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Juan José Tamayo: “El documento del Vaticano sobre el género promueve mitos, rumores, falsedades y culturas opresoras”

Martes, 16 de julio de 2019

Roma-ideologia-genero_2129797067_13668304_660x371“La gente no elige su género, sino que lo descubre a través de sus experiencias vividas”

“No favorece el encuentro con los LGBTI, sino que cierra toda posibilidad del mismo”

“El tono más que de diálogo me parecen de polémica, más que de análisis sereno es alarmista, más que de crítica constructiva es de rechazo”

“Más que de cuestionamiento, como era de esperar, parte de presupuestos patriarcales y de prejuicios androcéntricos”

El 10 de junio pasado la Congregación para la Educación Católica hizo público un documento titulado Varón y hembra los creó”. Para una vía de diálogo sobe la cuestión del gender (género) en la educación, en el que se sumaba a las condenas contra la ideología de género que vienen haciendo al unísono, en cómplice alianza y plena sintonía, los partidos políticos de la derecha y de la extrema derecha, la mayoría de los obispos católicos del mundo –incluidos los españoles, quizá los más radicales- las organizaciones educativas católicas, las organizaciones Provida y un amplio sector de “los evangélicos”, preferentemente en América Latina.

No deja de ser llamativa la coincidencia de sectores y colectivos con intereses tan aparentemente diferentes –¿o no lo son tanto?-. Llama asimismo la atención la falta de creatividad en la argumentación y la repetición mimética de los eslóganes que vienen produciéndose en las últimas décadas sin asomo alguno de originalidad.

Tratándose de una institución del más alto nivel eclesiástico como es la Congregación romana para la Educación Católica, máximo órgano del Vaticano en esta materia, sorprende la pobreza de sus argumentos. Todo en el documento es previsible. No hay nada nuevo que no hayan dicho las instancias religiosas y políticas del arco conservador.

El tono no puede ser más alarmista y destructivo desde el principio. En lo concerniente a la afectividad y a la sexualidad el documento asevera que nos encontramos ante “una verdadera y propia emergencia educativa” y critica aquellos caminos educativos que reflejan “una antropología contraria a la fe (cristiana se entiende) y a la justa razón”. El juicio no puede ser más descalificador, y ello apelando a la fe y a la razón, como si la Congregación romana tuviera el monopolio de ambas instancias, cuando no es así. Ciertamente no lo tiene en el terreno de la razón, que a lo largo de la Modernidad europea se independizó de la religión. Pero tampoco en el de la fe cristiana, que implica plurales y divergentes interpretaciones, todas ellas respetables.

El documento responsabiliza a la “ideología de género” de contribuir a desestabilizar la familia, vaciarla de su fundamento antropológico, cancelar la diferencia sexual y la reciprocidad natural entre el hombre y la mujer, y conducir a proyectos educativos que promueven una intimidad afectiva desvinculada de la diversidad biológica. Hace un planteamiento de la sexualidad y de la afectividad sesgadamente biologicista. Sitúa a la sexualidad en el centro como elemento básico configurador y constitutivo de la personalidad, al tiempo que presenta la diversidad sexual hombre-mujer aneja a la complementariedad de los dos sexos.

Me parece objetable desde todos los puntos de vista la distinción, e incluso la contraposición, que establece entre la ideología de género y las investigaciones sobre el género. Resulta científicamente indefendible, pedagógicamente desorientadora y teóricamente falsa tal dicotomía en la que la “ideología de género” es presentada como la imposición de un pensamiento único que determina y la educación de los niños, mientras que considera las investigaciones sobre el género la forma de vivir la diferencia sexual entre hombre y mujer en las diferentes culturas.

En realidad, teoría de género e investigaciones sobre el género son inseparables. Más aún, estas constituyen el fundamento científico de aquella.

Tras las gruesas e infundadas descalificaciones de la “ideología de género” resulta poco creíble la metodología que propone el documento en el diálogo sobre el gender, articulada en torno a las actitudes de “escuchar, razonar y proponer” para favorecer el encuentro, ya que el contenido del documento constituye una negación de dicha metodología. No favorece el encuentro, sino que cierra toda posibilidad del mismo, ya que se orienta a “una educación cristiana arraigada en la fe que, a juicio del documento romano, “todo lo ilumina con nueva luz y manifiesta el plan divino sobre la entera vocación del hombre”. Dentro de este planteamiento tan totalizante y excluyente no hay posibilidad alguna de diálogo y menos aún de encuentro.

El tono y el contenido del texto vaticano más que de diálogo me parecen de polémica, más que de análisis sereno es alarmista, más que de crítica constructiva es de rechazo, más que de cuestionamiento, como era de esperar, parte de presupuestos patriarcales y de prejuicios androcéntricos.

Con todo, valoro positivamente la propuesta del documento de “una educación de niños y jóvenes que respete a cada persona en su particular y diferente condición, de modo que nadie, debido a sus condiciones personales (discapacidad, origen, religión, tendencias afectivas, etc.) pueda convertirse en objeto de acoso, violencia, insultos y discriminación injusta”. Pero el respeto en este terreno empieza por reconocer el carácter científico de la teoría de género y no descalificarla de entrada con la expresión “ideología de género”, como hace sistemáticamente el texto vaticano.

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Documento que vulnera los derechos del colectivo LGTBI

Tras la publicación de la declaración de la Congregación para la Educación Católica, se sucedieron las reacciones críticas del movimiento cristiano LGTBI, que se sintió agredido, y de algunos teólogos especialistas en el diálogo fe-diversidad sexual. La Asociación cristiana ecuménica de Madrid CRISMHOM empieza por cuestionar la palabra “diálogo” que aparece en el título del documento y está ausente del contenido del documento.

No hay diálogo con la psicología, ni con la ciencia, como demuestra la ausencia de citas que no sean las del magisterio eclesiástico en un ejercicio de solipsismo intelectual. Tampoco se escuchan las experiencias de sufrimiento, marginación, invisibilidad y vergüenza de las personas LGTBI, ni sus historias de dignidad y liberación.

No se escucha el grito cada vez más fuerte de las personas y comunidades LGTBI católicas que reclaman, con todo derecho y legitimidad, su reconocimiento de hijas e hijos de Dios, su dignidad de personas bautizadas y miembros del Pueblo de Dios. El resultado es la vulneración de sus derechos como personas cristianas y LGTBI.

CRISMHOM critica la visión monolítica y carente de fundamentación científica de la declaración vaticana, que es, a su juicio, un triste documento, inmovilista, desinformado, autorreferencial e inane que va a ahondar todavía más la brecha entre la Iglesia y la sociedad, que puede contribuir al rechazo la violencia contra las personas LGTBI, que quiere inducir a la invisibilidad y desconocimiento de la realidad LGTBI en el ámbito educativo y puede aumentar el sufrimiento de las personas LGTBI católicas y sus familias”.

Críticos con el documento se mostraron también teólogos partidarios de un diálogo respetuoso, comprensivo y acogedor de los dirigentes religiosos cristianos con el LGTBI. El jesuita estadounidense James Martin echa en falta el diálogo con científicos y psicólogos y con las personas LGBTI y llama la atención sobre la total insensibilidad hacia sus experiencias, que carecen de relevancia en el texto. Observa, asimismo, que el documento va a ser utilizado por los colectivos cristianos conservadores como “ariete contra las personas trans-género y una excusa para argumentar que ni siquiera deberían de existir”.

El director de New Ways Ministry, Francis DeBernardo, ha calificado el documento de “herramienta dañina” que asocia las minorías sexuales con el libertinaje sexual, tergiversa y malinterpreta la vida de las personas trans-género, lesbianas, gays y bisexuales y alienta el odio, el fanatismo y la violencia contra ellas.

Más aún, crea confusión entre quienes luchan con las cuestiones de identidad de género y de orientación sexual, hasta llevarlos  a autolesiones e incluso al suicidio, y a las familias al rechazo de sus hijos.

Precisamente por no consultar a la ciencia ni escuchar las experiencias de las personas LGTBI, el documento del Vaticano promueve informaciones falsas basadas en mitos, rumores, falsedades y en culturas opresoras y represivas.

El Vaticano cree equivocadamente que el género está determinado solo los genitales visibles, mientras que la ciencia demuestra que “el género también está determinado biológicamente por la genética, las hormonas y la química del cerebro, cosas que no son visibles al nacer”. En contra de lo que asevera el documento romano, la gente no elige su género, sino que lo descubre a través de sus experiencias vividas.

Fuente Religión Digital

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Tender un puente

Martes, 11 de diciembre de 2018

Del blog Nova Bella:

bautismo

“A veces cuando hablo de esto la gente se sorprende. O se enfada. Pero yo no digo nada polémico en absoluto, simplemente doy fe de un hecho: conozco a muchos sacerdotes gais célibes, religiosos gais y religiosas lesbianas. En ocasiones, ellos han sido mis directores espirituales, mis confesores e inclusos mis superiores religiosos. Algnos de ellos son las personas más santas que he conocido. Decir que los conozco es como decir que veo el sol en el cielo. Es un hecho, ni más ni menos.”

tender-un-puente

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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , ,

James Martin, sj: “Hay cientos, miles de sacerdotes homosexuales que llevan vidas santas

Viernes, 7 de diciembre de 2018

de-financiero-deprimido-a-sacerdote-feliz-la-historia-de-james-martin“Algunos rigoristas me atacan por miedo a la propia sexualidad complicada”, sostiene el jesuita

“Tenemos que ser claros: es falso decir que los sacerdotes homosexuales no pueden vivir el celibato”

(C. Doody/J. M. Vidal).- El jesuita James Martin acaba de publicar en España su libro Tender un puente (GC Loyola). Una invitación a la Iglesia a tratar a las personas LGBT “no como leprosos“, como ha venido haciendo, “sino como hijos amados de Dios”. En esta entrevista, el religioso también tacha de “falso” el relato de que los curas gays no puedan vivir vidas célibes o que sean la raíz de la crisis de los abusos de menores en la Iglesia.

¿Qué pretende con su libro?

Espero que ‘Tender un puente’ ayude a iniciar una conversación en la Iglesia sobre cómo podemos tratar a nuestros hermanos y hermanas LGBT no como leprosos, tal y como la Iglesia ha hecho en el pasado, sino como hijos amados de Dios. El Catecismo es el que mejor lo expresa: estamos invitados a aceptarlos con “respeto, compasión y sensibilidad”.

¿Le agrada o le molesta haberse convertido en icono de la lucha de los derechos LGTBI en el seno de la Iglesia?

Bueno, no me considero así. Más bien, me veo a mí mismo como un jesuita que está haciendo lo que los jesuitas siempre han hecho, y que todos los Papas recientes les han pedido que hagan: acompañar a las personas que están en los márgenes, o en las “periferias”, como dijo el Papa Francisco. Y no hay nadie en la Iglesia católica más marginado que las personas LGBT.

¿Le duele que los rigoristas le ataquen tan duramente?

Sólo unos pocos me han atacado abiertamente. Muchos más han estado abiertos a la discusión, después de haber leído el libro o haber escuchado una de mis conferencias. De hecho, muchos de los ataques provienen de personas que no han leído el libro.

Pero la mayor parte de estos ataques provienen de sitios web supuestamente católicos que provocan odio y homofobia, cuando deberían promover el amor y el respeto. También es importante decir que Tender un puente cuenta con la aprobación oficial de mis superiores jesuitas, que ha sido respaldado por muchos cardenales, arzobispos y obispos, que se basa en los Evangelios y que no contradice en absoluto la doctrina de la Iglesia.

Así que los ataques a veces son desconcertantes. En general, el vilipendio personal y los ataques injustos solían molestarme, pero ahora ya no lo consiguen. Porque, ¿qué tipo de jesuita sería, si permitiera que algunas personas odiosas y homofóbicas online me impidieran amar a los marginados?

¿Hay homofobia en la Iglesia? ¿Más o menos que en las demás instituciones?

Lamentablemente, hay mucha. La mayor parte proviene del miedo: el miedo a las personas que son diferentes, el miedo a escuchar algo nuevo y, a menudo, el miedo a la propia sexualidad complicada.

Probablemente hay más homofobia en la Iglesia católica que otras instituciones porque algunos católicos sienten, erróneamente, que su religión lo justifica. Pero el odio nunca es justificado por el cristianismo. De hecho, Jesús amaba sobre todo a los más marginados.

Pero ese odio está disminuyendo a medida que cada vez más personas se sinceran  respeto a su sexualidad. Y a medida que cada vez más personas se abren o “salen” del armario, la gente empieza a reconocerlos como sus hermanos y hermanas, tías y tíos, sobrinas y sobrinos, y amigos y compañeros de trabajo. El encuentro disminuye el miedo.

