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Antes de abandonar la presidencia, Donald Trump autoriza a las agencias de servicios sociales que reciben fondos federales a discriminar a las personas LGTBI

Jueves, 21 de enero de 2021

58Pocos días antes de abandonar la Casa Blanca tras su derrota en noviembre, Donald Trump ha querido cimentar el tono marcadamente anti-LGTBI de su presidencia. El Departamento de Salud y Servicios Sociales de Estados Unidos (HHS) ha emitido una nueva normativa que autoriza a los proveedores de servicios sociales que reciben fondos federales a discriminar por razones de orientación sexual o identidad de género. La norma, de carácter ejecutivo, entra en teoría en vigor el próximo 11 de febrero. Será probablemente una de las primeras que el nuevo presidente, el demócrata Joe Biden, anule una vez que tome posesión efectiva de su cargo.

La normativa vigente prohíbe a los proveedores de servicios sociales que reciben fondos federales discriminar por razón de orientación sexual e identidad de género. Se trata de una de tantas normas ejecutivas instituidas por la administración Obama ante la imposibilidad de aprobar por vía legislativa un marco antidiscriminatorio global contra las personas LGTBI debido a la oposición republicana, muchas de las cuales han sido revertidas por la administración Trump. Esta era una de las que habían sobrevivido hasta el último momento, pero ni siquiera la derrota de Trump en las elecciones de noviembre ha impedido que finalmente sea sustituida por una nueva normativa que en teoría debe entrar en vigor el próximo 11 de febrero. Según la nueva normativa, dicha prohibición violaría la Religious Freedom Restoration Act, una ley federal que protege la libertad religiosa. De entrar en vigor, organizaciones como agencias de adopción o servicios de atención a personas sin hogar o ancianos, entre otros, podrían negarse a prestar sus servicios a personas LGTBI si consideran que ello viola su libertad religiosa aunque reciban financiación federal, y no podrían ser penalizadas por ello.

La nueva disposición será probablemente una de las primeras que la próxima administración Biden anule una vez el demócrata tome posesión efectiva de su cargo este 20 de enero, pero en cualquier caso supone un argumento más que ls partidarios de poder discriminar a las personas LGTBI «por razones religiosas» continuarán esgrimiendo ante los tribunales, y muy singularmente ante el Tribunal Supremo, que precisamente tiene estos momentos entre manos la decisión sobre un caso (Fulton v. City of Philadephia) que afecta a una agencia de adopción católica con la que la ciudad de Filadelfia rompió el acuerdo que las vinculaba por rechazar a parejas del mismo sexo. No hay que olvidar que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos tiene en estos momentos una rotunda mayoría conservadora después de que Trump y sus socios republicanos tuviesen la oportunidad de colocar a tres nuevos magistrados, entre ellos la conservadora Amy Coney Barrett en sustitución de la recientemente fallecida Ruth Bader Ginsburg (precisamente la que era considerada magistrada más progresista del Supremo).

El movimiento de Trump, por otra parte, se suma a muchos otros movimientos previos que han hecho retroceder de forma considerable los derechos de las personas LGTBI. Hace unos meses, por ejemplo, el mismo Departamento de Salud y Servicios Sociales anunciaba la anulación de otra norma que ampliaba la protección antidiscriminatoria en la prestación de servicios sanitarios a las las personas trans, intersexuales o de género no binario. Una reforma que se enmarca en una estrategia más amplia de la administración Trump, cuyo objetivo no ha sido otro que la supresión de la existencia jurídica de las personas trans en Estados Unidos. Y es que si por algo se está caracterizando la administración Trump en el ámbito LGTBI es por la incansable batalla contra los derechos y la inclusión de la comunidad trans. Ya tras conquistar la Casa Blanca en las elecciones de noviembre de 2016, Donald Trump y su vicepresidente Mike Pence pusieron en marcha, por ejemplo, toda una operación para excluir a las personas trans del Ejército, que permaneció en suspenso por decisión judicial hasta que un Tribunal Supremo controlado por el sector conservador ratificó la exclusión. En mayo de 2018 se consumó también la retirada de las normas de protección de las personas trans recluidas en las cárceles federales que en su momento instauró la administración Obama. Una norma especialmente cruel hacia las mujeres trans, que perdieron de esta manera la protección de la que gozaban frente a agresiones sexuales a manos de otros reclusos. La administración Trump también retiró la protección al alumnado trans en las escuelas que reciben fondos federales y ha prohibido, por mencionar otro ejemplo más, el uso de la palabra «transgénero» en los informes de su principal agencia sanitaria, los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC en sus siglas en inglés). Y todo ello por no hablar de las medidas dirigidas de forma global contra el colectivo LGTB en su conjunto, como por ejemplo su intención de que el personal sanitario pueda negarse a atender a una persona homosexual, bisexual o transexual si considera que prestarle la asistencia sanitaria que precisa vulnera sus creencias.

Fuente Dosmanzanas

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José M. Castillo: “La mayor equivocación de la Iglesia ha sido fundir y confundir la Religión con el Evangelio”

Jueves, 14 de enero de 2021

7ABB2590-9CDF-446E-BBA3-9781389F28ECEl Evangelio es la solución 

“La salud mundial gravemente amenazada. La economía insegura y con un futuro sobrecargado de preguntas. La política haciendo el ridículo ante el desconcierto de dictadores que parecen payasos. ¿Tiene todo esto salida?”

“Cada día lo veo más claro. La solución está en el Evangelio. Y quiero decir, ante todo, con claridad y firmeza: el Evangelio no es la Religión; la Religión es ‘poder’ y el Evangelio ‘servicio'”

“La mayor equivocación de la Iglesia ha sido fundir y confundir la Religión con el Evangelio. Se exhorta a vivir cerca de los pobres desde los palacios en que viven los obispo. Todo esto no es maldad. Es engaño”

“Pero lo mejor es que hay salida: la humanidad y la bondad tienen más fuerza y más poder que todos los poderes que nos amenazan”

José María Castillo

Es evidente que estamos soportando una de las situaciones más difíciles de cuanto yo recuerdo en mi vida. Y ya tengo muchos años. La salud mundial gravemente amenazada. La economía insegura y con un futuro sobrecargado de preguntas sin respuesta. La política haciendo el ridículo ante el desconcierto de dictadores que parecen payasos. ¿Tiene todo esto salida?

Claro que la tiene. La humanidad y la bondad tienen más fuerza y más poder que todos los poderes que nos amenazan. Y lo repito con insistencia: esto tiene solamente la solución que tiene su base en dos pilares fundamentales: la humanidad y la bondad. Y no olvidemos que esos dos pilares (ser más humanos y ser más bondadosos) los tenemos todos a mano. Basta quererlo. Basta tomarlo en serio. Y lo repito con insistencia: si queremos, podemos.

Pero, ¿no es todo esto una simpleza? Si nos limitamos a lo que da de sí la condición humana, es una enorme y vulgar simpleza, que no sirve para nada. Por eso, porque la condición humana no da de sí lo que necesitamos para tomar en serio y poner en práctica la humanidad y la bondad, por eso insisto en que hay una fuente inagotable, que nos aporta y nos suministra toda la humanidad y toda la bondad que tanta falta nos hacen.

Pero, ¿dónde está esa “fuente inagotable de humanidad y de bondad”? Si nos quedamos con lo que da de sí la condición humana, no escapamos del precipicio en el que estamos al borde del hundimiento amenazante en que estamos suspendidos ante el abismo. Entonces, ¿dónde está la solución?

Lo digo con toda claridad y firmeza. La solución no está en las creencias religiosas. Porque, como está bien demostrado, “la experiencia religiosa de todos nosotros ya no es de fiar” (Thomas Ruster). El fracasado presidente Trump se ha presentado, ante el mundo entero, con la Biblia en la mano. ¿Ha sido un hipócrita y un embustero? No lo sé. Admito incluso que puede ser un “sujeto religioso”, como tantos “religiosos” han pasado por este mundo, pensando y diciendo que quemar a un “hereje” o matar al “infiel sarraceno”, todo eso no era cometer un “homicidio”, sino ejecutar un “malicidio” (San Bernardo). Y conste que no me estoy inventando nada. No exagero. Ni estoy sacando las cosas de quicio. El papa Francisco ha dicho, hace pocos días, que el Estado de la Ciudad del Vaticano es uno de los espacios en que hay corrupción.

Entonces, ¿dónde está la solución? Cada día lo veo más claro. La solución está en el Evangelio. Y quiero decir, ante todo, con claridad y firmeza: el Evangelio no es la Religión. Si nos atenemos a lo que dicen los Evangelios, la Religión mató a Jesús. Es decir, la Religión de los sacerdotes y el templo se dio cuenta de que era incompatible con Jesús (Jn 11, 47-53). Por eso lo condenó a muerte. Y no paró hasta que lo vio ejecutado en la cruz.

La Religión es “poder”. Un poder que llega hasta donde no puede llegar ningún otro poder en este mundo. Porque manda hasta en la intimidad de la conciencia. Y te dicta incluso lo que tienes que pensar y hasta lo que no debes desear. Por el contrario, el Evangelio es “servicio”. Un servicio que se realiza y se vive cuando compartimos nuestra vida con los últimos, con los más pequeños, con los que lo pasan peor en la vida: lavando los pies a los demás, amando incluso a los enemigos, siendo siempre luz y ejemplo, sea cual sea la Religión que practican los otros.

Por eso, de la misma manera que es incompatible el “poder” del fuerte con el “servicio” del débil, exactamente lo mismo es incompatible la Religión, que se representa a Dios como le conviene, con el Evangelio, que se entiende y se pone en práctica como lo necesitan las carencias, sufrimientos y anhelos razonables de los que peor lo pasan en este mundo.

Y termino con lo más preocupante: la mayor equivocación de la Iglesia ha sido fundir y confundir la Religión con el Evangelio. De forma que, como sabemos, el Evangelio se lee, en la liturgia de la Iglesia, como un componente o una parte (breve) de la Religión. Y así, con eso lo que se ha conseguido es vivir en una incesante contradicción, que se traduce y se concreta en miles de contradicciones. Se elogia y se recomienda la humildad de los pequeños y los desgraciados desde la grandeza solemne de nuestras catedrales. Se exhorta a vivir cerca de los pobres desde los palacios en que viven los obispos. Se recomienda el desprendimiento de la riqueza y el dinero haciendo miles de inmatriculaciones de grandes monumentos, fincas, posesiones y tantas otras propiedades que no conocemos. Se predica la libertad de los creyentes callándose ante los atropellos sociales y políticos, para no ser indiscretos ante los políticos o ante las grandes fortunas. Se predica la “pureza” de los heterosexuales al tiempo que se abusa de menores inocentes, que quedan destrozados en su intimidad para el resto de su vida. Y así sucesivamente, hasta una lista interminable de hombres ambiciosos, con sus ambiciones bien disimuladas, engañándose a sí mismos para, poder (sin ser conscientes de lo que hacen) engañar a los que mandan y subir ellos los escalones que les quedan por escalar, para llegar a lo más alto posible.

Todo esto no es maldad. Es engaño. Porque están convencidos que lo determinante y lo que importa en la vida es el poder. Cuando sabemos de sobra que el Poder Absoluto de Dios se despojó de su rango, se hizo un esclavo de todos, empezó a vivir en un establo, entre basura y estiércol, para acabar sus días como nadie quiere acabar, colgado de un palo, “aceptando la función más baja que una sociedad puede adjudicar” (Gerd Theissen).

¿Qué esto es una locura? ¿Y no es más locura el mundo desquiciado que tenemos?

Fuente Religión Digital

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Miguel Ángel Munárriz: Nosotros, los seres humanos.

Miércoles, 30 de diciembre de 2020

DmfyifZX0AAjX9PYa en los últimos compases de la evolución, sucedió que unos primates genéticamente esclavos de sus instintos, adquirieron la capacidad de sofocarlos y supeditarlos a la razón. También sucedió que aquel mundo de individuos egoístas, donde los conceptos de bien y de mal carecían de sentido, dio paso a un mundo de seres capaces de amar y compadecer, capaces del arte y capaces de Dios. Y la pregunta es… ¿de dónde le viene al ser humano su bagaje intelectual, espiritual y moral?

Desde la ciencia se afirma que fue la coevolución entre el cerebro —cada vez más grande— y las relaciones sociales —cada vez más complejas— la que propició el salto ontológico que media entre un animal irracional y un ser humano. Y la cosa debió ocurrir más o menos así, pero tuvo que haber algo más, pues la escala ontológica es como la ladera de una montaña, en la que una piedra solo puede ir hacia abajo y nunca remontarse hacia arriba. Un ser humano puede descender en esta escala si pierde la razón y deviene en “irracional”, o si muere y se convierte en materia inerte, pero nadie ha sido capaz de dotar de vida a un objeto inanimado ni de razón a un ser irracional.

Desde la lógica metafísica podemos afirmar que para que algo exista en el mundo —como libertad, tolerancia o amor— tiene que haber un “principio de su existencia”, y claro, si no lo encontramos dentro del mundo tendremos que buscarlo fuera. Dentro no lo hemos encontrado, pues sabemos por experiencia que ninguna realidad ontológica —ninguna “forma de ser” (inerte, viva o consciente)— puede tener el principio de su existencia en otra inferior, lo que nos sitúa ante la acción de una causa eficiente ajena a nosotros e inasequible a nuestro entendimiento.

La película “2001, odisea en el espacio” de Stanley Kubrick (quien manifiesta no creer en Dios), narra la historia de la evolución humana a lo largo de varios millones de años, y lo curioso es que imagina esa evolución dirigida por algún tipo de fuerza o inteligencia indeterminada representada por un monolito negro. El monolito aparece en los momentos clave de la evolución, cuando el cambio es sustancial, y en cierto modo expresa lo que aquí estamos planteando. Y es que —al parecer— a Kubrick le ocurría lo mismo que a nosotros: que le resultaba muy difícil imaginar un mecanismo evolutivo capaz de convertir un animal irracional esclavo de sus instintos, en un ser humano libre y consciente.

La lógica por tanto invita a pensar que al principio tuvo que haber una mente a la que le resultasen familiares la materia, la vida y la psique, y que planificase el proceso para que fuesen surgiendo sucesivamente. Es más, es posible que este proceso no haya concluido, aunque desde nuestra perspectiva de personas humanas no podamos concebir siquiera nuevos atributos que hoy no existen y que pueden existir en el futuro. Stanley Kubrick termina su película con la imagen de un niño raro que se supone un nuevo hito en la escala evolutiva, pero lógicamente se queda en el símbolo y no va más allá.

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¿Y qué dice la religión?

Hace tres mil años el cronista bíblico lo tenía muy claro: «Modeló Yahvé al hombre de la arcilla, y sopló en su rostro aliento de vida». Desde nuestra cultura cientifista, desdeñamos su interpretación porque nos consta que no sabía nada de cosmología, selección natural ni genética, pero quizás nos convendría hacer un pequeño esfuerzo por comprenderle. Nuestro cuerpo y nuestro cerebro proceden del barro, pero es evidente que somos más que barro. El cronista expresa este plus con una imagen preciosa: “el soplo de Dios; el espíritu de Dios”. Y desde esta imagen se puede comprender por qué amamos, por qué compadecemos, por qué sabemos distinguir entre el bien y el mal, por qué nos estremecemos con la música… y es porque venían con el soplo de Dios. Dios nos ha trasmitido su espíritu, y su espíritu es amor, inteligencia, libertad, belleza…

Miguel Ángel Munárriz Casajús

Fuente Fe Adulta

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La iglesia, diez mujeres. Un sacerdocio de luz en la noche (Mt 25, 1-13)

Miércoles, 11 de noviembre de 2020

mujeres-768x383Del blog de Xabier Pikaza.

Con ocasión del evangelio del 8.11.20, publiqué un trabajo de tipo bíblico-teológico titulado. Las diez “vírgenes”: Parábola de amor y de aceite en la noche (Mt 25, 1-13). Retomo lo allí dicho, en la línea de mi Comentario de Mateo, para exponer en ese fondo el sentido y tarea de la Iglesia, representada de un modo ministerial y espiritual por las diez “mujeres” de la parábola.

