De mano en mano.

Lunes, 27 de mayo de 2024

Hoy, precisamente hoy, este poema parece pensado para mi, y lo recibo como un regalo especial… 

San Felipe.- El jueves 23 de septiembre de 2021, inició la transmisión de la primera emisora radial católica en la Diócesis de San Felipe, " Católica 101.3 fm "La voz en el desierto". Una emisora radial dedicada al anuncio del Reino de Dios a través de

De mano en mano,
a través de muchos años
y generaciones de cristianos,
me ha llegado la Buena Noticia,
cubierta de polvo,
como un regalo inesperado.

Ella me anima a vivir
y a unirme a esa brisa
que ha recorrido valles y cumbres,
desiertos y praderas
a través de generaciones de apóstoles
dando vida a tantos corazones.

Hoy, para celebrarlo,
lo cuento y comparto,
extiendo mis brazos,
me siento agarrado y agarro,
sumo mis manos, y salgo
para que esta brisa
llegue a donde todavía no ha llegado.

De mano en mano…
me ha llegado la Buena Noticia,
y no la retengo en mi regazo,
sino que dejo mi refugio
y voy a las plazas, rincones y caminos,
pues anhelo que llegue y meza
nuevos campos aunque no los conozca.

Hoy me siento agraciado
y hondamente agradecido
al sentirme enviado
para ser testigo
de lo que Tú nos has dicho
y nosotros hemos visto
del Dios abierto y compartido.

*

Florentino Ulibarri
Fe Adulta

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***

¿No debería un Dios Trino usar pronombres “ellos”/“ellas”?

Lunes, 27 de mayo de 2024

IMG_5002La publicación de hoy es del colaborador de Bondings 2.0, M. Hakes (they/them)

Las lecturas litúrgicas de hoy para Solemnidad de la Santísima Trinidad  se pueden encontrar aquí.

He pensado durante mucho tiempo que nuestro Dios Trino usaría pronombres singulares ellos/ellas. Quiero decir, el Catecismo dice: “[Dios] no es ni masculino ni femenino (n. 239), por lo que Dios es claramente intersexual o no binario o ambos, entonces ¿por qué no lo harían ellos? ¡Olvídate por un momento de que el sexo y el género son categorías creadas por los humanos para ayudarnos a dar sentido a la infinita creatividad de Dios en la Creación! Como persona trans no binaria que usa pronombres ellos/ellas, ha sido una parte útil y esencial de mi viaje espiritual imaginar mis identidades reflejadas en mí como parte de la Trinidad. Después de todo, somos creados a imagen y semejanza de Dios.

En esta Solemnidad de la Santísima Trinidad, tenemos una tremenda oportunidad de disfrutar del profundo misterio de nuestro Dios Triuno y de vernos reflejados a nosotros mismos y a nuestro mundo. Esta fiesta nos invita a contemplar la esencia relacional de Dios en tres Personas, llamándonos a una comprensión más profunda de Dios como una comunidad de amor, unidad y relacionalidad. Es a través del misterio de la Trinidad que vislumbramos la amada comunidad.

IMG_5004Nuestra comprensión de este misterio puede enriquecerse con las ideas de teólogos como Catherine LaCugna y Karl Rahner, junto con voces de la teología queer, que exigen una interpretación inclusiva y liberadora del amor divino. Rahner, en su libro La Trinidad, ilumina esto sugiriendo que la forma en que Dios está en relación con la Creación (la Trinidad económica) se refleja en la relación entre las tres personas dentro del yo de Dios (la Trinidad inmanente) y viceversa. O como LaCugna ilumina aún más, en su libro fundamental sobre la Trinidad, Dios para nosotros: “La doctrina de la Trinidad es, en última instancia, una enseñanza no sobre la vida interior de Dios, sino sobre la vida de Dios con nosotros y nuestra vida unos con otros”.

LaCugna amplía esta naturaleza relacional al afirmar que cualquier noción de Dios como no dando o no amando es teológicamente imposible. Ella escribe: “Dios sólo y siempre ama. No se puede revertir, frenar o limitar una rueda hidráulica desbordante de compasión y misericordia divinas y de un amor más fuerte que la muerte”. Esta descripción de Dios como una relación dinámica de amor y entrega nos llama a reflejar esta relacionalidad divina en nuestras propias vidas, particularmente en nuestras interacciones con aquellos que están marginados y oprimidos.

Arraigados en el amor inclusivo y transformador de la Trinidad, tenemos el desafío de ver la imagen de Dios en todas las personas, incluidas aquellas marginadas por su género y/o sexualidad. Como escribe el teólogo Miguel Díaz, “la teología queer saca a la luz la naturaleza multifacética e inclusiva del amor divino, instando a la Iglesia a abrazar a todos los hijos de Dios” (Queer God de Amor).

El Dios Trino es una comunidad acogedora e inclusiva. La Iglesia debe reflejar esta amada comunidad y ser un espacio donde todas las personas sean bienvenidas y celebradas. Nuestra fe trinitaria nos llama a fomentar familias, parroquias, diócesis y una Iglesia donde el misterio divino del amor y la relacionalidad se viva de manera inclusiva. La Liberación de Cristo debe abarcar toda la diversidad de experiencias humanas, incluidas las identidades de las personas LGBTQIA2S+.

9B1DB9FD-D2B5-43DB-BD55-A71F0D3B22A1La Solemnidad de la Santísima Trinidad nos invita a abrazar el misterio del amor divino y a vivir este amor en nuestras comunidades abogando por la dignidad y la liberación de todas las personas, incluidos, y especialmente, nuestros hermanos queer e intersexuales. Al hacerlo, participamos en la vida divina, reflejando la unidad y la relacionalidad del Dios Triuno en nuestros esfuerzos por crear una Iglesia y un mundo más justos e inclusivos.

-M. Hakes (ellos/ellos), New Ways Ministry, 26 de mayo de 2024

Fuente New Ways Ministry

“Jonás, un profeta contracultural”, por Gonzalo Haya

Lunes, 27 de mayo de 2024

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Y… hoy me dedico especialmente este texto, de hace algunos años, acerca del libro de Jonás

Invito a leer un simpático cuentecito del Antiguo Testamento que, con  una fina ironía teológica, nos da una imagen de Dios que muchos cristianos actuales todavía no han descubierto.

Es un cuentecito, dos páginas, que desarrolla la historieta de un profeta al que Dios envía a Nínive con tremendas amenazas si no se arrepienten de su inmoralidad. El profeta huye hacia el otro extremo del mundo para evitar esta ingrata tarea. En su travesía surge una tormenta, castigo de Dios por su desobediencia, y es arrojado al mar; se lo engulle un enorme pez, reza a Dios, y el pez lo devuelve a la playa. Ahora sí; va a Nínive (capital del Imperio asirio, enemigo tradicional de Israel y símbolo de crueldad y opresión), predica su amenaza, y Nínive se convierte desde el rey hasta el último habitante. Dios los perdona, el profeta se siente estafado, y Dios baja para apaciguarlo. Un cuentecito, conscientemente increíble como historia, pero literariamente excelente como apólogo.

Es contracultural. Parece que se escribió hacia el siglo V ó IV antes de Cristo, después de la vuelta de los cautivos de Babilonia, cuando Esdras y Nehemías habían impuesto una campaña para cimentar el nacionalismo judío entorno al Dios de Israel. Con este fin reescribieron la Torá y, para apartar a los judíos de los gentiles, exigieron el cumplimiento del descanso sabático y de los alimentos impuros,  y expulsaronn a las mujeres cananeas que se habían casado con los judíos. Contra este nacionalismo religioso, el profeta presenta a un Dios que ama también a los gentiles.

Es irónico. El profeta huye de Dios, se embarca hacia Tartesos (España) en dirección contraria a Nínive (Irak actual). Teme que va a arriesgarse en un país enemigo, para que luego Dios perdone a los malos, y su profecía no se cumpla. ¿Orgullo profesional herido? En aquellos tiempos existía la profesión de profetas, a los que se pagaba como a los videntes actuales, y ni el pueblo ni los reyes sabían distinguir entre los profesionales y los enviados por Dios. Nuestro profeta se enfada, Dios (al que ni siquiera los profetas podían mirar directamente) conversa aquí amigablemente con él tratando, con poco éxito, de calmarlo; pero Jonás le replica justificando su enfado: ¡Claro que me enfado! Y mortalmente.

Es profundamente teológico. No porque los evangelistas relacionaran la resurrección de Jesús con el episodio de la ballena, sino porque sabe que el Dios de Israel no es un Dios nacionalista, es el Dios de todos los pueblos, y no sólo para castigarles sino para amarlos, para compadecerse de sus sufrimientos. No es un Dios que premia a los buenos y castiga a los malos, sino que ama a los buenos y a los malos.

Yo sabía que eres un Dios compasivo y clemente, lento para enojarte y de gran misericordia; yo sabía que te arrepientes de las amenazas.

El enfado del profeta no es sólo por su desprestigio; deja ver un cierto resentimiento por ese amor que Dios muestra por unos gentiles, que además están ignorando los mandamientos que el pueblo de Dios trata de observar a regañadientes. También los cristianos sabemos de estos resentimientos al condenar tajantemente a los malos que no cumplen los mandamientos. ¿Creemos que Dios ama y perdona a Boko Haram? (Hoy podríamos decir, Vladimir Putin)

La teología de este profeta anticipa lo que más tarde mostrará Jesús en la parábola de la oveja perdida, la del jornalero de la última hora que cobra igual que los que echaron la jornada completa, y la del hermano mayor enfadado por el recibimiento del padre al hijo pródigo. Es irónico hasta el final:

Entonces le dijo el Señor. Tú te apiadas de un arbolito que no has plantado…

¿No voy yo a compadecerme de Nínive, esa gran ciudad en la que viven más de ciento vente mil ignorantes y en la que hay mucho ganado?

Gonzalo Haya

Fuente Atrio

“Educación, derechos y paz: Orgullo que transforma”. Este es el lema del Orgullo 2024

Lunes, 27 de mayo de 2024

IMG_4925El lema del Orgullo más grande de Europa, el Orgullo LGTB de Madrid, será

Educación, derechos y paz: Orgullo que transforma”.

Estas consignas protagonizarán la pancarta de cabecera que recorrerá el madrileño Paseo del Prado, desde la Glorieta de Atocha hasta la plaza de Colón, el sábado 6 de julio.

La presidenta de la Federación Estatal LGTBI+, Uge Sangil, explica que “este 2024, está siendo marcado por la violencia internacional por parte de estados opresores, la proliferación de los discursos de odio contra grupos vulnerables tanto en nuestra esfera pública, como a nivel internacional y los recortes en derechos humanos LGTBI+ en nuestras autonomías”.

“Por eso, el Orgullo Estatal 2024 clamará en las calles por la implantación de una Educación en Diversidad de manera generalizada, como herramienta para combatir la LGTBIfobia que nos agrede y nos mata,  en el marco del año temático de la Federación Estatal LGTBI+. También, reivindicará el desarrollo de la Ley LGTBI, que debería haber puesto ya en funcionamiento la Autoridad Independiente para la Igualdad de Trato y la No Discriminación. Asimismo, exigirá el cese de la violencia contra la infancia y la población civil en la esfera internacional, haciendo una mención especial a la perpetrada contra el pueblo palestino”, manifiesta.

Por su parte, el presidente de COGAM, Ronny de la Cruz, asegura que desde COGAM, creemos que este año es clave reivindicar el papel que juega la educación como motor de cambio”. “Necesitamos educar en diversidad para dejar atrás el odio, las agresiones, el miedo y la intolerancia. Es en las escuelas y centros educativos donde empieza todo, donde se puede empezar a cambiar la discriminación por la tolerancia, donde enterrar la LGTBIfobia y el germen del odio», defiende.

IMG_4926El responsable del Colectivo LGTBIQ+ de Madrid considera que “gracias a la educación en diversidad se podrá conseguir una convivencia social en armonía donde nadie sea juzgado por ser como quiera ser”. “Educar en diversidad es sembrar un futuro más inclusivo e igualitario para todes”, señala.

De la Cruz insta a “cambiar la mentalidad” y pide una rectificación del Gobierno de la Comunidad de Madrid tras la derogación de las Leyes LGTBI y Trans. ”No se entiende que mientras Madrid es considerada por todes como la capital estatal del Orgullo LGTBI+, sus gobernantes quieran hacernos retroceder en derechos a todo el colectivo.”, recalca.

