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Yo, Ignacio de Loyola…

Miércoles, 31 de julio de 2019

Ignacio-Loyola-61“Yo, Ignacio de Loyola, pretendo en estas líneas decir algo acerca de mí y de la tarea de los jesuitas de hoy, supuesto que aún hoy sigan sintiéndose comprometidos con aquel espíritu que en otro tiempo determinó, en mí y en mis primeros compañeros, los comienzos de esta orden.

Ya sabes que, tal como entonces lo expresaba, mi deseo era «ayudar a las almas», es decir, comunicar a los hombres algo acerca de Dios y de su gracia, de Jesucristo crucificado y resucitado, que les hiciera recuperar su libertad integrándola dentro de la libertad de Dios. Yo deseaba expresarlo tal como siempre se había expresado en la Iglesia, y realmente creía (y era una creencia cierta) que eso tan antiguo podía yo decirlo de una manera nueva. ¿Por qué? Porque estaba convencido de que, primero de un modo incipiente durante mi enfermedad de Loyola y luego de manera decisiva durante mis días de soledad en Manresa, me había encontrado directamente con Dios. Y debía participara los demás, en la medida de lo posible, dicha experiencia.

Cuando afirmo haber tenido una experiencia inmediata de Dios, lo único que digo es que experimenté a Dios, al innombrable e insondable, al silencioso y, sin embargo, cercano. Experimenté a Dios, también y sobre todo, más allá de toda imaginación plástica. A El que, cuando por su propia iniciativa se aproxima por la gracia, no puede ser confundido con ninguna otra cosa.

Semejante convicción puede sonar como algo muy ingenuo, pero en el fondo se trato de algo tremendo. Yo había encontrado realmente a Dios, al Dios vivo y verdadero, al Dios que merece ese nombre superior a cualquier otro nombre.

Pero, por de pronto, repito que me he encontrado con Dios, que he experimentado al mismo Dios. Dios mismo. Era Dios mismo a quien yo experimenté; no palabras humanas sobre El. Dios y la sorprendente libertad que le caracteriza. Lo que digo es que sucedió así.

Una cosa sigue en pie: que Dios puede y quiere tratar de modo directo con su criatura; que el ser humano puede realmente experimentar cómo tal cosa sucede; que puede captar el soberano designio de la libertad de Dios sobre su vida.

¿Se trata de algo nuevo o de algo viejo? ¿Es algo obvio o resulta sorprendente? ¿Se trata de algo que haya que relegar a un segundo plano en la Iglesia de hoy y de mañana, debido a que el hombre ya casi no soporta la callada soledad ante Dios y trata de refugiarse en una especie de colectividad eclesial, cuando en realidad dicha colectividad ha de edificarse sobre la base de hombres y mujeres espirituales que hayan tenido un encuentro directo con Dios, y no sobre la base de quienes, a fin de cuentas, utilizan a la Iglesia para evitar tener que vérselas con Dios y su libre incomprensibilidad?

Una cosa, sin embargo, sigue siendo cierta: que el ser humano puede experimentar personalmente a Dios.

El verdadero precio que hay que pagar por la experiencia a la que me refiero es el precio del corazón que se entrega con creyente esperanza al amor del prójimo

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Karl. Rahner,
Palabras de Ignacio de Loyola a un jesuíta de hoy,
Sal Terrae, Santander 1978; pp. 4-8.

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Espiritualidad , ,

¿Reformas en la Iglesia? ¡Ojalá! Ecclesia semper reformanda

Miércoles, 31 de julio de 2019

42301465-947E-4AEF-94BA-6BE54ABEC5A6Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

 San Ignacio y su tiempo

Allá por el siglo XVI, tiempos de Lutero, del Concilio de Trento y de San Ignacio, era necesaria una Reforma que no terminaba de llegar. Finalmente vino del norte de Europa, de Alemania, promovida por Lutero, “padre” del protestantismo naciente, contra el que reaccionará Roma con su Contrarreforma tridentina.

Como fruto de la Contrarreforma fueron surgiendo diversos movimientos e instituciones católicas con la buena finalidad de elevar un poco el nivel de una iglesia que se encontraba en una situación peor que decadente. Surgen varios movimientos sacerdotales: los jesuitas, el oratorio de sacerdotes de San Felipe de Neri (1515-1595), un poco más tarde los sacerdotes vicencianos (San Vicente de Paúl, 1576-1660), la Escuela sacerdotal francesa de San Sulpice del padre Olier ya en el siglo XVII, el movimiento sacerdotal promovido por el cardenal Bérulle (1575-1629), a su vez impulsado por San Francisco de Sales.

A finales del siglo XVI y comienzos del XVII, como fruto de la disciplina del Concilio de Trento nace la obligatoriedad de la residencia de los Obispos en sus diócesis, pues eran más señores feudales trotamundos, que pastores. Nacen los seminarios para la formación del clero. Se reestructura la vida pastoral parroquial: comienzan a inscribirse y llevar adelante los libros parroquiales. El sacerdote, es el hombre centrado en los sacramentos y, sobre todo en la Eucaristía, está presente en la parroquia (el modelo, el tipo de sacerdocio será el cura de Ars, 1786-1859).

Fruto de esta Contrarreforma será una mejoría notable en la vida eclesial, que durará hasta mediados del siglo XIX, más o menos. A partir el s XIX surgirá un movimiento eclesiástico decadente en su teología, antimodernista a carta cabal. Esto llegará hasta nuestros tiempos con el paréntesis del Vaticano II, que fueron tiempos de libertad, de creatividad, modernidad.

San ignacio y nuestro tiempo. El obispo de Roma: Francisco.

arrupe-thuSe suele decir, y creo que con buen criterio, que la Compañía de Jesús ha tenido dos fundadores: San Ignacio, lógicamente, y a mediados del siglo XX, el P. Arrupe, místico que dio un golpe de timón e introdujo la Compañía de Jesús en la modernidad, en la Teología de la Liberación (en los pobres).

Es evidente que la iglesia actual necesita una Reforma del peso y talante del siglo XVI. Buena prueba de ello es la renuncia de Benedicto XVI. ¿A qué se debe, si no, que Benedicto XVI se retirara? Benedicto fue muy consciente de que la Iglesia necesita una Reforma a fondo para la que ya se sentía sin fuerzas. Y dejó la puerta abierta…

Probablemente la Iglesia se enquistó en el siglo XVIII, se le atragantó la Ilustración y la modernidad y todavía estamos pagando las consecuencias. Con la excepción y paréntesis del Vaticano II, la Iglesia no ha asumido ni se ha adentrado en la modernidad, que por otra parte no es lo mismo que la moda zafia que esperan algunos católicos.

El papa Francisco es Jesuita y latinoamericano. Posiblemente tenga otro modo de entender las cosas y el cristianismo que nosotros, los europeos. Es evidente que Francisco no es Benedicto, menos todavía Juan Pablo II. El Magisterio de Francisco son sus gestos, sus símbolos: los pobres, vivir en Santa Marta y no en las estancias pontificas, reducción de protocolos litúrgicos y políticos, “menos doctrinarismo”, menos carrerismo eclesiástico y mayor acercamiento a los pobres, viaje a Lampedusa: puerto de las pateras, la empatía con la laicidad del Estado, una firme voluntad de cambio, de renovación y saneamiento de la Iglesia. No hay homilía o discurso en el que no haya una palabra del Dios de misericordia. Un hombre que no ha sacado a relucir los graves pero cansinos temas de los últimos tiempos eclesiásticos: homosexualidad, divorcios, bioética, etc.

Los modos pueden ser de religiosidad popular, pero la Reforma será más profunda y en serio. El Magisterio del Obispo de Roma son sus gestos, más que su teología.

Motivos para la esperanza.

El centro de la Iglesia no es el sistema eclesiástica, la curia, las disposiciones jurídicas, sino Cristo y el pueblo de Dios. No perdamos nunca de vista estas referencias.

Es bueno que el Obispo de Roma sea un hombre que inspira esperanza y ánimo. Francisco es un hombre cercano al Evangelio y, por tanto, a los pobres, a los que sufren, etc. ¿Podrá el papa Francisco llevar adelante la Reforma que hoy necesita también la Iglesia? El sector jerárquico ultraconservador que se está enfrentando a Francisco, saldrá “con la suya”?

Una Iglesia así es más creíble a la que hemos vivido estos últimos treinta años, más o menos.

Tal vez comenzamos a asistir a una recuperación de una Iglesia más limpia, más libre y más evangélica. Como diría san Ignacio: para mayor gloria de Dios y bien de la humanidad.

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Violaciones grupales y abortos forzados: los horribles abusos que perpetró el cura Renato Poblete

Viernes, 3 de mayo de 2019

Captura-Mega-8-700x336 El jesuita chileno “me obligó a abortar tres veces”, denuncia Marcela Aranda

“Me llevaba donde otros hombres, con los rostros cubiertos, para que me violaran y me golpearan por turnos, mientras él miraba”, denuncia la ingeniera y teóloga

“Fueron ocho años de martirio. Me fue despedazando palmo a palmo hasta que no quedara nada en mi”

Las víctimas de Karadima la elogian: “Qué mujer más impresionante y con un alma enorme”

 Ordenan fundir estatua de sacerdote denunciado por abuso sexual en Chile

Tras la denuncia de la teóloga Marcela Aranda, docente de la PUC: Los jesuitas chilenos confirman nuevas denuncias de abusos contra el cura Renato Poblete

Arropan a la denunciante del jesuita Renato Poblete: “Cuenta con nuestra oración y ayuda”: Laicas de la Iglesia chilena claman: “Ninguna mujer debe ser víctima de abuso, manipulación o violencia”

Marcela Aranda, denunciante del sacerdote Renato Poblete -expárroco del Hogar de Cristo- realizó, en una entrevista con AhoraNoticias, un descarnado relato de los abusos que cometió en su contra el fallecido sacerdote.

La mujer, ingeniera mecánica y teóloga, contó que “él comenzó a abusarme sexualmente con mucha violencia. Me llevaba donde otros hombres, con los rostros cubiertos, para que me violaran y me golpearan por turnos, mientras él miraba”. Todo ocurrió en la década del 80 y terminaron en los años 90.

Luego indicó que “fue un periodo de ocho años de abuso. Es un abuso de conciencia, poder y sexuales”. Manifiesta que decidió hablar porque “contando algo de mi historia puedo ayudar a muchas personas a salir de su dolor”.

La mujer, que en ese entonces tenía 19 años, agrega que “lo que más me hace sufrir es que él me obligó a abortar, y no solo una vez, tres veces, agregó.

Detalla que los abusos de Poblete fueron en las oficinas del Hogar de Cristo, en su casa y en distintos lugares. “Fueron ocho años de martirio. Me fue despedazando palmo a palmo hasta que no quedara nada en mi”, confidencia.

Asegura que el religioso se aprovechó de la fragilidad de su entorno familiar en el tiempo que ingresaba a la universidad. Seré tu padre de ahora en adelante y yo te voy a cuidar”, afirma que le dijo el cura. “Nunca imaginé que una bestia como Poblete podría transformarlo en un abuso”.

