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Duda, Fe, Cicatrices, Vida

Lunes, 25 de abril de 2022

0BACB8F4-2B9C-494B-BF65-D849B569BA45Para el segundo domingo de Pascua, Bondings 2.0 ofrece una reflexión bíblica para las personas LGBTQ y sus aliados. La serie es parte de nuestra creciente biblioteca de ejercicios de reflexión bíblica catalogados en nuestra serie Journeys”. Estos recursos son adecuados para la reflexión individual, para la discusión con un amigo o consejero espiritual, o para la reflexión comunitaria en una parroquia, escuela u otra comunidad religiosa. Oramos para que estos recursos te ayuden en tu jornada personal con Dios.

Las lecturas litúrgicas de del 2º Domingo de Pascua se pueden encontrar haciendo clic aquí.

Si desea compartir algunas de sus reflexiones con otros lectores de Bondings 2.0, no dude en publicar las respuestas que tenga en la sección “Comentarios” de esta publicación.


La duda entró por primera vez en las páginas de las Escrituras en Génesis 3 con la provocación: “¿De verdad dijo Dios que no comeréis de ningún árbol del jardín?”. Cuanto más debatía Eva con la serpiente, más dudas se multiplicaban: “¿Morir? ¡Seguramente no morirás!” Adán y Eva no murieron, pero fueron excluidos del Edén. En el Evangelio de Lucas, el Ángel de Dios dejó mudo a Zacarías, incapaz de hablar, por dudar de la palabra de Dios de que tendría un hijo (1:20). Fue solo después de que el niño se llamara Juan que la lengua de Zacarías se soltó y comenzó a alabar a Dios. En estos dos ejemplos, dudar de Dios tuvo graves consecuencias.

En el Evangelio de Juan, sin embargo, Jesús acomoda la duda del apóstol Tomás e incluso le proporciona la prueba que necesita para creer y llegar a la fe. Tomás responde: “¡Salvador mío y Dios mío!”. En otra historia del evangelio, vemos a Pedro dudando también. Mientras está en un bote, Pedro ve a Jesús caminando sobre el agua, trata de hacer lo mismo, vacila en la fe y cae. Jesús extiende su mano para rescatar a Pedro que se está ahogando y le pregunta: “¿Por qué dudaste?”. Más tarde, los que están en la barca muestran gran reverencia y confiesan: “¡Verdaderamente sois de Dios!”. (Mateo 14: 31-33). En estas narraciones, la duda inspira la fe.

Entonces, ¿cómo se navega por la paradoja bíblica entre la duda y la fe? ¿Es la duda una amenaza para la fe (como el ejemplo de Edén y Zacarías) o (como en el caso de Tomás y los discípulos en la barca), esencial para la misma confesión de fe?

LEYENDO

Juan 20:19-31

En la tarde de ese primer día de la semana, cuando las puertas estaban cerradas con llave donde estaban los discípulos, por temor a las autoridades del Templo, Jesús vino y se puso en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Habiendo dicho esto, el salvador les mostró las marcas de la crucifixión.

Los discípulos se regocijaron cuando vieron a Jesús. Jesús les dijo de nuevo: “La paz sea con vosotros. Como Abba Dios me ha enviado, así os envío yo”. Después de decir esto, Jesús sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo. Si perdonas los pecados de alguien, son perdonados. Si retienes los pecados de alguien, le son retenidos”.

Sucedió que uno de los Doce, Tomás, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Así que los otros discípulos seguían diciéndole: “Hemos visto a Jesús”. Pero Tomás dijo: “A menos que vea la marca de los clavos, y no meta mi dedo en las marcas de los clavos, y mi mano en la herida de la lanza, ¡no creeré!”.

Al octavo día, los discípulos estaban nuevamente en la habitación, y esta vez Tomás estaba con ellos. Jesús vino, aunque las puertas estaban cerradas, y se paró delante de ellos, diciendo: “La paz sea con vosotros”. Luego, dirigiéndose a Tomás, Jesús le dijo: “Toma tu dedo y examina mis manos. Pon tu mano en mi costado. ¡No persistáis en vuestra incredulidad, sino creed!”

Tomás respondió: “¡Mi Salvador y mi Dios!” Jesús dijo: “¿Has llegado a creer porque me has visto? Bienaventurados los que no vieron y creyeron.”

Jesús también realizó muchas otras señales, señales que no se registran aquí, en presencia de los discípulos. Pero estas han sido escritas para que podáis llegar a creer que Jesús es el Cristo, el Unigénito, y que a través de esta creencia podáis tener vida en el nombre de Jesús.

Para todas las lecturas del Segundo Domingo de Pascua haga clic aquí.


PARA LA REFLEXIÓN

01. ¿Hay momentos en su vida, como católico LGBTQ o aliado, en los que ha dudado de las promesas de Dios o de la existencia de Dios? ¿Cómo te hizo sentir esto? ¿Cómo se resolvió?

02.- Cuando Jesús y los discípulos recibieron la noticia de que Lázaro estaba a punto de morir, los discípulos advirtieron a Jesús acerca de regresar a Judea: “Recientemente, trataron de apedrearte, ¿y sin embargo regresas?”. (Juan 11:8). Tomás, en cambio, habló con gran lealtad y dijo: “Vayamos con Jesús, para que podamos morir con él” (Juan 11:16). ¿Dónde brilla tu lealtad a Jesús? Como discípulo aliado/LGBTQ, ¿qué significaría para ti “que podemos morir con él”?

03.-La etiqueta, “Tomás el incrédulo”, parece haber sido cosida injustamente en una persona destacada por su lealtad, obediencia al Evangelio y fe. ¿Hay casos en su vida como persona o aliado LGBTQ en los que ha sido mal etiquetado o tergiversado? ¿Cómo reescribes tu verdad?

04.- Las palabras finales del Evangelio de Juan son: “para que llegues a creer que Jesús es el Cristo, el Unigénito, y que mediante esta creencia tengas vida en el nombre de Jesús”.

Muchos en la comunidad LGBTQ experimentan muertes emocionales, psicológicas, espirituales o incluso físicas a diario. ¿Cómo usted, o las personas que conoce en la comunidad LGBTQ, “resucitó” y encontró vida en el nombre de Jesús?

5.- Incluso en su estado resucitado, Jesús todavía llevaba las cicatrices de su crucifixión. Adoramos a un Dios con cicatrices. Al hojear las páginas de las Escrituras, también encontramos diversos personajes bíblicos que cumplieron con su llamado divino con cicatrices. Job lo pierde todo: sus hijos, riqueza, ganado, cosechas, salud e incluso la relación de su esposa y amigos. Muchos de los salmos destacan los clamores de David a Dios en medio de sus luchas. Juan el Bautista tuvo una muerte horrible por decir la verdad al poder. ¿Qué cicatrices llevas como persona o aliado LGBTQ? ¿Cómo pueden tus cicatrices testificar de la sanidad y restauración de Dios? ¿Quién necesita “ver o tocar” tus cicatrices para creer en las obras salvadoras o las gracias de Dios?

0.6.- Jesús repite la bendición “La paz sea con vosotros” tres veces en el Evangelio. ¿Qué implicación tienen estas palabras para la comunidad o el mundo LGBTQ/aliados de hoy?


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ORACIÓN a Santo Tomás Apóstol

Glorioso Santo Tomás,
Tu dolor por Jesús fue tal que
no te dejaria creer eso
Dios había resucitado a menos que realmente
vio y tocó las llagas de Cristo.

Pero tu amor por Jesús fue igualmente grande
y te llevó a dar tu vida por el Evangelio.

Ruega por nosotros para que podamos afligir nuestros pecados
y ayúdanos a pasar nuestra vida al servicio de Dios
para ganar el título de “bienaventurado”
que Jesús aplicó a aquellos
que creyó sin ver. Amén


La piedra angular del Evangelio, en última instancia, no se trata de la duda ni de la fe, sino de Dios que nos da vida en el nombre de Jesús: “Mi fuerza y mi valor es Dios, y Dios es mi salvación” (Salmo 118, 14).

Para alabar a Aquel “cuya bondad es para siempre, que es bueno y cuyo amor es eterno”, escuche el Salmo 118 (el salmo para el segundo domingo de Pascua) cantado en hebreo por Julie Geller.


– Dwayne Fernandes, New Ways Ministry, April 24, 2022

Fuente New Ways Ministry

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Dichosos los que creen sin haber visto ( Jn 20, 29)

Domingo, 24 de abril de 2022

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(Fuente foto: Olympus Digital Camera)

 

Apaga mis enojos,
pues que ninguno basta a deshacedlos,
y véante mis ojos,
pues eres lumbre de ellos,
y sólo para ti quiero tenerlos.

Descubre tu presencia,
y máteme tu vista y hermosura;
mira que la dolencia
de amor, que no se cura
sino con la presencia y la figura.

*

San Juan de la Cruz, Cántico Espiritual, estrofas 10 y 11

***

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:

“Paz a vosotros.”

Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:

– “Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.”

Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:

“Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:

– “Hemos visto al Señor.”

Pero él les contesto:

– “Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.”

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: “Paz a vosotros.”

Luego dijo a Tomás:

– “Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.”

Contestó Tomás:

“¡ Señor mío y Dios mío!”

Jesús le dijo:

“¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.”

Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

*

Juan 20, 19-31

***

 

¡Encontrar a Dios! Mira, estoy sin luz. Me parece que podría decir frases bonitas (y entusiasmarme con ellas), pero justamente pronunciadas demasiado deprisa, de manera superficial. Me encuentro en una situación en la que mi creer ya no se me presenta como un conocer algo sobre Dios, como un «Credo», sino como la piedra de toque de mi fe. Si yo creyera de verdad, ¿seguiría siendo aún presa de insignificantes contrariedades con tanta frecuencia? No, entonces nada sería objeto de desprecio, sino que todo quedaría iluminado por este inimaginable y rico cumplimiento de todo. En consecuencia, es mi fe la que tiene que ser reanimada…

Pero ¿dónde se encuentra su debilidad? Creo, a buen seguro, que Jesús es Dios que ha venido entre nosotros y ha dado vida a mi vida. Creo, ciertamente, en Jesús, verdadero hombre, que murió crucificado y resucitó de entre los muertos: como Dios verdadero, «la muerte ya no tiene poder sobre él». Sí, Jesús, creo que has resucitado. Tú, el Hijo de Dios encarnado, «la fidelidad encarnada de Dios», has resucitado con tu cuerpo de hombre. Creo que has vencido a la muerte, también la mía. ¿Pero creo de una manera vital en esta resurrección de la carne, de mi carne, como afirmo en el Credo? ¿Justamente como la vivió Jesús y como la leo en los cuatro evangelios? No entraré de verdad en la resurrección de Jesús más que si digo un «sí» incondicional a mi resurrección. Este «sí» a mi destino personal es el que debo pronunciar antes que nada, más allá de todas las falsas apariencia de los sentidos, un «sí» a un «yo que continúa en una vida nueva».

Es preciso que mi voluntad se comprometa con este «sí» a mi supervivencia gloriosa, para aue mi «sí» a Cristo sea algo diferente a un simple sonido vocal.

