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“Ahora que las evangélicas ya somos una Religión”, por Carlos Osma.

Martes, 6 de febrero de 2024

Hooded burglar holds threats, violence in disguise generated by artificial intelligence

Imagen generada por inteligencia artificial

Del blog Homoprotestantes:

Las evangélicas españolas —ahora que somos plurinacionales— llevábamos unos años a punto de que, a quienes les hemos otorgado el honor de que nos pongan un nombre que nos dignifique —me refiero a políticos, medios de comunicación, poderes económicos y demás mandamases— nos dejaran de llamar secta y nos reconocieran como Religión —en mayúsculas para que quede claro que no somos de esas que no tienen notorio arraigo en suelo español—. Y en este 2023 por fin lo hemos conseguido. Algunes evangéliques creen que en realidad ocurrió mucho antes, concretamente en 2016, cuando Santiago Abascal bendijo a los pastores evangélicos de España asistiendo a uno de sus Desayunos de Oración anual para, según uno de sus tuits, «defender las raíces cristianas» —imagino que de España—. Pero no, por aquel entonces el ultraderechista Abascal era solo un visionario, y a nosotras todavía nos faltaba lo que hay que tener para ser una Religión respetable: alguna posibilidad de influencia, por remota que esta fuese.

Antes de continuar, y para que nadie se lleve a equívocos, aclaro que personalmente me siento arraigado en una tradición que aprendí de mi familia, y de muchas otras personas evangélicas, que me enseñaron que lo nuestro no es una Religión  —ni falta que nos hace— sino evangelio. En realidad la globalización religiosa no me interesa lo más mínimo, en lo que creo es en la globalización del evangelio, es decir: en la globalización de los derechos, la solidaridad, la misericordia, y el amor. Y la experiencia me dice que ambas globalizaciones se excluyen la una a la otra. Como decía José María Castillo:  «Evangelio y Religión son incompatibles. El enfrentamiento más claro, más fuerte, más peligroso es el enfrentamiento entre el Evangelio y la Religión». [1]

Esta tradición se ha perdido en el movimiento evangelical, que es el que lleva la voz cantante desde hace décadas dentro de la mayoría de iglesias e instituciones evangélicas del país. Ahora la ideología que triunfa es aquella que funde y confunde evangelio y Religión, el servicio con el poder.  No un evangelio al servicio de los vulnerables, sino del poder de las instituciones religiosas y de las personas que viven de ellas. El evangelio, no como un fin, sino como un medio. No para todes, sino para proteger los privilegios de unos cuantos. Y esto lo ha sabido leer mejor Vox que FEREDE [2], la AEE [3], o la inmensa mayoría de denominaciones evangélicas en España. Así que, cuando en este mes de mayo Pedro Sánchez avanzó de forma inesperada las elecciones generales, los evangélicos ya estábamos más que listos para que el PP, pero sobre todo Vox, nos dieran la bienvenida al mundo de las Religiones respetables en la gran España. Nuestros votos —aunque supusieran un pequeño porcentaje— podían decantar la balanza hacia la ultraderecha en una contienda electoral ajustadísima. Por eso, en aquel mismo mes, el por entonces portavoz de Vox en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, se afanaba en decir: «Nosotros mantenemos una relación fluida con la iglesia evangélica a lo largo de todos los días». [4]   Ese «a lo largo de todos los días» pretendía marcar diferencias con la puntual relación del PP con los evangélicos españoles, que tuvo su punto álgido y vergonzoso cuando la apóstol evangélica Yadira Maestre en un acto político del PP madrileño apareció orando —yo diría más bien que berreando— por la allí presente, Isabel Díaz Ayuso, presidenta popular de la Comunidad de Madrid.

Y sí, los evangélicos españoles nos hemos dejado querer por la ultraderecha de Vox, como los estadounidenses lo hacen por Trump, o los brasileños lo hicieron por Bolsonaro. Por eso, esta semana cuando veía por televisión las manifestaciones ultras, convocadas o jaleadas por Vox delante de las sedes del PSOE, donde se gritaba «España es cristiana y no musulmana», recordaba las palabras de Rocío Monasterio —presidenta provincial de Vox en Madrid— en una entrevista a Pedro Tarquis para la revista evangelical Protestante Digital: «Para mí, los evangélicos han sido un ejemplo»[5] Que fuésemos un ejemplo para una política que hacía solo unos días habían hecho unas declaraciones nauseabundas: «Se pagan 13.000 euros al mes por mena… muchos de ellos están causando terror en los barrios», [6] probablemente hablará muy bien de nuestra Religión evangélica, pero no del evangelio. También pensaba en otra entrevista —por cierto, también de Pedro Tarquis para la misma revista evangelical— en la que Iván Espinosa de los Monteros decía que por lo que había visto en las comunidades evangélicas que conocía, quien mejor representaba los valores evangélicos era Vox. [7] Y empecé a vislumbrar esos nuevos valores de la nueva Religión evangélica, mientras veía por televisión a jóvenes manifestantes delante de las sedes del PSOE. Todos criados en familias heteropatriarcales y de ultraderecha como Dios manda, con la cara tapada con un pasamontañas, haciendo saludos nazis, y gritando: «Marlaska, maricón», «Sánchez criminal, la soga te espera». Supongo que alguno de ellos será invitado por FEREDE o el CEM algún día a uno de sus Desayunos de Oración por España.

Toda esta deriva ultraderechista de la Religión evangélica nos debería hacer reflexionar sobre cuándo perdimos de vista el evangelio, o en qué momento nos quedamos callades cuando deberíamos haber levantado la voz. Quién nos convenció de que estábamos llamadas a imponer nuestra visión del mundo al resto de la sociedad. A nosotras, herederas de aquellas que quemaron por herejes en España en el siglo XVI, o que se revelaron poniendo su vida en peligro para defender la libertad de pensamiento y religión durante la Guerra Civil y el largo periodo de la dictadura franquista. ¿Cómo es posible que ahora tengamos tanto en común con quienes les echan de menos? Sé que dentro de nuestras comunidades hay voces que están llamando a volver al evangelio, a alejarnos de la Religión, pero necesitamos más voces y que griten más alto. Aunque las plataformas de comunicación y las instituciones que nos representan estén en manos evangelicales, no todo está perdido, el evangelio ha sido siempre eso: una voz marginal que se alza contra la Religión —Católica, Evangélica, Patriarcal, del Mercado, Armamentística… — para ponerse del lado de los seres humanos, y no de las cadenas con las que esta quiere controlarlos.

Carlos Osma

NOTAS:

[1] https://www.youtube.com/watch?v=grA0Ilb0pjs

[2] Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España.

[3] Alianza Evangélica Española.

[4] https://www.europapress.es/nacional/noticia-vox-reivindica-relacion-fluida-iglesia-evangelica-frente-interes-electoral-pp-20230328132938.html

[5] https://protestantedigital.com/teide/66557/rocio-monasterio-para-mi-los-evangelicos-han-sido-un-ejemplo

[6] https://www.europapress.es/madrid/noticia-monasterio-asegura-comunidad-pagan-13000-euros-mes-menor-extranjero-no-estamos-eso-20230414201828.html

[7] https://protestantedigital.com/teide/66808/ivan-espinosa-con-14-anos-vivi-en-eeuu-con-una-familia-evangelica

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Oración y Reforma

Martes, 31 de octubre de 2023

Hoy se celebra el Día de la Reforma, que supuso para todas las confesiones cristianas, un redescubrimiento de la Palabra. Celebremoslo con nuestros hermanos y hermanas de las iglesias luteranas, reformadas, evangélicas…

“Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad”
(Fil. 2: 12-13).

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“Tengo tantas cosas que hacer,

que pasaré las primeras tres horas orando”

(…)

“La oración no es para cambiar los planes de Dios.

Es para confiar,

descansar en Él,

y hallar la paz”

*

Martin Lutero

***

“Omnipotente y eterno Dios, ¡qué terrible es este mundo! ¡Cómo quiere abrir sus quijadas para devorarme! ¡Y qué débil es la confianza que pongo en ti! Dios mío, protégeme en contra de la sabiduría mundanal. Lleva a cabo la obra, puesto que no es mía; sino tuya. No tengo nada que me traiga aquí, ni tengo controversia alguna con estos grandes de la tierra. Desearía pasar los días que me quedan de vida, tranquilo, feliz y lleno de calma. Empero, la causa es tuya; es justa; es eterna. ¡Dios mío, ampárame, tú eres fiel y no cambias nunca¡ No pongo mi confianza en ningún hombre.

¡Dios mío, Dios mío!, ¿No me oyes? ¿Estás muerto? No, no estás muerto, más te escondes. Dios mío, ¿dónde estás? Ven, ven. Yo sé que me has escogido para esta obra. ¡Levántate, pues, y ayúdame! Por amor de tu amado Hijo Jesucristo, que es mi defensor, mi escudo y mi fortaleza, ponte de mi lado. Estoy listo, dispuesto a ofrecer mi vida, tan obediente como un cordero, en testimonio de la verdad. Aun cuando el mundo estuviera lleno de diablos; aunque mi cuerpo fuera descoyuntado en el ‘potro’, despedazado y reducido a cenizas, mi alma es tuya: tu Sagrada Escritura me lo dice. Amén. ¡Dios mío, ampárame! Amén.”

*

Martín Lutero
Oración antes de presentarse ante la dieta de Worms. Salmo 43

***

Lutero, orante de gran fe, visitó a Melanchton en una ocasión en que éste se encontraba en estado agonizante. Su muerte parecía tan próxima como inevitable. Entre sollozos, oró Lutero pidiendo a Dios la recuperación física de su más íntimo colaborador. Una exclamación vehemente al final de la oración hizo salir a Melanchton de su estupor. Sólo pronunció unas palabras:«Martín, ¿por qué no me dejas partir en paz?» «No podemos prescindir de ti, Felipe», fue la respuesta. Lutero, de rodillas junto al lecho del moribundo, continuó orando por espacio de una hora. Después persuadió a su amigo para que comiera una sopa. Melanchton empezó a mejorar y pronto se restableció totalmente. La explicación la daba Lutero con estas palabras: «Dios me ha devuelto a mi hermano Melanchton en respuesta directa a mis oraciones»

*

José M. Martínez
Pensamiento Cristiano, Octubre 2011

***

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“Concede, Dios Todopoderoso, que desde que estamos bajo la dirección de tu Hijo hemos sido unidos al cuerpo de tu Iglesia que, en muchas ocasiones se ha dispersado o desgarrado en pedazos; permite que podamos continuar en la unidad de la fe, y que luchemos con perseverancia en contra de todas las tentaciones de este mundo y que nunca nos desviemos del camino correcto, sin importar los nuevos problemas que se presenten diariamente; y aunque estemos expuestos a muchas muertes, permite que el temor no se apodere de nosotros/as de manera tal que extinga la esperanza de nuestros corazones; sino que, al contrario, levantemos nuestros ojos y nuestras mentes y todos nuestros pensamientos a tu gran poder, por el cual aligeraste la muerte, y levantaste de la nada cosas que no existían, para que así, aunque estamos expuestos a ruina diariamente, nuestras almas puedan aspirar a la salvación eterna hasta que verdaderamente te reveles como la fuente de vida, cuando podamos disfrutar de esa dicha sin fin que ha sido obtenida para nosotros por la sangre de tu único Hijo nuestro Señor. Amén.”

*

Juan Calvino

***

«Acostumbro a definir este libro como una anatomía de todas las partes del alma, porque no hay sentimiento en el ser humano que no esté ahí representado como en un espejo. Diría que el Espíritu Santo colocó allí, a lo vivo, todos los dolores, todas las tristezas, todos los temores, todas las dudas, todas las esperanzas, todas las preocupaciones, todas las perplejidades hasta las emociones más confusas que agitan habitualmente el espíritu humano».

*

Juan Calvino (1509-1564)
prefacio de su comentario a los salmos

***

““El Señor nos mandó a orar. El lo ordenó, no tanto para su propio bien, sino para el nuestro. El actúa –como es correcto– para que la gloria sea para él, el reconocimiento de que todo lo que deseamos y consideramos para nuestro beneficio, viene de él.”

Dispuestos en la mente y el corazón, como corresponde a aquellos que entran en conversación con Dios… desde  el fondo de nuestro corazón… las únicas personas que debida y correctamente se ceñirán para orar son los que están tan conmovidos por la majestad de Dios, que, libre de cuidados y afectos terrenales, llegan a la misma… manteniendo la disposición de un mendigo… con afecto sincero de corazón, y al mismo tiempo el deseo de obtenerlo de él… pedir con fe, no dudando nada…”

“… A menos que nos fijemos ciertas horas en el día para la oración, fácilmente se deslizará de nuestra memoria… A pesar de que nuestras mentes siempre deben estar levantadas a Dios, hay ciertas horas que no debemos dejar pasar sin oración- cuando nos levantamos en la mañana; cuando comenzamos y terminamos los alimentos cuando nos vamos a la cama. Pero también cuando nosotros u otros estamos siendo amenazados de cerca por peligro debemos volvernos a Dios por ayuda; cuando el bien nos llega debemos volvernos a Él en acción de gracias. De nuevo, debemos siempre dejar a Dios Su libertad y no decirle lo que debe hacer. Dejamos nuestra voluntad a Su disposición, y paciencia, no debemos cansarnos de orar.”

*

Juan Calvino
en T. H. L. Parker. John Calvin. A Biography. Página 62.

***

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“Cómo reformar la Iglesia”, por Carlos Osma

Martes, 31 de octubre de 2023

reformadoresMonumento a la Reforma, Ginebra

Hoy, que celebramos el Día de la Reforma, traemos de nuevo este artículo del blog Homoprotestantes:

En ocasiones escucho reflexiones, predicaciones, o leo artículos en los que se anima a reformar la Iglesia. Si además la persona que hace este llamamiento pertenece al ámbito protestante, en algún momento repite la archiconocida frase: “Una iglesia reformada, siempre reformándose”. Bien es cierto que en pocas ocasiones indica en qué debe consistir esa reforma, porqué es necesario hacerla, y qué le ha llevado a pensar así. En realidad, en la mayoría de ocasiones, creo que la frase es más bien una muletilla, un elemento de la tradición que sobrevuela el discurso para indicar que se es protestante, que no se es fundamentalista, o que se está a años luz de otras iglesias en las que no hubo reforma.

En Martín Lutero encuentro también esa voluntad de transformación, de reforma de la realidad religiosa en la que estaba inmerso, pero entiendo que esta voluntad tuvo su origen en una experiencia previa de insatisfacción real, no teórica. Lutero tenía una autocomprensión negativa de sí mismo y esto le limitaba y le producía sufrimiento. Desde muy joven le acompañó el temor a un Dios castigador que le exigía una vida de sacrificios interminables. Por eso se dedicó al ayuno, a la autoflagelación, a la confesión constante; aunque nada de todo esto le hizo sentirse reconciliado con Dios.

Siempre hay casos excepcionales, es verdad, pero el de Lutero no lo es, creo que en la mayoría de ocasiones las reformas no surgen de personas que se encuentran cómodas con el sistema en el que viven, sino de las que padecen sus consecuencias negativas. Jamás una persona satisfecha con su iglesia querrá reformarla. Jamás una persona a la que le va bien con la vida que tiene querrá que ésta cambie. Seguro que en algún momento dirán eso de que es necesario reformarse, adaptarse, transformarse… pero serán sólo palabras. La reforma nace de una insatisfacción profunda con el sistema, no de palabras huecas biensonantes.

El 31 de octubre de 1517 Lutero clavó en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittemberg sus 95 tesis. Por aquel entonces el papa León X quería renovar la Basílica de San Pedro en Roma, y desarrolló una campaña para recaudar fondos mediante la venta de indulgencias. Los compradores recibían a cambio una reducción de sus días de castigo en el purgatorio e incluso el perdón de los pecados. Lutero podría haber colaborado con dicha campaña aunque sus planteamientos teológicos no la vieran con buenos ojos, o podría simplemente haberse callado. Pero al leer algunas de sus tesis encontramos que no fue así:

Tesis 21. “En consecuencia, yerran aquellos predicadores de indulgencias que afirman que el hombre es absuelto a la vez que salvo de toda pena, a causa de las indulgencias del Papa”.

Tesis 22. “De modo que el Papa no remite pena alguna a las almas del purgatorio que, según los cánones, ellas debían haber pagado en esta vida”.

