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“Pedro Casaldáliga. Morir de pie como árboles”, por Evaristo Villar.

viernes, 29 de agosto de 2025
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Pedro Casaldáliga

«Pedro Casaldáliga no cabía en las fronteras. Ni en las geográficas ni en las del miedo. Catalán de nacimiento, amazónico por opción, dejó la comodidad para vivir al límite: allí donde la tierra se disputa a tiros, donde el río Araguaia es a la vez bautismo y cementerio, donde la selva es refugio y amenaza»


«Su vida fue un Evangelio escrito con barro, sudor y versos. Profeta descalzo, obispo sin anillo ni mitra, pastor que olía a pueblo. En su cuerpo cargó amenazas de muerte, en su voz llevó palabras que incomodaban a reyes y a prelados»

«A cinco años de su partida, su memoria sigue siendo semilla y estandarte. Porque Pedro no fue sólo un hombre que denunció; fue un hombre que amó hasta el escándalo. Y ese amor, radical y tierno, le dio la fuerza para vivir y, llegado el momento, morir de pie como los árboles»

| Evaristo Villar.

Orilla de eternidad

Ocho de agosto. Cinco años sin su voz, y sin embargo, más presente que nunca. Pedro Casaldáliga duerme junto al Araguaia, en la pura tierra, territorio de los indios Karajá, en el Mato Grosso amazónico. No hay mausoleo, no hay mármol: sólo una cruz de madera clavada como un verso que la lluvia lee despacio.

El río, testigo de fugas y bautismos, arrulla su tumba. Allí la tierra guarda, como un secreto fértil, la memoria de un hombre que fue raíz y viento. Poeta, profeta, místico y pastor, caminó sin más escolta que la fe, defendiendo a los posseiros, a los sin-poder, a los que no figuran en ningún censo.

Cuando las balas y las amenazas llegaron, el papa Pablo VI habló desde Roma con decisión y contundencia: «Quien toca a Pedro, toca a Pablo». No era protocolo: tocar a Pedro era herir a la Iglesia más comprometida que late en el corazón de los que sufren.

Casaldáliga en su casa

Evangelio del reverso

Pedro abría la Biblia como quien abre una herida. “El Espíritu del Señor está sobre mí… me ha enviado a anunciar la buena noticia a los pobres, a liberar a los oprimidos” (Lc 4,18). No lo interpretaba desde la comodidad: lo vivía a pie descalzo, bajo el sol y la amenaza.

Su Evangelio no cabía en los altares dorados: se rezaba en los campamentos de lona negra, en las chozas de barro, en las asambleas a la orilla del río. Allí aprendió que la cruz no es un adorno, sino el peso real de la historia sobre los hombros de los pueblos crucificados.

Pensar desde el reverso de la historia es mirar el mundo desde abajo, desde la última fila, donde los títulos no valen y la palabra “hermano” es más fuerte que cualquier decreto. Allí descubrió que el poder fabrica mentiras, que la ley se vende, y que la verdad, si no incomoda, no sirve.

«En las aldeas lo llamaban hermano; en los despachos, agitador»

En las aldeas lo llamaban hermano; en los despachos, agitador. Él sabía que ambas cosas eran ciertas. Su táctica: ternura con filo. Amor que incomoda, amor que desobedece.

Fraterna y subversiva

Su vida fue “fraterna y subversiva: fraterna, porque nadie quedaba fuera de su abrazo; subversiva, porque ese abrazo desobedecía las fronteras y las jerarquías. Denunció desalojos como si fueran crucifixiones de hoy, y a cada expulsión le respondió con campamentos de dignidad.

Sus cartas pastorales eran evangelios insurrectos, poemas de combate, salmos escritos con barro y sudor. Hablaba de la tierra como sacramento, y de la lucha como liturgia.

No teman a los que matan el cuerpo” (Mt 10,28), repetía. Y él mismo no temió. Morir de pie como los árboles era para Pedro un modo de vida: con raíces profundas en la tierra y ramas abiertas al cielo. Sabía que la coherencia sangra, pero la mentira mata.

Reino en la frontera

Su último viaje fue ligero: llevaba sólo la certeza de que la injusticia y la muerte no tienen la última palabra. El Araguaia, testigo de sus lágrimas y sus carcajadas, lo recibió como un hijo que regresa.

Hoy su nombre navega en las canoas de los Karajá, arde en las marchas campesinas, se pronuncia en las oraciones comunitarias. Pedro sabía —y ahora lo sabe para siempre— que el Reino comienza en la orilla, en el reverso, en la última fila… donde el amor es siempre un acto de rebelión.

«Hoy su nombre navega en las canoas de los Karajá, arde en las marchas campesinas, se pronuncia en las oraciones comunitarias»

Y allí, en la Amazonía que lo adoptó, Pedro sigue siendo árbol: raíz que resiste, sombra que acoge, fruto que alimenta, viento que susurra al oído de los vivos: no calléis, no os rindáis, no temáis.

Epílogo

No dejó herencias, dejó caminos. No construyó templos, construyó comunidad. No firmó tratados, firmó vidas con su presencia. La suya fue una santidad sin escaparates, una profecía que nunca se rindió al aplauso.

Pedro vive en cada gesto de justicia que germina en el barro, en cada voz que se alza contra el miedo, en cada abrazo que atraviesa fronteras. Y como los árboles que mueren de pie, Pedro sigue de pie en la memoria de los pueblos de América Latina.

Fuente Religión Digital

Espiritualidad, General, Iglesia Católica , ,

Festividad de La Asunción

viernes, 15 de agosto de 2025
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ASUNCION

Plenitud de agosto,
vuelo de Asunción.
Bodega con mosto
de tu Corazón.

Rutas de Araguaia,
con mi pueblo en cruz.
Mi «seca» y tu playa:
la Paz de Jesús.

Lograda María,
llegada Asunción,
que reclama y guía
nuestra romería
de Liberación.

*

Pedro Casaldáliga

***

No cabe duda de que la Virgen María está en el cielo. Cómo ocurrió no lo sabemos. Y, ya que el Espíritu Santo no nos ha dicho nada acerca de esto, no lo podemos hacer artículo de fe… Es suficiente saber que ella vive en Cristo.”

*

Martín Lutero,
1483-1546

***

***

María de todos nuestros deseos
y de todas nuestras esperanzas …

Te saludo María,
madre de todos nuestros deseos de ser felices.
Eres la tierra que dice sí a la vida.
Eres la humanidad que consiente en Dios.
Eres la fruta de las promesas del pasado
y el futuro de nuestro presente.
Eres la fe que acoge lo imprevisible,
eres la fe que acoge lo invisible

Te saludo María,
madre de todas nuestras búsquedas
de este Dios imprevisto.
Del Templo donde lo pierdes,
al Calvario donde es colgado
su camino te parece una locura.
Eres cada uno de nosotros que busca a Jesús,
sin comprender bien su vida y sus palabras.
Eres la madre de las oscuridades de la fe,
tú quien observas todos los acontecimientos en tu corazón,
profundizas y meditas todos nuestros ” ¿por qué? ”
Y quien confía en el futuro de Dios, tu Señor.

Te saludo María,
madre de todos nuestros sufrimientos.
Eres la mujer de pie
al pie del hombre crucificado,
eres la madre de todos los que lloran
la inocencia masacrada y el preso torturado.

Te saludo María,
madre de Jesús y del discípulo que creyó.
Eres la madre de los Hombres y de la Iglesia,
estás en la encrucijada de la historia de la salvación
que Dios inventa desde Abraham y Moisés.

Te saludo María,
madre de todos nuestros pentecostés.
Eres, con los apóstoles,
la Iglesia que ruega y acoge los dones del Espíritu Santo.

Te saludo María,
madre de todas nuestras esperanzas.
Eres la estrella radiante de pueblo en marcha hacia Dios.
Eres el anuncio de la humanidad transfigurada,
eres el éxito de la creación
que Dios hizo para su eternidad.

*

Michel Hubaut
Oración extraída de «Cristo nuestra felicidad, aprender a orar con san Francisco de Asís y Santa Clara de Asís», Éditions Fayard, 1986

*

***

María, en su canto de alabanza, no engrandeció a Dios sólo de una manera abstracta por haber «levantado a los humildes» y haber «llenado de bienes a los hambrientos», sino que lo hizo indudablemente también porque conocía esta bajeza ante Dios mejor que cualquier otra criatura: Dios, el poderoso, en efecto, «ha mirado la humildad de su sierva», y por esa mirada proyectada sobre ella, no por su ensalzamiento, ella se alegra por «la grandeza del Señor». Si bien María era materialmente pobre, no se alegra por los dones materiales que le fueron concedidos […], sino por el don inaudito de una maternidad mesiánica, que no era tanto un don hecho a ella personalmente como un acto de misericordia hacia su «siervo Israel», que ha obtenido la «semilla de Abrahán»por la que había suspirado tanto tiempo. En su opción en favor de los pobres, María es perfectamente ella misma, no se ha alienado en absoluto en «otra María».

Sabe que ha llegado a ser Madre de una manera única e incomparable por pura gracia, y Madre no sólo de su único Hijo, sino, en él, de todos aquellos que mediante él y en él se han convertido en hijos e hijas de Dios en la Iglesia. (Y cuando aquí hablamos de Iglesia, sus confines permanecen indefinidos, porque la gracia de la redención de Cristo ha llegado, en efecto, a todos los hombres que nacieron antes que él y después de él.) «La mediación de María está ligada, efectivamente, a su maternidad, posee un carácter específicamente materno» (Redemptoris Mater 38) y, por eso, ella es el centro de la «comunión de los santos», «está como envuelta por toda la realidad de la comunión de los santos» (Redemptoris Mater 41), de esa capacidad de ser-para-los-otros en el Reino de Dios como coronamiento sobrenatural de la estupenda posibilidad ya en el plano natural, o sea, de la capacidad de poderse apoyar y ayudar recíprocamente.

*

H. U. von Balthasar, «Comentario a la encíclica “Redemptoris Mater”», en H. U. von Balthasar – J. Ratzinger, María. El sí de Dios al hombre. Introducción y comentario a la encíclica«Redemptoris Mater», Brescia 31988, pp. 56ss, passim)

***

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“Las causas por las que luchó Pedro Casaldàliga”, por Juan José Tamayo

miércoles, 13 de agosto de 2025
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Leído en su blog:

En el quinto aniversario de su muerte

Pedro Casaldáliga fue más allá y antepuso las causas humanitarias a su propia vida. “Mis causas son más importantes que mi vida”, acostumbraba a decir»

«Sus causas nada tenían que ver con asuntos eclesiásticos de miradas estrechas, como la crisis de sacerdotes, mantener el estatus clerical, preocuparse por la enseñanza de la religión católica en la escuela, mandar al infierno a las mujeres pobres que interrumpían el embarazo, calificar a las personas homosexuales de enfermas…«

Juan José Tamayo

Soy un ser humano y nada humano me es ajeno”, dejó escrito el escritor romano-africano Publio Terencio en su comedia El enemigo de sí mismo. Pedro Casaldáliga fue más allá y antepuso las causas humanitarias a su propia vida.Mis causas son más importantes que mi vida”, acostumbraba a decir. Quiero recordar esas causas precisamente estos días en que conmemoramos el quinto aniversario de su fallecimiento. No, no era una frase retórica y hueca, sino la expresión de su práctica liberadora en defensa de las causas de las personas más vulnerables, de los colectivos empobrecidos y de los pueblos oprimidos. Por muy difíciles que parecieran, no dio ninguna por perdida.

Sus causas nada tenían que ver con asuntos eclesiásticos de miradas estrechas, como la crisis de sacerdotes, mantener el estatus clerical, preocuparse por la enseñanza de la religión católica en la escuela, mandar al infierno a las mujeres pobres que interrumpían el embarazo, calificar a las personas homosexuales de enfermas, reclamar al Estado brasileño la asignación tributaria para el culto y el clero, firmar un Concordato entre la Santa Sede y Brasil para defender los derechos de la Iglesia, reclamar privilegios para un mejor servicio religioso, condenar el divorcio, las relaciones prematrimoniales y los métodos anticonceptivos, convertir a la fe cristiana a los indígenas, a los campesinos, a los afrodescendientes.

Las grandes causas por las que luchó Pedro Casaldáliga tenían que ver con los megaproblemas sufridos por la humanidad. Las resumo en el siguiente decálogo.