Este pasaje (Mt 25, 1-13) ha sido bastante manipulado al servicio de una visión, patriarcal de una Iglesia que, como decía el Cardenal Congar en su Diario (quizá con algo de exageración), sólo ha leído la Biblia al servicio de su estructura de poder

Con la institución del “año de la Biblia” (2020), el Papa Francisco ha querido cambiar esa actitud (Congar decía “obsesión”), a fin de que de la teología y la vida de la iglesia pueda volver al principio de la Biblia. En esa línea ofrezco una lectura básica de Mt 25, 1—13, mostrando que toda la iglesia (varones y mujeres) aparece simbolizada en la experiencia y autoridad de los/as diez “vírgenes” de esta parábola

09.11.2020

MT 25, 1-13. UNA INTERPRETACIÓN ABIERTA…  No digo feminista, pues el texto no es feminista ni machista, sino simplemente católico, es decir, “universal” Algo he pensado y escrito sobre el tema, sobre todo en mi  Comentario de Mateo, y así lo indicare de un modo telegráfico en los puntos que siguen:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: “Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: “¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!” Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: “Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas.” Pero las sensatas contestaron: “Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis.” Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: “Señor, señor, ábrenos.” Pero él respondió: “Os lo aseguro: no os conozco.” Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.”

  1. Mt 25, 1-13, una parábola de Mateo. No la proclamó Jesús, pero recoge elementos importantes de su proyecto y mensaje. No trata sólo de una “vírgenes mujeres” (no varones), sino de todos los cristianos (varones y mujeres), como vírgenes (parthenoi), esto es, hombres y mujeres abiertos a la palabra, partiendo de María, la Madre de Jesús, desde una perspectiva radicalmente humana, en la que están incluidos todos los cristianos (cf. Mt 1, 18-25 y 2, 1-23. En esa línea, culminando el camino de María, estos/estas 10 vírgenes (parthenoi) de Mt 25, 1-13 son “toda la iglesia” (varones y mujeres) en clave de responsabilidad y amor, simbolizada por el aceite y la luz.
  2. Un tipo de iglesia posterior ha interpretado esta parábola en clave de “género”, desde una perspectiva que puede ser helenista y romana, pero q no es bíblica. Según ella, los/las 10 vírgenes serían solo mujeres, “amantes” de un Cristo varón…, y sometidas después (a lo largo de la historia de la iglesia, hasta el siglo XX) a un tipo de “jeráarquía” de varones (representantes de Jesús) a quienes ellas deben someterse. En la Iglesia habría, según eso, dos tipos de personas: varones-jerarcas (representantes de Cristo) y mujeres-vírgenes, bajo el cuidado de la jerarquía masculina, con obligación de sometimiento y clausura, en contra del evangelio. En este contexto, quiero decir que la interpretación práctica de esta parábola ha sido y sigue siendo, en gran parte, una desviación grave del evangelio la Iglesia según san Mateo.
  3. En contra de esa división, estas 10 vírgenes de Mt 25, 1-13, son toda la iglesia de Jesús…, varones y mujeres, sin diferencia esencial por su “sexo”. Todos los cristianos aparecen de esa forma bajo el signo de “mujeres que aman” y esperan al Cristo-Señor, que no es novio-masculino de mujeres, sino Nymphios Mesiánico, amor divino de hombres y mujeres, amigas-os/esposas-os/hermanas-os del Dios amor, representado en Cristo. Ciertamente, estos/as diez vírgenes tienen un “toque femenino”; ellos son la humanidad amante que está al fondo del Shema israelita (Dt 7,4-6), donde se pide amor y fidelidad por igual a varones y mujeres. Su virginidad no se entiende en forma ascético/sexual, sino en gesto de apertura y madurez de amor, en línea de evangelio.
  4. Todo intento de interpretar a estos 10 vírgenes como mujeres bajo la dirección y guía de un Cristo varón, y no como personas va en contra del evangelio de Mateo, que no cita la palabra clave de Gal 3, 28, pero que la supone: Ya no hay varón y mujer, pues todos sois uno en Cristo. Interpretar este pasaje de los/las diez vírgenes iría en contra sin incluir a los varones (de quienes se supondría que no están llamados al aceite y luz del amor de Cristo…) va totalmente en contra del evangelio “católico” de Jesús. Varones y mujeres están llamados por igual a la espera y amor del Cristo-amor” (Cristo esposo/esposa). Estos diez “vírgenes” son simbólicamente toda la iglesia.
  5. Todos los cristianos, varones y mujeres, han de ser vírgenes, como María, en la línea de Is 7, no en sentido sexual de género, sino en gesto y camino fundante de apertura al amor de Dios y a su revelación, como la Madre de Jesús y como las mujeres de la pasión y resurrección de Jesús (Mt 27-28). A diferencia de lo que se dice en Mc 16, 1-8, estas mujeres de Mt 28, 1-20 no sólo han recibido el mensaje del ángel de la pascua, sino que han acogido y visto al mismo Jesús, proclamando su mensaje en el principio de la iglesia (siendo creadora de la iglesia, pero no sólo para ellas, como mujeres, sino para todos los varones y mujeres, como “parthenoi” representantes de toda la Iglesia en Mt 25, 1-13).
  6. De un modo consecuente, en el conjunto del evangelio de Mateo (tanto en el Sermón de la Montaña, Mt 5-7, como en los discursos eclesiales de Mt 18 y M 23) no hay diferencia ente varones y mujeres… No hay una ética de mujeres y otra de varones (como en el tratado Nashim, mujeres, de la Misná), ni jerarquía de varones y otra de mujeres… Todo intento de entender a los/las parthenoi de Mt 25, 1-13 como mujeres sólo para un tipo de intimidad en amor, dejando el resto de tareas oficiales de la iglesia en manos de varones para la jerarquía resulta imposible y absurdo en el evangelio de Mateo. No hay hombres/jerarcas de iglesia sin amor de bodas, ni mujeres/vírgenes sin autoridad evangélico. Todo lo que dice el evangelio lo dice para todos/todas.
  7. Estos/estas 10 vírgenes son por tanto toda la iglesia (varones y mujeres), y sus signos de aceite y luz, que no son una señal exclusiva de intimidad de novia, sino el signo y tarea más honda de la identidad cristiana (entendida desde el ritual judío de la luz del templo…). Ciertamente, hay un “aceite individual” de buenas obras y luz individual, pero en la línea del culto judío, aceite y luz son el culto más hondo de la comunidad, representada por la Menorah, que es la gran lámpara de Dios, la de los siete brazos… Cada uno de esos diez varones/mujeres son expresión de la comunidad entera, del gran culto del templo, centrado en la Monorah, del culto de vida de la iglesia cristiana. Estos/estas son los “celebrantes” de la nueva alianza, en la línea de la carta a los Hebreos. Todo intento posterior de reservar la “animación” del culto cristianos a los varones va en contra de una lectura integral de Mt 25, 31-46.
  8. Estos/estas vírgenes son (representan) la jerarquía fundante de la Iglesia… que no es institución de poder sagrado sobre otro, sino autoridad personal expresada en el aceite/luz que alumbra mientras unos y otros (unas y otras) seguimos esperando la culminación de amor de Dios en el Cristo/Esposo (amor, amigo) de todos. En ese sentido, esta parábola no trata de lo que pasará al final, cuando venga el Cristo/Esposo definitivo, sino lo que esta pasando ahora, en una noche que parece larga o vacía, pero que está llena de la luz de esperanza de amor de varones y mujeres…
  9. No olvidemos ésta es una parábola, una palabra para sentir, pensar, comprometerse…Una palabra que queda abierta y que ha de ser interpretada en la vida de la iglesia. Pues bien, una jerarquía eclesial de varones ha interpretado mal esta parábola; y por eso ella tiene que volver al evangelio (como quiere el Papa Francisco)  No se trata de que esta tarde (mejor que mañana) Francisco diga: La mujeres pueden ser “sacerdotes”, igual que los varones, fifty/fifty, a 50%, aunque eso no estaría mal. Se trata, más bien, de recrear desde el fondo lo que quiere esta parábola, que trata del “sacerdocio de la vida/amor” (aceite, luz…); se trata de aplicarlo de una forma personal y social, al conjunto de la Iglesia Se trata de empezar a leer la Biblia desde su origen… Evidentemente, iniciado este camino, la iglesia tendrá que abandonar con vergüenza y gozo su machismo impenitentes, para instituir con Mt 25, 1-13 el ministerio y tareas de aceite y luz, de amor de Cristo, abierto a todos, varones y mujeres, en forma personal y comunitaria.
  10. No pido nada… sólo empezar… Volver a la Biblia bien leída y recreada, como quiere el Papa Francisco, aunque pienso que él (y el Varicano en su conjunto) no está preparado para dar el paso necesario de evangelio. Francisco ha marcado el camino, pero no sé si se atreverá a seguirlo. Ha dicho “volvamos a la Biblia”, pero quizá no se ha dado cuenta de lo que eso significa. Por eso, tenemos que empezar por lo más simple, leer la Biblia, no hacernos los vagos… Leerla de verdad, y encontraremos textos luminosos como éste de los/las diez vírgenes que son a iglesia entera, como signo y camino de amor. Leer la Biblia y empezar a dar con ella unos pasos sencillos pero intensos, abierto, misioneros, de evangelio. Una vez que empecemos en serio todo seguirá como por sí mismo, pero ésta es una siembra de evangelio. Pero, vuelvo a decir: No olvidemos que es una parábola… y que el 50% de vírgenes necias y el 50% de prudentes es simbólico… Esa parábola está abierta. Ella nos dice hay un camino distinto, abierto a todos los hombres y mujeres… Por eso termina diciendo “velad”, velad y poneos en verdad en marcha en el gran camino de la noche de la espera de Jesús.

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Leonardo Boff: “La fe, como una bicicleta, tiene dos ruedas: la de la religión y la de la política”

Lunes, 9 de noviembre de 2020

Migrantes-menores-EEUU_2154094576_13868519_660x371La dimensión política de la fe hoy

“Muchos reducen la religión solo a la rueda de oración y celebraciones, especialmente las cadenas de televisión católicas. Estas son generalmente de un cristianismo meramente devocional, de misas, santos, rosarios”

“Casi nunca se habla de justicia social, del drama de los millones de desempleados, del grito de los oprimidos ni del grito de la Tierra. En este campo hay que comprometerse, tomar partido, para escapar del cinismo ante una realidad con tantas iniquidades”

“El que es sordo ante los sufrimientos humanos no tiene nada que decir a Dios”

La fe no es un acto al lado de otros actos. Es una actitud que engloba todos los actos, a toda la persona, el sentimiento, la inteligencia, la voluntad y las opciones de vida. Y una experiencia originaria de encuentro con el Misterio que llamamos Dios vivo y con Jesús resucitado y con el Espíritu. Ese encuentro cambia la vida y la forma de ver todas las cosas. Por la actitud de fe vemos que todo está ligado y religado a Dios, como Aquel Padre/Madre que ha creado todo, acompaña todo y atrae todo para que todos puedan vivir con espíritu fraterno, con cuidado de unos a otros y con cuidado de la naturaleza. Este amor social constituye el mensaje central de la nueva encíclica del Papa Francisco Fratelli Tutti. La fe no solo es buena para la eternidad, lo es también para este mundo.

En este sentido, la fe engloba también la política con P mayúscula (política social) y con p minúscula (política partidaria). Siempre se puede preguntar: ¿en qué medida la política, ya sea social o partidaria, es instrumento para la realización de los bienes del Reino como el amor social, la fraternidad sin fronteras, la justicia personal y social, la solidaridad y la tolerancia? En qué medida la política crea las condiciones para que las personas se abran a la cooperación y no se devoren unas a otras mediante la competición sino en comunión unos con otros y con Dios. Esta es llamada en la reciente encíclica del Papa Francisco Fratelli Tutti: “la Política Mejor”, que incluye el corazón y también la ternura y la gentileza, como de forma sorprendente se dice en ella.

La fe como una bicicleta

La fe no es sólo una experiencia personal de encuentro con Dios y con Cristo en el Espíritu. Se traduce concretamente en la vida. Es como una bicicleta, tiene dos ruedas a través de las cuales se vuelve concreta: la rueda de la religión y la rueda de la política.

La rueda de la religión se realiza mediante la meditación, la oración, las celebraciones, la lectura de la Biblia, incluso la popular, las peregrinaciones, los sacramentos, en una palabra, por el culto.

Muchos reducen la religión solo a esta rueda, especialmente las cadenas de televisión católicas. Estas son generalmente de un cristianismo meramente devocional, de misas, santos, rosarios y de ética familiar. Casi nunca se habla de justicia social, del drama de los millones de desempleados, del grito de los oprimidos ni del grito de la Tierra. En este campo hay que comprometerse, tomar partido, para escapar del cinismo ante una realidad con tantas iniquidades. Este tipo de cristianismo hace difícil entender por qué Jesús fue preso, torturado, juzgado y condenado a muerte en una cruz. Este tipo de cristianismo es un cristianismo cómodo como si Jesús hubiera muerto de viejo y rodeado de seguidores.

Más grave es el tipo de fe proclamada por las iglesias neo-pentecostales con sus televisiones y sus programas multitudinarios. Allí no se escucha nunca el mensaje del Reino de amor, de justicia, de fraternidad y de perdón. Nunca se escucha la palabra fundamental del Jesús histórico: “Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios… ¡ay de vosotros, ricos, porque ya tuvisteis vuestro consuelo!” (Lc 6,20.24). En su lugar, se vuelve a un tipo de lectura del Antiguo Testamento (raramente la tradición profética) donde se destacan los bienes materiales. No predican el evangelio del Reino, sino el evangelio de la prosperidad material.

La mayoría son pobres y lógicamente necesitan una infraestructura material básica. Es el hambre real que martiriza a millones de creyentes. Pero “no sólo de pan vive el hombre”, dijo el Maestro. El ser humano tiene fundamentalmente otro tipo de hambre: hambre de reconocimiento negado a las mujeres, a los más humildes, a los negros, a los homoafectivos, a los LGBT, hambre de belleza, de trascendencia, hambre de un Dios vivo que es un Dios de ternura y amor hacia los más invisibles. Todo esto, esencia del mensaje del Jesús histórico, no se escucha en las palabras de los pastores. La mayoría de ellos son lobos con piel de oveja, ya que explotan la simple fe de los más humildes para su propio beneficio. Y lo peor es que son políticamente conservadores y hasta reaccionarios, actúan de forma partidista, normalmente, apoyando a políticos de conducta dudosa, interfiriendo, como ocurre hoy en Brasil, en la agenda del gobierno, indicando nombres para altos cargos. No respetan la Constitución que prescribe la laicidad del Estado. El actual presidente, que una vez fue católico, se aprovecha por conveniencia de estas iglesias neo-pentecostales como base de apoyo para su gobierno de sesgo reaccionario, autoritario y fascistoide.

Junto a ellos, hay un grupo de católicos nostálgicos del pasado, conservadores que se oponen incluso al Papa, al Sínodo Pan-Amazónico, usando verdaderas mentiras, noticias falsas (fake news) y otros ataques por medio de sus youtubes. Pueden ser católicos conservadores, pero nunca cristianos según la herencia de Jesús, porque en esa herencia no cabe el odio, las mentiras y las calumnias que difunden.

La rueda de la política, la segunda, es su lado práctico. La fe se expresa mediante la práctica de la justicia, la solidaridad, la denuncia de la opresión, la protesta y la práctica de la solidaridad sin fronteras, el amor social y la fraternidad universal, como subraya el Papa en Fratelli Tutti (n.6). Como puede verse, la política aquí es sinónimo de ética.

