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“Sin lugar a dudas las mujeres se sienten excluidas en la Iglesia católica”, por Lidia Rodríguez.

Sábado, 6 de abril de 2019

BinarioProfesores.jspLa profesora de Teología de la Universidad de Deusto Lidia Rodríguez ha considerado necesario terminar con la discriminación de la mujer en la Iglesia católica, como hicieron hace mucho otras iglesias cristianas, que tienen sus “arzobispas”, “obispas”, “diaconisas” y pastoras.

Rodríguez (Valencia, 1968), quien ha intervenido en Pamplona en el ciclo de conferencias organizado por el Foro Gogoa, ha afirmado en una entrevista con Efe que la mujer en la Iglesia católica se siente discriminada y ha apuntado que en algunos casos se está silenciando la corriente teológica feminista.

Doctora en Teología Bíblica por la Universidad de Deusto, Rodríguez es presbítera ordenada de la Unión Bautista y ha desempeñado labores pastorales durante quince años en la Comunidad Cristiana Evangélica de Bilbao.

Sus últimas publicaciones están dedicadas a la relación entre Biblia y cultura y a la exégesis feminista del Antiguo Testamento.

ENTREVISTA

¿Las mujeres se sienten excluidas en la Iglesia católica?

Sin lugar a dudas, sobre todo las que han estudiado Teología, que han estudiado Biblia, mujeres que por ejemplo son profesoras de religión en centros de primaria y de secundaria, mujeres que están trabajando en las diferentes diócesis.

Pero no es ésta una realidad muy conocida…

Sí se han levantado muchas voces críticas con la situación de las mujeres dentro de la Iglesia católica y, de hecho, no es extraño hoy leer a mujeres teólogas feministas católicas. Lo que sucede es que en muchas ocasiones ese discurso no llega de forma generalizada y en algunas ocasiones incluso hay ‘cierres’ de lugares de conferencias o no se promociona el asistir a este tipo de actos.

¿Quiere decir que se trata de silenciar a las teólogas feministas?

En algunos contextos y en algunos círculos sí, en otros no. Es injusto hacer una especie de ‘enmienda a la totalidad’. Hay facultades de Teología donde se acoge el discurso feminista sin dificultad, hay diócesis que promocionan a mujeres y hay otras que no. El panorama es bastante diverso. El futuro de las mujeres depende muchas veces de en qué diócesis están trabajando, quiénes son esos obispos, esos decanos de facultades o de institutos de teología.

¿Ocurre esta discriminación en todas las Iglesias cristianas?

El patriarcado ha marcado siempre la subordinación de las mujeres en todos los sectores, en el económico, en el intelectual y, por supuesto, en el religioso y en todo el mundo cristiano también. Ahora bien, hay tradiciones eclesiales donde sí que hay una sanción dogmática oficial en contra del sacerdocio presbiterado para las mujeres, pero en otras tradiciones cristianas, no.

Por un lado, las Iglesias orientales ortodoxas siempre han mantenido la figura de las mujeres diaconisas y ahora se están reivindicando desde su propio pasado, desde su propia tradición, porque siempre han existido.

En la Iglesia católica está sucediendo algo muy parecido, hay una serie de estudios que se han presentado al Papa Francisco acerca de las diaconisas de la Iglesia antigua para reivindicar esa figura.

Sin embargo en las Iglesias protestantes es muy variable la situación. Por ejemplo, la Iglesia anglicana tiene arzobispas y obispas, la Iglesia luterana también, en muchísimos grupos protestantes hay pastoras, y ahí encontramos diferencias bastante notables.

¿Hay visos de solución a este problema?

Si en la Iglesia católica ya hay unos textos que marcan la prohibición explícita de la ordenación de mujeres, va a ser bastante complicado, va a tardar mucho tiempo en que realmente haya un cambio de esa oficialidad, de esa dogmática oficial.

En otras tradiciones cristianas, hay un debate interno, que en muchos casos ya se ha resuelto, a favor del ordenamiento eclesial de las mujeres. Es decir, se ha normalizado su presencia.

¿Es necesario un Concilio Vaticano III para tratar este asunto?

Para esto y para otras muchas cosas, como lo que tiene que ver con la actualización del pensamiento teológico general y por supuesto en relación a las mujeres, pero también el diálogo interreligioso o el encuentro entre culturas. Hay muchos aspectos que necesitan el famoso ‘aggiornamento‘ (“actualización” en italiano) que pregonó el Vaticano II.

Lidia Rodríguez

Fuente EFE/Religión Digital

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Sor Ruth Schönenberger: “Sería simplemente natural que las mujeres fuéramos sacerdotes”

Jueves, 21 de marzo de 2019

Sr.RuthSchönenberger2015“Me sorprende que la presencia de Cristo haya sido reducida al sexo masculino”

“La imagen y el concepto actual del sacerdocio necesita revisarse a fondo urgentemente”

La priora de una de las órdenes religiosas más grandes y más importantes de Alemania ha cuestionado públicamente que la Iglesia católica solo admita a hombres al sacerdocio. “Sería simplemente natural que las mujeres fueran sacerdotes y no puedo entender las razones que se dan acerca de por qué no”, ha declarado sor Ruth Schönenberger, responsable del convento de las Hermanas Benedictinas Misioneras de Tutzing.

“Me sorprende que la presencia de Cristo haya sido reducida al sexo masculino”, afirmó la religiosa en una entrevista con la web de los obispos alemanes, katholisch.de, y recogida por La Croix. “Aquí en Tutzing, nosotras también tenemos teólogas altamente cualificadas: la única cosa que las falta es la ordenación sacerdotal, nada más”, añadió Schönenberger, de 68 años y priora de Tutzing desde 2015.

La monja -superiora de setenta religiosas en Tutzing y dos otros conventos benedictinos más- dejó claro que los criterios para acceder a las órdenes sagradas no deben basarse en el sexo del candidato, sino que a los hombres y mujeres se les debe tratar por igual. “La imagen y el concepto actual del sacerdocio necesita revisarse a fondo urgentemente”, explicó Schönenberger, quien se mostró “sorprendida” de que los sacerdotes “no protesten más” contra “fenómenos actuales” como los escándalos de abusos, “dado que les involucran”.

“Nosotras experimentamos ejemplos de subordinación día tras día”

Para la religiosa, “el punto hasta el que existe en todo el mundo el desequilibrio de poder es verdaderamente alarmante, como también lo es el hecho de que no hayamos aprendido a luchar contra él de forma más efectiva. Es algo contra lo que tenemos que emplearnos a fondo”. Pero no bastan gestos diseñados para “reconfortarnos de alguna forma a nosotras – por ejemplo, prometiendo estudiar la cuestión de las diaconisas”.

Y es que este desequilibrio de poder y exclusión de las mujeres del sacerdocio es algo que afecta todos los días a las monjas de Tutzing, como también explicó Schönenberger. “Experimentamos ejemplos concretos de subordinación día tras día”, lamentó la religiosa. “Si nosotras, como grupo de mujeres religiosas, queremos celebrar la Eucaristía juntas, tenemos que organizar que un hombre venga a celebrarla, todos los días. Él está en el altar y lidera la celebración. A nosotras no nos dejan, precisó la monja, quien añadió que las hermanas hablan a menudo del asunto y piensan “buscar formas [de celebrar la Eucaristía] que nos convengan y desarrollar [formas] nuevas”.

Las declaraciones de Schönenberger reflejan el sentir de un número de religiosas germanófonas, después de que la priora del convento benedictino de Fahr (Suiza), sor Irene Gassman, promoviera el mes pasado la iniciativa “La oración de los jueves”, en el marco de la cual benedictinos alrededor del mundo oran todas las semanas por una mayor igualdad de género en la Iglesia. Y como se pregunta Schönenberger: ¿Por qué no orar por la igualdad de género en la Iglesia? Es sumamente importante que todas las discusiones sobre reformas se ofrezcan a Dios”.

Fuente Religión Digital

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“El mito de Eva y la desigualdad de la mujer respecto al hombre”, por Juan Zapatero.

Sábado, 9 de marzo de 2019

2226371157_349c4c33f6No cabe duda de que, a quienes nos movemos dentro de los parámetros cristianos (no en cuanto a religión, sino a cultura), la influencia judía en nuestro pensamiento ha sido determinante a la hora de concebir, en este caso, a la mujer (sexo femenino) como inferior en condición respecto al hombre (varón).

Si exceptuamos los fanáticos, de una índole y de otra, que siguen defendiendo la creación tal y como la relata el libro del Génesis, está claro que en la actualidad toda persona dotada de mínimo sentido común admite que la descripción sobre la creación en general y, por ende, también del hombre y de la mujer, que encontramos en el libro anteriormente citado, no son otra cosa sino relatos fantasiosos que responden sencillamente a la manera de concebir la vida y las relaciones humanas en su quehacer cotidiano que tenía la gente de hace ya bastantes siglos en un lugar geográfico concreto. Por ello, estoy convencido de que no son casuales cinco factores por lo que a la mujer se refiere, según dicho relato.

En primer lugar, el origen de esta, al menos según una de las versiones del libro del Génesis, no solo es posterior a la existencia del hombre (varón) en la tierra, sino que además tiene su origen en el propio varón “Entonces Yahveh Dios hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, el cual se durmió. Y le quitó una de las costillas, rellenando el vacío con carne. De la costilla que Yahveh Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces éste exclamó: ‘Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada’”. (Gen 2, 21-23). Tenemos, pues, que el varón y la hembra no son creados, no solamente al mismo tiempo, sino que, a su vez, la segunda procede del primero.

En segundo lugar, si seguimos leyendo el relato, se deja entrever de inmediato otro elemento fundamental y clave como es el hecho que la mujer no tiene sentido por sí misma, sino en cuanto a la función que debe desempeñar respecto al hombre: para que este no esté solo. “No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada” (Gen 22,18). Aunque es cierto que, a renglón seguido, dice “Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne”; ello no impide entrever que la mujer no aparece con una finalidad propia, por sí misma, sino en tanto en cuanto sirve de compañía al varón. Aquí podríamos entrar ya en un profundo debate sobre si nos encontramos ante alguien que se parece más a un objeto (servir a o de), en vez de frente a un sujeto que tiene sentido, autonomía y valor por sí mismo. Es más, de interrogantes se pueden plantear los que queramos y más; por ejemplo ¿Qué hacer con o de la mujer que no cumple la misión de servir de ayuda y de apoyo al varón, en todas las facetas que podamos imaginar, ya que su misión es precisamente esa? Queda la puerta abierta a todas las posibilidades, no precisamente en el mejor de los sentidos.

En tercer lugar, si continuamos con la lectura del libro (Gen 3,6) observamos que, dentro del estilo narrativo que se utiliza, aparece precisamente la mujer como la culpable, pues es la inductora, de la pérdida de aquel estado idílico de eterna felicidad en el paraíso “Y como viese la mujer que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para lograr sabiduría, tomó de su fruto y comió, y dio también a su marido, que igualmente comió”. Por tanto, la culpa de todos los males que le vinieron desde entonces a aquel hombre y, por ende, a toda la humanidad posterior, no tenían otro origen que la mujer. Una mujer que se dejó llevar por sus deseos instintivos más genuinos, en vez de por la capacidad de pensar. A algunos seguro que les faltará tiempo para acabar rematando: una capacidad de pensar exigua, mínima o inexistente en el caso de la mujer.

En cuarto lugar, no es casual que la serpiente, como encarnación del Maligno, se dirija a la mujer en vez de al varón de cara a seducirla y a liberarla del prejuicio que el Creador había infundido en el corazón del hombre: “Y Dios impuso al hombre este mandamiento: De cualquier árbol del jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio” (Gen 2,16-17). ¡Cuántas interpretaciones no se han hecho a partir de este texto sobre la debilidad de carácter de la mujer y sobre su ambición, en contraposición a la fortaleza y a la moderación del varón, por ejemplo!

Por último, si bien es verdad que Yahvé impone un castigo a los tres protagonistas (serpiente, varón y hembra), no es menos cierto que a la mujer se lo incrementa; por una parte, teniendo que parir con dolor; mientras por otra, viéndose obligada a “apetecer al marido” (no así al revés) y a sufrir el dominio que este ejercerá sobre ella. Si lo observamos detenidamente, nos daremos cuenta rápidamente de que ambas cosas son fuertemente humillantes. “A la mujer le dijo: Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te dominará” (Gen 3,14-17).

Dejando de lado aquellos países en los cuales la mujer continúa siendo tenida, por desgracia, como un objeto puro y duro; me parece que, en los que nos consideramos más avanzados, o al menos así nos tienen los demás, no se puede poner en duda que las leyes en favor de la liberación y la igualdad del sexo femenino han hecho avances (aunque no tantos como cabría esperar); sin embargo, tengo la impresión de que a nivel individual y de ciertos grupos el parecer del relato del Génesis sigue planeando todavía por demasiadas mentes. Lo que quiere decir que no es cuestión solamente de leyes, sino principalmente de la transformación que debe producirse en dichas mentes.

Juan Zapatero Ballesteros

Fuente Fe Adulta

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Consejos para la mujer fuerte

Viernes, 8 de marzo de 2019

Celebremos este 8 de Marzo con un poema de una mujer fuerte… Del Blog de Gioconda Belli:

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Consejos para la mujer fuerte

Si eres una mujer fuerte
protégete de las alimañas que querrán
almorzar tu corazón.
Ellas usan todos los disfraces de los carnavales de la tierra:
se visten como culpas, como oportunidades, como precios que hay que pagar.
Te hurgan el alma; meten el barreno de sus miradas o sus llantos
hasta lo más profundo del magma de tu esencia
no para alumbrarse con tu fuego
sino para apagar la pasión
la erudición de tus fantasías.

Si eres una mujer fuerte
tienes que saber que el aire que te nutre
acarrea también parásitos, moscardones,
menudos insectos que buscarán alojarse en tu sangre
y nutrirse de cuanto es sólido y grande en ti.

No pierdas la compasión, pero témele a cuanto conduzca
a negarte la palabra, a esconder quién eres,
lo que te obligue a ablandarte
y te prometa un reino terrestre a cambio
de la sonrisa complaciente.

Si eres una mujer fuerte
prepárate para la batalla:
aprende a estar sola
a dormir en la más absoluta oscuridad sin miedo
a que nadie te tire sogas cuando ruja la tormenta
a nadar contra corriente.

Entrénate en los oficios de la reflexión y el intelecto
Lee, hazte el amor a ti misma, construye tu castillo
rodealo de fosos profundos
pero hazle anchas puertas y ventanas.

Es menester que cultives enormes amistades
que quienes te rodean y quieran sepan lo que eres
que te hagas un círculo de hogueras y enciendas en el centro de tu habitación
una estufa siempre ardiente donde se mantenga el hervor de tus sueños.

Si eres una mujer fuerte
protégete con palabras y árboles
e invoca la memoria de mujeres antiguas.

Haz de saber que eres un campo magnético
hacia el que viajarán aullando los clavos herrumbados
y el óxido mortal de todos los naufragios.
Ampara, pero ampárate primero
Guarda las distancias
Constrúyete. Cuidate
Atesora tu poder
Defiéndelo
Hazlo por ti
Te lo pido en nombre de todas nosotras.