La causa de la tierra en defensa de los campesinos y en lucha contras grandes haciendas y las multinacionales explotadoras del territorio. Casaldáliga fue uno de los creadores de la Comisión de la Tierra dentro de la Conferencia de Obispos Brasileños y apoyó las luchas y reivindicaciones del Movimiento sin Tierra. Denunció el caciquismo y la esclavitud laboral a la que estaban sometidos los “posseiros”. Exigió el reconocimiento de los derechos y la dignidad de la Pacha Mama, que no puede ser objeto de compra-venta, sino que es tierra sagrada y fuente de vida y, por tanto, no sometida a transacciones comerciales en beneficio de los latifundistas.

La causa de la dignificación y emancipación de las mujeres oprimidas múltiplemente por el patriarcado, el machismo familiar, el capitalismo, el colonialismo, el cristianismo institucional, el poder político, etc. Centró su lucha en la liberación de las mujeres campesinas, indígenas, negras, religiosas sometidas al patriarcado religioso, prostitutas, etc. A la hora de referirse a Dios cambió el lenguaje sexista y excluyente de Dios Padre” por el inclusivo “Dios Padre y Madre”, que incorporaba a todas las mujeres marginadas por razones de género, etnia, cultura, identidad sexual, clase social, etc.

Casaldáliga, en su casa

La causa de las comunidades indígenas y negras. La defensa de estas comunidades le supuso una permanente persecución por parte de los “fazendeiros”, constantes amenazas de muerte, abandonos temporales de su domicilio hasta el punto de que la propia presidenta de Brasil Dilma Rousseff apoyó su salida de la Prelatura de Sâo Félix do Araguaia. A ambas comunidades les dedicó dos misas: Misa de la Tierra sin Males y Misa de los Quilombos. Casaldáliga se identificó con las causas de la gente empobrecida de ese pedazo de tierra marginal brasileña, donde se enterró como el grano de trigo y luchó por ella hasta el final.

Defendió la globalización desde abajo, desde las víctimas, la globalización de las luchas de resistencia populares. Desde el rincón del Matto Grosso dispuso de una información excelente, hizo lúcidos análisis de la coyuntura internacional

Las causas de todos los crucificados y las crucificadas de la tierra. Levantó la voz allí donde eran transgredidos los derechos humanos y sociales, los derechos de los pueblos. Defendió la globalización desde abajo, desde las víctimas, la globalización de las luchas de resistencia populares. Desde el rincón del Matto Grosso dispuso de una información excelente, hizo lúcidos análisis de la coyuntura internacional en cada momento y emitió declaraciones públicas de solidaridad con los colectivos y personas que vivían en situaciones de pobreza y de falta de libertad en cualquier lugar del mundo sin distinción de credos.

La causa de los mártires. En su recuerdo subversivo creó la caminada de los mártires, a quienes citó personalmente en este poema: “En su rostro, el rostro cotidiano del pueblo,/ junto a él, colegas de combate./ Joâo Bosco, Margarida,/ Rodolfo, Gringo, Tiâo,/ Josimo, Chico,/Santo/… ¡Tantos! ¡Tantas!/ Sâo Romero celebra Eucaristía/ en el altar del Continente,/ como la de los Mayas redivivos./ Marçal empuña el millo,/ pan nuestro de Amerindia./ Las herramientas gritan,/ la fuerza del trabajo organizado,/ el poder fraterno de las manos unidas”.

Máquina de escribir de Casaldáliga

La memoria martirial de Casaldáliga comienza con Jesús de Nazaret, el Jesús Pobre solidario con los pobres, el crucificado con los crucificados de la historia, el Jesús Mártir, el protomártir del cristianismo. Fue el Jesús Mártir el que le condujo a “San  Romero de América Pastor y Mártir nuestro… pobre pastor glorioso, asesinado a sueldo, a dólar, a divisa, como Jesús, por orden del Imperio”.

La causa del diálogo interreligioso, intercultural e interétnico. Casaldáliga no impuso su fe ni afirmó que su religión fuera la única verdadera. Respetó y puso en diálogo las cosmovisiones, espiritualidades y sabidurías de las comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas y reconoció sus deidades. Nombró al Dios de todos nombres. Así comienza la Misa de los Quilombos:

En nombre del Dios de todos los nombres: Yahvé,/ Obatalá,/ Olorum,/ Oió…/ En nombre del Dios/ que a todos los hombres nos hace de la ternura y del polvo./ … En nombre del Pueblo que espera,/ en la gracia de la Fe,/ a la voz de Xangó,/ el Quilombo-Pascua que lo libertará”.

La causa de las revoluciones del continente latinoamericano. Con su práctica liberadora al servicio de los oprimidos Casaldáliga rompió la vieja incompatibilidad entre ser cristiano y ser revolucionario. Él estuvo presente, incluso físicamente, en la mayoría de los procesos revolucionarios de América Latina de las últimas décadas, y los animó como cristiano y revolucionario en una síntesis armónica: Cuba, Nicaragua, Frente Zapatista, El Salvador, etc.

Desde la fidelidad al Evangelio logró la síntesis entre lo que muchos consideran irreconciliable: revolución y canción, evangelio y subversión, conciencia cristiana y compromiso liberador

Desde la fidelidad al Evangelio logró la síntesis entre lo que muchos consideran irreconciliable: revolución y canción, evangelio y subversión, conciencia cristiana y compromiso liberador. Así lo confiesa él mismo con su proverbial sinceridad poética: “Con un callo por anillo,/ monseñor cortaba arroz./ ¿Monseñor ‘martillo y hoz’? Me llaman./ Me llamarán subversivo./ Y yo les diré: lo soy./ Por mi pueblo en lucha, vivo./ Con mi pueblo en marcha, voy./ Tengo fe de guerrillero/ y amor de revolución./ Y entre Evangelio y canción/ sufro y digo lo que quiero”.

Supo compaginar igualmente lo local y lo global en una síntesis que para sí quisieran muchos políticos de la escena internacional, cuyos discursos grandilocuentes se quedan en una universalidad abstracta, y no pocos gobernantes regionales, cuya actuación no trasciende el estrecho escenario local. Pegado a la tierra del Mato Grosso, donde llegó como misionero a finales de los sesenta del siglo pasado, se caracterizó por la internacionalidad.

La causa del reino de Dios, que le llevó a luchar contra el Imperio, contra todos los imperios, contra el neoimperalismo, que es más poderoso, más omnímodo, más global y más inicuo que el viejo imperialismo. Su consigna en este sentido no podía ser más clara y exigente: “Cristianamente hablando -afirma- la consigna es muy clara (y exigente) y Jesús de Nazaret nos la ha dado: contra la política opresora de cualquier imperio, la política liberadora del Reino. Ese Reino del Dios vivo, que es de los pobres y de todos aquellos y aquellas que tienen hambre y sed de justicia. Contra la ‘agenda’ del Imperio, la ‘agenda’ del Reino”.

Su “oda a Reagan” comienza con la excomunión del presidente de Estados Unidos: “Te excomulgan conmigo los poetas, los niños, los pobres de la tierra”, y termina declarando a Reagan el último (y grotesco) emperador: “Yo juro por la sangre de su Hijo,/ que otro Imperio mató/ y juro por la sangre de América Latina/ preñada de auroras hoy,/ que tú serás el último (grotesco) emperador”.

La causa del reino de Dios de Casaldáliga fue antiimperial, contra-hegemónica. Así, cual David contra Goliat, desnudó a los Imperios que, por muy poderosos que se crean, tienen los pies de barro.

La causa de lavida, mientras era amenazado, casi a diario, de muerte. Cuanto más arreciaban las amenazas de muerte, más vida rezumaba, más apostaba por la vida. La poesía fue su mejor defensa frente a la muerte, su arma incruenta más desmitificadora de la muerte. Consciente de que los pobres, los indios, mueren antes de tiempo, como dijera Bartolomé de Las Casas, defendió la vida de estos con tesón y pasión. Fue precisamente la defensa del derecho a la vida, y de una vida digna, humana, la de quienes la tenían más amenazada la razón por la que se sintió amenazado de muerte por los cuatro costados.

Y su respuesta no fue otra que el desafío que puede sonar a arrogancia, como expresa en el “Romancillo de la muerte”, tan lorquiano: “”Ronda la muerte, ronda/ la muerte rondera ronda./ Lo dijo Cristo/ antes que Lorca./ Que me rondarás morena,/ vestida de miedo y sombra./ Que te rondaré, morena,/ vestido de espera y gloria./ Frente a la Vida,/ ¿qué es tu victoria?/… ¡Tú nos rondarás,/ pero  te podremos”. Es la más bella y certera traducción comprometida del desafío de Pablo de Tarso a la muerte, cuando le dice en plan desafiante: “¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde tu aguijón?”.

Cercado por la violencia de los poderosos, Casaldáliga ejerció su tarea pacificadora a través de la no-violencia activa, siguiendo la estela de los grandes pacifistas de la historia

La causa de la paz, inseparable de la justicia.Cercado por la violencia de los poderosos, Casaldáliga ejerció su tarea pacificadora a través de la no-violencia activa, siguiendo la estela de los grandes pacifistas de la historia: Buda, Confucio, Sócrates, Jesús de Nazaret, Francisco de Asís, Gandhi, Luther King, Juan XXIII, monseñor Romero, las religiosas estadounidenses Dorothy Kasel, Ita Ford, Maura Clark, Jean Donovan asesinadas en El Salvador, Ignacio Ellacuría y sus compañeros jesuitas y las dos mujeres salvadoreñas, Teresa de Calcuta, los místicos y las místicas de todas las religiones, etc.

Sometido a la vigilancia vaticana por espías del “sistema eclesiástico”, mantiene su radicalismo evangélico sin romper ningún puente de comunicación, que le permitió avanzar en todas las direcciones bajo el señuelo de la paz basada en la justicia.

La causa de la utopía, teniendo como meta “el Evangelio, que es una utopía mayor”. Casaldáliga se definía como “hombre de esperanza” y “obrero de la utopía”. Los pobres le enseñaron a serlo y los mártires se lo confirmaron. Practicó la esperanza como principio ínsito en la realidad y como virtud del del optimismo militante en dirección a la utopía, pero entendida no como quimera, sino como “un proceso esperanzado que navega hacia un ‘lugar otro’, “utopía necesaria como el pan de cada día”, afirma remedando a Gabriel Celaya. En el discurso de recepción del doctorado honoris causa, que le concedió la Universidad de Campinas (Brasil) el año 2000 proclamó su “pasión por la utopía”.

Como obrero de la utopía, soñó con sueños despiertos. Uno de ellos lo tuvo al llegar a Roma en la visita al Papa. Fue el sueño de una “Iglesia vestida solamente de Evangelio y sandalias”, confesándose antes “pecador”:

Yo pecador y obispo, me confieso de haber llegado a Roma con un bordón agreste, de sorprender el Viento entre las columnas, de haber llegado a Asís, cercado de amapolas. Yo, pecador y obispo, me confieso de soñar con la Iglesia vestida solamente de Evangelio y sandalias, de creer en la Iglesia, a pesar de la Iglesia, algunas veces; de creer en el Reino, en todo caso, caminando en la Iglesia. Y como meta el Evangelio, que es “una utopía mayor”.

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“Religiosidad popular: un poliedro para discernir”, por Guillermo Jesús Kowalski

viernes, 16 de mayo de 2025
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De su blog Poliedro y periferia:

La Religiosidad que el Pueblo siente como suya, no como propiedad clerical o del mercado turístico o de ideologías nostálgicas.

Religiosidad Popular: ¿Opio o Semilla Redentora?

La religiosidad popular puede ser tanto un opio alienante y domesticador o una semilla de cambio personal y social, dependiendo de si despierta conciencia crítica o entretiene con un ritualismo que adormece a un Pueblo en el seguimiento de Cristo hacia el Reino de Dios.

La religiosidad popular sirve en tanto y en cuanto busca una identidad de Pueblo que recoge a los heridos del camino, que deja de ser sumisa y vivir de temores reverenciales para patear las mesas de los mercaderes del templo, que busca activamente la paz y el diálogo en vez de la callada aceptación del armamentismo y los tambores de guerra, que construye un mundo nuevo de justicia con las víctimas y descartados de la historia, en este momento especialmente con los migrantes del mundo, profetas de una nueva era de la historia.

