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Francisco: “Las parejas homosexuales tienen derecho a estar cubiertas legalmente”

Jueves, 22 de octubre de 2020

homosexuali2-fco_560x280¿Giro en el Vaticano?

El pontífice da un paso al cambiar el “quién soy para juzgar” con el que respondió a unos periodistas y propone en un documental “una ley de convivencia civil”

“Las personas homosexuales tienen derecho a estar en la familia, son hijos de Dios, tienen derecho a una familia. No se puede echar de la familia a nadie, ni hacer la vida imposible por eso”

Migrantes y refugiados, pobres, abuso sexual a menores, papel de la mujer… son otros de los aspectos que se abordan en ‘Francesco’

“Las personas homosexuales tienen derecho a estar en la familia, son hijos de Dios, tienen derecho a una familia. No se puede echar de la familia a nadie, ni hacer la vida imposible por eso. El Papa Francisco defendió “una ley de convivencia civil” para las parejas homosexuales, que “tienen derecho a estar cubiertos legalmente”, en el documental ‘Francesco’, dirigido por el cineasta ruso Evgeny Afineevsky y que se ha presentado hoy en el festival de cine de Roma.

Se trata de la primera ocasión en la que el Papa hace una propuesta tan reveladora, y que va mucho más allá de aquel ¿Quién soy yo para juzgar? con el que respondió a una pregunta sobre la Iglesia y los homosexuales durante un vuelo papal.

 Un cambio drástico en la postura del Vaticano

El respaldo papal a las uniones civiles entre personas del mismo sexo representa un cambio drástico en la postura oficial del Vaticano (y de sus predecesores) al respecto. Las palabras del pontífice se recogen en un fragmento del documental que reflexiona sobre el cuidado pastoral para lesbianas, gays, bisexuales y transexuales.

Lo que tenemos que hacer es una ley de convivencia civil. Tienen derecho a estar cubiertos legalmente”, recalcó el Papa Francisco. “Yo defendí eso”.  Su biógrafo, Austen Ivereigh, recuerda que cuando el Papa era arzobispo de Buenos Aires se opuso a la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo, pero se mostró a favor de una ley que regulase las uniones en una votación celebrada en el seno de la Conferencia Episcopal Argentina (que perdió). “Lo hizo porque cree que deben respetarse los derechos básicos como poder heredar, visitar al otro en el hospital… Es una cuestión de justicia civil. Esa fue su posición matizada, pero perdió el voto con los otros obispos”, recuerda el autor de El gran reformador, la biografía de referencia sobre Francisco.

la-iglesia-y-los-gaysEs la primera vez, sin embargo, que Francisco muestra un apoyo tan nítido y directo a este tipo de uniones desde que fue nombrado Papa en 2013. Además, la referencia explícita a la “familia” profundiza más en un concepto hasta ahora tabú para la Iglesia en relación con la convivencia entre personas homosexuales. La cita puede generar dudas, pero no está en la agenda del Vaticano aprobar, en ningún caso, la adopción de hijos en las parejas homosexuales.

Las leyes de unión civil entre personas del mismo sexo ya existen en la mayoría de países europeos. Pero Francisco pide que se promuevan refiriéndose, se supone, a los lugares donde todavía no existen. La nacionalidad rusa de su entrevistador, además, hace suponer que el Papa piensa en lugares donde los homosexuales son perseguidos.

La posición de Francisco sobre la integración de los homosexuales en la Iglesia ha sido siempre algo ambigua, pero mucho más avanzada que la de sus predecesores. La primera vez que habló de ello como Pontífice fue en un el vuelo de vuelta de su viaje a Brasil en 2013. Entonces dijo: “Si una persona es gay y busca a Dios y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?”. Explicó también que dicha orientación sexual no era un pecado, aunque matizó que sí lo eran los actos.

Más adelante, además, en unas polémicas declaraciones, aconsejó llevar a los niños homosexuales al psicólogo. “Todo el mundo tiene derecho a tener un crío, venga como venga. Comprendo que genere dolor si es homosexual, pero nunca se echa del hogar a alguien porque tenga tendencia homosexual. Cuando la persona es muy pequeña y muestra síntomas raros, puede ir a un psicólogo para que vea a qué se debe eso”, señaló en una entrevista en La Sexta.

La posición oficial del Vaticano respecto a las uniones civiles entre personas del mismo sexo seguía siendo la que se estableció en 2003 durante el pontificado de Juan Pablo II. Entonces, la Congregación para la Doctrina de la Fe, que dirigía el futuro papa Joseph Ratzinger, publicó un documento bajo el título “Las consideraciones en lo concerniente a las propuestas de dar reconocimiento legal a las uniones entre personas homosexuales”. “La Iglesia enseña que el respeto por las personas homosexuales no puede conducir de ninguna manera a la aprobación de la conducta homosexual o en el reconocimiento legal de las uniones homosexuales”.

La declaración, que llega en un momento de profunda división ideológica, sorprende por el formato en que se produce. Lucetta Scaraffia, historiadora y experta en asuntos sociales y de la mujer en la Iglesia cree que “es parte de su proceso de apertura”. “Es algo importante. Hay que recordar todos los partidos católicos que han hecho una guerra contra esto. Supongo que creará problemas dentro de la Iglesia y en el mundo político. Quizá hacía falta hacerlo de forma más detallada y transitoria, es como si faltase un pasaje hasta llegar aquí”, opina. Un método, sin embargo, habitual en este papado.

El documental, que se estrenará en América este fin de semana, muestra las aproximaciones pastorales de Bergoglio ante distintos problemas sociales. Junto al Papa, aparecen en el filme otras figuras de colaboradores del Papa, entre los que destaca el cardenal Tagle. Migrantes y refugiados, pobres, abuso sexual a menores, papel de la mujer… son otros de los aspectos que se abordan en ‘Francesco’.

En la película se muestra el testimonio de una pareja de hombres italiano que querían llevar a sus hijos a la parroquia. “Él no mencionó cuál era su opinión sobre mi familia. Probablemente él está siguiendo la doctrina en este punto”, dijo el hombre, al tiempo que elogió al Papa por una disposición y una actitud de acogida y aliento.

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La imagen de una plaza de San Pedro lluviosa y vacía por la pandemia de coronavirus y un solitario Francisco dirigiéndose al centro es la poderosa metáfora con la que el director nominado al Óscar Evgeny Afineevsky arranca su último documental, una mirada muy cinematográfica sobre la personalidad y las acciones del papa argentino.

“Francesco”, que se estrenó este miércoles en el Festival de Cine de Roma, es un documental dedicado a “una Humanidad que crea dramas y desastres, y a él, que con humildad y sabiduría, trata de guiarnos para construir un futuro mejor”, dice Afineevsky en entrevista con Efe.

“Yo no lo veo como un documental sobre el papa, es un documental sobre todos nosotros, toda la Humanidad que crea desastres, agrede al medio ambiente, monta todas estas guerras que hacen huir a migrantes, crea el abuso sexual, que no solo lo hay en la Iglesia, también en Hollywood”, asegura el director.

“Él trata de ayudarnos a navegar, a cambiar, mostrándonos que estamos ante una línea roja” y que debemos elegir entre “ser víctimas de nuestro pasado o héroes de nuestro futuro”, añade.

El director, afincado en EEUU, nominado al Óscar al mejor documental en 2016 con “Winter on fire: Ukraine’s Fight for Freedom” sobre la revolución del Maidán, y a tres Emmy por “Cries from Syria” en 2017, ha tardado casi tres años en filmar esta cinta, que durante dos horas recorre el pensamiento y experiencias de Bergoglio, a través de sus viajes, testimonios de personalidades y amigos y con el hilo conductor de contundentes palabras del papa.

“Me he reunido con él unas cinco veces, siempre en función de su agenda, hemos tenido también dos entrevistas a cámara”, cuenta el director, que grabó las últimas tomas justamente durante la pandemia el pasado junio.

Su documental quiere ser como “una ducha fría”, mostrar al mundo que “estamos en cierto punto en el que debemos reevaluar nuestras acciones, recordar que lo que puede ocurrir es el Armagedón”, insiste, pues como dice Francisco: “la Humanidad vive una crisis que no es solamente económica y financiera, también es ecológica, educativa, moral, humana”.

Afineevsky no pretende mostrar a Francisco como una celebridad. “A diferencia de la película de Win Wenders de hace un par de años, es importante para mi no mostrarlo ni como un papa ni como el rey del universo, sino como una persona humilde: hago esto, intento ayudaros, mostraros los desastres que vosotros, como humanidad estáis haciendo, intentemos dejar de cometer errores, cuidar el medio ambiente, ser hermanos, terminar con el odio”.

Las mismas ideas que Francisco puso sobre el papel en su tercera y reciente encíclica “Fratelli Tutti” (Hermanos todos).

“Él pone su trabajo y sus pensamientos en su encíclica, yo pongo mi trabajo y mis ideas y mi manera de contar historias como director de documentales, hago un monumento cinematográfico dedicado a nosotros, que creamos drama y desastres, y a él, que le gusta ir a la línea del frente”.

Con imágenes conmovedoras de sus viajes -como su visita al campo de refugiados de Lesbos- y frases de gran impacto –“quien piensa solo en hacer muros y no puentes no es cristiano”, “no hay santo sin pecado ni pecador sin futuro“- el cineasta muestra a un hombre “que llora con la Humanidad”, como dice uno de los entrevistados, el padre franciscano Michael Perry.

En el documental, el director de 48 años, nacido en Kazán (antigua Unión Soviética), que creció en Israel y después emigró a Estados Unidos, no aborda cuestiones religiosas, sino las ideas del papa sobre los grandes desafíos de nuestro tiempo. “Para mi que no soy católico, que soy judío y nacido como ateo en Rusia, era importante mostrar al mundo que yo, con mi perspectiva no religiosa puedo ver lo que este hombre hace y cómo nos inspira”, señala.

Por eso optó por una película “que pueda ser vista por jóvenes y mayores, por diferentes grupos sociales, creyentes y no. Traté de crear una historia cinematográfica que puede se entendida por gente sencilla y gente muy cultivada, algo que pueda quedar después de nosotros y pueda educar a la gente”.

 

 

Curiosamente, la elección del argentino Jorge Bergoglio como papa en marzo de 2013 aparece casi al final. “Tradicionalmente, todas las películas sobre el papa empiezan por su nombramiento, pero yo quiero enfatizar que no hago un filme sobre el papa, quería mostrar ese contraste” empezando con la plaza vacía en junio de 2020 y la plaza abarrotada en marzo de 2013, para hacer pensar al espectador acerca de todo lo que ha sucedido.

“Intento decir a la gente que es importante aprender de nuestros errores, como hace él…un líder y un hombre que no tiene miedo de arrodillarse y decir lo siento”. “Bergoglio, y eso es lo fascinante, sigue abierto a aprender de sus errores, de la gente que le rodea”, afirma.

Uno de esos errores, que luego el papa reconoció, es cuando en 2018 no creyó a las víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes en Chile y les pidió pruebas enfadado, pero poco después pidió perdón, recibió a las víctimas en Roma e hizo dimitir a los obispos chilenos.

“Solo dos meses después de la cumbre de los abusos de febrero de 2019 se vieron los primeros frutos, la nueva ley vaticana que obliga a denunciarlos y poco después se abolió el secreto pontificio”, subraya Afineevsky, que incluye entre las entrevistas del documental a víctimas de estos abusos, como el activista chileno Juan Carlos Cruz.

También se muestra al jesuita Bergoglio en Buenos Aires antes de ser papa, gracias a imágenes antiguas – sentado en el transporte público, por ejemplo- y testimonios de sus allegados y amigos, como uno de sus sobrinos, el padre Pepe, el rabino Skorka, o el imam Omar Abboud, además del premio Nobel Pérez Esquivel o Estela de Carloto, de las abuelas de plaza de Mayo. “Para mi era importante conocerlo antes de que fuera papa, para entender su carácter y lo que le motivó a ponerse en primera línea, porque va en su personalidad ponerse en primera fila en cualquier desastre”, asegura el realizador.

El drama de los migrantes está muy presente con imágenes conmovedoras del papa en Lampedusa o en el campo de Lesbos, en Grecia, y el propio Bergoglio, de origen italiano, habla de su “sangre migrante”. “Yo también soy emigrante”, cuenta Afineevsky, que coincide con él en que se debe acoger, pero también integrar a esa gente.

“Estuve en la frontera entre México y EEUU y pienso: la audiencia de EEUU olvida quien limpia nuestras casas, la gente de México, quién trabaja en la construcción cuando vamos contra ellos. Sí, debe haber ciertas reglas, pero eso no significa desunir familias, ponerlas en celdas”, afirma.

La cinta cuenta con entrevistas con el papa emérito Benedicto XVI, el cardenal filipino Tagle, el presidente Sarkissian de Armenia -donde Francisco habló de genocidio causando el enfado de Turquía- entre otras.

El realizador recibe hoy jueves en el Vaticano de manos de Rosetta Sannelli, su creadora, el premio Kineo Pelìcula para la Humanidad, que tradicionalmente se entrega en el festival de Venecia, y que se otorga a quienes promueven temas sociales y humanitarios. Ello porque “Francesco” ilustra el pensamiento y la obra de este papa “volcánico e imparable”, una personalidad de gran profundidad a nivel mundial, independientemente de sus creencias o juicios personales”, señala el fallo.

Fuente Religión Digital/Agencias

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“La vida solo es para Dios”. 29 Tiempo ordinario – A (Mateo 22,15-21)

Domingo, 18 de octubre de 2020

dad-al-cesarLa exégesis moderna no deja lugar a dudas. Lo primero para Jesús es la vida, no la religión. Basta con analizar la trayectoria de su actividad. Se le ve siempre preocupado por suscitar y desarrollar, en medio de aquella sociedad, una vida más sana y más digna.

Pensemos en su actuación en el mundo de los enfermos: Jesús se acerca a quienes viven su vida de manera disminuida, amenazada o insegura, para despertar en ellos una vida más plena. Pensemos en su acercamiento a los pecadores: Jesús les ofrece el perdón que les haga vivir una vida más digna, rescatada de la humillación y el desprecio. Pensemos también en los endemoniados, incapaces de ser dueños de su existencia: Jesús los libera de una vida alienada y desquiciada por el mal.

Como ha subrayado Jon Sobrino, pobres son aquellos para quienes la vida es una carga pesada, pues no pueden vivir con un mínimo de dignidad. Esta pobreza es lo más contrario al plan original del Creador de la vida. Donde un ser humano no puede vivir con dignidad, la creación de Dios aparece allí como viciada y anulada.

Por eso Jesús se preocupa tanto de la vida concreta de los campesinos de Galilea. Lo primero que necesitan aquellas gentes es vivir, y vivir con dignidad. No es la meta final, pero es ahora mismo lo más urgente. Jesús les invita a confiar en la salvación última del Padre, pero lo hace salvando a la gente de la enfermedad y aliviando dolencias y sufrimientos. Les anuncia la felicidad definitiva en el seno de Dios, pero lo hace introduciendo dignidad, paz y dicha en este mundo.

A veces, los cristianos exponemos la fe con tal embrollo de conceptos y palabras que, a la hora de la verdad, pocos se enteran de lo que es exactamente el reino de Dios del que habla Jesús. Sin embargo, las cosas no son tan complicadas. Lo único que Dios quiere es esto: una vida más humana para todos y desde ahora, una vida que alcance su plenitud en la vida eterna. Por eso nunca hay que dar a ningún César lo que es de Dios: la vida y la dignidad de sus hijos.

José Antonio Pagola

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18 octubre 2020. Dom 29 TO. Pagad a César lo que es del César…

Domingo, 18 de octubre de 2020

render-unto-caesarDel blog de Xabier Pikaza:

En un sentido, el proyecto se oponía al orden imperial de Roma, que mantenía su poder armado sobre fundamentos de dinero. Pero no es una oposición en el mismo nivel (en forma de contradicción entre iguales o semejantes), sino en una oposición en otro plano. No se trata de luchar contra el César y su Dinero (mammon) en un plano imperial, sino de subir de nivel.

En ese contexto se sitúa y ha de entenderse el tema clave sobre el tributo del César, que sus adversarios le plantean para “cazarle” en algún tipo de contradicción y así acusarle ante el pueblo (si defiende el tributo del César) o ante la administración romana (si lo rechaza). Así lo suponen, según el evangelio de Lucas, las autoridades de Jerusalén cuando llevan a Jesús ante Pilato, acusándole de presentarse como pretendiente mesiánico y de impedir el pago de los tributos del César (Lc 23, 2). En ese fondo se sitúa el texto de este domingo.

Texto según Mateo

 En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: “Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?” Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: “Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.” Le presentaron un denario. Él les preguntó: “¿De quién son esta cara y esta inscripción?” Le respondieron: “Del César.” Entonces les replicó: “Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.” (Mt 22, 15-21)

   Ésta es la pregunta que le plantean a Jesús en Jerusalén, en el momento clave de su revelación mesiánica. El tema es la moneda del tributo,  que significativamente él no posee, no por casualidad (como si sele hubiera olvidado tomarla), sino por principio, porque no utiliza ese tipo de monedas. Él  ha pedido a sus discípulos que anuncien el Reino  sin bolsa de dinero o vestidos de repuesto (cf. Mc 6, 6b-13). He desarrollado el tema en Comentario de Mateo y en Economía y teología.

