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“Tierra Nuestra, Libertad”: “Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron”

Domingo, 25 de julio de 2021

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Tierra Nuestra, Libertad”.

Esta es la Tierra nuestra:

¡La libertad,

humanos!

Esta es la Tierra nuestra:

¡La de todos,

hermanos!

La Tierra de los Hombres

que caminan por ella

a pie desnudo y pobre.

Que en ella nacen, de ella,

para crecer con ella,

como troncos de Espíritu y de Carne.

Que se entierran en ella

como siembra

de Ceniza y de Espíritu,

para hacerla fecunda como a una esposa madre.

Que se entregan a ella,

cada día,

y la entregan a Dios y al Universo,

en pensamiento y sudor,

en su alegría

y en su dolor,

con la mirada

y con la azada

y con el verso…

¡Prostitutos creídos

de la Madre común,

sus malnacidos!

¡Malditas sean

las cercas vuestras,

las que os cercan

por dentro,

gordos,

solos,

como cerdos cebados;

cerrando,

con su alambre y sus títulos,

fuera de vuestro amor

a los hermanos!

¡Malditas sean

todas las cercas!

¡Malditas todas las

propiedades privadas

que nos privan

de vivir y de amar!

¡Malditas sean todas las leyes,

amañadas por unas pocas manos

para amparar cercas y bueyes,

hacer la Tierra esclava

y esclavos los humanos!

¡Otra es la Tierra nuestra, hombres todos!

¡La humana Tierra Libre, hermanos!

*

Pedro Casaldáliga

Tierra nuestra, libertad,
Editorial Guadalupe, Buenos Aires 1974, 151 pp

***

 

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:

“¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?”

Lo decía para tentarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe contestó:

“Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.”

Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:

“Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?”

Jesús dijo:

“Decid a la gente que se siente en el suelo.”

Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:

“Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.

Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía:

“Éste sí que es el Profeta que tenía que venir la mundo.”

Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

*

Juan 6,1-15

***

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***

Pienso en ti, muchachito de Galilea, de quien Juan no nos ha transmitido palabra alguna, pero ha inmortalizado tu gesto. Caía ya poco a poco la noche sobre la colina. Había allí una muchedumbre rumorosa y festiva a la que te habías unido para escuchar a aquel ¡oven rabí llamado Jesús. Un rabí que no hablaba como los otros y que parecía incapaz de decir «no» a quien le pidiera que le curara. Estabais lejos de todos los pueblos. Y de repente te encontraste con Andrés, completamente inquieto y agitado, que parecía andar buscando algo. Tú te diste cuenta en seguida de que debía tratarse de comida. Tu alforja contenía aún cinco panecillos que tu madre te había cocido la víspera y dos pescados que había cogido tu hermano de noche.

Y diste, a tu vez, todo lo que habías recibido. No diste de lo que te sobraba, sino todo lo que te hacía falta para alimentarte aquel día. ¿Te diste cuenta, después, de la relación que había entre los panecillos que diste a Andrés y aquellas cestas llenas de pan sobre las que se precipitó la multitud exuberante? ¿Notaste cómo se parecían extrañamente aquellos panecillos que no se agotaban nunca a los que tu madre te había preparado? ¿Quién se acuerda de ti hoy? Pero yo te bendigo, muchachito de Galilea. Tú eres para mí como una pequeña imagen del mismo Señor.

En esa otra pascua ahora cercana, será él el niño que ofrecerá «en su miseria cuanto tenía para vivir», su misma vida, para saciar el hambre de una multitud. Lo dará todo, sin cálculos, en la hora en que caerá la noche sobre un mundo desierto. Y el Espíritu, a través de las manos de otros Andrés y de otros Felipe, multiplicará el pan a lo largo de la noche de los tiempos. Ya no se morirá de hambre sobre las colinas desiertas y pobladas de muchedumbres hambrientas

*

D. Ange,
Le nozze di Dio dove I povero é re,
Milán 1985.

***

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Los fue enviando

Domingo, 11 de julio de 2021

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YO, PECADOR Y OBISPO, ME CONFIESO

Yo, pecador y obispo, me confieso
de haber llegado a Roma con un bordón agreste;
de sorprender el Viento entre las columnatas
y de ensayar la quena a las barbas del órgano;
de haber llegado a Asís,
cercado de amapolas.

Yo, pecador y obispo, me confieso
de soñar con la Iglesia
vestida solamente de Evangelio y sandalias,
de creer en la Iglesia,
a pesar de la Iglesia, algunas veces;
de creer en el Reino, en todo caso
-caminando en Iglesia-.

Yo, pecador y obispo, me confieso
de haber visto a Jesús de Nazaret
anunciando también la Buena Nueva
a los pobres de América Latina;
de decirle a María: «¡Comadre nuestra, salve!»;
de celebrar la sangre de los que han sido fieles;
de andar de romerías…

Yo, pecador y obispo, me confieso
de amar a Nicaragua, la niña de la honda.
Yo, pecador y obispo, me confieso
de abrir cada mañana la ventana del Tiempo;
de hablar como un hermano a otro hermano;
de no perder el sueño, ni el canto, ni la risa;

de cultivar la flor de la Esperanza
entre las llagas del Resucitado.

*

Pedro Casaldáliga,
Todavía estas palabras. 1994

*

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió:

– “Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.”

Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

*

Marcos 6, 7-13

***

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El mensaje y la actividad de los mensajeros no se distinguen en nada de la de Jesucristo. Han participado de su poder. Jesús ordena la predicación de la cercanía del Reino de los Cielos y dispone las señales que confirmarán este mensaje. Jesús manda curar a los heridos, limpiar a los leprosos, resucitar a los muertos, expulsar los demonios. La predicación se convierte en acontecimiento, y el acontecimiento da testimonio de la predicación.

Reino de Dios, Jesucristo, perdón de los pecados, justificación del pecador por la fe, todo esto no significa sino aniquilamiento del poder diabólico, curación, resurrección de los muertos. La Palabra del Dios todopoderoso es acción, suceso, milagro. El único Cristo marcha en sus doce mensajeros a través del país y hace su obra. La gracia real que se ha concedido a los discípulos es la Palabra creadora y redentora de Dios.

        Puesto que la misión y la fuerza de los mensajeros sólo radican en la Palabra de Jesús, no debe observarse en ellos nada que oscurezca o reste crédito a la misión regia. Con su grandiosa pobreza, los mensajeros deben dar testimonio de la riqueza de su Señor. Lo que han recibido de Jesús no constituye algo propio con lo que pueden ganarse otros beneficios. «Gratuitamente lo habéis recibido». Ser mensajeros de Jesús no proporciona ningún derecho personal, ningún fundamento de honra o poder. Aunque el mensajero libre de Jesús se haya convertido en párroco, esto no cambia las cosas. Los derechos de un hombre de estudios, las reivindicaciones de una clase social, no tienen valor para el que se ha convertido en mensajero de Jesús. «Gratuitamente lo habéis recibido». ¿No fue sólo el llamamiento de Jesús el que nos atrajo a su servicio sin que nosotros lo mereciéramos? «Dadlo gratuitamente». Dejad claro que con toda la riqueza que habéis recibido no buscáis nada para  vosotros mismos, ni posesiones, ni apariencia, ni reconocimiento, ni siquiera que os den las gracias. Además, ¿cómo podríais exigirlo? Toda la honra que recaiga sobre nosotros se la robamos al que en verdad le pertenece, al Señor que nos ha enviado. La libertad de los mensajeros de Jesús debe mostrarse en su pobreza.

El que Marcos y Lucas se diferencien de Mateo en la enumeración de las cosas que están prohibidas o permitidas llevar a los discípulos no permite sacar distintas conclusiones.

Jesús manda pobreza a los que parten confiados en el poder pleno de su Palabra. Conviene no olvidar que aquí se trata de un precepto. Las cosas que deben poseer los discípulos son reguladas hasta lo más concreto. No deben presentarse como mendigos, con los trajes destrozados, ni ser unos parásitos que constituyan una carga para los demás. Pero deben andar con el vestido de la pobreza. Deben tener tan pocas cosas como el que marcha por el campo y está cierto de que al anochecer encontrará una casa amiga, donde le proporcionarán techo y el alimento necesario.

Naturalmente, esta confianza no deben ponerla en los hombres, sino en el que los ha enviado y en el Padre celestial, que cuidará de ellos. De este modo conseguirán hacer digno de crédito el mensaje que predican sobre la inminencia del dominio de Dios en la tierra. Con la misma libertad con que realizan su servicio deben aceptar también el aposento y la comida, no como un pan que se mendiga, sino como el alimento que merece un obrero. Jesús llama «obreros» a sus apóstoles. El perezoso no merece ser alimentado. Pero ¿qué es el trabajo sino la lucha contra el poderío de Satanás, la lucha por conquistar los corazones de los hombres, la renuncia a la propia gloria, a los bienes y alegrías del mundo, para poder servir con amor a los pobres, los maltratados y los miserables? Dios mismo ha trabajado y se ha cansado con los hombres (Is 43, 24), el alma de Jesús trabajó hasta la muerte en la cruz por nuestra salvación (Is 53,11).

Los mensajeros participan de este trabajo en la predicación, en la superación de Satanás y en ¡a oración suplicante. Quien no acepta este trabajo, no ha comprendido aún el servicio del mensajero fiel de Jesús. Pueden aceptar sin avergonzarse la recompensa diaria de su trabajo, pero también sin avergonzarse deben permanecer pobres, por amor a su servicio.

*

Dietrich Bonhoeffer,
El precio de la gracia. El seguimiento,
Sígueme, Salamanca 1999, pp. 136-138.

*

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Profeta

Domingo, 4 de julio de 2021

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JESÚS DE NAZARET

¿Cómo dejarTe ser sólo Tú mismo,
sin reducirte, sin manipularte?
¿Cómo, creyendo en Ti, no proclamarte
igual, mayor, mejor que el Cristianismo?

Cosechador de riesgos y de dudas,
debelador de todos los poderes,
Tu carne y Tu verdad en cruz, desnudas,
contradicción y paz, ¡eres quien eres!

Jesús de Nazaret, hijo y hermano,
viviente en Dios y pan en nuestra mano,
camino y compañero de jornada,

Libertador total de nuestras vidas
que vienes, junto al mar, con la alborada,
las brasas y las llagas encendidas.

*

Pedro Casaldáliga.
El Tiempo y la Espera. 1986

*

A los que conmigo dicen de rodillas la Palabra,

a cuantos gritan conmigo -quizá contra los que callan, siempre contra los que mienten-,

a los que conmigo emplazan la lenta aurora del Reino,

… todavía estas palabras.

*

Pedro Casaldáliga.
Todavía estas palabras. 1994

***

 

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:

– “¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?”

Y esto les resultaba escandaloso. Jesús les decía:

– “No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.”

No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

*

Marcos 6,1-6

***

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¿Quién es más frágil de los dos? ¿El que recibo en la comunión? […] ¿El pequeño ser al que querían degollar para quitarlo de en medio, sin ninguna protección que no fuera la de María y la de José y, en la eucaristía, la de la Iglesia? Cuando encuentres a un emigrante, ¿sentirás deseos de entrar en comunicación con él o le tendrás miedo?

¿El que recibo en la comunión? […] ¿El que carece de morada fija y para el que hasta una piedra hubiera sido una blanda almohada, que te pide alimento y cobijo en la eucaristía? ¿Por qué no invitas a tu casa a esta o aquella familia de gitanos a la que se hace acampar desde hace ya mucho tiempo detrás de la empalizada? ¡O es que tienes miedo? […].

¿El que recibo en la comunión? ¿Un hombre que en la cruz no puede mover ni siquiera un dedo, que casi no puede hablar, que respira con esfuerzos sobrehumanos, herido por la misma impotencia como en la eucaristía? ¿Y tú? ¿Amas a este hombre ante un poliomielítico? ¿O le tendrás miedo?

Pero si es a él a quien amas, no tendrás miedo de nada. Te atreverás a decirle: «Jesús, en su santa eucaristía, es más pobre que tú, más impotente que tú»

*

D. Ange,
Le nozze di Dio aove ¡I povero é re,
Milán 1985, pp. 241 ss).

***

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No temas

Domingo, 20 de junio de 2021

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TEMPESTAD EN EL RÍO

Se acaba toda playa.
El río entra en la tierra.
La floresta, en el río.
El cielo es como un río boca abajo.
Y es un cauce de verde sumergido
la orilla forestal.
Crecen las alas. Es un mar el río.
El agua baja turbia, roja,
fusilada de lluvia.

“Las aguas superiores,
las aguas inferiores”
del Génesis se llevan
el barco en los bandazos.

Leo cosas de Iglesia. Canto y grito,
elemental y loco de esperanza.
Moverse ya es vivir. Crecen las aguas
del Araguaia nuestro:
ha llegado la hora de la “enchente”,
y se puede cortar el lento viaje
entrando rectamente por los canales nuevos…

El barco ruge y marcha solo,
pobre,
libre, débil, seguro.
Y truena el cielo como un vientre grávido
hacia el glorioso parto teilhardiano.
Es Adviento en la misa y en las aguas.
Es Adviento en la tierra de los hombres.

*

Pedro Casaldáliga

(Clamor elemental. Editorial Sígueme, Salamanca 1971)

***

¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!

Un día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos:

“Vamos a la otra orilla.”

Dejando a la gente, se lo llevaron en la barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó un fuerte huracán, y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa, dormido sobre un almohadón. Lo despertaron, diciéndole:

– “Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?

Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago:

– “¡Silencio, cállate!”

El viento cesó y vino una gran calma. Él les dijo:

– “¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?”

Se quedaron espantados y se decían unos a otros:

“¿Pero quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!”

*

Marcos 4,35-41

***

La fe es estar cogidos por aquello que tiene que ver con nosotros de una manera incondicional. El hombre, como cualquier otro ser vivo, se encuentra turbado porque le preocupan muchas cosas, sobre todo por aquellas cosas que condicionan su vida, como el alimento y la casa. Y, a diferencia de los otros seres vivos, el hombre tiene también necesidades sociales y políticas.

Muchas de ellas son urgentes, algunas muy urgentes, y cada una de ellas puede estar relacionada con las cosas cotidianas de importancia esencial tanto para la vida de cada hombre particular como para la de una comunidad. Cuando esto sucede, se requiere la entrega total de aquel que responde afirmativamente a esta pretensión, y eso promete una realización total, aun cuando todas las otras exigencias debieran quedar sometidas a ella o abandonadas por amor a ella.

La fe, en cuanto estar cogidos por aquello que tiene que ver con nosotros de una manera incondicional, es un acto de toda la persona. Tiene lugar en el centro de la vida personal y abarca todas sus estructuras. La fe es el acto más profundo y más completo de todo el espíritu humano […]. Todas las funciones del hombre están reunidas en el acto de fe.

*

P. Tillich,
La razón y la revelación,
Ediciones Sígueme, Salamanca 1982.

***

*

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Este es mi cuerpo. Esta es mi sangre.

Domingo, 6 de junio de 2021

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Mi cuerpo es comida

Mis manos, esas manos y Tus manos
hacemos este Gesto, compartida
la mesa y el destino, como hermanos.
Las vidas en Tu muerte y en Tu vida.

Unidos en el pan los muchos granos,
iremos aprendiendo a ser la unida
Ciudad de Dios, Ciudad de los humanos.
Comiéndote sabremos ser comida,

El vino de sus venas nos provoca.
El pan que ellos no tienen nos convoca
a ser Contigo el pan de cada día.

Llamados por la luz de Tu memoria,
marchamos hacia el Reino haciendo Historia,
fraterna y subversiva Eucaristía.

*

Pedro Casaldáliga

***

***

El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos:

“¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?”

Él envió a dos discípulos, diciéndoles:

“Id a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo y, en la casa en que entre, decidle al dueño: “El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?” Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos allí la cena.

Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua. Mientras comían. Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo:

– “Tomad, esto es mi cuerpo.”

Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio, y todos bebieron. Y les dijo:

“Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios.”

Después de cantar el salmo, salieron para el monte de los Olivos.

*

Marcos 14,12-16.22-26

***

Vivir la misa. La expresión se ha vuelto ya un lugar común. Pero nunca es suficiente: especialmente en un período como el nuestro, en el que cristianismo está sometido a un trabajo de esencialización, en el que se ve disminuida toda estructura y ayuda desde el exterior, se hace más urgente que nunca la insistencia en estas ideas «esenciales». Urge enseñar de qué modo concreto puede y debe ser introducida la eucaristía en la vida de cada día, de qué manera puede y debe convertirse verdaderamente en aquella luz que explica y da su significado a los acontecimientos humanos.

Quien no tiene nada para ofrecer-sufrir no puede «participar» en la eucaristía: Cristo sufre y se inmola; también nosotros debemos sufrir-inmolarnos con él. Y estos sentimientos de víctima constituyen el alma de la misa. ¿Cómo se puede aplicar a la vida esta doctrina? Con un método muy sencillo: a menudo nuestras ¡ornadas laborales están llenas de cruces: el frío, el calor, el cansancio; contratiempos, fracasos, incomprensiones; enfermedades, fastidios, soledades; desánimos, depresiones, angustias: todo esto constituye un material preciosísimo para ofrecer durante la misa, que -para decirlo con el Concilio de Trento asume valor en virtud de los dolores de Cristo; es ofrecido por Cristo al Padre y por amor a la pasión de Cristo es aceptado por el Padre. Saber aceptar la vida con paciencia es vivir el sacrificio de la misa.

Vivir la comunión. Se trata de otro axioma clásico que implica convertir en «mística» la unión sacramental durante la jornada laboral: ésta debe llegar a ser un continuo «permanecer en Cristo». De este modo se prolonga «místicamente» la comunión: debemos adquirir la costumbre de trabajar, hablar, pensar por-con-en Cristo; se trata de adquirir la costumbre de hacerlo todo bajo el influjo, lo más actual-continuo que sea posible, de Cristo.

