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Gabriel Mª Otalora: La institución actual deforma el Mensaje.

Sábado, 8 de mayo de 2021

A photo taken on February 10, 2021 at the headquarters of the International Union Superiors General (UISG) in Rome shows French Catholic religious sister and member of the Congregation of Xavieres, Nathalie Becquart, posing within a meeting with the media. - Becquart was appointed on February 6, 2021 by Pope Francis undersecretary of the Synod of Bishops, making her the first woman to have the right to vote in the Catholic Synod of Bishops. (Photo by Alberto PIZZOLI / AFP) Nathalie Becquart (Photo by Alberto PIZZOLI / AFP)[/caption]

De su blog Punto de Encuentro:

“La historia ha hecho que la responsabilidad en la Iglesia se asocie durante siglos a la ordenación, reservada a los hombres. En la Iglesia clerical que heredamos, las mujeres se sienten a menudo olvidadas porque no son escuchadas ni tenidas realmente en cuenta por muchos clérigos. Esto debe cambiar”.

Es lo que dice Nathalie Becquart, nombrada recientemente por Francisco primera mujer con derecho a voto en el Sínodo de los obispos. Este es el órgano decisorio creado para ayudar al Papa en el gobierno de la Iglesia, y el lugar donde se tiene que debatir, antes o después, el modelo de poder o autoridad de la Iglesia, hoy absolutista y jerárquico, necesitado de un despliegue de autoridad con urgencia que recuerde a su Maestro. Jesús renunció expresamente al uso del poder y  la coacción en favor de una autoridad que le hacía plenamente creíble por su absoluta coherencia entre sus palabras y hechos.

 Pues bien, Nathalie Becquart se ha estrenado en el cargo recordando que el clericalismo reinante y la situación irrelevante de la mujer en la Iglesia deben cambiar.

Lo que quisiera destacar con estas declaraciones hechas desde este importante nombramiento femenino, es el problema que nos lastra en nuestra vivencia cristiana. Me refiero al peso enorme que ha tomado la institución eclesial que recuerda demasiado a las conductas de poder de aquella iglesia en la que se crió Jesús haciendo de la tilde de la ley una norma cuasi divina. Adoctrinamiento, normativismo, falta de praxis compasiva, hipocresía, cobardía revestida de prudencia…

La jerarquía católica, en buena parte, ha concedido una importancia desmedida a la sexualidad, demonizándola y dejando a un lado aspectos de mucha mayor relevancia evangélica como son el amor al prójimo, la justicia social, la misericordia, la generosidad… reduciendo aspectos como el sexo a la mera reproducción, como un mal necesario y amenazado siempre por la culpa en lugar de vivirlo como algo maravilloso creado por Dios al servicio del amor conyugal, de la comunidad de vida en el amor mutuo del que se deriva la procreación. Y en medio de todo ello, el consecuente desvalor de la mujer como un estigma de pecado, durante siglos.

Por otra parte, la falta de amor, de verdadera compasión, y la obediencia incuestionable a la norma por la norma nos convierte en seres alienados, duros, cuya moral se fundamenta en el cumplimiento formal y no en el prójimo.

El Papa no para de enfocar nuestra praxis de fe hacia el mensaje central del Evangelio mientras demasiados curiales, obispos y parte del laicado se dedican a frenar todo lo que implique desmontar las mismas actitudes que llevaron a Jesús al Calvario.  Enhorabuena, Nathalie Becquart, aun sabiendo que faltan muchas mujeres en los órganos de decisión de la Iglesia si queremos ser luz del mundo y una institución creíble. La Iglesia alemana ha entendido que su alarmante pérdida de relevancia social conlleva la crisis de evangelización de la Buena Noticia; ha sabido ponerse en camino con actitud cercana a la que tuvieron las primeras comunidades cristianas. Y ahí aparece el cardenal alemán Gerhard L. Müller, amenazante desde un poder ajeno a cualquier autoridad de un verdadero pastor de la Iglesia Pueblo de Dios.

En el fondo, dentro de la institución eclesial laten con fuerza las tres tentaciones básicas que acechan a todo ser humano: poder, dinero y vanagloria, a pesar del ejemplo del Papa y de sus verdaderos seguidore

Si alguna persona entiende dura esta reflexión, que relea la actitud de Jesús con los que pervertían el Mensaje en nombre de Dios; que lea a los profetas, a las críticas del mismo Jesús y también a los Padres de la Iglesia o las homilías de San Antonio de Padua. Verá que me he quedado corto. No confundamos prudencia con cobardía cuando el mayor escándalo viene de dentro sin autocrítica alguna. Falta humildad  y oración a la escucha, y de ahí viene todo lo demás.

Espiritualidad, Iglesia Católica , , , , ,

‘PARA VIVIR ASÍ’ en Arantzazu”, por José Arregi

Jueves, 29 de abril de 2021

1-SAranzazu55De su blog Umbrales de luz:

No sé si puede haber un edificio más apropiado que la basílica de Arantzazu para ofrecer y disfrutar el concierto ‘Horrela Bizitzeko” (Para vivir así). Pero hacía falta valor para organizarlo allí, pues hay cosas que aún resultan demasiado duras a los oídos de la Iglesia en general. Hacía falta valor, y los frailes de Arantzazu lo han tenido, para abrir de par en par las puertas de Txillida a la obra del compositor beasaindarra Asier LI, bajo la tutela de los valientes catorce apóstoles de Oteiza. Felicito a los franciscanos de Arantzazu.

El proyecto musical “Horrela Bizitzeko” es una meditación poética musicalizada en seis partes sobre el ser humano herido, con letra y música compuestas por Asier LI, de asombrosa hondura y creatividad. Narración doliente de los desgarros de las relaciones humanas, cantada a capella por voces tersas y melodiosas. Armoniosa recitación disarmónica, donde la declamación pausada se vuelve delicada melodía, y el canto, rítmica declamación. Grito y ruego, protesta sonora y palabra de amor silenciosa. Todo suena duro y tierno, firme y sereno, doloroso y apacible a la vez.

La parte IV fue ofrecida y grabada el 13 de marzo en la basílica de Arantzazu, espacio tan cálido y amplio, tan íntimo y abierto a la vez. El sol de la tarde bajaba ya hacia Andarto y, a través del ventanal delantero invisible y de las vidrieras laterales, expandía una suave luz dorada y azulada que descendía por el ábside, por las paredes de piedra, por la bóveda y los coros de madera, abrazando las sombras que subían, mitigando asperezas, aliviando desgarros y dolencias. Estábamos los dos, estábamos todos, impresionados y emocionados, unidos con todo por los cinco sentidos, ojos y oídos abiertos. Bienestar.

¿Y qué hay en ello que pudiera resultar transgresor y duro de escuchar para la institución eclesial y muchos miembros de la Iglesia? Te lo diré, aunque te pueda resultar incomprensible: en sus relatos, reflexiones y poemas, el autor aborda dolores e impotencias, desgarros y heridas debidas a la condición de mujer, a la orientación sexual y a la identidad de género, y lo hace con gran determinación y fuerza, pero con admirable finura, sin provocación ni polémica alguna, sin levantar el dedo condenatorio para señalar a nadie, más que a la situación como tal. Y recoge aportaciones de Hildegarda de Bingen, monja benedictina del siglo XII, filósofa, científica, médica, escritora, compositora y mística, de Simone de Beauvoir, Marta Nussbaum, Wittgenstein, Jung…, universos distintos en uno. Pero siguen siendo temas tabú para muchos, demasiados.

apostoluak011Piedad de Jorge Oteiza

¿Tan difícil es vivir?, se pregunta Asier Li. Que lo digan las mujeres violadas, maltratadas, compradas y vendidas, sobrecargadas de trabajo y descargadas de salario, subordinadas y marginadas en tantas instituciones y religiones –de modo notable en la Iglesia católica–. Que lo digan lesbianas y gais obligados a vivir su amor como enfermedad y culpa, o bien a negarlo y ocultarlo. Que lo digan quienes se sienten mujeres en cuerpo de hombre u hombres en cuerpo de mujer, quienes tienen su identidad desgarrada entre aquello que se sienten y aquello que les quieren hacerse sentir, a quienes se les supone un ser errado… Que lo digan las personas a las que se les ha inducido ver su cuerpo como impuro y sucio, hasta sentir asco y vergüenza de sí mismas. Son seres agredidos, desgarrados. Y la Iglesia tiene mucho que ver en tales agresiones y desgarros. Hace solo unos días, la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano ha publicado un documento, con la aprobación explícita del papa, en el que se enseña clara y duramente que no es lícito bendecir las uniones y relaciones de personas homosexuales. Es terrible. Y aún más terrible la razón que aduce: “Dios no puede bendecir el pecado”. Así que el amor de gais y lesbianas que aman plenamente de acuerdo a su ser es maldecido, declara Roma. ¡Qué difícil es vivir así! Somos nosotros quienes lo hacemos más difícil, quienes herimos la vida.

Mientras los doce miembros del Grupo Vocal KEA, con su voz vibrante y desnuda, con enorme fuerza y dulzura recitaban cantando en la basílica de Arantzazu, como si fueran misterios dolorosos del rosario, los desgarros de los seres humanos errantes que somos, se me figuraba que el eco del grito de María en pie sobre el cuerpo muerto de su hijo en lo más alto del frontispicio de la entrada llenaba la basílica entera, y que la diminuta imagen de María del imponente ábside también se unía, desde el corazón del universo, al canto de KEA y que, con su tierna sonrisa tan suya y permanente, iluminaba todas las sombras, ungía de bálsamo todas los desgarros. Y se me figuraba igualmente que, en el silencioso valle de Iturrigorri, sombrío y luminoso, donde Itziar y yo paseamos antes de asistir al concierto de la basílica –¡Iturrigorri!, donde hace 57 años, siendo yo seminarista niño de Arantzazu (¡cuántos mundos han pasado desde entonces, dentro y fuera, en el mismo mundo!), dos veces por semana la vida se nos convertía en juego y sueño–, se me figuraba, digo, que también allí la melodía del hayedo y el relato del arroyo, bailando entre piedras, formaban parte del mismo concierto, y difundían la misma buena noticia: todo es Uno, todos los seres somos Uno, formamos parte los unos de los otros, nuestra salud y salvación está en el Todo, y la felicidad está en la bondad.

¿Qué hay más grande que el universo o el multiverso ilimitado? ¿Qué hay más pequeño y más frágil que el ser humano, con todas sus creencias y supersticiones, con sus normas y prohibiciones supuestamente divinas? ¿Qué hay más infractor y desgarrador que el doloroso grito que las entrañas maternas desgarradas de María, suspendida entre el cielo y la tierra en el frontispicio desnudo de Arantzazu, con el cuerpo desangrado de su hijo crucificado a sus pies, lanza hacia el Infinito contra todos los poderes asesinos? ¿Qué hay más dulce que la tierna sonrisa que se dibuja en los labios de la imagencita del ábside brotando del corazón del Infinito? Lo uno lleva consigo lo otro, en la esperanza de que todos seamos Uno, en camino hacia la comunión, la bondad, la paz universal.

Arantzazu, “lugar de espinos” y flores, eres testigo de la esperanza de “vivir así”. Sigue, Arantzazu, aun en tu fragilidad, abriendo puertas a la sociedad y a la cultura actual, a todos los peregrinos, caminantes y errantes. Liberando la luz de la sombra. Bendiciendo toda forma de amor, más allá de prejuicios hirientes, de prohibiciones y de límites asfixiantes. Portando agua siempre nueva, como la fuente y el arroyo de Iturrigorri. Renovando, actualizando creencias y lenguajes de antaño. Siendo lugar de respiro, más allá de todos los credos. Reescribiendo el poema de Arantzazu de la mano del pueblo.

Aizarna, 20 de marzo de 2021

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† Uta Ranke-Heinemann (1927-2021). Teóloga, con R. Bultmann y H. Schlier

Lunes, 29 de marzo de 2021

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Del blog de Xabier Pikaza:

Uta Ranke-Heinemann,primera profesora de Teología en una Universidad de la Iglesia Católica. Había nacido en Essen (Alemania), donde acaba de morir el pasado 25 de este mes de marzo.

(La nota de la foto del periódico alemán que anuncia su muerte dice: Papas y papisas deberían alternarse. A los 2000 años en que el Papado ha estado en manos de varones deberían seguir otros 2000 en que los papas fueran papisas).

9F755BB3-EE49-4FE3-B84C-025214C7538AUta era hija de Gustav Heinemann, de una familia alemana muy significativa, dirigente de la Iglesia luterana, y  presidente de Alemania Occidental (1969 a 1974).

Su madre Hilda  pidió a Rudolf Bultmann(del que había sido alumna) que acogiera por un tipo a su hija Uta, en los últimos años de la guerra  (1939-1945) pues ellos (los Heinemann) habían perdido casa y bienes en un bombardeo y no podían ofrecer seguridad a su hija adolescente.

 R. Bultmann (el teólogo más famoso de Alemania en aquel tiempo) y su esposa acogieron a Uta como hija,y ella aprendió la mas radical teología protestantes, para así vivir con hondura personal (existencial y social) el evangelio. Pocos teólogos cristianos han tenido la fortuna de estudiar y asumir vivir como la hondura personal liberadora de la Palabra de Dios, desde la raíz del cristianismo.

   Acabado la guerra, Uta estudió teología protestante en Bonn, Oxford y Montpellier, y fue alumna preferida de Heinrich Schlier (otro inmenso teólogo, amigo de Bultmann, que se convirtió por entonces al catolicismo, queriendo unir así la libertad existencial y la tradición más amplia de la Iglesia).

4579B4C1-FB2D-4E4F-8A13-8281BC0BEB43Quizá por influjo de H. Schlier (quien dirigió de hecho mi tesis doctoral sobre Bultmann) y buscando una Iglesia que fuera más consecuente (a su juicio) con el primer cristianismo, Uta se “convirtió” al catolicismo, y fue, incluso, por un tiempo, compañera de Joseph Ratzinger.

Se doctoró en teología, siendo la primera mujer que regentó una Cátedra de Nuevo Testamento e Historia de la Iglesia Antigua en una Universidad Alemana (en Essen). Pero el año 1987 fue privada de la cátedra, dentro de la Facultad de Teología Católica, por cuestionar la virginidad “biológica” de María, la madre de Jesús.

No dejó por eso la Iglesia Católica, sino que ha seguido siendo hasta el fin cristiana y católica,”bultmanniana” mujer de Iglesia,   muy influyente en la iglesia alemana por su opción a favor del pacifismo y de la libertad integral en la Iglesia.

