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‘La vida es bella a pesar de todo’, de Fernando Arriero Perantón

Miércoles, 16 de octubre de 2019

la-vida-es-bella-a-pesar-de-todoEl próximo viernes 18 de octubre a las 19,00h en la parroquia Nuestra Señora del Carmen (Simón Bolívar 4, Indautxu), D. Fernando Arriero Perantón presentará el libro La vida es bella a pesar de todo: claves de la espiritualidad de Etty Hillesum

El autor es, además, presidente de la Fundación Etty Hillesum-España, la cual brinda espacios de crecimiento integral a las personas y comunidades más vulnerables

El próximo viernes 18 de octubre a las 19,00h en la parroquia Nuestra Señora del Carmen (Simón Bolívar 4, Indautxu), D. Fernando Arriero Perantón presentará el libro La vida es bella a pesar de todo: claves de la espiritualidad de Etty Hillesum.

Esta obra surge del deseo de dar a conocer los diarios de esta joven judía asesinada en Auschwitz, cuyo itinerario madurativo inspira el objetivo de la Fundación que el autor preside a nivel nacional: provocar procesos de crecimiento integral en personas y comunidades vulnerables.

El libro

Después de que sus diarios hubieran permanecido olvidados más de 40 años, en 1981 salieron a la luz los primeros extractos de los manuscritos de la jovenEtty Hillesum que reflejaban una evolución espiritual muy singular: en tan solo dos años y medio pasó de pensar en el suicidio un diálogo ininterrumpido con Dios.

Gracias a su amigo y amante Julius Spier, la literatura y la escucha atenta, Etty conectó con sus fuentes más profundas y con el corazón de tantos que acudían a ella en los dramáticos sucesos de la ocupación nazi. Etty optó por la no violencia en medio del campo de Westerbork, donde testimonió con su vida y con sus escritos la verdad desde la que vivía: la vida es bella a pesar de todo.

Este libro va desgranando cada uno de los diez cuadernos y las cartas que se conservan de Etty Hillesum y, al mismo tiempo, busca identificar las claves espirituales de su itinerario para que nosotros, hombres y mujeres del siglo XXI, podamos vivir con mayor sentido y compasión.

Las claves de la espiritualidad de Etty Hillesum

La joven holandesa descubre la escucha profunda en el silencio como el campo de batalla en la que van a ir madurando las señas de su identidad espiritual:

Etty pasa de intentar controlar la realidad con la razón a conectar con la realidad a nivel existencial: quiere ser el corazón pensante de los barracones del campo de Westerbork.

Etty pasa de un escepticismo racionalista y ateo a establecer un diálogo ininterrumpido con Dios, a quien no le pide cuentas de la guerra sino que intenta ayudar y desenterrar en el corazón de los demás.

Etty pasa de una actitud seductora a ofrecerse gratuitamente como mediadora entre Dios y el ser humano, haciéndose bálsamo de las heridas del mundo y partiéndose como pan para los hambrientos.

Etty pasa de comprender su cuerpo y los soldados alemanes como enemigos a batir a comprender que ni el cuerpo ni los otros son enemigos sino creado a imagen y semejanza de Dios.

Etty pasa de vivir con obsesión su vocación de escritora o comprender que su vida misma puede ser un legado para las siguientes generaciones.

Etty pasa de querer poseer todo lo bello a comprender que solo en la contemplación gratuita se hace posible vivir desde la verdad más honda: que la vida es bella a pesar de todo… y con todo.

El autor

Fernando Arriero Perantón (Talavera de la Reina, 1979), Doctor en Teología por la Facultad del Norte de España (sede Vitoria) y Licenciado en Ciencias Religiosas por la Universidad de Navarra y en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia de Salamanca, es el presidente de la Fundación Etty Hillesum-España, la cual brinda espacios de crecimiento integral a las personas y comunidades más vulnerables.

Esta Fundación colabora con la Pastoral Penitenciaria de Logroño, atiende a enfermos en situación de soledad en una clínica de la misma ciudad riojana, ofrece acompañamiento espiritual y cursos de desarrollo personal y humanización de la salud. Asimismo atiende a los niños y mujeres del barrio “El Codito” en Bogotá (Colombia).

Fernando dedica la mayor parte de su tiempo a dar clase de Religión, Psicología y Filosofía a alumnos de Bachillerato, así como a animar la Pastoral Juvenil en el colegio Santa María de Logroño.

Convencido de la necesidad de acompañar a los jóvenes en su crecimiento – para el que la espiritualidad es un pilar esencial- invierte muchas horas cada semana a escucharles. De hecho, ha sido nombrado recientemente Director del Secretariado de Pastoral Juvenil de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño por D. Carlos Escribano. Desde esta responsabilidad desea poner su granito de arena en saciar la profunda sed de sentido de tantos jóvenes.

Para conocer más sobre la Fundación Etty Hillesum

Fuente Religión Digital

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Mariola L. Villanueva, teóloga: “A través de la compasión nos vamos haciendo aquello que acogemos”

Miércoles, 11 de septiembre de 2019

teologa-Villanueva-Congreso-Juan-XXIII_2156794325_13893290_660x236Testimonios de Etty Hillesum, Madeleine Delbrêl y Dorothy Day en el Congreso de Teología

“A través de la compasión nos vamos haciendo aquello que acogemos”, ha remarcado

Mujeres como Hillesum, Delbrêl o Day hoy estarían en Lampedusa, haciéndose presentes en la crisis de refugiados, que es una crisis humanitaria porque “todo ser humano merece ser recibido”

Como parte de la clausura del “39 Congreso de Teología. Justicia y Compasión en un mundo desigual”, celebrado en la sede de CCOO de Madrid, la teóloga Mariola López Villanueva ha ofrecido esta mañana una ponencia sobre la experiencia de la ternura y la justicia en tres mujeres del siglo XX: Etty Hillesum (1914-1943), Madeleine Delbrêl (1904-1964) y Dorothy Day (1897-1933).

Con una voz dulce y entusiasmada, la periodista y profesora de Teología Bíblica en la Facultad de Granada ha ido entretejiendo las experiencias vitales de las tres “místicas” contemporáneas a través de sus semejanzas: los riesgos que corrieron por ayudar a los demás y esa actitud de “proximidad” y “compasión” con la que atravesaron los problemas de su época.

López Villanueva, también religiosa del Sagrado Corazón, ha afirmado que mujeres como Hillesum, Delbrêl o Day hoy estarían en Lampedusa, haciéndose presentes en la crisis de refugiados, que es una crisis humanitaria porque “todo ser humano merece ser recibido”. Citando al filósofo J. Maria Esquirol y al teólogo Leonardo Boff, ha defendido la acogida y la piedad como únicas herramientas contra el viejo miedo al extraño (xenofobia), invitando a los participantes del congreso a ser conscientes del sufrimiento ajeno.