*

Gioconda Belli

belli

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“¿El Feminismo es un machismo con faldas? “, por Consuelo Vélez

Viernes, 8 de marzo de 2019

Teologia-feministaDe su blog Fe y Vida:

El próximo 8 de marzo celebraremos el Día internacional de la mujer, y, una vez más, surge la pregunta: ¿qué significa este día? Se pueden dar varias respuestas. Por una parte, hay avances. Se nota mayor conciencia sobre la realidad de subordinación, maltrato, invisibilización que las mujeres han vivido a lo largo de la historia y se hacen esfuerzos por superar esa situación. Las jóvenes comienzan a tener otra visión del mundo donde ellas tienen más cabida y no dudan en querer ocupar los lugares que antes estaban reservados exclusivamente a los varones. La conciencia feminista crece en muchos ambientes y se hace cada vez más difícil tolerar los abusos y discriminaciones que en razón de su sexo han sufrido. En según qué ambientes, hasta una cree que en verdad todo ha cambiado y estamos viviendo en un mundo inclusivo para las mujeres.

Pero, por otra parte, no todo es optimismo y aún se nota la necesidad de seguir trabajando por crecer en la conciencia feminista. Especialmente entre las clases más desfavorecidas, la realidad subordinada de las mujeres ha cambiado muy poco. Su acceso a la educación es muy deficiente y sus posibilidades de vida y desarrollo en iguales condiciones que los varones, no es nada promisorio. Capítulo aparte es la violencia que sigue atacando a las mujeres en tantos frentes. Cada día se tiene más conciencia de que lo que se creía que no era abuso, ¡sí lo es! Por eso los movimientos como por ejemplo, “#me too”, han visibilizado aquellos abusos que parecían hasta ‘normales’ en según qué medios (artísticos, deportivos, etc.) y han permitido que muchas mujeres digan lo que nunca creyeron iban a decir y levanten denuncias concretas de los abusos sufridos, sin importar que hayan pasado muchos años. Es que hasta ahora fueron capaces de romper ese silencio que se impone y que hace tan difícil reconocer que también ellas han sido abusadas.

Ahora bien, lo que todavía clama al cielo es la situación de las mujeres dentro de la Iglesia. Las palabras muy desafortunadas del Papa Francisco en la cumbre contra la pederastia, son un ejemplo muy claro de lo poco que se entiende esta realidad y de lo lejos que se está de superarla. En dicha cumbre, participó Linda Ghisoni, experta en Derecho Canónico y subsecretaria del Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida. Una vez que terminó su intervención el Papa dijo queinvitar a hablar a una mujer no es entrar en la modalidad del feminismo eclesiástico, porque a fin de cuentas “todo feminismo termina siendo un machismo con faldas. No podemos entrar en lo que el papa tiene en su corazón, ni en su entendimiento sobre el tema de las mujeres. Nos fijamos solo en las palabras dichas sabiendo que se podrían hacer salvedades si se consideran otros aspectos. Pero, en primer lugar, el papa habla de invitar” a una mujer a hablar. O sea, es claro que en la iglesia y en sus grandes problemas (como es el de los abusos, que no solo afecta a los niños, sino también a las religiosas y a las mujeres en general, como ha ido saliendo cada vez con más fuerza), las mujeres solo son “invitadas”. No se tiene una palabra de autoridad qué decir, no se tiene derecho a intervenir por su propia iniciativa, sino cuando el clero crea que conviene escucharnos. Pero la cosa no termina ahí. Como si fuera un problema, un descrédito o una situación extraña (de hecho lo es porque este tipo de invitaciones a hablar al clero no es muy común) el papa deja claro que no se crea que eso es “feminismo eclesiástico”. Parece que abrir espacios a las mujeres es caer en el feminismo. ¿Habrán entendido los jerarcas qué es el feminismo? Por lo que sigue diciendo el papa sobre el machismo con falda, no se ha entendido.

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Cansa explicar una y otra vez lo obvio. Pero toca seguir haciéndolo. El Feminismo no es lo contrario del machismo. En estricto orden, no es machismo Vs feminismo. Es machismo Vs hembrismo. Esta última palabra es rara, poco conocida, pero es la que corresponde al machismo ejercido por las mujeres. El feminismo, por el contrario, es un movimiento social que ha permitido que las mujeres alcancen derechos civiles, sociales, culturales, sexuales, etc. Sin el feminismo no hubiera sido posible romper con esa visión limitada de la mujer, negándole su identidad igual que el varón. Pero aunque la afirmación de esa igual dignidad no se niega, las prácticas cambian lentamente y si en la sociedad han avanzado, en la iglesia, como acabamos de constatar, lo han hecho muy pero muy poco. Sí, en el vaticano y en otras instancias eclesiales va entrando el feminismo, el auténtico, el que inquieta la conciencia de los clérigos y les pregunta: ¿cuándo tendremos voz y voto en la instancia eclesial? ¿cuándo nuestra palabra será escuchada con todo respecto por nuestra condición de mujeres con igual dignidad que los varones? Pero más aún, ¿cuándo no seremos tratadas como una imagen decorativa para que la “feminidad” entre a la iglesia?

Y esto último es otro punto que tampoco logra entenderse y al que también el Papa hizo referencia: “Invitar a hablar a una mujer sobre las heridas de la Iglesia es invitar a la Iglesia a hablar sobre sí misma, sobre sus heridas”, y añadió que lo que se debe hacer es adoptar el estilo de una mujer, esposa y madre”. “Sin este estilo hablaremos del pueblo de Dios como organización, fuerza sindical, pero no como la familia nacida de la madre Iglesia”. Está bien que se reconozca que la Iglesia es madre pero sin olvidar que la iglesia somos todos, por lo tanto, varones y mujeres de iglesia hemos de tener las actitudes de la madre, no solamente la mujer. Y en estas expresiones esta la ambigüedad con la que la jerarquía trata a las mujeres. Al decirle que la iglesia es como una madre, está diciendo que no levantemos más la voz por espacios de participación porque a fin de cuentas la iglesia se identifica con la mujer. Es lo mismo que se ha hecho desde siempre cuando dicen que las mujeres somos imagen de la Virgen María y ella es la más importante en la Iglesia, por lo tanto, no hay lugar tampoco a ninguna otra petición especial, porque ya tenemos a quien imitar y eso debe ser suficiente para nosotras.

Nada de lo dicho es desconocido para las mujeres y varones que tienen conciencia feminista y están construyendo una sociedad y una iglesia distinta. Pero todo esto, tan obvio, es desconocido por muchos jerarcas en la iglesia y por eso, conmemorar el día internacional de la mujer, una vez más, no puede menos que volver a interpelar los ambientes eclesiales: ¿cuándo escucharán la voz de las mujeres? ¿cuándo cambiarán la estructura clerical, machista y patriarcal que hoy es claro, caracteriza a la iglesia? ¿cuándo podremos ser verdaderamente una iglesia inclusiva? Falta mucho en la sociedad pero falta mucho más en la iglesia. Por eso, volvamos a levantar la voz en este 8 de marzo y no dejemos de soñar y hacer todo lo posible porque algún día todo lo que falta se haga realidad.

Fuente Religión Digital

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¿Quiénes son los “machistas con faldas”? ¡Los gerifaltes vaticanos! , por Victorino Pérez Prieto

Viernes, 8 de marzo de 2019

47217279941_3d1fa4b597_bDe su blog Armonía en la Diversidad:

El papa Francisco ha vuelto a meter la patareaccionando mal en la cumbre contra los abusossexuales, precisamente después del discurso de la primera mujerque habló allí, la experta en Derecho Canónico Linda Ghisoni, subsecretaria del Dicasterio Laicos, Familia y Vida. Han sido unas palabras graves y otra vez desilusionantes que empañan su pontificado: “Todo feminismo termina siendo un machismo con faldas”. Pero el machismo es peligroso, abusador, violento e incluso asesino; el machismo mata, como nos recuerdan los frecuentes asesinatos de género. No así el feminismo; ni siquiera el más radical.

“Invitar a hablar a una mujer no es entrar en la modalidad de un feminismo eclesiástico –dijo Francisco- porque, al final, cualquier feminismo termina siendo un machismo con falda. No”. Añadiendo:No se trata de dar más funciones a las mujeres en la Iglesia –sí, esto es bueno, pero así no se resuelve el problema– se trata de integrar a la mujer como figura de la Iglesia en nuestro pensamiento”. Aunque la frase repetidamente citada en días pasados se sitúe en su contexto, no deja de ser menos grave; pues coloca el pensamiento de Francisco en una concepción arcaica de la mujer en la Iglesia y la sociedad.

Además de la injusta descalificación que hace Francisco del feminismo, el “machismo con faldas” al que el papa debe dirigir sus ataques verbales y canónicos es al machismo con faldas de los curas y monseñores Vaticano; los que están allí y los acudieron de todo el mundo al encuentro sobre la pederastia. Ellos son los que han abusado y encubierto abusos durante décadas e, impunemente, en los siglos anteriores. Hasta el mismo papa reconoció los abusos sexuales por parte de curas y obispos que han sufrido y sufren muchas monjas. ¿Quiénes son los “machistas con faldas”? ¡Los gerifaltes vaticanos y otras jerarquías eclesiásticas! Y no se trata solamente de McCarrick, Pell o Barbarin, sabemos que son bastantes más los purpurados y muuuuchos más los curas y frailes abusadores y/o encubridores. Todos adolecen del mismo machismo de los que usan pantalones, aunque les guste ir vestidos como las mujeres.

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No es de extrañar que saltaran enseguida las voces de muchas mujeres conscientes de la gravedad de esta afirmación de Francisco. Solo un par de ellas:

Esa frase es asesina. Hermano Francisco, que no te enteras, acabas de perder la ocasión de tu vida de callar para no decir peligrosas tonterías, ofendiendo a más de la mitad de la que crees es tu iglesia, y es tan tuya como nuestra. Tú sí eres un machista con faldas. Y me da igual que salgan ahora dos millones de féminas aquejadas de síndrome de Estocolmo a defenderte. Estas frases en algunos países son delito de incitación al odio misógino, y ese odio mata” (Luz Galilea, facebook).

Y más contundentemente una periodista: “Francisco, que estaba llamado a ser el pontífice de mentalidad abierta, tan distinto de sus predecesores, no deja de ser lo que han sido siempre él y todos los que forman parte del régimen teocrático… Un machista con faldas”. “Es un Papa posmoderno… pero sigue diciendo las mismas tonterías de toda la vida:que la mujer es mujer en tanto que esposa y madre” (Najat El Hachmi, El Periódico).

Ya Isabel Gómez Acebo había comentado en su blog que “decir que las mujeres son más espirituales, maternales, permite justificar el hecho de que la autoridad sea dada a los hombres” (“El feminismo del Papa Francisco”).

En uno de los últimos post anteriores de este blog comenté las tristes palabras de otra de su frases desafortunadas: el no al celibato opcional de los sacerdotes católicos. Y podíamos nombrar otras, como  la necesidad de “curar” a los homosexuales de su “mal”; mucho más si quieren entrar en el seminario y ser curas. En este contexto, con respecto a la pederastia, el papa olvida, que la mayor parte de los abusos en la iglesia no son de homosexuales, sino de heterosexuales. El problema no está en la identidad sexual, sino en el abuso de poder de los presuntos célibes.

Los analistas vaticanos dirán que Francisco sigue sin sacar adelante cuatro de las grandes transformaciones que anunció a su llegada: las finanzas, la reforma de la curia, la comunicación y la lucha contra la pederastia. A pesar del sinfín de cambios en los dicasterios vaticanos, los fracasos de los nombramientos y las contradicciones se han multiplicado uno tras otros. Por eso, un alto cargo vaticano favorable al Papa ha llegado a decir: “El problema no es ya el sector conservador, al que enervó. Cunde cierta desilusión.

Se ha señalado la caída de popularidad de Francisco, pese a seguir siendo alta. No tengo datos del estado español, pero en el último año esta popularidad pasó en Italia de un 88% en 2013 a un 71%  en 2018 (empresa Demos). El bajón es más acentuado en Estados Unidos, donde solo el 51% lo valora favorablemente; un 19% menos que en enero de 2017 (Pew Research Center). ¿Terminó la euforia por la primavera de Francisco? Como siga por ese camino, sin una definición clara y unas tomas de postura más valientes, quizás sí.

Fuente Religión Digital

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Éxodo 147: “Aportaciones de las mujeres a la transformación de la Iglesia”

Viernes, 8 de marzo de 2019

4e36806613d049431e9e8084794b1c28Éxodo 147 con la colaboración de Isabel Gómez Acebo, Silvia Martínez Cano, Neus Forcano Aparicio, Paula Depalma, Pilar Yuste, Raquel Lara Agenjo, María Isabel Herrera Navarrete, Carmen Soto Varela, Montserrat Escribano Cárcel, María José Arana, Evaristo Villar, Juanjo Sánchez.

Escribir de forma crítica sobre la Iglesia católica, rebasando la apologética, siempre corre el riesgo de caer en el infierno. A la conciencia cristiana le será difícil olvidar etapas de especial oscurantismo contra la razón… censuras de libros, excomuniones,  suspensiones “a divinis”, etc. Todo el mundo solemos tener algún momento de locura en la vida. Y la Iglesia católica, en su larguísima historia, tampoco se ha visto libre de esta amenaza. No siempre ha tenido en cuenta el sabio aserto de Erns Bloch, forjado en el contexto del diálogo cristiano-marxista –surgido en el pasado siglo a raíz de las encíclicas Pacem in Terris (Juan XXIII), Ecclesiam Suam (Pablo VI) y, sobre todo, el Vaticano II y la Teología de la Liberación–. Dijo entonces Bloch, a la vista del discurso cristiano sobre el momento cultural que estaba atravesando el mundo occidental: “solo un ateo puede ser un buen cristiano”; (lo que el teólogo Moltmann completó en forma lapidaria: “solo un cristiano puede ser un buen ateo”). Bien entendido, separando adecuadamente la fe de su siempre frágil y liquido envoltorio, hubiera evitado muchos infiernos a tanto “hereje” y “heterodoxo” que, finalmente, suelen acabar siendo acreditados por la misma Iglesia que antes los condenó. ¿Se podría afirmar hoy, nos preguntamos,  algo semejante sobre la Iglesia católica a la vista de la situación que está atravesando? ¿Nos expondremos a caer una vez más en el infierno?

Viene a cuento esta reflexión por cuanto la Iglesia católica, como todo aquello en que los humanos ponemos nuestras manos, siempre ha tenido y sigue teniendo un haz y un envés. Su lado más brillante y positivo pegado al otro que ya no lo es tanto. Y con el agravante de que, en ocasiones como la actual y en este país,  su lado oscuro es el que más se quiere ver. Reconocerlo es un signo de salud mental y no tiene porqué demonizar la otra cara que, durante más de dos milenios –¡solo la eternidad de antes duraba tanto!–,  ha aportado talento y contenido de conciencia a la experiencia  humana.