C71A5B8B-92DD-4851-BC25-48B38163B836Sus obras (Eunucos por el Reino y No y amén. Invitación a la duda) han influido mucho en la visión cristiana de la mujer y de la relación con la modernidad.

En toda su obra, Uta puso de relieve el espíritu más “católico” (en el sentido de Universal) de Bultmann, con su forma de entender la secularización, la desmitologización y la apertura a un tipo de modernidad existencial.

Pude estudiar su obra cuando preparaba mi tesis sobre Bultmann, publicada de nuevo, como ensayo teológico en Ediciones Clíe.

Descanse en paz, Uta.

cf. .https://es.wikipedia.org/…/Eunucos_por_el_reino_de_los…

 

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Consejos para la mujer fuerte

Lunes, 8 de marzo de 2021

Celebremos este 8 de Marzo con un poema de una mujer fuerte… Del Blog de Gioconda Belli:

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Consejos para la mujer fuerte

Si eres una mujer fuerte
protégete de las alimañas que querrán
almorzar tu corazón.
Ellas usan todos los disfraces de los carnavales de la tierra:
se visten como culpas, como oportunidades, como precios que hay que pagar.
Te hurgan el alma; meten el barreno de sus miradas o sus llantos
hasta lo más profundo del magma de tu esencia
no para alumbrarse con tu fuego
sino para apagar la pasión
la erudición de tus fantasías.

Si eres una mujer fuerte
tienes que saber que el aire que te nutre
acarrea también parásitos, moscardones,
menudos insectos que buscarán alojarse en tu sangre
y nutrirse de cuanto es sólido y grande en ti.

No pierdas la compasión, pero témele a cuanto conduzca
a negarte la palabra, a esconder quién eres,
lo que te obligue a ablandarte
y te prometa un reino terrestre a cambio
de la sonrisa complaciente.

Si eres una mujer fuerte
prepárate para la batalla:
aprende a estar sola
a dormir en la más absoluta oscuridad sin miedo
a que nadie te tire sogas cuando ruja la tormenta
a nadar contra corriente.

Entrénate en los oficios de la reflexión y el intelecto
Lee, hazte el amor a ti misma, construye tu castillo
rodealo de fosos profundos
pero hazle anchas puertas y ventanas.

Es menester que cultives enormes amistades
que quienes te rodean y quieran sepan lo que eres
que te hagas un círculo de hogueras y enciendas en el centro de tu habitación
una estufa siempre ardiente donde se mantenga el hervor de tus sueños.

Si eres una mujer fuerte
protégete con palabras y árboles
e invoca la memoria de mujeres antiguas.

Haz de saber que eres un campo magnético
hacia el que viajarán aullando los clavos herrumbados
y el óxido mortal de todos los naufragios.
Ampara, pero ampárate primero
Guarda las distancias
Constrúyete. Cuidate
Atesora tu poder
Defiéndelo
Hazlo por ti
Te lo pido en nombre de todas nosotras.

*

Gioconda Belli

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“Mujeres Convocadas”, por Cristina Inogés Sanz

Lunes, 8 de marzo de 2021

mujeres-1080x627Con frecuencia se nos olvida que unas de las acepciones de la palabra Iglesia es “convocar”. Reconozco que me gusta mucho ver, percibir, sentir a la Iglesia convocándonos.

Somos mujeres convocadas a la misión evangelizadora de la Iglesia desde el mismo momento de la resurrección de Jesús, y aún antes: “Ve a mis hermanos y diles (Jn 20,17)le dijo a una mujer, María Magdalena. Desde ese momento nuestro horizonte tiene una meta, pero los caminosvocacionales hasta alcanzarla son de lo más variado.

Estamos a las puertas de una fecha, el famoso 8M, cuya celebración siempre levanta suspicacias. Este año va a estar marcado por la Covid-19 y eso se notará en la forma, pero el fondo de las reivindicaciones se mantiene. Con unas se puede estar más de acuerdo que con otras, sin embargo, creo que las formas de hacerlo sí marcan diferencias. Es verdad que todavía queda mucho camino por recorrer para que la igualdad sea un hecho evidente y, nadie puede negar que hay muchas diferencias entre países donde las más notables se dan entre el norte y del sur.

Como mujeres convocadas parte de nuestra responsabilidad es propiciar en la Iglesia, unos cambios que sirvan de modelo a una sociedad cada vez más crispada por este tema y por otros. Esto será complicado si nuestras formas, en muchos casos medievales, pretenden convivir con palabras y modelos del siglo XXI. Vendría a ser algo así comoproponer sumar naranjas y peras y dar el resultado en “unidades de fruta”. Sí, tal vez podría pasar con muchas explicaciones, pero no sería muy convincente porque el problema no estaría bien enunciado.

A nosotras nos toca enseñar a toda la Iglesia que, precisamente en este momento, todos tenemos que ser muy generosos y, desde la opción vocacional que cada uno haya elegido, desde donde cada uno se sienta convocado, aporte por pura convicción y conversión personal para hacer realidad la Iglesia sinodal que nunca debimos perder de vista, y que quedó olvidada hace ya muchos, muchos siglos.

Estamos llamadas -convocadas- a hacer visible ese cambio con nuestra actitud propositiva, desarrollando la corresponsabilidad eclesial que tan hondamente sentimos y vivimos, convencidas de estar viviendo un momento histórico y vital para la propia Iglesia, y donde va a ser esencial pasar del “yo” al “nosotros” y en ese “nosotros” tenemos que caber todos, no por ley, sino por la certeza de sabernos Iglesia, comunidad que refleja la manera de ser de Dios. Las mujeres, la historia lo demuestra, hemos tenido audacia, creatividad, flexibilidad, y corresponsabilidad para llevar a buen término aquello a lo que nos llamaba Dios. Ahora estamos convocadas a hacer visible la riqueza de la diversidad de la que está compuesta la Iglesia.

Cada una lo hará desde donde su vocación la haya llevado y con la comunión, la bella y frágil comunión, como gran tesoro a conservar y trasmitir. Lo que no nos puede hacer olvidar, porque no son realidades incompatibles, que sin la igualdad nada se puede construir. Nuestra igualdad nos viene dada en el bautismo. En caso de duda, unos y otras, deberíamos convocarnos en torno a esa fuente común donde el Espíritu se derrama a borbotones y nunca mejor dicho.

Puede ser que, al encontrarnos todos reunidos en torno a la fuente bautismal, descubramos que el sonido de nuestras voces no resulta abrumador, sino sorprendentemente armónico bajo la batuta del Espíritu que coordina nuestras intervenciones.

Mujeres convocadas y en Camino Sinodal, invitando, escuchando, ofreciendo y proponiendo. Me gusta la forma que se va dibujando. Ahora, entre todos, a hacerla realidad.

Cristina Inogés Sanz

Fuente: Publicado en la Revista Ecclesia, nº 4066

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“Complicidad”, por Dolores Aleixandre.

Lunes, 8 de marzo de 2021


magdalena-jesus-640x480Jesús miraba de frente a las mujeres, escuchaba, dialogaba, no rehuía su contacto, ni sus perfumes ni su afecto.

No hay mejor palabra para expresar lo que seguramente sintieron las mujeres que escucharon hablar a Jesús. Debió asombrarles que, cuando hablaba de Dios, incorporaba a su lenguaje las pequeñas cosas de la vida cotidiana que ellas conocían tan bien: la levadura que hundían en la masa para hacerla fermentar; el manto que se rompía si echaban un remiendo de tela nueva; el candil que encendían al atardecer para alumbrar la casa; el agua que iban a buscar cada día a la fuente; la sal con la que condimentaban las comidas; el arcón en el que guardaban cosas nuevas y viejas; el aceite de sus alcuzas, el barrer cuidadoso que les permitía encontrar una moneda perdida. Se sentían incluidas al escuchar nombrar cosas que les ocurrían a ellas cada día: una boda, una enfermedad, niños que jugaban en la plaza, un hijo que se iba de casa, una semilla de mostaza plantada en el huerto, una recién parida con su hijo en brazos. Aquellas realidades dejaban de ser irrelevantes y se convertían en la escala que Jacob había visto en sueños y por ellas bajaban y subían los mensajes de Dios; eran la arcilla de la que aquel Maestro se servía para modelar sus palabras, la zarza ardiente en la que Dios se revelaba.

Muchas se abrieron a aquella inaudita novedad y sintieron caer las cargas que pesaban sobre sus hombros. Alguien hablaba del reino de Dios como de un espacio sin dominación, anulaba las pretensiones de superioridad masculina, no se interesaba por cuestiones de sexo o de pureza, actuaba con asombrosa libertad, se relacionaba con las mujeres a través de sus cinco sentidos: miraba de frente, escuchaba, dialogaba, no rehuía su contacto, ni sus perfumes ni su afecto.

“¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!”, exclamó entusiasmada una de ellas. “Dichosos más bien quienes escuchan la Palabra de Dios y la guardan”, respondió él (Lc 11,27). Era una bienaventuranza que anunciaba un mundo de iguales y abría ante ellas las puertas del discipulado.

El 8 de Marzo es una buena fecha para recordarlo.

Fuente 21 RS Marzo 2021

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Jesús Espeja: “Dos patologías en la Iglesia: Clericalismo y patriarcalismo”

Jueves, 25 de febrero de 2021

1537973088495-1-1140x500De su blog La Iglesia se hace diálogo:

“En la Biblia escrita por hombres y en una cultura patriarcal, la mujer aparece como inferior y debe estar sometida sumisamente al hombre”

“Magisterio y teología con frecuencia vienen recomendando a las mujeres que estén sujetas a su esposo, y han dado pie a un machismo cada vez más intolerable que aún hoy sufren muchas mujeres en matrimonios cristianos”

“La minusvaloración de la mujer en la Iglesia es innegable dado que no tiene acceso ninguno a las instancias de poder hoy en manos de los ministerios ordenados que sólo pueden ejercer los varones”

“En el clericalismo se excluye a los laicos que son la mayoría de los bautizados, y en el patriarcalismo se excluye a las mujeres que son la mayoría de los creyentes”

El papa Francisco habló recientemente sobre la posibilidad de que las mujeres sean lectoras, acólitas o diaconisas. Respetando las decisiones de las autoridades eclesiásticas en el hoy de la Iglesia, es manifiesta la discriminación de la mujer no solo en la sociedad sino también dentro de la organización y funcionamiento eclesiales.

En la Biblia escrita por hombres y en una cultura patriarcal, la mujer aparece como inferior y debe estar sometida sumisamente al hombre; salió de las costilla del varón, es la culpable de la caída y todavía en tiempo de Jesús, el varón podía despedir a su esposa, mientras ella no tenía derecho a pedir el divorcio. Esa mentalidad prevalece a lo largo de la historia bíblica, si bien otro documento sobre los orígenes dice que Dios creó al ser humano “hombre y mujer” a imagen suya. Una mentalidad que tiene también su apoyo en la filosofía de Aristóteles: “la mujer es un varón mutilado”, “un error de la naturaleza”.

Esta visión discriminatoria de la mujer ha entrado en el discurso y organización de la Iglesia. Jesucristo se pudo a lado de los excluidos-niños, pobres, mujeres abandonadas; fiel a esa conducta, la primera comunidad cristiana confiesa que, entre los cristianos ya no hay discriminación “hombre ni mujer”, pues todos los bautizados tienen la misma dignidad. Pero ya san Pablo, formado en la cultura del pueblo judío, recomienda: “que los hijos obedezcan a sus padres, los esclavos a los amos, y las mujeres a sus maridos; y que las mujeres se callen”. Magisterio y teología con frecuencia vienen recomendando a las mujeres que estén sujetas a su esposo, y han dado pie a un machismo cada vez más intolerable que aún hoy sufren muchas mujeres en matrimonios cristianos.

La minusvaloración de la mujer en la Iglesia es innegable dado que no tiene acceso ninguno a las instancias de poder hoy en manos de los ministerios ordenados que sólo pueden ejercer los varones. Minusvaloración más escandalosa cuando en la sociedad civil se declara la igualdad de derechos fundamentales para el hombre y para la mujer, y algunas de ellas ocupan puestos de relevancia y de poder en organismos nacionales e internacionales.

La Iglesia está en camino y ansía todavía llegar a ser lo que no es. A la hora de responder a esa vocación sufre hoy dos patologías: el clericalismo y el patriarcalismo. El clericalismo entendido como reducción de la Iglesia al clero ha sido y es lamentable patología denunciada claramente por el papa Francisco. El patriarcalismo, por no decir machismo, es otra nefasta patología de la comunidad cristiana.

En el clericalismo se excluye a los laicos que son la mayoría de los bautizados, y en el patriarcalismo se excluye a las mujeres que son la mayoría de los creyentes. En la Iglesia como pueblo de Dios, todos los bautizados tienen la misma dignidad y los mismos derechos, aunque haya distintas funciones. Nadie es más que nadie. Cuando alguno cree que solo él tiene hilo directo con el Espíritu se equivoca, porque todos recibimos el Espíritu que a todos nos hace hermanos.

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Hombre y mujer lo creó…

Sábado, 13 de febrero de 2021

Del blog Pays de Zabulon:

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He aquí una natividad singular, que, probablemente, sorprenderá a algunas personas.

Pero después de todo … dado que Dios nos hizo hombre y mujer … este secuestro de la obra de Domenico Beccafuni no debería sorprendernos.

Esto no quiere decir que un hombre varón sea una mujer, un individuo femenino.

Tampoco se trata de decir, de manera irreverente, que María era un varón;

Pero Dios hizo al hombre, macho y hembra.

A partir de ahí, todo lo que se dice sobre el hombre – se entiende, la humanidad – debería aplicarse tanto al individuo masculino como al femenino.

Esto ya debería dejar claro de una vez por todas que no hay superioridad de un género sobre otro. El individuo femenino es igual a la combinación. Ciertamente no hemos pensado lo suficiente sobre este enorme avance del Libro del Génesis en un mundo donde la naturaleza animal no siempre aboga en esta dirección.

Pero aún más, sugiere que todos los valores sexuales: amor, amistad, paternidad, igualdad, justicia, promesa de vida … no tienen nada que ver con nuestro ser de género sino con nuestro propio ser. Esto abre enormemente el campo de posibilidades.

Fuente de la foto: cuenta de Instagram de  KETA & UNICORNS

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La mujer en la Iglesia, acólita y lectora. ¿Paso adelante o decepción?

Martes, 26 de enero de 2021

mujeres-sacerdotes1Juan Cejudo,
miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares,
Cádiz.

