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Entradas Etiquetadas ‘Ser humano’

Las campanas doblan por ti.

Viernes, 24 de septiembre de 2021

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¿Quién no echa una mirada al sol cuando atardece?

¿Quién quita sus ojos del cometa cuando estalla?

¿Quién no presta oídos a una campana cuando por algún hecho tañe?

¿Quién puede desoír esa campana cuya música lo traslada fuera de este mundo?

Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.

Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.

Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida,
como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia.

Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta,
porque me encuentro unido a toda la humanidad;
por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti.

*

John Donne

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Dicho tantas veces

Jueves, 23 de septiembre de 2021

Del blog Nova Bella:

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Soy hombre,

y por lo tanto,

nada que sea humano

me resulta extraño.

*

Terencio

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Deseo

Viernes, 13 de agosto de 2021

Del blog Nova Bella:

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‘La soledad es parte del ser humano,

porque no existe nada que pueda llenar completamente

las necesidades del corazón humano”

*

Jean Vanier

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La psicología transpersonal (PT).

Viernes, 18 de junio de 2021

a_1sEl mundo psiquista es muy plural, afortunadamente. Hay cuatro fuerzas que destacan, fundamentalmente. La conductista, la psicoanalista, la humanista y ahora la transpersonal. Nos vienen a decir que el Ser Humano, que se puede medir y cuantificar a nivel científico, es mucho más que un número o algoritmo. El Ser Humano es, además, un valor de calidad y cualidad, no medible científicamente. El peligro es creerse que una corriente puede dar razón o explicación de todo el Ser Humano. Es como si un pétalo de la margarita, que no es ni toda la flor ni todo el jardín, se creyera que puede dar una razón o explicación de toda la flor o de todo el jardín o jardines. De este posicionamiento, que está muy extendido, se llama “reduccionismo”. Una pequeña parte cree explicar todo el conjunto. Esto tiene aplicación en muchos ámbitos actuales. Necesitamos emplear la capacidad crítica constructiva y transformadora en esta nueva globalización, que aún no tiene jurisdicción clara. De momento parece que la nueva estructura global está subordinada a la economía y la tecnología. Eso es asfixiante y letal para el desarrollo integral de todo Ser Humano.

Pues bien, el aparato psíquico humano, y hablo desde la visión freudiana, está basado en la dialéctica tensional entre el ello (el mundo del placer), el superego (el mundo cultural de normas y valores) y el ego (principio de realidad). Este intenta equilibrar teniendo en cuenta la fuerza de esta tensión, que es no únicamente normal sino necesaria para el proceso de maduración. Si se quiere profundizar en este punto puede ser útil esta metáfora: El ello es un caballo (ello) con una buena crinera (superego primario) que da pie a emerger un jinete (ego) que pueda domar la fuerza o energía salvaje o primaria del caballo pero dirigiéndose no por la crinera, que también es muy primaria, formada por las normas culturales que hemos aprendido al nacer en un lugar concreto, partiendo de la familia, sino que el jinete (el ego) pueda construir sus propias riendas(superego posterior) para guiar y conducir el caballo por donde el ego crea oportuno y de forma sana.

Ahora bien, el jinete debe autoescucharse. No es únicamente conducta y cognición, sino también afectos y emociones, pero en niveles diferentes. Uno es inconscientemente lejos de la conciencia del ego; o más cerca: el preconsciente o subconsciente que puede saber con una reflexión seria; y el consciente, que el ego ve y vive, es decir, que se da cuenta.

La PT ha tomado conciencia de que hay una dimensión incrustada en el ADN de todo Ser Humano que la podemos nombrar: la interioridad; otros lo llaman: espiritualidad. Antiguamente: religiosidad. Sea el nombre que sea, todo Ser Humano está envuelto por esta profundidad y debe ir tomando conciencia para disfrutar y vivir de una salud integral o total. De este aspecto habla la PT. No es necesario creer en “dioses ni en la otra vida “, sino vivirse uno mismo a fondo en esta vida. Como dice Agustín de Hipona (Argelia) (354-430): Cuánto más arriba llego, aún hay más altura; y cuanto más me adentro en mi interior, aún hay más profundidad. El ego o el jinete tiene que tomar conciencia. La PT, esta cuarta fuerza psiquista, incluye de forma clara y consciente, como he indicado, la interioridad o espiritualidad. Es un movimiento psiquista que se está extendiendo por doquier. A más de 20 países de Europa, también en Rusia, Estados Unidos, Israel y en nuestro país, en Cataluña.

El modelo vigente para la psicología clínica, que es bio.psiquic.social queda completado. Al inicio de todo están los campos magnéticos o energéticos, aquí la física cuántica es una gran aportación, que nos envuelven y la corporeidad queda dinamizada de tal forma que el ego se va expandiendo por niveles diferentes de conciencia, que todo el mundo pasa, desde el animista, mágico, mítico, racional, razonable, interior y de profundidad. No es cuestión de ideas o conceptos sino de experiencia. No es a base de creencias, que son muchas veces inhumanas, sino de vivencia propia que se convierte en altruista, de comprensión, de respeto a la dignidad de cualquier Ser Humano. Recuerdo la frase de André Malraux (1901-1972), un buen escritor francés: El siglo XXI será místico o no lo será.

La PT cultiva explícitamente esta dimensión de interioridad. Hemos de ser conscientes de que ciertas ideologías intentan sedarla, dormirla porque es peligrosa. Este nivel de conciencia es un despertar, un nuevo caminar para contemplar la vida de otra forma. Esto no encaja en un mundo consumista o capitalista donde todo tiene un precio, todo se mide. No hay calidad de vida interior: todo es materia. O el adoctrinamiento religioso en un “dios”, construido por hombres que lo imponen a todos, sino se cae en la herejía o en condena a muerte.

Las ideologías, sean del color que sean, son cuestionadas por la PT y lleva a ser consciente de ello. Como también a construir la propia personalidad cuando el ego o el jinete toma consciencia que no es propietario sino gestor de su vida. No es un micrófono sino un altavoz de su profundidad. Una vida relacional con red. De ahí la importancia de conocer LA SABIDURÍA de todas las culturas. Todo puede convertirse en camino dice Nisargadatta (1897-1981). Y como libro, indico el de Michael Whasburn: El ego y el fundamento dinámico. Una teoría transpersonal del desarrollo humano (1995).

Jaume PATUEL PUIG (1935)

Pedapsicogogo.

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Jaume Patuel Puig: La interioridad del ser humano.

Sábado, 24 de abril de 2021

silencio-es-sinonimo-500x334Interior del ser humano. Si seguimos los tres términos. Primero: ser. Nos dicen los diccionarios tiene más de 14 significaciones. Parto de lo que existe y es fruto de evolución inorgánica como orgánica en el microcosmos y macrocosmos. El segundo: humano. Tiene pocas. Considero que a un ser vivo lo caracteriza el habla. El tercero: interior. Tiene más de doce significaciones. Parto de lo más adentro e íntimo o lo que se siente en profundidad.

Así pues, este “ser humano que es hablando” se da cuenta, gracias a la palabra, que tiene un doble acceso a la realidad. Además tiene la capacidad de silenciar uno para contemplar el otro y este lo lleva en su interior silencioso, a lo más íntimo del más íntimo. Sólo se realizará y madurará integralmente si tiene en cuenta estas dos dimensiones. Lo que acabo de decir en palabras, creo que con una metáfora puedo hacerlo más comprensivo. Imaginemos en una rama de un árbol que hay dos pájaros. Uno picotea  para comer y juega; el otro contempla la belleza de la naturaleza. En este cuadro lo vemos por partes, pero es un todo. Es decir, que ambos son necesarios, imprescindibles para la totalidad. Así es el ser humano, gracias a la palabra. La capacidad de hablar es un dato biológico; es dada, pertenece a la naturaleza. Y el contexto produce el idioma o lengua, este es cultural, producto del ser humano. Esta realidad de todo ser humano en ser consciente, según las etapas de la vida, le ayuda a ver que no todo es comer, dormir, trabajar, divertirse, hacer el amor y otros asuntos humanos, sino que hay también contemplar el exterior y el interior silenciosamente, sin preocupaciones y prisas. Y por esta indagación profunda del ser humano vivo constata que tiene una intimidad u hondura. Y se encuentra en ella, lo envuelve, lo abraza. Es un silencio hablando: Una cualidad que le hace vivir la Totalidad.

Podemos ver que la interioridad del ser humano es una dimensión de la existencia que hay que cultivar para desarrollar el proceso de crecimiento en camino de un ser humano maduro, completo, integral. Pero encanta y atrae más el pájaro que picotea,  come y juega, que es necesario, pero a la vez, está el otro, el  que contempla silenciosamente, aunque tan necesario como el otro. O también son las dos alas imprescindibles  para que el pájaro pueda volar.