*

Jacques Loew,
Dios incontro alí’uomo,
Milán 1985, pp. 164-167, passim.

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“La Semana Santa. ¿Es turismo, es vacaciones, es procesiones, es política turística o es fe?”, por Faustino Vilabrille

Jueves, 14 de abril de 2022

pintadaLeído en su blog:

El arzobispo de Oviedo permite que Vox arranque su campaña en la Santina de Covadonga (Reli.Digital 11/04/19)

Sin conciencia crítica ante la realidad concreta de cada situación histórica, es imposible una fe adulta y madura coherente con el Evangelio

Todos sabemos muy bien que la fe sin compromiso no es fe aunque se vista de ropajes, capuchones, películas, imágenes, procesiones, tambores y teatros.Todos los años vemos a muchas personas participar en las celebraciones de la llamada Semana Santa, cada vez más en procesiones de siempre e incluso inventando otras nuevas, pero lamentablemente cada vez menos en las celebraciones que le deberían dar verdadero sentido. La gente no es culpable de actuar así, es víctima de lo que le hemos enseñado desde la oficialidad de la religión.

Lo que le sucedió a Jesús en los acontecimientos que celebramos en Semana Santa tenemos que traducirlo y aplicarlo a la realidad de nuestro tiempo, incluso hasta la muerte por las mismas causas por las que El fue asesinado.

Las procesiones de Semana Santa en los países desarrollados apenas hacen otra cosa que alimentar sentimentalismos, exhibiciones, turismo y presunciones, con gastos cuantiosos en imágenes, ropajes, músicas, viajes, etc. mientras Jesucristo está lleno de hambre, de enfermedad, de frío y miseria en millones de personas concretas: todo esto es completamente contrario al mensaje de Jesús. Esto no tiene nada que ver con lo que fue la realidad de la vida de Jesús desde el Domingo de Ramos al Domingo de Pascua. Todo ese gasto y esfuerzo es absurdo y debería dedicarse todo a los empobrecidos de Africa, Suramérica, la India, Bangladés, etc., así como a denunciar las causas y los causantes de los mismos.

1.-DOMINGO DE RAMOS: Manifestación a favor de Jesús

 Jesús recibe un homenaje popular de gente que lo aclama, pero no de todos.

1.-Lo recibe de los pobres en quienes despertó la esperanza de una vida más digna.

2.-Lo recibe de los muchos enfermos a quienes devolvió la salud.

3.-Lo recibe de los muchos hambrientos a quienes dio de comer.

4.-Lo recibe de las mujeres más marginadas y despreciadas a quienes devolvió autoestima, dignidad y sentido de la vida.

5.-Lo recibe de quienes tenían hambre y sed de justicia, que fueron capaces de dejarlo todo para seguirlo.

6.-Lo recibe de los niños que se sienten atraídos por El porque los defendía, los bendecía y abrazaba.

Pero a este homenaje se oponían furiosos todos aquellos a los que Jesús había denunciado: los fariseos, los sumos sacerdotes, los escribas y los letrados. Eran todos aquellos que vivían a costa de los demás, que se atreven a decirle a Jesús: “mándales callar”. Todos estos fueron los que lo llevaron a ser condenado a muerte de cruz, la más dolorosa y cruel de aquellos tiempos.

¿A quiénes debemos denunciar hoy? ¿Quiénes son los que hoy rechazan a Jesús?  ¿Quiénes son y dónde están?:

1.-Los grandes Bancos y Banqueros con sus Multinacionales, explotadoras del Hombre y la Madre-Tierra.

2.-Los paraísos fiscales, que solo son para los ricos, donde guardan el dinero robado a los pobres.

3.-Los que gestionan sus dineros a través de las SICAV en España, que solo tributan al 1 %. y acumulan 31.000 millones de €.

4-Los parlamentarios que aprueban leyes injustas a favor de si mismos y de los de arriba con grave detrimento para los de abajo.

5.-Los políticos que lejos de concebirla como servicio al pueblo, buscan en ella  una profesión para vivir.

6.-Los ricos de los países ricos que son ricos a costa de los pobres, porque ninguna riqueza es inocente.

7.-Los ricos de los países pobres, como pasa con algunos gobernantes africanos, inmensamente ricos en medio de millones de pobres:

-Eduardo Dos Santos, Angola: 20.000 millones de $, y su hija Isabelita 3400 millones de $. IDH de 0,533, muy bajo.

Mahamed VI, Marruecos: 2800 millones de $. IDH 0,630 notablemente bajo.

-Bongo Ondimba, Gabón: 2000 millones de $. 0,IDH 684 notablemente bajo.

-Teodoro Obiang , Guinea Ecuatorial: 600 millones de $. IDH 0,591 muy bajo.

8.-Los propios países ricos que lo somos a costa de explotar las tierras y las materias primas de los países pobres, pues la riqueza de los ricos es la miseria de los pobres.

9.-Los gobiernos corruptos de los países pobres que, confabulados y corrompidos por las Multinacionales corruptoras, les quitan las tierras a sus propios campesinos, obligándolos a huir de ellas o emigrar, incluso apoyadas por los ejércitos, la policía o los sicarios de los países pobres. En los últimos años han pasado a manos de las multinacionales más de 227 millones de hectáreas, principalmente en Africa y Suramérica, solo en fincas mayores de 1000 hectáreas, con el agravante de ser dedicadas a monocultivos, con el consiguiente daño grave también para el medioambiente. Los africanos viven cada vez más   en un continente propiedad de Europeos, Chinos, Japoneses, y  norteamericanos, mediante el soborno de gobiernos y políticos africanos.

 10.-Los jueces que a veces suavizan al máximo las sentencias para los de arriba y las endurecen sin contemplaciones para los de abajo.

11.-Los Cardenales, Obispos y asimilados, que siempre los vemos en procesiones pero nunca con el pueblo en manifestaciones en la calle contra los desahucios, los paraísos fiscales, los empresarios y políticos corruptos, la privatización de lo público, los recortes en sanidad y los servicios sociales, el fraude fiscal, los salarios de pobreza, la defensa de los inmigrantes, la violencia de género, los ataques cada vez más masivos al medioambiente,  los gastos sanguinarios militares y el nefando comercio mundial de armas, el espolio de las materias primas de los países pobres, la desigualdad cada vez más grande entre ricos y pobres, el comercio criminal de la droga, la trata infame de seres humanos, etc. Jesucristo  optó preferencialmente por los más pobres e indefensos. Sin conciencia crítica ante la realidad concreta de cada situación histórica, es imposible una fe adulta y madura coherente con el Evangelio: la fe de esos señores ¿es coherente con el Evangelio?

Suelen decir que no entran en política y que son neutrales, pero en esta campaña que está empezando el Arzobispo de Oviedo autoriza a Vox a presentar su campaña delante de la Santina de Covadonga, “una formación política ultraconservadora, y que ya ha manifestado, en varias ocasiones, su desacuerdo con la pastoral del Papa Francisco en lo tocante a la acogida, los inmigrantes o la defensa de valores compartidos” (Ver Religión Digital 11/04/2019). 

El mensaje de Jesucristo: Hay un hecho muy importante en el mensaje y en las palabras de Jesús que los Evangelios destacan sobremanera: la sensibilidad y el compromiso extraordinario de Jesús ante los sufrimientos, el dolor, el desamparo y necesidades de los demás, y muy especialmente si estos son pobres e indefensos, hasta el punto de haber sentenciado: “dichosos los perseguidos por causa de la justicia, dichosos los que tienen hambre y sed de justicia”.

Esta es la tarea más importante a la que debería dedicarse toda la Iglesia, no con asistencialismo sedante a los empobrecidos, sino con compromiso liberador y transformador de tal manera que no haya ni opresores, ni oprimidos, ni ricos ni pobres, ni empobrecedores ni empobrecidos, ni amos ni esclavos, ni verdugos ni víctimas, para que se acaben de una vez los infiernos de este mundo, y “haya vida y vida en abundancia para todos, pues para esto yo he venido”, dice Jesús.

Un cordial abrazo a tod@s.-Faustino

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Juan Zapatero: “Las no preguntas de Dios”.

Jueves, 10 de marzo de 2022

1509217_692505064135790_705278787_nMe ha sucedido con demasiada frecuencia, a la hora de leer un comentario del Evangelio, oír una homilía, escuchar un sermón en una Iglesia o asistir a una plática de algún cura o catequista, etc., sobre las parábolas escatológicas del evangelio de Mateo, especialmente la referida en el capítulo 25, salir con la impresión como si se hablara de una especie de examen referido a un momento crucial de la carrera profesional de una persona o, lo que es peor aún, a un juicio casi sumarísimo con muy pocas garantías de salir absuelto; no porque no existiera, como mínimo, el cincuenta por ciento de posibilidades, tal y como expresa la propia parábola, sino porque daban todos ellos la impresión que el juez, Dios en este caso, no estaba por la labor.

Mientras oía esto, me venía siempre al pensamiento que, si bien es verdad que Jesús en el Evangelio, a la hora de referirse al Reino, utiliza parábolas que hacen referencia a un juicio o a cuestiones similares, no es menos cierto que son más las que hacen del banquete el símil más apropiado, concretamente el banquete de bodas.

Pero, no sé por qué, siempre me ha parecido entrever como si se pretendiera evitar de manera expresa todo lo que pudiera hacer referencia a comensalía, a fiesta, a alegría, etc.; quizás por aquello que, a lo mejor, pudiera dar pie a que el rebaño se desmandase y pudiera acabar yendo por derroteros de perdición. De hecho, puede ser también impresión personal, no lo niego, intuyo como si a la a Iglesia, en general, eso de la fiesta no le acaba de caer bien; y por aquello de que, para mejor muestra un botón, solo hace falta asistir a la misa de la mayoría de las iglesias, cualquier día de la semana, para ratificar lo que acabo de decir; pues, si de algo no tienen parecido todas o la mayoría, es precisamente a una fiesta compartida. Y no estoy diciendo con ello que el ritmo y la marcha tengan que ser su mejor distintivo. Cuando hablo de alegría, me refiero a algo mucho más profundo.

Claro que todo cuadra aún más, si somos capaces de llegar a entender que la vida se había planteado en general como “un valle de lágrimas”; vaya, una especie de palestra en la que hacer unos ejercicios que, a su vez, había que superar para poder recibir después el premio correspondiente, etc. Está claro que, desde semejante visión, a la hora de los resultados, solo la persona de un jurado, un examinador, un vigilante, etc., cuadraba perfectamente.

Manifestando, de antemano, mi rechazo total a una visión del Reino como algo parecido a un juicio y, por lo mismo, a un tema de méritos; debo decir que, aun aceptándolo, me gustaría expresar qué tipo de preguntas no tendrían en absoluto cabida por parte de Dios. Digo esto, porque tengo la impresión de que, a pesar de aparecer de manera clara las que pudieran ser que sí, tal como muestra el propio capítulo 25, sigue habiendo mucha gente que continúa afanándose para añadir unas cuantas más de su cosecha propia, a pesar de que hagan todo lo posible por justificarlas como procedentes, directa o indirectamente, del mensaje global del Evangelio. ¿Cuál serían, entonces, estas “no” preguntas por parte de Dios? Por lo que oigo comentar a veces en alguna tertulia o leo en algún que otro escrito o documento, tengo la impresión de que dichas “no preguntas” estarían relacionadas con toda una serie de realidades más cercanas a las normas, las costumbres y las leyes establecidas que a las opciones y las conciencias de las personas. Aduciendo, en algunos casos, que ir en su contra supondría ponerse de espaldas incluso de la propia ley natural.

