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El prefecto de Doctrina de la Fe, Luis Ladaria, ordenó “evitar el escándalo público” y no denunciar en varios casos de abusos sexuales a menores

Lunes, 14 de febrero de 2022

HqrrK0IFEl ‘sistema del silencio’ salpica al prefecto de Doctrina de la Fe

Salen a la luz varias cartas del cardenal español, reclamando actuar en silencio y desplazar al cura implicado. Una se refiere el depredador Bernard Preynat, que llegó a abusar de cuatro y cinco niños a la semana y cuyo caso acabó con la carrera eclesiástica del cardenal Barbarin. La otra, a un cura italiano que, tras ser enviado a su nuevo destino, llegó a violar a una decena de menores

Ladaria también ordenó en 2015 “restablecer el buen nombre y la fama” del numerario del Opus Dei condenado por abusos en el caso Gaztelueta. Siete años después, Roma sigue sin restablecer el buen nombre de la víctima, el hijo de Juan Cuatrecasas

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El cardenal español Luis Francisco Ladaria, actual prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ordenó de forma sistemática “evitar el escándalo público” en varios casos de abusos sexuales a menores, sin exigir la denuncia ante la Justicia y únicamente solicitando que el pederasta fuera apartado del trato con menores.

La denuncia, publicada hoy por el periodista Emliano Fittipaldi en ‘Domani’, pone de relieve la existencia, durante décadas, de un ‘sistema de silencio‘, cuyos ecos persisten aún hoy en determinadas esferas de la Iglesia católica.

En dos cartas publicadas por el semanario, una fechada en 2012,  la otra en 2015, se observa cómo las instrucciones de Ladaria (responsable de tratar estos casos en Doctrina de la Fe) eran las mismas: “evitar el escándalo público” y otorgar al clérigo “otro ministerio que no conlleve contacto con menores“.

El caso “Preynat”

Es el protocolo 49-630, en el que Ladaria indica por escrito cómo proceder con el cura francés Bernard Preynat, un auténtico depredador sexual, que llegó a abusar de cuatro y cinco niños por semana durante años, y que ha sido condenado por la justicia francesa a cinco años de prisión, en un caso que acabó costándole el cargo al cardenal de Lyon, Philippe Barbarin. El jesuita Ladaria no ordena ni sugiere denuncia alguna ante los tribunales civiles.

“Barbarin y Ladaria lo sabían”, explica en su crónica el periodista. De hecho, el entonces obispo de Lyon pregunta al Vaticano qué hacer. La respuesta, por escrito, no deja lugar a dudas:

Eminencia, esta congregación, después de haber estudiado cuidadosamente el caso del sacerdote de su diócesis que les ha presentado , Bernard Preynat, ha decidido confiarle la tarea de tomar las medidas disciplinarias adecuadas, evitando el escándalo público , en el entendido de que, en estas condiciones, no se le puede encomendar otro ministerio pastoral que incluya un posible contacto con menores . tomen las medidas adecuadas para la Pastoral de las Víctimas Le ruego acepte, Eminencia, la expresión de mis devotos sentimientos en Cristo“.

El ‘ogro’ encubierto que violó a diez niños más

No fue la única ocasión. En 2012 se dieron las mismas instrucciones en el caso del italiano don Gianni Trotta. “Evitar el escándalo, evitar que contacte con menores”, reza la carta. Y Don Trotta fue desplazado, sin informar a nadie, a Lucera un pueblo en la provincia de Foggia, donde se convirtió en entrenador de un equipo de fútbol. entre 2014 y 2015 violó a diez niños, y fue condenado a 20 años de cárcel. “Probablemente, si las autoridades religiosas y vaticanas hubieran denunciado lo que sabían, habrían evitado esta violencia”, exlica Fitipaldi.

La defensa del Opus Dei en el ‘caso Gaztelueta

Ladaria también ordenó, en 2015, “restablecer el buen nombre y la fama del acusado”, un numerario del Opus Dei acusado de abusos en el colegio Gaztelueta, “sin que proceda adoptar, ulteriormente, ninguna otra medida con relación a la citada persona”.  Dicho profesor fue condenado, primero, a once años de prisión, por la Audiencia Provincial de Bizkaia, y posteriormente a dos años por el Tribunal Supremo. Es, pues, un pederasta condenado en firme por la Justicia española, que ha demostrado que abusó de Juan Cuatrecasas jr. en el colegio Gaztelueta. Siete años después, el cardenal todavía no ha rectificado ni repuesto “el buen nombre y la fama” de la víctima.

Su padre, Juan Cuatrecasas, no se muerde la lengua. “Por fin se hace justicia con la pasividad, el encubrimiento y la complicidad de este personaje, que no solo ha mentido a todos los cristianos con estos graves delitos sino que a día de hoy sigue manteniendo que hay que reponer el ‘buen nombre’ de un pederasta condenado a dos años por abusos a un menor en un centro escolar saltándose a la torera sin rubor un auto de instrucción, una sentencia de la Audiencia Provincial de Vizcaya y otra del Tribunal Supremo”.

“Se hace justicia y ya todo el mundo sabe lo que hizo y ha seguido haciendo: hurdir una trama para seguir destrozando el nombre de una víctima de abusos sexuales, mi hijo. Ahora ya sabe todo el mundo quién es, el del buen nombre, mi hijo Juan Cuatrecasas Cuevas”, señala su padre. “Mal que le pese a la jerarquía negacionista. Todo el pueblo ya lo sabe. Se acabó la broma, la suya. Una broma macabra impropia de un prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe”.

Un prefecto que, por cierto, parece tener los días contados: fuentes vaticanas aseguran que, en breve, podría producirse su relevo. Su posible sucesor -como adelantó RD- no es otro que el cardenal maltés Charles J. Scicluna, uno de los principales apoyos del Papa Francisco en la lucha contra la pederastia. Y contra eses ‘sistema del silencio’ que, pese a todo, aún persiste entre los muros vaticanos.

Archivo-Congregación-de-la-Fe-Octubre-2015 by Jesús Bastante on Scribd

Fuente Periodista Digital

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Hans Zollner: “Los obispos españoles saben que no han hecho lo que tenían que hacer y admitirlo es difícil”

Jueves, 10 de febrero de 2022

telefono-conferencia-episcopal-espanolaEl experto cree que en América Latina los datos de abusos serán parecidos: Aún no constan

“La Iglesia debe aclarar todo que ha sucedido sobre los abusos” sin que importe “el daño a su imagen”, dice el jesuita alemán, miembro de la comisión para la Protección de menores instituida por el papa Francisco y uno de los mayores expertos mundiales sobre los abusos por parte del clero

Es partidario de las investigaciones independientes que esclarezcan los casos y las responsabilidades porque, subraya, “es evidente” que las víctimas han perdido la confianza en la Iglesia

Advierte de la necesidad de que no haya “ninguna instrumentalización política” y “se lleve a cabo por una persona con autoridad moral impecable e imparcialidad junto a un equipo de expertos independiente”

Una comisión sin la colaboración de la Iglesia no funcionará, asegura. “A veces en la discusión pública nos creemos que la magistratura tiene poderes ilimitados, pero no es así”, aconseja

Según Zollner, en América Latina “el número de casos de abusos a menores y de abusadores en la Iglesia católica será muy parecido a los que se manejan en Europa, pero a la hora de denunciar los abusos, mucho depende del contexto sociológico y político del país”

Benedicto XVI: “Expreso a todas las víctimas de abusos sexuales mi profunda vergüenza, mi gran dolor y mi sincera petición de perdón”

Las víctimas de abusos en Alemania lamentan la “falta de empatía” de Ratzinger: “No nos ha pedido perdón”

Pedro Sánchez: “A la Iglesia también le interesa que se depuren responsabilidades”

El Gobierno “no duda” de la participación de la Iglesia en la Comisión Antiabusos del Defensor del Pueblo

Hablan las víctimas: los ‘apóstoles’ de la lucha contra la pederastia clerical

“No es la jerarquía quien tiene la autoridad, sino las víctimas”

Las víctimas, divididas ante la participación de la Iglesia en la Comisión Antiabusos defendida por el PSOE

Ernesto Gasco, ante la comisión antipederastia del Gobierno: “Se llega tarde, pero por menos se llega”

María Victoria Martinikorena, víctima de abusos de una monja: “Las mujeres abusadas y violadas somos invisibles”

La Ertzaintza investiga 5 casos de abusos sexuales en centros religiosos de Bizkaia

Miles de firmas contra la absolución del obispo indio Mulakkal, acusado de violación de monjas

“La Iglesia debe aclarar todo que ha sucedido sobre los abusos” sin que importe “el daño a su imagen”, dice a EFE el jesuita alemán Hans Zollner, miembro de la comisión para la Protección de menores instituida por el papa Francisco y uno de los mayores expertos mundiales sobre los abusos por parte del clero.

Este psicólogo, director del Instituto de Antropología para Estudios Interdisciplinares sobre la Dignidad Humana y el Cuidado de las personas vulnerables de la Universidad Gregoriana, es partidario de las investigaciones independientes que esclarezcan los casos y las responsabilidades porque, subraya, “es evidente” que las víctimas han perdido la confianza en la Iglesia.

Debemos aclarar todo lo que ha sucedido con estos crímenes de abuso a menores, de encubrimiento, de ofuscamiento, porque como Iglesia tenemos que mirar a la realidad de cara”, afirma ante el rechazo de algunas conferencias episcopales, como la española o la italiana, a abrir investigaciones.

Una comisión sin la Iglesia no funcionará

Respecto a la iniciativa impulsada por el Partido Socialista (PSOE) en España de crear una comisión de investigación independiente formada por expertos y dirigida por el Defensor del Pueblo, Zollner advierte de la necesidad de que no haya “ninguna instrumentalización política” y “se lleve a cabo por una persona con autoridad moral impecable e imparcialidad junto a un equipo de expertos independiente”.

La politización no ayuda a las víctimas, porque son instrumentalizadas de nuevo”, añade, al tiempo que destaca también que la comisión deberá contar con la “colaboración de la Iglesia católica porque si no, no funcionará”.

“A veces en la discusión pública nos creemos que la magistratura tiene poderes ilimitados, pero no es así. No pueden hacer cosas fuera de la ley, como cuando entraron en los archivos de la Iglesia belga para confiscar documentos y luego no pudieron utilizarlos porque no habían sido obtenidos legalmente”, señala el jesuita alemán.

Pero además, explica, a veces el recorrido jurídico no es favorable a las víctimas, porque se necesitan pruebas irrefutables que son muy difíciles de encontrar en los casos de abusos y muchas víctimas sólo hablan 25 años después de los hechos, por lo que es imposible -dice- corroborar que ocurrió un 28 de febrero de 1965.

“Lo que se necesita es un verdadero cambio por parte de la Iglesia, no sólo de acoger sino también de dialogar con las víctimas”

Un cambio de mentalidad en los obispos

Sobre las denuncias, Zollner explica que las leyes y los pasos dados se deben a Francisco, que ha trabajado en el cuadro normativo y endurecido las leyes – incluso se puede procesar a un obispo que no ha hecho nada si hay una denuncia- pero que lo que necesitan la Iglesia y sus obispos “es admitir lo que ha sucedido en el pasado, no solo los abusos, sino la negligencia: asumir la responsabilidad y decir que por una razón u otra no se hizo lo que se debía”.

¿Por qué estas reticencias por parte de los obispos españoles o italianos a abrir investigaciones? “Porque hay casos que no se conocen y ellos mismos o sus predecesores saben que no han hecho lo que tenían que hacer y admitirlo es difícil”, explica

Además, luego está el tema de los resarcimientos económicos que frenan las investigaciones, según Zollner, que añade: “La realidad es que tenemos que ofrecer una reparación justa, aunque la Justicia nunca será completa”.

El experto reafirma que lo que falta, sobre todo, es un cambio de mentalidad en la Iglesia “que tiene que olvidar que tipo de repercusión tendrán estas investigaciones. Se tiene que pensar en el daño que se ha hecho a estas personas. A la Iglesia no le tendría que interesar si estas investigaciones dañan su fachada, su imagen”.

“Como decía san Juan Pablo II en 2002 es tiempo de purificación para la Iglesia y de admitir que la Iglesia no es una institución inmaculada como algunos piensan. Es el momento del arrepentimiento, de la confesión y de la reparación cuando es posible, es como lo que la Iglesia propone a las personas en la confesión. Es el momento en el que es necesaria una confesión institucional”, explica.

Sin embargo, admite que “por desgracia en la jerarquía , los obispos, no entienden que es mejor afrontar la cosas, admitir los crímenes, los pecados, pedir perdón, y luego incluir a las víctimas en este recorrido” y que para muchos en la Iglesia “las víctimas aún se ven como personas incómodas, que molestan”.

América Latina

En América Latina “el número de casos de abusos a menores y de abusadores en la Iglesia católica será muy parecido a los que se manejan en Europa, entre el 3 y 5 % de la población del clero en los últimos 75 años”, asegura Zollner.

Apunta que “aunque las circunstancias culturales y sociales son diferentes”, los terribles datos de los informes europeos pueden ser los mismos en el continente americano.

Mientras que en varios países de Europa se han realizado investigaciones independientes para esclarecer los casos de abusos y los abusadores, en América Latina aún faltan estos datos.

El psicólogo destacó que en América Latina hay mucho movimiento entre los religiosos que se están formando en la prevención de los abusos y que también muchos obispos están trabajando en ello, y que “aunque hay algunos países que están dando pasos adelante en otros no”.

Según Zollner, a la hora de denunciar los abusos, mucho “depende del contexto sociológico y político del país” y en el área andina “por razones culturales no se habla de sexualidad públicamente o solo aparecen casos en noticias de corte escandaloso y luego desaparecen rápidamente porque son temas muy incómodos por los muchos prejuicios”.

Fuente Religión Digital

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Un padre que quería prohibir los libros LGTB+ es acusado de pederastia

Miércoles, 9 de febrero de 2022

95E78FA2-2FCA-44F0-9B3E-296AF721B91F-768x598Ryan Utterback en una reunión de la junta escolar en octubre de 2021 (Junta de Educación del Distrito Escolar de NKC)

Un padre de Missouri, Estados Unidos, que hizo campaña para prohibir los libros LGBT+ en las escuelas fue acusado de abuso de menores.

Según el Kansas City Star, Ryan Utterback, de 29 años, fue acusado de abuso de menores por los fiscales del condado de Clay el 14 de diciembre. También fue acusado de delitos menores por intentar mostrar material pornográfico a un menor.

Regresó a la corte para una audiencia el jueves (3 de febrero) y regresará para una segunda audiencia en marzo, según KMBC.

Las acusaciones se producen después de que Ryan Utterback, junto con varios otros padres, hablaron en una reunión de la junta del Distrito Escolar de North Kansas City a favor de prohibir dos libros de la biblioteca que se quejaron de que eran inapropiados.

Los libros en cuestión eran la novela gráfica Fun Home de la dibujante Alison Bechdel y All Boys Aren’t Blue de George M Johnson, los cuales exploran el género y la sexualidad para adolescentes y jóvenes.

El distrito escolar sacó los dos libros de las bibliotecas escolares en octubre de 2021, sin embargo, los devolvió después de que los estudiantes hablaran en contra de la prohibición, así como una advertencia de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU).

“Entiendo sus luchas y no se me escapa. Pero, de nuevo, esas conversaciones son para tenerlas en casa. Solo yo tengo su comprensión íntima de lo que es y no es apreciado por mis hijos”, dijo Utterback a KMBC en ese momento.

Según KMBC, las acusaciones incluyen que Utterback agredió sexualmente a un niño menor de 12 años en diciembre de 2020.

En un incidente separado, Ryan Utterback supuestamente hizo contacto físico con un niño de 14 años, quien lo describió como “incómodo”.

Otra acusación afirma que Utterback le mostró pornografía a un niño de cuatro años.

Ryan Utterback se ha declarado inocente.

Hablando con PinkNews después de que All Boys Aren’t Blue fuera prohibido por bibliotecas en varios estados de EE. UU., Johnson dijo: “Los niños y los jóvenes también tienen derechos, y la biblioteca es para el público. Ningún individuo debe restringir lo que otro puede tener acceso. Además, los jóvenes necesitan sentirse vistos en los libros, y mi libro proporciona eso para muchos jóvenes negros queer y jóvenes queer no negros”.

Johnson agregó que les diría a sus jóvenes fanáticos: “Seguiré luchando para que tengan acceso a mi libro y a otros, y que sepan que son válidos y que tienen toda una comunidad de personas que protegerán eso y su derecho a tener historias .”

Fuente Pink News

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“ Masculinidad y pederastia clerical: Sin compasión”, por Juan José Tamayo.