Ahora bien, al escribir estas líneas soy muy consciente de que la dinámica enloquecida de la sociedad occidental, que es la nuestra, sólo tiene la preocupación de que el pájaro que pica y come pueda encontrar siempre de todo y más, si bien no es necesario. Le pone a su entorno tanto ruido: publicidad, miedos por la pandemia, informaciones tóxicas, limitaciones de movimiento mental y físico, como otros aspectos, que no quiere que se dé cuenta que tiene otra dimensión tan necesaria, además aparentemente inútil (por tanto, no rentable económicamente) a la que le tiene miedo. Ya que nace una visión diferente de la realidad que no favorece el consumismo ni la obediencia pasiva y es camino de autonomía.

Intentamos dar un paso más. No en vano, un libro matriz de la cultura occidental, la Biblia, dispone que el séptimo día sea para reposar. En ese momento, no había vacaciones ni de invierno o Navidad ni primavera o Semana Santa ni verano o de agosto. El ser humano, que tiene la palabra para hacer silencio, precisa  “reposo y calma”. Encontrarse consigo mismo. Tomar otro nivel de conciencia: Ser consciente de que es más profundo, de más interioridad o intimidad como el pájaro que contempla lo que es gratuidad, pero tan necesario como el pájaro que busca la comida.

Si el pájaro que consume sabe escaparse con sus circunloquios, hay, desgraciadamente, un fuerte autoengaño, además convencido de que es la totalidad o maduro; el otro que contempla se da cuenta de que sólo con el silencio, esté donde esté (montaña arriba, o caminar por las calles de las grandes ciudades), es el camino. Y me atrevo a indicar que la pandemia o sindèmia ha facilitado para muchos seres humanos el descubrir este pájaro contemplativo. Es cierto que el solo camino para vivirlo es el silencio. Una humanista de Barcelona (Catalunya), Teresa Guardans (1956), profesora e indagadora en el Centro de Estudios de Tradiciones de Sabiduría en Barcelona, nos da una herramienta. Acaba de publicar: SILENCIO (Ed. San Pablo, 2021). Un librito válido y  valiente para hacer Silencio en plena ciudad. Un auténtico desafío que vale la pena emprender.

La interioridad del ser humano es esta realidad tan imprescindible que lleva a evitar muchas molestias y disfunciones psíquicas o ciertos malestares emocionales. Un aspecto del C.19 ha hecho emerger a la población, según estadísticas oficiales, un 45% de cuadros de ansiedad como de depresiones. Malestar físico, ciertamente sí, pero ocasionado por un mundo emocional alterado y falta de interioridad, ciertamente también.

El artículo se publica cuando nos encontramos en Semana Santa. ¿Qué significa este bullicio y ruido cultural? El nuevo paradigma global nos afirma que la interioridad es una dimensión intrínseca de todo ser humano. Gratuita, sí y afortunadamente, pero necesaria a la vez. Es dada si se busca: Son los buscadores de la profundidad. ¿Lo eres?

Jaume Patuel Puig (1935)

Pedapsicogogo.

Fuente Fe Adulta

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El universo y nosotros

Lunes, 19 de abril de 2021

Del blog Pays de Zabulon:

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Nuestros cuerpos son parte del cosmos. . .

. . . Estamos hechos de su materia – su agua, su carbono, sus electrones, protones y neutrones. Tenemos masa y experimentamos inercia. La electricidad dentro de nuestras fibras nerviosas, por ejemplo, es parte de la electricidad del cosmos. Los átomos de nuestro cuerpo, como los de las sustancias que estudian los químicos, se mantienen unidos por enlaces. El núcleo de cada uno de nuestros átomos, y también de los que se encuentran en materiales distintos de nosotros, se mantiene unido por misteriosas fuerzas nucleares. El aliento de nuestra vida depende de la atmósfera que nos proporcione átomos de oxígeno. Sin embargo, no somos dueños de nuestros átomos. Los tomamos prestados para usarlos a lo largo de nuestras vidas y los entregamos al morir.

Our Bodies Are Part of the Cosmos . . .

. . . We are made of its matter – its water, its carbon, its electrons, protons, and neutrons. We have mass and we experience inertia. The electricity within our nerve fibers, for example, is part of the electricity of the cosmos. The atoms in our bodies, like those in the substances that chemists study, are held together by bondings. The core of each of our atoms, and also of those in materials apart from ourselves, is held together by mysterious nuclear forces. The breath of our life depends on the atmosphere that provide us with oxygen atoms. Yet we do not own our atoms. We borrow them to use throughout our lives and surrender them at death.

– Henry A. Garon, The Cosmic Mystique, Orbis Books, 2006, p. 29
citado por The Wild Reed

Pero entonces, ¿nuestra alma, nuestras energías, nuestro ser también?

La Biblia nos dice que Dios sondea los riñones y los corazones. Sin embargo, no son los órganos corporales los que se designan (aunque Dios puede  preocuparse por nuestra salud física) sino más bien lo que los habita: las energías vitales y las intenciones, en el sentido de dirección de la vida. Los riñones son concebidos como la sede de la energía vital, y especialmente de la potencia sexual, pero no sólo. El corazón es concebido como el centro del ser, donde residen a la vez, tanto las emociones como la voluntad. El Antiguo Testamento no distingue entre corazón y cabeza como lo hacemos hoy. Para él, todo es uno, es lo mismo.

Cuando Jesús es resucitado, ¿qué es resucitado?
¿Qué es lo que está vivo?

Y yo, cuando resucite,
¿Qué es lo que resucitará

¿Tomo prestado del universo y lo devuelvo?
¿Es que cruzo el universo
y recupero mi integridad
después de estar un tiempo encerrado
en la materia?

Donde esta la vida

¿Qué es la vida?

No lo sabemos.
No completamente.

Y el acontecimiento de Pascua
viene a alimentar positivamente
todas estas preguntas.

Los amigos de Jesús dicen que lo han visto resucitado,
aunque les cuesta reconocerlo.

Hay, sin embargo, este impulso,
esta fuerza  de vida.
Que los despierta, que los confirma, que los arrastra.

Experiencia pascual.
Paso de Pascua.

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Una semana diferente…

Lunes, 29 de marzo de 2021

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En este tiempo de Coronavirus, en tiempos de LGTBIfobia asesina en muchas partes del mundo, como vemos casi a diario en esta página Cristianos Gays,  esta Semana será muy, muy diferente…

Para algunos será una semana de confinamiento, para alguno, quizá, de vacación y ocio. Para otros, semana de fe y de oración, de Cristos yacientes y Dolorosas con lágrimas en los ojos y espadas en el corazón.

Pero si el pueblo recuerda a Jesús no es porque sufrió y murió, sino porque resucitó. Nadie evoca ni celebra la muerte de un fracasado. Ni se entiende el dolor del Viernes Santo, sin la apoteosis del Domingo de Resurrección. Por eso, la Semana Santa, no puede considerarse como una enfermiza y caduca forma de recrearse en el dolor, sino como afirmación rotunda y gozosa de que, a través de la Cruz, se llega a la Pascua.  Que es Luz, Vida y Esperanza para los creyentes. Es la base de nuestra fe cristiana.

Hay algo que los cristianos debemos evitar en Semana Santa: convertirnos en meros espectadores de la Pasión. A este Dios sólo se le entiende cuando sabemos amar a los que sufren, acercarnos a ellos y compartir su Pasión. Como la Verónica y el Cirineo del Evangelio. La Semana Santa es buena ocasión para mirar a nuestro derredor, porque  son muchos los cristos anónimos que cargan con su cruz y suben al Calvario. Arrimar el hombro al dolor de este mundo es el mejor modo de resucitar con Él.

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Hay que salvar a Dios

En 1972, Maurice Zundel fue llamado al Vaticano por Pablo VI para predicar en el retiro de Cuaresma. Místico, teólogo, Maurice Zundel es un verdadero profeta del siglo XX.  En palabras del abbé Pierre: “Con él, nos encontrábamos en presencia de Alguien. Por su misma persona accedíamos casi naturalmente al misterio de Dios. A lo absoluto.

Os invitamos a seguir con Maurice Zundel, paso a paso, hasta Pascua …

Cristo en Auschwitz

Porque la Pasión de Jesucristo revela en el tiempo el amor eterno de Dios para con el hombre, Dios será eternamente crucificado mientras haya un único ser, una sola criatura que diga no. No hay parcialidad en Dios. Dios no es una madre que discierne entre sus hijos; cada criatura es el objeto de una ternura infinita y, mientras haya una sola que no sea recogida en las cosechas eternas, Dios será crucificado. Esto es el Infierno, el Infierno de Dios, el Infierno en la luz de la Cruz, el Infierno al cual condenamos a Dios y del cual absolutamente hay que librarlo. Es la única manera de escuchar la llamada de la Cruz. No se trata de un sacrificio ofrecido a Moloch por un inocente acosado y abandonado, se trata de esta inocencia del Dios revelado en Jesús. Se trata de la Pasión de un Dios que es madre, infinitamente más que todas las madres, y cuya justicia maternal contiene esta sustitución de la inocencia infinita a la culpabilidad ilimitada. Y si esto es verdad,  hay que revertir absolutamente todas las perspectivas: no es a nosotros, es a Dios a quien hay que salvar.  Hay que salvar a Dios de nosotros mismos, como es necesario salvar la música de nuestro ruido, la verdad de nuestros fanatismos y el amor de nuestra posesión. La Cruz finalmente es la cicatrización de todas las heridas que Dios noha cesado de sopotar en el curso de la Historia, ya que todos los males y las catástrofes que afectaron el Universo, la Vida y la humanidad, fueron otras tantas heridas en el Corazón de Dios.