A nadie le va a preguntar o le preguntaría Dios si fue hombre o mujer y, menos aún, que orientación sexual tenía. ¡Solo faltaba!, ya que, por lo que dicen, piensan y manifiestan ciertas instituciones y personas, la conclusión que sacaría sería la siguiente: o que se equivocó con “algunos”, o que les jugó una mala pasada.

Tampoco le va a preguntar o preguntaría si creyó o no en Él, después de tantas maneras y tan diversas como unos y otros han pretendido presentarle a lo largo de la historia, imponiendo la masculinidad por encima de todas ellas.

Tampoco sí perteneció o no a alguna religión, después de ver que muchas de las guerras que han provocado tanta destrucción, tanto dolor y tanta muerte han sido declaradas en su nombre y en defensa de la religión.

Tampoco si frecuentó el templo, la mezquita, la sinagoga, la pagoda o cualquier otro lugar de culto, como lugares privilegiados para encontrarle a Él o descubrir su presencia; mientras, a lo mejor, se dedicaba a destruir el universo y el cosmos, la gran obra “salida de sus manos”.

Por supuesto que no le preguntará cómo y con quién vivió su amor y si lo celebró religiosamente o, cuando menos, lo formalizó de manera civil. No por ninguna razón especial, sino porque entiende que el fondo de su conciencia es el lugar más apropiado para rendir el mejor de los cultos y donde ratificar el más fidedigno de los documentos.

¿Qué preguntas le hará, entonces? Ninguna; sencillamente se abalanzará sobre él para darle un abrazo inmenso.

Juan Zapatero Ballesteros

Fuente Fe Adulta

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“Errores y malas prácticas eclesiásticas que hay que “podar”, por Antoni Ferret

Viernes, 28 de enero de 2022

lg-b-blogjpgHe sabido que Juan Masiá Clavel SJ, en una conferencia de unos cursos de la Universidad Menéndez Pelayo de Santander, dijo que la fe, como un árbol, como todo organismo viviente, se tiene que regar, alimentar, darle más vida (yo diría que con la defensa de la justicia, la práctica del bien, la plegaria, la eucaristía y el conocimiento y la recta comprensión de la Escritura), pero también, dice, se tiene que “podar”, irla liberando de cosas viejas que, con el tiempo, se han ido añadiendo, incrustando, y que la envejecen y la deforman, que le son, cada vez más, un peso muerto, que debilita su vida.

Tales como errores y malas prácticas.

¿Cuáles creemos que podrían ser, los errores que se han ido arrastrando, a lo largo de más de 2.000 años, en la expresión más tradicional de la fe cristiana, y en la Iglesia?

Yo diría que son, principalmente, estos:

* Concepción y enseñanza del infierno y de la posibilidad de un castigo tan horrible e imposible por parte del Creador.

* Enseñanza de una supervivencia del alma, después de la muerte del cuerpo.

* Enseñanza de la necesidad de la muerte de Jesús en cruz para obtener el perdón de los pecados de la humanidad.

* Enseñanza del supuesto pecado de las relaciones corporales y sexuales fuera del matrimonio (salvo que sean adulterio).

* Enseñanza de la concepción milagrosa de Jesús y de la virginidad de María.

* Enseñanza del nacimiento de Jesús en Belén, con ángeles, pastores y reyes…

* Enseñanza del supuesto “pecado original”, y de la supuesta naturaleza inmaculada (con carácter personal especial) de María.

* Enseñanza de la supuesta estancia de Israel en Egipto, y de la supuesta salida triunfal, con destacada intervención divina.

* Enseñanza del magisterio del supuesto Moisés, en lugar del del rey Josías y sus consejeros (630-620 aC, probablemente).

* Enseñanza de la existencia de ángeles y demonios.

* Enseñanza de la Santísima trinidad como tres “personas”, constituyendo un solo ser o Dios. En vez de decir tres “personalidades” de un solo ser.

* Enseñanza de una supuesta infalibilidad de la dirección de la Iglesia, en determinadas circunstancias.

Toda una bella docena, no necesariamente exhaustiva, de afirmaciones que distorsionan un mensaje que, así, ni puede ser creído, ni es ejemplar.

¿Y de malas prácticas?

No me referiré a las que, a pesar de ser horribles, fueron en un pasado ya lejano, tales como:

Feudalismo, antisemitismo, cruzadas, Inquisición…

Pero las hay todavía de graves:

* Rechazo injusto y mal explicado del sacerdocio de las mujeres.

* Exceso de bienes materiales, muy por encima de las necesidades. Y como muestra actual y de nuestro país, tenemos la apropiación de muchos edificios (más allá de los necesarios), cementerios, terrenos…. mediante las llamadas “inmatriculaciones”.

* Abusos sexuales, sobre todo con niños y jóvenes.

* Manipulación en la programación de los textos bíblicos a leer en las misas, excluyendo los sociales.

* Marcaje de una línea neta de separación entre dirigentes y “dirigidos”.

* Enseñanza de aspectos de la Escritura de manera todavía propia de tiempos llenos de ignorancia.

* Creerse con autoridad para decidir y prohibir actitudes de las personas en relación al propio cuerpo, la libertad de compartirlo (excepto que sea adulterio, incesto o forzar la voluntad de alguien) y la manera de tener relaciones sexuales por parte de un matrimonio. Todo cuanto han hecho y dicho las autoridades eclesiásticas en este aspecto, ha sido impostura.

Todo eso hay que podarlo.

Antoni Ferret

Fuente Fe Adulta

***

Nota de Cristianos Gays:

Si añadimos la LGRTBIfobia eclesial por una mala lectura de las Escrituras, sobre todo del relato de Sodoma y Gomorra y algunas menciones de Pablo, en vez de otras como Isaías, “miel sobre hojuelas”

 

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, Iglesia Católica , ,

Yo me atengo a lo dicho

Sábado, 22 de enero de 2022

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Yo me atengo a lo dicho:
la justicia,
a pesar de la ley y la costumbre,
a pesar del dinero y la limosna.
La humildad,
para ser yo verdadero.
La libertad,
para ser hombre.
Y la pobreza, para ser libre.
La fe cristiana, para andar de noche,
y, sobre todo, para andar de día.
Y en todo, hermanos,
yo me atengo a lo dicho:
¡la esperanza!

*

Pedro Casaldáliga,

Poeta, profeta y obispo de los pobres sin tierra de Brasil

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Marion Muller-Colard: la fe como pasión de la humanidad

Miércoles, 19 de enero de 2022

EECC1E05-045C-49CE-A179-FDC04BE26832-768x432La auténtica fe brota de una existencia radicalmente marcada por la lamentación y la aflicción

 No hay historia sin la entrada en escena de una dificultad imprevista, de una contrariedad que nos desvía del camino previsible. No hay historia con la seguridad de quien sólo sigue los caminos ya transitados

Hay quien prefiere los tranquilizantes para abrazar el reposo y la programación. Eso supone ignorar que el evangelio es el libro de la intranquilidad, que la fe se inaugura con la incertidumbre y la fragilidad que permiten la irrupción del Inédito

¿Qué entendemos de la realidad si eliminamos la presencia de la intranquilidad? ¿Queda algo de la espiritualidad cuando se anula la queja? Algunos han querido hacer de la religión un hogar confortable en el que ya no hay espacio para la tensión salvífica

Hay quien cree encontrar seguridad pactando con la realidad, pero la vida no admite concesiones. Buscamos prevenirnos del riesgo inspirándonos en una simplificación irreal de la vida. Pensamos ilusoriamente que el control, el discurso, el protocolo y la fuerza detendrán la angustia existencial, pero todas estas estrategias nos vuelven rígidos y, por tanto, más fácilmente quebradizos. La única oportunidad de la que disponemos es la ductilidad que proviene, paradójicamente, de la intranquilidad.

No hay historia sin la entrada en escena de una dificultad imprevista, de una contrariedad que nos desvía del camino previsible. No hay historia con la seguridad de quien sólo sigue los caminos ya transitados. Sin embargo, hay quien prefiere los tranquilizantes, se abraza al reposo y se aferra a la programación. Eso supone ignorar que el evangelio es el libro de la intranquilidad, que la fe se inaugura con la incertidumbre y la fragilidad que permiten la irrupción de lo Inédito.

No estamos en tierra de certezas sino en el ámbito de la confianza en los maestros que han pasado por la lección que transmiten. Por eso algunos reconocen a Jesús como un maestro válido, porque justo a continuación de la palabra de elección experimenta la tentación de la suficiencia y el poder. Y es que Jesús no promete la evitación del riesgo sino una inmersión incondicional en la complejidad de la vida sin tratar de sustraernos. La religión es receta, pero la fe auténtica frustra el deseo religioso. La fe de Jesús y de Abraham les lleva a no tener dónde reponer la cabeza, los preserva del inmovilismo, los aboca a un nomadismo que posibilita encuentros renovadores. Quien quiera salvar su vida, la perderá. Quien caiga en la seducción de los atajos perderá la experiencia de la profundidad humana.

De la impotencia a la fe: otro Dios

No nos educan para la impotencia. No aprendemos a aceptar la debilidad, la soledad, la pérdida de capacidades… y por eso nos quejamos. Pero existen situaciones en la vida que nos hacen pasar de las quejas a la Queja que resiste todo consuelo. Quien da este paso se acerca a Job: no es la pérdida lo que le lleva a la Queja; no es sufrimiento lo que le conduce a la Protesta. Es más bien la decepción de haber creído que Dios le protegía y ahora se siente defraudado.

Es la Queja frente a lo que no consideramos justo porque pensamos que la realidad se rige por una lógica. Confiábamos porque creíamos estar protegidos. Es el peso de la lógica retributiva: Dios vuelve bien por bien y mal por mal. Somos religiosos porque hemos firmado un contrato con Dios: felicidad a cambio de piedad. Hasta que la vida nos pone a prueba y fracasa la idea de un dios funcional. Job perdió más que familia y propiedades; perdió la seguridad de la protección que provenía de Dios. Y su fe retributiva no le había enseñado a sobrevivir a la Amenaza.

Job vivía de la contabilidad de una vida piadosa hasta que la Amenaza le agrede y aflora la Queja. Pero esta vivencia le hace consciente de la existencia de Otro Dios, Incondicional, que le salva de la relación contractual. Entre un Dios juez y un Dios perverso aparece un Dios imprevisible. El sufrimiento ha llevado a Job a encontrar el Inconmensurable. Ha pasado de un sistema de creencias a una relación personal, de la religiosidad a la fe, de un Dios funcional a un Dios vivo que se nos escapa porque nos supera. Ha accedido a la Gracia.

