Ariel Álvarez: “La figura de Jesús de Nazaret que muchos cristianos tienen en su mente se parece a un superhombre”

Lunes, 17 de diciembre de 2018

foto_ariel“Los cristianos solo conocen al Jesús de la fe, el que aparece en los Evangelios”, explica el biblista

El teólogo imparte una serie de seminarios gratuitos en el CEHS sobre el nacimiento y la infancia del Jesús histórico

(Humanizar).- ¿Es posible demostrar la existencia de Jesús? ¿Cómo fue la anunciación del Ángel Gabriel? Este ha sido el primero de los seminarios gratuitos en el CEHS que están teniendo lugar estos días -bajo el tema global “Nacimiento e infancia del Jesús histórico”, de la mano de Ariel Álvarez, teólogo, biblista y un referente mundial en esta especialidad.

¿Qué importante es el conocimiento del Jesús histórico para la fe y para la vida de la Iglesia hoy?

Los cristianos en general solo conocen al Jesús de la fe. Es decir, al Jesús que aparece en los Evangelios. Pero se trata de una figura interpretada por los primeros cristianos. El Jesús de Nazaret que históricamente pasó por este mundo, predicando y actuando, nos resulta desconocido. Hoy los biblistas e historiadores están haciendo un esfuerzo por recuperar la figura del profeta de Galileo, despojándolo del ropaje de la creencia.

En este sentido los estudios del Jesús histórico han avanzado enormemente, y creo que sirven mucho para que nuestra fe pueda apoyarse en un personaje real. De estas nuevas propuestas, sin duda que la fe cristiana sale enormemente favorecida.

 ¿Qué temas has trabajado en este curso bíblico en el Centro de Humanización de la Salud de los camilos y qué quieres subrayar de ello?

En este curso solo nos hemos detenido en la etapa de la infancia y la vida oculta de Jesús. Es el periodo menos conocido históricamente, ya que los Evangelios no solo aportan muy poca información, sino que la mayoría de las escenas bíblicas que corresponden a este tiempo contienen pocos datos útiles para un historiador. Aún así, se pueden recuperar bastantes datos de Jesús de Nazaret.

En este curso intentamos descubrir cómo habría sido su nacimiento, cuándo nació, dónde nació, cómo estaba constituida su familia, qué tipo de relaciones había entre sus miembros, y cómo habría sido la etapa de su vida oculta.

¿Cómo describirías el poder humanizador del conocimiento de Jesús de Nazaret para hoy?

La figura de Jesús de Nazaret que muchos cristianos tienen en su mente está muy deshumanizada. Se parece más a un superhombre, a un personaje mágico, a un ser sobrenatural, que al hijo de María que vino a volcar amor sobre la tierra. Con una figura de este tipo, que supuestamente debe servir de ejemplo a los cristianos, resulta muy difícil el seguimiento. Por eso es que a muchos creyentes se les hace imposible la fidelidad al mensaje de Jesús. Pensamos que él hizo lo que hizo porque era Dios. Recuperar la figura humana de Jesús de Nazaret no solo nos reconcilia con él, sino también con nuestras posibilidades humanas de actuar y de vivir el Evangelio.

Fuente Religión Digital

Cientos de fieles protestan contra la pretensión de Munilla de convertir la diócesis “en un negocio hotelero”

Lunes, 17 de diciembre de 2018

obispo-munilla-favela-brasilena_tinima20130721_0254_5Denuncian la venta orquestada de edificios diocesanos para el turismo, y no para los pobres

Lamentan la “actuación autoritaria” del prelado, que deja “gravemente herida la comunión diocesana”

J. Bastante/Agencias).- Mientras el Papa predica una Iglesia pobre y para los pobres, algunos prelados, también en nuestro país, compran y venden inmuebles de la diócesis para destinarlos a complejos turísticos u hoteleros, mientras miles de personas no tienen una cama donde dormir, o un lugar en el que ser acogidos. Esta es la denuncia que un colectivo de fieles de la diócesis de San Sebastián hace de la actuación de José Ignacio Munilla.

Unas trescientas personas se han concentrado este mediodía frente a la catedral del Buen Pastor -que había cerrado cuidadosamente sus puertas- bajo el lema “No de espaldas de la diócesis”-, para denunciar la “actuación autoritaria del Obispado y la decisión de “embarcarse en el negocio hotelero” al transformar dos edificios de su propiedad en apartahoteles con “una ausencia total de criterio evangélico”.

Al término de la concentración, el colectivo ha leído un manifiesto (que pueden leer al final de esta información) en el que lamentan “el rumbo descaminado que está tomando la dirección del obispado”.

Tras unos carteles en los que se podía leer “Por una iglesia al servicio de los pobres, no a una iglesia turística hotelera”, los convocantes han querido poner de manifiesto la actuación autoritaria del Obispado, que ha dejado hace mucho, dicen, sin eficacia real al Consejo Presbiteral Diocesano y al Consejo Pastoral Diocesano.

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En concreto, critican el proyecto de transformar el edificio de la curia diocesana en 26 apartamentos con licencia de hotel y el propósito de hacer algo similar con el inmueble que actualmente sirve de residencia al obispo, José Ignacio Munilla, y a algunos sacerdotes jubilados.

Este colectivo alude también a un plan para derribar la parroquia de Todos los Santos, situada en el barrio de Intxaurrondo, y construir una residencia, “privada, no pública”, para mayores. Al mismo tiempo, también está previsto algo similar con el edificio de la calle Urdaneta 10, actual residencia del Obispo y de algunos sacerdotes jubilados.

“Todo esto está sucediendo en una diócesis donde todas las noches duermen a la intemperie casi 150 personas y a donde están llegando continuamente migrantes devueltos por Francia por la frontera de Irún”, lamentaron los convocantes, que sostienen cómo, mientras “en otras diócesis comienzan a promover ‘pisos sociales’ para los sin techo escuchando las repetidas llamadas del papa Francisco, nuestra diócesis se embarca en el negocio hotelero aprovechando el boom turístico de la ciudad de San Sebastián”.

Manifiesto:

“Los que nos reunimos hoy aquí, ante la Catedral de nuestra diócesis, no lo hacemos para enfrentarnos a nadie. Solo nos mueve la preocupación por el futuro de esta diócesis que en pocos años se va deshaciendo sin que esté en nuestras manos el poder evitarlo. No somos muchos. Sabemos que nuestro gesto es sencillo e insuficiente, pero queremos poner voz a todos los que en nuestras comunidades cristianas sufren desconcertados al experimentar cada vez más el deterioro de nuestra Iglesia de Gipuzkoa.

Entre nosotros la comunión diocesana está gravemente herida, y nadie sabe quién podrá sanarla. La actuación autoritaria del Obispado ha dejado hace mucho sin eficacia real al Consejo Presbiteral Diocesano y al Consejo Pastoral Diocesano como órganos indispensables para la reflexión y la consulta en temas decisivos para la diócesis. Por otra parte, la reestructuración de los arciprestazgos, introducida sin atender a la necesidades reales ni respetar la identidad de las zonas, lejos de aunar fuerzas y reavivar la acción pastoral, la está obstaculizando y entorpeciendo todavía más.

No solo es eso. Se han suprimido, sin explicación alguna, las Jornadas Pastorales anuales en las que participaban más de 300 agentes de pastoral. Ha desaparecido cualquier tipo de atención a las laicas y laicos a quienes se les habían confiado responsabilidades laicales en las zonas. Ha desaparecido el Instituto de Teología y Pastoral sin que sepamos nadie por qué. En nuestra diócesis ya no es posible orientar una verdadera acción pastoral inspirada en un modelo claro de Iglesia. Mientras tanto, se van introduciendo iniciativas extrañas, peregrinaciones, devociones piadosas… y siguen llegando de cualquier parte presbíteros y religiosas sin ninguna relación previa ni conocimiento o sintonía con la realidad y la vida de nuestra diócesis. Así seguimos caminando año tras año sin saber a dónde nos llevará todo esto.

Pero lo que nos hace salir hoy a la calle es un hecho que pone al descubierto el rumbo descaminado que está tomando la dirección del Obispado; la falta de respeto a los cristianos que, desde el origen de la diócesis en 1950, han contribuido a crear y sostener el patrimonio diocesano; y, sobre todo, la ausencia total de criterio evangélico. Todos hemos podido saber por los medios de comunicación que el Obispado transformará en apartotel el edificio que ha sido hasta ahora la sede de la curia diocesana desde la que se promovía la acción pastoral más importante de la diócesis, para crear 26 apartamentos con licencia de hotel. Al parecer, también está previsto algo similar con el edificio de la calle Urdaneta 10, actual residencia del Obispo y de algunos sacerdotes jubilados. Hemos podido saber también que la parroquia de Todos los Santos ubicada en Intxaurrondo (Donostia) será destruida para construir una Residencia para Mayores, no pública sino privada, para lo que el Obispado cuenta con un inversor: el edificio de la residencia tendrá 6 plantas y un parking de 4 pisos. De igual modo es motivo de preocupación la supresión arbitraria de algunas parroquias.

Todo esto está sucediendo en una diócesis donde todas las noches duermen a la intemperie casi 150 personas y a donde están llegando continuamente migrantes devueltos por Francia por la frontera de Irún. Cuando en otras diócesis comienzan a promover “pisos sociales” para “los sin techo” escuchando las repetidas llamadas del papa Francisco a las Iglesias locales, a las parroquias y monasterios de Europa a acoger a quienes vienen huyendo del hambre y de la guerra, nuestra diócesis se embarca en el negocio hotelero aprovechando el “boom” turístico de la ciudad de San Sebastián. Podemos pensar de manera diferente y promover estilos pastorales distintos, pero lo que no podemos es ir en contra del Evangelio de manera tan manifiesta. En nuestras comunidades los cristianos, mujeres y hombres, están hablando estos días de un escándalo de la Iglesia, difícil de entender.

Quienes estamos aquí no sabemos qué acogida tendrá este gesto. Ignoramos si alguien se está preocupando realmente de esta pequeña diócesis en Roma o en la Conferencia Episcopal Española. Si hemos venido hoy aquí, ante la Catedral de nuestra diócesis, es porque somos cada vez más los que vemos que entre nosotros se está jugando ya el futuro de la fe cristiana en nuestro pueblo. No queremos que nadie nos recuerde un día como espectadores pasivos que no supieron reaccionar en momentos tan críticos. Seguiremos trabajando por una Iglesia de Gipuzkoa más evangélica.

