31.12.23. Fin de año, Sagrada Familia: Todos los hijos de Dios dispersos por el mundo (Jn 11, 52)
Del blog de Xabier Pikaza:
Termina el año con la fiesta de la «familia humana», esto es, de la familia de formada por la unidad de todos los hijos de Dios dispersos por el mundo.
Tras la reforma litúrgica del Vaticano II, este domingo de Navidad ha quedado dedicado a la celebración de la Sagrada Familia, pero ni bíblica, ni teológica, ni litúrgicamente se ha conseguido ese intento por falta de “claridad” evangélica.
Los Papa post-conciliares (Pablo VI, JP II, B XVI) se han movido cada uno a su deriva, sin que esta reforma haya logrado cristalizar de una forma ilusionada y creadora, como corresponde al tiempo y mensaje de la navidad (del fin de año)
| X. Pikaza
No hay (no se han escogido) textos litúrgicos apropiados para esta fiesta
Los escogidos son marginales (no tratan de la familia de Jesús) o contradictorios (introducen temas de las tablas domésticas post-paulinas que derivan de un judeo-helenismo poco evangélico).
Vengo pensando desde hace algún tiempo que el texto clave para esta fiesta debería ser el de Jn 11, 52,vinculado a los textos de los sinópticos que después comento.
Jesús ha nacido (ha muerto)) para reunir en “sinagoga o comunión” (hina synagoge, eis Hen/Uno), a todos los hijos de Dios (=seres humanos) dispersos/perdidos (dieskorpismena: como ovejas errantes, oprimidas, sacrificadas)… Jn 11, 52,
Para reunir a todos los hombres/mujeres en Uno (eis Hen). Ésta es la palabra clave: (a) Reunir en uno (eis Hen), es reunir en el Dios de la tradición bíblica del Shema (escucha Israel, el Señor tu Dios Uno es: Dt 7, 5-6). (b) Esta Unidad/comunión en amor de Dios es principio, fundamento y sentido de la iglesia/sinagoga de la nueva humanidad.
Esta es la fiesta de la familia universal: que todos los hombres y mujeres sean una sinagoga (sinagogein: reunir) en la que se integran varones y mujeres, judíos y gentiles, libres y oprimidos, pueblos y pueblos Gal 3, 28), compartiendo casa, afecto, posesiones, trabajos y riquezas…
No es la fiesta de unidades aisladas, ni de pequeños grupos/naciones (España, Italia…), sino de la humanidad formada por de todos los hombres y pueblo, empezando por los excluidos, dieskorpismena; a los que alude con enorme precisión el texto: los dispersados por montes y desiertos, bombardeados por armas “inteligentes” de muerte, los emigrantes, emigrantes etc etc. Estos son algunos de rasgos de esa reunión en familia de los dispersos/oprimidos del mundo.
Familia, no patriarcado: hermanos, hermanas y madres, sin patriarca/jefe (Mc 3, 31-35 par).
Y llegaron su madre y sus hermanos y quedando fuera, enviaron a llamarle. Y la multitud estaba sentada en torno a él y le dijeron:– Mira: tú madre y tus hermanos están fuera y te buscan. Y (Jesús) respondiéndoles les dijo: – ¿Quién es mi madre y mis hermanos? Y mirando a los que estaban sentados alrededor de Él, en círculo, dijo: – He aquí mi madre y mis hermanos. Porque el que cumpla la voluntad de Dios, éste es mi hermano, mi hermana y mi madre (Mc 3, 31-35) [1].
Los rabinos de Jerusalén le han acusado de estar endemoniado porque “cura en apariencia” con la fuerza de Satán/Belcebú a unos endemoniados, para oprimir de esa manera a todo el pueblo. Sus familiares no se atreven a llamarle “endemoniado, pero le toman como loco (está fuera de sí) y quieren llevarle preso a casa. Pero él reacciona conforme a este pasaje, trazando la identidad de su nueva familia/iglesia:
−Cuestión de Jesús: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» Tanto los que vienen a buscarle como los que avisan (mira: tú madre y tus hermanos están fuera…) suponen de antemano conocida la respuesta: Familia de Jesús son aquellos que están buscándole fuera. El texto no habla de “padre”, quizá porque ha muerte y el poder de la familia lo tienen los hermanos de sangre con su madre, viniendo con la intención de prender a Jesús y llevarle a su casa materna. Pero Jesús rechaza ese supuesto y pregunta ¿quién es? ¿quiénes son…?
−Signo: Sentados en torno. «Mirando a los que estaban sentados en torno a él, en círculo…». Jesús ha creado un nuevo espacio de convivencia familiar, donde sus nuevos hermanos/hermanas y madres están sentadas, en corro, formando con él grupo de “asentamiento”, sentados en círculo, en tono a Jesús, de modo que pueden mirarse y aceptarse por la mirada, no por un tipo de generación biológica o poder externo (sin padre superior).
−Palabra. Jesús ratifica la identidad de su nueva familia, formada por endemoniados, enfermos etc., sentados en torno, diciendo, en palabra performativa (creadora de Iglesia): «estos son mi hermano, mi hermana y mi madre». La primera “ley de familia” de la Biblia vinculaba al hombre y a la mujer diciendo: «procread, multiplicaos, dominad la tierra» (Gen 1, 28). Pues bien, ahora, los reunidos en torno a Jesús no son familia por generación, sino por cohabitación, sentándose en torno y mirándose unos a otros.
