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“Las barbas de nuestros vecinos de Jumilla”, por Carlos Osma

sábado, 6 de septiembre de 2025
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De su blog Homoprotestantes:

Acabo de disfrutar, en la población donde estoy pasando mis vacaciones, de las fiestas patronales en honor a un determinado santo que ahora no viene a cuento. Las calles llenas a rebosar durante tres días, por la mañana y por la noche, con el ruido que eso supone y la suciedad que lleva asociada, los delitos menores, y algún que otro accidente que ha hecho perder un dedo de la mano a una turista. Unas fiestas que tienen actividades con un carácter religioso católico y otras que no, aunque a veces una no sepa de cuál de ellas está participando. Sea como fuere, como protestante no me importa asistir a un concierto de órgano del protestante Bach en la iglesia católica del pueblo, ni como padre tener que soportar un concierto de música electrónica en el campo de fútbol.

En Jumilla, una población murciana que aparece citada por primera vez como Gumalla en unos textos árabes del siglo XIII, también tienen celebraciones esta semana por su patrona. Nunca he estado en estas fiestas, pero solo ver la completísima programación de las actividades —que van desde un concurso de sangría, otro de lanzamiento de azadón, hasta una cabalgata del vino, sin olvidar varias solemnes eucaristías y procesiones católicas— uno se imagina que las calles van a estar también tomadas noche y día. Así somos los mediterráneos: nos encanta la fiesta, las aglomeraciones, las celebraciones familiares o con amigos hasta que el cuerpo aguante. Aunque hay que reconocer que nos suele importar más bien poco que el de nuestro vecino no lo aguante, por la razón que sea, nos da igual, que echen mano de la resignación cristiana porque las denuncias por ruido e incivismo se las suele llevar el viento del espíritu festivo.

En Jumilla además de católicos, hay musulmanes —aproximadamente un diez por ciento de la población—, también evangélicos —una consulta en Google me dice que hay al menos tres iglesias evangélicas—, y doy por hecho que habrá personas de otras confesiones religiosas. Mi experiencia me dice que los evangélicos y los musulmanes no suelen sentirse parte de las fiestas patronales, al menos como evangélicos y musulmanes. Y alguna vez he pensado sobre esto, y no he llegado a una conclusión definitiva, pero creo que nos queda camino por recorrer. Aunque sea cierto que las fiestas mayores de nuestros pueblos y ciudades tienen mayoritariamente un origen católico, y veneran a un santo o a una virgen: ¿De verdad que no hay forma de celebrar las fiestas de una población de la que formamos parte adaptándola a nuestra respectiva confesión? Si las personas que ya no se identifican como cristianas no tienen problema en participar y hacérselas también suyas: ¿por qué no podemos hacerlo nosotras? No sé, dejo esta pregunta en el aire. A mí me encantaría, por ejemplo, que los protestantes catalanes pudiéramos celebrar el día de Sant Jordi a nuestra manera, recordando por ejemplo todos los dragones contra los que hemos tenido que luchar y —como buenas catalanas— contra los que hemos acabado perdiendo.

Pero bueno, no sigo divagando sobre este tema de las fiestas como lugar de encuentro entre ciudadanos —tengan una, otra, o ninguna religión— porque no era sobre esto que quería escribir, sino sobre todo lo contrario. Creo que ya no queda nadie en este país que no sepa que a la derecha del PP, y la ultraderecha fascista de Vox no le gusta que los musulmanes tengan acceso al espacio público de la población de Jumilla como el resto de sus conciudadanos. Lo de la integración no va con ellos, parece que están más bien por subordinarlos, borrarlas, o directamente expulsarles. Visto lo visto, entiendo que la derecha del PP estaría por retroceder al siglo XVI y proponer la conversión forzosa al catolicismo, y Vox por volver a comienzos del siglo XVII y expulsar directamente a quien no lo haga.

No sé cuál ha sido el (des)cálculo político de esta medida, que ha chocado evidentemente con la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas, pero también con  la Iglesia Católica y las principales instituciones evangélicas —que supongo habrán recordado no solo la represión de la Inquisición, sino también la del nacionalcatolicismo franquista, aunque hayan olvidado quienes son hoy sus herederos—. Las encuestas dicen que la mayoría de musulmanes no votan —o no pueden votar—, pero que el voto de católicos practicantes y evangélicos se lo lleva la derecha y la ultraderecha de PP y Vox… y aunque es evidente que esta salida de tono no es suficiente para hacer que una católica practicante, o una evangélica nacida de nuevo, decida votar a partidos que promuevan libertades diferentes a las religiosas, quién sabe, tampoco es positivo que, al menos en el caso de los evangélicos, puedan sentir también amenazado su derecho a utilizar el espacio público para realizar cualquier tipo de actividad.

Volviendo ahora al PP y a Vox, nos engañaríamos si pensáramos que estos partidos subvencionados por poderes económicos a los que les viene muy bien la mano de obra barata y sin derechos para aumentar sus beneficios empresariales, quieren de verdad expulsar a la gallina de los huevos de oro. El Estado español no se mantiene con una población cada vez más envejecida, y esto implica que necesite gente de fuera que venga a trabajar. Las personas migrantes traen riqueza a nuestro país, aunque no es solo eso lo que traen: vienen con sus costumbres, su fe, sus familias, sus enfermedades, sus sueños, sus prejuicios —como lo hicieron nuestras abuelas y abuelos cuando emigraron—, y es necesario un proceso de integración (que no de eliminación de su identidad) a las normas que nos hemos dado entre todas en este país. Este es el tema sobre el que se debería hablar —primeramente con ellos y ellas— sobre cuáles son las mejores estrategias para hacerlo, pero no es un tema que en este momento le de votos a PP y Vox.

En España hay cientos de miles de personas —no solo migrantes, claro, pero sí la mayoría— que viven en esclavitud, que trabajan sin cotizar, que lo hacen sin un horario justo, que no tienen derechos laborales, y que no pueden levantar su voz para quejarse porque tienen miedo de ser expulsadas. Entre mis alumnos hay personas migrantes que a veces me han explicado situaciones abusivas e indignas por las que tienen que pasar, el miedo que tienen a quedarse sin trabajo, a tener que volver a su país, o ser deportadas. Y aquí es donde encaja el discurso del PP, Vox, o Aliança Catalana: es el discurso del temor, para hacer que esta gente viva escondida, soportando la discriminación, y la esclavitud. Se las quiere al margen, no como ciudadanos, sino como esclavas. Estos partidos defienden los intereses de los poderes económicos que los subvencionan, que son los de sacar el mayor beneficio con el menor coste. Y para ello, se necesita mano de obra barata… no llevando sus fábricas a Pakistán, Túnez o Marruecos, sino trayendo aquí la mano de obra barata de estos y otros países. Máximo beneficio, al menor coste. Pero ese bajo coste, aunque sea por puro egoísmo no lo deberíamos aceptar como sociedad, porque los beneficios de estas empresas no repercuten en el bien de todes, solo en los del Ibex. Para empezar porque un esclavo o una esclava, no paga ni IRPF ni Seguridad Social.

Creo que la Conferencia Episcopal Española, y la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España, así como la mayoría de partidos políticos, y muchas instituciones que no tienen carácter religioso, han hecho muy bien en ponerse del lado de los derechos de nuestros conciudadanos y conciudadanas musulmanas, porque como dice el refrán —y más si estamos frente a una derecha y ultraderecha envalentonada—: Cuando las barbas de tu vecino veas cortar pon las tuyas a remojar. Todes sabemos, o deberíamos saber, que siempre se empieza por las personas que son más vulnerables —el fascismo es profundamente cobarde y siempre lo ha hecho así—, y después se lanzan a por el resto. Pero deberían ver más allá, o si lo ven, que entiendo que sí, manifestarse también en este sentido: no se trata solo de un ataque a la libertad religiosa, la finalidad es quitar derechos, ocultar para esclavizar, para dar mayores beneficios a los de siempre. Nuestra España sabe muy bien como enriquecerse a expensas de los cuerpos diversos de personas que buscan como todes, una vida mejor para ellas y sus familias. El espacio público es de todas, pero no deberíamos normalizar que las personas con las que lo compartimos estén siendo explotadas de forma tan inhumana.

Carlos Osma

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Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, General, Islam , , , , , , , , , ,

EE.UU.: Las personas heterosexuales creen que la religión es una fuerza positiva en la sociedad. Las personas queer no lo perciben.

miércoles, 3 de septiembre de 2025
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Y habrá quien se pregunte el por qué, ante tanta LGTBIfobia, conservadurismo y vuelta atrás en los derechos LGTBIQ+ provocado por el Nacionalismo Cristiano abrazado por el enloquecido Trump y el seguidismo delos obispos norteamericanos que han aprobado los ataques contra los derechos LGTBIQ+, especialmente contra las personas Trans… y está claro que lo que se rechaza es a la institución, no la espiritualidad. 

Las personas LGBTQ+ son mucho menos propensas a afirmar que la religión tiene efectos positivos en la moralidad de la sociedad.

Alex Bollinger (Él)
30 de agosto de 2025, 15:00 EDT

Las nuevas cifras publicadas por el Pew Research Center muestran que las personas LGBTQ+ son mucho menos propensas a ser religiosas que sus contrapartes no LGBTQ+. Si bien es poco probable que esta afirmación sorprenda a muchos lectores, la brecha entre las personas LGBTQ+ y las no LGBTQ+ en términos de religiosidad es bastante amplia.

Alrededor del 73% de las personas no LGBTQ+ se identifican con una religión, pero menos de la mitad (48%) de las personas LGBTQ+ afirmó lo mismo. Las personas no LGBTQ+ tenían más del doble de probabilidades de afirmar que la religión es «muy importante en sus vidas» que las personas LGBTQ+ (42% frente a 17%). Las personas no LGBTQ+ tenían el doble de probabilidades que las personas LGBTQ+ de asistir a servicios religiosos al menos una vez al mes (31% frente a 16%) y de rezar a diario (46% frente a 23%).

(Pincha sobre las imágenes para ampliarlas)

Los resultados se obtuvieron de una encuesta del Panel de Tendencias Estadounidenses del Pew Research Center. La encuesta se realizó entre julio y agosto de 2024 e incluyó a 751 adultos LGBTQ+ estadounidenses.

Pew también analizó los resultados de su Estudio del Panorama Religioso 2023-2024, en el que participaron 2402 personas homosexuales y bisexuales. (La encuesta no preguntó sobre la identidad transgénero). Ambos conjuntos de datos mostraron resultados que podrían explicar por qué las personas queer son menos religiosas. Descubrieron que las personas LGB eran mucho más propensas (46%) a creer que la religión hace más daño que bien que las personas heterosexuales a creer lo mismo (17%).


Las personas LGB eran más propensas a creer que las instituciones religiosas se preocupan demasiado por el dinero y el poder, se centran demasiado en las normas y participan demasiado en la política. Eran menos propensas a estar de acuerdo con que las instituciones religiosas tengan resultados positivos, y la mayor diferencia radicaba en proteger y fortalecer la «moralidad en la sociedad«. Solo el 35 % de las personas LGB coincidía en que las instituciones religiosas cumplen esa función, pero dos tercios (67 %) de las personas heterosexuales coincidían con esa afirmación.

Esto tiene sentido si se considera que muchas iglesias predican que ser queer o trans es inherentemente inmoral, lo cual contradice las experiencias vividas por las personas LGBTQ+, quienes generalmente ven sus identidades como hechos de la vida sin una dimensión moral.

Pew también descubrió que las personas LGB eran menos propensas a tener una amplia gama de creencias religiosas. Las personas LGB eran algo menos propensas a creer en un alma o a decir que pensaban en Dios y la religión. Sin embargo, eran aproximadamente 20 puntos porcentuales menos propensas que las personas no LGB a decir que creían en «Dios o en un espíritu universal» (85% frente al 64%) y casi 30 puntos porcentuales menos propensas a decir que creían en una vida después de la muerte que podía incluir el cielo, el infierno o ambos (72% frente al 46%).

Las personas LGB también eran menos propensas a practicar la espiritualidad al menos una vez a la semana de diversas maneras, incluyendo sentir «una fuerte sensación de gratitud y agradecimiento» y sentir «la presencia de algo de más allá de este mundo«. Las personas LGB eran más propensas a decir que practicaban yoga o visitaban algún lugar en la naturaleza por motivos espirituales.

Pew señala que las personas LGBTQ+ tienden a ser mucho más jóvenes que la población en general, lo que podría explicar parte de los resultados, ya que las personas más jóvenes también tienden a ser menos religiosas. Sin embargo, incluso controlando por edad, género, política, educación, ingresos, raza y etnia, las personas LGBTQ+ seguían siendo menos religiosas que las personas no LGBTQ+.

Una encuesta realizada el año pasado por el Instituto de Investigación de la Religión Pública (PRRI) reveló que aproximadamente una cuarta parte de los estadounidenses se identifican ahora como no afiliados a ninguna religión y que las personas LGBTQ+ eran más propensas a haber abandonado sus religiones, incluso citando razones no relacionadas con sus identidades, como escándalos de abuso sexual y problemas de salud mental.

Las enseñanzas negativas de la religión sobre las personas LGBTQ+ están impulsando a los estadounidenses más jóvenes a abandonar la iglesia”, declaró entonces Melissa Deckman, directora ejecutiva del PRRI. “Descubrimos que alrededor del 60% de los estadounidenses menores de 30 años que han abandonado la religión afirman que lo hicieron debido a las enseñanzas de sus tradiciones religiosas, una tasa mucho mayor que la de los estadounidenses mayores”.

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Alex Bollinger, veterano reportero digital, ha cubierto noticias LGBTQ+ desde la administración Bush. Actualmente es editor jefe de LGBTQ Nation. Tiene una maestría en Teoría Económica y Econometría de la Escuela de Economía de París. Reside en París.

Fuente LGBTQNation

Budismo, Comunidad Bahá'í, Cristianismo (Iglesias), General, Hinduísmo, Islam, Judaísmo , , , , ,

“¡No! en nombre De Dios“, por Joseba Kamiruaga Mieza CMF

jueves, 7 de agosto de 2025
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De su blog Kristau Alternatiba (Alternativa Cristiana):

¿Qué clase de religión es esa que legitima, justifica y ofrece un fundamento teológico a guerras, genocidios, suspensión total de la ayuda humanitaria, exterminios y proyectos de aniquilación de poblaciones enteras perseguidos con lucidez y una ferocidad cada vez más violenta? 

No es una cómoda pregunta, y sí una provocación también teniendo en cuenta la inaceptable tragedia que se está consumiendo ante nuestros ojos en Gaza. Creo que somos conscientes de que en el conflicto de Palestina todas las partes en lucha también están sostenidas por razones religiosas fuertes y vinculantes. También los islamistas de Hamás. Pero si el judaísmo es la religión que promueve el shalom ¿cómo explicar que hoy en Israel sean precisamente los partidos religiosos los menos dispuestos a la paz y lleguen a proponer una suspensión total de la ayuda humanitaria a Gaza?

Estamos ante otro ejemplo de esa perversa conexión que une «Dios-guerra-violencia», presente en todas las religiones y que corre el riesgo de convertirse en indisociable cuando la religión y la política se funden en un único proyecto, condicionando las instituciones de la otra. Romper el escándalo entre «Dios-guerra-violencia» y mantener separado el plano religioso del político son los dos grandes retos a los que todos estamos llamados si queremos poner fin al escándalo de matar y hacer morir en nombre de Dios.

Fue David Hume (1711-1776) quien sostenía que los errores de la filosofía son siempre ridículos; los de la religión son siempre peligrosos. No estoy seguro de que los errores de la filosofía siempre hagan sonreír. Sin embargo, estoy seguro —y comparto la segunda parte de la máxima de David Hume— de que las interpretaciones religiosas erróneas no solo crean peligros para toda la humanidad, sino verdaderas tragedias, conflictos, sufrimientos e incluso guerras.

Somos testigos de ello: todas las religiones más importantes del mundo profesan esencialmente, además del amor por lo Absoluto —en cualquiera de sus formas—, también la paz y la fraternidad. Sin embargo, por miedo, por interpretaciones imprecisas y a veces falsas de los textos sagrados, por errores clamorosos sobre acontecimientos humanos o porque se quiere imponer el propio credo, las religiones acaban transformando la paz y la hermandad «predicadas» en guerras fratricidas infinitas e inhumanas.

Liberar a las confesiones religiosas de los componentes de maldad y violencia que se esconden en su interior es, por lo tanto, un ejercicio crítico indispensable y urgente para convivir en el signo de la fraternidad. Una tarea que incumbe tanto a quienes ejercen funciones de liderazgo y responsabilidad en las comunidades religiosas como a los fieles que se reconocen en ese credo. Pero liberar a las religiones de las cuotas de violencia y maldad que se esconden en ellas es también responsabilidad de la cultura, del mundo educativo, de los contextos formativos, para llegar luego a involucrar también a quienes ocupan cargos políticos y gubernamentales.

Esto significa que el administrador político debe comprometerse a que las actividades políticas, legislativas y administrativas realizadas por el bien común no solo sean «distintas» de la esfera religiosa, sino también «separadas», para evitar que los códigos de conducta religiosos se impongan con la fuerza de la ley (¡que es violencia!) a quienes no se reconocen en ese «credo».

Cuando en nombre de Dios se impone a todos un comportamiento derivado de la propia creencia religiosa o se considera al otro como enemigo por pertenecer a otras confesiones religiosas, por ser diferente, se entra inevitablemente no solo en el «peligro de las religiones» expuesto por David Hume, sino que se crean también las premisas para que el debate político degenere en un enfrentamiento y un conflicto difícilmente reconciliable.

El Dios que se hizo hombre en Jesús —dicen algunos teólogos cristianos— nos ha liberado de la religión. Y esta afirmación no pretende condenar en sí misma la experiencia religiosa, que sigue siendo fuente de vida y espiritualidad cuando se vive sin traicionar sus raíces. Sin embargo, quiere recordar a todos que ningún hombre en la Tierra está autorizado a utilizar el nombre de Dios para legitimar su poder o para someter y dominar a otros seres humanos.

Impedir que la religión como tal sea gestionada de manera despiadada o fanática hasta el punto de sembrar la muerte en quienes la adoptan y en quienes les rodean es el imperativo urgente al que todos estamos llamados. Como dice el Cardenal Ravasi: «Hay una religiosidad estrecha y mezquina que, paradójicamente, aleja de Dios y del aliento libre y gozoso de su Espíritu. Por eso debemos vigilar sin cesar nuestro interior, custodiar la pureza de la fe, verificarla con la medida del amor».

