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Los obispos temen que un futuro Gobierno PSOE-Unidas Podemos acabe con sus privilegios fiscales y educativos

Martes, 19 de noviembre de 2019

Sala-Plenaria-Conferencia-Episcopal-Espanola_2060803987_9921766_660x371Sala de la Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE)

¿Ahora se preocupan? Quien siembra vientos…

El futuro tras el resultado electoral, uno de los puntos calientes de la Asamblea Plenaria que ayer arrancó

Hemos jugado con fuego, y ahora podemos quemarnos”, lamenta un obispo, haciendo referencia a la histórica ligazón de la Iglesia oficial con la derecha

Los prelados temen que, ante el ascenso de la ultraderecha, el Ejecutivo avance en la laicidad del Estado: PSOE y Unidas Podemos llevan en sus programas la denuncia del Concordato

Los obispos no felicitaron a Pedro Sánchez tras el 11N, pero se espera el presidente de la CEE, Ricardo Blázquez, se refiera a su triunfo en la sesión plenaria de este lunes

Hemos jugado con fuego, y ahora podemos quemarnos. Un obispo español resume de este modo la preocupación que se respira en la Conferencia Episcopal Española (CEE) ante el anuncio del preacuerdo entre Unidas Podemos y el PSOE para formar un Gobierno progresista. Un Ejecutivo que, de llevarse a cabo la investidura, querrá imponer una agenda social y en las antípodas de una ultraderecha en ascenso. “Y en ese juego, la Iglesia tiene todas las de perder”, apunta el prelado.

La Asamblea Plenaria del Episcopado que arranca este lunes estará copada por el análisis del resultado electoral y las repercusiones que este podría tener para la Iglesia. Tanto es el miedo que, por primera vez en décadas, el presidente de la CEE, Ricardo Blázquezno ha enviado la preceptiva felicitación al vencedor en las urnas, Pedro Sánchez.

Se espera que el lunes, durante el discurso inaugural, Blázquez sí felicite al líder del PSOE y apunte algunas de las claves de las relaciones entre la Iglesia y el futuro Gobierno que los expertos consultados resumen en dos: “Sana independencia y mutua colaboración”.

Inmatriculaciones, IBI, clase de Religión, conciertos…

Otro prelado, esta vez de la línea moderada, calcula que en pocos meses, el nuevo Gobierno podría abordar algunos de los privilegios de la Iglesia. Desde las inmatriculaciones al pago del IBI, pasando por el futuro de la clase de Religión o la regulación de los conciertos educativos. E incluso la famosa casilla de la Iglesia en la declaración de la renta.

De hecho, en la sesión reservada del próximo miércoles, los obispos debatirán, a puerta cerrada, la estrategia que seguirán. De momento, continúan siendo mayoría los que apuestan por oponerse al Ejecutivo, frente a la línea francisquista que aboga por tender la mano, esperar acontecimientos y no mezclarse en política. Algo difícil de pensar en el caso de la Iglesia española.

Curiosamente, esto sucede tras una campaña electoral en la que no se habló para nada de la Iglesia –tan sólo el PSOE recuperó su histórica denuncia de los Acuerdos entre la Iglesia y el Estado, y las inmatriculaciones–, ni de las cuestiones más polémicas: aborto, fiscalidad, educación, eutanasia… La asistencia en el fin de la vida ha sido el único punto, junto al de la Memoria Histórica, del preacuerdo PSOE-Unidas Podemos que afecta directamente a los “valores irrenunciables” de los que habla la ultraderecha eclesial.

Después de varias décadas de amagar sin dar, parece que en esta ocasión los socialistas sí parecen dispuestos a denunciar los Acuerdos Iglesia-Estado (negociados a la par que la Constitución), y cambiarlos por un convenio internacional con el Estado Vaticano, que regule las relaciones con la Iglesia católica, pero sin los privilegios actuales, siguiendo las pautas de una sociedad laica

El modelo es Francia, aun siendo conscientes que los vecinos galos llevan más de un siglo con una ley (1905) que consagra la laicidad, hasta el punto de que las iglesias son propiedad del Estado, como se ha comprobado en el reciente incendio de Notre Dame.

Privilegios en cuestión

Por el momento, y sin que se hayan formado las Cortes, la ministra de Educación en funciones, Isabel Celáa, ya prendió la mecha de los convenios de la enseñanza concertada y sus declaraciones sobre que la libre elección de centro, uno de los mantras de la concertada católica, no está amparado por la Constitución. También está pendiente de resolver el tema de la asignatura de Religión, que la LOMCE elevó a evaluable y cuya nota cuenta para el promedio, algo que podría cambiar con la anunciada modificación de la ley de José Ignacio Wert.

La publicación del esperado informe sobre las inmatriculaciones de la Iglesia durante la vigencia de la Ley Aznar (1998-2015) podría ser otra de las medidas de los primeros meses de Gobierno. Otra cuestión pendiente, y no menor, es la casilla de la Iglesia en la Renta, que podría ponerse en cuestión.

¿Denuncia de los Acuerdos? El PSOE quiere hilar fino

En un último término aparece la denuncia de los Acuerdos con la Santa Sede, aunque en este punto el PSOE quiere hilar fino, pues el Vaticano es un Estado legítimo, uno de los más antiguos del mundo, con convenios diplomáticos con casi todos los países.

Además, tanto Pedro Sánchez como Pablo Iglesias reconocen la capacidad de liderazgo internacional del Papa Francisco. El líder de Podemos incluso estuvo a punto de materializar una audiencia con Bergoglio hace un par de años, frustrada solo en el último momento.

Con la mirada puesta en la incertidumbre económica y en los ataques de Vox a los inmigrantes, el nuevo Ejecutivo quiere mantener los lazos con el tercer sector y las grandes organizaciones, muchas de ellas católicas, que lideran el trabajo de promoción social y la acogida a los refugiados y migrantes. La relación con la cúpula del clero es otra cosa, y también dependerá de qué mirada política acabe pesando más en el centro de poder de la iglesia española.

Fuente Religión Digital

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“Carta a los obispos miembros de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española”, por Antonio Carrascosa Mendieta.

Sábado, 12 de octubre de 2019

page_tsou_big_issue_yoga-2_700x500Queridos hermanos:

Me dirijo a esta Comisión Episcopal como miembro de la Iglesia Católica, sacerdote diocesano de Albacete y profesor del Instituto Teológico Diocesano de Albacete (extensión de la Sección a Distancia de la Universidad San Dámaso de Madrid) y desde mi experiencia en la práctica del zen en la Escuela Zendo Betania-Triple Tesoro, en la que soy discípulo de la maestra zen Ana-María Schlüter desde hace varios años.

Como podrán comprender, siendo cristiano y practicante zen me he sentido concernido por las Orientaciones Doctrinales sobre la oración cristiana «Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo» recientemente publicada por la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe. He leído el documento con atención y quisiera compartir con los miembros de la Comisión mis impresiones y opiniones con el único deseo de contribuir al sincero y fraternal diálogo que siempre debe presidir la relación entre el Pueblo de Dios y sus pastores. Me mueve a ello el mismo amor al Dios de Jesucristo y el mismo deseo de que la Iglesia pueda ser maestra de oración auténtica que ha movido a la Comisión Episcopal a la hora de presentar estas orientaciones. Y me mueve, todo hay que decirlo, la desazón y preocupación que la lectura del documento me ha dejado.

Pienso que como cristiano debo manifestar a mis pastores las razones de estas inquietudes y abrirme a una escucha mutua y fraterna.

La causa principal y primera de esta preocupación es la descripción del zen que ofrece el documento y de las llamadas técnica zen y meditación zen (principalmente en los números 11 y 12). En mi opinión, que como digo se basa siempre en una experiencia personal de práctica zen, la imagen que se ofrece del mismo en el texto es complemente errónea y para nada responde a la realidad de esta espiritualidad. Afirmar, por ejemplo que “la meta de la meditación zen es ese estado de quietud y de paz” que se alcanza aceptando los acontecimiento y las circunstancias como vienen, renunciando a cualquier compromiso por cambiar el mundo y la realidad” (n. 12) o que el zen “elimina la diferencia entre el propio yo y lo que está fuera, entre lo sagrado y lo profano, entre lo divino y lo creado” (n. 13) solo puede hacerse desde un completo desconocimiento de lo que verdaderamente es la tradición espiritual del budismo zen. Sinceramente, no creo que nadie que practique zen en ninguna escuela seria admita de ninguna manera que “la técnica zen consiste en observar los movimientos de la propia mente con el fin de pacificar a la persona y llevarla a unión con su propio ser” (n., 11). No sé a qué técnica se refiere en esta frase, pero puedo asegurarles que no es propia del zen.

Es indudable que existen prácticas meditativas con pretensiones espirituales o de higiene mental que han florecido por doquier y que podrían inscribirse en los parámetros descritos por el documento. Ciertamente, no pocas de estas pseudoespiritualidades (por llamarlas de alguna forma) han usado impropiamente el término zen para presentarse. Pero, insisto, la tradición auténtica del budismo zen no se ve reflejada en la descripción que hace el documento; antes bien, los citados párrafos lo que hacen es caricaturizarla. Y creo que esto es una falta de respeto hacia una tradición milenaria que han compartido y comparten millones de hombres y mujeres en el mundo entero, fundamentalmente en Asia, pero no solo.

En el mismo texto se reconoce que no se puede “entrar aquí en un análisis entre las distintas corrientes” (n. 11). Permítanme que con todo el respeto censure este presupuesto. Es cierto que la naturaleza de un texto así no puede dar cabida a un tratado teológico de religiones comparadas o fenomenología religiosa; pero, en mi opinión, a una declaración que quiera reflejar la opinión del episcopado español sobre cualquier tema sí que se le debe exigir un mínimo análisis serio para no caer, como es el caso, en deformaciones sobre las posturas de otros colectivos que, como digo, pueden incluso resultar ofensivas y comprometer seriamente la imagen de la Iglesia española de cara a otros colectivos religiosos.

Además de señalar esta, a mi juicio, imagen deformada del zen que ofrece el documento, como cristiano que practica zen también quiero expresar mi opinión sobre algunas de las afirmaciones que se hacen acerca de las relaciones entre el cristianismo y el zen para aportar también algún elemento de contraste y diálogo.

Lo primero que quiero decir es que echo en falta un planteamiento del tema en el marco del diálogo interreligioso que planteó la declaración conciliar Nostra aetate sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas. En un mundo globalizado y con hondas preocupaciones que compartimos desde sensibilidades religiosas muy diversas (ecología, pobreza, secularización, etc.) creo que hace falta más que nunca recordar la exhortación del Vaticano II a que los católicos “reconozcan, guarden y promuevan aquellos bienes espirituales y morales, así como valores socio-culturales, que en ellos [los adeptos de otras religiones] existen” (Nostra aetate, 2). Comprendo que el documento de la Comisión Episcopal para la doctrina de la fe quiera resaltar los bienes espirituales específicos de la fe cristiana y proponerlos como insustituibles para la oración, pero me hubiera gustado encontrar también un reconocimiento, una valoración y una promoción sincera de aquellos otros que puedan provenir de otras religiones, en este caso del zen, al que cita sólo para criticar y marcar distancias con el cristianismo. Se pierde así una oportunidad para responder al mandato que hace el Concilio en este terreno. Sinceramente creo que se puede muy bien defender la especificidad cristiana sin renunciar a un reconocimiento de los valores de otras tradiciones, entrando en diálogo con ello. Permítanme, en este sentido, que ponga como ejemplo de ello el documento de la Congregación para la Fe aprobado por el papa San Juan Pablo II, La oración cristiana: encuentro de dos libertades (1989). En ella, el papa conjuga de un modo admirable la firme exposición de la propia identidad de la oración cristiana con una valoración y reconocimiento de lo que pueden aportarnos otras religiones en el tema de la experiencia de Dios. No me resisto a citar un párrafo: “La mayor parte de las grandes religiones que han buscado la unión con Dios en la oración, han indicado también caminos para conseguirla. Como «la Iglesia Católica nada rechaza de lo que, en estas religiones, hay de verdadero y santo» (Nostra aetete 2), no se deberían despreciar sin previa consideración estas indicaciones, por el mero hecho de no ser cristianas. Se podrá al contrario tomar de ellas lo que tienen de útil, a condición de no perder nunca de vista la concepción cristiana de la oración, su lógica y sus exigencias, porque sólo dentro de esta totalidad esos fragmentos podrán ser reformados e incluidos”1. Y ciertamente san Juan Pablo II lo hace citando cuestiones como las del maestro de oración, la atención a la postura, el simbolismo de la iluminación, etc., en las que establece un verdadero diálogo y en las que reconoce que podemos aprender mucho de las iglesias orientales y de otras religiones. Este tono dialogante y capaz de valorar lo ajeno está ausente del texto publicado por la Comisión, y en ello creo que se distancia de la tradición iniciada por el Vaticano II y continuada por los papas.

