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El lenguaje de la bondad

Martes, 26 de febrero de 2019

taize_poznanGabriel Mª Otalora
Bilbao (Vizcaya).

ECLESALIA, 15/02/19.- Cuando decimos de alguien que es una persona bondadosa estamos pensando que es una persona amable, en la que se puede confiar porque no esperamos de ella daño alguno. Pero no deja de ser una descripción un tanto desvaída de la mejor esencia del ser humano.

Si somos hijos de Dios, nuestro ser más íntimo es la bondad aunque al ser imperfectos nos comportamos malamente en no pocas ocasiones. Pero ello no es óbice para que la parcela más luminosa de los seres humanos, aparte de que es lo esencial de su humanidad, tiene unas consecuencias en la radicalidad de las actitudes mucho mayores en que lo que pudiera parecer en algunas definiciones más bien ñoñas de la bondad que nos trae a la cabeza esa cuasi equiparación popular de que, el bueno, es blando o casi tonto. Vamos, que si nos empleamos a fondo en la bondad, en buena parte de esta sociedad seremos considerados más bien como tontos. Pero la bondad es una cualidad propia de la inteligencia espiritual y no tanto una característica del carácter.

Es una pena que una palabra y su contraria puedan haber llegado a tener el mismo fundamento en amplias capas sociales relegando la vida ética (la historia del pensamiento) y la vida evangélica por no ser útiles en el tiempo presente. Pero cuando desaparece la bondad como conducta liberadora y solidaria, entonces se congela la convivencia y la deshumanización acarrea sus consecuencias.

Traigo a la consideración de los lectores una reflexión del gran pensador Paul Ricoeur en una de sus visitas a la comunidad cristiana ecuménica de Taizé: él relaciona a la religión con la práctica de la bondad pero lo enmarca así: Por muy radical que sea el mal, este no será nunca tan profundo como la bondad. Y si la religión, las religiones, tienen un sentido, es el de liberar el fondo de bondad de los seres humanos, ir a su búsqueda, allí donde está totalmente enterrado”. Y cierra su reflexión con esta preciosa rotundidad: “La bondad es más profunda que el mal más profundo”. Para Ricoeur este axioma es la experiencia que debemos buscar y expresarla en el lenguaje comunitario de la liturgia, cada uno desde el fondo infinito de bondad que anida en cada uno de los seres humanos.

Simone de Beauvoir, igual que otros pensadores (Hobbes como paradigma)  utilizó el lenguaje de la bondad de manera subordinada a la maldad: “La naturaleza del hombre es malvada. Su bondad es cultura adquirida”.  Lo dijo quizá por lo que cuesta educar nuestro espíritu hasta que adquiera la disposición natural para hacer el bien  cuando lo tentador es precisamente optar por el mal, que suele ser más agradecido a corto plazo y divertido.

Pero es lo que pasa en todo con la naturaleza humana, que nuestras grandes capacidades requieren de mucho esfuerzo y disciplina para que lleguen a brillar: científicos sabios, deportistas de élite, artistas universales, estadistas que cambiaron la historia… todos tuvieron que pasar por muchos esfuerzos ímprobos para llegar a ser la mejor posibilidad de sí mismos sin que nadie dijera que sus inclinaciones naturales eran la holganza, la torpeza, la falta de inteligencia, la nulidad en cualquier disciplina en la que, tras muchos años de abnegado esfuerzo, llegaron a ser alguien superlativo en sus especialidad. ¿No podemos aplicar la misma premisa para la bondad humana? ¿En unos casos el sacrificio es admirable y ejemplar y, en otros, una represión que atenta contra la verdadera humanidad?

Pues aunque no tenga buena prensa la bondad en nuestras selvas urbanas, de lo que no tengo duda es que el signo que señala a una persona como “buena”, es cuando saca lo bueno de otras personas. Y si algún día pudiéramos medir esto en resultados, ciertamente que serían a todas luces revolucionarios.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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¿Las personas religiosas son más felices?

Miércoles, 20 de febrero de 2019

felicidadLo asegura un nuevo estudio del Pew Research Center

Los estudios acreditan que la religión hace que las personas sean más sanas y más comprometidas

“Las personas activamente religiosas son más propensas que sus pares menos religiosos a describirse como “muy felices”». Este es uno de los «5 hallazgos” del Pew Research Center que responden a la pregunta de si las personas religiosas son más felices y más sanas que el resto.

Un nuevo estudio global de este centro de investigación constata que, en 19 de 26 países analizados, las personas muy activas religiosamente que dicen ser “muy felices” superan en buena medida a las de menor religiosidad y a los no afiliados religiosamente, los llamados “nones”.

De ese completo estudio, que se publicó el pasado 31 de enero, surge el informe “Are religious people happier, healthier? Our new global study explores this question” (“¿Son las personas religiosas más felices, más sanas?”), que resume en buena medida los resultados de las encuestas realizadas en los 26 países y que analiza “la relación entre religión y salud, felicidad y compromiso cívico”.

Sobre esta cuestión, cabe recordar que, por ejemplo, en Latinoamérica la religión es clave para explicar la felicidad, como informábamos el 20 de marzo de 2018.

O que, según un estudio de Gallup de 2012, cuanta más religiosidad, mayor bienestar.

El informe recuerda que “los estudios han acreditado a menudo que la religión hace que las personas sean más saludables, más felices y más comprometidas con sus comunidades”.

“Pero, ¿están mejor las personas religiosamente activas que aquellas que están inactivas religiosamente o aquellas que no tienen afiliación religiosa?”, se pregunta a continuación.

Para responder mejor a esta cuestión, los investigadores dividieron a los encuestados en 3 categorías: los “religiosos activos”, que se identifican con una religión y asisten a una casa de culto al menos una vez al mes; los “inactivos religiosos”, que se identifican con una religión, pero asisten con menos frecuencia; y los no afiliados religiosamente, también llamados “nones”.

Al respecto, hay evidencias de que la participación religiosa está relacionada con un mayor nivel de felicidad, aunque “no en todas de estas áreas” se manifiesta esa correspondencia en igual medida, como es el caso de la salud.

Los “5 hallazgos” del informe de Pew Research Center, son: “Religiosos y muy felices”, “Religiosidad y salud, sin conexión clara”, “Pero, fuman y beben menos”, “Más solidarios y participativos” y “Las personas religiosas votan más”.

Fuente Agencias, vía Religión Digital

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Las religiones recomiendan al G20 qué hacer para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Viernes, 21 de septiembre de 2018

g20-interfaith-forum-2018-home-page-banner-revisionArgentina, capital interreligiosa del mundo del 26 al 28 de septiembre

‘G20 Interfaith Forum‘, con el patrocinio de Kaiciid, en Buenos Aires

(Kaiciid).- Bajo la premisa de que los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) no podrán ser alcanzados sin la contribución de individuos y organizaciones con motivaciones religiosas, y con la convicción de que las comunidades religiosas están trabajando activamente en áreas como educación, salud, migración y cambio climático; académicos, líderes religiosos, responsables políticos y representantes de organismos nacionales e internacionales se reunirán en Buenos Aires, Argentina, del 26 al 28 de septiembre para compartir experiencias y reunir recomendaciones sobre cuestiones que serán discutidas en la cumbre del G20 que tendrá lugar en la capital argentina del 30 de noviembre al 1 de diciembre de 2018.

EL G20 Interfaith Forum (Foro Interreligioso del G20) es una plataforma informal cuyos debates enriquecen anualmente las reuniones del G20. En esta ocasión, en su quinta edición, y tomando en cuenta las prioridades de la presidencia Argentina del G20, las discusiones estarán enmarcadas bajo el tema de “Construir consenso para el desarrollo sostenible justo: Las contribuciones religiosas para un futuro digno”.

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El Centro Internacional de Diálogo (KAICIID) ha formado parte del equipo organizador de este encuentro, cuyas sesiones tendrán lugar en el ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, así como en el hotel y centro de convenciones Sheraton Buenos Aires. El KAICIID estará representado por su Secretario General, Faisal bin Muaammar; el Secretario General Adjunto, Álvaro Albacete; y el asesor Patrice Brodeur, quienes abordarán temas como las respuestas de agentes religiosos a la violencia y al extremismo; el financiamiento de la ayuda humanitaria en zonas de conflicto; y la colaboración entre el sector público y el privado -incluyendo organizaciones religiosas- para el desarrollo sostenible.

 

Asimismo, su Eminencia el Metropolitano Emmanuel (Adamakis) de Francia, miembro de la Junta Directiva del KAICIID y Claudio Epelman, Director Ejecutivo del Congreso Judío Latinoamericano y miembro del Foro Asesor del KAICIID compartirán sus experiencias sobre la contribución de las religiones a los retos globales emergentes.

“Nos complace participar una vez más en el Foro Interreligioso del G20, que de la misma forma que el KAICIID, trae a la mesa a responsables políticos y líderes religiosos para encontrar soluciones a temas concretos y de importancia global. De manera especial nos alegra viajar a Argentina, una sociedad diversa, inclusiva y con la convivencia interreligiosa en su ADN. Esperamos tener un diálogo fructífero en Buenos Aires, cuyo arduo trabajo interreligioso de sus líderes le ha llevado a ser nombrada oficialmente ‘Ciudad del diálogo interreligioso’ y a convertirse en una referencia regional e internacional”, aseguró el Secretario General del KAICIID, Faisal bin Muaammar.

El programa completo del foro 2018 está disponible aquí. Previas ediciones han tenido lugar en Australia (2014), Turquía (2015), China (2016) y Alemania (2017). Japón (2019) y Arabia Saudí (2020) están previstas como futuras sedes.

Fuente Religión Digital

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“El Infinito en el texto”, por José Arregi

Lunes, 9 de julio de 2018

libros_sagrados-300x300Leído en su blog:

Hace 5000 años, la humanidad dio un salto cultural decisivo: inventó la escritura. La palabra efímera se convirtió en texto duradero, la memoria olvidadiza dejó paso a tablillas de barro o de arcilla grabadas a estilete y secadas luego al aire libre o cocidas en un horno de fuego. Sucedió en Sumeria, actual Irak (solo con esto debiera bastar para que el llamado Occidente depusiera su arrogancia y retirara de allí sus mortíferos tanques, drones y expolios).

Entonces empezó lo que llamamos “historia”, aunque no es más que nuestra historia humana, tan breve y tan intensa, tan contradictoria, marcada como las tablillas de arcilla por lo más sublime y lo más infame. Dicen que los primeros textos cuneiformes conocidos recogen, no bellos poemas, sino prosa económica: contratos, compraventa, contabilidad, “tantas vacas engordadas” para el sacrificio y el negocio… ¿Será la escritura mero instrumento para una economía más efectiva?

Entonces empezó también la historia conocida de las religiones, y nacieron, por lo que sabemos, los dioses como seres sobrehumanos a imagen humana, presididos siempre por un dios supremo, casi siempre masculino. En su nombre, mitos, creencias, códigos de virtud e himnos litúrgicos quedaron plasmados en el barro o en la arcilla que somos. ¿Volverá a nacer la vida en el barro y en la arcilla, como nació hace cuatro mil millones de años en nuestro maravilloso planeta Tierra, tan fecundo y tan frágil?