¿Le parece justa la ley vaticana que prohibe la entrada en los seminarios de jóvenes con “arraigadas tendencias homosexuales”?

El Vaticano dice que los hombres con “tendencias homosexuales profundamente arraigadas” no deben ingresar en el seminario. Pero los obispos han interpretado esto de tres maneras. Primero, ningún hombre gay debería entrar. Segundo, ningún hombre para quien su sexualidad sea la parte más importante de su personalidad debe ingresar. En tercer lugar, ningún hombre gay que no pueda vivir el celibato debe entrar. Todo lo que puedo decir es que conozco a muchos sacerdotes homosexuales que llevan vidas santas en la Iglesia.

¿Los sacerdotes y obispos homosexuales que hay en la Iglesia (al parecer, muchos) son capaces de cumplir con sus obligaciones de mantener el celibato?

Sí, ¿por qué no lo serían? Ser gay no significa que tengas que ser sexualmente activo. Tenemos que ser claros: es simplemente falso decir que los sacerdotes homosexuales no pueden vivir el celibato. La mejor prueba de ello es el hecho de que hay cientos, si no miles, de sacerdotes gays célibes y miembros castos de órdenes religiosas que llevan vidas entregadas y de servicio a Dios y a la Iglesia.

¿Qué le parece la aseveración de que la homosexualidad es la causa principal del abuso sexual de menores en la Iglesia?

Tenemos que decir que la mayoría de los casos son hombres que se aprovechan de niños y jóvenes varones. Pero esto no significa que todos los sacerdotes gays, o incluso la mayoría, sean abusadores. Es un argumento falso. Solo porque lo sean algunos no significa que todos o la mayoría lo sean. Además, la mayoría de los abusos sexuales ocurre en las familias, y nadie dice que todos los hombres heterosexuales, todos los padres o todos los hombres casados son abusadores. Una vez más, es un estereotipo peligroso que hay que cuestionar.

¿Es verdad que una parte importante de la jerarquía de la Iglesia estadounidense no comulga con el Papa Francisco y está esperando que su pontificado pase como una tormenta de verano?

Es cierto que cierta parte de la jerarquía de los Estados Unidos no favorece las políticas del Papa Francisco. Y a veces me sorprende lo estridente que son algunos de estos obispos. La ironía es que algunos de estos mismos obispos que, durante los pontificados de Juan Pablo y Benedicto, dijeron que nunca se podría estar en desacuerdo con un Papa, ahora estén en desacuerdo constantemente. Es una triste ironía.

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Arrupe Etxea acogerá la presentación en Bilbao del libro de James Martin

Jueves, 29 de noviembre de 2018

tender-un-puente-jpgEl texto aboga por ‘Tender un puente’ entre la Iglesia Católica y la comunidad LGBTI

Para el autor “es muy importante estar fuera del “armario eclesial”

(Grupo Comunicación Loyola).- Luis Mariano González, teólogo y miembro de la asociación cristiana Crismhom (Cristianas y Cristianos de Madrid LGTBI), reflexionará sobre la propuesta del jesuita norteamericano de establecer entre ambos grupos una relación de respeto, compasión y sensibilidad.

La presentación del libro del sello editorial Mensajero, del Grupo de Comunicación Loyola, es una iniciativa de la Comunidad de Vida Cristiana CVX-Arrupe Elkartea, en colaboración con el Centro Loyola Bilbao, y se celebrará el próximo 30 de noviembre en el salón de actos del edificio de la calle Padre Lojendio 2, a las 19 h.

James Martin ha abierto el debate en el seno de la Iglesia Católica sobre la relación con la comunidad LGTBI a través de su último libro Bulding a Bridge. Una profunda reflexión donde aboga por tender un puente entre ambas abriéndose a unas nuevas relaciones de respeto, compasión y sensibilidad.

El libro publicado en Estados Unidos llega a España de la mano del Grupo de Comunicación Loyola, bajo el sello de Mensajero, con el título ‘Tender un puente‘. Cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBTI pueden entablar una relación de respeto, compasión y sensibilidad. Una propuesta “realista y factible” para la iglesia española, según defiende el teólogo y miembro de la asociación cristiana Crismhom (Cristianas y Cristianos de Madrid LGTBI), Luis Mariano González.

Para él, este libro es una invitación al diálogo y así lo compartirá durante la presentación del libro en Bilbao, el próximo 30 de noviembre en Arrupe Etxea, en el salón de actos del edificio de la calle del Padre Lojendio 2, a las 19h. Este acto, iniciativa de la Comunidad de Vida Cristiana CVX-Arrupe Elkartea en colaboración con el Centro Loyola Bilbao, es una oportunidad para continuar creciendo en torno a la propuesta eclesial planteada por James Martin.

El autor, editor de la revista América, intenta trazar con audacia y respeto los caminos que pueden acercar a las dos partes, la iglesia institucional y la comunidad LGTBI, separadas por un gran abismo. Desde la premisa de que la obra del Evangelio no puede realizarse si una parte de la iglesia está esencialmente separada de cualquier otra parte, el jesuita James Martin descubre en las propias palabras del catecismo de la Iglesia Católica los ingredientes necesarios para establecer las relaciones deseables para él: Respeto, compasión y sensibilidad.

invitacion

Su propuesta responde a su enorme inquietud suscitada por la matanza colectiva de 49 personas en una discoteca de referencia entre la comunidad gay de Orlando, Florida. Tras el suceso, en verano de 2016, millones de personas expresaron su apoyo a la comunidad LGTBI, incluidos algunos obispos católicos. Sin embargo, el silencio guardado por una mayoría de los máximos representantes eclesiales fue para él revelador.

“Ponía de manifiesto que la comunidad LGTBI seguía siendo invisible en numerosos círculos de la iglesia. Incluso en medio de la tragedia, sus miembros seguían siéndolo”, reconoce. De este modo, a lo largo del libro, Martin visibiliza a este colectivo poniendo voz a sus miembros a través de sus experiencias y sus inquietudes como creyentes reunidas a lo largo de su intensa labor pastoral y a la vez, iluminando desde el Evangelio cada paso a dar para el encuentro, “en igualdad de corazón”.

En sus argumentos toma de referencia el Evangelio, el Catecismo, el ejemplo de personalidades reconocidas y el ministerio del papa Francisco. Su voz durante una conferencia de prensa en 2016, durante el vuelo de regreso a Roma tras la visita a Georgia y Azerbaiyán, resuena de nuevo en este libro: «Las personas deben ser acompañadas, como las acompañó Jesús. Si una persona en esa situación que usted me plantea se acerca a Jesús, seguro que este no le dirá: “Márchate, porque eres homosexual“».

Para Luis Mariano este encuentro es una oportunidad grande de diálogo y oración. “Es muy importante estar fuera del “armario eclesial, de este modo, los jóvenes de la parroquia que sean LGTBI, podrán socializar y tener referencias de normalidad en las propias comunidades”, asegura. “Será un trabajo lento, pero será fructífero. La Iglesia Católica para evangelizar el mundo LGTBI, necesita de nosotras/os/es como “apóstoles del arcoíris”.

James Martin, Sj, es editor de la revista América, publicada por los jesuitas, y autor de numerosos libros, es colaborador en el Canal Historia, en la BBC y en Radio Vaticano. Se graduó en la Wharton School of Business antes de ingresar en la Compañía de Jesús en 1988.

Fuente Religión Digital

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El obispo Semeraro a las personas LGTB: “os reconocemos como hermanos en Cristo. Éste es un sello de verdad que nunca nadie podrá negar”

Lunes, 5 de noviembre de 2018

beso-gay-vaticanoArtículo de Luciano Moia, enviado al Forum de Cristianos LGTB de Albano Laziale, publicado en el periódico católico Avvenire el 9 de octubre de 2018, pág.19, traducción del texto italiano de Luis Clemente M.

El obispo de Albano (Italia) ha recordado en el Forum Nacional de Jóvenes homosexuales (5-7 de octubre de 2018) que es encargo de la Iglesia no excluir a nadie. Pero quedan tantos nudos que deshacer…

Siete grupos cristianos y eso pone en acto un titulo de fraternidad: “Cristiano es mi nombre”; escribía Paciano de Barcelona en el cuarto siglo: “esto permite a todos los cristianos de llamarse por el nombre. Y éste es el título por el cual os reconozco como hermanos. Ésta es la verdad de siempre, es la verdad del bautismo que ha impreso en nosotros un sello de hijos y de fraternidad (carácter bautismal) que nada, ni siquiera el pecado, podrá nunca destruir”.

Por tanto es mejor caer en la cuenta del sustantivo cristiano que sobr ele adjetivo LGTB. Ésta es una parte del largo y caluroso discurso dirigido el sábado por el obispo de Albano y secretario del C9, Marcello Semeraro al Forum nacional de cristianos lgbt que por tres días ha reunido justo en el pueblo de i Castelli Romani , más de doscientas personas.

Tantos jóvenes e incluso padres y pastoralistas. Madres y padres en búsqueda de una palabra de consuelo para comprender siempre mejor el propio lugar en situaciones nunca sencillas, más allá de la retórica sobre el llamado nivel de tolerancia difusa.

Sacerdotes y educadores atentos en el esfuerzo de dar concreción a las indicaciones de Amoris Laetitia (N. 250), sobre la necesidad de ofrecer a quien manifiesta tendencias homosexuales “las ayudas necesarias para comprender y realizar plenamente la voluntad de Dios en sus vidas”.

De todas las intervenciones ha aparecido la urgencia de una profundización antropológica, bíblica y teológica del fenómeno de la homosexualidad; la necesidad – aunque sobre la base de cuando ha dicho Semeraro – de una pastoral inclusiva y no de nichos, hoy promovida y realizada para defenderse de los posibles ataques de quien no pierde la ocasión para rajarse las vestiduras y gritar el escándalo; la oportunidad que las comunidades cristianas vivan la acogida y el efectivo reconocimiento de la dignidad personal de los hijos de Dios en las formas posibles, pero sin perder nunca de vista la lógica del discernimiento.

Para sintetizar estas necesidades, el obispo de Albano ha tomado apunte también del documento enviado a la secretaría del Sínodo por parte de algunos jóvenes lgbt, en donde exhorta por parte de la Iglesia a una mayor cercanía y se pide continuar a interrogarse para entender qué se propone a los jóvenes que “deciden constituirse como parejas homosexuales” que sin embargo quieren seguir estando en la Iglesia. Semeraro ha recordado que estos jóvenes se sienten a menudo heridos y ha añadido: “Los “heridos” somos también nosotros, adultos que nos proponemos acompañaros y sosteneros”, pero es justo la fragilidad la que puede ayudar a descubrir ternura, solidaridad, y conciencia de los propios límites.

A propósito de la necesidad de una renovación de la teología, Daniela Di Carlo, pastora Valdés de Milan, ha explicado que una lógica cristiana no es solamente que cualquier exclusión suena inaceptable, sino también una acogida que ponga entre paréntesis sexualidad y afectividad, como si estos dos componentes no fueran parte integrante de la persona.

Sobre la misma línea Cristina Simonelli, presidenta de la coordinación de las teólogasas italianas, que a su vez ha lamentado una excesiva timidez de la investigación teológica y ha hablado de “omisiones de la teología moral”, pero también de la exégesis, que a su parecer, ha olvidado desde hace mucho el interrogarse sobre la sexualidad si no es para confirmar conceptos de aquello que ha definido como “sexofobia introyectada”.

Y a propósito de la castidad, ha dicho que es siempre oportuno hablar de ella en modo equilibrado, no solo por predicar la abstinencia sino también para reclamar delicadeza y respeto recíproco. “Es necesaria una purificación de la memoria por parte de la Iglesia-ha concluida la teóloga- porque hoy muchas personas homosexuales se sienten todavía despreciadas, ofendidas, o son forzadas a mimetizarse porque son consideradas molestas en su ambiente eclesial”.

Anteriormente, después de un saludo por vídeo del P. James Martin – un jesuita que es redactor de la revista América – habían ofrecido su testimonio la predicadora metodista Greetje Van der Veer, la comunidad de la parroquia Regina Pacis de Reggio Emilia y la comunidad de las religiosas dominicas Unión de Santo Tomás de Florencia que desde hace diez años acoge los encuentros del grupo Kairos.

De parte de todos el deseo de una “conversión pastoral” en una lógica de acogida recíproca “bajo la mirada de Dios que bendice”.

Texto original> Per una pastorale inclusiva. «Lgbt? Per accogliervi conta che siate cristiani»

Fuente Proyetto Gionata

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“Tender un puente”, de James Martin, SJ, publicado en español.

Martes, 30 de octubre de 2018

tender-un-puente-jpgJames Martin es un sacerdote jesuita que ha publicado “Construyendo un puente: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad”, un libro que anima a la iglesia católica a abrir sus brazos a la comunidad LGBT.