Manifestacion-favor-inmigrantes-refugiados-EEUU_1871522966_12732870_660x371Tenemos que aprender a equilibrarnos en ambas ruedas para poder andar correctamente. Entre los que viven una ética de solidaridad, de respeto y de búsqueda de la verdad, hay muchos que se confiesan ateos. Admiran la figura de Jesús por su profunda humanidad y su coraje para denunciar los males sociales y, por eso, sufrir persecución y ser crucificado. El Papa Francisco lo enfatiza bien: prefiero estos ateos éticos a los cristianos que son indiferentes al sufrimiento humano y a las clamorosas injusticias del mundo. Aquellos que buscan la justicia y la verdad están en el camino que termina en Dios, porque su verdadera realidad divina es de amor y de verdad. Tales valores valen más que las muchas oraciones si en ellas no están presentes la justicia, la verdad y el amor. El que es sordo ante los sufrimientos humanos no tiene nada que decir a Dios y sus oraciones no son escuchadas por Él.

En las Escrituras judeocristianas la rueda de la política (ética) aparece más importante que la rueda de la religión institucional (culto, cf. Mt 7:21-22; 9:13; 12:7; 21:28-31; Gál 5:6; Stg 2:14 y los profetas del AT). Sin ética, la fe es vacía e inoperante. Son las prácticas y no las prédicas lo que cuenta para Dios. De nada sirve decir “Señor, Señor” y organizar así toda una celebración y una aeróbica religiosa; más importante es hacer la voluntad del Padre que es amor, misericordia, justicia y perdón, todas cosas prácticas, por lo tanto, éticas (cf. Mt 7,21).

Por ética en la política se entiende la dimensión de responsabilidad, la voluntad de construir relaciones de participación y no de exclusión en todos los ámbitos de la vida social. Significa ser transparente y aborrecer la corrupción. Hoy en día, problemas como el hambre, el desempleo, el deterioro general de las condiciones de vida y la exclusión de las grandes mayorías son de naturaleza social y política, y por lo tanto éticos. Aquí la fe debe mostrar su poder de movilización y transformación (Fratelli Tutti n.166)

Política social (P) y política partidaria (p)

Como dijimos anteriormente, hay dos tipos de política: una escrita con P mayúscula y otra con p minúscula: Política social (P) y política partidaria (p).  Política social (P): es todo lo que concierne al bien común de la sociedad, o bien es la participación de las personas en la vida social. Por ejemplo, la organización de la salud, la red escolar, el transporte, la apertura y el mantenimiento de las calles, el agua y el alcantarillado, etc. tiene que ver con la política social, así como la lucha por conseguir un puesto de salud en el barrio, reunirse para llevar la línea de autobuses hasta arriba del monte: todo esto es política social. Definiéndolo brevemente podemos decir: política social o política con P mayúscula es la búsqueda común del bien común.

Política partidaria (p): es la lucha por el poder del estado, para conquistar el gobierno municipal, estatal y federal. Los partidos políticos existen para alcanzar el poder del estado, ya sea para cambiarlo (proceso libertario) o para ejercerlo tal como está constituido (para gobernar el statu quo existente). El partido, como la misma palabra dice, es parte y parcela de la sociedad, no toda la sociedad. Cada partido tiene detrás los intereses de grupos o clases que elaboran un proyecto, dirigido a toda la sociedad. Si llegan al poder del estado (gobierno) dirigirán las políticas públicas de acuerdo con su programa y su visión particular de los problemas.

En cuanto a la política de partidos, es importante que la persona de fe considere los siguientes puntos:

– ¿Cuál es el programa del partido?

– ¿Cómo entra el pueblo en este programa? Si se ha discutido a nivel de base; si satisface las demandas reales y urgentes del pueblo; si prevé la participación popular a través de sus movimientos y organizaciones; si se le ha escuchado en su concepción, implementación y control.

– ¿Quiénes son los candidatos que representan el programa?

– Qué biografía tienen, si siempre han mantenido un vínculo orgánico con las bases, si son verdaderos aliados y representantes de las causas de la justicia y la transformación social con más justicia y derechos, o si quieren mantener las relaciones sociales tal como están, con las contradicciones e incluso con las iniquidades que encierran.

Hoy en día, ante la ascensión del pensamiento conservador y fascistoide en Brasil y en otros países del mundo, es necesaria la participación de cristianos conscientes y comprometidos para recuperar la democracia en riesgo de ser demolida, los derechos personales y sociales y también los derechos de la naturaleza, devastada por la codicia del capital brasileño y mundial, responsable, entre otros, de los grandes incendios de la Amazonia y del Pantanal.

Estos sencillos criterios bastan para comprender el perfil del partido y de los candidatos, de derecha (si quieren mantener inalterada la relación de fuerzas que favorece a los que están en el poder); de izquierda (si pretenden cambios sustanciales para superar las estructuras perversas que marginan a las grandes mayorías), o de centro (los partidos que equilibran la izquierda y la derecha, buscando siempre ventajas para ellos mismos y para los grupos que representan). Para los cristianos, es necesario analizar en qué medida estos programas están en sintonía con el proyecto de Jesús y los apóstoles, cómo ayudan a la liberación de los oprimidos y marginados, y en qué sentido abren espacio para la participación de todos. Pero es importante destacar: la decisión partidista es un asunto de cada conciencia y un cristiano sabe qué dirección tomar.

Dada la coyuntura de exclusión social debida a la lógica del neoliberalismo, la financiarización de la economía y el mercado, la fe apunta a una política partidaria que debería revelar una dimensión popular y libertaria, de abajo hacia arriba y de dentro hacia fuera, como ha proclamado el Papa Francisco a los movimientos sociales populares y en la encíclica Fratelli Tutti (n.141-151). Esta política apunta a otro tipo de democracia: no sólo la democracia representativa/delegada, sino una democracia participativa por la cual el pueblo con sus organizaciones ayuda a discutir, decidir y orientar los asuntos sociales.

Por último, es importante inaugurar una democracia socio-ecológica que incorpore como ciudadanos con derechos a ser respetados a la Tierra, a los ecosistemas y a los seres de la creación con los que tenemos vínculos de interdependencia. Todos somos “Fratelli Tutti” según las dos encíclicas del Papa Francisco, Laudato Sì: sobre el cuidado de la Casa Común“de 2015 y la reciente de 2020 Fratelli Tutti.

La política partidaria, tiene que ver con el poder, que para ser fuerte quiere tener siempre más poder. En esto hay un riesgo, el riesgo del totalitarismo de la política, de politizar todas las cuestiones, de ver sólo la dimensión política de la vida. Contra esto debemos decir que todo es político, pero la política no lo es todo. La vida humana, personal y social, aparece con otras dimensiones, como la afectiva, la estética, la lúdica y la religiosa.

Conclusión: la memoria peligrosa de Jesús

bajarcruzpobresLos cristianos pueden y deben participar en la política a todos los niveles, con P mayúscula y con p minúscula. Su acción se inspira en el sueño de Jesús, que implica un impulso de transformación de las relaciones sociales y ecológicas, presentado con valentía en la encíclica Fratelli Tutti. Sin embargo, no debemos olvidar nunca que somos herederos de la memoria peligrosa y libertaria de Jesús. Debido a su compromiso con el proyecto del Reino del amor, de justicia, de intimidad filial con el Padre y, específicamente, debido a su compasión con los humillados y ofendidos, fue llevado a la muerte en la cruz. Resucitó para, en nombre del Dios de la vida, animar la insurrección contra una política social y partidista que penaliza a los más pobres, elimina a los profetas y persigue a los predicadores de una mayor justicia, y para fortalecer a todos los que quieren una sociedad nueva con una relación de hermandad y cuidado hacia la naturaleza, con todos los seres, amados como seres humanos, y con el Dios de ternura y de bondad.

Traducción de Mª José Gavito  Milano

Fuente Religión Digital

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“Antes de que sea tarde”. 32 Tiempo ordinario – A (Mateo 25,1-13)

Domingo, 8 de noviembre de 2020

Mateo 25, 1-13Mateo escribió su evangelio en unos momentos críticos para los seguidores de Jesús. La venida de Cristo se iba retrasando. La fe de no pocos se relajaba. Era necesario reavivar de nuevo la conversión primera recordando una parábola de Jesús.

El relato nos habla de una fiesta de bodas. Llenas de alegría, un grupo de jóvenes «salen a esperar al esposo». No todas van bien preparadas. Unas llevan consigo aceite para encender sus antorchas; a las otras ni se les ha ocurrido pensar en ello. Creen que basta con llevar antorchas en sus manos.

Como el esposo tarda en llegar, «a todas les entra el sueño y se duermen». Los problemas comienzan cuando se anuncia la llegada del esposo. Las jóvenes previsoras encienden sus antorchas y entran con él en el banquete. Las inconscientes se ven obligadas a salir a comprarlo. Para cuando vuelven, «la puerta está cerrada». Es demasiado tarde.

Es un error andar buscando un significado secreto al «aceite»: ¿será una alegoría para hablar del fervor espiritual, de la vida interior, de las buenas obras, del amor…? La parábola es sencillamente una llamada a vivir la adhesión a Cristo de manera responsable y lúcida ahora mismo, antes de que sea tarde. Cada uno sabrá qué es lo que ha de cuidar.

Es una irresponsabilidad llamarnos cristianos y vivir la propia religión sin hacer más esfuerzos por parecernos a él. Es un error vivir con autocomplacencia en la propia Iglesia sin plantearnos una verdadera conversión a los valores evangélicos. Es propio de inconscientes sentirnos seguidores de Jesús sin «entrar» en el proyecto de Dios que él quiso poner en marcha.

En estos momentos en que es tan fácil «relajarse», caer en el escepticismo e «ir tirando» por los caminos seguros de siempre, solo encuentro una manera de estar en la Iglesia: convirtiéndonos a Jesucristo.

José Antonio Pagola

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“¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!”. Domingo 08 de noviembre de 2020. 32º domingo de tiempo ordinario

Domingo, 8 de noviembre de 2020

55-OrdinarioA32Leído en Koinonia:

Sabiduría 6,12-16:Encuentran la sabiduría los que la buscan.
Salmo responsorial: 62: Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.
1Tesalonicenses 4,13-18: 
A los que han muerto, Dios, por medio de Jesús, los llevará con él.
Mateo 25,1-13: ¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!
En estos domingos «finales» del año litúrgico, los textos nos dirigen una invitación a reflexionar sobre el «fin» de toda existencia. Éste fin es considerado no sólo como la meta en que la vida adquiere realización o acabamiento, sino también como la meta del caminar histórico colectivo del ser humano y de la realidad toda. Semanas para contemplar este aspecto ineludible de nuestras vidas.

La primera lectura, del Libro de la Sabiduría, es un himno que canta los maravillas de la Sabiduría. Ésta sale al encuentro de quienes la buscan, de quienes la aman, y ella misma se muestra. La sabiduría es una cualidad, una manera en que Dios se manifiesta a quienes realmente le buscan. La única condición para que este encuentro se llegue a dar, es estar abierto a la sabiduría, buscarla; como se busca a Dios. (Importante darse cuenta de que la Sabiduría es presentada en este libro como «personificada», pero no «hipostasiada»: la personificación es simplemente una figura literaria, una forma de hablar).

Por su parte Pablo, en la carta a los Tesalonicenses, intenta responder las dudas de algunos hermanos que han ingresado hace poco a la comunidad. Estos hermanos consideran desfavorecidos a los difuntos porque iban a estar ausentes de la cercana venida del Señor. Pablo reafirma la enseñanza que él recibió. Los que murieron en Jesús estarán presentes con él en el último día. Ellos resucitarán en primer lugar y los que quedemos seremos llevados al Señor. Por que si creemos que Jesús murió y resucitó, Dios llevará consigo a quienes murieron en Jesús, pues para Pablo en el bautismo, expresión de conversión, nos sumergimos en la muerte del Señor para resucitar con él; así mismo quienes murieron con Cristo resucitan con él porque han participado del camino, del seguimiento, y la alegría por continuar anunciando la Utopía de Dios, que llamamos Reino. Terreno difícil para distinguir lo que es sustancia de nuestra fe –o de nuestra esperanza- sin confundirla con una cosmología o mitología del tiempo y de la cultura helenista que no era la de Jesús… teniendo en cuenta que la cosmología o representación de la vida y la muerte en la cultura de la sociedad en que vivió Jesús tampoco son para nosotros «Palabra de Dios»…

El evangelio del día de hoy nos trae la parábola de las diez vírgenes, prudentes y necias, que estaban esperando al novio. No dice a sus novios o a los novios. «El novio» designa a Jesús mismo (Mateo 9, 15). Y recordemos que el reino de Dios también es simbolizado con un banquete de bodas…

La parábola nos enseña que el final de cada persona depende del camino que se escoja, que de alguna manera, la muerte es consecuencia de la vida –prudente o necia- que se ha llevado. Muchachas necias son las que han escuchado el mensaje de Jesús pero no lo han llevado a la práctica. Muchachas prudentes son las que lo han traducido en su vida, por eso entran al banquete del Reino. De esta manera, la lectura del evangelio se enmarca en la preocupación de los cristianos recién convertidos de la comunidad de Tesalónica, Grecia, (los Tesalonicenses), la preocupación por el final de los tiempos.

La parábola es una seria llamada de atención para nosotros. “ustedes velen, porque no saben el día ni la hora“. No dejen que en ningún momento se apague la lámpara de la fe, porque cualquier momento puede ser el último. Estén atentos, porque la fiesta de la vida está teniendo lugar ya, ahora mismo. El Reino está ya aquí. Enciendan las lámparas con el aceite de la fe, con el aceite de la fraternidad, de la caridad mutua. Nuestros corazones llenos así de luz nos permitirán vivir la auténtica alegría aquí y ahora. Los demás, los que viven a nuestro alrededor se verán también iluminados, conocerán también el gozo de la presencia del Novio esperado. Jesús nos pide que nunca nos falte ese aceite en nuestras lámparas.

Ciertamente tenemos que aprovechar el momento presente, pero para construir fraternidad, no para buscar de manera egoísta nuestro propio bienestar. Las vírgenes necias pusieron otro aceite en sus lámparas: el que sólo sirve para alumbrar egoístamente nuestro camino. No pudieron entrar en la fiesta de la boda. Y si hubiesen entrado no hubiesen entendido absolutamente nada. En la fiesta de la hermandad los que sólo miran por su propio interés se aburren.

Sería bueno preguntarnos de qué tipo es el aceite que alimenta nuestras lámparas. Sería bueno examinar cómo trabajamos día a día para aumentar la intensidad de nuestro fuego, y de nuestras reservas. ¿O acaso desperdiciamos las ocasiones de crear fraternidad, de amar y servir a los hermanos?

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Domingo 32 tiempo ordinario. El juicio de Dios en Mateo Dom 8.XI 20. Las diez “vírgenes”: Parábola de amor y de aceite en la noche (Mt 25, 1-13)

Domingo, 8 de noviembre de 2020

the-ten-virgins-debi-bondDel blog de Xabier Pikaza:

Se dice que todos hemos recibido (¿es cierto?) el mismo aceite, pero unos lo conservan, se enriquecen y se salvan, mientras otros lo malgastan, empobrecen y se pierden. Así parece suponer esta parábola, que evoca la comedia o tragedia de la vida, representada por diez muchachas que esperan de noche a su novio, unas con, otras sin aceite.

Esta es una imagen que parece injusta, injuriosa contra las muchachas (en disputa por un novio) y contraria al evangelio (las “buenas” no comparten su aceite…). Por ese fondo duro, por su toque de amor machista (10 novias para un novio en la noche), de división social y personal (necias/prudentes, ricas pobres) es una parábola para ser discutida y sacar conclusiones, como irá viendo quien siga. Mi exposición tendrá dos partes: Una más expositiva, otra más exegética. Buen domingo del aceite a todos.

1. PARTE EXPOSITIVA

 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas.
Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz:

— ¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!

Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: –Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas.