Misterio y visibilidad, promesa e historia a la vez, a la Iglesia católica le resulta difícil evitar el drama que, como manifestación de su propia experiencia, dejó reflejado Unamuno en el mito de Prometeo y el buitre: ante el afán de inmortalidad, los picotazos del buitre en las entrañas que  sujetan a la historia y te impiden levantar el vuelo. ¿Se necesita ser crítico en la Iglesia de hoy para defender lo defendible de su historia y abrir brecha hacia el futuro?

Porque los picotazos del buitre en las entrañas están en el ambiente, no es preciso inventarlos. Pretender cerrar los ojos ante la pederastia y las inmatriculaciones, la subvención estatal y la clase de religión en la escuela pública, las vinculaciones con ideologías anacrónicas y éticas partidistas que rompen la dignidad de todos los seres humanos… sería una ceguera rayana en la locura. No querer ver el  vaciamiento de los templos, la ausencia de horizontalidad entre los fieles, la falta de igualdad con el varón  en las posibilidades de las mujeres y del sector LGTBI supondría un fideísmo eclesiástico que nada tiene que ver con la ética del Evangelio. Guardar silencio ante la corrupción y la mentira en que algunos líderes populistas están convirtiendo la política,  la defensa de la democracia y la Memoria Histórica es un signo de debilidad moral y una pérdida de credibilidad ante el pueblo.

Afortunadamente en este monográfico de Éxodo sobre “Las mujeres y su aportación a la transformación de la Iglesia”, hecho enteramente por ellas, sin dejar de lado los picotazos del buitre, van a presentarnos  otra imagen de Iglesia, la que podría haber sido y la que puede llegar a ser Iglesia de Jesús desde sus aportaciones de antes y de ahora; de su esfuerzo intelectual y práctico en la edificación de la comunidad cristiana, de la riqueza que supone la comprensión de género en la Iglesia; nos hablarán también de la necesidad del cambio en los símbolos y del mismo leguaje y hasta de su aportación a la economía responsable y participativa en la Iglesia. ¡Vamos a disfrutar con sus aportaciones!

Fuente Redes Cristianas

 

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La carta de una monja a la Iglesia ante el 8M: “Deje de ser una institución patriarcal y a veces machista”

Viernes, 8 de marzo de 2019

5960B268-602B-4CEF-A1D8-38006EDEB1D4Denuncia que las religiosas son un colectivo “bastante invisible” en los medios y en la sociedad

 En el 8M las monjas queremos alzar nuestra voz porque como ciudadanas reclamamos equidad y dignidad para todas las mujeres”

“El 8M es sin duda un símbolo, pero es también una oportunidad para tejer sonoridad y visibilizar que las mujeres queremos cambiar el mundo”

Asegura que las religiosas llevan “llevan el doble peso de ser mujeres y pobres”

No quieren que la llamen profetisa ni monja rebelde ni nada por el estilo. Porque, a su juicio, lo que Sor Carmen Soto Varela, de la congregación Siervas de San José de Salamanca, reclama es algo de sentido común, por muy asignatura pendiente que siga siendo en el seno de la Iglesia a la que pertenece y a la que quiere: una institución menos patriarcal y menos machista, para poder ofrecer “en igualdad” la palabra y los dones.

En una carta remitida a los medios de comunicación a través del Obispado de Salamanca, la monja asegura que son un colectivo “bastante invisible en los medios de comunicación y en muchos espacios sociales”.

“Con frecuencia la mirada que la sociedad tiene hacia nosotras está cargada de estereotipos que apenas responden a lo que somos ni a lo que estamos haciendo”, señala en su texto.

La monja vive en una vivienda del barrio de Buenos Aires de Salamanca, en una de las zonas más desfavorecidas de la capital salmantina. Soto Varela también apuesta por celebrar el 8 de marzo como “un desafío”, porque “como otras mujeres”, las monjas experimentan “los muros invisibles que la cultura patriarcal ha levantado a lo largo de los siglos y que siguen impidiendo la igualdad y el desarrollo de todas potencialidades de las mujeres en los diferentes ámbitos sociales, políticos, económicos y religiosos”.

También asegura que como monjas están comprometidas “a denunciar las desigualdades, la violencia, los abusos que afectan especialmente a las mujeres más pobres, porque ellas llevan el doble peso de ser mujeres y pobres“.

En el 8M las monjas queremos alzar nuestra voz porque como ciudadanas reclamamos equidad y dignidad para todas las mujeres, porque queremos poder vivir sin miedo a padecer cualquier tipo de violencia y porque en nuestra sociedad la pobreza sigue teniendo nombre femenino”, destaca.

Y añade que las monjas desean que la Iglesia “deje de ser una institución patriarcal y aveces machista” para poder sentirse “hermanas de nuestros hermanos en la fe, ofreciendo en igualdad la palabra y los dones”.

Carmen Soto Varela concluye su carta asegurando: “El 8M es sin duda un símbolo, pero es también una oportunidad para tejer sonoridad y visibilizar que las mujeres queremos cambiar el mundo”.

Texto íntegro de la carta de la religiosa salmantina

Después de haber ido arrinconado y casi denostado, el feminismo vuelve a ser protagonista de nuestras conversaciones, en la calle y en los medios de comunicación. Los continuos casos de violencia de género, la brecha salarial, el techo de cristal son cuestiones que han adquirido un protagonismo renovado y las mujeres como colectivo nos sentimos hoy con más fuerza para alzar nuestra voz ante las desigualdades, los estereotipos y la violencia que seguimos sufriendo en todos los lugares del mundo.

El 8M está ya próximo y los diferentes grupos de mujeres reflexionamos, programamos, soñamos acciones que visibilicen una vez más nuestros anhelos, nuestras luchas, nuestras propuestas. Las iniciativas son variadas porque las mujeres también lo somos. Hay muchas cosas que nos unen, pero también otras en las que pensamos diferente. Por eso no hay una sola forma de ser feminista sino muchas.

En esta red de sororidad participamos también muchas mujeres que somos monjas o religiosas y lo hacemos porque somos mujeres, pero también porque nuestro compromiso con la causa de Jesús de Nazaret y nuestra fe en un Dios liberador que nos impulsa a llevar liberación y transformación allí donde existe injusticia, violencia o negación de la dignidad de cualquier ser humano. Sin embargo, somos un colectivobastante invisible en los medios de comunicación y también en muchos espacios sociales y con frecuencia la mirada que la sociedad tiene hacia nosotras está cargada de estereotipos que apenas responden a lo que somos ni a lo que estamos haciendo.

Yo pertenezco a un grupo dentro de ese colectivo, la congregación de las Siervas de San José, nacida en el siglo XIX, quizá por eso el nombre para más de uno y una suena algo antiguo, pero lo importante es que desde sus inicios se comprometió con la promoción y dignificación de las mujeres trabajadoras pobres en el contexto de la naciente revolución industrial. Nuestro proyecto nació también de la mano de una mujer pionera y profundamente creyente, Bonifacia Rodríguez. Ella impulsó el comienzo y hoy seguimos empeñadas en esa misma causa buscando junto a las mujeres trabajadoras pobres respuestas que cambien su vida; por eso para nosotras el 8M es importante.

Como mujeres celebrar el 8 de marzo es un desafío porque, como muchas otras mujeres, experimentamos los muros invisibles que la cultura patriarcal ha levantado a lo largo de los siglos y que siguen impidiendo la igualdad y el desarrollo de todas las potencialidades de las mujeres en los diferentes ámbitos sociales, políticos, económicos y religiosos.

Como monjas, nos compromete a denunciar las desigualdades, la violencia, los abusos que afectan especialmente a las mujeres más pobres porque ellas llevan el doble peso de ser mujeres y pobres. Ellas siguen padeciendo la mayor precariedad laboral, porque ellas son las que han de asumir los cuidados, las dobles jornadas para sacar adelante la familia muchas veces rota, impotentes ante la injusticia y el desamparo.

En el 8M las monjas queremos alzar nuestra voz porque como ciudadanas reclamamos equidad y dignidad para todas las mujeres, porque queremos poder vivir sin miedo a padecer cualquier tipo de violencia y porque en nuestra sociedad la pobreza sigue teniendo nombre femenino. Pero también porque somos mujeres creyentes y vivimos nuestra vocación dentro de la gran familia que es la Iglesia, y deseamos que deje de ser una institución patriarcal y a veces machista y podamos sentirnos hermanas de nuestros hermanos en la fe, ofreciendo en igualdad nuestra palabra y nuestros dones.

El 8M es sin duda un símbolo, pero es también una oportunidad para tejer sororidad y visibilizar que las mujeres queremos cambiar el mundo.

Fuente Religión Digital

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Fundación Pablo VI: Liderazgo y mujer, tema del Foro de Encuentros Interdisciplinares

Jueves, 7 de marzo de 2019

Liderazgo-proximo-Foro-Encuentros-Interdisciplinares_2100099975_9826605_660x371Hoy, 7 de marzo, en la Fundación Pablo VI,  Liderazgo y mujer, tema del Foro de Encuentros Interdisciplinares.

En nuestro Foro de Encuentros Interdisciplinaresel 7 de marzo, hablaremos de Liderazgo y Mujer con cuatro mujeres destacadas en el ámbito de la empresa, la comunicación, la política y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Participarán Rosa García, ex presidenta de Siemens, Premio a la Mujer Directiva y a la Conciliación de la Vida Laboral, Familiar y Personal en la categoría de Directivos; Gloria Lomana, periodista, experta en liderazgo femenino, comunicación y análisis político; Ana Oramas, portavoz de Coalición Canaria en el Congreso de los Diputados; y Silvia Gil, comandante de la Guardia Civil y Premio Mujer Líder 2018.
Se celebrará en el horario habitual, entre las 14 y las 16 horas, en la sede de la Fundación Pablo VI, Paseo Juan XXIII, 3, con un cóctel de bienvenida. La asistencia es libre hasta completar aforo.
Para saber más, pincha aquí:
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“Con pecado concebida”, por Emma Riverola

Viernes, 15 de febrero de 2019

mujeres-en-la-iglesia-catolicaEl colectivo religioso femenino está en una situación de especial vulnerabilidad, con menor formación que sus compañeros hombres, sin bienes materiales que les dote de independencia y con un gran sentido de la servidumbre

Quizá a veces fue santa (especialmente cuando se escribe con minúsculas), pero la Santa Madre Iglesia siempre ha sido padre, un padre castrador y opresor con las mujeres que la integran. Rebusquemos en las imágenes del Vaticano. En la pompa de sus cónclaves, en la representación de la autoridad. Esas vestimentas que ya no tienen tiempo ni lugar, solo la constancia de un poder milenario ostentado, ¿cómo no?, solo por hombres. ¿Dónde están las mujeres de la Iglesia?

Están en las escuelas, en los hospitales, enclaustradas en sus conventos y, por supuesto, arrodilladas ante el poder de los hombres. Silenciosas. Invisibles. Sirvientas de lujo que viven en la pobreza. Otra imagen: Barcelona, 2010. Visita del Papa Benedicto XVI a la ciudad y misa de consagración de la Sagrada Familia. En su homilía, exaltación de la familia. La Iglesia “apoya cuanto promueva el orden natural en el ámbito de la institución familiar”. Por si hay dudas de cuál es ese orden natural: “que la mujer encuentre en el hogar y en el trabajo su plena realización; para que el hombre y la mujer que contraen matrimonio y forman una familia sean decididamente apoyados por el Estado”. Y, en un intento de ilustrar aún más la posición de las mujeres, cuando el acto ya se acercaba a su segunda hora, apareció la actuación estelar femenina. Un puñado de monjas, de negro riguroso, se entregaron a la tarea de limpiar el altar. Frotaban y se agachaban para limpiar las gotas caídas al suelo ante la complacida mirada de 150 cardenales, obispos y el mismo Papa, todos vestidos de blanco, que seguían las labores de limpieza desde una perspectiva más elevada.

Ellas limpian, cocinan y sirven la comida a los hombres

Un artículo publicado el pasado marzo en la revista femenina ‘Donne Chiesa Mondo’ de L’Osservatore Romano, periódico de la Ciudad del Vaticano, denunciaba el trabajo de las hermanas al servicio de obispos y cardenales. Sirvientas sin horarios, tratadas como ciudadanas de segunda, sin apenas remuneración. Ellas limpian, cocinan y sirven la comida a los hombres y, después, se retiran a la cocina a comer los restos. Esa es la vida cotidiana de las monjas en buena parte del mundo. ¿Y ya está? No, la servidumbre es mucho más profunda. Y dolorosa.

El #MeToo ha llegado a la Iglesia. Religiosas de Chile, Italia, Perú, India, Congo o Kenia están alzando la voz para derribar el último gran tabú de la Iglesia católica: los abusos sexuales de sacerdotes ejercidos sobre monjas. Resulta difícil aventurarse a cuantificar la magnitud del fenómeno y las posibilidades de conocerlo. Estamos hablando de un colectivo en una situación de especial vulnerabilidad. Con menor formación que sus compañeros hombres, sin bienes materiales que les dote de independencia y con un sentido de la servidumbre calado hasta el alma. Hablamos de un triple abuso: de poder, sexual y espiritual.

¿Es un caso que atañe solo a monjas y sacerdotes? Desgraciadamente, es posible que buena parte de sus males se queden silenciados tras sus gruesos muros de silencio, pero todo lo que atañe a su pensamiento tiene eco en el resto de la sociedad. Hablamos de una institución que, durante siglos, ostentó un poder absoluto -directo o indirecto- en buena parte del mundo. No solo es evidente su actual capacidad para influir en el poder, sino que aún forma parte de ese poder. Su voz es la que resuena en las bancadas conservadoras de los parlamentos cuando pretenden regular la vida íntima de los ciudadanos, sus relaciones y sus cuerpos.

La institución nos quiere ignorantes y serviles 

En España, según datos del CIS de enero de 2019, el 66,9% de españoles se declara católico. A pesar de que la mayoría no es practicante habitual, algo más de la mitad de los niños son bautizados. Casi el 20% de los alumnos no universitarios españoles cursan en colegios de orientación católica, lo que son 1,5 millones de niños, en 2.600 centros. La Iglesia recaudó 256,2 millones de euros en la Declaración de la Renta 2017, correspondiente al IRPF de 2016. 7,1 millones de declaraciones fueron a favor de la Iglesia, 8,5 millones teniendo en cuenta las conjuntas.

La sociedad, por creencia o por querencia, otorga ingresos y la responsabilidad de educar a la Iglesia católica. Es decir, asegura su pervivencia y la influencia de su pensamiento. Perpetúa esa voz que tan airada se levanta para criticar el colectivo LGTBI, el aborto, la fecundación en vitro o lo que ellos llaman “ideología de género” (sí, la misma expresión que utiliza la ultraderecha) y que tan queda se muestra a la hora de condenar la violencia machista o, especialmente, para pedir disculpas por todo el dolor que han provocado, por todos los abusos que han perpetrado.