Ante la Catedral del Buen Pastor
15 de Diciembre de 2018
Colectivo “No a espaldas de la Diócesis – Elizbarrutiarekin batera” Taldea

Fuente Religión Digital

2017 ha sido el año en el que más matrimonios entre personas del mismo sexo se han celebrado en España

Lunes, 17 de diciembre de 2018

matrimonio_previoEl Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado las cifras definitivas de matrimonios celebrados en España en 2017, además del adelanto provisional correspondiente a los primeros seis meses de 2018. Los datos confirman lo que adelantábamos en junio: 2017 fue el año en el que más bodas entre personas del mismo sexo se han celebrado en España, tanto en números absolutos como relativos. En total, 4.637 enlaces, el 2,7% del total (173.626). De ellas, 2.323 (el 50,1%) fueron entre varones y 2.314 (el 49,9%) entre mujeres. Un «empate» casi absoluto que en 2018 podría romperse, por primera vez en toda la serie histórica, en favor de las parejas de chicas. 

Según estos datos, en 2017 aumentó en un 7,4% el número de bodas entre personas del mismo sexo respecto al año anterior (pasando de 4.320 a 4.637). Un aumento que contrasta con un descenso de la cifra global de enlaces, que pasó de 175.343 a 173.626. Como consecuencia, la proporción de bodas entre personas del mismo sexo se incrementó del 2,5% al 2,7% del total.

Se trata, por lo que a las bodas entre personas del mismo sexo respecta, de la cifra más alta de la serie histórica, superando los números de 2016 (4.320 enlaces) y de 2006, primer año completo en que se pudieron celebrar estas bodas (entonces se celebraron 4.313). Se encadenan además cuatro años de repunte, desde que en 2013 el número de bodas entre personas del mismo sexo conoció su punto más bajo (3.071).

Por comunidades autónomas, Cataluña repitió un año más como la comunidad con más matrimonios entre personas del mismo sexo en números absolutos (1.030), aunque en términos porcentuales es Canarias la que mayor proporción de bodas entre personas del mismo sexo contabiliza (4,32%). Le siguen Baleares (3,79%), Cataluña (3,51%), Madrid (3,22%) y la Comunidad Valenciana (3%). El porcentaje más bajo corresponde a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, donde solo se celebraron 6 de estas bodas (3 en cada ciudad).

Primeros seis meses de 2018: sorpasso de las bodas entre mujeres

Los datos provisionales de los primeros seis meses de 2018, por su parte, arrojan un total de 2.198 entre personas del mismo sexo. Son un 3,2% del total, cuyo número ascendió a 69.777 matrimonios. De confirmarse la tendencia, continuaría el incremento porcentual de matrimonios entre personas del mismo sexo respecto al total de matrimonios.

Además, por primera vez se produciría un sorpasso de las bodas entre mujeres a las bodas entre hombres, De acuerdo con estos datos provisionales, en los primeros seis meses del año se han dado el «sí quiero» 1.130 parejas de mujeres (el 51,4%) frente a 1.068 parejas de hombres (48,6%).

Cerca ya de las 50.000 bodas desde que se aprobó la ley

Sumando los datos provisionales de 2018 a los definitivos de 2005 (1.269), 2006 (4.313), 2007 (3.193), 2008 (3.194), 2009 (3.082), 2010 (3.193), 2011 (3.540), 2012 (3.455), 2013 (3.071), 2014 (3.275), 2015 (3.738), 2016 (4.320) y 2017 (4.637), más de 46.000 parejas del mismo sexo habían contraído matrimonio desde que entró en vigor la ley que lo hace posible en España (3 de julio de 2005)  hasta la mitad del presente año: 46.478, en concreto.

Fuente Dosmanzanas

Destruyendo mitos: Pasado y presente de las realidades trans*

Lunes, 17 de diciembre de 2018

carla-y-ayelenCarla y Ayelén son dos mujeres con realidades muy distintas, pero hay algo que las une: ambas son mujeres trans. Las separan más de 60 años y varias generaciones pero con ellas podemos tener una retrospectiva sobre la transexualidad en la segunda mitad del siglo XX y una visión de cómo las personas trans avanzan en esta sociedad en pleno siglo XXI.

“Tuve la suerte de poder dedicarme a mi profesión, ingeniera forestal, y no a la prostitución como la mayoría de las mujeres trans de mi época”

Carla Represa, de 71 años, es una mujer trans y lesbiana que decidió hacer su transición ya con cierta edad. Desde hacía muchos años sabía que su sexo sentido no coincidía con el registral, y de hecho le costó el divorcio con su mujer. En aquel momento, tenía una vida estable, sus hijos la entendieron y no necesitó más. Dice que la época era difícil y prefirió dar de comer a sus hijos que cambiarse de ropa. Desde luego no podemos imaginar lo que significó para ella aquella decisión tan generosa.

Es muy curioso, ya que generalmente nadie elige su nombre, cómo estas personas eligen sus nuevos nombres. Esos nombres con los que se sienten a gusto, uno que no le quede ajustado y le duela. En esta historia, Carla, eligió un nombre precioso que dista poco del nombre que tenía antes (supongo que para hacer el tránsito más sencillo). Sin embargo, Ayelén lo eligió con conocimiento. Ayelén es un nombre derivado de la palabra ‘ayelen’ que en mapudungun significa “sonrío”, “el sonreír”. ¿No creéis que es algo maravilloso?

Ayelén tiene 12 años, va al instituto pero ya sabe lo que es pasarlo mal. No es justo que una persona tan pequeña haya sufrido tanto en su vida como para pensar que nada tiene sentido. Por suerte, su familia está con ella apoyándola y luchando por ofrecerle herramientas y para que tenga sus derechos bien asentados. No obstante, no debemos olvidar que hechos recientes en España nos demuestran que tener derechos ganados no es seguro de tenerlos para toda la vida. Pero esta es una historia de superación, de lucha, de positivismo. Carla y Ayelén son dos grandes personas que hacen que el imaginario de mujer trans se rompa.

Hace tan solo unos días, hemos podido compartir con ellas un ratito dentro de las “III Jornadas TransFamilias (organizadas por las asociaciones canarias Algarabía y Chrysallis, subvencionado por la Consejería de Políticas Sociales del Gobierno de Canarias) y allí, en medio de los gritos y risas de personitas pequeñas y mayores tuvimos una pequeña charla intergeneracional.

Desde ya os pedimos vuestra comprensión por el sonido, pero hacer callar a más de cien personas nos resultó imposible. De cualquier manera, si afináis el oído podréis comprobar que las nuevas generaciones vienen pisando fuerte y que son el futuro. Y además, tienen las cosas muy claras.

Gracias. Un beso.

Fuente Oveja Rosa

“Jesús contraataca: el día del juicio final”: Aniquilar feministas, activistas sociales y miembros del colectivo LGBT: ¿videojuego o troleo?

Lunes, 17 de diciembre de 2018

680x0-videojuegos-jesus-contraataca-dia-juicio-finalJesus contraataca: el día del juicio final | Foto: Uso permitido

La locura del la “Ideología del odio” no descansa, y cada vez es más peligrosa:

«Jesús contraataca: el día del juicio final» es el nombre de un videojuego cuyo lanzamiento está previsto para finales de enero. El objetivo de sus jugadores sería aniquilar feministas, activistas sociales y miembros del colectivo LGBT, personificando a figuras como Jesucristo, Donald Trump o Adolf Hitler.

La irrupción de la extrema derecha en las elecciones autonómicas de Andalucía no es un caso aislado, es una realidad que claramente se puede constatar en muchos países europeos y en algunos americanos. Que se trata de un fenómeno que ha dado alas a los sujetos más radicales, lo hemos visto en Rusia, en Brasil y en los Estados Unidos, donde se han incrementado las agresiones a miembros del colectivo LGBT. Que partidos como VOX iban a tener votantes gays, tampoco es algo que nos extrañe realmente. Lo que quizás sea más difícil de digerir es el lanzamiento de un videojuego, Jesús contraataca: el día del juicio final, cuyo lanzamiento está previsto para finales de enero y en el que sus jugadores tendrán el dudoso placer de aniquilar feministas, activistas sociales y miembros de la comunidad LGBT.

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JSBJD 5 | Foto: Uso permitido

«El juego es diversión garantizada para toda la familia que imagina el regreso de Jesús a un mundo postapocalíptico, devastado por el socialismo radical y los terroristas fanáticos religiosos. Con la caída completa de la civilización mundial y los derechos, la libertad y la independencia, al mundo libre, que una vez dio por sentado lo que ahora no es más que un recuerdo lejano, le corresponde a aquel que esté libre de pecado tirar su primera bala», así describen el juego en su página, en la que (sin preguntarles, lo cual ya es sospechoso) aseguran que no se trata de un intento de trolear ni nada parecido.

«El jugador asume el papel de Jesucristo (o de una gran cantidad de otros personajes) y debe abrirse camino corriendo y disparando a través de las capitales de todo el mundo, dejando una ola de terroristas muertos y matanzas en su camino. Ármate con un gran arsenal de armas personalizables y actualizables, armaduras corporales y todo lo que un héroe necesita para enfrentarse al mal que es el socialismo radical y el terrorismo que asola la Tierra», continua su explicación de un juego en el que puedes participar personificando también a Vladimir Putin, Donald Trump o los mismísimos Benito Mussolini o Adolph Hitler.

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JSBJD 6 | Foto: Uso permitido

En un intento de evitar cualquier tipo de querella, los nombres de los mandatarios se han modificado, de manera que tienes que elegir entre Dolph, Tromp o Pootin, pero la imagen gráfica de cada uno de ellos deja lugar a pocas dudas (aunque sí deja sitio para alguna broma a tenor de la indumentaria del propio Jesucristo). Lo que no parece quedar muy claro es si la intención de los autores del juego es trolear al sector conservador o al progresista, a la izquierda o a la derecha, a demócratas o a republicanos, dada la ironía de sus planteamientos, que se confunden de la misma manera que los que critican a otros de populistas para terminar ellos mismos practicando ese mismo populismo, o si simplemente muestran el mundo tal como parecen verlo estos personajes

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JSBJD 4 | Foto: Uso permitido

El contrincante más poderoso del juego es un «humanoide pansexual fluido no binario radical», que atacaría «a cualquiera que no sea miembro de su grupo militar», según la descripción los creadores del juego, quienes aseguran que «sí, este es un juego REAL. Esto no es ‘cebo’ o ‘troleo’», apelando al tiempo que han estado desarrollando el videojuego y el dinero invertido como para que su intención no sea más que trolear. En cualquier caso, algunas páginas apuestan a que se trata de algún tipo de estrategia comercial y que el juego no llegará a ser lanzado. En su misma página electrónica, un usuario cuestiona que se relacione a Jesucristo con un personaje como Donald Trump, o que incluso se sugiera que habría votado a los republicanos, que tan poca empatía muestran por los refugiados. Sea como sea, la polémica está servida.

