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La iglesia, diez mujeres. Un sacerdocio de luz en la noche (Mt 25, 1-13)

Miércoles, 11 de noviembre de 2020

mujeres-768x383Del blog de Xabier Pikaza.

Con ocasión del evangelio del 8.11.20, publiqué un trabajo de tipo bíblico-teológico titulado. Las diez “vírgenes”: Parábola de amor y de aceite en la noche (Mt 25, 1-13). Retomo lo allí dicho, en la línea de mi Comentario de Mateo, para exponer en ese fondo el sentido y tarea de la Iglesia, representada de un modo ministerial y espiritual por las diez “mujeres” de la parábola.

Este pasaje (Mt 25, 1-13) ha sido bastante manipulado al servicio de una visión, patriarcal de una Iglesia que, como decía el Cardenal Congar en su Diario (quizá con algo de exageración), sólo ha leído la Biblia al servicio de su estructura de poder

Con la institución del “año de la Biblia” (2020), el Papa Francisco ha querido cambiar esa actitud (Congar decía “obsesión”), a fin de que de la teología y la vida de la iglesia pueda volver al principio de la Biblia. En esa línea ofrezco una lectura básica de Mt 25, 1—13, mostrando que toda la iglesia (varones y mujeres) aparece simbolizada en la experiencia y autoridad de los/as diez “vírgenes” de esta parábola

09.11.2020

MT 25, 1-13. UNA INTERPRETACIÓN ABIERTA…  No digo feminista, pues el texto no es feminista ni machista, sino simplemente católico, es decir, “universal” Algo he pensado y escrito sobre el tema, sobre todo en mi  Comentario de Mateo, y así lo indicare de un modo telegráfico en los puntos que siguen:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: “Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: “¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!” Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: “Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas.” Pero las sensatas contestaron: “Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis.” Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: “Señor, señor, ábrenos.” Pero él respondió: “Os lo aseguro: no os conozco.” Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.”

  1. Mt 25, 1-13, una parábola de Mateo. No la proclamó Jesús, pero recoge elementos importantes de su proyecto y mensaje. No trata sólo de una “vírgenes mujeres” (no varones), sino de todos los cristianos (varones y mujeres), como vírgenes (parthenoi), esto es, hombres y mujeres abiertos a la palabra, partiendo de María, la Madre de Jesús, desde una perspectiva radicalmente humana, en la que están incluidos todos los cristianos (cf. Mt 1, 18-25 y 2, 1-23. En esa línea, culminando el camino de María, estos/estas 10 vírgenes (parthenoi) de Mt 25, 1-13 son “toda la iglesia” (varones y mujeres) en clave de responsabilidad y amor, simbolizada por el aceite y la luz.
  2. Un tipo de iglesia posterior ha interpretado esta parábola en clave de “género”, desde una perspectiva que puede ser helenista y romana, pero q no es bíblica. Según ella, los/las 10 vírgenes serían solo mujeres, “amantes” de un Cristo varón…, y sometidas después (a lo largo de la historia de la iglesia, hasta el siglo XX) a un tipo de “jeráarquía” de varones (representantes de Jesús) a quienes ellas deben someterse. En la Iglesia habría, según eso, dos tipos de personas: varones-jerarcas (representantes de Cristo) y mujeres-vírgenes, bajo el cuidado de la jerarquía masculina, con obligación de sometimiento y clausura, en contra del evangelio. En este contexto, quiero decir que la interpretación práctica de esta parábola ha sido y sigue siendo, en gran parte, una desviación grave del evangelio la Iglesia según san Mateo.
  3. En contra de esa división, estas 10 vírgenes de Mt 25, 1-13, son toda la iglesia de Jesús…, varones y mujeres, sin diferencia esencial por su “sexo”. Todos los cristianos aparecen de esa forma bajo el signo de “mujeres que aman” y esperan al Cristo-Señor, que no es novio-masculino de mujeres, sino Nymphios Mesiánico, amor divino de hombres y mujeres, amigas-os/esposas-os/hermanas-os del Dios amor, representado en Cristo. Ciertamente, estos/as diez vírgenes tienen un “toque femenino”; ellos son la humanidad amante que está al fondo del Shema israelita (Dt 7,4-6), donde se pide amor y fidelidad por igual a varones y mujeres. Su virginidad no se entiende en forma ascético/sexual, sino en gesto de apertura y madurez de amor, en línea de evangelio.
  4. Todo intento de interpretar a estos 10 vírgenes como mujeres bajo la dirección y guía de un Cristo varón, y no como personas va en contra del evangelio de Mateo, que no cita la palabra clave de Gal 3, 28, pero que la supone: Ya no hay varón y mujer, pues todos sois uno en Cristo. Interpretar este pasaje de los/las diez vírgenes iría en contra sin incluir a los varones (de quienes se supondría que no están llamados al aceite y luz del amor de Cristo…) va totalmente en contra del evangelio “católico” de Jesús. Varones y mujeres están llamados por igual a la espera y amor del Cristo-amor” (Cristo esposo/esposa). Estos diez “vírgenes” son simbólicamente toda la iglesia.
  5. Todos los cristianos, varones y mujeres, han de ser vírgenes, como María, en la línea de Is 7, no en sentido sexual de género, sino en gesto y camino fundante de apertura al amor de Dios y a su revelación, como la Madre de Jesús y como las mujeres de la pasión y resurrección de Jesús (Mt 27-28). A diferencia de lo que se dice en Mc 16, 1-8, estas mujeres de Mt 28, 1-20 no sólo han recibido el mensaje del ángel de la pascua, sino que han acogido y visto al mismo Jesús, proclamando su mensaje en el principio de la iglesia (siendo creadora de la iglesia, pero no sólo para ellas, como mujeres, sino para todos los varones y mujeres, como “parthenoi” representantes de toda la Iglesia en Mt 25, 1-13).
  6. De un modo consecuente, en el conjunto del evangelio de Mateo (tanto en el Sermón de la Montaña, Mt 5-7, como en los discursos eclesiales de Mt 18 y M 23) no hay diferencia ente varones y mujeres… No hay una ética de mujeres y otra de varones (como en el tratado Nashim, mujeres, de la Misná), ni jerarquía de varones y otra de mujeres… Todo intento de entender a los/las parthenoi de Mt 25, 1-13 como mujeres sólo para un tipo de intimidad en amor, dejando el resto de tareas oficiales de la iglesia en manos de varones para la jerarquía resulta imposible y absurdo en el evangelio de Mateo. No hay hombres/jerarcas de iglesia sin amor de bodas, ni mujeres/vírgenes sin autoridad evangélico. Todo lo que dice el evangelio lo dice para todos/todas.
  7. Estos/estas 10 vírgenes son por tanto toda la iglesia (varones y mujeres), y sus signos de aceite y luz, que no son una señal exclusiva de intimidad de novia, sino el signo y tarea más honda de la identidad cristiana (entendida desde el ritual judío de la luz del templo…). Ciertamente, hay un “aceite individual” de buenas obras y luz individual, pero en la línea del culto judío, aceite y luz son el culto más hondo de la comunidad, representada por la Menorah, que es la gran lámpara de Dios, la de los siete brazos… Cada uno de esos diez varones/mujeres son expresión de la comunidad entera, del gran culto del templo, centrado en la Monorah, del culto de vida de la iglesia cristiana. Estos/estas son los “celebrantes” de la nueva alianza, en la línea de la carta a los Hebreos. Todo intento posterior de reservar la “animación” del culto cristianos a los varones va en contra de una lectura integral de Mt 25, 31-46.
  8. Estos/estas vírgenes son (representan) la jerarquía fundante de la Iglesia… que no es institución de poder sagrado sobre otro, sino autoridad personal expresada en el aceite/luz que alumbra mientras unos y otros (unas y otras) seguimos esperando la culminación de amor de Dios en el Cristo/Esposo (amor, amigo) de todos. En ese sentido, esta parábola no trata de lo que pasará al final, cuando venga el Cristo/Esposo definitivo, sino lo que esta pasando ahora, en una noche que parece larga o vacía, pero que está llena de la luz de esperanza de amor de varones y mujeres…
  9. No olvidemos ésta es una parábola, una palabra para sentir, pensar, comprometerse…Una palabra que queda abierta y que ha de ser interpretada en la vida de la iglesia. Pues bien, una jerarquía eclesial de varones ha interpretado mal esta parábola; y por eso ella tiene que volver al evangelio (como quiere el Papa Francisco)  No se trata de que esta tarde (mejor que mañana) Francisco diga: La mujeres pueden ser “sacerdotes”, igual que los varones, fifty/fifty, a 50%, aunque eso no estaría mal. Se trata, más bien, de recrear desde el fondo lo que quiere esta parábola, que trata del “sacerdocio de la vida/amor” (aceite, luz…); se trata de aplicarlo de una forma personal y social, al conjunto de la Iglesia Se trata de empezar a leer la Biblia desde su origen… Evidentemente, iniciado este camino, la iglesia tendrá que abandonar con vergüenza y gozo su machismo impenitentes, para instituir con Mt 25, 1-13 el ministerio y tareas de aceite y luz, de amor de Cristo, abierto a todos, varones y mujeres, en forma personal y comunitaria.
  10. No pido nada… sólo empezar… Volver a la Biblia bien leída y recreada, como quiere el Papa Francisco, aunque pienso que él (y el Varicano en su conjunto) no está preparado para dar el paso necesario de evangelio. Francisco ha marcado el camino, pero no sé si se atreverá a seguirlo. Ha dicho “volvamos a la Biblia”, pero quizá no se ha dado cuenta de lo que eso significa. Por eso, tenemos que empezar por lo más simple, leer la Biblia, no hacernos los vagos… Leerla de verdad, y encontraremos textos luminosos como éste de los/las diez vírgenes que son a iglesia entera, como signo y camino de amor. Leer la Biblia y empezar a dar con ella unos pasos sencillos pero intensos, abierto, misioneros, de evangelio. Una vez que empecemos en serio todo seguirá como por sí mismo, pero ésta es una siembra de evangelio. Pero, vuelvo a decir: No olvidemos que es una parábola… y que el 50% de vírgenes necias y el 50% de prudentes es simbólico… Esa parábola está abierta. Ella nos dice hay un camino distinto, abierto a todos los hombres y mujeres… Por eso termina diciendo “velad”, velad y poneos en verdad en marcha en el gran camino de la noche de la espera de Jesús.

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Mireia Rourera: El cuerpo de las mujeres también encarna a Cristo.

Lunes, 19 de octubre de 2020

SwNfmhnL_400x400La plataforma de mujeres creyentes ‘Alcem la Veu’ se dio a conocer en Cataluña pocos días antes del 8 de marzo pasado con una concentración ante la catedral de Barcelona. Fue una acción coordinada con otras manifestaciones parecidas que se hicieron en más de 20 ciudades del mundo bajo el paraguas del movimiento internacional de Voices of Faith, en que las mujeres que forman parte de la Iglesia reivindican su papel, su derecho a tener voz y voto, y su compromiso feminista. Una de las impulsoras de Alcem la veu (“Levantemos la voz”) es Neus Forcano.

¿Qué es Alcem la veu?

Se trata de una plataforma que se crea el julio del 2019. Nace cuando un grupo de mujeres activas en movimientos y parroquias que nos conocemos de coincidir en diferentes manifestaciones, congresos o cursos, nos decidimos a crear una entidad para reivindicar nuestros derechos y para manifestar públicamente la Iglesia en que creemos. Algunas de estas mujeres provienen del Movimiento de Profesionales Católicos de Barcelona (MPCB); otras, de la HOAC; otras participan en la Acción Católica Obrera (ACO)… y también hay mujeres del Col·lectiu de Dones en l’Església, las pioneras.

¿Quiénes son?

La reivindicación de los derechos de las mujeres dentro de la Iglesia la venía protagonizando en Cataluña, de forma muy activa y desde el 1986, el Col·lectiu: Maria Pau Trayner, Roser Soler, Sefa Amell, Maria Martinell… Algunas de nosotras hemos aprendido de ellas, hemos querido agrandar el movimiento. Con la plataforma Alcem la veu nos damos a conocer coincidiendo con el 8 de marzo, a pesar de que la concentración la convocamos unos días antes para no dividir la concentración unitaria del día 8, en la que siempre hemos participado.

¿Qué es lo que decís?

Queremos explicar que en la Iglesia católica también hay mujeres conscientes que reivindicamos la igualdad, nos sabemos dignas y no queremos renunciar a formar parte de las comunidades dónde celebramos y compartimos la fe. Queremos que la gente sepa que la Iglesia católica no es uniforme, que también existe nuestra visión, la de mujeres feministas.

¿Y escribisteis un manifiesto?

El manifiesto no pretende ser un punto de origen, recoge reivindicaciones históricas de las mujeres de Iglesia. Es un manifiesto maduro que explicita que las mujeres católicas podríamos ejercer las mismas funciones y tener acceso directo a los ministerios como los hombres, y añadimos que esto no esté pasando es una discriminación clarísima. Tenemos argumentos teológicos, argumentos racionales y los derechos humanos que nos avalan. Hemos crecido en un cristianismo que esto lo entiende y lo ve factible. Lo que nos extraña es que no haya un cambio, que no haya más eco dentro de la Iglesia para que esto pueda ser una realidad.

Bien es verdad que los cambios son lentos.

Si se observa solo el organigrama eclesiástico, todo es muy lento y no hay visibilidad de las mujeres. Ahora bien, si vas conociendo movimientos y personas que trabajan dentro de organizaciones eclesiales, las mujeres toman relevancia y tienen un papel importante. Hay mujeres en el ámbito académico, en acción social, algunas forman parte de los equipos de coordinación o de representación en movimientos y grupos eclesiales, pero no en órganos de decisión directa de la jerarquía eclesial. No hay ningún obispo o ningún jerarca que públicamente haga un alegato a favor de la participación más explícita de las mujeres en órganos de decisión de la Iglesia, prefieren callar, como si fuera algo que sólo reivindicamos nosotras, como si fuera sólo cosa nuestra. A nivel particular, pueden reconocerlo, pero no lo harán públicamente. Las mujeres ya ejercen de diáconas y, sin embargo, no pueden ser ordenadas como diáconas ni reciben la denominación de diáconas. ¿Por qué no se puede llamar diácona a una mujer que ejerce de diácona?

¿Qué lo impide?

El Código Canónico. Pero el derecho canónico es derecho, es ley que responde a la evolución de la historia de la Iglesia. No hay nada que no pueda ser cambiable. Y dentro de la Iglesia, como en todas partes, hay personas más estrictas, que se acogen a la ley, y personas de vanguardia que se atreven a nombrar lo que ya es una realidad.

En Barcelona este año sólo se habrán ordenado cinco presbíteros. La Iglesia tendrá que acabar aceptando las mujeres.

Ante la carencia de presbíteros ya se decía hace tiempo que habría que aceptar a las mujeres, como diáconas, como presbíteras…. Pero no. Han preferido confiar en varones de otros países que no conocen ni la cultura, ni las lenguas de aquí. Siguen una formación, pero acaban siendo las mujeres y los laicos de las parroquias quienes los forman y los acogen para que puedan presidir la Eucaristía a pesar de las dificultades con el idioma, el choque cultural e incluso dificultades de integración en la comunidad… ¡Todo muy artificial!