¿Cómo puede dar lecciones de moral una entidad infectada hasta el tuétano? ¿Cómo pueden colocarse esos obispos frente el atril y lanzar sentencias sobre a quién debemos amar o sobre cómo debe comportarse una mujer? Ignorantes, dependientes y serviles, así nos quiere la institución eclesial. Sumisas amas de casa, transmisoras del yugo patriarcal. Como aquel 2010, pasando el paño ante las miradas complacientes de los obispos.

Emma Riverola

Fuente : El Periódico

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“La Iglesia es femenina… en teoría”, por Gabriel María Otalora

Jueves, 31 de enero de 2019

mujer-iglesia“Mujeres religiosas y laicas piden que el gobierno de la Iglesia sea más corresponsable”

“Las mujeres reivindican una Iglesia que no discrimine a la mujer, libre, sin poder ni privilegios”

“El comportamiento patriarcal de la Iglesia posterior con las mujeres no pudo basarse ni en Jesús sino en razones más humanas menos confesables”

Como dice Francisco, “la Iglesia es femenina”. Y tiene razón, aunque sea una realidad por venir como ya ocurre en otras parcelas de la sociedad. La situación eclesial de la mujer no es ejemplar si nos fijamos en cómo Jesús les trataba, sin considerarles en minoría de edad como fueron tratadas entonces y durante todos estos siglos desdichados para ellas en todos los órdenes, no solo dentro de la Iglesia. Y a pesar de todo, la mayor parte de quienes participan en la vida eclesial son laicas. ¿Por qué?

Porque no tardaron en darse cuenta que Jesús es mucho mejor partido que ciertas autoridades eclesiásticas. La diferencia de cómo les consideraba Jesús y los expertos religiosos era abismal, más de lo que se ha querido reconocer. A los hechos me remito en este principio de año que, como todos, trato de verlo con esperanza; que llegue con estas líneas incluso a quienes han dejado de tenerla por nuestras inconsecuencias.

Las mujeres siguieron a Jesús desde el principio como atestigua con profusión el evangelio. Le acompañaron en su testimonio de Buena Noticia aceptando su misma vida desinstalada y aceptaron su enseñanza. Tampoco le abandonaron cuando estuvo en la cruz y fueron solo mujeres las testigos del Resucitado como lo resaltan los cuatro evangelistas.

No se puede encontrar en su boca un dicho o palabra que minusvalore o justifique la subordinación de la mujer. El comportamiento patriarcal de la Iglesia posterior con las mujeres no pudo basarse ni en Jesús sino en razones más humanas menos confesables. El biblista Xabier Pikaza es claro: Jesús no quiso algo especial para las mujeres. Quiso para ellas lo mismo que para los varones. La singularidad de Jesús sobre las mujeres es la “falta de singularidad: no buscó un lugar especial para ellas, sino el mismo lugar de todos, es decir, el de los hijos de Dios.

Jesús rompió con los tabúes de una sociedad donde los varones rezaban así por las mañanas: “Te doy gracias, Señor, por no haberme hecho mujer”. Pero a Él nadie le atribuyó algo que pudiera resultar lesivo, marginador ni discriminatorio contra las mujeres. Nunca se refiere a ellas como algo malo ni como personas inferiores. Tampoco aparece en los evangelios ninguna acusación ni rastro de ser un mujeriego que les cosifica.

A Jesús de lo que le acusaron fue de transgresor de la Ley y blasfemo, de agitador político, endemoniado, de estar perturbado y loco, precisamente por su amor lleno de ternura, compasión y misericordia infinitas que irradiaba también con las mujeres en su empeño por implantar una fraternidad verdadera. Les trata por igual y con total naturalidad, con la misma dignidad y categoría que el hombre. Les defiende cuando son injustamente tratadas y no duda en mantener una relación cercana con muchas de ellas. Como dice Ermes Ronchi, únicamente entre las mujeres no tuvo enemigos Jesús.

Contra todo pronóstico socio-religioso, Jesús les acoge sin reservas, forzando a interpretar adecuadamente las tradiciones culturales y religiosas de su tiempo desde el verdadero significado que Dios quería. De hecho, no quiso bendecir la sociedad patriarcal de su época: puso en marcha un movimiento de varones y mujeres en contra de los rabinos, que no admitían a las mujeres en sus escuelas.

De todo esto se ha contado poco, de lo que suponía social, legal y religiosamente que Jesús les acogiera, escuchase y dialogara con ellas. Al final, fueron las discípulas más ejemplares, incluso en la crucifixión, cuando casi todos los varones abandonan al Maestro. Ellas le fueron fieles hasta el final desde su experiencia de un Jesús profundamente inclusivo.

Se ganó el corazón de las mujeres al abrir para ellas nuevos horizontes de realización personal: les hizo portadoras de amor, de esperanza y de paz, en un mundo en el que estaban denigradas. Todo el trato de Jesús con ellas es una buena noticia por la defensa pública de su igualdad y dignidad.

Hoy muchas mujeres religiosas y laicas piden que el gobierno de la Iglesia sea, como ya exigió el Concilio Vaticano II, más corresponsable. Reivindican una Iglesia que no discrimine a la mujer, libre, sin poder ni privilegios al servicio de los más necesitados y esperanza de los desvalidos. Que viva, ore y se comprometa con la justicia profética. Esta es la esperanza por hacer en este nuevo año: una Iglesia que sea femenina, más allá del género sustantivo gramatical.

Extracto del libro La revolución pendiente. Editorial San Pablo, 2018.

Gabriel María Otalora

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Las 26 personas más ricas del mundo poseen la misma riqueza que media humanidad

Miércoles, 23 de enero de 2019

la-brecha-crece_560x280Según el informe 2019 de la ONG Oxfam Internacional

La brecha entre personas ricas y pobres está creciendo, y la desigualdad afecta especialmente al género femenino

“Si el 1% más rico pagase solo un 0,5% más de impuestos, podría recaudarse más dinero del necesario para escolarizar a los 262 millones de niñas y niños y proporcionar asistencia médica que podría salvar la vida de 3,3 millones de persona

(Vatican News).- Según el informe 2019 de la ONG Oxfam Internacional, en la actualidad tan solo 26 personas poseen la misma riqueza que los 3.800 millones de personas que componen la mitad más pobre de la humanidad.

El nuevo informe de Oxfam, titulado “Bienestar público o benefício privado” muestra cómo la riqueza está cada vez más concentrada en menos manos y como la brecha entre las personas ricas y pobres está creciendo y poniendo en peligro la lucha contra la pobreza.

Mientras el año pasado eran 43 los milmillonarios en el mundo, este año la brecha aumenta reduciéndose a tan solo 26 personas las cuales poseen la misma riqueza que los 3.800 millones de personas que componen la mitad más pobre de la humanidad.

El informe, centrándose en el papel que desempeñan los servicios públicos a la hora de luchar contra la pobreza, revela cómo los Gobiernos están exacerbando la desigualdad al no dotar los servicios públicos, como la educación y la salud, de la financiación necesaria, al conceder beneficios fiscales a las grandes empresas y las personas más ricas, y al no frenar la elusión fiscal.

Los milmillonarios son más ricos que nunca

“Bienestar público o benefício privado” también revela como en los últimos 10 años, marcados por la crisis económica mundial, la riqueza de las personas más ricas del mundo se ha incrementado considerablemente, asegurando que el número de milmillonarios se ha duplicado, y su riqueza se ha incrementado en 900.000 millones de dólares tan solo en el último año, lo cual equivale a un incremento de 2.500 millones de dólares diarios.

Además, entre 2017 y 2018, cada dos días surgía un nuevo milmillonario en promedio. Frente a estos datos, llama la atención la situación de la otra cara de la moneda, los pobres, cuya riqueza se ha visto reducida en un 11% perjudicando a 3.800 millones de personas.

El 1% de la fortuna de Amazon equivale al presupuesto sanitario de todo Etiopía

El ejemplo más claro se observa en Jeff Bezos, propietario de Amazon y hombre más rico del mundo, quien posee una fortuna de 112.000 millones de dólares, de los cuales tan solo el 1% equivale a la totalidad del presupuesto sanitario de Etiopía, un país donde viven 105 millones de personas.

3.400 millones de personas subsiste con menos de $5,50 al día

Datos recientes del Banco Mundial indican que la tasa de reducción de la pobreza se ha reducido a la mitad desde 2013, provocando el aumento de la “pobreza extrema” en África subsahariana.

Esto supone que la mayor parte de la humanidad no ha conseguido alejarse de la pobreza, de hecho, algo menos de la mitad de la población mundial (3400 millones de personas) subsiste con menos de 5,50 dólares al día.

La devastadora desigualdad en la actualidad provocará que 262 millones de menores no puedan ir a la escuela, casi 10.000 personas morirán por carecer de acceso a atención sanitaria y se realizarán 16.400 millones de horas de trabajo de cuidados no remunerado, mayoritariamente por parte de mujeres pobres.

Según el informe de Oxfam, si el 1% más rico pagase solo un 0,5% más de impuestos sobre su riqueza, podría recaudarse más dinero del necesario para escolarizar a los 262 millones de niñas y niños que actualmente no tienen acceso a la educación, y proporcionar asistencia médica que podría salvar la vida de 3,3 millones de personas.

La desigualdad tiene género

El informe también constata que la creciente desigualdad económica afecta especialmente al género femenino, siendo la mayoría de las personas más ricas del mundo hombres. A nivel mundial, las mujeres ganan un 23% menos que los hombres, y los hombres poseen un 50% más de riqueza que las mujeres.

Asimismo, los datos del Banco Mundial ponen de manifiesto que las mujeres tienen más probabilidades de estar sumidas en la pobreza, especialmente cuando están en edad reproductiva, debido a la carga de trabajo de cuidados no remunerado que se les asigna.

Fuente Religión Digital

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Aradillas: “Si fuera mujer, me borraba de la Iglesia”

Lunes, 21 de enero de 2019

mujeres-esclavas-en-la-iglesia_560x280“La Iglesia- esta Iglesia- es soberanamente machista”

“De los malos tratos contra la mujer, no se libran siquiera los miembros de esta institución tan sagrada”

“La incapacidad de hacer uso constitucional de algún tipo de huelgas… cercena aún más las legítimas posibilidades de la mujer de ejercer como miembros activos dentro de esta institución religiosa”

(Antonio Aradillas).- Son ya muchas las personas que han pronunciado esta frase, y además la practican. Aquello del “devoto sexo femenino” de tiempos relativamente recientes pasó ya a la historia, y la mujer toma felizmente conciencia de la tremenda injusticia, e inútil barbaridad, que le supone a la humanidad la marginación a la que está sometida, con escalofriante y pagana referencia para el comportamiento de Nuestra Santa Madre la Iglesia.

Tal vez resulte de utilidad advertir que, entre otras cosas, no se trata de “la” Iglesia, sino de “esta” Iglesia fabricada institucionalmente, y de la que el papa Francisco expresa serias dudas sobre su fecundidad, a semejanza con el ideal, del que hay nítida y perdurable constancia en los santos evangelios.

Las razones veraces que les asisten a quienes, por esto, deciden optar por la defección, deserción o abandono de la Iglesia, son de este orden:

La Iglesia- esta Iglesia- es soberanamente machista. Avergüenza tener que decirlo y más verse obligado a reconocerlo con documentación, y expresivos y elocuentes detalles humanos y “divinales”. Es machista, y en su propia raíz del árbol del mismo Paraíso Terrenal, actúan con perseverancia y rigor, al igual que en sus ramas. Al amparo del patriarcalismo arcaico y antinatural, se cosechan los frutos más denigrantes, que se precian y aprecian de culturales y también de religiosos, con innegable proyección de futuro para esta vida y para la otra.

mujeres-e-iglesiaMultitud de mujeres se borrarán, o ya se borraron, de la Iglesia, educadas en inamovibles principios de su teología moral, en relación con la sexualidad, y más concretamente con la ejercida en la intimidad del santo sacramento del matrimonio. Con la connotación de “pecado mortal”, por el llamado “débito” contractual inherente al contrato sacramental, la mujer casada, tiene el inexcusable deber de entregar su cuerpo -todo su cuerpo- al hombre, con el fin de que, sin ningún miramiento, sin respeto y aún sin amor -cariño, pueda hacer él, su marido, cuanto le apetezca, sin excesivos melindres como persona y como ser racional.

Aunque a algunos y algunas les pueda parecer excesivo e irrespetuoso este diagnóstico y apreciación, según la doctrina oficial que se mantiene, se cultiva y santifica la Iglesia “en el nombre de Dios” esto es lo que es y lo que tiene que ser. La “mujer-pecado”, y “objeto -sujeto- de pecado”, activa o pasivamente, es doctrina eclesiástica común en la praxis religiosa.

La constatación de que ni el mismo papa Francisco se haya decidido ya, y efectivamente, a afrontar con hechos el tema de la marginación atroz que padece la mujer en la Iglesia de su “franciscanismo” pontificio, es más que razonable incitación a que el pesimismo respecto al futuro imponga y afiance las razones para abandonar la Iglesia, en cuyo espacio y consideración, su redención como persona y como ser bautizado, sigue encontrándose a tan largas, insalvables y onerosas distancias de lugar y de tiempo.

En idéntico contexto es obligado situar y juzgar el hecho de que, precisamente en los temas relacionados directamente con la mujer en los movimientos piadosos más representativos y con las correspondientes bendiciones apostólicas, el trato que se les confiere a ellas es de segunda o tercera división, con imposibilidad de asimilarse a los movimientos, si son masculinos. Olvidare de cuestionar si el sexo es masculino o femenino, para así santificar y proporcionarles el “Nihil Obstat” de su aprobación, equivaldría -equivale- a dejar bien claro que en la Iglesia una cosa es ser hombre y otra, menos digna, es ser mujer.

El dato de que todavía “suene rematadamente mal” hasta la posibilidad de que la mujer llegue a ser nombrada cardenal, obispo o sacerdote, mientras que al hombre como tal -“vir baptizatus“- les sean abiertas todas las puertas jerárquicas, le significa hoy a la mujer una dificultad infranqueable para seguir perteneciendo a la Iglesia. Estudiado y valorado el comportamiento que en el resto de actividades, trabajos, profesión… ejerce gloriosamente la mujer, igual o superior, que el que efectúa el hombre, no es difícil concluir que la Iglesia, y lo eclesiástico, de no cambiar pronto y radicalmente el panorama, no son aspiración y meta femeninas. Los hechos son los hechos, pese a que interpretaciones eclesiasticoides benevolentes prefieran reflejarlos y contabilizarlos de otra manera, con descalificación y anatemas “ministeriales” de quienes se limitan a presentarlos con veracidad y realismo.

mas-participacion-ya-para-las-catolicasEl tema de la mujer-monja sobrepasa cualquier ponderación y medida. Todo, o casi todo, de cuanto se ha referido acerca de las seglares o laicas, en la Iglesia, – Congregaciones, Órdenes, instituciones y aún Confederaciones de monjas-, se elevan al máximo del disparate y la desconsideración respecto a las “esclavas del Señor”, por antonomasia. Colonizadas la mayoría de ellas por sus santos padres fundadores, capellanes y directores espirituales, tratadas como “infantiles a perpetuidad” en el Reino de Dios, con iniciativas tan reducidas y “en virtud de santa obediencia”, la “demonasterización”, y aún la despersonalización, están servidas con generosidad y como ofrendas consagradas a Dios. El cierre a perpetuidad, y la venta, de conventos de clausura por falta de vocaciones, es una de las lacras dolorosas que padece la Iglesia, sin que el futuro pueda otearse con las nítidas notas de los motetes o de las aleluyas pascuales.