Vivir la fe con pasión

El sufrimiento se convierte en una provocación porque perturba la aparente quietud de la piedad y habla con elocuencia. Por eso la historia de la pasión humana (y de la compasión) es inmune al optimismo de la idea de justicia. Nada de sordera, de mitos consoladores y explicaciones ahistóricas, sino búsqueda permanente e infatigable de la dimensión espiritual como acceso a la Gracia. La Queja se convierte en interpelación y Gracia lleva a la esperanza. El aspecto intranquilizante de la Amenaza y de la Queja estimula la dimensión profética de la denuncia y del testimonio, quizás el único discurso capaz de romper nuestro caparazón defensivo. El Dios que se acomoda al deseo humano tiene mucho ídolo engañoso. La auténtica fe brota de una existencia radicalmente marcada por la lamentación y la aflicción. Es una fe que clama porque cree que, en cuanto a Dios, todavía no se ha dicho la última palabra. Es la esperanza en tensión porque sabe que quiere creer en Dios y no en la propia fe en Dios.

De Marion Muller-Colard (Marsella, 1978) la editorial Fragmenta ha traducido dos ensayos espléndidos: La intranquilidad (Premio de Espiritualidad Panorama-La Procure) y El otro Dios. El lamento, la amenaza y la gracia (Premio Spiritualidades de Aujourd’hui, Premio Écritures & Spiritualités, Premio Abat Marcet). Muller-Colard atestigua que la fe transita por un paisaje de oraciones, muy lejos del confismo de los triunfadores. Ni la indiferencia arrogante ni la relativización engañosa del sufrimiento aceptan creer en un Dios que está continuamente adviniendo y reclama ser recibido. Por eso sólo accede al otro Dios quien se niega a ser un espectador pasivo, un adorador del fatalismo o un gestor de estrategias a medio plazo.

No se recibe a Gràcia sin haber pasado por la crisis que nos convierte. ¿Qué entendemos de la realidad si eliminamos la presencia de la intranquilidad? ¿Queda algo de la espiritualidad cuando se anula la queja? Algunos han querido hacer de la religión un hogar confortable en el que ya no hay espacio para la tensión salvífica. Han atrofiado la sensibilidad espiritual olvidando que el encuentro con Dios pasa por el sufrimiento y las lágrimas secas. Marion Muller-Colard enseña que la intranquilidad del sufrimiento contiene una revelación porque forma parte de la sacralidad de la vida. Sólo quienes son sensibles descubren la presencia divina (“¿Cuándo te vimos desnudo, o enfermo, o encarcelado, o con hambre y sed…?”). Donde prospera este proceso arraiga un elemento esencial de la experiencia espiritual: la fe es la confianza, pese a la precariedad, en un Dios garante de la vida.

Fuente Religión Digital

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2022, bajo el signo de la confianza

Sábado, 1 de enero de 2022

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Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.

No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco.

¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;

si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.

Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.

* * *

Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hasta el fondo de mi alma,
no desconocías mis huesos.

Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra,
tus ojos veían mis acciones,
se escribían todas en tu libro;
calculados estaban mis días
antes que llegase el primero.

¡Qué incomparables encuentro tus designios,
Dios mío, qué inmenso es su conjunto!
Si me pongo a contarlos, son más que arena;
si los doy por terminados, aún me quedas tú.

Señor, sondéame y conoce mi corazón,
ponme a prueba y conoce mis sentimientos,
mira si mi camino se desvía,
y guíame por el camino eterno.

*

Salmo 139 (138)

***

 

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Crecer en la fe.

Sábado, 2 de octubre de 2021

portada_la-vecina-de-jesus_tono-casado_202011031023He leído el libroLa vecina de Jesús de Toño Casado y se lo he dejado a muchas personas. Se lee con mucho gusto y se asimila mejor que los grandes tochos de teología.

Por mil caminos necesitamos salir a la sociedad y anunciar el evangelio con osadía, creatividad, originalidad. Repitiendo siempre lo mismo, aburrimos a los oyentes. Ya lo dice el papa Francisco.

Me dicen muchas personas que se aburren porque repetimos siempre las mismas ideas y las mismas palabras en la Eucaristía. Ciertamente no voy a inventar yo “mi eucaristía” pero sí que puedo cambiar expresiones, formas… que la hagan más inteligible y cercana. Hace dos años que descubrí a Ariel Álvarez Valdés y estoy inmensamente feliz porque me va ayudando a descubrir y entender la Palabra.

Y tengo inteligencia para saber leerlo y entenderlo con sentido común y con la ayuda de mis creencias. Tenemos la suerte de disponer de muchos YouTube. Y disfruto enormemente escuchando por ejemplo a Melloni.

Me van suponiendo una renovación y una profundidad en mi vida y en mi fe. Pienso que no está reñida la creatividad y la renovación con el meollo del contenido. Pero son formas nuevas de ver la presencia de Dios en la vida y su Mensaje. ¡Qué rico si lo hacemos en comunidad! Nos compartimos nuestras experiencias, visiones, interpretaciones. Y si es preciso, rectificamos o avanzamos.

La oveja se escapa del rebaño y sale un momento a los alrededores y ahí se encuentra la riqueza de unos pastos, a los que no se había acercado nunca. Luego comparte con las demás ovejas esos pastos.

Me ha hecho mucho bien toda la lectura y el estudio de Fray Marcos, Arregui, Aizpurúa, Torres Queiruga y demás autores. Me ayuda a descubrir y vivir una fe viva. Es cierto que, en alguna ocasión, he quedado herido e interrogado. Pero ahí está la riqueza de la renovación y del cambio, de la comunidad y sobre todo, si llego a los peñascos, tranquilo, que el Buen Pastor, Jesús con su evangelio, me ayuda a volver a su rebaño. Pero con la experiencia de ser oveja libre. Volviendo, si es preciso a releer el evangelio,

Cuando era niño, leía y pensaba como niño. Ahora intento crecer y vivir una fe adulta. Con todos los elementos, puedo ir creciendo en una adultez, en una vivencia de fe renovada.

Gerardo Villar

Fuente Fe Adulta

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La Cruz Gloriosa

Martes, 14 de septiembre de 2021

 Celebrar la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz significa tomar conciencia en nuestra vida del amor de Dios Padre, que no ha dudado en enviarnos a Cristo Jesús: el Hijo que, despojado de su esplendor divino y hecho semejante a nosotros los hombres, dio su vida en la cruz por cada ser humano, creyente o incrédulo (cf. Flp 2,6-11). La cruz se vuelve el espejo en el que, reflejando nuestra imagen, podemos volver a encontrar el verdadero significado de la vida, las puertas de la esperanza, el lugar de la comunión renovada con Dios.

 


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Estaríamos enajenados hasta el punto de permitirnos el lujo de buscar a Dios, en las horas cómodas del ocio, en templos lujosos, en liturgias pomposas y a menudo vacías, y de no verle, oírle y servirle allí dónde está, y nos espera, y exige nuestra presencia: en la humanidad, en el pobre, en el oprimido, en la víctima de la injusticia de la que somos, muy a menudo,  cómplices?

 

*

Don Helder Camara,
Un pensamiento para cada día”,
Médiaspaul, 2010

 

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Jesus in Love

***

Orar, es penetrar despacio, tranquilamente,
En el silencio de Dios,
Dejar a Dios darse y darme su silencio,
Para que pueda dejar mi corazón
latir al unísono del suyo,
dejar mi respiración entrar
En la respiración de Dios,
Dejarme penetrar por Su presencia,
Darme cuenta cada vez más
de que Dios está dentro de mí,
No, evidentemente, para evitar a mis hermanos
Sino para llevarles más,
Porque es verdaderamente imposible acercarse al crucificado
Sin acercarse a los crucificados del mundo entero.

*

Jean Vannier

***

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Jesús conquista a los hombres por la cruz, que se convierte en el centro de atracción, de salvación para toda la humanidad.

Quien no se rinde a Cristo crucificado y no cree en él no puede obtener la salvación. El hombre es redimido en el signo bendito de la cruz de Cristo: en ese signo es bautizado, confirmado, absuelto.

El primer signo que la Iglesia traza sobre el recién nacido y el último con el que conforta y bendice al moribundo es siempre el santo signo de la cruz. No se trata de un gesto simbólico, sino de una gran realidad.

La vida cristiana nace de la cruz de su Señor, el cristiano es engendrado por el Crucificado, y sólo adhiriéndose a la cruz de su Señor, confiando en los méritos de su pasión, puede salvarse.

Ahora bien, la fe en Cristo crucificado debe hacernos dar otro paso. El cristiano, redimido por la cruz, debe convencerse de que su misma vida debe estar marcada – y no sólo de una manera simbólica- por la cruz del Señor, o sea, que debe llevar su impronta viva. Si Jesús ha llevado la cruz y en ella se inmoló, quien quiera ser discípulo suyo no puede elegir otro camino: es el único que conduce a la salvación porque es el único que nos configura con Cristo muerto y resucitado.

La consideración de la cruz nunca debe ser separada de la consideración de la resurrección, que es su consecuencia y su epílogo supremo. El cristiano no ha sido redimido por un muerto, sino por un Resucitado de la muerte en la cruz; por eso, el hecho de que Jesús llevara la cruz debe ser confortado siempre con el pensamiento del Cristo crucificado y por el del Cristo resucitado .

*

G. di S. M. Maddalena,
Infinita divina, Roma 1980, pp. 342ss

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Juan Bosco Monroy Campero: La fe de las mujeres transgresoras.

Lunes, 13 de septiembre de 2021

mujeres-1080x627“Oye, ¿y las mujeres?… ¡Ahí están y tienen mucho que decir!”  

Es necesario recuperar la situación de las mujeres en el contexto de Jesús; la presencia de las mujeres en el movimiento de Jesús y la actitud de Jesús hacia ellas

Los textos, como nos los han contado, han estado sometidos a producciones y lecturas masculinas y patriarcales. Un paso enorme consiste en comenzar a hacerse la pregunta: “Oye, ¿y las mujeres?”

Seis sesiones diseñadas para encuentros o reuniones de comunidades, en la dinámica de la lectura pastoral de la biblia, con una metodología popular

“La fe, la hemos recibido, ha sido un regalo que nos ha llegado en muchos casos de las manos de nuestras madres, de nuestras abuelas. Ellas han sido, la memoria viva de Jesucristo en el seno de nuestros hogares” (Carta del santo padre Francisco al cardenal Marc Ouellet, presidente de la pontificia comisión para américa latina).

El texto de esta carta de Francisco, presentándonos a las mujeres, las madres y las abuelas, como transmisoras de la fe y memoria de Jesús, nos invitan a descubrir esta realidad también en los textos bíblicos y especialmente en los relatos evangélicos.

Para esto es necesario recuperar la situación de las mujeres en el contexto de Jesús; la presencia de las mujeres en el movimiento de Jesús y la actitud de Jesús hacia ellas. Ahora, que esto ya está siendo más estudiado, nuestra tarea es terminar de descubrir y construir los significados de esto y sus consecuencias para la vida de tantas mujeres (especialmente) y de tantos varones (también afectados).

Los textos, como nos los han contado, han estado sometidos a producciones y lecturas masculinas y patriarcales. Un paso enorme consiste en comenzar a hacerse la pregunta: “Oye, ¿y las mujeres?”, para comenzar a descubrirlas y encontrarlas presentes donde siempre fueron invisibilizadas y silenciadas. ¡Ahí están y tienen mucho que decir!