En el Sínodo de la Amazonia, Francesc admitió que a falta de presbíteros hay mujeres que hacen sus funciones: casan, bautizan, hacen misa, dan la comunión…

Por supuesto. El papa Francisco es inteligente y sabe que está en una posición en que tampoco puede ser vanguardia unilateral de muchas cosas. Como papa intentará crear espacios, encuentros y lugares donde los creyentes puedan ir hablando, donde la Iglesia pueda ir madurando, y bendecirá estos movimientos. Está haciendo una política de dejar que cada cual en su lugar intente avanzar lo máximo que pueda en esta dirección más abierta, más plural, más inclusiva… A nosotras nos está bien, pero sabemos y no esperamos que desde la Iglesia del Vaticano, desde la jerarquía, se nos abra la puerta. Lo que nosotras queremos es darlo por hecho allí donde estamos, donde compartimos nuestra fe y nuestra experiencia comunitaria.

Concentració de Alcem la Veu

Concentració de Alcem la Veu

¿Qué quiere decir?

Que nosotras, desde la base, desde los movimientos, desde nuestros lugares, lo vivamos y lo celebremos como si esta posibilidad ya existiera. Es lo que hicieron las primeras comunidades cristianas. La primera comunidad cristiana es una comunidad judía con pluralidad de voces, donde una secta mesiánica cree que el personaje llamado Jesús es ya el Mesías definitivo, el que ya ha hecho el gesto de amor total. Y a partir de ahí se lee la historia bíblica de forma diferente, y se cambian ritos. Si no hubiera habido personas que hubieran creído en esta nueva secta, no se habría separado esta sinagoga cristiana de la sinagoga judía.

¿Y vosotras, hacéis lo mismo?

Nuestra fe es imposible vivirla desde esquemas o formulaciones que no concuerdan con nuestro sentir. Participamos en nuestras comunidades, pero también organizamos plegarias y celebraciones donde nosotras somos concelebrantes. No significa que estemos haciendo una Iglesia paralela. Formamos parte de la Iglesia y lo que reivindicamos es que ésta no es uniforme, no es sólo la Iglesia jerárquica. No queremos pasar desapercibidas ni ser silenciadas, queremos tener voz. Y lo queremos hacer público para que la gente sepa que hay un cristianismo que piensa y que vive así.

¿Y cuando decís que queréis recuperar la memoria de mujeres de la Iglesia?

En este punto también tenemos que romper el tópico de que, en la Iglesia, las mujeres no han tenido nunca voz. No sería justo decirlo así porque, precisamente en el cristianismo europeo y en todos los siglos, las mujeres han podido hacer cosas que quizás los códigos civiles o las normas y costumbres de las sociedades del momento no les permitían hacerlo con la misma libertad. El papel que ellas tuvieron en la Iglesia fue también una apertura a poder hacer más en el ámbito público, de cara a la comunidad, con un valor y una dignidad de la que tal vez no gozaban en la sociedad civil del momento.

Por Corpus Christi, este pasado junio, hicisteis una plegaria muy especial.

Partimos de las palabras de Pablo cuando dice “todos sois uno”, un solo cuerpo, y todos formamos parte de este cuerpo, que es el Cristo. Nosotras, que nos sentimos plenas y formando parte de este cuerpo, quisimos celebrar el día del Cuerpo de Cristo siguiendo las propuestas de la teóloga Emma Martínez Ocaña, que habla de la palabra encarnada en el cuerpo de las mujeres. Valorar las diferentes partes de nuestro cuerpo nos hace conscientes para conocernos y animarnos a movernos, a saber dónde queremos ir, qué queremos construir…Hicimos la plegaria celebrando el cuerpo de las mujeres, porque el cuerpo de las mujeres es digno y encarna también a Jesús, el Cristo. Así, todo aquello que hacemos desde la fe en Cristo forma parte del hacer Iglesia, del hacer camino.

¿Una plegaria con sororidad?

La palabra sororidad, como defiende la antropóloga mexicana Marcela Lagarde, se usa en el feminismo para indicar la unión o el vínculo que hay entre mujeres por un objetivo político, o para reivindicar algo justo. Esto es lo que le da miedo a la Iglesia. Las mujeres somos mayoría pero no tenemos acceso a la acción ministerial. Queremos conseguirlo cómo lo han hecho las anglicanas o cómo lo disfrutan las protestantes. El catolicismo está a la cola de ponerse al día, pero no lo decimos con rabia, porque desde hace tiempo, cuando conviene, nosotras también celebramos. En Europa hay movimientos fuertes a favor de la ordenación de católicas y también hay mujeres que voluntariamente han querido ser presbíteras y han buscado quién las pudiera ordenar…

Pensaba que solo estaba la polaca Ludmila Javorova…

Hay más. En el Estado hay una gallega, Christina Moreira, que es presbítera y forma parte también de este movimiento. Su comunidad le da un apoyo total. Son realidades que ya existen pero que la gente no las conoce… ni la jerarquía deja que se vean.

Desde vuestra entidad estáis apoyando a una teóloga francesa que quiere ser arzobispo de Lyon.

Sí, a Anne Soupa. El cardenal Philippe Barbarin tuvo que renunciar el mes de marzo al arzobispado de Lyon por haber encubierto un caso de abusos sexuales, y Anne escribió al nuncio del papa pidiendo poder ocupar el cargo de obispo. Tiene 73 años, es teóloga y tiene claro que está capacitada para ocupar este lugar y que una mujer tiene que tener la oportunidad para ocuparlo. Argumenta que las mujeres pueden ocupar lugares funcionales de la Iglesia sin necesidad de tener el ministerio ordenado. No sólo la apoyamos sino que creemos que, si más mujeres estuvieran dirigiendo la Iglesia y participaran en la política, en general, podrían cambiar cosas.

¿De cara al año que viene estáis trabajando para poder hacer una peregrinación a Roma?

Sí. Uno de los objetivos del año que viene es participar en la convocatoria internacional para ir a Roma el noviembre del 2021. Ya veremos si se podrá hacer, pero lo más importante no es la meta sino el camino… así que cada grupo y cada comunidad está trabajando en diferentes acciones para dar visibilidad al pensar de las mujeres, al hacer de las mujeres y a la voz de las mujeres dentro de la Iglesia. Por eso pretendemos hablar con todas las mujeres que están implicadas en movimientos de la Iglesia catalana, que son activas en parroquias o que son teólogas. Queremos saber qué piensan de su papel dentro de la Iglesia, y en función de lo que expresen, organizaremos diferentes acciones o encuentros. Otros grupos españoles también se suman a esta iniciativa. Todas las contribuciones, reflexiones, las compartiremos en la plataforma internacional Voices of Faith, desde donde se organiza este peregrinaje mundial para el reconocimiento del pensar y el querer de las mujeres de Iglesia.

Mireia Rourera

Fuente Atrio

Neus Forcano es licenciada en filología y da clases de lengua y literatura de bachillerato en una escuela concertada de Barcelona. Hizo un máster de historia de las mujeres y ha estudiado ciencias religiosas en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona (ISCREB). Siempre interesada en la teología, ha formado parte del Col·lectiu de Dones en l’Església y ahora es una de las impulsoras de la plataforma de mujeres creyentes Alcem la veu. Entre los temas que más ha estudiado y por los cuales se ha interesado hay las primeras comunidades cristianas y también recuperar y dar a conocer las voces de las mujeres que han hecho Iglesia, muchas de las cuales han sido silenciadas. Es miembro de la Asociación Europea de Mujeres para la Investigación Teológica (ESWTR), miembro del Consejo de Dirección de Iglesia Viva y colaboradora de Cristianisme i Justícia.

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“Lamentarse ante nuestra tumba”, por Carlos Osma

Miércoles, 30 de septiembre de 2020

portrait-4573464_1920De su blog Homoprotestantes:

“Cuando pasó el sábado, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirlo. Muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro recién salido el sol” (Mc 16,1-2).

Carmen Bernabé, profesora de Sagrada Escritura en la Universidad de Deusto, explica en un artículo publicado en el libro Reimaginando los orígenes del cristianismo[1] que la tradición de la visita al sepulcro por parte de las mujeres para ir a ungir el cuerpo de Jesús, ha sido elaborada con un interés teológico comunitario por parte de cada uno de los evangelistas. Sin embargo, considera que tras ella existe una tradición oral con diferentes versiones, que tiene su origen en la visita a la sepultura de Jesús de varias discípulas para hacer duelo y lamentarse. Una costumbre que los estudios sociológicos y la arqueología han corroborado a pesar de estar condenada oficialmente en el judaísmo. Las visitas a las tumbas de los difuntos se habían extendido entre la población judía del siglo primero, y las mujeres probablemente lo hacían al amanecer o el atardecer para intentar no encontrarse a nadie en el camino.

Al leer el texto evangélico y el comentario de Carmen Bernabé me he preguntado por la relación de los cristianos LGTBIQ con la sepultura donde enterraron su yo heterosexual y/o cisgénero, pero probablemente también su comunidad de fe, su familia, algunos proyectos y sueños, el trabajo, la ciudad, la Biblia, o incluso la fe. Hay personas que afirman que hace mucho tiempo que dejaron atrás esa sepultura, otras que lo suyo no fue una sepultura sino más bien una incineración, y que las cenizas resultantes se las llevó el viento. Personalmente me cuesta creerlo porque esas sepulturas, o cenizas, no están fuera de nosotros, sino que forman parte de quienes somos ahora. No nacimos el día en el que nos liberamos y dijimos al mundo entero quienes éramos, el día en el que asumimos nuestra identidad ante nosotros y ante los demás. Nacimos tiempo antes, y lo que ocurrió entre ambos nacimientos siempre nos acompaña. Podemos esconder en lo más profundo nuestro sepulcro o urna particular, pero está ahí, y quizás como las mujeres del evangelio, deberíamos acercarnos a él para lamentarnos.

Dice Carmen Bernabé que las mujeres eran las encargadas de ir a las tumbas, de cuidarlas, y que ante ellas realizaban lamentos rituales. Con esos lamentos, que eran composiciones poéticas que se cantaban sin instrumentos musicales, expresaban el dolor que sentían. Es verdad que en algunas ceremonias también había lugar para que los hombres pudieran cantar, pero sus canciones servían más bien para elogiar a los difuntos, recordando sus acciones heroicas. Por una parte, creo que la forma en la que los hombres se comportaban frente a la tumba de quienes habían fallecido podría servirnos de ejemplo a las personas LGTBIQ para aproximarnos a nuestro sepulcro, al dolor padecido, a la pérdida. Y es que tenemos razones más que de sobra para elogiarnos y subir nuestra autoestima: nos hemos enfrentado a la LGTBIQfobia con determinación, hemos luchado por la justicia, no hemos agachado la cabeza, y hemos ganado muchas batallas. Sin embargo, tengo la impresión que más que una aproximación a la sepultura en la que un día vivimos (morimos), con esta estrategia estamos intentando huir de ella. Y es lógico, porque nos trae a la memoria tanta humillación, que preferimos imaginarnos como héroes y heroínas. Sentimos tanta claustrofobia al volver a recordarnos dentro de ella, que nos refugiamos en la libertad que nos ofrece la vida que ahora hemos construido.

Las mujeres frente al sepulcro con sus lamentos intentaban elaborar su pérdida. Una visión superficial de esta forma de actuar puede parecer poco liberadora, pero si nos aproximamos y la analizamos un poco, descubriremos que tiene mucho que aportarnos. Para empezar porque con sus lamentos querían mantener vivo el recuerdo y la presencia del difunto, y las personas LGTBIQ no deberíamos olvidar nunca la experiencia opresiva que vivimos, ni pasar por alto que esa experiencia todavía hoy influye en muchas de nuestras acciones sin darnos cuenta. También pretendían reivindicar la historia de quien había fallecido, y en nuestro caso, nadie reivindicará nuestra historia si no lo hacemos nosotros. Al niño marica, a la adolescente trans, a la joven bollera, que no tenía las herramientas necesarias para enfrentarse a un sistema opresivo que lo ocupaba todo, podemos darle el último golpe de gracia para deshacernos de él o de ella. Podemos borrarlo, avergonzarnos de ella, de sus contradicciones y mentiras para sobrevivir, podemos decir que no existió. Pero también tenemos la posibilidad de mirarlo con amor y reconocer que hizo todo lo que supo y pudo para sobrevivir.

Hay una función más que tenían los lamentos ante las tumbas de los difuntos: la de denunciar las injusticias sufridas. Para hacernos una idea de lo subversivas que podían llegar a ser las lamentaciones de las mujeres en los ritos de duelo, en la antigua Grecia se regularon por temor a provocar alteraciones del orden. También se intentaron controlar más tarde en el cristianismo introduciendo como modelo el comportamiento sereno de María, la madre de Jesús, a los pies de la cruz. Pero las seguidoras de Jesús que lamentaban la muerte de su maestro, reivindicaban también su vida y, por tanto, condenaban las acciones de quienes habían acabado con ella en una cruz. Acercarnos a nuestras propias tumbas, al lugar donde dejamos a aquella persona que un día fuimos, se puede hacer con la determinación de denunciar la LGTBIQfobia que padecimos y a las instituciones que las promueven, algunas en nombre de dios. Ante nuestra acción determinada siempre habrá la voluntad de desprestigiarnos, de silenciarnos, o de decirnos cuál es la manera correcta y “cristiana” de lamentarse, pero nuestro ejemplo a seguir son los gritos y las lágrimas de unas mujeres a las que nadie pudo impedir que denunciaran una injusticia.

Pasar página para tratar de construir una nueva vida tratando de olvidar aquella en la que la LGTBIQfobia nos crucificó, es una acción que creo que al final no libera, no ayuda a curar las heridas. La experiencia que tuvieron las mujeres que fueron al sepulcro tres días después de la muerte de Jesús para lamentar su pérdida, nos permite ver que el lamento no siempre es un círculo vicioso del que no se puede salir, algo que nos revictimiza y que no puede liberarnos. El lamento puede ser una manera de no dejar atrás la persona que un día fuimos, de reivindicarla, y de denunciar el sufrimiento padecido. Según el Evangelio de Marcos la experiencia de la resurrección de Jesús no fue dada a los hombres que habían huido de la cruz y del sepulcro, sino a las mujeres que asumieron la tarea de acompañar a su maestro y lamentar su muerte. El grito de dolor puede ser creativo, y tiene la capacidad de abrirnos a la resurrección. Una resurrección que nos trae esperanza no solo a nosotros, sino a todas aquellas personas cuyo cuerpo ha sido introducido en un sepulcro. No nos avergoncemos, por tanto, atrevámonos a gritar y lamentarnos por la injusticia de la LGTBIQfobia que todavía trata de destruir la vida de tantas personas, y a las instituciones e iglesias que la amparan.

Carlos Osma

[1] Bernabé, C. & Gil, C. Reimaginando los orígenes del cristianismo (Estella; Editorial Verbo Divino, 2008), pp. 307-352.

Consulta dónde encontrar “Solo un Jesús marica puede salvarnos”

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Pikaza, Jesús y las mujeres: “Sobre ellas refundaré mi Iglesia”

Martes, 1 de septiembre de 2020

9796744-15822894Diarmuid O’Murchu

Del blog de Xabier Pikaza:

Estas mujeres serán como María Magdalena, y las otras de la tumba, pero ya no irán primero a Galilea para animar a Pedro y a los otros (cf. Mc 16,-18), sino que ellas mismas refundarán la iglesia, no contra Pedro, sino con él y con todos los que quieran comenzar de nuevo.