La incapacidad de hacer uso constitucional de algún tipo de huelgas, como reivindicación secular o regular de la mujer en la demarcación eclesiástica, cercena aún más sus legítimas posibilidades de ejercer como miembros activos dentro de esta institución religiosa.

“Si fuera mujer, me borraba de la Iglesia” no es, por tanto, una barbaridad de corte y contenido anticlerical. Tampoco es una tontería. Es frase que será preciso someter a análisis y a autocrítica por parte de muchos, preferentemente procedentes de los escalafones jerárquicos. De los malos tratos contra la mujer, no se libran siquiera los miembros de institución tan sagrada.

Fuente Religión Digital

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“La casa común”, por Gabriel Mª Otalora (*).

Martes, 15 de enero de 2019

SomosIglesiaLa persona religiosa que camina en dirección a su vocación, al destino elegido, se ve forzada con frecuencia a modificar el rumbo. A veces solo es necesario un cambio en la forma de hacer las cosas. Pero para lograrlo, necesita fe además de tesón. Cuando esto ocurre -fe y tesón- descubrimos que cada mañana atesora una bendición escondida tras el largo camino de aprendizaje y maduración que es la vida, proyectada en origen para convertirse en la mejor posibilidad de cada persona.

Pero si la fe y el tesón no se riegan suficiente y adecuadamente, lo que predominará no es la construcción del sentido vital sino la identificación de Dios con nuestra propia cultura y con los dioses particulares que facilitan el desarrollo del poder (potestas) por encima de la actitud de servidor (minister). Entonces se quiebran el ejemplo y la confianza, que son las dos bases de cualquier convivencia humana sana, también entre cristianos. El ejemplo genera confianza y ambos incardinan la base del verdadero liderazgo humano, el que irradiaba Jesús con amor (auctoritas). En este sentido, uno de los campos peor arados por la institución eclesial es el de los seglares, mayoritarios en número, pero tratados en clave de minoría de edad religiosa durante muchos siglos.

Las consecuencias han sido graves al constatar que la institución eclesial es más importante que el Mensaje: imponer en lugar de convencer (zelotismo), clericalismo (paternalismo que busca poder), encastillamiento con los suyos (casta selecta), abuso de autoridad, dureza de corazón… y las dos conductas que más disgustaron a Jesús: hipocresía y falta de misericordia. Cuando sale a la luz algo tan terrible como la pederastia, la actitud de la estructura clerical se revela frente al Papa Francisco, verdadero azote de la hipocresía y el poder estructural que escandalizan a cualquier persona de buena fe. Ocurrió algo parecido con las finanzas vaticanas. Ahora es muy difícil separar tantos siglos de malas praxis de la buena noticia de Jesús.

El Papa sorprendió con su Carta al Pueblo de Dios, publicada en plena crisis de la pederastia norteamericana, denunciando al elitismo y autoritarismo eclesial, da igual si es promovido por los clérigos o los laicos, porque favorecen los abusos en la Iglesia. El Papa llega a afirmar que el clericalismo es autoritarismo. Nadie puede acaparar o ignorar la acción del Espíritu en los demás. Esa es la gran tentación de una jerarquía centrada en sí misma: creer que el Espíritu tiene que pasar necesariamente por ella para actuar, dinamizar y dirigir a su Iglesia. Es la gran tentación también del laicado que no se compromete en las realidades que el Evangelio señala, cuando otras muchas personas actúan cristianamente desde su agnosticismo o ateísmo manifestando al Espíritu sin saberlo.

Y todo lo anterior cuando más que el homo sapiens el ser humano debería ser llamado homo religiosus (Robert R. Marett) ya que lo sagrado es un elemento en la estructura de la conciencia humana. A pesar de todo, el laicado cristiano está madurando y es verdad que hay motivos para vislumbrar una realidad eclesial diferente ante un clericalismo que también ha entrado en crisis. Es cierto que los laicos y laicas tenemos que sacudirnos pasividades, comodidades e inhibiciones para dedicar tiempo al compromiso activo en la comunidad cristiana y en la sociedad. Pero los presbíteros deben superar el control total de la comunidad y los recelos con los laicos para fomentar un verdadero liderazgo de servicio. La crisis de vocaciones ha agravado el problema, porque no hay vocaciones sacerdotales ¡ni laicales! y la misión de evangelizar solo se produce con el ejemplo.

Es falsa la división clásica que separaba a los cristianos en dos sectores: el llamado a una vida de perfección en la consagración de los tres votos (pobreza, castidad y obediencia), y el de la mayoría laical como cristianos de segunda categoría. Todos estamos llamados a seguir a Cristo y evangelizar según el espíritu de las bienaventuranzas desde los diversos carismas. No hay estados más o menos perfectos, sino formas diversas de escuchar y vivir la llamada al seguimiento según el modelo del mandamiento de la Última Cena. A partir de entonces, Cristo es el gran mediador y maestro que reúne en su persona a los tres: Sacerdote, Profeta y Rey. Y quienes recibimos el bautismo somos proclamados como tales ante el obispo cuando nos confirma los tres derechos y deberes evangélicos adquiridos por el bautismo: testimonio, misión y servicio.

Sobre la distribución de los dones del Espíritu nada indica que estén repartidos solo entre los varones. Todo creyente hombre o mujer, judío o gentil, esclavo o liberto, recibe los dones que lo capacitan. Pablo encuentra a cristianas en los lugares de misión y él las respeta a la vez que reconoce y admira su labor. Los prejuicios androcéntricos han intentado rebajar la importancia paulina de la mujer pero “Ya no hay hombre ni mujer porque todos vosotros sois uno en Cristo”. Conocemos incluso la existencia de ministerios femeninos en las comunidades cristianas y nuestro santoral, sin ir más lejos, cita a 27 diaconisas: santas Tatiana, Susana, Justina, Irene…

La casa de Dios, es de todos y todas por igual; solo es cuestión de tiempo.

Gabriel Mª Otalora

 (*) Gabriel Mª Otalora, autor de La revolución pendiente; la Iglesia vista por un laico. Prólogo de Juan María Laboa. Editorial San Pablo, 2018.

Fuente Fe adulta

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FELGTB y sus entidades secundarán las movilizaciones convocadas bajo el lema #NiUnPasoAtrásEnIgualdad

Martes, 15 de enero de 2019

BBA765B4-FBA6-49AC-9955-48C3B24BA28EUge Sangil: “Los partidos que han pactado con Vox deberían recordar que ni la sociedad, ni sus propios votantes, están de acuerdo con las medidas que plantea esta formación”

[14.01.19]. La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB), así como las entidades que la componen, secundarán mañana, 15 de enero, las movilizaciones convocadas en distintas ciudades españolas bajo el lema

#NiUnPasoAtrásEnIgualdad #NuestrosDerechosNoSeNegocian.

 La FELGTB denuncia la proliferación de los discursos de odio en los órganos de gobierno de Andalucía e identifica claramente “un retroceso en el grado de respeto a los derechos y las libertades de las personas que componen nuestra sociedad”. “Abrir debates ampliamente superados como el cuestionamiento de la Ley de Violencia de Género o el matrimonio igualitario, no tiene sentido en pleno siglo XXI”, señala la presidenta de la FELGTB, Uge Sangil. “Los partidos que gobiernan deberían tener puesta la mirada hacia el futuro, en lugar de ceder ante discursos machistas y LGTBIfóbicos con tal de conseguir el acceso al poder”, añade.

 Asimismo, la Federación condena tanto las propuestas iniciales presentadas por Vox, que incluían la derogación de las leyes de violencia de género e igualdad LGTBI andaluza, como las concesiones que el Partido Popular y Ciudadanos están teniendo con esta formación política, como la creación de una consejería específica para abordar los asuntos de familia.

En este sentido, Sangil apunta que “no debemos olvidar que quien está planteando estas medidas es un grupo político con una representación minoritaria en el Parlamento, por lo que los partidos que han pactado con él harían bien en recordar que ni la sociedad andaluza, ni sus propios votantes, están a favor de las políticas, ni los mensajes, que lanza esta formación de ultraderecha”.

Por todos estos motivos, la FELGTB y sus entidades participarán mañana en las concentraciones contra el ascenso de la ultraderecha convocadas en las distintas ciudades españolas.

Fuente FELGTB

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Misericordia y justicia ante la desigualdad global.

Lunes, 17 de diciembre de 2018

dibujo grises18Comunicado de la XIX Semana Andaluza de Teología.

ECLESALIA, 03/12/18.-

La producción de “residuos humanos” -es decir, las poblaciones “superfluas” de migrantes, refugiados y demás parias empobrecidos- es una consecuencia del proceso globalizador a nivel mundial y su ensalzado progreso económico. Dicha globalización provoca un número cada vez más elevado de personas privadas de medios adecuados de subsistencia, al mismo tiempo que el planeta se está quedando sin lugares habitables para ellas y tal vez algún día también para todos los humanos en un desastre ecológico global.

La Unión Europea carece de respuestas ante los desafíos que plantea nuestro entorno geoeconómico y geopolítico. No tiene visión estratégica ni a largo ni a medio plazo. Deja al Mercado gestionar “automáticamente” la demanda migratoria y no quiere asumir su responsabilidad política y moral para con refugiados y migrantes. Su falta de visión y decisión, de previsión y de gestión de las migraciones beneficia directamente a los movimientos y partidos políticos xenófobos y a los traficantes de personas. Podemos decir que la crisis de las migraciones es la crisis de la propia Europa como proyecto humanizador y civilizatorio que pretendía ser un verdadero espacio de libertad, justicia y seguridad al servicio del reconocimiento e igual garantía de los derechos humanos.

Las migraciones interpelan: o apostamos por ser humanos en una sola humanidad, o se agudizarán las diferencias practicando la cultura del “descarte” que dice el Papa Francisco. Leyes de extranjería cada vez más severas y criminalizadoras, crueles medidas de control de fronteras, políticas de extrema dureza contra los “fugitivos” (migrantes o refugiados), miles de ahogados en el mar, gobiernos que no quieren ver ni hacer justicia, trabajadores extranjeros a explotar y sin derechos, auge de la xenofobia y de populismos que propagan el odio étnico, el temor y el rechazo a quienes llegan hasta aquí: personas con la muerte a su espalda y un muro ante su rostro. Vivimos enredados en una dinámica de rechazo de “los otros”, víctimas silenciadas, olvidando que en ellas nos jugamos nuestro propio ser, personal y colectivo.

Discriminar, invisibilizar, ignorar, minusvalorar, marginar, explotar son prácticas cada vez más extendidas en nuestras sociedades y forman parte de la experiencia cotidiana de las personas y colectivos que las sufren: mendigos, los sin techo, migrantes y refugiados, desempleados y parados, mujeres víctimas de trata, pensionistas empobrecidos, desahuciados, barrios marginales y marginados, minorías de todo tipo, etc.

La discriminación femenina es un hecho evidente en toda sociedad y en todo el mundo. Aunque es verdad que la desigualdad no se presenta con la misma intensidad en todas partes y culturas, lo cierto es que dicha desigualdad está presente en todas ellas y siempre obedece a la misma causa: el patriarcado como sistema simbólico y social creado y organizado por los varones. Un sistema que vive en los discursos ideológicos y se concreta en las estructuras sociales que priorizan el ejercicio del poder masculino con instituciones y normas opresoras para las mujeres.

El duro recorrido histórico del feminismo por lograr la igualdad de género tiene aún muchos retos hasta alcanzar la autonomía personal y el reconocimiento social de las mujeres. Frente al patriarcado dominador y dominante ya no hay marcha atrás en lo conseguido por las mujeres, que apuestan por rozar lo increíble y tener su lugar en un mundo no pensado para ni por ellas. Vivir como diferentes y a la vez como iguales y construir una sociedad igualitaria es un largo camino siempre por hacer.

Ante la irracionalidad, silenciamiento e indiferencia de cuanto sucede en el mundo y en nuestros entornos más próximos, no podemos olvidar nuestra misión como ciudadanos/as y como cristianos/as: ACOGER. La acogida debe prevalecer sobre leyes, normas y protocolos. Hemos de cuidarnos mutuamente. Porque la acogida no es algo unidireccional. Acojo si me dejo acoger. Me acogen si soy capaz de disponerme a la acogida. Esos cuidados recíprocos son los que nos constituyen como personas y como comunidad cristiana. Acogida, cuidados, comunidad, solidaridad, gratuidad, etc. son obligación de justicia y son adjetivos necesarios que pueden hacer de la vida colectiva y personal algo completamente diferente y más feliz. He aquí la tarea que nos queda: salvar lo que nos salva y contar con los que no cuentan.

Sabemos que el compromiso del seguimiento evangélico conlleva un decidido combate contra la idolatría del dinero, del poder, del consumo, de la violencia. En otras palabras, un combate a favor de la justicia que se desborda en la solidaridad como plenitud de aquella. Misericordia y justicia son los criterios para discernir, probar y comprobar que nuestra adhesión a Jesús de Nazaret es creíble y nos aproxima a la propuesta de que otro mundo es posible y necesario.

23, 24, 25 noviembre 2018.Torrox (Málaga)

Comunicado de la XIX Semana Andaluza de Teología.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Por qué dirán “Nosotras parimos, nosotras decidimos” cuando quieren decir “nosotras parimos, vosotros decidís”

Sábado, 1 de diciembre de 2018

por

En un sorprendente y sórdido giro de los acontecimientos, el histórico eslogan feminista “Nosotras parimos, nosotras decidimos” se ha convertido en un alegato en favor de la gestación subrogada. Decía Groucho Marx que “Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros” y como el humorista estadounidense, parece que para la Asociación por la gestación subrogada no es problema apoderarse de este lema por el que muchas mujeres han muerto en favor de sus intereses. ¿Por qué dirán “Nosotras parimos, nosotras decidimos” cuando quieren decir “nosotras parimos, vosotros decidís”?

Nosotras parimos, nosotras decidimos

Nunca he estado embarazada. Nunca he tenido que verme en la disyuntiva de tener que pensar en un aborto, en seguir adelante o en dar a un potencial retoño en adopción. Pero sé que me gustaría poder decidir sin que nadie lo hiciera por mi. Después de todo, es mi cuerpo.

El cuerpo de la mujer parece pertenecer a muchas personas salvo a una: a ella misma. Y en este debate encontramos agentes esperados como las instituciones y otros tan bizarros y anacrónicos como la iglesia.

No hace falta que te lo diga: abortos ha habido siempre y los seguirá habiendo, aquí y en Lima. Cuando un aborto es legal, los plazos y procedimientos se llevan a cabo con la seguridad y garantía que proporciona un estado de relativo bienestar: con pruebas médicas, controles rutinarios, intervenciones… a coste cero, lo que permite que cualquier mujer pueda acceder a ellos.