Es menester que nos ejercitemos en preguntarnos con frecuencia: «¿Cómo se comportaría Cristo si estuviera en mi lugar?». Es preciso que adquiramos la costumbre de «conmesurarnos» con él.

*

A. Dagnino,
La vida cristiana o el misterio pascual del Cristo místico,
Gnisello B. 19887, pp. 509-511; 534-539, passim).

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1º de Mayo: San José Obrero

Sábado, 1 de mayo de 2021

En la fiesta del 1º de Mayo, no podemos olvidarnos de que Jesús de Nazaret era un obrero, de estirpe de obreros, encallecidas sus manos con el trabajo diario, solidario con los que sufrían las injusticias y el desprecio, hermano de los “anawim“…

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Vivías del trabajo cotidiano,
fuiste un trabajador, un simple obrero;
¿tu fidelidad?: –“es José el carpintero”-,
un humilde currante, un artesano.

Trabajo en el que fuiste nuestro hermano;
un trabajo de honrado jornalero
que en todo cuanto hace pone esmero,
porque sabe que Dios usa su mano.

Patrono del trabajo y su salmista,
-manos callosas y dedo vendado-
enseña al hombre de hoy, tan derrotista,
a vivir su trabajo ilusionado,
más alegre, cristiano y optimista,
más solidario y más humanizado.

*

JESÚS ADOLESCENTE EN EL TALLER DE JOSÉ.-John Everett Millais

*

Y EL VERBO SE HIZO CLASE

En el vientre de María

Dios se hizo hombre.

Y en el taller de José

Dios se hizo también clase.

*

Pedro Casaldáliga,
“Fuego y ceniza al viento. Antología espiritual”,
Sal Terrae, 1984,

15

Dios creó al hombre no para vivir aisladamente, sino para formar sociedad. De la misma manera, Dios «ha querido santificar y salvar a los hombres no aisladamente, sin conexión alguna de unos con otros, sino constituyendo un pueblo que le confesara en verdad y le sirviera santamente».

Desde el comienzo de la historia de la salvación, Dios ha elegido a los hombres no solamente en cuanto individuos, sino también en cuanto miembros de una determinada comunidad. A los que eligió Dios manifestando su propósito, denominó pueblo suyo (Ex 3,7-12), con el que además estableció un pacto en el monte Sinaí.

Esta índole comunitaria se perfecciona y se consuma en la obra de Jesucristo. El propio Verbo encarnado quiso participar de la vida social humana.

Asistió a las bodas de Caná, bajó a la casa de Zaqueo, comió con publicanos y pecadores. Reveló el amor del Padre y la excelsa vocación del hombre evocando las relaciones más comunes de la vida social y sirviéndose del lenguaje y de las imágenes de la vida diaria corriente.

Sometiéndose voluntariamente a las leyes de su patria, santificó los vínculos humanos, sobre todo los de la familia, fuente de la vida social. Eligió la vida propia de un trabajador de su tiempo y de su tierra […].

Sabemos que, con la oblación de su trabajo a Dios, los hombres se asocian a la propia obra redentora de Jesucristo, quien dio al trabajo una dignidad sobreeminente laborando con sus propias manos en Nazaret.

De aquí se deriva para todo hombre el deber de trabajar fielmente, así como también ei derecho al trabajo. Y es deber de la sociedad, por su parte, ayudar, según sus propias circunstancias, a los ciudadanos para que puedan encontrar la oportunidad de un trabajo suficiente.

Por último, la remuneración del trabajo debe ser tal que permita al hombre y a su familia una vida digna en el plano material, social, cultural y espiritual, teniendo presentes el puesto de trabajo y la productividad de cada uno, así como las condiciones de la empresa y el bien común.

*

Gaudium et spes, 32 y 67

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“Jesús predicó el Reino de Dios y vino la Iglesia”, por Antonio Gil de Zúñiga,

Sábado, 5 de septiembre de 2020

diciembre03Esta reflexión tiene como punto de partida el tema del último número de Iglesia Viva, ¿“Todavía el Reino de Dios”?, y quiere ser un recuerdo de un gran testigo del Reino de Dios: Pedro Casaldáliga

      Desde una perspectiva lingüística hacer referencia al Reino de Dios parece que está fuera de lugar, puesto que para todo lo relativo al reino y a la monarquía, sobre todo en nuestro país, no corren tiempos propicios; pero desde el punto de vista bíblico tiene su significado y contenido propios, y, creo, que hoy día se puede aplicar con todo su vigor y amplitud de significado.

      Jesús de Nazaret, siguiendo la tradición veterotestamentaria, emplea el término “Reino de Dios”, pero, como explicó a Poncio Pilato, su reino no es de este mundo, es decir, no tiene la estructura de poder como los reinos del mundo, porque, aunque se trate de un reino, no hay poder, sino amor, siendo Dios el epicentro del mismo, y la relación de Dios con sus “súbditos” viene marcada por el amor, la comprensión y la misericordia y éste es el mismo principio que ha regir la relación de los miembros del reino entre sí. En este reino no impera la ley, la norma o la autoridad, sino la libertad, el amor, la comprensión y la misericordia.

      La comunidad humana que configura el Reino de Dios, y era la pretensión fundacional de Jesús de Nazaret, se integra en torno a unos valores éticos propuestos en las bienaventuranzas, en la parábola del samaritano, en el llamado “juicio final”, etc., cuyas coordenadas son el amor y la misericordia. Se trata de una vivencia tanto personal como comunitaria que se relaciona verticalmente con Dios y con los demás en su horizontalidad. No hay leyes o normas externas que marquen ce por be lo que se debe hacer en cada momento, puesto que “el sábado está hecho para el hombre” y no al revés. Así lo entendió y así lo practicó la Iglesia primitiva de Jerusalén, cuando, según el relato de los Hechos de los Apóstoles, permanecían juntos, en comunidad, unidos en la oración y en la fracción del pan y no había necesitados entre ellos, porque todo lo ponían en común.

    diciembre15  Cuando el Reino de Dios se institucionaliza sin más, se convierte en Iglesia, como dice A. Loisy: “Jesús predicó el Reino de Dios y vino la Iglesia”. La estructura institucional es necesaria en todo quehacer organizativo humano, pero no puede ser el epicentro hasta el punto de desbancar a la vivencia personal y comunitaria, a la libertad personal y comunitaria, al estar todo controlado por la norma y la ley. Como advertía el profeta Isaías ( Is 2,1-5) la norma viene del templo, que es tanto como decir del clero, de la jerarquía. El Reino de Dios se convierte en Iglesia y ésta en “sociedad perfecta”, en un Estado; una sociedad política más, controlada por el poder y por la ley, y si es dictatorial, mejor, abandonando así las exigencias de ese Reino.

      No llegó a buen puerto el intento de san Agustín de Hipona de identificar Iglesia y Reino de Dios en su De civitate Dei, menoscabando, sobre todo, el concepto de Reino de Dios, como lo evidencia la Historia de la Iglesia y del Papado a través de los tiempos; tiempos de cismas, de cruzadas bélicas, de poder político y religioso (el papa mediante el llamado “poder de las dos espadas”, como ya reconocía a finales del s. V el papa Gelasio I en su carta al emperador Anastasio, controla el poder político y el religioso), de anatemas de herejes y de doctrinas (como ocurría en los Concilios, en el anecdotario del Vaticano II se recoge la extrañeza de los obispos españoles porque no se proponía ninguna condena de doctrina y no se declaraba ningún dogma), de Syllabus condenatorios de asuntos sociales, políticos, religiosos… Es conmovedor, a este respecto, el testimonio del teólogo francés Y. Congar (la lista de testimonios sería larguísima), que recoge en sus Diarios, y que soportó tres “exilios” impuestos por el poder vaticano y por su Orden de dominicos como consecuencia de sus reflexiones teológicas, al parecer, contrarias a las posiciones “oficiales”: “Acepto a Dios, su visita… No acepto a la Gestapo… No tengo derecho a sacrificar el servicio a la verdad”.

 enero10     Con el reduccionismo del Reino de Dios a la Iglesia, éste pierde su vitalidad y la Iglesia se transforma más en Estado, en sociedad política, que en comunidad de creyentes en el Cristo resucitado. La Iglesia, católica por supuesto, no es el Reino de Dios; éste es un concepto más amplio y comprensivo, como cuando se decía que fuera de la Iglesia, católica por supuesto, no hay salvación, doctrina que corrigió el concilio Vaticano II. Ahora bien, la Iglesia ha de asemejarse al Reino de Dios, puesto que es factor importante para que Dios reine en el mundo y para ello ha de asumir los paradigmas de dicho Reino: más amor y misericordia y menos leyes y normas; más acogida a los pobres, a los emigrantes y refugiados, a los oprimidos, a los sin techos… y menos riquezas y propiedades; más disponibilidad de servicio y menos exaltación de poder y mando, como recomendaba san Bernardo de Claraval a su amigo el papa Eugenio III: “Te dejas agobiar por toda clase de juicios sobre toda suerte de cosas exteriores y seculares; sólo te oigo hablar de juicios y leyes; todo ello, y las pretensiones de riquezas y de prestigio, proviene de Constantino, y no de Pedro.

      La Iglesia como motor imprescindible para llevar a cabo el Reino de Dios en la tierra ha de eliminar otro reduccionismo enormemente dañino y perjudicial para la propia Iglesia: considerar el Reino de Dios como algo escatológico, situarlo en el más allá. Los valores éticos y religiosos del Reino de Dios pertenecen a la historia y no se pueden aplazar al final escatológico. Es una contradicción que clama al cielo que la Iglesia pretenda transformar la realidad histórica desde el pietismo, desde la fe sin más: lo único que importa es la relación personal con Dios sin tener en cuenta la realidad que nos circunda. La fe es don, pero también es tarea, un quehacer liberador y transformador de la realidad que no se ajuste a los valores éticos del programa de la Bienaventuranzas. Como sugiere I. Ellacuría, el Reino de Dios supera la dualidad entre lo personal y lo estructural, entre ética social y ética individual, pero no es sólo cuestión de fe, sino también de obras, de praxis configurada por el evangelio de Jesús de Nazaret.

Fuente Atrio

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El silencio de Dios cuando no hay profetas

Jueves, 20 de agosto de 2020

27CDel blog de Eduardo de la Serna Un oído en el Evangelio y otro en el Pueblo:

La teología tradicional (o al menos en muchos ambientes) del Israel de tiempos neotestamentarios sostenía que Dios, enojado con su pueblo, había retirado su espíritu y se había “encerrado” en el séptimo cielo. Era por eso que ya no había “profetas” en Israel (una característica de los profetas es que hablaban movidos por el espíritu de Dios).

No existen ya profetas, ni nadie entre nosotros que sepa hasta cuándo” (Sal 74,9) Tribulación tan grande no sufrió Israel desde los tiempos en que dejaron de aparecer profetas (1 Mac 9,27) Ahora, la justicia se ha convocado y los profetas duermen (Apocalipsis [sir.] de Baruc) … “ya no hubo sucesión exacta de profetas” (Flavio Josefo)

En la Biblia, los y las profetas son aquellos y aquellas que hablan de parte de Dios en un determinado momento histórico. Pero Israel ha experimentado que, en ese tiempo, nadie lo hace. Nadie muestra caminos, confronta errores, alienta esperanzas, y Dios parece callar.

Sería falso, además de infantil, pensar que los profetas fueron un grupo muy pequeño, de un tiempo muy pequeño, de un espacio geográfico muy pequeño de la humanidad.  Nuestra historia de América Latina estuvo cargada de profetas (lo cual no significa – en coherencia con los profetas bíblicos, por ejemplo – que estos fueran escuchados).

Antes de avanzar quisiera poner un ejemplo bíblico y compararlo con los tiempos actuales. En su tiempo histórico, el profeta Jeremías la pasó muy mal: fue perseguido, amenazado, combatido y vilipendiado… pero con el tiempo el pueblo supo reconocer que las palabras de Jeremías venían de Dios, mientras que no era así con las palabras oficiales que lo combatían, incluso de “falsos profetas” (ese proceso es el que teológicamente se llama “recepción”; que no es lo que determina la oficialidad, sino la asimilación creyente del pueblo de Dios de las palabras que reconoce como de su parte). Algo semejante podemos mirar en la reacción de cierta oficialidad eclesiástica de los documentos de Medellín, el conflicto en Puebla, la intervención en Santo Domingo y la manipulación de Aparecida… Es evidente que Medellín significó una primavera, Puebla supo mantenerla a pesar de algunos “frenazos”, Santo Domingo pasó al olvido sin pena ni gloria y Aparecida apenas es recordada. Y si miramos la “intervención” vaticana, ausente en Medellín, incipiente en Puebla, total en Santo Domingo y potente en Aparecida, quizás haya que sospechar que la intervención del Espíritu Santo en la comunidad eclesial es inversamente proporcional a las intervenciones vaticanas. No que el Espíritu no sople en la iglesia, sino que la iglesia debe aprender a escucharlo y no a imponerse. Que es distinto.

Y si miramos las voces, las pronunciadas y las calladas, a lo mejor también podamos ver y entender la relación entre el espíritu, los profetas y el “silencio de Dios”.

Hablamos de documentos episcopales, y debemos señalar que hemos tenido obispos profetas (aunque tal cosa parezca un oxímoron). Basta mirar los obispos gestores de Medellín, muchos todavía vigentes en Puebla, ausentes en Santo Domingo y también en Aparecida.  No estaría de más una simple pregunta: ¿podemos mencionar 10 obispos proféticos latinoamericanos de tiempos de Pablo VI? Seguramente la respuesta sea fácil y rápida. En cambio, ¿podemos nombrar 10 obispos proféticos latinoamericanos de tiempos de Juan Pablo / Benito / Francisco? Personalmente creo que se tardaría muchísimo en poder llegar siquiera a insinuar tres.

Acaba de morir uno de los últimos obispos profetas: Pedro Casaldáliga. Lo último que hizo, que yo sepa, es firmar, con otros obispos, un texto crítico contra el actual gobierno de su país, Brasil. Hasta desde el silencio de su Parkinson y postración, su voz seguía resonando. Entre tanto, tocará seguir esperando que algún “día” Dios “rasgue” su cielo, y haga soplar su espíritu con una fuerza que no pueda callarse, ni siquiera desde los muros vaticanos, y el espíritu marque caminos siempre nuevos de vida y desafíos, de creatividad y esperanza, de entusiasmo y profecía. Algunos creemos que la iglesia depende de eso.

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Festividad de La Asunción

Sábado, 15 de agosto de 2020

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ASUNCION

Plenitud de agosto,
vuelo de Asunción.
Bodega con mosto
de tu Corazón.

Rutas de Araguaia,
con mi pueblo en cruz.
Mi «seca» y tu playa:
la Paz de Jesús.

Lograda María,
llegada Asunción,
que reclama y guía
nuestra romería
de Liberación.

*

Pedro Casaldáliga

***

No cabe duda de que la Virgen María está en el cielo. Cómo ocurrió no lo sabemos. Y, ya que el Espíritu Santo no nos ha dicho nada acerca de esto, no lo podemos hacer artículo de fe… Es suficiente saber que ella vive en Cristo.”

*

Martín Lutero,
1483-1546

***

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***

María de todos nuestros deseos
y de todas nuestras esperanzas …

Te saludo María,
madre de todos nuestros deseos de ser felices.
Eres la tierra que dice sí a la vida.
Eres la humanidad que consiente en Dios.
Eres la fruta de las promesas del pasado
y el futuro de nuestro presente.
Eres la fe que acoge lo imprevisible,
eres la fe que acoge lo invisible

Te saludo María,
madre de todas nuestras búsquedas
de este Dios imprevisto.
Del Templo donde lo pierdes,
al Calvario donde es colgado
su camino te parece una locura.
Eres cada uno de nosotros que busca a Jesús,
sin comprender bien su vida y sus palabras.
Eres la madre de las oscuridades de la fe,
tú quien observas todos los acontecimientos en tu corazón,
profundizas y meditas todos nuestros ” ¿por qué? ”
Y quien confía en el futuro de Dios, tu Señor.

Te saludo María,
madre de todos nuestros sufrimientos.
Eres la mujer de pie
al pie del hombre crucificado,
eres la madre de todos los que lloran
la inocencia masacrada y el preso torturado.

Te saludo María,
madre de Jesús y del discípulo que creyó.
Eres la madre de los Hombres y de la Iglesia,
estás en la encrucijada de la historia de la salvación
que Dios inventa desde Abraham y Moisés.

Te saludo María,
madre de todos nuestros pentecostés.
Eres, con los apóstoles,
la Iglesia que ruega y acoge los dones del Espíritu Santo.

Te saludo María,
madre de todas nuestras esperanzas.
Eres la estrella radiante de pueblo en marcha hacia Dios.
Eres el anuncio de la humanidad transfigurada,
eres el éxito de la creación
que Dios hizo para su eternidad.

*

Michel Hubaut
Oración extraída de « Cristo nuestra felicidad, aprender a orar con san Francisco de Asís y Santa Clara de Asís», Éditions Fayard, 1986

*

2-1

***

María, en su canto de alabanza, no engrandeció a Dios sólo de una manera abstracta por haber «levantado a los humildes» y haber «llenado de bienes a los hambrientos», sino que lo hizo indudablemente también porque conocía esta bajeza ante Dios mejor que cualquier otra criatura: Dios, el poderoso, en efecto, «ha mirado la humildad de su sierva», y por esa mirada proyectada sobre ella, no por su ensalzamiento, ella se alegra por «la grandeza del Señor». Si bien María era materialmente pobre, no se alegra por los dones materiales que le fueron concedidos […], sino por el don inaudito de una maternidad mesiánica, que no era tanto un don hecho a ella personalmente como un acto de misericordia hacia su «siervo Israel», que ha obtenido la «semilla de Abrahán»por la que había suspirado tanto tiempo. En su opción en favor de los pobres, María es perfectamente ella misma, no se ha alienado en absoluto en «otra María».