Introducción

Por eso mismo, Jesús ha dicho al rico que venda lo que tiene, que reparta lo obtenido entre los pobres, para iniciar así un camino donde puedan compartirse casas-campos y relaciones familiares (Mc 10, 17-31). En este contexto se sitúa este relato, que  fija las relaciones entre el movimiento de Jesús y el imperio, en el contexto de la tensa situación de Palestina (Israel), que desembocará poco después (tras el 66 d. C.) en una dura guerra contra Roma, que ha de entenderse en clave económica:

 ‒ Losdefensores del Imperio, tenderán a justificar la economía y política de Roma, pagando unos impuestos que se entienden como un modo de participar en ese Imperio, en comunión con otros pueblos cultos de aquel tiempo. El denario del tributo es para ellos una forma de contribuir al orden externo (mundano) de Dios.

Los enemigos del Imperio, entenderán el tributo como atentado contra la sacralidad israelita. Posiblemente, identifican la familia de Dios con el grupo nacional judío y quieren acuñar moneda propia, avalada con el nombre de Jerusalén. Por eso rechazan al César y su impuesto. Diga Jesús lo que diga, podrán acusarle: si afirma, le llamarán colaboracionista; si niega, insumiso, anti-romano.

Más allá de la ley imperial

En su respuesta, Jesús no defiende la oposición violenta (guerra contra Roma), pero tampoco apoya el orden de Roma, pues  a quienes le preguntan (le tientan) les responde que devuelvan el dinero a Roma, es decir, al César. En ese contexto, debemos suponer que él fue contrario al pago del tributo a Roma, no sólo por lo que ello implicaba de colaboración con el orden económico del Imperio, sino porque implicaba un tipo de economía fundada en el dinero. En esa línea, la respuesta de Jesús (¡devolved al César lo que es del César y dad a Dios lo que es de Dios!) no se puede entender como declaración de guerra  contra Roma, pero tampoco como aceptación de su tributo, sino como algo mucho más profundo: una subida de nivel, una llamada a la creación de un tipo de comunión humana en un nivel más alto que el de Roma.

  Según este relato , Jesús se sitúa “fuera de ley”, no en contra, sino al margen de ella, buscando las “cosas de Dios” (cf. Mc 8, 33) más allá del dinero y de la espada, pero no en un plano de ideales espiritualistas, sino de relaciones humanas (como indica en otra perspectiva el Sermón de la Montaña: Mt 5-7; Lc 6, 20-46). Las “cosas” de Dios definen la identidad del proyecto cristiano, en un espacio de gratuidad y pan compartido, no de dinero, desbordando el plano del talión, como sabe Mt 5, 21-48: “habéis oído que se ha dicho; yo, en cambio, os digo…”.

 ¿Es lícito pagar o no? Fariseos y herodianos quieren situar a Jesús ante la alternativa de pagar o rechazar el pago, pero siempre en un plano monetario, en una sociedad campesina en la que apenas corre el dinero, de forma que, para muchos, no existe casi más moneda que la utilizada para los tributos. Pero Jesús ha roto esa alternativa. No se trata de pagar o no pagar, sino de situarse en una dimensión más alta de revelación de Dios, es decir, de humanidad solidaria, por encima de una economía y política fundada en la posesión de la moneda. Jesús no acepta el tributo ni lo rechaza, sino que hace algo más radical,  supera el nivel monetario del dinero (pagar o no pagar a Roma), pidiendo que se devuelva a Roma su dinero (con sus impuestos) para situar el tema en clave de evangelio.

‒  Jesús no tiene moneda, por eso se la pide a sus tentadores.  Ellos se la traen, y el la mira, preguntando por la inscripción y la imagen rabadas en ella. (a) Por un lado, Jesús quiere superar el nivel de economía en que parecen situase todo, para colocarse más allá del dinero. (b) Por otra parte, la moneda del tributo (que los “tentadores” muestran a Jesús), tiene valor de curso legal (económico), pero no es profana, en el sentido moderno del término, pues el Cesar cuya imagen esta grababa en ella actúa como autoridad religiosa, es decir, como signo de la divinidad. También la inscripción (que podía ser “Tiberio César Augusto, hijo del divino Augusto”) tenía carácter sagrado. De esa manera, el tributo de César situaba a los hombre ante un “dios” que actúa por interés de dinero, y eso es lo que Jesús no puede aceptar.

‒ Devolved al César… Jesús no combate con armas contra el César, pero tampoco le obedece (no emplea su dinero), sino que sale fuera del espacio de su dominio, para situarse en un ámbito de vida y convivencia donde ya no sea necesario el tributo del César. Aquellos que le tientan  llevan consigo un dinero del César, dispuestos a emplearlo. Pues bien, Jesús les dice que “devuelvan” ese dinero, de modo que no tengan nada que deberle, nada que pagarle. No se trata, por tanto, de luchar en guerra contra el César y su dinero (como pretendían los celotas, para crear después su impuesto), sino de devolverle su dinero, para que haga con él lo que quiera, pues aquello que los cristianos han de construir no se logra con moneda. Jesús no ha caído en la trampa que quieren tenderle (pagar o no pagar), sino que propone otra salida: Devolver la moneda al César, darle lo suyo, salir de su imperio económico.

‒  Y dad a Dios lo que es de Dios… Sólo allí donde al César se le devuelve la moneda (sin entrar en cálculos con él) se puede dar a Dios lo que es de Dios, es decir, todo lo que somos y tenemos de verdad, inaugurando un tipo de vida distinta, en gratuidad, es decir, sin “capital” imperial, sin la violencia política y económica que simboliza el tributo. Esta palabra de Jesús sobre el impuesto ha de entenderse a la luz de todo el evangelio. Cerrada en sí misma, ella podría tomarse como puro enigma, una salida ingeniosa, llena quizá de ironía, pero recibe su sentido a la luz de aquello que Jesús ha dicho y realizado en su búsqueda de casa y comida compartida. Ciertamente, el dinero valdría para comprar y compartir los panes y peces con los necesitados (cf. 6, 37; 10, 17-22; 14, 3-9), pero Jesús no se ha situado en ese nivel de comprar y vender, sino que ha querido y quiere situar su movimiento (como han mostrado los dos temas anterior: del rico que quiere seguirle y de Pedro que dice que lo han dejado todo….) en un plano de gratuidad y vida compartida.

 Habían querido tenderle una trampa (pagar el tributo oponiéndose al nacionalismo judío, o no pagarlo, enfrentándose con Roma).  Pero Jesús se elevó de nivel, sin caer en la trampa de fariseos y herodianos. No dice “sí” (hay que pagar), ni dice “no” (hay que negarse a pagar), sino algo anterior y mucho más profundo: apodote (devolvedle) al César lo que es del César, a fin de “dar” a Dios lo que es de Dios (es decir, para realizar su obra en el mundo). Por eso, el texto acaba diciendo que se admiraban de él, pero sus acusadores pueden decir y dicen que él ha venido diciendo a la gente que no pague tributos al César, con lo que eso significa en aquel contexto (cf. Lc 23, 2).

Jesús no sataniza al dinero y a su César (contra los celotas), ni lo diviniza, pero lo expulsa en cuanto tal del ámbito mesiánico y, lo que es mucho más grave, él se ha atrevido a proclamar y mostrar con su vida que lo opuesto a Dios es Mammón , el dinero convertido en “dios” supremo de este mundo (cf. Mt 6, 24), por encima del imperio de Roma y del mismo templo de Jerusalén. Parece que su evangelio no se centra en temas o motivos de economía particular, sino en una experiencia y tarea de gratuidad universal, superando el plano del dinero, como parece haber puesto de relieve Mc 10, 17-31. Pero eso no es más que una “apariencia”. En realidad, todo el proyecto de Jesús va en contra del dinero del César, no en un sentido militar (luchar contra las legiones de Roma), sino en un sentido mucho más profundo: Devolver el dinero al Cesar, saliendo así de su campo de dominación, de su espacio vital y comercial.

Ciertamente, el mismo Jesús, que ha derribado por el suelo las monedas del templo (es decir, la estructura sacral del judaísmo interpretada como culto a Dios), no condena y rechaza de esa forma la moneda del César (no la tira por el suelo),  pero hace algo mucho más hondo y peligroso: Sitúa  esa moneda, con toda la economía imperial, fuera de su movimiento mesiánico. De esa forma, la expulsa de su comunidad, pero sin luchar militarmente contra ella, sino situándose en otro nivel, que es el más peligroso para Roma y para su imperio económico: Jesús sale de su espacio de dominio, queda fuera, no necesita del César[1].

Devolver la moneda al César significa dejar que ande por ahí, dejar que exista el orden de este mundo (como supone Pablo en Rom 13, 1-6),  pero sin participar de él, sin emplear su moneda. Se trata, pues, de dejar al César a un lado, sin luchar contra él, pero sin aceptarle. Este pasaje nos sitúa ante un gesto supremo de “insumisión activa”.  Jesús está anunciando la llegada de un Reino donde no exista moneda del césar, un Reino en el que los hombres no se dominen unos a los otros por dinero. Éste es el texto base, ésta la aportación  suprema del evangelio, que después los cristianos han interpretado y siguen interpretando de diversas maneras.

Interpretaciones

‒ La primera, la propia de Jesús, es la oposición de planos. Jesús ha invitado a devolver el dinero al César, a no utilizar su moneda, a no emplear su economía. De esa manera, sus seguidores han de quedar liberados del peso y la carga de toda economía monetaria, pero llamados a buscar otros tipos de colaboración y comunión económica, sea en la línea del proyecto de Mc 10, 29-31, con el ciento por uno, o en la línea de los sumarios de Hch 2-4). Leer más…

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A Dios lo que es de Dios y la carta más antigua. Domingo 29. Ciclo A.

Domingo, 18 de octubre de 2020

denario-tiberioDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Dos posturas ante el tributo al César

Seguimos en la explanada del templo de Jerusalén, en medio de los enfrentamientos de diversos grupos con Jesús. Esta vez, fariseos y herodianos lo van a poner en un serio compromiso preguntándole sobre la licitud del tributo al emperador romano. Por entonces, además de los impuestos que se pagaban a través de peajes, aduanas, tasas de sucesión y de ventas, los judíos debían pagar el tributo al César, que era la señal por excelencia de sometimiento a él.

            Fariseos y herodianos no tenían dudas sobre este tema; ambos grupos eran partida­rios de pagarlo. Los fariseos, porque no querían con­flictos con los romanos mientras les permitieran observar sus prácticas religiosas. Los herodianos, porque mantenían buenas relaciones con Roma.      Como a nadie le gusta pagar, los rabinos discutían si se podía eludir el tributo. Y algunos adoptaban la postura pragmática que refleja el tratado Pesajim 112b: «… no trates de eludir el tributo, no sea que te descubran y te quiten todo lo que tienes».       Sin embargo, otros judíos adoptaban una postura de oposición radical, basada en motivos religiosos. Dado que el pago del tributo era signo de sometimiento al César, algunos lo interpretaban como un pecado de idolatría, ya que se reconocía a un señor distinto de Dios. Este era el punto de vista de los sicarios, grupo que comienza con Judas el Galileo, cuando el censo de Quirino, a comienzos del siglo I de nuestra era. Al narrar los comienzos del movimiento cuenta Flavio Josefo: «Durante su mandato [de Coponio], un hombre galileo, llamado Judas, indujo a los campesinos a rebelarse, insultándolos si consentían pagar tributo a los romanos y toleraban, junto a Dios, señores morta­les» (Guerra de los Judíos II, 118). Más adelante repite afirmaciones muy pareci­das: «Judas, llamado el galileo…, en tiempos de Quirino había atacado a los judíos por someterse a los romanos al mismo tiempo que a Dios» (Guerra de los Judíos II, 433).

La trampa de la pregunta

            Con este presupuesto, se advierte que la pregunta que le hacen a Jesús sobre si es lícito pagar el tributo podía compro­meterlo gravemente ante las autoridades romanas (si decía que no), o ante los sectores más progresistas y politizados del país (si decía que sí). Además, la pregunta es especialmente insidiosa, porque no se mueve a nivel de hechos, sino a nivel principios, de licitud o ilicitud.

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron:

̶ Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?

La respuesta de Jesús

            Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:

– Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.

Le presentaron un denario. Él les preguntó:

̶ ¿De quién son esta cara y esta inscripción?

Le respondieron:

̶ Del César.

Entonces les replicó:

̶ Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

            Jesús, que advierte enseguida la mala intención, ataca desde el comienzo: «¿Por qué me tentáis, hipócritas?» Pide la moneda del tributo, devuelve la pregunta y saca la conclusión. Jesús, como sus contemporáneos, acepta que el ámbito de dominio de un rey es aquel en el que vale su moneda. Si en Judá se usa el denario, con la imagen del César, significa que quien manda allí es el César, y hay que darle lo que es suyo.

            Estas palabras de Jesús, tan breves, han sido de enorme trascen­dencia al elaborar la teoría de las relaciones entre la Iglesia y el Estado. Y se han prestado también a inter­pretaciones muy distin­tas.

Las cosas de Dios

            Si analizamos el texto, las palabras: «Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios», no constituyen una evasiva, como algunos piensan. Van al núcleo del problema. Los fariseos y herodianos han preguntado si es lícito pagar tributo desde un punto de vista religioso, si ofende a Dios el que se pague. La respuesta contundente de Jesús es que a Dios le interesan otras cosas más importantes, y ésas no se las quieren dar. Teniendo presente el conjunto del evangelio, «las cosas de Dios», lo que le interesa, es que se escuche a Jesús, su enviado, que se acepte el mensaje del Reino, que se adopte una actitud de conversión, que se ponga término al raquitismo espiritual y religioso, que se sepa acoger a los débiles, a los menesterosos, a los marginados. Eso no interesa ni preocupa a fariseos y herodianos, pero es la cuestión principal. Si el evangelio no fuese tan escueto, podría haber parafraseado la respuesta de Jesús de esta manera: ¿Es lícito poner el sábado por encima del hombre? ¿Es lícito cargar fardos pesados sobre las espaldas de los hombres y no empujar ni con un dedo? ¿Es lícito llamar la atención de la gente para que os hagan reverencias y os llamen maestros? ¿Es lícito impedir a la gente el acceso al Reino de Dios? ¿Es lícito hacer estúpidas disquisiciones sobre los votos y juramentos? ¿Es lícito dejar morir de hambre al padre o a la madre por cumplir un voto? ¿Es lícito pagar los diezmos de la menta y del comino, y olvidar la honradez, la compasión y la sinceridad? En todo esto es donde están en juego «las cosas de Dios», no en el pago del tributo al César.

            Naturalmente, la comunidad cristiana pudo sacar de aquí conse­cuencias prácticas. Frente a la postura intransigente de los sicarios, defender que no era pecado pagar tributo al César. Y, con una perspectiva más amplia, fundamentar una teoría sobre la conviven­cia del cristiano en la sociedad civil, sin necesidad de buscar por todas partes enfrentamientos inútiles. Siempre, incluso en las peores circunstancias políticas, nadie podrá arrebatarle a la iglesia y al cristiano la posibilidad de dar a Dios lo que es de Dios.

El emperador no siempre es enemigo (1ª lectura)

         En Israel, desde los primeros siglos, hubo gente fanática y enemiga de conceder el poder político a un hombre mortal. El único rey debía ser Dios, aunque no quedaba claro cómo ejercía en la práctica esa realeza. Otros grupos, sin negarle la autoridad suprema a Dios, aceptaban el gobierno de un rey humano. Pero siempre debía tratarse de un israelita, no de un extranjero. La novedad del texto de Isaías, una auténtica revolución teológica para la época, es que Dios, aunque afirma su suprema autoridad («Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí, no hay dios»), él mismo escoge al rey persa Ciro, lo lleva de la mano, le pone la insignia y le concede la victoria. Porque Ciro, al cabo de pocos años, será quien conquiste Babilonia y libere a los judíos, permitiéndoles volver a su tierra.

            Este proceso de esclavitud – liberación – vuelta a la tierra recuerda al ocurrido siglos antes, cuando el pueblo salió de Egipto. La gran novedad, escandalosa para muchos judíos, es que ahora el salvador humano no es un nuevo Moisés sino un emperador pagano.

            El texto ha sido elegido para confirmar con un ejemplo histórico que se puede respetar al emperador, pagar tributo, sin por ello ofender a Dios.

Asi dice el Señor a su Ungido, a Ciro, a quien lleva de la mano: «Doblegaré ante él las naciones, desceñiré las cinturas de los reyes, abriré ante él las puertas, los batientes no se le cerrarán. Por mi siervo Jacob, por mi escogido Israel, te llamé por tu nombre, te di un título, aunque no me conocías. Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí, no hay dios. Te pongo la insignia, aunque no me conoces, para que sepan de Oriente a Occidente que no hay otro fuera de mí. Yo soy el Señor, y no hay otro.

El escrito más antiguo del Nuevo Testamento (2ª lectura)

            Desde este domingo hasta el 33 inclusive la segunda lectura se toma de la 1ª carta de Pablo a los tesalonicenses, escrita en Corinto hacia el año 49/50.

Tesalónica, ciudad fundada por Alejandro Magno, es la segunda en territorio europeo que pisan Pablo y sus compañeros, después de Filipos. Aunque el libro de los Hechos sugiere que su estancia duró unos quince días, las cartas a los Tesalonicenses y las relaciones que se establecieron en los misioneros y la comunidad hacen pensar en varios meses. A estos cristianos dirige Pablo su primera carta, que es también el documento más antiguo del Nuevo Testamento.