Viernes, 4 de febrero de 2022

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“Negativa expresa a constituir una comisión externa e independiente de la jerarquía”

  “La pederastia clerical se convierte así en la mayor perversión de lo sagrado y de la divinidad. Es la confirmación del viejo adagio latino: corruptio optimi pessima”

“La estructura jerárquico-patriarcal de la iglesia católica se sustenta en la masculinidad de Dios que da lugar a la masculinidad sagrada de los clérigos. Esta constituye la base del patriarcado religioso que, a su vez, legitima el patriarcado político, social, familiar”

“El comportamiento de la jerarquía eclesiástica demuestra, hasta ahora, insensibilidad ante el dolor de las víctimas, falta de compasión al no ponerse de su lado, no curar sus heridas, no contribuir a aliviar sus sufrimientos”

“¿Qué decir de la actitud de la judicatura y la fiscalí en la ciudadaníaa en los casos de pederastia clerical? Tengo mis dudas de que en determinados sectores de ambas instituciones no exista todavía complicidad, connivencia e incluso temor reverencial hacia la jerarquía eclesiástica”

Unidas Podemos, Bildu y ERC piden al Congreso que investigue los abusos a menores en la Iglesia católica

Ante la ‘gravedad‘ de lo sucedido y la ‘inacción’ de esta institución, el PNV pide que una comisión independiente investigue los abusos en la Iglesia: “Resultará más respetuosa con las víctimas”

El Gobierno reitera su apoyo a las víctimas de abusos en la Iglesia y el PP se niega a la investigación.  El PSOE estudia la “mejor opción para abrir un espacio de investigación”

Alejandro Palomas se reunirá con Sánchez para hablar sobre abusos: “Conversamos y vi que está ‘muy por labor'”

La pederastia clerical es uno de los mayores escándalos de la iglesia católica en los últimos ochenta años, que ha destruido la dignidad y la vida de decenas de miles de personas. No se trata de “solo pequeños casos”, como afirma, el secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, refiriéndose a la Iglesia católica española, sino que es un problema estructural que afecta a toda la institución, está instalado en la propia organización jerárquico-patriarcal y contagia a todo el cuerpo eclesial.

Los pederastas dentro de la iglesia católica se ubican en el ámbito de lo sagrado y en los diferentes espacios del poder eclesiástico: cardenales, arzobispos, obispos, sacerdotes, miembros de congregaciones religiosas masculinas, párrocos, profesores de colegios religiosos, formadores de seminarios y noviciados, padres espirituales, confesores, etc. Todos ellos se consideran representantes de Dios, y sus comportamientos, por muy perversos que sean, se ven legitimados por “su” Dios. La pederastia clerical se convierte así en la mayor perversión de lo sagrado y de la divinidad. Es la confirmación del viejo adagio latino: corruptio optimi pessima.

La estructura jerárquico-patriarcal de la iglesia católica se sustenta en la masculinidad de Dios que da lugar a la masculinidad sagrada de los clérigos. Esta constituye la base del patriarcado religioso que, a su vez, legitima el patriarcado político, social, familiar, etc. “El patriarcado tiene a Dios de su lado” afirma Kate Millet en su libro Política sexual (1970), que inaugura la tercera ola del feminismo: el feminismo radical.

La alianza y complicidad entre ambos patriarcados se traduce en la naturalización de la inferioridad de las mujeres, las niñas, los niños y las personas en situación de mayor vulnerabilidad, hasta llegar a legitimar la violencia contra ellas.

Llegados aquí, se establece un pacto de silencio, ocultamiento y encubrimiento en torno a la pederastia clerical, y cuando aparecen casos probados, lejos de ponerlos en manos de la justicia, se tiende a negarlos, minusvalorar su gravedad, calificarlos de excepciones irrelevantes frente a la ejemplaridad de la mayoría del clero, mirar para otro lado y a poner el foco en otros sectores de la sociedad donde se dice que es mayor el número de casos de pederastia.

Cuando aparecen informes a partir del testimonio de las víctimas, que merecen total credibilidad porque hablan desde el sufrimiento causado por la violencia sexual de que han sido objeto, se duda de su objetividad y se les acusa de falta de rigor. Es lo que ha sucedido con la investigación del diario El País, entregada al papa Francisco y al cardenal Juan José Omella, presidente de la CEE, que ha sido descalificada y acusada de falta de pruebas, como hizo el cardenal Cañizares en la rueda de prensa tras la reunión con el papa. ¿Resultado de esta actitud? Complicidad en la pederastia.

Todo menos investigar. Lo dijo en su día el secretario general de la CEE: “No estamos por la labor de hacer investigaciones sociológicas o estadísticas, sino conocer a cada víctima (y posible ¿? agresor) con nombres y apellidos”. Parece, sin embargo, que, en los últimos días se ha producido un cambio de actitud en la Conferencia Episcopal Española, que se ha mostrado dispuesta a investigar. ¿Es realmente así? Habría que matizar. El cambio se debe a la evidencia de las investigaciones externas, a la reivindicación de las víctimas y a que el Papa lo ha exigido, no a la propia convicción de un sector importante del episcopado ante la criminalidad contra la infancia.

Aun así y todo, la investigación se limitaría a crear oficinas en cada diócesis con la negativa expresa a constituir una comisión externa e independiente de la jerarquía que analice en profundidad y de manera objetiva los hechos, sus causas y consecuencias con la obligación de reparar. Las victimas ya han expresado su escepticismo y desconfianza ante tales medidas, ya que puede significar negarse a conocer la verdad, o mejor, a reconocerla. Dicha negativa contraviene el mensaje de Jesús de Nazaret: “La verdad os hará libres” (Juan 8,32).

El comportamiento de la jerarquía eclesiástica demuestra, hasta ahora, insensibilidad ante el dolor de las víctimas, falta de compasión al no ponerse de su lado, no curar sus heridas, no contribuir a aliviar sus sufrimientos y no acompañar a las víctimas en la vivencia del “calvario oculto” al que se refería en este periódico una mujer que había sido abusada de niña por un sacerdote.

Al menos cuatro Conferencias episcopales europeas han creado agencias independientes de investigación con luz y taquígrafos y sin interferencia eclesiástica alguna: Francia, Bélgica, Alemania y, hace unos días, Portugal, tras la petición pública de 241 católicos de abrir una investigación nacional independiente en torno a los abusos sexuales producidos durante los últimos 50 años; en apenas cinco días la comisión ha recibido 102 denuncias.

Hay una pregunta que me viene rondando desde que comenzaron a ver la luz las primeras denuncias de las víctimas y los primeros casos investigados por instancias ajenas a la jerarquía de la iglesia católica española: ¿por qué no toma la iniciativa de crear esa comisión independiente interdisciplinar? He escuchado respuestas como que tienen miedo a lo que pudieran encontrarse, que no quieren llegar al fondo de la verdad y que se resisten a reconocer la magnitud del problema. De ser ciertas dichas respuestas, supondrían una gravísima irresponsabilidad por parte de la CEE y, lejos de defender la honorabilidad de la iglesia católica de España, provocarían un descrédito todavía mayor en la ciudadanía.

Por último, ¿qué decir de la actitud de la judicatura y la fiscalí en la ciudadaníaa en los casos de pederastia clerical? Tengo mis dudas de que en determinados sectores de ambas instituciones no exista todavía complicidad, connivencia e incluso temor reverencial hacia la jerarquía eclesiástica; actitudes que se superpongan indebidamente a la obligada investigación de la comisión de delitos, que les incumbe. Lo que tiene que quedar claro es que no existen dos justicias, la religiosa y la civil, sino una sola, la civil, a quien corresponde investigar los delitos, en este caso, contra la indemnidad sexual de los menores, que son las personas más desprotegidas y con frecuencia las más vulnerabilizadas.

  Juan José Tamayo es profesor emérito de la universidad Carlos III de Madrid. Entre sus últimos libros cabe citar: Hermano islam (Trotta, 2019); La compasión en un mundo injusto (Fragmenta, 2021)


Fuente Religión Digital

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El escritor Alejandro Palomas denuncia que sufrió abusos de un religioso: “Soy un tío mermado, a los ocho años me convertí en un superviviente”

Viernes, 28 de enero de 2022

1200px-Alejandro_Palomas_Foto_Òmnium_Dani_CodinaEl escritor Alejandro Palomas, Premio Nadal 2018,

El autor barcelonés, premio Nadal en 2018, declara haber sido víctima de un hermano de La Salle en un colegio de Premià de Mar en 1975

Lucía Foraster Garriga

Madrid –

Alejandro Palomas (Barcelona, 54 años), escritor conocido por su trilogía de las novelas Una madre, Un perro y Un amor, la última de las cuales le valió el premio Nadal en 2018, ha revelado a EL PAÍS que fue víctima de abusos sexuales por parte de un hermano de La Salle cuando tenía entre ocho y nueve años. “Desde febrero de 1975 hasta las Navidades de 1976, sufrí abusos por parte del hermano L., del Colegio de La Salle de Premià de Mar (Barcelona)”, sentenciaba este martes en conversación telefónica. La inicial L. es el apellido del acusado, por el que se le conocía popularmente en el colegio. La Salle explica que siguió en ese mismo colegio hasta hace algunos años, aunque no aclara hasta cuándo, ahora tiene 90 años y está retirado en una residencia para religiosos en Cataluña. Este diario ha comprobado que al menos en 2013, casi 40 años después de los abusos denunciados, aún permanecía en el colegio. Palomas ha decidido hablar tras leer el reportaje publicado en este diario sobre abusos en la congregación religiosa de La Salle: “Pensé que hacía falta una cara con un nombre conocido y una historia que contar”. Para él, una frase que suelen escuchar las víctimas, “¿por qué ahora?”, es una mala pregunta. La cuestión, afirma, es: “¿Por qué no hasta ahora?”. La denuncia pública de Palomas se suma a las 251 recogidas en el informe elaborado por EL PAÍS y enviado al Vaticano y a la Conferencia Episcopal Española (CEE) el pasado mes de diciembre.

La orden de La Salle, no obstante, destaca por negarse a investigar las denuncias de pederastia y abrir un proceso canónico, en contra de las propias reglas canónicas. Únicamente las traslada a la Fiscalía, pero en la mayoría de los casos se trata de hechos prescritos, simplemente se archivan. Acumula un total de 26 acusados y al menos 60 víctimas en 27 de los 115 colegios que la orden tiene en España, según la contabilidad de este periódico, la única existente en España ante la ausencia de datos oficiales o de la Iglesia. Ante el caso de Palomas, esta congregación asegura que si se dirige a ellos le escucharán y verificarán la información que les proporcione. En todo caso, añade un portavoz, “no podemos sino condenar de manera pública cualquier abuso a menores, trasladar la voluntad de apoyo a la persona afectada y asumir la responsabilidad que nos toque (…). A pesar de la distancia temporal con los hechos narrados, nuestro protocolo, también en este caso, se ha activado inmediatamente y por lo tanto procederemos a asumir todo lo que en este proceso se vislumbre”. “Respetando siempre la presunción de inocencia tal y como nos obliga la ley, solo nos queda expresar nuestra máxima repulsa y aflicción por lo ocurrido y pedir perdón por el sufrimiento padecido”, concluye.

“El hermano L., además de estar a cargo de la sección de deportes, era profesor de lengua en el Colegio de La Salle de Premià. Era muy querido y muy popular, el típico al que se le acercaban todos los niños”, describe Palomas, que llegó al colegio con seis años, cuando su familia se mudó de Barcelona a Vilassar de Mar, a 25 kilómetros de la capital catalana. Desde que entró, quiso irse: “Aquello era un infierno. Éramos 40 o 45 niños, solo niños, en clase, y estábamos todo el día con aquellos curas. Yo era un niño con altas capacidades y con lo que ahora se llama alta sensibilidad. Allí, me convertí en un chico muy solitario, muy triste, que se relacionaba mal con los demás”. En ese ambiente, según reconoce el escritor, estar con el hermano L. era “como estar en casa”. Así, el que empezó siendo su “protector” terminó abusando de él.

 “Yo era un niño que lo somatizaba todo. Cuando estaba angustiado en el colegio, que era casi siempre, se me infectaban las amígdalas y tenía unas fiebres brutales. Llamaban a mi familia y me llevaban a casa en coche. ¿Y quién me llevaba? El hermano L.”, recuerda Palomas, que en aquel momento tenía ocho años y cursaba 4º de EGB. Durante aquellos trayectos, asegura que el religioso abusaba de él de tres formas. “La primera consistía en que él con la mano izquierda conducía y con la derecha me manoseaba a mí, que estaba estirado en el asiento trasero, por dentro del calzoncillo. Luego, se masturbaba, metiéndose la mano por el bolsillo del pantalón. La segunda era conmigo sentado en el asiento del copiloto. Hacía lo mismo, siempre empezando con cosquillas. Y la tercera, la usaba cuando íbamos por el Camí del Mig, un camino que conectaba masías y campos. Recuerdo una de esas en concreto. Paró el coche y se sentó en el asiento trasero, junto a mí. Me incorporó y me hizo estirarme con mi cabeza encima de sus rodillas. Me bajó el pantalón y el calzoncillo, y estuvo toqueteando. Intentó masturbarme, pero a los ocho años no había nada que masturbar. Él sí se masturbaba. Esa vez, entiendo que eyaculó, y como que se enfadó. Me dijo algo que me repetiría varias veces: ‘¿Ves lo que me haces hacer?’. Yo, que no entendía nada, me preguntaba, primero, qué ha hecho él, y segundo, qué estoy haciendo yo”, relata.

OMVWV72JDRGALMW2XUAVVZKAKQAlejandro Palomas (entre 8 y 9 años) fotografiado en Premià, Barcelona, en la década de los setenta (1975-1976). Imagen cedida

Cuando terminó el curso, Palomas fue a las colonias de verano. Jugando al tenis, se le rompió el cristal de las gafas en la cara. “Me llevaron a la enfermería. ¿Y quién se encargaba de la enfermería? El hermano L.”, explica. El religioso decidió que debía quedarse ingresado, en observación. “A la hora de dormir, apareció él, que aparecería tres veces aquella noche. La primera, me ató las manos. Dijo que para que no me tocara el ojo y me hiciera daño. Salió y cerró la puerta con llave. La segunda, me examinó y me tomó la temperatura. Luego, empezó a sobarme y a restregarse contra mí por detrás. También intentó meterme un dedo en el ano, pero no lo consiguió, porque yo apretaba mucho y me movía. Y la tercera, intentó penetrarme él, aunque no creo que lo consiguiera del todo”, narra Palomas, que al día siguiente volvió a dormir con el resto de los niños. “Me había puesto un apósito. Cuando me lo quité lo vi manchado de sangre, pero no dije nada porque no quería que nadie lo supiera”, cuenta. Sin embargo, convenció a sus padres de que lo dejaran volver a casa antes de tiempo, donde pasó varios días poniéndose papel higiénico enrollado en los calzoncillos para no manchar. “Al cabo de unos días dejé de sangrar y aquello dejó de doler”, recuerda.

Llegó el otoño y, en 5º de EGB, con el hermano L. como tutor y profesor de lengua, “empezó otro capítulo”, según describe Palomas: “Él, que estaba encantado conmigo y era un gran defensor de mi futura carrera como escritor, se ofreció a darme clases de refuerzo. En los recreos de después de comer, uno o dos días a la semana, subíamos a su habitación y me ayudaba con las redacciones. La clase duraba solo tres minutos, porque luego me manoseaba, me metía el dedo por el calzoncillo, me pedía que me sentara encima de él y se restregaba contra mí. Algunos días, hacía lo mismo por la tarde, después de clases”. Hasta que Palomas decidió que no volvía: “Huí, corrí. Salí del colegio y corrí, corrí, corrí. Cogí el tren y me fui a mi casa”.

Cuando llegó, se encontró a su madre planchando, y le preguntó cómo estaba. “La miré y lo lloré todo. No podía parar de llorar. Me miraba flipando, hasta que me preguntó qué me pasaba. ‘El hermano L. me hace cosas que me hacen daño’, le expliqué”. Según el escritor, su madre no sabía qué hacer, ni qué decir. Cuando llegó su padre y se lo contaron, este fue a hablar con un hermano de La Salle, cuya respuesta fue, en palabras de Palomas: “No te preocupes, que esto, como cuestión interna que es, lo solucionamos nosotros. Déjalo en nuestras manos, que no va a volver a ocurrir. Sobre todo, os pedimos discreción”. Lo recuerda, aclara, porque en aquel momento no sabía lo que significaba la palabra “discreción”. “Nunca hicieron nada, y él siguió siendo mi tutor y dando clases hasta siempre”, concluye. El último intento de abuso por parte del religioso, prosigue, ocurrió antes de Semana Santa: “Me lo encontré solo en los vestuarios y volvió a intentar lo de las cosquillas. Por suerte, en ese momento llegaron los de 8º. Fue la última vez. Después, no volvió a pasarme nada”.

Además de a sus padres, Palomas no habló de los abusos sufridos con nadie hasta mucho tiempo después. “A mi psicóloga se lo había contado, pero a mis parejas, no”, explica. “¿Por qué lo cuento ahora? Para intentar cambiar algo. No quiero nada para mí. Lo que quiero es una reparación para todos aquellos niños que han sufrido o que sufren”, argumenta. “Los abusos sexuales a menores por parte de miembros del clero son memoria histórica de este país que, como las fosas comunes, hay que desenterrar. Pero es difícil. Lo que pasa con este tipo de investigaciones es que van apareciendo como pequeños fuegos que se acaban desvaneciendo porque no hay una cadena de fuegos. Nunca se concretan en algo grande, y esto a la Iglesia le viene muy bien”.

Palomas conoce de primera mano las consecuencias en las que pueden derivar los abusos sexuales: “Perdí la confianza en el otro cuando era demasiado pequeño. No confío nunca jamás en nadie al 100%, ni siquiera en la persona con la que duermo o mantengo relaciones sexuales. Porque no entiendo que alguien quiera estar conmigo”. A las demás víctimas, Palomas les diría, después de envolverlas en un largo abrazo: “No eres culpable”. Él sintió culpa durante mucho tiempo. “Soy un tío mermado, amputado, pero ya he aprendido a vivir así. A los ocho años me convertí en un superviviente y, sinceramente, me maravilla haber llegado a ser lo que soy”, concluye.