Los riesgos actuales de una religiosidad popular que no evoluciona evangélicamente, incluyen el misticismo pasivo, el culto al sufrimiento y la manipulación política y clericalista. En cambio, su potencial liberador debe reencontrarse en la memoria que cambia las cosas, en la espiritualidad encarnada y en la teología desde los pobres, a quienes Jesús pone como centro de atención. A partir de Él, el centro está en las periferias y la actitud es la de hospital de campaña

Religiosidad Popular Actual: Luces y Contradicciones

  • La religiosidad popular actual refleja tanto la fe auténtica del pueblo como las distorsiones del poder y la alienación, necesitando un discernimiento crítico, una purificación y conversión, como todas las cosas que hacemos los seres humanos, aún las que iniciamos con la mayor nobleza.
  • Hay luces donde el Pueblo Encarna el Evangelio de Cristo pobre con los pobres. Expresiones en las que el Pueblo siente como suyas, no como propiedad clerical o del mercado turístico o de ideologías nacionalcatólicas nostálgicas. Es una memoria rebelde, como lo fue en los inicios y no un aburguesado espectáculo for export.
  • Es una celebración que genera comunidad, espacios festivos donde el pueblo recupera su identidad fraterna abierta, frente a la globalización deshumanizante e individualista. Es «el pueblo que lee la Biblia con los pies en la tierra y las manos en la masa». (Carlos Mesters)
  • Las contradicciones son la fe mercantilizada, el opio espiritual que adormece con magia barata y el moralismo burgués del cual dice Jesús ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello! (Mt 23). De este modo hay una religiosidad que puede convertirse fácilmente en un Sistema que secuestra la Fe y que incluso bendice teologías de la prosperidad para legitimar un orden social injusto o mesianismos políticos con presidentes y líderes que usan lo que les conviene de la Biblia para justificar al 1% que acapara la riqueza del mundo y sus atropellos a la dignidad de los pobres y de los pueblos.

Discernimiento Teológico: Preguntas Clave

Para discernir la autenticidad de la religiosidad popular, es crucial preguntar si acerca al pueblo a la opción por los pobres, si despierta conciencia crítica o adormece, y si es profética o funcional al sistema. La Religiosidad adormece cuando se encierra en un Misticismo pasivo: Peregrinaciones o fiestas patronales que se reducen a folclore sin compromiso (ej.: gastar millones en cohetes para la Virgen mientras hay tantas necesidades sociales).

También distrae con el Culto al sufrimiento, donde la imagen de un Cristo ensangrentado es usada para enseñar «resignación» pasiva en vez de lucha contra las causas de la cruz (pobreza, violencia). Finalmente, esteriliza cuando es un instrumento de manipulación política en la que Gobiernos o iglesias usan la fe popular para controlar al pueblo (ej.: el PRI en México con la Virgen de Guadalupe, o el fascismo católico en España). «La religiosidad puede ser usada para domesticar, si no se liga a la praxis liberadora» (P. Freire)

Religiosidad Popular y Migración: Una Crítica a la Xenofobia

La religiosidad popular puede ser manipulada para excluir a los migrantes. Se convierte así en parte de una idolatría nacionalista, traicionando el Evangelio y contradiciendo el ejemplo de Jesús como migrante. Las raíces idolátricas incluyen los actuales nacionalismos patrioteristas de moda que convierten la patria en un becerro de oro moderno y el uso de la Biblia para justificar la xenofobia, culpabilizando al pobre y al inmigrante, haciéndolos chivos expiatorios de sus proyectos egoístas e ignorantes.

Como gritaba Monseñor Romero: «Ningún gobierno tiene derecho a llamarse cristiano si hace de la frontera un muro de muerte«. Una fe que no llora con los deportados, no celebra con los sobrevivientes y no lucha por la justicia con los migrantes, que renovarán nuestros países cansados y asqueados de consumismo, no es fe: es fascismo disfrazado de piadoso. Como escribió Casaldáliga: «El cielo tendrá fronteras abiertas o no será cielo«.

Sanando la Religiosidad Enferma: Inclusión y Memoria

Hacen falta procesiones de Semana Santa que recuerden a los mártires actuales (ej.: en El Salvador, llevan fotos de Romero junto al Cristo yacente). Decía Gustavo Gutiérrez: «El pueblo no espera pasivamente su liberación: la celebra, la canta y la lucha en sus fiestas«. Como ejemplos tenemos cómo en México, el Día de Muertos que honra a los caídos por la violencia del Estado, en Brasil, las romerías de la Tierra Sin Males mezclan fe y lucha por la reforma agraria.

Procesiones que no se vinculan a ninguna situación social de injusticia actual, son solo una anécdota pintoresca que entretiene, una vanidad identitaria que engaña. Para sanar las heridas del caminar y las enfermedades de la religiosidad popular, es necesario practicar la memoria subversiva, recordando que la Sagrada Familia fue pobre e inmigrante, y reformular ritos que los incluyan con sus bagajes de sabiduría. Hay que discernir si nuestras parroquias son albegues que incluyen o aduanas clericalistas y autorreferenciales.

¡El Pueblo de Dios es Teólogo, pero hay que Despertarlo! Porque La religiosidad popular no es inocente: puede ser instrumento del sistema o motor del Reino. La diferencia está en si lo mantiene de rodillas (adorando imágenes sin cuestionar ídolos del capital) o ayuda a levantar para caminar (como María, que tras la Anunciación «se fue de prisa» a servir – Lc 1:39). «Dios no quiere flores en los altares, sino justicia en las calles«. (Frei Beto). El desafío es si nuestras comunidades viven una fe de adorno “identitario” o de lucha y si nos planteamos cómo convertir las tradiciones en herramientas de liberación permanente.

Guillermo Jesús Kowalski

Religión Digital

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1º de Mayo: San José Obrero

jueves, 1 de mayo de 2025
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En la fiesta del 1º de Mayo, no podemos olvidarnos de que Jesús de Nazaret era un obrero, de estirpe de obreros, encallecidas sus manos con el trabajo diario, solidario con los que sufrían las injusticias y el desprecio, hermano de los “anawim“…

UnNacimientoQueCambioElMundo006

Vivías del trabajo cotidiano,
fuiste un trabajador, un simple obrero;
¿tu fidelidad?: –“es José el carpintero”-,
un humilde currante, un artesano.

Trabajo en el que fuiste nuestro hermano;
un trabajo de honrado jornalero
que en todo cuanto hace pone esmero,
porque sabe que Dios usa su mano.

Patrono del trabajo y su salmista,
-manos callosas y dedo vendado-
enseña al hombre de hoy, tan derrotista,
a vivir su trabajo ilusionado,
más alegre, cristiano y optimista,
más solidario y más humanizado.

*

JESÚS ADOLESCENTE EN EL TALLER DE JOSÉ.-John Everett Millais

*

Y EL VERBO SE HIZO CLASE

En el vientre de María

Dios se hizo hombre.

Y en el taller de José

Dios se hizo también clase.

*

Pedro Casaldáliga,
“Fuego y ceniza al viento. Antología espiritual”,
Sal Terrae, 1984,

***

En aquel tiempo, Jesús fue a su pueblo y se puso a enseñarles en su sinagoga. La gente, admirada, decía:

¿De dónde le vienen a éste esa sabiduría y esos poderes milagrosos? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿No están todas sus hermanas entre nosotros? ¿De dónde, pues, le viene todo esto?

Y los tenía desconcertados. Pero Jesús les dijo:

+ Un profeta sólo es despreciado en su pueblo y en su casa.

Y no hizo allí muchos milagros por su falta de fe.

*

Mateo 13,54-58

***

Dios creó al hombre no para vivir aisladamente, sino para formar sociedad. De la misma manera, Dios «ha querido santificar y salvar a los hombres no aisladamente, sin conexión alguna de unos con otros, sino constituyendo un pueblo que le confesara en verdad y le sirviera santamente».

Desde el comienzo de la historia de la salvación, Dios ha elegido a los hombres no solamente en cuanto individuos, sino también en cuanto miembros de una determinada comunidad. A los que eligió Dios manifestando su propósito, denominó pueblo suyo (Ex 3,7-12), con el que además estableció un pacto en el monte Sinaí.

Esta índole comunitaria se perfecciona y se consuma en la obra de Jesucristo. El propio Verbo encarnado quiso participar de la vida social humana.

Asistió a las bodas de Caná, bajó a la casa de Zaqueo, comió con publicanos y pecadores. Reveló el amor del Padre y la excelsa vocación del hombre evocando las relaciones más comunes de la vida social y sirviéndose del lenguaje y de las imágenes de la vida diaria corriente.

Sometiéndose voluntariamente a las leyes de su patria, santificó los vínculos humanos, sobre todo los de la familia, fuente de la vida social. Eligió la vida propia de un trabajador de su tiempo y de su tierra […].

Sabemos que, con la oblación de su trabajo a Dios, los hombres se asocian a la propia obra redentora de Jesucristo, quien dio al trabajo una dignidad sobreeminente laborando con sus propias manos en Nazaret.

De aquí se deriva para todo hombre el deber de trabajar fielmente, así como también ei derecho al trabajo. Y es deber de la sociedad, por su parte, ayudar, según sus propias circunstancias, a los ciudadanos para que puedan encontrar la oportunidad de un trabajo suficiente.

Por último, la remuneración del trabajo debe ser tal que permita al hombre y a su familia una vida digna en el plano material, social, cultural y espiritual, teniendo presentes el puesto de trabajo y la productividad de cada uno, así como las condiciones de la empresa y el bien común.

*

Gaudium et spes, 32 y 67

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Giuseppe Pelliza da Volpedo: “El cuarto estado” (1901). Milán.

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Miércoles de Ceniza

miércoles, 5 de marzo de 2025
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Hoy, miércoles de Ceniza, cuando se nos imponga sobre nuestra frente la ceniza penitencial, pensemos en qué es en realidad cumplir el mandato de “Conviértete y cree en el Evangelio”“Amaos los unos a los otros como yo os he amado” que nos pide Jesús.

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“Recuerda que eres polvo” ¡y algo más!
¡Ayuna del ayuno! ¡Sal del miedo!
¡Rasga las vestiduras… de los demás!
¡Echarte todavía más ceniza, no puedo!

*

Pedro Casaldáliga
Clamor Elemental.
Editorial Sígueme, 1971

Miercoles de Ceniza

 

 

Para mí, Señor, no es necesario el Miércoles de Ceniza
porque ni un solo día de la semana me olvido
de que fui barro en tu mano.
Y lo único que realmente necesito es que no lo olvides Tú

*

Dulce María Loynaz
Poema LXXXIX

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***

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

+ Cuidad de no practicar vuestra «justicia« para que os vean los hombres, porque entonces vuestro Padre celestial no os recompensará. Por eso, cuando des limosna, no vayas pregonándolo, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para que los alaben los hombres. Os aseguro que ya han recibido su recompensa. Tú, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha. Así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará.

Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su recompensa. Tú, cuando ores, entra en tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará.

Cuando ayunéis, no andéis cariacontecidos como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que la gente vea que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su recompensa. Tú, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, de modo que nadie note tu ayuno, excepto tu Padre, que ve en lo escondido. Y tu Padre, que ve hasta lo más escondido, te premiará.

*

Mateo 6,1-6.16-18

***

Arrepentimiento no equivale a autocompasión o remordimiento, sino a conversión, a volver a centrar nuestra vida en la Trinidad. No significa mirar atrás disgustado, sino hacia adelante esperanzado. Ni es mirar hacia abajo a nuestros fallos, sino a lo alto, al amor de Dios. Significa mirar no aquello que no hemos logrado ser, sino a lo que con la gracia divina podemos llegar a ser […].

El arrepentimiento, o cambio de mentalidad, lleva a la vigilancia, que significa, entre otras cosas, estar presentes donde estamos, en este punto específico del espacio, en este particular momento de tiempo. Creciendo en vigilancia y en conocimiento de uno mismo, el hombre comienza a adquirir capacidad de juicio y discernimiento: aprende a ver la diferencia entre el bien y el mal, entre lo superfluo y lo esencial; aprende, por tanto, a guardar el propio corazón, cerrando la puerta a las tentaciones o provocaciones del enemigo. Un aspecto esencial de la guarda del corazón es la lucha contra las pasiones: deben purificarse, no matarse; educarse, no erradicarse. A nivel del alma, las pasiones se purifican con la oración, la práctica regular de los sacramentos, la lectura cotidiana de la Escritura; alimentando la mente pensando en lo que es bueno y con actos concretos de servicio amoroso a los demás. A nivel corporal, las pasiones se purifican sobre todo con el ayuno y la abstinencia.