Y aquí está otro punto de vital importancia en la reflexión: «No tomarás el nombre de Dios en vano» (el texto se encuentra en el libro del Éxodo y es más articulado: «No tomarás en vano el nombre del Señor, tu Dios, porque el Señor no deja impune a quien toma en vano su nombre» -Éxodo 20, 7-). Es uno de los Diez Mandamientos que se estudiaban (¡de memoria!) en el Catecismo para aprender los Diez Mandamientos.

A nivel ético y popular, era el fundamento bíblico para condenar la mala costumbre del lenguaje vulgar que llega a la blasfemia. Sin embargo, en el texto no se prohíbe todo uso del nombre de Dios, sino cualquier forma de uso que tenga por objeto «apropiarse» de la fuerza divina que contiene. Cuando Dios revela su nombre —«Yo seré el que seré» (Éxodo 3,14)—, manifiesta al mismo tiempo que es una Presencia Fiel que nunca abandonará a su pueblo, y que es inaccesible, inasible e imposible de poseer.

Lo mismo ocurre con nosotros: el «nombre» es mucho más que la designación convencional que se da a las cosas, los animales o las personas. El conocimiento del nombre nos introduce en la confianza, la comunión y la intimidad. Pero el otro —con su nombre— sigue siendo un misterio inagotable e imposible de manipular y manejar para nuestro propio uso y consumo.

Si esto es así para las personas, aún más, dice el libro del Éxodo, para la realidad de Dios, cuyo nombre lo describe como una presencia misteriosa e inalcanzable.

El término «en vano», en cambio, en hebreo puede traducirse, según los especialistas, por «vano, falso o inútil», y es la palabra con la que se designa también al ídolo («Hablan contra ti con engaño, abusan de tu nombre» – Salmo 139,20-). Relacionado con la prohibición de esculpir imágenes de «ídolos», este precepto recuerda a Israel que no debe caer en la tentación de querer representar a Dios con la intención de «capturarlo» con un «nombre» pronunciado mágicamente y propiedad de quien puede nombrarlo.

¿Y si tomáramos al pie de la letra esta petición y dejáramos todos de usar el nombre de Dios de manera «falsa» para legitimar nuestros pequeños-grandes objetivos de afirmación, éxito, victoria, prestigio…?

Cuántas veces el nombre de Dios es un velo que cubre motivaciones —políticas, económicas…— de quienes creen no solo actuar en nombre de Dios, sino también que su Dios les permite cometer actos terribles, que no es descabellado llamar ‘genocidas’.

Esta es la verdadera blasfemia que Dios no absuelve: apropiarse del nombre de Dios para ejercer el poder, para iniciar guerras y para dominar o matar a seres humanos considerados arbitrariamente enemigos.

No hay otro camino: se nos pide que sigamos profundizando y poniendo en práctica esta laicidad severa, pero liberadora -«vivir como si Dios no existiera»- (Dietrich Bonhoeffer), que nos pide que no nos apropiemos —¡jamás!— del nombre de Dios, si queremos que las religiones no se alejen de los hombres y de la paz.

Finalizo reproduciendo la oración a Dios escrita por el ilustrado Voltaire, que se encuentra en su Tratado sobre la tolerancia (1765). Voltaire la compuso en un siglo marcado por fuertes contrastes ideológicos y religiosos. Su objetivo era oponerse con todas sus fuerzas (morales y racionales) al fanatismo intolerante que caracteriza a quienes se adhieren a una confesión religiosa de forma pasiva y acrítica. La Oración a Dios es una súplica a un Dios universal, no vinculado a religiones específicas, por la misericordia y la tolerancia entre los hombres.

Un texto que merece la pena conocer y que considero una buena lectura en este caluroso verano de 2025 ensuciado y vilipendiado por guerras inaceptables, intolerables y que, vergonzosamente, se llevan a cabo en nombre de Dios:

Ya no es por lo tanto a los hombres a los que me dirijo, es a ti, Dios de todos los seres, de todos los mundos y de todos los tiempos: si está permitido a unas débiles criaturas perdidas en la inmensidad e imperceptibles al resto del universo osar pedirte algo, a ti que lo has dado todo, a ti cuyos decretos son tan inmutables como eternos, dígnate mirar con piedad los errores inherentes a nuestra naturaleza; que esos errores no sean causantes de nuestras calamidades. 

Tú no nos has dado un corazón para que nos odiemos y manos para que nos degollemos; haz que nos ayudemos mutuamente a soportar el fardo de una vida penosa y pasajera; que las pequeñas diferencias entre los vestidos que cubren nuestros débiles cuerpos, entre todos nuestros idiomas insuficientes, entre todas nuestras costumbres ridículas, entre todas nuestras leyes imperfectas, entre todas nuestras opiniones insensatas, entre todas nuestras condiciones tan desproporcionadas a nuestros ojos y tan semejantes ante ti; que todos esos pequeños matices que distinguen a los átomos llamados hombres no sean señales de odio y persecución; que los que encienden cirios en pleno día para celebrarte soporten a los que se contentan con la luz de tu sol; que aquellos que cubren su traje con una tela blanca para decir que hay que amarte no detesten a los que dicen la misma cosa bajo una capa de lana negra; que dé lo mismo adorarte en una jerga formada de una antigua lengua o en una jerga más moderna; que aquellos cuyas vestiduras están teñidas de rojo o violeta, que mandan en una pequeña parcela de un pequeño montón de barro de este mundo y que poseen algunos fragmentos redondeados de cierto metal, gocen sin orgullo de lo que llaman grandeza y riqueza y que los demás los miren sin envidia: porque Tú sabes que no hay en estas vanidades ni nada que envidiar ni nada de que enorgullecerse.

¡Ojalá todos los hombres se acuerden de que son hermanos! ¡Que odien la tiranía ejercida sobre sus almas como odian el latrocinio que arrebata a la fuerza el fruto del trabajo y de la industria pacífica! Si los azotes de la guerra son inevitables, no nos odiemos, no nos destrocemos unos a otros en el seno de la paz y empleemos el instante de nuestra existencia en bendecir por igual, en mil lenguas diversas, desde Siam a California, tu bondad que nos ha concedido ese instante.

Joseba Kamiruaga Mieza CMF

Posdata:

Hasta puede ser que el documento internacional más importante de los últimos tiempos haya pasado dejado de la mano de Dios… y olvidado de la conciencia humana al ángulo oscuro del salón del olvido. Me refiero al acuerdo internacional más relevante de los últimos años y que fue firmado entre el Papa Francisco y el gran imán Imán de Al-Azhar, Ahmed Al-Tayeb, el 4 de febrero de 2019. Siento hasta un cierto punto de tristeza cuando ya no oigo aludir, mucho menos aún citar, aquel Documento sobre la Fraternidad Humana. Y, sin embargo, sospecho que ahí, precisamente ahí, reside la clave para promover la paz mundial y la convivencia común a través del diálogo interreligioso, la libertad religiosa, la ciudadanía y la fraternidad.

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¿Son necesarias las Religiones?, por Manuel Fraijó.

miércoles, 23 de julio de 2025
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Bonhoeffer en el recuerdo

Bien avanzado el siglo XX, D. Bonhoeffer, el pastor protestante asesinado por Hitler el 9 de abril de 1945, cuando apenas contaba 39 años, escribía: “Ha pasado el tiempo de la religión en general. Nos encaminamos hacia una época totalmente arreligiosa… si un día resulta claro que no existe el apriori religioso, sino que ha sido una forma del hombre históricamente condicionada y transitoria ¿qué significaría esto para el cristianismo?

Bonhoeffer pensaba que en Europa se había decretado ya la muerte de Dios y, por consiguiente, el final de la religión cristiana. Él se proponía viajar a la India por si de allí pudiera venir la “salvación”. No se proponía, naturalmente, convertirse al hinduismo ni al budismo. Y tampoco deseaba predicar allí el cristianismo. Él sabía que en veinte siglos solo un 3% de Asia se ha convertido al cristianismo. Probablemente lo que Bonhoeffer buscaba en la India era la innegable religiosidad de aquellas tierras. Allí, pensaba él, quedan semillas de la auténtica actitud religiosa. Actitud que Bonhoeffer plasmó en su libro Resistencia y sumisión.

Varias generaciones encontramos en aquellas cartas, escritas desde una prisión berlinesa, antesala de la muerte, aliento y lucidez. Y nos quedó claro -si no lo sabíamos ya- que la vida consta de días de Resistencia (de vigor, de fuerza, de salud, juventud), y de Sumisión (eclipse de todo lo anterior, lento acabamiento, vejez, enfermedad y muerte). Bonhoeffer experimentó la sumisión definitiva, la última, aquel 9 de abril en el que, con su Biblia bajo el brazo, enfiló el camino del patíbulo. Todavía le dio tiempo de decir a un compañero de prisión: “Es el final, para mí el comienzo de la verdadera vida”. Aquel día se truncó el futuro del que, según sus biógrafos, habría sido el nuevo K. Barth de la teología protestante. Y, sobre todo, se truncó la vida de una persona buena, de un cristiano solidario y responsable. Antes de participar en la conjura contra Hitler abandonó “sólo oficialmente” su Iglesia para que esta no pudiera ser acusada de complicidad.

En una de sus cartas, Bonhoeffer se preguntaba qué problemas de los muchos que aquejaban a aquella Europa en guerra se podrían solucionar suprimiendo las religiones. Tal vez tenía presente el título de un celebrado libro del padre de la teología protestante del siglo XIX, F.D.E. Schleiermacher: Sobre la religión. Discursos a sus menospreciadores cultivados. En los días de Schleiermacher (1768-1834) la religión era abiertamente zarandeada por no pocos círculos intelectuales. El libro de Schleiermacher se proponía rebatir a aquellos osados pensadores ilustrados.

Hoy, casi un siglo después de la muerte de Bonhoeffer, sabemos que las religiones no se pueden suprimir, están indisolublemente ligadas a la cultura de sus pueblos. Los grandes sistemas metafísicos de la India, por ejemplo, son incomprensibles sin el hinduismo y el budismo. Es más: cuando una religión se debilita queda su cultura. J. L. López Aranguren (1909-1996) aventuraba la hipótesis de que España se deslizaba hacia un tiempo nuevo en el que, en lugar de hablar de “religión cristiana”, sería más correcto hablar de “cultura cristiana”.  También el filósofo polaco L. Kolakowski advirtió a los europeos que “ser enteramente no cristiano significaría no pertenecer a esta cultura”. El rechazo del credo cristiano es compatible con un firme anclaje en la cultura cristiana. Se trata de una tesis aplicable al resto de las religiones. Al concluir un viaje por China, el filósofo B. Russell concluía que los chinos no tenían religión. “La religión de los chinos es ser chino”, concluyó. Habría podido añadir que “ser chino” es estar profundamente enraizado en la cultura confuciana o taoísta, es decir, en las religiones de aquellas tierras.

El universo de las religiones es altamente plural. Hasta diez mil religiones cuentan los historiadores. Ortega y Gasset, refiriéndose a los habitantes de Togo (tuvo, en Alemania, un compañero de estudios de esta nacionalidad), recuerda que se diferencian unos de otros con la expresión: “ese baila al son de otro tambor. El tambor simboliza el sistema de creencias para muchos pueblos primitivos.

Los historiadores de las religiones suelen hablar de “tres tambores, de tres grandes familias o grupos de religiones: religiones proféticas (judaísmo, cristianismo, islam), místicas (hinduismo, budismo), sapienciales (taoísmo, confucionismo). Estas líneas se proponen “tocar” fugazmente los tres tambores, es decir: ofrecer una somera información descriptiva que muestre la irreparable pérdida que supondría prescindir del legado y la herencia de las religiones.

Nos referiremos a las religiones, no a las Iglesias. Son difícilmente separables, peroro mezclarlas nos conduciría a otro escenario. Tampoco abordaremos el complejo tema de la “verdad” de las religiones. El historiador Salustio zanjó el tema de la verdad con una afirmación que ha pasado a la historia: “Estas cosas no sucedieron nunca, pero existen siempre”. A partir de la Ilustración europea se ha ido abriendo camino el convencimiento de que no tenemos acceso a la verdad de las religiones. La investigación ha renunciado al “qué son” y se ha centrado en el “para qué sirven”.

La utilidad ha ido ganando la partida a la verdad. El concilio Vaticano II admitió que todas las religiones son caminos de salvación paras sus creyentes. Aceptó de esta forma, sin abordar el tema de la verdad de sus contenidos doctrinales, que todos los credos religiosos conducen a la salvación. “Salvación” es la palabra definitiva de las religiones. Buda predicaba que, así como el agua del mar sabe toda ella a sal, también todas las religiones saben a salvación. Por lo demás es legítimo que todas las religiones pretendan ser verdaderas y tener “validez universal”; el problema surge cuando cada una de ellas pretende ser la “única” portadora de la verdad. Solo entonces brota la discordia, incluso las guerras, entre ellas. Se impone, pes, distinguir entre la legitima pretensión de “validez universal” y la conflictiva, rechazable, pretensión de “validez única”.

Tres grandes familias (tambores) de religiones

Defendía el gran teólogo protestante, Adolf von Harnack, que quien conoce el cristianismo conoce todas las religiones. Por las mismas fechas, a comienzos del siglo XIX, Max Müller, el iniciador de la moderna ciencia de las religiones, le corrigió asegurando que quien conoce solo una religión no conoce ninguna (Goethe había dicho que quien conoce solo una lengua no conoce ninguna).

Tal vez convenga distinguir entre “conocer” y “tener información”. Solo es posible “conocer” la propia religión, la que se practica o se ha practicado a lo largo de la vida. De las restantes solo nos es permitido “tener información”. Renán, siempre tan sagaz, afirmaba que cuando mejor se conoce una religión es cuando se la abandona. Probablemente se refería a la fuerza cognoscitiva de la ausencia: a los seres queridos se les conoce mejor cuando ya se fueron, cuando solo el recuerdo nos une a ellos. Una religión abandonada, despojada de la rutina de la familiaridad, puede cobrar nueva fuerza ante su antiguo fiel practicante. El abandono de la fe puede ser fuente de mayor y más profundo conocimiento de la religión abandonada. Lo tenido por obvio suele perder profundidad. Pero abordemos ya nuestros “tres tambores”.

Las religiones proféticas

Son las monoteístas, es decir, las que creen en un solo Dios. Solemos considerar como tales el judaísmo, el cristianismo, y el islam. Su figura emblemática es, obviamente, el profeta. Son religiones activas, dinámicas, transformadoras de la realidad social. Son, además, religiones afirmativas que en su largo caminar han acumulado una rica herencia doctrinal. Precisamente por ello, el diálogo con ellas se torna trabajoso.

Tienen un amplio legado que defender. En su interior han introducido filosofías muy precisas que no toleran la ambigüedad en el ámbito de los enunciados doctrinales.  Son religiones muy configuradas, muy firmes en su universo de creencias. Rechazan todo proceder quebradizo o meramente insinuante. Desean saber a qué atenerse. No están dispuestas a poner en peligro los logros de su pasado, de su tradición. De ahí que, a veces, confundan el diálogo con la rendición incondicional. Su tolerancia, en este sentido, será siempre matizada. Agobiadas de convicciones, les queda poco espacio para la negociación con otras religiones. No consideran negociable su identidad. Sus concesiones no rebasarán nunca el ámbito de lo accesorio. En este sentido, los trofeos que ofrecerán a sus interlocutores serán siempre bien secundarios. De ahí el estancamiento del diálogo interreligioso. Con frecuencia no se traspasa el umbral de los “acuerdos operativos”, es decir, de la colaboración en las tareas solidarias que nos interpelan a todos. Son más propensas a entenderse en los temas éticos que en los contenidos doctrinales religiosos.

Las religiones místicas

Estas religiones, el hinduismo y el budismo, tienen en el místico su figura emblemática. En ellas predomina la contemplación sobre la acción. Cultivan la interioridad, la indiferencia frente al mundo, la extinción de las pasiones y deseos. Buscan la paz interior, el sosiego, la calma espiritual. Aspiran a dominar nuestro siempre agitado mundo interior. Son tolerantes, pacíficas, compasivas (aunque también su pasado sabe de guerras y exterminios).  Persiguen una cierta imperturbabilidad. El tiempo y sus avatares pierden mordiente. Su meta es un cierto señorío sobre todo lo que ocurre. Piensan que, si estamos bien amueblados interiormente, podremos hacer frente al trajín del devenir histórico.

La gran batalla se libra en el ámbito de la extinción del deseo. Hay que calmar y dominar la insaciable apetencia del ser humano. De ella brotan todas las desventuras y sufrimientos. Es necesario desplazar acentos y relativizar la marea de los acontecimientos históricos. Algo que no se alcanza solo por la práctica del culto y los ritos. Estos pierden su importancia central. La batalla decisiva se libra en el campo de la ascesis personal. Es ahí donde se aprende a otorgar el debido relieve a cada cosa.   Es necesario jerarquizarlo todo debidamente.

La meditación y la contemplación son los mejores aliados del hinduismo y el budismo. Por medio de ellas se despierta la profundidad, el recto pensar y sentir. Hay en estas religiones una poderosa confianza antropológica de fondo. Consideran que las personas disponemos de recursos suficientes para tomar las riendas de nuestro destino. Creen posible la victoria sobre el agitado mundo interior. La meta final es la paz interior. En el fondo, las religiones místicas son un canto a la dignidad del ser humano. Creen que, si se lo propone, puede hacerse con el mando de su vida. En este sentido, son más optimistas de lo que se suele pensar.

Las religiones sapienciales

Tienen su prototipo en el sabio. Las más conocidas son el confucionismo y el taoísmo. Lo que estas religiones buscan, sobre todo el confucionismo, es organizar y ordenar la vida, la privada y la pública. Se procura una organización sabia y prudente de la sociedad, la política, la economía y la familia. Se cultiva el recuerdo de los antepasados y las tradiciones familiares. Se otorga gran relieve a los usos ancestrales relacionados con la magia y la adivinación. La gran duda es si estas religiones son realmente religiones o, más bien, sabidurías, cosmovisiones filosóficas. Esta duda es mayor en el caso del confucionismo, la religión de los funcionarios chinos. Es una religión urbana, volcada en la civilización y en todo lo que puede fomentarla. Fundamental es también el humanitarismo. Confucio prohibía incluso “disparar a un pájaro posado”. No sería “juego limpio”, advertía

El taoísmo, en cambio, es la religión de las clases campesinas que desconfían profundamente de la civilización y de sus logros. Se refugia en el contacto con la naturaleza y en el cultivo de las relaciones humanas y familiares. Este contacto con la naturaleza reviste en el taoísmo un carácter hondamente místico.