Dialogar y reconocer no significa para nada confundir o mezclar. El encuentro entre cristianismo y budismo zen que iniciaron algunas figuras de un lado y otro a mediados del siglo pasado ha cuajado en distintas escuelas en diversas partes del mundo, una de las cuales es la de Zendo Betania-Escuela del Triple Tesoro a la que pertenezco. En su origen está el jesuita alemán Hugo Enomiya-Lasalle, que con otros cristianos y budistas zen fueron pioneros de este diálogo. Me consta en que en esta escuela y otras similares para nada se busca un zen cristiano (n. 14). El sincretismo y el relativismo, es cierto, son peligros ante los que siempre hemos de estar alerta. Pero en el ánimo de estos cristianos que dialogamos con el zen nada está más lejos que una fusión. No buscamos un cristianismo zen o un zen cristiano sino que somos cristianos que practicamos zen. Lo hacemos conscientes de que a la base del cristianismo y del budismo zen existen, como bien recuerda el documento, cosmovisiones humanas y religiosas bien diferentes. Pero esa diferencia no las hace incapaces de dialogar e iluminarse mutuamente. Por supuesto, en un sano y sincero diálogo interreligioso, pero también en un diálogo intra-religioso, es decir, aquel capaz de darse en un mismo individuo. Los cristianos que practicamos zen no asumimos sin más la cosmovisión budista, sino que desde nuestra identidad cristiana nos dejamos iluminar por otra perspectiva muy distinta para mejor comprender nuestra propia experiencia de fe en Jesucristo. Y lo hacemos asimismo al lado de otros hombres y mujeres que aunque no comparten con nosotros la fe en Jesucristo sí que se sienten llamados a practicar zen en un contexto cristiano como es el de la escuela Zendo Betania-Triple tesoro (y me consta también que en otras escuelas similares).

Tampoco, quiero dejarlo claro, reducimos nuestra práctica zen a una mera preparación o predisposición para una “oración cristiana” posterior. En el documento da la impresión de que esto sí sería aceptable (n. 14), separando técnicas de método, siendo en el zen las primeras admisibles para un cristiano y no así el método. No termino de ver la separación tan clara entre ambos aspectos que establece el documento, pero aun admitiéndola, sí quiero aclarar que los cristianos que practicamos zen en estas escuelas no nos reducimos al mero uso de técnicas, sino practicamos un modo de adentrarnos en el misterio con un lenguaje y un marco enteramente budista zen. Pero esto para nada significa perder la identidad cristiana, sino más bien, permitir que este lenguaje y este marco nos ayuden a expresar nuestra experiencia específica cristiana.

Creo sinceramente que este diálogo y enriquecimiento mutuo en el interior de un mismo individuo sin perder la identidad no sólo es algo posible, sino que lo estamos experimentando muchos cristianos a los que la práctica del zen nos ha ayudado a expresar con más hondura nuestra lectura de la Biblia, nuestra vivencia de los sacramentos, nuestra oración, nuestro compromiso con la justicia: en definitiva, nuestra experiencia de ese Misterio que es Dios Padre de Jesucristo. Que el documento no se muestre sensible a esta posibilidad me parece una carencia muy importante.

Uno de los frutos de este diálogo inter (e intra)religioso siempre será el de ser más críticos con nosotros mismos a fin de purificarnos y avanzar mejor hacia nuestra propia identidad. Y dicha autocritica, quisiera señalarlo también, es algo que se echa en falta en el documento. Empezando por la propia misión de la Iglesia como maestra de oración. Si realmente existe esa sed de Dios en “todos y cada uno de los seres humanos durante toda su existencia” (n. 1) y si realmente la Iglesia es “maestra de espiritualidad” cosas ambas de las que estoy convencido, deberíamos preguntarnos con seriedad qué hemos hecho mal para que muchos hombres y mujeres educados en un ambiente cristiano busquen calmar esa sed fuera de la fe en Jesucristo. ¿No será una tarea urgente revisar cómo estamos viviendo la experiencia orante los cristianos y cómo estamos educando en la Iglesia a las nuevas generaciones en ello? Por supuesto que siempre será necesario señalar los peligros que pueden derivarse de una incorrecta asimilación de otras espiritualidades, pero por eso mismo convendría también que pensemos si esos peligros no estarán también instalados en la tradicional vivencia de la oración por parte de muchos cristianos. El olvido de que “el centro y la meta es siempre

Dios” (n. 24) no viene sólo de un acercamiento a espiritualidades orientales, sino que es un mal que aqueja a muchas formas de oración que se quedan en el pietismo consolador, en la rutina litúrgica, en la superstición, o en el fetichismo con que se venera a veces las imágenes (por citar solo algunos ejemplos), todo ello muy frecuente, desgraciadamente, en la oración de buena parte de los miembros de la Iglesia. Y cuando se afirma que “es un culto vacío y una falsa piedad la que se desentiende de las necesidades de los demás” (n. 32) puede ser que se esté señalando un peligro en las religiones orientales, pero también se está retratando muchas de las ceremonias litúrgicas que vivimos en la Iglesia alejadas de la vida y de las preocupaciones de los seres humanos. En definitiva, el peligro de una visión reduccionista de la espiritualidad es común a todas las tradiciones religiosas y quizás sea esta la mejor razón para que todas nos pongamos a dialogar.

Muchas de las afirmaciones del documento darían pie a seguir hablando, pero no es mi intención extenderme en un debate teológico. Como decía, mi único deseo es el compartir con los miembros de la Comisión mi opinión y mis sentimientos ante estas orientaciones. Les agradezco, como no podía ser menos, la intención que muestran de orientar la oración de los cristianos y me gustaría, resumiendo lo dicho, que mis pastores fueran mucho más rigurosos a la hora de analizar el zen y las tradiciones espirituales de Oriente y que mostraran una mayor sensibilidad a la hora de juzgar los esfuerzos que se hacen de muy diversas maneras por un diálogo practico y orante entre la fe cristiana y dichas tradiciones. Gracias por haberme escuchado.

Fraternalmente,

Antonio Carrascosa Mendieta.

Madrigueras, 5 de septiembre de 2019

 

1 LA ORACIÓN CRISTIANA: ENCUENTRO ENTRE DOS LIBERTADES, Carta de S. S. Juan Pablo II al prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la fe, 15 de febrero de 1989, Roma, n. 16

Fuente Fe Adulta

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“¿Incompatibilidad de la meditación cristiana con la de otras tradiciones religiosas?”, por Victorino Pérez

Martes, 24 de septiembre de 2019

jesus orandoDe su blog Armonía en la diversidad:

Acerca de la nota de la CEE “Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo” (Sal 42,3). Orientaciones doctrinales sobre la oración cristiana

“Un ataque frontal contra una línea de espiritualidad y meditación contemplativa”

Acabo de leer en Religión Digital  “El Episcopado español arranca el curso con el reto de apostar, por fin, por una Iglesia en modo Francisco”, refiriéndose a la primera reunión de la Conferencia Episcopal Española, que anda buscando nuevo presidente. Pero dos días antes leía un reportaje de RD sobre un documento de la Comisión para la Doctrina de la Fe de la CEE, publicado en su web el 28 de agosto de 2019, con un titular llamativo: “Los obispos arremeten contra el mindfulnes y la meditación zen, que ven ‘incompatibles’ con la fe cristiana”, añadiendo que piden a los fieles y a los sacerdotes que “no se dejen arrastrar por doctrinas complicadas y extrañas”. Como uno de mis intereses, manifestado en los últimos post en este blog, tienen que ver particularmente con la oración como meditación contemplativa, me llamó poderosamente la atención, pues me parecía en contradicción con “el modo Francisco” por el que dicen querer apostar en el nuevo curso -cosa que no sería sin tiempo…- y me acerqué al nuevo documento de los obispos españoles.

48683937102_83139cec05_nLa “nota doctrinal” de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe lleva por título “Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo” (Sal 42,3). Orientaciones doctrinales sobre la oración cristiana. Su razón de ser queda de manifiesto en los primeros números (subrayado mío):

(2) “Estamos asistiendo al resurgir de una espiritualidad que se presenta como respuesta a la demanda creciente de bienestar emocional, equilibrio personal, o serenidad para encajar las contrariedades…; una espiritualidad entendida como cultivo de la propia interioridad para que el hombre se encuentre consigo mismo, y que muchas veces no lleva a Dios. Para ello, muchas personas, incluso habiendo crecido en un ámbito cristiano, recurren a técnicas y métodos de meditación y de oración que tienen su origen en tradiciones religiosas ajenas al cristianismo.

(6) “Esta Comisión… quiere mostrar la naturaleza y la riqueza de la oración y de la experiencia espiritual enraizada en la Revelación y Tradición cristiana, recordando aquellos aspectos que son esenciales; ofreciendo criterios que ayuden a discernir qué elementos de otras tradiciones religiosas hoy en día muy difundidas pueden ser integrados en una praxis cristiana de la oración y cuáles no; e indicando las razones de fondo de la incompatibilidad de ciertas corrientes espirituales con la fe cristiana”.

(7) “Ciertos planteamientos dentro de la Iglesia han podido favorecer la acogida acrítica de métodos de oración y meditación extraños a la fe cristiana.

Y en las conclusiones dice:

(37) Cualquier misticismo que, rechazando el valor de las mediaciones eclesiales, oponga la unión mística con Dios a la que se realiza en los sacramentos (…) o que lleve a pensar que los sacramentos son innecesarios para las personas ‘espirituales’, no puede considerarse cristiano

(40) “Exhortamos a los sacerdotes, personas consagradas, catequistas, (…) y a quienes están al frente de casas o centros de espiritualidad, cuya misión en la Iglesia consiste en ayudar a los cristianos a crecer en la vida interior, a que tengan en cuenta estos principios y no se dejen “arrastrar por doctrinas complicadas y extrañas” (Heb 13, 9) que desorientan al ser humano de la vocación última a la que ha sido llamado por Dios, y llevan a la pérdida de la (…) oración cristiana.

La nota da una serie de pautas bien conocidas para la oración cristiana, que ocupan la mitad del texto. Pero, su orientación parece un ataque frontal contra una línea de espiritualidad y meditación contemplativa que cada vez está teniendo más acogida entre los cristianos más conscientes, cansados tanto de una fe cristiana de Catecismo (el texto más veces citado en la nota episcopal), una fe de conceptos que no transforman, o de un activismo que no cambia la realidad en profundidad, y a veces ni siquiera en la superficie. Una línea de espiritualidad y meditación contemplativa que se está viviendo no solo en personas y grupos que, cansados de una meditación a base de conceptos y palabras que no les llevan a progresar en su vida interior, en la  consciencia y en la comunión con Dios y con Todo, a descubrir que son Uno con ese Todo, se reúnen periódicamente en casas particulares; sino que se vive también en ejercicios espirituales que se hacen en casas de espiritualidad de la Iglesia, con la anuencia de sus responsables jerárquicos. Concretamente, en mi anterior post contaba mi buena experiencia este verano en unos “Ejercicios de contemplación” en el Centro de Espiritualidad de La Cova de Manresa, respirando el espíritu de Ignacio de Loyola y acompañados por uno de sus hijos jesuitas, mi buen amigo Javier Melloni.

48683974897_a440b2f364_nLa nota episcopal dice que el problema de la oración no es de método o formas, sino de planteamientos religiosos acordes el credo católico. Pero lo cierto es que, como bien dice Paul Knitter en su magnífico libro Sin Buda no podría ser cristiano (Fragmenta, 2016) -aunque esta Congregación de la CEE no dudaría en criticarlo…-, el problema de la espiritualidad cristiana es que, si bien es un pozo “que contienen aguas de una profunda experiencia mística no-dualista”, atestiguada por los místicos cristianos, los cubos que tenemos a nuestra disposición para sacar esas aguas están agujereados. O lo que es lo mismo, “estamos en lo más alto en cuanto a inspiración, pero bajo mínimos en cuanto a técnica; muy desarrollados en ideales y contenidos, pero cortos en método” (p. 244). Por eso, Knitter invita al sacramento del silencio: “Usar un cubo budista en un pozo cristiano”.

Con palabras de alguien más cerca de nosotros, Pablo D’Ors –al que parece tener una gran simpatía el papa Francisco, al tenerlo entre sus consejeros- en un libro reciente en el que colaboramos ambos (Hacia una teología de la interioridad, PPC, 2019), “ha sonado la hora de una profunda renovación espiritual“, para los cristianos y la sociedad occidental actual: “La palabra clave es para mí silencio –dice-. Acaso también consciencia… La interioridad es substancialmente silencio; ambas son una misma y única cosa”. “El cristianismo se ha leido hasta ahora fundamentalmente en clave de palabra. Proyectarlo ahora en vlave de silencio supone un replanteamiento muy radical. Pero necesario” (p.22). Los cristianos estamos llamados no sólo a reconocer que Jesus es el Camino, la Verdad y la Vida, sino “sea atrevernos a asumir que nosotros  somos el Camino, la Verdad y la Vida… Se trata de reconocer que en el interior, todos somos lo mismo. Que todos seamos uno” (pp.23-24).