Más adelante indica que contó su situación al padre Juan Ochagavía, ex Provincial de los Jesuitas. Con él que conversó en varias ocasiones.  “Le conté lo que me estaba pasando, le presenté un escrito y no recibí ninguna respuesta, mientras los abusos se seguían repitiendo”.

Dice que después terminaron los abusos porque el padre Poblete se entusiasmó con otra niña. “Yo he pensado mucho en esa chica”, expresa con pena.

Tras dos intentos de suicidio, amigos y cercanos la ayudaron a salir adelante. Junto con precisar que sigue siendo católica, cuenta que ahora disfruta de su hija. “Ella me ha hecho vivir, mi hija le dio sentido a mi vida”.

Al conocer las denuncias la Compañía de Jesús inició una investigación canónica, la que ya acumula diez denuncias de abusos sexuales contra el expárroco del Hogar de Cristo, fallecido en 2010.

Por su parte, Juan Carlos Cruz, José Andrés Murillo y James Hamilton, víctimas del cura pederasta Fernando Karadima y ahora conocidos activistas anti-pedofilia, mostraron en las redes todo su “cariño, respeto y apoyo” a Marcela Aranda tras su desgarrador testimonio.

Estoy descompuesto con el relato de la valiente Marcela Aranda. Cuánto dolor y cuánta valentía. Qué mujer más impresionante y con un alma enorme. Miserable Poblete y todos los que lo encubren”, tuiteó Cruz.

“Cuando uno piensa que te has puesto más resistente, oyes a sobrevivientes y sufres con sus relatos”, agregó. “Oyes el de la gran Marcela Aranda y te descompone. Poblete acompañó a mi papá mientras moría a los 39 años, amigo de mi familia. Se merece el infierno por todo el mal que ha causado.

“Yo te creo y admiro tu valentía, Marcela Aranda”, tuiteó por su parte Murillo, tachando a Poblete de “abusador asesino de cuerpos y de almas”. Sentimientos a los que se sumó Hamilton, elogiando la “dignidad, coraje [y] ejemplo” de Aranda a la vez que denunció a la “basura” de Poblete.

“Qué valor de mujer, ¡solo gracias totales!”, finalizó Hamilton.

Fuente Religión Digital

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Pedro Arrupe, el profético General de los jesuitas, comienza su camino a los altares

Sábado, 9 de febrero de 2019

arrupe-priere2Cardenal De Donatis: “Fue un auténtico hombre de Dios y de Iglesia”

Padre Sosa, General de la Compañía: “Es un momento de gran felicidad, que esperábamos desde hace tiempo”

Pascual Cebollada, sj: “Arrupe fue un hombre de Dios y un hombre de la Iglesia”

El postulador de la causa del ex-Prepósito General elogia al “hombre del Vaticano II”

“Fue alguien guiado por el Espíritu Santo, confiado en el Padre y arraigado en Jesucristo”

Pedro Arrupe, el profético General de los jesuitas, camino de los altares

Este martes, 5 de febrero, se celebró en Roma la Apertura del proceso de Beatificación del P. Pedro Arrupe Gondra (1907-1991), 28º Superior General de la Compañía de Jesús. La sesión, presidida por el Cardenal Angelo de Donatis, Vicario General de la Diócesis de Roma, tuvo lugar en el Palacio Apostólico de San Juan de Letrán.

(José M. Vidal).- Apertura del proceso de Beatificación del padre Pedro Arrupe Gondra (1907-1991), 28º Superior General de la Compañía de Jesús, en el Aula della Conciliazione del Palacio apostólico de Letrán, presidida por el cardenal-vicario de Roma, Angelo De Donatis, que calificó al jesuita de “auténtico hombre de Dios y de Iglesia”. Por su parte, el actual Prepósito General, Arturo Sosa, reconoció que se trata de “un momento de gran felicidad para la Compañía”.

El acto, presidido por el cardenal vicario de Roma, Angelo De Donatis, comienza con la invocación del Espíritu Santo y la presentación de los miembros del jurado del proceso:  el padre Slawomir Oder como delegado legal, el padre José Alonso como promotor de Justicia, el notario adjunto Francesco Alegrini y el notario principal Marcello Terramani.

El padre Pascual Cebollada, portulador de la causa, pide permiso para que se de inicio al proceso de beatificación del padre Arrupe.

“Es la Compañía de Jesús la que pide a la Iglesia y ofrece a esta persona, a su 28º Superior General que murió en 1991, para que la Iglesia haga un discernimiento sobre sus virtudes, y pueda juzgar si esta persona es digna de ser un modelo de vida evangélica para todos, es decir, si en el fondo es santo”, con estas palabras el P. Pascual Cebollada, S.J., Postulador General de la Compañía de Jesús presenta, la causa de Beatificación del padre Arrupe.

“Nosotros – precisa el jesuita – creemos que sí, por eso lo presentamos fundamentalmente por dos razones: la primera porque es un hombre de Dios, es un hombre que en su comportamiento, en sus escritos, en su relación con las personas y en sus decisiones es alguien guiado por el Espíritu Santo, confiado en el Padre y arraigado en Jesucristo; y en segundo lugar es un hombre de la Iglesia, es un hombre que en todo está junto a esa Iglesia del Vaticano II, que es la Iglesia que le toca vivir y junto a esa tradición y esa novedad típica de cada momento de cambio, en el que el P. Arrupe es una persona central para toda la Iglesia.

La mesa presidencial pronuncia el juramento. El primero, el cardenal De Donatis, que firma el documento. Y, a cotinuación, todos los demás miembros del jurado, asi como el postulador.

Prestado el juramento, el cardenal establece que las audiencias comiencen en la sede del tribunal y aprueba la lista de testigos, para proceder a pronunciar un breve discurso sobre la vida y las obras de santidad del aspirante a beato.

El acto termina con una avemaría y un canto.

Tras el acto, el padre Sosa, actual General de los Jesuitas asegura que “es un momento de una gran felicidad para toda la Compañía”. Porque “Arrupe es una figura inspiradora, el hombre del Vaticano II y de la Iglesia de Francisco” y porque “esperábamos este día desde hace mucho tiempo”.

Y para el postulador de la causa, padre Pascual Cebollada, “Arrupe tenía un alma misionera y fue enviado a Japón, donde asistió a la explosión de la bomba atómica en Hiroshima. Se dedicó a dar vida a los que no tienen vida. Era optimista y esperanzado, pero nunca ingenuo”.

 

Algunas palabras de De Donatis: Leer más…

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Arrupe, ¿santo? Su causa de canonización arranca en Roma hoy, 5 de febrero

Martes, 5 de febrero de 2019

arrupe-thuEl religioso español, que vivió el desastre de Hiroshima, creó el Servicio Jesuita para Refugiados

Francisco: “La Iglesia necesita que aprovechéis el coraje y el ejemplo del Padre Arrupe”

(Jesús Bastante).- El padre Arrupe, ¿santo? La posibilidad, impensable en tiempos de Juan Pablo II o Benedicto XVI, comenzó a tomar forma durante el pontificado de Francisco. El Papa argentino cita constantemente a quien fuera su prepósito general, la última vez durante la JMJ de Panamá, y parece decidido a apostar por su beatificación.

Tanto es así, que la causa de canonización de Pedro Arrupe arrancará en Roma, el próximo 5 de febrero (28 aniversario de su muerte), con una ceremonia que tendrá lugar en el Palacio Laterano, junto a la basílica de San Juan de Letrán, donde el vicario general de Roma, el cardenal Angelo De Donatis, presidirá una eucaristía de acción de gracias.

Vasco, nacido en Bilbao el 14 de noviembre de 1907, el padre Arrupe estudió medicina en Madrid, ingresó al noviciado en 1927 y fue ordenado sacerdote en 1936. Su primer destino fue Estados Unidos, luego Japón, donde permaneció durante veinte años.

El 6 de agosto de 1945, vivió la experiencia catastrófica del bombardeo atómico de Hiroshima, que lo marcará para siempre, como se puede leer en uno de sus escritos:

“Tan pronto como las baldosas y las explosiones de cristal y de vigas terminaron de caer y cesó el estruendo, me levanté del suelo y vi el reloj frente a mí, todavía sujeto a la pared, pero me detuve: parecía como si el reloj hubiera permanecido clavado. Eran las 8:10. Este reloj silencioso e inmóvil era para mí un símbolo. La explosión de la primera bomba atómica puede considerarse como un evento por encima de la historia. No es un recuerdo, es una experiencia perpetua, que no se detiene con el tic-tac del reloj. Hiroshima no tiene relación con el tiempo: pertenece a la eternidad”.

Arrupe fue elegido en 1965 en la clausura del Concilio, 28º Superior General de la Compañía de Jesús, y se pone en marcha, durante casi veinte años, “un proceso profundo y delicado de cambio que provoca grietas y cierta preocupación”, según apunta la biografía oficial.

Su sucesor en 1985, Peter Hans Kolvenbach, lo define como “un innovador que ha abierto muchos caminos nuevos, ha dado un impulso a un nuevo espíritu misionero en el mundo y ha iniciado una nueva forma de vida consagrada, siguiendo el ejemplo de los apóstoles”.

Arrupe, de hecho, acentuó el servicio prestado por los jesuitas en todo el mundo, con especial atención a los más pequeños y por la justicia social. De África a Asia y a Europa, fue bajo su intuición que nació el “Servicio Jesuita a Refugiados“.

El 7 de agosto de 1981 de agosto, Arrupe sufrió una grave trombosis cerebral al regresar a Roma de un viaje a Filipinas y Tailandia. Como consecuencia, pierde buena parte de la capacidad de comunicarse y la movilidad del lado derecho. Murió el 5 de febrero de 1991, viviendo en oración esta vez de la enfermedad.

El Papa Francisco ha rendido varias veces homenaje a la “visión profética” del Superior General, recogiéndose en su tumba en la iglesia de Gésù en Roma y alentando así a los antiguos alumnos y estudiantes de escuelas o universidades jesuitas en septiembre de 2016: “La Iglesia necesita que aprovechéis el coraje y el ejemplo del Padre Arrupe”.

Dos veces en sus homilías en Santa Marta, evocó esta anécdota contada por el padre. Pedro Arrupe, invitado por un hombre rico para recibir dinero para las misiones en Japón. La entrega del sobre tuvo lugar delante de periodistas y fotógrafos. Arrupe dijo que ese día sufrió una “gran humillación” pero aceptó el dinero “para los pobres de Japón”. Cuando abrió el sobre, “había 10 dólares en él”. Y el Papa arremetió contra “esta espiritualidad de los cosméticos, donde uno quiere parecer ‘bueno, hermoso’.

Por otro lado, el Instituto Universitario de Migraciones (IUEM) de Comillas, que celebra este año su 25 aniversario, el IUEM ha creado el I Premio Padre Arrupe a los Derechos Humanos.

Con él se busca reconocer la labor de personas e instituciones en la defensa y promoción de los Derechos Humanos en el ámbito de las migraciones y el refugio. La convocatoria permanecerá abierta hasta el 30 de marzo.