Hacia una hospitalidad despojada

La teóloga ha introducido al auditorio en los itinerarios de las tres mujeres situándolas en la dureza y el dolor de sus coordenadas. El barrio comunista de París en el que Delbrêl trabajó como asistente social laica en comunidades de obreros. La casa de acogida en la que Day (religiosa, anarquista, activista social) ofrecía café y sopa a la población vulnerable de las barriadas de Nueva York y el campo de exterminio nazi en el que Hillesum fue encerrada en su juventud, por ser judía.

Después de reflexionar sobre la potencia con la que las tres figuras fueron capaces de cuidar de los demás, López Villanueva ha destacado otro de sus valores: la bondad. Aquella a través de la que Delbrêl identificaba a las personas a las que procuraba apoyo como personas, y no como “usuarios”. Aquella que Hillesum irradiaba en Auschwitz, por imposible que parezca, plasmando en el diario que escribía una mirada auténticamente libre de odio: He aprendido que cargando el propio peso uno puede convertirlo en bien“.

Reencontrar un amor personal

Para vivir en una actitud agradecida (“Supe que esa noche rezaría también por ese soldado alemán”, escribió Etty Hillesum), la teóloga ha recomendado a los asistentes al congreso reapropiarse de su ternura y “reconocer que el otro es como yo”. Empatía y ternura, que “es lo que no amenaza”, sino que nos aproxima realmente y, en palabras de Delbrêl, “desplaza algo en nosotros”. “A través de la compasión nos vamos haciendo aquello que acogemos”, ha remarcado López Villanueva.

Delbrêl sufría viendo cómo los que se decían católicos eran los que peor pagaban a los trabajadores de sus fábricas. Day, que estuvo presa en tres ocasiones por luchar contra el racismo, el patriarcado y otras desigualdades del mundo contemporáneo, sufría pensando en los dos lados de una tragedia: en el sufrimiento de la madre de una mujer que ha sido violada, pero también en el de la madre del violador. Y Hillesum sufría contemplando las caras de los otros judíos, que acabarían como ella, que murió en la cámara de gas con solo 29 años. ¿Cómo lograron sonreír frente a tanta barbaridad? Gracias a que leyeron poesía, abrazaron a los demás y, sobre todo, les miraron como a un igual. “Somos miembros unos de otros”, escribió Day, la que más vivió de las tres.

Mariola López ha finalizado su intervención invitando a los participantes a no retener los perfumes que guardan nuestras manos”. A ofrecer nuestros cuidados a los demás sin miedo, tanto en las alegrías como en las penas. Y a dar besos de los que “también se dan con la memoria”.

Fuente Religión Digital

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, General , , , ,

La santidad de Etty Hillesum.

Jueves, 23 de agosto de 2018

Del blog Amigos de Thomas Merton:

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Abundan los santos que, pese a su canonización por la Iglesia y a la extraordinaria veneración que les dispensa la religiosidad popular, fueron personajes excéntricos y nada convencionales. Junto a figuras de santos edificantes, que llevaron vidas ejemplares, siempre ha habido santos anómalos, rompedores de moldes”.

Etty Hillesum, joven judía holandesa, muerta en Auschwitz en 1943, a la edad de 29 años, tuvo desde el punto de vista de la moral convencional, una vida inquieta y escandalosa. A partir de la edad de 27 años mantuvo una relación con dos hombres a la vez. Ella sabe que la moral común puede juzgar escandaloso su comportamiento, pero eso no la incomoda: siente que es fiel a los dos hombres a los que ama, pero sobre todo esta irregularidad afectiva no le impide emprender un camino extraordinario que la lleva a descubrir a Dios dentro de sí y a cultivar una religiosidad muy particular, ajena a iglesias, sinagogas y dogmas.

Ni siquiera representa para ella un obstáculo en su camino místico-espiritual el aborto voluntario al que recurre para interrumpir un embarazo no deseado; no se siente capaz de traer al mundo un niño en las circunstancias históricas en las que vive: persecución, deportación, exterminio de judíos. También la empuja al aborto el temor a los varios casos de locura que hay en su familia y que ella considera con mucha probabilidad hereditarios.

Tras el aborto, se confía a Dios pidiéndole que la acepte tal como ella es, con sus limitaciones y sus contradicciones, y prosigue conversando con él en su oración. Ni su libertad ni el aborto son obstáculos para su relación con Dios, la cual continua y se intensifica a pesar de todo.

El suyo puede definirse, por tanto, como un camino nuevo de santidad. Del descubrimiento de Dios dentro de sí, Etty llega a la extraordinaria intuición de que es ella la que tiene que ayudar a Dios a no ausentarse del todo en un mundo envenenado por la violencia, el odio y el resentimiento: “Se me hace cada vez más evidente que tú no puedes ayudarnos a nosotros, sino que somos nosotros los que debemos ayudarte a Ti, y de ese modo ayudarnos a nosotros mismos. Lo único que podemos salvar de estos tiempos, y también lo único que cuenta verdaderamente, es un pedacito de ti en nosotros, Dios mío”.

Este propósito de ayudar a Dios para hacer que sobreviva al holocausto, como un niño inerme custodiado en su seno, se traduce luego en su empeño por ayudar al prójimo, los muchos judíos desesperados que llenaban el campo, a que desenterraran a Dios dentro de ellos, liberándolos del odio y el comprensible deseo de venganza.

Esta extraordinaria intuición, nace de la terrible experiencia de la Shoa: que, en ese mundo dominado por la violencia y el odio, necesitamos “ayudar a Dios” para que no desaparezca del todo del corazón de los hombres. Frente a esa tarea, poca cosa representan su desorden sentimental y su aborto; no se dejó turbar en exceso y se mostró capaz de ayudar a Dios y al prójimo en un tiempo histórico que estaba tan necesitado de ello.

La “santidad” de Etty tiene además la peculiaridad de no estar encerrada en un recinto confesional determinado: ella no pertenece del todo al judaísmo, ni al cristianismo, a pesar de que judíos y cristianos se hayan disputado su herencia. Ella también toma elementos, para su espiritualidad, de la tradición islámica, dado que sus lecturas, además del Antiguo Testamento y el Evangelio, incluyen el Corán y la sabiduría oriental. La suya es una santidad libre, interreligiosa, que supera los límites que separan las diversas confesiones religiosas. Etty utiliza con frecuencia la imagen de Dios como la parte más recóndita de si, como el soplo divino que alienta en cada uno de nosotros.

Otro aspecto de su singular “santidad” es su rechazo al odio; en una época de ánimos envenenados por la violencia, el resentimiento y el deseo de venganza, ella practica el amor al prójimo y rechaza el odio indiscriminado, dirigido a una categoría de personas, fueran alemanes o nazis. “Aunque no quedase más que un solo alemán decente, este único merecería ser defendido contra esa banda de bárbaros, y gracias a él no se tendría el derecho a derramar el propio odio sobre un pueblo entero”. Esta posición suya, de amor al prójimo, incluso al enemigo, y de rechazo del odio indiferenciado se inscribe en una práctica de no-violencia radical pero extremadamente eficaz por su capacidad de sustraerse a la humillación que les es infringida a los judíos.