Con sus 95 tesis Lutero convierte su insatisfacción en una denuncia. Porque la insatisfacción que es incapaz de denunciar, no puede reformar ninguna iglesia, ni ninguna vida. Hay un momento en el que la experiencia de opresión debe surgir y convertirse en algo real para que el cambio pueda ser posible. Si Martín Lutero se hubiera callado, no estaríamos hablando hoy de reforma protestante. Evidentemente la denuncia situó a Lutero en un lugar peligroso, y él lo sabía, no era un ignorante ni un loco, tenía conocimiento de lo que les había ocurrido a muchos otros reformadores anteriormente. Para que una iglesia pueda ser reformada, para que sea real la petición de una reforma constante, se necesitan personas que denuncien el status quo y que asuman las consecuencias de hacerlo. En iglesias donde todo esto es imposible, donde las voces discordantes son excomulgadas, o donde éstas no se atreven a levantar la voz por cobardía, no hay posibilidad real de reforma. El Espíritu Santo dirige la iglesia hacia la reforma a través de voces proféticas.

Cuando algunos cristianos y cristianas alaban la respuesta de Lutero ante las exigencias del papa León X para que se retractara de 41 de sus 95 tesis: “No puedo ni quiero revocar nada reconociendo que no es seguro actuar contra la conciencia”. Deberían preguntarse si alguna vez se han enfrentado a una situación como esa dentro de la iglesia, y si actuaron como Lutero, defendiendo su conciencia, o como León X, que trató a Lutero como un delincuente, prohibió la posesión o lectura de sus escritos y dio inmunidad a quien lo asesinara. ¿Dónde se alinearon? ¿Con quienes defendían la conciencia o quienes defendían la ortodoxia?

Martín Lutero vivió una experiencia opresiva y levantó la voz para oponerse a lo que él consideraba erróneo e injusto, pero no se quedó ahí. Se atrevió también a hacer una propuesta basada en la tradición bíblica y eclesial, que le liberaba de sus temores al igual que al resto de cristianos. Se atrevió a dejar sin argumentos a quienes utilizaban las condenas y el temor en beneficio propio. Y lo hizo afirmando que la salvación es un regalo de Dios, dado por gracia a través de Cristo y recibido solamente por la fe. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo [1]”. No tenía mucho sentido el sentirse culpable, el vivir atemorizado, condenado… La liberación no se encontraba ni en la Ley ni en los dirigentes de la iglesia, sino en la fe en el Dios de Jesús. Por eso un cristiano no debía tener como sumo juez al papa, sino a Jesucristo y su Palabra en la que se revela su voluntad.

La liberación que supuso la Biblia para cristianos como Lutero es difícil de entender hoy, ya que la ortodoxia evangélica la ha petrificado y puesto al servicio de la opresión. La Biblia ya no es fuente de liberación, sino una ley que está al servicio del capricho del líder de turno que dice poseer la lectura verdadera. Las lecturas fundamentalistas han debilitado profundamente la percepción de la Biblia como lugar de liberación para los seres humanos. Las personas LGTBI somos unas de las danificadas por este proceso diabólico que pretende destruir cualquier autocomprensión positiva que podamos hacer de nosotros mismos, al mismo tiempo que exige una represión de nuestros deseos y un reconocimiento de culpabilidad por ser como somos. Sólo comprando sus indulgencias con mentiras podemos alcanzar la salvación que ellos nos otorgan.

Pero es desde esta situación opresiva desde la que las personas LGTBI podemos convertirnos en profetas que traen una nueva reforma a la iglesia. Una reforma que no nacerá del legalismo, sino de la experiencia y la liberación del texto bíblico de manos de quienes lo están adulterando. Y esto ocurrirá si nos atrevemos, como Martín Lutero y tantos otros reformadores, a levantar la voz denunciando la opresión heteronormativa aunque esto signifique nuestra expulsión de las iglesias que no dejan espacio al profetismo, y que son más sensibles a las lecturas literalistas y las tradiciones homófobas que al dolor que éstas producen. Y si partimos de nuestra experiencia y somos valientes en la denuncia, también podremos encontrar respuestas que dejen sin sentido al poder heteronormativo. En realidad no tenemos que buscar demasiado, ni ser muy originales, porque la Palabra de Dios siempre ha dado vida a quienes la han visto negada, y es por gracia que vivimos los cristianos, por medio de la fe… no por cualquier otra cualidad humana, ni siquiera la heterosexualidad.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios. No por vuestra heterosexualidad, para que nadie se gloríe [2]”.

Las cristianas y los cristianos LGTBI somos una oportunidad de reforma para la iglesia, una oportunidad para curar de heteronomatividad sus discursos, sus lecturas, su praxis. Una oportunidad, ni la primera ni la última, de hacer del evangelio una fuente de liberación para toda la Iglesia.

Carlos Osma

[1] Rm 5,1

[2] Ef 2,8-9 El texto pone “obras” donde pongo “vuestra heterosexualidad”.

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Patadas, puñetazos…: Nacha la Macha agredida por miembros de una iglesia evangélica.

Jueves, 20 de julio de 2023

Nacha-La-MachaIzengabeaCuando salimos, mi cuñado estaba acorralado entre dos que le estaban pegando, uno de ellos intentó acabar con su vida”, así relata la linense la presunta agresión que sufrieron durante la visita del artista trans a la nueva Iglesia Evangélica situada junto al cementerio de La Línea, en el Zabal

Maite Moreno y Valeria Ruggiu
17 julio, 2023

“Patadas, puñetazos… e incluso un intento de asfixia”. La noche de este pasado domingo fue para el linense Ignacio Galán conocido artísticamente como Nacha la Macha, una de las peores experiencias de su vida, según cuenta a este medio que recoge la denuncia interpuesta por el supuesto agredido.

“A mi cuñado le golpearon, le quitaron las gafas…, así relata el linense la presunta agresión que sufrieron tanto él como su cuñado durante la visita del artista a la nueva Iglesia Evangélica, en la zona situada junto al cementerio, en el Zabal de La Línea.

“Acudí con el presidente de Roja Directa, Jesús Tomillero, a esta Iglesia, coincidiendo con el Día internacional del Drag que se celebraba este domingo, y a los diez minutos, escuchamos a gente gritando fuera, muy molesta por nuestra presencia. Recibí un whatssap de mi hermana en el que me decía que a mi cuñado le estaban dando una paliza. Cuando salimos, mi cuñado estaba acorralado entre dos que le estaban pegando, uno de ellos intentó acabar con su vida”.

Galán prosigue con su duro testimonio: “Toda la iglesia, además del propio Pastor, me culpaban a mí del incidente, que si yo les había provocado, les había intimidado. Y eso al parecer, les validaba para cometer esta tremenda agresión”.

“Le pegaron patadas al coche de mi cuñado, a mi me increparon... Incluso el pastor llegó a decirme que si estaba contento con lo que había conseguido. La policía tuvo que quitármelos de encima, tanto a él como a su mujer que no paraban de empujarme y solo una vecina que estaba en la iglesia salió a defendernos”, asegura.

La supuesta agresión acabó en la Comisaría de La Línea. “La policía pudo parar a uno de los agresores“, afirma. “He interpuesto dos denuncias y tengo testigos.

“No pertenezco a ninguna iglesia pero soy creyente. Pensaba que al ser una Iglesia nueva habían cambiado, para nuestra desgracia no ha sido así y la homofobia está muy presente”. “He acudido a iglesias católicas y jamás he tenido ningún problema”.

Fuente Diario Area

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“Lo que no se nombra, no pertenece”, por Carlos Osma

Lunes, 17 de abril de 2023

hermosa-persona-queer-maquillajeLeído en su blog Homoprotestantes:

No es cierto que el silenciamiento de las personas queer dentro de la mayoría de comunidades cristianas responda a la voluntad de negar nuestra existencia. Todas esas comunidades saben que lo queer siempre ha estado y estará presente dentro de ellas. Conocen nuestros nombres y apellidos desde que cantábamos en el coro infantil: «Yo tengo un amigo que me ama, y su nombre es Jesús», con el mismo ritmo que lo hubieran hecho los Village People. Por mucho que cuando una(s) década(s) después salimos del armario se hicieran las sorprendidas y nos dijeran: «¿Quién lo iba a decir? No se te nota nada». Y nosotras, como siempre, nos hiciéramos las tontas y respondiéramos:  «No te preocupes cari, es que soy una pecadora rainbow que sabe mentir a las mil maravillas».

A las personas queer cristianas no se nos nombra dentro de las iglesias LGTBIQfóbicas, no porque no quieran que existamos, eso saben que es imposible, sino para dejarnos claro que no pertenecemos a su comunidad, que nos quieren fuera, lejos, y en la medida de lo posible, que no volvamos nunca más. Aunque claro, eso no lo van a reconocer nunca, y aunque el predicador de turno haya dicho desde el púlpito por activa y por pasiva (qué casposo me ha quedado esto) que el lobby gay está destruyendo las familias y atacando a la iglesia del Señor que acabará siendo perseguida por predicar lo que el Señor enseñó (pobrecillos), su esposa les va a preguntar a nuestros padres por nosotras a la salida de la iglesia, y les dirá aquello de: «Qué pena que ya no se congregue más, con la alegría que aportaba a la iglesia desde que era pequeñito. A ver si, al menos para la fiesta de Navidad, nos hace una visita y toca el violín». ¡Aleluya, qué buenos son!

Si se quieren explicar las razones de este comportamiento tan poco cristiano y tan mucho LGTBIQfóbico se pueden escribir libros con los que decorar las estanterías de bibliotecas enteras, muchos de ellos con verdades como puños, aunque para simplificar podemos decir que la razón es que prefieren renunciar antes a nosotras que al literalismo bíblico, en caso de los evangélicos, o a la moral sexual de un magisterio manchado de pedofilia, en el de los católicos. Pero no es esto lo que creo que para nosotres necesita una explicación, porque lo realmente sorprendente, al menos eso dicen el resto de bitransmaricabollos que nos miran atónitas desde fuera de las iglesias, es: ¿Por qué y para qué queremos seguir formando nosotres parte de comunidades cristianas asociaciones fundamentalistas LGTBIQfóbicas? O traduciendo la pregunta a un lenguaje más bíblico, más nuestro: ¿Por qué queremos al oír la trompeta, la flauta, la cítara, la lira, el salterio, la gaita, y toda la música con la que adornan su teología del odio, arrodillarnos y adorar a la estatua de treinta metros de alto por tres de ancho que han construido los Fobicodonosores de la Verdad? Lo suyo sería ponernos Divas, subirnos a nuestras plataformas, y sacar las Drags Sadrac, Mesac, y Abed-negó que todas las que hemos pasado por la escuela dominical llevamos dentro, para decirles: Nosotras no nos inclinamos ante vuestro ídolo, aunque lo hagan otros, nosotras no. La diosa que adoramos, y que nos mostró Jesús de Nazaret, nos librará del infierno en el que queréis meternos, y aunque no lo hiciera, preferimos arder antes que arrodillarnos ante esa caricatura de divinidad que habéis construido. Nosotras no.

Pero es que tampoco es esta la razón, no somos heroínes, ni descerebradas a las que nos gusta que nos quemen vivas, somos cristianas, aunque lo nieguen, nos ignoren, nos insulten. Somos cristianes, nosotres sí. Pertenecemos a Jesús. Y lo que queremos no es que las comunidades cristianas asociaciones LGTBIQfóbicas nos acepten y se transformen en un espacio rainbow tan fundamentalista como siempre, o al menos no deberíamos malgastar energías persiguiendo eso. Lo que hacemos es decir nuestro nombre, reconocernos seguidoras de Jesús, aferrarnos al evangelio del amor y la fraternidad que encontramos en los evangelios, y tratar de aplicarlo a nuestro alrededor, y en nosotres mismes. ¿Por qué tenemos que callar? Lo que nos constituye cristianes queer no es la lucha contra o por la iglesia, sino el seguimiento de Jesús. No es demostrar a nuestras familias o excomunidades que podemos seguir siendo cristianes aunque ellas digan que no, sino nuestra respuesta a la llamada de Jesús. Entiendo que es complicado para las compañeras de luchas bitransmaricabollos que no se consideran cristianas comprenderlo, y de verdad que a nosotras nos duele el doble escuchar, ver, y sufrir la LGTBIQfóbia de quienes se han erigido en portavoces de Jesús, en parte porque en ocasiones esas personas han sido familiares o amigas. Y no queremos negarlo, ni justificarlo, es odio lo que esas comunidades cristianas asociaciones LGTBIQfóbicas lanzan contra nuestro colectivo. Pero nosotras no pertenecemos a esas asociaciones LGTBIQfóbicas, nos lo han dicho de todas las formas posibles: ya lo hemos entendido, aceptado, e incluso celebrado. Somos cristianas, nosotras sí, como muchas otres, y condenamos al Fobicodonosor de la Verdad. Pertenecemos a Jesús, con la ambivalencia de Simón Pedro a veces, pero pertenecemos a Jesús, y es su seguimiento, el que nos trans-forma en cristianes.

Carlos Osma

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“Cómo reformar la Iglesia”, por Carlos Osma

Lunes, 31 de octubre de 2022

ReformaiglesiaMonumento a la Reforma, Ginebra

Hoy, que celebramos el Día de la Reforma, publicamos este artículo del blog Homoprotestantes:

En ocasiones escucho reflexiones, predicaciones, o leo artículos en los que se anima a reformar la Iglesia. Si además la persona que hace este llamamiento pertenece al ámbito protestante, en algún momento repite la archiconocida frase: “Una iglesia reformada, siempre reformándose”. Bien es cierto que en pocas ocasiones indica en qué debe consistir esa reforma, porqué es necesario hacerla, y qué le ha llevado a pensar así. En realidad, en la mayoría de ocasiones, creo que la frase es más bien una muletilla, un elemento de la tradición que sobrevuela el discurso para indicar que se es protestante, que no se es fundamentalista, o que se está a años luz de otras iglesias en las que no hubo reforma.

En Martín Lutero encuentro también esa voluntad de transformación, de reforma de la realidad religiosa en la que estaba inmerso, pero entiendo que esta voluntad tuvo su origen en una experiencia previa de insatisfacción real, no teórica. Lutero tenía una autocomprensión negativa de sí mismo y esto le limitaba y le producía sufrimiento. Desde muy joven le acompañó el temor a un Dios castigador que le exigía una vida de sacrificios interminables. Por eso se dedicó al ayuno, a la autoflagelación, a la confesión constante; aunque nada de todo esto le hizo sentirse reconciliado con Dios.

Siempre hay casos excepcionales, es verdad, pero el de Lutero no lo es, creo que en la mayoría de ocasiones las reformas no surgen de personas que se encuentran cómodas con el sistema en el que viven, sino de las que padecen sus consecuencias negativas. Jamás una persona satisfecha con su iglesia querrá reformarla. Jamás una persona a la que le va bien con la vida que tiene querrá que ésta cambie. Seguro que en algún momento dirán eso de que es necesario reformarse, adaptarse, transformarse… pero serán sólo palabras. La reforma nace de una insatisfacción profunda con el sistema, no de palabras huecas biensonantes.

El 31 de octubre de 1517 Lutero clavó en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittemberg sus 95 tesis. Por aquel entonces el papa León X quería renovar la Basílica de San Pedro en Roma, y desarrolló una campaña para recaudar fondos mediante la venta de indulgencias. Los compradores recibían a cambio una reducción de sus días de castigo en el purgatorio e incluso el perdón de los pecados. Lutero podría haber colaborado con dicha campaña aunque sus planteamientos teológicos no la vieran con buenos ojos, o podría simplemente haberse callado. Pero al leer algunas de sus tesis encontramos que no fue así:

Tesis 21. “En consecuencia, yerran aquellos predicadores de indulgencias que afirman que el hombre es absuelto a la vez que salvo de toda pena, a causa de las indulgencias del Papa”.

Tesis 22. “De modo que el Papa no remite pena alguna a las almas del purgatorio que, según los cánones, ellas debían haber pagado en esta vida”.

Con sus 95 tesis Lutero convierte su insatisfacción en una denuncia. Porque la insatisfacción que es incapaz de denunciar, no puede reformar ninguna iglesia, ni ninguna vida. Hay un momento en el que la experiencia de opresión debe surgir y convertirse en algo real para que el cambio pueda ser posible. Si Martín Lutero se hubiera callado, no estaríamos hablando hoy de reforma protestante. Evidentemente la denuncia situó a Lutero en un lugar peligroso, y él lo sabía, no era un ignorante ni un loco, tenía conocimiento de lo que les había ocurrido a muchos otros reformadores anteriormente. Para que una iglesia pueda ser reformada, para que sea real la petición de una reforma constante, se necesitan personas que denuncien el status quo y que asuman las consecuencias de hacerlo. En iglesias donde todo esto es imposible, donde las voces discordantes son excomulgadas, o donde éstas no se atreven a levantar la voz por cobardía, no hay posibilidad real de reforma. El Espíritu Santo dirige la iglesia hacia la reforma a través de voces proféticas.

