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Y ellas le reciben.

Martes, 24 de diciembre de 2019

mujer-que-vuelaDIOS VIENE AL MUNDO POR LA MUJER: ha estado siempre ahí esta verdad, grande, impactante, y sin embargo no nos la contaron ni la cuentan así. A pesar de que Lucas no es el más feminista de los varones, no puede dejar de decir la verdad desbordante de evangelio y de creación: que cuando nos quieren contar como vino Dios al mundo nos tienen que contar que como todos, fue a través de una mujer. Hasta ahí sí sabemos de siempre, lo que posiblemente es una interpretación más tardía y más de acuerdo con nuestra realidad cultural: es que Dios viene al mundo por lo femenino de la humanidad, de ambos géneros.

Recuperar lo femenino para poder creer que el anuncio es también para mí. Recuperar lo femenino para enmudecer el Zacarías de la lógica y de las garantías, y activar la Isabel que cree, a pesar de su esterilidad y vejez, en un proyecto que supera lo natural, y no pone pegas. Recuperar lo femenino para devolverle al mundo lo que tantos años de patriarcado impuesto le ha robado: la perspectiva del Amor por encima de la razón, no sin ella, pero más fuerte que ella.

Recuperar lo femenino para devolverles a la humanidad y al cosmos el equilibrio que han perdido por el dominio de uno sobre otro. Y eso ¿se puede hacer con evangelio?

Veamos los relatos. Nos dicen los textos que el Judaísmo como religión ya no tiene espíritu: cuando Zacarías le pide garantías al ángel de que su promesa se realizará, enmudece de falta de fe. El sacerdote está mudo, no tiene nada que decir mientras su mujer vieja y estéril y no considerada, cree, y su ser se llena de vida. Es el inicio del Nuevo Testamento. Isabel hace de bisagra entre la institución y la profecía que anuncia la venida del Mesías.

María de Nazaret, también pregunta al ángel el cómo de aquella promesa, pero su pregunta es abierta, está llena de esperanza, porque en el fondo desea ser la madre del Mesías que toda muchacha judía esperaba. Tal vez al pasar de lo físico a lo espiritual perdemos la fascinante escuela de oración que María de Nazaret inicia para nosotras, Dios y la humanidad en diálogo directo, sin sacerdotes del templo que recen en su nombre, sin mediadores que tantas veces interfieren, se ponen en el centro, desvían el objetivo.

Las religiones fallan cuando desenfocan su objetivo: ser caminos hacia Dios. Y cuando vemos casi todo menos eso…algo falla, y los síntomas son siempre los mismos: y entre ellos sobresale uno: las ansias de poder y de protagonismo. Es el Herodes que también convive con nosotros, y busca desde siempre, inspirado en Caín, matar la inocencia. Este Herodes es la personificación del ego, en definitiva el anti-reino. Esa parte de nosotros anda suelta en nuestras relaciones con los demás.

Es tan fácil querer que las cosas se hagan como yo quiero, y tan difícil que se hagan como es mejor para todos. Es tan fácil argumentar mi punto de vista y tan difícil escuchar con respeto y acogida la perspectiva de la otra persona. Y eso se cuela en la familia, en la alcoba, en los lugares de trabajo, en las comunidades y parroquias, va conmigo, es mi sombra.

Por todo ello, María, con su inocente y profunda sabiduría, en cuanto descubre su ser habitado y recibe la noticia de que también su anciana prima está gestante, con esa fuerza que tienen las personas guiadas por el Espíritu “ …se puso en camino y fue a toda prisa a la sierra…”

(Lc 1, 39-45). La sierra o colina, lugar bíblico de encuentro con Dios, será el lugar que María discierne está lleno de vida. Hubiera podido acudir al templo y contarle al sacerdote del paso de Dios por ella, pero atenta a su interior habitado, descubre que es guiada a otros lugares sagrados donde la presencia de Dios es real a través de una mujer y de la naturaleza, fuera de los rituales vacíos del pasado.

Ella recibe la visita de Dios en su casa, y acude a la casa de Isabel a darle el abrazo  más largo y apretado de la historia. Abrazo que continúa en nosotras y nosotros cuando estamos habitados y la presencia de la vida en los otros hace que todo nuestro ser dance de alegría y esperanza. Y que también comprendamos que nuestro lado oscuro puede abortar esa delicada vida en gestación.

Será la pequeñez humana, la fragilidad absoluta de un recién nacido, quien dará luz para que yo pueda ver, con su inocencia, lo que no es inocente en mí y dejarle que lo rescate. En esa cueva oscura de mis límites y falta de amor y de aceptación de los demás sólo me atrevo a entrar si tengo la seguridad de que ellos, el niño y su familia, están. El olor al bebé que no huele a “Nenuco” sino a autenticidad, la joven que le tiene en brazos que transparenta realismo y acogida, el muchacho que sabe estar, acompañar y que es un saco de bondad. ¡Qué familia!

Y luego, claro, de vecinos, los impuros, los que ya ni se molestaban en purificarse para ir al templo porque su trabajo humilde y duro no les permitía participar en liturgias de ricos y puros, ellos como no tenían Internet estaban conectados a las estrellas y por eso, porque están despiertos de noche y con los ojos abiertos, están dispuestos a escuchar el anuncio.

Es que para escuchar el anuncio de que él ha nacido hay que estar conectados a las estrellas. Con esa alegría no tienen miedo de ir a la cueva porque antes de ponerse en camino han escuchado el anuncio. Yo creo que no quiero entrar en mi cueva porque voy sin haber escuchado el anuncio y algunas veces me quedo sin el niño. Ojala que este año no sea así. Por ello te invito a escuchar tu corazón, tu intuición, tu entraña porque por ahí te llegará el anuncio que te dará fuerza para retirar el ego y que nazca el amor.

Feliz gestación de la Vida.

Magda Bennásar Oliver, sfcc

www.espiritualidadintegradoracristiana.es

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“La Divinidad y las Mujeres. Recorrido genealógico urgente”, por Carolina Narváez

Miércoles, 18 de diciembre de 2019

abundanciaCarolina Narváez M.*

Y es tanto lo que me abrasa mi alma en su divino amor que me saca de mí,
y quisiera y le pido rompa mi pecho y se entre en lo más íntimo de mi alma y mi corazón.
Y con la fuerza del incendio me propaso atrevida a darle tantos ósculos que no me satisfago,
porque el amor me ase querer asta comerme a su Magestad…
Isabel Manuela de Santa María,
De Conciencia
[c.1720, México]

El libro presentado por la teóloga y escritora feminista colombiana Carmiña Navia Velasco, Entrelazar miradas y palabras. Ensayos de teología feminista, me llega como viento fresco en medio de una relampagueante tormenta que habla de vida y movimiento. Si bien, la vivencia de Dios está estructurada a partir de las reglas y los acuerdos de las grandes instituciones eclesiales, es claro que ningún principio jerárquico ha llegado hasta el punto de la colonización total de la espiritualidad.

El recorrido genealógico que desarrolla de manera erudita y entrañable Carmiña Navia permite un acercamiento inesperado a la historia de las mujeres y la relación con la divinidad. De manera sincera, la autora se descubre en los primeros párrafos dando a conocer la forma desde donde ha escrito, pensado y sentido cada una de las reflexiones que componen el libro; para ella, la experiencia y el contacto con diversas comunidades de mujeres le ha ofrecido parte de su inspiración como también lo ha sido su propio recorrido espiritual, místico y teológico.

Carmiña Navia ha dedicado gran parte de su vida como investigadora y teóloga a pensar de forma crítica la fe y las mediaciones patriarcales que han edificado los varones de la iglesia. El libro se presenta como un relato que cruza perspectivas históricas, sociológicas, teológicas y feministas en aras de ofrecer rutas o señuelos para la desaparición de la mediación de la palabra masculina como única y universal.

La reflexión que acompaña transversalmente el libro hace parte de una tradición de pensadoras, especialmente teólogas feministas y filósofas, que han luchado para que al interior y fuera de la iglesia se nombre y se dé la importancia que merece la experiencia espiritual de las mujeres; deja claro que tal experiencia está, material y psíquicamente, construida por la diferencia sexual. Esto implica reconsiderar al Hombre como el modelo universal y por tanto desmontar la figura de Dios como varón. Muchas mujeres a lo largo y ancho de este sur nos hemos nombrado como no creyentes; tal vez como respuesta a la imposición de una mediación masculina, y también a la ausencia del compromiso de la iglesia hacia el bienestar total de las mujeres en la sociedad. El desorden simbólico construido desde la institución eclesial ha reverberado hacía la fe y la vivencia de la espiritualidad de las mujeres, afectándola hasta el punto de producir rechazo, y negación. El resultado ha sido para algunas el vaciamiento total del deseo genuino de una comunicación con el misterio.

Entrelazar miradas y palabras… Es un texto severo en tanto que describe y caracteriza la derrota religiosa de lo femenino, el enfrentamiento cruel al que se han visto expuestas las mujeres de fe que han conducido su espiritualidad bajo el principio de lo intangible, del lenguaje impreciso del amor y de la inexactitud de las experiencias de la fe. Carmiña Navia muestra con relatos claros y bien documentados cómo occidente, y especialmente la iglesia católica, ha descreído y desacreditado los legados espirituales y místicos de las mujeres. Remontándose a la antigüedad y pasando por la edad media, la autora revela la riqueza de la experiencia trascendente recordando a María de Magdala, Hildegarda de Bingen, Teresa de Ávila, Margarita Porete, Juana Inés de la Cruz, entre otras, esto con el ánimo de entenderlas como fuentes de conocimiento para la historia de la espiritualidad femenina, pero también como tipos de sensibilidad que han impulsado la asociación entre la libertad y lo sagrado.

Caminar de la mano de Carmiña Navia es un placer y lo es porque aquellos senderos que parecen infranqueables se despliegan en este libro para transitar del pasado hacía el presente y viceversa. La autora logra con exactitud mostrar a través del Speculum a manera de Lucy Irigaray, un reflejo que es solo posible a través de nosotras mismas. Es ahí cuando expone de manera tan reveladora que los sentimientos místicos y/o espirituales son muchas veces contradictorios, ambivalentes y a veces indescifrables. Tomada de su mano comprendí, a lo largo de la lectura, que la relación de las mujeres con la Divinidad no tiene por qué marcarse necesariamente bajo la sensación de la extrañeza, idea alimentada por la forma como los varones de la iglesia han estipulado la relación con Dios enmarañada de jerarquía y lejanía. Por el contrario, la tradición de la mística femenina demuestra cómo lo activo, lo juguetón, lo impreciso o lo inenarrable son condiciones necesarias para el gran complejo tejido de la vivencia espiritual.

En definitiva usted se encontrará con un libro que le ofrece elementos analíticos y críticos para formular una opinión o una idea del convulsionante tema de la divinidad y las mujeres. No me cabe la menor duda que se topará también con la energía trascendente. Hallará en sus páginas un sendero dibujado para la vivencia espiritual de una mujer como yo en el siglo XXI. He de resaltar que el libro ofrece un recorrido por la historia de la teología de la liberación, movimiento espiritual que logró desde América Latina la inclusión de otros sujetos y que aun así, no alcanzó a las mujeres y al problema de la invisibilización de sus prácticas y experiencias al interior de la tradición cristiana.

“Caminos espirituales” decide llamar la autora a los apartados que se muestran como mapas para el laberinto; es aquí donde Carmiña Navia mezcla extraordinariamente el pensamiento y la práctica política feminista con la teología y la filosofía. Retoma conceptos como el de affidamento, autoridad en lengua materna, mediación y orden simbólico en aras de mostrar la composición de la espiritualidad femenina.

El feminismo de la diferencia sexual plantea que el patriarcado no lo ha ocupado todo. Por eso las experiencias de grupos de mujeres en el pasado, asociadas entorno a una vivencia de la espiritualidad y de la práctica de la fe, como es el caso de las Beguinas, y también el de las comunidades de mujeres creyentes actualmente, muestran que la creación de nuevas relaciones y vínculos potencian realidades y personas libres.

El libro de la profesora Carmiña se convierte para mí en un intento de imaginar nuevas relaciones con el pasado, con nosotras mismas y con otras. Esa otra puede ser María de Nazareth, importante figura que ha sido mitificada y a la que paulatinamente se le han borrado las intersecciones con la mujer autónoma e independiente, para dejarla solo inmovilizada y vestida de un manto inmaculado usado como pretexto para demarcar las reglas de género impuestas a las mujeres en occidente.

La cultura patriarcal ha enfermado a las mujeres. Las ha conducido a cárceles de las que aparentemente no pueden escapar. La colonización de lo simbólico ha llevado a un sentimiento de confusión y extravío profundo en donde las mujeres hemos aprendido a percibirnos como intrusas o extranjeras de esta cultura; los resultados han sido casi mortales: la escisión, el rechazo al amor desnudo y crudo por sentir que aquella experiencia fragiliza y asfixia, la inhibición de la creatividad, la amargura y la enemistad entre nosotras mismas.

Nada es igual después de la lectura de este libro, las palabras de Carmiña Navia Velasco deben ser leídas porque nos permiten una sanación genealógica, esa que tanto necesitamos creyentes y no creyentes, feministas y no feministas. Sanación reclamada y requerida después de la ancestral herida dejada por la separación impuesta entre naturaleza, cuerpo y espíritu. Luisa Muraro, en el libro El Dios de las mujeres, refiriéndose a las místicas lo dice con más claridad que yo: “Leyendo sus textos se nota que, en su libertad de pensamiento, o sea en el pensamiento con el que interpretaban libremente su experiencia, la naturaleza humana no está separada de la divinidad, ni el cuerpo del alma. En su pensamiento libre, el amor transforma el cuerpo y el alma en Dios, anulando la diferencia entre la naturaleza humana y la naturaleza divina…”[1] Lo anterior explica parte de nuestra tradición espiritual, esa misma tradición que la Profe Carmiña ha decidido compactar en este escrito agradable y sencillo de leer, no por eso superficial o simple sino más bien, clave para comprender que los discursos lógicos en nuestras genealogías espirituales se componen de lo imprevisto y lo impensable.

