Archivo

Entradas Etiquetadas ‘Amor’

“«In la k’ech» = yo soy otro tú”, por Enrique Martínez Lozano

Martes, 23 de julio de 2019

74225676-feliz-pareja-interracial-homosexual-tener-descanso-en-el-interior-hombre-afroamericano-descansando-eSin reserva ni duda, permito que estés en el mundo como eres, sin un pensamiento o palabra de juicio.

No veo error alguno en las cosas que puedas decir, ni hacer, sentir y creer, porque entiendo que te estás honrando a ti mismo al ser y hacer lo que es verdad para ti.

No puedo recorrer la vida con tus ojos ni verla a través de tu corazón.

No he estado dónde tú has estado ni experimentado lo que has experimentado, viendo la vida desde tu perspectiva única.

Te aprecio exactamente como eres, siendo tu propia y singular chispa de la Consciencia Infinita, buscando encontrar tu propia forma individual de relacionarte con el mundo.

Sin reserva ni duda, te permito cada elección para que aprendas de la forma que te parezca apropiada.

Es vital que seas tu propia persona y no alguien que yo u otros piensen que “deberías” ser.

En la medida de mi capacidad, sin denigrarme o ponerme en un compromiso, te apoyaré en eso.

No puedo saber qué es lo mejor para ti, lo que es verdad o lo que necesitas, porque no sé lo que has elegido aprender, cómo has elegido aprenderlo, con quién o en qué período de tiempo.

Solo tú puedes sentir tu excitación interna y escuchar tu voz interna; yo solo tengo la mía. Reconozco que, aunque sean diferentes entre sí, todas las maneras de percibir y experimentar las diferentes facetas de nuestro mundo, todas son válidas.

Sin reserva ni duda, admito las elecciones que hagas en cada momento.

No emito juicio sobre esto porque es imprescindible que honre tu derecho a tu evolución individual, porque esto da poder a ese derecho tanto para mí como para todos los otros.

A aquellos que elegirían un camino que no puedo andar o que no andaría, y aunque puede que elija no añadir mi poder ni mi energía a ese camino, nunca negaré el regalo de amor que Dios me ha concedido para toda la Creación.

— Como te amo, así seré amado.

— Así como siembro, recogeré.

Sin reserva ni duda, te permito el derecho universal de libre albedrío para andar tu propio camino, creando etapas o manteniéndote quieto cuando sientas que es apropiado para ti.

No puedo ver siempre el cuadro más grande del Orden Divino, y así no emitiré juicio sobre si tus pasos son grandes o pequeños, ligeros o pesados, o conduzcan hacia arriba o hacia abajo, porque esto sólo sería mi punto de vista.

Aunque vea que no haces nada y juzgue que esto es indigno, yo reconozco que puede que seas el que traiga una gran sanación al permanecer en calma, bendecido por la Luz de Dios.

Porque es el derecho inalienable de toda vida el elegir su propia evolución y sin reserva ni duda, reconozco tu derecho a determinar tu propio futuro.

Con humildad, me postro ante la comprensión de que, aunque el camino que veo es mejor para mí, no significa que sea también correcto para ti; que lo que yo creo no es necesariamente verdad para ti.

Sé que eres guiado como yo lo soy, siguiendo tu entusiasmo interno por conocer tu propio camino.

Sé que las muchas razas, religiones, costumbres, nacionalidades y creencias en nuestro mundo nos traen una gran riqueza y nos procuran los beneficios y enseñanzas de tal diversidad.

Sé que cada uno de nosotros aprende en nuestra manera única para devolver ese amor y sabiduría al TODO.

Entiendo que si solo hubiese una forma de hacer algo, solo necesitaría haber una persona.

Apreciaré tu luz interna única, te comportes o no de la manera en la que considero que deberías, y aunque creas en cosas que yo no creo.

Entiendo que eres verdaderamente mi hermano y mi hermana, aunque puede que hayas nacido en un lugar diferente y creas en diferentes ideales.

El amor que siento es por absolutamente todo lo que ES.

Sé que cada cosa viva es una parte de la conciencia y siento un amor profundo por cada persona, animal, árbol, piedra y flor, por cada pájaro, río y océano, y por todo lo que es en el mundo.

Vivo mi vida en servicio amoroso, siendo el mejor que yo pueda, haciéndome más sabio en la perfección de la Verdad Divina, haciéndome más feliz, más sano y cada vez más abundantemente gozoso.

Aunque a lo largo del camino puede que me gustes, o sienta indiferencia por ti, o me disgustes, no voy a dejar de amarte, de honrar tu singularidad y de permitirte ser tú.

Esta es la llave de la paz y armonía en nuestras vidas y en nuestras Tierra porque es la piedra central del Amor Incondicional».

In la k’ech”: Los mayas saludaban con esta expresión, que significa “Yo soy otro tú”;  y contestaban: “Hala Ken”, que significa “Tú eres otro yo”.

 

Enrique Martínez Lozano

Boletín Semanal

Espiritualidad , , ,

Mar Saba

Lunes, 15 de julio de 2019

Del Blog Nova Bella:

C942F53D-BF46-45C4-A761-FAC0D5694722

Dame palabras fáciles y claras
para explicar la sencillez del alma
antes de ser rozada por las cosas,
cuando el alma no amaba equivocarse.
Pues al desierto voy, dame lo extraño,
que es ver por vez primera lo sencillo.
la tiniebla y la luz se separaron;
la noche vino y vino la mañana

*
Julio Martinez Mesanza

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

¡Caminante de la vida, procura hacer tú lo mismo!

Domingo, 14 de julio de 2019

tumblr_mju0kb36KN1rp4lglo1_1280

El buen samaritano
(Lc 10, 30)

No es muy larga la distancia,
sí es peligroso el camino
que va de Jerusalén
hasta el verde paraíso
de Jericó, fértil vega,
novia del sacro Jordán
y manantial del Profeta.
Y, aunque próxima al Mar Muerto,
es rico vergel de vida:
“la ciudad de las palmeras
y las rosas encendidas.”

Yace en la cuneta un hombre,
medio muerto y malherido,
mas todos pasan de largo
eludiendo compromisos:
el sacerdote, el levita
y otros muchos peregrinos.
Pasa un buen samaritano,
caballero en su pollino,
y sin preguntar quién es
-aunque bien ve que es judío-
se aproxima sin desdén,
le hace una cura de urgencia
con su propio aceite y vino,
y lo lleva hasta el mesón
donde lo cuida con mimo.
“¡Cuídalo bien mesonero,
yo te pagaré con creces
cuanto hayas gastado en él,
cuando vuelva de camino!

¿El prójimo verdadero?
El que prestó sus auxilios,
el que olvidó que aquel hombre,
medio muerto y malherido
que yacía en la cuneta,
era un olvidado judío;
el que olvidó que era suyo
su propio aceite y su vino.

¡Caminante de la vida,
procura hacer tú lo mismo!

*

José Luis Martínez SM

***

buen-samaritano

(El buen Samaritano gay)

En aquel tiempo, se presentó un maestro de la Ley y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba:

“Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?”

Él le dijo:

“¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?”

Él contestó:

“Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo.”

Él le dijo:

– “Bien dicho. Haz esto y tendrás la vida.”

Pero el maestro de la Ley, queriendo justificarse, preguntó a Jesús:

“¿Y quién es mi prójimo?”

Jesús dijo:

“Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo.

Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él, y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo: “Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta.” ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?

Él contestó:

“El que practicó la misericordia con él.

Díjole Jesús:

– “Anda, haz tú lo mismo.”

*

Lucas 10, 25-37

***

A lo largo de la historia, cada vez que los hombres y las mujeres han sido capaces de responder a los acontecimientos del mundo tomándolos como ocasiones para madurar su propio corazón se ha abierto una fuente inagotable de generosidad y de vida nueva, entreabriendo una esperanza que superaba toda predicción humana. Si pensamos en las personas que nos han infundido esperanza, reforzando nuestro espíritu, descubrimos con frecuencia que no eran en absoluto profesionales del consejo, de la amonestación y de la moral, sino sólo personas capaces de expresar, con sus palabras y sus acciones, la condición humana de la que participaban, y que nos han incitado a hacer frente a los hechos reales de la vida.

Los predicadores que reducen lo inexplicable a problema, ofreciendo soluciones de servicios médicos de urgencias, nos deprimen porque evitan la piadosa solidaridad de donde proviene la curación. Ni Kierkeqaard, ni Sartre, ni Camus, ni siquiera Solzhenitsin han ofrecido nunca soluciones. Sin embargo, muchos de los que les leen encuentran energías para proseguir en la búsqueda. Quien no huye de nuestros dolores, sino que los toca piadosamente, nos cura y nos refuerza. A decir verdad, la paradoja consiste en el hecho de que el comienzo de la curación está en la solidaridad en ese dolor. En nuestra sociedad, orientada hacia las soluciones, cada vez es más importante darse cuenta de que pretender aliviar el dolor sin compartirlo es como pretender salvar a un niño de una casa en llamas sin correr el riesgo de quemarse.

*

H. J. Nouwen,
Viaggio spirituale per l’uomo contemporáneo,
Brescia 81999, p. 54

***

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

Tu ausencia.

Sábado, 13 de julio de 2019

Del blog Nova Bella:

7BEA4580-6BD3-47FB-AAED-F4D56D38CE45

 

 

El corazón necesita ausencias

para alimentar el deseo.

*
Gonzalo Arango

9B5A8026-87C2-40CD-AA27-52E74613EDDC

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

Si vis amari

Miércoles, 10 de julio de 2019

Del blog Nova Bella:

cubierta_digno ser amado.indd

Si vis amari, ama, si quieres ser amado, tienes que amar. Así lo ha hecho también Dios. Puesto que ha creado nuestro corazón para el amor, sabe darnos en incontables casos, una y otra vez, las pruebas de su amor…El hombre tiene que amar si quiere ser feliz.

*

Joseph Kentenich

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

El perdón a los enemigos

Martes, 25 de junio de 2019

7303EEAE-EDE0-40B7-9967-683CB4741BDD

Es una cualidad específica del amor cristiano no tener en cuenta ni la diversidad ni el carácter negativo de una persona (cf. 1 Cor 13,5). En una palabra, el amor cristiano arranca del rostro del prójimo cualquier elemento que lo muestre como diferente o como adversario. Cuando el cristiano haya purificado así sus propios ojos, no verá en nadie el rostro de un enemigo.

Nadie le será ya enemigo; todos se le presentarán como personas humanas; más aún, como hermanos, porque son en todo iguales a él. La mirada purificada ve un mundo humano diferente, que no es otra cosa sino el mundo verdadero. El absurdo de «amar a los enemigos» se transforma en la lógica de amar a cada uno de los seres con quienes compartírnosla humanidad.

En ese momento, que puede ser calificado de negativo, alcanza el Evangelio una serie de elementos positivos, y a partir de ellos se hace manifiesto que el perdón ha cancelado por completo del ánimo cristiano toda sombra de venganza y de resentimiento, y el corazón se ha reconciliado por completo, para derramar sobre los enemigos todo tipo de bienes […]. Dirigirse a Dios para obtener de El el bien para los enemigos es, innegablemente, signo de perdón otorgado y de ánimo reconciliado.

*

M. Masini,
Vangelo del perdono,
Milán 2000, pp. 153ss

***

 

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad ,

Ante una iglesia que muere. Es tiempo del Espíritu

Martes, 11 de junio de 2019

fuego-espiritu-santoDel blog de Xabier Pikaza:

Pentecostés 2. Una historia de amor

Retornar al principio, la Iglesia es Pentecostés

Muchos piensan que la iglesia está acabando en occidente, con la muerte del entorno sagrado y la vejez de sus instituciones. Pues bien, en contra de eso, en este  tiempo de Pentecostés, quiero afirmar que nuestro tiempo (a principios del siglo XXI) es un momento bueno para que la Iglesia eleve su palabra y su experiencia de Dios, que es camino de amor, entrega apasionada, enamorada, en la que cada persona es en sí saliendo hacia las otras (siendo en ellas).

En ese fondo se vinculan el amor que es Dios en sí (Trinidad inmanente) y el amor entre los hombres (Trinidad económica, enamoramiento, iglesia). No hay dos verdades, una de Dios, otra de los hombres. No hay dos leyes o formas de ser: una de potencia (Dios), otra de sometimiento (los hombres). Dios existe en sí, siendo proceso y culminación, camino y meta, dolor y gracia, en la vida de los enamorados y en la iglesia. En ese contexto podemos añadir que Dios es la hondura y sentido trascendente e inmanente de la vida humana, en su identidad individual (esquema trinitario de San Agustín), en su despliegue racional (modelo de Hegel) y en el diálogo comunitario, en gratuidad (Ricardo de San Víctor)… En ese contexto quiero presentar la visión de Juan de la Cruz sobre el Espíritu Santo.

1.PRINCIPIO TEÓRICO:  EL ESPÍRITU SANTO

Pentecostes De forma erudita quiero recordar siete formas de plantear el tema del Espíritu Santo en la tradición de la Iglesia. Todas son aproximaciones

  (1) Los Padres griegos entendieron a Dios como el ser originario que se expande y se expresa en su Dýnamis (Logos) y en Enérgeia (Pneuma), de manera que todo es despliegue y comunión de vida, sin volverse nunca totalidad impositiva, sin dejar de ser infinito en su ser y en su hacerse, en su ser que es hacerse .

(2) San Agustín  Interpretó la Trinidad desde el modelo de la mente que se sabe y ama: soy (Padre) al conocerme (idea, Hijo) y amarme, Espíritu Santo). Este modelo, que aplica a Dios un esquema de personalización individual (en conocimiento y amor), es bueno, pero olvida o margina el aspecto comunitario y dialogal de la Trinidad, pues la comunicación inter-personal es inseparable de la intra-personal.

(3) Ricardo de San Víctor afirma que Dios persona (Padre) al darse gratuitamente, suscitando de su entraña al Hijo, para compartir con él el gozo de ser, espirando juntos, en amor compartido, la gracia suprema del Espíritu Santo: la comunión que es Dios se expresa en cada comunión inter-humana.

(4) Hegel describió la Trinidad de Dios como un proceso histórico y social que desborda la interioridad personal (San Agustín) y el diálogo de un grupo pequeño (Ricardo de San Víctor). Su esquema es sugerente y sitúa el tema trinitario en el centro de la Ilustración moderna, abriendo un campo de experiencia y búsqueda racional que debe ser asumido por los teólogos. De todas formas, Hegel puede correr el riesgo de entender a Dios como necesidad lógica, como una ley del pensamiento, negando su libertad personal para el amor y la comunicación de libertades.