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David Trullo+Ecce Homo(David Trullo+Ecce Homo)

Señor Jesús, Tú que consentiste que te hirieran, gracias por venir para habitar mi gran herida. Dame la gracia de abandonarme en Ti en la confianza, Tú que conoces el peso de los días y la dureza del camino …

 *

Maurice Zundel
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El tesoro escondido

Domingo, 26 de julio de 2020

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Se puede definir al hombre como el que busca la verdad”

Juan Pablo II

La vida que Dios da al hombre es original y diferente de la de los demás criaturas vivientes, o que el hombre aunque proveniente del polvo de la tierra (cf Gn 2,7; 3,19; Job 34,15; Sol 103,14; 104,29), es manifestación de Dios en el mundo, signo de su presencio, resplandor de su gloria (cf Gn 1,26-27; Sol 8,6). Al hombre se le ha dado un altísima dignidad, que tiene sus raíces en el vínculo íntimo que lo une o su Creador: en el hombre se refleja la realidad misma de Dios.

En la vida del hombre, la imagen de Dios vuelve o resplandecer y se manifiesta en toda su plenitud con lo venida del Hijo de Dios en carne humana: “El es Imagen de Dios invisible” (Col 1 ,15), “resplandor de su gloria e impronta de su sustancia” (Heb 1,3). El es la imagen perfecta del Padre… La plenitud de la vida se da a cuantos aceptan seguir a Cristo. En ellos, la imagen divina es restaurada, renovada y llevada a perfección. Este es el designio de Dios sobre los seres humanos; que “reproduzcan la imagen de su Hijo” (Rom 8,29). Solo así con el esplendor de esta imagen, el hombre puede ser liberado de lo esclavitud de lo idolatría, puede reconstruir lo fraternidad rota y reencontrar su propio identidad

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Juan Pablo II,
carta encíclica Evangelium vitae, nn. 34.36.

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En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:

“El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo.

El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra.

El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?

Ellos le contestaron:

– “Sí.”

Él les dijo:

“Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.”

*

Mateo 13,44-52

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Y Dios tomó al hombre…

Lunes, 20 de julio de 2020

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“El Señor Dios tomó al hombre

y lo colocó en el jardín del Edén,

para que lo guardara

y lo cultivara”.

*

Génesis 2, 15

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Es Cristo en él

Lunes, 9 de marzo de 2020

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Sí, ví además que nuestro Señor se alegra de la tribulación de los suyos con piedad y compasión; y a toda persona que quiere llevar con amor a su felicidad le envía algo que, a sus ojos, no constituye un defecto, pero a causa del cual esas personas son humilladas y despreciadas en este mundo, ultrajadas, sometidas a burlas, puestas aparte. Y hace esto para impedir el daño que les produciría el fasto, el orgullo y la vanagloria de esta mísera vida, y hacer más expedito el camino que les llevará al cielo, a la alegría infinita y eterna. Por eso dice: «Yo os arrancaré por completo de vuestros afectos vanos y de vuestro orgullo malvado, y os reuniré después y os haré humildes y apacibles, puros y santos, uniéndoos a mí».

Y entonces vi que toda compasión natural que tiene el hombre por sus hermanos cristianos, unida a la caridad, es Cristo en él. Por otra parte, todo tipo de anonadamiento mostrado por Jesús en su pasión revela dos aspectos de la intención de nuestro Señor: uno es la felicidad a la que seremos llevados y en la que quiere que nos alegremos; el otro es el consuelo en nuestro dolor, porque quiere que sepamos que todo se transformará en gloria y ganancia para nosotros en virtud de su pasión, y que sepamos también que nosotros no sufrimos solos, sino con él, y que lo veamos como nuestro apoyo. Y desea que veamos que todos sus sufrimientos y tribulaciones superan con mucho todo cuanto nosotros podamos sufrir, hasta tal punto que no podemos tener una comprensión cabal del mismo. Y si consideramos bien esta voluntad suya nos salvaremos de lamentarnos y de la desesperación cuando experimentemos dolor; y si pensamos correctamente que nuestro pecado nos merece las penas, su amor nos excusa aún. Y por su gran cortesía elimina todo reproche y nos mira con compasión y piedad, como niños inocentes y sin culpa.

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Juliana de Norwich,
Libro de Visiones y Revelaciones,
Ed.Trotta. Madrid 2002, p. 168.

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Explorando el corazón humano

Lunes, 17 de febrero de 2020

Del blog Amigos de Thomas Merton:

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“Hermano, quizás en mi soledad me he convertido por decirlo así, en un explorador para tí, en un buscador de ámbitos que tú no eres capaz de visitar… He sido llamado a explorar un área desierta del corazón humano donde las explicaciones ya no son suficientes, y donde uno aprende que lo único que cuenta es la experiencia. Una región árida, rocosa y oscura del alma, a veces iluminada por extraños fuegos que los hombres temen, y poblada por espectros que los hombres evitan cuidadosamente, excepto en las pesadillas. Y en esta área he aprendido que uno no puede conocer verdaderamente la esperanza si no ha descubierto cuánto se parece a la desesperanza.

*

Thomas Merton
El libro de las horas

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Un cuento bonito.

Sábado, 18 de enero de 2020

Dimensões+humanasEl Ser Humano, esa majestuosa obra de Dios, con una vida completa por vivir, en medio de una hermosa creación, rodeado del verdor de la naturaleza, del canto de los pájaros, del colorido de las aves, de la frescura de las aguas de manantiales y páramos, pisando unas veces oro, petróleo, esmeraldas, flores o fina hierba; quien piensa, siente, se mueve, ama, se detiene o avanza; un ser muy misterioso en ocasiones, asombrado en otras; muy inteligente y libre; triste o alegre, negro, blanco, indígena, mestizo, peli negro, mono, peli rojo; lleno de sueños por vivir, y espacios por conquistar.

Ese maravilloso ser humano, quizás seas tú y/o esté también a tu lado, o esté confundido tras la mole de cemento, mirando el horizonte sintiéndose sin futuro, o perdido en decisiones incorrectas, tomadas pensando que estaba entre personas correctas, que nunca pensaron de forma correcta, pero fingieron estar pensando lo que parecía correcto; o es aquel que siente todo injusto porque no tiene de sobra o lo que tiene otro lo quiera también; o es el que estudio, acumuló títulos pero no se educó; o el que nació en muy buena posición, pero ahora toco fondo; o quizás sea un mariachi que te canta debajo de tu ventana; o un mesero que se esmera por caer bien para que lo veas y le asignes propina; o un profesor que se hizo a un grupo de alumnos que no quiere, pero le gusta estar aunque no esté a gusto; o es el docente entregado y afectuoso con sus alumnos; o tal vez no sé, cualquier ser  humano jugando un rol o muchos que la vida le asigna como son: padre, esposo, hijo, amante, hermano, sacerdote, vigilante, zapatero, madre, cantante, activista, presidenta, gerente o jardinero; o político, dictador o estadista… ¿qué sabemos del corazón detrás del personaje?, pero las personas son más que el personaje y el ser humano que creo Dios es más que cualquier ser, es perfecto, es su imagen, contiene el amor de Dios en toda su expresión, pero ha querido siempre milagros, maná, pescado, mermelada y dulces; todo lo quiere, sin esfuerzo, quiere que le digan si, que le pongan alfombra roja, que se inclinen para celebrar su impetuoso ego que lo hace quedar mal, cada que se le sale la vanidad; que levita a cambio de caminar; que se ufana de estar entre los más “ricos” de la revista “X”, frente a la precariedad de tantos infantes sin porvenir, y tantas personas, sin recursos, sin agua, tapadas de basura.

¿Por qué el corazón de ese maravilloso ser humano, se corrompió, si todo era bueno, Dios creo el mundo y vio que todo era bueno?, el paraíso esta, los protagonistas están, la riqueza existe, la vida sigue su curso, extraigamos el talento que tenemos, esforcémonos por trabajar por la unidad, la sanación y salvación del mundo; este es el cuento bonito, hay que sentir compasión, ser responsable y hacer las cosas bien, mejor, para mejorar en sociedad, en humanidad; si es cuento bonito, todo está pero no estamos nosotros, estamos evadidos, distraídos, ensombrecidos, muy lentos en apoyar las causas justas y buenas, en decirle no a la deshonestidad, a la injusticia, a la hipocresía, a los gobernantes mediocres. Dios nos hizo libres, dignos, fuertes, sanos, y hemos dejado que la raza humana se humille, sin tener porque hacerlo…y es el mismo ser humano algunas veces quien le pone la lápida y lleva al fondo a otro ser humano, recordemos…”Jesús, alzando la vista, dijo: -Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Ya sabía yo que siempre me escuchas, pero lo dije por la gente que está aquí presente, para que crean que tú me enviaste. Dicho esto, grito con todas su fuerzas: ¡Lázaro, sal fuera!.. Quítenle las vendas y dejan que se vaya –les dijo Jesús”. (Juan, 11, 41-44b).