Para concluir: por motivos pedagógicos hemos destacado lo que prevalece en cada uno de estos grupos de religiones. Pero existe un notable cruce de herencias. Hay mística en las religiones proféticas. Ahí están los grandes místicos cristianos para mostrarlo; sin olvidar, naturalmente, el sufismo en el islam. Y también hay sabiduría en las religiones proféticas. Baste recordar la literatura sapiencial del Antiguo Testamento. Y también existe el profetismo en las religiones místicas. La figura de Gandhi lo avala. Y acabamos de ver que la mística está presente en las religiones sapienciales, sobre todo en el taoísmo. Por tanto: en todas las religiones hay mística, profetismo y sabiduría. Se trata de un problema de acentos y prevalencias.

Bien mirado, nuestra pregunta inicial ¿Son necesarias las religiones? tal vez carece de sentido. El 85% de la humanidad practica alguna religión, religión que le ayuda a vivir, o sobrevivir, digna y esperanzadamente. Y todo lo que presta tan crucial ayuda adquiere la categoría de necesario y debería gozar del respeto universal.

Manuel Fraijó

Fuente Fe Adulta

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¡Feliz Día del Orgullo LGTBIQ+!

sábado, 28 de junio de 2025
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Un día de reivindicación, un día de manifestación, por quienes no pueden hacerlo.

Un día de acción de gracias por ser como somos, porque el Dios Trinidad nos ha hecho diversos en la comunión

Un día para decirles a los jerarcas de nuestras diferentes denominaciones que se equivocan marginándonos en las iglesias, sinagogas, mezquitas…

 

 

 

Un día para gritar a los cuatro vientos ¡Gracias Padre porque nos has hecho así y nos amas!

 


¡¡¡Feliz Día del Orgullo!!!

 

Y para la lectura espiritual que publicamos cada día, te recomiendo detenerte un momento a lo largo del día y disfrutar con este artículo que ya publicamos hace dos años al que puedes acceder pinchando aquí: “Beato Bernardo de Hoyos: El matrimonio místico entre personas del mismo sexo con Jesús”

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“La fe cristiana y su futuro. Perspectivas“, por José María Aguirre Oráa

sábado, 7 de junio de 2025
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Perspectivas de futuro Rikki Chan

«Todos los grandes relatos han entrado en crisis de alguna manera o están tocados»

«El cristianismo es precisamente la religión de la salida de la religión e incluso está en el origen de los valores de nuestras sociedades occidentales, entre los que hay que incluir la democracia y la separación de la Iglesia y del Estado»

«Esta es una perspectiva que defendemos abundantes filósofos, intelectuales y teólogos de enjundia cristiana: la fe cristiana es la instauración de la autonomía humana, no de la heteronomía servil. No tenemos un Dios que nos dicta lo que hay que hacer, sino un Dios que nos impulsa a pensar y experimentar la creación de un mundo humano que sea solidario, fraternal. No tenemos un plan establecido de trabajo. Tenemos una inteligencia para pensar y una voluntad para actuar: el único norte es la fraternidad»

| José María Aguirre Oráa

 1. El fenómeno de la secularización

Estamos en plena vorágine de un cambio cultural de proporciones incalculables y enormemente significativas. Más allá del debate y de la discusión de si hemos abandonado la Modernidad para abrirnos a otra nueva etapa histórica, la Postmodernidad, los análisis nos permiten descubrir que tras las intuiciones descriptivas de la postmodernidad se encuentran análisis valiosos sobre nuestra actual situación. Un punto importante, que hay que destacar, es que todos los grandes relatos han entrado en crisis de alguna manera o están tocados en tanto macrorelatos: marxismo, existencialismo, cientismo, religiones… Por ello los discursos y las concepciones absolutistas y fundamentalistas están en quiebra, aunque todavía de hecho en la realidad social tengan un poder social y político importante.

En este sentido está emergiendo en el marco de Occidente un fenómeno destacado de ateísmo y de agnoscitismo de masas, que no había ocurrido en otras etapas históricas. Una visión estrictamente intramundana de la historia y de la existencia humana está ganando terreno en ambientes maduros, intelectuales, jóvenes… Las visiones de transcendencia pierden vigor y sentido. No importa el más allá de la vida humana y del mundo, interesa el más acá concreto y vivo. Se diría que Nietzsche y su crítica del platonismo cristiano han adquirido una acreditación y un impacto contundentes.

Frente a esta realidad también hay que señalar que en otras latitudes del mundo crecen o se mantienen las fes religiosas de todo tipo, por lo que el fenómeno anterior no se extiende como una marea por todo el orbe. En una gran mayoría de países el fenómeno religioso sigue vivo y muy vivo, impregnando comportamientos colectivos e individuales con mucha fuerza. Por ello mi diagnóstico señalaría la radical pluralidad de situaciones que existen respecto al fenómeno de la religión a escala del universo. Las discusiones sobre la tan cacareda tesis del necesario proceso de civilización que avanza de la etapa religiosa hasta la etapa secular sigue animando la escena intelectual sociológica y filosófíca. La última etapa del pensamiento de Jürgen Habermas lo evidencia de manera ejemplar [i].

2. Secularización y fe cristiana

Sin duda ante esta situación la pregunta se antoja inevitable: ¿Qué pensar de la secularización? Para un sector importante de la jerarquía católica, de mentalidad conservadora, y para colectivos cristianos de esa misma línea, el proceso de secularización es interpretado como un fenómeno surgido de la impronta de la modernidad que cuestiona en su íntima esencia lo religioso y atenta en consecuencia contra el desarrollo de la religión y de la fe cristianas. Por ello se sitúan en una abierta oposición de combate frente al fenómeno de la secularización. La modernidad intelectual no es vista con muy buenos ojos, para ellos se trata de un disolvente explícito o tácito de la fe o de las convicciones religiosas. El hombre se hace mayor de edad en todos los ámbitos de la existencia humana, conquista su autonomía y rechaza al Dios todopoderoso de las religiones. Cuanto más aumenta la autonomía humana, más desaparece su relación y dependencia con Dios. También se produce este fenómeno en otras confesiones cristianas y evidentemente en otras religiones.

Para otras perspectivas teológicas y religiosas el juicio sobre la secularización es más matizado y consideran que la secularización no es inevitablemente antireligiosa o anticristiana

Sin embargo, para otras perspectivas teológicas y religiosas el juicio sobre la secularización es más matizado y consideran que la secularización no es inevitablemente antireligiosa o anticristiana. Incluso utilizan otra clave interpretativa de esta realidad. La secularización puede ser interpretada como un desenlace intelectual y práctico tremendamente enraizados en el Evangelio y en la lógica del pensamiento cristiano (y no solo cristiano moderno) de larga fecha. Si Dios aparece en la religión cristiana como Absoluto, esto significa y supone la desdivinización de lugares, tiempos, objetos, instituciones que se han considerado «sagrados». Para la fe cristiana lo único sagrado es la persona humana y su dignidad inalienable. A veces esto supone reafirmar la dialéctica entre religión y fe. La fe cristiana no presupone, como parece ser característica de la religión, una dependencia existencial y práctica de Dios. Precisamente la fe sostiene la autonomía del mundo y de la persona como la culminación del proceso de libertad humana: de la heteronomía a la autonomía. Habría que recordar aquí el lema «Etsi Deus non daretur», expresión de Dietrich Bonhöffer para señalar que Dios ha de ser pensado fuera de todo papel de tapaagujeros de la ignorancia o de la incapacidad humanas.

Parecería que el cristianismo y la modernidad fueran enemigos que libran una batalla secular, una última pugna de las «guerras de religión»: de un lado la fe, la idea aseguradora de una transcendencia; de otro lado el desencantamiento moderno que certifica y toma nota de la «muerte de Dios». ¿De un lado la tradición, la verdad, la autoridad; del otro la laicidad, el relativismo, la defensa de las libertades individuales? Lejos de oponer frontalmente estos dos campos, dos autores, René Girard y Gianni Vattimo recientemente fallecidos se esforzaron por el contrario en acercarlos.[ii] A partir de presupuestos filosóficos y de argumentos diferentes, los dos sostienen esta tesis aparentemente paradójica, pero de una profundidad intelectual y reflexiva destacable compartida por otros pensadores de perspectiva cristiana: secularización y laicidad son productos del cristianismo. El cristianismo es precisamente la religión de la salida de la religión e incluso está en el origen de los valores de nuestras sociedades occidentales, entre los que hay que incluir la democracia y la separación de la Iglesia y del Estado.

Marcel Gauchet señala igualmente que el cristianismo es la «religión de la salida de la religión». No hay que entender esta expresión «como si la gente ya no creyera en Dios. ¡Realmente no creían más en otros tiempos! […] La salida de la religión es la salida de la organización religiosa del mundo». Y sigue con su perspectiva: «Lo que es determinante en el caso cristiano es el propio Cristo. La idea de la encarnación no brilla por su racionalidad. La idea de un solo Dios parece incompatible con la idea de un Dios delegado que ejerza de intermediario. Es posible que [Dios] necesite un mensajero como Moisés en los judíos o Mahoma en el caso del islam, pero con Cristo se trata de otra cosa. Un Dios que toma la forma de hombre. Pero esta extraña idea tiene un efecto importante. La encarnación obliga a concebir una alteridad radical de Dios (del Dios extraterrestre de Yahvé y de Alá) ¿Qué (quién) es este Dios que nos habla desde el interior de nuestro mundo de los hombres y que, por lo tanto, aparece completamente exterior al Dios de Yahvé y de Alá?». «Cristo viene simplemente para testimoniar el interés del Padre por la salvación de los hombres. No nos dice inmediatamente lo que hay que hacer, sino que hay que pensar en otro mundo. La encarnación de Cristo es portadora de toda una serie de desarrollos potenciales que necesitarán siglos y siglos para expresarse, pero que permitirán, paso a paso, la emergencia de un mundo humano autónomo a partir del mundo religioso. No hay nada sorprendente, para un cristiano convencido, pensar, sin dejar de ser perfectamente cristiano, que los hombres hacen su ley, que las relaciones entre ellos son un área y que lo que conecta a cada individuo a Dios es otra».

Esta es una perspectiva que defendemos abundantes filósofos, intelectuales y teólogos de enjundia cristiana: la fe cristiana es la instauración de la autonomía humana, no de la heteronomía servil. No tenemos un Dios que nos dicta lo que hay que hacer, sino un Dios que nos impulsa a pensar y experimentar la creación de un mundo humano que sea solidario, fraternal. No tenemos un plan establecido de trabajo. Tenemos una inteligencia para pensar y una voluntad para actuar: el único norte es la fraternidad.

La secularización remite a un proceso de gradual expulsión de las autoridades eclesiásticas del ámbito del dominio temporal, sobre el cual el Estado moderno […] alzaba una pretensión de monopolio

La secularización remite a un proceso de gradual expulsión de las autoridades eclesiásticas del ámbito del dominio temporal, sobre el cual el Estado moderno […] alzaba una pretensión de monopolio. Un filósofo canadiense, Charles Taylor, extrae las consecuencias sociales de esta pérdida del monopolio religioso de lo público y señala que lo que caracteriza la «era secular» es la desaparición de la adscripción religiosa basada en la tradición y el paso a una religión de elección: «Mi propia visión de la “secularización” que, confieso libremente, ha sido conformada por mi propia perspectiva como creyente (pero que, con todo, quisiera esperar ser capaz de defender con argumentos), es que ha habido ciertamente un “declive” de la religión. La creencia religiosa existe ahora en un campo de elección que incluye varias formas de objeción y rechazo; la fe cristiana existe en un campo en el que también hay un amplio abanico de otras opciones espirituales. Pero la historia interesante no es meramente la del declive, sino también la de un nuevo lugar de lo sagrado o espiritual en relación con la vida social e individual. Este nuevo lugar es ahora la ocasión para recomposiciones de la vida espiritual en nuevas formas, y para nuevas vías de existencia dentro y fuera de la relación con Dios»[iii]. La secularización es el orden social, jurídico y político que concibe como parte inextricable de la autonomía individual la libertad de los ciudadanos para religarse a través de confesiones organizadas o mediante un «bricolaje espiritual». El ejercicio individual y colectivo de la libertad religiosa no prejuzga el tipo de decisión que se toma. Lo que se enfatiza, en cambio, es el hecho de que se trate de elecciones propiciadas por un orden legítimo que no interfiera en las creencias a las que los ciudadanos se quieran vincular. Evidentemente el fenomeno de la secularización no tiene únicamente consecuencias políticas y jurídicas, sino que implica también «el declive de la influencia pública de la iglesia y de las religiones en la determinación directa […] del saber, de las normas, de las costumbres»[iv].

Llegados a este punto convendría indicar algo que ha puesto de relieve Habermas en sus últimos escritos sobre religión y que puede ayudarnos al restablecimiento de un respeto real y creativo a todas las personas precisamente en una sociedad secular y no secularista. Según Habermas, las limitaciones impuestas por el principio de separación de poderes o de ámbitos pueden conllevar un reparto desigual de las cargas de tolerancia que creyentes e increyentes deben soportar cuando se trata de apoyar la legislación existente o de argumentar a favor de una u otra postura. Mientras, según Habermas, a los increyentes o ciudadanos secularizados les basta con utilizar un lenguaje que es el mismo que rige en su fuero interno, los creyentes tienen que traducir su cosmovisión a un lenguaje secularizado para lograr que sus aportaciones a los debates públicos cumplan con unos requisitos mínimos de imparcialidad. Es incuestionable que los esfuerzos que impone la socialización o, en este caso, la participación en debates democráticos, no son los mismos para todos los ciudadanos. Cuando la línea que divide a unos de los otros se solapa con la que separa a ciudadanos seculares y religiosos, entonces tal vez se puede decir que el mayor esfuerzo que deben hacer los creyentes va en menoscabo de la libertad religiosa e incluso atenta contra la neutralidad liberal, pues supone una discriminación de algunos ciudadanos por motivos religiosos o ideológicos

3. La triple dimensión de la fe cristiana

Yo creo que la fe cristiana tiene tres componentes esenciales que no pueden contemplarse separados ni ser separados de hecho: conocimiento, actitud, sentimiento. Evidentemente hay concepciones ideológicas que conciben la fe cristiana en un solo sentido de los descritos anteriormente, con exclusión de los otros dos, pero a mi entender mutilan la globalidad de la experiencia cristiana. Para mí la unidad de estas tres perspectivas me resulta fundamental, porque quizás esta triple dimensión de la fe cristiana es su característica fundamental.

En primer lugar la fe cristiana supone una manera de conocer, al menos en dos aspectos esenciales de la vida humana. Un aspecto sería el sentido del universo: más allá de las explicaciones científicas y en consonancia con ellas el origen y el proceso del universo sugieren el postulado de una creatividad inmanente a la obra en el universo. Difícilmente esta creatividad radical puede verse como dimensión inmanente de la propia materia, sin apelar a una creatividad originaria inscrita en su seno e impeliéndola al movimiento continuo. La figura de un Dios Creador del universo y de la vida humana aparece como una «solución» adecuada al enigma del mundo y de su dinamicidad. Pero, es que, además, en esta misma lógica de la fe el hombre no aparece como el esclavo de Dios al servicio de lo que diga el señor, sino como el creador que continúa la obra de creación, el impulsor de una creatividad inscrita en la creatividad del universo.

Otro aspecto sería el relativo al sentido de la existencia humana. La antropología y la ética de la fe cristiana nos indican con claridad un componente fundamental para conocer la existencia humana y su sentido: la dinámica de la fraternidad. La persona humana no es un individuo aislado que puede llevar su lógica por sus solos recursos. Es un individuo intersubjetivamente constituido. La intersubjetividad forma parte intrínseca de nuestra existencia. Nos nacen, nos educan, nos hacen y nos deshacen. Nadie como la fe cristiana ha insistido tanto en la individualidad humana, en su respeto absoluto, en su sagrada e inalienable realidad. Pero a la vez, ha insistido en su componente intersubjetivo, en la radical fraternidad de las personas, en la visión de que todos los humanos somos hermanos, prójimos a los que acercarnos. La fe cristiana es radicalmente solidaria y fraterna. La fe cristiana no solo es una forma de conocer, es también una forma de actuar: la praxis de la fraternidad.

Lo dicho anteriormente comporta una dimensión ética insoslayable. Nuestro comportamiento no tiene más remedio que articularse de la misma manera: en clave solidaria y fraterna. La guía de acción debe ser el respeto absoluto a cada persona y a todas las personas. Nadie queda ni puede quedar excluído de la dinámica de la fraternidad. Y además la persona humana es siempre una posibilidad de libertad que debe crecer. Si nada ni nadie de lo mundano y de lo humano es Dios, si nada ni nadie nos indican los caminos de nuestra libertad, nuestra inteligencia y nuestra voluntad deben guiarnos en el complicado camino de nuestra libertad de acción. Tenemos perspectivas, pero no leyes, tenemos unas líneas generales, pero no el GPS detallado y ordenado de nuestra acción.

La compasión es el rostro sentido y volitivo de la fraternidad. Nuestro sentimiento motiva nuestro querer

Y hay una tercera dimensión de nuestra fe. La fe cristiana es también una manera de sentir y de querer. Estamos y nos sentimos amados por Dios, amados inmensamente por un Padre bueno que nos ha volcado a la vida y experimentamos un sentimiento de no sentirnos solos y abandonados en un mundo hostil y mortífero. Por consiguiente, nos inunda el sentimiento de com-pasión. Si experimentamos de alguna manera la compasión de Dios, transmitimos nuestra compasión a todos los humanos y a todo lo valioso de nuestro universo. La compasión es el rostro sentido y volitivo de la fraternidad. Nuestro sentimiento motiva nuestro querer. Queremos la compasión porque la sentimos buena para la existencia de todas las personas.

4. Perspectivas de la fe cristiana

La fe cristiana está en perfecta sintonía con la razón científica. Podríamos decir (como en aquella consigna nicaraguense tan repetida y acertada: «Entre cristianismo y revolución no hay contradicción») de manera contundente que entre ciencia y religión no hay contradicción. Ciencia y religión son complementarias. Oigamos a Max Planck: «No puede haber nunca una oposición real entre ciencia y religión, pues la una es el complemento de la otra. […] La religión y la ciencia natural luchan juntas en una incesante, indesmayable batalla contra el escepticismo y el dogmatismo, contra la increencia y la superstición. Por tanto ¡Adelante hacia Dios!»[v].