48107710477_958e49aa96_nPara ello necesitamos un método que nos ayude a meditar permaneciendo en este silencio, esta quietud. Son las tradiciones orientales de meditacion las que nos ofercen métodos más depurados para hacer nuestra meditación cristiana.

Orar para los cristianos es algo difícil, sobre todo en los últimos tiempos. Nuestro problema, además de separar vida y oración –como se ha dicho con acierto tantas veces-, es el exceso de palabrería –estamos verdaderamente sofocados por las palabras, una oración tan locuaz que a veces no nos deja ni respirar-; y aun el exceso de adoración dualista -un Dios a quien adorar más que un Dios en quien adorar, que vive y actúa con nosotros, en nosotros-.

En la oración cristiana padecemos, desde siempre, una falta de silencio, de un verdadero silencio silencioso; un silencio que sepa estar en la consciencia, escuchar, que sepa simplemente estar, ser conscientes y contemplar. Taizé repitió durante años que la vida del cristiano debe ser “lucha y contemplación”.

Que vengan ahora los obispos a criticar a los que buscan una oración/meditación/ contemplación que –sin abandonar la fidelidad al Jesús orante- quiere ser más auténtica cada día, menos vana y vacía, ese “cultivo de la propia interioridad para que el hombre se encuentre consigo mismo” (n.2),  en medio de un mundo de secularidad que abandonó primero la Iglesia con sus instituciones clericales decadentes, luego los dogmas y finalmente la religión… parece muy poco inteligente. Entre otras cosas, porque Dios no está fuera, sino dentro de nosotros, y ahí debemos buscarlo privilegiadamente. Agustín de Hipona –a quien tanto gustan citar los obispos- también dice en las Confesiones que Dios es “lo más íntimo de mí mismo” (cap. VI). O a Teresa de Jesús -que también citan en la nota-, el Señor Jesús le dice en una ocasión: “Teresa, búscate en mí y a mí búscame en tí”. Y el Espíritu sopla donde quiere y como quiere (Jn 3, 8); no está sujeto a los dogmas de ninguna religión y actúa en quien está abierto a Él.

47571043631_9efaa8a182_nYa no queda espacio para mucho más en la brevedad del post de un blog, pero hay otro tema en la nota episcopal que me preocupa particularmente; es su crítica a la las teologías del pluralismo religioso, especialmente “el encuentro del cristianismo con otras religiones, especialmente asiáticas”. Se confunde la necesaria relatividad de todas las tradiciones religiosas –pues solo Dios es absoluto, no nuestras interpretaciones de Él y nuestros caminos hacia el Misterio-, con un relativismo igualador y un sincretismo religioso (n. 10, 15 y ss). Esto llevaría a un “esperanto ecuménico”, que criticaba Raimon Panikkar como muerte de la riqueza de las distintas tradiciones religiosas; una postura que no defendemos al menos muchos de los que trabajamos en el diálogo interreligioso (cf. mi libro La búsqueda de la armonía en la diversidad, Verbo Divino 2014).

Esa crítica contra el progresivo y necesario diálogo interreligioso, que se ha venido estableciendo en la Iglesia desde el Concilio Vaticano II y que ha eclosionado en el pontificado de Francisco, ¿no es una crítica contra la apertura del papa actual, que no teme orar no solo con los cristianos de otras confesiones, sino con los creyentes de otras religiones bien distintas a la cristiana?

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España bien vale… una misa: estos son los ‘precios’ de los sacramentos

Miércoles, 4 de septiembre de 2019

costes-misas_2153794660_13868227_660x371¿Cuánto cuesta casarse, bautizarse…?

La Iglesia recibe 335 millones de euros al año como ‘donativos’ de fieles, sin control fiscal. La Conferencia Episcopal quiere sistematizarlo

Las misas gregorianas, las más caras (300 euros); casarse suele costar 150 euros (más complementos); un Bautismo 40 euros; y unas Exequias, 90

¿Cuánto cuesta una misa en España? ¿Qué cantidad recibe la Iglesia católica en donativos? ¿Los tributa? ¿Paga por ellos? Muchas preguntas, casi todas ellas sin respuesta aparente… a las que vamos a intentar contestar.

335 millones de euros. Esta es la cifra oficial del dinero que la Iglesia española recibe como Donativos de parte de los fieles cada año, lo que supone el 36% de la financiación de las diócesis, según la Memoria Anual de Actividades de la Iglesia en España. Una cantidad sin control fiscal alguno, a la que hay que sumar otros 193 millones (el 20%) en concepto de Otros Ingresos Corrientes –pagos de expedientes matrimoniales o de Bautismo, estipendios de misas, etc…-–, que también está a salvo de impuestos y de investigación tributaria, en virtud de los Acuerdos Iglesia-Estado. Esto es: más de la mitad (el 56%) de los 933 millones de euros que supone el ‘presupuesto’ de la Iglesia española.

¿Qué es un donativo?

Es toda “aportación directa voluntaria de los fieles a las diócesis”, según explican desde la Conferencia Episcopal, que añaden que se trata “del modelo más deseable de autofinanciación de la Iglesia” y “la principal fuente de financiación de las diócesis, más de un tercio de los recursos disponibles”. Bastante más, en todo caso, que lo recibido en la polémica casilla de la Renta, y que en 2018 supuso 270 millones de euros.

Colectas, cepillos, herencias… 

REPORTAJE PRAVIA

REPORTAJE PRAVIA

¿Qué se incluye en ese concepto? En primer lugar, las clásicas colectas en las misas, cada domingo o siempre que la Iglesia lo decida, ya sea para financiar unas obras, un proyecto solidario o un regalo para el seminarista que va a ordenarse sacerdote.

También, las aportaciones a los cepillos de las parroquias. En este sentido, la Iglesia se está profesionalizando, y el clásico cajón con llave que sólo tenía el párroco está siendo sustituido, en decenas de templos, por ‘cepillos digitales’ promocionados por distintas entidades bancarias y que permiten cierto control del importe real, así como la posibilidad de aportar con tarjeta de crédito.

Legados, herencias y similares también forman parte del concepto ‘Donativo’, al que hay que sumar la suscripción periódica (mensual, trimestral, semestral o anual), que permite a los gerentes de las diócesis “administrar el presupuesto de forma más eficaz para ir afrontando los distintos problemas que día a día van surgiendo en las distintas diócesis de nuestro país”.

Una ayudita” para el sacristán o el cura

La cifra aportada por la Conferencia Episcopal dista de ser la real. “El importe es mucho mayor”, admite un eclesiástico consultado por eldiario.es. “Nunca sabremos qué cantidad de lo que se recoge en todos los cepillos de todos los templos se envía a las diócesis, o se consigna en los libros de cuentas de las parroquias”.

Al menos una parte, no cuantificable, va para “pagar una ayudita” al sacristán o a la señora que abre y cierra la puerta, o a las mujeres que barren y limpian los templos de forma voluntaria. Y, admite, “todos los curas nos quedamos con alguna cantidad para imprevistos: desde el pobre que llega a tu puerta de noche a la familia que no tiene con qué pagar la luz o qué llevarse a la boca”. O para que los párrocos -que cobran de media en España unos 900 euros- “lleguemos a fin de mes”.

Pese a que desde la Conferencia Episcopal se está trabajando desde hace años para ‘sistematizar’ el modelo de recuento de donativos, todas las partes consultadas admiten que es “casi imposible” saber cuánto dinero se queda en el camino. Una cantidad que ni la Iglesia controla, y que se suma a los millones que sí reconoce, pero que tampoco pasan ningún control fiscal.

“La misa no se paga”

0025633871A los donativos se unen los 193 millones que la Iglesia recibe de los fieles en concepto de pago por expedientes de Bautismo, Matrimonio, Misas Exequiales (de difuntos), etc… Una cantidad que sí está controlada por cada diócesis, que publica sus tasas administrativas, pero que cuestionan instituciones como Redes Cristianas y, en algunos casos, hasta el mismísimo Papa Francisco. ¿Se debe pagar por recibir los sacramentos, por casar a unos fieles, darles la Primera Comunión o bautizarles? ¿Debe costar un funeral católico?

Durante una audiencia, en marzo del año pasado, Bergoglio era sumamente crítico con la costumbre, extendida en todo el mundo, de cobrar por las misas de difuntos, en las que se nombra al fallecido y se pide por su alma. “Nadie debe cobrarte por nombrar a tu familiar”, aseguraba Francisco. “Nada. ¿Lo habéis entendido? ¡Nada! La misa no se paga. La misa es el sacrificio de Cristo, que es gratuito. La redención es gratuita. Si quieres hacer una oferta, hazla, pero no se paga. Es importante entender esto”.

Sin embargo, la realidad es bien distinta, y varía según la diócesis. Así, la diócesis de Málaga publica en su web las ‘Tasas y estipendios’ de todas los obispados de Andalucía, con cifras concretas, basadas en una normativa de la Congregación para la Doctrina de la Fe de 1991. Así, los estipendios de las ‘misas manuales’ (normales) es de 10 euros, mientras que las ‘misas gregorianas’ asciende a 330 euros. Una “cifra indicativa para la aportación de los fieles como signo de su gratitud a Dios y a la Iglesia”, apunta el decreto, vigente desde 2012.

Misas gregorianas, las más caras

Todos los decretos a los que ha tenido acceso RD (Andalucía, Madrid, Barcelona, Santander, Zaragoza o las diócesis vascas) prohíben al sacerdote quedarse con más de un estipendio por cada misa, aunque se nombre a varios fieles.

En el de Madrid (que cobra 8 euros por misa, y 300 en el caso de las gregorianas), se deja claro que “la acumulación de intenciones y estipendios en una única celebración de la Eucaristía constituye una excepción, que sólo está permitida si los fieles han sido advertidos y consienten en ello, y está limitada a un máximo de dos veces por semana en cada lugar de culto; en estos casos, el sacerdote sólo puede hacer suyo el estipendio fijado en la diócesis, debiendo entregar la cantidad restante a los fines determinados por las normas diocesanas”. Una norma que se hizo para evitar que algunos curas se dedicaran a las ‘misas de difuntos‘, ganando mucho más dinero que el párroco que se dedica a las misas del día a día (gratuitas).

Tasas sacramentales

En cuanto a los sacramentos, las tasas medias (sin control alguno por parte de las autoridades públicas) son las siguientes: Bautismo: 40 euros; Matrimonio: 150 euros; Misa en fiestas especiales: 70 euros; Exequias: 90 euros; Funeral de primer aniversario: 30 euros. Los ‘devocionales’ (misas que se dan antes o durante las fiestas), tienen otro coste. Así, los triduos o quinarios cuestan 35 euros por día, mientras que las procesiones se pagan a 100 euros.

Una boda: 150 euros… más otros gastos

A ello hay que sumar otros costes que, si bien no están regulados como obligatorios, en la práctica sí lo son. Así, casarse por la Iglesia no sólo cuesta los 150 euros de media por ‘sacramento’. A ello se suele sumar la decoración del templo o el fotógrafo oficial, que suele tener un acuerdo con cada parroquia. En muchos casos, especialmente en los templos históricos, los párrocos prohíben a los fieles aportar la decoración de las flores y plantas, o contratar un equipo fotográfico para la ocasión.

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Agrelo: “…y caí en la cuenta de que no estaba en la montaña escuchando a Jesús de Nazaret. Simplemente estaba viendo y oyendo la TRECE”

Lunes, 2 de septiembre de 2019

Antonio-Jimenez-cascabel_2153494660_13865045_660x371Tardes sintonizando la televisión de la Conferencia Episcopal

“Ahora hablarán de los desaparecidos en el mar de Libia; seguro que reclamarán sobre ellos la atención de la sociedad; se preguntarán por la situación de los emigrantes en Libia… pero no hubo nada. ¡Nada!”

Cuando sintonicé, se especulaba sobre un supuesto acuerdo PSOE–EH Bildu, para repartirse poder en las instituciones. No se cuestionaba el ejercicio del poder, sino las malas compañías a la hora de alcanzarlo. Y nada se dijo del poder bienhechor que nos oprime ni de la opción por un mundo en el que lo importante es servir.

Una vez que la infamia de aquel acuerdo quedó glosada lo suficiente para que, en la mente del espectador, lo de “supuesto” desapareciese en favor de “innegable”, se pasó a entrevistar a un jefe de policía que, en el desempeño de sus funciones de servicio a la comunidad, había sido agredido por un vendedor ambulante.

El motivo de la entrevista era la sentencia judicial que condenaba al agresor, sentencia cuestionada porque, castigando levemente un delito grave, se enviaba a la sociedad una peligrosa imagen de impunidad para los delincuentes. Lo que pude entender era que en aquel estudio televisivo se tenía más sentido de la equidad que en el aula de justicia; que las penas tendrían que desempeñar una función disuasoria; y que los vendedores ambulantes son una especie a extinguir –al policía no lo agredió alguien con nombre y apellidos sino “un vendedor ambulante”-.

