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“Damares Alves y la princesa lesbiana de Frozen”, por Carlos Osma

Lunes, 17 de junio de 2019

ElsaDe su blog Homoprotestantes:

Cuando hace unos meses la ministra brasileña del Ministerio de la Mujer, Familia y Derechos Humanos, Damares Alves (que además ha sido pastora evangélica), afirmó que “los niños visten de azul y las niñas visten de rosa”, me robó el corazón. Para quienes nos dedicamos a las matemáticas sabemos que son mágicas aquellas cosas que son irreductibles, básicas, elementales… Pues un cerebro con esas características debe tener la señora Alves. ¡No me digan que no es interesante! Lo más maravilloso de todo, lo que ha acabado incluso por arrebatarme mi pequeño cerebro compuesto por más de una neurona (una lástima, nadie es perfecto), ha sido  el comentario que hizo en su última predicación del domingo pasado, que venía a decir algo así como que Elsa (la princesa de Frozen) es lesbiana, y que con ella se está intentando abrir una brecha en la cabeza de las niñas de tres años para que acaben soñando con una princesa. No como la señora Alves, que cuando tenía tres años soñaba que un príncipe la venía a salvar del castillo en el que vivía recluida.  Aunque a algunos nos haya escandalizado un deseo tan prematuro, me alegro de que su sueño se haya cumplido y que el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro la haya sacado del anonimato de la torre evangelical en la que vivía, y nos la haya regalado al común de los mortales para disfrutar de las afirmaciones más elementales que se pueden hacer con un cerebro humano.

Y es que, si algo tiene la heterosexualidad de Damares Alves (desconozco si es únicamente su heterosexualidad, si es la de la población evangelical, o si es una característica que azota a cualquier heterosexual), es que es muy inestable. Cualquier atisbo de diversidad, no solo la amenaza, sino que puede acabar con ella. Menos mal que la familia Alves educó a su hija Damares viendo dibujos como dios manda: Caperucita, Blancanieves o La Bella Durmiente. No cabe duda que de no haber sido así, la ministra hubiera acabado cual Martina Navrátilová dando raquetazos a diestro y siniestro. Me pregunto por qué la homosexualidad no será así… Por qué después de habernos tragado todas las películas de Tarzán no perdemos la cabeza por Jane. O incluso por qué hay personas que tras el electroshock siguen sin adquirir el estado divino de la heterosexualidad. ¿Será que la brecha que un día se abrió en nuestra cabeza después de tomar la última papilla es irreversible? ¿Será que únicamente se puede abrir esa brecha en la cabeza en niñas heterosexuales indefensas? ¿O quizás las brechas son efectivas exclusivamente en caso de cerebros elementales como el de la ministra? No lo tengo muy claro, abro aquí un debate entre mis lectoras para que compartan su opinión.

Soy uno de los padres que tuvo que llevar a sus hijas al cine para ver Frozen, que les regaló una entrada para el musical, que les compró el vestido maravilloso de Elsa (sí, ese que algún que otro compañero de clase se acabó poniendo para subir a la mesa de mi comedor y cantar, “¡Suéltalo!”). El que se sabía la banda sonora de la película de memoria porque era lo único que se podía escuchar durante meses cuando íbamos en el coche. Y por mis “bemoles” que no me había dado cuenta que aquella Elsa que en medio de la nada y envuelta por el viento y la nieve cantaba “soy la reina de un reino, de aislamiento y soledad”, era tan lesbiana como mi prima Berenice. Y es que si ahora tarareo la canción desde esta perspectiva entiendo mejor aquello de “no dejes que sepan de ti… no has de sentir, no han de saber” ¡Nuestra princesa Elsa estaba más armarizada que Jodie Foster en El silencio de los corderos! Lamentablemente el grito de “¡Suéltalo!” esconde en realidad una declaración de intenciones, una salida por todo lo alto (que triste) del armario, que acaba con una afirmación nada femenina y que ninguna mujer educada como dios manda puede hacer: “Soy libre y ahora intentaré sobrepasar los límites”. Elsa no es una lesbiana atemorizada, silenciada, atormentada, sino una mujer liberada que se asume tal y como es para gritar “ya no hay reglas para mí, ¡por fin!”. Un despropósito en toda regla, una amenaza para todas las niñas cristianas con cerebros elementales que algún día pueden llegar a ser ministras en gobiernos donde el presidente diga que una diputada no merece ser violada porque es muy fea.

Como quiero lo mejor para mis hijas, es una lástima que la iglesia evangelical de la señora Damares Alves esté en Brasil y no en Barcelona. Sin dudarlo ni un momento las llevaría hasta allí, para que escuchen esos discursos cristianos de verdad que acaban por dejar el cerebro de cualquier mujer reducido a la mínima expresión. No vaya a ser que un día vayan a decirme que son libres para tomar sus propias decisiones. ¡No quiero ni pensarlo! Estoy tan desesperado (mis hijas se hacen mayores muy rápido) que he buscado en Internet y acabo de descubrir en Wikipedia que Damares Alves ha sido pastora en la Iglesia Bautista de la Lagoinha y en la Iglesia Internacional del Evangelio Cuadrangular (¡toma ya!). Voy a buscar si en Barcelona estas iglesias tienen alguna sucursal y, como me han dicho que cuantas más palabras tiene el nombre de una iglesia menos neuronas te dejan vivas, voy a empezar por la segunda. Iré yo primero porque últimamente el cristianismo liberal se ha convertido en un virus que infecta a iglesias de todo tipo. No vaya a ser que en vez de decirles a mis hijas que se olviden de Elsa (¡a ver si se pudre la lesbiana esta!), les digan que el cristianismo va más de ser como su hermana Ana que fue a buscarla hasta su palacio de hielo, con su amigo Kristoff y el muñeco de nieve Olaf, para decirle que volviera a casa porque quería estar con ella siempre. ¡Que estupidez! ¿Verdad? Si hubiese hecho eso seguro que se hubiera vuelto lesbiana. ¡Eso de tener más de una neurona hace decir a la gente más de una tontería! Yo me quedo con las palabras de mi querida Damares, ella si que saca partido de su cerebro.

Carlos Osma

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“¿Ves a esta mujer? “, por Dolores Aleixandre

Miércoles, 12 de junio de 2019

cristo_y_la_mujer_adultera_de_domenico_morelli_museo_del_pradoDe su blog Un grano de Mostaza:

La pregunta de Jesús al fariseo sigue abierta invitándonos a un cambio de mirada

Se lo preguntó un día Jesús a Simón el fariseo que, incapaz de mirar más allá de las apariencias, juzgaba con dureza a la mujer que ungía los pies de su invitado.  Nos lo pregunta también a nosotros, acostumbrados a leer una y mil veces los textos evangélicos  “sin contar las mujeres ni los niños”, o mirándolas como aquel ciego que, en lugar de personas, solo veía árboles en movimiento.

¿Dónde está tu hermana?

Podemos aventurar, con poco margen de error, cuál sería la respuesta a esta pregunta por parte de la mayoría de los varones contemporáneos de Jesús: “Las mujeres están allí donde deben estar,  en los lugares que les han sido asignados según nuestras tradiciones y leyes. Su espacio es el interior de la casa y no deben salir de ella sin ser acompañadas por alguno de nosotros. No les está permitido hablar en público, ni dedicarse a estudiar la ley y ningún rabino las aceptará nunca como discípulas. El trato con ellas es peligroso ya que pueden  contaminarnos con su impureza, como nos previene el Levítico (Lev 15,19-33). Por eso  deben estar alejadas del culto, ocupar en el Templo un lugar aparte y permanecer tras la celosía en las sinagogas. Su presencia es irrelevante a la hora de comenzar la oración y tampoco están obligadas a recitar diariamente el Shema, ni a subir en peregrinación a Jerusalén en nuestras  fiestas. Debe bastarles el encargo de encender las velas en la celebración doméstica del sábado y cuidar algunos detalles rituales.

Al ser emotivas e irracionales, parlanchinas y débiles, su testimonio carece de validez; les corresponde ser sumisas y procurar no caer en la vergüenza. Sobre el trato con ellas reflexionan nuestros sabios: “Por las mujeres se han perdido muchos (…);  vino y mujeres extravían a hombres inteligentes” (Eclo 9,8; 19,3) “Ninguna herida como la del corazón, ninguna maldad como la de la mujer” (Eclo 25,13). Sus sentencias están colmadas de razón: “Más vale vivir en rincón de azotea que en posada con mujer pendenciera” (Pr 21,9); “Gotera continua en día de chaparrón y mujer de mal genio hacen pareja” (Pr 27,15); “La mujer iracunda deforma su aspecto y pone cara hostil como de osa; cuando su ma­rido se sienta con los compañeros, suspira sin poderse contener” (Eclo 17,18).

Comentan también nuestros sabios que Dios se preguntó de dónde podría sacar a la mujer: no de la cabeza del ’Adam, para que ella no levante la cabeza por soberbia como las hijas de Sión (Is 3,16); no del ojo, para que no haga de lechuza (Is 3,16); no de la oreja, para que no sea indiscreta al escuchar como Sara (Gen 18,10); no de la boca, para que no sea demasiado locuaz como Miryam (Nm 12,1); no del corazón, para que no sea demasiado celosa como Raquel (Gen 30,1); no de la mano, para que no sea demasiado ávida como Raquel (Gen 31,19); no del pie, para que no sea una vagabunda como Dina (Gen 34,1); sino de una parte escondida del cuerpo, para que sea modesta. Por eso oramos tres veces al día al Santo, bendito sea, diciendo: “Bendito seas Señor porque no me has creado pagano, ni ignorante, ni mujer”.

¿Qué palabras son estas?

En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea; Herodes, virrey de Galilea; su hermano Filipo, virrey de Iturea y Traconítida, y Lisanio, virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, en la Galilea de los gentiles se oyó una voz nueva que comenzó a generar un tejido sonoro:  acompañaba la presencia  de un galileo itinerante llegado de  Nazaret y se extendía como un rumor insólito que provocaba asombro, sacudía conciencias y dejaba desvelados y expectantes. Iban dejando a su paso un rastro de sorpresa y de júbilo: estaba surgiendo algo nuevo e imprevisto, una energía poderosa que ponía en pie la esperanza de la pobre gente. Hablaban de ello, lo comentaban,  lo susurraban entre ellos: en este hombre llamado Jesús, el tiempo de Dios se ha cumplido, el Reino se ha acercado. Anuncia la buena noticia de la gracia de Dios, la posibilidad de vivir la vida como una ocasión sorprendente y única. Las palabras del profeta Isaías cobraban un nuevo sentido: “El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en sombras de muerte, una luz les brilló” (Is 8, 23‑9,1).

El rumor  llegó hasta las mujeres y muchas de ellas  se abrieron a aquella inaudita novedad y sintieron caer las cargas que pesaban sobre sus hombros. Alguien hablaba del reino de Dios como de un espacio sin dominación,  anulaba las pretensiones de superioridad masculina, no se interesaba por cuestiones de sexo o de pureza,  actuaba con asombrosa libertad, se relacionaba con las mujeres  a través de sus cinco sentidos: miraba de frente,   escuchaba, dialogaba, no rehuía su contacto, ni sus perfumes ni su afecto. Quizá recordaron el salmo: “El día le pasa el mensaje al día, la noche se lo susurra a la noche…; como un esposo sale de su alcoba, contento como un héroe a recorrer su carrera, nada se esconde de su calor…” (Sal 19, 2. 6).

Cuando aquel hombre hablaba de Dios, incorporaba a su lenguaje las pequeñas cosas de la vida cotidiana que ellas conocían tan bien: la levadura que hundían en la masa para hacerla fermentar; el manto que se rompía si echaban un remiendo de tela nueva; el candil que encendían al atardecer para alumbrar la casa; el agua que iban a buscar cada día a la fuente; la sal con la que condimentaban las comidas; el arcón en el que guardaban cosas nuevas y viejas; el aceite de sus alcuzas,  el barrer cuidadoso que les permitía encontrar una moneda perdida. Se sentían incluidas al escuchar nombrar cosas que les ocurrían cada día:  una boda, una enfermedad, niños que jugaban en la plaza, un hijo que se iba  de casa, una semilla de mostaza plantada en el huerto, una recién parida con su hijo en brazos.

Aquellas realidades dejaban de ser irrelevantes y se convertían en la escala que Jacob había visto en sueños y por ellas bajaban y subían los mensajes de Dios; eran la arcilla de la que aquel  Maestro se servía para modelar sus palabras, la zarza ardiente en la que Dios se revelaba.

“¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!”, exclamó entusiasmada una de ellas. “Dichosos más bien quienes escuchan la Palabra de Dios y la guardan”, respondió él (Lc 11,27). Era una bienaventuranza que anunciaba un mundo de iguales y abría ante ellas las puertas del discipulado.

(Christus, Abril 2018)

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Mujer e Iglesia.

Sábado, 8 de junio de 2019

Jesus abrazo mujerEs curioso que siendo la Iglesia Madre (Santa Madre Iglesia) ha dejado de lado a las mujeres, exceptuando su asignación a un papel de siervas, cuidadoras… delimitando la presencia femenina a unas tareas y roles determinados por un sistema patriarcal con mentalidad de mantener a las mujeres sumisas e invisibilizadas. La participación de las mujeres en la vida de la Iglesia está todavía lejos de ser plenamente efectiva. El empoderamiento de las mujeres en la sociedad es una corriente imparable que va ganando espacios en lugares hasta hace poco, impensables, piénsese por ejemplo en la Magistratura. Hoy día hay más mujeres jueces (no juezas) que hombres, pero… todavía hay un pero, los altos cargos judiciales siguen siendo ocupados mayoritariamente por varones. Espacios en su mayoría copados y ocupados por hombres, potenciando la desigualdad y subordinación de la mujer a mandatos masculinos. El discurso androcéntrico ha promovido la exclusión de la mujer en el campo público y una subordinación de ésta a la imaginación y necesidades de un mundo diseñado por y para hombres. Las sociedades falocéntricas se quedan sin respuesta ante el empoderamiento de las mujeres y trataron de recargar las conciencias femeninas de sentimientos de culpa y pecado, todo ello con la inestimable ayuda de estructuras jerárquicas religiosas.

