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Entradas Etiquetadas ‘Diversidad Familiar’

“Educar en la fe en nuestros días”. Sagrada Familia – B (Lucas 2,22-40)

Domingo, 27 de diciembre de 2020

06_Sagrada-Familia_B_1429670-390x247El pasaje de Lucas termina diciendo: «El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él».

Cuando hablamos hoy de «educar en la fe», ¿qué queremos decir? En concreto, el objetivo es que los hijos entiendan y vivan de manera responsable y coherente su adhesión a Jesucristo, aprendiendo a vivir de manera sana y positiva desde el Evangelio.

Pero hoy día la fe no se puede vivir de cualquier manera. Los hijos necesitan aprender a ser creyentes en medio de una sociedad descristianizada. Esto exige vivir una fe personalizada, no por tradición, sino fruto de una decisión personal; una fe vivida y experimentada, es decir, una fe que se alimenta no de ideas y doctrinas, sino de una experiencia gratificante; una fe no individualista, sino compartida de alguna manera en una comunidad creyente; una fe centrada en lo esencial, que puede coexistir con dudas e interrogantes; una fe no vergonzante, sino comprometida y testimoniada en medio de una sociedad indiferente.

Esto exige todo un estilo de educar hoy en la fe donde lo importante es transmitir una experiencia más que ideas y doctrinas; enseñar a vivir valores cristianos más que el sometimiento a unas normas; desarrollar la responsabilidad personal más que imponer costumbres; introducir en la comunidad cristiana más que desarrollar el individualismo religioso; cultivar la adhesión confiada a Jesús más que resolver de manera abstracta problemas de fe.

En la educación de la fe, lo decisivo es el ejemplo. Que los hijos puedan encontrar en su propio hogar «modelos de identificación», que no les sea difícil saber como quién deberían comportarse para vivir su fe de manera sana, gozosa y responsable.

José Antonio Pagola

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“El niño iba creciendo y se llenaba de sabiduría”. Domingo 27 de diciembre de 2020. La Sagrada Familia de Nazaret.

Domingo, 27 de diciembre de 2020

06-familia (B) cerezoLeído en Koinonia:

Eclesiástico 3,2-6.12.14: El que teme al Señor honra a sus padres.
Salmo responsorial: 127: Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos.
Hebreos 11,8.11-12.17-19: Fe de Abrahán, de Sara y de Isaac.
Lucas 2,22-40 El niño iba creciendo y se llenaba de sabiduría

Celebramos hoy la fiesta de la Sagrada Familia. Los textos de la liturgia hacen referencia a temas familiares. En la primera lectura, tomada del libro del Eclesiástico, escuchamos los consejos que un hombre, Ben Sirac, que vivió varios siglos antes de Jesucristo, da a sus hijos. El respeto y la veneración de éstos hacia sus padres es cosa agradable a los ojos de Dios, que éste no dejará sin recompensa. Los hijos que veneren a sus padres serán venerados a su vez por sus propios hijos. Todo estos consejos, aún conservando hoy plena validez, parecen insuficientes, puesto que están dados desde una mentalidad estrictamente rural, en donde otros aspectos de la vida familiar no son tenidos en cuenta. No sólo importa hablar hoy del respeto que los hijos deber a los padres, sino de la actitud de éstos con relación a los hijos. Esta insuficiencia resulta particularmente notable en momentos como los actuales, cuando la familia tiene planteados problemas de pérdida de sus funciones.

Desde una perspectiva cristiana, la familia continúa teniendo una función insustituible: ser una comunidad de amor en donde los que la integran puedan abrirse a los demás con una total sinceridad y confianza. Dejando aparte los consejos que en último lugar da San Pablo, y que son puramente circunstanciales y muy ligados a las costumbres y mentalidad de la época, la exhortación a la mansedumbre, a la paciencia, al perdón y, sobre todo, al amor, es algo realmente básico para la familia de nuestro tiempo.

El evangelio de Lucas que hoy proclamamos nos cuenta –dentro del género de los «relatos de la infancia»- el rito de la presentación del niño en el Templo, celebrado también por los padres de Jesús. El fragmento de hoy concluye con unas palabras muy importantes, que, junto con otros pasajes paralelos de Mateo, proclaman el “progreso” en el “crecimiento” de Jesús «en edad, sabiduría y gracia, ante los hombres y ante Dios».

Tiempos hubo en que la «cristología vertical descendente» clásica se veía en la necesidad de corregir estas palabras diciendo que, obviamente, eran metáforas, porque Jesús no podía «crecer, progresar en sabiduría ni en gracia», ya que era perfecto… La cristología renovada, «ascendente» ahora, por el contrario, se fijó en estos versículos y los subrayó: sería el evangelio mismo el que nos estaría afirmando que Jesús «fue haciéndose», no sólo creciendo en edad, sino «en sabiduría» e incluso «en gracia».

Este evangelio, y sus paralelos, es, por ello muy importante, por cuanto nos insta a desvincularnos de los planteamientos metafísicos griegos fixistas. La «encarnación» no sería un chispazo de conexión instantánea entre dos «naturalezas», sino todo un proceso histórico.

Pablo da algunos consejos para la convivencia con otros. Se requiere humildad, acogida mutua, paciencia. Y si fuese necesario, perdonar. Así procede Dios con nosotros. Su actitud debe ser el modelo de la nuestra (v.12-13). Pero, “por encima de todo”, está el amor, de Él tenemos que revestirnos, dice Pablo empleando una metáfora frecuente en sus cartas (v.14). De este modo “la paz de Cristo” presidirá en nuestros corazones (v.15).

Si el amor es el vínculo que une a las personas, la paz se irá construyendo en un proceso, los desencuentros irán desapareciendo (los enfrentamientos también) y las relaciones se harán cada vez más trasparentes. En el marco de la familia humana, esos lazos son detallados en el texto del Eclesiástico (3,3-17).

Lucas nos presenta a la familia de Jesús cumpliendo sus deberes religiosos (vv. 41-42). El niño desconcierta a sus padres quedándose por su cuenta en la ciudad de Jerusalén. A los tres días, un lapso de tiempo cargado de significación simbólica, lo encuentran. Sigue un diálogo difícil, suena a desencuentro; comienza con un reproche: “¿Por qué nos has hecho esto?”. La pregunta surge de la angustia experimentada (v. 48). La respuesta sorprende: “¿Por qué me buscaban?” (v. 49), sorprende porque la razón parece obvia. Pero el segundo interrogante apunta lejos: “¿No sabían que yo debía estar en las cosas de mi Padre?”. María y José no comprendieron estas palabras de inmediato, estaban aprendiendo (v.50).

La fe, la confianza, suponen siempre un itinerario. En cuanto creyentes, María y José maduran su fe en medio de perplejidades, angustias y gozos. Las cosas se harán paulatinamente más claras. Lucas hace notar que María “conservaba todas las cosas en su corazón” (v. 51). La meditación de María le permite profundizar en el sentido de la misión de Jesús. Su particular cercanía a él no la exime del proceso, por momentos difícil, que lleva a la comprensión de los designios de Dios. Ella es como primera discípula, la primera evangelizada por Jesús.

No es fácil entender los planes de Dios. Ni siquiera María “entiende”. Pero hay tres exigencias fundamentales para entrar en comunión con Dios: 1) Buscarlo (José y María “se pusieron a buscarlo”); 2) Creer en Él (María es “la que ha creído”); y 3) Meditar la Palabra de Dios (“María conservaba esto en su corazón”). Leer más…

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27.12.20 Domingo después de Navidad. Una reflexión Dios en el pesebre, allí lloraba y gemía. Los que lloran y gimen, teología de la Navidad

Domingo, 27 de diciembre de 2020

49786D00-B0C9-4919-A377-1ECF34E28336Del blog de Xabier Pikaza:

Navidad es Dios y niño que llora en el pesebre: Dios que gime en todos los “pesebres” del mundo, en los expulsados y hacinados, en los descartados de la vida, como animales de carga y cuchillo, fuera de las puertas de la ciudad rica cerrada en su egoísmo. Así decía ya  Juan de la Cruz:  Dios en el pesebre, allí lloraba y gemía (Romance de la Trinidad).

Éste es el argumento y raíz de la teología de la Navidad, que  desarrollo aquí en tres puntos: (1) En la plenitud de los tiempos  envió Dios a su Hijo (Pablo), (2) y el Espíritu Santo vino sobre María (Mateo y Lucas), (3) pues en el principio era la Palabra, y la Palabra se hizo carne entre nosotros (Juan).

 Quien lo sepa ya no siga leyendo. Algunos lectores  podrán detenerse en el principio del texto que sigue y  recoge algunos aspectos centrales de la Teología de la Biblia. Quienes deseen llegar a la raíz de las discusiones, argumentos y contra-argumentos de la Navidad pueden bajar a las notas.

1. PABLO. DIOS ENVIÓ A SU HIJO, NACIDO DE MUJER  

Pablo ha vinculado dos representaciones cristológicas: (a) Jesús como Hijo de Diosresucitado, en la línea del judeo‒cristianismo helenista y del final de los sinópticos; (b) Jesús como Hijo de Dios (Palabra, Sabiduría encarnada), en una línea más cercana al evangelio de Juan[1].

Cuando el heredero es menor, aunque sea Señor de todo, no se distingue en nada del siervo, sino que está bajo tutores y administradores, hasta la edad señalada por el padre. Así también nosotros, cuando éramos menores estábamos sometidos bajo los elementos del mundo. Pero, cuando llegó la plenitud de los tiempos envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para que rescatara a los que estaban bajo la ley, para que alcanzáramos la filiación (Gal 4, 1‒4).

        El Dios de la Ley se sitúa y nos sitúa según eso en una historia de infancia y sometimiento, propia de una humanidad, que no ha llegado a su madurez en libertad, pues la Ley encierra al hombre en un mundo sometido a los elementos cósmicos (la misma ley forma parte de ellos), hasta que Dios envíe a su Hijo para hacernos con él “hijos”, en y ante Dios, y libres en nosotros mismos en amor que acoge y crea, sobre toda ley opresora, cósmica o social[2].

          Pablo no se ocupa de una posible identidad eterna del Hijo (como Dios separado), sino de su envío desde Dios en el tiempo, pues, de hecho, ese Hijo (nacido de mujer, bajo la ley) se identifica con Jesucristo histórico. Según eso, Pablo no ha desarrollado el tema del surgimiento de un Hijo de Dios en sí (no dice ¡Dios tiene un Hijo!), aunque esa imagen pudiera hallarse al fondo de su argumento, sino que proclama su “misión” humana, como dice Gal 4, 4: Dios envió a su Hijo… para que recibiéramos la filiación. Sólo ese envío, que culmina y se ratifica en la Pascua (cf. Flp 2, 6‒11), nos permite entender la salvación, distinguiendo las dos economías:

 ‒ Hubo un tiempo (estadio) de ley, cuando el hombre era siervo de Dios, sometido a mandatos y esclavizado por imposiciones, estructuras o personas opresoras. Un tipo de judaísmo concebía al hombre así, como atrapado bajo la dura ley de las obras, obligado a cumplir unos mandatos que Dios mismo le imponía desde arriba, porque él lo había querido, sin más razón ni fundamento. Era el tiempo en que unos hombres podían y de algún modo debían ser esclavizados por otros para existir (sobrevivir) sobre una tierra fundada y gobernada por violencia.

Ha llegado el estado (=tiempo) final de filiación y conforme a ella viene a revelarse la vida de Dios (=que brota de su entraña), como principio de libertad fundada y avalada por el mismo Hijo divino, nacido bajo la ley, sometido a la esclavitud del mundo (cf. Flp 2, 6-11), para liberar a los esclavizados, para que sean (seamos) hijos de Dios en plenitud. Frente al sometimiento anterior se despliega así la filiación, como identidad de Jesús con Dios y como libertad para los hombres, hijos de Dios.

 Dios no envía a su Hijo a modo de fantasma en su “cápsula” divina, desde fuera de la historia, sino haciendo que surja y viva como humano, nacido de mujer, de tal forma que el envío divino y la generación humana constituyen dos facetas o momentos del único despliegue y presencia de Dios. Gal 4, 4 no cita el nombre y rasgos de esa mujer (María), como harán Mt 1 y Lc 1‒2, sino que la presenta sólo como engendradora, en un plano de ley (=nacido de mujer, nacido bajo la ley)[3].

