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Vivo en la Posibilidad

Miércoles, 18 de agosto de 2021

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Vivo en la Posibilidad ;
Una casa más hermosa que la Prosa
Es mayor en número de Puertas;
Sus ventanas son más numerosas.

.

Habitaciones que el Ojo
no puede abarcar, como Cedros;
Y por eterno Tejado
Las Bóvedas del Firmamento.

.

Visitas, las mas agradables;
Mi Ocupación, ésta que aquí os digo:
Extender completamnte mis estrechas Manos
Para abarcar el Paraíso –

*

I dwell in Possibility –
A fairer House than Prose –
More numerous of Windows –
Superior – for Doors –

.

Of Chambers as the Cedars –
Impregnable of Eye –
Ando for an Everlasting Roof
The Gambrels of the Sky –

.

Of Visitors – the fairest –
For Ocuppation – This –
The spreading wide my narrows Hands
To gather Paradise –

+

Emily Dickinson
Poema F-657 (J-466), traducción de Enrique Goicolea,
Editorial Amargord (Colección Candela),
Madrid, 2012

***

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Una flecha

Viernes, 21 de mayo de 2021

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Tengo aquí una flecha.
Amando la mano que la envió
Venero el dardo.

¡Cayó, dirán, en una “escaramuza”!
Vencida, mi alma sabrá
Que por solo una simple flecha
Lanzada por el arco de una arquera

*

Emily Dickinson
Poema 56

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***

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“Cartas de amor a Susan”, de Emily Dickinson

Miércoles, 5 de mayo de 2021

img_0986Emily (izda) y Susan (Dcha)

Emily Dickinson, a Susan Huntington: «Susie, mi corazón está lleno de ti, nadie sino tú en mis pensamientos».

En este libro se publican por primera vez en español las Cartas de Amor de Emily Dickinson a Susan Huntington Gilbert. Las editoras hemos seleccionado y traducido 245 Cartas amorosas e íntimas a partir de los Manuscritos originales reproducidos en los Archivos Electrónicos Dickinson.

Una edición crítica y anotada que pretende ser fiel a la obra original de la autora tal como ella la concibió. Obra que fue censurada, manipulada y modificada ya desde las primeras publicaciones en el siglo XIX, al realizar una división drástica y tendenciosa entre lo que se consideraron poemas y lo que se clasificó como cartas; además de borrar u omitir el nombre de Susan de las dedicatorias y los encabezamientos.

Emily Dickinson mantuvo a lo largo de toda su vida una estrechísima relación, amorosa y literaria, con Susan Gilbert, amiga de la adolescencia que después se convirtió en su cuñada. Una relación que tuvo una influencia decisiva en su escritura y que se ha ocultado durante mucho tiempo, dificultando y oscureciendo el conocimiento y la comprensión de su poesía.

Emily mantuvo con Susan una correspondencia amorosa, fluida y originalísima que muestra el diálogo literario y la relación íntima que mantuvieron durante toda su vida. De las aproximadamente mil cartas de Emily que se conservan, algo más de trescientas las escribió para Susan: Cartas en prosa, Cartas con Poemas incluidos y Cartas-Poema, una combinación sin fronteras entre lo que se suele llamar género poético y epistolar. «Gracias, / querida Sue – / por cada / consuelo», escribió poco antes de morir.

¿Cómo ha ocurrido esto? Durante siglo y medio, las ediciones de su obra, las biografías y muchas traducciones están escritas desde una perspectiva patriarcal. Una y otra vez la muestran como víctima de amores imaginarios hacia hombres de su entorno, dando por hecho que ellos fueron los ejes de su vida y de su obra. Debido a la difusión reiterada de esta falsa leyenda, la confusión ha sido total.

De la obra de Emily Dickinson se han conservado 1.789 poemas, de los cuales cerca de 300 están dirigidos a Susan. Entre ellos se encuentran algunos de los más significativos y de los que mejor revelan la personalidad de la poeta.

Emily se dirigió a Susan durante toda su vida con apelativos íntimos y cariñosos, como Sue, Susie, Dollie, Daisy, June/Junio, Bumble Bee/Abejorro, o Sister/Hermana. Escribió en el poema nº 5:

Una Hermana tengo en nuestra casa –
Y una, a un seto de distancia.
Solo una está inscrita,
Pero ambas me pertenecen.

