Archivo

Entradas Etiquetadas ‘Espacios para la Oración’

Para las personas LGBTQ, ¿qué significa “orar por las vocaciones” con el Papa Francisco?

Viernes, 13 de mayo de 2022

2014_11_el-papa-francisco1¿Qué significa “orar por las vocaciones”? Hoy es la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones (día 8), y el Papa Francisco una vez más está reformulando cómo el pueblo de Dios debe pensar sobre un tema. Su mensaje es bastante relevante para las personas LGBTQ.

Durante demasiado tiempo, el enfoque de tales oraciones orientadas a las vocaciones ha sido la esperanza de que más jóvenes católicos ingresen al ministerio con votos, y especialmente que los jóvenes se conviertan en sacerdotes. Esta fijación en los sacerdotes es problemática. En la universidad, el grupo vocacional de hombres fue invitado a la residencia del rector de la universidad para una cena de bistec. Mientras tanto, el grupo vocacional de mujeres recibió pastelitos comprados en la tienda en el salón de un dormitorio. Esta anécdota es solo una de las muchas que pude contar de mis días en los que me cortejaban para ser ordenado. El actual sistema de selección de vocaciones está sumido en el sexismo, la homo/bifobia y el clericalismo.

Pero veo que algo sucede en la iglesia cuando se trata de vocaciones. Nuestra imaginación eclesial se está expandiendo a instancias, incluso por insistencia, del Papa Francisco. Su mensaje para la jornada de oración de hoy rechaza explícitamente un marco demasiado estrecho de lo que significa orar por las vocaciones: “La palabra ‘vocación’ no debe entenderse restrictivamente, refiriéndose simplemente a aquellos que siguen al Señor a través de una vida de especial consagración”. En cambio, ofrece un mensaje sobre el significado más amplio de la vocación en una iglesia sinodal:

“Todos nosotros estamos llamados a compartir la misión de Cristo de reunir a una humanidad fragmentada y reconciliarla con Dios. Cada hombre y cada mujer, incluso antes de encontrarse con Cristo y abrazar la fe cristiana, recibe con el don de la vida una vocación fundamental: cada uno de nosotros es una criatura querida y amada por Dios; cada uno de nosotros tiene un lugar único y especial en la mente de Dios. En cada momento de nuestra vida, estamos llamados a fomentar esta chispa divina, presente en el corazón de cada hombre y mujer, y así contribuir al crecimiento de una humanidad inspirada en el amor y la aceptación mutua. Estamos llamados a ser guardianes unos de otros, a fortalecer los lazos de armonía y compartir, y a sanar las heridas de la creación para que no se destruya su belleza”.

Lamentablemente, la iglesia institucional todavía rechaza en gran medida esta creencia central sobre la que Francisco escribe de manera tan conmovedora.

Más tarde, el Papa también escribe que cada persona tiene un “llamado particular” más allá de nuestro llamado común. Pero aquí, también, muchos de nuestros llamados particulares son rechazados. Muchos líderes de la iglesia expulsan a las personas LGBTQ del ministerio y otros empleos de la iglesia, prohíben la ordenación de mujeres y personas no binarias, toleran la anti-negritud y se niegan a hacer que las iglesias sean accesibles. La iglesia institucional dice recibir a todos y desear los dones de todos, pero la verdad es que solo algunos tienen su vocación honrada. Y por algunos, me refiero en gran medida a sacerdotes varones cisgénero, ostensiblemente heterosexuales.

Esta realidad me plantea interrogantes. ¿Cuándo las personas LGBTQ y nuestros aliados tendremos la dignidad de nuestras vocaciones, tanto la común como la particular, respetada en la iglesia después de tanta denigración? ¿Qué detendrá los despidos del ministerio y los despidos de empleos tan relacionados con las vocaciones? ¿Por qué nos vemos obligados a separar nuestra identidad sexual o de género de nuestra vocación cuando sabemos que están tan íntimamente ligadas? ¿Cómo podemos cambiar esta dinámica?

El mensaje del Papa Francisco de hoy es instructivo sobre esta última cuestión, pero solo si estamos dispuestos a tener el coraje de mirar hacia adentro antes de proclamar hacia afuera. El escribe:

“Según un proverbio del Lejano Oriente, ‘una persona sabia, mirando el huevo puede ver un águila; mirando la semilla vislumbra un gran árbol; mirando al pecador vislumbra un santo”. Así es como Dios nos mira: en cada uno de nosotros, [Dios] ve un cierto potencial, a veces sin saberlo, y a lo largo de nuestra vida [Dios] trabaja incansablemente para que podamos poner este potencial al servicio del bien común. .”

Llegar a conocer las propias vocaciones es llegar a verse con la mirada de Dios y por lo tanto conocer nuestras potencialidades.

Para bien o para mal, las personas LGBTQ, si queremos estar saludables en la sociedad actual, están obligadas por nuestras identidades a hacer este viaje interior. Y aunque puede ser un proceso profundamente doloroso y demasiado largo, salir del armario es de una manera real llegar a conocerse a uno mismo como Dios nos conoce y nos mira amorosamente. Las personas LGBTQ ofrecen un regalo a la iglesia al enseñar este camino de discernimiento y descubrimiento que podría ayudar a cada persona a encontrar las vocaciones a las que Dios las llama.

Sin embargo, las vocaciones no terminan con el autodescubrimiento. Al encontrar nuestras vocaciones, logramos, en palabras del Papa, “hacer realidad el sueño de Dios”. Debemos mirarnos no solo a nosotros mismos con los ojos de Dios, sino a los demás. Francisco escribe:

“Aprendamos también a mirarnos los unos a los otros de tal manera que todos aquellos con quienes vivimos y nos encontramos, sean quienes sean, se sientan acogidos y descubran que hay Alguien que los mira con amor y los invita a desarrollar su potencial completo. . .

“Como cristianos, no solo recibimos una vocación individualmente; también somos llamados juntos. Somos como las tejas de un mosaico. Cada uno es hermoso en sí mismo, pero solo cuando se juntan forman una imagen”.

Imagine una iglesia que practique genuinamente la forma en que Francisco prevé: una iglesia de verdadera bienvenida porque hay una unidad diversificada y se alienta a cada persona a florecer. Me lo imagino porque lo he visto. Empujados a los márgenes en la iglesia, las personas LGBTQ y nuestros aliados han comenzado a encarnar de manera imperfecta, pero intencional, la iglesia y el mundo que buscamos a través de espacios liminales. Y luego, hacemos avanzar el reino de Dios al obligar a la iglesia institucional a incluir nuestras fichas vocacionales en el mosaico colectivo del pueblo de Dios.

Entonces, ¿qué significa “orar por las vocaciones”? Hoy, me uno al Papa Francisco para rezar simplemente para que todas las personas lleguen a verse a sí mismas con la mirada con la que Dios las ve. Y, al hacerlo, libera su potencial para “hacer realidad el sueño de Dios”. Si la iglesia es sabia, no solo incluirá a las personas LGBTQ en este viaje. Nos permitirá ayudar a guiar el camino.

—Robert Shine (él/él), New Ways Ministry, 8 de mayo de 2022

Fuente New Ways Ministry

General, Homofobia/ Transfobia., Iglesia Católica , , ,

Ante la Cruz…

Viernes, 15 de abril de 2022

tumblr_nj6e8hWvCX1u3bmemo4_500

 

 ANTE LA CRUZ

Ante la cruz me llamas
en tu agonía.
Ante la cruz me llamas.
Y he aquí que tropiezo
con las palabras.

Porque si dices ante
¿no me pides, Señor,
sino que mire
frente a frente la cruz
y que la abrace?

Si te miro, Señor,
y Tú me miras,
es un horno de amor
lo que en ti veo,
y lo que veo en mí,
Señor, no es nada,
nada, nada, Señor,
sino silencio.

Un silencio vacío:
si Tú lo llenas
se habrá hecho la luz
en las tinieblas.

Y si en la cruz te abrazo
y Tú me abrazas,
el silencio, Señor,
es más palabra.

Ante la cruz, Señor,
aquí me tienes,
ante la cruz, Señor,
pues Tú lo quieres.

II

VÍA DOLOROSA

I

PARA DECIR LO QUE PASÓ AQUEL VIERNES…

…a Jesús, en cambio, lo hizo azotar
y lo entregó para que fuese crucificado.
(Mt.27,26)

Para decir lo que pasó aquel viernes
en los palacios de Jerusalén y en sus afueras
no bastan las palabras.
Por eso no hay
en las avenidas del relato
-Mateo, Marcos, Juan- sino una capa
de misericordia, un leve
y condensado recuerdo a los azotes.
Para decir lo que pasó aquel viernes
en los palacios de Jerusalén: la sangre,
los insultos, los golpes, la corona
de espinas,
los gritos, la locura, la ira desatada
contra el más bello y puro de los hombres,
contra el más inocente…
para decir lo que pasó aquel viernes
solo valen las lágrimas.

II

SIMÓN DE CIRENE SE ENCUENTRA CON LA CRUZ

Al salir encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón,
y le obligaron a que cargara con la cruz de Jesús.
(Mt. 27, 32)

Pesan los días y pesan los trabajos
y en las venas el cansancio es veneno
que apresura los pasos hacia el dulce
reposo del hogar;
los pasos hacia el dulce
abrazo del amor y del sueño.
Ni siquiera
hay espacio en el alma para el canto
de un pájaro. Tampoco para el sordo
rumor que empieza a arder
sobre el polvo en la plaza.
Viene Simón el de Cirene convertido
en pura sed, en pura
materia de fatiga.
Esa cruz
le sobreviene como un alud de asombro
y rebeldía.
Pero
entre la náusea de la sangre sabe
que siempre hay un dolor que añadir al dolor.
Entre la náusea de la sangre mira
y encuentra esa mirada como un pozo
encendido,
como un pozo
donde se funde el Galileo
con el dolor del mundo.
Apenas un instante y el abrazo
del corazón y la madera hasta la cima.
Vuelve Simón el de Cirene. Queda
una cruz en su piel.
Y una mirada.

magdalena-maria-y-juan

III

MUJER EN JERUSALÉN

Lo seguía muchísima gente, especialmente
mujeres que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él.
(Lc. 23, 27)

Mis ojos suben por las calles de Jerusalén
bajo una lluvia de dolor,
bajo una lluvia
que va a lavar el mundo.
Mis ojos suben arrimados
a la cal de las paredes
mientras todo el fragor del sufrimiento
se hace eco en mis párpados.
Puedo sentir tu sed,
la quemazón de tus rodillas rotas
sobre los filos de la tierra.
Toma mi corazón, toma mis lágrimas,
déjalas que ellas laven tus heridas
ahora que soy
mujer en Jerusalén y que te sigo.
Mis ojos se adelantan
por los empedrados de Jerusalén
para encontrar los tuyos.
Y no hay en ellos
rebeldía.
Bajo la cruz
Tú eras una antorcha
de mansedumbre. Derramabas
una piedad universal con cada aliento.

Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí
(Lc.23,28)

¿Y cómo no llorar, Señor?
Déjame, al menos,
si no llorar por Ti, llorar contigo.