       Este pasaje (Gal 4,4‒6) nos lleva al lugar donde los hombres, liberados de la esclavitud de la ley por el Hijo, pueden dirigirse a Dios diciendo ¡Abba! ¡Oh Padre! Tanto el Padre como el Hijo resultan implícitamente masculinos, pero en este pasaje se cita a la madre humana de Jesús, como “mujer”, a diferencia de Rom 1,3‒4, donde Jesús aparece vinculado al padre: “nacido del esperma (genomenon ek spermatos) de David según la carne, constituido Hijo de Dios en poder, según el Espíritu de Santidad, por la resurrección de entre los muertos” (Rom 1, 3-4).

Rom 1, 3‒4 vincula a Jesús con su padre (=antecesor) humano (Abraham, David), no con su madre, diciendo que, en el nivel de la carne (=humanidad), el Hijo de Dios nace del semen o esperma de David, en sentido simbólico fuerte, en un contexto patriarcal donde el padre/varón instaura con su fuerza generante activa la genealogía (en aquel tiempo se suponía que las mujeres no influían activamente en la generación de los hijos, sino que se limitaban a recibir, guardar y madurar en su “vientre” un semen exclusivamente masculino). En esa línea, Gal 3, 16 presenta a Jesús también como “esperma”, “descendiente” seminal, de Abraham, sin referirse a su madre, destacando así su surgimiento israelita, mostrando a sus padres humanos (Abraham y/o David) como mediadores y signo del envío divino[4].

Posiblemente, Pablo ha insistido en ese “nacido de mujer, nacido bajo la ley” para situar así a Jesús en la línea de Flp 2, 6‒11, donde se dice que Cristo se hizo esclavo, hasta la muerte, para liberar a los esclavizados por ella. En esa línea, naciendo de mujer, Jesús empieza a realizar su recorrido humano “bajo la ley”, en un mundo dominado por poderes cósmico-sociales; y lo hace precisamente para rescatar así por dentro a los que estaban esclavizados por esos poderes, bajo administradores y tutores, sin alcanzar la mayoría de edad para relacionarse libremente con el Padre.

       Dios ha permitido que los hombres hayan estado, en el tiempo de su infancia, sometidos, por un tipo de ley, bajo poderes cósmicos de odio y de violencia. Pero en un momento dado, al llegar la plenitud del tiempo, él ha enviado a su Hijo (nacido de mujer, bajo una ley que le condenará a la muerte) para manifestar y revelar por él su amor, liberando a los hombres de la esclavitud del mundo y del pecado. Dios no crea a los hombres para que vivan sometidos a una ley (ni siquiera divina), sino para que crezcan, rompiendo la opresión de sus administradores o amos (Gal 3, 26‒29), viviendo de esa forma en libertad, ser ellos mismos.

Pablo sabe que hombres y mujeres, se encontraban antaño oprimidos por la ley, en régimen de sumisión religiosa. Sacerdotes y jerarcas del templo querían domarles (dominarles) con látigo de miedo, pensando que sólo el temor resguarda de los riesgos de su libertad. Pues bien, sabiendo que Cristo ha superado esa ese miedo, Pablo ha proclamado la palabra clave de la libertad: Dios ha enviado a su Hijo (¡sobre toda Ley, pues él es libertad-amor, no ley), para que, naciendo de una mujer (signo de Ley), libere a los sometidos a la ella, para que todos, hombres y mujeres (cf. Gal 3, 28), alcancen la libertad de hijos de Dios.

              Esto significa que ha llegado la plenitud: ha terminado el tiempo de sometimiento, dominado por la ley; ha comenzado la era de la libertad, conforme al designio salvador de Dios que se ha querido mostrar en plenitud, como divino, siendo Padre de todos los hombres y mujeres de la tierra, en amor y no en sometimiento. Dios ha querido realizar su amor en forma humana, y por eso ha enviado a su Hijo, nacido de mujer, bajo la ley, para compartir la existencia de los hombres y mujeres, ofreciéndoles su amor (en un camino sellado por la cruz y la resurrección), de manera que los hombres ya no somos siervos, sino hijos Dios, compartiendo así su propia vida[5].

2. MATEO Y LUCAS. CONCEBIDO POR EL ESPÍRITU SANTO

 Pablo no podía decir más sobre la madre de Jesús, pero, una vez que lo ha dicho (nacido de mujer, nacido bajo la ley: Gal 4, 4), ha puesto en marcha una búsqueda cristológica (teológica y antropológica) que ha sido retomado por Mt 1, 18-25 y Lc 1, 26-38 en quienes se explicita la encarnación (envío) del hijo de Dios en forma de concepción por el Espíritu. Las afirmaciones empleadas por los textos para narrar esta concepción y nacimiento, por obra del Espíritu Santo en María, son misteriosamente simples, y sólo así, de un modo simbólico, pueden y deben entenderse.

Narración de fondo

El Espíritu Santo que actúa y engendra al Hijo de Dios por María es el mismo Dios providente, que crea y anima (=da vida) a todo lo que existe, introduciéndose de un modo supeerior en la historia humana, tal como ha venido a centrarse en la concepción y nacimiento de Jesús, por medio de María[6].

Este misterio (motivo) teológico nos sitúa en el centro de la “cooperación” entre el Espíritu santo, como presencia de Dios, y la acción libre de María (mujer creyente: Lc 1, 45). Así decimos que el Dios (Padre) engendra a su Hijo eterno, por obra del Espíritu, en (por) María. Así lo han contado, en perspectivas diversas, Lc 1-2 y Mt 1-2, autores de la biografía teológica de Jesús desde su nacimiento[7].

              No son biografía biológica, pues eso sería banalizarlos, convirtiendo su tema en un simple milagro externo, sino símbolo fundante de la fe, y en esa línea dicen lo esencial sobre el origen de Jesús. No son cristología primitiva que debe ser superada por afirmaciones más hondas; no son mito que debe desmitificarse, para llegar a la verdad existencial, sino narración teológica que siendo plenamente humana (contada desde la perspectiva de José y María) nos sitúan ante el principio de la revelación divina, allí donde, diciéndose a sí mismo, Dios dice (engendra) en la historia a su hijo Jesucristo[8].

Dos relatos convergentes: Mateo y Lucas

               Mateo y Lucas acogen y desarrollan de un modo convergente el tema de la concepción por el Espíritu, poniendo en el centro de su atención a María, que no es simple mujer bajo la ley, sino llena del Espíritu, siendo así madre del Cristo[9].

Mateo 1, 18‒25. Más allí de patriarcalismo de la ley. Gal 4, 4 había dicho “nacido de mujer, nacido bajo le ley…”, añadiendo que la efusión del Espíritu Santo (es decir, la nueva humanidad del Reino) se vincula a su resurrección (cf. Rom 1, 3‒4). Pues bien, en contra de eso, con gran audacia, desde un fondo judeo‒cristiano, Mateo afirma que Jesús no ha sido concebido “según la ley”, sino por obra del Espíritu Santo. Ciertamente, al comienzo, a modo de proposición más oficial Mateo había dicho que el libro trata de Jesucristo hijo de David, hijo de Abraham, dentro del patriarcalismo judío (Mt 1, 1). Pero después recoge las palabras del Ángel (=Dios) que dice a José: “Hijo de David, no tengas miedo en acoger a María, tu esposa, porque lo concebido en ella es por obra del Espíritu Santo” (Mt 1, 20).

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Sagrada Familia. Domingo dentro de la Octava de Navidad

Domingo, 27 de diciembre de 2020

circuncisionDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Suele decirse que la familia está en crisis. Los matrimonios por la Iglesia, y también los civiles, disminuyen de forma notable; los divorcios y las separaciones crecen. En la fiesta de la Sagrada Familia esperamos que las lecturas nos animen a vivir nuestra vida familiar. Y así ocurre con las dos primeras, mientras que el evangelio nos depara una sorpresa.

Hijos adultos y padres ancianos (Eclesiástico 3,3-7.14-17a)

Curiosamente, la primera lectura no se dirige a los padres, sino a los hijos. Pero no se trata de hijos pequeños, sino de personas adultas, casadas, que conviven con sus padres ancianos (cosa frecuente en el siglo II a.C.). El texto de Jesús ben Sira (autor del libro del Eclesiástico) da por supuesto que esos hijos tienen suficientes recursos económicos y, al mismo tiempo, vivencia religiosa. Son personas que rezan y piden perdón a Dios por sus pecados. Pero, según ben Sira, el éxito a todos los niveles, humano y religioso, dependerá de cómo trate a sus padres ancianos. En una época en la que no existía la Seguridad Social, «honrar padre y madre» implicaba también la ayuda económica a los progenitores. Pero no se trata solo de eso. La actitud de respeto y cariño hacia el padre y la madre es lo único que garantiza que la oración sea escuchada y que los pecados «se deshagan como la escarcha bajo el calor».

El Señor honra más al padre que a los hijos

y afirma el derecho de la madre sobre ellos.

Quien honra a su padre expía sus pecados,

y quien respeta a su madre es como quien acumula tesoros;

Quien honra a su padre se alegrará de sus hijos,

y cuando rece, será escuchado.

Quien respeta a su padre tendrá larga vida,

y quien honra a su madre obedece al Señor.

Hijo, cuida de tu padre en su vejez,

y durante su vida no le causes tristeza.

Aunque pierda el juicio, sé indulgente con él

y no lo desprecies aun estando tú en pleno vigor.

Porque la compasión hacia el padre no será olvidada

y te servirá para reparar tus pecados.

Maridos, mujeres, hijos y padres (Colosenses 3,12-21)

El texto de la carta a los Colosenses comienza con una serie de consejos válidos para toda la comunidad cristiana, entre los que destacan el amor mutuo y el agradecimiento a Dios. Pero ha sido elegido para esta fiesta por los breves consejos finales a las mujeres, los maridos, los hijos y los padres.

El que resulta más problemático en la cultura actual es el que se dirige a las mujeres: «vivid bajo la autoridad de vuestros maridos». Pero en la situación del imperio romano durante el siglo I, cuando sobre todo las mujeres de clase alta presumían de independencia y organizaban su vida al margen del marido, no es raro que el autor de la carta pida a la esposa cristiana un comportamiento distinto. El consejo a los maridos, amar a sus mujeres y no ser ásperos con ellas sigue siendo válido en una época donde abunda la violencia de género. Los consejos finales a padres e hijos sugieren el ideal de las relaciones entre ambos: un hijo que obedece con gusto, un padre que no se impone a gritos e insultos.

Hermanos: como elegidos de Dios, santos y amados, revestíos de compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el vínculo de la unidad perfecta. Que la paz de Cristo reine en vuestro corazón: a ella habéis sido convocados en un solo cuerpo. Sed también agradecidos.

La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; exhortaos mutuamente.

Cantad a Dios, dando gracias de corazón, con salmos, himnos y cantos inspirados. Y todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre de Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.

Maridos, amad a vuestras mujeres y no seáis ásperos con ellas.

Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso agrada al Señor.

Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan el ánimo.

Un evangelio atípico (Lucas 2,22-40)

Si san Lucas hubiera sabido que, siglos más tarde, iban a instituir la Fiesta de la Sagrada Familia, probablemente habría alargado la frase final de su evangelio de hoy: «El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba». Pero no habría escrito la típica escena en la que san José trabaja con el serrucho y María cose sentada mientras el niño ayuda a su padre. A Lucas no le gustan las escenas románticas que se limitan a dejar buen sabor de boca.

Como no escribió esa hipotética escena, la liturgia ha tenido que elegir un evangelio bastante extraño. Porque, en la fiesta de la Sagrada Familia, los personajes principales son dos desconocidos: Simeón y Ana. A José ni siquiera se lo menciona por su nombre (solo se habla de «los padres de Jesús» y, más tarde, de «su padre y su madre»). El niño, de solo cuarenta días, no dice ni hace nada, ni siquiera llora. Solo María adquiere un relieve especial en las palabras que le dirige Simeón.

Sin embargo, en medio de la escasez de datos sobre la familia, hay un detalle que Lucas subraya hasta la saciedad: cuatro veces repite que es un matrimonio preocupado con cumplir lo prescrito en la Ley del Señor. Este dato tiene enorme importancia. Jesús, al que muchos acusarán de ser mal judío, enemigo de la Ley de Moisés, nació y creció en una familia piadosa y ejemplar. El Antiguo y el Nuevo Testamento se funden en esa casa en la que el niño crece y se robustece.