El campo asignado a las mujeres era (y es) el de los cuidados y la atención del hogar, un trabajo como cualquier otro, pero que en este caso no es remunerado, puesto que no entra en la cadena de actividad laboral productiva.

Probablemente a las mujeres no les resulta tan difícil tomar la “opción por los pobres” que propugna la Teología de la Liberación, al fin y al cabo es lo que han hecho siempre; ocuparse de los sectores más débiles de la sociedad: la infancia, el cuidado de los enfermos y la ancianidad.

La civilización construida sobre la roca del poder de la fuerza física, que se organiza en torno a la capacidad de dominar y someter en demostración de poder, es la que ha invertido los términos y ha dado vuelta a los principios, imponiendo un discurso que transforma la condición biológica femenina, fuente del poder para la vida, en lo contrario; así, las funciones femeninas (embarazos, partos, crianza…) han sido tratadas como impedimentos para la participación de las mujeres en la vida social de la comunidad, relegándolas e impidiéndoles tener el mismo peso social que el varón. A modo de “compensación”, se le ha adjudicado a la mujer la magnificación de una de sus cualidades, tan sobrecargada socialmente que se ha hecho casi mítica: la maternidad.

Se exalta el valor de la maternidad acompañada del espíritu de sacrificio desinteresado por los demás. La MADRE es colocada en un altísimo pedestal, tan alto que no la deja estar en los lugares reales, pisando el suelo de la sociedad en la que participar y de la que formar parte. A nivel eclesial queda aún mucho camino por andar, a pesar de que el mensaje del Evangelio trae la Buena Noticia de la liberación de todo aquel que sufre cualquier tipo de opresión. Como dicen las autoras del texto “Mujeres jóvenes e Iglesia” (Éxodo) “Para nosotras, el Evangelio es grito de denuncia y de anuncio, es palabra que anima e interpela. Es palabra que convoca y que crea, bisturí que disecciona y capacidad para ponernos en pie y levantar nuestra voz allí donde se asienta la injusticia.” Pero, por otra parte, el relato bíblico ha transmitido durante siglos la idea de la mujer como complemento, casi apéndice del hombre, sin entidad propia o con una entidad asociada a la perdición. Eva, aliada con la serpiente es la responsable de la pérdida del “paraíso” y Adán, una víctima de ese ser desobediente que se atrevió a tener el deseo de ir más allá, que en este caso fue el deseo de saber y de acceder al conocimiento.

Eva se sintió interesada por el árbol de la ciencia, cuyo fruto contenía el conocimiento del bien y del mal. El deseo no tenía lugar en la idílica vida del Paraíso, pero el deseo, o dicho de otro modo, la capacidad de desear es el motor que impulsa el avance y la prosperidad, pues bien, el deseo según el relato bíblico fue de Eva, no de Adán.

A la Iglesia le cuesta trabajo darse cuenta de que si efectivamente los discípulos eran hombres, “Jesús, a pesar de las tensiones que pudiera provocar en su entorno, inauguró nuevas relaciones de género” tratando a las mujeres en planos de igualdad sin el prejuicio social de inferioridad de la mujer. El aspecto más revolucionario del Evangelio fue sin duda las relaciones de libertad que mantuvo Jesús con las mujeres. La paridad de las mujeres con el hombre, Jesús la defendió no sólo con palabras, sino con hechos.

Jesús ignora la situación de inferioridad de la mujer de su tiempo y la trata en un plano de igualdad, con ellas hablaba en público (algo impensable en la sociedad de entonces), recrimina a sus propios apóstoles que reprochara el gesto de la mujer que le unge los pies con perfume, diciéndoles que aquella mujer había intuido mejor que ellos lo que él representaba; defiende a la mujer que iba a ser lapidada por hipócritas que no pudieron tirar la primera piedra; entabla conversación con la samaritana pecadora por haber tenido tantos “maridos” en un interesante diálogo sobre el agua material y espiritual y perpetra la mayor de las herejías: la envía a que prepare el camino para que pudieran recibirle en su pueblo. Quizá la primera misionera de la cristiandad. Admite ser tocado por la “hemorroísa” considerada impura y rechazada socialmente; asustado por el comienzo de su vida pública (Bodas de Caná) que le llevaría a la cruz, es una mujer quien le empuja a manifestarse con el milagro del vino; curó e hizo milagros indistintamente con hombres o mujeres en una sociedad que podía impunemente disponer de la vida de las mujeres; llegó a decir que las prostitutas precederían a los sacerdotes en el Reino de los Cielos; la mañana de su resurrección se manifestó antes a las mujeres que a los apóstoles, que, muertos de miedo, estaban escondidos y fueron ellas quienes tuvieron que confirmar que Jesús no había muerto para siempre.

Jesús intuyó que la mujer es el símbolo más visible de la cara compasiva y no vengativa de Dios. Y por ello, temible y peligrosa para el poder. Jesús la defendió contra todos los poderes, por todo esto cabe pensar en Jesús como el primer feminista de la historia.

Fuente Fe y Cultura

Mayo 2019

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, Iglesia Católica ,

Mujer, laica, profeta y mística

Sábado, 18 de mayo de 2019

concecion-cabrera4 de mayo de 2019, Basílica de Guadalupe (México)
Beatificación de Conchita Cabrera
Mari Paz López Santos
Madrid

ECLESALIA, 03/05/19.- Al conocer la noticia de la beatificación de Conchita Cabrera, me alegré mucho y pensé que me uniría a la celebración escribiendo sobre algo sobre ella.

Luego me entraron las dudas y surgieron las preguntas: ¿Qué puedo escribir sobre esta persona que conozco tan poco? ¿Qué decir de una mujer que nació y vivió en un tiempo y una sociedad tan diferente, a nivel religioso, social, cultural, al que yo he vivido y en ello sigo?

De forma muy sencilla puedo compartir mi experiencia personal, lo que me llegó de Conchita a través de otros, acercándome a una espiritualidad de la que bebí durante bastantes años.

En 1984 nos cambiamos de casa, en otro barrio de Madrid. Fuimos recorriendo las parroquias más cercanas a nuestro nuevo domicilio, pero no sentíamos sintonía. Unos amigos nos hablaron de una parroquia que quedaba cerca aunque había que ir en coche. Un domingo nos acercamos con nuestros tres niños, bastante pequeños, a la misa de doce. Sin preguntar. Fallo. En esta parroquia (1) la misa empezaba a las… ¡doce menos cuarto! Curioso.

Hubo algo que ya nos introdujo en un “estar” al que quieres volver. La iglesia es preciosa y su estructura en forma de enorme tienda de campaña circular, te adentra en la liturgia con aires de acogida, de abrazo… “la tienda del encuentro”. Pero la homilía del sacerdote (2), que celebraba me impactó. Nos impactó. Tenía un reconocible acento mexicano.

No recuerdo las lecturas, no sé de qué trataba el evangelio pero salí diciendo por dentro: “A mí esto nunca me lo habían contado así”. Volvimos con nuestros tres niños al domingo siguiente, y al otro y otro más. Empezamos a avisar a nuestros amigos cercanos del nuestro descubrimiento, y se fueron uniendo un domingo, otro y otros más… La misa de doce menos cuarto se convirtió en algo a lo que nadie quería faltar.

No era solamente el carisma de un sacerdote a la hora de comunicar, era algo más. Cuando pude asistí a otras misas, a la tarde, en días de diario, fiestas, etc. y siempre notabas un no sé qué, no te ibas de vacío. La liturgia sencilla, alegre, orante, acogedora… y la palabra Amor, de Dios, de los hermanos, a los hermanos, etc. era el lenguaje común a todas las celebraciones.

¿Quiénes son?, le pregunté un día a alguien que vi moviéndose por la iglesia como si fuera de casa. Me contó que eran Misioneros del Espíritu Santo (nunca había oído hablar de esa orden), que fue fundada por una mujer mexicana, a principios del siglo XX, que era laica, casada y madre de nueve hijos. ¡En serio, qué interesante!… es lo que pude añadir junto a mi cara de sorpresa.

Las carreras del domingo a la mañana para llegar con nuestros tres hijos a la misa de “doce menos cuarto” las recordamos con mucho humor. Y nos fuimos adentrando en la vida de la parroquia. Vinieron los tiempos de catequesis, comuniones, grupos de pastoral juvenil para nuestros hijos; mi grupo de oración, Navidades, Semanas Santas, convivencias, ejercicios, etc.

Mientras en el fondo, en lo interior, iba reconociendo esa lluvia fina de una espiritualidad que va calando; al tiempo que descubría el sendero que Dios me ponía delante para que, si quería, fuera dando pasos hacia delante en mi vida espiritual y de fe.

En algún momento pedí me recomendaran algún libro sobre la fundadora la orden, que coloquialmente llamaban Conchita, y me lo compré (3).

Y ahora sigo hablando directamente a Conchita:

¿Sabes qué pasó, Conchita? Que le di vueltas al libro, pase hojas, volví a pasarlas, me detuve cuando dices:

“Crecí como la hierba de los campos, al natural, y qué poco entendí, ¡Dios mío” tus gracias y tus favores, la predilección tan singular con que siempre has cubierto mi pobre alma… Siempre he tenido la inclinación a escribir. (…) En esa hacienda todas las noches a la oración, al oscurecer, sentía que mi alma se remontaba de la tierra buscando con anhelo a Dios; era una hora favorita en la que embargaba a mi alma algo, siempre aquel algo que yo no entendía pero que me elevaba de la tierra haciéndome buscar el cielo!…” (4).

Pero no era mi momento, el lenguaje y la forma de expresar tu profunda espiritualidad me resultaban  complejos. Creo que ha sido un acierto que respetaran tus palabras sin intentar “traducirlas”, es decir, europeizarlas o adecuarlas a los modos de estos tiempos.

“El total de los escritos presentados en Roma para el proceso de beatificación de Conchita Cabrera de Armida es casi de 65.000 páginas. Estos millares de páginas escritas con su propia mano, en medio de las tareas y cuidados de la vida de familia, sin descuidar la atención de sus nueve hijos, a los que amamantó, cuidó e instruyó, nos muestras una prodigiosa actividad como escritora”. (5)

Se necesitarían varias vidas para poder adentrarse en tu patrimonio escrito. Pero lo que sí sé es que dejaste el mensaje de Dios en tu persona para que quien se acerque a ti, ya sea por escrito o a través de quienes sean fieles al carisma que transmitiste, lo hagan llegar con docilidad y transparencia. Seguro será un gran tesoro para la vida de mucha gente.

Naciste el 8 de diciembre de 1862, en San Luis Potosí (México), en una familia con posibles, recibiste educación en casa, y a los 21 años (1884) te casaste con Francisco Hermida y vas teniendo hijos (siete chicos y dos chicas), al mismo tiempo que la misión para la que has sido llamada por Dios va dando a luz las primera ramas  de las Obras de la Cruz:

  • 1895  Apostolado de la Cruz. Para laicos, sacerdotes religiosos, religiosas y obispos.
  • 1897 Las Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús. Religiosas contemplativas.

En 1901 muere tu marido, tienes que hacerte cargo de la hacienda y seguir atendiendo a tu familia. Pero tu vida interior de mística “en medio del mundo, sin ser del mundo” según decías, sigue avanzando y crecen más ramas en las Obras de la Cruz.

  • 1909  Alianza de Amor. Para laicos.
  • 1912  Fraternidad de Cristo Sacerdote. Asociación de sacerdotes tanto seculares como religiosos.
  • 1914  Misioneros del Espíritu Santo, sacerdotes religiosos.

Viendo esta relación de fechas, no puedo olvidar que en el 1910 se inició la Revolución Mexicana y que el proceso de fundación tuvo que ser vivido desde lo oculto, ya que había persecuciones.

¿Cómo una mujer pudo llegar a esto? Dios te pide y tú aceptas. Es el Fiat de María, que se repita a través de la historia de la humanidad que lleva dentro, aún sin reconocerlo tantas veces, el germen de la redención… de Jesús con nosotros.

¿Cómo una laica de tu tiempo se adelantó a un tiempo futuro? Dejaste bien claro que la santidad es cosa de todos. No sólo de sacerdotes y religiosos. Los laicos y laicas llamados desde el bautismo a la santidad. Todavía quedaba bastante tiempo para que el Concilio Vaticano II hablara con claridad sobre este tema en la Constitución Lumen Gentium. Sí, creo que fuiste profeta en tu tiempo para los tiempos venideros.

Desde niña tuviste mirada contemplativa. Vivías la vida con esa sana y también costosa tensión de que lo divino y lo humano van de la mano. Fuiste una gran mística y dejaste tu testimonio como herencia para quienes siguen el carisma de la Obras de la Cruz, para la Iglesia y para la humanidad.

El evangelio del día que escribo (Mt 11, 25-30), en la segunda semana de Pascua, no ha podido ser más oportuno y motivador: “Gracias, Padre, Señor del cielo y la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien”.

