Archivo

Entradas Etiquetadas ‘Santidad’

El camino de la santidad es lucha, constancia y confianza.

Viernes, 8 de noviembre de 2019

Del blog Amigos de Thomas Merton:

63912_620335271323227_1690643329_n

Es verdad que la santidad cristiana es la santidad de Cristo en nosotros, pero ello no significa que el Espíritu Santo vaya a hacer su obra en nosotros si nosotros nos mantenemos absolutamente pasivos e inertes. No hay vida espiritual sin lucha constante y sin conflicto interior. Un conflicto que es tanto más difícil de afrontar cuanto que es oculto, misterioso y a veces casi imposible de comprender”.

“No nos convertimos una única vez en nuestra vida, sino muchas veces, y esta interminable serie de grandes y pequeñas conversiones, de revoluciones interiores, desemboca finalmente en nuestra transformación en Cristo”.

“Paradójicamente, aunque el propio Cristo lleva a término la obra de nuestra santificación, cuanto más lo hace, tanto más costosa tiende a resultarnos. Cuanto más avanzamos, tanto más tiende Él a privarnos de nuestras fuerzas y a desposeernos de nuestros recursos humanos y naturales, de modo que al final nos vemos en la más absoluta pobreza y oscuridad”.

“El tramo final en el camino hacia la santidad de Cristo consiste, pues, en abandonarse por entero, confiada y gozosamente, a la aparente locura de la cruz

*

Thomas Merton
Vida y santidad

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , ,

La santidad de Etty Hillesum.

Jueves, 23 de agosto de 2018

Del blog Amigos de Thomas Merton:

31444

Abundan los santos que, pese a su canonización por la Iglesia y a la extraordinaria veneración que les dispensa la religiosidad popular, fueron personajes excéntricos y nada convencionales. Junto a figuras de santos edificantes, que llevaron vidas ejemplares, siempre ha habido santos anómalos, rompedores de moldes”.

Etty Hillesum, joven judía holandesa, muerta en Auschwitz en 1943, a la edad de 29 años, tuvo desde el punto de vista de la moral convencional, una vida inquieta y escandalosa. A partir de la edad de 27 años mantuvo una relación con dos hombres a la vez. Ella sabe que la moral común puede juzgar escandaloso su comportamiento, pero eso no la incomoda: siente que es fiel a los dos hombres a los que ama, pero sobre todo esta irregularidad afectiva no le impide emprender un camino extraordinario que la lleva a descubrir a Dios dentro de sí y a cultivar una religiosidad muy particular, ajena a iglesias, sinagogas y dogmas.

Ni siquiera representa para ella un obstáculo en su camino místico-espiritual el aborto voluntario al que recurre para interrumpir un embarazo no deseado; no se siente capaz de traer al mundo un niño en las circunstancias históricas en las que vive: persecución, deportación, exterminio de judíos. También la empuja al aborto el temor a los varios casos de locura que hay en su familia y que ella considera con mucha probabilidad hereditarios.

Tras el aborto, se confía a Dios pidiéndole que la acepte tal como ella es, con sus limitaciones y sus contradicciones, y prosigue conversando con él en su oración. Ni su libertad ni el aborto son obstáculos para su relación con Dios, la cual continua y se intensifica a pesar de todo.

El suyo puede definirse, por tanto, como un camino nuevo de santidad. Del descubrimiento de Dios dentro de sí, Etty llega a la extraordinaria intuición de que es ella la que tiene que ayudar a Dios a no ausentarse del todo en un mundo envenenado por la violencia, el odio y el resentimiento: “Se me hace cada vez más evidente que tú no puedes ayudarnos a nosotros, sino que somos nosotros los que debemos ayudarte a Ti, y de ese modo ayudarnos a nosotros mismos. Lo único que podemos salvar de estos tiempos, y también lo único que cuenta verdaderamente, es un pedacito de ti en nosotros, Dios mío”.

Este propósito de ayudar a Dios para hacer que sobreviva al holocausto, como un niño inerme custodiado en su seno, se traduce luego en su empeño por ayudar al prójimo, los muchos judíos desesperados que llenaban el campo, a que desenterraran a Dios dentro de ellos, liberándolos del odio y el comprensible deseo de venganza.

Esta extraordinaria intuición, nace de la terrible experiencia de la Shoa: que, en ese mundo dominado por la violencia y el odio, necesitamos “ayudar a Dios” para que no desaparezca del todo del corazón de los hombres. Frente a esa tarea, poca cosa representan su desorden sentimental y su aborto; no se dejó turbar en exceso y se mostró capaz de ayudar a Dios y al prójimo en un tiempo histórico que estaba tan necesitado de ello.

La “santidad” de Etty tiene además la peculiaridad de no estar encerrada en un recinto confesional determinado: ella no pertenece del todo al judaísmo, ni al cristianismo, a pesar de que judíos y cristianos se hayan disputado su herencia. Ella también toma elementos, para su espiritualidad, de la tradición islámica, dado que sus lecturas, además del Antiguo Testamento y el Evangelio, incluyen el Corán y la sabiduría oriental. La suya es una santidad libre, interreligiosa, que supera los límites que separan las diversas confesiones religiosas. Etty utiliza con frecuencia la imagen de Dios como la parte más recóndita de si, como el soplo divino que alienta en cada uno de nosotros.

Otro aspecto de su singular “santidad” es su rechazo al odio; en una época de ánimos envenenados por la violencia, el resentimiento y el deseo de venganza, ella practica el amor al prójimo y rechaza el odio indiscriminado, dirigido a una categoría de personas, fueran alemanes o nazis. “Aunque no quedase más que un solo alemán decente, este único merecería ser defendido contra esa banda de bárbaros, y gracias a él no se tendría el derecho a derramar el propio odio sobre un pueblo entero”. Esta posición suya, de amor al prójimo, incluso al enemigo, y de rechazo del odio indiferenciado se inscribe en una práctica de no-violencia radical pero extremadamente eficaz por su capacidad de sustraerse a la humillación que les es infringida a los judíos.

