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“Carta abierta a Maxsoud Luiz”, por Carlos Osma

Viernes, 23 de julio de 2021

samuelDel Blog de Carlos Osma:

No comenzaré diciendo que como padre entiendo lo que estás pasando, sería un hipócrita, un mentiroso. No puedo, no me atrevo a imaginar cómo me sentiría si una de mis hijas fuese asesinada. Mis experiencias y reacciones ante la muerte de personas queridas no son ejemplares, y no creo que pueda decirte nada que te sirva de ayuda. De hecho, después de escuchar tu intervención en un programa de televisión, me ha impactado tu entereza y tu capacidad para ponerte en el lugar de los otros, también en el lugar de los padres y madres de quienes asesinaron a tu hijo Samuel. Nos une la misma fe, y el mismo Dios Padre/Madre, aquel que también padeció la muerte violenta de su hijo Jesús, por eso deseo que ese Padre/Madre te consuele y acompañe a ti y a tu familia en estos momentos, y el resto de vuestra vida.

Muchas entidades LGTBIQ han organizado o participado estos días en concentraciones y manifestaciones para mostrar el rechazo por el asesinato de tu hijo Samuel y pedir justicia. Y aunque has pedido expresamente que no haya banderas ni se politicen las concentraciones, las banderas LGTBIQ han estado presentes, y me gustaría explicarte el porqué. No sé si la agresión que sufrió tu hijo tuvo una motivación homofóbica, parece que varios testigos apuntan en esta dirección. Pero aunque no fuera así, lo ocurrido a Samuel ha conectado con las experiencias de muchas personas LGTBIQ, personas que observamos cómo en los últimos años los discursos de odio promocionados por la ultraderecha y los fundamentalismos religiosos se traducen en violencia física y psicológica hacia nosotras. Tu hijo Samuel, lamentablemente, ha puesto rostro a lo que muchas personas padecemos cada día, y por eso sentimos que lo que a él le ha ocurrido, nos puede pasar también a nosotras. Sabemos lo que significa que te llamen bollera o maricón, que te miren mal por cómo te expresas, que te hagan bullying en el colegio o instituto, que tengas que ocultar quién eres y quién te gusta, que te digan que te irás al infierno o que eres un enfermo, que te ridiculicen, que te den una paliza, que te maten. Las banderas no pretenden aprovecharse de lo ocurrido, siento si vuestra familia lo ha entendido así, quieren mostrar empatía con vosotros y exigir justicia.

Has descrito a tu hijo como amigo de sus amigos, como amigo de sus padres, cariñoso, amoroso, como una buena persona, un hijo maravilloso que ayudaba a la gente, y que así os gustaría a la familia que se le recordase. Y siempre debería ser así, que nuestros hijos e hijas fueran valorados por sus cualidades humanas, por ser reflejo del amor con el que Dios nos bendice a todas y todos. Pero la realidad, lamentablemente es otra, y para muchas personas que Samuel fuese gay borraba todo lo anterior. O al menos, para poder valorar todas sus cualidades, había que borrar que era gay. Sé que no os sentís cómodos con la politización del asesinato de vuestro hijo, pero el auge de los ataques LGTBIQfóbicos en los últimos años está directamente relacionado con los discursos de odio de la ultraderecha que tantos intentan blanquear. Entiendo que el tema político en este momento, a tu familia y a ti es lo último que os importa, y tenéis derecho a vivir este momento tan duro de manera privada, sin embargo también espero que la sociedad se percate de cuáles son las consecuencias de estos discursos de odio hacia la diversidad, y que comprendáis que es necesario visibilizarlos.

Me ha dado un vuelco el corazón cuando has pedido a los padres y madres de los asesinos que, si no pueden acompañar a sus hijos para entregarse a la policía y asumir su responsabilidad, que oren por vuestra familia. Y lo ha hecho porque en estos mismos valores he sido yo educado, creo que eso mismo hubiera dicho mi madre. Es con actitudes como la tuya con la que yo aprendí que significaba ser evangélico, seguidor de Jesús. He leído que Samuel también participaba activamente en la música de la iglesia. No sé si a cambio de mantener en silencio su orientación sexual, deseo que no, aunque imagino que sí porque es algo por lo que muchas y muchos hemos tenido que pasar. Es tan triste e injusto la forma con la que la mayoría de iglesias evangélicas tratan a las personas LGTBIQ, es tan incomprensible que identifiquen evangelio con discursos de odio. Es tan poco evangélica su homofobia, es un pecado tan grande que estén en el bando de quienes nos discriminan. Y lo digo con dolor, no con resentimiento, y también con esperanza, por eso te pido que reivindiques a tu hijo, sin negar nada de él, dentro de la comunidad. Que no tenga que silenciarse su homosexualidad para poder decir que era una gran persona, un gran hijo, un buen cristiano. Si se silencia, se está negando una parte de quien era. También que mires a los niños y niñas de tu comunidad como si fueran Samuel, para poder crear una comunidad cristiana acogedora y respetuosa para ellos, como ha sido siempre tu familia para tu hijo Samuel.

Espero no haberte ofendido con alguna de las cosas que he escrito en esta carta, solo pretendía que entendieras por qué el asesinato de Samuel nos moviliza a tantas personas LGTBIQ, también a las que compartimos con él la misma fe. Vuelvo a decir que no tengo, no sé palabras que puedan ni siquiera aligerar un poco vuestro dolor. Pero quiero acabar esta carta con algo que parece poco apropiado en este momento, se trata del comienzo de una canción que compuso hace muchos años una prima mía, y que me he descubierto tarareando en los momentos más complicados de mi vida, imagino que la conoces, espero que os dé fuerzas para apoyaros en el Dios Padre/Madre que sufrió por la muerte violenta de Jesús, su hijo: «Cuan profundo es tu amor, no lo puedo comprender, alto es para mí, cuan inmenso es. Cuan profundo es tu amor, Dios de los cielos, más profundo que el mar, es tu grande amor. Alto es, inmenso es, profundo es tu gran amor».

Carlos Osma

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“Juan Varela y la confusión de identidad”, por Carlos Osma

Sábado, 5 de junio de 2021

INFFA2De su blog Homoprotestantes:

Un cartel que recorre la red nos recuerda que Juan Varela impartirá un curso para líderes evangélicos que necesitan formación bíblica y herramientas para especializarse en la pastoral de la atracción al mismo sexo y la confusión de la identidad. Esto no ocurre en Rusia, aunque imagino que cursos similares a estos también habrá, sino en España, aunque gracias a la tecnología cualquier persona de habla hispana, de cualquier lugar del mundo, puede convertirse con dos sesiones de tres horas cada una, y gracias al maestro Varela, en Coach en orientación sexual, género e identidad sexual.

Según el Instituto de Formación Familiar, con sede también en España, y que dirige el mismo Juan Varela, cientos de personas ya han recibido la formación desde que este instituto está en activo. Y lo que pretende con este curso es que los líderes evangélicos aprendan «protocolos de intervención y etapas en el proceso de restauración y sanidad heterosexual de personas con problemas de identidad sexual» (palabras textuales). Líderes evangélicos de países como España, que después podrán destrozar la vida a cualquier joven LGTBIQ que lamentablemente haya nacido en una comunidad evangélica, y haya asumido que es un enfermo.

Esto se hace hoy, con completa impunidad, promocionándolo incluso por las redes sociales, sin que nada ocurra. Juan Varela también vende su libro publicado por la editorial evangélica CLIE afincada en Cataluña: Homosexualidad. Pastoral de la atracción al mismo sexo. Comprensión. Prevención. Intervención.  Y lo hace a sus alumnos, en sus conferencias, y en librerías evangélicas de España y del resto de países de habla hispana. Libro que con toda seguridad añadirá dificultades y dolor a la experiencia de muchos jóvenes evangélicos.

La LGTBIQfobia se mueve libremente dentro de la mayoría de iglesias evangélicas sin que las instituciones más relevantes que las representan levanten la voz contra ella. Pero la LGTBIQfobia no es cristianismo, es una deformación, es una ideología que lo desvirtúa, que le quita credibilidad y lo va destruyendo. La LGTBIQfobia no nace del amor al prójimo, sino de la incapacidad de entenderlo, y del orgullo que sitúa mi propia identidad y deseo como la única posible. Y lo que produce no es libertad y vida, sino opresión y muerte. Es lamentable ver a tantas entidades evangélicas ser cómplices de todo esto.

Pero es lamentable también, que las leyes que deberían proteger a las minorías de los discursos de odio no se implementen realmente. Que personas como Juan Varela se sientan totalmente libres de poner una cara sonriente en un cartel que verá todo el mundo en las redes, donde se dice que te pueden formar para restaurar y curar a personas con problemas de identidad sexual. Nos queda todavía mucho para conseguir una sociedad respetuosa con la diversidad, y este tipo de cosas, más que desanimarnos, debería reafirmarnos en nuestra voluntad de seguir trabajando para poder alcanzarla. Con las leyes que tenemos no hay suficiente, o por lo menos con su aplicación. Con la educación tampoco, y menos con la teología rebosante de LGTBIQfobia que se impone como verdad absoluta. Queda mucho por delante, no nos podemos permitir el lujo de parar ahora. Si lo hacemos, nunca se acabará el dolor que generan las formaciones como las de Juan Varela en la vida de tantas familias.

Carlos Osma

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Thorsten Latzel, nuevo presidente de la Iglesia Evangélica en Renania afirma que “La homosexualidad es tan normal como masticar chicle”

Lunes, 18 de enero de 2021

Dr_Thorsten_LatzelThorsten Latzel  (Imagen: Cinemental)

“La homosexualidad es tan normal como masticar chicle”

El hermano de Olaf Latzel es el nuevo presidente en Renania Thorsten Latzel fue elegido presidente de la Iglesia Evangélica de Renania. Para el director de 50 años de la Academia Evangélica de Frankfurt, “la homosexualidad es tan normal como masticar chicle”. Thorsten Latzel prevaleció claramente contra dos competidores en la primera votación

El teólogo y bloguero gay friendly Thorsten Latzel de Hesse es el nuevo presidente de la Iglesia Evangélica en Renania. El sínodo regional eligió el jueves al director de 50 años de la Academia Evangélica de Frankfurt para encabezar la segunda iglesia regional evangélica más grande con 2,4 millones de miembros.

 La Iglesia Evangélica de Renania se enfrentaba a un cambio de liderazgo. La semana pasada, el sínodo de la segunda iglesia regional protestante más grande eligió un sucesor del presidente Manfred Rekowski, quien se marcha después de un período en el cargo.

Uno de los tres candidatos era Thorsten Latzel, director de la Academia Evangélica de Frankfurt, y hermano del pastor anti-queer de Bremen, Olaf Latzel.

Thorsten Latzel, director de la Evangelischen Akademie Frankfurt (Academia Evangélica de Frankfurt), como candidato presidencial de la Iglesia Renana, se distanció por primera vez públicamente, y muy claramente, de su homófobo hermano Olaf .

En una entrevista grabada en noviembre con la periodista de Colonia Marija C. Bakker acerca de su candidatura, Thorsten Latzel primero se mantuvo públicamente a una gran distancia de su hermano, que había sido condenado por sedición. “Bueno, yo soy yo y mi hermano es mi hermano“, dijo él, de 50 años, cuando se le preguntó sobre su actitud hacia las lesbianas y los gays.

Respecto al trabajo de la Academia Evangélica, lo dejó claro: “Para nosotros, la homosexualidad es tan normal como masticar chicle”. “No se trata en absoluto de que las personas sean discriminadas, excluidas o devaluadas”

128614263_3795912203773378_2482323426275083741_oThorsten Latzel, representa una iglesia abierta a la diversidad. Antes de trabajar en la Academia Evangélica, dirigió la “Oficina del Proyecto del Proceso de Reforma” en la Oficina de la EKD: Evangelische Kirche in Deutschland (Iglesia Evangélica en Alemania EKD).

El doctor en teología y bloguero quiere modernizar la iglesia para que esté preparada para el futuro. Para ello, debe buscar más contacto con las personas de forma digital y análoga. Los jóvenes de 20 a 40 años en particular son un grupo objetivo importante, ya que son los más propensos a dejar la iglesia. (cw / dpa)

Los “mundos teológicos” lo separaron de su hermano, dijo Thorsten Latzel en una entrevista de la  EPDpd a principios de enero. “No hablo públicamente sobre un miembro de mi familia. Pero creo que en general es inaceptable cuando las personas son discriminadas por cualquier motivo. Nuestra iglesia, como yo, claramente representa el aprecio, la diversidad y la libertad. Eso incluye las relaciones sexuales libres Orientación de una persona “. Thorsten Latzel dirigió la “Oficina de proyectos del proceso de reforma”.

Latzel asumirá el cargo el 20 de marzo. El actual presidente renano Manfred Rekowski (62) se jubila después de ocho años en el cargo.

Thorsten Latzel, recibió 113 de 190 votos en la votación electrónica. El teólogo, que no proviene de las filas de la Iglesia Renana, se impuso claramente a dos competidores en la primera votación: el profesor de teología Reiner Knieling y el superintendente Almut van Niekerk de St. Augustin. El parlamento de la iglesia se está reuniendo digitalmente por primera vez debido a la pandemia del Coronavirus.

Latzel, nacido en Biedenkopf en Hessen, estudió teología en Marburg y Heidelberg y trabajó como pastor en Hessen. De 2005 a 2012, dirigió la “Oficina del Proyecto del Proceso de Reforma” en la Evangelischen Kirche in Deutschland (EKD) (Iglesia Evangélica en Alemania-EKD) y aporta experiencia de liderazgo a nivel federal a su nueva oficina. Publica impulsos teológicos en su blog  glauben-denken.de . “Es importante para mí que nosotros, como iglesia, podamos opinar sobre los grandes problemas del día a la altura de los ojos”, dijo Latzel. En la pandemia del Coronavirus, “no solo los virólogos, sino también los teólogos” deberían alzar la voz. La iglesia también debe oponerse a los teóricos de la conspiración.

 

Por otro lado, el Tribunal de Distrito de Bremen condenó a su hermano Olaf Latzel a una multa de 8.100 euros el 25 de noviembre por declaraciones despectivas sobre la homosexualidad (informó queer.de). La ocasión fueron las declaraciones realizadas por el pastor de Bremen en un “seminario matrimonial” en 2019, en el que describió la homosexualidad como una “forma degenerativa de sociedad” y como “digna de muerte”, la comunidad LGBTI menospreciada como “inmundicia de género” y asistentes al CSD. lo había acusado rotundamente de ser un “criminal”.

pGvYrt8w_400x400Olaf Latzel

El Tribunal de Distrito de Bremen condenó al pastor de Bremen Olaf Latzel a una multa de 8.100 euros (90 tarifas diarias de 90 euros) el miércoles por la mañana (AZ: 96 Ds 225 Js 26577/20). Según “Buten un Binnen, la jueza que preside, Ellen Best, estaba convencida de que el teólogo de 53 años había incitado al odio contra los homosexuales en un “seminario matrimonial” difundido en YouTube.  años de prisión.

Olaf Latzel apeló la sentencia (queer.de informó). Latzel lamentó algunas declaraciones en el tribunal, por ejemplo, los términos “criminal” y “suciedad”. Según él, estos fueron un malentendido. Solo quería explicar la posición de la Biblia y fue mal entendido. Todos pudieron escuchar el discurso en YouTube; mientras tanto, el discurso de odio se eliminó de Internet. Por tanto, su abogado pidió la absolución. La Fiscalía, sin embargo, había exigido una pena de prisión de cuatro meses, convertida en multa de 10.800 euros. Con una entrada en el certificado de buena conducta, se habría considerado que el pastor tenía antecedentes penales, ya que el límite para esto es de más de 90 tarifas diarias, con la sentencia que elude esta falla. El discurso de odio incurre en hasta cinco.

Latzel es conocido por hacer declaraciones radicales.  El pastor homófobo es el jefe de una de las 61 parroquias de la Iglesia Evangélica de Bremen (BEK). Ya ha llamado la atención en repetidas ocasiones con ataques contra homosexuales o miembros de otras religiones, pero nunca había sido procesado por ello. Por ejemplo, ofreció un seminario de “sanadores” gay o pidió abiertamente a los cristianos que no mostraran comprensión o tolerancia hacia otras comunidades religiosas. También hizo una polémica contra los pastores protestantes, a quienes fundamentalmente negó la capacidad de ordenar; incluso se negó a que un pastor dirigiera un servicio fúnebre en su iglesia únicamente por su género. El “Frankfurter Rundschau” lo llamó un “predicador de la agitación del Weser” debido a sus muchos puntos de vista archiconservadores. El pastor ahora también está amenazado con procedimientos disciplinarios por parte de su iglesia regional. Esto ya se inició en mayo (informó queer.de).