(5) Los nuevos planteamientos de la teología de género, que estaban empezando a desarrollarse. lo mismo que el diálogo con las religiones , han abierto nuevos campos de experiencia y compresión trinitaria, en diálogo con la antropología cultural y con las grandes culturas espirituales del mundo.

(6)  Otros autores, como Amor Ruibal y Zubiri  han hecho en España, volvieron a la visión original de los Padre Griegos, no para repetirla, sino para re-formular la Trinidad y el pensamiento cristiano desde la perspectiva del dinamismo del ser y de la relación personal, abriendo un camino teológico que aún no ha culminado.

(7) Finalmente, los grandes pensadores trinitarios del siglo XX (S. Boulgakov, K. Barth y K. Rahne) han querido entender la fe trinitaria desde la perspectiva del despliegue del espíritu, es decir, de la auto-revelación y auto-donación de Dios, abriendo caminos que aún debemos recorrer. El futuro de la reflexión trinitaria está abierto, el camino se nos muestra como apasionante. Gracias a Dios, no existen soluciones dadas, sino misterios y tareas que se abren a medida que llamamos a su puerta, para abrirse y abrirnos de nuevo ante nuevos misterios.[1]

CON SAN JUAN DE LA CRUZ

    1003-large_defaultA partir de lo anterior quiero recordar en este tiempo del Espíritu Santo  la teología de San Juan de la Cruz… elaborando con (desde) él una visión del Espíritu Santo.

Dios es amor enamorado, que vive en sí viviendo fuera de sí; pero en un “fuera” que no es exterioridad sino interioridad compartida, como he destacado en un libro titulado precisamente   Amor de hombre, Dios enamorado. Una alternativa.  No se trata de una alternativa más, sino que esta es la alternativa cristiana, el descubrimiento emocionado de la novedad de Dios. La Cábala judía había supuesto que Dios se retiraba, suscitando en su interior un tipo de vacío, para que pudiera surgir de esa manera el mundo, la historia de los hombres. Pues bien, entrando en ese silencio y vacío de misterio, la tradición cristiana confiesa que Dios es amor enamorado, comunión que abre un espacio y camino de amor para los hombres.

           San Juan de la Cruz ha superado una ontología de la sustancia (del ser en sí, absoluto), lo mismo que una filosofía moderna del pensamiento y de la ley, de la dialéctica racional y la violencia,  para pensar y presentar al hombre, desde una perspectiva metafísica, como relación de amor, como un viviente que sólo existe y se mantiene en la medida que se entrega y relaciona, desde y con los otros, vinculando de esa forma esencia y existencia, ser y hacerse, intimidad y encuentro interhumano.

Sólo al interior del Dios enamorado podemos hablar de un amor de hombre  pues el hombre no existe encerrándose en sí mismo (como sujeto de posibles accidentes, ser explicado y definido por sí mismo), sino sólo recibiendo el ser de otros y abriéndose a ellos, viviendo así en la entraña del mismo ser divino (que es relación de amor, encuentro de personas). Más que animal racional o constructor de utensilios, pastor del ser o soledad originaria, el hombre es auto-presencia relacional, ser que se descubre en manos de sí mismo al entregarse a los demás, en gesto enamorado de creación y vida compartida. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , ,

Espíritu Santo, ven…

Domingo, 9 de junio de 2019

hiver_13

 

“Sin el Espíritu Santo, Dios es lejano, Cristo queda en el pasado, el Evangelio es letra muerta, la Iglesia una simple organización, la autoridad un dominio, la misión proselitismo, el culto una evocación, la praxis humana una moral de esclavos…

Pero en el Espíritu Santo el cosmos es elevado a gemidos de parto del Reino, Cristo resucitado está presente, el Evangelio es potencia de vida, la Iglesia significa comunión, la autoridad un servicio, la misión es un pentecostés, la liturgia un memorial y una anticipación, la praxis humana queda divinizada”

*

Ignacio IV,
patriarca de Antioquía

***

Pentecost-fire

***

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

“Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor, que esté siempre con vosotros.

El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.

El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.

Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.”

*

Juan 14, 15-16. 23b-26

***

Jesús nos envía al Espíritu para que pueda llevarnos a conocer del todo la verdad sobre la vida divina. La verdad no es una idea, un concepto o una doctrina, sino una relación. Ser guiados hacia la verdad significa ser insertados en la misma relación que tiene Jesús con el Padre; significa llegar a ser partner en un noviazgo divino. Esa es la razón por la que Pentecostés es el complemento de la misión de Jesús. Con Pentecostés, el ministerio de Jesús se hace visible en plenitud. Cuando el Espíritu Santo desciende sobre los discípulos y habita en ellos, su vida queda «cristificada», esto es, transformada en una vida marcada por el mismo amor que existe entre el Padre y el Hijo. La vida espiritual, en efecto, es una vida en la que somos elevados a ser partícipes de la vida divina.

Ser elevados a la participación de la vida divina del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo no significa, sin embargo, ser echados fuera del mundo. Al contrario, los que entran a formar parte de la vida espiritual son precisamente los que son enviados al mundo para continuar y llevar a término la obra iniciada por Jesús. La vida espiritual no nos aleja del mundo, sino que nos inserta de manera más profunda en su realidad. Jesús dice a su Padre: «Yo los he enviado al mundo, como tú me enviaste a mí» (Jn 17,18). Con ello nos aclara que, precisamente porque sus discípulos no pertenecen ya al mundo, pueden vivir en el mundo como lo ha hecho él (cf. Jn 17,15s). La vida en el Espíritu de Jesús es, pues, una vida en la cual la venida de Jesús al mundo -es decir, su encarnación, muerte y resurrección- es compartida externamente por los que han entrado en la misma relación de obediencia al Padre que marcó la vida personal de Jesús. Si nos hemos convertido en hijos e hijas como Jesús era Hijo, nuestra vida se convierte en la prosecución de la misión de Jesús.

*

H. J. M. Nouwen,
Tú eres mi amado: la vida espiritual en un mundo secular,
PPC, Madrid 2000.

***

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , , , ,

El joven fraile

Sábado, 8 de junio de 2019

Del blog Nova Bella.

photography-saint-martin-de-porres-pierre-et-gilles-1990

Y pensar que nadie desabrochará mi camisa
con manos de paloma,
ni hará caracoles en el vello de mi pecho
porque ya tengo un amor que es Todo y Nada…

Y saber que soy un guerrero
que reza como un almendro…

*

Antonio Praena

dominico

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

La novedad del amor cristiano

Jueves, 6 de junio de 2019

4509652_nLa señal del cristiano también en la vida política

Benjamín Forcano
Madrid.

ECLESALIA, 27/05/19.- Jesús estaba reunido con sus discípulos y discípulas, en la casa de Marco, para celebrar la Pascua. Andaba preocupado por lo que presentía que le iba a ocurrir, y les dice:

“Me queda muy poco de estar con vosotros. Y a donde yo voy, no podéis seguirme ahora. Sí, lo haréis más tarde. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; igual que yo os he amado. Amaos también entre vosotros. En esto conocerán que sois discípulos míos: en que os amáis unos a otros”. (Jn, 13,33-36)

Somos en el mundo millones y millones de cristianos. Son dos las preguntas a las que debiéramos responder: ¿Aporta alguna novedad el mandamiento de Jesús sobre el amor? ¿A qué nos compromete en la vida política el amor mutuo de que nos habla Jesús?