De hecho, lejos de dejarse doblegar por las innumerables y crecientes restricciones y discriminaciones de los nazis contra los judíos en la Holanda ocupada, Etty Hillesum mantiene siempre firme su sentido de la dignidad, aunque sin reaccionar agresivamente a las provocaciones: “Para humillar a alguien tiene que haber dos: el que humilla y el que es humillado y, sobre todo, que se deja humillar”. Si este último es inmune a la humillación, tendrá que soportar disposiciones desagradables, pero su dignidad no queda menoscabada. Lo anterior refleja un orgullo indómito.

Algunos le reprochan no haber huido cuando pudo hacerlo, o que se entregase voluntariamente a los nazis, pero ello no implica, como han dicho algunos, resignación o pasividad, sino responsabilidad moral, la conciencia de que, si ella se iba, otra persona ocuparía su lugar. Etty sintió una profunda responsabilidad con respecto a otros judíos, y no quiso salvar su vida al precio de otra. En el campo de concentración Etty encontró a Dios en sus hermanos de cautiverio, y supo testimoniar su fe, comunicándola a otros, comprensiblemente desesperados, e incluso a los que no eran creyentes o habían perdido la fe.

Por todo lo anterior, esta mujer habla hoy a quienes pertenecen a otras confesiones religiosas, y también al que no cree, al que duda, enseñándonos que, en cualquier tiempo y lugar, por desesperada que pueda ser la situación que estemos atravesando, aun podemos estar alegres y alabar a Dios por una comida compartida y por el hecho de tener dos manos que poder unir en oración. Nos enseña que nos pueden quitar muchas cosas, pero nunca el trozo de cielo sobre nuestra cabeza, ni la belleza de la creación.

Así fue la santidad de Etty Hillesum: excéntrica, anómala, despreocupada de la moral convencional; con una gran libertad religiosa y espiritual. Y ella fue fiel a la vocación descubierta hasta el final. Conocer su historia, su testimonio vital en una hora oscura de la humanidad, nos recuerda que nuestra época necesita un tipo nuevo de santidad, una santidad distinta, encarnada en personas que comparten el mundo con otros, que sufren y se alegran en medio de la vida, y que no se quiebran ni en las pruebas más extremas, porque es allí donde encentran la belleza y la luz de Dios.

*

9788476588154-es

Lo anterior es un resumen del artículo: “La libertad de Espíritu: Etty Hillesum, una santidad nueva”, de Wanda Tommasi, publicado en CONCILIUM 351 (junio 2013).

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

Tu santidad

Sábado, 14 de julio de 2018

Del blog Nova Bella:

tumblr_otbcyeq0xp1ujn53bo1_1280

“Tu santidad, tu gloria, tu inmenso amor en torno a mi. El aire, la luz, la lluvia, mi cuerpo, mis músculos, todo es santo, todo es creación, amor para mi. En Ti soy, de Ti vivo, tengo la vida recibida, aceptada, salvada por Ti. Todo es santo: vivir, comer, dormir, pensar, existir. Me penetras, me sujetas, me quieres, me rodeas, me salvas, me llevas como la madre lleva a su hijo en su seno, llena de ilusión y ternura.”

*

Kiko Argüello

anotaciones

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

Merton: Sántos como el árbol

Jueves, 3 de mayo de 2018

Del blog Amigos de Thomas Merton:

tumblr_mvtpgyHsxO1qgucp7o1_1280

En estos días, un documento del Papa Francisco, la exhortación apostólica “Gaudete et Exsultate” resalta un tema fundamental para nosotros en este blog: la santidad. Fue también primordial para Merton y lo abordó mucho en su obra con intuiciones cada vez más precisas, más humanizadoras, siempre en desarrollo creciente. Hoy traemos algunas ideas que aparecen en uno de sus primeros libros (1949) Semillas de Contemplación.

23167876_1904861376229935_44624711427067616_n

“Un árbol da gloria a Dios, ante todo, siendo un árbol. Porque al ser lo que Dios quiere que sea, está imitando una idea que está en Dios y que no es distinta de la esencia de Dios, y por lo tanto un árbol imita a Dios siendo un árbol. Cuanto más un árbol es
como un árbol, tanto más es como Dios”.

“Para mí, ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que solo Dios posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente él puede hacerse quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser”.

“Por muchas absurdas razones, (algunos) están convencidos de que están obligados a convertirse en alguien que murió doscientos años antes y vivió en circunstancias completamente ajenas a las suyas”

“El santo es distinto de todos los demás hombres precisamente porque es humilde”

“Uno de los primeros signos del santo es el hecho de que los otros no saben que pensar de él”

“Conténtate de no ser todavía santo, aunque te percates de que la única cosa por la cual vale la pena vivir es la santidad. Así estarás satisfecho dejando que Dios te guíe hacia la santidad por caminos que no puedes comprender. Pasarás por una oscuridad en que ya no te preocuparás por ti mismo ni te compararás con los demás. Los que han seguido este camino hallaron finalmente que la santidad está en todo y que Dios los rodea por todas partes. Después de abandonar todo deseo de competir con los demás, se despiertan de pronto y descubren que el gozo de Dios está en todas partes y pueden regocijarse por las virtudes y bondad de su prójimo más que como habrían podido hacerlo por las suyas propias. Están tan deslumbrados por el reflejo de Dios en las almas de los hombres con quienes viven, que ya son incapaces de condenar lo que ven en el otro. Aun en los mayores pecados pueden ellos ver bondad y virtudes que nadie más puede ver. En cuanto a sí mismos, si todavía se consideran, ya no se atreven a compararse con otros. Esa idea se hizo ya impensable. Pero ya no es fuente de gran sufrimiento y lamentación: han alcanzado finalmente un punto en que dan su propia insignificancia por supuesta y ya no se interesan
en sí mismos”.