En este sentido, el secretario general de AEGAL, Juan Carlos Alonso, manifiesta que “la educación en libertad y en diversidad es la herramienta fundamental para construir una sociedad que respete e incluya a todas, todos y todes. Una sociedad que trabaje por la paz y por los derechos humanos. Una sociedad plural, moderna, multicolor. El primer derecho fundamental de la infancia es el derecho a acceder a una educación plena, gratuita, laica, universal en valores y libre”.

IMG_4927“No podemos bajar la guardia ante los constantes ataques a nuestros derechos como colectivo LGTBI+, en muchos lugares de Europa, en demasiados países del mundo e incluso también aquí en España. No olvidemos que todos y cada uno de los derechos de los que disfrutamos fueron conquistados con mucho esfuerzo. Es el momento de defenderlos ante el panorama gris que se nos avecina, especialmente en esta Europa que gira muy preocupantemente hacia los extremismos y ante la ultraderecha. Defendemos nuestros derechos y los de todas las minorías, porque todos son Derechos Humanos”, asevera.

Así, declara para concluir que “el Orgullo es la mejor herramienta que tenemos de visibilizar nuestras diversidades, nuestras realidades, nuestra lucha por los Derechos Humanos. Las grandes e históricas Manifestaciones del Orgullo, en Madrid y por toda España han servido siempre para transformar nuestra realidad, nuestra sociedad, nuestro país, en un país mucho mejor y para todas todos y todes. Así que este Orgullo 2024 volvamos a las calles, volvamos a disfrutar, a visibilizarnos, a reivindicar…volvamos a ser ese gran colectivo diverso e inclusivo que somos. Volvamos a transformar la sociedad”.

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Programa de Orgullo gay Madrid

Para todos los detalles del Orgullo Gay Madrid 2024, no dejes de consultar el programa oficial del evento. ¡Feliz Orgullo!

Fuente Agencias/MADO-Orgullo de Madrid

Padres católicos en Malta dicen que “Dignitas Infinita” es devastadora para las personas transgénero

Lunes, 27 de mayo de 2024

IMG_4821Louisa Grech, coordinadora de Drachma Parents

Bondings 2.0 informó recientemente sobre la correspondencia entre un grupo de padres católicos con hijos LGBTQ+ y el Papa Francisco, correspondencia que trataba de la decepción de los padres por el tratamiento negativo de las cuestiones transgénero en Dignitas Infinita, la declaración del Vaticano sobre la dignidad humana publicada en abril.

La organización Drachma Parents es un grupo nacional en Malta. Bondings 2.0 pidió a los líderes del grupo que describieran con más detalle sus detalles y opiniones sobre Dignitas Infiinita. Lo siguiente es de Louisa Grech, coordinadora de Drachma Parents.

Los miembros de Drachma Parents se sintieron muy angustiados cuando leímos Dignitas Infinita y vimos a nuestros hermanos Trans* a quienes una vez más están siendo empujados a la periferia y nuevamente se les niega cualquier pequeño rayo de luz que pudieran haber encontrado para sentirse completos.

El argumento del documento de que “los humanos están compuestos inseparablemente de cuerpo y alma” es bastante cierto, pero sólo si el cuerpo y el alma están en armonía. Si no lo son, si el alma se siente alienada de su cuerpo y no puede, de ninguna manera, reconciliar el cuerpo con el que nació con su alma, la esencia misma de todos y cada uno de los seres humanos, entonces la libertad y la realización de la persona en su conjunto. persona es inalcanzable.

La transición médica no es un capricho, una fantasía pasajera, un deseo de ser Dios, como el documento parece asumir. Es muy diferente de eso. Es un viaje de mucha agitación interior, mucho dolor, mucho sufrimiento por parte de la persona Trans* y, eventualmente, también el de sus padres. Esta experiencia se ve agravada aún más por la falta de comprensión de la sociedad y el acoso y la intimidación que sufren. No se toma ninguna decisión sin un profundo examen de conciencia.

Los padres también participan mucho en esta decisión. Son testigos de cómo su hijo atraviesa tantas luchas, se encierra y se muestra poco comunicativo, a veces incluso perdiendo las ganas de vivir. Temen la respuesta que tendrá la sociedad en general, incluida la Iglesia, ante la realidad de sus hijos.

Temen por la vida de sus hijos. Desafortunadamente, también es muy común que los padres renuncien a sus hijos trans* y los expulsen de su hogar, muchas veces motivados por creencias religiosas. No podemos ignorar este hecho. El amor libre e incondicional de Nuestro Dios, El Padre, no se refleja en estas acciones.

Desafortunadamente, Dignitas Infinita alimentará el discurso de odio, la discriminación y la transfobia, y pondrá vidas en grave peligro. Este documento envía un mensaje de no aceptación de las personas trans* y continúa infundiendo miedo y odio hacia ellas, ¡y todo en nombre de la religión!

Los padres se han sentido heridos por este documento hasta el punto de querer alejarse de la Iglesia y de los Sacramentos. Se sienten devastados. Y si los padres se sienten así, ¿podemos empezar a imaginar o sentir lo que están pasando las personas Trans*?

—Louisa Grech, 17 de mayo de 2024

Información y recursos adicionales

Para obtener más perspectivas sobre Dignitas Infinita y cuestiones LGBTQ+, consulte los siguientes recursos de New Ways Ministry:

“Lo que Dignitas Infinita ignoró: Perspectivas sobre la dignidad LGBTQ+ — Este panel de conversación sobre el documento, su impacto y cómo los católicos LGBTQ+ y sus aliados proceden a partir de aquí, especialmente a la luz del Sínodo sobre la Sinodalidad, fue organizado por el New Ways Ministry en abril. En la conversación participaron los teólogos M. Therese Lysaught y Craig A. Ford, y el escritor católico transgénero Maxwell Kuzma. Una grabación está disponible aquí.

Comentarios en Bondings 2.0 — En las semanas posteriores a la publicación de la declaración, este blog publicó las reacciones de varios católicos, teólogos, trabajadores pastorales y aliados LGBTQ+. Algunas de esas publicaciones se enumeran a continuación. La cobertura completa del blog sobre Dignitas Infinita está disponible aquí.

Diácono Ray Dever, “In Church Documents on Gender Identity, Where Is the Compassion?”. “En los documentos de la Iglesia sobre identidad de género, ¿dónde está la compasión?”

Fr. Daniel P. Horan, OFM, “The Strawman of “Gender Theory” in the Vatican’s New Document”. “El hombre de paja de la “teoría de género” en el nuevo documento del Vaticano”

What Transgender Catholics and Their Allies Are Saying About Dignitas Infinita”. “Lo que dicen los católicos transgénero y sus aliados sobre Dignitas Infinita”

“’A Painful Lack of Understanding’: Theologians Respond to Vatican’s Latest Declaration”. “’Una dolorosa falta de comprensión’: los teólogos responden a la última declaración del Vaticano

New Ways Ministry, “Vatican Document on Human Dignity Fails LGBTQ+ People”.  “El documento del Vaticano sobre la dignidad humana falla a las personas LGBTQ+”

 

Ministerio New Ways, a Bondings 2.0: para recibir actualizaciones diarias sobre las últimas noticias, opiniones y espiritualidad católica LGBTQ+ directamente en su correo electrónico, suscríbase haciendo clic aquí.

Fuente New Ways Ministry

Piden intervención de Ministra de Defensa por el uso de ofensas homofóbicas en el Ejército

Lunes, 27 de mayo de 2024

IMG_4834Los conscriptos han sido tratados de “niñitas”, “maricones”, “mariquitas” y “lesbianos”, según han relatado compañeros del soldado Franco Vargas, quien  falleció durante una marcha de instrucción. El Movilh calificó a estas expresiones de odio como dañinas para la dignidad humana y como un retroceso para los derechos LGBTIQ+ al interior de las FFAA

A raíz del “Caso conscriptos” y en el marco del Día Internacional contra la Homo/Transfobia, el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) informó hoy que solicitó la intervención de la Ministra de Defensa, Maya Fernández, a raíz de discursos homofóbicos y misóginos utilizados en el Ejército como mecanismo de sanción, tortura y castigo contra uniformados, según lo han reportado ex soldados y sus familiares.

Los abusos reportados por ex conscriptos, tras el fallecimiento del soldado Franco Vargas (19) “tienen diversas expresiones y alcances, sin embargo, los referentes a la homofobia y misoginia no han sido condenados por ninguna autoridad, ni tampoco se han anunciado investigaciones al respecto, aún cuando uno de los afectados por estas razones fue también el soldado que falleció.  De ahí que acudamos a usted”, señaló el Movilh a la ministra.

Por tanto, “solicitamos a usted encomiende una investigación sobre la arista homofóbica y misógina del denominado “Caso conscriptos”, que refuerce ante las Fuerzas Armadas su deber con la no discriminación y  que reactive o potencie el trabajo del Comité por la Diversidad y la no Discriminación, también conocido como Grupo de Trabajo Asesor sobre Políticas de Inclusión y no Discriminación (Resolución ministerial exenta 6800/231), con miras a erradicar los abusos”, señaló el Movilh.

El uso de expresiones homofóbicas y misóginas como mecanismos de castigo, es “del todo inaceptable pues junto con dañarse la dignidad humana y enviarse un mensaje de terror a uniformados LGBTIQ+ , se tiende a normalizar la discriminación o los discursos de odio al interior de las Fuerzas Armadas”, dijo el Movilh, junto con añadir que  lo expuesto “constituye un severo retroceso para los derechos LGBTIQ+, en especial al recordar que en 2012 las FFAA, y en particular el Ejército, derogaron todas las normas o reglamentos internos que discriminaban en razón de la orientación sexual o identidad de género, tras denuncias de nuestra organización. Esto se tradujo en la implementación de medidas contra la discriminación y la rápida reacción contra los abusos”, pero ello no ha ocurrido en este último caso.

Los discursos de odio: maricón, mariquita. niñita y lesbiano”

El conocimiento sobre los discursos de odio salieron a la luz pública tras la muerte del soldado Franco Vargas durante una marcha de instrucción realizada en el sector de Pacollo, a ocho kilómetros de Putre.

Vargas y otros 244 jóvenes de la Brigada Motorizada N° 24 «Huamachuco»  habían realizado esta marcha, presentando en el trayecto 45 de ellos un cuadro infeccioso de origen respiratorio, estando ahora el caso en manos del del Tribunal de Garantía de Arica.

Algunos de los afectados, tras pedir ser dados de baja a raíz de diversos abusos, señalaron a los medios que fueron humillados, entre otros, con discursos homofóbicos o misóginos del tipo “niñita”, “maricón”, “mariquita” y  “lesbiano”.

El ex conscripto Cristopher Pakarati  señaló que “cuando iba a enfermería me decían que si enfermábamos era de débil, de niñita, de lesbiano (…) yo tenía problemas de lumbago y no me creían y decían que con 50 sentadillas se podía quitar” (CHV, 7 de mayo).

Añadió que cuando “demasiados soldados necesitaban ayuda por el estado físico que tenían o por otros temas personales, los hacían subir a un camión (…) Al camión lo llamaban el Uber porque solamente subían los que eran niñitas, que eran lesbianos” (CHV, 8 de mayo).

Precisó que cuando Franco se desvaneció,  otros uniformados “lo pararon a tirones” diciéndole “levántate, no seai mariquita, no seai lesbiano (SIC, CHV, 13 de mayo).

El ex  conscripto Francisco Adasme redondeó que “nos decían, a que los teníamos debilidades, que éramos lesbianos, así nos trataba el enfermero, que dejó ese estigma a los suboficiales que estaban ahí”. Apuntó que  “ Franco se murió de una manera que no se la desearía ni a peor enemigo, porque morirse extrañando a la mamá, morirse sabiendo que tus compañeros te molestan, te pegaban, abusaban de ti y que los responsables de cuidarte no hacían nada, morirse de esa manera es inhumano” (CHV, 13 de mayo)

A su vez, Rommy Vargas, madre del conscripto fallecido, ha denunciado que un superior del Ejército “sabía que mi hijo estaba sufriendo un paro y estaba pidiendo socorro, auxilio, suplicando por su vida y él en vez de prestar ayuda lo empezó a golpear, a decirle “quiero que te mueras porque no sirves para el Ejército, muérete maricón”. Y cuando mi hijo murió dijo “un pelao menos, no servía este maricón””. (Canal 13, 7 de mayo).