Esa eres tú, Concha, te dejaste hacer, aceptando sin reservas el apapacho (6) de Dios

  1. Parroquia de N.S. de Guadalupe (Madrid)
  2. Sergio Delmar Junco, misionero del Espíritu Santo
  3. “DIARIO ESPIRITUAL DE UNA MADRE DE FAMILIA-Concepción Cabrera de Armida” (m.m.Philipon, Editorial Desclée de Brouwer, 1987)
  4. Íbid., pág. 31
  5. “ECO DE MIS AMORES-Selección de textos de Concepción Cabrera de Armida”, CIDEC, México 2010, pág. 33
  6. “Apapacho” es como se dice en México “Abrazo”.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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No dijeron nada, tenían mucho miedo (Mc 16, 8)

Viernes, 17 de mayo de 2019

AC009833-0171-4991-9308-2D3A0F8293C5Del blog de  Xabier Pikaza:

No tengáis miedo, mujeres. Decid lo que habéis visto

Ante unas mujeres, creadoras de la Iglesia

El ángel de Jesús con las mujeres de pascua, mientras los hombres soldados duermen de miedo y mentira... Quiero que esa imagen presida presida mi nueva postal de la Pascua, con el nacimiento de una iglesia de mujeres.
El ángel de la pascua les dicen que vayan, que anuncien la noticia a Pedro y a los otros, que reinicien el camino de la Iglesia… Pero ellas no van, tienen miedo… (Mc 16, 1-8).
   ¿Qué significa eso? ¿Por qué no van? ¿Pueden y deben ir hoy todavía, el año 2020? En mi comentario de Marcos   le dediqué el tema muchas páginas, que he querido retomar aquí, en plano académico y actual, para aquellos que tengan tiempo y deseo de profundizar en el tema de la pascua en el primer evangelio (Marcos), con el surgimiento de una Iglesia de Mujeres.
1- MARCOS, UN FINAL ENIGMÁTICA
El tema del final del evangelio de la pascua en Marcos es el miedo de una mujeres que no se atreven a decir a Pedro y a los otros lo que han visto, porque tienen miedo: -¿Tienen miedo de Jesús, de lo que han visto?
-¿Tienen miedo de Pedro y de los hombres de la pascua porque no serán capaces de entender y aceptar lo que ellas han visto?
Según Marcos, es evidente que las mujeres han tenido miedo… y lo siguen teniendo, porque si dijeran lo que han visto y saben, y si nosotros las escucháramos, el mundo estallaría de un gozo distinto, de una vida diferente. 
Éste es el extraño y fascinante (real por imposible) del evangelio de Marcos, aquí se sigue situando (año 2010) el comienzo de la Iglesia, llamada a nacer de nuevo por la voz de una mujeres:
– Las mujeres de la Pascua de Mc 16   llegaron al sepulcro, vieron que estaba vacío y huyeron, poseídas por un pavor inmenso (tromos kai ekstasis), y no dijeron nada a nadie.
Sobre ese silencio clamoroso y pavoroso de las mujeres se asienta el evangelio de la pascua, la experiencia cristiana de la resurrección.

– Las mujeres ven lo que no puede verse (un sepulcro sin muerte) y escuchan lo que no puede decirse (¡no está aquí, ha resucitado!),recibiendo una misión que no puede cumplirse (¡decid a sus discípulos y a Pedro que les precede a Galilea!). No pueden decir ni hacer nada, simplemente huye, pues tenían miedo (ephobounto gar).

Con estas palabras, que terminan en una partícula explicativa que no sirve para explicar (gar), se cierra el evangelio y empieza la misión cristiana. Cien libros se han escrito sobre ese final, empezando por el añadido posterior de Mc 16, 9-20, que la Iglesia ha tomado como canónico, para evitar de alguna forma el “escándalo” de Marcos.

Comentario a Marcos para explicar este silencio de las mujeres

 He escrito un inmenso comentario al evangelio de Marcos, más de mil páginas,para explicar si es posible este final imposible de su evangelio, este silencio clamoroso de las mujeres que ha revolucionado la historia del mundo, la pascua cristiana

En ese silencio culmina y empieza la paradoja del evangelio: Al llegar la hora definitiva, da la impresión de que las mismas mujeres fracasaron, como habían fracasado antes los Doce. También ellas se escapan, huyen del sepulcro (unir Mc 14, 50 con 16, 8) y “parece” que no van a Galilea (como les ha mandado el joven de Dios), aunque no el texto no dice que “no fueron”, sino que huyeron con miedo, sin decir nada a nadie.

Esta huida y este silencio de las mujeres que no dicen nada a nadie, porque tienen miedo constituye (con Mc 14, 3-9: la unción de Betania) un signo clave para entender el evangelio. Por eso debemos estudiarlo con cierta detención, distinguiendo los planos de lectura del texto.

2. FORMAS DE ENTENDER EL FINAL DE MARCOS

 Plano textual, primer nivel.

Mc 16, 8 afirma que las mujeres han huido (ephygon) del sepulcro con miedo, y que no han dicho nada a nadie, de manera que parece que no han cumplido la palabra de Jesús. Ellas han huido lo mismo que los Doce en Getsemaní (donde emplea la misma palabra: ephygon, 14, 50), y lo mismo que el joven desnudo de la sábana (también con ephygen, 14, 52). En los tres casos ha empleado Marcos la misma palabra (huyeron), pero en sentidos muy distintos.

Los discípulos varones de 14, 50 habían quedado marcados por el “miedo de la muerte” del Mesías, de manera que no habían podido ser testigos de la cruz. El joven de 14, 52 huye desnudo dejando su sábana inútil, porque es testigo de una “vida” que nadie puede sujetar y encerrar en un sepulcro (por eso hemos dicho que en el fondo era el mismo Jesús, presentado de un modo simbólico). La mujeres, en cambio, huyen porque tienen miedo de lo que han visto y escuchado en el sepulcro de Jesús. No les ha detenido la muerte (por eso han estado ante la cruz y han ido al sepulcro). Pero les detiene el miedo (el pavor sagrado) de la resurrección y por eso huyen.

El texto no dice que “no han dicho” a los discípulos lo que han visto, ni tampoco que “no han ido” a Galilea, sino sólo que han tenido un gran temor, un éxtasis, y que han huido del sepulcro sin decir nada a nadie (en ese momento).

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En un sentido es lógico que huyan, pues tampoco ellas se hallaban preparadas para entender y aceptar la novedad cristiana, para comprender el misterio de la vida que brota de la muerte. Todo lo que pueden decir resulta insuficiente, todo lo que hagan es al fin inadecuado, pues el mensaje del Jesús pascual desborda el nivel de sus acciones y palabras.

En la raíz de la pascua sigue habiendo un principio de miedo. Las mujeres tuvieron miedo de decir a Pedro que y a los demás que Jesús había resucitado…  La resurrección de Jesús es algo que no se puede decir…

− Plano histórico.

Parece claro que, de alguna forma, en contra de lo que dice externamente el texto, estas mujeres han ido a Galilea (al lugar del evangelio), contando la historia que no puede contarse (el mensaje pascual de la tumba vacía) y reiniciando allí el camino del Reino de Jesús. 

Conforme al ritmo de Marcos, puede suponerse que ellas han dicho la palabra a Pedro y al resto de los discípulos, asumiendo con ellos el proyecto de Jesús, en dimensión de pascua. Por eso han sido y siguen siendo las primeras hermanas y madres de Jesús, garantes del mensaje pascual, hecho palabra que se anuncia, para volverse de esa forma “pan” multiplicado y compartido. Así podemos afirmar que, en un sentido, ellas han cumplido su misión, iniciando el “rito pascual” del perfume (14, 3-9).

Pero, afirmado eso, podemos y debemos añadir, en otro plano, que ellas no han ido todavía (en el momento en que escribe Marcos) o, mejor dicho, no han llegado al final del mensaje de pascua, no se han integrado en la auténtica Iglesia. En ese sentido, Marcos sigue queriendo que ellas (y toda la iglesia representada por ellas) vayan a Galilea, de manera que su evangelio puede interpretarse como “guía para cristianos que quieren hacer el camino de Galilea” (es decir, el camino de la historia mesiánica de Jesús, que empezó en Galilea).

Conforme al testimonio de Hech 1, 13-14, las mujeres “estaban” en Jerusalén, iniciando allí la iglesia (iglesia jerosolimitana, no galilea), con los parientes de Jesús (y los Doce). Marcos supone que hay (ha habido) en Jerusalén una iglesia vinculada a los parientes de Jesús que no ha dejado el legalismo judío, no ha entendido la novedad de la muerte de Jesús ni el sentido de su pascua (cf. 3, 20-35). Pues bien, al escribir este pasaje, Marcos puede dirigirse a esas mujeres, que han formado parte de la iglesia de Jerusalén, centrada en Santiago y José (hijos de María, hermanos de Jesús), para que salgan (ellas, con Pedro y con los otros discípulos) del entorno jerosolimitano de la tumba vacía, para iniciar en Galilea el verdadero camino de evangelio, pues sólo allí (yendo a Galilea) podrán ver a Jesús (al verdadero Mesías).

Cuando las mujeres vayan  y digan a toda la Iglesia lo que es la Pascua de Jesús… cambiará el mundo. Todavía no les hemos dejado hablar. Ellas no han podido decir la Palabra, su Palabras.Ésta sigue siendo para Marcos, en este momento (hacia el 70 d.C.), la tarea pendiente de aquellos cristianos de Jerusalén que están representados por estas mujeres.

Por eso, la palabra del joven a las mujeres (y por ellas a los discípulos y a Pedro) es palabra de mandato actual, programa de refundación de iglesia, que han de retomar ellas (las mujeres, su comunidad) con Pedro y los restantes discípulos de Jesús, tras la gran catástrofe del 66-70 d.C., o mejor dicho ahora, el año 2019, el años de las mujeres de Pascua, creadoras de Iglesia.

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Católicas alemanas inician un boicot a las misas para protestar contra el machismo y los abusos en la Iglesia

Miércoles, 15 de mayo de 2019

 4C0A8954-7E27-472B-9F92-770B8C0475ACDurante una semana no limpiarán templos y realizarán sus propios ritos

Deploramos los casos conocidos y desconocidos de abuso y lesiones de todo tipo en la Iglesia Católica Romana [y] su encubrimiento y ocultamiento por parte de los líderes de la Iglesia“, denuncian las impulsoras del movimiento María 2.0

Las feligreses exigen “el acceso de las mujeres a todos los ministerios

Las mujeres católicas alemanas han lanzado un boicot de una semana suspendiendo su trabajo voluntario en las iglesias. Su protesta ha cristalizado la furia sobre un sacerdocio de hombres y los obispos que arrastran los pies en los escándalos sexuales.

Un movimiento de mujeres católicas de base –usando el lema de la Virgen María “que debería tener su voz”– lanzó el sábado una semana de desobediencia sin servicio con el respaldo de importantes organizaciones laicas e incluso de algunos obispos.

Las mujeres planeaban celebrar ritos fuera de las iglesias, sin sacerdotes, y bloquear los servicios dentro de las parroquias hasta el 18 de mayo en al menos 50 lugares para fortalecer su llamado a que el Vaticano abra el sacerdocio a las mujeres y que abandone el celibato obligatorio.

Se dejarán sin realizar las asistencias a la misa y los comités, las tareas domésticas de la parroquia y las lecturas litúrgicas, tareas que se suelen dejar a mujeres que asisten regularmente a las iglesias. La protesta central se realizará al aire libre en Münster el domingo.

Mensaje perdido en medio de escándalo

Andrea Voss-Frick, una de los impulsoras de la huelga, dijo que el movimiento Maria 2.0 -concebido a principios de este año en una reunión bíblica parroquial de mujeres en Münster, un centro del catolicismo alemán- recibió el respaldo de mujeres en Berlín, Hamburgo y Viena.

El impulso se produjo al darse cuentas las organizadoras de que el pronunciamiento del Vaticano y las enseñanzas de esperanza de la Iglesia “no se aprecian en absoluto” en medio de abusos y encubrimientos, dijo Voss-Frick.

Señal importante”

El viernes, dos grupos nacionales -la Liga de Mujeres Católicas Alemanas (KDFB) y la Comunidad de Mujeres Católicas de Alemania (KfD)– describieron la convocatoria de la huelga como una “señal importante” e instaron a los obispos a no ignorarla.

La presidenta de LA KDFB, Maria Flachsbarth, dijo que los casos de abuso y encubrimientos por parte de los sacerdotes habían llevado a la Iglesia a una profunda crisis y pérdida de credibilidad. Las mujeres en huelga quieren mostrar cuánto significan para ellas la Iglesia y su “Buena Nueva” evangélica, dijo Flachsbarth, quien también es parlamentaria federal y miembro del partido Demócrata Cristiana (CDU) de la Canciller Angela Merkel.

Sin las mujeres, no ocurre nada”

Sin las mujeres no ocurre nada”, dijo Thomas Steinberg, presidente del Consejo Central de Católicos Alemanes (ZdK) en la convención de laicos de dicho Consejo en Maguncia el pasado viernes.

El ZdK votó para seguir un camino sinodal” en conversaciones con la Conferencia de Obispos Católicos Alemanes (DBK) para abordar lo que Steinberg describió como décadas de frustración acumulada por la falta de reformas en las estructuras de poder y la moral sexual.

Los cambios serán inevitables, dijo Steinberg, quien predijo que, en el proceso, las mujeres tendrían al menos la licencia para convertirse en diaconisas y los hombres casados se convertirían en sacerdotes. “Nunca antes había experimentado yo una situación en la que la indignación se extendiera hasta el centro de nuestras iglesias”, dijo Steinberg.