ECLESALIA, 18/01/21.- Recientemente el papa Francisco ha publicado en su carta apostólica “Spiritus Domini” del 11/01/2021 un decreto por el que las mujeres ya pueden acceder a los ministerios del acolitado y del lectorado. Es algo que ya se venía haciendo desde hace muchos años en muchísimas partes del mundo. Las mujeres leen la palabra de Dios y ayudan como acólitas en las ceremonias religiosas, incluidas las eucaristías. Ninguna sorpresa. Ninguna novedad, salvo que ahora ya pueden ser reconocidas de manera oficial por este decreto del Papa.

Pero ésto sólo no es lo que desde hace muchos años se viene demandando desde muchos sectores eclesiales, como ha quedado reflejado en el pasado Sínodo de la Amazonía, que también solicitó el diaconado permanente para las mujeres. Igualmente el Sínodo de la Iglesia alemana, que empezó hace poco más de un año, plantea un cambio importante del papel de la mujer en la Iglesia, igual que demanda que el celibato sea opcional y otros.

El mismo papa Francisco ya creó en 2016 una Comisión de Estudio sobre el diaconado de las mujeres que no cuajó. Pero, al terminar el Sínodo de la Amazonia, en 2020, creó una nueva comisión para el estudio del diaconado femenino. Veremos a qué conclusiones se llega.

Aún así, no dejan de ser éstos, tímidos intentos por parte de la estructura eclesial para querer llegar a lo que ya hace muchos años se ha llegado en la sociedad civil: a la plena igualdad entre el hombre y la mujer.

La mujer en la Iglesia -así lo pensamos muchos- debe tener los mismos derechos que los hombres. Jesús no hizo diferencia entre hombres y mujeres. María Magdalena era una de sus más fieles seguidoras. La que está junto con su madre y otras mujeres y Juan, al pie de la cruz cuando está agonizando. La primera que va al sepulcro y comprueba que ha resucitado, Las mujeres están muy presentes en la vida de Jesús. En las primeras comunidades cristianas hay diaconisas, hay presbíteras y epíscopas…

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¿Por qué no hoy? Por eso esta medida de Francisco para mí es insuficiente y decepcionante . Comprendo que sectores moderados de la Iglesia hayan visto esta novedad como un gran paso hacia adelante, por lo que supone de dar respaldo oficial a lo que ya desde hace muchos años se viene haciendo en las iglesias, pero para mí es una decepción porque se queda muy corto.

Así supongo lo habrá valorado ese colectivo de 300 presbíteras católicas de todo el mundo, que aún no son reconocidas por las instancias oficiales, como muy bien ha declarado la presbítera española Christina Moreira que dice: “Oráculo del Señor: las hijas del Rey del universo no quieren soportar más el oprobio de ser tratadas como indigentes a quienes tirar algunas migajas para tenerlas contentas. […] No voy a aceptar ministerios tapaagujeros y apaga incendios, para que el clero se pueda dedicar con más holgura a perennizar el sistema clerical”. Sus declaraciones se pueden leer íntegras aquí.

Somos muchos los que desde hace muchos años venimos reclamando cambios en la Iglesia más profundos, en muchas áreas, que ayuden a salir de este desfase y esclerosis en que se encuentra, entre ellos la opcionalidad del celibato y la igualdad de responsabilidades entre mujeres y hombres en la Iglesia, a todos los niveles.

Me llama la atención que en la modificación del canon 230.1 del Código de Derecho Canónico que ha realizado el papa Francisco, no se dice abiertamente que los ministerios de lector y acólito pueden desempeñarlo ahora hombres y mujeres, sino que de modo muy ambigüo, con la palabra “laico”, se supone que incluye a hombres y mujeres. Es como si hubiere temor a decir expresamente que también las mujeres pueden desempeñarlos. Al mismo tiempo se deja claro que estos ministerios no conllevan remuneración económica alguna. Ésta es la redacción: “Los laicos que tengan la edad y condiciones determinadas por decreto de la Conferencia Episcopal, pueden ser llamados para el ministerio estable de lector y acólito, mediante el rito litúrgico prescrito; sin embargo, la colación de esos ministerios no les da derecho a ser sustentados o remunerados por la Iglesia”.

Es verdad que el mismo Francisco al explicar esta modificación sí deja claro que estos ministerios se pueden dispensar a todos los fieles idóneos sean de sexo masculino o femenino: “estos ministerios laicos, al estar basados en el sacramento del Bautismo, pueden ser confiados a todos los fieles idóneos, sean de sexo masculino o femenino, según lo que ya está previsto implícitamente en el canon 230 § 2”.

En definitiva, unos muy tímidos avances que, aunque valoro de modo positivo, con la esperanza de que pronto se puedan ir ampliando, pienso que no satisfacen para nada a sectores muy amplios de la base eclesial que desde hace muchos años pide se termine de una vez la discriminación en la Iglesia entre mujeres y hombres para caminar hacia la plena igualdad.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, Iglesia Católica , , , ,

Magda Bennásar: De gestaciones.

Viernes, 11 de diciembre de 2020

bebe-sombreroLenguaje típicamente femenino, resulta incluso extraño en contextos litúrgicos.

De eso se trata, de visibilizar, dar nombre y con ello dar vida a tanta riqueza y sentido dejado en tinieblas, en la mentira, por intereses y mezquindades.

El icono de Adviento, por excelencia, es el de una mujer gestante. La vida que está latiendo en ella es metáfora para que comprendamos y tomemos consciencia de que en esa gestación estamos todos y todo.

Se nos invita a entrar en ese silencio habitado, para experimentar, al unísono, el latido de lo divino en nosotros, dentro de nosotros.

Conectar, atender, escuchar ese silencio es un regalo que tendríamos que hacernos las personas que cuidamos la espiritualidad, para no detener la gestación de la vida en todo.

¿Por qué tenemos emergencia climática? Es evidente, que al no aprender a escuchar la vida en todo, hemos “utilizado” y así abusado, violado la vida en el planeta y en las personas.

La espiritualidad se confundió con devociones… craso error de religiones que finalmente empiezan a reaccionar.

Detendrá el aborto de la vida en el universo quien la deje gestar en sí misma. La vida de Dios y la del universo y la nuestra es la misma vida, la Vida.

Son días sagrados, de andar de puntillas, para que el ruido de nuestros egos no impida que oigamos el latido real de todo, en todo, y en todos.

Sin Adviento no hay Navidad. Sin gestación no hay nacimiento. Sin espiritualidad seria no hay vida.

Proponemos desde nuestro blog una cadena de silencio consciente, por la mañana y por la tarde/noche, sabiendo que esta consciencia nos conecta al universo que no sólo desde el “kairos” o tiempo de Dios se está gestando, también hoy sabemos que desde el “kronos” o tiempo real podemos cambiar el rumbo de la vida.

Os invitamos, a sentirnos y respetarnos y respetar a todo desde el silencio que marcan los amaneceres y anocheceres, y que la liturgia ha marcado como tiempos en que todo se detiene para orar, para entrar en silencio en el misterio de la gestación de la vida.

La vida gestante escucha el latido del corazón que le da vida. ¿Y nosotros?

Aprendamos del proceso de gestación como si de una liturgia se tratara.

¡Feliz Adviento!

Magda Bennásar Oliver, sfcc

Fuente Fe Adulta

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En María descubrimos la Perla.

Martes, 8 de diciembre de 2020

3750880Lc 1,26-38

Comprendo muy bien lo difícil que es superar prejuicios que durante siglos han moldeado nuestra religiosidad. Me anima a intentarlo el recordar que desde pequeño he visto en el escudo de nuestra orden una sola palabra: veritas. No es que los dominicos nos sintamos en posesión de la verdad, pero nos han enseñado a tenerla como el horizonte hacia el que tiene que caminar el ser humano para poder ser libre, como nos dice el mismo evangelio. La única manera de acercarnos a la verdad es superando los errores.

Toda fiesta de María es siempre un motivo de alegría, incluso de euforia diría yo. Ésta de la Inmaculada es para mí la más hermosa y la más profunda. Pero el motivo de esa alegría está más allá de la figura histórica o mítica de María. Si descubrimos en cada uno de nosotros lo que estamos celebrando en María, nos daremos cuenta de la verdadera proyección de esta fiesta. Merece la pena que hagamos un esfuerzo por superar todos los prejuicios que arrastramos durante siglos.

De la historia real de María no sabemos nada. Los evangelios apenas dicen nada. De una cosa estamos seguros: Jesús tuvo que tener una madre. Lo más grande que podemos decir de esa madre es que fue una mujer absolutamente normal. En esa normalidad debemos descubrir la grandeza de su figura. Si fundamentamos su grandeza en los abalorios y capisayos que le hemos añadido durante siglos, estamos minimizando su verdadero ser y dando a entender que, en sí, no es suficientemente importante.

En el mismo título de la fiesta (inmaculada), enseña la oreja el maniqueísmo que, desde S. Agustín, ha infectado los más recónditos entresijos de nuestro cristianismo. Fijaos bien en lo que sigue. En el evangelio de Lc, el ángel llama a María “kejaritomene” = gratia plena = llena de gracia. Pues bien, los cristianos hemos terminado hablando de la “sin pecado”. Ejemplo de cómo la ideología de turno puede tergiversar el evangelio.

Es maniqueísmo el dar por supuesto que lo normal para todo ser humano es un estado de pecado y que para ser un verdadero ser humano, alguien tiene que liberarnos de esa lacra. Es insostenible el mantener hoy que todo ser humano nace deshumanizado. Ridiculizamos la idea de Dios cuando aceptamos que el mal está en el inicio de toda andadura humana. Dios es el fundamento de todo ser, también de todo ser humano. La plenitud nunca puede consistir en quitar algo, aunque se trate de un pecado. La plenitud está en el origen de todo ser, no se debe al esfuerzo personal a través de una vida.

Pablo nos dice: “Él nos eligió, en la persona de Cristo para que fuésemos santos e inmaculados ante él por el amor”. Esta sería la traducción exacta y no ‘irreprochables’, como dicen la mayoría de las traducciones. La Vulgata dice: “inmaculati”. Nada parecido se dice de María en todo el NT y sin embargo la llamamos Inmaculada. ¿Por qué nos da pánico reconocer nuestro verdadero ser? Sería la clave para una interpretación actualizada de la fiesta. No debemos conformarnos con mirar a María para quedarnos extasiados ante tanta belleza. Si hemos descubierto en ella toda esa sublime belleza, es porque hemos podido imaginarla gracias a la revelación de lo que Dios es en nosotros.

Lo que decimos de María, debemos descubrirlo en cada uno de nosotros. Es ridículo seguir discutiendo si fue concebida sin pecado desde el primer instante o fue pura e inmaculada un instante después. Lo que debe importarnos es que en María y en todo ser humano, hay un núcleo intocable que nadie ni nada puede manchar. Lo que hay de divino en nosotros será siempre inmaculado. Tomar conciencia de esta realidad sería el comienzo de una nueva manera de entendernos a nosotros mismos y de entender a los demás. Podemos decir que María es inmaculada porque vivió esa realidad de Dios en ella.

Dios no puede hacer excepciones ni puede tener privilegios con nadie. María no es una excepción, sino la norma. En María descubrimos la verdadera vocación de todo ser humano. Ser como María no es la meta del hombre, sino que partimos de la misma realidad de la que ella partió. Lo que estamos celebrando en esta fiesta de María nos indica el punto de partida de nuestra trayectoria, aunque también el punto de llegada.

Sobre la figura de María hemos montado durante casi dos mil años un tinglado tal, que no sé cuanto tiempo necesitaremos para volver a la sencillez y pureza originales. María no necesita ni adornos ni capisayos. Es grande en su simplicidad, no porque la hayan adornado. Ni Dios ni los hombres tienen nada que añadir a lo que María era desde el principio. Basta mirar a su verdadero ser para descubrir lo que hay de Dios en ella, eso que siempre será limpísimo, purísimo, inmaculado. Si lo hemos descubierto en ella, será más fácil tomar conciencia de que también está en cada uno de nosotros.

Me habéis oído muchas veces decir que Dios no puede darnos nada, porque ya nos lo ha dado todo. Todo lo que tenemos de Dios, lo tenemos desde siempre. Nuestra plenitud en Dios es de nacimiento, es nuestra denominación de origen, no una elaboración añadida a través de nuestra existencia. Lo que hay en nosotros de divino no es consecuencia de un esfuerzo personal, sino la causa de todo lo que puedo llegar a ser. Aquí está la buena noticia que quiso trasmitirnos Jesús, tan desconcertante que seguimos sin creerla.

Si en Jesús hemos descubierto lo divino, ¿qué necesidad tenemos de María? Aquí está una de las claves de la fiesta. Hay una enorme diferencia entre la manera de llegar a descubrir en Jesús la presencia de lo divino y la manera de encontrar en María esa misma presencia. Nos hacemos una imagen de Dios partiendo de los conceptos que manejamos los humanos. Esos conceptos son muy limitados y al aplicarlos a lo trascendente se quedan siempre cortos. El concepto de Dios al que llegamos a través de Jesús nos lleva a una idea exclusivamente masculina de Dios. Ese Dios masculino queda privado de toda la riqueza conceptual que puede encerrarse en una idea femenina de Dios.

Ésta es la aportación genial que ha hecho el pueblo creyente atribuyendo, a la figura de María, todo lo que la teología oficial le impedía aplicar directamente a Dios. En María se puede desplegar lo femenino de Dios que es tan importante o más que lo masculino. Todo el machismo que destila nuestra religión quedaría superado si nos atreviésemos a pensar un Dios absolutamente femenino. Hay en lo femenino riquísimos contenidos que pueden ayudarnos a tomar conciencia de lo que es Dios como madre para cada uno de nosotros.

Tuvieron que pasar varios siglos para que los cristianos empezasen a interesarse por la figura de María. Esto no invalida todo lo que se ha dicho sobre María, pero nos obliga a darle una valoración muy distinta. No podemos seguir interpretando como hechos históricos lo que son solo símbolos femeninos. No, María fue una mujer normal que llevó una vida normal. Nadie se fijó en ella. Cumplió siempre con sus obligaciones de madre y esposa. Eso que a nosotros nos parece una ordinariez, es lo más grande y digno de imitar.

Meditación

Mira a María como si fuera un espejo,
que te está recordando lo que eres.
Si esa visión te asusta,
es que no has descubierto tu interior.
Eres la perla y tienes que tallarte.
Pero tienes un modelo en quién fijarte.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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Manos Unidas denuncia que es intolerable que el 30 por ciento de las mujeres y niñas del mundo vivan con miedo a ser agredidas

Miércoles, 25 de noviembre de 2020

36519044-25E2-4E1F-9D2A-8052EBA72BD625 noviembre: Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

En 2013, la Organización Mundial de la Salud definió la violencia contra las mujeres como «un problema de salud global de proporciones epidémicas».