III

GÓLGOTA

I

EL CORAZÓN DE LAS MUJERES

Muchas mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea
para asistirlo, contemplaban la escena desde lejos.
(Mt 27, 55)

Estirándose sobre la distancia,
el corazón de las mujeres
se hizo cruz en el Gólgota.
¡Oh corazón de las mujeres, cruciforme,
arca lúcida,
oscura estancia del amor y permanente
arcaduz del misterio!
¡Oh corazón de las mujeres,
prodigioso arroyo fiel que mana
desde el mar de Galilea hasta el Calvario!
¡Y más allá del Calvario, hasta los límites
verticales y alzados,
hasta la orilla de la fe donde se trueca
el destino del hombre!
Mujeres, con vosotras he visto
la salvación del mundo,
su rostro ensangrentado, la medida
de sus brazos abiertos,
la extensión de su abrazo,
que acerca hasta nosotros
la dádiva incansable de sus manos
abiertas y horadadas para siempre.
Y he visto su corazón de par en par,
su corazón como una cueva dulce,
su corazón, abrigo
para toda intemperie.
He visto con vosotras
los pies del redentor, nunca cansados
de venir hacia mí, también heridos
de mí, por mí, también clavados
para la eternidad.
¡Oh pies de Cristo
impresos
sobre la arena de mi corazón!
¡Oh Cristo que atrajiste
hasta Ti el corazón de estas mujeres,
déjame ahora
latir en su latido:
contemplarte.

2007-04-06T11_29_59-07_00

II

STABAT MATER

Estaba la madre al pie
de la cruz. La madre estaba.
Enhiesta y crucificada,
color de nardo la piel.
En el pecho el hueco aquel
que vacío parecía.
No me lo cierres, María
que quiero encerrarme en él,
que quiero encerrarme y ver
todo lo que tú veías.
Sé tú mi madre, María,
como lo quería Él.

theotherchristandresserrano

III

CIERRA EL CIELO LOS OJOS …

Desde el mediodía hasta las tres de la tarde
la tierra se cubrió de tinieblas.
(Mt. 27, 45)

Cierra el cielo los ojos:
cae
la noche a plomo sobre el mediodía
de aquel viernes de abril en el Calvario.
No puede el cielo ser tan impasible
cuando en la cruz está muriendo un hombre,
ya solo sufrimiento y sangre,
cuando muere
el amado de Dios.
¿O acaso vuelve el rostro el cielo
también
y es abandono
lo que creían sombra?
Pesa, pesa, pesa…
Pesa esta oscuridad
que hace crujir los hombros
mientras el ser se vence
inexorablemente hacia el abismo.
Esta tiniebla tiene
peso, longitud, altura,
y penetra en el alma
y duele y vela
la mirada de Dios en la distancia.
¿No hay otro modo, Señor, no hay otro modo
de morir, de vivir, que hacer a ciegas
esta larga jornada de camino?
Pues si ha de ser así, Señor, te pido
que al menos en la muerte no me falte
un bordón de plegaria: que no olvide
tu nombre dulce con el que llamarte.

IV

EL GRITO

Y Jesús, dando de nuevo un fuerte grito entregó su espíritu
(Mt.27, 50)

Un grito. Luego el silencio.
Y en silencio estoy aquí
mientras resucitas Tú
y resucitan los muertos.
¡Cristo, ten piedad de mí!

Con Cristo

*

Mercedes Marcos Sánchez,

Poeta ante la Cruz (Meditación en Mateo)

***

Hoy la Iglesia nos invita a un gesto que quizás para los gustos modernos resulte un tanto superado: la adoración y beso de la cruz. Pero se trata de un gesto excepcional. El rito prevé que se vaya desvelando lentamente la cruz, exclamando tres veces: “Mirad el árbol de la cruz, donde estuvo clavada la salvación del mundo”. Y el pueblo responde: “Venid a adorarlo”.

El motivo de esta triple aclamación está claro. No se puede descubrir de una vez la escena del Crucificado que la Iglesia proclama como la suprema revelación de Dios. Y cuando lentamente se desvela la cruz, mirando esta escena de sufrimiento y martirio con una actitud de adoración, podemos reconocer al Salvador en ella. Ver al Omnipotente en la escena de la debilidad, de la fragilidad, del desfallecimiento, de la derrota, es el misterio del Viernes Santo al que los fieles nos acercamos por medio de la adoración.

La respuesta “Venid a adorarlo” significa ir hacia él y besar. El beso de un hombre lo entregó a la muerte; cuando fue objeto de nuestra violencia es cuando fue salvada la humanidad, descubriendo el verdadero rostro de Dios, al que nos podemos volver para tener vida, ya que sólo vive quien está con el Señor. Besando a Cristo, se besan todas las heridas del mundo, las heridas de la humanidad, las recibidas y las inferidas, las que los otros nos han infligido y las que hemos hecho nosotros. Aun más: besando a Cristo besamos nuestras heridas, las que tenemos abiertas por no ser amados.

Pero hoy, experimentando que uno se ha puesto en nuestras manos y ha asumido el mal del mundo, nuestras heridas han sido amadas. En él podemos amar nuestras heridas transfiguradas. Este beso que la Iglesia nos invita a dar hoy es el beso del cambio de vida.

Cristo, desde la cruz, ha derramado la vida, y nosotros, besándolo, acogemos su beso, es decir, su expirar amor, que nos hace respirar, revivir. Sólo en el interior del amor de Dios se puede participar en el sufrimiento, en la cruz de Cristo, que, en el Espíritu Santo, nos hace gustar del poder de la resurrección y del sentido salvífico del dolor.

*
M. I. Rupnik,
di pascua. Venerdi santo,
Roma 1998, 47-53).

***

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , , ,

Getsemaní…

Jueves, 14 de abril de 2022

1350641040508125908ffc7_passion03

I
GETSEMANÍ
I
SOLEDAD EN GETSEMANÍ

Llegó Jesús con ellos a un huerto llamado Getsemaní y dijo a sus discípulos:
“Sentaos aquí, mientras yo voy más allá a orar”. Y llevándose a Pedro
y a los dos hijos del Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia.
(Mt. 26, 36-37)

En la piedra del miedo
se habían afilado las traiciones
y la noche de Jerusalén ya no escondía
la densidad del abandono.
El Maestro lo supo,
y no un presentimiento, una certeza
comenzó a golpearle contra la soledad.
Ahora la soledad no era
aquella extensión dulce donde encontrar al Padre,
ni era
el campo de batalla donde el Hijo
de Dios fuera tentado como Hijo
de Dios.
La soledad era una fuerza
incontenible: vaciaba de luz
todas las casas del espíritu, dolía
como el frío
cuando hiela la sangre.
La soledad mordiendo
el corazón del hombre,
la soledad poniendo al descubierto
al hombre, solo al hombre.
(La soledad es una calle larga
que lleva a la tristeza).
Quiso salir de la ciudad. Bajo la luna
la espalda de los que se volvían era un incendio
que le abrasaba la memoria.
Acaso
fueran piadosos los olivos con su óleo
de intimidad donde resuena
la palabra del Padre.
¡Oh paradoja del ascenso
donde los pies se hunden
en el lodo del hombre!
¡Oh paradoja del conocimiento
donde todo es maraña de raíces!
Getsemaní no es una zarza ardiendo,
es la espesura sin piedad
donde el hombre está solo,
desnudamente solo, sin asilo,
despojado del hombre,
despojado de Dios.
Getsemaní no es óleo, es agonía,
es otra vez un campo de batalla donde el Hijo
del Hombre ha de enfrentarse
con todos los demonios del hombre:
el tedio, la amargura, la angustia, los peldaños
que van a dar al morir.
Getsemaní no es óleo. Es agonía:
y en el centro del huerto queda solo
un verdadero hombre verdadero
abrazado al silencio de Dios, pero obediente.
Fiat, Señor, digo hoy contigo,
fiat, Señor, aunque me duela.

II

NO ERA EL SUEÑO, SEÑOR…

Bajo la luna llena encanecían los olivos.
La quietud era sólida y destilaba
un plomo ardiente que invadía los cuerpos.
El silencio
se había vuelto mineral
y en la sangre aún rompían las palabras
anunciadoras y terribles
que se habían mezclado con el vino.

Regresó y volvió a encontrarlos dormidos,
pues sus ojos estaban cargados
(Mt. 26, 43)

No era el sueño, Señor, era el espanto
lo que subía
río arriba del alma hasta los ojos:
era el espanto
de ver luchar a Dios y no hacer nada.

III

 EL BESO

Entonces todos los discípulos
lo abandonaron y huyeron.
(Mt. 26, 56)

En la piedra del miedo
se habían afilado las traiciones
y ahora
iban subiendo entre las luces,
ensayando
el más turbio, el más falso
de los besos.
¿Quién dijo que el amor era un abrazo?
Este beso no es beso, es un cuchillo
que asesina de lejos y empozoña
el corazón de muchos y lo cubre
de la callosidad del abandono.
En el puente del beso se ha cumplido
lo que dijeron los profetas, pero
Señor te pido ahora que me quites
esa suerte de puente y que me dejes
del lado del amor, en tus orillas.

IV

ORACIÓN PARA NO DORMIR

 Pedro lo siguió de lejos
(Mt., 26, 58)

Oh, Señor, en esta hora
en que también se confunde
la distancia con el miedo,
si Tú me ves que me aparto
de tu agonía y que duermo
para no ver al que sufre
ni ver mi interior desierto,
mírame, que yo te sigo,
aun como Pedro de lejos.
Mírame y en tu mirada
sostenme para que el fuego
de tanto amor me despierte
siempre que me venza el sueño.

*

Mercedes Marcos Sánchez,

Poeta ante la Cruz (Meditación en Mateo)

***

El día de Jueves Santo se celebra la memoria de la primera vez que Nuestro Señor tomó el pan y lo convirtió en su cuerpo, tomó el vino y lo transformó en su sangre. Esta verdad requiere de nosotros una gran humildad, que sólo puede ser un don suyo. Me refiero a esa humildad de mente por la que conocemos la verdad de que lo que antes era pan ahora es su cuerpo y lo que antes era vino ahora es su sangre. Por eso nos arrodillamos para honrar a Jesús en el Santísimo Sacramento. Sucesivamente, cuando se ora ante el altar de la Reserva, nos damos cuenta de cómo estamos unidos a él en el sufrimiento del huerto de Getsemaní, tan cercanos a él como María Magdalena cuando lo encontró en el huerto el primer domingo de pascua: este hecho es el que nos causa más extrañeza.

El día de Jueves Santo […] evocamos también cómo nuestro Señor, durante la última cena, se levantó y se puso a lavar los pies de sus apóstoles y, con este gesto, nos mostró algo de la divina bondad.

Jesús nos revela en qué consiste lo divino. Jesús lavó los pies de sus discípulos para mostrar las atenciones y la gran bondad que Dios tiene con nosotros. Es un pensamiento maravilloso que podría ocupar nuestra mente y nuestras plegarias.