Situación de las mujeres

La situación de las mujeres, la descubrimos como una situación de exclusión y opresión sacralizadas.

La pertenencia al pueblo de Israel se determina por la circuncisión; este es el rito de iniciación e incorporación a este pueblo (como el bautismo lo es para el nuevo pueblo de Dios). Sólo los circuncidados pertenecen al pueblo de Dios. ¿Qué pasa con las mujeres? ¡Quedaron fuera! No forman parte del pueblo de Dios… No tienen un pene y no pueden ser circuncidadas… (Algo ha dicho Freud de la ambición del pene en la mujer en nuestras sociedades patriarcales).

Su pertenencia al pueblo se define, entonces, en función del varón al que pertenecen: hija de…, esposa de…, madre de… (todavía hay grupos donde a partir del matrimonio la mujer cambia su apellido y se pone “de” …) sin olvidar que el “de” indica propiedad. La mujer, en sí y por sí misma, no es ni vale; todo su valor y su identidad le viene del varón del que es propiedad. Hay que recordar lo que dice tan feamente el 9° mandamiento en la primera versión del decálogo.

Las consecuencias de esto son muchas y de muchos órdenes: la mujer no puede poseer tierras (es el problema de las viudas sin hijos; de ahí viene la ley del levirato) la mujer no dispone de nada de los bienes de la familia; son del varón; la descendencia es masculina, no femenina (son hijos del zebedeo, no de la zebedea); no participa de la vida pública; incluso el tema del divorcio que se maneja de una manera terriblemente masculina, el texto de Mateo nos lo han leído pésimo, Jesús no va contra el divorcio sino contra la desigualdad dentro del modelo familiar vigente; la mujer no puede tener y tomar iniciativa en ningún campo; su único ámbito es la cocina y la lavandería… y atender al marido, claro…

Cuántos de nuestros roles de género están todavía marcados por esta construcción patriarcal… Por eso les da tanta cólera y reaccionan tan rabiosamente cuando queremos trabajar la perspectiva de género desde la educación para combatir y cambiar esta construcción social que genera tanta desigualdad y sometimiento.

Además, el contacto con la sangre es causa de impureza (por supuesto que no cuando es el sacerdote quien queda bañado en sangre en los sacrificios); la mujer queda impura cada mes por la menstruación. En muchos de nuestros pueblos todavía se habla de la menstruación como “se enfermó”, “está sucia” … y se limitan muchas actividades de la mujer en esos días.

Nunca va a tener un pene para ser circuncidada y hasta los 50 años no va a dejar de menstruar… No importa si es buena o mala, ¡es mujer! La exclusión y la opresión están en su carne para siempre… Por ser mujer…

Una mujer, en los días de su menstruación, impura, se sienta en una silla… ¡la contamina!, la vuelve impura; si un varón se sienta en esa silla, se contamina, se vuelve impuro ¡por culpa de la mujer impura que se atrevió a sentarse ahí! La consecuencia es lógica: ¡Que no se siente! ¡Que se quede parada allá atrás! ¡Mejor afuera! La exclusión religiosa (¡impura!) se vuelve exclusión social (¡allá afuera!).

Esto repercute hasta económicamente en las condiciones de vida, ya que el pecado se paga con sacrificio. Menstruaste = impura = paga; ¿y el próximo mes? ¡Paga!, ¿Y el próximo mes? ¡Paga! y así hasta los 50… Dar a luz es impureza (para la mujer, claro) por el contacto de sangre. ¡Hasta dar vida es pecado!

Esto sucede también con los y las otras excluidos: hay razas puras e impuras, clases sociales puras e impuras, profesiones puras e impuras, lugares puros e impuros, etc. Por eso es fundamental para la comunidad cristiana la experiencia de Pedro en la casa de Cornelio: ¿Quién eres tú para calificar como impuro a nadie? Y, sobre todo, porque Dios no lo ha calificado así. Cuando comenzamos a calificar como puro e impuro es terrible; es lo grave de ciertos grupos.

Jesús no se maneja por puro e impuro sino por justo e injusto; misericordia, ternura, vida posible o vida amenazada…

Lo peor es que esto se hace en nombre de Dios; en nombre de una supuesta “ley de Dios”. En tiempo de Jesús los fariseos y sacerdotes decían que había 673 mandamientos; todo es pecado… Al multiplicar la ley, multiplicamos el pecado y al multiplicar el pecado, multiplicamos el sacrificio. Para Jesús no hay más que 1 mandamiento, y no es amar a Dios sino querernos unos a otros.

Jesús y el modelo patriarcal

La gran “novedad” o “recuperación” que presenta Jesús y que influye definitivamente en su relación con las mujeres, es su experiencia de Dios “Abba”: papi, papito de todos y todas. Para su tiempo es una novedad muy grande y conflictiva; rompe los esquemas vigentes en la sociedad y en la religión. Hay que recordar que la muerte de Jesús tiene causas históricas: Jesús muere condenado a muerte como hereje y como subversivo. Su praxis; lo que hacía y decía fue considerado herético y subversivo por los poderes político y religioso de su tiempo.

Jesús no cree en el dios de la ley (nos da un solo mandamiento: querernos), no cree en el dios de la pureza (se mezcla con la peor gente y es considerado el amigo de los borrachos y las putas), no cree en el dios del templo (sólo fue dos veces y salió peleado las dos veces), no cree en el dios del sacrificio (le importa la misericordia y la justicia); no cree o deja de creer en el dios en el que seguramente fue educado por la sociedad de su tiempo. Teniendo en cuenta lo que dice Lucas: “el niño crecía en sabiduría y entendimiento” (Lc 2,51), Jesús fue viviendo un proceso de ruptura con la fe y el modelo religioso que recibió y vivió en su sociedad.

Sin embargo, y aunque Jesús lleva esta experiencia a una radicalidad total; en realidad es una “recuperación” y no una “novedad”.

En la perspectiva presentada por Lucas, “un día en que todo el pueblo se bautizaba, Jesús también” (LC 3,21).

¡Jesús aparece no como el que inicia sino como el que sigue! Jesús se incorpora, asume, algo que ya está haciendo el pueblo. La iniciativa profética vino de Juan y el pueblo encontró en su propuesta una respuesta a sus propias expectativas, esperanzas y experiencias. Cuando Jesús ve lo que está proponiendo Juan y lo que está haciendo el pueblo dice: ¡Yo también! Descubre que la presencia y la acción histórica de Dios en medio de su pueblo está ahí.

De hecho, la acción histórica de Dios con su pueblo no comenzó con Jesús. Dios siempre ha estado y actuado con su pueblo; ahora hay una nueva presencia y una nueva acción como respuesta a este nuevo momento histórico, a través de Juan y el pueblo; Jesús la descubre, la experimenta y la asume; se incorpora a ella.

La primera experiencia de este Dios para el pueblo de Israel se dio con el éxodo: frente al sistema de opresión de Egipto y de Canaán, el pueblo vive la experiencia del Dios que ve la humillación del pueblo, conoce sus sufrimientos en la opresión, escucha sus clamores cuando son maltratados por los capataces y, por eso, baja y actúa para liberar de esa opresión. Moisés es enviado a sacar del dominio del faraón y a llevar al pueblo a una tierra sin el dominio del régimen faraónico y con condiciones reales que hagan la vida posible para todos y todas (“otro mundo es posible”). Y no hay que olvidar el papel definitorio que jugaron las mujeres en esto (las mujeres que esconden a Moisés; la hija del faraón; las parteras; Miriam, la hermana de Moisés).

De esta experiencia del Dios único de todos y todas surge un nuevo modelo de sociedad, lo que llamamos la confederación de tribus o el tiempo de los jueces. En esta sociedad más igualitaria y libre, las mujeres tenían otro estatus y otra presencia; juegan un papel importantísimo en la construcción de este nuevo modelo social. Débora y Jael son personajes principales en el libro de los jueces y si Abrahám es llamado padre del pueblo, Débora es llamada madre del pueblo. 200 años de un modelo social diferente.

El problema fuerte viene con la instauración de la monarquía. Es la instauración del modelo patriarcal, piramidal y excluyente que necesita legitimarse también religiosamente. ¡La monarquía no es querida por Dios, se instaura en oposición a Dios!; queda muy claro en el texto de Samuel (1 Samuel 8). La monarquía no es progreso; es retroceso. Es volver a Egipto, al modelo piramidal del que Dios nos invitó a salir. Con el Dios del éxodo no es posible volver a instaurar la pirámide; por eso la monarquía necesita promover otro dios y otro modelo religioso. Con la monarquía aparecen el templo y el sacerdocio; la ley y el sacrificio. ¡El templo no es querido por Dios!, es iniciativa de David y Salomón para legitimar su modelo monárquico (2 Samuel 7). De hecho, recibe la oposición del profeta Natán.

Procesos parecidos se encuentran también en otras experiencias religiosas (el cambio de Quetzalcóatl, un dios genial, por Huitzilopochtli, un dios sanguinario que exige sacrificios humanos). Históricamente es el paso de sociedades matriarcales a patriarcales.

La monarquía se impuso (generalmente los poderosos logran salirse con la suya), pero la resistencia permaneció y se mantuvo siempre a través de los campesinos y las mujeres. Por eso surge la profecía; los y las profetas fueron siempre los grandes enemigos del palacio y del templo (Raúl Vera, Samuel Ruíz, Méndez Arceo, Rigoberta Menchu, Máxima Acuña).

El profeta Isaías estuvo casado con una profetisa; la reforma de la monarquía que intentó Josías, el único rey del que habla bien la biblia, fue inspirada y animada por la profetisa Hulda… ¿Por qué nunca nos hablan de ellas? La profecía, más tarde la apocalíptica y los sapienciales, la resistencia a los modelos de dominación, tuvieron como protagonistas a mujeres. El II y III Isaías (cap. 42 en adelante) es muy probablemente un texto producido por mujeres y son textos en los que se habla muy frecuente de un Dios con características femeninas y donde por primera vez se le da a Dios el título de “Papá”. El Qoelet o Eclesiastés, “cómo vivir en tiempos de porquería”, Ruth, Judith, Ester, cantar, textos femeninos que muestran la resistencia frente a los modelos de dominación.

De esta tradición bebió Jesús. En los textos del nuevo testamento hay muchísimas referencias y citas de estos textos. Esta es la tradición viva que encontró en muchas mujeres y probablemente en María. El canto del magníficat es el canto más revolucionario que puede haber (¡cómo lo hemos domesticado!) y aunque Lucas lo pone en boca de María, ya aparece como el cántico de Ana en el antiguo testamento. Es el cántico de las mujeres que creen en este otro Dios y en su nombre exigen y realizan la transformación de la sociedad.

Jesús no se casó; probablemente como rechazo al modelo familiar patriarcal; no como rechazo a la mujer ni a la sexualidad. Jesús no se casó, pero tuvo muchas amigas cariñosas y su movimiento está compuesto por muchas mujeres que rompen el esquema.

