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Juan José Tamayo: “Condenar la ‘ideología de género’ es una falta de respeto intelectual”

Miércoles, 28 de agosto de 2019

Roma-ideologia-genero_2129797067_13668304_660x371“Una descalificación moral inaceptable de la teoría de género”  

 En la Iglesia “falsifican la teoría, la someten a caricatura, la hacen decir lo que no dice, e incluso la responsabilizan de la destrucción de la familia y de otras prácticas todavía más graves”, denuncia el teólogo

“Lo ‘masculino’ y lo ‘femenino’ son construcciones socio-culturales, no hechos naturales o biológicos”

“La división de espacios, sentimientos, virtudes, actitudes ante la vida, comportamientos morales, sensibilidades, distribución de tareas entre hombres y mujeres, no lo son por naturaleza, sino que son adquiridos y producto de la educación”

En mis viajes por diferentes países vengo observando la utilización prácticamente unánime del Vaticano y de  los obispos católicos de todo el mundo de la expresión “ideología de género” para descalificar la teoría de género con el mismo o similar argumentario. Para ello falsifican dicha teoría, la someten a caricatura, la hacen decir lo  que no dice, e incluso la responsabilizan de la destrucción de la familia y de otras prácticas todavía más graves. Valdría aquí el viejo dicho: “Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”.

La última de las manifestaciones al respecto ha sido la del arzobispo de Barcelona, cardenal Juan José Omella, quien, apoyándose en el desenfocado documento del Vaticano Varón y mujer los creó (Gén. 1,27), responsabiliza a la “ideología de género” de la deconstrucción de la visión de la persona humana y asevera que su implantación progresiva en el ámbito educativo “está provocando una gran desorientación entre los niños, adolescentes y jóvenes”.

Tales valoraciones negativas y condenatorias de la teoría de género, con nombre intencionadamente interpuesto: “ideología de género”, me parecen una falta de respeto intelectual, rayana en la frivolidad, una descalificación moral inaceptable o un desconocimiento interesado hacia una teoría que viene desarrollándose durante varias décadas con rigor y  sólida fundamentación científica.

Entre las múltiples acepciones de la palabra “género”, el DRAE no recoge su significado” según la teoría feminista. Empiezo por recordar que no debe confundirse “género” y “mujeres”. Género es una categoría de análisis, como lo es la categoría “clase social”, que no se identifica con la clase trabajadora. He aquí las líneas fundamentales de la categoría de “género”.

“Masculino” y “femenino”, construcciones socio-culturales

Lo “masculino” y lo femenino son construcciones socio-culturales, no hechos naturales o biológicos. Escribe Simone Beauvoir: “No se nace mujer, se llega a serlo, ningún destino biológico, psíquico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana, es el conjunto de la civilización la que elabora ese producto que se califica de femenino”. Lo mismo cabe decir del hombre.

La división de espacios, sentimientos, virtudes, actitudes ante la vida, comportamientos morales, sensibilidades, distribución de tareas entre hombres y mujeres, no lo son por naturaleza, sino que son adquiridos y producto de la educación.

Así, al varón se le asignan la cultura, la ciencia, la técnica, la lógica, la racionalidad, el conocimiento, la teoría, la objetividad, la capacidad de abstracción, el poder, la responsabilidad, la autoridad, el equilibrio, la madurez, la actividad, la virilidad, la firmeza de carácter, la intervención en el ágora, en el espacio público, el sentido de la realidad, las visiones de conjunto, la objetividad y el rigor en los análisis, el sentido de lo universal.

La mujer es identificada con la naturaleza y vinculada con el instinto, el sentimiento, la intuición, la visceralidad, la histeria, la inmadurez, la pasividad, la debilidad, el sentido práctico, las habilidades manuales, el apasionamiento, la subjetividad, las visiones parceladas de la realidad, la ética del cuidado, la paciencia, la falta de capacidad de abstracción, la afectividad, la ternura, la dependencia, la obediencia, la sumisión, la invisibilidad, el espacio doméstico, el recato, el sentido de lo particular.

“Lo personal es político”

La teoría de género cuestiona la división entre público y privado. Lo expresan de manera certera las feministas de finales de los sesenta y principios de los setenta del siglo XX en la afirmación de que “lo personal es político”, que se convirtió   en el lema del feminismo radical.

El concepto “género” aparece por primera vez como título de un artículo publicado por Carol Hanisch en Notes from the Second Year  (Hanisch, 1970), que surge como  respuesta a la acusación de Dottie Zellner, participante en los grupos de autoconciencia. Zellner consideraba que dichos grupos carecían de dimensión política y constituían solo una “terapia” para mujeres. Hanisch, participante del grupo de conciencia de Nueva York, pretende mostrar el alcance político de los grupos.

Ella considera totalmente inadecuado el concepto de “terapia” aplicado a los grupos de conciencia, ya que “terapia” implica “enfermedad”, esto es, la existencia de un problema individual que hay que solucionar, cuando, en realidad, las mujeres no están enfermas, sino que están oprimidas. El argumento es de extraordinaria importancia como respuesta a la estrategia de las propuestas reaccionarias de reducir los problemas políticos de las mujeres a problemas individuales. Al tratarse de problemas individuales la solución propuesta era la individual, que pasa por la adaptación.

Susan Brown Miller aplica el aforismo “lo personal es político” a la violación. La violación no es un acto aislado de un hombre enfermo, sino una manifestación del control patriarcal. La violación y el acoso sexual son expresiones de apropiación colectiva que Colette Guillaumin define como “pertenencia de la clase de las mujeres en su totalidad a la clase de los hombres en su totalidad”.