Cuando algunos cristianos y cristianas alaban la respuesta de Lutero ante las exigencias del papa León X para que se retractara de 41 de sus 95 tesis: “No puedo ni quiero revocar nada reconociendo que no es seguro actuar contra la conciencia”. Deberían preguntarse si alguna vez se han enfrentado a una situación como esa dentro de la iglesia, y si actuaron como Lutero, defendiendo su conciencia, o como León X, que trató a Lutero como un delincuente, prohibió la posesión o lectura de sus escritos y dio inmunidad a quien lo asesinara. ¿Dónde se alinearon? ¿Con quienes defendían la conciencia o quienes defendían la ortodoxia?

Martín Lutero vivió una experiencia opresiva y levantó la voz para oponerse a lo que él consideraba erróneo e injusto, pero no se quedó ahí. Se atrevió también a hacer una propuesta basada en la tradición bíblica y eclesial, que le liberaba de sus temores al igual que al resto de cristianos. Se atrevió a dejar sin argumentos a quienes utilizaban las condenas y el temor en beneficio propio. Y lo hizo afirmando que la salvación es un regalo de Dios, dado por gracia a través de Cristo y recibido solamente por la fe. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo [1]”. No tenía mucho sentido el sentirse culpable, el vivir atemorizado, condenado… La liberación no se encontraba ni en la Ley ni en los dirigentes de la iglesia, sino en la fe en el Dios de Jesús. Por eso un cristiano no debía tener como sumo juez al papa, sino a Jesucristo y su Palabra en la que se revela su voluntad.

La liberación que supuso la Biblia para cristianos como Lutero es difícil de entender hoy, ya que la ortodoxia evangélica la ha petrificado y puesto al servicio de la opresión. La Biblia ya no es fuente de liberación, sino una ley que está al servicio del capricho del líder de turno que dice poseer la lectura verdadera. Las lecturas fundamentalistas han debilitado profundamente la percepción de la Biblia como lugar de liberación para los seres humanos. Las personas LGTBI somos unas de las danificadas por este proceso diabólico que pretende destruir cualquier autocomprensión positiva que podamos hacer de nosotros mismos, al mismo tiempo que exige una represión de nuestros deseos y un reconocimiento de culpabilidad por ser como somos. Sólo comprando sus indulgencias con mentiras podemos alcanzar la salvación que ellos nos otorgan.

Pero es desde esta situación opresiva desde la que las personas LGTBI podemos convertirnos en profetas que traen una nueva reforma a la iglesia. Una reforma que no nacerá del legalismo, sino de la experiencia y la liberación del texto bíblico de manos de quienes lo están adulterando. Y esto ocurrirá si nos atrevemos, como Martín Lutero y tantos otros reformadores, a levantar la voz denunciando la opresión heteronormativa aunque esto signifique nuestra expulsión de las iglesias que no dejan espacio al profetismo, y que son más sensibles a las lecturas literalistas y las tradiciones homófobas que al dolor que éstas producen. Y si partimos de nuestra experiencia y somos valientes en la denuncia, también podremos encontrar respuestas que dejen sin sentido al poder heteronormativo. En realidad no tenemos que buscar demasiado, ni ser muy originales, porque la Palabra de Dios siempre ha dado vida a quienes la han visto negada, y es por gracia que vivimos los cristianos, por medio de la fe… no por cualquier otra cualidad humana, ni siquiera la heterosexualidad.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios. No por vuestra heterosexualidad, para que nadie se gloríe [2]”.

Las cristianas y los cristianos LGTBI somos una oportunidad de reforma para la iglesia, una oportunidad para curar de heteronomatividad sus discursos, sus lecturas, su praxis. Una oportunidad, ni la primera ni la última, de hacer del evangelio una fuente de liberación para toda la Iglesia.

Carlos Osma

[1] Rm 5,1

[2] Ef 2,8-9 El texto pone “obras” donde pongo “vuestra heterosexualidad”.

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad , , , , , ,

“Cómo reformar la Iglesia”, por Carlos Osma

Sábado, 30 de octubre de 2021

reformadoresMañana celebramos el Día de la Reforma, por lo que publicamos este artículo del blog Homoprotestantes:

En ocasiones escucho reflexiones, predicaciones, o leo artículos en los que se anima a reformar la Iglesia. Si además la persona que hace este llamamiento pertenece al ámbito protestante, en algún momento repite la archiconocida frase: “Una iglesia reformada, siempre reformándose”. Bien es cierto que en pocas ocasiones indica en qué debe consistir esa reforma, porqué es necesario hacerla, y qué le ha llevado a pensar así. En realidad, en la mayoría de ocasiones, creo que la frase es más bien una muletilla, un elemento de la tradición que sobrevuela el discurso para indicar que se es protestante, que no se es fundamentalista, o que se está a años luz de otras iglesias en las que no hubo reforma.

En Martín Lutero encuentro también esa voluntad de transformación, de reforma de la realidad religiosa en la que estaba inmerso, pero entiendo que esta voluntad tuvo su origen en una experiencia previa de insatisfacción real, no teórica. Lutero tenía una autocomprensión negativa de sí mismo y esto le limitaba y le producía sufrimiento. Desde muy joven le acompañó el temor a un Dios castigador que le exigía una vida de sacrificios interminables. Por eso se dedicó al ayuno, a la autoflagelación, a la confesión constante; aunque nada de todo esto le hizo sentirse reconciliado con Dios.

Siempre hay casos excepcionales, es verdad, pero el de Lutero no lo es, creo que en la mayoría de ocasiones las reformas no surgen de personas que se encuentran cómodas con el sistema en el que viven, sino de las que padecen sus consecuencias negativas. Jamás una persona satisfecha con su iglesia querrá reformarla. Jamás una persona a la que le va bien con la vida que tiene querrá que ésta cambie. Seguro que en algún momento dirán eso de que es necesario reformarse, adaptarse, transformarse… pero serán sólo palabras. La reforma nace de una insatisfacción profunda con el sistema, no de palabras huecas biensonantes.

El 31 de octubre de 1517 Lutero clavó en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittemberg sus 95 tesis. Por aquel entonces el papa León X quería renovar la Basílica de San Pedro en Roma, y desarrolló una campaña para recaudar fondos mediante la venta de indulgencias. Los compradores recibían a cambio una reducción de sus días de castigo en el purgatorio e incluso el perdón de los pecados. Lutero podría haber colaborado con dicha campaña aunque sus planteamientos teológicos no la vieran con buenos ojos, o podría simplemente haberse callado. Pero al leer algunas de sus tesis encontramos que no fue así:

Tesis 21. “En consecuencia, yerran aquellos predicadores de indulgencias que afirman que el hombre es absuelto a la vez que salvo de toda pena, a causa de las indulgencias del Papa”.

Tesis 22. “De modo que el Papa no remite pena alguna a las almas del purgatorio que, según los cánones, ellas debían haber pagado en esta vida”.

Con sus 95 tesis Lutero convierte su insatisfacción en una denuncia. Porque la insatisfacción que es incapaz de denunciar, no puede reformar ninguna iglesia, ni ninguna vida. Hay un momento en el que la experiencia de opresión debe surgir y convertirse en algo real para que el cambio pueda ser posible. Si Martín Lutero se hubiera callado, no estaríamos hablando hoy de reforma protestante. Evidentemente la denuncia situó a Lutero en un lugar peligroso, y él lo sabía, no era un ignorante ni un loco, tenía conocimiento de lo que les había ocurrido a muchos otros reformadores anteriormente. Para que una iglesia pueda ser reformada, para que sea real la petición de una reforma constante, se necesitan personas que denuncien el status quo y que asuman las consecuencias de hacerlo. En iglesias donde todo esto es imposible, donde las voces discordantes son excomulgadas, o donde éstas no se atreven a levantar la voz por cobardía, no hay posibilidad real de reforma. El Espíritu Santo dirige la iglesia hacia la reforma a través de voces proféticas.

Cuando algunos cristianos y cristianas alaban la respuesta de Lutero ante las exigencias del papa León X para que se retractara de 41 de sus 95 tesis: “No puedo ni quiero revocar nada reconociendo que no es seguro actuar contra la conciencia”. Deberían preguntarse si alguna vez se han enfrentado a una situación como esa dentro de la iglesia, y si actuaron como Lutero, defendiendo su conciencia, o como León X, que trató a Lutero como un delincuente, prohibió la posesión o lectura de sus escritos y dio inmunidad a quien lo asesinara. ¿Dónde se alinearon? ¿Con quienes defendían la conciencia o quienes defendían la ortodoxia?

Martín Lutero vivió una experiencia opresiva y levantó la voz para oponerse a lo que él consideraba erróneo e injusto, pero no se quedó ahí. Se atrevió también a hacer una propuesta basada en la tradición bíblica y eclesial, que le liberaba de sus temores al igual que al resto de cristianos. Se atrevió a dejar sin argumentos a quienes utilizaban las condenas y el temor en beneficio propio. Y lo hizo afirmando que la salvación es un regalo de Dios, dado por gracia a través de Cristo y recibido solamente por la fe. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo [1]”. No tenía mucho sentido el sentirse culpable, el vivir atemorizado, condenado… La liberación no se encontraba ni en la Ley ni en los dirigentes de la iglesia, sino en la fe en el Dios de Jesús. Por eso un cristiano no debía tener como sumo juez al papa, sino a Jesucristo y su Palabra en la que se revela su voluntad.

La liberación que supuso la Biblia para cristianos como Lutero es difícil de entender hoy, ya que la ortodoxia evangélica la ha petrificado y puesto al servicio de la opresión. La Biblia ya no es fuente de liberación, sino una ley que está al servicio del capricho del líder de turno que dice poseer la lectura verdadera. Las lecturas fundamentalistas han debilitado profundamente la percepción de la Biblia como lugar de liberación para los seres humanos. Las personas LGTBI somos unas de las danificadas por este proceso diabólico que pretende destruir cualquier autocomprensión positiva que podamos hacer de nosotros mismos, al mismo tiempo que exige una represión de nuestros deseos y un reconocimiento de culpabilidad por ser como somos. Sólo comprando sus indulgencias con mentiras podemos alcanzar la salvación que ellos nos otorgan.

Pero es desde esta situación opresiva desde la que las personas LGTBI podemos convertirnos en profetas que traen una nueva reforma a la iglesia. Una reforma que no nacerá del legalismo, sino de la experiencia y la liberación del texto bíblico de manos de quienes lo están adulterando. Y esto ocurrirá si nos atrevemos, como Martín Lutero y tantos otros reformadores, a levantar la voz denunciando la opresión heteronormativa aunque esto signifique nuestra expulsión de las iglesias que no dejan espacio al profetismo, y que son más sensibles a las lecturas literalistas y las tradiciones homófobas que al dolor que éstas producen. Y si partimos de nuestra experiencia y somos valientes en la denuncia, también podremos encontrar respuestas que dejen sin sentido al poder heteronormativo. En realidad no tenemos que buscar demasiado, ni ser muy originales, porque la Palabra de Dios siempre ha dado vida a quienes la han visto negada, y es por gracia que vivimos los cristianos, por medio de la fe… no por cualquier otra cualidad humana, ni siquiera la heterosexualidad.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios. No por vuestra heterosexualidad, para que nadie se gloríe [2]”.

Las cristianas y los cristianos LGTBI somos una oportunidad de reforma para la iglesia, una oportunidad para curar de heteronomatividad sus discursos, sus lecturas, su praxis. Una oportunidad, ni la primera ni la última, de hacer del evangelio una fuente de liberación para toda la Iglesia.

Carlos Osma

[1] Rm 5,1

[2] Ef 2,8-9 El texto pone “obras” donde pongo “vuestra heterosexualidad”.

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“Discursos de odio. Labios mentirosos”, por Carlos Osma

Miércoles, 20 de octubre de 2021

Nos están matandoDe su blog:

Los ataques de odio hacia el colectivo LGTBIQ han aumentado en los últimos años, así como la intensidad de la violencia, eso es lo que dicen los distintos observatorios contra la LGTBIQfobia. Se sienten impunes, ayer mismo un grupo neonazi se manifestaba en el barrio de Chueca de Madrid al grito de «Fuera sidosos de Madrid. Fuera maricas de nuestros barrios». Evidentemente esto no ocurre por arte de magia, los discursos de la ultraderecha, o de los fundamentalismos religiosos, ofrecen un marco ideológico que los alienta. Recordemos declaraciones como: «Si realmente se quiere defender a los niños, no hay que defender a los niños homosexuales, si es que existe semejante cosa, o los niños trans» (Alicia Rubio, diputada de Vox en la Asamblea de Madrid), «Nos preocupa que el ejercicio de una opción de vida desde la orientación homosexual se confunda cada vez más con un derecho humano fundamental» (Comunicado de la Alianza Evangélica Española), «La persona homosexual que libremente quiera, siendo mayor de edad, o si es menor de edad con el permiso de sus mentores legítimos, puede buscar sanación espiritual» (Reig Plá, obispo católico de Alcalá), «La propuesta de ley trans dañaría gravemente los derechos de las mujeres en las cárceles. España bajo la dictadura LGTBI» (Con mis hijos no te metas).

En este momento las personas LGTBIQ vivimos con preocupación la pérdida de derechos en lugares donde la ultraderecha de Vox gobierna o apoya gobiernos del Partido Popular, y ya no nos sentimos seguros a la hora de manifestarnos públicamente como personas LGTBIQ. Dicha preocupación e inseguridad no está basada en percepciones subjetivas, sino en hechos tan reales como el asesinato de Samuel Luiz hace unos meses. Asesinato del que las entidades y lobbies que promueven la LGTBIQfobia trataron de borrar la motivación homofóbica: «Resaltamos y apoyamos la petición de Max Luiz al no querer que este terrible homicidio sea utilizado como bandera de nadie, porque precisamente el uso -y a veces manipulación- ante hechos terribles como este consiguen lo contrario a su teórico propósito, promoviendo más confrontación y tensiones» (Comunicado de la Alianza Evangélica Española). Que triste que se tenga que silenciar el motivo de un asesinato para no generar más confrontación y tensiones. ¿Tensiones?, ¿con quién?, evidentemente con los mentirosos que nos odian en nombre de dios. Como dice el proverbio: «El de labios mentirosos encubre el odio.» [1].

Es lamentable que muchas iglesias se identifiquen con los postulados de la ultraderecha. Los analistas políticos perciben que muchos católicos y evangélicos son votantes de Vox. Partido al que las instituciones y entidades cristianas invitan a sus foros y mesas redondas como si fuera un partido político más, blanqueando su discurso de odio, cuando jamás han invitado a representantes de los colectivos LGTBIQ que defienden los derechos y la dignidad de millones de personas. En muchos temas, es ya muy difícil diferenciar entre el discurso de Vox y el de los representantes religiosos. Puede parecer incomprensible que tantos cristianos coincidan con posiciones tan alejadas del evangelio, pero esto no ha ocurrido de la noche a la mañana, claro, las instituciones evangélicas y católicas llevan décadas identificando el cristianismo con la defensa de una moral concreta, en vez de con el seguimiento del evangelio. Es increíble que no hayan sabido entender la diversidad, que no hayan conectado con la injusticia que padecen las personas LGTBIQ. Para mí, esto es aún más incomprensible en el movimiento evangélico, una minoría atrapada en las redes del literalismo.

Hasta ahora las disidencias católicas y evangélicas que apuestan por el reconocimiento de los derechos de las personas LGTBIQ y la integración en sus comunidades, han tenido que defenderse ante los ataques de las instituciones LGTBIQfóbicas que las representan pidiendo respeto y apelando a la libertad de conciencia. Pero en este momento creo que nuestras convicciones cristianas, nuestra firme convicción por el respeto a la vida, nos exigen algo más. Es ahora urgente la denuncia de quienes utilizan el nombre de dios para promover el odio con sus discursos. Dejar de callar, y llamar diabólicos, inhumanos, indignos, origen de dolor y muerte, a todos estos discursos LGTBIQfóbicos que se realizan poniendo buena cara y haciéndolos pasar por cristianos. Exigiendo a quienes los hacen y los promueven: «Dejad de hacer lo malo, aprended a hacer el bien, buscar el derecho, socorred al agraviado, haced justicia» [2]. Si no queremos ser cómplices, tenemos que levantar la voz, llamando al arrepentimiento y exigiendo la vuelta al evangelio de Jesús, al amor y la fraternidad, abandonando todo odio. Haciendo después un análisis de por qué este odio ha impregnado de forma tan generalizada nuestras comunidades, para evitar que pueda volver a hacerlo con muchos otros.