Si esta bondad divina puede manifestársenos, ¿qué podremos hacer nosotros a cambio? ¿No deberíamos igualar esta dulce bondad suya, que rebosa amor por nosotros, y brindar la misma bondad y el mismo amor? Esto demostraría que el amor, la caridad cristiana, no es sólo una palabra fácil, sino algo que nos lleva a la acción y al servicio, especialmente al de los pobres y al de cuantos pasan necesidad.

*
B. Hume, mistero e l’assurdo,
Cásale Monf. 1999, 107s

***

***

 

Espiritualidad , , , , ,

Ecce Homo: Orar y contemplar la Cuaresma

Miércoles, 30 de marzo de 2022

25BAF696-BBAA-4E81-9DD0-528F6967F844Os recomiendo este libro, breve pero enjundioso, que me está acompañando en la oración diaria en este período de Cuaresma… Muy recomendable.

Nuevo vademecum contemplativo para orar cada día de Cuaresma y Semana Santa.

Luis Fernando Crespo nos invita a orar y contemplar cada día de la Cuaresma y la Semana Santa. Partiendo de un epígrafe bíblico, despliega sus poéticas oraciones, acompañándolas de sugerentes fotografías para descubrir y encontrarse cada día con el Ecce homo, Cristo, el Dios hermano, el que grita en el pobre, el anciano, el niño vulnerable, el refugiado, el inmigrante, el preso… Todos somos ecce homo.

Luce López-Baralt.- El autor de ‘Orar y contemplar en Cuaresma. Ecce homo nos convoca a una estremecida plegaria colectiva en su nuevo vademécum contemplativo, esta vez para la Cuaresma. Hay mucho de lectio divina en las viñetas en las que, abandonando su torrente de emociones a un libre fluir de conciencia, reflexiona de manera personalísima diversos epígrafes bíblicos. Las palabras giran centelleantes y son de una desnudez tal que casi nos avergüenza irrumpir en ellas con nuestra lectura. El marianista entrevera sus susurros confesionales a Dios de los versos sacros de Lope de Vega y fray Luis, pero, sobre todo, de los deliquios místicos de san Juan de la Cruz. No dudo en afirmar que de allí surge, inesperada, irrestañable, la más auténtica poesía; hay largas tiradas de versos que evocan la afasia verbal de George Herbert:

“Soledad, silencio, renuncia,

austeridad, compañía,

el sonido del universo, plenitud,

tu riqueza incomparable…” (p. 18)

Pero es san Juan quien mejor sustenta la inspiración de Luis Fernando:

“Llama de amor vivo.

Ahora. Consumido.

Estela de tu luz.

De amor herido”. (p. 14)

“…líbrame siempre de mí mismo, Señor,

hazme silencio de flores y esmeraldas”. (p. 28)

“…Señor, a zaga de tu huella,

sedienta de alcanzar la cueva del amado,

en púrpura tendido,

de esmaltes engarzado…”. (p. 52)

Como si no se atreviera a ejercer por sí solo de poeta, se hace acompañar de otras voces autorizadas, pero sospecho que algún día no muy lejano escucharemos los versos desnudos de Luis Fernando Crespo.

He dicho que el marianista no ora solo: su plegaria dinámica es una ciencia muy sabrosa que dialoga, libérrima, con imágenes, poemas y epígrafes cómplices. El conjunto inusitado sacude al lector porque lo persuade de una gran verdad: para un alma transparente, todo ora en el universo. Los poetas convocados a esta intensa plegaria fraterna –Vicente Gallego, Emily Dickinson, Juan Ramón Jiménez, Keats, Ángel Darío Carrero, entre otros– se tornan sagrados cuando nuestro autor, con sabia mano de Midas, los sumerge en su libro de oración.

Otro tanto las imágenes que acompañan su prosa poética: a veces, le completan su plegaria, o bien se la potencian, o bien nos dictan su propia historia. Estamos ante un inesperado koan que obliga al lector a bucear dentro de sí para encontrar su propia luz espiritual en medio del estallido de formas que constituye el libro. Una imagen, ya se sabe, vale más que mil palabras.

Un botón de muestra basta para entender la riqueza del recurso contemplativo: Luis Fernando ora en desnudez espiritual, y las imágenes de desnudos que adjunta afirman lo dicho. A menudo se trata de estatuas antiguas –incluso, orientales– que nos persuaden de que estamos ante una misma plegaria inmemorial. La desnudez deviene sagrada: queda “solo tu Palabra hecha carne”. En otra ocasión, el autor acompaña el epígrafe de Is 1,10; 16-20 (“aunque vuestros pecados sean como púrpura, blanquearán como nieve”), con la gráfica de un personaje cirquense vestido de escarlata; como si nos dijera que su pecado, por estridente que sea, también será sanado. En otro momento el epígrafe Sabiduría 2,12- 22 (“lleva una vida distinta de los demás”) queda ilustrado con un humilde acordeonista, que lleva el inesperado título sanjuanístico: “pájaro solitario”. Hasta los deambulantes son poesía y nos devuelven a Dios. De otra parte, el “tu est Petrus” fundacional se encarna en un humilde artesano –de seguro, de nuestra América amarga– que ofrece la delicada artesanía de una catedral tallada. Luis Fernando nos advierte con su koan que la Iglesia de Cristo es la Iglesia de los pobres. En otro momento, meditando sobre la tentación de Jesús en el desierto (Mc 1,12-15), el autor ofrece otra imagen gráfica desconcertante: un joven cabizbajo parecería mirar un paisaje tropical desde lo alto de una terraza. El título –”En el alero del templo”– nos convoca a otra lección generosa: cualquier lugar se erige en un templo para el alma despojada de todo en el desierto del mundo. Recordé una anécdota en la que preguntan a un contemplativo si no acudía al templo. A lo que terció sabiamente: “Es que siempre estoy en el templo”.

Este curioso libro cuaresmal no se centra en el Cristo sangrante y flagelado, sino en lo que de veras significa el Ecce homo. En la viñeta que lleva dicho título (p. 21), la imagen gráfica “Hijo de Dios” presenta un deambulante en cuclillas. Cristo es el pobre, el anciano, el destituido, el niño vulnerable, la mulata desolada que espera frente a un bar…, todos nuestros hermanos desvalidos que muestran su imagen lacerada como un grito silente frente al olvido. En este devocionario de hondísima cuaresma interior, Cristo es el Dios hermano. Suprema lección la de Luis Fernando: todos somos ecce homo.

El autor cierra su libro con dos imágenes: la anunciación a María, que nos evoca su aquiescencia total a la voluntad divina –“hágase en mí según tu palabra”–, junto a una antigua tabla de escritura con la pluma de ave y el tintero. Es como si el autor nos confesara calladamente que ha cumplido con la voluntad de Dios al ejercer su alta vocación de escritor.

Saludo la libertad espiritual de esta escritura encendida del poeta gráfico que es Luis Fernando Crespo y quedo a la espera de su próximo devocionario contemplativo.

***

Ir a la ficha del libro (posibilidad de compra)

Ver el prólogo completo y varias páginas en PDF

Ficha técnica:

Autor Luis Fernando Crespo Navarro
Área: Espiritualidad
Especialidad: Oración
Colección: Manuales de Oración
ISBN: 9788428830591
Fecha publicación: 06/02/2017
Encuadernación: Semiflexible
Núm. páginas: 128
Código interno: 176950
Precio: 12€

 

 

 

Biblioteca, Cuaresma, Espiritualidad, Pedagogía oracional, Poesía , ,

El Cristo de Leópolis (Ucrania)

Miércoles, 16 de marzo de 2022

Cristo-Leopoli_2430066971_15949490_660x555

La imagen de Jesucristo Salvador fue retirada de la Catedral Armenia de la ciudad ucraniana y llevada a un refugio para protegerla de los bombardeos

***

“Mi corazón está sangrando”

“Pedimos perdón por la falta de unidad entre nosotros, la discordia social, la corrupción, la decadencia moral y la injusticia social. Perdona nuestra culpa. Porque desde hoy queremos ser tu pueblo, cumpliendo fielmente tus mandamientos. En tiempos de adversidad y guerra, nos dirigimos a Ti”.

 “Sabemos que nuestro destino está en sus manos. Ante el enemigo, que ha irrumpido a traición en nuestra casa común, ¡te pedimos ayuda y salvación!” “Confiamos en tu amorosa Providencia, que nunca abandona al hombre. Con el corazón abierto te pedimos que nos liberes del mal que golpea cruelmente a nuestro pueblo, y que nos des la victoria que deseamos y el camino hacia un futuro bendito entre los pueblos libres de la tierra.”

*

Oración común del Consejo Ecuménico Panucraniano

***

“Dios de nuestros padres, Dios grande y misericordioso de vida y paz, Padre de todos los pueblos, queremos paz, no guerra, y amor, no odio. Que termine la guerra. Vence la soberbia de los invasores que quieren apoderarse de Ucrania. Tú enviaste a tu Hijo Jesucristo para proclamar la paz y unir a todo el pueblo de Dios. Que termine la guerra. Vuelve el corazón de los responsables del destino de las naciones. Que el Espíritu Santo traiga una nueva inspiración a la paz. Padre, que llegue el tiempo de la paz y la tranquilidad. ¡Que no haya más guerra!”.

*

Cardenal Konrad krajewski
enviado especial del Papa,

***

“Ante tus ojos hoy ponemos el dolor y el sufrimiento de Ucrania, montañas de cadáveres, ríos de sangre y mar de lágrimas. Oramos por todos los que dieron su vida por la patria, por nuestras fuerzas armadas, por los hijos e hijas de Ucrania que con su cuerpo defienden su vida del enemigo. Oramos por todos los civiles inocentes asesinados en Ucrania: mujeres, niños, ancianos. Oramos por las víctimas de Mariupol que son colocadas en grandes fosas comunes  sin que se les dé sepultura y se les rece cristianamente. Acepta nuestra oración por su descanso eterno”.

*

Sviatoslav Shevchuk,
cabeza de la Iglesia greco-católica ucraniana,

***

 

***

El miércoles de la semana pasada, representantes de varias Iglesias cristianas se unieron para invocar el fin del conflicto y el retorno de la paz. La oración fue dirigida por el enviado especial del Papa Francisco, el Card. Konrad Krajewski, y estuvieron presentes miembros de las Iglesias Ortodoxas (incluido el Arzobispo Filaret de Lviv del Patriarcado de Moscú), de las Iglesias Protestantes y representantes de las Comunidades Judías.

“En esta época trágica de guerra y sufrimiento humano, en este momento de desesperación por la pérdida de nuestros seres queridos o el abandono de nuestros hogares, dirigimos una sincera oración común por la paz a nuestro Padre celestial”, dijo el arzobispo católico de Lviv, monseñor Mechyslav Mokshytsky, al dar la bienvenida a la catedral a los fieles y a los representantes de las autoridades locales, regionales y de la ciudad.

Las nueve iglesias cristianas presentes en el Consejo Ecuménico Panucraniano propusieron el texto de una oración común por la paz.