Objetivos y tareas de los estudios de género

Entre los objetivos y tareas de los estudios de género cabe citar los siguientes:

a) Análisis crítico de las construcciones teóricas patriarcales (de-construcción) y recuperación de las voces silenciadas que a lo largo de la historia defendieron la igualdad de de los hombres y las mujeres y la emancipación de estas.

b) Nueva forma de aproximación a la realidad utilizando las categorías que explican o descubren nuevas dimensiones de la realidad no tenidas en cuenta en los análisis de las ciencias sociales y de la filosofía.

c) Los grandes sistemas filosóficos (marxismo, estructuralismo, existencialismo, etc.) y las diferentes tendencias de las ciencias sociales no repararon en la opresión de las mujeres. Los estudios de género identifican y desenmascaran el carácter androcéntrico y patriarcal del discurso filosófico y de las ciencias sociales.

d) Los estudios de género redefinen los grandes temas de las ciencias sociales (antropología, sociología, psicología social, economía…) y recorren todos los ámbitos y niveles de la sociedad: política, vida, cotidiana, hogar, trabajo, ocio, relaciones sociales, relaciones familiares, educación, etc.

e) Cuestionan la supuesta universalidad y la infundada neutralidad de los modelos teóricos y de las técnicas de investigación.

f) Tienen carácter militante: se orientan a la destrucción del sistema de dominación masculina y a la construcción feminista de una nueva teoría del poder.

A la luz de esta concepción del género dentro de la teoría feminista, hice un análisis crítico, publicado en RD, del documento Varón y hembra los creó (10.6.2019, Ciudad del Vaticano, 2019), de la Congregación Vaticana para la Educación Católica, que constituye una crítica a la llamada “ideología de génerosin rigor científico alguno y a partir de los estereotipos patriarcales instalados en el imaginario eclesiástico.

Fuente Religión Digital

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Un nuevo momento para el feminismo”, por Justa Montero

Viernes, 8 de marzo de 2019

cms-image-000016912“El movimiento feminista está articulando una propuesta global y proponiendo un nuevo sentido común que impugna la lógica capitalista”

“Se trata de aterrizar la articulación entre el patriarcado y el capitalismo racializado en el contexto neoliberal”

“La interseccionalidad señala la relación entre los diversos modos de opresión y el ecofeminismo añade su relación con los procesos de explotación del medio ambiente”

El 8 de marzo siempre ha sido una fecha señalada. En el Estado español, desde 1978, año tras año, las calles se han teñido del morado feminista. La convocatoria de huelga de 2018 mostró un potente feminismo transversal, en el que millones de mujeres de todo el mundo se sintieron convocadas para expresar su hartazgo e indignación por las muy diversas formas en que el machismo y el patriarcado se expresan en sus vidas.

Las huelgas feministas, que se iniciaron en 2016 con el llamado del movimiento feminista argentino, al que se fue sumando el de muchos otros países, son el testimonio del nuevo momento de la interpelación feminista que se venía fraguando en la última década.

Varios elementos pueden ayudar a una lectura de este recorrido. Uno de ellos es el análisis feminista de la complejidad y profundidad de la crisis y su impacto en las vidas y cuerpos de las mujeres. Supone hablar de la profundización de la división sexual del trabajo, de la privatización del trabajo de cuidados en el marco de las familias, con el consiguiente aumento de la carga de trabajo para las mujeres y el deterioro de las condiciones laborales de quienes los realizan (desde las mujeres en los hogares, las trabajadoras de hogar a las de los servicios sociales). Producto todo ello de la inhibición del Estado y de los hombres de esta responsabilidad.

Este análisis trata de establecer la interrelación de la producción y la reproducción social como parte del mismo proceso económico, y abre alternativas para politizar la reproducción y poner sobre la mesa la centralidad de los cuidados, con el consiguiente cambio de paradigma económico.

En definitiva se trata de aterrizar la articulación entre el patriarcado y el capitalismo racializado en el contexto neoliberal. Algunos de sus efectos son la profundización de las desigualdades, el enfrentamiento a cualquier proyecto colectivo como el que representa el feminismo porque  impugna el sistema, la mercantilización de todos los aspectos y espacios de la vida. También supone el reforzamiento del Estado autoritario, que necesita mayor violencia institucional para imponer la salida a su propia crisis, que en esa lógica establece como respuesta a las violencias machistas la vía punitivista y el refuerzo de la lógica “securitaria” frente a la inseguridad que el propio sistema genera, y requiere cada vez más de la disciplina y moralización desde la sexualidad y los cuerpos de las mujeres, volviendo a establecer la distinción entre las buenas y malas mujeres, de la vida y de la propia sociedad.

Las mujeres en el cruce de relaciones de poder

Otro elemento que explica el actual transitar del feminismo es el proceso por el que se va armando el mapa de los conflictos que atraviesan la vida de las mujeres. Esto supone entrar de lleno en el debate sobre el sentido de la diversidad. Dar voz a la diversidad de las mujeres no se inscribe en la lógica de adaptación al mercado en su búsqueda de nuevos nichos de negocio, ni en constituirse en nuevas sujetas de consumo como busca el neoliberalismo, en hacer del feminismo una moda. Se trata de articular una propuesta inclusiva de cambio de las condiciones del 99% de las mujeres, y explica la profundidad social de la contestación feminista, su amplitud y transversalidad.

La interseccionalidad suena a palabro y sin embargo es una herramienta teórica muy útil para entender la dimensión política transformadora de la diversidad de las mujeres. La interseccionalidad señala la relación entre los diversos modos de opresión, patriarcal, capitalista, colonial, las estructuras sociales en que se apoya y las relaciones de desigualdad y poder que generan, a lo que el ecofeminismo añade su relación con los procesos de explotación de los recursos y el medio ambiente.