La gota que colmó el vaso

Al recordar los orígenes de la revuelta, Elisabeth Sikora dijo a la revista teológica progresiva Publik-Forum que abandonó un oficio religioso en Sauerland, al este de Colonia, cuando un pastor invitado instó a la congregación a “poner la otra mejilla.

El predicador ni mencionó el abuso, ni siquiera con una palabra”, dijo Sikora. “Una vez más, simplemente debemos aceptarlo todo, ¡sin ninguna confrontación con los crímenes que han ocurrido!

En ese momento, el Papa Francisco convocaba a su sínodo especial en Roma sobre cómo ponerle fin a décadas de abusos que han explotado en escándalos en todo el mundo.

María con cinta

Sikora encontró el sitio web Maria 2.0 de las mujeres disidentes en la Iglesia de la Santa Cruz de Münster. La web representa a una Virgen María silenciada con una cinta, y lleva una petición en línea dirigida directamente al Papa y citando el llamado bíblico de Jesús de Nazaret a hombres Y mujeres”Deploramos los muchos casos conocidos y desconocidos de abuso y lesiones de todo tipo en la Iglesia Católica Romana [y] su encubrimiento y ocultamiento por parte de los líderes de la Iglesia”, comenzaron los solicitantes de María 2.0, antes de exigir el acceso de las mujeres a todos los ministerios”.

El único papel de Maria

La representación de Maria 2.0, callada con una cinta – una de una serie pintada por Lisa Kötter de Münster – fue condenada el viernes por la doctora retirada Christiane Bigalke, quien dijo que, sin embargo, era una defensora de la igualdad femenina en la iglesia.

Ella [la Virgen María] apenas debería decir mucho; debería dar a luz a Jesús. ¡Ese era su papel!”, dijo Bigalke a la radio pública Deutschlandfunk. “Usar a Mary -sí, ahora suena muy descarado- como portador de mensajes, ¡eso es lo peor!”

No es previsible, dice el obispo de Osnabrück

Apoyando a Maria 2.0 el sábado, Franz-Josef Bode, el obispo de Osnabrück y el presidente de la Comisión de Mujeres de la iglesia alemana, dijo que lamentaba que el domingo 12 de mayo las mujeres no participaran en misa. “Pero uno debe ser muy perceptivo de la impaciencia de muchas mujeres en la Iglesia Católica. Detrás de esto hay una herida muy profunda, que en la Iglesia no se sienten aceptadas en relación con sus esfuerzos”.

Bode agregó que en el futuro previsible no veía ninguna posibilidad de que el sacerdocio se abriera a las mujeres. Sin embargo, los obispos alemanes han establecido una cuota rosa’ del 30% de los altos cargos en la Iglesia para las mujeres para 2023.

Fuente Religión Digital

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Espiritualidad femenina migrante

Lunes, 13 de mayo de 2019

navez1Una espiritualidad alternativa
Yolanda Chávez
Los Ángeles (USA).

ECLESALIA, 26/04/19.- Las relaciones íntimas con Dios tienen lugar en la realidad humana y trascienden toda certeza racional, social o política. En la experiencia de migrar se descubren atajos, shortcuts, puntos de encuentro escondidos donde una puede entregarse completa al indescriptible Misterio. Estos atajos pueden llegar a ser conocidos únicamente por quien ha migrado.

No es casualidad que hayan sido mujeres migrantes quienes con sus experiencias, tejieron el entramado que reveló a la humanidad un gran plan de salvación.

A Agar por ejemplo, una certeza racional, social y política la expulsó al desierto de la incertidumbre. Caminó sola con su hijo por ese desierto… quien haya cruzado las candentes moles arenosas con el espíritu herido por el dolor de no pertenecer, sabe lo que esto significa.

Hasta ese momento el destino de esta mujer lo habían decidido otros sin tomarla en cuenta, fue puesta en una situación donde las posibilidades de encontrar la muerte eran muy altas. De pronto se vio allí peregrinando con su hijo, sin agua y sin pan, expuestos a cualquier cosa. Ella sabía que en esa travesía se podía perder la vida. Pero ¿resistiría ver apagarse la vida que ella había dado a luz? la vida de su hijo, un niño frágil que lloraba asustado, cansado, sediento y hambriento, a punto de morir.

En esa realidad de hostilidad y muerte Agar tomó por primera vez en su vida una decisión: no iba a dejar que su hijo muriera sin cruzar las fronteras de la dubitación, del desierto de la incertidumbre. ¡Se resistió!

Fueron precisamente la incertidumbre, la aridez de la hostilidad, la soledad, la sed, el hambre y la desolación quienes le descubrieron el atajo escondido que la condujera al Dios con que tuviera un encuentro íntimo. Experiencia que culminó con una generosa promesa cumplida: “Haré tan numerosa tu descendencia, que no la podrás contar” (Gn 16, 10).

Y efectivamente; la relación profunda entre Dios y una mujer migrante dio lugar a una numerosa descendencia. Una mujer “indocumentada” es el primer personaje bíblico en ver a Dios y atribuirle un nuevo nombre. Le llamó El-Roi-Dios: veo al que me ve (Gn 16:13). A pesar de la vulnerabilidad de sus circunstancias por el contexto cultural y social que la había echado al desierto, no toleró el destino de muerte que los demás le habían impuesto a ella y a su hijo. La experiencia con Dios le dio a esa mujer una determinación que la llevó a realizar acciones bien concretas para cuidar la vida de su hijo.

El-Roi-Dios- Amor encuentra caminos alternativos cuando la intolerancia intenta detener su flujo. Establece puntos de encuentro para la intimidad que rompen el tiempo, los muros, las fronteras, los espacios racionales, sociales y políticos. De allí que la gran capacidad de amar que tienen las mujeres que cruzan desiertos se agudice en las inhóspitas circunstancias de los días oscuros donde todo parece imposible. Fue en esas mismas circunstancias que Agar encontró agua en el desierto para su hijo y evitó que muriera, de la misma forma las mujeres inmigrantes desarrollan la habilidad de optimizar los recursos durante los duros días sin trabajo por las redadas, los arrestos y las deportaciones, para preservar la existencia, para continuar con la procreación. Siguen amando para que el amor siga retoñando y floreciendo contra corriente, siguen sembrando fe, confiando; siguen generando esperanza, sonriendo; saben cómo encontrar esos caminos alternativos, esos atajos o shortcuts escondidos que las llevan al amante encuentro con el Misterio de Dios para seguir engendrando y gestando vida, a pesar de todos los obstáculos que a the huge evil mind se le puedan seguir ocurriendo. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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“Sin lugar a dudas las mujeres se sienten excluidas en la Iglesia católica”, por Lidia Rodríguez.

Sábado, 6 de abril de 2019

BinarioProfesores.jspLa profesora de Teología de la Universidad de Deusto Lidia Rodríguez ha considerado necesario terminar con la discriminación de la mujer en la Iglesia católica, como hicieron hace mucho otras iglesias cristianas, que tienen sus “arzobispas”, “obispas”, “diaconisas” y pastoras.

Rodríguez (Valencia, 1968), quien ha intervenido en Pamplona en el ciclo de conferencias organizado por el Foro Gogoa, ha afirmado en una entrevista con Efe que la mujer en la Iglesia católica se siente discriminada y ha apuntado que en algunos casos se está silenciando la corriente teológica feminista.

Doctora en Teología Bíblica por la Universidad de Deusto, Rodríguez es presbítera ordenada de la Unión Bautista y ha desempeñado labores pastorales durante quince años en la Comunidad Cristiana Evangélica de Bilbao.

Sus últimas publicaciones están dedicadas a la relación entre Biblia y cultura y a la exégesis feminista del Antiguo Testamento.

ENTREVISTA

¿Las mujeres se sienten excluidas en la Iglesia católica?

Sin lugar a dudas, sobre todo las que han estudiado Teología, que han estudiado Biblia, mujeres que por ejemplo son profesoras de religión en centros de primaria y de secundaria, mujeres que están trabajando en las diferentes diócesis.

Pero no es ésta una realidad muy conocida…

Sí se han levantado muchas voces críticas con la situación de las mujeres dentro de la Iglesia católica y, de hecho, no es extraño hoy leer a mujeres teólogas feministas católicas. Lo que sucede es que en muchas ocasiones ese discurso no llega de forma generalizada y en algunas ocasiones incluso hay ‘cierres’ de lugares de conferencias o no se promociona el asistir a este tipo de actos.

¿Quiere decir que se trata de silenciar a las teólogas feministas?

En algunos contextos y en algunos círculos sí, en otros no. Es injusto hacer una especie de ‘enmienda a la totalidad’. Hay facultades de Teología donde se acoge el discurso feminista sin dificultad, hay diócesis que promocionan a mujeres y hay otras que no. El panorama es bastante diverso. El futuro de las mujeres depende muchas veces de en qué diócesis están trabajando, quiénes son esos obispos, esos decanos de facultades o de institutos de teología.

¿Ocurre esta discriminación en todas las Iglesias cristianas?

El patriarcado ha marcado siempre la subordinación de las mujeres en todos los sectores, en el económico, en el intelectual y, por supuesto, en el religioso y en todo el mundo cristiano también. Ahora bien, hay tradiciones eclesiales donde sí que hay una sanción dogmática oficial en contra del sacerdocio presbiterado para las mujeres, pero en otras tradiciones cristianas, no.

Por un lado, las Iglesias orientales ortodoxas siempre han mantenido la figura de las mujeres diaconisas y ahora se están reivindicando desde su propio pasado, desde su propia tradición, porque siempre han existido.

En la Iglesia católica está sucediendo algo muy parecido, hay una serie de estudios que se han presentado al Papa Francisco acerca de las diaconisas de la Iglesia antigua para reivindicar esa figura.

Sin embargo en las Iglesias protestantes es muy variable la situación. Por ejemplo, la Iglesia anglicana tiene arzobispas y obispas, la Iglesia luterana también, en muchísimos grupos protestantes hay pastoras, y ahí encontramos diferencias bastante notables.

¿Hay visos de solución a este problema?

Si en la Iglesia católica ya hay unos textos que marcan la prohibición explícita de la ordenación de mujeres, va a ser bastante complicado, va a tardar mucho tiempo en que realmente haya un cambio de esa oficialidad, de esa dogmática oficial.

En otras tradiciones cristianas, hay un debate interno, que en muchos casos ya se ha resuelto, a favor del ordenamiento eclesial de las mujeres. Es decir, se ha normalizado su presencia.

¿Es necesario un Concilio Vaticano III para tratar este asunto?

Para esto y para otras muchas cosas, como lo que tiene que ver con la actualización del pensamiento teológico general y por supuesto en relación a las mujeres, pero también el diálogo interreligioso o el encuentro entre culturas. Hay muchos aspectos que necesitan el famoso ‘aggiornamento‘ (“actualización” en italiano) que pregonó el Vaticano II.

Lidia Rodríguez

Fuente EFE/Religión Digital

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Sor Ruth Schönenberger: “Sería simplemente natural que las mujeres fuéramos sacerdotes”

Jueves, 21 de marzo de 2019

Sr.RuthSchönenberger2015“Me sorprende que la presencia de Cristo haya sido reducida al sexo masculino”

“La imagen y el concepto actual del sacerdocio necesita revisarse a fondo urgentemente”

La priora de una de las órdenes religiosas más grandes y más importantes de Alemania ha cuestionado públicamente que la Iglesia católica solo admita a hombres al sacerdocio. “Sería simplemente natural que las mujeres fueran sacerdotes y no puedo entender las razones que se dan acerca de por qué no”, ha declarado sor Ruth Schönenberger, responsable del convento de las Hermanas Benedictinas Misioneras de Tutzing.

“Me sorprende que la presencia de Cristo haya sido reducida al sexo masculino”, afirmó la religiosa en una entrevista con la web de los obispos alemanes, katholisch.de, y recogida por La Croix. “Aquí en Tutzing, nosotras también tenemos teólogas altamente cualificadas: la única cosa que las falta es la ordenación sacerdotal, nada más”, añadió Schönenberger, de 68 años y priora de Tutzing desde 2015.

La monja -superiora de setenta religiosas en Tutzing y dos otros conventos benedictinos más- dejó claro que los criterios para acceder a las órdenes sagradas no deben basarse en el sexo del candidato, sino que a los hombres y mujeres se les debe tratar por igual. “La imagen y el concepto actual del sacerdocio necesita revisarse a fondo urgentemente”, explicó Schönenberger, quien se mostró “sorprendida” de que los sacerdotes “no protesten más” contra “fenómenos actuales” como los escándalos de abusos, “dado que les involucran”.

“Nosotras experimentamos ejemplos de subordinación día tras día”

Para la religiosa, “el punto hasta el que existe en todo el mundo el desequilibrio de poder es verdaderamente alarmante, como también lo es el hecho de que no hayamos aprendido a luchar contra él de forma más efectiva. Es algo contra lo que tenemos que emplearnos a fondo”. Pero no bastan gestos diseñados para “reconfortarnos de alguna forma a nosotras – por ejemplo, prometiendo estudiar la cuestión de las diaconisas”.

Y es que este desequilibrio de poder y exclusión de las mujeres del sacerdocio es algo que afecta todos los días a las monjas de Tutzing, como también explicó Schönenberger. “Experimentamos ejemplos concretos de subordinación día tras día”, lamentó la religiosa. “Si nosotras, como grupo de mujeres religiosas, queremos celebrar la Eucaristía juntas, tenemos que organizar que un hombre venga a celebrarla, todos los días. Él está en el altar y lidera la celebración. A nosotras no nos dejan, precisó la monja, quien añadió que las hermanas hablan a menudo del asunto y piensan “buscar formas [de celebrar la Eucaristía] que nos convengan y desarrollar [formas] nuevas”.