***

 

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , ,

Ya hay demasiados mártires…

Martes, 15 de marzo de 2022

8329DE3D-BCA0-41ED-A8B5-ADE6E832804D

Seas bendito, oh eterno Dios. Que cesen toda venganza, la incitación al castigo o a la recompensa. Los delitos han superado toda medida, todo entendimiento. Ya hay demasiados mártires. No peses sus sufrimientos en la balanza de tu justicia, Señor, y no dejes que estos carniceros se ceben con nosotros. Que se venguen de otro modo.

Da a los verdugos, a los delatores, a los traidores y a todos los hombres malvados el valor, la fuerza espiritual de los otros, su humildad, su dignidad, su continua lucha interior y su esperanza invencible, la sonrisa capaz de borrar las lágrimas, su amor, sus corazones destrozados pero firmes y confiados ante la muerte, sí, hasta el momento de la más extrema debilidad […].

Que todo esto se deposite ante ti, Señor, para el perdón de los pecados como rescate para que triunfe la justicia; que se lleve cuenta del bien y no del mal. Que permanezcamos en el recuerdo de nuestros enemigos no como sus víctimas, ni como una pesadilla, ni como espectros que siguen sus pasos, sino como apoyo en su lucha por destruir el furor de sus pasiones criminales. No les pediremos nada más. Y cuando todo esto acabe, concédenos vivir como hombres entre los hombres y que la paz reine sobre nuestra pobre tierra. Paz para los hombres de buena voluntad y para todos los demás.

*

Oración anónima, escrita en yiddish,
Encontrada en Auschwitz-Birkenau,
cit. en B. Ducruet, Con la pace nel cuore, Milán 1998, 42s.

banderas-de-rusia-y-ucrania-pintadas-en-la-pared-agrietada-background-r-117475314

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , ,

La soledad es una madre severa

Sábado, 12 de marzo de 2022

Del blog Amigos de Thomas Merton:

a_9b (2)

 “Cada vez veo más claramente que con la soledad no se juega: es extremadamente seria. Y pese a lo mucho que la he deseado, no he sido lo bastante serio. No basta con que “guste la soledad“, ni siquiera con amarla. Incluso aunque te “guste“, puede destrozarte, creo yo, si la deseas únicamente por tu propio bien. De manera que sigo adelante… pero con miedo y temblando, y frecuentemente con una sensación de estar perdido, y tratando de tener cuidado con lo que hago, porque estoy empezando a darme cuenta de que cada paso en falso se paga muy caro. Por ello vuelvo a la oración, o intento hacerlo. Sin embargo, no importa, porque hay gran belleza y paz en esta vida de silencio y vacío. Pero perder el tiempo tontamente provoca una terrible desolación. Cuando se pierde el tiempo, incluso la belleza de la vida solitaria se vuelve implacable. La soledad es una madre severa que no tolera tonterías. Surge esta pregunta: ¿estoy tan lleno de tonterías como para que me arroje fuera? Ruego que no, y creo que ello va a necesitar mucha oración”.

*

Thomas Merton,
Diarios

(26 de febrero de 1965)

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , ,

Oración

Miércoles, 2 de febrero de 2022

Del blog de José Arregi umbrales de luz:

77B0CC80-AECE-439E-A334-E461283DA152

Miren odiaba visceralmente el miedo que su madre llevaba pegado al cuerpo, la tendencia a ver en cada paso huellas del mal y de la muerte, el lenguaje construido a base de cuidados y porsiacasos. Odiaba visceralmente las consecuencias de aquel miedo: el día a día plagado de prohibiciones, normas, oraciones, misas y de demás ritos opresores. Le sacaba de quicio ver a su madre sin voluntad propia ni independencia, siempre sometida a algo más grande e inconcreto.

Para escándalo de su madre, a los 15 años se plantó ante todo eso: mató a Dios, y se designó como guías la valentía, la razón y la voluntad. Desde entonces, a quien quiera escucharle le dice que la vida es única y que hay que estrujarla hasta el fin, que luego no serviremos más que para abono, que no derramen lágrimas en su entierro. Sea como fuere, Miren huye de todo lo que huele a muerte: cementerios, quietud, hospitales, ancianos… sobre todo los ancianos. Asimismo, vive aferrada a la vida: movimiento, acción, deporte, cosmética, juventud… sobre todo la juventud.

Hoy, Miren ha visto en el espejo sus ojeras hinchadas, la comisura del labio arrugada, los pechos caídos, las carnes flojas, el vientre hinchado. “No, por favor, todavía no”, ha dicho suplicante. Como si estuviera rezando.

*
(Idurre Eskisabel,
Diario BERRIA,
15-06-2014)
(Traducido del vasco)

***

 

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , ,

2022, bajo el signo de la confianza

Sábado, 1 de enero de 2022

aa_3

 

Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.

No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco.

¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;

si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.

Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.

* * *

Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hasta el fondo de mi alma,
no desconocías mis huesos.

Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra,
tus ojos veían mis acciones,
se escribían todas en tu libro;
calculados estaban mis días
antes que llegase el primero.

¡Qué incomparables encuentro tus designios,
Dios mío, qué inmenso es su conjunto!
Si me pongo a contarlos, son más que arena;
si los doy por terminados, aún me quedas tú.

Señor, sondéame y conoce mi corazón,
ponme a prueba y conoce mis sentimientos,
mira si mi camino se desvía,
y guíame por el camino eterno.

*

Salmo 139 (138)

***

 

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , , ,

“Estar bien con Dios”, por Gema Juan OCD

Martes, 14 de diciembre de 2021

st-john-of-the-crossDe su blog Juntos Andemos:

Visitar a Juan de la Cruz es siempre un disfrute. Más allá de lo útil, que nunca falta en la cita, se da la dicha del encuentro con un hombre entero. Si fue recordado por quienes le trataron como alguien sumamente amable y afectuoso, todavía ahora, al escucharle en letra de molde, una impresión muy cálida cobija al que se acerca.

Juan de la Cruz se hace próximo y aproxima a lo profundo del ser y de la vida. A la bondad y a la luz. Acerca a Dios. Y, cerca de él, se aprende libertad.

Palabras graves y pequeños consejos, poemas inmensos junto a dichos y letrillas, densa teología, sabiduría y alguna regañina… En su arquilla, que eso parecen sus obras completas, hay multitud de cosas. No es que tenga de todo, es que con él se vislumbra el Todo.

No deja de ser impresionante que el mismo hombre que habla de la terrible profundidad que puede alcanzar la noche de los humanos y de la maravillosa hondura que tiene Dios en todas las personas, ese mismo hombre es capaz de resumir todo el itinerario de la fe, diciendo que se trata de «estar bien con Dios». Así de sencillo.

Eso escribía Juan, desde Segovia, a una doncella de un pueblecito de Ávila. Y con mucha suavidad, reconducía la conversación que llevaban entre manos, pacificándola e invitándola a ir hacia dentro. A conocerse y reconocerse ante Dios, a no gastarse en lo que no llena y a no vaciarse en lo que consume.

«Procure el rigor de su cuerpo con discreción» –apuntaba– nada de excesos externos, Juan era enemigo de toda exterioridad. En cambio, la animaba a la «mortificación y no querer hacer su voluntad y gusto en nada». Y eso –una vez más hay que recordarlo hablando de este santo– no tiene nada que ver con generarse fastidio a uno mismo sino, como él mismo aclara: todo se refiere a «la pasión del Señor» y eso quiere decir que, al igual que Jesús, cualquier renuncia está dirigida a unir la voluntad al Padre bueno y, por tanto, a cuidar de los demás.

Juan creía que los artificios violaban la sinceridad y, en su mayor parte, «el rigor» del tipo que sea, es búsqueda y alarde de sí. Mientras que no buscar la propia voluntad y gusto es, literalmente, preocuparse del bien de los demás, descentrarse del ego y poner delante la alegría y el bien de los otros.

A esta mujer, y en otros lugares de sus escritos, invita Juan a hacer hábito de la presencia de Dios, a acostumbrarse a encontrarle en cualquier circunstancia, para «estar bien con Él». Si a la doncella le recuerda que Dios siempre da gracia, es decir, siempre da su Espíritu para vivir, en otra ocasión dirá que «cuanto más se fuere habituando el alma en dejarse sosegar», en dejarse en las manos de Dios, más crecerá la «amorosa noticia» de Dios.

Y no solo eso. Estar bien con Dios siempre será estar bien con uno mismo: avanzar por el camino de la integración, de la sanación y la liberación. A la doncella le hablará de lograr «toda en todo» vivir en el amor. La unificación profunda. En otro escrito, hablará de «paz interior y quietud y descanso». Y la paz es siempre señal de plenitud.

Después, como si quisiera resumir el evangelio y ponerlo en las manos de todos, desgranando cómo se está bien con Dios, escribió un Dicho que decía:

«Andar a perder y que todos nos ganen es de ánimos valerosos, de pechos generosos; de corazones dadivosos es condición dar antes que recibir, hasta que vienen a darse a sí mismos, porque tienen por gran carga poseerse, que más gustan de ser poseídos y ajenos de sí, pues somos más propios de aquel infinito Bien que nuestros».

Descubrir que «somos más propios de aquel infinito Bien que nuestros» y que la infinita bondad es nuestra, nos hace generosos y nos lleva a sentir con el evangelio. Juan sabía que solo «el hilo del amor» descubre esa pertenencia y une a Dios. Por eso, confiaba a esa experiencia la salud del corazón y la transformación de la vida:

«Hace tal obra el amor
después que le conocí
que si hay bien o mal en mí
todo lo hace de un sabor
y al alma transforma en sí
y así en su llama sabrosa
la cual en mí estoy sintiendo
apriesa sin quedar cosa,
todo me voy consumiendo».

Eso es estar bien, dejarse ganar por el amor. Eso es estar bien con Dios, dejar que su amor consuma todo lo que no es Él.

Espiritualidad , , ,

Luz

Viernes, 26 de noviembre de 2021

D7F3C87D-E5E8-4A03-AFB3-17ACD8F55B06
(Dibujo de John Singer Sargent)

La experiencia de la luz en la luz nos hace intuir una presencia que no vemos con sus contornos, puesto que el Seńor no tiene limitaciones. Sin embargo, ‘gustamosť su presencia. Todas las manifestaciones de Dios en la Biblia van en este sentido. Existe una presencia, Dios habla, pero no le vemos (Ex 3,1-6; 33,18-23). El hombre lo siente, participa de su luz, pero no ve al Seńor (Ex 34,29; 2 Cor 3,7-4,6). La experiencia de una presencia que no se ve es luz porque se ‘siente’ que el Seńor es el Dios “misericordioso y piadoso, lento a la ira y rico en gracia y fidelidad” (Ex 34,6ss). Como a Moisés, esta experiencia nos lleva a invocarle “mientras está cerca” (Is 55,6) con una certeza confiada de que seremos oídos, porque él es “rico en misericordia con los que le invocan” (Sal 85,8; Rom 10,12) y no deja a nadie sin respuesta (Eclo 2,12). De hecho, como su grandeza, así es su misericordia (Ecl 2,18; Sab 7,7).