Es lo que permite hablar de un feminismo anticapitalista y antirracista que no entiende la diversidad como una suma de identidades particulares, ni como una excusa para establecer jerarquías de opresiones, sino que intenta comprender cómo operan esas jerarquías sociales sobre las condiciones materiales de vida y la subjetividad de las mujeres. La situación de las temporeras de la fresa de Huelva, atravesadas por su condición de mujeres, trabajadoras, “migrantes” y marroquíes, víctimas de la explotación, la violencia sexual y el racismo, es un claro ejemplo.

Esta perspectiva amplia da forma explícita al sujeto del feminismo y articula una agenda política atravesada por el reconocimiento de esta diversidad y del reconocimiento de la agencia de las mujeres, de su capacidad para tomar la palabra y expresar. Lo contrario supone mantener una situación de privilegio en el establecimiento de las necesidades, las reivindicaciones y la agenda feminista. Y como señala Chandra Mohanty, “situarse en el privilegio es lo que alimenta la incapacidad de ver a las que no lo comparten”; contra ese riesgo nos alertan las mujeres que el sistema excluye y criminaliza, las que sufren las nuevas formas de explotación, las trabajadoras del sexo que están organizadas, las mujeres racializadas, las mujeres que deciden ponerse el hiyab o las mujeres trans.

La diversidad y la perspectiva interseccional es lo que está dando un significado global al feminismo, el impacto social de la movilización y de la propuesta feminista.

El nuevo internacionalismo feminista

Un último elemento que explica esta nueva ola feminista es el nuevo internacionalismo. Conectadas por redes y encuentros, la política del contagio ha ampliado sus horizontes desde los feminismos locales. Traduce en clave feminista la relación que el capital establece entre el Norte y el Sur global. Son las cadenas globales de los cuidados por las que se transfieren los cuidados de las mujeres del Sur a sus familias, a las mujeres del Norte y las suyas. Son los efectos de las empresas extractivistas del Norte global para apropiarse de recursos y tierras en países como los centroamericanos, donde asesinan a defensoras de las tierras y de los derechos humanos, a feministas, o las expulsan de sus territorios y las obligan a migrar; como sucede con las mujeres que huyen de las guerras que provocan la lucha por apropiarse de esos recursos. Son las violencias que traspasan fronteras en la trata con fines de explotación sexual, mujeres que pueden acabar encerradas en un CIE sin que el Estado les ofrezca ninguna protección. Y son quienes sufren la violencia institucional que representa la negación de asilo a las mujeres que salen de sus países por ser trans o lesbianas.

El internacionalismo, tejido sobre prácticas feministas transnacionales, pone en relación estas situaciones y las salidas a las mismas, sin caer en las continuas trampas que desde el poder transnacional tratan de justificar, en nombre de la defensa de los derechos de las mujeres, políticas militaristas, invasiones a países, políticas antiinmigración e islamófobas.

Hoy inicia también los esfuerzos para articular las resistencias feministas a una extrema derecha que se presenta como solución a la crisis del propio sistema general, tratando de imponer una salida ultraliberal y ultrapatriarcal con los terribles efectos conocidos para las mujeres. Por eso los intentos de descalificar y deslegitimar el feminismo y su resistencia al proyecto capitalista patriarcal estarán a la orden del día.

El feminismo está articulando luchas desde las reivindicaciones más concretas, poniendo sobre la mesa una propuesta global, y proponiendo un nuevo sentido común que impugna al que rige la lógica capitalista y neoliberal.

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Justa Montero forma parte de la Asamblea Feminista de Madrid y de la Coordinadora estatal de organizaciones feministas.

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Tamayo arremete contra el “discurso androcéntrico” y la “moral machista” de la religión organizada

Sábado, 9 de septiembre de 2017

congreso_560x280Inaugurado el Congreso de la Juan XXIII “Las mujeres y la religión”

Las religiones “siguen instaladas en un patriarcado homófobo”, denuncia

“Salvo excepciones, en las religiones no se han dado pasos en dirección a la igualdad. Todo lo contrario: se ha producido un estancamiento o, peor aún, un retroceso”

(Cameron Doody).- Las mujeres son, sin duda ninguna, las heroínas de la religión organizada. Las heroínas, pero también las mártires, porque no ha habido otro colectivo en la historia de la humanidad que haya atestiguado de forma tan lamentable a la crueldad de hombres que pensaban seguir los “mandatos de Dios”.

Un sufrimiento infernal por el que la Asociación de Teólogos Juan XXIII se ha propuesto expiar con el Congreso “Las mujeres y la religión: de la discriminación a la igualdad de género”, que esta tarde ha echado a andar en Madrid, con un minuto de silencio por las víctimas del atentado en Barcelona y de la violencia de género.

El secretario general de la Juan XXIII, Juan José Tamayo, ha sido el encargado de presentar el Congreso, y eso lo ha hecho situándolo en el contexto del décimo aniversario este 2017 de la aprobación de la Ley de Igualdad. Diez años en los que se han producido importantes avances en la causa de la igualdad de hombres y mujeres, ha reconocido, pero también importantes retrocesos. La persistencia de los micro- y macro-machismos, por ejemplo, o los feminicidios, que como Tamayo ha alertado “alcanzan cuarenta y siete y el año pasado, en todo el mundo, llegaron a sesenta mil”.

Hechos todos que demuestran que el patriarcado sigue más “vivo y activo” que nunca, y que continúa cebándose con “los sectores más vulnerables de la sociedad”. Y eso en conjunto con los otros poderes opresores de nuestros días: el neocolonialismo, el capitalismo neoliberal, el agronegocio o los fundamentalismos religiosos.