La purificación de las pasiones lleva a su fin, por gracia de Dios, a la “ausencia de pasiones”, un estado positivo de libertad espiritual en el que no cedemos a las tentaciones, en el que se pasa de una inmadurez de miedo y sospecha a una madurez de inocencia y confianza. Ausencia de pasiones significa que no somos dominados por el egoísmo o los deseos incontrolados y que así llegamos a ser capaces de un verdadero amor.

*

K. Ware,
Diré Dios hoy. El camino del cristiano,
Magnano 1998, 182-185 passim).

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“Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto”

domingo, 12 de enero de 2025
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KÉNOSIS

Entra en picado
por aquella kenosis
que el Verbo aventuró
desnudamente,
de abismo en abismo,
hasta el foso fecundo de la muerte.

*

Pedro Casaldáliga
El Tiempo y la Espera, Sal Terrae, 1986

***

Así dice el Señor:

“Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto”

 (Lucas 3, 22)

***

Mirad a mi Siervo,
a quien sostengo;
mi elegido, en quien me complazco.
He puesto mi espíritu sobre él,
manifestará la justicia a las naciones.
No gritará, no clamará,
no voceará por las calles.
La caña cascada no la quebrará,
la mecha vacilante no la apagará.
Manifestará la justicia con verdad.
No vacilará ni se quebrará,
hasta implantar la justicia en el país.
En su ley esperan las islas.
«Yo, el Señor,
te he llamado en mi justicia,
te cogí de la mano, te formé
e hice de ti alianza de un pueblo
y luz de las naciones,
para que abras los ojos de los ciegos,
saques a los cautivos de la cárcel,
de la prisión a los que habitan en tinieblas».

*

(Isaías 42, 1-4. 6-7)

***

“Jesús, que no tiene pecado, se pone en fila con los pecadores, esperando ser bautizado por Juan. Cuando Jesús comienza su ministerio, elige entrar en solidaridad con la humanidad pecadora… Jesús elige el camino de la humildad. No aparece con fanfarrias como un salvador poderoso, anunciando un nuevo orden. Por el contrario, viene calladamente, con muchos de los pecadores que van a recibir el bautismo de arrepentimiento… En las tentaciones que siguieron, se hace claro cuán radical es esta elección… Es difícil creer que Dios nos revelaría su presencia divina en el hombre de Nazaret humilde y que se autodespoja. Hay tanto en mí que busca influencia, poder, éxito y popularidad. El camino de Jesús es el camino del ocultamiento, la impotencia y la pequeñez. Sin embargo, cuando entre en comunión verdadera y profunda con Jesús, descubriré que este camino pequeño es el que lleva a la paz real y a la alegría.

En esta fiesta del bautismo del Señor, rezo por el coraje de elegir el camino pequeño y seguir eligiéndolo”.

*

Henri Nouwen
Camino a casa. Un viaje espiritual

LUMEN

***

El pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías.

Entonces Juan les dijo:

Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no soy digno de desatar la correa de las sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.

Un día en que se bautizó mucha gente, también Jesús se bautizó. Y mientras Jesús oraba se abrió el cielo, y el Espíritu Santo bajó sobre él en forma visible, como una paloma, y se oyó una voz que venía del cielo:

Tú eres mi Hijo el amado, en ti me complazco.

*

Lucas 3,15-16.21-22

***

Tu verdadera identidad es ser hijo de Dios. Es ésta la identidad que debes aceptar. Una vez que la la has reivindicado y te has instalado en ella, puedes vivir en un mundo que te da mucha alegría y también mucho dolor. Puedes recibir alabanzas o calumnias que llegan a ti como una ocasión para fortalecer tu identidad fundamental, porque la identidad que te hace libre ha clavado su ancla más allá de toda alabanza y de toda calumnia humana. Tú perteneces a Dios, y como hijo de Dios has sido enviado al mundo. Necesitas un guía espiritual. Necesitas personas que te mantengan anclado a tu verdadera identidad. Subsiste siempre la tentación de cortar el lazo con el lugar profundo en el que Dios te habita y de dejarte ahogar por la alabanza o la calumnia del mundo.

        Mientras lo más profundo dentro de ti, donde se hunden las raíces de tu identidad como hijo de Dios, te ha sido desconocido, los que eran capaces de “tocarte” han tenido sobre ti un poder imprevisible y a menudo aplastante. Han llegado a ser parte de tu identidad; ya no podías vivir sin ellos. Pero ellos no podían desempeñar el papel divino y te han dejado, y tú te has sentido abandonado.

        Pero precisamente esta experiencia de abandono es la que te ha hecho volver a tu identidad de hijo de Dios. Sólo Dios puede habitar plenamente en lo más profundo de tu alma y darte sentido de seguridad. Pero queda el peligro de que dejes entrar a otros en tu lugar sagrado, hundiéndote así en la angustia.

*

H. J. M. Nouwen,
La voz interior del amor, Madrid 1998

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Navidad… hagamos Familia, vivamos “todas” las familias…

domingo, 29 de diciembre de 2024
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El Verbo se hizo hombre… se hizo clase…

*

JESÚS ADOLESCENTE EN EL TALLER DE JOSÉ.-John Everett Millais

En el vientre de María el Verbo se hizo hombre,

y en el taller de José, el Verbo se hizo clase...”

*

Pedro Casaldáliga

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Los padres de Jesús lo encuentran en medio de los maestros

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.

Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.

Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.

A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.

Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:

“Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.”

Él les contesto:

“¿Por qué me buscábais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?”

Pero ellos no comprendieron lo que quería decir.

Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad.

Su madre conservaba todo esto en su corazón.

Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.

*

Lucas 2, 41-52

***

 

        Esta página de Lucas es la única en todo el evangelio en la que contemplamos a los tres miembros de la Sagrada Familia actuando como personas responsables y libres. En los episodios que preceden, Jesús es un niño, que no tiene aún ninguna autonomía; en las que siguen, José ha vuelto a la sombra -probablemente la sombra de la muerte- y no aparece más.

        Y bien, en esta narración los tres personajes aparecen como “buscadores de Dios”. Son apasionados y angustiados buscadores de Dios María y José, que pensaban buscar un niño perdido mientras iban tras uno en el que reside corporalmente la plenitud de la divinidad, como dice san Pablo (cf. Col 2,9); uno que, desde la eternidad, es el Verbo, que en el principio estaba ¡unto a Dios y era Dios (cf. Jn 1,1); uno que es el Señor del cielo y de la tierra (Mt 28,18).

        Es un buscador del Padre Jesús que, fascinado por el templo, no sabe marcharse: se queda nada menos que tres días, encantado, interrogando y escuchando insaciablemente a los rabinos que hablaban del Dios de Israel.

        Es una verdad difícil de comprender para los hombres, pero el significado más auténtico y profundo de sus casas es el de ser lugares donde, en la dulzura de afectos serenos e intensos, se debe ante todo buscar a Dios, al Dios que es la sede eterna y la fuente originaria de todo amor.

*

G. Biffi,
Homilía sobre la Sagrada Familia

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Todas las Familias

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El niño iba creciendo, lleno de sabiduría
(Lc 2, 22-40)

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La familia la hacen las personas que la forman, su capacidad de quererse, de amarse, de perdonarse, de reconciliarse, de estar abiertas a compartir la vida con otros familias. La familia está cambiando. Es normal. Pueden cambiar las formas de establecerse los vínculos entre las personas. Puede cambiar el hecho de que todos vivan en la misma casa o que vivan separados. Pero al final, hay un vínculo clave en la familia: el amor. Ése es el vínculo que mantiene y mantendrá viva a la familia. Ése fue el vínculo que Jesús aprendió a valorar en su familia. Allí descubrió que es más fuerte incluso que los lazos de la sangre. Por eso, luego, más tarde, habló de Dios como el Padre, el Abbá que reúne a todos sus hijos en torno a la mesa común. Y para que entendiésemos la relación que nos une a Dios nos dijo que éramos sus hijos y él nuestro Padre.

Hoy nos toca a nosotros asumir la realidad concreta de nuestras familias, con sus luces y sus sombras, y seguir partiendo de ellas para construir el reino, la gran familia de Dios. Es nuestra responsabilidad fortalecer todo lo que podamos el vínculo del amor, que rompe las barreras de la sangre, de la raza, etc. y nos une a todos en una única familia. Hoy, como a Jesús, nos toca a nosotros encarnarnos en nuestra realidad concreta y construir la familia de Dios aquí y ahora.

Comunidad Anawin de Zaragoza

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“Antología poética de Pedro Casaldáliga: una teopoética de la liberación”, por Juan José Tamayo.

martes, 3 de septiembre de 2024
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Recientemente se ha publicado su Antología poética (Editorial Monte Carmelo, Burgos, 576 páginas) en una magnífica edición a cargo de sus amigos y estrechos colaboradores José María Concepción y Eduardo Lallana, que se abre con una biografía escrita por Zofía Marzec y Benjamín Forcano, actualizada, renovada y completada por Eduardo Lallana

En ella se recogen todos los poemas en castellano de Casaldáliga y los escritos en catalán o portugués traducidos por él, ordenados cronológicamente desde 1955

El 8 de agosto se cumplió el cuarto aniversario del fallecimiento de Pedro Casaldáliga, uno de los símbolos más luminosos del cristianismo liberador. La conmoción por su muerte llegó a todos los rincones de la tierra. Las comunidades indígenas, con quienes echó raíces y convivió desde su llegada al Mato Grosso (Brasil) en 1968, le despidieron colocándole un sombrero de paja en la cabeza y un remo en las manos, símbolos utilizados en su ordenación episcopal, y un cirio pascual, símbolo de la luz y la esperanza.

Fue enterrado en el cementerio de la comunidad indígena carajá entre un peón y una prostituta mirando al río Araguaia. Allí reposan personas indígenas, trabajadoras y trabajadores explotados (peones), algunos asesinados a balazos por orden de los terratenientes, niñas y niños muertos por inanición antes de haber vivido. Él mismo dio instrucciones sobre el lugar y la forma de enterramiento: “Escuchen con oídos atentos. Voy a hablarles de algo muy serio. Es aquí que quiero que me entierren”. Y expresó poéticamente la modalidad de su tumba: “Para descansar/ solo quiero esta cruz de madera/ con lluvia y sol;/ estos palmos/ y la Resurrección”.

Recientemente se ha publicado su Antología poética (Editorial Monte Carmelo, Burgos, 576 páginas) en una magnífica edición a cargo de sus amigos y estrechos colaboradores José María Concepción y Eduardo Lallana, que se abre con una biografía escrita por Zofía Marzec y Benjamín Forcano, actualizada, renovada y completada por Eduardo Lallana. En ella se recogen todos los poemas en castellano de Casaldáliga y los escritos en catalán o portugués traducidos por él, ordenados cronológicamente desde 1955.

El libro es la mejor demostración de que Casaldáliga es un esteta de la palabra encarnada en la revolución. Juega con el lenguaje que en sus versos se torna canción. Muchos de sus poemas han sido “musicados” por prestigiosos cantautores. La palabra es su verdadero hogar, la poesía su gran pasión. A través de ella expresa la estética de la vida y desvela la belleza del mundo, pero también su miseria, las dichas de los seres humanos, pero también sus desdichas, las esperanzas de las personas y los colectivos empobrecidos, pero también su indignación y su protesta. Alivia los sufrimientos de las víctimas, pero sin recurrir a bálsamos engañosos como la promesa de otra vida mejor después de la muerte, sino con el ungüento de la com-pasión, la compañía y la solidaridad, que define como “la ternura de los pueblos”.

Ética y estética son inseparables en su poesía, que se convierte en palabra-en-esperanza, profecía-en-acción, alimento-para-el-camino, voz de las personas silenciadas, aliento revolucionario, grito contra las injusticias, palabra indignada contra la negación de la dignidad de las personas humilladas, lucha no violenta contra las causas que provocan la pobreza.

El lenguaje es la casa del ser”, afirma Martin Heidegger en su Carta sobre el humanismo. Afirmación que yo aplico a Pedro Casaldáliga, uno de los principales creadores de la teo-poética de la liberación, nuevo género literario de la teología latinoamericana, que se caracteriza por articular con un lenguaje creativo el bien decir y el bien actuar, la ética y la estética, la mística y la liberación, la utopía y la sabiduría, la poesía y la revolución, la creación literaria y la militancia sociopolítica, la oración y la lucha, el silencio y la palabra, el compromiso y la contemplación.