Y nada se dijo de ese vendedor, de su familia, de su entorno, de sus problemas, de sus necesidades, de su futuro, de su recuperación, no digamos ya de su salvación. Había desaparecido el hombre y habían quedado los intereses ideológicos del medio de comunicación.

Se habló también de listeriosis.

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El ‘Guernica’ del Mediterráneo

Y de la listeriosis, tratada con asepsia informativa, se pasó a la salmonelosis, infección asignada nada asépticamente a un restaurante “japonés”. Lo de menos era el niño intoxicado y quienes padecieron con él la infección. Lo importante era el “japonés” y las sanciones. Eso es: de nuevo las sanciones.

Se habló también de Dana –la gota fría-: pude ver innumerables veces la imagen de una mujer que, en una situación de evidente peligro por la riada que amenazaba con arrastrarla, se agarra a la vida y se salva.

Entonces me dije: ahora hablarán de los desaparecidos en el mar de Libia; seguro que reclamarán sobre ellos la atención de la sociedad; se preguntarán por la situación de los emigrantes en Libia; indagarán qué puede haber de tan horrible que, por dejarlo atrás, miles y miles de personas se echen al mar a riesgo de perder la vida.  Esperé algo de todo eso, pero no hubo nada. ¡Nada!

Y caí en la cuenta de que no estaba en la montaña escuchando a Jesús de Nazaret. Simplemente estaba viendo y oyendo la TRECE.

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Castillo: ” Los obispos españoles hablan de la homosexualidad y se callan la pederastia” , por Antonio Castillo

Miércoles, 3 de abril de 2019

manifestaciones-vs-pederastiaDe su blog Teología sin censura:

“¿No tienen nada que decir nuestros prelados cuando en España y en la Iglesia española se van a tomar decisiones que pueden tener consecuencias de enorme importancia para los ciudadanos, sean o no sean creyentes?”

“¿Cómo se explica que el episcopado español, no se callara cuando Franco dio un golpe de Estado y puso en marcha una guerra cruel y una dictadura que costó tantos miles de muertos y tanto sufrimiento en España?”

Una de las cosas, que más me llaman la atención en este momento, es el silencio de los obispos españoles, en una situación como la que estamos viviendo en este país, en vísperas de unas elecciones generales. ¿No tienen nada que decir nuestros prelados cuando en España y en la Iglesia española se van a tomar decisiones que pueden tener consecuencias de enorme importancia para los ciudadanos, sean o no sean creyentes?

Como es lógico, al hablar de este asunto, no pretendo – ni debo pretender – que las autoridades religiosas le digan a la gente a quién deben votar. Eso pertenece al ámbito de la vida privada, Y nadie tiene por qué entrometerse en la privacidad de los demás.

Pero, tan cierto como lo que acabo de decir, es el hecho patente de la gravedad del momento que estamos viviendo, no sólo en España, sino en Europa y en el mundo entero. Es más, ni siquiera sólo en el ámbito mundial. No hay que ser un sabio, para darse cuenta de que también la conciencia religiosa se juega mucho en este momento y en las próximas elecciones. La religiosidad no se puede disociar de la conducta ética y de la conciencia moral en asuntos de extraordinaria gravedad, como son muchas de las cosas que se van a decidir con el voto que cada cual va a depositar en las urnas de los inminentes comicios.

¿Un documento episcopal?

Sinceramente, comprendo que, para amplios sectores de la ciudadanía, haya comportamientos del episcopado español que la gente de buena voluntad no entiende. Ni puede entender. A no ser que yo, al hablar de esta manera en este momento, me esté pasando de listo o me esté adelantando, cuando en realidad la Conferencia Episcopal Española tiene ya preparado un documento que va a responder a las muchas y muy graves preguntas que los ciudadanos – y más en concreto los creyentes – se hacen en estos días. Me sentiría feliz, si es que me estoy equivocando. Y dentro de unos días o quizá unas horas, nos encontramos con un excelente informe de nuestro episcopado que nos expone sus puntos de vista en los asuntos nacionales que más nos preocupan en España ahora mismo.

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Pero, si es que tal documento ni está preparado, ni se piensa preparar, entonces – como creyentes y como personas que quieren ser fieles al bien de la Iglesia – me atrevo a pedirles a nuestros obispos que piensen en algunas cuestiones, que las conoce todo el mundo. Por ejemplo, ¿cómo se explica que el episcopado español, no se callara cuando Franco dio un golpe de Estado y puso en marcha una guerra cruel y una dictadura que costó tantos miles de muertos y tanto sufrimiento en España? ¿cómo se puede entender que, en contraste con lo anterior, el episcopado español se calló la noche en que el coronel Tejero pretendió dar otro golpe de Estado y liquidar la democracia que costó tanto sufrimiento y tanta discreción?

Por supuesto, todos sabemos que, en este momento, no está en juego ni una guerra civil ni la restauración de una dictadura. Pero, tan cierto como lo que acabo de decir, es que en España estamos asistiendo (desde hace ya años) a escándalos políticos, económicos y sociales que claman al cielo. Escándalos que, por parte del episcopado español, no han tenido más respuesta que el silencio. Los obispos españoles hablan de la homosexualidad como se callan la pederastia. ¡Por lo que más quieran!, señores obispos, ¿no es ya hora de que tengan la valentía y la libertad que han tenido (y tienen) tantos ciudadanos, que han dado sus vidas por defender las verdades de las que están convencidos millones de ciudadanos, que han defendido en tiempos pasados y siguen defendiendo en este momento los derechos, la dignidad y la libertad de España quienes más la necesitan?

Y termino diciendo que, si digo estas cosas, no es por odio a la Iglesia o por resentimiento hacia sus pastores. Se trata de todo lo contrario. Si hablo así del episcopado español, lo hago por lo mucho que quiero y le debo a la Iglesia católica, que tanto bien me ha hecho por más que en ella y por ella haya sufrido bastante más de lo que muchos se imaginan.

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Luis Argüello reincide : “Algunos dicen salir del armario y lo que pretenden es que todos entremos en él”

Martes, 5 de febrero de 2019

1542974597066Quizá el problema, “querida Monse”, es que los armarios eclesiales están demasiado llenos…

Este ciudadano, reincidente por más señas,  ni tiene vergüenza, ni caridad cristiana, ni rastro de espíritu evangélico. Como le contesta alguien en twitter, puros sepulcros blanqueados…

El secretario de la CEE desata la polémica con un tweet provocador

“Si quieres salir de esta burbuja tan correcta eres considerado un hereje cultural”

“Algunos dicen salir del armario y lo que pretenden es que todos entremos en él”. Con estas palabras, Luis Argüello, secretario general de la Conferencia Episcopal y obispo auxiliar de Valladolid, ha comenzado un hilo en un recientemente estrenado perfil de Twitter que no ha tardado en recibir comentarios y a favor y en contra.

“Y, si quieres salir de esta burbuja tan correcta eres considerado un hereje cultural”, ha defendido en su argumentación el portavoz de la Iglesia.

“Sin embargo, el abrazo del Creador nos permite reconocernos en libertad, afirmar la identidad que funda la dignidad de todos y la diferencia que hace posible el amor y la fecundidad”, prosigue el post que termina deseando “Feliz Domingo”, justo después de incidir en que “hay sitio, además, para acoger los rostros que expresan una singularidad que no anula la diferencia. Es una buena noticia”.

Hay quien no se ha quedado callado y le han recriminado su homofobia…

 

 

 

 

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Agrelo: “Es inaceptable que la CEE pague a periodistas que justifican que se crucifique de nuevo a Jesús de Nazaret”

Lunes, 14 de enero de 2019

C0D6CA61-881C-43A0-B277-0B9073C6EBCECOPE, Canal de transmisión de sufrimientos atroces para miles y miles de personas abandonadas”

¿Permitirían los obispos españoles que en la COPE se dijese que hay que levantar muros para que no pase la fe en Cristo?”

¿Permitirían los obispos españoles que en las antenas de la COPE se dijese que hay que levantar muros para que no pase la fe en Cristo? Pues por esas antenas se está diciendo, sin que nadie se inmute, que hay que levantar muros para que no pase Cristo

(Santiago Agrelo, arzobispo de Tánger).- Ese escándalo tiene que terminar: cosas de hoy en la COPE: No se hablaba de emigrantes, sino del Sr. Trump, de su muro con México y de sus razones para justificarlo.

La periodista comenta que no se puede criminalizar a todo un colectivo -cosa que ha hecho el Sr. Trump-, aunque reconoce que la emigración ilegal es un problema y que hay que atajarlo. El periodista se muestra de acuerdo con lo dicho, “pero al revés”, y en seguida nos da a entender que ese “pero al revés” significa que la posición de la compañera de tertulia le pareció mórbida, poco contundente, pues, si bien es verdad que no se puede “criminalizar” a todos los emigrantes ilegales, “de alguna manera, responsable, razonable, factible, hay que atajar la emigración, y, aunque los muros no son agradables, no son estéticos, no son… hay que crearlos“.

Una reflexión en conciencia: La COPE, medio de comunicación de propiedad de la Conferencia Episcopal Española, es canal habitual de transmisión de ideas que, lo pretendan o no los periodistas, lo quieran o no los obispos, llevan consigo -porque los hacen razonables, porque los justifican- sufrimientos atroces para miles y miles de personas abandonadas a su suerte en los caminos de la emigración, y significarán para muchas de ellas la condena a muerte.

Se me ha dicho que, “por trabajar en un país con limitaciones en el ámbito de los medios de comunicación, no comprendo plenamente la libertad de los periodistas en los medios occidentales”.

Supongo que quien eso me escribió, no había entendido que ni se me ocurre cuestionar la libertad de los periodistas; lo que me resulta inaceptable es que la Conferencia Episcopal Española pague a periodistas que, en los medios de la Iglesia, razonan y justifican que se azote y se crucifique de nuevo a Jesús de Nazaret o que se profane la Eucaristía, pues de eso se trata cuando razonamos y justificamos la profanación del cuerpo de Cristo en el cuerpo de los emigrantes.

¿Permitirían los obispos españoles que en las antenas de la COPE se dijese que hay que levantar muros para que no pase la fe en Cristo? Pues por esas antenas se está diciendo, sin que nadie se inmute, que hay que levantar muros para que no pase Cristo.

Y ese escándalo tiene que terminar.

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La Conferencia Episcopal sólo investigará los abusos a menores en el pasado si se lo pide el Papa

Lunes, 17 de diciembre de 2018

obispos-go-homeA esta pandilla les importan mucho las víctimas… Una Iglesia rigorista y encubridora

Los obispos siguen sin seguir el ejemplo de la vida religiosa, que ha tomado cartas en el asunto

Luis Argüelo anuncia que esperarán al resultado de la reunión de febrero para implementar reformas

(Jesús Bastante).- Los obispos españoles parecen no haber aprendido la lección. Mientras episcopados de medio mundo (Estados Unidos, Alemania, Australia, Irlanda, Francia) han elaborado o encargado investigaciones sobre los abusos sexuales a menores en sus filas, la Conferencia Episcopal se resiste a hacerlo por propia iniciativa, y apenas se compromete a hacerlo “si así lo dispone el Papa”.

Una nueva oportunidad perdida, que se hace aún más estridente después de que la vida religiosa en su conjunto se haya organizado para atajar los casos de abusos sexuales en su seno, atender a las víctimas, y elaborar una investigación de los casos acaecidos en el pasado.

Los obispos, sin embargo, no seguirán el ejemplo de Confer y de instituciones como la Compañía de Jesús y, al menos hasta la reunión de los episcopados de todo el mundo con el Papa del próximo mes de febrero, limitarán el trabajo de su Comisión Antipederastia a mejorar los protocolos, implementar “medidas preventivas formativas” y generar “una educación de la afectividad y la sexualidad”, tal y como apuntaba en una entrevista con Ep, el portavoz episcopal, Luis Argüello.

“En cada una de nuestras diócesis estamos dando los pasos oportunos y, por supuesto, estamos también abiertos a que si en la reunión de febrero se dispone para toda la Iglesia algún tipo de protocolo que tenga que ver con la revisión del pasado, poderlo asumir”, subrayaba el portavoz de la CEE. Mientras tanto, las víctimas continúan exigiendo ser recibidas por sus obispos, y una cercanía que las congregaciones religiosas ya se han comprometido a dar, pero que en el ámbito episcopal no se da.

Los obispos, una vez, siguen llegando tarde y, a diferencia del comunicado de Confer, poniendo paños calientes y minimizando el impacto de la crisis de la pederastia en España. Así, Argüello ha subrayado que los casos “no han sido muchos” en España. Todo se fía, pues, a lo que venga de Roma en febrero. A remolque, para desgracia de las víctimas y desprestigio de la institución.