Si conoce algún caso de abusos sexuales que no haya visto la luz, escríbanos con su denuncia a abusos@elpais.es

Fuente El País

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Pederastia (y encubrimiento) en la Iglesia católica: Wojtyla, Ratzinger… ¿quién está libre de pecado?

Miércoles, 26 de enero de 2022

abusos-Iglesia_2098300203_9807727_660x371¿Podría condenar un Papa a otro por su inacción ante los abusos?

Las acusaciones contra el Papa emérito destapan las dinámicas de ocultamiento de los abusos sexuales desde tiempos de Juan Pablo II y su política de protección de depredadores como Maciel, McCarrick o Figari, o encubridores como el cardenal de Boston, Bernard Law, o el mismísimo Benedicto XVI

Francisco está decidido a acabar con el flagelo de la pederastia, pero la dinámica del encubrimiento parece mucho más difícil de erradicar en una institución acostumbrada a lavar los trapos sucios en casa, y a acusar a las víctimas, y a los medios que destapan el horror de los abusos, de “falta de prudencia”

El mayor problema de la Iglesia en este tema es… que no se libra nadie. Nadie”. Con la voz temblorosa, un funcionario vaticano admite a RD que el informe elaborado por un equipo independiente de abogados y que ha destapado la implicación del Papa emérito, Benedicto XVI, en el encubrimiento de al menos cuatro casos de abusos sexuales a menores, no ha sido recibido con sorpresa en los muros de la Santa Sede.

Y es que el “largo camino hacia el abismo”, como ha definido la Iglesia alemana los resultados del informe –uno más, frente a la enésima negativa del episcopado español– que destapa medio millar de casos de abusos en las últimas décadas en la diócesis que dirigió Joseph Ratzinger antes de ser nombrado prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, es “una nueva muestra de que prácticamente todos los obispos que tuvieron responsabilidades pastorales hasta hace una década, de uno u otro modo, no hicieron lo suficiente para amparar a las víctimas, y sí para proteger al sacerdote o religioso implicado.

El ‘apóstol de la juventud’ que resultó un depredador

juan-pablo-ii-bendiciendo-a-marcial-maciel Juan Pablo II bendiciendo al siniestro depredador sexual Marcial Maciel

¿Nadie está libre de pecado? Muy pocos, sostienen fuentes vaticanas, que subrayan que el problema no viene tanto de la pederastia en sí, cuanto de la dinámica de encubrimiento que se suscitó en la institución durante décadas, y que tuvo en Juan Pablo II a su máximo exponente. Un Wojtyla que, durante años, no hizo caso a las denuncias de abusos contra algunos de los líderes de la restauración conservadora tras la apertura del Concilio Vaticano II y que amparó a pederastas tan famosos como el fundador de la Legión de Cristo, Marcial Maciel, al que llegó a llamar “apóstol de la juventud”.

Y es que, pese a que las acusaciones en su contra llegaron a Roma ya en 1988 (anteriormente, en 1954, siendo Papa Pío XII, ya habían aparecido denuncias, que finalmente cayeron en el olvido), Juan Pablo II no quiso abrir expediente alguno contra Maciel. Hoy, ambos han fallecido: el fundador de la Legión, como el mayor depredador de menores de la historia reciente de la Iglesia; el Papa polaco, como santo universal.

El caso de Maciel no fue el único. El líder del Sodalicio, Luis Figari, también campó a sus anchas durante años, como lo hizo Theodore McCarrick, uno de los cardenales más poderosos de Estados Unidos y al que Francisco arrebató la púrpura y hoy está siendo juzgado por tribunales norteamericanos.

Los Legionarios de Cristo tardaron más de tres décadas en reconocer los abusos de su fundador, protegido como en el caso de McCarrick por Juan Pablo II y su fiel secretario Estanislao Dzwisz, que hace pocos meses fue absuelto en una investigación sobre abusos en Polonia que amenazaba con implicar al propio Papa polaco.

La contrapartida, en ambos casos, era evidente: una fuerte financiación proveniente de México y Estados Unidos, y nuevas vocaciones sacerdotales para el proyecto de involución en la Iglesia católica. Roma cumplió, ninguno pisó la cárcel.

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El cardenal Law, refugiado en el Vaticano

Otros casos, como el de Fernando Karadima, uno de los formadores de buena parte del episcopado chileno, y abusador impune durante años, terminaron por juzgarse. La mayoría no corrieron con tanta suerte. Cuando en 2002 estalló el escándalo por la investigación del Boston Globe, que reveló miles de casos de pederastia y que llevó a la bancarrota a media iglesia católica de Estados Unidos, el cardenal de Boston, Bernard Law, dimitió de su cargo pero, en lugar de afrontar sus responsabilidades, viajó a Roma… y nunca regresó. La Santa Sede, primero con Juan Pablo II y después con Benedicto XVI, denegó las peticiones de extradición de la justicia norteamericana, y acabó muriendo entre los muros vaticanos.

De hecho, Law vivió a sus anchas hasta que el 14 de marzo de 2013, al día siguiente de ser elegido Papa, Francisco se lo encontró en la basílica de Santa María la Mayor, adonde había acudido a rendir pleitesía a la patrona de Roma. El cardenal tenía allí su residencia desde que Juan Pablo II lo nombrara, en 2004, arcipreste de uno de los templos más importantes (y más ricos) de la Ciudad Eterna. Al ver al cardenal Law, a Bergoglio se le desencajó la cara y se alejó inmediatamente de él.No quiero que siga frecuentando esta Basílica”, le espetó el argentino.

Fuentes vaticanas defienden que Francisco está decidido a acabar con el flagelo de la pederastia, pero la dinámica del encubrimiento parece mucho más difícil de erradicar en una institución acostumbrada a lavar los trapos sucios en casa, y a acusar a las víctimas, y a los medios que destapan el horror de los abusos, de “falta de prudencia”. No es una cosa del pasado, sino una afirmación del cardenal de Valencia, Antonio Cañizares, el viernes pasado, a cuenta del informe entregado por El País al Papa y al cardenal Omella.

¿Un Papa condenaría a otro Papa?

Pederastia2Con todo, nunca hasta la fecha una acusación, con pruebas, había llegado tan lejos. Ni más ni menos que contra Joseph Ratzinger, quien fuera Papa de 2005 hasta su renuncia, en 2013. Un Benedicto XVI que sí comenzó a investigar los abusos de Maciel, que abrió la puerta a los cambios en la legislación que Francisco está intentando culminar, pero que no supo, o no quiso, actuar con la dureza con la que ahora (por convicción o por la fuerza de los hechos) está haciéndolo el pontífice argentino.

La razón, tal vez, pudiera estar en lo ocurrido entre 1977 y 1982, cuando Ratzinger ejerció como arzobispo de Múnich. Según la investigación independiente, el hoy emérito sabía de la existencia de casos de abusos sexuales a jóvenes y menores cometidos por miembros de la Iglesia católica alemana cuando sucedían y tuvo, en al menos cuatro de ellos, una conducta reprochable. Entre ellos, el caso del sacerdote Peter H., quien en 1980 fue trasladado del obispado de Essen al de Múnich tras haber sido acusado de pedófilo y que en su nuevo destino siguió cometiendo abusos.

Aunque el secretario de Ratzinger ha negado las acusaciones, y el Papa emérito ha entregado una respuesta de 82 folios a los investigadores, éstos no dan credibilidad a la versión de Benedicto XVI. El Vaticano, que ha mostrado su “vergüenza” ante los datos presentados, se ha comprometido a dar una respuesta una vez lea el documento. Pero la siguiente pregunta se antoja imposible de responder: ¿qué hará Francisco si se demuestra, como parece, que su antecesor encubrió a curas pederastas?

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¿Se atreverá Bergoglio a condenar al Papa emérito? Una decisión así, apuntan en la Curia vaticana, sería muy difícil de tomar, pues pondría en cuestión la infalibilidad papal. “Y, sobre todo, porque parte de la Iglesia no entendería que un Papa condenara a otro”, nos cuentan. Y añaden: Si de verdad nadie se libra… ¿alguien podría sacar algún dossier similar sobre Bergoglio?”. La pregunta, otra vez, se queda sin respuesta

Fuente Religión Digital

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¿Encubrió Joseph Ratzinger a un cura pederasta en Munich?

Miércoles, 12 de enero de 2022

124121CF-F40A-4092-B0B0-7F316C11F719El secretario del Papa emérito niega las acusaciones, publicadas por la prensa alemana

Tal y como publica ‘Die Zeit‘, un decreto de un tribunal eclesiástico de Múnich de 2016 incrimina a Benedicto XVI por su gestión de los casos de abusos. El documento muestra que en 1980, como arzobispo de Múnich y Freising, Ratzinger había aprobado la admisión de un sacerdote diocesano de Essen, aunque sabía que había acusaciones contra el clérigo

Ratzinger “se abstuvo deliberadamente de sancionar el crimen”, asegura el semanario, que añade que tanto el hoy emérito como el entonces titular de Essen y sus vicarios generales “no cumplieron con su responsabilidad hacia los niños y jóvenes confiados a su pastoral”

Georg Gänswein aseguró que las acusaciones “son falsas” en nombre de Ratzinger, señalando que el Papa “no tenía conocimiento de la historia previa (acusaciones de agresión sexual) en la decisión de admitir al sacerdote”. Ratzinger “no renunció conscientemente” a sancionar a Peter H…. quien volvió a agredir a menores en Münich

La investigación también salpica al cardenal Marx, quien en 2008 abrió una investigación y apartó al clérigo, pero sin informar a las autoridades, ni reportar al Vaticano

Bilbao se desmarca de la CEE y abre una investigación tras conocer cinco casos revelados por El País. La diócesis reconoce al diario “la labor realizada” y agradece “el esfuerzo de las víctimas”.

¿Encubrió Joseph Ratzinger a un cura pederasta durante su etapa como arzobispo de Múnich? Una investigación de Die Zeit asegura que sí, mientras que el secretario personal de Benedicto XVI, Georg Gäenswein, niega tajantemente unas acusaciones que, de ser ciertas, pondrían en la picota al mismísimo Papa emérito.

Tal y como publica el semanario, un decreto de un tribunal eclesiástico de Múnich de 2016 incrimina a Benedicto XVI por su gestión de los casos de abusos. El documento muestra que en 1980, como arzobispo de Múnich y Freising, Ratzinger había aprobado la admisión de un sacerdote diocesano de Essen, aunque sabía que había acusaciones contra el clérigo.

Trasladado de diócesis, siguió abusando

¿Y cuál es la historia? La de Peter H. un sacerdote de Essen, trasladado a la Archidiócesis de Múnich en 1980, después de haber sido acusado de varios delitos sexuales contra menores. Un traslado que tuvo que contar con el beneplácito expreso del entonces arzobispo de la diócesis alemana, a la sazón Joseph Ratzinger. El futuro Benedicto XVI, afirma la investigación, conocía la situación del sacerdote y, aún así, lo aceptó como clérigo en su diócesis, con la condición de someterse a terapia en Baviera.

Ratzinger “se abstuvo deliberadamente de sancionar el crimen”, asegura el semanario, que añade que tanto el hoy emérito como el entonces titular de Essen y sus vicarios generales “no cumplieron con su responsabilidad hacia los niños y jóvenes confiados a su pastoral”.

Ziet‘ quiso recabar la opinión del Papa emérito. Su secretario personal, Georg Gänswein, aseguró que las acusaciones “son falsas” en nombre de Ratzinger, señalando que el Papa “no tenía conocimiento de la historia previa (acusaciones de agresión sexual) en la decisión de admitir al sacerdote”. Ratzinger “no renunció conscientemente” a sancionar a Peter H…. quien volvió a agredir a menores en Münich.

El vicario asumió la responsabilidad por Ratzinger

Otra investigación de ‘The New York Times’, fechada en 2010, ya hablaba de los abusos del sacerdote, apuntando que una treintena de personas habían podido ser agredidas por el clérigo entre Múnich y Essen. El cura fue condenado en 1986 por el tribunal de Distrito de Ebersberg, pero al término de la condena fue reintegrado en una parroquia por el cardenal Friedich Wetter, sucesor de Ratzinger en Múnich. En 2020, Ratzinger desmintió que se hubiera reunido con el cura en el año 2000.

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En 2010, Gerhard Gruber, que fue Vicario General de la Arquidiócesis de Múnich en 1980, asumió la responsabilidad exclusiva de garantizar que H. pudiera volver a trabajar como pastor, exonerando a Benedicto XVI.

Las acusaciones también salpican al hoy arzobispo de Múnich, el cardenal Reinhard Marx, por incumplir su deber en el trato con el abusador. Según denuncian dos profesores de Derecho Canónico, Norbert Lüecke y Bernhard Anuth, Marx encargó en 2008 (nada más entrar en la diócesis), una valoración psiquiátrica del párroco, trasladándolo, pero sin denunciar el caso al Vaticano. En 2010, el cura fue retirado de la pastoral, y hoy vive en la diócesis de Essen. El proceso canónico contra el clérigo, reabierto entonces, está a punto de concluir.

La publicación del informe de ‘Diez Zeit’ coincide con la próxima publicación de un informe sobre el manejo de los casos de abusos en las diócesis de Múnich, que completa otra investigación culminada en 2010 pero que sólo se publicó parcialmente. El arzobispado, por su parte, ha preferido no hacer comentarios hasta la publicación del informe, el próximo 17 de enero.

Fuente Religión Digital

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Cómo afrontar los actuales escándalos en la Iglesia

Sábado, 18 de diciembre de 2021

abusos-Iglesia_2098300203_9807727_660x371Del blog de Pedro Miguel Lamet:

El pasado día 9 entraron en vigor las nuevas sanciones en caso de pederastia o encubrimiento: Todas las diócesis del mundo habrán de cumplirlas

‘Tutela Minorum’: el Vaticano estudia los derechos de las víctimas en los procedimientos penales canónicos, O’Malley: “Dar voz a los superviventes y directices más claras a los responsables”

Fernando Valera, obispo de Zamora: “Yo me comprometí en la diócesis a abrir los archivos e investigar los abusos”

El Papa respalda el ‘informe Sauvé’ y la venta de bienes de la Iglesia francesa para indemnizar a las víctimas de la pederastia

El obispo de Créteil pone en venta su residencia para obtener fondos con que compensar a las víctimas de abusos en la Iglesia francesa

La Iglesia francesa tendrá en enero al menos 20 millones de euros para indemnizar a las víctimas de abusos. Los obispos crean el ‘Fondo Selam’ tras la visita al Papa Francisco

Los creyentes están muy preocupados por los escándalos de la Iglesia que aparecen en los Medios.

La secularización, el laicismo y la autonomía del hombre sobre la sociedad teocrática ha relegado el poder de la Iglesia. Oigo decir que incluso ha crecido, pese a las libertades democráticas, el “odio a la Iglesia”, el revanchismo contra su influencia desmesurada, e incluso que las fuerzas del mal se la están cargando.

Pero, ¿ha cambiado para mal? ¿Era mejor cuando los curas y la jerarquía eran inviolables? ¿Qué sus lacras permanecieran ocultas, que la verdad de sus perversiones se quedaran en cuchicheos de sacristía?

 La agresividad actual de algunos medios laicos se ha producido después de siglos de corrupción de una gran parte de la institución eclesial, secretismo, orgullo, dominación sobre las conciencias, falta de libertad de expresión, investigación y opinión en su seno y lacras que ahora se airean sin tapujos

No queremos una Iglesia impecable y triunfalista. El reconocimiento de la debilidad y la humildad, que es nuestra verdad, más que al  escándalo nos debería acercar a Jesús que el vernos perfectos, porque “nadie es perfecto, sino solo Dios”.

Hay que evitar la tentación de abominar contra la Iglesia incluso institucional, que es lo que pretenden los que utilizan sus pecados para aniquilarla, sino quererla más para mejorarla desde dentro, defendiéndola en lo que es injusto y proclamando sobre las azoteas su lado carismático y sus virtudes, que existen, y hoy apenas se resaltan.

Observo que la gente, sobre todo los católicos practicantes, andan muy preocupados con la imagen que actualmente tiene la Iglesia en los medios de comunicación. Primero porque aparece escasamente en los medios laicos, y cuando lo hace es mayoritariamente para publicar los escándalos relacionados con la sexualidad. Por ejemplo, la denuncia de la pederastia o los recientes casos de abandonos incluso episcopales a causa del descubrimiento  de relaciones con alguna mujer. Curiosamente estos son los que  más se destacan.

Recuerdo, en mi larga trayectoria de periodista, los tiempos, sobre todo en el posconcilio, en que los periódicos dedicaban páginas enteras a la vida eclesial, donde además de las noticias de nombramientos, el Vaticano o la vida de las diócesis, se incluían entrevistas con teólogos, el libro religioso, el heroísmo de los misioneros, mártires contemporáneos y hasta de la vida espiritual y comentarios al evangelio, había un interés por la religión, el ecumenismo y artículos de opinión de líderes eclesiales.

Es cierto que el mundo ha cambiado. La secularización, el laicismo y la autonomía del hombre sobre la sociedad teocrática ha relegado el poder de la Iglesia. Oigo decir que incluso ha crecido, pese a las libertades democráticas, el “odio a la Iglesia”, el revanchismo contra su influencia desmesurada, y hasta que las fuerzas del mal se la están cargando.

Pero, ¿ha cambiado para mal? ¿Era mejor cuando los curas y la jerarquía eran inviolables? ¿Qué sus lacras permanecieran ocultas, que la verdad de sus perversiones se quedaran en cuchicheos de sacristía?