No serán como Justiniano, no edificarán una iglesia‒imperio, ni como Carlomagno o Gregorio VII, con su feudalismo religioso, ni como Lutero o Loyola, con su Reforma o Contra‒Reforma militante… y en el fondo impositiva-

Ni serán como muchas “obispas” o “presbíteras” actuales, que son mayoría en Escandinavia o en otros lugares, pero no sirven para para refundar la iglesia, sino para que sea más de lo mismo.

Éstas han de ser mujeres para refundar no sólo la vida religiosa, sino la iglesia, rompiendo su empedrado actual. Así digo en el prólogo que he escrito para O’Murchu. El texto es algo largo, pero lo dejo así, como visión de conjunto. En otras postales expondré algunos de sus temas. Buen día a todos

O’MURCHU: REFUNDAR LA VIDA RELIGIOSA EN EL SIGLO XXI (=refundar la Iglesia), Editorial Sirena de los Vientos, Madrid 2020 (cf.  https://www.sirenadelosvientos.es/ ).

Diarmuid O’Murchu no viene como desconocido, sino que vuelve con más fuerza desde un pasado fuerte de experiencia y compromiso de espiritualidad integradora, como puse de relieve en el prólogo a su libro Fe adulta. Crecer en Sabiduría y Entendimiento (Sirena de los Vientos, Madrid 2018).

Hoy presento la traducción de su obra clave, ya definitiva, sobre la Refundación de la vida religiosa en el siglo XXI (Religious Life in the 21st Century: The Prospect of RefoundingKindle Ed. 2016), y lo haré por inmersión, asumiendo y recreando desde mi perspectiva el espléndido programa de vida religiosa, de cristianismo y humanidad que está ofreciendo O’Murchu.

 Un autor a quien quisieron callar 

 O’Murchu es un especialista en “vida religiosa”, entendida como arquetipo o modelo de experiencia y madurez, de comunión y creatividad, como destacó en su libro Reframing Religious Life. An Expanded vision for the Future (New York 1996; versión cast. Rehacer la vida religiosa, Claretianas, Madrid 2001). Fue un libro sorprendente y luminoso, que puso ante los ojos de docenas de miles de cristianos, y en especial de mujeres “religiosas”, el don y sentido de Dios, en perspectiva de contemplación madura y creadora, es decir, de actualización liberada, personal y solidaria, del misterio.

Más que una institución canónica, al servicio de la jerarquía, la vida religiosa aparecía ya como experiencia y “estado” de renacimiento interior en el espíritu más hondo de la realidad, entendida como “palabra” (energía, presencia divina) tal como se expresa no sólo en el mensaje y camino de Jesús, sino en otras tradiciones religiosas, que nos llegan del pasado arquetípico del Dios que fluye y se encarna en nuestra misma vida de mujeres y hombres, llamados a la relación afectiva, y al compañerismo “empoderado”, igualitario de mujeres y hombres que, creyendo y habitando en Dios, habitan y creen en su propia libertad para el amor y la creatividad compartida.

Pues bien, la Conferencia Episcopal Española (CEE), sin entender quizá el fondo del tema que se hallaba en juego, y por miedo a perder su autoridad (especialmente sobre las “mujeres religiosas”, entendidas casi como mano de obra barata para su “ministerio”), publicó una dura nota (Boletín CEE, 8.7. 2002, 49-55), ratificada por Osservatore Romano (ed. castellana: 17.3. 2006), condenando la visión y proyecto de O’Murchu, en la línea más reactiva de otro documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe (Dominus Iesus, 2000), firmado por el Card. Ratzinger.

Aquella condena (sin ser dogmática, ni poder imponerse por ley) surtió su efecto e impidió que el libro se siguiera editando en castellano, aunque proliferaron fotocopias y lecturas clandestinas. Ahora, 16 años después, O’Murchu reaparece en castellano, con nuevas obras, y en especial con ésta sobre la Vida Religiosa, en una editorial de conocimiento interior y experiencia contemplativa de fondo cristiano, pero no confesional (no ligada a la jerarquía de la Iglesia), que se abre con gozo y esperanza  a la religión universal de la Vida.

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María Magdalena y el protagonismo de las mujeres

Publiqué hace tiempo mi visión de aquel libro y del tema discutido en la entrada “O’Murchu” del Diccionario de pensadores cristianos (Verbo Divino, Estella 2010, 572-675), mostrando mi interés por el autor y el tema. Ahora vuelvo a su proyecto de una nueva vida religiosa, llamada a una muerte que seré resurrección, tal como se formula en esta “re‒tractatio” titulada Refundación de la vida religiosa (en su original: Religious Life in the 21st Century: The Prospect of Refounding,Kindle Ed. 2016), sobre el final de una etapa y el comienzo aún futuro de una nueva experiencia y compromiso de vida religiosa, entendida como parábola y sentido de la más honda realidad de Dios y de la tarea de las religiones, y en especial del cristianismo.

Diarmuid O’Murchu, un teólogo, un hombre de iglesia

Para los menos versados en el tema, quiero recordar que Diarmuid O’Murchu (irlandés, nacido el año 1947) es un “religioso” y pensador católico irlandés, de la Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón (Congregación fundada en Francia, el año 1854, presente en Francia, España, Irlanda, USA. Fiipinas…). Eso significa que, en un plano, él forma parte del “clero” oficial de la Iglesia Católica). Es, al mismo tiempo, un psicólogo social, que ha dedicado tiempo y via vida a la animación (counselling) y empoderamiento de personas y grupos marginados, tanto en Europa como en África y América, especialmente a partir del año 2001.

Eso significa que escribe desde el “corazón” del cristianismo, sin que las condenas anteriores le hayan hecho abandonar la Iglesia en su sentido más hondo, sino todo lo contrario: le han llevado al centro de la vida cristiana, que es una experiencia compartida de “empoderamiento espiritual”, en comunidades de amor mutuo y de proyecto de vida compartida, que van más allá de las fronteras de la jerarquía oficial de la Iglesia.

Ha escrito varios libros de iluminación espiritual y crecimiento interior, a partir de su trabajo pionero sobre el profetismo de la vida religiosa (Religious Life: A Prophetic Vision, Notre Dame, IN 1991). Ha insistido en la identidad evolucionista del mundo de la vida, elaborando en esa línea una “teología cuántica” (Quantum Theology. Spiritual Implications of the New Physics, New York 1996), con lo que ello implica, en la visión de un Dios  que se introduce en el despliegue de la realidad,  formando parte de ella, como su poder más hondo y su destino de plenitud.

A su juicio, utilizando el modelo de la física de las partículas y de una biología  evolutiva, se puede y debe afirmar que todas las realidades se encuentran interconectadas, de forma que se “in‒habitan” y potencian mutuamente, a través de un inmenso principio y proceso de energía creadora, que podemos llamar Dios, pues en él vivimos, es decir, nos movemos y existimos, como dijo Pablo en el Areópago de Atenas  (Hch 17, 28). En ese contexto se sitúa y cobra su más hondo sentido el proyecto de Jesús, entendido como principio de unión universal, como saben y proclaman las Cartas de la Cautividad  atribuidas a Pablo (Col y Ef).

Eso significa que el cristianismo, y en especial la vida religiosa, inspirada en Jesús, no va en contra de la tarea “cósmica” de la vida, tal como ha sido formulada en las grandes religiones, sino que se sitúa dentro de ella, pues el evangelio asume y ratifica el potencial divino de la vida humana, expresada en formas de comunión afectiva, empoderadora y “fraterna”, que nos permitirán superar la gran crisis actual de humanismo, esto es, de religión y esperanza, que no afecta sólo a la vida religiosa, sino a todas las formas de vida humana sobre el mundo.

En este momento “crucial” de muerte, que deberá ser fuente de resurrección, debemos insistir en la conexión sagrada del conjunto de la realidad (vida) divina, que muere dando vida y que se expresa en forma de plenitud creadora (sanadora) superando toda super‒estructura de imposición dogmática, a fin de que la teología (o, mejor dicho) la espiritualidad se incluya en una “cosmología y biología teológica”,  integrada en el conjunto de la realidad, que es viva y dadora de vida (como dice el credo cristiano al hablar del Espíritu Santo).

Dios (lo divino) es según eso la Energía Creadora, que late de principio a fin en el despliegue de la Realidad que, en perspectiva temporal, se expresa en forma de evolución que vincula y mueve (hace que sea) todo lo que existe.  No crea las cosas desde fuera, dejándolas pasivas, sino que lo hace (¡se hace!) desde dentro de ellas, y de esa forma se expresa en nuestra vida como fuente de ser, porque la plenitud (lo que en otra línea ha podido llamarse redención, que es la misma creación) constituye un acontecimiento cósmico, no meramente humano.

Esta “espiritualidad” cósmica se abre y nos abre a todo el universo, desbordando los límites de una Iglesia entendida como sistema de poder, expresándose de un modo especial en la iglesia de la vida  expandida de Jesús, que se expresa en forma de vida religiosa, como O’Murchu ha puesto de relieve en otros libros de tema convergente, como Poverty Celibacy & Obedience: A Radical Option for Life (New York 1998) y Consecrated Religious Life: The Changing Paradigms (New York 2005), que están enriqueciendo la espiritualidad y la conciencia de miles de cristianos (religiosos) que así se han descubierto responsables de su propia espiritualidad y de su tarea (testimonio) en el mundo.

O’Murchu ha dicho así a los religiosos (y en especial a cientos de miles de religiosas cristianos) que ellas/ellos son responsables de su propia identidad cristiana, humana, espiritual y/o social, pues se hallan inmersos en un movimiento de vida del que son beneficiarios, responsables y agentes. De esa forma, él quería “devolver” a los religiosos su identidad y carisma, su tarea responsabilidad como Iglesia de Jesús, en el despliegue de la vida de Dios. Miles de religiosos y religiosas de lengua castellana se sintieron identificados con los planteamientos del libro de O’Murchu (Rehacer la vida religiosa, 2001), publicado en el portavoz “oficioso” de los religiosos españoles (Ediciones Claretianas).

 Una jerarquía que “condena”. Reservas y miedos de la Iglesia oficial

 De un modo “consecuente”, la jerarquía católica de España se sintió amenazada por esa propuesta y respondió   prohibiendo la reedición del libro (Rehacer la vida religiosa)   y condenando sus tesis fundamentales, en un documento elaborado por la Comisión para   la Doctrina de la Fe,   Nota doctrinal sobre el libro “Rehacer la vida religiosa. Una mirada al futuro” del Rdo. P. Diarmuid O’Murchu,   Boletín oficial de la CEE 74 (30.06.2005, 49-55), documento que fue ratificado, al menos oficiosamente,  por el Vaticano  (Oss. romano, ed. esp., 17.03 2006, 9-10).

Aquella condena fue injusta, pero resultó en el fondo muy beneficiosa, pues ofrecía (en forma invertida) un buen resumen del pensamiento y propuesta de O’Murchu, desde una perspectiva confesional y jerárquica. Los obispos que entonces dirigían la CEE formaban parte del núcleo duro de una jerarquía eclesial hispana miedosa y reactiva, contraria a la actualización del Concilio Vaticano II y a la apertura de la vida cristiana a la raíz del evangelio. Ellos querían que la vida religiosa, en especial la femenina, siguiera siendo un tipo de “clase de tropa” a su servicio, en obediencia entendida como sumisión, en castidad como renuncia y en pobreza como “fuga” del mundo, dejando así el dinero en manos de los intereses de un sistema de poder.

Ciertamente, los obispos de la Comisión de la Fe tenían razón al afirmar que la propuesta de O’Murchu iba en contra de la Vida Religiosa tal como ellos la entendían, pero no en contra de la vida religiosa, como indicaremos citando y reformulando sus seis “críticas centrales”, conforme al Num. 3 de su documento, donde citan algunas páginas del libro de O’Murchu (edición castellana, 2001).

1. Conforme al documento de la CEE,O’Murchu desea que la vida religiosa se separe de la Iglesia institucional (p. 71), pensando que la respuesta más urgente ante la crisis actual es abandonar la iglesia y adoptar una situación no-canónica (p. 117). Pero leyendo en sentido crítico el texto de la CEE, , lo que está en juego en el fondo no es la vida religiosa en sí, sino un tipo de Iglesia, que se identifica como “poder canónico” y se siente amenazada por aquellos que viven su cristianismo en libertad creadora, más allá de una sumisión institucional.

Pues bien, aquello que para el documento de la CEE es digno de condena, resulta para O’Murchu y para muchos un principio básico de la vida religiosa, que debe abandonar la estructura de poder clerical (es decir, canónico) de la Iglesia para ser lo que siempre debía haber sido, una experiencia básica y autónoma de libertada creadora, en línea de evangelio. Ésta son las seis “condenas”

2. Según la CEE, O’Murchu ofrece en su libro un llamamiento al abandono de la fe católica en Jesucristo como única Revelación plena de Diosy como Señor y Salvador de todos los hombres. Pero también aquí nos encontramos ante perspectivas distintas. La CEE defiende un tipo de fe católica en Jesucristo que habría sido formulada por unos “concilios dogmáticos” (Nicea, Calcedonia), que se interpretan, se guardan y se aplican conforme a una dinámica de poder “jerárquico” de la Iglesia. Leer más…

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El arzobispo de Hamburgo Stefan Heße, pide a Roma que estudie la ordenación sacerdotal de mujeres

Sábado, 22 de agosto de 2020

urn-newsml-dpa-com-20090101-150314-99-01690-large-4-3-jpg“La discusión sobre el sacerdocio femenino está viva”, asegura Stefan Hebe

La teóloga Dorothea Sattler, presidenta del foro de mujeres, insistió en que “la puerta aún no está cerrada a nivel magisterial”, y que las mujeres “también podemos representar a Jesucristo”

El debate vuelve a abrirse después de que un colectivo de mujeres presentaran sus candidaturas al episcopado, la nunciatura, el sacerdocio o el diaconado ante el Nuncio en Francia, Celestino Migliore, que las recibirá en septiembre

“La discusión sobre el sacerdocio femenino sigue ahí, está viva y no puede ser sofocada por un pedazo de papel”. El arzobispo de Hamburgo, Stefan Hebe, se mostró a favor de un debate abierto sobre la ordenación de mujeres en la Iglesia católica, durante un debate organizado en su diócesis dentro de los trabajos del Camino Sinodal alemán, tal y como informa Katolisch.de.

Para Hebe, “es necesario poder pensar y discutir sobre cualquier tema”, en lugar de quedarse en la carta publicada por Juan Pablo II en 1994, y que cerraba la puerta a la ordenación de sacerdotisas. El debate vuelve a abrirse después de que un colectivo de mujeres presentaran sus candidaturas al episcopado, la nunciatura, el sacerdocio o el diaconado ante el Nuncio en Francia, Celestino Migliore, que las recibirá en septiembre.

Camino Sinodal para discutir sobre todo

En opinión del arzobispo de Hamburgo, la cuestión no puede despejarse aludiendo a la tradición. “La perspectiva histórica es una, pero eso no es todo”, apuntó, como tampoco lo es el color de la piel, el lugar en el que se nace o la condición social o económica.