La pregunta se concreta: ¿esos textos que llamamos “sagrados” –que solo son sagrados en la medida en que inspiran la vida y no son más sagrados que cualquier otro texto que la inspire–, esos viejos textos, por admirables que sean –la Biblia, el Corán, los Vedas, las Upanishads, el Gîta, las Analectas de Confucio, el Dao De Jing de Laozi…–, contienen aún para nosotros, en este siglo XXI del conocimiento en aumento exponencial y del cambio acelerado, en este mundo desconcertado y afligido, algún rayo de luz que ofrecernos?

Respondo categóricamente: Sí, contienen innumerables chispas de luz para vivir la comunión planetaria de la vida. Pero con una condición: la de saberlos leer hoy. La escritura supuso una enorme oportunidad para las tradiciones religiosas: la transmisión fidedigna a las generaciones venideras de todos los tiempos y culturas. Pero la fijación por escrito constituyó igualmente la peor tentación, el mayor peligro: la fijación por escrito de la sabiduría originaria, de la inspiración vital.

¿Cómo leerlos hoy? Ésa es la cuestión: cómo volver a leer esos textos religiosos milenarios, cómo recuperar el aliento vital que late en ellos, con todas sus ambigüedades, en su fondo más verdadero. Es la pregunta y el propósito que nos mueve a la Fundación EREITEN y las asociaciones AGORA y GUNE a organizar para los próximos dos cursos unos ciclos de relectura de los textos fundantes de las grandes tradiciones religiosas o sapienciales, en Oñati y en euskera (si quisieras informarte, con gusto te atenderemos en testufundatzaileak@agora21.eus).

Leer es releer, pues el texto es como una fuente que mana: la palabra del escritor, de origen remoto y oscuro, se vuelve palabra reestrenada en labios del lector, y lo dicho vuelve a sumergirse en la tierra de lo indecible.

Aferrarse al significado del pasado es desecar el curso del texto, su manar siempre nuevo, su ilimitada posibilidad de nuevos sentidos. El agua de la fuente no se repite jamás; solo en cuanto nueva es siempre la misma. El texto es la fuente, no el agua. Es la forma, no el espíritu. Tuvo un significado en su origen: lo que el escritor “quiso decir”; pero aquel primer significado fue adquiriendo nuevos matices y sentidos a lo largo de la historia de la lectura. Todo texto está abierto al Infinito indecible más allá de todo lo dicho.

Mar-Alain Ouaknin, prestigioso rabino, filósofo y teólogo, ha escrito que la Biblia es el Infinito vuelto finito en el texto como en una cárcel estrecha: toca al lector abrir sus barrotes y devolver a Dios su infinitud. “Lo escrito escrito está”, dijo Pilato, y condenó a Jesús. Jesús fue condenado por el “está escrito”, pues decía: “Está escrito, pero yo os digo…”, algo siempre nuevo. Quien se limita a repetir lo dicho, el significado, convierte el texto en ídolo. Solo quien se arriesga a reinterpretarlo confiesa la infinitud de Dios. En eso consiste leer.

Biblia, Biblioteca, Budismo, Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, Hinduísmo, Islam, Judaísmo , , , , , , , , , , ,

¡Feliz Día del Orgullo Gay!

Jueves, 28 de junio de 2018

 

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Hoy es el día en el que celebramos el Día Internacional del Orgullo Gay, en recuerdo del levantamiento dela comunidad LGTBI frente a la opresión social y el acoso policial en The Stonewal Inn ubicado en el barrio neoyorquino de Greenwich Village. Se cita a estos disturbios como la primera ocasión, en la historia de Estados Unidos, en que la comunidad LGBTI luchó contra un sistema que perseguía a los homosexuales con el beneplácito del gobierno, y son generalmente reconocidos como el catalizador del movimiento moderno pro-derechos LGBTI en Estados Unidos y en todo el mundo.

Jesús nos invita a despojarnos del miedo, a levantar la cabeza, a dejar las opresiones y decir alto y claro a los que detentan el poder en las distintas iglesias: ¡Somos  creyentes, somos cristianos, somos personas LGTBI, somos Hijos e Hijas de Dios! ¡Nada ni nadie nos va a parar!

Y, a pesar de los avances, no podemos olvidar a quienes han caído en el camino victimas de la homofobia, de la Transfobia…

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Un día de reivindicación, un día de manifestación, por quienes no pueden hacerlo.

Un día de acción de gracias por ser como somos, porque el Dios Trinidad nos ha hecho diversos en la comunión

Un día para decirles a los jerarcas de nuestras diferentes denominaciones que se equivocan marginándonos en las iglesias, sinagogas, mezquitas…

Un día para gritar a los cuatro vientos ¡Gracias Padre porque nos has hecho así y nos amas!

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¡¡¡Feliz Día del Orgullo!!!

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Budismo, Cristianismo (Iglesias), General, Hinduísmo, Historia LGTB, Islam, Judaísmo , ,

Más de la mitad de los jóvenes españoles ya no creen.

Jueves, 14 de junio de 2018

el-sindrome-de-las-iglesias-vacias_560x280Uno de cada cuatro ciudadanos se define como no religioso, según un informe

Cataluña, País Vasco, Baleares y Navarra, las regiones con más número de ateos

Los jóvenes que no creen en Dios ni practican ninguna religión llegaron en el 2017 al 53,5 %, superando por primera vez a los que sí creen, y en cuanto al conjunto de la población, uno de cada cuatro españoles no es religioso, según el estudio ‘Laicismo en cifras 2017’, de la Fundación Ferrer i Guàrdia.

Este año, sin embargo, el porcentaje de no creyentes se ha reducido un 0,8 %, aunque la directora de la Fundación, Sílvia Luque, ha remarcado a Efe que “no se trataría de un cambio de tendencia”, sino de un aspecto estadístico, ya que desde 1980 hasta hoy, la población no religiosa ha aumentado de forma sostenida.

Según Luque, la disminución de las personas creyentes se dio de forma “acusada” entre 1980 y el 2010, una tendencia que habría dado paso ahora a un “estancamiento” porque “son cambios lentos”.

“La no religiosidad en jóvenes sí que continúa creciendo, pero su peso poblacional es menor y, por lo tanto, tiene menos impacto en la estadística general”, ha aclarado Luque.

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Los jóvenes se apartan de la religión

Actualmente, la edad es uno de los factores que más incide sobre la probabilidad de profesar una religión: mientras que el 53,5 % de los menores de 25 años no creen, esta proporción disminuye para cada franja de edad, hasta llegar al 6,7 % en los mayores de 65 años.

El informe también recoge “amplias diferencias” territoriales, ya que mientras el 39 % de los catalanes se declaran no religiosos, sólo el 9 % de murcianos comparten esta característica.

A Catalunya le siguen, con mayor número de no religiosos, el País Vasco, las Islas Baleares y Navarra, mientras que siguiendo a Murcia, con menor número de no religiosos, están Aragón, Castilla-La Mancha y Extremadura.

“Los territorios con más urbanización e industrialización temprana muestran una secularización más avanzada porque las zonas rurales han mantenido más las tradiciones, incluyendo las de carácter religioso”, ha explicado Luque.

Otro dato que destaca en el informe es la sostenida disminución de la importancia de la religión en la vida, que por primera vez en el 2014 fue superada por la política, una tendencia que se ha mantenido hasta hoy.

En el oficio de los ritos de paso (bautizo, boda y funeral) también hay una tendencia de secularización marcada, ya que la proporción de matrimonios civiles y religiosos “se ha invertido completamente” en 20 años: si en 1996, el 76,7% de enlaces eran confesionales, ahora representan tan solo el 27,5%.

Otra tendencia de las últimas décadas es el aumento de los niños nacidos de padres no casados, que en 1990 representaban el 9,6 % y hoy llegan hasta el 44,4 %.

Una faceta que también analiza el informe es el impacto de la religión en la educación, y destaca que el 18% de alumnos españoles están matriculados en un centro privado o concertado de confesión religiosa, frente al 68% de alumnos matriculados en la escuela pública y un 14% en una privada concertada laica.

Respecto a la opinión sobre el aborto, el 79% de ateos y el 72% de no creyentes se muestran a favor, frente al 40% de católicos y al 26% de creyentes de otras religiones, unos porcentajes que se repiten de forma similar en la valoración de la igualdad del derecho a la adopción para las parejas homosexuales.

Los sociólogos Hungría Panadero y Josep Mañé son los autores del informe, que se edita anualmente desde hace siete años para “hacer una radiografía del laicismo en un sentido amplio”, según Luque, incluyendo la profesión de fe de la población pero también el análisis de las relaciones entre Iglesia y Estado.

Fuente Agencias/Religión Digital

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“Un Mínimo Común… ¡Denominador!”, por Gonzalo Haya.

Jueves, 7 de junio de 2018

signos-religiososLos domingos suelo ver el programa plurirreligioso de TV 2, con breves presentaciones a cargo de judíos, musulmanes, evangélicos y católicos. Si después le resumo a un amigo lo que se ha dicho en cada una de estas presentaciones, generalmente no sabrá a quién atribuir cada uno de estos resúmenes. Esto mismo pasaría si incluimos otras religiones, o filosofías, incluso las que se reconocen como ateas.

Es que en los resúmenes no vamos a los detalles sino al contenido del mensaje, y en el fondo, todos coincidimos en lo mismo. El programa ético lo traemos de fábrica.

Recuerdo que en Filosofía decíamos que a mayor abstracción (generalidades) se abarca mayor número sujetos, y a mayor concreción se abarca menos. En nuestro caso, si entramos en detalles, si hablamos del sábado el domingo o el viernes, si hablamos de alimentos impuros o de indulgencias, si hablamos de  tantos otros detalles, ya estaremos reduciéndonos a una sola religión.

Las religiones concretan y socializan ese programa ético; yo lo llamaría simplemente la conciencia, la Presencia de Dios en todos nosotros. Lo mismo hace el lenguaje con los conceptos que nos va proporcionando la experiencia, los va expresando en el habla de cada pueblo.

La conciencia no tiene una expresión concreta, es más bien un instinto, un olfato para detectar lo justo o injusto de un comportamiento o de una situación: “que nadie escupa sangre pa’ que otro viva mejor”. Este instinto ético entra a veces en conflicto -quizás frecuentemente- con el instinto de conservación (generosamente ampliado por nuestro egoísmo), y estos conflictos van sedimentando y dificultan, y opacan, la transparencia de esa visión ética.

Las religiones tratan de ser una prótesis para facilitar la pureza de esa mirada ética, sin embargo la Historia nos enseña que paulatinamente esa prótesis va acumulando tanto o más sedimentos egoístas; y eso obliga a volver, lo más sinceramente posible, a la propia experiencia ética. Esto es lo que hizo Jesús: “Habéis oído que se dijo a los antepasados… pero yo os digo” (Mt 5,21).

