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James Martin, sj: “Hay cientos, miles de sacerdotes homosexuales que llevan vidas santas

Viernes, 7 de diciembre de 2018

de-financiero-deprimido-a-sacerdote-feliz-la-historia-de-james-martin“Algunos rigoristas me atacan por miedo a la propia sexualidad complicada”, sostiene el jesuita

“Tenemos que ser claros: es falso decir que los sacerdotes homosexuales no pueden vivir el celibato”

(C. Doody/J. M. Vidal).- El jesuita James Martin acaba de publicar en España su libro Tender un puente (GC Loyola). Una invitación a la Iglesia a tratar a las personas LGBT “no como leprosos“, como ha venido haciendo, “sino como hijos amados de Dios”. En esta entrevista, el religioso también tacha de “falso” el relato de que los curas gays no puedan vivir vidas célibes o que sean la raíz de la crisis de los abusos de menores en la Iglesia.

¿Qué pretende con su libro?

Espero que ‘Tender un puente’ ayude a iniciar una conversación en la Iglesia sobre cómo podemos tratar a nuestros hermanos y hermanas LGBT no como leprosos, tal y como la Iglesia ha hecho en el pasado, sino como hijos amados de Dios. El Catecismo es el que mejor lo expresa: estamos invitados a aceptarlos con “respeto, compasión y sensibilidad”.

¿Le agrada o le molesta haberse convertido en icono de la lucha de los derechos LGTBI en el seno de la Iglesia?

Bueno, no me considero así. Más bien, me veo a mí mismo como un jesuita que está haciendo lo que los jesuitas siempre han hecho, y que todos los Papas recientes les han pedido que hagan: acompañar a las personas que están en los márgenes, o en las “periferias”, como dijo el Papa Francisco. Y no hay nadie en la Iglesia católica más marginado que las personas LGBT.

¿Le duele que los rigoristas le ataquen tan duramente?

Sólo unos pocos me han atacado abiertamente. Muchos más han estado abiertos a la discusión, después de haber leído el libro o haber escuchado una de mis conferencias. De hecho, muchos de los ataques provienen de personas que no han leído el libro.

Pero la mayor parte de estos ataques provienen de sitios web supuestamente católicos que provocan odio y homofobia, cuando deberían promover el amor y el respeto. También es importante decir que Tender un puente cuenta con la aprobación oficial de mis superiores jesuitas, que ha sido respaldado por muchos cardenales, arzobispos y obispos, que se basa en los Evangelios y que no contradice en absoluto la doctrina de la Iglesia.

Así que los ataques a veces son desconcertantes. En general, el vilipendio personal y los ataques injustos solían molestarme, pero ahora ya no lo consiguen. Porque, ¿qué tipo de jesuita sería, si permitiera que algunas personas odiosas y homofóbicas online me impidieran amar a los marginados?

¿Hay homofobia en la Iglesia? ¿Más o menos que en las demás instituciones?

Lamentablemente, hay mucha. La mayor parte proviene del miedo: el miedo a las personas que son diferentes, el miedo a escuchar algo nuevo y, a menudo, el miedo a la propia sexualidad complicada.

Probablemente hay más homofobia en la Iglesia católica que otras instituciones porque algunos católicos sienten, erróneamente, que su religión lo justifica. Pero el odio nunca es justificado por el cristianismo. De hecho, Jesús amaba sobre todo a los más marginados.

Pero ese odio está disminuyendo a medida que cada vez más personas se sinceran  respeto a su sexualidad. Y a medida que cada vez más personas se abren o “salen” del armario, la gente empieza a reconocerlos como sus hermanos y hermanas, tías y tíos, sobrinas y sobrinos, y amigos y compañeros de trabajo. El encuentro disminuye el miedo.

¿Le parece justa la ley vaticana que prohibe la entrada en los seminarios de jóvenes con “arraigadas tendencias homosexuales”?

El Vaticano dice que los hombres con “tendencias homosexuales profundamente arraigadas” no deben ingresar en el seminario. Pero los obispos han interpretado esto de tres maneras. Primero, ningún hombre gay debería entrar. Segundo, ningún hombre para quien su sexualidad sea la parte más importante de su personalidad debe ingresar. En tercer lugar, ningún hombre gay que no pueda vivir el celibato debe entrar. Todo lo que puedo decir es que conozco a muchos sacerdotes homosexuales que llevan vidas santas en la Iglesia.

¿Los sacerdotes y obispos homosexuales que hay en la Iglesia (al parecer, muchos) son capaces de cumplir con sus obligaciones de mantener el celibato?

Sí, ¿por qué no lo serían? Ser gay no significa que tengas que ser sexualmente activo. Tenemos que ser claros: es simplemente falso decir que los sacerdotes homosexuales no pueden vivir el celibato. La mejor prueba de ello es el hecho de que hay cientos, si no miles, de sacerdotes gays célibes y miembros castos de órdenes religiosas que llevan vidas entregadas y de servicio a Dios y a la Iglesia.

¿Qué le parece la aseveración de que la homosexualidad es la causa principal del abuso sexual de menores en la Iglesia?

Tenemos que decir que la mayoría de los casos son hombres que se aprovechan de niños y jóvenes varones. Pero esto no significa que todos los sacerdotes gays, o incluso la mayoría, sean abusadores. Es un argumento falso. Solo porque lo sean algunos no significa que todos o la mayoría lo sean. Además, la mayoría de los abusos sexuales ocurre en las familias, y nadie dice que todos los hombres heterosexuales, todos los padres o todos los hombres casados son abusadores. Una vez más, es un estereotipo peligroso que hay que cuestionar.

¿Es verdad que una parte importante de la jerarquía de la Iglesia estadounidense no comulga con el Papa Francisco y está esperando que su pontificado pase como una tormenta de verano?