El amar al prójimo es una norma de ética universal

“No hagas a los demás, lo que no quieras que te hagan a ti”, norma que está escrita en el corazón de toda persona, de toda ley y de toda cultura. También en la ley y cultura cristianas. Es este un punto constitutivo el ser humano, que regula la convivencia de unos seres humanos con otros y de unos pueblos con otros.

Esta ética racional es la que nos permite concebir y trabajar por la implantación de un proyecto de ética universal, en la que se salvaguarda la dignidad humana, sus derechos y sus responsabilidades. Y es la que viene ratificada en el primer artículo de la Declaración universal de los Derechos Humanos: “Todos los seres humanos… dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

Esta ética pertenece y está incluida en la ética cristiana, como algo común a todas las religiones, de universal reconocimiento y acuerdo. La persona humana, nunca, en ningún lugar, en ninguna cultura o religión, en ningún imperio o sistema político, puede ser utilizada como medio, es fin. Y desde ella puede establecerse un programa de universal convergencia y colaboración en torno a los problemas básicos de la igualdad, justicia, solidaridad, libertad y paz.

 La novedad de Jesús: amaos como yo os he amado

El tratamiento con el prójimo y con Dios mismo, comienza por asegurar el tratamiento con nosotros mismos. Mal asunto si no comenzamos por amarnos nosotros mismos, pues la medida del amor al prójimo y a Dios mismo está en la medida de amor que nos tengamos a nosotros mismos.

Así como en nuestro cuerpo no cabe esperar la salud y el bienestar si cada uno de sus órganos no cumple con su función, del mismo modo nuestra relación con los demás no puede ser saludable y positiva si previamente no la aseguramos con nosotros mismos.

Si no valoro lo que soy, si no considero que mi dignidad es sagrada, si no defiendo mis derechos y no permito que alguien los menosprecie, tampoco lo haré cuando mi prójimo sea sometido o explotado. Ahora bien, este cuidar del otro como de uno mismo lo hace el amor. El camino de la propia realización no puede recorrerse al margen o en contra del prójimo y en especial del prójimo más débil y marginado. Por ellos comienza y se garantiza una nueva sociedad, que no dejará de actuar falsamente si se construye contra la dignidad, el bien y los derechos de los mayormente dañados y olvidados.

En este sentido, la responsabilidad de un mundo que avanza o retrocede, que se libera o esclaviza, es intrínseca a todo ser humano. La sociedad no está forjada por agentes mágicos o divinos, sino por obra del sujeto humano. Tenemos el mundo que nosotros fabricamos. Así que el cambio de nosotros mismos es previo para cambiar a los otros: que nadie vea en nosotros un juez, un peligro, un obstáculo, una amenaza, sino una experiencia de mayor amor, libertad y paz .

 El amor a todos como si de Dios mismo se tratara

Nadie que sea humano, puede vivir sin preguntarse por el sentido de la vida. Si la pregunta es permanente, lo es también la respuesta. Sumergidos en el mundo cuántico, buscamos y establecemos un principio universal al que denominamos Vida, Energía universal, Vacio cuántico, Dios Amor…

El cambio profundo y vertiginoso de nuestra época lo mismo que afecta a nuestra manera de entender, tratar y relacionarnos con los demás y con el planeta tierra, afecta también a nuestra manera de entender, tratar y relacionarnos con Dios.

El amor a todos y a cada uno, como si de Dios mismo se tratara, y el amor preferente por los que menos cuentan en esta sociedad, es una opción que realza nuestra humanidad y nos pone a la altura de Dios mismo. Los más necesitados y marginados son para un cristiano, en el mensaje de Jesús, los que le representan y hacen su vez, son sus vicarios: “Cuanto hicisteis con uno de estos hermanos míos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.

Partiendo de esos sujetos –los tenidos siempre como menores y esclavos- es como acertaremos a luchar contra la desigualdad y la injusticia, a quebrar la soberbia e hipocresía de los grandes, idólatras del dinero y del poder, a construir un mundo nuevo.

El amor al enemigo concuerda con nuestro ser

Cualquiera puede ver que enterrar los abismos de desigualdad no es posible sin suscitar oleadas de odio. Sabemos que Jesús de Nazaret enseña que el principio que todo lo rige es Dios Amor, siendo él su rostro visible en la historia y el camino a seguir para amarnos como él nos ama.

Amar incluso a nuestros enemigos, sobrepasando la ley del talión (ojo por ojo y diente por diente) “Os han enseñado que se mandó a los antiguos: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero, a vosotros que me escuchais, yo os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, rezad por los que os injurian”.

Al enemigo hay que combatirlo con amor: “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”. ¿Es válida para todos la respuesta de Jesús? Si mi ser es amor, y el amor me relaciona con los demás, viendo en cada uno de ellos mi yo, odiar a ellos es odiar a mi mismo, traicionar mi ser. Es preciso buscar el bien del otro como si fuera el mío. Amar al enemigo instintivamente, emocionalmente, incluso racionalmente es muy difícil, casi imposible.

El conocimiento que me lleva a amar al enemigo viene de la toma de conciencia de mi ser. El verdadero amor es lo contrario del egoísmo. Cuando descubro que mi verdadero ser y el ser del otro se identifican, no necesitaré más razones para amarle. Como no las necesito para amar a todos los miembros de mi cuerpo, aunque estén enfermos y me duelan.

El Evangelio de Jesús es, en esto, asombroso y liberador: “Perdonad siendo compasivos como vuestro Padre es compasivo”. O también: “Sed perfectos como vuestro Padre del cielo es perfecto”.

Este fue el camino de Jesús, el primogénito y hermano mayor. Actuando como él, nos ponemos a su nivel por su espíritu, obramos como hijos de Dios. Todos somos hijos de Dios, y si hijos de Dios, hermanos y hermanas, unidos a él como Padre, y si dejamos de amar al enemigo en un hermano nos separamos del Dios Amor, Padre de todos. Para llegar a la plenitud, hay que amar como Dios Padre y sed perfectos como él.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Espiritualidad

Un amor vulnerable

Miércoles, 5 de junio de 2019

Del blog de Henri Nouwen:

aa_14-3

“Estoy profundamente convencido de que el líder cristiano del futuro está llamado a ser alguien completamente irrelevante, y a presentarse ante el mundo ofreciendo solamente su persona totalmente vulnerable. Así es como Jesús vino a revelarnos el amor de Dios. El gran mensaje que debemos ofrecer, como servidores de la Palabra de Dios y discípulos de Jesús, es que Dios nos ama no por lo que hacemos o logramos, sino porque nos nos ha creado y redimido por amor y nos ha escogido para proclamar ese amor como la verdadera fuente de toda vida humana”.

*

Henri Nouwen
En el nombre de Jesús
PPC

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

Amor activo, somos responsables de Dios

Miércoles, 5 de junio de 2019

imagesDel blog de Xabier Pikaza:

El ideal burgués de fraternidad, que la revolución francesa ha unido al de igualdad y libertad, ha quedado en gran parte inoperante en el campo de las luchas político-económicas del siglo XIX–XX, porque no se ha dado una verdadera trasformación en línea de justicia. Detrás de las hermo­sas palabras de hermandad e igualdad se escondía el ansia de dominio de algunos privilegiados, la «libertad» de realizarse a costa de los otros. ¡Que triunfe el que es más fuerte! se decía o, por lo menos, se pensaba. Es lógico que, en contra de esa situación, que ha dado origen al capitalismo financiero y depredador que nos amenaza, se haya levantado un nuevo tipo de conciencia de amor entre los hombres: Una solidaridad de oprimidos, abierta hacia los grandes ideales de igualdad fundamental entre los hombres. Siguiendo en esa línea, a partir de las experiencia ya citada de E. Hillesum, sin negar tu primera actitud de protesta, tú misma me has dicho, que somos responsables de la obra de Dios (es decir, del mismo Dios)[1].