Para más información, consulta las bases en este enlace.

premio-pedro-arrupe-a-los-derechos-humanos

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James Martin, sj: “Hay cientos, miles de sacerdotes homosexuales que llevan vidas santas

Viernes, 7 de diciembre de 2018

de-financiero-deprimido-a-sacerdote-feliz-la-historia-de-james-martin“Algunos rigoristas me atacan por miedo a la propia sexualidad complicada”, sostiene el jesuita

“Tenemos que ser claros: es falso decir que los sacerdotes homosexuales no pueden vivir el celibato”

(C. Doody/J. M. Vidal).- El jesuita James Martin acaba de publicar en España su libro Tender un puente (GC Loyola). Una invitación a la Iglesia a tratar a las personas LGBT “no como leprosos“, como ha venido haciendo, “sino como hijos amados de Dios”. En esta entrevista, el religioso también tacha de “falso” el relato de que los curas gays no puedan vivir vidas célibes o que sean la raíz de la crisis de los abusos de menores en la Iglesia.

¿Qué pretende con su libro?

Espero que ‘Tender un puente’ ayude a iniciar una conversación en la Iglesia sobre cómo podemos tratar a nuestros hermanos y hermanas LGBT no como leprosos, tal y como la Iglesia ha hecho en el pasado, sino como hijos amados de Dios. El Catecismo es el que mejor lo expresa: estamos invitados a aceptarlos con “respeto, compasión y sensibilidad”.

¿Le agrada o le molesta haberse convertido en icono de la lucha de los derechos LGTBI en el seno de la Iglesia?

Bueno, no me considero así. Más bien, me veo a mí mismo como un jesuita que está haciendo lo que los jesuitas siempre han hecho, y que todos los Papas recientes les han pedido que hagan: acompañar a las personas que están en los márgenes, o en las “periferias”, como dijo el Papa Francisco. Y no hay nadie en la Iglesia católica más marginado que las personas LGBT.

¿Le duele que los rigoristas le ataquen tan duramente?

Sólo unos pocos me han atacado abiertamente. Muchos más han estado abiertos a la discusión, después de haber leído el libro o haber escuchado una de mis conferencias. De hecho, muchos de los ataques provienen de personas que no han leído el libro.

Pero la mayor parte de estos ataques provienen de sitios web supuestamente católicos que provocan odio y homofobia, cuando deberían promover el amor y el respeto. También es importante decir que Tender un puente cuenta con la aprobación oficial de mis superiores jesuitas, que ha sido respaldado por muchos cardenales, arzobispos y obispos, que se basa en los Evangelios y que no contradice en absoluto la doctrina de la Iglesia.

Así que los ataques a veces son desconcertantes. En general, el vilipendio personal y los ataques injustos solían molestarme, pero ahora ya no lo consiguen. Porque, ¿qué tipo de jesuita sería, si permitiera que algunas personas odiosas y homofóbicas online me impidieran amar a los marginados?

¿Hay homofobia en la Iglesia? ¿Más o menos que en las demás instituciones?

Lamentablemente, hay mucha. La mayor parte proviene del miedo: el miedo a las personas que son diferentes, el miedo a escuchar algo nuevo y, a menudo, el miedo a la propia sexualidad complicada.

Probablemente hay más homofobia en la Iglesia católica que otras instituciones porque algunos católicos sienten, erróneamente, que su religión lo justifica. Pero el odio nunca es justificado por el cristianismo. De hecho, Jesús amaba sobre todo a los más marginados.

Pero ese odio está disminuyendo a medida que cada vez más personas se sinceran  respeto a su sexualidad. Y a medida que cada vez más personas se abren o “salen” del armario, la gente empieza a reconocerlos como sus hermanos y hermanas, tías y tíos, sobrinas y sobrinos, y amigos y compañeros de trabajo. El encuentro disminuye el miedo.

¿Le parece justa la ley vaticana que prohibe la entrada en los seminarios de jóvenes con “arraigadas tendencias homosexuales”?

El Vaticano dice que los hombres con “tendencias homosexuales profundamente arraigadas” no deben ingresar en el seminario. Pero los obispos han interpretado esto de tres maneras. Primero, ningún hombre gay debería entrar. Segundo, ningún hombre para quien su sexualidad sea la parte más importante de su personalidad debe ingresar. En tercer lugar, ningún hombre gay que no pueda vivir el celibato debe entrar. Todo lo que puedo decir es que conozco a muchos sacerdotes homosexuales que llevan vidas santas en la Iglesia.

¿Los sacerdotes y obispos homosexuales que hay en la Iglesia (al parecer, muchos) son capaces de cumplir con sus obligaciones de mantener el celibato?

Sí, ¿por qué no lo serían? Ser gay no significa que tengas que ser sexualmente activo. Tenemos que ser claros: es simplemente falso decir que los sacerdotes homosexuales no pueden vivir el celibato. La mejor prueba de ello es el hecho de que hay cientos, si no miles, de sacerdotes gays célibes y miembros castos de órdenes religiosas que llevan vidas entregadas y de servicio a Dios y a la Iglesia.

¿Qué le parece la aseveración de que la homosexualidad es la causa principal del abuso sexual de menores en la Iglesia?

Tenemos que decir que la mayoría de los casos son hombres que se aprovechan de niños y jóvenes varones. Pero esto no significa que todos los sacerdotes gays, o incluso la mayoría, sean abusadores. Es un argumento falso. Solo porque lo sean algunos no significa que todos o la mayoría lo sean. Además, la mayoría de los abusos sexuales ocurre en las familias, y nadie dice que todos los hombres heterosexuales, todos los padres o todos los hombres casados son abusadores. Una vez más, es un estereotipo peligroso que hay que cuestionar.

¿Es verdad que una parte importante de la jerarquía de la Iglesia estadounidense no comulga con el Papa Francisco y está esperando que su pontificado pase como una tormenta de verano?

Es cierto que cierta parte de la jerarquía de los Estados Unidos no favorece las políticas del Papa Francisco. Y a veces me sorprende lo estridente que son algunos de estos obispos. La ironía es que algunos de estos mismos obispos que, durante los pontificados de Juan Pablo y Benedicto, dijeron que nunca se podría estar en desacuerdo con un Papa, ahora estén en desacuerdo constantemente. Es una triste ironía.

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Arrupe Etxea acogerá la presentación en Bilbao del libro de James Martin

Jueves, 29 de noviembre de 2018

tender-un-puente-jpgEl texto aboga por ‘Tender un puente’ entre la Iglesia Católica y la comunidad LGBTI

Para el autor “es muy importante estar fuera del “armario eclesial”

(Grupo Comunicación Loyola).- Luis Mariano González, teólogo y miembro de la asociación cristiana Crismhom (Cristianas y Cristianos de Madrid LGTBI), reflexionará sobre la propuesta del jesuita norteamericano de establecer entre ambos grupos una relación de respeto, compasión y sensibilidad.

La presentación del libro del sello editorial Mensajero, del Grupo de Comunicación Loyola, es una iniciativa de la Comunidad de Vida Cristiana CVX-Arrupe Elkartea, en colaboración con el Centro Loyola Bilbao, y se celebrará el próximo 30 de noviembre en el salón de actos del edificio de la calle Padre Lojendio 2, a las 19 h.

James Martin ha abierto el debate en el seno de la Iglesia Católica sobre la relación con la comunidad LGTBI a través de su último libro Bulding a Bridge. Una profunda reflexión donde aboga por tender un puente entre ambas abriéndose a unas nuevas relaciones de respeto, compasión y sensibilidad.

El libro publicado en Estados Unidos llega a España de la mano del Grupo de Comunicación Loyola, bajo el sello de Mensajero, con el título ‘Tender un puente‘. Cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBTI pueden entablar una relación de respeto, compasión y sensibilidad. Una propuesta “realista y factible” para la iglesia española, según defiende el teólogo y miembro de la asociación cristiana Crismhom (Cristianas y Cristianos de Madrid LGTBI), Luis Mariano González.

Para él, este libro es una invitación al diálogo y así lo compartirá durante la presentación del libro en Bilbao, el próximo 30 de noviembre en Arrupe Etxea, en el salón de actos del edificio de la calle del Padre Lojendio 2, a las 19h. Este acto, iniciativa de la Comunidad de Vida Cristiana CVX-Arrupe Elkartea en colaboración con el Centro Loyola Bilbao, es una oportunidad para continuar creciendo en torno a la propuesta eclesial planteada por James Martin.

El autor, editor de la revista América, intenta trazar con audacia y respeto los caminos que pueden acercar a las dos partes, la iglesia institucional y la comunidad LGTBI, separadas por un gran abismo. Desde la premisa de que la obra del Evangelio no puede realizarse si una parte de la iglesia está esencialmente separada de cualquier otra parte, el jesuita James Martin descubre en las propias palabras del catecismo de la Iglesia Católica los ingredientes necesarios para establecer las relaciones deseables para él: Respeto, compasión y sensibilidad.

invitacion

Su propuesta responde a su enorme inquietud suscitada por la matanza colectiva de 49 personas en una discoteca de referencia entre la comunidad gay de Orlando, Florida. Tras el suceso, en verano de 2016, millones de personas expresaron su apoyo a la comunidad LGTBI, incluidos algunos obispos católicos. Sin embargo, el silencio guardado por una mayoría de los máximos representantes eclesiales fue para él revelador.

“Ponía de manifiesto que la comunidad LGTBI seguía siendo invisible en numerosos círculos de la iglesia. Incluso en medio de la tragedia, sus miembros seguían siéndolo”, reconoce. De este modo, a lo largo del libro, Martin visibiliza a este colectivo poniendo voz a sus miembros a través de sus experiencias y sus inquietudes como creyentes reunidas a lo largo de su intensa labor pastoral y a la vez, iluminando desde el Evangelio cada paso a dar para el encuentro, “en igualdad de corazón”.

En sus argumentos toma de referencia el Evangelio, el Catecismo, el ejemplo de personalidades reconocidas y el ministerio del papa Francisco. Su voz durante una conferencia de prensa en 2016, durante el vuelo de regreso a Roma tras la visita a Georgia y Azerbaiyán, resuena de nuevo en este libro: «Las personas deben ser acompañadas, como las acompañó Jesús. Si una persona en esa situación que usted me plantea se acerca a Jesús, seguro que este no le dirá: “Márchate, porque eres homosexual“».

Para Luis Mariano este encuentro es una oportunidad grande de diálogo y oración. “Es muy importante estar fuera del “armario eclesial, de este modo, los jóvenes de la parroquia que sean LGTBI, podrán socializar y tener referencias de normalidad en las propias comunidades”, asegura. “Será un trabajo lento, pero será fructífero. La Iglesia Católica para evangelizar el mundo LGTBI, necesita de nosotras/os/es como “apóstoles del arcoíris”.

James Martin, Sj, es editor de la revista América, publicada por los jesuitas, y autor de numerosos libros, es colaborador en el Canal Historia, en la BBC y en Radio Vaticano. Se graduó en la Wharton School of Business antes de ingresar en la Compañía de Jesús en 1988.

Fuente Religión Digital

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“Tender un puente”, de James Martin, SJ, publicado en español.

Martes, 30 de octubre de 2018

tender-un-puente-jpgJames Martin es un sacerdote jesuita que ha publicado “Construyendo un puente: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad”, un libro que anima a la iglesia católica a abrir sus brazos a la comunidad LGBT.