Es cierto que cierta parte de la jerarquía de los Estados Unidos no favorece las políticas del Papa Francisco. Y a veces me sorprende lo estridente que son algunos de estos obispos. La ironía es que algunos de estos mismos obispos que, durante los pontificados de Juan Pablo y Benedicto, dijeron que nunca se podría estar en desacuerdo con un Papa, ahora estén en desacuerdo constantemente. Es una triste ironía.

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Arrupe Etxea acogerá la presentación en Bilbao del libro de James Martin

Jueves, 29 de noviembre de 2018

tender-un-puente-jpgEl texto aboga por ‘Tender un puente’ entre la Iglesia Católica y la comunidad LGBTI

Para el autor “es muy importante estar fuera del “armario eclesial”

(Grupo Comunicación Loyola).- Luis Mariano González, teólogo y miembro de la asociación cristiana Crismhom (Cristianas y Cristianos de Madrid LGTBI), reflexionará sobre la propuesta del jesuita norteamericano de establecer entre ambos grupos una relación de respeto, compasión y sensibilidad.

La presentación del libro del sello editorial Mensajero, del Grupo de Comunicación Loyola, es una iniciativa de la Comunidad de Vida Cristiana CVX-Arrupe Elkartea, en colaboración con el Centro Loyola Bilbao, y se celebrará el próximo 30 de noviembre en el salón de actos del edificio de la calle Padre Lojendio 2, a las 19 h.

James Martin ha abierto el debate en el seno de la Iglesia Católica sobre la relación con la comunidad LGTBI a través de su último libro Bulding a Bridge. Una profunda reflexión donde aboga por tender un puente entre ambas abriéndose a unas nuevas relaciones de respeto, compasión y sensibilidad.

El libro publicado en Estados Unidos llega a España de la mano del Grupo de Comunicación Loyola, bajo el sello de Mensajero, con el título ‘Tender un puente‘. Cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBTI pueden entablar una relación de respeto, compasión y sensibilidad. Una propuesta “realista y factible” para la iglesia española, según defiende el teólogo y miembro de la asociación cristiana Crismhom (Cristianas y Cristianos de Madrid LGTBI), Luis Mariano González.

Para él, este libro es una invitación al diálogo y así lo compartirá durante la presentación del libro en Bilbao, el próximo 30 de noviembre en Arrupe Etxea, en el salón de actos del edificio de la calle del Padre Lojendio 2, a las 19h. Este acto, iniciativa de la Comunidad de Vida Cristiana CVX-Arrupe Elkartea en colaboración con el Centro Loyola Bilbao, es una oportunidad para continuar creciendo en torno a la propuesta eclesial planteada por James Martin.

El autor, editor de la revista América, intenta trazar con audacia y respeto los caminos que pueden acercar a las dos partes, la iglesia institucional y la comunidad LGTBI, separadas por un gran abismo. Desde la premisa de que la obra del Evangelio no puede realizarse si una parte de la iglesia está esencialmente separada de cualquier otra parte, el jesuita James Martin descubre en las propias palabras del catecismo de la Iglesia Católica los ingredientes necesarios para establecer las relaciones deseables para él: Respeto, compasión y sensibilidad.

invitacion

Su propuesta responde a su enorme inquietud suscitada por la matanza colectiva de 49 personas en una discoteca de referencia entre la comunidad gay de Orlando, Florida. Tras el suceso, en verano de 2016, millones de personas expresaron su apoyo a la comunidad LGTBI, incluidos algunos obispos católicos. Sin embargo, el silencio guardado por una mayoría de los máximos representantes eclesiales fue para él revelador.

“Ponía de manifiesto que la comunidad LGTBI seguía siendo invisible en numerosos círculos de la iglesia. Incluso en medio de la tragedia, sus miembros seguían siéndolo”, reconoce. De este modo, a lo largo del libro, Martin visibiliza a este colectivo poniendo voz a sus miembros a través de sus experiencias y sus inquietudes como creyentes reunidas a lo largo de su intensa labor pastoral y a la vez, iluminando desde el Evangelio cada paso a dar para el encuentro, “en igualdad de corazón”.

En sus argumentos toma de referencia el Evangelio, el Catecismo, el ejemplo de personalidades reconocidas y el ministerio del papa Francisco. Su voz durante una conferencia de prensa en 2016, durante el vuelo de regreso a Roma tras la visita a Georgia y Azerbaiyán, resuena de nuevo en este libro: «Las personas deben ser acompañadas, como las acompañó Jesús. Si una persona en esa situación que usted me plantea se acerca a Jesús, seguro que este no le dirá: “Márchate, porque eres homosexual“».

Para Luis Mariano este encuentro es una oportunidad grande de diálogo y oración. “Es muy importante estar fuera del “armario eclesial, de este modo, los jóvenes de la parroquia que sean LGTBI, podrán socializar y tener referencias de normalidad en las propias comunidades”, asegura. “Será un trabajo lento, pero será fructífero. La Iglesia Católica para evangelizar el mundo LGTBI, necesita de nosotras/os/es como “apóstoles del arcoíris”.

James Martin, Sj, es editor de la revista América, publicada por los jesuitas, y autor de numerosos libros, es colaborador en el Canal Historia, en la BBC y en Radio Vaticano. Se graduó en la Wharton School of Business antes de ingresar en la Compañía de Jesús en 1988.

Fuente Religión Digital

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El obispo Semeraro a las personas LGTB: “os reconocemos como hermanos en Cristo. Éste es un sello de verdad que nunca nadie podrá negar”

Lunes, 5 de noviembre de 2018

beso-gay-vaticanoArtículo de Luciano Moia, enviado al Forum de Cristianos LGTB de Albano Laziale, publicado en el periódico católico Avvenire el 9 de octubre de 2018, pág.19, traducción del texto italiano de Luis Clemente M.