¿Superan las religiones a la ética porque añaden una religación con Dios? Creo que añaden una explicación de Dios, conveniente, necesaria quizás para muchos, pero inevitablemente envuelta en el misterio, inexpresable en términos humanos (¿transpersonal?). La verdadera religación con Dios se da en el comportamiento ético basado en el amor. “Ubi caritas et amor, Deus ibi est”, donde hay amor desinteresado, allí está Dios.

Jesús vivió a Dios como Padre y reconoció que amarle es nuestro primer deber, pero también reconoció que amar al prójimo ya es amar Dios, aunque no se le conozca expresamente, como explicó con  las parábolas del buen samaritano y del juicio final, del ateo santo que fue solidario sin conocer a Dios.

Me he permitido este juego de palabras para expresar que la conciencia es el Mínimo Común Ético, el denominador común que nos identifica a todos. Afortunadamente existen otras coincidencias concretas que abarcan grandes sectores de la humanidad; son deseables e incluso necesarias.

Bienvenida sea la Declaración universal de los Derechos Humanos, aunque no sea tan universalmente aceptada. Bienvenido sea el intento de elaborar una Ética de mínimos, con suficiente concreción a situaciones reales. Bienvenidas sean las religiones o las instituciones civiles que estimulen un generoso programa de justicia y solidaridad.

Gonzalo Haya

Fuente Fe Adulta

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“Y ahora… ¿qué creo que creo? (III)”, por Gonzalo Haya.

Sábado, 28 de abril de 2018

rosto-de-jesus-na-multidao(Ya he reflexionado sobre Dios y nuestras limitaciones, y sobre Jesús. Ahora trato un aspecto más concreto, su mensaje, el Reinado de Dios y, al concretar, las posibilidades de interpretación son más amplias y más circunstanciales; por lo tanto más versátiles y provisionales).

El término griego basileia significa reino o reinado, en el sentido que hoy diríamos gobernanza; un régimen social, un modo de relacionarse, establecido en un pueblo. El proyecto de Jesús era convocar a su pueblo para establecer voluntariamente unas relaciones de compartir en fraternidad como hijos de Dios. La opresión ejercida por los invasores romanos y por los epulones y el alto clero judío le urgía a liberar –redimir– a los marginados y anunciar la buena noticia a los pobres.

Jesús inició este proyecto “para las ovejas descarriadas de Israel” pero, al entrar en contacto con los pueblos vecinos, comprendió que el amor del Padre era universal, y su proyecto era anterior a cualquier religión porque procedía desde la misma creación. Marcos y Mateo escenifican esta universalización de Jesús -esta conversión- en el episodio de la mujer cananea (Mt 15,21-28); pero más ampliamente se muestra este universalismo, como ya he indicado, con los samaritanos, el publicano, el geraseno, y el centurión romano.

Este proyecto fue asumido por sus discípulos como cumplimiento de la promesa mesiánica, y fue denominado cristianismo por el término griego Khristós, ungido, Mesías. Sin embargo este término vuelve a ser reduccionista porque reduce la universalidad de Jesús -y del Dios de la creación- a una determinada religión.

No dudo que todos sus discípulos estuvieron impulsados por el Espíritu, pero este impulso se concreta de manera distinta en Isaías, en Jesús, en Pablo o en Santiago. También la electricidad que entra en mi casa produce efectos diferentes en las bombillas, en el radiador o en el televisor; y este escrito provocará diversas reacciones en cada uno de los que lo lean.

Para comprender ahora su proyecto universal conviene relacionarlo con algunos conceptos de nuestra cultura.

Religiones

Las religiones son elaboraciones humanas para socializar las tendencias espirituales inherentes a nuestra naturaleza. El desarrollo de nuestro cerebro ha roto de alguna manera el cerco espacio-tiempo, trasciende las sensaciones de placer-dolor, y se aventura por sentimientos irrenunciables de belleza, justicia, amor desinteresado, y ansias de infinito (vía intuitiva). Estos sentimientos -promovidos por nuestra naturaleza y fundamentados en Dios inmanente y trascendente- serían inútiles y crueles si no pudieran ser satisfechos de alguna manera. La noosfera nos ha abierto una ventana -”ya sí pero todavía no”– a una esfera espiritual; nuestra conciencia es como una interfaz que conecta con el “fundamento divino”.

Las religiones concretan esos sentimientos con las realidades diarias de una sociedad y establecen unas explicaciones comunes (creencias), unos preceptos, y unas expresiones simbólicas (mitos, ritos, bailes), dirigidos por una jerarquía (más o menos rígida).

Jesús partió de su religión judía, abrazó su creencia fundamental en un Dios amor que desea una convivencia feliz para todos sus hijos y ofrece un futuro trascendente; pero se desligó de “esas tradiciones vuestras” (Mc 7,5-13) porque se habían ido endureciendo en beneficio de la jerarquía dirigente. Él no fundó una nueva religión, solamente impulsó un movimiento para volver al fundamento espiritual -dignidad, justicia, amor- de toda religión. Ese movimiento espiritual y social era, y es, común con otras religiones. Jesús no trató de convertir a los “paganos” que acudieron a él, y hoy acogería lo que denominamos un pluralismo religioso o una laicidad éticamente responsable.

El Reinado de Dios no es exclusivamente para los cristianos, es un proyecto para toda la humanidad. Todas las religiones lo han descubierto en su fondo humano espiritual y lo han socializado -con más o menos acierto- mediante creencias, preceptos y ritos de su propia cultura.

Cristianismo

Las Iglesias cristianas tienen su origen en los seguidores de Jesús. Ellos tuvieron el mérito de creer en su mensaje divino a pesar de su fracaso humano, y trataron de concretar y socializar su movimiento en unas circunstancias desconcertantes.

Los pequeños grupos que acogieron el proyecto de Jesús eran fundamentalmente judíos y esperaban una inminente escatología; a medida que pasaba el tiempo se fueron estableciendo comunidades cristianas de orign pagano y de cultura greco-romana. Las creencias se formularon en conceptos griegos y las normas en términos del derecho romano.

El movimiento de Jesús fue perdiendo flexibilidad y se fueron acumulando tradiciones de creencias, preceptos y ritos, más preocupados por mantener la identidad del grupo que por alentar el compartir en fraternidad. Sería desmesurado el pretender analizar aquí, con los necesarios matices, esas creencias pero no puedo eludir referirme brevemente a lo que creo sobre las más significativas (reconociendo expresamente mis limitaciones culturales y personales).

De una manera general puedo adelantar que la formulación de las creencias, normas y ritos, en una sociedad adulta, deberían ser orientaciones para ayudar a discernir y mantener alguna cohesión entre las distintas comunidades, pero dejando la última palabra a la propia conciencia (y la coacción a las leyes civiles que deben garantizar la convivencia social).

Creo que lo importante no es ser cristiano, sino tratar de seguir el mensaje que recuperó y promovió Jesús; sin embargo me considero cristiano como todos los que reconocemos a Jesús como mensajero de Dios y nos sentimos en el ámbito de creencias expresadas en el Nuevo Testamento.

La iglesia no es la jerarquía sino el pueblo de Dios. La formulación de las creencias y preceptos no compete solamente a la jerarquía, sino también al sensus fidelium que debe recibir esas formulaciones y normas (y debería participar en su elaboración). Tanto las creencias como las normas son interpretaciones culturales -y por tanto evolutivas- de una percepción del amor y la justicia. La fe consiste en una adhesión confiada más que en unas explicaciones conceptuales.

Las creencias sobre el más allá rebasan nuestras limitaciones espacio-temporales, por tanto son un postulado, igual que la idea de Dios, y creo que pueden basarse en dos pilares. Por una parte somos seres abiertos a la trascendencia: justicia, amor, ansias de infinitud; por otra, las experiencias místicas han percibido -con más o menos intensidad en cada época y cultura- un atisbo de ese estado trascendente; en palabras de Raimon Panikkar, han tenido conciencia “de un contacto tangencial con la eternidad”.

La resurrección no se planteó en la religión judía hasta el siglo II a.C, ante la muerte heroica de los hermanos Macabeos, porque pensaban que Dios no podía abandonar definitivamente a los que habían muerto por defender su nombre. El principal argumento para muchos de nosotros se basa igualmente en que la justicia y el amor de Dios no abandona definitivamente a los que han sufrido la marginación y la crueldad de nuestra sociedad. Jesús, por su experiencia de Dios, sabía que Dios no es un Dios de muertos sino un Dios de vivos. En qué consista la resurrección, no lo sabemos; Jesús lo comparaba a lo que entonces se entendía como los ángeles de Dios; Pablo como un cuerpo espiritual. Si creemos en la existencia de Dios y en realidades como la justicia y el amor, podemos pensar que la resurrección puede ser un estado de plenitud en una esfera o ámbito espiritual.

Los ritos religiosos son expresiones simbólicas de nuestros sentimientos, y la mejor pedagogía para interiorizar las creencias; por eso se formularon según las creencias y la cultura de una determinada época, pero al cambiar las costumbres van perdiendo su poder de evocación, o incluso llegan a ser incomprensibles. Y los símbolos que no sugieren nada son como la sal que pierde su sabor; se los mantiene para asegurar la permanencia de esas creencias a pesar de los cambios culturales. Actualmente urge la renovación de nuestros símbolos religiosos,

A lo largo de la Historia se han producido brotes de vuelta al movimiento impulsado por Jesús -semejante al de los profetas de Israel- y felizmente rebrota también en estos momentos. Pero se está produciendo en un radical cambio cultural, que algunos consideran una nueva era axial. Quizás en la cultura occidental estemos pasando a una era posreligional. Estos cambios exigen una nueva socialización del mensaje de Jesús; espero que se desarrollen en una atmósfera de libertad y compromiso fraternal.

Conclusiones

Propongo unos mantras para mantener unos recuerdos útiles en el día a día.

· “Hay un asunto en la tierra / Más importante que Dios / Y es que nadie escupa sangre / Pa’ que otro viva mejor “ (Atahualpa yupanqui)

· “Hechos son amores, que no buenas razones”

· Dios es amor, y el verdadero amor nos identifica con él

· Tres parábolas de Jesús: el buen samaritano, la oración del publicano, y la del hijo pródigo

Y quiero terminar asumiendo lo que repetía mi estimado maestro Díez Alegría

Aunque sabemos que Dios no tiene manos,
me pongo en manos de Dios”

Gonzalo Haya

Fuente Fe Adulta

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EE.UU. nombra a un homófobo como embajador de la “Libertad religiosa” en el mundo

Miércoles, 31 de enero de 2018

Sam-Brownback-gobernador-de-Kansas-300x245El Senado estadounidense ha nombrado para el cargo de “Embajador General Para la Libertad Religiosa en el Mundo” a Sam Brownback, un político conservador conocido por sus posturas LGTBfóbicas y antiabortistas.

El Senado de EEUU acaba de nombrar a Sam Brownback, el actual gobernador de Kansas, como “Embajador General para la libertad religiosa en el mundo”. La persona que ostenta este cargo, creado hace 20 años por una ley que el propio Brownback contribuyó a que se aprobara, tiene como misión “combatir la persecución que sufren las personas de distintas religiones alrededor del mundo”. Entre otras cosas, es el encargado, por ejemplo, de asegurar que se respeta la libertad religiosa en los países con los que Estados Unidos tiene acuerdos comerciales.