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Los obispos no saldrán a la calle para manifestarse contra las leyes sobre eutanasia o transexualidad

Sábado, 15 de diciembre de 2018

20160615062152_ceeEl secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, ha asegurado que asistir a la clase de Religión es “cosa de héroes” si se imparte a primera hora o última de la tarde del viernes y si además deja de computar para la nota media, tal y como plantea el anteproyecto de reforma de la Ley Educativa, que ya se conoce como ‘Ley Celaá‘.

“Si la clase de Religión no tiene otra clase de respaldo, si además se pone a las 8,00 horas o a las 14,00 horas de un viernes, cuando los chavales están deseando marcharse, y si además no tiene repercusión en el expediente académico, aunque sea evaluable, pues ciertamente apuntarse a clase de Religión es una cosa de héroes”, ha indicado Argüello en una entrevista concedida a Europa Press.

En este sentido, y en relación a la reunión que mantuvo el pasado 3 de diciembre con la ministra de Educación, Isabel Celaá, el portavoz de los obispos ha defendido que la clase de Religión siga siendo “computable” para la nota media. “Nosotros defendemos, porque lo dicen Acuerdos Iglesia-Estado, que Religión sea equiparable a las asignaturas troncales. En ese sentido, si la asignatura deja de ser computable a estos efectos, no nos parecería adecuado”, ha explicado.

Celaá aseguró tras la reunión que la Iglesia “entiende” que la materia deje de ser computable. Si bien, Argüello ha puntualizado que donde hubo acuerdo con la ministra fue en que la asignatura continúe siendo “evaluable” pero no en el asunto de la computabilidad. “Es ahí donde no estábamos de acuerdo”, ha apostillado.

Asimismo, ha señalado que durante la reunión hablaron de la posibilidad de “una distribución de horarios diferente”, de forma que todo el contenido de la asignatura de Religión pueda impartirse en uno solo de los dos cursos de Bachillerato. “Nosotros decíamos, por ejemplo, que si tenemos clase de Religión en 1º y 2º de Bachillerato, pudiéramos aceptar tenerla en un solo curso, pero en vez de tener en un curso solo el horario de primero, sumar el de primero y segundo. Pudiera ser que no hubiera Religión en todos los cursos pero cuando la haya, que se mantenga la carga lectiva”, ha sugerido.

Comunicar los abusos a las autoridades

Por otro lado, Argüello ha subrayado la “prioridad” de que los sacerdotes comuniquen a las autoridades públicas los casos de abusos de los que tengan conocimiento por otra vía distinta a la confesión, frente al “silencio cómplice” que se ha podido dar en casos del pasado porque, tal y como ha reconocido, el ambiente “análogo al familiar” que se da entre los miembros de la Iglesia “pudiera hacer en algunos momentos dudar”.

“Es verdad que muchas veces el cocimiento que pueda darse puede producirse en un ámbito análogo al familiar, en la medida en que dentro de la Iglesia hay estas relaciones de tipo cercano, fraterno y eso pudiera hacer en algunos momentos dudar, pero creo que en este momento en que la sensibilidad de todos es tan grande, y por la gravedad que suponen estos casos, esta diligencia en la comunicación de los hechos es prioritaria”, ha subrayado.

Así, ha asegurado el “deseo” de los obispos de “poner de manifiesto” casos de abusos sexuales en el seno de la Iglesia que hubieran estado “ocultos en el pasado”. Si bien, ha pedido “respeto a las víctimas” si quieren “olvidarse de lo que ocurrió”. “Es verdad que van a querer normalmente cuanto menos ser escuchadas, que su situación sea conocida y vivir un proceso restaurativo pero también puede que otras personas quieran olvidarse del todo lo que ocurrió y no quieran volver a poner su asunto en la palestra”, ha indicado.

En cualquier caso, ha mostrado la disposición de los obispos a asumir cualquier protocolo que implique larevisión” de los casos de abusos por parte del clero en el pasado si así lo dispone el Papa tras la reunión del próximo mes de febrero con los presidentes de las Conferencias Episcopales sobre este asunto.

Mientras tanto, los obispos españoles ya están trabajando en la actualización de sus protocolos y ha explicado que su “mayor interés” es implementar “medidas preventivas formativas” y generar “una educación de la afectividad y la sexualidad”, según la visión de la Iglesia, “para que sea posible la erradicación de estos abusos como otros tipos de abusos o violencias” que, a su juicio, tienen que ver “con la mala gestión, usando una expresión coloquial, de los impulsos afectivo sexuales”.

Por otra parte, sobre sus declaraciones sobre los sacerdotes “varones heterosexuales, Argüello ha indicado que las posteriores palabras del Papa Francisco en un libro entrevista vienen a “corroborar” la normativa de la Santa Sede en este sentido; y ha precisado que no bastaría con el celibato si el candidato es homosexual, porque el sacerdote debe “poder expresar plenamente la dimensión esponsal del ministerio -Jesucristo como esposo de la Iglesia-“ y por “el significado antropológico de la diferencia sexual”.

En cuanto al descenso del número de nacimientos en España -179.794 en la primera mitad de 2018, la cifra más baja para un primer semestre desde 1941-, Argüello ha manifestado su “preocupación” y ha achacado esta caída a “las condiciones económicas y laborales, al ritmo de vida, a la exigencia para hombres y mujeres de trabajar para sufragar los gastos y al individualismo”. Tener un hijo, ha indicado, puede verse “como un peso, una carga, una pérdida de independencia”.

Por otro lado, Argüello ha deslizado que los obispos no van a salir a la calle para manifestarse contra leyes como la de eutanasia o sobre la transexualidad sino que invitan a los católicos a “discernir los medios” para “defender aspectos valiosos” que se ven puestos “en juego” con este tipo de legislaciones que, a su parecer, se plantean ante “situaciones de sufrimiento” pero que terminan “generando otro sufrimiento”.

“Una cosa es que se puedan reasignar determinados aspectos de la sexualidad y otra, que se pueda cambiar enteramente una persona, donde cada célula de su cuerpo y los cromosomas tienen una dimensión”, ha precisado, con respecto a las personas transexuales a las que, en todo caso, ha invitado a “acoger”.

Acerca de la visita de obispos catalanes a presos independentistas y la muestra de solidaridad con ellos, Argüello ha afirmado que le “preocupa” que todos los obispos lleven “reconciliación y comunión” y ha deseado que “además de visitar a unos políticos acusados de delitos graves respecto a la infracción de la legalidad del propio Estatuto de Autonomía de Cataluña y de la legalidad constitucional”, estos obispos “también visiten a otros internos” de las cárceles.

En cuanto a la situación de algunos templos y conventos en España que se van quedando vacíos, Argüello se ha mostrado partidario de que, si finalmente tienen que venderse, no se conviertan en “restaurantes” u otros negocios sino que sigan manteniendo la “dimensión artística, cultural e histórica”, en forma de auditorios o salas de exposiciones, aunque se desacralicen.

Finalmente, el portavoz de los obispos ha condenado el ataque terrorista en Estrasburgo, que dejó este martes tres muertos y una docena de heridos, ha mostrado su “solidaridad y oración” por las víctimas y ha hecho una llamada a “buscar todos los medios para prevenir” estos atentados que provocan “el crecimiento del miedo”.

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El Secretario general de los obispos españoles Luis Argüello, reivindica el derecho de la Iglesia católica a elegir candidatos al sacerdocio “enteramente varones y, por tanto, heterosexuales”… y dice que se disculpa liándola más.

Lunes, 26 de noviembre de 2018

1542974597066Ni rectificación ni perdón…

Celaá no comenta las palabras de los obispos sobre curas y heterosexualidad: “La obra habla por sí misma”

Argüello rectifica y se disculpa: “No he querido decir que los homosexuales no sean perfectamente varones”

Ha querido rectificar porque la declaración se ha expresado de manera negativa

El secretario general de los obispos españoles y obispo auxiliar de Valladolid, Luis Argüello, ha rectificado sus palabras sobre sacerdocio y heterosexualidad y se ha disculpado por si la expresión que ha utilizado ha molestado a algunas personas. “No he querido decir que los homosexuales no sean perfectamente varones”, ha indicado.

“Pedir disculpas por si la expresión que he utilizado en el contexto de la pregunta que se me hizo, ha podido molestar a algunas personas. Yo no quiero decir que los varones homosexales no sean perfectamente varones, lo que yo he querido expresar con esta frase poco afortunada era algo más amplio”, señala en un audio enviado por la Conferencia Episcopal Española (CEE), tras la rueda de prensa que ha ofrecido Argüello este viernes 23 de noviembre.

En su comparecencia, el obispo auxiliar de Valladolid había reivindicado el derecho de la Iglesia católica a elegir candidatos al sacerdocio “enteramente varones y, por tanto, heterosexuales”.

Si bien, unas horas después ha aclarado que lo que ha querido expresar es que la Iglesia pide candidatos “de sexo varón, de género varón” pero cuya “tendencia sexual no sea de atracción por el mismo sexo” sino que sea “lo que la corporalidad masculina puede llevar consigo”.

“He tratado de explicar por qué la Iglesia elige a estas personas que reúnan esta triple condición: varones -sexo varón, género varón-, que por supuesto las personas de condición hommosexual así lo son”, ha subrayado.

Si bien, ha reconocido que “al saltar” su declaración a “un titular de prensa, sobre todo, si se dice de manera negativa -los homosexuales no son enteramente varones-“, ha considerado oportuno rectificar porque “no es” lo que ha “querido decir”.

Por su parte, la portavoz del Gobierno y ministra de Educación, Isabel Celaá, ha preferido no comentar las declaraciones del secretario general de los obispos, Luis Argüello, en relación al sacerdocio y la heterosexualidad. “La obra habla por sí misma”, ha dicho en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

Celaá ha sido preguntada por las palabras del recientemente nombrado secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, que ha reivindicado este viernes el derecho de la Iglesia a elegir sacerdotes “enteramente varones y heterosexuales” y ha rechazado que se eleve a “categoría jurídica un sentimiento” a la hora de cambiar de sexo.

“No voy a hacer ningún comentario al respecto, creo que la obra habla por sí misma, así que no voy a hacer comentario alguno desde el Gobierno a esta cuestión”, ha subrayado.

En concreto, el obispo ha reivindicado el derecho de la Iglesia Católica a elegir candidatos al sacerdocio “enteramente varones y, por tanto, heterosexuales”.

Asimismo ha rechazado que un “sentimiento” sea “elevado a categoría jurídica” a la hora de cambiar de sexo.

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Ni mujeres, ni expertos, ni víctimas… la ‘Comisión Antipederastia’ nace herida de muerte

Miércoles, 24 de octubre de 2018

miembros-de-la-comision-antipederastia-de-la-ceeÉstos son los miembros de la ‘Comisión Antipederastia’ de la CEE ABC

La CEE recula tras las críticas, internas y externas y ahora dice que incluirá a seglares en el futuro

Roma advierte de un ‘tsunami’ de denuncias. “Y no estamos preparados”, admite un obispo español

(Jesús Bastante).- Ni mujeres, ni expertos en distintas materias (educadores, psicólogos, psiquiatras…), ni, lamentablemente, víctimas. La ‘Comisión Antipederastia anunciada por la Conferencia Episcopal la pasada semana nace herida de muerte, y con duras críticas, tanto dentro como fuera de la institución.

La comisión, que en principio nacía como un grupo de expertos en Derecho Canónico para acompañar el informe que el cardenal Ricardo Blázquez llevará en febrero al encuentro con el Papa, está presidida por el polémico obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez, cuestionado por las víctimas, y por seis sacerdotes, todos ellos juristas: Jorge Otaduy, del Opus Dei, director de la Revista “Ius Canonicum“; Silverio Nieto, del Servicio Jurídico Civil de la Conferencia Episcopal; Carlos Morán, del tribunal de la Rota; el jesuita Miguel Campo Ibáñez, canonista de la CONFER; y el vicesecretario para Asuntos Generales de la Conferencia, Carlos López Segovia.

Amén de la ausencia -clamorosa- de mujeres, laicos y especialmente, víctimas de abusos sexuales, el mayor drama de este equipo vino cuando alguien en la Casa de la Iglesia quiso ir más allá y, como un modo de responder al informe de El País sobre casos de pederastia en la Iglesia española, anunciar a bombo y platillo que la comisión no sólo se centraría en cuestiones legales, sino que abordaría una respuesta completa al drama de los abusos.

La indignación de las víctimas fue inmediata, tanto por los nombres elegidos (la crítica, además de Menéndez, se cebó en la figura de Silverio Nieto y, en menor medida, de Jorge Otaduy y Carlos Morán) como por no haber sido informados y mucho menos invitados. La cascada de críticas también vino de círculos internos, que entendían que, con esta comisión, la Iglesia española volvía a darse “un tiro en el pie” (en expresión de un arzobispo español).