Como teo-poeta pensó el cristianismo liberadoramente, lo vivió esperanzadamente, se puso del lado de las teólogas y los teólogos de la liberación represaliados y dio razón evangélica de las razones de la gente oprimida, función que con frecuencia descuidamos quienes nos dedicamos al cultivo de la teología.

Su poesía provoca revoluciones 

Esta antología muestra y demuestra en cada página que Casaldáliga no es un versificador de Corte, ni contemporiza con el Sistema, ni legitima el orden establecido. Su poesía provoca revoluciones. Acompañó a las revoluciones latinoamericanas durante los últimos cincuenta años y cantó a sus libertadores: Augusto César Sandino, Carlos Fonseca Amador, Che Guevara, Fidel Castro; al sacerdote asturiano guerrillero Gaspar García Laviana; a los misioneros liberadores de la época de la conquista Bartolomé de Las Casas y Antonio Valdivieso; a los obispos mártires monseñor Romero, arzobispo de San Salvador, y Enrique Angelelli, obispo argentino de La Rioja; a los teólogos de la liberación Leonardo Boff y Gustavo Gutiérrez. A Gustavo le define como “exegeta de Marx,/ críticamente/ sabe afeitarle al viejo/ la dialéctica barba,/ respetándole el rostro/ de profeta del Lucro y de la Historia”.

Él mismo se define como subversivo en el poema “Canción de la hoz y el haz”: “Con un callo por anillo/ monseñor cortaba arroz./ ¿Monseñor ‘martillo y hoz’?/ Me llamarán subversivo./Y yo les diré lo soy./ Por mi Pueblo en lucha, vivo,/con mi Pueblo en marcha, voy./Tengo fe de guerrillero/ y amor de revolución./ Y entre Evangelio y canción/ sufro y digo lo que quiero.

Su “Oda a Reagan”, que me recuerda a la “Oda a Roosevelt”, de Rubén Darío, poema VIII del libro Cantos de vida y esperanza, de Rubén Darío, comienza con la excomunión del presidente de Estados Unidos: “Te excomulgan conmigo los poetas, los niños, los pobres de la tierra” y termina declarándole el último (grotesco) emperador: “Yo juro por la sangre de su Hijo/que otro emperador mató,/y juro por la sangre de América Latina/-preñada de auroras hoy-/que tú serás el último (grotesco) emperador”.

Osa interpelar a Dios como otrora lo hicieron Job y Jesús de Nazaret, y le pregunta por qué calla ante el sufrimiento de los inocentes y “por qué una vez más nos has abandonado”. Canta a la esperanza como virtud del camino, pero “teñida de luto”, como dijera Ernst Bloch. Dirige un poema a Juan Pablo II, a quien le recuerda que “la curia está en Belén y en el Calvario la basílica mayor”.

Dirige su mirada compasiva a personas que en el imaginario colectivo ya están condenadas, como Judas, a quien llama “hermano, compañero de miedos, de codicias, de traición” y de quien dice que “no fue mayor que el nuestro, tu pecado/ traficantes también de sangre humana”.

El mejor retrato poético de Pedro Casaldáliga es el que ofrece Leonardo Boff: Es un poeta del mismo temple que San Juan de la Cruz, que une su pasión por Dios con su pasión por el pueblo sufrido”. Precisamente al carmelita descalzo de Fontiveros le dedica Casaldáliga un poema en el que le define como “Juan de altos vuelos, rehén/en la más libre clausura./ Juan de la Cruz, noche oscura/y llama viva de amor”. Yo encuentro retratado a Casaldáliga en el verso del poeta cubano José Martí: “Con los pobres de la tierra mi suerte yo quiero echar”. Juan de la Cruz, José Martí, Pedro Casaldáliga: tres poetas al lado de las víctimas.

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Agua ideal: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro…

domingo, 1 de septiembre de 2024
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Agua ideal

Agua redonda y cerrada,
el agua del pozo piensa.

El agua andante del río
es buena como una arteria.

La del mar… está muy lejos
para la sed de la tierra.

El torrente lleva el agua
sin saber por qué la lleva.

La fuente, en su boca clara,
la lleva como un poeta.

…Yo busco un agua sin cauces,
pero pensativa y buena.
Honda y cercana. Y sonora.
¡Señor, el agua perfecta!

Los dos bueyes hermanos
sorben pausadamente
la sangre del ocaso.

Los plátanos aplaudían
en silencio, con sus manos verdes
y aterciopeladas.

La torrentera embestía
las rocas como una vaca
de lengua turbia.

Y la tarde
se moría desangrada…

En la feria de tus viñas,
los cascabeles dorados
—de miel y de sol—, Septiembre.
Bajo el toldo de tu cielo,
¡dulce domingo del año!

*

Pedro Casaldáliga,
Palabra ungida (Poemas), 1955

***

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. ( Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes la manos restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas. ) Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús

– “¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores“?

Él contesto:

– “Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos.” Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.”

Entonces llamó de nuevo a la gente y les dijo:

– “Escuchad y entended todos: Nada que entre de fuera puede hacer la hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro.”

*

Marcos 7, 1-8. 14-15. 21-23

***

*

La lucha espiritual es un movimiento esencial de la vida espiritual cristiana. Se trata de una lucha interior, no dirigida contra seres exteriores a uno mismo, sino contra las tentaciones, los pensamientos, las sugestiones y las dinámicas que llevan a la consumación del mal. Pablo, sirviéndose de imágenes bélicas y deportivas (la carrera, el boxeo), habla de la vida cristiana como de un esfuerzo, de una tensión interior por permanecer en la fidelidad a Cristo, que implica desenmascarar las dinámicas a través de las cuales se abre camino el pecado en el corazón del hombre, para poder combatirlo en el mismo momento en que surge. El lugar de esta batalla es, en efecto, el corazón. Vigilancia y atención son la «fatiga del corazón» (Barsanufio) que permite al creyente llevar a cabo su purificación: es del corazón, en efecto, de donde brotan las intenciones malvadas y es el corazón el que debe transformarse en morada de Cristo gracias a la fe.

        En este sentido, la «custodia del corazón» constituye la obra por excelencia del hombre espiritual, la única verdaderamente esencial. En esta lucha es menester ejercitarse: es preciso, en primer lugar, saber discernir nuestras propias tendencias pecaminosas, nuestras propias debilidades, las tendencias negativas que nos marcan de un modo particular; en consecuencia, Tiernos de llamarlas por su nombre, asumirlas y no removerlas y, por último, sumergirnos en la larga y fatigosa lucha dirigida a hacer reinar en nosotros la Palabra y la voluntad de Dios.

        El órgano de esta lucha es el corazón, entendido en sentido bíblico como órgano de la decisión y de la voluntad, no sólo de los sentimientos. La capacidad de lucha espiritual, el aprendizaje del arte de la lucha (Sal 144,1; 18,35), resulta esencial para la acogida de la Palabra de Dios en el corazón humano. Los expertos en la vida espiritual saben que esta lucha es más dura que todas las luchas externas, pero conocen asimismo el fruto de la pacificación, de la libertad, de la docilidad y de la caridad que produce.

*

E. Bianchi,
La palabra de la espiritualidad,
Milán 1999.

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“Otro mundo es posible”, por Miguel Ángel Mesa

viernes, 30 de agosto de 2024
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De su blog Otro mundo es posible:

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«Si no aspiras a su Reino, no reces para alcanzarlo. Pero si aspiras a él, tienes que hacer algo más que rezar; tienes que esforzarte por alcanzarlo»
(John Ruskin).

Toda la predicación de Jesús estuvo imbuida por una idea omnipresente: «el Reinado de Dios está ya presente». Y lo hacía presente no solo con sus palabras de consuelo, anuncio y denuncia, sino con sus actitudes vitales, su compromiso y sus obras de sanación y liberación. Estos son los signos de la llegada del Mesías y del Reinado de Dios con Él, como les dijo a los discípulos del Bautista (Mt 11,2-6).

Los grandes teólogos y exégetas han estudiado en profundidad todos los textos del Nuevo Testamento (y del Antiguo) que hacen referencia al Reino o Reinado de Dios (en griego basileia tou theou), intentando descifrar su significado, definiéndose por lo general como el gobierno del proyecto de Dios sobre la sociedad y el mundo.

Al nombrar Mateo el Reinado de Dios como Reino de los cielos, se ha pretendido diferir la llegada del Reino a la llegada del juicio final, cuando «todas las cosas sean recapituladas en Cristo». Pero Jesús ni lo vivió ni lo entendió así, al contrario, él creía firmemente que el Reino lo hacía presente con su palabra, sus curaciones y exorcismos. No es algo que vendrá, sino que ya está latente («ya, pero todavía no»).

Más aún, según el mismo Jesús, «el Reino de Dios está dentro de vosotros» (Lc 17,21). Unas palabras asombrosas, que no llegamos a comprender en toda su dimensión y potencialidad. En otro momento dirá el mismo Jesús, de nuevo sorprendiendo a sus discípulos y a nosotros hoy, que incluso llegaremos a realizar signos mayores que los suyos. José Saramago, desde otra perspectiva, pero con el mismo fondo, dijo: «Existen dos superpotencias en el mundo; una es Estados Unidos; la otra lo eres tú».

José Antonio Pagola, actualizando la expresión de Jesús, afirma que el Reinado de Dios es el proyecto humanizador de Dios. Y José Ignacio González Faus lo traduce en un lenguaje de nuestros días como «otro mundo es posible desde el Dios que anuncia Jesús».

Este proyecto humanizador, para construir otro mundo posible, no será efectivo si no cambiamos nuestra forma de ser y actuar en la vida (conversión, metanoia en lenguaje bíblico), junto a un cambio de estructuras de pecado: salida de uno mismo hacia el otro, (especialmente hacia quien sufre) siendo compasivos, solidarios; mediante una vida sencilla, sin dejarse consumir por el consumo; por medio de un compromiso con el medio ambiente, sintiéndose parte del mismo; volviéndonos hacia el misterio de Dios, para encontrarnos a nosotros mismos…

Podemos acabar con un profundo poema de Pedro Casaldáliga, que no ha dejado de vivir “al acecho del Reino diferente”, humanizando el mundo, dejando a Dios ser Dios en su vida, para transmitirlo con un amor tierno y justo hacia los demás.

«Al acecho del Reino diferente,

voy amando las cosas y la gente,

ciudadano de todo y extranjero.

Y me llama Tu paz como un abismo

mientras cruzo las sombras, guerrillero

del mundo, de la Iglesia y de mí mismo».

«Felices quienes no desean solo cambios políticos y económicos, sino que trabajan por otras formas de relación, de humanidad, de fraternidad, desde un profundo espíritu de amistad y concordia».

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Festividad de La Asunción

jueves, 15 de agosto de 2024
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ASUNCION

Plenitud de agosto,
vuelo de Asunción.
Bodega con mosto
de tu Corazón.

Rutas de Araguaia,
con mi pueblo en cruz.
Mi «seca» y tu playa:
la Paz de Jesús.

Lograda María,
llegada Asunción,
que reclama y guía
nuestra romería
de Liberación.

*

Pedro Casaldáliga

***

No cabe duda de que la Virgen María está en el cielo. Cómo ocurrió no lo sabemos. Y, ya que el Espíritu Santo no nos ha dicho nada acerca de esto, no lo podemos hacer artículo de fe… Es suficiente saber que ella vive en Cristo.”

*

Martín Lutero,
1483-1546

***

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***

María de todos nuestros deseos
y de todas nuestras esperanzas …

Te saludo María,
madre de todos nuestros deseos de ser felices.
Eres la tierra que dice sí a la vida.
Eres la humanidad que consiente en Dios.
Eres la fruta de las promesas del pasado
y el futuro de nuestro presente.
Eres la fe que acoge lo imprevisible,
eres la fe que acoge lo invisible

Te saludo María,
madre de todas nuestras búsquedas
de este Dios imprevisto.
Del Templo donde lo pierdes,
al Calvario donde es colgado
su camino te parece una locura.
Eres cada uno de nosotros que busca a Jesús,
sin comprender bien su vida y sus palabras.
Eres la madre de las oscuridades de la fe,
tú quien observas todos los acontecimientos en tu corazón,
profundizas y meditas todos nuestros ” ¿por qué? ”
Y quien confía en el futuro de Dios, tu Señor.