*

Thomas Merton

images

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

Gente como uno.

Miércoles, 11 de abril de 2018

Del blog de Henri Nouwen:

dxd1iqex4aadkh8-jpg-large

No son extraterrestres, ni son “perfectos”. Los santos son personas como nosotros, con todas las complejidades que la vida humana conlleva. La santidad es don de Dios para todos y búsqueda y tarea a la que Dios nos invita a todos. Dice Nouwen sobre ésto:

“…Aunque tendamos a pensar en los santos como seres sagrados y piadosos y nos los representamos con un nimbo en torno a su cabeza y mirada extática, los verdaderos santos son mucho más accesibles. Son hombres y mujeres igual que nosotros, que llevan una vida común y corriente y se enfrentan a problemas comunes y corrientes. Lo que los hace santos en su clara e inquebrantable concentración en Dios y en el pueblo de Dios.

Algunas de sus vidas podrán parecernos muy distintas, pero en la mayoría de los casos, llevan una vida muy parecida a las nuestras.

Los santos son nuestros hermanos, que nos llaman a ser como ellos.”

*

Henri Nouwen

14951872457697

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

Merton se mira y nos mira

Miércoles, 29 de noviembre de 2017

Del blog Amigos de Thomas Merton:

aa_14-3

“El hombre que vive dividido, vive en la muerte. No puede encontrarse a sí mismo porque está perdido; ha dejado de ser real. La persona que él cree ser, no es mas que un sueño defectuoso. Y cuando muera descubrirá que ya desde hace tiempo había dejado de existir...”

NUEVAS SEMILLAS DE CONTEMPLACIÓN.

“Finalmente estoy llegando a la conclusión de que mi mayor ambición es ser lo que ya soy. Que nunca cumpliré mi obligación de superarme a mí mismo a no ser que primero me acepte, y si me acepto plenamente del modo debido, ya me habré superado a mí mismo. Porque es el yo inaceptado el que se interpone en mi camino, y seguirá haciéndolo mientras no sea aceptado. Cuando lo es, es mi escalón a lo que está por encima de mí. Porque así es como el hombre ha sido hecho por Dios, y el pecado original fue el intento de superarse a uno mismo siendo como Dios, es decir, distinto de uno mismo. Pero nuestra semejanza con Dios empieza en nuestra persona. Debemos hacernos como nosotros mismos, y dejar de vivir a nuestro lado”.

DIARIOS.

*

“Para mí, ser santo es ser uno mismo”.

Thomas Merton.

13312879_10206469831405050_6655379660374641338_n

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , ,

Uno como yo

Lunes, 27 de noviembre de 2017

Del blog de Henri Nouwen:

bautismo

“Mediante el Bautismo entramos a ser parte de una familia mucho más grande que la nuestra biológica. Es una familia de personas “puestas aparte” por Dios para ser luz en las tinieblas. Estas “personas aparte” se conocen como santos.

Aunque tendemos a pensar en los santos como seres sagrados y piadosos y nos los representamos con un nimbo en torno a su cabeza y mirada extática, los verdaderos santos son mucho más accesibles. Son hombres y mujeres igual que nosotros que llevan una vida común y corriente y se enfrentan a problemas comunes y corrientes. Lo que los hace santos es su clara e inquebrantable concentración en Dios y en el pueblo de Dios. Algunas de sus vidas podrán parecernos muy distintas, pero en la mayoría de los casos llevan unas vidas muy parecidas a las nuestras.

Los santos son nuestros hermanos, que nos llaman a ser como ellos.”

*

Henri Nouwen

fb_img_1504841260789

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

Todo lo santo

Jueves, 16 de noviembre de 2017

Del blog Amigos de Thomas Merton:

aach_self_lotus

“Las formas y caracteres individuales de los seres que viven y crecen,
de los seres inanimados, de los animales,
de las flores y de toda la naturaleza,
constituyen su santidad a los ojos de Dios.

Su esencia es su santidad.
Es la huella de la sabiduría
y la realidad de Dios en ellas.
La especial y torpe belleza de ese potro
en este día, en este campo, bajo estas nubes,
es una santidad consagrada a Dios
por su sabiduría creadora,
y proclama la gloria de Dios.

Las pálidas flores del cornejo
que crece fuera de esa ventana son santas.
Las florecillas amarillas que nadie percibe
al borde de aquel camino
son santas que contemplan el rostro de Dios.

Esta hoja tiene su propia textura,
su trama de fibras y su forma santa propia,
y lo que hace santas a la perca y a la trucha
que se ocultan en los profundos remansos del río
son su belleza y su fuerza.

Los lagos ocultos entre las colinas son santos
y el mar también es un santo que alaba a Dios
sin interrupción
con su majestuosa danza.

La gran montaña, hendida y medio desnuda,
es otro de los santos de Dios.
No hay otro como ella.
Es única en su especie;
no hay nada en el mundo que haya imitado
ni pueda imitar jamás a Dios
de la misma manera.
Esa es su santidad.

Pero ¿y tú? ¿Y yo? “

*

Thomas Merton

green_leaves_4k-5120x2880

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

Todos santos, aquí y ahora.

Miércoles, 1 de noviembre de 2017

Del ya tristemente desaparecido y recordado  blog À Corps… À Coeur:

tumblr_lqkk12pivm1qelkcko1_500

La vida futura es el opio del pueblo, es una mistificación que hace esperar del futuro un cambio que no no se habría producido o por lo menos no se ha preparado en el presente.