Querido Ser Humano… haz tu mejor esfuerzo ahora, ayuda, avanza. Gracias.

Yolanda Salamanca Pinilla

Fuente Fe Adulta

Espiritualidad

“La maravillosa paradoja del despertar”, por Jeff Foster.

Martes, 19 de noviembre de 2019

despertarEres un ser humano profundamente conectado a todos y a todo en formas inimaginables, dependes del universo entero y de todos aquellos que te rodean – de la ropa que vistes, de los alimentos que comes, de las palabras que utilizas, de las historias que escuchas, lees y observas, del aire que respiras, de este mensaje que estás leyendo ahora. Como ser humano estás lastimado y eres perfectamente imperfecto, estás aprendiendo cómo amar nuevamente después de haberlo olvidado a través de tantos años de condicionamiento y estás aprendiendo cómo sentir, cómo conectarte, cómo hablar honesta y libremente y cómo escuchar con compasión y sin prejuicios. Este es un camino de sanación y realización que va profundizándose cada vez más y que no tiene fin. Algunas enseñanzas enfatizan este punto de vista “relativo”.

Exactamente al mismo tiempo, eres la consciencia misma, anterior a todos los conceptos, eres siempre presente, ya completo, nunca dependes de nada ni de nadie. No existe ninguna duda respecto de tu despertar o tu iluminación a través del tiempo ya que siempre has sido Eso, mucho antes del surgimiento del tiempo. Tú estás aquí antes que cualquier pregunta y respuesta. No hay sanación debido a que no hay nadie a quién sanar, y tampoco hay ningún futuro externo al Ahora. Para la consciencia, no hay sufrimiento. Para la consciencia, no hay lucha. Algunas enseñanzas espirituales enfatizan este punto de vista “absoluto”, o incluso aseguran que este es el único punto de vista.

Pero aquí está el problema:

Negar lo relativo, aferrarse a lo absoluto, evitar o alejarte de la vía humana hará que te mantengas permanentemente lastimado y atrapado en el sufrimiento, rechazando tus heridas o incapaz de reconocerlas, incluso si crees que estás completamente despierto y libre de historias y personalidad.

Negar lo absoluto, aferrarte a lo relativo, olvidar aquello que realmente eres, hará que seas por siempre un buscador, que te mantengas siempre atrás de algo y atrapado en las historias, incluso si crees que estás completamente sanado a un nivel humano, según tu concepto.

He conocido a mucha gente a través de los años, algunos de ellos maestros espirituales que afirman estar completamente despiertos, perfectamente libres, que dicen cosas como “no hay nadie aquí” y “no soy una persona” y “no hay ningún yo” y sin embargo, claramente, a nivel relativo humano, siguen sintiéndose sumamente lastimados, luchando con un dolor oculto e inconsciente, reflejando sus heridas no resueltas en otros – en sus familias, amigos, incluso en sus estudiantes – lastimando a otros y justificándose con una ingeniosa “lógica no dual” (por ejemplo, “no hay elección”, “todo es proyección tuya”, etc., etc.). Una iluminación sin compasión es como un océano sin sus miríadas de olas, como una madre cósmica despojada de sus amados hijos. He hablado mucho acerca de cómo yo caí alguna vez dentro de ese árido desierto espiritual. Un sitio nada agradable. Sin embargo, también es parte del viaje.

También he conocido a mucha gente a través de los años que se consideran seres humanos completamente evolucionados, íntegros, exitosos, felices, incluso humanos perfectos, y muy en el fondo, siguen sintiéndose separados de la vida de alguna manera, se sienten vacíos por dentro, todavía sienten un anhelo por algo que no han logrado alcanzar pero que tampoco pueden definir. Cuando nuestra humanidad pierde el piso, nos quedamos atrapados en el drama humano sin fundamento y empezamos a sentirnos sumamente vacíos independientemente de lo que logremos crecer y evolucionar. Por mucho que nos esforcemos y nos dediquemos a buscar, nunca somos capaces de llegar allí. También he conocido bastante bien esta parte del viaje.

¿Cuándo asimilaremos esta divina paradoja? ¿Cuándo dejaremos de dividir lo “absoluto” de lo “relativo” y cuándo llegaremos a comprender que tanto nuestra humanidad como nuestro despertar, nuestra naturaleza de Buda y nuestra experiencia humana, nuestra espiritualidad y nuestras vidas tal y como las vivimos, el camino de la sanación y el no-camino del despertar al momento presente nunca estuvieron divididos desde un principio?

En constante sanación, desde el punto de vista humano; y siempre ya sanado, como la consciencia misma. Ambos en perfecta intimidad.

Jeff Foster

Boletín semanal de Enrique Martínez Lozano

Fuente:  http://www.facebook.com/jeff-foster-en-español/

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“Hacia una nueva civilización II”, Stefano Cartabia.

Martes, 30 de julio de 2019

e13c86abe3d367fa9b1f3d85ce7a7c81Implicaciones
Stefano Cartabia, Oblato,
Uruguay

ECLESALIA, 12/07/19.- Nuestra colaboración y nuestra responsabilidad para con la nueva civilización tiene un eje insustituible: uno mismo. El camino empieza por uno mismo. La sabiduría perenne siempre lo supo y plasmó el conocido aforismo común a todas las tradiciones: “si yo cambio, el mundo cambia”.

Puesta esta piedra esencial podemos echar una mirada a unos aspectos donde podemos ver la nueva civilización emergiendo y donde podemos colaborar con nuestra responsabilidad y lucidez.

LA NUEVA CIVILIZACIÓN Y SUS IMPLICACIONES

1. Religiones

La nueva civilización está afectando sensiblemente a lo religioso. En general las religiones mundiales están pasando por situaciones de crisis, especialmente aquellas que tiene una fuerte organización institucional, como por ejemplo la iglesia católica adentro del cristianismo.

La crisis de las religiones y lo religioso es un signo evidente de la nueva civilización que está emergiendo. Justamente porque lo religioso toca una de las esferas más profundas y sensibles del ser humano desde la antigüedad: la relación con la preguntas últimas (definitivas). Preguntas últimas que podemos resumir así: ¿de dónde vengo? ¿Adonde voy? ¿Hay un Ser trascendente? ¿Qué sentido tienen el mal, el dolor y la muerte? ¿Se puede ser feliz en nuestra existencia humana?

Estas son las preguntas religiosas, más allá de la creencias, más allá de los supuestos ateísmos.

La “crisis” de las religiones y lo religioso es un aspecto de la Gran Muerte. Hay que cruzar la Gran Muerte con apertura y radicalidad.

La Gran Muerte en lo religioso se manifiesta esencialmente en el quiebre de la convicción de poseer la verdad. Por muchos siglos cada religión o tradición religiosa estaba convencida de “ser la mejor”, la “auténtica”, la sola poseedora de la verdad.

La nueva civilización está quebrando esta convicción mental y egoica.

Vamos hacia una transformación esencial del fenómeno religioso. Posiblemente las religiones subirán una transformación radical – tal vez algunas desaparecerán – y nos encontraremos en la espiritualidad. La espiritualidad pertenece a la esencia de nuestro ser y del Universo, en cambio el fenómeno religioso está vinculado a la historia y las culturas y por eso mismo está sujeto al cambio, le renovación, la transformación.

En la genuina espiritualidad nos estamos ya encontrando: cristianos, budistas, hinduistas, musulmanes, judíos, ateos. Nos estamos encontrando a partir de la experiencia del Ser, de la Vida, del Amor. Experiencia del Ser que se tiñe maravillosamente de las diferencias, las respeta, las valora, las custodia.

¿Cómo colaborar responsablemente a la nueva civilización en este aspecto?

Cuestionando nuestras posturas mentales, nuestros juicios, nuestra cerrazón.

Cayendo en la cuenta que nuestra pretensión de “tener la verdad” es puramente mental y en el fondo anti-evangélica. Además en lo concreto es un obstáculo en la vivencia existencial del Amor, núcleo – dicho sea de paso – del mensaje evangélico.

Abriendo la mente a otras posibilidades. Escuchando radicalmente el otro desde el silencio mental. Ejercitando la mente al silencio y poniéndonos a servicio de la primacía del Espíritu.

Es el camino del silencio, la interioridad, la profundidad que marca lo genuino de todas las religiones desde los orígenes de la humanidad.

2. Política

La crisis política es mundial. En la actualidad, tal vez como nunca antes, la humanidad sufre una carencia de lideres políticos. Me atrevo a decir –por lo que conozco– que en el mundo occidental casi no hay un líder político digno de ese nombre.

Son pocos los gobiernos que se escapan de los escándalos debidos a la corrupción, a los abusos de poder, a medidas anti-democráticas o hasta anti-humanas.