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JSBJD 03 | Foto: Uso permitido

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JSBJD 02 | Foto: Uso permitido

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JSBJD | Foto: Uso permitido

Fuente Universogay

Drenan un lago en la India tras encontrar en él el cuerpo de una mujer VIH+

Lunes, 17 de diciembre de 2018

lago-morab-indiaindia-lago-vih-696x522Después de haber visto a los bomberos de Parla aplicar el protocolo anti-radioactividad tras atender a una persona VIH+ hace un tiempo, ahora en el pueblo de Morab, en Karnataka (India). En él sus habitantes se niegan a beber agua del lago del que se abastece el pueblo porque…

El pasado 29 de noviembre en ese lago apareció el cadáver de una mujer que se había suicidado lanzándose al agua. Y aunque no es la primera vez que se encuentran un cadáver flotando en el lago sí es la primera vez que el pueblo entero se niega a beber de él. El motivo es porque la mujer que se suicidó era VIH+. Y ahora todo el pueblo cree que el lago está contaminado por el VIH+.

Esa falta de información en la población ha resultado un auténtico drama porque ese lago es la única fuente de agua de Morab. “Beberíamos el agua si el cuerpo fuera el de una persona normal, pero al mujer murió de VIH. No hay otra forma. Las autoridades deben drenar el lago y rellenarlo con agua fresca para salvar la vida de los habitantes del pueblo“. según cuentan en el periódico India Times.

Como en el pueblo nadie quería beber agua del lago, las autoridades tuvieron que empezar a traer agua del canal de Malaprabha que está a más de tres kilómetros de distancia. “Es muy desafortunado“, explica el Dr. Rajendra Doddamani, responsable de sanidad del distrito de Dharwad, “Hemos explicado al pueblo que no tienen que alarmarse porque el VIH no se transmite por el agua. Pero la gente no está convencida y quieren drenar el lago.” Lo que han hecho.

El VIH solo se transmite a través de los fluidos corporales y fuera del cuerpo no sobrevive más que unos segundos.

Fuente | Instinct Magazine, vía HazteQueer

La Conferencia Episcopal sólo investigará los abusos a menores en el pasado si se lo pide el Papa

Lunes, 17 de diciembre de 2018

obispos-go-homeA esta pandilla les importan mucho las víctimas… Una Iglesia rigorista y encubridora

Los obispos siguen sin seguir el ejemplo de la vida religiosa, que ha tomado cartas en el asunto

Luis Argüelo anuncia que esperarán al resultado de la reunión de febrero para implementar reformas

(Jesús Bastante).- Los obispos españoles parecen no haber aprendido la lección. Mientras episcopados de medio mundo (Estados Unidos, Alemania, Australia, Irlanda, Francia) han elaborado o encargado investigaciones sobre los abusos sexuales a menores en sus filas, la Conferencia Episcopal se resiste a hacerlo por propia iniciativa, y apenas se compromete a hacerlo “si así lo dispone el Papa”.

Una nueva oportunidad perdida, que se hace aún más estridente después de que la vida religiosa en su conjunto se haya organizado para atajar los casos de abusos sexuales en su seno, atender a las víctimas, y elaborar una investigación de los casos acaecidos en el pasado.

Los obispos, sin embargo, no seguirán el ejemplo de Confer y de instituciones como la Compañía de Jesús y, al menos hasta la reunión de los episcopados de todo el mundo con el Papa del próximo mes de febrero, limitarán el trabajo de su Comisión Antipederastia a mejorar los protocolos, implementar “medidas preventivas formativas” y generar “una educación de la afectividad y la sexualidad”, tal y como apuntaba en una entrevista con Ep, el portavoz episcopal, Luis Argüello.

“En cada una de nuestras diócesis estamos dando los pasos oportunos y, por supuesto, estamos también abiertos a que si en la reunión de febrero se dispone para toda la Iglesia algún tipo de protocolo que tenga que ver con la revisión del pasado, poderlo asumir”, subrayaba el portavoz de la CEE. Mientras tanto, las víctimas continúan exigiendo ser recibidas por sus obispos, y una cercanía que las congregaciones religiosas ya se han comprometido a dar, pero que en el ámbito episcopal no se da.

Los obispos, una vez, siguen llegando tarde y, a diferencia del comunicado de Confer, poniendo paños calientes y minimizando el impacto de la crisis de la pederastia en España. Así, Argüello ha subrayado que los casos “no han sido muchos” en España. Todo se fía, pues, a lo que venga de Roma en febrero. A remolque, para desgracia de las víctimas y desprestigio de la institución.

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Fuente Religión Digital

Maestro, ¿qué hacemos nosotros?

Domingo, 16 de diciembre de 2018

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El Sur,
el Sur,
¡no el Occidente, hermanos!

Somos pobres,
pero somos
mayoría
¡y el futuro!

Gracias a tu ayer,
habrá para ellos
un mañana,
hermano.

Mi hoy, entre los dos,
ha de ser responsable
como un arco de Historia
en el puente del Reino.

¿Qué le dice el Tercer Mundo
al Primer Mundo?
– ¡Si no fuerais lo que sois,
podríamos ser
los que somos!

¿Por qué lo que es de todos
no es de nadie,
si todos somos todos?

Dos son los problemas,
dos:
los demás
y yo.

Vuestros tiempos perdidos
son mi tiempo de canto.
Me anticipo a gritaros que ya es hora.
(Quizás roncos de angustia,
por causa de la noche,
los gallos, los poetas, despertamos el día).

*

EUCARISTÍA
Para Arturo Paoli

Mis manos, esas manos y Tus manos
hacemos este Gesto, compartida
la mesa y el destino, como hermanos.
Las vidas en Tu muerte y en Tu vida.

Unidos en el pan los muchos granos,
iremos aprendiendo a ser la unida
Ciudad de Dios, Ciudad de los humanos.
Comiéndote sabremos ser comida.

El vino de sus venas nos provoca.
El pan que ellos no tienen nos convoca
a ser Contigo el pan de cada día.

Llamados por la luz de Tu memoria,
marchamos hacia el Reino haciendo Historia,
fraterna y subversiva Eucaristía.

*

Pedro Casaldáliga
Todavía estas palabras, 1994

***

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan:

-“¿Entonces, qué hacemos?

Él contestó:

-“El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo.”

Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron:

“Maestro, ¿qué hacemos nosotros?”

Él les contestó:

-“No exijáis más de lo establecido.

Unos militares le preguntaron:

“¿Qué hacemos nosotros?”

Él les contestó:

-“No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga.”

El pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos:

– “Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizara con Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.”

Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba el Evangelio.

*

Lucas 3, 10-18

***

La alegría es oración. La alegría es fuerza. Es como una red de amor que coge a las almas. Dios ama al que da con alegría. El que da con alegría, da más. No hay mejor manera de manifestar nuestra gratitud a Dios y a los hombres que aceptar todo con alegría. Un corazón ardiente de amor es necesariamente un corazón alegre. No dejéis nunca que la tristeza se apodere de vosotros hasta el punto de olvidar la alegría de Cristo resucitado. Continuad dando Jesús a los demás, no con palabras sino con el ejemplo, por el amor que os une a él, irradiando su santidad y difundiendo su amor profundo, id por todas partes. Que vuestra fuerza no sea otra que la alegría de Jesús. Vivid felices y en paz. Aceptad todo lo que él da y dad todo lo que él toma con una gran sonrisa.

*

Madre Teresa de Calcuta.

***

***

“¿Qué podemos hacer?”. 3 Adviento – C (Lucas 3,10-18)

Domingo, 16 de diciembre de 2018

03_Adv_CLa predicación del Bautista sacudió la conciencia de muchos. Aquel profeta del desierto les estaba diciendo en voz alta lo que ellos sentían en su corazón: era necesario cambiar, volver a Dios, prepararse para acoger al Mesías. Algunos se acercaron a él con esta pregunta: ¿Qué podemos hacer?

El Bautista tiene las ideas muy claras. No les propone añadir a su vida nuevas prácticas religiosas. No les pide que se queden en el desierto haciendo penitencia. No les habla de nuevos preceptos. Al Mesías hay que acogerlo mirando atentamente a los necesitados.

No se pierde en teorías sublimes ni en motivaciones profundas. De manera directa, en el más puro estilo profético, lo resume todo en una fórmula genial: «El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida que haga lo mismo». Y nosotros, ¿qué podemos hacer para acoger a Cristo en medio de esta sociedad en crisis?

Antes que nada, esforzarnos mucho más en conocer lo que está pasando: la falta de información es la primera causa de nuestra pasividad. Por otra parte, no tolerar la mentira o el encubrimiento de la verdad. Tenemos que conocer, en toda su crudeza, el sufrimiento que se está generando de manera injusta entre nosotros.

No basta vivir a golpes de generosidad. Podemos dar pasos hacia una vida más sobria. Atrevernos a hacer la experiencia de «empobrecernos» poco a poco, recortando nuestro actual nivel de bienestar, para compartir con los más necesitados tantas cosas que tenemos y no necesitamos para vivir.

Podemos estar especialmente atentos a quienes han caído en situaciones graves de exclusión social: desahuciados, privados de la debida atención sanitaria, sin ingresos ni recurso social alguno… Hemos de salir instintivamente en defensa de los que se están hundiendo en la impotencia y la falta de motivación para enfrentarse a su futuro.

Desde las comunidades cristianas podemos desarrollar iniciativas diversas para estar cerca de los casos más sangrantes de desamparo social: conocimiento concreto de situaciones, movilización de personas para no dejar solo a nadie, aportación de recursos materiales, gestión de posibles ayudas…

Para muchos son tiempos difíciles. A todos se nos va a ofrecer la oportunidad de humanizar nuestro consumismo alocado, hacernos más sensibles al sufrimiento de las víctimas, crecer en solidaridad práctica, contribuir a denunciar la falta de compasión en la gestación de la crisis… Será nuestra manera de acoger con más verdad a Cristo en nuestras vidas.

 

José Antonio Pagola

“¿Qué hacemos nosotros?”. Domingo 16 de diciembre de 2018. 3º de Adviento

Domingo, 16 de diciembre de 2018

03-advientoC3De Koinonia:

Sofonías 3, 14-18a: El Señor se alegra con júbilo en ti.
Interleccional: Isaías 12, 2-3. 4bcd, 5-6: Gritad jubilosos:Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.”
Filipenses 4, 4-7: El Señor está cerca.
Lucas 3, 10-18: ¿Qué hacemos nosotros?