La carta comienza con una larga acción de gracias, recordando la forma en que los apóstoles transmitieron el evangelio y la acogida que tuvieron por parte de los tesalonicenses (1,2-2-16). Tras una sección sobre los acontecimientos posteriores (2,17-3,13) insiste en cómo debe ser la vida cristiana en lo que respecta a la castidad, el amor fraterno y el trabajo (4,1-12). La parte final se centra en dos cuestiones muy relacionadas: la suerte de los difuntos (4,13-18) y el tiempo y las circunstancias de la venida del Señor (5,1-11).

La finalidad de la carta se ha prestado a bastante debate, existiendo tres teorías:

  1. a) Pablo escribe para responder a una carta que le han enviado los tesalonicenses. b) Pablo escribe para exhortar, animar, robustecer en la fe, dadas las serias dificultades en que vive la comunidad y las persecuciones de todo tipo, especialmente de los judíos. c) Pablo pretende, sobre todo en el c.2, una apología de su persona y de su actividad apostólica frente a sus enemigos.

           El breve fragmento elegido por la liturgia de hoy solo contiene el exordio, con los elementos típicos (remitentes, destinatarios, saludo) y el comienzo de la acción de gracias, donde Pablo recuerda las tres grandes virtudes de los tesalonicenses (fe, amor, esperanza) y el don de la elección. Adviértase el tono tan cordial con que escribe Pablo.

Pablo, Silvano y Timoteo, a la Iglesia de los tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz. Siempre damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones. Ante Dios, nuestro Padre, recordamos sin cesar la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo nuestro Señor. Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido y que cuando se proclamó el Evangelio entre vosotros no hubo sólo palabras, sino, además, fuerza del Espíritu Santo y convicción profunda, como muy bien sabéis.

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Domingo XXIX. 18 Octubre, 2020

Domingo, 18 de octubre de 2020

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Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: -¡Hipócritas!, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.”

(Mt 22, 15-21)

El evangelio de este domingo nos enseña que podemos caer en la tentación de creernos mejores que los fariseos y pensar: “mira qué mala gente, cómo quería pillar a Jesús.”

Bien, precisamente esa fue la tentación en la que cayeron los fariseos. Ellos se creían mejores que Jesús y eso les llevó a buscar dejarle en evidencia.

Creernos ser mejores que las demás es una gran tentación y un gran peligro. De hecho, está en la base de los grandes conflictos de la historia pasada y la que vamos escribiendo.

Los grandes conflictos surgen de la creencia de que lo propio es mejor y por lo mismo nos consideramos con derecho a imponerlo o a rechazar lo diferente.

Pensemos por un momento en la situación política actual en la que cada quien repite su maravillosa idea sin escuchar la realidad ajena. ¿Cómo puede haber diálogo? No puede haberlo. Si no estamos dispuestos a dejarnos afectar por las ideas y puntos de vista ajenas no hay comunicación.

En el evangelio los fariseos se presentan como queriendo dialogar, cuando en realidad su intención es comprometer a Jesús. Jesús en lugar de entrar en su juego pone de manifiesto sus intenciones y zanja el problema sin evadirse en largas discusiones estériles, otorgando a cada cosa su lugar: “al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios.”

Dialogar no es aportar una idea sino arriesgarla. “Comprendiendo su mala voluntad”. Se trata de exponer mi propio punto de vista, aceptando que no es el único y ni siquiera es el mejor. Es más, quizá ni siquiera sea bueno para otras personas que ven otras cosas porque tienen diferentes realidades.

Para dialogar se necesita mucha humildad y apertura, un corazón pacífico y una mente flexible. Es una pena que en nuestras sociedades modernas, en la era de la comunicación, nos enseñen a hablar y a opinar, pero no a dialogar.

Oración

Trinidad Santa, comunión en la diferencia, enséñanos el arte de la escucha que nos abre a la realidad ajena. Danos la humildad que necesitamos para poder encontrarnos y dialogar

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Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

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Devolved a Dios lo que le arrebatasteis, el hombre.

Domingo, 18 de octubre de 2020

crop_shutterstock_453166906Mt 22, 15-21

Los jefes comprendieron que las tres parábolas se referían a ellos, (los obreros de última hora, los hermanos mandados a la viña y el banquete de boda). Contraatacan con tres preguntas que intentan tenderle una trampa para tener de qué acusarlo. La primera es la del tributo al César, que acabamos de leer. La segunda es sobre la resurrección de los muertos. La tercera, cuál es el primer mandamiento, que leeremos el próximo domingo.

Merece atención el texto del segundo Isaías que hemos leído. Es muy interesante, porque es la primera vez que la Biblia habla de un único Dios. Estamos a mediados del s. VI a. c. y hasta ese momento, Israel tenía su Dios, pero no ponía en cuestión que otros pueblos tuvieran sus propios dioses. Esto no lo hemos tenido nunca claro. El creer en un Dios único es un salto cualitativo increíble en el proceso de maduración de la revelación.

El evangelio de hoy no es sencillo. Con la frasecita de marras, Jesús contesta a lo que no le habían preguntado. No se mete en política, pero apunta a una actitud vital que supera la disyuntiva que le proponen. Una nefasta interpretación de la frase de Jesús la convirtió en un argumento para apoyar el maniqueísmo en nombre del evangelio. Seguimos entendiendo la frase como una oposición entre lo religioso y lo profano. Hoy entre la Iglesia y el Estado. Se trata de una falta absoluta de perspectiva histórica.

Moisés utilizó a Dios para agrupar a varias tribus en un solo pueblo. Israel fue siempre una teocracia en toda regla. Cuando se instauró la monarquía por influencia de las naciones próximas, al rey se le consideró como un representante de Dios (hijo de Dios), sin ningún poder al margen del conferido por la divinidad. Al proponer la pregunta, los fariseos no piensan en una confrontación entre el poder religioso y el poder civil, sino entre su Dios y el César divinizado. La moneda es clave para entender la respuesta.

TI(berius) CAESAR DIVI AUG(usti) F(ilius) AUGUSTUS:     PONTIF(ex)  MAXIM(us)

Tiberio César Augusto, hijo del divino Augusto                       sumo pontífice

Jesús dice: “¿De quién es la imagen y la inscripción?”. Lo que se cuestiona es, si un judío tiene que aceptar la soberanía del César o seguir teniendo a Dios como único soberano. Con su respuesta, Jesús no está proponiendo una separación del mundo civil y el religioso. En tiempos de Jesús tal cosa era impensable. No hay en el evangelio base alguna para convertir la religión en una especulación de sacristía, sin influencia en la vida real.

Fariseos y herodianos, enemigos irreconciliables, se unen contra Jesús. Los fariseos eran contrarios a la ocupación, pero se habían acomodado. Los herodianos eran partidarios del poder de Roma. La pregunta era una trampa. Si decía que no, se ponía en contra de Roma. Los herodianos lo podían acusar de subversivo. Si decía sí, los fariseos podían acusarlo de contrario al judaísmo, porque se ponía en contra del sentir del pueblo.

El verbo que emplea Jesús, “apodídômi”, no significa dar, sino devolver. El que emplean los fariseos (dídomi), sí significa “dar”. Una pista interesante para comprender la respuesta. Estaban contra el César, pero utilizaban su moneda y tienen derecho a exigir que se la devuelvan. Un verdadero judío tenía que renunciar a utilizar el dinero de Roma. Les hace ver que ya han contestado, pues han aceptado la soberanía de Roma.

Al preguntar por la imagen, Jesús está haciendo clara referencia al Génesis, donde se dice que el hombre fue creado a imagen de Dios. Si el hombre es imagen de Dios, hay que devolver a Dios lo que se le ha escamoteado, el hombre. La moneda que representa al César, tiene un valor relativo, pero el hombre tiene un valor absoluto, porque representa a Dios. Jesús no pone al mismo nivel a Dios y al César, sino que toma claro partido por Dios. Esta idea es una de las claves del mensaje de Jesús.

Tampoco se puede utilizar la frase para justificar el poder. Si algo está claro en el evangelio es que todo poder es nefasto, porque machaca al hombre. Se ha repetido hasta la saciedad, que todo poder viene de Dios. Pues bien, según el evangelio, ningún poder puede venir de Dios, ni el político ni el religioso. En toda organización humana, el que está más arriba, está allí para servir a los demás, no para dominar.

Jesús dice que el César no es Dios, pero no hemos dudado en convertir a Dios en un César. (He leído una homilía: “el único César que existe es Dios”). No es fácil asimilar que tampoco Dios es un César. No se trata de repartir dependencias, ni siquiera con ventaja para Dios. Dios no hace competencia a ningún poder terreno, sencillamente porque no tiene ningún poder. Esto, bien entendido, evitaría toda solución falsa. El problema es una trampa en sí mismo. No existe una alternativa entre César y Dios.

Se ha predicado que había que estar más pendiente del César religioso que del César civil. Ningún ejercicio del poder es evangélico. No hay nada más contrario al mensaje de Jesús que el poder. Siempre que pretendemos defender los derechos de Dios, estamos defendiendo nuestros propios intereses. El que te diga que está defendiendo a Dios, en realidad lo está suplantando. Tampoco el estado tiene derecho alguno que defender. Los dirigentes civiles tienen que defender siempre los derechos de los ciudadanos.

No defendemos el anarquismo. Al contrario, una sociedad, aunque sea de dos personas, tiene que estar ordenada y en relaciones mutuas de dependencia. En ella una tiene mayor responsabilidad; pero todas las relaciones humanas deben surgir del servicio y la entrega a los demás, no del dominio. Ningún ser humano es más que otro ni está por encima del otro. “No llaméis a nadie padre, no llaméis a nadie jefe, no llaméis a nadie señor…”

No existe una realidad sagrada y otra profana. En la expulsión de los vendedores del templo, Jesús está apostando por la no diferencia de lo sagrado y lo profano, para Dios todo es sagrado. Es descabellado hacer creer a la gente que tiene unas obligaciones para con Dios y otras con la sociedad civil. Dios se encuentra en todo lo terreno, pero en lo más hondo del ser. Si solo lo encontramos en la iglesia, hemos caído en la idolatría.

La única manera de entender todo el alcance del mensaje de hoy es superar la idea de un Dios fuera que arrastramos desde el neolítico. La creación no es más que la manifestación de lo divino. No hay nada que sea de Dios, porque nada hay fuera de Él. Somos imagen de Dios, pero no pintada o esculpida, sino reflejada. Para que Dios se refleje, tiene que estar ahí. No hay reflejo en un espejo si la cosa reflejada no está del otro lado.

Meditación

La tarea fundamental del ser humano es solo una:
reflejar con nitidez la imagen de Dios.
A medida que vaya desprendiéndome de mi falso yo,
irá apareciendo el verdadero Ser.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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En primer lugar, la persona.

Domingo, 18 de octubre de 2020

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Los edificios, como las personas, deben ser en primer lugar sinceros, deben ser auténticos, además, tan atractivos y bonitos como sea posible. (Franc Lloid Wright).

Mt 12, 15-21 Le seguían muchos, sanaba a todos (V 15)

El origen era su poder taumatúrgico: “entonces le llevaron en endemoniado ciego y mudo, y lo sanó, de modo que recobró la vista y el habla, con gran escándalo de los fariseos” (v 22)

En este capítulo, el evangelista nos habla de la gran hostilidad habida de los fariseos contra Jesús. Las polémicas resultantes sirven para dilucidar aspectos de su misión. Atravesando un campo de trigo en día de sábado, sus hambrientos discípulos se pusieron a arrancar espigas y comérselas (v 1, 2).

En la gran importancia que da Mateo a estas réplicas, podemos leer entre líneas los problemas por los que atravesaban las comunidades cristianas a las que dirige su evangelio. El entorno religioso, dominado por la casuística la legalidad farisaica, les era muy hostil.

El fragmento de hoy nos muestra dos situaciones en las que Jesús se opone a la ley a le ley en beneficio de la persona: el hambre y la enfermedad.

En los dos casos la mentalidad farisaica prefería al precepto del sábado sobre la situación del que estaba enfermo del que tenía hambre.

El descanso sabático fue en su origen una institución humanitaria que el mismo Dios instituyó: “Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo, y reposó el día séptimo de toda la obra que había hecho” (Génesis 2, 2).

Dicha institución humanitaria se convirtió en muchos casos en una carga asfixiante; y ante tal abuso, Jesús reaccionó ante las acusaciones de los fariseos con dos frases que provocaron un escándalo total: “Pues yo os digo que aquí hay alguien mayor que el templo” (v 6), y “Porque el hombre es mayor que el sábado” (v 8).

Una de las estructuras opresoras de las que Jesús se siente libre y trata liberar al pueblo es la estructura religiosa de la que forma parte la ley del sábado, y por eso impugnar este mandato, aún para realizar el bien, era una provocación para la élite más profundamente religiosa.

Un legalismo casuístico, el de los fariseos de aquel tiempo, que nos puede parecer desfasado y que, a pesar de todo, es un mal endémico que continúa afectando a las personas y a las instituciones religiosas. Los cristianos tienen la tendencia a inmortalizar ciertas normas inmemoriales que fueron respuestas a problemas muy concretos de una época. Primero el reinado de Dios y después sus añadiduras y así todo culto cristiano personal público, desvinculado de una opción seria y comprometida por el excluido y el pobre, será un culto vacío y sin misericordia alguna.

Franc Lloid Wright (1959) es un arquitecto, diseñador de interiores, escritor y educados estadounidense, que diseñó más de mil estructuras y que, en cierta ocasión dijo: “Los edificios, como las personas, deben ser en primer lugar sinceros, den ser auténticos, además tan atractivos y bonitos como sea posible”

En el lenguaje cotidiano, la palabra persona hace referencia a un ser con poder de raciocinio que posee conciencia sobre sí mismo y que cuenta con su propia identidad.

Gabriela Mistral fue una poeta, diplomática y pedagoga chilena. Fue galardonada con el premio Nobel de Literatura en 1945. Copio este poema suyo donde refleja el dolor de un amor perdido:

RIQUEZA

Tengo la dicha fiel
y la dicha perdida:
la una como rosa,
la otra como espina.

De lo que me robaron
no fui desposeída;
tengo la dicha fiel
y la dicha perdida,
y estoy rica de púrpura
y de melancolía.

¡Ay, qué amante es la rosa
y qué amada la espina!
como el doble contorno
de dos frutas mellizas
tengo la dicha fiel
y la dicha perdida

 

Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

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Un evangelio que nos confronta con la verdad.

Domingo, 18 de octubre de 2020

render-unto-caesar-and-unto-god_900x600_72dpi_2Mateo 22,15-21

Estamos hoy frente a un texto evangélico muy conocido y citado. A la vez, y más allá de cómo se ha interpretado muchas veces, estamos ante un texto sugerente y profundo, que nos puede interpelar si dejamos a un lado ideas preconcebidas o tantas veces repetidas.

Al leer con atención los primeros párrafos de este evangelio, en estos tiempos que corren, es posible que encuentre eco en nosotros una palabra, una realidad, que muchas veces ha pasado desapercibida. En estas líneas se habla de la VERDAD, de lo que realmente es verdadero, de las intenciones profundas y del uso que hacen de la verdad estos personajes. Se habla de cómo fariseos y herodianos, que defienden “verdades” distintas frente al tema del tributo al César, la disimulan, la sacrifican, la someten a tejemanejes poco honestos buscando solo perjudicar a Jesús. Le presentan como búsqueda de la verdad lo que no tiene nada que ver con ella.

Esto que pasaba hace veinte siglos, ¿no nos recuerda muchas realidades actuales? ¿Es, nuestra sociedad, una sociedad sensible a la verdad? ¿No es común en nuestros medios de comunicación relativizar, ignorar e incluso falsear la verdad para que una noticia venda, se haga viral en las redes o perjudique al adversario? No hace falta ser muy críticos para poner ejemplos de estos casos. Y si damos un paso más, personalmente ¿no hemos sacrificado nunca la verdad, o la hemos callado para lograr algo, para perjudicar a un adversario o para otros muchos intereses?

¿Somos de los que descubren y desenmascaran la mentira, como Jesús, o de los que pactan y se callan ante ella? ¿Damos valor a la verdad o es tan solo una moneda de cambio frente a otros valores?

Sin creérselo quizá del todo o sin pretender valorarle, sino solo adularle, los fariseos le dicen a Jesús “sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie…” Reconocen en él a una persona sincera, fiel a la verdad y por ello libre. Seguro que recordamos lo que el evangelio de Juan pone en boca de Jesús “la verdad os hará libres” (Jn 8, 32)  o “Yo he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.” (Jn 18, 37)

¿Somos personas libres? ¿Buscamos y escuchamos la verdad, a Aquel que es la verdad? ¿No intentamos muchas veces recorrer caminos de libertad que transitan muy lejos de la verdad?

Desde esta introducción, en la que Jesús desenmascara la falsedad e hipocresía de los fariseos y verbaliza que conoce sus intenciones pretendidamente ocultas, escuchamos la pregunta planteada: ¿Es lícito pagar impuesto al César o no?

El tema era muy serio en tiempos de Jesús. Va más allá de pagar el impuesto o no. Plantea una concepción de la vida que tiene que ver con ser libres o esclavos. Son el pueblo de Israel, pueblo elegido por Dios ¿cómo se van a someter al César?