Una vino por el camino que yo vine –
Y llevó mi vestido del año anterior –
La otra, como un pájaro su nido,
Entre nuestros corazones construyó.

Ella no cantaba como nosotras –
Era una melodía diferente –
Ella misma para sí una música
Como Abejorro de Junio.

Hoy está lejos de la Infancia –
Pero subiendo y bajando las colinas
Yo le cogía la mano aún más fuerte –
Lo que acortaba todas las distancias –

Y todavía su zumbido
Pasados los años,
Engaña a la Mariposa;
Todavía en sus Ojos
Yacen las Violetas
Consumidas en tantos Mayos.

Yo derramé el rocío –
Pero tomé la mañana;
Escogí esta estrella singular
Entre las muchas que hay en la noche –
¡Sue – para siempre!

Susan fue su principal interlocutora literaria, se intercambiaban poemas a diario, y tenemos constancia de que sus sugerencias fueron las únicas que Emily atendió. Hay un poema en concreto que habla sobre la muerte (nº 124), del cual llegó a hacer hasta siete versiones, y cada vez la consultaba si estaba de acuerdo con los cambios.

A Susan le gustaba la segunda estrofa, pero considera que no encaja con la primera, que es sobrecogedora y se basta por sí misma. Emily le envía una nueva versión precedida por la pregunta, no exenta de ironía, “Is this frostier?” (“¿Es esto más helador?”). Y añade una nota que empieza así: “Your praise is good – to me – because I know it knows – and suppose it means” (“Tu elogio es bueno – para mí – porque yo sé que él sabe – y supongo que significa”). El reconocimiento, remarcado por los subrayados de la poeta.

La poesía de Emily Dickinson está ligada al amor sin solución de continuidad, como ella escribe en el poema 1.353, cuyo manuscrito, firmado “Emily”, entregó a Susan Huntington Dickinson:

Apilarse como el Trueno hacia su final
Luego desmigajarse grandiosa lejos
Mientras todo lo creado se escondió
Esto – sería Poesía –

O Amor – una y otro al tiempo llegan –
Nosotras ambas y ni una ni otra demostramos –
Experimentamos cualquiera de las dos y nos consumimos –
Pues nadie ve a Dios y vive –

La autora

Emily Dickinson (1830-1886) es una de las grandes autoras de la literatura universal. Una personalidad extraordinaria que desborda lo establecido por las costumbres sociales y literarias de su momento y las de ahora. Dueña de un estilo inclasificable por la sintaxis aparentemente quebrada, el uso de los guiones —esqueleto y nervio de su escritura—, la utilización particular pero no casual de las mayúsculas y un léxico sorprendente.

Sabina Editorial ha publicado la poesía completa de Emily Dickinson en tres volúmenes: Poemas 1-600. Fue – culpa – del Paraíso (2012), Poemas 601-1200. Soldar un Abismo con Aire  (2013) y Poemas 601-1786. Nuestro Puerto un secreto (2015). Además de tres antologías temáticas: ¡Noches Salvajes – noches Salvajes! (2015), Ese Día Sobrecogedor. Poemas del incesto (2017) y Vorágine en el Cielo (2019).

Ver extracto del libro (en .PDF)

Fuente Editorial Sabina

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Los nombres de autores fallecidos hace mucho tiempo aparecen en una carta “repugnante” que exige que el Premio de la Mujer excluya a los escritores trans

Martes, 13 de abril de 2021

emily-dickinson-520x676La poeta estadounidense Emily Dickinson, cuyo nombre fue incluído en una carta anti-trans casi 140 años después de su muerte .

Una carta abierta exigiendo que el Premio de la Mujer excluya a las mujeres trans lleva extrañamente los nombres de varios autores fallecidos hace mucho tiempo.

El mes pasado, la autora Torrey Peters se convirtió en la primera mujer trans en ser nominada al premio de £ 30,000 con su novela debut Detransition, Baby.

Pero un grupo que se hace llamar Wild Woman Writing Club ha escrito una carta abierta oponiéndose a la inclusión de personas trans en la competencia, alegando que las autoras han sido “silenciadas por extremistas de identidad de género”.