Vayamos al Evangelio. Jesús era un predicador rural, que desarrolló su misión sobre todo en el entorno campesino y de humildes pescadores de Galilea. Solo adquirió cierta notoriedad -y poca- cuando los poderes de su época encontraron su mensaje y sus hechos, peligrosos para sus instituciones, cuando cantó las cuarenta a sus dirigentes fariseos y la religión opresiva e hipócrita que manipulaba a la gente de su tiempo. Jesús denunció el principal escándalo religioso de personajes intocables y sus instituciones, no el fondo de las tradiciones judías.

La agresividad actual de algunos medios laicos se ha producido después de siglos de corrupción de una gran parte de la institución eclesial, secretismo, orgullo, dominación sobre las conciencias, falta de libertad de expresión, investigación y opinión en su seno y lacras que ahora se airean sin tapujos. Es verdad que, como sucede después de toda represión, la reacción se pasa y a veces es excesiva, como sucede por ejemplo en otras situaciones de la vida, como en el feminismo, la homosexualidad, etcétera. Por ejemplo, hoy se olvida la otra cara de la Iglesia, la santidad, la mística, los que dan la vida cruenta o incruentamente por los pequeños, los pobres, los olvidados o inyectan energía y gracia a través de la oración y el trabajo en silencio.

Por tanto, mis conclusiones sobre este fenómeno son las siguientes:

  1. Es bueno que se descubran nuestros pecados, las lacras ocultas de la Iglesia. La ropa sucia no se sanea en la alcoba, sino que se lava y se cuelga en el balcón para orearla.
  2. Respecto a la pederastia, escándalo de los niños, que mereció la más dura condena de Jesús, ya era hora de que se conozca, se esclarezca y se denuncie y castigue eclesial y civilmente. Eso sí, con justicia, pruebas concluyentes y sin difamar a los inocentes, ni ocultar la otra pederastia secreta en las familias y la sociedad civil.
  3. No queremos una Iglesia impecable y triunfalista. El reconocimiento de la debilidad y la humildad, que es nuestra verdad, más que al  escándalo nos debería acercar a Jesús que el vernos perfectos, porque “nadie es perfecto, sino solo Dios”.
  4. Evangelizar no es buscar el aplauso ni el prestigio de la Iglesia, sino hacer el bien “sin que nuestra mano derecha sepa lo que hace la izquierda”.
  5. Es un acicate para dar ejemplo de vida, no de palabra, de éxito, de cifras despampanantes. Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.
  6. Tener miedo porque la Iglesia disminuya por perder prestigio social es una tremenda falta de fe y confianza en Dios.
  7. Necesitamos perdonar. Esto no significa justificar ni continuar con permisividad con el que delinque, sino seguir queriéndolos porque nos lo exige el padrenuestro y la misericordia, virtud esencial del cristiano.
  8. Evitar la tentación de abominar contra la Iglesia incluso institucional, que es lo que pretenden los que utilizan sus pecados para aniquilarla, sino quererla más para mejorarla desde dentro, defendiéndola en lo que es injusto y proclamando sobre las azoteas su lado carismático y sus virtudes, que existen, y hoy apenas se resaltan.
  9. Exigir sus derechos democráticos a existir, denunciar su persecución cuando exista y desmentir lo falso que se difunde en redes sociales y medios de comunicación. “La verdad os hará libres”.
  10. Y sobre todo no desanimarse nunca practicando también la esperanza. A lo largo de la Historia ha habido peores situaciones en la Iglesia, como, por ejemplo, la corrupción del Papado en el Renacimiento. Seguro que después de esta tormenta sobre la barca de Pedro, Jesús apaciguará las aguas. Quizás la Iglesia del futuro será más pequeña, menos famosa, más testimonial, más cercana a Belén, al Huerto y al Cenáculo y, por tanto, más resucitada.

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La Pederastia en España es todavía un cáncer existencial en muchos seres humanos

Sábado, 20 de noviembre de 2021

abusos-Iglesia_2098300203_9807727_660x371Del blog de José Luis Ferrando Asomado a la ventana:

¡Qué envidia me da la Iglesia francesa, tan vituperada muchas veces por el clero de nuestro país! A pesar de sus muchos defectos, esta iglesia históricamente siempre ha intuido que coger el toro por los cuernos es el mejor camino para que aflore la verdad que nos reconcilia con la existencia real.  Por eso la decisión de los obispos galos, por la que está pagando un alto precio a muchos niveles, de investigar a fondo el tema de la pederastia es absolutamente loable.

En este portal han aparecido algunos artículos insinuando la posibilidad de que un estudio similar, a nivel global, se hiciera en la Iglesia española. De entrada, con los mimbres episcopales actuales, esto es cuanto menos una utopía.

¿A qué tiene miedo los obispos españoles? A la verdad. En estos tiempos complicados para la Iglesia Española prefieren dedicarse a otros menesteres menos problemáticos. Así de claro. Tienen tantos frentes abiertos que les da miedo enfrentarse al problema de la pederastia

Un sacerdote de Cleveland, condenado a cadena perpetua por explotación sexual de menores

El Supremo confirma la pena de 12 años de cárcel a un fraile que abusó de dos personas con discapacidad

¡Qué envidia me da la Iglesia francesa, tan vituperada muchas veces por el clero de nuestro país! A pesar de sus muchos defectos, esta iglesia históricamente siempre ha intuido que coger el toro por los cuernos es el mejor camino para que aflore la verdad que nos reconcilia con la existencia real.  Por eso la decisión de los obispos galos, por la que está pagando un alto precio a muchos niveles, de investigar a fondo el tema de la pederastia es absolutamente loable. Enfrentarse a la verdad e huir del autoengaño es una sabia decisión. Sin duda el sufrimiento, en este caso de la Iglesia y de los cristianos de buena voluntad es inmenso. Pero una auténtica vida cristiana se construye desde la claridad y la transparencia absolutas.

En este portal han aparecido algunos artículos insinuando la posibilidad de que un estudio similar, a nivel global, se hiciera en la Iglesia española. De entrada, con los mimbres episcopales actuales, esto es cuanto menos una utopía. Sin duda, estoy convencido que un grupo de obispos desearía la realización de una investigación a fondo del tema de la pederastia, pero la mayoría están en la posición de la “prudencia”, aquello de que ya escampará. No meneemos mucho el tema, no sea que tengamos más problemas de los que tenemos. Así definiría la posición del Episcopado autóctono. Eso no significa que no sean sensibles al tema de la pederastia. No tiene más remedio, y se andan con pies de plomo para que no salten liebres de manera innecesaria.  Y si alguna orden religiosa se ha tomado en serio el tema se han inhibido totalmente. Y en el fondo consideran que los franceses y alemanes, por ejemplo,  no tenían que haber ido tan lejos…

Estoy convencido que si se hiciera esa investigación desde los años 50 nos podríamos espantar y los pelos de la piel de toro se podrían “erizar” de una manera muy evidente. Una investigación a fondo de los seminarios menores de las Diócesis y de las órdenes religiosas, los internados nos arrojaría datos escalofriantes. y, por supuesto, también en muchas parroquias y aledaños. Sin olvidar el contexto histórico de la Iglesia Española en pleno nacionalcatolicismo, en el que el buen nombre de aquellos que tenían que cuidar de esos niños y niñas, era más importante que una simple acusación infundada. Y que el señalamiento de ese posible delito podía significar el ostracismo, la ruina o algo peor para una familia que lo denunciara. O, en todo caso, si el caso podía ser real, lo importante era evitar el escándalo. El traslado del implicado en cuestión con un simple aviso, y a lo mejor seguimiento, era la solución habitual. Y a la víctima se le imponía silencio. Y, después de tantos años volver a recordar todo aquellos les puede a mucha víctimas. Y todo eso teñido de vergüenza.

¿Y qué hay del sufrimiento de las víctimas? Probablemente, muchas víctimas y verdugos, se habrán encontrado en algún lugar…Pero a muchos niños y niñas nadie les ha librado de una existencia repleta de secuelas, a nivel humano y de fe, de ese comportamiento despreciable. A nivel humano, las historias que se narran en el informe francés son de pronóstico reservado. Y en el ámbito de la Fe, sin duda como creer en una Dios, cuyo instrumento de transmisión desde la temprana edad me ha triturado. La responsabilidad de la pérdida de la fe de muchas víctimas se  debe sin duda a esos depredadores. Y, sobre todo, por otro lado generalmente eran sacerdotes bien vistos por la gente y de los que nadie se esperaría un comportamiento tan nefasto. Daba miedo pronunciar sus nombres seguramente.

¿A qué tiene miedo los obispos españoles? A la verdad. En estos tiempos complicados para la Iglesia Española prefieren dedicarse a otros menesteres menos problemáticos. Así de claro. Tienen tantos frentes abiertos que les da miedo enfrentarse al problema de la pederastia. La posible evaluación del impacto de un informe parecido al francés les lleva a prever un volcán sin fecha de caducidad. El miedo a la reacción de la sociedad española y de los cristianos de buena voluntad les agarrota. Y, por otro lado no ven la necesidad de meterse en un berenjenal de imprevisibles consecuencias. Por eso, al final, nada de nada. La cesta episcopal actual es bastante floja, y la que se está entretejiendo con muchas dificultades ya se verá. Esta asignatura pendiente no se abordará globalmente…a lo mejor alguna orden religiosa más que tenga indicios se lanzará, pero “rien de rien”. Una vez más, “Spain es diferente!”

Fuente Religión Digital

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La OCP retirará de su web toda referencia al cura compositor Cesáreo Gabaráin, denunciado por pederastia

Lunes, 16 de agosto de 2021

222EF300-AF6C-4DB7-AACF-7F9ED3ABB34BLa entidad, con sede en EEUU, es la encargada de gestionar el legado musical del sacerdote y compositor.

La OCP (Oregon Catholic Press), organización dedicada a proporcionar recursos musicales y servicio a las parroquias Católicas y fieles de todo el mundo, ha emitido un comunicado para expresar su rechazo y solidarizarse con las víctimas del capellán y compositor

La acusación, dice la OCP en su nota, “obliga a actuar con prudencia”, razón por la cual la entidad ha decidido retirar temporalmente de su página web toda referencia Gabaráin, icono musical de la Iglesia en España

Expulsan del estado clerical a Agustín Rosa Torino, cura argentino condenado por abusos. La justicia Argentina decreta 12 años de prisión efectiva para el exsacerdote.

La noticia de los abusos sexuales a menores cometidos por el sacerdote vasco Cesáreo Gabaráin sigue provocando reacciones. La OCP (Oregon Catholic Press), organización con sede en Portland (EEUU) dedicada a proporcionar recursos musicales y servicio a las parroquias Católicas y fieles de todo el mundo, ha emitido un comunicado para expresar su rechazo y solidarizarse con las víctimas del popular capellán y compositor.

La acusación, dice la OCP en su nota, “obliga a actuar con prudencia”, razón por la cual la entidad ha decidido retirar temporalmente de su página web toda referencia Gabaráin, icono musical de la Iglesia en España que ya fue denunciado y expulsado de los maristas del colegio de Chamberí de Madrid en la década de 1970. La otra medida anunciada por la OCP es la de donar a una organización de apoyo a víctimas de abuso las regalías que le corresponden al organismo como Editor de las canciones compuestas por el sacerdote.

Nota completa de la OCP

Llegó a OCP la noticia de las acusaciones de abuso sexual contra el fallecido Padre Cesáreo Gabaráin, ampliamente conocido por los cantos más recordados y entrañables del Catolicismo Hispano, como “Pescador de Hombres”. Las acusaciones datan de la década de 1970. En OCP, como agente de licencias de sus cantos, lamentamos profundamente esta noticia y nos solidarizamos en oración por todas las personas que resulten víctimas de cualquier tipo de abuso, orando también por la investigación que conduce la Arquidiócesis de Madrid.

Esta seria acusación nos obliga a actuar con prudencia, por lo que eliminaremos de nuestro sitio web temporalmente las páginas con información del perfil del compositor, así como sus cantos y productos, incluidos cancioneros, CDs y partituras, mientras esperamos las conclusiones de las investigaciones pertinentes. Ya que muchos de sus cantos aparecen en varios de nuestros misales e himnarios, hemos iniciado un proceso interno de revisión para determinar la mejor manera de proceder con la obra del Padre Gabaráin en dichos productos. Asimismo, las regalías que le corresponden a OCP como Editor de sus canciones serán donadas a una organización de apoyo a las víctimas de abuso.

Nos unimos en oración por la salud espiritual y emocional de todas las víctimas de abuso, así como por la sanación y unidad de la Iglesia y por los familiares del Padre Gabaráin.

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Cesáreo Gabaráin, autor de ‘Pescador de hombres’, acusado de abusos sexuales

Viernes, 13 de agosto de 2021

0BA78F15-71DA-4050-9608-14F9CFA7BFD8Desde luego que para él si era una fiesta… y el horror para sus víctimas. Otro depredador sexual al descubierto. Día a día se demuestra que el pontificado de Juan Pablo II pasará a la historia por la protección y glorificación de loa depredadores sexuales en el interior De la Iglesia ( Maciel, McKarrick, Karadima,Michael J. Bransfield, Toby Anatrella …)

El diario ‘El País’ recoge testimonios de antiguos alumnos de un colegio marista

El icono musical de la Iglesia española ya fue denunciado y expulsado de los maristas del colegio de Chamberí de Madrid en los años setenta, donde ejercía como padre espiritual, pero inmediatamente fue recolocado en otro colegio salesiano

A finales de los 70 Roma le concede el título de “prelado de honor de Su Santidad” el Papa Juan Pablo II y, en 1982, dirige el coro que le canta al Papa Wojtyla en el estadio Bernabeu

Tanto los maristas como la archidiócesis de Madrid anunciaron la apertura de una investigación sobre el cura compositor

Sus canciones se cantan en todas las iglesias del mundo, especialmente la famosa ‘Pescador de hombres‘, más conocida como el ‘Tú has venido a la orilla’. Reconocido y venerado como uno de los grandes compositores modernos de música religiosa, Cesáreo Gabaráin ya murió con la sombra de la pederastia pegada a la piel y, ahora, el diario El País, desvela que sus víctimas le acusan de haber sido un auténtico ‘pescador‘ de niños.

222EF300-AF6C-4DB7-AACF-7F9ED3ABB34BEl icono musical de la Iglesia española ya fue denunciado y expulsado de los maristas del colegio de Chamberí de Madrid en los años setenta, donde ejercía como padre espiritual, pero inmediatamente fue recolocado en otro colegio salesiano.

Más aún, a finales de los 70 Roma le concede el título de “prelado de honor de Su Santidad” el Papa Juan Pablo II. Y de hecho, en la primera visita del Papa a España, en 1982, Gabaráin dirigió la orquesta que cantó el ‘Pescador de hombres’ para el Papa Wojtyla en el estadio Santiago Bernabeu.

Tanto los maristas como la archidiócesis de Madrid anunciaron la apertura de una investigación sobre el cura compositor. El relato que las víctimas hacen al diario madrileño asegura que Gabaráin fue denunciado en unos Ejercicios espirituales, celebrados en la localidad madrileña de Los Molinos, en el año 1978.

55A7D428-4C62-4579-ADFA-E82D8EA76D11Los menores lo denunciaron al hermano marista Aniceto Abad, que los escuchó y los creyó y consiguió que la congregación lo expulsase. “Era un depredador”, aseguran las víctimas.

Gabaráin falleció en 1991, con 54 años y entre sus canciones famosas no sólo está el ‘Pescador de hombres’, sino también ‘La muerte no es el final’, ‘Juntos como hermanos’ o ‘Vienen con alegría’, que quizás sigan siendo las canciones que más se cantan en todo el orbe católico. Las canciones que, desde ahora, sonarán con la sospecha de estar manchadas por la pederastia de un cura depredador. Y que ya nunca sonarán igual.

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Abusos en la Iglesia católica: ¿encrucijada sin salida o punto de inflexión?

Sábado, 3 de julio de 2021

abuso-sexual-delito-dignidad_2350874899_15607238_660x371Análisis a varias voces sobre la crisis

Recientemente el cardenal alemán Reinhard Marx reconoció el fracaso institucional y sistémico de la Iglesia alemana frente al problema

Monseñor Alí, obispo auxiliar de Bogotá y miembro de la Pontificia Comisión para la protección de menores, considera que, más allá de algunos avances, todavía hay mucho por hacer en el ámbito colombiano

“La Iglesia es presa de su propia sombra”: Juan Carlos Claret, abogado e investigador chileno

En España no se ha leído ni la primera página de la historia de la pederastia”

El primer informe sobre pederastia clerical en España lamenta las “muy escasas” iniciativas de la Iglesia para acompañar a las víctimas

La magistrada María Victoria Vega sienta en el banquillo al cura de Talavera, acusado de abusos. Afirma que el Arzobispado de Toledo lo ha “tapado y ocultado” durante años  

“La Iglesia no puede mirar para otro lado”: Proyecto Repara explica su trabajo en un vídeo

La Iglesia polaca, podrida: otros 292 curas abusaron de 368 menores entre 2018 y 2020

El cardenal Bagnasco investigará los posibles encubrimientos del secretario de Juan Pablo II

Marx presenta su renuncia al Papa por el escándalo de abusos en Alemania

El Papa no acepta la dimisión de Marx y llama a los obispos a asumir la “catástrofe” de la pederastia clerical

Marx: “Con espíritu de obediencia, acepto su decisión”

El Papa, al cardenal Marx: “Hermano tuyo que te quiere”

Un monje de Montserrat, apartado por presuntos abusos sexuales a un menor en 2019

Navarra elaborará un censo de víctimas de abusos sexuales de la Iglesia

El ‘mea culpa’ del arzobispo de Pamplona a las víctimas de abusos: “Llegamos tarde, pido disculpas por el sufrimiento”

Victimas de abusos de Navarra: La actitud del arzobispo de Pamplona es “poco creíble e incluso hipócrita”

Joseba Segura, sobre los delitos sexuales en la Iglesia: “Existe una deuda pendiente”

Días atrás, el papa Francisco se negó a aceptar la renuncia del cardenal alemán Reinhard Marx a su cargo como arzobispo de Munich y Frisinga. A través de una carta, el prelado (uno de los principales colaboradores del pontífice) había aceptado que ha habido “fallos personales”, “errores administrativos” y “un fracaso institucional y sistémico” en la respuesta de la Iglesia alemana ante la crisis de los abusos sexuales contra menores por parte de sacerdotes.