La orientación sexual de las personas ha generado mucha incomprensión dentro de la Iglesia católica. De hecho, el debate no siempre ha estado a la altura del respeto, compasión y sensibilidad cristiana hacia las personas que forman la comunidad de católicos LGBTI.

Este libro de James Martin, “Tender un puentenos sitúa ante los pilares de un puente necesario entre la comunidad LGTBI y la iglesia institucional. Un puente que todos los católicos debemos construir, porque formamos parte de una misma Iglesia.

Ni “homosexuales” ni gente “atraída por el mismo sexo”, sino personas LGBT. Llamemos a los católicos gays de una forma que afirme su orientación, y mostrémosles más respeto y compasión. Estos son los cambios que propone para la Iglesia el influyente jesuita James Martin,  colaborador habitual de la revista América, publicada semanalmente por los jesuitas estadounidenses en la que abordan temas sobre el catolicismo y la relación de la iglesia con la vida cultural y política y que son recogidos en un nuevo libro que cuenta con la bendición de los cardenales Kevin Farrell y Joseph Tobin y que anima a la Iglesia Católica a ser más compasiva y respetuosa con la comunidad LGBTQ. Construyendo un puente: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad es el título del libro, que han asegurado es “Necesario”, “valiente” e “inspirador”.

Tal y como informa Religion News Service, con esas palabras recibieron los dos purpurados el tomo de Martin, Tender un Puente: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad. A pesar de lo alentador del título del libro, lo cierto es que no apoya ningún cambio de doctrina ni cuestiones tan candentes como el matrimonio igualitario, pero emplea cuatro letras que resultan controvertidas dentro de la religión: no dice “homosexuales” ni gente “atraída por el mismo sexo”, sino personas “LGBT”.

El cardenal Farrell, recientemente elegido por el Papa Francisco para dirigir la oficina del Vaticano en asuntos de familia y vida, elogió la escritura de Martin: “Es un libro bienvenido y muy necesario, que ayudará a los obispos, sacerdotes y líderes de la iglesia a acompañar más compasivamente a la comunidad LGBT. También ayudará a que los católicos LGBT se sientan más a gusto en lo que es, después de todo, su Iglesia. En demasiadas partes de nuestra Iglesia, las personas LGBT han sido forzadas a sentirse mal recibidas, excluidas e incluso avergonzadas”, agregó el cardenal de Newark, Joseph Tobin. El religioso aseguró que “el valiente, profético e inspirador libro del padre Martin marca un paso esencial para invitar a los líderes de la iglesia a ejercer el ministerio con más compasión y a recordar a los católicos LGBT que forman parte de nuestra iglesia como cualquier otro católico”.

El obispo Robert McElory de San Diego, una figura en ascenso en la jerarquía eclesiástica estadounidense, va todavía un poco más lejos al afirmar que los católicos homosexuales también deben ser amados de manera genuina: “El Evangelio exige que los católicos LGBT sean genuinamente amados y atesorados en la vida de la iglesia. Pero no lo son”. McElroy dijo que Martin “nos proporciona el lenguaje, la perspectiva y el sentido de urgencia para reemplazar una cultura de alienación con una cultura de inclusión misericordiosa”.

El propio Francisco provocó una polémica cuando utilizó el término “gay” el año pasado al decir que la Iglesia Católica debería pedir disculpas a las personas LGBT, entre otras, por haberlas “ofendido”. Unas declaraciones que parecían adelantar cambios de actitud en la iglesia, pero que finalmente no se han llegado a materializar realmente.

Los comentarios del Papa se produjeron después de la masacre en un club nocturno gay en Orlando, Florida, el pasado junio, donde resultaron 49 personas muertas. También el libro de Martin surgió de esa tragedia. A James Martin le sorprende la falta de compasión de los obispos estadounidenses con las personas homosexuales, lo que le lleva a profundizar sobre el tema que desarrolla en el libro.

Martin, cuyos libros sobre Jesús, la espiritualidad católica y temas relacionados han estado en las listas de best-seller, ha escrito a menudo sobre el papel de gays y lesbianas en la iglesia, y sobre la necesidad de darles la bienvenida, por lo que no sorprende que el libro de Martin se haya convertido en un best-seller, puesto que no es la primera vez que logra buenas ventas con libros sobre Jesús, la espiritualidad católica y otros temas relacionados con la religión, como ya sucediera con The Jesus guide to (almost) everything. A menudo escribe también sobre el papel de los homosexuales en la iglesia y la necesidad de que la iglesia les abra sus brazos definitiva y sinceramente.

“Estaba encantado de que el cardenal Farrell y el cardenal Tobin encontraran el libro útil”, dijo Martin. “Para mí es un recordatorio de que muchos en la jerarquía apoyan un acercamiento más compasivo a los católicos LGBT”.

El autor de Construyendo puentes apoyó que los líderes de la iglesia se dirijan a las personas LGBT por el término que ellos prefieren, y pidió el fin de los despidos indiscriminados de los empleados de la iglesia que son descubiertos como homosexuales o que hacen pública su orientación sexual, y al mismo tiempo pidió a gays y lesbianas que sean considerados y respetuosos con la jerarquía de la Iglesia: ambas partes pueden escuchar y aprender unos de otros.

El pasado 26 de Octubre fue presentado el libro en el Centro Arrupe de Sevilla por el grupo Ichthys Cristianxs lgtbh de Sevilla. Juan V. Fernández, buen amigo de James Martin, se encargó de presentarlo y un vídeo grabado especialmente para la ocasión por el propio Martin, sirvió para introducir el libro y reflexionar sobre su contenido. Os dejamos con el video:

Fuente Loyola Grupo de Comunicación/Ichthys Cristianxs lgtbh de Sevilla/Cristianos Gays

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James Martin: “La mayoría de los católicos LGBT se sienten como leprosos en la Iglesia”

Jueves, 30 de agosto de 2018

james-martin-en-el-encuentro-mundial-de-familiasJames Martin, en el EMF

Texto de la charla del jesuita en el Encuentro Mundial de Familias en Dublín

Dios los ama, y así deberíamos nosotros. Y no me refiero a un amor mezquino, rencoroso, crítico, condicionado y desganado.

Para Jesús no hay “nosotros” y “ellos”. Solo hay nosotros.

Al excluir a las personas L.G.B.T., estás rompiendo la familia de Dios. Estás destrozando el Cuerpo de Cristo.

Es un escándalo que gran parte de su vida espiritual dependa de dónde viven

Nunca subestimes el dolor que la gente L.G.B.T. ha experimentado, no solo a manos de la iglesia sino también de la sociedad en general.

Como cualquier grupo, la gente L.G.B.T. trae dones especiales a la iglesia.

Las personas L.G.B.T. son más que sus vidas sexuales. Pero a veces eso es todo lo que oyen.

¿Aplicas a la comunidad L.G.B.T. los mismos estándares que a la comunidad heterosexual?

Para Jesús, es la comunidad primero, la conversión después. La bienvenida y el respeto vienen primero.

Esto es parte de lo que significa ser cristiano: Defender a los marginados, los perseguidos, los derrotados.

(James Martin, sj, en America).- Esta charla fue dada en el Encuentro Mundial de Familias del Vaticano en Dublín, Irlanda, el 23 de agosto de 2018. Traducido por Fernando González y Julia Nicolini. In English

Uno de los desafíos más recientes para las parroquias católicas es cómo dar la bienvenida a los feligreses L.G.B.T., así como las familias con miembros L.G.B.T. Pero ese desafío está también donde abunda la gracia porque los católicos L.G.B.T. se han sentido excluidos de la iglesia por tanto tiempo, que cualquier experiencia de bienvenida puede cambiar su vida: Un momento de sanación que puede inspirarlos a ir a misa nuevamente, devolverlos a la fe, e incluso ayudarlos a creer en Dios otra vez.

En los últimos años, he escuchado las historias más terribles de católicos L.G.B.T. que se han sentido no bienvenidos en las parroquias. Un hombre gay autista de 30 años que salió del clóset con su familia y no estaba en ningún tipo de relación me dijo que un agente pastoral dijo que ya no podía recibir la Comunión en la iglesia. ¿Por qué? Porque incluso decir que era gay era un escándalo.

Pero la crueldad no termina en las puertas de la iglesia. El año pasado, una mujer me contactó para preguntar si conocía “sacerdote compasivos” en su arquidiócesis. ¿Por qué? Ella era enfermera en un hospital de enfermos terminales donde un paciente católico estaba muriendo. Pero el párroco local asignado al hospital se rehusaba a darle la unción, porque era gay.

¿Es sorprendente que la mayoría de los católicos L.G.B.T. se sientan como leprosos en la iglesia?

Lo mismo pasa con las familias. La madre de un adolescente homosexual me dijo que su hijo había decidido volver a la iglesia después de años de sentir que la iglesia lo odiaba. Después de mucha discusión, decidió regresar el domingo de Pascua. La madre estaba encantada. Cuando comenzó la misa, estaba tan emocionada de tener a su hijo a su lado. Pero después de que el sacerdote proclamó la historia de la Resurrección de Cristo, ¿Adivinan sobre qué predicó? Acerca de lo malo de la homosexualidad. El hijo se puso de pie y salió de la iglesia. Y la madre se quedó sentada y lloró.

Pero también hay historias de gracia en nuestra iglesia. El año pasado, un estudiante universitario me dijo que la primera persona a quien reveló su orientación, fue un sacerdote. Lo primero que dijo el sacerdote fue: “Dios te ama y la iglesia te acepta”. El joven me dijo: “Eso literalmente me salvó la vida”. De hecho, debemos alegrarnos de que cada vez más parroquias católicas sean lugares donde los católicos L.G.B.T. se sienten en casa, gracias tanto al personal de la parroquia como a los programas más formales.

Mi propia comunidad jesuita en Nueva York está al lado de una iglesia llamada St. Paul the Apostle, que tiene uno de los programas de sensibilización L.G.B.T. más activos en el mundo. El programa se llama “Out at St. Paul” (“Fuera del clóset en Saint Paul“) y patrocina retiros, grupos de estudio bíblico, charlas y eventos sociales para la numerosa comunidad L.G.B.T. En cada misa dominical de 5:15 p.m., cuando llega el momento de los anuncios de la parroquia, una persona L.G.B.T. se levanta en el púlpito para decir: “¡Hola! Soy Jason, Xorje o Marianne, y soy miembro de ‘Fuera del clóset en Saint Paul’. Si eres lesbiana, gay, bisexual o transgénero, queremos que te sientas bienvenido. Aquí hay algunos eventos que se presentarán esta semana”. Y acabo de enterarme de que dos miembros de ese grupo están ingresando a órdenes religiosas este año.

Lamentablemente, gran parte de la vida espiritual de los católicos L.G.B.T. y sus familias depende de dónde viven. Si eres gay, lesbiana, bisexual o transgénero, intentando dar sentido a tu relación con Dios y la iglesia o si eres padre de una persona L.G.B.T. y vives en una gran ciudad con pastores de mente abierta, entonces tienes suerte. Pero si vives en un lugar menos abierto o tu pastor es homofóbico, ya sea silenciosa o abiertamente, no tienes suerte. Y la forma en que los católicos son bienvenidos o no bienvenidos en su parroquia influye mucho en su perspectiva no solo acerca de la iglesia, sino acerca de su fe y de Dios.

Ese es el verdadero escándalo. ¿Por qué debería la fe depender de dónde vives? ¿Es eso lo que Dios desea para la iglesia? ¿Quería Jesús que las personas en Betania percibieran el amor de Dios menos que las personas en Betsaida? ¿Quería Jesús que una mujer en Jericó se sintiera menos amada que una mujer en Jerusalén?

Entonces ¿qué es lo que ayuda a una parroquia a ser acogedora y respetuosa? ¿Cómo pueden los sacerdotes y diáconos, hermanas y hermanos, directores de educación religiosa, agentes pastorales laicos y todos los feligreses ayudar a las parroquias a convertirse en hogares para católicos L.G.B.T. y sus familias?

Las siguientes observaciones se basan no solo en conversaciones con personas L.G.B.T., sino también en la experiencia de pastorales y grupos de acogida L.G.B.T. que consulté para esta charla. Les pregunté: ¿Cuáles son las cosas más importantes que las parroquias deben saber y hacer?

Entonces me gustaría hablar de tres áreas.

-Primero, ¿Cuáles son algunas ideas fundamentales para las parroquias?

-Segundo, ¿Qué puede hacer una parroquia para ser más acogedora y respetuosa?

-Finalmente, ¿Qué podría decirnos el Evangelio acerca de esta pastoral?