30 March 2018, Germany, Luebeck: Kirsten Fehrs, bishop the parishes Hamburg and Luebeck of the Evangelical Lutheran Church in Northern Germany, Lutz Jedeck (l), pastor of the Evangelical Lutheran parish St. Jakobi Luebeck, and Hamburg's Archbishop Stefan Hesse stand together for an ecumenical Good Friday procession. Photo: Malte Christians/dpa

30 de marzo de 2018, Alemania, Luebeck: Kirsten Fehrs, obispo de las parroquias de Hamburgo y Luebeck de la Iglesia Evangélica Luterana en el norte de Alemania, Lutz Jedeck (l), pastor de la parroquia evangélica luterana St. Jakobi Luebeck, y el arzobispo de Hamburgo Stefan Hesse se unieron para una procesión ecuménica del Viernes Santo. Foto: Cristianos de Malta / dpa

Hebe es miembro del foro sobre mujeres del Camino Sinodal que la Iglesia alemana comenzó a transitar el pasado año. Aunque espera que todos los temas puedan debatirse, y poder discutir las conclusiones con Roma, el obispo es realista: Esto no resolverá las preguntas (…), pero si los resultados ya están prefijados, no me interesaría el camino”.

Junto al arzobispo, la teóloga Dorothea Sattler, presidenta del foro de mujeres, insistió en que “la puerta aún no está cerrada a nivel magisterial”, y que las mujeres también podemos representar a Jesucristo”.

Homosexualidad y matrimonio entre personas del mismo sexo

El 1 de agosto de 2015, Heße pidió a la Iglesia católica que fuera más realista con respecto a las enseñanzas sobre la moral sexual:

Afirmó que: Tenemos que considerar las múltiples formas y formas de vida en las que vive la gente, tal como existe ahora. Por supuesto, [veo] parejas del mismo sexo entrando en la Catedral Metropolitana de Hamburgo, y nadie les pide que se vayan.”

A pesar de esto, dijo que todavía dudaba sobre el “homo-matrimonio”, pero dejó en claro que la iglesia debe estar disponible para todas las personas, incluidas las personas homosexuales: Cuando estas personas buscan estar cerca de nosotros, entonces nosotros, como Iglesia, estamos ahí para ellos. ¿Qué más? … A mis ojos, esto no minimiza el amor y la fidelidad entre dos personas.”

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No, ésta vez no nos callan.

Sábado, 25 de julio de 2020

magdalena-jesus-640x480Magdalena Bennasar y Carmen Notario, SFCC,
Bilbao.

ECLESALIA, 20/07/20.- Iniciar un retiro largo el día de María de Magdala no es casualidad. Ha habido muchos astros alineados para que esto pudiera ocurrir, incluido el inicio del desconfinamiento con posibilidades de viajar. Lo cual es muy importante ya que nos juntamos gente de norte sur, este y oeste, si contamos los que participaréis online. También gente de varios países europeos y americanos de norte y sur, y de Egipto, hasta ahí que sepamos.

Me sale de dentro la expresión “No, esta vez no nos callan” tratando de entrar en el espíritu de nuestra hermana silenciada por el patriarcado tan pronto como se libraron de Jesús. Gracias a su amor más fuerte que la muerte y a la fuerza para realizar la tarea que Jesús le encomienda “ve y diles a los hermanos…”, ella es hoy, a lo largo y ancho del globo, en todas las iglesias cristianas, la primera testigo de la Resurrección, la primera apóstol de hecho, la primera predicadora, la primera que posiblemente, bendijo múltiples cenas en las que el Espíritu de Jesús se hacía presente a través de ella, enviada por Él, a decirles a los hermanos que Vive, que está entre nosotros y que en personas como ella, deja su legado y contagia su Espíritu.

¡Bendito contagio!  ¿Dónde están los y las contagiadas para que me acerque y les abrace y haga todo lo posible para contagiarme? Y aquí están, mujeres y hombres de todos los estados, edades e iglesias.

Nuestra comunidad Hermanas Para la Comunidad Cristiana (SFCC) celebramos estos días el 50 aniversario de fundación. Precisamente gracias a un contagio de los que estamos hablando, otra mujer, veinte siglos después, intrépida e inteligente descubre una fórmula de seguimiento que da respuesta al momento y al futuro.

Contagiada e inspirada por el espíritu de las primeras comunidades y del concilio Vaticano II en el que participó como oyente, por supuesto,  Lillana Kopp da forma junto con un grupo de pioneras como ella, a un estilo de comunidad que se te mete por los poros.

A nosotras nos dio la fuerza para pedir el “indulto” -así se llama en derecho canónico- (qué ofensivo) cuando quieres salir de una congregación o instituto religioso. Como decía nos dio la fuerza para dejar más de 40 años en nuestra primera comunidad, para iniciar otro proceso, con esta comunidad ecuménica. Estos días hace un año de nuestro compromiso final y llevamos casi un año con un grupo de 10 personas haciendo el proceso de pertenencia, contagiados por ese mismo espíritu. Entre ellos un joven de 29 años que con su pareja de otra iglesia, desde Bruselas, caminan con nosotros, la mayoría ronda los 50, algunos hemos cumplido los 60: varias médicas, una bióloga, profesores, maestras, empresarias, relaciones internacionales, teólogas…, también personas sin “títulos”, queriendo llevar el espíritu de Jesús a todos los lugares donde nos movemos.

Formamos parte del tejido social europeo, con tendencia a ser críticos, a ser gente que cultiva su espiritualidad y desde ese silencio habitado toma decisiones de cómo mejor invertir los talentos y carismas recibidos para realizar juntos el sueño de Jesús.

Tenemos que recoger la antorcha de las “marías de magdala” que a lo largo de la historia se han jugado la vida para que el espíritu del resucitado no se encerrara en instituciones rancias y mucho menos en un patriarcado podrido y repugnante.

Para ello, todo esfuerzo es poco, la ilusión que tenemos el grupo que podremos juntarnos el  día 22 en Haro (La Rioja, España) es incalculable. Y luego estáis tantos otros  online. Esta última forma puede hacerse a la par que hacemos el retiro o recibir los audios por mail y hacer tu retiro cuando puedas y donde puedas. Todo está ahí.

María de Magdala a nosotras nos saca de nuestras catacumbas donde por persecución real  a través de difamación… nos han metido varias veces, con las secuelas que estos confinamientos dejan… pero esto es imparable. La Vida cuanto más raíces profundas echa, como el bambú, más alta y fuerte se hace.

Desde el espíritu de Jesús, el de María Magdalena y el de Hermanas Para la Comunidad Cristiana os invitamos a vivir unos días orando, escuchando, paseando por el sagrado templo de la naturaleza, con el corazón abierto al espíritu profético que hoy se necesita desesperadamente.

Basta de misas aburridas, ahora entre mascarillas y calor es bastante rollo, anoche casi salimos enfermas: la homilía donde “el varón ordenado solamente puede predicar” fue la narración de un cuentito de dos minutos. ¿Qué? Sí. Para alimento de la semana de la comunidad cristiana… porque lo dicen ellos. ¿Lo mejor? la brevedad. Sentadas en los bancos había varias teólogas, catequistas, religiosas, seglares comprometidos, y llega el de turno y suelta el cuentito.

No, esta vez no nos callan.

Todavía quedan una o dos plazas presenciales y todas las que queráis online. Pedimos una matrícula, porque es justo y además lo necesitamos, pero esto no impedirá que nadie que desee hacer el retiro lo haga. Siempre hay alguna beca, que llega en su justo momento. Os esperamos.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Para más información: espiritualidadintegradoracristiana.es

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Juan José Tamayo: “Las condenas patriarcales a la Teología Feminista proyectaron sobre Dios una imagen misógina”

Lunes, 15 de junio de 2020

Marcha-feminista_2238386164_14673999_660x371“Con Francisco continúa la injusticia de género en todos los terrenos”

“La Teología Feminista llamaba la atención sobre la discriminación de las mujeres, que desemboca en violencia machista, feminicidio, como invariante histórica e instrumento normalizado en la sociedad y la Iglesia patriarcales”

“Cuestionaba las masculinidades sagradas como única representación divina, rechazaba la moral de esclavas que las religiones imponen a las mujeres”

“El resultado de la investigación fue la acusación a la Conferencia del Liderazgo de posturas contrarias a la fe de la Iglesia en cuestiones como el sacerdocio y la homosexualidad, de errores doctrinales y de promover un feminismo radical”

En el centenario del nacimiento de Juan Pablo II y en el quince aniversario de la elección de su sucesor, Benedicto XVI voy a reflexionar sobre una teología que no ha tenido el reconocimiento que merece, ni siquiera en los discursos religiosos críticos dentro del cristianismo y en el ámbito del feminismo, cuando se trata de una de las más creativas y metodológicamente “revolucionarias” de los últimos cincuenta años: la Teología Feminista.

En un primer momento apenas se la tuvo en consideración. Se la desdeñó y situó del lado de las teologías de genitivo por creerse que su novedad no consistía en otra cosa que en incorporar a la mujer como un tema más en el programa teológico. Por ello ni siquiera el Magisterio eclesiástico reaccionó ante su nacimiento ni reparó en su originalidad. “Cosas de mujeres”, interpreto que dijeran los defensores de la teología patriarcal y del dogma católico.

Pero la Teología Feminista era más que eso. Llevaba a cabo una verdadera revolución metodológica, un giro hermenéutico y un análisis de la realidad desde la perspectiva de género, que suponía una verdadera conmoción en el discurso teológico. En su mediación socio-analítica llamaba la atención sobre la discriminación de las mujeres, que desemboca en violencia machista, feminicidio, como invariante histórica e instrumento normalizado en la sociedad y la Iglesia patriarcales.

Violencia contra las mujeres, no como simple fenómeno marginal sino como el instrumento habitual, fundamental y más eficaz del patriarcado para someter a las mujeres. Ni siquiera la Teología de la Liberación en sus orígenes reparó en tamaña injusticia, que afectaba a más de la mitad de la humanidad, y de manera especial a las mujeres del entonces llamado “Tercer Mundo” u hoy “Sur global”.

Aplicando al ámbito religioso las categorías de análisis de la teoría de género, la Teología Feminista (feminismos, género, patriarcado, autonomía, violencia de género, masculinidades hegemónicas, masculinidades sagradas, pacto entre mujeres, fraternidad-sororidad, feminización de la pobreza, hermenéutica de la sospecha, etc.) dirigía su crítica radical a las estructuras jeráquico-piramidal-patriarcales de las iglesias, cuestionaba las masculinidades sagradas como única representación divina, rechazaba la moral de esclavas que las religiones imponen a las mujeres.

A su vez creaba sus propias organizaciones teológicas sin pedir autorización al Vaticano y sin necesidad de asesores teológicos varones, proponía alternativas comunitarias de corresponsabilidad y autoridad compartida, defendía la democracia paritaria en las instituciones religiosas, leía los textos fundantes, en este caso del cristianismo, desde la sospecha de que estaban escritos en un lenguaje androcéntrico y que era necesario despatriarcalizar.

“Al darse cuenta de la seriedad y del carácter “revolucionario” de la iniciativa, el Magisterio eclesiástico y sus teólogos asesores comenzaron a sospechar del peligro de dicha teología”

Al darse cuenta de la seriedad y del carácter “revolucionario” de la iniciativa, el Magisterio eclesiástico y sus teólogos asesores comenzaron a sospechar del peligro de dicha teología y a vigilarla de cerca. A las sospechas siguieron las censuras, que  desembocaron en condenas. Unas y otras procedían de jerarcas patriarcales y de teólogos androcéntricos –todos, o la mayoría, clérigos-, insensibles a la discriminación de las mujeres.

Las condenas recayeron sobre algunas de las más reconocidas teólogas con una excelente formación interdisciplinar desde la perspectiva feminista, una sólida fundamentación epistemológica, una gran capacidad de diálogo interdisciplinar y de interlocución con las diferentes tendencias de la Teología Feministas, especialmente con las decoloniales.

Las condenas patriarcales confirmaban la afirmación de Mary Daly: “Si Dios es varón, el varón es Dios” y se colocaba a Dios del lado del patriarcado religioso para condenar a las teólogas feministas proyectando sobre Él una imagen misógina y sexista, que le hacía un flaco favor a la hora de presentarlo como Dios de todos los seres humanos. ¿Quién iba a creer en un Dios misógino? En palabras de Kate Millet, autora de Política sexual, referente de la tercera ola del feminismo, “el patriarcado tiene a Dios de su parte”, y no solo de parte del patriarcado religioso, también del político, incluso en sociedades secularizadas.

Una de las teólogas sometidas a este proceso patriarcal por parte de la nueva Inquisición fue la norteamericana Elisabeth Johnson, autora de obras tan relevantes de teología feminista como La que es. El misterio de Dios en el discurso teológico feminista (Herder, 2002), Verdadera madre nuestra (Herder, 2005) y La búsqueda de Dios vivo. Trazar las fronteras de la teología de Dios (Sal Terrae, 2008). En ellas de-construye el lenguaje patriarcal de la teología, que está en el sustrato del sexismo y de la misoginia, cuestiona las imágenes androcéntricas de Dios y busca reconstruir imágenes integradoras de la divinidad, privilegiando las que surgen desde abajo a partir de las experiencias del sufrimiento y de las luchas emancipatorias de las mujeres y las tienen que ver con la vida.

La amplia difusión de su libro La búsqueda de Dios vivo provocó el malestar de los obispos estadounidenses que, a través de la Comisión para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos, acusaron la obra de “falsedades, ambigüedades y errores”, de no concordar con la doctrina católica en sus puntos fundamentales y de llegar a conclusiones “teológicamente inaceptables”. Elisabeth Johnson expresó su malestar por la tergiversación de su pensamiento y la falta de diálogo y respondió con una réplica rigurosamente argumentada.

Después, la censura contra la Teología Feminista desembocó en una investigación durante cuatro años a la Conferencia del Liderazgo de Mujeres Religiosas de Estados Unidos, organización que agrupa a numerosas congregaciones religiosas femeninas estadounidenses, por la Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida por el cardenal conservador alemán Gerhard Müller, discípulo de Benedicto XVI, quien lo nombró para dejarlo “todo atado y bien atado” en el terreno doctrinal tras su renuncia.

El resultado de la investigación fue la acusación a la Conferencia del Liderazgo de posturas contrarias a la fe de la Iglesia en cuestiones como el sacerdocio y la homosexualidad, de errores doctrinales y de promover un feminismo radical. Además, el cardenal Müller consideró “una abierta provocación contra la Santa Sede” la concesión del “Premio al Sobresaliente Liderazgo” por parte de la Conferencia de Liderazgo a la teóloga Elisabeth Johnson, que había sido condenada por el Vaticano unos años antes.

Durante el pontificado del Papa Francisco no se ha producido ninguna amonestación ni condena contra la Teología Feminista, como tampoco contra las organizaciones religiosas femeninas de orientación feminista. Sin embargo, Francisco no se ha destacado precisamente por su afinidad con el feminismo ni por devolver a las mujeres en la Iglesia católica y en la teología el protagonismo requerido por mor de justicia de género y justificado teológicamente. Más bien todo lo contrario. Continúa la injusticia de género en todos los terrenos.

Durante el encuentro de los presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo en el Vaticano para tratar sobre la pederastia en la Iglesia, el Papa Francisco afirmó que “el feminismo acaba siendo un feminismo con faldas. En una entrevista con Jordi Évole en el programa de La Sexta “Salvados” reconoció haberse equivocado. Corrigió tan taxativa afirmación por otra más matizada: “Todo feminismo corre el riesgo de convertirse en un machismo con pollera (= falda). La otra me equivoqué”. Autocorregirse es poco frecuente en un Papa. Por eso, haberlo hecho es algo que le honra.

Con todo, creo que, tras siete años de pontificado “franciscano”, el feminismo y la Teología Feminista siguen siendo dos de sus asignaturas pendientes y constituyen uno de los criterios para que pueda ser considerado consecuentemente renovador o no.