Según Marx, algunos católicos se niegan a creer en la existencia de una responsabilidad compartida en medio del problema y, “por tanto, que la Iglesia como institución también debe ser culpada de lo sucedido”; inclusive, desaprueban la discusión sobre las reformas que exige hacerle frente a la “catástrofe”.

El hecho puso en primer plano las resistencias que existen en la Iglesia alemana y en otros sectores del catolicismo frente a las acciones en curso para responder por las estructuras de abuso y encubrimiento dentro de la Iglesia católica. ¿Qué está haciendo el Vaticano en atención al problema? ¿Qué piensa alguien que acompaña los esfuerzos del Papa al respecto? ¿Qué exigen quienes creen que todavía hay mucho por delante? A continuación algunas respuestas.

Medidas importantes pero insuficientes

Desde su elección en 2013, Francisco dio continuidad a acciones emprendidas por la Santa Sede en atención a la crisis desatada por la pederastia clerical y el encubrimiento eclesiástico de miles de delitos en distintos países del mundo, entre ellos Estados Unidos, Australia y Alemania. En coherencia con su estilo de gobierno, creó diversas instancias de consulta; entre ellas, el Pontificio Consejo para la protección de menores, entidad de la que hace parte el obispo auxiliar de Bogotá Luis Manuel Alí.

Según el prelado, el nuevo Libro Sexto del Código de Derecho Canónico, que entrará a regir en diciembre y tipifica los abusos sexuales como delitos contra la dignidad, integra la jurisprudencia desarrollada en los últimos años frente a la materia, incluida la que se produjo al final del ministerio de Juan Pablo II y durante los años de Benedicto XVI. Entre otras de las novedades del documento dado a conocer recientemente, Alí señala que se especifican las sanciones y el carácter obligatorio de reparar a las víctimas; que se incluye como formas de abuso el “grooming” y la difusión de imágenes pornográficas; que se concibe que el delito no solamente lo puede llevar a cabo un sacerdote, sino también un religioso y un laico con responsabilidades pastorales; y que las víctimas pueden ser menores de 18 años y personas adultas.

El compromiso de las autoridades eclesiásticas con “quienes afirman haber sido afectados” ya había sido planteado por Francisco en Vos estis lux mundi, un motu proprio de 2019 que exige a los obispos ofrecer asistencia médica, terapéutica y psicológica a las víctimas, “según sea el caso”; y “acogida, escucha y seguimiento, incluso mediante servicios específicos”. El documento también había expuesto el procedimiento a seguir dentro de la Iglesia católica frente a cada denuncia, incluyendo el carácter obligatorio de informar a la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre todo proceso en curso contra algún sacerdote.

Tanto este último texto, como la nueva versión del Código de Derecho Canónico y otros documentos emitidos durante el ministerio de Francisco, asocian los abusos sexuales por parte de miembros del clero a formas de abuso de la autoridad, señalando algunos aspectos del ejercicio del poder dentro de la Iglesia católica como parte de la crisis desatada. El tema ha sido subrayado por investigaciones llevadas a cabo en Australia y Alemania, así como por sectores de la academia que buscan establecer la raíz del problema y sostienen que las medidas emprendidas por el Vaticano son importantes, pero siguen sin ser suficientes para hacerle frente.

El clericalismo como raíz

El informe de 2018 producido a instancias de la Conferencia Episcopal de Alemania afirma que la organización social de la Iglesia católica no es saludable, dado que facilita el abuso y su perpetuación, a falta de mejores mecanismos de control.

El teólogo Carlos Schickendantz, investigador de la Universidad Alberto Hurtado de Chile, se ha ocupado de fuentes por el estilo para señalar que en la raíz de la crisis están el clericalismo y aspectos de la retórica institucional que lo sustenta. En 2017, frente al problema de los abusos, una comisión australiana ya había llegado a la conclusión de que el carácter sistémico de la crisis en el cuerpo eclesial tenía que ver con el clericalismo y otros factores: una imaginería patriarcal, determinadas teologías sobre la Iglesia y el sacerdocio, algunas limitaciones del derecho canónico y una cultura del secreto.

En el conjunto de esos y otros elementos, Schickendantz no solamente ubica al clericalismo como raíz de la crisis, sino también como obstáculo para las reformas impulsadas desde el Vaticano. Por su parte, el abogado chileno Juan Carlos Claret, que ha documentado en su país al menos 362 denuncias de abusos clericales entre 1905 y la actualidad, sostiene que detrás de la negativa dentro de la Iglesia católica a aceptar de manera más amplia que los abusos sexuales revelan el peligro que conlleva el modo como está organizado el ejercicio de la autoridad dentro de la institución lo que se esconde es el miedo a la implicación lógica: transformar la estructura del poder clerical, para que la seguridad de los menores no sea una cuestión de azar, sino que el derecho y la institución garantice su protección. Algo que no se da en el presente, según él, por la perpetuación de la impunidad que trae consigo, además, la posición privilegiada que la Iglesia católica ostenta en muchos países frente a la jurisdicción civil.

Claret, por ejemplo, ha investigado cómo el dinero para comprar el silencio de algunas víctimas en Chile fue movido antes a través de “fundaciones fantasma” de la Iglesia cuya contabilidad no está sometida a fiscalización debido a la Ley de cultos. A su juicio, el proceso constituyente que se lleva a cabo en su país es una oportunidad para reparar los vacíos legales que han convertido al Estado chileno en “cómplice pasivo” de formas de encubrimiento eclesiástico y en responsable por omisión de que no existan suficientes garantías para la protección en el ámbito católico.

El abogado también sostiene que buena parte del material probatorio sobre abusos sexuales por parte del clero y sobre encubrimiento a manos de varios obispos chilenos reposa hoy en el Vaticano, sin que las víctimas ni la opinión pública hayan podido tener acceso a la información que contiene. De ahí que Claret conciba como un antecedente para otros países la sentencia T-091-20 de la Corte Constitucional de Colombia que le ha permitido al periodista Juan Pablo Barrientos acceder a datos provenientes de archivos eclesiásticos donde reposan denuncias contra miembros del clero local.

“Hay alguna información que se puede dar, por supuesto, pero siempre respetando el debido proceso y la confidencialidad de todas las partes”, opina sobre dicha sentencia el obispo auxiliar de Bogotá Luis Manuel Alí. El prelado, que lleva ya muchos años trabajando en el campo preventivo y en el del acompañamiento y atención a víctimas, sostiene que si bien, frente al problema de los abusos, ha habido un crecimiento en la conciencia y en la responsabilidad de los obispos colombianos y de diversos sectores del catolicismo en el país, todavía falta muchísimo más por hacer. “Desearía que no fuera tan lento”, dice Alí, refiriéndose a dicho proceso y reconociendo que la crisis también ha comprometido la credibilidad e imagen de la Iglesia colombiana, así como la confianza de los fieles hacia sus pastores.

“¿Qué tan extendido está el encubrimiento entre los obispos colombianos?”, le pregunté al consejero papal durante una conversación vía telefónica, y he aquí su respuesta: “El encubrimiento ha sido uno de los grandes errores que hemos cometido en la Iglesia en todas las jurisdicciones eclesiásticas”.

Incorporar estándares de buena gobernanza

Si bien Claret, quien acompaña a víctimas de abusos clericales en Chile, considera un avance que abusos por el estilo pasen a ser tipificados como delitos en la nueva versión del Código de Derecho Canónico, critica el lento ritmo de las acciones en respuesta a la crisis generada a nivel mundial y la pervivencia de expresiones que no dejan traslucir la dimensión real del problema.

Tanto él como el teólogo Carlos Schickendantz son de los que sostienen que la Iglesia católica debe incorporar estándares de buena gobernanza como la rendición de cuentas y la toma colectiva de decisiones. A su juicio, el exceso de monarquización y de rezagos de formas feudales de gobierno que dejan a la discreción de los obispos o a su “solicitud pastoral” la reacción frente al problema impiden que se haga más frente a un asunto de salud pública (tal y como cataloga el informe australiano a la crisis de abusos sexuales dentro de la Iglesia).

“La Iglesia es presa de su propia sombra”, sostiene Claret. Schickendantz, igualmente, opina que la reforma estructural del catolicismo es impostergable. Coinciden ambos con quienes creen que no solamente se debe intervenir la conciencia colectiva, sino también el tipo de relaciones dentro de la Iglesia: sus procesos, actividades y funciones, con el fin de que pueda superarse el fracaso institucional, sistémico y global, frente a un asunto puesto sobre la mesa, una vez más, por el cardenal Marx y el papa Francisco, en su reciente intercambio de cartas.

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La veterana activista Marie Collins tacha de “muy decepcionante” la reforma del Código de Derecho Canónico

Miércoles, 9 de junio de 2021

1535128540_265535_1535135823_noticia_normal_recorte1“No hay ninguna disposición que confirme que alguien será destituido como sacerdote si abusa de los niños”

“Se deja en manos de los obispos individuales el juicio sobre cómo castigan realmente a un sacerdote”

“Un obispo podría decidir que algo es serio, mientras que otro podría decidir que es una ofensa menor”

A la señora Collins la molesta especialmente el apartado que sostiene que se puede reducir la pena del abusador, si el abuso ocurre “en el calor de la pasión”

“Considerar el abuso como una ofensa contra el sexto mandamiento (no cometerás adulterio) es ofensivo e indignante para cualquier niño que haya sido abusado”

“Soy cristiana, soy católica y estoy muy feliz de ver a alguien arrepentido por su ofensa, pero eso no significa que no merezca ser castigado por ello. Parece que no han aprendido nada”

Marx presenta su renuncia al Papa por el escándalo de abusos en Alemania

(Mariecollins.net).-La veterana activista Marie Collins ha expresado su decepción por los cambios en el código penal de la Iglesia Católica anunciados por el Vaticano el pasado martes. “Es un documento muy decepcionante, sin tolerancia cero, sin informes obligatorios”, dijo a Newstalk en el programa de Pat Kenny.

Collins dijo que esperaba que la actitud de la iglesia de que los niños y las mujeres eran “tentadoras” estuviera “muerta y desaparecida”, sin embargo, dijo que esa actitud todavía estaba ahí, y agregó que el Vaticano estaba más atrás que cualquier otra parte de la iglesia.

Partes del Código de Derecho Canónico le “sorprendieron”. Una es que el clero podría ser castigado muy severamente, si no informa internamente a las autoridades eclesiásticas. “Pero no se mencionó en absoluto que tuvieran que informar a las autoridades civiles, así que nada cambió allí tristemente “, dijo la Sra. Collins.

“El problema con esto, desde mi punto de vista, es que se hace un listado sanciones para diversas infracciones y delitos, pero en ninguna parte dice que se aplicarán o que deben aplicarse.

“Lo que realmente me afecta, en lo que respecta al abuso de un menor, es que dice que un sacerdote puede ser destituido de su cargo, puede ser secularizado, cuando el caso lo requiera. Ahora, esa redacción para mí significa que se dejará en manos de los obispos individuales el juicio sobre cómo castigan realmente a un sacerdote, lo que significa que no hay ninguna coherencia o norma en toda la iglesia “, agregó la Sra. Collins.

“Un obispo podría decidir que algo es serio, mientras que otro podría decidir que es una ofensa menor. Al imponer los castigos pueden ser castigados con laicidad, la privación de su cargo o lo que sea. Cuando el Código dice ‘según el caso lo requiera’ y luego no defines qué es lo que requiere un caso, lo dejas al juicio de los obispos individuales y ahí es donde siempre ha estado, no hay cambios, depende de la buena voluntad del obispo”, dijo la Sra. Collins.

‘Calor de la pasión’

Una sección del documento que a la Sra. Collins molesta especialmente es la que sostiene que se podría disminuir una pena, si la ofensa ocurriera ‘en el calor de la pasión’: “Eso realmente no cabe en un documento como éste, en mi opinión”, dijo.

Collins dijo que las advertencias “ensucian” el documento: “Si le quitas los titulares, se ve muy bien, parece que la iglesia está avanzando, pero cuando lo lees en detalle, no es así”.

A su juicio, muchos abusados están enojados con el apartado sobre niños, en el que dice que “si una persona, un sacerdote, comete una ofensa contra el sexto mandamiento del decálogo con un menor, lo comete contra el mandamiento de ‘no cometerás adulterio’. ¿Qué tiene que ver el adulterio con el abuso infantil?

Y añade: “Al decir con un menor, está sugiriendo que el menor es un participante dispuesto o que de alguna manera ha dado su consentimiento. Eso es simplemente inapropiado y no tiene cabida aquí”.

La Sra. Collins señaló que los obispos de Inglaterra y Gales habían presentado una solicitud formal al Vaticano para que no se utilizase ese lenguaje. “Ayer se les preguntó en una conferencia de prensa en el Vaticano por qué lo usaban, y dijeron que era tradición. Eso sólo muestra dónde estamos todavía con el Vaticano“.

“Considerar el abuso contra un niño como una ofensa contra el sexto mandamiento (no cometerás adulterio), es ofensivo para cualquier niño que haya sido abusado, para cualquier persona que haya sido abusada cuando era menor. Es indignante”.

‘Provocativo’

La Sra. Collins también expresó su preocupación con respecto al uso del vocablo provocativo en otro apartado del código. ¿Provocativo? ¿Quién juzga eso? Todavía muestra la mentalidad de que, en el caso de algo con una mujer adulta ‘bueno, ella podría haber sido una tentación’, porque fue muy provocativa. Pero también piensan de esa manera sobre los niños, nada en la redacción muestra ningún cambio de actitud”.

Todo está enfatizando cómo se puede reducir la pena; incluso dice en una sección que si ha habido un juicio penal, se puede pensar que el castigo civil es suficiente y que tal vez no sea necesario más castigo”.

“Los supervivientes a lo largo de las décadas han estado buscando la tolerancia cero y es que cualquier sacerdote o religioso que abusa de un niño ya no sigue siendo sacerdote y hubo una cumbre hace algunos años en Roma con todos los obispos de todo el mundo y la tolerancia cero fue prometida, y no ha aparecido en esta reforma del Código. No hay ninguna disposición que confirme que alguien será destituido como sacerdote si abusa de los niños”, dijo.

Castigos

En opinión de Collins, algunas partes del documento son buenas, como extender el abuso a las imágenes pornográficas y al cuidado personal, pero otras son muy malas, sobre todo en lo que respecta a las sanciones.

Todavía no son obligatorias, todavía depende de un individuo decidir si debe imponerlas o no. En algunos casos, las sanciones no tienen que hacerse públicas y si alguien obtiene una remisión de su sanción, eso tampoco tiene que hacerse público “.

La Sra. Collins dijo que no creía que la iglesia hiciera ningún cambio con el nuevo documento: “En la Iglesia Católica, la ley canónica es el documento definitivo al que se debe acudir: es la regla, es un absoluto. Soy cristiana, soy católica y estoy muy feliz de ver a alguien arrepentido por su ofensa, pero eso no significa que no merezca ser castigado por ello. Parece que no han aprendido nada”, dijo Collins.

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Francisco incorpora al Código Canónico el delito de abuso sexual como crimen “contra la dignidad de la persona”

Viernes, 4 de junio de 2021

127026928_1530689620Da garantías a la presunción de inocencia y la posibilidad de que los laicos sean juzgados por pederastia 

Constitución Apostólica “Pascite Gregem Dei”

Estas son las claves de la reforma del Código de Derecho Canónico

Juan José Toral Fernández: “El cambio del Código de Derecho canónico es histórico, es un derecho penal nuevo”

Los maristas de Vigo investigarán los abusos sexuales desde los años 6o, tras la denuncia de ocho ex alumnos a El País

La Justicia confirma la pena de siete años de prisión a un jesuita por abusar de una alumna en Gijón

 El pontífice promulgó una nueva Constitución con la que incorpora cambios al libro VI del Código de Derecho Canónico, atento a “los rápidos cambios sociales que experimentamos” y para “responder adecuadamente a las exigencias de la Iglesia en todo el mundo”

A través de la Constitución Apostólica Pascite Gregem Dei (“Alimenta el rebaño de Dios”), el pontífice dio hoy un paso más en su lucha contra la pederastia dentro de la Curia y enfatizó las herramientas penales con las que la Iglesia sancionará esas conductas, que pasarán a estar calificadas como uno de los “delitos contra la vida, la dignidad y la libertad del hombre”

Las penas no afectarán únicamente a consagrados: también los laicos que ocupen funciones en la Iglesia

En un paquete legislativo con el que busca plasmar en concreto su visión de la Justicia, con énfasis en la presunción de inocencia, el endurecimiento de penas para los casos de abusos y un enfoque basado en la prevención, el papa Francisco decidió incorporar al Derecho Canónico los delitos de abusos a menores y la posesión de pornografía infantil, a los que consideró crímenes “contra la dignidad de las personas, según una nueva Constitución en materia penal para la Iglesia publicada hoy por el Vaticano.