Al confundir a Peters en todo momento y afirmar que su libro es misógino, la carta insta a los organizadores a revertir su política inclusiva y afirma que “las mujeres ahora están siendo desviadas hacia la condición de marginación que llevó a la fundadora a establecer un premio para un solo sexo para empezar” .

Si bien la carta ha sido descrita como “absolutamente repugnante” y llena de “niveles desquiciados de intolerancia”, muchos también estaban confundidos acerca de por qué había sido firmada por autores que habían estado muertos durante mucho tiempo.

Entre los firmantes se encuentran Emily Dickinson, que murió en 1886; Daphne DuMaurier, fallecida en 1989; Willa Cather, quien murió en 1947; y Currar Bell, el seudónimo de Emily Bronte, quien murió en 1855.

Al explicar cómo los autores famosos aparentemente habían logrado firmar más allá de la tumba, el Wild Woman Writing Club dijo que eran “autores que no quieren perder su sustento, adoptando seudónimos”.

Al abordar la confusa decisión de firmar una carta abierta con el nombre de una persona fallecida, un usuario de Twitter escribió: “Añadiendo los nombres de autores famosos muertos a mi carta para mostrar apoyo a mi causa política porque estoy totalmente cuerdo y no desquiciado en el lo más mínimo “.

Otros firmantes de la carta incluyen a la activista anti-trans Debbie Hayton y Selina Todd, una profesora de la Universidad de Oxford que se identifica como una “feminista crítica de género” y fue descrita por sus propios estudiantes como “transfóbica” en 2019 por sus vínculos con las grupo trans Woman’s Place Reino Unido.

El miércoles (7 de abril), el Premio Femenino de Ficción respondió a la carta abierta con una declaración:

“El Premio Femenino de Ficción siempre ha tenido como objetivo honrar, celebrar y defender las voces de las mujeres.

“Estamos inmensamente orgullosos de la excepcional y variada lista seleccionada por nuestros estimados jueces este año y estamos totalmente comprometidos a apoyar los libros y autores que han elegido.

“El Premio se opone firmemente a cualquier forma de discriminación por motivos de raza, edad, sexualidad, identidad de género y todas las demás características protegidas, y deplora cualquier intento de difamar o intimidar a los jueces o los autores.

“Las reglas de elegibilidad del Premio no han cambiado desde que se lanzó hace 26 años: cualquier editor que esté legalmente definido como mujer puede participar en el Premio.

“Los términos y condiciones del premio son muy claros y la palabra ‘mujer’ equivale a una mujer cis, o una mujer transgénero que se define legalmente como mujer.

“El Women’s Prize Trust, la organización benéfica detrás del Women’s Prize for Fiction, está legalmente vinculado a las definiciones de género establecidas en la ley por sus artículos benéficos y el fondo de dotación de un donante privado que apoya el Premio”.

El Premio Mujeres de Ficción, aunque es claro en su inclusión de mujeres trans, tiene una historia accidentada con la comunidad trans en general. En 2020, los organizadores del Premio de la Mujer dieron marcha atrás en su inclusión de gente no binaria en la competencia.

El autor no binario Akwaeke Emezi fue seleccionado para el premio 2019 con su novela Freshwater,  que los jueces calificaron de “momento histórico”. Pero en octubre del año pasado, Emezi reveló que les habían dicho que para entrar en otro libro se les exigiría que proporcionaran información sobre su “sexo según lo define la ley”.

Como las personas no binarias no están legalmente reconocidas en el Reino Unido, Emezi describió la lista larga de Freshwater como “transfóbica”, y el Premio de la Mujer hacía una distinción entre las personas no binarias asignadas como mujeres al nacer y asignadas como hombres al nacer. Emezi agregó en Twitter: “¡Está bien para mí no ser elegible porque no soy una mujer! Pero no vas a estar aquí en un ‘sexo según lo definido por la ley’ como si eso no fuera un arma utilizada contra las mujeres trans”.

En respuesta, el premio aclaró que estaba abierto a cualquier “mujer cis, mujer transgénero o cualquier persona legalmente definida como mujer o del sexo femenino”.