Fuente Religión Digital

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Anne Soupa: “¿Por qué no yo? ¿Por qué no puedo ser obispo?”

Sábado, 30 de mayo de 2020

14 avril 2019 : Anne SOUPA, cofondatrice de l'association "Le comité de la jupe" - qui promeut l’égalité entre femmes et hommes dans l’Eglise - et de la Conférence Catholique des Baptisé-e-s Francophones (CCBF). Paris (75), France.Entrevista con la teóloga que ha presentado su candidatura al Obispado de Lyon

“Las mujeres somos las grandes perdedoras en la Iglesia hoy. La situación de las mujeres en la iglesia es escandalosa”

(KNA).-  Desde que el cardenal Philippe Barbarin renunciara en marzo (tras su absolución, en segunda instancia, por encubrimiento de abusos), el puesto de arzobispo en Lyon está vacante. Este lunes, la teóloga Anne Soupa, de 73 años, presentó su solicitud al nuncio del Papa. ¿Por qué lo hizo? ¿Qué quiere lograr con este gesto? ¿Cuál es el papel de la mujer en la Iglesia? Hablamos con ella:

Sra. Soupa, ¿por qué solicitó el puesto de arzobispo?

Soupa: En su carta “Evangelii Gaudium”, el Papa Francisco pidió más medidas en la lucha contra el clericalismo. También pidió una mejor distinción entre funciones administrativas y sacramentales. El liderazgo de una diócesis también incluye tareas espirituales. Estos también pueden ser realizados por laicos, hombres o mujeres. La Iglesia en Francia, hasta ahora, no ha tomado ninguna medida contra el clericalismo. Nuestra iglesia simplemente sigue con el mismo modelo, a pesar de que no funciona.

La asamblea de los obispos franceses dio un primer paso en otoño e invitó a laicos…

Soupa: Eso no es suficiente. Los laicos que fueron invitados solo discutieron de temas ecológicos. No fueron invitados a discutir cómo se debe administrar la Iglesia en el futuro. No hemos discutido la estructura institucional de la iglesia.

¿Cómo sería la Iglesia ideal?

Soupa: Alemania ya tiene una muy buena estructura con el Comité Central de Católicos Alemanes (ZdK) , que representa a los laicos. No hay tal cosa en Francia; Sería un buen movimiento. Por eso, invitamos al ex Secretario General de ZdK, Stefan Vesper, a Francia en marzo. Quedamos impresionados con la riqueza de este modelo. Pero, en general, estoy convencida de que tenemos que ir más allá en la responsabilidad de los laicos en la Iglesia. ¿Por qué los laicos no podrían ser capaces de dirigir una diócesis?

 ¿Por qué crees que puedes suceder al cardenal Philippe Barbarin en Lyon?

Soupa: No soy perfecta para Lyon, ni para ninguna otra cosa en mi vida. La archidiócesis de Lyon simboliza una administración fallida. Había caos allí; cuatro obispos no lo han ordenado, especialmente con respecto al abuso. No han visto el problema de la pederastia. Lyon es el resultado de una estructura que ya no tiene sentido.

¿Qué quieres lograr con tu paso adelante?

Soupa: Espero que la iglesia tome conciencia de los agravios. Las mujeres somos las grandes perdedoras en la Iglesia hoy. La situación de las mujeres en la iglesia es escandalosa. Quiero que las mujeres se den cuenta y pregunten: ¿por qué no yo? ¿Por qué no puedo ser obispo?

Ciertamente has oído hablar del movimiento Maria 2.0 en Alemania.

Soupa: Lo que las mujeres en Alemania comenzaron con Maria 2.0 es genial. También hay mujeres en Suiza que han tomado una posición muy valiente. Creo que es una pena que en Francia no tengamos la misma fuerza que las mujeres católicas en Alemania. No tenemos una “Comunidad de mujeres católicas en Alemania” (KFD), pero también tenemos una cultura diferente. Los católicos en Francia son más individualistas y es mucho más difícil movilizarlos. Pero sería muy bueno.

¿Qué reacciones obtuvo a su solicitud?

Soupa: La cobertura de los medios fue excelente, me complació. Tienes que ir a los medios. Claro, las reacciones son diversas, desde críticas hasta elogios. Pero el debate ayuda a crear conciencia sobre el tema. La iglesia en Francia es bastante crítica con los medios. No hubo respuesta de la propia iglesia, pero tampoco esperaba eso.

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Una teóloga francesa, ‘candidata’ para suceder a Barbarin en Lyon

Jueves, 28 de mayo de 2020

14 avril 2019 : Anne SOUPA, cofondatrice de l'association "Le comité de la jupe" - qui promeut l’égalité entre femmes et hommes dans l’Eglise - et de la Conférence Catholique des Baptisé-e-s Francophones (CCBF). Paris (75), France.“Excluir a la mitad de la humanidad es contrario al mensaje de Cristo”, sostiene Anne Soupa

El gesto, inédito, pretende reivindicar el papel de la mujer en la Iglesia, al tiempo que apostar por un nuevo modo de participación en la toma de decisiones

Los últimos cuatro pastores de Lyon (Decourtray, Billé, Balland y Barbarin) “han fallado en su tarea principal de proteger a sus comunidades. Los pastores dejaron entrar a los lobos en el redil y los depredadores atacaron a los pequeños”

Invita a las mujeres del mundo “a presentarse donde se sientan llamadas, ya sea para ser obispo o para cualquier otra responsabilidad que hoy les está prohibida

Es un gesto inédito en la historia reciente de la Iglesia católica, y una llamada de atención a una institución afectada por el excesivo clericalismo y el patriarcado. La teóloga y biblista francesa Anne Soupa, de 73 años, dio ayer un paso al frente y presentó formalmente su ‘candidatura’ para suceder al cardenal Barbarin como arzobispo de Lyon.

“Nada me impide presentarme y, sin embargo, todo me lo prohíbe”, señaló Soupa, quien calificó su gesto como “loco, aunque lo más loco es que parece loco, cuando no lo es”. La biblista pretende llamar la atención sobre el papel de la mujer en la Iglesia, así como denunciar cómo la estructura patriarcal de la Iglesia ha favorecido actitudes como el silencio ante los abusos sexuales a menores, la auténtica clave para entender la marcha de Barbarin.

Ninguna mujer decide en la Iglesia

“Observando que en el año 2020, en la Iglesia Católica, ninguna mujer dirige diócesis alguna, ninguna mujer es sacerdote, ninguna mujer es diácona, ninguna mujer vota en las decisiones de los sínodos; considerando que excluir a la mitad de la humanidad no sólo es contrario al mensaje de Jesucristo, sino que también es perjudicial para la Iglesia, que se mantiene así en un ambiente que favorece los abusos (…) Todo ello me permite decir decir que soy capaz de presentarme al título de obispo, todo me hace legítimo”, señala Anne Soupa en su petición.

“Si mi candidatura está prohibida por el derecho canónico, es simplemente porque soy mujer, porque las mujeres no pueden ser sacerdotes y porque sólo los sacerdotes, al convertirse en obispos, dirigen la Iglesia Católica”, escribió en su “dossier de candidatura”.

Obispos encubridores

La teóloga admite que su candidatura es una provocación, y así lo asume. Y lanza un nuevo dardo, señalando cómo en Lyon, los cuatro anteriores arzobispos – Decourtray, Billé, Balland y Barbarin – “han fallado en su tarea principal de proteger a sus comunidades. Los pastores dejaron entrar a los lobos en el redil y los depredadores atacaron a los pequeños”.

Su candidatura tiene dos objetivos: “Por un lado, poner de relieve la invisibilidad en la que se encuentran las mujeres en la Iglesia Católica. Por el otro, mostrar que hay otras formas de gobierno para la Iglesia Católica” frente al “enésimo obispo del mismo molde clerical” que, se presume, acabará siendo nombrado para Lyon.

No al clericalismo

La Iglesia Católica sigue alimentando un clericalismo que ha sido denunciado por el Papa: abusos de todo tipo, sacralización del sacerdote, espíritu de división… Sabiendo y considerando todas estas cosas, solicito la archidiócesis de Lyon”, recalca la biblista, que invita a las mujeres del mundo “a presentarse donde se sientan llamadas, ya sea para ser obispo o para cualquier otra responsabilidad que hoy les está prohibida”.

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Anne SOUPA, es cofundadora de la asociación “Le comité de la jupe” (El comité de la falda), que promueve la igualdad entre mujeres y hombres en la Iglesia, y de la Conferencia Católica de Francófonos Bautizados (CCBF).

Fuente Religión Digital

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Francisco y “El Diablo Cojuelo”

Martes, 26 de mayo de 2020

San-Francisco-cantico-criaturas_2174192631_14063171_660x371San Francisco: El cántico de las criaturas

El mundo necesita el ejemplo de San Francisco

Tachar de enemigo del alma a la mujer por mujer, antes o después de identificarla con la “carne”, es aberrante capitulo aparte de la teología moral, necesitado de redención, cultura y decencia

El cuerpo –la “carne”– es morada preferida de Dios

La historia, las leyendas, la ascética y la mística, la devoción popular, el “sensus fidelium”, el sentido común, los santos evangelios y la misma Iglesia  “oficial”, aúnan sus fuerzas y su teología, y siguen  declarando santo por  antonomasia  a un tal Francisco, nacido en Asís, – Italia- el año 1182…

Según se refiere, al nacer y ser bautizado, su madre le puso de nombre Juan  Pedro Bernardone. Ausente su padre  por razones de trabajo –se dedicaba  al comercio de tejidos-, al llegar al hogar y ver a su hijo, le cambió  el nombre por el de Francisco –diminutivo de “El Franco”- , en agradecimiento a los buenos resultados  que en tal país conseguía  con su mercadeo. (“Franco” significa “libre”).

La historia sigue refiriendo que en su juventud, Francisco se entusiasmó soberanamente  con cuanto tenía alguna relación con las guerras, como con las declaradas  entre Asís y Perugia  y, sobre todo,  por la que alcanzó categoría de “cruzada” de Apulia-  entre la iniciada por  el noble don Gutierre III de Brienne, para conquistar para sí y los suyos el señorío pontificio…

En estas lindas, nobles y juveniles atracciones y actividades, en su “vida y milagros” se narra  la escena de su conversión, apareciéndosele Dios en  persona en un sueño, mandándole reparar  la iglesia-templo  de san Damián  que amenazaba ruina. Francisco tomó al pie de la letra la  misión divina, pero prestamente percibió  que su vocación  no habría de detenerse en la restauración de las piedras de un templo material, sino en las de la Iglesia universal -doctrinas y comportamientos, sobre todo jerárquicos- , cada día más alejados y contrapuestos  con los principios cristianos.

La restauración  de la Iglesia universal habría de ser aspiración y meta de su vocación…Y es que, en sus tiempos, al igual que en los anteriores y en los posteriores, la Iglesia, especialmente en cuanto se relacionara con la pobreza  apenas, si tenía y tiene semejanza  con la descrita por y en  los santos evangelios….

Pobre-pobre –“de aquí en adelante solo tendré un Padre, que es el del cielo”– porteador de un bastón  y una túnica, con un grupo de amigos  de sus antiguas andanzas, se echó a andar por los caminos de Dios, predicando y ejerciendo la pobreza,  con sus palabra y sus testimonios de vida, sin evitar hacerlo en castillos feudales y sin dejar  a un lado los mansiones episcopales  en las que obispos, arzobispos y cardenales  “predicaban” y vivían  con idéntica o superior  ostentación y aún vicios, haciéndolo además con hipócrita tranquilidad de conciencia  y hasta “en el nombre de Dios”. Bien pronto, el pueblo-pueblo conectó con el “nuevo” estilo alegre de Francisco, a quien piadosa  y convencidamente motejaron  de “Trovador de Dios” y de “Segundo Cristo”.

San-Francisco-Asis-predicando-pajaros_2213788644_14414880_667x375San Francisco de Asís predicando a los pájaros y las flores

Y precisamente en este contexto popular  es en el que se agiganta y y canoniza  la imagen de Francisco, redescubriendo para sí y para los demás  que el mundo-todo el mundo-  era, y es,  la casa que el mismo Dios  les preparó a quienes han de habitar en su obra creada  ejerciendo su oficio  y su profesión, por naturaleza sagrados, aunque  no lo parezca, y tal término siga siendo acaparado y limitado  por las campanas,  candelarios, olores a incienso,  ornamentos sagrados, mitras y báculos, privilegios  y regímenes de  señoríos feudales con inclusión de los pontificios… 

“El mundo es la casa de Dios”; “Mi monasterio es  el mundo”; “ A Dios se le descubre en todos los rincones del mundo”; “En todas las personas y en toda la obra creada, se le rinde a  Dios el culto verdadero”. La ecología es teología. Es catequesis. Es mandamiento de Dios y de la Iglesia. Es “Credo” y “Gloria in excelsis”. Es misa y misión, que dejan de serlo  si no están presentes las demás personas, plantas, animales y aún las piedras.

El cántico de las criaturas, de san Francisco  es letanía y liturgia. El hermano  sol, la luna, el agua, el fuego  la madre tierra, el hermano lobo de Gubio… son invocaciones y expresiones de Dios. Quien abraza al mundo abraza a la vez a Dios. Este arde y se hace presente en cada arbusto,   en cada gota de agua, en el canto –“pìo, pío…¡- del pájaro, y hasta en los aullidos de las fieras. Todos estos sonidos  son palabras de Dios…

El mundo actual precisa  con urgencia de la presencia  y ejemplos de multitud de Franciscos. El papa actual los capitanea  con las letanías de “El canto de las criaturas” de su homónimo. Santa Clara –también de Asís o de Francisco-,  les acompaña en tan maternal ministerio.

imagesLo de que los enemigos del alma  son “el mundo, el demonio y la carne”, del clásico ordenamiento catequístico, demanda fórmulas y explicaciones mucho más serias, profundas, congruentes y ortodoxas. El “mundo” , por mundo –de por sí, bueno, limpio, cara y casa de Dios y de sus criaturas,- jamás será enemigo ni del alma ni del cuerpo. Tampoco lo será el diablo,  a no ser, que, como en griego también significa “desunión” y literariamente se apellide “El Cojuelo”,  se dedique de por vida a tan desdichada tarea de enfrentarnos entre unos y unos.  Tachar de enemigo del alma a la mujer por mujer, antes o después de identificarla con la “carne”, es aberrante  capitulo aparte de la teología moral, necesitado de redención, cultura y decencia.  El cuerpo –la “carne”-  es morada preferida de Dios.

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José M. Castillo: “Las mujeres son el único colectivo humano con el que Jesús jamás tuvo problema alguno”

Lunes, 27 de abril de 2020

Mujer-Teologia_2161893815_13941677_660x371Leído en su blog Teología sin censura:

“Jesús llegó a anular la ley de Moisés (Dt 24, 1), precisamente cuando le concedía al marido el derecho a repudiar a su mujer (Mt 19, 3-9)”

“Si hay tantos obispos que viven en palacios, se ponen vestimentas que nadie más se pone, tienen privilegios que nadie más tiene, se creen que tienen poderes que Dios les ha dado a ellos, y a nadie más que a ellos, ¿no es lógico e inevitable que en la Iglesia esté pasando lo que todos vemos que ocurre?”

“Si no tomamos en serio el Evangelio, ¿de qué nos sirve ser muy “canónicos”, muy “piadosos” y muy “clericales”?”