Manos Unidas reitera su compromiso constante para terminar con una lacra que causa un enorme dolor y sufrimiento a las mujeres que la padecen.

En Sierra Leona, las mujeres y niñas se enfrentan no solo a la violencia física sino a la violencia doméstica y a las privaciones económicas; una violencia que se ampara en la cultura del silencio.

En 2019, la ONG aprobó 69 proyectos por importe de 3.776.385,00 €, destinados a promover, específicamente, los derechos y oportunidades de más de 170.000 mujeres

En 2020, las consecuencias de la pandemia del coronavirus, y las medidas de confinamiento y reclusión adoptadas por los diferentes gobiernos para hacer frente a la expansión del virus, han incrementado sustancialmente los episodios de violencia contra las mujeres en todo el mundo.

Pero esta situación no es algo nuevo, sino un comportamiento arraigado en todas las sociedades, que afecta a una de cada tres mujeres en el mundo, hasta el punto de que, en 2013, la Organización Mundial de la Salud, definió la violencia contra las mujeres como «un problema de salud global de proporciones epidémicas».

En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, que se celebra el próximo 25 de noviembre, Manos Unidas reitera su compromiso constante para terminar con una lacra que causa un enorme dolor y sufrimiento a las mujeres que la padecen. «La sociedad no puede mostrarse indiferente ante el maltrato y la violencia. No podemos tolerar que el 30 % de las mujeres y niñas del mundo vivan con miedo a ser agredidas, a denunciar o a las reacciones en su entorno cercano tras las agresiones… Y todo ello ante la apatía de una gran parte de las sociedades», asegura Ricardo Loy, Secretario General de Manos Unidas y miembro del comité de género de la organización.

«La sociedad no puede mostrarse indiferente ante el maltrato y la violencia. No podemos tolerar que el 30 % de las mujeres y niñas del mundo vivan con miedo a ser agredidas, a denunciar o a las reacciones en su entorno cercano tras las agresiones… Y todo ello ante la apatía de una gran parte de las sociedades»

Si bien la violencia contra la mujer es algo extendido a nivel global, en algunos de los países en los que trabaja Manos Unidas los índices de violencia son mucho más elevados. Esto se debe, fundamentalmente, a la prevalencia de costumbres ancestrales, mantenidas y aceptadas por sociedades eminentemente patriarcales, en las que mujeres y niñas están minusvaloradas frente a los hombres. «Solo atendiendo a las diferentes experiencias de violencia contra la mujer que nuestros socios locales nos transmiten, podemos imaginar el infinito dolor que, seguro, se está produciendo en estos momentos en todo el mundo por esa causa», lamenta Loy.

La violencia contra las mujeres y las niñas presenta numerosas caras que van más allá de la mera violencia física. Esto, según el Secretario General de la Organización, lleva a Manos Unidas a trabajar desde diferentes campos y enfoques, compartiendo recursos y experiencias que aporten soluciones para combatir estos comportamientos que padecen las mujeres y las niñas en su entorno familiar y en sus comunidades.

«Con nuestro trabajo de formación y de sensibilización intentamos poner freno a actitudes que violentan y degradan a las mujeres, como la trata de personas para su explotación laboral o sexual o la utilización de las mujeres y niñas como arma de guerra. La educación, en el trabajo de sensibilización que llevamos a cabo, tiene como objetivo, asimismo, el hacer frente a esas costumbres religiosas o culturales que las violentan físicamente o las invisibilizan y excluyen», explica el Secretario General de Manos Unidas.

Sierra leona: combatir el silencio cómplice

En Sierra Leona, durante los años de guerra civil, que terminó formalmente en 2002, era común que las mujeres fueran utilizadas como arma de guerra y entregadas a los rebeldes como esclavas sexuales. Quizá este sea uno de los motivos por el que muchos hombres adultos siguen manteniendo este comportamiento casi veinte años después. «La violación es algo que en Sierra Leona se usa tan comúnmente contra las mujeres y las niñas, que en 2018 pasado el presidente del Gobierno tuvo que declarar la violencia sexual como una emergencia nacional. Además, creó una unidad de la policía para combatir las violaciones, sobre todo las cometidas contra menores», asegura el padre Peter Konteh, director de Cáritas Freetown, socio local de Manos Unidas en el país.

Según el religioso, en Sierra Leona, las mujeres y niñas se enfrentan no solo a la violencia física –las palizas a las esposas son algo generalizado–, sino a la violencia doméstica y a las privaciones económicas; una violencia que se ampara en la cultura del silencio, fuertemente arraigada. «Ahora, con las intervenciones que hemos llevado a cabo con apoyo de Manos Unidas, hemos conseguido dar un vuelco a esa cultura del silencio que impedía a las víctimas hablar, sobre todo cuando se trataba de violaciones, y hemos logrado situar estos temas en la mesa de discusión.  Ahora, las mujeres, las niñas y las familias están dispuestas a hablar sobre el abuso y los perpetradores están siendo llevados ante la justicia», explica Konteh.

En numerosas ocasiones, las víctimas de violación no denuncian porque desconocen cuáles son las vías para hacerlo y carecen de recursos para costearse un abogado, el transporte a los tribunales o, incluso, la manutención durante el tiempo que dure el juicio. Este tipo de acompañamiento es, según el padre Konteh, fundamental. «Con el proyecto, además, brindamos a las supervivientes apoyo para la comida y el transporte y damos seguimiento a los casos en el tribunal para ver cómo van los procedimientos y brindar apoyo psicosocial a las víctimas».

La sensibilización en las escuelas y en las comunidades es fundamental para hacer frente a esta lacra que condiciona la vida de las niñas y las adolescentes. Para ello, los 400 alumnos y profesores de las 40 escuelas en las que se está desarrollando el proyecto están recibiendo formación acerca de la prevención de los casos de violencia de género, matrimonios precoces, embarazos adolescentes y acceso a la justicia, y serán los encargados de ejercer como «embajadores» entre sus compañeros para sensibilizar y seguir los casos que puedan presentarse. Además, participarán en programas de radio y televisión.

Para el director de Cáritas Freetown, «el mayor éxito del proyecto es haber creado conciencia sobre el asunto y comprobar el impacto de nuestros programas en las comunidades. Un gran logro es saber que, con esto, se están enviando señales a los “aspirantes a perpetradores”, protegiendo así a las mujeres y niñas de nuevos abusos».

Aunque el enfoque de género es un eje transversal en todas la intervenciones y proyectos que lleva a cabo la organización, en el año 2019, la ONG de la Iglesia católica aprobó 69 proyectos, por importe de 3.776.385,00 €, destinados a promover, específicamente, los derechos y oportunidades de más de 170.000 mujeres.

Fuente Religión Digital

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La iglesia, diez mujeres. Un sacerdocio de luz en la noche (Mt 25, 1-13)

Miércoles, 11 de noviembre de 2020

mujeres-768x383Del blog de Xabier Pikaza.

Con ocasión del evangelio del 8.11.20, publiqué un trabajo de tipo bíblico-teológico titulado. Las diez “vírgenes”: Parábola de amor y de aceite en la noche (Mt 25, 1-13). Retomo lo allí dicho, en la línea de mi Comentario de Mateo, para exponer en ese fondo el sentido y tarea de la Iglesia, representada de un modo ministerial y espiritual por las diez “mujeres” de la parábola.

Este pasaje (Mt 25, 1-13) ha sido bastante manipulado al servicio de una visión, patriarcal de una Iglesia que, como decía el Cardenal Congar en su Diario (quizá con algo de exageración), sólo ha leído la Biblia al servicio de su estructura de poder

Con la institución del “año de la Biblia” (2020), el Papa Francisco ha querido cambiar esa actitud (Congar decía “obsesión”), a fin de que de la teología y la vida de la iglesia pueda volver al principio de la Biblia. En esa línea ofrezco una lectura básica de Mt 25, 1—13, mostrando que toda la iglesia (varones y mujeres) aparece simbolizada en la experiencia y autoridad de los/as diez “vírgenes” de esta parábola

09.11.2020

MT 25, 1-13. UNA INTERPRETACIÓN ABIERTA…  No digo feminista, pues el texto no es feminista ni machista, sino simplemente católico, es decir, “universal” Algo he pensado y escrito sobre el tema, sobre todo en mi  Comentario de Mateo, y así lo indicare de un modo telegráfico en los puntos que siguen:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: “Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: “¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!” Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: “Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas.” Pero las sensatas contestaron: “Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis.” Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: “Señor, señor, ábrenos.” Pero él respondió: “Os lo aseguro: no os conozco.” Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.”

  1. Mt 25, 1-13, una parábola de Mateo. No la proclamó Jesús, pero recoge elementos importantes de su proyecto y mensaje. No trata sólo de una “vírgenes mujeres” (no varones), sino de todos los cristianos (varones y mujeres), como vírgenes (parthenoi), esto es, hombres y mujeres abiertos a la palabra, partiendo de María, la Madre de Jesús, desde una perspectiva radicalmente humana, en la que están incluidos todos los cristianos (cf. Mt 1, 18-25 y 2, 1-23. En esa línea, culminando el camino de María, estos/estas 10 vírgenes (parthenoi) de Mt 25, 1-13 son “toda la iglesia” (varones y mujeres) en clave de responsabilidad y amor, simbolizada por el aceite y la luz.
  2. Un tipo de iglesia posterior ha interpretado esta parábola en clave de “género”, desde una perspectiva que puede ser helenista y romana, pero q no es bíblica. Según ella, los/las 10 vírgenes serían solo mujeres, “amantes” de un Cristo varón…, y sometidas después (a lo largo de la historia de la iglesia, hasta el siglo XX) a un tipo de “jeráarquía” de varones (representantes de Jesús) a quienes ellas deben someterse. En la Iglesia habría, según eso, dos tipos de personas: varones-jerarcas (representantes de Cristo) y mujeres-vírgenes, bajo el cuidado de la jerarquía masculina, con obligación de sometimiento y clausura, en contra del evangelio. En este contexto, quiero decir que la interpretación práctica de esta parábola ha sido y sigue siendo, en gran parte, una desviación grave del evangelio la Iglesia según san Mateo.
  3. En contra de esa división, estas 10 vírgenes de Mt 25, 1-13, son toda la iglesia de Jesús…, varones y mujeres, sin diferencia esencial por su “sexo”. Todos los cristianos aparecen de esa forma bajo el signo de “mujeres que aman” y esperan al Cristo-Señor, que no es novio-masculino de mujeres, sino Nymphios Mesiánico, amor divino de hombres y mujeres, amigas-os/esposas-os/hermanas-os del Dios amor, representado en Cristo. Ciertamente, estos/as diez vírgenes tienen un “toque femenino”; ellos son la humanidad amante que está al fondo del Shema israelita (Dt 7,4-6), donde se pide amor y fidelidad por igual a varones y mujeres. Su virginidad no se entiende en forma ascético/sexual, sino en gesto de apertura y madurez de amor, en línea de evangelio.
  4. Todo intento de interpretar a estos 10 vírgenes como mujeres bajo la dirección y guía de un Cristo varón, y no como personas va en contra del evangelio de Mateo, que no cita la palabra clave de Gal 3, 28, pero que la supone: Ya no hay varón y mujer, pues todos sois uno en Cristo. Interpretar este pasaje de los/las diez vírgenes iría en contra sin incluir a los varones (de quienes se supondría que no están llamados al aceite y luz del amor de Cristo…) va totalmente en contra del evangelio “católico” de Jesús. Varones y mujeres están llamados por igual a la espera y amor del Cristo-amor” (Cristo esposo/esposa). Estos diez “vírgenes” son simbólicamente toda la iglesia.
  5. Todos los cristianos, varones y mujeres, han de ser vírgenes, como María, en la línea de Is 7, no en sentido sexual de género, sino en gesto y camino fundante de apertura al amor de Dios y a su revelación, como la Madre de Jesús y como las mujeres de la pasión y resurrección de Jesús (Mt 27-28). A diferencia de lo que se dice en Mc 16, 1-8, estas mujeres de Mt 28, 1-20 no sólo han recibido el mensaje del ángel de la pascua, sino que han acogido y visto al mismo Jesús, proclamando su mensaje en el principio de la iglesia (siendo creadora de la iglesia, pero no sólo para ellas, como mujeres, sino para todos los varones y mujeres, como “parthenoi” representantes de toda la Iglesia en Mt 25, 1-13).
  6. De un modo consecuente, en el conjunto del evangelio de Mateo (tanto en el Sermón de la Montaña, Mt 5-7, como en los discursos eclesiales de Mt 18 y M 23) no hay diferencia ente varones y mujeres… No hay una ética de mujeres y otra de varones (como en el tratado Nashim, mujeres, de la Misná), ni jerarquía de varones y otra de mujeres… Todo intento de entender a los/las parthenoi de Mt 25, 1-13 como mujeres sólo para un tipo de intimidad en amor, dejando el resto de tareas oficiales de la iglesia en manos de varones para la jerarquía resulta imposible y absurdo en el evangelio de Mateo. No hay hombres/jerarcas de iglesia sin amor de bodas, ni mujeres/vírgenes sin autoridad evangélico. Todo lo que dice el evangelio lo dice para todos/todas.
  7. Estos/estas 10 vírgenes son por tanto toda la iglesia (varones y mujeres), y sus signos de aceite y luz, que no son una señal exclusiva de intimidad de novia, sino el signo y tarea más honda de la identidad cristiana (entendida desde el ritual judío de la luz del templo…). Ciertamente, hay un “aceite individual” de buenas obras y luz individual, pero en la línea del culto judío, aceite y luz son el culto más hondo de la comunidad, representada por la Menorah, que es la gran lámpara de Dios, la de los siete brazos… Cada uno de esos diez varones/mujeres son expresión de la comunidad entera, del gran culto del templo, centrado en la Monorah, del culto de vida de la iglesia cristiana. Estos/estas son los “celebrantes” de la nueva alianza, en la línea de la carta a los Hebreos. Todo intento posterior de reservar la “animación” del culto cristianos a los varones va en contra de una lectura integral de Mt 25, 31-46.
  8. Estos/estas vírgenes son (representan) la jerarquía fundante de la Iglesia… que no es institución de poder sagrado sobre otro, sino autoridad personal expresada en el aceite/luz que alumbra mientras unos y otros (unas y otras) seguimos esperando la culminación de amor de Dios en el Cristo/Esposo (amor, amigo) de todos. En ese sentido, esta parábola no trata de lo que pasará al final, cuando venga el Cristo/Esposo definitivo, sino lo que esta pasando ahora, en una noche que parece larga o vacía, pero que está llena de la luz de esperanza de amor de varones y mujeres…
  9. No olvidemos ésta es una parábola, una palabra para sentir, pensar, comprometerse…Una palabra que queda abierta y que ha de ser interpretada en la vida de la iglesia. Pues bien, una jerarquía eclesial de varones ha interpretado mal esta parábola; y por eso ella tiene que volver al evangelio (como quiere el Papa Francisco)  No se trata de que esta tarde (mejor que mañana) Francisco diga: La mujeres pueden ser “sacerdotes”, igual que los varones, fifty/fifty, a 50%, aunque eso no estaría mal. Se trata, más bien, de recrear desde el fondo lo que quiere esta parábola, que trata del “sacerdocio de la vida/amor” (aceite, luz…); se trata de aplicarlo de una forma personal y social, al conjunto de la Iglesia Se trata de empezar a leer la Biblia desde su origen… Evidentemente, iniciado este camino, la iglesia tendrá que abandonar con vergüenza y gozo su machismo impenitentes, para instituir con Mt 25, 1-13 el ministerio y tareas de aceite y luz, de amor de Cristo, abierto a todos, varones y mujeres, en forma personal y comunitaria.
  10. No pido nada… sólo empezar… Volver a la Biblia bien leída y recreada, como quiere el Papa Francisco, aunque pienso que él (y el Varicano en su conjunto) no está preparado para dar el paso necesario de evangelio. Francisco ha marcado el camino, pero no sé si se atreverá a seguirlo. Ha dicho “volvamos a la Biblia”, pero quizá no se ha dado cuenta de lo que eso significa. Por eso, tenemos que empezar por lo más simple, leer la Biblia, no hacernos los vagos… Leerla de verdad, y encontraremos textos luminosos como éste de los/las diez vírgenes que son a iglesia entera, como signo y camino de amor. Leer la Biblia y empezar a dar con ella unos pasos sencillos pero intensos, abierto, misioneros, de evangelio. Una vez que empecemos en serio todo seguirá como por sí mismo, pero ésta es una siembra de evangelio. Pero, vuelvo a decir: No olvidemos que es una parábola… y que el 50% de vírgenes necias y el 50% de prudentes es simbólico… Esa parábola está abierta. Ella nos dice hay un camino distinto, abierto a todos los hombres y mujeres… Por eso termina diciendo “velad”, velad y poneos en verdad en marcha en el gran camino de la noche de la espera de Jesús.