Finalmente el ex conscripto Cristóbal Sanhueza constató que “jamás había visto un enfermero que hacía bullying por estar enfermo. A mí se me trató de maricón, de cobarde por vomitar, por sentir frío y por no sentirme apto para algunas pruebas que se hicieron en campaña. La gran mayoría de nosotros tenía miedo de ir a enfermería porque eso servía para que se burlaran de nosotros”. (TVN, 7 de mayo).

Video con testimonios dados a diversos medios (recopilación efectuada por Movilh.

Fuente MOVILH

¡Oh, Dios mío, Trinidad a quien adoro!

Domingo, 26 de mayo de 2024

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Oh, Dios mío, Trinidad a quien adoro! Ayúdame a olvidarme enteramente de mí para establecerme en Ti, inmóvil y tranquila, como si mi alma estuviera ya en la eternidad. Que nada pueda turbar mi paz, ni hacerme salir de Ti, ¡oh mi Inmutable!, sino que cada minuto me sumerja más en la hondura de tu Misterio.

Inunda mi alma de paz; haz de ella tu cielo, la morada de tu amor y el lugar de tu reposo. Que nunca te deje allí solo, sino que te acompañe con todo mi ser, toda despierta en fe, toda adorante, entregada por entero a tu acción creadora.

¡Oh, mi Cristo amado, crucificado por amor, quisiera ser una esposa para tu Corazón; quisiera cubrirte de gloria amarte… hasta morir de amor! Pero siento mi impotencia y te pido «ser revestida de Ti mismo»; identificar mi alma con todos los movimientos de la tuya, sumergirme en Ti, ser invadida por Ti, ser sustituida por Ti, a fin de que mi vida no sea sino un destello de tu Vida. Ven a mí como Adorador, como Reparador y como Salvador.

¡Oh, Verbo eterno, Palabra de mi Dios!, quiero pasar mi vida escuchándote, quiero hacerme dócil a tus enseñanzas, para aprenderlo todo de Ti. Y luego, a través de todas las noches, de todos los vacíos, de todas las impotencias, quiero fijar siempre la mirada en Ti y morar en tu inmensa luz. ¡Oh, Astro mío querido!, fascíname para que no pueda ya salir de tu esplendor.

¡Oh, Fuego abrasador, Espíritu de Amor, «desciende sobre mí» para que en mi alma se realice como una encarnación del Verbo. Que yo sea para El una humanidad suplementaria en la que renueve todo su Misterio.

Y Tú, ¡oh Padre Eterno!, inclínate sobre esta pequeña criatura tuya, «cúbrela con tu sombra», no veas en ella sino a tu Hijo Predilecto en quien has puesto todas tus complacencias.

¡Oh, mis Tres, mi Todo, mi Bienaventuranza, Soledad infinita, Inmensidad donde me pierdo!, yo me entrego a Ti como una presa. Sumergíos en mí para que yo me sumerja en Vos, mientras espero ir a contemplar en vuestra luz el abismo de vuestras grandezas.

*

Elisabeth Catez, Santa Isabel de la Trinidad

MirrorVisageDElisabethDeLaTrinite

***

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo:

“Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

*
Mateo 28,16-20

***

Sin embargo, lo que debe interesarnos sobre todo, en el misterio de la inhabitación de la Trinidad en el alma de los justos, son los deberes y las exigencias prácticas y aplicadas a la vida del misterio trinitario. Las exigencias se reducen a estas tres palabras clave: orden, purificación, recogimiento. La inhabitación es el misterio del recogimiento y de la purificación. Para comprender el motivo, basta con pensar en el llamado «principio de los contrarios», que se expresa en estos términos: dos realidades contrarias no pueden coexistir, al mismo tiempo, en el mismo sujeto. La acción del Espíritu que inhabita es íntima, silenciosa, delicada: no es fuego que devora, no es un terremoto destructor, ni viento impetuoso, sino -para decirlo con la Biblia— un ligerísimo e imperceptible soplo. De ahí que, para advertirlo, se exige que el alma se ponga en afinidad psicológica con él: a fin de que, para decirlo con palabras de Pablo, las realidades espirituales se «adapten» a las realidades espirituales. Por esta razón, todos los grandes maestros de la vida cristiana no cesan de recomendar el recogimiento-silencio-custodia del corazón. La experiencia de Agustín es clásica a este respecto. Dice: «Envié fuera de mí a mis sentidos para buscarte, Dios mío, pero no te encontraron: yo te buscaba fuera de mí, mientras que tú estabas dentro… Mal te buscaba, Dios mío…». Teresa de Ávila y Juan de la Cruz han hecho las mismas observaciones.

Por lo que se refiere a nuestros deberes con nuestros Huéspedes, diremos que han de ser tratados como trataríamos a un huésped de gran consideración: cuando llega un huésped limpiamos la casa; eliminamos todo aquello que pueda ofender la consideración que le debemos; la adornamos con flores, alfombras; le acompañamos, le rodeamos de mil atenciones y sorpresas; le ofrecemos regalos… No se trata más que de aplicar esta estrategia. Antes que nada hay que llevar cuidado con la limpieza «exterior» del cuerpo: yo diría casi que el modo de vestir-tratar-hablar debe estar marcado por un cierto señorío y elegancia.

Así, la madre debe tratar con el máximo respeto -mejor aún, con veneración- el cuerpo de su hijo, debe vestirlo bien, antes que nada porque es templo del Espíritu. Una nueva mentalidad debe inspirar-orientar todas las relaciones sociales del bautizado. Como es obvio, también la práctica de las catorce obras de misericordia adquiere una nueva luz que –digámoslo también- las «sacramentaliza». En segundo lugar – y esto es aún más importante-, debemos purificar nuestra alma de todo lo que pueda disgustar a la Trinidad que inhabita, como el ejercicio del egoísmo en su triple forma del tener-gozar-poder, que, a su vez, se ramifican en los siete vicios capitales. Tenemos asimismo el deber de acompañar a nuestros tres Huéspedes con el silenciorecogimiento: abandonar al huésped es falta de educación…

*

A. Dagnino,
La vida cristiana o el misterio pascual del Cristo místico,
Cinisello B. 71988, pp. 153-156).

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“Lo esencial del Credo”. Santísima Trinidad – B (Mateo 28,16-20)

Domingo, 26 de mayo de 2024

IMG_2096A lo largo de los siglos, los teólogos cristianos han elaborado profundos estudios sobre la Trinidad. Sin embargo, bastantes cristianos de nuestros días no logran captar qué tienen que ver con su vida esas admirables doctrinas.

Al parecer, hoy necesitamos oír hablar de Dios con palabras humildes y sencillas, que toquen nuestro pobre corazón, confuso y desalentado, y reconforten nuestra fe vacilante. Necesitamos, tal vez, recuperar lo esencial de nuestro Credo para aprender a vivirlo con alegría nueva.

«Creo en Dios Padre, creador del cielo y de la tierra». No estamos solos ante nuestros problemas y conflictos. No vivimos olvidados. Dios es nuestro «Padre» querido. Así lo llamaba Jesús y así lo llamamos nosotros. Él es el origen y la meta de nuestra vida. Nos ha creado a todos solo por amor, y nos espera a todos con corazón de Padre al final de nuestra peregrinación por este mundo.

Su nombre es hoy olvidado y negado por muchos. Las nuevas generaciones se van alejando de él, y los creyentes no sabemos contagiarles nuestra fe, pero Dios nos sigue mirando a todos con amor. Aunque vivamos llenos de dudas, no hemos de perder la fe en este Dios, Creador y Padre, pues habríamos perdido nuestra última esperanza.

«Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor». Es el gran regalo que Dios ha hecho al mundo. Él nos ha contado cómo es el Padre. Para nosotros, Jesús nunca será un hombre más. Mirándolo a él vemos al Padre: en sus gestos captamos su ternura y comprensión. En él podemos sentir a Dios humano, cercano, amigo.

Este Jesús, el Hijo amado de Dios, nos ha animado a construir una vida más fraterna y dichosa para todos. Es lo que más quiere el Padre. Nos ha indicado, además, el camino a seguir: «Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo». Si olvidamos a Jesús, ¿quién ocupará su vacío?, ¿quién nos podrá ofrecer su luz y su esperanza?

«Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida». Este misterio de Dios no es algo lejano. Está presente en el fondo de cada uno de nosotros. Lo podemos captar como Espíritu que alienta nuestras vidas, como Amor que nos lleva hacia los que sufren. Este Espíritu es lo mejor que hay dentro de nosotros.

Es una gracia grande caminar por la vida bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. No lo hemos de olvidar.

José Antonio Pagola

“Bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. Domingo 26 de mayo de 2024. Santísima Trinidad.

Domingo, 26 de mayo de 2024

35-trinidadB cerezoDe Koinonia:

Deuteronomio 4,32-34.39-40: El Señor es el único Dios, allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro.
Salmo responsorial: 32: Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.
Romanos 8,14-17: Habéis recibido un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: “¡Abba!” (Padre).
Mateo 28,16-20: Bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: “Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

Conscientes de que el material teológico para una predicación tradicional sobre la Trinidad es muy fácil de encontrar entre las varias decenas de servicios bíblico-litúrgicos que se ofrecen actualmente en internet, nosotros, fieles a nuestro «carisma», vamos a tratar de completar los enfoques tradicionales con algunas perspectivas críticas, para las comunidades que no quieren simplemente repetir lo de siempre, sino replanteárselo.

La reflexión teológica podría centrarse en la «trinidad» misma, o sea «el hecho de que Dios sea TRES personas», y la relación de esta trinidad con el monoteísmo. Veamos.

Jesús era y fue siempre judío, y como tal, fue absoluta y celosamente monoteísta. Jesús nunca habló de, ni siquiera pudo pensar en una «trinidad» de personas en Dios, lo que le hubiera sonado prácticamente a una blasfemia. Para Jesús, Dios es uno y sólo uno y nada más que uno.

Ello quiere decir algo que muchos cristianos no saben, y que algunos se extrañan al llegarlo a saber: que la doctrina de la Trinidad no es del tiempo de Jesús, sino muy posterior. De hecho se adjudica al Concilio de Nicea (325) su primera formulación definitiva. Ello quiere también decir que los evangelios no nos pueden hablar de la Trinidad directamente tal como nosotros la conocemos, y que esas frases que la citan –como la del evangelio de este domingo- son inclusiones posteriores.

Si la doctrina de la Trinidad es una elaboración de los primeros siglos de la Iglesia, que sólo en el siglo IV comenzaron a adquirir una formulación que quedaría luego consagrada oficialmente, ello significa que tiene un componente de construcción teológica, «construcción humana», pues. No es, como dice la simplificación al uso, que Jesús vino del cielo a revelarnos este misterio que no sabíamos, y que nos lo contó, como se daba por supuesto que el Evangelio decía.

Otro filón importante de este bloque temático es la tremenda huella de la filosofía griega que la doctrina de la Trinidad transpira: persona, sustancia, naturaleza, hipóstasis… Todo en ella es una articulación de conceptos de la filosofía griega. De alguna manera, la doctrina de la Trinidad es la respuesta que el cristianismo de aquel momento histórico dio, en una sociedad imbuida de filosofía griega, con la que estaba tratando de dialogar el cristianismo, a la pregunta por el dios en que creía esa religión que estaba saliendo de las catacumbas y luchaba por conseguir un puesto reconocido en la sociedad. No cabe duda de que la doctrina de la Trinidad es un modelo ejemplar de lo que es la «inculturación» de una religión en una cultura ajena. El judeocristianismo, que no sabía nada de aquellas categorías filosóficas helénicas, acabó expresándose, reformulándose a sí mismo en un lenguaje que nada tenía que ver con el lenguaje bíblico neotestamentario. Esta «inculturación» ha sido puesta frecuentemente como «modelo» de lo que debería ser la inculturación de la fe cristiana en otras culturas. Es la «helenización del cristianismo», tan ejemplar por una parte, como nefasta por otra.

El problema es que aquella filosofía griega hoy sólo se puede encontrar en los libros de historia; en la vida real nadie echa mano de aquella filosofía para responder a las preguntas actuales. Mientras el mundo y la cultura han dejado de creer en la filosofía griega, la Iglesia sigue formulándose a sí misma –y sus doctrinas- en aquella filosofía, y teniendo esas fórmulas como oficiales. Más aún, como intocables, y en no pocos casos como ininterpretables.