México, Noviembre de 2019

Carolina Narváez, es doctora en Historia, especialista en estudios de género, profesora de la UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MÉXICO

[1] Luisa Muraro, El Dios de las mujeres, trad. María Milagros Rivera Garretas, Horas y Horas, Madrid, pág. 136, 2006.

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Ser el cambio

Miércoles, 11 de diciembre de 2019

Man in rainbow light and stars La toma de conciencia solidaria puede ser a menudo un ejercicio más de detenerse, serenarse y adentrarse que de movimiento y agitación. La empatía no nos lleva inequívocamente a la calle y a la pancarta. La pancarta tiene sus evidentes límites a la hora de transformar el mundo y las relaciones humanas. No tanto pasearla como encarnarla. No tanto gritar la consigna sino integrarla, ser testimonio de lo se proclama a los cuatro vientos, entre otras cosas porque, de vuelta de su recorrido, los vientos siempre acaban pidiéndonos cuentas.  No necesariamente activismo, sino “seísmo”, o como diría Ghandi “ser nosotros el cambio que queremos ver en el mundo”.

Pueden tocar o no la aldaba, que el reclamo será primeramente interior. La empatía con respecto a quienes sufren no implica después necesariamente una exteriorización. “¿Qué estás haciendo tú?” Me preguntan por “washapp” en un mensaje/cartel contra la violencia hacia las mujeres que firma, entre otras entidades, el Gobierno de Navarra. Quisiera hacer más, pero hoy por hoy me retiro, respiro y me reitero internamente en favor de quienes padecen, pido igualmente para que se arríen todas las manos amenazantes. Estamos haciendo todo lo que podemos. Es preciso poner todo cuanto esté a nuestro alcance para erradicar esa lacra, es preciso comprometerse en la urgente causa contra el maltrato de la mujer, pero tenemos delante legión de empeños. En realidad, no hay plazas, ni avenidas para tanto anhelo. Hay también otras apremiantes causas que requieren nuestra atención y compromiso. No deberíamos entrar en la peligrosa espiral de pedirnos cuentas los unos a los otros por nuestros grados de respuesta.

Somos cada vez más los que optamos por la revolución de la distancia corta, del círculo más cercano. “¿Y yo que hago…?” Pues mirarla con mis mejores ojos. Buscar mis más amables palabras, a sabiendas de que quizás mis gestos nunca lleguen a la altura de lo que ella merece. Cariño y ternura siempre suman, pero no compitamos en su derroche. Cada quien fije sus propios retos. Hay un ámbito de intimidad que ningún Gobierno debería traspasar. Es preciso preservar lo que ocurre en el hogar. Sí hay infiernos a erradicar puertas adentro, pero no se extienda la sospecha.

Es preciso afianzar el principio supremo de la libertad. Es preciso ser cuidadosos a la hora de respetar las opciones de preferencial solidaridad de cada quien. Hay que respetar al que agita conciencias, también a quien simplemente sopla sobre ellas. Es preciso sumar las causas altruistas y no hacer cundir recelos. Hay que acabar con la terrible lacra del maltrato de la mujer, pero igualmente salvar los bosques de la Amazonía, rescatar a los hermanos que se ahogan en el Mediterráneo, erradicar el hambre de la Tierra, proseguir en la profundización democrática… El etcétera sería largo.

“¡Queremos tíos buenos!” dice la actual campaña de la Diputación de Bizkaia, pero a nosotros no se nos ocurre, ni siquiera en broma, poner esa frase en femenino. Lo sagrado frena en seco hasta el chiste. La portadora de vida lo es y lo llevamos tan dentro escrito que no necesitamos sábanas, ni rotuladores para recordárnoslo. Por lo tanto, la sola condición de varón no auspicie recelo. No propiciemos separación de sexo ante lo que a todas y todos nos concierne. Unamos corazones y voluntades de ambos géneros tras la misma y noble causa morada. Queremos hombres y mujeres de buena voluntad armonizados y haciendo todos los posibles para erradicar la violencia machista.

Cada quien sabe dónde puede aportar más, dónde puede ser más útil, dónde se encuentra más a gusto… Sí podemos pedir ayuda, sí podemos y debemos recabar apoyos, pero creo que no debemos inquirir: “¿Qué estás haciendo tú…?” Quien más, quien menos, en una medida u otra, todos y todas estamos haciendo los posibles por construir un mundo definitivamente nuevo, más cordial y amable en el que esté erradicado todo tipo de violencia. Todas y todos estamos por hacer posible una nueva sociedad más justa, solidaria y sostenible, en la que por supuesto a ningún varón se le ocurra la infamia de poner la mano agresiva sobre ninguna mujer. Permanecemos por lo tanto unidos/as tras la causa lila, también tras la causa verde, roja, amarilla…

Somos devotos de la mujer que nos ha tocado en suerte poder acompañar. Perdón si nos movemos en el asiento cuando alguien cuestiona nuestra devoción. Perdón si no salimos a la calle para manifestarla. Nos estamos midiendo cada día puertas adentro.

Koldo Aldai

Fuente Fe Adulta

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FELGTB dedicará 2020 a la lucha por la igualdad de las mujeres L

Miércoles, 4 de diciembre de 2019

ano-tematico-mujeres-ltbEl lema del año temático será: “2020, Mujeres LTB: Sororidad y Feminismo”

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) dedicará el 2020 a la lucha de las mujeres lesbianas, trans y bisexuales (LTB) para alcanzar la igualdad real en los ámbitos político, cultural, educativo, económico y social bajo el paraguas del año temático “2020, Mujeres LTB: Sororidad y Feminismo”.

Así, durante el próximo año, FELGTB visibilizará la realidad de estas mujeres y denunciará la opresión de género que viven y la suma de discriminaciones que sufren por ser, además de mujeres, parte del colectivo LGTBI, de manera que están expuestas tanto al machismo y la misoginia, como a la lesbofobia, transfobia y bifobia.

Con el nuevo año temático, FELGTB quiere incidir, desde una perspectiva interseccional (mujeres rurales, racializadas, con discapacidad, mayores etc.), en las discriminaciones específicas que sufren las mujeres LTB como la negación del acceso a la reproducción asistida en el sistema sanitario estatal; el doble impacto de la brecha salarial en los hogares formados por dos mujeres; la violencia transfóbica a la que están expuestas las mujeres trans, la negación y el no reconocimiento social, político y legal de su identidad sentida y la discriminación laboral que las aboca en muchos casos al trabajo sexual y el estigma machista que cosifica permanentemente a las mujeres lesbianas o bisexuales, entre otros aspectos.

Con esta elección, además, la Federación pretende sensibilizar y concienciar a la ciudadanía sobre las distintas realidades de la mujer y demostrar la diversidad de los cuerpos, así como seguir trabajando en la creación de un discurso que, desde la sororidad, represente a todas las mujeres con sus diferencias y sus similitudes.

Y es que, tal y como manifiesta la coordinadora del año temático de FELGTB, Maribel Povedano, “estamos viviendo una realidad política que hace imprescindibles las sinergias”. “La ultraderecha está atacando nuestro Estado de derecho y nuestros valores democráticos y queremos que este año temático sea una herramienta para hacer frente a su populismo desde la unidad y el activismo”, anuncio Povedano.

Además, añade que “nuestra sociedad se ha diferenciado desde hace años en ser pionera en la lucha de las mujeres y de las personas LGTBI y seguiremos trabajando en esa línea hasta conseguir la igualdad real”.

En este sentido, la portavoz recuerda que “el Orgullo estatal LGTBI celebrado en  Madrid es referente a nivel internacional y, en 2019, la protesta del 8M en España se convirtió también en un ejemplo a nivel mundial puesto que cientos de miles de personas salieron a la calle en las principales ciudades y, solo entre Madrid, Valencia y Barcelona, reunió a más de 770.000 personas”.

Fuente FELGTB

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“Quienes se oponen a las diaconisas ignoran las Escrituras”, por Baltasar Bueno

Miércoles, 30 de octubre de 2019

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“Si no fuera por las mujeres la Iglesia sería un ente en vías de extinción”

“Me encontré en un pueblecito perdido del desierto a una monja cuyo Obispo la había nombrado “cuasipárroco” y como podía se encargaba de mantener encendida la llama del Evangelio”

“Para los exégetas serios y científicos no hay duda de que el término διάκονοι era igualmente referido a hombres y a mujeres, servidor o servidora”

“Imagino que el Papa Francisco, a partir del concluido Sínodo de la Amazonía, va a sufrir más ataques de quienes le creen convertido en pura herejía”

Mucho me temo que los clérigos “talibanes” que operan dentro y fuera del Vaticano se revuelvan con más ahínco contra el Papa Francisco, quien acaba de conseguir un importante triunfo en su imparable estrategia para que al Espíritu Santo se le deje aletear libremente y renueve la faz, no sólo de la tierra, sino, además, de la necesitada Iglesia.

El logro principal de este último capítulo o etapa de su andadura por el anquilosado mausoleo panteón del Vaticano ha sido el que a la mujer se le reconozca en sus derechos y dignidad de hija también de Dios, equiparable al propio hombre, quien la ha tenido sometida y sojuzgada en el ámbito de lo eclesial y eclesiástico a causa del fuerte clericalismo y machismo imperante.

Si no fuera por las mujeres, la Iglesia, la universal y las locales, sería un ente muy debilitado y en vías de extinción. En mis correrías por el mundo me he encontrado a mujeres llanas del pueblo, a religiosas, que eran las únicas personas que hacían presente a Dios en muchos lugares. Hasta me encontré en un pueblecito perdido del desierto a una monja cuyo Obispo la había nombrado “cuasipárroco” y como podía se encargaba de mantener encendida la llama del Evangelio.

En muchos lugares de misión son ellas, las mujeres, valientes, cargadas de fe y vocación, las que hacen presente a Dios en el entorno de su mundo, sin que por allí aparezcan con la debida frecuencia, con aires de visita de urgencia y despedida, los machos alfa de los clérigos bien porque cada día hay menos, bien porque los pocos que restan llegan a negarse a ir por temor o cobardía.

“San Pablo (Rom,16,1 y I Tim 3,11) nos habla de la existencia de diaconisas en las primeras comunidades cristianas”

Imagino que el Papa Francisco, a partir del concluido Sínodo de la Amazonía, va a sufrir más ataques de quienes le creen convertido en pura herejía, en traidor a la tradición de la Iglesia. Cardenales, Obispos y clérigos contrarios a él, que los tiene, estarán ya preparando sus máquinas de guerra en defensa de la pureza de la Iglesia tradicional estancada y apantanada, en hemorragia creciente de fieles.

Si volvieran a las fuentes primitivas, a las Sagradas Escrituras y a la propia Tradición de la Iglesia, el célebre depósito de la fe, más que operar contra el Papa Francisco se pondrían como principales adalides de esta hermosa gobernación de la barca de Pedro que realiza Bergoglio y que pronto la historia le reconocerá cuando sitúa a la mujer en el lugar que debe estar en la Iglesia, la que tuvo ya en su primitiva historia.

San Pablo (Rom,16,1 y I Tim 3,11) nos habla de la existencia de diaconisas en las primeras comunidades cristianas a las que el machismo y el carácter misógino del clero masculino acabó por machacar y apartar. Para los exégetas serios y científicos no hay duda de que el término  διάκονοι era igualmente referido a hombres y a mujeres, servidor o servidora. La διακονία es un servicio, una actividad, que en los textos neotestamentarios tienen una amplia variedad de acepciones: servir a la mesa, cuidar a alguien caritativamente, servicio apostólico y misionero, proclamadores de la Palabra, servicios a la Comunidad… Todo ello hecho, actuado, a la manera de Jesús, el gran servidor. Los primeros cristianos, influidos por Pablo indudablemente, entendieron la vida y muerte de Jesús como un gran servicio al género humano.

El cristianismo primitivo no fue obra sólo de varones machos alfa, tuvo un gran impulso femenino, como lo tuvo a lo largo de la historia y lo sigue teniendo. Las mujeres diaconisas existieron, luego serían orilladas por quienes quisieron concentrar todo el poder, por el clericalismo, el que sigue denunciando el Papa Francisco.

diaconisas-Iglesia-catolica_2100999896_9844732_667x375Los servicios en el cristianismo fontal eran ministerios apostólicos y de caridad, de atención y cuidado de necesitados y pobres. Con el tiempo los ministerios se corrompieron y se convirtieron en poder, a mayor ministerio, más poder, más distanciamiento de la desnudez del Evangelio al que debían servir.

Por ello, quienes aleguen contra las diaconisas, el que las mujeres no pueden ser llamadas, ordenadas o consagradas al ministerio de la διακονία, apelando a la tradición de la Iglesia que ha reservado al oficio a los varones, mienten descaradamente o desconocen las Escrituras, sobre todo los textos paulinos. Y fuera de Pablo, en su Carta I Pedro (1-12, 4-11) explica el ministerio como servicio de la proclamación de la Palabra y servicio de caridad a los demás.

Bienvenido pues que la Iglesia salga de su ostracismo y medievalismo, de su lacra clerical que la atornilla y encadena, y se entere que debe servir al mundo en la proclamación de la Palabra y en la caridad en voz femenina, no sólo en la subterraneidad, también en la ministerialidad, en igualdad de derechos y obligaciones que los clérigos varones.

Sabor agridulce, de alegría por estarse en camino y recuperación del diaconado femenino; de tristeza, porque la rehabilitación deviene de la necesidad, carestía y escasez de clérigos varones.

Fuente Religión Digital

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“El valor carismático de la mujer” (y 2), por Gabriel Mª Otalora.

