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Emotiva carta abierta de un joven motivada por los comentarios homófobos que recibe cada día: “Deja de ser gay”

Viernes, 1 de abril de 2022

problema-suicidio_1933316746_12518211_660x371“Entre lágrimas comienzo a escribir este texto”. Este es el triste inicio del mensaje que escribe Juanma, un adolescente de 15 años. Todo comenzó publicando un tuit, una acción que puede convertirse en liberadora para algunas personas, pero sintió que no era suficiente, así que decidió desahogarse enviando un duro texto a la sección Cartas a la directora de El País.

“Harto de recibir comentarios todos los días… Siempre es una broma, con las bromas se supone que no se debe acabar llorando”, rezaba su tuit. De esta forma trataba de visibilizar la homofobia en sus redes sociales, un problema estructural que existe en la sociedad:No recuerdo un solo día en el que no haya recibido algún comentario despectivo o que haga referencia directa a mi orientación sexual”. Pero la dureza de su experiencia no queda ahí, sino que añade: “Salvo aquellos en los que decido quedarme postrado en la cama o en la silla del ordenador intentando evadir la realidad”.

Para ser una persona tan joven, ya tiene asumido que “la realidad es la que es” y denuncia que por desgracia, esto no solo me pasa a mí, un adolescente de 15 años, sino que son muchas las personas que lo sufren día a día”. “Por mucho que te engañes, que intentes autoconvencerte de que no importa lo que te digan, que tú eres como eres y da igual todo lo demás… es mentira. Siempre te acaba afectando, sobre todo si te lo guardas para ti y no lo cuentas. Se acaba acumulando, y el sentimiento que te encuentras cuando llegas a un límite es demoledor”. Además, cuenta que “terminas creyendo lo que te dicen y asimilando que sí, efectivamente, eres el malo de la película: si se comportan de esa manera es culpa tuya”.

En efecto, esta experiencia es la que sufren diariamente las personas que no se encuentran dentro de la normatividad heterosexual que impone nuestro sistema social. La sociedad muestra una realidad aplastante y es que la orientación sexual es más diversa que solamente una: la homosexualidad, la bisexualidad, la asexualidad y otras sexualidades distintas a la norma han estado siempre presentes.

 Las personas que pertenecen a estos colectivos todavía tienen que reclamar una igualdad que no llega y que por el camino, como relata Juanma, sufren comentarios homófobos como “tienes una enfermedad rara”, “deja de ser gay”, “maricón de mierda”, “das asco”, “¿cómo te pueden gustar los chicos?”. “Son tantos comentarios que llevo años intentando ignorar…”, se queja, por lo que continúa lanzando una advertencia: “Hoy yo me he roto por dentro, pero mañana podría ser un familiar, un conocido, o incluso tú”. Tras ello, termina su texto aconsejando: “No permitas que vaya más allá, no te sientas culpable y, sobre todo, quiérete más”.

Fuente El País

General, Homofobia/ Transfobia. , ,

Colectivos de Iglesia exigen a la Conferencia Episcopal una “Comisión de la Verdad” para investigar la magnitud de la pederastia en España

Miércoles, 2 de febrero de 2022

abusos-Iglesia_2098300203_9807727_660x371En una carta abierta, denuncian la “actitud defensiva” y el “delito de encubrimiento” de la cúpula eclesiástica

Reclaman a la CEE que “cese la ocultación de los abusos y que establezca medidas eficaces de búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación para sus víctimas y para la protección de los menores”

“La llamada a que se haga la luz en los casos de abusos sexuales dentro de la Iglesia es también una llamada a otro modelo de Iglesia. Un modelo más horizontal basado en el concepto de Pueblo de Dios que estableció el Concilio Vaticano II”

“Es imprescindible que la Iglesia española pase de las tinieblas a la luz en el tema de los abusos. Y es hora de que todos hagamos lo que esté en nuestra mano para que esto suceda”

El escrito insta a obispos y religiosos a crear una comisión de investigación y una oficina centralizada, “financiada por la CEE y la CONFER” que, entre otras cosas, se ocupe de la ramitación e investigación de las denuncias de abusos, referidas tanto a hechos actuales como a hechos sucedidos en el pasado, la atención y acompañamiento psicosocial a las víctimas de abusos, y medidas de reparación y, en concreto, de indemnización a las víctimas, garantizando el principio de igualdad en su acceso y prestación