Lo que tampoco es comprensible es que instituciones que promueven la exclusión y la discriminación de personas LGTBIQ reciban dinero de subvenciones públicas. Dinero de una sociedad que se dice a sí misma inclusiva y respetuosa con la diversidad. Tendría que haber unos mínimos éticos a los que las entidades que reciben dinero público deberían comprometerse (incluyo aquí a partidos políticos). Es evidente que esto choca con el poder que la Iglesia católica tiene en nuestro país, y que el trabajo social que realizan tanto la Iglesia católica como las evangélicas es encomiable, pero no podemos caer en el chantaje de permitir los discursos de odio a cambio de esta labor. Se debe presionar por aquí para que, al menos, las instituciones que acepten estos mínimos éticos, tengan prioridad a la hora de recibir una subvención. Y vincular la recepción de las subvenciones a la aceptación de una formación en género y diversidad, por ejemplo. Es terrible que estemos subvencionando con nuestro dinero a entidades que promueven discursos de odio que acaban por matarnos a golpes. Una sociedad avanzada no se debería subvencionar el odio con dinero público.

Hemos avanzado mucho, y eso lo ven como una amenaza quienes estaban acostumbrados a discriminarnos, por eso se revuelven con violencia. Ahora necesitamos más que nunca determinación para no dar ni un paso atrás, para que el miedo no nos paralice. Lo que buscamos no va contra nadie, sino que va a favor de todas y de todos. Queremos justicia. Una justicia que nos proteja (a todas y todos) de los discursos, normas, violencias y leyes, que nos quieren discriminadas, silenciadas o muertas. Queremos libertad, pero no esa con la que se justifican los discursos de odio, libertad para vivir y dejar vivir en paz. Queremos la Ley Trans y de derechos LGTBI ¡ya!, que blinde nuestros derechos, y que incluya sanciones contundentes que lleguen a materializarse a quienes nos discriminan. Queremos una ley de educación que aborde la diversidad de una forma transversal desde la educación infantil, y que tanto los centros educativos públicos como los concertados y privados estén obligados a cumplir. Y todo eso no lo queremos para ir contra nadie, sino a favor de todas y todos. Para que nadie tenga que sufrir discriminación por no ser como los discursos de odio imponen, para que todas y todos puedan desarrollarse, definirse y amar, libremente.

Carlos Osma


 

Notas:

[1] Pr 10,18.

[2] Is 1,17.


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“Carta abierta a Maxsoud Luiz”, por Carlos Osma

Viernes, 23 de julio de 2021

samuelDel Blog de Carlos Osma:

No comenzaré diciendo que como padre entiendo lo que estás pasando, sería un hipócrita, un mentiroso. No puedo, no me atrevo a imaginar cómo me sentiría si una de mis hijas fuese asesinada. Mis experiencias y reacciones ante la muerte de personas queridas no son ejemplares, y no creo que pueda decirte nada que te sirva de ayuda. De hecho, después de escuchar tu intervención en un programa de televisión, me ha impactado tu entereza y tu capacidad para ponerte en el lugar de los otros, también en el lugar de los padres y madres de quienes asesinaron a tu hijo Samuel. Nos une la misma fe, y el mismo Dios Padre/Madre, aquel que también padeció la muerte violenta de su hijo Jesús, por eso deseo que ese Padre/Madre te consuele y acompañe a ti y a tu familia en estos momentos, y el resto de vuestra vida.

Muchas entidades LGTBIQ han organizado o participado estos días en concentraciones y manifestaciones para mostrar el rechazo por el asesinato de tu hijo Samuel y pedir justicia. Y aunque has pedido expresamente que no haya banderas ni se politicen las concentraciones, las banderas LGTBIQ han estado presentes, y me gustaría explicarte el porqué. No sé si la agresión que sufrió tu hijo tuvo una motivación homofóbica, parece que varios testigos apuntan en esta dirección. Pero aunque no fuera así, lo ocurrido a Samuel ha conectado con las experiencias de muchas personas LGTBIQ, personas que observamos cómo en los últimos años los discursos de odio promocionados por la ultraderecha y los fundamentalismos religiosos se traducen en violencia física y psicológica hacia nosotras. Tu hijo Samuel, lamentablemente, ha puesto rostro a lo que muchas personas padecemos cada día, y por eso sentimos que lo que a él le ha ocurrido, nos puede pasar también a nosotras. Sabemos lo que significa que te llamen bollera o maricón, que te miren mal por cómo te expresas, que te hagan bullying en el colegio o instituto, que tengas que ocultar quién eres y quién te gusta, que te digan que te irás al infierno o que eres un enfermo, que te ridiculicen, que te den una paliza, que te maten. Las banderas no pretenden aprovecharse de lo ocurrido, siento si vuestra familia lo ha entendido así, quieren mostrar empatía con vosotros y exigir justicia.

Has descrito a tu hijo como amigo de sus amigos, como amigo de sus padres, cariñoso, amoroso, como una buena persona, un hijo maravilloso que ayudaba a la gente, y que así os gustaría a la familia que se le recordase. Y siempre debería ser así, que nuestros hijos e hijas fueran valorados por sus cualidades humanas, por ser reflejo del amor con el que Dios nos bendice a todas y todos. Pero la realidad, lamentablemente es otra, y para muchas personas que Samuel fuese gay borraba todo lo anterior. O al menos, para poder valorar todas sus cualidades, había que borrar que era gay. Sé que no os sentís cómodos con la politización del asesinato de vuestro hijo, pero el auge de los ataques LGTBIQfóbicos en los últimos años está directamente relacionado con los discursos de odio de la ultraderecha que tantos intentan blanquear. Entiendo que el tema político en este momento, a tu familia y a ti es lo último que os importa, y tenéis derecho a vivir este momento tan duro de manera privada, sin embargo también espero que la sociedad se percate de cuáles son las consecuencias de estos discursos de odio hacia la diversidad, y que comprendáis que es necesario visibilizarlos.

Me ha dado un vuelco el corazón cuando has pedido a los padres y madres de los asesinos que, si no pueden acompañar a sus hijos para entregarse a la policía y asumir su responsabilidad, que oren por vuestra familia. Y lo ha hecho porque en estos mismos valores he sido yo educado, creo que eso mismo hubiera dicho mi madre. Es con actitudes como la tuya con la que yo aprendí que significaba ser evangélico, seguidor de Jesús. He leído que Samuel también participaba activamente en la música de la iglesia. No sé si a cambio de mantener en silencio su orientación sexual, deseo que no, aunque imagino que sí porque es algo por lo que muchas y muchos hemos tenido que pasar. Es tan triste e injusto la forma con la que la mayoría de iglesias evangélicas tratan a las personas LGTBIQ, es tan incomprensible que identifiquen evangelio con discursos de odio. Es tan poco evangélica su homofobia, es un pecado tan grande que estén en el bando de quienes nos discriminan. Y lo digo con dolor, no con resentimiento, y también con esperanza, por eso te pido que reivindiques a tu hijo, sin negar nada de él, dentro de la comunidad. Que no tenga que silenciarse su homosexualidad para poder decir que era una gran persona, un gran hijo, un buen cristiano. Si se silencia, se está negando una parte de quien era. También que mires a los niños y niñas de tu comunidad como si fueran Samuel, para poder crear una comunidad cristiana acogedora y respetuosa para ellos, como ha sido siempre tu familia para tu hijo Samuel.

Espero no haberte ofendido con alguna de las cosas que he escrito en esta carta, solo pretendía que entendieras por qué el asesinato de Samuel nos moviliza a tantas personas LGTBIQ, también a las que compartimos con él la misma fe. Vuelvo a decir que no tengo, no sé palabras que puedan ni siquiera aligerar un poco vuestro dolor. Pero quiero acabar esta carta con algo que parece poco apropiado en este momento, se trata del comienzo de una canción que compuso hace muchos años una prima mía, y que me he descubierto tarareando en los momentos más complicados de mi vida, imagino que la conoces, espero que os dé fuerzas para apoyaros en el Dios Padre/Madre que sufrió por la muerte violenta de Jesús, su hijo: «Cuan profundo es tu amor, no lo puedo comprender, alto es para mí, cuan inmenso es. Cuan profundo es tu amor, Dios de los cielos, más profundo que el mar, es tu grande amor. Alto es, inmenso es, profundo es tu gran amor».

Carlos Osma

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“Juan Varela y la confusión de identidad”, por Carlos Osma

Sábado, 5 de junio de 2021

INFFA2De su blog Homoprotestantes:

Un cartel que recorre la red nos recuerda que Juan Varela impartirá un curso para líderes evangélicos que necesitan formación bíblica y herramientas para especializarse en la pastoral de la atracción al mismo sexo y la confusión de la identidad. Esto no ocurre en Rusia, aunque imagino que cursos similares a estos también habrá, sino en España, aunque gracias a la tecnología cualquier persona de habla hispana, de cualquier lugar del mundo, puede convertirse con dos sesiones de tres horas cada una, y gracias al maestro Varela, en Coach en orientación sexual, género e identidad sexual.

Según el Instituto de Formación Familiar, con sede también en España, y que dirige el mismo Juan Varela, cientos de personas ya han recibido la formación desde que este instituto está en activo. Y lo que pretende con este curso es que los líderes evangélicos aprendan «protocolos de intervención y etapas en el proceso de restauración y sanidad heterosexual de personas con problemas de identidad sexual» (palabras textuales). Líderes evangélicos de países como España, que después podrán destrozar la vida a cualquier joven LGTBIQ que lamentablemente haya nacido en una comunidad evangélica, y haya asumido que es un enfermo.

Esto se hace hoy, con completa impunidad, promocionándolo incluso por las redes sociales, sin que nada ocurra. Juan Varela también vende su libro publicado por la editorial evangélica CLIE afincada en Cataluña: Homosexualidad. Pastoral de la atracción al mismo sexo. Comprensión. Prevención. Intervención.  Y lo hace a sus alumnos, en sus conferencias, y en librerías evangélicas de España y del resto de países de habla hispana. Libro que con toda seguridad añadirá dificultades y dolor a la experiencia de muchos jóvenes evangélicos.

La LGTBIQfobia se mueve libremente dentro de la mayoría de iglesias evangélicas sin que las instituciones más relevantes que las representan levanten la voz contra ella. Pero la LGTBIQfobia no es cristianismo, es una deformación, es una ideología que lo desvirtúa, que le quita credibilidad y lo va destruyendo. La LGTBIQfobia no nace del amor al prójimo, sino de la incapacidad de entenderlo, y del orgullo que sitúa mi propia identidad y deseo como la única posible. Y lo que produce no es libertad y vida, sino opresión y muerte. Es lamentable ver a tantas entidades evangélicas ser cómplices de todo esto.

Pero es lamentable también, que las leyes que deberían proteger a las minorías de los discursos de odio no se implementen realmente. Que personas como Juan Varela se sientan totalmente libres de poner una cara sonriente en un cartel que verá todo el mundo en las redes, donde se dice que te pueden formar para restaurar y curar a personas con problemas de identidad sexual. Nos queda todavía mucho para conseguir una sociedad respetuosa con la diversidad, y este tipo de cosas, más que desanimarnos, debería reafirmarnos en nuestra voluntad de seguir trabajando para poder alcanzarla. Con las leyes que tenemos no hay suficiente, o por lo menos con su aplicación. Con la educación tampoco, y menos con la teología rebosante de LGTBIQfobia que se impone como verdad absoluta. Queda mucho por delante, no nos podemos permitir el lujo de parar ahora. Si lo hacemos, nunca se acabará el dolor que generan las formaciones como las de Juan Varela en la vida de tantas familias.

Carlos Osma

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Thorsten Latzel, nuevo presidente de la Iglesia Evangélica en Renania afirma que “La homosexualidad es tan normal como masticar chicle”

Lunes, 18 de enero de 2021

Dr_Thorsten_LatzelThorsten Latzel  (Imagen: Cinemental)

“La homosexualidad es tan normal como masticar chicle”

El hermano de Olaf Latzel es el nuevo presidente en Renania Thorsten Latzel fue elegido presidente de la Iglesia Evangélica de Renania. Para el director de 50 años de la Academia Evangélica de Frankfurt, “la homosexualidad es tan normal como masticar chicle”. Thorsten Latzel prevaleció claramente contra dos competidores en la primera votación

El teólogo y bloguero gay friendly Thorsten Latzel de Hesse es el nuevo presidente de la Iglesia Evangélica en Renania. El sínodo regional eligió el jueves al director de 50 años de la Academia Evangélica de Frankfurt para encabezar la segunda iglesia regional evangélica más grande con 2,4 millones de miembros.

 La Iglesia Evangélica de Renania se enfrentaba a un cambio de liderazgo. La semana pasada, el sínodo de la segunda iglesia regional protestante más grande eligió un sucesor del presidente Manfred Rekowski, quien se marcha después de un período en el cargo.

Uno de los tres candidatos era Thorsten Latzel, director de la Academia Evangélica de Frankfurt, y hermano del pastor anti-queer de Bremen, Olaf Latzel.

Thorsten Latzel, director de la Evangelischen Akademie Frankfurt (Academia Evangélica de Frankfurt), como candidato presidencial de la Iglesia Renana, se distanció por primera vez públicamente, y muy claramente, de su homófobo hermano Olaf .

En una entrevista grabada en noviembre con la periodista de Colonia Marija C. Bakker acerca de su candidatura, Thorsten Latzel primero se mantuvo públicamente a una gran distancia de su hermano, que había sido condenado por sedición. “Bueno, yo soy yo y mi hermano es mi hermano“, dijo él, de 50 años, cuando se le preguntó sobre su actitud hacia las lesbianas y los gays.

Respecto al trabajo de la Academia Evangélica, lo dejó claro: “Para nosotros, la homosexualidad es tan normal como masticar chicle”. “No se trata en absoluto de que las personas sean discriminadas, excluidas o devaluadas”

128614263_3795912203773378_2482323426275083741_oThorsten Latzel, representa una iglesia abierta a la diversidad. Antes de trabajar en la Academia Evangélica, dirigió la “Oficina del Proyecto del Proceso de Reforma” en la Oficina de la EKD: Evangelische Kirche in Deutschland (Iglesia Evangélica en Alemania EKD).

El doctor en teología y bloguero quiere modernizar la iglesia para que esté preparada para el futuro. Para ello, debe buscar más contacto con las personas de forma digital y análoga. Los jóvenes de 20 a 40 años en particular son un grupo objetivo importante, ya que son los más propensos a dejar la iglesia. (cw / dpa)

Los “mundos teológicos” lo separaron de su hermano, dijo Thorsten Latzel en una entrevista de la  EPDpd a principios de enero. “No hablo públicamente sobre un miembro de mi familia. Pero creo que en general es inaceptable cuando las personas son discriminadas por cualquier motivo. Nuestra iglesia, como yo, claramente representa el aprecio, la diversidad y la libertad. Eso incluye las relaciones sexuales libres Orientación de una persona “. Thorsten Latzel dirigió la “Oficina de proyectos del proceso de reforma”.

Latzel asumirá el cargo el 20 de marzo. El actual presidente renano Manfred Rekowski (62) se jubila después de ocho años en el cargo.

Thorsten Latzel, recibió 113 de 190 votos en la votación electrónica. El teólogo, que no proviene de las filas de la Iglesia Renana, se impuso claramente a dos competidores en la primera votación: el profesor de teología Reiner Knieling y el superintendente Almut van Niekerk de St. Augustin. El parlamento de la iglesia se está reuniendo digitalmente por primera vez debido a la pandemia del Coronavirus.

Latzel, nacido en Biedenkopf en Hessen, estudió teología en Marburg y Heidelberg y trabajó como pastor en Hessen. De 2005 a 2012, dirigió la “Oficina del Proyecto del Proceso de Reforma” en la Evangelischen Kirche in Deutschland (EKD) (Iglesia Evangélica en Alemania-EKD) y aporta experiencia de liderazgo a nivel federal a su nueva oficina. Publica impulsos teológicos en su blog  glauben-denken.de . “Es importante para mí que nosotros, como iglesia, podamos opinar sobre los grandes problemas del día a la altura de los ojos”, dijo Latzel. En la pandemia del Coronavirus, “no solo los virólogos, sino también los teólogos” deberían alzar la voz. La iglesia también debe oponerse a los teóricos de la conspiración.

 

Por otro lado, el Tribunal de Distrito de Bremen condenó a su hermano Olaf Latzel a una multa de 8.100 euros el 25 de noviembre por declaraciones despectivas sobre la homosexualidad (informó queer.de). La ocasión fueron las declaraciones realizadas por el pastor de Bremen en un “seminario matrimonial” en 2019, en el que describió la homosexualidad como una “forma degenerativa de sociedad” y como “digna de muerte”, la comunidad LGBTI menospreciada como “inmundicia de género” y asistentes al CSD. lo había acusado rotundamente de ser un “criminal”.

pGvYrt8w_400x400Olaf Latzel

El Tribunal de Distrito de Bremen condenó al pastor de Bremen Olaf Latzel a una multa de 8.100 euros (90 tarifas diarias de 90 euros) el miércoles por la mañana (AZ: 96 Ds 225 Js 26577/20). Según “Buten un Binnen, la jueza que preside, Ellen Best, estaba convencida de que el teólogo de 53 años había incitado al odio contra los homosexuales en un “seminario matrimonial” difundido en YouTube.  años de prisión.