Fuente Pink News

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Refugio

Sábado, 23 de noviembre de 2019

Del blog Nova Bella:

 

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Sentí que hablar contigo era un refugio

*

Emily Dickinson

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Hope

Jueves, 21 de noviembre de 2019

Del blog Nova Bella:

hombre-desnudo

HOPE IS THE THING WITH FEATHERS

Hope is the thing with feathers
That perches in the soul,
And sings the tune–without the words,
And never stops at all,

And sweetest in the gale is heard;
And sore must be the storm
That could abash the little bird
That kept so many warm.

I’ve heard it in the chillest land,
And on the strangest sea;
Yet, never, in extremity,
It asked a crumb of me.

***

La esperanza es esa cosa con plumas
que se posa en el alma,
y entona melodías sin palabras,
y no se detiene para nada,

y suena más dulce en el vendaval;
y feroz tendrá que ser la tormenta
que pueda abatir al pajarillo
que a tantos ha dado abrigo.

La he escuchado en la tierra más fría
y en el mar más extraño;
mas nunca en la inclemencia
de mí ha pedido una sola migaja.

*

Emily Dickinson

pajaro-japone-canta-1

Japanese style sumi-e painting
with magpie on a tree. Hieroglyph
featured means sincerity. Great
for greeting cards or texture
design

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Merriam-Webster, uno de los diccionarios más importantes de la lengua inglesa, oficializa el uso del pronombre «they» para referirse en singular a personas de género no binario

Miércoles, 25 de septiembre de 2019

Merriam-Webster-300x300Merriam-Webster, una de las editoriales de diccionarios más importantes de la lengua inglesa, ha decidido añadir una nueva acepción en la entrada correspondiente a «they». Reconoce así el creciente uso del pronombre que se utiliza en inglés para la tercera persona del plural, y que carece de género, para referirse también a las personas no binarias. Merriam-Webster, recordemos, fue también uno de los primeros diccionarios en incluir a las parejas del mismo sexo en la definición de matrimonio.

A partir de ahora, la cuarta acepción de «they» en el diccionario Merriam-Webster (aquí) será su uso como pronombre para referirse en singular a una persona cuya identidad de género sea no binaria («used to refer to a single person whose gender identity is nonbinary»). Según explican los editores, se trata de la expansión natural de un uso, el conocido como «they singular», que cuenta con una larga tradición en la historia de la lengua inglesa, y que de hecho ha sido utilizado por escritores clásicos. Si hasta ahora podia encontrarse «they» como pronombre personal singular para referirse, por ejemplo, a personas ya citadas en el discurso pero cuyo sexo o género era desconocido, ahora el diccionario Merriam-Webster lo reconoce también para referirse de forma expresa a personas que no se acomodan a la norma binaria en materia de género, o que simplemente no desean ser identificadas como hombre o como mujer. Su pronombre reflexivo correspondiente, según Merriam-Webster, es «themself».

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En una carta de 1881, Emily Dickinson escribió: “Casi todas las personas habrían dudado si [la carta] fuera de ellos, o de hecho si fueran ellos mismos”. Las personas han usado “ellos” en singular para describir a alguien cuyo género es desconocido durante mucho tiempo, pero el uso no binario de “ellos” es relativamente nuevo.

El uso singular de «they», palabra del año en 2015

Cabe señalar que el uso singular de «they» ya fue escogido palabra del año en 2015 por la American Dialect Society (ya entonces lo recogimos en nuestra página). Poco antes la cuestión había sido objeto de debate durante la reunión anual de la American Copy Editors Society, que agrupa a los correctores de estilo estadounidenses, y The Washington Post, uno de los periódicos más influyentes de los Estados Unidos, había decidido permitirlo en sus textos.

Aún así, la decisión de Merriam-Webster supone un paso importante desde el punto de vista semántico, al «oficializar» a «they» como el pronombre apropiado para personas no binarias. Sobre todo si se tiene en cuenta que la lengua inglesa carece de una Real Academia y su norma se establece en base a un consenso de facto en el cual los diccionarios más prestigiosos desempeñan un papel fundamental. En este sentido, Merriam-Webster es considerado por muchos el diccionario de referencia de la lengua inglesa en su variante americana.

¿Cómo traducirlo al castellano?

