Mezquita, va a mantenerse como un sitio donde personas de otras creencias podrían rezar, estoy en desacuerdo”.

La reconversión en templo musulmán, función que el edificio ya cumplió entre la conquista otomana de Constantinopla en 1453 y la secularización en 1934, ha recibido felicitaciones de organismos islámicos de Catar, Pakistán, Malasia y otros países, pero también numerosas críticas.

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Líderes musulmanes de todo el mundo critican la reconversión de Santa Sofía en mezquita

Sábado, 25 de julio de 2020

unnamed“Un error irreparable, que destruye el mensaje de reconciliación y justicia del Islam”

Alto Comité para la Fraternidad Humana: “Reconocemos el valor cultural y espiritual de Santa Sofía para toda la humanidad y, por lo tanto, apoyamos su llamamiento para evitar las divisiones y promover el respeto y la comprensión mutua entre todas las religiones”

Hafid Ouardiri: “Junto con otros musulmanes de todo el mundo, rezo para que Santa Sofía siga siendo lo que siempre ha sido desde 1934: una encrucijada de conocimiento, luz, sabiduría y paz para toda la humanidad”

De museo a mezquita: las últimas horas de Santa Sofía de Estambul

Erdogan preside el multitudinario primer rezo islámico del templo

Los obispos estadounidenses declaran un día de duelo por Santa Sofía

(Vatican News).- Continúan los preparativos en Turquía para convertir la basílica cristiana de Santa Sofía en una mezquita. La reapertura de la antigua iglesia bizantina -convertida en mezquita en el siglo XV tras la conquista otomana de Constantinopla y convertida en museo en 1934 a instancias del entonces presidente Mustafá Kemal Ataturk- como lugar de culto islámico está prevista para el 24 de julio. Mientras tanto, han continuado los llamamientos y las protestas en el mundo contra su conversión en mezquita querida por el Presidente turco Recep Tayyip Erdogan.

Carta del Alto Comité para la Fraternidad Humana

A los llamamientos también se han unido varios representantes importantes del mundo musulmán. Entre ellos, el Alto Comité para la Fraternidad Humana (HCHF) que ha escrito una carta al Consejo Mundial de Iglesias (CMI). “Reconocemos el valor cultural y espiritual de Santa Sofía para toda la humanidad y, por lo tanto, apoyamos su llamamiento para evitar las divisiones y promover el respeto y la comprensión mutua entre todas las religiones“, dice la carta, firmada por el jurista islámico Mohamad Abdel Salam, secretario general de la HCHF y asesor especial del Gran Imán de Al-Azhar Ahmad al Tayeb.

La convivencia como prioridad

Mosaico-Santa-Sofia_2249785011_14773278_660x371Según la HCHF, los lugares de culto deben transmitir “un mensaje de paz y amor para todos” y no ser utilizados para “contribuir a la segregación y la discriminación, en un momento en que el mundo realmente necesita responder al llamado de las religiones a buscar la solidaridad y fortalecer los valores de la convivencia y la fraternidad humana“. En este sentido -subraya la carta- es necesario “evitar cualquier iniciativa que pueda socavar el diálogo interreligioso y la comunicación intercultural y crear tensión y odio entre los seguidores de las diferentes religiones” y, en cambio, dar “prioridad a los valores de la convivencia“.

Santa Sofía: una encrucijada de conocimiento, luz, sabiduría y paz

Con otra carta del mismo tono, dirigida al Consejo Mundial de Iglesias, firmada por Hafid Ouardiri, director de la Fundación Musulmana de l’Entre-Connaissance de Ginebra, así como cofundador y vicepresidente de la Plataforma Interreligiosa de Ginebra, quien expresó su pleno apoyo a la carta dirigida el 11 de julio por el Secretario General interino del CMI, el reverendo Ioan Sauca, al Presidente Erdogan: “Junto con otros musulmanes de todo el mundo, rezo para que Santa Sofía siga siendo lo que siempre ha sido desde 1934: una encrucijada de conocimiento, luz, sabiduría y paz para toda la humanidad“, escribió Ouardiri.

Signos de un diálogo profundo y genuino

2020-07-02T104126Z_755142398_RC2YKH994WYI_RTRMADP_3_TURKEY-MUSEUM-GREECE-SPOKESMAN_20200702124526-khw-H734Q5N642FHTM26-992x558@LaVanguardia-WebSauca, por su parte, expresó su sorpresa y gratitud por todos estos testimonios de solidaridad: “Fue más de lo que podíamos esperar. Estoy orgulloso y animado de ver estos signos de apoyo y solidaridad expresados por nuestros amigos musulmanes. Demuestra que nuestro diálogo es profundo y genuino y que juntos podemos hacer realidad el sueño de construir un mundo pacífico en el que los pueblos y las religiones se respeten y apoyen mutuamente“, añadió el Secretario General del CMI, señalando que el diálogo interreligioso “se ha venido desarrollando durante casi 50 años y debe seguir profundizándose” en cuanto que es “necesario hoy más que nunca“.

Por iniciativa de Erdogan, tres conocidos intelectuales turcos, expertos en teología, citados por la agencia Fides, también intervinieron en estas horas: Nazif Ay, Mehmet Ali Öz y Yusuf Dülger, que hablan de un “error irreparable“, que “destruye el mensaje de reconciliación y justicia del Islam, cuyo significado es ‘paz’“.

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“El cristianismo de María Magdalena” por Juan José Tamayo, teólogo.

Miércoles, 22 de julio de 2020

mary-magdalene-6e5a131d0dc85e1439fe556313b910251421f22f-s6-c30El Papa Francisco elevó la Memoria de María Magdalena, convirtiéndola en fiesta, que se celebrará todos los años el 22 de Julio. Por eso, para este día, recomendamos la lectura de los artículos, muchos, que hemos dedicado a la figura de la Apostolorum Apostola, y refrescamos este que leímos en la página web de Redes Cristianas

En su obra La Ciudad de las Damas, de principios del siglo XV, la escritora francesa Christine de Pisan constataba la disparidad entre la imagen negativa de los varones sobre las mujeres y el conocimiento que tenía de sí misma y de otras mujeres. Los varones afirmaban que el comportamiento femenino estaba colmado de todo vicio; juicio que en opinión de Christine demostraba bajeza de espíritu y falta de honradez. Ella, por el contrario, tras hablar con muchas mujeres de su tiempo que le relataron sus pensamientos más íntimos y estudiar la vida de prestigiosas mujeres del pasado, les reconoce el don de la palabra y una inteligencia especial para el estudio del derecho, la filosofía y el gobierno.

La situación de entonces se repite hoy en la mayoría de las religiones, que se configuran patriarcalmente y nunca se han llevado bien con las mujeres. Estas no suelen ser consideradas sujetos religiosos ni morales, por eso se las pone bajo la guía de un varón que las lleve por la senda de la virtud. Se les niega el derecho a la libertad dando por supuesto que hacen mal uso de ella. Se les veta a la hora de asumir responsabilidades directivas por entender que son irresponsables por naturaleza. Son excluidas del espacio sagrado por impuras. Se las silencia por creer que son lenguaraces y dicen inconveniencias. Son objeto de todo tipo de violencia: moral, religiosa, simbólica, cultural, física, etc.

Sin embargo, las religiones difícilmente hubieran podido nacer y pervivir sin ellas. Sin las mujeres es posible que no hubiera surgido el cristianismo y quizá no se hubiera expandido como lo hizo. Ellas acompañaron a su fundador Jesús de Nazaret desde el comienzo en Galilea hasta el final en el Gólgota. Recorrieron con él ciudades y aldeas anunciando el Evangelio (=Buena Noticia), le ayudaron con sus bienes y formaron parte de su movimiento.

La teóloga feminista Elisabeth Schüssler Fiorenza ha demostrado en su libro En memoria de ella que las primeras seguidoras de Jesús eran mujeres galileas liberadas de toda dependencia patriarcal, con autonomía económica, que se identificaban como mujeres en solidaridad con otras mujeres y se reunían para celebrar comidas en común, vivir experiencias de curaciones y reflexionar en grupo.

El movimiento de Jesús era un colectivo igualitario de seguidores y seguidoras, sin discriminaciones por razones de género. No identificaba a las mujeres con la maternidad. Se oponía a las leyes judías que las discriminaban, como el libelo de repudio y la lapidación, y cuestionaba el modelo de familia patriarcal. En él se compaginaban armónicamente la opción por los pobres y la emancipación de las estructuras patriarcales. Las mujeres eran amigas de Jesús, personas de confianza y discípulas que estuvieron con él hasta el trance más dramático de la crucifixión, cuando los seguidores varones lo abandonaron.

En el movimiento de Jesús las mujeres recuperaron la dignidad, la ciudadanía, la autoridad moral y la libertad que les negaban tanto el Imperio Romano como la religión judía. Eran reconocidas como sujetos religiosos y morales sin necesidad de la mediación o dependencia patriarcal. Un ejemplo es María Magdalena, figura para el mito, la leyenda y la historia, e icono en la lucha por la emancipación de las mujeres.