Estrictamente hablando, solidaridad significa comunión de intere­ses y suele surgir allí donde unos hombres, unidos en el mismo dolor y explotación, se sienten capaces de asumir su suerte y comenzar un gran proceso de transformación. El ideal cristiano de fraternidad influía poco y además parecía aliado a los valores burgueses. Las palabras genéricas sobre la vinculación humana de los ilustrados del siglo XVIII sonaban a sermón vacío, en un mundo de masas obreras sometidas a una inmensa explotación. Desde ese fondo surgió en diversos lugares un ideal nuevo de solidaridad humana (cf. cap. 38).

 Fueron tiempos duros, pero no vacíos. Allí donde habría podido decir­se que la historia fracasaba comenzaron a surgir caminos de justicia, en los siglos XIX y XX. Las grandes palabras de amor interhumano parecían rotas, al menos en las capitales de la industria, la política, el comercio. Parecía que lo humano se encontraba condenado a perecer entre los resortes del capital (el nuevo dios), entre intereses coloniales y luchas de poder. Pues bien, desde esa situación se fue elevando la voz de condenados, los obreros sin poder ni pan, que proclamaban una nueva ley humana, un camino de igualdad y de esperanza. De esa forma, en medio de una tierra de palabras vanas y de bellos propósitos de amor inoperante, convertido en propulsor de la injusticia, fue surgiendo un ideal distinto de amor­ solidario, interpretado como fuerza de transformación del hombre y de la historia.

voluntariado-europeo-oxfam-intermon-2-e1415619275898

 Esa solidaridad, entendida como intento de crear amor a través de un cambio de estructuras, se vincula al descubrimiento de que las clases sociales no derivan de la naturaleza, sino que provienen de la historia  y cultura de los hombres, como empiezan diciendo K. Marx y F. Engels, en El Manifiesto comunista de 1848: «Hasta hoy toda la historia de la sociedad ha sido una constante sucesión de antagonismos de clases, que revisten diversas modalida­des, según las épocas». Ese antagonismo deriva de las condiciones de producción, se explicita en formas de ideología clasista, elaboradas para el dominio de unos pocos y se concretiza en la misma organización de los estados. En esa línea, la humanidad, internamente dividida, corre el riesgo de destruirse. Por eso es necesario un movimiento inverso que, partiendo de la misma opresión, pueda superarla. Esto podía realizarlo únicamente la clase proletaria.

En ese contexto quiero hablar de la solidaridad marxista, pero después, en un nivel mucho más hondo, retomando la experiencia de E. Hillesum (y de Jesús), quiero desarrollar algunas ideas que tú misma que tú misma me enseñaste, al decir que debemos ser solidarios con el mismo Dios y ayudarle en el camino de la llegada de su reino. Somos responsables del orden social (como empezaré mostrando con unas reflexiones tomadas en parte del marxismo), pero, en un nivel más hondo, somos responsables del mismo Dios, es decir, de su obra y presencia en el mundo, como supo y dijo Jesucristo.

  Solidaridad comunista.

Como here­dero de la revolución francesa y del judeo-cristianismo, K. Marx (1818-1883) suponía que los hombres han de vincularse en justicia, en contra de lo que sucede actualmente, en que se hallaban divididos, escindidos, rotos por la lucha entre las clases. Sólo desde el interior de la clase subyugada o destruida de los proletarios puede surgir un camino de emancipación solidaria:

¿Dónde reside, pues, la posibilidad positiva de la emancipación…? En la forma­ción de una clase con cadenas radicales, de una clase que es la disolución de todas: de una esfera que posee un carácter universal debido a sus sufrimientos universales y que no reclama para sí ningún derecho especial, porque no se comete contra ella ningún daño especial, sino el daño puro y simple, que no puede invocar ya un título histórico sino su titulo humano…; de una esfera, por último, que no puede emanciparse sin emanciparse de todas las demás esferas de la sociedad y. al mismo tiempo, emanciparlas a todas ellas; que es, en una palabra, la pérdida fatal del hombre y que, por lo tanto, sólo puede ganarse a sí misma mediante la recuperación total del hombre. Esta disolución de la sociedad como clase especial es el proletariado (Marx-Engels, Sobre Religión I, Sígueme, Salamanca 1974, 105).

Este pasaje condensa y anuncia lo que ha querido ser la solidaridad marxista, fundada en la comunión en el dolor y en el despojo. La unidad de la burguesía no se fundamenta en la razón, ni en los valores de la humanidad, sino en intereses de grupo. Por el contrario, la unidad de la clase proletaria se funda sobre la carencia de todos los valores. El proletariado no dispone de nobleza, ni de fuerza o bienes de fortuna; su único valor es la vida, la verdad del hombre que, al llegar hasta la hondura de sí mismo, despojado de todo, no tiene más valor que el hecho de formar parte del género humano. Desde esa base, en el principio de todos los caminos de transformación humana está la vivencia del sufrimiento compartido, la solidaridad en la opresión.

Esa solidaridad se abre en forma de lucha revolucionaria. En un mo­mento determinado, los proletarios, unidos en el despojo, descubren la posibilidad de planear y edificar una existencia diferente, a través de la ruptura del orden actual (burguesía), para así crear una forma de vida compartida. Para realizar ese cambio es necesario que la unión en el dolor se vuelva solidaridad activa en alzamiento y en combate. En este contexto has de entender el lema final del Manifiesto Comunista: ¡proletarios de todos los pueblos: uníos! Esa unión del proletariado constituye el dogma base del credo comunista, que según Marx y Engels se oponen a los esquemas de humildad y pequeñez del cristianismo:

Los principios sociales del cristianismo predican la cobardía, el desprecio de sí mismo, la humillación, la sumisión, el desaliento; en una palabra, todas las cualidades de la canaille. Y el proletariado, que no quiere ser tratado como una canaille, necesita su valentía, su sentimiento de sí mismo, su orgullo y su sentido de independencia mucho más que su pan. Los principios sociales del cristianismo son solapados, y el proletariado es revolucionario (Ibid., 178-179).

Éstos son los elementos que definen y realizan la unión proleta­ria. Enamoramiento y amistad quedan en penumbra, como datos intimistas que no cuentan directamente en la nueva solidaridad. Los valores que se estiman principales son al interior del grupo la camaradería y al exterior la militancia. Camarada es quien se integra en la clase proletaria, convirtiéndola en principio y medida de toda su tarea. El camarada sabe que su suerte personal no es decisiva, lo que importa es la trasformación de clase, la unidad en el proceso, el movimien­to proletario que culmina en el futuro de la nueva humanidad sin opresión del hombre sobre el hombre. Los valores intimistas, individuales, son menos importantes. Lo que importa es la solidaridad de grupo, que lleva a la unidad de los individuos (proletarios), para la transformación de la humanidad. Hasta que llegue ese final reconciliado, el camarada es militante: Se integra en la dinámica de lucha de clases y la asume de tal forma que es capaz de dar su en aras de la solidaridad.