El uso de «they» para referirse a personas no binarias no tiene una traducción literal al castellano, dado que en nuestra lengua la tercera persona del plural mantiene la dualidad de género del singular («el, ellos»; «ella, ellas»). Posiblemente la manera más acertada de traducirlo sea recurriendo al pronombre «elle», no reconocido por las autoridades académicas, pero que cada vez es más utilizado por personas no binarias y activistas LGTBI de lengua castellana.

Un reciente ejemplo de esta dificultad han sido los titulares relacionados con Sam Smith, cantante al que hasta ahora nos referíamos en masculino pero que ha manifestado de forma expresa su deseo de que a partir de ahora nos refiramos a elle como «they»:

Se trata, además, de un debate que en el ámbito de la lengua castellana se entremezcla con el que genera el uso tradicional del masculino como «género no marcado», es decir, con la utilización del masculino para referirse de forma genérica a hombres y mujeres. Un uso que las autoridades académicas consideran el único válido, frente a circunloquios como «los alumnos y las alumnas», y que cada vez más activistas, sobre todo de las nuevas generaciones, desafían con formas pronominales como «nosotres» y «vosotres» o con la adopción generalizada de la «e» como género no marcado («les alumnes»), pese a que esta no forma parte del sistema gramatical castellano.

Fuente Dosmanzanas

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La Dama Blanca

Lunes, 26 de noviembre de 2018

Del blog Nova Bella:

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No hay ningún lugar para la muerte
ningún átomo que ella pueda aniquilar
ya que tú eres el Ser y el Aliento
y lo que eres nunca será destruido”

*

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Que personas como estas hayan muerto
nos permite morir con mayor paz

*

Emily Dickinson

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***

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Enamorado

Viernes, 20 de enero de 2017

Del blog Nova Bella:

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Haz, Dios mío,que sea

de ti el mayor de los enamorados.

Pero si lo consigo

te echaré todavía más de menos.

*

Emily Dickinson, 1403

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Quebrado

Miércoles, 11 de enero de 2017

Del blog Nova Bella:

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“Sólo se puede entrar
en un corazón roto
con el privilegio
de haber sufrido mucho”

*

Emily Dickinson, 1704

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A quiet pasion

Miércoles, 30 de noviembre de 2016

Recomendable ver la película A quiet pasion (Historia de una pasión) una aproximación acerca de esta genial poeta… muy recomendable acercarse a su obra y rumiar sus poemas…

Del blog Nova bella:

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y Dios – en cada Puerta –

*

Emily Dickinson

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El amor es lo único real

Lunes, 10 de octubre de 2016

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“Que el amor es lo único real,

 eso es cuanto sabemos del amor”,

*

Emily Dickinson

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Emily Dickinson: “Historia de una pasión”.

Lunes, 10 de octubre de 2016

9-a-quiet-passion-seacia-pavao-520x390Genial artículo que nos acerca a esta inmensa poeta…

Cynthia Nixon como Emily Dickinson.

Tras tan bobalicón y trillado título se esconde una película hermosa, dura y precisa como un láser, que corta con el frío de una noche de invierno y es contundente cual casco de la pata de un caballo. Eso sí, solo para fans. Este tipo de cine va a aburrir a las vacas del blockbuster. Por tema y por forma esta película es un rara avis que exige mucho del espectador, que le pone a prueba todo el tiempo, que no le da respiro y que, aunque por tema está alejadísima, formalmente funciona como una película gore bestia y sangrienta. Ríete tú del  sobrevalorado Michael Haneke ese de los huevos.

Pero, ¿quién era Emily Dickinson? Pues era una poeta (que no, que ya no se dice nunca poetisa; antigua, que eres una antigua) estadounidense que vivió entre los años 1830-1886. Hija de una buenísima familia de Massachusetts, fue criada a la inglesa. Era dueña de una extraordianria sensibilidad para la poesía y la literatura siendo, al mismo tiempo, una persona solitaria, de carácter vehemente, que jamás se casó ni tuvo relaciones sexuales y que nunca salió de su comunidad. A la muerte de su padre se recluyó en su casa, se vistió de blanco, no volvió a salir durante los veinte años siguientes y los muchachos del barrio le llamaban loca.