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Mireia Rourera: El cuerpo de las mujeres también encarna a Cristo.

Lunes, 19 de octubre de 2020

SwNfmhnL_400x400La plataforma de mujeres creyentes ‘Alcem la Veu’ se dio a conocer en Cataluña pocos días antes del 8 de marzo pasado con una concentración ante la catedral de Barcelona. Fue una acción coordinada con otras manifestaciones parecidas que se hicieron en más de 20 ciudades del mundo bajo el paraguas del movimiento internacional de Voices of Faith, en que las mujeres que forman parte de la Iglesia reivindican su papel, su derecho a tener voz y voto, y su compromiso feminista. Una de las impulsoras de Alcem la veu (“Levantemos la voz”) es Neus Forcano.

¿Qué es Alcem la veu?

Se trata de una plataforma que se crea el julio del 2019. Nace cuando un grupo de mujeres activas en movimientos y parroquias que nos conocemos de coincidir en diferentes manifestaciones, congresos o cursos, nos decidimos a crear una entidad para reivindicar nuestros derechos y para manifestar públicamente la Iglesia en que creemos. Algunas de estas mujeres provienen del Movimiento de Profesionales Católicos de Barcelona (MPCB); otras, de la HOAC; otras participan en la Acción Católica Obrera (ACO)… y también hay mujeres del Col·lectiu de Dones en l’Església, las pioneras.

¿Quiénes son?

La reivindicación de los derechos de las mujeres dentro de la Iglesia la venía protagonizando en Cataluña, de forma muy activa y desde el 1986, el Col·lectiu: Maria Pau Trayner, Roser Soler, Sefa Amell, Maria Martinell… Algunas de nosotras hemos aprendido de ellas, hemos querido agrandar el movimiento. Con la plataforma Alcem la veu nos damos a conocer coincidiendo con el 8 de marzo, a pesar de que la concentración la convocamos unos días antes para no dividir la concentración unitaria del día 8, en la que siempre hemos participado.

¿Qué es lo que decís?

Queremos explicar que en la Iglesia católica también hay mujeres conscientes que reivindicamos la igualdad, nos sabemos dignas y no queremos renunciar a formar parte de las comunidades dónde celebramos y compartimos la fe. Queremos que la gente sepa que la Iglesia católica no es uniforme, que también existe nuestra visión, la de mujeres feministas.

¿Y escribisteis un manifiesto?

El manifiesto no pretende ser un punto de origen, recoge reivindicaciones históricas de las mujeres de Iglesia. Es un manifiesto maduro que explicita que las mujeres católicas podríamos ejercer las mismas funciones y tener acceso directo a los ministerios como los hombres, y añadimos que esto no esté pasando es una discriminación clarísima. Tenemos argumentos teológicos, argumentos racionales y los derechos humanos que nos avalan. Hemos crecido en un cristianismo que esto lo entiende y lo ve factible. Lo que nos extraña es que no haya un cambio, que no haya más eco dentro de la Iglesia para que esto pueda ser una realidad.

Bien es verdad que los cambios son lentos.

Si se observa solo el organigrama eclesiástico, todo es muy lento y no hay visibilidad de las mujeres. Ahora bien, si vas conociendo movimientos y personas que trabajan dentro de organizaciones eclesiales, las mujeres toman relevancia y tienen un papel importante. Hay mujeres en el ámbito académico, en acción social, algunas forman parte de los equipos de coordinación o de representación en movimientos y grupos eclesiales, pero no en órganos de decisión directa de la jerarquía eclesial. No hay ningún obispo o ningún jerarca que públicamente haga un alegato a favor de la participación más explícita de las mujeres en órganos de decisión de la Iglesia, prefieren callar, como si fuera algo que sólo reivindicamos nosotras, como si fuera sólo cosa nuestra. A nivel particular, pueden reconocerlo, pero no lo harán públicamente. Las mujeres ya ejercen de diáconas y, sin embargo, no pueden ser ordenadas como diáconas ni reciben la denominación de diáconas. ¿Por qué no se puede llamar diácona a una mujer que ejerce de diácona?

¿Qué lo impide?

El Código Canónico. Pero el derecho canónico es derecho, es ley que responde a la evolución de la historia de la Iglesia. No hay nada que no pueda ser cambiable. Y dentro de la Iglesia, como en todas partes, hay personas más estrictas, que se acogen a la ley, y personas de vanguardia que se atreven a nombrar lo que ya es una realidad.

En Barcelona este año sólo se habrán ordenado cinco presbíteros. La Iglesia tendrá que acabar aceptando las mujeres.

Ante la carencia de presbíteros ya se decía hace tiempo que habría que aceptar a las mujeres, como diáconas, como presbíteras…. Pero no. Han preferido confiar en varones de otros países que no conocen ni la cultura, ni las lenguas de aquí. Siguen una formación, pero acaban siendo las mujeres y los laicos de las parroquias quienes los forman y los acogen para que puedan presidir la Eucaristía a pesar de las dificultades con el idioma, el choque cultural e incluso dificultades de integración en la comunidad… ¡Todo muy artificial!

En el Sínodo de la Amazonia, Francesc admitió que a falta de presbíteros hay mujeres que hacen sus funciones: casan, bautizan, hacen misa, dan la comunión…

Por supuesto. El papa Francisco es inteligente y sabe que está en una posición en que tampoco puede ser vanguardia unilateral de muchas cosas. Como papa intentará crear espacios, encuentros y lugares donde los creyentes puedan ir hablando, donde la Iglesia pueda ir madurando, y bendecirá estos movimientos. Está haciendo una política de dejar que cada cual en su lugar intente avanzar lo máximo que pueda en esta dirección más abierta, más plural, más inclusiva… A nosotras nos está bien, pero sabemos y no esperamos que desde la Iglesia del Vaticano, desde la jerarquía, se nos abra la puerta. Lo que nosotras queremos es darlo por hecho allí donde estamos, donde compartimos nuestra fe y nuestra experiencia comunitaria.

Concentració de Alcem la Veu

Concentració de Alcem la Veu

¿Qué quiere decir?

Que nosotras, desde la base, desde los movimientos, desde nuestros lugares, lo vivamos y lo celebremos como si esta posibilidad ya existiera. Es lo que hicieron las primeras comunidades cristianas. La primera comunidad cristiana es una comunidad judía con pluralidad de voces, donde una secta mesiánica cree que el personaje llamado Jesús es ya el Mesías definitivo, el que ya ha hecho el gesto de amor total. Y a partir de ahí se lee la historia bíblica de forma diferente, y se cambian ritos. Si no hubiera habido personas que hubieran creído en esta nueva secta, no se habría separado esta sinagoga cristiana de la sinagoga judía.

¿Y vosotras, hacéis lo mismo?

Nuestra fe es imposible vivirla desde esquemas o formulaciones que no concuerdan con nuestro sentir. Participamos en nuestras comunidades, pero también organizamos plegarias y celebraciones donde nosotras somos concelebrantes. No significa que estemos haciendo una Iglesia paralela. Formamos parte de la Iglesia y lo que reivindicamos es que ésta no es uniforme, no es sólo la Iglesia jerárquica. No queremos pasar desapercibidas ni ser silenciadas, queremos tener voz. Y lo queremos hacer público para que la gente sepa que hay un cristianismo que piensa y que vive así.

¿Y cuando decís que queréis recuperar la memoria de mujeres de la Iglesia?

En este punto también tenemos que romper el tópico de que, en la Iglesia, las mujeres no han tenido nunca voz. No sería justo decirlo así porque, precisamente en el cristianismo europeo y en todos los siglos, las mujeres han podido hacer cosas que quizás los códigos civiles o las normas y costumbres de las sociedades del momento no les permitían hacerlo con la misma libertad. El papel que ellas tuvieron en la Iglesia fue también una apertura a poder hacer más en el ámbito público, de cara a la comunidad, con un valor y una dignidad de la que tal vez no gozaban en la sociedad civil del momento.

Por Corpus Christi, este pasado junio, hicisteis una plegaria muy especial.

Partimos de las palabras de Pablo cuando dice “todos sois uno”, un solo cuerpo, y todos formamos parte de este cuerpo, que es el Cristo. Nosotras, que nos sentimos plenas y formando parte de este cuerpo, quisimos celebrar el día del Cuerpo de Cristo siguiendo las propuestas de la teóloga Emma Martínez Ocaña, que habla de la palabra encarnada en el cuerpo de las mujeres. Valorar las diferentes partes de nuestro cuerpo nos hace conscientes para conocernos y animarnos a movernos, a saber dónde queremos ir, qué queremos construir…Hicimos la plegaria celebrando el cuerpo de las mujeres, porque el cuerpo de las mujeres es digno y encarna también a Jesús, el Cristo. Así, todo aquello que hacemos desde la fe en Cristo forma parte del hacer Iglesia, del hacer camino.

¿Una plegaria con sororidad?

La palabra sororidad, como defiende la antropóloga mexicana Marcela Lagarde, se usa en el feminismo para indicar la unión o el vínculo que hay entre mujeres por un objetivo político, o para reivindicar algo justo. Esto es lo que le da miedo a la Iglesia. Las mujeres somos mayoría pero no tenemos acceso a la acción ministerial. Queremos conseguirlo cómo lo han hecho las anglicanas o cómo lo disfrutan las protestantes. El catolicismo está a la cola de ponerse al día, pero no lo decimos con rabia, porque desde hace tiempo, cuando conviene, nosotras también celebramos. En Europa hay movimientos fuertes a favor de la ordenación de católicas y también hay mujeres que voluntariamente han querido ser presbíteras y han buscado quién las pudiera ordenar…

Pensaba que solo estaba la polaca Ludmila Javorova…

Hay más. En el Estado hay una gallega, Christina Moreira, que es presbítera y forma parte también de este movimiento. Su comunidad le da un apoyo total. Son realidades que ya existen pero que la gente no las conoce… ni la jerarquía deja que se vean.

Desde vuestra entidad estáis apoyando a una teóloga francesa que quiere ser arzobispo de Lyon.

Sí, a Anne Soupa. El cardenal Philippe Barbarin tuvo que renunciar el mes de marzo al arzobispado de Lyon por haber encubierto un caso de abusos sexuales, y Anne escribió al nuncio del papa pidiendo poder ocupar el cargo de obispo. Tiene 73 años, es teóloga y tiene claro que está capacitada para ocupar este lugar y que una mujer tiene que tener la oportunidad para ocuparlo. Argumenta que las mujeres pueden ocupar lugares funcionales de la Iglesia sin necesidad de tener el ministerio ordenado. No sólo la apoyamos sino que creemos que, si más mujeres estuvieran dirigiendo la Iglesia y participaran en la política, en general, podrían cambiar cosas.

¿De cara al año que viene estáis trabajando para poder hacer una peregrinación a Roma?

Sí. Uno de los objetivos del año que viene es participar en la convocatoria internacional para ir a Roma el noviembre del 2021. Ya veremos si se podrá hacer, pero lo más importante no es la meta sino el camino… así que cada grupo y cada comunidad está trabajando en diferentes acciones para dar visibilidad al pensar de las mujeres, al hacer de las mujeres y a la voz de las mujeres dentro de la Iglesia. Por eso pretendemos hablar con todas las mujeres que están implicadas en movimientos de la Iglesia catalana, que son activas en parroquias o que son teólogas. Queremos saber qué piensan de su papel dentro de la Iglesia, y en función de lo que expresen, organizaremos diferentes acciones o encuentros. Otros grupos españoles también se suman a esta iniciativa. Todas las contribuciones, reflexiones, las compartiremos en la plataforma internacional Voices of Faith, desde donde se organiza este peregrinaje mundial para el reconocimiento del pensar y el querer de las mujeres de Iglesia.

Mireia Rourera

Fuente Atrio

Neus Forcano es licenciada en filología y da clases de lengua y literatura de bachillerato en una escuela concertada de Barcelona. Hizo un máster de historia de las mujeres y ha estudiado ciencias religiosas en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona (ISCREB). Siempre interesada en la teología, ha formado parte del Col·lectiu de Dones en l’Església y ahora es una de las impulsoras de la plataforma de mujeres creyentes Alcem la veu. Entre los temas que más ha estudiado y por los cuales se ha interesado hay las primeras comunidades cristianas y también recuperar y dar a conocer las voces de las mujeres que han hecho Iglesia, muchas de las cuales han sido silenciadas. Es miembro de la Asociación Europea de Mujeres para la Investigación Teológica (ESWTR), miembro del Consejo de Dirección de Iglesia Viva y colaboradora de Cristianisme i Justícia.