La misma función cumplen las figuras de Simeón y Ana. Ambos son israelitas de pura cepa, modelos de la piedad más tradicional y auténtica. Y ambos ven cumplidas en Jesús sus mayores esperanzas.

Cuando se cumplieron los días de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones».

Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.

Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel».

Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción –y a ti misma una espada te traspasará el alma–, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones».

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en años. De joven había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día. Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, Jesús y sus padres volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él.

Sorpresa final

Las lecturas de hoy, que comenzaron tan centradas en el tema familiar, terminan centrando la atención en Jesús. Con dos detalles fundamentales:

  1. Jesús es el importante. La escena de Simeón lo presenta como el Mesías, el salvador, luz de las naciones, gloria de Israel. Ana deposita en él la esperanza de que liberará a Jerusalén. José y María son importantes, pero secundarios.
  2. Jesús es motivo de desconcierto y angustia. Lo que Simeón dice de él desconcierta y admira a José y María. Pero a ésta se le anuncia lo más duro. Cualquier madre desea que su hijo sea querido y respetado, motivo de alegría para ella. En cambio, Jesús será un personaje discutido, aceptado por unos, rechazado por otros; y a ella, una espada le atravesará el alma. Lucas está anticipando lo que será la vida de María, no solo en la cruz, sino a lo largo de toda su existencia.

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“Fiesta de la Sagrada Familia”. Ciclo B. 27 Diciembre, 2020

Domingo, 27 de diciembre de 2020

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«Una profetisa, Ana, se presentó en ese mismo momento y daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban que Jerusalén sería liberada.»

(Lc 2, 22-40)

En el evangelio de hoy nos encontramos a Jesús todavía como un bebé. A sus pocas semanas aún no puede explicar quién es, pero ya hay quienes lo reconocen.

En la escena, María y José suben al templo de Jerusalén para presentar a su hijo al Señor. Están cumpliendo con la Ley judía y con la costumbre. Pero lo que podría haber sido un simple trámite se convierte en una fiesta de alabanza a Dios. En la entrada del templo se encuentran con Simeón, «un hombre justo y piadoso», y con Ana, una profetisa. Las dos son personas mayores y mantienen una relación muy cercana con Dios: Simeón «tenía el don del Espíritu Santo», y Ana «daba culto a Dios noche y día».

Donde la mayoría solo verían a una familia más, Ana y Simeón reconocen al Mesías, quien liberaría a su pueblo. Si son capaces de verlo en un bebé, su mirada tiene que ser necesariamente especial: miran desde sus esperanzas más antiguas y profundas, desde la gratuidad, con unos ojos limpios de expectativas y pretensiones. Reconocen porque su corazón está lleno de Dios. Así, no dudan ni por un momento de quién es ese niño. Bendicen y dan gracias a Dios llenos de alegría y con naturalidad: la experiencia de su larga vida les dice que Dios está especialmente en lo humilde, por eso no se extrañan ante tal Mesías.

Ana y Simeón reconocen la maravilla delante de ellos, el tesoro que Dios les regala y pone en sus manos, y lo aceptan dando gracias y bendiciendo.

Oración

«Enséñanos, Trinidad Santa, a reconocerte en los acontecimientos más sencillos. Concédenos una mirada capaz de asombrarse ante la maravilla. Y que no nos olvidemos nunca de alabarte y agradecerte.»

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

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Toda familia es divina si es verdaderamente humana.

Domingo, 27 de diciembre de 2020

medjugorje-junio-2014-pentecostes-078Lc 2, 22-40

Debemos aclarar que el modelo de familia de aquella época tenía muy poco que ver con el nuestro. Los estudios sociológicos que se han hecho sobre la familia en tiempo de Jesús no dejan lugar a duda. Si no tenemos en cuenta los resultados de esos estudios será imposible entender nada del ambiente en que se desarrolla la infancia de Jesús. El tipo de familia de Nazaret, que se nos ha propuesto durante siglos, no ha existido. El modelo de familia del tiempo de Jesús era el patriarcal. La familia molecular era inviable, tanto por motivos sociológicos como económicos. ¿Qué podían hacer dos jóvenes de 13 y 14 años con un recién nacido en los brazos?

Cuando el evangelio nos dice que José recibió en su casa a María, no quiere decir que fueran a vivir a una nueva casa. María dejó de vivir en la casa de su padre y pasó a integrarse en la familia de José. Esto no quiere decir que no tuvieran su intimidad y sus relaciones más estrechas los tres. El relato de la pérdida del Niño en Jerusalén es impensable en una familia de tres. Pero cobra su verosimilitud si tenemos en cuenta que es todo el clan el que hace la peregrinación y vuelven a casa todos juntos.

El relato evangélico que acabamos de leer es muy rico en enseñanzas teológicas. Está escrito sesenta o setenta años después de morir Jesús. Lucas quiere dejar claro, desde el principio de su evangelio, que la vida de Jesús estuvo insertada plenamente en las tradiciones judías. Su persona y su mensaje no son realidades caídas del cielo, sino surgidas desde el fondo más genuino del judaísmo tradicional.

Debemos buscar la ejemplaridad de la familia de Nazaret donde realmente está, huyendo de toda idealización que lo único que consigue es meternos en un ambiente irreal que no conduce a ninguna parte. Sus relaciones, aunque se hayan desarrollado en un marco familiar distinto, pueden servirnos como ejemplo de valores humanos que debemos desarrollar, cualquiera que sea el modelo donde tenemos que vivirlos. Jesús predicó lo que vivió. Si predicó el amor, es decir, la entrega, el servicio, la solicitud por el otro, quiere decir que primero lo vivió él. Todo ser humano nace como proyecto que tiene que ir desarrollándose a lo largo de toda la vida con la ayuda de los demás.

Debemos tener mucho cuidado de no sacralizar ninguna institución. Las instituciones son instrumentos que tienen que estar siempre al servicio de la persona, que es el valor supremo. Las instituciones no son santas, menos aún sagradas. Nunca debemos poner a las personas al servicio de la institución, sino al contrario. Con demasiada frecuencia se abusa de las instituciones para conseguir fines ajenos al bien del hombre. Entonces tenemos la obligación de defendernos de ellas con uñas y dientes. Claro que no son las instituciones las que tienen la culpa. Son algunos seres humanos que se aprovechan de ellas para conseguir sus propios intereses a costa de los demás.

No debemos echar por la borda una institución porque me exija esfuerzo. Todo lo que me ayude a crecer en mi verdadero ser me exigirá esfuerzo. Pero nunca puedo permitir que la institución me exija nada que me deteriore como ser humano; ni siquiera cuando me reporte ventajas o seguridades egoístas. La familia sigue siendo el marco privilegiado para el desarrollo de la persona humana, pero no solo durante los años de la niñez o juventud, sino que debe ser el campo de entrenamiento durante todas las etapas de nuestra vida. El ser humano solo puede crecer en humanidad a través de sus relaciones con los demás. Y la familia es el marco idóneo.

La familia es insustituible para esas relaciones profundamente humanas. Sea como hijo, como hermano, como pareja, como padre o madre, como abuelo. En cada una de esas situaciones, la calidad de la relación nos irá acercando a la plenitud humana. Los lazos de sangre o de amor natural debían ser puntos de apoyo para aprender a salir de nosotros mismos e ir a los demás con nuestra capacidad de entrega y servicio. Si en la familia superamos la tentación del egoísmo amplificado, aprenderemos a tratar a todos con la misma humanidad: exigir cada día menos y darse cada día más.

No tenemos que asustarnos de que la familia esté en crisis. El ser humano está siempre en constante evolución; si no fuera así, hubiera desaparecido hace mucho tiempo. En el evangelio no encontramos un modelo de familia. Se dio siempre por bueno el existente. Más tarde se adoptó el modelo romano, que tenía muchas ventajas, pues desde el punto de vista legal era muy avanzado. Los cristianos de los primeros siglos hicieron muy bien en adoptar ese modelo. Lo malo es que se sacralizó y se vendió después como modelo cristiano, sin hacer la más mínima crítica.

Con el evangelio en la mano, debemos intentar dar respuesta a los problemas que plantea la familia hoy. La Iglesia no debe esconder la cabeza debajo del ala e ignorarlos o seguir creyendo que se deben a la mala voluntad de las personas. No conseguiremos nada si nos limitamos a decir: el matrimonio, aunque la estadística nos diga que el 50 % se disuelven. No se trata de que las personas sean peores que hace cincuenta años. Hoy, para mantener un matrimonio, se necesita una madurez mayor.

Al no darse esa madurez, los matrimonios fracasan. Dos razones de esta mayor exigencia son: a) La estructura nuclear de la familia. Antes las relaciones familiares eran entre un número de personas mucho más amplio. Hoy al estar constituidas por tres o cuatro miembros, la posibilidad de armonía es mucho menor, porque los egoísmos se diluyen menos. b) La mayor duración de la relación. Hoy es normal que una pareja se pase sesenta años juntos. Es más fácil que surjan dificultades.

Como cristianos tenemos la obligación de hacer una seria autocrítica sobre el modelo de familia que proponemos. Jesús no sancionó ningún modelo, como no determinó ningún modelo de religión u organización política. Lo que Jesús predicó no hace referencia a las instituciones, sino a las actitudes que debían tener los seres humanos en sus relaciones con los demás. Jesús enseñó que todo ser humano debía relacionarse con los demás como exige su verdadero ser; a esta exigencia le llamaba voluntad de Dios. Cualquier tipo de institución que permita esta relación puede ser cristiana.

No solo no es malo que se separen dos personas que no se aman. Es completamente necesario que se separen, porque no hay cosa más inhumana que obligar a vivir juntas a dos personas que no se aman. Esto no contradice en nada la indisolubilidad del matrimonio, porque lo único que demostraría es a la falta de amor que ha hecho nulo, de todo derecho, lo que hemos llamado matrimonio. Si hay sacramento, ciertamente es indestructible. Pero para que haya sacramento es imprescindible que se dé el amor.

Meditación

Éste es el Jesús que nos interesa de verdad.
Un ser humano que recorre nuestro propio camino.
Solo así nos puede indicarnos la verdadera dirección.
En nuestra vida espiritual
lo importante es no instalarse ni apoltronarse.
Paso a paso debemos avanzar, aunque sea en la oscuridad.
Mientras sigas dando pasos, estás en el buen camino.

Fray Marcos

 Fuente Fe Adulta

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Una Familia más en el Pueblo.

Domingo, 27 de diciembre de 2020

Sagrada_Familia_iconoMe sostengo con el amor de mi familia (Maya Angelou)

27 de diciembre.

DOMINGO DE LA SAGRADA FAMILIA

Una fiesta de la “Familia del Carpintero” -si es que pudiera llamarse así en aquellos tiempos- y, por igual, de todas las demás familias. En la carpintería, José atendía los múltiples encargos que los vecinos de la zona le encargaban; María atendía los quehaceres de la casa, y Jesús colaboraba con ambos, honrándoles como aconseja el Eclesiástico 3, 2. Pero de modo particular todos ellos “crecían en sabiduría y gracia a los ojos de Dios y de los hombres”.

En ella y de ella, aprendió Jesús a ser hombre entre los hombres; a incorporar, el anhelo que entona Luis Rosales:

“La espiritualidad es saber guiarse de noche
sin otra luz ni guía
sino la que en el corazón ardía

De noche iremos, de noche,
que para encontrar la fuente
sólo la sed nos alumbra.”

Y así, creciendo y anhelando, eran una familia más del pueblo, que vivían dichosos porque, como canta el Salmo 127, temían al Señor y seguían sus caminos. O más bien porque amaban al Señor y no necesitaban mandamiento alguno para hacerlo. Les era suficiente reconocer que eran hijos suyos; filiación que les hacía sentirse inmersos en un espacio humano de cariño, fraternidad, respeto y acogida con todos los demás seres creados.

“Estamos en la fiesta de las familias”, dijo el Papa Francisco en Filadelfia. “La familia tiene carta de ciudadanía divina, ¿está claro? La carta de ciudadanía que tiene la familia se la dio Dios para que en su seno creciera cada vez más la verdad, el amor y la belleza”.

Una familia más en el pueblo la de Jesús, José y María. Nada de excepcional, y menos de “Sagrada”. Una de tantas como poblaban aquella humilde aldea galilea. En el relato de su historia no hubo dogmas de inmaculadas concepciones, anuncios de ángeles gabrieles, ni concepciones y partos virginales. Y menos, Madres de Dios que luego exigen asunciones. Y sin embargo, muy digno todo ello de seguir escrito con letras de oro en los Anales de nuestra cotidiana Historia.