Sabe que ha llegado a ser Madre de una manera única e incomparable por pura gracia, y Madre no sólo de su único Hijo, sino, en él, de todos aquellos que mediante él y en él se han convertido en hijos e hijas de Dios en la Iglesia. (Y cuando aquí hablamos de Iglesia, sus confines permanecen indefinidos, porque la gracia de la redención de Cristo ha llegado, en efecto, a todos los hombres que nacieron antes que él y después de él.) «La mediación de María está ligada, efectivamente, a su maternidad, posee un carácter específicamente materno»(Redemptoris Mater 38) y, por eso, ella es el centro de la «comunión de los santos», «está como envuelta por toda la realidad de la comunión de los santos» (Redemptoris Mater 41), de esa capacidad de ser-para-los-otros en el Reino de Dios como coronamiento sobrenatural de la estupenda posibilidad ya en el plano natural, o sea, de la capacidad de poderse apoyar y ayudar recíprocamente.

*

H. U. von Balthasar, «Comentario a la encíclica “Redemptoris Mater”», en H. U. von Balthasar – J. Ratzinger, María. El sí de Dios al hombreo. Introducción y comentario a la encíclica«Redemptoris Mater», Brescia 31988, pp. 56ss, passim)

***

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Benjamín Forcano: “Con la muerte, Diosy yo (P. Casaldaliga) vendremos definitivos”

Viernes, 14 de agosto de 2020

31576163_2021967071386875_1908126920185217024_n“Casaldáliga; ronda que te ronda”

Desde hace años, se cernía en el aire el temor a que pudiera suceder lo de hoy: la muerte de Dom Pedro Casaldáliga, obispo del Mato Grosso en Sao Félix de Aaraguaia (Brasil)

Se han hecho realidad aquellas palabras suyas, que poéticamente plasmó en soneto:

Ya la acogí, en la sombras, muchas veces / y la temí, rondándome, callada. / No era el vino nupcial, eran sus heces, / era el miedo al amor, más que la amada

En esta nuestra sociedad hoy en tantos aspectos manipulada y esclavizada, el ejemplo que nos deja Pedro Casaldáliga es señal, luz y camino para vivir con dignidad y autonomía, con libertad, con pobreza, con profecía y esperanza

Desde hace años, se cernía en el aire el temor a que pudiera suceder lo de hoy: la muerte de Dom Pedro Casaldáliga, obispo del Mato Grosso en Sao Félix de Aaraguaia (Brasil).

Ha sido una muerte anunciada, agravada por la presencia del hermano parkison por más de 20 años. Sin duda nuestro querido Pedro sabía bien cuando afirmaba que la cárcel y la enfermedad había que considerarlos como dos sacramentos más.

Se han hecho realidad aquellas palabras suyas, que poéticamente plasmó en soneto:

Ya la acogí, en la sombras, muchas veces
y la temí, rondándome, callada.
No era el vino nupcial, eran sus heces,
era el miedo al amor, más que la amada.

Pero sé que vendrá. Confío en ella,
Amada fiel de todos y maldita.
No hay modo de escapar a su querella.
Sin hora y sin lugar, ella es la cita.

Vendra. Saldrá de mí. La llevo dentro
desde que soy. Y voy hacia su encuentro
Con todo el peso de mis años vivos.

Pero vendrá… para pasar de largo.
Y en la centella de su beso amargo
Vendremos Dios y yo definitivos.

La muerte impone casi obligatorio, no ya el toque de campanas, sino la despedida o escrito que realce los méritos del fallecido.

En el caso de Casaldáliga, los méritos son superconocidos, me voy a limitar a destacar algunos principios y hechos, sin los que no se podría entender el sendero de su vida.

Este obispo POETA, con una carrera que sobrepasa los 92 años, nació en Balsareny (Cataluña) en febrero de 1928,+ de una familia católica y de derechas, la revolución del 36 le coge en zona roja. No podía ir a la escuela entre semana, por ser mixta y atea; no había misa ni catecismo los domingos; pero se confesaba en establos y galerías y ayudaba a Misa en eucaristías de catacumba. Aprendió a amparar y encubrir a los desertores; supo cómo a su tío Luis y dos compañeros más los mataron los rojos.

Pedro presumía de requeté porque sonaba a oposición. Una tarde entró en el cuarto de sus padres, se echó al cuello de su madre y, rompiendo a llorar, le dijo: “Vull ser capellá, mare”.

A sus 12 años, entra en el seminario de Vic . Allí deja bien clara su voluntad de ser “poeta” y se enciende su vocación misionera. Y de Vic a Cervera, Alagón, Barbastro, Vic, Solsona y Valls, donde culmina su carrera ordenándose sacerdote a los 24 años en el césped olímplico del Estadio de Montjuitch.

En el plazo de estos 12 años, – oscurantistas y heroicos- Pedro, dentro de una formación común a todos los demás seminarios, abriga deseos de hacer “revolución desde dentro” y se apuntaba a todo lo que oliese a inciativa comprometida.

A la poesía tuvo que despedirla definitivamente “como una amiga imposible” por aquello de que la literatura tenía muy mala prensa entre los maestros espirituales.

A los 24 años, lleno de vida e impaciencia, Pedro se dispone a afrontar la dura realidad de la sociedad, las normas y observancia, muchas veces irritantes, de la vida religiosa y el tenor libre y evangélico de su vida apostólica.

Iba a consumir 15 años hasta dar su salto a Brasil en el 1968, impregnado ya de los aires nuevos del concilio Vaticano II: innovación, libertad,compromiso. Quince años como animador, conferenciante, director espiritual, servidor de los jóvenes, los trabajadores, los inmigrantes, los más pobres en Sabadell, luego en Guinea Ecuatorial y después comprometido con las gentes de la periferia y sus problemas.

Llamado a Madrid, dirige con Mino Cerezo y Teófilo Cabestrero la revista IRIS DE PAZ, a la que rebautizan con el nombre de REVISTA DE TESTIMONIO Y ESPERANZA, impulsando desde ella iniciativas culturales y movimientos sociales. En ese tiempo, junto con seis compañeros más, escribe una carta al Superior General bajo el dilema de que la Congregación claretiana aceptaba el Vaticano II o ellos tantearían otros derroteros.

Pedro asisitió como representante de la Provincia de Aragón al Capítulo General de renovación en 1967, abanderando la tedencia más carismática y valiéndole el apodo de “Che Guevara” y el de “Sierra Maestra” por el lugar a los que con él se reunían.

Finalmente, Pedro emprende su viaje al Mato Grosso del Brasil, un viaje sin retorno, (han pasado 52 años) en el que quema las naves, sin nunca regresar a España, ni siquiera cuando murió su madre. “Había logrado por fin, escribe, lo que tanto había soñado y buscado: un clima heroico para vivir heroicamente”.

Pedro, ya en el Brasil, pasa cuatro meses en el Centro de Formación Intercultural (CENFI), para lograr una perspectiva del Brasil y de la Iglesia brasileña: “Se daba allí, escribe, toda la gama de una Iglesia en evolución… todo contribuía a hacer revisar y replantear la formación recibida, la piedad heredada, las austeras distancias del sexo, el apostolado en ristre, la fácil y convencida dicotomía con que en el viejo mundo vivíamos la misión de la Iglesia, frente a la política y la sociedad en general”.

Y del Centro de Formación, su salto al Araguaia, al “Oeste” desconocido, durante siete días de camión: julio de 1968.

Ahora, sí, la voz de Pedro, sin necesidad de describir el vaivén cotidianamente drámático de su quehacer, nos podrá alumbrar el proyecto de sus sueños, por el que él nació, vivió y murió.

Pedro Casaldáliga no fue uno antes de ir al Brasil y otro después.

Pienso que la vida de Pedro, aparece como un rio que avanza en una única dirección, más bravo o más sosegado, dependiendo de la orografía del cauce, según este coadyuve a frenarlo, desviarlo o hacerlo llegar a su puerto.

Los cambios en una persona no ocurren al azar, ni vienen desde fuera, más bien provienen de uno mismo, por elección propia, tras discernir las circuntancias que favoren o impiden el curso elegido.

La Prelatura de Sao Félix de Araguaia, (área de 150.000 km) fue creada el 13 de mayo de 1970 por el Papa Pablo VI.

Cuando Pedro es consagrado obispo de ella en 1971, había en ella un solo hospital y faltaban toda clase de infraestructuras; existía en ella el mayor latifundio de la zona con casi 700.000 hectáreas. Y Sao Félix tenía entonces unos 600 habitantes, no había escuela, médicos ni electricidad.

La realidad entraba por los ojos: ninguna asistencia básica, hambre crónica, enfermedades, explotación, violencia, altos índices de mortalidad infantil, analfabetismo generalizado.

¿Opción del obispo Pedro?

No es ningún secreto, le venía de muy atrás y la iba a aplicar con natural contundencia. Se opuso a que lo nombraran obispo, pero amigos de verdad le persuadieron de que su aceptación sería mejor para servir al pueblo y denunciar las injusticias.

En su consagración lo dejó bien claro:

Tu mitra será un sombrero de paja.
Tu báculo será la verdad del Evangelio.
Tu anillo será la Nueva Alianza del Dios Liberador y la Fidelidad al pueblo de esta tierra.
Tu escudo la fuerza de la Esperanza y la libertad de los hijos de Dios.
Tus guantes el servicio del Amor

La claves de una opción que, ingénita por matriz y cultura, permanecería inalterable del comienzo al fin.

“A mí siempre se me ha quebrado el corazón (siempre) el ver la pobreza de cerca. Me he llevado bien con la gente excluida, quizás porque siempre he tenido cierta afinidad con el margen, con los marginales. Quizás por una vena poética. Quizás sea una cuestión de sensibilidad, porque soy incapaz (soy incapaz) de presenciar un sufrimiento sin reaccionar. Por otra parte, nunca he olvidado de que nací en una familia pobre. Me siento mal en un ambiente burgués. Siempre pregunté (siempre) si puedo vivir con tres camisas , por qué voy a necesitar tener diez en el armario. Los pobres de mi Prelatura viven con dos, de quita y pon”.

“Estoy doblemente convencido (doblemente) de que no se puede tener una sensibilidad revolucionaria y profética ni se puede ser libre sin ser pobre. La libertad está muy unida a la pobreza. No se es verdaderamente libre con mucha riqueza. Siendo pobre me siento más libre de todo y para todo. Mi lema fue: ser libre para ser pobre y se pobre para poder ser libre. Lo expresé muy claramente en aquellos versos:

No tener nada.
No llevar nada.
No poder nada.
No pedir nada.
Y, de pasada,
no matar nada, no callar nada.
Solamente el Evangelio, como una faca afilada.
Y el llanto y la risa en la mirada,
Y la mano extendida y apretada
Y la la vida, a caballo dada.
Y este sol y estos ríos y esta tierra comprada
Para testigos de la Revolución ya estallada.
¡Y mais nada!

En estos textos, aparecen esculpidos los elementos que muestran a Pedro en su talla humano-cristiana sin que ningún poder, amenaza, halago o soberbia le hicieran claudicar:

Libertad

Si me bautizas otra vez un día, …di a Dios y al mundo que me has puesto el nombre de Pedro-Libertad”.

Pedro es un hombre libre ante las instituciones, sean políticas o religiosas; libre ante las personas, grupos e ideologías; es la palabra libre, el gesto en rebeldía, la osadía que bebe en las fuentes del Espíritu, que es viento y fuego y revienta estructuras y cadenas.

Pobreza

“La actitud ante la pobres, define la actitud ante Dios. Encontrarse con el pobre es encontrarse con Dios. Quien no toma en serio al pobre, no puede encontrarse con Dios”.

Y, por eso seguramente, hay tanto no creyente que, al encontrar con Pedro, no le niega el respeto, la admiración y credibilidad.

Amor al Padre sin amor a los hermanos, imposible

“No podíamos ver esto con los brazos caídos. Quien cree en Dios, debe creer en la dignidad del hombre. Quien ama al Padre, debe amar a los hermanos.

El Evangelio es un fuego que le quema a uno la tranquilidad. No se puede ser cristiano y soportar la injusticia con la boca callada”.

“Lo que pretendemos es humanizarpracticando la projimidad”. “La ciencia, la técnica, el progreso solamente son dignos de nuestros pensamientos y de nuestras manos, si nos humanizan más. Y esto nos compromete a transformar el mundo juntos”

Dios, la pasión de Pedro

En una ocasión, periodistas de la televisión europea le preguntan:

– ¿Haría Vd. lo mismo que está haciendo si no existiera Dios?

-Pero, como existe, contestó enseguida Pedro.

Eso sería como preguntarme que haría yo si no existiera o si yo no fuera persona y cristiano. Sé que otros sin Dios a las claras, hacen más y lo dan todo, y se dan. Yo creo que Dios está siempre con ellos.

He tenido un explícito encuentro con Dios, en Jesucristo , dentro de la comunidad de fe, que es su Iglesia. Y ese es un misterio que me abruma y que me obliga a creer que Dios es mayor que nuestro corazón y nuestros dogmas y nuestra comunidad.

“Dios es para Pedro la razón mayor, o mejor, su pasión. Dios es para él una realidad ineludible, una presencia cierta, aunque libre y soberana. Una presencia nunca desvelada, remitida cada vez más al futuro total de la esperanza mayor, pero siempre operante y repentinamente aparecida e inquívoca” (Pedro Trillo)

El mensaje del poeta, místico y profeta del Mato Grosso

El mensaje queda patente en todos sus escritos; mana directamente de su identificación con los pobres y de su oposición radical al sistema imperante que los oprime.

Siempre me asombró su capacidad de hacer mística, teología y profecía, al hilo de los acontecimientos, de conflictos y progresos tecnocientificos de esta nuestra sociedad dual y pluriforme. Como si en su casita de Sao Félix do Araguaia, hubiese levantada una potente estación emisora que alcanzara a todos los rincones de la tierra.

Recuerdo muy bien cómo describía la contradicción entre el Primer y Tercer Mundo, en una entrevista que le hice:

“Mira, Benjamín, nadie libera a nadie, incluso nadie concientiza a nadie, si uno mismo no se libera y autoconcientiza. Se puede ayudar, no sustituir. 

En ese sentido, el Primer Mundo sólo podrá liberarnos en la medida en que él se libere. Sólo en la medida en que el Primer Mundo deje de ser Primer Mundo podrá ayudar al Tercer Mundo. Para mi esto es dogma de fe. Si el Primer Mundo no se suicida como Primer Mundo, no puede existir humanamente el Tercer Mundo.

Mientras haya un Primer Mundo , habrá privilegio, exclusión, dominación , explotación,lujo y marginación. Si vosotros, en el Primer Mundo no resolvéis ser un mundo humano, nosotros no podemos serlo”.

Se trata, por tano, de implantar un proyecto humano, ético-religioso, liberador, planetario, que rompa el proyecto homicida del neoliberalismo. El neoliberalismo hoy se ha globalizado y pasa olímpicamente de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de la Carta de las Naciones Unidas y de la Carta de la Tierra.

Dom Pedro sabe de qué habla, sabe de las causas de tanta invasión, explotación, dominación y guerra. Lo ha afrontado él en su propia sociedad que es eco y espejo de la sociedad universal; el aquí y el allí están relacionados, hay allí tanto retraso y miseria, tanta deuda, porque aquí, -en Europa, en el Mundo Occidental- es interminable el robo, la explotación y la dominación.

Los colonialismos e imperialismos, viejos y modernos, se atienen siempre a su lógica: ignorar y despreciar la alteridad, humillar, destruir, imponer la ley del más fuerte.

Se trata de contar con personas que se salgan de ese proyecto homicida, que le hagan frente desde la dignidad de la persona y sus derechos inalienables. Sobre ese quicio podemos reconstruir una convivencia fraterna, que erradique el egoísmo y la avaricia, la soberbia y la prepotencia, la desigualdad, la injusticia, la rivalidad, las guerras, que matan la libertad y la paz.

Nadie es menos que nadie, ni como persona ni como pueblo. Todo ser humano esta obligado a hacer el bien y evitar el mal, a hacer efectiva la regla universal “Trata a los demás como tú deseas que te traten a ti”. El hombre es para el hombre cosa sagrada, hermano, no lobo.

Llegar a eso, no es posible sin personas libres, que detesten la idolatría del dinero, del hedonismo, del consumismo, del racismo, del patriarcalismo, de todas las cadenas que aprisionan y oprimen al ser humano.

El ser persona significa ser libre; ser libre significa ser pobre; y sólo es profeta quien vive con libertad y pobreza.

En esta nuestra sociedad hoy en tantos aspectos manipulada y esclavizada, el ejemplo que nos deja Pedro Casaldáliga es señal, luz y camino para vivir con dignidad y autonomía, con libertad, con pobreza, con profecía y esperanza.

Me llamarán subversivo

Con un callo por anillo,
monseñor cortaba arroz.
Monseñor ¿”martillo
y hoz”?

Me llamarán subversivo.
Y yo les diré: lo soy.
Por mi pueblo en lucha, vivo.
Con mi pueblo en marcha, voy.

Tengo fe de guerrillero
y amor de revolución.
Y entre Evangelio y canción
sufro y digo lo que quiero.
Si escandalizo, primero
quemé el propio corazón
al fuego de esta Pasión,
cruz de Su mismo Madero.