El texto del profeta Sofonías nos habla de un tiempo poco antes del reinado de Josías. El país se hallaba sumido en la mayor miseria moral y hacía tiempo se dejaba sentir la amenaza de Asiria. Sofonías, testigo de los grandes pecados de Israel y del duro castigo con que Dios va a purificar a su pueblo, preanuncia la restauración y redención que Dios va a obrar. A los beneficiarios de ella los llama el “resto”. Con este “resto” creará Dios un pueblo nuevo.

Al final de su libro Sofonías vislumbra algunas luces de esperanza: el rey Josías se presenta como un gran reformador y Asiria parece aflojar por el momento su cerco. Es la ocasión para anunciar días mejores para Jerusalén e invitar a la alegría a través de una gran fiesta en la que todo serán danzas, alegría y regocijo.

Israel rebosa gozo porque el Señor ha cancelado todas sus deudas o el castigo de sus pecados (la cautividad). El Señor establece su trono en Sión. Con Rey tan poderoso y Padre tan misericordioso nada tiene que temer nunca más (v.14-15). Ahora ya no es Israel el que se goza en el Señor; es el mismo Señor quien se goza con su nuevo pueblo. Es como el “esposo” que se goza en la “esposa”. Muchas veces en los profetas la “Alianza” es presentada como “Desposorio”: “Yahvé, tu Dios, está en medio de ti; exulta de gozo por ti y se complace en ti; te ama y se alegra con júbilo; hace fiesta por ti” (v.16-17).

Los textos de la liturgia de hoy nos invitan a la alegría. Ese es el modo de esperar al Señor: la auténtica alegría del pueblo de Dios es Cristo, el Mesías largo tiempo esperado. A los filipenses Pablo les recomienda: “Alegraos siempre en el señor. Otra vez os digo, alegraos”.

El pasaje de Lucas nos habla del testimonio de Juan Bautista, el precursor. Su predicación impresiona al pueblo, la gente se acerca para preguntarle: “¿Qué debemos hacer?” (v.10), es una prueba de que han comprendido el mensaje, perciben que el bautismo de Juan exige un comportamiento. La respuesta llega enseguida: compartan lo que tengan: vestido, comida, etc. (vv. 10-11).

No se pregunta lo que hay que pensar, ni siquiera lo que hay que creer. El Evangelio pretende que el oyente de la Palabra de Dios se convierta, es decir, que su conducta y su comportamiento estén de acuerdo con la justicia que exige el Reino. La buena noticia entraña una exigencia nítida: los que tienen bienes o poder deben compartirlos con los que no tienen nada o son más débiles. Gracias a esta conversión, los pobres y menesterosos son iguales a los otros. En realidad, los pobres no preguntan, sino que están en “expectación”. El “¿qué debemos hacer?” lo deberían preguntar quienes tienen el dinero, la cultura, el poder… porque la exigencia básica, según la Biblia, es compartir.

La conversión es un cambio de conducta más que un cambio de ideas; es la transformación de una situación vieja en una situación nueva. Convertirse es actuar de manera evangélica. El evangelio nos invita a una “conversión al futuro” que se despliega en el Reino. No es mirar y volverse atrás. El futuro (que es Dios y su reinado) es la meta de la llamada a la conversión.

La tentación para no convertirse es quedarse en una búsqueda permanente o contentarse con preguntar sin escuchar respuestas verdaderas. Según el Bautista, la conversión exige “aventar la parva” (saber seleccionar o elegir), “reunir el trigo” (ir a lo más importante y no quedarse en las ramas) y “quemar la paja” (echar por la borda lo inservible o lo que nos inmoviliza); acoger la Buena Nueva de la venida del Señor requiere esa conversión. Con nuestros gestos discernimos lo que nos acerca de aquello que nos aleja de la llegada del Señor. Este día Dios discernirá entre el trigo y la paja que haya en nuestra conducta.

Este domingo se denominó tradicionalmente domingo “gaudete”, o de alegría. Por dos veces nos dice Pablo que estemos alegres, alegres por la venida del Señor, por la celebración próxima de la Navidad, por mantener la esperanza, por situarnos en proceso de conversión y por compartir con los hermanos la cena del Señor.

En la Biblia, la alegría acompaña todo cumplimiento de las promesas de Dios. Esta vez el gozo será particularmente profundo: “El Señor está cerca” (Flp 4,5). Toda petición a Dios debe estar apoyada en la acción de gracias (v. 6). La práctica de la justicia y la vivencia de la alegría nos llevarán a la paz auténtica, al Shalom (vida, integridad) de Dios.

¿Qué debemos hacer? Es la pregunta que muchos nos podemos formular hoy. La respuesta de Juan Bautista no es teoría vacía. Es a través de gestos y acciones concretas de justicia, respeto, solidaridad, y coherencia cristiana, como demostramos nuestra voluntad de paz, vamos construyendo un tejido social más digno de hijos de Dios, vamos conquistando los cambios radicales y profundos que nuestra vida y nuestra sociedad necesitan. Pero para eso, es necesario purificar el corazón, dejarnos invadir por el Espíritu de Dios, liberarnos de las ataduras del egoísmo y el acomodamiento, no temer al cambio y disponernos con alegría, con esperanza y entusiasmo a contribuir en la construcción de un futuro no remoto más humano, que sea verdadera expresión del Reino de Dios que Jesús nos trae, y así poder exclamar con alegría: ¡venga a nosotros tu Reino, Señor! Leer más…

Dom 16.12.18. La Revolución de Juan, con Hacienda y Ejército

Domingo, 16 de diciembre de 2018

48387526_1132589700251554_5584464749120192512_nDel blog de Xabier Pikaza:

Dom 3 Adviento. Ciclo C. Lucas 3, 10-18. Fue una revolución de túnicas compartidas, como “chalecos” de carretera: ¡quien tenga dos que dé una! Una revolución que debía empezar uno a uno, hombre a hombre, con ollas de comida para todos… abriéndose después al Ministerio de Hacienda (publicanos) y al Ejército (soldados), una inversión económico-militar de la humanidad, a partir de las mujeres, que preparan las túnicas y realizan el servicio de las ollas compartidas.

Por iniciar esa revolución mataron a Juan Bautista: Fue ajusticiado porque su misma pobreza radical, se expresó como protesta radical, contra la acumulación de algunos (los privilegiados de Hacienda) y contra la prepotencia de otros (soldados), unida a su anuncio de juicio contra un mundo injusto. Pero su vida y mensaje fue recreado de diversas formas, y de un modo especial en los evangelios cristianos, en perspectiva de Adviento, es decir, de preparación de la venida del Cristo.

En esa línea se sitúa la interpretación del Evangelio de Lucas que toma a Juan Bautista como un “revolucionario de dentro” (en línea de hogar universal, de mujer de túnicas y panes) , que transforma el orden económico invirtiendo una economía al servicio de la Hacienda de algunos y del ejército de los prepotentes que viven de chantajear y oprimir a los otros. .

Lucas ha reinterpretado de esa forma el mensaje escatológico de Juan Bautista en una línea de revolución moral, de tipo económico, empezando por todos, y siguiendo por el “ministerio de hacienda” (publicanos) y por el ejército (soldados).El Adviento de Jesús se identifica según eso con la revolución del Bautista.

48239693_1132596920250832_1430109648689561600_nCiertamente, Juan sigue apareciendo como profeta que anuncia la gran amenazada del fin de este sistema: ¡ya está cayendo el hacha contra la raíz del árbol…! (cf. Lc 3, 7-9 en una línea de inversión económica, comparable a Magníficat (Lc 1, 45-56), pero en este nuevo contexto el Evangelio de Ludas (de este dominto 3º de Adviento) ha interpretado esa amenaza escatológica en forma mensaje de “organización ética del mundo”, de manera que todos (empezando por la Hacienda y el Ejército) se pongan al servicio de una Humanidad que se define en forma de túnicas y panes compartidos.

Este evangelio presenta así a Juan como profeta cristianizado (o, quizá mejor) universa-lizado, en la línea de una moral judeo-helenista (90-100 d.C.)que buscaba la reconciliación de la humanidad, empezando por la Hacienda y el Ejército.

Juan Bautista emerge así como predicador de un Adviento universal, maestro sabio, promotor de un orden mundial de revolución económica y de sabiduría,, como querían muchos muchos judeo-helenistas y pensadores griegos de su tiempo, que pregonan un tipo de sabiduría social para todos los hombres.

48368018_1132590516918139_4303570785508786176_nLa Gran Revolución (¡está cayendo el hacha de la justicia…!) se expresa en la pequeña revolución de cada día, abierta a cada uno de los hombres y mujeres, pero expresada de un modo especial en “publicanos” (funcionarios de Hacienda) y el soldados (representantes del Imperio). Cristianizar la Hacienda (economía mundial), humanizar el Ejército (al servicio de la paz, que es el bien común). Éste es el Adviento de Juan Bautista.
Buen domingo a todos.

Texto: Lucas 3, 10-18 ¿Qué hacemos nosotros?

(Revolución de todos).En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: “¿Entonces, qué hacemos?” Él contestó: “El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo.”

(Revolución de Hacienda).Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron: “Maestro, ¿qué hacemos nosotros?” Él les contestó: “No exijáis más de lo establecido.”

(Revolución del Ejército). Unos militares le preguntaron: “¿Qué hacemos nosotros?”Él les contestó: “No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga.”

(Adviento).El pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: “Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizara con Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.”

Explicación en tres tiempos.

‒ Economía universal. 
“La gente le preguntaba: – ¿Qué tenemos que hacer? Y les contestaba: Quien tenga dos túnicas, que le dé una al que no tiene ninguna, y el que tenga comida que haga lo mismo” (Lc 3, 10-11).

Comida y vestido no ha de ser objeto de compra-venta, sino de comunicación y así deben compartirse. Quien atesore dos túnicas (casas, comida, monedas…), mientras otros no tienen ninguna, destruye el principio central de la justicia.

Éste es, según Lucas, el sentido profundo de la moral económica de Juan Bautista, que se dirige a todos los hombres, judíos y gentiles, no sólo a sacerdotes o gobernantes judíos más o menos “ortodoxos”, superando un orden monetario de la compra-venta, que esclaviza a los pobres, y optando por la comunicación directa de los bienes. De esa forma, los signos básicos de su vida (vestido, comida) han de convertirse en medio de comunión universal, en línea de gratuidad, no de compraventa. Conforme a este mensaje, lo que importa no es creer en Juan Bautista (o en Jesús), ni de aceptar unos dogmas o caminos religiosos especiales… La única verdad moral consiste en compartir la vida, en contra de un sistema capitalista que amontona dinero (Mammón) mientras sigue habiendo muchos que no tienen comida o vestido.