Dice Lucas que sus padres se “pusieron a buscarlo entre los parientes y los conocidos”. Encontrar a Jesús no ha sido nunca cosa fácil. A María se lo anunció un ángel, y a José otro se lo dijo en sueños. Herodes, por más que preguntó, no logró hacerlo y los Magos necesitaron la guía de una estrella hasta llegar y verlo. Hoy mucha gente todavía sigue repitiendo la pregunta del poderoso y de los sabios: “¿Dónde está el rey de los judíos?”

Para el hombre del siglo XXI encontrar a Jesús en los demás es problema del que busca. Jesús está presente en ellos, como Dios está en todas las cosas. Somos un Cuerpo Místico al que todos y todo pertenecemos. Sólo nos falta creer en él, acudir al oftalmólogo, comprar gafas de amor y comprensión, y recorrer con ellas puestas las calles de la vida.

Familia tiene que ver con hijos. Con Navidad -Natividad- y el Papa identifica a todos los cristianos con lo que esta fiesta ha de significar para ellos.

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA NAVIDAD

La Navidad suele ser una fiesta ruidosa, pero nos vendría bien un poco de silencio para oír la voz del Amor La Navidad eres tú, cuando decides nacer de nuevo cada día y dejar entrar a Dios en tu alma: el pino de Navidad eres tú,

Los adornos de las Navidades eres tú, cuando tus virtudes son colores que adornan tu existencia.

Las campanas de Navidad eres tú, cuando llamas, congregas y buscas unir, pues eres también luz de Navidad cuando iluminas con tu vida el camino de los demás con la bondad, la paciencia, la alegría y la generosidad.

Los ángeles de Navidad eres tú, cuando mandas al mundo un mensaje de paz, de justicia y de amor. y la estrella de Navidad eres igualmente tú, cuando conduces a alguien al encuentro con el Señor. Eres también lo mejor de los Reyes, cuando das lo mejor que tienes sin importar a quién.

La música de Navidad eres tú, cuando conquistas la armonía en ti cuando eres de verdad amigo y hermano de todo ser humano.

La tarjeta de Navidad eres tú, cuando la verdad está escrita en tus manos.

Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

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Mutantes.

Domingo, 27 de diciembre de 2020

presentacio0301n-de-jesu0301s-en-el-templo-01-0028010029Aunque lo parezca, no es el título de una película de terror. Es una invitación navideña a dirigir la mirada a las mutaciones, cambios y transfiguraciones que vivieron algunos personajes de los relatos evangélicos del nacimiento de Jesús. Con la secreta intención de que a quien lo lea, le entren ganas de apuntarse también a “mutante”.

Zacarías e Isabel abren el pórtico del evangelio de Lucas, viejísimos ellos, cumplidores modélicos de la Ley y acostumbrados (mayormente él) al Templo, sus horarios y sus inciensos; estériles ambos (mayormente ella) y con poco futuro por delante. Pero después de la visita del ángel, él se queda mudo (¿se habría vuelto todo él escucha?), pero vuelve a casa rejuvenecido y ella se queda embarazada (rejuvenecida también vía consorte). Y de puro contenta, se quita de en medio durante cinco meses para saborear, sin que nadie la moleste, su pequeño magnificat: ¡Así me ha tratado Dios!

María entra en escena como una mujer de su casa, calladita ella como corresponde a muchacha honesta, casadera, vecina y residente en Nazaret. Pero sale de escena transformada en una mujer intrépida y caminante que se atraviesa medio país para encontrar a Isabel y poder contarse la una a la otra (pero ¿de qué se ríen las mujeres?) cómo las ha tratado Dios y lo contentas que están con Él y con las primeras pataditas de sus niños.

De lo de José tiene un poco de culpa su propio nombre (“que el Señor añada…”), y vaya que si le añadió: como hombre justo, prudente y temeroso de Dios, había decidido cerrar sigilosamente la puerta de su vida y de su casa dejando fuera a María, por puro respeto y por pura discreción. Pero no le quedó más remedio que abrírsela de par en par y dejar que entrara, no sólo ella, sino también y como “añadido” el que iba a asociarle a su torbellino mesiánico.

A los pastores los vemos al principio en lo suyo de cuidar ovejas, amedrentados y un poco liados en medio de aquella noche loca de ángeles, cánticos y resplandores en torno a una cuadra. Pero al final ya no parecen los mismos y, en vez de hablar de sus temas de siempre (“Estos piensos ya no son como los de antes”; “Lo que faltaba: Estrellita de parto precisamente esta noche”; “A ver si se van pronto los ángeles, que ya va siendo la hora de ordeñar…”), se ponen a “glorificar y a alabar a Dios”, dejando inventados de golpe el canto gregoriano, la Filarmónica de Viena y el Orfeón Donostiarra.

Para Simeón y Ana lo de subir cada día al Templo formaba parte de su rutina, eso sí, empleando cada día más tiempo en el recorrido: “Cada día distingo peor estos dichosos peldaños”, “No te quejes que subirlos con artritis es muchísimo peor…” Pero cuando él tuvo al Niño en sus brazos (¿qué hace un Niño como tú en un Templo como este…?) le reverdeció todo el ser, como si se le llenaran los ojos de candelas y sus rodillas vacilantes recobraran vigor. Se le fue del todo el miedo a la muerte y era como si en vez de sostener él al Niño, fuera éste quien le sostuviera.

Ana decidió aquella mañana que para ella se habían acabado los ayunos, las penitencias y las vigilias: se puso un pañuelo blanco en la cabeza y, en plan abuela de la Plaza del Templo, daba vueltas por allí, con la imagen del Niño grabada en sus pupilas y contándole a todo el mundo cómo era.

Y sintieron ellos, lo mismo que todos los demás (lo mismo que nosotros si estamos dispuestos a “mutar”), que habían llegado por fin a sí mismos.

Dolores Aleixandre

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Familias

Domingo, 27 de diciembre de 2020

FamiliaDomingo después de Navidad. Fiesta de la “Sagrada Familia”

27 diciembre 2020

Lc 2, 22-40

Como ocurre con los relatos de la infancia, Lucas construye un episodio cargado de mensaje teológico. Recurriendo a la imagen de dos ancianos –que simbolizan al Israel fiel–, presenta a Jesús como “el Salvador, luz de las naciones y gloria de su pueblo”. Se trata de un tema-eje que desarrollará más tarde a lo largo de todo su evangelio.

  En realidad no disponemos de documentos acerca de aquella familia de Nazaret. Fueron la piedad popular y la insistencia de predicadores las que construyeron la imagen idílica de la “Sagrada Familia”. Sin embargo, los escasísimos datos de que disponemos no parecen avalar tal imagen. Según el evangelio de Marcos, sus parientes desconfiaron de Jesús desde el primer momento de su actividad, hasta el punto de que quisieron llevarlo a casa porque decían que estaba “trastornado” (Mc 3,21).

  Todo ello parece indicar que, con el tiempo, se produjo un proceso de proyección, en el que se fue “adornando” la imagen de la familia de Nazaret de acuerdo con las ideas, los deseos y las expectativas que se iba teniendo acerca de la vida familiar. No es raro, por tanto, que la “Sagrada Familia” reflejara los roles y los estereotipos de la sociedad patriarcal en la que esa imagen nació. Y que tal imagen religiosa adoleciera de un carácter meloso y poco creíble, por no hablar de la extraña mezcla de paternalismo y de infantilismo que promovía.

  Como suele ocurrir en las proyecciones, se idealizaba “fuera” el tipo de familia que los propios fieles deseaban para sí, en una sociedad rígidamente jerarquizada.

  Tal proceso de construcción de un estereotipo no es difícil de comprender. Sin embargo, comprenderlo no significa justificarlo ni mucho menos absolutizarlo, como si fuera un modelo a imitar literalmente, hasta el punto de considerarlo como el único tipo posible de familia.

  Frente a los riesgos que se derivan de ahí, parece importante una doble advertencia: por un lado, acabar con la idealización, por lo que tiene de falta de ajuste con la realidad; por otro, asumir la existencia de diversas formas y tipos de familia, renunciando a imponer una de ellas sobre todas las demás.

  Desde nuestra perspectiva, apreciamos cada vez más, como valores que construyen una familia humana, el respeto mutuo, el cuidado cotidiano de la relación entre sus miembros y la transparencia. El cuidado sienta las bases para que la familia constituya un espacio de vida y de crecimiento gozoso, aun en medio de dificultades e incluso tensiones.

 Cuando hay hijos, aparece otro elemento fundamental a tener en cuenta: la atención de las necesidades de los niños –en el triple nivel: físico, emocional y espiritual–, conjugando una doble actitud que, para ser eficaz, ha de ser simultánea: el cariño y la firmeza.

  En cualquier caso, no se trata de perseguir ningún “ideal”, sino de vivir también esa dimensión fundamental desde la mayor comprensión posible, conscientes de que constituye, al mismo tiempo que un espacio de vida, un “campo de aprendizaje” cotidiano.

¿Cómo vivo la familia? ¿Me sitúo en actitud de aprendizaje?

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

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Familia: seguro que María conocía mejor a Jesús que Dios

Domingo, 27 de diciembre de 2020

Foto-no-Facebook-muda-vida-de-uma-família-no-litoral-de-SPDel blog de Tomás Muro La Verdad es Libre:

  1. La familia

Dentro de las fiestas de Navidad celebramos hoy la fiesta de la familia de Jesús, la Sagrada familia. Es un buen momento para pensar un poco en esta institución en la que hemos nacido y que tanto está cambiando por diversos motivos socio-culturales.

  1. Cambios en la vida familiar
  2. La familia en el mundo rural, todavía no lejano, eran amplias: muchos miembros vivían en el caserío, en la casa rural: al menos tres generaciones: abuelos, padres, hijos / nietos y siempre había algún otro miembro, algún tío o pariente que quedaba “descolgado” en la vida.

Hoy la familia es mínima: apenas padres y uno / dos hijos.

Una civilización montada en el carro del placer no puede soportar la ancianidad y la vejez. Por ello, los ancianos y las personas mayores son un estorbo. Los ancianos, ni son jóvenes, ni producen, más bien son una carga y atan demasiado.  Pero esto antropológicamente no es sano: hay que vivir y ser consciente de las raíces propias, de nuestros antepasados, de las etapas de la vida, hay que tener noticias de la finitud de la vida, de la vejez, de la experiencia y, cuando llegue hay que saber que la muerte está presente en la vida … La vida no es siempre joven, ni bonita, ni de color de rosa …

  1. Las relaciones de pareja y la concepción de la sexualidad han cambiado mucho.

En esta postmodernidad que vivimos no se entiende ni se admite el compromiso por largo tiempo, se tiene miedo al esfuerzo, a las dificultades, a las crisis. De ahí que el compromiso matrimonial (como en muchas ocasiones el religioso) dura poco tiempo.

Naturalmente que todo el mundo tiene derecho a rehacer su vida, pero el divorcio, las separaciones aunque necesarias, son un fracaso de las personas. No es ningún éxito en la vida el separarse.

  1. En modelos de sociedad anteriores, los hijos eran un bien, hoy en día los hijos son una carga. Y es natural que se eviten. Si el ideal de vida es económicamente tan alto y tan vacío, lo normal es que los hijos se eviten.

         Por otra parte, unas viviendas tan pequeñas y tan caras, no permiten ni acceder a una vivienda ni vivir muchas personas en ellas. (En el fondo el control de natalidad no está en manos de los padres, sino del Estado, de la Kutxa y de la mentalidad consumista en la que vivimos).

  1. La mujer ha accedido, gracias a Dios, a puestos y lugares que habitualmente no ocupaba: diversos tipos de trabajo, cultura, vida política, etc. Esto hace que las funciones del hombre y de la mujer en otros tiempos bien -o mal- definidas, hoy no lo estén tanto y creen a veces, ciertos desajustes en la vida familiar.
  1. En otros tiempos la familia, la vida familiar era el lugar natural en el que uno iba creciendo, conviviendo, conociendo la vida. Las largas conversaciones familiares, las fiestas, las tradiciones, etc., hacían que la familia fuese la cuna de la vida. Hoy en día la familia o la casa son una pensión, porque la vida anda por la calle, la conversación la rige la televisión, la gente vive en las ideologías, en los grupos. Para muchos adolescentes y jóvenes los amigos, la pandilla es su lugar natural, más que la familia.
  1. Otro factor importante en nuestro tiempo es que los jóvenes malamente llegan a formar su propia familia. Al no tener un trabajo seguro, no pueden comprometerse en un proyecto de vida: familia, matrimonio, un piso, etc. Pueden tener un contrato temporal que les proporciona un dinero inmediato, pero no pueden pensar en el futuro. Y todo el mundo debe hacer algo serio en la vida, porque si no lo hacemos, esta, la vida se convierte en un mero vagar o deambular por la vida.
  1. Evangelio de hoy y familia.