El obispo de Albano (Italia) ha recordado en el Forum Nacional de Jóvenes homosexuales (5-7 de octubre de 2018) que es encargo de la Iglesia no excluir a nadie. Pero quedan tantos nudos que deshacer…

Siete grupos cristianos y eso pone en acto un titulo de fraternidad: “Cristiano es mi nombre”; escribía Paciano de Barcelona en el cuarto siglo: “esto permite a todos los cristianos de llamarse por el nombre. Y éste es el título por el cual os reconozco como hermanos. Ésta es la verdad de siempre, es la verdad del bautismo que ha impreso en nosotros un sello de hijos y de fraternidad (carácter bautismal) que nada, ni siquiera el pecado, podrá nunca destruir”.

Por tanto es mejor caer en la cuenta del sustantivo cristiano que sobr ele adjetivo LGTB. Ésta es una parte del largo y caluroso discurso dirigido el sábado por el obispo de Albano y secretario del C9, Marcello Semeraro al Forum nacional de cristianos lgbt que por tres días ha reunido justo en el pueblo de i Castelli Romani , más de doscientas personas.

Tantos jóvenes e incluso padres y pastoralistas. Madres y padres en búsqueda de una palabra de consuelo para comprender siempre mejor el propio lugar en situaciones nunca sencillas, más allá de la retórica sobre el llamado nivel de tolerancia difusa.

Sacerdotes y educadores atentos en el esfuerzo de dar concreción a las indicaciones de Amoris Laetitia (N. 250), sobre la necesidad de ofrecer a quien manifiesta tendencias homosexuales “las ayudas necesarias para comprender y realizar plenamente la voluntad de Dios en sus vidas”.

De todas las intervenciones ha aparecido la urgencia de una profundización antropológica, bíblica y teológica del fenómeno de la homosexualidad; la necesidad – aunque sobre la base de cuando ha dicho Semeraro – de una pastoral inclusiva y no de nichos, hoy promovida y realizada para defenderse de los posibles ataques de quien no pierde la ocasión para rajarse las vestiduras y gritar el escándalo; la oportunidad que las comunidades cristianas vivan la acogida y el efectivo reconocimiento de la dignidad personal de los hijos de Dios en las formas posibles, pero sin perder nunca de vista la lógica del discernimiento.

Para sintetizar estas necesidades, el obispo de Albano ha tomado apunte también del documento enviado a la secretaría del Sínodo por parte de algunos jóvenes lgbt, en donde exhorta por parte de la Iglesia a una mayor cercanía y se pide continuar a interrogarse para entender qué se propone a los jóvenes que “deciden constituirse como parejas homosexuales” que sin embargo quieren seguir estando en la Iglesia. Semeraro ha recordado que estos jóvenes se sienten a menudo heridos y ha añadido: “Los “heridos” somos también nosotros, adultos que nos proponemos acompañaros y sosteneros”, pero es justo la fragilidad la que puede ayudar a descubrir ternura, solidaridad, y conciencia de los propios límites.

A propósito de la necesidad de una renovación de la teología, Daniela Di Carlo, pastora Valdés de Milan, ha explicado que una lógica cristiana no es solamente que cualquier exclusión suena inaceptable, sino también una acogida que ponga entre paréntesis sexualidad y afectividad, como si estos dos componentes no fueran parte integrante de la persona.

Sobre la misma línea Cristina Simonelli, presidenta de la coordinación de las teólogasas italianas, que a su vez ha lamentado una excesiva timidez de la investigación teológica y ha hablado de “omisiones de la teología moral”, pero también de la exégesis, que a su parecer, ha olvidado desde hace mucho el interrogarse sobre la sexualidad si no es para confirmar conceptos de aquello que ha definido como “sexofobia introyectada”.

Y a propósito de la castidad, ha dicho que es siempre oportuno hablar de ella en modo equilibrado, no solo por predicar la abstinencia sino también para reclamar delicadeza y respeto recíproco. “Es necesaria una purificación de la memoria por parte de la Iglesia-ha concluida la teóloga- porque hoy muchas personas homosexuales se sienten todavía despreciadas, ofendidas, o son forzadas a mimetizarse porque son consideradas molestas en su ambiente eclesial”.

Anteriormente, después de un saludo por vídeo del P. James Martin – un jesuita que es redactor de la revista América – habían ofrecido su testimonio la predicadora metodista Greetje Van der Veer, la comunidad de la parroquia Regina Pacis de Reggio Emilia y la comunidad de las religiosas dominicas Unión de Santo Tomás de Florencia que desde hace diez años acoge los encuentros del grupo Kairos.

De parte de todos el deseo de una “conversión pastoral” en una lógica de acogida recíproca “bajo la mirada de Dios que bendice”.

Texto original> Per una pastorale inclusiva. «Lgbt? Per accogliervi conta che siate cristiani»

Fuente Proyetto Gionata

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“Tender un puente”, de James Martin, SJ, publicado en español.

Martes, 30 de octubre de 2018

tender-un-puente-jpgJames Martin es un sacerdote jesuita que ha publicado “Construyendo un puente: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad”, un libro que anima a la iglesia católica a abrir sus brazos a la comunidad LGBT.

La orientación sexual de las personas ha generado mucha incomprensión dentro de la Iglesia católica. De hecho, el debate no siempre ha estado a la altura del respeto, compasión y sensibilidad cristiana hacia las personas que forman la comunidad de católicos LGBTI.

Este libro de James Martin, “Tender un puentenos sitúa ante los pilares de un puente necesario entre la comunidad LGTBI y la iglesia institucional. Un puente que todos los católicos debemos construir, porque formamos parte de una misma Iglesia.

Ni “homosexuales” ni gente “atraída por el mismo sexo”, sino personas LGBT. Llamemos a los católicos gays de una forma que afirme su orientación, y mostrémosles más respeto y compasión. Estos son los cambios que propone para la Iglesia el influyente jesuita James Martin,  colaborador habitual de la revista América, publicada semanalmente por los jesuitas estadounidenses en la que abordan temas sobre el catolicismo y la relación de la iglesia con la vida cultural y política y que son recogidos en un nuevo libro que cuenta con la bendición de los cardenales Kevin Farrell y Joseph Tobin y que anima a la Iglesia Católica a ser más compasiva y respetuosa con la comunidad LGBTQ. Construyendo un puente: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad es el título del libro, que han asegurado es “Necesario”, “valiente” e “inspirador”.