(Un ejemplo distinto al de la Trinidad, pero no al margen del domingo: la «transubstanciación», que es «hilemorfismo» aristotélico, pura filosofía griega, de la que nadie echa mano para comprender cosmológicamente la realidad… De ahí que un elemento central de la eucaristía resulte ininteligible para todo cristiano de hoy que no comparta esa filosofía de hace 25 siglos. En el último diálogo teológico que hubo al respecto, los censores romanos desecharon toda otra explicación –se habían presentado varias, muy buenas- y decidieron que sólo la explicación de la «transubstanciación» era reconocida oficialmente como correcta. Desde entonces se acabó el diálogo teológico y pastoral sobre ese tema. Quedó sobreseído y archivado).

Otro elemento es el mismo concepto de «persona». Se trata de un concepto también griego, y más ampliamente occidental, pero que no es universal. En toda su concreta riqueza cultural resulta intraducible a otras culturas, en las que esa categoría no cuadra exactamente. Pero a los occidentales nos parece la categoría suprema, como «lo máximo» que podríamos atribuir a Dios, y también como un mínimo que no podríamos dejar de atribuirle. Así, frente al hinduismo, al budismo, a la espiritualidad «no dual»… a muchos cristianos les resulta imposible aceptar una idea de Dios menos «personal»… Pero si lo pensamos bien, Dios no es persona… Llamarle así no deja de ser un «antropocentrismo». No debiéramos estar tan seguros de que «persona» es una categoría bien aplicada a Dios, un concepto que «le calza bien»… No hay ninguna palabra en la que quepa Dios… y tampoco cabe en la palabra «persona». Más que «personal», puede ser que tuviéramos que decir que Dios es transpersonal, suprapersonal…

Un último elemento de reflexión respecto a la teología trinitaria es la frecuencia con la que los cristianos entendemos mal la doctrina oficial misma de la Trinidad. En la práctica muchos cristianos guardan en su espiritualidad la imagen de «tres personas como tres dioses», a pesar de la proclamación meramente verbal de la unicidad de Dios… Transcribimos más abajo algunas cautelas que Schillebeeckx expresara al respecto.

Habría todo otro tema a revisar, debajo mismo del plano de la Trinidad, y sería el tema del «teísmo» mismo. Demasiado fácilmente hablamos de «Dios», como si supiéramos lo que decimos, y como si en esa palabra sí que cupiera Dios, y le viniera justa la talla… No es tema para desarrollar ahora, pero sí que puede ser bueno simplemente apuntarlo: «Dios tampoco es dios», no es theos, no se le ajusta ese concepto… En los últimos siglos muchos hombres y mujeres no han aguantado lo mal que se sentían ante esa creencia de identificar el Misterio de la Realidad con un theos, esa forma de creer que lo llama «Dios», y tuvieron que optar por el «a-teísmo» para no asfixiarse. Hoy, a estas alturas de los tiempos, afortunadamente, ya muchas personas sabemos que el «teísmo» no es más que un «modelo», una forma de modelar mentalmente ese Misterio de la Realidad, para entendernos. Y por eso mismo sabemos que no hay que darle más importancia a lo que es simplemente un modelo. La alternativa ya no es teísmo/ateísmo. Ahora conocemos la posibilidad del pos-teísmo… Podemos seguir creyendo en el Misterio de la Realidad, en todo aquello que nuestros abuelos y ancestros modelaron en la categoría theos, dios, sabiendo que no es sino un modelo, y desestimándolo si no nos sirve. Si aquellas creencias no nos resultan asumibles –en cuanto creencias, en cuanto modelos útiles- hoy podemos ser igualmente espirituales, e incluso concretamente cristianos, sin tener que ser teístas, ni ateos, sino «pos-teístas». El tema sería largo… Recomendamos para los interesados solamente el libro de John Shelby Spong, Un cristianismo nuevo para un mundo nuevo, colección «Tiempo axial» (tiempoaxial.org).

Acabemos recordando aquel lema que las Comunidades Eclesiales de Base brasileñas acuñaron hace unos 20 años: «A Trindade é a melhor Comunidade», la Trinidad es la mejor Comunidad. Leer más…

Períjóresis, danza de Dios, danza humana (Trinidad: 26.5.24)

Domingo, 26 de mayo de 2024

88259463-B143-4C9A-9A23-9345013763A7Blog de Xabier Pikaza:

Los místicos de la Iglesia de Oriente interpretan a Dios como “perijóresis”, danza Trinitaria del Padre, el Hijo y Espíritu Santo, de manera que cada “persona” pasa al lugar de la otra, en constante movimiento de mutua donación, acogida  y comunión. La Trinidad, que los cristianos celebramos el próximo domingo (26.5.24),  es la fiesta de ese  baile de personas (divinas/humanas) que viven, se mueven y son (Hech 17, 28)  al darse mutuamente y ser unas en otras.

Manual Trinitario ¿Qué sabemos sobre Dios-Trinidad?

1. PRESENTACION

 Integrados en este movimiento, los hombres estamos integrados en este movimiento que no es de dos (como en el Tao Chino, Yin y Yang), sino de tres (Padre, Hijo y Espíritu Santo), con la novedad de que el Hijo se ha “encarnado” (Jesús), naciendo, viviendo y resucitando por (en) los seres humanos. Conforme a ese signo cristianos, los hombres que formamos parte del proceso de Dios, encarnado, de forma que la “perijóresis” es la invitación que Dios ofrece a la humanidad, para que hombres y mujeres se sumen a su danza, en Jesús, por el Espíritu, vinculándonos unos a otros en  interconexión de vida y amor. Ciertamente,

Ése es el tema y tarea de la Iglesia: Invitar a los hombres y mujeres, para que formen parte de la danza Dios en Jesús (en la carne de la historia).

Vivimos según eso inmersos en el interior de la danza o movimiento de vida que Dios es en sí mismo y despliega en nosotros. Somos libres para decidir el grado de intimidad con el que queremos que Dios camine en (con) nosotros y el grado en que queremos que él dirija nuestro movimiento, en su doble sentido, circular y lineal.

 (a) Dios aparece así como amor-movimiento circular eterno, pero con tres personas (y no con dos signos circulares, como en Tao chino); en esa línea se pone de relieve el carácter eterno y litúrgico de la “danza” de Dios, tal como aparece en la “Trinidad angélica” de A. Roublev.

(b) Pero, al mismo tiempo, esa “danza de Dios” se realiza en la historia, y se expresa en Jesús, de un modo que no es circular (pura eternidad), sino lineal, a lo largo del tiempo (creando así historia humana), por medio de Jesús, como han puesto de relieve os últimos Padres de la Iglesia oriental (Máximo el Confesor y Juan Damasceno).

Esta danza o perijóresis de la Trinidad ha de entenderse como una exégesis de la vida y persona de Jesús, tanto en su vinculación a Dios (en su relación con el Padre) como en su apertura hacia los hombres: en su mensaje de libertad y en el don pascual que el Espíritu ofrece a los creyentes. El Dios cristiano es comunión de amor que se expresa como don fundante (Jesús brota de Dios) y entrega personal (Jesús pone su vida en manos de Dios), culminada en la comunión del mismo Dios, en el encuentro de amor del Padre y del Hijo, que es el Espíritu, y que se realiza en la misma historia, tal como se centra en la pascua de Jesús.

La Trinidad es la hondura de Dios, que despliega y regala su misterio, por medio Espíritu, en la Iglesia, culminando así su “baile” en forma de comunicación activa y comunión de libertad abierta a todos los seres humanos, por Jesús, abriendo así la historia de Dios en nuestra historia. Dios es vida eterna compartida, y sólo por fundarse en él la iglesia puede ser experiencia de vida compartida: encuentro de hermanos que regalan y reciben (comunican) la existencia.

El Dios encarnado en Jesús se revela y despliega en la historia de los hombres  (sin dejar de ser divino) como proceso que está, al mismo tiempo, culminado (en el baile eterno de Dios) y que se va realizando en la historia (por medio de Jesús, Dios despliega y realiza su baile de vida en los hombres, en la línea abierta de la historia).

Una danza con dos nombres latinos

 IMG_4998Eso significa que Dios es, al mismo tiempo, círculo eterno (triangulo siempre en movimiento), y línea abierta de historia, que se abre por la pascua de Jesús hacia la pascua escatológica. Desde ese fondo podemos retomar los tres momentos constitutivos de la realidad de Dios como ousia (esencia fundante, Padre) que se entrega a sí misma y sólo existe al entregarse, dynamis (que se expresa en el mundo en forma humana, en Jesús Hijo) y energía que actúa eternamente y se ratifica como entelejeia o perfección cumplida (Espíritu Santo).

Todo Dios es un despliegue de amor personal, y sólo existe y puede concebirse en la medida en que se entrega a sí mismo, en generosidad plena, haciéndose historia y ofreciendo así su “baile” divino de amor en la vida de los hombres, tal como aparece en Jesús; Dios aparece así como amor compartido, comunión de vida. En esa línea podemos afirmar que cada persona existe en sí misma existiendo en la otra, en gesto de inhabitación o perikhóresis, que la tradición latina posterior ha precisado utilizando dos palabras:

Cincumincessio (=caminar y avanzar en torno). Cada persona existe en la medida en que “transita” (incedere) hacia la otra en proceso circular (circum), que se abre sin cesar hacia el novum de Dios. De esa forma, lo que en un plano es círculo o triángulo trinitario (tres personas vinculadas desde sus ángulos respectivos, en la unidad de vida de Dios) puede y debe representarse como itinerario, un camino (un baile incesante) en el que cada persona se dirige sin cesar a la otra, buscando la plenitud en ella, para tender así juntos hacia el futuro pleno de Dios. Éste es un itinerario circular (circum-incedere), que lleva del Padre al Hijo por el Espíritu y viceversa, que se ha revelado por Cristo, pero un itinerario que va avanzando, que no se reduce a volver sobre sí (eterno retorno), sino que tiende hacia la plenitud pascual y escatológica de Jesucristo, hacia la culminación de su Reino.

 Por eso, los cristianos (en contra de otros creyentes que no se atreven a penetrar en el misterio) podemos decir que conocemos al Padre, por el Hijo, en el Espíritu, compartiendo su mismo itinerario de vida, formando así parte de su mismo camino, abierto hacia el futuro del Espíritu de Dios, que es el nuestro. Éste es el camino supremo: el que va de una persona otra persona, de un humano a otro humano, hombre o mujer… Sólo existimos caminando unos hacia los otros, en el Dios que es círculo de amor haciéndose camino hacia el futuro de sí mismo, prometido en la pascua de Jesús.

Circuminsessio (=asentarse en torno, uno en otro). No caminamos para pasar, sino para quedarnos cada uno en y con otro (de sedere, sentarse). Una persona se asiente y descansa en otra persona, como supone Juan de la Cruz: “Dejéme y olvideme, cesó todo y quedéme…” (Noche Oscura 8). Un ser humano sólo puede “dejarse” y descansar (quedar para siempre) en otro ser humano. Esto es lo que sucede en la Trinidad. Cada persona no solo camina hacia otra persona, sino que habita en ella: existe en sí (tiene sentido, se realiza) en la medida en que sale fuera de sí, dando el ser a la otra, recibiendo el ser de ella. En otras palabras, cada persona “reina” (asienta su trono) al asentarse en otra persona, haciendo que la otra reine también con ella, avanzando, al mismo tiempo, juntos hacia el futuro pascual de Dios, revelado en Jesucristo.

 Esta terminología de inhabitación dialogal (perijóresis) nos permite comprender el misterio de Dios y nos lleva a valorar mejor la comunión humana, entendida en forma de revelación trinitaria y de camino hacia la plenitud del Espíritu Santo, a través de la pascua de Cristo. En el principio y cumbre de todo lo que existe, Dios es un camino, un itinerario de entrega mutua, que culmina como encuentro de amor y vida compartida. En esa línea, desplegando el sentido de la perijóresis, decimos que Dios no es sólo camino de unas personas a otras (circumincesio), sino itinerario y encuentro de amor de unas en otras (circuminsessio), una fiesta de gloria, pues cada persona descubre y posee (goza y despliega) su sentido y plenitud en otra persona, en la que se asienta, como en trono de vida, no para pararse sin para caminar juntos hacia el futuro de Dios.

 Se trata de un itinerario en el que cada persona culmina su camino y descansa habitando en la otra. Según eso,  la Trinidad viene a presentarse para los cristianos como misterio de adoración comunitaria, experiencia de gloria, en el camino que lleva hacia la plenitud de Dios que se expresa en forma de plenitud de la historia humana. Ésta es una experiencia de fe, no una teoría que demostrarse. No es un enigma que deba resolverse con métodos de lógica o de ciencia, sino un misterio que hace pensar y cantar, en gozo inenarrable, de forma que camino de Dios sea nuestro camino.