Entretanto, invitan a “asegurarse de que las declaraciones públicas de sus portavoces en ningún caso minimizan o relativizan la realidad de los abusos sexuales de menores y personas vulnerables dentro de la Iglesia Católica y el sufrimiento de las víctimas” y a que “en ningún caso las medidas de reparación o, en su caso, las indemnizaciones recibidas por las víctimas de casos de abusos sexuales dentro de la Iglesia se condicionan a un pacto de silencio sobre los hechos”

La carta abierta a la CEE, titulada ‘Pasar de las tinieblas a la luz’, y firmada por entidades como Alandar, Revuelta de Mujeres en la Iglesia, Redes Cristianas, Movimiento por el Celibato Opcional (MOCEOP) y Red Miriam de Espiritualidad Ignaciana Femenina, así como muchos cristianos de base (que pueden firmar aquí). Religión Digital se suma y suscribe esta iniciativa

La Fiscalía General del Estado ordena una investigación sobre las denuncias de abusos a menores en la Iglesia española

La comisión de investigación de abusos en la Iglesia salva el trámite de la Mesa del Congreso, con el ‘no’ de PP y VOX

La Iglesia italiana abre la puerta a un “estudio profundo y serio” de sus casos de abusos a menores

La Iglesia católica neozelandesa confiesa, avergonzada, abusos de dimensiones “horrorosas” contra menores

Georg Bätzing: “Benedicto XVI debe pedir perdón”

2022 debe ser un año de verdad, justicia y reparación para las víctimas de abusos sexuales dentro de la Iglesia católica española”. Esta es la exigencia de varios colectivos de Iglesia, que exigen a la Conferencia Episcopal que “cese la ocultación de los abusos y que establezca medidas eficaces de búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación para sus víctimas y para la protección de los menores”.

“La falta de investigación sobre estos abusos y su negación o minimización por parte de la jerarquía de la Iglesia Católica española, especialmente por parte de la Conferencia Episcopal Española, es una vergüenza absoluta, una ofensa al Evangelio (“y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” -Jn, 8, 32-) y un gravísimo pecado de omisión. Constituye además, en muchos casos, un delito de encubrimiento, señala la carta abierta a la CEE, titulada ‘Pasar de las tinieblas a la luz’, y firmada por entidades como Alandar, Revuelta de Mujeres en la Iglesia, Redes Cristianas, Movimiento por el Celibato Opcional (MOCEOP) y Red Miriam de Espiritualidad Ignaciana Femenina, así como muchos cristianos de base (que pueden firmar aquí). Religión Digital se suma y suscribe esta iniciativa.

En la misma, denuncian “la nueva victimización que se prolonga en el tiempo y que no hace sino aumentar su sufrimiento y multiplicar el horror”.

Un gravísimo delito y un horrendo pecado

“Los abusos sexuales, especialmente los que se cometen contra menores y personas vulnerables, son una grave violación de los derechos humanos, un gravísimo delito y un horrendo pecado, recuerdan los firmantes, que insisten en “un daño inmerecido e injustificable que ha condicionado la vida de personas inocentes hasta el punto de conducir a algunas de ellas hasta el suicidio ante el silencio, la indiferencia y la cobardía de muchos.

Una situación, la de la inacción de los obispos españoles, que “contrasta con lo que ha ocurrido en otros países, en que los pasos dados han reconfortado a las víctimas sin suponer con ello el fin de la Iglesia, sino precisamente todo lo contrario”.

“Queremos hacer un acto de contrición y pedir perdón a las víctimas de abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica española, pues somos conscientes de que hemos guardado silencio por demasiado tiempo y a menudo hemos ignorado el horror que vivieron y el terrible dolor que les causó”, admite la nota. “Nosotros también hemos pecado de omisión. Este manifiesto busca activamente ese perdón y aspira a ser una muestra de solidaridad, un abrazo cariñoso y arrepentido a nuestros hermanos que no hemos sabido escuchar, abrazar e intentar sanar”.

La magnitud de los abusos

“Nadie conoce verdaderamente la magnitud de los abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica en nuestro país, lamenta el comunicado, que agradece la labor periodística y, en especial, el recuento llevado a cabo por El País. Unos datos “admitidos a regañadientes por la CEE” y que, “tristemente no son más que la punta del iceberg de un drama que se alimenta del silencio y la ocultación”.