Pero, ¿qué pasa cuando el aborto no es legal? Clínicas clandestinas a precios desorbitados, vuelos express a X (inserte aquí una capital de estado a la que desplazarse SI PUEDES PAGAR EL BILLETE Y EL PROCEDIMIENTO)… Esta explicación no es nueva y no por ello no pierde su validez porque las mujeres seguimos encontrando muchas piedras en el zapato.

Sin embargo, la sensación de ser una vasija andante no nos abandona.

Por qué está mal que uséis el lema Nosotras parimos, nosotras decidimos

Tras esta introducción obvia pero necesaria, vamos a lo de ayer, cuando la Asociación por la gestación subrogada inicia una campaña apropiándose del lema “Nosotras parimos, nosotras decidimos”. Seguimos con obviedades: ser padre o madre no es un derecho. Tampoco es una obligación.

Y si quieres ser padre o madre pero no puedes por el motivo que sea, siempre te quedará la adopción. Sí, es un proceso largo y repleto de pruebas que seguramente no sea el mejor del mundo. Una buena idea sería luchar por agilizarlo aumentando los recursos destinados a tal fin. Hay muchos niños en el mundo que necesitan una familia.

Por otro lado, es lógico que haya muchas pruebas para verificar la idoneidad de los potenciales padres/madres. Normal, no le van a dar un bebé a cualquiera, ¿no crees? Estás adoptando a una persona que ya ha llevado una vida difícil, así que mejor asegurarse de que va a un hogar estable en todos los sentidos.

Ahora bien, imaginemos que vas a obviar a todos esos niños que necesitan una familia. No. Tú quieres un niño o una niña y lo quieres tener desde el minuto cero de su existencia. Además quieres que tenga tu ADN, porque tú eres Daenerys Targaryen de la Tormenta, la que no arde, rompedora de cadenas, madre de dragones, Khaleesi de los Dothraki, Reina de los Ándalos y los Rhoynar…y claro, en tu unicidad y exclusividad en el mundo, es normal que quieras prolongar tu legado.

A día de hoy, la seguridad social cubre la reproducción asistida bajo ciertos requisitos, pero no la gestación subrogada. En el primer caso, el procedimiento afecta única y exclusivamente a los potenciales padres/madres. Pero en el segundo, entra en escena una tercera persona más.

No es que done un óvulo o esperma, es que va a ceder su vida y su cuerpo durante 9 meses, con las posteriores consecuencias. Y las habrá. No hablamos de complicaciones, sino de un embarazo y parto normal, con sus efectos a medio, corto y largo plazo:

– Alteración del metabolismo de los hidratos de carbono, que puede acabar en una diabetes gestacional (con dieta o tratamiento, que es la insulina) y se asocia con mayor riesgo de padecer diabetes tras acabar el embarazo.
– Depresión post-parto.
– Problemas musculoesqueléticos (tendones con mayor facilidad para la rotura, esguinces con infinita facilidad…).
– Hemorroides.
– Varices en las piernas y varices vulvares por la dificultad para el retorno venoso.
– Lumbalgias muy frecuentes.
– Vómitos, sobre todo en el primer trimestre pero que pueden llegar a ser muy incapacitantes.
– Problemas de encías (gingivitis) y pérdida de piezas dentarias.
– Insomnio.
– Alteraciones del estado de ánimo y de la libido.
– Estrías
– Acidez.
– Manchas hiperpigmentadas en la piel de la cara.
– Necesidad de ponerse vacunas (tosferina y gripe).
– Múltiples visitas a la matrona, médico, obstetra… unos cuantos análisis de sangre y orina.
– Preeclampsia.
– Evidentemente riesgo de aborto y de legrado si no es posible químicamente.
– Síndrome de Sheehan (un infarto de la glándula pituitaria por hemorragia post-parto).
– Hemorragias post-parto que requieran transfusión de sangre.
– Episiotomías, desgarros perineales. Posible incontinencia urinaria o fecal.
– Alteraciones de la coagulación en el embarazo y mayor riesgo de trombosis y tromboembolismos (pulmonares y en miembros inferiores).
– Anemia durante el embarazo (muy frecuente y que obliga a tomar hierro).
– Estreñimiento

Algunos son reversibles. Otros no.

En resumen: va a perjudicar su vida para ayudarte a ti. Salvando las distancias, son como las donaciones en vida. En la organización nacional de trasplantes son muy claros:

(…)garantizar los derechos de ambas partes, la libertad en las decisiones, voluntariedad, gratuidad y altruismo

Le puedes donar a un familiar, pero también puedes donar a un desconocido y alargar su vida considerablemente gracias a empeorar la tuya. Eso sí, gratis. Volviendo a los vientres de alquiler, es como cuando Phoebe de Friends se ofreció a ser el vientre de los hijos de su hermano. Ojo a la frase que dice cuando tiene a los trillizos entre sus brazos:

Pero, ¿qué pasa si no es gratis y hay intereses económicos detrás? Pues que vas a encontrar muy pocas mujeres con una situación económica solvente y estable que se ofrezcan a este procedimiento para unos desconocidos. Y si te dicen que sí, probaremos suerte y les pediremos un riñón, por si las moscas.

Las que si que te van a decir que sí serán mujeres con problemas económicos, que necesitan el dinero y están dispuestas a correr ese riesgo por una buena suma de dinero. Es lo que tiene la desesperación. Como dice Rodrigo Rato, “Es el mercado, amigo”. La ley de la oferta y la demanda. Menos mal que no hay leyes que permitan ese mercadeo con órganos o con personas.

¿Y sabes por qué? Porque si necesitas el dinero, entonces no estás decidiendo libremente. Nosotras parimos y vosotros decidís.

*Gracias a La Birgisdóttir por su asesoramiento médico

Aviso: Todos los artículos publicados en Ambiente G, incluido este, esgrimen las opiniones de sus autores. Ambiente G no tiene línea editorial y cada editor es libre de opinar libremente.

Fuente AmbienteG

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“Dejad de apuntar con el dedo y mirad más adentro”, por Carmen Notario.

Martes, 6 de noviembre de 2018

Members of the Leadership Conference of Women Religious march through Woldenberg Riverside Park in New Orleans for a prayer service to preserve the wetlands. The walk was part of the LCWR's Aug. 11-14 gathering in the city. (CNS photo/Frank J Methe, Clarion Herald) (Aug. 17, 2009) See LCWR-VOCATIONS Aug. 17, 2009. En las últimas semanas del tiempo litúrgico escuchamos el enfrentamiento de Jesús con los fariseos y juristas.

Y el Señor le dijo:

De modo que vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis repletos de robos y maldades. ¡Insensatos! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? En vez de eso, dad lo que tenéis en limosnas y así lo tendréis limpio todo.

Pero, ¡ay de vosotros fariseos! Pagáis  el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda verdura, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. ¡Esto habría que practicar!, y aquello…, no descuidarlo. (Lc 11, 39-43)

Son páginas incómodas del evangelio que parece que siempre van dirigidas a los “otros”. Es verdad que cada persona que escucha las palabras de Jesús se tendría que detener a reflexionar sobre su propia vida, pero en este momento de nuestra historia la jerarquía de la iglesia católica tendría que hacer una reflexión profunda de lo que está sucediendo.

Ya basta de apuntar a los demás con el dedo, de analizar la “realidad del mundo” con todos sus conflictos, el alejamiento de Dios, del evangelio y de la moral. Es hora de dejar de hablar de “los otros” y empezar a mirar la realidad de quienes dirigen la iglesia.

Yo lo compararía con la necesidad de políticas reales si no queremos que el cambio climático traiga consecuencias trágicas para el planeta. Los cambios en la iglesia que se tendrían que haber llevado a cabo hace mucho tiempo, pero que ahora se hacen imprescindibles si no queremos una hecatombe total.

Con motivos del Sínodo de los jóvenes que se está produciendo en Roma (por cierto sólo 34 jóvenes están presentes con 267 purpurados), la vicepresidenta de la UNIÓN INTERNACIONAL DE SUPERIORAS GENERALES, (UISG), con base en Roma, la hermana Sally Hodgdon, es una de las siete religiosas que están tomando parte en la reunión del 3-28 de Octubre. Declara que según la teología de la Iglesia Católica, los hermanos y las hermanas tienen papeles análogos como miembros no ordenados, miembros con votos de órdenes religiosas. Sin embargo, en el sínodo, los hombres tienen voto y las mujeres no. Los dos grupos que representan casi un millón de miembros de religiosos y religiosas de todo el mundo (185,000 sacerdotes y hermanos y unas 600,000 hermanas) están trabajando juntos en la presentación de una propuesta al Papa Francisco para que las mujeres tengan un papel más importante en el Sínodo de los Obispos.

El Cardenal Marc Ouellet, prefecto de la Congregación de los Obispos, reconoce que a veces hay una “incapacidad eclesial para reconocer, acoger y promover la creatividad del “genio femenino”. La participación de mujeres con autoridad ha demostrado que es posible y necesario acelerar el proceso de lucha contra la cultura machista y el clericalismo, para conseguir el respeto por la mujer y sus carismas como su integración en la vida de la sociedad y de la Iglesia”. (Información traducida del periódico National Catholic Reporter, the Independant News Source (18 Octubre 2018)

Dicen que el clima de este Sínodo es muy positivo y se están planteando el convocar un Sínodo de Mujeres.

Queridos hermanos obispos, no se molesten. La verdad que sólo el término Sínodo de Mujeres, como mujer que soy, ya me resulta ofensivo. O sea, que van a hacer un Sínodo sobre más del 50% de la población mundial pero si miramos el porcentaje de las personas que “practican” la religión hacen trabajos voluntarios, es decir, sin ningún tipo de remuneración serían el 80, el 90 ¿tal vez? de los católicos.

¿Y de qué van a hablar de la mujer un grupo de hombres que nos conocen porque nos analizan pero no conviven con nosotras, ni nos escuchan; saben de nosotras por estadísticas, por estudios pero no en la vida real? ¿Quién les ha otorgado el poder para hablar, decidir, interpretar la Escritura siempre poniendo a la mujer como “compañera” del hombre pero no como igual que el a los ojos de Dios? El argumento de que los roles se basan en las diferencias entre el varón y la mujer no se sostienen de ninguna manera.

¿Para qué van a hacer un Sínodo de mujeres si tienen claro lo que quieren de nosotras pero no están dispuestos a incluirnos en órganos de decisiones que afectan a toda la comunidad cristiana?

Después de haber perdido por lo menos a dos generaciones de mujeres inteligentes que han dejado la Iglesia, no por decisión propia, sino por ser coherentes con su denuncia a una institución que nos trata como ciudadanas de segunda clase, y a muchísimos jóvenes por motivos similares, ¿un Sínodo para qué?

Analicen hermanos su miedo a perder “el poder” que Jesús reprocha tan fuertemente en su Evangelio. Miren lo que ese poder ha hecho a tantos niños y jóvenes que ya no pueden volver a creer en la institución y que en muchos casos ha roto su dignidad de hij@s de Dios.

Ampliemos la vista como Jesús y no nos quedemos en la letra de la ley. Su mensaje liberador nos cuestiona a tod@s pero de alguna manera más a vosotros que a veces ponéis cargas pesadas en los hombros de los demás pero no estáis dispuestos a ayudar a llevarlas ni con un dedo.

Tomad ejemplo del recientemente canonizado obispo Romero que ante la realidad del pueblo salvadoreño sufriente dejó que el evangelio le convirtiera de un prelado conservador a un mártir por no callar y sucumbir a la opresión.

La denuncia clara de Jesús a la hipocresía y falta de autenticidad está vigente hoy. Que cada cual deje de apuntar con el dedo y mire en su interior.

Carmen Notario

www.espiritualidadintegradoracristiana.es

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El documento final del Sínodo de los Jóvenes ha quedado muy por debajo de las expectativas sobre LGTB, mujeres o plena participación

Lunes, 5 de noviembre de 2018

respetolgbt_560x280Ya lo veíamos hace unos días y lo lamentábamos… Si alguien esperaba algo nuevo acerca de las personas LGTBI y la igualdad de la mujer… que espere sentado.  Poco y además con renuencias. Y, claro, nos han llamado de todo…

¿Qué ocurrió entre el Instrumentum Laboris y el documento final del Sínodo?

Los sinodales presentaron al Papa un texto descafeinado, que evita polémicas

El documento final ha quedado muy por debajo de las expectativas sobre LGTB, mujeres o plena participación

Los jóvenes pedían una respuesta concreta de la Iglesia que, en el documento final, no se da. Ahora hay que esperar al Papa

(Jesús Bastante).- Un documento descafeinado. Esta es la sensación de muchos tras la publicación del texto oficial del Sínodo de Obispos sobre la Juventud, cuyo resultado final ha quedado muy por debajo de las expectativas, incluso de que se habló en el llamado ‘Pre Sínodo’ y que se incluyó en el ‘Instrumentum Laboris’.

La sensación es que, entre uno y otro documento, los padres sinodales han optado por un texto de mirada amplia, sin entrar de lleno en los temas escabrosos y evitando polémicas como la que se diera en 2015 cuando una nota al pie de página de Amoris Laetitia provocó un amago de cisma ante la apertura a la comunión para los divorciados vueltos a casar.

El texto presentado este domingo al Papa pide favorecer la acogida a los homosexuales y promover la presencia femenina en los órganos de responsabilidad de la Iglesia, pero no introduce ningún cambio sustancial.

Tampoco refleja algunas de las peticiones concretas planteadas en la asamblea, como la creación de unministerio’ vaticano para los jóvenes. Apenas pide “el establecimiento de un cuerpo representativo de la juventud a nivel internacional”.

El texto tampoco responde a la exigencia de que las mujeres puedan votar en el Sínodo y da un paso atrás en el reconocimiento a la diversidad sexual respecto al ‘instrumentum laboris’, el documento de trabajo de la asamblea, en el que se utilizaba el término LGTB.

El documento final del Sínodo menciona la pederastia eclesial, pasa de puntillas por la cuestión de las drogas y pide a los jóvenes que descubran el justo valor de la castidad” sin ocuparse de las relaciones sexuales anteriores o fuera del matrimonio.

instrumentum-laboris

Del Instrumentum Laboris…

Y es que el Instrumentum Laboris fue recibido como un baño de realidad, en el que el Vaticano admitía que “muchos jóvenes católicos no siguen las indicaciones de la moral sexual de la Iglesia”, e incorporaba, por primera vez, las críticas más aceradas de los jóvenes católicos sobre “temas controvertidos”, como los anticonceptivos, la homosexualidad, el aborto, el matrimonio o la cuestión de género, temas sobre los que “los jóvenes ya discuten libremente y sin tabúes”.

Los jóvenes pedían poder debatir “abiertamente y sin prejuicios” sobre estos y otros temas, que van desde el desempleo a las nuevas tecnologías, pasando por los desafíos de las migraciones, el trabajo precario, las nuevas esclavitudes, las drogas e, incluso, el papel de la mujer. Sin embargo, el documento final sólo concede una propuesta de futuro: la de que en próximos Sínodos pueda arbitrarse una postura para que laicos y mujeres (ni siquiera las religiosas que participaron en las congregaciones pudieron votar) tuvieran voz, y voto en la toma de decisiones.