Brownback es ex-senador y también lleva un tiempo siendo gobernador del estado de Kansas, al que algunos ya llaman Brownbackistan. Su principal exitazo, que le ha llevado a ser uno de los gobernadores estatales menos queridos, ha sido revitalizar la economía estatal a base de recortes (o más bien verdaderos hachazos). Ha limitado la inversión pública en prácticamente todo, e incluso se ha negado a aceptar fondos federales para financiar algunas partidas como la de sanidad. Él, por otro lado, vende una cierta recuperación económica tras su gestión como un éxito, aunque otros estados que limitan con el suyo han visto como la economía mejoraba igual sin tener que sufrir su administración.

Nuestro amigo Sam el gobernador se convirtió al catolicismo (de hecho es el primer católico que ocupa el cargo) y en general defiende con el entusiasmo del fanático neoconverso todas sus posturas más retrógradas. Precisamente su línea antiabortista y LGTBfóbica es lo que tiene a la caverna aplaudiendo el nombramiento de un católico pro-vida y pro-familia. En realidad, la única cosa buena que podemos decir de este señor es que en general, salvo casos muy concretos, no está a favor de la pena de muerte porque considera que es contraria a su discurso pro-vida.

La LGTBfobia de Brownback no es ningún secreto y viene de lejos. Considera la homosexualidad una inmoralidad contraria a la doctrina católica a y la ley natural, sin aditivos ni colorantes. Se ha opuesto sistemáticamente a cualquier ley que supusiera un avance para el colectivo LGTB+ y está en contra tanto de las uniones civiles para parejas del mismo sexo como del matrimonio igualitario, del derecho a la identidad de género, de las leyes federales contra los crímenes de odio. A ojos de la mayoría de líderes religiosos esa lista de “convicciones” ha supuesto un enorme mérito para acabar ocupando este cargo. Brownback, además, fue un firme defensor del “Don’t ask, don’t tell” y trabajó activamente con grupos homófobos para intentar prohibir el matrimonio igualitario a nivel federal.

Su nombramiento se realizó después de una votación especialmente ajustada, en la que ganó por 50 votos a favor frente a 49 en contra, y en la que fue definitivo el voto a favor del vicepresidente (y compañero en la LGTBfobia) Mike Pence.

Poco antes de ser elegido grupos LGTB+ como Lambda Legal, que ven en esta elección un intento de internacionalizar la política poco nada LGTBfriendly de Trump y Pence, recordaban lo poco apropiado de una persona como él para el cargo, como dicen en este tuit: “El Gobernador Brownback está a punto de convertirse en embajador internacional de la “libertad religiosa”. Se ha negado a condenar las leyes anti-#LGBTQ, incluso las que suponen una condena de pena de muerte. ‘Preocupante’ es decir poco”.

Durante la sesión de nombramiento Tim Kaine, un senador demócrata, quiso saber sobre su decisión de derogar las leyes que protegían a los empleados LGTB+ contratados por el estado de Kansas contra posibles discriminaciones, y también le señaló que había personas LGTB que eran perseguidas por su identidad y orientación en muchos de esos países en los que Brownback defenderá la libertad religiosa.

En concreto, la pregunta que le hizo al que ya es embajador fue “¿Existe alguna circunstancia en virtud de la cual penalizar, encarcelar o ejecutar a personas basándose en su condición de LGBT podría considerarse aceptable porque alguien afirma que están motivadas por motivos religiosos para hacerlo?

Y no podemos hacer más que aplaudir con las orejas, porque ya sabéis que parte de la tontuna en la que basan la LGTBfobia católica es que dicen estar en contra de cualquier discriminación injusta de las personas LGTB+ (sin dejar claro jamás cuáles son las justas) mientras siguen oponiendose, por ejemplo, a la despenalización de la homosexualidad en todos los países donde exista ese debate.

Todos los senadores demócratas votaron en contra de su nombramiento y varios de ellos no dudaron en justificar su rechazo en base a su historial de discriminación LGTBfóbica. Además recordaron que Brownback tampoco ha sido especialmente tolerante con personas de otras religiones.

Sam Brownback tiene un historial de discriminación contra las comunidades LGTB y musulmana en nuestro país. Es algo preocupante para una persona que se supone ha de luchar por la libertad religiosa por todo el planeta. He votado en contra de esta terrible nominación.

De hecho hay muchos en Estados Unidos que dicen que el nuevo embajador lo va a tener difícil, por decirlo suavemente, para presentarse a defender la libertad religiosa en países como Siria cuando la administración de Trump sigue obsesionada con evitar la entrada de personas de muchos países basándose únicamente en que ellos consideran que son musulmanes.

Fuente | The Washington Post, vía EstoyBailando

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“Homo Deus”, por José Arregi

Viernes, 19 de enero de 2018

25466e1e6Leído en su blog:

Así se titula, como el lector seguramente conoce, el último libro de Yuval Noah Harari. Dos años después de su primera gran obra, Sapiens, que le encumbró a la fama, el joven historiador-pensador israelí publicó en 2016 esta segunda, Homo Deus, que concreta y analiza los inquietantes horizontes posthumanistas con los que concluía la primera: la divinización transhumanizadora –¿deshumanizadora?– de la especie humana. La vuelta de la Navidad con su mundo de motivos tan humano-divinos, tan conmovedores, puede ser un momento indicado para reparar de cerca en las previsiones que traza para el futuro y en las advertencias sobre los peligros que corremos.

El Homo Sapiens, nuestra especie, según los restos más antiguos hallados hasta hoy, apareció en Marruecos hace 300.000 años. Fue un simio más hasta que, hace 70.000 años –aquí arranca la historia de Noah Harari– tuvo lugar en la especie una extraordinaria revolución cognitiva, que le dio una capacidad “superior” de comunicación, entendimiento mutuo, colaboración y transcendencia simbólica, y le encumbró sobre las demás especies humanas y animales en general. La mejora de sus capacidades le convirtió en Homo Depredator y Exterminator. ¿Precio inevitable del progreso? ¿Pasos hacia la divinización? ¿Pero qué es divinización, qué es divinidad?

Hace 10.000 años tuvo lugar un segundo y decisivo salto –lo llamamos avance o progreso–: la revolución agraria y ganadera. El nacido de la Tierra se volvió su dueño y señor. El hijo de la Tierra sometió a su madre y la violó. Las heridas siguen abiertas. Y la paradoja es más sangrante que nunca: los señores de la tierra se esclavizaron los unos a los otros.

He ahí las consecuencias del poder humano, lo mejor y lo peor inseparablemente unidos. En esa sociedad agraria “avanzada” nacieron las grandes religiones, con sus múltiples divinidades de rasgos humanos, presididos por un Dios monarca absoluto, máximo garante del sistema de poder vigente, en lugar de instancia crítica suprema del sistema de poder. Las religiones institucionalizadas acabaron siempre sucumbiendo a la tentación del poder. Aunque la llama creadora originaria nunca pudo ser ahogada.

Esa llama espiritual poderosa y transformadora –permítaseme una breve digresión– prendió también en Jesús de Nazaret, el profeta hereje de Nazaret, el profeta de las Bienaventuranzas, radicalmente crítico de la religión y del Imperio, de la injusticia establecida y de la paz de los vencedores. Anunció el reinado de Dios, pero invirtió el sentido de la realeza divina, la convirtió en solidaridad desarmada y poderosa en favor de los sin- poder. Invirtió a Dios. Eso es Dios, se dijeron quienes lo comprendieron. Deus homo, confesaron. Dios es carne humana, hecha de tierra, hermana de todos los vivientes. Un Dios desendiosado. No hay otro ‘Dios’. No existe el ‘Dios’ del templo y del clero, ni el ‘Dios’ omnipotente del cielo.

Pero muy pronto el movimiento de Jesús se convirtió en religión jerárquica, clerical y patriarcal, en religión imperial, aliada y esclava del poder, y enseñó que la salvación consiste en volverse divino, es decir, inmortal y omnipotente como el Dios del templo judío o como el Zeus del Olimpo griego. El cristianismo volvió a ser una más de las antiguas religiones del ser humano en busca de inmortalidad y dominio, seducidas por el viejo señuelo: ‘Serás como Dios”. Ése ha sido el fracaso del cristianismo.

Volvamos a Noah Harari. La revolución científica del Homo Sapiens, iniciada hace 500 años, gracias a la biotecnología, las neurociencias, la informática y la inteligencia artificial, parece cada vez más cerca de colmar los deseos de la especie y de cumplir las promesas de sus viejas religiones: la curación –bendita curación– de todas las enfermedades y la conquista de los atributos divinos: amortalidad, omnisciencia, omnipotencia. El Homo Sapiens está mutándose en Homo Deus, en forma de organismo mejorado, de ciborg o de robot más inteligente que el Sapiens.

Nos hallamos ante la mayor mutación que la evolución de la vida en nuestro planeta ha conocido hasta ahora, y ya no debida al azar, sino a la acción directa del propio ser humano. La especie humana, gracias a las ciencias, está llegando a poseer las llaves de la evolución, y esto está muy bien a condición de que sea para bien. La pregunta es: ¿será para beneficio propio y ajeno o será para desgracia propia y ajena, para bendición o para condena? Homo Deus. Pero ¿qué significará para el Homo llegar a ser Deus?

¿Seguiremos llamando “Dios” a esa quimera hecha de nuestras grandes ambiciones, que no son sino el reverso de nuestros grandes miedos? Se cuenta que un día, hace mucho tiempo, el primer humano se sentía desgraciado con su ser y acudió a Dios con una demanda: “Cambiemos los papeles por un solo día: yo seré Dios y tú serás un humano. Solo por un día”. Dios le pregunto: “¿No te da miedo?”. El humano respondió: “A mí no. ¿Y a ti?”. Dios aceptó. Pero cuando el primer ser humano se vio Dios, se negó a volver a su condición humana. Y así hasta hoy. Desde entonces, Dios y el ser humano se encuentran con sus papeles invertidos, y ni el uno ni el otro encuentra su paz o su ser verdadero. El humano divinizado se aferra a su conquista; el Dios humanizado lamenta su pérdida. Ambos son desdichados.

¿Qué es, pues, ser humano y ser divino? ¿Encontrará nuestra especie la felicidad que busca mientras la busque en la conquista del poder? Y aun suponiendo que lo conquiste, ¿a quién beneficiará? Ahora bien, es imposible que, en la pugna por el poder, lo alcancen todos. ¿Quién lo alcanzará, pues, y qué será de quienes no lo alcancen? ¿Quién accederá al privilegio divino de la vida sin fin, a la posesión de toda la información y al ejercicio de todos los poderes? ¿Y qué hará con el resto esa élite “divina” omnipotente? ¿Qué pasará si el Homo Deus hace con nuestra especie lo que nosotros hemos hecho con todas las demás? Certificaría el definitivo fracaso evolutivo del Homo Sapiens. El horizonte me aterra.