Pero no es que las cosas estén mejor en las religiones más socialmente aceptadas, que lejos de haber dado pasos “en dirección a la igualdad”, ha lamentado Tamayo, más bien han sido las responsables de “un estancamiento” en esta causa. Suficiente es, para darse cuenta de ello, la presencia en la religión de un “patriarcado homófobo basado en la masculinidad sagrada” que margina no solo a las mujeres sino también a todo aquél que no se identifique con la heteronormatividad o binariedad sexual. A todas estas personas la religión les considera “inferiores, subalternas y dependientes”, ha deplorado el teólogo, y lo que es peor, no les reconoce como “sujetos morales ni religiosos“.

Por todas estas realidades urge el análisis que proponen en este Congreso los teólogos de la Juan XXIII. Una mirada pormenorizada a fenómenos tales como los derechos sexuales y reproductivos, la diversidad y disidencia sexual, y los movimientos feministas que luchan contra toda traza de discriminación sexista, sea dentro o fuera de las instituciones religiosas.

“No podíamos analizar dichos movimientos en todas las religiones del mundo”, ha lamentado Tamayo, pero el Congreso, ha dicho, reunirá a expertos que indagarán sobre las luces y sombras que se proyectan sobre las mujeres en tres tradiciones en particular: el catolicismo, el islam y el anglicanismo. Y eso con las herramientas de un amplio abanico de ciencias sociales y políticas.

Más que suficiente para un exitoso Congreso que se interesará por el “paradigma de igualdad de género en la sociedad y en las religiones”, y que tratará de construir “otras religiones posibles”: religiones que sean “igualitarias, paritarias y fraterno-sororales.

El texto completo de la intervención de Juan José Tamayo

Queridas amigas, queridos amigos:

Inauguramos hoy un nuevo Congreso de Teología, ¡el 37!, con un tema que no podíamos demorar: “Mujeres y religión: de la discriminación a la igualdad de género”. Su celebración coincide -y no es casual- con el décimo aniversario de la aprobación de la Ley Orgánica de 22 de marzo de 2017 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, pionera en el reconocimiento de la igualdad de derechos de hombres y mujeres, si bien la propia ley era consciente de que quedaba mucho camino por recorrer hasta su consecución, y así se expresaba en el texto de la misma.

De entonces para acá se han producido avances, y muy importantes, pero también retrocesos, como demuestran, entre otros fenómenos:

– la persistencia de los micro- y macro-machismos;
– el inferior salario de las mujeres por igual trabajo;
– el retroceso en educación para la igualdad;
– la violencia machista, los feminicidios, que este año, a fecha de hoy, alcanzan cuarenta y siete y el año pasado, en todo el mundo, llegaron a sesenta mil.

Estos hechos demuestran que el patriarcado sigue vivo y activo en todos los campos y mantiene su poder opresor sobre las mujeres, las niñas, los niños y los sectores más vulnerables de la sociedad, en complicidad con otros sistemas de dominación: el colonialismo en su verso neocolonial; el capitalismo, en su versión neoliberal; la depredación de la naturaleza en la versión científico técnica de la modernidad; los fundamentalismos sobre todo en su versión más extrema, el terrorismo, ejercido por algunos colectivos de manera blasfema en nombre de Dios.

En materia de igualdad de género las cosas están todavía peor en las instituciones religiosas -sobre todo, en sus dirigentes, la mayoría varones-, que siempre se han llevado mal con las mujeres. Salvo excepciones, en las religiones no se han dado pasos en dirección a la igualdad. Todo lo contrario: se ha producido un estancamiento o, peor aún, un retroceso.

Las religiones, con frecuencia:

– Siguen instaladas en un patriarcado homófobo, basado en la masculinidad sagrada, que margina a las mujeres, a quienes considera inferiores, subalternas, dependientes y no reconoce como sujetos morales ni religiosos.
– Discriminan y excluyen a gais, lesbianas, bisexuales, transexuales, intersexuales, e imponen en sus propias instituciones, pero también en la sociedad, una moral religiosa heteronormativa y defensora de la binariedad sexual;
– Elaboran un discurso androcéntrico y una moral machista, poseen una estructura patriarcal y transmiten una concepción homófoba de las relaciones humanas, en clara oposición a las leyes igualitarias y a la creciente conciencia feminista.

Inaugurará el Congreso Soledad Murillo, profesora de Sociología de la Universidad de Salamanca, consultora de la ONU e impulsora de la Ley de Igualdad de 2007, quien hará un análisis crítico de la sociedad patriarcal. A continuación abriremos las siguientes líneas de reflexión y análisis:

– Los derechos sexuales y reproductivos y el cuerpo de las mujeres sometido a mercancía a través de los cuerpos de alquiler y de la prostitución.
– La diversidad y la disidencia sexual -LGTBI
– Los movimientos de mujeres en la sociedad que luchan por la conquista de las reivindicaciones feministas, la concientización de género y la denuncia de la discriminación sexista, que suele ir acompañada de otras discriminaciones: por disidencia sexual, clase, cultura, etnia, religión, etc., en diferentes áreas geoculturales: África, América Latina y España.

– Los movimientos de mujeres en las religiones vinculados a los movimientos feministas y al LGTBI, que cuestionan las desigualdades de género en el seno de las instituciones religiosas y reivindican derechos iguales y paridad en los puestos de responsabilidad y de representación. No podíamos analizar dichos movimientos en todas las religiones del mundo. De estos movimientos hemos elegidos tres, correspondientes a otras tantas tradiciones religiosas: catolicismo, islam e iglesia anglicana.