 

Fuente Queer.de

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“Cómo reformar la Iglesia”, por Carlos Osma

Sábado, 31 de octubre de 2020

reformadoresHoy, que celebramos el Día de la Reforma, publicamos este artículo del blog Homoprotestantes:

En ocasiones escucho reflexiones, predicaciones, o leo artículos en los que se anima a reformar la Iglesia. Si además la persona que hace este llamamiento pertenece al ámbito protestante, en algún momento repite la archiconocida frase: “Una iglesia reformada, siempre reformándose”. Bien es cierto que en pocas ocasiones indica en qué debe consistir esa reforma, porqué es necesario hacerla, y qué le ha llevado a pensar así. En realidad, en la mayoría de ocasiones, creo que la frase es más bien una muletilla, un elemento de la tradición que sobrevuela el discurso para indicar que se es protestante, que no se es fundamentalista, o que se está a años luz de otras iglesias en las que no hubo reforma.

En Martín Lutero encuentro también esa voluntad de transformación, de reforma de la realidad religiosa en la que estaba inmerso, pero entiendo que esta voluntad tuvo su origen en una experiencia previa de insatisfacción real, no teórica. Lutero tenía una autocomprensión negativa de sí mismo y esto le limitaba y le producía sufrimiento. Desde muy joven le acompañó el temor a un Dios castigador que le exigía una vida de sacrificios interminables. Por eso se dedicó al ayuno, a la autoflagelación, a la confesión constante; aunque nada de todo esto le hizo sentirse reconciliado con Dios.

Siempre hay casos excepcionales, es verdad, pero el de Lutero no lo es, creo que en la mayoría de ocasiones las reformas no surgen de personas que se encuentran cómodas con el sistema en el que viven, sino de las que padecen sus consecuencias negativas. Jamás una persona satisfecha con su iglesia querrá reformarla. Jamás una persona a la que le va bien con la vida que tiene querrá que ésta cambie. Seguro que en algún momento dirán eso de que es necesario reformarse, adaptarse, transformarse… pero serán sólo palabras. La reforma nace de una insatisfacción profunda con el sistema, no de palabras huecas biensonantes.

El 31 de octubre de 1517 Lutero clavó en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittemberg sus 95 tesis. Por aquel entonces el papa León X quería renovar la Basílica de San Pedro en Roma, y desarrolló una campaña para recaudar fondos mediante la venta de indulgencias. Los compradores recibían a cambio una reducción de sus días de castigo en el purgatorio e incluso el perdón de los pecados. Lutero podría haber colaborado con dicha campaña aunque sus planteamientos teológicos no la vieran con buenos ojos, o podría simplemente haberse callado. Pero al leer algunas de sus tesis encontramos que no fue así:

Tesis 21. “En consecuencia, yerran aquellos predicadores de indulgencias que afirman que el hombre es absuelto a la vez que salvo de toda pena, a causa de las indulgencias del Papa”.

Tesis 22. “De modo que el Papa no remite pena alguna a las almas del purgatorio que, según los cánones, ellas debían haber pagado en esta vida”.

Con sus 95 tesis Lutero convierte su insatisfacción en una denuncia. Porque la insatisfacción que es incapaz de denunciar, no puede reformar ninguna iglesia, ni ninguna vida. Hay un momento en el que la experiencia de opresión debe surgir y convertirse en algo real para que el cambio pueda ser posible. Si Martín Lutero se hubiera callado, no estaríamos hablando hoy de reforma protestante. Evidentemente la denuncia situó a Lutero en un lugar peligroso, y él lo sabía, no era un ignorante ni un loco, tenía conocimiento de lo que les había ocurrido a muchos otros reformadores anteriormente. Para que una iglesia pueda ser reformada, para que sea real la petición de una reforma constante, se necesitan personas que denuncien el status quo y que asuman las consecuencias de hacerlo. En iglesias donde todo esto es imposible, donde las voces discordantes son excomulgadas, o donde éstas no se atreven a levantar la voz por cobardía, no hay posibilidad real de reforma. El Espíritu Santo dirige la iglesia hacia la reforma a través de voces proféticas.

Cuando algunos cristianos y cristianas alaban la respuesta de Lutero ante las exigencias del papa León X para que se retractara de 41 de sus 95 tesis: “No puedo ni quiero revocar nada reconociendo que no es seguro actuar contra la conciencia”. Deberían preguntarse si alguna vez se han enfrentado a una situación como esa dentro de la iglesia, y si actuaron como Lutero, defendiendo su conciencia, o como León X, que trató a Lutero como un delincuente, prohibió la posesión o lectura de sus escritos y dio inmunidad a quien lo asesinara. ¿Dónde se alinearon? ¿Con quienes defendían la conciencia o quienes defendían la ortodoxia?

Martín Lutero vivió una experiencia opresiva y levantó la voz para oponerse a lo que él consideraba erróneo e injusto, pero no se quedó ahí. Se atrevió también a hacer una propuesta basada en la tradición bíblica y eclesial, que le liberaba de sus temores al igual que al resto de cristianos. Se atrevió a dejar sin argumentos a quienes utilizaban las condenas y el temor en beneficio propio. Y lo hizo afirmando que la salvación es un regalo de Dios, dado por gracia a través de Cristo y recibido solamente por la fe. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo [1]”. No tenía mucho sentido el sentirse culpable, el vivir atemorizado, condenado… La liberación no se encontraba ni en la Ley ni en los dirigentes de la iglesia, sino en la fe en el Dios de Jesús. Por eso un cristiano no debía tener como sumo juez al papa, sino a Jesucristo y su Palabra en la que se revela su voluntad.

La liberación que supuso la Biblia para cristianos como Lutero es difícil de entender hoy, ya que la ortodoxia evangélica la ha petrificado y puesto al servicio de la opresión. La Biblia ya no es fuente de liberación, sino una ley que está al servicio del capricho del líder de turno que dice poseer la lectura verdadera. Las lecturas fundamentalistas han debilitado profundamente la percepción de la Biblia como lugar de liberación para los seres humanos. Las personas LGTBI somos unas de las danificadas por este proceso diabólico que pretende destruir cualquier autocomprensión positiva que podamos hacer de nosotros mismos, al mismo tiempo que exige una represión de nuestros deseos y un reconocimiento de culpabilidad por ser como somos. Sólo comprando sus indulgencias con mentiras podemos alcanzar la salvación que ellos nos otorgan.

Pero es desde esta situación opresiva desde la que las personas LGTBI podemos convertirnos en profetas que traen una nueva reforma a la iglesia. Una reforma que no nacerá del legalismo, sino de la experiencia y la liberación del texto bíblico de manos de quienes lo están adulterando. Y esto ocurrirá si nos atrevemos, como Martín Lutero y tantos otros reformadores, a levantar la voz denunciando la opresión heteronormativa aunque esto signifique nuestra expulsión de las iglesias que no dejan espacio al profetismo, y que son más sensibles a las lecturas literalistas y las tradiciones homófobas que al dolor que éstas producen. Y si partimos de nuestra experiencia y somos valientes en la denuncia, también podremos encontrar respuestas que dejen sin sentido al poder heteronormativo. En realidad no tenemos que buscar demasiado, ni ser muy originales, porque la Palabra de Dios siempre ha dado vida a quienes la han visto negada, y es por gracia que vivimos los cristianos, por medio de la fe… no por cualquier otra cualidad humana, ni siquiera la heterosexualidad.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios. No por vuestra heterosexualidad, para que nadie se gloríe [2]”.

Las cristianas y los cristianos LGTBI somos una oportunidad de reforma para la iglesia, una oportunidad para curar de heteronomatividad sus discursos, sus lecturas, su praxis. Una oportunidad, ni la primera ni la última, de hacer del evangelio una fuente de liberación para toda la Iglesia.

Carlos Osma

[1] Rm 5,1

[2] Ef 2,8-9 El texto pone “obras” donde pongo “vuestra heterosexualidad”.

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“Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”, por Carlos Osma

Lunes, 23 de marzo de 2020

pabloLeído en su blog Homoprotestantes:

“Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al Sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que, si hallaba algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajera presos a Jerusalén. Pero, yendo por el camino, aconteció que, al llegar cerca de Damasco, repentinamente lo rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?[1]”.

Este fin de semana un programa de televisión denunciaba las terapias para curar la homosexualidad que se realizan en iglesias evangélicas de Madrid. Lo hizo compartiendo un vídeo en el que un periodista se somete a un exorcismo para dejar de ser gay mientras varias personas oran, cantan, y le ungen con aceite mientras gritan: “¡Espíritu inmundo! ¡Espíritu de homosexualismo! ¡Apártate, Satanás! ¡Espíritu de sexo, de fornicación, de adulterio! ¡Fuera de aquí!”. Cutre, todo muy cutre, aunque lo realmente preocupante no es el lodo por el que se arrastran estas iglesias evangélicas (desconozco si forma parte de Ferede [2], y si es así, qué medidas tomará), ni que sean las responsables de que la sociedad ponga al resto de iglesias evangélicas en el mismo saco de extremismo y fundamentalismo, sino a cuántas personas les han destruido la vida sin que una cámara de televisión haya dejado constancia.

Hace unos días, Mateo, un conocido de una iglesia evangélica que lucha cada día de su vida para que nadie descubra que es homosexual, colgaba en su página de Facebook que el Partido Socialista quiere adoctrinar a niños y niñas para que acaben siendo gais y lesbianas (que evidentemente para él es lo peor de este mundo, de su mundo). Además, hacía una defensa de eso que tanto le aterra que le arrebaten, la masculinidad, diciendo: “la masculinidad es honorable, un don de Dios por el que sentirse orgulloso y agradecido”. La verdad es que la guerra por la masculinidad yo creo que la tiene perdida, no porque no sea un tío machote y todo eso (juega al futbol como nadie y es de Vox… más masculinidad creo que es inalcanzable), sino porque su entorno evangélico que es en el que pasa su vida, sabe que es homosexual y no lo ve como un hombre, sino como un homosexual que lucha por serlo. Es doloroso ver a alguien atrapado en una lucha sin fin, en una huida constante de sí mismo. Y más cuando todo eso se hace en nombre de dios.

Mateo no solo cuelga en Facebook reflexiones sobre masculinidad sino también vídeos y reflexiones de Cesar Vidal al que creo tiene como ídolo a imitar (será por eso que vive armarizado). Y justo ayer compartió la presentación que hizo Vidal en Perú, en el Seminario La Familia Relevante, donde hablaba sobre las amenazas a las que se enfrentan las familias. Tengo que decir que ya sabía que para este señor las amenazas no iban a ser los bajos salarios, el desempleo, el precio de la vivienda, la falta de inversión en educación, etc… Pero no pude resistirme y decidí escuchar su análisis que consiste básicamente en decir que la ideología de género es el demonio, y que los evangélicos son los únicos que están resistiéndola (imagino que con el mismo aceite de oliva que los exorcistas en las iglesias evangélicas de Madrid). Bueno, en realidad no todos los evangélicos porque aprovechó para lanzar dardos a Ferede, ya que según él se pliega a la ideología de género para poder recibir subvenciones del Estado, también a la Editorial Clie por vender libros como El Evangelio Subversivo que promueven dicha ideología, a Alfonso Ropero, a Ignacio Simal, a Lupa Protestante…. vamos, a todo lo que se mueva más que las lorzas que le caían por encima del cinturón. Lo más increíble de todo es que después de dar palos a diestro y siniestro, acabó su presentación diciendo que lo que él quiere como cristiano es buscar el Reino de dios y su justicia, y que éste se hará presente cuando los cristianos reflejemos el carácter de dios. A uno le aterra el Reino de dios que busca, y no creo que el dios que refleja, lleno de odio y discriminación, tenga nada que ver con el de Jesús.

La palabra “sagrado” según la RAE significa “digno de veneración por su carácter divino o por estar relacionado con la divinidad”, y ayer mismo me enteré de que el Gran diccionario enciclopédico de la Biblia de Clie es considerado sagrado por el fundamentalismo. Me enteré al leer un artículo que me envió otro amigo (por favor desde aquí les pido que tengan misericordia de mí y me envíen cosas más constructivas) en el que un señor pone el grito en el cielo porque según él, el Doctor en teología Renato Lings había sido colaborador de dicho diccionario. La manera de describir a Renato es la siguiente: “teólogo queer luterano quien desde sus 24 años declaró abiertamente su homosexualidad, coordinador en Europa del movimiento otras ovejas que se encarga de repartir licencias cristianas a homosexuales, formando pequeñas iglesias sodomitas… hizo el prólogo del libro pervertido y abominable titulado Solo un Jesús marica puede salvarnos”. La tesis de este iluminado es que teólogos (léase como un insulto) como Renato Lings se están “infiltrando” para intentar “cambiar los conceptos bíblicos tradicionales”. Que en palabras más llanas se traduce como: los enemigos ya están dentro, nos quieren destruir, y tenemos que defendernos.

Los cuatro ejemplos que he puesto son solo una muestra del ridículo, y el daño, que están haciendo muchos cristianos al intentar defender y predicar un evangelio homófobo. Evidentemente sus propias palabras los desacreditan, y todo lo demás que puedan añadir o hacer en cualquier otro aspecto, queda manchado por la cerrazón e intransigencia que muestran en este. Su voz solo es escuchada por quienes viven encerrados en el mismo lugar imaginario, y la única posibilidad de mantener su discurso es aislarse totalmente del exterior. Han perdido la conexión con la sociedad y la realidad, y parecerían payasos que nos hacen reír si no fuera porque los payasos son gente que quieren hacer feliz a los demás. Para todos ellos, y para quienes promueven como ellos la homofobia, sigue siendo pertinente la pregunta que Jesús le hizo a Pablo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”.

Carlos Osma

Notas:

[1] Hch 9,1-4

[2] Federación Religiosa de Entidades Evangélicas de España.

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Si todavía no lo has leído mi libro “Solo un Jesús marica puede salvarnos”, puedes ver el listado actualizado de donde está disponible AQUÍ.

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“Cómo reformar la Iglesia”, por Carlos Osma

Jueves, 31 de octubre de 2019

ReformaiglesiaMonumento a la Reforma, Ginebra

Hoy, que celebramos el Día de la Reforma, publicamos este artículo del blog Homoprotestantes:

En ocasiones escucho reflexiones, predicaciones, o leo artículos en los que se anima a reformar la Iglesia. Si además la persona que hace este llamamiento pertenece al ámbito protestante, en algún momento repite la archiconocida frase: “Una iglesia reformada, siempre reformándose”. Bien es cierto que en pocas ocasiones indica en qué debe consistir esa reforma, porqué es necesario hacerla, y qué le ha llevado a pensar así. En realidad, en la mayoría de ocasiones, creo que la frase es más bien una muletilla, un elemento de la tradición que sobrevuela el discurso para indicar que se es protestante, que no se es fundamentalista, o que se está a años luz de otras iglesias en las que no hubo reforma.

En Martín Lutero encuentro también esa voluntad de transformación, de reforma de la realidad religiosa en la que estaba inmerso, pero entiendo que esta voluntad tuvo su origen en una experiencia previa de insatisfacción real, no teórica. Lutero tenía una autocomprensión negativa de sí mismo y esto le limitaba y le producía sufrimiento. Desde muy joven le acompañó el temor a un Dios castigador que le exigía una vida de sacrificios interminables. Por eso se dedicó al ayuno, a la autoflagelación, a la confesión constante; aunque nada de todo esto le hizo sentirse reconciliado con Dios.

Siempre hay casos excepcionales, es verdad, pero el de Lutero no lo es, creo que en la mayoría de ocasiones las reformas no surgen de personas que se encuentran cómodas con el sistema en el que viven, sino de las que padecen sus consecuencias negativas. Jamás una persona satisfecha con su iglesia querrá reformarla. Jamás una persona a la que le va bien con la vida que tiene querrá que ésta cambie. Seguro que en algún momento dirán eso de que es necesario reformarse, adaptarse, transformarse… pero serán sólo palabras. La reforma nace de una insatisfacción profunda con el sistema, no de palabras huecas biensonantes.