Jueves, 10 de octubre de 2019

mujer-libre-en-la-playaDe su blog Punto de Encuentro:

En la reflexión anterior comenzaba recordando a una superiora de una de las muchas órdenes religiosas a las que invitó el Papa a un encuentro con él en 2016, y que algunas de sus preguntas lograron que el Papa ordenase una comisión presidida por el cardenal Ladaria para tratar el carisma de las diaconisas. Pero se quedó en nada por falta de un consenso cuasi absoluto, a pesar de las muchas experiencias históricas sobre el papel eclesial de la mujer diaconisa.

Ahora quiero ampliar este tema con otras razones más teológicas a partir del cambio radical que Jesús introdujo en medio de aquella sociedad en la que la mujer estaba mucho peor que ahora en todo, incluida su consideración eclesial. En aquella sociedad teocrática era un ser inferior e impuro, sin matices, a la que Jesús dignificó revolucionando su relación con ellas, de tú a tú, mediante un trato igualitario y digno, de madurez y en muchos casos de recíproca amistad.

El argumento que más se repite para limitar carismas a las mujeres en la Iglesia es que Jesús no eligió a ninguna mujer en el selecto grupo de los Doce. Sin embargo, muchos teólogos afirman que visualizar a doce apóstoles era un número simbólico divino en Israel, uniendo así la acción de Cristo con los descendientes de los doce hijos de Jacob, todos varones. Como dice el teólogo Luis González-Carvajal, el Maestro quería que el signo del comienzo de un nuevo pueblo de Dios fuese captado por sus destinatarios, y no quedaba más opción que darle forma externa mediante un signo que todos pudiesen reconocer.

Este nuevo paso hacia de una Nueva Alianza ya no era con doce tribus como ocurrió en la Antigua Alianza, sino doce personas. En un paso crucial de cercanía, Dios se iba a mostrar a un pueblo elegido, sino con cada persona a la que Él le llama por su nombre, individualizando la Buena Noticia del amor divino a cada ser humano como lo más importante de todo a la existencia. Y cada persona es la que decide por sí misma si quiere adherirse a esa buena noticia, no como pueblo sujeto a unas normas sin libertad individual so pena de exclusión.

Por tanto, González-Carvajal nos señala que si queremos saber el papel de las mujeres en la Buena Noticia y el Reino, no hay que fijarse en el grupo de los Doce, sino en la composición del círculo más amplio de los discípulos, que ya no tenía finalidad simbólica. Y mientras los rabinos solo admitían a discípulos varones (Talmud: “Vale más quemar la Ley que transmitirla a las mujeres” s. 19.a), Jesús las consideró en plena igualdad entre sus seguidores.

Las mujeres rara vez se dirigían a los hombres en público, y mucho menos con rabinos y fariseos. En el pasaje con Marta y María, ésta se sienta a los pies del Maestro, lugar ocupado tradicionalmente por los varones dedicados a los estudios rabínicos, y Marta protesta. Pero el Maestro desafía a los preceptos patriarcales y le responde que su hermana ha escogido la parte mejor y nadie se la quitará. Porque María cumple con su deber de mujer (hospitalidad) aunque de un modo diferente, pues acoge a la Palabra de Dios. Y algo todavía más importante, que se olvida con demasiada facilidad: el signo teológico de primer orden recogido por los cuatro evangelios, con las mujeres como protagonistas exclusivas al ser ellas quienes descubren el sepulcro vacío y son ellas las llamadas expresamente para testimoniar la Resurrección, comenzando por los Doce, encerrados como estaban llenos de miedo a las autoridades judías.

Mateo: María Magdalena y la otra María descubrieron el sepulcro vacío y un ángel les revela que ha resucitado. Jesús les sale al encuentro. Marcos: María Magdalena, María la de Santiago y Salomé van al sepulcro y el ángel les anuncia la resurrección. Jesús se aparece a María Magdalena. Lucas: María Magdalena, Juana y María la de Santiago se les aparece el ángel; el evangelista no cuenta la aparición de Jesús. Juan: María Magdalena descubre el sepulcro vacío y lo comunica a los discípulos. Solo cuando ellos se van al comprobar el sepulcro vacío, la Magdalena se queda llorando convencida de que habían robado el cuerpo de Jesús. Entonces se aparece el Maestro, a quien no reconoce en un primer momento, y la convierte en misionera (Jn 20, 17 y 18). A ellas les encomienda el primer anuncio, con María Magdalena de protagonista en los cuatro textos.

Me alegra leer que el Papa no tiene miedo a los cismas. Mejor así, un obstáculo menos en su liderazgo apostólico.

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“El valor carismático de la mujer “, por Gabriel Mª Otalora

Martes, 8 de octubre de 2019

mujer-libre-en-la-playaDe su blog Punto de Encuentro:

En mayo de 2016, la asamblea de la Unión Internacional de Superioras Generales tuvo una audiencia con el Papa y una de las 900 religiosas le preguntó: “En la Iglesia existe el ministerio del diaconado permanente, pero sólo está abierto a varones casados y no-casados ¿Qué impide que la Iglesia incluya mujeres como diaconisas  permanentes, como sucedía en la iglesia antigua? ¿Por qué no se crea una comisión oficial que estudie la cuestión?”. El Papa recogió el guante y en agosto creó la Comisión de Estudio sobre el Diaconado Femenino. La comisión ha finiquitado sus trabajos y el Papa Francisco, ante la falta de un gran consenso, ha decidido esperar tiempos mejores.

Creo que el tema de las responsabilidades de la mujer en la Iglesia, va a tener poco recorrido; para bien. Se ha avanzado mucho, pero lo crucial no tardará en llegar ante la evidencia de que no existe fundamento teológico de fondo para que ellas no puedan compartir algunos carismas de manera oficial. Solo el peligro real de un cisma en la Iglesia católica frena al Papa a dar pasos en esta dirección. De hecho, ya existe en Galicia una mujer católica, apostólica y romana (Christina Moreira) que ejerce en una comunidad gallega su condición de mujer ordenada como presbítera.

Mientras que en las normas mayormente aceptadas predomina el postulado de lo que no está prohibido está permitido, en nuestra Iglesia es al revés, sobre todo en el caso de la mujer: si no se demuestra que algo está permitido, y con detalle sobre los límites de la permisión, está prohibido. Con este argumento, Jesús ni sus apóstoles no hubieran podido comportarse como lo hicieron, ni remotamente. En este tema, hay vectores claros en una dirección bien concreta.

Las conocidas referencias de Pablo a sus diaconisas se completan con otros testimonios sobre la actividad de las diaconisas durante los siglos I y II, bien cerquita de Pablo y de Jesús. En muchas tumbas de estos primeros años se ve claramente que la mujer enterrada era diaconisa. Las Constituciones Apostólicas recogen prácticas eclesiásticas de la época del siglo IV. Lo clarificador es que el texto da cuenta de la ordenación de mujeres diaconisas mediante la imposición de manos, la invocación al Espíritu Santo en celebración presidida por el obispo con el presbiterio presente, que son elementos propios del sacramento del Orden.

Uno de los textos más importantes sobre este tema se encuentra en Didascalia Apostolorum. Allí se habla de las “diaconisas del bautismo” y se recogen instrucciones a los obispos de este tenor: Nuestro Señor y Salvador también fue servido (diakonein) por mujeres ministras…”. Todavía en el Concilio de Calcedonia, celebrado en el año 451 (s. V), se dice en uno de sus cánones: “Una mujer no debe recibir la imposición de manos como diaconisa antes de los cuarenta años de edad”.

Veamos una hermosa fórmula de ordenación de mujeres diaconisas de la Iglesia Oriental del siglo VIII: El Obispo, imponiendo sus manos sobre aquella que es ordenada, ora así: “Maestro, Señor, Tú que no rechazas a las mujeres que se han consagrado a Ti para servir a tus santas moradas con un santo deseo como conviene, sino que las acoges en un rango de ministros, concede la gracia de tu Espíritu también a tu sierva que está aquí y ha querido consagrarse a Ti y cumplir perfectamente la gracia de la diaconía, así como se la concediste a Febe, que Tú llamaste a la obra del ministerio. Concedele, Oh Dios, perseverar sin reproche en tus santos templos, aplicarse al gobierno de tu casa, ser temperante en todo, y haz que se convierta en tu perfecta servidora”. (Biblioteca Apostólica Vaticana).

Cartas y epístolas de obispos y papas que testimonian la presencia de mujeres presidiendo la liturgia cristiana durante los nueve primeros siglos, especialmente en la Iglesia de Oriente, lo que muestra que los ritos y la ordenación del diaconado, era idéntica en lo esencial para hombres y mujeres. (s. IX, obispo Vercelli“estas mujeres que eran llamadas presbíteras asumieron las funciones de predicar, dirigir y enseñar”).

A partir de los Concilios locales celebrados en Occidente a inicios de la Edad Media es cuando sale a la luz el malestar del clero masculino con las diaconisas y algunos decretan su supresión. En Oriente, subsistió hasta el siglo XII o XIII. Aun hoy, se siguen celebrando en Iglesia Ortodoxa las fiestas de varias santas diaconisas, como Melania, Olimpia, Xenia, Platonia, etc. En nuestro santoral tenemos 27 diaconisas: santas Irene, Tatiana, Susana, Justina…

Nada de esto es dogma de fe ni, por supuesto, lo contrario. En 2009, Benedicto XVI modificó el derecho canónico para aclarar la diferencia entre diáconos y presbíteros. Sólo estos últimos pueden considerarse sacerdotes. El cardenal Kasper, muy próximo al papa Francisco, se ha mostrado a favor de las diaconisas.

Con la incorporación de mujeres cualificadas en todos los ministerios, la comunidad católica se enriquecería enormemente y el Pueblo de Dios estaría mejor servido, tanto en la celebración de los sacramentos con hombres y mujeres como en el ejercicio cotidiano de las obras de misericordia.

Pero la amenaza del cisma aún es muy poderosa.

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Dos discípulas de Jesús de Nazaret

Sábado, 5 de octubre de 2019

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José Rafael Ruz Villamil
Yucatán (México).

ECLESALIA, 16/09/19.- Sucede en una casa, la casa de Marta y María —¿y Lázaro?—, donde el Maestro, junto con los suyos y según puede inferirse, suele alojarse en busca de reposo para luego continuar la predicación itinerante del Reino de Dios. Así, la llegada de Jesús y sus discípulos pone a funcionar la dinámica de la hospitalidad que, si ya tratándose de un solo huésped resulta compleja, en el caso de un grupo de predicadores cansados y hambrientos acaba siendo harto complicada, recayendo el peso de los quehaceres en las mujeres de la casa y de los sirvientes, si los hay.

Y es que dentro de la división rigurosa de roles y espacios en el mundo mediterráneo del primer tercio del siglo I, el mundo privado del hogar es el ámbito natural de las mujeres con, además, límites inviolables que todos respetan. Así y en el caso de la hospitalidad, las mujeres se habrían de ocupar de disponer cuanto implica recibir a un huésped particularmente bienvenido: no sólo una mesa bien servida sino también un lecho confortable; de hecho, el tiempo verbal del griego utilizado para decir que Marta “recibió” a Jesús, sugiere una estancia relativamente prolongada de él mismo que, por cierto, se pone a enseñar transformando el hogar de las hermanas en un espacio de encuentro con el Padre y su Reino.

Si se añade que el rol femenino de entonces supone, también, como virtud honorable el silencio en relación con los varones a tal punto que una mujer solamente se comunica con los hombres en los momentos de la comida y, en el caso de su marido, en el lecho conyugal, la actitud de estas hermanas en relación con Jesús de Nazaret no sólo resulta inédita sino escandalosa: tanto el reproche abierto que Marta hace a Jesús, como la actitud de María en relación con él, hacen saltar por los aires el rol de la mujer, en el más puro contexto de la ruptura de roles tradicionales que el Galileo practica y propone como una parte necesaria para sacar adelante la causa del Reino de Dios, en confrontación con el conservadurismo natural de los colectivos rurales de entonces: «Nadie echa tampoco vino nuevo en odres viejos; de otro modo, el vino reventaría los odres y se echarían a perder tanto el vino como los odres: sino que el vino nuevo, en odres nuevos».

En este caso, el vino nuevo es el rol que María adopta al sentarse a los pies del Maestro a “escuchar su palabra”, cosa que provoca la indignación de Marta puesto que su hermana está asumiendo, explícita y abiertamente, un rol que corresponde únicamente a los varones: como que a Marta ya le resultaba suficiente pertenecer al grupo de simpatizantes de la causa de Jesús y contribuir a ella con sus bienes, sí, pero desde el rol que como mujer le es propio. De este modo, Marta al pedir al Maestro que reconvenga a María, le está exigiendo que le evite la vergüenza del deshonor que supone el cambio de rol de su hermana, y, correlativamente, que la envíe al sitio que, como mujer, ha de desempeñar. Sin embargo y en el contexto de inversión del código honor-vergüenza, tan propio de la praxis del Galileo, la mejor parte que María ha elegido y “que no le será quitada” resulta ser, según el mismo Jesús, la liberación de una tradición caduca que impone roles de sometimiento inadmisibles en el horizonte del Reino de Dios.

No son Marta y María, no, los únicos casos de discipulado femenino de que dan cuenta los Evangelios. Más bien este relato viene a mostrar lo que hubo de ser un proceso hacia el discipulado femenino más común de lo que ha querido aceptarse. Y es que el hecho de la presencia de discípulas en el movimiento de Jesús resulta incuestionable: por mencionar sólo un par de referencias, Marcos menciona: “Había también unas mujeres mirando desde lejos, entre ellas, María Magdalena, María la madre de Santiago el menor y de Joset, y Salomé, que le seguían y le servían cuando estaba en Galilea, y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén”; y Lucas da cuenta de un otro grupo en torno a Jesús: Recorrió a continuación ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios; le acompañaban los Doce, y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes”.