La orientación sexual de las personas ha generado mucha incomprensión dentro de la Iglesia católica. De hecho, el debate no siempre ha estado a la altura del respeto, compasión y sensibilidad cristiana hacia las personas que forman la comunidad de católicos LGBTI.

Este libro de James Martin, “Tender un puentenos sitúa ante los pilares de un puente necesario entre la comunidad LGTBI y la iglesia institucional. Un puente que todos los católicos debemos construir, porque formamos parte de una misma Iglesia.

Ni “homosexuales” ni gente “atraída por el mismo sexo”, sino personas LGBT. Llamemos a los católicos gays de una forma que afirme su orientación, y mostrémosles más respeto y compasión. Estos son los cambios que propone para la Iglesia el influyente jesuita James Martin,  colaborador habitual de la revista América, publicada semanalmente por los jesuitas estadounidenses en la que abordan temas sobre el catolicismo y la relación de la iglesia con la vida cultural y política y que son recogidos en un nuevo libro que cuenta con la bendición de los cardenales Kevin Farrell y Joseph Tobin y que anima a la Iglesia Católica a ser más compasiva y respetuosa con la comunidad LGBTQ. Construyendo un puente: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad es el título del libro, que han asegurado es “Necesario”, “valiente” e “inspirador”.

Tal y como informa Religion News Service, con esas palabras recibieron los dos purpurados el tomo de Martin, Tender un Puente: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad. A pesar de lo alentador del título del libro, lo cierto es que no apoya ningún cambio de doctrina ni cuestiones tan candentes como el matrimonio igualitario, pero emplea cuatro letras que resultan controvertidas dentro de la religión: no dice “homosexuales” ni gente “atraída por el mismo sexo”, sino personas “LGBT”.

El cardenal Farrell, recientemente elegido por el Papa Francisco para dirigir la oficina del Vaticano en asuntos de familia y vida, elogió la escritura de Martin: “Es un libro bienvenido y muy necesario, que ayudará a los obispos, sacerdotes y líderes de la iglesia a acompañar más compasivamente a la comunidad LGBT. También ayudará a que los católicos LGBT se sientan más a gusto en lo que es, después de todo, su Iglesia. En demasiadas partes de nuestra Iglesia, las personas LGBT han sido forzadas a sentirse mal recibidas, excluidas e incluso avergonzadas”, agregó el cardenal de Newark, Joseph Tobin. El religioso aseguró que “el valiente, profético e inspirador libro del padre Martin marca un paso esencial para invitar a los líderes de la iglesia a ejercer el ministerio con más compasión y a recordar a los católicos LGBT que forman parte de nuestra iglesia como cualquier otro católico”.

El obispo Robert McElory de San Diego, una figura en ascenso en la jerarquía eclesiástica estadounidense, va todavía un poco más lejos al afirmar que los católicos homosexuales también deben ser amados de manera genuina: “El Evangelio exige que los católicos LGBT sean genuinamente amados y atesorados en la vida de la iglesia. Pero no lo son”. McElroy dijo que Martin “nos proporciona el lenguaje, la perspectiva y el sentido de urgencia para reemplazar una cultura de alienación con una cultura de inclusión misericordiosa”.

El propio Francisco provocó una polémica cuando utilizó el término “gay” el año pasado al decir que la Iglesia Católica debería pedir disculpas a las personas LGBT, entre otras, por haberlas “ofendido”. Unas declaraciones que parecían adelantar cambios de actitud en la iglesia, pero que finalmente no se han llegado a materializar realmente.

Los comentarios del Papa se produjeron después de la masacre en un club nocturno gay en Orlando, Florida, el pasado junio, donde resultaron 49 personas muertas. También el libro de Martin surgió de esa tragedia. A James Martin le sorprende la falta de compasión de los obispos estadounidenses con las personas homosexuales, lo que le lleva a profundizar sobre el tema que desarrolla en el libro.

Martin, cuyos libros sobre Jesús, la espiritualidad católica y temas relacionados han estado en las listas de best-seller, ha escrito a menudo sobre el papel de gays y lesbianas en la iglesia, y sobre la necesidad de darles la bienvenida, por lo que no sorprende que el libro de Martin se haya convertido en un best-seller, puesto que no es la primera vez que logra buenas ventas con libros sobre Jesús, la espiritualidad católica y otros temas relacionados con la religión, como ya sucediera con The Jesus guide to (almost) everything. A menudo escribe también sobre el papel de los homosexuales en la iglesia y la necesidad de que la iglesia les abra sus brazos definitiva y sinceramente.

“Estaba encantado de que el cardenal Farrell y el cardenal Tobin encontraran el libro útil”, dijo Martin. “Para mí es un recordatorio de que muchos en la jerarquía apoyan un acercamiento más compasivo a los católicos LGBT”.

El autor de Construyendo puentes apoyó que los líderes de la iglesia se dirijan a las personas LGBT por el término que ellos prefieren, y pidió el fin de los despidos indiscriminados de los empleados de la iglesia que son descubiertos como homosexuales o que hacen pública su orientación sexual, y al mismo tiempo pidió a gays y lesbianas que sean considerados y respetuosos con la jerarquía de la Iglesia: ambas partes pueden escuchar y aprender unos de otros.

El pasado 26 de Octubre fue presentado el libro en el Centro Arrupe de Sevilla por el grupo Ichthys Cristianxs lgtbh de Sevilla. Juan V. Fernández, buen amigo de James Martin, se encargó de presentarlo y un vídeo grabado especialmente para la ocasión por el propio Martin, sirvió para introducir el libro y reflexionar sobre su contenido. Os dejamos con el video:

Fuente Loyola Grupo de Comunicación/Ichthys Cristianxs lgtbh de Sevilla/Cristianos Gays

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Yo, Ignacio de Loyola…

Martes, 31 de julio de 2018

Ignacio-Loyola-61“Yo, Ignacio de Loyola, pretendo en estas líneas decir algo acerca de mí y de la tarea de los jesuitas de hoy, supuesto que aún hoy sigan sintiéndose comprometidos con aquel espíritu que en otro tiempo determinó, en mí y en mis primeros compañeros, los comienzos de esta orden.

Ya sabes que, tal como entonces lo expresaba, mi deseo era «ayudar a las almas», es decir, comunicar a los hombres algo acerca de Dios y de su gracia, de Jesucristo crucificado y resucitado, que les hiciera recuperar su libertad integrándola dentro de la libertad de Dios. Yo deseaba expresarlo tal como siempre se había expresado en la Iglesia, y realmente creía (y era una creencia cierta) que eso tan antiguo podía yo decirlo de una manera nueva. ¿Por qué? Porque estaba convencido de que, primero de un modo incipiente durante mi enfermedad de Loyola y luego de manera decisiva durante mis días de soledad en Manresa, me había encontrado directamente con Dios. Y debía participara los demás, en la medida de lo posible, dicha experiencia.

Cuando afirmo haber tenido una experiencia inmediata de Dios, lo único que digo es que experimenté a Dios, al innombrable e insondable, al silencioso y, sin embargo, cercano. Experimenté a Dios, también y sobre todo, más allá de toda imaginación plástica. A El que, cuando por su propia iniciativa se aproxima por la gracia, no puede ser confundido con ninguna otra cosa.

Semejante convicción puede sonar como algo muy ingenuo, pero en el fondo se trato de algo tremendo. Yo había encontrado realmente a Dios, al Dios vivo y verdadero, al Dios que merece ese nombre superior a cualquier otro nombre.

Pero, por de pronto, repito que me he encontrado con Dios, que he experimentado al mismo Dios. Dios mismo. Era Dios mismo a quien yo experimenté; no palabras humanas sobre El. Dios y la sorprendente libertad que le caracteriza. Lo que digo es que sucedió así.

Una cosa sigue en pie: que Dios puede y quiere tratar de modo directo con su criatura; que el ser humano puede realmente experimentar cómo tal cosa sucede; que puede captar el soberano designio de la libertad de Dios sobre su vida.

¿Se trata de algo nuevo o de algo viejo? ¿Es algo obvio o resulta sorprendente? ¿Se trata de algo que haya que relegar a un segundo plano en la Iglesia de hoy y de mañana, debido a que el hombre ya casi no soporta la callada soledad ante Dios y trata de refugiarse en una especie de colectividad eclesial, cuando en realidad dicha colectividad ha de edificarse sobre la base de hombres y mujeres espirituales que hayan tenido un encuentro directo con Dios, y no sobre la base de quienes, a fin de cuentas, utilizan a la Iglesia para evitar tener que vérselas con Dios y su libre incomprensibilidad?

Una cosa, sin embargo, sigue siendo cierta: que el ser humano puede experimentar personalmente a Dios.

El verdadero precio que hay que pagar por la experiencia a la que me refiero es el precio del corazón que se entrega con creyente esperanza al amor del prójimo

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Karl. Rahner,
Palabras de Ignacio de Loyola a un jesuíta de hoy,
Sal Terrae, Santander 1978; pp. 4-8.

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Ignacio de Loyola: El vasco más universal.

Martes, 31 de julio de 2018

ignacioDel blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

01. ALGUNOS DATOS BIOGRÁFICOS DE SAN IGNACIO

Celebramos hoy la fiesta de nuestro patrono y paisano: San Ignacio de Loyola.

San Ignacio nace en Loyola, Azpeitia, en 1491. Inicialmente es militar y tras el accidente en 1521 en Pamplona del que queda herido y cojo para toda su vida, comienza a fraguarse su conversión en la larga convalecencia de Azpeitia, que quedaría plasmada en Manresa en 1.522. De esta época data su obra “Ejercicios Espirituales“: especialmente su primera meditación: Principio y Fundamento.

Tras una peregrinación a Tierra Santa estudia teología en Barcelona, Alcalá, Salamanca y París. Será en París donde se encuentre con un grupo de jóvenes compañeros universitarios: Pedro Fabro, Fco. Javier, Diego Laínez, Alfonso Salmerón, Nicolás Bobadilla, etc. y en 1.534, el día de la Asunción en una capilla de Montmartre de París hacen los votos ya con la intención de marchar a Tierra Santa, pero si no podía hacer este viaje antes de un año, marcharían a Roma para ponerse a disposición del Papa. En 1.540 el papa Paulo III aprueba solemnemente este nuevo movimiento religioso: La Compañía de Jesús, que junto con los “Ejercicios”, es la segunda gran obra de San Ignacio.
Finalmente S Ignacio muere en Roma, donde está enterrado, en 1.556 (entre la segunda y tercera etapa del Concilio de Trento).

Cuando muere S. Ignacio, la Compañía de Jesús estaba ya bien cimentada: En 1.550 S Ignacio había terminado las Constituciones de la Compañía de Jesús y ésta contaba ya con más de mil miembros. Tras doce años de misionero principalmente en India, Fco Javier había muerto hacía unos pocos años, en 1.552 en Zancón, frente a China. Laínez y Salmerón eran grandes teólogos en aquellos difíciles tiempos. S Fco de Borja fundaba la universidad de Gandía.

01. SAN IGNACIO (AZPEITIA, 1491- ROMA, 1556) Y EL PADRE ARRUPE (BILBAO, 1907 – ROMA, 1991).

arrupe-thuAllá en Roma, en la iglesia del Gesù (Jesús), están enterrados san Ignacio de Loiola y el Padre Arrupe.