Emily, a pesar de ser de familia millonaria y católica, fue educada con libertad y tuvo unos padres, hermana y hermano permisivos, cultos, con ideas avanzadas; por ejemplo, abogaban por la erradicación de la esclavitud. Sin embargo, Emily iba más allá: creía que la mujer debía de tener los mismos derechos que los hombres, que una chica no tenía que casarse para tener una vida digna o que la religión no era la respuesta para nada. Eso chocaba, sin embargo, con algunas ideas rancias propias de su linaje y de su clase: creía en el príncipe azul, no soportaba la idea de mantener relaciones sexuales, desaprobaba el adulterio o veía bien ser una “mantenida” por su familia.

Lo anterior es un gran acierto del director, Terence Davies (Deep Blue Sea, Sunset Song), esto es, no hacer una hagiografía del personaje sino mostrar también sus fallos y contradicciones. Además, Davies aprovecha para hacer un repaso por el modo de vida de los estadounidenses ricos del noreste americano, sus formas, sus maneras, sus movimientos… hasta cómo hablaban. Un filme hecho a la antigua. Esos planos, silencios, puesta en escena son más propios de un melodrama clásico de la RKO que de una película del siglo XXI.

Y es fascinante comprobar todo ello no como si estuvieras ante una pantalla de cine sino como si lo vivieras en tus propias carnes. No sé, es difícil de explicar. Hay que sentirlo.

La Dickinson está considerada hoy una de las diez más grandes poetas en la historia de la literatura de Estados Unidos (nos referimos tanto a poetas masculinos como femeninos, se entiende) y, sin embargo, esta mujer hermética tan solo publicó algunos poemas en un periódico local, anónimamente y siendo mutilados por el editor del diario. Y todo gracias a que su amado padre metió mano para que se editaran. En aquella época, el que una mujer escribiera y publicara estaba en contra de la moral y de las buenas costumbres y solo el tesón de Emily, y la mediación de su progenitor, hicieron que en vida pudiera ver, aun en esas condiciones, algo de su trabajo publicado. Todo ello se narra en la película más como muestra desnuda de lo que fueron esos sucesos que como denuncia de la situación de la mujer de la alta sociedad en aquella época, tratadas más como niñas que como seres adultos con entidad propia. Y es otro acierto del director, no tomar partido sino enseñarnos cómo fue la vida en esa mitad del siglo XIX en aquellas circunstancias.

La película, sin embargo, y a pasar de su desnudez y mostrarnos cosas a las claras, no ahorra escenas de emoción auténtica, verdadera: como cuando cada miembro de la familia se hace un retrato fotográfico; las veces en que la voz de la actriz principal, Cynthia Nixon, recita, en off poemas de Emily o cuando se  pone música, con voz,  a una de sus poesías. Son momentos de gran cine, del de toda la vida, de los que te aprisionan el corazón y te hacen tener un nudo en la garganta.

emily-dickinson-520x676La auténtica Emily Dickinson en un daguerrotipo de época.

Destacar las briosas interpretaciones de Cynthia Nixon (Sexo en N.Y.), como la Dickinson; Jennifer Ehle, en el papel de su hermana Vinnie y el gran Keith Carradine haciendo de padre de familia. Otro acierto del director es el mostrar tipos físicos como los de hace ciento cincuenta años, con gestos y movimientos que hoy nos parecerían forzados, como de muñeca de cera y, además, no ahorra en enseñarnos los rostros como seguramente fueron, con algún diente de menos, arrugas, verrugas muy notorias… También hemos de hacer honor a una buena música magistralmente bien empleada y administrada; se oye poca música incidental, pero en momentos clave. Igualmente, mencionar la corta participación de Emma Bell, encarnando a Emily de joven, cuya luminosa y etérea interpretación encandila al respetable los diez primeros minutos del metraje.

Lo dicho, un film alucinante y rompedor, con un ritmo al que no estamos acostumbrados y una manera de hacer las cosas completamente fuera de serie y de lo que se hace actualmente. Todo un tour de force para corazones valientes y amantes de las emociones fuertes.

***

FICHA.
A quiet passion. A QUIET PASSION. (Reino Unido, 2016).
DIRECCIÓN: Terence Davies.
REPARTO: Cynthia Nixon, Jennifer Ehle, Emma Bell, Keith Carradine, Duncan Duff.