De hecho, lejos de dejarse doblegar por las innumerables y crecientes restricciones y discriminaciones de los nazis contra los judíos en la Holanda ocupada, Etty Hillesum mantiene siempre firme su sentido de la dignidad, aunque sin reaccionar agresivamente a las provocaciones: “Para humillar a alguien tiene que haber dos: el que humilla y el que es humillado y, sobre todo, que se deja humillar”. Si este último es inmune a la humillación, tendrá que soportar disposiciones desagradables, pero su dignidad no queda menoscabada. Lo anterior refleja un orgullo indómito.

Algunos le reprochan no haber huido cuando pudo hacerlo, o que se entregase voluntariamente a los nazis, pero ello no implica, como han dicho algunos, resignación o pasividad, sino responsabilidad moral, la conciencia de que, si ella se iba, otra persona ocuparía su lugar. Etty sintió una profunda responsabilidad con respecto a otros judíos, y no quiso salvar su vida al precio de otra. En el campo de concentración Etty encontró a Dios en sus hermanos de cautiverio, y supo testimoniar su fe, comunicándola a otros, comprensiblemente desesperados, e incluso a los que no eran creyentes o habían perdido la fe.

Por todo lo anterior, esta mujer habla hoy a quienes pertenecen a otras confesiones religiosas, y también al que no cree, al que duda, enseñándonos que, en cualquier tiempo y lugar, por desesperada que pueda ser la situación que estemos atravesando, aun podemos estar alegres y alabar a Dios por una comida compartida y por el hecho de tener dos manos que poder unir en oración. Nos enseña que nos pueden quitar muchas cosas, pero nunca el trozo de cielo sobre nuestra cabeza, ni la belleza de la creación.

Así fue la santidad de Etty Hillesum: excéntrica, anómala, despreocupada de la moral convencional; con una gran libertad religiosa y espiritual. Y ella fue fiel a la vocación descubierta hasta el final. Conocer su historia, su testimonio vital en una hora oscura de la humanidad, nos recuerda que nuestra época necesita un tipo nuevo de santidad, una santidad distinta, encarnada en personas que comparten el mundo con otros, que sufren y se alegran en medio de la vida, y que no se quiebran ni en las pruebas más extremas, porque es allí donde encentran la belleza y la luz de Dios.

*

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Lo anterior es un resumen del artículo: “La libertad de Espíritu: Etty Hillesum, una santidad nueva”, de Wanda Tommasi, publicado en CONCILIUM 351 (junio 2013).

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Pausa

Viernes, 25 de mayo de 2018

Del blog Nova Bella:

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“A veces,

lo más importante a lo largo de un día

es el descanso que me tomo

entre dos respiraciones profundas,

o el volverme para adentro en oración

durante cinco minutos”

*

Etty Hillesum
en medio del campo de concentración de Westerbork

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La fuente

Lunes, 30 de abril de 2018

Del blog Nova Bella:

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Dentro de mí hay una fuente muy profunda. Y en esa fuente está Dios. A veces consigo llegar a ella; a menudo está cubierta de piedras y de arena: entonces Dios está sepultado. Es necesario, pues, desenterrarlo de nuevo. Me imagino que algunas personas rezan con los ojos dirigidos al cielo: buscan a Dios fuera de ellas. Hay otras personas que inclinan la cabeza profundamente, ocultándola entre sus manos. Creo que buscan a Dios dentro de sí.

*

Etty Hillesum

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Dos miradas a lo sencillo

Viernes, 6 de abril de 2018

Del blog de Amigos de Thomas Merton:

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“Hay que olvidarse de palabras como Dios o muerte,

sufrimiento y eternidad;

hay que ser de nuevo sencillo y sin palabras,

como el grano que crece o la lluvia que cae.

Sólo hay que ser”.

*

Etty Hillesum

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“Este es el verdadero corazón del misterio,

tan obvio y sencillo:

la presencia de la misericordia de Dios

en medio de nosotros,

en Cristo “

“La fidelidad a la gracia en mi vida,

es fidelidad a la sencillez

*

Thomas Merton

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El tiempo, tribunal de la Historia

Sábado, 3 de marzo de 2018

9788498797299Del blog de José Mª Castillo Teología sin censura:

El libro más reciente de Reyes Mate
José M. Castillo

Editado con el garantizado nivel y distinción, que le caracteriza, Edit. Trotta ha publicado el excelente estudio del profesor de investigación emérito del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Manuel Reyes Mate, El Tiempo, Tribunal de la Historia.

Un libro que da que pensar. Y que obliga a pensar. Cuando la Informática nos está maleducando a casi todos, a “copiar” y “pegar”, liberándonos así de la incómoda tarea de “pensar” y “producir”, desde la propia originalidad y creatividad, Reyes Mate nos enfrenta, una vez más, al problema de la víctimas, al que no podemos ni mirar desde lejos, si es que nos empeñamos en mantenernos impasibles, firmes siempre en la más segura ortodoxia dogmática, que lleva derechamente a “la teología fascinada por la intemporalidad” (Johann B. Metz). Sin darnos cuenta nunca que así podemos quedar anclados en la verdad más incuestionable. Pero una verdad que, a fin de cuentas, no cambia nada, ni a nadie, en este mundo tan desbocado como canalla.

Tan no ha cambiado nada y tan intocable verdad dogmática se mantiene tan inamovible, que una clase magistral de teología o un sencillo sermón de aldea pueden ser, en su contenido, exactamente iguales si se enseñaron o predicaron en el siglo XIX que si se enseñan o predican en el siglo XXI. La ortodoxia se mantiene tan intacta, como ausente se mantiene el interés de los oyentes por poner en práctica lo que pacientemente están escuchando. Lo que importa es la verdad, el dogma, la norma. Lo que le haya pasado a la gente o lo estén soportando los más desgraciados de este mundo, eso no afecta a la ortodoxia o al dogma. Lo que fue verdad en el concilio de Nicea, sigue siendo verdad (la misma verdad) en este momento. Lo demás, pasa a un segundo plano. El “Tribunal de la Historia” no tiene nada que decir. Podemos estar tranquilos.