Tal vez he trazado una historia y un futuro del Homo Sapiens de tintes demasiado pesimistas. No obstante, creo profundamente en la potencialidad inagotable que alberga la materia, y creo en las posibilidades ilimitadas de la evolución. También en sus riesgos. Cada posibilidad está acompañada de un riesgo. Las posibilidades y los riesgos de la evolución en la Tierra dependen hoy, como nunca hasta ahora, de esta especie maravillosa y contradictoria que somos. Y creo firmemente que lo mejor puede prevalecer sobre lo peor, pero solo si aplicamos en ello todas nuestras energías.

Las ciencias serán indispensables para hacer que la vida sea mejor, e incluso para mejorar nuestra especie (salud, memoria, armonía, paz, humildad, bondad, felicidad…), para mejorar nuestra especie física, psíquica, espiritualmente. Buena falta nos hace.

Pero las ciencias no bastarán, pues siempre dependerá de quién las controle y a quien sirvan. Para que todas las mejoras lo sean de verdad, será también indispensable una espiritualidad profunda, que consiste en aprender a vivir la única humanidad divina, siendo más felices con menos, aceptando gustosos decrecer para ser en comunión solidaria con todos los vivientes empezando por los últimos, en el Corazón Divino desendiosado de todo lo Real. El Espíritu de La vida nos llama a hacer lo que podamos para que los seres posthumanos que vayamos a crear, cosa que parece segura, sean de verdad “divinos”, es decir, desendiosados. Es nuestro máximo reto espiritual y político, y lo debemos intentar aun en el caso de que sea tarde.

José Arregi

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El Tribunal Supremo de los Estados Unidos rechaza revisar la ley de libertad religiosa de Misisipi

Jueves, 11 de enero de 2018

univ-of-mississippi-pulls-confederate-state-flag-from-campus-at-students-insistenceEn vigor desde el mes de octubre de 2017, desde que el Tribunal de apelaciones del Quinto Circuito del estado de Mississippi le diera vía libre al no apreciar discriminación, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos rechaza revisar la Ley HB 1523, que autoriza la discriminación de manera legal en base a tres «creencias religiosas o convicciones morales» específicas. 

El Tribunal Supremo de los Estados Unidos rechaza revisar la homofóbica ley de Misisipi que permite a empresas y funcionarios del gobierno la discriminación a personas del mismo sexo en base a la libertad religiosa. Aprobada por el gobernador Phil Bryant el 5 de abril de 2016, la Ley HB1523 era bloqueada por un juez federal de distrito, Carlton Reeves, pero el Tribunal de Apelaciones del Quinto Circuito del estado de Misisipi daba vía libre en junio del año pasado al considerar que no estaba probado que fuera una ley discriminatoria, entrando en vigor hace cuatro meses.

«Como he dicho desde el principio, esta ley fue promulgada democráticamente y es perfectamente constitucional. El pueblo de Mississippi tiene derecho a garantizar que todos nuestros ciudadanos puedan vivir y trabajar pacíficamente sin temor a ser castigados por sus más sinceras creencias religiosas» declara Phil Bryant celebrando la decisión del Tribunal Supremo, al igual que el sector religioso más conservador.

El Tribunal Supremo no ha llegado a explicar los motivos que le han llevado a desestimar la revisión de esta ley, por lo que los representantes de Lamba Legal no han dudado en adelantar su intención de presentar más demandas a medida que tenga constancia de situaciones de discriminación a miembros del colectivo LGBT. «La habíamos impugnado antes de que entrara en vigor, antes de que la gente fuera herida y rechazada y quedara sin todo el acceso a atención médica y servicios gubernamentales que todos los demás tienen», declara Beth Littrell, abogado de Lambda Legal.

Si bien muchas empresas se habrían manifestado en contra de la discriminación laboral en base a la libertad religiosa, la ley HB1523 está articulada para brindar protección de cara a la discriminación en base a tres «creencias religiosas o convicciones morales» específicas:

— El matrimonio es o debe ser reconocido como la unión de un hombre y una mujer

— Las relaciones sexuales están debidamente reservadas para tal matrimonio

— Masculino o femenino se refieren al sexo biológico inmutable de un individuo como objetivamente determinado por la anatomía y la genética en el momento del nacimiento.

Aquellas personas que se sientan moral o religiosamente afectadas en base a cualquiera de estos tres supuestos pueden ejercer su derecho a la discriminación son temor a ninguna acción legal contra ellos, al contrario de lo que les ha sucedido al matrimonio propietario de Sweetcakes by Melissa, condenados a abonar una multa de 135.000 dólares por rechazar hacer una tarta de bodas a una pareja de lesbianas, estando pendiente la resolución de otro caso similar, el de Masterpiece Cakeshop. Entre las personas que podrían ser víctimas de discriminación en base a esta ley también están las personas transexuales, como también cualquier persona heterosexual que pretenda acceder a cualquier tipo de método anticonceptivo, por ejemplo.

Fuente Universogay

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Líderes religiosos analizan en Bangkok los retos del diálogo interreligioso en Asia

Viernes, 22 de diciembre de 2017

junta-directiva-del-kaiciid_560x280Declaración Conjunta auspiciada por KAICIID

“Ésta es una región sin fronteras”, destacan los expertos

(Kaiciid).- A través de la iniciativa conjunta del Centro Internacional de Diálogo (KAICIID), la Organización de Cooperación Islámica (OCI), el Consejo Interreligioso de Tailandia, el Instituto de Estudios sobre Derechos Humanos y de la Paz de la Universidad de Mahidol y la Universidad de Fatoni, se celebró un taller estratégico que tuvo lugar en Bangkok, Tailandia del 18 al 20 de diciembre pasados.

Este taller reunió a un conjunto único de líderes religiosos y sociales, responsables políticos y representantes gubernamentales, con el fin de identificar los retos a los que se enfrentan las comunidades religiosas en el sur y el sureste de Asia.

Gracias a las conclusiones que se obtuvieron con las contribuciones de cada uno de los participantes, y desde un amplio abanico de puntos de vista, se pudo identificar que, incluso habiendo grandes diferencias religiosas, los retos a los que se enfrentan los distintos países de estas regiones son similares. La propensión que están teniendo estos asuntos a expandirse de un país a otro también es muestra de que ésta es una región sin fronteras.

Entre los desafíos comunes más destacados, encontramos algunos ejemplos, como: el mal entendimiento o el entendimiento distorsionado de la religión; la politización de la religión; el auge del extremismo y la radicalización; el uso irresponsable de los medios sociales sobre cómo se percibe la religión en la sociedad; la desigualdad socio económica y la marginación.

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A este respecto, los participantes se mostraron de acuerdo, en el espíritu de la unidad, de la inclusividad, de la moderación, de la apertura, del respeto mutuo y del entendimiento, a:

Alentar a las organizaciones interreligiosas y basadas en la fe, así como a los líderes tradicionales y religiosos, a fomentar un mayor diálogo interreligioso e intrarreligioso para mejorar en la coexistencia pacífica, la armonía y el desarrollo en el sur y sureste de Asia.

Solicitar un impulso para conseguir un abanico más amplio de actividades de desarrollo de capacidades, que incluyan una mayor concienciación y programas de formación cuyo objetivo sea fomentar el desarrollo de habilidades relacionadas con el diálogo interreligioso e intrarreligioso, la resolución de conflictos, la mediación y la defensa de acciones políticas. Del mismo modo, asegurarse de que estos programas son inclusivos y procuran la participación de mujeres y jóvenes.

Apelar a los gobiernos y agencias para integrar los diseños curriculares, desarrollos de contenidos y prácticas educacionales, y llevar a la práctica mecanismos que promocionen de manera activa la coexistencia interconfesional y el entendimiento multicultural.

Proponer y contribuir positivamente para conseguir una mayor estabilidad y fortaleza en las políticas y marcos institucionales que han sido diseñados para promover la reconciliación en el ámbito local, nacional y regional.

Alentar el intercambio de las mejores prácticas por toda la región, para reforzar la coexistencia interconfesional.

Trabajar conjuntamente en el espíritu de la cooperación mutua, el respeto y el entendimiento, con el fin de reforzar las alianzas entre organizaciones interreligiosas y confesionales, así como entre los líderes religiosos y tradicionales con los responsables políticos de la región.

Fuente Religión Digital

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“Una Europa transreligiosa”, por Koldo Aldai.

Miércoles, 29 de noviembre de 2017

religiones_560x280No quiere más a Dios quien más Le grita e invoca, quien más se Lo trata de apropiar para sus propios colores políticos, para su exclusivo y cuestionable “consumo”. Una cruz triunfante se pasea de nuevo por estrechas mentes y avenidas. Decenas de miles de ultranacionalistas se han movilizado en Polonia por una Europa católica. Salieron el pasado sábado a las calles de Varsovia bajo el lema “Queremos a Dios”, en un deseo de reivindicar la importancia del catolicismo en la identidad europea. Se escucharon lemas tan “amables” como: “Polonia pura, Polonia blanca” o “Largaos con los refugiados”. Uno de los oradores que animaba la concentración afirmó que “la cultura cristiana es superior a la cultura islámica”.

Hay muchas formas de “querer” a Dios, por ejemplo recelando de los refugiados, impidiendo su entrada o echándolos fuera, por ejemplo afirmándonos como sus hijos privilegiados. Hay muchas formas de “querer” a Dios, por ejemplo amarrándoLO a una cruz y colocándola a la cabeza de poco trascendentales intereses. Construimos dioses y religiones a nuestra imagen y semejanza, mientras que el verdadero Origen y Fuente lo que seguramente aguarda es que Lo dejemos de utilizar, de servirnos de El-Ella para tan tristes finalidades. Construimos dioses y religiones a voluntad y los estrellamos contra otros dioses, porque no es suficiente enfrentarnos los humanos, también han de hacerlo nuestros Cielos y Olimpos.

En Varsovia suenan las últimas cornetas. Son las últimas reservas ultracatólicas que llaman a la batalla. Llega ya la hora de alumbrar algún Dios que no se arroje sobre otros. Llega la hora de cobijarnos bajo un Cielo que no deje a nadie fuera. Más allá de dogmas y doctrinas que nos separan, es ya el momento de refugiarnos en valores que compartirnos. Ahora ya toca dar vida a un Dios integrador que lo último que desee sea bendecir supremacías, sea ser coreado en las calles, menos aún para ser enfrentado contra otros dioses, contra otras humanidades.

Hay que respetar lo mucho que aún permanece de la Europa católica, hay que honrar los pasos piadosos que avanzan cada domingo a la Iglesia del pueblo o del barrio. Hay que valorar una tradición católica que ha sorteado los tiempos y que sigue llenando tantas almas. Sin embargo una Europa uniformemente católica sería un fracaso, lo mismo que lo sería una Europa musulmana o una budista… Ya no necesitamos apellidos que nos alejen de otras humanidades.