Tal y como informa Religion News Service, con esas palabras recibieron los dos purpurados el tomo de Martin, Tender un Puente: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad. A pesar de lo alentador del título del libro, lo cierto es que no apoya ningún cambio de doctrina ni cuestiones tan candentes como el matrimonio igualitario, pero emplea cuatro letras que resultan controvertidas dentro de la religión: no dice “homosexuales” ni gente “atraída por el mismo sexo”, sino personas “LGBT”.

El cardenal Farrell, recientemente elegido por el Papa Francisco para dirigir la oficina del Vaticano en asuntos de familia y vida, elogió la escritura de Martin: “Es un libro bienvenido y muy necesario, que ayudará a los obispos, sacerdotes y líderes de la iglesia a acompañar más compasivamente a la comunidad LGBT. También ayudará a que los católicos LGBT se sientan más a gusto en lo que es, después de todo, su Iglesia. En demasiadas partes de nuestra Iglesia, las personas LGBT han sido forzadas a sentirse mal recibidas, excluidas e incluso avergonzadas”, agregó el cardenal de Newark, Joseph Tobin. El religioso aseguró que “el valiente, profético e inspirador libro del padre Martin marca un paso esencial para invitar a los líderes de la iglesia a ejercer el ministerio con más compasión y a recordar a los católicos LGBT que forman parte de nuestra iglesia como cualquier otro católico”.

El obispo Robert McElory de San Diego, una figura en ascenso en la jerarquía eclesiástica estadounidense, va todavía un poco más lejos al afirmar que los católicos homosexuales también deben ser amados de manera genuina: “El Evangelio exige que los católicos LGBT sean genuinamente amados y atesorados en la vida de la iglesia. Pero no lo son”. McElroy dijo que Martin “nos proporciona el lenguaje, la perspectiva y el sentido de urgencia para reemplazar una cultura de alienación con una cultura de inclusión misericordiosa”.

El propio Francisco provocó una polémica cuando utilizó el término “gay” el año pasado al decir que la Iglesia Católica debería pedir disculpas a las personas LGBT, entre otras, por haberlas “ofendido”. Unas declaraciones que parecían adelantar cambios de actitud en la iglesia, pero que finalmente no se han llegado a materializar realmente.

Los comentarios del Papa se produjeron después de la masacre en un club nocturno gay en Orlando, Florida, el pasado junio, donde resultaron 49 personas muertas. También el libro de Martin surgió de esa tragedia. A James Martin le sorprende la falta de compasión de los obispos estadounidenses con las personas homosexuales, lo que le lleva a profundizar sobre el tema que desarrolla en el libro.

Martin, cuyos libros sobre Jesús, la espiritualidad católica y temas relacionados han estado en las listas de best-seller, ha escrito a menudo sobre el papel de gays y lesbianas en la iglesia, y sobre la necesidad de darles la bienvenida, por lo que no sorprende que el libro de Martin se haya convertido en un best-seller, puesto que no es la primera vez que logra buenas ventas con libros sobre Jesús, la espiritualidad católica y otros temas relacionados con la religión, como ya sucediera con The Jesus guide to (almost) everything. A menudo escribe también sobre el papel de los homosexuales en la iglesia y la necesidad de que la iglesia les abra sus brazos definitiva y sinceramente.

“Estaba encantado de que el cardenal Farrell y el cardenal Tobin encontraran el libro útil”, dijo Martin. “Para mí es un recordatorio de que muchos en la jerarquía apoyan un acercamiento más compasivo a los católicos LGBT”.

El autor de Construyendo puentes apoyó que los líderes de la iglesia se dirijan a las personas LGBT por el término que ellos prefieren, y pidió el fin de los despidos indiscriminados de los empleados de la iglesia que son descubiertos como homosexuales o que hacen pública su orientación sexual, y al mismo tiempo pidió a gays y lesbianas que sean considerados y respetuosos con la jerarquía de la Iglesia: ambas partes pueden escuchar y aprender unos de otros.

El pasado 26 de Octubre fue presentado el libro en el Centro Arrupe de Sevilla por el grupo Ichthys Cristianxs lgtbh de Sevilla. Juan V. Fernández, buen amigo de James Martin, se encargó de presentarlo y un vídeo grabado especialmente para la ocasión por el propio Martin, sirvió para introducir el libro y reflexionar sobre su contenido. Os dejamos con el video:

Fuente Loyola Grupo de Comunicación/Ichthys Cristianxs lgtbh de Sevilla/Cristianos Gays

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James Martin: “La mayoría de los católicos LGBT se sienten como leprosos en la Iglesia”

Jueves, 30 de agosto de 2018

james-martin-en-el-encuentro-mundial-de-familiasJames Martin, en el EMF

Texto de la charla del jesuita en el Encuentro Mundial de Familias en Dublín

Dios los ama, y así deberíamos nosotros. Y no me refiero a un amor mezquino, rencoroso, crítico, condicionado y desganado.

Para Jesús no hay “nosotros” y “ellos”. Solo hay nosotros.

Al excluir a las personas L.G.B.T., estás rompiendo la familia de Dios. Estás destrozando el Cuerpo de Cristo.

Es un escándalo que gran parte de su vida espiritual dependa de dónde viven

Nunca subestimes el dolor que la gente L.G.B.T. ha experimentado, no solo a manos de la iglesia sino también de la sociedad en general.

Como cualquier grupo, la gente L.G.B.T. trae dones especiales a la iglesia.

Las personas L.G.B.T. son más que sus vidas sexuales. Pero a veces eso es todo lo que oyen.