A ella apelan tanto los movimientos feministas laicos como las teologías desde la perspectiva de género, que la consideran un eslabón fundamental en la construcción de una sociedad igualitaria y respetuosa de la diferencia. María Magdalena responde, creo, al perfil que Virginia Woolf traza de Ethel Smyth: “Pertenece a la raza de las pioneras, de las que van abriendo camino. Ha ido por delante, y talado árboles, y barrenado rocas, y construido puentes, y así ha ido abriendo camino para las que van llegando tras ella”.

Las mujeres fueron las primeras personas que vivieron la experiencia de la resurrección, mientras que los discípulos varones se mostraron incrédulos al principio. Es esta experiencia la que dio origen a la Iglesia cristiana. Razón de más para afirmar que sin ellas no existiría el cristianismo. No pocas de las dirigentes de las comunidades fundadas por Pablo de Tarso eran mujeres, conforme al principio que él mismo estableció en la Carta a los Gálatas: “ya no hay más judío ni griego, esclavo ni libre, varón o hembra”.

Sin embargo, pronto cambiaron las cosas. Pedro, los apóstoles y sus sucesores, el papa y los obispos, se apropiaron de las llaves del reino, se hicieron con el bastón de mando, que nada tenía que ver con el cayado del pastor para apacentar las ovejas, mientras que a las mujeres les impusieron el velo, el silencio y la clausura monacal o doméstica. Eso sucedió cuando las iglesias dejaron de ser comunidades domésticas y se convirtieron en instituciones políticas e Iglesia.

¿Cuándo se reparará tamaña injusticia para con las mujeres en el cristianismo? Habría que volver a los orígenes, más en sintonía con los movimientos de emancipación que con las Iglesias cristianas de hoy. Es necesario cuestionar la primacía –el primado- de Pedro, que implica la concentración del poder en una sola persona e impide el acceso de las mujeres a las responsabilidades directivas compartidas.

Hay que recuperar el discipulado de María Magdalena, “Apóstol de los Apóstoles, como la llama Elisabeth Schüssler en un artículo del mismo título pionero en las investigaciones feministas sobre el Testamento cristiano, en referencia al reconocimiento que se le daba en la Antigüedad cristiana. Es necesario revivir, refundar el cristianismo de María Magdalena, inclusivo de hombres y de mujeres, en continuidad con los profetas y las profetisas de Israel y con el profeta Jesús de Nazaret, pero no con la sucesión apostólica, de marcado acento jerárquico-patriarcal.

Un cristianismo olvidado entre las ruinas valladas de la ciudad de Magdala, lugar de nacimiento de María Magdalena, que visité hace tres años, a siete kilómetros de Cafarnaún, donde tuvo su residencia Jesús de Nazaret durante el tiempo que duró su actividad pública. En las excavaciones que se llevan a cabo en Magdala se descubrió en 2009 una importante sinagoga Ahí se encuentra la memoria subversiva del cristianismo originario liderado por Jesús y María Magdalena, que fue derrotado por el cristianismo oficial.

Pero de aquel cristianismo sepultado bajo esas ruinas emerge un cristianismo liberador vigoroso, desafiante, y empoderado a través de los movimientos igualitarios que surgen en los márgenes de las grandes iglesias cristianas, como surgió en los márgenes el primer movimiento de Jesús, de María Magdalena y de otras mujeres que le acompañaron durante los pocos meses que duró su actividad pública..

Es necesario heredar la autoridad moral y espiritual de María de Magdala como amiga, discípula, sucesora de Jesús y pionera de la igualdad. En definitiva, Jesús Nazaret, María Magdalena, Cristina de Pisan, Virginia Woolf, los movimientos feministas, las comunidades de base y la teología feminista de las religiones caminan en dirección similar. Por ahí han de ir las nuevas alianzas, creadas desde abajo y no desde el poder, en la lucha contra la violencia de género y la exclusión social de las mujeres.

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Juan José Tamayo es miembro del Comité Científico del Instituto Universitario de Estudios de Género de la Universidad Carlos III de Madrid y autor de Cincuenta intelectuales para una conciencia crítica (Fragmenta, Barcelona, 2013) y de Invitación a la utopía. Ensayo histórico para tiempos de crisis (Trotta, Madrid, 2012), que tiene un capítulo dedicado a la utopía feminista.

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Mística: la imaginación simbólica al servicio de la unificación liberadora.

Viernes, 17 de julio de 2020

Utopia-More-700x1024Gilbert Durand ha revelado cómo en Occidente se ha ido imponiendo, desde finales de la Edad Media, una corriente claramente iconoclasta- enemiga de la imaginación-, que ha privilegiado la razón (logos) sobre la imaginación de un modo desproporcionado, hasta el punto de que algunos describen nuestra cultura como una cultura logocéntrica (Derrida) que ha reprimido dimensiones de la realidad (el afecto o el cuerpo, por ejemplo) para favorecer el control político (Foucault) – la imaginación convertida en utopía es un instrumento crítico del orden establecido-.  Estas dimensiones no racionales son esenciales para poder caminar por la vía de la unificación liberadora(integración de todas las dimensiones de la realidad) que es la espiritualidad (cuya forma más plena es la mística), de ahí, la persecución o marginación de la mística (que revaloriza y necesita de la imaginación) en nuestra historia moderna.

En el siglo XX se ha producido todo un movimiento de revalorización de la imaginación, desde el campo de la fenomenología de la religión (Mircea Eliade), la psicología analítica (Jung), la antropología (Gilbert Durand), la filosofía (Bachelard), la política (Bloch) y la espiritualidad (Henri Corbin). En la escolástica decadente la imaginación era vista simplemente como un órgano menor de conocimiento, que se limitaba a la representación, mediante imágenes visuales, auditivas o cinestésicas, de los objetos reales, para que la razón pudiera abstraer de estas imágenes la dimensión inteligible de lo real. La imaginación, por tanto, no aportaba verdadero conocimiento fiable, era una función vinculada a la percepción, el verdadero conocimiento  era aportado solo por la abstracción racional. De ahí, el logocentrismo de nuestra cultura.

En la recuperación del valor de la imaginación, que tiene lugar en el siglo XX, la imaginación se convierte en una función independiente de la razón y de la percepción, de hecho, una función más importante que la propia razón pues la imaginación sería la capacidad que permite acceder directamente al “mundo de los arquetipos”, verdaderas fuerzas estructuradoras de la conciencia que se harían presentes a la inteligencia del ser humano a través de los símbolos, que serían expresiones de esos arquetipos. Los arquetipos serían verdaderos puentes entre lo consciente (racional ) y lo inconsciente (metarracional), de ahí, que la imaginación se entienda como “imaginación creadora”, es decir, como una facultad activa y creativa, que no se limita a recibir sus contenidos de la percepción, sino que ella misma produce sus imágenes (los símbolos) extrayéndolas de los contenidos más profundos de la conciencia y dando lugar a un conocimiento más completo que el conocimiento racional.

La imaginación no dependería así de la percepción del mundo objetivo sino de una “imaginación transcendental” (Bachelard), que sería la verdadera fuente de la razón, del arte y de la espiritualidad en el ser humano.  Esa imaginación transcendental es llamada “unus mundus” por Jung, dándole así un carácter ontológico, pues considerará que los arquetipos tienen una naturaleza “psicoide” ( significa: similar a la mente). Los arquetipos estarían más allá de la mente individual, formarían un mundo propio cuya naturaleza sería “similar a la mente” (psicoide) pero más allá de ella, y darían origen tanto al mundo físico como al psicológico. Los arquetipos serían expresiones de una conciencia subsistente por sí misma, de la que emanaría la existencia y la inteligencia, por medio de la imaginación, que sería la función cognitiva y creativa primordial.

Con Mircea Eliade y Henri Corbin la imaginación se va a relacionar claramente con la espiritualidad. Para Mircea Eliade los símbolos son expresiones de las imágenes primordiales o arquetipos, que expresan Lo Sagrado, la realidad a la que remite la religión en la visión religiosa precristiana. Para esta visión antigua, las realidades históricas no tienen valor en sí mismas, su valor proviene de ser expresiones (hierofanías) de esa verdadera realidad que es lo sagrado.

Los símbolos, los mitos y los ritos que han nacido por medio de la imaginación creadora, son modos de vincular al ser humano, caído en la historia profana- el tiempo-, al verdadero mundo real, el mundo de lo sagrado, de los arquetipos. En ese camino hacia lo sagrado, Henri Corbin situará a la imaginación como un ámbito intermedio entre el mundo inteligible (Lo sagrado) y el mundo sensible, el mundus imaginalis, el “mundo del ángel”, en el que el espíritu se hace “carne” y el cuerpo se espiritualiza. Es el mundo de la “hierohistoria” (historia sagrada) que sería más real que el mundo histórico, pues éste sería un reflejo de esta dimensión imaginal. La imaginación, para Corbin, no debía identificarse con “lo imaginario”, con la fantasía, con  la imaginación pasiva dependiente de la percepción de los objetos de la historia, sino con la imaginación creadora, con lo imaginal, vinculada con ese mundo verdadero de los arquetipos, puente entre Dios y los seres humanos, más real que la historia mundana (Corbin es un docetista, que cree que la historia es una apariencia de la verdadera realidad, que es el mundus imaginalis).

Gracias a la labor de todos estos autores se ha recuperado en nuestra época un tipo de imaginación a la que ya santo Tomas había aludido en su síntesis de cristianismo y filosofía, que fue olvidada por la escolástica posterior, una imaginación diferente a la imaginación pasiva meramente receptiva de imágenes, una imaginación activa productora de conocimiento, en alianza con la razón (no al margen de ésta).