La verdadera fe cristiana no es la fe en una vida futura, sino en la vida eterna, y si es eterna, sólo se necesita un momento de reflexión para comprender que ya se ha iniciado. Vivimos ahora, o no viviremos nunca.

*

Luis Evely, “Ese hombre eres tú” (1957), p. 58

ortodoxa-20140925-articulo-02

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , ,

Amor de todo amor

Martes, 24 de enero de 2017

Del blog de la Communion Béthanie:

El hermano Roger es una profeta de nuestro tiempo. Centró toda su vida en Cristo, en cuyo nombre dio la bienvenida a cualquier persona, cualquiera que sea su ori gen, su pasado, su edad, su religión. Hombre de oración, el fundador de la comunidad ecuménica de Taizé no ha dejado de animar a los hombres a reconciliarse. Su testamento espiritual continúa sosteniendo a aquellos que deseen desarrollar un monaquismo interior. Os proponemos oraciones y palabras del hermano Roger para alimentar cada semana la vida interior en el seguimiento del Dios uno y trino. (Citas sacadas del libro “Vivir para amar” Ed. Les Presses de Taizé, 2010).

je-ne-le-connaissais-pas

*

“Amor de todo amor, Cristo es ardor en ti.

Y cuando el amor es perdón, tu corazón probado vuelve a vivir.

La contemplación de su perdón se hace resplandor de misericordia en un corazón sencillo.

Y la santidad de Cristo ya no es  inalcanzable.

*

Frère Roger de Taizé,

frere-roger-1

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , ,

Nosotros los santos

Sábado, 19 de noviembre de 2016

Del blog Amigos de Thomas Merton:

“Así pues, ya no son extranjeros, ni huéspedes, sino ciudadanos de la ciudad de los santos;  ustedes son de la casa de Dios. Están cimentados en el edificio cuyas bases son los apóstoles y profetas y cuya piedra angular es Cristo Jesús. En Él se ajustan los diversos elementos y la construcción se eleva hasta formar un templo santo en el Señor. En Él, ustedes se van unificando hasta ser un santuario espiritual de Dios. “

(San Pablo, Efesios 2, 19-22)

13592165_10154312975523185_5403320681197599830_n

 La llamada a la santidad fue un tema permanente, creciente y en evolución, en la búsqueda personal de Merton.  Buscó en su persona, en el mundo, en los signos de su tiempo.  Traemos hoy algunas de sus ideas:

Diferentes pero iguales.

“No hay dos santos iguales,

pero todos son como Dios,

como Él,

de un modo diferente y especial.”

(Vida y Santidad).

*

Ser yo, sé tú.

“Para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí, ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto, el problema de la santidad y de la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero….Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca…Pero el problema es éste: puesto que sólo Dios posee el secreto de mi identidad, únicamente Él puede hacerme quién soy, o mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad.” (Semillas de Contemplación.)

*

Santidad que no se enajena.

“No podemos hacernos santos solamente tratando de huír de las cosas materiales. Poseer vida espiritual consiste en poseer una vida que sea espiritual en toda su plenitud; una vida en la que los actos del cuerpo sean santos por el alma, y en la que el alma sea santa por Dios que mora y actúa en ella.  Cuando vivimos una vida semejante, los actos del cuerpo van dirigidos a Dios por Dios mismo y le dan gloria, y al mismo tiempo ayudan a santificar el alma. El santo no es, pues, santificado sólo por el ayuno cuando debe ayunar, sino por la comida cuando debe comer.  No es santificado sólo por las oraciones en la oscuridad de la noche, sino por el sueño tomado en obediencia a Dios, que nos hizo lo que somos. No sólo la soledad contribuye a la unión con Dios, sino también el amor sobrenatural a los amigos y familiares, y a los que viven y obran junto a él.” ( Los hombres no son islas.)

*

14492575_1184537888291408_4849152185146086868_n

Santidad humanista y  social.

“Un cristianismo que menosprecie las necesidades fundamentales del ser humano, no es realmente digno de ese nombre. Y sin duda, nadie pretenderá que la Iglesia no se preocupe por tales cosas. …Es muy importante caer en la cuenta de que el humanismo cristiano no es un lujo que la Iglesia conceda de mala gana a unos cuantos estetas y reformistas sociales, sino una necesidad en la vida de todo cristiano.

No existe auténtica santidad sin esta preocupación humana y social. No basta con entregar donativos deducibles de los impuestos a distintas “entidades caritativas”. Estamos obligados a tomar parte activa en la solución de problemas urgentes que afectan globalmente a nuestra sociedad y a nuestro mundo.” (Vida y Santidad.)

*

Thomas Merton

***

 

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

La gente corriente

Miércoles, 25 de mayo de 2016

Del blog Pays de Zabulon:

gens-ordinaire_by_Maika-Elan-768x512

Nosotros, gente de la calle.

Hay gente a la que Dios toma y pone aparte.
Pero hay otros a los que deja
en medio de la multitud,
“sin retirarlos del mundo”.

Hay gente que realiza un trabajo ordinario,
que tiene una familia ordinaria,
que vive una vida ordinaria de solteros.
Gente que tiene enfermedades ordinarias
y lutos ordinarios.

Es gente de la vida ordinaria.
Gente con la que nos encontramos en cualquier calle.
Esos aman la puerta que da a la calle,
lo mismo que sus hermanos invisibles al mundo
aman la puerta que se ha cerrado defintivamente sobre ellos.

Nosotros, gente de la calle,
creemos con todas nuestras fuerzas que esta calle,
este mundo en donde Dios nos ha puesto,
es para nosotros el lugar de nuestra santidad.