Ésta es una experiencia de Dios, pero, al mismo tiempo, debemos afirmar que es una experiencia humana, pues el despliegue de la Trinidad se identifica con la misma pascua y plenitud de Cristo. No hay dos experiencias de Dios, una para sí, otra para los hombres. No existen dos leyes, una superior (propia de Dios) y otra inferior (de los hombres), sino una misma ley, una experiencia cristiana que debe entenderse desde la doble perspectiva:

‒ Todo lo que Jesús ha dicho y realizado es verdad para los hombres, pues él mismo es la vida hecha donación y entrega que se abre a la culminación de la comunidad divina (en el Espíritu). A ese nivel, la Trinidad es la hondura de conocimiento y experiencia que brota de la Cruz, de la vida interpretada como donación de sí, como regalo que se vuelve fuente de comunión para los hombres.

Al mismo tiempo, Jesús es la verdad de Dios, Logos fundante. Así le vemos como Hijo eterno del eterno Padre, Hijo que recibe la vida y que la entrega nuevamente, compartiéndola en el Espíritu. Es Hijo porque proviene del Padre en el Espíritu, naciendo de los humanos (misterio de la Navidad); es Hijo porque devuelve su propio ser al Padre en el Espíritu, dándolo a los hombres (misterio de Pascua).

 No hay dos leyes una para Dios y otra para los humanos, no hay dos Trinidades, sino una sola verdad del evangelio (revelación de Dios) que es la verdad de la comunión divina, según la cual Dios se expresa en Cristo, haciéndose principio y espacio de realización/comunión para los hombres; Cristo se funda en Dios; ambos se unen, por siempre y para siempre, en la comunión del Espíritu. Según eso, la Trinidad es la expresión del gozo de Dios (no tiene obligación de crear ni encarnarse para ser divino) y la expresión del gozo humano: ya no tenemos que andar buscando nuestra identidad como “eternos errantes”, como peregrinos siempre fracasados, sino que alcanzamos nuestra verdad y plenitud en el misterio trinitario. Allí donde Dios habita y comparte la vida allí encontramos nosotros nuestra verdad más honda [1].

EXPLICACIÓN: HOMBRES “BAILE” DE DIOS. Pikaza, Patrística, Clie, 2023

IMG_4997Conforme a esa visión, que había sido preparado por los Padres Capadocios (Gregorio Nacianceno, Gregorio de Nisa y por Dionisio Areopagita), . Dios sólo existe y sólo puede concebirse en la medida en que se entrega a sí mismo, en generosidad interior, para compartir la vida, en forma de “triada angélica” (las tres personas divinas aparecen como ángeles, seres celestes que reflejan la hondura divina de la vida humana).  Así podemos afirmar que cada persona existe en sí misma existiendo en la otra, en gesto de inhabitación mutua (en griego perikhóresis, perijoresis) que la tradición latina ha precisado utilizando dos palabras vinculadas y muy significativas (circumincessio y circuminsessio), que responden a las dos formas del término griego.

 ‒ Perijôresis (περiχωρεsis) con omega (“o” larga) viene de jora (χωρa), que significa tierra o país, y tiene el sentido de “ir hacia adelante”, de avanzar, como si Dios fuera un despliegue lineal, un tiempo y camino extendido hacia el futuro, en una dirección mesiánica, esto es, judía, de búsqueda nueva que nos dirige hacia aquello que sigue estando por delante. En ese sentido se ha venido interpretando la esperanza de futuro, el más allá siempre nuevo de la historia de Dios y de la vida de los hombres, tal como se expresa en el pensamiento bíblico (judío y cristiana), al entender la historia de Dios y de los hombres como apuesta de futuro (tiempo lineal o escatológico).

‒ Perijoresis (περιχoρεsis) con omicron (“o” breve, pequeña) que viene de joros (χoρos), que es danza(cf. “coro”).  No se trata de avanza, de cruzar un país y de ir hacia adelante, sino de moverse alrededor, esto es, de danzar, cambiando de lugar, pero manteniéndose siempre en el mismo espacio. En esta línea viene a interpretarse la visión más griega del tiempo como “plenitud dialogal”, una danza en la que todos cambian, siendo siempre los mismos, como han puesto de relieve las religiones del oriente, y como han destacado algunos estudiosos modernos de las religiones.

Esos dos matices fundantes de la perijoresis (avanzar y danzar, de forma que cada persona aparece y se muestra en relación con las otras, en forma de camino, de presencia y de mirada) han sido retomados por los teólogos latinos (occidentales) en la Edad Media, que recogen e interpretan de un modo muy preciso el sentido y los momentos básicos de la perijóresis trinitaria, como experiencia fundante de vida (relación) interpersonal, en clave de camino y de cumplimiento. Estas dos palabras muestran, mejor que todas las teorías, la vinculación y trasvase más hondo entre la patrología griega y la latina, que están en la base de nuestro pensamiento posterior [2].

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Fiesta de la Santísima Trinidad. Ciclo B

Domingo, 26 de mayo de 2024

IMG_4957El Greco, La Trinidad

Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

El año litúrgico comienza con el Adviento y la Navidad, celebrando cómo Dios Padre envía a su Hijo al mundo. En los domingos siguientes recordamos la actividad y el mensaje de Jesús. Cuando sube al cielo nos envía su Espíritu, que es lo que celebramos el domingo pasado. Ya tenemos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Estamos preparados para celebrar a los tres en una sola fiesta, la de la Trinidad. Esta fiesta surge bastante tarde, en 1334, y fue el Papa Juan XII quien la instituyó. Quizá se pretendía (como ocurrió con la del Corpus) contrarrestar a grupos heréticos que negaban la divinidad de Jesús o la del Espíritu Santo. Cambiando el orden de las lecturas subrayo la relación especial de cada una de ellas con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Dios Padre (Deuteronomio 4, 32-34. 39-40)

Moisés habló al pueblo diciendo:

-Pregunta a los tiempos antiguos, que te han precedido, desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra; pregunta desde un extremo al otro del cielo, ¿sucedió jamás algo tan grande como esto o se oyó cosa semejante? ¿Escuchó algún pueblo, como tú has escuchado, la voz de Dios, hablando desde el fuego, y ha sobrevivido? ¿Intentó jamás algún dios venir a escogerse una nación entre las otras mediante pruebas, signos, prodigios y guerra y con mano fuerte y brazo poderoso, con terribles portentos, como todo lo que hizo el Señor, vuestro Dios, con vosotros en Egipto, ante vuestros ojos?

Así pues, reconoce hoy, y medita en tu corazón, que el Señor es el único Dios allá arriba en el cielo y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Observa los mandatos y preceptos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos, después de ti, y se prolonguen tus días en el suelo que el Señor, tu Dios, te da para siempre.

Como es lógico, un texto del Deuteronomio, escrito varios siglos antes de Jesús, no puede hablar de la Trinidad, se limita a hablar de Dios. Su autor pretende inculcar en los israelitas tres actitudes:

1) Admiración ante lo que el Señor ha hecho por ellos, revelándose en el Sinaí y liberándolos previamente de la esclavitud egipcia.

2) Reconocimiento de que Yahvé es el único Dios, no hay otro; cosa que parece normal en un mundo como el nuestro, con tres grandes religiones monoteístas, pero que suponía una gran novedad en aquel tiempo. Este mensaje sigue siendo de enorme actualidad, ya que todos corremos el peligro de crearnos falsos dioses (poder, dinero, etc.).

3) Fidelidad a sus preceptos, que no son una carga insoportable, sino el único modo de conseguir la felicidad.

Dios Hijo (Mateo 28, 16-20)

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.
Acercándose a ellos, Jesús les dijo:

-Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.
Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos
.

El texto del evangelio, el más claro de todo el Nuevo Testamento en la formulación de la Trinidad, pero al mismo tiempo pone de especial relieve la importancia de Jesús.

A lo largo de su evangelio, Mateo ha presentado a Jesús como el nuevo Moisés, muy superior a él. El contraste más fuerte se advierte comparando el final de Moisés y el de Jesús. Moisés muere solo, en lo alto del monte, y el autor del Deuteronomio entona su elogio fúnebre: no ha habido otro profeta como Moisés, «con quien el Señor trataba cara a cara, ni semejante a él en los signos y prodigios…» Pero ha muerto, y lo único que pueden hacer los israelitas es llorarlo durante treinta días.

Jesús, en cambio, precisamente después de su muerte es cuando adquiere pleno poder en cielo y tierra, y puede garantizar a los discípulos que estará con ellos hasta el fin del mundo. A diferencia de los israelitas, los discípulos no tienen que llorar a Jesús sino lanzarse a la misión para hacer nuevos discípulos de todo el mundo. ¿Cómo se lleva a cabo esta tarea? Bautizando y enseñando. Bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo equivale a consagrar a esa persona a la Trinidad. Igual que al poner nuestro nombre en un libro indicamos que es nuestro, al bautizar en el nombre de la Trinidad indicamos que esa persona le pertenece por completo.

En la primera lectura, Dios exigía a los israelitas: «guarda los preceptos y mandamientos que yo te prescribo»; en el evangelio, Jesús subraya la importancia de «guardar todo lo que os he mandado».

Dios Espíritu Santo (Romanos 8, 14-17)

Hermanos:

Cuantos se dejan llevar por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios.
Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino que habéis recibido un Espíritu de hijos de adopción, en el que clamamos: «¡Abba, Padre!». Ese mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios; y, si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo; de modo que, si sufrimos con él, seremos también glorificados con él.

            La formulación no es tan clara como en el evangelio, pero Pablo menciona expresamente al Espíritu de Dios, al Padre, y a Cristo. No lo hace de forma abstracta, como la teología posterior, sino poniendo de relieve la relación de cada una de las tres personas con nosotros.

Lo que se subraya del Padre no es que sea Padre de Jesús, sino Padre de cada uno de nosotros, porque nos adopta como hijos.

Lo que se dice del Espíritu Santo no es que «procede del Padre y del Hijo por generación intelectual», sino que nos libra del miedo a Dios, de sentirnos ante él como esclavos, y nos hace gritarle con entusiasmo: «Abba» (papá).

Y del Hijo no se exalta su relación con el Padre y el Espíritu, sino su relación con nosotros: «coherederos con Cristo, ya que sufrimos con él para ser también con él glorificados».

Reflexión final

La fiesta de la Trinidad provoca en muchos cristianos la sensación de enfrentarse a un misterio insoluble, no es la que más atrae del calendario litúrgico. Sin embargo, cuando se escuchan estas tres lecturas la perspectiva cambia.

            El Deuteronomio nos invita a recordar los beneficios de Dios, empezando por el más grande de todos: su revelación como único Dios. (Esto no debemos interpretarlo como una condena o infravaloración de otras religiones).

            El evangelio nos recuerda el bautismo, por el que pasamos a pertenecer a Dios.

            La carta a los Romanos nos ofrece una visión mucho más personal y humana de la Trinidad.

Finalmente, las tres lecturas insisten en el compromiso personal con estas verdades. La Trinidad no es solo un misterio que se estudia en el catecismo o la Facultad de Teología. Implica observar lo que Jesús nos ha enseñado, y unirnos a él en el sufrimiento y la gloria.

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Fiesta de la Santísima Trinidad. 26 de mayo de 2024

Domingo, 26 de mayo de 2024

Queremos felicitar calurosamente a nuestras hermanas del Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa que nos alimentan semanalmente con su espiritualidad en este día de su Fiesta.

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Los once discípulos fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había citado. Al verlo, lo adoraron; ellos que habían dudado…”

(Mt 28, 16-20)

¿Verdad que da una cierta envidia ver que los discípulos tenían una cita con Jesús? Dan ganas, muchas veces, de tener un encuentro cara a cara con Él. Deseamos tener a nuestro lado a Alguien de carne y hueso, tan concreto como nosotras mismas. Querríamos que Jesús, aquel nazareno del siglo primero, estuviera presente entre nosotras. Ver su mirada y oír sus palabras… ¡Y hasta pensamos que eso aliviaría nuestro corazón y nos quitaría todas las dudas! En el fondo creemos que las primeras discípulas y los primeros discípulos de Jesús tuvieron más suerte y que para ellos todo resultó más sencillo.

Pero el texto de hoy es muy claro: “Al verlo, lo adoraron; ellos que habían dudado”. Aquellos primeros discípulos tuvieron un itinerario lleno de dificultades como lo es también el nuestro. No les faltaron dudas ni temores. También a ellos los mordió la envidia, el orgullo y la traición.