1) Son católicos. Eso suena obvio, pero las parroquias deben recordar que las personas L.G.B.T. y sus familias son católicos bautizados. Son tan parte de la iglesia como el Papa Francisco, el obispo local o el pastor. No es cuestión de hacerlos católicos. Ellos ya lo son. Entonces, lo más importante que podemos hacer por los católicos L.G.B.T. es darles la bienvenida a lo que ya es su iglesia. Y recuerda: solo para permanecer en la iglesia las personas L.G.B.T. a menudo han soportado años de rechazo. Nuestra bienvenida debería reflejar eso y así debería ser, para citar el Evangelio de Lucas, “…una medida buena, apretada, remecida, rebosante…”

2) Ellos no eligen su orientación. Lamentablemente, muchas personas todavía creen que las personas eligen su orientación sexual, a pesar del testimonio de casi todos los psiquiatras y biólogos y, lo que es más importante, de la experiencia vivida por personas L.G.B.T. No eliges tu orientación o identidad de género más de lo que eliges ser zurdo. No es una elección. Y no es una adicción. Por lo tanto, no es pecado ser simplemente L.G.B.T. Mucho menos, no es algo para “culpar” de ello a alguien, como por ejemplo a los padres.

3) A menudo han sido tratados como leprosos por la iglesia. Nunca subestimes el dolor que la gente L.G.B.T. ha experimentado, no solo a manos de la iglesia sino también de la sociedad en general. Algunas estadísticas pueden ayudar: En los Estados Unidos, la juventud lesbiana, homosexual y bisexual tiene cinco veces más probabilidades de haber intentado suicidarse que sus homólogos heterosexuales. Cuarenta por ciento de las personas transgénero en los Estados Unidos intentan suicidarse. Entre los jóvenes L.G.B.T. en los Estados Unidos, el 57 por ciento se siente inseguro debido a su orientación. Además, un estudio muestra que cuanto más religiosa es la familia de la que provienen, es más probable que intenten suicidarse. Y una razón importante para que los jóvenes L.G.B.T. no tengan hogar es que provienen de familias que los rechazan por razones religiosas. Por lo tanto, las parroquias deben conocer las consecuencias de estigmatizar a gente L.G.B.T.

La mayoría de los católicos L.G.B.T. han sido profundamente heridos por la iglesia. Ellos pueden haber sido objeto de burla, insultados, excluidos, condenados o señalados para ser criticados, ya sea en privado o desde el púlpito. Es posible que nunca hayan escuchado el término “gay” o “lesbiana” expresado de alguna manera positiva o incluso neutral. E incluso si los comentarios de odio no vinieron en el entorno de la parroquia, es posible que hayan escuchado a otros líderes católicos hacer comentarios homofóbicos. Desde sus días más tempranos como católicos, a menudo se les hace sentir como si fueran un error. Temen el rechazo, el juicio y la condena de la iglesia. De hecho, estas pueden ser las únicas cosas que esperan de la iglesia. Esto a menudo los lleva a excluirse de la iglesia.

Los padres de niños L.G.B.T. enfrentan un dolor similar. Hay un dicho que dice: “Cuando un niño sale del clóset, el padre entra al clóset”. Puede ser confuso, atemorizante y embarazoso para los padres aceptar la realidad de la orientación o identidad de género de sus hijos. Pueden sufrir vergüenza frente a familiares y amigos. Tener un niño que salga del closet o diga que es transgénero puede hacer que los progenitores sientan no solo que de alguna manera han fallado, sino que serán aislados, juzgados y excluidos de la iglesia. A veces sienten que deben elegir entre su hijo y Dios. A los padres también les preocupa que sus hijos abandonarán una iglesia que se considera que los rechaza. Como resultado, las parroquias deben informar a los padres y las familias que todavía son bienvenidos, que no tienen nada que temer de la iglesia y que la iglesia es su hogar.

4) Ellos traen dones a la iglesia. Como cualquier grupo, la gente L.G.B.T. trae dones especiales a la iglesia. Ahora, normalmente es incorrecto generalizar, pero para un grupo que se ha visto en la iglesia casi exclusivamente bajo una luz negativa, es importante considerar los muchos dones del grupo. Para empezar, debido a que han sido tan marginados, muchas personas L.G.B.T. a menudo sienten una compasión natural por los que están al margen. Su compasión es un don. A menudo son indulgentes con los pastores y sacerdotes que los han tratado como basura. Su perdón es un don. Perseveran como católicos frente a años de rechazo. Su perseverancia es un don.

De hecho, recientemente algunas parroquias estadounidenses han despedido a personas L.G.B.T. después de que se casaron legalmente. Y algo sobre estas situaciones siempre me desconcertó. Cada vez que escuchaba estas historias, siempre se trataba del “más querido” maestro, del encargado de la parroquia o del encargado de la música. Me hizo preguntarme ¿por qué eran los “más queridos”? Entonces me di cuenta por qué: Las personas L.G.B.T. que trabajan para la iglesia realmente tienen que querer estar allí, dada la forma en que son tratadas. Se mantienen fieles a su ministerio a pesar del rechazo que experimentan. Es lo mismo con los feligreses L.G.B.T.: Deben tomar una decisión consciente de quedarse en una iglesia: De perseverar. Entonces, cuando piensas en sus dones, puedes tener la misma reacción que tuvo Jesús con el centurión romano: Asombro ante su fe.

6) Ellos son amados por Dios. Dios los ama, y así deberíamos nosotros. Y no me refiero a un amor mezquino, rencoroso, crítico, condicionado y desganado. Me refiero a amor verdadero. ¿Y qué significa amor verdadero? Lo mismo que significa para todos: Conocerlos en la complejidad de sus vidas, celebrar con ellos cuando la vida es dulce, sufrir con ellos cuando la vida es amarga, como lo haría un amigo. Pero digo más aún: Ámalos como Jesús amó a las personas marginadas: Extravagantemente.

Con esas ideas en mente, ¿cómo puede una parroquia ser más acogedora? ¿Cómo podemos tratar a personas L.G.B.T. con las virtudes que el Catecismo recomienda: “respeto, compasión y sensibilidad”?

Déjenme sugerir 10 cosas.

Ahora, las siguientes sugerencias deben ser adaptadas a tu propia parroquia. No hay una receta única que le sirva a todos. Cada parroquia debe desarrollar su propio modelo.

1) Examina tus propias actitudes hacia la personas L.G.B.T. y sus familias.

¿Crees que alguien es pecadora porque es lesbiana o está más inclinada al pecado que una mujer heterosexual? ¿Consideras a los padres de un adolescente gay “responsables” de su orientación?

¿Crees que una persona es transgénero solo porque está “de moda”? Aquí hay otra pregunta: Si no se te han acercado, y no conoces o conoces muy pocas personas L.G.B.T., ¿Te has preguntado por qué será?

Del mismo modo, ¿Los estás discriminando en tu corazón? ¿Por ejemplo, aplicas a la comunidad L.G.B.T. los mismos estándares que a la comunidad heterosexual? Con las personas L.G.B.T. tendemos a centrarnos en si se ajustan por completo a las enseñanzas de la iglesia sobre la moralidad sexual. Entonces, ¿estás haciendo lo mismo con los parroquianos heterosexuales, con aquellos que cohabitan antes de casarse o practican el control de la natalidad? Sé consistente respecto a aquellos cuyas vidas se escruta. Los pastores suelen ser más comprensivos con las situaciones complejas de personas heterosexuales porque las conocen. Por ejemplo, aunque Jesús condena el divorcio directamente, la mayoría de las parroquias dan la bienvenida a las personas divorciadas. ¿Tratamos a las personas L.G.B.T. con la misma comprensión?

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James Martin, en el Encuentro Mundial de las Familias: “Los católicos LGBT pertenecen a la Iglesia tanto como el Papa”

Viernes, 24 de agosto de 2018

ponencia-del-padre-martin-en-el-encuentro-mundial-de-las-familiasEl jesuita James Martin, en el Encuentro Mundial de las Familias

El Primer Ministro irlandés abordará con Francisco los abusos sexuales

“No se trata de convertirles en católicos, porque ya lo son”, recuerda el jesuita

El religioso y activista aseguró que los católicos LGTB se sienten a menudo excluidos y que cualquier “gesto de aceptación”, por pequeño que sea, puede “transformar sus vidas”

La tercera jornada del Encuentro Mundial de Familias dedicó hoy una sesión a analizar la posición del colectivo LGTB en la comunidad católica, que contó con la intervención del jesuita James Martin, conocido por su defensa de los derechos de este grupo.

aforo-completo-en-la-ponencia-del-jesuita-martin-en-el-emfAforo completo en la ponencia del jesuita Martin en el EMF

El religioso y activista aseguró que los católicos LGTB se sienten a menudo excluidos y que cualquier “gesto de aceptación”, por pequeño que sea, puede “transformar sus vidas”.

“He escuchado algunas historias muy tristes de católicos LGTB que no se sienten bienvenidos en sus parroquias. Ellos pertenecen a la Iglesia tanto como el papa Francisco. No se trata de convertirles en católicos, porque ya lo son, dijo Martin.

Irlanda se convirtió en 2015 en el primer país del mundo que legalizó el matrimonio igualitario a través de un referéndum, mientras que el pasado mayo la mayoría del electorado votó en otra consulta a favor de la reforma de la ley del aborto, una de las más restrictivas de Europa, a pesar de que ambas cuestiones contaron con la fuerte oposición de la Iglesia católica.

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Ponencia del padre Martin en el Encuentro Mundial de las Familias

El Primer Ministro irlandés abordará con el Papa los abusos sexuales

Mientras tanto, el primer ministro irlandés, el democristiano Leo Varadkar, afirmó hoy que abordará con el papa Francisco cuestiones relacionadas con los derechos humanos y con los abusos sexuales cometidos por el clero contra menores en este país.

Ambos mantendrán un breve encuentro privado el sábado, en la primera jornada del viaje de dos días que efectúa el pontífice a Irlanda con motivo del IX Encuentro Mundial de Familias, que se celebra en Dublín desde el martes.

Según fuentes oficiales, Varadkar, el primer jefe del Gobierno irlandés abiertamente gay, hablará primero “durante seis u ocho minutos” y el papa dispondrá a continuación de un tiempo similar para responder a su interlocutor.

El primer ministro (Taoiseach) avanzó hoy que, después de darle la bienvenida, le planteará asuntos de interés para la ciudadanía de este país, entre los que podrían figurar también los relacionados con el matrimonio homosexual o el aborto, según apuntan los medios.

Sobre los citados abusos, Varadkar reiteró que cualquier investigación llevada a cabo por las autoridades nacionales debe contar con la colaboración del Vaticano y la Iglesia Católica en Irlanda, aportando, subrayó, toda la información que tengan al respecto.

Queremos asegurarnos de que haya verdad y justicia, y reparación para las víctimas y (la Iglesia) debe formar parte de ese proceso”, señaló el Taoiseach, médico de profesión.

El Vaticano ha confirmado que el papa Francisco se reunirá en la capital con un grupo de víctimas de abusos por parte del clero y rezará por ellas en la catedral de Dublín, aunque la Santa Sede ha resaltado que la visita se centrará en la “familia”.

Fuente Agencias/Religión Digital

 

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Los ultras aprovechan la crisis de abusos para llamar a una “purga” de curas gays

Miércoles, 22 de agosto de 2018

curas-gaysLo veíamos venir. ¿Y purga para los heteros que violan niñas?

James Martin, sj: ocurrencia  “ridícula y peligrosa”: “Cualquier purga vaciaría las parroquias y órdenes religiosas de miles de sacerdotes (y obispos) que llevan vidas sanas de servicio y  fieles al celibato”

Aunque admiten que resultaría “en una gran escasez de sacerdotes”, también dicen que “valdría la pena”

(C.D./AP).“Los curas que mostraron conducta homosexual no eran más propensos a abusar de los menores que los que no la mostraron”. Esa fue una de las conclusiones clave del Informe John Jay de 2010, un dossier que analizó sesenta años de abusos en la Iglesia estadounidense y por ello es la investigación más completa llevada a cabo hasta el momento sobre el tema. Pero a pesar de que se haya demostrado sobradamente que el hecho de que uno sea gay no le hace más proclive a aprovecharse de los niños sexualmente, algunas de las voces más conservadoras de la Iglesia han empezado, tras el escándalo McCarrick y el informe de Pensilvania, a llamar a una “purga” de los sacerdotes homosexuales.

Destituir así a los curas gays, además de muy poco evangélica, sería una tarea complicada, ya que se cree que son muchos y muy pocos reconocen abiertamente su orientación sexual. Sectores más moderados instan a la Iglesia a eliminar la necesidad de mantener el secreto proclamando que los homosexuales son bienvenidos si pueden ser curas comprometidos con el celibato.