Esta crisis política es –otra vez– la dimensión de la Gran Muerte.

El camino democrático que rige en gran parte de la humanidad está llegando a su implosión. La nueva civilización vislumbra otra democracia, más autentica, más humana. Tal vez la democracia no es el último estadio en la evolución política de la humanidad. Hay algo más, hay algo mejor.

La nueva civilización está sugiriendo, desde muchos lugares del planeta, otra manera de vivir la democracia.

Surgen experiencia, propuestas, intentos de una democracia nueva.

¿Cómo colaborar?

Reconociendo y desarticulando a nivel personal lo que la Gran Muerte está haciendo a nivel de macro-política: nuestra tendencia al poder, a la fama, al dinero, a la comodidad, a la apariencia, al prestigio.

La clase política surge de la base y desde la base y es reflejo de una sociedad.

Reconociendo en nosotros lo que juzgamos y vemos “afuera” es el primer paso para colaborar con una nueva forma de hacer política.

Mientras hacemos esto – trabajo nunca acabado – podemos crear esta conciencia en nuestros círculos vitales. En lugar de rechazar lo político podemos aportar conciencia y lucidez. Podemos dialogar, crear comunidades, espacios para reflexionar juntos y crecer en lucidez en lugar de la crítica estéril.

Escuchando al otro con radicalidad y sin prejuicios. El otro es siempre mucho más que sus opiniones, ideologías, posturas.

Solo desde una real escucha y aprecio podrá surgir una nueva política; una política que se fundamente en el Ser y no en el pensar.

3. Economía

Otra dimensión donde está actuando la nueva civilización es la economía. Las continuas crisis económicas y financieras que de vez en cuando sacuden también Wall Street y los bancos es la Gran Muerte que tiene que atravesar –y está atravesando– la economía mundial. El sistema económico mundial está también a punto de colapsar. Sigue la absurda e inhumana brecha entre la extrema riqueza y la extrema pobreza. Sigue una economía virtual y muy poco real: el mundo del fútbol es un perfecto ejemplo. Así como el mundo del espectáculo, la televisión y las redes sociales.

Desde muchas partes la nueva civilización está sugiriendo una manera más humana de vivir la economía.

Surgen, cada vez más, experiencias y propuestas que apuntan a la sobriedad, al compartir, a la solidaridad.

¿Cómo colaborar?

Saliendo de la tentación del tener. Saliendo de la ilusoria creencia que la felicidad viene del poder, del tener, del aparentar.

Siempre más nos estamos dando cuenta de eso, aunque los medios y las redes sociales a menudo empujan en la otra dirección y nuestra falta de lucidez nos hace caer e ilusionar.

También es esencial dejar a un lado todos estos medios y redes para centrarnos en nosotros mismos: la plenitud la descubrimos adentro. Hasta que no vamos hacia adentro la seguiremos buscando afuera y caeremos en la ilusión y en una economía muy poco humana y humanizante.

Podemos colaborar con la nueva civilización creando espacios sanos de interioridad y profundidad… para nosotros mismos y para los demás.

Creando espacios y momentos de una sano y sobrio compartir.

Volver a la sobriedad y saborearla es un medio muy eficaz para darnos cuenta de la plenitud que ya somos y tenemos.

Muy útil es también desprendernos de vez en cuando de todo lo que no usamos y no nos es necesario: ropa, objetos, proyectos, etcétera…

Nos daremos cuenta que después de un primer momento de “dolor” se abrirá un espacio enorme de libertad y plenitud.

Porque al desprendernos y al dar, caemos en la cuenta que somos el mismo amor que estamos dando y viviendo.

4. Sexualidad

Todo lo relacionado a la sexualidad tiene una gran importancia y fuerza en el ser humano. La energía sexual es tal vez la más potente en el ser humano, es la energía que concentra las demás dimensiones. Por eso es la energía también más bella, la que engendra vida.

La crisis de lo sexual es evidente: es también esta la Gran Muerte.

La liberación sexual que estamos viviendo nos aportó muchos aspectos nuevos e importante, abrió las puertas a una comprensión más integral de la sexualidad humana. Pero estamos viendo que no es suficiente. Lo sexual sigue generando sufrimiento, sentimientos de culpas, situaciones inhumanas.

¿Por qué? 

Porque se está viviendo como una dimensión aislada de nuestro ser. La liberación sexual se centró en una supuesta libertad y se enfocó en el placer y el puro individualismo.

El placer por el placer – lo sabemos bien – no nos lleva a la experiencia de plenitud.

Buscar en el simple placer la plenitud es como buscar el océano en un vaso de agua.

Somos mucho más que el simple placer sexual. Somos mucho más que nuestra genitalidad.

La nueva civilización intenta integrar lo sexual a toda la persona humana y a todo el ser. Aprender a vivir una sexualidad integrada a nuestra dimensión psíquica y espiritual es fuente de crecimiento y de auténtica plenitud.

¿Cómo colaborar con esta dimensión?

También en este aspecto el primer paso es siempre el crecimiento personal en conciencia: ¿cómo vivo la dimensión sexual en mi existencia?

Reconocer y asumir los que nos duele, las heridas, los sentimientos, las dificultades y los fracasos, es esencial.

En segundo lugar podemos dar paso para vivir una sexualidad cada vez más integrada, antes que nada con nosotros mismos y después con nuestro entorno.

La sexual es una energía que nos conecta y relaciona con todo y con todos. Siempre nos relacionamos a partir de nuestra dimensión sexual y sexuada, con las personas, las cosas, la naturaleza.

El camino de integración abarca también la vivencia de la sexualidad en una existencia y vocación concreta. Vivimos la sexualidad a partir de un estilo de vida.

Todo esto significa que también hay que ordenar la sexualidad: el desorden sin duda no lleva a la integración y a la experiencia de plenitud. La sexualidad, como toda energía, requiere y busca un orden. La energía desordenada es destructiva.

A nivel más familiar y social es fundamental la educación. Tal vez es este uno de los campos donde el camino educativo resulta de fundamental importancia.

Educar en su amplio sentido de acompañar, escuchar, orientar, dialogar, perdonar, recomenzar. Educar la sexualidad es un camino largo y nunca acabado.

5. Ecología

La nueva civilización se está expresando y revelando con un tinte especial en la ecología. La triste y conocida crisis ecológica es la Gran Muerte por la cual se resucitará a una conciencia ecológica integral y humana.

La dimensión ecológica tiene estricta vinculación a las dimensiones políticas y económicas que ya hemos tratado y no creceremos como humanidad sin integrar estas tres dimensiones.

La tierra está herida: hoy hay más conciencia que nunca. El ser humano es parte de la tierra, del agua, del fuego, del aire: hoy hay más conciencia que nunca.

Está emergiendo, desde la nueva civilización, una nueva y exquisita conciencia ecológica. Lenta pero segura, va surgiendo. Lenta porque tiene que lidiar con el ego colectivo obsesionado por el éxito y el poder que hemos visto en el nivel político y económico. Segura porque la tierra está despertando y nos está despertando. También en este nivel no hay marcha atrás.

La nueva civilización supone el despertar de la tierra y su evolución en conciencia.

Nos estamos dando cuenta – los pueblos originarios lo saben desde siempre – que la tierra y lo que vive en ella es un ser consciente. Todo evoluciona hacia niveles de conciencia cada vez mayores. En ámbito cristiano es la intuición que expresó muy claramente Teilhard de Chardin en el siglo pasado. Nada está “muerto”: simplemente vive en otro nivel de conciencia.

¿Cómo colaborar?

Volviendo a un contacto sereno y real con la tierra. Volviendo a la creación y sus multiformes y hermosas manifestaciones.

La comunión serena y prolongada con la naturaleza nos puede regalar un crecimiento importante en conciencia.

Salir de nuestras ciudades y entornos contaminados de ruido y escuchar los arboles, el viento, las flores, los pájaros.

Renunciar con coraje a la televisión y darse un tiempo de calidad para “sentir la tierra”.

La tierra nos está llamando, nos está amando.

¿Escucharemos su voz? ¿Nos dejaremos amar?

Conclusión

La nueva civilización es meta y camino, es camino y meta.

Ya está, porque late en el corazón del mundo. Ya está, porque es lo que, realmente y auténticamente, somos.

Descubrir que el camino es la meta es el comienzo de la verdadera paz y del disfrute. Caminar en la meta es éxtasis.

Como dice el sabio hindú Nisargadatta:

Una vez que te des cuenta que el camino es la meta y que siempre estás en el camino, no para alcanzar una meta, sino para gozar de su belleza y sabiduría, la vida deja de ser una tarea y se torna natural y simple, se convierte en éxtasis…”.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

* “HACIA UNA NUEVA CIVILIZACIÓN I” en ECLESALIA, 08/07/19

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“Hacia una nueva civilización I”, por Stefano Cartabia, Oblato.