Pero las sensatas contestaron: –Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis.
Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo:

— Señor, señor, ábrenos.Pero él respondió: — Os lo aseguro: no os conozco. Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.” (Mt 25, 1-13)

1. Una parábola conocida. Elementos comunes

Esta parábola de “vírgenes” necias y prudentes está contada desde el trasfondo de la historia de Israel… Quizá tiene un fondo que proviene de Jesús (que se ha referido, sin duda a las bodas del reino: cf. Mc 2, 18-22). Pero tal como aparece aquí parece obra del mismo evangelista (o de la escuela de Mateo) que ha creado un gran “retablo” escatológico, con temas vinculados a la culminación (o sentido más profundo) de la historia, a lo largo de Mt 25 (vírgenes, talentos, ovejas y cabras). Sus datos son bien conocidos, tanto en el AT como en el contexto del mensaje de Jesús:

Las diez muchachas (vírgenes) son signo de la humanidad entera, como esposa-amiga ante Dios, esperando las Bodas finales de la historia.

El aceite recibido (alumbrando en la alcuza de su propia vida) es el don de la existencia, la vida entera. Hombres y mujeres son “aceite” que alumbra en la medida en que se consume, haciéndose luz para sí mismo, luz para los otros.

La división (cinco necias, cinco prudentes), cinco y cinco, buenas y malas, prudentes y sensatas, es propia de gran parte de las “historias” de ese tipo. Tiene un fondo parenético, y sirve para insistir en la posibilidad del bien y del mal… y en la exigencia de conversión (para que al fin todas puedan ser buenas).

Malgastar el aceite, dar aceite…
–Puede entenderse en sentido personal (que es el más importante en la parábola)
— Pero también puede entender en sentido social y político (desde la perspectiva de nuestro tiempo, gran crisis del 2020, con países que parece que han perdido el aceite, con millones de pobres… con la sombra de la Covid 19, sobre novias y novios…

Amigas de la Novia, todas novias… el texto no lo pone de relieve, es parábola (no pura alegoría). Son la humanidad en busca de la plenitud de Dios, simbolizado no ya como Padre (Abba) sino como partner, amigo, esposo de la humanidad.

La tardanza es quizá signo del retraso de la “parusía” (la venida del Novio)… Es el paso del tiempo, es la noche… Todas se durmieron… Parece que el texto está evocando la muerte… Aquí no hay muchachas “vivas” cuando llega el esposo (como dice Pablo en 1 Tes). Todas se duermen, todas mueren en el gran “cementerio” (dormitorio) que es la vida humana…

Las muchachas duermen/mueren, pero su aceite queda… La buenas obras, la buena memoria, el valor de la vida… para el Esposo

2 Una parábola escandalosa. Principios

Resulta escandalosa, por muchos motivos, y así la cuenta Jesús, para que la pensemos y pensemos nuestra vida.

a) ¿Han recibido todas el mismo aceite? La alcuza de aceite de una niña de Guinea no es igual que la alcuza de una chica de Kansas o Virginia. Unas parecen que vienen al mundo con mucho aceite, otras parece que no tienen nada. Sea como fuere, las muchachas llevan «lámparas» (lampadas) en la noche de la espera. ¿Se podrá decir que ellas mismas son lámparas, puras lámparas de Dios (de la vida), cuya función es arder y dar luz y se fuego?

b) Diferencia entre las novias. Externamente hablando, todas son novias de un esposo polígamo, que va a casarse, al mismo tiempo, con diez o con aquellas de las diez que sean prudentes. ¿O son sólo simples compañeras/asistentes de la Novia, que aquí no se presenta? La imagen del esposo polígamo de diez muchachas que esperan en la noche puede evocar quizá el signo del Dios distinto y universal, Dios esposo/esposa de todos los seres humanos. Pero el tema de fondo no es la poligamia, sino la diferencia entre las novias: ¿Vienen todas con el mismo aceite?

c) En otro plano, es una parábola machista: El novio viene, como dueño y señor, las novias aguardan… ¿Por qué son chicas que esperan al novio-señor y no chicos que esperan a la Novia/Diosa, la divinidad materna y total, novia infinita y personal de cada uno de los seres? ¿Cómo superar la imagen masculina y pasar a la imagen/experiencia total de de un amor de fuego que arde y emociona y enamora…?

d) Como la “parábola de la hormiga y la cigarra… Éste es un tema que aparece en muchas tradiciones de oriente y occidente. Unos malgastas, otros guardan el aceite… ¿Es bueno siempre guardar? ¿No será bueno arriesgar y gastar? ¿Cómo han perdido las necias el aceite? ¿Lo han malgastado en borracheras y cenas?

— Alguien podría decir que las “necias” han perdido el aceite porque se lo han robado precisamente las llamadas prudentes
— ¿No vivimos en un sistema donde se invita a malgastar… de manera que las “necias” han hecho simplemente lo que debían hacer?

e. ¿Es bueno que las “homiguitas” no presten a las necias su aceite? En contra de toda la enseñanza del evangelio, aquí se dice que las prudentes no deben dar aceite a las necias… ¿Por qué no comparten la luz, haciéndose luz todas, unas para otras, luz compartida para iluminar el camino del novio/novia universal? ¿O hay un aceite personal que no puede compartirse, pues cada uno tiene el suyo y debe guardarlo?

3. Una reflexión sobre el aceite

a) ¿De que aceite-luz se trata? ¿Tiene más luz una muchacha/estrella de la propaganda mediática, dueña de millones de barriles de petróleo, que una niña estellada de un país empobrecido, sin más riqueza que el hambre? Además, la luz que son las muchachas: ¿para qué sirve? ¿a quien dirige y guía? ¿Sirve para alumbrar al novio/novia que viene… o para dirigirles a ellas/ellos (novias en fiesta), a la humanidad que espera y camina con su propia luz en la noche de la vida, hacia el amor total que llega?

b) ¿Se puede hablar así de buenos y malos? Ésta es una parábola con buenos y malos, parábola extraña de muchachas necias y sabias…entre las que parece dividirse el mundo… ¿No se podría dar una respuesta compasiva, de manera que las prudentes ayudaran a las necias, para que al fin todas pudieran ser buenas…? ¿No podría traer el esposo/esposa su aceite y ponerla en las manos y en el corazón de cada una de las que esperan sin fuego ni luz, en medio de la noche? ¿No podríamos hablar de un esposo/esposa aceitero, que ofrece su propio combustible de amor infinito para todos/todas?

c) El gozo de la vida, a la espera de las bodas… Aquí se vincula luz con matrimonio, aceite con bodas. Éste es, por tanto, una parábola gozosa que habla de una luz que puede “alumbrar” la fiesta de las bodas, una luz que es el mismo brillo del amor que emerge allí donde unos seres humanos se aman y se encuentran en la noche y entran en su propio espacio luminoso, dándose la vida… Pero hay personas, vírgenes quizá necias, que no quieren bodas, sino líos y más líos… ir derramando el aceite “infinito” que piensan que tienen en muchos amores que pasan en la noche. ¿Se puede decir que en el fondo todas esperan, todos esperamos?

4. Una reflexión sobre la vida

a) Quizá la parábola evoque un amor personal y total, el amor de aquellos que esperan y el amor de los vienen, todos envueltos en luz… un amor hermoso, abierto a todos (todos reciben el aceite), pero también “arriesgado”, pues se puede perder y gastar el aceite de un modo equivocado, quedando al fin vacios. Estas bodas de luz están abiertas a todos, pero algunos se pueden perder (derramando en vano su aceite), malgastando la propia vida. Leer más…

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“Preparando el examen final”. Domingo 32. Ciclo A.

Domingo, 8 de noviembre de 2020

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Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

“Tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo…”

Se acerca el fin del año (litúrgico)

Nos acercamos al final del año litúrgico, que terminará el 22 de noviembre. Como si nos aproximáramos al final de curso y tuviéramos que hacer un examen, la Iglesia quiere que nos preparemos a fondo y con tiempo. Para ello, en estos tres últimos domingos del año (32-34º), se leen tres parábolas que se complementan: las diez muchachas, los talentos, el Juicio Final. Estas parábolas solo se encuentran en el evangelio de Mateo, que las añade con un fin muy concreto. El evangelio de Marcos termina la enseñanza de Jesús con el discurso sobre el fin del mundo. Era un final consolador, que promete la vuelta del Señor y nuestra victoria. Pero Mateo añadió estas tres parábolas, que animan a tomarse la vida muy en serio.

Un terremoto inesperado

             El 30 de octubre tuvo lugar un terremoto en el mar Egeo que afectó a Turquía y algunas islas griegas. Los cien muertos contabilizados hasta el día 2 de noviembre, si pudieran volver a la vida estarían plenamente de acuerdo con las palabras del evangelio: «Estad en vela, porque no sabéis el día ni la hora».

Vigilar no es vivir angustiado

San Luis Gonzaga estaba un día jugando al frontón y le preguntó un compañero: “Hermano Luis, si supieras que ibas a morir dentro de poco, ¿qué harías?” Y él respondió: “Seguir jugando”. ¿Cómo se conjugan la vigilancia y el juego? La parábola de hoy puede ayudarnos a comprenderlo.

La parábola de las diez muchachas

«Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: ¡Que llega el esposo, salid a recibirlo! Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: “Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas.” Pero las sensatas contestaron: “Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis.” Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: “Señor, señor, ábrenos. “Pero él respondió: “Os lo aseguro: no os conozco. Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.»

En tiempos de Jesús, cuando se celebraba una boda, un grupo de muchachas acompa­ñaba al novio a recoger a la novia para acompañarlo a la ceremonia. A partir de este hecho tan trivial crea Jesús la parábola. Nos encon­tramos ante diez muchachas divididas en dos grupos de cinco: unas necias, que se olvidan del aceite para los candiles; otras sensatas, que llevan aceite de repues­to. Hasta aquí todo es posible. Pero la parábola adquiere de repente un tono irreal, porque quien da el plantón no es la novia, sino el novio, que se retrasa hasta la medianoche.

Mientras, las diez se han quedado dormidas. Y los candiles siguen consumiendo aceite. Al llegar el novio, unas pueden reponerlo fácilmente, los otros están casi agotados. Las sensatas no quieren darles aceite, y el novio se niega a admitirlas después de cerrada la puerta.

La conclusión de la parábola es desconcertante: “Por tanto, estad en vela, porque no sabéis el día ni la hora”. Es desconcer­tante, porque ninguna de la diez ha velado, todas se quedaron dormidas. Lo cual significa que la vigilancia, en este caso, equivale a la sensatez de llevarse la provisión de aceite. Pero, ¿qué significa esto en la práctica?

Dos interpretaciones posibles

La parábola se ha interpretado en dos líneas principales.

Una concede especial importancia al aceite, viéndolo como imagen de la fe, del fervor, de las buenas obras, de lo que debemos estar provistos cuando llegue el esposo, Cristo.

Otra no presta atención al aceite; lo importante es estar preparados ya, y no retrasarlo hasta un momento que resulte demasiado tarde. Esta segunda línea parece la más exacta, como lo demuestra su traducción al lenguaje moderno. Diez universitarios se acercan al fin de curso. Cinco han estudiado durante todo el año, asistido a las prácticas, tomado apuntes; otros cinco han empalmado movida con movida. En el momento de entrar al examen piden a los primeros que les pasen las respuestas. Los otros se niegan, como es lógico. El examen se prepara con tiempo, no se improvisa ni se copia.

            De todos modos, las dos interpretaciones se complementan. Si decimos: «Lo importante es estar preparados», ¿en qué consiste la preparación? «En llevar aceite de repuesto». Y ¿qué es el aceite? Mateo dejará claro dentro de dos domingos, en la parábola del juicio final, que el aceite del que debemos estar provistos son las buenas obras: dar de comer al hambriento, de beber al sediento, vestir al desnudo, etc.

La clave de la 1ª lectura

La primera lectura, tomada del libro de la Sabiduría, ofrece una perspectiva muy interesante. Se ha elegido porque su tema empalma con el de la sensatez de la cinco muchachas.

La sabiduría es radiante e inmarcesible, la ven fácilmente los que la aman, y la encuentran los que la buscan; ella misma se da a conocer a los que la desean. Quien madruga por ella no se cansa: la encuentra sentada a la puerta. en ella es prudencia consumada, el que vela por ella pronto se ve libre de preocupaciones; misma va de un lado a otro buscando a los que la merecen; los aborda benigna por los caminos y les sale al paso en cada pensamiento.

En esta lectura, la sabiduría no es algo intelectual, un conjunto de conocimientos, sino una persona a la que se ama, se busca y se encuentra, o que se encuentra sentada a nuestra puerta esperándonos. Los primeros cristianos aplicaron esta imagen personalizada de la sabiduría a Jesús, que es la Sabiduría de Dios.

Con esto, la parábola adquiere un sentido nuevo. ¿Cómo podemos estar preparados? ¿En qué consiste la vigilancia? En tener ese contacto con Jesús, pensar en Él, hablar con Él, dejarnos encontrar por Él. Para que no nos ocurra lo que dice el novio a las cinco muchachas insensatas: “No os conozco”. La amistad con Jesús, la capacidad de diálogo con Él, no se improvisan. Hay que ejercitarlas todos los días para poder disfrutar luego del banquete de bodas.

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08 noviembre, 2020. Domingo XXXII del Tiempo Ordinario.

Domingo, 8 de noviembre de 2020

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Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite, en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.”

(Mt 25, 1-13)

Si la realidad fuera tan clara y distinta como nos la presenta la parábola de hoy todo sería mucho más sencillo.

La parábola de las vírgenes, como otras muchas de Mateo, divide el mundo entre buenos y malos. No cabe duda de que las necias son quienes no llevaron aceite y se quedaron en la puerta por su propia necedad, pero en la vida cotidiana las cosas son mucho más complejas, nuestro esquema de buenos y malos se cae por su propio peso. Sin embargo, seguimos viviendo como si fuera cierto y nos acabamos creyendo que los “nuestros”, los de nuestro color, los de nuestro partido, los de nuestro equipo, son los buenos, los acertados, frente a los demás, que no les queda más remedio que ser los malos, los equivocados.

En este dualismo solo hay un camino: la violencia. Cada grupo quiere imponer su verdad. Probablemente aquella primitiva comunidad de Mateo se vio en la necesidad de defenderse. Como grupo marginal que era se veía amenazado por todos los costados. Necesitaba distinguirse y marcar un camino claro y distinto y hasta aquí es comprensible, pero no deja de tener sus peligros. El “buenismo” en nuestra Iglesia ha hecho mucho daño. Cuando la Iglesia ha sido poderosa ha aplastado a quienes eran diferentes.

Creo que en el único lugar donde funciona el esquema de bueno/malo es en el corazón de cada una. Todas las personas somos una mezcla de bueno y malo, luz y oscuridad. Todas llevamos dentro una sensata y una necia. Cuando alimentamos la luz, la oscuridad cede. Si agrandamos el espacio de lo bueno, lo malo empequeñece.

Ojalá esta parábola nos sirva para entrar en nosotras mismas a poner más luz, en lugar de quedarnos a oscuras señalando errores ajenos.

Oración

Derrama, Trinidad Santa, tu aceite generoso y sé Tú la llama que ilumine nuestro interior. ¡Amén!

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Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

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Despertar o seguir dormido, esa es la cuestión.

Domingo, 8 de noviembre de 2020

depositphotos_11203345-stock-photo-man-waking-upMt 25, 1-13

En los tres domingos que quedan vamos a leer todo el capítulo 25 de Mt (el último, antes del relato de la pasión). Los tres episodios que en él se narran (diez doncellas, los talentos y juicio definitivo) siguen siendo advertencias a su comunidad, con el fin de poner en guardia a los cristianos de las consecuencias definitivas de sus actitudes vitales. Dios no puede hacer ya nada. La pelota está en nuestro tejado y depende de nosotros que la juguemos o no, que la juguemos bien o mal. En cualquier caso, pitarán el final del partido.