Jesuitas, y no jesuitas, bien-pensantes consideran a ambos como los dos fundadores de la Compañía de Jesús: Ignacio la crea en el siglo XVI y el Padre Arrupe la reconduce en pleno siglo XX.

Los dos partieron o volvieron al principio y fundamento de la vida a Dios.

SAN IGNACIO tras una primera parte más que turbulenta de su vida, vuelve a la piedra angular de la vida: al Señor. Ignacio de Loiola con su meditación fundamental que son los Ejercicios.

El P ARRUPE, (Bilbao, 1907-Roma, 1991) hombre creyente y místico a fondo perdido, encauza la Compañía de Jesús hacia los pobres, marginados, (Teología de la Liberación).
En la ya histórica Congregación General (n 32) de la Compañía de Jesús, celebrada el 2 de diciembre de 1974, entre otras cosas dijeron y aprobaron:

o Nuestra Compañía no puede responder a las graves urgencias del apostolado de nuestro tiempo si no modifica su práctica de la pobreza. Los compañeros de Jesús no podrán oír “el clamor de los pobres”, si no adquieren una experiencia personal más directa de las miserias y estrecheces de los pobres» (n. 5)

o «Es absolutamente impensable que la Compañía pueda promover eficazmente en todas partes la justicia y la dignidad humana, si la mejor parte de su apostolado se identifica con los ricos y poderosos o se funda en la seguridad de la propiedad, de la ciencia o del poder» (n. 5).

o Sentimos inquietud a causa de las diferencias en la pobreza efectiva de personas, comunidades y obras (n. 6)

o En este mundo en que tantos mueren de hambre, no podemos apropiarnos con ligereza el título de pobres. Debemos hacer un serio esfuerzo por reducir el consumismo; sentir efectos reales de la pobreza, tener un tenor de vida como el de las familias de condición modesta… examinar capítulos de comidas, bebidas, vestuario, habitación, viajes, vacaciones… (n. 7)

02. SER CONSCIENTES DEL MOMENTO VIVIENDO DESDE EL PRINCIPIO Y FUNDAMENTO TANTO PERSONAL COMO ECLESIALMENTE.

No es fácil ser lúcido en el momento histórico -personal y comunitario- en el que nos toca vivir a cada cual y ala iglesia. Las turbulencias suelen ser grandes, uno no ve por dónde tirar en las variables históricas que requieren discernimiento personal, eclesial, social, político, etc. Pero es bueno ser lúcido, humildemente lúcidos: El Señor es mi luz y mi salvación (salmo 26). Ser consciente, vivir despiertos y con las lámparas encendidas es una actitud muy humana y cristiana.

En muchos momentos de la vida nos puede embargar la tristeza, la decepción, él “no saber por dónde tirar”, podemos vivir desarbolados, en un desconcierto. Calma: en tiempos de desolación no hacer mundanza, decía san Ignacio. Es bueno, hace bien volver al principio y fundamento de la vida, que no coincide siempre con las posiciones históricas que se han dado, que pueden conducir a fundamentalismos fanáticos como los que hemos vivido y todavía conocemos. Tanto personal como eclesialmente (incluso social y éticamente) hay que ir a los fundamentos: ni el Derecho canónico coincide con el Evangelio ni lo eclesiástico con el Reino de Dios.

¿Quién podrá apartarnos del amor de Dios? (Romanos 8)

Cuando los vientos arrecian en el orden personal: crisis, problemas, situaciones, etc., es saludable (salud) permanecer en la roca que nos salva, tomar la mano que nos sostiene (salmo 94), cimentarnos en la piedra angular. Vivir superficialmente y huyendo hacia adelante con el peso de un supuesto pasado, no conduce a nada, los problemas siguen y nos persiguen.

Por otra parte, volver al principio y fundamento no consiste mantener o recuperar numantinamente unas formas, sino descansar en el Señor: solamente en Dios descansa mi alma, (salmo 61). San Ignacio y el P Arrupe coinciden plenamente en el principio y fundamento, no tanto en las variables históricas. Las circunstancias históricas del siglo XVI, del siglo XX o del siglo XXI son muy diferentes, el principio y fundamento sigue siendo el mismo, pero el puente, la religación (religión) entre Dios y el hombre necesariamente cambia, las modalidades, expresiones, formas culturales cambian, a no ser que nos convirtamos en ultramontanos fanáticos.

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Mateo Salvini propone ahora imponer la presencia del crucifijo en edificios públicos

Lunes, 30 de julio de 2018

Italian Northern League leader Matteo Salvini shows a rosary as he speaks during a political rally in Milan, Italy February 24, 2018. REUTERS/Tony Gentile Matteo Salvini. REUTERS/Tony Gentile

Spadaro: “La cruz es una señal de protesta contra el pecado, la violencia, la injusticia y la muerte”

El ministro del Interior se confiesa católico, pero no cuenta con el apoyo de los obispos italianos

La propuesta busca introducir la obligatoriedad de exponer el crucifijo en las escuelas, universidades públicas, hospitales, cárceles, estaciones, aeropuertos, sedes diplomáticas, “en un lugar elevado y bien visible”

(J. Bastante/Agencias).- El polémico ministro del Interior italiano, Mateo Salvini, parece convencido en hacer de la religión un objeto político. Si durante la campaña sorprendió (y molestó) a muchos católicos utilizando el rosario y el Evangelio para justificar la expulsión sumaria de refugiados, ahora hace lo propio con el crucifijo, que quiere sea obligatorio en los edificios públicos.

Así, Salvini ha presentado una propuesta de ley para introducir la obligatoriedad de exponer el crucifijo en las escuelas, universidades públicas, hospitales, cárceles, estaciones, aeropuertos, sedes diplomáticas, “en un lugar elevado y bien visible”.

La propuesta del partido ultranacionalista La Liga, que implica la introducción del crucifijo en absolutamente todos los edificios públicos de Italia, prevée multas de hasta 1,000 euros para aquellas personas o instituciones que retiren “el emblema de la cruz o del crucifijo del edificio público en el cual esté expuesto”, se lee en el texto.

La formación liderada por Salvini revive así una batalla histórica que, sin embargo, no ha sido recibida con entusiasmo por un amplio sector de la Iglesia católica italiana, crítica con la política migratoria emprendida por el ministro de Interior transalpino. Ayer, el semanario Famiglia Cristiana‘, abría su portada con un significativo ‘Vade Retro Salvini’, que provocó la protesta del ministro.

La cruz es una señal de protesta contra el pecado, la violencia, la injusticia y la muerte. No es nunca una señal de identidad, denunció Antonio Spadaro, director de Civiltà Cattolica, la histórica revista fundada por la Compañía de Jesús, referente de las publicaciones católicas en Italia.

La iniciativa ha sido criticada por una parte de la oposición mientras que Forza Italia, el partido de Silvio Berlusconi, ha reivindicado la paternidad de la propuesta. “Creemos que es un símbolo identificativo que representa nuestra historia, no sólo religiosa sino también cultural y de valores”, defendió Annagrazia Calabria, líder de la sección jóvenes de Forza Italia.

“Un gobierno que se respete debería, antes que nada, dotar a las escuelas de profesores cualificados y retribuidos adecuadamente, gimnasios accesibles y, sobre todo, edificios seguros”, denunció Laura Boldrini, expresidenta de la Cámara de los Diputados y diputada del partido progresista Liberi e Uguali, escisión del Partido Democrático, muy crítica con la propuesta liguista.

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El polémico Mateo Salvini, con el Evangelio en la mano

A  este personaje insensible e hipócrita le dedicamos las palabras de la primera lectura de la liturgia del pasado sábado:

El Señor dirigió esta palabra a Jeremías:

-Ponte a la puerta del templo y proclama esta palabra:

Escuchad la Palabra del Señor, vosotros todos, hombres de Judá, que entráis por estas puertas para adorar al Señor.

Así dice el Señor todopoderoso, Dios de Israel:

Enmendad vuestra conducta y vuestras acciones y os permitiré habitar en este lugar.  No os fiéis de palabras engañosas repitiendo: «¡El templo del Señor! ¡El templo del Señor! ¡El templo del Señor!»

Si enmendáis vuestra conducta y vuestras acciones, si practicáis la justicia unos con otros, si no oprimís al emigrante, al huérfano y a la viuda; si no derramáis en este lugar sangre inocente, si no seguís a otros dioses para vuestra desgracia, entonces yo os dejaré vivir en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres desde antiguo y para siempre.

Pero vosotros os fiáis de palabras engañosas que no sirven para nada. No podéis robar, matar, cometer adulterio, jurar en falso, incensar a Baal, correr tras otros dioses que no conocéis, y luego venir a presentaros ante mí, en este templo consagrado a mi nombre, diciendo: «Estamos seguros», y seguir cometiendo las mismas abominaciones.

¿Acaso tomáis este templo consagrado a mi nombre por una cueva de ladrones? ¡Muy bien, pues yo también lo miraré así! Oráculo del Señor.

*

Jeremías 7,1-11

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Fuente Religión Digital

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El Salvador reabre la causa de la matanza de los jesuitas

Viernes, 20 de abril de 2018

cms-image-000007343Se juzgará a los autores intelectuales del crimen pero no a los autores materiales

Un Juzgado declara la “nulidad absoluta” del sobreseimiento de la investigación 

(J. B./Efe).- ¿Logrará hacerse justicia sobre el asesinato de Ellacuría y los mártires de la UCA? Después de casi 29 años, El Salvador parece dispuesta a abrir una rendija de esperanza. Así, este martes se supo que un juzgado de la capital ordenó la reapertura del proceso contra los supuestos autores intelectuales de la masacre de los seis jesuitas, Elba y Celina, el 16 de noviembre de 1989.

Tal y como informó a Efe Arnau Baulenas, letrado y coordinador del Equipo de Procesos de Justicia del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (Idhuca), ente que solicitó la reapertura, el Juzgado ordenó a la Fiscalía presentar la acusación para programar la primera audiencia.

“El juez ordena a la Fiscalía que presente un nuevo requerimiento y una vez presentado, se procederá a la audiencia inicial, ahí iniciará el proceso, señaló Baulenas, quien aseguró que la acusación debe atender una sentencia de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema en la que anuló una ley de amnistía de 1993.

Además, detalló que el Juzgado declaró la “nulidad absoluta” de una resolución del año 2000 en la que se dictaba el sobreseimiento del proceso en favor de seis militares y el expresidente Alfredo Cristiani (1989-1994).

asesinato-de-los-martires-de-la-ucaEl Idhuca solicitó en noviembre de 2017 la reapertura de la causa penal contra los “autores intelectuales” de la masacre de seis sacerdotes, de los que cinco eran de origen español, y dos colaboradas que fueron asesinadas en el mismo hecho.

También apuntó que la decisión judicial “se dilató un poco porque se presentaron un par de excepciones por parte de la defensa” para tratar de evitar la reapertura y en las que argumentaban que había “cosa juzgada” y “falta de acción”.