Siempre agradecidos con quienes nos precedieron. Europa acierta al reconocer su pasado católico, su legado, la forma como hasta el presente ha estado vinculada al más allá. Acierta al honrar los altares donde se postraron nuestras generaciones anteriores, al mantener vivas las festividades tradicionales. Europa acierta al balbucear sus oraciones, al llenar su alma con sus rituales, con sus antiguas fórmulas y cantos religiosos. Sin embargo una Europa acorazada en un pasado religioso, en un catolicismo rancio, daría la espalda a su cometido actual de auspiciar, por encima de todo, integración y universalidad

En la hora en que se derrumban las fronteras en muchos órdenes, toca crear espacios compartidos en el ámbito de la fe. En la órbita espiritual fomentar igualmente lugares donde los diferentes nos podamos encontrar. Si fuera se derrumban las separaciones, ¿qué sentido tendría mantenerlas por dentro? El principio superior de unidad en la diversidad está llamado a asentarse tanto en las geografías exteriores, como en las interiores.

Somos testigos en nuestros días del despertar de una espiritualidad transreligiosa, ancha abarcante. Esta espiritualidad inclusiva que acerca y no divide, que nos ayuda a reconocernos como hermanos, hijos de un mismo Misterio sin nombre, está ganando corazones. Esta espiritualidad sin centro, ni jerarquía, ni membresía, nos invita a nutrirnos y fecundarnos en lo interno, a dialogar e interactuar los diferentes en la formas, conscientes de nuestra identificación en la esencia. Sobre un espacio europeo laico, neutro, emerge lenta y silenciosamente una espiritualidad cada vez más universal. No precisamente en la cruz que se pasea distante y triunfante, sino en esa espiritualidad sin etiqueta, con inmensa capacidad de acogida, gravita nuestra esperanza.

Koldo Aldai Agirretxe

Fuente Fe Adulta

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“El aprendizaje democrático de las religiones”, por José Ignacio Calleja

Lunes, 16 de octubre de 2017

20131031_011553_1103lipcolCada vez que un atentado yihadista golpea a la vieja Europa, las religiones vuelven a estar en la picota, suscitándose un debate interminable. En absoluto creo que la solución es fácil, pero hay conceptos que, una vez asimilados, ayudan mucho a aclarar la diferencia entre lo legítimo en libertad para cada uno y lo abusivo en particularismos de grupo.

Está de más decir que en el terrorismo yihadista la religión juega un papel subordinado a una estrategia de lucha por el poder político y económico, en el inmenso mundo árabe y musulmán y en el mundo capitalista en cuanto tal. El cruce de intereses geoestratégicos y económicos en la zona es proverbial; las guerras de Afganistán, Irak, Siria, Yemen y, a su modo, Libia y Egipto lo ponen bien a las claras.

Por eso digo que el reclamo sobre la religión, y el muy complejo Islam en particular, juega un papel tan destacado en el imaginario popular como subordinado en la realidad. A mi juicio –y creo mucho en el condicionamiento de las creencias e ideales sobre las reacciones humanas–, la religión desempeña en este caso un papel instrumentalizado por factores materiales mucho más determinantes.

Dicho esto, vuelvo a la vieja y benéfica idea de que hay conceptos éticos y políticos que ayudan a encarar con garantía el lugar de las religiones en las culturas particulares y, a la vez, globalizadas. Tales son los de secularización del mundo y laicidad de la política. Son de origen occidental, es cierto, pero equivocarlos con un nuevo modo de colonialismo de la cultura grecolatina sobre todas las demás, y en particular, sobre la musulmana, es un inmenso error.

Cualquier sistema de creencias religiosas y cualquier cosmovisión no religiosa tienen que confrontarse con esta doble idea. La secularización reconoce que el mundo en todas sus expresiones es mayor de edad y goza de autonomía propia. La ciencia, la política, las artes y la ética, participan de esa mayoría de edad y tienen autonomía. No están sometidas a la tutela de autoridades ajenas que les dictan desde fuera lo que es verdad, lo que es bello, lo que es justo y bueno. No hay religiones que se encarguen por revelación divina de conocer para el mundo de los creyentes o no creyentes, de manera universal, todo eso que llamamos verdad, bondad y belleza. Nadie puede reclamar que –en su cultura–, una religión o una nación definen para todos lo que hemos de saber, lo que hemos de creer, lo que hemos de valorar. El mundo es mayor de edad y autónomo, y lo es a la medida de los humanos. No somos dioses.

Una autonomía que no es absoluta, sino relativa, pero relativa a la dignidad humana que entre todos vamos desvelando en su significado, y así la vamos haciendo ley común. Es el marco de los derechos humanos, cuya interpretación es discutida en no pocos casos, pero de esa discusión sólo se sale por la argumentación filosófica, experiencial y religiosa, por la democracia y, a veces, la objeción de conciencia. Evidentemente, una religión puede pedir de los suyos esta o aquella exigencia más precisa sobre el pensar, el votar o el obrar moral, pero eso, para los suyos, por causa de su fe. A los demás, se lo propone. Alguna vez, la contradicción reclamará la objeción de conciencia, pero nunca el terror y la violencia para imponer el bien según una concepción religiosa o nacional. Ni en la propia cultura ni en la ajena, la religión puede ignorar este proceder. Y si desde dentro de ella, esta idea es inaceptable, el problema es de la religión no de la cultura democrática. (Ahora no hablo de los lastres de ésta).

Y lo mismo viene avalado por el otro gran concepto ético en política, la laicidad. La laicidad de la política como condición formal del procedimiento democrático. Por esta condición, el Estado no tiene una religión propia, ni una cosmovisión no religiosa y alternativa a las religiones. No, el Estado tiene una ley común que se atiene a los derechos humanos y que respeta el libre juego de las concepciones culturales de sus ciudadanos, ¡religiosas o no!, exigiendo de todas argumentos, tolerancia y cumplimiento de la ley democrática.

No hace falta que las religiones o las cosmovisiones no religiosas se escondan, para evitar el conflicto. No sería justo con la libertad. Lo que se requiere es gente –religiosa o no, cristiana o musulmana, agnóstica o atea–, que respeta al mundo en su autonomía o mayoría de edad, ¡el mundo de los iguales en derechos y deberes!, convive y debate en el campo de juego de las leyes comunes, y, si es preciso oponerse al fondo moral de alguna de ellas, lo hace en cauces democráticos y con razones éticas que los demás pueden entender.

No se trata, en suma, de arrinconar las religiones en la conciencia de las personas, o en el pueblo de origen de los refugiados y migrantes, sino de reconocer lo dicho: vienes a un mundo donde la religión es particular y, su traducción a la vida pública, un derecho democrático ejercido en igualdad a los demás ciudadanos; y traducido de un modo que respete la mayoría de edad del mundo, la laicidad del Estado y los derechos humanos fundamentales de todos (y todas). La religión, la nación, la cultura propia y cualquier concepción del mundo, ¡ajena o del lugar!, no conservan derechos que puedan quebrar este doble principió que he querido presentar. Con esto, la religión, cualquier religión y concepción de la vida, está pertrechada para caminar en el laos, el pueblo de los iguales en derechos y deberes, y evitar toda tentación de terror y violencia.

José Ignacio Calleja

Fuente El Correo, vía Fe Adulta

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“Las religiones monoteístas ¿azote de la humanidad? “, por Jesús Gil García.

Viernes, 15 de septiembre de 2017

coex_work_f21(Algunas anotaciones con ocasión de los atentados yihadistas en Cataluña y su vinculación religiosa)

Actualmente es común el sentir de los estudiosos de las religiones a la hora de señalar su origen. Las religiones no son de procedencia divina, por más que se reivindique su carácter divino. Ninguna religión ha sido creada por Dios. Tampoco el cristianismo. Jesús de Nazaret no es el fundador de la religión cristiana. Él inicia un movimiento de seguidores, que posteriormente lo convierten en religión algunos de ellos.

Las religiones monoteístas se fundamentan en un libro que se considera sagrado, por proceder de la inspiración divina (Tora, Biblia y Corán). Los tres son considerados en las respectivas religiones como palabra de Dios. Hay una característica común a las religiones del libro. Todas ellas hablan de culpa y pecado. Desobedecer las órdenes de la religión constituye un pecado contra Dios, merecedor de castigo, que impide la consecución de la gloria divina. La insistencia en el pecado provoca el miedo ante la posibilidad de la condenación eterna. El miedo sustenta la obediencia a las normas y mandamientos de la religión. Y crea los llamados “escrúpulos” que han maniatado a tantas personas religiosas en su proceso durante el periodo del nacional-catolicismo en que la religión ha estado presente en todos los estamentos sociales y en las conciencias de las personas creyentes.

Acudiendo a la memoria histórica constatamos que en todas las religiones de libro se han dado actitudes fundamentalistas, que radicalizan a sus seguidores hasta extremos realmente preocupantes. Su inmediata consecuencia es la lectura literal del libro que sustenta a estas religiones monoteístas. Lo que dice el libro sagrado ha de entenderse al pie de la letra, porque su procedencia divina avala la verdad absoluta del texto. Al mismo tiempo la postura fundamentalista conduce a la exclusividad de la religión- Los seguidores de cada religión no sólo consideran la verdad de su religión, sino también que es la única verdadera. Las demás son falsas religiones. Esta actitud ha llevado a la intolerancia en unos casos, e incluso a la persecución en otros momentos. Recordemos la Inquisición en la religión cristiana y el Santo Oficio, defensor de la ortodoxia doctrinal. Pensemos en la persecución entre judíos y palestinos en el momento actual en el Oriente Medio proclamando la exclusiva pertenencia de Palestina y la ciudad de Jerusalén. Y finalmente desde hace unos años estamos asistiendo al terrorismo islámico sobre todo en los países de Occidente y de la Unión Europea, por considerar infieles a los que no practican la religión del Islam. Todos estos atentados tienen un componente religioso y son llevados a cabo bajo el grito de “Alá es grande”.

Pensamos además que las religiones han sido utilizadas a través de la historia de la humanidad para fines no precisamente humanitarios por los poderes imperantes en ese momento. En vez de servir a una mayor humanización de la sociedad, han introducido el odio, la destrucción y la muerte. Este es el caso de los recientes atentados de Cataluña. En nombre de Alá se matan a personas inocentes, sembrando la destrucción y la barbarie. Opinamos que éste no puede ser el fin de ninguna religión, sino la promoción de la paz, el diálogo y el bienestar de los pueblos. Las religiones nunca han de ser el azote de la humanidad, como lo ha sido el yihadismo islámico en la ocasión  que nos ocupa.

La aceptación el pluralismo religioso es una opinión que creemos  imprescindible en nuestras sociedades para superar el fundamentalismo de las religiones judaica, islámica y cristiana. Nos parece que todas estas religiones son verdaderas, porque conducen a la persona humana a relacionarse con el Dios único. Proceden de culturas diferentes y circunstancias distintas. Por ello la tolerancia entre ellas es esencial. Ninguna es la única religión verdadera. Todas ellas son creaciones  e intentos humanos de acercar a la persona a lo trascendente. Tampoco el cristianismo es la única religión verdadera, por más de que así lo reivindiquen algunos sectores de la Iglesia católica. También queremos afirmar que las religiones han sido y son positivas en la construcción de sociedades realmente humanas, promoviendo valores de paz y concordia entre los pueblos.