La actitud de las mujeres

Es importante y atractivo pensar en la actitud de Jesús hacia las mujeres. Si, como decimos, Jesús es el revelador de Dios, entonces, su actitud hacia ellas es fundamental porque muestra, revela, la actitud de Dios.

Sin embargo, nos parece que hay un paso previo que es fundamental, sin el que no entendemos plenamente la actitud de Jesús y su significado, y al que se le ha puesto poca atención: la actitud de las mujeres.
Si no, corremos el riesgo de volver a silenciarlas e invisibilizarlas, aunque sea para ver y oír a Jesús.
Hay algunas especialmente impactantes;

María en la boda de Caná, atenta a las necesidades de la gente (Jn 2, 1-11). Impulsa a Jesús a iniciar su acción.

La mujer con hemorragia y la niña (Mc 5,21-34). Se atreve a tocar y enseña a Jesús a tocar.

La mujer de Siquem dialoga con Jesús sobre Dios y la vida (Jn 4,1-42). Se vuelve evangelizadora de Samaria.

– Una “pagana” nos enseñan a creer (Mt 15,21-28). Enseña a Jesús que todos y todas tenemos derechos; hasta los perritos.

Marta habla con Jesús sobre Lázaro (Jn 11,21-27). Hace la profesión de fe en Jesús.

María, la irresponsable (Lucas 10:38-42).

María unge a Jesús (Jn 12,1-3). Reconoce la presencia de Dios en el perseguido por subversivo y hereje.

La viuda exigente (Lc 18:1-8). Exige justicia frente a los derechos negados.

Magdalena, primera testigo del Resucitado (Jn 20,11-18). La apóstol de los apóstoles.

En algunas ocasiones, Jesús reconoce la fe de esas mujeres y como esa fe es la que las ha movido para acudir a él y conseguir la respuesta a sus necesidades. Jesús, al reconocer esa fe, ofrece consuelo, paz, ternura, a las mujeres además de la solución a las necesidades expresadas. “Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado” (Mt 9,22); “Hija, tu fe te ha salvado, vete en paz” (Lc 8,48).

Pero hay también una alabanza explícita a la fe de otras mujeres. Ese es el caso de la viuda cuya fe se convierte en generosidad y solidaridad. Esa fe convertida en solidaridad hacia otros necesitados provoca en Jesús la necesidad de reconocerla y afirmarla delante de todos. “Les aseguro que esta pobre viuda ha puesto más que cualquiera de los otros, porque todos han dado de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir” (Mc 12, 43; Lc 21,3).

La mujer sirio-fenicia, una extranjera como el centurión, va a provocar el entusiasmo y el cambio de mentalidad en Jesús: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!” (Mt 15,28). Entre Jesús y la mujer se desarrolla un diálogo duro y difícil que culmina en ese reconocimiento y en un cambio de actitudes por parte de Jesús; nunca más vuelve a decir, como lo hace con ella, que él vino sólo para los judíos.

En otras ocasiones, la fe de las mujeres va incluso a provocar que Jesús tome partido por ellas y las defienda frente a los ataques que reciben por parte de algún varón. La fe amorosa de la prostituta va a despertar la ternura de Jesús frente a la actitud discriminadora del fariseo: “Por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados porque ha amado mucho” (Lc 7, 47).

Esta misma toma de postura a favor de ellas la encontramos cuando la rebeldía de María es apoyada por Jesús. Ella rompe todos los esquemas sociales y religiosos de la época y, frente a los cuestionamientos y críticas, Jesús se pone de su parte y la alaba. “María eligió la mejor parte, que no le será quitada” (Lc 10,42).

Frente a otra mujer y su manifestación de fe, Jesús incluso la propone como modelo para todos y todas nosotros. Su memoria estará siempre ligada a la memoria de Jesús. “Les aseguro que allí donde se proclame la Buena Noticia, en todo el mundo, se contará también en su memoria lo que ella hizo” (Mc 14,9).

Así pues, en los textos que narran estos encuentros, aparece claramente como Jesús reconoce y valora la fe de las mujeres a las que propone como modelo para todas y todos.

Con un agravante… ¡Todas estas mujeres son mujeres transgresoras de la fe y el orden institucional!
Queremos encontrarnos con algunas de ellas…

María, la irresponsable (Lc 10,38-42)

Una mujer atrevida (Mc 5,21-43)

Una “pagana” nos enseña a creer (Mt 15,21-43)

Una viuda exige justicia (Lc 18,1-8)

Una mujer lúcida, valiente y decidida (Jn 11,53 – 12,11)

Una mujer que vive y sufre su realidad (Jn 4,1-43)

Las mujeres que cantan y danzan (Lc 1,46-56)

Son seis sesiones diseñadas para encuentros o reuniones de comunidades, en la dinámica de la lectura pastoral de la biblia, con una metodología popular.

Para cualquier información sobre este material se puede comunicar a jboscomonroyc@gmail.com

Fuente Religión Digital

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¿Quién es el Dios en el que creo?

Sábado, 4 de septiembre de 2021

The word of GOD surrounded by question marks La reflexión de hoy es del editor de Bondings 2.0, Francis DeBernardo.

Las lecturas litúrgicas de hoy para el vigésimo primer domingo del tiempo ordinario se pueden encontrar haciendo clic aquí.

¿Quién es el dios en el que creo? ¿Quién es el Dios en el que creo?

Esa repetición no fue un error tipográfico. Para mí, esas son las dos preguntas distintas que se plantean en la primera lectura litúrgica de hoy y en la lectura del Evangelio. Creo que esas son preguntas que todas las personas de fe deben responder, y creo que los católicos LGBTQ y sus aliados, en particular, no pueden dejar de responderlas.

En la primera lectura de hoy, Josué ofrece a los israelitas una opción. Pueden adorar a los dioses de sus antepasados del otro lado del río, pueden adorar a los dioses de los amorreos, en cuya tierra viven, o pueden adorar al dios que Josué llama “Señor”, que sacó a los israelitas de la esclavitud. Josué elige al último, al igual que todos los israelitas, nos dice el texto.

En el evangelio, leemos una historia en la que las personas que han escuchado a Jesús predicar han comenzado a no creer en él. Jesús pregunta a sus apóstoles si ellos también quieren dejarlo. Pedro responde por todos ellos: “Maestro, ¿a quién iremos? Tu tienes las palabras de la vida eterna. Hemos llegado a creer y estamos convencidos de que eres el Santo de Dios “.

En la primera historia, se le pregunta a la gente qué deidades son importantes para ellos. Sin embargo, en la segunda historia, la respuesta de Pedro describe un rasgo particular de Dios que Jesús ha exhibido: él tiene palabras de vida eterna. A partir de su experiencia con Jesús, han llegado a comprender que él es un reflejo del Dios que ofrece la vida eterna y que sus enseñanzas los conducirán a esta realidad.

Para aclarar la distinción entre estas dos preguntas, permítanme formularlas de manera un poco diferente. Creo que el primero se puede renderizar: ¿qué es importante para ti? ¿Qué valora usted? ¿Qué guía sus decisiones de vida?

El segundo se puede reformular como: ¿Cómo entiendes al Dios revelado en las Escrituras? ¿Qué papel juega Dios en tu vida? ¿Cuáles son tus imágenes de Dios?

Debido a tantos mensajes negativos que las personas LGBTQ han recibido de los líderes cristianos, especialmente los católicos, creo que este grupo a menudo ha experimentado una cierta necesidad y urgencia de encontrar respuestas a esas preguntas. Es posible que muchos otros no hayan experimentado esta necesidad de la misma forma urgente.

Habiendo sido dicho que están enfermos, criminales, pecadores más allá de la redención, y haber experimentado el rechazo, y haber vivido parte de sus vidas con miedo, vergüenza, confusión y secreto, todos han dado a las personas LGBTQ una ventaja para responder a la primera pregunta: ¿Quién? es el dios en el que crees?

La experiencia de la marginación, la opresión y el armario, que casi todas las personas LGBTQ han sentido hasta cierto punto, requiere que las personas se vuelvan introspectivas en mayor medida que el público en general. Su necesidad humana de ser abierta y conocida por completo a menudo presenta opciones: ¿autenticidad o popularidad? ¿Verdad o aceptación? ¿Libertad o ventaja? Las personas LGBTQ terminan preguntándose: “¿En qué creo realmente? ¿Cuáles son los valores que quiero que rijan mi vida? “ En otras palabras, “¿Quién es el dios en el que creo?”

En el ámbito espiritual, los católicos LGBTQ, y las personas LGBTQ de otras religiones, atraviesan un proceso similar. Habiendo soportado mensajes negativos, exclusión y rechazo de figuras e instituciones religiosas, han tenido que mirar profundamente en sí mismos para preguntarse si Dios está obrando en sus vidas y cómo lo hace. Este viaje es a menudo uno de maduración, donde las personas abandonan sus imágenes más antiguas e infantiles de Dios como un Papá Noel o un juez severo que intenta castigar. Y descubren que Dios es verdaderamente todo amor y ha creado bien todas las cosas. Creo que muchos responderían a la pregunta “¿Quién es el Dios en el que creo?” muy diferente después de haber salido de lo que habrían hecho antes de salir.

En el evangelio de hoy, leemos acerca de Pedro haciendo una declaración de quién es Dios para él: el Santo que tiene palabras de vida eterna.

Pero ahora me dirijo a ustedes, queridos lectores. ¿Cómo responderías a las dos preguntas que iniciaron este post? ¿Quién es el dios en el que creo? ¿Quién es el Dios en el que creo?

Comparta sus ideas en la sección “Comentarios” de esta publicación. Siéntase libre de compartir también cómo sus respuestas a estas preguntas pueden haber cambiado a lo largo de su vida.

—Francis DeBernardo, New Ways Ministry,  22 de agosto de 2021

Fuente New Ways Ministry,

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Masticando tus palabras de vida.

Lunes, 16 de agosto de 2021

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Para creer en ti
hay que tener hambre,
pues vives en el pan tierno
que se rompe y comparte
en cualquier casa, mesa y cruce,
entre hermanos, desconocidos y caminantes.

Para creer en ti
hay que tener hambre,
pues tú eres banquete de pobres
y botín de mendigos,
que vacíos, sin campos ni graneros,
descubren que son ricos.

Para creer en ti
hay que tener hambre,
hambre de vida y justicia
que no queda satisfecha
con vanas, huecas, lights palabras,
pues aunque nos sorprendan y capten,
no nos alimentan ni satisfacen.

Para creer en ti
hay que tener hambre,
pues sin ella olvidamos fácilmente
a los dos tercios que la tienen,
entre los que tú andas perdido
porque son los que más te atraen.

Para creer en ti
hay que tener hambre,
y mantener despierto el deseo
de otro pan diferente al que nos ofrecen
en mercados, plazas y encuentros
donde todo se compra y vende.

Para creer en ti
hay que tener hambre
y, a veces, atragantarse al oírte
para descubrir la novedad
de tu presencia y mensaje
en este mundo sin ilusiones.