“El juez hoy en la resolución ha declarado que no hay cosa juzgada y que la excepción por falta de acción tampoco es procedente”, señaló el letrado, quien en noviembre de 2017 aseguró que esta masacre es un “crimen de lesa humanidad.

alguno-de-los-militares-implicadosLos militares acusados por el crimen son los generales, ya retirados, Humberto Larios, Juan Rafael Bustillo, Francisco Elena Fuentes, Rafael Zepeda, el difunto René Emilio Ponce y el coronel Inocente Montano, quien se enfrenta a un juicio en España por este crimen.

Todos son parte de la generación de graduados de la Escuela Militar de 1966, conocida popularmente como La Tandona, que dirigieron las Fuerzas Armadas durante buena parte de la guerra e implementaron la estrategia contrainsurgente de “tierra arrasada”.

El exrector de la UCA y actual director de Idhuca, José María Tojeira, sostuvo en noviembre de 2017 que esta petición de reapertura no incluye a los “autores materiales” sometidos a una “farsa de juicio” en 1992 y en el que fueron condenados a 30 años de prisión dos uniformados.

El 16 de noviembre de 1989, un escuadrón del batallón élite Atlácatl del Ejército asesinó a los españoles Ignacio Ellacuría, Segundo Montes, Ignacio Martín-Baró, Amando López y Juan Ramón Moreno y al salvadoreño Joaquín López. También a Elba Ramos y su hija Celina, colaboradoras de los religiosos.

Por esta masacre solo está en prisión el coronel Guillermo Alfredo Benavides, uno de los dos condenados a 30 años de cárcel en un juicio en 1992, pena que los religiosos han pedido que sea conmutada.

Fuente Religión Digital

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Infovaticana acusa a la Universidad de Comillas de “entregarse al lobby LGTB” por celebrar unas charlas sobre diversidad

Jueves, 19 de abril de 2018

lgtb-universidad-comillasEl medio ultracatólico ha arremetido contra el rectorado de la Universidad Pontificia de Comillas por “ridiculizar la doctrina de la Iglesia sobre el ser humano y el matrimonio”.

Se refieren al activista trans Miguel Nieto como “antigua alumna”.

Publican dos cartas de supuestos exalumnos que hablan de “propaganda”, “amoralidad” e “ideas abyectas”.

Durante este mes de abril la Universidad Pontificia de Comillas, entidad privada y dirigida por la Compañía de Jesús, ha celebrado una serie de conferencias bajo el título Superación, desarrollo profesional e integración de la diversidad sexual entre cuyos ponentes se encontraba Grande Marlaska.

Según denuncia el activista trans Miguel Nieto, en el momento de realizar la última de las conferencias se encontraron con un grupo de alumnos que se oponían al evento por sus creencias católicas y siguiendo “la doctrina de la iglesia”.

Finalmente, contando el apoyo del vicerrectorado, la conferencia se celebró. Pero claro, ¿qué sucede cuando se habla de igualdad y diversidad? Pues que los medios ultracatólicos arden como si estuvieran en el mismísimo infierno. Y es lo que ha pasado con el “medio” InfoVaticana.com que no se ha cortado un pelo al titular así lo sucedido:

infovaticana-lesbiana-machorra

El autor del artículo, Gabriel Ariza, hijo de Julio Ariza, propietario del grupo Intereconomía, no deja títere con cabeza y se refiere a Miguel como “una antigua alumna de la universidad que, víctima de la colonización ideológica de las multinacionales del género, se hace llamar Miguel Nieto”.

Asimismo, Ariza se escandaliza por algunas afirmaciones vertidas en la conferencia y que para él demuestran el escaso nivel de la misma: “Como chico he adoptado un rol de chico bastante afeminado”, “¿Por qué no tenemos baños únicos?” o “No voy a dejar que nadie ni nada me diga qué es lo que no puedo hacer”. Sinceramente, lo único escandaloso de esas afirmaciones es que haya gente que las considere escandalosas.

Por si fuera poco, publican la supuesta carta abierta de un antiguo alumno dirigida al rectorado y donde asegura que  “Se trata de una conferencia propagandística ideogilizadora de una de las más absolutas perversiones que existen hoy en día. Anticatolica, amoral y que ya se puede prever su mensaje sectario contra Nuestra Iglesia. No pequemos de ingenuidad” y se lamenta de que “conseguirán que gente como yo, católica y coherente acabe perdiendo la fe en los jesuitas, los sacerdotes, algunos obispos y los laicos cobardes”. ¿Te parece poco? Pues el autor se lamenta de que el rector hubiera pedido el voto por Hillary Clinton ya que Trump se ha mostrado el presidente más provida del mundo occidental.

Infovaticana también recoge que un exalumno ha denunciado ante el Vaticano “la deriva ideológica de la todavía universidad pontificia de Comillas” refiriéndose a la conferencia como “un ejercicio descarado de propaganda de ideas abyectas enraizadas en la ideología de género”.

Por si fuera poco, el portal se queja de que la Universidad les ha excluido de su lista de distribución como “venganza” por “denunciar los actos de promoción de la ideología LGTB” y su “sectarismo”.

Según recoge El Mundo, la web “católica” recibe 60.000 visitas al día y actualmente se encuentra en el punto de mira del Vaticano que ha contratado a uno de los buffetes de abogados más poderosos, Baker & McKenzie, para cerrarla por usar la palabra “Vaticana”. Según Ariza, todo se debe a una venganza por publicar informaciones incómodas para la Iglesia… mientras que del lado contrario se le acusa de chantaje al pedir dinero a cambio de no publicar determinadas informaciones.

Fuente EstoyBailando

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Felipe Berríos sj, a los trans: “Dios me habla a través de ustedes”

Viernes, 29 de diciembre de 2017

File_2007810121033Los admiro profundamente”

“Están ayudando a que nosotros crezcamos”, afirma el jesuita 

A través de un video publicado por Organizando Trans Diversidades en su canal de YouTube, el sacerdote jesuita Felipe Berríos envió un potente mensaje de apoyo y agradecimiento a la comunidad trans del país.

Berríos indicó “a toda la comunidad trans, primero felicitarlos y decirles con mucho cariño que los admiro profundamente y les pido humildemente que me ayuden a crecer en esto”.

Posteriormente agregó: “fui educado en mundo machista, sexista e ignorante y veo que Dios me habla a través de ustedes”.

El sacerdote luego fue claro en afirmar que “Nadie les preguntó si ustedes querían ser héroes, y a lo mejor no quieren serlo, pero de alguna manera están siendo héroes. Están ayudando a que nosotros crezcamos.

Finalmente recordó que este este es un proceso largo y de paso criticó que la Iglesia no los esté apoyando en la actualidad.

Fuente Religión digital/CNN Chile

 

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James Martin, a los obispos USA: “¿Dónde están las declaraciones en defensa de los LGBT?”

Lunes, 6 de noviembre de 2017

el-jesuita-james-martinDenuncia que ni parecen “reconocer que la Comunidad Católica LGBT existe”

“Enterremos frases como ‘atracción a personas del mismo sexo’, y llamemos a la gente lo que ella se llama”

“La carga la tiene la Iglesia institucional porque es la Iglesia institucional la que ha hecho que los católicos LGBT se sientan marginados, y no al revés”

(Cameron Doody).- “El respeto significa, como mínimo, reconocer que la comunidad católica LGBT existe”. En una charla en Filadelfia, el jesuita James Martin lanzó un reto al episcopado estadounidense: que de una vez por todas reconozca que existen católicos no heterosexuales. Y no simplemente que existan católicos “afligidos por una atracción a personas de su mismo sexo”, ya que el respeto que estos fieles merecen implica “llamar a la gente lo que quiere que se la llame”.

El padre Martin arrancó su charla la noche del pasado lunes en la iglesia de Old St. Joseph’s explicando el sentido del título del libro suyo que había venido a presentar, que se traduce al español como Construyendo puentes: Cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad. El jesuita aclaró que los “puentes” a los que el título de su libro hace referencia se han hecho necesarios en la medida en la que ha habido una falta de comunicación y bastante desconfianzaentre los fieles LGBT y la jerarquía eclesiástica.

Como prueba de ello, Martin señaló la reacción del episcopado estadounidense después de la matanza en el club gay de Orlando en junio del año pasado, en la que murieron más de medio centenar de personas. “La mayoría de los obispos no dijeron nada” tras la tragedia, lamentó el jesuita, y de ellos que sí ofrecieron condolencias y oraciones “solo unos pocos mencionaron las palabras ‘LGBT’ o ‘gay'”. Hecho que a Martin, dijo, le pareció “un cierto fracaso a la hora de reconocer la existencia” de la comunidad gay.

Pero ¿en qué consistiría un gesto por parte del episcopado que pudiera satisfacer a los fieles gays y hacerles sentir acogidos, por fin, en su Iglesia? Martin no tiene ninguna duda. Primero, si la jerarquía quiere respetarlos, de verdad, ésta tendría que enterrar, por fin, “frases como ‘afligido con atracción a personas del mismo sexo’, que ninguna persona LGBT que yo he conocido utiliza”, afirmó el sacerdote. Y segundo, la jerarquía debería publicar declaraciones en defensa de la comunidad gay, tal y como “los líderes católicos con regularidad publican declaraciones en defensa de los nonatos, los refugiados y migrantes, los pobres, los sin techo, los ancianos”.

Aún así, el puente de la Iglesia institucional hacia los católicos LGBT sería incompleto sin dos peldaños más, a juicio de Martin. Uno, que la jerarquía sea “consistente” con su política de contrataciones y despidos de personal. Demasiadas veces esta política ha sido utilizada solo en contra de empleados eclesiales gays, cuando, a juicio de Martin, “para ser consistente, debemos despedir a gente que no ayudan a los pobres. Debemos despedir a gente que no perdona. Debemos despedir a gente que no ama”. Y el último peldaño que la Iglesia puede colocar para de verdad alcanzar la periferia que es la comunidad LGBT: que sea la jerarquía la que dé el primer paso.

“La carga la tiene la Iglesia institucional”, concluyó Martin en su intervención. “Quiero ser muy claro. La carga la tiene la Iglesia institucional porque es la Iglesia institucional la que ha hecho que los católicos LGBT se sientan marginados, y no al revés. Así que, el trabajo lo ha de hacer los líderes de la Iglesia”.

Fuente Religión Digital

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“Nuestra ética quiere proponer la generosidad como sustituto de la justicia”, por Cameron Doody

Martes, 5 de septiembre de 2017

bl637mncaaa7seyEl texto completo del discurso de David Fernández, sj

Agradezco a los organizadores de esta ceremonia conmemorativa del sesenta aniversario de la fundación de la carrera de Administración de Empresas, y más ampliamente a la Sociedad de Egresados de esta carrera de la Universidad Iberoamericana, que me hayan invitado a decir unas palabras con motivo, también, de la entrega de los reconocimientos “Xavier Sheifler, sj” a quienes ahora hemos galardonado.

Dada la trascendencia de este acto y lo concurrido del mismo, voy a abusar de su generosidad para hablar sobre la magnanimidad y la filantropía. El tema me ha dado muchas vueltas en la cabeza y pensé mucho tiempo en qué era lo que verdaderamente quería decirles en esta ocasión. En el entretanto, topé con una pieza oratoria de un autor indio, Anand Giridharadas, que me dijo lo que realmente deseaba comunicarles en este ambiente de fiesta y agradecimiento.