El 31 de octubre de 1517 Lutero clavó en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittemberg sus 95 tesis. Por aquel entonces el papa León X quería renovar la Basílica de San Pedro en Roma, y desarrolló una campaña para recaudar fondos mediante la venta de indulgencias. Los compradores recibían a cambio una reducción de sus días de castigo en el purgatorio e incluso el perdón de los pecados. Lutero podría haber colaborado con dicha campaña aunque sus planteamientos teológicos no la vieran con buenos ojos, o podría simplemente haberse callado. Pero al leer algunas de sus tesis encontramos que no fue así:

Tesis 21. “En consecuencia, yerran aquellos predicadores de indulgencias que afirman que el hombre es absuelto a la vez que salvo de toda pena, a causa de las indulgencias del Papa”.

Tesis 22. “De modo que el Papa no remite pena alguna a las almas del purgatorio que, según los cánones, ellas debían haber pagado en esta vida”.

Con sus 95 tesis Lutero convierte su insatisfacción en una denuncia. Porque la insatisfacción que es incapaz de denunciar, no puede reformar ninguna iglesia, ni ninguna vida. Hay un momento en el que la experiencia de opresión debe surgir y convertirse en algo real para que el cambio pueda ser posible. Si Martín Lutero se hubiera callado, no estaríamos hablando hoy de reforma protestante. Evidentemente la denuncia situó a Lutero en un lugar peligroso, y él lo sabía, no era un ignorante ni un loco, tenía conocimiento de lo que les había ocurrido a muchos otros reformadores anteriormente. Para que una iglesia pueda ser reformada, para que sea real la petición de una reforma constante, se necesitan personas que denuncien el status quo y que asuman las consecuencias de hacerlo. En iglesias donde todo esto es imposible, donde las voces discordantes son excomulgadas, o donde éstas no se atreven a levantar la voz por cobardía, no hay posibilidad real de reforma. El Espíritu Santo dirige la iglesia hacia la reforma a través de voces proféticas.

Cuando algunos cristianos y cristianas alaban la respuesta de Lutero ante las exigencias del papa León X para que se retractara de 41 de sus 95 tesis: “No puedo ni quiero revocar nada reconociendo que no es seguro actuar contra la conciencia”. Deberían preguntarse si alguna vez se han enfrentado a una situación como esa dentro de la iglesia, y si actuaron como Lutero, defendiendo su conciencia, o como León X, que trató a Lutero como un delincuente, prohibió la posesión o lectura de sus escritos y dio inmunidad a quien lo asesinara. ¿Dónde se alinearon? ¿Con quienes defendían la conciencia o quienes defendían la ortodoxia?

Martín Lutero vivió una experiencia opresiva y levantó la voz para oponerse a lo que él consideraba erróneo e injusto, pero no se quedó ahí. Se atrevió también a hacer una propuesta basada en la tradición bíblica y eclesial, que le liberaba de sus temores al igual que al resto de cristianos. Se atrevió a dejar sin argumentos a quienes utilizaban las condenas y el temor en beneficio propio. Y lo hizo afirmando que la salvación es un regalo de Dios, dado por gracia a través de Cristo y recibido solamente por la fe. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo [1]”. No tenía mucho sentido el sentirse culpable, el vivir atemorizado, condenado… La liberación no se encontraba ni en la Ley ni en los dirigentes de la iglesia, sino en la fe en el Dios de Jesús. Por eso un cristiano no debía tener como sumo juez al papa, sino a Jesucristo y su Palabra en la que se revela su voluntad.

La liberación que supuso la Biblia para cristianos como Lutero es difícil de entender hoy, ya que la ortodoxia evangélica la ha petrificado y puesto al servicio de la opresión. La Biblia ya no es fuente de liberación, sino una ley que está al servicio del capricho del líder de turno que dice poseer la lectura verdadera. Las lecturas fundamentalistas han debilitado profundamente la percepción de la Biblia como lugar de liberación para los seres humanos. Las personas LGTBI somos unas de las danificadas por este proceso diabólico que pretende destruir cualquier autocomprensión positiva que podamos hacer de nosotros mismos, al mismo tiempo que exige una represión de nuestros deseos y un reconocimiento de culpabilidad por ser como somos. Sólo comprando sus indulgencias con mentiras podemos alcanzar la salvación que ellos nos otorgan.

Pero es desde esta situación opresiva desde la que las personas LGTBI podemos convertirnos en profetas que traen una nueva reforma a la iglesia. Una reforma que no nacerá del legalismo, sino de la experiencia y la liberación del texto bíblico de manos de quienes lo están adulterando. Y esto ocurrirá si nos atrevemos, como Martín Lutero y tantos otros reformadores, a levantar la voz denunciando la opresión heteronormativa aunque esto signifique nuestra expulsión de las iglesias que no dejan espacio al profetismo, y que son más sensibles a las lecturas literalistas y las tradiciones homófobas que al dolor que éstas producen. Y si partimos de nuestra experiencia y somos valientes en la denuncia, también podremos encontrar respuestas que dejen sin sentido al poder heteronormativo. En realidad no tenemos que buscar demasiado, ni ser muy originales, porque la Palabra de Dios siempre ha dado vida a quienes la han visto negada, y es por gracia que vivimos los cristianos, por medio de la fe… no por cualquier otra cualidad humana, ni siquiera la heterosexualidad.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios. No por vuestra heterosexualidad, para que nadie se gloríe [2]”.

Las cristianas y los cristianos LGTBI somos una oportunidad de reforma para la iglesia, una oportunidad para curar de heteronomatividad sus discursos, sus lecturas, su praxis. Una oportunidad, ni la primera ni la última, de hacer del evangelio una fuente de liberación para toda la Iglesia.

Carlos Osma

[1] Rm 5,1

[2] Ef 2,8-9 El texto pone “obras” donde pongo “vuestra heterosexualidad”.

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“Necrocristianismo”, por Carlos Osma

Viernes, 16 de agosto de 2019

ObeliscoLeído en su blog Homoprotestantes:

Hace solo unas horas que he llegado a Buenos Aires, Marcelo me ha recogido en el aeropuerto y me ha llevado hasta el apartamento donde pasaré una semana. Todavía tengo que repasar la presentación de mi libro que haré mañana en la Iglesia Evangélica Rio de la Plata, y además estoy cansado de casi veinte horas de viaje, pero no me resisto y salgo a la calle para conocer la ciudad. Mientras camino, voy escuchando los gritos de gente que ofrece cambiar dólares o euros por pesos argentinos, y observo también personas que viven en la calle y se tapan con mantas y cartones para soportar el frío invernal. Que vivimos en un mundo globalizado en el que nos cuesta diferenciar si estamos paseando por Barcelona o Buenos Aires, no tiene tanto que ver con el hecho de que podamos tomarnos el mismo café, en la misma taza, silla y mesa del Starbuks, sino con que tengamos incluso el mismo indigente que nos abre la puerta del establecimiento mientras nos extiende la mano para que le demos una moneda, y observemos los mismos cartones que sirven de hogar para las mismas personas a las que somos incapaces de poner cara, y mucho menos nombre.

Una señora muy amable se dirige a mí para decirme que en menos de media hora empezará la reunión en su iglesia, y que puedo asistir libremente (la expresión me lleva a preguntarme si hay alguna otra modalidad de asistencia, ¿pueden obligarme?). Le agradezo la invitación y me invento una excusa mientras observo “su iglesia” que es un edificio inmenso más parecido a una sala de multicines o un centro comercial que a cualquiera de las iglesias evangélicas que yo he conocido antes. Tras las enormes puertas de cristal veo pantallas de televisión gigantes que retransmiten celebraciones, mientras intercalan versículos e invitaciones para asistir. Hay que reconocer que en temas publicitarios están al día. Doscientos metros después un joven sonriente me explica que la reunión en la iglesia ya ha comenzado, pero que si me apuro puedo llegar a la predicación. ¿Cómo es posible que a tan poca distancia haya dos iglesias evangélicas de tal magnitud? No se lo voy a preguntar, algo me dice que su cara de incredulidad sería igual a la que puse yo cuando un amigo noruego me preguntó por qué en Barcelona había un bar en cada esquina. Y sin meditarlo demasiado me dejo llevar por la curiosidad, entro en la iglesia, y me siento en un banco.

Hay muchísima gente, cientos de personas, y el predicador está a punto de comenzar su sermón. Ya sé que comenzará diciendo que somos unos pecadores que merecemos el peor de los castigos, después dará la buena noticia de que dios nos ama y que envió a su hijo unigénito a la cruz para salvarnos, y finalmente hará un llamado para que la gente se levante y se acerque hasta donde él está para entregar su vida a Cristo y recibir la salvación (No sé si buscar la salvación en un dios capaz de torturar a su hijo de esa manera es la mejor opción). El evangelista-showman me ha parecido pretencioso, egocéntrico y poco creíble, y la manera tan burda de restregarnos su machismo y homofobia la he encontrado intolerable incluso para estar dentro de una mega iglesia evangélica. He visto vendedores de salvación que podrían hacer lo mismo con cortinas o aspiradoras desde muy joven, así que lo único que me interesaba hoy era ver si la representación-predicación era convincente y si aquí en el Cono Sur han hecho alguna innovación. Lamentablemente tengo que decir como Qohelet que “no hay nada nuevo bajo el sol”. Sin embargo, cuando ha hecho el llamado se han levantado decenas de personas, la mayoría de ellas mujeres, y con toda probabilidad (la estadística nunca falla) también personas LGTBIQ. Mientras me pregunto por qué tanta gente siente atracción por quienes les maltratan y rechazan, creo ver entre los arrodillados una cara familiar. Agudizo mi vista, y creo reconocerle: es el amable desconocido que me ha abierto la puerta del Starbuks. Me levanto de mi asiento, salgo de la iglesia, y mientras camino por la calle Lavalle no puedo dejar de pensar en la amenaza que suponen para cualquier sociedad los movimientos evangélicos fundamentalistas.

Hay que reconocer que están llegando donde sus Gobiernos son incapaces: a los más desfavorecidos. De hecho, su éxito es una clara denuncia del abandono y la exclusión que padece una parte importante de la población, ya sea en Buenos Aires, en Lima, en Bogotá, o en Barcelona. Pero también es evidente que su labor (me refiero principalmente a la de sus dirigentes) no es gratis, ni altruista, ellos quieren ahora conseguir no solo el dinero de quienes no lo tienen, sino también influencia política para imponer su visión del mundo. A quienes nos parecen patéticas las iniciativas que en este sentido realizan los insignificantes movimientos evangélicos en España, nos resulta preocupante que en otros lugares del mundo estén avanzando claramente para conseguir sus fines. Nunca como hoy dentro de esta iglesia, me había percatado del peligro real que suponen para la convivencia. Su objetivo no es crear una sociedad más libre donde también cristianos y cristianas puedan aportar al bien común, sino imponer a toda la población la sociedad que ellos consideran que dios quiere. Ni educación en la diversidad, ni derechos para las personas LGTBIQ, ni regulación de la natalidad, ni separación Estado e iglesias, ni divorcio, ni feminismo, ni ateísmo, ni seres humanos críticos, ni ciencia que no se alinee con sus convicciones… Únicamente un viaje al pasado más oscuro a ritmo de música celestial. Quienes venimos de entornos evangélicos fundamentalistas sabemos cómo se trata allí la disidencia, la diversidad y el sentido común. Por eso me resulta alarmante que estén imponiendo sus agendas a los Gobiernos de varios países.

Un fundamentalista (o como dice un amigo, un necrocristiano) tiene todo el derecho a serlo, a vivir en el cementerio que considere más adecuado siempre y cuando no haga daño a nadie. Las sociedades plurales y abiertas deberían proteger sus derechos, al igual que el de sus hijos e hijas a recibir una educación inclusiva que les empodere. Pero las sociedades a las que aspiramos, sean estas lo imperfectas que sean, no pueden ser la evangelicocracia que estos grupos proponen. El sectarismo y la exclusión son una fuente económicamente rentable para algunos pocos, pero también un generador de violencia e inestabilidad para la mayoría. Para verificar esto no hace falta más que echar la vista al pasado, que es exactamente hacia donde están decididos a llevarnos. Financiar, aliarse, o dar cobertura al necrocristianismo es una manera de acabar con la libertad de expresión y la democracia (valores que únicamente defienden para ellos, no para toda la sociedad). Y en la denuncia del peligro que supone el movimiento fundamentalista también tiene que participar el resto del cristianismo. Se necesita oír de una manera más clara desde dentro de las iglesias, que la propuesta de estos movimientos no tiene nada que ver con el mensaje de Jesús, que sin libertad para escoger no hay fe, y por tanto no hay seguimiento ni cristianismo. Obligar a una persona de manera legal a que se comporte de la forma que consideramos cristiana, no es un comportamiento cristiano… La acción de fe, nace siempre, y aquí no hay excepción alguna, de la libertad. Negar el matrimonio a personas del mismo sexo, impedir legalmente el aborto, obligar a niños y niñas a recibir formación religiosa, etc., no hace a una sociedad más cristiana, sino menos libre. Y los cristianos y cristianas que denuncian todo esto no están siendo desleales a otros creyentes que ven el cristianismo de forma diferente a la suya, sino que denuncian su apropiación por parte de unas minorías sectarias que buscan únicamente beneficiarse económica o políticamente de las necesidades de los más desfavorecidos e imponer una agenda retrógrada e injusta.

El fundamentalismo no es cristianismo, es más bien la enfermedad más peligrosa que en este momento lo amenaza. El necrocristianismo tampoco es una propuesta política regeneradora de la sociedad, sino un totalitarismo que puede acabar con ella. Nunca hasta hoy, paseando por las calles de Buenos Aires, había sido tan consciente de esta realidad. Hasta ahora lo había relacionado con una experiencia personal opresiva de la que afortunadamente pude escapar. Pero ahora es más bien una amenaza colectiva a la que urge dar entre todos una respuesta contundente, clara, imaginativa y realmente evangélica.

Carlos Osma

Espiritualidad, General, Homofobia/ Transfobia., Iglesias Evangélicas , , , ,

“Damares Alves y la princesa lesbiana de Frozen”, por Carlos Osma

Lunes, 17 de junio de 2019

ElsaDe su blog Homoprotestantes:

Cuando hace unos meses la ministra brasileña del Ministerio de la Mujer, Familia y Derechos Humanos, Damares Alves (que además ha sido pastora evangélica), afirmó que “los niños visten de azul y las niñas visten de rosa”, me robó el corazón. Para quienes nos dedicamos a las matemáticas sabemos que son mágicas aquellas cosas que son irreductibles, básicas, elementales… Pues un cerebro con esas características debe tener la señora Alves. ¡No me digan que no es interesante! Lo más maravilloso de todo, lo que ha acabado incluso por arrebatarme mi pequeño cerebro compuesto por más de una neurona (una lástima, nadie es perfecto), ha sido  el comentario que hizo en su última predicación del domingo pasado, que venía a decir algo así como que Elsa (la princesa de Frozen) es lesbiana, y que con ella se está intentando abrir una brecha en la cabeza de las niñas de tres años para que acaben soñando con una princesa. No como la señora Alves, que cuando tenía tres años soñaba que un príncipe la venía a salvar del castillo en el que vivía recluida.  Aunque a algunos nos haya escandalizado un deseo tan prematuro, me alegro de que su sueño se haya cumplido y que el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro la haya sacado del anonimato de la torre evangelical en la que vivía, y nos la haya regalado al común de los mortales para disfrutar de las afirmaciones más elementales que se pueden hacer con un cerebro humano.

Y es que, si algo tiene la heterosexualidad de Damares Alves (desconozco si es únicamente su heterosexualidad, si es la de la población evangelical, o si es una característica que azota a cualquier heterosexual), es que es muy inestable. Cualquier atisbo de diversidad, no solo la amenaza, sino que puede acabar con ella. Menos mal que la familia Alves educó a su hija Damares viendo dibujos como dios manda: Caperucita, Blancanieves o La Bella Durmiente. No cabe duda que de no haber sido así, la ministra hubiera acabado cual Martina Navrátilová dando raquetazos a diestro y siniestro. Me pregunto por qué la homosexualidad no será así… Por qué después de habernos tragado todas las películas de Tarzán no perdemos la cabeza por Jane. O incluso por qué hay personas que tras el electroshock siguen sin adquirir el estado divino de la heterosexualidad. ¿Será que la brecha que un día se abrió en nuestra cabeza después de tomar la última papilla es irreversible? ¿Será que únicamente se puede abrir esa brecha en la cabeza en niñas heterosexuales indefensas? ¿O quizás las brechas son efectivas exclusivamente en caso de cerebros elementales como el de la ministra? No lo tengo muy claro, abro aquí un debate entre mis lectoras para que compartan su opinión.