Olaf Latzel apeló la sentencia (queer.de informó). Latzel lamentó algunas declaraciones en el tribunal, por ejemplo, los términos “criminal” y “suciedad”. Según él, estos fueron un malentendido. Solo quería explicar la posición de la Biblia y fue mal entendido. Todos pudieron escuchar el discurso en YouTube; mientras tanto, el discurso de odio se eliminó de Internet. Por tanto, su abogado pidió la absolución. La Fiscalía, sin embargo, había exigido una pena de prisión de cuatro meses, convertida en multa de 10.800 euros. Con una entrada en el certificado de buena conducta, se habría considerado que el pastor tenía antecedentes penales, ya que el límite para esto es de más de 90 tarifas diarias, con la sentencia que elude esta falla. El discurso de odio incurre en hasta cinco.

Latzel es conocido por hacer declaraciones radicales.  El pastor homófobo es el jefe de una de las 61 parroquias de la Iglesia Evangélica de Bremen (BEK). Ya ha llamado la atención en repetidas ocasiones con ataques contra homosexuales o miembros de otras religiones, pero nunca había sido procesado por ello. Por ejemplo, ofreció un seminario de “sanadores” gay o pidió abiertamente a los cristianos que no mostraran comprensión o tolerancia hacia otras comunidades religiosas. También hizo una polémica contra los pastores protestantes, a quienes fundamentalmente negó la capacidad de ordenar; incluso se negó a que un pastor dirigiera un servicio fúnebre en su iglesia únicamente por su género. El “Frankfurter Rundschau” lo llamó un “predicador de la agitación del Weser” debido a sus muchos puntos de vista archiconservadores. El pastor ahora también está amenazado con procedimientos disciplinarios por parte de su iglesia regional. Esto ya se inició en mayo (informó queer.de).

 

Fuente Queer.de

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“Cómo reformar la Iglesia”, por Carlos Osma

Sábado, 31 de octubre de 2020

reformadoresHoy, que celebramos el Día de la Reforma, publicamos este artículo del blog Homoprotestantes:

En ocasiones escucho reflexiones, predicaciones, o leo artículos en los que se anima a reformar la Iglesia. Si además la persona que hace este llamamiento pertenece al ámbito protestante, en algún momento repite la archiconocida frase: “Una iglesia reformada, siempre reformándose”. Bien es cierto que en pocas ocasiones indica en qué debe consistir esa reforma, porqué es necesario hacerla, y qué le ha llevado a pensar así. En realidad, en la mayoría de ocasiones, creo que la frase es más bien una muletilla, un elemento de la tradición que sobrevuela el discurso para indicar que se es protestante, que no se es fundamentalista, o que se está a años luz de otras iglesias en las que no hubo reforma.

En Martín Lutero encuentro también esa voluntad de transformación, de reforma de la realidad religiosa en la que estaba inmerso, pero entiendo que esta voluntad tuvo su origen en una experiencia previa de insatisfacción real, no teórica. Lutero tenía una autocomprensión negativa de sí mismo y esto le limitaba y le producía sufrimiento. Desde muy joven le acompañó el temor a un Dios castigador que le exigía una vida de sacrificios interminables. Por eso se dedicó al ayuno, a la autoflagelación, a la confesión constante; aunque nada de todo esto le hizo sentirse reconciliado con Dios.

Siempre hay casos excepcionales, es verdad, pero el de Lutero no lo es, creo que en la mayoría de ocasiones las reformas no surgen de personas que se encuentran cómodas con el sistema en el que viven, sino de las que padecen sus consecuencias negativas. Jamás una persona satisfecha con su iglesia querrá reformarla. Jamás una persona a la que le va bien con la vida que tiene querrá que ésta cambie. Seguro que en algún momento dirán eso de que es necesario reformarse, adaptarse, transformarse… pero serán sólo palabras. La reforma nace de una insatisfacción profunda con el sistema, no de palabras huecas biensonantes.

El 31 de octubre de 1517 Lutero clavó en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittemberg sus 95 tesis. Por aquel entonces el papa León X quería renovar la Basílica de San Pedro en Roma, y desarrolló una campaña para recaudar fondos mediante la venta de indulgencias. Los compradores recibían a cambio una reducción de sus días de castigo en el purgatorio e incluso el perdón de los pecados. Lutero podría haber colaborado con dicha campaña aunque sus planteamientos teológicos no la vieran con buenos ojos, o podría simplemente haberse callado. Pero al leer algunas de sus tesis encontramos que no fue así:

Tesis 21. “En consecuencia, yerran aquellos predicadores de indulgencias que afirman que el hombre es absuelto a la vez que salvo de toda pena, a causa de las indulgencias del Papa”.

Tesis 22. “De modo que el Papa no remite pena alguna a las almas del purgatorio que, según los cánones, ellas debían haber pagado en esta vida”.

Con sus 95 tesis Lutero convierte su insatisfacción en una denuncia. Porque la insatisfacción que es incapaz de denunciar, no puede reformar ninguna iglesia, ni ninguna vida. Hay un momento en el que la experiencia de opresión debe surgir y convertirse en algo real para que el cambio pueda ser posible. Si Martín Lutero se hubiera callado, no estaríamos hablando hoy de reforma protestante. Evidentemente la denuncia situó a Lutero en un lugar peligroso, y él lo sabía, no era un ignorante ni un loco, tenía conocimiento de lo que les había ocurrido a muchos otros reformadores anteriormente. Para que una iglesia pueda ser reformada, para que sea real la petición de una reforma constante, se necesitan personas que denuncien el status quo y que asuman las consecuencias de hacerlo. En iglesias donde todo esto es imposible, donde las voces discordantes son excomulgadas, o donde éstas no se atreven a levantar la voz por cobardía, no hay posibilidad real de reforma. El Espíritu Santo dirige la iglesia hacia la reforma a través de voces proféticas.

Cuando algunos cristianos y cristianas alaban la respuesta de Lutero ante las exigencias del papa León X para que se retractara de 41 de sus 95 tesis: “No puedo ni quiero revocar nada reconociendo que no es seguro actuar contra la conciencia”. Deberían preguntarse si alguna vez se han enfrentado a una situación como esa dentro de la iglesia, y si actuaron como Lutero, defendiendo su conciencia, o como León X, que trató a Lutero como un delincuente, prohibió la posesión o lectura de sus escritos y dio inmunidad a quien lo asesinara. ¿Dónde se alinearon? ¿Con quienes defendían la conciencia o quienes defendían la ortodoxia?

Martín Lutero vivió una experiencia opresiva y levantó la voz para oponerse a lo que él consideraba erróneo e injusto, pero no se quedó ahí. Se atrevió también a hacer una propuesta basada en la tradición bíblica y eclesial, que le liberaba de sus temores al igual que al resto de cristianos. Se atrevió a dejar sin argumentos a quienes utilizaban las condenas y el temor en beneficio propio. Y lo hizo afirmando que la salvación es un regalo de Dios, dado por gracia a través de Cristo y recibido solamente por la fe. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo [1]”. No tenía mucho sentido el sentirse culpable, el vivir atemorizado, condenado… La liberación no se encontraba ni en la Ley ni en los dirigentes de la iglesia, sino en la fe en el Dios de Jesús. Por eso un cristiano no debía tener como sumo juez al papa, sino a Jesucristo y su Palabra en la que se revela su voluntad.

La liberación que supuso la Biblia para cristianos como Lutero es difícil de entender hoy, ya que la ortodoxia evangélica la ha petrificado y puesto al servicio de la opresión. La Biblia ya no es fuente de liberación, sino una ley que está al servicio del capricho del líder de turno que dice poseer la lectura verdadera. Las lecturas fundamentalistas han debilitado profundamente la percepción de la Biblia como lugar de liberación para los seres humanos. Las personas LGTBI somos unas de las danificadas por este proceso diabólico que pretende destruir cualquier autocomprensión positiva que podamos hacer de nosotros mismos, al mismo tiempo que exige una represión de nuestros deseos y un reconocimiento de culpabilidad por ser como somos. Sólo comprando sus indulgencias con mentiras podemos alcanzar la salvación que ellos nos otorgan.

Pero es desde esta situación opresiva desde la que las personas LGTBI podemos convertirnos en profetas que traen una nueva reforma a la iglesia. Una reforma que no nacerá del legalismo, sino de la experiencia y la liberación del texto bíblico de manos de quienes lo están adulterando. Y esto ocurrirá si nos atrevemos, como Martín Lutero y tantos otros reformadores, a levantar la voz denunciando la opresión heteronormativa aunque esto signifique nuestra expulsión de las iglesias que no dejan espacio al profetismo, y que son más sensibles a las lecturas literalistas y las tradiciones homófobas que al dolor que éstas producen. Y si partimos de nuestra experiencia y somos valientes en la denuncia, también podremos encontrar respuestas que dejen sin sentido al poder heteronormativo. En realidad no tenemos que buscar demasiado, ni ser muy originales, porque la Palabra de Dios siempre ha dado vida a quienes la han visto negada, y es por gracia que vivimos los cristianos, por medio de la fe… no por cualquier otra cualidad humana, ni siquiera la heterosexualidad.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios. No por vuestra heterosexualidad, para que nadie se gloríe [2]”.

Las cristianas y los cristianos LGTBI somos una oportunidad de reforma para la iglesia, una oportunidad para curar de heteronomatividad sus discursos, sus lecturas, su praxis. Una oportunidad, ni la primera ni la última, de hacer del evangelio una fuente de liberación para toda la Iglesia.

Carlos Osma

[1] Rm 5,1

[2] Ef 2,8-9 El texto pone “obras” donde pongo “vuestra heterosexualidad”.

Cristianismo (Iglesias) , , , , , ,

“Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”, por Carlos Osma

Lunes, 23 de marzo de 2020

pabloLeído en su blog Homoprotestantes:

“Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al Sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que, si hallaba algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajera presos a Jerusalén. Pero, yendo por el camino, aconteció que, al llegar cerca de Damasco, repentinamente lo rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?[1]”.

Este fin de semana un programa de televisión denunciaba las terapias para curar la homosexualidad que se realizan en iglesias evangélicas de Madrid. Lo hizo compartiendo un vídeo en el que un periodista se somete a un exorcismo para dejar de ser gay mientras varias personas oran, cantan, y le ungen con aceite mientras gritan: “¡Espíritu inmundo! ¡Espíritu de homosexualismo! ¡Apártate, Satanás! ¡Espíritu de sexo, de fornicación, de adulterio! ¡Fuera de aquí!”. Cutre, todo muy cutre, aunque lo realmente preocupante no es el lodo por el que se arrastran estas iglesias evangélicas (desconozco si forma parte de Ferede [2], y si es así, qué medidas tomará), ni que sean las responsables de que la sociedad ponga al resto de iglesias evangélicas en el mismo saco de extremismo y fundamentalismo, sino a cuántas personas les han destruido la vida sin que una cámara de televisión haya dejado constancia.

Hace unos días, Mateo, un conocido de una iglesia evangélica que lucha cada día de su vida para que nadie descubra que es homosexual, colgaba en su página de Facebook que el Partido Socialista quiere adoctrinar a niños y niñas para que acaben siendo gais y lesbianas (que evidentemente para él es lo peor de este mundo, de su mundo). Además, hacía una defensa de eso que tanto le aterra que le arrebaten, la masculinidad, diciendo: “la masculinidad es honorable, un don de Dios por el que sentirse orgulloso y agradecido”. La verdad es que la guerra por la masculinidad yo creo que la tiene perdida, no porque no sea un tío machote y todo eso (juega al futbol como nadie y es de Vox… más masculinidad creo que es inalcanzable), sino porque su entorno evangélico que es en el que pasa su vida, sabe que es homosexual y no lo ve como un hombre, sino como un homosexual que lucha por serlo. Es doloroso ver a alguien atrapado en una lucha sin fin, en una huida constante de sí mismo. Y más cuando todo eso se hace en nombre de dios.

Mateo no solo cuelga en Facebook reflexiones sobre masculinidad sino también vídeos y reflexiones de Cesar Vidal al que creo tiene como ídolo a imitar (será por eso que vive armarizado). Y justo ayer compartió la presentación que hizo Vidal en Perú, en el Seminario La Familia Relevante, donde hablaba sobre las amenazas a las que se enfrentan las familias. Tengo que decir que ya sabía que para este señor las amenazas no iban a ser los bajos salarios, el desempleo, el precio de la vivienda, la falta de inversión en educación, etc… Pero no pude resistirme y decidí escuchar su análisis que consiste básicamente en decir que la ideología de género es el demonio, y que los evangélicos son los únicos que están resistiéndola (imagino que con el mismo aceite de oliva que los exorcistas en las iglesias evangélicas de Madrid). Bueno, en realidad no todos los evangélicos porque aprovechó para lanzar dardos a Ferede, ya que según él se pliega a la ideología de género para poder recibir subvenciones del Estado, también a la Editorial Clie por vender libros como El Evangelio Subversivo que promueven dicha ideología, a Alfonso Ropero, a Ignacio Simal, a Lupa Protestante…. vamos, a todo lo que se mueva más que las lorzas que le caían por encima del cinturón. Lo más increíble de todo es que después de dar palos a diestro y siniestro, acabó su presentación diciendo que lo que él quiere como cristiano es buscar el Reino de dios y su justicia, y que éste se hará presente cuando los cristianos reflejemos el carácter de dios. A uno le aterra el Reino de dios que busca, y no creo que el dios que refleja, lleno de odio y discriminación, tenga nada que ver con el de Jesús.

La palabra “sagrado” según la RAE significa “digno de veneración por su carácter divino o por estar relacionado con la divinidad”, y ayer mismo me enteré de que el Gran diccionario enciclopédico de la Biblia de Clie es considerado sagrado por el fundamentalismo. Me enteré al leer un artículo que me envió otro amigo (por favor desde aquí les pido que tengan misericordia de mí y me envíen cosas más constructivas) en el que un señor pone el grito en el cielo porque según él, el Doctor en teología Renato Lings había sido colaborador de dicho diccionario. La manera de describir a Renato es la siguiente: “teólogo queer luterano quien desde sus 24 años declaró abiertamente su homosexualidad, coordinador en Europa del movimiento otras ovejas que se encarga de repartir licencias cristianas a homosexuales, formando pequeñas iglesias sodomitas… hizo el prólogo del libro pervertido y abominable titulado Solo un Jesús marica puede salvarnos”. La tesis de este iluminado es que teólogos (léase como un insulto) como Renato Lings se están “infiltrando” para intentar “cambiar los conceptos bíblicos tradicionales”. Que en palabras más llanas se traduce como: los enemigos ya están dentro, nos quieren destruir, y tenemos que defendernos.

Los cuatro ejemplos que he puesto son solo una muestra del ridículo, y el daño, que están haciendo muchos cristianos al intentar defender y predicar un evangelio homófobo. Evidentemente sus propias palabras los desacreditan, y todo lo demás que puedan añadir o hacer en cualquier otro aspecto, queda manchado por la cerrazón e intransigencia que muestran en este. Su voz solo es escuchada por quienes viven encerrados en el mismo lugar imaginario, y la única posibilidad de mantener su discurso es aislarse totalmente del exterior. Han perdido la conexión con la sociedad y la realidad, y parecerían payasos que nos hacen reír si no fuera porque los payasos son gente que quieren hacer feliz a los demás. Para todos ellos, y para quienes promueven como ellos la homofobia, sigue siendo pertinente la pregunta que Jesús le hizo a Pablo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”.

Carlos Osma

Notas:

[1] Hch 9,1-4

[2] Federación Religiosa de Entidades Evangélicas de España.

*

Si todavía no lo has leído mi libro “Solo un Jesús marica puede salvarnos”, puedes ver el listado actualizado de donde está disponible AQUÍ.

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Espiritualidad, Homofobia/ Transfobia., Iglesias Evangélicas , , , , ,

“Cómo reformar la Iglesia”, por Carlos Osma

Jueves, 31 de octubre de 2019

ReformaiglesiaMonumento a la Reforma, Ginebra

Hoy, que celebramos el Día de la Reforma, publicamos este artículo del blog Homoprotestantes:

En ocasiones escucho reflexiones, predicaciones, o leo artículos en los que se anima a reformar la Iglesia. Si además la persona que hace este llamamiento pertenece al ámbito protestante, en algún momento repite la archiconocida frase: “Una iglesia reformada, siempre reformándose”. Bien es cierto que en pocas ocasiones indica en qué debe consistir esa reforma, porqué es necesario hacerla, y qué le ha llevado a pensar así. En realidad, en la mayoría de ocasiones, creo que la frase es más bien una muletilla, un elemento de la tradición que sobrevuela el discurso para indicar que se es protestante, que no se es fundamentalista, o que se está a años luz de otras iglesias en las que no hubo reforma.