*

Madeleine Delbrêl
Nosotros gente Corriente

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

Creadores

Viernes, 26 de febrero de 2016

Del blog Amigos de Thomas Merton:

aiss_4

“Toda vida cristiana está destinada a ser al mismo tiempo profundamente contemplativa y rica en trabajo activo. Es cierto que somos llamados a crear un mundo mejor. Pero ante todo somos llamados a  una tarea más inmediata y ensalzada: la de crear nuestras propias vidas. Al hacerlo actuamos como colaboradores de Dios.  Ocupamos nuestro lugar en la gran obra de la humanidad ya que, en efecto, la creación de nuestro propio destino en Dios es imposible en un  completo aislamiento.  Cada uno de nosotros labra su propio destino inseparablemente unido a todas las demás personas con quienes Dios ha querido que vivamos.  Compartimos unos con otros la obra creadora de vivir en el mundo.  Y por medio de nuestra lucha con la realidad material, con la naturaleza, nos ayudamos unos a otros a crear al mismo tiempo nuestro destino y un mundo nuevo para nuestros descendientes.”

“La santidad cristiana ya no puede ser considerada como una mera cuestión de actos de virtud individuales y aislados, sino que ha de ser vista también como  parte de un enorme esfuerzo de colaboración para la renovación espiritual y cultural de la sociedad, que produzca unas condiciones en las que todos los hombres puedan trabajar y disfrutar en paz del justo fruto de su trabajo”.

*

Thomas Merton

68611_449792575070163_139326465_n

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

Sencillez, Naturalidad

Jueves, 26 de noviembre de 2015

Del blog Amigos de Thomas Merton:

a_12

“Algunos, al parecer, piensan que un santo no puede en modo alguno sentir un interés natural por ninguna de las cosas creadas. Se imaginan que toda forma de espontaneidad o disfrute es el gozo pecaminoso de una “naturaleza caída”. Que ser “sobrenatural” significa ahogar toda espontaneidad con tópicos y referencias arbitrarias a Dios. El propósito de tales tópicos es, por decirlo así, mantener todo a distancia, impedir las reacciones espontáneas, exorcizar los sentimientos de culpa o, quizá, ¡cultivar tales sentimientos! A veces nos preguntamos si esta moralidad no es, después de todo, amor a la culpa. Algunos suponen que la vida de un santo solo puede ser un perpetuo duelo con la culpa y que un santo no puede ni siquiera beber un vaso de agua fresca sin hacer un acto de contrición por apagar su sed, como si esto fuera un pecado mortal. Como si los santos ofendieran a Dios cada vez que estiman la belleza, la bondad, las cosas agradables. Como si los santos no pudieran sentir más agrado que el que les procuran sus oraciones y sus actos de piedad interiores.

Un santo es capaz de amar las cosas creadas y gozar usándolas y tratando con ellas de una manera perfectamente sencilla y natural, sin hacer referencias formales a Dios, sin atraer la atención sobre su piedad y actuando sin ninguna forma de rigidez artificial. Su amabilidad y su dulzura no les son impuestas por la presión abrumadora de una camisa de fuerza espiritual, sino que proceden de su docilidad directa a la luz de la verdad y a la voluntad de Dios. Por eso el santo es capaz de hablar sobre el mundo sin hacer ninguna referencia explícita a Dios, de tal manera que lo que dice da mas gloria a Dios y despierta un amor mayor a El que las observaciones de una persona menos santa, que tiene que forzarse para establecer una conexión arbitraria entre las criaturas y Dios por medio de metáforas y analogías gastadas, tan débiles que nos hacen pensar que la religión es problemática.”

*

Thomas Merton.
Nuevas semillas de contemplación.

11053227_915039008552213_3537073536393184647_n

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , ,

“Otra santidad”, por Gema Juan, OCD

Martes, 6 de octubre de 2015

21844101155_3370f35840_m«El mérito no consiste en hacer mucho ni en dar mucho, sino más bien en recibir, en amar mucho». Así escribía Teresa de Lisieux –Teresita– a su hermana Celina, animándola a dejarse llevar por Jesús y a descubrir otra santidad.

Escribía al hilo de su querido maestro Juan de la Cruz que, cuando hablaba de la ciencia del amor que es la contemplación, decía que «la contemplación pura consiste en recibir». Discípula y Maestro coincidirán en el tenaz ejercicio que lleva a esa pureza y en el largo camino que hay que recorrer para aprender a recibir. Tal vez, el verbo más activo que exista.

Hablar así de la contemplación y del significado del mérito es hablar de otra santidad. Es mantener una «atención creativa» que permite ver con profundidad lo que rodea, para poder dar una respuesta personal, auténtica y valiosa. Eso hicieron Juan y Teresita, ambos preocupados por la desorientación que veían a su alrededor y conscientes de haber descubierto un camino personal que podían compartir.

Más adelante, en la misma carta, Teresita recordará un poema de Juan que vuelve a poner las cosas en el único orden que pueden funcionar, cuando se trata de andar con Dios. El poema decía: «Hace tal obra el amor, después que le conocí, que si hay bien o mal en mí, todo lo hace de un sabor y alma transforma en sí».

El amor es el que transforma, el que es meritorio, el que hace la santidad; y solo desde el amor es posible recibir al Amor. Teresita seguirá escribiendo en la misma carta: «Mi director, que es Jesús, no me enseña a llevar la cuenta de mis actos, Él me enseña a hacerlo todo por amor… pero esto se hace en la paz, en el abandono, es Jesús quien lo hace todo». La misma experiencia: es el amor el que obra.

Simone Weil hablaba de que, en cada tiempo, es necesaria una santidad, es decir, una santidad nueva y que no tiene precedente. Por eso, los santos son creadores y la contemplación que viven supone una revolución, un cambio profundo en el orden de las cosas. La contemplación auténtica jamás es neutra, como tampoco lo son los santos. Esta es la otra santidad. La que inspira, pero no puede repetirse atemporalmente.