Incluso habría que decir más: la lógica científica en el campo de la física y en el de la biología nos encauza en la lógica de un designio inteligente, que se encuentra a la obra en la realidad del universo. Consideremos este texto de Anthony Flew, primeramente ateo declarado durante largo tiempo y que ha acabado reconociendo una perspectiva teísta: «La ciencia se basa en la presunción de que el universo es totalmente racional y lógico en todos sus niveles», escribe Paul Davies, que es probablemente el divulgador más influyente de la ciencia moderna en la actualidad. “Los ateos afirman que las leyes de la naturaleza existen porque sí y que el universo es en último extremo absurdo. Como científico, me resulta difícil aceptar esto. Debe haber un fundamento racional inmutable en el cual encuentre su raíz la naturaleza lógica y ordenada del Universo“. Los científicos que apuntan hacia la Mente de Dios no avanzan simplemente una serie de argumentos o un proceso de razonamientos silogísticos. Más bien, proponen una visión de la realidad que surge del corazón conceptual de la ciencia moderna y se impone a la mente racional. Es una visión que personalmente estimo persuasiva e irrefutable»[vi].

Como ya he señalado en otro escrito, Jean Ladrière [1] [vii] defiende que la razón científica comporta en sí misma, en su propia lógica interna, la posibilidad de abrirse al sentido de la creatividad radical que opera en el cosmos y de todo lo que esta creatividad implica y de este modo abrirse al reconocimiento de la creación del Universo. El «logos» interno que anima la ciencia comporta en sí, de modo constitutivo, la posibilidad de reconocer aquello de lo que este logos es una huella. La realidad nos envía más allá de sí misma, aparece como habitada por un dinamismo constitutivo estructural que va en el sentido de una unión creciente con una subsistencia creadora.

Aquí aparece una consonancia posible, aunque no necesaria, entre la ciencia y la fe. La ciencia no proporciona por sí misma un acceso directo a la fe. La ligazón entre razón científica y fe cristiana no tiene una conexión lógicamente necesaria, ya que en este caso comportaría un carácter necesario que se impondría lógica y racionalmente. Esto no sucede así, lo sabemos muy bien. Sin embargo, la ciencia nos hace ver la creatividad que opera incesantemente en el mundo. A partir de esta visión de la ciencia, a partir de esta realidad de operatividad radical existe un relé filosófico que puede conducirnos a la idea de creatividad que permite el paso a la idea de creación y que incluso postula la idea de la creación. Las resonancias kantianas con sus postulados de la razón son clarísimas. La lógica reflexiva es similar o se asemeja a la perspectiva de Kant.

Otro aspecto importante que quisiera destacar lo constituye el horizonte de la fraternidad. La fe cristiana implica un compromiso claro, etico-político, de trabajo por la justicia en las coordenadas del mundo. El conjunto de los libros de la Biblia y sobre todo la predicación profética pone en boca de Dios la exigencia de justicia para los desamparados de la época, los pobres, los huérfanos y las viudas. Si algo señaló Jesús de Nazareth en su constante predicación es la exigencia de fraternidad universal. Y esto significa en román paladino establecer como criterio fundamental la compasión por una parte por el dolor de los pobres y por otra también  por sus esperanzas, porque son los que lo necesitan realmente, los que son asediados por la pobreza, la opresión, la esclavitud, la discriminación… Ellos son los primeros en la mente y en la preocupación de Dios, ellos son los primeros también en la nuestra.

Esto lo comprendió muy bien y lo impulsó el Concilio Vaticano II y de forma reiterada las Conferencias Episcopales Latinoamericanas. Se podría decir que no hay manera de honrar a Dios que no pase por la honra a los pobres y marginados. Las posturas que de hecho se salgan de este carril, son pura vaciedad de fe o declaraciones verbales religiosas estériles. Éste ha sido siempre el criterio fundamental de cercanía a las exigencias de Dios, de acceso a la fe en Él. Lo demás son palabras vacías y creencias sin fundamento. Esto nos lo enseñó de manera magistral y sin aspavientos un gran cristiano y un teólogo magnífico, Gustavo Gutiérrez, a quien le siguieron Leonardo Boff, Juan Luis Segundo, Ignacio Ellacuría, Jon Sobrino y muchos más que sería largo citar.

Quisiera traer a colación a Carlos Fernández Liria, un filósofo marxista y de izquierdas que tiene una perspectiva interesante sobre el cristianismo en la línea que estoy señalando. Según él, el cristianismo no es una religión como cualquier otra, porque las religiones siempre consisten en predicar un contenido cultural, decir es bueno esto o lo otro y que está prohibido esto o lo otro. Y el cristianismo es una religión muy extraña porque no defiende un contenido, sino una forma. Jesús (que por otra parte en el Evangelio de San Juan se define nada más y nada menos que como el logos hecho carne, es decir, como la razón hecha carne) no dice «tienes que hacer esto o lo otro». A Jesús le importa más bien una forma: «Hagas lo que hagas, hazlo de forma que estés seguro de que al hacerlo amas al prójimo como a ti mismo». Esto significa que te debes poner en el lugar del otro. Esto es el imperativo categórico de Kant, que hagas lo que hagas puedas querer que la decisión que estás tomando se torne ley universal. Este es el imperativo categórico kantiano y lo que dice Jesús es una formulación emotiva o mítica de lo mismo. En ese sentido, lo que predican los cristianos es la forma misma de la razón. El cristianismo en sí mismo es la religión más racional del mundo, tanto que San Juan puede decir que Jesús es la razón hecha carne.

Y en ese sentido, si el marxismo hubiera sido inteligente lo habría aprovechado. Este es el alegato de Carlos Fernández contra la tradición atea marxista y de izquierdas. Esta tradición regaló también el cristianismo al enemigo, con lo cual le regaló nada menos, como dijo Gramsci, que la organización de masas más potente que haya habido en la historia de la humanidad, la Iglesia católica. Nunca debió el marxismo regalar la Iglesia católica, debería haber luchado por conquistarla desde su interior. Fue un gravísimo error predicar el ateísmo.

Este concepto constituía el nervio central de la Teología de la Liberación y los que se ocuparon de pensarlo eran fundamentalmente curas, obispos, cristianos de base que estaban directamente comprometidos en cambiar un mundo injusto y criminal

En esta misma línea Carlos Fernández Liria indica (y llama mucho la atención) con énfasis que el concepto más interesante que se ha forjado en la reflexión ética y moral del siglo XX ha sido el concepto de «pecado estructural». Este concepto constituía el nervio central de la Teología de la Liberación y los que se ocuparon de pensarlo eran fundamentalmente curas, obispos, cristianos de base que estaban directamente comprometidos en cambiar un mundo injusto y criminal. Mientras ellos se jugaban la vida y daban de lleno en la diana del problema ético de nuestro tiempo, la filosofía académica de izquierdas y de derechas estaba completamente en la Luna. La verdadera cuestión moral es qué responsabilidad tenemos en que determinadas estructuras perduren y qué estaría en nuestra mano hacer para sustituirlas por otras. Es obvio que eso pasa por la acción política organizada y no por el voluntarismo moral que intenta inútilmente apartarse de la maquinaria del sistema. «No sé si se capta el mensaje: vivimos en un mundo tan inmoral que no tiene soluciones morales, aquí no valen más que soluciones políticas y económicas muy radicales. Y la única cuestión moral relevante que todavía tenemos sobre la mesa es la de qué tendríamos la obligación de estar haciendo políticamente para que el mundo dejara de jugar en este tablero económico genocida [viii]». Nuestra responsabilidad cristiana nos exige actuar con esta perspectiva de manera perentoria. No veo otra alternativa.

Un autor como Cornel West [ix] indica que el cristianismo tendría que suponer una auténtica revolución a partir de la moral que lo fundamenta. Las convicciones religiosas, además de sustentar los valores políticos, nos permiten ir más allá. Así, la aceptación de la solidaridad como valor político aunque necesaria, quizás resulte insuficiente y debería acompañarse por sentimientos como el amor a los demás y la disposición a celebrar con los desfavorecidos. Tras destacar lo que, en términos utilizados por Habermas, podemos denominar el potencial semántico de la religión, West invita a los creyentes también a tener oído para lo secular y a actuar con empatía e imaginación para adentrarse en la cosmovisión, también respetable, de los agnósticos y los ateos.

NOTAS

[1]

[i] HABERMAS, J.,  Israel o Atenas. Ensayos sobre religión, teología y racionalidad (2001) ¿Verdad o fe débil? Diálogo sobre cristianismo y relativismo (2005) Mundo de la vida, política y religión (2012), Una historia de la filosofía. 2 vol. (2019)

[ii] René GIRARD es el autor de ensayos como La Violencia y lo Sagrado (1972), Cosas ocultas desde la fundación de mundo (1978), Acabar Clausewitz (2007).De la violencia a la divinidad (2007) ¿Verdad o fe débil? Diálogo sobre cristianismo y relativismo (2007). Filósofo y hombre político italiano, Gianni VATTIMO escribió El fin de la modernidad (1987), La sociedad transparente (1990), Después de la Cristiandad. Por un cristianismo no religioso (2004), Dios: la posibilidad buena (2012).

[iii] TAYLOR Ch.,  Una era secular, Madrid, Gedisa, 2014. El futuro del pasado religioso, Madrid, Trotta, 2021.

[iv] MARRAMAO G., Cielo y tierra. Genealogía de la secularización, Barcelona: Paidós, 1998, p. 5.

[v] Citado en FLEW A., Dios existe, Trotta, Madrid, 2012, p. 98.

[vi] FLEW A. Dios existe, op. cit., p. 101. Este autor cita un texto de DAVIES P., «What Happened Before the Big Bang», en RUSSSEL STANNARD (Ed.), God for the 21ª Century, Templeton Foundatio Press, Filadelfia, 2000, p. 12.

[vii] Ver a este respecto LADRIÈRE J.,  L’articulation du sens, 2 Tomos, Paris, Ed. du  Cerf, 1984;  L’espérance de la raison, Leuven, Peeters, 2003; Le temps du posible, Leuven, Peeters, 2004; La foi chrétienne et le destin de la raison, París, Ed. du Cerf, 2004.

[viii] FERNÁNDEZ LIRIA C., Los diez mandamientos del siglo XXI , en Rebelión, 20 de Enero de 2009.

[ix] HABERMAS J.- TAYLOR Ch.- BUTLER J.- WEST C., El poder de la religión en la esfera pública,Trotta, Madrid 2011, 145 p.

Fuente Religión Digital

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La Corte Suprema está a punto de permitir que la religión arruine la educación pública

lunes, 19 de mayo de 2025
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IMG_1099Dos casos recientes sugieren que la era de las escuelas seculares está llegando a su fin.

Por Pema Levy, viernes 2 de mayo de 2025

Este artículo apareció por primera vez en Mother Jones. Se ha vuelto a publicar con el permiso de la publicación.

En los Estados Unidos modernos, la educación religiosa se ofrece en escuelas privadas o en entornos de educación en el hogar. La educación pública, por el contrario, es secular, porque el gobierno no se dedica a patrocinar el adoctrinamiento religioso. Pero en dos casos que la Corte Suprema escuchó durante la última semana, los jueces parecen dispuestos a desechar la educación pública tal como la conocemos y marcar el comienzo de una nueva era en la que el dinero de los impuestos fluye a las escuelas religiosas y la religión puede dictar lo que se enseña en las aulas públicas. Cuando se tomen las decisiones, la educación pública puede cambiar para siempre.

El martes, los jueces escucharon argumentos en el caso de Oklahoma Statewide Charter School Board v. Drummond, un caso sobre si Oklahoma debe financiar una escuela autónoma religiosa que lleva a cabo instrucción religiosa y organiza actividades religiosas, incluida la misa. En lugar de considerar esto como una afrenta a la separación de la iglesia y el estado, cuatro jueces designados por los republicanos parecieron indignados ante la idea de que un estado financiara una escuela autónoma centrada en la inmersión lingüística o en las artes, pero no una centrada en la instrucción religiosa. Sin reconocer nunca que la cláusula de establecimiento de la Primera Enmienda (“El Congreso no hará ninguna ley respecto del establecimiento de una religión”) prohíbe la religión patrocinada por el gobierno, varios expresaron un enojo palpable porque permitir solo escuelas autónomas seculares era una forma de discriminación antirreligiosa.

«Lo único que dice la escuela religiosa es: ‘No nos excluyan por nuestra religión‘», dijo el juez Brett Kavanaugh. “Si solicitas admisión en una escuela concertada, ya sea de estudios ambientales, de ciencias, de inmersión en chino o de gramática inglesa, puedes entrar. Y luego, al llegar, dices: «Somos una escuela religiosa». Es algo como, ‘Oh, no, no puedo hacer eso, es demasiado’. «Eso da miedo.» Continuó: «En Estados Unidos, no se puede tratar a las personas, las instituciones y el discurso religioso como si fueran de segunda clase… Y cuando se tiene un programa abierto a todos excepto a la religión… eso parece una discriminación flagrante contra la religión«.

El caso proviene de Oklahoma, donde la ley estatal exige que las escuelas charter públicas sean seculares. Sin embargo, la archidiócesis católica de Oklahoma City y la diócesis de Tulsa buscaron crear la primera escuela autónoma religiosa del país. Llamada Escuela Virtual Católica San Isidoro de Sevilla, sería una escuela en línea que infundiría la enseñanza católica en su plan de estudios y requeriría que los estudiantes asistieran a una programación religiosa. La Junta Escolar Virtual del Estado de Oklahoma otorgó la carta constitutiva, pero el fiscal general republicano de Oklahoma, Gentner Drummond, solicitó a la Corte Suprema de Oklahoma que ordenara a la junta revertir su decisión. «No se trata del libre ejercicio de la religión«, afirmó Drummond. Esto es adoctrinamiento religioso financiado por los contribuyentes y patrocinado por el Estado. Eso es lo que es. Simplemente hay que llamarlo por su nombre.

La Corte Suprema de Oklahoma estuvo de acuerdo en que la carta era ilegal porque la ley de Oklahoma exige que las escuelas charter públicas sean seculares. Entonces la junta y St. Isidore apelaron ante la Corte Suprema de Estados Unidos. La jueza Amy Coney Barrett se recusó porque es amiga de un profesor de derecho que asesoró a la escuela. El resultado de los argumentos orales del miércoles fue cuatro designados por el Partido Republicano que parecían dispuestos a marcar el comienzo de una nueva era de escuelas públicas religiosas y tres designados por el Partido Demócrata que se oponían a tal medida. El presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, fue el único designado por el Partido Republicano que no reveló sus intenciones, aunque sus preguntas demostraron que era escéptico respecto del argumento contra las escuelas autónomas religiosas.

Los argumentos se centraron técnicamente en si las escuelas charter públicas son en realidad escuelas públicas o entidades privadas. Si son públicos, como los define la ley de Oklahoma, entonces la garantía contra el establecimiento de una religión es un argumento más fuerte. Pero si las escuelas son en realidad privadas, como insiste St. Isidore’s, junto con la junta de escuelas charter y la administración Trump, entonces es más difícil argumentar que las entidades religiosas privadas no deberían tener derecho a los mismos contratos charter que cualquier otra organización. Sin embargo, ya sean públicas o privadas, la cuestión es que las escuelas charter están financiadas por los contribuyentes, lo que significa que el debate más amplio gira en torno a la financiación pública de la educación religiosa y a si se debe integrar la instrucción religiosa en las ofertas educativas estatales.

Los jueces Kavanaugh y Samuel Alito fueron los defensores más vehementes de las escuelas autónomas católicas, sugiriendo repetidamente que la única razón por la que uno podría negar a una institución religiosa fondos fiscales para administrar una escuela es la intolerancia antirreligiosa. Alito llegó incluso a sugerir que el requisito de la constitución de Oklahoma de proporcionar una educación pública secular estaba basado en un sentimiento anticatólico. «Toda esta postura que usted defiende parece estar motivada por la hostilidad hacia religiones específicas«, le dijo Alito a Gregory Garre, ex fiscal general de Estados Unidos que representa a Drummond.

Garre contraatacó. «No creo que el tribunal pueda tratar cualquier prohibición de financiación similar como si estuviera motivada simplemente por la intolerancia«, dijo Garre. «Si lo hiciera, creo, francamente, que la jurisprudencia sobre la cláusula de establecimiento con respecto a las escuelas públicas se derrumbaría«.

Escuchando los argumentos, parece posible que eso sea lo que Alito y algunos de sus colegas quieren. En los últimos años, la mayoría republicana en la corte ha eliminado cada vez más los ladrillos que separan a la Iglesia del Estado, incluso en el ámbito de las escuelas. Aunque la cláusula de establecimiento de la Constitución solía proteger la separación, los jueces conservadores parecen haber decidido que la cláusula de libre ejercicio exige que el Estado no pueda hacer nada para mantenerla: la libertad de religión es cada vez más la libertad de llevar la religión a todos los rincones de la vida estadounidense, incluida la educación pública.

Alito también sugirió que Drummond estaba motivado por prejuicios contra las religiones no cristianas debido a comentarios en los que sugería que los habitantes de Oklahoma podrían aprobar las cartas cristianas, pero no las cartas de religiones que la mayoría ve con sospecha. Garre defendió a su cliente simplemente exponiendo la realidad política de la instrucción religiosa patrocinada por el estado: «Una vez que se abren los programas gubernamentales y se incorpora a la gente para que forme parte del gobierno, y se aprueba una religión, no otra religión, o esta religión, habrá conflictos a raíz de eso«, dijo. «Es, francamente, una de las razones por las que, para empezar, tenemos una cláusula sobre religión en la Constitución«.

Kavanuagh se abalanzó sobre la sugerencia de Garre de que la decisión del gobierno de elegir qué religiones obtendrían escuelas concertadas públicas podría crear «conflictos«.

«Parece que los conflictos también pueden surgir cuando las personas religiosas sienten que están siendo excluidas por ser religiosas«, dijo a Garre. «Creo que se olvida de una parte del país cuando dice que ese tipo de resultado no provocaría conflictos«.

Como lo demostró el comentario de Kavanuagh, los jueces designados por los republicanos parecían sentir que hoy en Estados Unidos son las personas religiosas las víctimas de discriminación y cuyas necesidades son ignoradas.