Te saludo María,
madre de todos nuestros sufrimientos.
Eres la mujer de pie
al pie del hombre crucificado,
eres la madre de todos los que lloran
la inocencia masacrada y el preso torturado.

Te saludo María,
madre de Jesús y del discípulo que creyó.
Eres la madre de los Hombres y de la Iglesia,
estás en la encrucijada de la historia de la salvación
que Dios inventa desde Abraham y Moisés.

Te saludo María,
madre de todos nuestros pentecostés.
Eres, con los apóstoles,
la Iglesia que ruega y acoge los dones del Espíritu Santo.

Te saludo María,
madre de todas nuestras esperanzas.
Eres la estrella radiante de pueblo en marcha hacia Dios.
Eres el anuncio de la humanidad transfigurada,
eres el éxito de la creación
que Dios hizo para su eternidad.

*

Michel Hubaut
Oración extraída de «Cristo nuestra felicidad, aprender a orar con san Francisco de Asís y Santa Clara de Asís», Éditions Fayard, 1986

*

2-1

***

María, en su canto de alabanza, no engrandeció a Dios sólo de una manera abstracta por haber «levantado a los humildes» y haber «llenado de bienes a los hambrientos», sino que lo hizo indudablemente también porque conocía esta bajeza ante Dios mejor que cualquier otra criatura: Dios, el poderoso, en efecto, «ha mirado la humildad de su sierva», y por esa mirada proyectada sobre ella, no por su ensalzamiento, ella se alegra por «la grandeza del Señor». Si bien María era materialmente pobre, no se alegra por los dones materiales que le fueron concedidos […], sino por el don inaudito de una maternidad mesiánica, que no era tanto un don hecho a ella personalmente como un acto de misericordia hacia su «siervo Israel», que ha obtenido la «semilla de Abrahán»por la que había suspirado tanto tiempo. En su opción en favor de los pobres, María es perfectamente ella misma, no se ha alienado en absoluto en «otra María».

Sabe que ha llegado a ser Madre de una manera única e incomparable por pura gracia, y Madre no sólo de su único Hijo, sino, en él, de todos aquellos que mediante él y en él se han convertido en hijos e hijas de Dios en la Iglesia. (Y cuando aquí hablamos de Iglesia, sus confines permanecen indefinidos, porque la gracia de la redención de Cristo ha llegado, en efecto, a todos los hombres que nacieron antes que él y después de él.) «La mediación de María está ligada, efectivamente, a su maternidad, posee un carácter específicamente materno»(Redemptoris Mater 38) y, por eso, ella es el centro de la «comunión de los santos», «está como envuelta por toda la realidad de la comunión de los santos» (Redemptoris Mater 41), de esa capacidad de ser-para-los-otros en el Reino de Dios como coronamiento sobrenatural de la estupenda posibilidad ya en el plano natural, o sea, de la capacidad de poderse apoyar y ayudar recíprocamente.

*

H. U. von Balthasar, «Comentario a la encíclica “Redemptoris Mater”», en H. U. von Balthasar – J. Ratzinger, María. El sí de Dios al hombreo. Introducción y comentario a la encíclica«Redemptoris Mater», Brescia 31988, pp. 56ss, passim)

***

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“Tierra Nuestra, Libertad”: “Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron”

domingo, 28 de julio de 2024
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Tierra Nuestra, Libertad”.

Esta es la Tierra nuestra:

¡La libertad,

humanos!

Esta es la Tierra nuestra:

¡La de todos,

hermanos!

La Tierra de los Hombres

que caminan por ella

a pie desnudo y pobre.

Que en ella nacen, de ella,

para crecer con ella,

como troncos de Espíritu y de Carne.

Que se entierran en ella

como siembra

de Ceniza y de Espíritu,

para hacerla fecunda como a una esposa madre.

Que se entregan a ella,

cada día,

y la entregan a Dios y al Universo,

en pensamiento y sudor,

en su alegría

y en su dolor,

con la mirada

y con la azada

y con el verso…

¡Prostitutos creídos

de la Madre común,

sus malnacidos!

¡Malditas sean

las cercas vuestras,

las que os cercan

por dentro,

gordos,

solos,

como cerdos cebados;

cerrando,

con su alambre y sus títulos,

fuera de vuestro amor

a los hermanos!

¡Malditas sean

todas las cercas!

¡Malditas todas las

propiedades privadas

que nos privan

de vivir y de amar!

¡Malditas sean todas las leyes,

amañadas por unas pocas manos

para amparar cercas y bueyes,

hacer la Tierra esclava

y esclavos los humanos!

¡Otra es la Tierra nuestra, hombres todos!

¡La humana Tierra Libre, hermanos!

*

Pedro Casaldáliga

Tierra nuestra, libertad,
Editorial Guadalupe, Buenos Aires 1974, 151 pp

***

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:

“¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?”

Lo decía para tentarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe contestó:

“Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.”

Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:

“Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?”

Jesús dijo:

“Decid a la gente que se siente en el suelo.”

Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:

“Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.

Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía:

“Éste sí que es el Profeta que tenía que venir la mundo.”

Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

*

Juan 6,1-15

***

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***

Pienso en ti, muchachito de Galilea, de quien Juan no nos ha transmitido palabra alguna, pero ha inmortalizado tu gesto. Caía ya poco a poco la noche sobre la colina. Había allí una muchedumbre rumorosa y festiva a la que te habías unido para escuchar a aquel ¡oven rabí llamado Jesús. Un rabí que no hablaba como los otros y que parecía incapaz de decir «no» a quien le pidiera que le curara. Estabais lejos de todos los pueblos. Y de repente te encontraste con Andrés, completamente inquieto y agitado, que parecía andar buscando algo. Tú te diste cuenta en seguida de que debía tratarse de comida. Tu alforja contenía aún cinco panecillos que tu madre te había cocido la víspera y dos pescados que había cogido tu hermano de noche.

Y diste, a tu vez, todo lo que habías recibido. No diste de lo que te sobraba, sino todo lo que te hacía falta para alimentarte aquel día. ¿Te diste cuenta, después, de la relación que había entre los panecillos que diste a Andrés y aquellas cestas llenas de pan sobre las que se precipitó la multitud exuberante? ¿Notaste cómo se parecían extrañamente aquellos panecillos que no se agotaban nunca a los que tu madre te había preparado? ¿Quién se acuerda de ti hoy? Pero yo te bendigo, muchachito de Galilea. Tú eres para mí como una pequeña imagen del mismo Señor.

En esa otra pascua ahora cercana, será él el niño que ofrecerá «en su miseria cuanto tenía para vivir», su misma vida, para saciar el hambre de una multitud. Lo dará todo, sin cálculos, en la hora en que caerá la noche sobre un mundo desierto. Y el Espíritu, a través de las manos de otros Andrés y de otros Felipe, multiplicará el pan a lo largo de la noche de los tiempos. Ya no se morirá de hambre sobre las colinas desiertas y pobladas de muchedumbres hambrientas

*

D. Ange,
Le nozze di Dio dove I povero é re,
Milán 1985.

***

***

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Los fue enviando

domingo, 14 de julio de 2024
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(Pedro Casaldáliga en un viaje por la región del Araguaia (más grande que todo Portugal) en camión.)

YO, PECADOR Y OBISPO, ME CONFIESO

Yo, pecador y obispo, me confieso
de haber llegado a Roma con un bordón agreste;
de sorprender el Viento entre las columnatas
y de ensayar la quena a las barbas del órgano;
de haber llegado a Asís,
cercado de amapolas.

Yo, pecador y obispo, me confieso
de soñar con la Iglesia
vestida solamente de Evangelio y sandalias,
de creer en la Iglesia,
a pesar de la Iglesia, algunas veces;
de creer en el Reino, en todo caso
-caminando en Iglesia-.

Yo, pecador y obispo, me confieso
de haber visto a Jesús de Nazaret
anunciando también la Buena Nueva
a los pobres de América Latina;
de decirle a María: «¡Comadre nuestra, salve!»;
de celebrar la sangre de los que han sido fieles;
de andar de romerías…

Yo, pecador y obispo, me confieso
de amar a Nicaragua, la niña de la honda.
Yo, pecador y obispo, me confieso
de abrir cada mañana la ventana del Tiempo;
de hablar como un hermano a otro hermano;
de no perder el sueño, ni el canto, ni la risa;
de cultivar la flor de la Esperanza
entre las llagas del Resucitado.

*

Pedro Casaldáliga,
Todavía estas palabras. 1994

*

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió:

– “Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.”

Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

*

Marcos 6, 7-13

***

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El mensaje y la actividad de los mensajeros no se distinguen en nada de la de Jesucristo. Han participado de su poder. Jesús ordena la predicación de la cercanía del Reino de los Cielos y dispone las señales que confirmarán este mensaje. Jesús manda curar a los heridos, limpiar a los leprosos, resucitar a los muertos, expulsar los demonios. La predicación se convierte en acontecimiento, y el acontecimiento da testimonio de la predicación.

Reino de Dios, Jesucristo, perdón de los pecados, justificación del pecador por la fe, todo esto no significa sino aniquilamiento del poder diabólico, curación, resurrección de los muertos. La Palabra del Dios todopoderoso es acción, suceso, milagro. El único Cristo marcha en sus doce mensajeros a través del país y hace su obra. La gracia real que se ha concedido a los discípulos es la Palabra creadora y redentora de Dios.

        Puesto que la misión y la fuerza de los mensajeros sólo radican en la Palabra de Jesús, no debe observarse en ellos nada que oscurezca o reste crédito a la misión regia. Con su grandiosa pobreza, los mensajeros deben dar testimonio de la riqueza de su Señor. Lo que han recibido de Jesús no constituye algo propio con lo que pueden ganarse otros beneficios. «Gratuitamente lo habéis recibido». Ser mensajeros de Jesús no proporciona ningún derecho personal, ningún fundamento de honra o poder. Aunque el mensajero libre de Jesús se haya convertido en párroco, esto no cambia las cosas. Los derechos de un hombre de estudios, las reivindicaciones de una clase social, no tienen valor para el que se ha convertido en mensajero de Jesús. «Gratuitamente lo habéis recibido». ¿No fue sólo el llamamiento de Jesús el que nos atrajo a su servicio sin que nosotros lo mereciéramos? «Dadlo gratuitamente». Dejad claro que con toda la riqueza que habéis recibido no buscáis nada para  vosotros mismos, ni posesiones, ni apariencia, ni reconocimiento, ni siquiera que os den las gracias. Además, ¿cómo podríais exigirlo? Toda la honra que recaiga sobre nosotros se la robamos al que en verdad le pertenece, al Señor que nos ha enviado. La libertad de los mensajeros de Jesús debe mostrarse en su pobreza.

El que Marcos y Lucas se diferencien de Mateo en la enumeración de las cosas que están prohibidas o permitidas llevar a los discípulos no permite sacar distintas conclusiones.

Jesús manda pobreza a los que parten confiados en el poder pleno de su Palabra. Conviene no olvidar que aquí se trata de un precepto. Las cosas que deben poseer los discípulos son reguladas hasta lo más concreto. No deben presentarse como mendigos, con los trajes destrozados, ni ser unos parásitos que constituyan una carga para los demás. Pero deben andar con el vestido de la pobreza. Deben tener tan pocas cosas como el que marcha por el campo y está cierto de que al anochecer encontrará una casa amiga, donde le proporcionarán techo y el alimento necesario.

Naturalmente, esta confianza no deben ponerla en los hombres, sino en el que los ha enviado y en el Padre celestial, que cuidará de ellos. De este modo conseguirán hacer digno de crédito el mensaje que predican sobre la inminencia del dominio de Dios en la tierra. Con la misma libertad con que realizan su servicio deben aceptar también el aposento y la comida, no como un pan que se mendiga, sino como el alimento que merece un obrero. Jesús llama «obreros» a sus apóstoles. El perezoso no merece ser alimentado. Pero ¿qué es el trabajo sino la lucha contra el poderío de Satanás, la lucha por conquistar los corazones de los hombres, la renuncia a la propia gloria, a los bienes y alegrías del mundo, para poder servir con amor a los pobres, los maltratados y los miserables? Dios mismo ha trabajado y se ha cansado con los hombres (Is 43, 24), el alma de Jesús trabajó hasta la muerte en la cruz por nuestra salvación (Is 53,11).