Los textos de estos últimos domingos de año litúrgico nos invitan a despertar, a estar preparados. Por fortuna, ya no pensamos en ese Dios vengativo que está al acecho para ver como puede cogernos en un renuncio y condenarnos. Ya no se oye la tremenda frase: “Dios te coja confesado”, que es un insulto a Dios y a todo el mensaje de Jesús. Dios no nos espera al final del camino para someternos a un juicio. No, Dios es el principio y está en nosotros todos los instantes de nuestra vida para que podamos llevarla a plenitud.

Hoy no tiene sentido meter miedo: No sabéis el día ni la hora. ¡Temblad! Y eso que, en el ciclo (A) nos libramos de textos apocalípticos, que son todavía más terroríficos. No es la muerte la que tiene que dar sentido a nuestra vida, sino al revés, solo viviendo a tope, se aprende a morir. Aunque solo os quedara un segundo de vida, haríais mal en pensar en la muerte. Sería mucho más positivo el vivir plenamente ese segundo. La muerte ni quita ni añade nada; el sentido debemos dárselo a la vida, mientras estamos de pie.

Recordad. Después de un año, o más, de desposorios, se celebraba la boda, que consistía en conducir a la novia a la casa del novio, donde se celebraba el banquete. Esta ceremonia no tenía ningún carácter religioso. El novio, acompañado de sus amigos y parientes, iba a casa de la novia para conducirla a casa de su propia familia. En su casa le esperaba la novia con sus amigas, que la acompañarían. Todos estos rituales empezaban a la puesta del sol y tenían lugar de noche, de ahí la necesidad de las lámparas.

La importancia del relato no la tiene el novio ni la novia, ni siquiera los acompañantes. Lo que el relato destaca es la luz. La luz es más importante que las mismas muchachas, porque lo que determina que entren o no entren en el banquete es que tengan o no tengan el candil encendido. Una acompañante sin luz no pintaba nada en el cortejo. Ahora bien, para que dé luz una lámpara, tiene que tener aceite. Aquí está la madre del cordero. Lo importante es la luz, pero lo que hay que procurar es el aceite.

Jesús había dicho: Yo soy la luz del mundo. Y también: vosotros sois la luz del mundo. El ser humano es luz cuando ha desplegado su verdadero ser; es decir, cuando trasciende y va más allá de lo que le pide su simple animalidad. No es que nuestra condición de animales sea algo malo, al contrario, es la base para alcanzar nuestra plenitud, pero si no vamos más allá cercenamos nuestras posibilidades de humanidad.

La primera lectura nos puede ayudar a encontrar el sentido de la parábola. La verdadera Sabiduría es encontrar el sentido de la vida. Dar sentido a la vida es más importante que la vida misma. Ese sentido no viene dado, tenemos que buscarlo. Esa es la tarea específicamente humana. Nuestra vida puede quedar malograda como vida humana. Esa es la advertencia de la parábola. Hay que estar alerta, porque el tiempo pasa. Hay que despertar, porque de lo contrario, perderás la oportunidad de ser tú.

¿Cuál es el aceite que arde en la lámpara? Si acertamos con la respuesta a esta pregunta, tenemos resuelto el significado de la parábola. En (Mt 7,24-27) se dice: Todo aquel que escucha estas palabras mías y las pone por obra, se parece al hombre sensato que edificó su casa sobre rocaY todo aquel que no las pone por obra, se parece al necio que edificó sobre arena. La luz, son las obras. El aceite que alimenta la llama, es el amor. El ser sensato no depende de un conocimiento mayor, sino de la plenitud de Vida.

Así se entiende que las sensatas no compartan el aceite con las necias. No es egoísmo. Es que resulta imposible amar en nombre de otro. Nuestra lámpara no puede arder con aceite prestado. Dar sentido a la vida no se puede improvisar en un instante. Solo con lo que hay de Dios en mí, descubierto, reconocido, desplegado, puede considerarse encendido nuestro ser. Ese despliegue constituye la Sabiduría de la que nos hablaba la primera lectura. Sin esa llama, seremos irreconocibles incluso para el mismo Dios.

Interpretar la parábola en el sentido de que debemos estar preparados para el día de la muerte, es tergiversar el evangelio. El esperar una venida futura de Jesús, es pura mitología que nos lleva a un callejón sin salida. La parábola no hace especial hincapié en el fin, sino en la inutilidad de una espera que no va acompañada de una actitud de amor y de servicio. Las lámparas deben estar encendidas siempre; si esperamos a prepararlas en el último momento, toda la vida transcurrirá carente de sentido.

Obsesionados por la “salvación eterna” y para el más allá, hemos interpretado esta parábola como una advertencia de preparación para la muerte, o peor aún, para el juicio. Nada más lejos del sentido del relato. Si el aceite es el amor, que hace funcionar la vida cristiana, no podemos pensar en el último día para que tenga sentido. Hay que buscar una interpretación más de acuerdo a todo el mensaje de Jesús.

La venida de Jesús al final de los tiempos, es una imagen escatológica que no podemos tomar al pie de la letra; tiene un significado mucho más profundo. Jesús, con su muerte en la cruz, consumió todo su aceite en una llamarada que sigue iluminándonos. El don total de sí mismo trasformó todo lo humano en divino. Allí culminó su “historia” porque solo permanecerá identificado con Dios, y Dios está fuera del tiempo y del espacio.

Los cristianos cayeron en la trampa de entender la segunda venida de Jesús de una manera temporal. Nosotros seguimos esperando esa segunda venida en la que no se hablará de cruz, sino de gloria para todos. No nos gusta cómo terminó Jesús su paso por la tierra. Esta es la causa por la que hemos inventado un futuro a nuestro gusto para él y para nosotros. Nos sentiríamos muy a gusto si volviera lleno de gloria y nos comunicara a los “buenos” esa misma gloria. Esta visión raquítica, la hacemos desde nuestro falso yo, que nunca aceptará el desaparecer, mucho menos consumirse en beneficio de los demás.

Si de verdad queremos dejar de ser necios y empezar a ser sensatos, debemos desplegar nuestra vida desde otra perspectiva. Tenemos que abandonar todo proyecto de glorificación, sea en este mundo o sea en el otro, y entrar por el camino del servicio a los demás hasta la entrega total. El aceite solo da luz a costa de consumirse. Si aceptamos el programa del evangelio solo porque nos han prometido una “gloria”, la cosa no puede funcionar. Estamos completamente equivocados si pretendemos alzarnos con el santo y la limosna.

Meditación-contemplación

“Yo soy la luz del mundo”.
Su experiencia de Dios, fue su lámpara encendida.
Dentro de ti debes descubrir el aceite.
Si prende, dará luz que alumbrará tus pasos.
Tú eres la lámpara, el aceite y la luz.
Nadie te lo puede prestar, porque es tu propia vida.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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Lámparas encendidas.

Domingo, 8 de noviembre de 2020

jesus-parabola-10-virgenes-09-parabola_10_verginiMt 25,1-13

El evangelio de hoy es un texto, como mínimo, provocador. En las ocasiones en las que lo he profundizado con otros, sobre todo con jóvenes, ha surgido siempre alguna pregunta por el comportamiento de las llamadas “prudentes” en la parábola. “¿Dónde queda el ser solidario y compartir lo que se tiene?” – preguntan algunos. “¿Esta enseñanza no fomenta el egoísmo?” – cuestionan otros. Si nos quedamos en una primera lectura puede parecer que en el Reino de los cielos no hay cabida para todos o que, si no andamos con cuidado, no se nos perdona un despiste ni se acepta el arrepentimiento. La sabiduría (de la que se habla con entusiasmo en la primera lectura de hoy), relacionada con una postura aparentemente egoísta, no resulta atractiva.

La interpretación más convencional es la escatológica, fundamentada sobre todo en la sentencia final (velad, pues no sabéis el día ni la hora): la figura del novio se identifica con Cristo y se acentúa la invitación a estar preparados para reconocer su presencia y acoger su venida. Adentrándonos en la estructura y composición del texto, encontramos la combinación de dos relatos distintos, fusionados en uno por alguna necesidad pastoral surgida en el seno de la comunidad mateana. Uno de ellos sería el que narra la historia de las jóvenes que celebraron el banquete de bodas con el novio e iría en la línea de parábolas que subrayan la alegría del encuentro, como la de quien halla un tesoro en el campo (13,44) o la del que lo vende todo para comprar una sola perla (13,45). El otro relato sería el que introduce al grupo de quienes no han previsto lo necesario para la fiesta y estaría relacionado con la enseñanza sobre la prudencia/sabiduría o imprudencia/necedad, como en el conflicto con los fariseos (22,15ss).

Esta doble perspectiva nos posibilita sacarle más jugo a la parábola, porque nos recuerda la dimensión de celebración por el encuentro con el novio y de alegría por ser invitados a la fiesta; realidades que, en una lectura rápida, quedan escondidas ante el sinsabor que nos suscita la desesperación de quienes pierden la oportunidad y quedan fuera del banquete.

La realidad es que, desde el inicio del texto, el autor nos hace posicionarnos ante las diez mujeres reconociendo dos grupos absolutamente diferenciados: “cinco eran necias y cinco prudentes”. Nuestra atención se centra en ellas y el símbolo del banquete nupcial pierde fuerza. De hecho, resulta llamativo que se hable del novio, pero no de la novia. Tampoco se nombran otros invitados (aunque sí hay una voz externa que avisa de la llegada del esperado), ni se sabe nada del banquete en sí o de otros preparativos para la fiesta. Es significativo igualmente que se indique el retraso del personaje principal (¡en su propia boda!) y que nos sumerjamos en la narración en una noche profunda que hace que todas (también las prudentes) se duerman.

Desde la perspectiva de los primeros receptores del evangelio de Mateo, en los inicios del cristianismo, podemos captar que están surgiendo dificultades. El retraso de la segunda venida del Mesías, que esperaban inminente, hace dudar a quienes han proclamado su fe en Jesucristo, perdiendo la esperanza y modificando su conducta. Con esta parábola el evangelista los cuestiona. Es el momento de preguntarse sobre qué están, realmente, asentando su esperanza.

Nosotros también podemos hacernos esta pregunta. El texto provoca que, nada más comenzar, tengamos que posicionarnos: ¿en cuál de los dos grupos me encuentro? ¿en cuál de ellos deseo estar? La narración utiliza las lámparas y el aceite como símbolos que marcan la diferencia entre un grupo y otro. Nuestra vida, asentada en la de Quien es la Luz del mundo (Jn 8,12), está llamada a irradiar luz, a iluminar la realidad en la que habitamos, aunque a veces nos envuelva la noche oscura. ¡Vosotros sois la luz del mundo! (5,14).

¿Cómo está mi lámpara? ¿y mi reserva de aceite? ¿de qué modo colaboro para que el Novio pueda celebrar la fiesta? ¿cómo soy luz en medio de tantas noches por las que atraviesa nuestro mundo? Porque la realidad es que todas las jóvenes tenían lámpara. Todas habían sido invitadas a la fiesta. Todas tenían la misma encomienda. El hecho de pertenecer a un grupo o a otro no se les impone desde fuera. Cada uno de los personajes de la parábola, en el fondo, ha sido libre y ha decidido con su actitud (previsora y sabia, o imprudente y descuidada), en qué grupo situarse.

También todos nosotros somos portadores de una lámpara y todos estamos invitados a la fiesta. Podemos alentarnos unos a otros para vivir desde nuestra verdad más profunda, desde la Luz que nos habita, pero, al final, que a nuestra lámpara le falte o no aceite depende de cada una/o, de nuestra responsabilidad, de nuestra previsión, del cuidado delicado y agradecido de todo lo recibido, de la capacidad para sostener la esperanza en las noches, aunque a veces sobrevenga el sueño y… sobre todo, del amor y la alegría que alimentemos en el deseo de encontrarnos, día a día, con el Novio, seguros de que siempre viene. Sólo así seremos luz creíble para otros, alumbraremos -humildemente- alguna oscuridad, y contagiaremos la alegría de sabernos, ¡todos!, invitados a la Fiesta.

Inma Eibe, ccv

Fuente Fe Adulta

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Lo que alimenta nuestra luz

Domingo, 8 de noviembre de 2020

Lampara-aceite-amp.Domingo XXXII del Tiempo Ordinario

8 noviembre 2020

Mt 25, 1-13

Leída en una estricta literalidad, la parábola parece caer en una contradicción, ya que las doncellas “sensatas” (“buenas”) aparecen como egoístas, al negarse a compartir su aceite con las del otro grupo. La contradicción estriba en el hecho de que no hay “sensatez” –comprensión– posible cuando no hay amor.

  Pero una parábola busca ser evocadora, por lo que carece de sentido una lectura literalista de la misma. Se trata, más bien, de identificar el objetivo al que la parábola apunta. Y en este caso parece claro que busca poner el foco en otra cuestión: la importancia decisiva de proveerse de “aceite”.

  En el relato, el aceite es aquello que alimenta la lámpara, es decir, lo que hace posible la luz. Con lo cual, el eje de la parábola remite a esta cuestión: ¿qué es aquello que posibilita, mantiene y alimenta la luz en nuestras vidas?

  En nuestra identidad profunda, somos luz, afirmación que el cuarto evangelio pone en boca de Jesús: “Yo soy la luz del mundo” (Jn 8,12). Ahora bien, es indudable que con frecuencia vivimos ignorantes de esa realidad, desconectados de ella y, en consecuencia, en la oscuridad de la ignorancia esencial, con la confusión y el sufrimiento que conlleva. En esas condiciones, se hace vital la cuestión: ¿cuál es el “aceite” que alimenta nuestra luz y nos permite vivir en conexión con ella?

 La respuesta solo puede ser una: la comprensión experiencial de lo que somos. Para empezar, la persona interesada puede verificarlo por sí misma a partir de un cuestionamiento elemental: ¿qué es lo que me aporta serenidad, paz, ecuanimidad, plenitud, amor, desegocentración, vitalidad, creatividad…? ¿De dónde brota todo eso y –lo que es más importante– qué lo mantiene aun en circunstancias adversas? Indaga con rigor…

  O puede hacerse el mismo cuestionamiento desde otro ángulo: si evito la trampa de atribuir la causa de mis malestares al exterior y dejo de buscarla fuera, ¿qué es lo que me altera, me encierra, me hace sufrir, me desconecta de la vida…?

  Tal como yo lo veo, la respuesta solo es una: todo se ventila en el hecho de vivir o no conectados a lo que realmente somos. Esa comprensión experiencial es luz; su carencia es oscuridad.

 El paso siguiente surge por sí mismo: ¿cómo provisionarnos de “aceite”?, es decir, ¿qué podemos hacer para favorecer la comprensión? Seguramente necesitemos trabajar con constancia la inercia que nos hace vivir identificados con el yo, en una especie de estado hipnótico, y volver a conectar una y otra vez, de manera consciente, con aquello que somos, lo que está más allá del cuerpo, de la mente, del psiquismo, del yo, de la personalidad…

  Más en concreto, me parece necesario vivir un triple cuidado, que puede expresarse en tres palabras: acogerse, atender y estar. Cuidar el amor humilde e incondicional hacia si, como fuente de unificación psíquica; cuidar la atención, como condición de libertad interior frente a los movimientos mentales; y cuidar el silencio consciente hasta, acallada la mente, reconocernos en él.

¿Qué alimenta la luz en mí? ¿Cómo lo cuido?

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

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Seremos en el Señor

Domingo, 8 de noviembre de 2020

VIRGENES-PRUDENTESVírgenes prudentes, catedral de Estrasburgo

Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

  1. Hacia el final del año litúrgico

Poco a poco vamos llegando al final del año y también del año litúrgico. (El domingo 29 de este mes de noviembre comenzaremos el nuevo año litúrgico con el tiempo de Adviento). Durante estos cuatro domingos que nos quedan, las lecturas nos irán hablando del final, -mejor, de la finalización-, del futuro que nos cabe aguardar.

  1. Hacia el futuro. ¿Qué pasa con los que van muriendo?

¿Qué nos cabe esperar en la vida y en la muerte?