Al documento final…

El texto aprobado por más de dos tercios sí habla de invitar a “a las Conferencias Episcopales y a las Iglesias particulares a continuar este camino, participando en procesos de discernimiento comunitario que también incluyen a aquellos que no son obispos en las deliberaciones”, y de apostar decididamente por una “Iglesia sinodal”, pero no concretiza.

El documento final incluye una dura crítica al clericalismo y al drama de los abusos sexuales en la Iglesia, así como a la corrupción en la curia, algo que habían solicitado los jóvenes durante el pre-sínodo. Pero apenas añade propuestas arriesgadas sobre la igualdad hombre y mujer en la toma de decisiones (como se reclamaba en el Instrumentum Laboris), y se limita a recomendar “que todos sean más conscientes de la urgencia de un cambio inevitable, también a partir de una reflexión antropológica y teológica sobre la reciprocidad entre hombres y mujeres”.

Sobre la cuestión LGTB, siglas que sí aparecían en el Instrumentum, pero que han desaparecido del documento entregado al Papa, “el Sínodo reafirma que Dios ama a cada persona y también lo hace la Iglesia, renovando su compromiso contra toda discriminación y violencia sobre una base sexual”. Al tiempo, considera que “es reductivo definir la identidad de las personas a partir de su orientación sexual”. Poco para lo que se esperaba.

“Los jóvenes desean una Iglesia auténtica, una comunidad transparente, acogedora, honesta, atractiva, comunicativa, accesible, alegre e interactiva“, añade el ‘Instrumentum Laboris‘, que se divide en tres partes: Reconocer, Interpretar y Elegir. Pedían una respuesta concreta de la Iglesia que, en el documento final, no se da. Ahora hay que esperar a ver cómo da forma el Papa a los resultados del Sínodo, con la esperanza de que, como él mismo apuntó, “el Sínodo es un camino”, y “una buena vendimia, que promete buen vino”. Veremos.

Fuente Religión Digital

General, Homofobia/ Transfobia., Iglesia Católica , , ,

¿Pero qué jóvenes? Una ocasión más perdida: El Documento Final del Sínodo de los jóvenes ni reconoce la igualdad de la mujer ni la diversidad familiar ni mucho menos la orientación seual ni la identidad de género…

Lunes, 29 de octubre de 2018

respetolgbt_560x280“Que no, hermanas, no; obras quiere el Señor…”

(Teresa de Jesús Moradas V, 3-11)

Si alguien esperaba algo nuevo acerca de las personas LGTBI y la igualdad de la mujer… que espere sentado. Seguir hablando hoy de “inclinaciones sexuales” para referirse a las personas LGTBI y obviar la “orientación sexual” y la “identidad de género” (p. 150) es no entender nada… Poco y además con renuencias:

“Es reductivo definir la identidad de las personas a partir de su orientación sexual”

El Sínodo aprueba “avanzar hacia una Iglesia participativa y corresponsable” en la que no sólo voten los obispos

El documento final proclama el “cambio inevitable” para un mayor papel de mujeres y laicos en la Iglesia

(Jesús Bastante/VN).- Ha sido un documento propio de un Sínodo, que ha buscado el consenso, y que lo ha encontrado. Todos los puntos han superado, con mucho, los dos tercios exigidos, y el documento final se ha aprobado con 191 votos a favor y 43 en contra. Sí llama la atención que de 268 padres sinodales, una veintena no han votado.

Los puntos más polémicos, y que han contado con más votos en contra, han sido los referidos a la sinodalidad, los abusos sexuales, el papel de la mujer y, especialmente, el punto 150, referido a los homosexuales, donde 65 padres sinodales han votado en contra, por 178 a favor. En el mismo, se subraya cómo “hay preguntas sobre el cuerpo, la afectividad y la sexualidad que requieren una elaboración antropológica, teológica y pastoral más profunda”, entre los que se destacan los relacionados con “la diferencia y la armonía entre la identidad masculina y femenina y las inclinaciones sexuales”.

En este sentido, “el Sínodo reafirma que Dios ama a cada persona y también lo hace la Iglesia, renovando su compromiso contra toda discriminación y violencia sobre una base sexual”. Al tiempo, considera que “es reductivo definir la identidad de las personas a partir de su orientación sexual”.

En muchas comunidades cristianas ya hay caminos de acompañamiento en la fe de las personas homosexuales: el Sínodo recomienda alentar estos caminos”, señala el documento, que pide ayudar a estas personas “a leer su propia historia; adherirse libre y responsablemente al llamado bautismal; reconocer el deseo de pertenecer y contribuir a la vida de la comunidad; a discernir las mejores formas para que esto suceda”. Así “ayudamos a que ningún joven sea excluido, a integrar cada vez más la dimensión sexual en su personalidad, creciendo en la calidad de las relaciones y caminando hacia el don de sí mismo”.

Respecto al papel de la mujer, el documento final admite el deseo de “un mayor reconocimiento y valorización de las mujeres en la sociedad y en la Iglesia”, y subraya que muchas mujeres desempeñan un papel insustituible en las comunidades cristianas”, aunque “en muchos lugares es difícil darles espacio en los procesos de toma de decisiones, incluso cuando no requieren responsabilidades ministeriales específicas”.

“La ausencia de la voz y la mirada femeninas empobrecen el debate de la Iglesia y el camino, restando al discernimiento una contribución preciosa”, por lo que el Sínodo “recomienda que todos sean más conscientes de la urgencia de un cambio inevitable, también a partir de una reflexión antropológica y teológica sobre la reciprocidad entre hombres y mujeres”.

Sobre los abusos sexuales, el documento apunta que “es un fenómeno muy extendido en la sociedad, que también afecta a la Iglesia y representa un serio obstáculo para su misión”. De este modo, “el Sínodo reafirma su firme compromiso con la adopción de medidas preventivas rigurosas que impidan su repetición, a partir de la selección y capacitación de quienes se encargarán de las responsabilidades y tareas educativas”.

“Hay diferentes tipos de abuso: poder, económico, conciencia, sexual”, y “la tarea de erradicar las formas de ejercicio de la autoridad en la que se injertan y de contrarrestar la falta de responsabilidad y transparencia con la que se han manejado muchos casos es evidente. En cuanto a las razones, el documento apunta al clericalismo, que “surge de una visión de vocación elitista y excluyente, que interpreta el ministerio recibido como un poder para ejercer en lugar de un servicio libre y generoso para ofrecer; y esto nos lleva a creer que pertenecemos a un grupo que tiene todas las respuestas y ya no necesita escuchar y aprender nada, o finge escuchar

Sobre la sinodalidad, el documento invita a “a las Conferencias Episcopales y a las Iglesias particulares a continuar este camino, participando en procesos de discernimiento comunitario que también incluyen a aquellos que no son obispos en las deliberaciones. En este punto, el Sínodo quiere abrirse a “los jóvenes marginados y a aquellos que tienen poco o ningún contacto con las comunidades eclesiales”. “Esperamos que estos caminos involucren a familias, institutos religiosos, asociaciones, movimientos y a los propios jóvenes, para que se propague la “llama” de lo que hemos experimentado en los últimos días”.

De este modo, el texto final llama a “despertar” la sinodalidad, que es una “dimensión constitutiva de la Iglesia”. Por ello, “la Iglesia está llamada a asumir un rostro relacional que se centra en escuchar, dar la bienvenida, el diálogo, el discernimiento común en un proceso que transforma las vidas de quienes participan en ella”, para construir “una Iglesia de escucha, en la conciencia de que escuchar es más que sentir”.

Es una escucha mutua en la que todos tenemos algo que aprender. Gente fiel, Colegio Episcopal, Obispo de Roma: uno escucha a los demás; y todos escuchando al Espíritu Santo”, proclama el Sínodo, que pide avanzar hacia una Iglesia participativa y corresponsable capaz de aumentar la riqueza de la variedad de la que está compuesta, recibiendo con gratitud la contribución de fieles laicos, incluidos jóvenes y mujeres, la de la vida consagrada de mujeres y hombres, y la de colectivos, asociaciones y movimientos. Nadie debe ser puesto o puesto a un lado”.

“Esta es la manera de evitar el clericalismo, que excluye a muchos de los procesos de toma de decisiones, y la clericalización de los laicos, que los encierra en lugar de lanzarlos hacia el compromiso misionero en el mundo”, constata el documento. “El Sínodo pide que se haga efectiva y ordinaria la participación activa de los jóvenes en los lugares de corresponsabilidad de las Iglesias particulares, así como en los organismos de las Conferencias Episcopales y de la Iglesia universal”, añade el texto, que pide “el establecimiento de un cuerpo representativo de la juventud a nivel internacional”.

A continuación, el resumen ofrecido por Vatican News

Es el episodio de los discípulos de Emaús, narrado por el evangelista Lucas, el hilo conductor del Documento Final del Sínodo de los Jóvenes. Leído en el Aula en voces alternas por el Relator General, Card. Sérgio da Rocha, los Secretarios Especiales, Padre Giacomo Costa y Don Rossano Sala, junto con Mons. Bruno Forte, miembro de la Comisión para la Redacción del texto, el Documento es complementario al Instrumentum laboris del Sínodo, del que retoma la división en tres partes. Acogido con aplausos, el texto -dijo el Cardenal da Rocha- es “el resultado de un verdadero trabajo de equipo” de los Padres sinodales, junto con los demás participantes en el Sínodo y “en modo particular con los jóvenes”. El Documento contiene, pues, los 364 modos, es decir, las enmiendas, que se han presentado. “La mayoría de ellos -añadió el Relator General- fueron precisos y constructivos”.

“Caminaba con ellos”

En primer lugar, pues, el Documento final del Sínodo examina el contexto en el que viven los jóvenes, destacando sus puntos de fuerza y sus desafíos. Todo comienza con una escucha empática que, con humildad, paciencia y disponibilidad, permita dialogar verdaderamente con la juventud, evitando “respuestas pre confeccionadas y recetas ya preparadas”. Los jóvenes, intactos, quieren ser “escuchados, reconocidos, acompañados” y desean que su voz sea “considerada interesante y útil en el campo social y eclesial”. La Iglesia no siempre ha tenido esta actitud, reconoce el Sínodo: a menudo los sacerdotes y los obispos, sobrecargados por muchos compromisos, tienen dificultad para encontrar tiempo para el servicio de la escucha. De ahí la necesidad de preparar adecuadamente a los laicos, hombres y mujeres, que sean capaces de acompañar a las jóvenes generaciones. Además, ante fenómenos como la globalización y la secularización, los chicos se encaminan hacia un redescubrimiento de Dios y de la espiritualidad, y esto debe ser un estímulo para que la Iglesia recupere la importancia del dinamismo de la fe.

La escuela y la parroquia

Otra respuesta de la Iglesia a las interpelaciones de los jóvenes proviene del sector educativo: las escuelas, universidades, colegios, oratorios, permiten una formación integral de los chicos, ofreciendo al mismo tiempo un testimonio evangélico de promoción humana. En un mundo donde todo está conectado – familia, trabajo, tecnología, defensa del embrión y del migrante – los obispos definen como irremplazable el papel que desarrollan las escuelas y universidades, en donde los jóvenes transcurren mucho tiempo. En particular, las instituciones educativas católicas están llamadas a afrontar la relación entre la fe y las exigencias del mundo contemporáneo, las diferentes perspectivas antropológicas, los desafíos científicos y técnicos, los cambios en las costumbres sociales y el compromiso por la justicia. La parroquia también tiene su papel: “Iglesia en el territorio”, necesita volver a pensar su vocación misionera, porque a menudo es poco significativa y poco dinámica, especialmente en el ámbito de la catequesis.

Los migrantes, paradigma de nuestro tiempo

El Documento sinodal se detiene luego en el tema de los migrantes, “el paradigma de nuestro tiempo” como fenómeno estructural y no como emergencia transitoria. Muchos migrantes son jóvenes o menores no acompañados que huyen de la guerra, violencias, persecuciones políticas o religiosas, desastres naturales, pobreza, y terminan siendo víctimas del tráfico, de las drogas, abusos psicológicos y físicos. La preocupación de la Iglesia es sobre todo por ellos -dice el Sínodo- en la perspectiva de una auténtica promoción humana que pase a través de la acogida de los refugiados y prófugos, y sea punto de referencia para los muchos jóvenes separados de sus familias de origen. Pero no sólo: los migrantes -recuerda el Documento- son también una oportunidad de enriquecimiento para las comunidades y sociedades a las que llegan y que pueden ser revitalizadas por ellos. Resuenan pues, los verbos sinodales “acoger, proteger, promover, integrar”, indicados por el Papa Francisco para una cultura que supere la desconfianza y los miedos. Los obispos piden también un compromiso mayor en el garantizar a quien no querría migrar, el derecho efectivo de permanecer en su propio país. La atención del Sínodo se dirige también a las Iglesias que son amenazadas, en su existencia, por las migraciones forzadas y las persecuciones sufridas por los fieles.

Compromiso firme contra todo tipo de abuso. Luz en la verdad y pedido de perdón

Luego hay una amplia reflexión sobre los “diferentes tipos de abusos” (de poder, económicos, de conciencia, sexuales) cometidos por algunos obispos, sacerdotes, religiosos y laicos: en las víctimas -se lee en el texto- causan un sufrimiento que “puede durar toda la vida y que ningún arrepentimiento puede remediar”. De ahí el llamamiento del Sínodo a “un firme compromiso a la adopción de rigurosas medidas de prevención que eviten su repetición, a comenzar de la selección y la formación de aquellos a quienes se les confiarán tareas de responsabilidad y educación”. Por lo tanto, será necesario erradicar aquellas formas -como la corrupción o el clericalismo- en las que se injertan estos tipos de abusos, contrarrestando también la falta de responsabilidad y transparencia con la que se han gestionado muchos casos. Al mismo tiempo, el Sínodo expresa su gratitud a todos aquellos que “tienen el valor de denunciar inmediatamente el mal”, porque ayudan a la Iglesia “a tomar conciencia de lo que ha ocurrido y de la necesidad de reaccionar con decisión”. “La misericordia, de hecho, exige justicia”. No deben olvidarse, sin embargo, los numerosos laicos, sacerdotes, consagrados y obispos que se dedican cada día, con honestidad, al servicio de los jóvenes, quienes pueden ofrecer realmente “una ayuda preciosa” para una “reforma de envergadura histórica” en este ámbito.

La familia “Iglesia doméstica”

Otros temas presentes en el Documento tienen que ver con la familia, principal punto de referencia para los jóvenes, primera comunidad de fe, “Iglesia doméstica”: el Sínodo recuerda, en particular, el papel de los abuelos en la educación religiosa y en la transmisión de la fe, y advierte sobre el debilitamiento de la figura paterna y de los adultos que asumen estilos de vida “juveniles”. Además de la familia, para los jóvenes cuenta mucho la amistad con sus coetáneos porque les permite compartir su fe y ayudarse mutuamente en su testimonio.