Con razón, Reyes Mate nos hace caer en la cuenta de que hemos conseguido institucionalizar la memoria del Holocausto, hay museos que lo conservan, monumentos que lo eternizan, películas y obras de teatro que lo tematizan. Y hasta la Asamblea General de las Naciones Unidas tiene fijado un día, el 27 de enero de cada año, para conmemorar a las víctimas del Holocausto. Está en el calendario y en los libros de historia, pero no ha conformado nuestro tiempo. Seguimos viviendo como si nada hubiera ocurrido porque no se nos pasa por la imaginación que aquello sea una línea divisoria, ni que haya un antes y un después. A nadie se le ocurre decir que habría que leer hoy a Aristóteles o Kant de una manera diferente a como se les leía antes. Es verdad que algo de eso dijeron en el campo de muerte algunos, como Tadeusz Borowski o Etty Hillesum, pero eran exageraciones debido a lo excepcional de su experiencia. Para que eso hubiera sido posible, tendríamos que haber tomado en serio el nuevo imperativo categórico, a saber, pensar de otra forma todo lo que nos constituye como sujetos y como comunidad; pensar de otra manera la política, la ética, el derecho, la religión, el arte… ¿Es eso posible? Siendo los mismos ¿podemos pensar diferente?”

El tiempo que ha ido transcurriendo, desde los primeros escritos del apóstol Pablo, en los años 40 del siglo primero, hasta los documentos y predicaciones del actual papa Francisco, ya en pleno siglo XXI, han transcurrido casi dos mil años. Demasiados años, marcados por demasiadas crueldades inhumanas. Después de tantos sufrimientos y de tantas víctimas, en gran medida y efectivamente seguimos “siendo los mismos”. Pero, siendo los mismos, “¿podemos pensar diferente?”. Que es tanto como preguntarse ¿podemos ser distintos?

Si realmente “el tiempo” es el “tribunal de la historia”, no cabe duda que los pensadores más cualificados de casi dos mil años han sido componentes determinantes de esta larga historia. Tiene razón Reyes Mate cuando nos informa de la importante aportación de pensadores decisivos, como han sido los testigos cualificados del más primitivo “tiempo apocalíptico”, pasando por las marcas, que dejaron en la historia de Occidente, quienes contagiaron nuestra cultura con las inconfundibles señales del “tiempo gnóstico”, esté o no esté presente en las cartas de Pablo (o quizá desde Marción). Con la marca decisiva que dejó san Agustín, en el libro de Reyes Mate llamada queda destacada la aportación que dejó a la modernidad, más que la Ilustración como tal, el pensamiento fuerte de algunos de los representantes más cualificados de la llamada escuela de Frankfurt, desde Walter Benjamin hasta Habermas.

Esto supuesto, cabe preguntarse ¿tenemos con lo dicho el veredicto del “tribunal de la historia” que el tiempo pasado nos ha dejado, para hacernos una idea de lo que está ocurriendo ahora mismo en el mundo? El libro que estoy presentando nos recuerda, al final, lo que el viejo revolucionario, Herbert Marcuse, en el lecho de muerte, le susurró al joven Habermas: “¿Sabes? Ya sé dónde se originan nuestros juicios de valor más básicos: en la compasión, en nuestro sentido del sufrimiento de los demás”. No le faltaba razón a Bonhoeffer “para quien solo viviendo a fondo esta vida, podemos asomarnos al más allá de la muerte”. El “tiempo”, el “tribunal de la historia”, “dixit”.

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Sensible y capaz de resistir…

Jueves, 13 de julio de 2017

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Dios, que me entrega tesoros para que los guarde, me permite que los custodie y los administre bien   Me agrada relacionarme con los demás. Mi intensa participación, me parece, irradia lo mejor y más sincero de mí; las personas se muestran sinceras conmigo, cada uno es una historia, y todos me cuentan su vida. Y mis ojos encantados no tienen que leer. […]. Soy un enfermo, no puedo hacer nada. Mas tarde enjugaré lágrimas y replegaré miedos, allá abajo. En el fondo, ya lo hago en esta cama. ¿Quizá sea por esto que tengo fiebre y mareos?. No quiero ser cronista de horrores. Ni tampoco de sucesos sensacionales.

Esta mañana le he dicho a Jopie: siempre llego a la misma conclusión, la vida es bella. Y creo en Dios. Quiero estar entre los  “horrores” y decir igualmente que la vida es bella. Ahora, con fiebre y mareos, acostado en un rincón, no puedo hacer nada. Hace poco me he despertado con la garganta seca, he aferrado mi vaso y he agradecido los sorbos de agua; he pensado: si pudiese andar entre los millares de hombres amontonadas por ahí y pudiese ofrecerles un trago… Me digo: no es nada, tranquilo, no es nada, tranquilo.

Cuando una mujer o un niño hambriento se ponía a llorar detrás de nuestras mesas de grabación, me arrimaba, le abrazaba sobre mi pecho, le apretaba, le sonreía y suavemente le decía a quien se encontraba acurrucado y aturdido: no es nada, no es nada. Me quedaba allí y, si podía, hacía algo. A veces me sentaba cerca de alguien, le ponía el brazo encima del hombro, guardaba silencio y le miraba a la cara. Nada resultaba nuevo, ninguna de aquellas expresiones de dolor humano. Todo me parecía familiar; como si ya hubiera vivido cada casa. Algunos me decían: tienes nervios de acero para resistir. No creo que tenga nervios de acero; mas bien, nervios sensibles, capaces de “resistir”. Tengo el coraje de mirar de frente al dolor. Al final de coda día me decía: ¡quiero tanto a los hombres!

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E. Hillesum,
Diario 1941-1943, Milán 1992, 232ss).

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La vida es bella y plena de sentido

Martes, 26 de julio de 2016

Del blog de la Communion Béthanie:

Tras las huellas vivas de Etty Hillesum

Mientras que nuestro mundo contemporáneo atraviese una crisis de sentido, una joven mujer judía puede ayudarnos a atravesar la prueba y a guardar la esperanza.

Del 1941 al 1943, en Amsterdam, Etty Hillesum mantiene un diario de una densidad excepcional. Consigna en 11 cuadernos las últimas experiencias de su vida. Este extraordinario documento es un verdadero testamento espiritual. Descubrimos allí su fe inquebrantable en el hombre al mismo tiempo que éste comte sus más negras fechorías durante la segunda guerra mundial. Etty Hillesum murió en Auschwitz el 30 de noviembre de 1943 después de haber pasado los últimos meses de su vida en el campo de tránsito de Westerbork al servicio de sus hermanos judíos.

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” La vida es bella y plena de sentido en su absurdidad, por poco que se sepa acondicionar allí un sitio para todo y llevarlo por completo en sí en su unidad; entonces la vida, de una manera u otra,  forma un conjunto perfecto.

Tan pronto como se niega o se quiere eliminar ciertos elementos, tan pronto como sigue su voluntad y su capricho para admitir tal aspecto de la vida y rechazar tal otro, entonces la vida se vuelve en efecto absurda: desde que el conjunto está perdido, todo se vuelve arbitrario.”

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Etty Hillesum
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Fuente Fotografía Sven Serkis,  www.svenserkis.com

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Aprendiendo

Martes, 19 de julio de 2016

Del blog de la Communion Béthanie:

Tras las huellas vivas de Etty Hillesum

Mientras que nuestro mundo contemporáneo atraviese una crisis de sentido, una joven mujer judía puede ayudarnos a atravesar la prueba y a guardar la esperanza.