Los designados demócratas abordaron el caso de manera muy diferente. Parecían considerar claramente que las escuelas charter públicas son escuelas públicas y que Oklahoma tenía el derecho a decidir que sus escuelas públicas debían ser no religiosas. Los jueces Sonia Sotomayor y Ketanji Brown Jackson compararon la situación con la de un gobierno local que solicita contratos para pintar murales de paisajes en edificios públicos. Si un pintor religioso propusiera un mural lleno de símbolos religiosos, preguntó Jackson, ¿sería una violación de sus derechos religiosos que el gobierno le negara un contrato? ¿Acaso esa persona diría: ‘Me rechazan como pintor por mi religión‘… cuando, en realidad, lo que el Estado está diciendo es: ‘Ofrecemos un beneficio público específico, y ese beneficio es un mural no sectario, un mural secular, y como no lo desean, rechazamos su propuesta’?

La jueza Elena Kagan destacó que, de acuerdo con su fe, las escuelas autónomas religiosas no sólo pueden enseñar las creencias religiosas como un hecho, sino que también deben tratar de respetar los programas de estudio exigidos por el estado y los requisitos de no discriminación. Hoy en día, St. Isidore’s podría prometer enseñar el contenido requerido por la ley de Oklahoma. ¿Pero por qué una comunidad jasídica de Nueva York no pudo lograr que el estado pagara una yeshivá que enseña sólo textos religiosos en yiddish, hebreo y arameo? El abogado de San Isidoro no podía negar la posibilidad.

Más tarde, Kagan le pidió a Garre que compartiera lo que predice que sucedería si la Corte Suprema determinara que los estados deben permitir las escuelas autónomas religiosas, lo que esencialmente marcaría el comienzo de una era de escuelas religiosas públicas.

En primer lugar, todas las leyes de escuelas chárter y el programa federal de escuelas chárter son inconstitucionales, porque exigen que las escuelas chárter sean públicas y no sectarias. Por lo tanto, nos enfrentamos a la confusión e incertidumbre que esto genera, para empezar. A partir de allí, Garre predijo que algunos estados podrían terminar con los programas charter por completo, alterando la educación, mientras que otros impulsarían y darían cabida a los programas charter religiosos. Previó disputas sobre si la ley federal que exige educación para niños discapacitados se aplicaría a las escuelas charter consideradas privadas. Todos los aspectos de este nuevo régimen educativo pasarían por la Corte Suprema. Predijo litigios sobre qué estudiantes pueden asistir, quién puede enseñar («¿puedes tener un profesor gay?«) y, finalmente, sobre el plan de estudios en sí. Las preguntas sobre lo que se puede enseñar no se resolverán a través del proceso democrático local, sino a través de nueve jueces de la Corte Suprema.

Este caso por sí solo sería una bomba si el tribunal ordena que los estados comiencen a financiar las escuelas religiosas a través de sus programas de escuelas charter. Pero este período, la Corte Suprema está preparada para dar un doble golpe. La semana pasada, el tribunal escuchó argumentos en el caso Mahmoud v. Taylor, en el que consideró si los padres religiosos podían excluir a sus hijos de clases que no se ajustaran a sus creencias. Una vez más, la mayoría designada por el Partido Republicano pareció dispuesta a ponerse del lado de los demandantes y permitir que los padres religiosos saquen a sus hijos del aula cuando se enseña material al que se oponen, una política que amenaza con crear una puerta trasera a través de la cual los padres religiosos tienen poder de veto sobre elementos del currículo y el debate en clase.

En cualquier escuela que no pueda acomodar a los niños que abandonan el aula y se les proporcionen materiales alternativos, las preferencias religiosas de una minoría parecen destinadas a dictar el currículo para todos. El resultado probable es la eliminación generalizada del contenido LGBTQ. Los profesores pueden tener miedo de responder una pregunta sobre un político gay, por ejemplo, o incluso de mostrar una foto de su pareja del mismo sexo en su escritorio.

Si los jueces deciden en los próximos meses permitir la exclusión religiosa en las escuelas públicas y la creación de escuelas concertadas religiosas, es difícil imaginar que la educación pública no cambie profundamente. En muchos distritos, las decisiones en conjunto probablemente significarían que las únicas opciones escolares financiadas con fondos públicos serían explícitamente religiosas o limitadas por las preferencias religiosas de ciertos padres.

El presidente Donald Trump, cuya administración ha defendido los intereses religiosos en ambos casos, ha ordenado el cierre del Departamento de Educación y ha amenazado con retener la financiación a las escuelas que participen en programas de diversidad, equidad e inclusión. Pero la capacidad del presidente para dirigir los programas de estudio de las escuelas públicas es limitada, porque la educación pública está controlada principalmente a nivel estatal y local.

La Corte Suprema, por otra parte, puede reformular dramáticamente la educación pública, trascendiendo las fronteras geográficas para tomar decisiones para distritos y escuelas individuales. Cuando se trata de la agenda de la derecha religiosa para devolver la religión a las aulas públicas, no es la administración a quien más hay que temer, sino la Corte Suprema.

Fuente LGBTQNation

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Un caso de la Corte Suprema podría derribar el muro entre la religión y las escuelas

miércoles, 7 de mayo de 2025
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IMG_1074Activistas en el capitolio del estado de Texas protestan contra un plan de vales escolares promovido por el gobernador Greg Abbott que financia las escuelas autónomas, incluidas las religiosas, con impuestos estatales.

El caso podría obligar a los contribuyentes a financiar escuelas concertadas religiosas anti-LGBTQ.

Por Daniel Villarreal Miércoles 30 de abril de 2025

Hoy (30 de abril), la Corte Suprema de Estados Unidos escuchó argumentos sobre si Oklahoma puede obligar a los contribuyentes a financiar la primera escuela autónoma católica del estado. Los opositores dicen que la escuela viola la Primera Enmienda de la Constitución, que prohíbe al gobierno respaldar una religión preferida, y les preocupa que una victoria judicial pueda dar a los conservadores religiosos de derecha aún mayor permiso para mezclar la iglesia y el estado.

El caso, Oklahoma Statewide Charter School Board v. Drummond, involucra a la Escuela Virtual Católica St. Isidore of Seville, que busca convertirse en la primera escuela religiosa financiada con fondos públicos del país. Los abogados de la escuela dicen que la institución merece acceso a los fondos de los contribuyentes de Oklahoma para las escuelas charter porque privarlos de acceso violaría la Cláusula de Libre Ejercicio de la Primera Enmienda, que requiere que el gobierno permita a las personas practicar libremente su religión. La escuela también dice que es una discriminación injusta prohibir que las escuelas religiosas participen en un programa de escuelas autónomas estatales financiado por los contribuyentes en el que otras escuelas pueden participar.

La Corte Suprema de Oklahoma ya falló en contra de la escuela, diciendo que la financiación pública violaría la Cláusula de Establecimiento de la Constitución. Sin embargo, durante el interrogatorio, el presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, preguntó en qué se diferencia este caso del caso de 2021 de Fulton contra la ciudad de Filadelfia, en el que el tribunal dictaminó que se debería permitir a un grupo católico participar en un programa de cuidado temporal de la ciudad a pesar de su negativa, por motivos religiosos, a trabajar con parejas del mismo sexo, informó NBC News.

«¿En qué se diferencia de lo que tenemos aquí?» Él preguntó. “Tienes un programa educativo y no quieres permitirles participar con una entidad religiosa”.

El juez conservador Brett Kavanaugh cuestionó luego si un fallo contra St. Isidore afectaría a los grupos religiosos con contratos gubernamentales que brindan servicios como hogares de acogida, hogares de ancianos o refugios para personas sin hogar. Si esos grupos son considerados entidades gubernamentales, argumentó, no se les permitiría ejercer sus derechos religiosos.

Kavanaugh argumentó que mientras los padres puedan elegir enviar a sus hijos a otra escuela, no viola la Cláusula de Establecimiento gastar fondos de los contribuyentes en una escuela religiosa. Su argumento refleja el caso de 2002 de Zelman v. Simmons-Harris, una decisión de 5 a 4 en la que el tribunal dictaminó que los estados pueden (pero no están obligados a) incluir escuelas religiosas en los programas de vales escolares privados financiados por los contribuyentes, siempre y cuando los niños puedan elegir no asistir a ellos.

En un momento, el juez conservador Samuel Alito dijo que la ley actual permite a las escuelas charter enseñar que ser LGBTQ+ es un “estilo de vida perfectamente legítimo”, pero no permite a los gobiernos financiar puntos de vista religiosos.

En otro momento, Kavanaugh sugirió que las normas que exigen que las escuelas charter no sean religiosas son una forma de «discriminación generalizada contra la religión«. Este punto de vista sostiene que es discriminación inconstitucional que el gobierno proporcione beneficios de cualquier tipo sin proporcionar también versiones religiosas de ese mismo beneficio, señaló el escritor de Vox.com Ian Millhiser.

La jueza liberal Elena Kagan se centró en las implicaciones de este caso y preguntó si las escuelas autónomas religiosas podrían negarse a educar a niños que no comparten la fe de la escuela o si los contribuyentes se verían obligados a financiar escuelas religiosas que no quieran enseñar determinadas materias, como una escuela que decidiera enseñar creacionismo en lugar de ciencia o una escuela judía que sólo enseñara en hebreo.

Cuestionó hasta qué punto la Constitución exige que el gobierno tenga en cuenta puntos de vista religiosos de todo tipo y se preocupó de que una sentencia pudiera permitir a las religiones tradicionales gestionar escuelas concertadas con exclusión de las confesiones espirituales más pequeñas.

Actualmente, los 47 estados que permiten escuelas charter públicas prohíben la participación de entidades religiosas. El fallo del tribunal podría abrir la puerta a grupos religiosos que exigen su inclusión en los programas de escuelas autónomas estatales. El juez conservador Neil Gorsuch intentó restar importancia a esta preocupación, diciendo que los estados podrían exigir a las escuelas autónomas religiosas que proporcionen una educación “secular” cuyos objetivos y contenido sean supervisados por los funcionarios educativos estatales.

El ala conservadora del tribunal adopta un enfoque proactivo respecto a la libertad religiosa

Después de que la confirmación de la jueza Amy Coney Barrett dio a los conservadores una mayoría de 6 a 3 en la corte, cinco jueces dieron a los defensores de la libertad religiosa una victoria en el caso de la Roman Catholic Diocese of Brooklyn v. Cuomo, dando a las personas que se oponen a las leyes por motivos religiosos un nuevo y amplio derecho a ignorarlas.

En la decisión del tribunal de 2022 en el caso Kennedy v. Bremerton School District, se dijo que los entrenadores pueden dirigir las oraciones cristianas del equipo después del juego (aunque la decisión del tribunal tergiversó los hechos del caso).

Más recientemente, el tribunal escuchó el caso Mahmoud v. Taylor, en el que los demandantes argumentaron que las escuelas deben notificar a los padres si sus hijos recibirán «instrucción sobre género y sexualidad que viole las creencias religiosas de sus padres«, y deben darles la oportunidad de excluir a sus hijos de dicha instrucción.

Barrett se ha recusado de escuchar el caso Oklahoma Statewide Charter School Board v. Drummond, lo que significa que el caso podría potencialmente tener una decisión dividida 4-4. Si esto sucede, el fallo de la Corte Suprema de Oklahoma contra la escuela religiosa se mantendrá. Los conservadores religiosos anti-LGBTQ+ han deseado durante mucho tiempo una victoria en la Corte Suprema que redirigiría miles de millones de fondos de los contribuyentes de las escuelas públicas a las escuelas religiosas en casa y a las escuelas concertadas.

Se espera que la Corte Suprema emita sus fallos en los casos de Mahmoud y Drummond este verano.

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Líderes religiosos se oponen a los cristianos conservadores que “hacen mal uso de la religión… para el odio”

viernes, 11 de octubre de 2024
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Los-lideres-religiosos-se-oponen-a-los-cristianos-conservadores-queCasi 40 líderes religiosos en Colorado firmaron una carta apoyando los derechos LGBTQ+ en las próximas elecciones.

Por Elsie Carson-Holt Viernes 13 de septiembre de 2024

Una coalición de líderes religiosos en Colorado se reunió el martes para respaldar una medida electoral que eliminaría el lenguaje de la constitución estatal que prohíbe el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Aunque el matrimonio entre personas del mismo sexo es legal en Colorado desde que una decisión de la Corte Suprema del estado en 2014 ordenó a los funcionarios del estado comenzar a emitir licencias de matrimonio a parejas del mismo sexo y la Corte Suprema legalizó la igualdad matrimonial en los 50 estados un año después, los líderes se preocupan de que la Corte Suprema dominada por la derecha pueda cambiar eso, como el juez de la Corte Suprema Clarence Thomas sugirió que era posible en su opinión con respecto a la revocación de Roe contra Wade.

La Enmienda J busca consagrar la igualdad matrimonial en la constitución estatal eliminando una enmienda constitucional aprobada por los votantes en 2006, que definía el matrimonio únicamente como entre un hombre y una mujer.

Susy Bates, directora de campaña de Freedom to Marry Colorado, dijo  a Colorado News Line   en una llamada del martes que “Estamos a una mala decisión de revocar [Obergefell].” “Si eso sucede, la prohibición de 2006 entraría en vigor y el matrimonio entre parejas LGBTQ correría peligro de inmediato. Tenemos que tomar medidas ahora para eliminar la prohibición y garantizar la protección de nuestras comunidades”, afirmó Bates.

Casi 40 líderes religiosos de iglesias y templos de todo Colorado firmaron una carta apoyando la iniciativa electoral, escribiendo que sus antecedentes religiosos y tradiciones de fe los obligan a hacerlo.

La carta comienza diciendo: “Como líderes religiosos y comunidades de todo el estado de Colorado, nos unimos para apoyar la libertad de los habitantes LGBTQIA+ de Colorado de casarse con la persona que aman. Denunciamos la discriminación basada en el género, el sexo, la sexualidad y la composición familiar y proclamamos juntos la sacralidad de la comunidad LGBTQIA+”.

También se opone a los extremistas de extrema derecha que “hacen mal uso de la religión como justificación para el odio y la discriminación contra los habitantes LGBTQIA+ de Colorado. El mensaje de amor y compasión, justicia y paz son centrales en nuestras tradiciones religiosas”.

Sugiere explícitamente que los votantes apoyen la Enmienda J para proteger a los habitantes de Colorado en relaciones del mismo sexo.

“El 5 de noviembre de 2024, los votantes de Colorado tendrán la oportunidad de votar para eliminar la prohibición actual del matrimonio entre parejas del mismo sexo en nuestra constitución (Enmienda 43). Aprobada por un estrecho margen en 2006, esta enmienda define el matrimonio como entre un hombre y una mujer. A pesar de que el caso histórico de la Corte Suprema de los EE. UU., Obergefell contra Hodges, si bien se decidió con razón que la libertad de casarse es la ley del país, los recientes comentarios de los jueces de la Corte Suprema Alito y Thomas han puesto en riesgo el derecho a casarse de las parejas del mismo sexo. Si se revoca, el matrimonio entre parejas del mismo sexo en Colorado ya no sería legal a menos que deroguemos esta prohibición arcaica de nuestra constitución”.

La carta también da cinco razones por las cuales los líderes religiosos apoyan la Enmienda J: honrar la dignidad sagrada de cada persona, respetar nuestra libertad religiosa, amar a las personas LGBTQIA+, construir un Colorado con compasión y justicia, y defender el matrimonio como un compromiso sagrado.

Los votantes de Colorado podrán decir “sí” a la Enmienda J el 5 de noviembre. La enmienda deberá ser aprobada por el 55% de los votantes.

Fuente LGBTQNation

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El desplome de la práctica religiosa: veamos el porqué, pensemos el cómo y hablemos de la calidad cristiana de ambos

miércoles, 11 de septiembre de 2024
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IMG_7065¿Solo por «la radical secularización de la sociedad«?

«Más profundamente necesario es ver qué debemos hacer para dotar de identidad cristiana a nuestras propuestas y evaluaciones»

«Si la secularización es radical y nuestra respuesta es evitarla lo más posible y a nuestra medida neoconservadora; si la politización social y vasca de la fe es un exceso y nuestra respuesta es espiritualizarla hasta la evaporación de la Encarnación; si el cristianismo no es un humanismo sustentado en sí mismo y nuestra respuesta es sustituirlo por un solipsismo poético de Jesús te ama, te elige, te espera y te salva…»

Cierto estudio de la agencia apablo.com, a partir de los datos del CIS sobre la práctica religiosa de los españoles, ha puesto sobre la mesa algo ya esperado. El 80% de los españoles, o lo que es igual, cuatro de cada cinco, no práctica religión alguna, por tanto, se reconocen ateos, o agnósticos, o indiferentes, o creyentes no practicantes.

Hablamos, por tanto, de ausencia de práctica religiosa en todos ellos y no tanto de si son personas religiosas. Sin duda serán relaciones próximas pero no es lo mismo. El trabajo además desglosa esta conclusión por las autonomías de España, pudiéndose observar diferencias notables, que no absolutas, entre ellas, con especial significado a la baja en cuanto a Cataluña, País Vasco, Galicia, Andalucía… No es lo más interesante en unas breves líneas reflejar el cuadro de datos región por región, por lo demás al alcance de cualquier lector de la red; importa mucho más intentar una reflexión de más calado ante los datos y su evolución; no hay problema en reconocer que seguramente es negativa en la mayoría de los casos, pero habría que verlo con detalle.

Lo interesante es que el estudio ha sido valorado entre nosotros, desde el Obispado de Vitoria, y en referencia a nuestra pobre realidad vasca de práctica religiosa, en todos, pero más aún en los jóvenes, se ha lamentando “la radical secularización de la sociedad y, en particular, que «no es normal este desapego de la juventud vasca con sus raíces, con su ADN y con su cultura intrínsecamente ligada a la Iglesia».

Abundando en el tema, que “algo está fallando en la transmisión de la fe, no solo en las familias, sino también en los centros educativos de la Iglesia«, 19 en Álava, y “tanto más que a escasos kilómetros las cifras son muy distintas, con una juventud que participa de la vida de la iglesia y se definen como cristianos”. Quien sea que haya hecho esta declaración, sabemos que representa bien a su Obispo diocesano y es clara.

La cuestión primera de nuevo es situar la afirmación mayor, es decir, si las diferencias regionales son muy importantes o no; la respuesta, que si bien son importantes en algún caso, sobre todo del País Vasco en relación a Navarra, muy importantes no lo creo. Es un tema que se puede explicar. Más profundamente necesario es ver qué debemos hacer para dotar de identidad cristiana a nuestras propuestas y evaluaciones.