Una de las cosas que más me han llamado la atención, en la lectura y estudio de los evangelios, es que en ellos se relatan los numerosos conflictos y enfrentamientos, que tuvo Jesús, con distintos grupos humanos y personas. Desde las más altas autoridades religiosas hasta los mismos discípulos que le acompañaban. Pero también en los evangelios, hay un dato que llama poderosamente la atención: las mujeres son el único colectivo humano con el que Jesús jamás tuvo ni un roce, ni una discusión, ni problema alguno. Incluso en el caso de aquella mujer cananea, que le suplicaba la curación de su hija enferma (Mc 7, 26 par), parece que Jesús le dio una mala respuesta (Mc 7, 28 par). Pero el cariño de aquella madre fue tan grande, que hasta le hizo decir a Jesús:¡Mujer qué grande es tu fe! (Mt 15, 28). Y la hija quedó curada.

Insisto: Jesús siempre estuvo de parte de las mujeres. Un buen grupo de ellas le acompañaba en sus viajes (Lc 8, 1-3). Y siempre se puso de parte de ellas, aunque se tratase de adúlteras (Jn 8, 1-11) o prostitutas (Lc 7, 36-50). Sus grandes amistades fueron mujeres (Lc 10, 38-42; Jn 11, 1-46). Por una mujer, Jesús se dejó perfumar con un perfume valioso (Jn 12, 1-8). Y las mujeres fueron quienes se mantuvieron fieles a Jesús en su pasión y muerte: en el camino del Calvario (Lc 23, 27-31) y después de la muerte (Mc 15, 40-41), ante la cruz.

Es más, Jesús llegó a anular la ley de Moisés (Dt 24, 1), precisamente cuando le concedía al marido el derecho a repudiar a su mujer (Mt 19, 3-9). Y, por lo demás, los relatos de la resurrección destacan a las mujeres de manera que ellas fueron los primeros testigos del Resucitado.

Cuando pensamos que Jesús le dijo a Pedro que era un “Satanás” (Mt 16, 23). Y se lo dijo poco después de asegurar que el mismo Pedro iba a ser la “roca” sobre la que Cristo pensaba edificar su Iglesia (Mt 16, 18). Pero Pedro no tuvo bastante con enfrentarse así a Jesús. Es que, además, en la Pasión, Pedro renegó tres veces que él conociera o fuera de los de Jesús. Y, al final, Judas lo traicionó y los demás huyeron, dejando solo a Jesús.

En la cena de despedida, Jesús les impuso a sus discípulos tres mandatos: 1º) Tenían que ir por la vida haciendo lo que él hizo aquella noche: lavar los pies a los demás. O sea, tenían que hacerse esclavos de todos, ya que eso era lo que hacían los esclavos: lavar los pies. 2ª) Tenían que partir y compartir el pan y el vino con los demás, ya que, en ese pan y en ese vino (en pan y el vino de la “eucaristía”), está realmente presente el mismo Jesús. 3º) En el evangelio de Juan, no se recuerda el mando eucarístico y, en su lugar, se nos dice que Jesús impuso el “mandato nuevo”: “que os améis unos a otros como yo os he amado” (Jn 13, 34-35).

¿Por qué este tercer mandato es “nuevo”? Porque aquí ya no se recuerda ni el amor a Dios sobre todas las cosas. Porque en el “otro”, sea quien sea, ahí es donde “está Dios”. De forma que sólo el que ama al otro, ése es el que conoce a Dios (1 Jn 4, 7-21).

“¿Cómo es posible que la Iglesia haya organizado las cosas de manera que desobedece a lo que Jesús nos dijo y no mandó?”

Ahora bien, si todo esto es verdad (y es lo que nos dice nuestra Fe), ¿cómo es posible que la Iglesia haya organizado las cosas de manera que desobedece a lo que Jesús nos dijo y no mandó y, además, no sólo se queda tan tranquila esta Iglesia que tenemos, sino que además desobedece a Jesús con el convencimiento de que hace lo que tiene que hacer?

¿Cómo es posible que esto esté ocurriendo? Si hay tantos obispos que viven en palacios, se ponen vestimentas que nadie más se pone, tienen privilegios que nadie más tiene, se creen que tienen poderes que Dios les ha dado a ellos, y a nadie más que a ellos, ¿no es lógico e inevitable que en la Iglesia esté pasando lo que todos vemos que ocurre? Hay obispos que ocultan delitos, inmatriculan para sus diócesis propiedades de incalculable valor, premian al que les conviene, castigan al que les parece que debe ser castigado, cobran dinero por entrar en la “casa de Dios”. Y hacen tales cosas pensando que todo eso es la voluntad de Dios.

Si digo estas cosas, es por lo mucho que quiero a la Iglesia. Pero la Iglesia que quiero – y la que todos tendríamos que querer – es la Iglesia que vive lo más parecido posible a como vivió Jesús, el Señor, el Hijo de Dios, la Palabra de Dios. Si no tomamos en serio el Evangelio, ¿de qué nos sirve ser muy “canónicos”, muy “piadosos” y muy “clericales”? ¿No es todo eso un enorme engaño, en lugar de ser el camino que nos trazó Jesús, el Señor?

Y termino haciendo una pregunta: ¿cómo es posible que las mujeres sigan en esta Iglesia, que las margina, las excluye, las anula en tantas cosas…? ¿Por qué siguen en una Iglesia que, anclada en siglos muy pasados, se niega y se resiste a que digan misa o que puedan ser esposas de sacerdotes? Si Jesús no prohibió nada de eso, ¿por qué lo prohibimos nosotros y encima nos quedamos con la conciencia del deber cumplido? ¿Qué es más importante: agradar a unos cuantos cardenales o servir al mundo entero?

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Más de 1300 mujeres lesbianas, bi y trans han denunciado discriminación y abusos en Chile

Miércoles, 11 de marzo de 2020

4D4FC9AB-A4AB-4EF7-969B-0CFA1694DD0723 han sido asesinadas. El Movilh exigió hoy la plena igualdad de derechos para las mujeres diversas, así como la visibilidad de las mismas en una nueva Constitución.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) informó hoy que desde el año 2002 a la fecha 1.370 mujeres han denunciado discriminación y violencia en razón de su orientación sexual o identidad de género de Chile, al tiempo que llamó a incluir la realidad del sector en una nueva Constitución.

La vocera del Movilh, Daniela Andrade, precisó que de los 1370 atropellos contra mujeres lesbianas, bisexuales, pansexuales y trans, 23 corresponden a asesinatos, lo cual “refleja una doble vulnerabilidad que poco y nada es abordada y enfrentada por el Estado, pese a que Chile firmó ante la Comisión Interamericana de DDHH (INDH) un Acuerdo de Solución Amistosa para erradicar y prevenir este tipo de violencia”.

Uno de los aspectos más graves es que solo el 8% de las mujeres diversas se atreve a denunciar los abusos, por tanto, los 1.370 casos conocidos solo dan cuenta de un pequeña parte de esta realidad. El temor para reportar los atropellos, demuestra la necesidad de implementar políticas públicas focalizadas para las mujeres diversas”, añadió Andrade.

El Movilh consideró además que “estando nuestro país a pasos de un plebiscito donde sin duda ganará la opción favorable a nueva Constitución, resulta del todo pertinente que todas las fuerzas sociales y políticas se comprometan para que la Carta Magna visibilice e incorpore de manera explícita la plena igualdad de derechos para las  mujeres con orientaciones sexuales,  identidades o expresiones  de género diversas”.

Por todos estos motivos llamamos a hoy a las mujeres a marchas unidas por la dignidad de todas y todes, sin discriminación d ningún tipo”, finalizó Andrade

De acuerdo a la Encuesta Visibles, aplicada por el Movilh a fines 2019 a 2.146 mujeres lesbianas, bi, trans y pansexuales, el 77% de este grupo humano ha sido discriminado, mientras que el 47% se dañó a sí misma producto de la lesbofobia. Además el 67% oculta siempre o veces su orientación sexual por temor a ser agredida, el 4% fue violada y el 12% intentó suicidarse a raíz de la presión social. De quienes se infligieron algún tipo de daño, el 45% lo hizo antes de los 14 años.

Fuente MOVILH

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Sobre las pisadas de nuestras hermanas mayores

Lunes, 9 de marzo de 2020

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Carmen Notario, SFCC,
Bilbao.

ECLESALIA, 06/03/20.- ¿SFCC? ¿Y eso qué es? Una comunidad cristiana de personas consagradas con los tres votos tradicionales traducidos al lenguaje de hoy y de la que forman parte personas de todos los estados de vida, hombres y mujeres, basada en los principios del Concilio Vaticano II.

Es una comunidad profética, ecuménica, no-canónica… Y la siguiente pregunta “esperada”: ¿Está aprobada por la Iglesia?

Dan ganas de contestar: primero piensa y luego haz la pregunta pero es mejor decir: la comunidad no busca la aprobación eclesiástica porque no está dentro de los cánones de la iglesia católica sino que buscamos que podamos convivir personas de diferentes iglesias cristianas.

Si a continuación dices: ¿conoces Taizè? Mucha gente se queda más tranquila… es verdad, en Taizè conviven hermanos de distintas iglesias cristianas y no buscan “la aprobación” de Roma sino lo que nos unifica: Cristo.

Pero son hombres… y en nuestra sociedad, a pesar de lo avanzados que nos creemos hay una obsesión por encajar a las mujeres y sobre todo a las religiosas en moldes claros y que no den lugar a confusiones.

A raíz de la convocatoria realizada a nivel nacional para protestar por la invisibilidad de las mujeres en la Iglesia en lo que concierne a los ministerios, la organización y por tanto en las mesas donde se toman las decisiones, es importante demostrar de manera contundente que estamos hartas de “pedir permiso”, de que nos corten las alas porque las iniciativas nacen de nosotras y no de ellos.

«Nos oponemos a toda forma de autoritarismo que impide el logro de la maduración de la plena personalidad. Nos oponemos específicamente al requisito actual de presentar nuestras constituciones a Roma para su aprobación. Como mujeres cristianas adultas, no necesitamos ni buscamos permiso para intensificar nuestros compromisos bautismales con los ideales del Evangelio y con los principios teológicos que reconocen que el Espíritu Santo habla en y para las personas de ambos sexos y de todos los rangos.

Nos oponemos al mandato de la Sagrada Congregación para los Religiosos de poner fin a la experimentación y buscar la aprobación de las constituciones definitivas. Consideramos este mandato y el proceso de aprobación propuesto como una violación de los principios de subsidiaridad y colegialidad enunciados por el Concilio Vaticano II. Para aquellos que comparten estas inquietudes morales, haga un llamado a todas las congregaciones religiosas y a las mujeres religiosas individuales para que: acepten la plena responsabilidad de las regulaciones y principios que rigen nuestras vidas en la comunidad, en la actualidad esto implica la aceptación del estatus no canónico».

Sudden Spring: 6th Stage Sisters, Trends of Change in Catholic Sisterhoods by Lillianna Kopp, SFCC

Este escrito no es de hoy; tiene aproximadamente 50 años, y fue escrito for Lillianna Kopp y algunas compañeras que empezaron la comunidad SFCC basándose precisamente en las conclusiones del Concilio Vaticano II sobre la subsidiaridad y la colegialidad. En estos 50 años de andadura Roma ha ofrecido a la comunidad en un par de ocasiones la “canonicidad” a lo que hemos contestado: “No, gracias”.

El motivo fundamental es la no aceptación de la imposición jerárquica no sólo a las comunidades religiosas femeninas sino a todas las comunidades laicales de cualquier tipo.

A pesar de que la Ruah ha inspirado en todos estos años el nacimiento de comunidades al estilo de las Primeras Comunidades Cristianas, basadas en la igualdad de sus miembros respetando carismas y ministerios, la jerarquía busca “aprobarlas” según sus criterios, más basados en el control que en el evangelio.

Se ha acabado el tiempo de la rabia y la frustración: es hora de actuar según nos dicta nuestra conciencia como hijas de Dios, maduras, responsables, con el tiempo de dar estos pasos en nuestras manos, además de protestar.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Consejos para la mujer fuerte

Domingo, 8 de marzo de 2020

Celebremos este 8 de Marzo con un poema de una mujer fuerte… Del Blog de Gioconda Belli:

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Consejos para la mujer fuerte

Si eres una mujer fuerte
protégete de las alimañas que querrán
almorzar tu corazón.
Ellas usan todos los disfraces de los carnavales de la tierra:
se visten como culpas, como oportunidades, como precios que hay que pagar.
Te hurgan el alma; meten el barreno de sus miradas o sus llantos
hasta lo más profundo del magma de tu esencia
no para alumbrarse con tu fuego
sino para apagar la pasión
la erudición de tus fantasías.

Si eres una mujer fuerte
tienes que saber que el aire que te nutre
acarrea también parásitos, moscardones,
menudos insectos que buscarán alojarse en tu sangre
y nutrirse de cuanto es sólido y grande en ti.

No pierdas la compasión, pero témele a cuanto conduzca
a negarte la palabra, a esconder quién eres,
lo que te obligue a ablandarte
y te prometa un reino terrestre a cambio
de la sonrisa complaciente.

Si eres una mujer fuerte
prepárate para la batalla:
aprende a estar sola
a dormir en la más absoluta oscuridad sin miedo
a que nadie te tire sogas cuando ruja la tormenta
a nadar contra corriente.

Entrénate en los oficios de la reflexión y el intelecto
Lee, hazte el amor a ti misma, construye tu castillo
rodealo de fosos profundos
pero hazle anchas puertas y ventanas.

Es menester que cultives enormes amistades
que quienes te rodean y quieran sepan lo que eres
que te hagas un círculo de hogueras y enciendas en el centro de tu habitación
una estufa siempre ardiente donde se mantenga el hervor de tus sueños.

Si eres una mujer fuerte
protégete con palabras y árboles
e invoca la memoria de mujeres antiguas.

Haz de saber que eres un campo magnético
hacia el que viajarán aullando los clavos herrumbados
y el óxido mortal de todos los naufragios.
Ampara, pero ampárate primero
Guarda las distancias
Constrúyete. Cuidate
Atesora tu poder
Defiéndelo
Hazlo por ti
Te lo pido en nombre de todas nosotras.

*

Gioconda Belli

belli

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , ,

Y ellas le reciben.

Martes, 24 de diciembre de 2019

mujer-que-vuelaDIOS VIENE AL MUNDO POR LA MUJER: ha estado siempre ahí esta verdad, grande, impactante, y sin embargo no nos la contaron ni la cuentan así. A pesar de que Lucas no es el más feminista de los varones, no puede dejar de decir la verdad desbordante de evangelio y de creación: que cuando nos quieren contar como vino Dios al mundo nos tienen que contar que como todos, fue a través de una mujer. Hasta ahí sí sabemos de siempre, lo que posiblemente es una interpretación más tardía y más de acuerdo con nuestra realidad cultural: es que Dios viene al mundo por lo femenino de la humanidad, de ambos géneros.

Recuperar lo femenino para poder creer que el anuncio es también para mí. Recuperar lo femenino para enmudecer el Zacarías de la lógica y de las garantías, y activar la Isabel que cree, a pesar de su esterilidad y vejez, en un proyecto que supera lo natural, y no pone pegas. Recuperar lo femenino para devolverle al mundo lo que tantos años de patriarcado impuesto le ha robado: la perspectiva del Amor por encima de la razón, no sin ella, pero más fuerte que ella.