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“Lamentarse ante nuestra tumba”, por Carlos Osma

Miércoles, 30 de septiembre de 2020

portrait-4573464_1920De su blog Homoprotestantes:

“Cuando pasó el sábado, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirlo. Muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro recién salido el sol” (Mc 16,1-2).

Carmen Bernabé, profesora de Sagrada Escritura en la Universidad de Deusto, explica en un artículo publicado en el libro Reimaginando los orígenes del cristianismo[1] que la tradición de la visita al sepulcro por parte de las mujeres para ir a ungir el cuerpo de Jesús, ha sido elaborada con un interés teológico comunitario por parte de cada uno de los evangelistas. Sin embargo, considera que tras ella existe una tradición oral con diferentes versiones, que tiene su origen en la visita a la sepultura de Jesús de varias discípulas para hacer duelo y lamentarse. Una costumbre que los estudios sociológicos y la arqueología han corroborado a pesar de estar condenada oficialmente en el judaísmo. Las visitas a las tumbas de los difuntos se habían extendido entre la población judía del siglo primero, y las mujeres probablemente lo hacían al amanecer o el atardecer para intentar no encontrarse a nadie en el camino.

Al leer el texto evangélico y el comentario de Carmen Bernabé me he preguntado por la relación de los cristianos LGTBIQ con la sepultura donde enterraron su yo heterosexual y/o cisgénero, pero probablemente también su comunidad de fe, su familia, algunos proyectos y sueños, el trabajo, la ciudad, la Biblia, o incluso la fe. Hay personas que afirman que hace mucho tiempo que dejaron atrás esa sepultura, otras que lo suyo no fue una sepultura sino más bien una incineración, y que las cenizas resultantes se las llevó el viento. Personalmente me cuesta creerlo porque esas sepulturas, o cenizas, no están fuera de nosotros, sino que forman parte de quienes somos ahora. No nacimos el día en el que nos liberamos y dijimos al mundo entero quienes éramos, el día en el que asumimos nuestra identidad ante nosotros y ante los demás. Nacimos tiempo antes, y lo que ocurrió entre ambos nacimientos siempre nos acompaña. Podemos esconder en lo más profundo nuestro sepulcro o urna particular, pero está ahí, y quizás como las mujeres del evangelio, deberíamos acercarnos a él para lamentarnos.

Dice Carmen Bernabé que las mujeres eran las encargadas de ir a las tumbas, de cuidarlas, y que ante ellas realizaban lamentos rituales. Con esos lamentos, que eran composiciones poéticas que se cantaban sin instrumentos musicales, expresaban el dolor que sentían. Es verdad que en algunas ceremonias también había lugar para que los hombres pudieran cantar, pero sus canciones servían más bien para elogiar a los difuntos, recordando sus acciones heroicas. Por una parte, creo que la forma en la que los hombres se comportaban frente a la tumba de quienes habían fallecido podría servirnos de ejemplo a las personas LGTBIQ para aproximarnos a nuestro sepulcro, al dolor padecido, a la pérdida. Y es que tenemos razones más que de sobra para elogiarnos y subir nuestra autoestima: nos hemos enfrentado a la LGTBIQfobia con determinación, hemos luchado por la justicia, no hemos agachado la cabeza, y hemos ganado muchas batallas. Sin embargo, tengo la impresión que más que una aproximación a la sepultura en la que un día vivimos (morimos), con esta estrategia estamos intentando huir de ella. Y es lógico, porque nos trae a la memoria tanta humillación, que preferimos imaginarnos como héroes y heroínas. Sentimos tanta claustrofobia al volver a recordarnos dentro de ella, que nos refugiamos en la libertad que nos ofrece la vida que ahora hemos construido.

Las mujeres frente al sepulcro con sus lamentos intentaban elaborar su pérdida. Una visión superficial de esta forma de actuar puede parecer poco liberadora, pero si nos aproximamos y la analizamos un poco, descubriremos que tiene mucho que aportarnos. Para empezar porque con sus lamentos querían mantener vivo el recuerdo y la presencia del difunto, y las personas LGTBIQ no deberíamos olvidar nunca la experiencia opresiva que vivimos, ni pasar por alto que esa experiencia todavía hoy influye en muchas de nuestras acciones sin darnos cuenta. También pretendían reivindicar la historia de quien había fallecido, y en nuestro caso, nadie reivindicará nuestra historia si no lo hacemos nosotros. Al niño marica, a la adolescente trans, a la joven bollera, que no tenía las herramientas necesarias para enfrentarse a un sistema opresivo que lo ocupaba todo, podemos darle el último golpe de gracia para deshacernos de él o de ella. Podemos borrarlo, avergonzarnos de ella, de sus contradicciones y mentiras para sobrevivir, podemos decir que no existió. Pero también tenemos la posibilidad de mirarlo con amor y reconocer que hizo todo lo que supo y pudo para sobrevivir.

Hay una función más que tenían los lamentos ante las tumbas de los difuntos: la de denunciar las injusticias sufridas. Para hacernos una idea de lo subversivas que podían llegar a ser las lamentaciones de las mujeres en los ritos de duelo, en la antigua Grecia se regularon por temor a provocar alteraciones del orden. También se intentaron controlar más tarde en el cristianismo introduciendo como modelo el comportamiento sereno de María, la madre de Jesús, a los pies de la cruz. Pero las seguidoras de Jesús que lamentaban la muerte de su maestro, reivindicaban también su vida y, por tanto, condenaban las acciones de quienes habían acabado con ella en una cruz. Acercarnos a nuestras propias tumbas, al lugar donde dejamos a aquella persona que un día fuimos, se puede hacer con la determinación de denunciar la LGTBIQfobia que padecimos y a las instituciones que las promueven, algunas en nombre de dios. Ante nuestra acción determinada siempre habrá la voluntad de desprestigiarnos, de silenciarnos, o de decirnos cuál es la manera correcta y “cristiana” de lamentarse, pero nuestro ejemplo a seguir son los gritos y las lágrimas de unas mujeres a las que nadie pudo impedir que denunciaran una injusticia.

Pasar página para tratar de construir una nueva vida tratando de olvidar aquella en la que la LGTBIQfobia nos crucificó, es una acción que creo que al final no libera, no ayuda a curar las heridas. La experiencia que tuvieron las mujeres que fueron al sepulcro tres días después de la muerte de Jesús para lamentar su pérdida, nos permite ver que el lamento no siempre es un círculo vicioso del que no se puede salir, algo que nos revictimiza y que no puede liberarnos. El lamento puede ser una manera de no dejar atrás la persona que un día fuimos, de reivindicarla, y de denunciar el sufrimiento padecido. Según el Evangelio de Marcos la experiencia de la resurrección de Jesús no fue dada a los hombres que habían huido de la cruz y del sepulcro, sino a las mujeres que asumieron la tarea de acompañar a su maestro y lamentar su muerte. El grito de dolor puede ser creativo, y tiene la capacidad de abrirnos a la resurrección. Una resurrección que nos trae esperanza no solo a nosotros, sino a todas aquellas personas cuyo cuerpo ha sido introducido en un sepulcro. No nos avergoncemos, por tanto, atrevámonos a gritar y lamentarnos por la injusticia de la LGTBIQfobia que todavía trata de destruir la vida de tantas personas, y a las instituciones e iglesias que la amparan.

Carlos Osma

[1] Bernabé, C. & Gil, C. Reimaginando los orígenes del cristianismo (Estella; Editorial Verbo Divino, 2008), pp. 307-352.

Consulta dónde encontrar “Solo un Jesús marica puede salvarnos”

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Pikaza, Jesús y las mujeres: “Sobre ellas refundaré mi Iglesia”

Martes, 1 de septiembre de 2020

9796744-15822894Diarmuid O’Murchu

Del blog de Xabier Pikaza:

Estas mujeres serán como María Magdalena, y las otras de la tumba, pero ya no irán primero a Galilea para animar a Pedro y a los otros (cf. Mc 16,-18), sino que ellas mismas refundarán la iglesia, no contra Pedro, sino con él y con todos los que quieran comenzar de nuevo.

No serán como Justiniano, no edificarán una iglesia‒imperio, ni como Carlomagno o Gregorio VII, con su feudalismo religioso, ni como Lutero o Loyola, con su Reforma o Contra‒Reforma militante… y en el fondo impositiva-

Ni serán como muchas “obispas” o “presbíteras” actuales, que son mayoría en Escandinavia o en otros lugares, pero no sirven para para refundar la iglesia, sino para que sea más de lo mismo.

Éstas han de ser mujeres para refundar no sólo la vida religiosa, sino la iglesia, rompiendo su empedrado actual. Así digo en el prólogo que he escrito para O’Murchu. El texto es algo largo, pero lo dejo así, como visión de conjunto. En otras postales expondré algunos de sus temas. Buen día a todos

O’MURCHU: REFUNDAR LA VIDA RELIGIOSA EN EL SIGLO XXI (=refundar la Iglesia), Editorial Sirena de los Vientos, Madrid 2020 (cf.  https://www.sirenadelosvientos.es/ ).

Diarmuid O’Murchu no viene como desconocido, sino que vuelve con más fuerza desde un pasado fuerte de experiencia y compromiso de espiritualidad integradora, como puse de relieve en el prólogo a su libro Fe adulta. Crecer en Sabiduría y Entendimiento (Sirena de los Vientos, Madrid 2018).

Hoy presento la traducción de su obra clave, ya definitiva, sobre la Refundación de la vida religiosa en el siglo XXI (Religious Life in the 21st Century: The Prospect of RefoundingKindle Ed. 2016), y lo haré por inmersión, asumiendo y recreando desde mi perspectiva el espléndido programa de vida religiosa, de cristianismo y humanidad que está ofreciendo O’Murchu.

 Un autor a quien quisieron callar 

 O’Murchu es un especialista en “vida religiosa”, entendida como arquetipo o modelo de experiencia y madurez, de comunión y creatividad, como destacó en su libro Reframing Religious Life. An Expanded vision for the Future (New York 1996; versión cast. Rehacer la vida religiosa, Claretianas, Madrid 2001). Fue un libro sorprendente y luminoso, que puso ante los ojos de docenas de miles de cristianos, y en especial de mujeres “religiosas”, el don y sentido de Dios, en perspectiva de contemplación madura y creadora, es decir, de actualización liberada, personal y solidaria, del misterio.

Más que una institución canónica, al servicio de la jerarquía, la vida religiosa aparecía ya como experiencia y “estado” de renacimiento interior en el espíritu más hondo de la realidad, entendida como “palabra” (energía, presencia divina) tal como se expresa no sólo en el mensaje y camino de Jesús, sino en otras tradiciones religiosas, que nos llegan del pasado arquetípico del Dios que fluye y se encarna en nuestra misma vida de mujeres y hombres, llamados a la relación afectiva, y al compañerismo “empoderado”, igualitario de mujeres y hombres que, creyendo y habitando en Dios, habitan y creen en su propia libertad para el amor y la creatividad compartida.

Pues bien, la Conferencia Episcopal Española (CEE), sin entender quizá el fondo del tema que se hallaba en juego, y por miedo a perder su autoridad (especialmente sobre las “mujeres religiosas”, entendidas casi como mano de obra barata para su “ministerio”), publicó una dura nota (Boletín CEE, 8.7. 2002, 49-55), ratificada por Osservatore Romano (ed. castellana: 17.3. 2006), condenando la visión y proyecto de O’Murchu, en la línea más reactiva de otro documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe (Dominus Iesus, 2000), firmado por el Card. Ratzinger.

Aquella condena (sin ser dogmática, ni poder imponerse por ley) surtió su efecto e impidió que el libro se siguiera editando en castellano, aunque proliferaron fotocopias y lecturas clandestinas. Ahora, 16 años después, O’Murchu reaparece en castellano, con nuevas obras, y en especial con ésta sobre la Vida Religiosa, en una editorial de conocimiento interior y experiencia contemplativa de fondo cristiano, pero no confesional (no ligada a la jerarquía de la Iglesia), que se abre con gozo y esperanza  a la religión universal de la Vida.

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María Magdalena y el protagonismo de las mujeres

Publiqué hace tiempo mi visión de aquel libro y del tema discutido en la entrada “O’Murchu” del Diccionario de pensadores cristianos (Verbo Divino, Estella 2010, 572-675), mostrando mi interés por el autor y el tema. Ahora vuelvo a su proyecto de una nueva vida religiosa, llamada a una muerte que seré resurrección, tal como se formula en esta “re‒tractatio” titulada Refundación de la vida religiosa (en su original: Religious Life in the 21st Century: The Prospect of Refounding,Kindle Ed. 2016), sobre el final de una etapa y el comienzo aún futuro de una nueva experiencia y compromiso de vida religiosa, entendida como parábola y sentido de la más honda realidad de Dios y de la tarea de las religiones, y en especial del cristianismo.

Diarmuid O’Murchu, un teólogo, un hombre de iglesia

Para los menos versados en el tema, quiero recordar que Diarmuid O’Murchu (irlandés, nacido el año 1947) es un “religioso” y pensador católico irlandés, de la Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón (Congregación fundada en Francia, el año 1854, presente en Francia, España, Irlanda, USA. Fiipinas…). Eso significa que, en un plano, él forma parte del “clero” oficial de la Iglesia Católica). Es, al mismo tiempo, un psicólogo social, que ha dedicado tiempo y via vida a la animación (counselling) y empoderamiento de personas y grupos marginados, tanto en Europa como en África y América, especialmente a partir del año 2001.

Eso significa que escribe desde el “corazón” del cristianismo, sin que las condenas anteriores le hayan hecho abandonar la Iglesia en su sentido más hondo, sino todo lo contrario: le han llevado al centro de la vida cristiana, que es una experiencia compartida de “empoderamiento espiritual”, en comunidades de amor mutuo y de proyecto de vida compartida, que van más allá de las fronteras de la jerarquía oficial de la Iglesia.

Ha escrito varios libros de iluminación espiritual y crecimiento interior, a partir de su trabajo pionero sobre el profetismo de la vida religiosa (Religious Life: A Prophetic Vision, Notre Dame, IN 1991). Ha insistido en la identidad evolucionista del mundo de la vida, elaborando en esa línea una “teología cuántica” (Quantum Theology. Spiritual Implications of the New Physics, New York 1996), con lo que ello implica, en la visión de un Dios  que se introduce en el despliegue de la realidad,  formando parte de ella, como su poder más hondo y su destino de plenitud.