Lunes, 29 de julio de 2019

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Stefano Cartabia, Oblato,
Uruguay

ECLESALIA, 08/07/19.- ¿Adónde va el mundo? ¿Adónde va nuestro mundo? Este mundo que es mío, tuyo y de todos a la vez. Preguntarse adónde va el mundo es preguntarse adónde estoy yendo yo y adónde estás yendo tú.

El cambio de época revolucionó nuestro mundo y nuestra cosmovisión: estamos aprendiendo a mirar el mundo con otros ojos y comprendemos el mundo y la vida desde otro nivel de conciencia. El cambio de época afectó y está afectando a los cimientos de las culturas, los pueblos, las sociedades, las religiones.

Está cambiando radicalmente la manera de comprender la vida y con ella la auto-comprensión del ser humano: ¿Quién soy yo? ¿Qué es la vida? ¿Qué sentido tiene vivir? ¿Quién es el ser humano? Preguntas que en muchos ambientes se explicitan y que en otros quedan ocultas, pero preguntas que están presentes, pulsantes, hoy más que nunca. Como el aguijón en la carne de Pablo (2 Cor 12, 7). Vamos – ya estamos yendo – hacia una nueva civilización.

La conciencia humana evoluciona: un hecho innegable que a muchos cuesta asumir. Tal vez por miedo, comodidad, inseguridad. Decir que la conciencia humana evoluciona es afirmar justamente el primado de la conciencia sobre todas las cosas. Y afirmar la primacía de la conciencia es afirmar la lucidez espiritual: puedo saber que estoy sabiendo. Puedo darme cuenta de mí mismo, de las cosas, del mundo. Soy (puedo ser) consciente, soy (puedo ser) autoconsciente y, en todo caso y siempre, soy conciencia.

Decir conciencia es decir: sé, he visto, estoy presente a mí mismo. Ser consciente de un árbol es saber –por experiencia– que este mismo árbol está ahí, frente a mí. Lo estoy viendo, lo estoy experimentando, aparece en mi conciencia.

Como pasa con lo “exterior” pasa también con lo “interior”: puedo ser consciente de mis estados mentales y emocionales. Sé cómo me siento: lo estoy experimentando, lo estoy viendo, puedo nombrarlo.

La nueva civilización está emergiendo desde esta evolución de la conciencia. Cada vez más la humanidad se hace consciente y este crecimiento en la consciencia plantea una revisión esencial de las preguntas que nombramos hace un rato.

  • ¿Cómo contribuir personalmente a la nueva civilización que está surgiendo?
  • ¿Cómo contribuir colectivamente a esta civilización?

CARACTERÍSTICAS ESENCIALES DE ESTA NUEVA CIVILIZACIÓN

1. Emerge lo Uno, la Unicidad

Uno de los rasgos más evidentes de la nueva civilización es el emerger de lo Uno o la Unicidad. En todos los campos del saber y de la experiencia humana surge el descubrimiento de lo Uno y el anhelo hacia lo Uno. Más allá de los conflictos que siguen afectando a nuestro mundo y a nuestra humana convivencia, el surgir de lo Uno es imparable. Es imparable porque pertenece intrínsecamente a la manifestación del Ser y a la evolución de la conciencia. Los conflictos que subrayan las diferencias y no las asumen, son el último intento del ego colectivo para salvar su ficticia existencia. Como los conflictos individuales e internos que cada ser humano experimenta indican la rebeldía de un ego que no quiere desaparecer.

El anhelo de unidad pertenece al corazón humano desde que este apareció en el Universo. La silenciosa voz de lo Uno sigue latiendo y animando al ser humano desde las raíces.

¿Qué es Eso que llamamos Uno o Unicidad?

Antes de nada una aclaración: digo “Unicidad” y no “Unidad” porque en la palabra Unidad se esconde todavía la dualidad. Parecería ser que la Unidad es la síntesis de lo dual. Hablando de Unicidad subrayo Eso que no tiene segundo: el Uno en el sentido que nada se le opone y nada existe fuera de Él.

Retomamos la pregunta: ¿Qué es Eso que llamamos Uno o Unicidad?

Es el Misterio esencial que nos define más allá de cualquier definición. El Misterio que las religiones, las tradiciones espirituales y la filosofía estuvieron buscando desde siempre. Es el Origen, desde donde venimos, en el cual vivimos, y adonde estamos yendo.

Lo llaman Dios, Vida, Ser, Nada, Vacío, Conciencia, Supremo Principio, Fuente, Espíritu… en realidad como lo llamemos tiene poca importancia. Importa experimentarlo, importa sentirlo, importa vivirlo. Más que nada: importa dejarse vivir por Eso.

Es la Vida en la cual y desde la cual vivimos.

Es el Ser en el cual y desde el cual somos.

Es el Respiro que nos respira.

Es el Principio Único. No puede haber dos.

Cada persona lo sabe y lo puede experimentar por sí mismo.

Alcanza también con preguntarse a uno mismo con sinceridad y lucidez: ¿Qué hay detrás o debajo de cada experiencia –por breve que sea– de plenitud? Cuándo me siento realmente pleno: ¿que estoy experimentando?

Siempre, en el fondo de cada experiencia humana de plenitud, está, de alguna manera, la experiencia de lo Uno. Si escarbamos y llegamos al fondo de cada experiencia de plenitud encontramos la sensación de lo Uno. Nos sentimos uno con nosotros mismos y con el Universo.

Lo que ocurre es que a menudo confundimos la real experiencia de plenitud con momentos de placer, con sentimientos y afectos.

Sentirse psicológicamente y espiritualmente en comunión con este Principio, con lo Uno, es la fuente suprema de la Paz y la experiencia cumbre de un ser humano.

Dije “psicológicamente y espiritualmente” porque a nivel más profundo es lo que somos y lo que no podemos no ser. Somos Eso.

Lo que ocurre es que no logramos sentirlo, vivirlo, experimentarlo: porque vivimos en la superficie y vivimos desde la mente.

La nueva civilización está percibiendo cada vez más indicios de todo eso.

Los reflejos en la vida concreta, personal y colectiva, son múltiples: la tecnología, los movimientos sociales y políticos, la globalización general, el encuentro de personas de distintos países pese a la terquedad de los gobiernos.

Hay distintas opciones –espirituales, artísticas y filosóficas– para introducirse (o continuar) este camino y afianzarse en él.

Afianzarse en este experiencia es contribuir a la nueva civilización desde la propia originalidad. Esto nos introduce al siguiente punto.

2. Se respetan y valoran las diferencias

La otra cara de la medalla de lo Uno es la multiplicidad. También este “problema” está al origen del ser humano: lo Uno y lo Múltiple. En nuestra experiencia –interna y externa– aparecen las dos dimensiones.

Experimentamos el Principio Único (tal vez inicialmente solo como anhelo) y también experimentamos la distinción. Experimentamos la Fuente y experimentamos los ríos. Experimentamos la Vida y experimentamos distintas maneras de vivir. Nos sentimos en comunión y nos sentimos distintos.

¿Qué ocurre?

Ocurre que lo Uno se manifiesta, se revela y se expresa a Sí Mismo. Esto engendra la distinción. Es la creatividad infinita.

Los budistas hablan de forma y vacío. El Vacío (lo Uno) se experimenta y revela como forma (múltiple). En la terminología budista podemos encontrar dos expresiones que –a la razón– parecen contradictorias: “el vacío es forma y la forma es vacío” y “el vacío es vacío y la forma es forma”.

Lo que sugieren es la relación intrínseca e inaferrable entre Vacío y forma, entre lo Uno y lo múltiple. Otra manera de decir lo mismo es hablar del Todo y la parte. En sentido estricto la misma relación que hay entre Vacío y forma, Uno y múltiple es la misma relación que hay entre el Todo y la parte: no existe el Todo sin la parte ni la parte sin el Todo y, a la vez, el Todo es Todo y la parte es parte. También la ciencia lo va confirmando y experimentando cuando habla de la estructura holística del Universo.

Afirma el sacerdote jesuita japonés y practicante zen Kakichi Kadowaki: “Esta relación dinámica entre lo uno y lo múltiple, la dialéctica contradictoria entre la parte y el todo, es el concepto central de la enseñanza cristiana.

No es tarea de la mente comprender este Misterio. Por eso trascender la mente es esencial. Justamente este es otro de los signos de la nueva civilización. La humanidad se está dando cuenta de que la mente –es decir lo racional, el pensamiento– no es el último estadio de la evolución. Somos mucho más que pensamiento, el Universo es mucho más que sus leyes científicas y demostrables aunque en ellas se revele y manifieste.

La nueva civilización está lentamente aprendiendo a respetar y valorar las diferencias. Surgen por todos lados dimensiones y formas distintas de la vida que piden aceptación y reconocimiento. Surgen infinitas formas de ser “humano” y de vivir que estamos aprendiendo a valorar y asumir. Todavía en muchos casos nos cuesta mucho, porque vemos solo esta cara de la medalla y no la Unicidad que subyace a todo. Cuando vemos solo la distinción sin lo Uno nos sentimos amenazados (es el ego que siente amenazado en realidad) y esto nos lleva a encerrarnos y defendernos.