Los mensajeros participan de este trabajo en la predicación, en la superación de Satanás y en ¡a oración suplicante. Quien no acepta este trabajo, no ha comprendido aún el servicio del mensajero fiel de Jesús. Pueden aceptar sin avergonzarse la recompensa diaria de su trabajo, pero también sin avergonzarse deben permanecer pobres, por amor a su servicio.

*

Dietrich Bonhoeffer,
El precio de la gracia. El seguimiento,
Sígueme, Salamanca 1999, pp. 136-138.

*

***

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Profeta

domingo, 7 de julio de 2024
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JESÚS DE NAZARET

¿Cómo dejarTe ser sólo Tú mismo,
sin reducirte, sin manipularte?
¿Cómo, creyendo en Ti, no proclamarte
igual, mayor, mejor que el Cristianismo?

Cosechador de riesgos y de dudas,
debelador de todos los poderes,
Tu carne y Tu verdad en cruz, desnudas,
contradicción y paz, ¡eres quien eres!

Jesús de Nazaret, hijo y hermano,
viviente en Dios y pan en nuestra mano,
camino y compañero de jornada,

Libertador total de nuestras vidas
que vienes, junto al mar, con la alborada,
las brasas y las llagas encendidas.

*

Pedro Casaldáliga.
El Tiempo y la Espera. 1986

*

A los que conmigo dicen de rodillas la Palabra,

a cuantos gritan conmigo

-quizá contra los que callan, siempre contra los que mienten-,

a los que conmigo emplazan la lenta aurora del Reino,

… todavía estas palabras.

*

Pedro Casaldáliga.
Todavía estas palabras. 1994

***

 

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:

– “¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?”

Y esto les resultaba escandaloso. Jesús les decía:

– “No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.”

No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

*

Marcos 6,1-6

***

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***

¿Quién es más frágil de los dos? ¿El que recibo en la comunión? […] ¿El pequeño ser al que querían degollar para quitarlo de en medio, sin ninguna protección que no fuera la de María y la de José y, en la eucaristía, la de la Iglesia? Cuando encuentres a un emigrante, ¿sentirás deseos de entrar en comunicación con él o le tendrás miedo?

¿El que recibo en la comunión? […] ¿El que carece de morada fija y para el que hasta una piedra hubiera sido una blanda almohada, que te pide alimento y cobijo en la eucaristía? ¿Por qué no invitas a tu casa a esta o aquella familia de gitanos a la que se hace acampar desde hace ya mucho tiempo detrás de la empalizada? ¡O es que tienes miedo? […].

¿El que recibo en la comunión? ¿Un hombre que en la cruz no puede mover ni siquiera un dedo, que casi no puede hablar, que respira con esfuerzos sobrehumanos, herido por la misma impotencia como en la eucaristía? ¿Y tú? ¿Amas a este hombre ante un poliomielítico? ¿O le tendrás miedo?

Pero si es a él a quien amas, no tendrás miedo de nada. Te atreverás a decirle: «Jesús, en su santa eucaristía, es más pobre que tú, más impotente que tú»

*

D. Ange,
Le nozze di Dio aove ¡I povero é re,
Milán 1985, pp. 241 ss).

***

*

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No temas

domingo, 23 de junio de 2024
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TEMPESTAD EN EL RÍO

Se acaba toda playa.
El río entra en la tierra.
La floresta, en el río.
El cielo es como un río boca abajo.
Y es un cauce de verde sumergido
la orilla forestal.
Crecen las alas. Es un mar el río.
El agua baja turbia, roja,
fusilada de lluvia.

“Las aguas superiores,
las aguas inferiores”
del Génesis se llevan
el barco en los bandazos.

Leo cosas de Iglesia. Canto y grito,
elemental y loco de esperanza.
Moverse ya es vivir. Crecen las aguas
del Araguaia nuestro:
ha llegado la hora de la “enchente”,
y se puede cortar el lento viaje
entrando rectamente por los canales nuevos…

El barco ruge y marcha solo,
pobre,
libre, débil, seguro.
Y truena el cielo como un vientre grávido
hacia el glorioso parto teilhardiano.
Es Adviento en la misa y en las aguas.
Es Adviento en la tierra de los hombres.

*

Pedro Casaldáliga

(Clamor elemental. Editorial Sígueme, Salamanca 1971)

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***

¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!

Un día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos:

“Vamos a la otra orilla.”

Dejando a la gente, se lo llevaron en la barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó un fuerte huracán, y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa, dormido sobre un almohadón. Lo despertaron, diciéndole:

– “Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?

Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago:

– “¡Silencio, cállate!”

El viento cesó y vino una gran calma. Él les dijo:

– “¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?”

Se quedaron espantados y se decían unos a otros:

“¿Pero quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!”

*

Marcos 4,35-41

***

La fe es estar cogidos por aquello que tiene que ver con nosotros de una manera incondicional. El hombre, como cualquier otro ser vivo, se encuentra turbado porque le preocupan muchas cosas, sobre todo por aquellas cosas que condicionan su vida, como el alimento y la casa. Y, a diferencia de los otros seres vivos, el hombre tiene también necesidades sociales y políticas.

Muchas de ellas son urgentes, algunas muy urgentes, y cada una de ellas puede estar relacionada con las cosas cotidianas de importancia esencial tanto para la vida de cada hombre particular como para la de una comunidad. Cuando esto sucede, se requiere la entrega total de aquel que responde afirmativamente a esta pretensión, y eso promete una realización total, aun cuando todas las otras exigencias debieran quedar sometidas a ella o abandonadas por amor a ella.

La fe, en cuanto estar cogidos por aquello que tiene que ver con nosotros de una manera incondicional, es un acto de toda la persona. Tiene lugar en el centro de la vida personal y abarca todas sus estructuras. La fe es el acto más profundo y más completo de todo el espíritu humano […]. Todas las funciones del hombre están reunidas en el acto de fe.

*

P. Tillich,
La razón y la revelación,
Ediciones Sígueme, Salamanca 1982.

***

***

Imágenes: fotogramas de la película ‘Descalzo sobre la tierra roja‘, sobre Pedro Casaldáliga, protagonizada por Eduard Fernández 

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Este es mi cuerpo. Esta es mi sangre.

domingo, 2 de junio de 2024
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Mi cuerpo es comida

Mis manos, esas manos y Tus manos
hacemos este Gesto, compartida
la mesa y el destino, como hermanos.
Las vidas en Tu muerte y en Tu vida.

Unidos en el pan los muchos granos,
iremos aprendiendo a ser la unida
Ciudad de Dios, Ciudad de los humanos.
Comiéndote sabremos ser comida,

El vino de sus venas nos provoca.
El pan que ellos no tienen nos convoca
a ser Contigo el pan de cada día.

Llamados por la luz de Tu memoria,
marchamos hacia el Reino haciendo Historia,
fraterna y subversiva Eucaristía.

*

Pedro Casaldáliga

***

***

El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos:

“¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?”

Él envió a dos discípulos, diciéndoles:

“Id a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo y, en la casa en que entre, decidle al dueño: “El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?” Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos allí la cena.

Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua. Mientras comían. Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo:

– “Tomad, esto es mi cuerpo.”

Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio, y todos bebieron. Y les dijo:

“Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios.”

Después de cantar el salmo, salieron para el monte de los Olivos.

*

Marcos 14,12-16.22-26

***

Hacia un idolatría de la Eucaristía.

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[…] El mismo Cristo  debe asfixiarse en nuestros ostensorios de oro, en nuestros cálices incomparables, en nuestros copones incrustados de joyas, Él quiso sólo la paja del Pesebre o la madera de la cruz. El culto exagerado de la Eucaristía tiende a hacer de nuestras iglesias templos paganos.

Louis Evely

*

Condúceme de lo irreal a lo real, condúceme de las tinieblas a la luz, condúceme de la muerte a la inmortalidad.

Brihadaranyaka Upanishad

***

Una liturgia sin compromiso místico

Los faraones de Egipto han sido divinizados y los monumentos no dejan de representar su investidura divina. Cuando, más tarde, Alejandro el Grande conquistó Egipto, no creyó que pudiera asegurar su dominación sobre las colonias sin hacerse reconocer como Dios. Del mismo modo los emperadores romanos, para consolidar la unidad de su imperio, aceptaron, luego finalmente impusieron, esta divinización de Roma y de su persona.

Pero esta divinización del faraón provocaba también, casi necesariamente, la “faraonización” de dios. Había una simbiosis, una suerte de comunidad de vida en la que las reacciones eran recíprocas y, finalmente, la imagen de la divinidad se amoldaba a la del faraón divinizado.

¿Hasta qué punto esta situación ha sido reproducida a lo largo de los siglos, incluso en el pensamiento de Israel? ¿En qué medida nuestra liturgia no guarda vestigios de este intercambio ambiguo entre la realeza terrestre y la realeza divina? ¿Hasta qué punto incluso el concepto de la realeza divina no es simplemente una emanación de la realeza humana?

¿En qué medida, en Bizancio, la liturgia de Palacio y la liturgia de Santa Sofía no coincidían en una misma imagen, donde la realeza divina y la realeza humana se confundían de nuevo?

Y en qué medida nuestra liturgia no es todavía una supervivencia de las liturgias reales que no comprometen nunca el fondo del alma? ¿No podemos pensar, a veces, que en nuestra misma liturgia, se trata de rendir homenaje a un soberano, de procesiónar alrededor de su altar, de erigirle un santuario dedicado a él, y una vez hecho esto, queda con Dios, todo esto que puede realizarse y celebrar sin ninguna especie de compromiso místico?

Algo extremadamente peligroso

Es evidente que, si el hombre de la calle es tan a menudo completamente extraño a lo que pasa en nuestras iglesias, es porque no pasa allí ningún acontecimiento susceptible de tocarlo aunque sea un poco. El no se siente allí de ninguna manera alcanzado y concernido a lo más íntimo de él mismo.

Hay una religión aparente que  no asume compromiso profundo. Esto es extremadamente grave, y podemos preguntarnos hasta qué punto esto no es a causa de la Eucaristía que llegamos a una confusión tan radical sobre la esencia misma del mensaje de Jesús.

Una especie de materialismo religioso, el peor de todos; puede trágicamente establecerse alrededor de la Eucaristía; tenemos un catalizador de paladio, un pararrayos celeste, sobre la casa, podemos dormir tranquilo, Dios está allí en su cajita y lo tenemos constantemente a nuestra disposición.

¿Nos hemos cuestionado suficientemente sobre  el valor de nuestras comuniones? ¿sobre elvalor de esos niños? ¿Qué producen? ¿Qué cambian?

En las comuniones sin compromiso, donde se cuenta con el opus operatum (un efecto producido infaliblemente por el hecho de que se recibe el sacramento), en las comuniones donde mecánicamente se debe ser santificado porque se abrió la boca o se tendió la mano para recibir la hostia: hay allí algo extremadamente peligroso porque no se ve en absoluto toda la exigencia que está en la base de una conversión verdadera, y que supone a un nuevo nacimiento; no vemos en absoluto la exigencia de la comunión que implica esta transformación radical donde se pasa del mí posesivo al mi oblativo. ¿ Incluso, cuántos sacerdotes  que celebran la misa cada día todavía puede, quizá, estar todavía allí?

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Resituar la Eucaristía en la perspectiva evangélica

Debemos pues resituar la Eucaristía, hay que situarla allí dónde la vida de la Iglesia debe encontrar su unidad, hay que situarla en su sitio, es decir en la perspectiva evangélica que se nos impone en los últimos encuentros del Señor con sus discípulos.

La última consigna que resuena en todas las páginas del relato joánico, es que os améis unos a otros como yo os he amado. Y esta consigna es también el criterio que hace reconocer a los discípulos de Jesús: ” en esto os reconocerán que sois mis discípulos, si os amáis los unos a los otros.

Y para dar una lección a sus discípulos, Jesús les lavó los pies. Esto es lo que es amar a tu prójimo: lo que he hecho es para que hagáis vosotros lo mismo los unos a los otros.

Por extraño que pueda parecer, la Eucaristía parece haber desaparecido, ni siquiera se nombra en este lugar, ¿por qué? Debido a que está implícita en esta mandato (lavatorio de los pies). Está implícitamente contenida en el mandato y en la consigna final del Señor: “Amaos los unos a los otros”, ya que es exactamente la misma cosa.