Soy uno de los padres que tuvo que llevar a sus hijas al cine para ver Frozen, que les regaló una entrada para el musical, que les compró el vestido maravilloso de Elsa (sí, ese que algún que otro compañero de clase se acabó poniendo para subir a la mesa de mi comedor y cantar, “¡Suéltalo!”). El que se sabía la banda sonora de la película de memoria porque era lo único que se podía escuchar durante meses cuando íbamos en el coche. Y por mis “bemoles” que no me había dado cuenta que aquella Elsa que en medio de la nada y envuelta por el viento y la nieve cantaba “soy la reina de un reino, de aislamiento y soledad”, era tan lesbiana como mi prima Berenice. Y es que si ahora tarareo la canción desde esta perspectiva entiendo mejor aquello de “no dejes que sepan de ti… no has de sentir, no han de saber” ¡Nuestra princesa Elsa estaba más armarizada que Jodie Foster en El silencio de los corderos! Lamentablemente el grito de “¡Suéltalo!” esconde en realidad una declaración de intenciones, una salida por todo lo alto (que triste) del armario, que acaba con una afirmación nada femenina y que ninguna mujer educada como dios manda puede hacer: “Soy libre y ahora intentaré sobrepasar los límites”. Elsa no es una lesbiana atemorizada, silenciada, atormentada, sino una mujer liberada que se asume tal y como es para gritar “ya no hay reglas para mí, ¡por fin!”. Un despropósito en toda regla, una amenaza para todas las niñas cristianas con cerebros elementales que algún día pueden llegar a ser ministras en gobiernos donde el presidente diga que una diputada no merece ser violada porque es muy fea.

Como quiero lo mejor para mis hijas, es una lástima que la iglesia evangelical de la señora Damares Alves esté en Brasil y no en Barcelona. Sin dudarlo ni un momento las llevaría hasta allí, para que escuchen esos discursos cristianos de verdad que acaban por dejar el cerebro de cualquier mujer reducido a la mínima expresión. No vaya a ser que un día vayan a decirme que son libres para tomar sus propias decisiones. ¡No quiero ni pensarlo! Estoy tan desesperado (mis hijas se hacen mayores muy rápido) que he buscado en Internet y acabo de descubrir en Wikipedia que Damares Alves ha sido pastora en la Iglesia Bautista de la Lagoinha y en la Iglesia Internacional del Evangelio Cuadrangular (¡toma ya!). Voy a buscar si en Barcelona estas iglesias tienen alguna sucursal y, como me han dicho que cuantas más palabras tiene el nombre de una iglesia menos neuronas te dejan vivas, voy a empezar por la segunda. Iré yo primero porque últimamente el cristianismo liberal se ha convertido en un virus que infecta a iglesias de todo tipo. No vaya a ser que en vez de decirles a mis hijas que se olviden de Elsa (¡a ver si se pudre la lesbiana esta!), les digan que el cristianismo va más de ser como su hermana Ana que fue a buscarla hasta su palacio de hielo, con su amigo Kristoff y el muñeco de nieve Olaf, para decirle que volviera a casa porque quería estar con ella siempre. ¡Que estupidez! ¿Verdad? Si hubiese hecho eso seguro que se hubiera vuelto lesbiana. ¡Eso de tener más de una neurona hace decir a la gente más de una tontería! Yo me quedo con las palabras de mi querida Damares, ella si que saca partido de su cerebro.

Carlos Osma

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“No nos ha salido un papa raro “, por Carlos Osma

Miércoles, 17 de abril de 2019

papaDe su blog Homoprotestantes:

Creo, como el papa Francisco afirmó en el programa Salvados de la Sexta, que las tendencias no son pecado, y por tanto (a partir de aquí es deducción mía) si una persona tiene tendencia a la LGTBIQfobia no está pecando, que el pecado (y disculpar por utilizar una palabra con un pasado tan sangriento) está en la práctica. Es decir, que lo encontramos cuando actuamos, de pensamiento, palabra y obra de una forma LGTBIQfóbica. Quienes hayan escuchado el resto de la entrevista podrán valorar ellas mismas si el papa Francisco está o no cometiendo un pecado con las personas LGTBIQ. Y después, tendrán más herramientas para juzgar si su discurso da, o no, cobertura a las terapias para “curar la homosexualidad” que impartía el obispado de Alcalá de Henares en Madrid y que ha destapado eldiario.es.

La palabra destapar es muy grandilocuente, y queda muy bien en los medios periodísticos, pero cualquier persona medianamente informada sabrá que estas terapias pseudocientíficas, pseudocristianas, y nefastas para la identidad (y la vida) de tantas personas LGTBIQ, son habituales en los entornos cristianos. Digo cristianos, en general, porque los evangélicos también tienen papas que, a su lado, hacen parecer a Francisco un feminista queer de extrema derecha. Y quienes creemos que un Jesús marica salvaría a muchos niños y niñas de la LGTBIQfobia de sus familias, de sus iglesias, y sobre todo de estas terapias demoníacas, sabemos también que únicamente considerar delito la LGTBIQfobia no logrará eliminar el problema (aunque evidentemente deba considerarse así, para que cada cual asuma lo que ha hecho), se necesita urgentemente una ley de educación que incluya la diversidad en los currículos educativos y empodere a los menores. Cualquier solución que no pase por una ley de estas características, es simplemente un brindis al sol, puro marketing político.

No debemos poner a todos en el mismo saco, y hay una parte del cristianismo en cualquiera de sus expresiones, para el que la diversidad sexual y de género es una forma más de la manifestación de una divinidad diversa que nos crea a todas y todos a su imagen y semejanza. Pero también hay que decir que estamos hablando de una minoría, y que mayoritariamente el cristianismo no solo es LGTBIQfóbico, sino que piensa que es la única forma posible de ser del cristianismo. Dentro de este gran grupo, tenemos a uno muy pequeño al que no le importa decir claramente que las personas LGTBIQ hemos de arder en el infierno y que lo mejor que se puede hacer con nosotras es expulsarnos de las iglesias. Pero el grupo más grande de la mayoría homófoba de las iglesias, es lo suficientemente inteligente para saber que este discurso choca con el mensaje de amor cristiano. Ninguno de estos cristianos, ni de estas iglesias quieren llevar colgando el sambenito de LGTBIQfóbicos, y tienen que buscar soluciones más o menos imaginativas a esta evidente contradicción que no les deja en buen lugar. Por poner un ejemplo, ¿te imaginas que eres una responsable de ConMisHijosNoTeMetas en España y tienes un hijo gay? Si eres incapaz de poner a tu hijo por delante de tu homofobia, es decir, si eres incapaz de seguir a Jesús: ¿qué harías para poder seguir considerándote una buena madre y una buena cristiana?

Decía el estribillo de la canción de una prima mía, que la solución está en Jesús. Yo añadiría en un Jesús marica, pero como esto suena muy irrespetuoso para los cristianos LGTBIQfóbicos de bien, parece ser que la solución está en un psicólogo o psicóloga que intente formatear el disco duro de menores “raros”. Las terapias reparativas son la oración de muchas iglesias, padres, madres, hermanos y hermanas, para no tener que enfrentarse a sus contradicciones, a su incapacidad de escuchar al Espíritu diciéndoles que a lo mejor la Biblia no debe interpretarse así, que es posible que las relaciones sexuales de dos personas del mismo sexo también estén abiertas a la vida (al menos a una vida mejor que la de quienes viven torturados en una continua represión), o que Dios nos hizo mujeres y hombres, no nuestros genitales. Son oraciones para hacerlos sentir buenos, oraciones de gente incapaz de conmoverse al ver el sufrimiento que están infringiendo a quienes se supone que más quieren (¿o solo se quieren a ellos mismos?). Es la manera de eludir la responsabilidad, de no dejarse interpelar por aquello que no esperan, es la manera de coger todas sus contradicciones y cobardías y colgárselas a un niño o una niña para que sea el culpable de todo. La responsabilidad del rechazo ya no será de la iglesia, del padre, de la madre, del hermano o de la hermana, la responsabilidad es de la niña que no logrará cambiar quien es con una terapia que le marcará para toda la vida. La niña o el niño “raro” habrán elegido que se les margine, insulte y desprecie… No su familia, ni su iglesia, que le llevaron con amor a la consulta de un “especialista”.

Por todo esto las terapias de reconversión son tan habituales en los entornos cristianos, esa es la razón por la que un señor vestido con una gran falda blanca, les dice con una voz angelical a las familias cristianas en una entrevista de La Sexta que no deben echar de casa a una persona que tenga “tendencia” homosexual, pero que si ven que su hijo es pequeño y muestra “síntomas raros” conviene que le lleven a un psicólogo por si todavía se puede hacer algo. Porque él es bueno, y también los padres y las madres cristianas, ellos no son LGTBIQfóbicos, el problema está en el niño o niña “raro”. Siempre es más fácil culpabilizar a los más débiles. Yo pensaba, quizás por seguir a un Jesús marica, que era haciéndonos como uno de estos niños que podríamos entender el reino. Lamentablemente, no nos ha salido un papa raro. Lamentablemente, tampoco tenemos muchas iglesias evangélicas raras. Sigue siendo todo tristemente normal, olvidando aquello de que: “cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe” (Mt 18,5).

Carlos Osma

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“Iglesias, abusos y hashtags absurdos”, por Carlos Osma

Lunes, 1 de abril de 2019

microphone-1209816_1280De su blog Homoprotestantes:

La cumbre vaticana sobre pederastia acababa el pasado 24 de febrero dejando de nuevo una gran decepción entre las víctimas que esperaban algo más que palabras y buenas intenciones. Miguel Hurtado, portavoz español de la Organización Global de Víctimas ECA (Ending Clergy Abuse) afirmó tras conocerse las conclusiones de la cumbre que: “El papa Francisco ha dado un guantazo a todas las víctimas de pederastia que hemos venido de los cinco continentes para pedir explicaciones. Se ha pasado la mitad del discurso hablando de los abusos fuera de la Iglesia. A nosotros nos abusaron dentro de la Iglesia, eran sacerdotes, monjes, profesores católicos. Esperábamos una respuesta que no nos ha dado”.

Dos días después, un tribunal australiano ordenaba detener al cardenal católico George Pell que había sido declarado culpable de violar a un menor (y por otros cuatro cargos de abusos). George Pell era ni más ni menos que el número tres del Vaticano e incluso estuvo en las quinielas en la última elección papal. Su abogado Robert Richter, en su defensa, comentó que el incidente con el menor había durado pocos minutos y que no fue premeditado, sino producto de un impulso, “un simple caso de penetración sexual convencional en el que el niño no participa voluntaria ni activamente”. Al leer las declaraciones de Robert Richter, yo me pregunto: ¿Quién paga a este abogado? ¿La Iglesia católica? ¿De verdad que el cardenal George piensa que está es la mejor defensa que tiene? ¿Era esta la idea de justicia, de trato con las víctimas, que hubiera promovido si hubiera llegado a ser papa? ¿Esta es la moralidad que se necesita para ser papable? ¿Cuántos George Pell había en la cumbre vaticana sobre pederastia que no llegó a una conclusión que pudiera satisfacer a las víctimas?

El tema de la pederastia dentro de la Iglesia católica es un drama que no tiene que ver únicamente con esta confesión cristiana, ya que es evidente que los controles educativos a instituciones escolares que pagamos toda la población con nuestros impuestos (independientemente de lo que creamos o dejemos de creer) no parece que hayan sido los más adecuados, (como tampoco lo fueron en el caso de bebés robados en centros médicos que pertenecían también a esta iglesia). Actualmente la sociedad está más sensibilizada ante estos dramas y espera algo más que buenas intenciones y palabras huecas, tanto de la Iglesia católica como de los Estados donde se han producido los abusos a menores. ¿Qué hubiera ocurrido si los casos de pederastia a este nivel hubieran ocurrido en otro entorno? Evidentemente la respuesta hubiera sido otra. El tema del silencio en los casos de abusos a menores tiene que ver tanto con el poder del adulto que ejerce sobre un menor, como del poder de la Iglesia católica sobre los Estados. Que en Estados Unidos (un país donde la Iglesia católica no es mayoritaria) haya 7000 sacerdotes acusados de abuso, mientras que en España las cifras se mantienen ocultas, no me parece que sea un dato anecdótico.

El jueves pasado la organización #ConMisHijosNoTeMetas España promovió una campaña en redes sociales. Si como la mayoría del mundo no conoces esta organización, probablemente habrás pensado que, al coincidir con la cumbre vaticana, su campaña pretendía defender la vida de los niños y niñas, la libertad que tiene cualquier menor de poder vivir con seguridad en todos los entornos, (iglesia, centros educativos, familia…), animar a denunciar los abusos y maltratos, pedir trasparencia a la Iglesia católica e implicación al Gobierno español. Pues no, este movimiento tan sensibilizado con la infancia, y con su protección, pretendía que sus seguidoras y seguidores denunciaran en las redes sociales la demoniaca, y por tanto inexistente, ideología de género que están recibiendo sus hijos en los centros educativos. Una de estas acciones consistía en utilizar el hashtag #ConMisHijosNoTeMetas en las redes, y otra en cambiar la foto del perfil de Facebook, Twitter, Instagram o WhatsApp por una imagen que denunciara al gigante de la Ideología de Género (aquí lo pongo en mayúsculas para que parezca más importante y de algo más de miedo). La verdad es que no consiguieron su propósito, al menos en Twitter, porque no aparece en la lista de los 100 trendings topics de ese día, algo que sí hizo #XavierArzalluz #Stoptonterias o #LeyLGTBIya. Y aunque no tengo ningún dato, creo que tampoco tuvieron mucho éxito con el cambio de la foto del perfil porque, aunque no sirva como prueba, de las personas que conozco en mis redes sociales únicamente una se sumó a la iniciativa en WhatsApp.

Lo sorprendente es que esta mujer que cambió la foto del perfil, y con la que hace tiempo no tengo relación debido a su homofobia, hace más de cuarenta años tuvo que enfrentarse a una situación muy complicada en su familia: su hermano, que era el pastor de una iglesia evangélica, abusó de unas niñas, y no de unas niñas cualquiera, sino de las hijas de otra de sus hermanas. Y tras reunirse varias personas, entre las que se encontraba esta mujer, con el pastor-hermano-abusador, en vez de ponerle un cartel que dijera #ConMisSobrinasNoTeMetas, se decidió que la mejor solución era el silencio. Sacarlo a la luz podría producir males peores, el padre de las niñas podría matar al pastor-abusador, dijeron. Pero la verdadera razón del silencio fue otra, tenían miedo a que el testimonio de la iglesia evangélica de esa ciudad, por la que tanto habían luchado en momentos tan difíciles, quedara desacreditado para siempre. Tenían miedo también a perder la posición que cada uno de ellos y ellas tenía dentro de aquella iglesia que pensaban quedaba amenazada por la Verdad (esta sí en mayúsculas). Así que lo mejor para el evangelio, lo mejor para el pastor-abusador, y lo mejor para la iglesia evangélica, fue el acuerdo de que todas y todos se callarían si el pastor-abusador no volvía a repetir los abusos. Evidentemente ese acuerdo tan satisfactorio para las partes, no lo fue para las víctimas, y todo el mundo prefirió mirar hacia otro lado y no saber si se siguió respetando con esas niñas, o con otras.