Es así que el rescatar y devolver la presencia femenina, sin límite alguno, en el discipulado actual de Jesús, resulta absolutamente necesario por pura congruencia con la decisión del Maestro por un discipulado sin restricciones de género, no sólo ni tanto en obsequio de los movimientos feministas, sino por honestidad indispensable en relación con el mismo Jesús de Nazaret que quiere una comunidad de seguidores —hombres y mujeres— en el horizonte de la más radical igualdad, con toda la cauda crítica que esto supone para algunos segmentos harto conservadores de la Iglesia y de la sociedad.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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El «feminismo» que excluye a las trans llegó a Guatemala

Sábado, 7 de septiembre de 2019

cuerpo2-2486x1243Interesantísimo artículo:

Por Pilar Salazar 

Ilustración: Florencia Capella 

Hace unos días un conocido medio de comunicación digital en Guatemala publicó un artículo haciendo apología del “antifeminismo”. Es un escrito poco atinado, haciendo ver al feminismo (que tampoco es monolito) como un dogma, tan violento como el Islam o Judeo-Cristianismo. Mientras tanto, un grupo secreto “sororo” de mujeres al que fui invitada por una amiga, estaba poniendo reglas de membresía y durante ese proceso pusieron a votación y opinión de las integrantes (entre ellas yo, trans) si era bueno incluir a las mujeres trans. Lo que cuestionaba era si éramos o no mujeres. Me sentí molesta porque había un pensamiento en el ambiente que percibía a las mujeres trans como una amenaza.

Mi intención al escribir no es dividir ni atacar el movimiento feminista, sino visibilizar de qué manera estamos respondiendo a estos ataques en paralelo a nuestras acciones cotidianas. También vamos a coordinarnos colectivamente para no pasarnos llevando a otras compañeras de las que desconocemos (por decisión) sus luchas y que en lugar de sumar al movimiento pueden restar o dividir.

Cuesta entender que también las mujeres trans andamos en las luchas feministas, nos interesan muchas de las mismas luchas que se intersectan con las de las mujeres cisgénero.

Las radicales trans excluyentes no son feministas

Viv Smyth las llamó TERFs en referencia al “feminismo radical trans excluyente” que se refiere a las mujeres cisgénero “feministas” que piensan que las mujeres trans no son mujeres y que la lucha feminista no les pertenece. Pero voy a ser rebelde y contradecir esta conceptualización, pues en mi opinión y en la de muchas feministas, ser “trans radical excluyente” no es una característica de los feminismos sino una postura que lleva implícito el dispositivo biologicista (basarse en la genitalidad para categorizar una identidad de género).

Tiene un bagaje de lógicas cisexuales que mantienen una venda para no ver los privilegios que le dan cancha a la cis-normatividad femenina de “decidir” violentamente si las mujeres trans podemos ser mujeres y estar en los mismos espacios o no.

Es una necedad paternalista y al mismo tiempo de exclusión porque no hay espacio ni capacidad de entender que las mujeres somos diversas y que en general a esta parte de la diversidad transfemenina nos matan antes de cumplir 35 años en América Latina. Creo que justificar el desconocimiento de la lucha que llevan las mujeres trans por parte de movimientos «feministas» cisgénero ya no es un argumento válido para desentenderse y violentar. Muchas mujeres y varones trans apañamos las mismas luchas porque también nos atraviesa el aborto, acoso sexual callejero y más.

¿Quiénes son lxs sujetxs politicxs del feminismo?

Abrirse al diálogo y aceptar que no nos ha importado o que tenemos aristas que discutir es el primer paso para evitar la confrontación y división que, como lo he dicho, en algunos espacios es una posibilidad que está llegando a Centroamérica. Son las pocas ganas de hacer, por ejemplo, una pregunta tan básica como la propuesta por Paul Preciado: ¿quiénes son lxs sujetxs politicxs del feminismo?

Ya no basta con decir que para subirse al barco contra la lucha del sistema patriarcal y desarme de las opresiones hay que tener una vulva. Propongo que hablemos de interseccionalidades y nos preguntemos ¿a quiénes ataca el sistema patriarcal? Aquí hablo de cuerpos oprimidos feminizados.

El axioma de que una vulva es igual a una mujer y un pene es igual a un hombre se rompe con la transexualidad o transgenerismo, pero también al producirse la intersexualidad, por ejemplo. Y el poder disciplinatorio de la medicina occidental da la muerte a una ficción y nacimiento a otra.

Teresa de Lauretis dijo que, como la sexualidad, el género no es una propiedad de los cuerpos o algo originalmente existente en los seres humanos, sino el conjunto de efectos producidos en los cuerpos, los comportamientos y las relaciones sociales. En palabras de Michel Foucault, es el despliegue de una tecnología política compleja.

¿Tiene sentido seguir hablando de feminismo o de feminismos?

Parafreaseando a Preciado: sí, siempre que sea una forma de combatir los mecanismos específicos del control, producción de las subjetividades sexuales, raciales, estéticas, etc.

La matriz heterosexual[1] intenta reducir la multiplicidad de los cuerpos a la masculinidad y la feminidad desde la política genital, sin tomar en cuenta que los sistemas de opresión llegan hasta las periferias de los cuerpos subalternos[2]. En este punto debo decirlo, que me parece poco ético y nada sororo despotricar contra las mujeres trans al momento de defender el feminismo de los machos violentos, argumentando desde la lógica biologicista. Es importante y contracorriente de estas aristas la apertura al diálogo y a la resolución de dudas para fortalecer y no dividir lo que tanto ha costado para las feministas.

[1] Judith Butler, El género en dipusta, 1990. Estados Unidos

[2] Saurabh Dube, Sujetos subalternos, 2001

Fuente Agencia Presentes

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“¡Ponte de pie, no te quedes callada!”: católicas alemanas, por la igualdad en la Iglesia

Jueves, 5 de septiembre de 2019

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El movimiento ‘María 2.0‘ organiza una segunda semana nacional de protestas

Entre el 2 y el 8 octubre, convocarán a una serie de actos para reclamar, entre otras cosas, el acceso de las mujeres a los ministerios ordenados

“Ya va siendo la hora para cambios urgentes en la Iglesia”, insisten las organizadoras

Vuelve la famosa Virgen de la boca tapada. ‘María 2.0, el movimiento por la igualdad en la Iglesia de las católicas alemanas, vuelve a coger fuerzas. Las fieles del país germano han anunciado que convocarán a una segunda semana de acciones nacionales para superar el machismo en la Iglesia después del éxito de su boicot de las misas en mayo.

Octubre es el mes que han elegido para la nueva ronda de protestas, según informa la agencia KNA. Concretamente, entre los días 2 y 8.

No solo porque es el décimo es un mes tradicionalmente dedicado en la Iglesia a la Virgen. También, lo han elegido para coincidir con el Sínodo para la Amazonía en Roma, que empieza el día 6.

Y es que, como el Sínodo, la nueva ola de acciones se centrarán en la necesidad de una reforma en la Iglesia.

Entre otras cosas, las mujeres del movimiento ‘María 2.0’ claman por el acceso a todos los ministerios ordenados. Algo que también estará sobre la mesa aquellos días en el Vaticano.

4C0A8954-7E27-472B-9F92-770B8C0475ACCatólicas alemanas protestan contra el veto de las mujeres al sacerdocio

“¡Encendamos el fuego María 2.0!”

El pasado mayo, las organizadoras de las acciones animaban a las fieles a no entrar en los templos -ni para comulgar, ni para limpiar, aunque fueran voluntarias- durante una semana. También organizaban sus charlas y oficios litúrgicos. Según las responsables, más de 1.000 grupos secundaron la convocatoria.

Pero este octubre, será diferente. Más que una huelga de misas, el enfoque está en los actos que organizan ellas mismas por sí mismas, bajo el lema “¡Encendamos el fuego María 2.0!”

“Ya va siendo la hora para cambios urgentes en la Iglesia”, insisten las organizadoras en su invitación a la semana.

Habrá como la última vez vigilias y recogidas de firmas, y las organizadores prevén que cientos de grupos volverán a tomar parte en las actividades.

Otro acto que han organizado al margen de la semana central de actos es una cadena humana alrededor de la Catedral de Colonia para el 22 de septiembre, con el eslogan: “¡Ponte de pie, no te quedes callada!”

También habrá una protesta por la igualdad de género en la Iglesia al margen de la plenaria de otoño de los obispos alemanes el 23 de septiembre en Fulda.

Fuente Religión Digital

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Pablo Puente, nuncio español, defiende que las mujeres puedan ser ordenadas sacerdotes

Viernes, 30 de agosto de 2019

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“No podemos tolerar esta flagrante discriminación de las mujeres por parte de la Iglesia”, dijo Pablo Puente

El arzobispo celebró misa en Colindres, con la presencia del presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla

El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, ha aplaudido este domingo, durante la celebración de la misa de San Ginés, en Colindres, la reivindicación del reverendo que la oficiaba, Pablo Puente, que es arzobispo y nuncio del Vaticano en el Reino Unido, y que durante la ceremonia ha defendido que las mujeres puedan ser ordenadas sacerdotes.

Según explica Revilla en las redes sociales, “en mitad” de la misa el oficiante “agarró el micro y dijo: mañana saldrá rumbo a Su Santidad el Papa una dura carta pidiendo que con urgencia puedan ser investidas sacerdotes las mujeres”.

“No podemos tolerar esta flagrante discriminación de las mujeres por parte de la Iglesia”, justificó el clérigo, ilustre hijo de la villa de Colindres que lleva tres décadas oficiando la misa de San Ginés, patrón de la cofradía de pescadores de la localidad.

Tras el anuncio, el presidente cántabro se puso a “aplaudir”, así como “buena parte” de los cerca de mil asistentes a la ceremonia. “Luego me fui a la Sacristía a abrazarle”, agrega en sus cuentas de Facebook y Twitter.

Como cada 25 de agosto, Revilla ha asistido a la festividad de San Ginés para compartir esta celebración con los vecinos del municipio y expresar su apoyo a la labor de los marineros.

Revilla-reivindicacion-Vaticano-investidas-sacerdotes_EDIIMA20190825_0334_4Pablo Puente, con Revilla

Ha participado en la misa mayor que ha tenido lugar en las propias instalaciones del cabildo y, posteriormente, en la tradicional entrega de banderas a las embarcaciones locales, acto precedido por el homenaje a los jubilados de la mar.

El jefe del Ejecutivo ha estado acompañado, entre otras autoridades, por el alcalde de Colindres, Javier Incera; el diputado nacional del PRC, José María Mazón; los consejeros de Pesca, Guillermo Blanco, de Obras Públicas, José Luis Gochicoa, de Sanidad, Miguel Rodríguez; el patrón mayor de la Cofradía de San Ginés, José Luis Bustillo, y una amplia representación de la corporación municipal, informa el Gobierno en un comunicado.

La de hoy es la jornada central del programa de actos organizado por el Ayuntamiento de Colindres con motivo de San Ginés. El día continuará con diferentes conciertos y actividades para todos los públicos y con la entrega de premios del concurso de marmita.

Fuente Religión Digital

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Las ‘Religiones por la Paz’ se reafirman en su “responsabilidad compartida para el bien común”

Viernes, 30 de agosto de 2019

índiceSe comprometen en Lindau “en la cooperación multirreligiosa para la paz positiva”

“Nuestros corazones lloran frente al abuso de nuestros credos, sobre todo cuando ellos son distorsionados para alimentar la violencia y el odio”, lamentan en una declaración final compartida

“Prometemos proteger a las comunidades vulnerables y defender los derechos humanos contra las graves injusticias. Nos comprometemos en denunciar la corrupción y apoyar el buen gobierno”, aseguran

Hacer progresar el compartir de bienestar es (una cosa) concreta. Nos comprometemos en aumentar el bienestar compartido previniendo los conflictos, promoviendo sociedades justas y en armonía, el desarrollo humano sustentable e integral y protegiendo a la tierra”: es el compromiso tomado por 900 representantes de todas las religiones, reunidos del 20 al 23 de agosto en Lindau, en Alemania, para la 10ma Asamblea mundial de “Religions for Peace” (Religiones por la paz), una organización internacional e interreligiosa.

A AsiaNews, Mons. Félix Machado, arzobispo de Vasai (en Maharashtra) y miembro de la asociación ya desde sus inicios en los años 70, nos cuenta: “Fue una experiencia fantástica. Conozco a tantos participantes y ya he trabajado con muchos de ellos”.

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El evento reunió a líderes religiosos, activistas y exponentes políticos de 125 países de todo el mundo. Al final, todos los representantes han votado un documento compartido. Los participantes reconocen de no “estar a la altura” delante de los desafíos que amenazan la paz y el bienestar: “Nuestros corazones lloran frente al abuso de nuestros credos, sobre todo cuando ellos son distorsionados para alimentar la violencia y el odio”. “Nuestra alianza- subrayan- honra nuestras diferencias religiosas” y está convencida que toda la humanidad tenga una responsabilidad compartida para el bien común, que significa ocuparnos de cuidarnos unos a otros, de la tierra y de su total tejido de vida”.

Los asociados enumeran los “pesos” del mundo actual: ante todo la guerra, que “mata. mutila y destruye la vida de inocentes; la pobreza extrema, que ha creado 65 millones entre prófugos, refugiados internos y migrantes; la carrera a los armamentos; el calentamiento global, la deforestación de los bosques, el envenenamiento de los mares; la violación de los derechos humanos y del estado de derecho; pocos super ricos que poseen cuánto cuatro mil millones de personas; las “falsas noticias” que distorsionan la realidad para ocultar “verdades inconvenientes” y difundir “convenientes ilusiones”.

“Nuestras diferentes experiencias de los sagrado- evidencian- hacen claro que todos nosotros no estamos ligados a la raíz. Por lo tanto “somo ya sea responsables y dependiente los unos de los otros y de la tierra que nos cobija”. Ellos reafirman la fundamental importancia de la libertad “que guía a través de la desesperación el nihilismo, rechaza el narcisismo del consumismo sin razón y expresa a sí misma como curación radical para todos”.