Del 1941 al 1943, en Amsterdam, Etty Hillesum mantiene un diario de una densidad excepcional. Consigna en 11 cuadernos las últimas experiencias de su vida. Este extraordinario documento es un verdadero testamento espiritual. Descubrimos allí su fe inquebrantable en el hombre al mismo tiempo que éste comete sus más negras fechorías durante la Segunda Guerra Mundial. Etty Hillesum murió en Auschwitz el 30 de noviembre de 1943 después de haber pasado los últimos meses de su vida en el campo de tránsito de Westerbork al servicio de sus hermanos judíos.

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“Aprendiendo a conocer tus fuerzas

y tus debilidades

y a aceptarlos,

  se aumenta tu fuerza.”

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Etty Hillesum
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La fina camisa de su humanidad…

Martes, 12 de julio de 2016

Del blog de la Communion Béthanie:

Tras las huellas vivas de Etty Hillesum

Mientras que nuestro mundo contemporáneo atraviese una crisis de sentido, una joven mujer judía puede ayudarnos a atravesar la prueba y a guardar la esperanza.

Del 1941 al 1943, en Amsterdam, Etty Hillesum mantiene un diario de una densidad excepcional. Consigna en 11 cuadernos las últimas experiencias de su vida. Este extraordinario documento es un verdadero testamento espiritual. Descubrimos allí su fe inquebrantable en el hombre al mismo tiempo que éste comte sus más negras fechorías durante la segunda guerra mundial. Etty Hillesum murió en Auschwitz el 30 de noviembre de 1943 después de haber pasado los últimos meses de su vida en el campo de tránsito de Westerbork al servicio de sus hermanos judíos.

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“Hablando del campo: “y tiene que dejarte sin respiración – encontramos allí todas las facetas, las clases, los ‘ismos’ “, las oposiciones y las capillas que dividen a la sociedad. (…) Se encuentran de aquí en adelante en un espacio vacío, solamente delimitado por el cielo y la tierra y que deberán amueblar con sus propios recursos interiores. (…) La sólida armadura que les había forjado posición social, notoriedad y fortuna ha caído a pedazos, dejándoles por toda vestidura la fina camisa de su humanidad. “

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Etty Hillesum
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A veces…

Martes, 5 de julio de 2016

Del blog de la Communion Béthanie:

Tras las huellas vivas de Etty Hillesum

Mientras que nuestro mundo contemporáneo atraviese una crisis de sentido, una joven mujer judía puede ayudarnos a atravesar la prueba y a guardar la esperanza.

Del 1941 al 1943, en Amsterdam, Etty Hillesum mantiene un diario de una densidad excepcional. Consigna en 11 cuadernos las últimas experiencias de su vida. Este extraordinario documento es un verdadero testamento espiritual. Descubrimos allí su fe inquebrantable en el hombre al mismo tiempo que éste comte sus más negras fechorías durante la segunda guerra mundial. Etty Hillesum murió en Auschwitz el 30 de noviembre de 1943 después de haber pasado los últimos meses de su vida en el campo de tránsito de Westerbork al servicio de sus hermanos judíos.

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“A veces cuando paseo en bicicleta, pedaleando muy despacio, totalmente absorbida, por lo que se desarrolla en mí, me siento en posesión de posibilidades de expresión tan imperiosas, tan seguras, (…) Toda mi ternura, la intensidad de mis emociones, el oleaje de este lago, de este mar, de este océano del alma, querría verterlos en catarata en un único pequeño poema.”

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Etty Hillesum
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Pinceladas

Miércoles, 29 de junio de 2016

Del blog de la Communion Béthanie:

Tras las huellas vivas de Etty Hillesum

Mientras que nuestro mundo contemporáneo atraviese una crisis de sentido, una joven mujer judía puede ayudarnos a atravesar la prueba y a guardar la esperanza.

Del 1941 al 1943, en Amsterdam, Etty Hillesum mantiene un diario de una densidad excepcional. Consigna en 11 cuadernos las últimas experiencias de su vida. Este extraordinario documento es un verdadero testamento espiritual. Descubrimos allí su fe inquebrantable en el hombre al mismo tiempo que éste comte sus más negras fechorías durante la segunda guerra mundial. Etty Hillesum murió en Auschwitz el 30 de noviembre de 1943 después de haber pasado los últimos meses de su vida en el campo de tránsito de Westerbork al servicio de sus hermanos judíos.

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“Se necesitan pocas palabras para decir algunas grandes cosas que importan en la vida. Si escribo algún día, querría trazar así algunas palabras a pinceladas sobre un gran fondo de silencio.”

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Etty Hillesum
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Confianza

Miércoles, 22 de junio de 2016

Del blog de la Communion Béthanie:

Tras las huellas vivas de Etty Hillesum

Mientras que nuestro mundo contemporáneo atraviese una crisis de sentido, una joven mujer judía puede ayudarnos a atravesar la prueba y a guardar la esperanza.

Del 1941 al 1943, en Amsterdam, Etty Hillesum mantiene un diario de una densidad excepcional. Consigna en 11 cuadernos las últimas experiencias de su vida. Este extraordinario documento es un verdadero testamento espiritual. Descubrimos allí su fe inquebrantable en el hombre al mismo tiempo que éste comte sus más negras fechorías durante la segunda guerra mundial. Etty Hillesum murió en Auschwitz el 30 de noviembre de 1943 después de haber pasado los últimos meses de su vida en el campo de tránsito de Westerbork al servicio de sus hermanos judíos.

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“ Tengo en mí una confianza inmensa. No la certeza de ver la vida exterior marchar bien para mí, sino la de continuar aceptando la vida y encontrándola buena, hasta en los peores momentos.”

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Etty Hillesum
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Vida y Muerte…

Sábado, 18 de junio de 2016

Orlando…y tantas personas LGTBI asesinadas, permanecen en nuestro recuerdo… Del blog de la Communion Béthanie:

Tras las huellas vivas de Etty Hillesum

Mientras que nuestro mundo contemporáneo atraviese una crisis de sentido, una joven mujer judía puede ayudarnos a atravesar la prueba y a guardar la esperanza.

Del 1941 al 1943, en Amsterdam, Etty Hillesum mantiene un diario de una densidad excepcional. Consigna en 11 cuadernos las últimas experiencias de su vida. Este extraordinario documento es un verdadero testamento espiritual. Descubrimos allí su fe inquebrantable en el hombre al mismo tiempo que éste comte sus más negras fechorías durante la segunda guerra mundial. Etty Hillesum murió en Auschwitz el 30 de noviembre de 1943 después de haber pasado los últimos meses de su vida en el campo de tránsito de Westerbork al servicio de sus hermanos judíos.