Es luz porque se percibe la presencia de una Bondad que nos envuelve y que antes no conocíamos. Por consiguiente, es un nuevo modo de ser, puesto que esta ‘presencia’ nos libera de nuestras tinieblas, de nuestra soledad. Instaura una nueva relación con nosotros mismos. Nos damos cuenta de que somos diferentes porque somos amados, algo que antes no era posible.

Estábamos ciegos, había una oscuridad en la que estábamos sumergidos. Ahora existe la luz, la luz del amor. “En un tiempo fuisteis tinieblas, ahora sois luz en el Seńor.” Y la luz, como decíamos, no se puede expresar en cuanto tal; se percibe en la luz, pero su expresión necesita concretarse. Por eso “el fruto de la luz consiste en toda bondad”(Ef 5,8ss). Se trata de la experiencia de la bondad del Seńor, que ilumina el corazón y se difunde en todo nuestro ser.

La experiencia de esta Bondad se convierte, si así podemos llamarla, en oración. Es oración en el sentido de que el amor quiere crecer, la alegría quiere ser completa y la alabanza quiere ser simplemente exultación. Es oración porque la prenda requiere la compleción.

*

B. Boldini,
Desde lo hondo a ti grito,
Ediciones San Pablo, Madrid 1986.

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

Enséñanos a orar. Origen, formas y meta de la oración (CITES, Ávila:19-21.10.21)

Viernes, 19 de noviembre de 2021

140b52a229a0199a0b5b0f77e425d131_XLDel blog de Xabier Pikaza:

Un día estaba Jesús orando en cierto lugar y cuando terminó uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos». Él les dijo: “Cuando oréis decir: Padre…” (Lc 11, 1-2).

Jesús respondió como quien era, diciendo simplemente: “Orad así, Padre…”. Yo no me atrevo a responder así, pero, con un poco de experiencia, algo más de letras (he sido profesor de espiritualidad en la Universidad de la CEE en Salamanca) y mucho deseo de seguir aprendiendo, os invito a compartir el pequeño curso on line o presencial que voy a ofrecer los próximos días 19-21 desde el CITES Ávila, una de las “ciudades de oración” más importantes de Castilla e incluso del mundo entero.

El CITES (Centro Internacional teresiano sanjuanistas) es uno de los centros más significativos para el estudio y experiencia de la espiritualidad en general y de la oración en particular.

Conforme al título, mi curso podría estar dedicado a la oración de Jesús (Padre-nuestro), pero he preferido quedarme en el “pórtico”, conforme al título del curso, al que os invito a inscribiros, de forma on line o presencial. Aquí ofrezco el motivo, esquema del curso y los temas que voy a desarrollar. Dios mediante, al fin del curso os ofreceré un material extenso de todo lo desarrollado.

ORIGEN, FORMAS Y META DE LA ORACIÓN

(Oración del cosmos y de la interioridad, oración profética y cristiana)

El curso ofrece “una historia” y sentido de la oración, porque pueden trazarse varias, según la perspectiva en que se sitúe cada orante. La mía es básicamente cristiana, en línea católica, es decir, universal: Quiero ofrecer una visión de conjunto del principio, caminos y meta de la oración, tal como se ha dado y se está dando en la historia de la humanidad, mirada desde un lugar privilegiado, que es Jesús de Nazaret.

            No puedo ofrecer una historia completa, ni explicar todos los caminos, ni trazar de un modo seguro “la” meta, como si hubiera una sola que es clara y segura para todos, sino ofrecer el esquema o esbozo, que vengo desarrollando desde el año 1973-1977, cuando era profesor de la Cátedra de Espiritualidad en la Univ. Pontifica de Salamanca. Éste será el esquema del curso que ofrezco en el CITES

Un principio. Del cosmos sagrado a la oración “ecológica”.

Oración y religión. Tres formas principales. La oración forma un elemento esencial de las religiones, que pueden dividirse en tres grupos: (1) Mundo sagrado, religiones cósmicas. (2) Interioridad habitada por lo divino, religiones “místicas”. (3) Historia de Dios, historia de los hombres, religiones proféticas.

Oración cósmica, mundo sagrado. Del Paganismo a la ecología.(Con Francisco de Asis y Juan de la Cruz),

Cuando se “despierta” a la conciencia de sí mismo, el hombre se descubre en un mundo “habitado” por divinidades o espíritus sagrados, de forma que siente la “necesidad” de invocarles, escucharlos, y dialogar con ellos, como indican los ritos y mitos primigenios. Por eso, la oración primera es “oración de mundo” (un tipo de comunicación cósmica), que no es pura magia, ni hechicería, ni espiritismo, sino un modo de ser, de sentir, de vivir en un mundo sagrado. En esa línea, toda oración tiene un elemento cósmico, vinculado al despliegue de la misma vida, a la identidad de la conciencia humana.

140b52a229a0199a0b5b0f77e425d131_XLDe la “identificación sagrada con el cosmos” hemos pasado a una visión ecológica “sagrada” del mundo, a través de un largo y fascinante proceso, que se entiende en clave de conocimiento y técnica, de trabajo y economía, pero también de oración. Desde ese fondo puede ofrecerse una primera visión de los ritos y mitos, de los sacrificios y los dioses, tal como se han dado y se siguen dando en las culturas primigenias y en la nueva cultura técnico-sagrada de la actualidad. En ese sentido podemos afirmar que formamos parte de una gran oración cósmica (el mundo ora en nosotros, nosotros en el mundo), como han dicho de forma insuperable los más grandes cristianos, como Francisco de Asís y Juan de la Cruz.

Religiones “místicas” o advaitaS (de la interioridad sagrada).

Religión como espiritualidad:

Descubrimiento y cultivo del valor sagrado del “alma” (ser profundo del hombre).

Más que revelación de un Dios personal y trascendente, la religión aparece como revelación y despliegue del carácter trascendente (divino, numinoso) de la vida humana. En esa línea, más que diálogo con Dios, la oración es un proceso de interiorización (esto es, de inmersión) en la hondura divina de la vida humana. Por eso se habla en esta línea de una experiencia de la “no dualidad” (advaita): Lo “divino” (numinoso, sagrado) no es algo ajeno, objetivo, sino la misma realidad de la conciencia (trasconciencia) del hombre.

  1. Caminos fundamentales: hinduismo, budismo, tao. Son muy distintas y, sin embargo, pueden fundirse y completarse, como han hecho y siguen haciendo en un proceso fascinante de descubrimiento y despliegue de la interioridad sagrada. (1). El hinduismo puede entenderse en clave de oración de identificación: “Eso, lo que veo y siendo, eso soy yo”, la realidad es mi interior”. (2) El budismo tiene un elemento fundamental de negación: Cuando no deseas eres; cuando superas tu voluntad te descubres integrado en un “nirvana” superior e iluminado; de esa forma, no siendo tú eres tú mismo. (3). Tao. Oración de integración. Puede vincularse con las dos formas anteriores (hinduismo, budismo), pero mantiene y desarrolla un elemento “cósmico” muy importante de inmersión en la “dualidad” fundante de todo lo que existe: cielo y tierra, individuo y sociedad, mundo y persona.

            Estas formas de oración de interioridad pueden expresarse a través de una técnica fundamental de “yoga”, como ejercicio de integración somática (respiración), mental (no pensamiento) y religiosa. Pueden variar los contenidos. Un tipo de “yoga” (equilibrio interior y exterior) es siempre el mismo. Resulta básico el estudio de la diferencia y convergencia entre una oración tipo “yoga” y una oración profética, de diálogo con Dios en la historia.

religiones proféticas. Revelación y comunión con Dios

a. Religión como revelación.

Oración como escucha y diálogo. En esta sección entran las religiones proféticas y (o) históricas, definidas por la manifestación personal de Dios que se revela y dialoga con los hombres. En ellas resulta fundamental la dualidad teológica o, mejor dicho, la relación de conocimiento y amor entre Dios y el hombre. Estas religiones pueden tener y tienen un elemento místico, como el de las religiones de la interioridad, pero se trata de una “mística profética” de fe y de comunión personal, dentro de un mundo creado por Dios.

Caminos fundamentales: judaísmo e islam. El punto de partida y base de este tipo de religión/oración profética es el Antiguo Testamento, es decir, judaísmo, cuyo testimonio fundamental son los Salmos, testimonio clave de espiritualidad de la historia de occidente: Libro de recuerdo, de compromiso personal y de esperanza de salvación. Junto a los salmos, como ejemplo posterior de “contaminación” (complementación) entre judaísmo y helenismo ha de entenderse y estudiarse la oración de la cábala. El islam puede interpretarse como recreación universalista (árabe) del judaísmo, y su oración básica es la sahada (confesión de fe) y las cinco plegarias de sometimiento a Dios (salat), en línea de sumisión y aceptaciónradical de la revelación divina. En esa línea avanza el sufismo, que es una experiencia suprema de inmersión de amor (o realidad) en Dios, que puede culminar en una forma de panenteísmo, esto es, de identificación con Allah que es el “ser” de todo lo que existe.

El futuro de la oración de una parte considerable de la humanidad depende de la actualización de judaísmo e islam. El judaísmo es una religión numéricamente pequeña, pero es la matriz no sólo del cristianismo y el islam, sino de gran parte del mundo moderno. El islam-islam es una religión compacta, que se expresa en forma  de oración de escucha y sometimiento al Dios del Corán. Del sentido  de esa escucha depende parte del futuro de la humanidad.

Religión de encarnación, cristianismo

689El cristianismo empieza siendo una “re-interpretación” o recreación del judaísmo. Por eso, el libro de cabecera de oración de los cristianos sigue siendo el de los Salmos, tanto en un plano litúrgico (Celebración de las horas, Eucaristía) como de oración privada. En el principio y centro de la espiritualidad los cristianos sigue estando “la oración de Jesús hombre” (como la fe de Jesús, carta a los Hebreos), que ha tendido a transformarse después en “oración dirigida a Jesús” (a partir de los concilios de Nices-Calcedonia, que le definen como Dios-hombre verdadero). Desde ese fondo ha de entenderse la oración como encuentro de amor con (en) Jesús, en la línea de la espiritualidad de Teresa de Jesús y Juan de la Cruz.

Oración y Espíritu Santo. Yo y el Padre somos uno. Esa es la experiencia originaria que deriva de la “encarnación” de Dios (Jn 1, 14: La Palabra/Dios se hizo carne), que culmina en la palabra de Jn 10,30-33: “Yo y el Padre somos Uno”. Como sabe toda la tradición cristiana desde Orígenes a Teresa de Lisieux “yo” de Jesús que dice (yo y el Padre somo uno) es el suyo, personal, pero con él (en él) de los cristianos, que pueden decir y dicen “yo y el Padre somos Uno”, recreando así como dualidad de amor el shema judío de Dt 6, 5-7: “Escucha, Israel, Yahvé, nuestro Dios es Uno”. (En esa línea ha de entenderse el “yo” del celebrante de la eucaristía cuando dice “esto es mi cuerpo”, afirmando así que el cuerpo de Jesús es el suyo y el de toda la comunidad).