Un silencio y una “actitud defensiva” que desde hace décadas preside la actitud oficial de la Conferencia Episcopal, y que “no ha cambiado, a pesar de que sucesivos escándalos de abusos han ido afectando a un país tras otro, tanto en el mundo anglosajón -Australia- como en Europa -Alemania, Austria, Bélgica, Francia, Holanda, Polonia- como en América Latina -Chile, Colombia, México-“.

Los pasos dados hasta la fecha,aun siendo positivos, son tremendamente insuficientes y se han tomado solo después de que la valiente denuncia de unas decenas de víctimas y la presión mediática y social generada por ellas haya puesto el tema de los abusos dentro de la Iglesia Católica en un plano destacado para la opinión pública”.

“Todo este drama tiene mucho que ver con una cierta concepción de la Iglesia basada en el concepto de jerarquía y en el poder del estamento clerical”, denuncian estos colectivos. Por eso, “la llamada a que se haga la luz en los casos de abusos sexuales dentro de la Iglesia es también una llamada a otro modelo de Iglesia. Un modelo más horizontal basado en el concepto de Pueblo de Dios que estableció el Concilio Vaticano II”.

Veinte años de Spotlight

“En 2022, cuando se cumplen 20 años de la serie de reportajes del Boston Globe que terminó de desenmascarar la realidad de los abusos en la Iglesia estadounidense, y tres desde la cumbre anti-pederastia es imprescindible que la Iglesia española pase de las tinieblas a la luz en el tema de los abusos. Y es hora de que todos hagamos lo que esté en nuestra mano para que esto suceda”, reclama la carta abierta.

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¿Qué hacer en concreto? Estas son las peticiones:

 1. Creación de una Comisión de la Verdad, financiada por la Conferencia Episcopal Española (CEE) y la Confederación de Religiosos de España (CONFER) pero con un mandato independiente que investigue la verdadera magnitud de los abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica Española.

2. Creación de una oficina centralizada, financiada por la CEE y la CONFER, que establezca criterios unánimes de actuación y revise la adecuación de los protocolos de actuación de las diócesis y las órdenes religiosas españolas en materia de abusos sexuales a menores y otras personas vulnerables. Dichos criterios de actuación deben ser coherentes con las normas promulgadas durante los últimos años por el Vaticano y han de cubrir los siguientes aspectos:

• Tramitación e investigación de las denuncias de abusos, referidas tanto a hechos actuales como a hechos sucedidos en el pasado.

• Atención y acompañamiento psicosocial a las víctimas de abusos.

• Medidas de reparación y, en concreto, de indemnización a las víctimas, garantizando el principio de igualdad en su acceso y prestación.

• Creación de entornos seguros para los menores y otras personas con un enfoque en el que dichos menores y personas vulnerables sean protagonistas y no meros objetos de intervención.

3. Mientras se dan los pasos para la puesta en marcha de esta comisión y esta oficina, los obispos y los y las superioras religiosas españolas deben poner en marcha algunas medidas de extrema urgencia:

• Asegurarse de que las declaraciones públicas de sus portavoces en ningún caso minimizan o relativizan la realidad de los abusos sexuales de menores y personas vulnerables dentro de la Iglesia Católica y el sufrimiento de las víctimas.

• Asegurarse de que cualquier denuncia de abusos sexuales de menores y personas vulnerables dentro de la Iglesia Católica es investigada con la mayor celeridad posible, poniendo rápidamente en conocimiento del poder judicial los hechos que pudieran ser constitutivos de delito y colaborando en su investigación al tiempo que desarrollan, cuando proceda, la investigación canónica correspondiente.

• Asegurarse de que cualquier sacerdote, religioso o agente de pastoral que es acusado de abusos es apartado de sus funciones hasta que se resuelva la investigación del caso.

• Asegurarse de que las víctimas que han denunciado en el pasado o que denuncian nuevos casos reciben el apoyo psicosocial que necesitan y acceden con el mayor grado de transparencia posible a los datos y documentos relativos a su caso.

• Asegurarse de que en ningún caso las medidas de reparación o, en su caso, las indemnizaciones recibidas por las víctimas de casos de abusos sexuales dentro de la Iglesia se condicionan a un pacto de silencio sobre los hechos.

• Establecer unos baremos para dichas medidas de reparación y, en concreto, indemnizaciones que garanticen que sean adecuadas, dignas y proporcionadas y que no supongan una ofensa y una revictimización.