A través de la Constitución Apostólica Pascite Gregem Dei (“Alimenta el rebaño de Dios”), el pontífice dio hoy un paso más en su lucha contra la pederastia dentro de la Curia y enfatizó las herramientas penales con las que la Iglesia sancionará esas conductas, que pasarán a estar calificadas como uno de los “delitos contra la vida, la dignidad y la libertad del hombre”.

“Estamos viviendo un cambio de época”

En el texto que acompaña la nueva legislación, el Papa enmarcó los cambios en “en el contexto de los rápidos cambios sociales que experimentamos, bien conscientes de que “no estamos viviendo simplemente una época de cambios, sino un cambio de época”, y consideró que “para responder adecuadamente a las exigencias de la Iglesia en todo el mundo, resultaba evidente la necesidad de revisar también la disciplina penal”.

Además, la nueva disposición penal dada a conocer este martes plantea que también serán penalizados ese tipo de delitos cometidos por laicos que ocupen funciones en la Iglesia, y ya no solo los cometidos por religiosos.

Así estaba formulado, hasta hoy, el Título VI:

TÍTULO VI

DE LOS DELITOS CONTRA LA VIDA Y LA LIBERTAD DEL HOMBRE (Cann. 1397 – 1399)

1397  Quien comete homicidio, o rapta o retiene a un ser humano con violencia o fraude, o le mutila o hiere gravemente, debe ser castigado, según la gravedad del delito, con las privaciones y prohibiciones del  c. 1336; el homicidio de las personas indicadas en el  c. 1370 se castiga con las penas allí establecidas.

1398  Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae.

1399  Aparte de los casos establecidos en ésta u otras leyes, la infracción externa de una ley divina o canónica sólo puede ser castigada con una pena ciertamente justa cuando así lo requiere la especial gravedad de la infracción y urge la necesidad de prevenir o de reparar escándalos.

Así queda a partir de ahora:

TÍTULO VI

DE LOS DELITOS CONTRA LA VIDA, LA DIGNIDAD Y LA LIBERTAD DEL HOMBRE

Can. 1397 –

§ 1. Quien comete homicidio, o rapta o retiene a un ser humano con violencia o fraude, o le mutila o hiere gravemente, debe ser castigado, según la gravedad del delito, con penas de las enumeradas en el c. 1336, §§ 2-4; el homicidio de las personas indicadas en el c.1370, se castiga con las penas allí establecidas, así como también en el § 3 de este canon.

§ 2. Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae.

§ 3. Cuando se trate de delitos de los enumerados en este canon, en los casos más graves el clérigo que haya delinquido sea expulsado del estado clerical.

Can. 1398 –

§ 1. Sea castigado con la privación del oficio y con otras justas penas, sin excluir, si el caso lo requiriese, la expulsión del estado clerical, el clérigo:

1.o que comete un delito contra el sexto mandamiento del Decálogo con un menor o con persona que habitualmente tiene un uso imperfecto de la razón o a la que el derecho reconoce igual tutela;

2.o que recluta o induce a un menor, o a una persona que habitualmente tiene un uso imperfecto de la razón, o a la que el derecho reconoce igual tutela, para que se exponga pornográficamente o para participar a exhibiciones pornográficas, tanto verdaderas como simuladas;

3.o que inmoralmente adquiere, conserva, exhibe o divulga, en cualquier forma y con cualquier instrumento, imágenes pornográficas de menores o de personas que habitualmente tienen un uso imperfecto de la razón.

§ 2. El miembro de un instituto de vida consagrada o de una sociedad de vida apostólica, y cualquier fiel que goce de una dignidad o ejercite un oficio o una función en la Iglesia, si comete uno de los delitos enumerados en el § 1 o en el c. 1395, § 3, sea castigado según el c.1336, §§ 2-4, y con el añadido de otras penas en proporción a la gravedad del delito.

TÍTULO VII

NORMA GENERAL

Can. 1399 – Aparte de los casos establecidos en esta u otras leyes, la infracción externa de una ley divina o canónica sólo puede ser castigada con una pena ciertamente justa cuando así lo requiere la especial gravedad de la infracción y urge la necesidad de prevenir o de reparar escándalos.

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No es adulterio, es pederastia: el Vaticano incluirá un delito específico sobre abusos a menores en el Derecho Canónico

Miércoles, 19 de mayo de 2021

abusosYa era hora…

Tal y como adelanta La Croix, el Pontificio Consejo para los Textos Legislativos tiene prevista una modificación del Código de Derecho canónico para incluir un “delito contra la vida, la dignidad y la libertad del hombre”, dentro de un nuevo título tipificado como ‘Delitos contra la vida, la dignidad y la libertad del hombre”, que incluirá “un canon específico referido a los delitos contra menores”

“Los sistemas civiles no individualizan los delitos utilizando los Diez Mandamientos”, clamaban los obispos británicos, que reclamaban al Vaticano una reforma que muestre “la menor ambigüedad posible”

El papa dice que el abuso a menores es “una especie de asesinato psicológico”

No es adulterio, es pederastia. El Vaticano incluirá en su Código de Derecho Canónico un artículo “específico referido a los delitos contra menores” con el que juzgar a los clérigos pederastas. Una figura que, hasta la fecha, no figura en las normas que rigen el derecho de la Iglesia católica. ¿Por qué? Porque, todavía hoy, un cura juzgado por abusos en el ámbito canónico lo es por delitos relacionados con la ruptura de su castidad. Y eso, lo saben hasta en la Santa Sede, es algo que clama al cielo.

Tal y como adelanta La Croix, el Pontificio Consejo para los Textos Legislativos tiene prevista una modificación del Código de Derecho canónico para incluir un “delito contra la vida, la dignidad y la libertad del hombre”, dentro de un nuevo título tipificado como ‘Delitos contra la vida, la dignidad y la libertad del hombre”, que incluirá “un canon específico referido a los delitos contra menores”.

Filippo Iannone, y su secretario, el español Juan Ignacio Arrieta, a los obispos de Inglaterra y Gales, que habían hecho esta sugerencia a través de la IICSA, un grupo de investigación independiente que ha analizado la realidad del abuso sexual en diferentes organizaciones de la sociedad, entre ellas la Iglesia católica. Y que ha llegado a la conclusión de que los términos, en el ámbito penal (también en el canónico), son muy relevantes.

El derecho no puede estar marcado por los Mandamientos

Y es que el actual Código de Derecho Canónico prevé el castigo del abuso sexual cometido por sacerdotes contra menores en virtud de la no observancia del sexto mandamiento de la Biblia (“No cometerás adulterio”), algo que el propio Vaticano reconoce como obsoleto. ¿Un cura abusador comete adulterio abusando de un niño? “Ya no es adecuado para satisfacer las demandas de un enfoque contemporáneo de los delitos sexuales contra menores” explicaba en una reciente carta el presidente de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales, Vincent Nichols, que ha sido contestada por Roma.

“Los sistemas civiles no individualizan los delitos utilizando los Diez Mandamientos”, clamaban los obispos británicos, que reclamaban al Vaticano una reforma que muestre “la menor ambigüedad posible” y permita la colaboración plena de la Iglesia católica con la justicia civil.

“Dada la gravedad del tema que nos ocupa, es importante que las autoridades civiles puedan comprender, de manera clara e inequívoca, qué actos se incluyen en las sentencias penales canónicas”, apuntó Nichols. Dos semanas después, el Vaticano confirmaba que ya se está trabajando en dicha reforma. De hecho, la revisión de la normativa podría aprobarse en junio, coincidiendo con la nueva ley que regulará la Curia romana.

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“Estuve en estado vegetativo durante diez años”: Radio Euskadi entrevista a la víctima de abusos en un colegio del Opus Dei.

Viernes, 4 de diciembre de 2020

A67C776B-1F1C-4D73-A959-49B257510005“Estuve en estado vegetativo durante diez años, sin poder hacer lo que hace un chaval de mi edad. Quieres, pero no puedes”

Sobre el Gaztelueta: “Ellos se aferran a seguir tapando y protegiendo al agresor. Yo no miento ni estoy loco pero es la única manera que tienen de protegerse. La única que les queda”

03.12.2020 | Radio Euskadi

Hemos quedado en Haro. En la cafetería de un hotel. Hace tiempo que no vemos a Juan Cuatrecasas hijo. De hecho, antes, solo le hemos visto una vez. Hace cuatro años. Entonces vino a los estudios de Radio Euskadi en Bilbao. Era un chaval cohibido. Apenas pronunció palabra. Prácticamente no levantó la mirada de la moqueta cuando le saludamos. Pero a pesar de eso allí estaba, en nuestros estudios. Quien habló fue su padre. Narraba los abusos sexuales sufridos por su hijo y perpetrados por un profesor del colegio Gaztelueta del Opus Dei con la franqueza y dignidad del que siente que ya no pierde nada porque han roto lo que más quiere.

En aquel momento, Juan Cuatrecasas hijo está escuchando la conversación que su padre mantiene con nuestro compañero Dani Álvarez. Está dentro del estudio, pero no está. Oye pero no escucha. El dolor tapa la vida.

Cuatro años después volvemos a encontrarnos con Juan. Cuando le propusimos la entrevista con “Boulevard Informativo” nunca pensamos que nos la iba a dar. Pero dijo “sí”. “Hablo, no por valentía sino porque lo que toca en este momento es encarar los problemas. Dejar de estar en la sombra. Hablar cura”. Así, hoy publicamos esta entrevista exclusiva de Juan Cuatrecasas para “Boulevard Informativo” de Radio Euskadi.

Juan tiene ahora 24 años y una vida casi nueva en Madrid. Allí ha comenzado a estudiar una carrera, “estudio Derecho porque creo en la Justicia al margen de lo que me haya ocurrido a mi”. Lo último que le ha ocurrido en este proceso judicial en el que lleva media vida envuelto, es que el Tribunal Supremo ha rebajado a dos años la condena de 11 impuesta por la Audiencia Provincial de Bizkaia. “Recibí muy mal la noticia, porque te pueden creer o no creer, pero creerte con matices es dañino.” A pesar de eso, Juan dice no haberse arrepentido nunca del periplo judicial emprendido. “Al principio todo eran impulsos y sentimientos encontrados. No era muy consciente de a qué me enfrentaba. Pude seguir hasta el final gracias a la gente que tengo detrás: mi familia, mi abogada, mi psiquiatra…”

Asegura no haber sentido el apoyo de sus compañeros de Gaztelueta, “solo uno se atrevió no ya a estar de mi parte, sino a contar lo que sucedía. Lo que vio. Y no vio todo.”

Juan es reflexivo, habla con madurez de lo ocurrido. Lo hace sin rencor, a pesar de que los abusos infligidos por uno de sus profesores en Gaztelueta le mantuvieron fuera de la vida durante años: “estuve en estado vegetativo durante diez años, sin poder hacer lo que hace un chaval de mi edad. Quieres, pero no puedes.”

https://twitter.com/boulevardeitb/status/1334111415460835330?s=21

En un momento de la entrevista le preguntamos si espera la petición de perdón del colegio o del propio Opus Dei: “Si quieren hacerlo que lo hagan por ellos mismos, por la imagen que están dando”. Tiene claro que esa petición de perdón no llegará. “Ellos se aferran a seguir tapando y protegiendo al agresor. Yo no miento ni estoy loco pero es la única manera que tienen de protegerse. La única que les queda.”

Ahora Juan trabaja por seguir adelante. Sabe que lo ocurrido le va a dejar marca de por vida. Sigue teniendo ‘flashbacks‘ que le hacen revivir los abusos sexuales que sufrió “pero sé que eso forma parte de mi pasado. Tengo que aprender a vivir con ello”. Nos lo dice sosteniéndonos la mirada y con una sonrisa tímida asomando en sus labios. Una sonrisa que sabe a futuro.

Fuente Religión Digital

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Ana Cristina Cuevas: “Ruego a los obispos que abran las ventanas de Añastro y sacudan las alfombras, por el bien de las víctimas y la Iglesia”

Lunes, 3 de agosto de 2020

Ana-Cristina-Cuevas_2253984597_14798181_1108x1024Ana Cristina Cuevas, miembro de Infancia Robada y madre de la víctima del colegio Gaztelueta

“Una sociedad que no cuida de sus niños, niñas y jóvenes, no puede presumir”

“Denunciar un delito de este tipo convierte a muchos denunciantes y sus familias en valientes, héroes y puedo asegurar que no deberíamos serlo. Si en un Estado de Derecho denunciar un delito es cuestión de heroísmo, algo no funciona adecuadamente”

“Hay una parte minoritaria encabezada por el actual presidente de la Conferencia Episcopal de España que al menos demuestra respeto en este tema a las víctimas. Creo que tienen ganas de emprender un camino de reconocimiento y reparación pero me da la sensación de que algunos les ponen freno”

“La conducta del Opus Dei como ente que engloba al colegio Gaztelueta, centro escolar dependiente de la Obra, como institución dependiente de la Iglesia Vaticana, y en su condición de responsable de uno de sus numerarios, en este caso condenado a 11 años de prisión por la Audiencia Provincial de Bizkaia, ha sido irresponsable, silente, inexistente para mostrar reconocimiento y actitud de reparación”

“Algunos medios han apoyado esta lucha de un modo brillante. Claro está que otros siguen usando la negación y la repulsiva crítica a quienes denuncian, como nos ha pasado a nosotros y a otras víctimas”

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Ana Cristina Cuevas es la madre de ‘Asier’, el menor que sufrió abusos en el colegio Gaztelueta, del Opus Dei, en Bilbao. Un caso que acabó con la condena del profesor, supernumerario de la Obra, que se mantiene en silencio frente al horror sufrido por su hijo.

Ahora, desde la asociación ‘Infancia Robada’, continúa con su lucha, que ya no es solo la de una madre protegiendo a su niño, sino la de hombres y mujeres trabajando para que, por fin, en la sociedad, y también en la Iglesia, acabe la cultura del silencio, el encubrimiento, y se apueste decididamente por la dignidad de los supervivientes. Que el lobo deje de tener guarida, y las cuevas se conviertan en ‘hospitales de campaña’ para las víctimas de los abusos. Hablamos con ella.

-Qué impresión tiene como madre de un superviviente de abusos sexuales en el ámbito religioso y eclesiástico de la conducta que está teniendo la jerarquía eclesiástica a la hora de abordar este grave problema y del tratamiento de los delitos y de sus víctimas?

No creo que a nadie le suponga un esfuerzo inmenso entender que mi impresión es negativa. Algunos llevamos muchos años ayudando a que la sociedad en general y la iglesia en concreto den un paso al frente en la tarea de reconocimiento y reparación de estos supervivientes, de estas víctimas silenciadas y en muchos casos, silenciosas. A todas las víctimas de abusos y agresiones sexuales hay que mostrarles empatía y afecto. Por desgracia y cuando encima son o fueron menores en el momento de la perpetración del gravísimo delito se les ponen palos en la rueda desde el momento de la denuncia, llegando en muchos casos a la aberración del ninguneo o del negacionismo. No es solo el daño producido, la dura realidad diaria de las secuelas, de las trabas en su evolución como seres humanos, sino también tener que aguantar la incomprensión, las presiones y hasta en la mayoría de los casos la negación de sus realidades. Denunciar un delito de este tipo convierte a muchos denunciantes y sus familias en valientes, héroes y puedo asegurar que no deberíamos serlo. Si en un Estado de Derecho denunciar un delito es cuestión de heroísmo, algo no funciona adecuadamente. Simple pero real. Cuando llegue el día en el que estas denuncias no sean un sinónimo de heroicidad será que quienes no las entienden, habrán comprendido de qué hablamos en realidad y cuáles son nuestras reivindicaciones cristalizadas al fin en un reconocimiento y una política reparativa digna y eficaz.

Mi impresión es, en fin, negativa en relación al presente pero esperanzada de cara al futuro.

-Cree que algo se ha hecho bien por parte de la Iglesia católica española y sus dirigentes?

Ahí debo distinguir entre el pasado cercano y el presente. Intuyo que hay una parte minoritaria encabezada por el actual presidente de la Conferencia Episcopal de España que al menos demuestra respeto en este tema a las víctimas. Creo que tienen ganas de emprender un camino de reconocimiento y reparación pero me da la sensación de que algunos les ponen freno. Hay actitudes de obispos españoles que son del todo impresentables cuando se menciona la realidad de las víctimas. Son del todo inaceptables y reflejan una continua ofensa a los supervivientes como si no fueran conscientes desde la mala fe y la desidia de que supone un ataque a la integridad física, psicológica y sexual de un niño o una niña. Emplean el ataque, el negacionismo, las perversas comparativas con otros ámbitos sociales, para intentar minimizar los casos delictivos o la relevancia de los mismos. Son conductas alienadas, fruto de una atrofia intelectual o pensando mal, de unos intereses creados que pretenden salvar la institución de una mala fama a la que ellos mismos contribuyen mediante la ocultación, la omisión de socorro y el encubrimiento. El ser humano es imperfecto, comete errores de diferente escala de gravedad, lo importante es querer y saber rectificarlos a tiempo. No conozco víctimas españolas o de otros países, que estén satisfechas con el trato que se les dio y se les da. Es triste decirlo, pero en España, las víctimas y supervivientes de abusos y agresiones sexuales en el ámbito religioso o eclesiástico se sienten maltratadas y ninguneadas. No hay más que contemplar como en la Ley de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia que se está tramitando, ni siquiera se les menciona.