A su juicio, utilizando el modelo de la física de las partículas y de una biología  evolutiva, se puede y debe afirmar que todas las realidades se encuentran interconectadas, de forma que se “in‒habitan” y potencian mutuamente, a través de un inmenso principio y proceso de energía creadora, que podemos llamar Dios, pues en él vivimos, es decir, nos movemos y existimos, como dijo Pablo en el Areópago de Atenas  (Hch 17, 28). En ese contexto se sitúa y cobra su más hondo sentido el proyecto de Jesús, entendido como principio de unión universal, como saben y proclaman las Cartas de la Cautividad  atribuidas a Pablo (Col y Ef).

Eso significa que el cristianismo, y en especial la vida religiosa, inspirada en Jesús, no va en contra de la tarea “cósmica” de la vida, tal como ha sido formulada en las grandes religiones, sino que se sitúa dentro de ella, pues el evangelio asume y ratifica el potencial divino de la vida humana, expresada en formas de comunión afectiva, empoderadora y “fraterna”, que nos permitirán superar la gran crisis actual de humanismo, esto es, de religión y esperanza, que no afecta sólo a la vida religiosa, sino a todas las formas de vida humana sobre el mundo.

En este momento “crucial” de muerte, que deberá ser fuente de resurrección, debemos insistir en la conexión sagrada del conjunto de la realidad (vida) divina, que muere dando vida y que se expresa en forma de plenitud creadora (sanadora) superando toda super‒estructura de imposición dogmática, a fin de que la teología (o, mejor dicho) la espiritualidad se incluya en una “cosmología y biología teológica”,  integrada en el conjunto de la realidad, que es viva y dadora de vida (como dice el credo cristiano al hablar del Espíritu Santo).

Dios (lo divino) es según eso la Energía Creadora, que late de principio a fin en el despliegue de la Realidad que, en perspectiva temporal, se expresa en forma de evolución que vincula y mueve (hace que sea) todo lo que existe.  No crea las cosas desde fuera, dejándolas pasivas, sino que lo hace (¡se hace!) desde dentro de ellas, y de esa forma se expresa en nuestra vida como fuente de ser, porque la plenitud (lo que en otra línea ha podido llamarse redención, que es la misma creación) constituye un acontecimiento cósmico, no meramente humano.

Esta “espiritualidad” cósmica se abre y nos abre a todo el universo, desbordando los límites de una Iglesia entendida como sistema de poder, expresándose de un modo especial en la iglesia de la vida  expandida de Jesús, que se expresa en forma de vida religiosa, como O’Murchu ha puesto de relieve en otros libros de tema convergente, como Poverty Celibacy & Obedience: A Radical Option for Life (New York 1998) y Consecrated Religious Life: The Changing Paradigms (New York 2005), que están enriqueciendo la espiritualidad y la conciencia de miles de cristianos (religiosos) que así se han descubierto responsables de su propia espiritualidad y de su tarea (testimonio) en el mundo.

O’Murchu ha dicho así a los religiosos (y en especial a cientos de miles de religiosas cristianos) que ellas/ellos son responsables de su propia identidad cristiana, humana, espiritual y/o social, pues se hallan inmersos en un movimiento de vida del que son beneficiarios, responsables y agentes. De esa forma, él quería “devolver” a los religiosos su identidad y carisma, su tarea responsabilidad como Iglesia de Jesús, en el despliegue de la vida de Dios. Miles de religiosos y religiosas de lengua castellana se sintieron identificados con los planteamientos del libro de O’Murchu (Rehacer la vida religiosa, 2001), publicado en el portavoz “oficioso” de los religiosos españoles (Ediciones Claretianas).

 Una jerarquía que “condena”. Reservas y miedos de la Iglesia oficial

 De un modo “consecuente”, la jerarquía católica de España se sintió amenazada por esa propuesta y respondió   prohibiendo la reedición del libro (Rehacer la vida religiosa)   y condenando sus tesis fundamentales, en un documento elaborado por la Comisión para   la Doctrina de la Fe,   Nota doctrinal sobre el libro “Rehacer la vida religiosa. Una mirada al futuro” del Rdo. P. Diarmuid O’Murchu,   Boletín oficial de la CEE 74 (30.06.2005, 49-55), documento que fue ratificado, al menos oficiosamente,  por el Vaticano  (Oss. romano, ed. esp., 17.03 2006, 9-10).

Aquella condena fue injusta, pero resultó en el fondo muy beneficiosa, pues ofrecía (en forma invertida) un buen resumen del pensamiento y propuesta de O’Murchu, desde una perspectiva confesional y jerárquica. Los obispos que entonces dirigían la CEE formaban parte del núcleo duro de una jerarquía eclesial hispana miedosa y reactiva, contraria a la actualización del Concilio Vaticano II y a la apertura de la vida cristiana a la raíz del evangelio. Ellos querían que la vida religiosa, en especial la femenina, siguiera siendo un tipo de “clase de tropa” a su servicio, en obediencia entendida como sumisión, en castidad como renuncia y en pobreza como “fuga” del mundo, dejando así el dinero en manos de los intereses de un sistema de poder.

Ciertamente, los obispos de la Comisión de la Fe tenían razón al afirmar que la propuesta de O’Murchu iba en contra de la Vida Religiosa tal como ellos la entendían, pero no en contra de la vida religiosa, como indicaremos citando y reformulando sus seis “críticas centrales”, conforme al Num. 3 de su documento, donde citan algunas páginas del libro de O’Murchu (edición castellana, 2001).

1. Conforme al documento de la CEE,O’Murchu desea que la vida religiosa se separe de la Iglesia institucional (p. 71), pensando que la respuesta más urgente ante la crisis actual es abandonar la iglesia y adoptar una situación no-canónica (p. 117). Pero leyendo en sentido crítico el texto de la CEE, , lo que está en juego en el fondo no es la vida religiosa en sí, sino un tipo de Iglesia, que se identifica como “poder canónico” y se siente amenazada por aquellos que viven su cristianismo en libertad creadora, más allá de una sumisión institucional.

Pues bien, aquello que para el documento de la CEE es digno de condena, resulta para O’Murchu y para muchos un principio básico de la vida religiosa, que debe abandonar la estructura de poder clerical (es decir, canónico) de la Iglesia para ser lo que siempre debía haber sido, una experiencia básica y autónoma de libertada creadora, en línea de evangelio. Ésta son las seis “condenas”

2. Según la CEE, O’Murchu ofrece en su libro un llamamiento al abandono de la fe católica en Jesucristo como única Revelación plena de Diosy como Señor y Salvador de todos los hombres. Pero también aquí nos encontramos ante perspectivas distintas. La CEE defiende un tipo de fe católica en Jesucristo que habría sido formulada por unos “concilios dogmáticos” (Nicea, Calcedonia), que se interpretan, se guardan y se aplican conforme a una dinámica de poder “jerárquico” de la Iglesia. Leer más…

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El arzobispo de Hamburgo Stefan Heße, pide a Roma que estudie la ordenación sacerdotal de mujeres

Sábado, 22 de agosto de 2020

urn-newsml-dpa-com-20090101-150314-99-01690-large-4-3-jpg“La discusión sobre el sacerdocio femenino está viva”, asegura Stefan Hebe

La teóloga Dorothea Sattler, presidenta del foro de mujeres, insistió en que “la puerta aún no está cerrada a nivel magisterial”, y que las mujeres “también podemos representar a Jesucristo”

El debate vuelve a abrirse después de que un colectivo de mujeres presentaran sus candidaturas al episcopado, la nunciatura, el sacerdocio o el diaconado ante el Nuncio en Francia, Celestino Migliore, que las recibirá en septiembre

“La discusión sobre el sacerdocio femenino sigue ahí, está viva y no puede ser sofocada por un pedazo de papel”. El arzobispo de Hamburgo, Stefan Hebe, se mostró a favor de un debate abierto sobre la ordenación de mujeres en la Iglesia católica, durante un debate organizado en su diócesis dentro de los trabajos del Camino Sinodal alemán, tal y como informa Katolisch.de.

Para Hebe, “es necesario poder pensar y discutir sobre cualquier tema”, en lugar de quedarse en la carta publicada por Juan Pablo II en 1994, y que cerraba la puerta a la ordenación de sacerdotisas. El debate vuelve a abrirse después de que un colectivo de mujeres presentaran sus candidaturas al episcopado, la nunciatura, el sacerdocio o el diaconado ante el Nuncio en Francia, Celestino Migliore, que las recibirá en septiembre.

Camino Sinodal para discutir sobre todo

En opinión del arzobispo de Hamburgo, la cuestión no puede despejarse aludiendo a la tradición. “La perspectiva histórica es una, pero eso no es todo”, apuntó, como tampoco lo es el color de la piel, el lugar en el que se nace o la condición social o económica.

30 March 2018, Germany, Luebeck: Kirsten Fehrs, bishop the parishes Hamburg and Luebeck of the Evangelical Lutheran Church in Northern Germany, Lutz Jedeck (l), pastor of the Evangelical Lutheran parish St. Jakobi Luebeck, and Hamburg's Archbishop Stefan Hesse stand together for an ecumenical Good Friday procession. Photo: Malte Christians/dpa

30 de marzo de 2018, Alemania, Luebeck: Kirsten Fehrs, obispo de las parroquias de Hamburgo y Luebeck de la Iglesia Evangélica Luterana en el norte de Alemania, Lutz Jedeck (l), pastor de la parroquia evangélica luterana St. Jakobi Luebeck, y el arzobispo de Hamburgo Stefan Hesse se unieron para una procesión ecuménica del Viernes Santo. Foto: Cristianos de Malta / dpa

Hebe es miembro del foro sobre mujeres del Camino Sinodal que la Iglesia alemana comenzó a transitar el pasado año. Aunque espera que todos los temas puedan debatirse, y poder discutir las conclusiones con Roma, el obispo es realista: Esto no resolverá las preguntas (…), pero si los resultados ya están prefijados, no me interesaría el camino”.

Junto al arzobispo, la teóloga Dorothea Sattler, presidenta del foro de mujeres, insistió en que “la puerta aún no está cerrada a nivel magisterial”, y que las mujeres también podemos representar a Jesucristo”.

Homosexualidad y matrimonio entre personas del mismo sexo

El 1 de agosto de 2015, Heße pidió a la Iglesia católica que fuera más realista con respecto a las enseñanzas sobre la moral sexual:

Afirmó que: Tenemos que considerar las múltiples formas y formas de vida en las que vive la gente, tal como existe ahora. Por supuesto, [veo] parejas del mismo sexo entrando en la Catedral Metropolitana de Hamburgo, y nadie les pide que se vayan.”

A pesar de esto, dijo que todavía dudaba sobre el “homo-matrimonio”, pero dejó en claro que la iglesia debe estar disponible para todas las personas, incluidas las personas homosexuales: Cuando estas personas buscan estar cerca de nosotros, entonces nosotros, como Iglesia, estamos ahí para ellos. ¿Qué más? … A mis ojos, esto no minimiza el amor y la fidelidad entre dos personas.”

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No, ésta vez no nos callan.

Sábado, 25 de julio de 2020

magdalena-jesus-640x480Magdalena Bennasar y Carmen Notario, SFCC,
Bilbao.

ECLESALIA, 20/07/20.- Iniciar un retiro largo el día de María de Magdala no es casualidad. Ha habido muchos astros alineados para que esto pudiera ocurrir, incluido el inicio del desconfinamiento con posibilidades de viajar. Lo cual es muy importante ya que nos juntamos gente de norte sur, este y oeste, si contamos los que participaréis online. También gente de varios países europeos y americanos de norte y sur, y de Egipto, hasta ahí que sepamos.

Me sale de dentro la expresión “No, esta vez no nos callan” tratando de entrar en el espíritu de nuestra hermana silenciada por el patriarcado tan pronto como se libraron de Jesús. Gracias a su amor más fuerte que la muerte y a la fuerza para realizar la tarea que Jesús le encomienda “ve y diles a los hermanos…”, ella es hoy, a lo largo y ancho del globo, en todas las iglesias cristianas, la primera testigo de la Resurrección, la primera apóstol de hecho, la primera predicadora, la primera que posiblemente, bendijo múltiples cenas en las que el Espíritu de Jesús se hacía presente a través de ella, enviada por Él, a decirles a los hermanos que Vive, que está entre nosotros y que en personas como ella, deja su legado y contagia su Espíritu.

¡Bendito contagio!  ¿Dónde están los y las contagiadas para que me acerque y les abrace y haga todo lo posible para contagiarme? Y aquí están, mujeres y hombres de todos los estados, edades e iglesias.

Nuestra comunidad Hermanas Para la Comunidad Cristiana (SFCC) celebramos estos días el 50 aniversario de fundación. Precisamente gracias a un contagio de los que estamos hablando, otra mujer, veinte siglos después, intrépida e inteligente descubre una fórmula de seguimiento que da respuesta al momento y al futuro.

Contagiada e inspirada por el espíritu de las primeras comunidades y del concilio Vaticano II en el que participó como oyente, por supuesto,  Lillana Kopp da forma junto con un grupo de pioneras como ella, a un estilo de comunidad que se te mete por los poros.

A nosotras nos dio la fuerza para pedir el “indulto” -así se llama en derecho canónico- (qué ofensivo) cuando quieres salir de una congregación o instituto religioso. Como decía nos dio la fuerza para dejar más de 40 años en nuestra primera comunidad, para iniciar otro proceso, con esta comunidad ecuménica. Estos días hace un año de nuestro compromiso final y llevamos casi un año con un grupo de 10 personas haciendo el proceso de pertenencia, contagiados por ese mismo espíritu. Entre ellos un joven de 29 años que con su pareja de otra iglesia, desde Bruselas, caminan con nosotros, la mayoría ronda los 50, algunos hemos cumplido los 60: varias médicas, una bióloga, profesores, maestras, empresarias, relaciones internacionales, teólogas…, también personas sin “títulos”, queriendo llevar el espíritu de Jesús a todos los lugares donde nos movemos.

Formamos parte del tejido social europeo, con tendencia a ser críticos, a ser gente que cultiva su espiritualidad y desde ese silencio habitado toma decisiones de cómo mejor invertir los talentos y carismas recibidos para realizar juntos el sueño de Jesús.

Tenemos que recoger la antorcha de las “marías de magdala” que a lo largo de la historia se han jugado la vida para que el espíritu del resucitado no se encerrara en instituciones rancias y mucho menos en un patriarcado podrido y repugnante.