Entre los moderados más directos está el reverendo James Martin, un sacerdote jesuita y escritor cuyo libro “Building a Bridge” (Construyendo un Puente) vislumbra un camino hacia relaciones más cálidas entre la Iglesia católica y la comunidad LGBT.

“La idea de una purga a los curas homosexuales es ridícula y peligrosa”, comentó Martin en un correo electrónico. “Cualquier purga vaciaría las parroquias y órdenes religiosas de miles de sacerdotes (y obispos) que llevan vidas sanas de servicio y vidas fieles de celibato”.

Esta postura enfurece a algunos católicos conservadores.

michael-hichborn-thumbnailMichael Hichborn, presidente de un instituto que promueve la enseñanza católica tradicional, refirió el caso de McCarrick y dijo que debe haber “una completa y absoluta remoción de todos los clérigos homosexuales de la Iglesia”. “Va a ser difícil y probablemente resultará en una gran escasez de sacerdotes”, indicó Hichborn. “Pero definitivamente valdrá la pena el esfuerzo“.

Aunque el escándalo de McCarrick ha intensificado el debate en Estados Unidos sobre los homosexuales en el sacerdocio, que haya curas gays es un fenómeno a nivel internacional. Por otra parte, escándalos de abuso por parte de clérigos han salido a la luz pública en Chile, Honduras, Francia e Italia, entre muchos otros países.

En Estados Unidos, donde las investigaciones podrían determinar si los dirigentes eclesiásticos hicieron caso omiso de la tendencia de McCarrick hacia los seminaristas jóvenes, ha habido acusaciones de conducta sexual inapropiada en seminarios. El cardenal Sean O’Malley de Boston anunció hace poco una investigación a su seminario diocesano.

respeto-ya-para-los-catolicos-gaysLa doctrina católica tiene luces y sombras en cuanto a la homosexualidad. La Iglesia dice que los gays deben ser tratados con dignidad y respeto, aunque ha enseñado que los actos homosexuales son “intrínsecamente desordenados”.

En 2005, el Vaticano afirmó que los homosexuales, aunque fueran célibes, no deberían ser sacerdotes y dijo que los líderes de la Iglesia no pueden aceptar a aspirantes a seminaristas que “practiquen la homosexualidad, presenten tendencias homosexuales profundamente arraigadas o apoyen la llamada ‘cultura gay’.

Fuente Religión Digital

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De financiero deprimido a sacerdote feliz: la historia de James Martin

Lunes, 20 de agosto de 2018

de-financiero-deprimido-a-sacerdote-feliz-la-historia-de-james-martinEl padre jesuita James Martin es bien conocido  en cristianos Gays pero… ¿le conocemos realmente?. A continuación, su extraordinaria historia de conversión…

James Martin se sentía desgraciado y estresado en su exigente puesto de trabajo en la capital del mundo, Nueva York. Tanto, que en muchas ocasiones sentía

James Martin se sentía desgraciado y estresado en su exigente puesto de trabajo en la capital del mundo, Nueva York. Tanto, que en muchas ocasiones sentía náuseas, dolor de estómago y migrañas, así como la sensación de que no sabía hacia dónde se encaminaba su vida. Era finales de los años ochenta en el Nueva York que Oliver Stone inmortalizó en Wall Street o Martin Amis en Dinero, y las noches de James Martin se sucedían entre citas en los grandes clubs de la ciudad y altas dosis de alcohol, gracias a su empleo como contable y encargado de recursos humanos.

Martin relata con disgusto las historias de su paso por Nueva York. En una de ellas afirma que después de pedirle a uno de sus superiores que mostrase un poco de compasión por el empleado que iba a despedir y que acababa de recibir el título de “empleado del mes”, recibió como respuesta que le jodan a la compasión. Sus dolores de estómago comenzaron el día que pilló a uno de sus compañeros realizando comentarios sexistas sobre una trabajadora. Después de estudiar en la Escuela de Negocios de Wharton en la Universidad de Pensilvania, Martin pasó seis años viviendo la noche neoyorquina, hasta que fue destinado a Stanford (Connecticut), donde bajó un poco el pistón.

La luz al final del túnel

Fue allí donde tuvo la revelación que cambiaría para siempre su vida. Una noche que se había quedado en casa, puso la televisión y asistió a la emisión de Merton: A Film Biography en la cadena pública americana. Se trataba de la historia de la vida de Thomas Merton, un monje trapense que siguió un camino semejante al de Martin, cuando tras vivir en Nueva York había decidido seguir la vocación religiosa en la abadía trapense de Nuestra Señora de Getsemaní en Kentucky. Era el año 1941, y durante los siguientes 27 años, Merton se convertiría en uno de los grandes escritores religiosos de los Estados Unidos del siglo XX. A él se deben obras como Las aguas de Siloé (1949), La vida silenciosa (1957) o su autobiografía, La montaña de los siete círculos (1948).

 Fue su psicólogo quien le preguntó por qué no se unía al sacerdocio. Martin ha recordado la profunda impresión que le causó la visión de la película en aquellos momentos, como relata en su propio libro de memorias, My Life with the Saints (Loyola Press, 2007). “Aún recuerdo su expresión, mucho más feliz que la que veía en el espejo cada mañana. Su vida, esa vida monástica, parecía exótica, misteriosa, romántica”. Al día siguiente, Martin acudió a una librería y pidió La montaña de los siete círculos, “un libro muy bello” en palabras del propio religioso. “Cuando lo terminé de leer una noche, a altas horas, y lo deposité en la mesilla, sabía con seguridad a qué quería dedicarme. Para mí, esa fue ‘mi llamada’”.

Sin embargo, Martin aún no estaba seguro de si debía unirse a un grupo religioso, ya que por aquel entonces, pensaba que “unirse al sacerdocio sería como convertirse en un cantante de ópera o unirse al circo”. Así que, en su lugar, acudió a un psicólogo. Un año después de comenzar su terapia, este le preguntó qué haría con su vida si pudiese. “Sería sacerdote”, le respondió Martin, que se educó en una familia católica aunque no muy practicante. “¿Y por qué no lo haces?”, le respondió este. Y al día siguiente, James Martin levantó el teléfono y marcó el número de los jesuitas. Su vida nunca volvería a ser la misma. Martin lleva 25 años perteneciendo a la orden de los jesuitas y 14 ordenado como sacerdote, y es el editor de la revista America, la revista católica más importante de Estados Unidos.

Fuente El Confidencial

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James Martin denuncia el “océano de odio” que trata de impedirle participar en el Encuentro Mundial de las Familias de Dublín donde finalmente no se permitirá la participación activa del colectivo LGTB

Jueves, 16 de agosto de 2018

de-financiero-deprimido-a-sacerdote-feliz-la-historia-de-james-martinEsta gentuza retrógrada y homófoba ni tienen cabida en la Iglesia católica romana,  ni en el espíritu de Jesús de Nazaret…

Fieles ultraconservadores recogen firmas para que se cancele su asistencia

El jesuita rechaza la presión de sus críticos y les advierte: “Están en el lado equivocado del Evangelio”

(Cameron Doody).- El sacerdote James Martin ha denunciado el “océano de odio y amenazas” que ha recibido después de que se recogieran más de diez mil firmas pidiendo que se cancele su participación en el Encuentro Mundial de las Familias de Dublín. El grupo ha estado reuniendo firmas para expresar a su oposición diciendo que están “decepcionados y muy preocupados porque el Padre James Martin, S.J. hablará en el evento”. También enviaron una carta al arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin, pidiéndole que evite que el clérigo hable en el evento, mientras que la petición también se enviará a los obispos auxiliares de Dublín, el obispo Raymond Field y el obispo Éamonn Walsh.

El jesuita ha afirmado, sin embargo, que no se dejará amedrentar por la presión, opinando que “estos manifestantes no solo están en el lado equivocado de la historia, están en el lado equivocado del Evangelio”.

“¿Qué tipo de jesuita sería si dejo que el odio me impida amar?”, ha preguntado Martin en comentarios recogidos por el Catholic Herald después de que la petición organizada por la rama irlandesa de Tradición, Familia y Prosperidad le acusara de “apoyar el transexualismo de los niños” y “estar a favor de que los homosexuales se besen durante la misa”.

“El Padre Martin no hace distinción entre las personas que luchan valientemente con la atracción del mismo sexo (que por lo tanto no pueden ser consideradas LGBT) y aquellos que han cedido a un estilo de vida inmoral y antinatural condenado por el mismo Apóstol a quien cita arriba.

“El padre Martin es partidario de New Ways Ministry, una organización religiosa pro homosexual y lésbica que ha sido declarada gravemente inaceptable por la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. Ha aceptado públicamente un premio de este grupo, pronunció una charla en su evento y posteriormente desarrolló esta charla en un libro.”

“El Padre Martin también está en desacuerdo con la calificación del Catecismo de la Iglesia Católica de la inclinación homosexual como ‘gravemente desordenada'”, prosigue la reclamación de sus críticos, que también le culpa por impedir que los homosexuales “lleguen a una verdadera comprensión de su condición a la luz de la enseñanza de la Iglesia y la misericordia de Dios”, lo cual califica como un “gran perjuicio”. “Creemos que el error y la confusión que siembra no deberían tener lugar en el Encuentro Mundial de las Familias”, sentencian los censores en potencia, por lo que piden “encarecidamente” que los organizadores del Encuentro retiren su invitación a hablar.

La petición de amordazar al padre Martin no ha surtido, hasta el momento, ningún efecto, y los organizadores del evento señalan que no está previsto ningún cambio al programa de intervenciones. Las críticas tampoco han molestado para nada al jesuita, quien ha minimizado la homofobia de este porcentaje “muy pequeño” de católicos.

“Los organizadores me han pedido que hable sobre cómo las parroquias pueden dar la bienvenida a los católicos LGBT, sus padres y sus familias. Espero compartir las mejores prácticas de las parroquias que se han comunicado con la comunidad católica LGBT”, dijo Martin .

“Tengo el apoyo de mis superiores jesuitas, varios cardenales, arzobispos y obispos, y también de la mayoría de los fieles, muchos de los cuales tienen personas LGBT en sus familias”, ha recalcado.

A pesar de las presiones que constantemente recibe, el jesuita Martin sigue siendo un defensor feroz de la dignidad de los católicos LGBTI. En el encuentro de Dublín, sacará provecho de su reciente libro “Construyendo un puente”respaldado por los cardenales Joseph Tobin y Kevin Farrell– para dar una charla sobre cómo dar una mejor bienvenida en la Iglesia a los fieles de otras orientaciones afectivas. Así mismo, el Cardenal de Chicago Blase Cupich salió en defensa de James Martin, y le invitó a impartir las reflexiones cuaresmales en su diócesis.

El Encuentro Mundial de las Familias de Dublín finalmente no permitirá la participación activa del colectivo LGTB

wmof2018-logo-dublin-archdiocese1-2Nos hicimos eco hace unos meses de los gestos inclusivos que se vislumbraron en un primer momento con la publicación de los materiales preparatorios del Encuentro Mundial de las Familias de Dublín (en el que participará el papa Francisco el próximo 25 de agosto) y aun cuando comentarios recientes del Arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin, y otros líderes de la iglesia Irlandesa declararon que esperabann que parejas del mismo sexo y familias LGBTI fueran bienvenidas en el encuentro, el folleto promocional, sobre el evento auspiciado por el Vaticano, eliminó imágenes de su versión original al considerar que incluían a parejas del mismo sexo y sus familias. Un video oficial también borró menciones del Obispo Auxiliar de Los Ángeles y nativo de Cork, David O´Connell refiriéndose a que los modelos de familia incluían a “… parejas gais criando niños, personas en segundas nupcias…”. Mientras tanto, expositores que son considerados como homofóbicos y otros a favor de la comunidad homosexual son ahora parte de la agenda del evento. Las presiones de los sectores de la línea dura y ultraconservadora de la Iglesia Católica se han logrado imponer para que en el mencionado encuentro no haya ningún reconocimiento ni ningún espacio de visibilidad abiertamente LGTB que pueda interpretarse como un relajamiento de la vigente doctrina social de la iglesia, por la que el activismo LGTB y su lucha por los derechos igualitarios se suelen reducir a una supuesta «ideología de género». The Global Network of Rainbow Catholics (GNRC), que agrupa a 32 organizaciones católicas inclusivas de todo el mundo, ha sido finalmente vetada y no se le permitirá la participación activa. La excusa oficial se basa en «consideraciones logísticas».

iconoThe Global Network of Rainbow Catholics solicitó en tiempo y forma ser una de las plataformas presentes en la zona de exposiciones del Encuentro Mundial de las Familias de Dublín. No obstante, parece que las «consideraciones logísticas» impedirán que un sector que defiende la inclusividad del colectivo LGTB en la Iglesia Católica tenga presencia en dicho encuentro. En realidad, la excusa es poco creíble, teniendo en cuenta que han sido públicas y notorias las presiones del ala dura y ultraconservadora de la jerarquía (y de los sectores sociales afines) para evitar cualquier nuevo gesto que haga parecer un cambio de postura oficial con respecto a la heteronormatividad tradicional de la doctrina social vigente de la iglesia.