Incito a la subversión
contra el Poder y el Dinero.
Quiero subvertir la Ley
que pervierte al Pueblo en grey
y al Gobierno en carnicero.
(Mi pastor se hizo Cordero.
Servidor se hizo mi Rey).
Creo en la Internacional
de las frentes levantadas,
de la voz de igual a igual
y las manos enlazadas…

Y llamo al Orden de mal,
y al Progreso de mentira.
Tengo menos Paz que ira.
Tengo más amor que paz.

…¡ Creo en la hoz y el haz
de estas espigas caídas:
una Muerte y tantas vidas!
¡ Creo en esta hoz que avanza
– bajo este sol sin disfraz
y en la común Esperanza –
tan encurvada y tenaz!

Leonardo Boff hace ya más de 10 años dijo:

“Cuando los tiempos actuales perturbados hubieren pasado, cuando las desconfianzas y mezquindades  hubieren sido engullidos por lo vorágine del tiempo, cuando miremos para atrás y consideremos los últimos decenios del  siglo XX y los comienzos del siglo XXI,  identificaremos una estrella  en el cielo de nuestra fe, rutilante, después de haber parado nubes, soportando oscuridades y encendido tempestades: es la figura simple, pobre, humilde, espiritual y santa de  un obispo que, extranjero, se hace compatriota, distante se hace prójimo y prójimo se hace hermano de todos, hermano universal: Don Pedro Casaldáliga”.

Fuente Religión Digital

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, Iglesia Católica

El epitafio de Don Pedro Casaldàliga: “Para descansar, una cruz de palo, con lluvia y sol”. Descansa en el cementerio de los olvidados.

Viernes, 14 de agosto de 2020

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Tumba de Pedro Casaldáliga – Foto Rômulo

A sus 92 años y aquejado de Parkinson, el obispo-poeta preparó su “marcha”

Quiso que se excavase su tumba en el cementerio de los excluidos, frente al río Araguaia

Era el cementerio de los sin tierra, de los que casi no tenían sitio para enterrarse. En aquella época en la que morían los niños por decenas y sus padres los enterraban en cajas de zapatos

El grito por la tierra y por la libertad recorre las estrofas de su poema-epitafio: “Para descansar / eu quero só / esta cruz de pau / com chuvia e sol / estes sete palmos / e a Ressurreiçao”

“Se hizo solidario con los que Dios se solidarizó, los abandonados, los excluidos, los esclavos”

Luis Miguel Modino: Pedro descansa donde siempre soñó, a la orilla del Araguaia, entre un peón y una prostituta

Foro ‘Curas de Madrid y Más’: “Dom Pedro dio forma a una manera nueva de sentirse Iglesia y de estar en la Iglesia”

Padre Ángel: “Casaldáliga me contó que le tuvieron que dejar una sotana para verse con Juan Pablo II”

Pedro Casaldáliga y su amor a María

“Casaldàliga vivía pobremente y vibraba con el evangelio

Pedro Pierre: “Casaldáliga, el último profeta de la Iglesia de los Pobres en América Latina”

“Para descansar / eu quero só / esta cruz de pau / com chuvia e sol / estes sete palmos / e a Ressurreiçao”. Éste es el epitafio que Don Pedro Casaldàliga quiso que se colocase sobre su tumba, en el cementerio de los excluidos de Sao Felix, mirando a la belleza sin par del río Araguaia.

El epitafio es la estrofa de un poema escrito por el propio Don Pedro, que me mostró con temor y temblor su ex vicario general, el agustino Félix Valenzuela. Escrito a máquina, en un folio, que su amigo y estrecho colaborador desde hace tanto tiempo conservaba doblado en su cartera. Como una reliquia, como un tesoro, cromo un deber doloroso, pero necesario.

Lúcido, pero con un Parkinson que ha avanzado sin cesar y ya apenas le permitía hablar, hace años que Casaldàliga, plenamente consciente de su situación, tenía todo previsto. No quería dejar problemas a sus amigos agustinos. Sólo su amor entregado a jirones, su memoria agradecida y sus recuerdos sembrados por toda la casa.

Sus últimas voluntades son sencillas, como su vida entera. Sicut vita, finis ita (morimos como vivimos). Un epitafio en forma de poema. Lo lógico en un poeta del fuste de Casaldàliga. Y una simple tumba, sin ostentación alguna, en un cementerio abandonado.

En el poema dedicado a su epitafio y titulado ‘Cementerio de sertao’ enumera los elementos esenciales de su descanso eterno

En el estribillo del poema dedicado a su epitafio y titulado ‘Cementerio de sertao’ enumera los elementos esenciales de su descanso eterno: la cruz de palo, la lluvia y el sol, los siete palmos de tierra preceptivos para enterrar en Brasil, y la Resurrección.

Pedro_descansa_a_la_orilla_del_AraguaiaPara morir solo los siete palmos, no quería ni necesitaba más. Pero, para vivir, la parte justa de tierra. Por eso, el grito por la tierra recorre de principio a fin el poema de su epitafio. A luchar por ella dedicó su vida y quiere entregar también su muerte, como ofrenda última. Por ese derecho sagrado a la tierra que no es de los latifundistas, doctores Nadie, sino de Dios.

En la segunda estrofa sigue resonando el grito de la tierra para los sin tierra en un país de enormes latifundios. El derecho a la tierra por encima de la ley de los hombres y siguiendo la ley de la propia Tierra, a la que tienen derecho también los pobres “sin voz y sin vez” y sus hijos. Porque los hijos de la gente son gente también. Personas humanas con su sacrosanta dignidad.

El grito de la tierra sigue presente en la tercera estrofa. Ese grito por el que se jugó la vida en varias ocasiones y que le costó la muerte a su compañero sacerdote Joao Bosco, asesinado por una bala que iba destinada al obispo.

Por eso proclama que ese derecho a la tierra no se podrá detener ni con dinero ni con alambradas, porque los pobres también tienen facas. Las armas de la no violencia activa, con la que defienden sus derechos. La no violencia activa que son los brazos de los pobres que rodean cielo y tierra.

Y en la última estrofa añade al grito de la tierra el de la libertad. No basta tener tierra. Los pobres exigen tierra y libertad. No hay una sin las otra ni otra sin la una. Dos derechos que se exigen. No como si se pidiese limosna ni como si los pobres tuviesen que comprar lo que les pertenece. Porque en el reino del diablo-dinero, los pobres no se venden y los ricos, por muy  podridos que estén de dinero, nunca podrán comprar a Dios.

Ese epitafio-grito por el derecho a la tierra quiso Casaldáliga que aparezca en su tumba situada en un cementerio abandonado a las afueras de la ciudad de Sao Felix. Era el cementerio de los sin tierra, de los que casi no tenían sitio para enterrarse. En aquella época en la que morían los niños por decenas y sus padres los enterraban en cajas de zapatos.

En este cementerio de los excluidos sólo quedan unas cuantas cruces y tumbas sin nombre. Muertos desconocidos, condenados en vida a la esclavitud de la falta de tierra propia y, en la muerte, al olvido. Nadie los recuerda. Nadie les lleva flores. Nadie los llora.

En la actualidad, el cementerio está totalmente abandonado y cubierto de zarzas y matojos. En el centro del otrora camposanto, todavía campea una gran cruz sobre unos cuantos peldaños de cemento. Al lado, un mango enorme. Y, delante, el río Araguaia, ancho, bello y caudaloso, que discurre casi lamiendo las paredes del cementerio de los olvidados.

Ahí, en el cementerio de los suyos, de aquellos por los que entregó su vida, quiso ser enterrado. El obispo de los excluidos, descansando eternamente con los abandonados. Y seguro que, tras su muerte, el cementerio no va a tardar en convertirse en un lugar de peregrinación. Por la carretera y por el río, que tantas veces surcó en canoa de remos, seguirán llegando los lamentos de los sin tierra, el llanto de los negros, las lágrimas de los campesinos y los sonidos de la danza de la paz de los indios karajás, que siguen habitando enfrente, en la isla fluvial más grande del mundo. Al santuario de San Pedro Casaldáliga. Ruega por nosotros.

Entierro_de_Pedro_-_Foto_Romulo

 

Cemiterio de sertao

Para descansar
eu quero só
esta cruz de pau
com chuva e sol,
este sete palmos
e a Resurreiçao!
Mas para viver
eu já quero ter
a parte que me cabe
no latifundio seu:
que a terra nao é sua,
seu doutor Ninguém!
A terra é de todos
porque é de Deus!

Para descansar…

Mas para viver,
terra eu quero ter.
Com Incra ou sem Incra,
comn lei ou sem lei.
Que outra Lei mais alta
já a Terra nos deu
a todos os probes
sem voz e sem vez;
que os filhos da gente
sao gente também!

Para descansar…

Mas para viver,
terra exijo ter.
Dinheiro e arame
nao nos vao deter.
Mil facoes zangados
cortam para valer.
Dois mil braços juntos
cercam terra e ceu.

Para descansar…

Mas para viver,
terra e liberdade
eu preciso ter.
E nao peço esmola
nem compro o que é meu.
A Sudam e o diabo
podem se vender:
gente nao se vende,
nem se compra Deus!

Para descansar…

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Fuente Religión Digital

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P. Casaldáliga (1928-2020). Todo es Gracia, todo es Cristo, todo es Pascua

Jueves, 13 de agosto de 2020

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Acaba de morir (08.08.2020)… Así me decir cuando le pedí hace poco una colaboración para un libro titulado “El Pacto de las Catacumbas”: Todo es gracia, todo es Cristo, todo es Pascua… Que el Cristo total de la gracia y de la pascua te acoja en su corazón, hermano Pedro.

Y sigo recordando lo que me decías: “Urge ahora que nuestra Iglesia se vaya haciendo cada vez más Iglesia de los Pobres, Iglesia de los Mártires. Actualizando con respuestas eficaces la inspiración del Pacto de las Catacumbas (del Concilio Vaticano II). Tenemos la gracia de la palabra y de los gestos del papa Francisco.

No podemos perder en el vacío la carga inmensa de estímulos que nos demanda la alegría del Evangelio: fidelidad de praxis, dialogo plural.Yo digo que hoy la consigna es esta: Todo es Gracia, Todo es Pascua, Todo es Reino, en el seguimiento de Jesús”

Casaldáliga, Pedro (1928-2020). Pensador, poeta y obispo católico de origen catalán, de la Congregación Claretiana, que ha realizado su servicio pastoral en Brasil, como obispo de Sâo Felix de Araguaia (Mato Grosso). Ha vinculado su vida al servicio de los pobres y de los indígenas y a la causa de la justicia, en la línea de la teología de la liberación.

Ha publicado una obra muy extensa, de espiritualidad, de pastoral y, sobre todo, de poesía, tanto en castellano como en brasileño (y en catalán). Por el testimonio de su vida y por sus obras teológico-literarias (traducidas a muchas lenguas), ha sido y sigue siendo una de voces más significativas de la iglesia católica del siglo XX y principios del XXI.

  Otros han destacado su figura de “pastor”, de testigo de la justicia y de los pobres, su resistencia ante la opresión. Teniendo eso en cuenta, yo quiero insistir en su vocación de poeta y místico, testigo de la gracia de Cristo y del amor/belleza de Dios en la tierra, creando comunión de en las lindes de la Amazonia: Entre sus obras:

  • Nuestra Señora del Siglo XX (Madrid 1962);
  • Clamor elemental (Salamanca 1971);
  • Tierra nuestra, libertad (Buenos Aires 1974);
  • Yo creo en la justicia y en la esperanza. El Credo que ha dado sentido a mi vida (Bilbao 1976);
  • La muerte que da sentido a mi credo. Diario 1975-1977 (Bilbao 1977);
  • Antología retirante (Río de Janeiro 1978);
  • Airada esperanza (Barcelona 1978); Cantigas menores (Goiãnia 1979);
  • Missa da terra sem males (São Paulo 1980); En rebelde fidelidad. Diario 1977-1983 (Bilbao 1983);
  • Experiencia de Dios y pasión por el pueblo. Escritos pastorales (Santander 1983);
  • Fuego y ceniza al viento. Antología espiritual (Santander 1984);
  • El tiempo y la espera (Santander 1986);
  • El vuelo del Quetzal. Espiritualidad en Centroamérica (Managua 1989);
  • Todavía estas palabras (Estella 1989);
  • Espiritualidad de la Liberación (Quito 1992); Una vida enmig del poble (Barcelona 2007).

(Texto tomado de Diccionario de Pensadores Cristiano, VD Estella, pág. 174)

Todo es Cristo, todo es Pascua:Testigos (mártires) del amor invencible de Dios 

   Pedro Casaldáliga ha sido un “soldado no violento de la paz de Cristo”, de aquellos de quienes Jesús decía: “Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios” , testigo perseguido de la causa invencible de Cristo, mártir de la justicia, de los derechos humanos y de la ayuda a los pobres, la causa de Dios  que es la vida de los hombres, no matando a los demás, sino compartiendo la vida con ellos, en gesto de amor, de comunión, conforme al saludo final de la segunda carta de Pablo a los Corintios (2 Cor 13, 13:

  1. Que la Gracia (kharis) de Jesucristo. Lo primero es la gracia, es la Pascua, el amor de la vida que se entrega por los demás, por los pequeños y solos, por los derrotados… En esa gracia de Cristo vivimos, nos movemos y somos (cf. Hch 17, 28)
  2. Que el amor (agape) de Dios… Esa gracia/kharis del Señor Jesús es la presencia vida del amor de Dios,  que es don de sí, es Aquel que se vacía hasta el fin por los hombres,
  3. Que la comunión (koinônia) del Espíritu Santo… El amor no se pierde, como un agujero negro en el puro retorno a la nada, sino que culmina siendo comunión , comunicación, vida compartida.

Éste ha sido su proyecto, éste la savia de la vida de Pedro Casaldáliga. He seguido su trayectoria, he leído sus poemas, he compartido sus proyectos y ahora, al final de su vida quiero comentar de nuevo su palabra (somos soldados derrotados de la causa invencible de Dios) como expresión y sentido de su fecunda vida a la luz del mensaje y de Pablo, centrado en Flp 2, 6-11: Dios se ha “vaciado en Cristo”, para ser así nuestra riqueza, de forma que podamos decir:  La gracia de Cristo, el amor de Dios, la comunión....

Es evidente que Pedro Casaldáliga lleva en su cuerpo las huellas de muchas derrotas, pero su causa es invencible, como fue la de Pablo apóstol, tal como la expuso en 2 Cor 11-12,  y de un modo condensado en 2 Cor 4, 8:

Estamos atribulados en todo, mas no angustiados;
en apuros, mas no desesperados;
perseguidos, mas no desamparados;
derribados, pero no destruidos;
llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús,
para que también su Vida se despliegue en nuestra Vida.

Un recuerdo personal

Por las navidades los últimos años nos hemos ido escribiendo unas letras, alguna vez me ha escrito más largo, como indicará la carta al final de esta reflexión, de la que empiezo recogiendo ahora un par de frases:

 

Estimulados por el testimonio de tantos testigos que entre nosotros se han sumado a la herencia martirial de aquellos días primeros urge ahora que nuestra Iglesia se vaya haciendo cada vez más Iglesia de los Pobres, Iglesia de los Mártires. Actualizando con respuestas eficaces la inspiración del Pacto (de las Catacumbas).

No podemos perder en el vacío la carga inmensa de estímulos que nos demandan fidelidad de praxis, dialogo plural, la alegría del Evangelio.Yo digo que hoy la consigna es: Todo es Gracia, Todo es Pascua, Todo es Reino, en el seguimiento de Jesús.

Ésta ha sido y sigue siendo su consigna con 2 Cor 13, 13: Todo es gracia, todo es Cristo, todo es pascua... Recordando esas palabras (y otras que me dijo) quiero comentar en el ocaso luminoso de su vida, para mis amigos del blor, desde la Biblia, algunos elementos de ese lema: Soldados invencibles de un ejército vencido…

Vencidos por amor, precisamente porque estamos dispuestos a ser derrotados por amor, para amar, junto a los humillados y vencidos de esta tierra (éste es en el fondo el lema de Flp 2, 1-11).
Así debemos asumir con Jesús la causa de los perdedores, de aquellos que no quieren ganar pisando a los demás, sino que están dispuestos a sufrir (e incluso a morir) a favor de la verdad y la justicia, de los pobres y expulsados, como el siervo de Yahvé, el justo sufriente de Isaías, con los mártires actuales de la causa invencible de Cristo.

La iglesia del Siervo de Yahvé.

El Segundo Isaías (Is 40-55) contiene una serie de textos que suelen llamarse «cánticos del Siervo de Yahvé» (Is 42, 1-7; 49, 1-9; 50, 4-11; 52, 13 – 53, 12), que muchos exegetas consideran como centro y/o cumbre de la Biblia israelita. Éstos han sido los Cantos de Pedro Casaldáliga, cantor del misterio de la vida, de la libertad y del amor, de la dignidad de los pobres, de la justicia para los oprimidos.

Por eso quiero presentarle en este día de su muerte como Siervo de la libertad y de la paz de Dios,  como el personaje central de la Biblia de Isaías II: un representante de Dios, hombre (o mujer), quizá todo un pueblo, que sufre el rechazo y condena de otros (extranjeros, israelitas injustos) que quieren matarle.

Ese “siervo” es un “soldado derrotado” de la causa invencible de Yahvé, el Dios de la justicia, este “siervo”, que es “ministro”, representante de Dios, se ha dejado vencer por amor… Él ha podido decir, desde su antiguo o primer testamento: Todo es Cristo, todo es Pascua, todo es Gracia.