Jesús, en su respuesta sigue desenmascarando la mentira e hipocresía de los que le tienden la trampa, al pedirles la moneda. Todos llevan en el bolsillo el denario, la moneda que es el sueldo diario con el que cubren sus necesidades. Todos la están usando a pesar de que su imagen sea del “César”. De hecho han aceptado la moneda del César para poder vivir. Y aquí nos deslumbra la palabra de Jesús: “Pues, si es así, si tenéis lo que es del César “devolverle” al César lo que es suyo” (el verbo que usa el evangelio (apodidômi), no significa “dar” sino “devolver”. El que han empleado los fariseos (dídomi) si significa “dar”) Una clave interesante.

Pero Jesús continúa dándole a la respuesta una profundidad que sus adversarios no esperaban y contestando a lo que no han preguntado. “Y a Dios lo que es de Dios”  ¿Qué es de Dios? Para los judíos, como para nosotros, todo es de Dios. Si la moneda tiene la imagen del César, toda persona humana es en sí misma imagen de Dios, como hijos e hijas suyas. Y desde esa realidad surge todo en nuestra vida. Por tanto no se trata de repartir, de hacer proporciones y equilibrios de hasta dónde y cuanto tengo que dar… Jesús no pone en el mismo plano a Dios y al César, a tantos césares a los que pagamos tributo, de los que nos hacemos súbditos…

Sugiero que, para descubrir toda la fuerza de esta frase tan controvertida y de la que se han sacado todo tipo de conclusiones, la formulemos al revés: “Dadle a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”. Jesús deja claro que toda realidad y respuesta parte de esta realidad: Todo lo hemos recibido como hijos e hijas de Dios. Y todo lo que compartamos con nuestros hermanos y hermanas, lo estamos compartiendo con Él. Este es el gran cambio social, el camino que traerá una auténtica revolución. Si le damos a Dios lo que es de Dios, veremos con más claridad si hay que pagar impuestos, a quien, cómo y cuando. Siempre, desde nuestra pertenencia a Él como sus hijos e hijas.

Mª Guadalupe labrador Encinas fmmdp

Fuente Fe Adulta

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“César“ y “Dios” en clave transpersonal

Domingo, 18 de octubre de 2020

Espejo.4Domingo XXIX del Tiempo Ordinario

18 octubre 2020

Mt 22, 15-21

La pregunta de los fariseos era una trampa difícil de resolver, teniendo en cuenta la realidad sociopolítica y religiosa del pueblo judío, sometido al Imperio Romano. La respuesta de Jesús es una salida airosa, inteligente y astuta, que confronta a los fariseos con su propia mentira.

   En ocasiones, dicha respuesta ha servido como pretexto para fragmentar la realidad, de manera dualista, entre el “reino de Dios” y el “reino del César”, como si por un lado fuera “lo espiritual” y por otro “lo material”.

    Sin entrar ahora en ese debate, prefiero hacer una lectura “transpersonal” de aquella respuesta, refiriéndome a la “doble dimensión” o “doble nivel” de lo real (y de nosotros mismos).

   “Dar a Dios lo que es de Dios”: en una lectura teísta que piensa a Dios como un ser separado, tal expresión subraya la sumisión a Dios –mejor o peor entendida–, como Señor de la propia existencia.

  En la comprensión transpersonal, “Dios” –etimológicamente: “luz”– es otro nombre para referirnos al misterio último de lo real, la plenitud que constituye el fondo o identidad profunda de todos los seres. “Dar a Dios lo que es de Dios” podría traducirse, por tanto, por: “Vivid en conexión con vuestra verdadera identidad”.

    Siempre dentro de esa clave de lectura, y utilizando los términos “César” y “Dios” como símbolos, cabría decir que el primero representa al “yo” o la “personalidad” –estamos en el nivel fenoménico o de las formas–, mientras que el segundo alude a nuestra verdadera identidad.

   Ahora bien, en contra de lo que cree la mente separadora, no hay ningún dualismo, ya que ambos niveles se hallan abrazados en una unidad mayor: hay polaridad –dos niveles–, pero no dualismo. La realidad es no-dual, lo Uno se manifiesta y despliega en lo múltiple.

    Se trata de “dar al yo” lo que le pertenece, lo cual significa reconocerlo en su nivel como expresión en la que se está experimentando lo que somos. Y de “dar a Dios” lo que es de Dios, reconocer nuestra identidad profunda y vivirnos desde ella.

     Al afirmar que la referencia última es “lo que somos”, no se está absolutizando el yo como criterio último de comportamiento. Porque “lo que somos” no es el yo, sino aquella identidad, más allá del yo –transpersonal– que compartimos con todos los seres. Dicho de otro modo: “dar a Dios lo que es de Dios” –vivir en conexión consciente con lo que somos– supone la mayor toma de distancia posible del ego, la liberación de aquella creencia que nos identificaba con él.

    En resumen, entendida simbólicamente y en esta clave, la respuesta de Jesús constituye una síntesis preciosa de toda la sabiduría. ¿Qué es vivir sabiamente? Atender el yo –el nivel de las formas– desde la conexión consciente con nuestra verdadera identidad: la consciencia, la vida, la plenitud de presencia.

¿Desde dónde me vivo y actúo?

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

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Si lo eclesiástico te ha hecho daño, el evangelio te sanará

Domingo, 18 de octubre de 2020

11-4Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

01. DÍA DE LAS MISIONES.

Celebramos hoy el ya clásico día de las MISIONES (DOMUND).

Misión significa envío. En la vida podemos desempeñar diversas misiones, tareas, envíos.

El mismo Jesús misionó: he sido enviado a anunciar la buena noticia a los pobres… (Lc 4,18 ss). Jesús en diversos momentos envió a los suyos a evangelizar. Salid a las periferias, que dice el papa Francisco: a las periferias geográficas, ideológicas, religiosas, morales.

Misionar, evangelizar es comunicar la buena noticia del evangelio en lo que tiene de salvación, de sentido de la vida, de horizonte.

Sin embargo el Evangelio es amable, sanante, salvífico para nuestra vida.

El habitat evangélico y eclesial es “un hospital de campaña tras una batalla. Lo que la Iglesia necesita con urgencia es una capacidad de curar heridas y dar calor a los corazones”.

Misionar es transmitir algo bueno, NO MANTENER EL ORDEN PÚBLICO.

02. MISIONAR NO ES ADOCTRINAR (NI A LOS DE LEJOS NI A LOS DE CERCA)
Todavía perviven entre nosotros, en nuestras tramoyas eclesiásticas modos y maneras doctrinarias.

Evangelizar es ante todo, curar heridas. He venido a sanar…

Si un misionero diera una conferencia en Guinea Ecuatorial o en Senegal sobre lo pernicioso que es el colesterol, tendría “toda la razón” del mundo, pero sería algo perfectamente insensato. ¡Pero no ves que los niños y la gente se está muriendo de hambre, de malaria y de pena!

¿Para qué tanta precisión teorizante, tanto “filioque” si la gente entre nosotros no tiene ganas de vivir, se suicida, sufre angustia, está en paro, etc.?

59134015c7ff3_evangeliogLos ministros de la Iglesia deben ser, ante todo, ministros de misericordia … a las personas hay que acompañarlas, las heridas necesitan curación … ¿Cómo estamos tratando al pueblo de Dios? Los ministros de la Iglesia tienen que ser misericordiosos, hacerse cargo de las personas, acompañándolas como el buen samaritano que lava, limpia y consuela a su prójimo. Dios es más grande que el pecado.

Volvamos al Evangelio. Sintamos el alivio, la misericordia de Dios en nuestro interior.

A lo mejor a alguien le pueda parecer heterodoxa la expresión, pero hay ocasiones y situaciones en las que nos hace bien echar mano del Evangelio: si lo eclesiástico te ha hecho daño, el Evangelio te aliviará.

En nuestro contexto eclesiástico van colocando obispos doctrinarios, pero no bondadosos, ni que transmitan bondad, ni evangelio. Estos modos eclesiásticos cansan mucho en la vida… Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviare. (Mt 11,28).

03. SER MISIONERO NO ES MANTENER EL “ORDEN PÚBLICO”.

Alivian el alma las frecuentes alusiones que el papa Francisco hace al Evangelio de misericordia, a ser misericordiosos. El evangelio solamente será tal si es bondad y amabilidad.

Ser misionero, catequista, servir en la Iglesia no es mantener el “orden público”, sino transmitir la bondad de Dios.

Los ministros del Evangelio deben ser personas capaces de caldear el corazón de las personas, de caminar con ellas en la noche, de saber dialogar e incluso descender a su noche … El pueblo de Dios necesita pastores y no funcionarios “clérigos de despacho”.

Yo no sé si hacen falta funcionarios en las curias y en los entramados episcopales (más bien creo que no o desde luego no más que lo que un funcionario significa en la Kutxa), lo que sí hace falta es evangelio, el evangelio de la misericordia. Y en el cristianismo, para sentirse querido “no hay que pasar por ventanilla”.

En nuestra propia diócesis de San Sebastián se están nombrando, –“a veces de aquél modo-” funcionarios episcopales no tanto para anunciar la bondad y el alivio del evangelio, sino para mantener el orden público.

Posiblemente a muchos de nosotros, el momento actual de Francisco nos ayude a recuperar el Evangelio de JesuCristo.

Allá por loa años conciliares-postconciliares, 1962-1978 vivimos una esperanza llena de ilusión, incluso de euforia: un pequeño Pentecostés. Era una esperanza alegre y entusiasmada. Hoy también hemos de mantener la esperanza, quizás ya no alborozada, pero sí una esperanza humilde, sencilla, audaz.

04. NOSOTROS NECESITAMOS SER EVANGELIZADOS.

29029504-pol-tica-mapa-del-mundo-sobre-fondo-azul-marino-con-todos-los-estados-etiquetados-y-seleccionar-la-eHace cincuenta años, más o menos, “no había un lugar del mundo” en el que no hubiera un misionero de nuestras diócesis.

Hoy en día somos nosotros los que hemos de ser evangelizados.

San Pablo en la carta a los Romanos (10,14-15) tiene un texto que parece estuviera escrito para nosotros:

¿cómo van a invocar a Dios, si no han creído en él? ¿Y cómo van a creer, si no han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír, si nadie les anuncia el mensaje? ¿Y cómo van a anunciarlo, si no hay quien los envíe? Como dice la Escritura: “¡Qué hermosa es la llegada de los que traen buenas noticias!”

¿Cómo vamos a ser creyentes y disfrutar del evangelio, si no hemos oído hablar del evangelio, aunque hayamos oído hablar de la doctrina religiosa? ¿Cómo vamos anunciar la bondad que desconocemos? Ya ni nuestra misma Iglesia diocesana transmite bondad.

Sigue la eterna discusión entre Iglesia y Estado sobre la religión en los planes de educación, en los colegios.

         La primera evangelización (y la más importante) se hace en casa, en la familia. Lo que no hace la familia, no lo podrá suplir la escuela, ni la ciencia, ni la psicología. El profesor podrá -en el mejor de los casos- transmitir doctrina (aunque no es menos cierto que hay maestros vocacionados que transmiten fe), pero normalmente la fe viene comunicada como por ósmosis por el ambiente familiar, la semilla está ahí.

qué hermoso es anunciar las buenas noticias de la vida, del Señor

Id por todo el mundo y predicad el evangelio de la bondad de Dios

[1] Francisco, Busquemos ser una Iglesia que encuentra caminos nuevos. Entrevista de Antonio Spadaro, director de Civiltà Cattolica, Quaderno N° 3918 del 19/09/2013 – (Civ. Catt. III 449-552)En español: Razón y Fe, pp 14-15).

[2] Ibid, p 13

[3] Ibid, p 13.

QUÉ HERMOSO ES ANUNCIAR LAS BUENAS NOTICIAS DE LA VIDA, DEL SEÑOR
ID POR TODO EL MUNDO Y PREDICAD EL EVANGELIO DE LA BONDAD DE DIOS

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Revocar la excomunión a Lutero, un paso adelante fundamental en el ecumenismo

Viernes, 16 de octubre de 2020

500-aniversario-de-lutero-y-su-reforma

Un jerarca católico y otro evangélico, punta de lanza en el ecumenismo: Reinhard Marx y Heinrich Bedford-Strohm

Hace unos meses leíamos en RD la noticia de que el Vaticano se planteaba revocar excomunión Lutero medio milenio después

Por su lado, el cardenal Marx afirmó durante la entrega del premio ‘Paz de Augsburgo 2020’: “El cristianismo en Alemania y Europa solo tendrá futuro si trabajamos juntos y nos mantenemos unidos ecuménicamente”

Recibió el premio junto a Heinrich Bedford-Strohm, obispo de la Iglesia Evangélica Luterana en Baviera y presidente del Consejo de la Iglesia Evangélica en Alemania. Ambos prelados son un claro testimonio de que la verdadera comunión en la fe es posible

Francisco podría estar planteándose revocar el castigo eterno para Lutero, a quien ya ha reconocido en numerosas ocasiones como “un reformador” que quiso cambiar la Iglesia, pero no destruirla

Hace unos meses leíamos en RD la noticia de que el Vaticano se planteaba revocar excomunión Lutero medio milenio después. Y en fechas cercanas escuchábamos al cardenal Marx decir que “El cristianismo en Alemania y Europa solo tendrá futuro si trabajamos juntos y nos mantenemos unidos ecuménicamente”; lo hacía con ocasión de la entrega de un premio junto a un pastor protestante por su continuado trabajo y su contribución al ecumenismo: el premio “Paz de Augsburgo 2020. Ambas son buenas noticias para el ecumenismo, sobre las que reflexionamos aquí.

El cardenal arzobispo de Munich Reinhard Marx –cuyas fotos en numerosos eventos ecuménicos e interreligiosos inundan Internet– y el obispo de la Iglesia Evangélica Luterana en Baviera y presidente del Consejo de la Iglesia Evangélica en Alemania (EKD) Heinrich Bedford-Strohm recibieron el premio “Paz de Augsburgo 2020” en virtud de su “voluntad incondicional de vivir juntos en paz”, reconocido en los medios especializados y en los de masas como “un fuerte signo del ecumenismo cristiano”. Ambos líderes de la iglesia tuvieron desde hace años contactos en nombre de muchos cristianos católicos y protestantes, dijo la alcaldesa Eva Weber al anunciar los ganadores del Festival de la Paz de Augsburgo de este año, enfatizando lo que las iglesias y la sociedad tienen en común en lugar de lo que las diferencia.

El 3 de enero de 1521 León X excomulgaba a Martín Lutero mediante la bula Decet Romanum Pontificem

50402019661_d9d923aa7dArzobispo Reinhard Marx y Obispo Heinrich Bedford-Strohm

“Con motivo del 500 aniversario de la Reforma Protestante, en 2017, el Arzobispo Reinhard Marx y el Obispo Heinrich Bedford-Strohm dejaron una huella histórica para todos los cristianos del mundo y nos dieron un testimonio significativo de que la verdadera comunión en la fe es posible a pesar de las diferentes afiliaciones confesionales”, afirmó el jurado. En 2017 el cardenal Marx, entonces presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, y el presidente del Consejo Evangélico EKD Bedford-Strohm, habían presidido conjuntamente una celebración del arrepentimiento y la reconciliación en Hildesheim, Alemania. Allí se consideraron las dolorosas divisiones entre las dos iglesias y se intercambiaron peticiones mutuas de perdón por los fracasos de ambas partes. Siguieron agradecimientos y expresiones de alegría por lo que ambas iglesias tienen en común y lo que valoran mutuamente. El obispo protestante de Augusta Axel Piper, que presidió el jurado del premio Paz de Augsburgo, subrayó el compromiso de Bedford-Strohm y Marx con la promoción de iniciativas ecuménicas conjuntas. Los dos teólogos “piensan y hablan con el mismo espíritu” –dijo Piper– y comparten una “pasión por Dios y por el mundo”.

Además del deseo manifestado por Marx de “trabajar juntos y mantenernos unidos ecuménicamente”, el obispo Bedford-Strohm expresó su esperanza con respecto a la eucaristía/santa cena, fundamental en la confesión católica-romana y la evangélica: “Avanzaremos en lo que respecta a la santa comunión común”. Y ese es uno de los escollos en los que el Vaticano no solo no da signos claros de avance, sino que ha manifestado en lo últimos tiempos un retroceso con respecto a los progresos alcanzados en años anteriores.