En los primeros años de la vida de la Iglesia: más o menos por los años 40-60, los cristianos pensaban, creían que el Hijo del Hombre estaba al llegar “cualquier día de estos”, muy pronto, tal vez “la semana que viene”. Y cuando llegara el Hijo del Hombre, se acabaría el mundo y nos llevaría con él.

(1ª Tesalonicenses es el escrito más antiguo del NT. La carta data del año 50)

         Pero el Hijo del Hombre no llegaba y entonces el problema que se les plantea a aquellos cristianos era ¿cuál es la suerte de los difuntos y de los que seguimos vivos en la historia?

San Pablo también tenía esta mentalidad, y por ello ha de dar un giro a su pensamiento y trata de alentar la esperanza de aquellos cristianos. Pablo dejará de pensar en términos de tiempo, porque el tiempo cuando llegue el Hijo del Hombre no tiene importancia alguna. Y Pablo pasa a pensar más sencillamente: Seremos en Cristo.

San Pablo fortalece la fe y esperanza de aquellos cristianos -y la nuestra- con la idea -realidad- de que seremos en Cristo.

Solemos preguntarnos y, a veces, dudamos acerca de cómo será el cielo, cuándo será, ¿vendrá el Hijo del Hombre?

Mejor dejar de lado el “cómo”, el “dónde y el cuándo”. Lo decisivo que es que será, seremos en Cristo o con Cristo.

Sobre todo, los católicos (más los fundamentalistas) tienen miedo no tanto a la muerte, sino a condenación, al infierno. Nos han mandado tantas veces al infierno y por cosas tan nimias, que se tiene miedo a morir, porque el fracaso y el fuego eterno lo tenemos garantizado. Quizás por ello sentimos miedo ante la muerte.

         Tengamos muy presente la fe de San Pablo y de aquellas primeras comunidades cristianas: seremos, terminaremos en el Señor.

  1. Velad: estad despiertos.

00167f195a4a8ce0c22fe2abf1829748Vírgenes necias, catedral de Estrasburgo

En la parábola de la espera lúcida o adormecida del esposo por parte de aquellas vírgenes, no se trata de una cuestión matrimonial, sino que es un mundo de símbolos para expresar la fe en la vida eclesial.

Todo ser humano tenemos “instalado en nuestro Windows personal” el problema de la muerte, que probablemente, es el problema más serio que tenemos en la vida: la muerte.

      La cosa ya viene de siglo y medio atrás, pero en esta pandemia resalta que no haya una sola palabra humanista sobre la muerte. Todo son números, cuando no morgue. La ciencia no “toca” de modo humanista la muerte.

         Hoy ya no vivimos en la secularización, (la secularización gestionaba la vida con la razón en vez de con la religión: la libertad, la sociedad, la política, la justicia, la enfermedad, la muerte, etc.). Al menos la secularización echaba una “pensada a la vida”). Hoy en día ni tan siquiera somos secularizados, sino que vivimos en un espeso nihilismo, que no cree en nada. Quien da razón del presente no es la secularización, sino el nihilismo

Es decir, no es que la cultura actual (al menos en la Europa occidental) no sea cristiana, sino que no cree en nada, pero en nada de nada. Vivimos en la época del “vacío”, del “gran vacío”. Ni hay nada al comienzo ni habrá nada al final. Ni venimos ni vamos.

Los medios de comunicación social han hecho del mundo una especie de sala de fiestas, un show permanente para entretener a la gente. Diviértete hasta morir.

Vivir despiertos.

         La primera lectura de hoy es como un canto a la Sabiduría, que no es lo mismo que ciencia.

(Hace unos pocos años, en la lección inaugural de curso de la Facultad de Teología Vitoria, el ponente: -un científico del Centro de Investigaciones científicas-, decía con cierta y sabia ironía: “¡Hombre! entre los científicos, algunos piensan…”).

La sabiduría es saber -saborear- lúcidamente la vida. La sabiduría es radiante (lúcida, despierta) (1ª Lectura). Se puede ser un gran científico, pero no saber vivir. Y, por otro lado, gran parte de la humanidad no ha tenido mucha ciencia, ni hoy en día los tenemos, pero ha sabido vivir. Pensemos en el mundo rural. Jesús mismo no tenía un mundo científico en su mente, pero si sabía vivir y enseñar a vivir.

         La Sabiduría es luz, criterios, esperanza que ilumina la vida y el futuro.

si3la04_tmEs importante que la Iglesia, tanto la Iglesia institucional, como todos nosotros, -pequeños grupos de fe- miremos al futuro y vivamos esperando la llegada del Reino de Dios: justicia, paz, libertad, la venida de Cristo.

Cuando la Iglesia pierde o perdemos el horizonte futuro absoluto y la mirada escatológica, se instala y se constituye en un cuerpo de funcionarios y de curias; y esto no es bueno, porque la Iglesia termina sustituyendo a Cristo. Una Iglesia sin apremio hacia el futuro se instala en este mundo: en la “pompa y circunstancia” de este mundo: Estados Pontificios, poder, institucionalización y afincamiento en este mundo.

Velad

         Velar no significa temer a que venga el Hijo del Hombre, nos juzgue y nos condene. Estar despiertos es abrir la vida a la esperanza de que seremos en el Señor.

Mejor acallar nuestra curiosidad y descansemos (consolaos) en que estaremos siempre en el Señor. El lugar del hombre es Dios

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Juan José Tamayo: “La extrema derecha de Dios”

Jueves, 5 de noviembre de 2020

Extrema-derecha_2282181811_15044976_660x371“La internacional cristo-neofascista al asalto del poder blandiendo la Biblia”

Una alianza cristo-bíblico-militar-neoliberal-patriarcal neofascista ensombrece el mundo, y muy especialmente América Latina. Ejemplos de ello son España, Colombia, Costa Rica, Brasil, El Salvador, Bolivia…

Actúa coordinadamente en todos los continentes, utiliza irreverentemente el nombre de Cristo y defiende la “teología de la prosperidad” como legitimación del sistema capitalista en su versión neoliberal

Estamos ante una crasa manipulación de la religión y una perversión de lo sagrado que se alimenta del odio, crece e incluso disfruta con él, lo fomenta entre sus seguidores y pretende extenderlo a toda la ciudadanía

El salto a la política del movimiento religioso fundamentalista en alianza con la extrema derecha supone un grave retroceso para la sociedad en todos los sentidos

¿Tendremos que resignarnos ante esta extrema derecha de Dios y sus violentas manifestaciones? En absoluto

Una exposición más amplia y fundamentada se encuentra en mi libro La Internacional del odio. ¿Cómo se construye? ¿Cómo se deconstruye?, que aparecerá a mediados de noviembre en la editorial Icaria

En América Latina, Estados Unidos y Europa estamos asistiendo a un avance de las organizaciones y partidos políticos de extrema derecha, que conforman un entramado perfectamente estructurado y coordinado a nivel global y están en conexión orgánica con grupos fundamentalistas cristianos, hasta conformar lo que Nazaret Castro llama “la Internacional neofascista” y yo califico de “Internacional Cristo-neofascista” y “Extrema derecha de Dios”.

Uno de los ejemplos más emblemáticos de esta Internacional en España es la complicidad y total sintonía entre las organizaciones católicas españolas ultraconservadoras HazteOír, El Yunque, Infocatólica y otras, y el partido de extrema derecha Vox.

En Colombia fracasaron los acuerdos de paz porque los evangélicos fundamentalistas y los católicos integristas hicieron campaña en contra alegando que en ellos se defendían el matrimonio igualitario, el aborto y la homosexualidad. En la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Costa Rica en 2018 ganó el pastor evangélico Fabricio Alvarado con un discurso a favor de los “valores cristianos” y del neoliberalismo y contra el aborto y el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos favorable al matrimonio entre personas del mismo sexo.

En Brasil, los partidos evangélicos fundamentalistas fueron decisivos en la reprobación de Dilma Rousseff y en la elección del exmilitar Jair Messias Bolsonaro como presidente del país. Son ellos realmente los que inspiran y legitiman su política declaradamente homófoba, sexista, xenófoba y antiecológica.

El Gobierno de El Salvador parece seguir similares derroteros. En su toma de posesión el presidente de la República, Nayib Bukele, invitó a dirigir una oración al pastor evangélico argentino Dante Gebel, conocido por sus vínculos con pastores ultraconservadores de Estados Unidos. La diputada de Conciliación Nacional, Eileen Romero, presentó en la Asamblea Legislativa una moción para decretar la lectura obligatoria de la Biblia en las escuelas.

En Bolivia, los militares y los grupos religiosos fundamentalistas dieron un golpe de Estado contra Evo Morales, presidente legítimo de la República Plurinacional, que colocó a las comunidades indígenas en el centro de su política social, cultural, económica y en la cartografía mundial. Y lo hicieron con la Biblia y el crucifijo para legitimar el golpe, lavar las muertes producidas por el mismo, confesionalizar cristianamente la política, negar la identidad de las comunidades indígenas, justificar la represión contra ellas y desprestigiar sus cultos, calificándolos de “satánicos”.

Felizmente la ciudadanía ha devuelto la democracia a Bolivia en las elecciones del 18 de octubre, en las que el candidato del partido de Evo Morales, Movimiento al Socialismo (MAS), Luis Arce, ex ministro de Economía con Evo, ha obtenido la mayoría absoluta en la primera vuelta con el 53% de los votos y tomará posesión de su cargo como presidente de la República Plurinacional de Bolivia el 8 de noviembre para un periodo de 2020 a 2025.

Tras los fenómenos aquí analizados producidos en diferentes países creo puede hablarse de una alianza cristo-bíblico-militar-neoliberal-patriarcal neofascista que actúa coordinadamente en todos los continentes, muy especialmente en América Latina, y utiliza irreverentemente el nombre de Cristo. Estamos ante una crasa manipulación de la religión y una perversión de lo sagrado que se alimenta del odio, crece e incluso disfruta con él, lo fomenta entre sus seguidores y pretende extenderlo a toda la ciudadanía y que nada tiene que ver con la orientación liberadora e igualitaria del cristianismo originario.

La Internacional cristo-neofascista ha cambiado el mapa político y religioso en Estados Unidos, está cambiándolo en América Latina y va camino de hacerlo en Europa. El salto a la política del movimiento religioso fundamentalista en alianza con la extrema derecha supone un grave retroceso en la autonomía de la política y de la cultura, en la secularización de la sociedad, en la separación entre Estado y religión, en la autonomía de la ciencia, en las políticas ecológicas y en la opción por las personas, los colectivos y los pueblos oprimidos.

El cristo-neofascismo no tiene intención de abandonar el escenario político y religioso. Ha venido para quedarse, posee un importante protagonismo en la agenda política internacional y está consiguiendo cada vez más seguidores. Actúa coordinadamente en todos los continentes, y muy especialmente en América Latina, utiliza irreverentemente el nombre de Cristo y defiende la “teología de la prosperidad” como legitimación del sistema capitalista en su versión neoliberal. Y, a decir verdad, lo hace con excelentes resultados: refuerza gobiernos autoritarios, derroca a presidentes elegidos democráticamente, da golpes de Estado enseguida legitimados por otros Estados y organismos internacionales, impide la aprobación de leyes en defensa de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, de los derechos LGTBI y de los derechos de la Tierra, encarcela a dirigentes políticos, etc.

¿Tendremos que resignarnos ante esta extrema derecha de Dios y sus violentas manifestaciones? En absoluto.

Coincido con la intelectual alemana Carolin Emcke en su brillante ensayo Contra el odio (Taurus) en la necesidad de hacer un elogio de lo diferente y lo “impuro”, enfrentarnos al odio como condición necesaria para defender la democracia, adoptar una visión abierta de la sociedad y ejercer la capacidad de ironía y duda, de la que carecen los generadores de odio.

Este artículo es una reelaboración actualizada y ampliada del publicado en la Agenda Latinoamericana 2021.

Una exposición más amplia y fundamentada se encuentra en mi libro La Internacional del odio. ¿Cómo se construye? ¿Cómo se deconstruye?, que aparecerá a mediados de noviembre en la editorial Icaria.

Fuente Religión Digital

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Un adolescente es forzado a dejar un grupo de música religiosa después de declararse gay, pero recibe muchos apoyos

Viernes, 2 de octubre de 2020

Gabriel-1024x605Gabriel, de 13 años,

Un adolescente que fue expulsado de su grupo de música de la iglesia después de declararse gay ha recibido una ola de apoyo de la comunidad local. En medio de la conmoción de todo esto, Gabriel encontró una nueva comunidad de apoyo.

Gabriel, de 13 años, actuó como pianista como parte de un grupo de música durante los servicios dominicales en la iglesia en Lincoln, Nebraska, hasta este mes.

Le dijo a KETV7 que era “un miembro orgulloso de la iglesia”, pero se vio obligado a irse cuando los ancianos de la iglesia “descubrieron que estaba usando ropa Pride” para las sesiones de práctica. La camiseta Pride en cuestión presenta un pequeño arco iris y el mensaje “fiel a ti”.

Para sorpresa de Gabriel y su madre, el niño de 8º grado fue expulsado de su iglesia. “Me contó lo que pasó y se me rompió el corazón por él”, dijo Colleen, la madre de Gabriel. “Él amaba esta iglesia”. La decisión conmocionó a Gabriel y su madre Colleen porque la iglesia, que decidieron no nombrar públicamente, fue catalogada como un espacio inclusivo y acogedor.

Gabriel dijo: “Me dijeron, ya que soy un líder, no querrían que promocione cosas contra las que están en contra”.

La comunidad LGBT + se manifiesta en torno a un adolescente que se vio obligado a abandonar un grupo de música religiosa después de declararse homosexual.

No mucho después, la publicación de Colleen en Facebook se hizo viral y generó una avalancha de apoyo para el adolescente.  “Sólo fue cuestión de horas. Se hizo muy grande, muy rápido”, dice. “Era irreal lo positivo que era. Abrumadoramente positivo. Estas personas son los ejemplos de lo que todos deberíamos ser“, con el grupo Drag Queen Story Hour Nebraska alentando a los miembros a enviar mensajes de apoyo a Gabriel en colaboración con una organización benéfica LGBT + local.

Desde entonces, la familia se ha visto inundada de tarjetas y cartas de apoyo de personas de la comunidad local, así como de personas LGBT + de otros lugares.

Frank Roark, propietario de una imprenta en Lincoln, hizo 500 tarjetas personalizadas con un mensaje pro-LGBT + que entregó gratis, animando a sus clientes a enviar mensajes de apoyo a Gabriel. “Estas personas son el ejemplo de quiénes deberíamos ser todos”, dijo Colleen. “[Frank] tomó lo que podría haber sido una de las peores experiencias y las convirtió en una de las mejores”.

Adolescente agradece a sus seguidores: “Cuando viene lo malo, también viene lo bueno”.

Gabriel agregó: “Me sentí muy bien saber que a la gente le importaba. Incluso los niños enviaban cosas … Nunca sentí algo tan poderoso, solo puso una amplia sonrisa en mi rostro sabiendo que había gente que se preocupaba por mí. Y no solo personas, extraños. Hay mucho bien en el mundo y hay un poco de mal en el mundo. Pero cuando viene lo malo, también viene lo bueno “.

Drag Queen Story Time Nebraska dijo: “¡Gracias querubines por ayudar a difundir el amor! ¡Nos calienta el corazón que tantos de ustedes se unieron para difundir bondad y amor! Acabamos de dejar otro lote de notas y está anonadado por tu amor! ¡Estén bien todos y difundan el amor! “

Se pueden enviar mensajes de apoyo a Gabriel a través de la dirección: Gabriel B. C / O OutNebraska, 211N 14th St, Lincoln, NE 68508.

Fuente Pink News

Cristianismo (Iglesias), General , , , , , , ,

Destruyen los carteles del Pride y Black Lives Matter de la iglesia Presbiteriana Hope

Martes, 8 de septiembre de 2020

church_sign-1024x664Los líderes y miembros de Hope Presbyterian Church se sorprendieron al ver que los letreros habían sido vandalizados pocas horas después de su instalación. (Capturas de pantalla a través de NBC Chicago)

 

Una comunidad eclesiástica en una ciudad del norte de Illinois quedó devastada después de que los vándalos incendiaran, destrozaran y robaran carteles que indicaban el apoyo a la comunidad LGBT +, así como al movimiento Black Lives Matter, en menos de 24 horas.