‒ Economía de administradores. Ministerio de Hacienda.

“Vinieron también unos publicanos a bautizarse y le dijeron: Maestro, ¿qué tenemos que hacer? Él les respondió: No exijáis nada fuera de lo establecido” (diatetagmenon) (3, 12-13).

Dando por sabido el nivel anterior, donde las cosas se comparten directamente entre todos, Juan supone que hay un orden (sistema) de economía que administra el dinero público, y en el que existen oficiales (funcionarios), que regulan los impuestos y tasas del Estado. Según eso, este Juan ya no anuncia el fin de este tipo de Estado (como hacía el Juan histórico), sino que lo acepta y quiere reformarlo. En esa línea, Juan pide a los funciona-rio de ese Estado que se encuentra regulado por funcionarios, que no cobren más, ni utilicen su poder económico al servicio propio.

Este Juan de Lucas debe saber, sin duda, que puede haber normas injustas, que debe-rían cambiarse, y además mantiene firme (también sin duda alguna), el principio anterior de compartir con los demás lo que cada uno tiene. Pues bien, sobre ese principio, como buen ciudadano de un imperio, él conoce la existencia de “publicanos”, entendidos de un modo general como “oficiales” de impuestos, y (en contra de lo que dirá el Apocalipsis), piensa que en principio los gestores de ese dinero pueden cumplir un buen servicio (¡y así no los demoniza!), aunque manteniendo el principio anterior (dar lo que sobra a los necesitados), pidiéndoles sólo que no exijan más de lo estipulado. Leer más…

Una buena noticia bastante extraña. Domingo 3º Adviento. Ciclo C.

Domingo, 16 de diciembre de 2018

armario de ropaDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

“El que tenga dos túnicas, que las reparta con quien no tiene”

Los textos del domingo pasado dejaban claro el tono alegre del Adviento. Y los de este domingo lo acentúan todavía más. “Regocíjate, hija de Sión, grita de júbilo, Israel; alégrate de todo corazón, Jerusalén”, comienza la 1ª lectura. Su eco lo recoge el Salmo: “Gritad jubilosos, habitantes de Sión: Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel”. La carta a los Filipenses mantiene la misma tónica: “Hermanos: Estad siempre alegres en el Señor; os repito, estad siempre alegres.” Y el evangelio termina hablando de la Buena Noticia; y las buenas noticias siempre producen alegría.

Alegría de Jerusalén y alegría de Dios (Sofonías 3,14-18)

Este breve texto, probablemente del siglo V a.C., aborda dos problemas políticos, con un final religioso. Jerusalén ha sufrido la deportación a Babilonia, el rey y la dinastía de David han desaparecido, los persas son los nuevos dominadores. No tiene libertad ni rey. El profeta anuncia un cambio total: el Señor expulsa a los enemigos y será el rey de Israel. Pero lo más sorprendente es el motivo por el que se produce este gran cambio: «el Señor se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta». Cuando se recuerda la historia del pueblo de Israel, que los profetas consideran una historia de pecado, asombra que Dios pueda gozarse y complacerse en él. Es el misterio del amor de Dios. Estas palabras finales se adaptan perfectamente al espíritu del Adviento. La Iglesia, y cada uno de nosotros, debe aplicárselas.

Regocíjate, hija de Sión, grita de júbilo, Israel; alégrate de todo corazón, Jerusalén. El Señor ha cancelado tu condena, ha expulsado a tus enemigos. El Señor será el rey de Israel, en medio de ti, y ya no temerás. Aquel día dirán de Jerusalén: “No temas, Sión, no desfallezcan tus manos. El Señor, tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva. Él se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta.”

Alegría, mesura y oración (Filipenses 4,4-7)

Pablo escribe a su comunidad más querida, pero en la que no faltan problemas, de fuera y de dentro. En la parte final de la carta, tres cosas le aconseja: alegría, mesura y oración.

Hermanos: Estad siempre alegres en el Señor; os repito, estad siempre alegres. Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca. Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios, que sobre pasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Alegría, confiando en la pronta vuelta del Señor. Al principio de su actividad misionera, Pablo estaba convencido de que Cristo volvería pronto. Lo mismo esperaban la mayoría de los cristianos a mediados del siglo I. Aunque esto no se realizó, las palabras “El Señor está cerca” son verdad: no en sentido temporal, sino como realidad profunda en la Iglesia y en cada uno de nosotros.

Mesura. En el contexto navideño, cabe la tentación de interpretar la mesura como una advertencia contra el consumismo. Sin embargo, el adjetivo que usa Pablo (evpieike.j) tiene un sentido distinto. Se refiere a la bondad, amabilidad, mansedumbre en el trato humano, que debe ser semejante a la forma amable y bondadosa en que Dios nos trata.

Oración. En pocas palabras, Pablo traza un gran programa a los Filipenses. Una oración continua, “en toda ocasión”; una oración que es súplica pero también acción de gracias; una oración que no se avergüenza de pedir al Señor a propósito de todo lo que nos agobia o interesa.

La Lotería de Navidad, las elecciones y Juan Bautista

Quedan pocos días para la Lotería de Navidad. La buena noticia es que toque, terminar teniendo más de lo que tenemos. En cambio, Juan anima a compartir lo que tenemos, a terminar teniendo menos. “El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo.”

En vísperas de elecciones, el candidato “bueno” es el que anuncia mejoras salariales, reducción de impuestos, estado de bienestar. ¿Qué candidato se atreve a exigir a los distintos colectivos más honradez y responsabilidad en el cumplimiento de sus obligaciones y a no pedir mejoras salariales? En cambio, Juan Bautista exige a los recaudadores de impuestos no exigir más de lo establecido y a los militares no extorsionar a nadie y contentarse con su paga.

Quien imagine que Juan va a perder las elecciones con ese programa, se equivoca. Al contrario, la gente se pregunta si no será el candidato ideal, el Mesías. Pero él lo niega. En esta campaña electoral, él se limita a pegar carteles, a bautizar con agua. El verdadero candidato, el Mesías, vendrá después y pondrá en práctica esa profunda reforma que anhela el pueblo: desaparición de los romanos y de los judíos perversos que los apoyan, libertad y bienestar para el pueblo oprimido. En el lenguaje duramente poético de Juan, Judá es una era, y el Mesías vendrá a separar la paja del grano, a guardar el grano y quemar la paja.

¿Es esto una buena noticia? Indudablemente. Así lo interpreta el pueblo. No importa si le exigen renuncias y compromisos, porque también le ofrecen un futuro esperanzador.

            Mateo y Marcos, cuando presentan a Juan Bautista exhortando a convertirse no concretan qué implica eso en la práctica. Lucas aterriza en cosas muy concretas: compartir el vestido y la comida (hoy añadiríamos, el dinero), honradez y responsabilidad en nuestras tareas como ciudadanos. Es la mejor forma de vivir el Adviento.

En aquel tiempo la gente preguntaba a Juan:

− ¿Entonces qué hacemos?

Él contestó:

− El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo.

Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron:

− ¿Maestro, qué hacemos nosotros?

Él les contestó:

− No exijáis más de lo establecido.

Unos militares le preguntaron:

− ¿Qué hacemos nosotros?

Él les contestó:

− No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga.

El pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dejo a todos:

− Yo os bautizo con agua; pero viene uno que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con el Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.

Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba la Buena Noticia.

16 de Diciembre de 2018. Tercer Domingo de Adviento. Ciclo C.

Domingo, 16 de diciembre de 2018

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“¿Qué hacemos nosotros?”

(Lc 3, 10-18)

El tercer domingo de adviento siempre nos repite lo mismo, como Pablo en la carta a los Filipenses: ¡Alegraos!

La primera lectura de la Eucaristía nos regala una de las imágenes más bellas de Dios. El profeta Sofonías nos muestra a un Dios radiante de alegría, en algunas traducciones dice que saltando y danzando en medio de su pueblo como en los días de fiesta.

Y un Dios así de contento ¿qué nos dice? ¡Que nos alegremos! Algo así como: “vosotros, cada uno de vosotros, sois mi alegría y yo puedo ser la vuestra, ¡Alegraos conmigo!”

Por eso la invitación del adviento es la alegría. Dios ha decidido venir a habitar en medio de nosotros, porque es aquí, entre nosotras, siendo uno de los nuestros como quiere danzar y saltar de alegría.

Sin embargo, a simple vista, el evangelio que nos presenta la Iglesia en este domingo no parece que hable de alegría… Nos encontramos de nuevo con Juan Bautista. A él acuden distintos tipos de gentes y todos con la misma pregunta: “¿qué hacemos?” Y Juan tiene una respuesta para cada uno.

Con otras palabras les va invitando a compartir, a obrar con justicia, a no abusar de la autoridad, ni dejarse llevar por la codicia. Todo esto, ¿para qué? Precisamente para poder ser felices, para poder vivir con alegría la Buena Noticia.

Juan Bautista anuncia la venida del Mesías, del ungido de Dios, de Dios mismo y a Dios se le encuentra en el compartir, en la justicia, en la sencillez. No con estas palabras pero Juan les está diciendo: ¡alegraos!, y para que puedan alegrarse de verdad les dice lo que tienen que hacer.

Muy bien, y nosotros, ¿qué hacemos? Es una buena pregunta. ¿Qué podemos hacer para vivir con alegría? ¿Te atreves a preguntarle a Dios qué debes hacer para ser feliz?

Oración

¡Alegraos! es la invitación, aceptarla y cómo aceptarla depende de cada uno.

¡Alegraos! tanto como Dios se alegra con nosotros.

¡Alegraos! para que la Buena Noticia sea creíble.

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa 

***

No tenemos que ‘hacer’ sino SER.

Domingo, 16 de diciembre de 2018

personalidad-25224_298x226Lc 3, 10-18

La primera palabra de la liturgia de este domingo, la antífona de entrada tomada de la segunda lectura, es una invitación a la alegría. Claro que esa alegría no se debe a que llegan el turrón y los regalos, sino a que Dios es Emmanuel. Esa alegría, en el AT, está basada siempre en la salvación que va a llegar. Hoy estamos en condiciones de dar un paso más y descubrir que la salvación ha llegado ya porque Dios no tiene que venir de ninguna parte y con su presencia en cada uno de nosotros, nos ha comunicado todo lo que Él mismo es. No tenemos que estar alegres ‘porque Dios está cerca’, sino porque Dios está ya en nosotros.