 Recuperar esta idea de la importancia de la imaginación creadora como fuente de conocimiento, ha supuesto revalorizar la capacidad simbólica del ser humano, como su facultad más importante, pues es la capacidad integradora, unificadora, de las diversas dimensiones de la persona y de lo real, tanto racionales como metarracionales, permitiendo así, gracias a esta capacidad, la realización del mayor anhelo del corazón humano: la integración, la unificación, la comunión con lo real.

La desvalorización de la imaginación creadora ocurrida en la modernidad había encerrado al ser humano en la razón, en la mente. El racionalismo de Occidente había marginado a la mística y nos había desconectado de la existencia (lo que está más allá de la conciencia). Incluso en el ámbito religioso el mensaje cristiano se había convertido en una ideología dogmática más que en una experiencia. Era pues muy necesario recuperar esta dimensión imaginativa y simbólica si queríamos recuperar la mística y vivir nuestra espiritualidad de una manera real y no solo mental.

Ahora bien, la revalorización de la imaginación y del simbolismo puede llevarnos, no a la experiencia espiritual real, sino a experiencias espirituales que no transcienden el universo mental imaginario, desconectadas de la existencia real.

La imaginación no puede desvincularse de la razón y de la existencia histórica, si realmente quiere ser simbólica y no solo imaginaria. Lacan ha diferenciado muy bien en la conciencia entre el “registro” de lo imaginario (cuando la imaginación se encierra en sí misma, desconectándose de la razón y de la realidad existencial, de un modo narcisista- identificando lo real con lo imaginario-), del registro de lo simbólico (cuando se conecta la imaginación, la razón y la existencia, integrándose todas estas dimensiones) que nos saca del narcisismo y nos abre al encuentro con el otro, con la realidad, sin reprimir nuestra interioridad (imaginación, afectividad). El símbolo que solo se entiende como una realidad imaginaria (arquetípica) se convierte en un ídolo, no en un icono que transparenta lo real. El lenguaje, la razón crítica, es lo que hace que el símbolo no nos encierre en un mundo mental autocentrado que el psicólogo jesuita, Luigi Rulla, llama adictivo, de “a-dicto”, es decir, no dicho, sin lenguaje, sin razón crítica que saque al símbolo de su encerramiento en el ámbito imaginal).

Paul Ricoeur ha corregido aquellas visiones del símbolo que lo entienden solo como algo propio del ámbito de la imaginación. Distingue así en el símbolo tres dimensiones:

  • Una dimensión arquetípica, que él denomina cósmica.
  • Una dimensión afectiva, que denomina onírica.
  • Una dimensión interpretativa, que tiene que ver con el lenguaje y con la razón, abriendo la dimensión de la imaginación al encuentro con el otro, con lo real.

En Ricoeur como en Heidegger o en Levinas, el lenguaje es mucho más que un instrumento para transmitir contenidos (incluso aunque estos contenidos sean suprarracionales), es un medio para encontrarse con el Otro, con el Ser, con la realidad más allá de nuestra conciencia. La imaginación con sus arquetipos amplía nuestra conciencia para que pueda reconocer la existencia de una dimensión que la transciende, el Ser.

En la actual recuperación de la dimensión imaginal que se está dando en la espiritualidad occidental, hay un peligro de encerrar la espiritualidad en lo imaginario, en una conciencia que se concibe como el fundamento de la realidad.  De este modo, solo pasaríamos de una espiritualidad demasiado racionalista a una espiritualidad de tipo gnóstico, que no es capaz de sacarnos de la conciencia hacia el ser- hacia el otro-,  y que, por ello,  es profundamente narcisista.

Este peligro no es una mera especulación teórica, hoy muchos de los discursos en torno a la espiritualidad tienen un reconocible sabor gnosticista. No es raro que los difusores más populares de la espiritualidad expresen la convicción de que la mística es igual al gnosticismo o al esoterismo (una experiencia básicamente interior y del ámbito cognitivo, más allá de la razón, pero encerrada en la conciencia, sin darle valor al Ser ni a la existencia, que se considera irreal o muy poco real).

Frente a estas visiones intimistas y gnosticistas, la tradición profética judeocristiana ha enfatizado la necesidad de vincular la ética y el símbolo (el culto), una vida simbólica desconectada de la existencia ética es una idolatría, como denunciaron los profetas bíblicos y el mismo Jesús. Los primeros cristianos emplearon términos profanos y laicos para expresar su espiritualidad (el mismo término liturgia es un término laico, significa: servicio a favor del pueblo) para evitar esta minusvaloración de la historia por parte de las espiritualidades precristianas. Añadieron, al símbolo, la dimensión utópica; el símbolo estaría llamado a ser vivido en la historia (no a sacarnos de la historia). Como ha enseñado E. Bloch, el término utopía hace referencia a dos conceptos: “eu- topos” (el mejor lugar) y “u-topos” (no-lugar). La utopía es el símbolo del “lugar mejor” (más justo y humano) que todavía no es, por el que debemos trabajar y comprometernos, es la dimensión histórica del símbolo, esencial, si queremos que el símbolo no se convierta en ídolo. La utopía es un lenguaje laico que sirve para expresar el mensaje central del cristianismo: trabajar por construir el Reino de los cielos, dentro y fuera de nosotros, en la historia y más allá de ella.

Bienvenida sea pues esta recuperación de la imaginación creadora y del símbolo en el camino espiritual actual y, a la vez, sepamos discernir los peligros que hay en muchos de los discursos que revalorizan la imaginación y el símbolo hoy, pues no son, sino otro modo de reprimir el carácter liberador que debe tener el símbolo, encerrándolo en el ámbito de lo imaginario, para que no produzca cambios sociales externos que amenacen al sistema injusto y sus beneficiarios.

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Juan Masiá: “Las espiritualidades budista y cristiana de la gratitud y la confianza coinciden”

Miércoles, 1 de julio de 2020

buddha_and_jesus1De su blog Vivir y pensar en la frontera:

Budismo y cristianismo ante el Juicio y la cuestión de la salvación

“Ambas espiritualidades se basan en el doble reconocimiento de la propia carencia de méritos y de la instancia absoluta de misericordia infinita”

“Se entiende mal la enseñanza cristiana sobre el juicio definitivo, como si solo fuera cuestión de discriminar entre perdición y salvación en un juicio final post mortem”

“Se trata del reconocimiento de la desgracia y la gracia: la desgracia (karma del pasado) y la gracia (amazing grace)”

La colección “El peso de los días”, que dio a conocer clásicos budistas como el Sutra del Loto y el Despertar de la fe, engrosa el repertorio con el Tannisho. Palabras de Shinran sobre el Camino de la Tierra Pura, recogidas por su discípulo Yuien. (edición bilingüe, directamente del japonés al castellano por Masateru Ito y Elena Gallego, Salamanca, Ed. Sígueme, 2020)

En un volumen, dos libritos –que son cuatro-: la traducción directa al castellano de Tannisho comentada; más la versión japonesa original, la parafraseada en japonés actual y la versión castellana, alineadas paralelamente. Merece elogio el lujo y precisión editoriales, más allá de los criterios de rentabilidad en la difusión. Hasta las “buenas personas” se salvan, gracias al Otro Poder.

Al presentar en nuestro Occidente calculador las palabras de Shinran: “Si hasta las buenas personas se salvan…”, nos preguntan: – ¿Se ha confundido? ¿Querrá decir: “si hasta los malos se salvan…”? -No, no es confusión. La salvación inmerecida es don gratuito de la misericordia absoluta.

 Ya en tiempo de Shinran lo malentendían. Lo mismo ocurrió con el mensaje evangélico: “No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores” ( Marcos 2, 17).

Cuando Pablo dice: “Dios quiere que todos sean salvados” 1Timoteo 2, 4), o cuando Shinran dice: “Recitar el nembutsu con el corazón impregnado de misericordia salva a todos los seres” (Tannisho, cap. 4), surgen tres reacciones diferentes:

 1) unos dicen cínicamente: si al final todos se salvan, hagamos el mal sin preocuparnos;

 2) otros se creen “buenas personas” y se indignan contra Dios o contra Amida, que salvan a “los malos”;

 3) Pero otros se emocionan con gratitud: ¿es posible que incluso alguien como yo, que no se lo merece, también pueda salvarse?

Esta última reacción conduce a una espiritualidad de gratitud y confianza, centrada en el doble reconocimiento de la propia carencia de méritos y de la instancia absoluta de misericordia infinita que les anima a dejarse salvar y desear la salvación universal.

Con razón Yuien (1222-1289), el discípulo de Shinran, redactor del Tannisho, lo escribió para disipar “las dudas y malentendidos entre quienes sigan nuestros pasos” y quiso propagar la enseñanza auténtica de Shinran sobre “la salvación por la fe en el Otro Poder”.

Perdición en el pasado y salvación en el presente

Cuando se habla de salvación o perdición (según el esquema de los “novísimos” o “postrimerías”: muerte y juicio, seguidos de purgatorio, infierno o cielo) se entiende mal la enseñanza cristiana sobre el juicio definitivo, como si solo fuera cuestión de discriminar entre perdición y salvación en un juicio finalpost mortem. Desde esa perspectiva costará aceptar el sentido de la salvación en Pablo o en Shinran.