El Vaticano se plantea revocar la excomunión a Lutero, medio milenio después

Quizás, la mayor osadía ecuménica de los últimos tiempos estuvo en que el Vaticano se planteara, medio milenio después, revocar la excomunión a Lutero. El 3 de enero de 1521 León X excomulgaba a Martín Lutero mediante la bula Decet Romanum Pontificem; un texto al que el agustino alemán respondería tildando al Papa de Anticristo y quemando públicamente la bula papal. En 2017 celebramos los quinientos años de la Reforma iniciada por el acto simbólico de Lutero al clavar las 95 tesis contra las indulgencias y otros defectos de la Iglesia –los abusos, la mentira, la avaricia, el paganismo, etc.–  en la puerta de la iglesia de Wittemberg el 31 de Octubre de 1517. León X parece que comentó al enterarse de este hecho tan simbólico que Lutero era un “borracho alemán” y cuando esté sobrio cambiará de parecer”.  La ruptura definitiva y la creación de la iglesia luterana llegaría pocos años después. medio milenio despues, un grupo de teólogos se dirigieron a Roma y a la Federación Luterana Mundial para pedir una declaración formal que acabe con 500 años de mutuas condenas e incomprensiones.

francisco-y-lutero-vaticano-03Cinco siglos después, Francisco podría estar planteándose revocar el castigo eterno para Lutero, a quien ya ha reconocido en numerosas ocasiones como “un reformador” que quiso cambiar la Iglesia, pero no destruirla. Un reformador y no un perverso destructor de la unidad de la Iglesia. La decisión supondría un gesto histórico para el ecumenismo, y un aldabonazo a las conciencias de los cristianos de todo el mundo. Así lo ha solicitado el Grupo de discusión ecuménica de Altenberg (Sajonia). El colectivo de teólogos y teólogas ecuménico también se han dirigido a la Federación Luterana Mundial para que retire la declaración de “Anticristo” de Lutero al pontífice que lo excomulgó.

Esta revocación de la excomunión a Lutero por parte de Roma sería un acto simbólico, pero particularmente importante, un verdadero paso de gigante que mucho teólogos consideramos necesario y urgente. “El ecumenismo vive de actos simbólicos” –destacó  recientemente la teóloga Johanna Rahner–; “la retirada de la condena contra Lutero sería particularmente importante”, pues una decisión así “permitiría a la Iglesia Católica expresar su aprecio por los protestantes de hoy”. De este modo, el camino que arrancó con fuerza en el Concilio Vaticano II sería hoy más posible que nunca.  De hecho, para esta teóloga de Tubinga, algunos pasajes del decreto conciliar Unitatis redintegratio podrían interpretarse como la abolición de la excomunión de Lutero.

El escándalo de la división y el enfrentamiento violento entre las confesiones cristianas y la riqueza de la comunión en la diferencia

No voy a entrar ahora en las circunstancias de la excomunión de Lutero y la ruptura con Roma, en la que se juntan a las razones teológicas de la Reforma –Sola scriptura (“solo por medio de la Escritura”), Sola fide (“Dios salva solo por la fe”), Sola gratia (“solo por la gracia”), Solus Christus (“solo a través de Cristo”) y Soli Deo gloria (“la gloria solo para Dios”) –, razones pastorales –la deplorable situación de la Iglesia desde la baja Edad Media–, políticas y económicas –la deplorable situación de Europa en el siglo XVI con sus luchas intestinas–; ni voy a entrar en los errores de la Reforma –sobre todo, la postura de Lutero en la guerra de los campesinos, apoyando a los príncipes, que llevó a la muerte a su amigo Thomas Müntzer y más de cien mil sublevados, y las duras condenas de iglesias alternativas que fueron surgiendo– y la Contrarreforma –la decadencia del papado, la corrupción y los abusos del Vaticano y de gran parte del clero, etc.–. Estas circunstancias y sus consecuencias tienen que ver con el gran agustino alemán, con el papa de Roma, con el emperador, con los príncipes alemanes, con obispos y cardenales y con el pueblo, que padecía los desmanes y la explotación de los poderes civiles y eclesiásticos de un lado y otro. Los historiadores que lo han tratado saben mucho más que yo. Si sé con más conocimiento que Lutero era un gran teólogo, y no porque lo digan muchos expertos, sino por lo que yo he investigado en mis estudios sobre su obra y sobre el protestantismo; y lo que he leído personalmente de su obra. Particularmente sus comentarios a las cartas a los Gálatas y, sobre todo, a los Romanos; así como su Catecismo Mayor y Catecismo Menor. Con él coincido en que la salvación es un regalo exclusivamente de Dios. Recientemente, leí un duro comentario en un blog: “De la Iglesia de la que se separó Lutero se habría separado el mismo Cristo”.

Como he escrito hace años (La búsqueda de la armonía en la diversidad. El diálogo ecuménico e interreligioso desde el Concilio Vaticano II), a más de cincuenta años del Vaticano II, hemos constatado que la experiencia de diálogo ecuménico ha sido muy rica, aunque haya ido dejando cicatrices que manifiestan las dificultades del encuentro real. Dificultades que nacen de unos obstáculos que son… “los de siempre”, como escribió el ecumenista Juan Bosch: “la intransigencia revestida de fidelidad, el inmovilismo camuflado de ‘santa paciencia’, los integrismos y autoritarismo mantenidos a fuerza de amenazas…” (Para comprender el ecumenismo) y otros nuevos. Hemos ido comprendiendo –al menos algunos, y seguramente bastantes…- que ya no se trata solamente de reconocer que los cristianos de las demás confesiones también son hermanos cristianos, pero… “separados” (UR 1,3… passim); y que, consecuentemente tienen que “retornar”, “volver al redil” de la única Iglesia auténtica e históricamente inmutable: la Iglesia Católica-Romana… La unidad que buscamos ya no es bajo la autoridad jurídica del obispo de Roma; sin quitarle valor al Primado, el “servicio petrino”, reconocido incluso fuera de la Iglesia católica, precisamente como “servicio”, no con un valor jurídico-autoritario. El mismo Juan Pablo II reconoció honestamente en algún momento: “Yo [como Papa] sé que soy el mayor obstáculo para el diálogo ecuménico”.

SAN PEDRO Y SAN PABLONo se trata de buscar una uniformidad bajo una única autoridad canónica: el papa y la curia vaticana; sino de buscar la unidad/comunión en la riqueza de la pluralidad y la diferencia. Buscamos alcanzar la sinfonía eclesial, desde la variedad complementaria de iglesias que forman y enriquecen la gran Iglesia, la única Iglesia que forma todos los cristianos; porque no puede haber armonía sinfónica sin los distintos instrumentos y voces diferentes que la componen. Se trata de reconocer que todos los cristianos bautizados formamos parte de la única Iglesia de seguidores y seguidoras de Jesucristo; y que nuestras diferencias son expresión de una riqueza histórica, existencial, espiritual y teológica que no se debe perder ni por una parte ni por la otra. Estas diferencias, al contrario de lo que se ha dicho muchas veces en la Iglesia católica o, en otras iglesias por reacción contra ella, no son fruto de avatares perversos que llevaron a divisiones, sino de la riqueza de los dones del Espíritu; aunque estas divisiones nos hayan enfrentado muy violentamente en el pasado, y a veces personas y grupos hayan perdido el rumbo en lo esencial. Estoy muy de acuerdo con las tesis de Christian Duquoc –teologo católico-acerca de que la multiplicidad de las Iglesias cristianases un valor positivo; y en cambio la obsesión por una “ideología de la unidad” manifiesta una “ideología de conquista a partir de un ‘centro’ que se cree factor de unificación”, que, en realidad, es “el efecto de la voluntad hegemónica y del deseo de acentuar la presión del centro para mantener la unidad empírica superando los límites tolerables” (Iglesias Provisionales. Ensayo de Eclesiología ecuménica). Negarse a aceptar o querer acabar con esa pluralidad es un pecado contra el Espíritu.

Esto es lo que creo que nos jugamos en el diálogo ecuménico entre hermanos cristianos. Por eso, la revocación por parte de Roma de la excomunión de Lutero sería un gran paso adelante en la verdadera unión de los cristianos: unidad en la diversidad. Además, los católicos romanos deberíamos seguir trabajando intensamente por el encuentro con la Iglesia ortodoxa, que se autoproclama católica, con no menos pretensión que la católica romana.

 Fuente Religión Digital

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Teresa de Jesús, hoy

Jueves, 15 de octubre de 2020

teresaavilaLeído en la página web de Redes Cristianas

Si la máxima de Ortega, “yo soy yo y mis circunstancias” fuera cierta, no lo sería menos referida a la espiritualidad del ser humano. En cualquier circunstancia, una espiritualidad que diera la espalda a la realidad histórica estaría renunciando a un componente muy sustancial de su propia identidad, y, por eso mismo, estaría acumulando sobrados motivos para ser tachada de engañabobos. Pero, a su vez, una espiritualidad religiosa, cristiana, que renunciara a la tras”-des”-cendencia” y “calidez” del misterio, sería, cuando menos, imperfecta y difícil de entender. Uniendo ambas dimensiones, el papa Francisco, desde su llegada al obispado de Roma, no cesa de clamar contra la “cultura de la indiferencia” y de proponer como revulsivo “la revolución de la ternura”.

La espiritualidad en las religiones siempre ha estado tentada por el escapismo o la huida de la realidad, y por refugiarse en mundos imaginarios y fantásticos frecuentemente aberrantes. La historia, como se irá evidenciando en estas páginas, está cuajada de ejemplos en este sentido. Pero simultáneamente se ha venido desarrollando otro tipo de espiritualidad, generalmente incomprendida por las instituciones, que, desde tiempos inmemoriales, se ha ido haciendo cargo de las irritaciones y desafíos de la realidad. Las tradiciones bíblicas —desde los primeros capítulos del libro del Éxodo, pasando por los Salmos, Job y los profetas hasta Jesús de Nazaret— no han cesado de preguntarse, desde el lado oscuro de la historia, “¿dónde está tu Dios?”. Porque el Dios bíblico, descubierto como amor, es también Dios de justicia; siendo la justicia la mejor imagen que representa al Dios que es amor.

Desde el último cuarto del pasado siglo, el teólogo J. B. Metz ha venido calificando este tipo de espiritualidad, profundamente bíblico, como “Mística de ojos abiertos” (cfr. Por una Mística de los ojos abiertos. Cuando irrumpe la espiritualidad). Una espiritualidad samaritana que, en la terminología del mártir Ignacio Ellacuría, se hace cargo de, carga con, y se encarga de la realidad doliente. A juicio de este eminente teólogo de Münster, cofundador de la revista Concilium, se trata de una espiritualidad que, mirando de reojo al juicio evangélico de las naciones (Mt 25), asume como imperativo ético y político la centralidad y autoridad de las víctimas.

Pues la búsqueda incesante del ser humano por un más allá —que la teodicea reasume en la pregunta por Dios— solo se justifica plenamente desde el sufrimiento y la justicia debida a las personas que sufren y a las empobrecidas. Se trata entonces de una espiritualidad que sitúa en la encrucijada de la historia humana el conflicto entre la injusticia reinante (que proyecta el ser humano a una tarea mesiánica, liberadora) y la plenitud de la justicia que se espera del futuro.

Dedicamos estas páginas a Teresa de Ávila en el quinto centenario de su nacimiento. Es nuestro pequeño homenaje a esta mujer tan entrañablemente nuestra. Fue la suya una espiritualidad de “ojos abiertos”. Nos sigue cautivando aquel gracejo del que es ejemplo su disgusto ante el único retrato en su vida, que le hizo fray Juan de la Miseria: “Me habéis hecho fea y legañosa, fray Miseria, ¡Que Dios os lo perdone!”.

Nos sigue sorprendiendo la profundidad que una mujer “sin letras” —como ella misma se dice en el Libro de su Vida— llegó a cultivar su propio “huerto” y alcanzar una tal experiencia del ser humano y de la divinidad. Nos sobrecoge, sobre todo, su gran habilidad para moverse al filo de la censura doctrinaria de la institución y sortear las siempre amenazantes llamas de la Inquisición. La riqueza personal, de la que Teresa es plenamente consciente, la empuja a moverse con serenidad y sabiduría entre aquellas aguas turbulentas de la religión de su tiempo. El extraordinario temple de esta mujer singular se refleja plenamente en la confesión que le hizo a un fraile carmelita cuando ya rondaba los cincuenta años: “Sabed, padre, que en mi juventud me dirigían tres clases de cumplidos; decían que era inteligente, que era una santa y que era hermosa; en cuanto a hermosa, a la vista está; en cuanto a discreta, nunca me tuve por boba, en cuanto a santa, solo Dios sabe”.

Editorial del nº 127 de EXODO, espiritualidad: Teresa de Jesús, hoy

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Llega a Washington una réplica de “Ángeles sin saberlo”, para recordar que las vidas de los migrantes importan

Jueves, 1 de octubre de 2020

Angeles-saberlo-refugiados-Vaticano-Washington_2272882751_14950723_660x371La escultura de la Plaza de San Pedro que representa una barca con refugiados

Se trata de la escultura que, hace un año, en el marco de la 105ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, el Papa Francisco bendijo en la Plaza de San Pedro del Vaticano

En el marco de la 105ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, se ha instalado en los exteriores de la Universidad Católica de América, en un parque cercano a la Basílica Nacional

En un acto de concienciación, han dado la bienvenida a la escultura diferentes miembros de la Iglesia metropolitana y de la comunidad universitaria, entre ellos Brayan Hernández, refugiado y estudiante

“Brazos negros edificaron la Casa Blanca”, escribió Eduardo Galeano. Con el mismo ánimo de denuncia y de recordar, en medio de la capital de los Estados Unidos, que las vidas de los migrantes importan, ha llegado a Washington una réplica de “Ángeles sin saberlo”.

Se trata de la escultura que, hace un año, en el marco de la 105ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, el Papa Francisco bendijo en la Plaza de San Pedro del Vaticano. Actualmente, la pieza sigue anclada en el Vaticano, y una reproducción ha llegado a los exteriores de la Universidad Católica de América, en Washington.

En un parque cercano a la Basílica Nacional, Angels Unawares ha sido recibida por monseñor Wilton D. Gregory, el arzobispo de Washington D.C.. Junto a él, en un acto de concienciación, han dado la bienvenida a la escultura diferentes miembros de la comunidad universitaria, entre ellos Brayan Hernández, refugiado y estudiante de una doble especialización en educación y política.

Como ha recogido Vatican News, el rector de la universidad, John Garvey, ha manifestado la intención de que la escultura se transforme en “un recordatorio visible” de los derechos de los refugiados. Por su parte, el arzobispo D. Gregory llamó a recibir con generosidad a quienes se lanzan “a una nueva vida” en Estados Unidos.

Por último el autor de la obra, también presente, explicó lo que para él simboliza la escultura. “Las personas de diferentes culturas, diferentes razas, todos están representadas juntas como en un tapiz. Y es adrede que estén todos agrupados, para mostrar unidad”, puntualizó el artista canadiense.

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Fuente Religión Digital

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Francisco aboga ante Naciones Unidas por el multilateralismo frente a “actitudes de nacionalismo” que “dejan fuera a los más pobres”

Sábado, 26 de septiembre de 2020

Tpkrya8S“La pandemia nos ha mostrado que no podemos vivir sin el otro, o peor aún, uno contra el otro” Pide vacunas para todos. “Y si hay que privilegiar a alguien, que ése sea el más pobre, el más vulnerable, aquel que normalmente queda discriminado por no tener poder ni recursos económicos”

“Muchos (refugiados) son víctimas de la trata, la esclavitud sexual o el trabajo forzado, explotados en labores degradantes, sin un salario justo. ¡Esto que es intolerable, sin embargo, es hoy una realidad que muchos ignoran intencionalmente!”

“Millones de niños no pueden regresar a la escuela. En muchas partes del mundo esta situación amenaza un aumento del trabajo infantil, la explotación, el maltratado y la desnutrición”

“Hay que desmantelar las lógicas perversas que atribuyen a la posesión de armas la seguridad personal y social”

Volvió a exigir a los países ricos que respondan “reduciendo, o incluso condonando, la deuda que pesa en los presupuestos de aquellos más pobres”

Aboga por “cerrar las guaridas fiscales, evitar las evasiones y el lavado de dinero que le roban a la sociedad, como también para decir a las naciones la importancia de defender la justicia y el bien común sobre los intereses de las empresas y multinacionales más poderosas”

La pandemia nos ha mostrado que no podemos vivir sin el otro, o peor aún, uno contra el otro. Las Naciones Unidas fueron creadas para unir a las naciones, para acercarlas, como un puente entre los pueblos; usémoslo para transformar el desafío que enfrentamos en una oportunidad para construir juntos, una vez más, el futuro que queremos”. El Papa Francisco acaba de intervenir ante el plenario de Naciones Unidas, dentro de los actos por el 75 aniversario del organismo internacional.

En un histórico discurso (virtual como el de todos los líderes mundiales, por la pandemia), Bergogli destacó que la efeméride es “una oportunidad para reiterar el deseo de la Santa Sede de que esta Organización sea un verdadero signo e instrumento de unidad entre los Estados y de servicio a la entera familia humana”.

Especialmente, durante esta pandemia, que “está cambiando nuestra forma de vida, cuestionando nuestros sistemas económicos, sanitarios y sociales, y exponiendo nuestra fragilidad como criaturas” y nos obliga a “elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es”.

Dos caminos posibles

“Nos enfrentamos, pues, a la elección entre uno de los dos caminos posibles: uno conduce al fortalecimiento del multilateralismo, expresión de una renovada corresponsabilidad mundial, de una solidaridad fundamentada en la justicia y en el cumplimiento de la paz y de la unidad de la familia humana, proyecto de Dios sobre el mundo; el otro, da preferencia a las actitudes de autosuficiencia, nacionalismo, proteccionismo, individualismo y aislamiento, dejando afuera los más pobres, los más vulnerables, los habitantes de las periferias existenciales. Y ciertamente será perjudicial para la entera comunidad, causando autolesiones a todos. Y esto no debe prevalecer”, subrayó el pontífice.