¿Aplicas a la comunidad L.G.B.T. los mismos estándares que a la comunidad heterosexual?

Para Jesús, es la comunidad primero, la conversión después. La bienvenida y el respeto vienen primero.

Esto es parte de lo que significa ser cristiano: Defender a los marginados, los perseguidos, los derrotados.

(James Martin, sj, en America).- Esta charla fue dada en el Encuentro Mundial de Familias del Vaticano en Dublín, Irlanda, el 23 de agosto de 2018. Traducido por Fernando González y Julia Nicolini. In English

Uno de los desafíos más recientes para las parroquias católicas es cómo dar la bienvenida a los feligreses L.G.B.T., así como las familias con miembros L.G.B.T. Pero ese desafío está también donde abunda la gracia porque los católicos L.G.B.T. se han sentido excluidos de la iglesia por tanto tiempo, que cualquier experiencia de bienvenida puede cambiar su vida: Un momento de sanación que puede inspirarlos a ir a misa nuevamente, devolverlos a la fe, e incluso ayudarlos a creer en Dios otra vez.

En los últimos años, he escuchado las historias más terribles de católicos L.G.B.T. que se han sentido no bienvenidos en las parroquias. Un hombre gay autista de 30 años que salió del clóset con su familia y no estaba en ningún tipo de relación me dijo que un agente pastoral dijo que ya no podía recibir la Comunión en la iglesia. ¿Por qué? Porque incluso decir que era gay era un escándalo.

Pero la crueldad no termina en las puertas de la iglesia. El año pasado, una mujer me contactó para preguntar si conocía “sacerdote compasivos” en su arquidiócesis. ¿Por qué? Ella era enfermera en un hospital de enfermos terminales donde un paciente católico estaba muriendo. Pero el párroco local asignado al hospital se rehusaba a darle la unción, porque era gay.

¿Es sorprendente que la mayoría de los católicos L.G.B.T. se sientan como leprosos en la iglesia?

Lo mismo pasa con las familias. La madre de un adolescente homosexual me dijo que su hijo había decidido volver a la iglesia después de años de sentir que la iglesia lo odiaba. Después de mucha discusión, decidió regresar el domingo de Pascua. La madre estaba encantada. Cuando comenzó la misa, estaba tan emocionada de tener a su hijo a su lado. Pero después de que el sacerdote proclamó la historia de la Resurrección de Cristo, ¿Adivinan sobre qué predicó? Acerca de lo malo de la homosexualidad. El hijo se puso de pie y salió de la iglesia. Y la madre se quedó sentada y lloró.

Pero también hay historias de gracia en nuestra iglesia. El año pasado, un estudiante universitario me dijo que la primera persona a quien reveló su orientación, fue un sacerdote. Lo primero que dijo el sacerdote fue: “Dios te ama y la iglesia te acepta”. El joven me dijo: “Eso literalmente me salvó la vida”. De hecho, debemos alegrarnos de que cada vez más parroquias católicas sean lugares donde los católicos L.G.B.T. se sienten en casa, gracias tanto al personal de la parroquia como a los programas más formales.

Mi propia comunidad jesuita en Nueva York está al lado de una iglesia llamada St. Paul the Apostle, que tiene uno de los programas de sensibilización L.G.B.T. más activos en el mundo. El programa se llama “Out at St. Paul” (“Fuera del clóset en Saint Paul“) y patrocina retiros, grupos de estudio bíblico, charlas y eventos sociales para la numerosa comunidad L.G.B.T. En cada misa dominical de 5:15 p.m., cuando llega el momento de los anuncios de la parroquia, una persona L.G.B.T. se levanta en el púlpito para decir: “¡Hola! Soy Jason, Xorje o Marianne, y soy miembro de ‘Fuera del clóset en Saint Paul’. Si eres lesbiana, gay, bisexual o transgénero, queremos que te sientas bienvenido. Aquí hay algunos eventos que se presentarán esta semana”. Y acabo de enterarme de que dos miembros de ese grupo están ingresando a órdenes religiosas este año.

Lamentablemente, gran parte de la vida espiritual de los católicos L.G.B.T. y sus familias depende de dónde viven. Si eres gay, lesbiana, bisexual o transgénero, intentando dar sentido a tu relación con Dios y la iglesia o si eres padre de una persona L.G.B.T. y vives en una gran ciudad con pastores de mente abierta, entonces tienes suerte. Pero si vives en un lugar menos abierto o tu pastor es homofóbico, ya sea silenciosa o abiertamente, no tienes suerte. Y la forma en que los católicos son bienvenidos o no bienvenidos en su parroquia influye mucho en su perspectiva no solo acerca de la iglesia, sino acerca de su fe y de Dios.

Ese es el verdadero escándalo. ¿Por qué debería la fe depender de dónde vives? ¿Es eso lo que Dios desea para la iglesia? ¿Quería Jesús que las personas en Betania percibieran el amor de Dios menos que las personas en Betsaida? ¿Quería Jesús que una mujer en Jericó se sintiera menos amada que una mujer en Jerusalén?

Entonces ¿qué es lo que ayuda a una parroquia a ser acogedora y respetuosa? ¿Cómo pueden los sacerdotes y diáconos, hermanas y hermanos, directores de educación religiosa, agentes pastorales laicos y todos los feligreses ayudar a las parroquias a convertirse en hogares para católicos L.G.B.T. y sus familias?

Las siguientes observaciones se basan no solo en conversaciones con personas L.G.B.T., sino también en la experiencia de pastorales y grupos de acogida L.G.B.T. que consulté para esta charla. Les pregunté: ¿Cuáles son las cosas más importantes que las parroquias deben saber y hacer?

Entonces me gustaría hablar de tres áreas.

-Primero, ¿Cuáles son algunas ideas fundamentales para las parroquias?

-Segundo, ¿Qué puede hacer una parroquia para ser más acogedora y respetuosa?

-Finalmente, ¿Qué podría decirnos el Evangelio acerca de esta pastoral?