Las declaraciones de Schönenberger reflejan el sentir de un número de religiosas germanófonas, después de que la priora del convento benedictino de Fahr (Suiza), sor Irene Gassman, promoviera el mes pasado la iniciativa “La oración de los jueves”, en el marco de la cual benedictinos alrededor del mundo oran todas las semanas por una mayor igualdad de género en la Iglesia. Y como se pregunta Schönenberger: ¿Por qué no orar por la igualdad de género en la Iglesia? Es sumamente importante que todas las discusiones sobre reformas se ofrezcan a Dios”.

Fuente Religión Digital

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“El mito de Eva y la desigualdad de la mujer respecto al hombre”, por Juan Zapatero.

Sábado, 9 de marzo de 2019

2226371157_349c4c33f6No cabe duda de que, a quienes nos movemos dentro de los parámetros cristianos (no en cuanto a religión, sino a cultura), la influencia judía en nuestro pensamiento ha sido determinante a la hora de concebir, en este caso, a la mujer (sexo femenino) como inferior en condición respecto al hombre (varón).

Si exceptuamos los fanáticos, de una índole y de otra, que siguen defendiendo la creación tal y como la relata el libro del Génesis, está claro que en la actualidad toda persona dotada de mínimo sentido común admite que la descripción sobre la creación en general y, por ende, también del hombre y de la mujer, que encontramos en el libro anteriormente citado, no son otra cosa sino relatos fantasiosos que responden sencillamente a la manera de concebir la vida y las relaciones humanas en su quehacer cotidiano que tenía la gente de hace ya bastantes siglos en un lugar geográfico concreto. Por ello, estoy convencido de que no son casuales cinco factores por lo que a la mujer se refiere, según dicho relato.

En primer lugar, el origen de esta, al menos según una de las versiones del libro del Génesis, no solo es posterior a la existencia del hombre (varón) en la tierra, sino que además tiene su origen en el propio varón “Entonces Yahveh Dios hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, el cual se durmió. Y le quitó una de las costillas, rellenando el vacío con carne. De la costilla que Yahveh Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces éste exclamó: ‘Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada’”. (Gen 2, 21-23). Tenemos, pues, que el varón y la hembra no son creados, no solamente al mismo tiempo, sino que, a su vez, la segunda procede del primero.

En segundo lugar, si seguimos leyendo el relato, se deja entrever de inmediato otro elemento fundamental y clave como es el hecho que la mujer no tiene sentido por sí misma, sino en cuanto a la función que debe desempeñar respecto al hombre: para que este no esté solo. “No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada” (Gen 22,18). Aunque es cierto que, a renglón seguido, dice “Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne”; ello no impide entrever que la mujer no aparece con una finalidad propia, por sí misma, sino en tanto en cuanto sirve de compañía al varón. Aquí podríamos entrar ya en un profundo debate sobre si nos encontramos ante alguien que se parece más a un objeto (servir a o de), en vez de frente a un sujeto que tiene sentido, autonomía y valor por sí mismo. Es más, de interrogantes se pueden plantear los que queramos y más; por ejemplo ¿Qué hacer con o de la mujer que no cumple la misión de servir de ayuda y de apoyo al varón, en todas las facetas que podamos imaginar, ya que su misión es precisamente esa? Queda la puerta abierta a todas las posibilidades, no precisamente en el mejor de los sentidos.

En tercer lugar, si continuamos con la lectura del libro (Gen 3,6) observamos que, dentro del estilo narrativo que se utiliza, aparece precisamente la mujer como la culpable, pues es la inductora, de la pérdida de aquel estado idílico de eterna felicidad en el paraíso “Y como viese la mujer que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para lograr sabiduría, tomó de su fruto y comió, y dio también a su marido, que igualmente comió”. Por tanto, la culpa de todos los males que le vinieron desde entonces a aquel hombre y, por ende, a toda la humanidad posterior, no tenían otro origen que la mujer. Una mujer que se dejó llevar por sus deseos instintivos más genuinos, en vez de por la capacidad de pensar. A algunos seguro que les faltará tiempo para acabar rematando: una capacidad de pensar exigua, mínima o inexistente en el caso de la mujer.

En cuarto lugar, no es casual que la serpiente, como encarnación del Maligno, se dirija a la mujer en vez de al varón de cara a seducirla y a liberarla del prejuicio que el Creador había infundido en el corazón del hombre: “Y Dios impuso al hombre este mandamiento: De cualquier árbol del jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio” (Gen 2,16-17). ¡Cuántas interpretaciones no se han hecho a partir de este texto sobre la debilidad de carácter de la mujer y sobre su ambición, en contraposición a la fortaleza y a la moderación del varón, por ejemplo!

Por último, si bien es verdad que Yahvé impone un castigo a los tres protagonistas (serpiente, varón y hembra), no es menos cierto que a la mujer se lo incrementa; por una parte, teniendo que parir con dolor; mientras por otra, viéndose obligada a “apetecer al marido” (no así al revés) y a sufrir el dominio que este ejercerá sobre ella. Si lo observamos detenidamente, nos daremos cuenta rápidamente de que ambas cosas son fuertemente humillantes. “A la mujer le dijo: Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te dominará” (Gen 3,14-17).

Dejando de lado aquellos países en los cuales la mujer continúa siendo tenida, por desgracia, como un objeto puro y duro; me parece que, en los que nos consideramos más avanzados, o al menos así nos tienen los demás, no se puede poner en duda que las leyes en favor de la liberación y la igualdad del sexo femenino han hecho avances (aunque no tantos como cabría esperar); sin embargo, tengo la impresión de que a nivel individual y de ciertos grupos el parecer del relato del Génesis sigue planeando todavía por demasiadas mentes. Lo que quiere decir que no es cuestión solamente de leyes, sino principalmente de la transformación que debe producirse en dichas mentes.

Juan Zapatero Ballesteros

Fuente Fe Adulta

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Consejos para la mujer fuerte

Viernes, 8 de marzo de 2019

Celebremos este 8 de Marzo con un poema de una mujer fuerte… Del Blog de Gioconda Belli:

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Consejos para la mujer fuerte

Si eres una mujer fuerte
protégete de las alimañas que querrán
almorzar tu corazón.
Ellas usan todos los disfraces de los carnavales de la tierra:
se visten como culpas, como oportunidades, como precios que hay que pagar.
Te hurgan el alma; meten el barreno de sus miradas o sus llantos
hasta lo más profundo del magma de tu esencia
no para alumbrarse con tu fuego
sino para apagar la pasión
la erudición de tus fantasías.

Si eres una mujer fuerte
tienes que saber que el aire que te nutre
acarrea también parásitos, moscardones,
menudos insectos que buscarán alojarse en tu sangre
y nutrirse de cuanto es sólido y grande en ti.

No pierdas la compasión, pero témele a cuanto conduzca
a negarte la palabra, a esconder quién eres,
lo que te obligue a ablandarte
y te prometa un reino terrestre a cambio
de la sonrisa complaciente.

Si eres una mujer fuerte
prepárate para la batalla:
aprende a estar sola
a dormir en la más absoluta oscuridad sin miedo
a que nadie te tire sogas cuando ruja la tormenta
a nadar contra corriente.

Entrénate en los oficios de la reflexión y el intelecto
Lee, hazte el amor a ti misma, construye tu castillo
rodealo de fosos profundos
pero hazle anchas puertas y ventanas.

Es menester que cultives enormes amistades
que quienes te rodean y quieran sepan lo que eres
que te hagas un círculo de hogueras y enciendas en el centro de tu habitación
una estufa siempre ardiente donde se mantenga el hervor de tus sueños.

Si eres una mujer fuerte
protégete con palabras y árboles
e invoca la memoria de mujeres antiguas.

Haz de saber que eres un campo magnético
hacia el que viajarán aullando los clavos herrumbados
y el óxido mortal de todos los naufragios.
Ampara, pero ampárate primero
Guarda las distancias
Constrúyete. Cuidate
Atesora tu poder
Defiéndelo
Hazlo por ti
Te lo pido en nombre de todas nosotras.

*

Gioconda Belli

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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

“¿El Feminismo es un machismo con faldas? “, por Consuelo Vélez

Viernes, 8 de marzo de 2019

Teologia-feministaDe su blog Fe y Vida:

El próximo 8 de marzo celebraremos el Día internacional de la mujer, y, una vez más, surge la pregunta: ¿qué significa este día? Se pueden dar varias respuestas. Por una parte, hay avances. Se nota mayor conciencia sobre la realidad de subordinación, maltrato, invisibilización que las mujeres han vivido a lo largo de la historia y se hacen esfuerzos por superar esa situación. Las jóvenes comienzan a tener otra visión del mundo donde ellas tienen más cabida y no dudan en querer ocupar los lugares que antes estaban reservados exclusivamente a los varones. La conciencia feminista crece en muchos ambientes y se hace cada vez más difícil tolerar los abusos y discriminaciones que en razón de su sexo han sufrido. En según qué ambientes, hasta una cree que en verdad todo ha cambiado y estamos viviendo en un mundo inclusivo para las mujeres.

Pero, por otra parte, no todo es optimismo y aún se nota la necesidad de seguir trabajando por crecer en la conciencia feminista. Especialmente entre las clases más desfavorecidas, la realidad subordinada de las mujeres ha cambiado muy poco. Su acceso a la educación es muy deficiente y sus posibilidades de vida y desarrollo en iguales condiciones que los varones, no es nada promisorio. Capítulo aparte es la violencia que sigue atacando a las mujeres en tantos frentes. Cada día se tiene más conciencia de que lo que se creía que no era abuso, ¡sí lo es! Por eso los movimientos como por ejemplo, “#me too”, han visibilizado aquellos abusos que parecían hasta ‘normales’ en según qué medios (artísticos, deportivos, etc.) y han permitido que muchas mujeres digan lo que nunca creyeron iban a decir y levanten denuncias concretas de los abusos sufridos, sin importar que hayan pasado muchos años. Es que hasta ahora fueron capaces de romper ese silencio que se impone y que hace tan difícil reconocer que también ellas han sido abusadas.

Ahora bien, lo que todavía clama al cielo es la situación de las mujeres dentro de la Iglesia. Las palabras muy desafortunadas del Papa Francisco en la cumbre contra la pederastia, son un ejemplo muy claro de lo poco que se entiende esta realidad y de lo lejos que se está de superarla. En dicha cumbre, participó Linda Ghisoni, experta en Derecho Canónico y subsecretaria del Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida. Una vez que terminó su intervención el Papa dijo queinvitar a hablar a una mujer no es entrar en la modalidad del feminismo eclesiástico, porque a fin de cuentas “todo feminismo termina siendo un machismo con faldas. No podemos entrar en lo que el papa tiene en su corazón, ni en su entendimiento sobre el tema de las mujeres. Nos fijamos solo en las palabras dichas sabiendo que se podrían hacer salvedades si se consideran otros aspectos. Pero, en primer lugar, el papa habla de invitar” a una mujer a hablar. O sea, es claro que en la iglesia y en sus grandes problemas (como es el de los abusos, que no solo afecta a los niños, sino también a las religiosas y a las mujeres en general, como ha ido saliendo cada vez con más fuerza), las mujeres solo son “invitadas”. No se tiene una palabra de autoridad qué decir, no se tiene derecho a intervenir por su propia iniciativa, sino cuando el clero crea que conviene escucharnos. Pero la cosa no termina ahí. Como si fuera un problema, un descrédito o una situación extraña (de hecho lo es porque este tipo de invitaciones a hablar al clero no es muy común) el papa deja claro que no se crea que eso es “feminismo eclesiástico”. Parece que abrir espacios a las mujeres es caer en el feminismo. ¿Habrán entendido los jerarcas qué es el feminismo? Por lo que sigue diciendo el papa sobre el machismo con falda, no se ha entendido.

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Cansa explicar una y otra vez lo obvio. Pero toca seguir haciéndolo. El Feminismo no es lo contrario del machismo. En estricto orden, no es machismo Vs feminismo. Es machismo Vs hembrismo. Esta última palabra es rara, poco conocida, pero es la que corresponde al machismo ejercido por las mujeres. El feminismo, por el contrario, es un movimiento social que ha permitido que las mujeres alcancen derechos civiles, sociales, culturales, sexuales, etc. Sin el feminismo no hubiera sido posible romper con esa visión limitada de la mujer, negándole su identidad igual que el varón. Pero aunque la afirmación de esa igual dignidad no se niega, las prácticas cambian lentamente y si en la sociedad han avanzado, en la iglesia, como acabamos de constatar, lo han hecho muy pero muy poco. Sí, en el vaticano y en otras instancias eclesiales va entrando el feminismo, el auténtico, el que inquieta la conciencia de los clérigos y les pregunta: ¿cuándo tendremos voz y voto en la instancia eclesial? ¿cuándo nuestra palabra será escuchada con todo respecto por nuestra condición de mujeres con igual dignidad que los varones? Pero más aún, ¿cuándo no seremos tratadas como una imagen decorativa para que la “feminidad” entre a la iglesia?