Este Siervo sabe que  Dios no está con los que ganan, que él no rechaza a los que pierden (como se pensaba de ordinario en algunos círculos de Israel), sino que aparece vinculado de manera intensa con el siervo perdedor, derrotado y expulsado. En esa línea, asumiendo y transformando viejas categorías sacerdotales, estos cantos muestran que los derrotados de Israel (exilados, fracasados, muertos) no han sido ni son los culpables, de manera que es falso decir que Dios les castiga por algún delito propio.

En la línea del Siervo de Yahvé, Pedro ha sido también siervo, testigo y amigo de Jesús en las zonas pobres del pobre Brasil,  un hombre frágil, externamente derrotado, sin más autoridad que su palabra y testimonio. Este Pedro Casaldáliga ha sido Siervo de Dios, testigo de Cristo, en medio de un pueblo rechazado y oprimido del “rico” Brasil, de un mundo rico que oprime a los pobres por serlo. 

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Esa imagen del Siervo, que podemos presentar como soldado derrotado del Dios Dios, evoca y anticipa, de algún modo, un cambio radical de la humanidad. Quizá por vez primera, superando la imagen de un “dios” que parecía signo de dominio impositivo (garante de victoria de los fuertes), ha venido a revelarse un Servidor de Dios que no vence triunfando (desde arriba), sino creando vida desde el mismo sufrimiento y la derrota.

Este Siervo de Isaías es “sacerdote”, como Pedro Casaldáliga,  pero no ha celebrado una liturgia externa de poder sobre los otros… Para él, su liturgia de obispo no ha sido otra cosa que su propia vida, al servicio de los demás. No se impuesto con violencia: no ha pedido venganza ni quiere que su muerte se inserte en ninguna espiral de violencia, sino que ha deseado que su muerte y su vida esté al servicio de todos, empezando por los perseguidos.

 Pedro Casaldáliga ha sido en pleno siglo XX y a principios del siglo XXI un personaje bíblico,   la Biblia hecha poema, testimonio de vida y ejemplo de fuerte justicia, amor y perdón transformador, protesta amorosa de paz sobre la violencia de su entorno.

Pedro Casaldáliga, Justo perseguido como en el libro de la Sabiduría de Dios

El justo sufriente es un personaje central del libro de la Sabiduría (que forma parte de la Biblia Griega, de los LXX, no de la Biblia Hebrea) y se sitúa en la línea del Siervo de Yahvé, aunque quizá ha destacado más el contraste entre la justicia del mundo (que se funda en un tipo de imposición) y el sufrimiento de los inocentes.

     En los poemas del Canto del Siervo de Isaías podría esperarse al final una intervención mundana de Dios, que respondería imponiendo su justicia al fin de la misma historia. Por el contrario, al menos en Sab 2, parece que el justo sufriente no encuentra justicia en esta tierra, dentro de esta historia. Por eso, el autor del libro apela a una vida tras la muerte o mejor dicho a una transformación de esta misma tierra, en justicia, en comunión, en tracia

Éste siervo ha sido y sigue siendo, con Pedro Casaldáliga, el “soldado derrotado” del Dios de los pobres, del Dios invencible de la vida. Estas son las palabras centrales que escucha el justo, que ha escucha Pedro Casaldáliga:

«Acechemos al justo que nos resulta incómodo. Piensa que nosotros somos moneda falsa (economía inhumana…) y se aparta de nuestras sendas como contaminadas; proclama dichoso el final de los justos y se envanece por tener a Dios por Padre» (cf. Sab 2, 10-16).

El justo no acepta las normas de un sistema opresor, ni se pliega a los dictados de un “mundo” donde reinan los injustos. Este justo es pobre, pero no por necesidad o fortuna sino por vocación propia (como Pedro), por opresión de los prepotentes: prefiere ser distinto, cultiva otros valores, despliega otros “poderes” y de esa forma viene a convertirse en objeto de envidia y rechazo para aquellos que definen el sentido oficial de la justicia.Muchas veces, cuando he comentado en mis clases y en mis libros la figura del Justo Sufriente del libro de la Sabiduría de Dios he pensado en Pedro Casaldáliga. 

Según la justicia del mundo, sólo una violencia vence a otra violencia. En contra de eso, el Justo de Sab no puede (ni quiere) responder a la violencia con violencia (según talión), sino con el testimonio de su vida, manteniendo la justicia (sin imposición ni lucha) y siendo derrotado, porque los injustos emplean la violencia .

El justo sufriente es un hombre que “padece la injusticia”, pero no responde con violencia a la violencia, sino que sigue amando, acompañando, animando a los perseguidos y expulsados,  para que mantengan su dignidad, sus justicia más honda, en un mundo de injustos

Ésta era la bienaventuranza mayor de Pedro Casaldáliga: Bienaventurados cuando os persigan (cf. Mt 5, 10-11)

Esta última bienaventuranza, común a Lucas y Mateo, proviene quizá del mismo Jesús y está profundamente vinculada a la primera (que trataba de los pobres). En un contexto de violencia (guerra familiar y social), los pobres por antonomasia son los perseguidos, tanto en un plano familiar como social, y especialmente aquellos que son perseguidos por cumplir en concreto las bienaventuranzas.

El mensaje de Jesús no ha sido sólo una “teoría”, una experiencia interior… sino que ha sido “provocativamente creador”, pues va en contra de un tipo de estructuras y comportamientos sociales y políticos que parecían esenciales en aquel tiempo y en el nuestro. Jesús fue pacífico, siendo provocador… Por eso le mataron, porque su vida y mensaje era y sigue siendo una denuncia contra los potentados, los ricos opresores.

Como podía haberse previsto, su propuesta ha encontrado opositores, no sólo entre los miembros de las clases altas (herodianos, sacerdotes, algunos escribas y, finalmente, los romanos), sino entre las mismas familias y grupos de Galilea a los que Jesús quiso ofrecer el Reino de Dios, iniciándolo con ellos.

Jesús ha sido un “mesías derrotado” (crucificado) de la Causa Invencible de Dios.No ha querido crear la paz ganando una posible guerra, sino cambiando la forma de ser y sentir, de querer y comportarse de los hombres y mujeres de su entorno, desde los más pobres, para llegar así hasta el fondo del problema y superarlo de raíz. Para eso, ha tenido que enfrentarse con las formas opresoras de solidaridad familiar y social, para crear solidaridades nuevas, gratuitas, desde los más pobres, abiertas a todos. De esa forma, al cuestionar los esquemas de vida tradicional, ha suscitado “reacciones” fuertes, persecuciones y violencias.

La paz de Jesús no es una paz triunfante de cristos vencedores, sino la paz de los cristos derrotados de la causa invencible de Dios

Las bienaventuranzas no trazan el camino de una paz impositiva que es propia de estamentos superiores, que dominaban en el mundo antiguo, tanto en Roma como en Israel o Brasil (en el mundo actual), pues esa paz es falsa y está al servicio de los intereses de unas clases sociales, que se juzgaban importantes, portadoras de un poder sagrado…

Pues bien, en contra de eso, Jesús ha comenzado su camino de pacificación desde aquellos que carecían de honor y de dinero, desde los rechazados sociales, invirtiendo los programas y proyectos de la sociedad establecida. Precisamente aquellos que no tienen nada (ni legiones militares, ni dinero, ni nobleza social…), campesinos sin tierra y excluidos de la nueva Galilea o Brasil colonizada por los antiguos romanos o los nuevos capitalistas del siglo XX-XXI,  pueden iniciar a inician (como ha hecho Pedro Casaldáliga) el camino de la paz de Dios.

Allí donde los discípulos de Jesús inician un camino de pacificación desde los campesinos pobres de Galilea, en gesto de alegría mesiánica y de misericordia, ellos tienen que decir“¡Ay de vosotros los ricos! …” (Lc 6, 24-26). Así dijo la Madre de Jesús en el Magníficat, así dijo Jesús… Así ha dicho Pedro Casaldáliga, por amor: ¡Ay de vosotros los ricos…, con voz de lamento,tristeza y aviso.

Así tienen que hablar a los ricos porque les aman. Entendidos de esa forma, los “ayes” no son una amenaza para después, sino una palabra de aviso para el tiempo presente. Son los lamentos de Jesús frente a unos hombres y mujeres que quieren fundar su falsa alegría y su paz mentirosa en la riqueza-saciedad, en el gozo de un poder y de un honor social que son propios de una sociedad clasista y violenta, que niega al Dios de la vida, de una sociedad que vive de muerte. El camino de la paz sólo es posible allí donde muestra el riesgo de un camino de victoria militar. Sólo los dispuestos a morir pueden crear la paz invencible de Dios.

Ésta es la paz de los derrotados,  de la que me habló  Pedro Casaldáliga en una carta escrita para un libro sobre el Pacto de las Catacumbas

Yo le  había escrito a primeros de noviembre del 2014, pidiéndole una palabra de ánimo como encuadre para un libro que estaba preparando sobre El Pacto de las Catacumbas (firmado el 16 de noviembre de 1965 por un grupos de obispos, que participaban el Concilio Vaticano II, comprometiéndose a buscar una Iglesia de testigos pobres, al servicio del evangelio), desde la perspectiva de las “catacumbas” (una Iglesia de mártires, de “perdedores” de Jesús).

Pedro Casaldáliba me contestó el 10 de noviembre, con un correo que reproduzco al pie de la letra

 

Querido Xabier,
gracias por toda tu teología que nos ha estimulado a muchos. Tú eres un buen teólogo teologal. Y estás en la Iglesia a servicio del Reino.
Gracias también por esta idea luminosa de traer a nuestra hora el Pacto de las Catacumbas.

El Espíritu bajó sobre el Concilio y nos abrió espacios de reflexión y de compromiso. Y bajó de un modo especial sobre estos hermanos que firmaron el Pacto y ahora nos sacuden para que acojamos su llamada desde la opción por los pobres. Desde una Iglesia que quiere ser de los pobres y para los pobres. Estimulados por el testimonio de tantos testigos que entre nosotros han sumado a la herencia martirial de aquellos días primeros cuando el martirio era acontecimiento diario.
Urge ahora que nuestra Iglesia se vaya haciendo cada vez más Iglesia de los Pobres, Iglesia de los Mártires. Actualizando con respuestas eficaces la inspiración del Pacto. Tenemos la gracia de la palabra y de los gestos del papa Francisco. No podemos perder en el vació la carga inmensa de estímulos que nos demanda fidelidad de praxis, dialogo plural, “la alegría del Evangelio”.
Yo digo que hoy la consigna es: Todo es Gracia, Todo es Pascua, Todo es Reino, en el seguimiento de Jesús (Pedro Casaldàliga).

    Así me decías, Pedro. Así quiero contestarte, desde este lado de la vida: Tú mismo, Pedro, eres ya con Cristo todo pascua, todo gracia. 

 

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, Iglesia Católica

José I. González Faus: “Casaldáliga, un Juan de la Cruz guerrillero”

Miércoles, 12 de agosto de 2020

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De su blog Miradas Cristianas:

P. Casaldáliga: “Al acecho del Reino diferente voy amando las cosas y la gente”

Casaldáliga se convirtió en uno de los obispos más famosos del mundo, y también en uno de los poetas más serios del siglo XX español

Por supuesto, ha sido un obispo muy molesto: incómodo para la curia romana (él escribió a Mons. Romero: “las curias no podían entenderte / ninguna sinagoga bien montada / puede entender a Cristo”)

Su poesía, como la de Juan de la Cruz, es expresión de su experiencia de Dios. Pero también de su compromiso social. Por eso puede servir de guión para presentarle:

“Yo pecador y obispo me confieso / de soñar con la Iglesia / vestida solamente de evangelio y sandalias” P. Casaldáliga

En Balsareny (Barcelona) de familia campesina, nació en 1928 Pere Casaldáliga i Pla. Entró en la orden de los claretianos, fue de misionero a Brasil y en 1971 fue nombrado obispo de Mato Grosso, una de las diócesis más extensas del país (casi un tercio de España) dominada por grandes terratenientes millonarios, y poblada por míseros campesinos.

Desde este lugar ignoto y miserable, Casaldáliga se convirtió en uno de los obispos más famosos del mundo, y también en uno de los poetas más serios del siglo XX español. Cuando llegó a Sao Felix do Araguaia (su sede episcopal), el pueblo tenía unos ochocientos habitantes. Hoy cuenta más de diez mil y es mundialmente conocido por la obra de su pastor. Los indios tapirapé habían decidido extinguirse, y gracias al trabajo pa-ciente e inculturado de unas religiosas, hoy han revivido y sus barcazas surcan orgullosas el Araguaia.

Por supuesto, ha sido un obispo muy molesto: incómodo para la curia romana (él escribió a Mons. Romero: “las curias no podían entenderte / ninguna sinagoga bien montada / puede entender a Cristo”). Pero muy molesto sobre todo para los “fazendeiros” y terratenientes brasileños que, como suelen hacer, intentaron aca-bar con su vida. Por un error del sicario, la bala destinada a él fue a dar y mató a un jesuita que le acompaña-ba. Cuando el episodio se hizo público, Pablo VI tuvo el valor de decir públicamente al mundo entero: “quien toque a Pedro toca a Pablo” (quien toque a Mons. Casaldáliga toca al papa). Eso le salvó la vida.

Su poesía, como la de Juan de la Cruz, es expresión de su experiencia de Dios. Pero también de su compromi-so social. Por eso puede servir de guión para presentarle.

Él dijo de sí mismo que intenta actuar “suelta la crin y la ternura suelta”. Buena definición de la obra del Espíritu cuando el ser humano se deja llevar por ese “aire de Dios” que sopla donde quiere. La misericordia hecha libertad: eso fue Jesús y, por ello, los dos rasgos que más se señalan de Él en los evangelios son su libertad y sus entrañas conmovidas. Pues toda auténtica experiencia de Dios nos envuelve en misericordia y esa ternura nos da una libertad nueva: suelta la crin, y la ternura suelta.

Por eso:

“si no sabéis quien soy, si os desconcierta

la amalgama de amores que cultivo:

una flor para el Che, toda la huerta

para el Dios de Jesús, si me desvivo

por bendecir una alambrada abierta

y el mito de una aldea redivivo”

Si nos causan extrañeza todas las opciones que la solidaridad dio a Casaldáliga libertad para abrazar, en-tonces:

“tenedme simplemente por cristiano

si me creéis y no sabéis quién soy”.

Y con toda su huerta para el Dios de Jesús, puede Casaldáliga describir así su fe:

“Al acecho del Reino diferente

voy amando las cosas y la gente,

ciudadano de todo y extranjero.

Y me llama Tu Paz como un abismo

mientras cruzo las sobras guerrillero

del mundo, de la Iglesia y de mí mismo”.

Al hablar de las sombras, cualquier otro hubiera dicho que lo que me llama es “Tu luz”. Pero el poeta no pretende ser ningún intelectual que cree saber más que otros. Transita en la oscuridad pero llamado por una “paz” (que alude más a lo experiencial que a lo meramente intelectual) y que es el don característico de Jesús.

Esa paz le dio libertad también para encararse y resultar molesto a la institución eclesial cuando hizo falta; porque

“por este mero hecho de ser también obispo

nadie me va a pedir, así lo espero hermanos

nadie me va a pedir que ponga piedras

en esta honda cavidad del pecho”.

Y si la Iglesia se apartaba de los pobres, Don Pedro soltaba la crin y la ternura para decirle:

“Yo pecador y obispo me confieso

de soñar con la Iglesia

vestida solamente de evangelio y sandalias”.

Y para decirle claramente al papa:

“deja la curia, Pedro

desmantela el sinedrio y la muralla

ordena que se cambien

todas las filacterias impecables

en palabras de vida temblorosas”.

Él contaba que escribía sus poemas en los largos viajes de Sao Felix a Brasilia para reuniones de la conferencia episcopal brasileira. El viaje dura exactamente 24 horas de autobús. Dom Pedro nunca quiso ir en avión. Con un par de bocadillos, una Coca-Cola y una libreta, y con “toda su huerta para el Dios de Jesús” viajaba, rezaba y escribía el poeta, guerrillero de sí mismo.

Todo eso deja un par de preguntas muy importantes para nuestra fe. ¿Creo que esa libertad que brota de la misericordia es la mayor señal de identidad de Jesús y del Dios de Jesús? ¿Creo, y estoy dispuesto a aceptar, que quien se deje llevar por el Espíritu de esa libertad misericordiosa, se expone a ser crucificado o marcado con algún sambenito, o a compartir como sea el destino del Maestro?

Si lo creemos así, no queda más que rezar un poco asustados: Que Dios me sostenga.