Al tiempo, renovó el llamamiento a todos los responsables políticos, pero también al sector privado, a tomar “las medidas adecuadas para garantizar el acceso a las vacunas contra el COVID-19 y a las tecnologías esenciales necesarias para atender a los enfermos”. “Y si hay que privilegiar a alguien, que ése sea el más pobre, el más vulnerable, aquel que normalmente queda discriminado por no tener poder ni recursos económicos”, añadió.

Bergoglio también mostró su preocupación por la incertidumbre del mercado laboral y la “robotización” generalizada del trabajo, clamando por “un marco ético más fuerte, capaz de superar la «tan difundida e inconscientemente consolidada ‘cultura del descarte’”.

La humanidad violada

Una cultura del descarte que “es también un pecado contra la humanidad”, señaló, denunciando cómo “cuántos derechos fundamentales continúan siendo violados con impunidad”.

La lista de estas violaciones es muy larga y nos hace llegar la terrible imagen de una humanidad violada, herida, privada de dignidad, de libertad y de la posibilidad de desarrollo”, recalcó el Papa, subrayando las persecuciones religiosas, que en algunos casos llegan a auténticos “genocidios”.

Tras criticar el mercado armamentístico, el Papa recordó la situación de “los refugiados, los migrantes y los desplazados internos en los países de origen, tránsito y destino”, así como de los “miles que son interceptados en el mar y devueltos a la fuerza a campos de detención donde enfrentan torturas y abusos”.

“Muchos son víctimas de la trata, la esclavitud sexual o el trabajo forzado, explotados en labores degradantes, sin un salario justo. ¡Esto que es intolerable, sin embargo, es hoy una realidad que muchos ignoran intencionalmente!”, gritó Bergoglio.

Al tiempo, reclamó “un modelo económico que promueva la subsidiariedad, respalde el desarrollo económico a nivel local e invierta en educación e infraestructura que beneficie a las comunidades locales”, y volvió a exigir a los países ricos que respondan “reduciendo, o incluso condonando, la deuda que pesa en los presupuestos de aquellos más pobres”.

Cerrar las guaridas fiscales

“La comunidad internacional tiene que esforzarse para terminar con las injusticias económicas”, añadió Francisco, quien abogó por “una nueva ética” que sirva para “cerrar las guaridas fiscales, evitar las evasiones y el lavado de dinero que le roban a la sociedad, como también para decir a las naciones la importancia de defender la justicia y el bien común sobre los intereses de las empresas y multinacionales más poderosas”

Recordando su visita de hace cinco años, el papa volvió a reivindicar la vigencia de la Agenda 2030 y el Acuerpo de París sobre el cambio climático, que siguen sin cumplirse, y reivindicó la Amazonía y a sus poblaciones indígenas. “La crisis ambiental está indisolublemente ligada a una crisis social y que el cuidado del medio ambiente exige una aproximación integral para combatir la pobreza y combatir la exclusión”, recordó.

Refiriéndose a la infancia, Francisco indicó que “no podemos dejar de notar las devastadoras consecuencias de la crisis del Covid-19 en los niños, comprendiendo los menores migrantes y refugiados no acompañados”, denunciando “el horrible flagelo del abuso infantil y de la pornografía”.

Contra el aborto, por la familia

“Además, millones de niños no pueden regresar a la escuela. En muchas partes del mundo esta situación amenaza un aumento del trabajo infantil, la explotación, el maltratado y la desnutrición”, lamentó el Pontífice, quien también clamó contra la consideración del aborto “como uno de los denominados ‘servicios esenciales’ en la respuesta humanitaria”.

“Es triste ver cuán simple y conveniente se ha vuelto, para algunos, negar la existencia de vida como solución a problemas que pueden y deben ser resueltos tanto para la madre como para el niño no nacido”, apuntó.

Sobre la familia, Bergoglio advirtió de los colonialismos ideológicos que la hacen vulnerable y terminan por provocar en muchos de sus miembros, especialmente en los más indefensos – niños y ancianos – un sentido de desarraigo y orfandad”, que puede llevar a “la desintegración de la familia”.

Frente a ello, Francisco abogó por “la promoción de la mujer”, recordando que “muchas mujeres quedan rezagadas: víctimas de la esclavitud, la trata, la violencia, la explotación y los tratos degradantes”.

No a las armas nucleares

En otro orden de cosas, Francisco volvió a denunciar con fuerza la carrera armamentística, “incluyendo las armas nucleares” que “continúa desperdiciando recursos preciosos que sería mejor utilizar en beneficio del desarrollo integral de los pueblos y para proteger el medio ambiente natural”.

“Es necesario romper el clima de desconfianza existente”, subrayó. “Estamos presenciando una erosión del multilateralismo que resulta todavía más grave a la luz de nuevas formas de tecnología militar, como son los sistemas letales de armas autónomas (LAWS), que están alterando irreversiblemente la naturaleza de la guerra, separándola aún más de la acción humana (…). Hay que desmantelar las lógicas perversas que atribuyen a la posesión de armas la seguridad personal y social. Tales lógicas sólo sirven para incrementar las ganancias de la industria bélica, alimentando un clima de desconfianza y de temor entre las personas y los pueblos”.

“Por eso, es tan importante apoyar los principales instrumentos legales internacionales de desarme nuclear, no proliferación y prohibición”, recordó el Papa, quien volvió a instar a la comunidad internacional a lograr lo antes posible el fin de la carrera de armamentos nucleares y de emprende”.

La ONU, taller para la paz

Nuestro mundo en conflicto necesita que la ONU se convierta en un taller para la paz cada vez más eficaz, lo cual requiere que los miembros del Consejo de Seguridad, especialmente los Permanentes, actúen con mayor unidad y determinación”, culminó el Papa, clamando por “el alto el fuego global durante la presente crisis”, que debe continuar.

“De una crisis no se sale igual: o salimos mejores o salimos peores. Por ello, en esta coyuntura crítica, nuestro deber es repensar el futuro de nuestra casa común y proyecto común. Es una tarea compleja, que requiere honestidad y coherencia en el diálogo, a fin de mejorar el multilateralismo y la cooperación entre los Estados. Esta crisis subraya aún más los límites de nuestra autosuficiencia y común fragilidad y nos plantea explicitarnos claramente cómo queremos salir: mejores o peores. Porque repito, de una crisis no se sale igual: o salimos mejores o salimos peores”, finalizó.

https://www.youtube.com/watch?v=SLYNR-9v918&feature=emb_title

Fuente Religión Digital

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Francisco, a padres de homosexuales: “La Iglesia ama a vuestros hijos tal como son, porque son hijos de Dios”

Viernes, 18 de septiembre de 2020

Francisco-Mara-Grassi_2269283054_14915222_660x371¿Y esto en que se traduce? porque no vemos nada que lo confirme… Puede empezar por cambiar los artículos del Catecismo que hacen referencia a la Homosexualidad, como ya hizo con respecto a la Pena de Muerte,  y cesar a obispos homófoboa…

Recibe en audiencia a una comunidad de creyentes LGBT

La asociación italiana Tenda di Gionata, de padres de hijos LGBT, fue recibida ayer por Francisco. “La Iglesia no los excluye”, dijo el Pontífice

Al final de la audiencia, la vicepresidenta de la asociación, Mara Grassi, le entregó junto a su marido un ejemplar de Padres afortunados, un volumen que sintetiza las experiencias eclesiales, a menudo muy duras, que han tenido que atravesar las personas homosexuales católicas

Los representantes del grupo regalaron a Bergoglio una camiseta del arco iris con las palabras “En el amor no hay temor” (1 Jn 4:18)

“En el doloroso viaje que, como creyentes LGBT, cada uno de nosotros ha hecho, confieso que no me habría imaginado que hubiéramos llegado a esta etapa. Reunirnos en audiencia con el Santo Padre”. Son palabras de uno de los representantes de la asociación italiana Tenda di Gionata, de padres e hijos LGBT. Aproximadamente 40 de sus miembros fueron recibidos ayer en el Vaticano.

«Nuestra asociación – dijo Mara Grassi refiriéndose al discurso dirigido al Papa – quiere hacer dialogar a la Iglesia y las familias con niños LGBT. Siguiendo el ejemplo del título del libro que le presentamos, le expliqué que nos consideramos afortunados porque nos hemos visto obligados a cambiar la mirada con la que siempre hemos mirado a nuestros hijos. Lo que tenemos ahora es una nueva mirada que nos ha permitido ver la belleza y el amor de Dios en ellos. Queremos crear un puente con la Iglesia – prosiguió el vicepresidente de la Tenda di Gionata, que forma parte del grupo parroquial Regina Pacis de Reggio Emilia y del Grupo Davide de Parma – para que también la Iglesia cambie su mirada hacia nuestros niños, no excluyéndolos más, sino acogiéndolos plenamente ».

El Papa Francisco los saludó con cercanía y, al final de la audiencia, la vicepresidenta de la asociación, Mara Grassi, le entregó junto a su marido un ejemplar de Padres afortunados. El volumen sintetiza las experiencias eclesiales, a menudo muy duras, que han tenido que atravesar las personas homosexuales y católicas.

 Junto a esos testimonios, la asociación también ha incluido cartas con peticiones concretas y críticas al trato recibido por la Iglesia, que ha olvidado o estigmatizado a la comunidad LGBT. “La Iglesia no los excluye”, respondió Francisco. “Ama a sus hijos tal como son, porque son hijos de Dios”.

Como ha publicado Avvenire.it, la asociación le regaló al Pontífice una camiseta del arco iris con las palabras “En el amor no hay temor” (1 Jn 4:18). Francisco sonrió al recibirla, en un momento del que Grassi ha destacado que “Miró y sonrió – concluye Mara Grassi, que tiene cuatro hijos, el mayor de los cuales es homosexual – un momento de profunda armonía que no olvidaremos”.

Del rechazo a la acogida

La homosexualidad, también en la Iglesia, “debe encontrar la plena ciudadanía”, declara otra de las madres de la asociación, que confiesa haber sufrido, mano a mano con su hijo, el rechazo de la comunidad creyente. La dificultad de aceptación personal, familiar y después eclesial cubre las experiencias reunidas en Padres afortunados. Algunas de ellas han terminado en reconciliación, pero otras en separación de la familia y de las instituciones de la Iglesia. “Mi hijo eligió ser agnóstico para salvaguardarse”, explica otro testimonio. “El estudio de todos los documentos eclesiales oficiales en los que profundizó para su tesis en Antropología Cultural fueron su corona de espinas“.

Entre las muchas cartas entregadas al Papa, las conmovedoras reflexiones de unos padres que llegaron con dificultad a aceptar la orientación sexual de sus hijos, tras años de rechazo y cansancio. Enjaulados en una fe marcada por el miedo al juicio, con demasiada frecuencia incapaces de abrirse al abrazo de la misericordia, muchos padres y madres, como se desprende de sus historias, no han podido durante años ver en los niños homosexuales la luz de una diversidad que también en la Iglesia, como observa Gianna L. de Turín “debe encontrar plena ciudadanía porque es signo del misterio y del amor de Dios”. Muchos niños y niñas han optado por irse de casa, muchos, demasiados, se han apartado de la fe. Un sufrimiento adicional para los padres creyentes que, sin embargo, se encontraron con dificultades para las que no estaban preparados, a menudo sin el consuelo de las comunidades acogedoras.

En la Iglesia del Papa Francisco que quiere derribar muros y construir puentes de aceptación y entendimiento especialmente con las personas más frágiles y marginadas, el encuentro de esta mañana les apareció a muchos padres como un punto de inflexión extraordinario, confirmando lo que está escrito en algunos documentos recientes. eclesial, desde Amoris Laetitia hasta el Informe final del Sínodo de la Juventud, puede realmente traducirse en la práctica pastoral. Filippo M. de Spoleto observa: «En el doloroso viaje que, como creyentes LGBT, cada uno de nosotros ha hecho confesar, no hubiera imaginado que habríamos llegado a esta etapa. Encontrar al Santo Padre en audiencia como “La tienda de Jonathan” significa mucho. Es el reconocimiento de la actividad pastoral que las realidades eclesiales esparcidas por el territorio vienen realizando desde hace muchos años. Una iglesia en camino que nos acoge y se encuentra con su pastor ”.

Anna B. de Ragusa escribe en otra carta: “Mi hijo estaba” equivocado “, sólo podía seguir siendo amado si asfixiaba su ser y vivía su cruz en el silencio de toda la familia. fue impuesto amablemente. No pude aceptarlo. ¿Cuál de los ministros del Dios vivo continuaría revelándole el amor incondicional del Padre? Solo yo fui testigo de este amor por él, pero mi hijo optó por ser agnóstico para salvaguardarse de este fracaso. bienvenido, los estudios de todos los documentos eclesiales oficiales profundizados para su tesis de grado en Antropología Cultural fueron su corona de espinas y se fue. He vivido días, meses, años debatidos en este contraste irremediable entre el mensaje y su vivencia. , entre el Dios Pensamiento y el Dios Vivido, conocí los Foros Cristianos Lgbt que a nivel nacional agrupaban a niños y padres creyentes, pero también sacerdotes y agentes pastorales. ii que había una Iglesia católica en camino, decidí participar en el V Foro en 2018 en Albano Laziale para conocer de cerca esta realidad ”.

La Tenda di Gionata es una asociación fundada a petición de Don David Esposito, un sacerdote de las Marcas que murió prematuramente.

Fuente Religión Digital

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Jesús Martínez Gordo: ¿’Por todos’ o ‘Por muchos’? La ‘contrarreforma litúrgica de Benedicto XVI.

Jueves, 10 de septiembre de 2020

nuevo-misal-romano_2023907667_12114532_660x371“Un aviso importante para los partidarios, en este y en otros asuntos, de una lectura involutiva de la reforma que, aprobada en el aula conciliar, ratificada e impulsada por Pablo VI y “recibida” por la inmensa mayoría del pueblo de Dios, fue torpedeada -desde sus primeros momentos- por el teólogo J. Ratzinger”

Juan Pablo II: “El cuerpo y la sangre de Cristo se han entregado para la salvación del hombre, de todo el hombre y de todos los hombres”

El pasado 28 de agosto una comisión de la Conferencia Episcopal Italiana le entregaba a Francisco una copia del nuevo misal. El Papa les agradeció el gesto subrayando la importancia del trabajo realizado y la continuidad en la aplicación del Vaticano II. Dicho misal, que será obligatorio en Italia a partir del 4 de abril de 2021, domingo de Pascua, presenta, entre otros, un detalle que no ha pasado desapercibido, al menos entre nosotros: conserva la expresión “derramada por vosotros y por todos” en la consagración del vino.

Es mucha la tinta corrida estos últimos años sobre el asunto. Quizá, por ello, no está de más, volver a recordar qué supone recuperar semejante traducción en los tiempos eclesiales que corren: en mi opinión, un aviso importante para los partidarios, en este y en otros asuntos, de una lectura involutiva de la reforma que, aprobada en el aula conciliar, ratificada e impulsada por Pablo VI y “recibida” por la inmensa mayoría del pueblo de Dios, fue torpedeada -desde sus primeros momentos- por el teólogo J. Ratzinger, posteriormente, prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe y Papa Benedicto XVI; emérito en la actualidad.

Es bien conocido el diagnostico que mereció al cardenal J. Ratzinger la reforma litúrgica de Pablo VI: “ha producido unos daños extremadamente graves” ya que, al romper radicalmente con la tradición, ha propiciado la impresión de que es posible una recreación de la misma “ex novo” (J. Ratzinger, “Mi vida. Autobiografía”, Madrid, 2006, 105. 177).

También son conocidas las posteriores autorizaciones del Papa Benedicto XVI para celebrar la misa en latín (Exhortación postsinodal “Sacramentum caritatis”, febrero 2007) y para recuperar la liturgia romana anterior a la reforma impulsada por Pablo VI en 1970 (Carta Apostólica “Summorum Pontificum”, julio 2007).

E igualmente es conocida la sorprendente “reforma” de la reforma litúrgica en la que se implicó -y, en este sentido, (contra)reforma- revisando la fórmula de consagración del vino, vigente hasta entonces y, por extensión, su apuesta por una traducción literal de la misa del rito romano a las lenguas vernáculas.

La expresión “pro multis” fue traducida después del Concilio Vaticano II por la gran mayoría de las Conferencias episcopales del mundo “por todos”: en alemán “für Alle”, en inglés “for all”, en español “por todos los hombres”, en francés “pour la multitude”, en italiano “per tutti” y en euskera “guztientzat”.

La expresión “pro multis” fue traducida después del Concilio Vaticano II por la gran mayoría de las Conferencias episcopales del mundo “por todos”: en alemán “für Alle”, en inglés “for all”, en español “por todos los hombres”, en francés “pour la multitude”, en italiano “per tutti” y en euskera “guztientzat”

Sin embargo, el 24 abril de 2012 el sitio web de la Conferencia Episcopal Alemana publicaba una carta de Benedicto XVI, fechada el 14 abril de 2012, en la que pedía a los obispos alemanes (tras su aprobación de una nueva edición del misal, del “Gotteslob”) que se atuvieran al texto latino y que adoptasen la expresión “für Viele” (por muchos) en vez de “für Alle” (por todos): “ésta es mi sangre derramada por vosotros y por muchos”.

Fue una decisión que no sorprendió a los conocedores de la trayectoria teológica del Papa Benedicto XVI, implicado desde hacía varios decenios (y sin mucho éxito durante el pontificado de Juan Pablo II) en traducir el “pro multis” como “por muchos”.