         Es una mera coincidencia, pero en el evangelio que acabamos de escuchar han aparecido no pocas personas que forman el entramado familiar: padres, padre y madre, primogénito, anciano Simeón, mujer muy anciana, Ana / jovencita, casada, viuda, el niño. Cada uno según su recorrido en la vida, pero, más o menos, hemos conocido y, quizás, vivido estas etapas de la vida o estos estados de vida. Hemos tenido padres, hemos sido niños, adolescentes y jóvenes, nuestros padres, nuestros mayores, quizás nuestros propios hermanos han envejecido y ahora lo estamos haciendo nosotros. Muchos habéis hecho la vida en matrimonio, quizás habéis enviudado, quizás el matrimonio se rompió.

         Y así hemos ido creciendo.

  1. La familia como lugar natural acceso a la vida.

         La familia es el lugar natural de acceso a la vida.[1] No solamente a la vida física, sino que en la familia hacemos y tenemos las primeras grandes y decisivas experiencias de nuestra existencia: la acogida en la vida. ¡Qué importante es que un niño sea y se sienta bien acogido en la vida, en la familia!

El afecto inicial paterno, materno, fraterno, la convivencia como lugar de crecimiento y realización. Al mismo tiempo recibimos en la familia la mayor parte los grandes valores: el amor, la protección, así como nuestra propia traditio: el sentido festivo, el valor del trabajo, la cultura, el idioma, la pertenencia a un pueblo, a una comunidad, la fe: el sentido de la vida. (Estamos en Navidad: la mayor parte de nosotros hemos recibido la fe -al menos parte de la fe- cantando villancicos y comiendo turrón en aquellas “mágicas y entrañables nochebuenas”).

  1. En la familia no hace falta dni ni ningún tipo de carnet.

         En la familia estamos como en nuestro habitat natural. Conocemos y nos conocen espontáneamente. En la familia no nos hace falta carné de identidad.

         Hay otros tipos de conocimiento. Cuando una persona, un niño se pone enfermo en la familia y le llevamos a la Residencia, allí le harán radiografías, analítica de todo tipo, etc. pero quien mejor conoce a ese niño, es su madre. No dudemos de que Dios conocía perfectamente a Cristo: nadie conoce al Padre, sino el Hijo y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, pero seguro que María conocía mucho mejor a Jesús que Dios. En la familia conocemos y somos conocidos y aceptados naturalmente, sin ambages.

  1. En ocasiones no es fácil la vida familiar

         Todos somos conscientes de que hay situaciones, etapas, circunstancias de la vida familiar que no son nada fáciles de vivir y sobrellevar.

         La familia de Jesús tampoco fue un romanticismo con lazo rosa incluido. José y María no entendían una palabra del comportamiento de Jesús: con quién andaba: pecadores y prostitutas, con zelotas, con quién comía: publicanos y pecadores; el comportamiento de Jesús con las autoridades no era precisamente de seda: vuelca las mesas del Templo, discute a brazo partido con los fariseos y, finalmente, Jesús termina como termina. (María llegó a creer -fe- en su hijo Jesús, pero no entendía su modo de pensar, de vivir…

         La vida familiar no es fácil.

         Por mil motivos: afectivos, psicológicos, ideológicos, económicos, muchas veces la situación familiar se resquebraja y, Dios quiera, que no se produzcan enfrentamientos y rupturas.

         Hay que buscar la paz y el respeto personal-familiar a toda costa.

         Cuanto más profunda es la relación que se disloca o se rompe, mayor es la herida. Si uno se enfada con la persona que le atiende en el supermercado, no tiene mayor transcendencia, pero cuando uno se enfrenta a su hermano (Caín y Abel), o a su padre, o a un miembro familiar o a un gran amigo, la herida es profunda y difícil de restañar.

         Hay que cuidar mucho la vida familiar; y no con grandes cosas, sino con la buena educación, discreción, saber callar y callarse. Saber guardar cuestiones, defectos, pecados. No estar siempre aireando viejas cuestiones familiares, supuestas afrentas, etc. Estar cerca en la medida de lo posible -y sin meternos donde no nos llaman- en situaciones difíciles de crisis, enfermedad. Personalmente pienso que el silencio y la discreción son una gran medicina preventiva y, si llega el caso, terapéutica en la vida familiar y no familiar. Mostrar estima hacia los miembros de la familia es igualmente valioso, apreciar sus cuestiones: trabajos, sus intereses humanos, aspiraciones, ilusiones; igualmente estar cerca en los sufrimientos, en las desgracias.

  1. Pensemos.

         Estas consideraciones son, naturalmente, discutibles. Únicamente pretenden ayudarnos a pensar un poco en estas cosas y a ser conscientes de ellas.

Nosotros sabemos por experiencia que en la familia se nace y se crece bien, con dificultades, pero es una buena plataforma (y no disponemos de otra) Cuando celebramos la fiesta de la Sagrada Familia es porque pensamos que la familia es un lugar sagrado de la vida y en ella se protege y se cuida la vida de todos sus miembros, especialmente de los más débiles: los niños y los ancianos.

[1] En otras culturas y momentos de la historia se ha accedió a la vida por la tribu (todavía en muchos sitios de África, es así). En Guinea Ecuatorial, por ejemplo, es más importante la tribu que la familia. Recordemos aquel momento en los años 1960 en que algunos jóvenes formaron aquellas “comunas”, que era otro modo -fallido- de acceder a la vida.

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«Sí, tengo dos mamás. Y así fue crecer con ellas». Emocionante testimonio de una mujer adulta

Sábado, 16 de mayo de 2020

tengo-dos-mamas-lesbianas«En septiembre de 2013, en un glorioso día de otoño, veinte personas se reunieron en el jardín de mi casa en Tillson, Nueva York, para celebrar una ocasión especial: el matrimonio legal de mis dos mamás.

La boda se hizo esperar por mucho tiempo. Fue un evento íntimo, muy ceremonioso, que mostró elementos de una variedad de culturas y religiones que reflejaban tanto a Judith, mi madre biológica, como a Estella, su pareja durante 17 años. Todos los invitados vestimos de blanco con collares de cuentas de los Orixas (Dios y Diosas) de Candomble, una religión afro-brasileña del norte de Brasil.

Sí, tengo dos mamás… pero no siempre fue así.

Me considero una persona afortunada por tener unos padres amorosos. Sin embargo, el sexo y “género” de dichos padres ha variado durante mi crianza. Mi mamá y mi papá –casados durante 10 años y con tres hijos– se divorciaron cuando yo tenía 7 años. Para ese entonces, mi mamá era principalmente quien cuidaba de mis dos hermanos y yo. Trabajaba incansablemente para proveer todo lo necesario económicamente, pero todavía más importante fue el aspecto emocional, que nunca faltó.

Mi mamá mantenía una tradición de honestidad en nuestro hogar y se aseguraba de que cualquier asunto que tuviera que ver con la familia lo platicáramos abiertamente. Nada era ignorado. Fuera bueno o malo, siempre lidiábamos con nuestros problemas y sentimientos directamente y aprendimos a interpretar el mundo a nuestro alrededor de forma justa y cariñosa. Entonces, cuando mi mamá nos dijo a mi hermano mayor y a mí que se había enamorado de una mujer, lo platicamos. En ese momento no me pareció algo particularmente significativo. Era algo que hacía feliz a mi mamá, así que yo no tenía problemas con eso. Yo me encontraba en la preadolescencia, época en la que estaba mucho más preocupada por mis propios problemas que por cualquier cosa que mi mamá estuviera haciendo.

Todo cambió en el verano, cuando yo tenía 11 años.

Recuerdo que era un día soleado, mi mejor amiga y yo estábamos acostadas cerca de la alberca cuando mi hermano menor, de 6 años, le dijo a mi amiga: “Mi mamá tiene una novia”. Yo no le había dicho a nadie que mi mamá era lesbiana, así que mi amiga supuso que él sólo estaba inventando historias y le dijo que dejara de decir esas cosas. Pero mi hermano no se detuvo. Yo sólo estaba ahí, sentada y mortificada, tratado de hacerlo callar para que no “soltara la sopa” sobre el secreto de nuestra familia. Mi amiga, curiosa e inquisitiva, decidió aclarar el asunto por si misma y sin ninguna vergüenza fue con mi mamá y le preguntó si era cierto que era lesbiana y estaba en una relación con una mujer. Mi madre, en su compromiso con la honestidad, le dijo que era cierto. Ver la expresión de asombro de mi amiga, y notar cómo los engranes de su cabeza comenzaban a girar para procesar este hecho, me espantó, así que corrí al baño y lloré largo y tendido.

No sé si mi amiga le reveló esa información a alguien más, pero la siguiente vez que nos vimos no le dio mucha importancia. Más bien, lo que ella tenía era curiosidad y me hacía muchas preguntas. Estaba interesada en el qué, cómo y por qué. Por un lado, contestar estas preguntas era fácil porque mi amiga también había vivido el divorcio de sus padres y fue testigo de cómo ellos buscaron otras parejas y posibles padrastros. Por otro lado fue difícil, porque ella esperaba que todo fuera muy diferente. Fue entonces cuando me di cuenta de que había implicaciones mucho más grandes acerca de la relación homosexual de mi mamá.

Esto es lo que puedo decirles acerca de tener mamás lesbianas siendo una adolescente en la década de 1990: la comunidad empezó a considerar a mi familia como “los otros”. Esta situación creó muchas interrogantes y expuso fisuras sociales y tabúes.

2moms-3 Judith y Estella el día de su boda en 2013

El vecindario en el que crecí era muy religioso, lo cual significa que mis vecinos asistían a la iglesia regularmente y consideraban lo que aprendían ahí como la verdad, especialmente lo relacionado con los “valores familiares”. Dichas nociones de “valores familiares” fomentaron animosidad en contra de mi familia, ya que no encajábamos en el modelo bíblico tradicional, el cual consiste en un hombre y una mujer. En una ocasión un vecino se detuvo para decirle a mi mamá que ella era el diablo por haberse divorciado de mi papá. Mi amiga de la infancia, que vivía cruzando la calle, tenía prohibido ir a mi casa porque mi mamá tenía una relación con una mujer. Rumores acerca de la depravación de mi familia llegaban a mis oídos de todas partes de la comunidad.

Este contexto de intolerancia y miedo del “otro” se extendía mucho más allá de mi vecindario y era algo generalizado en Estados Unidos, lo cual se hizo evidente en una ley aprobada en 1996 llamada “La ley en defensa del matrimonio” (DOMA – Defense of Marriage Act). La DOMA evitaba que el gobierno federal reconociera los matrimonios homosexuales para propósitos de las leyes y programas federales (como pensiones, herencias, seguridad social y seguro médico) aunque dichas parejas estuvieran legalmente casadas en sus lugares de origen.

Dichas nociones sobre los “valores familiares” y la homosexualidad desalentaron el hecho de que yo quisiera que mi comunidad supiera que mi mamá era lesbiana.

Mantuve la sexualidad de mi mamá como un secreto personal cuando estuve en la secundaria y durante la mayor parte de la preparatoria, ni siquiera mis mejores amigas lo sabían. Pero eso cambió durante una pijamada cuando tenía 14 años.

Teresa, Mary y yo estábamos haciendo nuestras típicas travesuras de tomar el alcohol del bar de casa de Teresa a escondidas y fumar furtivamente un par de cigarros que yo le robaba a mi mamá, evitando toda sospecha de la mamá de Teresa, la cual se encontraba en su casa en ese momento. Ya estábamos mareadas, un poco alcoholizadas y juguetonas. Nos divertíamos en la habitación de Teresa con “verdad o reto”, aquel juego en el que los participantes o responden una pregunta honestamente o realizan un reto que los otros jugadores establecen.