– Cuatro cuestiones teológicas que están en el centro del debate en el seno del cristianismo: las diferentes actitudes ante las identidades sexuales, la teología de la liberación desde la perspectiva de género en América Latina en la perspectiva decolonial; el ministerio eclesial de las mujeres; el patriarcado religioso y el ejercicio del poder en las Iglesias; la urgencia de una espiritualidad política.

Los temas serán tratados desde diferentes disciplinas: ciencias sociales y políticas, filosofía, teología, teoría feminista, ética, pero no en abstracto, sino articulando reflexión y activismo -ambos inseparables, – y vinculándolos con las prácticas de emancipación y los movimientos sociales. Es, por tanto, un Congreso abierto a todas las personas y colectivos interesados en la propuesta del paradigma de igualdad de género en la sociedad y en las religiones.

El tema nos afecta a todas y a todos. Por eso, todas y todos estamos llamados a participar en este Congreso y a construir Otras Religiones Posibles igualitarias, paritarias, fraterno-sororales en sintonía con el lema de los Foros Sociales Mundiales: Otro Mundo es Posible.

Muchas gracias.

Fuente Religión Digital

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Cristo, de nuevo crucificado: “Las pastorales de la transfobia de los obispos de Alcalá y Getafe”, por Carla Antonelli

Jueves, 24 de marzo de 2016

tresbisbesJuan Antonio Reig Plá, Joaquín María López de Andújar y su auxiliar José Rico Pavés

“Aquel mismo día Herodes y Pilato se hicieron amigos…”
Lucas 23, 12

No he podido más que acordarme de este hecho que cita Lucas al narrar la Pasión de Jesús. Es ya intolerable que esta gente despiadada se permita el lujo de pisotear derechos, incitar al odio y profanar la Semana Santa con sus palabras que rezuman el desprecio hacia las personas LGTBI más vulnerables. ¿De qué sirve que Francisco module el gesto y sus palabras hacia las personas LGTBI si dos de sus obispos escupen de esta forma sobre el rostro de Cristo en estos días de Pasión y llaman a desobedecer las leyes civiles?. Estos señores no pueden permanecer ni un minuto más en sus puestos, de lo contrario, Francisco, serás cómplice de su Homofobia… de nada servirá que te arrodilles a lavar los pies de nadie…

La Iglesia vuelve a atacar. Los obispos de Getafe y Alcalá de Henares, Joaquín María López de Andújar y Juan Antonio Reig, respectivamente, han tachado de un “hecho grave” la aprobación de la ley madrileña para la plena integración de los transexuales, legislación que ven “en esencia”, “injusta“, por lo que “a nadie obliga en conciencia“. Ambos obispos, junto con el obispo auxiliar de Getafe, José Rico, han hecho este pronunciamiento a través de unas reflexiones pastorales remitidas a los medios de comunicación después de que el pleno de la Asamblea de Madrid aprobase con la abstención del PP y los votos a favor de PSOE-M, Podemos y Ciudadanos la pasada semana una ley que busca la “plena integración social de las personas transexuales”.

antonelli_carla“Las pastorales de la transfobia de los obispos de Alcalá y Getafe”,
por Carla Antonelli

Que dos obispos hablen de esta ley como -pensamiento ideologico y totalitario- tal como se ha escrito la historia de la humanidad los últimos dos mil años, no deja de ser paradójico y artero.

Una vez más, ha sido en Semana Santa. Todos recordamos cómo un viernes santo el obispo Reig Pla, de Alcalá de Henares, en directo por TVE, ante una primera fila de niños que no entendían lo que decía, afirmó que los homosexuales “se corrompían y prostituían en club de hombres nocturnos”.

Ante la perplejidad y asombro leo una carta de los obispos de Getafe y Alcalá de Henares de Madrid, contra la Ley Integral de Transexualidad aprobada por la Asamblea el pasado 17 de marzo, que solo rezuma odio, intolerancia y desprecio social hacia las personas transexuales y sus derechos fundamentales. Colectivo que históricamente ha sido y es discriminado en todos los ámbitos sociales, habiendo aumentado alarmantemente las tasas de ataques violentos por razón de su identidad de género.

Cuestión que, en un primer momento, da lugar a pensar que quienes dicen defender el amor y respeto al prójimo habrían celebrado con satisfacción que esta normativa entrará en vigor al día siguiente de que sea publicada en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid. Hecho que provoca estupor después de leer la misiva del obispo de Alcalá de Henares y el de Getafe, ya que parece que el arzobispo de Madrid se ha negado a rubricarla. Aunque de la consternación pasas a la conclusión de que no son dignos representantes de la doctrina de su magisterio.

Pero entrando en materia en cuanto al texto legislativo se refiere, ya sean los firmantes de “las reflexiones pastorales” genuinos o falsarios, habría que recordarles que en la Tierra están sometidos al Imperio de la Ley del hombre y no de lo divino, por lo que hacer un seudo-llamamiento al incumplimiento de la normativa ya en sí es un hecho delictivo, donde dicen que es una “ley injusta y que, por tanto, a nadie obliga en conciencia”. Por otro lado, decirles igualmente que vivimos en un estado aconfesional y que sus pretensiones son una gravísima injerencia de la Iglesia en las cuestiones legislativas del Gobierno Autonómico de la Comunidad de Madrid.

Tampoco ahorran en calificativos, desde “marxistas liberales, ecología idolátrica y fragmentada, pornificación de las relaciones personales y de la cultura, sexualidad sin verdad, usurpación deliberada de la filiación natural de los niños, manipulación hormonal, amputación y extirpación de órganos sanos, reasignación de la identidad personal, realidad virtual sustitutiva”, hasta su sorprendente conclusión de que las personas transexuales no podemos afirmar nuestra identidad sobre el que llaman “sexo biológico”. Hecho llamativo, ya que en otra parte piden para sí mismos espacios de “justicia y libertad”, una más de las paradojas conceptuales de la Iglesia, el arte de la afirmación y negación en un mismo principio para producir el desconcierto.