Las referencias normativas más cercanas a este texto papal eran la Instrucción “Liturgiam authenticam” (2001) de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, así como una carta de la misma Congregación (2006) en la que se abordaba específicamente la traducción de la expresión “pro multis”.

En la Instrucción “Liturgiam authenticam” se recordaba que el rito romano “tiene un estilo y una estructura propias que hay que respetar en lo posible también en las traducciones”. Por eso, recomendaba cuidar la exactitud de los textos latinos en las diferentes lenguas vernáculas y relegar todo lo que fuera creatividad.

El debate antecedente

Desde el primer momento, esta Instrucción fue descalificada e ignorada por la inmensa mayoría de las Conferencias episcopales del mundo e, incluso, por un importante sector de la misma curia vaticana tal y como se puede constatar en la encíclica “Ecclesia de Eucharistia” (2003) y en la carta de Juan Pablo II a los sacerdotes el Jueves Santo de 2005.

Concretamente, en el número 2 de la encíclica “Ecclesia de Eucharistia” de Juan Pablo II se podía leer, cuando se recordaban las palabras de Jesús para la consagración del vino: “Tomad y bebed todos de él, porque éste es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados (cf. Mc 14, 24; Lc 22, 20; 1 Co 11, 25)”. Era un texto en el que se recuperaba –como se podía apreciar – el “por todos” reconociendo las traducciones presentes en los misales postconciliares.

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Esta es la versión italiana del Misal, en la que se sigue consagrando “Por todos”

Y en el número 4 de la carta que Juan Pablo II dirigía a los sacerdotes el Jueves Santo de 2005 (la última, antes de fallecer), se leía: “‘Hoc est enim corpus meum quod pro vobis tradetur’. El cuerpo y la sangre de Cristo se han entregado para la salvación del hombre, de todo el hombre y de todos los hombres. Es una salvación integral y al mismo tiempo universal, porque nadie, a menos que lo rechace libremente, es excluido del poder salvador de la sangre de Cristo: ‘qui pro vobis et pro multis effundetur’. Se trata de un sacrificio ofrecido por ‘muchos’, como dice el texto bíblico (Mc 14, 24; Mt 26, 28; cf. Is. 53, 11-12), con una expresión típicamente semítica, que indica la multitud a la que llega la salvación lograda por el único Cristo y, al mismo tiempo, la totalidad de los seres humanos a los que ha sido ofrecida: es sangre ‘derramada por vosotros y por todos’, como explicitan acertadamente algunas traducciones. En efecto, la carne de Cristo se da ‘para la vida del mundo’ (Jn 6, 51; cf. 1 Jn 2, 2)”.

El hecho de que esta carta (en la que se daba un posicionamiento neto a favor del “por todos”) no fuera sometido previamente al dictamen de la Congregación para la Doctrina de la Fe provocó una protesta del cardenal J. Ratzinger en una borrascosa reunión de los jefes de algunos dicasterios de la curia vaticana.

Estando así las cosas y una vez elegido Papa, no extrañó que la traducción del “pro multis” se convirtiera en uno de los objetivos de la (contra)reforma litúrgica en la que siempre estuvo comprometido quien fuera prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe con Juan Pablo II.

El criterio de traducción

La primera señal durante el pontificado de Benedicto XVI fue la citada carta de la Congregación para el Culto Divino del año 2006. En este texto se recordaba, en primer lugar, que la fórmula consecratoria entonces vigente (“por todos”) se atenía a la ortodoxia y era válida, además de coherente, con los “principios que han presidido la traducción de los textos litúrgicos en las lenguas modernas”. Era evidente que con este reconocimiento se quería salir al paso de cualquier duda sobre la reforma litúrgica emprendida por Pablo VI en aplicación del Concilio Vaticano II.

Sin embargo, la Congregación para el Culto Divino defendía, en un segundo momento, la necesidad de cambiar la traducción apoyándose, para ello, en “la equivalencia formal” o literal, en vez de en “la equivalencia estructural” o dinámica (es decir, más atenta al sentido) hasta entonces imperante. Era una decisión que fundamentaba en un supuesto “empobrecimiento” litúrgico provocado por la aplicación de dicha “equivalencia estructural o dinámica”. Por eso, pedía que se evitaran las traducciones “interpretativas” y que se favorecieran las literales.

Se trataba de una decisión sustentada en un diagnóstico y en una argumentación no compartidos por muchísimos sacerdotes, teólogos, obispos y -sobre todo, y sorprendentemente- por una buena parte de las Conferencias episcopales del mundo. Por eso, fue contestada y ninguneada, a pesar de que algunas Conferencias episcopales la aplicaron sin mayores problemas: España, Hungría, Estados Unidos y unas pocas de América Latina.

La carta a los obispos alemanes

Con la carta dirigida al presidente de la Conferencia episcopal alemana en abril de 2012, Benedicto XVI pretendió salir al paso de estas reticencias. Y si era cierto que lo hacía en un tono que buscaba convencer, no lo era menos que se trataba de una decisión que iba a ser exigida por la curia vaticana a partir de su publicación.

Benedicto XVI recordaba, en primer lugar, cómo fue informado por el presidente de la Conferencia episcopal alemana en su visita del 15 de marzo de 2012 sobre el hecho de que entre los obispos de lengua alemana no había todavía consenso en lo concerniente a la traducción de las palabras “pro multis”. Existían obispos (la mayoría de los austriacos y una buena parte de los alemanes) que deseaban mantener el “por todos” en la nueva edición del “Gotteslob”, a pesar de que la Conferencia episcopal alemana estaba mayoritariamente de acuerdo en el “por muchos”, tal y como deseaba la Santa Sede.

Seguidamente, traía a colación su compromiso de pronunciarse por escrito sobre esta importante cuestión para “prevenir una división en el lugar más íntimo de nuestra oración”.

“En los años sesenta -recordaba Benedicto XVI- cuando el misal romano, bajo la responsabilidad de los obispos, tenía que ser traducido al alemán, existía un consenso exegético sobre el hecho de que el término ‘los muchos’, ‘muchos’, en Isaías 53, 11 s., era una forma expresiva hebrea para indicar el conjunto, ‘todos’. La palabra ‘muchos’ en los relatos de la institución de Mateo y de Marcos era, por lo tanto, considerada un semitismo y tenía que ser traducida por ‘todos’. Ello se extendió también a la traducción del texto latino, donde ‘pro multis’, por medio de los relatos de los Evangelios, se refería a Isaías 53 y, por lo tanto, debía ser traducido como ‘por todos’”.

Sin embargo, proseguía el Papa J. Ratzinger, ese consenso exegético se había desmoronado. Ya no existía.

Era cierto que en los tiempos inmediatamente posteriores al Concilio se entendía que la Biblia y los textos litúrgicos estaban tan distanciados del mundo y del pensamiento de la gente que, incluso, traducidos, continuarían siendo incomprensibles para cuantos participaban en las funciones litúrgicas. Por eso, se consideró necesario traducir interpretando con el fin de allanar las dificultades y acercar a la celebración. Se buscaba ir a lo sustancial, dejando en segundo término la preocupación por la literalidad. Éste ha seguido siendo un criterio de traducción justificado hasta la actualidad.

Sin embargo, continuó Benedicto XVI en primera persona, cuando pronuncio las oraciones litúrgicas en varios idiomas, constato “que a veces no hay casi similitudes entre las distintas traducciones, y que el texto común sobre el que se basan es, muchas veces, sólo lejanamente reconocible”. Este problema viene acompañado de “banalizaciones que constituyen verdaderas pérdidas”. Por eso, la experiencia me indica, cada día con mayor claridad, “que, como orientación para la traducción, el principio de correspondencia no literal, sino estructural, tiene sus límites”. Obviamente, esta situación no me lleva a prescribir un “verbalismo unilateral”, sino a poner en primer plano (en conformidad con la Instrucción “Liturgiam authenticam”) “el principio de la correspondencia literal”.

Lo hago porque quiero que la Palabra sagrada emerja “lo más posible por sí misma, también con su lejanía y con las preguntas que conlleva”. Y porque es preciso volver a recordar la competencia de la Iglesia en “la tarea de la interpretación para que -en los límites de nuestra respectiva comprensión- nos llegue el mensaje que el Señor nos ha destinado”.

Éste fue el personal diagnóstico del papa J. Ratzinger en el que enmarcar la decisión de la Santa Sede para que en la nueva traducción del misal la expresión “pro multis” fuera traducida como tal, sin ser interpretada. “La traducción interpretativa ‘por todos’ debía ser sustituida por la simple traducción ‘por muchos’”.

Me hago cargo –continuó el Papa- de que existen personas para quienes esta traducción cuestiona que Cristo ha muerto por todos o que se preguntan si la Iglesia no está destruyendo la herencia del Concilio y modificando su doctrina. De ahí la importancia de una catequesis que explique lo que está en juego con esta decisión y que enfatice, de manera particular, “la universalidad de la salvación que llega” en Jesús.

En el corazón de dicha catequesis se debería tener muy presente que “en la sociedad actual tenemos la sensación de no ser en absoluto ‘muchos’, sino muy pocos, una pequeña masa que sigue disminuyendo. Y, sin embargo, somos ‘muchos’: ‘Después de esto, vi una enorme muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas’ (Ap. 7, 9). Somos muchos y representamos a todos. Por lo tanto, las palabras ‘muchos y ‘todos’ van juntas y hacen referencia la una a la otra en la responsabilidad y en la promesa”.

La sombra de gnosticismo, calvinismo y jansenismo

Los debates (anteriores y posteriores) a estos pronunciamientos del Papa y de la Congregación para el Culto Divino fueron recogidos por Francesco Pieri (docente de griego bíblico y Patrología en la Facultad Teológica de Emilia-Romaña) en un articulo publicado en Il Regno – Attualità 10 (2012) 297-301 (“Per una moltitudine. Sulla traduzione delle parole eucaristiche”) y ampliado en un libro (Dehoniana Libri, 2012).

En el citado libro, Francesco Pieri recordaba -en mi opinión, acertadamente- que, tras el problema lingüístico, se encontraba otro, de enorme relevancia teológica y pastoral: en la traducción propuesta por el Papa y la Curia vaticana se corría el riesgo de propiciar una comprensión tendencialmente gnóstica, calvinista o jansenista de la voluntad salvífica de Dios ya que se podría dar a entender que había personas que quedaban excluidas al no quedar debidamente resaltadas la universalidad de la salvación.

Ésta era la razón por la que muchas Conferencias episcopales nacionales se resistían a recibir la decisión adoptada por Roma o de que hicieran oídos sordos a la misma. Concretamente, la Iglesia Italiana, a pesar de contar con un episcopado muy moderado y bastante alineado con la cúpula vaticana, tampoco había aceptado la orden. Así, por ejemplo, Bruno Forte (arzobispo de Chieti-Vasto), interviniendo en la Asamblea General de la Conferencia Episcopal Italiana (noviembre de 2010), sostuvo que la alternativa “por muchos-por todos” era teológicamente fundada, pero demasiado sutil para explicar a la gente. Por eso, se manifestó partidario de “mantener la traducción actualmente en uso”, es decir, “por todos”.

Sometida a votación la propuesta vaticana, sólo 11 de los 187 obispos presentes se decantaron a favor de la fórmula “por muchos”, siendo una anécdota menor que el arzobispo de Chieti-Vasto se manifestara dos años después (“Corriere della Sera”, 26 de agosto de 2012) a favor del “por muchos” porque le parecía que si bien era cierto que el “por todos” enfatiza el destino universal de la salvación ofrecida en Cristo, el “por muchos” era más sensible a la libre elección de cada uno y, por eso, más respetuoso de la dignidad de las personas.

Las dos cuestiones de fondo

En cualquier caso, la decisión tomada por J. Ratzinger reabrió diferentes debates referidos no sólo a la entidad de la cuestión dogmática en juego, sino también al procedimiento seguido y a la cuestionable idoneidad de la decisión papal.

El método empleado. El Concilio reconoció a las “autoridades eclesiásticas territoriales” la competencia sobre la traducción y la adaptación de los textos litúrgicos, correspondiendo a la Santa Sede su consentimiento, una vez hechas las observaciones y correcciones que estimara pertinentes (SC 40).

Sin embargo, Benedicto XVI eligió el camino inverso, como, por lo demás, había hecho en otras muchas otras ocasiones y para diferentes cuestiones (y K. Wojtyla antes de él): era el que iba del centro a la periferia, minando, de esta manera, la reciprocidad entre el primado de la sede romana y la colegialidad de los sucesores de los apóstoles puestos al frente de las Iglesias, una verdad proclamada por el Vaticano II.

Como se puede apreciar, se trataba de una decisión (y de un modo de proceder) que hacían peligrar la necesaria complementariedad entre el principio “petrino” y el “paulino” y que devaluaban la herencia apostólica de la Iglesia de Roma y la estructura profunda del catolicismo.

Una decisión de dudosa idoneidad. Pero, además, la apuesta del Papa J. Ratzinger por la traducción literal ignoraba o no tenía en cuenta que la expresión “por muchos” resonaba de manera diferente en nuestros oídos y en los de los destinatarios de los evangelios de Marcos y Mateo. Así, por ejemplo, había lenguas en las que “muchos” se oponía, en unos casos, a “pocos” y, en otras, a “todos”. Incluso, existían expresiones en las que podía equivaler a “no pocos” o “no todos”.

Pero había más. F. Pieri recordó, citando al biblista Albert Vanhoye, que “la palabra hebrea ‘rabbim’ sólo significa que, de hecho, hay ‘un gran número’, sin precisar si corresponde o no a la totalidad”.

La recepción (todavía pendiente) del Vaticano II

El sorprendente posicionamiento del Papa J. Ratzinger evidenció, una vez más, que el problema doméstico número uno de la Iglesia católica seguía siendo (también en su pontificado) el de la colegialidad de todos los obispos en el gobierno eclesial presididos, por supuesto, que, en un modelo de comunión, por el sucesor de Pedro. Y, con él, la improcedencia (siendo muy suave) de imponer una recepción personal y (contra)reformista al resto de la Iglesia católica o, cuando menos, a la inmensa mayoría del pueblo de Dios.

Afortunadamente, esto es lo que se ha empezado a corregir en el pontificado de Francisco, por más que algunos (montados en el carro de sus “verdades innegociables”) le nieguen el pan y la sal. Les guste o no, es mucho todavía el camino que queda por andar en la recepción del Vaticano II. También en lo referente a una primera recepción de la liturgia que, en lengua vernácula y “por todos”, hace tiempo que da señales -sobradamente evidentes- de agotamiento e insignificatividad y, por ello, de una urgente y nueva reforma, es decir, de una (contra) reforma como superación de la liderada por Pablo VI y en las antípodas, por supuesto, de la abanderada por J. Ratzinger.

Fuente Religión Digital

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La pareja gay polaca Jakub y David despliegan la bandera del arco iris en el Vaticano para pedir ayuda al papa

Viernes, 28 de agosto de 2020

una-pareja-gay-polaca-viaja-al-vaticano-para-desplegar-una-bandera-gigante-del-orgullo-frente-al-papa-francisco-pidiendo-ayuda-0Decididos a dar a conocer aún más la difícil situación de la comunidad homosexual en Polonia, la semana pasada Jakub y David llevaron su activismo más allá. La pareja gay viajó al Vaticano para ondear una enorme bandera del Orgullo, con una palabra, dirigida al Papa Francisco, escrita en ella: “Ayuda”.

Jakub y David son cineastas y activistas, que aparecieron en los titulares después de que se filmaron distribuyendo máscaras con la bandera del Orgullo en las “zonas libres de LGBT” de Polonia durante la pandemia de coronavirus.

La pareja gay polaca Jakub Kwiencińsk y David Mycek, desplegaron la bandera del arco iris frente al Papa Francisco durante la oración del Ángelus en el Vaticano la semana pasada. En la bandera escribieron una palabra dirigida al Papa: “¡AYUDA!”

 Jakub y David, que regresaron con la bandera en la Plaza de San Pedro varias veces la semana pasada, vinieron al Vaticano desde Polonia para llamar la atención del Papa sobre lo que está sucediendo en su país.

Entrevistados por los medios de comunicación polacos, Jakub y David dijeron: “Los obispos polacos nos llaman pedófilos, dicen que somos una enfermedad e incluso Covid-19 es un castigo por los pecados LGBTQ +. Nuestras autoridades locales, inspiradas por la Iglesia Católica, crean “Zonas libres de LGBTQ + ” en Polonia. Creemos que todas estas acciones no concuerdan con las enseñanzas del Papa Francisco, así que lo hicimos para animarlo a actuar “.

Vatican01El odio que se dirige cada vez más a la comunidad LGBT+ de Polonia está impulsado en gran medida por el Partido de la Ley y la Justicia (PiS) en el poder, que con frecuencia ha considerado los derechos de los LGBT+ como una influencia extranjera invasiva o una “plaga” que amenaza la identidad nacional del país. La medida de odio LGTBfobo, que el diario italiano La Repubblica comparó con el concepto nazi de zonas judenfreilibres de judíos»), llegó hasta el Parlamento Europeo. El 18 de diciembre del año pasado la cámara aprobó, por 463 votos a favor frente a 107 en contra, una resolución de condena de las «zonas libres de ideología LGTB». En enero, el activista Bart Staszewski inició una campaña para visualizar el estigma de esta iniciativa posando con signos en varios idiomas junto a las señales de entrada a las localidades adheridas a la iniciativa LGTBfoba (ver imagen, a la izquierda). A fecha de hoy, las jurisdicciones declaradas «zonas libres de ideología LGTB» abarcan un tercio de la superficie total de Polonia e incluyen cerca de cien municipios, al menos dieciocho condados y cinco regiones (a las cuatro iniciales se les unió Łódź).