En Martín Lutero encuentro también esa voluntad de transformación, de reforma de la realidad religiosa en la que estaba inmerso, pero entiendo que esta voluntad tuvo su origen en una experiencia previa de insatisfacción real, no teórica. Lutero tenía una autocomprensión negativa de sí mismo y esto le limitaba y le producía sufrimiento. Desde muy joven le acompañó el temor a un Dios castigador que le exigía una vida de sacrificios interminables. Por eso se dedicó al ayuno, a la autoflagelación, a la confesión constante; aunque nada de todo esto le hizo sentirse reconciliado con Dios.

Siempre hay casos excepcionales, es verdad, pero el de Lutero no lo es, creo que en la mayoría de ocasiones las reformas no surgen de personas que se encuentran cómodas con el sistema en el que viven, sino de las que padecen sus consecuencias negativas. Jamás una persona satisfecha con su iglesia querrá reformarla. Jamás una persona a la que le va bien con la vida que tiene querrá que ésta cambie. Seguro que en algún momento dirán eso de que es necesario reformarse, adaptarse, transformarse… pero serán sólo palabras. La reforma nace de una insatisfacción profunda con el sistema, no de palabras huecas biensonantes.

El 31 de octubre de 1517 Lutero clavó en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittemberg sus 95 tesis. Por aquel entonces el papa León X quería renovar la Basílica de San Pedro en Roma, y desarrolló una campaña para recaudar fondos mediante la venta de indulgencias. Los compradores recibían a cambio una reducción de sus días de castigo en el purgatorio e incluso el perdón de los pecados. Lutero podría haber colaborado con dicha campaña aunque sus planteamientos teológicos no la vieran con buenos ojos, o podría simplemente haberse callado. Pero al leer algunas de sus tesis encontramos que no fue así:

Tesis 21. “En consecuencia, yerran aquellos predicadores de indulgencias que afirman que el hombre es absuelto a la vez que salvo de toda pena, a causa de las indulgencias del Papa”.

Tesis 22. “De modo que el Papa no remite pena alguna a las almas del purgatorio que, según los cánones, ellas debían haber pagado en esta vida”.

Con sus 95 tesis Lutero convierte su insatisfacción en una denuncia. Porque la insatisfacción que es incapaz de denunciar, no puede reformar ninguna iglesia, ni ninguna vida. Hay un momento en el que la experiencia de opresión debe surgir y convertirse en algo real para que el cambio pueda ser posible. Si Martín Lutero se hubiera callado, no estaríamos hablando hoy de reforma protestante. Evidentemente la denuncia situó a Lutero en un lugar peligroso, y él lo sabía, no era un ignorante ni un loco, tenía conocimiento de lo que les había ocurrido a muchos otros reformadores anteriormente. Para que una iglesia pueda ser reformada, para que sea real la petición de una reforma constante, se necesitan personas que denuncien el status quo y que asuman las consecuencias de hacerlo. En iglesias donde todo esto es imposible, donde las voces discordantes son excomulgadas, o donde éstas no se atreven a levantar la voz por cobardía, no hay posibilidad real de reforma. El Espíritu Santo dirige la iglesia hacia la reforma a través de voces proféticas.

Cuando algunos cristianos y cristianas alaban la respuesta de Lutero ante las exigencias del papa León X para que se retractara de 41 de sus 95 tesis: “No puedo ni quiero revocar nada reconociendo que no es seguro actuar contra la conciencia”. Deberían preguntarse si alguna vez se han enfrentado a una situación como esa dentro de la iglesia, y si actuaron como Lutero, defendiendo su conciencia, o como León X, que trató a Lutero como un delincuente, prohibió la posesión o lectura de sus escritos y dio inmunidad a quien lo asesinara. ¿Dónde se alinearon? ¿Con quienes defendían la conciencia o quienes defendían la ortodoxia?

Martín Lutero vivió una experiencia opresiva y levantó la voz para oponerse a lo que él consideraba erróneo e injusto, pero no se quedó ahí. Se atrevió también a hacer una propuesta basada en la tradición bíblica y eclesial, que le liberaba de sus temores al igual que al resto de cristianos. Se atrevió a dejar sin argumentos a quienes utilizaban las condenas y el temor en beneficio propio. Y lo hizo afirmando que la salvación es un regalo de Dios, dado por gracia a través de Cristo y recibido solamente por la fe. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo [1]”. No tenía mucho sentido el sentirse culpable, el vivir atemorizado, condenado… La liberación no se encontraba ni en la Ley ni en los dirigentes de la iglesia, sino en la fe en el Dios de Jesús. Por eso un cristiano no debía tener como sumo juez al papa, sino a Jesucristo y su Palabra en la que se revela su voluntad.

La liberación que supuso la Biblia para cristianos como Lutero es difícil de entender hoy, ya que la ortodoxia evangélica la ha petrificado y puesto al servicio de la opresión. La Biblia ya no es fuente de liberación, sino una ley que está al servicio del capricho del líder de turno que dice poseer la lectura verdadera. Las lecturas fundamentalistas han debilitado profundamente la percepción de la Biblia como lugar de liberación para los seres humanos. Las personas LGTBI somos unas de las danificadas por este proceso diabólico que pretende destruir cualquier autocomprensión positiva que podamos hacer de nosotros mismos, al mismo tiempo que exige una represión de nuestros deseos y un reconocimiento de culpabilidad por ser como somos. Sólo comprando sus indulgencias con mentiras podemos alcanzar la salvación que ellos nos otorgan.

Pero es desde esta situación opresiva desde la que las personas LGTBI podemos convertirnos en profetas que traen una nueva reforma a la iglesia. Una reforma que no nacerá del legalismo, sino de la experiencia y la liberación del texto bíblico de manos de quienes lo están adulterando. Y esto ocurrirá si nos atrevemos, como Martín Lutero y tantos otros reformadores, a levantar la voz denunciando la opresión heteronormativa aunque esto signifique nuestra expulsión de las iglesias que no dejan espacio al profetismo, y que son más sensibles a las lecturas literalistas y las tradiciones homófobas que al dolor que éstas producen. Y si partimos de nuestra experiencia y somos valientes en la denuncia, también podremos encontrar respuestas que dejen sin sentido al poder heteronormativo. En realidad no tenemos que buscar demasiado, ni ser muy originales, porque la Palabra de Dios siempre ha dado vida a quienes la han visto negada, y es por gracia que vivimos los cristianos, por medio de la fe… no por cualquier otra cualidad humana, ni siquiera la heterosexualidad.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios. No por vuestra heterosexualidad, para que nadie se gloríe [2]”.

Las cristianas y los cristianos LGTBI somos una oportunidad de reforma para la iglesia, una oportunidad para curar de heteronomatividad sus discursos, sus lecturas, su praxis. Una oportunidad, ni la primera ni la última, de hacer del evangelio una fuente de liberación para toda la Iglesia.

Carlos Osma

[1] Rm 5,1

[2] Ef 2,8-9 El texto pone “obras” donde pongo “vuestra heterosexualidad”.

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“Necrocristianismo”, por Carlos Osma

Viernes, 16 de agosto de 2019

ObeliscoLeído en su blog Homoprotestantes:

Hace solo unas horas que he llegado a Buenos Aires, Marcelo me ha recogido en el aeropuerto y me ha llevado hasta el apartamento donde pasaré una semana. Todavía tengo que repasar la presentación de mi libro que haré mañana en la Iglesia Evangélica Rio de la Plata, y además estoy cansado de casi veinte horas de viaje, pero no me resisto y salgo a la calle para conocer la ciudad. Mientras camino, voy escuchando los gritos de gente que ofrece cambiar dólares o euros por pesos argentinos, y observo también personas que viven en la calle y se tapan con mantas y cartones para soportar el frío invernal. Que vivimos en un mundo globalizado en el que nos cuesta diferenciar si estamos paseando por Barcelona o Buenos Aires, no tiene tanto que ver con el hecho de que podamos tomarnos el mismo café, en la misma taza, silla y mesa del Starbuks, sino con que tengamos incluso el mismo indigente que nos abre la puerta del establecimiento mientras nos extiende la mano para que le demos una moneda, y observemos los mismos cartones que sirven de hogar para las mismas personas a las que somos incapaces de poner cara, y mucho menos nombre.

Una señora muy amable se dirige a mí para decirme que en menos de media hora empezará la reunión en su iglesia, y que puedo asistir libremente (la expresión me lleva a preguntarme si hay alguna otra modalidad de asistencia, ¿pueden obligarme?). Le agradezo la invitación y me invento una excusa mientras observo “su iglesia” que es un edificio inmenso más parecido a una sala de multicines o un centro comercial que a cualquiera de las iglesias evangélicas que yo he conocido antes. Tras las enormes puertas de cristal veo pantallas de televisión gigantes que retransmiten celebraciones, mientras intercalan versículos e invitaciones para asistir. Hay que reconocer que en temas publicitarios están al día. Doscientos metros después un joven sonriente me explica que la reunión en la iglesia ya ha comenzado, pero que si me apuro puedo llegar a la predicación. ¿Cómo es posible que a tan poca distancia haya dos iglesias evangélicas de tal magnitud? No se lo voy a preguntar, algo me dice que su cara de incredulidad sería igual a la que puse yo cuando un amigo noruego me preguntó por qué en Barcelona había un bar en cada esquina. Y sin meditarlo demasiado me dejo llevar por la curiosidad, entro en la iglesia, y me siento en un banco.

Hay muchísima gente, cientos de personas, y el predicador está a punto de comenzar su sermón. Ya sé que comenzará diciendo que somos unos pecadores que merecemos el peor de los castigos, después dará la buena noticia de que dios nos ama y que envió a su hijo unigénito a la cruz para salvarnos, y finalmente hará un llamado para que la gente se levante y se acerque hasta donde él está para entregar su vida a Cristo y recibir la salvación (No sé si buscar la salvación en un dios capaz de torturar a su hijo de esa manera es la mejor opción). El evangelista-showman me ha parecido pretencioso, egocéntrico y poco creíble, y la manera tan burda de restregarnos su machismo y homofobia la he encontrado intolerable incluso para estar dentro de una mega iglesia evangélica. He visto vendedores de salvación que podrían hacer lo mismo con cortinas o aspiradoras desde muy joven, así que lo único que me interesaba hoy era ver si la representación-predicación era convincente y si aquí en el Cono Sur han hecho alguna innovación. Lamentablemente tengo que decir como Qohelet que “no hay nada nuevo bajo el sol”. Sin embargo, cuando ha hecho el llamado se han levantado decenas de personas, la mayoría de ellas mujeres, y con toda probabilidad (la estadística nunca falla) también personas LGTBIQ. Mientras me pregunto por qué tanta gente siente atracción por quienes les maltratan y rechazan, creo ver entre los arrodillados una cara familiar. Agudizo mi vista, y creo reconocerle: es el amable desconocido que me ha abierto la puerta del Starbuks. Me levanto de mi asiento, salgo de la iglesia, y mientras camino por la calle Lavalle no puedo dejar de pensar en la amenaza que suponen para cualquier sociedad los movimientos evangélicos fundamentalistas.

Hay que reconocer que están llegando donde sus Gobiernos son incapaces: a los más desfavorecidos. De hecho, su éxito es una clara denuncia del abandono y la exclusión que padece una parte importante de la población, ya sea en Buenos Aires, en Lima, en Bogotá, o en Barcelona. Pero también es evidente que su labor (me refiero principalmente a la de sus dirigentes) no es gratis, ni altruista, ellos quieren ahora conseguir no solo el dinero de quienes no lo tienen, sino también influencia política para imponer su visión del mundo. A quienes nos parecen patéticas las iniciativas que en este sentido realizan los insignificantes movimientos evangélicos en España, nos resulta preocupante que en otros lugares del mundo estén avanzando claramente para conseguir sus fines. Nunca como hoy dentro de esta iglesia, me había percatado del peligro real que suponen para la convivencia. Su objetivo no es crear una sociedad más libre donde también cristianos y cristianas puedan aportar al bien común, sino imponer a toda la población la sociedad que ellos consideran que dios quiere. Ni educación en la diversidad, ni derechos para las personas LGTBIQ, ni regulación de la natalidad, ni separación Estado e iglesias, ni divorcio, ni feminismo, ni ateísmo, ni seres humanos críticos, ni ciencia que no se alinee con sus convicciones… Únicamente un viaje al pasado más oscuro a ritmo de música celestial. Quienes venimos de entornos evangélicos fundamentalistas sabemos cómo se trata allí la disidencia, la diversidad y el sentido común. Por eso me resulta alarmante que estén imponiendo sus agendas a los Gobiernos de varios países.

Un fundamentalista (o como dice un amigo, un necrocristiano) tiene todo el derecho a serlo, a vivir en el cementerio que considere más adecuado siempre y cuando no haga daño a nadie. Las sociedades plurales y abiertas deberían proteger sus derechos, al igual que el de sus hijos e hijas a recibir una educación inclusiva que les empodere. Pero las sociedades a las que aspiramos, sean estas lo imperfectas que sean, no pueden ser la evangelicocracia que estos grupos proponen. El sectarismo y la exclusión son una fuente económicamente rentable para algunos pocos, pero también un generador de violencia e inestabilidad para la mayoría. Para verificar esto no hace falta más que echar la vista al pasado, que es exactamente hacia donde están decididos a llevarnos. Financiar, aliarse, o dar cobertura al necrocristianismo es una manera de acabar con la libertad de expresión y la democracia (valores que únicamente defienden para ellos, no para toda la sociedad). Y en la denuncia del peligro que supone el movimiento fundamentalista también tiene que participar el resto del cristianismo. Se necesita oír de una manera más clara desde dentro de las iglesias, que la propuesta de estos movimientos no tiene nada que ver con el mensaje de Jesús, que sin libertad para escoger no hay fe, y por tanto no hay seguimiento ni cristianismo. Obligar a una persona de manera legal a que se comporte de la forma que consideramos cristiana, no es un comportamiento cristiano… La acción de fe, nace siempre, y aquí no hay excepción alguna, de la libertad. Negar el matrimonio a personas del mismo sexo, impedir legalmente el aborto, obligar a niños y niñas a recibir formación religiosa, etc., no hace a una sociedad más cristiana, sino menos libre. Y los cristianos y cristianas que denuncian todo esto no están siendo desleales a otros creyentes que ven el cristianismo de forma diferente a la suya, sino que denuncian su apropiación por parte de unas minorías sectarias que buscan únicamente beneficiarse económica o políticamente de las necesidades de los más desfavorecidos e imponer una agenda retrógrada e injusta.

El fundamentalismo no es cristianismo, es más bien la enfermedad más peligrosa que en este momento lo amenaza. El necrocristianismo tampoco es una propuesta política regeneradora de la sociedad, sino un totalitarismo que puede acabar con ella. Nunca hasta hoy, paseando por las calles de Buenos Aires, había sido tan consciente de esta realidad. Hasta ahora lo había relacionado con una experiencia personal opresiva de la que afortunadamente pude escapar. Pero ahora es más bien una amenaza colectiva a la que urge dar entre todos una respuesta contundente, clara, imaginativa y realmente evangélica.

Carlos Osma

Espiritualidad, General, Homofobia/ Transfobia., Iglesias Evangélicas , , , ,

“Damares Alves y la princesa lesbiana de Frozen”, por Carlos Osma

Lunes, 17 de junio de 2019

ElsaDe su blog Homoprotestantes:

Cuando hace unos meses la ministra brasileña del Ministerio de la Mujer, Familia y Derechos Humanos, Damares Alves (que además ha sido pastora evangélica), afirmó que “los niños visten de azul y las niñas visten de rosa”, me robó el corazón. Para quienes nos dedicamos a las matemáticas sabemos que son mágicas aquellas cosas que son irreductibles, básicas, elementales… Pues un cerebro con esas características debe tener la señora Alves. ¡No me digan que no es interesante! Lo más maravilloso de todo, lo que ha acabado incluso por arrebatarme mi pequeño cerebro compuesto por más de una neurona (una lástima, nadie es perfecto), ha sido  el comentario que hizo en su última predicación del domingo pasado, que venía a decir algo así como que Elsa (la princesa de Frozen) es lesbiana, y que con ella se está intentando abrir una brecha en la cabeza de las niñas de tres años para que acaben soñando con una princesa. No como la señora Alves, que cuando tenía tres años soñaba que un príncipe la venía a salvar del castillo en el que vivía recluida.  Aunque a algunos nos haya escandalizado un deseo tan prematuro, me alegro de que su sueño se haya cumplido y que el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro la haya sacado del anonimato de la torre evangelical en la que vivía, y nos la haya regalado al común de los mortales para disfrutar de las afirmaciones más elementales que se pueden hacer con un cerebro humano.