*

Florentino Ulibarri
Fuente: Fe Adulta

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De redes sociales, posverdad y creencias religiosas

Martes, 10 de agosto de 2021

redes-sociales-posverdad-creencias-religiosas_2363173660_15662927_660x371Del blog de Consuelo Vélez, Fe y Vida:

Más allá de reforzar una fe infantil, intimista, acrítica, irracional

“Son tiempos de aceptar la pluralidad cultural y religiosa en la que vivimos y de aprender a convivir con otros que no creen lo mismo que nosotros y no por eso están atacando a la iglesia”

“Algunos clérigos que fueron ordenados en los papados anteriores se sienten tan descolocados con las palabras y acciones del papa Francisco que no saben acompañar a sus feligreses para que comprendan que la iglesia va caminando en el tiempo y debe siempre revisarse y ajustarse si quiere ser fiel al evangelio”

“Conviene que aprendamos a utilizar las redes sociales con una lectura crítica de cualquier información buscando que tenga fundamentos sólidos y constatables, pero también que los aprovechemos para una formación cristiana a la altura de estos tiempos”

Pero preocupa lo que últimamente se llama la posverdad”, es decir, que se afirma cualquier cosa sin tener criterios para hacerlo y los lectores lo reciben con un grado de ingenuidad que siguen divulgando lo que, bajo apariencia de cierto, son verdaderas mentiras que se instalan en el consciente o inconsciente de las personas y resulta muy difícil desmontarlas.

Por ejemplo, esto ha pasado con las vacunas, donde los mensajes en redes sociales muestran que tienen más fuerza que las noticias oficiales y por eso mucha gente se resiste a vacunarse, repitiendo los argumentos que han leído en las redes, sin saber siquiera las bases reales que se tienen para aquella afirmación y sin molestarse ni un mínimo por indagarlas.

Igual sucede con la política donde se multiplican las afirmaciones falsas y las personas las repiten como si tuvieran toda la certeza de que eso es verdad, simplemente porque cualquiera lo escribió en la red y si está escrito parece que ha de tener credibilidad absoluta.

A nivel eclesial, las redes sociales han prestado un servicio muy bueno para alimentar la fe con las celebraciones litúrgicas y muchos otros mensajes y espacios de reflexión que se han propiciado pero, no han faltado quienes pudiendo tener tanta y tan buena influencia con sus seguidores (por ejemplo, algunos clérigos), han convertido sus publicaciones en “defensa de la fe” contra este mundo “ateo” que nos impide ir al templo o que no cree suficientemente en Dios y por eso acude a las vacunas o simplemente queriendo hablar de temas eclesiales reflejan su falta de formación o de actualización teológica lo cual conlleva a que sus seguidores, no puedan ir mucho más allá de reforzar una fe infantil, intimista, acrítica, irracional y tantos otros apelativos que hacen que el testimonio de vida cristiana sea cada vez anacrónico para los tiempos actuales.

No son tiempos de demonizar lo distinto o de creer que todo es ataque a la iglesia. Son tiempos de aceptar la pluralidad cultural y religiosa en la que vivimos y de aprender a convivir con otros que no creen lo mismo que nosotros y no por eso están atacando a la iglesia. La critican sí, por su falta de testimonio o por los escándalos de sus clérigos o por su postura ante algunas situaciones sociales, pero esto es muy distinto a creer que la atacan y promover una postura de defensa en lugar de contribuir a abrir la mente y el corazón para entender el mundo actual y ofrecer una fe que sabe caminar con otros y que no quiere imponer ni reivindicar todo para sí. Eso fue lo que hizo Vaticano II, en la Constitución Gaudium et Spes al invitar a leer los signos de los tiempos y responder a ellos. Ya sería bueno asumir este Concilio cuando han pasado más de cincuenta años de aquel acontecimiento.

A veces también algunos clérigos que fueron ordenados en los papados anteriores se sienten tan descolocados con las palabras y acciones del papa Francisco que no saben acompañar a sus feligreses para que comprendan que la iglesia va caminando en el tiempo y debe siempre revisarse y ajustarse si quiere ser fiel al evangelio. Hay momentos en la historia en que este movimiento se nota mucho más y estamos en él. No era gratuito que en las décadas pasadas se hablara de “invierno eclesial” o de “involución” y por eso este papado ve la urgencia de una reforma eclesial. Pero tal vez estos clérigos ni se enteraron del invierno que se vivía, ni entienden porque le llaman a Francisco el papa de la “primavera”. Están tan centrados en sus propias convicciones que no acompañan los signos de los tiempos -como lo dije antes- y no saben interpretar el presente. Los clérigos podrían ser los primeros en mantener la lucidez, la formación y la capacidad de acompañar al pueblo de Dios para que, asumiendo los errores, retrocesos y escándalos de la iglesia, amplíen la visión y siempre estén buscando caminos de conversión, en aras a ser una iglesia cada vez más creíble.

Las redes sociales seguirán existiendo y ahora con más fuerza, por lo tanto, conviene que nos preguntemos si estamos cuidando de no caer en la falacia de la posverdad y si hemos afrontado esta circunstancia de la mejor manera, creciendo en todo sentido, pero especialmente, en la vida de fe que a veces, pareciera, no ha sido la más relevante a la hora de acompañar tanto dolor y muerte, tanta incertidumbre y soledad que ha traído la pandemia. Conviene que aprendamos a utilizar las redes sociales con una lectura crítica de cualquier información buscando que tenga fundamentos sólidos y constatables, pero también que los aprovechemos para una formación cristiana a la altura de estos tiempos en los que es necesario derribar muros y construir puentes -como dice el papa Francisco-, actitud que solo es posible si salimos de lo conocido para abrirnos a lo nuevo, si no tenemos miedo al cambio y a un futuro eclesial distinto.

(Foto tomada de: https://www.abc.es/tecnologia/redes/abci-redes-sociales-pilar-clave-para-pymes-201812080202_noticia.html)

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María…

Sábado, 12 de junio de 2021

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En la narración evangélica relativa a María hemos de señalar una circunstancia muy importante: ella fue, a buen seguro, iluminada interiormente por un carisma de luz extraordinario, como su inocencia y su misión debían asegurarle; en el evangelio se manifiesta la limpidez cognoscitiva y la intuición profética de las cosas divinas que inundaban su privilegiada alma. Y, sin embargo, la Señora tuvo fe, la cual supone no la evidencia directa del conocimiento, sino la aceptación de la verdad a causa de la palabra reveladora de Dios. «También la Bienaventurada Virgen avanzó en la peregrinación de la fe», dice el Concilio (LG 58). Es el evangelio el que indica su meritorio camino, que nosotros recordaremos y celebraremos con el único elogio de Isabel, elogio estupendo y revelador de la psicología y de la virtud de María: «¡Dichosa tú, que has creído!» (Lc 1,45).

Y podremos encontrar la confirmación de esta virtud fundamental de la Señora en todas las páginas del evangelio donde aparece lo que ella era, lo que dijo, lo que hizo, de suerte que nos sintamos obligados a sentarnos en la escuela de su ejemplo y a encontrar en las actitudes que definen la incomparable figura de María ante el misterio de Cristo, que en ella se realiza, las formas típicas para los espíritus que quieren ser religiosos según el plan divino de nuestra salvación; son formas de escucha, de exploración, de aceptación, de sacrificio; y, a continuación, también de meditación, de espera y de interrogación, de posesión interior, de seguridad calma y soberana en el juicio y en la acción, y, por último, de plenitud de oración y de comunión, propias, ciertamente, de aquella alma única llena de gracia y envuelta por el Espíritu Santo, pero formas también de re, y por eso próximas a nosotros, no sólo admirables por nosotros, sino imitables.

*

Pablo VI,
Audiencia general del 10 de mayo de 1967,

la-virgen-de-pasolini

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Miguel Ángel Munárriz: En busca de sentido.

Jueves, 10 de junio de 2021

Vida.2-300x192Albert Einstein tenía una concepción estática del universo, es decir, consideraba que la posición relativa de sus grandes estructuras permanecía fija, lo que le llevaba a un error sistemático al aplicar las ecuaciones de la Relatividad.

Un jesuita belga, George Lemaître —físico eminente y matemático genial—, se basó en esta inconsistencia de la Relatividad para desarrollar una teoría que consideraba el universo dinámico, es decir, en permanente expansión. Resaltó en su trabajo algo crucial para el futuro de la cosmología, y es que, remontándonos hacia atrás en el tiempo, tuvo que haber un momento en que el universo fuese infinitamente pequeño, y a este universo primordial lo llamó “átomo primigenio”.

Curiosamente, el problema que encontró cuando publicó su teoría en 1927 no fue de carácter científico, sino ideológico, pues le acusaron de proponer esta teoría por su condición de jesuita cristiano; porque si el universo había tenido un principio, las tesis creacionistas propugnadas en la tradición judeo-cristiana recibían un gran impulso. Muchos científicos se opusieron por esta razón a su teoría, y como ejemplo podemos mencionar a los rusos I. Khalatnikov y E. Lifshitz que trabajaron con denuedo para descalificarla debido a su creencia marxista.

Dos años más tarde, Edwin Hubble demostró experimentalmente la expansión del universo midiendo el “corrimiento al rojo” de galaxias distantes. En 1948, el físico ucraniano Gueorgui Gamow planteó que el universo se creó a partir de una gran explosión, y la teoría de Lemaître quedó definitivamente aceptada con el nombre de “teoría estándar del big bang”. Einstein, que en un principio le había tildado de “físico abominable”, pasó a deshacerse en elogios hacia él.

La comunidad científica parece tener dos cosas muy claras; que el universo tuvo un principio, y que la ciencia no parece estar capacitada para determinar las causas que lo originaron. Esto deja abierta la puerta a la idea de un universo creado por Dios, pero aquí entra en juego la lógica metafísica para enfriar el entusiasmo de los creacionistas. Porque si el mundo no es parte integrante de Dios —se arguye—, es decir, si existe un límite entre Dios y el mundo, resulta que Dios es limitado, lo cual no concuerda con nuestra idea preconcebida de Dios.

Esta dificultad desaparece en las concepciones panteístas, en las que todo cuanto existe forma parte de Dios, pero en ellas surgen inconsistencias todavía mayores. Porque si el mundo tuvo un principio, el atributo extenso de Dios (según terminología de Spinoza) sufrió cambio, pues antes no existía y luego sí, lo que significa que Dios cambia, que no es inmutable, y seguimos en las mismas… Y es que, como decía Hume, «nos estamos ocupando de cosas que sobrepasan nuestro entendimiento».

La ciencia y la filosofía resultan interesantes de cara a satisfacer nuestra curiosidad, pero tienen el peligro de dirigir nuestra mirada hacia lo que carece de importancia para vivir. Y es que el relato científico nunca nos va a proporcionar criterios de vida, y la reflexión metafísica nos suele mover a plantear discusiones bizantinas que desvían nuestra atención de lo importante. Por ejemplo: ¿Somos parte de Dios o somos criaturas suyas animadas por su Espíritu desde lo más íntimo de nuestro ser?…

¿Qué es importante?… En buena lógica lo importante es lo que nos ayuda a vivir con sentido. Es de suponer que para un budista lo importante será superar la ignorancia en que nos sume la realidad aparente y despertar a las nobles verdades proclamadas por Buda; que para un hinduista será la búsqueda del equilibrio interior y la armonía con los demás y con la Naturaleza, y para un cristiano, la construcción del Reino; esa humanidad de Hijos queridos de Dios que solo queriéndose como hermanos podrá realizarse.