Tampoco a ellos les cabía en la cabeza que Jesús fuera Dios y que Dios era Trinidad. Sencillamente porque estas realidades solo caben en el corazón. Porque el corazón es mucho más amplio y espacioso. Es un lugar que, bien entrenado, tiene una capacidad infinita de amar que es justo la medida que tiene Dios.

Somos imagen de Dios porque Dios ha puesto en nuestros corazones la capacidad de amar como Él nos ama. Por eso, en la medida en que desarrollamos nuestra capacidad de amar nos vamos haciendo más y más semejantes a Dios.

Además, cuando amamos nos ponemos en relación, nos unimos unos a otros. Y así, juntas, formando una gran red en la que cabemos todas y todos, entonces sí nos convertimos en lo que somos: Imagen de Dios Trinidad.

Pues en este día de la Trinidad no perdamos el tiempo pensando eso de si son tres pero son uno y todo lo que eso significa. No. Dediquemos el día a AMAR. Y así experimentaremos lo que ES esa danza amorosa del Padre, el Hijo y de la Santa Ruah.

Oración

Gracias, Trinidad Santa, por invitarnos a participar del Amor y de la Danza. Amén.

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

 

 

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***

Dios está más allá de ser 1 y de ser 3. No es nada de lo que es. Es fuente de todo lo que es.

Domingo, 26 de mayo de 2024

TRINIDAD (B)trinidad-misericordiosa

Mt 28,16-20

Es verdad que la Biblia dice que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, pero, en realidad, es el hombre el que está fabricando a cada instante un Dios a su medida. Es verdad que nunca podremos llegar a un concepto adecuado de lo que es Dios, pero no es menos cierto que muchas ideas de Dios pueden y deben ser superadas. Si ha cambiado nuestro conocimiento del mundo y del hombre, será lógico que cambie nuestra idea de Dios, dejando paso a un Dios-Espíritu, cada vez menos cosificado.

Decir que la Trinidad es un dogma o un misterio, no hace más comprensible la formulación trinitaria. La verdad es que hoy no nos dice casi nada, y menos aún las explicaciones que se han dado a través de los siglos. Todas las teologías surgieron de una elaboración racional que siempre se hace desde una filosofía, determinada por un tiempo y una cultura. También la primitiva teología cristiana se desarrolló en el marco de una cultura y una filosofía, la griega, que ninguno de nosotros entiende hoy.

Cada día se nos hace más difícil la comprensión del misterio, entre otras cosas porque no sabemos qué querían decir los que elaboraron el dogma. Aplicar hoy a las tres personas de la Trinidad la clásica definición de Boecio “individua sustantia, racionalis naturae”, es ridículo. No podemos aplicar a Dios la individualidad y la racionalidad propia del hombre. Dios no es un individuo, ni una sustancia, ni naturaleza racional.

La dificultad para hablar de Dios como tres personas, la encontra­mos en el mismo concepto de persona, que ha experimentado sucesivos cambios de sentido a través de la historia. Desde el “prosopon” griego, que era la máscara que se ponían en el teatro para que “resonara” la voz; pasando a significar el personaje que se representaba; al final terminó significando el individuo físico. El sentido moderno de persona, es el de yo individual, conciencia subjetiva, el núcleo íntimo del ser humano.

En la raíz del significado está la limitación. Existe la persona porque existe la diferencia y la separación. Esto es imposible aplicárselo a Dios. En los últimos años se está hablando del ámbito transpersonal. Creo que va a ser uno de los temas más apasionantes de los próximos decenios. Si el hombre está anhelando lo transpersonal, es ridículo seguir encasillando a Dios en un concepto personal, que supone límites.

Siempre que nos atrevemos a decir “Dios es…,” estamos expresando una idea, es decir, un ídolo. Ídolo no es solamente una escultura de dios. También es un ídolo cualquier concepto que le aplicamos. El ateo sincero está más cerca del verdadero Dios que los teólogos que creen haberlo atrapado en conceptos. Dios no es nada que podemos nombrar. El “soy el que soy” del AT, tiene más miga de lo que parece. Dios es solo verbo, pero un verbo que no se conjuga, porque no tiene tiempos ni modos.

Dios no se identifica con la creación, pero tampoco es nada separado de ella. De la misma manera que no podemos imaginar la Vida como algo separado del ser que está vivo, no podemos imaginar lo divino separado de todo ser creado que, por el mero hecho de existir, está traspasado de Dios. Tampoco podemos decir que está donde actúa, porque no puede actuar de manera causal a semejanza de las criaturas. La acción de Dios no podemos percibirla por los sentidos ni ser objeto de ciencia.

El Dios de Jesús no es el Dios de los buenos, de los piadosos, de los religiosos ni de los sabios, es también el Dios de los excluidos y marginados, de los enfermos y tarados; incluso de los irreligiosos inmorales y ateos. El evangelio no puede ser más claro: “las prostitutas y los pecadores os llevan la delantera en el Reino de Dios”. El Dios de Jesús no nos interesa porque no aporta nada a los “buenos” que ya lo tienen todo. En cambio, llena de esperanza a los “malos” que se sienten perdidos. “No tienen necesidad de médico los sanos sino los enfermos”.

Para nosotros, es sobre todo la experiencia que Jesús tuvo de su Abba, lo que nos debe orientar en nuestra búsqueda. Jesús no se propuso inventar una nueva religión ni un nuevo Dios. Lo que intentó fue purificar la idea de Dios que tenía el pueblo judío en su época. Ese esfuerzo le costó la vida. Jesús en todo momento quiere dejar claro que su Dios es el mismo del AT. Eso sí, tan purificado y limpio de adherencias idolátricas, que da la impresión de ser una realidad completamente distinta.

La forma en que Jesús habla de Dios como amor, se inspira directamente en su experiencia personal. Naturalmen­te esa vivencia no hubiera sido posible sin hacer suyo el bagaje religioso heredado de la tradición bíblica. En ella se encuentran ya claros chispazos de lo que iba ser la revelación de Jesús. La experiencia básica de Jesús fue la presencia de Dios en su propio ser. Descubrió que Dios lo era todo para él y decidió corresponder siendo él mismo todo para los demás. Al llamar a Dios “Abba” abre un horizonte completamente nuevo en las relaciones con el absoluto.

La base de toda experiencia religiosa reside en la condición de criaturas. El hombre se descubre sustentado por la permanente acción creadora de Dios. El modo finito de ser uno mismo, demuestra que no se da a sí mismo la existencia, por lo tanto, es más de Dios que de sí mismo. Sin Dios no sería posible la existencia. El reconoci­miento de nuestra limitación es el camino para llegar a la experiencia de Dios. Él es el único y sólido fundamento sin el cual, nada existe. Jesús descubre que el centro de su vida está en Dios. Pero eso no quiere decir que tenga que salir de sí para encontrarlo. Descubrir a Dios como fundamento es fuente de una insospechada humanidad.

Esta idea de Dios supone un salto sobre la idea del AT. Allí Dios era el Todopoderoso que hace un pacto al modo humano, y observa desde su atalaya a los hombres para ver si cumplen o no su “Alianza”, y reacciona en consecuencia. Si la cumplen, los ama y los premia, si no la cumplen, los reprueba y castiga. En Jesús Dios actúa de modo muy diferente. Él es don absoluto e incondicional. Él es agape y se da totalmente. Es el hombre el que tiene que reaccionar al descubrir lo que Dios es para él. La fidelidad de Dios es lo primero y el verdadero fundamento de una actitud humana.

Dios no puede ser un “” en el mismo sentido que lo es otro ser humano. Dios sería más bien la realidad que posibilita el encuentro con un tú; es decir, sería como ese tú ilimitado que se experimenta en todo encuentro humano con el otro. Pero a Dios nunca se le puede experimentar directa­mente como tal tú, sin el rodeo del encuentro con un tú humano. No se trata pues, de evitar a toda costa el vocabulario teísta sino exponer con suficiente claridad el carácter analógico de todo lenguaje sobre Dios.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Parábola del Padre, la Palabra y el Viento.

Domingo, 26 de mayo de 2024

 

IMG_4731Mt 28, 16-20

«Id y haced discípulos de todos los pueblos»

La tendencia a interpretar las palabras de Jesús con conceptos tomados de filosofías paganas empezó en el cuarto evangelio, al asumir el término “logos” y otros conceptos de la filosofía de Filón y otras fuentes gnósticas. Más tarde se recurrió a los clásicos griegos, Platón y Aristóteles, y en Nicea, un grupo de teólogos creyó poder meterse en la esencia de Dios y proclamó el dogma de la Santísima Trinidad. Abandonaron el estilo de Jesús, pensaron que con la razón podían acceder a la intimidad de Dios y se equivocaron, porque de Dios solo conocemos lo que Él nos ha dicho de sí mismo.

Además, el dogma de la Santísima Trinidad resulta hoy muy poco interesante, y la razón es doble; por una parte, porque tanta erudición nos desborda, y por otra, porque no nos ayuda a vivir. No obstante, si trascendemos su formulación dogmática podremos descubrir la raíz evangélica que en él subyace, ya que en Jesús hemos descubierto que Dios es para nosotros Padre, Palabra y Viento.

Palabra. El punto de partida es siempre Jesús, porque el quicio fundamental de quienes nos llamamos cristianos es creer en Jesús visibilidad de Dios sin poner en duda su humanidad. Dios se nos da a conocer en Jesús y se comunica con nosotros a través de Jesús y, por tanto, creer en él es creer que, no solo sus dichos, sino toda su vida, son “Palabra de Dios”.

Padre. Porque cuando le escuchamos hablar de Dios —es decir, cuando Dios nos habla de sí mismo a través de Jesús— nos quedamos asombrados, porque no menciona ninguna de las cualidades maravillosas que siempre le habíamos atribuido, sino que nos habla de Abbá; “El Padre” que sale cada atardecer a esperar a su hijo perdido.

Viento. Y cuando le vemos dedicar su vida a enseñar y curar sin descanso, o lo vemos rodeado de multitudes que le siguen fascinadas, o escuchamos sus criterios poderosos de vida, o le vemos capaz de llegar hasta las últimas consecuencias por fidelidad a su misión… creemos que en Jesús sopla un viento irresistible, el “Viento de Dios” que impulsa a la humanidad y actúa en cada uno de nosotros.

Mirando a Jesús vemos pues que Dios es el Padre con quien podemos contar, la Palabra que nos guía por la vida y el Viento que nos alienta y nos ayuda a caminar; Padre, Palabra y Viento. Dios se comunica con nosotros —Palabra—, actúa en nosotros —Espíritu— y es nuestro Padre —Abbá—. Y esto significa que Dios no es un arcano insondable, sino un sembrador que esparce la semilla de la Palabra continuamente y nos alienta en nuestro caminar por la vida.

Y esto es magnífico, porque ese dogma incomprensible y aparentemente estéril que pensábamos que no nos interesaba nada, se convierte en algo importante para nosotros, porque este conocimiento de Dios orienta nuestra vida, nos permite caminar correctamente por ella y, en consecuencia, es fuente de seguridad y estímulo.

 

Miguel Ángel Munárriz Casajús 

Para leer el comentario que José E. Galarreta hizo sobre este evangelio, pinche aquí

Fuente Fe Adulta

Trinidad. Bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Domingo, 26 de mayo de 2024

logo-spirito-santoMt 28,16-20

A mediados de los años noventa, leí un texto sorprendente de la teóloga brasileña Ivone Gebara. El comentario del evangelio de hoy es fiel a esta intuición profética.

Hablar de la Trinidad como Padre, Hijo y Espíritu Santo es algo conceptual,  abstracto, es un discurso en el que nos quedamos dándole vueltas pero no nos hace avanzar. Estos significados forman parte del dinamismo de la vida, cambian, se transforman y se adaptan a las nuevas situaciones a las que nos enfrentamos. Las relaciones: “tres personas distintas y un solo Dios”, que aprendimos de nuestros antepasados y tradiciones, podemos afirmarlas de otra manera de acuerdo con nuevas percepciones e intuiciones. Se trata de superar una visión jerárquica y teocéntrica del mundo para avanzar en profundidad.

Hablar de la Trinidad en esos términos nos remite a “códigos cifrados”, es decir, formulaciones que requieren ser abiertas y traducidas de nuevo. Son símbolos que se refieren a las experiencias de la vida que han sido olvidados o absolutizados, dentro de una teoría eminentemente masculina y que no conecta con nuestras experiencias de vida; por eso debemos hacer un esfuerzo de comprensión e interpretación diferente.