            La reforma o actualización del cristianismo depende de su manera de actualizar la oración de Jesús (que nunca puede convertirse del todo en oración a Jesús), sino que ha de seguir siendo oración de amor con Jesús, diálogo con él, no para quedarse en el puro diálogo a dos, sino para caminar unidos abriendo (reabriendo) los caminos de Dios en la historia.

Una meta: De la oración de petición a la oración de encarnación

Punto de partida. No quiero abandonar ninguno de los caminos anteriores, de la oración de naturaleza, interioridad e historia. Pero pienso que todos ellos pueden y deben integrarse (sin imposiciones externas, sin sometimientos) en el camino de encarnación que se expresa y realiza en Jesucristo.

Oración y escucha de Dios y de los pobres: Oración comunión (de petición, amor y compromiso) con Jesús, en apertura a todos los hombres. En esa línea, el cristianismo ha de ser ante todo una “escuela compartida” de oración, que se aplica después en forma de amor activo (de comunión y liberación). El cristianismo es (ha de ser) una escuela compartida de “oración de reino”, que no busca y espera simplemente el cumplimiento futuro de la promesa, porque ella es ya en sí misma expresión y presencia resucitada del reino de Dios en los hombres.

Bibliografía orientativa:

                                    Este curso se inspira básicamente en algunos textos propios:  La oración cristiana, Verbo Divino, Estella, 2001; La Mujer en las religiones, Verbo Divino, Estella 1989;  Las Grandes Religiones. Historia y actualidad, Tempora, Madrid  2003; Gran Diccionario de la Biblia,  VD, Estella 2015; Diccionario de las tres religiones. Judaísmo, cristianismo, islam, VD, Estella 20111. Cf. también:

Ancilli, E. (ed.), Alia ricerca di Dio. Le tecniche della Preghiera. Teresianum, Roma 1978.

Bernard, Ch. A., La preghiera cristiana. Ateneo Salesiano, Roma 1967

Boccassino, R., La preghiera, I-III. Ancora, Milano 1967s.

Bouyer, L., (ed.), Histoire de la spiritualité chrétienne, I-III. Aubier, Paris 1967s.

Enomiya-Lasalle, H. M., El Zen, un camino hacia la propia identidad. Mensajero, Bilbao 1975; Vivir en la nueva conciencia. Paulinas, Madrid 1986.

Fabro, C., La preghiera nel pensiero moderno. Storia e Letteratura, Roma 1979

García de la Fuente, O., La búsqueda de Dios en el AT. Guadarrama, Madrid 1971

González, A., La oración en la Biblia. Cristiandad, Madrid 1968; La oración de la Biblia para el hombre de hoy. Marova, Madrid 1977

Guerra, A. (ed.), Oración cristiana para tiempos nuevos. Ed. Espiritualidad, Madrid 1976; Oración cristiana. Ed. Espiritualidad, Madrid 1984.

Gutiérrez, G., Beber en su propio pozo. En el itinerario espiritual de un pueblo. CEP, Lima 1983 (Sigúeme, Salamanca 1985).

Hamman, A., La oración, Herder, Barcelona 1967.

Heiler, F., La priére. Payot, Paris 1931.

Herraiz, M., La oración, pedagogía y proceso. Narcea, Madrid 1985.

Jeremías, J., Abba. El mensaje central del NT. Sigúeme, Salamanca 1981

Lacquet, L., Les Psaumes et le cœur de l’homme, Duculot, Gembloux 1979

Mello, T. de,  Sadhana. Un camino de oración. ST, Santander 1988

Merton, T., Acción y contemplación. Kairós, Barcelona 1982.

Moschner, F. M., La oración cristiana. Rialp, Madrid 1966.

Ruiz Salvador, F., Camino del espíritu. Ed. Espiritualidad, Madrid 1978.

Biblia, Espiritualidad ,

Oración y Reforma

Sábado, 30 de octubre de 2021

Mañana se celebra el Día de la Reforma, pero siendo domingo, la celebramos hoy…

“Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad”
(Fil. 2: 12-13).

lutero_03

“Tengo tantas cosas que hacer,

que pasaré las primeras tres horas orando”

(…)

“La oración no es para cambiar los planes de Dios.

Es para confiar,

descansar en Él,

y hallar la paz”

*

Martin Lutero

***

“Omnipotente y eterno Dios, ¡qué terrible es este mundo! ¡Cómo quiere abrir sus quijadas para devorarme! ¡Y qué débil es la confianza que pongo en ti! Dios mío, protégeme en contra de la sabiduría mundanal. Lleva a cabo la obra, puesto que no es mía; sino tuya. No tengo nada que me traiga aquí, ni tengo controversia alguna con estos grandes de la tierra. Desearía pasar los días que me quedan de vida, tranquilo, feliz y lleno de calma. Empero, la causa es tuya; es justa; es eterna. ¡Dios mío, ampárame, tú eres fiel y no cambias nunca¡ No pongo mi confianza en ningún hombre.

¡Dios mío, Dios mío!, ¿No me oyes? ¿Estás muerto? No, no estás muerto, más te escondes. Dios mío, ¿dónde estás? Ven, ven. Yo sé que me has escogido para esta obra. ¡Levántate, pues, y ayúdame! Por amor de tu amado Hijo Jesucristo, que es mi defensor, mi escudo y mi fortaleza, ponte de mi lado. Estoy listo, dispuesto a ofrecer mi vida, tan obediente como un cordero, en testimonio de la verdad. Aun cuando el mundo estuviera lleno de diablos; aunque mi cuerpo fuera descoyuntado en el ‘potro’, despedazado y reducido a cenizas, mi alma es tuya: tu Sagrada Escritura me lo dice. Amén. ¡Dios mío, ampárame! Amén.”

*

Martín Lutero
Salmo 43
Oración antes de presentarse ante la dieta de Worms.

***

Lutero, orante de gran fe, visitó a Melanchton en una ocasión en que éste se encontraba en estado agonizante. Su muerte parecía tan próxima como inevitable. Entre sollozos, oró Lutero pidiendo a Dios la recuperación física de su más íntimo colaborador. Una exclamación vehemente al final de la oración hizo salir a Melanchton de su estupor. Sólo pronunció unas palabras: «Martín, ¿por qué no me dejas partir en paz?» «No podemos prescindir de ti, Felipe», fue la respuesta. Lutero, de rodillas junto al lecho del moribundo, continuó orando por espacio de una hora. Después persuadió a su amigo para que comiera una sopa. Melanchton empezó a mejorar y pronto se restableció totalmente. La explicación la daba Lutero con estas palabras: «Dios me ha devuelto a mi hermano Melanchton en respuesta directa a mis oraciones»

*

José M. Martínez
Pensamiento Cristiano, Octubre 2011

***

calvino001-240x300

“Concede, Dios Todopoderoso, que desde que estamos bajo la dirección de tu Hijo hemos sido unidos al cuerpo de tu Iglesia que, en muchas ocasiones se ha dispersado o desgarrado en pedazos; permite que podamos continuar en la unidad de la fe, y que luchemos con perseverancia en contra de todas las tentaciones de este mundo y que nunca nos desviemos del camino correcto, sin importar los nuevos problemas que se presenten diariamente; y aunque estemos expuestos a muchas muertes, permite que el temor no se apodere de nosotros/as de manera tal que extinga la esperanza de nuestros corazones; sino que, al contrario, levantemos nuestros ojos y nuestras mentes y todos nuestros pensamientos a tu gran poder, por el cual aligeraste la muerte, y levantaste de la nada cosas que no existían, para que así, aunque estamos expuestos a ruina diariamente, nuestras almas puedan aspirar a la salvación eterna hasta que verdaderamente te reveles como la fuente de vida, cuando podamos disfrutar de esa dicha sin fin que ha sido obtenida para nosotros por la sangre de tu único Hijo nuestro Señor. Amén.”

*

Juan Calvino

***

«Acostumbro a definir este libro como una anatomía de todas las partes del alma, porque no hay sentimiento en el ser humano que no esté ahí representado como en un espejo. Diría que el Espíritu Santo colocó allí, a lo vivo, todos los dolores, todas las tristezas, todos los temores, todas las dudas, todas las esperanzas, todas las preocupaciones, todas las perplejidades hasta las emociones más confusas que agitan habitualmente el espíritu humano».

*

Juan Calvino (1509-1564)
prefacio de su comentario a los salmos

***

““El Señor nos mandó a orar. El lo ordenó, no tanto para su propio bien, sino para el nuestro. El actúa –como es correcto– para que la gloria sea para él, el reconocimiento de que todo lo que deseamos y consideramos para nuestro beneficio, viene de él.”

Dispuestos en la mente y el corazón, como corresponde a aquellos que entran en conversación con Dios… desde  el fondo de nuestro corazón… las únicas personas que debida y correctamente se ceñirán para orar son los que están tan conmovidos por la majestad de Dios, que, libre de cuidados y afectos terrenales, llegan a la misma… manteniendo la disposición de un mendigo… con afecto sincero de corazón, y al mismo tiempo el deseo de obtenerlo de él… pedir con fe, no dudando nada…”

“… A menos que nos fijemos ciertas horas en el día para la oración, fácilmente se deslizará de nuestra memoria… A pesar de que nuestras mentes siempre deben estar levantadas a Dios, hay ciertas horas que no debemos dejar pasar sin oración- cuando nos levantamos en la mañana; cuando comenzamos y terminamos los alimentos cuando nos vamos a la cama. Pero también cuando nosotros u otros estamos siendo amenazados de cerca por peligro debemos volvernos a Dios por ayuda; cuando el bien nos llega debemos volvernos a Él en acción de gracias. De nuevo, debemos siempre dejar a Dios Su libertad y no decirle lo que debe hacer. Dejamos nuestra voluntad a Su disposición, y paciencia, no debemos cansarnos de orar.”

*

Juan Calvino
en T. H. L. Parker. John Calvin. A Biography. Página 62.

***

Espiritualidad , , , ,

“Oración agradecida “, por Gabriel Mª Otalora

Jueves, 7 de octubre de 2021

Oracion_2216788316_14447695_667x375Leído en su blog Punto de encuentro:

Gracias por tu pan de hoy, y el de mañana

La principal virtud cristiana es la humildad. Gracias a ella, activamos la capacidad de admiración que es la mejor puerta para la actitud de agradecimiento. Jesús nos pide fijarnos en los niños para comportarnos como seguidores suyos, porque ellos viven en total confianza lo que sus padres les dan. Lo que percibo, sin embargo, es que nosotros, adultos y adultas cristianos, estamos centrados en lo que nos falta más que en todo lo que tenemos por pura gracia, gratis.

Todo es gracia, exclamaba santa Teresita del Niño Jesús. De ahí la importancia de la oración de agradecimiento teniendo presente que la Eucaristía señala, desde el enunciado, su importancia (del griego eucharistía, acción de gracias).

Si nos ponemos a pensar en esto, viene a la cabeza la cantidad de bienes y dones que Dios nos ha dado y que jamás se lo agradeceremos porque ni siquiera somos conscientes de que los tenemos como el fruto de un acto supremo de amor hacia cada persona. Valoramos realmente las utilidades de la mano y del brazo cuando se lastiman. Somos plenamente conscientes de lo que atesora algo tan cotidiano como una conversación familiar cuando sentimos el mordisco de la soledad. Y así seguiríamos hasta descubrir montones de gracias que Dios nos regala, cada día, empezando por la propia vida. Damos por hecho lo que tenemos, incluso la experiencia de la fe y del amor.