– Limitación: En esta familia de Jesús no hay padre/padrone, de tipopatriarca, pues Padre solo es Dios. Jesús no puede hablar en este contexto de padres porque él mismo aparece como referencia y signo de unión la familia. Por eso, lógicamente, en estas nuevas iglesias/familias de Jesús no hay lugar para padres superiores por encima del corro de hermanos/hermanas/madre. Ni Dios está arriba (no es superioridad impositiva) Tampoco Jesús esta encima. No hay jerarquía. La iglesia o comunidad se construye precisamente desde abajo el mismo corro, con Jesús
– Surgimiento eclesial: Madres y hermanos. Junto a los hermanos/hermanas (en igualdad, varones y mujeres), el texto destaca a las madres que son autoridad en la medida en que acogen a los nacidos, les cuidan, les aman, les hablan, pero sin convertirse por eso en poder paterno de tipo jerárquico. Este pasaje nos sitúa por tanto ante una “eclesiogénesis” básicamente femenina, donde, con los hermanos/hermanas están las madres como donantes de vida (no por engendrar, sino por acoger, amar) en especial a los hijos/ pequeños, a quienes cuidan y educan.
−Justificación. «Porque el que cumpla la voluntad de Dios ése mi hermano. y mi hermana y mi madre…». Filón aseguraba que «la honra de Dios» (tên tou Theou timên: Spic. Leg I, 317) vincula en lazo indisoluble a la familia de Dios, sobre los lazos de la carne y sangre… Eso aparece también dicho de Jesús, pero con dos diferencias significativas. (a) La voluntad de Dios no se expresa en un un tipo de “ley sacral” sino en la comunión de amor real entre hermanos y hermanas varones y mujeres, madre, e hijo. (b) En esta familia de Jesús no hay lugar los “padres” (portadores de un poder más alto). El amor vinculado a la voluntad de Dios no es de padres/patriarcas, sino de hermanos/hermanas y madres (cf. Mt 23, 1-9).
Éste lenguaje es tan escandaloso, que ha sido difícil de aceptarlo para cierta iglesia, que ha vuelto con frecuencia a los modelos del judaísmo anterior, reforzándolos incluso, con el surgimiento de estructuras jerárquicas de dirección que marginan a las mujeres y tienen dificultad en aceptar a pecadores-posesos-ilegales como muestran los códigos de familia de 1 Ped, Col y Ef [2].
En esta familia de Jesús (de Mc 3, 31-35) hay hermanos-hermanas-madres, pero no padres/patriarcas (de patri/arkhê, dominio del padre). El padre sólo es auténtico padre, como Dios, dejando de ser arkhê, autoridad/potestad. En ese sentido, la patria/potestad no es cristiana no es evangélica. El un Padre verdadero (que es Dios) no es potestad.
Jesús no ha venido a perfeccionar perfeccionado la familia patriarcal o legal de Israel, sino que ha creado un tipo de familia sin patria potestad, sin escribas legales como los de Mc 3, 22, sin patriarcas-patronos, sin parientes con poder genealógico más alto, sino una familia de hermanos/hermanas, de madre/hijos, abierta a los marginados, no en línea de exclusión o alejamiento (como pudo hacer Juan Bautista), sino de acogida, pues en ella caben todos los que escuchan y cumplen la voluntad de Dios, todos los perdidos (dieskorpismena) sobre el mundo.
Familias con casas/campos, con trabajo y comida compartida: cien casas/campos, hermanos/hermanas y madres, sin patriarcado (Mc 10, 29-30).
Pedro comenzó a decirle: Mira, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. Jesús respondió: En verdad os digo: no hay nadie que haya dejado casa o hermanos o hermanas o madre o padre o hijos o tierras por mí y por el evangelio, que no reciba el ciento por uno en el tiempo presente en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, con persecuciones, y en el siglo futuro la vida eterna (Mc 10, 28-30 par, cf. Mt 19, 23-39 y Lc 18, 24-30).
Este pasaje sigue en la línea anterior, pero con una inmensa novedad: La familia no es principio de negación, no es pura pobreza material, sino riqueza con casas/campos, con hermanos y hermanas… Familia abierta a todos, familia humana en la que todos tengan casa/hogar y campo/trabajo.
Del blog 
(Domingo después de Navidad)
Aunque lo parezca, no es el título de una película de terror. Es una invitación navideña a dirigir la mirada a las mutaciones, cambios y transfiguraciones que vivieron algunos personajes de los relatos evangélicos del nacimiento de Jesús. Con la secreta intención de que a quien lo lea, le entren ganas de apuntarse también a“mutante”.
COMENTARIO AL DOMINGO DE LA SAGRADA FAMILIA. 31/12/2023
Domingo después de Navidad.
Del blog de Tomás Muro La Verdad es Libre:
Siempre en el vagón de cola de la Historia y de los derechos sociales…
La publicación de hoy es una reflexión para la Fiesta de la Sagrada Familia, escrita por el
Franz-Josef Overbeck
Twitter se ha llenado de críticas homófobas a Danone por su campaña pidiendo «respeto» para visibilizar la diversidad sexual.






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