El tiroteo en agosto de Jacob Blake, un hombre negro residente en Wisconsin, por un oficial blanco, juzgó a una nación que ya estaba tomando en cuenta temas de racismo sistémico y brutalidad policial.

Pero parecía que los carteles respaldados por los líderes de la Iglesia Presbiteriana Hope y sus 128 miembros en apoyo de Blake pincharon a la gente del pueblo de Wheaton, un suburbio enormemente blanco y conservador.

El lunes (31 de agosto), el pastor Jay Moses, quien dirige una congregación de mayoría blanca, llegó y encontró un letrero con el nombre de Blake desaparecido, otro que decía “Dignidad negra” roto en dos y un tercero salpicado con la bandera del Orgullo quemada hasta los cimientos.

“Mi comunidad está desconsolada y consternada”, dijo Moses al periódico Daily Herald el martes (1 de septiembre). “Están sorprendidos de que alguien en Wheaton hiciera esto, y están desconsolados porque se dan cuenta de lo que significa. Realmente se sintió como la cruz en llamas. Parecía que el [Ku Klux] Klan había estado allí casi “.

Este no es un incidente aislado, advirtió Moisés. Dijo que una junta que expresó el apoyo de su iglesia a la comunidad negra después del asesinato de George Floyd fue igualmente objeto de vandalismo. “Hemos salido como una iglesia blanca en apoyo de la dignidad negra”, dijo.

Hope Presbyterian comparte la propiedad de la iglesia en Wiesbrook Road con una congregación mayoritariamente negra, Bethel New Life, dirigida por el pastor Keith Beauchamp.

Wheaton, salpicada de muchas iglesias, es una ciudad predominantemente blanca (85 por ciento) y republicana. Muchos de los miembros de Bethel New Life viajaron una vez desde los suburbios vecinos para asistir a los sermones, que desde entonces han cambiado en línea debido a la pandemia de coronavirus.

“¿Cómo será la comunidad cuando regresemos aquí?” preguntó Beauchamp, enfatizando que las muestras de apoyo de Hope Presbyterian son “valientes. Pero no significa que la gente siempre aprecie su coraje, celebramos [juntos] el momento en que se levantó y lloramos cuando fue demolido porque sabemos lo que eso significa”.

Fuente Pink News

 

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Juan José Tamayo: El coronavirus y las estrategias de satanás.

Martes, 4 de agosto de 2020

_112224532_gettyimages-1154915327-1Con motivo de la pandemia del coronavirus ha vuelto a plantearse el viejo problema de la relación entre ciencia y religión, con tendencias encontradas entre quienes consideran que ambas son incompatibles, quienes reducen la incompatibilidad a la que se produce entre ciencia y superstición, quienes creen que la religión es un obstáculo para los avances de la ciencia, quienes defienden la autonomía e independencia de ambas y quienes, en fin, son partidarios del diálogo y la cooperación.

La posición extrema es la de las personas creyentes fundamentalistas que interpretan la pandemia como un castigo que Dios manda a la humanidad por la maldad del género humano, por haberse apartado de la religión y por el ateísmo cada vez más extendido. La respuesta la encuentran en la vuelta a la religión y a la fe en Dios, desconfiando de la ciencia, dándole la espalda o, al menos, dudando de su eficacia.

Dos ejemplos de tal actitud ante la pandemia son Salvini y los evangélicos que apoyan a Bolsonaro. Salvini apela al Corazón Inmaculado de María para derrotar al virus “porque la ciencia sola no basta”. En Brasil las mega-iglesias evangélicas mantienen abiertos sus templos durante la pandemia, acogiéndose a un decreto de Bolsonaro, que considera los actos religiosos como “servicios esenciales”, poniendo en peligro la vida de los miles de fieles que asisten a dichos actos.

Sus pastores minusvaloran la gravedad del coronavirus, desconfían de la ciencia y proponen como alternativa la fe. El obispo Edir Macedo afirma en sus predicaciones que el coronavirus es una estrategia de Satanás para infundir miedo, pánico, terror, que solo afectaba a las personas sin fe y propone como antídoto el “coronafe”, que es eficaz únicamente para quienes creen firmemente en la palabra de Dios. El propio Bolsonaro llegó a hacer exorcismos contra el coronavirus ante un grupo de evangélicos que lo esperaban a las puertas del palacio presidencial.

Los recursos que creen más eficaces ante escenarios dramáticos como el que estamos viviendo son pedir la intervención de Dios para que haga un milagro, la práctica de los rituales religiosos en sus formas mágicas más que como celebración festiva de la vida, experiencia comunitaria del compartir y relación personal, gratuita y no venal con la divinidad. Esta actitud es la que, sin duda, más daño hace a la religión y mayor alejamiento de ella produce.

Tanto el materialismo científico como el fundamentalismo religioso coinciden en afirmar la existencia de un conflicto insuperable entre ciencia y religión, que lo presentan con frecuencia con la metáfora de “guerra”. En ambos casos estamos ante una distorsión de la ciencia. El materialismo científico dice partir solo de teorías científicas, pero en realidad incurre en pretensiones filosóficas. El fundamentalismo religioso va más allá del ámbito teológico y reclama autoridad en cuestiones científicas. A su vez, la consideración metafórica de “guerra” ofrece una idea inadecuada tanto de la ciencia como de la religión y de la relación entre ellas.

Ciencia y religión han ejercido una gran influencia en la humanidad y en la naturaleza. No pueden, por tanto, desconocerse, ni caminar en paralelo, y menos aún entrar en confrontación, ya que cualquiera de esas posturas perjudicaría gravemente y por igual a los seres humanos y a la naturaleza. Han sido fenómenos culturales presentes en la historia de la humanidad en permanente interacción desde sus albores hasta nuestros días, unas veces en conflicto y otras en cooperación.

Momentos privilegiados de relación armónica entre filosofía, ciencia y religión fueron la antigüedad griega, los autores cristianos de los primeros siglos de la historia del cristianismo y los momentos de mayor esplendor del islam con los encuentros entre filósofos, científicos, teólogos, juristas, durante el “paradigma Córdoba”, precursor del Renacimiento europeo, etc.

Ciencia y religión son, a su vez, distintas formas de acercamiento a la realidad, que no tienen por qué competir ni excluirse la una a la otra. Son sistemas sociales complejos que tienen su propia metodología, agrupan diferentes experiencias individuales y colectivas y dan lugar a dos tipos de comunidades humanas con sus diferentes patrones de comportamiento y sus códigos de comunicación: la comunidad religiosa y la comunidad científica en interacción con la sociedad.

Ninguna de las dos comunidades puede ni debe recluirse en su propio caparazón haciendo oídos sordos a las inquietudes, problemas y desafíos del mundo en que viven, entre otros, la dialéctica pobreza-riqueza, crecimiento económico-retroceso ético, degradación del medio ambiente-ecología, guerra-paz, patriarcado-liberación de la mujer, armamento nuclear-desarme, globalización-alterglobalización y Norte global-Sur global.

Ambas tienen responsabilidades irrenunciables en la respuesta a dichos problemas, muchos de ellos provocados por sus propias comunidades, como el mal uso de la energía nuclear o las guerras de religiones. La colaboración en estos temas es hoy más necesaria que nunca. De su implicación en la respuesta a los problemas citados y a otros muchos que afectan a la humanidad depende en buena medida su prestigio o desprestigio, relevancia o irrelevancia, credibilidad o pérdida de la misma. Depende, en definitiva, el futuro de la humanidad y del planeta, según se guíen por la justicia o la barbarie, la cooperación o la competitividad, la solidaridad o el darwinismo social, el cuidado de la casa común o su maltrato.

A mi juicio, el modelo correcto de relación entre ciencia y religión tiene que ser el de la colaboración e interacción crítico-constructiva, en la que cada una se ubica en su propia esfera al tiempo que abandona todo intento de absolutización, ya que ninguna puede presumir de tener el mapa de la verdad y la visión de la realidad en exclusiva. La religión debe dejarse iluminar por los conocimientos de la ciencia, y la teología ha de tener en cuenta las aportaciones científicas. La ciencia, a su vez, puede verse enriquecida con el ethos de la compasión que ofrece la religión.

Pero ¿qué ciencia? No la arrogante y aristocrática, que selecciona a quienes tiene que curar en función de sus posibilidades económicas, sino la que está al servicio de la salud y el bienestar de la ciudadanía, especialmente de las personas y los colectivos más vulnerables. ¿Qué religión? No la dogmática, autoritaria y patriarcal, sino la que escucha el grito de las personas empobrecidas y de la tierra depredada y responde con actitud solidaria hacia las víctimas. ¿Qué Dios? No el todopoderoso y supremacista, que defienden los fundamentalistas seguidores de Trump y Bolsonaro, sino el Dios liberador, compasivo con quienes sufren y solidario con las víctimas o, conforme a la imagen de Boaventura de Sousa Santos, “el Dios activista de los derechos humanos, el subalterno que se enfrenta al Dios invocado por los opresores”.

En la novela de Albert Camus, La peste, tras los permanentes desencuentros entre el jesuita Paneloux y el doctor Bernard Rieux durante la epidemia que azotó con gran severidad la ciudad argelina de Orán, el doctor Rieux le dice al jesuita: “Estamos trabajando juntos por algo que nos une más que las blasfemias y las plegarias. Esto es lo único importante… lo que yo odio es la muerte y el mal, usted bien lo sabe. Y quiéralo o no, estamos juntos para sufrirlo y combatirlo”.

Esa es, creo, la función de la ciencia y de la religión en esta pandemia y después. El trabajo solidario de ambas puede salvar a la humanidad de esta y otras tragedias. La guerra entre ellas costará todavía más vidas humanas que las producidas por la pobreza, como sucede en todas las guerras. Sería un gravísimo error y una irresponsabilidad mayor sustituir las guerras de religiones, dadas por finalizadas, por las guerras entre la ciencia y la fe religiosa.

Como hizo el doctor Rieux, al terminar la peste en la ciudad de Orán, donde ejercía como médico, la ciencia y la religión no deben callar, sino “testimoniar en favor de los apestados, para dejar por lo menos un recuerdo de la injusticia y de la violencia que les había sido hecha y para decir simplemente algo que se aprende en medio de las plagas: en el ser humano hay más cosas dignas de admiración que de desprecio”.

 

Juan José Tamayo es director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones “Ignacio Ellacuría”, de la Universidad Carlos III de Madrid. Su último libro es Hermano Islam (Trotta, Mdrid, 2019).

Fuente Fe Adulta

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Mística: la imaginación simbólica al servicio de la unificación liberadora.

Viernes, 17 de julio de 2020

Utopia-More-700x1024Gilbert Durand ha revelado cómo en Occidente se ha ido imponiendo, desde finales de la Edad Media, una corriente claramente iconoclasta- enemiga de la imaginación-, que ha privilegiado la razón (logos) sobre la imaginación de un modo desproporcionado, hasta el punto de que algunos describen nuestra cultura como una cultura logocéntrica (Derrida) que ha reprimido dimensiones de la realidad (el afecto o el cuerpo, por ejemplo) para favorecer el control político (Foucault) – la imaginación convertida en utopía es un instrumento crítico del orden establecido-.  Estas dimensiones no racionales son esenciales para poder caminar por la vía de la unificación liberadora(integración de todas las dimensiones de la realidad) que es la espiritualidad (cuya forma más plena es la mística), de ahí, la persecución o marginación de la mística (que revaloriza y necesita de la imaginación) en nuestra historia moderna.

En el siglo XX se ha producido todo un movimiento de revalorización de la imaginación, desde el campo de la fenomenología de la religión (Mircea Eliade), la psicología analítica (Jung), la antropología (Gilbert Durand), la filosofía (Bachelard), la política (Bloch) y la espiritualidad (Henri Corbin). En la escolástica decadente la imaginación era vista simplemente como un órgano menor de conocimiento, que se limitaba a la representación, mediante imágenes visuales, auditivas o cinestésicas, de los objetos reales, para que la razón pudiera abstraer de estas imágenes la dimensión inteligible de lo real. La imaginación, por tanto, no aportaba verdadero conocimiento fiable, era una función vinculada a la percepción, el verdadero conocimiento  era aportado solo por la abstracción racional. De ahí, el logocentrismo de nuestra cultura.

En la recuperación del valor de la imaginación, que tiene lugar en el siglo XX, la imaginación se convierte en una función independiente de la razón y de la percepción, de hecho, una función más importante que la propia razón pues la imaginación sería la capacidad que permite acceder directamente al “mundo de los arquetipos”, verdaderas fuerzas estructuradoras de la conciencia que se harían presentes a la inteligencia del ser humano a través de los símbolos, que serían expresiones de esos arquetipos. Los arquetipos serían verdaderos puentes entre lo consciente (racional ) y lo inconsciente (metarracional), de ahí, que la imaginación se entienda como “imaginación creadora”, es decir, como una facultad activa y creativa, que no se limita a recibir sus contenidos de la percepción, sino que ella misma produce sus imágenes (los símbolos) extrayéndolas de los contenidos más profundos de la conciencia y dando lugar a un conocimiento más completo que el conocimiento racional.

La imaginación no dependería así de la percepción del mundo objetivo sino de una “imaginación transcendental” (Bachelard), que sería la verdadera fuente de la razón, del arte y de la espiritualidad en el ser humano.  Esa imaginación transcendental es llamada “unus mundus” por Jung, dándole así un carácter ontológico, pues considerará que los arquetipos tienen una naturaleza “psicoide” ( significa: similar a la mente). Los arquetipos estarían más allá de la mente individual, formarían un mundo propio cuya naturaleza sería “similar a la mente” (psicoide) pero más allá de ella, y darían origen tanto al mundo físico como al psicológico. Los arquetipos serían expresiones de una conciencia subsistente por sí misma, de la que emanaría la existencia y la inteligencia, por medio de la imaginación, que sería la función cognitiva y creativa primordial.

Con Mircea Eliade y Henri Corbin la imaginación se va a relacionar claramente con la espiritualidad. Para Mircea Eliade los símbolos son expresiones de las imágenes primordiales o arquetipos, que expresan Lo Sagrado, la realidad a la que remite la religión en la visión religiosa precristiana. Para esta visión antigua, las realidades históricas no tienen valor en sí mismas, su valor proviene de ser expresiones (hierofanías) de esa verdadera realidad que es lo sagrado.

Los símbolos, los mitos y los ritos que han nacido por medio de la imaginación creadora, son modos de vincular al ser humano, caído en la historia profana- el tiempo-, al verdadero mundo real, el mundo de lo sagrado, de los arquetipos. En ese camino hacia lo sagrado, Henri Corbin situará a la imaginación como un ámbito intermedio entre el mundo inteligible (Lo sagrado) y el mundo sensible, el mundus imaginalis, el “mundo del ángel”, en el que el espíritu se hace “carne” y el cuerpo se espiritualiza. Es el mundo de la “hierohistoria” (historia sagrada) que sería más real que el mundo histórico, pues éste sería un reflejo de esta dimensión imaginal. La imaginación, para Corbin, no debía identificarse con “lo imaginario”, con la fantasía, con  la imaginación pasiva dependiente de la percepción de los objetos de la historia, sino con la imaginación creadora, con lo imaginal, vinculada con ese mundo verdadero de los arquetipos, puente entre Dios y los seres humanos, más real que la historia mundana (Corbin es un docetista, que cree que la historia es una apariencia de la verdadera realidad, que es el mundus imaginalis).

Gracias a la labor de todos estos autores se ha recuperado en nuestra época un tipo de imaginación a la que ya santo Tomas había aludido en su síntesis de cristianismo y filosofía, que fue olvidada por la escolástica posterior, una imaginación diferente a la imaginación pasiva meramente receptiva de imágenes, una imaginación activa productora de conocimiento, en alianza con la razón (no al margen de ésta).