• Abstenerse de utilizar, en los casos de abusos sexuales de menores y personas vulnerables dentro de la Iglesia, tácticas de defensa judicial o extrajudicial agresivas, que supongan el menoscabo, el desprestigio o la desacreditación de las víctimas, exponiéndolas así a un nuevo proceso de victimización.

“Esperamos que los obispos y superiores y superioras religiosas españoles sepan escuchar el clamor del Pueblo de Dios. Especialmente, el clamor de las víctimas”, finaliza la nota, que vuelve a pedir perdón a las víctimas y les muestran su compromiso “de abrir nuestros propios espacios de escucha y acompañamiento, en la medida de nuestras posibilidades”.

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Carta abierta a la Conferencia Episcopal Española

2022 debe ser un año de verdad, justicia y reparación para las víctimas de abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica española

Las asociaciones, comunidades y colectivos de personas cristianas de base, así como las personas individuales abajo firmantes, queremos manifestar, en este comienzo del año nuestro deseo y nuestra exigencia de que 2022 sea el año en que la Iglesia Católica Española pase de las tinieblas a la luz y proporcione a las víctimas de abusos sexuales en su seno la verdad, la justicia y reparación que merecen y necesitan y que por tanto tiempo les han sido negadas. Esta negación ha supuesto una nueva victimización que se prolonga en el tiempo y que no hace sino aumentar su sufrimiento y multiplicar el horror.

Los abusos sexuales, especialmente los que se cometen contra menores y personas vulnerables, son una grave violación de los derechos humanos, un gravísimo delito y un horrendo pecado(“Al que escandalice a uno de estos pequeños, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y le hundan en lo profundo del mar” -Mt, 18,6-). Son, ante todo, un daño inmerecido e injustificable que ha condicionado la vida de personas inocentes hasta el punto de conducir a algunas de ellas hasta el suicidio ante el silencio, la indiferencia y la cobardía de muchos.

La falta de investigación sobre estos abusos y su negación o minimización por parte de la jerarquía de la Iglesia Católica española, especialmente por parte de la Conferencia Episcopal Española, es una vergüenza absoluta, una ofensa al Evangelio(“y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” -Jn, 8, 32-) y un gravísimo pecado de omisión. Constituye además, en muchos casos, un delito de encubrimiento.

Todo ello contrasta con lo que ha ocurrido en otros países, en que los pasos dados han reconfortado a las víctimas sin suponer con ello el fin de la Iglesia, sino precisamente todo lo contrario: el camino hacia la recuperación de la confianza en una institución que debe ser coherente con los valores que la fundamentan y con el acompañamiento de las personas que sufren.

Las asociaciones, comunidades y colectivos de personas cristianas de base abajo firmantes queremos hacer un acto de contrición y pedir perdón a las víctimas de abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica española, pues somos conscientes de que hemos guardado silencio por demasiado tiempo y a menudo hemos ignorado el horror que vivieron y el terrible dolor que les causó. Nosotros también hemos pecado de omisión. Este manifiesto busca activamente ese perdón y aspira a ser una muestra de solidaridad, un abrazo cariñoso y arrepentido a nuestros hermanos que no hemos sabido escuchar, abrazar e intentar sanar.

Nadie conoce verdaderamente la magnitud de los abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica en nuestro país. Existiendo estudios cualitativos y cuantitativos limitados por parte de diversas Universidades españolas (UPV, UOC, UB, UPNA), tristemente, el recuento más completo es el que realiza el diario El País, gracias en buena parte al empeño y coraje de los periodistas Julio Núñez e Íñigo Domínguez, quienes en octubre de 2018 comenzaron a bucear en ese mundo de dolor y vidas rotas en el que viven buena parte de las víctimas de abusos sexuales dentro de la Iglesia.

Según sus datos, desde los años treinta ha habido en España al menos 602 casos de sacerdotes, religiosos y laicos ligados a la Iglesia que abusaron de la confianza y la inocencia de 1.237 menores. Muchos más de los 220 admitidos a regañadientes por la CEE y muchos menos de los que, según todos los expertos en el tema, realmente existen. Tristemente, estas cifras no son más que la punta del iceberg de un drama que se alimenta del silencio y la ocultación.