El camino es aprender a ver lo distinto desde lo Uno (en término cristiano profecía: ver todo en Dios) y a ver lo Uno que se manifiesta en lo distinto (en término cristiano mística: ver a Dios en todo).

Entonces lo distinto se valorará en toda su unicidad, originalidad y belleza como expresión de lo Uno, como expresión del Mismo Espíritu que nos configura.

Pasamos así la tercera característica de la nueva civilización.

3. Primacía del Espíritu

¿Cuál es el eje de la nueva civilización que está emergiendo?

¿Adónde apuntar para insertarnos responsablemente en esto?

Sin duda podemos afirmar: la primacía del Espíritu.

La correcta relación entre las dos características que vimos antes –Uno y múltiple– solo la podemos vivir desde el Espíritu.

Decir Espíritu es decir interioridad, profundidad, silencio. Decir Espíritu es decir trascender la mente.

Como hemos visto, la relación entre lo Uno y lo múltiple no es algo que la mente pueda comprender, porque la mente es expresión del mismo Misterio. También la física cuántica nos está diciendo la misma cosa desde su punto de vista: el observador está involucrado en lo que ve y por eso lo que se ve no es estático, sino pura posibilidad. Es el famoso “gato de Schrödinger” que al mismo tiempo puede estar vivo o muerto.

Dice el teólogo y místico Bede Griffiths:

la mente humana como observadora está ya involucrada en aquello que observa. Lo que observamos no es la realidad en sí misma, sino la realidad condicionada por la mente humana, los sentidos y los varios instrumentos que son utilizados para extender los sentidos… La vieja comprensión de la ciencia está gradualmente dando lugar a la visión de que la conciencia y la realidad física deberían ser consideradas como aspectos complementarios de la realidad”.

En el fondo lo que afirma rotundamente la primacía del Espíritu es que toda dualidad surge, está abrazada y se consume en un Principio único e invisible que podemos llamar Espíritu.

La primacía del Espíritu hace caer toda estaticidad y fijación de la experiencia dual.

Por cuanto real nos parece ser la dualidad, más real es el Espíritu.

La experiencia dual es sumamente cambiante e inestable. La experiencia realmente espiritual es inmóvil y eterna.

Esta primacía del Espíritu está siendo visualizada y vislumbrada en este tiempo de cambio. Es un pasaje evolutivo esencial. Desde la oscuridad emerge el Espíritu dando origen a la nueva civilización.

La incomodidad que sentimos hacia un mundo dual e impermanente (todo cambia constantemente) y la necesidad de trascender esta misma dualidad no es otra cosa que el empuje y el soplo del Espíritu.

Solo desde el Espíritu podemos asumir, vivir, trascender toda expresión dual de la vida: espíritu/materia, bien/mal, humanidad/divinidad, tiempo/eternidad, vida/muerte.

El Espíritu impregna la materia. También la ciencia hoy en día lo está descubriendo y asumiendo. La cuántica nos dice que la materia es una manera de organizarse de la energía. Así la medicina, que va descubriendo cada vez más la relación constitutiva entre cuerpo, mente y espíritu.

Crecer y afianzarse en la primacía del Espíritu disuelve la paradoja de Uno y lo múltiple y nos permite vivir esta misma paradoja con sabiduría.

Como dice el zen: “La igualdad sin la diferenciación es mala igualdad; la diferenciación sin igualdad es mala diferenciación”.

Para enraizarse en la primacía del Espíritu, la nueva civilización tiene que pasar –ya la está cruzando– la Gran Muerte.

4. La Gran Muerte

La “Gran Muerte” es una expresión zen que indica el radical cambio de percepción –la manera de funcionar de la mente– que se necesita para vivir desde la primacía del Espíritu.

Es sumamente interesante que todas las grandes religiones y tradiciones espirituales de la humanidad sostienen y subrayan la necesidad de atravesar “la muerte” para aprender esta nueva forma de ver y de vivir.

En este sentido los cristianos tenemos muchas palabras de Jesús en el evangelio:

Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto” (Jn 12, 24).
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará” (Mc 8, 35).

Más allá de las palabras y la enseñanza de Jesús, el evento histórico de la cruz asume una relevancia insustituible y tal vez única en la historia humana y expresa maravillosa y claramente la Gran Muerte.

La Pascua –muerte y resurrección– trasciende el acontecimiento histórico de Jesús de Nazaret para convertirse en símbolo eterno de la necesaria muerte para llegar a la resurrección: una nueva manera de ver y vivir.

San Pablo captó con extrema profundidad el alcance de la cuestión.

Porque para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia” (Fil 1, 21)
“¿No saben ustedes que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, nos hemos sumergido en su muerte? Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que así como Cristo resucitó por la gloria del Padre, también nosotros llevemos una Vida nueva” (Rom 6, 3-4).

Pasar por la Gran Muerte nos trasforma radicalmente:

Por lo tanto, hermanos, yo los exhorto por la misericordia de Dios a ofrecerse ustedes mismos como una víctima viva, santa y agradable a Dios: este es el culto espiritual que deben ofrecer. No tomen como modelo a este mundo. Por el contrario, transfórmense interiormente renovando su mentalidad, a fin de que puedan discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto” (Rom 12, 1-2).

Tal vez el despertar de la conciencia –la primacía del Espíritu– solo la podemos alcanzar como seres humanos a través de esta muerte; y la muerte supone dolor.

Lo podemos descubrir en nuestra experiencia personal: cada vez que hemos crecido humanamente (o espiritualmente, que es lo mismo), hemos pasado por situaciones dolorosas. El dolor atravesado nos dio otra comprensión de nosotros mismos y de la vida en general: en otras palabras nuestro nivel de conciencia se fue ampliando y profundizando. El aprendizaje y el crecimiento en comprensión y conciencia supone dolor. Es así para la gran mayoría de los seres humanos, aunque pueden haber experiencias de iluminación gratuitas sin pasar por el dolor. El Misterio no lo manejamos.

Lo que está ocurriendo en el mundo –aunque seamos en muchos casos inconscientes– es este despertar a través del dolor. Las situaciones de dolor que la humanidad está viviendo y soportando son facetas de la Gran Muerte.

Las dificultades para asumir la primacía del Espíritu y vivir desde ahí la dualidad son el camino necesario que necesita la nueva civilización. Son los “dolores del parto” usando la hermosa imagen del Pablo.

Sabemos que la creación entera, hasta el presente, gime y sufre dolores de parto. Y no sólo ella: también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente anhelando que se realice la plena filiación adoptiva, la redención de nuestro cuerpo” (Rom 8, 22-23).

En nuestra vida individual –microcosmos– ocurre lo mismo. Todas las situaciones de dolor que enfrentamos son los empujes del Espíritu que quiere emerger y manifestarse en plenitud. Es el Espíritu que desde las entrañas del cosmos acompaña la evolución del Universo.

Podemos colaborar con este empuje. Podemos ser más responsables de nuestra conciencia. Este camino de responsabilidad y conciencia nos ahorrará gran parte del dolor que el Espíritu utiliza para despertarnos.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

“HACIA UNA NUEVA CIVILIZACIÓN II” en ECLESALIA, 12/07/19

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“El hombre que suspiraba”, por Dolores Aleixandre

Martes, 21 de mayo de 2019

Me parece que  ya he escrito  algo con un título parecido, pero he vuelto a leer el texto del evangelio en que aparece Jesús suspirando y me vuelve el deseo de decir algo más sobre ese tema del suspirar. Me he puesto a pensar (invito a quien lo lea a hacer lo mismo) sobre cómo reaccionamos cuando algo nos impacienta, harta o exaspera y detecto varias modalidades: hay quien resopla (es mi caso)  ¡uffff!, inflando los carrillos y soltando el aire con fuerza; otros tensan el entrecejo para dejar ver su contrariedad; otros trasladan el enfado a sus pies y golpean el suelo con mayor o menor intensidad; otros braman por lo bajo y mascullan entre dientes y otros se levantan y se van dando un portazo. Veamos qué pasa en la escena de Marcos 8,11-13:  “Se presentaron los fariseos y comenzaron a discutir con Jesús, pidiéndole una señal del cielo, con la intención de tenderle una trampa.  Jesús, dando un profundo suspiro, dijo: -¿Por qué pide esta generación una señal? Os aseguro que a esta generación no se le dará señal alguna. Y dejándolos, embarcó de nuevo y se dirigió a la otra orilla”

            Están cuestionando la identidad de Jesús y su exigencia es clara: queremos una verificación experimental, demuestra tus competencias, haz algún milagro,  presenta algún portento,  ofrécenos una prueba irrefutable de que “el cielo” está de tu parte.

           Han dado en hueso: Jesús hace nunca un signo que no esté en relación con la corporalidad de la gente concreta: sus gestos tocan y transforman personas de carne y hueso y deja su interpretación, abierta y confiadamente, a quienes estén dispuestos a dejarse trabajar por lo que han visto, oído y experimentado.