Para ello, todo esfuerzo es poco, la ilusión que tenemos el grupo que podremos juntarnos el  día 22 en Haro (La Rioja, España) es incalculable. Y luego estáis tantos otros  online. Esta última forma puede hacerse a la par que hacemos el retiro o recibir los audios por mail y hacer tu retiro cuando puedas y donde puedas. Todo está ahí.

María de Magdala a nosotras nos saca de nuestras catacumbas donde por persecución real  a través de difamación… nos han metido varias veces, con las secuelas que estos confinamientos dejan… pero esto es imparable. La Vida cuanto más raíces profundas echa, como el bambú, más alta y fuerte se hace.

Desde el espíritu de Jesús, el de María Magdalena y el de Hermanas Para la Comunidad Cristiana os invitamos a vivir unos días orando, escuchando, paseando por el sagrado templo de la naturaleza, con el corazón abierto al espíritu profético que hoy se necesita desesperadamente.

Basta de misas aburridas, ahora entre mascarillas y calor es bastante rollo, anoche casi salimos enfermas: la homilía donde “el varón ordenado solamente puede predicar” fue la narración de un cuentito de dos minutos. ¿Qué? Sí. Para alimento de la semana de la comunidad cristiana… porque lo dicen ellos. ¿Lo mejor? la brevedad. Sentadas en los bancos había varias teólogas, catequistas, religiosas, seglares comprometidos, y llega el de turno y suelta el cuentito.

No, esta vez no nos callan.

Todavía quedan una o dos plazas presenciales y todas las que queráis online. Pedimos una matrícula, porque es justo y además lo necesitamos, pero esto no impedirá que nadie que desee hacer el retiro lo haga. Siempre hay alguna beca, que llega en su justo momento. Os esperamos.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Para más información: espiritualidadintegradoracristiana.es

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Juan José Tamayo: “Las condenas patriarcales a la Teología Feminista proyectaron sobre Dios una imagen misógina”

Lunes, 15 de junio de 2020

Marcha-feminista_2238386164_14673999_660x371“Con Francisco continúa la injusticia de género en todos los terrenos”

“La Teología Feminista llamaba la atención sobre la discriminación de las mujeres, que desemboca en violencia machista, feminicidio, como invariante histórica e instrumento normalizado en la sociedad y la Iglesia patriarcales”

“Cuestionaba las masculinidades sagradas como única representación divina, rechazaba la moral de esclavas que las religiones imponen a las mujeres”

“El resultado de la investigación fue la acusación a la Conferencia del Liderazgo de posturas contrarias a la fe de la Iglesia en cuestiones como el sacerdocio y la homosexualidad, de errores doctrinales y de promover un feminismo radical”

En el centenario del nacimiento de Juan Pablo II y en el quince aniversario de la elección de su sucesor, Benedicto XVI voy a reflexionar sobre una teología que no ha tenido el reconocimiento que merece, ni siquiera en los discursos religiosos críticos dentro del cristianismo y en el ámbito del feminismo, cuando se trata de una de las más creativas y metodológicamente “revolucionarias” de los últimos cincuenta años: la Teología Feminista.

En un primer momento apenas se la tuvo en consideración. Se la desdeñó y situó del lado de las teologías de genitivo por creerse que su novedad no consistía en otra cosa que en incorporar a la mujer como un tema más en el programa teológico. Por ello ni siquiera el Magisterio eclesiástico reaccionó ante su nacimiento ni reparó en su originalidad. “Cosas de mujeres”, interpreto que dijeran los defensores de la teología patriarcal y del dogma católico.

Pero la Teología Feminista era más que eso. Llevaba a cabo una verdadera revolución metodológica, un giro hermenéutico y un análisis de la realidad desde la perspectiva de género, que suponía una verdadera conmoción en el discurso teológico. En su mediación socio-analítica llamaba la atención sobre la discriminación de las mujeres, que desemboca en violencia machista, feminicidio, como invariante histórica e instrumento normalizado en la sociedad y la Iglesia patriarcales.

Violencia contra las mujeres, no como simple fenómeno marginal sino como el instrumento habitual, fundamental y más eficaz del patriarcado para someter a las mujeres. Ni siquiera la Teología de la Liberación en sus orígenes reparó en tamaña injusticia, que afectaba a más de la mitad de la humanidad, y de manera especial a las mujeres del entonces llamado “Tercer Mundo” u hoy “Sur global”.

Aplicando al ámbito religioso las categorías de análisis de la teoría de género, la Teología Feminista (feminismos, género, patriarcado, autonomía, violencia de género, masculinidades hegemónicas, masculinidades sagradas, pacto entre mujeres, fraternidad-sororidad, feminización de la pobreza, hermenéutica de la sospecha, etc.) dirigía su crítica radical a las estructuras jeráquico-piramidal-patriarcales de las iglesias, cuestionaba las masculinidades sagradas como única representación divina, rechazaba la moral de esclavas que las religiones imponen a las mujeres.

A su vez creaba sus propias organizaciones teológicas sin pedir autorización al Vaticano y sin necesidad de asesores teológicos varones, proponía alternativas comunitarias de corresponsabilidad y autoridad compartida, defendía la democracia paritaria en las instituciones religiosas, leía los textos fundantes, en este caso del cristianismo, desde la sospecha de que estaban escritos en un lenguaje androcéntrico y que era necesario despatriarcalizar.

“Al darse cuenta de la seriedad y del carácter “revolucionario” de la iniciativa, el Magisterio eclesiástico y sus teólogos asesores comenzaron a sospechar del peligro de dicha teología”

Al darse cuenta de la seriedad y del carácter “revolucionario” de la iniciativa, el Magisterio eclesiástico y sus teólogos asesores comenzaron a sospechar del peligro de dicha teología y a vigilarla de cerca. A las sospechas siguieron las censuras, que  desembocaron en condenas. Unas y otras procedían de jerarcas patriarcales y de teólogos androcéntricos –todos, o la mayoría, clérigos-, insensibles a la discriminación de las mujeres.

Las condenas recayeron sobre algunas de las más reconocidas teólogas con una excelente formación interdisciplinar desde la perspectiva feminista, una sólida fundamentación epistemológica, una gran capacidad de diálogo interdisciplinar y de interlocución con las diferentes tendencias de la Teología Feministas, especialmente con las decoloniales.

Las condenas patriarcales confirmaban la afirmación de Mary Daly: “Si Dios es varón, el varón es Dios” y se colocaba a Dios del lado del patriarcado religioso para condenar a las teólogas feministas proyectando sobre Él una imagen misógina y sexista, que le hacía un flaco favor a la hora de presentarlo como Dios de todos los seres humanos. ¿Quién iba a creer en un Dios misógino? En palabras de Kate Millet, autora de Política sexual, referente de la tercera ola del feminismo, “el patriarcado tiene a Dios de su parte”, y no solo de parte del patriarcado religioso, también del político, incluso en sociedades secularizadas.

Una de las teólogas sometidas a este proceso patriarcal por parte de la nueva Inquisición fue la norteamericana Elisabeth Johnson, autora de obras tan relevantes de teología feminista como La que es. El misterio de Dios en el discurso teológico feminista (Herder, 2002), Verdadera madre nuestra (Herder, 2005) y La búsqueda de Dios vivo. Trazar las fronteras de la teología de Dios (Sal Terrae, 2008). En ellas de-construye el lenguaje patriarcal de la teología, que está en el sustrato del sexismo y de la misoginia, cuestiona las imágenes androcéntricas de Dios y busca reconstruir imágenes integradoras de la divinidad, privilegiando las que surgen desde abajo a partir de las experiencias del sufrimiento y de las luchas emancipatorias de las mujeres y las tienen que ver con la vida.

La amplia difusión de su libro La búsqueda de Dios vivo provocó el malestar de los obispos estadounidenses que, a través de la Comisión para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos, acusaron la obra de “falsedades, ambigüedades y errores”, de no concordar con la doctrina católica en sus puntos fundamentales y de llegar a conclusiones “teológicamente inaceptables”. Elisabeth Johnson expresó su malestar por la tergiversación de su pensamiento y la falta de diálogo y respondió con una réplica rigurosamente argumentada.

Después, la censura contra la Teología Feminista desembocó en una investigación durante cuatro años a la Conferencia del Liderazgo de Mujeres Religiosas de Estados Unidos, organización que agrupa a numerosas congregaciones religiosas femeninas estadounidenses, por la Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida por el cardenal conservador alemán Gerhard Müller, discípulo de Benedicto XVI, quien lo nombró para dejarlo “todo atado y bien atado” en el terreno doctrinal tras su renuncia.

El resultado de la investigación fue la acusación a la Conferencia del Liderazgo de posturas contrarias a la fe de la Iglesia en cuestiones como el sacerdocio y la homosexualidad, de errores doctrinales y de promover un feminismo radical. Además, el cardenal Müller consideró “una abierta provocación contra la Santa Sede” la concesión del “Premio al Sobresaliente Liderazgo” por parte de la Conferencia de Liderazgo a la teóloga Elisabeth Johnson, que había sido condenada por el Vaticano unos años antes.

Durante el pontificado del Papa Francisco no se ha producido ninguna amonestación ni condena contra la Teología Feminista, como tampoco contra las organizaciones religiosas femeninas de orientación feminista. Sin embargo, Francisco no se ha destacado precisamente por su afinidad con el feminismo ni por devolver a las mujeres en la Iglesia católica y en la teología el protagonismo requerido por mor de justicia de género y justificado teológicamente. Más bien todo lo contrario. Continúa la injusticia de género en todos los terrenos.

Durante el encuentro de los presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo en el Vaticano para tratar sobre la pederastia en la Iglesia, el Papa Francisco afirmó que “el feminismo acaba siendo un feminismo con faldas. En una entrevista con Jordi Évole en el programa de La Sexta “Salvados” reconoció haberse equivocado. Corrigió tan taxativa afirmación por otra más matizada: “Todo feminismo corre el riesgo de convertirse en un machismo con pollera (= falda). La otra me equivoqué”. Autocorregirse es poco frecuente en un Papa. Por eso, haberlo hecho es algo que le honra.

Con todo, creo que, tras siete años de pontificado “franciscano”, el feminismo y la Teología Feminista siguen siendo dos de sus asignaturas pendientes y constituyen uno de los criterios para que pueda ser considerado consecuentemente renovador o no.

Fuente Religión Digital

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Anne Soupa: “¿Por qué no yo? ¿Por qué no puedo ser obispo?”

Sábado, 30 de mayo de 2020

14 avril 2019 : Anne SOUPA, cofondatrice de l'association "Le comité de la jupe" - qui promeut l’égalité entre femmes et hommes dans l’Eglise - et de la Conférence Catholique des Baptisé-e-s Francophones (CCBF). Paris (75), France.Entrevista con la teóloga que ha presentado su candidatura al Obispado de Lyon

“Las mujeres somos las grandes perdedoras en la Iglesia hoy. La situación de las mujeres en la iglesia es escandalosa”

(KNA).-  Desde que el cardenal Philippe Barbarin renunciara en marzo (tras su absolución, en segunda instancia, por encubrimiento de abusos), el puesto de arzobispo en Lyon está vacante. Este lunes, la teóloga Anne Soupa, de 73 años, presentó su solicitud al nuncio del Papa. ¿Por qué lo hizo? ¿Qué quiere lograr con este gesto? ¿Cuál es el papel de la mujer en la Iglesia? Hablamos con ella:

Sra. Soupa, ¿por qué solicitó el puesto de arzobispo?

Soupa: En su carta “Evangelii Gaudium”, el Papa Francisco pidió más medidas en la lucha contra el clericalismo. También pidió una mejor distinción entre funciones administrativas y sacramentales. El liderazgo de una diócesis también incluye tareas espirituales. Estos también pueden ser realizados por laicos, hombres o mujeres. La Iglesia en Francia, hasta ahora, no ha tomado ninguna medida contra el clericalismo. Nuestra iglesia simplemente sigue con el mismo modelo, a pesar de que no funciona.

La asamblea de los obispos franceses dio un primer paso en otoño e invitó a laicos…

Soupa: Eso no es suficiente. Los laicos que fueron invitados solo discutieron de temas ecológicos. No fueron invitados a discutir cómo se debe administrar la Iglesia en el futuro. No hemos discutido la estructura institucional de la iglesia.

¿Cómo sería la Iglesia ideal?

Soupa: Alemania ya tiene una muy buena estructura con el Comité Central de Católicos Alemanes (ZdK) , que representa a los laicos. No hay tal cosa en Francia; Sería un buen movimiento. Por eso, invitamos al ex Secretario General de ZdK, Stefan Vesper, a Francia en marzo. Quedamos impresionados con la riqueza de este modelo. Pero, en general, estoy convencida de que tenemos que ir más allá en la responsabilidad de los laicos en la Iglesia. ¿Por qué los laicos no podrían ser capaces de dirigir una diócesis?

 ¿Por qué crees que puedes suceder al cardenal Philippe Barbarin en Lyon?

Soupa: No soy perfecta para Lyon, ni para ninguna otra cosa en mi vida. La archidiócesis de Lyon simboliza una administración fallida. Había caos allí; cuatro obispos no lo han ordenado, especialmente con respecto al abuso. No han visto el problema de la pederastia. Lyon es el resultado de una estructura que ya no tiene sentido.

¿Qué quieres lograr con tu paso adelante?

Soupa: Espero que la iglesia tome conciencia de los agravios. Las mujeres somos las grandes perdedoras en la Iglesia hoy. La situación de las mujeres en la iglesia es escandalosa. Quiero que las mujeres se den cuenta y pregunten: ¿por qué no yo? ¿Por qué no puedo ser obispo?

Ciertamente has oído hablar del movimiento Maria 2.0 en Alemania.

Soupa: Lo que las mujeres en Alemania comenzaron con Maria 2.0 es genial. También hay mujeres en Suiza que han tomado una posición muy valiente. Creo que es una pena que en Francia no tengamos la misma fuerza que las mujeres católicas en Alemania. No tenemos una “Comunidad de mujeres católicas en Alemania” (KFD), pero también tenemos una cultura diferente. Los católicos en Francia son más individualistas y es mucho más difícil movilizarlos. Pero sería muy bueno.

¿Qué reacciones obtuvo a su solicitud?

Soupa: La cobertura de los medios fue excelente, me complació. Tienes que ir a los medios. Claro, las reacciones son diversas, desde críticas hasta elogios. Pero el debate ayuda a crear conciencia sobre el tema. La iglesia en Francia es bastante crítica con los medios. No hubo respuesta de la propia iglesia, pero tampoco esperaba eso.

Fuente Religión Digital

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