Quisiera reflexionar sobre la participación de nuestra comunidad universitaria y de sus egresados en las injusticias más importantes y dolorosas de nuestro tiempo. Y sugeriré, al propósito, que tal vez no siempre somos los líderes positivos o simplemente las personas que creemos ser.

En México y en el mundo entero tenemos un gravísimo problema de desigualdad. En este momento de cambios radicales y de nuevas definiciones sociales resulta que existen territorios en donde las cosas florecen y otros más en donde se marchitan y mueren. En alguna otra ocasión a esta desigualdad radical la he llamado “apartheid social”.

Por lo general los debates y deliberaciones acerca de lo que debemos hacer para disminuir la pobreza son auspiciadas y realizadas por los grupos de personas exitosas con alto bienestar económico.

uestra comunidad universitaria vive de las ganancias obtenidas por el funcionamiento de este sistema injusto. Nuestras actividades son patrocinadas por Pepsi, Citibank, Liverpool, Samsung. Estamos profundamente comprometidos con lo establecido y con el sistema que decimos cuestionar. Aun así, somos una comunidad de creyentes ignacianos, con liderazgo social y empresarial que pugna por la justicia. Estas dos identidades son verdaderamente difíciles de reconciliar.

Hoy quiero cuestionar la manera en que las reconciliamos. Quiero cuestionar la ética que prevalece entre los triunfadores de hoy en todo el mundo, en los negocios, el gobierno e incluso en muchas organizaciones de la sociedad civil.

El núcleo de esa ética y del propósito de nuestra universidad es retar a los favorecidos del mundo para que hagan el bien, cada vez un mayor bien, pero nunca les hemos dicho ni les decimos todavía que hagan un menor mal a los demás.

El pensamiento común entre nosotros sostiene que el capitalismo tiene excesos y daños colaterales graves que han de ser aminorados, ángulos que hay que limar, y que los frutos inmoderados deben ser compartidos; pero siempre sin cuestionar el sistema subyacente.

La ética de nuestras asociaciones filantrópicas y de nuestros egresados sostiene que hay que devolver lo que se nos ha dado, lo cual, por supuesto, es algo noble y compasivo. Pero en medio de la enorme pobreza que vivimos, de la violencia que nos corroe, es obvio que “devolver lo que se nos ha dado” es poner apenas una curita en el sistema que ha privilegiado a las élites a las que pertenecemos, con la esperanza consciente o inconsciente de que eso prevenga la necesidad de una cirugía mayor a ese sistema: cirugía que quizá pueda amenazar nuestros privilegios.

Nuestra ética, creo, quiere proponer la generosidad como sustituto de la justicia. Lo que en realidad decimos es: haz dinero de la forma en que lo hace todo mundo, y luego regresa algo por medio de un donativo, o mediante la creación de una fundación, o con alguna acción que tenga impacto social, o añade algunos comentarios compasivos al pie de tus análisis.

Nuestra ética dice: “haz más el bien”, pero nunca dice “haz menos daño”.

Quiero iniciar con este breve discurso, ya que hoy no hay tiempo para extenderme, una conversación difícil entre nosotros sobre estas reglas del juego. Lo hago porque amo a nuestra comunidad universitaria, porque los jesuitas somos corresponsables de la formación de nuestros egresados, porque temo que quizá no seamos tan virtuosos y cristianos como pensamos; porque creo que la historia no será tan generosa con nosotros como esperamos, y que en un análisis final nuestro papel en las inequidades de nuestra época no será bien recordado. Por eso lo hago.

Quisiera que habláramos honestamente sobre algunos de los daños que los “triunfadores” de hoy infligen a los demás mientras procuran el bienestar para sí mismos, antes de que traten de compensarlo haciendo el bien.

Muchos de nosotros no trabajamos en negocios o finanzas. Y sin embargo vivimos en una época en la que los supuestos y los valores empresariales tienen una influencia mucho mayor de la que deberían tener. Esto lo vemos en muchos otros sectores de la realidad.

Nuestra cultura ha convertido a los empresarios y hombres de negocios en filósofos (“pon una start-up en tu vida para que tenga sentido”), revolucionarios (“el cambio empieza en ti mismo“), activistas sociales (“el mejor negocio hoy es invertir en los pobres”), salvadores de los pobres (“hay que enseñar a pescar”). Estamos en riesgo serio de olvidar muchos otros lenguajes para expresar lo que significa el progreso humano: moralidad, democracia, solidaridad, decencia, justicia.

Con frecuencia sucumbimos al dogma seductor de Davos de que la aproximación empresarial es lo único que puede cambiar el mundo, frente a la enorme evidencia histórica de lo contrario.

Y entonces, cuando los triunfadores de nuestra época quieren responder a los problemas de la pobreza, la desigualdad y la injusticia lo hacen dentro de la misma lógica y en el marco de los negocios y los mercados. De esta manera hablamos mucho de retribuir, de compartir ganancias, de ganar-ganar, de la inversión con impacto social, de responsabilidad social empresarial, etc.

A veces me pregunto si estas diversas formas de regresar lo recibido se han convertido para nuestra era en lo que las indulgencias papales fueron para la Edad Media: una forma relativamente barata de estar aparentemente en el lado correcto de la justicia, pero sin tener que alterar en lo fundamental la propia vida.

Estas estructuras y sistemas producen víctimas, y corremos el riesgo de confundir la generosidad hacia esas víctimas con la justicia para esas víctimas.

La generosidad es ganar-ganar, pero la justicia con frecuencia no lo es. A los ganadores de nuestro tiempo no les gusta la idea de que quizá algunos de ellos tengan que perder, que hacer sacrificios, para que la justicia prevalezca. No escuchamos muchos discursos que señalan que los poderosos y privilegiados están equivocados, y que tienen que declinar su estatus y posición en favor de la justicia.

Hablamos mucho de dar más. Pero no hablamos de quitar menos.

Hablamos mucho acerca de lo mucho que tenemos que hacer. Pero no hablamos de lo mucho que tenemos que dejar de hacer.

Soy consciente de que esta intervención que hago ahora no me va a hacer más popular con nadie. Pero para mí, esto que ahora hago lo considero un deber de conciencia en congruencia con el Evangelio del Señor Jesús.

No ignoro tampoco que muchos de ustedes están de acuerdo conmigo porque hay vínculos surgidos del trabajo de años de la Compañía de Jesús en nuestra universidad y porque hemos compartido el sentimiento de que hay algo que no funciona bien en nuestra sociedad.

El problema central es este: ¿está tu vida -no tu proyecto filantrópico- en el lado correcto de la justicia? Como diría nuestra última Congregación General: ¿tu empresa, tu labor, ayuda a reconciliarnos con los demás y con la creación, o más bien profundiza nuestras distancias y la crisis social y ecológica que ha denunciado el Papa Francisco?

¿Necesita el mundo más magnates chinos comprometidos con la filantropía, o más bien menos corruptos magnates chinos?

¿Necesita el mundo socios de Goldman Sachs asesorando mujeres o dando dinero a las escuelas de niños pobres, o más bien socios de Goldman que arriesgan todo para decir: la forma en que mi compañía hace negocios no es correcta, y pelearé para hacer de Goldman un ente social positivo en lugar de un vampiro extractor de recursos, aun si eso me cuesta el trabajo?

A veces me pregunto si estamos aquí para cambiar el sistema o para que el sistema nos cambie a nosotros. ¿Usamos nuestra fuerza colectiva para desafiar a los poderosos, o estamos ayudando a hacer de un injusto e inaceptable sistema algo mucho más digerible por todos?

Y con todo, aquí estamos, celebrando ser egresados de una institución jesuita. ¿Por qué? Porque hay algo maravilloso en esta comunidad. Y porque creemos que podemos ser mucho más de lo que hemos sido hasta ahora: genuinos servidores del Reino de Dios, de los más pobres y de los excluidos en este caótico momento crucial para el mundo.

Pero si queremos jugar realmente ese papel, creo que tenemos que considerar hacer un cambio fundamental en la orientación de nuestros esfuerzos como egresados de una universidad de inspiración cristiana: de trabajar con el sistema a trabajar para cuestionar honestamente al sistema en aquello en que le falla a la gente; de la tranquilizadora idea de hacer el bien sin mirar a quién, a la noción más valiente de hacer el bien poniendo en riesgo esa condición que nos da la oportunidad de hacer el bien.

Discúlpenme, pues. Y gracias.

Cameron Doody

Fuente Religión Digital

6 de julio, 2017

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Yo, Ignacio de Loyola…

Lunes, 31 de julio de 2017

Ignacio-Loyola-61“Yo, Ignacio de Loyola, pretendo en estas líneas decir algo acerca de mí y de la tarea de los jesuitas de hoy, supuesto que aún hoy sigan sintiéndose comprometidos con aquel espíritu que en otro tiempo determinó, en mí y en mis primeros compañeros, los comienzos de esta orden.

Ya sabes que, tal como entonces lo expresaba, mi deseo era «ayudar a las almas», es decir, comunicar a los hombres algo acerca de Dios y de su gracia, de Jesucristo crucificado y resucitado, que les hiciera recuperar su libertad integrándola dentro de la libertad de Dios. Yo deseaba expresarlo tal como siempre se había expresado en la Iglesia, y realmente creía (y era una creencia cierta) que eso tan antiguo podía yo decirlo de una manera nueva. ¿Por qué? Porque estaba convencido de que, primero de un modo incipiente durante mi enfermedad de Loyola y luego de manera decisiva durante mis días de soledad en Manresa, me había encontrado directamente con Dios. Y debía participara los demás, en la medida de lo posible, dicha experiencia.

Cuando afirmo haber tenido una experiencia inmediata de Dios, lo único que digo es que experimenté a Dios, al innombrable e insondable, al silencioso y, sin embargo, cercano. Experimenté a Dios, también y sobre todo, más allá de toda imaginación plástica. A El que, cuando por su propia iniciativa se aproxima por la gracia, no puede ser confundido con ninguna otra cosa.

Semejante convicción puede sonar como algo muy ingenuo, pero en el fondo se trato de algo tremendo. Yo había encontrado realmente a Dios, al Dios vivo y verdadero, al Dios que merece ese nombre superior a cualquier otro nombre.

Pero, por de pronto, repito que me he encontrado con Dios, que he experimentado al mismo Dios. Dios mismo. Era Dios mismo a quien yo experimenté; no palabras humanas sobre El. Dios y la sorprendente libertad que le caracteriza. Lo que digo es que sucedió así.

Una cosa sigue en pie: que Dios puede y quiere tratar de modo directo con su criatura; que el ser humano puede realmente experimentar cómo tal cosa sucede; que puede captar el soberano designio de la libertad de Dios sobre su vida.

¿Se trata de algo nuevo o de algo viejo? ¿Es algo obvio o resulta sorprendente? ¿Se trata de algo que haya que relegar a un segundo plano en la Iglesia de hoy y de mañana, debido a que el hombre ya casi no soporta la callada soledad ante Dios y trata de refugiarse en una especie de colectividad eclesial, cuando en realidad dicha colectividad ha de edificarse sobre la base de hombres y mujeres espirituales que hayan tenido un encuentro directo con Dios, y no sobre la base de quienes, a fin de cuentas, utilizan a la Iglesia para evitar tener que vérselas con Dios y su libre incomprensibilidad?