Promoción de la justicia “contra la cultura del descarte”

El Sínodo se detiene seguidamente, en algunas formas de vulnerabilidad de los jóvenes en diversos ámbitos: en el trabajo, donde la desocupación juvenil empobrece a las jóvenes generaciones, socavando su capacidad de soñar; las persecuciones hasta la muerte; la exclusión social por razones religiosas, étnicas o económicas; la discapacidad. Frente a esta “cultura del descarte”, la Iglesia debe hacer un llamamiento a la conversión y a la solidaridad, convirtiéndose en una alternativa concreta a las situaciones de malestar. En el lado opuesto, no faltan en cambio los ámbitos en los que el compromiso de los jóvenes se expresa con originalidad y especificidad: por ejemplo, el voluntariado, la atención a los temas ecológicos, el empeño en política para la construcción del bien común, la promoción de la justicia, para lo cual los jóvenes piden a la Iglesia “un compromiso firme y coherente”.

Arte, música y deporte, “recursos pastorales”

También el mundo del deporte y de la música ofrece a los jóvenes la posibilidad de expresarse lo mejor posible: en el primer caso, la Iglesia les invita a no subestimar las potencialidades educativas, formativas e inclusivas, de la actividad deportiva; en el caso de la música, en cambio, el Sínodo se centra en su ser “un recurso pastoral” que interpela también a una renovación litúrgica, porque los jóvenes tienen el deseo de una “liturgia viva”, auténtica y alegre, un momento de encuentro con Dios y con la comunidad. Los jóvenes aprecian las celebraciones auténticas en las que la belleza de los signos, el cuidado de la predicación y el compromiso comunitario hablen realmente de Dios”: por tanto, se les debe ayudar a descubrir el valor de la adoración eucarística y a comprender que “la liturgia puramente expresión de sí misma, sino una acción de Cristo y de la Iglesia”. Las jóvenes generaciones, además, quieren ser protagonistas de la vida eclesial, aprovechando sus propios talentos, asumiéndose responsabilidades. Sujetos activos de la acción pastoral, ellos son el presente de la Iglesia, deben ser animados a participar en la vida eclesial, y no obstaculizados con autoritarismo. En una Iglesia capaz de dialogar de una manera menos paternalista y más directa, de hecho, los jóvenes saben ser muy activos en la evangelización de sus semejantes, ejerciendo un verdadero apostolado que debe ser apoyado e integrado en la vida de las comunidades.

“Se abrieron los ojos”

Dios habla a la Iglesia y al mundo a través de los jóvenes, que son uno de los “lugares teológicos” en los que el Señor se hace presente. Portadora de una sana inquietud que la hace dinámica – se lee en la segunda parte del Documento – la juventud puede estar “más adelantada que los pastores” y por eso debe ser acogida, respetada, acompañada. Gracias a ella, de hecho, la Iglesia puede renovarse, sacudiéndose de encima “la pesadez y lentitudes”. De ahí el llamado del Sínodo al modelo de “Jesús joven entre los jóvenes” y al testimonio de los santos, entre los cuales hay muchos jóvenes, profetas de cambio.

Misión y vocación

Otra “brújula segura” para la juventud es la misión, don de sí mismo que conduce a una felicidad auténtica y duradera: Jesús, en efecto, no quita la libertad, sino que la libera, porque la verdadera libertad es posible sólo en relación con la verdad y la caridad. Estrechamente ligado al concepto de misión, está el de vocación: cada vida es una vocación en relación con Dios, no es fruto de la casualidad o un bien privado que se gestiona por sí mismo -afirma el Sínodo- y toda vocación bautismal es una llamada a la santidad para todos. Por eso, cada persona debe vivir su propia vocación específica en cada ámbito: profesión, familia, vida consagrada, ministerio ordenado y diaconado permanente, que representa un “recurso” que debe ser desarrollado plenamente aún.

El acompañamiento

Acompañar es una misión que la Iglesia debe llevar a cabo a nivel personal y de grupo: en un mundo “caracterizado por un pluralismo cada vez más evidente y una disponibilidad de opciones cada vez más amplia”, buscar junto con los jóvenes un recorrido específico para hacer elecciones definitivas es un servicio necesario. Destinatarios son todos los jóvenes: seminaristas, sacerdotes o religiosos en formación, novios y jóvenes esposos. La comunidad eclesial es lugar de relaciones y ámbito en el cual, en la celebración eucarística, uno es tocado, instruido y sanado por el mismo Jesús. El Documento Final destaca la importancia del sacramento de la Reconciliación en la vida de fe y anima a los padres, enseñantes, animadores, sacerdotes y educadores a ayudar a los jóvenes, a través de la Doctrina Social de la Iglesia, a asumir responsabilidades en el campo profesional y socio-político. El desafío en sociedades cada vez más interculturales y multirreligiosas es indicar en la relación con la diversidad, una ocasión de enriquecimiento mutuo y comunión fraterna.

No a moralismos y falsas indulgencias, sí a la corrección fraterna

El Sínodo promueve, por tanto, un acompañamiento integral centrado en la oración y en el trabajo interior que valora también la aportación de la psicología y de la psicoterapia, en cuando están abiertas a la trascendencia. “El celibato por el Reino” – se exhorta – debe ser entendido como “un don que debe ser reconocido y verificado en la libertad, la alegría, la gratuidad y la humildad”, antes de la elección final. Se busque acompañantes de calidad: personas equilibradas, de escucha, fe y oración, que se han medido con sus propias debilidades y fragilidades y que, por ello sean acogedoras “sin moralismos ni falsas indulgencias”, sabiendo corregir fraternalmente, lejos de actitudes posesivas y manipuladoras. “Este profundo respeto – se lee en el texto – será la mejor garantía contra los riesgos de plagio y abusos de cualquier tipo”.

El arte del discernimiento

“La Iglesia es el ambiente para discernir y la conciencia – escriben los Padres sinodales – es el lugar donde se capta el fruto del encuentro y de la comunión con Cristo”: el discernimiento, a través de “una confrontación regular con un guía espiritual”, se presenta, por tanto, como un trabajo sincero de conciencia, “sólo puede entenderse como una auténtica forma de oración” y “requiere el valor de comprometerse en la lucha espiritual”. La prueba de las decisiones tomadas es la vida fraterna y el servicio a los pobres. De hecho, los jóvenes son sensibles a la dimensión de la diaconía.

“Se fueron sin demora”

María Magdalena, primera discípula misionera, sanada de sus heridas, testigo de la Resurrección, es el icono de una Iglesia joven. Los esfuerzos y la fragilidad de los jóvenes “nos ayudan a ser mejores, sus preguntas – se lee – nos desafían, las críticas son necesarias porque muchas veces a través de ellas la voz del Señor nos pide conversión y renovación”. Todos los jóvenes, incluso aquellos con diferentes visiones de vida, sin excepción, están en el corazón de Dios. Los Padres subrayan el dinamismo constitutivo de la sinodalidad, es decir, caminar juntos: el final de la Asamblea y el documento final son sólo una etapa, porque las condiciones concretas y las necesidades urgentes son diferentes entre países y continentes. De ahí la invitación a las Conferencias Episcopales y a las Iglesias particulares a continuar el proceso de discernimiento con el fin de desarrollar soluciones pastorales específicas.

Sinodalidad, estilo misionero

“La sinodalidad” es un estilo de misión que nos anima a pasar del yo al nosotros y a considerar la multiplicidad de rostros, sensibilidades, proveniencias y culturas. En este horizonte hay que valorar los carismas que el Espíritu dona a todos, evitando el clericalismo que excluye a muchos de los procesos de toma de decisiones y la clericalización de los laicos que frena el impulso misionero. La autoridad – es la esperanza – se vive en una perspectiva de servicio. Sinodal también sea el enfoque del diálogo interreligioso y ecuménico, orientado al conocimiento mutuo y a la ruptura de prejuicios y estereotipos, así como a la renovación de la vida comunitaria y parroquial para acortar la distancia entre los jóvenes-Iglesia y muestre la íntima conexión entre la fe y la experiencia concreta de vida, debe ser también sinodal. Se formalizó la petición reiterada en el Aula de establecer, a nivel de las Conferencias Episcopales, un “Directorio de pastoral juvenil en clave vocacional” que pueda ayudar a los responsables diocesanos y a los agentes locales a cualificar su formación y su acción “con y para los jóvenes”, ayudando a superar una cierta fragmentación de la pastoral de la Iglesia. Reafirmada la importancia de la JMJ, así como la de los centros juveniles y de los oratorios que, sin embargo, deben ser replanteados.

El desafío digital

Hay algunos desafíos urgentes que la Iglesia está llamada a asumir. El Documento Final del Sínodo trata de la misión en el entorno digital: parte integrante de la realidad cotidiana de los jóvenes, una “plaza” donde pasan mucho tiempo y donde se encuentran fácilmente, un lugar esencial para llegar e involucrar a los jóvenes en las actividades pastorales, la web presenta luces y sombras. Si, por un lado, permite el acceso a la información, activa la participación sociopolítica y la ciudadanía activa, por otro, presenta un lado oscuro – el llamado dark web – en el que se encuentran la soledad, la manipulación, la explotación, la violencia, el cyberbulismo y la pornografía. De ahí la invitación del Sínodo a habitar en el mundo digital, promoviendo las potencialidades comunicativas con vistas al anuncio cristiano, y a “impregnar” de Evangelio sus culturas y dinámicas. Se espera que se creen Oficinas y organismos de cultura y evangelización digital que, además de “fomentar el intercambio y la difusión de buenas prácticas, puedan gestionar sistemas de certificación de los sitios católicos, para contrarrestar la difusión de noticias falsas sobre la Iglesia”, emblema de una cultura que “ha perdido su sentido de la verdad”, fomentando la promoción de “políticas y herramientas para la protección de los menores en la red”.

Reconocer y valorar a la mujer en la sociedad y en la Iglesia

El documento evidencia también la necesidad de un mayor reconocimiento y valoración de la mujer en la sociedad y en la Iglesia, porque su ausencia empobrece el debate y el camino eclesial: hay una urgente necesidad de cambio por parte de todos – se lee – incluso a partir de una reflexión sobre la reciprocidad entre los sexos. Se espera que “haya una presencia femenina en los organismos eclesiales a todos los niveles, incluso en las funciones de responsabilidad” y que “haya una participación femenina en los procesos de toma de decisiones eclesiales con respecto al papel del ministerio ordenado”. “Es un deber de justicia” – afirma el documento – que encuentra su inspiración en Jesús y en la Biblia.

Cuerpo, sexualidad y afectividad

El Documento se detiene sobre el tema del cuerpo, de la afectividad, de la sexualidad: ante los avances científicos que plantean cuestiones éticas, fenómenos como la pornografía digital, el turismo sexual, la promiscuidad, el exhibicionismo en línea, el Sínodo recuerda a las familias y a las comunidades cristianas la importancia de hacer descubrir a los jóvenes que la sexualidad es un don. A menudo la moral sexual de la Iglesia se percibe como “un espacio de juicio y condena”, mientras que los jóvenes buscan “una palabra clara, humana y empática” y “expresan un deseo explícito de confrontación sobre cuestiones relacionadas con la diferencia entre la identidad masculina y la femenina, la reciprocidad entre hombres y mujeres, la homosexualidad. Los Obispos reconocen el esfuerzo de la Iglesia por transmitir en el contexto cultural actual “la belleza de la visión cristiana de la corporeidad y de la sexualidad”: es urgente buscar “caminos más apropiados, que se traduzcan concretamente en la elaboración de caminos formativos renovados”. “Es necesario proponer a los jóvenes una antropología de afectividad y sexualidad capaz de dar el justo valor a la castidad” para el crecimiento de la persona, “en todos los estados de vida”. En este sentido, es necesario prestar atención a la formación de agentes pastorales creíbles y maduros desde el punto de vista afectivo-sexual. El Sínodo constata también la existencia de “cuestiones relativas al cuerpo, a la afectividad y a la sexualidad que requieren una elaboración antropológica, teológica y pastoral más profunda, que debe llevarse a cabo de la manera más adecuada y en los niveles más adecuados, desde lo local hasta lo universal”. Entre ellas surgen las relacionadas con la diferencia y la armonía entre la identidad masculina y femenina y las inclinaciones sexuales. “Dios ama a cada persona y también a la Iglesia al renovar su compromiso contra toda discriminación y violencia por motivos sexuales”. Igualmente – continúa el Documento – el Sínodo “reafirma la importancia antropológica decisiva de la diferencia y de la reciprocidad entre hombre-mujer y considera reductivo definir la identidad de las personas a partir de su orientación sexual”. Al mismo tiempo se recomienda “fomentar” los “caminos de acompañamiento en la fe, ya existentes en muchas comunidades cristianas”, de “personas homosexuales”. En estos caminos las personas son ayudadas a leer su propia historia; a adherirse libre y responsablemente a su propia llamada bautismal; a reconocer el deseo de pertenecer y contribuir a la vida de la comunidad; a discernir las mejores formas de alcanzarla. De esta manera ayudamos a cada joven, sin excluir a nadie, a integrar cada vez más la dimensión sexual en su personalidad, creciendo en la calidad de las relaciones y caminando hacia “el don de sí”.

Acompañamiento vocacional

Entre los otros desafíos señalados por el Sínodo está también el económico: la invitación de los Padres es a invertir tiempo y recursos en los jóvenes con la propuesta de ofrecerles un período destinado a la maduración de la vida cristiana adulta que “debe permitir un alejamiento prolongado de los ambientes y de las relaciones habituales”. Además, mientras esperamos un acompañamiento antes y después del matrimonio, se alienta la creación de equipos educativos, incluyendo figuras femeninas y matrimonios cristianos, para la formación de seminaristas y personas consagradas, también con el fin de superar las tendencias al clericalismo. Se requiere una atención especial en la acogida de los candidatos al sacerdocio, que a veces tiene lugar “sin un conocimiento adecuado y una relectura profunda de su historia”: “la inestabilidad relacional y afectiva, y la falta de raíces eclesiales son signos peligrosos. Descuidar las normas eclesiales a este respecto – escriben los Padres sinodales – constituye un comportamiento irresponsable, que puede tener consecuencias muy graves para la comunidad cristiana”.

Llamados a la santidad

Las diversidades vocacionales – concluye el Documento Final del Sínodo de los Jóvenes – están reunidas en la única y universal llamada a la santidad. Lamentablemente, el mundo está indignado por los abusos de algunas personas de la Iglesia, más que animado por la santidad de sus miembros”, por eso la Iglesia está llamada a “un cambio de perspectiva”: a través de la santidad de tantos jóvenes dispuestos a renunciar a la vida en medio de la persecución para permanecer fieles al Evangelio, puede renovar su ardor espiritual y su vigor apostólico.

El regalo del Papa a los participantes del Sínodo

Finalmente, como recuerdo del Sínodo de los Jóvenes, el Santo Padre ha regalado a todos los participantes una baldosa de bronce en bajorrelieve que representa a Jesús y al joven discípulo amado. Se trata de una obra del artista italiano Gino Giannetti, acuñada por el Estado de la Ciudad del Vaticano, emitida en sólo 460 ejemplares.

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