Durante el juego yo reté a mis amigas a besarse. Lo hicieron titubeantes, pero después pasó algo inesperado: lo estaban disfrutando y ¡continuaron besándose! Comencé a sentirme muy incómoda. Finalmente las interrumpí: “Oigan…¿chicas?” Hubo una pausa, y les dije – “me están asustando… porque mi mamá es lesbiana”. Esto las sorprendió. Estuvieron en silencio un momento, y poco a poco se fueron dando cuenta de lo que estaban haciendo. Mary lloró y todas nos fuimos a dormir algo incómodas.

Teresa no se tomó muy en serio lo que pasó aquella noche, pero Mary sí. A ella le costaba procesar el significado de lo ocurrido y necesitaba hablar con alguien al respecto. Quiso hablar con mi mamá, no tanto porque ya supiera que era lesbiana, sino porque se sentía muy cómoda con ella. Entendía que nosotros hablábamos honestamente sobre la vida sin juzgar ni condescender (a pesar de nuestra edad), y porque sabía que mi mamá tenía una gran variedad de experiencias. Los tabúes en la comunidad dificultaban que ella hablara con sus propios padres, así que buscó la ayuda de mi mamá para procesar su experiencia.

La pregunta principal de Mary era: “¿Si besé a una niña significa que soy lesbiana?” Mi mamá le aseguró que este tipo de exploración de su cuerpo y de lo que se siente bien era algo muy natural. Cuando ocurren cosas fuera del paradigma social convencional muchas personas se esconden y se sienten avergonzadas de lo que hicieron por temor a ser juzgadas sin piedad. Cuando hay más apertura social hacia lo que es diferente, las personas pueden ser ellas mismas y pueden verdaderamente descubrir cómo se sienten al respecto.

Crecer con dos mamás me ayudó a entender que no hay un molde único para el género y sexualidad de una persona. El hecho de tener esta estructura familiar “alternativa” abrió la puerta para pláticas y reflexiones sobre lo que todo esto significaba para mí. Nunca me forzaron a adoptar estereotipos rígidos de género, más bien me animaron a descubrir quién soy a través de la reflexión deliberada. Cuando nuestros pensamientos no están confinados, entonces nos sentimos más seguros de nosotros mismos y nos acercamos al mundo con mucha más autoestima. De hecho, muchos estudios han revelado que los niños que crecieron con padres del mismo sexo se sienten más seguros de si mismos y tienen un alto nivel de autoestima.

A lo largo de mi vida, la aceptación de matrimonios homosexuales ha crecido drásticamente en Estados Unidos. Un estudio realizado por Pew en 2015 reveló que el 73% de los millenials y 57% de todos los adultos están a favor del reconocimiento legal de matrimonios del mismo sexo. Cuando yo era adolescente en 1998, sólo el 35% de los adultos estaba a favor.

Incluso a algunos de los miembros de la primera familia de mi madre les costó trabajo aceptar su orientación sexual. Mi mamá era una de 11 hijos en un hogar muy católico, así que tengo muchas tías, tíos políticos y primos. En una familia tan grande había representación de una gran variedad de creencias y religiones. El lesbianismo de mi mamá rara vez surgía como tema de conversación, excepto cuando las creencias religiosas de alguna de mis tías políticas la impulsaba a hablar con ella al respecto.

Una de mis tías creía que estar en una relación con otra mujer era un “pecado”. Y en su preocupación por la “salvación” de mi madre, me dijo que Dios la perdonaría si ella aceptaba a Jesús en su corazón. También me preguntó: “¿No te gustaría estar con tu familia en el cielo?”

Yo no podía aceptar que mi mamá estuviera “pecando” debido al sexo de la persona que amaba. No podía aceptar esta idea, porque cuando Estella entró a nuestras vidas todo lo que podía ver era una relación saludable y amorosa que yo admiraba. Además, Estella se convirtió en una increíble fuerza estabilizadora para toda la familia, al darnos a cada uno de nosotros amor incondicional desde el momento en el que se convirtió en nuestra segunda mamá.

¿Cómo puede ser el amor un pecado? ¿Cómo es que algo tan positivo puede ser considerado malo? Al ver los efectos positivos que Estella había tenido sobre nuestra familia, jamás podría creer en un Dios que condena a alguien por algo tan superficial como el sexo o género de una persona. Para entonces, yo tenía 15 años y mi tía me hizo buscar y cuestionar los conceptos de moralidad, y me ayudó a encontrar mi propia verdad, un proceso que ahora llevo a cabo cada vez que las presiones sociales me empujan a aceptar algo como cierto a la primera.

 2moms-1Sarah y Estella

La verdad es que tener dos mamás no es diferente a tener una mamá y un papá. ¡Y ser un padrastro o madrastra no es nada fácil en ninguna familia!

Con los padres biológicos, los hijos notan los sacrificios y compromisos que éstos realizan para alimentar, vestir, enseñar y consolarlos cuando lo necesitan. Tus papás pueden regañarte, disciplinarte y decirte qué hacer, porque sabes que están interesados de corazón en tu bienestar. A menudo, los hijos se muestran escépticos cuando alguien nuevo se integra a la familia, porque sus intenciones son desconocidas. La confianza no es algo inherente, sino que es algo que se gana.

Estella hizo justamente eso. Desde el principio nunca intentó ser el reemplazo de uno de mis padres, sino que simplemente estuvo ahí para nosotros. Estella siempre tuvo una relación respetuosa, llena de apoyo y amor con mi mamá, y nunca intentó intervenir de forma obstructiva. Ella nos hacía saber que estaba ahí para apoyarnos, no sólo verbalmente sino a través de sus acciones generosas en el ámbito material y emocional: evidencia de una verdadera madre.

Estella es un ejemplo de una excelente madrastra, porque ella eligió amarnos a mis hermanos y a mí a pesar de todos los retos que presentábamos como adolescentes, y sus acciones hablaron claramente sobre cuánto le importábamos.

Cuando me gradué de la preparatoria me aceptaron en el Hunter College en Manhattan y, pese a mis limitados fondos, pude asistir en gran medida porque Estella me permitió vivir en un departamento suyo en Manhattan. Trabajé muy duro para obtener buenas calificaciones, pero también encontré aprendizaje y aventura en la gran diversidad de Nueva York. Estella me vio trabajar arduamente, estudiar y encontrar una comunidad de amigos. Podía darme cuenta de que ella estaba orgullosa de mi crecimiento como persona y quería asegurarse de que nada obstaculizara mi camino.

Tras haber cursado mi primer año de universidad, una tarde Estella me dijo que estaba redactando su testamento de tal forma que si algo llegara a sucederle, yo heredaría el departamento. En ese momento comencé a llorar debido al profundo significado de ese gesto. Ella pensó en mi futuro mucho antes de que yo comenzara a considerarlo. Esto me hizo entender que ella planeaba ser parte de mi futuro como una madre. Su consideración por mi bienestar como persona e hija iba más allá de su relación con mi mamá. Ésta es una acción de madre, y uno de los muchos gestos que solidificaron el amor entre nosotras.

El hecho de incluirme en su testamento fue todavía más conmovedor porque en ese momento ella y mi mamá no podían casarse legalmente, y por lo tanto no podían beneficiarse de los derechos hereditarios que se otorgan a las parejas heterosexuales legalmente casadas, entre muchos otros beneficios de un matrimonio legal.

Mis hermanos y yo reconocimos a nuestras madres como una pareja casada desde que éramos pequeños, aunque nuestros vecinos y nuestro país no lo hicieran. El valor de mi familia y otras familias como la nuestra, que se han puesto de pie para desmitificar las estructuras familiares “alternativas” ha ayudado a cambiar la opinión pública y ha modificado el tejido social de nuestro país.

En 2003, Massachusetts fue el primer estado en legalizar el matrimonio homosexual, y muchas parejas gays viajaron ahí para casarse, sin importar que no fuera reconocido en sus estados de residencia.

Mis madres no lo hicieron.

Ellas insistían en casarse en su propio estado y era nuestra responsabilidad, como la generación joven, cambiar las leyes en Nueva York para que sucediera. En 2011, el matrimonio de parejas del mismo sexo fue legalizado en Nueva York bajo la Ley de Igualdad del Matrimonio.

Pero mis mamás no estaban satisfechas aún.

No fue sino hasta el 26 de junio de 2013, el día en que la Ley en Defensa del Matrimonio (DOMA) fue invalidada y considerada inconstitucional por la Suprema Corte –la instancia más alta en los tribunales de Estados Unidos– que mis mamás llamaron para darme la alegre noticia: finalmente iban a casarse.

Unos cuantos meses después, en nuestro patio, amigos cercanos y familiares fueron testigos de su unión oficial, una que por fin sería reconocida por el estado y por el gobierno federal.

Con 29 años de edad (ahora 33), ese día fue importante para mí, porque pude celebrar y demostrar mi aprecio por tener dos mamás increíbles que me entregaron su amor incondicional, lo cual me ha convertido en la persona que soy hoy.

Traducción de @charliecarax

Publicado por Mal Vestida, vía Oveja Rosa

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Día Internacional de las Familias: el día que reivindicamos nuestro amor

Viernes, 15 de mayo de 2020

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«Diversidad familiar en educación»

Donde hay amor, no hay LGTBIQfobia que lo resista

Guías Las Familias en las Aulas

A lo largo del mes de mayo, además de refranes y flores, se dan cita dos eventos de carácter familiar y aspiración a universal. Podemos decir que mayo es mes de familias, dado que se celebra el Día Internacional de las Familias y el Día Internacional de la Igualdad Familiar (IFED). Parecidos, pero diferentes.

Desde 1994, y por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 15 de mayo de cada año es el Día Internacional de las Familias.

Al señalar un día específico, la ONU pretende fomentar la toma de conciencia y promover la adopción de medidas encaminadas a asegurar el bienestar y la dignidad de toda familia. Es una fecha para analizar cuestiones sociales, económicas y demográficas que afecten al desarrollo y la evolución de la familia y para considerar que sus necesidades y su definición han cambiado, lo que genera nuevas dinámicas que es preciso conocer de cara a conseguir el mayor grado de salud social posible para todos los miembros de la unidad familiar.

A nivel menos institucional, pero igual o más importante para quienes tenemos hijos pequeños, el 15 de mayo debe ser el día en que, tanto dentro como fuera de las escuelas, se festeje la familia. El día de todos los modelos familiares, desechando estereotipos añejos, como el día de la madre o el día del padre, que ya no reflejan la realidad y que, cuando se promocionan, excluyen, de una u otra forma, a muchos menores.

El Día Internacional de la Igualdad Familiar (IFED), por su parte, es un día oficial de concienciación LGBTI+ que tiene lugar todos los años el primer domingo de mayo. En 2020 corresponde al 3 de mayo y, durante esa fecha, organizaciones familiares de todo el mundo unirán sus fuerzas, por novena vez, para aumentar la visibilidad de nuestras familias.

IFED es reconocido por el Consejo de Europa como una herramienta importante para combatir la homofobia y la transfobia y para promover una sociedad tolerante y cohesiva. El lema de este año, «Diversidad familiar en educación», pretende hacer reflexionar sobre la necesidad de entornos de aprendizaje seguros e inclusivos en los que ningún niño se sienta inferior o dejado atrás.

El concepto de igualdad para todas las familias, con independencia de quienes las forman y de cómo se hayan construido, es un objetivo largamente acariciado por el colectivo LGTBI+. Que esa igualdad real llegue a la educación, y se normalicen los diversos modelos familiares, es un paso esencial para asegurar el mejor desarrollo de nuestras hijas e hijos y para prevenir problemas tan serios como los delitos de odio o el acoso escolar.

Porque, no lo olvidemos, los menores en familias LGTBI+ son víctimas frecuentes de diversos tipos de bullying.  Por cómo es su familia, por tener dos madres o dos padres, por no tener madre o no tener padre, por tener una familia trans, por nacer mediante gestación subrogada u otra técnica reproductiva, por ser adoptados o por otra circunstancia cualquiera que los odiadores estimen justificativa de sus ataques.

En 2019 IFED reunió a 50 países y se festejó en 117 ciudades en todo el mundo. Este año la vivencia será muy diferente. La pandemia por coronavirus impedirá una fiesta similar. Pero eso no es motivo para desistir de la celebración y, desde la organización, se nos proponen una serie de actividades que visibilicen a las familias.

Parecidas, pero diferentes, ambas celebraciones han de ser una fiesta, pero una fiesta cargada de reivindicaciones. Porque la Igualdad no alcanza del mismo modo a todas las familias. Menos aún a las familias LGTBI+. Por eso, para cualquiera de los dos días, os propongo hacernos presentes en las redes contando nuestras historias, nuestros proyectos, presumiendo de familia, de modelo de familia y usando temas que hagan saber al mundo entero que la igualdad, con virus o sin virus, no es ni será nunca negociable.