Hay varias cosas llamativas en el texto. Una es la cantidad de improperios y rienda suelta a un odio desmedido con el que trufan la carta de principio a final, y lo burlesco que es que digan hacerlo desde el “respeto”. La otra es su profundo distanciamiento de los problemas y de la realidad cotidiana de las personas, su falta de empatía y desconexión total de los rasgos inherentes del ser humano, como es la solidaridad con quienes sufren y lo están pasando mal.

Ya lo ha dicho el papa Francisco, en varios ocasiones, invitando a la curia a que salgan de sus palacios, riquezas y boatos, aunque parece que todavía muchos se aferran a su jaula de oro inconexa de la realidad.

Aunque lo realmente alarmante en toda su proclama es la retórica de la incitación al odio hacia las personas transexuales, en su punto número doce hace un llamamiento y apelan a la “emergencia cívica de los católicos” a no mirar hacia otro lado con esta ley porque si no estarían “pecando de omisión”. Con lo que la Fiscalía tendría que actuar de oficio, ya que una vez más nos han marcado con la estrella de David, y ahora solo hace falta que vengan a por nosotras y nosotros.

Por último, destacar que hacen especial hincapié que esta norma es fruto de “un pensamiento ideológico y totalitario”. Contestarles que no, que esta Ley es fruto del trabajo y consenso de los colectivos transexuales de la Comunidad de Madrid, de sus demandas y problemas de discriminación añadida diaria al resto del tejido social. Pero que dos obispos hablen de esta ley como -pensamiento ideologico y totalitario- tal como se ha escrito la historia de la humanidad los últimos dos mil años, no deja de ser paradójico y artero.

Carla Antonelli
Diputada del Grupo Parlamentario Socialista en la Asamblea de Madrid y Activista transexual

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El Observatorio contra la LGBTFOBIA condena la infame Carta de los obispos de Getafe y Alcalá de Henares y la pone en conocimiento de la Fiscalía especializada en Delitos de Odio.

hqdefaultEl Observatorio Español contra la LGBTFOBIA (STOPLGBTFOBIA) hace una dura condena sin paliativos de la Carta destinada a sus feligreses difundida por los obispos de Getafe (Joaquín María López de Andújar y su auxiliar José Rico Pavés) y el obispo de Alcalá de Henares (Juan Antonio Reig Plá), donde arrementen contra la recientemente aprobada Ley de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y No Discriminación” el pasado 17 de Marzo en la Asamblea de la Comunidad de Madrid, y la consideran “injusta y no obliga en consecuencia”.

“Desde el Observatorio Español contra la LGBTFOBIA estamos consternados, insultados y humillados con esta grave injerencia y acusación por parte de la Jerarquía Católica en la Comunidad de Madrid. Consideramos que se trata de un infame discurso del odio, que fomenta la exclusión, la discriminación y la injusticia contra las personas LGBT. Por ello, hemos puesto en conocimiento de la Fiscalía Especializada en Delitos de Odio la Carta de estos obispos, al mismo tiempo que estamos estudiando interponer una querella contra los autores, puesto que creemos que fomenta el odio y la discriminación contra un grupo poblacional específico tal como recoge el Código Penal en su Artículo 510. Además están fomentando la insumisión ante la ley, lo cual también es considerado delito según nuestra Legislación de Justicia”, declara Paco Ramírez, presidente del Observatorio.

“En la polémica carta aducen que se trata de una ley que además de fomentar la desigualdad (inicua) y la injusticia, la consideran una ley antinatural que va contra el orden natural de Dios y la naturaleza, que promueve el pensamiento totalitario y una dictadura del relativismo cultural y social, entre otras barbaridades y absurdidades metafilosóficas”, afirma Paco Ramírez.

“Literalmente afirman: ‘Difícilmente se podrá defender el derecho de personas que se consideran discriminadas cuando esa defensa se funda en una comprensión equivocada del ser humano’. Se trata de infames declaraciones que promueven el odio, la desigualdad y la injusticia de la sociedad en la que vivimos, donde llegan incluso a afirmar que los cristianos podrían negarse a defender discriminaciones y derechos de estas personas por estar ‘equivocadas’”, afirma Paco Ramírez.

“Para estos obispos la diferencia sexual entre varón y mujer es un don divino que no se puede alterar, y que sirve para una reciprocidad y complementariedad mútua, y sobre todo para la procreación, los fines últimos del matrimonio hombre-mujer. Además el cuerpo biológico es un regalo de Dios, y consideran insana cualquier actitud que pretenda ‘cancelar la diferencia sexual’. Llevando al absurdo esta lógica, no estarían moralmente mal vistas cualquier tipo de cirugía, aunque sea para curar un accidente, operar un cáncer o reparar alguna anomalía física con la que se ha nacido”, continúa Ramírez.

“Continúan los ínclitos obispos afirmando que la ley de matrimonio igualitario aprobada en España, es una ‘redefinición del matrimonio’, que ‘abrió la puerta a cualquier combinación afectiva’. Ya no se atreven a afirmarlo directamente, pero todos son conocidas las continuas comparaciones entre el matrimonio entre personas del mismo sexo como entre un hombre y un animal, o el de anciano o un bebé, como declaraban otrora algún jerarca católico”, explica el presidente de STOPLGBTFOBIA.