Sólo entonces, y tras escuchar las opiniones de algunos expertos en comunicación, los obispos filtraron, a través de Cope, que más adelante se incorporarán varios seglares expertos en diversas disciplinas, hombres y mujeres. Un matiz que, lamentablemente, ya llega tarde. Y que sigue sin hablar de la necesaria presencia, con voz y con voto, de las víctimas de abusos sexuales en el seno de la Iglesia.

La creación de esta comisión, de este modo, también ha sido criticada en la Santa Sede, que entiende que la Iglesia españolasigue sin entender la importancia de este drama para el presente y el futuro de la institución, y se escuda en que apenas se conocen casos en nuestro país.

“Si esperan a que surja un escándalo, que surgirá, cualquier medida que se tome después será en vano”, sostienen expertos desde el Vaticano, que auguran que, más tarde o más temprano, el tsunami de abusos que ya ha pasado por Estados Unidos, Irlanda, Alemania o Australia llegará a las ‘costas‘ de la Iglesia de nuestro país.

“Y no estamos preparados“, admite un prelado español, quien añade que “la comisión que se ha creado es un buen elemento en el ámbito de lo legal, pero si no nos ponemos al servicio de las víctimas será peor que no haber hecho nada”.

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¡Qué pena lo de Munilla!

Miércoles, 14 de marzo de 2018

obispo--575x323“Una cura de silencio o la renuncia”

Por sus declaraciones sobre el 8M

Sacerdotes valencianos critican la “deriva ideológica” de Munilla

“Haría un gran servicio a la Iglesia española si dimitiera de su condición de obispo”

(José M. Vidal).- Con él llegó el escándalo. Desde el mismo momento en que Rouco le nombró obispo de San Sebastián, para cortarle las alas al clero demasiado nacionalista para el gusto del otrora vicepapa y, al mismo tiempo, cambiar el rumbo de aquella Iglesia diocesana, José Ignacio Munilla se convirtió en piedra constante de polémica. Tanto dentro como fuera de la Iglesia. Y así lleva años.

Munilla es un obispo malquerido. El 90% de los curas firmaron varios comunicados públicos (con nombre y apellidos) contra su obispo. Y los mismo hicieron muchos fieles. Es evidente que, con el paso del tiempo, las cosas se han ido calmando tanto entre el clero como entre los fieles. Munilla tiene sus feligreses incondicionales, que le siguen a pie juntillas. Y, a los curas, los soporta, porque no tiene más remedio y trata de puentear a la mayoría, trayéndose curas de fuera de su línea y colocando sus ‘afines’ en los puestos de responsabilidad de la diócesis. Algo de todos conocido y de denuncia pública constante.

Si los curas y la gente contraria al obispo ha bajado durante estos últimos años el diapasón de la protesta es, simplemente, porque saben que es ineficaz y que es muy difícil que se plame en realidades concretas. Munilla sólo tiene un superior: el Papa. La Conferencia episcopal no puede decirle nada. Sólo aconsejarle prudencia. La mayoría de los obispos españoles pasan de él y los suyos (los de la vieja guardia), en vez de aconsejarle moderación, le piden que siga dando caña. Y él, así de inconsciente, les hace caso, se crece y se viene arriba…

Y hasta cree y presume de ser buen comunicador y dominar el lenguaje de los medios y la dinámica de las modernas redes sociales. Quizás sepa tuitear, pero olvida que, incluso, en sus tuits y en las fotos que los acompañan, se refleja su forma de ser y actuar de obispo-señor, que vive sólo para una parte ínfima de su rebaño.

Por su parte, el Papa Francisco, que conoce bien la realidad española, sabe que Munilla es uno de los discípulos predilectos del cardenal Rouco. Sabe, por lo tanto, que su modelo es el del Concilio congelado. Conoce el magma toledano de donde procede y que le revienta la Iglesia en salida, hospital de campaña y con olor a oveja. Pero sigue esperando su conversión personal y pastoral.

Además, es muy difícil remover a un obispo. Sólo por una falta gravísima. Algún caso reciente ha habido, como el del obispo alemán derrochador absoluto o el de algunos otros prelados encubridores de los pederastas clericales. Ante todo lo demás, aunque machaque una diócesis, prácticamente no puede hacer nada o casi nada. Y, por otra parte, Francisco no puede ser el apagafuegos de todas las hogueras eclesiásticas del mundo.

Munilla lo sabe y, por eso, campa a sus anchas con sus viejas doctrinas y con sus arcaicos esquemas mentales y religiosos, en los que confunde la fe con la ideología más rancia. Por eso, relaciona el feminismo con el diablo o manda al infierno a los gays o condena a los podemitas.

Lo peor del caso Munilla no es su descrédito personal (porque ya no tiene crédito), sino el daño que hace a la imagen y a la credibilidad de la institución. Ante la imparable ola feminista, el cardenal Osoro había conseguido colocar a la Iglesia del lado de la historia y de este evidente signo de los tiempos. Pero llega Munilla, que se pirra por salir en los medios, y lanza su soflama sobre el feminismo diabólico. Y vuelve a colocar la imagen eclesial por los suelos.

¿No suele decir el obispo de San Sebastián que, si aceptó ser obispo de esa diócesis, fue por servir a la Iglesia? Pues, por el bien de la institución a la que dice servir, monseñor, calle ya. Haga una cura de silencio. O váyase de misionero a África. Aquí, da pena y hace mucho daño. Renuncie a la mitra, porque no se puede ser obispo malquerido y rodeado del ‘odium plebis’. Le haría un gran favor a la Iglesia española.

***

Por su parte, un grupo de sacerdotes de los barrios populares de Valencia han condenado las declaraciones misóginas del obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, que dijo, entre otras cuestiones, que las feministas “llevaban a Satán dentro” en un intento de deslegitimar la protesta del 8 de marzo.

Los miembros del Grup de Seglars i Rectors del Dissabte de València han enviado un comunicado en el que consideran que el obispo “oyó sus propios prejuicios de género, el rencor a las movilizaciones sociales y el menosprecio a las mujeres. Una vez más, su deriva ideológica ha originado estupor en la opinión pública, escándalo entre las personas cristianas y desconcierto entre las que confiamos en la renovación que promueve el papa Francisco“.

“Fuera del Evangelio no hay autoridad decisiva en la Iglesia y sólo habla con autoridad quien previamente ha escuchado la realidad”, continua el comunicado, que insiste en que “al atribuir ese clamor popular al diablo, Munilla ha perdido toda autoridad.

Los sacerdotes consideran que “el 8 de Marzo el evangelio de Jesús estaba en la calle, en la defensa de la dignidad de las mujeres, que es la de todo el mundo. Munilla haría un gran servicio a la Iglesia española si dimitiera de su condición de obispo. Y, si no lo hace, Francisco tendría que cesarlo, si quiere que su proyecto de renovación no caiga en el vacío”.

Fuente Religión Digital/eldiariocv

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Los obispos españoles, contra la ley LGTBI: “No es posible un self-service antropológico”

Martes, 6 de marzo de 2018

1yohx5d33het0syyzhnchnpsu0syyzhnchnptEl portavoz de la Iglesia española, Gil Tamayo, tilda de “imposición radical e inquisitorial a toda la ciudadanía” la propuesta de Ley LGBTI

“No es posible un self-service antropológico”. Los obispos piensan que la futura ley de transexualidad, que incluye la propuesta de inscripción por género, “desdibuja la ecología humana fundamental” al crear “una pluralidad hecha de diseño”, que perturba la vida social”.

Así de contundente se ha mostrado el portavoz de la Conferencia Episcopal (CEE), José María Gil Tamayo, al término de una rueda de prensa. En la misma, ha vuelto a criticar la  proposición de ley de igualdad LGBTI, lanzada por Unidos Podemos y que, en opinión de los obispos, “supone una imposición radical a toda la ciudadanía”.

“Esta proposición contiene elementos anticonstitucionales clarísimos”, ha señalado el portavoz, quien advirtió que se trata de “imponer de manera dictatorial o inquisitorial” la igualdad, en “un ataque claro y manifiesto a la libertad de expresión y educativa”.

Para el secretario general de la CEE, la propuesta “incluye unos principios impositivos que penalizan la discrepancia, so capa de proteger a un colectivo que merece la pena proteger, pero no a costa de la limitación de los derechos de los demás”.

Finalmente, y cuestionado sobre la participación de miembros de la sociedad secreta El Yunque en las distintas asociaciones familiares católicas, Gil Tamayo ha afirmado que “las asociaciones secretas están prohibidas por la Constitución. No tiene ninguna cabida asociaciones así, que vayan por esta línea (….) cualquier colaboración estará en la concordancia de los fines y los medios lícitos para conseguir esos fines”.

Fuente El Diario

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“El nacional-catolicismo que no acaba de morir y el laicismo que no acaba de nacer”, por Juan José Tamayo

Sábado, 21 de enero de 2017

felipe-vi-ante-obispo-blazquez-2015El Rey Felipe VI rindiendo pleitesía al Presidente de la CEE Ricardo Blázquez

Simbólico gesto… ¿Por qué si el jefe del Gobierno, ministros y ministras y gentes varias amén de todos los “súbditos” que se le acerquen a saludar, se inclinan ante el Jefe del Estado, éste sólo lo hace ante un obispo? Nos daría  igual que lo hiciera como Jefe de la Casa de Borbón, pero es que es el Jefe de un Estado aconfesional que no tiene por qué hacer este gesto de sumisión al presidente de una de las religiones que existen en España.

Tras cuarenta años de democracia representativa y varias transiciones en España, el nacional-catolicismo no acaba de morir y el laicismo no acaba de nacer. La responsabilidad de ambos fenómenos es compartida a partes iguales por los diferentes gobiernos de derechas, de centro y de izquierda, que no dieron los pasos adecuados para enterrar el modelo nacional-católico y crear un Estado laico. Una responsabilidad no menor le corresponde a la jerarquía católica que, desde el principio, exigió conservar buena parte de los privilegios del franquismo, empezando por la referencia a la Iglesia católica en la Constitución de 1978 y siguiendo por los pingües beneficios recibidos por el Estado en campos fundamentales como la educación, las exenciones fiscales, la dotación económica, los bienes culturales eclesiásticos, la atención a las fuerzas armadas, etc.  Y todo con el beneplácito, en buena medida, de los diferentes poderes del Estado. Cuanto más elevaban la voz los obispos y los sectores conservadores a ellos vinculados, cuantas más manifestaciones apoyaban en defensa de sus privilegios, más favores conseguían.

Tales beneficios y privilegios quedaron plasmados en los Acuerdos de rango internacional de 1979 firmados entre el Estado Español y la Santa Sede, que suponían una clara discriminación de las demás confesiones religiosas. Solo trece años después se firmaron los Acuerdos de rango nacional con las comunidades musulmanas, judías y evangélicas, que en ningún caso lograban llegar a la situación privilegiada de la Iglesia católica, pero que también concedían mejoras a las religiones minoritaria consideradas de notorio arraigo.

Es innegable la complicidad de los sucesivos dirigentes eclesiásticos y de los sucesivos gobiernos que, o bien aprobaron los Acuerdos con la Santa Sede, o bien no los denunciaron. En el caso del  PSOE no fueron suficientes 21 años de gobierno para cambiar el paradigma de relaciones Iglesia-Estado, tan beneficioso para la Iglesia católica.  Son esos beneficios los que están salvando a la iglesia católica de la crisis profunda en que está sumida, que se traduce en una creciente pérdida de católicos, una generalizada desafección de la juventud hacia ella, la cada vez más baja práctica religiosa, el envejecimiento de las personas católicas, el no seguimiento de las orientaciones morales de la jerarquía, etc.

Yo creo que ni los gobernantes ni los obispos han seguido el ritmo de la sociedad española, que, ya desde finales del franquismo, inició una transición serena de la confesionalidad a la secularización de la vida cívica y de la ética religiosa caracterizada por la moralina, a la ética laica basada en la dignidad de la persona, los derechos humanos y la ciudadanía. Concedo especial importancia al proceso de secularización y de emancipación en lo referente a los derechos de las mujeres gracias a los análisis críticos de la teoría de género y a las reivindicaciones del movimiento feminista, que han obligado a elaborar leyes de igualdad y contra violencia de género.

Los gobernantes, sin embargo, han seguido mirando con el rabillo del ojo a los jerarcas católicos intentando no molestarlos con sus actuaciones políticas que rozaran aspectos relacionados con la religión consagrada en la constitución como mayoritaria y privilegiada. A su vez, los obispos siguen considerándose los guardianes de la moral y los verdaderos intérpretes de una supuesta “ley natural” que los lleva a condenar la legislación relativa a los modelos de pareja, familia y matrimonio que no coincidan con el modelo heterosexual, así como al origen y el final de la vida, que defiendan el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo y la eutanasia. Felizmente hace tiempo que la ciudadanía española ha conseguido liberarse de dicha ley de sus intérpretes, apelando a la autonomía de la conciencia.