Es triste decirlo, pero en España, las víctimas y supervivientes de abusos y agresiones sexuales en el ámbito religioso o eclesiástico se sienten maltratadas y ninguneadas

-Qué opinión le merece esa Ley de Protección a la Infancia y la Adolescencia?

En principio creo que es positivo que los poderes públicos se tomen al fin en serio el maltrato a nuestros niños y niñas, a nuestra juventud, porque venimos de la nada. En el caso de mi familia en concreto, cuando en Mayo de 2011, mi hijo comenzó a expresar lo que había sucedido, acoso y abusos por parte de un profesor numerario del Opus Dei del colegio Gaztelueta de Bizkaia, por no haber no había ni protocolos de actuación. Es un paso muy positivo que habrá que completar porque en muchos apartados es insuficiente. La inclusión del ámbito religioso, los plazos de prescripción, la dicotomía justicia verdad, la importancia de la psicología en los procesos, la ampliación de las medidas de acompañamiento a los supervivientes y las víctimas, la prueba preconstituida al alza y concretar con mayor definición los derechos de estas víctimas y desde cuando se les considera como tales son matices muy importantes que la Ley Rhodes parece haber olvidado. Es este el instante idóneo para escuchar a víctimas y asociaciones civiles que sin duda pueden aportar más luz a esa oscuridad. No sería justo que se olvidasen de ellas. Daría a entender que el delito depende de la condición del delincuente y no del hecho punible. Sería muy decepcionante.

En el caso de mi familia en concreto, cuando en Mayo de 2011, mi hijo comenzó a expresar lo que había sucedido, acoso y abusos por parte de un profesor numerario del Opus Dei del colegio Gaztelueta de Bizkaia, por no haber no había ni protocolos de actuación

-Como madre de una víctima que denunció cuando aún era un niño, un adolescente, que es lo que más destacaría en el tratamiento cercano a estas víctimas ?

Primero hay que tener paciencia y afecto. Rodearse de buenos profesionales del ámbito facultativo, que es para mí el cimiento, la base. Para emprender una denuncia hay que estar preparados para soportar una presión tremenda, y tras padecer una agresión de estas características las secuelas hacen necesaria una atención psicológica con garantías plenas. De lo contrario y teniendo en cuenta, como ya dije antes, que para muchos denunciar es sinónimo de heroísmo, las consecuencias podrían ser terribles. Son muchas las horas de soledad, de un largo camino en el desierto, en la incomprensión generalizada. Incluso en la negación. Después hay que aprender a escuchar, a dejarse llevar por un profesional contrastado del ámbito jurídico, una letrada o un letrado eficaz y de confianza plena que no se doble ante comentarios o presiones. Las víctimas necesitan cariño, afecto, empatía y comprensión, muchas dosis de todo ello. Y por desgracia, más allá de las palabras, muchas veces no gozan de esas dosis. Más bien de todo lo contrario.

-En lo que atañe al Opus Dei, como se ha comportado en relación al caso de su hijo y cómo califica la actitud de la Prelatura con el comunicado del Caso Cociña?

No tengo calificativos. La conducta del Opus Dei como ente que engloba al colegio Gaztelueta, centro escolar dependiente de la Obra, como institución dependiente de la Iglesia Vaticana, y en su condición de responsable de uno de sus numerarios, en este caso condenado a 11 años de prisión por la Audiencia Provincial de Bizkaia, ha sido irresponsable, silente, inexistente para mostrar reconocimiento y actitud de reparación. Han admitido las faltas de respeto a esta familia por parte del colegio y han demostrado más violencia contra nosotros, con la legendaria sutileza que les define. Han mantenido una actitud negligente y cargada de todo lo contrario a lo que predican. Un silencio que les define y delata además de movimientos orquestales cobardes desde su paradigmática oscuridad. En verdad, hay mucho que reprochar y denunciar con respecto a la conducta del Opus Dei con respecto al caso de mi hijo y lo afirmo primero como madre y después como miembro de la Asociación Infancia Robada.

En cuanto al caso Cociña, es más de lo mismo. Han guardado silencio aún sabiendo lo que había ocurrido y cuando al fin, presionados, rompen su silencio, lo hacen para acumular una serie limitada de ideas que en su comunicado tienden más a buscar su exculpación que a reparar a las víctimas

En cuanto al caso Cociña, es más de lo mismo. Han guardado silencio aún sabiendo lo que había ocurrido y cuando al fin, presionados, rompen su silencio, lo hacen para acumular una serie limitada de ideas que en su comunicado tienden más a buscar su exculpación que a reparar a las víctimas. Utilizan un lenguaje litúrgico y convierten la maldad en incienso, el abuso en solicitación y piden un perdón vacío y carente de credibilidad. No conozco persona que tenga una opinión positiva sobre ese comunicado o sobre la condena contra Cociña surgida desde Doctrina de la Fe. Ese es otro de los problemas que tienen, viven de espaldas a la realidad social, emplean su esfuerzo en tapar y negar, en vez de en reconocer, prevenir  y reparar. No quieren aceptar las consecuencias de reconocer que es lo que pasó y de que encubrieron porque les asusta hacerlo valorando esas consecuencias.

No son conscientes de que esto terminará de saberse y de que las víctimas nunca dejaremos de reivindicar la verdad y la justicia y entonces para ellos será tarde. Tal vez aún estarían a tiempo de entonar el mea culpa y reconocer lo que hicieron mal desde la buena o mala fe. Por malo que sea y caiga quien caiga, sería un giro de timón que aún les daría una esperanza. Que a día de hoy el Opus Dei no haya siquiera abierto la boca con respecto al Caso Gaztelueta, a la sentencia de once años de condena o a la vergonzosa y ofensiva rueda de prensa del señor Goyarrola, director del colegio, define la nefasta y reprobable actitud del Opus Dei con sus víctimas de pederastia. La maldad que conlleva el encubrimiento y hasta a veces la complicidad, siendo diferente a la que tiene que ver con la desplegada por los victimarios, es tan dañina o más porque aquí se procede de un modo consciente y perverso. Con premeditación y alevosía. Hundiendo una y otra vez la daga en el ámbito emocional de niños y niñas.

Que a día de hoy el Opus Dei no haya siquiera abierto la boca con respecto al Caso Gaztelueta, a la sentencia de once años de condena o a la vergonzosa y ofensiva rueda de prensa del señor Goyarrola, director del colegio, define la nefasta y reprobable actitud del Opus Dei con sus víctimas de pederastia

-Según su criterio y el de la asociación Infancia Robada, cómo está siendo la actuación de los obispados españoles, con las oficinas de atención a las víctimas creadas tras el mandato personal del Papa Francisco?

Primero, no conocemos víctima alguna que haya sido atendida por esas oficinas y conocemos unas cuantas. Más allá de palabras no hay hechos concretos. Llevamos tiempo pidiendo que esas oficinas no se queden en una mesa, dos sillas, una lámpara y un ordenador, además de la presencia de un supuesto psicólogo. Es necesario que actúen bajo criterios más específicos. Esas oficinas de atención además de las comisiones que les dan cobertura deben tener agendas determinadas de actuación, fechadas, con objetivos marcados, una monitorización externa independiente y profesional de las actuaciones, con informes públicos y puntuales que nos digan cuántas víctimas y cómo se han atendido. Las víctimas deben tener una representación en esas comisiones y en esas oficinas no por capricho sino porque la experiencia es un grado y elucubrar sirve de muy poco. Las acciones deben ser urgentes y tienen que basarse en la experiencia personal y emocional de los supervivientes y las víctimas. Es como hacer una ley que afecte directamente al comercio, sin escuchar antes a los comerciantes. El resultado será un fiasco. Las víctimas y supervivientes tienen necesidades diarias, muchas de ellas y en función de la edad y las circunstancias de cada una de ellas, van de lo individual a lo general. Por eso es ilógico que en esas oficinas y en esas comisiones no estén presentes o representadas.

-Qué papel, considera, que han jugado y juegan los medios, prensa, radio y televisión, en el tema del maltrato y la violencia contra la infancia, y en concreto en el ámbito religioso y eclesiástico?

Es un papel fundamental, claro que cuando aún a los denunciantes se les considera valientes y héroes, la denuncia mediática es un instrumento de supervivencia, una herramienta básica para ayudar y arropar a las víctimas. Es preciso darles visibilidad. Y algunos medios han apoyado esta lucha de un modo brillante. Claro está que otros siguen usando la negación y la repulsiva crítica a quienes denuncian, como nos ha pasado a nosotros y a otras víctimas. Claro está también que algunos medios ni siquiera se han molestado en informar y dar visibilidad a tantos casos de pederastia en la iglesia, como si no existieran o tal vez no tuvieran para ellos interés alguno. Pero por suerte los hay, como es el caso de Religión Digital, que tratando estos delitos con absoluta seriedad y profesionalidad, tienen a día de hoy nuestro aplauso y reconocimiento. El resto, algunos de los cuales, informan solo en base a cuál sea la condición del victimario, solo merecen nuestra reprobación. De los que encima se dedican a atacar a las víctimas, esos ni siquiera merecen un segundo de atención.

Pero por suerte los hay, como es el caso de Religión Digital, que tratando estos delitos con absoluta seriedad y profesionalidad, tienen a día de hoy nuestro aplauso y reconocimiento. El resto, algunos de los cuales, informan solo en base a cuál sea la condición del victimario, solo merecen nuestra reprobación

-Por último qué pediría a los que deben hacer el trabajo no realizado hasta el momento por la iglesia y los poderes públicos en beneficio del reconocimiento y reparación de las víctimas y los supervivientes de violencia sexual contra la infancia y la adolescencia?

Tengo que pedir que den pasos al frente, que lo hagan con mayor inmediatez, que miren por ellas, niñas y niños, algunos ya adultos que un día sufrieron un ataque a la forja de sus personalidades. Son ataques que marcan de por vida y cualquier esfuerzo es poco. Que se nos ayude a darles visibilidad, que se armen protocolos de prevención efectivos y completos, pero que no se olviden de los que ya dieron el paso difícil de denunciar. Entre todas y todos debemos ayudar y proteger a estos seres humanos, que en plena minoría de edad sufrieron en sus carnes uno de los delitos más graves que existe. Abusar o agredir sexualmente a una niña o un niño es por sí solo un hecho terrible pero también lo es mirar para otro lado, asentarse en la ignorancia deliberada o en la tremenda mala fe negacionista. No creo que a mi como madre un obispo o prelado fuera capaz de decirme a la cara lo que dicen con respecto a estos delitos cuando les han interpelado en público o privado sobre ellos. No creo que fueran capaces porque si así lo hicieran seguirán demostrando que son todo lo contrario a lo que presumen ser. Hasta ahora la mayoría han demostrado no tener un ápice de misericordia y humanidad. Ruego al Papa Francisco que vigile de cerca que sus mandatos se cumplen porque hasta ahora y en España, no es así. Ruego a Monseñor Omella que abra las ventanas de Añastro y sacuda las alfombras por el bien de las víctimas y el de la Iglesia. Lo que dejas atrás siempre nos alcanza. Ruego y exijo a los obispos negacionistas y ofensivos que recapaciten. Nunca es tarde para corregir conductas inaceptables y erróneas marcadas por malintencionados intereses. La impunidad con el delito no salva al delincuente, aunque lo cambies de localidad o diócesis, antes bien lo eterniza. Estamos hablando de delitos, no sólo de pecados, deben tener condenas más allá de reclusiones en residencias y monasterios, de no administrar sacramentos y desde luego una retirada tajante y sin excusas del ámbito religioso o sacerdotal. Lo otro, lo de ahora, no es comprensible, no atiende a criterios razonables y convierte a la iglesia en una institución alejada de la verdad y la justicia, que protege a los delincuentes y humilla a las víctimas.

En cuanto a los poderes públicos animarles a que sigan adelante, buscando consensos de actuación, con independencia de las ideas, que no den el anteproyecto que se está trabajando como definitivo, que escuchen y atiendan consejos y que no se olviden nunca de que ellos y ellas también fueron niños y niñas con suerte si nunca tuvieron que pasar por algo así, tan grave. Una sociedad que no cuida de sus niños, niñas y jóvenes, no puede presumir. Son nuestro futuro y en base a ello, deben ser tratados y respetados. Es una tarea de todos y nosotras y nosotros, en Asociación Infancia Robada estaremos siempre dispuestos a colaborar con quien así nos lo solicite.

Ruego al Papa Francisco que vigile de cerca que sus mandatos se cumplen porque hasta ahora y en España, no es así. Ruego a Monseñor Omella que abra las ventanas de Añastro y sacuda las alfombras por el bien de las víctimas y el de la Iglesia

Fuente Religión Digital

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Dom Dysmas, prior de la Gran Cartuja de Isere: “La víctima no es una amenaza, sino un médico que te dice que tienes cáncer”

Sábado, 29 de febrero de 2020

Dom-Dysmas-Gran-Cartuja-Isere_2208389182_14367241_660x517“Detrás del abuso sexual está casi siempre el abuso espiritual”

“¡Es trágico oír hablar de monjas que han abrazado esta vida con generosidad y, tras ser abusadas, se han vuelto incapaces de rezar!”

“Para los fieles, el hecho de haber ocultado los abusos es quizás un escándalo mayor que los propios abusos”

Y advierte que una de las causas de los abusos es el culto a la personalidad. “Cuando eres un fundador o un superior adorado por tu comunidad, es muy difícil resistirse al orgullo

Para Dom Dysmas, “el principio básico para que una comunidad desarrolle su propio sistema inmunológico es uno de poder y contrapoder”

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“Detrás del abuso sexual está casi siempre el abuso espiritual”. Así de claro lo tiene Dom Dysmas de Lassus, prior de la Gran Cartuja, en Isère, un monje francés que, tras estudiar a fondo la plaga de los abusos, acaba de publicar un libro, en el que ofrece algunas claves para entender este flagelo que es capaz de destrozar las vidas de las víctimas para siempre.

“Siempre hay accidentes, pero no podemos evitarlos cerrando los ojos”, dice Dom Dysmas en una larga entrevista con el semanario francés Famille Chrétienne, recogida por el portal de la Iglesia católica suiza.

El prior asegura que fue el encuentro con las víctimas lo que le abrió los ojos y le empujó a investigar este fenómeno, que todavía está poco estudiado. “¡Es trágico oír hablar de monjas que han abrazado esta vida con generosidad y, tras ser abusadas, se han vuelto incapaces de rezar!”

Si cada caso es único, Dom Dysmas se sorprendió al descubrir que hay toda una serie de constantes en todos los testimonios escuchados. “Ya no podemos permanecer en silencio. No creo que podamos seguir callando estas situaciones por más tiempo”, dice con fuerza. Y añade: “Para los fieles, el hecho de haber ocultado los abusos es quizás un escándalo mayor que los propios abusos”

“La víctima es un médico que me diagnostica un cáncer”

Para el prior francés, la actitud de la Iglesia de escuchar a las víctimas y ponerlas en el centro es nueva, especialmente en Francia. Con demasiada frecuencia y durante demasiado tiempo, ha habido situaciones en las que “escuchamos a las víctimas de abusos para silenciarlas”.

Esto sucede, sobre todo, “cuando la reputación de la comunidad o el interés propio es más fuerte que el sufrimiento del otro. Tienes que darle la vuelta a la situación y pasar del reflejo ´la víctima es una amenaza” al “la víctima es un médico que me diagnostica cáncer. Insisto: ¡El médico que te dice que tienes cáncer no es tu enemigo!”

Es difícil resistirse al orgullo.

La_Grande_ChartreusePara Dom Dysmas, el abuso espiritual se produce cuando la persona que tiene una ascendencia moral, en lugar de ejercerla en el sentido de servicio, la utiliza explotando al otro para su propio beneficio. “El pastor ya no está al servicio de las ovejas, sino las ovejas al servicio del pastor. ...] Los abusos no son algo externo a nosotros, están en el sistema de poder eclesiástico y dentro de cada uno”, advierte el prior.

Y advierte que una de las causas de los abusos es el culto a la personalidad. “Cuando eres un fundador o un superior adorado por tu comunidad, es muy difícil resistirse al orgullo. Poco a poco, el éxito de estas personas, sanas de raíz, ha podido subirsele a sus cabezas”, afirma el cartujo.

Según los testimonios que él mismo recogió, Dom Dysmas cree que en la mayoría de los casos de abuso espiritual, los superiores que van a la deriva no son perversos al principio, peor aún, a menudo actúan de manera inconsciente y persuadidos de contribuir al bien.

Concepción desviada de la obediencia

El origen de esta perversión se remonta a una concepción retorcida del voto de obediencia. “La obediencia justa es necesariamente a imagen de Cristo. No es obediencia a un hombre sino a Dios… La obediencia a un superior siempre debe ser vista como una oportunidad de obedecer a Dios en un acto muy concreto. Un religioso sigue siendo un ser dotado de inteligencia y responsable de sus actos. La obediencia nunca puede ser ciega”.

El prior ve otro riesgo en el celo de los jóvenes religiosos que están encaprichados con lo absoluto pero que carecen de discernimiento. “La mayoría de las veces, en la vida religiosa, el abuso toma la forma de tentación bajo la apariencia de bien. Por ejemplo, la orden de transparencia del novicio respecto a su superior puede llevar al control de los pensamientos de una persona. O el mandato de unidad, que prohíbe criticar al grupo o a la persona del superior, porque equivaldría a oponerse a la voluntad de Dios.