Esa solidaridad tiende al surgimiento de una sociedad sin clases.«Tan pronto como, en el transcurso del tiempo, hayan desaparecido las diferencias de clase y toda la producción esté concentrada en manos de la sociedad, el Estado perderá todo carácter político» (Manifiesto comunista, Madrid 1977, 46). En una sociedad de clases, el Estado es signo y garantía de violencia, como instrumento de dominio de una clase sobre otras. Por la revolución socialista, el Estado cambiará, haciéndose vehículo de ideas y proyectos revoluciona­rios, que llevan a la superación de las clases sociales. Así, cuando se cumpla el proceso y el proletariado, inicialmente despojado de todo, a través de un proceso de organiza­ción y lucha, haya logrado asumir la esencia de lo humano, el Estado como signo de imposición desaparecerá y la sociedad se organizará de forma transparente y solidaria, en libertad y en igualdad, de tal manera que los signos de la vieja imposición irán al puesto que les fuera preparado previamente, «al museo de antigüedades, junto al torno de hilar y al hacha de bronce (cf. F. Engels, El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, Madrid 1970, 217).

Las maneras de hablar sobre ese momento final son diversas: Identificación del hombre con su naturaleza, transparen­cia interhumana, trabajo como juego, superación de las necesidades etc. Triunfará la solidaridad y el hombre no será enemigo de los hombres. Estas eran las palabras básicas del ideal comunista. Ahora que las realizaciones concretas de ese ideal han fracasado (año 2012), tras millones de muertos de la dictadura estalinista y maoísta, preguntamos: ¿Sigue teniendo un valor? ¿Dónde han estado sus fallos? ¿Cómo se relaciona la solidaridad marxista con el amor del cristianismo?

Solidaridad cristiana.

Sabes bien que es difícil contestar a las preguntas anteriores, y aquí sólo puedo esbozar algunos rasgos de la solidaridad cristiana partiendo de una lectura social Mt 25, 31-46 (“tuve hambre y me disteis de comer…»), distinguiendo cinco rasgos de la solidaridad cristiana. En su principio está la gracia de la encarnación, es decir, la certeza de que Dios nos ama, tal como aparece en el evangelio de Jesús. Por eso, la solidaridad con los excluidos no es sencillamente efecto del camino de la historia: Es don de Dios que se hace humano, asumiendo nuestro dolor, es compromiso de ayudar al Dios que sufre en los hambrientos, sedientos, exilados, enfermos y encarcelados.

La solidaridad de Jesús no se identifica con los intereses de un determinado grupo proletario, sino con la situación de todos los oprimidos. El marxismo ha destacado el sufrimiento de la clase proletaria industrial, poniendo de relieve su potencial, a través de un “partido” que asuma y represente los intereses de los proletarios, a los que se vincularán todos los restantes pobres de la tierra. Más que con los proletarios que en el fondo son ya poderosos (capaces de iniciar una revolución violenta, tomando el poder), Jesús se identifica con los proletarios-excluidos, incapaces de tomar el poder.

La solidaridad de Jesús es gracia (donación y comunión). Amar es más que ir asu­miendo la existencia de los otros; amar implica darse, ofreciendo la vida por ellos. Allí donde el marxismo introducía la lucha entre las clases, para liberar a los proletarios-oprimidos, Jesús sabe que la injusticia y violencia del mundo actual sólo puede cambiar con amor no violento. De esa forma, su solidaridad se expresa asumiendo el dolor de la historia (Dios hambriento, Dios preso…) y conduce a la comunión personal. Él no quiere que muramos para así integrarnos en el todo de la clase social o de la especie, sino para crear nuevas  relaciones personales, haciéndonos solidarios con él, ayudándole a ser y a expresarse en todos los que sufren sobre el mundo. Leer más…

Biblia, Espiritualidad ,

Amar en mí

Viernes, 31 de mayo de 2019

2E657709-1676-4952-BB1B-D5E01C98414F-768x512

Cuando el Señor mandó a su pueblo amar al prójimo como a sí mismo (cf. Lv 19,18), no había venido aún a la tierra; de suerte que, sabiendo hasta qué punto se ama la propia persona, no podía pedir a sus criaturas un mayor amor al prójimo. Pero cuando Jesús dio a sus apóstoles un mandamiento nuevo, su mandamiento, no habló ya de amar al prójimo como a sí mismo, sino de amarlo como él, Jesús, lo amó y lo amará hasta la consumación de los siglos.

Señor, sé que no nos mandas nada imposible. Tú conoces mejor que yo mi debilidad, mi imperfección, sabes que no podré nunca amar a mis hermanas como tú las amas, si no eres aún tú, Jesús mío, quien las ama en mí. Para concederme esta nueva gracia has dado un mandamiento nuevo. ¡Oh! Cuánto lo amo, pues me da la garantía de que tu voluntad es amar en mí a todos aquellos a quienes me mandas amar. Sí, estoy convencida de ello; cuando practico la caridad, es sólo Jesús quien obra en mí. Cuanto más unida estoy a él, tanto más amo a mis hermanas.

*

Teresa de Lisieux,
Manuscritos autobiográficos C,
Monte Carmelo, Burgos 1997

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

¿Arde el Amor?

Viernes, 31 de mayo de 2019

Sin-fuego-no-es-posible1-e1376322139531¿ARDE EL AMOR?
Stéfano Cartabia, Oblato,
Uruguayo

ECLESALIA, 10/05/19.- La pasada Semana Santa 2019, probablemente, quedará marcada por el incendio de la Catedral de Notre Dame de París. Una Catedral que no es solo una catedral: es símbolo, historia, arte, cultura, fe.

Ardió Notre Dame bajo el implacable fuego. Ardió Notre Dame, en otros tiempos ardió Roma y hoy en día siguen ardiendo hogares, víctimas de la pobreza o la guerra. También se caen aviones, descarrilan trenes, chocan autos, se sacude la tierra, se agitan las aguas y el egoísmo humano sigue generando sufrimiento inútil.

Ardió Notre Dame: tanto dolor, tanta amargura, alguna polémica como siempre y tantas preguntas sin respuestas. ¿Qué enseñanza nos deja el incendio devastador? ¿Qué nos hace vislumbrar la Pascua entre llamas y humo?

Todo es frágil y pasajero. Basta un poco de fuego, un descuido. Basta poco, realmente muy poco, para que una existencia se apague, una flor se marchite, una Catedral se derrumbe, se calle la sonrisa de un niño, barrios enteros desaparezcan. “La apariencia de este mundo es pasajera” (1 Cor 7, 31), recuerda Pablo.

Es la hermosa fragilidad de la existencia misma, la maravillosa fragilidad del vuelo de las mariposas, del canto del ruiseñor, de la colorida hoja otoñal que se desprende y cae. Fragilidad que se convierte en hermosa y maravillosa cuando es reconocida, amada, asumida. Fragilidad que invita a vivir la existencia con liviandad y desapego.

La liviandad del ser que no tiene nada que ver con superficialidad o falta de responsabilidad. Es la liviandad de la gratuidad, de quien recibe el existir como regalo y lo entrega, día tras día, sin quejas ni afán de posesión. Es la liviandad de quien pisa la tierra con respeto y ternura, de quien mira la realidad con amor, de quien se tiñe de paciencia, de quien honra a todo ser viviente.