Pero quienes concuerden con la interpretación del Juicio definitivo como reconocimiento en el presente del pasado de perdición que nos condiciona y de la misericordia infinita que nos salva en el presente y nos da siempre futuro, podrán captar más fácilmente la afinidad de la espiritualidad de Shinran con la del Evangelio de Jesús.

(Ver en este mismo blog de RD las conversaciones sobre este tema con la teología de Adolfo Nicolás en sus clases de escatología y sacramentos:     https://www.religiondigital.org/convivencia_de_religiones/posible-juicio-premio-merecido-castigo_7_2182351752.html).

En vez de un castigo interminable en un futuro sin salida, se entiende la perdición como una carga de karma que nos condiciona desde el pasado. El Otro Poder nos libera de esa carga cuando la reconocemos.

Y cuando reconocemos la instancia absoluta que sana, perdona y libera, “la reconciliación en el presente se convierte en el sacramento del futuro que te da siempre esperanza de libertad” (A. Nicolás, Sobre la confesión).

Después de reconocer lo que el condicionamiento de “perdición” ha hecho de ti en el pasado, te hace reconocer la salvación en el presente y futuro. Es decir, gracias a la infinita misericordia gratuita, siempre es posible hacer algo nuevo con lo que el condicionamiento del mal pasado ha hecho de ti…

Coinciden así las espiritualidades budista y cristiana de la gratitud y la confianza. Se puede entender el Juicio definitivo como un Juicio de la Luz en el presente, en vez de un mero “juicio final de premios y castigos”, ambos como remuneración de méritos o deméritos.

Para eso conviene entender el Juicio definitivo como un juicio “a la luz de Luz” que nos salva facilitándonos el reconocimiento de sí mismo (herido y sanado, culpable y salvado), para despertar a la toma de conciencia de la propia oscuridad vulnerable y de la voluntad salvífica absoluta.

Con otras palabras, el reconocimiento de la desgracia y la gracia: la desgracia (karma del pasado) y la gracia (amazing grace), que me abre siempre futuro de esperanza desde el presente de la salvación. El cuerpo mortal del animal vulnerable se ilumina con la promesa gratuita de vida verdadera para el animal reconciliable. En esta reconciliación se abre un panorama esperanzador para hablar de cuerpo mortal y vida verdadera.

Podemos entonces releer la simbólica del juicio de ovejas y cabritos, alineados a izquierda y derecha, en el capítulo 25 del evangelio según Mateo, para descubrir cómo es posible que todos se dejen salvar (según la espiritualidad del juicio como “crisis de reconocimiento” en el evangelio según Juan: Jn 9, 39-41 y 20, 21-2. Ver más en: “Reconocimiento de sí mismo en el perdón”, Perspectiva teológica, Belo Horizonte, v. 50, n.2, p. 247-261, 2018).

Budismo, Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad ,

“Caminos de reconciliación”, de Pablo Romero Buccicardi

Sábado, 20 de junio de 2020

ca563f49c027a84e7ab9d78a0ec0fa00Un libro de testimonios valiente y necesario

Este libro quiere colaborar con la reconciliación de las personas, de la Iglesia y de parte de la sociedad.

Una reconciliación que sobre todo es con ellas mismas, partiendo de un tema tan esencial para la vida como es la sexualidad, pero que va de la mano de una renovada relación con Dios y con los demás.

Se trata de diez historias personales cuya lectura puede conmover al lector y, también, permitir reconocerse en ellas, al menos en una parte de sí mismos.

Puede aparecer el miedo al rechazo, el temor a mirar ciertos aspectos de la sexualidad, la resistencia a reconocer y aceptar los impulsos y deseos de la afectividad.

Una crónica del mal sufrido, pero, sobre todo, historias de fe y amor LGTBI.

Autor : Pablo Romero Buccicardi

ISBN: 9788428835770
Fecha publicación: 08/06/2020
Encuadernación: Rústica
Núm. páginas: 328
Código interno: 203535

Índice:

Prólogo, María Luisa Berzosa González

Presentación, Pablo Romero Buccicardi

Primera sección. Historias de fe y amor LGTBI

1. «Dios es la riqueza que tengo, mi fuerza viene de él». Rodrigo, camerunés, gay, golpeado, desplazado y refugiado

Ser homosexual en Camerún

«Había tirado a la basura la dignidad de la familia» Leer más…

Biblioteca, Cristianismo (Iglesias), General , , , , , , ,

Hacia un idolatría de la Eucaristía.

Domingo, 14 de junio de 2020

Del desaparecido blog À Corps… À Coeur:

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[…] El mismo Cristo  debe asfixiarse en nuestros ostensorios de oro, en nuestros cálices incomparables, en nuestros copones incrustados de joyas, Él quiso sólo la paja del Pesebre o la madera de la cruz. El culto exagerado de la Eucaristía tiende a hacer de nuestras iglesias templos paganos.

Louis Evely
*

Condúceme de lo irreal a lo real, condúceme de las tinieblas a la luz, condúceme de la muerte a la inmortalidad.

Brihadaranyaka Upanishad
*

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Una liturgia sin compromiso místico

Los faraones de Egipto han sido divinizados y los monumentos no dejan de representar su investidura divina. Cuando, más tarde, Alejandro el Grande conquistó Egipto, no creyó que pudiera asegurar su dominación sobre las colonias sin hacerse reconocer como Dios. Del mismo modo los emperadores romanos, para consolidar la unidad de su imperio, aceptaron, luego finalmente impusieron, esta divinización de Roma y de su persona.

Pero esta divinización del faraón provocaba también, casi necesariamente, la “faraonización” de dios. Había una simbiosis, una suerte de comunidad de vida en la que las reacciones eran recíprocas y, finalmente, la imagen de la divinidad se amoldaba a la del faraón divinizado.

¿Hasta qué punto esta situación ha sido reproducida a lo largo de los siglos, incluso en el pensamiento de Israel? ¿En qué medida nuestra liturgia no guarda vestigios de este intercambio ambiguo entre la realeza terrestre y la realeza divina? ¿Hasta qué punto incluso el concepto de la realeza divina no es simplemente una emanación de la realeza humana?

¿En qué medida, en Bizancio, la liturgia de Palacio y la liturgia de Santa Sofía no coincidían en una misma imagen, donde la realeza divina y la realeza humana se confundían de nuevo?

Y en qué medida nuestra liturgia no es todavía una supervivencia de las liturgias reales que no comprometennunca el fondo del alma? ¿No podemos pensar, a veces, que en nuestra misma liturgia, se trata de rendir homenaje a un soberano, de procesiónar alrededor de su altar, de erigirle un santuario dedicado a él, y una vez hecho esto, queda con Dios, todo esto que puede realizarse y celebrar sin ninguna especie de compromiso místico?

Algo extremadamente peligroso

Es evidente que, si el hombre de la calle es tan a menudo completamente extraño a lo que pasa en nuestras iglesias, es porque no pasa allí ningún acontecimiento susceptible de tocarlo aunque sea un poco. El no se siente allí de ninguna manera alcanzado y concernido a lo más íntimo de él mismo.

Hay una religión aparente que  no asume compromiso profundo. Esto es extremadamente grave, y podemos preguntarnos hasta qué punto esto no es a causa de la Eucaristía que llegamos a una confusión tan radical sobre la esencia misma del mensaje de Jesús.

Una especie de materialismo religioso, el peor de todos; puede trágicamente establecerse alrededor de la Eucaristía; tenemos un catalizador de paladio, un pararrayos celeste, sobre la casa, podemos dormir tranquilo, Dios está allí en su cajita y lo tenemos constantemente a nuestra disposición.

¿Nos hemos cuestionado suficientemente sobre  el valor de nuestras comuniones? ¿sobre ell valor de esos niños? ¿Qué producen? ¿Qué cambian?

En las comuniones sin compromiso, donde se cuenta con el opus operatum (un efecto producido infaliblemente por el hecho de que se recibe el sacramento), en las comuniones donde mecánicamente se debe ser santificado porque se abrió la boca o se tendió la mano para recibir la hostia: hay allí algo extremadamente peligroso porque no se ve en absoluto toda la exigencia que está en la base de una conversión verdadera, y que supone a un nuevo nacimiento; no vemosen absoluto la exigencia de la comunión que implica esta transformación radical donde se pasa del mí posesivo al mi oblativo. ¿ Incluso, cuántos sacerdotes  que celebran la misa cada día todavía puede, quizá, estar todavía allí?

Resituar la Eucaristía en la perspectiva evangélica

Debemos pues resituar la Eucaristía, hay que situarla allí dónde la vida de la Iglesia debe encontrar su unidad, hay que situarla en su sitio, es decir en la perspectiva evangélica que se nos impone en los últimos encuentros del Señor con sus discípulos.

La última consigna que resuena en todas las páginas delrelato joánico, es que os améis unos a otros como yo os he amado. Y esta consigna es también el criterio que hace reconocer a los discípulos de Jesús: ” en esto os reconocerán que sois mis discípulos, si os amais los unos a los otros.

Y para dar una lección a sus discípulos, Jesús les lavó los pies. “Esto es lo que es amar a tu prójimo: lo que he hecho es para que hagáis vosotros lo mismo los unos a los otros.