Y es que, si algo tiene la heterosexualidad de Damares Alves (desconozco si es únicamente su heterosexualidad, si es la de la población evangelical, o si es una característica que azota a cualquier heterosexual), es que es muy inestable. Cualquier atisbo de diversidad, no solo la amenaza, sino que puede acabar con ella. Menos mal que la familia Alves educó a su hija Damares viendo dibujos como dios manda: Caperucita, Blancanieves o La Bella Durmiente. No cabe duda que de no haber sido así, la ministra hubiera acabado cual Martina Navrátilová dando raquetazos a diestro y siniestro. Me pregunto por qué la homosexualidad no será así… Por qué después de habernos tragado todas las películas de Tarzán no perdemos la cabeza por Jane. O incluso por qué hay personas que tras el electroshock siguen sin adquirir el estado divino de la heterosexualidad. ¿Será que la brecha que un día se abrió en nuestra cabeza después de tomar la última papilla es irreversible? ¿Será que únicamente se puede abrir esa brecha en la cabeza en niñas heterosexuales indefensas? ¿O quizás las brechas son efectivas exclusivamente en caso de cerebros elementales como el de la ministra? No lo tengo muy claro, abro aquí un debate entre mis lectoras para que compartan su opinión.

Soy uno de los padres que tuvo que llevar a sus hijas al cine para ver Frozen, que les regaló una entrada para el musical, que les compró el vestido maravilloso de Elsa (sí, ese que algún que otro compañero de clase se acabó poniendo para subir a la mesa de mi comedor y cantar, “¡Suéltalo!”). El que se sabía la banda sonora de la película de memoria porque era lo único que se podía escuchar durante meses cuando íbamos en el coche. Y por mis “bemoles” que no me había dado cuenta que aquella Elsa que en medio de la nada y envuelta por el viento y la nieve cantaba “soy la reina de un reino, de aislamiento y soledad”, era tan lesbiana como mi prima Berenice. Y es que si ahora tarareo la canción desde esta perspectiva entiendo mejor aquello de “no dejes que sepan de ti… no has de sentir, no han de saber” ¡Nuestra princesa Elsa estaba más armarizada que Jodie Foster en El silencio de los corderos! Lamentablemente el grito de “¡Suéltalo!” esconde en realidad una declaración de intenciones, una salida por todo lo alto (que triste) del armario, que acaba con una afirmación nada femenina y que ninguna mujer educada como dios manda puede hacer: “Soy libre y ahora intentaré sobrepasar los límites”. Elsa no es una lesbiana atemorizada, silenciada, atormentada, sino una mujer liberada que se asume tal y como es para gritar “ya no hay reglas para mí, ¡por fin!”. Un despropósito en toda regla, una amenaza para todas las niñas cristianas con cerebros elementales que algún día pueden llegar a ser ministras en gobiernos donde el presidente diga que una diputada no merece ser violada porque es muy fea.

Como quiero lo mejor para mis hijas, es una lástima que la iglesia evangelical de la señora Damares Alves esté en Brasil y no en Barcelona. Sin dudarlo ni un momento las llevaría hasta allí, para que escuchen esos discursos cristianos de verdad que acaban por dejar el cerebro de cualquier mujer reducido a la mínima expresión. No vaya a ser que un día vayan a decirme que son libres para tomar sus propias decisiones. ¡No quiero ni pensarlo! Estoy tan desesperado (mis hijas se hacen mayores muy rápido) que he buscado en Internet y acabo de descubrir en Wikipedia que Damares Alves ha sido pastora en la Iglesia Bautista de la Lagoinha y en la Iglesia Internacional del Evangelio Cuadrangular (¡toma ya!). Voy a buscar si en Barcelona estas iglesias tienen alguna sucursal y, como me han dicho que cuantas más palabras tiene el nombre de una iglesia menos neuronas te dejan vivas, voy a empezar por la segunda. Iré yo primero porque últimamente el cristianismo liberal se ha convertido en un virus que infecta a iglesias de todo tipo. No vaya a ser que en vez de decirles a mis hijas que se olviden de Elsa (¡a ver si se pudre la lesbiana esta!), les digan que el cristianismo va más de ser como su hermana Ana que fue a buscarla hasta su palacio de hielo, con su amigo Kristoff y el muñeco de nieve Olaf, para decirle que volviera a casa porque quería estar con ella siempre. ¡Que estupidez! ¿Verdad? Si hubiese hecho eso seguro que se hubiera vuelto lesbiana. ¡Eso de tener más de una neurona hace decir a la gente más de una tontería! Yo me quedo con las palabras de mi querida Damares, ella si que saca partido de su cerebro.

Carlos Osma

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“No nos ha salido un papa raro “, por Carlos Osma

Miércoles, 17 de abril de 2019

papaDe su blog Homoprotestantes:

Creo, como el papa Francisco afirmó en el programa Salvados de la Sexta, que las tendencias no son pecado, y por tanto (a partir de aquí es deducción mía) si una persona tiene tendencia a la LGTBIQfobia no está pecando, que el pecado (y disculpar por utilizar una palabra con un pasado tan sangriento) está en la práctica. Es decir, que lo encontramos cuando actuamos, de pensamiento, palabra y obra de una forma LGTBIQfóbica. Quienes hayan escuchado el resto de la entrevista podrán valorar ellas mismas si el papa Francisco está o no cometiendo un pecado con las personas LGTBIQ. Y después, tendrán más herramientas para juzgar si su discurso da, o no, cobertura a las terapias para “curar la homosexualidad” que impartía el obispado de Alcalá de Henares en Madrid y que ha destapado eldiario.es.

La palabra destapar es muy grandilocuente, y queda muy bien en los medios periodísticos, pero cualquier persona medianamente informada sabrá que estas terapias pseudocientíficas, pseudocristianas, y nefastas para la identidad (y la vida) de tantas personas LGTBIQ, son habituales en los entornos cristianos. Digo cristianos, en general, porque los evangélicos también tienen papas que, a su lado, hacen parecer a Francisco un feminista queer de extrema derecha. Y quienes creemos que un Jesús marica salvaría a muchos niños y niñas de la LGTBIQfobia de sus familias, de sus iglesias, y sobre todo de estas terapias demoníacas, sabemos también que únicamente considerar delito la LGTBIQfobia no logrará eliminar el problema (aunque evidentemente deba considerarse así, para que cada cual asuma lo que ha hecho), se necesita urgentemente una ley de educación que incluya la diversidad en los currículos educativos y empodere a los menores. Cualquier solución que no pase por una ley de estas características, es simplemente un brindis al sol, puro marketing político.

No debemos poner a todos en el mismo saco, y hay una parte del cristianismo en cualquiera de sus expresiones, para el que la diversidad sexual y de género es una forma más de la manifestación de una divinidad diversa que nos crea a todas y todos a su imagen y semejanza. Pero también hay que decir que estamos hablando de una minoría, y que mayoritariamente el cristianismo no solo es LGTBIQfóbico, sino que piensa que es la única forma posible de ser del cristianismo. Dentro de este gran grupo, tenemos a uno muy pequeño al que no le importa decir claramente que las personas LGTBIQ hemos de arder en el infierno y que lo mejor que se puede hacer con nosotras es expulsarnos de las iglesias. Pero el grupo más grande de la mayoría homófoba de las iglesias, es lo suficientemente inteligente para saber que este discurso choca con el mensaje de amor cristiano. Ninguno de estos cristianos, ni de estas iglesias quieren llevar colgando el sambenito de LGTBIQfóbicos, y tienen que buscar soluciones más o menos imaginativas a esta evidente contradicción que no les deja en buen lugar. Por poner un ejemplo, ¿te imaginas que eres una responsable de ConMisHijosNoTeMetas en España y tienes un hijo gay? Si eres incapaz de poner a tu hijo por delante de tu homofobia, es decir, si eres incapaz de seguir a Jesús: ¿qué harías para poder seguir considerándote una buena madre y una buena cristiana?

Decía el estribillo de la canción de una prima mía, que la solución está en Jesús. Yo añadiría en un Jesús marica, pero como esto suena muy irrespetuoso para los cristianos LGTBIQfóbicos de bien, parece ser que la solución está en un psicólogo o psicóloga que intente formatear el disco duro de menores “raros”. Las terapias reparativas son la oración de muchas iglesias, padres, madres, hermanos y hermanas, para no tener que enfrentarse a sus contradicciones, a su incapacidad de escuchar al Espíritu diciéndoles que a lo mejor la Biblia no debe interpretarse así, que es posible que las relaciones sexuales de dos personas del mismo sexo también estén abiertas a la vida (al menos a una vida mejor que la de quienes viven torturados en una continua represión), o que Dios nos hizo mujeres y hombres, no nuestros genitales. Son oraciones para hacerlos sentir buenos, oraciones de gente incapaz de conmoverse al ver el sufrimiento que están infringiendo a quienes se supone que más quieren (¿o solo se quieren a ellos mismos?). Es la manera de eludir la responsabilidad, de no dejarse interpelar por aquello que no esperan, es la manera de coger todas sus contradicciones y cobardías y colgárselas a un niño o una niña para que sea el culpable de todo. La responsabilidad del rechazo ya no será de la iglesia, del padre, de la madre, del hermano o de la hermana, la responsabilidad es de la niña que no logrará cambiar quien es con una terapia que le marcará para toda la vida. La niña o el niño “raro” habrán elegido que se les margine, insulte y desprecie… No su familia, ni su iglesia, que le llevaron con amor a la consulta de un “especialista”.

Por todo esto las terapias de reconversión son tan habituales en los entornos cristianos, esa es la razón por la que un señor vestido con una gran falda blanca, les dice con una voz angelical a las familias cristianas en una entrevista de La Sexta que no deben echar de casa a una persona que tenga “tendencia” homosexual, pero que si ven que su hijo es pequeño y muestra “síntomas raros” conviene que le lleven a un psicólogo por si todavía se puede hacer algo. Porque él es bueno, y también los padres y las madres cristianas, ellos no son LGTBIQfóbicos, el problema está en el niño o niña “raro”. Siempre es más fácil culpabilizar a los más débiles. Yo pensaba, quizás por seguir a un Jesús marica, que era haciéndonos como uno de estos niños que podríamos entender el reino. Lamentablemente, no nos ha salido un papa raro. Lamentablemente, tampoco tenemos muchas iglesias evangélicas raras. Sigue siendo todo tristemente normal, olvidando aquello de que: “cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe” (Mt 18,5).

Carlos Osma

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“Iglesias, abusos y hashtags absurdos”, por Carlos Osma

Lunes, 1 de abril de 2019

microphone-1209816_1280De su blog Homoprotestantes:

La cumbre vaticana sobre pederastia acababa el pasado 24 de febrero dejando de nuevo una gran decepción entre las víctimas que esperaban algo más que palabras y buenas intenciones. Miguel Hurtado, portavoz español de la Organización Global de Víctimas ECA (Ending Clergy Abuse) afirmó tras conocerse las conclusiones de la cumbre que: “El papa Francisco ha dado un guantazo a todas las víctimas de pederastia que hemos venido de los cinco continentes para pedir explicaciones. Se ha pasado la mitad del discurso hablando de los abusos fuera de la Iglesia. A nosotros nos abusaron dentro de la Iglesia, eran sacerdotes, monjes, profesores católicos. Esperábamos una respuesta que no nos ha dado”.

Dos días después, un tribunal australiano ordenaba detener al cardenal católico George Pell que había sido declarado culpable de violar a un menor (y por otros cuatro cargos de abusos). George Pell era ni más ni menos que el número tres del Vaticano e incluso estuvo en las quinielas en la última elección papal. Su abogado Robert Richter, en su defensa, comentó que el incidente con el menor había durado pocos minutos y que no fue premeditado, sino producto de un impulso, “un simple caso de penetración sexual convencional en el que el niño no participa voluntaria ni activamente”. Al leer las declaraciones de Robert Richter, yo me pregunto: ¿Quién paga a este abogado? ¿La Iglesia católica? ¿De verdad que el cardenal George piensa que está es la mejor defensa que tiene? ¿Era esta la idea de justicia, de trato con las víctimas, que hubiera promovido si hubiera llegado a ser papa? ¿Esta es la moralidad que se necesita para ser papable? ¿Cuántos George Pell había en la cumbre vaticana sobre pederastia que no llegó a una conclusión que pudiera satisfacer a las víctimas?

El tema de la pederastia dentro de la Iglesia católica es un drama que no tiene que ver únicamente con esta confesión cristiana, ya que es evidente que los controles educativos a instituciones escolares que pagamos toda la población con nuestros impuestos (independientemente de lo que creamos o dejemos de creer) no parece que hayan sido los más adecuados, (como tampoco lo fueron en el caso de bebés robados en centros médicos que pertenecían también a esta iglesia). Actualmente la sociedad está más sensibilizada ante estos dramas y espera algo más que buenas intenciones y palabras huecas, tanto de la Iglesia católica como de los Estados donde se han producido los abusos a menores. ¿Qué hubiera ocurrido si los casos de pederastia a este nivel hubieran ocurrido en otro entorno? Evidentemente la respuesta hubiera sido otra. El tema del silencio en los casos de abusos a menores tiene que ver tanto con el poder del adulto que ejerce sobre un menor, como del poder de la Iglesia católica sobre los Estados. Que en Estados Unidos (un país donde la Iglesia católica no es mayoritaria) haya 7000 sacerdotes acusados de abuso, mientras que en España las cifras se mantienen ocultas, no me parece que sea un dato anecdótico.

El jueves pasado la organización #ConMisHijosNoTeMetas España promovió una campaña en redes sociales. Si como la mayoría del mundo no conoces esta organización, probablemente habrás pensado que, al coincidir con la cumbre vaticana, su campaña pretendía defender la vida de los niños y niñas, la libertad que tiene cualquier menor de poder vivir con seguridad en todos los entornos, (iglesia, centros educativos, familia…), animar a denunciar los abusos y maltratos, pedir trasparencia a la Iglesia católica e implicación al Gobierno español. Pues no, este movimiento tan sensibilizado con la infancia, y con su protección, pretendía que sus seguidoras y seguidores denunciaran en las redes sociales la demoniaca, y por tanto inexistente, ideología de género que están recibiendo sus hijos en los centros educativos. Una de estas acciones consistía en utilizar el hashtag #ConMisHijosNoTeMetas en las redes, y otra en cambiar la foto del perfil de Facebook, Twitter, Instagram o WhatsApp por una imagen que denunciara al gigante de la Ideología de Género (aquí lo pongo en mayúsculas para que parezca más importante y de algo más de miedo). La verdad es que no consiguieron su propósito, al menos en Twitter, porque no aparece en la lista de los 100 trendings topics de ese día, algo que sí hizo #XavierArzalluz #Stoptonterias o #LeyLGTBIya. Y aunque no tengo ningún dato, creo que tampoco tuvieron mucho éxito con el cambio de la foto del perfil porque, aunque no sirva como prueba, de las personas que conozco en mis redes sociales únicamente una se sumó a la iniciativa en WhatsApp.

Lo sorprendente es que esta mujer que cambió la foto del perfil, y con la que hace tiempo no tengo relación debido a su homofobia, hace más de cuarenta años tuvo que enfrentarse a una situación muy complicada en su familia: su hermano, que era el pastor de una iglesia evangélica, abusó de unas niñas, y no de unas niñas cualquiera, sino de las hijas de otra de sus hermanas. Y tras reunirse varias personas, entre las que se encontraba esta mujer, con el pastor-hermano-abusador, en vez de ponerle un cartel que dijera #ConMisSobrinasNoTeMetas, se decidió que la mejor solución era el silencio. Sacarlo a la luz podría producir males peores, el padre de las niñas podría matar al pastor-abusador, dijeron. Pero la verdadera razón del silencio fue otra, tenían miedo a que el testimonio de la iglesia evangélica de esa ciudad, por la que tanto habían luchado en momentos tan difíciles, quedara desacreditado para siempre. Tenían miedo también a perder la posición que cada uno de ellos y ellas tenía dentro de aquella iglesia que pensaban quedaba amenazada por la Verdad (esta sí en mayúsculas). Así que lo mejor para el evangelio, lo mejor para el pastor-abusador, y lo mejor para la iglesia evangélica, fue el acuerdo de que todas y todos se callarían si el pastor-abusador no volvía a repetir los abusos. Evidentemente ese acuerdo tan satisfactorio para las partes, no lo fue para las víctimas, y todo el mundo prefirió mirar hacia otro lado y no saber si se siguió respetando con esas niñas, o con otras.