Recuperar lo femenino para devolverles a la humanidad y al cosmos el equilibrio que han perdido por el dominio de uno sobre otro. Y eso ¿se puede hacer con evangelio?

Veamos los relatos. Nos dicen los textos que el Judaísmo como religión ya no tiene espíritu: cuando Zacarías le pide garantías al ángel de que su promesa se realizará, enmudece de falta de fe. El sacerdote está mudo, no tiene nada que decir mientras su mujer vieja y estéril y no considerada, cree, y su ser se llena de vida. Es el inicio del Nuevo Testamento. Isabel hace de bisagra entre la institución y la profecía que anuncia la venida del Mesías.

María de Nazaret, también pregunta al ángel el cómo de aquella promesa, pero su pregunta es abierta, está llena de esperanza, porque en el fondo desea ser la madre del Mesías que toda muchacha judía esperaba. Tal vez al pasar de lo físico a lo espiritual perdemos la fascinante escuela de oración que María de Nazaret inicia para nosotras, Dios y la humanidad en diálogo directo, sin sacerdotes del templo que recen en su nombre, sin mediadores que tantas veces interfieren, se ponen en el centro, desvían el objetivo.

Las religiones fallan cuando desenfocan su objetivo: ser caminos hacia Dios. Y cuando vemos casi todo menos eso…algo falla, y los síntomas son siempre los mismos: y entre ellos sobresale uno: las ansias de poder y de protagonismo. Es el Herodes que también convive con nosotros, y busca desde siempre, inspirado en Caín, matar la inocencia. Este Herodes es la personificación del ego, en definitiva el anti-reino. Esa parte de nosotros anda suelta en nuestras relaciones con los demás.

Es tan fácil querer que las cosas se hagan como yo quiero, y tan difícil que se hagan como es mejor para todos. Es tan fácil argumentar mi punto de vista y tan difícil escuchar con respeto y acogida la perspectiva de la otra persona. Y eso se cuela en la familia, en la alcoba, en los lugares de trabajo, en las comunidades y parroquias, va conmigo, es mi sombra.

Por todo ello, María, con su inocente y profunda sabiduría, en cuanto descubre su ser habitado y recibe la noticia de que también su anciana prima está gestante, con esa fuerza que tienen las personas guiadas por el Espíritu “ …se puso en camino y fue a toda prisa a la sierra…”

(Lc 1, 39-45). La sierra o colina, lugar bíblico de encuentro con Dios, será el lugar que María discierne está lleno de vida. Hubiera podido acudir al templo y contarle al sacerdote del paso de Dios por ella, pero atenta a su interior habitado, descubre que es guiada a otros lugares sagrados donde la presencia de Dios es real a través de una mujer y de la naturaleza, fuera de los rituales vacíos del pasado.

Ella recibe la visita de Dios en su casa, y acude a la casa de Isabel a darle el abrazo  más largo y apretado de la historia. Abrazo que continúa en nosotras y nosotros cuando estamos habitados y la presencia de la vida en los otros hace que todo nuestro ser dance de alegría y esperanza. Y que también comprendamos que nuestro lado oscuro puede abortar esa delicada vida en gestación.

Será la pequeñez humana, la fragilidad absoluta de un recién nacido, quien dará luz para que yo pueda ver, con su inocencia, lo que no es inocente en mí y dejarle que lo rescate. En esa cueva oscura de mis límites y falta de amor y de aceptación de los demás sólo me atrevo a entrar si tengo la seguridad de que ellos, el niño y su familia, están. El olor al bebé que no huele a “Nenuco” sino a autenticidad, la joven que le tiene en brazos que transparenta realismo y acogida, el muchacho que sabe estar, acompañar y que es un saco de bondad. ¡Qué familia!

Y luego, claro, de vecinos, los impuros, los que ya ni se molestaban en purificarse para ir al templo porque su trabajo humilde y duro no les permitía participar en liturgias de ricos y puros, ellos como no tenían Internet estaban conectados a las estrellas y por eso, porque están despiertos de noche y con los ojos abiertos, están dispuestos a escuchar el anuncio.

Es que para escuchar el anuncio de que él ha nacido hay que estar conectados a las estrellas. Con esa alegría no tienen miedo de ir a la cueva porque antes de ponerse en camino han escuchado el anuncio. Yo creo que no quiero entrar en mi cueva porque voy sin haber escuchado el anuncio y algunas veces me quedo sin el niño. Ojala que este año no sea así. Por ello te invito a escuchar tu corazón, tu intuición, tu entraña porque por ahí te llegará el anuncio que te dará fuerza para retirar el ego y que nazca el amor.

Feliz gestación de la Vida.

Magda Bennásar Oliver, sfcc

www.espiritualidadintegradoracristiana.es

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“La Divinidad y las Mujeres. Recorrido genealógico urgente”, por Carolina Narváez

Miércoles, 18 de diciembre de 2019

abundanciaCarolina Narváez M.*

Y es tanto lo que me abrasa mi alma en su divino amor que me saca de mí,
y quisiera y le pido rompa mi pecho y se entre en lo más íntimo de mi alma y mi corazón.
Y con la fuerza del incendio me propaso atrevida a darle tantos ósculos que no me satisfago,
porque el amor me ase querer asta comerme a su Magestad…
Isabel Manuela de Santa María,
De Conciencia
[c.1720, México]

El libro presentado por la teóloga y escritora feminista colombiana Carmiña Navia Velasco, Entrelazar miradas y palabras. Ensayos de teología feminista, me llega como viento fresco en medio de una relampagueante tormenta que habla de vida y movimiento. Si bien, la vivencia de Dios está estructurada a partir de las reglas y los acuerdos de las grandes instituciones eclesiales, es claro que ningún principio jerárquico ha llegado hasta el punto de la colonización total de la espiritualidad.

El recorrido genealógico que desarrolla de manera erudita y entrañable Carmiña Navia permite un acercamiento inesperado a la historia de las mujeres y la relación con la divinidad. De manera sincera, la autora se descubre en los primeros párrafos dando a conocer la forma desde donde ha escrito, pensado y sentido cada una de las reflexiones que componen el libro; para ella, la experiencia y el contacto con diversas comunidades de mujeres le ha ofrecido parte de su inspiración como también lo ha sido su propio recorrido espiritual, místico y teológico.

Carmiña Navia ha dedicado gran parte de su vida como investigadora y teóloga a pensar de forma crítica la fe y las mediaciones patriarcales que han edificado los varones de la iglesia. El libro se presenta como un relato que cruza perspectivas históricas, sociológicas, teológicas y feministas en aras de ofrecer rutas o señuelos para la desaparición de la mediación de la palabra masculina como única y universal.

La reflexión que acompaña transversalmente el libro hace parte de una tradición de pensadoras, especialmente teólogas feministas y filósofas, que han luchado para que al interior y fuera de la iglesia se nombre y se dé la importancia que merece la experiencia espiritual de las mujeres; deja claro que tal experiencia está, material y psíquicamente, construida por la diferencia sexual. Esto implica reconsiderar al Hombre como el modelo universal y por tanto desmontar la figura de Dios como varón. Muchas mujeres a lo largo y ancho de este sur nos hemos nombrado como no creyentes; tal vez como respuesta a la imposición de una mediación masculina, y también a la ausencia del compromiso de la iglesia hacia el bienestar total de las mujeres en la sociedad. El desorden simbólico construido desde la institución eclesial ha reverberado hacía la fe y la vivencia de la espiritualidad de las mujeres, afectándola hasta el punto de producir rechazo, y negación. El resultado ha sido para algunas el vaciamiento total del deseo genuino de una comunicación con el misterio.

Entrelazar miradas y palabras… Es un texto severo en tanto que describe y caracteriza la derrota religiosa de lo femenino, el enfrentamiento cruel al que se han visto expuestas las mujeres de fe que han conducido su espiritualidad bajo el principio de lo intangible, del lenguaje impreciso del amor y de la inexactitud de las experiencias de la fe. Carmiña Navia muestra con relatos claros y bien documentados cómo occidente, y especialmente la iglesia católica, ha descreído y desacreditado los legados espirituales y místicos de las mujeres. Remontándose a la antigüedad y pasando por la edad media, la autora revela la riqueza de la experiencia trascendente recordando a María de Magdala, Hildegarda de Bingen, Teresa de Ávila, Margarita Porete, Juana Inés de la Cruz, entre otras, esto con el ánimo de entenderlas como fuentes de conocimiento para la historia de la espiritualidad femenina, pero también como tipos de sensibilidad que han impulsado la asociación entre la libertad y lo sagrado.

Caminar de la mano de Carmiña Navia es un placer y lo es porque aquellos senderos que parecen infranqueables se despliegan en este libro para transitar del pasado hacía el presente y viceversa. La autora logra con exactitud mostrar a través del Speculum a manera de Lucy Irigaray, un reflejo que es solo posible a través de nosotras mismas. Es ahí cuando expone de manera tan reveladora que los sentimientos místicos y/o espirituales son muchas veces contradictorios, ambivalentes y a veces indescifrables. Tomada de su mano comprendí, a lo largo de la lectura, que la relación de las mujeres con la Divinidad no tiene por qué marcarse necesariamente bajo la sensación de la extrañeza, idea alimentada por la forma como los varones de la iglesia han estipulado la relación con Dios enmarañada de jerarquía y lejanía. Por el contrario, la tradición de la mística femenina demuestra cómo lo activo, lo juguetón, lo impreciso o lo inenarrable son condiciones necesarias para el gran complejo tejido de la vivencia espiritual.

En definitiva usted se encontrará con un libro que le ofrece elementos analíticos y críticos para formular una opinión o una idea del convulsionante tema de la divinidad y las mujeres. No me cabe la menor duda que se topará también con la energía trascendente. Hallará en sus páginas un sendero dibujado para la vivencia espiritual de una mujer como yo en el siglo XXI. He de resaltar que el libro ofrece un recorrido por la historia de la teología de la liberación, movimiento espiritual que logró desde América Latina la inclusión de otros sujetos y que aun así, no alcanzó a las mujeres y al problema de la invisibilización de sus prácticas y experiencias al interior de la tradición cristiana.

“Caminos espirituales” decide llamar la autora a los apartados que se muestran como mapas para el laberinto; es aquí donde Carmiña Navia mezcla extraordinariamente el pensamiento y la práctica política feminista con la teología y la filosofía. Retoma conceptos como el de affidamento, autoridad en lengua materna, mediación y orden simbólico en aras de mostrar la composición de la espiritualidad femenina.

El feminismo de la diferencia sexual plantea que el patriarcado no lo ha ocupado todo. Por eso las experiencias de grupos de mujeres en el pasado, asociadas entorno a una vivencia de la espiritualidad y de la práctica de la fe, como es el caso de las Beguinas, y también el de las comunidades de mujeres creyentes actualmente, muestran que la creación de nuevas relaciones y vínculos potencian realidades y personas libres.

El libro de la profesora Carmiña se convierte para mí en un intento de imaginar nuevas relaciones con el pasado, con nosotras mismas y con otras. Esa otra puede ser María de Nazareth, importante figura que ha sido mitificada y a la que paulatinamente se le han borrado las intersecciones con la mujer autónoma e independiente, para dejarla solo inmovilizada y vestida de un manto inmaculado usado como pretexto para demarcar las reglas de género impuestas a las mujeres en occidente.

La cultura patriarcal ha enfermado a las mujeres. Las ha conducido a cárceles de las que aparentemente no pueden escapar. La colonización de lo simbólico ha llevado a un sentimiento de confusión y extravío profundo en donde las mujeres hemos aprendido a percibirnos como intrusas o extranjeras de esta cultura; los resultados han sido casi mortales: la escisión, el rechazo al amor desnudo y crudo por sentir que aquella experiencia fragiliza y asfixia, la inhibición de la creatividad, la amargura y la enemistad entre nosotras mismas.

Nada es igual después de la lectura de este libro, las palabras de Carmiña Navia Velasco deben ser leídas porque nos permiten una sanación genealógica, esa que tanto necesitamos creyentes y no creyentes, feministas y no feministas. Sanación reclamada y requerida después de la ancestral herida dejada por la separación impuesta entre naturaleza, cuerpo y espíritu. Luisa Muraro, en el libro El Dios de las mujeres, refiriéndose a las místicas lo dice con más claridad que yo: “Leyendo sus textos se nota que, en su libertad de pensamiento, o sea en el pensamiento con el que interpretaban libremente su experiencia, la naturaleza humana no está separada de la divinidad, ni el cuerpo del alma. En su pensamiento libre, el amor transforma el cuerpo y el alma en Dios, anulando la diferencia entre la naturaleza humana y la naturaleza divina…”[1] Lo anterior explica parte de nuestra tradición espiritual, esa misma tradición que la Profe Carmiña ha decidido compactar en este escrito agradable y sencillo de leer, no por eso superficial o simple sino más bien, clave para comprender que los discursos lógicos en nuestras genealogías espirituales se componen de lo imprevisto y lo impensable.

México, Noviembre de 2019

Carolina Narváez, es doctora en Historia, especialista en estudios de género, profesora de la UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MÉXICO

[1] Luisa Muraro, El Dios de las mujeres, trad. María Milagros Rivera Garretas, Horas y Horas, Madrid, pág. 136, 2006.

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Ser el cambio

Miércoles, 11 de diciembre de 2019

Man in rainbow light and stars La toma de conciencia solidaria puede ser a menudo un ejercicio más de detenerse, serenarse y adentrarse que de movimiento y agitación. La empatía no nos lleva inequívocamente a la calle y a la pancarta. La pancarta tiene sus evidentes límites a la hora de transformar el mundo y las relaciones humanas. No tanto pasearla como encarnarla. No tanto gritar la consigna sino integrarla, ser testimonio de lo se proclama a los cuatro vientos, entre otras cosas porque, de vuelta de su recorrido, los vientos siempre acaban pidiéndonos cuentas.  No necesariamente activismo, sino “seísmo”, o como diría Ghandi “ser nosotros el cambio que queremos ver en el mundo”.

Pueden tocar o no la aldaba, que el reclamo será primeramente interior. La empatía con respecto a quienes sufren no implica después necesariamente una exteriorización. “¿Qué estás haciendo tú?” Me preguntan por “washapp” en un mensaje/cartel contra la violencia hacia las mujeres que firma, entre otras entidades, el Gobierno de Navarra. Quisiera hacer más, pero hoy por hoy me retiro, respiro y me reitero internamente en favor de quienes padecen, pido igualmente para que se arríen todas las manos amenazantes. Estamos haciendo todo lo que podemos. Es preciso poner todo cuanto esté a nuestro alcance para erradicar esa lacra, es preciso comprometerse en la urgente causa contra el maltrato de la mujer, pero tenemos delante legión de empeños. En realidad, no hay plazas, ni avenidas para tanto anhelo. Hay también otras apremiantes causas que requieren nuestra atención y compromiso. No deberíamos entrar en la peligrosa espiral de pedirnos cuentas los unos a los otros por nuestros grados de respuesta.

Somos cada vez más los que optamos por la revolución de la distancia corta, del círculo más cercano. “¿Y yo que hago…?” Pues mirarla con mis mejores ojos. Buscar mis más amables palabras, a sabiendas de que quizás mis gestos nunca lleguen a la altura de lo que ella merece. Cariño y ternura siempre suman, pero no compitamos en su derroche. Cada quien fije sus propios retos. Hay un ámbito de intimidad que ningún Gobierno debería traspasar. Es preciso preservar lo que ocurre en el hogar. Sí hay infiernos a erradicar puertas adentro, pero no se extienda la sospecha.