Cuando el alcance sistemático de los abusos sexuales a menores dentro de la Iglesia Católica en Estados Unidos e Irlanda empezó a ser conocido a finales de los años 90 y comienzos de este siglo, la Iglesia española -como muchas otras- adoptó una actitud defensiva hacia el tema, alegando que nuestro país era diferente.

Esa actitud defensiva no ha cambiado, a pesar de que sucesivos escándalos de abusos han ido afectando a un país tras otro, tanto en el mundo anglosajón -Australia- como en Europa -Alemania, Austria, Bélgica, Francia, Holanda, Polonia- como en América Latina -Chile, Colombia, México-. El jesuita Hans Zollner, uno de los hombres de confianza del papa Francisco asegura que los abusos dentro de la Iglesia Católica son un problema tristemente universal.

Los pasos dados por algunas instituciones católicas -diócesis y órdenes religiosas- para investigar algunas denuncias de abusos, prestar atención a las víctimas y crear protocolos de protección a menores, aun siendo positivos, son tremendamente insuficientes y se han tomado solo después de que la valiente denuncia de unas decenas de víctimas y la presión mediática y social generada por ellas haya puesto el tema de los abusos dentro de la Iglesia Católica en un plano destacado para la opinión pública. No basta decir que existen oficinas para las víctimas y protocolos de prevención, sin escuchar qué opinan las víctimas de dichas oficinas y de dichos protocolos que ni siquiera incluyen la palabra “reparación”.

Todo este drama tiene mucho que ver con una cierta concepción de la Iglesia basada en el concepto de jerarquía y en el poder del estamento clerical. Una concepción que nada tiene que ver ni con la idea de Pueblo de Dios ni con el Evangelio (“Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos” -Mc 9,35-). Por eso, la llamada a que se haga la luz en los casos de abusos sexuales dentro de la Iglesia es también una llamada a otro modelo de Iglesia. Un modelo más horizontal basado en el concepto de Pueblo de Dios que estableció el Concilio Vaticano II.

En 2022, cuando se cumplen 20 años de la serie de reportajes del Boston Globe que terminó de desenmascarar la realidad de los abusos en la Iglesia estadounidense, y tres desde la cumbre anti-pederastia es imprescindible que la Iglesia española pase de las tinieblas a la luz en el tema de los abusos. Y es hora de que todos hagamos lo que esté en nuestra mano para que esto suceda. Porque, como dice el proverbio chino, “vale más encender una vela que maldecir en la oscuridad”.

Por eso, parafraseando humildemente a San Óscar Romero, arzobispo mártir de San Salvador por denunciar la represión que sufría su pueblo, le suplicamos, le rogamos, le exigimos a la Iglesia española que cese la ocultación de los abusos y que establezca medidas eficaces de búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación para sus víctimas y para la protección de los menores.

Esa petición y exigencia debería concretarse en los siguientes puntos:

1. Creación de una Comisión de la Verdad, financiada por la Conferencia Episcopal Española (CEE) y la Confederación de Religiosos de España (CONFER) pero con un mandato independiente que investigue la verdadera magnitud de los abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica Española. Dicha comisión debe seguir el ejemplo de lo que se ha hecho en otros países como Irlanda, Alemania, Estados Unidos o, más recientemente, Francia; y de la Iglesia portuguesa, que ha anunciado que creará esa comisión a lo largo de los próximos meses.

2. Creación de una oficina centralizada, financiada por la CEE y la CONFER, que establezca criterios unánimes de actuación y revise la adecuación de los protocolos de actuación de las diócesis y las órdenes religiosas españolas en materia de abusos sexuales a menores y otras personas vulnerables. Dichos criterios de actuación deben ser coherentes con las normas promulgadas durante los últimos años por el Vaticano y han de cubrir los siguientes aspectos:

• Tramitación e investigación de las denuncias de abusos, referidas tanto a hechos actuales como a hechos sucedidos en el pasado.

• Atención y acompañamiento psicosocial a las víctimas de abusos.

• Medidas de reparación y, en concreto, de indemnización a las víctimas, garantizando el principio de igualdad en su acceso y prestación.

• Creación de entornos seguros para los menores y otras personas con un enfoque en el que dichos menores y personas vulnerables sean protagonistas y no meros objetos de intervención.