Recordemos la “pirámide de Maslow” para visualizar mejor las grandes necesidades humanas que hasta el mundo empresarial está de acuerdo tenerlas en cuenta: Necesidades básicas: salud, comida, bebida, vestido… Necesidades de seguridad y protección: vivienda, trabajo, dinero… Necesidades sociales: amistades, familia, pareja… Necesidades de estima: aceptación, logros, competencias, estatus, la propia autoestima… Necesidad de autorrealización: creatividad, madurez, desarrollo de la inteligencia espiritual…

Por eso llevo unas semanas añadiendo a mi oración de agradecimiento diario a Dios por los dones recibidos, la coletilla “…y gracias también por los dones que me vas a regalar en un futuro”. Dios se nos regala en abundancia cada día, hoy, mañana… Solo el hecho de tener tantas potencialidades ya nos debiera infundir sentimientos de humildad ante lo que somos y aquí y esperamos ser en plenitud y para siempre en esas “estancias” que llamamos “Cielo” que el Padre nos tiene preparadas.

Por tanto, me parece una estupenda oración dirigirnos al Padre agradecidos también por todo lo que nos tiene reservado para mañana y el resto de los días, aunque hoy no lo conozcamos. Es un pasito más en la actitud de agradecimiento lleno de humildad sabiendo que nunca podremos igualar el agradecimiento a la generosidad de Dios con nosotros por nuestra limitación; es que ni siquiera somos capaces, como decía, de recordar ni valorar los millones de dones materiales, emocionales y espirituales, grandes y pequeños, que nos provee cada día para hacer el camino conforme a los talentos recibidos, la realidad vital y la actitud de cada persona.

La importancia del agradecimiento está presente en toda la Biblia hasta el punto de que Jesús lo une indisolublemente con la actitud de la confianza cristiana: resulta paradigmáticos los textos de Mateo, Lucas o el apócrifo de Tomás en los que Jesús nos invita a mirar los lirios del campo, cómo crecen, no se fatigan ni hilan; a mirar los pájaros que ni siembran, ni siegan, ni almacenan y, sin embar­go, nuestro Padre celestial los alimenta. La conclusión es rotunda: “confiad agradecidos, no estéis agobiados por las circunstancias de la vida. ¿No valéis vosotros más que ellos?”.

     Con todo mi corazón te daré gracias;
     por tu misericordia y tu fidelidad.
     En el día que invoqué, me respondiste;
     me hiciste valiente con fortaleza en mi alma.
     Gracias por tu pan de cada día, el de hoy y el de mañana.

                                                                         En torno al Salmo 138

Postdata – Una de las maneras mejores de evangelizar es valorar lo que tenemos viviendo con la alegría de sentirnos agradecidos por el Proyecto de Amor al que hemos sido llamados para ofrecer a los demás con actitud agradecida y alegre. Porque Buena Noticia será dependiendo de la actitud que tengamos sus seguidores.

Espiritualidad , ,

Isabel C. Ruiz Fortes: Un libro hondo y sugerente, muy recomendable.

Jueves, 7 de octubre de 2021

A901A203-0E32-4DDC-87A9-E7143F098748La Editorial Verbo Divino acaba de publicar el libro “Momentos y lugares con duende para orar”. Su autor, Florentino Ulibarri, es colaborador, casi desde los inicios, de Fe Adulta y miembro de las Comunidades Cristianas Fe y Justicia. Ha ejercido de educador, profesor y maestro en centros privados y públicos. Ha escuchado y leído muchos rostros, libros y signos. Ha acompañado a personas y grupos, dialogado con gente muy diversa, animado y dirigido encuentros, convivencias, seminarios, cursillos, oraciones, celebraciones, retiros…, tanto aquí como en Alemania, a agentes de pastoral, formadores y emigrantes, jóvenes y adultos. También ha escrito algunos libros que han sido bien recibidos (Gritos y plegarias, Conocer, gustar y vivir la palabra, Al viento del Espíritu, Al calor del Evangelio, Brisa y rocío, Encrucijadas y encuentros…) y, a lo largo de los años, se le han roto muchos paradigmas y credos. Está casado y tiene dos hijos adoptados venidos de Etiopía.

En su vida ha tenido múltiples experiencias a través de los encuentros y caminos recorridos. Y ha habido cosas que se han grabado de forma indeleble, en lo más íntimo de sus entrañas y espíritu, convirtiéndose en hitos y mojones que le llevan a ser lo que es, creyente cristiano.

“Momentos y lugares con duende para orar” recoge pequeños y no tan pequeños destellos tenidos a lo largo de los años en contacto con la creación, la naturaleza, la historia, la vida, las personas y grupos con los que he caminado y camina, a veces con esperanza y gozo, a veces con dolor y oscuridad. En estas oraciones, plegarias y poemas están presentes el agua, el amanecer, el atardecer, el día, la noche, los almendros, los caminos, las praderas, los acantilados, las montañas, las flores, el andar, la lluvia, el sol, el arcoíris, el otoño, la primavera, las hojas, el viento, las playas, las fuentes, la nieve, el fuego, los viajes, la oscuridad, las tormentas, la luz, las nubes, las tareas, las reuniones, el hogar, la comunidad, la iglesia, los hermanos, las ventanas, las terrazas, los compañeros, los encuentros, la fraternidad, el sufrimiento, los mojones, los mimbres, las mudanzas, las reparaciones, las pérdidas, las ganancias, las seducciones, los yugos y cargas, las cruces, el pueblo, la ciudad, las calles y plazas, los rincones, las huellas, los desengaños, los umbrales, los zaguanes, los gestos humanos, los sentidos, las personas, los desengaños, los deseos, los anhelos, los sueños, las promesas, los descubrimientos, las esperanzas, las siembras, las tormentas, las sequías, los adioses, los ojos, las manos, los pies, el oído, el olfato, el corazón, las entrañas, la piel, los olores, los colores, los sabores, los tránsitos… O sea, muchas piezas, pequeñas pero imprescindibles, que conforman el puzle de nuestra historia y vida.

En el libro se presentan ordenadas alfabéticamente para su mejor búsqueda. Y se han añadido unos índices temáticos que pueden ayudar a la hora de buscarlas y usarlas tanto en oraciones personales y comunitarias como en celebraciones.

Su lenguaje es sencillo, claro, hondo y muy actual. Se ha empezado a usar en muchos grupos de cristianos laicos, comunidades eclesiales y parroquias, también en colegios y encuentros formativos.

La publicación tiene 364 páginas y más de 250 plegarias muy diversas con las que nos podemos sentir identificados en uno u otro momento. El libro puede pedirse y adquirirse en cualquier librería religiosa, y también en la tienda online de Fe Adulta.

Terminamos transcribiendo unas palabras del autor: Hoy más que nunca estoy convencido que vivir y orar aquí y ahora es lo que podemos y necesitamos hacer para ser hijos, hijas, hermanos, hermanas, discípulos, discípulas de Jesús de Nazaret, que nos enseñó e invitó a orar en todo momento y lugar, a tiempo y a destiempo, porque nosotros estábamos tocados y sorprendidos por su forma de hacerlo”.

Isabel C. Ruiz Fortes

Fuente Fe Adulta

Biblioteca, Espiritualidad, General , ,

Misa sobre el Mundo

Lunes, 23 de agosto de 2021

BB62AD51-8E99-4F5B-B93C-96879AD9DCCE

Oración de la Misa sobre el Mundo de Pierre Teilhard de Chardin

O the Deep, deep Love of Jesus/Violin&Piano Duet-Youtube

Ya que, una vez más, Señor […] no tengo ni pan, ni vino, ni altar, me elevaré por encima de los símbolos hasta la pura majestad de lo Real y te ofreceré, yo, que soy tu sacerdote, sobre el altar de la tierra entera, el trabajo y el dolor del mundo.

El sol acaba de iluminar, allá lejos, la franja extrema del horizonte. Una vez más, la superficie viviente de la tierra se despierta, se estremece y vuelve a iniciar su tremenda labor bajo la capa móvil de sus fuegos.

Yo colocaré sobre mi patena, oh, Dios mío, la esperada cosecha de este nuevo esfuerzo. Derramaré en mi cáliz la savia de todos los frutos que serán molidos hoy.

Mi cáliz y mi patena son las profundidades de un alma ampliamente abierta a todas las fuerzas que, en un instante, van a elevarse desde todos los puntos del globo y a converger hacia el Espíritu.

¡Que vengan, pues, a mí el recuerdo y la mística presencia de aquellos a quienes la luz despierta para un nuevo día!

Señor, voy viendo y los voy amando, uno a uno, a aquellos a quienes tú me has dado como sostén y como encanto naturales de mi existencia. También uno a uno voy contando los miembros de esa otra y tan querida familia que han ido juntando poco a poco en torno a mí, a partir de los elementos más dispares, las afinidades del corazón, de la investigación científica y del pensamiento.

Más confusamente, pero a todos sin excepción, evoco a aquellos cuya multitud anónima constituye la masa innumerable de los vivientes; a aquellos que me rodean y me soportan sin que yo los conozca; a los que vienen y a los que se van; a aquellos, sobre todo, que, en la verdad o a través del error, en su despacho, en su laboratorio o en su fábrica, creen en el progreso de las cosas y perseguirán apasionadamente hoy la luz.

Quiero que en este momento mi ser resuene acorde con el profundo murmullo de esa multitud agitada, confusa o diferenciada, cuya inmensidad nos sobrecoge; de ese océano humano cuyas lentas y monótonas oscilaciones introducen la turbación en los corazones más creyentes.

Todo lo que va a aumentar en el Mundo en el transcurso de este día, todo lo que va a disminuir —todo lo que va a morir también—, he aquí, Señor, lo que trato de concentrar en mí para ofrecértelo; he aquí la materia de mi sacrificio, el único sacrificio que a ti te gusta.

Antiguamente se depositaban en tu templo las primicias de las cosechas y la flor de los rebaños. La ofrenda que realmente estás esperando, aquella de la que tienes misteriosamente necesidad todos los días para saciar tu hambre, para calmar tu sed, es nada menos que el acrecentamiento del Mundo arrastrado por el universal devenir.

Recibe, Señor, esta hostia total que la creación atraída por tus gracias, te presenta en esta nueva aurora.

Sé perfectamente que este pan, nuestro esfuerzo, no es en sí mismo más que una desagregación inmensa. Este vino, nuestro dolor, no es todavía, ¡ay!, más que un brebaje disolvente.

Mas tú has puesto en el fondo de esta masa informe —estoy seguro de ello, porque lo siento— un irresistible y santificante deseo que nos hace gritar a todos, desde el impío hasta el fiel: “Señor, ¡haz de nosotros un solo individuo!”.

https://youtu.be/P2lkVUoqd6k

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

Los pilares de la oración contemplativa

Jueves, 29 de julio de 2021

Del blog Amigos de Thomas Merton:

71JzOWjhZPL

Hablando a un grupo de religiosas contemplativas en diciembre de 1967, Thomas Merton decía: Tenemos que enfocar la oración en forma inmanente.Dios no es un Objeto… Dios es el Sujeto, el más profundo “Yo”. Él es la razón de la subsistencia de mi ser personal.