Miguel Ángel Munárriz Casajús

Fuente Fe Adulta

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Josep Lligadas: “La rigidez de la Iglesia en materia sexual siempre me pareció irracional”

Jueves, 10 de junio de 2021

Screenshot 2021-06-04 at 11-54-26 Llibre_Sexo_pareja_familia_fe_cristiana 01 pdfEl teólogo y sacerdote secularizado aborda en un libro el sexo, la pareja, la familia y la fe cristiana 

“Siempre que se habla de sexo en la Iglesia se hace con miedo y hay muchas cosas que la gente ni se atreve a decir”

“La doctrina oficial católica en materia sexual no no es bien recibida ni seguida por una importantísima parte del pueblo cristiano”

“El sexo y la familia son temas intocable, como si formaran parte de la revelación de Dios y que por tanto no se pueden plantear o ser vistos de otra manera. Esto es un drama que no sucede en ningún otro ámbito de la vida cristiana”

La vida humana está llena de maravillas. Una muy relevante es, sin duda, el sexo, la vida sexual. Con estas palabras empieza Sexo, pareja, familia, fe cristiana: UN CAMBIO IMPRESCINDIBLE (L’agulla, 2021), el libro con el que el teólogo Josep Lligadas (Viladecans, Barcelona, 1950) pone sobre la mesa una oportuna reflexión sobre uno de los temas más candentes que afronta la Iglesia católica.

Lligadas, que el domingo pasó por el Paraules de Vida de Catalunya Ràdio, no duda en afirmar que la sexualidad es un tabú dentro de la Iglesia. “Siempre que se habla de sexo se hace con miedo y hay muchas cosas que la gente ni se atreve a decir. Por esta razón yo he querido reflexionar abiertamente sobre ello; porque lo que es seguro es que la doctrina oficial de la Iglesia católica en materia de sexo no es bien recibida ni seguida por una importantísima parte del pueblo cristiano”, aseguró el teólogo ante los micrófonos de la radio pública catalana.

 

“Todo lo que hace referencia dentro de la Iglesia al sexo y la familia se ha convertido en un tema absolutamente intocable, como si esto formara parte de la revelación de Dios y que por tanto nadie se puede plantear que la cuestión pueda ser tratada o vista de esta manera. Y esto, ciertamente, es un drama que no sucede en ningún otro ámbito de la vida cristiana”, advierte Lligadas.

La clave que le llevó a plantearse escribir este libro fue el hecho de tener amigos y amigas homosexuales. “La rigidez de la Iglesia en esta materia, siempre me pareció irracional, por ello he abordado el tema con cierta frecuencia en mis colaboraciones en Foc Nou y otros medios”.

Un libro que dedica “a Alfonso Carlos Comín, que hace cincuenta años ya decía que gracias a Dios en muchos sectores de la Iglesia por fin se había abierto paso la convicción de que había que luchar radicalmente por la justicia y la igualdad, pero que en cambio no parecía que nadie se plantease la necesidad de una transformación igualmente radical en la posición de la Iglesia respecto a los temas relacionados con el sexo, y también era necesario”.

Ordenado sacerdote en 1976 por el seminario de Barcelona y doctor en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana, Lligadas ejerció el ministerio presbiteral principalmente en Mataró, como responsable de pastoral juvenil del arciprestazgo, vicario de la parroquia de Santa María y luego párroco de la de María Auxiliadora. Durante cinco décadas ha estado vinculado al Centro de Pastoral Litúrgica de Barcelona (CPL). Autor de un amplio número de materiales y publicaciones de tema litúrgico, teológico, de espiritualidad y de vida cristiana, en 1995 dejó el ejercicio del ministerio presbiteral para casarse con Mercè Solé.

Fuente Religión Digital

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De mano en mano

Viernes, 4 de junio de 2021

EPA9460. BERLIN (ALEMANIA), 10/08/2018.- El atleta español Samuel García (izq) recibe el testigo de Darwin Andres Echeverry (dcha) durante una de las series clasificatorias de los 4x400m relevos femeninos de los Campeonatos de Europa de atletismo en Berlín (Alemania) hoy, 10 de agosto de 2018. EFE/Felipe Trueba

De mano en mano,
a través de muchos años
y generaciones de cristianos,
me ha llegado la Buena Noticia,
cubierta de polvo,
como un regalo inesperado.

Ella me anima a vivir
y a unirme a esa brisa
que ha recorrido valles y cumbres,
desiertos y praderas
a través de generaciones de apóstoles
dando vida a tantos corazones.

Hoy, para celebrarlo,
lo cuento y comparto,
extiendo mis brazos,
me siento agarrado y agarro,
sumo mis manos, y salgo
para que esta brisa
llegue a donde todavía no ha llegado.

De mano en mano…
me ha llegado la Buena Noticia,
y no la retengo en mi regazo,
sino que dejo mi refugio
y voy a las plazas, rincones y caminos,
pues anhelo que llegue y meza
nuevos campos aunque no los conozca.

Hoy me siento agraciado
y hondamente agradecido
al sentirme enviado
para ser testigo
de lo que Tú nos has dicho
y nosotros hemos visto
del Dios abierto y compartido.

*

Florentino Ulibarri
Fuente Fe Adulta

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La fe humanista de Camus

Lunes, 10 de mayo de 2021

12034974916_93dc886db9_b“Hay en los hombres más cosas a admirar que a desdeñar”

“La vida y la obra de Camus nos dejan la impresión de que, a pesar de su formación cristiana en Argel, era un escéptico”

“Howard Mumma cuenta en su libro Albert Camus and the Minister que el autor de El hombre rebelde tuvo inquietudes religiosas en los últimos años de su vida”

“Camus (1913—1960) declaró en 1946 ante un público cristiano: ‘No parto del principio de que la verdad cristiana es ilusoria. Simplemente, nunca penetré en ella'”

Mumma recuerda que Camus se acercó a la iglesia cuando ya era un artista consagrado, en busca de ‘algo’. ‘Algo que no estoy seguro de poder siquiera definir’, admitió el escritor”

“Camus está muerto y es inútil preguntarse si al ser víctima de su accidente corría con el ansia de encontrar a Aquel que lo procuraba. Pero no hay duda de que hizo de su estética una apología radical de la ética”

La vida y la obra de Camus nos dejan la impresión de que, a pesar de su formación cristiana en Argel, era un escéptico. Los horrores de la Segunda Gran Guerra echaron por tierra los íconos del autor de El mito de Sísifo: Dios, el Partido Comunista, las instituciones políticas, las ideologías. Comenzó a considerar que todas las verdades “ideales” u “objetivas” eran un mito. Insistió en no ir “más allá de la razón”, fuera en nombre de lo que fuera: raza, Estado o partido. Desencantado, se resistió, sin embargo, a la cicuta de la “náusea” sartreana, aunque muchos insistan en ubicarlo entre los existencialistas.

Camus nunca se declaró discípulo de Sartre. Este llegó a manifestar que no había nada en común entre su pensamiento y el del autor de El extranjero. Una de sus pocas frases que se hace eco de la filosofía existencialista aparece en El mito de Sísifo, cuando el autor argelino se refiere al “hastío que se apodera del hombre ante lo absurdo de la vida”.

Para Camus, apegarse a un valor espiritual era una fuga de la realidad. Como Nietzsche, prefería la autenticidad a la verdad. No obstante, creía en el ser humano. Como escritor, asumió la condición de testigo del sufrimiento de los inocentes, e incluso del silencio de Dios. Pero imaginar que en sus últimos años de vida Camus llegó a tener añoranzas de una fe que no poseía es algo que no bordea lo insólito solo porque Mumma escribió que Camus admitió la posibilidad de encontrar en la fe un sentido para la vida. Por eso dialogó con el teólogo, quien lo introdujo en la lectura de la Biblia, lo que lo habría llevado del ateísmo al agnosticismo.

Camus, quien obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1957, le dijo a Mumma que ya había experimentado el impacto del testimonio evangélico gracias a la amistad que lo unía a Simone Weil, una judía agnóstica, mística sin fe, filósofa que abandonó la comodidad de la academia para sumergirse en el mundo de los pobres. Militante de la Resistencia francesa, trabajó como obrera en España. Solidaria con los hambrientos, se permitía una ración diaria de alimentos tan exigua que acabó poniendo en peligro su salud. Murió en 1943, a los 34 años de edad.

El epílogo de La peste pone de manifiesto la fe de Camus en el ser humano: “(…) el doctor Rieux decidió escribir el relato que aquí termina para no ser de los que se callan, para dar testimonio a favor de los apestados, para dejar al menos un recordatorio de la injusticia y la violencia de que fueron víctimas, y para decir sencillamente lo que se aprende durante los flagelos: que hay en los hombres más cosas a admirar que a desdeñar.

Esa exaltación de lo humano caracteriza la literatura de Camus, iluminada por su énfasis en la felicidad, un tributo de su origen mediterráneo. No le preocupaba el destino, sino el presente, la posibilidad de ser feliz ahora. Sus camaradas son Montaigne, Voltaire y Rabelais, no Pascal, Baudelaire y Rimbaud, que oscilan entre la angustia y la desesperación. “En el corazón de mi obra hay un sol invencible” le declaró en una entrevista a G. d’Aubarède (Nouvelles litteraires, no. 1236, 10 de mayo de 1951). “No hay ninguna vergüenza en ser feliz”, le dijo al entrevistador. “Da vergüenza ser feliz solo”, añadió por boca de Rambert en La peste.

Camus está muerto y es inútil preguntarse si al ser víctima de su accidente corría con el ansia de encontrar a Aquel que lo procuraba. Pero no hay duda de que hizo de su estética una apología radical de la ética, como demuestra este fragmento de La Peste: “En resumen, dijo Tarrou simplemente, lo que me interesa es saber cómo un hombre se convierte en santo. Pero usted no cree en Dios, le respondió Rieux. Precisamente. El único problema concreto que me preocupa hoy es saber si un hombre puede convertirse en santo sin Dios”.

Frei Betto es autor, entre otros libros, de la novela Aldeia do silêncio (Rocco).

Frei Betto es autor de 69 libros, publicados en Brasil y en el extranjero. Puedes adquirirlos con descuento en Librería Virtual   Allí los encontrarás a precios más económicos y los recibirás en casa por correo.

Traducción de Esther Perez

Fuente Religión Digital

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Hacia una presencia más profunda

Lunes, 26 de abril de 2021

Del blog Amigos de Thomas Merton:

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“Somos convocados a la presencia de Dios por el hecho de nuestro nacimiento, pero nos hacemos presentes a Dios sólo por nuestro consentimiento. A medida que se desarrollan y despliegan gradualmente nuestras facultades y capacidades de relacionarnos, crece la capacidad de entrar en relación con Dios y cada paso hacia una presencia más profunda requiere un nuevo consentimiento. Cada nuevo despertar a Dios cambia nuestra relación con nosotros mismos, con todos y con todo lo demás. El crecimiento en la fe es crecimiento en la percepción correcta de toda la realidad

*

Thomas Keating,
Intimidad con Dios

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Recordatorio

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