En todas las iglesias hay intereses que van más allá de los que nos atrevemos a reconocer, y mucha gente dispuesta a todo por defender el testimonio y la credibilidad de “su iglesia”, así como la silla que ocupan dentro de ella. Tras las denuncias, las portadas de periódicos, o los informativos de televisión, únicamente ven el daño que esto hace a su credibilidad. Y al poner la vista allí, la apartan de las víctimas. Ese es el resumen de todo, al mirar sus intereses, o los de la iglesia de la que forman parte (que suelen ser los mismos), se alejan de lo más básico, de lo más humano, del evangelio mismo. Los abusos se dan en todos los entornos, eso es cierto, pero encubrirlos en nombre de Dios es repugnante, diabólico e indecente. Propongo que las iglesias organicen otro tipo de cumbres para hablar sobre abusos, y que en esas cumbres únicamente hablen las víctimas, que sean ellas las que saquen a la luz la verdad, y propongan las soluciones que consideran justas. Únicamente poniendo en el centro a quienes padecieron los abusos, el silencio y la negación, se resolverá de verdad esta lacra. Lo importante no son las instituciones, ni cómo les afectará que la Verdad salga a la luz, lo esencial, lo decente, lo humano, es responder con celeridad a las demandas de las víctimas.

Carlos Osma

Puedes encontrar más reflexiones en el libro “Solo un Jesús marica puede salvarnos” que acabo de autopublicar en Amazon.

Más información pinchando aquí. 

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, Iglesia Católica, Iglesias Evangélicas , , , ,

IV Jornadas sobre Fe, Orientación Sexual e Identidad de Género

Jueves, 14 de marzo de 2019

ivjornadasssEl Grupo de Fe y Espiritualidad  de la FELGTB organiza junto con la Comunidad de la Esperanza – IERE (Iglesia Española Reformada Episcopal De Comunión Anglicana) nuestras IV Jornadas sobre Fe, Orientación Sexual e Identidad de Género, que tendrán lugar en Madrid el viernes 29 y el sábado 30 de marzo en diferentes espacios. Estas Jornadas son uno de los grandes eventos de nuestro grupo de trabajo.

En este espacio damos visibilidad a la realidad creyente LGTBI; no sólo a las personas cristianas, sino también de otras religiones. En esta ocasión contaremos con testimonios de creyentes musulmanes, judíos y budistas. También habrá cuatro espacios formativos en los que desmontaremos los mitos que se asocian a las personas LGTBI dentro de la religión y mostraremos la perspectiva liberadora que tiene toda espiritualidad.

La asistencia y la inscripción son gratuitas. Únicamente se hará una aportación en el caso de que se quiera asistir a la comida del sábado.

El enlace para la inscripción es el siguiente:

https://goo.gl/forms/UHfLOPN8IXnolN8l1

A continuación os detallamos el programa de estas Jornadas.

¡¡Os esperamos!!

Un abrazo fraterno,

Grupo de Fe y Espiritualidad – FELGTB

Para más información podeis visitar www.facebook.com/IVJORNADAS/

Viernes 29 de marzo de 2019

ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL

SALÓN DE ACTOS

CALLE SERRANO 115,   28006 – MADRID

(Entrada por el CSIC, Consejo Superior de Investigaciones Científicas)

Metro: República Argentina (línea 6 – gris)

Bus: 16, 19, 51

18:00: Bienvenida y Apertura de las IV Jornadas

18:15: Mesa redonda con representantes de diferentes espiritualidades:

Participan personas de fe budista, cristiana, judía y musulmana (diferentes orientaciones sexuales e identidades de género).

19:30 – 20:15 Diálogo

(Agradecemos se vaya abandonando el lugar no más tarde de las 21 horas)

Sábado 30 de marzo de 2019 -mañana
FUNDACIÓN 26 DE DICIEMBRE

CALLE AMPARO 27, 28012 – MADRID

Metro: Lavapiés (línea 3-amarilla), Latina (línea 5-verde) y Tirso de Molina (línea 1-azul)
Bus: 6, 17, 18, 23, 26, 32, 35, 50, 65, M1

9:15: Acogida

10:00:Primera Ponencia: Juan Sánchez

Profesor de teología sistemática del SEUT (Seminario Evangélico Unido de Teología)

Título: “La aceptación plena de la diversidad sexual: Más ciencia y más teología”

Queda un gran camino por recorrer en nuestra sociedad, y sobre todo en nuestras iglesias, hasta llegar a la aceptación plena de la diversidad sexual; y en este camino, considero fundamental el papel de la ciencia y de la teología. Creo que existe un paralelismo entre los procesos de aceptación de la diversidad sexual hoy en día y los de aceptación de la igualdad entre hombres y mujeres; la igualdad entre las etnias, etc.; o entre la aceptación cosmológica del heliocentrismo y la superación del geocentrismo. Podemos aprender de estos procesos y reconocer la importancia decisiva de la ciencia y de la teología en los mismos; y sobre todo, de la delimitación del papel que le corresponde jugar a cada una de ellas en este proceso.

11:00: Diálogo

11:30: Descanso

12:00: Presentación de la FELGTB

12:15:  Segunda Ponencia: Montse – Nueva Magdala

Teóloga. Doctora en Filosofía por la Universitat de València y Premio extraordinario al doctorado 2016-2017; Máster en Ética y Democracia; Licenciada en Teología, y Licenciada en Humanidades.

Título: “Hacia una espiritualidad corporal comprometida y liberadora”

Con esta ponencia quisiera reflexionar sobre el vínculo entre espiritualidad y corporalidad. Creo que puede ser una buena clave que nos ayude a orientar nuestra vida, búsquedas, deseos hacia una experiencia liberadora tanto personal como comunitaria. Me gustaría poder repensar la sexualidad desde claves político-teológicas, para ver si podemos situarla en otros marcos de comprensión que nos permitan seguir caminando hacia un reconocimiento pleno dentro de nuestras iglesias y confesiones.

13:15: Diálogo

13:45: Comida

Sábado 30 de marzo de 2019 –tarde

Dentro de la “Tertulia de las Tres Tertulias. Reflexiones sobre el Ser”, dirigida por Victoria Caro, de la Agrupación de Retórica y Elocuencia del Ateneo de Madrid

Sala La Cacharrería – Ateneo de Madrid.

El Ateneo de Madrid solicita a la entrada una contribución de 1€ a no socios (si lo desean se les puede devolver tal cantidad a la entrega del ticket a uno de los organizadores de las Jornadas)

CALLE DEL PRADO 21, 28014 – MADRID

Metro: Antón Martín (línea 1-azul) y Sevilla (línea 2-roja)
Bus:5, 6, 9, 15, 25, 27, 32, 34, 51, 52, 53, 57, 150.

18:00: Tercera Ponencia: Carlos Osma

Licenciado en matemáticas, trabaja como profesor de secundaria en Barcelona. Diplomado en Ciencias Religiosas y Postgrado en Diálogo Interreligioso. Está casado y tiene dos hijas. Colabora con la Associació de Families Lesbianes i Gais y forma parte de la Iglesia Evangélica.

Título: Espiritualidades marcadas por la LGTBIQfóbia

Reflexionaremos sobre la influencia que tiene en nuestra espiritualidad la LGTBIQfobia recibida en entornos como la familia, centros educativos o comunidades cristianas. Pero también en las potencialidades de dicha espiritualidad, y su capacidad de aportar perspectivas evangélicas.

19:00: Diálogo

19:25-19:35: Descanso

19:35: Cuarta Ponencia: Josefa Suárez

Maestra de primaria, creyente y educada en una familia católica. Con la llegada del Papa Francisco y el acercamiento a  Ichthys (Cristianxs lgtbh de Sevilla) tuvo la esperanza de poder vivir la fe en comunión; sin embargo de nuevo ha preferido tomar distancia de la Iglesia Católica al apreciar que no se cumplen las condiciones para poder participar dentro de ella desde la aceptación de la diversidad. Activista por los derechos de las personas trans.

Título: Fe y Transexualidad

Josefa nos acompañará desde su proceso de fe y experiencia de vida.

20:35: Diálogo

21:00: Clausura / Oración / Cierre

Pincha en las imágenes para ampliarlas

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53089542_2209222392475990_5573641873915904000_nFuente IV Jornadas sobre Fe, Orientación Sexual e Identidad de Género/Redes Cristianas

Budismo, Cristianismo (Iglesias), General, Hinduísmo, Islam, Judaísmo , , , , , , , , , , ,

“Personas LGTBIQ: el nuevo filón evangélico”, por Carlos Osma

Miércoles, 13 de marzo de 2019

man3De su blog Homoprotestantes:

Si no hubiera personas LGTBIQ en las iglesias, habría que inventarlas, o por lo menos convencerlas para que se apuntaran a alguna y se dejaran torturar en nombre de dios. Y es que la historia confirmará que al comienzo de este siglo somos nosotras las que más influencia tenemos en las principales instituciones cristianas. Aunque oficialmente no hay personas LGTBIQ dentro de ellas, porque supuestamente ambas naturalezas son como el agua y el aceite, la realidad es que estamos por todas partes. Si no fuera porque se nos percibe como una amenaza, casi llegaría a afirmar que somos el Espíritu Santo… Nos intuyen, saben que estamos, pero nadie puede (quiere) vernos. La realidad es que a nuestra costa se ha construido un relato de terror, de sospecha, que hace que muchos crean que podemos aparecer en medio de la noche para hacer alguna monstruosidad a algún despistado o a alguna dulce doncella. Somos las brujas del siglo XVI, los masones del XVIII, somos vampiresas y hombres lobo. No existimos (o eso dicen), pero les quitamos el sueño.

Ya sé que con eso de las vampiresas y los hombres lobo se me ha visto demasiado la pluma romántica porque, como decía al principio, en realidad somos un filón inagotable para nuestras iglesias. Se montan foros, aquelarres para decir quién es realmente evangélico y quién no a nuestra costa. La identidad evangélica ya no la define el evangelio, ni siquiera la Biblia, ni la actitud hacia los demás o la implicación por hacer un mundo mejor… La identidad evangélica la definimos nosotras y nosotros con nuestra manera de amar, de contonearnos, de vivir nuestro cuerpo. Y dependiendo de lo que unas personas piensen sobre lo maravillosos o detestables que son nuestros polvos divinos, se puede afirmar si son, o no son, realmente evangélicas. ¡Vamos, que nuestros coitos, efímeros y placenteros, son la prueba del algodón de su identidad! No sé si Lutero y Calvino, o mas cercanos a nosotras, Casiodoro de Reina y Pere Galès, sabían de la importancia que nuestros placeres, identidades y formas de vivir el cuerpo, acabarían por tener en las comunidades evangélicas. Imagino que no, y habría que decir que si lo hubieran previsto el movimiento evangélico en vez de estar dividido en infinitas denominaciones, lo estaría en únicamente dos (o como mucho tres si contamos a los indecisos): los que detestan los lechos ardientes en los que bisexuales, lesbianas, gais y trans practicamos sexo hasta la extenuación, o los que los respetan (o incluso tienen curiosidad). Vamos, que lo más lógico es que ahora en vez de preguntar a los nuevos conversos aquello de: “¿crees en Jesús como tu salvador?”, hay que preguntar otro tipo de cosas: “¿qué es para ti una mujer? ¿y un hombre? ¿qué opinas del sexo anal? ¿son aceptables las relaciones sexuales entre dos mujeres si no hay un dildo de por medio?” Y en vez de educar a las niñas y niños cristianos para que sean ejemplares y se comporten de forma respetuosa en el colegio con sus compañeras y profesores, ahora hay que darles una carta para que entreguen a su tutora en la que diga que si toda la educación que reciben no es heterocentrada, patriarcal, cisgénero y paleolítica, pues las familias super cristinas se reservan el derecho de imponer las correspondientes acciones legales. ¡No me dirán que las personas LGTBIQ no hemos revolucionado la manera en la que los evangélicos damos testimonio público de nuestra fe! Creo que no exagero si afirmo que actualmente somos el verdadero motor de transformación eclesial, y digo más, hacía siglos que un colectivo no había aportado tanto a nuestras iglesias.

Esto último, lo de necesitar abogados que defiendan a las niñas y niños de una educación que supuestamente no respeta la (falta de) educación sexual, y la manera en la que sus familias quieren (intentan obligar) que sus hijas e hijos entiendan su cuerpo, es un nuevo filón que las iglesias han encontrado y que no van a dejar escapar. Y es que aquí entramos en otro elemento determinante que les aportamos, y no es otro que el económico… Seamos sinceros, si solo sirviéramos para proporcionarles identidad, en tres o cuatro días seríamos desbancadas por otras personas mucho más interesantes que nosotras, pero la razón de ser influencers es que producimos riqueza económica. El mercado LGTBIQ es transversal, no solo creamos puestos de trabajo en la discoteca Diana, en la librería Cómplices o en el hotel Axel, sino que también ofrecemos puestos de trabajo a nuestros hermanos y hermanas en la fe. El psicólogo Martínez puede ayudar a una familia a explicarle a su hijo Juan de cinco años que no es una niña porque tiene esa cosita tan pequeñita que le cuelga entre las piernas, por solo 50 euros la sesión (precio amigo porque van a la misma iglesia), mientras la coach García va dando pañuelos de papel a las cristianas llorosas que le cuentan que se han enamorado de la directora del coro de la iglesia y no saben cómo decírselo a su marido, a 60 euros la caja de pañuelos. Y lo bueno de todo esto, es que como la promesa del cambio es una fábula que tanto el psicólogo, como la coach y sus clientes quieren creerse, estas sesiones se repetirán durante mucho tiempo y darán unos ingresos estables. Luego tenemos a los escritores, teólogos mediáticos, opinadoras, charlatanes y demás, que cobrarán sus libros e intervenciones en las iglesias a precios reducidos. Gracias a estos dinerillos no darán más palo al agua en su vida, y se desconectarán del mundo real donde viven el resto de mortales. Lo interesante es que con sus mensajes de odio, con sus facks news sobre nosotras, ayudarán a que psicólogos y coaches cristianos sigan teniendo pacientes. Tampoco podemos obviar, seríamos demasiado ilusas, que los comentarios y las acciones LGTBIQfóbicas dan puntos en el mundillo evangelical, así que con ese currículum se puede optar después a los mejores puestos de representación remunerados en diferentes instituciones cristianas… Esas que luego organizarán o auspicirán foros de reflexión sobre la verdadera identidad evangélica. Y podemos seguir y seguir con las formas de hacer que fluya el dinero dentro de las comunidades cristianas gracias a que nosotras perdemos la cabeza por David en vez de por Abigail. No hay campo que no pueda ser utilizado para este servicio, con un poco de imaginación cualquiera puede sacar tajada de este filón (de nuestro filón, de nosotras y nosotros, que por definición no existimos). ¿Quién nos iba a decir hace unos años que hasta los tristes abogados cristianos se iban a forrar con nosotras? En verdad, en verdad os digo, que somos una mina.

A las personas LGTBIQ que colaboráis más activamente en el sostenimiento del sistema homofóbico evangelical con los dineros que ganáis con el sudor de vuestra frente, os diría que por muy importante que seáis para su sustento, os planteárais si vale la pena seguir haciéndolo. Llevar una iglesia a cuestas de vuestros cuerpos, deseos e identidades puede ser una carga demasiado grande para vosotras solas. Y en realidad, no os preocupéis tanto por vuestras comunidades porque “a rey muerto, rey puesto”, y seguro que después de vosotras, vendrán otros colectivos que se ofrecerán a descender a las galeras de sus barcos para ser encadenados y remar en dirección a la injusticia. Mejor poner vuestro dinero en otros lugares que os ayuden a aceptaros tal y como sois y os proporcionen al menos una alegría de vez en cuando. En vosotros mismos, por una vez, por ejemplo. O en instituciones que ayuden a gente que tiene problemas de verdad, que sufre por cosas reales como el hambre, la enfermedad o la muerte, y no por discursos infantiles de odio de gente reprimida. Y a los cristianos y cristianas LGTBIQfóbicos que os estáis forrando con nosotras, pues sé que no me vais a hacer ni caso, pero yo os recomendaría que os largarais de nuestras comunidades a lugares donde podréis seguir haciendo caja a precios más suculentos, sin necesidad de haceros pasar por cristianos. En España se me ocurre el partido político Vox, si todavía no estáis apuntados, no os limitéis a votarles, subiros a su barco que aquí tenéis mucho dinero que ganar. Y si sois de otro país, pues seguro que habrá partidos de extrema derecha parecidos. Si vuestra vocación es sacar provecho a costa de quien sea, montar vuestros foros en otros espacios que no comprometan al evangelio (y las instituciones cristianas que nos representan a todas) y lo lancen al lodo de vuestra LGTBIQfobia. No seáis tan tontos, el filón económico es más grande fuera del pequeño mundo evangelical, y además no tendréis que estar continuamente comportándoos de esa manera “santurrona”, os podréis quitar la careta, y decir las cosas por su nombre, sin necesidad de menospreciar la Biblia, y crear identidades evangélicas que nada tienen que ver con el evangelio.