Quienes realizan la experiencia de ser encontrados y enseñados por Dios –explicaba M. Clara Bingemer– alcanzan un nivel diferente de conocimiento que los lleva a una vida transformada, que responde a las necesidades de cada tiempo y lugar.

Antes, León Felipe lo había dicho, preciosamente y a su manera: «Nadie fue ayer, ni va hoy, ni irá mañana hacia Dios por este mismo camino que yo voy». Porque, más allá de todas las explicaciones que se pueden dar, la santidad es un camino único hacia la luz.

Teresita, una mujer que inició su vida en un monasterio carmelita a los quince años y que no volvió a salir de él, rompe –como hacen los místicos de todos los tiempos– la tópica dicotomía entre acción y contemplación. Para ella no existe, todo es movimiento y permanencia, todo es presencia y silencio. Todo es, sencillamente, amor. Como diría Teresa de Jesús: «Todo es amor con amor».

Y cuando Teresa, la Madre, escribe sobre esta unión de amor, habla de esa otra santidad que se realiza en la comunión más radical y efectiva. Y dirá que, para andar con un poco de seguridad, es bueno «andar con particular cuidado y aviso, mirando cómo vamos en las virtudes: si vamos mejorando o disminuyendo en algo, en especial en el amor unas con otras y en el deseo de ser tenida por la menor y en cosas ordinarias».

Teresita hablaba de «soportar los defectos de los demás, no extrañarse de sus debilidades, edificarse de los más pequeños actos de virtud». Y Juan, de un enamorado que «no anda buscando su propia ganancia, ni se anda tras sus gustos», que procura el bien de todos porque «ya no tiene otro estilo ni manera de trato sino ejercicio de amor».

Se juntan los tres maestros –padres e hija– en ese amor concreto que nunca está ocioso, que no pierde la atención, que siente que nunca acaba el camino porque es en el camino donde descubre lo vivo del amor, la comunión más íntima.

Igualmente juntos, en la experiencia de que solo el amor obra todo en todos. Es la otra santidad, la que no realiza por sí mismo el ser humano sino solo en ese dejarse llevar, que también Teresa explica: «Dejad hacer al Señor de la casa; sabio es, poderoso es, entiende lo que os conviene y lo que le conviene a Él también».

Lo resume, «la pequeña», cuando dice que lo único que le atrae es el amor y escribe: «Lo sé: cuando soy caritativa es únicamente Jesús quien actúa en mí. Cuanto más unida estoy a Él, más amo a todas mis hermanas».

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , , , ,

Un Himno a la Santidad

Lunes, 3 de noviembre de 2014

Del blog À Corps… À Coeur:

une-hymne-c3a0-la-saintetc3a9

Señor,
en el silencio de este día naciente,
vengo a pedirte la Paz,
la Sabiduría y la Fuerza.

Quiero mirar, hoy, el mundo
con ojos muy llenos de amor.
Ser paciente, comprensivo y dulce.
Ver más allá de las apariencias a tus hijos,
como los ves tú mismo
y así, no ver nada más que el bien de cada uno.

Cierra mis oídos a toda calumnia.
Guarda mi lengua de toda maledicencia.
Que solo los pensamientos que bendigan
permanezcan en mi espíritu.

Que sea
tan acogedor y tan alegre
que todos los que se acerquen
sientan tu presencia.

Revísteme, Señor, de Tu belleza
y que a lo largo de este día, te revele.

*

Autor desconocido

***

 

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , , , , ,

Todos santos, aquí y ahora.

Sábado, 1 de noviembre de 2014

Del blog À Corps… À Coeur:

tumblr_lqkk12pivm1qelkcko1_500

La vida futura es el opio del pueblo, es una mistificación que hace esperar del futuro un cambio que no no se habría producido o por lo menos no se ha preparado en el presente.

La verdadera fe cristiana no es la fe en una vida futura, sino en la vida eterna, y si es eterna, sólo se necesita un momento de reflexión para comprender que ya se ha iniciado. Vivimos ahora, o no viviremos nunca.

*

Luis Evely, “Ese hombre eres tú” (1957), p. 58

ortodoxa-20140925-articulo-02

***

 

 

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , ,

La Perfección que es amor.

Domingo, 3 de agosto de 2014

Del blog Amigos de Thomas Merton:

aar_2

“La perfección no es para quienes se esfuerzan por sentir, parecer y actuar como si fueran perfectos: es únicamente para quienes son plenamente conscientes de que son pecadores, como el resto de los seres humanos, pero pecadores amados, redimidos y cambiados por Dios. La perfección no es para quienes se aíslan en las torres de marfil de una imaginaria impecabilidad, sino únicamente para quienes se arriesgan a empañar su supuesta pureza interior, sumergiéndose plenamente en la vida como hay que vivirla inevitablemente en este imperfecto mundo nuestro: la vida con sus dificultades, sus tentaciones, sus decepciones y sus peligros. La perfección no es tampoco para quienes viven sólo para sí mismos y se ocupan únicamente del embellecimiento de sus almas. La santidad cristiana no es meramente un asunto de recogimiento u oración interior. La santidad es amor: el amor a Dios por encima de todos los demás seres, y el amor a nuestros hermanos en Dios. Tal amor exige, en último término, el completo olvido de nosotros mismos”.

*

Thomas Merton

“La vida silenciosa”

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , , ,

“La excesiva proliferación de los santos, con sus devociones, sus intercesiones, y sus especialidades”, por Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara.