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Sencillo funeral del activista, misionero y poeta, ‘obispo de los pobres’, en Batatais

Martes, 11 de agosto de 2020

Vista-funeral-Casaldaliga-obispo-pobres_2257584269_14826677_667x375Funeral de Casaldáliga en Batatais

Don Moacir Silva, obispo: “Las bienaventuranzas fueron la gran orientación de la vida de Pedro Casaldàliga”

Su primer funeral se ha celebrado en un polideportivo del centro claretiano de Batatais, el municipio brasileño en el que ayer falleció el obispo emérito de Sao Félix

Presidida por tres obispos y concelebrada por casi una veintena de sacerdotes, la eucaristía de exequias de Casaldàliga ha acontecido entre canciones, música de guitarra y en un altar decorado en clara representación del obispo claretiano

Un sombrero sertanejo, de campesino, que Pedro solía utilizar en reemplazo a la mitra episcopal que nunca quiso lucir; cestos de fibras en lugar de coronas de flores. Telas artesanales. Y, en el centro, el ataúd del obispo de los pobres, sobre palés de madera y una red de pescadores del Araguaia

España y países de Latinoamérica lloran la muerte del “obispo del pueblo

CELAM unido a Iglesia brasileña destaca testimonio de Monseñor Pedro Casaldáliga

Nicolás Castellanos: “Se jugó la vida con los pobres, por los pobres y como los pobres. Sus gritos hoy no se quieren oír”

Luis Miguel Modino, junto con la Secretaría Ejecutiva y toda la Red Eclesial Panamazónica – REPAM_: Pedro, alguien que nos hizo creer en la grandeza de ser Red

Josep Miquel Bausset: “Pere Casaldáliga siempre pensó que no podía haber fe cristiana sin encarnación. Apostó por el celibato opcional y una mayor presencia de las mujeres en la Iglesia”

Cuando Roma quiso cesar a Casaldáliga, alegando que no cumplía con sus obligaciones de residencia. En 1988, Juan Pablo II estuvo a punto de dimitirle

Como George Floyd, una figura más reciente de la movilización contra la violencia que sufren los negros, los pobres, los humillados… Pedro Casaldàliga tendrá más de un funeral. El de esta tarde (20 horas en España) es el primero, en un polideportivo del centro claretiano de Batatais, el municipio brasileño en el que ayer falleció el obispo emérito de Sao Félix do Araguaia.

Presidida por tres obispos y concelebrada por casi una veintena de sacerdotes, la eucaristía de exequias de Casaldàliga ha acontecido entre canciones, música de guitarra y en un altar decorado en clara representación del obispo claretiano y de su vida, entregada al contacto con las comunidades indígenas amazónicas, veterana en activismo y compromiso con los pobres. Un sombrero sertanejo, de campesino, que Pedro solía utilizar en reemplazo a la mitra episcopal que nunca quiso lucir; cestos de fibras en lugar de coronas de flores. Telas artesanales, multicolor. Y, en el centro, el ataúd del obispo de los pobres, igual de gráfico: sobre palés de madera, sin más adorno que la propia madera y una red de los pescadores del río Araguaia. Sus restos, con una cruz sobre su pecho, obra de un indio xavant y una Biblia posada sobre sus piernas, abierta por los Salmos, próxima a sus pies descalzos.

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En la homilía, el obispo que ha celebrado, Don Moacir Silva (de la diócesis de Ribeirao Preto), ha recordado “las largas horas de silencio y oración” que “fueron solidificando esta convicción: las bienaventuranzas fueron la gran orientación de su vida”. Repasando con solemnidad cada una de las dimensiones de la personalidad del misionero, originario de Cataluña, Moacir Silva ha empezado por subrayar el activismo de Casaldàliga. “Batalló por la justicia incansablemente”, ha declarado, aludiendo a las causas de los pobres “y de los más sufridores”, que asumió como suyas.

Defensor de los derechos humanos, el sacerdote español también ha sido homenajeado en su faceta de místico. “Fue un contemplador de Dios”, ha dicho el obispo oficiante. “Entró en el misterio de Dios y llevó su palabra” a los pueblos con los que vivió y junto a los que “experimentó la persecución”.

“Pedro desprendió toda su energía por el Reino de Dios”, ha continuado el prelado, apuntando, por otra parte, al vínculo de Casaldàliga con la poesía, que utilizó durante toda su vida para generar conciencia social y política y expresar sus sentimientos de proximidad a la belleza divina.

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Después de escuchar recitar un poema de Casaldàliga que celebra una paz soñada, proyectada, una paz que cuando llegue “no nos deje en paz”, el obispo ha puesto en valor, para finalizar la homilía, el trabajo de Casaldàliga como “profeta”. Su denuncia de la destrucción del medioambiente y las injusticias del sistema económico, desde su llegada a la Araguaia.

Es 9 de agosto del año del coronavirus, y las mascarillas de los fieles en el funeral de Casaldàliga desentonan frente a las cartulinas que, en el altar, simulan las grandes hojas de los nenúfares, flotando sobre el agua. Se escuchan pájaros tropicales fuera del edificio y parece que su querida Amazonía quisiera colarse en la celebración. Para aconsejarle al obispo de los abandonados que tampoco en el más allá deje de velar por los suyos. Por los habitantes de las tierras amazónicas. Por los trabajadores que no tienen las necesidades elementales cubiertas. Ya lo sabe ella, que le conoce: a Pedro le caben muchísimas causas dentro.

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Juan José Tamayo: “Ninguna causa que se jugara en la esfera local o internacional le era ajena, tampoco ninguna revolución”

Lunes, 10 de agosto de 2020

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Las manos de Casaldáliga (Joan Guerrero)

Entre la poesía, la mística y la revolución

“La noticia de su fallecimiento nos dejó sumidos en un profundo dolor, pero también en el recuerdo subversivo de su vida igualmente subversiva”

“Cantó a los revolucionarios latinoamericanos: Augusto César Sandino, Carlos Fonseca Amador, Che Guevara, Gaspar Laviana; a los obispos mártires: San Romero de América (El Salvador), Enrique Angelelli (Argentina), a los teólogos de la liberación Gustavo Gutierrez, Leonardo Boff”

“Ofreció narrativas alternativas a los relatos oficiales, construyó espacios de convivencia y diálogo”

“La mejor expresión de su opción por las comunidades indígenas y afrodescendientes son sus dos bellísimas cantatas: la Misa de la Tierra sin Males, donde denuncia el genocidio, el etnocidio y el biocidio del proceso colonizador y sus formas actuales; la Misa de los Quilombos, en la que muestra la originalidad de la cultura afro y su gran potencialidad de acogida, al tiempo que denuncia el sistema de esclavitud”

A las 3 de la tarde, hora española, me comunicaba mi amigo y colega el teólogo claretiano brasileño Mario Fernandes el fallecimiento de Dom Pedro Casaldáliga en la ciudad de Batatais, del Estado de Sâo Paulo. Enseguida lo comuniqué a nuestros amigos comunes. La noticia nos dejó sumidos en un profundo dolor, pero también en el recuerdo subversivo de su vida igualmente subversiva, como él mismo reconoce en uno de sus poemas:

“Me llaman./Me llamarán subversivo./ Y yo les diré: lo soy./ Por mi pueblo en lucha vivo./ Con mi pueblo en marcha voy./ Tengo fe de guerrillero/ y amor de revolución./ Y entre Evangelio y canción/ sufro y digo lo que quiero”. Una vida comprometida con las causas de liberación de los pueblos oprimidos que, según su humilde decir, “son más importantes que mi vida”.

Cataluña fue su patria, y Balsereny (Barcelona), el pueblo donde nació el 16 de febrero de 1928. Allí tenía sus raíces, su familia, sus amigos y amigas, las organizaciones solidarias con sus proyectos humanitarios y ecológicos. En 1968 su vida dio un giro copernicano: partió para Brasil y nunca más volvió a su tierra natal, ni siquiera con motivo del fallecimiento de su madre. Así lo prometió cuando se embarcó camino de América Latina y, fiel a su promesa, lo cumplió. Pero llevaba a Cataluña en el corazón y en la mente. Patria suya fue también Brasil, donde llegó como misionero y ejerció como obispo de la liberación durante más de tres décadas en la diócesis de Sâo Felix do Araguaia, en el Mato Grosso.

Durante varias décadas he mantenido una fluida comunicación epistolar con él. He leído sus textos. He seguido su itinerario vital e intelectual. He escuchado testimonios de amigos comunes. Le he enviado mis libros. En 2012 le dediqué mi Invitación a la utopía con estas palabras: “A Pedro Casaldàliga, profeta de la utopía-en-acción con la mirada puesta en Otro Mundo Posible”.

En este artículo voy a ofrecer, en catorce imágenes, algunas de las dimensiones más destacadas de su rica personalidad: la originalidad de su pensamiento, la ejemplaridad de su vida y las causas por las que luchó y que dieron sentido a su existencia.

1. Poeta. Pedro cultivó la poesía desde su juventud. Es uno de los mejores poetas hispano-latinoamericanos junto con Ernesto Cardenal. No fue un simple versificador de Corte, ni contemporizador con el Sistema, ni legitimador del orden establecido, ni se queda en palabrería vacía, sino que provocó revoluciones. Cantó a los revolucionarios latinoamericanos: Augusto César Sandino, Carlos Fonseca Amador, Che Guevara, Gaspar Laviana; a los obispos mártires: San Romero de América (El Salvador), Enrique Angelelli (Argentina), a los teólogos de la liberación Gustavo Gutierrez, Leonardo Boff.

2. Revolucionario internacionalista. “Creo en la Internacional/ de las frentes levantadas,/ de la voz de igual a igual/ y las manos entrelazadas…/ y llamo al Orden del mal/ y al Progreso de mentira”. Ninguna causa que se jugara en la esfera local o internacional le era ajena, como tampoco lo era ninguna revolución: la cubana, la sandinista, la zapatista, la guatemalteca, la salvadoreña. A todas acompañó, visitando a sus líderes, poniéndose del lado de los pueblos en lucha y celebrando con ellos la liberación.

3. Intelectual crítico. Casaldàliga no aceptaba la realidad tal como es, ni se instala cómodamente en ella, sino que se preguntaba cómo debe ser y busca su transformación a través de la praxis. Ofreció narrativas alternativas a los relatos oficiales, construyó espacios de convivencia y diálogo en vez de campos de batalla y argumenta en favor de los binomios paz y justicia, libertad e igualdad. Criticó al poder, a todos los poderes: religioso, eclesiástico, político, económico, a los poderes oscuros del Vaticano, al imperialismo, colonialismo, capitalismo, a todas las discriminaciones: étnica, de género, de clase, de etnia, de religión, de cultura… Pero no fue un iconoclasta sin más, sino que propuso alternativas.

4. Ecologista. Pedro reclamaba el derecho de los pueblos originarios –verdaderos ecologistas- a su territorio y exigía el reconocimiento de los derechos de la Madre Tierra (Pacha Mama) que esos pueblos consideran sagrada y con quien forman una comunidad eco-humana.

5. Defensor de las causas indígena y negra. Desde su llegada a Brasil abrazó ambas causas y fue objeto de persecución por ello, e incluso amenazado de muerte. La mejor expresión de su opción por las comunidades indígenas y afrodescendientes son sus dos bellísimas cantatas: la Misa de la Tierra sin Males, donde denuncia el genocidio, el etnocidio y el biocidio del proceso colonizador y sus formas actuales; la Misa de los Quilombos, en la que muestra la originalidad de la cultura afro y su gran potencialidad de acogida, al tiempo que denuncia el sistema de esclavitud de que fueron objeto los negros en Amerindia. Al proceso colonizador respondió con la lucha por descolonización de las mentes y los sentimientos, las creencias y las culturas, al tiempo que exigió el reconocimiento de los saberes y sabidurías de esos pueblos.

“Criticó al poder, a todos los poderes: religioso, eclesiástico, político, económico, a los poderes oscuros del Vaticano, al imperialismo, colonialismo, capitalismo, a todas las discriminaciones”

6. Defensor de la causa de las mujeres. Entre sus prioridades se encontraba la dignificación de las mujeres campesinas, indígenas, negras, prostitutas, etc, sometidas a las múltiples opresiones del patriarcado, el colonialismo, el capitalismo y la religión dominante. En sus escritos y oraciones huyó siempre del lenguaje patriarcal y recurre al lenguaje inclusivo, llamando a Dios Padre y Madre.

7. Opción por el diálogo intercultural, interreligioso e interético. Casaldàliga no impuso su fe a los otros, ni afirmó que su religión es la única verdadera. Nombró al Dios de todos los nombres. Puso en práctica el poema de Antonio Machado: “¿Tu verdad? No. La verdad; y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela”.

8. Obispo en rebelde fidelidad e insurrección evangélica. Estuvo siempre bajo sospecha del Vaticano –al menos durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XI- y de no pocos de sus colegas episcopales de América Latina y especialmente de Brasil, que lo denunciaron a Roma, y de España, donde antiguos compañeros y luego colegas en el episcopado le retiraron la amistad.

9. Profeta. Siguiendo las huellas de los profetas de Israel/Palestina, de Jesús de Nazaret y de Bartolomé de Las Casas, Pedro despertó las conciencias adormecidas, revolucionó las mentes instaladas, denunció las injusticias del sistema y anunció Otro Mundo Posible en la historia.

10. Místico. Encontró a Dios en los rostros de las personas y los colectivos empobrecidos y habló con él en el silencio meditativo. Vivió su experiencia religiosa no evadiéndose del mundo, sino en el corazón de la realidad. La espiritualidad fue la fuente de su compromiso socio-político y este da sentido histórico a la espiritualidad.

11. Teólogo. Pensó la fe liberadoramente, vivió esperanzadamente la practica a través de la solidaridad, que él mismo llamaba “la ternura de los pueblos”, y se puso del lado de las teólogas y los teólogos de la liberación represaliados. Junto con Rubem Alves y  Ernesto Cardenal creó la teo-poética de la liberación.

12. Misionero al servicio de la liberación. Casaldàliga no fue al Mato Grosso a convertir infieles, sino a llevar a cabo una evangelización liberadora con el Evangelio como buena noticia para los empobrecidos y pésima noticia para los causantes de la pobreza estructural.

13. Obrero de la utopía en construcción. Practicó la esperanza como principio ínsito en la realidad y como virtud del optimismo militante en dirección a la utopía. En el discurso de recepción del doctorado honoris causa que le concedió el año 2000 la Universidad de Campinas (Brasil) proclamó su “pasión por la utopía. Una pasión escandalosamente desactivada, en esta hora de pragmatismo, de productividad, de mercantilismo total, de posmodernidad escarmentada” y se declaró obrero de la utopía en construcción y a rehabilitar críticamente a contratiempo. Utopía como lugar “donde quepamos todos”, como piden los zapatistas mayas. Su mensaje fue “de esperanza en esperanza caminamos esperanzándonos”.

14. Espiritualidad contra-hegemónica. Propuso el reino de Dios como alternativa al Imperio, a cualquier Imperio, pasado presente o futuro: “Cristianamente hablando –afirmaba-, la consigna es muy clara (y muy exigente) y Jesús de Nazaret nos la ha dado…: Contra la política opresora de cualquier imperio, la política liberadora del Reino. Ese Reino del Dios vivo, que es de los pobres y de todos aquellos y aquellas que tienen hambre y sed de justicia. Contra la ‘agenda’ del impero, la ‘agenda’ del Reino”.

La  “Oda a Reagan”, que recuerda la “Oda a Roosevelt” de Rubén Darío, comienza con la excomunión del presidente de los Estados Unidos: “Te excomulgan conmigo los poetas, los niños, los pobres de la tierra”. Y termina declarándole el último (grotesco) emperador: “Yo juro por la sangre de su Hijo,/ que otro Imperio mató/ y juro por la sangre de América Latina/ -preñada de auroras hoy- que tú serás el último (grotesco) emperador”.

Esa fue su espiritualidad: anti-imperial, contra-hegemónica, con la que, cual David contra Goliat, desnudó a los Imperios que por muy poderosos que parezcan y se crean tienen los pies de barro. Para quienes deis profundizar en la figura de Casaldáliga, en mi libro Teologías del Sur. El giro descolonizador (Trotta, 2020, 2ª ed., 198-202) dedico un capítulo a la “Teopoética de la liberación” de Pedro Casaldáliga: Poesía encarnada en la revolución” .

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Los versos de Casaldáliga, el obispo revolucionario de Brasil

Lunes, 10 de agosto de 2020

CASALDALIGA

Brillan asociados a la pintura de Cerezo en los ‘Murales de la Liberación‘ Miembro de la congregación claretiana, el religioso catalán reside en Brasil desde hace más de medio siglo y en estos días es centro de atención de la opinión pública, pues se encuentra en delicado estado de salud internado en cuidados intensivos en Batatais

Los 11 murales de Cerezo fueron pintados entre 1977 y 2001 y su obra mezcla motivos religiosos y crítica social, junto a versos de Casaldàliga, el “obispo del pueblo”

Paulo Gabriel Osa: “Dom Pedro Casaldáliga es un místico con los pies en la tierra, un santo de nuestro tiempo”

Brasil llora su marcha, que ha inundado de mensajes las redes sociales

Comienza la despedida de Casaldáliga, cuya muerte lamentan Lula y Rousseff

El Gobierno español envía sus condolencias por la muerte del obispo Casaldáliga

Revolucionario, místico y también humanista, el obispo español Pere Casaldáliga, de 92 años, célebre defensor de los indígenas y de los más necesitados en Brasil, cultiva la poesía, en la que plasma el amor que profesa con versos inspirados en su testimonio pastoral.

Miembro de la congregación claretiana, el religioso catalán reside en Brasil desde hace más de medio siglo y en estos días es centro de atención de la opinión pública, pues se encuentra en delicado estado de salud internado en cuidados intensivos en Batatais, un pequeño municipio del interior de Sao Paulo.

Entre el trasiego de visitas y partes médicos, algunos allegados recuerdan la vena poética del prelado catalán, uno de los promotores de la Teología de la Liberación y conocido como el “obispo del pueblo” por su labor en favor de los derechos de los más necesitados y vulnerables, especialmente los indígenas.

Arte y poesía por la liberación

El misionero Ronaldo Mazula, claretiano que coordina la acogida de Casaldáliga en Batatais, muestra orgulloso una de las obras que dan fe de la poética del obispo español: “Murais da Libertaçao” (Murales de la Liberación).

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“Esta obra bellísima con las pinturas de Cerezo y con las poesías de Casaldáliga es un gran testimonio del servicio para el pueblo y del servicio para la humanidad”, explicó a EFE Mazula.

Se trata de una obra que mezcla arte y poesía y que fue producida junto al misionero claretiano español Maximino Cerezo Barredo, identificado como el pintor de la Teología de la Liberación, una rompedora corriente nacida a finales de los 60 en Latinoamérica que causó polémica con la Curia romana por su lectura social en favor de los pobres.