Para que el encierro no nos meta en el armario, seamos visibles, abramos puertas y ventanas virtuales y digamos, alto y claro, que

#TodasLasFamiliasSomosIguales, #TodesLesNiñesSonIguales

#ElAmorHaceFamilia, #LoveMakesAFamily, #DíaDeLaFamilia, #InternationalFamilyDay, #DíaInternacionaldelaFamilia, #DiaInternacionalIgualdadFamiliar, #InternationalFamilyEqualityDay, #DiversidadFamiliarEnEducación, #FamilyDiversityInEducation, #IFED2020 ,#LGTBI+

Y la FELGTB nos ofrece este interesante documento.

Las Familias en las Aulas

Guía práctica de herramientas y recursos educativos de Diversidad Familiar. Nueva Edición actualizada. 2019

familias-05Esta nueva Guía ofrece nuevos recursos prácticos para abordar la Diversidad Familiar en los ciclos educativos: Educación Infantil, Educación Primaria y Educación Secundaria, para que docentes, Ampas y familias puedan abordar, desarrollar y aplicarlos en los distintos espacios educativos.

Estas herramientas educativas van acompañadas de un desarrollo teórico donde se explican los objetivos a alcanzar y el modo de trasladarlas la los menores.

Además, se incluyen una serie de anuncios publicitarios, vídeos creativos, programas de televisión y reportajes en los que se abordada, desde diferentes perspectivas, la diversidad familiar

Archivos

LasFamiliasenlasaulas_MAYO19.pdf LasFamiliasenlasaulas_MAYO19.pdf (1,34 MB)

Fuente Oveja Rosa/FELGTB

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“San José, ¡de tapadera, nada!”, por Martín Gelabert Ballester, OP

Jueves, 19 de marzo de 2020

219554df5336330bab69c04e19e01186_f1316En la Fiesta de san José que, queremos traerlo al blog y recordar su decisivo papel… Y, cómo no, felicitar a los josés y josefas y a todos los valencianos y valencianas que celebran sus fiestas…

De su blog Nihil Obstat:

Dios dirige la historia. Para ello se sirve de personas elegidas. Cada vez que hay un acontecimiento importante en la historia de la salvación, allí aparece una mujer o un varón como mediadores de la obra de Dios o transmisores de su voluntad. El acontecimiento más importante de la historia de la salvación es el nacimiento del Hijo de Dios. Para hacerse hombre, Dios necesitaba de una familia. El nombre de José está indisociablemente ligado al misterio de Jesús. Y si el ángel es un signo de que Dios se hace presente en la vida de una persona para comunicarle alguno de sus designios o para cuidarle en una situación de necesidad, Dios mismo se hizo presente a José, por medio de su ángel. Según el evangelio de Mateo a quién primero se le revela el misterio que alberga el vientre de su esposa, es a José (Mt 1,20).

Como suele suceder con todas aquellas personas a las que se les encomiendan misiones importantes, José es un hombre discreto. Su presencia es silenciosa. En la relación de José con Jesús, cabría aplicar al primero estas palabras: “es preciso que él (o sea, Jesús) crezca y que yo disminuya” (Jn 3,30). José (lo mismo que su esposa) no se entiende en función de sí mismo,  sino al servicio de Jesús y de su misterio. Saber estar en función  de otro no es fácil, pero es uno de los modos más bellos de amar. El silencio de José (lo escribí en otro post), no tiene nada de ingenuo. Es el silencio del que escucha atentamente para así poder servir mejor.

José, cabeza de familia, pone nombre al niño (Mt 1,21). Los nombres (más para los antiguos que para los modernos) denotan una identidad. El nombre de Jesús significa “Dios salva”. Además de señalar la identidad del niño, José hace algo más: entronca a su hijo con el linaje de David (Rm 1,3), haciendo así posible un elemento fundamental del mesianismo de Jesús y el cumplimiento de las profecías. La necesidad de José es estrictamente teológica (tal como señalé en otro post). No hay necesidad mayor. Etimológicamente el nombre de José proviene del verbo hebreo “añadir”.  En nuestro caso, no es un añadido “desde fuera”, como una especie de tapadera prescindible, sino un añadido necesario para entender el mesianismo de Jesús.

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El Gobierno de España anuncia nueva Ley de Diversidad Familiar y apoyo a parejas LGTB para adoptar

Lunes, 24 de febrero de 2020

familias-homoparentales-300x350El gobierno de coalición compuesto por el Partido Socialista y Unidas Podemos tiene buenas noticias para nosotros, las familias LGTB.

Pablo Iglesias, ministro de Derechos Sociales, ha anunciado que impulsarán la ley de diversidad familiar cuyo fin es proteger y reconocer a todos modelos de familia, familias con dos papás, dos mamás, monoparentales, monomarentales, partos múltiples, numerosas y de acogida.

También pondrá en marcha medidas para apoyar la adopción por parte de parejas LGTB. «Vamos a impulsar desde esta Vicepresidencia la ley de diversidad familiar, trabajaremos para que se adecuen las ayudas y prestaciones a la situación de necesidad, según el tamaño, las características y las rentas familiares, e impulsaremos, como no podría ser de otra manera en un gobierno progresista, medidas de apoyo a la adopción a familias LGTB».

Entre las medidas que contemplará esta ley está por ejemplo la filiación de los hijos de parejas de lesbianas. A día de hoy en casi todo el país una pareja de mujeres solo puede inscribir a sus hijos en el registro civil como hijo de las dos si están casadas. Algo discriminatorio si se tiene en cuenta que las parejas heterosexuales no necesitan estar casados para inscribir a sus hijos.

107-cohauila-aprueba-iniciativa-para-que-familias-homoparentales-puedan-adoptarNos alegra mucho leer sobre estos avances justo cuando vivimos momentos políticos complicados por el avance de la extrema derecha en nuestro país. La LGTBfobia de VOX carga con nuestras familias cuando defiende el modelo de «madre y padre» como el único válido y beneficioso para los niños, cuando dice que una pareja gay con un hijo no es una familia, o cuando asegura que las lesbianas no lo somos porque nos gusten las mujeres, sino que porque odiamos a los hombres.

Y qué decir con la oposición que mantienen en las comunidades en las que están presentes para impedir que los niños en los colegios reciban educación sexual y charlas que hablen de diversidad y tolerancia.

Esperamos ansiosos la ley de diversidad familiar y el reconocimiento y protección a nuestras familias.

Fuente Oveja Rosa

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Carta de un universitario: «Sin mis dos madres no sería el hombre que soy ahora»

Martes, 8 de octubre de 2019

hijo«Al igual que muchos niños, crecí con dos progenitores, que estaban dedicados a cada uno de mis movimientos y siempre querían lo mejor para mí en la vida. Simplemente sucedió que, en lugar de tener una madre y un padre, yo tuve dos madres.

Mis madres son las dos mujeres más fuertes que he conocido. Sin ningún apoyo de sus familias, perseveraron como madres para asegurarse de criarme con valores de justicia e igualdad. Las admiro por su capacidad de resistencia, por su coraje y la capacidad para combatir la adversidad. Para mí, ellas fueron revolucionarias al tomar la decisión de formar una familia en una época donde la sociedad no reconocía su relación, problema que persiste hasta nuestros días.

La pregunta que me hacen más a menudo cuando comparto mi historia es ¿cómo llamo a mis madres?: Pues María y Wendy, o mamá y mamá. ¿Cómo difiere mi familia de otras familias? Aprendí desde muy temprana edad la importancia de bajar la tapa del inodoro. Ah, y el Día de la Madre es tan importante como un día de Acción de Gracias o el Día de la Independencia. Lo más importante, mis madres me criaron bajo los principios de la no-violencia, la honestidad y el respeto a la humanidad. Estos valores no se basan en el color, el credo o la condición socioeconómica, sino que vienen de la idea de que como seres humanos somos iguales, y son las decisiones que tomamos en la vida las que definen quiénes somos como personas.

Tener dos madres no siempre fue fácil. Las cosas eran especialmente difíciles en la escuela primaria y secundaria. Hubo momentos en que deseaba no haber tenido dos madres. Pero la razón por la que tenía esos pensamientos no era por mis mamás: era debido a la forma en que otras personas reaccionaban ante ellas. No hay un problema inherente al tener dos padres del mismo sexo. Se trata de si uno es o no aceptado o rechazado por su comunidad.

Tuve que lidiar con la homofobia como otros lidian con el racismo o el sexismo. De hecho, el amor de mis madres me dio la esperanza y también la determinación que entender que lo que soy se define por las decisiones que tomo, no por el género de mis madres. El camino que he seguido y el amor que me brindaron mis madres es lo que importa, no la orientación sexual de mi padre o madre biológicos.

Fui capaz de superar toda esta adversidad gracias al amor y la aceptación que mis madres me inculcaron y pude compartir esos valores con los demás. Para mí, tener dos madres hace que sea más difícil ser parcial, o que sea más fácil darme cuenta cuando lo soy y cambiar eso. Las cuestiones de raza y clase se convirtieron en mi pasión. Decidí que empoderaría y educaría a mis compañeros, trabajando por un cambio colectivo. Quiero nivelar el campo de juego y asegurarme de que los que luchan una batalla similar cuesta arriba no estén solos.

Sí, es cierto que mi crianza podría ser diferente de las otras, de las que se consideran “normales”, pero el amor que recibí y los valores sólidos que han ayudado a definir hoy en día lo que soy, no lo son. Este es un recordatorio del poder que tengo, y el poder que todos tenemos es evidente en nuestra capacidad de dar forma a la narrativa que describe la condición humana del amor. Mis mamás me han dicho que ellas ven nuestra generación como la esperanza del futuro, y asistir a una institución liberal como Clark ha reafirmado esta noción.

Juntos podemos desafiar las convenciones y vencer cualquier obstáculo, sin importar lo difícil que pueda ser. La lucha por la igualdad es mi lucha y esta lucha es realmente importante. Juntos podemos dar grandes pasos para mejorar el futuro y ser parte del cambio de la historia.

Y todo se lo debo al amor y el apoyo de mis dos mamás. Sin ellas no sería el hombre que soy ahora».

*Este artículo fue escrito por Dan Pologe, estudiante de la Universidad Clark en Worcester, Massachusetts. Dan creció en Milwaukee, Wisconsin, y fue criado por sus dos madres, Wendy Pologe y María Thoreson. Wendy y María compartieron su historia y su fotografía con Shall Not Be Recognized, una exhibición de fotos por Will Fellows y Jeff Pearcy desde el otoño de 2007 que se centra en por qué es importante el matrimonio igualitario en Wisconsin. Freedom To Marry visitó la exposición y se contactó con las parejas a principios de este año. Aquí, Wendy y María comparten un ensayo escrito por su hijo Dan acerca de crecer con dos madres.

Fuente: The things that matter, vía Oveja Rosa

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¡Maravillosas familias! Homenaje a Gloria Fuertes

Jueves, 22 de agosto de 2019

portada_maravillosas_familias_homenaje_gloria_fuertes“En la sociedad actual nos encontramos con muchos tipos de familias. Esto es una realidad que el niño necesita entender y, para ello, nada mejor que a través de los maravillosos ejemplos que nos ofrece la Madre Naturaleza. ¡Maravillosas familias! – Homenaje a Gloria Fuertes, está dirigido a los más pequeños. En forma de pequeñas poesías, cada una de ellas refleja un tipo de familia diferente”.

En este libro, escrito por Luisa Guerrero e ilustrado por varios artistas, se manifiesta el respeto hacia todas las opciones de vida.

Está editado por la ONG para la no discriminación, que es un espacio de apoyo y difusión a iniciativas que van encaminadas a la normalización y a la aceptación de personas con diferentes orientaciones sexuales y su incorporación a la sociedad.

El libro, lleno de color y simpatía, nunca pasa de moda y pretende servir de homenaje a Gloria Fuertes, tanto por el estilo de sus poesías como por su condición de lesbiana que se sintió obligada a silenciar al público durante toda su vida. Esto le llevó a sentirse sola en muchas ocasiones como refleja un poema escrito por ella y que Luisa recoge en las últimas páginas del libro:

“Me siento sola y una
como una sola luna
-por ser igual a todas las mujeres
y no parecerme a ninguna-,
me siento sola y una
en mi vacía cuna”.