Y esto último es otro punto que tampoco logra entenderse y al que también el Papa hizo referencia: “Invitar a hablar a una mujer sobre las heridas de la Iglesia es invitar a la Iglesia a hablar sobre sí misma, sobre sus heridas”, y añadió que lo que se debe hacer es adoptar el estilo de una mujer, esposa y madre”. “Sin este estilo hablaremos del pueblo de Dios como organización, fuerza sindical, pero no como la familia nacida de la madre Iglesia”. Está bien que se reconozca que la Iglesia es madre pero sin olvidar que la iglesia somos todos, por lo tanto, varones y mujeres de iglesia hemos de tener las actitudes de la madre, no solamente la mujer. Y en estas expresiones esta la ambigüedad con la que la jerarquía trata a las mujeres. Al decirle que la iglesia es como una madre, está diciendo que no levantemos más la voz por espacios de participación porque a fin de cuentas la iglesia se identifica con la mujer. Es lo mismo que se ha hecho desde siempre cuando dicen que las mujeres somos imagen de la Virgen María y ella es la más importante en la Iglesia, por lo tanto, no hay lugar tampoco a ninguna otra petición especial, porque ya tenemos a quien imitar y eso debe ser suficiente para nosotras.

Nada de lo dicho es desconocido para las mujeres y varones que tienen conciencia feminista y están construyendo una sociedad y una iglesia distinta. Pero todo esto, tan obvio, es desconocido por muchos jerarcas en la iglesia y por eso, conmemorar el día internacional de la mujer, una vez más, no puede menos que volver a interpelar los ambientes eclesiales: ¿cuándo escucharán la voz de las mujeres? ¿cuándo cambiarán la estructura clerical, machista y patriarcal que hoy es claro, caracteriza a la iglesia? ¿cuándo podremos ser verdaderamente una iglesia inclusiva? Falta mucho en la sociedad pero falta mucho más en la iglesia. Por eso, volvamos a levantar la voz en este 8 de marzo y no dejemos de soñar y hacer todo lo posible porque algún día todo lo que falta se haga realidad.

Fuente Religión Digital

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¿Quiénes son los “machistas con faldas”? ¡Los gerifaltes vaticanos! , por Victorino Pérez Prieto

Viernes, 8 de marzo de 2019

47217279941_3d1fa4b597_bDe su blog Armonía en la Diversidad:

El papa Francisco ha vuelto a meter la patareaccionando mal en la cumbre contra los abusossexuales, precisamente después del discurso de la primera mujerque habló allí, la experta en Derecho Canónico Linda Ghisoni, subsecretaria del Dicasterio Laicos, Familia y Vida. Han sido unas palabras graves y otra vez desilusionantes que empañan su pontificado: “Todo feminismo termina siendo un machismo con faldas”. Pero el machismo es peligroso, abusador, violento e incluso asesino; el machismo mata, como nos recuerdan los frecuentes asesinatos de género. No así el feminismo; ni siquiera el más radical.

“Invitar a hablar a una mujer no es entrar en la modalidad de un feminismo eclesiástico –dijo Francisco- porque, al final, cualquier feminismo termina siendo un machismo con falda. No”. Añadiendo:No se trata de dar más funciones a las mujeres en la Iglesia –sí, esto es bueno, pero así no se resuelve el problema– se trata de integrar a la mujer como figura de la Iglesia en nuestro pensamiento”. Aunque la frase repetidamente citada en días pasados se sitúe en su contexto, no deja de ser menos grave; pues coloca el pensamiento de Francisco en una concepción arcaica de la mujer en la Iglesia y la sociedad.

Además de la injusta descalificación que hace Francisco del feminismo, el “machismo con faldas” al que el papa debe dirigir sus ataques verbales y canónicos es al machismo con faldas de los curas y monseñores Vaticano; los que están allí y los acudieron de todo el mundo al encuentro sobre la pederastia. Ellos son los que han abusado y encubierto abusos durante décadas e, impunemente, en los siglos anteriores. Hasta el mismo papa reconoció los abusos sexuales por parte de curas y obispos que han sufrido y sufren muchas monjas. ¿Quiénes son los “machistas con faldas”? ¡Los gerifaltes vaticanos y otras jerarquías eclesiásticas! Y no se trata solamente de McCarrick, Pell o Barbarin, sabemos que son bastantes más los purpurados y muuuuchos más los curas y frailes abusadores y/o encubridores. Todos adolecen del mismo machismo de los que usan pantalones, aunque les guste ir vestidos como las mujeres.

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No es de extrañar que saltaran enseguida las voces de muchas mujeres conscientes de la gravedad de esta afirmación de Francisco. Solo un par de ellas:

Esa frase es asesina. Hermano Francisco, que no te enteras, acabas de perder la ocasión de tu vida de callar para no decir peligrosas tonterías, ofendiendo a más de la mitad de la que crees es tu iglesia, y es tan tuya como nuestra. Tú sí eres un machista con faldas. Y me da igual que salgan ahora dos millones de féminas aquejadas de síndrome de Estocolmo a defenderte. Estas frases en algunos países son delito de incitación al odio misógino, y ese odio mata” (Luz Galilea, facebook).

Y más contundentemente una periodista: “Francisco, que estaba llamado a ser el pontífice de mentalidad abierta, tan distinto de sus predecesores, no deja de ser lo que han sido siempre él y todos los que forman parte del régimen teocrático… Un machista con faldas”. “Es un Papa posmoderno… pero sigue diciendo las mismas tonterías de toda la vida:que la mujer es mujer en tanto que esposa y madre” (Najat El Hachmi, El Periódico).

Ya Isabel Gómez Acebo había comentado en su blog que “decir que las mujeres son más espirituales, maternales, permite justificar el hecho de que la autoridad sea dada a los hombres” (“El feminismo del Papa Francisco”).

En uno de los últimos post anteriores de este blog comenté las tristes palabras de otra de su frases desafortunadas: el no al celibato opcional de los sacerdotes católicos. Y podíamos nombrar otras, como  la necesidad de “curar” a los homosexuales de su “mal”; mucho más si quieren entrar en el seminario y ser curas. En este contexto, con respecto a la pederastia, el papa olvida, que la mayor parte de los abusos en la iglesia no son de homosexuales, sino de heterosexuales. El problema no está en la identidad sexual, sino en el abuso de poder de los presuntos célibes.

Los analistas vaticanos dirán que Francisco sigue sin sacar adelante cuatro de las grandes transformaciones que anunció a su llegada: las finanzas, la reforma de la curia, la comunicación y la lucha contra la pederastia. A pesar del sinfín de cambios en los dicasterios vaticanos, los fracasos de los nombramientos y las contradicciones se han multiplicado uno tras otros. Por eso, un alto cargo vaticano favorable al Papa ha llegado a decir: “El problema no es ya el sector conservador, al que enervó. Cunde cierta desilusión.

Se ha señalado la caída de popularidad de Francisco, pese a seguir siendo alta. No tengo datos del estado español, pero en el último año esta popularidad pasó en Italia de un 88% en 2013 a un 71%  en 2018 (empresa Demos). El bajón es más acentuado en Estados Unidos, donde solo el 51% lo valora favorablemente; un 19% menos que en enero de 2017 (Pew Research Center). ¿Terminó la euforia por la primavera de Francisco? Como siga por ese camino, sin una definición clara y unas tomas de postura más valientes, quizás sí.

Fuente Religión Digital

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Éxodo 147: “Aportaciones de las mujeres a la transformación de la Iglesia”

Viernes, 8 de marzo de 2019

4e36806613d049431e9e8084794b1c28Éxodo 147 con la colaboración de Isabel Gómez Acebo, Silvia Martínez Cano, Neus Forcano Aparicio, Paula Depalma, Pilar Yuste, Raquel Lara Agenjo, María Isabel Herrera Navarrete, Carmen Soto Varela, Montserrat Escribano Cárcel, María José Arana, Evaristo Villar, Juanjo Sánchez.

Escribir de forma crítica sobre la Iglesia católica, rebasando la apologética, siempre corre el riesgo de caer en el infierno. A la conciencia cristiana le será difícil olvidar etapas de especial oscurantismo contra la razón… censuras de libros, excomuniones,  suspensiones “a divinis”, etc. Todo el mundo solemos tener algún momento de locura en la vida. Y la Iglesia católica, en su larguísima historia, tampoco se ha visto libre de esta amenaza. No siempre ha tenido en cuenta el sabio aserto de Erns Bloch, forjado en el contexto del diálogo cristiano-marxista –surgido en el pasado siglo a raíz de las encíclicas Pacem in Terris (Juan XXIII), Ecclesiam Suam (Pablo VI) y, sobre todo, el Vaticano II y la Teología de la Liberación–. Dijo entonces Bloch, a la vista del discurso cristiano sobre el momento cultural que estaba atravesando el mundo occidental: “solo un ateo puede ser un buen cristiano”; (lo que el teólogo Moltmann completó en forma lapidaria: “solo un cristiano puede ser un buen ateo”). Bien entendido, separando adecuadamente la fe de su siempre frágil y liquido envoltorio, hubiera evitado muchos infiernos a tanto “hereje” y “heterodoxo” que, finalmente, suelen acabar siendo acreditados por la misma Iglesia que antes los condenó. ¿Se podría afirmar hoy, nos preguntamos,  algo semejante sobre la Iglesia católica a la vista de la situación que está atravesando? ¿Nos expondremos a caer una vez más en el infierno?

Viene a cuento esta reflexión por cuanto la Iglesia católica, como todo aquello en que los humanos ponemos nuestras manos, siempre ha tenido y sigue teniendo un haz y un envés. Su lado más brillante y positivo pegado al otro que ya no lo es tanto. Y con el agravante de que, en ocasiones como la actual y en este país,  su lado oscuro es el que más se quiere ver. Reconocerlo es un signo de salud mental y no tiene porqué demonizar la otra cara que, durante más de dos milenios –¡solo la eternidad de antes duraba tanto!–,  ha aportado talento y contenido de conciencia a la experiencia  humana.

Misterio y visibilidad, promesa e historia a la vez, a la Iglesia católica le resulta difícil evitar el drama que, como manifestación de su propia experiencia, dejó reflejado Unamuno en el mito de Prometeo y el buitre: ante el afán de inmortalidad, los picotazos del buitre en las entrañas que  sujetan a la historia y te impiden levantar el vuelo. ¿Se necesita ser crítico en la Iglesia de hoy para defender lo defendible de su historia y abrir brecha hacia el futuro?

Porque los picotazos del buitre en las entrañas están en el ambiente, no es preciso inventarlos. Pretender cerrar los ojos ante la pederastia y las inmatriculaciones, la subvención estatal y la clase de religión en la escuela pública, las vinculaciones con ideologías anacrónicas y éticas partidistas que rompen la dignidad de todos los seres humanos… sería una ceguera rayana en la locura. No querer ver el  vaciamiento de los templos, la ausencia de horizontalidad entre los fieles, la falta de igualdad con el varón  en las posibilidades de las mujeres y del sector LGTBI supondría un fideísmo eclesiástico que nada tiene que ver con la ética del Evangelio. Guardar silencio ante la corrupción y la mentira en que algunos líderes populistas están convirtiendo la política,  la defensa de la democracia y la Memoria Histórica es un signo de debilidad moral y una pérdida de credibilidad ante el pueblo.

Afortunadamente en este monográfico de Éxodo sobre “Las mujeres y su aportación a la transformación de la Iglesia”, hecho enteramente por ellas, sin dejar de lado los picotazos del buitre, van a presentarnos  otra imagen de Iglesia, la que podría haber sido y la que puede llegar a ser Iglesia de Jesús desde sus aportaciones de antes y de ahora; de su esfuerzo intelectual y práctico en la edificación de la comunidad cristiana, de la riqueza que supone la comprensión de género en la Iglesia; nos hablarán también de la necesidad del cambio en los símbolos y del mismo leguaje y hasta de su aportación a la economía responsable y participativa en la Iglesia. ¡Vamos a disfrutar con sus aportaciones!

Fuente Redes Cristianas

 

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La carta de una monja a la Iglesia ante el 8M: “Deje de ser una institución patriarcal y a veces machista”

Viernes, 8 de marzo de 2019

5960B268-602B-4CEF-A1D8-38006EDEB1D4Denuncia que las religiosas son un colectivo “bastante invisible” en los medios y en la sociedad

 En el 8M las monjas queremos alzar nuestra voz porque como ciudadanas reclamamos equidad y dignidad para todas las mujeres”

“El 8M es sin duda un símbolo, pero es también una oportunidad para tejer sonoridad y visibilizar que las mujeres queremos cambiar el mundo”

Asegura que las religiosas llevan “llevan el doble peso de ser mujeres y pobres”

No quieren que la llamen profetisa ni monja rebelde ni nada por el estilo. Porque, a su juicio, lo que Sor Carmen Soto Varela, de la congregación Siervas de San José de Salamanca, reclama es algo de sentido común, por muy asignatura pendiente que siga siendo en el seno de la Iglesia a la que pertenece y a la que quiere: una institución menos patriarcal y menos machista, para poder ofrecer “en igualdad” la palabra y los dones.

En una carta remitida a los medios de comunicación a través del Obispado de Salamanca, la monja asegura que son un colectivo “bastante invisible en los medios de comunicación y en muchos espacios sociales”.

“Con frecuencia la mirada que la sociedad tiene hacia nosotras está cargada de estereotipos que apenas responden a lo que somos ni a lo que estamos haciendo”, señala en su texto.

La monja vive en una vivienda del barrio de Buenos Aires de Salamanca, en una de las zonas más desfavorecidas de la capital salmantina. Soto Varela también apuesta por celebrar el 8 de marzo como “un desafío”, porque “como otras mujeres”, las monjas experimentan “los muros invisibles que la cultura patriarcal ha levantado a lo largo de los siglos y que siguen impidiendo la igualdad y el desarrollo de todas potencialidades de las mujeres en los diferentes ámbitos sociales, políticos, económicos y religiosos”.