Por extraño que pueda parecer, la Eucaristía parece haber desaparecido, ni siquiera se nombra en este lugar, ¿por qué? Debido a que está implícita en esta mandato (lavatorio de los pies). Está implícitamente contenida en el mandato y en la consigna final del Señor: “Amaos los unos a los otros”, ya que es exactamente la misma cosa.

“Os conviene que yo me vaya “

Recordemos las trágicas palabras de Jesús en el discurso después de la Última Cena: “Es bueno que yo me vaya porque, si no me voy, el Paráclito, el Espíritu Santo, no vendrá a a vosotros”. ¿Cómo no ver en estas palabras la confesión de un fracaso? Jesús nunca convirtió a nadie … ¡a nadie! Ni la muchedumbre, ni los sacerdotes, ni las autoridades, ni Herodes ni sus discípulos, ni incluso el discípulo amado que se dormirá como los otros enseguida en el Jardín de la Agonía: no ha convertido a nadie.

Y la llamada suprema que lesdirige  a sus discípulos en el lavamiento de los pies se quedará sin eco: no comprenden que el reino de Dios está dentro de ellos mismos.

No comprenderán que es para hacer nacer este reino interior que Jesús se arrodilla delante de ellos para lavarles los pies, y no comprenden  que es para arrancar la piedra de nuestros corazones que Jesús muere sobre la cruz. Y la última pregunta que le harán a Jesús justo antes de la Ascensión será significativa de estatotal  incomprensión.

¡La humanidad de Jesús debe pues desaparecer! Y es sólo en lo invisible, en el fuego del Pentecostes, como encontrarán a su Maestro como una presencia interior, no lo verán en lo sucesivo ya más delante de ellos sino dentro de ellos, y es en aquel momento cuando lo reconocerán. ¿Podemos desde entonces imaginar un solo instante que Nuestro Señor nos haya dado la Eucaristía para que refabriquemos con este sacramento un culto idolátrico, para que pudiéramos poseerlo allí, al alcance de nuestra mano, encerrándole en una caja para que nos pertenezca? ¿ Podemos concebir un materialismo igual por parte del Señor? ¿Cómo podemos imaginar que les hubiera robado su presencia visible a los Apóstoles para restituirnos en la hostia un foco de idolatría, como si pudiéramos disponer de Dios como el resultado de un objeto? Es absolutamente imposible, es exactamente lo contrario que sucede cuando Jesús nos da la Eucaristía.

*

Maurice Zundel

La Rochette, 1963

(Fuente)

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En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:

“Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.”

Disputaban los judíos entre sí:

“¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?”

Entonces Jesús les dijo:

– “Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo; no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.”

*

Juan 6,51-58

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*

 

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“Una nueva comunidad “, por Gabriel Mª Otalora

Martes, 9 de junio de 2020

Todo lo que tiene vida se renueva. Lo que permanece estático mucho tiempo es lo propio de las charcas y los estanques cerrados llenos de hojas muertas. La vida nos demuestra su capacidad de reinventarse y crecer allí donde parece imposible hacerlo. Atacama, Chile, es un buen ejemplo. Su clima desértico es tan extremo que se han llegado a registrar hasta 400 años sin lluvias. Expertos de la NASA estudian el desierto chileno confiados en que les ayude a aprender más sobre la posibilidad de vida en Marte. Sin embargo, se han descubierto microorganismos vivos. Y cada cierto número de años se produce un espectacular aumento de las precipitaciones que transforma kilómetros de paisaje árido y desolado en un paraíso lleno de especies vegetales que logran aflorar tras haber sobrevivido años en estado de latencia.

La vida se renueva siempre. Heráclito filosofó sobre la existencia como algo no estático que va en compás con el resto de la movilidad natural del Universo: todo fluye. También lo hace el amor continuamente, cuando se renueva día a día. Cada caricia de una persona enamorada, cada beso de amor y cada manifestación amorosa no es igual a la anterior; siempre es algo bienvenido por ser “nuevo”, aunque se den todos los días. Todo lo contrario al desamor que resulta rutinario y estático como una ciénaga. El amor de verdad por serlo siempre es novedoso y hay que alimentarlo frente a la tentación de las rutinas que pervierten el verdadero amor.

Nuestras comunidades cristianas son signo de amor, no lo olvidemos. La Iglesia es una gran comunidad de amor seguidora de Cristo resucitado. Tan es así de verdadero y de importante, que Lucas nos regala el apéndice del “quinto evangelio” con su exhortación de las primeras comunidades cristianas. No es un relato al pie de la letra, entre otras cosas porque se escribió entre los años 80-90 d.C. Lo esencial es el espíritu y la sustancia en las relaciones que alimentaban aquellas comunidades de la primitiva Iglesia.

Comunidades vivas que fueron actualizando su fe con signos que representaban el contenido de su apuesta de amor cristiano. Los signos de la presencia de Dios en el mundo, los valores que deben distinguir a nuestras comunidades: el cuidado de los demás, la cooperación, la solidaridad, la compasión y el amor incondicional; ellos son los signos de la nueva civilización planetaria. La liturgia es un conjunto de signos necesarios, pero signos formales al fin y al cabo. Lo esencial es lo que celebramos en ella, la actualización de aquellas comunidades que vivieron con pasión el amor que Cristo les dejó para que lo vivieran y lo difundieran.

Y el amor solo es posible difundirlo con más amor. Según la carta de Pablo -amigo de Lucas-a los Efesios, Dios tiene un plan y quiere una humanidad a su medida de amor sin límites para nadie; ni para los enemigos. Sólo el que ama es capaz de permanecer vivo y sentir de una manera diferente. El que ama acoge su realidad y es capaz de transformarla.

Amar no es fácil, supone abrirse a lo inesperado con confianza y entrega. Hay dolor en el amor, pero es un dolor que purifica, que hace crecer siempre; en esto no hay topes. Quien no tiene amor ha muerto a lo mejor de la vida. Qué realidad más grande cuando uno ama a alguien, de modo especial: todo cobra sentido. La propia existencia revela plenitud y alegría, aún en medio de las dificultades, porque la persona que ama se llena de sentido.

La razón de ser de la comunidad cristiana es convertirse toda ella un signo del Amor. Habrá épocas en las que viviremos como en el desierto de Atacama, silentes como fermento que espera florecer con fuerza a la primera oportunidad. Otras veces nos pasaremos de frenada y nuestro ejemplo será más bien el de un Estado político lleno de signos externos que sobran y repelen la esencia evangélica. Pero el Espíritu sopla sin cesar para que vivamos en una comunidad de Amor por la participación de todos, cada uno según sus posibilidades, en la construcción del Reino de Dios transparentando al mismo Dios ¿No es esta nuestra fe?

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Nuevos horizontes

Martes, 2 de junio de 2020

Del blog Amigos de Thomas Merton:

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“El cristianismo no es tanto un mensaje que hay que creer cuanto una experiencia de fe que se transforma en mensaje y que, como mensaje anunciado, quiere ofrecer nuevos horizontes de vida a quienes se abren a él en su experiencia vital”

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Edward Schillebeeckx

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El día en que Jesús “hizo las maletas” ¿Dónde estaban Mateo y Juan?

Domingo, 24 de mayo de 2020

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La Ascensión del Cristo es el complemento lógico de su Resurrección y el preludio necesario para su divinización.

En posts anteriores he señalado que se suponía que el mítico fundador de Roma, Rómulo, había corrido la misma suerte .

Añadiré hoy un complemento sobre el valor histórico, desde el punto de vista de algunos, que convendría conceder a tal hecho, bajo el pretexto de que figuraría en documentos que son históricos y presentados como testimonios. Cuando digo “de”, entendamonos: el relato de la Ascensión figura bien en ciertos evangelios apócrifos; pero dejemos éstos de lado por hoy, ya que, según el punto de vista que acometo, es decir el de la historia infestada de teología, los llamados evangelios apócrifos no serían creíbles, de ningún modo; mientras que los cuatro canónicos lo serían. Veamoslos pues.

Primera observación: de los cuatro Evangelios decretados creíbles, sólo dos hablan de la Ascensión : Marcos y Lucas. El pasaje de Marcos es de una brevedad notable: “Entonces, el Señor Jesús, después de hablar con ellos, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios. “ (Marcos 16 , 19 ) . Cada uno sacará las conclusiones que quiera. Lucas es un poco más largo, pero tiene una vaga mirada de la narración, ya que el lugar es mencionado como un gesto (bendición) : “Después los llevó Jesús hasta Betania; allí alzó las manos y los bendijo. Sucedió que, mientras los bendecía, se alejó de ellos y fue llevado al cielo”. (Lucas 24, 50-51) Esto es realmente corto , sobre todo teniendo en cuenta el hecho de que los Evangelios de Marcos y Lucas son muy abundantes en los detalles de género “vivido” y esto para cantidad de episodios que están lejos de tener la importancia de este último.