El desapego de quién ha conocido al Amor y se ha entregado a Él. El desapego de quien ha aprendido a soltar todo, para vivir el presente en su plenitud y belleza. El desapego de quien vive de lo invisible, de quien se deja respirar. El desapego de quien descubrió el Ser eterno que late en el seno mismo de la fragilidad.

Así, es Pascua. Así sopla el Espíritu eterno que alienta en la fragilidad, la sostiene y en ella se expresa y en ella, también, arde. Entonces la pregunta que la fragilidad nos hace se hace más esencial: ¿arde el Amor? ¿Arde en ti, el Amor?

Más allá de todo lo que se muere, derrumba y cae, ¿arde el Amor? Seguirá existiendo la fragilidad y seguirán derrumbándose catedrales. ¿Arde el Amor que no se derrumba? Esta es la pregunta pascual y la única pregunta a la cual vale la pena responder. El fuego consumió Notre Dame y consume nuestros días. Otros fuegos y otros incendios afectan a nuestras existencias.

¿Somos lo suficientemente sabios para aprender de estos fuegos? ¿Somos lo suficientemente sabios para transformar estos fuegos en el Amor que arde y no consuma (Ex 3, 2)? Es este el Amor Pascual. Es este el Misterio de Cristo resucitado que late en cada rincón de fragilidad. Es este el mensaje pascual que resuena glorioso: en el seno mismo de la Cruz, invisible y silencioso, arde el Amor y en la oscuridad y en el silencio del sepulcro, arde la Vida. En el corazón de la fragilidad y el dolor humano, habita lo único real: el Amor. ¿Ya lo viste? ¿Estás en Casa?

¡Feliz Pascua de resurrección!

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Espiritualidad , ,

Si él no me hubiera amado…

Jueves, 30 de mayo de 2019

419C7359-4E8C-452E-A632-B0552805E796-768x495

No habría aprendido yo a amar al Señor

si él no me hubiera amado.

¿Quién puede comprender el amor,

sino quien es amado?

Yo amo al Amado,

a él ama mi alma:

allí donde está su reposo,

allí estoy yo también.

Y no seré un extraño,

porque no hay envidia junto al Señor altísimo,

porque quien se une al Inmortal

también será inmortal,

y quien se complace en la vida

viviente será.

Que permanezca tu paz conmigo, Señor,

en los frutos de tu amor.

Enséñame el canto de tu verdad,

de suerte que venga a mí como fruto la alabanza,

abre en mí la cítara de tu Espíritu Santo

para que te alabe, Señor, con toda melodía.

Prorrumpo en un himno al Señor porque soy suyo

y cantaré la canción consagrada a él

porque mi corazón está lleno de él

*

(de las Odas de Salomón)

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad ,

“El amor qué desarma”, por Gabriel María Otalora

Jueves, 30 de mayo de 2019
 jesus-woman-taken-adultery_1344951_tmbDe su blog Punto de Encuentro:

A veces nos empeñamos en que el evangelio no sea Buena Noticia. No creemos, como el Papa, que la misericordia es la actitud que busca siempre el rostro de la persona, la que cambia el corazón y la vida de cualquier persona. Es tan importante esto, que algunos pasajes entrañan un impacto mayor del amor que Dios nos tiene y que debemos cultivar en nuestra vida. Sin duda, El hijo pródigo y el pasaje de Juan sobre la adúltera, son dos ejemplos, y ambos en la liturgia de la Cuaresma.

Las leyes de aquél entonces solo protegían a los hombres, por eso resulta desconcertante el carácter radicalmente transformador del relato de la mujer sorprendida en adulterio. Tan es así, que costó muchos años que se incorporase a los textos canónicos. Algunos Padres de la Iglesia, como san Agustín, temieron que el relato podía alentar al adulterio o servir de excusa para no reconocer su gravedad. Y Calvino temió que el texto desacreditara las leyes mosaicas de la pena de muerte para el adulterio (Levítico y Deuteronomio).

Aquellos escribas y fariseos estaban obligando a Jesús a elegir entre la misericordia y la justicia legal. Siempre ha estado latente el miedo a la Verdad por muy liberadora que sea; en este caso, el tema no es tanto “la mujer adúltera” sino la doble vara de medir y la hipocresía de los varones frente a la audacia amorosa del Maestro que descoloca a todos, también a nosotros, ojo. La adúltera de este evangelio es culpable y, contra toda lógica religiosa de entonces, Jesús no la condena sino que la salva de morir y le devuelve la paz interior. Resulta muy revelador que el mandamiento de Jesús a la mujer para que se apartara del pecado vino después de que ya había sido absuelta de su pecado. Este es el orden correcto: justificación primero y luego santificación. De hecho, no puede ser de otra manera, porque aunque acudamos al Señor con un arrepentimiento genuino de nuestros pecados, nunca conseguiremos cambiar por nuestros propios medios. Este cambio sólo es posible después de haber sido regenerados por medio del Espíritu Santo.

Es importante tener esto claro, porque lo hemos asumido justo al revés. Los propios fariseos lo hacían así. Para ellos, la persona se tenía que esforzar en merecer el perdón de Dios por una conducta intachable. Para más desconcierto, Jesús ni siquiera condena a los prestigiosos acusadores que se van retirando con pecados seguramente igual de graves o aun mayores. Ni tampoco condena al adúltero, sino que ofrece un camino de gracia a los hombres desde su aceptación cómplice en el adulterio.

Hay que recordar que el fundamento del matrimonio en la ley judía no era el amor ni el compromiso, pues la mujer sufría una apabullante desigualdad de consideración y derechos. Lo esencial era el deber de fidelidad pero entendido desde la propiedad que tenía el marido sobre la mujer. Al cometer adulterio, las mujeres cargaban con el pecado sexual (fuente de tentación y ocasión de pecado para el hombre) y vulneraban la propiedad de otro hombre al transgredir la pureza del linaje del marido engañado, lo cual socavaba el honor y cuestionaba a todo el clan familiar. El adulterio se equiparaba a un robo.

En este relato no caben espacios para que nadie se sienta superior a nadie -excepto Jesús- que ni siquiera se comporta como un juez sino que actúa en el plano superior del amor gratuito de Dios El día en que todos nos consideremos pecadores podremos dialogar y perdonarnos mutuamente por la gracia de Dios. Con el episodio de la mujer adúltera, la mujer es rescatada de la exclusión y presentada como persona equiparada al varón aunque pecadora como él pero igual de destinataria de la Buena Noticia.

Este pasaje nos obliga a preguntarnos cada vez que acusamos a alguien, da igual si somos hombre o mujer: ¿cómo quisiera ser tratado? Toda ley es un medio, y puede convertir a la religión en excluyente, entendida como un sistema judicial más, tan del gusto de algunos que pretenden arrinconar al Papa y a sus mensajes porque desinstala conciencias que no son mejores que las de aquellos escribas y fariseos expertos en Dios. O puede ser una oportunidad de cambio y de esperanza,sobre todo para las mujeres peor consideradas y maltratadas.

Espiritualidad , , ,

Dentro de tus ojos

Sábado, 25 de mayo de 2019

Del blog Nova Bella:

ka_15

Yo soy Aquel a quien amo

y el que amo es yo.

Si me ves, le ves

y si le ves,

nos contemplamos los dos.