Una teóloga norteamericana [1], decía con ironía, que hemos reducido la Trinidad “a un anciano, un hombre joven y un pájaro”. Se trata de recuperar una experiencia de Dios más honda para que aflore su extraordinaria riqueza. Es preciso captar cuál es la experiencia fundamental que subyace de la afirmación cristiana de que Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Esta perspectiva crítica no significa el menosprecio de nuestro pasado cristiano que, a pesar de las limitaciones y condicionantes humanas, ha intentado establecer relaciones de justicia, amor y misericordia entre pueblos y personas.

Es sabido que el número tres indica pluralidad; es símbolo de inagotable riqueza y universalidad. La vida es múltiple, diversa, creativa y en constante evolución. De ahí la simbología de la multiplicidad/unidad.

Pero, ¿a qué experiencia humana corresponde el discurso sobre la Trinidad? [2]

Cuando ahondamos en nuestra experiencia religiosa utilizamos un lenguaje y unas expresiones aprendidas de las que nos da mucho miedo prescindir pero que tienen poco que ver con las cosas de cada día. El reto está en expresar de forma sencilla y comprensible las experiencias que son realmente significativas para nuestra vida. En ellas es donde se expresa nuestra fe, nuestros amores y anhelos más profundos, nuestro compromiso, nuestra solidaridad. Suponen también reconocer el sufrimiento, la discriminación, la competitividad, la lucha por la supervivencia, el dolor de la diferencia, la ambición y los obstáculos que vamos poniendo en las relaciones humanas levantando barreras de todo tipo. Esa es nuestra experiencia.

A partir de ella imaginamos a Dios como diferente, superior a esa limitación que nos constituye. Buscamos un Dios Uno que unifique toda esa diversidad que nos desborda. La Trinidad es expresión de la dolorosa historia humana pero es una Trinidad unificada, como si fuese el deseo de armonía y comunión con todo lo que existe, como si fuera la expresión del mundo transformado en el cual toda lágrima será enjugada y finalmente Dios, o sea el Uno, el Amor, será todo en todos.

Por eso es preciso dar la vuelta a nuestra experiencia cotidiana para verificar en ella el fundamento de nuestra imagen de Dios. La Trinidad que amamos y veneramos nace de nuestra propia experiencia humana, de nuestras entrañas, aunque sea infinitamente mayor que ella. No es algo que está fuera de nosotros. Existimos en ese gran misterio divino explicitado en múltiples facetas lo que conocemos es sólo lo que experimentamos e intentamos interpretar buscando su sentido, su significado. En otras palabras, somos diversas manifestaciones de una única consciencia Divina. Presentimos una profundidad infinita, sin fondo. A ese fondo inagotable de nuestro ser se refiere la palabra Dios Trinidad.

Dios significa la fuente de nuestro ser, la profundidad última de nuestra existencia, el alma, la conciencia. En el fondo íntimo de cada persona se experimenta una apertura de su “yo” a un “tú” personal y al “nosotros” que surge de ese encuentro. Así llevamos impreso en el fondo de nosotros la imagen de la Trinidad. Lo que percibimos en nosotros/as no es sino un pálido reflejo de Dios, somos sus hijos e hijas y llevamos una señal que es  trinitaria. “Nosotros/as no generamos la Luz, solo somos los rayos de ese gran Brillo” (K. Gibran).

Nos sabemos habitados y sustentados por una Presencia, por la permanente acción creadora de Dios en nuestro mismo ser. Es un presente que todo lo llena, todo lo abarca. Lo contemplamos desde la perspectiva del amor, del encuentro que nos nutre, que nos impulsa a experimentarle como familia, comunidad, don de sí, fuente de vida y de gozo, es Trinidad: Padre-Madre, Hijo y Espíritu Santo.

Todo ello me aleja de la tentación de crearme un Dios a mi medida, a mi antojo, que no me complique demasiado la vida, que no me cuestione mis propios argumentos, mis creencias… Dios Trinidad es vida, movimiento plural. No es un concepto abstracto, alejado de mi realidad, de nuestros anhelos más profundos, no es algo estático, inmutable. No es un ser separado sino el Misterio inefable que todo lo llena y en todo se manifiesta.

El reconocimiento de mi propia experiencia, de mi historia personal y colectiva, de mis fallos, de mis limitaciones me posibilita llegar a la experiencia de Dios en mí, en cada uno/a. Hemos sido creados a su imagen y semejanza, se nos invita a sumergirnos en el centro de la Trinidad y aprender a amar como Dios ama, como Jesús amó y dejarnos llevar por su Espíritu. Darnos cuenta de lo que Dios Trinidad es y lo que soy se identifica. Es el fundamento y la fuente de la mayor humanidad. ¿Lo vivimos?

Los últimos versículos del evangelio de Mateo son de los pocos textos que emplean la fórmula trinitaria. En ella se muestra la praxis cristiana de la primitiva Iglesia: “Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.

En definitiva, contemplar y seguir construyendo, aquí y ahora, Trinidad en el universo, en la tierra, entre pueblos y culturas, en las relaciones humanas, en cada persona…

¡Shalom!

****

Mª Luisa Paret

 

[1] Sandra Schneiders

[2] I. Gebara, Teología a ritmo de mujer, San Pablo 1995

Fuente Fe Adulta

Todos los días.

Domingo, 26 de mayo de 2024

IMG_4852Fiesta de la Trinidad

26 mayo 2024

Mt 28, 16-20

Sospecho que incluso las personas más mentales y más escépticas, en algún momento, intuyen que hay algo más de lo que la mente es capaz de percibir. No solo porque la propia mente pueda quedar cuestionada al constatar la grandeza, belleza y armonía de la realidad, sino porque desde nuestro interior emerge, de manera inesperada, el anhelo que nos habita.

Tal anhelo, aun descuidado, silenciado, compensado e incluso expresamente bloqueado, no desaparece; continúa latente en nuestro interior, en forma de pregunta o de añoranza, listo a despertar en cuanto se le preste un poco de atención.

El anhelo es la expresión de nuestra propia profundidad, ese “lugar” indestructible y siempre disponible, que está con nosotros “todos los días hasta el fin del mundo”. La mente religiosa ha situado ese “lugar” fuera de nosotros, en un dios separado. Al hacer así, nos ha distraído de nuestra verdad profunda, que fue proyectada y, en cierto sentido, quedó secuestrada, hasta terminar alienados de nosotros mismos.

Lo que está con nosotros “todos los días” no es una forma concreta, siempre impermanente, sino Aquello que se expresa en todas ellas y que constituye nuestra identidad. Por eso, no necesitamos ir lejos ni buscar algo exótico; es suficiente con acallar la mente, mirar en nuestro interior, oír el anhelo que nos habita… y permanecer en la certeza de ser.

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

Creer, lo que se dice creer, solamente se puede creer en Dios

Domingo, 26 de mayo de 2024

03.06.Santa-Trinidad_Teofanes-el-Griego_Fresco-Iglesia-de-la-Transfiguracion-en-la-calle-Ilyin_NovgoroDel blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

Siendo jóvenes estudiantes de teología, de cuando en cuando, el buen profesor Juan Alfaro –navarro para más señas- nos solía decir con una cierta ironía: “una clase que no lleve un par de herejías, ni es clase, ni es teología”.

Me aplico a mí mismo ese “principio” para la homilía de hoy acerca del misterio de Dios.

01.- Trinidad inmanente / Trinidad económica

Karl Rahner (1904-1984) ante el misterio de Dios, ante la Trinidad de Dios hacía esta distinción: Dios es Trinidad inmanente y Trinidad económica.

La Trinidad inmanente es Dios en sí (ad intra).

¿Qué es Dios en sí? No sabemos. Lo que Dios sea en sí mismo lo desconocemos porque nadie ha visto a Dios (Jn 1,18).

Vivimos abiertos al misterio, pero desconocemos lo que Dios sea en sí, si bien vivimos con la mirada puesta en el horizonte infinito.

Por otra parte -distinguía Rahner- lo que sí podemos es ver y gozar de la Trinidad económica. ¿Y qué es la Trinidad Económica? Pues lo que Dios ha hecho por nosotros. Y lo que Dios ha hecho por nosotros es amarnos y salvarnos. (Economía de la salvación)

Una sana actitud puede ser la del ciego curado en Jericó, agradecer la salvación de Dios por medio de Jesús. Quien me ve a mí, ve al Padre.

Con esfuerzo y gran confianza intuimos algo de Dios es a través de Jesús. Lo que sé es que veo, que estamos salvados.

Por Jesús sabemos que Dios es Padre, que nos ama  y nos salva. .

02.- JesuCristo: signo (sacramento) de Dios.

Allá por los años conciliares, 1962-65, y postconciliares conocimos y cultivamos la noción, la teología de “sacramento”. Incluso (E. Schillebeeckx, (1914-2009) publicó un hermoso libro: “Cristo sacramento del encuentro con Dios

¿Qué significa Sacramento?

Sacramento es una palabra compuesta por dos términos: sacro y mentum. Sacro es el mundo sagrado (lo más valioso de la existencia) y mentum significa: medio o instrumento.

Así pues, sacramento es un medio (un signo) por medio del cual llegamos a lo que más amamos en la vida.

Al mismo tiempo, sacramento es un signo sensible que realiza o tiende a realizar lo que significa.

  • Un signo sensible es el agua del bautismo, que limpia y da vida.
  • Signo sensible es el pan y el vino que significan alimento y sangre de redención.
  • Signo sensible es el óleo, el crisma (aceite) como símbolo mitad deportivo: pr eparación para la vida (confirmación), como ayuda para la agonía (lucha – enfermos), y también significa el buen perfume de Cristo.
  • Signo y sacramento del amor de Dios es el amor

Jesús fue hombre, por tanto un signo sensible: lo pudieron ver los que convivieron con él.

Jesús significa: Dios salva. Jesús tiende a realizar lo que significa: salvar. Dios nos salva por JesuCristo.

Jesús es sacramento, signo y presencia de la salvación de Dios.

Esta visión está muy presente en la tradición del evangelio de San Juan: quien me ve a mí, ve al Padre. (Jn 14,8-12).

Jesús es sacramento, signo (en el dogma decimos: hijo) de Dios.

03.- La iglesia como sacramento de Cristo

Ahora bien, Jesús ya vivió y “marchó” de nuestra historia. Y si queremos que Cristo no se pierda en el recuerdo de un personaje legendario, sino que, si queremos que Cristo siga hoy entre nosotros: Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin de los tiempos, alguien tiene que hacerle presente en el hoy de la historia. Ese -esos- “alguien” son la Iglesia.

La Iglesia no hemos de entenderla ni vivirla como mera jerarquía o curia romana, sino como comunidad de fe. La Iglesia es sacramento de Cristo a lo largo de la historia. Allí donde estéis dos o más reunidos en mi nombre, allí esto yo. (Mateo 18,20).

La Iglesia -la asamblea cristiana- es, pues, sacramento de Cristo y Cristo sacramento de Dios.

04.- Creer en Dios

Es necesario creer para vivir, no para ser buenos o para pertenecer al sistema eclesiástico, sino para ser personas.

La fe más que doctrina es confiar. Fiarse en la vida es absolutamente necesario para “mantenerse en pie”. No me refiero exactamente la fe cristiana, sino a vivir confiadamente. Sin una fe en algo o alguien, la vida carece de sentido, de meta, de horizonte y se torna inestable.

La fe como interés último es el estado personal de experimentar una preocupación como última. La dinámica de la fe es la dinámica de la preocupación última del hombre. [1]

 No se puede creer, poner la confianza en cualquier realidad, persona o institución.

 En la vida utilizamos, pertenecemos a determinadas ideologías, ciencias, tecnologías, p oder, etc., pero yo no creo en ninguna ideología o ideólogo, yo no pongo mi confianza absoluta en determinado político, científico o eclesiástico

 Al final creer, lo que se dice creer, solamente se puede creer en Dios, creer en el misterio de la ultimidad bondadosa y acogedora de Dios, porque creo que solamente Dios dar sentido a la vida y salvarnos

 Dios porque es el horizonte y el misterio de nuestra salvación.

Solamente Dios puede salvarnos.

[1]  TILLICH, P. Dinámica de la Fe, Buenos Aires, Ed Aurora, 1976, 7.