Ruby Almeida, codirectora de GNRC, se ha lamentado de que «la iglesia públicamente dice que es acogedora [para las personas y organizaciones LGTB] pero se ejerce presión sobre los organizadores. Queríamos poder ir y decir que esto es lo que somos». Según esta misma representante de la red de entidades católicas pro LGTB, aunque el papa estaba «tratando de crear un espacio para nosotros», había fuerzas conservadoras en el Vaticano que dominaban.  En opinión de Almeida, «hay una gran lucha de poder en el Vaticano, pero la gente quiere ver el cambio».

Las primeras referencias al colectivo LGTB en los materiales preparatorios de este Encuentro Mundial de las Familias abrieron una puerta a lo desconocido hasta la fecha, teniendo en cuenta que en todas las ediciones anteriores no se movió ni un milímetro la doctrina social de la iglesia. Hace meses nos preguntábamos hasta dónde llegarían esos gestos inclusivos y la respuesta empieza a hacerse ahora evidente.

El pasado mes de julio, el portavoz de We Are Church (WAC) en Irlanda, Brendan Butler, ya denunció que «el 25 de mayo enviamos una carta certificada al padre Tim Bartlett, secretario general de Encuentro Mundial de las Familias y la copiamos al Dr. Diarmuid Martin, arzobispo de Dublín y presidente del Encuentro Mundial de las Familias, solicitando la cortesía de una decisión sobre nuestra solicitud. Ambas cartas también fueron ignoradas», decía entonces. Asimismo, Butler añadía que la jerarquía eclesiástica dominante continúa «con sus tácticas de sigilo, ya utilizadas contra los homosexuales, borrando fotos de parejas LGTBQI de su folleto oficial a principios de este año y eliminando un minuto incluido del vídeo del obispo David O’Connell».

Dios es Familia

El codirector de The Global Network of Rainbow Catholics, Christopher Vella, también se quejaba de la exclusión. «La realidad es que las personas LGTBI y sus familias son parte de la Iglesia. Hay millones de católicos LGTBI y cientos de millones que tienen miembros LGTBI en sus familias. Ellos merecen ministerio y cuidado pastoral efectivo, al igual que cualquiera en nuestra Iglesia. Los gestores de la Iglesia no tienen todas las respuestas; muchos de ellos tienen sus propias interrogantes. Estamos dispuestos a ser una fuente para esas familias y para esos líderes de la Iglesia. Es una lástima que nuestra asistencia y experiencia no sea recibida con entusiasmo».

Fuente Religión Digital/Dosmanzanas

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La oposición al Papa organiza su propio Encuentro Mundial de las Familias paralelo al oficial

Jueves, 21 de junio de 2018

encuentromundialfamiliasdublin_560x280En protesta por la ‘Amoris laetitia’ y por la invitación a James Martin

Contará con intervenciones de críticos a Francisco, como el cardenal Burke o el obispo Schneider 

(Cameron Doody).- La disidencia ultraconservadora en la Iglesia llega a límites insospechados. Críticos al Papa Francisco como el cardenal Raymond Burke o el obispo Athanasius Schneider hablarán en una “Conferencia de Familias Católicas” que tendrá lugar en Dublín este agosto, en paralelo al Encuentro Mundial de las Familias organizado por el Vaticano.

“Pensamos que el mejor servicio que podemos dar es intentar explicar las bellas enseñanzas de la Iglesia de una manera clara y abierta y directa”, ha explicado el responsable del evento alternativo y director del Instituto Lumen Fidei, Anthony Murphy, al Tablet. “Quisimos organizar un evento católico con expertos católicos en la familia quienes han contribuido a lo largo de los años a los apostolados pro-familia”, ha añadido.

En contraste con el Encuentro Mundial de las Familias oficial, que se centrará en Amoris laetitia -la exhortación apostólica sobre el amor en la familia del Papa Francisco, de 2016- la Conferencia de Familias Católicas girará en torno a la encíclica del Papa Pío XI Casti Connubii, también sobre el matrimonio cristiano pero que data de 1930. Y aunque Murphy se ha apresurado a decir que la Conferencia de Familias Católicas será “nuestra contribución y apoyo al Encuentro Mundial de las Familias” en un momento en el que “hay tanta confusión en la Iglesia” sobre la doctrina del matrimonio y la familia, lo cierto es que los organizadores pretenden de una forma competir con el Encuentro oficial, ya que la Conferencia tendrá lugar en unas instalaciones muy cercanas a donde se desarrollará el Encuentro.

Y no es que los ultraconservadores detrás de la Conferencia de Familias Católicas estén en desacuerdo solo con el contenido de Amoris laetitia. También están en contra de la presencia en el Encuentro Mundial de las Familias -con la bendición tanto del Vaticano como de la jerarquía irlandesa- del jesuita James Martin, conocido por sus esfuerzos de construir puentes de respeto entre la Iglesia y la comunidad LGBTI.

“Creo que cualquier fiel católico estaría profundamente decepcionado en tener a alguien que ha causado tanta confusión con sus varias intervenciones y ocasionado tanto daño al cuerpo de la Iglesia con esta confusión”, ha denunciado Murphy. “He hablado con muchos clérigos en Irlanda, América y en Inglaterra que no se pueden creer que un hombre así fuera invitado con la aprobación del Vaticano”.

“Lo único que podemos decir es que este hombre no representa a la doctrina de la Iglesia y que está altamente influenciado por el lobby anti-católico homosexualista, ha apostillado el director de Lumen Fidei.

Fuente Religión Digital

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Un obispo neozelandés afirma que la Iglesia católica se encuentra en un “momento Galileo” respecto a la aceptación de la homosexualidad

Jueves, 1 de febrero de 2018

1443312623415Poco a poco comienzan a escucharse dentro de la jerarquía católica voces que se distancian del rechazo puro y duro a la realidad LGTB. En los últimos tiempos hemos venido recogiendo algunas (todas ellas fuera de España). Hoy nos hacemos eco de otra, procedente de nuestras antípodas. Un obispo neozelandés ha comparado el momento que hoy vive la Iglesia católica al respecto de la realidad LGTB con lo que sucedió con Galileo, condenado por la Inquisición en 1633 (por asegurar que la Tierra giraba alrededor del Sol) y rehabilitado por Juan Pablo II en 1992.

Stephen Lowe, obispo de Hamilton (Nueva Zelanda) ha declarado que la Iglesia católica se encuentra en un “momento Galileo” al respecto de las personas LGTB. Lowe hizo esta afirmación en el Festival católico juvenil de Aotearoa, donde señaló igualmente que en esta materia son los jóvenes los que están liderando los cambios. “Creo que los jóvenes son profetas para la Iglesia. Siempre tienen algo que decirle a la Iglesia. Y esto es lo que ha pasado. Los jóvenes quieren que la Iglesia se comprometa más con ellos [las personas LGTB]”, aseguró. “La psicología aún está debatiendo, pero la Iglesia tiene que comprometerse con la ciencia y con la experiencia de las parejas de personas atraídas por personas del mismo sexo”, añadió.

A este mismo festival asistieron otros dos obispos, además de Lowe, que también pronunciaron palabras inclusivas. Así, el obispo Patrick Dunn de Auckland señaló que “necesitamos que las personas LGTB se sientan bienvenidas. Son personas preciosas, pero se sienten rechazadas por la Iglesia”. No es la primera vez que Dunn destaca en este tema. En su momento apoyó al sacerdote jesuita James Martin frente a los ataques que recibió por su libro Construyendo un puente, en el que defiende un acercamiento entre las personas LGTB y la iglesia católica. Por su parte, el cardenal John Dew, arzobispo de Wellington apeló al papa Francisco: “Él [Francisco] dice ciertamente que si las personas están en una situación difícil o que no es conforme a la enseñanza de la Iglesia, las escuchas, las acompañas, las intentas hacer comprender. Y si ellas no comprenden, no las desprecias”.

Es cierto que en las palabras del obispo Lowe se advierte el tono habitual en algunas declaraciones eclesiásticas acerca del supuesto “debate abierto” en psicología sobre la homosexualidad —cuando lo cierto es que la evidencia científica y el consenso de los profesionales resolvieron el tema hace años— o el uso de expresiones como “atracción por personas del mismo sexo”, con las que se evita nombrar expresamente a gais, lesbianas o bisexuales. También es cierto que, en el caso del arzobispo Dew, este procura que en sus palabras no haya ningún cuestionamiento de la doctrina oficial. Sin embargo, también es verdad que estas declaraciones revelan una progresiva toma de conciencia de que estamos en un momento clave, en el que la Iglesia tendrá que revisar algunas de sus posturas a la luz del conocimiento, como ocurrió con Galileo. Es importante destacar también que estasa afirmaciones tuvieron lugar en un encuentro con jóvenes, es decir, en interlocución con personas laicas, “fieles rasos”, de los que surgen el mayor número de voces a favor de la inclusión de las personas LGTB. Solo cabe esperar que, a diferencia de lo ocurrido con Galileo, la Iglesia católica no tarde 359 años en advertir la necesidad de un cambio de rumbo.

Fuente Dosmanzanas

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La decisión de algunos obispos estadounidenses de prohibir o limitar funerales a quienes convivan con parejas del mismo sexo causa controversia interna

Sábado, 2 de diciembre de 2017

2171032_n_vir1Funeral del joven gay chileno asesinado Wladimir Sepúlveda

En los últimos meses, dos decisiones muy duras de obispos estadounidenses han encontrado una fuerte oposición dentro de la propia Iglesia católica. En junio, el obispo de Springfield (Illinois) prohibía los funerales para quien viviera en pareja con otra persona de su mismo sexo. Más recientemente, la diócesis de Madison (Wisconsin) ha publicado unas recomendaciones sobre los funerales de personas que vivan en pareja con personas de su mismo sexo en las que indica que deben abordarse de forma muy discreta para evitar el “escándalo”. La noticia, sin embargo, ha provocado fuertes reacciones de rechazo dentro de la propia Iglesia estadounidense, que incluyen además a figuras de relieve, como el sacerdote jesuita James Martin, de quien ya hemos hablado en esta página.

El pasado junio se difundía una decisión del obispo de Springfield (Illinois), Thomas John Paprocki, muy dura hasta para criterios conservadores. A las ya prohibiciones de bendecir a parejas del mismo sexo o de su admisión a la comunión, se unía la negativa a que una persona en riesgo de muerte recibiera los últimos sacramentos salvo que “se arrepintiera”. Más aún, la prohibición se extendía a los funerales: “A menos que dieran algún signo de arrepentimiento antes de su muerte, las personas fallecidas que hayan vivido públicamente en una relación con alguien de su mismo sexo, causando escándalo público a los fieles, quedarán privadas de ritos funerales”.

La decisión provocó una respuesta adversa notablemente amplia. Por ejemplo, Fortunate Families, una red de familias católicas con hijos LGTB, emitió un comunicado en el que acusaba al obispo Paprocki de no tener sensibilidad pastoral: “Al negar a las personas LGTB la recepción de la comunión y ritos funerales, usted de hecho los está excomulgando (…) ¿Estar en un matrimonio con alguien del mismo sexo está al mismo nivel que una persona que niega el Credo?”. Destacó especialmente la reacción del padre James Martin, jesuita y redactor jefe de la revista America, una de las publicaciones católicas más importantes de Estados Unidos. Ya hemos tenido ocasión de hablar de él en esta página, pues ya se ha pronunciado en varias ocasiones a favor del colectivo LGTB, en particular a propósito del atentado de Orlando y de la publicación de un libro donde invitaba a “tender puentes” entre la Iglesia católica y la comunidad LGTB. En esta ocasión, en una publicación en su perfil de Facebook, Martin señaló la incongruencia de aplicar criterios tan severos a las parejas del mismo sexo y no a otras situaciones que, doctrina en mano, son también “irregulares”: “Si los obispos prohíben a miembros de matrimonios del mismo sexo recibir un funeral católico, también tienen que ser coherentes. Debemos prohibir también a católicos divorciados y vueltos a casar a quienes no se les han concedido anulaciones; a mujeres u hombres que han tenido un hijo fuera del matrimonio; a miembros de parejas heterosexuales que viven juntas antes del matrimonio, y a cualquiera que use métodos de control de natalidad. Pues todos ellos también están contra la enseñanza de la Iglesia. Más aún deberán prohibirlos a cualquiera que no cuide a los pobres que no cuide el medio ambiente a cualquiera que apoye la tortura, pues también son doctrinas de la Iglesia. Más fundamentalmente, deben prohibirlos a la gente que no se comporte con amor, que no perdone y que no tenga misericordia; pues estas cualidades representan las enseñanzas de Jesucristo, son las mas fundamentales de todas las enseñanzas de la iglesia. Poner el foco solo en las personas LGTB sin un foco similar el comportamiento moral sexual de las personas heterosexuales es, en palabras del catecismo, un signo de discriminación injusta”.