También asegura que como monjas están comprometidas “a denunciar las desigualdades, la violencia, los abusos que afectan especialmente a las mujeres más pobres, porque ellas llevan el doble peso de ser mujeres y pobres“.

En el 8M las monjas queremos alzar nuestra voz porque como ciudadanas reclamamos equidad y dignidad para todas las mujeres, porque queremos poder vivir sin miedo a padecer cualquier tipo de violencia y porque en nuestra sociedad la pobreza sigue teniendo nombre femenino”, destaca.

Y añade que las monjas desean que la Iglesia “deje de ser una institución patriarcal y aveces machista” para poder sentirse “hermanas de nuestros hermanos en la fe, ofreciendo en igualdad la palabra y los dones”.

Carmen Soto Varela concluye su carta asegurando: “El 8M es sin duda un símbolo, pero es también una oportunidad para tejer sonoridad y visibilizar que las mujeres queremos cambiar el mundo”.

Texto íntegro de la carta de la religiosa salmantina

Después de haber ido arrinconado y casi denostado, el feminismo vuelve a ser protagonista de nuestras conversaciones, en la calle y en los medios de comunicación. Los continuos casos de violencia de género, la brecha salarial, el techo de cristal son cuestiones que han adquirido un protagonismo renovado y las mujeres como colectivo nos sentimos hoy con más fuerza para alzar nuestra voz ante las desigualdades, los estereotipos y la violencia que seguimos sufriendo en todos los lugares del mundo.

El 8M está ya próximo y los diferentes grupos de mujeres reflexionamos, programamos, soñamos acciones que visibilicen una vez más nuestros anhelos, nuestras luchas, nuestras propuestas. Las iniciativas son variadas porque las mujeres también lo somos. Hay muchas cosas que nos unen, pero también otras en las que pensamos diferente. Por eso no hay una sola forma de ser feminista sino muchas.

En esta red de sororidad participamos también muchas mujeres que somos monjas o religiosas y lo hacemos porque somos mujeres, pero también porque nuestro compromiso con la causa de Jesús de Nazaret y nuestra fe en un Dios liberador que nos impulsa a llevar liberación y transformación allí donde existe injusticia, violencia o negación de la dignidad de cualquier ser humano. Sin embargo, somos un colectivobastante invisible en los medios de comunicación y también en muchos espacios sociales y con frecuencia la mirada que la sociedad tiene hacia nosotras está cargada de estereotipos que apenas responden a lo que somos ni a lo que estamos haciendo.

Yo pertenezco a un grupo dentro de ese colectivo, la congregación de las Siervas de San José, nacida en el siglo XIX, quizá por eso el nombre para más de uno y una suena algo antiguo, pero lo importante es que desde sus inicios se comprometió con la promoción y dignificación de las mujeres trabajadoras pobres en el contexto de la naciente revolución industrial. Nuestro proyecto nació también de la mano de una mujer pionera y profundamente creyente, Bonifacia Rodríguez. Ella impulsó el comienzo y hoy seguimos empeñadas en esa misma causa buscando junto a las mujeres trabajadoras pobres respuestas que cambien su vida; por eso para nosotras el 8M es importante.

Como mujeres celebrar el 8 de marzo es un desafío porque, como muchas otras mujeres, experimentamos los muros invisibles que la cultura patriarcal ha levantado a lo largo de los siglos y que siguen impidiendo la igualdad y el desarrollo de todas las potencialidades de las mujeres en los diferentes ámbitos sociales, políticos, económicos y religiosos.

Como monjas, nos compromete a denunciar las desigualdades, la violencia, los abusos que afectan especialmente a las mujeres más pobres porque ellas llevan el doble peso de ser mujeres y pobres. Ellas siguen padeciendo la mayor precariedad laboral, porque ellas son las que han de asumir los cuidados, las dobles jornadas para sacar adelante la familia muchas veces rota, impotentes ante la injusticia y el desamparo.

En el 8M las monjas queremos alzar nuestra voz porque como ciudadanas reclamamos equidad y dignidad para todas las mujeres, porque queremos poder vivir sin miedo a padecer cualquier tipo de violencia y porque en nuestra sociedad la pobreza sigue teniendo nombre femenino. Pero también porque somos mujeres creyentes y vivimos nuestra vocación dentro de la gran familia que es la Iglesia, y deseamos que deje de ser una institución patriarcal y a veces machista y podamos sentirnos hermanas de nuestros hermanos en la fe, ofreciendo en igualdad nuestra palabra y nuestros dones.

El 8M es sin duda un símbolo, pero es también una oportunidad para tejer sororidad y visibilizar que las mujeres queremos cambiar el mundo.

Fuente Religión Digital

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Fundación Pablo VI: Liderazgo y mujer, tema del Foro de Encuentros Interdisciplinares

Jueves, 7 de marzo de 2019

Liderazgo-proximo-Foro-Encuentros-Interdisciplinares_2100099975_9826605_660x371Hoy, 7 de marzo, en la Fundación Pablo VI,  Liderazgo y mujer, tema del Foro de Encuentros Interdisciplinares.

En nuestro Foro de Encuentros Interdisciplinaresel 7 de marzo, hablaremos de Liderazgo y Mujer con cuatro mujeres destacadas en el ámbito de la empresa, la comunicación, la política y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Participarán Rosa García, ex presidenta de Siemens, Premio a la Mujer Directiva y a la Conciliación de la Vida Laboral, Familiar y Personal en la categoría de Directivos; Gloria Lomana, periodista, experta en liderazgo femenino, comunicación y análisis político; Ana Oramas, portavoz de Coalición Canaria en el Congreso de los Diputados; y Silvia Gil, comandante de la Guardia Civil y Premio Mujer Líder 2018.
Se celebrará en el horario habitual, entre las 14 y las 16 horas, en la sede de la Fundación Pablo VI, Paseo Juan XXIII, 3, con un cóctel de bienvenida. La asistencia es libre hasta completar aforo.
Para saber más, pincha aquí:
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“Con pecado concebida”, por Emma Riverola

Viernes, 15 de febrero de 2019

mujeres-en-la-iglesia-catolicaEl colectivo religioso femenino está en una situación de especial vulnerabilidad, con menor formación que sus compañeros hombres, sin bienes materiales que les dote de independencia y con un gran sentido de la servidumbre

Quizá a veces fue santa (especialmente cuando se escribe con minúsculas), pero la Santa Madre Iglesia siempre ha sido padre, un padre castrador y opresor con las mujeres que la integran. Rebusquemos en las imágenes del Vaticano. En la pompa de sus cónclaves, en la representación de la autoridad. Esas vestimentas que ya no tienen tiempo ni lugar, solo la constancia de un poder milenario ostentado, ¿cómo no?, solo por hombres. ¿Dónde están las mujeres de la Iglesia?

Están en las escuelas, en los hospitales, enclaustradas en sus conventos y, por supuesto, arrodilladas ante el poder de los hombres. Silenciosas. Invisibles. Sirvientas de lujo que viven en la pobreza. Otra imagen: Barcelona, 2010. Visita del Papa Benedicto XVI a la ciudad y misa de consagración de la Sagrada Familia. En su homilía, exaltación de la familia. La Iglesia “apoya cuanto promueva el orden natural en el ámbito de la institución familiar”. Por si hay dudas de cuál es ese orden natural: “que la mujer encuentre en el hogar y en el trabajo su plena realización; para que el hombre y la mujer que contraen matrimonio y forman una familia sean decididamente apoyados por el Estado”. Y, en un intento de ilustrar aún más la posición de las mujeres, cuando el acto ya se acercaba a su segunda hora, apareció la actuación estelar femenina. Un puñado de monjas, de negro riguroso, se entregaron a la tarea de limpiar el altar. Frotaban y se agachaban para limpiar las gotas caídas al suelo ante la complacida mirada de 150 cardenales, obispos y el mismo Papa, todos vestidos de blanco, que seguían las labores de limpieza desde una perspectiva más elevada.

Ellas limpian, cocinan y sirven la comida a los hombres

Un artículo publicado el pasado marzo en la revista femenina ‘Donne Chiesa Mondo’ de L’Osservatore Romano, periódico de la Ciudad del Vaticano, denunciaba el trabajo de las hermanas al servicio de obispos y cardenales. Sirvientas sin horarios, tratadas como ciudadanas de segunda, sin apenas remuneración. Ellas limpian, cocinan y sirven la comida a los hombres y, después, se retiran a la cocina a comer los restos. Esa es la vida cotidiana de las monjas en buena parte del mundo. ¿Y ya está? No, la servidumbre es mucho más profunda. Y dolorosa.

El #MeToo ha llegado a la Iglesia. Religiosas de Chile, Italia, Perú, India, Congo o Kenia están alzando la voz para derribar el último gran tabú de la Iglesia católica: los abusos sexuales de sacerdotes ejercidos sobre monjas. Resulta difícil aventurarse a cuantificar la magnitud del fenómeno y las posibilidades de conocerlo. Estamos hablando de un colectivo en una situación de especial vulnerabilidad. Con menor formación que sus compañeros hombres, sin bienes materiales que les dote de independencia y con un sentido de la servidumbre calado hasta el alma. Hablamos de un triple abuso: de poder, sexual y espiritual.

¿Es un caso que atañe solo a monjas y sacerdotes? Desgraciadamente, es posible que buena parte de sus males se queden silenciados tras sus gruesos muros de silencio, pero todo lo que atañe a su pensamiento tiene eco en el resto de la sociedad. Hablamos de una institución que, durante siglos, ostentó un poder absoluto -directo o indirecto- en buena parte del mundo. No solo es evidente su actual capacidad para influir en el poder, sino que aún forma parte de ese poder. Su voz es la que resuena en las bancadas conservadoras de los parlamentos cuando pretenden regular la vida íntima de los ciudadanos, sus relaciones y sus cuerpos.

La institución nos quiere ignorantes y serviles 

En España, según datos del CIS de enero de 2019, el 66,9% de españoles se declara católico. A pesar de que la mayoría no es practicante habitual, algo más de la mitad de los niños son bautizados. Casi el 20% de los alumnos no universitarios españoles cursan en colegios de orientación católica, lo que son 1,5 millones de niños, en 2.600 centros. La Iglesia recaudó 256,2 millones de euros en la Declaración de la Renta 2017, correspondiente al IRPF de 2016. 7,1 millones de declaraciones fueron a favor de la Iglesia, 8,5 millones teniendo en cuenta las conjuntas.

La sociedad, por creencia o por querencia, otorga ingresos y la responsabilidad de educar a la Iglesia católica. Es decir, asegura su pervivencia y la influencia de su pensamiento. Perpetúa esa voz que tan airada se levanta para criticar el colectivo LGTBI, el aborto, la fecundación en vitro o lo que ellos llaman “ideología de género” (sí, la misma expresión que utiliza la ultraderecha) y que tan queda se muestra a la hora de condenar la violencia machista o, especialmente, para pedir disculpas por todo el dolor que han provocado, por todos los abusos que han perpetrado.

¿Cómo puede dar lecciones de moral una entidad infectada hasta el tuétano? ¿Cómo pueden colocarse esos obispos frente el atril y lanzar sentencias sobre a quién debemos amar o sobre cómo debe comportarse una mujer? Ignorantes, dependientes y serviles, así nos quiere la institución eclesial. Sumisas amas de casa, transmisoras del yugo patriarcal. Como aquel 2010, pasando el paño ante las miradas complacientes de los obispos.

Emma Riverola

Fuente : El Periódico

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“La Iglesia es femenina… en teoría”, por Gabriel María Otalora

Jueves, 31 de enero de 2019

mujer-iglesia“Mujeres religiosas y laicas piden que el gobierno de la Iglesia sea más corresponsable”

“Las mujeres reivindican una Iglesia que no discrimine a la mujer, libre, sin poder ni privilegios”

“El comportamiento patriarcal de la Iglesia posterior con las mujeres no pudo basarse ni en Jesús sino en razones más humanas menos confesables”

Como dice Francisco, “la Iglesia es femenina”. Y tiene razón, aunque sea una realidad por venir como ya ocurre en otras parcelas de la sociedad. La situación eclesial de la mujer no es ejemplar si nos fijamos en cómo Jesús les trataba, sin considerarles en minoría de edad como fueron tratadas entonces y durante todos estos siglos desdichados para ellas en todos los órdenes, no solo dentro de la Iglesia. Y a pesar de todo, la mayor parte de quienes participan en la vida eclesial son laicas. ¿Por qué?

Porque no tardaron en darse cuenta que Jesús es mucho mejor partido que ciertas autoridades eclesiásticas. La diferencia de cómo les consideraba Jesús y los expertos religiosos era abismal, más de lo que se ha querido reconocer. A los hechos me remito en este principio de año que, como todos, trato de verlo con esperanza; que llegue con estas líneas incluso a quienes han dejado de tenerla por nuestras inconsecuencias.

Las mujeres siguieron a Jesús desde el principio como atestigua con profusión el evangelio. Le acompañaron en su testimonio de Buena Noticia aceptando su misma vida desinstalada y aceptaron su enseñanza. Tampoco le abandonaron cuando estuvo en la cruz y fueron solo mujeres las testigos del Resucitado como lo resaltan los cuatro evangelistas.

No se puede encontrar en su boca un dicho o palabra que minusvalore o justifique la subordinación de la mujer. El comportamiento patriarcal de la Iglesia posterior con las mujeres no pudo basarse ni en Jesús sino en razones más humanas menos confesables. El biblista Xabier Pikaza es claro: Jesús no quiso algo especial para las mujeres. Quiso para ellas lo mismo que para los varones. La singularidad de Jesús sobre las mujeres es la “falta de singularidad: no buscó un lugar especial para ellas, sino el mismo lugar de todos, es decir, el de los hijos de Dios.