Dicho de otro modo, volver a que la secularización es agobiante, o que los curas vascos han estado y están politizados por el nacionalismo, o que han atendido sin medida al humanismo social… es volver a repetir lugares comunes para no asumir ninguna posibilidad seria de mejora. Si la secularización es radical y nuestra respuesta es evitarla lo más posible y a nuestra medida neoconservadora; si la politización social y vasca de la fe es un exceso y nuestra respuesta es espiritualizarla hasta la evaporación de la Encarnación; si el cristianismo no es un humanismo sustentado en sí mismo y nuestra respuesta es sustituirlo por un solipsismo poético de Jesús te ama, te elige, te espera y te salva; si el mundo avanza en reconocimiento de derechos humanos y se excede en tropiezos morales, y nosotros tenemos un remedio que opera como astucia para sus malas prácticas y condescendencia con las propias, entonces no hay buena salida.

No es posible desentrañar todo esto en cuatro líneas, pero es imprescindible rebajar el valor del “número” en la cualificación cristiana de un proyecto pastoral; es necesario subordinar el valor de unas prácticas espirituales privadas o públicas al cuajo de bondad, justicia y sobriedad en que se expresan socialmente; es necesario aceptar que la mayoría de los líderes consagrados y ordenados lo somos bajo principios y cualidades que sustentan fácilmente una clericalismo asfixiante en la comunidad y en la lectura doctrinal que la domina; hemos de ser muy críticos con las fidelidades sociales a la Iglesia masivamente identificadas, incluso entre los jóvenes, con los idearios sociales más conservadores del statu quo.

Un examen de conciencia de este calado, con las referencias preferenciales en la vida de Jesús, la que cualifica qué Mesías o Cristo de Dios es Jesús, no resolvería todo lo que nos pasa, y menos en términos de número, pero sí nos situaría en condiciones de sustituir el qué nos ha pasado por el qué nos va a seguir pasando y cómo podemos evitar sustituirlo en falso. El cristianismo es una “religión” de la encarnación de Jesús, de su seguimiento, de modo que la eucaristía de una vida justa y buena con los más ignorados y desvalidos del mundo es, en la Misa, una eucaristía en plenitud, y todas las jerarquías religiosas, sociales y políticas van a chirriar en su encuentro, y al deseo de purificarnos en la bienaventuranzas y verlo en aquello que anunciamos, seguimos y celebramos, ningún número de nuevos cristianos lo puede sustituir. Desde luego, ¿cómo no fallar? Reconocer que elegimos el camino samaritano, vaciado de sí y abajado de Jesús, el Señor al que matan por cómo vive.

Fuente Religión Digital

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La práctica religiosa se desploma en España: catalanes, vascos, gallegos… y andaluces dejan de acudir a los templos

sábado, 31 de agosto de 2024
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Melilla, Ceuta y Extremadura, lugares con más practicantes

Así se refleja en un estudio realizado por apablo.com, remitido a EFE, tras examinar las respuestas relacionadas con el credo de los encuestados por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en sus últimos once barómetros

La cifra de ateos se ha triplicado en las últimas décadas. Solo el 8% de los mayores de 70 años se considera ateo, mientras que entre los jóvenes entre 18 y 29 años esta cifra es del 25,6 %.

El 86,9% de los catalanes no es creyente ni practica el catolicismo, lo que la convierte en la comunidad autónoma con menos practicantes. Le siguen País Vasco (84,9%) y Galicia (83,7%). Son también las comunidades autónomas con más ateos y personas a las que la religión les es ‘indiferente’.

Por su parte, Melilla es el territorio español en el que más se practica una religión, con el 37% de sus habitantes católicos practicantes o creyentes de otra religión. Le siguen Ceuta (29,5%) y Extremadura (26,1%). Ceuta y Melilla son además los territorios con más ‘creyentes de otra religión’, mientras que Extremadura es la comunidad con más católicos practicantes.

El 76,9 % de los andaluces asegura no practicar una religión, una cifra en la que son mayoría los católicos, que se definen como tales pero nunca acuden a un oficio religioso en un 39,4 %.

Así se refleja en un estudio realizado por apablo.com, remitido a EFE, tras examinar las respuestas relacionadas con el credo de los encuestados por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en sus últimos once barómetros, que cita que solo el 23,1 % restante sí practica una religión.

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Se triplica la cifra de ateos

Los jóvenes son, en general, cada vez menos religiosos. El 13,6% de los jóvenes entre 18 y 29 años y el 12,9% entre 30 y 39 años practican una religión. Esta cifra crece progresivamente en los rangos de edad posteriores hasta alcanzar un 37,7% de practicantes a partir de los 70 años.

La cifra de ateos, por ejemplo, se ha triplicado en las últimas décadas: solo el 8% de los mayores de 70 años se considera ateo, mientras que entre los jóvenes entre 18 y 29 años esta cifra es del 25,6%. También ha crecido la de agnósticos.

Además, los jóvenes practicantes y creyentes asisten cada vez menos a los ritos religiosos, con una tendencia claramente a la baja.

Cataluña es la CCAA menos religiosa

Cataluña, País Vasco y Galicia son las tres comunidades autónomas en las que más personas se declaran no practicantes de una religión.

Melilla, Ceuta y Extremadura son los tres territorios donde más practicantes hay, aunque ninguna supera el 21% de la población.

La muestra total es de 50.768 encuestados en toda España.

Cataluña

  • No practicantes: 86,9%
    • Agnósticos: 17%
    • Ateos: 21,5%
    • Católicos no practicantes: 32,8%
    • No creyentes: 15,6%
  • Practicantes: 13,1%
    • Católicos practicantes: 9,4%
    • Creyentes de otra religión: 3,7%

País Vasco

  • No practicantes: 84,9%
    • Agnósticos: 15,8%
    • Ateos: 21,6%
    • Católicos no practicantes: 31,7%
    • No creyentes: 15,8%
  • Practicantes: 15,1%
    • Católicos practicantes: 13,2%
    • Creyentes de otra religión: 1,9%

Galicia

  • No practicantes: 83,7%
    • Agnósticos: 13,5%
    • Ateos: 19,1%
    • Católicos no practicantes: 35%
    • No creyentes: 16,1%
  • Practicantes: 16,3%
    • Católicos practicantes: 15%
    • Creyentes de otra religión: 1,3%

Comunitat Valenciana

  • No practicantes: 82,9%
    • Agnósticos: 14,8%
    • Ateos: 18,6%
    • Católicos no practicantes: 35,7%
    • No creyentes: 13,8%
  • Practicantes: 17,1%
    • Católicos practicantes: 14,3%
    • Creyentes de otra religión: 2,8%

Baleares

  • No practicantes: 82,4%
    • Agnósticos: 14%
    • Ateos: 18,2%
    • Católicos no practicantes: 35,6%
    • No creyentes: 14,6%
  • Practicantes: 17,6%
    • Católicos practicantes: 13,2%
    • Creyentes de otra religión: 4,4%

CuáCantabria

  • No practicantes: 81,8%
    • Agnósticos: 14,1%
    • Ateos: 14,5%
    • Católicos no practicantes: 38,5%
    • No creyentes: 14,7%
  • Practicantes: 18,2%
    • Católicos practicantes: 16,6%
    • Creyentes de otra religión: 1,6%

Comunidad de Madrid

  • No practicantes: 80,3%
    • Agnósticos: 16%
    • Ateos: 17,7%
    • Católicos no practicantes: 33,9%
    • No creyentes: 12,7%
  • Practicantes: 19,7%
    • Católicos practicantes: 17,3%
    • Creyentes de otra religión: 2,4%

Canarias

  • No practicantes: 80,2%
    • Agnósticos: 13,1%
    • Ateos: 14,5%
    • Católicos no practicantes: 39,6%
    • No creyentes: 13%
  • Practicantes: 19,8%
    • Católicos practicantes: 16,1%
    • Creyentes de otra religión: 3,7%

Asturias

  • No practicantes: 80,1%
    • Agnósticos: 11,7%
    • Ateos: 18,8%
    • Católicos no practicantes: 35,5%
    • No creyentes: 14,1%
  • Practicantes: 19,9%
    • Católicos practicantes: 18,6%
    • Creyentes de otra religión: 1,3%

Aragón

  • No practicantes: 79,3%
    • Agnósticos: 14,2%
    • Ateos: 14,6%
    • Católicos no practicantes: 36,3%
    • No creyentes: 14,2%
  • Practicantes: 20,7%
    • Católicos practicantes: 19%
    • Creyentes de otra religión: 1,7%

La Rioja

  • No practicantes: 78,4%
    • Agnósticos: 14,5%
    • Ateos: 13,4%
    • Católicos no practicantes: 39,3%
    • No creyentes: 11,2%
  • Practicantes: 21,6%
    • Católicos practicantes: 19,9%
    • Creyentes de otra religión: 1,7%

Andalucía

  • No practicantes: 76,9%
    • Agnósticos: 12,5%
    • Ateos: 13,6%
    • Católicos no practicantes: 39,4%
    • No creyentes: 11,4%
  • Practicantes: 23,1%
    • Católicos practicantes: 20,5%
    • Creyentes de otra religión: 2,6%

Región de Murcia

  • No practicantes: 76,6%
    • Agnósticos: 11,8%
    • Ateos: 14,4%
    • Católicos no practicantes: 38,3%
    • No creyentes: 12,1%
  • Practicantes: 23,4%
    • Católicos practicantes: 20,4%
    • Creyentes de otra religión: 3%

Castilla y León

  • No practicantes: 76,5%
    • Agnósticos: 13,8%
    • Ateos: 13,4%
    • Católicos no practicantes: 38%
    • No creyentes: 11,3%
  • Practicantes: 23,5%
    • Católicos practicantes: 22,1%
    • Creyentes de otra religión: 1,4%

Castilla-La Mancha

  • No practicantes: 74,7%
    • Agnósticos: 10,6%
    • Ateos: 13,1%
    • Católicos no practicantes: 39,4%
    • No creyentes: 11,6%
  • Practicantes: 25,3%
    • Católicos practicantes: 23%
    • Creyentes de otra religión: 2,3%

Navarra

  • No practicantes: 74,7%
    • Agnósticos: 13,9%
    • Ateos: 16,9%
    • Católicos no practicantes: 28,8%
    • No creyentes: 15,1%
  • Practicantes: 25,3%
    • Católicos practicantes: 23,1%
    • Creyentes de otra religión: 2,2%

Extremadura

  • No practicantes: 73,9%
    • Agnósticos: 10,1%
    • Ateos: 12,7%
    • Católicos no practicantes: 38,8%
    • No creyentes: 12,3%
  • Practicantes: 26,1%
    • Católicos practicantes: 24,9%
    • Creyentes de otra religión: 1,2%

Ceuta

  • No practicantes: 70,5%
    • Agnósticos: 12,6%
    • Ateos: 10,1%
    • Católicos no practicantes: 38,2%
    • No creyentes: 9,6%
  • Practicantes: 29,5%
    • Católicos practicantes: 16,9%
    • Creyentes de otra religión: 12,6%

Melilla

  • No practicantes: 63%
    • Agnósticos: 10%
    • Ateos: 10%
    • Católicos no practicantes: 36,5%
    • No creyentes: 6,5%
  • Practicantes: 37%
    • Católicos practicantes: 20,5%
    • Creyentes de otra religión: 16,5%

Fuente Religión Digital

Budismo, Comunidad Bahá'í, Cristianismo (Iglesias), General, Hinduísmo, Islam, Judaísmo , , , , ,

¡Feliz Día del Orgullo LGTBIQ+!

viernes, 28 de junio de 2024
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Un día de reivindicación, un día de manifestación, por quienes no pueden hacerlo.

Un día de acción de gracias por ser como somos, porque el Dios Trinidad nos ha hecho diversos en la comunión

Un día para decirles a los jerarcas de nuestras diferentes denominaciones que se equivocan marginándonos en las iglesias, sinagogas, mezquitas…

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Un día para gritar a los cuatro vientos ¡Gracias Padre porque nos has hecho así y nos amas!

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¡¡¡Feliz Día del Orgullo!!!

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Y para la lectura espiritual que publicamos cada día, te recomiendo detenerte un momento a lo largo del día y disfrutar con este artículo que ya publicamos hace dos años al que puedes acceder pinchando aquí: “Beato Bernardo de Hoyos: El matrimonio místico entre personas del mismo sexo con Jesús”

***

Budismo, Comunidad Bahá'í, Cristianismo (Iglesias), General, Islam, Judaísmo , , , , , , , , ,

La Federación Estatal LGTBI+ denuncia la discriminación que siguen sufriendo las personas LGTBI+ creyentes en espacios religiosos

miércoles, 26 de junio de 2024
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Con motivo del Día de la Diversidad Religiosa y Espiritual (24 de junio), la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+) denuncia la discriminación que sufren las personas LGTBI+ creyentes y espirituales en algunos espacios en donde se profesa alguna religión o alguna práctica espiritual. En este sentido, el coordinador del Grupo de Fe y Espiritualidad de la Federación, Óscar Escolano, explica que “esta discriminación viene dada en forma de mensajes que incitan al odio o a través de la negación de derechos”.

Así, alerta de que “aunque cada vez hay más comunidades religiosas y espirituales que acogen la diversidad LGTBI+, las personas LGTBI+ que profesamos alguna fe o espiritualidad a menudo nos encontramos con el rechazo de nuestra propia comunidad y con la negación de los mismos derechos que tienen el resto de los miembros”.

«Se nos sigue diciendo que estamos en pecado»

Por ejemplo, si una mujer es lesbiana visible no puede ser parte de una cofradía de la iglesia católica; si dos hombres nos casamos recibimos la bendición como pareja pero de forma discreta; las personas LGTBI+ visibles no podemos ser catequistas y una persona trans no puede ser madrina o padrino, ni testigo en bautizos y bodas de la iglesia católica”, expone

Desde posturas cristianas muy ortodoxas se nos sigue diciendo que estamos en pecado, que iremos al infierno. Sin embargo, nuestra experiencia es todo lo contrario: es una experiencia de Amor con mayúsculas. Por eso, seguiremos trabajando con aquellas entidades y comunidades que nos aceptan, nos acogen y que luchan a nuestro lado por los derechos humanos”, asegura.

Por su parte, la vicepresidenta de la Federación Estatal LGTBI+, Paula Iglesias, ha lamentado que siga habiendo comunidades religiosas que, lejos de promulgar con el ejemplo del amor a las personas necesitadas o discriminadas, sigan excluyendo a personas creyentes solo por su orientación sexual o su expresión o identidad de género. “Desde la Federación seguiremos luchando de la mano de aquellas organizaciones religiosas y espirituales que abrazan la diversidad para generar espacios seguros e inclusivos para las personas LGTBI+ creyentes. La espiritualidad también es un derecho y negárselo a alguien es una vulneración de derechos humanos”, declara.

NOTA. Diversidad religiosa

Fuente FELGTBI+

Budismo, Cristianismo (Iglesias), Hinduísmo, Homofobia/ Transfobia., Islam, Judaísmo , , , , , , ,

El sentimiento anti-LGBTQ+ es una fuerza impulsora para el abandono de la religión en EE.UU.

viernes, 19 de abril de 2024
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IMG_3888Los  escándalos de conducta sexual inapropiada y la falta de creencias son otras razones importantes para dejar atrás la religión.

Una reciente encuesta realizada por la organización sin fines de lucro PRRI encontró que el 18% de los estadounidenses abandonaron su religión y ahora no están afiliados a ninguna religión entre los años 2013 y 2023. De ese 18%, casi la mitad citó el sentimiento anti-LGBTQ+ dentro de su religión anterior como una razón para irse.

La encuesta encontró que más de una cuarta parte (26%) de los estadounidenses ahora se identifican como no afiliados religiosamente, lo que lo convierte en el grupo religioso más grande del país. La razón principal por la que las personas abandonaron sus religiones, según lo citado por el 67% de las personas, es que simplemente dejaron de creer.

Otras razones citadas para que las personas abandonen su religión incluyeron preocupaciones de salud mental (32%) y preocupaciones de que su religión se involucre demasiado en la política (20%). Los escándalos de conducta sexual inapropiada también desempeñaron un papel importante a la hora de motivar a las personas a abandonar su religión. Esto fue especialmente notorio entre los ex católicos; El 45% de los excatólicos citaron la conducta sexual inapropiada como motivo para abandonar su iglesia, cifra notablemente superior al 24% de los no católicos que dijeron lo mismo.

La encuesta también encontró que aquellos que no tienen afiliación religiosa tienen más probabilidades de identificarse como LGBTQ+. Aquellos que se identifican como LGBTQ+ también tienen más probabilidades de haber abandonado su religión por motivos de salud mental o por preocupación por los escándalos de abuso sexual vistos en las iglesias.

La enseñanza negativa de la religión sobre las personas LGBTQ está impulsando a los estadounidenses más jóvenes a abandonar la iglesia”, dice Melissa Deckman, directora ejecutiva de PRRI para NPR. “Descubrimos que alrededor del 60% de los estadounidenses menores de 30 años que abandonaron la religión dicen que lo hicieron debido a sus tradiciones religiosas, lo cual es una tasa mucho más alta que la de los estadounidenses mayores”.

Sin embargo, no todos los individuos que se fueron son ateos o agnósticos. Si bien el número de ambos grupos ha aumentado, sólo el 4% de los estadounidenses se identifican como ateos, mientras que sólo el 5% se identifica como agnóstico.

La religión principal que la gente está dejando atrás es el catolicismo, y la iglesia pierde más personas de las que gana.

Por otro lado, hay muy pocos estadounidenses que crecen sin religión y luego se vuelven religiosos; este grupo representa sólo alrededor del 3%.

Las tendencias que se ven aquí se aplican en gran medida a los ex cristianos blancos, particularmente a los ex católicos. No se replican entre los protestantes negros o aquellos que provienen de un entorno no cristiano, como los judíos.

La encuesta se realizó con una muestra de más de 5.600 participantes, que representaban a todos los estados de EE. UU., así como a Washington, DC. Quienes realizaron la encuesta se basaron en datos del USPS para generar una muestra que fuera representativa según la dirección. La encuesta en sí se realizó en línea y se ajusta el sesgo de falta de respuesta ajustando la muestra en función de las características demográficas.