El libro contiene imágenes de los murales pintados por el religioso español en la Catedral y en varias iglesias de la Prelatura de Sao Félix do Araguaia, obras que explican los ideales defendidos por Casaldáliga donde la iglesia es una opción pastoral para los más necesitados.

Bajo la cúpula central que cubre la biblioteca de los claretianos en Batatais, Mazula desveló detalles sobre la estrecha amistad que desde la década de los años 70 une a Casaldáliga y Cerezo Barredo, los países que visitaron juntos y cómo el arte y la poesía han complementado su trabajo pastoral.

“Los dos se encuentran en Brasil, en Panamá, en Nicaragua, en Colombia, en Perú, pero será acá en Brasil donde el poeta, el místico, el misionero y el misionero pintor, el artista, van a dar esta gran obra murales de la liberación”, narró.

Los 11 murales de Cerezo fueron pintados entre 1977 y 2001 y su obra mezcla motivos religiosos y crítica social, donde ciertos temas son preponderantes. Los pies descalzos, los brazos en alto, indígenas y negros como protagonistas y la comunidad, son algunos de los rasgos inconfundibles de sus obras así como el vivo color que les da.

El canto de la liberación es una de esas obras, y este, uno de los versos del poema que lo acompaña. “Morena toda nuestra/rostro de cuenco y luna/belleza en carne viva de mujer/ niña madre de todos/ habla por esa boca que beso la primera/la carne de Dios hombre, Cristo…”.

Defensor de los más vulnerables

Casaldáliga está radicado en Brasil desde 1968 y actualmente es obispo emérito de la Prelatura de Sao Felix do Araguaia, en Mato Grosso, una remota región en el centro oeste de Brasil, donde predominan la pobreza, el analfabetismo, la injusticia social y la lucha de tierras entre hacendados e indígenas.

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En Brasil, se le reconoce por su intensa labor social y participó en la fundación de la Comisión Pastoral de la Tierra y en el Consejo Misionero Indígena, ambas organizaciones vinculadas a la Iglesia católica.

El obispo, hijo de campesinos y ordenado sacerdote en la España de la dictadura de Francisco Franco, ha llegado a sufrir amenazas de muerte en diversas ocasiones, entre ellas por su defensa de los indígenas Xavante de Marãiwatsédé en la retomada de sus tierras tras ser ocupadas por invasores.

“Placa de suburbio”,
poema de Casaldáliga

“Esta prohibido tirar basura”…
Se pueden tirar
personas

Fuente Religión Digital

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Muere Pedro Casaldáliga, con el corazón repleto de nombres

Sábado, 8 de agosto de 2020

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¡Qué profunda tristeza. Se nos van yendo todos…!

Sólo salió de la Amazonía en dos ocasiones. Una, cuando fue llamado por Juan Pablo II en 1988, en los momentos más duros para la Teología de la Liberación, y ahora, para morir lejos de su tierra, donde volverá para ser enterrado junto a los indios. En aquella ocasión, en Roma, Casaldáliga dejó al Papa bien claro que “estoy dispuesto a dar mi vida en cualquier instante por Pedro, pero por el Vaticano es otra cosa”.

Para él, lo importante eran los pobres

“Los del Primer Mundo, si no trabajáis la solidaridad, no os vais a salvar, pese lo que os pese”

El País: Muere el obispo Casaldáliga, un referente de la Teología de la Liberación y de la lucha contra la dictadura brasileña

El Diario: Muere Pere Casaldàliga, el obispo de los pobres

Cardenal Omella: “Casaldáliga es un ejemplo de hombre que quiso vivir con los pobres y que se entregó a ellos”

Josep M. Abella, obispo de Fukuoka: “Pedro era crítico, pero su crítica nacía de un amor apasionado por quienes son víctimas”

Cardenal Aquilino Bocos: “Atento al paso del acontecer, Casaldàliga fue amigo de lo esencial”

Maximino Cerezo: Pedro Casaldáliga, “un manantial a beber agua fresca”

Al final del camino me dirán: -¿Has vivido? ¿Has amado? Y yo, sin decir nada, abriré el corazón lleno de nombres…” Pedro Casaldáliga acaba de llegar al final de ese camino que tantas veces dibujó en sus poemas. A sus 92 años, el obispo catalán, llamado por muchos el ‘profeta de la Amazonía’, ha fallecido a las 9,40 horas de Brasil, después de haber sido ingresado en una clínica de los claretianos en Batatais (Sao Paulo).

Como él siempre quiso, su cuerpo será enterrado en Sao Felix do Araguaia, en el Matto Grosso, el lugar que nunca quiso dejar. Así lo anunciaba el provincial de los claretianos en Brasil, padre Marco: “Comunico a todos hermanos de la Congregación el fallecimiento de D. Pedro Casaldaliga”.

Una muerte anunciada después de que hace cinco días el religioso, uno de los inspiradores de la Teología de la Liberación, fuese trasladado desde el Amazonas a Sao Paulo para ser tratado de una neumonía asociada a un derrame pulmonar, del que no pudo salir. Hace unos días, incluso, el presidente de la Conferencia Episcopal, Juan José Omella, publicaba un tweet, en el que subrayaba “Mi oración por el descanso eterno de Pere Casaldàliga, obispo de la prelatura territorial de São Félix do Araguaia. Mis condolencias a los familiares y amigos de este religioso catalán, hijo del Corazón de María. Descanse en paz”. Ahora, debe rescatarlo.

Casaldáliga, reconocido en Brasil por su intensa labor social y defensa de los más pobres, se le conoce como el “obispo del pueblo” por su defensa de los pueblos indígenas de la Amazonia y la lucha contra la violencia en el campo. El prelado catalán, que vivía en Brasil desde 1968, fue uno de los fundadores del Consejo Nacional Indígena del país. Su defensa de los pueblos originarios le costó en más de una ocasión sufrir amenazas de muerte. Pero Casaldáliga jamás abandonó la Amazonía.

Dar mi vida por Pedro, no por el Vaticano

Sólo, en dos ocasiones. Una, cuando fue llamado por Juan Pablo II en 1988, en los momentos más duros para la Teología de la Liberación, y ahora, para morir lejos de su tierra, donde volverá para ser enterrado junto a los indios. En aquella ocasión, en Roma, Casaldáliga dejó al Papa bien claro que “estoy dispuesto a dar mi vida en cualquier instante por Pedro, pero por el Vaticano es otra cosa”. Para él, lo importante eran los pobres.

Si Wojtyla no lo entendió, sí lo hicieron otros dos papas, Pablo VI y Francisco. El primero fue claro al recibir las primeras denuncias contra Casaldáliga: “Quien ataca a Pedro, ataca a Pablo”. El segundo, utilizando sus enseñanzas para escribir la magnífica encíclica Laudato Sí, de cuya publicación acaban de cumplirse cinco años. Sin Pedro Casaldáliga, afirman en el Vaticano, no podía haberse escrito la primera encíclica ‘verde’, en la que se alerta de los peligros de la deforestación y se defiende a los pueblos originarios. Tras Laudato Si, vino el Sínodo de la Amazonía. De hecho, Bergoglio consultó al prelado claretiano durante la redacción de texto.

“Francisco está desmantelando el aparato burocrático eclesiástico”, aseguraba en su día Pedro Casaldáliga, quien veía en Francisco una posibilidad para hacer realidad “la Iglesia de los pobres”. “Los del Primer Mundo, si no trabajáis la solidaridad, no os vais a salvar, pese lo que os pese”, decía el obispo de la Amazonía, que en los próximos días, por fin, descansará “descalzo sobre la tierra roja“, junto a los suyos, los más pobres.

Fuente El Barón Rampante

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Muere Pedro Casaldáliga, el profeta del Araguaia

Sábado, 8 de agosto de 2020

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A las 9:40 a.m. (hora de Brasilia), en la ciudad de Batatais, estado de São Paulo, Brasil

La misa fúnebre se celebrará en Batatais el 9 de agosto de 2020 a las 15.00 horas

El velatorio tendrá luhar en tres sitios: Batatais, Ribeirão Cascalheira y Sao Felix do Araguaia

La Prelatura de San Félix de Araguaia (Mato Grosso, Brasil), la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María (Claretianos) y la Orden de San Agustín (Agustinos) anuncian la muerte de Monseñor Pedro Casaldáliga Pla, CMF, Obispo Emérito de la Prelatura de San Félix de Araguaia (Mato Grosso) y Misionero Claretiano, que falleció en este 8 de agosto de 2020 a las 9:40 a.m. (hora de Brasilia), en la ciudad de Batatais, estado de São Paulo, Brasil.

El velatorio tendrá lugar en tres lugares:

1 – En Batatais – SP

Pedro Casaldáliga, CMF, será velado el 8 de agosto de 2020, a partir de las 3 p.m. en la capilla del Centro Universitario Claretiano – Batatais, una unidad educativa dirigida por los Misioneros Claretianos, ubicada en la calle Dom Bosco 466, Castelo, Batatais, São Paulo, Brasil. Información: 16.3660-1777.

La misa fúnebre se celebrará en Batatais el 9 de agosto de 2020 a las 15.00 horas en la dirección antes mencionada y estará abierta al público en general. También se transmitirá en directo a través del enlace https://youtu.be/spto8rbKye0. El enlace estará abierto para que otros medios de comunicación lo transmitan.

2 – En Ribeirão Cascalheira – MT

El cuerpo del obispo Pedro Casaldáliga, CMF, será velado en el Santuario de los Mártires a partir del 10 de agosto, sin que se estime el tiempo de llegada del cuerpo. Información: teléfono 66 – 98420 – 2253 Fr.

3 – En São Félix do Araguaia – MT

El cuerpo de Dom Pedro Casaldáliga, CMF, será velado en el Centro Comunitario Tia Irene. El entierro será en São Félix do Araguaia.

***

Pedro Casaldáliga, el obispo descalzo y el poeta de los que no cuentan

Este obispo descalzo y sin mitra, con el corazón lleno de nombres, nunca dejó de apoyar a todos los que hoy más le cantan, y que no dejarán que sus versos sean un futuro imposible

Nació a orillas del Llobregat, en una lechería de Balsanery en 1.928, en el seno de una familia católica. La Guerra Civil española le cogió en zona republicana, por lo que desde sus ocho años y hasta los once, el tiempo que duró la guerra, se confesaba en los establos y galerías, y ayudaba en misa a eucaristías de catacumba

São Felix do Araguaia, pequeño municipio del Mato Grosso de Brasil. Llega en 1.968 desde España junto con Manuel Luzón, CMF a fundar una misión católica, cuyos 150.000 kilómetros cuadrados de pastizales, florestas, selvas y ríos habitados por indios, pobres campesinos emigrados y peones de acarreo de los interminables latifundios agropecuarios fueron hechos Prelatura Apostólica

Ha muerto un referente religioso de nuestros días. El obispo emérito de São Félix do Araguaia ha fallecido a los 92 años. Aunque ya avisaba su larga enfermedad de Párkinson, con la que convivió durante muchos años el final llegó en el hospital de Batatais. A Pedro Casaldáliga le acompañan las causas que dieron sentido a su vida: Dios, los pobres, la tierra, los indígenas, los mártires… También su amplia obra poética y sus hermanos de la congregación a la que él pertenecía, los Misioneros Claretianos.

Era un religioso de una vida de oración muy profunda, de donde nace su ofrenda apostólica con la gente marginada. Un hombre insobornable, comprometido con el Evangelio. Y los suyos, su gente, han sido siempre los que nada pueden, los que no cuentan. Los que mueren-matados tantas veces antes de tiempo. Este obispo descalzo y sin mitra, con el corazón lleno de nombres, nunca dejó de apoyar a todos los que hoy más le cantan, y que no dejarán que sus versos sean un futuro imposible.

Pedro Casaldáliga nació a orillas del Llobregat, en una lechería de Balsanery en 1.928, en el seno de una familia católica. La Guerra Civil española le cogió en zona republicana, por lo que desde sus ocho años y hasta los once, el tiempo que duró la guerra, se confesaba en los establos y galerías, y ayudaba en misa a eucaristías de catacumba. Algunas veces tuvo que encubrir ante los milicianos el paradero de las monjitas de sus primeros años de escuela, o dar escondite a los desertores. Finalizada la guerra, le hizo saber a sus padres su deseo de ser sacerdote. Al año siguiente entró al seminario de Vic y entre conversaciones con sus superiores y visitas al sepulcro de San Antonio María Claret, llega a escribir en su diario que “se me despertó la vertiente última de mi vocación sacerdotal”. Sería misionero.

De sus años de formación, “podría decir lo que ya tantos otros han dicho”, pero el joven Pedro Casaldáliga ya sentía que el celo le abrasaba. Dicho con sus propias palabras “la definición que del Misionero Claretiano nos legara el Fundador pedía eso, un hombre que arde en caridad, que abrasa por donde pasa…”.

Sus primeros 16 años de claretiano en España 

Sabadell, durante seis años y Barcelona durante los tres siguientes supusieron un contacto con la realidad social española que fue determinante a la hora de modelar su estilo y la esencia de su ministerio sacerdotal. Alternó el mundo obrero con los Cursillos de Cristiandad, con la vida en comunidad, con clases en la escuela y horas en el confesionario. También como director de la Juventud Claretiana, donde atendía a los ‘descartados’ -como hoy diría el papa Francisco- por culpa del vicio, del dolor, de las migraciones o de la falta de trabajo. Y en medio de todo esto, es llamado para implantar los Cursillos en Guinea, “en la parte que aún era española”. A su regreso, escribió: “Ya llevaba para siempre en el corazón, confusamente, como un feto, África, el Tercer Mundo, Los Pobres de la Tierra y esa nueva Iglesia –La Iglesia de los pobres– que diríamos a partir del Concilio”.

A los 33 años, coincidiendo con el inicio del Concilio Vaticano II, recibe destino para ir a Barbastro, para ser formador de los seminaristas claretianos –pasó allí tres años– “bajo las sombras aún presentes de los cincuenta y un mártires hermanos de 1.936”, anota en su diario. A estas alturas, le llegó un nuevo encargo: ir a Madrid, a dirigir la centenaria revista cordimariana El Iris de Paz, a la que cambió el nombre por Iris, Revista de Testimonio y Esperanza.

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Dicho con sus propias palabras “la definición que del Misionero Claretiano nos legara el Fundador pedía eso, un hombre que arde en caridad, que abrasa por donde pasa…”

En torno a esta y otras actividades de Madrid se había fraguado un grupo de compañeros claretianos con quienes compartía la vida en total comunión –“compañeros del alma, compañeros de las horas decisivas, imprescindibles en el futuro: Fernando Sebastián, Teófilo Cabestrero, Maximino Cerezo, Santiago García, Rufino Velasco, etc…”–.

Seguidamente, hubo Capítulo General de renovación de la Congregación en 1.967 y Pedro fue elegido para participar en él como representante de la antigua Provincia de Aragón. De estos días, Pedro escribe: “El anuncio de la Palabra era nuestra misión en la Iglesia. Debíamos vivir el Vaticano II”. Y fue durante este Capítulo de renovación cuando fue enviado al Mato Grosso: “Yo –apunta Pedro en sus diarios– había conseguido, por fin, lo que había soñado y pedido y buscado, rabiosamente, durante todos los días de mi vida de vocación: las Misiones”.

América Latina será mi cruz definitiva 

São Felix do Araguaia, pequeño municipio del Mato Grosso de Brasil. Llega en 1.968 desde España junto con Manuel Luzón, CMF a fundar una misión católica, cuyos 150.000 kilómetros cuadrados de pastizales, florestas, selvas y ríos habitados por indios, pobres campesinos emigrados y peones de acarreo de los interminables latifundios agropecuarios fueron hechos Prelatura Apostólica por la Santa Sede en 1.969.

A Brasil llegó, cuenta él, “sin saber muy bien a dónde ni cómo, pero sintiendo que veníamos en misión. Y llegamos en pleno recrudecimiento de la dictadura militar y nos encontramos con una Iglesia de catacumbas con sus espléndidas minorías proféticas y la sangre corriendo”.

Pronto le salpicaría en su misión esa sangre que corría, y pronto le consagrarían obispo, el 24 de octubre de 1.971, día de San Antonio María Claret. Y ese mismo día publicó la carta pastoral Una Iglesia en la Amazonía en conflicto con el latifundio y la marginación social. Junto a la Doctrina de la Iglesia que incluía denunciar las injusticias en la evangelización, daba 80 páginas de testimonios con nombres, apellidos, lugares, haciendas y firmas.

Y comenzó a ser misionero-obispo bajo amenazas de muerte, hasta el punto de ver cómo moría asesinado el P. João Bosco Penido, SJ, vicario de la Prelatura. Amenazado, pues, por su fidelidad a la misión profética de vivir y anunciar testimonialmente el evangelio liberador de los excluidos y esclavizados por el inhumano sistema de vida y de poder vigentes “bajo la Ley suprema del revólver del 38”.

Nunca volvió a España, ni siquiera para el entierro de su madre. No abandonó la Misión porque no podía correr el riesgo de salir de Brasil. Es más, a los pocos meses de ser ordenado obispo, ya escribía: “esta es mi tierra en la Tierra. Este es mi pueblo. Por ella, con él, caminaré hacia la Patria”. El Gobierno había intentado expulsarlo del país en diversas ocasiones; en concreto, le incoaron cinco procesos de expulsión, pero la intercesión directa del Papa Pablo VI lo impidió. “Quien toca a Pedro, toca a Pablo”, tuvo que subrayar el Pontífice. Años más tarde, tras la visita ad limina con el Papa Juan Pablo II, el 21 de junio de 1.988, Casaldáliga afirmó: “creo en Pedro y su primado y estoy dispuesto a dar la vida por él”. Hablaron, entre otras cosas, de la injusticia que se da en Brasil, y su problemática social.