“En un intento de proscribir hechos contrarios a la naturaleza divina meten en el mismo saco la anticoncepción, el divorcio, la anticoncepción, la esterilización, las técnicas de reproducción asistida,… con la manipulación hormonal, la amputación/extirpación de órganos, el suicidio, la eutanasia… hasta incluso el “amor romántico”, el “amor libre”, el “poliamor”, una sexualidad sin verdad (considerada como procreación) o la usurpación de la filiación natural de los niños (refiriéndose a la maternidad subrogada o a las técnicas de reproducción asistida”, enfatiza Ramírez.

“Continúan acusando a la Organización Mundial de la Salud (OMS) de difundir una maligna ‘teología de género’ entre los niños en los centros escolares sin el permiso de los padres, lo que para ellos trastoca los derechos del niño que no son nada sin la voluntad de sus padres que deben agredecerles ‘haberles dado la vida’”, continúa Paco Ramírez.

“Finalizan afirmando que este tipo de leyes van contra la libertad de conciencia y religiosa, y llegan al extremo de concluir que la citada ley constituye un grave atentado contra el Quinto Mandamiento (‘No cometerás actos impuros’) y facilita el Sexto Mandamiento (‘No robarás’) y Noveno Mandamiento (‘No codiciarás los bienes ajenos’)”, aclara Ramírez. “Desde el Observatorio pedimos a la sociedad civil y a los partidos políticos a que condenen y denuncien este discurso del odio, que tanto daño sigue haciendo a nuestra sociedad, fomentando la discriminación, la injusticia y hasta incluso la violencia. De forma particular pediremos a los Plenos de los Ayuntamientos de Getafe y de Alcalá de Henares que reprueben esta carta”, finaliza Paco Ramírez.

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El PSOE rechaza enérgicamente las palabras de los obispos

angeles-alvarez-CONGRESO13El PSOE rechaza enérgicamente las críticas de los obispos Juan Antonio Reig Pla, de Alcalá de Henares; Joaquín Mª López de Andújar y Cánovas del Castillo, de Getafe, y José Rico Pavés, prelado de Mentesa y auxiliar de Getafe a la Ley de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y no Discriminación de la Comunidad Autónoma. “Que dejen de radicalizarse y sean más cristianos”, les ha contestado la secretaria de Igualdad y Diversidad del PSOE-M, Ángeles Álvarez.

Álvarez ha salido al paso de las Reflexiones pastorales a la norma que han hecho los religiosos donde describen lo que Álvarez ha descrito como “posiciones encolerizadas contra la Ley Trans” y documento “que instiga al odio“. A su juicio, el texto “es producto de la obsesión de un sector de la jerarquía católica más cerca de los ultramontanos del siglo XIX que de ciudadanos del siglo XXI respetuosos con los Derechos Humanos”.

Álvarez ha recordado que “la Ley de Transexualidad pretende hacer realidad que los y las transexuales gocen de los mismos derechos que tiene cualquier persona”. Además, ha animado a los obispos “a conocer de cerca la realidad de la transexualidad” y, finalmente, ha recordado que “no es bueno ni cristiano, exhortar al odio, al rechazo y al desprecio de las personas transexuales”.

Fuente Agencias

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“El Mayor escándalo de la Iglesia católica”, por Juan José Tamayo.

Martes, 11 de febrero de 2014

NiñollorandoEL MAYOR ESCÁNDALO DE LA IGLESIA CATÓLICA
Pederastia, patriarcado y masculinidad
Juan José Tamayo

La pederastia es el mayor escándalo de la Iglesia católica de todo el siglo XX y de principios del siglo XXI, el que más descrédito ha provocado en esta institución bimilenaria y el que ha generado más pérdida de creyentes, que han abandonado la Iglesia, bien dando un portazo, bien hecho mutis por el foro. Algunos de los que se presentaban como modelos de entrega a los demás, se entregaron a crímenes contra personas desprotegidas. Algunos de los que eran considerados expertos en educación, utilizaron su supuesta excelencia educativa para abusar de los niños y las niñas que los padres les confiaban para recibir una buen formación. Algunos de los que se presentaban como guías de “almas cándidas” para llevarlas por el buen camino de la salvación, se dedicaban a mancillar sus cuerpos y anular sus mentes.

Y eso sucedió durante décadas en no pocas de las instituciones religiosas: parroquias, seminarios, colegios, noviciados, etc., y afectó a decenas de miles de víctimas, según el reciente Informe de la ONU. Los delitos sexuales fueron cometidos por miles de eclesiásticos apoyándose en su poder espiritual, que demostró ser una coraza para actuar criminalmente y protegerse de la justicia. ¡El poder, siempre el poder! Y en este caso, el poder espiritual, el más dañino de los poderes cuando se desvía del camino de la espiritualidad liberadora, transita por la senda del control de las conciencias y manipula la voluntad de los creyentes; y el poder patriarcal, que ha ejercido más violencia en la historia que todas las guerras. ¡El poder espiritual y el poder patriarcal siempre unidos en las religiones!

pederastia¿Desconocía el Vaticano tan extendida, programada y perversa situación de la pederastia y tan humillantes prácticas para las víctimas? La conocía perfectamente, ya que hasta él llegaban informes y denuncias que archivaba sistemáticamente hasta olvidarse de ellas. A las víctimas y a los informantes les imponía silencio para salvar el buen nombre de la Iglesia, amenazando con penas severas que podían llegar hasta la excomunión si osaban hablar. Tal modo de proceder creó un clima de permisividad, una atmósfera de oscurantismo y un ambiente de complicidad con los abusadores, a quienes se eximía de culpa, mientras que la culpabilidad se trasladaba a las víctimas, que se veían bloqueadas para ir a los tribunales ante la imagen de autoridad que daban los pederastas. Hacerlo público se consideraba una desobediencia a las orientaciones eclesiásticas y una traición al silencio impuesto por las autoridades competentes, que decían representar a Dios en la tierra.