 Recuperar esta idea de la importancia de la imaginación creadora como fuente de conocimiento, ha supuesto revalorizar la capacidad simbólica del ser humano, como su facultad más importante, pues es la capacidad integradora, unificadora, de las diversas dimensiones de la persona y de lo real, tanto racionales como metarracionales, permitiendo así, gracias a esta capacidad, la realización del mayor anhelo del corazón humano: la integración, la unificación, la comunión con lo real.

La desvalorización de la imaginación creadora ocurrida en la modernidad había encerrado al ser humano en la razón, en la mente. El racionalismo de Occidente había marginado a la mística y nos había desconectado de la existencia (lo que está más allá de la conciencia). Incluso en el ámbito religioso el mensaje cristiano se había convertido en una ideología dogmática más que en una experiencia. Era pues muy necesario recuperar esta dimensión imaginativa y simbólica si queríamos recuperar la mística y vivir nuestra espiritualidad de una manera real y no solo mental.

Ahora bien, la revalorización de la imaginación y del simbolismo puede llevarnos, no a la experiencia espiritual real, sino a experiencias espirituales que no transcienden el universo mental imaginario, desconectadas de la existencia real.

La imaginación no puede desvincularse de la razón y de la existencia histórica, si realmente quiere ser simbólica y no solo imaginaria. Lacan ha diferenciado muy bien en la conciencia entre el “registro” de lo imaginario (cuando la imaginación se encierra en sí misma, desconectándose de la razón y de la realidad existencial, de un modo narcisista- identificando lo real con lo imaginario-), del registro de lo simbólico (cuando se conecta la imaginación, la razón y la existencia, integrándose todas estas dimensiones) que nos saca del narcisismo y nos abre al encuentro con el otro, con la realidad, sin reprimir nuestra interioridad (imaginación, afectividad). El símbolo que solo se entiende como una realidad imaginaria (arquetípica) se convierte en un ídolo, no en un icono que transparenta lo real. El lenguaje, la razón crítica, es lo que hace que el símbolo no nos encierre en un mundo mental autocentrado que el psicólogo jesuita, Luigi Rulla, llama adictivo, de “a-dicto”, es decir, no dicho, sin lenguaje, sin razón crítica que saque al símbolo de su encerramiento en el ámbito imaginal).

Paul Ricoeur ha corregido aquellas visiones del símbolo que lo entienden solo como algo propio del ámbito de la imaginación. Distingue así en el símbolo tres dimensiones:

  • Una dimensión arquetípica, que él denomina cósmica.
  • Una dimensión afectiva, que denomina onírica.
  • Una dimensión interpretativa, que tiene que ver con el lenguaje y con la razón, abriendo la dimensión de la imaginación al encuentro con el otro, con lo real.

En Ricoeur como en Heidegger o en Levinas, el lenguaje es mucho más que un instrumento para transmitir contenidos (incluso aunque estos contenidos sean suprarracionales), es un medio para encontrarse con el Otro, con el Ser, con la realidad más allá de nuestra conciencia. La imaginación con sus arquetipos amplía nuestra conciencia para que pueda reconocer la existencia de una dimensión que la transciende, el Ser.

En la actual recuperación de la dimensión imaginal que se está dando en la espiritualidad occidental, hay un peligro de encerrar la espiritualidad en lo imaginario, en una conciencia que se concibe como el fundamento de la realidad.  De este modo, solo pasaríamos de una espiritualidad demasiado racionalista a una espiritualidad de tipo gnóstico, que no es capaz de sacarnos de la conciencia hacia el ser- hacia el otro-,  y que, por ello,  es profundamente narcisista.

Este peligro no es una mera especulación teórica, hoy muchos de los discursos en torno a la espiritualidad tienen un reconocible sabor gnosticista. No es raro que los difusores más populares de la espiritualidad expresen la convicción de que la mística es igual al gnosticismo o al esoterismo (una experiencia básicamente interior y del ámbito cognitivo, más allá de la razón, pero encerrada en la conciencia, sin darle valor al Ser ni a la existencia, que se considera irreal o muy poco real).

Frente a estas visiones intimistas y gnosticistas, la tradición profética judeocristiana ha enfatizado la necesidad de vincular la ética y el símbolo (el culto), una vida simbólica desconectada de la existencia ética es una idolatría, como denunciaron los profetas bíblicos y el mismo Jesús. Los primeros cristianos emplearon términos profanos y laicos para expresar su espiritualidad (el mismo término liturgia es un término laico, significa: servicio a favor del pueblo) para evitar esta minusvaloración de la historia por parte de las espiritualidades precristianas. Añadieron, al símbolo, la dimensión utópica; el símbolo estaría llamado a ser vivido en la historia (no a sacarnos de la historia). Como ha enseñado E. Bloch, el término utopía hace referencia a dos conceptos: “eu- topos” (el mejor lugar) y “u-topos” (no-lugar). La utopía es el símbolo del “lugar mejor” (más justo y humano) que todavía no es, por el que debemos trabajar y comprometernos, es la dimensión histórica del símbolo, esencial, si queremos que el símbolo no se convierta en ídolo. La utopía es un lenguaje laico que sirve para expresar el mensaje central del cristianismo: trabajar por construir el Reino de los cielos, dentro y fuera de nosotros, en la historia y más allá de ella.

Bienvenida sea pues esta recuperación de la imaginación creadora y del símbolo en el camino espiritual actual y, a la vez, sepamos discernir los peligros que hay en muchos de los discursos que revalorizan la imaginación y el símbolo hoy, pues no son, sino otro modo de reprimir el carácter liberador que debe tener el símbolo, encerrándolo en el ámbito de lo imaginario, para que no produzca cambios sociales externos que amenacen al sistema injusto y sus beneficiarios.

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Julio Puente López: “La moral sexual católica, ¿Anormalidad o inhumanidad?”

Viernes, 10 de julio de 2020

Genero_2244985522_14736196_667x1024“‘Varón y mujer los creó’, de la Congregación para la Educación Católica, es un documento poco convincente”

“La jerarquía no puede seguir torturando las mentes de los cristianos haciéndoles creer que todo lo que dice la Biblia sobre la sexualidad es válido para el hombre de hoy sin atender a la cultura de aquellas épocas”

“Las sensatas palabras del profesor Collins nos advierten: ‘Los relatos bíblicos son “construcciones humanas” que reflejan la cultura de un tiempo y un lugar y que no son inocentes en la cuestión de las relaciones de poder'”

“‘Varón y mujer los creó’, de la Congregación para la Educación Católica, es un documento poco convincente que repite doctrinas ya conocidas y sigue ignorando los avances científicos y los problemas reales de la gente”

“Al parecer, hay cristianos que se sienten legitimados por la doctrina católica para agredir a una comunidad cristiana, como recientemente ha sucedido en Madrid, y enviar a sus miembros al fuego eterno con pintadas insultantes”

“No podemos mirar para otro lado. Cuando vuelvan los bárbaros será ya tarde para contenerlos. Rebrotan como un contagio vírico”

No podemos mirar para otro lado. Cuando vuelvan los bárbaros será ya tarde para contenerlos. Rebrotan como un contagio vírico.

Que algunos cristianos en razón de su condición sexual tengan que formar una comunidad, como es el caso de Crismhom, lejos de la integración social ideal y reunirse en locales fuera de las parroquias deja en muy mal lugar a la Iglesia católica, que de algún modo los rechaza, pues no constan en el relato de Génesis 1. La moral sexual católica sigue centrada en una visión negativa del sexo porque sigue rechazando las múltiples expresiones de la atracción física y privilegiando la abstinencia sexual. Su espiritualidad sigue insistiendo en la salvación de nuestras almas más que en la posibilidad de una vida humana auténtica tal como nos garantizan la vida y las palabras de Jesús. Nos alejamos así de la realidad humana de Cristo y entonces el cristianismo “se nos muestra como algo enemigo de la vida, antibiológico, como algo sobrehumano e incluso inhumano” en palabras del pensador F. Ebner.

La jerarquía no puede seguir torturando las mentes de los cristianos haciéndoles creer que todo lo que dice la Biblia sobre la sexualidad es válido para el hombre de hoy sin atender a la cultura de aquellas épocas. Leamos la carta a los Romanos de Pablo, pero recurramos a las ciencias del hombre y no a sus escritos para tener conocimientos sobre la sexualidad.

Si atendemos al desafío de los estudios de género el problema de la Biblia está en reclamar que la naturaleza humana se ha de entender según el orden divino de la creación tal como aparece en Génesis 1. Es lo que opina el profesor católico de Yale John J. Collins en su obra “The Bible after Babel” (Michigan, 2005). Y añade esto: “Tal como se muestra ahora la humanidad no es solo hombre y mujer, sino que admite diversas variantes y combinaciones entre medias. Desde esta perspectiva la famosa frase de Génesis 1, 27, “varón y mujer los creó”, es no solo problemática, sino opresiva. Produce el efecto de relegar a enteras categorías de gente (homosexuales, transgénero) al estado de la anormalidad. Hay, por supuesto, diferencias biológicas reales que no se pueden negar, pero la simple oposición binaria no hace justicia al espectro de la sexualidad humana”.

Es una lástima que la Congregación para la Educación Católica en su documento “Varón y mujer los creó”, de 2019, no tuviera en cuenta opiniones tan sensatas como las del profesor Collins que nos advierte de que la Biblia no es una guía infalible en el diálogo con el feminismo y los estudios de género, sino más bien problemática. Los relatos bíblicos son “construcciones humanas” que reflejan la cultura de un tiempo y un lugar y que no son inocentes en la cuestión de las relaciones de poder. El relato de Génesis 1, texto básico de la antropología cristiana, no está menos condicionado culturalmente que las leyes sobre la esclavitud.

En “Varón y mujer los creó” se habla de dialogar, pero no hay mucho diálogo, aunque sí un leve avance, ya que distingue entre la llamada “ideología de género” y las diferentes “investigaciones” sobre el “gender”. Fue siempre algo evidente. Basta leer las primeras páginas de una obra como “¿Qué es el género?” (Icaria, 2016) para ver que en ese enfoque “no se trata de negar una diferencia”, el sexo biológico, “sino de comprender cómo esta diferencia ha llegado a estar social y culturalmente sobredeterminada.

El documento “Varón y mujer los creó” explica en el párrafo 11 las orientaciones sexuales como algo que surge de la separación del sexo y del género, pero las cosas suceden justo al revés. Y en el n. 16 habla contra el acoso y la violencia en la educación “en razón de las tendencias afectivas” que antes ha negado. Es un documento poco convincente que repite doctrinas ya conocidas y sigue ignorando los avances científicos y los problemas reales de la gente. A veces usa la terminología de los pensadores personalistas, pero no reconoce que el tú de nuestro yo se encarna en cuerpos sexualmente diversos. Ya en su momento Crismhom hizo una certera crítica de este documento.

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Es justo que no haya discriminación en razón de las “tendencias afectivas”. Pero sería de desear que la doctrina de la Iglesia diera “un paso adelante” en este tema y dejara de hablar de conductas objetivamente desordenadas al hablar de la homosexualidad. No lo hace este documento, pero sí el catecismo. Y sería de desear porque, al parecer, hay cristianos que se sienten legitimados por la doctrina católica para agredir a una comunidad cristiana, como recientemente ha sucedido en Madrid, y enviar a sus miembros al fuego eterno con pintadas insultantes. Por no hablar de otras muchas agresiones que da a conocer la prensa. Ello pone de manifiesto que ciertos grupos, entre ellos algunos que se dicen cristianos, están llenos de odio y de fanatismo.

Seguramente esos grupos defienden un cristianismo militarista y triunfalista, un reino de Dios que triunfe sobre el mal con la ayuda de las armas y del poder temporal. Sueñan con la cristiandad de tiempos pasados donde, por supuesto, hay diablo e infierno porque de ellos habla la Biblia. A quienes defienden gobiernos autoritarios les conviene que se predique un Dios déspota al que temer, hecho a su imagen. No les interesa que se profundice en esos temas desde estudios bíblicos serios. Con razón el papa Francisco nos previene contra el triunfalismo religioso. Intentar imponer la fe y la justicia por la fuerza contradice el mensaje evangélico por más que algún discípulo del Nazareno estuviera dispuesto a usar la espada. La transformación social llega a través de la conversión, a través de la “revolución de los corazones” como decía Ebner, que lleva a luchar activa y pacíficamente para que a nadie le falte el pan y el aire para respirar, porque todas las vidas cuentan. Máxime en tiempos de pandemia. Así es como se va construyendo el reino de Dios del que la Iglesia debe ser humilde servidora.

Ese reino de Dios, conviene recordar, viene “sin ostentación”, sin llamar la atención con grandes signos externos. Está ya “en nosotros” como llamada a la conversión, y allí donde hay relaciones sociales justas, es decir, “entre nosotros”, “en medio de nosotros”, como traduce hoy la mayoría de los exegetas. Es la enseñanza del Evangelio de Lucas en 17, 20-21, siendo secundario si el metà paratērēseōs griego reproduce las palabras originales de Jesús o ha sido añadido al redactar el Evangelio.

El pensador Ferdinand Ebner escribió un artículo en la revista Der Brenner en 1922 titulado “El escándalo de la representación” en el que se preguntaba si ciertas prácticas no contradecían el espíritu de esa enseñanza. Ya había hecho alusión a ese versículo en sus Fragmentos de 1921. El reino de Dios es el reino del amor, el que hace la comunidad de los hombres transformando las relaciones sociales en nuestro mundo. Así lo ha explicado también G. Lohfink en su libro “Das Geheimnis des Galiläers” (Herder, 2019): el reino de Dios está presente allí donde hay relaciones de equidad entre los hombres. Y el autor señala que en la Iglesia no se ve mucho de ese reino de Dios. Lo que se ve con demasiada frecuencia es, nos dice, “riñas, división, envidia, desconfianza, arrogancia y abusos”. Y ostentación de su influencia y poder, podemos añadir. El orgullo reivindicativo y la exhibición tienen su lugar en los desfiles y paradas de nuestra sociedad laica. Pero la soberbia no es una virtud cristiana. En ese sentido la renuncia a la mitra episcopal sería un gesto más importante de lo que pensamos, y, sin buscar excusas, perfectamente compatible con la atención a los problemas graves de la Iglesia.

No cabe duda de que los ampulosos gestos que a veces se ven chocan con esa enseñanza de Lucas 17, 20-21.

Ebner ponía como ejemplo en sus anotaciones de 1919 la fiesta del Corpus Christi, no exenta de paganismo, ostentación y boato, “con sus bandas de música y salvas de honor”. Una lectura literal del pasaje oscuro, casi incomprensible de Jn 6, 54-58 nos ha llevado hasta la pompa“Gepränge”, escribe Ebner – y el paganismo de ciertas celebraciones religiosas.

Este año, debido a la pandemia, no ha habido muchas procesiones. Pero no han faltado gestos aparatosos: ostensorios de plata y oro exhibidos desde los lugares más insospechados. En España y fuera de nuestras fronteras.

En Düsseldorf se ha celebrado el Corpus este año con la misa y la bendición “de lo alto”, desde una altura de 168 metros, en el mirador de la Rheinturm, una estructura que se eleva hasta los 240 metros. Un gesto ostentoso difícilmente superable. Quienes gustan de las ocurrencias y de dar la nota tienen ahora el listón muy alto.

El papa Francisco, quizá comprendiendo que las Jornadas Mundiales con celebraciones ante miles de personas tienen mucho de ostentación, quiso recordar en su homilía del 28 de julio de 2016 en Częstochowa, que, “contrariamente a lo que cabría esperar y quizá desearíamos, el reino de Dios, ahora como entonces, “no viene llamando la atención” (Lc 17, 20), sino en la pequeñez, en la humildad. La Iglesia lleva siglos ignorándolo.

Fuente Religión Digital

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