Con todo, la reacción más dura, como en su momento recogimos, vino de Michael Sean Winters, del National Catholic Reporter (otra prominente publicación católica), quien pidió directamente a la destitución del obispo: “El motu proprio Come una mare amorevole se publicó en respuesta a la necesidad de retirar obispos que habían sido negligentes en el manejo de las alegaciones de abusos sexuales por parte del clero, pero el texto no limitaba su alcance a este único asunto. Cuando un obispo malinterpreta tanto la cultura como el Evangelio, por no hablar de su papel como obispo, de tal manera que emite un decreto como el que Paprocki ha emitido, demuestra que está tan desquiciado que no puede dirigir una iglesia local. Antes de que haga más daño, debe dimitir o ser despedido”, afirmaba con dureza.

La diócesis de Madison sigue los pasos de Springfield

Más recientemente, otra diócesis que ha tomado una decisión similar ha sido la de Madison (Wisconsin), gobernada por el obispo Robert Morlino. El vicario general, monseñor James Bartylla, ha informado a los sacerdotes en una nota sobre las nuevas pautas en los funerales católicos, que contiene una sección titulada “Consideraciones sobre los ritos funerales para una persona en una unión homosexual”. En ella queda claro que lo que preocupa es el “escándalo”: “El principal problema está en el escándalo y la confusión. La tarea pastoral por tanto es la de minimizar el riesgo de escándalo y confusión a la vez que se está disponible para el fallecido y la familia. Si la situación lo requiere (…) se podrán denegar ritos funerales a pecadores manifiestos en quienes es escándalo público para los fieles no puede evitarse. Si hay duda, se habrá de consultar al ordinario del lugar [el obispo] y seguir su juicio”.

Entre las razones para negar el rito se cita por ejemplo que el fallecido o su pareja fuesen “promotores del ‘estilo de vida gay’”. Haber mostrado en vida algún signo de activismo o de no haber aceptado la enseñanza oficial hace así al fallecido susceptible de no recibir un funeral. Las indicaciones incluyen una serie de preguntas que ha de hacerse el sacerdote en cada caso concreto: “Para minimizar el escándalo, ¿debería haber solo una breve celebración de la Palabra en la funeraria? ¿O quizá un oficio frente a la tumba? Quizá podría ofrecerse una misa funeral con o sin mención explícita del nombre del fallecido o de la ‘pareja’, en la parroquia o incluso en otra parroquia (para evitar el escándalo), con o sin miembros de la familia”. Pero la nota va aún más allá, al plantearse como un “gran riesgo de escándalo y confusión”, el que aparezca el nombre del sacerdote o la parroquia en cualquier esquela u obituario “público (por ejemplo, periódico) o semi-público [sic]”. Tampoco puede haber referencia al compañero viudo en nada publicado por la parroquia, ni ninguna referencia a la “unión no natural”. Igualmente, se aconseja “mantener al mínimo el compromiso del sacerdote o diácono (por ejemplo, limitado a un sacerdote o diácono y en los momentos meramenete esenciales de un oficio o rito, si lo hay)”. En otras palabras, se puede rezar por el fallecido, pero sin que no se note mucho.

Estas indicaciones han vuelto a causar controversia, como ya sucediese con las de Springfield. De nuevo, James Martin se ha pronunciado con claridad: “El problema, como indico en Building a Bridge [su libro a favor del acercamiento entre la Iglesia y el colectivo LGTB antes mencionado] es que estas enseñanzas casi siempre se aplican de manera selectiva. Esto es, no hay un foco equivalente en la moralidad sexual de los católicos heterosexuales en el momento de sus funerales (por ejemplo, ¿estaba él o ella divorciado y casado de nuevo sin anulación? ¿Estaban viviendo juntos antes del matrimonio?). Tampoco se pone bajo tal microscopio la moralidad de los profesores de escuela católicos (por ejemplo, ¿está él o ella viviendo con una pareja antes del matrimonio?). El foco puesto exclusivamente en las personas LGTB y su moralidad sexual, sin un foco equivalente en la moralidad sexual (o moralidad en general) de los católicos heterosexuales, constituye lo que el catecismo denomina ‘discriminación injusta’ (2358)”.

En definitiva, si las decisiones de obispos como los de Springfield o Madison dejan bien claro que persisten actitudes fuertemente discriminatorias dentro de la Iglesia católica, también parece confirmarse que en Estados Unidos hay una creciente contestación interna, que contrasta con lo que sucede en en otros lugares, como España, donde afirmaciones fuertemente discriminatorias de otros obispos no cuentan por el momento con oposición significativa de voces católicas “autorizadas”. Veremos si eso cambia en el futuro.

Fuente Dosmanzanas

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James Martin, a los obispos USA: “¿Dónde están las declaraciones en defensa de los LGBT?”

Lunes, 6 de noviembre de 2017

el-jesuita-james-martinDenuncia que ni parecen “reconocer que la Comunidad Católica LGBT existe”

“Enterremos frases como ‘atracción a personas del mismo sexo’, y llamemos a la gente lo que ella se llama”

“La carga la tiene la Iglesia institucional porque es la Iglesia institucional la que ha hecho que los católicos LGBT se sientan marginados, y no al revés”

(Cameron Doody).- “El respeto significa, como mínimo, reconocer que la comunidad católica LGBT existe”. En una charla en Filadelfia, el jesuita James Martin lanzó un reto al episcopado estadounidense: que de una vez por todas reconozca que existen católicos no heterosexuales. Y no simplemente que existan católicos “afligidos por una atracción a personas de su mismo sexo”, ya que el respeto que estos fieles merecen implica “llamar a la gente lo que quiere que se la llame”.

El padre Martin arrancó su charla la noche del pasado lunes en la iglesia de Old St. Joseph’s explicando el sentido del título del libro suyo que había venido a presentar, que se traduce al español como Construyendo puentes: Cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad. El jesuita aclaró que los “puentes” a los que el título de su libro hace referencia se han hecho necesarios en la medida en la que ha habido una falta de comunicación y bastante desconfianzaentre los fieles LGBT y la jerarquía eclesiástica.

Como prueba de ello, Martin señaló la reacción del episcopado estadounidense después de la matanza en el club gay de Orlando en junio del año pasado, en la que murieron más de medio centenar de personas. “La mayoría de los obispos no dijeron nada” tras la tragedia, lamentó el jesuita, y de ellos que sí ofrecieron condolencias y oraciones “solo unos pocos mencionaron las palabras ‘LGBT’ o ‘gay'”. Hecho que a Martin, dijo, le pareció “un cierto fracaso a la hora de reconocer la existencia” de la comunidad gay.

Pero ¿en qué consistiría un gesto por parte del episcopado que pudiera satisfacer a los fieles gays y hacerles sentir acogidos, por fin, en su Iglesia? Martin no tiene ninguna duda. Primero, si la jerarquía quiere respetarlos, de verdad, ésta tendría que enterrar, por fin, “frases como ‘afligido con atracción a personas del mismo sexo’, que ninguna persona LGBT que yo he conocido utiliza”, afirmó el sacerdote. Y segundo, la jerarquía debería publicar declaraciones en defensa de la comunidad gay, tal y como “los líderes católicos con regularidad publican declaraciones en defensa de los nonatos, los refugiados y migrantes, los pobres, los sin techo, los ancianos”.

Aún así, el puente de la Iglesia institucional hacia los católicos LGBT sería incompleto sin dos peldaños más, a juicio de Martin. Uno, que la jerarquía sea “consistente” con su política de contrataciones y despidos de personal. Demasiadas veces esta política ha sido utilizada solo en contra de empleados eclesiales gays, cuando, a juicio de Martin, “para ser consistente, debemos despedir a gente que no ayudan a los pobres. Debemos despedir a gente que no perdona. Debemos despedir a gente que no ama”. Y el último peldaño que la Iglesia puede colocar para de verdad alcanzar la periferia que es la comunidad LGBT: que sea la jerarquía la que dé el primer paso.

“La carga la tiene la Iglesia institucional”, concluyó Martin en su intervención. “Quiero ser muy claro. La carga la tiene la Iglesia institucional porque es la Iglesia institucional la que ha hecho que los católicos LGBT se sientan marginados, y no al revés. Así que, el trabajo lo ha de hacer los líderes de la Iglesia”.

Fuente Religión Digital

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El Cardenal de Chicago Blase Cupich sale en defensa de James Martin, y le invita a impartir las reflexiones cuaresmales en su diócesis

Martes, 3 de octubre de 2017

cardenalcupichyjamesmartin_560x280El cardenal Cupich y James Martin sj

“Un sacerdote que ha dado su vida al servicio de la Iglesia” 

Ve “desafortunados” los ataques recibidos por el jesuita por construir puentes con el mundo LGBTIQ

Solo le diría a la gente: decide por ti mismo, formar tu propia decisión, leyendo exactamente lo que Martin escribió”

(Cameron Doody).- “Un sacerdote que ha dado su vida al servicio de la Iglesia”. Ese es el respaldazo que el cardenal Blase Cupich acaba de brindar al jesuita James Martin, objeto de una campaña de acoso por parte de la ultraderecha católica. “Ha sido muy dedicado, es muy respetado”, ha añadido el arzobispo de Chicago sobre el autor de Building a Bridge, que busca “construir un puente” de respeto entre la Iglesia y las personas LGBTIQ.

Según informa el National Catholic Reporter, el cardenal Cupich invitó al padre Martin a que diera una serie de reflexiones públicas durante la próxima Cuaresma en la catedral de Chicago. Dicha invitación viene después de que Martin viera canceladas tres charlas suyas previstas para los próximos meses: en el seminario de la Universidad Católica de América, en una cena de la orden del Santo Sepulcro en Nueva York y en la agencia para el desarrollo internacional de los obispos de Inglaterra y Gales.

Al extender su invitación al jesuita -autor de una docena de libros y un editor de la revista America– Cupich dijo que “quería asegurarme de que refrendara lo que [Martin] estaba haciendo, tal y como informa The Sun Times. “Creo”, continuó el purpurado, “que estas instancias de no invitarle o retirarle la invitación fueron muy desafortunados, y quería hacerle saber que le apoyaba”.

Martin “es un sacerdote que ha dado su vida al servicio de la Iglesia”, añadió el arzobispo de Chicago. “Ha sido muy dedicado, es muy respetado. El Santo Padre le nombró a una comisión en Roma [a la Secretaría para la Comunicación]. Así que, solo le diría a la gente: decide por ti mismo, forma tu propia decisión, leyendo exactamente lo que escribió”.

Por su parte, Martin dijo al Sun Times que estaba “encantado” de ir a Chicago pese a las cancelaciones forzadas por las campañas de los católicos ultras. Con respecto al elogio del cardenal Cupich, el jesuita lo calificó como un “voto de confianza de un líder de la Iglesia muy respetado por lo que estoy intentando lograr con este libro”.

Ya bromeando acerca de la polémica levantada por su libro, Martin afirmó que “las noticias de las cancelaciones… triplicaron las ventas semanales”, algo que en todo caso, testifica el hecho de que la acogida que ha recibido su tomo ha sido tremendamente positiva.

“Tengo el apoyo del 99,9% de los fieles católicos”, zanjó Martin, añadiendo que cuando visita parroquias “es todo abrazos y el darme las gracias”. Por no decir nada de que, incluso tras la tumulta, “Jesús me está muy cerca en la oración, y también tengo su apoyo, que es lo que más importa”.

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Charles Chaput, cardenal de Filadelfia advierte que las disputas sobre la moral sexual están llevando a “una ‘Reforma 2.0′”

Jueves, 28 de septiembre de 2017

rns-charles-chaput-012717Critica a James Martin por poner en entredicho la relación entre doctrina y misericordia

Las cuestiones son diferentes, pero la “gravedad” de lo que está en juego “es igual de real”

(Cameron Doody).- Las disputas sobre la moral sexual están llevando la Iglesia a una segunda Reforma, en la que la “gravedad” de lo que está en juego “es igual de real” que en la de Lutero y “las consecuencias serán igual de trascendentes”. Esta es la forma en la que se ha referido el arzobispo de Filadelfia, Charles Chaput, a la polémica suscitada por el libro pro-acercamiento a las personas LGBT del jesuita James Martin. Tomo que, dice, ha puesto en entredicho la relación entre la misericordia, la doctrina y el juicio personal en la teología católica.