No importaba la pérdida de dignidad de las víctimas, ni los daños y secuelas, muchas veces irreversibles, ni las lesiones graves físicas, psíquicas y mentales con las que tenían que convivir los afectados de por vida. Faltó com-pasión con las víctimas y sensibilidad hacia sus sufrimientos. No hubo acto de contrición alguno, ni arrepentimiento, ni propósito de la enmienda, ni reparación de los daños causados, ni se produjo acto alguno de rehabilitación, ni se hizo justicia. Todo lo contrario: se echó más leña al fuego de las agresiones Tal actitud supuso una nueva y más brutal agresión.

Sucede, además, que la mayoría de las veces los casos de pederastia se produjeron en instituciones y centros de formación masculinos dirigidos por varones: párrocos, formadores de seminarios, educadores de colegios, maestros de novicios, padres espirituales, obispos, todos célibes, en el ejercicio del poder patriarcal en estado puro. Lo que demuestra que el patriarcado recurre incluso a los abusos sexuales para demostrar su poder omnímodo en la sociedad y en las religiones y, en el caso que nos ocupa, sobre las personas más vulnerables. Un poder legitimado por la religión, que convierte a los varones en “vicarios de Dios” y portavoces de su voluntad. Es la forma más perversa de entender y de practicar la masculinidad, que despersonaliza y cosifica a quienes previamente ha destruido. Masculinidad y violencia, pederastia y patriarcado son binomios que suelen caminar juntos y causan más destrozos humanos que un huracán.

Pederastia2El cáncer de la pederastia con metástasis, extendido por todo el cuerpo eclesial, es la mejor y más fehaciente prueba del fracaso del catolicismo del Juan Pablo II y del cardenal Ratzinger, que los encubrieron: el primero como papa concediendo todo tipo de atenciones religiosas a reconocidos pederastas como Marcial Maciel; el segundo como todopoderoso presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe durante casi un cuarto de siglo. Este último, siendo papa, Benedicto VI, se vio obligado a dimitir ante la suciedad que le llegaba al cuello y que no supo limpiar a tiempo. ¿Quiso limpiarla de verdad? No lo sabemos. Lo cierto es que no lo hizo. ¿No pudo? Claro que pudo. ¿No demostró mano dura con los teólogos y las teólogas que disentían de su manera de pensar, a quienes vigiló detectivescamente, impuso silencio, retiró el reconocimiento de “teólogos católicos”, condenó sus libros, expulsó de sus cátedras? ¿No puso bajo sospecha a la Conferencia de Liderazgo de Mujeres Religiosas de Estados Unidos –que representa al 80% de monjas de ese país-, a quienes acusó de feminismo radical y las colocó bajo el control de un arzobispo, que actúa como detective? ¿Por qué entonces le tembló el pulso y no actuó con la misma contundencia ante los casos de pederastia?

Aunque con retraso, llega ahora una severa denuncia de la ONU contra el Vaticano, al que acusa de anteponer su reputación a la defensa de los derechos de los niños, de violar la Convención que protege dichos derechos, de no reconocer la magnitud de los crímenes, de ejercer una prolongada y sistemática política de encubrimiento de la violaciones y, ante la gravedad de los hechos, limitarse a trasladar a los pederastias de parroquias.

La reacción inmediata del Vaticano, a través de su portavoz, el jesuita Federico Lombardi, no ha sido precisamente la de ofrecer su colaboración a la ONU y a los tribunales civiles de justicia, ni la de proceder con urgencia al esclarecimiento de tamaños crímenes. Lo que ha hecho ha sido contra-atacar y acusar a la ONU de llevar a cabo “ataques ideológicos” y de interferirse en las enseñanzas de la Iglesia y en la libertad religiosa. Me parece una respuesta equivocada, ya que, a mi juicio, la ONU no hace ataques ideológicos ni se interfiere en asuntos ajenos a su competencia, sino que exige, como es su obligación, el cumplimiento de la Convención de los Derechos del Niño. ¡Demasiado tarde lo ha hecho!

Si el modelo de Iglesia de los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI fracasó, entre otras razones, por su actitud permisiva hacia la pederastia, el nuevo modelo de cristianismo que está gestándose solo puede ver la luz si el Vaticano cambia de actitud en este tema. En una institución tan centralista y vertical como la Iglesia católica, donde el papa tiene la plenitud del poder, le corresponde a Francisco responder a las graves denuncias y a las legítimas peticiones de la ONU sin titubeos ni estrategias dilatorias, y actuar con contundencia contra la pederastia: poner fin a la impunidad, condenar públicamente los crímenes cometidos, pedir perdón por ellos, cesar en sus funciones a los responsables, abrir los archivos donde se encuentra la información acumulada durante décadas y entregar a la justicia a los pederastas y a sus encubridores.

Y debe hacerlo sin demora, ya que el tiempo puede jugar a favor de la credibilidad de Francisco, que hoy es muy elevada, pero también en contra. A mayor retraso y más ambigüedad en la respuesta, más pérdida de credibilidad; a más celeridad en la colaboración y más contundencia en la condena de la pederastia, el papa argentino será más creíble.

Si se refugia en injustificados contra-ataques, como ha hecho torpemente su portavoz monseñor Lombardi, y no actúa en la dirección que le ha marcado la ONU, mucho me temo que la reforma de la Iglesia con la que se ha comprometido fracasará. Sus gestos de apertura se quedarían en gestos para la galería y sus palabras de solidaridad se las llevará el viento. ¡Así de triste! Espero y confío en que esto no suceda.

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