Fuente LGBTQNation

Cristianismo (Iglesias), General, Homofobia/ Transfobia., Iglesia Católica , , , , , , ,

El Dios de los muchos nombres

sábado, 24 de febrero de 2024
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Del blog de Miguel Ángel Mesa Otro mundo es posible:

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«El tema del pluralismo religioso no es un tema teórico, que surja en la reflexión especulativa o de algunos de los pensadores que lo estén queriendo transmitir a la sociedad. El pluralismo religioso, su desafío, su exigencia, sus cuestionamientos, provienen de la realidad del mundo de hoy, de la realidad de la sociedad actual» (José María Vigil)

Son diversos los fenómenos sociales (trabajadores emigrados, refugiados económicos y políticos, estudiantes, ejecutivos profesionales, organizaciones de solidaridad, matrimonios mixtos, informaciones y programas religiosos en los medios de comunicación) que, en muy pocos años, están cambiando la fisonomía de nuestros países, no solo en la creencia y vivencia religiosa de gran parte de la población, sino también en distintos aspectos culturales y sociales.

Para las personas que no practican ninguna fe religiosa, desde su indiferentismo, agnosticismo o ateísmo, es normal el que se acepte el pluralismo religioso de la sociedad, afirmando la igualdad entre las diversas religiones y la plena laicidad del estado. Entre un amplio sector de los sectores creyentes de las principales religiones se afirma lo mismo, excepción hecha de algunas jerarquías que quieren seguir manteniendo unos privilegios trasnochados e injustos para con el resto.

El pluralismo religioso es pues un hecho inevitable e irreversible. Podemos mostrarnos en contra y aislarnos en nuestra propia capilla, para no contaminarnos. O podemos salir a la calle para comprender otras ideas, otras creencias, otras vivencias religiosas. Para conocernos, para entablar relación, para crear armonía, para orar juntos, para sentir la misma Presencia que nos habita, seduce e invita a reconocernos como hermanos.

Pero, sobre todo, y más allá de nuestras diferencias en la formulación del Credo, de las distintas visiones religiosas de unos y otros… está algo más fundamental y primordial: la defensa del ser humano, de sus derechos, trabajando contra las injusticias, la marginación, el odio, la guerra, el hambre. Ahí podemos coincidir todos y es, en esa lucha conjunta, donde se demuestra la regla de oro: hacer a los demás lo que quisiéramos que hicieran con nosotros. Amar a los demás como deseamos que nos amen a nosotros. Y en esa labor fraterna, es donde se diluyen las diferencias y prevalece lo esencial de lo que nos une: nuestra humanidad.

Cuando vivimos el pluralismo religioso de esta manera, sentimos que es el Misterio de Amor, el Dios de todos los credos, de todos los nombres, el que nos acompaña, quien nos une, quien nos invita a entrelazar nuestras manos para construir otro mundo más fraterno, justo, libre, en paz. Y, en este camino, se van cayendo muchos esquemas infantiles que aún conservamos, junto a dogmas inservibles, prácticas desfasadas… hasta llegar a quedarnos con lo sustancial, dejando que la savia vital vuelva a recorrernos de nuevo, o por primera vez, transformándonos.

Todo esto no significa perder nuestra identidad, sino purificarla, vivirla intensamente, sin fanatismos, ni leyes absurdas. Liberándonos cuando nos abrimos y seguimos buscando, a tientas, entre dudas y sombras; y a la luz de otras personas, religiones, vivencias, que nos hacen experimentar el mismo Manantial de toda vida.

«Felices quienes van más allá de sus creencias y se abren a las demás religiones de la tierra en un hermoso y divino macroecumenismo, porque solo así cumplirán la voluntad de Dios, Padre y Madre de toda la humanidad, que no ha hecho jamás ninguna distinción entre personas por su forma de vivir o creer».

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

Gabriel Cifermann: Intercreencialidad como Pluralidad en Relación.

jueves, 19 de octubre de 2023
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9713576-principales-religiones-del-mundo--cristianismo-islam-el-judaismo-el-budismo-y-el-hinduismo_560x280Hoy no se puede ser religioso, sin ser interreligioso, intereclesial e intercultural y en diálogo con los no creyentes. En consecuencia, hay que acuñar otros conceptos que integren esta realidad, tanto en la ley de libertad religiosa y de cultos de los diversos países y regiones, como en el lenguaje ecuménico o de encuentro entre distintas creencias.

Todo es creencia, pues, ¿qué es realmente lo que decimos que es? Estamos de acuerdo en nombrar, creer e interpretar el mundo en general. La realidad se torna en la verificación de lo que creemos es verdad. No nacemos con creencias, sino que crecemos con creencias. Las creencias son todo aquello que tomamos como verdad en nuestra vida. Sentencias que escuchamos alguna vez y adoptamos como ciertas. Y como tal, no las cuestionamos, por lo que podrían acompañarnos hasta el último día de nuestra existencia y limitarnos o potenciarnos.

Cuando esa creencia no se va verificando en el tiempo, se torna como creencia verdadera y nos va dando una dirección en la vida. Todo eso se convierte en tradición, que en el fondo son un grupo de verdades que no han sido verificables en el tiempo. Luego lo tradicional queda instalado como creencia que se va transmitiendo a las próximas generaciones que la reciben como verdad. Por ello, podemos afirmar con Robert Bolt que “una creencia no es simplemente una idea que la mente posee, sino una idea que posee a la mente”.

Cuando el mundo político no gobierna CON las creencias de su pueblo, es más difícil gobernar, porque las creencias nos gobiernan. Ante esta realidad el concepto de “intercreencialidad” es fundamental, ya que desde ese ámbito podemos decir que hay personas con una opción creyente religiosa, indigenista, ecológica, espiritual… otros con una opción creyente eclesial y otros de fe sin iglesia institucional, y agruparlos en los que creen que creen. Y las personas con una opción no-creyente, atea o agnóstica, agruparlos en los que creen que no creen. De ese modo, el concepto de Intercreencialidad es incluyente de todas esas opciones de creencia e increencia. Proponemos aquí ese concepto para la formulación y redacción de las leyes relacionadas con la libertad religiosa, de cultos, entidades religiosas y organizaciones basadas en la fe.

Tal intercreencialidad ha de traducirse en una práctica de encuentros de Pluralidad de creencias en relación.

– Para lograr una intercreencialidad de Pluralidad en relación es necesaria la fraternidad

– Porque no hay conocimiento real de pluralidad en relación, sin la experiencia concreta de fraternidad

– Y es esa experiencia de amor fraterno lo que impide iniciar el conflicto, y lo que debe estar a la base para construir la paz, en que las creencias no se absoluticen ni se usen en contra de los otros, sino que nos hagan ser mejores personas.

Somos todos seres humanos en búsqueda, ninguno de nosotros tiene el monopolio de la verdad. Esa búsqueda nos hermana y podemos ir juntos en relación, aunque no sea de la mano. Busquemos cada uno desde su creencia e interpretación de la realidad ser hermanos con los otros. Ser fraterno es querer ser cercano al que lo necesita.

Ciertamente las creencias nos gobiernan, ¡pero es una locura dividirnos por creencias!, si todo lo que existe, existe en relación. Pluralidad de creencias en relación, no es para fusionar ni confundir creencias, sino para vivir una experiencia.

El amor como entrega o donación de sí mismo es la experiencia humana que nos lleva a mayor plenitud, aunque muchas veces sea dolorosa. El amor está en todas las religiones y en todas las culturas, pero el amor no tiene religión ni cultura. La religión verdadera, la iglesia verdadera, la creencia verdadera y el lugar verdadero es el que nos hace ser mejor persona humana.

Para lograr Pluralidad en relación es fundamental que nos ayudemos a enfrentar dos tentaciones permanentes:

La primera es buscar la diversidad sin relación, donde la tentación es polarizarnos.

La segunda es buscar la relación sin diversidad, donde la tentación es uniformarnos.

Tampoco se trata de buscar la Unidad por la unidad y sentirnos bien cuando atraemos al otro a nuestra vereda. Se trata de desarrollar el espíritu humano que es conscienciavoluntad- libertad-capacidad de amar y ser amado, a fin de lograr una espiritualidad humana real con o sin fe. Por eso, más que liderarnos la unidad, nos debe liderar la Relación.

En tal sentido, la intercreencialidad debe cultivar más que una inteligencia racional y emocional, una inteligencia relacional, que considere la consciencia de que todo lo que existe, existe en relación; que tenga la voluntad de no dejar la relación, sino mantenerla a pesar que no encontremos muchas cosas que nos unan; que haya libertad en la fe y fe en la libertad; y que la capacidad de amar y ser amados no nos haga salir de la relación nunca más.

No elegimos la época en que vivimos. La única elección que tenemos es cómo responder.

Estamos en el momento histórico donde lo importante no es solo de dónde venimos ni hacia dónde vamos, sino con quién vamos; para construir el futuro, y no ser cómplices con nuestras creencias al mal contra los indefensos e inocentes de este mundo. Es necesario encontrarnos en intercreencialidad.

Para que tenga sentido el diálogo interreligioso, intercultural y ateo debe ser siempre un encuentro concreto, visible, de pluralidad en relación, centrado principalmente en el COMPARTIR, porque, aunque muchas veces la vida no tenga un sentido, podemos descubrir que COMPARTIR ese sin-sentido de la vida, es el sentido. Es compartir el hecho de la norespuesta ante el sufrimiento de los inocentes, para hacer algo entre todos y que no vuelva a ocurrir.

Nadie tiene el monopolio del sentido de la vida, pero entre todos tenemos el monopolio humano de su búsqueda. Compartir el sin-sentido nos hermana y gatilla la necesidad de fraternizar y mantener la relación. También desde nuestras creencias interpretamos el mal en el mundo y nuestros padecimientos físicos, pérdidas y sufrimientos. Y no existe una única respuesta a las no-respuestas o sin-sentidos de la vida. Los otros y sus creencias nos pueden aportar sabiduría a nuestros peores momentos.

Hay una búsqueda intercreencial de sentido, a fin de que no se nos vaya el tiempo vital regateando sentidos. Estando en relación, podemos descubrir finalmente que el sentido es el COMPARTIR, aunque nunca hallemos una respuesta definitiva.

Pluralidad en Relación con lo Interreligioso:

No estamos aquí para gobernarnos, sino para aprender a cuidarnos a pesar de nuestras diferencias y opciones. Las creencias también fueron cómplices de injusticias en diferentes países o regiones y de diferentes maneras. También en el caso de las entidades religiosas, el hecho de llegar a miles de personas por semana para orientarlos, los hace responsables ante la crisis nacional, climática, económica y de crisis de sentidos. Una creencia que no cuide la Casa Común y los DDHH coopera al Antropoceno y descuida lo antropológico.

La intercreencialidad es una invitación a dudar de nuestras dudas sobre el otro o la otra y creer en ellos como personas, aunque no adhiramos a sus creencias. Siempre ha de estar primero el valor de la persona capaz de espiritualidad porque en ella acontece el espíritu humano.

Pluralidad en Relación con la salud, lo estatal y lo Intercultural:

La creencia en el papel dinero, se sustenta en la creencia que la Economía es lo que hay que salvar a como dé lugar. La salud física y espiritual se ignora, pero puede ser la base sobre la cual construir la economía personal, social y nacional.

Sin salud, no hay economía. Porque la salud física te permite Estar y la salud espiritual te hace querer estar con un sentido o saber Estar. Y sin ese Estar no se construye la economía.

Si primero no se está, no hay economía que pueda construirse. La inversión construye la economía, pero la salud física y espiritual merece inversión, aún sin la posibilidad de retorno económico. Porque significa la fortaleza ante la crisis de los cambios y los cambios en crisis.

La salud física y espiritual no es un objeto del capital, sino que es lo social, sin lo cual, no es posible que acontezca un mundo relacional. Y sin ese mundo, imposible construir una economía que se sostenga. Pero la salud física y espiritual se ha entregado a manos privadas y no del Estado que debería Estar. Hemos de volver al estar del Estado y recuperar lo social, a pesar del capital. Los que lideran creencias deberían tener una opción intercreencial para que los que gobiernan no hagan creer engaños al pueblo, que mermen la pluralidad en relación digna de alcanzar.

La intercreencialidad determina a la inclusión como criterio de la verdad, porque la verdad no excluye a nadie. Lo auténticamente humano es la voluntad de ver al otro como un hermano que debo cuidar. El amor fraterno nos puede relacionar en pluralidad. La única acreditación válida, que sirve tanto a creyentes como agnósticos o ateos, es la dedicación a hacer justa y digna la vida de los otros, para que nos graduemos en humanidad.

Mientras nos vamos conociendo y descubriendo entre nosotros, descubrimos un destino.

Somos todos distintos y necesitados de relación, y en ella validamos eso único que somos.

Ya no hay que tratar de…, ni luchar por…, sino, construir CON… Ese es el método de la intercreencialidad como pluralidad en relación; es construir todo aquello que mantenga la esperanza en nosotros mismos y en el otro.

Todos distintos (pluralidad) en el Todo (relación). En el nombre de la Fuente, del Camino y de la Energía, descubramos la opción que nos hace ser mejor persona. Fraternidad es amor dentro de la diversidad. No se trata de saber de fraternidad, sino convertirnos en fraternidad; no se trata solo de creerlo, sino de verificarlo. Al crearnos momentos de fraternidad matamos por un momento a la muerte y resucitan nuestras esperanzas.

Hay un calentamiento social porque la voluntad de unos pocos precede a la de muchos.

Caminemos hacia una opción-intercreencial. Si todos nosotros que creemos, incluyendo los que creen que no creen, no somos cercanos a las necesidades existenciales de los otros, descuidando la fraternidad, no seremos creíbles; y seremos responsables de procesos anárquicos, porque ya la gente no creerá en nada. Por ello, deben asegurarse por ley encuentros concretos de intercreencialidad en los colegios, municipios, regiones, departamentos, al menos una vez al año, pues, con dichos encuentros se va formando una sociedad más acogedora, culta, informada, responsable, menos materialista, y por ende, menos indiferente e indolente con los más abandonados. Así, se va instalando, ante una paz y DDHH politizados, una experiencia de fraternidad, que tiene como base el único amor que no está regulado por ley: la relación de amistad.

Hay un decaimiento de la verdad si nos basamos más en lo que queremos que en lo que sabemos. Estamos para saber más del otro y cómo el otro aporta a la verdad de todos. Esa verdad de todos es la fraternidad entre todos. ¿Cómo lograrlo? Con encuentros intercreenciales que manifiesten públicamente una pluralidad en relación, y que al mismo tiempo hagan pedagogía de que otra relación es posible, a las mismas instituciones, entidades, organizaciones basadas en la fe, grupos de libres pensadores, ateos y agnósticos.

El hecho de que existen los que creen que no creen y los que creen que creen, da fundamento a la intercreencialidad, para alcanzar un sentido en lo social.

Pluralidad en Relación con lo Ateo y agnóstico:

Propongo una libertad en la fe y una fe en la libertad de pensamiento, para lograr una Pluralidad de creencias en relación. Se puede ser un «creyente intachable» y, al mismo tiempo, ser también un «ciudadano indeseable». No se trata de calificar la fe, las ideas, las creencias o las prácticas religiosas, sino «el comportamiento de una persona» o la conducta tan profundamente humana.

Desde el occidente cristiano, se trata de la salvación de situaciones humanas de sufrimiento.

Lo cual quiere decir que, para Jesús, la fe no estaba vinculada a unas verdades que se creen o a unas prácticas religiosas que se observan. La fe, para los evangelios, se relaciona directamente con una forma de vivir, que puede no tener relación directa con la religión, sino con la ejemplaridad de la persona.

El cristianismo fue creado por Pablo. Y la predicación cristiana por siglos se ha basado en él, entendiendo a Jesús según Pablo y no a Pablo según Jesús. Para Pablo no se trata, como en los evangelios, de la salvación del sufrimiento humano en esta vida o vivificar la vida, sino de la salvación del pecado y de la condenación en la otra vida. Es ese Jesús según Pablo el que al final es rechazado, por ser obediente a un Padre que pide su sacrificio o su mortificación para darle después su vivificación. Para Pablo la pasión de Jesús son sus padecimientos, pero para Jesús es su Abba. Desde el cristianismo la opción debe ser ir al original y llegar a la fe de Jesús y al Dios de Jesús, para efectivamente poder vivir en una intercreencialidad fraterna, que renuncie a la soberbia histórica de lo logrado y a creer tener un poder sagrado. La intercreencialidad no es el amor a un poder de creencias sagradas, sino el poder del amor y del servicio a través de las creencias a las que adherimos.

Hay que poner en evidencia que la fe cristiana, tal como se nos presenta y se nos enseña, es una «fe hipotecada» por problemas de fondo muy serios. Problemas que la cultura de nuestro tiempo no acepta ni soporta. Lo cual quiere decir que, mientras no levantemos esa hipoteca, seguirá habiendo personas que se ven como ateos, pero que tienen tanta fe como el centurión romano de Cafarnaúm.

Nuestras creencias son nuestras convicciones. Y nuestras convicciones se verifican en lo que hacemos o dejamos de hacer. El ateísmo y el agnosticismo de buena voluntad, pueden ayudarnos a liberar a Dios de la religión manipuladora y que no le importa que sus adherentes sean mejores personas, abiertas y libres.

La tolerancia y la libertad religiosa exigen que se respeten la creencia o la increencia de cada persona. Por tanto, es válido defender el derecho al ateísmo y al agnosticismo. La dificultad reside en aceptar cualquier especie de fundamentalismo, sea religioso o ateo.

Creo que hemos de ser contrarios a la confesionalidad del Estado, sea él católico, como el Vaticano; judío, como Israel; islámico, como Arabia Saudita; o ateo, como la ex Unión Soviética. El Estado debe ser laico, fundado sobre principios constitucionales y no religiosos.

El dios que niegan muchos también yo lo niego. Creo en el Dios liberado de cualquier Estado y de todas las religiones existentes y por existir.

El careo no es entre creyentes y no creyentes, sino sobre el modo de creer y el modo de no creer. Un creyente, aunque lo sea, no deja nunca de buscar. No sabemos qué buscamos, ni dónde buscarlo. Ni encontramos lo que buscamos, pero seguimos buscando. Dicha acción de buscar nos hermana a todos, aunque no vayamos de la mano.

Pongamos en relación nuestra pluralidad, ante el mundo con “AI” (inteligencia artificial) que vendrá. Enfermemos de humanidad, bebiendo luz en la oscuridad, para conocer lo humano, comprender lo humano, aceptar lo humano, perdonar lo humano. ¡¡Vivificar lo humano!!

Esa es la capacidad que nos quedará para darle al mundo. Con la intercreencialidad mantenemos la atención en lo específicamente humano: el espíritu, contenido en la realidad de la consciencia-voluntad-libertad-capacidad de amar y ser amado.