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A su juicio, el exceso de afectividad también es un peligro, por ejemplo cuando un superior es reelegido varias veces seguidas “para no hacerle daño”. De ahí que sostenga que “la comunidad necesita desarrollar su sistema inmunológico”.

Sobre todo, ante los círculos de poder. Porque, según el prior de la Cartuja, el fenómeno de los círculos de poder es otro grave riesgo de deriva. “El superior se rodea de una guardia pretoriana que le impide escuchar las llamadas de la base. Esto es particularmente cierto cuando una pequeña comunidad crece rápidamente de unas pocas personas a decenas o incluso cientos de individuos. Los miembros de la guardia pretoriana, que han sido cooptados por el superior, harán todo lo posible para evitar cualquier interrogante por mínimo que sea a su figura o a su obra”.

Medios de protección

Risques-et-derives-de-la-vie-religieusePara Dom Dysmas, si las nuevas comunidades son más propensas al abuso espiritual, las antiguas órdenes no se salvan necesariamente, pero tienen los medios más afinados, para poder hacerle frente. “En las grandes órdenes, la desviación permanece local y todo el cuerpo puede protegerse. Y, además, es cierto que la sabiduría se cristaliza con el tiempo”.

Para Dom Dysmas, “el principio básico para que una comunidad desarrolle su propio sistema inmunológico es uno de poder y contrapoder”. El principal medio para lograrlo sigue siendo la educación inicial y permanente. También existe la necesidad de tener una visión externa objetiva de la comunidad. Una visita canónica o un capítulo general son oportunidades para identificar las aberraciones.

Por último, el papel de la familia de los religiosos también tiene su importancia. “Si la familia nota un sentimiento depresivo, si percibe que se está creando una distancia, una ley de silencio, la sobrevaloración del carisma o del fundador… puede hacer preguntas, pedir explicaciones y desempeñar el papel de prevención”.

Dom Dysmas de Lassus: Riesgos derivados de la vida religiosa, 448 pp. 2020, Paris Cerf

Fuente Religión Digital

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Miguel Hurtado: “La pederastia es la crisis más grave que ha padecido la Iglesia desde la Reforma de Lutero”

Martes, 25 de febrero de 2020

manual-del-silencio-miguel-hurtadoEl activista y víctima de abusos en Montserrat publica ‘El Manual del Silencio‘ (Planeta)

“España es una de las mayores potencias exportadoras de curas pederastas del mundo, hemos mandado a miles de curas pederastas a Latinoamérica, que han hecho verdaderas barbaridades”

“El secretismo es el caldo de cultivo de la pederastia en la Iglesia”

“Los culpables de que esto no se haya erradicado, y puede sonar un poco fuerte, son los católicos (…). En el nombre de Dios, sus obispos han protegido a depredadores sexuales que han violado a sus niños”

A los dieciséis años, Miguel Hurtado fue violado por el germá Andreu, el fundador del grupo de Scouts de la Abadía de Montserrat. Durante un año, Miguel sufrió los abusos en silencio. Cuando se decidió a denunciar, se encontró con un muro de dificultades, de silencios, de incomprensión. En ‘El Manual del Silencio’ (Planeta), narra su experiencia y, sobre todo, cómo logró convertirse en uno de los activistas más importantes en la lucha contra la pederastia en la Iglesia católica. Hablamos con él.

Este libro, Miguel, son más que unas memorias…

La idea era, a través de un relato individual, poner el foco en lo estructural. No en mi experiencia personal, sino en los protocolos, la cultura que ha permitido que en docenas de países, en los cinco continentes, durante décadas, los sacerdotes pederastas han actuado con total impunidad.

Pones tu caso como paradigma de lo que sucede alrededor, no sólo de los abusos, sino de la respuestas… ¿Es la Iglesia un nido de encubridores?

Una experiencia que me marcó mucho fue asistir a las conferencias internacionales de víctimas. Gente de todo el mundo, muy distintos, que sin embargo contábamos la misma historia. Y decíamos bromeando: ‘Parece que los obispos se hubieran leído el mismo manual’. Y después descubrí que estábamos en lo correcto: que el Vaticano había diseñado, implementado y perpetuado un manual del silencio para encubrir este tipo de delitos, y lo había mantenido durante un siglo bajo siete papas.

Era importante denunciar el sistema, pero también cómo los activistas lo estamos desmontando.

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El monje Andreu Soler con sus Scouts…

Porque tú te defines como activista, no eres sólo una víctimas, sino que has decidido ir más allá…

Hay un proceso que comienzas como víctima, pasiva y sin control sobre lo que pasa. Hay un proceso de sanación y recuperación en el que te conviertes en superviviente, y dentro de ese grupo hay un pequeño número que nos convertimos en activistas. La diferencia es que no intentamos una sanación individual, sino reformar la estructura y el sistema.

¿Cuáles son los objetivos de tu lucha?

A mí me gusta mucho el modelo que defiende Naciones Unidas. Cuando hay graves violaciones de derechos humanos: violencia sexual en la Iglesia, crímenes del Franquismo, la dictadura de Cuba o de Pinochet… el modelo que se tiene que aplicar es garantizar el acceso de las víctimas a la justicia, la verdad, la reparación y las garantías de no repetición. Ese es el modelo que tengo en mente.

¿Y eso qué supone?

El activismo que hago es ver qué medidas hacen falta para que las víctimas tengan acceso a la justicia: pues hay que reformar los plazos de prescripción de los delitos de pederastia. Qué hace falta para que las víctimas tengan derecho a la verdad: potenciar mecanismos independientes de investigación dentro de las instituciones. Sobre la reparación: reformar las leyes de prescripción civil, establecer mecanismos de compensación a las víctimas. Garantías de no repetición: es que a lo mejor hay que reformar la ley de encubrimiento para tipificar el encubrimiento de la pederastia como un delito. Esos objetivos marcan la agenda legislativa.

Y afectan no sólo a las víctimas de pederastia en la Iglesia, sino a todas…

Muchas veces nos echan en cara que solamente criticamos a la Iglesia cuando hay abusos en otros ambientes e instituciones, pero quienes nos critican no están haciendo nada para cambiar las leyes. Nosotros llevamos cuatro años, hemos conseguido medio millón de firmas, hemos protestado frente al Congreso, pidiendo la reforma de los plazos de prescripción. Y ahora el Gobierno dice que va a hacer una mínima reforma, y las víctimas van a tener 12 años más para denunciar. Esto no se hubiera conseguido sin nuestras denuncias, y beneficia a todas las víctimas: en la familia, en las iglesias, en la escuela, en los clubes deportivos….

Pero la Iglesia es una institución, que a diferencia de otras, te dice qué moral tienes que seguir… Es una doble inmoralidad cuando ellos las incumplen y las encubren

Hay una falta de coherencia moral y una hipocresía, y eso a la Iglesia le ha hecho mucho daño, pero también hay otro elemento importante. Pocas instituciones hay en el mundo que tengan tantas herramientas para proteger a los pederastas como la Iglesia católica, por una sencilla razón: no se han limitado a moverlos de parroquia en parroquia, sino que los han movido de país en país. España es una de las mayores potencias exportadoras de curas pederastas del mundo, hemos mandado a miles de curas pederastas a Latinoamérica, que han hecho verdaderas barbaridades. ¿Qué otra institución puede hacerlo? Yo tengo un empleado pederasta y lo puedo mandar a Chile, a Perú, a Ecuador…

¿Qué está haciendo la Iglesia para atajar esta lacra? ¿Es suficiente?

Está adoptando una postura de ‘gatopardismo’, que algo cambie para que no cambie nada, y están implementando los mínimos cambios posibles para que les dejen en paz. Para que deje de haber presión mediática, de las víctimas, política…. Tímida reforma tras tímida reforma, y promoviendo las medidas de marketing y no otras más ambiciosas, estructurales y sistémicas que necesita la Iglesia.

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Andreu Soler con Juan Pablo II

A veces, se os acusa de hacer daño a la Iglesia. Incluso, durante el funeral por el obispo de Astorga -y presidente de la Comisión Antipederastia-, el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, vino a decir poco menos que las víctimas habían matado a monseñor Menéndez. ¿Qué sentís en esos momentos?

Para las víctimas de La Bañeza fue muy doloroso. Fue un comentario muy cruel, pero a mí no me sorprendió. Es una dinámica bastante constante. La jerarquía reacciona ante un escándalo negándolo, minimizándolo, adoptando una postura victimista, diciendo que es una campaña contra la Iglesia y entrando en la dinámica del ‘Y tú más’. A mí me produce mucha tristeza. Ya hemos visto a que llevó el ‘Y tú más’ en el tema de la corrupción. No cometamos el mismo error.

El caso Maciel es absolutamente paradigmático en este sentido…

Si adoptas un modelo médico, cuando tienes un cáncer lo extirpas de raíz, porque cuando ha metastatizado, es más difícil de extirpar. El secretismo es el caldo de cultivo de la pederastia en la Iglesia. Si no hubieran defendido a capa y espada el secreto pontificio durante décadas, si no hubieran adoptado una postura tan oscurantista, a estos pederastas se los hubiera detectado antes, hubieran entrado en prisión y hubiéramos ahorrado miles de víctimas. Lo más triste es que han adoptado el secretismo para proteger a la Iglesia, y ni han protegido a la Iglesia, ni han protegido a las víctimas.

El Vaticano. El Papa Francisco. Se cumple un año de la cumbre antipederastia. Un año después, ¿qué balance haces?

Es una nueva oportunidad perdida, porque ellos lo que dicen es ‘Es un problema de protocolos. Hagamos protocolos’. Pero qué pasa si estos protocolos no se cumplen. Si no cambia la cultura. Tiene que haber una cultura de la transparencia, del cumplimiento íntegro de la ley y de la rendición de cuentas. Entonces, lo que ha fallado es que el Papa, a día de hoy, sigue sin haber establecido un mecanismo ágil, que funcione, para que los encubridores pierdan su puesto de trabajo por encubrir.

¿Es el Papa, es el sistema? ¿Quiénes son los culpables?

Puedes buscar diferentes explicaciones. Yo creo que los culpables de que esto no se haya erradicado, y puede sonar un poco duro, es de los católicos.

¿Por qué?

Porque no están pidiendo profundas reformas en su Iglesia. Es que en el nombre de Dios, sus obispos han protegido a depredadores sexuales que han violado a sus niños. Y lo que pasa es que los católicos, en vez de indignarse y exigir reformas profundas, están o bien buscando conspiraciones externas, o bien queriendo creer de nuevo en los cuentos infantiles, de que hay un Papa bueno que dice cosas bonitas, y que a partir de ahora todo puede ir bien.

¿Hay alguna posibilidad de que todo vaya bien, o no la ves?

Yo creo que el sistema actual es insostenible. Es una cuestión de calendario cuánto va a tardar en desmoronarse. Le han destrozado la vida a tanta gente que esto no puede acabar bien.

Pero la Iglesia no va a echar el cierre mañana, sigue siendo una institución que genera cultura, sociedad… No hay una institución comparable a la Iglesia católica, en lo malo, pero también en lo bueno…

Pero la actitud que tiene la jerarquía católica es: Nosotros llevamos 2.000 años y nadie ha conseguido cerrarnos el chiringuito. Pero no se dan cuenta, y esto lo menciono en el libro, es que ésta es probablemente la crisis más grave que ha padecido la Iglesia desde la reforma protestante de Lutero. Y además, en un mundo globalizado, y en la sociedad de la información, donde todo se sabe. Cuando yo fui abusado, a diferencia de generaciones anteriores, lo que hice fue meterme en Google y escuchar historias de otros países, ponerme en contacto con otras víctimas, intercambiar información… Esa sociedad de la información puede aumentar exponencialmente el daño reputacional a la Iglesia. Pueden hacer limpieza en cuatro años, o pueden hacerla en cuarenta. ¿Qué efecto va a tener para la Iglesia como institución si, cada cierto tiempo, hay una cascada de casos de pederastia? Es la tortura de la gota malaya. Desde Boston, no llevamos ni 20 años, y el daño es incalculable. ¿Pueden aguantar treinta años más?

Fuente Religión Digital

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¿Se puede rehabilitar a un cura pederasta?

Sábado, 25 de enero de 2020

AdobeStock_108951933-1Centros en todo el mudo trabajan con terapias para los clérigos abusadores Distintos expertos trabajan en Italia, México y España con clérigos acusados y condenados por abusos sexuales, antes y después de su condena

La terapia con los clérigos abusadores, como los ludópatas o los alcohólicos, puede durar toda la vida, y requiere del aislamiento del resto de la sociedad, apuntan

“Hay un número consistente de sacerdotes que han tenido terapia con nosotros y que ya no son sacerdotes: para ellos soñamos con un convento que les permita vivir una vida digna”, señala Marco Ermes Luparia, que dirige el centro El Divino Amor en Roma

Roma investigará a los Legionarios por “encubrimiento y negligencia” de los abusos de Fernando Martínez. El legionario fue víctima de Maciel, y después se convirtió en abusador.

¿Dónde van los curas condenados por pederastia? ¿Pueden recuperarse? ¿Quién atiende a los victimarios? Durante demasiado tiempo, la actitud de la Iglesia oficial a este respecto fue la del silencio, el encubrimiento y el traslado.

En Madrid, hace quince años se conoció el caso de un sacerdote, acusado de abusos, al que la diócesis envió durante seis meses a un monasterio de Guadalajara para llevar un tiempo de silencio y oración. Hoy sabemos que, más allá de eso, resulta imprescindible el trabajo de terapeutas, psicólogos, psiquiatras y educadores, y que aún así resulta muy difícil que un pederasta deje de serlo, y pueda vivir normalmente en sociedad.

Euronews ha elaborado un completo reportaje sobre la ayuda que se ofrece a clérigos abusadores en Italia. Una realidad que se reproduce, con matices, en centros situados en México, Francia, Alemania o España, pero de la que prácticamente no se informa.

En nuestro país hay al menos una docena de centros de tratamiento de personas con esta problemática, que también es uno de los objetivos de la asociación Repara, recientemente nacida en Madrid. Desde hace años, los camilos trabajan con algunos abusadores -curas y laicos- que han acabado en prisión. No sólo atender a las víctimas, lo que es primordial, sino preguntarse qué hacer con los abusadores. ¿Hay salida para ellos?

Un drama personal

El diácono y psicoterapeuta Marco Ermes Luparia, de 69 años, cree que sí. Durante más de veinte años, su equipo de cinco personas ha acogido a eclesiásticos en un centro con sede en Roma, el Divino Amor. Curas que sufren problemas psicológicos y de comportamiento, incluída la pederastia. Sólo en Italia hay registrados 24 centros de este tipo, según la red L’Abuso, que apoya a las víctimas de abusos en la Iglesia.

Para Luparia, los casos que les llegan son “un drama personal, que ha llevado a otro drama, que afecta a la persona maltratada”. La recuperación, según la filosofía de estos centros, puede durar toda la vida y requiere el aislamiento del resto de la sociedad.

Los huéspedes del Divino Amor no sólo son sacerdotes, sino que también pueden ser clérigos, religiosos y seminaristas. “Vienen a nosotros de forma independiente o después de un decreto del obispo, entonces existe la posibilidad de arresto domiciliario”. “La nuestra es una terapia completa, que dura años y ciertamente no diez meses, apunta.

¿Qué se hace en estos centros? “Primero intentamos identificar el punto de inflexión para el desarrollo psicosexual del adulto. La única manera de lidiar con ello es la cirugía a corazón abierto (…) Nuestro objetivo es ofrecer a los pacientes una vida espiritual y reservada de oración y comunidad. Al igual que con el alcoholismo, estamos hablando de un trastorno que necesita un seguimiento constante”.

¿Se puede curar la pedofilia?

Maurizio Marasco es psiquiatra, exprofesor de psicopatología forense y criminología. Ha realizado trabajos de consultoría como perito judicial en casos de abuso sexual. “A veces los sacerdotes se dan cuenta de que han cometido un delito muy grave, también aceptan el castigo, pero esto no es una garantía de que no volverán a abusar. He conocido personas que han sido juzgadas, encarceladas, condenadas a un programa de recuperación, pero años más tarde han vuelto a cometer ese delito”, subraya a Euronews.

“El mundo científico no sabe lo que se hace en estos centros eclesiásticos. Una vez que salgan de allí, ¿cómo podemos estar seguros de que no volverán a abusar sexualmente de menores? Ese es el problema”, explicó el doctor.

Pero si el sacerdote va a la cárcel, el asesoramiento se detiene, porque el Estado no financia la terapia, y los terapeutas no pueden ir a prisión. En la mayoría de los casos, después de salir de la cárcel, estos sacerdotes se quedan sin hogar después de la prisión, sostiene Luparia.

“Tratamos de continuar la terapia incluso después”. “Hay un número consistente de sacerdotes que han tenido terapia con nosotros y que ya no son sacerdotes: para ellos soñamos con un convento que les permita vivir una vida digna”.

En la prisión de Bollate, en Milán, el Centro Italiano para la Promoción de la Mediación puso en marcha en 2015 un proyecto para los presos condenados por delitos sexuales contra mujeres y menores. Desde 2015, más de 300 presos han participado en el proyecto de forma voluntaria, dijo Paolo Giulini, responsable del centro, a Euronews. Sólo 11 han reincidido tras su liberación.

“También hemos trabajado con algunos sacerdotes. Algunos de ellos habían hecho terapia con su diácono antes de venir a nosotros”. Sabemos que algunas órdenes religiosas ofrecen apoyo psicológico, pero no trabajamos en sinergia”, dijo Giulini.

Fuente Religión Digital

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