“A nuestro compromiso por insustituible importancia de de los derechos humanos-continúan- agregamos la preocupación fundamental en el cultivar las virtudes, aquellos usadas orientaciones de valor que despliegan y esculpen nuestras potencialidades humanas, comprendidas nuestras potencialidades para los estados más elevados de misericordia, compasión y amor. Para nosotros, el trabajo de ser virtuosos es difícilmente un acto solitario; sino más bien, este es un acto de ‘solidaridad’ que refuerza la tolerancia necesaria. Cultivar la virtud contrasta la ignorancia, el egoísmo individual y de grupo que mutilan la auténtica comunidad”.

En concreto, prevenir y transformar los violentos conflictos quiere decir actuar a través de la educación ya desde la infancia, “focalizándose en los valores compartidos, la literatura religiosa y las narraciones de paz”. Promover sociedades justas y en armonía, significa “acoger al otro”. “Nos comprometemos en instilar respeto, reciprocidad y solidaridad. Prometemos proteger a las comunidades vulnerables y defender los derechos humanos contra las graves injusticias. Nos comprometemos en denunciar la corrupción y apoyar el buen gobierno”.

Los participantes reafirman la voluntad de cultivar el desarrollo humano integral: promoviendo justicia, ciudadanía inclusiva e iguales oportunidades; siendo “campeones” del consumo sustentable y del progreso de la tecnología “hacia el bien de todos”; mejorando el acceso a la instrucción, promoviendo el rol de las mujeres y de los jóvenes en la sociedad y en los puestos de mando.

“Queremos estar en primera línea- afirman- en el desarrollo de imperativos morales y religiosos para obrar en el campo de cambio climático, luchando contra la degradación ambiental, como nos recuerdan nuestros hermanos y hermanas de las comunidades indígenas”.

“Guiados por los principios de nuestras tradiciones religiosas-dicen en conclusión- y en el respeto de las diferentes religiones, nos comprometemos en la cooperación multirreligiosa de sanos principios para la paz positiva”.

Fuente Religión Digital

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“El terrorismo no tiene religión. La religión junta a las personas, no las separa”

Sábado, 24 de agosto de 2019

Participantes-Asamblea-Mundial-Religiones-Paz_2151394897_13853413_660x371Mujeres reivindican en Lindau su “gran potencial” como “constructoras de la paz”  

 “En mi religión, Dios habla a las mujeres tanto como habla a los hombres”, explica la musulmana Mehrézia Labidi-Maiza, primera vice-presidenta de la Asamblea Constituyente de Tunisia

“Las mujeres no podemos permitirnos que nos limiten solo al consumo de textos religiosos. Tenemos que co-crear y co-interpretar estos textos por nosotros mismas”

“No hay coerción en la religión. Tanto la Biblia como el Corán tienen doctrinas parecidas sobre esto”, coinciden los nigerianos cardenal John Onaiyekan y el sultán de Soko, Muhammad Sa’ad Abubakar III

“Hay gente que se está aprovechando de la violencia en Myanmar”, denuncia el cardenal Charles Bo, arzobispo de Yangon

“El terrorismo no tiene religión. La religión junta a las personas – no las separa”. Este ha sido el reclamo de esta mañana en el segundo día de la X Asamblea Mundial de Religiones por la Paz en la ciudad alemana de Lindau, dedicada en primer lugar a una mesa redonda sobre la “gran potential” de las mujeres como “constructoras de la paz”.

En el acto participaron Mehrézia Labidi-Maiza, primera vice-presidenta de la Asamblea Constituyente de Túnez y presidente de honor de la organización Religiones por la Paz; Layla Alkhafaji, ex-diputada iraquí, integrante de la junta directiva del Movimiento Al-Hikmah y exdirectora de Relaciones Internacionales de la Fundación Hakim; Nabila Makram, ministra egipcia de Immigración y representante del Consejo de Iglesias de Oriente Medio, y Houda Ezra Nonoo, exembajadora bareiní ante los Estados Unidos.

En total, cuatro mujeres ejemplares de las tradiciones sunita, chiita, judía y copta que compartieron sus experiencias como pacificadoras activas en la resolución de conflictos y la reconciliación.

“En mi religión, Dios habla a las mujeres tanto como habla a los hombres”, declaró la musulmana Labidi-Mehrezia. “Las mujeres no podemos permitirnos que nos limiten solo al consumo de textos religiosos. Tenemos que co-crear y co-interpretar estos textos por nosotros mismas”.

“Tener fe es una libertad, pero también un derecho y una responsabilidad – ¡y un deber!”, insistió.

Después de la mesa redonda, los asistentes a la Asamblea escucharon el trabajo de la organización Religiones por la Paz en los conflictos violentos en Nigeria y Myanmar (Birmania).

“No hay coerción en la religión. Tanto la Biblia como el Corán tienen doctrinas parecidas sobre esto”, coincidieron los representantes nigerianos, el cardenal John Onaiyekan y el sultán de Soko, Muhammad Sa’ad Abubakar III.

“Aunque yo no soy musulmán, defenderé su derecho de ser”, insistió Onaiyekan.

“Hay gente que se está aprovechando de la violencia en Myanmar”, denunciaron por su parte los representantes, incluyendo al cardenal Charles Bo.

Tras los actos de esta mañana, los participantes de la Asamblea participaron en el levantamiento de una escultura de madera de 7.5m de altura en forma de aro que será un símbolo permanente de la paz entre religiones en la ciudad de Lindau, en el Luitpoldpark.

Después, pusieron rumbo a una procesión interreligiosa por la ciudad con sus casi mil integrantes de 120 países de todo el mundo.

Fuente Religión Digital

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“La conveniencia del sacerdocio para las mujeres”, por Leonardo Boff.

Miércoles, 7 de agosto de 2019

sacerdotisas-anglicanasLa dimensión de lo femenino no es exclusiva de las mujeres, pues tanto los hombres como las mujeres son portadores, cada cual en su propio estilo, de lo masculino y de lo femenino. Tomás de Aquino en la Suma Teológica, ya en su primera cuestión, al abordar el objeto de la teología, dejaba claro que ella puede abordar cualquier tema, siempre que lo haga a la luz de Dios. En caso contrario perdería su pertinencia. Por lo tanto, en esta perspectiva, cabe preguntarse acerca del sacerdocio de las mujeres, realidad que les fue negada en la Iglesia romano-católica. Y considerar las buenas razones teológicas que garantizan su conveniencia.

El llamado “depósito de la fe”, es decir, la positividad cristiana no es una cisterna de aguas muertas. Ella se reaviva confrontándose con los cambios irrefrenables de la historia, como en el caso suscitado por el Sínodo de la Amazonia.

Así, en todo el mundo se verifica cada vez más la reafirmación de la paridad de la mujer, en dignidad y derechos, con el hombre. Comprensiblemente no es fácil desmontar siglos de patriarcalismo que implica disminuir y marginar a la mujer. Pero lenta y consecuentemente las discriminaciones van siendo superadas y, en ciertos casos, hasta castigadas. En la práctica, todos los espacios públicos y las más diversas funciones están abiertas a las mujeres. ¿Vale esto también para el sacerdocio de las mujeres dentro de la Iglesia romano-católica? En las Iglesias evangélicas, en la anglicana y también en el rabinato, las mujeres han sido admitidas en la función antes reservada sólo a los hombres.

Hasta fecha reciente la Iglesia romano-católica, en los estratos de la más alta oficialidad, se negaba a plantear la cuestión, especialmente con Juan Pablo II. Ella quedó rehén de la secular cultura patriarcal, pero no puede convertirse en un bastión de conservadurismo y anti-feminismo en un mundo que avanza hacia la riqueza de la relación hombre y mujer. El Papa Francisco tiene el mérito de plantear las cuestiones pertinentes del mundo de hoy, como la cuestión de la moral matrimonial o el tratamiento a los homoafectivos y a otras minorías.

Como afirmaba aún en el siglo pasado una feminista, A. van Eyde: «El bien del hombre y de la mujer son interdependientes. Ambos quedarán lesionados si en una comunidad uno de ellos no puede contribuir con toda la medida de sus posibilidades. La Iglesia misma quedaría herida en su cuerpo orgánico si no diese cabida a la mujer dentro de sus instituciones eclesiales» (Die Frau im Kirchenamt, 1967: 360).

La minuciosa investigación de teólogos y teólogas del más alto nivel ha demostrado que no hay ninguna barrera doctrinal ni dogmática que impida el acceso de las mujeres al sacerdocio.

En primer lugar, hay que recordar que hay un solo sacerdocio en la Iglesia, el de Cristo. Los que vienen bajo el nombre de “sacerdote”, son sólo figuras y representantes del único sacerdocio de Cristo. Su función no puede ser reducida, como sostiene la argumentación oficial, al poder de consagrar. Se puede decir que toda la vida de Cristo es sacerdotal: se presentó como un ser-para-otros, defendió a los más vulnerables, también a las mujeres, predicó fraternidad, reconciliación, amor incondicional y perdón. No sólo en la última Cena se muestra sacerdote, sino en toda su vida, es decir, fue un creador de puentes y de reconciliación.

La función del sacerdote ministerial no es acumular todos los servicios, sino coordinarlos para que todos sirvan a la comunidad. Por el hecho de presidir la comunidad, preside también la eucaristía. Este servicio (que San Pablo llama “carisma”, y son muchos) puede muy bien ser ejercido por las mujeres como se muestra en las iglesias no romano-católicas y en las comunidades eclesiales de base.

Y habría razones de las más convenientes que fundamentan tal ministerio por parte de las mujeres.

En primer lugar, la primera Persona divina en venir al mundo fue el Espíritu Santo, que asumió María para engendrar en su seno a la segunda Persona, el Hijo encarnado, Jesucristo. El Hijo solo vino después del “fiat” (el sí) de María.

Seguían a Jesús no sólo apóstoles y discípulos, sino también muchas mujeres que le garantizaban la infraestructura. Ellas nunca traicionaron a Jesús, lo cual no se puede decir de los Apóstoles, especialmente del más importante de ellos, Pedro. Después de la prisión y la crucifixión todos huyeron. Ellas se quedaron al pie de la cruz.

Fueron ellas las que primero, en una actitud genuinamente femenina, acudieron al sepulcro para ungir el cuerpo del Crucificado. El mayor acontecimiento de la fe cristiana, la resurrección de Jesús, fue testimoniado en primer lugar por una mujer, María Magdalena, hasta el punto de que S. Bernardo dijese que ella fue “apóstol” para los Apóstoles.

Si una mujer, María, pudo dar a luz a Jesús, su hijo, ¿cómo no va a poder representarlo sacramentalmente en la comunidad? Aquí hay una contradicción flagrante, sólo comprensible en el marco de una Iglesia patriarcal, machista y compuesta de célibes en el cuerpo de dirección y de animación de la fe.

Lógicamente, el sacerdocio femenino no puede ser una reproducción del masculino. Sería una aberración si así fuera. Debe ser un sacerdocio singular, según el modo de ser de la mujer, con todo lo que denota su feminidad en el plano ontológico, psicológico, sociológico y biológico. No será la sustituta del sacerdote. Realizará el sacerdocio a su propio modo.

Vendrán tiempos en los que la Iglesia romano-católica acomodará su paso al del movimiento feminista mundial y con el del propio mundo, hacia una integración del “animus” y del “anima” para el enriquecimiento humano y de la propia Iglesia.

Estamos, pues, a favor del sacerdocio de las mujeres dentro de la Iglesia romano-católica, escogidas y preparadas a partir de las comunidades de fe. Les corresponde a ellas darle una configuración específica, diferente de la de los hombres.

Leonardo Boff

Fuente Atrio

*Leonardo Boff es teólogo, filósofo y ha escrito con Rose-Marie Muraro, Femenino-Masculino: una nueva conciencia para el encuentro de las diferencias, Record, 2010.

Traducción de Mª José Gavito Milano

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“Se hunde la Iglesia; ¿Se hunde?”, por Jorge Costadoat

Viernes, 26 de julio de 2019

Llega-hora-laicos_2130096978_13670034_660x371La institución eclesiástica ha puesto a la Iglesia al límite de su tolerancia. Las razones están a la vista: abusos y encubrimientos. Pero hay razones que no están a la vista. Estas, en gran medida, son las causas de los fracasos evidentes del clero.

Hace ya mucho rato que la incomunicación entre la jerarquía eclesiástica y los cristianos comunes es profunda. Además, crece. El Papa Francisco ha hecho enormes esfuerzos por actualizar el Evangelio en una cultura que se dispara en todas las direcciones. Ahora intenta un cambio estructural: desea dar participación a los laicos en la elección de los obispos.

¿Será para mejor? Habrá que verlo. Si los electores son laicos clericalizados el fracaso será seguro.

Apuesto a una mejor alternativa. El Magisterium, la labor de los obispos de enseñar y discernir en el pueblo creyente la voz de Dios, de guiarlo y de mantenerlo unido, se haya desprestigiada porque las autoridades no parecen escrutar en los acontecimientos actuales, en los cambios los culturales y las vidas de los cristianos algo nuevo que pudiera servir para re comprender el Evangelio de Jesús.

La mejor alternativa, en mi opinión, es que independientemente de los procedimientos electorales para hacer que los laicos participen en la elección de los obispos, la institución eclesiástica aprenda de otros magisterios eclesiales, tradicionalmente ignorados y censurados.

Las autoridades eclesiales deben aprender del Magisterium mulierum. Me refiero al aprendizaje profundo, emocionalmente pluridimensional, resiliente, de las mujeres. Estas tienen una experiencia de Dios desde el embarazo hasta el momento tremendo, para algunas, de sepultar a sus hijos. Ellas, más que nadie, saben qué es agarrarse de Dios cuando un niño se enferma. Visitan a la tía vieja. Aguantan al marido de la depresión. En estas cristianas hay una experiencia de Dios convertida en aprendizaje que es indispensable enseñar. Las mujeres madres, esposas, profesionales, cajeras de supermercados o políticas tiene un modo de creer en Dios particular. Tantas veces los hombres lo necesitamos para atinar en lo grande y en lo chico. Lo agradecemos. Magisterium mulierum: enseñanza de las mujeres.