Jesús rompió con los tabúes de una sociedad donde los varones rezaban así por las mañanas: “Te doy gracias, Señor, por no haberme hecho mujer”. Pero a Él nadie le atribuyó algo que pudiera resultar lesivo, marginador ni discriminatorio contra las mujeres. Nunca se refiere a ellas como algo malo ni como personas inferiores. Tampoco aparece en los evangelios ninguna acusación ni rastro de ser un mujeriego que les cosifica.

A Jesús de lo que le acusaron fue de transgresor de la Ley y blasfemo, de agitador político, endemoniado, de estar perturbado y loco, precisamente por su amor lleno de ternura, compasión y misericordia infinitas que irradiaba también con las mujeres en su empeño por implantar una fraternidad verdadera. Les trata por igual y con total naturalidad, con la misma dignidad y categoría que el hombre. Les defiende cuando son injustamente tratadas y no duda en mantener una relación cercana con muchas de ellas. Como dice Ermes Ronchi, únicamente entre las mujeres no tuvo enemigos Jesús.

Contra todo pronóstico socio-religioso, Jesús les acoge sin reservas, forzando a interpretar adecuadamente las tradiciones culturales y religiosas de su tiempo desde el verdadero significado que Dios quería. De hecho, no quiso bendecir la sociedad patriarcal de su época: puso en marcha un movimiento de varones y mujeres en contra de los rabinos, que no admitían a las mujeres en sus escuelas.

De todo esto se ha contado poco, de lo que suponía social, legal y religiosamente que Jesús les acogiera, escuchase y dialogara con ellas. Al final, fueron las discípulas más ejemplares, incluso en la crucifixión, cuando casi todos los varones abandonan al Maestro. Ellas le fueron fieles hasta el final desde su experiencia de un Jesús profundamente inclusivo.

Se ganó el corazón de las mujeres al abrir para ellas nuevos horizontes de realización personal: les hizo portadoras de amor, de esperanza y de paz, en un mundo en el que estaban denigradas. Todo el trato de Jesús con ellas es una buena noticia por la defensa pública de su igualdad y dignidad.

Hoy muchas mujeres religiosas y laicas piden que el gobierno de la Iglesia sea, como ya exigió el Concilio Vaticano II, más corresponsable. Reivindican una Iglesia que no discrimine a la mujer, libre, sin poder ni privilegios al servicio de los más necesitados y esperanza de los desvalidos. Que viva, ore y se comprometa con la justicia profética. Esta es la esperanza por hacer en este nuevo año: una Iglesia que sea femenina, más allá del género sustantivo gramatical.

Extracto del libro La revolución pendiente. Editorial San Pablo, 2018.

Gabriel María Otalora

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Las 26 personas más ricas del mundo poseen la misma riqueza que media humanidad

Miércoles, 23 de enero de 2019

la-brecha-crece_560x280Según el informe 2019 de la ONG Oxfam Internacional

La brecha entre personas ricas y pobres está creciendo, y la desigualdad afecta especialmente al género femenino

“Si el 1% más rico pagase solo un 0,5% más de impuestos, podría recaudarse más dinero del necesario para escolarizar a los 262 millones de niñas y niños y proporcionar asistencia médica que podría salvar la vida de 3,3 millones de persona

(Vatican News).- Según el informe 2019 de la ONG Oxfam Internacional, en la actualidad tan solo 26 personas poseen la misma riqueza que los 3.800 millones de personas que componen la mitad más pobre de la humanidad.

El nuevo informe de Oxfam, titulado “Bienestar público o benefício privado” muestra cómo la riqueza está cada vez más concentrada en menos manos y como la brecha entre las personas ricas y pobres está creciendo y poniendo en peligro la lucha contra la pobreza.

Mientras el año pasado eran 43 los milmillonarios en el mundo, este año la brecha aumenta reduciéndose a tan solo 26 personas las cuales poseen la misma riqueza que los 3.800 millones de personas que componen la mitad más pobre de la humanidad.

El informe, centrándose en el papel que desempeñan los servicios públicos a la hora de luchar contra la pobreza, revela cómo los Gobiernos están exacerbando la desigualdad al no dotar los servicios públicos, como la educación y la salud, de la financiación necesaria, al conceder beneficios fiscales a las grandes empresas y las personas más ricas, y al no frenar la elusión fiscal.

Los milmillonarios son más ricos que nunca

“Bienestar público o benefício privado” también revela como en los últimos 10 años, marcados por la crisis económica mundial, la riqueza de las personas más ricas del mundo se ha incrementado considerablemente, asegurando que el número de milmillonarios se ha duplicado, y su riqueza se ha incrementado en 900.000 millones de dólares tan solo en el último año, lo cual equivale a un incremento de 2.500 millones de dólares diarios.

Además, entre 2017 y 2018, cada dos días surgía un nuevo milmillonario en promedio. Frente a estos datos, llama la atención la situación de la otra cara de la moneda, los pobres, cuya riqueza se ha visto reducida en un 11% perjudicando a 3.800 millones de personas.

El 1% de la fortuna de Amazon equivale al presupuesto sanitario de todo Etiopía

El ejemplo más claro se observa en Jeff Bezos, propietario de Amazon y hombre más rico del mundo, quien posee una fortuna de 112.000 millones de dólares, de los cuales tan solo el 1% equivale a la totalidad del presupuesto sanitario de Etiopía, un país donde viven 105 millones de personas.

3.400 millones de personas subsiste con menos de $5,50 al día

Datos recientes del Banco Mundial indican que la tasa de reducción de la pobreza se ha reducido a la mitad desde 2013, provocando el aumento de la “pobreza extrema” en África subsahariana.

Esto supone que la mayor parte de la humanidad no ha conseguido alejarse de la pobreza, de hecho, algo menos de la mitad de la población mundial (3400 millones de personas) subsiste con menos de 5,50 dólares al día.

La devastadora desigualdad en la actualidad provocará que 262 millones de menores no puedan ir a la escuela, casi 10.000 personas morirán por carecer de acceso a atención sanitaria y se realizarán 16.400 millones de horas de trabajo de cuidados no remunerado, mayoritariamente por parte de mujeres pobres.

Según el informe de Oxfam, si el 1% más rico pagase solo un 0,5% más de impuestos sobre su riqueza, podría recaudarse más dinero del necesario para escolarizar a los 262 millones de niñas y niños que actualmente no tienen acceso a la educación, y proporcionar asistencia médica que podría salvar la vida de 3,3 millones de personas.

La desigualdad tiene género

El informe también constata que la creciente desigualdad económica afecta especialmente al género femenino, siendo la mayoría de las personas más ricas del mundo hombres. A nivel mundial, las mujeres ganan un 23% menos que los hombres, y los hombres poseen un 50% más de riqueza que las mujeres.

Asimismo, los datos del Banco Mundial ponen de manifiesto que las mujeres tienen más probabilidades de estar sumidas en la pobreza, especialmente cuando están en edad reproductiva, debido a la carga de trabajo de cuidados no remunerado que se les asigna.

Fuente Religión Digital

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Aradillas: “Si fuera mujer, me borraba de la Iglesia”

Lunes, 21 de enero de 2019

mujeres-esclavas-en-la-iglesia_560x280“La Iglesia- esta Iglesia- es soberanamente machista”

“De los malos tratos contra la mujer, no se libran siquiera los miembros de esta institución tan sagrada”

“La incapacidad de hacer uso constitucional de algún tipo de huelgas… cercena aún más las legítimas posibilidades de la mujer de ejercer como miembros activos dentro de esta institución religiosa”

(Antonio Aradillas).- Son ya muchas las personas que han pronunciado esta frase, y además la practican. Aquello del “devoto sexo femenino” de tiempos relativamente recientes pasó ya a la historia, y la mujer toma felizmente conciencia de la tremenda injusticia, e inútil barbaridad, que le supone a la humanidad la marginación a la que está sometida, con escalofriante y pagana referencia para el comportamiento de Nuestra Santa Madre la Iglesia.

Tal vez resulte de utilidad advertir que, entre otras cosas, no se trata de “la” Iglesia, sino de “esta” Iglesia fabricada institucionalmente, y de la que el papa Francisco expresa serias dudas sobre su fecundidad, a semejanza con el ideal, del que hay nítida y perdurable constancia en los santos evangelios.

Las razones veraces que les asisten a quienes, por esto, deciden optar por la defección, deserción o abandono de la Iglesia, son de este orden:

La Iglesia- esta Iglesia- es soberanamente machista. Avergüenza tener que decirlo y más verse obligado a reconocerlo con documentación, y expresivos y elocuentes detalles humanos y “divinales”. Es machista, y en su propia raíz del árbol del mismo Paraíso Terrenal, actúan con perseverancia y rigor, al igual que en sus ramas. Al amparo del patriarcalismo arcaico y antinatural, se cosechan los frutos más denigrantes, que se precian y aprecian de culturales y también de religiosos, con innegable proyección de futuro para esta vida y para la otra.

mujeres-e-iglesiaMultitud de mujeres se borrarán, o ya se borraron, de la Iglesia, educadas en inamovibles principios de su teología moral, en relación con la sexualidad, y más concretamente con la ejercida en la intimidad del santo sacramento del matrimonio. Con la connotación de “pecado mortal”, por el llamado “débito” contractual inherente al contrato sacramental, la mujer casada, tiene el inexcusable deber de entregar su cuerpo -todo su cuerpo- al hombre, con el fin de que, sin ningún miramiento, sin respeto y aún sin amor -cariño, pueda hacer él, su marido, cuanto le apetezca, sin excesivos melindres como persona y como ser racional.

Aunque a algunos y algunas les pueda parecer excesivo e irrespetuoso este diagnóstico y apreciación, según la doctrina oficial que se mantiene, se cultiva y santifica la Iglesia “en el nombre de Dios” esto es lo que es y lo que tiene que ser. La “mujer-pecado”, y “objeto -sujeto- de pecado”, activa o pasivamente, es doctrina eclesiástica común en la praxis religiosa.

La constatación de que ni el mismo papa Francisco se haya decidido ya, y efectivamente, a afrontar con hechos el tema de la marginación atroz que padece la mujer en la Iglesia de su “franciscanismo” pontificio, es más que razonable incitación a que el pesimismo respecto al futuro imponga y afiance las razones para abandonar la Iglesia, en cuyo espacio y consideración, su redención como persona y como ser bautizado, sigue encontrándose a tan largas, insalvables y onerosas distancias de lugar y de tiempo.

En idéntico contexto es obligado situar y juzgar el hecho de que, precisamente en los temas relacionados directamente con la mujer en los movimientos piadosos más representativos y con las correspondientes bendiciones apostólicas, el trato que se les confiere a ellas es de segunda o tercera división, con imposibilidad de asimilarse a los movimientos, si son masculinos. Olvidare de cuestionar si el sexo es masculino o femenino, para así santificar y proporcionarles el “Nihil Obstat” de su aprobación, equivaldría -equivale- a dejar bien claro que en la Iglesia una cosa es ser hombre y otra, menos digna, es ser mujer.

El dato de que todavía “suene rematadamente mal” hasta la posibilidad de que la mujer llegue a ser nombrada cardenal, obispo o sacerdote, mientras que al hombre como tal -“vir baptizatus“- les sean abiertas todas las puertas jerárquicas, le significa hoy a la mujer una dificultad infranqueable para seguir perteneciendo a la Iglesia. Estudiado y valorado el comportamiento que en el resto de actividades, trabajos, profesión… ejerce gloriosamente la mujer, igual o superior, que el que efectúa el hombre, no es difícil concluir que la Iglesia, y lo eclesiástico, de no cambiar pronto y radicalmente el panorama, no son aspiración y meta femeninas. Los hechos son los hechos, pese a que interpretaciones eclesiasticoides benevolentes prefieran reflejarlos y contabilizarlos de otra manera, con descalificación y anatemas “ministeriales” de quienes se limitan a presentarlos con veracidad y realismo.

mas-participacion-ya-para-las-catolicasEl tema de la mujer-monja sobrepasa cualquier ponderación y medida. Todo, o casi todo, de cuanto se ha referido acerca de las seglares o laicas, en la Iglesia, – Congregaciones, Órdenes, instituciones y aún Confederaciones de monjas-, se elevan al máximo del disparate y la desconsideración respecto a las “esclavas del Señor”, por antonomasia. Colonizadas la mayoría de ellas por sus santos padres fundadores, capellanes y directores espirituales, tratadas como “infantiles a perpetuidad” en el Reino de Dios, con iniciativas tan reducidas y “en virtud de santa obediencia”, la “demonasterización”, y aún la despersonalización, están servidas con generosidad y como ofrendas consagradas a Dios. El cierre a perpetuidad, y la venta, de conventos de clausura por falta de vocaciones, es una de las lacras dolorosas que padece la Iglesia, sin que el futuro pueda otearse con las nítidas notas de los motetes o de las aleluyas pascuales.

La incapacidad de hacer uso constitucional de algún tipo de huelgas, como reivindicación secular o regular de la mujer en la demarcación eclesiástica, cercena aún más sus legítimas posibilidades de ejercer como miembros activos dentro de esta institución religiosa.

“Si fuera mujer, me borraba de la Iglesia” no es, por tanto, una barbaridad de corte y contenido anticlerical. Tampoco es una tontería. Es frase que será preciso someter a análisis y a autocrítica por parte de muchos, preferentemente procedentes de los escalafones jerárquicos. De los malos tratos contra la mujer, no se libran siquiera los miembros de institución tan sagrada.

Fuente Religión Digital

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