La alegría es como el agua de una fuente, la vemos solo cuando aparece en la superficie, pero antes, ha recorrido un largo camino que nadie puede conocer, a través de las entrañas de la tierra. La alegría no es un objetivo a conseguir directamente. Es más bien la consecuencia de un estado de ánimo que se alcanza después de un proceso. Ese proceso empieza por el conocimiento, es decir una toma de conciencia de mi verdadero ser. Si descubro que Dios forma parte de mi ser, encontraré la absoluta felicidad dentro de mí.

¿Qué tenemos que hacer? Las respuestas a estas preguntas manifiesta muy bien la diferencia entre la predicación de Jesús y la de Juan. El Dios del AT era un Dios moral preocupado por el cumplimiento de su voluntad expresada en la Ley. El Bautista sigue en esa dirección, porque se creía que la salvación que esperaban de Dios iba a depender de su conducta. Esta era también la actitud de los fariseos, por eso su escrupulosidad a la hora de cumplir la Ley. Es curioso que los seguidores de Jesús, todos judíos, se encontraran más a gusto con la predicación de Juan que con la suya. Esto queda muy claro en los evangelios.

Por esa misma razón los primeros cristianos, que seguían siendo judíos, cayeron en seguida en una visión del evangelio moralizante. Jesús no predicó ninguna norma moral. Es más, se atrevió a relativizar la Ley de una manera insólita. El hecho de que permanezcan en el evangelio frases como: “las prostitutas os llevan la delantera en el Reino” indica claramente que para Jesús había algo más importante que el cumplimiento escrupuloso de la Ley. S. Agustín en una de sus genialidades (esta vez para bien) lo expresó con rotundidad: “ama y haz lo que quieras”. No hay un resumen mejor del mensaje de Jesús.

Sin embargo, hay una sutil diferencia con la doctrina anterior. Todas las propuestas que hace Juan van encaminadas a mejorar las relaciones con los demás. Se percibe una mayor preocupación por hacer más humanas esas relaciones, superando  todo egoísmo. Está claro que el objetivo no es escapar a la ira de Dios sino imitarle en la actitud de entrega a los demás. El evangelio nos dice una y otra vez, que la aceptación por parte de Dios es el punto de partida, no la meta. Seguir esperando la salvación de Dios es la mejor prueba de que no la hemos descubierto dentro y seguimos anhelando que nos llegue de fuera. La pena es que seguimos esperando, que venga a nosotros, lo que ya tenemos en plenitud.

El pueblo estaba en expectación. Una bonita manera de indicar la ansiedad de que alguien les saque de su situación angustiosa. Todos esperaban al ansiado Mesías y la pregunta que se hacen tiene pleno sentido. ¿No será Juan el Mesías? Muchos así lo creyeron, no solo cuando predicaba, sino también mucho después de su muerte. La necesidad que tiene de explicar que él no es el Mesías no es más que el reflejo de la preocupación de los evangelistas por poner al Bautista en su sitio; es decir, detrás de Jesús. Para ellos no hay discusión posible. Jesús es el Mesías. Juan es solo el precursor.

La seguridad de tener a Dios en mí, no depende de mis acciones u omisiones. Es anterior a mi propia existencia y ni siquiera depende de Él pues no puede no darse. No tener esto claro nos hunde en la angustia y terminamos creyendo que solo puede ser feliz el perfecto, porque solo él tiene asegurado el amor de Dios. Con esta actitud estamos haciendo un dios a nuestra imagen y semejanza; estamos proyectando sobre Dios nuestra manera de proceder y nos alejamos de las enseñanzas del evangelio que nos dice exactamente lo contrario.

Pero ¡ojo! Dios no forma parte de mi ser para ponerse al servicio de mi contingencia, sino para arrastrar todo lo que soy a la trascendencia. La vida espiritual no puede consistir en poner el poder de Dios a favor de nuestro falso ser, sino en dejarnos invadir por el ser de Dios y que él nos arrastre hacia lo absoluto. La dinámica de nuestra religiosidad actual es absurda. Estamos dispuestos a hacer todos los “sacrificios” y “renuncias” que un falso dios nos exige, con tal de que después cumpla él los deseos de nuestro falso yo.

La verdad es que no hemos aceptado la encarnación ni en Jesús ni en nosotros. No nos interesa para nada el “Emmanuel” (Dios-con-nosotros), sino que Jesús sea Dios y que él, con su poder, potencie nuestro ego. Lo que nos dice la encarnación es que no hay nada que cambiar, Dios está ya en mí y esa realidad es lo más grande que puedo esperar. Ésta tenía que ser la causa de nuestra alegría. Lo tengo ya todo. No tengo que alcanzar nada. No tengo que cambiar nada de mi verdadero ser. Tengo que descubrirlo y vivirlo. Mi falso ser se iría desvaneciendo y mi manera de actuar cambiaría. En Jesús lo hemos visto claro.

La salvación no está en satisfacer los deseos de nuestro falso ser. Satisfacer las exigencias de los sentidos, los apetitos o las pasiones nos proporcionará placer, pero eso nada tiene que ver con la felicidad. En cuanto deje de dar al cuerpo lo que me pide, responderá con dolor y nos hundirá en la miseria. Removemos Roma con Santiago para que Dios no tenga más remedio que darnos la salvación que le pedimos. Incluso hemos puesto precio a esa salvación: si haces esto y dejas de hacer lo otro, tienes asegurada la salvación que deseas.

El conocimiento de Dios, del que hablamos, no es racional ni discursivo, sino vivencial y de experiencia. Es la mayor dificultad que encontramos en nuestro camino hacia la plenitud. Nuestra estructura mental cartesiana nos impide valorar otro modo de conocer. Estamos aprisionados en la racionalidad, que se ha alzado con el santo y la limosna, y nos impide llegar al verdadero conocimiento de nosotros mismos. Permanecemos engañados creyendo que somos lo que no somos, pidiendo a Dios que potencie nuestro falso ser.

La alegría de la que habla la liturgia de hoy, no tiene nada que ver con la ausencia de problemas o con el placer que me puede dar la satisfacción de los sentidos. La alegría no es lo contrario al dolor o a nuestras limitaciones, que nos molestan. Las bienaventuranzas lo dejan muy claro. Si fundamento mi alegría en que todo me salga a pedir de boca, estoy entrando en un callejón sin salida. Mi parte caduca y contingente termina fallando siempre. Si me empeño en apoyarme en esa parte de mi ser, el fracaso está asegurado.

La respuesta que debo dar a la pregunta: ¿qué debemos hacer?, es simple: Compartir. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? Tengo que adivinarlo yo. Ni siquiera la respuesta de Juan nos puede tranquilizar, pues en la realización de una serie de obras puede entrar en juego la programación. No se trata de hacer o dejar de hacer sino de fortalecer una actitud que me lleve en cada momento a responder a la necesidad concreta del otro que me necesita. Se trata de que desde el centro de mi ser fluya humanidad en todas las direcciones.

Meditación

No preguntes a nadie lo que tienes que hacer.
Descubre tu verdadero ser y encontrarás sus exigencias.
Tu meta tiene que ser desplegar lo que ya eres.
Solo podrás desplegar tu verdadero ser
si tus relaciones con los demás son cada día más humanas.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Y nosotros, ¿qué debemos hacer?

Domingo, 16 de diciembre de 2018

3-avent-c-1lecbis“El maestro zen Shunryu Suzuki comentó a un discípulo: ¡Eres perfecto tal como eres. Y… todavía queda espacio para mejorar!” (Jack Kornfiel)

16 de noviembre. Domingo III de Adviento “Gaudete”

Lc 3, 10-18

También los soldados le preguntaban: Y nosotros, ¿Qué debemos hacer?

Intrépidos interpelantes todos ellos, y sobre cuyas cabezas, podría cumplirse aquello de San Juan: “Las estrellas cayeron del cielo a la tierra, como suelta los higos una higuera sacudida por el huracán” (Ap 6, 13). Huracán para recaudadores y soldados, en lo que Jesús les demandaba.

No eran conscientes de lo que Viktor Frankl les proponía en esta terapéutica propuesta: “la certeza de que lo que sana al ser humano es encontrar una causa por la cual y para la cual vivir” Lo que necesitamos, decía: “es un cambio radical en nuestra actitud frente a la vida. Tenemos que aprender por nosotros mismos y, después, enseñar a los desesperados, que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida sino si la vida espera algo de nosotros. Tenemos que dejar de hacernos preguntas sobre el significado de la vida y, en lugar de ello, pensar en nosotros como seres a los que la vida interpela continua e incesantemente.

Incapaces de vivir una olímpica serenidad, huían de su mala fortuna, caminando por el País de Dios de tropiezo en tropiezo contra sí mismos, como si fueran ciegos. Ignorantes de lo que debían hacer -y como muchos de ellos, yo también les hacía compañía-, aparte de ciegos eran tácitos y no se daban cuenta que cuando no hay comunicación entre los seres, todo permanece mudo. En su Reino imperaba el cumplimiento sonoro del Principio silencioso.

La higuera, asustada por aquel violento tornado, dejó de soltar higos.

Los higos de su personal higuera comenzaron a soltarse y, en lugar de servirles de alimento, los devoró la tierra. A los higos y a ellos. ¡¡Triste historia!!

Visto esto, ¿volverán a preguntar los recaudadores, los soldados, la gente, lo que deben hacer? Quizás piensen antes y tengan muy en consideración el valor de su cabeza en el mercado.

Quizás la pregunta que yo me atrevo a formular debiera de ser ésta: ¿Es que tampoco sabe Dios lo que tiene que hacer? Y la respuesta a dicha interrogación, también quizás debiera de ser ésta: ¿Por qué no tiene Dios un dios? ¿O es que Él sólo es un Dios de dioses?

Jack Kornfiel dijo en La sabiduría del corazón: “El maestro zen Shunryu Suzuki comentó a un discípulo: ¡Eres perfecto tal como eres. Y… todavía queda espacio para mejorar!”

Para mejorarnos, mejorar a los demás y mejorar el mundo, sabiendo con certeza lo que, como cristianos de fe firme, hacemos y buscamos.

¿Se unirá Dios a nuestra búsqueda? Jesús lo buscó siempre: También los soldados le preguntaban: Y nosotros, ¿Qué debemos hacer? (Mt 3, 14). Aunque fuera él quien, con interés y júbilo, debiera formularla. Es el domingo Gaudete de Adviento. Domingo de alegría y esperanza.