El trabajo pastoral de Casaldáliga y de su equipo se centró en las siguientes áreas: catequesis y celebraciones de la fe; educación; atención a la salud; y las reivindicaciones mayores como la defensa de los derechos humanos, la lucha por la tierra y la causa indígena.

En torno a 1.984 se le diagnostica la Enfermedad de Párkinson“el hermano Párkinson”, como él mismo se refiriera a ella–. Una enfermedad neurológica que afecta a los movimientos de la persona, causa lentitud de movimientos, rigidez muscular, y alteraciones en el habla y al escribir. Comienza a cumplir disciplinalmente los consejos médicos, lo que de alguna manera retarda, pero no detiene el avance de la enfermedad.

En el año 2.003 le llegó a Pedro el tiempo de renunciar al cargo de obispo. Su preocupación era la de la continuación de la caminhada pastoral. Esto le fue angustiando, sobre todo con la demora de la nunciatura, afectándole a su salud, cada vez más frágil. Finalmente, el 2 de febrero del 2.005 el Vaticano le aceptó la renuncia al gobierno pastoral de la Prefectura por mayoría de edad, nombrando obispo de São Felix do Araguaia a monseñor Leonardo Ulrich Steiner, de la Orden Franciscana. Dom Pedro continuó viviendo en la prelatura a partir de entonces, ya jubilado. Ex-mérito, como le definió un periodista poco familiarizado con el lenguaje eclesiástico, y que él siempre citaba como una broma.

Al final de sus años, muchos medios de comunicación estuvieron interesados en acercarse a Pedro, pero él se resistía a conceder entrevistas que hablaran de sí mismo: “Olvídense de mí y ocúpense de las causas que dan sentido a mi vida. Ellas permanecen”, argumentaba. La gente pasa. Las causas continúan y los días siguen dando que pensar.

Algunos Títulos y Premios otorgados a Mons.Pedro Casaldáliga, CMF.  

El escritor argentino, Adolfo Pérez Esquivel propuso para premio Nobel de la Paz de 1.989 al obispo claretiano Pedro Casaldáliga. “El motivo principal para lanzar la candidatura de Pedro –dice el escritor– es el trabajo realizado durante veinte años por este obispo en pro de la integración latinoamericana en defensa de los derechos de los indios pobres y de los trabajadores de la Amazonía brasileña”. Fue nuevamente propuesto en 1.991 y 1.992.

La fundación española Alfonso Comín le concedía el 28 de septiembre de 1.992 el Premio Internacional por “compartir desde 1.968 la vida de los indígenas y campesinos de esta parte del Amazonas defendiendo sus derechos y haciendo sentir su voz frente a la agresión que padecen contra su vida, su tierra y su cultura y por la solidaridad que mantiene con toda América Latina”.

En 1.993 fue propuesto candidato al Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. Al año siguiente, el actual Rey de España, Felipe VI, mencionó uno de sus poemas en el discurso de estos galardones. En 1.995, repite candidatura al Premio Príncipe de Asturias, esta vez optando al área de Comunicación y Humanidades.

En 1.999 la Fundación León Felipe, de España, le otorga el “Premio por los derechos humanos” con la siguiente argumentación: “Ante la globalización económica, que gratifica siempre a los más ricos y acaudalados, Pedro Casaldáliga ha universalizado el grito de los pobres por su liberación. Con su palabra profética y su presencia permanente entre los indígenas del Mato Grosso, Casaldáliga está siendo un acicate insobornable contra la injusticia y una llamada a la conciencia humana y cristiana sobre el valor y dignidad de la persona humana”.

En 2.006 recibe el Premio Internacional de Cataluña. Los miembros del jurado y el Presidente de la Generalitat, Pascual Maragall, viajan a Brasil para entregárselo. Es nombrado Hijo Predilecto de su Ciudad Natal en 1.985 y Doctor Honoris Causa por la Universidad Federal del Mato Grosso en 2.003 y por la Universidad de São Felix do Araguaia en el 2.006.

 Fuente Oficina de Prensa de los Claretianos

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“Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida”. Domingo 14 de junio de 2020. Cuerpo y Sangre de Cristo.

Domingo, 14 de junio de 2020

34-CorpuschristiALeído en Koinonia:

Deuteronomio 8,2-3.14b-16a: Te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres
Salmo responsorial: 147:
Glorifica al Señor, Jerusalén.
1Corintios 10,16-17:
El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo
Juan 6,51-58:
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida

El Deuteronomio pone en boca de Moisés tres grandes y solemnes discursos ante el pueblo, antes de entrar en la tierra prometida. Algunos han catalogado el Deuteronomio como el “testamento de Moisés”, refiriéndose a sus últimas palabras, llenas de unción y de una honda espiritualidad. Moisés hace memoria del pasado, para dar sentido al hoy de cada generación. La primera palabra de nuestro texto es “recuerda”. Recordar, hacer memoria, conectar con el pasado glorioso, es parte de la historia de fe, o de la salvación. Dios no sólo ha irrumpido en un momento dado en la historia de este pueblo, sino que ha estado presente en todos los momentos alegres y tristes. Nunca le ha abandonado. Más aún las pruebas sufridas en el desierto, fueron necesarias para madurar, para confiar, para vivir exclusivamente de Yahvé, sin apoyos humanos. El desierto es símbolo de la fe pura. El hambre, necesidad básica y urgente se convirtió en prueba para medir la fe-confianza en el Dios que sacia plenamente. Más tarde en una sociedad próspera y consumista el pueblo se olvidó de Yahveh. Fue entonces cuando estos discursos de Moisés adquirieron plena actualidad. Se les recuerda que: “no sólo de pan vive el ser humano sino de cuanto sale de la boca de Dios“. Desde esta perspectiva el ayuno adquiere su sentido profundo. Recuérdese que Mateo retomará este verso para enfrentar las tentaciones de Jesús. En la fiesta de hoy proclamamos a Jesús, Pan de vida, ante las hambres de nuestros desiertos. El es el verdadero maná que Dios da a la humanidad. Todos los demás panes (el dinero, el sexo, el consumismo, la fama, el poder…) no logran saciar plenamente las ansias de hambre del corazón humano, más aún dejan un hambre mayor… Viene entonces Jesús con su palabra y sus gestos, con su propuesta de Reino y Alianza y hace posible un mundo lleno de posibilidades en donde todo se comparte y nadie pasa necesidad.

Pablo orienta a una comunidad de los peligros de división. Aprovecha el contexto comunitario de la Eucaristía para hacer algunas aplicaciones prácticas a este respecto. La palabra clave es: el Cáliz, el Pan… ¿no nos “une” a todos, en la sangre, en el cuerpo de Cristo?. El tema es: La unión de todos en el cuerpo y la sangre de Cristo. De este modo revela el grave compromiso de unidad (común – unión) entre todos. Beber el Cáliz, comer el Pan…expresan el hondo sentido de una fe comprometida por la unidad, la fraternidad, el amor, la solidaridad, la entrega, a los hermanos en Cristo. Si esto no está claro, nuestras Eucaristías están vacías de sentido, o son un mero rito religioso intimista, muy lejos de lo que lo que Pablo quiso inculcar a su comunidad. Acto seguido el Apóstol de los gentiles remacha el tema con la comparación “el Pan es uno… nosotros somos muchos”… para concluir que al comulgar “formamos un solo cuerpo”. La unidad en la universalidad, es un tema de gran actualidad. Pero también “el cuerpo” expresa la dimensión sacramental de la Iglesia que en la diversidad de razas y culturas visibiliza al Cristo total.

El capítulo 6 del evangelio según San Juan está consagrado al llamado “discurso eucarístico”. Los versos del 51-59 revelan una unidad en la expresión: “vivirá para siempre“, con la que comienza y termina nuestro texto. Jesús mediante una fórmula de auto revelación se declara: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo“. Los judíos no entendían. Sucede lo mismo en nuestros días. Sin fe es imposible entender este gran misterio. Aunque lo explique el mismo Jesús, sin fe es imposible captar el sentido que encierran estas palabras y su alcance en la vida. Partiendo entonces de la fe, podemos afirmar con propiedad que Jesús es el Pan de Vida. Es decir, es aquel que ha venido, no de este mundo limitado e insaciable, sino de arriba, de Dios, para saciar definitivamente las hambrunas enraizadas en el corazón humano. Las profundas insatisfacciones, que son muchas, el cansancio de la vida, el sin sentido, los anhelos del corazón… encuentran en este Pan de vida un remedio saludable. La terrible soledad se transforma en habitación de comunión de vida. El creyente ya no vive para sí, es un consagrado, un poseído por una presencia transformadora que le eterniza y da pleno sentido a su existencia. Un dato interesante de este Evangelio es la relación que hace de esta comida (única y sin precedentes), con el sacrificio de Jesús: se trata de comer su cuerpo, beber su sangre. Al comulgar el cuerpo y la sangre de Cristo el creyente no solo recibe, se identifica, se une a… sino que es capacitado para dar, ofrecer, entregar una vida digna… a semejanza de aquel a quien comulga.

 Mi Cuerpo es Comida

Mis manos, esas manos y Tus manos
hacemos este Gesto, compartida
la mesa y el destino, como hermanos.
Las vidas en Tu muerte y en Tu vida.

Unidos en el pan los muchos granos,
iremos aprendiendo a ser la unida
Ciudad de Dios, Ciudad de los humanos.
Comiéndote sabremos ser comida,

El vino de sus venas nos provoca.
El pan que ellos no tienen nos convoca
a ser Contigo el pan de cada día.

Llamados por la luz de Tu memoria,
marchamos hacia el Reino haciendo Historia,
fraterna y subversiva Eucaristía.

(Pedro CASALDÁLIGA)

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 058 de la serie «Un tal Jesús» (http://radialistas.net/category/un-tal-jesus/), de los hermanos LÓPEZ VIGIL, titulado «El gemido del viento». Leer más…

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Hacia una mística de ojos abiertos, corazón solidario y amor eficaz (I)

Jueves, 4 de junio de 2020

Monsenor-Agrelo-junto-migrantes-africanos_2113598686_13528262_660x371Leído en su blog:

2020 es un año para recordar a teólogas y teólogos nonagenarios que brillan con luz propia y viven –o vivieron- la mística no como evasión y huida del mundo, sino en el corazón de la realidad con todas sus contradicciones

Ellas y ellos han hecho realidad la conocida afirmación de Karl Rahner: “El piadoso de mañana o bien será un ‘místico’, una persona que ha ‘experimentado’ algo, o no será nada”

Hace cerca de 40 años, Gustavo Gutiérrez se preguntaba en su libro La fuerza histórica de los pobres si tenía sentido seguir haciendo teología en un mundo de miseria y opresión

Yo me planteo y os planteo similares preguntas, en este caso en relación con la mística. ¿Tiene sentido hablar de mística en tiempos de secularización, de crisis de Dios y de fundamentalismos religiosos?

Las preguntas se tornan más urgentes y radicales todavía tras las dramáticas imágenes que vemos a diario en televisión

Estamos celebrando este año el décimo aniversario del fallecimiento de Raimon Panikkar, místico itinerante, que supo aunar en su vida y su pensamiento ambas dimensiones –mística e itinerancia- con una extraordinaria coherencia y fue capaz de conciliar en su persona experiencias místicas de diferentes religiones: judía, cristiana, hinduista, budista, y la mística secular.

2020 es también un año de para recordar a teólogas y teólogos nonagenarios que brillan con luz propia y viven –o vivieron- la mística no como evasión y huida del mundo, sino en el corazón de la realidad con todas sus contradicciones, al ritmo de la historia, en el horizonte de la liberación, en busca de nuevos valores humanistas y ecológicos y desde el compromiso por la transformación personal, comunitaria y estructural.

Me refiero a Gustavo Gutiérrez, para quien el método de la teología de la liberación es la espiritualidad; a Johan Baptist Metz, fallecido el año pasado, que propone una “mística de ojos abiertos”, que lleva a con-sufrir, a sufrir con el dolor de los demás; a Pedro Casaldàliga, que vive la mística en el bien decir estético de su poesía, en el compromiso con los pobres de la tierra y en defensa de los derechos de las comunidades indígenas y afrodescendientes; a Hans Küng, ejemplo de mística interreligiosa que conduce al diálogo simétrico de religiones, espiritualidades y saberes; a Dorothee Sölle, fallecida en 2003, que supo compaginar en su vida y su teología armónicamente mística y feminismo desde la resistencia.

Celebramos el ochenta y dos aniversario del nacimiento Leonardo Boff, que definió a los cristianos y cristianas como “contemplativos en la liberación” y de Jon Sobrino, testigo de la mística vivida en torno al martirio y de la “liberación con espíritu”, convencido como está de que “sin práctica, el espíritu permanece vago, indiferenciado, muchas veces alienante”; el ochenta y cinco aniversario de Juan Martín Velasco, fallecido en abril pasado, místico en tiempos de ausencia de Dios, y el ochenta aniversario del nacimiento de la carmelita Cristina Kauffmann, fallecida en 2006, cuya vida fue, en palabras suyas “un correr hacia Dios”.

Ellas y ellos han hecho realidad la conocida afirmación de Karl Rahner: “El piadoso de mañana o bien será un ‘místico’, una persona que ha ‘experimentado’ algo, o no será nada”.

Preguntas

Pero llegados aquí me surgen no pocas preguntas. Hace cerca de 40 años, Gustavo Gutiérrez se preguntaba en su libro La fuerza histórica de los pobres si tenía sentido seguir haciendo teología en un mundo de miseria y opresión, si la tarea más urgente no era más de orden social y político que teológica, si se justificaba dedicarle tiempo y energía a la teología en las condiciones de urgencia que vivía América Latina y si los teólogos no estarían dejándose llevar más por la inercia de una formación teológica que por las necesidades reales de un pueblo que lucha por su liberación.

Yo me planteo y os planteo similares preguntas, en este caso en relación con la mística. ¿Tiene sentido hablar de mística en tiempos de secularización, de crisis de Dios y de fundamentalismos religiosos? ¿Se trata de la búsqueda de una “nueva espiritualidad” o, más bien, de una especie de “tapa-agujeros” en una época post-religiosa y de una manera de evadirse de la realidad? ¿No puede parecer una distracción ociosa hablar de mística en medio de la pandemia provocada por el coronavirus con cerca de cuatro millones de personas contagiadas en el mundo y doscientas setenta mil fallecidas y con una postpandemia de incalculables consecuencias para el futuro de la humanidad?

A la vista de las grandes brechas abiertas en el mundo entre ricos y pobres, hombres y mujeres, personas “nativas” y “extranjeras”, pueblos colonizados y potencias colonizadoras, de tamañas situaciones de injusticia estructural, del crecimiento de la desigualdad, de las agresiones contra la tierra, contra los pueblos originarios, contra las mujeres, contra la memoria histórica y a favor del olvido: feminicidios, ecocidios, epistemicidios, genocidios, biocidios, memoricidios, ¿se puede seguir hablando de mística con un discurso que no sea alienante y unas prácticas religiosas que no sean estériles?

Las preguntas se tornan más urgentes y radicales todavía tras las dramáticas imágenes que vemos a diario en televisión de personas migrantes, refugiadas y desplazadas que quieren llegan a nuestras costas surcando el Mediterráneo o saltar las vallas con concertinas y mueren en el intento por la insolidaridad de la “bárbara” Europa llamada “cristiana” o que, procedentes de los países centroamericanos empobrecidos por el voraz y salvaje capitalismo, son detenidas en la frontera de Estados Unidos y separados los niños y niñas de sus padres y madres. O en los campos de refugiados donde viven hacinadas decenas de miles personas en condiciones infrzhumanas, las mujeres son abusadas, muchos niños y niñas deambulan solos y desnutridos y a todos se les ha robado la esperanza y el futuro, muy difíciles de recuperar.

Son preguntas que me golpearon durante la visita que hice hace un par de años a la Casa Museo de la Memoria de Medellín (Colombia), donde vi las estremecedoras imágenes que representaban a las 8.731.000 víctimas (oficiales, las reales son muchas más) del conflicto colombiano. Son víctimas de masacres, desapariciones forzosas, violencia sexual, amenazas múltiples, homicidios, reclutamientos forzosos, desplazamientos forzosos, torturas, despojo de bienes, separaciones familiares, etc.

Tras la Segunda Guerra Mundial, el Holocausto y el Mal Absoluto que fue el nazismo, el filósofo de la Escuela de Frankfurt, Theodor Adorno, afirmó en su libro Notas sobre literatura: “No querría yo quitar fuerza a la frase de que es de bárbaros seguir escribiendo poesía lírica después de Auschwitz”. ¿Podemos hacer la misma afirmación hoy en relación con la mística?

Aquí dejo planteados los interrogantes. Mi respuesta, en el siguiente artículo. Dejo tiempo suficiente para que los lectores y lectoras puedan responder a partir de las preguntas que vayan plantándose.

[1] Tomo la cita de Johann Baptist Metz, Por una mística de ojos abiertos. Cuando irrumpe la espiritualidad, Herder, Barcelona, 2013, p. 182.

[2] Gustavo Gutiérrez, La fuerza histórica de los pobres, CEP, Lima, 1979 (Sígueme, Salamanca, 1982).

[3] Theodor W, Adorno, Notas sobre literatura. Obra completa. Edición de Rolf Tiedemann, con la colaboración de Gretel Adorno, Susan Buck-Morss y Klaus Schultz, traducción de Alfredo Brotons Muñoz, t. 11, Akal, Madrid, 2003, p. 406.

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