Aunque en un artículo publicado en el portal First Things, el arzobispo de Filadelfia lamenta la cantidad de insultos “inexcusablemente feos” que se ha lanzado a Martin por su libro -sobre todo por parte de la extrema derecha católica- esta invectiva no le excusa al jesuita de una crítica legítima y seria que no tiene nada que ver con el rencor personal”.

Según Chaput, el libro de Martin -que desde su título mismo, Building a Bridge, aboga por “construir un puente” entre la Iglesia y el colectivo LGBT- no trata, como muchos han alegado, “de si estamos dispuestos o no de eliminar el fariseísmo de la vida de la Iglesia”. Lo que está en juego en la polémica es nada más y nada menos, sostiene el arzobispo de Filadelfia, que el papel del juicio crítico, del que el fariseísmo supuestamente está lleno pero que “templado por la misericordia, y fiel a las Escrituras y la doctrina constante de la Iglesia, es una obligación del discipulado católico, especialmente en las cuestiones morales, y especialmente en la erudición católica”.

Así, el arzobispo Chaput acusa a Martin de haber suscitado “aprensión y críticas” entre los fieles con su negación de esta teología y con sus “ambigüedades” sobre la actitud que debe tener la Iglesia con las personas LGBT. Miedos que han provocado el enojo desatado de los elementos de la Iglesia ultraconservadora que montaron la campaña despiadada contra Martin, pero que -por mucho que Chaput la considere a esta campaña “un contra-testimonio destructivo al Evangelio”– no deja de ser por este hecho “la perfecta imagen invertida del sarcasmo venenoso, desdén y cultivo sistemático del escepticismo y disenso” que ha marcado la Iglesia “progresista” durante décadas.

Es de esta forma, en fin, que el arzobispo de Filadelfia llega a situar la culpa de que estemos a las puertas de otra Reforma firmemente en el jesuita y la Iglesia “progresista” que supuestamente la apoya. “De muchas maneras”, concluye el prelado -no menos las del enfado que está provocando James Martin y el disenso que fomenta- “nuestra época se parece a la inquietud generalizada que había al filo de la Reforma”, y así a “una especie de momento ‘Reforma 2.0′”.

Fuente Religión Digital

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El jesuita James Martin sostiene que los católicos LGBT no están obligados a practicar la castidad

Sábado, 23 de septiembre de 2017

james-martin-sj-y-la-portada-de-su-nuevo-libroNo han “recibido” la doctrina de la continencia, y por tanto no les es vinculante

“En términos del Catecismo, es una obligación, pero para los LGBT es una imposición” 

(Cameron Doody).- Tras haber aguantado los ataques de los ultras, el jesuita y asesor del Papa Francisco, James Martin, se siente fuerte. Fuerte para seguir predicando sus palabras proféticas para toda la Iglesia, y esta vez insistiendo en que los católicos LGBT no están obligados a practicar la castidad.

En un vídeo colgado este miércoles en YouTube, el padre Martin ha recurrido a la tradición teológica que sostiene que una doctrina no se convierte en tal hasta que sea aceptada por todos los fieles. “Una tradición de la que mucha gente no sabe mucho”, sostiene el jesuita, “ya que apenas se ha hablado de ella los últimos treinta o cuarenta años”.

Este tipo de recepción de una doctrina, ha continuado Martin, sí ha ocurrido en el caso de las doctrinas que subyacen a las fiestas de la Iglesia, por ejemplo, pero no en cuanto a la disciplina sexual.

“Para que una doctrina se convierta en normativa”, ha explicado el jesuita,es de esperar que sea recibida por el pueblo de Dios. Así pasó con la Asunción, por ejemplo. Se declaró la Asunción y la gente la acepta. Van a la fiesta de la Asunción, creen en la Asunción, y es recibida”.

soy-homosexual-tengo-hijos-soy-catolico1Pero “la doctrina que las personas LGBT deben ser célibes toda su vida -no solo antes del matrimonio, como es para la mayoría, sino toda su vida- no ha sido recibida”, ha continuado Martin. Situación que plantea la pregunta “teológica” de qué puede hacer la Iglesia con esta no aceptación por parte de los LGBT de una doctrina dirigida especialmente a ellos, a la que deben prestar atención ya “los obispos y la gente LGBT”.

Y es más: el hecho de que la Iglesia se fije tanto en los asuntos LGBT es el resultado solo de una “mala interpretación” de lo verdaderamente importante en la teología moral. Muchas veces también, ha lamentado, la obsesión con la sexualidad de los gays por parte de católicos de la extrema derecha, que es el resultado de un “miedo” que sienten de su propia “sexualidad compleja”.

Pero al fin y al cabo, ha denunciado Martin, sigue haciendo estragos en la Iglesia la paradoja de que eleve el celibato como uno de los más preciosos carismas evangélicos a la vez que la impone sobre las personas de diferentes orientaciones afectivas. “Se supone que el celibato es un don, o algo que escoges”, ha reflexionado el sacerdote. Pero “en términos del Catecismo, es una obligación, y los LGBT la consideran una imposición”.

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Los ultras montan una campaña “histérica” y homófoba contra el asesor del Papa, James Martin sj

Jueves, 21 de septiembre de 2017

james-martin-sj-y-la-portada-de-su-nuevo-libroWebs de la extrema derecha católica causan la cancelación de tres charlas suyas

El presidente de la Universidad Católica de América les afea su falta de sensatez y “caridad”

(Cameron Doody).- “Irracional, odiosa e histérica”. De esta forma ha calificado el editor de la prestigiosa revista America y asesor del Papa Francisco en la Secretaría de Comunicaciones del Vaticano, James Martin sj, la campaña orquestada por los elementos más ultraconservadores de la Iglesia estadounidense cuyo resultado ha sido la cancelación de tres charlas que estaba previsto que el jesuita daría en los próximos meses.

En un mensaje colgado en su cuenta de Facebook, Martin ha explicado que el seminario de la Universidad Católica de América (CUA) ha cancelado el discurso que iba a ofrecer el 4 de octubre, “gracias a una campaña de Church Militant, el sacerdote conocido como ‘Father Z’ y LifeSite News.

Las razones para la decisión de retirar su invitación al padre Martin, afirmó en una nota el seminario de la CUA, obedecían a “comentarios cada vez más negativos de sitios de medios sociales”, y “el interés por evitar la distracción y la controversia”. Una postura criticada hasta por el propio presidente de la CUA, John Garvey, quien afirmó que “es problemático que individuos y grupos dentro de nuestra Iglesia demuestren… [una] incapacidad para hacer distinciones y ejercer la caridad”.

La campaña vergonzosa de Church Militant –Iglesia Militante“, en español-, Father Z y LifeSite News, dijo Martin en Facebook, “causó una tormenta de llamadas telefónicas, correos electrónicos y mensajes al Theological College [el seminario de la CUA], que incluyó, según me dijeron, gente gritando a los recepcionistas que contestaron al teléfono.

Acontecimientos parecidos a los que causaron la cancelación de otra charla que Martin iba a dar en una cena de la Orden del Santo Sepulcro en la ciudad de Nueva York, que también supusieron emails y llamadas furiosos de algunos miembros de la Orden” incitados por los responsables de las webs ultraconservadoras. Además de la cancelación de un discurso de Martin en Londres auspiciado por la Cafod, la agencia de los obispos ingleses para el desarrollo en el extranjero.

“Cada una de estas cancelaciones”, ha explicado Martin en su cuenta en la red social, “fue el resultado de ira o miedo sobre mi libro Building a Bridge [“Construyendo un puente“], sobre los católicos LGBT“. Tomo, cabe recordar, cuyo argumento de que la Iglesia deba mostrar más respeto, compasión y sensibilidad hacia las personas gays, lesbianas, bisexuales o transgénero ha sido respaldado por numerosos cardenales y obispos, a la vez que ha suscitado el “miedo, odio y homofobia” de los católicos de la extrema derecha, según lo escrito por el jesuita.

¿Y la ironía de toda esta campaña sucia montada por los católicos fundamentalistas identificados por Antonio Spadaro y Marcelo Figueroa en julio de este año como parte integral del “ecumenismo de odio” que aupó a Donald Trump a la Casa Blanca? Que Martin ni incluso iba a discursar sobre los católicos LGBTIQ y la relación de la Iglesia con ellos, sino simplemente sobre Jesucristo. Con lo que el padre Martin afirma que “ninguna de estas cancelaciones me molestan. No he perdido el sueño por ellas”.

Y porque, después de todo -y como ha recordado el jesuita- “habrá muchos otros espacios” en los que se sentirá bienvenido, incluyendo la Iglesia de la Santa Trinidad en Washington, donde le han citado para otra charla el día 30 de este mes. También hay otras buenas noticias en el horizonte, ha anunciado Martin, como la publicación a principios del próximo año de una edición revisada y expandida de Building a Bridge.

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El jesuita James Martin anima a los curas gays a salir del armario

Jueves, 13 de julio de 2017

el-armario-eclesiastico-y-los-sacerdotes-gays“Ayudaría a mostrar cómo la gente gay puede vivir de forma casta”

“Están viviendo lo que la Iglesia les pide a las personas LGBT, pero no se les permite hablar de ello”

(Cameron Doody).- Salir del armario. Eso es lo que el padre James Martin sj anima hacer a los curas gays. El jesuita estadounidense de renombre y también asesor de la Secretaría de Comunicaciones del Vaticano cree que el ejemplo de estos sacerdotes homosexuales al hacer pública su sexualidad “ayudaría a mostrar a los católicos de a pie cómo es una persona gay y también cómo la gente gay puede vivir de forma casta”.

En una entrevista con la CNN, Martin ha presentado su nuevo libro, cuyo título se traduce en castellano como Construyendo Puentes: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad. También ha reflexionado sobre el “cambio enorme” que se está produciendo en la Iglesia en términos de la acogida -y ya no rechazo- de personas gays: un cambio que achaca al ejemplo de prelados como el cardenal Joseph Tobin, arzobispo de Newark, o el mismo Papa Francisco.

“Hay dos razones para este giro” hacia una hospitalidad más calurosa de personas LGBT en la Iglesia, señala Martin. “Una es el Papa Francisco. Su pregunta, ‘¿Quién soy yo para juzgar?’; su reunión pública con Yayo Grassi, su antiguo alumno homosexual, en su visita papal a los Estados Unidos; sus comentarios en la Amoris laetitia, que han sido usados para dejar que los homosexuales practicantes reciban la comunión. Pero no solo ha sido el pontífice en sí, sino también -como observa Martin- el hecho de que “los obispos que el Papa Francisco está nombrando en los Estados Unidos son mucho más favorables a los LGBT”.

La otra razón que explica para el padre Martin esta apertura cada vez mayor en la Iglesia hacia las personas gays es el incremento en el número de católicos LGBT que están saliendo del armario y haciendo que los asuntos LGBT sean mucho más importantes para la Iglesia en general“. Pero aún así, falta una parte importante de la Iglesia que no ha sido tan valiente -o a la que no le han dejado mostrar su valentía- en reconocer sus inclinaciones afectivas públicamente. Salvo, por supuesto, algunas excepciones heroicas como la de Krzysztof Charamsa, ex-oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

El jesuita Martin cree que hay “varias razones” por las que los miles de sacerdotes y religiosos gays y lesbianas no salen del armario. “Uno, que sus obispos o superiores religiosos les piden que no lo hagan. Dos, que temen represalias de sus feligreses. Tres, que temen que sería divisivo. Cuatro, que son gente reservada. Cinco, que no son del todo conscientes de su sexualidad“, enumera el sacerdote, reservando para último la razón más preocupante: que “la gente ha mezclado la homosexualidad con la pedofilia”, de modo que los curas gays “no quieren salir del armario por miedo a que se les ponga la etiqueta de pederasta”.

Será por miedo entonces, más que nada, la razón por la que no conocemos a más religiosos profesados homosexuales. Pero si los curas gays consiguieran conquistar sus temores, opina Martin, darían una poderosísima lección a la Iglesia entera.

Si estos curas vencieran sus miedos y salieran del armario, dice Martin, “ayudaría a mostrar a los católicos de a pie cómo es una persona gay y también como la gente gay puede vivir de forma casta”. Más que una injusticia la que se les esfuerce a vivir su personalidad de forma furtiva, para Martin es una “gran ironía”. Ironía porque “estos hombres y mujeres están viviendo exactamente lo que la Iglesia les pide a las personas LGBT -castidad y abstinencia- y no se les permita hablar de ello”. Es por eso que Martin zanja que “están haciendo un gran trabajo bajo una nube extraña que no debe de existir”.

Fuente Religión Digital

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