A pesar de la evolución de la sociedad española en dirección a la secularización, hoy siguen dándose manifestaciones de nacional-catolicismo y de resistencia al laicismo en el campo político. Una fue el juramento de Rajoy y de once de sus trece ministros en la Zarzuela en la toma de posesión de sus respectivos cargos reconociendo a la Biblia el mismo rango que a la Constitución y con presencia del Crucifijo que venía a legitimar la política del Gobierno del PP. Esta estampa confesional nos retrotrae a épocas históricas que creíamos superadas.

La segunda manifestación nacional-católica ha sido la presencia de una delegación oficial de las tres instituciones del Estado: nacional –Rafael Catalá, ministro de Justicia, en representación del Gobierno español, secretarios de estado, embajador ante la Santa Sede, etc.-; autonómica –Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid y Ángel Garrido, consejero de la Presidencia y Justicia-; municipal -José Javier Barbero, concejal de Seguridad, Salud y Emergencia-, en el Vaticano en la imposición del capelo cardenalicio al arzobispo de Madrid, Carlos Osoro Sierra.

reyes-visitan-cee-1Ni el Rey es constitucionalmente católico, ni la Iglesia católica es teológicamente monárquica. Y, sin embargo, el pasado mes de noviembre el rey Felipe VI visitó oficialmente, en calidad de Jefe de Estado, la Conferencia Episcopal Española (CEE) con motivo del cincuenta aniversario de su creación. Estuvo acompañado por la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que copresidió el acto. En su discurso el rey elogió la actividad caritativa y asistencial de la Iglesia católica y el presidente de la CEE, Ricardo Blázquez, expresó lealtad a la monarquía y pidió a Dios bendiciones para la familia real.

A tenor del carácter oficial de la visita podemos estar ante una reedición de la alianza entre el Trono y el Altar, dos instituciones no democráticas y patriarcales, ya que, por una parte, el Jefe del Estado español no es elegido por la ciudadanía y el varón tiene preferencia sobre la mujer para acceder al Trono, y, por otra, los obispos no son elegidos por la feligresía católica ni las mujeres pueden acceder al sacerdocio y al episcopado.

Ante las iniciativas que empiezan a surgir a favor de un pacto educativo, los obispos ya han empezado a tomar posiciones y no precisamente de diálogo, sino de exigencias que consideran irrenunciables, como el mantenimiento de la enseñanza confesional de la religión como asignatura troncal, su carácter evaluable y computable a todos los efectos. Tal exigencia está en contradicción con su propia afirmación de que la educación tiene que ser neutra. ¿Cómo puede ser neutra la educación si se introduce la enseñanza confesional de la religión en una institución laica como es la escuela?

Otra cosa muy distinta es el estudio de las religiones de manera científica y no apologética, laica y no confesional, a través de las ciencias de las religiones, que estudian el hecho religioso y su significación social y cultural, así como la historia de las religiones en el contexto de la historia de la cultura. Un estudio que no enseña a creer –ya que no es esa la misión de la escuela-, sino la historia de las creencias religiosas y el papel –positivo o negativo- jugado por las mismas en las diferentes etapas de la humanidad.

Hora es ya de terminar con los restos de nacional-catolicismo, que dura ya varios siglos en España y que es incompatible con una sociedad civil secularizada y con un Estado democrático. Hora es de defender el laicismo como filosofía política, movimiento social y modelo de organización política social práctica pública y de establecerlo en todos los campos del saber y del quehacer humano y en todos los poderes del Estado. Demorarlo por más tiempo aleja de la construcción de la utopía de la democracia.

Juan José Tamayo es director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones, de la Universidad Carlos III de Madrid, Investigador del Instituto DEMOSPAZ, de la Universidad Autónoma de Madrid y autor de Invitación a la utopía. Estudio histórico para tiempos de crisis (Trotta, Madrid)

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El cardenal Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal Española, asegura que no hay que discriminar a los homosexuales porque “ellos y sus familias ya llevan una buena cruz”

Viernes, 28 de octubre de 2016

índiceLa última astracanada episcopal… Hay que tener bemoles para soltar esta sarta de estupideces… Está claro que este no está en la lista de obispos “aperturistas… Vamos a ver, que se quite el dedo de la boca que no se le entiende… O sí… ¿Quién dijo Cambio?… Aquí lo único que ha cambiado es el tono de voz. Entre el ronco Rouco y el suave Blázquez, la misma homofobia, los mismos exabruptos, la misma intransigencia…

Lejos quedan los obispos españoles no ya solo de los representantes de otras iglesias cristianas que han asumido plenamente la inclusión de las personas LGTB, sino de algunos de sus compañeros católicos de otros países a la hora de referirse a la realidad LGTB. Incluso cuando pretenden tener palabras algo más amables de lo habitual acaban por resultar ofensivos o grotescos. Es lo que le ha sucedido al cardenal arzobispo de Valladolid y actual presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez, según el cual hay que acoger “con respeto” a los homosexuales… porque “ya llevan una buena cruz el que lo lleva y su familia” [sic].

Las peculiares declaraciones de Blázquez tuvieron lugar este lunes durante su intervención en unas jornadas de reflexión celebradas en el Seminario Conciliar de Madrid sobre “la belleza del amor matrimonial” en la exhortación papal Amoris Laetitia. Un texto del que nos hicimos eco hace varios meses y en el que el papa Francisco reafirmaba, entre otras cosas, la doctrinal oficial de la Iglesia católica en materia LGTB. Al hilo de lo allí contenido, Blázquez se preguntaba si la humanidad “se distribuye entre homosexuales y heterosexuales”. “No, se distribuye sabiamente entre varones y mujeres”, respondía, como si una cosa tuviera que ver con otra… Blázquez aseguraba además, respecto a las personas con “tendencias homosexuales”, que tal y como dice el papa hay que acogerlas “con respeto” y “evitando toda discriminación injusta”. “A veces, en nuestros pueblos cuántos motes hemos puesto a estas personas, cuando ya llevan una buena cruz el que lo lleva y su familia”, añadía para reforzar su argumento, dando a entender qué el mismo se han referido de forma homófoba a otras personas…

Blázquez también aseguraba que “cuando se intenta separar el género del sexo me parece poco serio, porque la sexualidad no es solo genitalidad, también es una forma especial de sentir. Esta cuestión no se resuelve con una operación quirúrgica, es de otro orden”. Una afirmación para empezar contradictoria, pero que además contiene elementos que casi parecen formar parte de la por ellos tan denostada “ideología de género”. Por supuesto que una cosa es la genitalidad y otra la sexualidad. Y respecto a que el género “no se resuelva” con una operación quirúrgica, parece que el cardenal Blázquez ignora que en efecto hay mujeres con pene, hombres con vagina… y que no todas las personas trans se someten a reasignación genital sin que por ello su identidad sea menos femenina o menos masculina.

Más “convencionales”, pero no por ello menos burdas, son sus declaraciones sobre los “lobbies” que “reivindican una libertad absolutamente” y después son “absolutamente cerrados a la libertad de otros” o su crítica a los supuestos “centros de gestación de legislación para todos los países, que a veces lo ponen como condición para recibir subvenciones” (lo cierto es que no acabamos de entender muy bien a qué se refiere con esta frase).

Dejando de lado la realidad LGTB, Blázquez también ha criticado las técnicas de reproducción asistida, el divorcio y las relaciones prematrimoniales. “¿Entonces los hijos ya se van a fabricar en un laboratorio?”, se ha preguntado. “No”, se respondía él mismo, ignorando que de hecho existen ya miles de personas que en su momento fueron gestadas gracias a estas técnicas. Sobre el divorcio, ha lamentado que hoy día el procedimiento sea más sencillo que hace años, y sobre su preocupación por el hecho de que hoy día las parejas convivan sin estar casadas ha puesto el ejemplo de su propio sobrino (no sabemos si le hará mucha gracia que su tío hable en público de su vida privada…).

Lejos de los cardenales más aperturistas

Las declaraciones de Blázquez no nos sorprenden especialmente: ya tras sustituir a Antonio María Rouco Varela en la presidencia de la Conferencia Episcopal Blázquez criticó el matrimonio igualitario. En cualquier caso, al arzobispo de Valladolid se le considera un “moderado”, especialmente en comparación con su precedesor. Pero declaraciones como estas dejan bien claro lo lejos que se sitúa de los cardenales más aperturistas a la realidad LGTB, como Christoph Schönborn (arzobispo de Viena), Rainer Maria Woelki (arzobispo de Berlín), Jozef De Kezel (arzobispo de Malinas-Bruselas) o Blase J. Cupich (arzobispo de Chicago), de los que hablábamos hace pocos días. Parece que habrá que seguir esperando para ser testigos de una renovación profunda de la jerarquía católica española.

Fuente| Infolibre/Dosmanzanas

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“La preocupante teología intemporal de nuestros obispos”, por José Mª Castillo

Jueves, 21 de julio de 2016

relojes-blandosHace unos días, se ha hecho público un documento de la Comisión de la Doctrina de la Fe, de la Conferencia Episcopal Española, que presenta lo que piensan (y quieren enseñar) los obispos españoles sobre “Jesucristo, salvador del hombre y esperanza del mundo”. Según parece, no todos nuestros obispos están de acuerdo con el contenido de ese texto. Pero el hecho es que el documento se ha dado a conocer “oficialmente”. Lo que ha provocado las lógicas e inevitables reacciones que se suelen producir en estos casos. Desde quienes han elogiado el escrito de la Conferencia Episcopal, hasta los que han lamentado la falta (o debilidad) de una más clara y fuerte dimensión profética o la ausencia de la debida sensibilidad ante el sufrimiento de los pobres.

Por supuesto, en un documento que no es, ni puede ser, una “definición dogmática”, los cristianos podemos (y debemos) sentirnos libres para expresar nuestro punto de vista, e incluso nuestro desacuerdo, en aquellas cuestiones que no lesionen la fe de la Iglesia, sino que, por el contrario, veamos que se trata de cuestiones importantes que pueden fortalecer la fe y la vida cristiana.

Pues bien, supuesto lo dicho, es comprensible que haya quienes echan de menos, en este documento episcopal, el hecho de no destacar la misión profética de Jesús, que tan ampliamente explican y repiten los evangelios. Y quizá más chocante resulta, que, en un país y en una situación en la que el sufrimiento de los pobres se palpa escandalosamente, nuestros obispos no hayan aprovechado la oportunidad que les proporciona ahora mismo hablar y actualizar la misión de Jesús como “salvador” y como “esperanza” precisamente para los que más sufren entre nosotros.

Pero siendo muy cierto lo que – a mi limitado y corto entender – acabo de indicar, me parece que, en este documento episcopal, se advierte algo que resulta mucho más preocupante, por más que, a primera vista, mucha gente quizá no lo advierta. Me refiero a lo siguiente: este escrito sobre Jesucristo, como Dios y como Salvador del mundo, se podría haber escrito hace más de cincuenta o sesenta años, y (menos las indicaciones a ciertos teólogos o papas de los últimos años) tendría la misma actualidad entonces que ahora. Concretamente, en cuanto se refiere a los temas centrales de la “Salvación” y de la “Esperanza”, que son los pilares del documento, en él se repite, una vez más, lo que ya oía yo en mis lejanos tiempos de estudiante de teología, allá por los años 40 y 50 del siglo pasado. Estamos, pues, donde estábamos. El tiempo corre, todo cambia. Todo, menos la teología. Y si la teología, en temas tan fundamentales, sigue estancada, eso nos viene a decir que es la Iglesia jerárquica y docente la que se quedó atascada en un tiempo, unos problemas y unas soluciones que ya no interesan a casi nadie. ¿Y nos extraña que haya gente que se aleja de la Iglesia?

El fondo del asunto, me parece a mí, está en que la cristología (el tratado de la teología que estudia a Cristo) no ha tenido debidamente en cuenta una cuestión capital y, por tanto, indispensable. El “saber cristológico no se constituye ni se transmite primariamente” en determinados conceptos, ideas o especulaciones, sino en los relatos de “seguimiento de Jesús” (J. B. Metz). Es decir, los primeros discípulos y apóstoles, de los que nos hablan los evangelios, no aprendieron cristología oyendo conferencias y estudiando libros, sino “viviendo con Jesús y como vivió Jesús”. Según el Evangelio, quienes no renunciaron a todo, cargaron con su cruz y se fueron con Jesús, pasando miedo y carencias, mucha escasez, y afrontando la conflictividad que afrontó Jesús, quienes no fueron capaces de eso, no se enteraron de quién era Jesús, ni tuvieron idea de lo que Jesús quería, ni – por tanto – pudieron ser cristianos, al menos de forma incipiente.