*

Ibn Mansur Al Hallaj,
Yo soy Dios

índice

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , ,

Dar amor

Lunes, 20 de mayo de 2019

Del blog Nova Bella:

cristo-muerto-meynier

Nada de ustedes retengan para ustedes,

a fin de que los reciba todo enteros

el que se les ofrece todo entero.

*

San Francisco de Asís,
Carta a toda la orden, 29

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

Amaos unos a otros

Domingo, 19 de mayo de 2019

Repetimos este poema del blog Pays de Zabulon, porque en este contexto mundial y local, refleja claramente dónde hemos de responder al mandato de Jesús…

Reflexiones de Rev. David Eck Asheville de Carolina del Norte, extraído del blog I’ m christian, I’ m gay, Del Let talk,  19 de noviembre de 2009.

“He escrito este poema que se inspira en Jn 13, 34-35. ¡Espero que te ponga en crisis tanto como a mí me ha puesto!

10543586_1464802017106869_2082989578_n

Amaos los unos otros como yo os he amado.
Esto parece tan simple, tan lineal.
Pero … ¿ Querer al liberal de “corazón lleno de compasión “?
¿Amar al conservador de “valores familiares “?
¿Querer al musulmán? ¿Al judío? ¿Al budista? ¿Al hinduista?
¿Amar al inmigrante en situación irregular? ¿Amar el que tiene todos los privilegios?
¿Amar al gay? ¿La lesbiana? ¿Al transgénero?
¿Amar a los manifestantes por la paz? ¿Amar a los hacedores de guerra?
¿Amar al iraquí? ¿Al palestino? ¡Al norcoreano?
¿Amar al republicano y al demócrata?
Amar al sin techo? ¿Al mendigo?
¿Al enfermo de sida? ¿Al detenido condenado a muerte?
Tendemos a amar con los dedos cruzados en busca de una escapatoria,
Buscando la manera de limitar a aquellos a los que elegimos amar.
Así como el escriba que, una vez, le preguntaba a Jesús: “¿quién es mi prójimo?”
Tendemos a amar de modo selectivo, poniendo condiciones.
Amamos a los que se nos parecen, piensan como nosotros, creen como nosotros.
¿Quién sería odiado por Jesús? ¡Nadie!
La única cosa que enfurecía a Jesús era la hipocresía espiritual,
Los que proclamaban amar a Dios pero no conseguían decidirse a amar a sus prójimos,
Los que creían que ellos eran los elegidos de Dios mientras que trataban a otros como si fueran el mal personificado.
Amaos los unos a los otros como yo os he amado.
Posiblemente no sea tan simple, después de todo.
Pero es el signo por el cual otros reconocerán que somos discípulos de Jesús.

*
Citado por Loquito en anotherdaylight – 2 mayo 2012

les-uns-des-autres-1024x810

***

Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús:

“Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará.

Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros.

Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también entre vosotros. La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros.

*

Juan 13, 31-33a. 34-35

***

«Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (cf. Mt 22,37-39). Empiezo a experimentar que un amor a Dios total e incondicionado nace posible un amor al prójimo visibilísimo, solícito y atento. Lo que a menudo defino como «amor al prójimo» se muestra con excesiva frecuencia como una abstracción experimental, parcial y provisional, de sólito muy inestable y huidiza. Pero si mi objetivo es el amor a Dios, me es posible desarrollar asimismo un profundo amor al prójimo. Hay otras dos consideraciones que pueden explicarlo mejor.

Antes que nada, en el amor a Dios me descubro a «mí mismo»

de un modo nuevo. En segundo lugar, no nos descubriremos sólo a nosotros mismos en nuestra individualidad, sino que descubriremos también a nuestros hermanos humanos, porque es la gloria misma de Dios la que se manifiesta en su pueblo a través de una rica variedad de formas y de modos. La unicidad del prójimo no se refiere a esas cualidades peculiares, irrepetibles de un individuo a otro, sino al hecho de que la eterna belleza y el eterno amor de Dios se hacen visibles en las criaturas humanas únicas, insustituibles, finitas.

Es precisamente en la preciosidad del individuo donde se refracta el amor eterno de Dios, convirtiéndose en la base de una comunidad de amor. Si descubrimos nuestra misma unicidad en el amor de Dios y si nos es posible afirmar que podemos ser amados porque el amor de Dios mora en nosotros, podremos llegar entonces a los otros, en los que descubriremos una nueva y única manifestación del mismo amor, entrando en una íntima comunión con ellos.

*

H. J. M. Nouwen,
Ho ascoltato iI silenzio. Diario da un monastero trappista,
Brescia 199810, 82s.

***

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad ,

“No perder la identidad”. 5 Pascua – C (Juan 13,31-33a.34-35)

Domingo, 19 de mayo de 2019

05-PASC-CEs la víspera de su ejecución. Jesús está celebrando la última cena con los suyos. Acaba de lavar los pies a sus discípulos. Judas ha tomado ya su trágica decisión, y después de tomar el último bocado de manos de Jesús, se ha marchado a hacer su trabajo. Jesús dice en voz alta lo que todos están sintiendo: «Hijos míos, ya no estaré con vosotros por mucho tiempo».

Les habla con ternura. Quiere que queden grabados en su corazón sus últimos gestos y palabras. «Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también entre vosotros. La señal por la que os conocerán todos que sois mis discípulos será que os amáis unos a otros». Este es el testamento de Jesús.

Jesús habla de un «mandamiento nuevo». ¿Dónde está la novedad? La consigna de amar al prójimo está ya presente en la tradición bíblica. También los filósofos griegos hablan de filantropía y de amor a todo ser humano. La novedad está en la forma de amar propia de Jesús: «amaos como yo os he amado». Así se irá difundiendo a través de sus seguidores su estilo de amar.

Lo primero que los discípulos han experimentado es que Jesús los ha amado como a amigos: «No os llamo siervos… a vosotros os he llamado amigos». En la Iglesia nos hemos de querer sencillamente como amigos y amigas. Y entre amigos se cuida la igualdad, la cercanía y el apoyo mutuo. Nadie está por encima de nadie. Ningún amigo es señor de sus amigos.

Por eso, Jesús corta de raíz las ambiciones de sus discípulos cuando los ve discutiendo por ser los primeros. La búsqueda de protagonismos interesados rompe la amistad y la comunión. Jesús les recuerda su estilo: «no he venido a ser servido sino a servir». Entre amigos nadie se ha de imponer. Todos han de estar dispuestos a servir y colaborar.

Esta amistad vivida por los seguidores de Jesús no genera una comunidad cerrada. Al contrario, el clima cordial y amable que se vive entre ellos los dispone a acoger a quienes necesitan acogida y amistad. Jesús les ha enseñado a comer con pecadores y con gentes excluidas y despreciadas. Les ha reñido por apartar a los niños. En la comunidad de Jesús no estorban los pequeños sino los grandes.

Un día, Jesús llamó a los doce, puso a un niño en medio de ellos, lo estrechó entre sus brazos y les dijo: «El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí». En la Iglesia querida por Jesús, los más pequeños, frágiles y vulnerables han de estar en el centro de la atención y los cuidados de todos.

José Antonio Pagola

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Recordatorio

Las imágenes y fotografías presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Yo, por supuesto, a petición de los autores, eliminaré el contenido en cuestión inmediatamente o añadiré un enlace. Este sitio es gratuito y no genera ingresos.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un lugar de entretenimiento. La información puede contener errores e imprecisiones.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.