El presidente del país, Andrzej Duda, aprovechó el aumento del sentimiento homófobo durante su campaña de reelección para dar un golpe a la “ideología LGBT+” y prometió prohibir a las parejas del mismo sexo la adopción de niños.

La pareja publicó una foto de sí mismos con su bandera en Instagram, y escribió: “Esta fue la vista que el Papa Francisco tuvo hoy bajo su ventana durante el Angelus. El propio Papa Francisco lleva una cruz de arco iris y dice: ‘No importa que seas gay, Dios te ama como eres’. Es hora de que la Iglesia polaca enseñe lo mismo, lo que sigue alimentando el odio hacia las personas LGBT+”.

 

una-pareja-gay-polaca-viaja-al-vaticano-para-desplegar-una-bandera-gigante-del-orgullo-frente-al-papa-francisco-pidiendo-ayuda-4La pareja regresó a la Plaza de San Pedro varias veces durante la semana con su bandera y dijo que estaban “asombrados” por el número de católicos que se les acercaron con “palabras de apoyo” mientras estaban en el Vaticano.

Continuaron: “Nadie se sintió ofendido por el arco iris, la policía no nos echó, y cuando estuvimos solos en la plaza una hora más, uno de los sacerdotes se acercó a nosotros, nos ofreció agua y escuchó lo que teníamos que decir.”

Aunque el Papa Francisco no ha hecho cambios significativos en la política de la Iglesia Católica con respecto a las personas LGBT+, ha sido menos hostil hacia la comunidad que sus predecesores.

Fuente Gscene/Cristianos Gays

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Muere Pedro Casaldáliga, con el corazón repleto de nombres

Sábado, 8 de agosto de 2020

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¡Qué profunda tristeza. Se nos van yendo todos…!

Sólo salió de la Amazonía en dos ocasiones. Una, cuando fue llamado por Juan Pablo II en 1988, en los momentos más duros para la Teología de la Liberación, y ahora, para morir lejos de su tierra, donde volverá para ser enterrado junto a los indios. En aquella ocasión, en Roma, Casaldáliga dejó al Papa bien claro que “estoy dispuesto a dar mi vida en cualquier instante por Pedro, pero por el Vaticano es otra cosa”.

Para él, lo importante eran los pobres

“Los del Primer Mundo, si no trabajáis la solidaridad, no os vais a salvar, pese lo que os pese”

El País: Muere el obispo Casaldáliga, un referente de la Teología de la Liberación y de la lucha contra la dictadura brasileña

El Diario: Muere Pere Casaldàliga, el obispo de los pobres

Cardenal Omella: “Casaldáliga es un ejemplo de hombre que quiso vivir con los pobres y que se entregó a ellos”

Josep M. Abella, obispo de Fukuoka: “Pedro era crítico, pero su crítica nacía de un amor apasionado por quienes son víctimas”

Cardenal Aquilino Bocos: “Atento al paso del acontecer, Casaldàliga fue amigo de lo esencial”

Maximino Cerezo: Pedro Casaldáliga, “un manantial a beber agua fresca”

Al final del camino me dirán: -¿Has vivido? ¿Has amado? Y yo, sin decir nada, abriré el corazón lleno de nombres…” Pedro Casaldáliga acaba de llegar al final de ese camino que tantas veces dibujó en sus poemas. A sus 92 años, el obispo catalán, llamado por muchos el ‘profeta de la Amazonía’, ha fallecido a las 9,40 horas de Brasil, después de haber sido ingresado en una clínica de los claretianos en Batatais (Sao Paulo).

Como él siempre quiso, su cuerpo será enterrado en Sao Felix do Araguaia, en el Matto Grosso, el lugar que nunca quiso dejar. Así lo anunciaba el provincial de los claretianos en Brasil, padre Marco: “Comunico a todos hermanos de la Congregación el fallecimiento de D. Pedro Casaldaliga”.

Una muerte anunciada después de que hace cinco días el religioso, uno de los inspiradores de la Teología de la Liberación, fuese trasladado desde el Amazonas a Sao Paulo para ser tratado de una neumonía asociada a un derrame pulmonar, del que no pudo salir. Hace unos días, incluso, el presidente de la Conferencia Episcopal, Juan José Omella, publicaba un tweet, en el que subrayaba “Mi oración por el descanso eterno de Pere Casaldàliga, obispo de la prelatura territorial de São Félix do Araguaia. Mis condolencias a los familiares y amigos de este religioso catalán, hijo del Corazón de María. Descanse en paz”. Ahora, debe rescatarlo.

Casaldáliga, reconocido en Brasil por su intensa labor social y defensa de los más pobres, se le conoce como el “obispo del pueblo” por su defensa de los pueblos indígenas de la Amazonia y la lucha contra la violencia en el campo. El prelado catalán, que vivía en Brasil desde 1968, fue uno de los fundadores del Consejo Nacional Indígena del país. Su defensa de los pueblos originarios le costó en más de una ocasión sufrir amenazas de muerte. Pero Casaldáliga jamás abandonó la Amazonía.

Dar mi vida por Pedro, no por el Vaticano

Sólo, en dos ocasiones. Una, cuando fue llamado por Juan Pablo II en 1988, en los momentos más duros para la Teología de la Liberación, y ahora, para morir lejos de su tierra, donde volverá para ser enterrado junto a los indios. En aquella ocasión, en Roma, Casaldáliga dejó al Papa bien claro que “estoy dispuesto a dar mi vida en cualquier instante por Pedro, pero por el Vaticano es otra cosa”. Para él, lo importante eran los pobres.

Si Wojtyla no lo entendió, sí lo hicieron otros dos papas, Pablo VI y Francisco. El primero fue claro al recibir las primeras denuncias contra Casaldáliga: “Quien ataca a Pedro, ataca a Pablo”. El segundo, utilizando sus enseñanzas para escribir la magnífica encíclica Laudato Sí, de cuya publicación acaban de cumplirse cinco años. Sin Pedro Casaldáliga, afirman en el Vaticano, no podía haberse escrito la primera encíclica ‘verde’, en la que se alerta de los peligros de la deforestación y se defiende a los pueblos originarios. Tras Laudato Si, vino el Sínodo de la Amazonía. De hecho, Bergoglio consultó al prelado claretiano durante la redacción de texto.

“Francisco está desmantelando el aparato burocrático eclesiástico”, aseguraba en su día Pedro Casaldáliga, quien veía en Francisco una posibilidad para hacer realidad “la Iglesia de los pobres”. “Los del Primer Mundo, si no trabajáis la solidaridad, no os vais a salvar, pese lo que os pese”, decía el obispo de la Amazonía, que en los próximos días, por fin, descansará “descalzo sobre la tierra roja“, junto a los suyos, los más pobres.

Fuente El Barón Rampante

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Maldito Bulo: El Papa, de la mano con un “activista gay, financiado por los Rockefeller”

Miércoles, 22 de julio de 2020

Maldito-Papa-activista-financiado-Rockefeller_2251884793_14786046_660x371Una vez más, los difundidores de bulos, gentuza de la extrema derecha homófoba, utilizando la orientación sexual como ofensa contra alguien…

Luigi Ciotti es un cura que que lucha contra la mafia 

El hombre que va de la mano del Papa Francisco es, en efecto, es Luigi Ciotti, quien preside la Asociación Libera “contra la mafia”. De hecho, la fotografía fue tomada por Tiziana Fabi el 21 de marzo de 2014 en un acto de vigilia por las víctimas de la organización criminal, como informaba El País

Francisco ha recibido críticas por sus palabras sobre los homosexuales y algunas webs están utilizando esta imagen para asegurar que este sigue una “agenda gay”

(Maldita.es).- Circula una fotografía del Papa Francisco de la mano con otro hombre, Luigi Ciotti, supuestamente un “activista gay, financiado por los Rockefeller”, según el contenido que se comparte. Luigi Ciotti es un sacerdote que preside la Asociación Libera, una organización que lucha contra la mafia en Italia y la imagen se utiliza para afirmar que el Papa tiene una “agenda gay”. Os contamos lo que sabemos.

El hombre de la imagen es el sacerdote Luigi Ciotti, conocido por su lucha contra la mafia italiana

El texto que se puede leer en la imagen dice “el Papa Francisco de la mano con Luigi Ciotti, activista gay, financiado por los Rockefeller para cumplir su agenda de expansión del movimiento gay LGBTI para el ‘Nuevo Orden Mundial'”.

El hombre que va de la mano del Papa Francisco es, en efecto, es Luigi Ciotti, quien preside la Asociación Libera “contra la mafia”. De hecho, la fotografía fue tomada por Tiziana Fabi el 21 de marzo de 2014 en un acto de vigilia por las víctimas de la organización criminal, como informaba El País.

Además de presidir la Asociación Libera, el sacerdote también fundó en 1965 la organización sin ánimo de lucro Gruppo Abele, una asociación que defiende “los derechos y la justicia social”.

La imagen ya circuló en redes sociales el mismo año en el que se hizo la fotografía, en 2014, asegurando que Ciotti es un “activista gay”, pero desde Maldita.es hemos realizado una búsqueda y no hemos encontrado ninguna prueba de que esto sea cierto.

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El Papa Francisco ha recibido críticas por seguir una supuesta “agenda gay”

Lo que sí hemos encontrado son varios contenidos en blogs, como este o este, que se muestran críticos con el Papa Francisco y aseguran que tiene “una agenda gay”. En uno de estos textos se dice que el Papa Francisco está siguiendo el ejemplo de “Luigi Ciotti y el movimiento ‘antimafia’ gay / feminista en Italia. Ahí aseguran que esa lucha contra las organizaciones de crimen organizado está encabezada por Rosario Crocetta, un político abiertamente homosexual y también conocido por su lucha contra la mafia.

En esta otra entrada de blog relacionan a Ciotti con el presbítero Andrea Gallo, ya fallecido, de quien dicen que fue su “gran amigo y mentor”. Gallo fue reconocido por el portal italiano LGTBI Gay.it como personaje gay del año en 2011.

El Papa Francisco fue elegido en el cónclave de marzo de 2013. Ese mismo año pronunció una frase que se hizo famosa: “Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?”. La BBC publicaba el vídeo de las declaraciones aquí. En otra ocasión, en 2019, el Papa se reunió en privado con un jesuita “defensor de una Iglesia cercana a los homosexuales”, según publicaba Europa Press, un encuentro que fue “fuente de críticas sobre todo por sectores católicos conservadores”.

En definitiva, el Papa Francisco ha recibido críticas por sus palabras sobre los homosexuales y algunas webs están utilizando esta imagen para asegurar que este sigue una “agenda gay”.

Fuente Religión Digital

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Argentina festeja los 10 años de la Ley del Matrimonio Igualitario

Viernes, 17 de julio de 2020

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Cristina Fernández de Kirchner firma la ley

Argentina festeja los 10 años de la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario. Gracias a la que más de 20.244 parejas del mismo sexo han podido casarse en el país desde el 2010. Tras varios años de lucha, la Ley 26.618 de Matrimonio Igualitario, aprobada el 15 de julio de 2010 en Argentina, se convirtió en la primera de América Latina y el Caribe en reconocer este derecho en todo su territorio nacional.

Argentina se transformó en el primer país de América Latina en aprobar y legalizar el matrimonio igualitario entre personas del mismo sexo un 15 de julio del 2010. La euforia alegre estalló en miles de manifestantes que se encontraban en la Plaza de los Dos Congresos. Dentro del edificio, y luego de 14 horas de debate, la sanción de la ley concluía con 33 votos a favor, 27 en contra y 3 abstenciones.

Esta ley contempla la posibilidad de la adopción de menores por parte de parejas homosexuales. Mientras que deja en claro que «ninguna norma puede ser interpretada ni aplicada en el sentido de limitar, restringir, excluir o suprimir la igualdad de derechos y obligaciones de los integrantes del matrimonio, y los efectos que éste produce, sea constituido por dos personas de distinto o igual sexo».

Y si bien fueron muchas los comentario u opiniones que, por priorizar creencias personales, lastimaron al colectivo LGBT en Argentina, se impuso la mayoría logrando priorizar los derechos LGBT.

Por este motivo, como forma de recordatorio y festejo, ya que debido a la cuarentena no se puede salir a las calles, los monumentos más icónicos de Argentina se iluminaron con los colores de la bandera LGBTQ+.

La iluminación comenzó el martes 14 de julio a las 23:59 y finaliza a las 23:59 del miércoles 15 de julio.

La bandera se podrá lucir en la Usina del Arte, Palacio Lezama, Planetario y Torre Monumental. Se verá forma completa y con todos los colores a la vez.

En la Plaza Congreso, Monumento a los Españoles, Floralis Genérica y el Puente de la Mujer los colores se irán alternando.

Y algunos, no podemos olvidar, ni olvidaremos, el papel que jugó el entonces cardenal Bergoglio y hoy Papa Francisco:

soy-homosexual-tengo-hijos-soy-catolico1En 2010, en medio del debate  que sostenían legisladores en Argentina para aprobar  el matrimonio gay, el cardenal Jorge Bergoglio, elegido este miércoles como nuevo Papa de la iglesia católica, se pronunció contra las uniones entre personas del mismo sexo al menos dos veces.

En una carta en  dirigida a los cuatro monasterios de Buenos Aires, que obtuvo el diario La Naciónel cardenal, ahora electo Papa, dijo: “No seamos ingenuos: no se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios. No se trata de un mero proyecto legislativo (éste es sólo el instrumento) sino de una movida del padre de la mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios”,  agregó.

En aquel entonces, pidió que los legisladores, quienes finalmente aprobaron el matrimonio gay en junio de 2010, “no lo hagan movidos por el error o por situaciones de coyuntura sino según lo que la ley natural y la ley de Dios les señala.

Oficialmente, la Arquidiócesis de Buenos Aires difundió sólo una carta contra el matrimonio gay, la cual se reproduce a continuación:

Al Sr.

Dr. JUSTO CARBAJALES

Director del Departamento de Laicos

Conferencia Episcopal Argentina

Suipacha 1032

1008 – BUENOS AIRES

Querido Justo:

La comisión Episcopal de Laicos de la CEA, en su carácter de ciudadanos, tuvo la iniciativa de realizar una manifestación ante la posible sanción de la ley de matrimonio para personas del mismo sexo, reafirmando –a la vez- la necesidad de que los niños tengan derecho a tener padre y madre para su crianza y educación. Por medio de estas líneas deseo brindar mi apoyo a esta expresión de responsabilidad del laicado.

Sé, porque me lo has expresado, que no será un acto contra nadie, dado que no queremos juzgar a quienes piensan y sienten de un modo distinto. Sin embargo, más que nunca, de cara al bicentenario y con la certeza de construir una Nación que incluya la pluralidad y la diversidad de sus ciudadanos, sostenemos claramente que no se puede igualar lo que es diverso; en una convivencia social es necesaria la aceptación de las diferencias.

No se trata de una cuestión de mera terminología o de convenciones formales de una relación privada, sino de un vínculo de naturaleza antropológica. La esencia del ser humano tiende a la unión del hombre y de la mujer como recíproca realización, atención y cuidado, y como el camino natural para la procreación. Esto confiere al matrimonio trascendencia social y carácter público. El matrimonio precede al Estado, es base de la familia, célula de la sociedad, anterior a toda legislación y anterior a la misma Iglesia. De ahí que la aprobación del proyecto de ley en ciernes significaría un real y grave retroceso antropológico.

        No es lo mismo el matrimonio (conformado por varón y mujer) que la unión de dos personas del mismo sexo. Distinguir no es discriminar sino respetar; diferenciar para discernir es valorar con propiedad, no discriminar. En un tiempo en que ponemos énfasis en la riqueza del pluralismo y la diversidad cultural y social, resulta una contradicción minimizar las diferencias humanas fundamentales. No es lo mismo un padre que una madre. No podemos enseñar a las futuras generaciones que es igual prepararse para desplegar un proyecto de familia asumiendo el compromiso de una relación estable entre varón y mujer que convivir con una persona del mismo sexo.

Tengamos cuidado de que, tratando anteponer y velar por un pretendido derecho de los adultos dejemos de lado el prioritario derecho de los niños (que deben ser los únicos privilegiados) a contar con modelos de padre y madre, a tener papá y mamá.

Te encargo que, de  parte de  Ustedes, tanto  en el  lenguaje  como en el corazón, no haya muestras de agresividad ni de violencia hacia ningún hermano. Los cristianos actuamos como servidores de una verdad y no como sus dueños. Ruego al Señor que, con su mansedumbre, esa mansedumbre que nos pide a todos nosotros, los acompañe en el acto.

Te pido, por favor, que reces y hagas rezar por mí. Que Jesús te bendiga y la Virgen santa te cuide.

Fraternalmente

 Card. Jorge Mario Bergoglio s.j.

Este es, para los aún inocentes, el papa “gayfriendly”

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Fuente Oveja Rosa/Cristianos Gays

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