Y es que Jesús no fue primordialmente un “dogma”, sino un “ciudadano” galileo, un ser humano, que vivió entre las gentes de su pueblo, con los problemas que tenían aquellas gentes. Y así, en la cercanía y la convivencia, enseñó quién es Dios y cómo es Dios. Más aún, en su vida y en sus obras, pudimos descubrir a Dios, ver a Dios, palpar la presencia del Dios que puede dar sentido a nuestras vidas. Y así, nos aporta “salvación” y “esperanza”. Dicho de la forma más clara y sencilla posible: Dios no se nos dio a conocer primordialmente en un “dogma”, sino en su Hijo, despojado de toda dignidad, incluso la divina, y viviendo como un “esclavo” (Fil 2, 7). Jesús, despojándose de toda dignidad, nos pudo dar a conocer a Dios. O sea, desde lo humano, “lo ínfimamente humano”, nos dio a conocer lo que los humanos podemos conocer de Dios.

Cuando la teología resulta ser una “teología intemporal”, que puede ser igualmente válida parta cualquier tiempo y situación, semejante teología se incapacita para presentarse como la revelación de Jesús, el Hijo de Dios, que nos reveló y nos sigue enseñando dónde y cómo podemos y debemos encontrar al Dios y Padre de la misericordia, de la justicia y de la bondad. Es el Jesús que nos dice cómo ahora, en el momento que vivimos, podemos y debemos encontrar la Buena Noticia, el Evangelio que nos hace más humanos y más creyentes.

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Conferencia Episcopal Española: “Una ocasión perdida para exponer una Cristología que interpele a la sociedad”

Domingo, 10 de julio de 2016

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Si es que la cara es el espejo del alma… ¿Alguien puede creerse que están anunciando la alegría del Evangelio?… Más bién parece que están anunciando el funeral de la Iglesia Católica… Mientras tanto, los cristianos y cristianas de a pie, al estilo de las primitivas comunidades cristianas, vamos peregrinando en pequeños grupos experimentando la alegre salvación del Resucitado… Con su pan se lo coman, ilustrísimas y llenen sus bocadillos de anatemas, advertencias y nihil obstat varios… Los demás, a lo nuestro, intentar seguir a Jesús, lo mejor que sabemos, al servicio de los más necesitados y marginados de la sociedad.

Documento episcopal: “Jesucristo, salvador del hombre y esperanza del mundo”

“Se mantienen menciones que no parecen ir en la línea de Francisco”

(Editorial de Vida Nueva).- La Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal ha aprobado la instrucción pastoral Jesucristo, salvador del hombre y esperanza del mundo. Tras una primera lectura, su lenguaje técnico se revela complejo para responder a los fines apostólicos de una instrucción, pues no resulta accesible para sus destinatarios –“a los hombres y mujeres con quienes compartimos sociedad“-, pero tampoco para un cristiano iniciado.

Un análisis detenido del documento genera otras preocupaciones de fondo: los temas abordados y su perspectiva. Elaborado en el seno de la Comisión Episcopal de Doctrina de la Fe, se echa de menos una visión teológico-pastoral que responda al título y subtítulo de la instrucción que invitan a encontrar una semblanza de Jesucristo. Desde ahí, se echa en falta un retrato poliédrico del Redentor, por ejemplo, a la manera de Benedicto XVI en su trilogía, que expone argumentos en profundidad para un preciso conocimiento del Hijo de Dios desde una redacción accesible a todos.

Portada-VN-2996-GEn la instrucción publicada, se dibuja al Salvador por contraposición a las “desviaciones” del dogma de Cristo, a través de un repaso a las visiones erróneas ya condenadas aquí y en Roma, como el reduccionismo histórico, la cristología adopcionista y arriana…

La relevancia dada a estos puntos puede dar la sensación de que el común de los cristianos vive en una amenaza constante de concepciones subjetivistas y relativistas de la fe, algo que no parece percibirse en el día a día de parroquias, comunidades y movimientos. Como apunta el Papa, urge “guardarnos de una teología que se agota en la disputa académica o que contempla la humanidad desde un castillo de cristal”.

El texto aprobado ha evolucionado desde la intención inicial de algunos para incluir un ajuste de cuentas. Aun así, se mantienen menciones que no parecen ir en la línea de Francisco de promover “el diálogo constructivo, respetuoso y paciente con los autores” en aras de la comunión. Esta actitud defensiva dista también del tono de la actual hoja de ruta del Episcopado Iglesia, servidora de los pobres.

Nadie cuestiona la necesidad de alertar de los peligros y reivindicar la unidad y la integridad de la fe, como se hace al abordar la virginidad de María o la Resurrección. Es más, resulta indiscutible esta misión de los obispos y de Doctrina de la Fe, como un delicado, difícil y poco grato servicio al Pueblo de Dios.

Pero cabe preguntarse si no ha sido esta una ocasión perdida para exponer una Cristología que interpele a la sociedad como lo hace Francisco. Pero, sobre todo, para responder a la pregunta fundamental para cualquier católico, que no aparece en esta instrucción sobre Jesucristo: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”.

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Fuente Religión Digital

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No es esto, no es esto… ‘Hoy ya soy feliz’, canción de los jóvenes españoles para la JMJ de Cracovia

Domingo, 26 de junio de 2016

tono-y-damian-cantan-y-bailan-la-cancion-de-la-jmjEl Departamento de Juventud de la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha lanzado este viernes la canción Hoy ya soy feliz (Misericordias), preparada por músicos católicos españoles para acompañar a los más de 30.000 jóvenes españoles que participarán, del 26 al 31 de julio, en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Cracovia junto al Papa Francisco.

La composición es del sacerdote Toño Casado, que la interpreta junto al padre Damián con la colaboración de cinco raperos católicos españoles: StelioN, JeriAndCo, Josué, Smdani, y Fresh Sánchez. Los arreglos y la producción musical son de David Santafé, en sus propios estudios de Santafé producciones. La producción ejecutiva es de Raúl Tinajero, director del Departamento de Juventud de la CEE.

El tema se presenta en dos versiones, la primera de 4’00” es especial para radios y medios de comunicación, mientras que la versión extendida de 6’32” es la banda sonora original del videoclip, producido por David de la Morena, con coreografías de Guillermo Sabariegos y Beatriz Carnicero.

Las dos versiones están ya disponibles es las principales plataformas digitales (Spotify, iTunes, GooglePlay, Deezer). También estarán disponibles en soporte físico, ya que formarán parte del recopilatorio Temas imprescindibles de la música católica contemporánea de VIVA LA FE /UNIVERSAL, que distribuye la canción en todos los soportes bajo licencia de la CEE.

Aquí van dos versiones… ¿

Fuente Religión Digital

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“Sobre palabras de monseñor Agrelo”, por Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Viernes, 27 de noviembre de 2015

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Monseñor Agrelo y Carlos Cuesta

Leído a la página web de Redes Cristianas

¡Qué vergüenza para la Conferencia Episcopal Española (CEE).

El título responde al artículo de monseñor Santiago Agrelo, que la revista Religión Digital (RD) publica hoy, con el título, 13TV o el olvido del Evangelio, el sobre título “Es inaceptable que el canal de la Iglesia se haga escandalosa apología de la guerra”, y el sub título “El mensaje que transmite nada tiene que ver con el de Jesús de Nazaret”. Es triste, es deprimente, es desconsolador, es vergonzoso, es escandaloso, es indignante, es todo esto, –y me quedo corto-, que tenga que saltar a la palestra pública el señor arzobispo de Tánger para condenar severamente, sin ambages, ni pelos en la lengua, pero sin ofender ni insultar, la contradicción, el sin sentido, la vergüenza, el escándalo, el abuso, en el fondo y en la forma, el ataque directo y despiadado, a los principios evangélicos, perpetrados desde una cadena de televisión de la Iglesia española. En otra de las entradas de este blog ya me referí al programa de esa cadena “El Cascabel”, de su contenido muchas veces infame, de sus tertulianos, de los que lo menos que se puede decir es que no han leído nada del Evangelio, ni nada de él conocen, y si lo conocen, piensan y dicen lo contrario, y de su modo y estilo, estridentes, y que chirrían en una mínima comparación con los valores evangélico.

Hoy el prelado gallego afincado en el norte de África se refiere a otro programa, por lo visto tan, o más fino, que el aludido “Cascabel”. Se trata del programa “La Marimorena”, dirigido por Carlos Cuesta. Lo último que monseñor Agrelo vio y oyó le mereció unas descalificaciones como las que siguen: “Los discípulos de Jesús de Nazaret hemos recibido un mandato: “A vosotros los que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. El programa LA MARIMORENA sería legítimo y de casa en la sede de un partido político, que los hay por toda Europa con su misma ideología; pero está fuera de lugar en un medio de la Iglesia Católica, pues el mensaje que transmite nada tiene que ver con el de Jesús de Nazaret, nada con el Reino de Dios que Jesús nos acercó con su palabra, sus obras y su persona, nada con la cruz de Cristo que hemos de llevar sus discípulos si queremos romper la cadena de violencias que ensangrienta los caminos de la humanidad “.

Y sigue todavía el arzobispo: “La Iglesia no puede dar pie a que alguien piense que es ella la que, olvidado el evangelio, hace apología de guerras y violencias que siempre son mensajeras de sufrimiento y de muerte”. La indignación de monseñor es no soloo comprensile, sino justa, y nada desmesurada ni exagerada. Lo que sorprende es la desidia, la falta de diligencia “in vigilando”, o directamente la irresponsabilidad de que hacen gala nuestros obispos, porque la continuidad y duración de ess canal solo se puede entender de las siguientes maneras:

1ª) No ven nunca, ni hay nadie encargado del departamento de comunicación, o del que sea más afín, que haga seguimiento responsable y crítico de los programas que un canal de su responsabilidad emite. Pero el “unos por otros la casa sin barrer” no sólo no exime, so que agrava, la responsabilidad de los dirigentes de la CEE, a los que es legítimo, y de pleno derecho, responsabilizar del mal, evidene, de toda evidencia, que un medio de comunicacióin de la Iglesia está produciendo entre nuestros fieles. Este blog ya dirigió la entrada ¡Así, no!, Don Ricardo. (Carta abierta al presidente de la CEE) (01/07/14/), así como otras con este asunto: “La vergüenza de tv13, intolerable para mis feligreses” (27/02/15), y “ La insoportable lentitud de la Conferencia Episcopal Española (CEE). ¿O será otra cosa peor, como agrado y connivencia con la cadena 13Tv?” (08/10/15).

2ª) Pero si la CEE, o algún delegado, no ve 13tv, por lo que se ve tampoco oye el clamor, oral y escrito, de tantos fieles, y teólogos y pensadores católicos que se han pronunciado sobre este tema, que, no porque así lo considere yo, sino porque lo es objetivamente, es terrible. La enseñanza sobre tomas sexuales, y los pronunciamientos sobre esta materia, cada día, ¡gracias a Dios!, más raros en la CEE, la gente, y lo veo en mis feligreses, sencillamente, no les hacen ningún caso, y, por eso, ya ni los escandalizan. Pero el contenido de 13tv, que es detestable, y los modos y estilo, que superan toda medida de racionalidad, respeto y prudencia, ese conjunto sí que indigna, y escandaliza a nuestros fieles. Más que por el trabajo de los periodistas y tertulianos, que desde luego detestan, por la connivencia, o dejación, de los señores obispos, que, mientras no se publique lo contrario, son los dueños de esa cadena. Y si efectivamente algún obispo, o delegado o secretario, o experto, de los muchos que deambulan por Añastro, sí que se enteran de lo que se dice y se escribe de su, sospechamos, querido canal, entonces es que no les interesa, en verdad, lo que el Pueblo de Dios, que es la verdadera Iglesia, según el Vaticano II, pueda expresar.

3ª) No voy a publicar aquí los nombres de los tertulianos más repetidos en programas como “El Cascabel” o “La Marimorena”, que provocó la explosión indignada del arzobispo de Tánger, por no hacerles propaganda. Cualquier interesado en conocerlos lo pueden buscar en Google. Pero el elenco está, como podéis suponer, ¿¡lleno de teólogos, biblistas, sociólogos de altura, pensadores, gente culta, y, sobre todo de todo, pertenecientes a todo tipo variado de ideologías y de pensamiento!?. Pues no, lo más granado del pensamiento más sesgado a la derecha casi extrema, en frecuentes casos, sin casi. Sé que en la Iglesia pueden caber todas las ideologías, pero con dos condiciones fundamentales: A), que sean todas, no solo, o mayoritariamente, una; y B), que no sean antievangélicas. En la composición de las tertulias de esos dos programas de contenido político de la 13tv no se cumplen ninguna de las dos condiciones.

4ª) ¿Tal vez haya motivo económico en el mantenimiento del canal? Tampoco es el caso. A día de hoy es un agujero contable en las cuentas de la CEE. (Ver la entrada de este blog, “La insoportable lentitud de la Conferencia Episcopal Española (CEE). ¿O será otra cosa peor, como agrado y connivencia con la cadena 13Tv?” (15/09/20115).

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