Y de esta manera y gozo te cantó Rubén Darío en Poemas del alma.

¡ALELUYA!

Rosas rosadas y blancas, ramas verdes,
corolas frescas y frescos
ramos, Alegría!
Nidos en los tibios árboles,
huevos en los tibios nidos,
dulzura, Alegría!
El beso de esa muchacha
rubia, y el de esa morena,
y el de esa negra, Alegría!
Y el vientre de esa pequeña
de quince años, y sus brazos
armoniosos, Alegría!
Y el aliento de la selva virgen,
y el de las vírgenes hembras,
y las dulces rimas de la Aurora,
Alegría, Alegría, Alegría!

Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

¿Quién nos dice lo que tenemos que hacer? ¿Qué cantos de sirenas oímos dentro y fuera de nosotr@s?

Domingo, 16 de diciembre de 2018

descargaLc 3, 10-18.

Domingo III de Adviento, 16 de diciembre de 2018.

En tiempos de Juan el Bautista, muchas personas habían perdido la esperanza. Creían que no podían salvarse porque no cumplían la ley a rajatabla. No podía librarse de la tiranía de los romanos porque eran un pequeño pueblo frente a un imperio. ¿Qué podían hacer?

Juan les reaviva la esperanza, pero el pueblo quiere que les muestre el camino para que sea posible ese cambio profundo que les anuncia. Por eso, es tan oportuna la pregunta que le formulan: ¿Qué debemos hacer?

En primer lugar, dice Juan, compartir con quien no tiene. En tiempos del Bautista y ahora. Él iba vestido con la piel de un animal y en su escudilla había unos cuantos saltamontes como menú. Su vida y su predicación eran coherentes. La coherencia facilita el cambio social.

A los publicanos los coloca en su sitio. Una cosa es cobrar los impuestos legales y otra abusar como lo hacían, para enriquecerse ellos. Había padres de familia que se vendían como esclavos para pagar los impuestos. Los publicanos colaboraban con los romanos a cambio de grandes beneficios.

Hoy, mientras los bancos y las multinacionales sigan aumentando sus beneficios a este ritmo, a costa de recortes sociales, desahucios inhumanos, peligros para la salud, etc. no habrá cambio social. A los sumo, “maquillaje de la situación” en medio de escandalosas desigualdades sociales. Cubrimos con “vendas de Cáritas” las heridas que provoca la injusticia social cada día.

Los soldados no querían ser destinados a Israel, preferían trabajar en Roma o en otros países dominados por el imperio. Los historiadores de la época han dejado constancia de que Roma hacía la vista gorda con los atropellos que cometían. Se divertían pisando los derechos humanos. El trato que dieron a Jesús en la pasión es una buena prueba de ello.

Dos mil años después, sigue habiendo extorsiones, falsas denuncias y abuso de poder en quienes deberían usar la fuerza para defender los derechos humanos, sin discriminación. Además, se están extendiendo grupos políticos que ofrecen una “filosofía de la violencia” para hacernos creer que hay que levantar unas fronteras que Dios no ha puesto. Nos recuerdan que tenemos derechos por ser blancos, europeos y burgueses y que ejercer esos derechos pasa por negar los de otros ciudadanos del mundo. Me pregunto ¿irán a Misa a dar gracias a Dios, porque han sido elegidos para ser su vox en la sociedad?

Hay que señalar también a esos sectores de Iglesia que pretenden indicarnos lo que tenemos que hacer, a cambio de que les entreguemos nuestra conciencia. Ellos la gestionarán. Saben cuántos hijos hay que tener y cuál es el comportamiento correcto en todo momento. Perdonan errores y pecados y agradecen generosas limosnas. No hace falta jugar a las adivinanzas para saber de qué sectores hablamos.

Nuestro ego, con sus altibajos, miedos y trampas también nos indica el camino: ¡haz lo que te dé la gana! Pero esa gana es insaciable y nos convierte en personas con “obesidad mórbida de ego”… y luego es muy difícil perder peso.

Juan reavivó la esperanza. Hoy, tú y yo, estamos llamad@s a reavivarla. ¿Cuáles son las fuentes de esperanza en las que bebemos cada día?

¿Quién nos ha dicho, a lo largo de 2018, lo que tenemos que hacer? ¿Qué espacios y tiempos nos han ayudado a conectar con el Maestro y la voz de la conciencia? ¿Qué personas y grupos, con sus cantos de sirenas, nos han querido embaucar en proyectos y actitudes que no son los de Jesús de Nazaret y su causa? ¿Quiénes nos han ayudado a discernir, para vivir un proceso continuo de conversión y generar un cambio social? ¿Qué podemos mejorar o transformar en la comunidad cristiana?

Acabamos con las palabras de Juan Bautista: ¡Que en 2019 seamos bautizad@s con Espíritu Santo y fuego!

Marifé Ramos González

Fuente Fe Adulta

La vida, lo realmente real.

Domingo, 16 de diciembre de 2018

superación-personalDomingo III de Adviento, 16 de diciembre de 2018.

Lc 3, 10-18

El texto reúne dos bloques temáticos: por un lado, unos principios éticos; por otro, el interés del evangelista por subrayar la superioridad de la figura de Jesús sobre la de Juan.

Ambos surgen como consecuencia de la llamada a la conversión por parte del Bautista que, en sus oyentes, se convierte en una doble pregunta de gran relevancia para ellos: sobre el propio comportamiento (“¿qué hacemos?”) y sobre la espera mesiánica. En cualquier caso, el evangelista señala, como conclusión, que Juan es ya –como será Jesús– anunciador de la “Buena Noticia”.

El comportamiento ético que proclama el Bautista, en línea con los principios morales de la Torá, gira en torno a la compasión. Y tiene, como trasfondo, la llamada “regla de oro” que pide tratar al otro como uno mismo quisiera ser tratado. Por lo que se refiere a la cuestión mesiánica, Lucas recurre a varias imágenes –el que “puede más que yo”, al que “no merezco desatarle la correa de las sandalias”, el que “bautiza con Espíritu Santo y fuego”– para evitar cualquier confusión y señalar a Jesús como el auténtico Mesías esperado.

Entre líneas, no parece difícil percibir las discusiones que, durante décadas, habrían de mantener los discípulos de ambos maestros, Juan y Jesús, reclamando para cada uno de ellos el título mesiánico.

El texto presenta a Jesús como aquel que “bautiza con Espíritu Santo y fuego” que, en el lenguaje teísta, significa comunicar la vida divina. El “bautismo con agua” que hace el Bautista es solo un signo externo de una voluntad de renacimiento interior; el bautismo con Espíritu es el que desvela nuestra verdadera identidad conduciéndonos a la comprensión de lo que realmente somos.

Dios –la vida divina– no es algo separado, aunque nuestra mente tienda a verlo de ese modo, sino la misma y única Vida en plenitud, que constituye el fondo, la fuente, el núcleo y la “sustancia” última de todo lo real. La Vida es lo único realmente real; todas las formas que percibimos –nosotros mismos incluidos– no son sino “modos” como la propia Vida se despliega y expresa.

Tanto la “Buena Noticia” como el “bautismo en el Espíritu” no son otra cosa que la comprensión de lo que somos en profundidad. Comprensión que nos libera de la confusión y del sufrimiento que surge como consecuencia de tomarnos por lo que no somos –el yo separado– olvidando lo que realmente somos –la Vida, Consciencia o Presencia consciente–.

¿Vivo en el día a día desde la comprensión de lo que somos?

Enrique Martínez Lozano

Fuente Fe Adulta

Vivid alegres y en paz.

Domingo, 16 de diciembre de 2018

420A9AF1-17DA-47F0-A417-C99BC20F8449Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

01. VIVID SERENAMENTE: ACTITUD INICIAL EN LA VIDA.

En el cristianismo se nos han colado actitudes y posiciones muy poco cristianas. Casi todo es pecado y un pecado que genera miedo y angustia, remordimiento,condenación.

Karl Barth escribía:

Hay entre los cristianos demasiadas caras llenas de amargura. No tienes motivo alguno ni te hace ningún bien, poner esa cara. Eres obra de Dios. Él te creó como eres y te colmó de bienes. Tu tarea ahora, consiste sencillamente en ser tal y como fuiste creado y agraciado por Él y, al serlo, no dejes de cantar la alabanza a Dios, aun cuando no tengas una voz imponente, ni dejes de vivir en la alegría que te han regalado, aun cuando sólo puedas hacerla visible de manera muy imperfecta.

Quizás por educación, por una tradición cristiana justiciera y condenatoria, nuestra existencia cristiana puede transcurrir embargada por el miedo y la angustia, más que por la serenidad, la paz, calma y felicidad.

Para muchas personas, la Iglesia no ha sido, ni es fuente de paz y alegría, sino de inquietud, preocupación, cuando no de desasosiego. Solemos decir que en la Iglesia hay malestar, que en castellano significa “estar mal”.

El cristianismo, JesuCristo, es manantial de serenidad, de calma interior, “no perdáis la calma”.

Algunos obispos actuales nos acusan a los que seguimos viviendo de la teología -sobre todo moral- que estudiamos en los años conciliares (Bernard Häring, Marciano Vidal, Jesús M Múgica) de vivir en un “buenismo” y nos acusan de que pensamos que todo fuese bueno, Dios el primero y mejor. ¡Ojalá se nos fuese la mano predicando la bondad de Dios! Nos va a costar “Dios y ayuda” formatear para eliminar la memoria de aquel falso cristianismo tan represivo como condenatorio.
Muchas fuentes de agua viva, mucha bondad tendrá que correr todavía para borrar la condenación, la angustia y miedos que nos metieron en el cuerpo en nuestros años infantiles, adolescentes, jóvenes…

No hay que simplificar las cosas, pero quizás una moral tan condenatoria es también causa de este tono no in-moral, sino a-moral en el que la civilización actual hemos entrado.

Para nosotros resuena también en este adviento y en nuestra vida: vivid en paz, estad serenos, alegres, os lo repito vivid alegres, (S Pablo, 1ª lectura).

+ Bueno será que pensemos si nos sentimos bien en la vida, en paz, en calma o si seguimos temiendo a Dios. Quien no ama, no conoce a Dios, porque Dios es amor. Dios es amor y el que permanece en el amor, permanece en Dios, (1Jn 4,8.16).

+ Tal vez mi psyjé, mi psicología puede estar dañada por el terror religioso, por un miedo infinito al infierno. Es triste que el cristianismo haya hecho tanto daño. Pero pensemos que no porque sienta mucha culpabilidad estoy en pecado ni condenado. Abramos nuestra psicología herida a la bondad de Dios Padre.