Los teólogos no tuvieron ningún problema para edificar un razonamiento para establecer que esta brevedad es querida y significativa; posiblemente veremos allí el signo tangible de la salida simultánea del tiempo y del espacio que debía tener su equivalente en el estilo del relato… ¿Por qué no? Pero los historiadores no pueden, evidentemente, seguirlo y se preguntarán más bien si no se trata, muy simplemente, de una interpolación, es decir de un añadido ulterior debido a un copista que encontraba sin duda que la Ascensión, que conocía por otro lado, sea por la tradición oral, sea por otros evangelios, verdaderamente faltaba en éste y que esto podía ser sólo como consecuencia de un error de uno de sus predecesores, un error que había que reparar.

¿Pero entonces, en este caso, por qué la Ascensión no figuraba en el Evangelio de Mateo y en el de Juan, ya que, de cerca o de lejos, no se encuentra en estos dos textos ninguna mención de tal acontecimiento? Pues bien, primero: nada permite afirmar que no hubieran existido evangelios, según Mateo y según Juan, que no hubieran contenido, precisamente, una mención breve, a manera de Marcos y Lucas, del último episodio de la Ascensión. Haré, un poco más tarde, un post sobre los primeros manuscritos íntegros de los evangelios que poseemos. Los manuscritos muy antiguos de los cuatro evangelios no están exentos de divergencias entre ellos con gran numero de variaciones en relacion a los más antiguos que se encuentra en nuestra posesión. Pero no hay ninguno, claro está, que se sepa que incluya una mención de la Ascensión. No obstante, la hipótesis de que haya existido alguno no es descabellada.

Desconfiemos, sin embargo, de hipótesis en historia y quedémonos con el hecho de que Mateo y Juan no mencionan la Ascensión. Pero recordamos también el hecho, porque está ahí, que Orígenes y Jerónimo se quejan de las variantes que observan en los diversos manuscritos que tienen en su disposición.

Para concluir sobre la Ascensión, la ausencia de este episodio en Mateo y Juan parece estar más cerca del hecho de que, – por lo menos teóricamente ¿debiera suscribirlo? Es otra la cuestión – Mateo y Juan son testigos directos de los acontecimientos que cuentan, contrariamente a Marcos y Lucas.

Suponiendo que Mateo y Juan hayan estado ocupados con otras cosas el día de la Ascensión – lo que sería poco menos que un desastre – por lo menos debían habernos dicho que sus compañeros habían visto …

¿Será que la importancia de la Ascensión se les había escapado? Pero, en este caso, habría sido necesario que el Espíritu Santo que los inspiraba, se hubiera también, el mismo, distraído…

*
Jean-Paul Yves le Goff

http://www.lelivrelibre.net

Publicado en fr.soc.religio

***

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, paro algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo:

“Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

*

Mateo 28,16-20

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Existe otro mundo. Su tiempo no es nuestro tiempo, su espacio no es nuestro espacio; pero existe. No es posible situarlo, ni asignarle una localización en ningún sitio de nuestro universo sensible: sus leyes no son nuestras leyes; pero existe.

Yo lo he visto lanzarse, con la mirada del espíritu, cual «fulguración silenciosa», como trascendencia que se entrega; en semejante circunstancia ve el espíritu, con deslumbrante claridad, lo que los ojos del cuerpo no ven, por muy dilatados que estén por la atención y a pesar de que subsista en ellos, después de todo, una especie de sensación residual.

Existe casi una contradicción permanente en hablar de este otro mundo, que está aquí y que está allí, como del «Reino de los Cielos» del evangelio, que puede hacerse inteligible sin palabras y visible sin figuras, que sorprende totalmente sin confundir; pero existe. Es más bello que lo que llamamos belleza, más luminoso que lo que llamamos luz; sería un grave error hacernos una representación fantasmal y descolorida del mismo, como si fuera menos concreto que nuestro mundo sensible.

Todos caminamos hacia este mundo donde se inserta la resurrección de los cuerpos; en él es donde se realizará, en un instante, esa parte esencial de nosotros mismos que se puso de manifiesto para unos por el bautismo, para otros por la intuición espiritual, para todos por la caridad; en él es donde volveremos a encontrar a los que creíamos haber perdido y están salvos. No entraremos en una forma etérea, sino en pleno corazón de la vida misma, y allí haremos la experiencia de aquella alegría inaudita que se multiplica por toda la felicidad que dispensa en torno a sí, y por el misterio central de la efusión divina.

*

André Frossard,
¿Hay otro mundo?
Rialp, Madrid 1981.

*

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Camino, Verdad y Vida.

Domingo, 10 de mayo de 2020

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Debemos siempre estar muy seguros de hacer la distinción entra la Iglesia invisible, universal y espiritual (Ecclesia) y la organización religiosa sin ánimo de lucro que se reúne en un edificio coronado por un campanario. La diferencia es inestimable, y no tenemos derecho a cometer el error de confundir las dos. Comprende por favor que no cuestionamos el derecho de cualquier grupo religioso de reunirse en paz, de elegir a sus líderes, de recibir dinero, de tener criterios para llegar a ser miembro, de administrarse del modo que le parezca justo – hace tiempo que comprendemos que tal derecho es un derecho civil y no es  en ningún caso inalienable,  escrito o autorizado por el mismo Dios. Esto no significa que sea malo, pero esto no lo hace espiritual. La Ecclesia no es una organización o una invención humana, sino un organismo lleno de Vida, y que adorarlo “en Jerusalén o sobre esta montaña” es menos importante para Dios que  adorarlo “en Espíritu y de verdad“.

¿Entonces dónde es la diferencia? ¿Dónde está el problema? Esto se convierte en un problema cuando el significado espiritual y escriturario  es falsamente relacionado con las costumbres sociales, con una norma cultural, con una religión de tradiciones, con una organización o con un lugar para reunirse. Cuando la línea de demarcación si difumina entre, por  una parte, la expectativa social, la tradición o las costumbres de la Religión Organizada y por otra parte, la verdadera vida espiritual, la misma esencia de la Ecclesia o del creyente individual, entonces tal sistema tiene la posibilidad de evolucionar en una forma peligrosa de abuso espiritual o de elitismo religioso.

*

Chip Brogden

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***

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– “No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí.En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.”

Tomás le dice:

“Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?”

Jesús le responde:

“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.”

Felipe le dice:

-“Señor, muéstranos al Padre y nos basta.”

Jesús le replica:

-“Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre.”

*

Juan 14,1-12

***

Hace algunos años, un hombre de Dios que me guiaba entonces me envió un mensaje que me asustó mucho: “Sea siempre fiel a Dios en la observación de sus promesas y no se preocupe de las burlas de los insulsos. Sepa que los santos siempre se han hecho la burla del mundo y de los mundanos y han sido pisoteados por el mundo y por sus máximas. El campo de la lucha entre Dios y Satanás es el alma humana, donde se desarrolla esta lucha en todos los momentos de la vida. Para vencer a enemigos tan poderosos, es preciso que el alma dé libre acceso al Señor y sea fortalecida por él con toda suerte de armas, que su luz la irradie para combatir contra las tinieblas del error, que se revista de Jesucristo, de su verdad y justicia, del escudo de la fe, de la Palabra de Dios. Para revestirnos de Jesucristo, es preciso que muramos a nosotros mismos. Estoy seguro de que nuestra Madre celestial le acompañará paso a paso”.

Estaba yo confuso, mi mente daba vueltas, cavilaba en estos pensamientos sin llegar a ninguna conclusión. Pasó después otro trecho de vida y comprendí que morir a nosotros mismos es hacernos vivir a nosotros mismos. Caigo en la cuenta de que los momentos de vida plena son aquellos en que siento la tentación de hacer vivir en mí a Dios y su voluntad. Al final he comprendido que abandonarme a Dios no significa haber superado todos mis problemas, sino querer verdaderamente, con todo mi ser, que él pueda obrar en mí y pueda encontrar en mí una plena colaboración.

Al leer ahora de nuevo esta carta, cada palabra toma un valor diferente y, contrariamente a hace algunos años, me anima a continuar por este sendero.

*

E. Olivero,
Amar con el corazón de Dios,
Turín 1993, pp. 72ss).

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Emaús: la experiencia de una toma de distancia.

Domingo, 26 de abril de 2020

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¿Y si el texto (Lc 13, 35) quería presentar justamente este alejamiento de Jerusalén, esta toma de distancia con relación a la Iglesia naciente (representada por los Once) y con relación a la muerte-resurección de Jesús como necesario para el progreso de la fe de estos dos discípulos? ¡En efecto, los discípulos son presentados como dando la espalda a Jerusalén, y a la fe de los Once (eh sí! Ya habían oído hablar del testimonio de las mujeres, pero sin poder compartir su fe). Observamos en seguida que este alejamiento no es que sea pasivo. El texto afirma que se interrogan por el camino. Procuran comprender. ¡ Podemos ver allí una toma de distancia, una reflexión, un tiempo de duda y de interrogación que es presentado por el texto como necesario para ellos!

¿Cuántos de nosotros no han vivido la misma experiencia? ¿Los discípulos de Emaús serían un ejemplo que hay que seguir, por lo menos para algunos de nosotros? Toda una enseñanza que hay que retener para los y las que temen tanto a los “distantes” y los “descolgamientos” …

*

Claude Bouchard, Extractos, Leer el texto completo

Leer también : Lo importante está más allá

Lo que afirma  Michèle Jeunet en TC

*

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Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. Él les dijo:

“¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?”

Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replico:

“¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?”

Él les pregunto:

“¿Qué?”