Carlos Osma

Tapa 1b
Puedes encontrar más reflexiones en el libro “Solo un Jesús marica puede salvarnos” que acabo de autopublicar en Amazon.

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Chile: “Diputados evangélicos contrarios a la adopción homoparental juegan a perdedor”

Lunes, 25 de febrero de 2019

adopcionhomoparental-770x394Así reaccionó el Movilh luego de que los/as diputados/as RN Francesca Muñoz, Cristóbal Urruticoechea y Eduardo Durán persistieran con su homofobia.

El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) lamentó hoy que los diputados evangélicos de RN Francesca Muñoz, Cristóbal Urruticoechea y Eduardo Durán, anunciaran que en marzo realizarán gestiones ante La Moneda para impedir la legalización de la adopción homoparental.

“Retomaremos el trabajo de conversación con el Gobierno luego del receso para enfrentar la votación de este proyecto tan importante”, dijo Durán a El Mercurio, mientras que Urricoechea añadió que la “figura materna y paterna no se puede reemplazar por dos personas de idéntico sexo”.

El dirigente del Movilh, Rolando Jiménez, lamentó “que estos diputados tengan como eje de su agenda la negación de derechos a las personas LGBT, el desprecio a las familias homoparentales y su rechazo a respetar el interés superior del niño, toda vez que al negar la adopción a un tipo de parejas, se disminuye la posibilidad de encontrar el mejor hogar posible para los hijos/as”.

El activista, quien ha participado de todas las sesiones del Congreso Nacional sobre la adopción homoparental, añadió que “de todas formas advertimos que tanto en la Cámara de Diputados, como en el Senado contamos con las mayorías necesarias para aprobar la adopción homoparental. Los diputados evangélicos de RN juegan a perdedor. Esperamos que el Gobierno no entre en estos juegos, pues la adopción homoparental es un compromiso del Estado de Chile ante la CIDH”.

El pasado 23 de enero la Comisión de Familia despachó el proyecto que reforma la ley de adopciones incorporando a las parejas del mismo sexo y prohibiendo todo tipo de discriminación basada en la orientación sexual e identidad de género, tras aprobar propuestas del Movilh que fueron ingresadas como indicaciones por diversos parlamentarios.

Tras ello, la norma deberá ser votada por la Sala de la Cámara y luego iniciar su trámite en el Senado.

Fuente MOVILH

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Piden 15 años para un responsable de la Iglesia Evangélica por dar alimentos a cambio de sexo

Martes, 5 de febrero de 2019

1516772793473Y por apropiación indebida de productos de un Banco de Alimentos de Vícar

Muchas de las víctimas se veían obligadas a acceder debido a su precaria situación

La Fiscalía Provincial de Almería va a solicitar 15 años y siete meses de prisión para V.G.H.M., el hombre de 63 años identificado como el responsable “por delegación” de una entidad de Vícar acusado de exigir relaciones sexuales a mujeres en situación de exclusión social a cambio de alimentos, a lo que muchas de ellas se veían obligadas a acceder debido a su precaria situación.

El Ministerio Público acusa al procesado de los delitos continuados de abuso sexual, acoso sexual y apropiación indebida, ya que según las pesquisas policiales que siguió la Guardia Civil de Vícar, además se habría hecho con unos 4.304 euros en productos procedentes del Banco de Alimentos entre los años 2016 y 2017 que no llegaron nunca a ser entregados a sus beneficiarios.

Según el escrito de acusación provisional, el hombre se habría hecho cargo desde 2014 de la inscripción, recogida, almacenamiento y entrega de alimentos a personas en situación de exclusión, asumiendo el control de dicha actividad “como figura visible de la Iglesia Evangélica La Puerta”.

Desde tal posición, el hombre “se ponía en contacto con diversas mujeres que se encontraban en extrema situación de precariedad” a las que “exigía mantener con él relaciones sexuales a cambio de alimentos, dinero u otro tipo de ayuda”, según sostiene la Fiscalía, que apunta que el acusado se aseguraba el consentimiento de ellas “por la situación crítica de necesidad” que padecían, dado que algunas de estas mujeres tenían hijos a su cargo y ningún tipo de sustento.

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La Guardia Civil halló alimentos en condiciones de “insalubridad” o con la fecha de caducidad vencida durante un registro de la vivienda en mayo de 2018. La investigación de la operación Asuero se inició en enero del mismo año, cuando una de las víctimas presentó una denuncia dada la “extrañeza” de recibir menos alimentos que “algunas de sus vecinas en su misma situación”.

Los agentes tomaron manifestación a 30 personas, de las que 24 confirmaron que recibían menos alimentos de los que debían recibir y seis mujeres reconocieron que, por su situación, habían accedido a mantener relaciones sexuales con él a cambio de la comida.

La Fiscalía pide una multa de 12 meses a razón de 12 euros diarios para el acusado, además del alejamiento a más de 500 metros de algunas de las víctimas durante diez años y una indemnización de 3.404 euros al Banco de Alimentos.

Fuente Religión Digital

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“Cómo reformar la Iglesia”, por Carlos Osma

Miércoles, 31 de octubre de 2018

ReformaiglesiaMonumento a la Reforma, Ginebra

En el Día de la Reforma, publicamos este artículo del blog Homoprotestantes:

En ocasiones escucho reflexiones, predicaciones, o leo artículos en los que se anima a reformar la Iglesia. Si además la persona que hace este llamamiento pertenece al ámbito protestante, en algún momento repite la archiconocida frase: “Una iglesia reformada, siempre reformándose”. Bien es cierto que en pocas ocasiones indica en qué debe consistir esa reforma, porqué es necesario hacerla, y qué le ha llevado a pensar así. En realidad, en la mayoría de ocasiones, creo que la frase es más bien una muletilla, un elemento de la tradición que sobrevuela el discurso para indicar que se es protestante, que no se es fundamentalista, o que se está a años luz de otras iglesias en las que no hubo reforma.

En Martín Lutero encuentro también esa voluntad de transformación, de reforma de la realidad religiosa en la que estaba inmerso, pero entiendo que esta voluntad tuvo su origen en una experiencia previa de insatisfacción real, no teórica. Lutero tenía una autocomprensión negativa de sí mismo y esto le limitaba y le producía sufrimiento. Desde muy joven le acompañó el temor a un Dios castigador que le exigía una vida de sacrificios interminables. Por eso se dedicó al ayuno, a la autoflagelación, a la confesión constante; aunque nada de todo esto le hizo sentirse reconciliado con Dios.

Siempre hay casos excepcionales, es verdad, pero el de Lutero no lo es, creo que en la mayoría de ocasiones las reformas no surgen de personas que se encuentran cómodas con el sistema en el que viven, sino de las que padecen sus consecuencias negativas. Jamás una persona satisfecha con su iglesia querrá reformarla. Jamás una persona a la que le va bien con la vida que tiene querrá que ésta cambie. Seguro que en algún momento dirán eso de que es necesario reformarse, adaptarse, transformarse… pero serán sólo palabras. La reforma nace de una insatisfacción profunda con el sistema, no de palabras huecas biensonantes.

El 31 de octubre de 1517 Lutero clavó en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittemberg sus 95 tesis. Por aquel entonces el papa León X quería renovar la Basílica de San Pedro en Roma, y desarrolló una campaña para recaudar fondos mediante la venta de indulgencias. Los compradores recibían a cambio una reducción de sus días de castigo en el purgatorio e incluso el perdón de los pecados. Lutero podría haber colaborado con dicha campaña aunque sus planteamientos teológicos no la vieran con buenos ojos, o podría simplemente haberse callado. Pero al leer algunas de sus tesis encontramos que no fue así:

Tesis 21. “En consecuencia, yerran aquellos predicadores de indulgencias que afirman que el hombre es absuelto a la vez que salvo de toda pena, a causa de las indulgencias del Papa”.

Tesis 22. “De modo que el Papa no remite pena alguna a las almas del purgatorio que, según los cánones, ellas debían haber pagado en esta vida”.

Con sus 95 tesis Lutero convierte su insatisfacción en una denuncia. Porque la insatisfacción que es incapaz de denunciar, no puede reformar ninguna iglesia, ni ninguna vida. Hay un momento en el que la experiencia de opresión debe surgir y convertirse en algo real para que el cambio pueda ser posible. Si Martín Lutero se hubiera callado, no estaríamos hablando hoy de reforma protestante. Evidentemente la denuncia situó a Lutero en un lugar peligroso, y él lo sabía, no era un ignorante ni un loco, tenía conocimiento de lo que les había ocurrido a muchos otros reformadores anteriormente. Para que una iglesia pueda ser reformada, para que sea real la petición de una reforma constante, se necesitan personas que denuncien el status quo y que asuman las consecuencias de hacerlo. En iglesias donde todo esto es imposible, donde las voces discordantes son excomulgadas, o donde éstas no se atreven a levantar la voz por cobardía, no hay posibilidad real de reforma. El Espíritu Santo dirige la iglesia hacia la reforma a través de voces proféticas.

Cuando algunos cristianos y cristianas alaban la respuesta de Lutero ante las exigencias del papa León X para que se retractara de 41 de sus 95 tesis: “No puedo ni quiero revocar nada reconociendo que no es seguro actuar contra la conciencia”. Deberían preguntarse si alguna vez se han enfrentado a una situación como esa dentro de la iglesia, y si actuaron como Lutero, defendiendo su conciencia, o como León X, que trató a Lutero como un delincuente, prohibió la posesión o lectura de sus escritos y dio inmunidad a quien lo asesinara. ¿Dónde se alinearon? ¿Con quienes defendían la conciencia o quienes defendían la ortodoxia?

Martín Lutero vivió una experiencia opresiva y levantó la voz para oponerse a lo que él consideraba erróneo e injusto, pero no se quedó ahí. Se atrevió también a hacer una propuesta basada en la tradición bíblica y eclesial, que le liberaba de sus temores al igual que al resto de cristianos. Se atrevió a dejar sin argumentos a quienes utilizaban las condenas y el temor en beneficio propio. Y lo hizo afirmando que la salvación es un regalo de Dios, dado por gracia a través de Cristo y recibido solamente por la fe. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo[1]”. No tenía mucho sentido el sentirse culpable, el vivir atemorizado, condenado… La liberación no se encontraba ni en la Ley ni en los dirigentes de la iglesia, sino en la fe en el Dios de Jesús. Por eso un cristiano no debía tener como sumo juez al papa, sino a Jesucristo y su Palabra en la que se revela su voluntad.

La liberación que supuso la Biblia para cristianos como Lutero es difícil de entender hoy, ya que la ortodoxia evangélica la ha petrificado y puesto al servicio de la opresión. La Biblia ya no es fuente de liberación, sino una ley que está al servicio del capricho del líder de turno que dice poseer la lectura verdadera. Las lecturas fundamentalistas han debilitado profundamente la percepción de la Biblia como lugar de liberación para los seres humanos. Las personas LGTBI somos unas de las danificadas por este proceso diabólico que pretende destruir cualquier autocomprensión positiva que podamos hacer de nosotros mismos, al mismo tiempo que exige una represión de nuestros deseos y un reconocimiento de culpabilidad por ser como somos. Sólo comprando sus indulgencias con mentiras podemos alcanzar la salvación que ellos nos otorgan.

Pero es desde esta situación opresiva desde la que las personas LGTBI podemos convertirnos en profetas que traen una nueva reforma a la iglesia. Una reforma que no nacerá del legalismo, sino de la experiencia y la liberación del texto bíblico de manos de quienes lo están adulterando. Y esto ocurrirá si nos atrevemos, como Martín Lutero y tantos otros reformadores, a levantar la voz denunciando la opresión heteronormativa aunque esto signifique nuestra expulsión de las iglesias que no dejan espacio al profetismo, y que son más sensibles a las lecturas literalistas y las tradiciones homófobas que al dolor que éstas producen. Y si partimos de nuestra experiencia y somos valientes en la denuncia, también podremos encontrar respuestas que dejen sin sentido al poder heteronormativo. En realidad no tenemos que buscar demasiado, ni ser muy originales, porque la Palabra de Dios siempre ha dado vida a quienes la han visto negada, y es por gracia que vivimos los cristianos, por medio de la fe… no por cualquier otra cualidad humana, ni siquiera la heterosexualidad.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios. No por vuestra heterosexualidad, para que nadie se gloríe[2]”.

Las cristianas y los cristianos LGTBI somos una oportunidad de reforma para la iglesia, una oportunidad para curar de heteronomatividad sus discursos, sus lecturas, su praxis. Una oportunidad, ni la primera ni la última, de hacer del evangelio una fuente de liberación para toda la Iglesia.

Carlos Osma

[1] Rm 5,1

[2] Ef 2,8-9 El texto pone “obras” donde pongo “vuestra heterosexualidad”.

Cristianismo (Iglesias), Cuáqueros, Iglesia Adventista del Séptimo Día, Iglesia Anglicana, Iglesia Bautista, Iglesia Católica, Iglesia Luterana, Iglesia Metodista, Iglesia Presbiteriana, Iglesias Evangélicas, Iglesias Reformadas (Calvinistas) , , , , , ,

“La mentira os dará poder”, por Carlos Osma

Viernes, 21 de septiembre de 2018

6219452d-b169-4a8d-bec4-1088c69e98f5De su blog Homoprotestantes:

Aunque uno de los textos más conocidos del evangelio afirma que “conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres[1], la historia muestra una y otra vez que las iglesias han preferido el “aprenderéis a mentir, y la mentira os dará poder”. Y es que, como cualquier otra institución, las iglesias se han sentido muchas veces amenazadas por personas, ideologías o cosmovisiones; y ante esa supuesta amenaza han respondido a menudo de forma poco evangélica, poco humana. Esa es nuestra historia, esconderla sería faltar a la verdad y un impedimento para liberarnos.

Es difícil encontrar instituciones que controlaran mejor la utilización del relato con fines represivos. Antes de entrar a humillar, discriminar, someter e incluso asesinar a un grupo de personas, las iglesias sabían que era necesario crear un relato que diera legitimidad a su barbarie. Los judíos, por ejemplo, fueron los que asesinaron a Jesús; eran sucios, olían mal, eran criminales, avaros y maestros del engaño. Las mujeres que se negaron a poner su cuerpo y su capacidad reproductiva al servicio de poder, fueron denominadas brujas: depravadas sexuales capaces de asesinar a niños, o desenterrarlos de sus sepulturas, para comérselos en los banquetes de sus aquelarres. Los negros eran los descendientes de Cam, que había avergonzado a su padre Noé, y habían sido castigados con la maldición divina de ser siervos de sus hermanos[2]. Las personas negras no tenían la inteligencia del resto de seres humanos, eran sanguinarias, ladronas, supersticiosas e indignas de confianza. Los dirigentes de la Iglesia católica, eran para los protestantes, los representantes del poder del Anticristo y la Prostituta de Babilonia de la que habla el Apocalipsis. Sus seguidores, personas incultas, idólatras y supersticiosas. Los protestantes fueron, para los católicos: herejes, herramientas diabólicas contra la Iglesia, mentirosos, comunistas y masones.

Me parece evidente que las iglesias deberían ser abanderadas de la lucha por la justicia y la dignificación de las personas que son oprimidas en nombre de la heteronormatividad, el binarismo de género y el patriarcado. Sin embargo, para muchas de ellas, estas tres ideologías han sido disueltas de tal manera en sus estructuras, que las confunden con el evangelio mismo y son incapaces de extirparlas de su seno por miedo a perder su esencia. Hago aquí un inciso para indicar lo perverso que ha llegado a ser un cristianismo que entiende que estas tres ideologías son parte esencial del evangelio, y está dispuesto a pasar por encima de la vida de tanta gente para defenderlo. Ante esta visión completamente alejada del evangelio de Jesús, estas iglesias perciben a las personas LGTBIQ, a los colectivos que las apoyan, y a los poderes políticos que legislan en favor de toda la población (también LGTBIQ), como una amenaza.