Martes, 15 de julio de 2014

anthony gayton03Leído en la página web de Redes Cristianas:

He metido dos entregas entre el primer punto que escribí y el que debía de ser el segundo, es decir éste. Pero vuelvo a acometer mi plan. Y escribiré, con esa metodología que me ayuda a ser claro, corto y sintético. Ahí va:

Los santos. Es verdad de que en la Iglesia de Roma comenzó el culto a los mártires. Pero era, además de comprensible, una ayuda en el fervor para asumir los riesgos que el mero hecho de ser cristiano conllevaba. Los enterramientos en las catacumbas servían, literalmente, de mesas más que sacrificiales, pues el sacrificio ya se había consumado en el anfiteatro, o en cualquier rincón o encrucijada. Se trataba, más bien, de mesas eucarísticas, es decir, de una gozosa acción de gracias por hermanos miembros de la comunidad que había ganado la palma y el laurel del martirio. Una manera muy entrañable, de tener en cuenta, como hacemos nosotros, a sus queridos, y venerados, difuntos.

El problema surge con el paso de la fe a la religión. Insisto en este punto, y pienso, y no quiero desistir, en iniciar una cruzada para denunciar la traición que hemos hecho, en la Iglesia, a los fundamentos bíblicos, tanto del Antiguo (AT), como del Nuevo Testamento (NT). Y como esto sucede a partir del siglo IV, cuando la Iglesia abandona la clandestinidad y va adquiriendo, poco a poco, pero demasiado rápidamente, un status social, que se va convirtiendo, con mucha más celeridad de lo deseable, en un apreciable, apreciado, y buscado, status político. Que nadie se asuste, ni se extrañe, de que relacione la aparición del culto, en mi opinión, excesivo, de los santos, con el nuevo status político de los jerarcas de la Iglesia. La búsqueda del poder, como suele pasar, hizo valer la cláusula de que el fin justifica los medios.

De cómo contentar a los conversos. Los cristianos fueron pedagógicos, e intentaron acomodar su calendario litúrgico, a las costumbres de los miles, millones, de paganos, convertidos, en poquísimo tiempo, pero sin una catequesis ni siquiera mínima, a la praxis litúrgica y vivencial de la Iglesia. Ésta no podía, ni iba a aceptar de ninguna manera, ídolos, ni diosecillos, pero el culto a los mártires derivó en la veneración más general a los que después reconocimos como “santos”. He buscado información no teológica, sino histórica, del culto a los santos, y no la he encontrado. O, por lo menos, no me ha parecido de fiar. Como tampoco me convencen los argumentos que ciertas publicaciones, o instituciones, eclesiásticas, ofrecen, con sus distinciones de hiperdulía, dulía, y otras palabrejas, para ocultar que lo que más fulmina la Sagrada Escritura es todo tipo de idolatría, y que culto, culto de verdad, solo a Dios.

Los santos como intercesores. No es preciso hacer un depurado estudio del NT, sino solo una atenta lectura, para entender que el único intercesor verdadero, y válido, es el que tiene acceso a los dos puntos interesados en la intercesión: el divino, como concesionario de un favor, y el humano, como peticionario. Y el único que tiene ese acceso a los dos lados, -por eso es “pontífice”, (el que tiende un puente)- es Jesús. Me gustaría ver la reacción de San Pablo ante tanto intercesor como le hemos añadido al Señor Jesús

Las especialidades de los santos. Claro que este departamento no lo reconoce oficialmente la jerarquía de la Iglesia. Que San Blas sea especialista en afecciones de garganta, o San Antonio de Padua experto en encontrar las cosas perdidas, o en procurar un novio/a majo, o que haya imágenes muy, regular, poco, o muy poco, milagrosas, etc., etc., la jerarquía no lo enseña, ni lo reconoce, (oficialmente), pero ¡tampoco lo reprueba o condena! Ni pregunta, -que yo sepa nunca lo ha hecho-, y a vosotros, ¿Quién os ha dicho o asegurado esas especialidades? ¿De dónde las habéis sacado?

La relación de los fieles de la Iglesia peregrina con l0s de la Iglesia triunfante. Uno de los argumentos más peregrinos favorables a esta relación es que, así como San Pablo escribe a los Romanos: (15, 30) “Ruegos hermanos que me ayudéis con vuestras oraciones”. Y Santiago dice: “Orad los unos por los otros para que os salvéis”. (5. 16), ¿por qué no nos vamos a encomendar a las oraciones de los bienaventurados? Que alguien pueda, seriamente, echar mano de esta argumentación, es, no solo gratuito bíblicamente, sino demencial. ¿Quién o dónde se asegura que los miembros de la Iglesia triunfante se pueden relacionar con nosotros, y pueden escuchar nuestras súplicas, y presentarlas a Dios?

Porque Jesús está presente entre nosotros “realmente”, y, por lo menos yo, no pediré el enchufe de ningún santo si mi amigo de verdad, con el que tengo confianza, el que es mi confidente, y sé que está a mi lado, y, además, y esto sí que es decisivo, es el dueño de todo el cotarro, es mi amigo y hermano mayor, y dio la cara por mí, y murió por mí: Jesús. (No me extraña lo que me decía, en Brasil, un pastor metodista: “Vosotros, los católicos, con la Virgen y tanto santo, escondéis a Jesús”).

*****************

Dos notas a mi artículo de ayer. Necesarias por olvido

Ayer olvidé dos aspectos muy importantes, y muy esclarecedores, en el asunto que nos ocupa. Así que pondré en dos notas breves y sencillas esos dos temas, que me parecen, por lo menos interesantes. El primero, mucho más que el segundo.