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“Os conviene que yo me vaya “

Recordemos las trágicas palabras de Jesús en el discurso después de la Última Cena: “Es bueno que yo me vaya porque, si no me voy, el Paráclito, el Espíritu Santo, no vendrá a a vosotros”. ¿Cómo no ver en estas palabras la confesión de un fracaso? Jesús nunca convirtió a nadie … ¡a nadie! Ni la muchedumbre, ni los sacerdotes, ni las autoridades, ni Herodes ni sus discípulos, ni incluso el discípulo amado que se dormirá como los otros enseguida en el Jardín de la Agonía: no ha convertido a nadie.

Y la llamada suprema que les dirige  a sus discípulos en el lavamiento de los pies se quedará sin eco: no comprenden que el reino de Dios está dentro de ellos mismos.

No comprenderán que es para hacer nacer este reino interior que Jesús se arrodilla delante de ellos para lavarles los pies, y no comprenden  que es para arrancar la piedra de nuestros corazones que Jesús muere sobre la cruz. Y la última pregunta que le harán a Jesús justo antes de la Ascensión será significativa de esta total  incomprensión.

¡La humanidad de Jesús debe pues desaparecer! Y es sólo en lo invisible, en el fuego del Pentecostés, como encontrarán a su Maestro como una presencia interior, no lo verán en lo sucesivo ya más delante de ellos sino dentro de ellos, y es en aquel momento cuando lo reconocerán. ¿Podemos desde entonces imaginar un solo instante que Nuestro Señor nos haya dado la Eucaristía para que refabriquemos con este sacramento un culto idolátrico, para que pudiéramos poseerlo allí, al alcance de nuestra mano, encerrándole en una caja para que nos pertenezca? ¿ Podemos concebir un materialismo igual por parte del Señor? ¿Cómo podemos imaginar que les hubiera robado su presencia visible a los Apóstoles para restituirnos en la hostia un foco de idolatría, como si pudiéramos disponer de Dios como el resultado de un objeto? Es absolutamente imposible, es exactamente lo contrario que sucede cuando Jesús nos da la Eucaristía.

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Maurice Zundel

La Rochette, 1963

(Fuente)

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1º de Mayo: San José Obrero

miércoles, 1 de mayo de 2024
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En la fiesta del 1º de Mayo, no podemos olvidarnos de que Jesús de Nazaret era un obrero, de estirpe de obreros, encallecidas sus manos con el trabajo diario, solidario con los que sufrían las injusticias y el desprecio, hermano de los “anawim“…

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Vivías del trabajo cotidiano,
fuiste un trabajador, un simple obrero;
¿tu fidelidad?: –“es José el carpintero”-,
un humilde currante, un artesano.

Trabajo en el que fuiste nuestro hermano;
un trabajo de honrado jornalero
que en todo cuanto hace pone esmero,
porque sabe que Dios usa su mano.

Patrono del trabajo y su salmista,
-manos callosas y dedo vendado-
enseña al hombre de hoy, tan derrotista,
a vivir su trabajo ilusionado,
más alegre, cristiano y optimista,
más solidario y más humanizado.

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JESÚS ADOLESCENTE EN EL TALLER DE JOSÉ.-John Everett Millais

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Y EL VERBO SE HIZO CLASE

En el vientre de María

Dios se hizo hombre.

Y en el taller de José

Dios se hizo también clase.

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Pedro Casaldáliga,
“Fuego y ceniza al viento. Antología espiritual”,
Sal Terrae, 1984,

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Dios creó al hombre no para vivir aisladamente, sino para formar sociedad. De la misma manera, Dios «ha querido santificar y salvar a los hombres no aisladamente, sin conexión alguna de unos con otros, sino constituyendo un pueblo que le confesara en verdad y le sirviera santamente».

Desde el comienzo de la historia de la salvación, Dios ha elegido a los hombres no solamente en cuanto individuos, sino también en cuanto miembros de una determinada comunidad. A los que eligió Dios manifestando su propósito, denominó pueblo suyo (Ex 3,7-12), con el que además estableció un pacto en el monte Sinaí.

Esta índole comunitaria se perfecciona y se consuma en la obra de Jesucristo. El propio Verbo encarnado quiso participar de la vida social humana.

Asistió a las bodas de Caná, bajó a la casa de Zaqueo, comió con publicanos y pecadores. Reveló el amor del Padre y la excelsa vocación del hombre evocando las relaciones más comunes de la vida social y sirviéndose del lenguaje y de las imágenes de la vida diaria corriente.

Sometiéndose voluntariamente a las leyes de su patria, santificó los vínculos humanos, sobre todo los de la familia, fuente de la vida social. Eligió la vida propia de un trabajador de su tiempo y de su tierra […].

Sabemos que, con la oblación de su trabajo a Dios, los hombres se asocian a la propia obra redentora de Jesucristo, quien dio al trabajo una dignidad sobreeminente laborando con sus propias manos en Nazaret.

De aquí se deriva para todo hombre el deber de trabajar fielmente, así como también ei derecho al trabajo. Y es deber de la sociedad, por su parte, ayudar, según sus propias circunstancias, a los ciudadanos para que puedan encontrar la oportunidad de un trabajo suficiente.

Por último, la remuneración del trabajo debe ser tal que permita al hombre y a su familia una vida digna en el plano material, social, cultural y espiritual, teniendo presentes el puesto de trabajo y la productividad de cada uno, así como las condiciones de la empresa y el bien común.

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Giuseppe Pelliza da Volpedo: «El cuarto estado» (1901). Milán.

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Festividad de La Asunción

martes, 15 de agosto de 2023
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ASUNCION

Plenitud de agosto,
vuelo de Asunción.
Bodega con mosto
de tu Corazón.

Rutas de Araguaia,
con mi pueblo en cruz.
Mi «seca» y tu playa:
la Paz de Jesús.

Lograda María,
llegada Asunción,
que reclama y guía
nuestra romería
de Liberación.

*

Pedro Casaldáliga

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No cabe duda de que la Virgen María está en el cielo. Cómo ocurrió no lo sabemos. Y, ya que el Espíritu Santo no nos ha dicho nada acerca de esto, no lo podemos hacer artículo de fe… Es suficiente saber que ella vive en Cristo.”

*

Martín Lutero,
1483-1546

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María de todos nuestros deseos
y de todas nuestras esperanzas …

Te saludo María,
madre de todos nuestros deseos de ser felices.
Eres la tierra que dice sí a la vida.
Eres la humanidad que consiente en Dios.
Eres la fruta de las promesas del pasado
y el futuro de nuestro presente.
Eres la fe que acoge lo imprevisible,
eres la fe que acoge lo invisible

Te saludo María,
madre de todas nuestras búsquedas
de este Dios imprevisto.
Del Templo donde lo pierdes,
al Calvario donde es colgado
su camino te parece una locura.
Eres cada uno de nosotros que busca a Jesús,
sin comprender bien su vida y sus palabras.
Eres la madre de las oscuridades de la fe,
tú quien observas todos los acontecimientos en tu corazón,
profundizas y meditas todos nuestros ” ¿por qué? ”
Y quien confía en el futuro de Dios, tu Señor.

Te saludo María,
madre de todos nuestros sufrimientos.
Eres la mujer de pie
al pie del hombre crucificado,
eres la madre de todos los que lloran
la inocencia masacrada y el preso torturado.

Te saludo María,
madre de Jesús y del discípulo que creyó.
Eres la madre de los Hombres y de la Iglesia,
estás en la encrucijada de la historia de la salvación
que Dios inventa desde Abraham y Moisés.

Te saludo María,
madre de todos nuestros pentecostés.
Eres, con los apóstoles,
la Iglesia que ruega y acoge los dones del Espíritu Santo.

Te saludo María,
madre de todas nuestras esperanzas.
Eres la estrella radiante de pueblo en marcha hacia Dios.
Eres el anuncio de la humanidad transfigurada,
eres el éxito de la creación
que Dios hizo para su eternidad.

*

Michel Hubaut
Oración extraída de « Cristo nuestra felicidad, aprender a orar con san Francisco de Asís y Santa Clara de Asís», Éditions Fayard, 1986

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María, en su canto de alabanza, no engrandeció a Dios sólo de una manera abstracta por haber «levantado a los humildes» y haber «llenado de bienes a los hambrientos», sino que lo hizo indudablemente también porque conocía esta bajeza ante Dios mejor que cualquier otra criatura: Dios, el poderoso, en efecto, «ha mirado la humildad de su sierva», y por esa mirada proyectada sobre ella, no por su ensalzamiento, ella se alegra por «la grandeza del Señor». Si bien María era materialmente pobre, no se alegra por los dones materiales que le fueron concedidos […], sino por el don inaudito de una maternidad mesiánica, que no era tanto un don hecho a ella personalmente como un acto de misericordia hacia su «siervo Israel», que ha obtenido la «semilla de Abrahán»por la que había suspirado tanto tiempo. En su opción en favor de los pobres, María es perfectamente ella misma, no se ha alienado en absoluto en «otra María».

Sabe que ha llegado a ser Madre de una manera única e incomparable por pura gracia, y Madre no sólo de su único Hijo, sino, en él, de todos aquellos que mediante él y en él se han convertido en hijos e hijas de Dios en la Iglesia. (Y cuando aquí hablamos de Iglesia, sus confines permanecen indefinidos, porque la gracia de la redención de Cristo ha llegado, en efecto, a todos los hombres que nacieron antes que él y después de él.) «La mediación de María está ligada, efectivamente, a su maternidad, posee un carácter específicamente materno»(Redemptoris Mater 38) y, por eso, ella es el centro de la «comunión de los santos», «está como envuelta por toda la realidad de la comunión de los santos» (Redemptoris Mater 41), de esa capacidad de ser-para-los-otros en el Reino de Dios como coronamiento sobrenatural de la estupenda posibilidad ya en el plano natural, o sea, de la capacidad de poderse apoyar y ayudar recíprocamente.

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H. U. von Balthasar, «Comentario a la encíclica “Redemptoris Mater”», en H. U. von Balthasar – J. Ratzinger, María. El sí de Dios al hombreo. Introducción y comentario a la encíclica«Redemptoris Mater», Brescia 31988, pp. 56ss, passim)

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El tesoro escondido

domingo, 30 de julio de 2023
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 En Éxodo

La vida sobre ruedas o a caballo,
yendo y viniendo de misión cumplida,
árbol entre los árboles me callo
y oigo como se acerca Tú Venida.

Cuanto menos Te encuentro, más Te hallo,
libres los dos de nombre y de medida.
Dueño del miedo que Te doy vasallo,
vivo de la esperanza de Tú vida.

Al acecho del Reino diferente,
voy amando las cosas y la gente,
ciudadano de todo y extranjero.

Y me llama Tú paz como un abismo
mientras cruzo las sombras, guerrillero
del Mundo, de la Iglesia y de mí mismo.

*

Pedro Casaldáliga
El Tiempo y la espera
Editorial Sal Terrae, Santander 1986

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En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:

“El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo.

El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra.

El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?

Ellos le contestaron:

– “Sí.”

Él les dijo:

“Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.”

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Mateo 13,44-52

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«Se puede definir al hombre como el que busca la verdad”

Juan Pablo II

La vida que Dios da al hombre es original y diferente de la de los demás criaturas vivientes, o que el hombre aunque proveniente del polvo de la tierra (cf Gn 2,7; 3,19; Job 34,15; Sol 103,14; 104,29), es manifestación de Dios en el mundo, signo de su presencio, resplandor de su gloria (cf Gn 1,26-27; Sol 8,6). Al hombre se le ha dado un altísima dignidad, que tiene sus raíces en el vínculo íntimo que lo une o su Creador: en el hombre se refleja la realidad misma de Dios.

En la vida del hombre, la imagen de Dios vuelve o resplandecer y se manifiesta en toda su plenitud con lo venida del Hijo de Dios en carne humana: “El es Imagen de Dios invisible” (Col 1 ,15), “resplandor de su gloria e impronta de su sustancia” (Heb 1,3). El es la imagen perfecta del Padre… La plenitud de la vida se da a cuantos aceptan seguir a Cristo. En ellos, la imagen divina es restaurada, renovada y llevada a perfección. Este es el designio de Dios sobre los seres humanos; que “reproduzcan la imagen de su Hijo” (Rom 8,29). Solo así con el esplendor de esta imagen, el hombre puede ser liberado de lo esclavitud de lo idolatría, puede reconstruir lo fraternidad rota y reencontrar su propio identidad

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Juan Pablo II,
carta encíclica Evangelium vitae, nn. 34.36.

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