Como han hecho casi siempre, ante la sensación de amenaza, han decidido contraatacar. La fórmula clásica del silencio, de no nombrar y expulsar a la marginación, ya no es suficiente para someter y humillar a las personas LGTBIQ en Occidente. Así que para hacerlo ahora con éxito, son conscientes de que necesitan un relato que haga de estas personas un peligro para la sociedad, y sobre todo para las iglesias (que se convertirían en objetivo prioritario de las personas LGTBIQ). Si hacemos un repaso a titulares de algunas páginas cristianas conservadoras observaremos como intentan construir dicho relato: ¿Podemos salvar el Encuentro Mundial de las Familias del lobby gay? (infoCatólica), El estado se está sometiendo a la ideología de género (Protestante Digital), Expertos alertan que los medios de comunicación estimulan la transexualidad de los niños (Bibliatodo Noticias), Cristiano podría ser condenado a 2 años de prisión por decir que la homosexualidad es pecado (Noticia Cristiana),  Activista reconocida LGBT abandona su estilo de vida, se rinde a Jesús (Mundo Cristiano), Condenaron a panaderos por negarse a hacer un pastel pro-homosexual (La Gaceta Cristiana), FEREDE reitera su preocupación y posicionamiento crítico por las leyes antidiscriminación “solo para gais” tras la aprobación de la ley andaluza (Actualidad Evangélica), Un pediatra augura en el futuro una “oleada de suicidios” debido a la ofensiva trans en los niños (Religión en Libertad)…. No importa que el relato de persecución del cristianismo por parte del supuesto lobby LGTBIQ sea falso, lo esencial es construirlo y hacerlo creíble para mantener el poder y la influencia en todas las facetas de la sociedad y de la vida privada del mayor número posible de personas.

Pienso que el cristianismo no está llamado a ejercer poder, sino a liberar(se), y para ello debería cambiar la mentira por la verdad. No me estoy refiriendo a una verdad absoluta, Dios me guarde, sino a conocer la realidad a la que se enfrentan las personas LGTBIQ, también las que son cristianas, antes de crear un clima de confrontación. Estaría bien que, en vez de hacer oídos sordos a las críticas de muchas personas por la experiencia sufrida dentro de las iglesias a raíz de los discursos homobófobos y tránsfobos que en ellas se realizan; se sentasen a dialogar y se dejaran interpelar por sus palabras, y por qué no, aclararan aquellas que han podido ser malinterpretadas.  La única razón por la que se niegan a hacerlo es porque son conscientes de que su discurso no tiene nada que ver con la vida y la realidad, sino con el poder, y con la incapacidad de repensar su fe de una manera que sea liberadora (¿a qué Jesús está siguiendo este cristianismo?). Es incomprensible que sigan negando la humillación que padecen los cristianos LGTBIQ que hay dentro de sus iglesias, y sean incapaces, no digo ya de empatizar, sino de escuchar, de tratarles como seres humanos. También a las personas que ya no forman parte de sus comunidades porque fueron maltratadas y expulsadas.

Que un país tenga una educación que respete las diversidades y que no trate de imponer la heteronormatividad por la fuerza, que existan leyes (que se pongan en práctica) que condenen a quienes agreden a las personas LGTBIQ, que todo el mundo tenga el mismo derecho a formar y ver reconocida su familia, que de la diversidad y la igualdad de derechos se haga bandera, que haya justicia para quienes padecieron represión por su diversidad sexual o de género, que nadie tenga que renunciar a su fe o a la comunidad de la que forma parte por ser LGTBIQ, que una persona trans y su familia sean acompañadas de manera no invasiva pero sí empoderadora, teniendo todos los recursos que necesitan a su alcance de manera ágil… Y podríamos seguir y seguir enumerando las necesidades y las luchas de las personas LGTBIQ (y de una sociedad -y pocas iglesias- que ha hecho suyas sus reivindicaciones). Y al enumerarlas, no aparece ninguna de las amenazas que el discurso cristiano fundamentalista ha generado para hacerse pasar por una víctima, en vez reconocer y arrepentirse por su colaboración y promoción de la LGTBIQfobia. Se puede seguir mintiendo, pero me parece ofensivo que se haga en nombre de Dios, y que no haya más voces cristianas que hagan una denuncia rotunda del burdo relato que se está intentando construir. Porque el evangelio, Jesús mismo, llama a la verdad, y la verdad no tiene nada que ver con el relato que pretenden imponer. La única forma de aproximarse a esa verdad, es sentarse en la misma mesa con las personas LGTBIQ para dialogar e intentar comprender sus demandas. Y después, mantenerse con el discurso del antievangelio del poder, como tantas y tantas veces, o decidirse por el evangelio de la liberación.

Carlos Osma

Notas:

[1] Mt 8,32

[2] Gn 9,18-28

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad , , , , , , , ,

“Un pastor en apuros”, por Carlos Osma

Jueves, 13 de septiembre de 2018

secuestroDe su blog Homoprotestantes:

Imagina que vives en la maravillosa ciudad de Valencia, junto al rio Turia, y que de vez en cuando te pasas por su catedral y subes los 207 escalones del Micalet para disfrutar de las vistas y pasar un buen rato. Supón que eres un pastor evangélico y que después del culto del domingo, dejas a tu mujer e hijos en casa, y te vas a dar una vuelta por el imponente Oceanogràfic para ver los diferentes hábitats marinos y sumergirte con algún tiburón. Ponte en la piel de este pastor y visualízalo sentado en su coche, con la puerta trasera abierta, en la Avenida del Cid en pleno mes de marzo, pocos días después de que el fuego haya convertido en cenizas las monumentales fallas y las tracas y petardos todavía resuenen en su memoria. Mira por el retrovisor a través de los ojos de este pastor, que mantiene el coche en marcha mientras el nerviosismo delata que lo suyo no son los secuestros, y observa cómo los dos cutres sicarios, que ha contratado por 140 euros, intentan introducir por la fuerza en el automóvil a su musculado amante sin demasiada fortuna.

Sitúate ahora un mes antes, en febrero; estás dentro de una iglesia evangélica, justo en una asamblea en la que se está decidiendo si dicho pastor debe ser expulsado por su conducta inmoral. No es fácil dictaminar si el tema es que ha sido infiel a su mujer, o si el problema es que lo ha sido con un hombre; aunque como la esposa no aparece por ningún lado y nadie se acuerda de ella, todo parece indicar que estamos en el segundo de los casos. Ahora, por difícil que resulte, intenta descubrir que pasa por la cabeza de nuestro protagonista que está a punto de perder su trabajo y el sustento de su familia… piensa en la hipoteca, en sus hijos, en el coche… piensa en los recibos de la luz, del teléfono y del gas… y presupón que lo único que este señor de 53 años ha hecho en la vida es ser pastor, y evidentemente carece de otra formación. No es difícil deducir que está aterrado, desesperado y que se siente acabado. Y entonces escucha sus escusas y sus mentiras patéticas negándolo todo.

Vayamos hacia atrás más de cuarenta años, y pregúntate porque este señor no huyó de la iglesia evangélica en la que fue criado cuando descubrió su problema…. ese que no se podía nombrar en aquel momento. O en el peor de los casos, si no procede de una iglesia evangélica, ¿qué hizo que se decidiera a formar parte de una de ellas? Y para más inri, ¿por qué se casó?, ¿y por qué aceptó ser pastor en una iglesia homófoba? (bueno, si hablamos de Valencia, y quería ser pastor, tenía que serlo en una que fuera homófoba). No es que esté lanzando preguntas sobre el comportamiento de este ministro evangélico, lo que en realidad me interesa más, es saber qué le ofrecía la iglesia evangélica para que estuviera dispuesto a hacer tantos disparates juntos.

Supongo que mis lectoras se habrán percatado de que hasta ahora he hablado de un secuestro, de juicios sumarísimos eclesiales, de miedo, de recibos de luz, de incongruencia, de engaño… Y por mucho que estos elementos intenten hacer del artículo un texto trepidante, habrán echado en falta (sobre todo si estamos hablando de un pastor evangélico) palabras como: evangelio, amor, empatía, coherencia. ¿Por qué un pastor desesperado en vez de intentar secuestrar a su amante para grabar un mensaje en el teléfono móvil desmintiendo su relación, y así seguir engañando a su comunidad, no sube al púlpito de la iglesia y denuncia la homofobia que le ha llevado a tener una doble vida? Y si este señor no se mueve por motivaciones evangélicas, ¿por qué está dispuesto a cometer un delito pensando más en mantenerse dentro de la iglesia, que en justificarse ante su mujer? Para seguir teniendo trabajo, pensará muchos lectores, y quizás tengan gran parte de razón; pero creo que no toda.

Con esta noticia los medios de comunicación evangelicales, como de costumbre, podrían haberse dedicado a caricaturizar a las personas LGTBIQ presentándolas como poco fiables, mentirosas y peligrosas. Pero no se han hecho eco de ella. Y es que, pienso yo, la imagen real de un pastor evangélico en su coche, con el pie dispuesto a pisar el acelerador, la mano derecha en el cambio de marchas, los ojos fijos en el retrovisor, y pidiéndole a dios que su plan de secuestro saliese bien para poder seguir asistiendo a la iglesia; más que ridiculizar a las personas LGTBIQ, deja ver con claridad meridiana que el mensaje de liberación que deberían predicar en sus iglesias, ha sido sustituido por otro que solo busca la dependencia de sus fieles. Y eso solo es posible porque en algún momento perdieron la fe en el poder de transformación real sobre la vida de las personas que tiene el mensaje de Jesús, el evangelio. Es triste decirlo, pero nuestro pastor secuestrador, no pensó en ningún momento en comportarse de manera evangélica, sino en seguir formando parte de su mundo evangelical. Y con toda seguridad es eso lo que predicaba desde el púlpito de su iglesia, y lo que se predica en el resto de púlpitos evangelicales: dependencia, no evangelio.

La dependencia, que recorre el mensaje evangelical de arriba abajo, es una renuncia al evangelio y el reconocimiento implícito de la perdida de la fe. Y en esas circunstancias las personas se ponen en manos de las obras de la ley, e intentan hacer parecer que están a la altura de las exigencias de quienes les darán su visto bueno. Y cuando no pueden, y se sienten aterradas por la posibilidad de perder el mundo que les da tanta seguridad, deciden vivir una doble vida. Pero si por alguna razón sus obras de la carne salen a la luz, entonces tendremos unos seres humanos desesperados dispuestos a mentir, coaccionar y secuestrar; unos hombres y unas mujeres dispuestas a todo. La dependencia es un veneno con el que conscientemente se pretende cautivar conciencias en las comunidades evangelicales, un veneno que acaba haciendo una caricatura del evangelio. Ante esta propuesta demoníaca, hay que seguir afirmando con rotundidad que donde hay evangelio, donde hay buena noticia, allí está el espíritu de Dios, y donde está su espíritu, allí hay libertad; allí hay “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza”.  Y que: “contra tales cosas no hay ley[1]”.

Carlos Osma

Notas:
[1] Gl 5,22-23

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“Los sodomitas son los políticos populistas que predican la xenofobia”. Entrevista a Luca Negro, presidente de la Federación de Iglesias Evangélicas en Italia

Sábado, 4 de agosto de 2018

lucaDel blog Homoprotestantes:

Desde diciembre de 2015 es el presidente de la Federación de Iglesias Evangélicas en Italia. Una Federación compuesta por varias iglesias que van desde la Iglesia Valdense – la histórica iglesia reformada de Italia, fundada en el siglo XII –, hasta el Ejército de Salvación, pasando por la Iglesia Bautista. ¿Cuáles son los pros y contras de una federación tan diversa?

En realidad la Federación no es tan diversa. Sus miembros son mayoritariamente las iglesias del protestantismo histórico, que están presentes en nuestro país desde el siglo XIX. Participan en el movimiento ecuménico, tienen una teología abierta y una lectura bíblica que no está caracterizada por el literalismo o el fundamentalismo… No forman parte de la Federación las iglesias “evangelicales” (pentecostales y otras). Claro que hay un diálogo con estas iglesias, pero un dialogo que a veces es más difícil a nivel ético que teológico.

Usted es pastor de la Unión Cristiana Evangélica Bautista de Italia, una iglesia que – junto a valdenses y metodistas – hace años empezó a trabajar la inclusión de las personas LGTBI. ¿Cómo fueron esos comienzos?

Un grupo de hermanos y hermanas bautistas, metodistas y valdenses nos reunimos informalmente en 1997 durante la Asamblea de la Federación, y decidimos crear una Red evangélica sobre Fe y Homosexualidad. Esta red – la REFO, Rete evangelica fede e omosessualità – nació en 1998. Antes y durante la Asamblea/Sínodo de las iglesias “BMV” (bautistas, metodistas y valdenses) de 1990 trabajamos para que se creara una comisión BMV sobre fe y homosexualidad. Una comisión que lleva trabajando en estos casi veinte años en la formación bíblica y teológica. En 2010 el Sínodo metodista y valdense decidió a favor de la bendición de parejas del mismo sexo, aunque en aquel momento todavía no había una ley de uniones civiles, como la que fue aprobada en 2016. Los bautistas son congregacionalistas, es decir, que cada iglesia puede decidir autónomamente sobre este tema. Aun así, en la Asamblea Bautista de 2016 se aprobó por mayoría la bendición de parejas del mismo sexo.

¿Qué avances se han conseguido hasta hoy?

Además de la bendición de parejas del mismo sexo, muchas iglesias, particularmente en las ciudades más grandes, han recibido como miembros a personas homosexuales. También se han implicado cada año, alrededor del 16 de mayo, en la organización de vigilias ecuménicas de oración contra la homofobia.

¿Qué falta todavía?

Aún hay iglesias y sectores de iglesias que no están por la inclusión; en particular, éste es el problema con congregaciones donde la mayoría de los miembros son de origen africano o latinoamericano. En la Unión Bautista hay también algunas congregaciones que han sido fundadas por misioneros de Brasil, que tienen otra posición sobre la inclusión de las personas homosexuales. Esta problemática será discutida en la próxima Asamblea de la Unión Bautista del mes de noviembre.

Las iglesias bautistas en Cataluña, España, o Sudamérica, son muy beligerantes hacia las personas LGTBI y sus derechos. ¿Qué ha podido influir en Italia para que esto sea diferente?

Los bautistas italianos tienen una tradición de cooperación con el resto de iglesias del protestantismo histórico. El movimiento bautista tiene más de 150 años de vida en Italia, y nació como expresión de un “Risorgimento” (resurgimiento) nacional a nivel religioso. Los primeros misioneros fueron ingleses y americanos del Norte (más abiertos que los del Sur de los Estados Unidos), y el liderazgo bautista siempre fue muy italiano, con raíces profunda en la cultura italiana más liberal y progresista.

En Italia no existe el matrimonio entre personas del mismo sexo, sino la unión civil. Tampoco los hijos e hijas de familias LGTBI pueden ver reconocidos a sus dos padres o madres (salvo raras excepciones tras litigios judiciales interminables). ¿A qué cree que se debe tanta resistencia a la igualdad de derechos?

La cultura católica y la influencia del Vaticano han tenido una gran importancia, por ejemplo, en el retraso con el que se ha aprobado la ley de uniones civiles. No se puede olvidar que en Italia tenemos la Santa Sede. Y también al nuevo Papa, que es muy abierto cuando se habla de ecumenismo, paz, justicia y otros temas sociales; pero que es muy tradicional cuando se trata de ética y familia. En cuanto a nuestras iglesias, desde hace años preferimos no hablar de “familia” sino de “familias”, en plural.

Actualmente mucho se habla de la inestabilidad política en su país y el aumento de los populismos. También de la posible salida del euro o incluso, de la Unión Europea. ¿Vive Italia una crisis? ¿A qué se debe?

El Gobierno actual es eminentemente populista, una extraña alianza entre un movimiento claramente de derecha y xenófobo, la Liga de Matteo Salvini, y un movimiento populista con elementos de izquierda, el Movimiento 5 Estrellas. No sé cuánto podrá durar esta alianza. El riesgo para los 5 Estrellas es convertirse completamente en subalternos de Salvini. De todas formas, esta situación tiene mucho que ver con la incapacidad del centro-izquierda de renovarse, y con el sectarismo interno y externo del Partido Democrático (interno por la falta de pluralismo del secretario saliente Matteo Renzi, y externo por no haberse arriesgado a hacer una alianza de gobierno con los 5 Estrellas).

¿Qué le ha parecido la decisión del ministro Matteo Salvini de ordenar cerrar los puertos italianos para impedir que atracara el barco Aquarius, que transportaba 630 personas rescatadas por MSF y Sos Meiterranée de las aguas del Mediterráneo?