Caleb McGrew, 36, right, wipes tears as he stands with his partner Yosniel Delgado Giniebra, 37, center, during a vigil in memory of the victims of the Orlando mass shooting, Sunday, June 12, 2016, in Miami Beach, Fla.A gunman opened fire inside a crowded gay nightclub early Sunday, before dying in a gunfight with SWAT officers, police said. (AP Photo/Lynne Sladky)

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“La eventualidad de la muerte está integrada en mi vida; mirar la muerte cara a cara y aceptarla como parte integral de la vida, es ensanchar esta vida. A la inversa, sacrificarle desde ahora a la muerte un pedazo de esta vida, por miedo a la muerte y rechazar aceptarla, es el mejor medio de guardar sólo un pobre y pequeño trozo de vida mutilada, mereciendo apenas el nombre de vida. “

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Vigilia

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Etty Hillesum
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Sufrimiento

Martes, 7 de junio de 2016

Del blog de la Communion Béthanie:

Tras las huellas vivas de Etty Hillesum

Mientras que nuestro mundo contemporáneo atraviese una crisis de sentido, una joven mujer judía puede ayudarnos a atravesar la prueba y a guardar la esperanza.

Del 1941 al 1943, en Amsterdam, Etty Hillesum mantiene un diario de una densidad excepcional. Consigna en 11 cuadernos las últimas experiencias de su vida. Este extraordinario documento es un verdadero testamento espiritual. Descubrimos allí su fe inquebrantable en el hombre al mismo tiempo que éste comte sus más negras fechorías durante la segunda guerra mundial. Etty Hillesum murió en Auschwitz el 30 de noviembre de 1943 después de haber pasado los últimos meses de su vida en el campo de tránsito de Westerbork al servicio de sus hermanos judíos.

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“No está por debajo de la dignidad humana el sufrir. Quiero decir: podemos sufrir con, o sin dignidad humana. Quiero decir: la inmensa mayoría de los Occidentales ignoran el arte de sufrir, todo lo que saben es corroerse de angustia. Lo que vive la inmensa mayoría de la gente, no es en absoluto una vida: miedo, resignación, amargura, odio, desesperación.”

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Etty Hillesum
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La misericordia, ¿un acto político?

Martes, 7 de junio de 2016

RV8391_ArticoloJosep M. Rambla Blanch. Hace unos meses el papa Francisco inició el Jubileo de la Misericordia, para ayudarnos a vivir la misericordia, la que todo el mundo necesita recibir de parte de Dios, pero también la que debemos practicar para con tanta gente abrumada por el sufrimiento.

Sin embargo, hay palabras traidoras. Palabras que quieren significar cosas buenas, pero sólo oírlas ya suenan mal a los oídos, al menos a algunos oídos. Una de esas es la misericordia. Y no hay que recurrir a las burlas de Nietzsche para constatarlo. Al oír la palabra misericordia muchas personas piensan en sentimentalismo barato, obras de caridad para rehuir la justicia, ayuda a las personas sin pensar en las causas que las hacen sufrir… Un maleficio, una palabra importante, pero engañosa, porque no quiere significar otra cosa que el sentimiento personal profundo por el sufrimiento de los demás, un sentimiento que mueve a la acción sincera y generosa para aliviar este sufrimiento… Corazón y miseria componen las dos partes de esta palabra: un corazón que siente la miseria o sufrimiento de los demás…

La misericordia es pues un sentimiento profundo y dinámico, que no permite que quien lo siente se quede inmóvil o pasivo ante tanto sufrimiento que hay en la humanidad. Es el alma de la solidaridad, de la acción social, del compromiso por la justicia… Por un lado, la compasión es propiamente la actitud permanente que se da en cualquier situación, siempre que hay fraternidad y amor, y por otra parte, la misericordia es la compasión hacia la persona que sufre. Una actitud profunda, una conmoción del corazón, que conduce a los actos de solidaridad…

La fe en un Dios que ama al mundo y por eso es misericordioso

El Dios bíblico es un Dios con sentimientos, que se alegra de haber hecho el mundo y de haber creado al Hombre. “Vio que todo era muy bueno” (Gen 1,31). Pero, más adelante, el relato fundante del Sinaí nos presenta un Dios que, porque ama, siente el sufrimiento del pueblo oprimido, lo quiere liberar y cuenta con Moisés como líder de esta liberación (Ex 3, 7-10). En el AT, a pesar de episodios de la historia del pueblo donde parece que Dios presenta un rostro un poco adusto, y que hay que interpretarlos en el conjunto de la historia de salvación, la constante es que Dios es “compasivo y benigno” (Salmo 103), “su misericordia es eterna” (Salmo 136).

Jesús viene a llevar a la cumbre esta trayectoria de la revelación de Dios. Su vida y su acción revelan al “Padre misericordioso” (Lc 6, 36). Él mismo se manifiesta como el hombre poseído por el Espíritu enviado a liberar todo tipo de esclavitudes y a anunciar una buena noticia a los pobres anunciando un mundo nuevo (Lc 4, 16-21). Este hombre espiritual resulta desconcertante, porque relativiza costumbres, ritos y prácticas religiosas, incluso el Templo, y se relaciona con gente pobre y de mala reputación. Y cuando, movido por este desconcierto, Juan envía a sus discípulos a preguntarle si es él el que espera todo el pueblo, Jesús les responde con este signo de identidad de su misión: curar enfermos, hacer andar cojos, resucitar muertos y anunciar una buena noticia a los pobres (cf. Mt 11, 2-6). Porque, ante las necesidades y sufrimientos de los demás, a Jesús “se le removían las entrañas, es decir, el sufrimiento de los otros le conmovía.

El “principio-misericordia”

De acuerdo con toda esta visión de la tradición del AT y del NT, hace ya más de veinticinco años Jon Sobrino formuló el “principio-misericordia”, inspirándose en la expresión de Ernst Bloch, el “principio-esperanza”. Porque la misericordia es lo que mueve toda la acción de Dios en el AT y de Jesús en el NT. Jesús hace muchas cosas y en muchos lugares (enseña, cura, denuncia, alimenta, dialoga, etc.), pero la misericordia es lo que inspira y mueve todo en su vida y acción. Siente a fondo el sufrimiento de la gente, antes que ocuparse del pecado se preocupa de aliviar su dolor. Un hecho, sin embargo, hay que remarcar, que Jesús no se limita a la esfera de lo privado, sino que extiende la misericordia a dimensiones colectivas y públicas: reparte el alimento a una multitud, interpela a los ricos, predica a las masas y las alienta, denuncia los abusos de las autoridades religiosas y políticas, se enfrenta a los manipuladores de la religión del Templo…