Afirmar que Dios es Trinidad es semejante a decir que Dios es comunidad

Domingo, 26 de mayo de 2024

IMG_4942Del blog de Consuelo Vélez Fe y Vida:

Comentario al evangelio del domingo de la Santísima Trinidad 26-05-2024

Afirmar que nuestro Dios es Trinidad es semejante a decir que Dios es acogida, comunidad, relación, don que se da y se recibe, salida de sí para encontrarse con los seres humanos

Nos urge vivir hoy la experiencia del Dios Trinidad, del Dios comunidad que nos habla de una espiritualidad más comunitaria que individual, de un compromiso más social que intimista, de una iglesia más abierta a todos, “sin miedo a mancharse o herirse”, como tanto repite el papa Francisco

Por su parte, los once discípulos, marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron. Jesús se acercó a ellos y les habló así: Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues y hagan discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que yo les he mando. Y he aquí que yo estoy con ustedes, todos los días hasta el fin del mundo (Mt 28,16-20).

Este domingo celebramos la fiesta de la Santísima Trinidad. El evangelio de Mateo que hoy toma la liturgia, no habla propiamente de la Trinidad, sino que ofrece una fórmula trinitaria: “bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. Y es que, hablar de la Trinidad, no siempre resulta fácil. Pero este texto nos podría ayudar a entender algo de este misterio. Lo que los primeros cristianos viven es la presencia de Dios mismo, a través de Jesús, al que reconocen como Hijo de Dios y, una vez ha resucitado, reciben su Espíritu que los empuja a realizar la misión que les ha encomendado. Esa experiencia se expresa en una confesión de fe, como esta que nos ofrece el evangelio de Mateo. Será en los primeros siglos del cristianismo, cuando la Iglesia traduzca esa experiencia a categorías griegas, para contrarrestar las herejías, llegando así al dogma del Dios uno y a la vez Trino.

Pero toda formulación lingüística es limitada y no abarca la riqueza de una experiencia. Por eso, al hablar de la Trinidad se hace necesario acudir a metáforas que ayuden a comprenderla mejor. Afirmar que nuestro Dios es Trinidad es semejante a decir que nuestro Dios es acogida, es comunidad, es relación, es don que se da y se recibe, es salida de sí para encontrarse con los seres humanos. En otras palabras, no seguimos a un Dios encerrado en sí mismo, de ahí que no tiene sentido una iglesia de puertas cerradas y con aduanas -como diría el papa Francisco- en la que no todos pueden entrar. No seguimos a un Dios solitario, de ahí que no tiene sentido retirarse del mundo para encontrarse con Dios cuando él está presente, indiscutiblemente, en medio del mundo, en cada persona, en toda la red de relaciones que podemos establecer, incluida la relación con la creación tan necesitada de cuidado y preservación por parte nuestra.

Y volviendo al texto de Mateo que estamos considerando, vemos cómo la comunidad de Mateo reconoce en el rito de bautismo una forma de incorporar a los nuevos miembros de la comunidad y cómo dicho bautismo ha de hacerse en el nombre del Dios Trino en quien creen y anuncian. Así mismo nosotros seguimos esa tradición bautismal, sabiendo que es el sacramento fundamental que nos hace a todos partícipes del mismo sacerdocio, profetismo y realeza del mismo Cristo. El evangelista pone en boca de Jesús el envío a todas las gentes, enseñándoles todo lo que han aprendido con él y prometiéndoles que él permanecerá en medio de ellos. En este último sentido, el Jesús de Mateo no asciende a los cielos (este evangelio no tiene un texto de ascensión) sino que se queda en medio de ellos, manteniendo lo que ya había anunciado desde el inicio de su evangelio: lo llamarán Emmanuel que significa “Dios con nosotros” (1,23).

Nos urge vivir hoy la experiencia del Dios Trinidad, del Dios comunidad que nos habla de una espiritualidad más comunitaria que individual, de un compromiso más social que intimista, de una iglesia más abierta a todos, “sin miedo a mancharse o herirse”, como tanto repite el papa Francisco. Seguramente, una Iglesia que anuncie al Dios Trinidad podrá convocar más y de distinto modo.

(Foto tomada de: https://abuelafinanciera.com/organizaciones-beneficas-de-usa-que-ofrecen-su-ayuda-a-la-comunidad-hispana/)

Error

Sábado, 25 de mayo de 2024

Del blog Nova Bella:

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El error consistió en creer que la tierra era nuestra, cuando la verdad es que nosostros somos de la tierra.

*

Nicanor Parra

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“Paradigmas homosexualidad y cristianismo”, por Carlos Osma

Sábado, 25 de mayo de 2024

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De su blog Homoprotestantes:

En todas las iglesias existen personas lgtbi, nada hace pensar que el porcentaje sea diferente que en el resto de la población. Por esa razón el cristianismo, como la vida misma, también es lgtbi, o mejor dicho, también se vive desde una orientación sexual o de género no normativa.

Además, no es algo nuevo, siempre ha habido personas lgtbi en las iglesias, desde su origen. No hay ninguna indicación en la Biblia que nos haga pensar que Jesús solo escogió a discípulos y discípulas cis-heterosexuales, o que las multitudes que le seguían formaban parte de una especie de “apartheid cis-heterosexual”. Tampoco al leer los evangelios podemos afirmar que Jesús tuviera una atracción sexual y afectiva hacia las mujeres. La probabilidad de que Jesús sintiera atracción por personas de su mismo sexo, es la misma que la de cualquier otro ser humano, ya que según la tradición cristiana Jesús fue hecho en todo igual que nosotros.

Sin embargo, la manera en la que el cristianismo asume su diversidad es bien diversa y esto genera fuertes tensiones internas, además de afectar a la forma en la que es percibido por el resto de la sociedad. La razón de que esto sea así es que, como en el resto de la población, la forma en la que los cristianos entienden el mundo y se entienden a ellos mismos no es siempre la misma. En el caso del protestantismo y el evangelicalismo todo esto se traduce en que la afirmación “la Biblia dice…” no puede hacerse sin poner sobre la mesa el paradigma al que pertenece quien habla. La aceptación, indiferencia o la condena de las personas lgtbi tienen más que ver con la manera de entender el mundo y al ser humano, que con unos cuantos versículos que se encuentran en la Biblia.

Las controversias bíblicas entre cristianos y cristianas o entre iglesias que parten de paradigmas distintos no tienen mucho sentido, puesto que el conflicto se esconde en el paso previo que da lugar al supuesto punto de partida de la discusión. Además jamás se resolverá demostrando bíblicamente al otro la validez de una interpretación determinada, sino haciendo que una de las dos partes abandone el paradigma al que pertenece. Lo cual, no es fácil, y personalmente creo que no se puede conseguir con una discusión que no te implica personalmente. Cambiar los valores, creencias, y formas de percibir la realidad necesita algo más que una discusión o un diálogo sereno y respetuoso.

Sintetizando mucho, y mostrando con claridad el lugar desde el que reflexiono, percibo tres diferentes paradigmas que se dan en el cristianismo y que a continuación explico brevemente.

Paradigma fundamentalista

Esta cosmovisión percibe el mundo como un peligro y entiende que los cristianos y cristianas poseen una verdad revelada en la Biblia, a la que tienen acceso independientemente de sus condicionantes personales, que debe ser predicada a toda persona para transformarla. Desconfían de todo avance, por eso se alinean con las tesis que pretenden conservar las tradiciones. Rechazan también los aportes de las ciencias que no sirvan para ratificar sus posiciones previas, y no los aplican en la interpretación de los textos bíblicos. Por eso su interpretación es literal.

Según este paradigma los genitales determinan si somos hombres y mujeres, y a partir de ellos se asocia a cada persona unas características y funciones determinadas. Al ser esta división divina, quienes no encajan dentro de su paradigma, se revelan contra la voluntad de Dios y no pueden ser tratados como cristianos. Dentro de sus comunidades aplican una ética estricta, silencian las voces discordantes impidiendo la reflexión, ejercen presión y maltrato psicológico a las personas lgtbi, y expulsan a quienes no siguen la “verdad oficial”. Paradójicamente, al ser su posición cada vez más minoritaria en la sociedad, empiezan a presentarse como víctimas que se ven privadas de libertad de expresión, cuando en realidad son ellas mismos quienes no la respetan en sus comunidades.

Paradigma paternalista

Quizás la diferencia más clara con el paradigma fundamentalista es que, aunque siguen creyendo que existe una verdad revelada en la Biblia y accesible fácilmente a quien la busca desinteresadamente, el mundo es un lugar donde el Reino de Dios se puede revelar, y por tanto donde el amor cristiano debe hacerse presente. La primera función de cristianos y cristianas es acompañar sin condenar, y por tanto, aunque las personas lgtbi no formen parte de la voluntad divina original, la tarea del cristianismo es mostrar a un Dios que acoge tanto a buenos como a malos, a enfermos como a sanos.

El énfasis bíblico recae sobre todo en los textos de los evangelios donde no se juzga a pecadores y pecadoras, sino que se les llama a seguir al maestro. La actitud de todo creyente, es en consecuencia una actitud maternal y de acompañamiento a aquellas personas lgtbi que quizás por causas biológicas o ambientales, no viven acordes con el diseño divino. Se trata por tanto, de un paradigma que pone el énfasis en el yo heterosexual más que en el prójimo lgtbi, porque de lo que se trata es de “comportarse como un buen cristiano”, “demostrar amor”, situando a la persona lgtbi como objeto que muestra hasta que punto la persona heterosexual se comporta de manera “cristiana”. En el fondo un paradigma que sigue discriminando y victimizando a las personas lgtbi, pero en este caso por respetables y amorosas personas cristianas que no tendrían nada que ver con los intransigentes fundamentalistas.

Paradigma evangélico

En este paradigma, el mundo, la realidad que envuelve a cada ser humano, no es sólo un lugar donde se puede revelar el Reino de Dios, sino el lugar privilegiado desde donde se interpreta la Biblia. La Biblia no es Palabra de Dios cuando es leída o predicada de forma abstracta, sino cuando es vivida e interpretada desde la realidad del prójimo. Solo el otro y la otra, sobre todo cuando sufre una situación de injusticia, puede hacer de la Biblia palabra divina que interpela. Por esta razón no hay verdades absolutas que permitan discriminar a nadie, no hay fórmulas eternas, ni lecturas o interpretaciones que nos autoricen a situarnos como sujetos ante los demás para objetivarlos. El amor sitúa al prójimo a nuestro nivel, y su experiencia nos puede ayudar a salir de los condicionantes que impiden a nuestro ego entender la voluntad divina. Por eso las lecturas legalistas de la Biblia no tienen ningún sentido, y en sí mismas no constituyen una lectura evangélica.

Los conocimientos que aportan las ciencias son útiles tanto para entender al prójimo, como para entender el contexto en el que se enmarcan los textos bíblicos. El evangelio no trata tanto de verdades, sino de prójimos; cuando nuestras lecturas los liberan son evangélicas, cuando los discriminan no lo son. Y es aquí donde las personas lgtbi se entienden a sí mismas como lugares desde donde la Palabra de Dios puede leerse, y al mismo tiempo, como sujetos que son interpelados por la Palabra de Dios que se revela en otros seres humanos. Jesucristo era liberador, no porque defendiese la Ley de la Torá, tampoco por que la interpretase de una forma progresista y acorde con la sociedad en la que vivía, sino porque la leía siempre desde la realidad de la persona que vivía oprimida para liberarla. En eso consiste el evangelio.

Cada comunidad cristiana puede formar parte de uno de estos paradigmas, o reflejar varios de ellos a la vez, todo dependerá del grado de madurez que posean para albergar la diversidad. Sin embargo es importante destacar que el tipo de comunidad a la que pertenezca una persona lgtbi, puede hacer que ésta viva el cristianismo de una forma opresiva o liberadora. Quizás sea razonable que una determinada comunidad necesite de un tiempo más o menos largo para replantearse el lugar que ocupan dentro de ella las personas lgtbi, pero no lo es tanto, que las penosas lgtbi se nieguen a buscar, transformar, o incluso construir comunidades donde puedan vivir el evangelio de una forma saludable.

Ver el daño que la homofobia infringe a muchas personas lgtbi dentro de unas comunidades cristianas que se niegan a abandonar, es descorazonador, y nos hace preguntarnos si es el evangelio lo que pretenden seguir, o simplemente necesitan lugares que les den seguridad, aunque sea a un precio tan alto. Quizás serán las personas cristianas lgtbi más jóvenes, que gracias a los avances sociales se resisten más a vivir discriminadas dentro de sus iglesias, las que nos permitirán ver en pocos años más comunidades realmente evangélicas, y menos paternalistas y fundamentalistas.

 

Carlos Osma

El Discípulo Que[er] Jesús ∀maba

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