Gracias a la intercreencialidad, podemos animarnos constantemente a que nuestro lugar en el reino de Dios, o en la Vida o en la realidad, sea amar radicalmente y hasta las últimas consecuencias a las personas, sean cuáles fueran sus pecados, sean cuáles fueran sus realidades, sean cuáles fueran sus diferencias. Así será creíble una Pluralidad en Relación donde nuestra salvación sea decidir mantener una vida entregada, y en donde en nuestra vida diaria, la Relación nos lidere.

Gabriel Cifermann – Teólogo – Director Corporación FRATECE (Fraternidad Teológica Católica y Ecuménica)

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“Mujeres sacerdotes, imanas, rabinas”, por Juan José Tamayo teólogo

lunes, 28 de agosto de 2023
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IMG_0130Leído en su blog:

«¿Es posible la existencia de una religión sin misoginia, sin discriminación de las mujeres?»

«He leído recientemente el libro de la escritora Yolanda Alba Sacerdotas. La mujer en las diferentes liturgias y religiones (Almuzara, Córdoba)»
«¿Mujeres sacerdotes, imamas, rabinas? Por supuesto que sí, responde la Alba. Y no como un capricho o privilegio feminista»

«Incluso en los monoteísmos masculinos encontramos el rostro femenino de Dios, que fue ocultado por las tradiciones patriarcales y por las interpretaciones androcéntricas»

«Me parece un signo esperanzador en el cambio de paradigma que se está produciendo en las religiones el que varios colectivos de mujeres pertenecientes a diferentes congregaciones religiosas católicas se incorporen a las multitudinarias manifestaciones del tan revolucionaria efeméride»

Las religiones siempre se han llevado mal con las mujeres. Es proverbial, más aún, un hecho empíricamente verificable, su misoginia, que las conduce, por lo general, a excluir a las mujeres del espacio de lo sagrado y de toda responsabilidad en las esferas del poder y del saber. ¿Será que Dios prohibe a las mujeres el acceso a lo sagrado, al sacerdocio, al imamato y al rabinato por ser impuras y, por ello, no pueden representar a la divinidad?

He leído recientemente el libro de la escritora Yolanda Alba Sacerdotas. La mujer en las diferentes liturgias y religiones (Almuzara, Córdoba) que responde negativamente a esta pregunta. Y lo hace no a la ligera, sino a través de un detallado y riguroso recorrido por la historia de las religiones desde las antiguas civilizaciones, del Nilo al Eúfrates, los cultos romanos, las druidesas celtas, pasando por el judaísmo, el cristianismo, el islam, el budismo, el hinduismo, las religiones africanas, las culturas y religiones de Indoamérica, Amerindia y Afroamérica. Y así hasta el siglo XXI donde la autora busca -y encuentra- a mujeres rabinas, sacerdotas, pastoras, obispas, ayatolás y sacerdotisas-brujas.

Ahí radica uno de los principales méritos de este libro: en que, frente a la pereza de muchos historiadores de las religiones a la hora de investigar sobre el papel fundamental de las mujeres en el terreno religioso, Yolanda Alba no se queda en la superficie y en los estereotipos patriarcales, generalmente negativos, sino que indaga, investiga, inquiere, busca –uso intencionadamente los cuatro verbos-, hasta encontrar el lugar protagónico que corresponde a las mujeres en el mundo de lo sagrado.

La autora ofrece un análisis dialéctico. Por una parte subraya el empoderamiento de las mujeres que se rebelan contra la marginación a la que son sometidas por el poder religioso en manos de los varones. Por otra, constata su papel subalterno y dependiente a partir de la inferioridad femenina, que se naturaliza y legitima apelando incluso al acto creador de Dios.

¿Mujeres sacerdotes, imamas, rabinas? Por supuesto que sí, responde la Alba. Y no como un capricho o privilegio feminista –el feminismo no defiende caprichos ni privilegios, sino derechos iguales-, sino como una legítima reivindicación en plena sintonía con la existencia de mujeres sacerdotes en todas las religiones a lo largo de la historia, con la teoría de género, las reivindicaciones de igualdad del feminismo y los movimientos feministas dentro de las religiones.

Hay una pregunta que recorre toda la obra: “¿Y si Dios fuera mujer?”. Quizá lo sea y la mayoría de las religiones lo han ocultado, al contar la vida y la historia de Dios y de los dioses desde la perspectiva del varón, al pasar del matrismo al patriarcado. “La historia y la teología patriarcales –afirma Yolanda Alba- omiten cualquier clase de información relacionada con la conquista de la diosa y la destrucción de la cultura que floreció en el pasado: la historia de esa época se enterró y solo ha surgido en la última mitad del siglo XX” (p. 83).

Incluso en los monoteísmos masculinos encontramos el rostro femenino de Dios, que fue ocultado por las tradiciones patriarcales y por las interpretaciones androcéntricas. La Biblia hebrea es un buen ejemplo de las imágenes femeninas con las que se presenta a Dios. La lectura feminista de los textos considerados sagrados de las religiones ayuda a recuperar dicho rostro.

Tras la lectura de esta excelente obra, me pregunto: ¿Es posible la existencia de una religión sin misoginia, sin discriminación de las mujeres? ¿Es posible una religión organizada desde la igualdad y la justicia de género? Es posible y necesario, pero no podemos negar que resulta difícil por la resistencia del patriarcado religioso, que presenta a Dios con atributos varoniles y convierte al varón en masculinidad sagrada, conforme a la afirmación de la pensadora feminista Mary Daly : “Si Dios es varón, el varón es Dios”.

Pero no por ello resulta imposible. Tenemos ejemplos en los movimientos de mujeres que resisten al patriarcado en el interior de las religiones y se organizan autónomamente, y en las numerosas experiencias igualitarias que se dan en las comunidades religiosas.

El feminismo como teoría crítica de la sociedad patriarcal, como movimiento social y como revolución reivindicativa de la subjetividad de las mujeres, constituye una excelente aliado para el objetivo de la creación de religiones y movimientos de espiritualidad, pensados organizados y vividos sin discriminación por razones de género, etnia, cultura, creencia religiosa, clase social, identidad sexual y discapacidad. A su vez, las religiones igualitarias son las mejores aliadas de las luchas feministas. Eso debería tenerlo en cuenta el movimiento feminista, que no siempre reconoce la importancia de los movimientos feministas dentro de las religiones en la lucha feminista

Me parece un signo esperanzador en el cambio de paradigma que se está produciendo en las religiones el que varios colectivos de mujeres pertenecientes a diferentes congregaciones religiosas católicas se incorporen a las multitudinarias manifestaciones del tan revolucionaria efeméride.

Estoy seguro de que este libro contribuirá al cambio de paradigma que se está produciendo en la sociedad y que debe producirse en las religiones: de la discriminación a la igualdad y a la justicia de género. Mi felicitación a la autora, Yolanda Alba, y mi invitación a que lean el libro los teólogos y dirigentes religiosos varones de las diferentes tradiciones religiosas y movimientos espirituales. Seguro que les (nos) ayudará a quebrar cráneos ideológicamente endurecidos, a liberarse (nos) de las estructuras mentales patriarcales excluyentes en las que con frecuencia suelen (solemos) estar cómodamente instalados y a abrir nuevos horizontes inclusivos fraterno-sororales.

¿Significa dicha liberación perder derechos? En absoluto. El único derecho que está aquí en juego es el de la igualdad entre hombres y mujeres. Y en la medida en que lo recuperen las mujeres, se habrá conseguido plenamente. Lo más contrario a los derechos humanos es la actual situación de la abismal desigualdad de género en las religiones, a decir verdad, en una más que en otras.

Con afirma Mary Wollstonecraft en su libro Vindicación de los derechos de la mujer, de 1792, pionero del feminismo filosófico, “las desigualdades entre los hombres y las mujeres son tan arbitrarias como las referidas al rango, la clase o los privilegios”.

¿Significa esa liberación que los varones perdemos privilegios? Sin duda. Y  deberíamos ser nosotros ser los primeros en desprendernos de dichos privilegios, que no pueden confundirse con derechos, por mucho que sea el tiempo en que vienen disfrutándolos injustamente.

Termino con una apelación al feminismo, en este caso aplicado a las religiones, que es una de las mejores mediaciones teóricas y prácticas para conseguir la igualdad (no clónica) y para eliminar los privilegios de la masculinidad hegemónica y sagrada.

Fuente Religión Digital

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¡Feliz Día del Orgullo LGTBIQ+!

miércoles, 28 de junio de 2023
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Un día de reivindicación, un día de manifestación, por quienes no pueden hacerlo.

Un día de acción de gracias por ser como somos, porque el Dios Trinidad nos ha hecho diversos en la comunión

Un día para decirles a los jerarcas de nuestras diferentes denominaciones que se equivocan marginándonos en las iglesias, sinagogas, mezquitas…

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Un día para gritar a los cuatro vientos ¡Gracias Padre porque nos has hecho así y nos amas!

 

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¡¡¡Feliz Día del Orgullo!!!

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Y para la lectura espiritual que publicamos cada día, te recomiendo detenerte un momento a lo largo del día y disfrutar con este artículo que ya publicamos hace dos años al que puedes acceder pinchando aquí: “Beato Bernardo de Hoyos: El matrimonio místico entre personas del mismo sexo con Jesús”

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Budismo, Cristianismo (Iglesias), General, Hinduísmo, Islam, Judaísmo , , , , , ,

“¿Es Jesús una figura única en la Historia?”, por Gonzalo Haya

viernes, 2 de junio de 2023
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jesus¿Es la plenitud única, definitiva, inigualable e insuperable de la revelación de Dios?

          Los cristianos así lo hemos creído, y hemos considerado al cristianismo como única religión verdadera; y esto nos ha alejado de otras religiones (y nos ha enfrentado a ellas), impidiendo el diálogo y la cooperación, que la caridad, el sentido común y la conciencia nos están reclamando.

Dios es sólo Uno, es el mismo para todas las religiones, ¿Son falsas esas religiones porque presentan a Dios de una manera distinta a la nuestra (un Dios no personal). Dios es inexpresable, inabarcable para el ser humano, incluso es  Concordantia oppositorum; ¿y podemos rechazar a otras religiones porque ofrecen aspectos distintos de Dios?

¿Es posible que Dios no se haya manifestado verdaderamente a los miles de millones de seres que vivieron antes que Cristo, ni a los que que han vivido después pero no lo han conocido, o a los que han rechazado la presentación cultural (y colonialista) que les ha ofrecido la Iglesia. Dios se ha manifestado a todo hombre en su conciencia, y a todos los pueblos mediante profetas más sensibles que han organizado, con mayor o menor acierto, la práctica social de esa experiencia.

Esas religiones se diferencian más en sus creencias y explicaciones que en el comportamiento individual y social de sus miembros; y por su parte el cristianismo es vida, acción, seguimiento de Jesús más que creencias; ortopraxis más que ortodoxia.

Nuestra experiencia actual tiene que reconocer que esas religiones han sido instrumento de salvación, y de humanización ética, para miles de millones de personas, y que en ellas se encuentran héroes, santos y místicos como en nuestra religión.

Cómo entender los textos del Nuevo Testamento

Entonces ¿cómo entender los textos del Nuevo Testamento que parecen indicar la exclusividad de Cristo como revelación de Dios.

  • Nadie conoce al Padre sino el Hijo, y a quien el Hijo quiera revelárselo” (Mt          11,27).
  • “Sólo hay un Señor, Jesucristo, mediante el cual han sido creadas todas las   cosas y por quien vivimos también nosotros” (1 cor 8,6).
  • “A Dios nadie lo ha visto jamás; El Hijo único, que es dios y vive  en íntima unión con el            Padre, nos lo ha dado a conocer” (Jn 1,18).
  • “Porque uno solo es Dios y uno solo es el mediador ente Dios y la humanidad: el hombre       Cristo Jesús” (1Tim 2,5)
  • “Cristo entró una vez por todas en el lugar santísimo, no con sangre de machos cabríos o de toros, sino con la suya propia, rescatándonos así para         
  • siempre” (Heb 9,11-12)
  • “Ningún otro puede salvarnos, pues en la tierra no existe ninguna otra persona a quien Dios haya constituido autor de nuestra salvación” (Hech 4,12)

Knitter se ha planteado este problema y ofrece algunas explicaciones. Los primeros cristianos estaban impresionados por una profunda experiencia de Cristo, y expresaban estos sentimientos con el lenguaje de los enamorados (“eres único”, “la más guapa del mundo”); posteriormente este lenguaje emocional se fue interpretando en términos conceptuales y filosóficos para presentar un gran cuadro doctrinal ante la filosofía griega. Lamentablemente las creencias (la ortodoxia) han superado (y casi desplazado) a la práctica del seguimiento de Jesús (ortopraxia). Por eso desconfiamos de otras religiones que tienen otras creencia, aunque mantienen un proceder semejante al  nuestro.

Los primeros cristianos estaban imbuidos del tono nacionalista del Antiguo Testamento, que le imprimió la reforma de Esdras y Nehemías (hasta el punto de expulsar  a las mujeres extranjeras de los judíos para evitar la contaminación religiosa). Las religiones de los pueblos vecinos eran tradicionalmente corruptoras de la fe de Israel.  Ademas el laxismo moral y las de injusticias de la sociedad romana, potencia invasora dominante, eran contrarias e incompatibles con el Reino de Dios proclamado por Jesús;  Los cristianos  instintivamente excluyeron esas religiones principalmente por sus prácticas no por sus razonamientos. No conocían otras religiones de gran altura espiritual como el budismo, el hinduismo, el confucianismo, cuyo proceder concordaba con el del Reino de Dios.

La Biblia nos muestra que la revelación de Dios es progresiva, no podemos quedarnos estancados en un texto de la Biblia. Jahvé era inicialmente un dios tribal, compatible con los dioses de otras tribus, Con a evolución cultural, la conciencia va actualizando y reinterpretando los textos sagrados. Rahner recomendaba que el cristiano deber rezar con la Biblia en una mano y el periódico en la otra.

Por su parte, Jesús no mostró ni rechazo ni exclusión de la religión de los pueblos vecinos cuando acogió a la muchedumbre que se le acercaba y multiplicó los panes (anticipo de la eucaristía); cuando envió al geraseno a proclamar las maravillas que Dios había hecho en su vida (Mc 5,1), o cuando ponderó la fe de la mujer cananea  (Mt 7,24-30) y del centurión romano (Lc 7,2-9).

Knitter concluye que los títulos que los primeros cristianos fueron atribuyendo a a Jesús le corresponden verdaderamente pero no únicamente; uno se siente salvado por Jesús, pero no experimenta que sea el único salvador posible para todo el mundo. Jesús no es la manifestación de Dios completa, definitiva e insuperable; pero sí es una manifestación de validez universal, decisiva, e indispensale.

Gonzalo Haya

gonzalohaya@telefonica.net

Fuente Atrio

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Gonzalo Haya: Teología Comparada de las Religiones.

viernes, 5 de mayo de 2023
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religionesDesde finales del siglo pasado, algunas Universidades están introduciendo una Facultad de Teología Comparada. No se trata de mostrar una paleta de pintor para que cada uno elija el color o los colores que más le gusten. Se trata de partir de la teología de la propia religión y compararla con la visión correspondiente de otras religiones Dios, salvación, muerte, vida eterna, pecado, castigo) para contrastarla con soluciones que amplían o matizan el propio punto de vista. Para ello, el profesor de cada tema teológico debe conocer bien otras religiones además de la propia.

Se ha superado la creencia de que la propia religión representa la verdad total y ofrece el único camino de salvación. Extra ecclesia, nulla salus, Fuera de la Iglesia no hay salvación, decía todavía Benedicto XVI.

El pensamiento actual es que cada cultura, en sus circunstancias particulares, ha ido plasmando y socializando su espiritualidad, en sus creencias, ritos y preceptos. Dios se ha manifestado a cada pueblo por medio de personas especialmente sensibles y abiertas a la escucha. “Dios habló en otro tiempo a nuestros antepasados por medio de los profetas, y lo hizo en distintas ocasiones y de múltiples maneras” (Hebreos 1,1) aunque el autor de este texto sólo pensara en el pueblo judío.

En consecuencia, cada religión es camino de salvación para cada pueblo. Entonces ¿dónde quedan los textos paulinos que presentan a Jesús como único camino de salvación? Los teólogos han tratado de compatibilizar estos textos con la evidencia actual del pluralismo religioso; y propusieron el “inclusivismo”, según el cual los creyentes de otras religiones se salvarían también en Cristo; serían como “cristianos anónimos”.

Estas explicaciones nos resultan hoy un tanto farisaicas; preferimos decir que Pablo habla en el ambiente judeocristiano y su teología es válida para los que pertenecen, o eligen pertenecer; a esa cultura. Su teología se compone de teselas para conformar el puzle cristiano, pueden no encajar en el puzle hinduista o musulmán. Así como algunas teselas no encajarán en el puzle cristiano.

Dios es un Misterio inabarcable por el hombre. Nosotros sólo captamos algunos aspectos que nos resultan comprensibles, porque se parecen (mejor dicho, fundamentan) nuestros mejores valores éticos. Pero según sus propias experiencias cada religión destaca algunos aspectos menos aceptables para otras.

El Islam, como su mismo nombre indica, destaca la sumisión a Dios. El cristianismo está más condicionado por el niño de Belén y por la invocación Abbá, papaíto, y olvida esa sumisión (hoy incluso parece que la rechaza).

El cristianismo de gran importancia a un Dios personal, mientras que las religiones orientales creen en un Dios impersonal, que explica mejor la experiencia mística de la identificación del hombre con Dios. Los místicos cristianos reconocen esa ientificación pero han tenido que contentarse con una especie de unión conyugal con Dios.

En la práctica, la cultura de nuestro mundo occidental, desde el que estamos dialogando, nos lleva a considerar las diversas religiones como verdaderas relaciones con Dios, igualmente salvíficas. Sus creencias, ritos y preceptos son parcialmente válidos, como los nuestros; aunque si prescindimos de los detalles y vamos solamente al fondo encontraremos una espiritualidad común arraigada en la conciencia.

El diálogo interreligioso nos muestra aspectos de Dios menos apreciados en nuestra religión, nos permite apreciarnos como hermanos, y multiplica la eficacia para superar las grandes injusticias que se cometen (que cometemos) en nuestro mundo actual.

Gonzalo Haya

gonzalohaya@telefonica.net

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