La misericordia política

Este principio-misericordia es, pues, lo que ha de iluminar y conducir la vida de los seguidores de Jesús, y de la Iglesia como comunidad. Es lo que el Vaticano II marcó como orientación de la Iglesia del futuro, una Iglesia samaritana, una Iglesia de la misericordia. Una misericordia que abarca las relaciones más inmediatas y cercanas de las personas, pero que tiene que hacer frente también al ámbito estructural del mal y de la injusticia. Nos lo recuerda el papa Francisco: “La Iglesia, guiada por el Evangelio de la misericordia y por el amor al hombre, escucha el clamor por la justicia y quiere responder con todas sus fuerzas” (Evangelii Gaudium 188). Esta sería la gran eficacia de nuestra solidaridad y compromiso por un mundo más fraterno y justo: ser personas, comunidades y grupos marcados por una pasión, la del sufrimiento de los demás. Imaginemos qué pasaría si en los ayuntamientos, en los parlamentos, en el Consejo de Seguridad de la ONU, en el Banco Mundial o el FMI hubiera la mitad de las personas con el virus de la misericordia… Precisamente el papa Francisco, al convocar el Año de la Misericordia 2016, llama a la conversión a los que cometen actos criminales a menudo movidos por la codicia, a las personas que adoran el dinero y causan un mundo injusto, a las que navegan en medio de la corrupción… Y los llama a experimentar la misericordia de Dios, que si la acogen los transformará en misericordiosos. Si el principio-misericordia fuera el motor de nuestra sociedad, se confirmaría que “la misericordia es un acto político” (Louis Lebrêt).

Misericordia con humildad y con alegría

No seamos ingenuos, no miremos la sociedad desde fuera, como si los males sólo vinieran de los demás. Como aquel fariseo de la parábola que juzgaba a todos y él se sentía reconfortado con sus prácticas y ritos religiosos. El evangelio nos dice que al final de la historia “todo el mundo” será juzgado no por el mal que ha hecho, sino por el bien que ha dejado de hacer, por la falta de misericordia… “Tenía hambre…, tenía sed…, era forastero…, estaba desnudo…, enfermo y en la cárcel…, y no me hicisteis caso” (Mt 25, 31-46). Un reconocimiento leal de lo que no hacemos y podríamos hacer para cambiar las cosas, por nuestras complicidades y silencios, por nuestras pasividades ante la injusticia, sería una excelente colaboración a la sociedad del cambio, a una nueva sociedad. Y, por ello, el Papa habla a los cristianos de la renovación del sacramento de la reconciliación, que puede ser un momento de reconocimiento sincero de nuestra poca misericordia, que nos abra a la misericordia de Dios, nos empuje a una verdadera y generosa solidaridad y nos haga probar la bienaventuranza de “felices los misericordiosos” (Mt 5, 7).

Por eso, este tiempo que el papa Francisco ha querido poner bajo el signo de la misericordia, podría ser también el tiempo de la recuperación de una verdadera alegría, la de las personas que acogen la misericordia de Dios abriéndose a la vez a la búsqueda de la justicia y al trabajo de la paz. No creo que muchos lleguemos a alcanzar el nivel de Etty Hillesum, que en medio de un campo de concentración, sufriendo, rebelándose y luchando, aún podía exclamar: “la vida es bella”. Pero sí podemos “practicar misericordia con alegría”, como recomendaba san Pablo (Rom 12, 8). Tal vez haremos realidad, aunque sea un poco, el sueño del profeta: “Libera a los que han sido encarcelados injustamente… deja libres a los oprimidos… comparte tu pan con el hambriento, acoge en tu casa a los pobres vagabundos, viste al que va desnudo. ¡No los rehúyas, que son hermanos tuyos! Entonces brillará como el alba tu luz y tus heridas se cerrarán en un momento… Entonces tu luz se alzará en la oscuridad, tu atardecer será claro como el mediodía… Serás como un huerto empapado de agua, como una fuente que nunca cesa” (Is 58, 6-11).

Fuente Cristianismo y Justicia

Imagen extraída de: Radio Vaticano

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Responsabilidad

Miércoles, 11 de mayo de 2016

Del blog de la Communion Béthanie:

Tras las huellas vivas de Etty Hillesum

Mientras que nuestro mundo contemporáneo atraviese una crisis de sentido, una joven mujer judía puede ayudarnos a atravesar la prueba y a guardar la esperanza.

Del 1941 al 1943, en Amsterdam, Etty Hillesum mantiene un diario de una densidad excepcional. Consigna en 11 cuadernos las últimas experiencias de su vida. Este extraordinario documento es un verdadero testamento espiritual. Descubrimos allí su fe inquebrantable en el hombre al mismo tiempo que éste comte sus más negras fechorías durante la segunda guerra mundial. Etty Hillesum murió en Auschwitz el 30 de noviembre de 1943 después de haber pasado los últimos meses de su vida en el campo de tránsito de Westerbork al servicio de sus hermanos judíos.

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Me siento depositaria de un precioso fragmento de vida, con todas las responsabilidades que esto implica. Me siento responsable del sentimiento grande y bello que la vida me inspira y tengo el deber de tratar de transportarlo intacto a través de esta época para alcanzar días mejores.

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Etty Hillesum
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Escuchando la voz interior

Lunes, 18 de abril de 2016

Del blog de la Communion Béthanie:

Tras las huellas vivas de Etty Hillesum

Mientras que nuestro mundo contemporáneo atraviese una crisis de sentido, una joven mujer judía puede ayudarnos a atravesar la prueba y a guardar la esperanza.

Del 1941 al 1943, en Amsterdam, Etty Hillesum mantiene un diario de una densidad excepcional. Consigna en 11 cuadernos las últimas experiencias de su vida. Este extraordinario documento es un verdadero testamento espiritual. Descubrimos allí su fe inquebrantable en el hombre al mismo tiempo que éste comte sus más negras fechorías durante la segunda guerra mundial. Etty Hillesum murió en Auschwitz el 30 de noviembre de 1943 después de haber pasado los últimos meses de su vida en el campo de tránsito de Westerbork al servicio de sus hermanos judíos.

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“Cuando se quiere tener una influencia moral sobre los demás, debemos abordar seriamente su moral personal.” “Es así como viven los hombres. Se sirven del otro para dejarse persuadir por una cosa en la cual, en el fondo de su corazón, no creen. Buscamos en el otro un instrumento para cubrir el sonido de su voz interior. Si cada uno de nosotros escuchase solamente un poco más su voz interior, si se intentase solamente el hacerla resonar en uno mismo, entonces habría mucho menos caos en el mundo.

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Etty Hillesum
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Viernes Santo. Quiero ayudarte, Dios mío, para que no me abandones

Viernes, 25 de marzo de 2016

ayudar a DiosDel blog de Xabier Pikaza:

Una estación del Via-Crucis de este Viernes Santo presenta a Simón de Cirene ayudando a Dios a llevar la cruz de Jesús hasta el Calvario (Mc 15, 20-21). También nosotros podemos ayudar a Dios, para que él puede llevar así su Gran Cruz de Viernes Santo, como pidió y dijo de forma emocionada Etty Hillesum, amiga de Jesús, gran creyente, en su Calvario de Auschwitz.