En estrecha relación con este, existe un Magisterium diversarum personarum: la enseñanza de los separados, de los divorciados, de los que fracasaron en un primer, segundo o tercer matrimonio, se recuperaron y volvieron a empezar. Pudieron ser tragados por el mar. Pero tuvieron la suerte de que los botara la ola. Salieron gateando por la arena. Tragando agua salada. Recogieron lo que quedó de la casa que se les desplomó: un sillón, unos libros, algunas fotos de tiempos mejores. Son los que anhelan ver a sus hijos el día que les toca. Son mucho más pobres que antes, tuvieron que aprender que se puede vivir con menos y lo enseñan a sus críos. A muchas de estas personas su fe las sacó adelante. No sabían qué era creer. Habían recibido una educación religiosa demasiado elemental. Les faltaba pasar por la cruz. ¿Cuánto necesita el resto de la Iglesia a esta gente? ¿Se les puede seguir impidiendo comulgar en misa? Basta. Los sobrevivientes de sus matrimonios tienen que mucho que enseñar. Si su Magisterium no termina modificando la doctrina oficial de la Iglesia, la Iglesia se hunde.

Este magisterio es un caso de otro mucho más amplio: el Magisterium reconstructarum personarum. Me refiero a la enseñanza de toda suerte de cristianos cuya fe en Dios los reconstruyó como personas. Traigamos a la memoria a los empresarios que se recuperaron de una quiebra, a los cesantes que tras haber caído en el alcohol se rehacen en Alcohólicos Anónimos, en los jóvenes que luchan por salir de la droga, en las víctimas de abusos sexuales que sacaron coraje quién sabe de dónde para contar su historia y exponerse a que no les creyeran. También pueden contar los pecadores a secas: sinvergüenzas, infieles empedernidos, políticos tramposos, libidinosos incontinentes, traficantes. Estos y aquellos, en la medida que su mucha o poca fe les haga ver más, ver una conversión que ni siquiera han alcanzado, ver algo que pudiera servir para que otros vivan mejor que ellos, aquilatan un saber, una verdadera sabiduría, sin la cual Jesús no habría sido el Cristo.

Los laicos elegirán a los obispos. ¿Qué laicos? La Iglesia se hunde en gran medida porque la institución eclesiástica, el Magisterio oficial, cree saberlo todo y lo enseña a peñascazos. Los laicos fidelizados por miedo a los curas no servirán de electores.

Espero que el colapso eclesial actual sea superado en la raíz. Lo será, tal vez, si el aprendizaje de todos, especialmente el de los marginados, es tomado verdaderamente en cuenta.

 

Jorge Costadoat, S.J.

Fuente Religión Digital

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La Iglesia anglicana ordena a su primera obispa negra, Rose Hudson-Wilkin, quien dirigirá la diócesis de Dover

Viernes, 12 de julio de 2019

 Rose_1667465cRose Hudson-Wilkin ejercía desde 2010 de capellana del presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, y desempeña una labor parecida para la soberana del Reino Unido

Uno de los miembros del clero “más influyentes y eficaces en la esfera pública”, según Welby

La Iglesia de Inglaterra, de la que es cabeza la reina Isabel II, ha designado a su primera obispa negra, Rose Hudson-Wilkin, que será responsable de la diócesis de Dover, confirmó este viernes Justin Welby, primado de la comunión anglicana.

La reverenda, nacida en Jamaica, expresó su ilusión por el puesto en el sureste inglés y aspiró a trabajar para que “la esperanza, el amor y la justicia sigan en el corazón de nuestras vidas juntos”.

Rose Hudson-Wilkin ejercía desde 2010 de capellana del presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, y desempeña una labor parecida para la soberana del Reino Unido.

Bercow alabó hoy su “calidez” y “sentido del deber” y dijo que “se la echará mucho de menos” en su tarea de decir las plegarias diarias en el Parlamento y atender las necesidades de los diputados.

Welby declaró por su parte que la religiosa, que asumirá el nuevo cargo en noviembre, es uno de los miembros del clero “más influyentes y eficaces en la esfera pública”.

Aunque aún trabaja para mejorar su diversidad étnica, la Iglesia de Inglaterra cuenta ya con algunos obispos varones de raza negra, después del ordenamiento en 1996 del primero, John Sentamu, de origen ugandés, actualmente arzobispo de York.

Fuente Religión Digital

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Shemá: escucha hija.

Miércoles, 26 de junio de 2019

recuerdaPreciosa y temblorosa voz la que intuyo cuando, en el silencio, dejo emerger el misterio.

La llamada del Dios de Jesús a su pueblo, a su comunidad, a cada hija e hijo es a ESCUCHAR. El maravilloso Shemá que repiten y veneran nuestros hermanos judíos, y que estuvo en labios de Jesús miles de veces a lo largo de su vida. En sus labios sí, como buen judío que era, pero sobre todo en su vida, como un hecho.

De Jesús hablamos más de su Palabra y de sus hechos, lo que “hizo y dijo”. Cuando hablamos del “hacer” nos fijamos, en sus curaciones, sus gestos elocuentes como partir el pan, multiplicarlo, repartirlo, lavar los pies de los discípulos, devolver vida y fuerza a personas aquejadas por enfermedades todas indicativas de “ausencias”: falta de energía en las piernas, en la vista, oído, corazón, sangre…visto así impresiona.

Y lo que dijo, los textos canónicos y apócrifos, estudiados, rezados, repetidos a diario en cientos de miles de liturgias, de corazones orantes, de estudiosos enamorados de la Palabra…

De Jesús hablamos muy poco de su escucha. Jesús es Shemá en su más pura esencia. Aunque parece que habló mucho, siempre cuestiona esa etapa tan larga, antes de su Bautismo, en la que parece que vivía una vida normal, cuya guía fue, creo poder decir, la fidelidad al Shemá.

Jesús escucha a su Abba, a la realidad social y religiosa y sigue escuchando. Y porque escucha se convierte en un buscador, y encuentra a Juan en el desierto y escucha. Después de un tiempo toma una decisión y se deja bautizar por Juan, e inmediatamente es guiado al desierto a escuchar.

El motor de los movimientos de Jesús es la escucha a los textos y al latido de la vida.

Como a Él es la escucha lo que nos posibilita la entrada en el misterio. La escucha es como un sacramento que nos unge para la trayectoria. Para nuestra Pascua, nuestro paso de pequeñas o grandes esclavitudes: maneras de pensar, opiniones anquilosadas a veces inamovibles sobre Dios, las personas, la moral…hacia la empatía, que es la meta. La empatía no es un lugar físico, es un estado del alma que ha descubierto la felicidad.

Esta no consiste en estar yo bien, sino en estar en comunión con todo, en descubrir que somos uno, que estamos conectados, que somos unos de otros, que posiblemente pase por nuestros pulmones oxígeno que pasó por el resto de la humanidad, que somos polvo de estrellas, luego pertenecemos al infinito, al cosmos y disfrutamos mirando las estrellas. Somos familia.

De nuevo la salida del sol de esta mañana no he podido sino sacar la foto, igual que del niño que vi ayer, o del color cambiable del mar que estos días puedo contemplar, de paso y enamorada de su belleza.

Escuchar a todo y a todos, es una melodía infinitamente bella y dolorosa a la vez porque la empatía, la escucha, nos conduce al centro mismo del dolor, que como un imán atrae al corazón compasivo.

Si escucho oigo el grito del planeta que como hermana violada me muestra su herida, me susurra su trauma. No es el plástico, no,  es el corazón plastificado de algunos que siguen violando, uno tras otro, hasta el agotamiento, a nuestra hermana, a nuestra madre tierra, de la que todos dependemos.

Si escucho, oigo el dolor infinito de nostalgia y ausencia en refugiados, en pateras y más pateras que como ataúdes en potencia cruzan nuestros mares. Y ahora, con el buen tiempo…como una procesión sin cofradías y sin joyas que la embellezcan, ahí están, de nuevo, desesperados por vivir.

¿Imaginas a tu hija o hermana o nieta embarazada cruzando sin rumbo seguro, en una pequeña embarcación, días y más días en altamar, después de haber vendido todo para llegar a un lugar donde su hija o hijo nazca y tenga derecho a lo mínimo para seguir siendo humano?

¿Te la imaginas siendo violada y maltratada por los mismos que le han cobrado todo lo que la familia tenía para costearse el viaje? Y si consigue llegar, formará parte de una población no deseada, que la mayoría todavía considera aprovechada… o será deportada, arruinada, violada y olvidada.

Escuchar es peligroso. Y es liberador. Escuchar es conectar con el latido de todo y sentir que hay que ser personas de pascua. De paso hacia, personas capaces de soltar para acoger, para abrazar y acompañar.

La vida no es un misterio para aquellos que eligen caminos seguros. Mi vida comienza a sentir el misterio cuando escucha-empatiza con la realidad y de su mano me dejo introducir en el otro nivel; el del Shemá, el de la escucha del latido de todo.

Estamos en pleno tiempo Pascual, los creyentes sabemos que ahora la comunidad cristiana católica, no todas las cristianas lo celebran así, estamos esperando Pentecostés.

Os animo a que nos hagamos mujeres y hombres de Shemá, de escucha. Dejar que se nos contagie el largo tiempo que Jesús dedicó a escuchar. Dejar que este aspecto de nuestra esencia cristiana configure más y más nuestra realidad.

Tenemos un largo recorrido por delante. Pero las cosas de Dios tienen otro ritmo al lógico. A veces irrumpen, como un viento impetuoso. A veces el susurro se prolonga tanto que parece deja de existir.

Hace unas semanas tuve que cambiar de móvil porque no conectaba si no tenía el registro que requería la geografía. Lección aprendida. Si quiero estar bajo cobertura, incluido el roaming, tengo que adaptarme. Empatizar es escuchar, no es oír de lejos, es conectar mínimo 4G. Es decir, poner de mi parte tiempo y energía para no tener una conexión intermitente y de poca calidad. Tal vez hay que conectar el wifi. Pedir ayuda, salir del articulito semanal… y abrirnos al Espíritu, en directo. Ella sí empatiza.

Magda Bennásar Oliver

Fuente Fe Adulta

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El Sínodo de la Amazonía discutirá abrir sacerdocio a hombres casados y mujeres

Miércoles, 19 de junio de 2019

imagesEl Vaticano publicó  elInstumentum laboris sobre el que trabajarán los padres sinodales del encuentro que se hará en Roma del 6 al 27 de octubre.

Un documento que abre la posibilidad de nuevos caminos: Instrumentum Laboris del Sínodo para la Amazonía, un nuevo paso de “un kairós para la Iglesia y el mundo”

“Afirmando que el celibato es un don para la Iglesia, se pide que, para las zonas más remotas de la región, se estudie la posibilidad de la ordenación sacerdotal para personas ancianas, preferentemente indígenas, respetadas y aceptadas por su comunidad, aunque tengan ya una familia constituida y estable”

Además de la apertura a “viri probati” y mujeres, aparecen fuertes denuncias a la corrupción en la región y enciende alarmas por la inimgración a centros urbanos.

“Promover vocaciones autóctonas de varones y mujeres como respuesta a las necesidades de atención pastoral-sacramental”

“Exigir a los respectivos gobiernos que garanticen los recursos necesarios para la protección efectiva de los pueblos indígenas aislados”

Fuente Religión Digital

A partir de este momento la Iglesia, especialmente los padres sinodales, son interpelados “a dar una nueva respuesta a las diversas situaciones y a buscar nuevos caminos que posibilitan un kairós para la Iglesia y el mundo. Tenemos por delante poco menos de cuatro meses para el inicio de la asamblea sinodal, que se reunirá en el Vaticano de 6 a 27 de octubre. En este tiempo, cabe a los padres sinodales, sobre todo los obispos de las jurisdicciones eclesiásticas de la Pan Amazonía, siempre llamados a conocer la realidad local y la vida de los pueblos a ellos confiados, a oler a oveja, ver hasta qué punto el documento recoge las necesidades de su Iglesia local.

No podemos olvidar que este documento, que sigue el método de la Iglesia latinoamericana, ver/escuchar, juzgar, actuar, todavía es un instrumento al servicio de un proceso mayor, que irá dando pasos sucesivos en los próximos meses. Desde esa perspectiva debemos entender que en el Instrumentum Laboris no vamos a encontrar recogidos todos y cada uno de los anhelos personales. Como decía unas semanas atrás Monseñor Mario Antonio da Silva, obispo de Roraima – Brasil, y segundo vicepresidente de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil – CNBB, el Sínodo ha de venir al encuentro, no de expectativas, sino de necesidades de las comunidades de la Amazonía, algo que también se puede decir del Instrumento de Trabajo.

 Monseñor Roque Paloschi, arzobispo de Porto Velho, Rondonia, Brasil, y miembro del Consejo Presinodal, afirma que el Instrumentum Laboris, “nos va dando algunas posibilidades para también prepararnos con nuestros grupos de sacerdotes, religiosos, religiosas, catequistas, ministros, y el Pueblo de Dios en general, para algunas perspectivas”. Él reconoce que “evidentemente que el documento nos va a provocar para pasos posibles para concretarlos pronto con la conclusión del Sínodo, otros pasos con los que vamos a hacer procesos y cosas que serán un horizonte hacia donde queremos caminar como Iglesia, Pueblo de Dios como Iglesia Pan-Amazónica“.

Según el arzobispo de Porto Velho, “evidentemente que el Sínodo no va atrás de curiosidades, pero intenta responder cosas concretas que necesitamos afrontar aquí en nuestra región”. Desde su condición de presidente del Consejo Indigenista Misionero – CIMI, de Brasil, él dice que “el Sínodo, desde su convocatoria, el Papa nos interpela por una relación diferenciada con los pueblos indígenas, con los pueblos originarios“. Es por eso que “nosotros tenemos que preguntarnos qué pasos estamos dando en nuestras Iglesias para que verdaderamente, los primeros habitantes de estas tierras, sean oídos, respetados y acompañados en su lucha por la dignidad, por la justicia y, sobre todo, respeto a sus culturas, a sus espiritualidades, a sus ritos, a sus lenguas. Ellos tienen el derecho de ser indígenas en su integridad, afirma Mons. Roque Paloschi.