1) Son católicos. Eso suena obvio, pero las parroquias deben recordar que las personas L.G.B.T. y sus familias son católicos bautizados. Son tan parte de la iglesia como el Papa Francisco, el obispo local o el pastor. No es cuestión de hacerlos católicos. Ellos ya lo son. Entonces, lo más importante que podemos hacer por los católicos L.G.B.T. es darles la bienvenida a lo que ya es su iglesia. Y recuerda: solo para permanecer en la iglesia las personas L.G.B.T. a menudo han soportado años de rechazo. Nuestra bienvenida debería reflejar eso y así debería ser, para citar el Evangelio de Lucas, “…una medida buena, apretada, remecida, rebosante…”

2) Ellos no eligen su orientación. Lamentablemente, muchas personas todavía creen que las personas eligen su orientación sexual, a pesar del testimonio de casi todos los psiquiatras y biólogos y, lo que es más importante, de la experiencia vivida por personas L.G.B.T. No eliges tu orientación o identidad de género más de lo que eliges ser zurdo. No es una elección. Y no es una adicción. Por lo tanto, no es pecado ser simplemente L.G.B.T. Mucho menos, no es algo para “culpar” de ello a alguien, como por ejemplo a los padres.

3) A menudo han sido tratados como leprosos por la iglesia. Nunca subestimes el dolor que la gente L.G.B.T. ha experimentado, no solo a manos de la iglesia sino también de la sociedad en general. Algunas estadísticas pueden ayudar: En los Estados Unidos, la juventud lesbiana, homosexual y bisexual tiene cinco veces más probabilidades de haber intentado suicidarse que sus homólogos heterosexuales. Cuarenta por ciento de las personas transgénero en los Estados Unidos intentan suicidarse. Entre los jóvenes L.G.B.T. en los Estados Unidos, el 57 por ciento se siente inseguro debido a su orientación. Además, un estudio muestra que cuanto más religiosa es la familia de la que provienen, es más probable que intenten suicidarse. Y una razón importante para que los jóvenes L.G.B.T. no tengan hogar es que provienen de familias que los rechazan por razones religiosas. Por lo tanto, las parroquias deben conocer las consecuencias de estigmatizar a gente L.G.B.T.

La mayoría de los católicos L.G.B.T. han sido profundamente heridos por la iglesia. Ellos pueden haber sido objeto de burla, insultados, excluidos, condenados o señalados para ser criticados, ya sea en privado o desde el púlpito. Es posible que nunca hayan escuchado el término “gay” o “lesbiana” expresado de alguna manera positiva o incluso neutral. E incluso si los comentarios de odio no vinieron en el entorno de la parroquia, es posible que hayan escuchado a otros líderes católicos hacer comentarios homofóbicos. Desde sus días más tempranos como católicos, a menudo se les hace sentir como si fueran un error. Temen el rechazo, el juicio y la condena de la iglesia. De hecho, estas pueden ser las únicas cosas que esperan de la iglesia. Esto a menudo los lleva a excluirse de la iglesia.

Los padres de niños L.G.B.T. enfrentan un dolor similar. Hay un dicho que dice: “Cuando un niño sale del clóset, el padre entra al clóset”. Puede ser confuso, atemorizante y embarazoso para los padres aceptar la realidad de la orientación o identidad de género de sus hijos. Pueden sufrir vergüenza frente a familiares y amigos. Tener un niño que salga del closet o diga que es transgénero puede hacer que los progenitores sientan no solo que de alguna manera han fallado, sino que serán aislados, juzgados y excluidos de la iglesia. A veces sienten que deben elegir entre su hijo y Dios. A los padres también les preocupa que sus hijos abandonarán una iglesia que se considera que los rechaza. Como resultado, las parroquias deben informar a los padres y las familias que todavía son bienvenidos, que no tienen nada que temer de la iglesia y que la iglesia es su hogar.

4) Ellos traen dones a la iglesia. Como cualquier grupo, la gente L.G.B.T. trae dones especiales a la iglesia. Ahora, normalmente es incorrecto generalizar, pero para un grupo que se ha visto en la iglesia casi exclusivamente bajo una luz negativa, es importante considerar los muchos dones del grupo. Para empezar, debido a que han sido tan marginados, muchas personas L.G.B.T. a menudo sienten una compasión natural por los que están al margen. Su compasión es un don. A menudo son indulgentes con los pastores y sacerdotes que los han tratado como basura. Su perdón es un don. Perseveran como católicos frente a años de rechazo. Su perseverancia es un don.

De hecho, recientemente algunas parroquias estadounidenses han despedido a personas L.G.B.T. después de que se casaron legalmente. Y algo sobre estas situaciones siempre me desconcertó. Cada vez que escuchaba estas historias, siempre se trataba del “más querido” maestro, del encargado de la parroquia o del encargado de la música. Me hizo preguntarme ¿por qué eran los “más queridos”? Entonces me di cuenta por qué: Las personas L.G.B.T. que trabajan para la iglesia realmente tienen que querer estar allí, dada la forma en que son tratadas. Se mantienen fieles a su ministerio a pesar del rechazo que experimentan. Es lo mismo con los feligreses L.G.B.T.: Deben tomar una decisión consciente de quedarse en una iglesia: De perseverar. Entonces, cuando piensas en sus dones, puedes tener la misma reacción que tuvo Jesús con el centurión romano: Asombro ante su fe.

6) Ellos son amados por Dios. Dios los ama, y así deberíamos nosotros. Y no me refiero a un amor mezquino, rencoroso, crítico, condicionado y desganado. Me refiero a amor verdadero. ¿Y qué significa amor verdadero? Lo mismo que significa para todos: Conocerlos en la complejidad de sus vidas, celebrar con ellos cuando la vida es dulce, sufrir con ellos cuando la vida es amarga, como lo haría un amigo. Pero digo más aún: Ámalos como Jesús amó a las personas marginadas: Extravagantemente.