En estos últimos años se habla de un nuevo paradigma cristiano, que es pluralista, porque afirma que todas las religiones son verdaderas. promoviendo la tolerancia y el diálogo entre ellas. Es también posreligional, porque va más allá de la religión, alimentando una espiritualidad laica y humanista, basada en los derechos humanos y los derechos de la Naturaleza. Esta ética se presenta como válida para todos los pueblos, culturas y religiones, y fundamentada en el amor como único mandamiento, promoviendo el bien común entre los pueblos.

La experiencia histórica de las religiones opinamos que ha sido en muchas ocasiones muy negativa e inspiradora de enfrentamientos entre los pueblos y las culturas. No podemos continuar por este camino de intransigencia religiosa. Ni el cristianismo se puede considerar la única religión varadera, ni Israel es el pueblo elegido por Dios para conseguir la Tierra Prometida, ni el Islam tiene que considerar infieles a los que no practican su religión.

Con la tolerancia entre las religiones se superará el odio entre los pueblos y las culturas. La intransigencia  conduce a la persecución, e incluso hasta la muerte de los que no piensan como ellos,  ni practican la misma religión, ni nombran a Dios de la misma manera. Nos parece que las religiones no pueden seguir siendo una de las causas importantes del enfrentamiento en nuestra sociedad. Que la experiencia de lo ocurrido en Cataluña nos haga reflexionar a todas las personas y nos conduzca hacia la tolerancia y la fraternidad/sororidad en la convivencia.

Jesús Gil García

Comunidad Cristiana Popular de Balsas

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Un millar de líderes religiosos marchan contra el racismo de Donald Trump

Jueves, 31 de agosto de 2017

trump_560x28054 años después del mítico “I have a dream” de Luther King

Estamos aquí para que el país sepa que no toleraremos el racismo”

Con el recuerdo del “Yo tengo un sueño” de Martin Luther King, más de mil líderes religiosos marcharon, 54 años después, en Washington por los derechos civiles y en contra del Gobierno de Donald Trump.

Junto al imponente monumento a Luther King, en la explanada del National Mall, recordaron que la justicia por la que luchó el reverendo está lejos de haberse conseguido y alertaron de la gravedad del momento actual.

“¿Por qué estamos aquí? Estamos aquí para que el país sepa que no toleraremos el racismo. Estamos aquí para que el país sepa que no toleraremos el fanatismo”, decía uno de los oradores, entre fuertes aplausos.

Con esa vocación, religiosos de todo el país y de distintas confesiones se unieron en la “Marcha de los Mil Ministros por la Justicia“, organizada por la ONG de derechos civiles National Action Network.

Su presidente, el influyente reverendo Al Sharpton, ya dijo antes de la marcha que la violencia racista del 12 de agosto en Charlottesville,Virginia, había dado “un nuevo significado” este año al aniversario de la “Marcha sobre Washington” de Luther King.

“Charlottesville le dio una nueva energía, muchos ministros llamaron diciendo que éste es el momento de hacer una declaración moral. El presidente [Trump] pidió unidad y vamos a mostrar unidad. La pregunta es: ‘¿de qué lado está el presidente?‘”, afirmó Sharpton.

En la marcha de hoy estuvo muy presente la demostración de fuerza de grupos de odio como el Ku Klux Klan (KKK), los supremacistas blancos y los neonazis en Charlottesville, así como la respuesta del presidente.

El país esperaba una condena inequívoca de su presidente a los grupos supremacistas, pero lo que dijo Trump es que había “violencia y odio” (ese día ni siquiera habló de racismo) en “muchos lados”.

“Me rompió el corazón ver lo que ocurrió en Charlottesville, pero no me sorprendió, porque tenemos un presidente que promueve el odio. Hoy es muy importante estar en esta protesta. Está creando un clima incivilizado, en el que estos grupos se siente envalentonados y florece el odio”, comentó Sam, pastora de la Iglesia Comunitaria Metropolitana de Washington.

Fuente Agencias, vía Religión Digital

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Pasión de Barcelona, pasión del mundo.

Sábado, 26 de agosto de 2017

224ecd64e32a4e946af1264e946adbDel blog de José Ignacio González Faus:

Me permito plagiar un conocido título de Leonardo Boff: “Pasión de Cristo, pasión del mundo”. Al día siguiente del atentado barcelonés, de mañanita, me llega un whatsapp desde México con una foto titulada: “Todos somos Barcelona”. Reconozco que me emocioné, aunque no soy de Barcelona. Más tarde me surgió la pregunta: ¿qué hacer para que esa bella frase no resulte estéril, meramente retórica como aquel famoso: “Ich bin ein Berliner” de J. Kennedy? ¿Qué hacer para poder decir con verdad: todos somos Barcelona, todos somos Manchester, todos somos Lesbos, todos somos inmigrantes, todos viajamos en pateras, todos somos precarios y vivimos con un sueldo inferior incluso al vergonzoso salario mínimo de España; todos somos mujeres maltratadas por aquellos que decían amarlas?… Todos.

Entonces me pareció que no vale esa respuesta bravucona de “no tenemos miedo”. Quiero tener miedo: no ya por mí, pero sí por mis seres queridos: por los hermanos, por los hijos, por los amigos. Tengo miedo por aquella madre que el jueves, a las cuatro, aún no sabía que pronto dejaría de ver para siempre a su pequeño; por los chavales que están ahora en el hospital tragándose lágrimas y esperando a saber qué pronóstico hay para su padre, herido grave. También por los familiares y amigos que los acompañan ahora, mientras piensan que igual les podía haber pasado a ellos, y no saben si les pasará otro día. Y por los musulmanes que fueron entre los primeros a dar sangre para las víctimas, pero temen que el atentado les va a crear dificultades y ganar algunos odios, sólo por lo que son. Por todos ellos, yo sí que tengo miedo. Y quiero tenerlo.

También tengo miedo a que germine el odio: porque al día siguiente de los atentados recibo, por tres veces, otro whatsapp donde un señor se dirige a los terroristas diciendo “mahometanos, sois unos hijos de puta, mamones de mierda…” y otras -según él- “verdades del barquero”. Temo que, al calentamiento climático que ya soportamos, le siga otro calentamiento afectivo: el del odio. Ojalá en algún momento nos reunamos también para gritar: “no tenemos odio”.

Esos miedos me llevan a dirigirme a vosotros, hermanos míos a pesar de todo, pero insensatos, descerebrados y criminales miembros del Daesh: ¿Podemos un momento intentar hablar como hermanos? ¿Qué pretendéis con vuestras inhumanas atrocidades? Si me decís (cosa que no creo) que dar gloria a Allah, ¿no comprendéis que en vez de proclamar que Allah es el más grande, estáis diciéndole al mundo que Allah es el más criminal, y que sois vosotros los que queréis ser los más grandes? ¿No comprendéis que, aunque la justicia de Dios fuese violenta y castigadora (cosa que yo no creo), nunca será una violencia que se dirige arbitrariamente a personas inocentes, que no tenían más crimen que el de estar por allí en aquella hora? Jesús de Nazaret, a quien vosotros veneráis como profeta (y que algo sabe de muertes violentas) dijo una vez: “llega la hora en que quienes os maten creerán hacer un servicio a Dios. Y esto será porque no han conocido a Dios” (Jn 16,3). Por favor, hermanos, pensad esto muy en serio “¿habéis conocido de veras a Dios?” Ciertamente NO. Pues no sólo matáis a quienes consideráis enemigos sin haberlos visto nunca, sino a todos esos jóvenes vuestros, sin norte y sin experiencia, a quienes engañáis y lleváis al suicidio temprano para conseguir vuestros fines; y que también tendrán una madre que quizás ahora está llorando por ellos.

Si por el contrario, como sospecho, os mueven otros afanes de venganza o de grandeza, vamos a seguir dialogando un poco más: porque me niego a creer que haya desaparecido de vosotros toda huella de humanidad. También vosotros algún día cruzaríais una sonrisa de ternura con vuestras madres, y habréis tenido hermanos y amigos con quienes jugabais. También vosotros habréis llorado alguna vez, quién sabe si por culpa nuestra. Pues entonces, vamos a ver si conseguimos que se encuentren nuestras lágrimas en vez de nuestras palabras.

Creo saber lo que puede haberos hecho llorar algunas veces. Es significativo que, en todos los atentados salvajes de los últimos tiempos, lo que menos me ha gustado han sido las palabras de los gobernantes: seguramente no por ser quienes son, sino por estar donde están. Todos daban la sensación de no decir nada propio sino sólo lo que les tocaba decir. En cualquier caso, no acabo de compartir ese tópico repetido por todos ellos, de que vuestros salvajes atentados son “un ataque a nuestros valores”.

Nosotros, occidentales, debemos preguntaros si no serán más bién un ataque a la hipocresía con que ponemos nuestros grandes valores al servicio del propio enriquecimiento (igual que vosotros ponéis a Dios al servicio de vuestra maldad). Se nos llena la boca con grandes palabras como democracia e igualdad o libertad. Pero ¿qué democracia hay en la actual UE? Las multinacionales (que son nuestros verdaderos gobernantes) han pisoteado la libertad para enriquecerse creando opresión y ahora vemos recortada nuestra libertad por razones de seguridad; ellas no serán la causa última pero sí la primera de nuestras pérdidas de libertad. En mi país presumimos de crecimiento económico, pero ocultamos que ese crecimiento se está consiguiendo a base de crear desigualdades, precariedad, salarios de hambre y “ricos cada vez más ricos a costa de pobres cada vez más pobres”.

Hablamos de globalización para que nuestros capitales circulen de Singapur a New York pero no para que un africano sin horizonte pueda venir a Europa a ganarse sencillamente la vida. Y olvidamos así lo que un conocido sociólogo llamó “África pecado de Europa”, aludiendo al reparto de África que hicimos durante el siglo XIX… Invadimos Irak, o Afganistán y luego nos retiramos “respetuosamente”, dejando el país convertido en un caos que ya no queremos arreglar. Nos arrogamos el derecho a tener armas nucleares nosotros, porque somos “los buenos”; pero se lo negamos a Irán porque es “de los malos”. Y somos nosotros quien determina quiénes son los buenos y quiénes los malos… Una vez más, aquellos polvos han traído estos lodos. En la historia, las atrocidades nunca nacen de golpe: se van gestando poco a poco, silenciosamente.

Creo que no puedo ser más claro. Pero hay que añadir algo: la historia muestra que todas las revoluciones violentas acabaron instalando unas violencias semejantes a las que habían querido combatir. Quizás porque, como explica el gran Paulo Freire (a quien vosotros ni habréis oído nombrar), el oprimido tiene siempre introyectado en su inconsciente la imagen del opresor como su modelo de hombre, porque no ha conocido otro. Un inmigrante africano instalado en España hace ya años, publica un libro donde se pregunta si escribe “desde el edén”, aclarando que de ningún modo quisiera para África un modelo de desarrollo como el que hemos tenido en Europa: porque “esos grandes conceptos nacidos en Occidente, que resultan particularmente atractivos para la humanidad entera y que podrían ser la verdadera medicina que esta humanidad necesita, son en la práctica falseados, suplantados y pervertidos”. Así pues, amigos, vuestra tragedia está en que, en el fondo, nos tenéis envidia; pero envidiáis no lo mejor sino lo peor de nosotros. Infelices.