Es preciso afianzar el principio supremo de la libertad. Es preciso ser cuidadosos a la hora de respetar las opciones de preferencial solidaridad de cada quien. Hay que respetar al que agita conciencias, también a quien simplemente sopla sobre ellas. Es preciso sumar las causas altruistas y no hacer cundir recelos. Hay que acabar con la terrible lacra del maltrato de la mujer, pero igualmente salvar los bosques de la Amazonía, rescatar a los hermanos que se ahogan en el Mediterráneo, erradicar el hambre de la Tierra, proseguir en la profundización democrática… El etcétera sería largo.

“¡Queremos tíos buenos!” dice la actual campaña de la Diputación de Bizkaia, pero a nosotros no se nos ocurre, ni siquiera en broma, poner esa frase en femenino. Lo sagrado frena en seco hasta el chiste. La portadora de vida lo es y lo llevamos tan dentro escrito que no necesitamos sábanas, ni rotuladores para recordárnoslo. Por lo tanto, la sola condición de varón no auspicie recelo. No propiciemos separación de sexo ante lo que a todas y todos nos concierne. Unamos corazones y voluntades de ambos géneros tras la misma y noble causa morada. Queremos hombres y mujeres de buena voluntad armonizados y haciendo todos los posibles para erradicar la violencia machista.

Cada quien sabe dónde puede aportar más, dónde puede ser más útil, dónde se encuentra más a gusto… Sí podemos pedir ayuda, sí podemos y debemos recabar apoyos, pero creo que no debemos inquirir: “¿Qué estás haciendo tú…?” Quien más, quien menos, en una medida u otra, todos y todas estamos haciendo los posibles por construir un mundo definitivamente nuevo, más cordial y amable en el que esté erradicado todo tipo de violencia. Todas y todos estamos por hacer posible una nueva sociedad más justa, solidaria y sostenible, en la que por supuesto a ningún varón se le ocurra la infamia de poner la mano agresiva sobre ninguna mujer. Permanecemos por lo tanto unidos/as tras la causa lila, también tras la causa verde, roja, amarilla…

Somos devotos de la mujer que nos ha tocado en suerte poder acompañar. Perdón si nos movemos en el asiento cuando alguien cuestiona nuestra devoción. Perdón si no salimos a la calle para manifestarla. Nos estamos midiendo cada día puertas adentro.

Koldo Aldai

Fuente Fe Adulta

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FELGTB dedicará 2020 a la lucha por la igualdad de las mujeres L

Miércoles, 4 de diciembre de 2019

ano-tematico-mujeres-ltbEl lema del año temático será: “2020, Mujeres LTB: Sororidad y Feminismo”

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) dedicará el 2020 a la lucha de las mujeres lesbianas, trans y bisexuales (LTB) para alcanzar la igualdad real en los ámbitos político, cultural, educativo, económico y social bajo el paraguas del año temático “2020, Mujeres LTB: Sororidad y Feminismo”.

Así, durante el próximo año, FELGTB visibilizará la realidad de estas mujeres y denunciará la opresión de género que viven y la suma de discriminaciones que sufren por ser, además de mujeres, parte del colectivo LGTBI, de manera que están expuestas tanto al machismo y la misoginia, como a la lesbofobia, transfobia y bifobia.

Con el nuevo año temático, FELGTB quiere incidir, desde una perspectiva interseccional (mujeres rurales, racializadas, con discapacidad, mayores etc.), en las discriminaciones específicas que sufren las mujeres LTB como la negación del acceso a la reproducción asistida en el sistema sanitario estatal; el doble impacto de la brecha salarial en los hogares formados por dos mujeres; la violencia transfóbica a la que están expuestas las mujeres trans, la negación y el no reconocimiento social, político y legal de su identidad sentida y la discriminación laboral que las aboca en muchos casos al trabajo sexual y el estigma machista que cosifica permanentemente a las mujeres lesbianas o bisexuales, entre otros aspectos.

Con esta elección, además, la Federación pretende sensibilizar y concienciar a la ciudadanía sobre las distintas realidades de la mujer y demostrar la diversidad de los cuerpos, así como seguir trabajando en la creación de un discurso que, desde la sororidad, represente a todas las mujeres con sus diferencias y sus similitudes.

Y es que, tal y como manifiesta la coordinadora del año temático de FELGTB, Maribel Povedano, “estamos viviendo una realidad política que hace imprescindibles las sinergias”. “La ultraderecha está atacando nuestro Estado de derecho y nuestros valores democráticos y queremos que este año temático sea una herramienta para hacer frente a su populismo desde la unidad y el activismo”, anuncio Povedano.

Además, añade que “nuestra sociedad se ha diferenciado desde hace años en ser pionera en la lucha de las mujeres y de las personas LGTBI y seguiremos trabajando en esa línea hasta conseguir la igualdad real”.

En este sentido, la portavoz recuerda que “el Orgullo estatal LGTBI celebrado en  Madrid es referente a nivel internacional y, en 2019, la protesta del 8M en España se convirtió también en un ejemplo a nivel mundial puesto que cientos de miles de personas salieron a la calle en las principales ciudades y, solo entre Madrid, Valencia y Barcelona, reunió a más de 770.000 personas”.

Fuente FELGTB

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“Quienes se oponen a las diaconisas ignoran las Escrituras”, por Baltasar Bueno

Miércoles, 30 de octubre de 2019

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“Si no fuera por las mujeres la Iglesia sería un ente en vías de extinción”

“Me encontré en un pueblecito perdido del desierto a una monja cuyo Obispo la había nombrado “cuasipárroco” y como podía se encargaba de mantener encendida la llama del Evangelio”

“Para los exégetas serios y científicos no hay duda de que el término διάκονοι era igualmente referido a hombres y a mujeres, servidor o servidora”

“Imagino que el Papa Francisco, a partir del concluido Sínodo de la Amazonía, va a sufrir más ataques de quienes le creen convertido en pura herejía”

Mucho me temo que los clérigos “talibanes” que operan dentro y fuera del Vaticano se revuelvan con más ahínco contra el Papa Francisco, quien acaba de conseguir un importante triunfo en su imparable estrategia para que al Espíritu Santo se le deje aletear libremente y renueve la faz, no sólo de la tierra, sino, además, de la necesitada Iglesia.

El logro principal de este último capítulo o etapa de su andadura por el anquilosado mausoleo panteón del Vaticano ha sido el que a la mujer se le reconozca en sus derechos y dignidad de hija también de Dios, equiparable al propio hombre, quien la ha tenido sometida y sojuzgada en el ámbito de lo eclesial y eclesiástico a causa del fuerte clericalismo y machismo imperante.

Si no fuera por las mujeres, la Iglesia, la universal y las locales, sería un ente muy debilitado y en vías de extinción. En mis correrías por el mundo me he encontrado a mujeres llanas del pueblo, a religiosas, que eran las únicas personas que hacían presente a Dios en muchos lugares. Hasta me encontré en un pueblecito perdido del desierto a una monja cuyo Obispo la había nombrado “cuasipárroco” y como podía se encargaba de mantener encendida la llama del Evangelio.

En muchos lugares de misión son ellas, las mujeres, valientes, cargadas de fe y vocación, las que hacen presente a Dios en el entorno de su mundo, sin que por allí aparezcan con la debida frecuencia, con aires de visita de urgencia y despedida, los machos alfa de los clérigos bien porque cada día hay menos, bien porque los pocos que restan llegan a negarse a ir por temor o cobardía.

“San Pablo (Rom,16,1 y I Tim 3,11) nos habla de la existencia de diaconisas en las primeras comunidades cristianas”

Imagino que el Papa Francisco, a partir del concluido Sínodo de la Amazonía, va a sufrir más ataques de quienes le creen convertido en pura herejía, en traidor a la tradición de la Iglesia. Cardenales, Obispos y clérigos contrarios a él, que los tiene, estarán ya preparando sus máquinas de guerra en defensa de la pureza de la Iglesia tradicional estancada y apantanada, en hemorragia creciente de fieles.

Si volvieran a las fuentes primitivas, a las Sagradas Escrituras y a la propia Tradición de la Iglesia, el célebre depósito de la fe, más que operar contra el Papa Francisco se pondrían como principales adalides de esta hermosa gobernación de la barca de Pedro que realiza Bergoglio y que pronto la historia le reconocerá cuando sitúa a la mujer en el lugar que debe estar en la Iglesia, la que tuvo ya en su primitiva historia.

San Pablo (Rom,16,1 y I Tim 3,11) nos habla de la existencia de diaconisas en las primeras comunidades cristianas a las que el machismo y el carácter misógino del clero masculino acabó por machacar y apartar. Para los exégetas serios y científicos no hay duda de que el término  διάκονοι era igualmente referido a hombres y a mujeres, servidor o servidora. La διακονία es un servicio, una actividad, que en los textos neotestamentarios tienen una amplia variedad de acepciones: servir a la mesa, cuidar a alguien caritativamente, servicio apostólico y misionero, proclamadores de la Palabra, servicios a la Comunidad… Todo ello hecho, actuado, a la manera de Jesús, el gran servidor. Los primeros cristianos, influidos por Pablo indudablemente, entendieron la vida y muerte de Jesús como un gran servicio al género humano.

El cristianismo primitivo no fue obra sólo de varones machos alfa, tuvo un gran impulso femenino, como lo tuvo a lo largo de la historia y lo sigue teniendo. Las mujeres diaconisas existieron, luego serían orilladas por quienes quisieron concentrar todo el poder, por el clericalismo, el que sigue denunciando el Papa Francisco.

diaconisas-Iglesia-catolica_2100999896_9844732_667x375Los servicios en el cristianismo fontal eran ministerios apostólicos y de caridad, de atención y cuidado de necesitados y pobres. Con el tiempo los ministerios se corrompieron y se convirtieron en poder, a mayor ministerio, más poder, más distanciamiento de la desnudez del Evangelio al que debían servir.

Por ello, quienes aleguen contra las diaconisas, el que las mujeres no pueden ser llamadas, ordenadas o consagradas al ministerio de la διακονία, apelando a la tradición de la Iglesia que ha reservado al oficio a los varones, mienten descaradamente o desconocen las Escrituras, sobre todo los textos paulinos. Y fuera de Pablo, en su Carta I Pedro (1-12, 4-11) explica el ministerio como servicio de la proclamación de la Palabra y servicio de caridad a los demás.

Bienvenido pues que la Iglesia salga de su ostracismo y medievalismo, de su lacra clerical que la atornilla y encadena, y se entere que debe servir al mundo en la proclamación de la Palabra y en la caridad en voz femenina, no sólo en la subterraneidad, también en la ministerialidad, en igualdad de derechos y obligaciones que los clérigos varones.

Sabor agridulce, de alegría por estarse en camino y recuperación del diaconado femenino; de tristeza, porque la rehabilitación deviene de la necesidad, carestía y escasez de clérigos varones.

Fuente Religión Digital

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“El valor carismático de la mujer” (y 2), por Gabriel Mª Otalora.

Jueves, 10 de octubre de 2019

mujer-libre-en-la-playaDe su blog Punto de Encuentro:

En la reflexión anterior comenzaba recordando a una superiora de una de las muchas órdenes religiosas a las que invitó el Papa a un encuentro con él en 2016, y que algunas de sus preguntas lograron que el Papa ordenase una comisión presidida por el cardenal Ladaria para tratar el carisma de las diaconisas. Pero se quedó en nada por falta de un consenso cuasi absoluto, a pesar de las muchas experiencias históricas sobre el papel eclesial de la mujer diaconisa.

Ahora quiero ampliar este tema con otras razones más teológicas a partir del cambio radical que Jesús introdujo en medio de aquella sociedad en la que la mujer estaba mucho peor que ahora en todo, incluida su consideración eclesial. En aquella sociedad teocrática era un ser inferior e impuro, sin matices, a la que Jesús dignificó revolucionando su relación con ellas, de tú a tú, mediante un trato igualitario y digno, de madurez y en muchos casos de recíproca amistad.

El argumento que más se repite para limitar carismas a las mujeres en la Iglesia es que Jesús no eligió a ninguna mujer en el selecto grupo de los Doce. Sin embargo, muchos teólogos afirman que visualizar a doce apóstoles era un número simbólico divino en Israel, uniendo así la acción de Cristo con los descendientes de los doce hijos de Jacob, todos varones. Como dice el teólogo Luis González-Carvajal, el Maestro quería que el signo del comienzo de un nuevo pueblo de Dios fuese captado por sus destinatarios, y no quedaba más opción que darle forma externa mediante un signo que todos pudiesen reconocer.

Este nuevo paso hacia de una Nueva Alianza ya no era con doce tribus como ocurrió en la Antigua Alianza, sino doce personas. En un paso crucial de cercanía, Dios se iba a mostrar a un pueblo elegido, sino con cada persona a la que Él le llama por su nombre, individualizando la Buena Noticia del amor divino a cada ser humano como lo más importante de todo a la existencia. Y cada persona es la que decide por sí misma si quiere adherirse a esa buena noticia, no como pueblo sujeto a unas normas sin libertad individual so pena de exclusión.

Por tanto, González-Carvajal nos señala que si queremos saber el papel de las mujeres en la Buena Noticia y el Reino, no hay que fijarse en el grupo de los Doce, sino en la composición del círculo más amplio de los discípulos, que ya no tenía finalidad simbólica. Y mientras los rabinos solo admitían a discípulos varones (Talmud: “Vale más quemar la Ley que transmitirla a las mujeres” s. 19.a), Jesús las consideró en plena igualdad entre sus seguidores.

Las mujeres rara vez se dirigían a los hombres en público, y mucho menos con rabinos y fariseos. En el pasaje con Marta y María, ésta se sienta a los pies del Maestro, lugar ocupado tradicionalmente por los varones dedicados a los estudios rabínicos, y Marta protesta. Pero el Maestro desafía a los preceptos patriarcales y le responde que su hermana ha escogido la parte mejor y nadie se la quitará. Porque María cumple con su deber de mujer (hospitalidad) aunque de un modo diferente, pues acoge a la Palabra de Dios. Y algo todavía más importante, que se olvida con demasiada facilidad: el signo teológico de primer orden recogido por los cuatro evangelios, con las mujeres como protagonistas exclusivas al ser ellas quienes descubren el sepulcro vacío y son ellas las llamadas expresamente para testimoniar la Resurrección, comenzando por los Doce, encerrados como estaban llenos de miedo a las autoridades judías.

Mateo: María Magdalena y la otra María descubrieron el sepulcro vacío y un ángel les revela que ha resucitado. Jesús les sale al encuentro. Marcos: María Magdalena, María la de Santiago y Salomé van al sepulcro y el ángel les anuncia la resurrección. Jesús se aparece a María Magdalena. Lucas: María Magdalena, Juana y María la de Santiago se les aparece el ángel; el evangelista no cuenta la aparición de Jesús. Juan: María Magdalena descubre el sepulcro vacío y lo comunica a los discípulos. Solo cuando ellos se van al comprobar el sepulcro vacío, la Magdalena se queda llorando convencida de que habían robado el cuerpo de Jesús. Entonces se aparece el Maestro, a quien no reconoce en un primer momento, y la convierte en misionera (Jn 20, 17 y 18). A ellas les encomienda el primer anuncio, con María Magdalena de protagonista en los cuatro textos.

Me alegra leer que el Papa no tiene miedo a los cismas. Mejor así, un obstáculo menos en su liderazgo apostólico.

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