Ellos le contestaron:

“Lo de Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron.

Entonces Jesús les dijo:

“¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?”

Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura.

Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron, diciendo:

-“Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída.”

Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció. Ellos comentaron:

“¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?”

Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:

“Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.”

Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

*

Lucas 24,13-35

***

 

Mientras los dos viajeros se encuentran de camino hacia su casa llorando lo que han perdido, Jesús se acerca y camina con ellos, pero sus ojos son incapaces de reconocerlo. De improviso, ya no son dos, sino tres las personas que caminan, y todo se vuelve distinto. El desconocido empieza a hablar, y sus palabras requieren una seria atención. Lo que había empezado a confundir hasta hace un momento, comenzaba a presentar horizontes nuevos; lo que había parecido tan oprimente, comenzaba a hacerse sentir como liberador; lo que había parecido tan triste, empezaba a tomar el aspecto de la alegría. Poco a poco empezaban a comprender que su pequeña vida no era después de todo tan pequeña como pensaban, sino parte de un gran misterio que no sólo abarcaba varias generaciones, sino que se extendía de eternidad en eternidad.

El desconocido no ha dicho que no hubiera motivo de tristeza, sino que su tristeza formaba parte de una tristeza más amplia, en la que estaba escondida la alegría. El desconocido no ha dicho que la muerte que estaban llorando no fuera real, sino que se trataba de una muerte que inauguraba una vida verdadera. El desconocido no ha dicho que no hubieran perdido a un amigo que les había dado nuevo valor y nueva esperanza, sino que esta pérdida había creado un camino para una relación que habría ido mucho más allá que cualquier amistad. El desconocido no tenía el más mínimo miedo de derribar sus defensas y de llevarlos más allá de su estrechez de mente y de corazón. El desconocido tuvo que llamarlos tontos para hacerles ver.

¿Y en qué consiste el desafío? En tener confianza. Alguien tiene que abrirnos los ojos y los oídos para ayudarnos a descubrir qué hay más allá de nuestra percepción. Alguien debe hacer arder nuestros corazones.

*

H. J. M. Nouwen,
La fuerza de su presencia,
Brescia 1997, pp. 31-35, passim

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Félix Placer: “Los nuevos paradigmas exigen una profunda descentralización de la teología”

Sábado, 25 de abril de 2020

image4“El pluralismo religioso: al servicio de la justicia y la paz desde una ética común”

“Si la teología quiere ayudar, colaborar para una salida significativa y eficaz de la Iglesia en el mundo de hoy, debe afrontar esos desafíos que le exigen o plantean una salida de sí misma, de sus paradigmas clásicos para abrirse a nuevos paradigmas plurales que provienen de esos lugares ‘teológicos’ actuales”

“Sin la definitiva experiencia de la encarnación en la vida de las víctimas, sin compasión y empatía con ellas, no es posible hacer teología y ser persona seguidora de Jesús, creer en Él”

“El Parlamento de las Religiones del Mundo (1993), abogó por una ética mundial para conseguir un orden mundial nuevo, sin predominio de una religión sobre otra”

“La destrucción de la tierra es no sólo una injusticia social, sino una profanación ecocida, biocida y geocida, un pecado contra Dios como Creador, contra Jesucristo como Liberador y contra su Espíritu como Vivificador”

Ante la interesante iniciativa de Religión Digital de una colaboración teológica para la propuesta e invitación del Papa Francisco de “una Iglesia en salida”, pienso que la primera aportación deberá ser, como indica Enrique Dussel, “una descolonización epistemológica eurocéntrica de la teología… En la Edad Transmoderna que se acerca, se hará necesario rehacer la teología más allá de la Modernidad y el capitalismo… para retornar a un cristianismo mesiánico profundamente renovado”.

Los nuevos paradigmas exigen una profunda descentralización de la teología, salir de sí misma para ir al encuentro en su epistemología y métodos a fin de ser capaz, como pide el Papa Francisco a la Iglesia, de “observar y escuchar” los signos de los tiempos.

Indico aquellos lugares o campos hacia los que, a mi entender, debe salir la teología si quiere ser un servicio a la llamada papal.

a) El mundo de quienes sufren la desigualdad, pobreza, marginación

Señala Félix Wilfred, que “gran parte de la teología actual evade frecuentemente la cuestión de la pobreza, de la desigualdad y de la exclusión… Necesita volver su mirada al mundo e intentar responder a aquella cuestiones cruciales que los seres humanos encuentran justo en el centro de su existencia… Exiliar a Dios y al prójimo del horizonte de la economía para perseguir una craso egoísmo e individualismo, constituye el mayor desafío para la teología actual”.

José María Castillo insiste en que “el ser o no ser de la teología se juega en su conexión o desconexión con la vida, en especial de quienes sufren las consecuencias de una economía injusta, de la inequidad y de la injusticia”.

La mirada primordial de Jesús, como insistía Metz, no se dirigió principalmente al pecado de los demás, sino al dolor humano. Por ello, continuaba el teólogo alemán, “para el cristianismo, la pregunta de partida no es ¿quién habla?, sino ¿quién sufre?”. Es decir, sin la definitiva experiencia de la encarnación en la vida de las víctimas, sin compasión y empatía con ellas, no es posible hacer teología y ser persona seguidora de Jesús, creer en Él.

Por tanto es necesario interpretar la revelación divina y mesiánica de la economía de la salvación hoy –misión de la teología- desde los nuevos paradigmas de la liberación integral universal y concreta, “desde la voz del sujeto débil y marginal, desde el clamor de los inocentes y de los justos, pero que también incluye a los verdugos y los invita a un cambio de mentalidad y a la conversión del corazón”, como expone Carlos Mendoza Álvarez. Porque, en definitiva, “sólo un Dios que sufre puede socorrer” (D. Bonhöffer).

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b) El pluralismo religioso: al servicio de la justicia y la paz desde una ética común

El concilio Vaticano II abrió las puertas a una colaboración con otras religiones y no “rechaza lo que en ellas hay de verdadero y santo”. Reprobó, en consecuencia, toda discriminación e invitó a la solidaridad, al respeto de la dignidad humana y de sus derechos para lograr la paz.

El Parlamento de las Religiones del Mundo (1993), abogó por una ética mundial para conseguir un orden mundial nuevo, sin predominio de una religión sobre otra, basado en el muto reconocimiento, en la no violencia y respeto a toda vida, en el compromiso a favor de una cultura de la solidaridad y de un orden económico justo, la tolerancia y la igualdad.

Andrés Torres Queiruga propuso la palabra “inreligionación” para expresar la acogida y el ofrecimiento, desde la verdad de cada religión, para un encuentro fructífero y creativo. La teología será fecunda, como afirma Luiz Carlos Susin, si sabe escuchar y ser fiel (salir) a la experiencia religiosa de los pueblos pobres y a sus testimonios.

c) El ecofeminismo y su teología

Teólogas de diferentes países y culturas han “deconstruido” modelos clásicos, reproductores de dependencias y esquemas androcéntricos y contribuyen a reconstruir otra visión de Dios, de la revelación, del Reino de Dios, restaurando la plena dignidad e igualdad de las mujeres en todos los órdenes de la existencia humana; también en la Iglesia.

Como subraya Elizabeth A. Johnson “si la idea de Dios no logra penetrar y alumbrar la complejidad humana de la experiencia presente, más aún, si la idea de Dios no va al mismo ritmo que la realidad en evolución, entonces la experiencia de Dios muere borrándose de la memoria… La relación mutua de iguales-diferentes aparece como paradigma último de la vida personal y social… y abarca todo el tejido de la realidad” solidario, compasivo , en comunión fuente de energía para vencer al sufrimiento y sus causas con su “poder liberador de relación en su amor compasivo que penetra el dolor del mundo para transformarlo, como un aliado en la resistencia y manantial de esperanza”.

Podemos decir con Rosemary Radford Ruether: “aquello que promueve la plena humanidad de las mujeres viene del Espíritu Santo, refleja una verdadera relación con lo divino, constituye la plena naturaleza de las cosas, el auténtico mensaje de redención y la misión de la comunidad redentora”.

d) Desde una nueva visión del universo y nuevos paradigmas

Todos somos fruto de un mismo Creador y formamos parte inseparable de esta creación divina, en donde estamos relacionados profunda e íntimamente, afirma el papa Francisco en su encíclica Laudato Si¨. Por tanto, cuando se hace daño a la tierra, se hace daño a la humanidad y viceversa; el pobre, el necesitado, el oprimido es el primer daño ecológico de esta casa común.

En consecuencia, la destrucción de la tierra es no sólo una injusticia social, sino una profanación ecocida, biocida y geocida, un pecado contra Dios como Creador, contra Jesucristo como Liberador y contra su Espíritu como Vivificador. Por tanto, las acciones que se inscriben en una línea de defensa y protección de la vida son signos de la presencia de Dios que con su Espíritu sigue aleteando sobre la tierra (Gn 1,1-2), fecundando iniciativas que protejan la vida, que creen vida. Por ello hoy, en medio del diluvio destructor de la globalización, se renueva la promesa de la alianza en los signos de los tiempos ecológicos (Gn 9,8-15).