Al que la autora, desde su admiración, le responde dedicándole unos versos:

“No sigas sintiéndote sola, Gloria,
pues hoy aquí, a los cuatro vientos lo digo,
que después de tanto tiempo calladas,
por fin, estamos todas contigo”.

Y para que todos podamos disfrutar de estos maravillosos poemas, la ONG ha puesto una versión reducida a nuestra disposición. Podrás leerlo pinchando aquí.

Como se dice en la introducción al libro: “Me gustaría pensar que ella, en el cielo de las poetas, se siente feliz de leerlo”.

Porque… ¡Todas/os/es deberíamos poder elegir el tipo de familia en el que queremos vivir!

Para más información sobre el resto de los libros editados por esta organización podéis consultar su página web.

Fuente Oveja Rosa

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Andalucía Diversidad exige que se retire el libro de educación infantil que invisibiliza la diversidad

Viernes, 17 de mayo de 2019

foto-libro-0-3-años-2La Federación andaluza de asociaciones LGBTI, Andalucía Diversidad,, exige la retirada de un libro de la editorial Edelvives, en el que se explica el modelo educativo que solo muestra familias heterosexuales.

El pasado Día Internacional de las Familias, celebrado el 15 de mayo, la Federación andaluza de asociaciones LGBTI, Andalucía Diversidad, aprovechó para exigir la retirada de un libro de la editorial Edelvives, en el que se explica el modelo familiar “de un modo tan reduccionista que solo acoge el modelo tradicional de padre, madre e hijos, no da cabida a la diversidad familiar existente y, por supuesto, ninguna visibilidad al colectivo LGBTI”, ha señalado Antonio Ferre, Presidente de Andalucía Diversidad.

El manual educativo, que es usado para que los niños y niñas en edades comprendidas de cero a tres años (es decir, los pequeños que acuden a los centros de educación infantil -guarderías-) cuenta con unas imágenes explicativas de lo que es una familia en donde solo aparecen los roles tradicionales de la misma encarnados por una mujer como madre, un hombre como padre, unos abuelos -también hombre y mujer- y unos hermanos, “la diversidad está totalmente invisibilizada, de manera que los pequeños solo pueden ver el modelo tradicional de familia, va a ser el único que van a interiorizar, naturalizar y aceptar, dejando de la lado al resto de los modelos familiares, tales como las monopatentales o las homoparentales”, continúa Ferre.

foto-libro-0-3-años-1392x714En una jornada como el Día Internacional de las Familias, en la que se celebra la importancia de la institución familiar como pilar de la sociedad y de las relaciones sociales y afectivas, y en pleno siglo XXI, no es de rigor que aún se siga perpetuando la idea de que solo hay una forma válida de unión familiar, “las familias las forman el cariño, el respeto, la ayuda mutua, los lazos de amor y solidaridad, y esto admite muchos modelos diferentes y todos igual de válidos”.

Para la Federación andaluza LGBTI, “si no educamos a nuestros menores en esta idea positiva de diversidad y solo les enseñamos una única opción, no solo estamos obviando la realidad existente, sino que aquellos pequeños cuya realidad sea diferente no se van a ver representados y, por tanto, serán marginados. Como sociedad justa e igualitaria, no podemos permitirlo”, finaliza su presidente.

Nota de prensa de Andalucía Diversidad

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FELGTB expondrá los beneficios de la educación inclusiva en el VII Congreso Mundial de Educación Infantil

Jueves, 11 de abril de 2019

familias-lgtbiFELGTB explicará la importancia del abordaje trasversal de la diversidad familiar.

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) participará este sábado, 6 de abril, en el VII Congreso Mundial de Educación Infantil, celebrado en Sevilla y organizado por la Escuela Universitaria de Osuna, para explicar los beneficios de la educación inclusiva y evidenciar la importancia del abordaje trasversal de la diversidad familiar en los entornos educativos.

Y es que, tal y como explica el coordinador del grupo de Familias de la FELGTB, Juan Andrés Teno, “la incorporación de la diversidad familiar como tema transversal en la escuela supone formalizar una educación en valores y actitudes”. “La diversidad familiar se presenta como la respuesta más fácilmente aplicable para, no solo reflejar los distintos modelos de familia que existen en nuestra sociedad, sino para abordar cuestiones de igualdad de género, de orientación sexual, de diversidad racial, económica o social, entre otras. Su esencia es conseguir transmitir al alumnado que la diversidad, sea esta cual sea, es un elemento enriquecedor”.

En este sentido, asevera que “concebir la diversidad como un elemento enriquecedor garantiza que el alumnado pueda actuar como agente de transformación en una sociedad que aspira a la máxima equidad e inclusión”. Además, manifiesta que “conocer, interiorizar y vivir la diferencia como algo positivo redunda necesariamente en la mejora de la convivencia en el conjunto de la comunidad escolar y con ello se evitan posibles situaciones de conflicto”.

Sin embargo, defiende que no solo hay que abordar la educación inclusiva a nivel curricular sino también en términos de convivencia puesto que “la atención a la diversidad se ha de guiar por el principio de favorecer y estimular el bienestar y desarrollo de cada uno de los miembros del alumnado, aprovechando las diferencias individuales existentes en el aula”.

Medidas para favorecer la inclusión de la diversidad familiar en las aulas

Tal y como defiende el coordinador del grupo de Familias de la FELGTB, la comunidad educativa tiene en sus manos la posibilidad de realizar acciones sencillas como mostrar en los carteles o dibujos con los que se adornan las paredes representaciones de distintos modelos familiares o sustituir la celebración del día del padre o de la madre por la del Día Internacional de las Familias, establecido por la ONU el 15 de mayo.

“Otras son más complejas, pero igualmente factibles, como la formación del profesorado para que revise sus ideas respecto a la diversidad familiar, ya que la literatura científica demuestra que el bienestar psicológico del alumnado no depende de cómo sea la estructura de su familia, sino de la calidad de la vida familiar, o el uso de materiales escolares que faciliten el abordaje de la diversidad familiar desde un clima de naturalidad y respeto”, asegura Teno.

El coordinador del grupo de familias de FELGTB también propone a los centros educativos que mantengan unas prácticas y un lenguaje inclusivo en la relación que mantienen con las familias, ya sea en las comunicaciones (cartas, notas) y en los formularios del centro, superando las propuestas binarias “nombre del padre/nombre de la madre”. Asimismo, anima a la comunidad educativa a promover la literatura infantil y juvenil sobre diversidad afectivo-sexual y de género, así como a que introduzca ejemplos de familias diversas en la rutina de la enseñanza.

De este modo, según Teno, “los centros educativos darán una acogida real a los distintos tipos de familias que componen la sociedad española, lo que reportará en beneficio tanto para el propio centro, que se enriquecerá con la variedad de experiencias, como para los menores y sus familias”.

La FELGTB denuncia que el actual sistema educativo sigue presentando a la familia nuclear heterosexual como el ideal cultural de familia, sin asumir los otros modelos familiares. “De este modo se puede llegar a transmitir a todo el alumnado que vive en estructuras monoparentales, adoptivas, reconstituidas, transnacionales, homoparentales o multiétnicas que su familia no es “natural” o “normal””, alerta Teno. “Además, el hecho de que un menor no vea reflejada su vida cotidiana en el escenario donde se desarrolla socialmente desde los 3 años puede afectar a su desarrollo psíquico y social, generando sentimientos de desafección, incomprensión, desconocimiento, discriminación y conflicto”, añade.

Para orientación a docentes, ampas y familias a la hora de abordar la diversidad familiar en los distintos espacios educativos la FELGTB ofrece la Guía Práctica de Herramientas y Recursos Educativos de Diversidad Familiar, una serie de 74 recursos prácticos recopilados por el grupo de Familias de la Federación.

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Fuente FELGTB

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“San José, ¡de tapadera, nada!”, por Martín Gelabert Ballester, OP.

Martes, 19 de marzo de 2019

219554df5336330bab69c04e19e01186_f1316En la Fiesta de san José que, queremos traerlo al blog y recordar su decisivo papel… Y, cómo no, felicitar a los josés y josefas y a todos los valencianos y valencianas que celebran sus fiestas…

De su blog Nihil Obstat:

Dios dirige la historia. Para ello se sirve de personas elegidas. Cada vez que hay un acontecimiento importante en la historia de la salvación, allí aparece una mujer o un varón como mediadores de la obra de Dios o transmisores de su voluntad. El acontecimiento más importante de la historia de la salvación es el nacimiento del Hijo de Dios. Para hacerse hombre, Dios necesitaba de una familia. El nombre de José está indisociablemente ligado al misterio de Jesús. Y si el ángel es un signo de que Dios se hace presente en la vida de una persona para comunicarle alguno de sus designios o para cuidarle en una situación de necesidad, Dios mismo se hizo presente a José, por medio de su ángel. Según el evangelio de Mateo a quién primero se le revela el misterio que alberga el vientre de su esposa, es a José (Mt 1,20).

Como suele suceder con todas aquellas personas a las que se les encomiendan misiones importantes, José es un hombre discreto. Su presencia es silenciosa. En la relación de José con Jesús, cabría aplicar al primero estas palabras: “es preciso que él (o sea, Jesús) crezca y que yo disminuya” (Jn 3,30). José (lo mismo que su esposa) no se entiende en función de sí mismo,  sino al servicio de Jesús y de su misterio. Saber estar en función  de otro no es fácil, pero es uno de los modos más bellos de amar. El silencio de José (lo escribí en otro post), no tiene nada de ingenuo. Es el silencio del que escucha atentamente para así poder servir mejor.

José, cabeza de familia, pone nombre al niño (Mt 1,21). Los nombres (más para los antiguos que para los modernos) denotan una identidad. El nombre de Jesús significa “Dios salva”. Además de señalar la identidad del niño, José hace algo más: entronca a su hijo con el linaje de David (Rm 1,3), haciendo así posible un elemento fundamental del mesianismo de Jesús y el cumplimiento de las profecías. La necesidad de José es estrictamente teológica (tal como señalé en otro post). No hay necesidad mayor. Etimológicamente el nombre de José proviene del verbo hebreo “añadir”.  En nuestro caso, no es un añadido “desde fuera”, como una especie de tapadera prescindible, sino un añadido necesario para entender el mesianismo de Jesús.

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Colegios de Francia reemplazan los términos “madre” y “padre” por otros neutrales

Viernes, 22 de febrero de 2019

familia-homoparentalLas escuelas en Francia están dispuestas a reemplazar las palabras “madre” y “padre” por otros términos más neutros en cuanto al género. En español es complicado porque el término “parent”, que es el que se propone (‘parent1’ y ‘parent2’, en francés) viene a traducirse por padres.  Esta propuesta se llevará a cabo en los documentos oficiales en un intento de frenar la discriminación contra los padres y madres del mismo sexo.

La nueva medida se describe en una enmienda al proyecto de Ley de la Escuela de Confianza de Francia y fue aprobada en primera lectura por la Asamblea Nacional del país el 12 de febrero. Los partidarios de la enmienda argumentan que se necesita un cambio para reconocer la existencia de familias diversas.

Valérie Petit, diputada al partido REM, dijo que la enmienda apunta a “afianzar la diversidad familiar de los niños en los formularios administrativos presentados en la escuela. Tenemos familias que se encuentran frente a las casillas marcadas en modelos sociales y familiares bastante anticuados. Para nosotros, este artículo es una medida de la igualdad social.”

La enmienda dice: “Para evitar la discriminación, la inscripción en la escuela, los registros de clase, las autorizaciones de los padres y madres y demás formularios oficiales relacionados con los niños deben mencionar solo a los ‘parent 1 y 2′”.

La Asociación de Familias Homoparentales (AFDH) es más reservada. “Al principio, acogimos con satisfacción la enmienda porque, técnicamente, permite que nuestras familias se incluyan en formas que anteriormente no lo permitían”, dijo Alexandre Urwicz, Presidente de la AFDH. Pero dijo que temía que esta formulación creara una jerarquía parental. “¿Quién es parent número 1 y quién es parent número 2 “?”, preguntó. Se decantaron por las formas inclusivas: “padre”, “madre”, “representante legal” (por duplicado).

La enmienda se presentó por primera vez en 2013, cuando Francia legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo. El cambio en la Ley ahora tendrá que ser aprobado por el Senado de Francia, y luego volverá a la Asamblea Nacional para una lectura final. Esto ha provocado un debate en las redes sociales, y muchos argumentan a favor y en contra.

Funte Oveja Rosa

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