02. ALGUNA ACLARACIÓN: ALEGRÍA – PLACER.

Las dos dimensiones la alegría y el placer forman parte de la vida, pero no son lo mismo, ni conviene confundir las dos realidades.

Hay momentos o vivencias de placer, que no son expresión de felicidad, ni generan la más mínima alegría. Y hay situaciones de alegría y felicidad que no son fruto del placer, sino son más bien del esfuerzo, de la tarea bien realizada, de una continencia o de un trabajo, de una ayuda, de un cuidar un enfermo, etc.

Una definición “para andar por casa” de alegría sería: el estado o la situación personal de un cierto equilibrio, serenidad y paz que embarga a la persona y todos sus “estratos” y dimensiones de nuestra vida (y de nuestra muerte) porque están más o menos integradas y puestas en su sitio.

El placer “toca” y proviene de los sentidos, la felicidad o la alegría es algo más profundo y comienzan cuando vivimos una cierta integración sensata de las dimensiones de la vida.

Los humanos somos un haz, una gavilla de dimensiones: somos cuerpo: salud física y psíquica, afectividad, sexualidad, familia, pueblo, inteligencia, cultura, fe y esperanza, sentido de la vida, limitaciones, enfermedades muerte. Me parece a mí que cuando tenemos estas cosas, más o menos, bien integradas, vivimos también, más o menos, serenos y alegres.

Cuando tenemos “despejadas y encajadas” las grandes incógnitas de la vida: el sentido de la vida, nuestra propia persona con nuestras capacidades y limitaciones, el mal-pecado-culpa, la enfermedad, la afectividad, la gracia, la edad, la enfermedad, la muerte, etc., entonces comienza a brotar un estado de ánimo sosegado: estando ya mi casa sosegada. Estando yo sin fuerzas me salvó, (Salmo 114)

En nuestra historia personal también hay un mundo de momentos y cosas que son fuente de alegría: el alimento, la familia, los encuentros, la amistad, amor, la sexualidad, también los recuerdos, la cultura, las fiestas. Todo eso es también fuente de calma y bienestar en la vida.

Los cristianos entendemos todas estas cosas y las vivimos desde el Señor JesuCristo y desde Él, vivimos en paz, en calma. Es un gozo vivir desde Cristo hacia Dios.

+ No siempre se puede estar contento en la vida, pero sí que podemos vivir en serenidad; podemos poner nuestras vidas, nuestros problemas y crisis en el Señor.

+ ¿No te parece que el placer está bien ubicado cuando somos felices?

9EF10551-FA79-483E-A311-5B5F1C159D6903. ¿QUÉ TENEMOS QUE HACER?

Por tres veces le preguntan a Juan Bautista en el evangelio de hoy: ¿QUÉ TENEMOS QUE HACER?

Es la ética, la moral. ¿Qué debemos hacer?

Las respuestas de Juan no son de carácter religioso: tenéis que ir a Misa el domingo, no podéis utilizar anticonceptivos, no comáis carne los viernes, etc. Las respuestas de Juan son de tipo humano:

o si tienes, reparte

o no exijáis más de lo establecido (a los publicanos: cobradores de impuesto para el opresor)

o no hagáis extorsión (militares, gente de poder económico o político, curas, obispos, etc.).

+ Cada cual sabemos dónde estamos, cuáles son nuestras cualidades y nuestras limitaciones

+ ¿Y yo qué tengo y qué puedo hacer en la vida?

+ A veces, por nuestra debilidad física, psíquica o moral, no podremos hacer nada. Cuando ya no nos quedan fuerzas, siempre podremos orar.

04. EL SEÑOR ESTÁ CERCA.

El adviento nos acerca a la Navidad: el Señor está cerca. Pero no se trata de que el Señor vaya a nacer de nuevo.

Cuando Dios está presente en nuestras vidas, como en el pueblo de Israel en el Éxodo o en María, brota la vida, la libertad y la serenidad más íntima.

El cristianismo es una “gran alegría” (Lc 2,10), que celebraremos la noche de Navidad: os anuncio una alegría, que lo es para todo el pueblo.

Acojamos esta memoria de San Pablo

ESTAD SIEMPRE ALEGRES EN EL SEÑOR.

***

 

El camino de la gratitud

Sábado, 15 de diciembre de 2018

Del blog de Henri Nouwen:

agradecer

“Debemos celebrar nuestra condición de elegidos constantemente. Eso significa decir gracias a Dios incansablemente por habernos elegido, y gracias por recordarnos su elección. La gratitud es el camino más fructífero para profundizar en tu convicción de que no has sido un accidente, sino una elección divina. Es importante que nos demos cuenta de con cuánta frecuencia hemos tenido posibilidades de ser agradecidos y no las hemos aprovechado. Cuando alguien es amable con nosotros, cuando algo nos sale bien, cuando se nos resuelve un problema, cuando se restablece una amistad, se cura una herida, hay razones muy concretas para dar las gracias, ya sea con palabras, con flores, con una carta, con una llamada telefónica, con un gesto de cariño. Pero estas mismas situaciones también nos ofrecen ocasiones para ser críticos, escépticos, hasta cínicos. Porque cuando alguien es bueno con nosotros, podemos poner en tela de juicio sus motivos; cuando algo se vuelve a nuestro favor, podría haber sido siempre mejor; cuando se resuelve un problema, surge a menudo otro en su lugar; cuando se restablece una amistad, siempre flota en el aire la pregunta: «¿Por cuánto tiempo?»; cuando se cura una herida, siempre queda algún rastro de dolor… Donde hay motivos para ser agradecido, siempre los hay también para la amargura. Aquí nos enfrentamos con la libertad de tomar una decisión. Podemos decidir ser agradecidos o amargados, reconocer nuestra condición de elegidos, o enfocar nuestra mirada hacía nuestro lado sombrío”.

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Henri Nouwen
“Tú eres mi amado”
PPC

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¿”Religión” o “Evangelio”?, por José Mª Castillo, teólogo

Sábado, 15 de diciembre de 2018

45918986762_4b192d2e58De su blog Teología sin Censura:

Que hay malestar y preocupación en la Iglesia, es cosa que nadie pone en duda. Y hay motivos abundantes para el malestar y la preocupación.

No voy a repetir lo que todos sabemos. Lo que quiero plantear, en esta breve reflexión, es una sola pregunta que, según creo, va directamente al fondo del problema. ¿Qué es lo que más nos interesa y nos preocupa: la “religión” o el “Evangelio”?

Para responder a esta cuestión, que nadie me venga diciendo: “A fin de cuentas, lo mismo da lo uno que lo otro”.

No. De ninguna manera. No da igual. Si a Jesús lo condenó a muerte el Sanedrín (Jn 11, 47-53), el Consejo Supremo de los Sacerdotes del Templo (Mt 26, 59-66 par), de forma que ellos fueron quienes forzaron al Pilatos para que Jesús muriera de la peor manera que se podía morir en el Imperio, como un delincuente peligroso (Jn 19, 9-16 par), ¿no podemos (y debemos) preguntarnos si a Jesús lo mató la religión?

Más aún (y aquí tocamos lo más fuerte), si Jesús llegó a morir de esta manera, este final se produjo porque su predicación, su conducta, su forma de vida fue un continuo enfrentamiento con los sacerdotes, los maestros de la Ley y los más escrupulosos observantes de la religión, los fariseos. A lo que se vino a sumar el acto provocador del Templo, cuando Jesús, látigo en mano, expulsó del lugar sagrado a todos los que allí negociaban, llegando a decir que aquello era una “cueva de bandidos”.

Lo más torpe y grave, que ha hecho la Iglesia, ha sido convertir el Evangelio en un acto, un componente más, de la religión. Si la religión mató a Jesús, ¿cómo podemos decir tranquilamente que Jesús fundó una religión?

Entonces, si Jesús no fundó ninguna religión, ¿qué es lo que nos dijo y nos dejó? Jesús nos dejó el Evangelio, que es “un proyecto de vida”.

Pero entonces, ¿dónde y en qué está la diferencia entre la “religión” y el “Evangelio”? Si respondemos sin miedo, llegando hasta el fondo del asunto, la cosa está clara: la “religión” tiene su razón de ser en la “necesidad” del propio sujeto, mientras que el “Evangelio” se explica a partir de la “generosidad” hacia los demás. Son dos fuerzas, dos razones de ser, dos dinamismos, literalmente contradictorios.

La religión brota de la necesidad. Todos necesitamos, de una manera o de otra, por un motivo o por otro, liberarnos de sentimientos de culpa. Necesitamos superar el miedo que nos acosa por tantos motivos. Necesitamos respuesta a muchas preguntas para las que no encontramos respuesta. Necesitamos seguridad. Necesitamos esperanza, para esta vida y para después de la muerte. Necesitamos ayuda en la enfermedad, en los apuros que acarrea la vida, la soledad, el desengaño, etc, etc. Y todos buscamos respuesta a la necesidad. Sobre todo, necesitamos cariño. Es en la necesidad, que acosa al ser humano, donde tiene su origen la religión.

El Evangelio es lo opuesto a la propia necesidad. Porque es la respuesta, que brota de la generosidad, a las necesidades de los demás. Por eso, Jesús nos presenta un proyecto de vida, que consiste en remediar las necesidades que sienten y viven los demás. Según los evangelios, Jesús lo centró todo en curar a los enfermos, compartir la comida con los demás, y procurar (a toda costa) las mejores relaciones humanas, centradas en la bondad y el cariño a los demás. Con todo lo que esto supone de plantar cara (y hasta la vida misma) a quienes van por la vida agrediendo la dignidad y los derechos de los otros, sea cual sea su nacionalidad, su religión o su conducta.

Hablando con claridad y sin miedo: la Iglesia se ha salido del camino que la trazó Jesús. Lo que la gente ve en la Iglesia es “religión”. ¿”Evangelio”? Hay personas de Iglesia y gente buena que lo vive, quizá sin saber que lo que vive es el Evangelio. Pero es chocante que, cuando aparece un Papa, como el que ahora tenemos, el papa Francisco, en su misma casa, en el Vaticano, y por todo el mundo, sobre todo entre clérigos y gente de Iglesia, hay demasiada gente que no soporta a este Papa. Prefieren la religión, su pompa y su boato. Y así nos va. Dando motivos a la confusión, en unos. Y al desconcierto o al desinterés, en una notable mayoría.

¿No sería lo más apremiante ponernos a pensar y analizar si el fondo de todos los males es que hemos puesto la religión en el puesto que tendría que ocupar el Evangelio?

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