Fuente Estoy Bailando

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Del pensamiento a la atención: Vivir amando

Domingo, 9 de octubre de 2016

eyes_blue-960x623La primera vez que lo vi -coincidimos en unas jornadas sobre la aplicación de la no-dualidad a la vida cotidiana- no había leído nada suyo; sin embargo, me bastó con eso, con verlo ser y estar, y partirse de la risa porque sí, para entender cuál era toda su doctrina. Gratitud, confianza, con qué poca cosa tiene uno de sobra para pasárselo en grande en esta vida. Enrique no es un hombre cordial, es la cordialidad misma tomando forma humana, respondiendo en carne y hueso. Lo escuché luego hablar, compartir, ofrecerse. Hay quienes dan explicaciones, y los hay que funcionan por contagio. No es que le falte a Enrique claridad expositiva, pues argumenta con contundencia meridiana; es que sus argumentos verdean de júbilo, resultan infecciosos, ya que son pronunciados desde la vivencia de la gratitud sin causa. ¿Quién no sabe -así sea en ese fondo donde nunca se atrevió a mirar- que no hay nada de lo que preocuparse en realidad, que nada se gana ni se pierde realmente, y que todo viene dado? La palabra certera de Enrique Martínez -pero aún más su manera de decir, de celebrar, su continua acción de gracias- no cesa de recordarnos esa verdad de Perogrullo. En cuanto vemos claramente lo obvio: que el saco está roto, que no hay manera de sacar tajada ni en la tierra ni en el cielo, solo entonces la duración se extingue en la profundidad y, desde lo más profundo de la vida, surge un vivirse en el ser y no en el tiempo, en el amor y no en los intereses, que es como hemos aprendido a llamarles a nuestros demonios. Enrique, que nos quiere bien, lleva años sugiriéndonos que hallemos oído franco, que echemos un vistazo a ese fondo donde todo es nada, donde el yugo es suave y la carga ligera.

Este libro que tienes entre las manos, querido lector, expone la falacia implícita en el uso de la razón cuando ésta -pretendiéndose razonable y alzándose, sin embargo, como último criterio de verdad- niega todo aquello que queda fuera de su dominio. El asunto no es baladí, pues llevamos ya demasiados siglos padeciendo ese secuestro del corazón, que es donde reside el único entendimiento posible. La modernidad, al decretar la muerte de Dios -y por tanto de cualquier Dios conocido, creado por la razón propia de grupo-, estaba abriéndole la puerta -tras muchos siglos de dogmatismo y autoritarismo- al auténtico misterio del ser; pero en esa apertura venía agazapada una nueva cerrazón, una nueva creencia, que podríamos resumir de este modo: “todo aquello que no pueda reducirse a palabra y pensamiento es pura fantasía y resulta inoperante”. Se produjo así, inadvertidamente, el endiosamiento de la razón, y con él, no solo el paulatino olvido de la realidad, sino el olvido de ese olvido, como advirtió Heidegger. No es posible desde ahí entrar en contacto con lo real, puesto que, obviamente, las palabras y pensamientos no conducen sino a más y más de lo mismo. Y esto, aunque parezca mentira, es lo que hemos preterido por entero en cuanto intentamos discutir acerca de lo real. Lo real está aquí para ser encarnado, no para prestarse a vanas discusiones. El que no da con ello de inmediato, puesto que se trata de lo único que no está separado de nada ni de nadie, es porque ni siquiera se toma la molestia de mirar lo que tiene delante -y detrás- de los ojos, pues ha sido convencido de que ver consiste en percibir las cosas tal y como las presentan los hábitos y patrones heredados de pensamiento. No será el pensamiento, sino la atención, la que nos revele la naturaleza original de todo lo manifestado; este es el punto sobre el que Enrique insiste de muy varias maneras a lo largo de estas páginas. Así pues, hecho el diagnóstico: una hipertrofia ya secular de la razón en su torpe afán de encoger la realidad para meterla en la estrechez que caracteriza a todo lo inteligible, se nos receta la cura, que pasa por invertir el foco de la atención, de modo que se desplace desde su apego hacia los diversos objetos y contenidos psíquicos a un auténtico interés por sí misma, es decir, por la naturaleza del principio que entiende, que sabe que sabe, y que, por tanto, es uno y el mismo en todos, ya que esa capacidad simple de entendernos precede a todo lo inteligible como condición de base, como piedra angular.