Jesús de Nazaret gritó a su Dios, como creyente judío y mesías de los hombres: Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado? (Mc 15, 34). Así había orado el Salmista (Sal 22, 2). Así han seguido orando los judíos de Auschwitz, los sirios de Lesbos o Igoumene, a las puertas de Europa, los belgas de la estación de Bruselas.

Éste es el grito del Viernes Santo, cuando el mismo sol se oscurece y la tierra choca, tiembla y se parte ante el dolor de Dios en la vida y muerte (sobre todo, en la muerte injusta) de los hombres, a lo largo y a lo ancho de la geografía humana, que no es solo Bruselas, sino Afganistán, Irak y Siria, con el mundo entero.
Etty Hillesum
El mundo entero grita, con gemidos inefables, la entera creación, como sabía y dijo San Pablo en Rom 8, pidiendo la “filiación”: Que podamos ser y seamos todos hijos de Dios. En ese dolor de parto de Dios vivimos, aguardando la reconciliación completa.

La mejor palabra que encuentro este Viernes Santo, con el Evangelio de la Pasión de Marcos y Mateo…, es la E. Hillesum, judía mesiánica, fascinada por Jesús, cuando la llevaban a la cruz de la cámara de gas en el campo de concentración de Auschwitz, aquellos que querían construir una Europa sin Dios, es decir, sin judíos, gitanos, ni razas inferiores… (1943).

‒ Etty, esta nueva Ester bíblica, no se atrevió a decirle a Dios, como Jesús: Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?, quizá porque se sintió demasiado pequeña para eso.

‒ Pero le dijo unas palabras muy cercanas de emoción de Viernes Santo, ante la muerte, en un mundo convertido en campo de concentración y cámara de gas, por obra de los “sabios” nazis: Quiero ayudarte, Dios mío, para que no me (nos) abandones.

1263b76aa36239faf6aa184cbe65bce4Ésta es, quizá, la más honda interpretación del Viernes Santo que conozco, la oración más honda de los últimos decenios. Ahí la dejo, comentada en dos partes:
— Una sobre la Cruz de Dios, del Dios de Jesús, que es Viernes Santo
— Otra sobre la misma Etty Hillesum, a quien recuerdo esta mañana de Via-Crucis, como judía amiga de Jesús.

LA CRUZ DE DIOS

1. Un mundo de cruces.

Dios ha creado hombres libres, personas llamadas a ser y responderle en libertad, pero capaces de pecar, convirtiendo el mundo en una gran Cruz. De esa forma se ha arriesgado con nosotros. ¿Por qué lo ha hecho, permitiendo que nos matemos unos a otros desde Caín y Abel? ¿Quizá no nos ama? ¡Al contrario! Él nos ama infinita¬mente y quiere que podamos responderle en amor y dialogar con él, acompañándole en su tarea de crear el mundo.

Sólo en este contexto podemos hablar de la misericordia de Dios y con Dios, y lo hacemos con palabras y experiencias que provienen del Antiguo Testamento. Como Padre que nos quiere, nos ha puesto Dios en una tierra austera, bella, fuerte y frágil, y ha previsto, sin duda, nuestros fallos: El rechazo cotidiano de pensarnos dueños de todo, y, en especial, el deseo de dominar a otros hombres con injusticia… Todo eso está vinculado a la Cruz de su hijo Jesús, y las cruces de los hombres.

Dios lo ha tenido en cuenta, ha previsto los miles de millones de cruces hambre y epidemia, de asesinatos y guerras… y a pesar de eso ha querido hacernos libres. ¿Por qué? ¿Porque no le interesamos? ¡Al contrario! Porque le interesamos muchos, y quiere que vayamos caminando, y lo hace él con nosotros, aunque muchos perezcan en la marcha… sabiendo que él mismo muere también en ellos. No quiere que marchemos solos, y así va nosotros, para sostenernos en nuestras caídas, esperando que también nosotros le sostengamos, pues siendo omnipotente él se ha vuelto creatura frágil y misericordioso, como han dicho de manera impresionante los profetas como Isaías.

2. E. Hillesum. Tener misericordia de Dios.

De todas formas, por mucho que Isaías clame, el Dios del Antiguo Testamento sigue estando de alguna forma lejos: No ha sufrido nuestra historia, no ha sentido nuestra angustia, no ha vivido en nuestra carne, no ha luchado ni anhelado en esta masa de tensiones, esperanzas y rupturas que formamos sobre el mundo, de manera que no sabe lo que es vivir en desgarro, morir en cruz siendo inocente… Por muy cercano que sea, ese Dios no puede acompañarnos del todo, ni ser acompañado por nosotros.

Pero los cristianos confesamos que ese mismo Dios ha dado su paso final en Jesucristo, haciéndose plenamente humano, de manera que ha sufrido en la Cruz el máximo abandono, y ha preguntado desde allí al mismo Dios: ¿Por qué me has abandonado? (Mc 15, 34).

¿Por qué “abandona” Dios a los que sufren, a millones y millones, condenados al hambre o a la cámara de gas por la maldad de otros “hermanos”? Entre las propuestas de respuesta que se han dado a esa pregunta destaca la E. Hillesum (1914-1943), condenada a muerte, en un campo de concentración:

Te ayudaré, Dios mío, para que no me abandones, pero no puedo asegurarte nada por anticipado. Sólo una cosa es para mí cada vez más evidente: Que tú no puedes ayudarnos, que debemos ayudarte a ti, y así nos ayudaremos a nosotros mismos (cf. Una vida compartida, Anthropos, Barcelona 2007, 142).

“Te ayudaré para que no me abandones”. Así dice esta judía enamorada del Dios de Jesús, desde un campo de exterminio nazi, descubriendo su vocación de acompañar y de ayudar con su misericordia al mismo Dios de la misericordia.

Ella ha visto así que Dios se ha encarnado y sufre en la entraña de de unos hombres y mujeres empeñados en matarle, descubriendo su más alta vocación, que es consolar al Dios que sufre, desde una infame cárcel de muerte. Éste ha sido y sigue siendo un signo supremo de la misericordia, y sólo una mujer, como Hillesum, ha podido descubrirlo, para que también otros podamos compartir su ejemplo.

3. Una tarea de Dios.

E. Hillesum ha descubierto y proclamado de esa forma una experiencia y tarea que sólo algunos grandes cristianos, como Juan de la Cruz, habían puesto de relieve, al decir que podemos y debemos tener misericordia de Dios, como él la tiene de nosotros, haciendo así en él (por él) lo que él hace en nosotros (Comentario Cántico Espiritual B, 39). Ciertamente, él nos consuela, sufriendo con nosotros. Pero nosotros debemos también consolarle, caminando a su lado en amor, muriendo incluso por él y con él, como Jesús. Leer más…

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