               Por eso es tan inmediata y tan sonora su reacción que sube de lo más profundo de sí mismo antes de convertirse en palabras tajantes. El verbo griego anastenazo indica un movimiento de abajo hacia arriba, un suspiro/gemido que brota de las profundidades de su espíritu, como si estuviera buscando en lo más hondo de sí mismo fuerza para soportar tanto desaliento y tanta decepción. Lo que hace después equivale a un portazo: se da la vuelta y se monta en la barca para alejarse cuanto antes de aquel grupo indeseable.

              Pero es precisamente ahí,  cuando esperaba relajarse en compañía de los suyos, donde le espera algo peor y son sus propios amigos los que le decepcionan (“pero ¿qué he hecho yo para merecer esto?”, pensó quizá en sus adentros). Unos discípulos obtusos no entienden ni  una palabra de lo que él les dice y se dedican a comentar por lo bajo agobiados que solo llevan un pan (equivalente a “¡Vaya! Se nos ha descargado la batería del móvil…”). Y a él le brota de nuevo la impaciencia: “-¿Aún no entendéis ni comprendéis? ¿Es que tenéis embotada vuestra mente?  Tenéis ojos y no veis; tenéis oídos y no oís. ¿Es que ya no os acordáis?”.  El reproche por su desmemoria es grave: acaban de vivir junto a él el signo de los panes y peces  en el desierto, cuando todos los de aquella multitud  “comieron hasta saciarse, y llenaron siete cestos con los trozos sobrantes” (Mc 8,1-13). Si se han saciado en el banquete  ¿cómo es posible que den tantas vueltas a lo que les falta?  ¿Cómo pueden agobiarse si viaja en su misma  barca el  Excesivo, el Derrochador, el Desmedido, el Espléndido?

            Estamos en tiempo de Pascua. Es tiempo de despojarnos de lutos, agobios y pesadumbres, tiempo de decidirnos a tirar al fondo del lago abatimientos, decepciones y desánimos. No es tiempo de suspiros: alguien nos espera en la orilla con panes y peces preparados para nosotros.

Fuente  ALANDAR, Abril 2019

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Hay que salvar a Dios

Lunes, 15 de abril de 2019

Del blog de la Communion Béthanie:

En 1972, Maurice Zundel fue llamado al Vaticano por Pablo VI para predicar en el retiro de Cuaresma. Místico, teólogo, Maurice Zundel es un verdadero profeta del siglo XX.  En palabras del abbé Pierre: “Con él, nos encontrábamos en presencia de Alguien. Por su misma persona accedíamos casi naturalmente al misterio de Dios. A lo absoluto.

Os invitamos a seguir Maurice Zundel, paso a paso, hasta Pascua en este Año jubilar de la Misericordia…

Cristo en Auschwitz

Hay que salvar a Dios

Porque la Pasión de Jesucristo revela en el tiempo el amor eterno de Dios para con el hombre, Dios será eternamente crucificado mientras haya un único ser, una sola criatura que diga no. No hay parcialidad en Dios. Dios no es una madre que discierne entre sus hijos; cada criatura es el objeto de una ternura infinita y, mientras haya una sola que no sea recogida en las cosechas eternas, Dios será crucificado. Esto es el Infierno, el Infierno de Dios, el Infierno en la luz de la Cruz, el Infierno al cual condenamos a Dios y del cual absolutamente hay que librarlo. Es la única manera de escuchar la llamada de la Cruz. No se trata de un sacrificio ofrecido a Moloch por un inocente acosado y abandonado, se trata de esta inocencia del Dios revelado en Jesús. Se trata de la Pasión de un Dios que es madre, infinitamente más que todas las madres, y cuya justicia maternal contiene esta sustitución de la inocencia infinita a la culpabilidad ilimitada. Y si esto es verdad,  hay que revertir absolutamente todas las perspectivas: no es a nosotros, es a Dios a quien hay que salvar.  Hay que salvar a Dios de nosotros mismos, como es necesario salvar la música de nuestro ruido, la verdad de nuestros fanatismos y el amor de nuestra posesión. La Cruz finalmente es la cicatrización de todas las heridas que Dios noha cesado de sopotar en el curso de la Historia, ya que todos los males y las catástrofes que afectaron el Universo, la Vida y la humanidad, fueron otras tantas heridas en el Corazón de Dios.

David Trullo+Ecce Homo

Señor Jesús, Tú que consentiste que te hirieran, gracias por venir para habitar mi gran herida. Dame la gracia de abandonarme en Ti en la confianza, Tú que conoces el peso de los días y la dureza del camino …

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Maurice Zundel
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En mi

Viernes, 1 de marzo de 2019

Del blog Nova Bella:

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“Nada es más lento que el verdadero nacimiento de un hombre.”

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“Todo ser que haya vivido la aventura humana, vive en mí.”

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“Vuelvo a pensar en ti y te vuelvo a olvidar.”

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Marguerite Yourcenar
Memorias de Adriano

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Espiritualidad: Acción, Amor, Conocimiento

Viernes, 23 de noviembre de 2018

Del blog Amigos de Thomas Merton:

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“Comenzaremos por definir pragmática e incluso fenomenológicamente la espiritualidad como una manera determinada de enfrentarse a la condición humana. Expresando esta idea en términos más religiosos, podríamos decir que consiste en la actitud básica del hombre con respecto a su fin último… Una de las características que diferencia una espiritualidad de una religión establecida es que la primera tiene una mayor flexibilidad, pues se mantiene al margen de toda la serie de ritos, estructuras, etc., que son indispensables a toda religión. De hecho, una religión puede incluir diversas espiritualidades, pues la espiritualidad no está directamente ligada a ningún dogma o institución. Es más bien una actitud mental que puede adscribirse a religiones diferentes.

Podemos diferenciar tres formas de espiritualidad: de acción, de amor y de conocimiento, o, expresado en otros términos, espiritualidades centradas en la iconolatría, el personalismo y el misticismo.

1. Alguien puede intentar que su condición humana se desarrolle y perfeccione adoptando como modelo una imagen, un ídolo, un icono, que está al mismo tiempo fuera (atrayendo), dentro (inspirando) y arriba (dirigiendo). Es esto lo que da a la vida humana, a su carácter moral, pensamiento y aspiraciones, una orientación propia y un estímulo para la acción.

2. También se podría tratar de establecer otra clase de relación en lo que podemos denominar lo Absoluto, por llamarlo de algún modo.  Puede considerárselo como el misterio oculto en lo más profundo del alma humana, misterio que sólo puede descubrirse y hacerse efectivo por el amor, por una íntima relación personal, por el diálogo. En este caso, Dios no sólo es, por decirlo así, el polo esencial que orienta la personalidad humana, sino también su elemento constitutivo, pues no se puede vivir o ser sin amor y no se puede amar sin esta  dimensión de verticalidad que únicamente se realiza en el descubrimiento de la persona divina.

3. La tercera forma de espiritualidad subraya los derechos del pensamiento y las exigencias de la razón, o más bien, del intelecto o intuición; rechaza un Dios más o menos construido a la medida y necesidades del hombre y pretende penetrar en el análisis último del ser para encontrar allí una visión que dé al hombre la posibilidad de vivir en la plena aceptación de su propia humanidad”.

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Raimon Panikkar

La Trinidad.
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Sólo el Amor es digno de Fe.

Sábado, 22 de septiembre de 2018

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En primer lugar, el hombre se vuelve verdaderamente él mismo sólo porque es el interlocutor a quien Dios se dirige: como ha sido creado para esto, se adquiere, al convertirse en aquel que responde a Dios, plena y cabalmente en sí mismo. Él es el lenguaje del que Dios se sirve para dirigirle la palabra: ¿cómo podría jamás comprenderse a sí mismo de manera eminente?

Saliendo a la luz de Dios, entra en su propia luz, sin comprender (espiritualmente) su propia naturaleza o -por soberbia- su propia condición de criatura. Sólo la Redención puede salvar al hombre. El signo de Dios que se anula a sí mismo, haciéndose hombre y muriendo en medio del abandono más completo, explica la razón de que Dios haya aceptado bajar a este mundo, renunciando a sí mismo: respondía a su esencia y naturaleza absoluta manifestarse, en su infinita e incondicionada libertad, como el amor inconmensurable, que no es el bien absoluto puesto más allá del ser, sino que representa las dimensiones mismas del ser. Precisamente por eso el eterno prius de la Palabra divina de amor se esconde en una impotencia que concede el Prius a la criatura amada […].

La Palabra de Dios engendra la respuesta del hombre, convirtiéndose ella misma en correspondencia de amor que deja la iniciativa al mundo. Círculo vicioso, sin solución, por Dios y sólo por él pensado y realizado, que permanece eternamente por encima del mundo y precisamente por eso vive en el corazón del mundo. En el corazón está el centro: por eso adoramos el corazón de Jesús; su cabeza la adoramos sólo cuando está cubierta de llagas y de sangre, a saber: como revelación de su corazón.

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H. U. von Balthasar,
Sólo el amor es digno de fe,
Sígueme, Salamanca 1990.

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