¿Por qué no sincerarse, ceñirse los lomos y atenerse al principio consciente, allí donde todos somos uno en el ser y el comprender? ¿Por qué no contentarnos con “ser uno más”, en definitiva, pues no existe verdadera alegría fuera de esa humildad que, por otro lado, no es un logro de nadie, sino la naturaleza original de la conciencia? Esta es la invitación que encontraremos en la penúltima sección del libro, porque solo el “hombre verdadero sin ubicación ni rango” del que habla el maestro Lin-chi -que habita en cada uno de nosotros sin perder su identidad- es garantía de toda bienaventuranza. La mente, que padece la atávica ansiedad de darse forma -es decir, de afirmarse en la distinción y pasar por alto que ninguna acumulación de caracteres implica una diferencia esencial en el ser de todas las cosas- no querrá oír una sola palabra acerca de “ser uno más”, porque cree ver una limitación, una merma de sus capacidades expansivas, donde justamente se hace presente la total ausencia de límites. Mientras uno no es capaz de sentir el derroche de plenitud y piedad de este eterno instante, es fácil que sucumba una y otra vez a la tentación de perseguir metas: la realización personal, el prestigio, el yate, el placer, la consideración social, la paparrucha, en fin. Ahora bien, lo que tiene de bueno cualquier persecución es que pone muy pronto de manifiesto la futilidad de los objetivos que la ponen en marcha y alimentan, pues no existe logro capaz de saciar la sed que produce vivir entre falsedades. “Ser uno más”, parece sencillo, y lo es, tanto que no hay manera de serlo mientras ese uno siga empeñado en ser alguien en particular.

Enrique habla en este libro de lo único concreto, que no es nunca lo visto y oído -ya que ahí nos condenamos a movernos en círculo sobre el terreno de la abstracción, el condicionamiento y las conjeturas-, sino el ver y el oír. Por poner un ejemplo, cuando hablamos acerca de una persona en concreto, ¿a quién nos referimos?, puesto que no hay manera de fabularla sin recurrir a un cúmulo de abstracciones. Pero, para hallar en nosotros lo concreto, ese principio uno que ve y oye -en una palabra, que entiende y es aquí y ahora-, es preciso “soltar” -como nos recuerda el autor constantemente-, soltar todo aquello de lo que nos hemos ido apropiando como parte de nosotros llevados por la inercia, por la credulidad, que equivale siempre a una falta de auténtica indagación. El que mira con profundidad en lo profundo ya no puede convivir con ninguna creencia; de la misma manera, aquel que ha cavado su propio pozo y ha probado el agua se negará a beber vinagre, aunque todos le aseguren que se trata de un vinagre muy aguado.

Amigo, si sientes la necesidad de cavar tu propio pozo, de sincerarte, en este libro encontrarás las herramientas que te están haciendo falta. Lástima que no podamos meter en él a Enrique con su cordialidad arrasadora, o al menos una de esas carcajadas suyas que, respetando a todo el mundo, hacen temblar los moños del más crecido en sus engaños. Aquel que no está dispuesto a reírse de sí mismo y de sus cosillas en toda circunstancia es porque no ama de veras, ni siquiera a sí mismo, ya que se empeña en procurarse tan malos ratos. Todo esto, en realidad, es muy sencillo, nos está recordando Enrique bajo la apariencia filosófica de su discurso: en cuanto uno se siente amado por la vida que él mismo es, en cuanto llega a amar sin condiciones, todo queda resuelto antes de plantearse. “Que el amor es lo único real, / eso es cuanto sabemos del amor”, cantaba Emily Dickinson. He aquí, pues, el principio y el fin de toda doctrina.

Vicente Gallego

Boletín Semanal de Enrique Martínez Lozano

Biblioteca, Espiritualidad ,

Hablar contigo

Sábado, 10 de enero de 2015

21717

“Encuentro refugio en hablar contigo”

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Emily Dickinson

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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

Recordatorio

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