En todas las iglesias hay intereses que van más allá de los que nos atrevemos a reconocer, y mucha gente dispuesta a todo por defender el testimonio y la credibilidad de “su iglesia”, así como la silla que ocupan dentro de ella. Tras las denuncias, las portadas de periódicos, o los informativos de televisión, únicamente ven el daño que esto hace a su credibilidad. Y al poner la vista allí, la apartan de las víctimas. Ese es el resumen de todo, al mirar sus intereses, o los de la iglesia de la que forman parte (que suelen ser los mismos), se alejan de lo más básico, de lo más humano, del evangelio mismo. Los abusos se dan en todos los entornos, eso es cierto, pero encubrirlos en nombre de Dios es repugnante, diabólico e indecente. Propongo que las iglesias organicen otro tipo de cumbres para hablar sobre abusos, y que en esas cumbres únicamente hablen las víctimas, que sean ellas las que saquen a la luz la verdad, y propongan las soluciones que consideran justas. Únicamente poniendo en el centro a quienes padecieron los abusos, el silencio y la negación, se resolverá de verdad esta lacra. Lo importante no son las instituciones, ni cómo les afectará que la Verdad salga a la luz, lo esencial, lo decente, lo humano, es responder con celeridad a las demandas de las víctimas.

Carlos Osma

Puedes encontrar más reflexiones en el libro “Solo un Jesús marica puede salvarnos” que acabo de autopublicar en Amazon.

Más información pinchando aquí. 

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, Iglesia Católica, Iglesias Evangélicas , , , ,

IV Jornadas sobre Fe, Orientación Sexual e Identidad de Género

Jueves, 14 de marzo de 2019

ivjornadasssEl Grupo de Fe y Espiritualidad  de la FELGTB organiza junto con la Comunidad de la Esperanza – IERE (Iglesia Española Reformada Episcopal De Comunión Anglicana) nuestras IV Jornadas sobre Fe, Orientación Sexual e Identidad de Género, que tendrán lugar en Madrid el viernes 29 y el sábado 30 de marzo en diferentes espacios. Estas Jornadas son uno de los grandes eventos de nuestro grupo de trabajo.

En este espacio damos visibilidad a la realidad creyente LGTBI; no sólo a las personas cristianas, sino también de otras religiones. En esta ocasión contaremos con testimonios de creyentes musulmanes, judíos y budistas. También habrá cuatro espacios formativos en los que desmontaremos los mitos que se asocian a las personas LGTBI dentro de la religión y mostraremos la perspectiva liberadora que tiene toda espiritualidad.

La asistencia y la inscripción son gratuitas. Únicamente se hará una aportación en el caso de que se quiera asistir a la comida del sábado.

El enlace para la inscripción es el siguiente:

https://goo.gl/forms/UHfLOPN8IXnolN8l1

A continuación os detallamos el programa de estas Jornadas.

¡¡Os esperamos!!

Un abrazo fraterno,

Grupo de Fe y Espiritualidad – FELGTB

Para más información podeis visitar www.facebook.com/IVJORNADAS/

Viernes 29 de marzo de 2019

ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL

SALÓN DE ACTOS

CALLE SERRANO 115,   28006 – MADRID

(Entrada por el CSIC, Consejo Superior de Investigaciones Científicas)

Metro: República Argentina (línea 6 – gris)

Bus: 16, 19, 51

18:00: Bienvenida y Apertura de las IV Jornadas

18:15: Mesa redonda con representantes de diferentes espiritualidades:

Participan personas de fe budista, cristiana, judía y musulmana (diferentes orientaciones sexuales e identidades de género).

19:30 – 20:15 Diálogo

(Agradecemos se vaya abandonando el lugar no más tarde de las 21 horas)

Sábado 30 de marzo de 2019 -mañana
FUNDACIÓN 26 DE DICIEMBRE

CALLE AMPARO 27, 28012 – MADRID

Metro: Lavapiés (línea 3-amarilla), Latina (línea 5-verde) y Tirso de Molina (línea 1-azul)
Bus: 6, 17, 18, 23, 26, 32, 35, 50, 65, M1

9:15: Acogida

10:00:Primera Ponencia: Juan Sánchez

Profesor de teología sistemática del SEUT (Seminario Evangélico Unido de Teología)

Título: “La aceptación plena de la diversidad sexual: Más ciencia y más teología”

Queda un gran camino por recorrer en nuestra sociedad, y sobre todo en nuestras iglesias, hasta llegar a la aceptación plena de la diversidad sexual; y en este camino, considero fundamental el papel de la ciencia y de la teología. Creo que existe un paralelismo entre los procesos de aceptación de la diversidad sexual hoy en día y los de aceptación de la igualdad entre hombres y mujeres; la igualdad entre las etnias, etc.; o entre la aceptación cosmológica del heliocentrismo y la superación del geocentrismo. Podemos aprender de estos procesos y reconocer la importancia decisiva de la ciencia y de la teología en los mismos; y sobre todo, de la delimitación del papel que le corresponde jugar a cada una de ellas en este proceso.

11:00: Diálogo

11:30: Descanso

12:00: Presentación de la FELGTB

12:15:  Segunda Ponencia: Montse – Nueva Magdala

Teóloga. Doctora en Filosofía por la Universitat de València y Premio extraordinario al doctorado 2016-2017; Máster en Ética y Democracia; Licenciada en Teología, y Licenciada en Humanidades.

Título: “Hacia una espiritualidad corporal comprometida y liberadora”

Con esta ponencia quisiera reflexionar sobre el vínculo entre espiritualidad y corporalidad. Creo que puede ser una buena clave que nos ayude a orientar nuestra vida, búsquedas, deseos hacia una experiencia liberadora tanto personal como comunitaria. Me gustaría poder repensar la sexualidad desde claves político-teológicas, para ver si podemos situarla en otros marcos de comprensión que nos permitan seguir caminando hacia un reconocimiento pleno dentro de nuestras iglesias y confesiones.

13:15: Diálogo

13:45: Comida

Sábado 30 de marzo de 2019 –tarde

Dentro de la “Tertulia de las Tres Tertulias. Reflexiones sobre el Ser”, dirigida por Victoria Caro, de la Agrupación de Retórica y Elocuencia del Ateneo de Madrid

Sala La Cacharrería – Ateneo de Madrid.

El Ateneo de Madrid solicita a la entrada una contribución de 1€ a no socios (si lo desean se les puede devolver tal cantidad a la entrega del ticket a uno de los organizadores de las Jornadas)

CALLE DEL PRADO 21, 28014 – MADRID

Metro: Antón Martín (línea 1-azul) y Sevilla (línea 2-roja)
Bus:5, 6, 9, 15, 25, 27, 32, 34, 51, 52, 53, 57, 150.

18:00: Tercera Ponencia: Carlos Osma

Licenciado en matemáticas, trabaja como profesor de secundaria en Barcelona. Diplomado en Ciencias Religiosas y Postgrado en Diálogo Interreligioso. Está casado y tiene dos hijas. Colabora con la Associació de Families Lesbianes i Gais y forma parte de la Iglesia Evangélica.

Título: Espiritualidades marcadas por la LGTBIQfóbia

Reflexionaremos sobre la influencia que tiene en nuestra espiritualidad la LGTBIQfobia recibida en entornos como la familia, centros educativos o comunidades cristianas. Pero también en las potencialidades de dicha espiritualidad, y su capacidad de aportar perspectivas evangélicas.

19:00: Diálogo

19:25-19:35: Descanso

19:35: Cuarta Ponencia: Josefa Suárez

Maestra de primaria, creyente y educada en una familia católica. Con la llegada del Papa Francisco y el acercamiento a  Ichthys (Cristianxs lgtbh de Sevilla) tuvo la esperanza de poder vivir la fe en comunión; sin embargo de nuevo ha preferido tomar distancia de la Iglesia Católica al apreciar que no se cumplen las condiciones para poder participar dentro de ella desde la aceptación de la diversidad. Activista por los derechos de las personas trans.

Título: Fe y Transexualidad

Josefa nos acompañará desde su proceso de fe y experiencia de vida.

20:35: Diálogo

21:00: Clausura / Oración / Cierre

Pincha en las imágenes para ampliarlas

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53089542_2209222392475990_5573641873915904000_nFuente IV Jornadas sobre Fe, Orientación Sexual e Identidad de Género/Redes Cristianas

Budismo, Cristianismo (Iglesias), General, Hinduísmo, Islam, Judaísmo , , , , , , , , , , ,

“Personas LGTBIQ: el nuevo filón evangélico”, por Carlos Osma

Miércoles, 13 de marzo de 2019

man3De su blog Homoprotestantes:

Si no hubiera personas LGTBIQ en las iglesias, habría que inventarlas, o por lo menos convencerlas para que se apuntaran a alguna y se dejaran torturar en nombre de dios. Y es que la historia confirmará que al comienzo de este siglo somos nosotras las que más influencia tenemos en las principales instituciones cristianas. Aunque oficialmente no hay personas LGTBIQ dentro de ellas, porque supuestamente ambas naturalezas son como el agua y el aceite, la realidad es que estamos por todas partes. Si no fuera porque se nos percibe como una amenaza, casi llegaría a afirmar que somos el Espíritu Santo… Nos intuyen, saben que estamos, pero nadie puede (quiere) vernos. La realidad es que a nuestra costa se ha construido un relato de terror, de sospecha, que hace que muchos crean que podemos aparecer en medio de la noche para hacer alguna monstruosidad a algún despistado o a alguna dulce doncella. Somos las brujas del siglo XVI, los masones del XVIII, somos vampiresas y hombres lobo. No existimos (o eso dicen), pero les quitamos el sueño.

Ya sé que con eso de las vampiresas y los hombres lobo se me ha visto demasiado la pluma romántica porque, como decía al principio, en realidad somos un filón inagotable para nuestras iglesias. Se montan foros, aquelarres para decir quién es realmente evangélico y quién no a nuestra costa. La identidad evangélica ya no la define el evangelio, ni siquiera la Biblia, ni la actitud hacia los demás o la implicación por hacer un mundo mejor… La identidad evangélica la definimos nosotras y nosotros con nuestra manera de amar, de contonearnos, de vivir nuestro cuerpo. Y dependiendo de lo que unas personas piensen sobre lo maravillosos o detestables que son nuestros polvos divinos, se puede afirmar si son, o no son, realmente evangélicas. ¡Vamos, que nuestros coitos, efímeros y placenteros, son la prueba del algodón de su identidad! No sé si Lutero y Calvino, o mas cercanos a nosotras, Casiodoro de Reina y Pere Galès, sabían de la importancia que nuestros placeres, identidades y formas de vivir el cuerpo, acabarían por tener en las comunidades evangélicas. Imagino que no, y habría que decir que si lo hubieran previsto el movimiento evangélico en vez de estar dividido en infinitas denominaciones, lo estaría en únicamente dos (o como mucho tres si contamos a los indecisos): los que detestan los lechos ardientes en los que bisexuales, lesbianas, gais y trans practicamos sexo hasta la extenuación, o los que los respetan (o incluso tienen curiosidad). Vamos, que lo más lógico es que ahora en vez de preguntar a los nuevos conversos aquello de: “¿crees en Jesús como tu salvador?”, hay que preguntar otro tipo de cosas: “¿qué es para ti una mujer? ¿y un hombre? ¿qué opinas del sexo anal? ¿son aceptables las relaciones sexuales entre dos mujeres si no hay un dildo de por medio?” Y en vez de educar a las niñas y niños cristianos para que sean ejemplares y se comporten de forma respetuosa en el colegio con sus compañeras y profesores, ahora hay que darles una carta para que entreguen a su tutora en la que diga que si toda la educación que reciben no es heterocentrada, patriarcal, cisgénero y paleolítica, pues las familias super cristinas se reservan el derecho de imponer las correspondientes acciones legales. ¡No me dirán que las personas LGTBIQ no hemos revolucionado la manera en la que los evangélicos damos testimonio público de nuestra fe! Creo que no exagero si afirmo que actualmente somos el verdadero motor de transformación eclesial, y digo más, hacía siglos que un colectivo no había aportado tanto a nuestras iglesias.

Esto último, lo de necesitar abogados que defiendan a las niñas y niños de una educación que supuestamente no respeta la (falta de) educación sexual, y la manera en la que sus familias quieren (intentan obligar) que sus hijas e hijos entiendan su cuerpo, es un nuevo filón que las iglesias han encontrado y que no van a dejar escapar. Y es que aquí entramos en otro elemento determinante que les aportamos, y no es otro que el económico… Seamos sinceros, si solo sirviéramos para proporcionarles identidad, en tres o cuatro días seríamos desbancadas por otras personas mucho más interesantes que nosotras, pero la razón de ser influencers es que producimos riqueza económica. El mercado LGTBIQ es transversal, no solo creamos puestos de trabajo en la discoteca Diana, en la librería Cómplices o en el hotel Axel, sino que también ofrecemos puestos de trabajo a nuestros hermanos y hermanas en la fe. El psicólogo Martínez puede ayudar a una familia a explicarle a su hijo Juan de cinco años que no es una niña porque tiene esa cosita tan pequeñita que le cuelga entre las piernas, por solo 50 euros la sesión (precio amigo porque van a la misma iglesia), mientras la coach García va dando pañuelos de papel a las cristianas llorosas que le cuentan que se han enamorado de la directora del coro de la iglesia y no saben cómo decírselo a su marido, a 60 euros la caja de pañuelos. Y lo bueno de todo esto, es que como la promesa del cambio es una fábula que tanto el psicólogo, como la coach y sus clientes quieren creerse, estas sesiones se repetirán durante mucho tiempo y darán unos ingresos estables. Luego tenemos a los escritores, teólogos mediáticos, opinadoras, charlatanes y demás, que cobrarán sus libros e intervenciones en las iglesias a precios reducidos. Gracias a estos dinerillos no darán más palo al agua en su vida, y se desconectarán del mundo real donde viven el resto de mortales. Lo interesante es que con sus mensajes de odio, con sus facks news sobre nosotras, ayudarán a que psicólogos y coaches cristianos sigan teniendo pacientes. Tampoco podemos obviar, seríamos demasiado ilusas, que los comentarios y las acciones LGTBIQfóbicas dan puntos en el mundillo evangelical, así que con ese currículum se puede optar después a los mejores puestos de representación remunerados en diferentes instituciones cristianas… Esas que luego organizarán o auspicirán foros de reflexión sobre la verdadera identidad evangélica. Y podemos seguir y seguir con las formas de hacer que fluya el dinero dentro de las comunidades cristianas gracias a que nosotras perdemos la cabeza por David en vez de por Abigail. No hay campo que no pueda ser utilizado para este servicio, con un poco de imaginación cualquiera puede sacar tajada de este filón (de nuestro filón, de nosotras y nosotros, que por definición no existimos). ¿Quién nos iba a decir hace unos años que hasta los tristes abogados cristianos se iban a forrar con nosotras? En verdad, en verdad os digo, que somos una mina.

A las personas LGTBIQ que colaboráis más activamente en el sostenimiento del sistema homofóbico evangelical con los dineros que ganáis con el sudor de vuestra frente, os diría que por muy importante que seáis para su sustento, os planteárais si vale la pena seguir haciéndolo. Llevar una iglesia a cuestas de vuestros cuerpos, deseos e identidades puede ser una carga demasiado grande para vosotras solas. Y en realidad, no os preocupéis tanto por vuestras comunidades porque “a rey muerto, rey puesto”, y seguro que después de vosotras, vendrán otros colectivos que se ofrecerán a descender a las galeras de sus barcos para ser encadenados y remar en dirección a la injusticia. Mejor poner vuestro dinero en otros lugares que os ayuden a aceptaros tal y como sois y os proporcionen al menos una alegría de vez en cuando. En vosotros mismos, por una vez, por ejemplo. O en instituciones que ayuden a gente que tiene problemas de verdad, que sufre por cosas reales como el hambre, la enfermedad o la muerte, y no por discursos infantiles de odio de gente reprimida. Y a los cristianos y cristianas LGTBIQfóbicos que os estáis forrando con nosotras, pues sé que no me vais a hacer ni caso, pero yo os recomendaría que os largarais de nuestras comunidades a lugares donde podréis seguir haciendo caja a precios más suculentos, sin necesidad de haceros pasar por cristianos. En España se me ocurre el partido político Vox, si todavía no estáis apuntados, no os limitéis a votarles, subiros a su barco que aquí tenéis mucho dinero que ganar. Y si sois de otro país, pues seguro que habrá partidos de extrema derecha parecidos. Si vuestra vocación es sacar provecho a costa de quien sea, montar vuestros foros en otros espacios que no comprometan al evangelio (y las instituciones cristianas que nos representan a todas) y lo lancen al lodo de vuestra LGTBIQfobia. No seáis tan tontos, el filón económico es más grande fuera del pequeño mundo evangelical, y además no tendréis que estar continuamente comportándoos de esa manera “santurrona”, os podréis quitar la careta, y decir las cosas por su nombre, sin necesidad de menospreciar la Biblia, y crear identidades evangélicas que nada tienen que ver con el evangelio.

Carlos Osma

Tapa 1b
Puedes encontrar más reflexiones en el libro “Solo un Jesús marica puede salvarnos” que acabo de autopublicar en Amazon.

General, Homofobia/ Transfobia., Iglesias Evangélicas , ,

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