Cuando en la misma conferencia le preguntaron: “¿En qué forma podemos ayudar mejor a las personas a lograr la unión con Dios?“, Merton respondió muy claramente. Tenemos que decirles que ya están unidas con Dios. La oración contemplativa no es otra cosa sino darse cuenta de lo que existe. Dice Merton: “Tenemos que amar a Dios como a nuestro otro “yo”, es decir, como a nuestro yo más verdadero y profundo“.

 El conocer a Dios como el origen de todo lo que existe y a la oración contemplativa como el hacernos conscientes de la realidad que ya existe, son los dos pilares sobre los cuales podemos construir la “espiritualidad contemplativa”.

*

William H. Shannon

Silencio en llamas

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

Oración

Miércoles, 14 de julio de 2021

tumblr_nnjjdt7hgk1rb53zlo1_1280

Oración

Dios es el hacedor de todo y es en Dios que nosotros y todas las personas encontramos nuestra verdadera dignidad y valor.

Celebramos la diversidad radical de Dios entretejida en el rico tapiz de la creación. Trabajaremos y adoraremos junto con aquellos que son como nosotros y aquellos que no lo son. Buscamos la fuerza para no callar nunca ante la injusticia. Haremos espacio para los demás, incluso cuando nos cueste mucho.

Nos unimos a la misión de Dios en busca de una vida de florecimiento y fidelidad, luchando con las Escrituras y siempre abiertos al mensaje del Evangelio de amor sin fin. Nos regocijamos en nuestra tradición wesleyana de transformación, justicia y santidad social.

Ojalá que hoy demos solo un paso en este camino.
Que podamos ofrecer una mano abierta a cada uno de nuestros
vecinos.
Que seamos un pueblo valiente.
Dios de todos, que así sea en nuestros días.
Dios de justicia, trabaja a través de nuestras vidas.
Dios de amor, transforma nuestra iglesia y nuestro mundo.

Amén.

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

Orar

Miércoles, 26 de mayo de 2021

BCEA89E5-F9E1-4CEA-B2E5-8296A5857BB9

Orándote,
me acerco
sin llegar.

La oración está presente en todos los seres
como un impulso hacia su fuente.

Mientras pido,
me exilio de Quien está en lo que es dado
y me aparto de Quien se da
en lo que vivo.

Uno sabe que será Mar
–lo es–,
pero lo que desea ahora
es contemplarlo como el Otro de sí.

Mirar y ser mirado
y ser lentamente tomado en la profundidad de su oleaje.

Cuando, adentrados en el Mar,
seamos mar,
seremos totalizados,
conjuntados todos los sentidos del cuerpo y del alma
en una plenitud-vacuidad
que aquí no tenemos palabras para describir.

Pero en este estadio del recorrido
aún hay necesidad de identificarse con un yo
de contornos separados
desde el que poder contemplar
el Tú
del Mar Infinito.

La oración es posible
porque
hay
dos.

Cuando todo sea colmado,
no habrá palabra
ni hará falta oración
porque todo estará repleto
de Presenciación.

Todavía no ha llegado el momento.
Es el tiempo del gozo que produce
el roce de la cercanía
antes de que se consume la unión.

*

Javier Melloni,
Sed de ser.

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

Ante la Cruz…

Viernes, 2 de abril de 2021

b_smileMA20302239-0014

 

ANTE LA CRUZ

Ante la cruz me llamas
en tu agonía.
Ante la cruz me llamas.
Y he aquí que tropiezo
con las palabras.

Porque si dices ante
¿no me pides, Señor,
sino que mire
frente a frente la cruz
y que la abrace?

Si te miro, Señor,
y Tú me miras,
es un horno de amor
lo que en ti veo,
y lo que veo en mí,
Señor, no es nada,
nada, nada, Señor,
sino silencio.

Un silencio vacío:
si Tú lo llenas
se habrá hecho la luz
en las tinieblas.

Y si en la cruz te abrazo
y Tú me abrazas,
el silencio, Señor,
es más palabra.

Ante la cruz, Señor,
aquí me tienes,
ante la cruz, Señor,
pues Tú lo quieres.

II

VÍA DOLOROSA

I

PARA DECIR LO QUE PASÓ AQUEL VIERNES…

…a Jesús, en cambio, lo hizo azotar
y lo entregó para que fuese crucificado.
(Mt.27,26)

Para decir lo que pasó aquel viernes
en los palacios de Jerusalén y en sus afueras
no bastan las palabras.
Por eso no hay
en las avenidas del relato
-Mateo, Marcos, Juan- sino una capa
de misericordia, un leve
y condensado recuerdo a los azotes.
Para decir lo que pasó aquel viernes
en los palacios de Jerusalén: la sangre,
los insultos, los golpes, la corona
de espinas,
los gritos, la locura, la ira desatada
contra el más bello y puro de los hombres,
contra el más inocente…
para decir lo que pasó aquel viernes
solo valen las lágrimas.

II

SIMÓN DE CIRENE SE ENCUENTRA CON LA CRUZ

Al salir encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón,
y le obligaron a que cargara con la cruz de Jesús.
(Mt. 27, 32)

Pesan los días y pesan los trabajos
y en las venas el cansancio es veneno
que apresura los pasos hacia el dulce
reposo del hogar;
los pasos hacia el dulce
abrazo del amor y del sueño.
Ni siquiera
hay espacio en el alma para el canto
de un pájaro. Tampoco para el sordo
rumor que empieza a arder
sobre el polvo en la plaza.
Viene Simón el de Cirene convertido
en pura sed, en pura
materia de fatiga.
Esa cruz
le sobreviene como un alud de asombro
y rebeldía.
Pero
entre la náusea de la sangre sabe
que siempre hay un dolor que añadir al dolor.
Entre la náusea de la sangre mira
y encuentra esa mirada como un pozo
encendido,
como un pozo
donde se funde el Galileo
con el dolor del mundo.
Apenas un instante y el abrazo
del corazón y la madera hasta la cima.
Vuelve Simón el de Cirene. Queda
una cruz en su piel.
Y una mirada.

magdalena-maria-y-juan

III

MUJER EN JERUSALÉN

Lo seguía muchísima gente, especialmente
mujeres que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él.
(Lc. 23, 27)

Mis ojos suben por las calles de Jerusalén
bajo una lluvia de dolor,
bajo una lluvia
que va a lavar el mundo.
Mis ojos suben arrimados
a la cal de las paredes
mientras todo el fragor del sufrimiento
se hace eco en mis párpados.
Puedo sentir tu sed,
la quemazón de tus rodillas rotas
sobre los filos de la tierra.
Toma mi corazón, toma mis lágrimas,
déjalas que ellas laven tus heridas
ahora que soy
mujer en Jerusalén y que te sigo.
Mis ojos se adelantan
por los empedrados de Jerusalén
para encontrar los tuyos.
Y no hay en ellos
rebeldía.
Bajo la cruz
Tú eras una antorcha
de mansedumbre. Derramabas
una piedad universal con cada aliento.

Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí
(Lc.23,28)

¿Y cómo no llorar, Señor?
Déjame, al menos,
si no llorar por Ti, llorar contigo.

III

GÓLGOTA

I

EL CORAZÓN DE LAS MUJERES

Muchas mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea
para asistirlo, contemplaban la escena desde lejos.
(Mt 27, 55)

Estirándose sobre la distancia,
el corazón de las mujeres
se hizo cruz en el Gólgota.
¡Oh corazón de las mujeres, cruciforme,
arca lúcida,
oscura estancia del amor y permanente
arcaduz del misterio!
¡Oh corazón de las mujeres,
prodigioso arroyo fiel que mana
desde el mar de Galilea hasta el Calvario!
¡Y más allá del Calvario, hasta los límites
verticales y alzados,
hasta la orilla de la fe donde se trueca
el destino del hombre!
Mujeres, con vosotras he visto
la salvación del mundo,
su rostro ensangrentado, la medida
de sus brazos abiertos,
la extensión de su abrazo,
que acerca hasta nosotros
la dádiva incansable de sus manos
abiertas y horadadas para siempre.
Y he visto su corazón de par en par,
su corazón como una cueva dulce,
su corazón, abrigo
para toda intemperie.
He visto con vosotras
los pies del redentor, nunca cansados
de venir hacia mí, también heridos
de mí, por mí, también clavados
para la eternidad.
¡Oh pies de Cristo
impresos
sobre la arena de mi corazón!
¡Oh Cristo que atrajiste
hasta Ti el corazón de estas mujeres,
déjame ahora
latir en su latido:
contemplarte.

2007-04-06T11_29_59-07_00

II

STABAT MATER

Estaba la madre al pie
de la cruz. La madre estaba.
Enhiesta y crucificada,
color de nardo la piel.
En el pecho el hueco aquel
que vacío parecía.
No me lo cierres, María
que quiero encerrarme en él,
que quiero encerrarme y ver
todo lo que tú veías.
Sé tú mi madre, María,
como lo quería Él.

theotherchristandresserrano

III

CIERRA EL CIELO LOS OJOS …

Desde el mediodía hasta las tres de la tarde
la tierra se cubrió de tinieblas.
(Mt. 27, 45)

Cierra el cielo los ojos:
cae
la noche a plomo sobre el mediodía
de aquel viernes de abril en el Calvario.
No puede el cielo ser tan impasible
cuando en la cruz está muriendo un hombre,
ya solo sufrimiento y sangre,
cuando muere
el amado de Dios.
¿O acaso vuelve el rostro el cielo
también
y es abandono
lo que creían sombra?
Pesa, pesa, pesa…
Pesa esta oscuridad
que hace crujir los hombros
mientras el ser se vence
inexorablemente hacia el abismo.
Esta tiniebla tiene
peso, longitud, altura,
y penetra en el alma
y duele y vela
la mirada de Dios en la distancia.
¿No hay otro modo, Señor, no hay otro modo
de morir, de vivir, que hacer a ciegas
esta larga jornada de camino?
Pues si ha de ser así, Señor, te pido
que al menos en la muerte no me falte
un bordón de plegaria: que no olvide
tu nombre dulce con el que llamarte.

IV

EL GRITO

Y Jesús, dando de nuevo un fuerte grito entregó su espíritu
(Mt.27, 50)

Un grito. Luego el silencio.
Y en silencio estoy aquí
mientras resucitas Tú
y resucitan los muertos.
¡Cristo, ten piedad de mí!

Con Cristo

*

Mercedes Marcos Sánchez,

Poeta ante la Cruz (Meditación en Mateo)

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , ,

Recordatorio

Las imágenes y fotografías presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Yo, por supuesto, a petición de los autores, eliminaré el contenido en cuestión inmediatamente o añadiré un enlace. Este sitio es gratuito y no genera ingresos.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un lugar de entretenimiento. La información puede contener errores e imprecisiones.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.