La tierra es símbolo de Dios, manifestación de su Espíritu. Los dinamismos que en ella brotan, defendiéndola, renovándola, protegiéndola -en especial a quienes están más desprotegidos y son víctimas de explotación- siguen siendo experiencia de su presencia creativa y compasiva, que comunica vida, de su alianza con la humanidad y su casa.

Las actuales investigaciones científicas y su concepción del universo abren un campo inmenso para una visión ecoteológica donde adquiere sentido nuevo la misma interpretación de la vida, de la evolución, de la realidad. Se plantea lo que llaman algunos un paradigma posreligional desde una ‘teología planetaria’ (J.M.Vigil) que pide a la teología salir de su esquema religioso para elaborarse en las claves de ser nueva concepción que supera los clásicos dualismos clásicos y descubre una relación con Dios en lo más profundo de la existencia del universo en continua expansión y creación.

Si la teología quiere ayudar, colaborar para una salida significativa y eficaz de la Iglesia en el mundo de hoy, debe afrontar esos desafíos que le exigen o plantean una salida de sí misma, de sus paradigmas clásicos para abrirse a nuevos paradigmas plurales que provienen de esos lugares “teológicos” actuales.

Félix Placer Ugarte

Profesor jubilado

Facultad de Teología. Vitoria-Gasteiz

WILFRED,F. La función de la teología en las luchas por un mundo más equitativo e inclusivo: Concilium 364 (2016)26.

METZ, J.B. Por una mística de ojos abiertos. Cuando irrumpe la espiritualidad, , Barcelona 2013,

TAMAYO, J.J. Otra teología es posible. Pluralismo religioso, interculturalidad y feminismo, Barcelona 2011.

DUSSEL,E. Descolonización epistemológica de la teología: Concilium 350 (2015) 34.

CASTILLO, J.M. Los pobres y la teología. ¿Qué queda de la Teología de la Liberación?, Bilbao 1998.

JOHNSON, E.A. La que es. El misterio de Dios en el discurso teológico feminista, Barcelona 2002.

RUETHER, R.R. Sexism and God-talk. Toward a feminist theology. With a new introduction, Boston 1993.

VIGIL, J.M. (coord.), Por los muchos caminos de Dios: Hacia una Teología Planetaria. Quito, 2010.

MENDOZA ÁLVAREZ, C. Deus ineffabilis. Una teología posmoderna de la revelación del fin de los tiempos, México 2015.

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“Jesucristo Verdaderamente Vive”

Domingo, 12 de abril de 2020

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Cristo, resucitado y glorioso
es la fuente profunda de nuestra esperanza.
Su resurrección no es algo del pasado;
Entraña una fuerza de vida
que ha penetrado el mundo.

Donde parece que todo ha muerto,
por todas partes vuelven a aparecer
Brotes de la resurrección.
Es una fuerza imparable.

Verdad que muchas veces
parece que Dios no existiera:
Vemos injusticias, maldades, indiferencias
y crueldades que no ceden.

Pero también es cierto
que en medio de la oscuridad
siempre comienza a brotar algo nuevo,
que tarde o temprano produce un fruto.

En un campo arrasado
Vuelve a aparecer la vida,
tozuda e invencible.
Habrá muchas cosas negras,
Pero el bien siempre tiende
A volver a brotar y difundirse.

Cada día en el mundo renace la belleza,
Que resucita transformada
A través de los tormentos de la historia…
esta es la fuerza de la resurrección
y cada evangelizador
es un instrumento de este dinamismo.

*

Papa Francisco

 Exhortación Apostólica  “La alegría del Evangelio” n.276.

Fuente: Red Mundial de Comunidades Eclesiales

***

¡Cristo verdaderamente ha resucitado!

¡Feliz Pascua!

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***

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo a quien quería Jesús, y le dijo:

– “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.”

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró.

Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro. Vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte.

Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no había entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

*

Juan 20, 1-9

***

En el fluir confuso de los acontecimientos hemos descubierto un centro, hemos descubierto un punto de apoyo: ¡Cristo ha resucitado!

Existe una sola verdad: ¡Cristo ha resucitado! Existe una sola verdad dirigida a todos: ¡Cristo ha resucitado!

Si el Dios-Hombre no hubiera resucitado, entonces todo el mundo se habría vuelto completamente absurdo y Pilato hubiera tenido razón cuando preguntó con desdén: «¿Qué es la verdad?». Si el Dios-Hombre no hubiera resucitado, todas las cosas más preciosas se habrían vuelto indefectiblemente cenizas, la belleza se habría marchitado de manera irrevocable. Si el Dios-Hombre no hubiera resucitado, el puente entre la tierra y el cielo se habría hundido para siempre. Y nosotros habríamos perdido la una y el otro, porque no habríamos conocido el cielo, ni habríamos podido defendernos de la aniquilación de la tierra. Pero ha resucitado aquel ante el que somos eternamente culpables, y Pilato y Caifas se han visto cubiertos de infamia.

Un estremecimiento de júbilo desconcierta a la criatura, que exulta de pura alegría porque Cristo ha resucitado y llama junto a él a su Esposa: «¡Levántate, amiga mía, hermosa mía, y ven!».

Llega a su cumplimiento el gran misterio de la salvación. Crece la semilla de la vida y renueva de manera misteriosa el corazón de la criatura. La Esposa y el Espíritu dicen al Cordero: «¡Ven!». La Esposa, gloriosa y esplendente de su belleza primordial, encontrará al Cordero.

*

Pavel Florenskij,
Il cuore cherubico,
Cásale Monferrato 1999, pp. 172-174, passim

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¿Por qué el Señor está desnudo …?

Viernes, 10 de abril de 2020

Del blog Pays de Zabulon:

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Me  pregunto por qué Nuestro Señor quiso estar totalmente desnudo en la cruz. La primera razón fue porque, por su muerte, quería poner al hombre en estado de inocencia, y los vestidos que llevamos son la marca del pecado. ¿No sabes que Adán mismo tan pronto como transgredió todo empezó a avergonzarse de sí mismo, y se hizo lo mejor que pudo vestidos con hojas de higuera? Porque antes del pecado no había en absoluto vestidos y Adán estaba totalmente desnudo. El Salvador por su misma desnudez mostraba que era la misma pureza, y además, que reparaba a los hombres su inocencia.

Pero la principal razón fue para enseñarnos cómo es necesario, si queramos agradarle, despojarnos y reducir nuestro corazón a la misma desnudez en la que estaba su sagrado cuerpo, despojándolo de toda clase de afecciones y pretensiones, a fin que no ame ni desee a otro que Él.

Un día el gran abad Serapion fue encontrado totalmente desnudo en una calle por algunos de sus amigos; éstos, movidos por la compasión, le dijeron: quién pusoos ha puesto en tal estado y quién os ha robado vuestros hábitos?. Oh, es este libro  el que me ha despojado así, hablando del libro de los Evangelios que sostenía.

Y yo, te aseguro que nada es tan limpio para despojarnos, que la consideración del incomparable despojo y la desnudez del Salvador crucificado.”

*

San Francisco de Sales,
Sermón para el Viernes Santo, 28 de marzo de 1614

***

Fuente: : francoisdesales.wordpress.com

***

Hoy la Iglesia nos invita a un gesto que quizás para los gustos modernos resulte un tanto superado: la adoración y beso de la cruz. Pero se trata de un gesto excepcional. El rito prevé que se vaya desvelando lentamente la cruz, exclamando tres veces: “Mirad el árbol de la cruz, donde estuvo clavada la salvación del mundo”. Y el pueblo responde: “Venid a adorarlo”.

El motivo de esta triple aclamación está claro. No se puede descubrir de una vez la escena del Crucificado que la Iglesia proclama como la suprema revelación de Dios. Y cuando lentamente se desvela la cruz, mirando esta escena de sufrimiento y martirio con una actitud de adoración, podemos reconocer al Salvador en ella. Ver al Omnipotente en la escena de la debilidad, de la fragilidad, del desfallecimiento, de la derrota, es el misterio del Viernes Santo al que los fieles nos acercamos por medio de la adoración.

La respuesta “Venid a adorarlo” significa ir hacia él y besar. El beso de un hombre lo entregó a la muerte; cuando fue objeto de nuestra violencia es cuando fue salvada la humanidad, descubriendo el verdadero rostro de Dios, al que nos podemos volver para tener vida, ya que sólo vive quien está con el Señor. Besando a Cristo, se besan todas las heridas del mundo, las heridas de la humanidad, las recibidas y las inferidas, las que los otros nos han infligido y las que hemos hecho nosotros. Aun más: besando a Cristo besamos nuestras heridas, las que tenemos abiertas por no ser amados.

Pero hoy, experimentando que uno se ha puesto en nuestras manos y ha asumido el mal del mundo, nuestras heridas han sido amadas. En él podemos amar nuestras heridas transfiguradas. Este beso que la Iglesia nos invita a dar hoy es el beso del cambio de vida.

Cristo, desde la cruz, ha derramado la vida, y nosotros, besándolo, acogemos su beso, es decir, su expirar amor, que nos hace respirar, revivir. Sólo en el interior del amor de Dios se puede participar en el sufrimiento, en la cruz de Cristo, que, en el Espíritu Santo, nos hace gustar del poder de la resurrección y del sentido salvífico del dolor.

*

M. I. Rupnik,
Omelie di pascua. Venerdi santo,
Roma 1998, 47-53

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