Ha sido una decisión irresponsable. Como declaró Paolo Naso, responsable de nuestro programa para los refugiados MediterraneanHope: “Lo que nos anima es el espíritu del evangelio. El enemigo no son las ONG, sino la guerra y la violación de los derechos humanos. Tras un terremoto no se procesa a los rescatadores”.

¿No cree que la Unión Europea se comporta únicamente como una unión económica, y deja toda la responsabilidad de la crisis humanitaria que se está viviendo en el Mediterráneo a los países del sur de Europa?

Claro que sí, y la búsqueda de un “alma para Europa” es una constante preocupación de las iglesias europeas.

¿La Federación de Iglesias Evangélicas en Italia está realizando acciones o tiene algún programa para intervenir ante este drama humano en sus costas?

La Federación trabaja esta área desde hace años. Tras la tragedia del 3 de octubre de 2013, cuando cerca de la isla italiana de Lampedusa murieron casi 400 refugiados, abrimos un observatorio sobre las migraciones en la isla misma de Lampedusa, donde junto a otras organizaciones de la sociedad civil trabajamos la información y la acogida de los migrantes. En 2016 comenzamos un proyecto piloto ecuménico, los Corredores Humanitarios, que consiste en transportar – de forma legal, en este caso- refugiados “vulnerables” desde el Líbano, con un programa de integración en la sociedad italiana. En dos años hemos acogido de esta forma a más de 1200 refugiados. Y este año hemos firmado un acuerdo con la ONG española Open Arms para apoyarlos en su trabajo de “search and rescue” en el Mar Mediterráneo – aunque el éxito de este trabajo será difícil con el Gobierno actual.

Para finalizar, y agradeciendo su amabilidad al conceder esta entrevista, le quería preguntar qué ha significado en su larga experiencia como pastor evangélico, pero también como cristiano, la palabra, o mejor dicho, la acción de acoger.

Acoger es uno de los conceptos básicos de una teología bíblica. Recién me invitaron a tener un estudio bíblico sobre el tema de la acogida en la Asamblea de la Conferencia de Iglesias Europeas (KEK) en Novi Sad, sobre el texto de Génesis 18 –Abraham acogiendo tres viajeros-. Lo que traté de explicar es que este episodio es antitético a Génesis 19, la destrucción de Sodoma. Génesis 18 nos ensena la importancia de acoger, y Génesis 19 nos muestra el pecado de la no-acogida. Porque este es en realidad el pecado de Sodoma. Los “sodomitas” de hoy no son los LGBTI, sino todos los que predican la xenofobia, y particularmente los políticos populistas. El Nuevo Testamento (Hebreos 13,2) habla de la acogida como “filoxenia”, amistad para el extranjero. La “filoxenia” es precisamente lo contrario a la “xenofobia”.

Entrevista realizada a Luca Negro por Carlos Osma

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“Querida Eva”, por Carlos Osma

Jueves, 2 de agosto de 2018

beautiful-1867093_1280De su blog Homoprotestantes:

Tienes toda la razón, la primera vez que te escribí fue para comentarte que había algo en tu discurso evangélico que era diferente al resto. No era un discurso fundamentalista, ni paternalista, tampoco liberal; era una aproximación muy humana a la homosexualidad. Y eso lo hace quien en algún momento de su vida ha sido consciente de que no cabe en alguna etiqueta que la mayoría entiende como natural o divina. Es cierto que el envoltorio de tu discurso era ortodoxo, pero las mujeres como tú, siempre logran en algún momento de su vida desbordar los límites que les limitan o, mejor dicho, les asfixian. La ortodoxia evangelical es como una cámara de gas para todas las personas LGTBIQ que, por desgracia, hemos nacido en ese entorno.

Supongo que cuando he utilizado la palabra “desgracia” habrás sentido cierta incomodidad, a mí también me pasa. La razón es que en ese entorno hemos recibido cosas muy valiosas que nos han construido como personas y a las que no estamos dispuestos a renunciar; pero por otro lado, y por eso utilizo la palabra, nos ha generado un disonancia entre quienes somos, y quienes nos dicen que debemos ser. Entiendo el conflicto por el que has pasado, imagino que no te ayudará saber que hay millones de personas que han tenido que pasar por lo mismo… Algunas de ellas, no han sido tan fuertes como tú; unas no han podido, muchas no se han atrevido, y otras, se han acostumbrado a vivir una doble vida. Estaría bien que te preguntaras qué ha hecho que tú te decidieras por el camino de la dignidad, de la autenticidad, y de la verdad. Quizás te des cuenta que, además de la homofobia, hay personas de tu entorno que te han transmitido que el evangelio no es la aceptación de unos dogmas, sino una forma de vivir que produce liberación en quienes lo siguen.

Siento lo que estás pasando ahora, es sin lugar a dudas el momento más doloroso; cuando encuentras la incomprensión de tu familia e iglesia. Cuando te sientes sola, y además engañada, pero te aferras a la fe. Es difícil encajar que tu familia te vea de otra manera por haberles dicho que eres lesbiana, cuando en realidad tú sigues siendo la misma persona de siempre; y que estén dispuestos a perderte, o incluso a echarte de casa, si no aceptas sus principios homófobos. No te voy a mentir, no sé qué ocurrirá en el futuro, si acabarán por aceptarte o si preferirán alejarse de ti… Quizás unos hagan una cosa y otros otra. Necesitan tiempo para encajar lo que ha ocurrido, aun así, te recomiendo una cosa: no les esperes. Todo el mundo tiende a vivir en su zona de confort, y no se moverán de allí, si tú te quedas a su lado. Tienes que moverte, tienes que vivir tu vida, y ellos decidirán si quieren esforzarse por estar a tú lado. Les va a costar, hay que reconocer que también ellos padecerán a partir de ahora la homofobia de su entorno evangélical… Pero tendrán que decidir si quieren o no estar contigo. Esa decisión no es tuya, tú puedes decidir darles tiempo, ser comprensiva, dialogante… pero no puedes obligarles a que te quieran como eres. Es duro, lo sé… Pero las cosas son así.

Respecto a tu iglesia, te lo voy a decir de una manera romántica: creo que los besos de la mujer a la que amas te han hecho despertar del sueño en el que vivías inmersa. Los evangélicos no somos “el remanente fiel”, ni “los escogidos”, tampoco “los verdaderos seguidores de Jesús”. En la mayoría de ocasiones (siempre hay excepciones) su discurso de amor hacia los seres humanos, es únicamente un gancho para hacer proselitismo. Actualmente el trato que las iglesias evangelicales nos dan a las personas LGTBIQ, es la prueba irrefutable de que se han alejado del evangelio, del seguimiento de Jesús. Sé que es difícil, muy difícil, romper con personas con las que has compartido juegos, enseñanzas, experiencias, sueños… desde que eras una niña. Sé que descubrir la contradicción profunda que hay entres sus palabras y sus actos, te puede llevar a una crisis de fe. Pero es mejor poner tierra de por medio… No tienes nada que hacer, necesitarán que seas un chivo expiatorio para poder seguir aferrándose a su manera de interpretar la Biblia. Si quieres tener alguna posibilidad de tener una fe evangélica sana, escapa, no mires atrás. No te rindas, sigue buscando y compartiendo tu fe con quienes tengan una visión más acorde con las enseñanzas de Jesús. Espero que vivas cerca de las pocas comunidades inclusivas que existen en el país, pero si no es así, siempre hay personas con las que quedar un día para dialogar, leer la Biblia, u orar juntas, en un ambiente en el que todo el mundo pueda mostrarse tal como es.

Me comentas que no puedes orar, que estás rota y que no puedes permitirte en este momento abrirte de esa manera. A mí me ayudó en aquel momento escribir… expresar como me sentía. Sacar la irá, el enfado, la rabia, y expresar el dolor que tenía dentro de mí. No sé si tú puedes hacer lo mismo, y si te puede también ayudar… no pierdes nada por intentarlo. Creo que fue C.S. Lewis quien dijo que la oración no cambia a Dios, sino que nos cambia a nosotros. Y esto es lo más importante: cambiarte por dentro, volver a repensar todo lo que has aprendido desde que eras una niña, quedarte con las muchísimas cosas buenas por las que deberías estar agradecida, y desechar las que te restan y te hacen daño… Las que no te permiten vivir de la forma que Dios ha pensado para ti.

Tengo que decirte también que eres una mujer afortunada, no todo el mundo se ha enamorado. Me explicas que las cosas en este momento son difíciles para las dos. Si tienes claros tus sentimientos, yo no me rendiría… En Cataluña celebramos el día de Sant Jordi, el caballero que según la leyenda salvó a la princesa del dragón. A mis hijas les he enseñado desde pequeñas que nadie tiene que venir a salvarlas, que ellas pueden tomar la iniciativa. Así que si yo fuera tú, me iría directamente a por ella, a sacarla de esa cueva oscura donde está metida y que seguro le hace ser infeliz. Si lo logras y ella acepta, pues disfrutad todo lo que podáis de vuestro amor… Si no, pasa página y mira hacia el futuro. Eres una gran mujer, y las grandes mujeres no se rinden fácilmente.

Sé que en este momento te sientes frágil, tengo que decirte que yo no te veo así… Has tenido mucho valor para decir sencillamente quien eres. Ya me gustaría ver a todas esas personas que ahora te dan la espalda, saber qué hubieran hecho ellas en tu situación. Me decías en tu última carta que te habías dado cuenta de que antes no permanecías callada para intentar someterte a lo que Dios quería, sino por miedo a romper tu reputación y perder el mundo en el que vivías. Ya ves que tenías razón, pero a pesar de eso has actuado con determinación… Ahora eres más libre, no pierdas la oportunidad de avanzar en ese camino que tú misma vas a tener que trazar. No es tan fácil como el camino ya marcado por el que muchas personas transitan, pero sin duda es mucho más auténtico y apasionante. No te dejes engañar por espejismos, ni te rindas a la aceptación de nadie… Sigue adelante, el Señor está contigo, Él es tu pastor.

Carlos Osma

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“Nueva ola teológica evangelical hispana”, por Carlos Osma.

Miércoles, 20 de junio de 2018

leerSarcasmo del bueno en este post de su blog Homoprotestantes:

Según el profesor de Antíguo Testamento de la Facultad de Teología Evangélica de la Cruz Chispeante, Natanael Baleia, a Jonás se lo tragó un pez. Anna Whitemind, conocida especialista y licenciada en el gélido Seminario de Fair Bannks, pero que trabaja como misionera en un pueblecito soleado de la costa de Cádiz, afirma que hay pruebas bíblicas concluyentes de que Dios creó el mundo en siete días. Por su parte, el teólogo (por aclamación popular, aunque no pudo asistir a ninguna de las clases del Seminario Unido del Cristo Exaltado) Paco Gata, ha escrito un libro explicando que Moisés redactó el Pentateuco porque la Biblia lo dice. El profeta Juan Patmos, que recibe directamente los títulos teológicos gracias al Espíritu Santo, demostró en el pasado encuentro de hombres heterosexuales con Biblia negra y corbata azul, que sin lugar a dudas estamos viviendo los últimos tiempos tal y como claramente relata el libro del Apocalipsis. Éstas son solo cuatro muestras del alto nivel teológico del evangelicalismo “made in Spain” que tiene como máxima: “Si sabes leer… eres un gran teólogo”.

¡Qué haríamos sin personas tan formadas como éstas que conocen tan bien la Biblia y que nos transmiten sus enseñanzas de manera pura y sin mancha! Gracias a ellas el evangelicalismo está manteniéndose como el último remanente fiel que hace frente a la poderosísima ideología de género. Allí están ellos, y algunas de ellas, expulsando a diestro y siniestro a quienes se atrevan a poner en entredicho la autoridad de la Biblia. Su guerra es sin cuartel, y además de hacer manifestaciones, intentan llegar a lugares de influencia política para imponer la Santa Palabra de Dios (que sin duda se equivoco haciendo nacer a su Hijo en casa de unos donnadies, cuando podría haberlo hecho en la cuna del Emperador Julio César, y así le hubiera sido mucho más sencillo imponer políticamente el Reino de Dios). Lo más destacable de las puntas de lanza de la teología patria es que no se han dejado llevar por los discursos ideológicos de la izquierda más radical, y se mantienen a lo suyo, luchando contra degenerados peligrosos que quieren destruir el orden, la familia y la Iglesia; en vez de (por ejemplo) perder sus energías en denunciar la corrupción política, o el empobrecimiento de la población. No, ellos no van a caer en el engaño, saben que su enemigo más importante no es la incoherencia, sino dos personas del mismo sexo retozando felizmente una encima (o detrás) de la otra a la hora de la siesta.

La próxima semana El Concordato Evangélico Hispano de la Biblia Totalmente Abierta, entregará un premio al Doctor en Teología por la Universitat Evangèlica de Castelldefels Pau Llest, por haber demostrado que a Daniel no se lo comieron los leones porque, además de en un dibujo que tuvo que colorear en la escuela dominical cuando era pequeño, lo pone en la Biblia. Me he enterado de este importantísimo premio, porque mis amigos Chencho y Dimas, a los que conocí en un encuentro de Cristianos Exploradores cuando teníamos cinco años, pero con los que no volví a coincidir hasta que el año pasado los reconocí bailando en el pódium de la discoteca Furor Gay; me lo dijeron la semana pasada. Me llamaron para explicarme que han dejado lo del pódium, lo de las discotecas, y también lo de ser gais. Lo de acostarse juntos todavía no lo han dejado del todo, pero están seguros que con oración, un poco de tiempo, y la ayuda de la profetisa Elisa Mg Boses (que estudió en la Facultad Pentecostal Filipina de Torremolinos especializada en profetismo y curaciones divinas); dejarán de hacerlo. Y cuando les pregunté por qué querían dejar de acostarse juntos, me respondieron que porque la Biblia lo dice. Además, me invitaron a la entrega de premios en Castelldefels para que conozca a Pau Llest, Elisa Mg Boses, y a Marcelo Atraente; que es un exgay brasileño guapísimo con el que han creado un trío para cantar, bailar y adorar a Dios. Se supone que ese tal Marcelo ha hecho también un posgrado en la Universidad Rey Juan Carlos (milagrosamente no hacía falta asistir a las clases ni hacer exámenes), demostrando que Satanás existe, porque lo dice la Biblia, y además es gay. Esto último, aunque no lo diga explícitamente la Biblia, lo deduce por lo peligroso que es su tridente para todos los hombres de bien.

Nada, que no me ha hecho falta esperar hasta la próxima semana para conocer a tan ilustres personajes de la teología hispana, que ya me he decidido a estudiar teología en alguno de los reputadísimos centros superiores de teología evangelical del Estado. Y aunque me niego a hacerme heterosexual (al menos por el momento), si me lo preguntan, pondré en sus formularios de inscripción que sí lo soy. Quiero formar parte de la nueva ola teológica hispana que bucea en las profundidades bíblicas para extraer todas sus enseñanzas. De hecho, esta misma tarde he empezado a leer la Biblia y he descubierto cosas increíbles, yo que siempre he sido un amante de la naturaleza, me he quedado anonadado al saber que Dios salvó de una gran inundación a todos los animales de la Tierra haciéndoles entrar en un arca… En realidad a todos no, solo a una pareja de cada, al resto incluyendo a los seres humanos, los fulminó. Pero bueno, parece ser que se lo merecían. Dios siempre sabe lo que hace. No sé si este descubrimiento me permitirá entrar en segundo o tercer curso directamente en alguna facultad que tenga denominación de origen evangelical, pero por si acaso voy a pedir que me hagan un examen que valore mi nivel inicial.  En tres años me veo Doctor en Teología… y de ahí a escribir en las mejores revistas evangelicales y ser invitado a dar grandes conferencias, hay solo un paso. Quiero servir al Señor… y estoy dispuesto a leer y leer la Biblia, a aprenderme sus versículos de memoria, y el nombre de cada uno de los personajes que intervienen. Quiero ganar todos los esgrimas bíblicos, y dejar boquiabierto al personal. Después montaré una iglesia, y llamaré a Chencho, Dimas y a Marcelo Atraente, para que amenicen con su música y sus bailes el tiempo de alabanza, antes de que yo suba al púlpito y predique la verdad que pone en la Biblia a todo el mundo que quiera escucharme.

Carlos Osma

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