Solo Dios es Santo. Esto ya lo he tratado y repetido varias veces. Pero considero el punto, y el matiz, fundamental en toda reflexión sobre los santos, su culto, su intercesión, su poder y su actuación en la vida de los fieles. Cuando proclamamos de algún ser humano la santidad estamos cometiendo, de alguna manera, una usurpación. La Santidad es el atributo divino por antonomasia, “stricto sensu”, lo que quiere decir que Dios es Santo porque es Dios, y al revés, es Dios porque es Santo. Así como podemos imaginar otros atributos, siempre imaginar, no afirmar apodícticamente, que dependen de alguna manera de su voluntad, -Dios es misericordioso porque quiere, es creador porque un día decidió serlo, es compasivo con sus criaturas porque así le gusta ser, etc. -, Dios es Santo porque esa es su esencia, su naturaleza, su razón de ser. Por eso mismo es tan difícil no solo definir, sino tan sólo describir la Santidad. Pero podemos dar alguna pista:

La santidad no es una realidad moral o ética: éstas son posteriores al comportamiento, uno es moral por las acciones que hace, o inmoral por las faltas que comete. La santidad es previa, también en las personas: somos santos porque Dios nos concede participar de su Santidad por nuestra incorporación a Cristo en el Bautismo. Y esa santidad la demostraremos después por coherencia con nuestra nueva condición de elevados a la vida sobrenatural, a la Gracia, al ADN, como me gusta decir, de Dios. Pero no seremos santos porque cumplimos los mandamientos, que son un hito de moralidad que cualquier ser humano puede alcanzar, sino por ser, y así obrar y sacar a la luz, participantes de la radical originalidad de Dios, y de su soberana distinción de todos los demás seres.

Por eso no nos deja de extrañar la beatificación o canonización basadas en “virtudes heroicas”. Desde que estudiaba Teología opino así, y veía, lo digo con temor y temblor, la contradicción de los decretos de beatificación o canonización con los conceptos y postulados bastante diáfanos que a parecen en las Sagradas Escrituras. Que, por cierto, respetaron y cumplieron los cristianos que se jugaban la vida por el mero hechos de serlo: cristianos; es decir, los de la Iglesia primitiva, hasta la salida de las catacumbas. ¿Alguien se imagina a San Pablo participando, o tan siquiera escuchando sin protestar airadamente, uno de esos decretos? Las virtudes heroicas producirán un héroe, no un Santo.

La contaminación del dinero. Es triste tener que decirlo, pero es la verdad. Las religiones, con sus santuarios, sus dioses, sus departamentos especializados, acaban siendo un fructuoso negocio económico. Que lo nieguen, si no, fenómenos como Santiago de Compostela, Lourdes, Fátima, Aparecida, Guadalupe, Santa Gema, y otros muchísimos que no cito. Los fieles, mal aleccionados, consideran que los santos o vírgenes de su devoción serán más receptivos a sus preces si las adoban con buenos donativos. Así como en el tráfico y guerra de reliquias en la Edad Media se escondía un sentido pagano y supersticioso de los recuerdos de los santos, el negocio con los mismos fomentó el mantenimiento y el aumento del santoral. Eso por un lado, y por otro, los emolumentos que según todas las lenguas, malas y buenas, hay que proporcionar al Vaticano en las causas de los Santos. Y si no es así, no se preocupan nada de dar pistas equivocadas. ¿Por qué instituciones, institutos y congregaciones religiosas poderosos/as económicamente han conseguido tantas elevaciones a los altares de miembros de los mismos sin ningún tirón popular fuera de su ámbito religioso? Que nadie se me enoje, como bellamente dicen nuestros hermanos latino- americanos. Pero he querido dejar bien claras estas dos notas porque opino que servirán para entender mejor el asunto que he tratado en los dos últimos artículos, sobre el culto a los Santos.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Imagen: Anthony Gayton

Espiritualidad, Iglesia Católica , , , , , ,

¡Deja entrar la luz del sol!

Domingo, 23 de marzo de 2014

Del blog À Corps… À Coeur:

let-the-sunshine-in

“Deja venir al Señor; Él es quien esclarecerá los secretos de las tinieblas y  manifiestará las intenciones de los corazones “ (1Co 4,5. La verdad en nuestras vidas se hace poniéndonos ante los ojos de Dios, para dejar que la luz venga.(…)

La luz puede venir como un flash que de repente envuelve mis sombras y recovecos. Pero a menudo va ganando poco a poco el lado oscuro, alcanzando zonas cada vez más profundas de mi ser. Instantánea o progresivamente, es una luz que no abruma, pero llega al alma en una paz que es un signo de Dios. La verdadera contrición no es el  amargo remordimiento, sino “el gozoso reconocimiento, jubiloso de nuestra pobreza total y definitiva en la riqueza inagotable del Ser “, en palabras de Pierre Emmanuel . Todas nuestros “confesiones ” deberían ser confesiones de alabanza.

Sin duda no somos nunca más verdaderos que cuando nos damos cuenta de repente de una inapercibida violencia interior, de un movimiento derechazo hacia un hermano, de una palabra que hiere, de unfalso pretexto que distorsiona nuestra mirada y nuestra relación, y que es injustificable. Ver esta luz como un gracia. Abandonarla en el corazón de Dios, y “pasar“, sin entrar en los discursos interiore con todos los mecanismos de autodefensa, de acusación de los hermanos, o de culpabilización que conocemos bien. Nuestro rumiar sobre nosotros mismos nos impide acoger puramente la luz y dejarle hacer su obra en nosotros. Es lo que supieron hacer los santos. La santidad no es  la impecabilidad sino este movimiento en nosotros, este tropismo instintivo y vital, que nos  vuelve sin cesar hacia un Otro, como el heliotropo se vuelve hacia el sol para recibir de él la luz y el calor indispensable  para su crecimiento.

*

Marie-Thérèse Abgrall, “Descubrir la verdad en su vida“,

en Christus n°204, oct. 2004, p. 415

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , , , , , ,

Recordatorio

Las imágenes y fotografías presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Yo, por supuesto, a petición de los autores, eliminaré el contenido en cuestión inmediatamente o añadiré un enlace. Este sitio es gratuito y no genera ingresos.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un lugar de entretenimiento. La información puede contener errores e imprecisiones.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.