Monseñor Rafael Cob, también miembro del Consejo Presinodal, y obispo del Vicariato Apostólico del Puyo, en Ecuador, destaca en el documento cuatro ejes estructurales, la escucha, el diálogo, la inculturación y la profecía, todo ello en torno al eje central, que es el rostro amazónico, y empapado de la ecología integral. El obispo del Puyo destaca el trasfondo de la Evangelii Gaudium, que nos llama a una conversión pastoral, de la Laudato Sí, que nos invita a una conversión ecológica, y de la Episcopalis Conmunio, haciendo realidad una Iglesia samaritana con sus desafíos y esperanzas.

En un nuevo paso hacia lo que puede ser un verdadero cambio epocal de la Iglesia en salida que plantea el papa Francisco, el Vaticano mandató hoy al Sínodo de la Amazonía de octubre para que “se estudie la posibilidad” de la ordenación sacerdotal de hombres casados en la región y abrió la discusión para “identificar el tipo de ministerio oficial que puede ser conferido a la mujer”, como una forma de responder a las “necesidades” de los pueblos de la zona.

La propuesta, sobre la que el papa Francisco tendría una valoración positiva si emerge como pedido de los padres sinodales según las primeras versiones, constituye una flexibilización histórica al celibato, instituido en los dos Concilios de Letrán: el primero, en 1123, el segundo en 1139, como una forma de defender la disponibilidad total del sacerdote.

Cada una de las partes está dividida en capítulos, cuatro en la primera, que presenta la realidad del territorio y de sus pueblos, nueve en la segunda, que recoge la problemática ecológica y pastoral, y ocho en la tercera parte, que aborda la problemática eclesiológica y pastoral. En la segunda y tercera parte, al final de cada uno de los capítulos, se ofrecen sugerencias, todas ellas recogidas de  la escucha al territorio y pueblo de Dios, llamadas a incidir no sólo en la vida de la Iglesia como de la propia sociedad amazónica, teniendo siempre como actitud fundamental la defensa profética de la Amazonía y de sus pueblos.

El Instrumentum Laboris parte de la idea de que la Iglesia sea oyente, que escuche, algo que “no es nada fácil”, pero que debe generar “una respuesta concreta y reconciliadora”, por la que la Amazonía clama. No olvidemos que ésta es una “realidad contrastante”, que está “llena de vida y sabiduría”, pero que sufre las consecuencias de “la deforestación y la destrucción extractivista que reclama una conversión ecológica integral. Todo ello debe llevar a un encuentro con las culturas que inspiran los nuevos caminos, desafíos y esperanzas de una Iglesia que quiere ser samaritana y profética a través de una conversión pastoral”.

La vida es el fundamento del Sínodo para la Amazonía, que en esta región se identifica con el agua. Una vida en abundancia, expresada en el buen vivir”, pero que “está amenazada por la destrucción y explotación ambiental, por la sistemática violación a los derechos humanos, lo que exige una defensa y un cuidado, que “se opone a la cultura del descarte, de la mentira, de la explotación y de la opresión”. No se puede olvidar que “en la Amazonía, la vida está inserta, ligada e integrada al territorio”, donde todo está conectado y se descubre “la obra maestra de la creación del Dios de la Vida”.

El Sínodo es un tiempo de gracia, de inculturación e interculturalidad, de desafíos graves y urgentes, pero también de esperanza. Al mismo tiempo, este evento eclesial quiere generar espacios de diálogo “que nos ayuden a salir de la senda de la autodestrucción de la actual crisis socio-ambiental”. Un diálogo que sea punto de partida para la misión y que tenga como interlocutores a los pueblos amazónicos, que provoque una dinámica de aprendizaje y resistencia.

El clamor de la Tierra es el clamor de los pobres, que son quienes sufren las consecuencias de la destrucción extractivista. Un clamor que viene de los pueblos de la Amazonía, a quienes no se les reconocen sus territorios y son afectados por los proyectos de “desarrollo” y la contaminación, lo que reclama con urgencia una ecología integral que paralice la destrucción de la Amazonía, algo que afecta especialmente a los Pueblos en Aislamiento Voluntario.

En la Amazonía también está muy presente el fenómeno mundial de la migración, que “ha contribuido a la desestabilización social en las comunidades amazónicas”. Eso ha hecho que la población amazónica se junte en las ciudades, donde vive entre el 70 y 80%, lo que requiere un cuidado eclesial, también de las familias y comunidades, cada vez más vulnerables. En muchos casos, eso es fruto de una corrupción que se hace presente en la región, “la que existe fuera de la ley y la que se ampara en una legislación que traiciona el bien común”, hasta el punto de quegrandes compañías y gobiernos han organizado sistemas de corrupción. Todo esto afecta a la “salud integral” de los pueblos, “lo cual supone una armonía con lo que nos ofrece la madre tierra”, fuente de la medicina tradicional. Son conocimientos que deben ser abordados por una educación integral, que genera encuentro y aborda un mayor conocimiento sobre lo que es la ecología integral, para lo que es necesaria una conversión ecológica.

La tercera parte del documento de trabajo aborda los desafíos y esperanzas de una Iglesia profética en la Amazonía, llamada a tener un rostro amazónico y misionero, “que sabe discernir y asumir sin miedos las diversas expresiones culturales de los pueblos”, una Iglesia participativa, acogedora, creativa y armoniosa, con rostro amazónico e indígena, que reconoce las “Semillas del Verbo” y busca “un mutuo enriquecimiento de las culturas en diálogo”. Eso se expresa en una liturgia incluturada, que asuma en el ritual litúrgico y sacramental “los ritos, símbolos y estilos celebrativos de las culturas indígenas”, haciendo lo posible para que los sacramentos sean fuente de vida y remedio accesible a todos (cf. EG 47), especialmente a los pobres (cf. EG 200)”.

Para ello, sugiere que en vez de dejar a las comunidades sin Eucaristía, se cambien los criterios para seleccionar y preparar los ministros autorizados para celebrarla”. El documento, sin cuestionar en ningún momento el celibato, sostiene que “para las zonas más remotas de la región, se estudie la posibilidad de la ordenación sacerdotal para personas ancianas, preferentemente indígenas, respetadas y aceptadas por su comunidad, aunque tengan ya una familia constituida y estable, con la finalidad de asegurar los Sacramentos que acompañen y sostengan la vida cristiana“. Al mismo tiempo ve necesario identificar el tipo de ministerio oficial que puede ser conferido a la mujer, tomando en cuenta el papel central que hoy desempeñan en la Iglesia amazónica”, aspectos éstos que realmente abren la posibilidad de buscar nuevos caminos para la Iglesia.

Al abordar el tema de la organización de las comunidades, cuestiona que “sería oportuno reconsiderar la idea de que el ejercicio de la jurisdicción (potestad de gobierno) ha de estar vinculado en todos los ámbitos (sacramental, judicial, administrativo) y de manera permanente al sacramento del orden”, un elemento decisivo que hace posible superar el clericalismo como instrumento de poder. Por eso, llama a “promover vocaciones autóctonas de varones y mujeres”, buscando “indígenas que prediquen a indígenas desde un profundo conocimiento de su cultura y de su lengua, capaces de comunicar el mensaje del evangelio con la fuerza y eficacia de quien tiene su bagaje cultural”. Al mismo tiempo, insiste en pasar de una “Iglesia que visita” a una “Iglesia que permanece”.

Los últimos capítulos abordan el tema de la evangelización en las ciudades, intentando incluir en ella a los indígenas urbanos, fomentando el diálogo ecuménico e interreligioso. Como sucede en cualquier otro lugar, el papel de los medios en la Amazonía es fundamental. Por ello, “es importante que el empoderamiento de los medios de comunicación llegue a los mismos nativos, creando resonancia que ayude “a la conversión ecológica de la Iglesia y del planeta”, a que la realidad amazónica salga de la Amazonía y tenga repercusión planetaria, a amazonizar el mundo y la Iglesia. El Sínodo puede ayudar a aumentar el rol profético de la Iglesia, que genera una promoción humana integral. Por eso, se propone una Iglesia en salida, en escucha, que se pone al servicio de los que cuestionan el poder, aunque eso lleve a sus miembros a arriesgar la vida, al martirio.

No olvidemos que lo que debe mover al Sínodo para la Amazonía es ser “una expresión concreta de la sinodalidad de una Iglesia en salida, para que la vida plena que Jesús vino a traer al mundo (cf. Jn 10,10) llegue a todos, especialmente a los pobres”.  Al mismo tiempo, no podemos dejar de recordar lo que ya nos decía el Documento Preparatorio, donde se insistía en que “las reflexiones del Sínodo Especial superan el ámbito estrictamente eclesial amazónico, porque se enfocan a la Iglesia universal y también al futuro de todo el planeta”. Estamos ante un evento universal, que muchos consideran decisivo en el futuro de la Iglesia y de la humanidad.

Como afirma Mons. Roque Paloschi, “vamos a pedir que el Espíritu Santo nos conduzca y que nuestra Iglesia viva la alegría de buscar estos nuevos caminos, y que podamos, al final de este Sínodo, concluir como los seguidores y seguidoras de Jesús en aquel concilio de Jerusalén, el Espíritu Santo y nosotros decidimos. Que sea el Espíritu Santo quien conduzca y que nuestras respuestas y nuestros compromisos sean verdaderamente orientados a responder a los desafíos de la evangelización de esta porción del Pueblo de Dios”.

***

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Hernán Reyes Alcaide, corresponsal en el Vaticano

En un giro histórico, la Santa Sede dio así el primer paso oficial para flexibilizar el celibato en términos muy precisos, a través de la ordenación de los denominados “viri probati”, como se conocía históricamente a los hombres casados con funciones sacerdotales.

De cara al Sínodo sobre la Amazonía que se celebrará en Roma del 6 al 27 de octubre, el Vaticano dio a conocer hoy el instrumento de trabajo que dentro de las “sugerencias” que propone a los participantes del encuentro está la de crear “nuevos ministerios para responder de modo más eficaz a las necesidades de los pueblos amazónicos”.

En ese marco, el documento presentado dice que, “afirmando que el celibato es un don para la Iglesia, se pide que, para las zonas más remotas de la región, se estudie la posibilidad de la ordenación sacerdotal para personas ancianas, preferentemente indígenas, respetadas y aceptadas por su comunidad, aunque tengan ya una familia constituida y estable, con la finalidad de asegurar los Sacramentos que acompañen y sostengan la vida cristiana”.

Entre las otras sugerencias planteadas por el documento que servirá de base a los participantes del Sínodo de octubre, que ha despertado fuertes críticas del gobierno de Brasil entre otros rechazos fuera y dentro de la Iglesia, se pide “identificar el tipo de ministerio oficial que puede ser conferido a la mujer, tomando en cuenta el papel central que hoy desempeñan en la Iglesia amazónica”.

El “Instrumentum laboris” de este lunes, pide además “promover vocaciones autóctonas de varones y mujeres como respuesta a las necesidades de atención pastoral-sacramental; su contribución decisiva está en el impulso a una auténtica evangelización desde la perspectiva indígena, según sus usos y costumbres”.

Se trata de indígenas que prediquen a indígenas desde un profundo conocimiento de su cultura y de su lengua, capaces de comunicar el mensaje del evangelio con la fuerza y eficacia de quien tiene su bagaje cultural”, agrega el documento de trabajo.

El enfoque que pide el Vaticano reconoce también  que “en el campo eclesial la presencia femenina en las comunidades no es siempre valorada”.

“Se reclama el reconocimiento de las mujeres desde sus carismas y talentos. Ellas piden recuperar el espacio dado por Jesús a las mujeres, “, exige, y demanda que “se escuche la voz de las mujeres, que sean consultadas y participen en las tomas de decisiones, y puedan así contribuir con su sensibilidad a la sinodalidad eclesial”.

En junio de 2018, un documento preparatorio al Sínodo ya había introducido los pedidos de estudio de las hipótesis de ordenaciones para hombres casados y mujeres en las comunidades remotas, y había convocado a iniciar un “proceso de discernimiento” en esa dirección.

Con fuertes críticas al extractivismo, en sus 147 puntos, el documento hace hincapie también en la denuncia de que “la corrupción en la Amazonía afecta seriamente la vida de sus pueblos y territorios”.

“En las últimas décadas se ha acelerado la inversión en la explotación de las riquezas de la Amazonía por parte de grandes compañías. Muchas de ellas persiguen el lucro a toda costa sin importarles el daño socio ambiental que provocan”, denuncia el documento vaticano, que advierte que “la corrupción alcanza a las autoridades políticas, judiciales, legislativas, sociales, eclesiales y religiosas que reciben beneficios para permitir el accionar de estas compañías”.

Hay casos en que grandes compañías y gobiernos han organizado sistemas de corrupción. Vemos gente que ocupó puestos públicos y que hoy están siendo juzgados, están en la cárcel o se han dado a la fuga”, llega a denunciar el documento.

El escrito pone además la lupa sobre las consecuencias de los procesos económicos basados en el lucro desmedido que se desarrollan en la región y el aumento de la migración ahcia centros urbanos que eso provoca.

“El movimiento migratorio, desatendido tanto política como pastoralmente, ha contribuido a
la desestabilización social en las comunidades amazónicas”, advierte el Instrumentum laboris.

En ese marco, antes de alertar por la “desestabilización” que eso supone para las familias, plantea que “las ciudades de la región, que reciben permanentemente a un gran número de personas que migran hacia ellas, no alcanzan a proporcionar los servicios básicos que los migrantes necesitan”.

“Esto ha llevado a muchas personas a deambular y dormir en centros urbanos sin trabajo, sin comida, sin techo. Entre ellas muchas pertenecen a los pueblos indígenas forzados a abandonar sus tierras“, lamenta.