Creo, pues, que algo de aquellos valores sigue vivo entre nosotros (aunque no sé si tendríamos que llevarlos ya a la UCI) y que, por eso, Europa conserva, además de un atractivo económico, un atractivo moral que ojalá no acabemos enterrando, y que aún produce envidia en todos aquellos que quisieran acabar con nosotros…

Si nuestras lágrimas se encuentran así, quizá acabe encontrándose también nuestro dolor por el daño que nos hemos causado mutuamente, unos en nombre de una supuesta crueldad de Dios y otros en nombre de una real crueldad del Capital. Entonces, en lugar de asesinatos tan absurdos, quizá acabemos encontrándonos todos en la lucha por construir una civilización de la sobriedad compartida que (no me cansaré de repetirlo) es la única salida que le queda a nuestro mundo tan amenazado.

P.D. Sé que estas reflexiones van a ser duramente rechazadas por muchos. A mí mismo, que las veo claras con la cabeza, me cuesta bajarlas al corazón. Por eso pido a todos los que las compartan, cristianos o no, que procuren darles toda la vigencia posible. Porque si no, como ya dije, temo que al cambio climático que ya soportamos, le siga otro cambio afectivo que haga subir las temperaturas del odio.

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Líderes de todas las religiones rechazan el atentado de Barcelona

Viernes, 25 de agosto de 2017

espiritualidad-religionCondenan la manipulación de lo religioso

Musulmanes, católicos, evangélicos, budistas, hindúes, judíos y baha’is

Más de una treintena de líderes religiosos de diferentes confesiones y de organizaciones de base religiosa, simbolizando toda la diversidad religiosa de España, se han unido para rechazar en comunicado los atentados ocurridos en Barcelona y Cambrils.

Autoridades religiosas musulmanas, católicas, evangélicas, budistas, hindúes, judías y bahá’ís, así como federaciones, asociaciones y comunidades religiosas e interreligiosas, tanto de nivel nacional como autonómico y local, en una declaración representativa de la unidad de las religiones en España, levantan sus voces al unísono condenando los ataques terroristas.

A través de un comunicado compartido, se subraya la contribución histórica de las religiones al bienestar y avance social cuando esta se mantiene fiel a sus textos fundacionales y se armoniza con la ciencia, y reiteran que la religión y la violencia no son compatibles.

Además, se condena la manipulación de la religión en aras de intereses ajenos a la misma, deslegitimando el uso de la violencia para cualquier fin, y se asevera que comprender la naturaleza de la religión y diferenciarla de aquellas versiones fundamentalistas que amenazan la convivencia pacífica es esencial.

Asimismo, el comunicado sostiene que el combatir ideologías dañinas que incitan a la violencia es una de las responsabilidades que recaen necesariamente en la religión y en sus exponentes, ya que el orden social actual se ve amenazado por el fanatismo y la desunión y exige que el espíritu religioso, libre de luchas de poder, proporcione la influencia civilizatoria de la que históricamente ha sido capaz.

No obstante, también se plantea que es preciso un marco colectivo que permita dar expresión a los poderes constructivos de la religión y que facilite la búsqueda de soluciones efectivas y duraderas a través de la colaboración entre todos los sectores de la sociedad.

Éste es el comunicado conjunto:

Budismo, Cristianismo (Iglesias), General, Hinduísmo, Islam, Judaísmo , , , ,

“La violencia religiosa hunde sus raíces en el ‘sacrificio’ y en el ‘dogma'”, por José María Castillo.

Martes, 22 de agosto de 2017

Olmo Calvo. 18/08/2017 Barcelona. Catalunya Atentado terrorista. La Rambla por la manana. Olmo Calvo. Homenaje a las victimas de Barcelona.

“La ‘religión de Jesús’ es única y exclusivamente la ‘religión de la bondad'”

“Las religiones, enseñadas y vividas como debe ser, mejoran las conductas de la gente”

(José M. Castillo, teólogo).- Nos preocupa más el hecho de la violencia y sus aterradoras consecuencias, que las causas que originan y justifican la mentalidad y las ideas que llevan a los terroristas a matar con la conciencia del deber cumplido. Y es evidente que, si no atajamos las causas y la mentalidad que la justifica, por más policías que tengamos, la violencia terrorista seguirá campando a sus anchas. Quienes pierden el miedo a que los maten, matarán a otros.

Como es lógico, un fenómeno humano de estas dimensiones, no se puede desentrañar en un breve artículo como éste. Por eso me limito a decir algo sobre una de las causas que motivan la violencia. Me refiero a la religión.

Se dice que los terroristas, por más que les laven el cerebro y los droguen, le pierden el miedo a la muerte porque saben que morir matando por la religión, eso es lo que les abre las pertas del paraíso para gozar sin fin. ¿Qué pueden hacer las fuerzas de seguridad del Estado ante un sujeto que lleva en lo más hondo de sí mismo semejante convicción?

Y es que, según creo, no hemos pensado a fondo que la misma base del cristianismo es un asesinato, la muerte inocente del hijo de Dios (W. Burkert). No olvidemos nunca que “el sacrificio es la forma más antigua de la acción religiosa” (H. Kühn), como ha demostrado sobradamente la paleontología y sus ciencias afines. Así que está más que demostrado que lo primero, en la historia del “hecho religioso”, no es Dios, sino el sacrificio: matar una vida. En realidad, “Dios es un producto tardío en la historia de la religión” (G. van der Leeuw).

Por eso, no nos debería sorprender que, analizando pacientemente el Antiguo Testamento, “en cerca de mil pasajes se habla de que la ira de Yahvé se enciende y castiga con la muerte y la ruina” (R. Schwager; J. A. Estrada).

No es posible analizar aquí este fenómeno más despacio. Sólo quiero indicar que, como es sabido, en el islam, el yihad es “un concepto problemático” (J. J. Tamayo). Porque, como ya señaló Abu al-Mawduli, este concepto justifica la guerra santa en la idea de que el Islam es un sistema integral que tiene como objetivo eliminar los demás sistemas falsos en el mundo.

Pero, en la religión, es determinante no sólo “el sacrificio”, sino además “el dogma”. Esta palabra designaba, en la Antigüedad, los “decretos imperiales” a los que cabe otra respuesta que el sometimiento incondicional. Someter sobre todo la mente. Es verdad que en el N.T este concepto no es fundamental. Pero, a medida que el cristianismo se fue organizando como “institución religiosa”, inevitablemente el “dogma” fue ganando en importancia y presencia en la sociedad y en la vida de los fieles.

El Magisterio de la Iglesia precisó y delimitó las verdades que han de ser aceptadas como verdades “de fe divina y católica”: no sólo las que se contienen en la palabra de Dios, sino que además son propuestas por la Iglesia para ser creídas como divinamente reveladas, ya sea en un concilio ecuménico, en una definición papal o por el Magisterio ordinario como tales verdades de fe (Conc. Vaticano I. DH 3041).

Un dogma tiene que reunir estas condiciones. No todo lo que se dice en los sermones, en los catecismos, en una encíclica… es “dogma de fe”. Cosa que es lamentable y desconcierta a mucha gente.

En cualquier caso, lo más importante, cuando hablamos de este asunto, es insistir en que está bien comprobado que las religiones, cuando son enseñadas y vividas como debe ser, mejoran las conductas de la gente. Y, por lo que se refiere a un cristiano (como es mi caso), lo que veo con más claridad y seguridad es que el Evangelio nos enseña que Jesús se dio cuenta y defendió, hasta la muerte, la grandiosa afirmación del profeta Oseas (6, 6): “Misericordia quiero y no sacrificios”. La “religión de Jesús” es única y exclusivamente la “religión de la bondad”, de la paz, del bien, que lucha contra el sufrimiento.

Fuente Religión Digital

Biblia, Budismo, Cristianismo (Iglesias), General, Hinduísmo, Islam, Judaísmo , , , , , , , ,

Declaración de la Junta Directiva del KAICIID “No actúan impulsados por la fe, sino por el odio”

Sábado, 19 de agosto de 2017

junta-directiva-kaiciid_560x280“En estos momentos de tristeza, estamos junto al pueblo de España”

(KAICIID).- La Junta Directiva del KAICIID emitió ayer la siguiente declaración tras los ataques perpetrados en Barcelona y Cambrils (España) el 17 de agosto de 2017:

“Estamos consternados por las noticias de los virulentos ataques terroristas perpetrados ayer contra personas inocentes en España. Nuestros corazones y oraciones están con todos aquellos que han perdido a seres queridos en este ataque, con la gente de Barcelona y Cambrils, y con la gente de toda España.

Nos enfrentamos a cada vez más actos de violencia terrorista ejercidos contra inocentes. Reiteramos nuestra convicción de que todo aquel que quiera justificar la violencia mediante la manipulación de las enseñanzas religiosas no actúa impulsado por la fe, sino por el odio. Los terroristas que utilizan indebidamente la religión para reclutar a otras personas con el objetivo de que se adhieran a su causa están cometiendo un crimen contra su fe. Las personas que crean que su religión les permite cometer actos de violencia contra personas inocentes han sido engañadas por personas cuyo objetivo es explotarlas.

El pueblo de España siempre ha sido un amigo firme del diálogo, y se ha mostrado inquebrantable en su convicción acerca de los beneficios que aportan la diversidad y la diferencia. Este compromiso con la paz demostrará ser más fuerte que los actos cometidos por los agresores en este ataque, que buscan sembrar el miedo y el odio a través de la violencia. En estos momentos de tristeza, estamos junto al pueblo de España”.

España es miembro fundador del Centro Internacional de Diálogo (KAICIID).

Acerca de la Junta Directiva del KAICIID

El KAICIID es una organización intergubernamental cuyo mandato es fomentar el diálogo entre diferentes grupos religiosos y culturales para promover la justicia, la paz y la reconciliación y para contrarrestar el abuso de la religión como justificación de la violencia. El Centro está dirigido por la Junta Directiva del KAICIID, un órgano multirreligioso formado por representantes de cinco religiones: budismo, cristianismo, hinduismo, islam y judaísmo.

Ellos son, en orden alfabético: el Dr. Hamad Al-Majed, la Dra. Kezevino Aram, Su Excelencia Monseñor Miguel Ayuso, Su Eminencia Metropolitana Emmanuel, el Dr. Sayyed Ataollah Mohajerani, la Reverenda Kosho Niwano, el Reverendo Mark Poulson, el Gran Rabino David Rosen y el Dr. Mohammad Sammak.

Fuente Religión Digital

Budismo, Cristianismo (Iglesias), General, Hinduísmo, Islam, Judaísmo , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

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