Una cosa, sin embargo, sigue siendo cierta: que el ser humano puede experimentar personalmente a Dios.

El verdadero precio que hay que pagar por la experiencia a la que me refiero es el precio del corazón que se entrega con creyente esperanza al amor del prójimo

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Karl. Rahner,
Palabras de Ignacio de Loyola a un jesuíta de hoy,
Sal Terrae, Santander 1978; pp. 4-8.

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Beato Bernardo de Hoyos: El matrimonio místico entre personas del mismo sexo con Jesús

Miércoles, 28 de junio de 2017

McNichols, mystical_marriage_bernard_de_hoyosEl Beato Bernardo Francisco de Hoyos y de Seña fue un sacerdote español del siglo XVIII que escribió vívidamente sobre su matrimonio  místico gay con Jesús.

Bernardo (1711-1735) tenía 18 años cuando tuvo una visión casandose con Jesús en una ceremonia muy similar a una boda humana. Describe su experiencia de la siguiente manera:

Siempre sosteniendo mi mano derecha, el Señor me hizo ocupar el trono vacío, entonces colocó en mi dedo un anillo de oro ….

“Que este anillo sea una prenda de nuestro amor. Tú eres mío, y yo soy tuyo. Puedes llamarte y firmar como Bernardo de Jesús. Por lo tanto, como le dije a mi esposa, Santa Teresa, tú eres Bernardo de Jesús y yo soy Jesús de Bernardo. Mi honor es tuyo, tu honor es mío. Considera la posibilidad de mi gloria como la de un cónyuge, yo consideraré la tuya como la de mi cónyuge. Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío. Lo que yo soy, por naturaleza, se comparte por la gracia. Tú y yo somos uno!

(Citado de “Las visiones de Bernard Francis De Hoyos, SJ,” por Henri Bechard, SJ)

La visión de Bernardo inspiró al artista y sacerdote William Hart McNichols para pintar un ícono de la boda de Bernardo con Jesús.

“Me quedé profundamente impresionado con esta hermosa historia del matrimonio místico de Jesús con Bernardo, incluyendo todos los símbolos de una boda humana”, escribió McNichols.

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(Fuente: Wikimedia Commons)

Los relatos oficiales católicorromanos enfatizan cómo Bernardo se convirtió en “el primer apóstol del Sagrado Corazón de Jesús en España,” pero la Iglesia Católica Romana le resta importancia a la visión queer que lo inspiró. El matrimonio de Bernardo con Jesús justificadamente se puede interpretar como una historia del “Jesús gay”.

Bernardo pasó nueve años en el proceso de formación de los jesuitas y fue ordenado en enero de 1735. Su ministerio pastoral se vió interrumpido más tarde ese mismo año, cuando murió de tifus el 29 de noviembre de 1735. Algunos lo llaman un “santo niño”, ya que sólo vivió hasta los 24 años. Sus últimas palabras indican que sintió la presencia de su esposo Jesús al final: “¡Oh, qué bueno que es vivir en el Corazón de Jesús!”

Después de su muerte, la santidad de Bernardo continuó creciendo, pero la política de la Iglesia Católica Romana desaceleró su camino a la santificación hasta hace muy poco. Su ceremonia de beatificación se celebró en abril de 2010 en el noroeste de España en  la provincia española de Valladolid, donde Bernardo pasó toda su vida.

Mientras que la Iglesia Católica Romana se niega a bendecir los matrimonios del mismo sexo, la vida y la visión de sus propios santos cuentan una historia muy diferente, aquella en la que Cristo-Esposo se une con gusto en matrimonio con otro hombre.

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Enlaces relacionados:

Bernardo de Hoyos (Wikipedia)
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Esta entrada es parte de la Serie Santos GLBTI por Kittredge Cherry en el blog Jesus in Love [Jesús enamorado]. Ese blog presenta en las fechas adecuadas durante todo el año tanto santas y santos como mártires, héroes, heroínas y personas consagradas de especial interés para las personas gays, lesbianas, bisexuales, transexuales e intersexuales (GLBTI) y sus aliadas y aliados.

Esta entrada es una traducción de Blessed Bernardo de Hoyos: Mystical same-sex marriage with Jesus del blog Jesus in Love. Traducción de Hugo Córdova Quero.

Fuente Santos Queer

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Un grupo de estudiantes amenazan y sacan del armario a su profesor que luego fue despedido

Martes, 23 de mayo de 2017

tedeschiTras localizar su perfil en una red social de contactos se dedicaron a acosarlo.

El profesor denuncia que lo han despedido por ser gay.

Matt Tedeschi era profesor de religión y francés en el St. Ignacius College Prep, un colegio jesuita de Chicago en el que guardaba silencio sobre su homosexualidad. Pero una cosa es que en el trabajo te calles la boca y otra muy distinta que no tengas derecho a tu vida privada. Así que Matt se abrió un perfil en OkCupid, una web de contactos que a juzgar por su interfaz es una mezcla entre el desaparecido orkut y linkedin.

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El caso es que un grupo de estudiantes bastante homófobos descubrieron su perfil y comenzaron a distribuirlo por todo el centro que acabó con el despido del profesor al que habían sancionado con una suspensión de sueldo al negarse a firmar un acuerdo de “no divulgación” de lo sucedido.

Tedeschi está convencido de que ha sido despedido por ser gay: “Es la política del don’t ask don’t tell porque están preocupados por posibles consecuencias negativas. Nunca hubiera aceptado el trabajo si supiera que esto me podría ocurrir”, asegura tras cuatro años trabajando en el colegio.

Fuente | NewNowNext, vía EstoyBailando

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El jesuita James Martin pide a la iglesia en su libro “Construyendo un puente” la inclusión de la comunidad LGBT

Martes, 11 de abril de 2017

james-martin-sj-y-la-portada-de-su-nuevo-libroJames Martin es un sacerdote jesuita que ha publicado “Construyendo un puente: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad”, un libro que anima a la iglesia católica a abrir sus brazos a la comunidad LGBT.

El cardenal de Newark y el cardenal Farrell prologan un nuevo libro de James Martin

Tobin: “En la Iglesia, las personas LGBT han sido forzadas a sentirse excluidas e incluso avergonzadas”

“El Evangelio exige que los católicos LGBT sean genuinamente amados”, añade McElroy

(C. Doody/Agencias).- Ni “homosexuales” ni gente “atraída por el mismo sexo”, sino personas LGBT. Llamemos a los católicos gays de una forma que afirme su orientación, y mostrémosles más respeto y compasión. Estos son los cambios que propone para la Iglesia el influyente jesuita James Martin,  colaborador habitual de la revista América, publicada semanalmente por los jesuitas estadounidenses en la que abordan temas sobre el catolicismo y la relación de la iglesia con la vida cultural y política y que son recogidos en un nuevo libro que cuenta con la bendición de los cardenales Kevin Farrell y Joseph Tobin y que anima a la Iglesia Católica a ser más compasiva y respetuosa con la comunidad LGBTQ. Construyendo un puente: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad es el título del libro, que han asegurado es “Necesario”, “valiente” e “inspirador”.

Tal y como informa Religion News Service, con esas palabras recibieron los dos purpurados el tomo de Martin, Construyendo Puentes: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad. A pesar de lo alentador del título del libro, lo cierto es que no apoya ningún cambio de doctrina ni cuestiones tan candentes como el matrimonio igualitario, pero emplea cuatro letras que resultan controvertidas dentro de la religión: no dice “homosexuales” ni gente “atraída por el mismo sexo”, sino personas “LGBT”.

El cardenal Farrell, recientemente elegido por el Papa Francisco para dirigir la oficina del Vaticano en asuntos de familia y vida, elogió la escritura de Martin: “Es un libro bienvenido y muy necesario, que ayudará a los obispos, sacerdotes y líderes de la iglesia a acompañar más compasivamente a la comunidad LGBT. También ayudará a que los católicos LGBT se sientan más a gusto en lo que es, después de todo, su Iglesia. En demasiadas partes de nuestra Iglesia, las personas LGBT han sido forzadas a sentirse mal recibidas, excluidas e incluso avergonzadas”, agregó el cardenal de Newark, Joseph Tobin. El religioso aseguró que “el valiente, profético e inspirador libro del padre Martin marca un paso esencial para invitar a los líderes de la iglesia a ejercer el ministerio con más compasión y a recordar a los católicos LGBT que forman parte de nuestra iglesia como cualquier otro católico”.

El obispo Robert McElory de San Diego, una figura en ascenso en la jerarquía eclesiástica estadounidense, va todavía un poco más lejos al afirmar que los católicos homosexuales también deben ser amados de manera genuina: “El Evangelio exige que los católicos LGBT sean genuinamente amados y atesorados en la vida de la iglesia. Pero no lo son”. McElroy dijo que Martin “nos proporciona el lenguaje, la perspectiva y el sentido de urgencia para reemplazar una cultura de alienación con una cultura de inclusión misericordiosa”.

El propio Francisco provocó una polémica cuando utilizó el término “gay” el año pasado al decir que la Iglesia Católica debería pedir disculpas a las personas LGBT, entre otras, por haberlas “ofendido”. Unas declaraciones que parecían adelantar cambios de actitud en la iglesia, pero que finalmente no se han llegado a materializar realmente.

Los comentarios del Papa se produjeron después de la masacre en un club nocturno gay en Orlando, Florida, el pasado junio, donde resultaron 49 personas muertas. También el libro de Martin surgió de esa tragedia. A James Martin le sorprende la falta de compasión de los obispos estadounidenses con las personas homosexuales, lo que le lleva a profundizar sobre el tema que desarrolla en el libro.

Martin, cuyos libros sobre Jesús, la espiritualidad católica y temas relacionados han estado en las listas de best-seller, ha escrito a menudo sobre el papel de gays y lesbianas en la iglesia, y sobre la necesidad de darles la bienvenida, por lo que no sorprende que el libro de Martin se haya convertido en un best-seller, puesto que no es la primera vez que logra buenas ventas con libros sobre Jesús, la espiritualidad católica y otros temas relacionados con la religión, como ya sucediera con The Jesus guide to (almost) everything. A menudo escribe también sobre el papel de los homosexuales en la iglesia y la necesidad de que la iglesia les abra sus brazos definitiva y sinceramente.

“Estaba encantado de que el cardenal Farrell y el cardenal Tobin encontraran el libro útil”, dijo Martin. “Para mí es un recordatorio de que muchos en la jerarquía apoyan un acercamiento más compasivo a los católicos LGBT”.

El autor de Construyendo puentes apoyó que los líderes de la iglesia se dirijan a las personas LGBT por el término que ellos prefieren, y pidió el fin de los despidos indiscriminados de los empleados de la iglesia que son descubiertos como homosexuales o que hacen pública su orientación sexual, y al mismo tiempo pidió a gays y lesbianas que sean considerados y respetuosos con la jerarquía de la Iglesia: ambas partes pueden escuchar y aprender unos de otros.

Fuente Agencias, vía Religión Digital

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