Dentro de un texto que contempla por igual la descripción del estado actual de la evangelización en la zona y una férrea defensa de los derechos indígenas, se reserva un lugar para propuestas frente a los pueblos en aislamiento voluntario.

Allí, entre otros puntos, se plantea “exigir a los respectivos gobiernos que garanticen los recursos necesarios para la protección efectiva de los pueblos indígenas aislados”.

Texto íntegro del Instrumentum Labori

Lunedì, 17.06.2019

N. 0521

Pubblicazione:

EMBARGO ASSOLUTO FINO ALLE ORE 11.30 (ORA DI ROMA) DEL 17.06.2019

Sommario:

“Instrumentum laboris” dell’Assemblea Speciale per la Regione Panamazzonica del Sinodo dei Vescovi (6-27 ottobre 2019)

Testo in lingua spagnola

Traduzione in lingua italiana

Testo in lingua spagnola

AMAZONÍA: NUEVOS CAMINOS PARA LA IGLESIA Y PARA UNA ECOLOGÍA INTEGRAL

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“Damares Alves y la princesa lesbiana de Frozen”, por Carlos Osma

Lunes, 17 de junio de 2019

ElsaDe su blog Homoprotestantes:

Cuando hace unos meses la ministra brasileña del Ministerio de la Mujer, Familia y Derechos Humanos, Damares Alves (que además ha sido pastora evangélica), afirmó que “los niños visten de azul y las niñas visten de rosa”, me robó el corazón. Para quienes nos dedicamos a las matemáticas sabemos que son mágicas aquellas cosas que son irreductibles, básicas, elementales… Pues un cerebro con esas características debe tener la señora Alves. ¡No me digan que no es interesante! Lo más maravilloso de todo, lo que ha acabado incluso por arrebatarme mi pequeño cerebro compuesto por más de una neurona (una lástima, nadie es perfecto), ha sido  el comentario que hizo en su última predicación del domingo pasado, que venía a decir algo así como que Elsa (la princesa de Frozen) es lesbiana, y que con ella se está intentando abrir una brecha en la cabeza de las niñas de tres años para que acaben soñando con una princesa. No como la señora Alves, que cuando tenía tres años soñaba que un príncipe la venía a salvar del castillo en el que vivía recluida.  Aunque a algunos nos haya escandalizado un deseo tan prematuro, me alegro de que su sueño se haya cumplido y que el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro la haya sacado del anonimato de la torre evangelical en la que vivía, y nos la haya regalado al común de los mortales para disfrutar de las afirmaciones más elementales que se pueden hacer con un cerebro humano.

Y es que, si algo tiene la heterosexualidad de Damares Alves (desconozco si es únicamente su heterosexualidad, si es la de la población evangelical, o si es una característica que azota a cualquier heterosexual), es que es muy inestable. Cualquier atisbo de diversidad, no solo la amenaza, sino que puede acabar con ella. Menos mal que la familia Alves educó a su hija Damares viendo dibujos como dios manda: Caperucita, Blancanieves o La Bella Durmiente. No cabe duda que de no haber sido así, la ministra hubiera acabado cual Martina Navrátilová dando raquetazos a diestro y siniestro. Me pregunto por qué la homosexualidad no será así… Por qué después de habernos tragado todas las películas de Tarzán no perdemos la cabeza por Jane. O incluso por qué hay personas que tras el electroshock siguen sin adquirir el estado divino de la heterosexualidad. ¿Será que la brecha que un día se abrió en nuestra cabeza después de tomar la última papilla es irreversible? ¿Será que únicamente se puede abrir esa brecha en la cabeza en niñas heterosexuales indefensas? ¿O quizás las brechas son efectivas exclusivamente en caso de cerebros elementales como el de la ministra? No lo tengo muy claro, abro aquí un debate entre mis lectoras para que compartan su opinión.

Soy uno de los padres que tuvo que llevar a sus hijas al cine para ver Frozen, que les regaló una entrada para el musical, que les compró el vestido maravilloso de Elsa (sí, ese que algún que otro compañero de clase se acabó poniendo para subir a la mesa de mi comedor y cantar, “¡Suéltalo!”). El que se sabía la banda sonora de la película de memoria porque era lo único que se podía escuchar durante meses cuando íbamos en el coche. Y por mis “bemoles” que no me había dado cuenta que aquella Elsa que en medio de la nada y envuelta por el viento y la nieve cantaba “soy la reina de un reino, de aislamiento y soledad”, era tan lesbiana como mi prima Berenice. Y es que si ahora tarareo la canción desde esta perspectiva entiendo mejor aquello de “no dejes que sepan de ti… no has de sentir, no han de saber” ¡Nuestra princesa Elsa estaba más armarizada que Jodie Foster en El silencio de los corderos! Lamentablemente el grito de “¡Suéltalo!” esconde en realidad una declaración de intenciones, una salida por todo lo alto (que triste) del armario, que acaba con una afirmación nada femenina y que ninguna mujer educada como dios manda puede hacer: “Soy libre y ahora intentaré sobrepasar los límites”. Elsa no es una lesbiana atemorizada, silenciada, atormentada, sino una mujer liberada que se asume tal y como es para gritar “ya no hay reglas para mí, ¡por fin!”. Un despropósito en toda regla, una amenaza para todas las niñas cristianas con cerebros elementales que algún día pueden llegar a ser ministras en gobiernos donde el presidente diga que una diputada no merece ser violada porque es muy fea.

Como quiero lo mejor para mis hijas, es una lástima que la iglesia evangelical de la señora Damares Alves esté en Brasil y no en Barcelona. Sin dudarlo ni un momento las llevaría hasta allí, para que escuchen esos discursos cristianos de verdad que acaban por dejar el cerebro de cualquier mujer reducido a la mínima expresión. No vaya a ser que un día vayan a decirme que son libres para tomar sus propias decisiones. ¡No quiero ni pensarlo! Estoy tan desesperado (mis hijas se hacen mayores muy rápido) que he buscado en Internet y acabo de descubrir en Wikipedia que Damares Alves ha sido pastora en la Iglesia Bautista de la Lagoinha y en la Iglesia Internacional del Evangelio Cuadrangular (¡toma ya!). Voy a buscar si en Barcelona estas iglesias tienen alguna sucursal y, como me han dicho que cuantas más palabras tiene el nombre de una iglesia menos neuronas te dejan vivas, voy a empezar por la segunda. Iré yo primero porque últimamente el cristianismo liberal se ha convertido en un virus que infecta a iglesias de todo tipo. No vaya a ser que en vez de decirles a mis hijas que se olviden de Elsa (¡a ver si se pudre la lesbiana esta!), les digan que el cristianismo va más de ser como su hermana Ana que fue a buscarla hasta su palacio de hielo, con su amigo Kristoff y el muñeco de nieve Olaf, para decirle que volviera a casa porque quería estar con ella siempre. ¡Que estupidez! ¿Verdad? Si hubiese hecho eso seguro que se hubiera vuelto lesbiana. ¡Eso de tener más de una neurona hace decir a la gente más de una tontería! Yo me quedo con las palabras de mi querida Damares, ella si que saca partido de su cerebro.

Carlos Osma

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“¿Ves a esta mujer? “, por Dolores Aleixandre

Miércoles, 12 de junio de 2019

cristo_y_la_mujer_adultera_de_domenico_morelli_museo_del_pradoDe su blog Un grano de Mostaza:

La pregunta de Jesús al fariseo sigue abierta invitándonos a un cambio de mirada

Se lo preguntó un día Jesús a Simón el fariseo que, incapaz de mirar más allá de las apariencias, juzgaba con dureza a la mujer que ungía los pies de su invitado.  Nos lo pregunta también a nosotros, acostumbrados a leer una y mil veces los textos evangélicos  “sin contar las mujeres ni los niños”, o mirándolas como aquel ciego que, en lugar de personas, solo veía árboles en movimiento.

¿Dónde está tu hermana?

Podemos aventurar, con poco margen de error, cuál sería la respuesta a esta pregunta por parte de la mayoría de los varones contemporáneos de Jesús: “Las mujeres están allí donde deben estar,  en los lugares que les han sido asignados según nuestras tradiciones y leyes. Su espacio es el interior de la casa y no deben salir de ella sin ser acompañadas por alguno de nosotros. No les está permitido hablar en público, ni dedicarse a estudiar la ley y ningún rabino las aceptará nunca como discípulas. El trato con ellas es peligroso ya que pueden  contaminarnos con su impureza, como nos previene el Levítico (Lev 15,19-33). Por eso  deben estar alejadas del culto, ocupar en el Templo un lugar aparte y permanecer tras la celosía en las sinagogas. Su presencia es irrelevante a la hora de comenzar la oración y tampoco están obligadas a recitar diariamente el Shema, ni a subir en peregrinación a Jerusalén en nuestras  fiestas. Debe bastarles el encargo de encender las velas en la celebración doméstica del sábado y cuidar algunos detalles rituales.

Al ser emotivas e irracionales, parlanchinas y débiles, su testimonio carece de validez; les corresponde ser sumisas y procurar no caer en la vergüenza. Sobre el trato con ellas reflexionan nuestros sabios: “Por las mujeres se han perdido muchos (…);  vino y mujeres extravían a hombres inteligentes” (Eclo 9,8; 19,3) “Ninguna herida como la del corazón, ninguna maldad como la de la mujer” (Eclo 25,13). Sus sentencias están colmadas de razón: “Más vale vivir en rincón de azotea que en posada con mujer pendenciera” (Pr 21,9); “Gotera continua en día de chaparrón y mujer de mal genio hacen pareja” (Pr 27,15); “La mujer iracunda deforma su aspecto y pone cara hostil como de osa; cuando su ma­rido se sienta con los compañeros, suspira sin poderse contener” (Eclo 17,18).

Comentan también nuestros sabios que Dios se preguntó de dónde podría sacar a la mujer: no de la cabeza del ’Adam, para que ella no levante la cabeza por soberbia como las hijas de Sión (Is 3,16); no del ojo, para que no haga de lechuza (Is 3,16); no de la oreja, para que no sea indiscreta al escuchar como Sara (Gen 18,10); no de la boca, para que no sea demasiado locuaz como Miryam (Nm 12,1); no del corazón, para que no sea demasiado celosa como Raquel (Gen 30,1); no de la mano, para que no sea demasiado ávida como Raquel (Gen 31,19); no del pie, para que no sea una vagabunda como Dina (Gen 34,1); sino de una parte escondida del cuerpo, para que sea modesta. Por eso oramos tres veces al día al Santo, bendito sea, diciendo: “Bendito seas Señor porque no me has creado pagano, ni ignorante, ni mujer”.

¿Qué palabras son estas?

En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea; Herodes, virrey de Galilea; su hermano Filipo, virrey de Iturea y Traconítida, y Lisanio, virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, en la Galilea de los gentiles se oyó una voz nueva que comenzó a generar un tejido sonoro:  acompañaba la presencia  de un galileo itinerante llegado de  Nazaret y se extendía como un rumor insólito que provocaba asombro, sacudía conciencias y dejaba desvelados y expectantes. Iban dejando a su paso un rastro de sorpresa y de júbilo: estaba surgiendo algo nuevo e imprevisto, una energía poderosa que ponía en pie la esperanza de la pobre gente. Hablaban de ello, lo comentaban,  lo susurraban entre ellos: en este hombre llamado Jesús, el tiempo de Dios se ha cumplido, el Reino se ha acercado. Anuncia la buena noticia de la gracia de Dios, la posibilidad de vivir la vida como una ocasión sorprendente y única. Las palabras del profeta Isaías cobraban un nuevo sentido: “El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en sombras de muerte, una luz les brilló” (Is 8, 23‑9,1).

El rumor  llegó hasta las mujeres y muchas de ellas  se abrieron a aquella inaudita novedad y sintieron caer las cargas que pesaban sobre sus hombros. Alguien hablaba del reino de Dios como de un espacio sin dominación,  anulaba las pretensiones de superioridad masculina, no se interesaba por cuestiones de sexo o de pureza,  actuaba con asombrosa libertad, se relacionaba con las mujeres  a través de sus cinco sentidos: miraba de frente,   escuchaba, dialogaba, no rehuía su contacto, ni sus perfumes ni su afecto. Quizá recordaron el salmo: “El día le pasa el mensaje al día, la noche se lo susurra a la noche…; como un esposo sale de su alcoba, contento como un héroe a recorrer su carrera, nada se esconde de su calor…” (Sal 19, 2. 6).

Cuando aquel hombre hablaba de Dios, incorporaba a su lenguaje las pequeñas cosas de la vida cotidiana que ellas conocían tan bien: la levadura que hundían en la masa para hacerla fermentar; el manto que se rompía si echaban un remiendo de tela nueva; el candil que encendían al atardecer para alumbrar la casa; el agua que iban a buscar cada día a la fuente; la sal con la que condimentaban las comidas; el arcón en el que guardaban cosas nuevas y viejas; el aceite de sus alcuzas,  el barrer cuidadoso que les permitía encontrar una moneda perdida. Se sentían incluidas al escuchar nombrar cosas que les ocurrían cada día:  una boda, una enfermedad, niños que jugaban en la plaza, un hijo que se iba  de casa, una semilla de mostaza plantada en el huerto, una recién parida con su hijo en brazos.

Aquellas realidades dejaban de ser irrelevantes y se convertían en la escala que Jacob había visto en sueños y por ellas bajaban y subían los mensajes de Dios; eran la arcilla de la que aquel  Maestro se servía para modelar sus palabras, la zarza ardiente en la que Dios se revelaba.

“¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!”, exclamó entusiasmada una de ellas. “Dichosos más bien quienes escuchan la Palabra de Dios y la guardan”, respondió él (Lc 11,27). Era una bienaventuranza que anunciaba un mundo de iguales y abría ante ellas las puertas del discipulado.

(Christus, Abril 2018)

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