Con esas ideas en mente, ¿cómo puede una parroquia ser más acogedora? ¿Cómo podemos tratar a personas L.G.B.T. con las virtudes que el Catecismo recomienda: “respeto, compasión y sensibilidad”?

Déjenme sugerir 10 cosas.

Ahora, las siguientes sugerencias deben ser adaptadas a tu propia parroquia. No hay una receta única que le sirva a todos. Cada parroquia debe desarrollar su propio modelo.

1) Examina tus propias actitudes hacia la personas L.G.B.T. y sus familias.

¿Crees que alguien es pecadora porque es lesbiana o está más inclinada al pecado que una mujer heterosexual? ¿Consideras a los padres de un adolescente gay “responsables” de su orientación?

¿Crees que una persona es transgénero solo porque está “de moda”? Aquí hay otra pregunta: Si no se te han acercado, y no conoces o conoces muy pocas personas L.G.B.T., ¿Te has preguntado por qué será?

Del mismo modo, ¿Los estás discriminando en tu corazón? ¿Por ejemplo, aplicas a la comunidad L.G.B.T. los mismos estándares que a la comunidad heterosexual? Con las personas L.G.B.T. tendemos a centrarnos en si se ajustan por completo a las enseñanzas de la iglesia sobre la moralidad sexual. Entonces, ¿estás haciendo lo mismo con los parroquianos heterosexuales, con aquellos que cohabitan antes de casarse o practican el control de la natalidad? Sé consistente respecto a aquellos cuyas vidas se escruta. Los pastores suelen ser más comprensivos con las situaciones complejas de personas heterosexuales porque las conocen. Por ejemplo, aunque Jesús condena el divorcio directamente, la mayoría de las parroquias dan la bienvenida a las personas divorciadas. ¿Tratamos a las personas L.G.B.T. con la misma comprensión?

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James Martin, en el Encuentro Mundial de las Familias: “Los católicos LGBT pertenecen a la Iglesia tanto como el Papa”

Viernes, 24 de agosto de 2018

ponencia-del-padre-martin-en-el-encuentro-mundial-de-las-familiasEl jesuita James Martin, en el Encuentro Mundial de las Familias

El Primer Ministro irlandés abordará con Francisco los abusos sexuales

“No se trata de convertirles en católicos, porque ya lo son”, recuerda el jesuita

El religioso y activista aseguró que los católicos LGTB se sienten a menudo excluidos y que cualquier “gesto de aceptación”, por pequeño que sea, puede “transformar sus vidas”

La tercera jornada del Encuentro Mundial de Familias dedicó hoy una sesión a analizar la posición del colectivo LGTB en la comunidad católica, que contó con la intervención del jesuita James Martin, conocido por su defensa de los derechos de este grupo.

aforo-completo-en-la-ponencia-del-jesuita-martin-en-el-emfAforo completo en la ponencia del jesuita Martin en el EMF

El religioso y activista aseguró que los católicos LGTB se sienten a menudo excluidos y que cualquier “gesto de aceptación”, por pequeño que sea, puede “transformar sus vidas”.

“He escuchado algunas historias muy tristes de católicos LGTB que no se sienten bienvenidos en sus parroquias. Ellos pertenecen a la Iglesia tanto como el papa Francisco. No se trata de convertirles en católicos, porque ya lo son, dijo Martin.

Irlanda se convirtió en 2015 en el primer país del mundo que legalizó el matrimonio igualitario a través de un referéndum, mientras que el pasado mayo la mayoría del electorado votó en otra consulta a favor de la reforma de la ley del aborto, una de las más restrictivas de Europa, a pesar de que ambas cuestiones contaron con la fuerte oposición de la Iglesia católica.

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Ponencia del padre Martin en el Encuentro Mundial de las Familias

El Primer Ministro irlandés abordará con el Papa los abusos sexuales

Mientras tanto, el primer ministro irlandés, el democristiano Leo Varadkar, afirmó hoy que abordará con el papa Francisco cuestiones relacionadas con los derechos humanos y con los abusos sexuales cometidos por el clero contra menores en este país.

Ambos mantendrán un breve encuentro privado el sábado, en la primera jornada del viaje de dos días que efectúa el pontífice a Irlanda con motivo del IX Encuentro Mundial de Familias, que se celebra en Dublín desde el martes.

Según fuentes oficiales, Varadkar, el primer jefe del Gobierno irlandés abiertamente gay, hablará primero “durante seis u ocho minutos” y el papa dispondrá a continuación de un tiempo similar para responder a su interlocutor.

El primer ministro (Taoiseach) avanzó hoy que, después de darle la bienvenida, le planteará asuntos de interés para la ciudadanía de este país, entre los que podrían figurar también los relacionados con el matrimonio homosexual o el aborto, según apuntan los medios.

Sobre los citados abusos, Varadkar reiteró que cualquier investigación llevada a cabo por las autoridades nacionales debe contar con la colaboración del Vaticano y la Iglesia Católica en Irlanda, aportando, subrayó, toda la información que tengan al respecto.

Queremos asegurarnos de que haya verdad y justicia, y reparación para las víctimas y (la Iglesia) debe formar parte de ese proceso”, señaló el Taoiseach, médico de profesión.

El Vaticano ha confirmado que el papa Francisco se reunirá en la capital con un grupo de víctimas de abusos por parte del clero y rezará por ellas en la catedral de Dublín, aunque la Santa Sede ha resaltado que la visita se centrará en la “familia”.

Fuente Agencias/Religión Digital

 

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James Martin: “El mensaje del Vaticano a los católicos LGBT es que forman parte de la Iglesia”

Viernes, 15 de junio de 2018

james-martin-sj-y-la-portada-de-su-nuevo-libroEl jesuita hablará en el Encuentro Mundial de las Familias de Dublín

Compartirá escenario con el cardenal O’Malley o la víctima de abusos Marie Collins, entre otros invitados

El Encuentro Mundial de las Familias de Dublín incluirá discusiones sobre temas espinosos a los que se enfrentan las familias católicas, incluida la protección a niños de abuso sexual, las maneras de lidiar con el divorcio y cómo incluir a lesbianas y gays en la grey católica.

El papa Francisco se unirá al Encuentro Mundial de las Familias los dos últimos días, el 25 y 26 de agosto, para presidir la misa de clausura en Dublín.

El programa pastoral, que culminará con la llegada del pontífice, fue dado a conocer el lunes por los organizadores e incluye algunos temas sorprendentes. Probablemente ninguno sorprenda más que la participación del sacerdote jesuita James Martin, quien ofrecerá una presentación sobre cómo dar la bienvenida a las parroquias a los católicos de la comunidad LGBT y sus familias.

A Martin, autor de Construyendo un puente, le han cancelado varios discursos en Estados Unidos en meses recientes por la presión de grupos conservadores que se oponen a su llamada de que la Iglesia dé un mejor recibimiento a los católicos homosexuales.

Martin le dijo a The Associated Press que era “muy significativo” que el encuentro incluyera su presentación, ya que demuestra que “los católicos LGBT y sus padres son una parte importante de la Iglesia”.

“El mensaje del Vaticano a los católicos LGBT es éste: ustedes forman parte de la Iglesia”, dijo.

Martin recordó que durante el encuentro previo, que se llevó a cabo en Filadelfia 2015, el único evento oficial sobre los católicos homosexuales mostraba a un hombre gay y su madre hablando de castidad.

La plática de Martin no es el único evento del encuentro que indica que los organizadores están dispuestos a seguir el liderazgo de Francisco y llegar hasta los católicos más marginados. Otros temas son los católicos que sufren adicciones y violencia doméstica, cómo lidiar con familiares en prisión y cómo ayudar a gente sin techo.

Quizás otros vayan dirigidos a una audiencia más amplia: cómo encontrar tiempo para orar en la era digital, mujeres en el liderazgo, adolescentes en el mundo digital.

Uno de los principales paneles es la protección infantil y estará presente el principal consejero del papa de prevención de abuso sexual, el cardenal Sean O’Malley. Junto con él estará Marie Collins, sobreviviente de abuso irlandesa que renunció del panel de O’Malley el año pasado a causa de la frustración que le causó la negación del Vaticano de escuchar a las víctimas.

Fuente Agencias/Religión Digital

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Los obispos irlandeses retiran imágenes y textos sobre uniones gay de sus folletos para el EMF de Dublín

Viernes, 23 de febrero de 2018

wmof2018-logo-dublin-archdiocese1-2ES DIFÍCIL IMAGINAR QUE JESUCRISTO FUERA TAN POCO ACOGEDOR“, lamentan los católicos LGBT

La presión de los grupos ultraconservadores, decisiva para un “revés alarmante y triste” 

(Cameron Doody).- La Iglesia irlandesa da marcha atrás, y ha ordenado la retirada de su programa para el próximo Encuentro Mundial de las Familias de fotos y textos en las que, junto a los distintos modelos de familias, aparecían parejas gays. Una decisión que distintos colectivos LGBT católicos han calificado de “revés alarmante y triste”.

Según informa el National Catholic Reporter, los obispos irlandeses sacaron del folleto para el EMF de Dublín seis fotos incluidas en un primer momento, y en las que aparecían parejas LGBT o otras familias no tradicionales. También se ha quitado de ese librito un texto -incluido en la primera impresión– que rezaba: “Aunque la Iglesia defiende el ideal del matrimonio como un compromiso permanente entre un hombre y una mujer, otras uniones existen que proporcionan apoyo mutuo a la pareja. El Papa Francisco nos anima a nunca excluir a estas parejas sino a acompañarlas, con amor, solicitud y apoyo”.

Aidan Chester, el portavoz de Veritas -la editorial de los obispos irlandeses responsable por la impresión del manual- no quiso responder a las preguntas del NCR, y dijo que las decisiones editoriales correspondían únicamente al comité organizador del EMF. Éste, por su parte, tampoco quiso entrar en detalles acerca del por qué las fotos y texto han sido quitados, sí bien dejó claro que el evento “siempre se ha entendido como un encuentro abierto a todos”, actitud que “sigue siendo la postura oficial del Encuentro Mundial de las Familias de Dublín“.

La directora ejecutiva de DignityUSA, Marianne Duddy-Burke, no se cree las explicaciones de los organizadores del EMF, y ha declarado que la retirada del contenido representa una negación trágica de la realidad que aumenta la falta de bienvenida en la Iglesia que sentimos las personas LGBTQI y nuestras familias”. Aunque Duddy-Burke admitió haber estado “ilusionada” con la inclusión de las fotos, esta sensación ya ha sido reemplazada por una de “dolor”.

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“Parece que el felpudo ha sido retirado, al menos para nosotros”, dijo la directora de DignityUSA. “Es difícil imaginar que Jesucristo fuera tan poco acogedor”.

Aunque los organizadores del EMF no quisieran confirmarlo, parece que la decisión de retirar las imágenes y texto pro-LGBT del programa respondió a presiones que el comité recibió de organizaciones ultraconservadoras como el Instituto Lumen Fidei. En declaraciones al NCR, el cofundador del Instituto, Anthony Murphy, se atribuyó el “éxito” de que fotos y palabras contrarias a la “doctrina católica auténtica” hubieran sido retiradas del programa catequético. Una coacción que la teóloga irlandesa Angela Handley denunció es fruto de una visión “muy empobrecida” de lo que es el catolicismo.

“Han capitulado”, afeó Handley a los organizadores del EMF. “Tristemente, esta decisión es solo un ejemplo más de cómo una Iglesia que reclama ser ‘pro-vida’ es solo ‘pro’ un cierto tipo de vida que cabe dentro de un conjunto concreto de parámetros”.

Fuente Religión Digital

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