3. Mientras se dan los pasos para la puesta en marcha de esta comisión y esta oficina, los obispos y los y las superioras religiosas españolas deben poner en marcha algunas medidas de extrema urgencia:

• Asegurarse de que las declaraciones públicas de sus portavoces en ningún caso minimizan o relativizan la realidad de los abusos sexuales de menores y personas vulnerables dentro de la Iglesia Católica y el sufrimiento de las víctimas.

• Asegurarse de que cualquier denuncia de abusos sexuales de menores y personas vulnerables dentro de la Iglesia Católica es investigada con la mayor celeridad posible, poniendo rápidamente en conocimiento del poder judicial los hechos que pudieran ser constitutivos de delito y colaborando en su investigación al tiempo que desarrollan, cuando proceda, la investigación canónica correspondiente.

• Asegurarse de que cualquier sacerdote, religioso o agente de pastoral que es acusado de abusos es apartado de sus funciones hasta que se resuelva la investigación del caso.

• Asegurarse de que las víctimas que han denunciado en el pasado o que denuncian nuevos casos reciben el apoyo psicosocial que necesitan y acceden con el mayor grado de transparencia posible a los datos y documentos relativos a su caso.

• Asegurarse de que en ningún caso las medidas de reparación o, en su caso, las indemnizaciones recibidas por las víctimas de casos de abusos sexuales dentro de la Iglesia se condicionan a un pacto de silencio sobre los hechos.

• Establecer unos baremos para dichas medidas de reparación y, en concreto, indemnizaciones que garanticen que sean adecuadas, dignas y proporcionadas y que no supongan una ofensa y una revictimización.

• Abstenerse de utilizar, en los casos de abusos sexuales de menores y personas vulnerables dentro de la Iglesia, tácticas de defensa judicial o extrajudicial agresivas, que supongan el menoscabo, el desprestigio o la desacreditación de las víctimas, exponiéndolas así a un nuevo proceso de victimización.

Esperamos que los obispos y superiores y superioras religiosas españoles sepan escuchar el clamor del Pueblo de Dios. Especialmente, el clamor de las víctimas.

Mientras eso se produce, les ofrecemos a las víctimas, con toda humildad, toda indignación y toda admiración hacia aquellas que, a pesar de todo, se han atrevido a denunciar estos crímenes horrendos, nuestra solidaridad y nuestro abrazo. También el compromiso de abrir nuestros propios espacios de escucha y acompañamiento, en la medida de nuestras posibilidades.

Alandar

Revuelta de Mujeres en la Iglesia

Redes Cristianas

Movimiento por el Celibato Opcional (MOCEOP)

Red Miriam de Espiritualidad Ignaciana Femenina

P.D.: Invitamos a todas las asociaciones, comunidades y colectivos cristianos, así como a todas las personas de buena voluntad a que se sumen a esta petición. Lo pueden hacer a través de este link: https://bit.ly/cartaabiertaabusos.

Fuente Religión Digital

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“Carta abierta a Maxsoud Luiz”, por Carlos Osma

Viernes, 23 de julio de 2021

samuelDel Blog de Carlos Osma:

No comenzaré diciendo que como padre entiendo lo que estás pasando, sería un hipócrita, un mentiroso. No puedo, no me atrevo a imaginar cómo me sentiría si una de mis hijas fuese asesinada. Mis experiencias y reacciones ante la muerte de personas queridas no son ejemplares, y no creo que pueda decirte nada que te sirva de ayuda. De hecho, después de escuchar tu intervención en un programa de televisión, me ha impactado tu entereza y tu capacidad para ponerte en el lugar de los otros, también en el lugar de los padres y madres de quienes asesinaron a tu hijo Samuel. Nos une la misma fe, y el mismo Dios Padre/Madre, aquel que también padeció la muerte violenta de su hijo Jesús, por eso deseo que ese Padre/Madre te consuele y acompañe a ti y a tu familia en estos momentos, y el resto de vuestra vida.

Muchas entidades LGTBIQ han organizado o participado estos días en concentraciones y manifestaciones para mostrar el rechazo por el asesinato de tu hijo Samuel y pedir justicia. Y aunque has pedido expresamente que no haya banderas ni se politicen las concentraciones, las banderas LGTBIQ han estado presentes, y me gustaría explicarte el porqué. No sé si la agresión que sufrió tu hijo tuvo una motivación homofóbica, parece que varios testigos apuntan en esta dirección. Pero aunque no fuera así, lo ocurrido a Samuel ha conectado con las experiencias de muchas personas LGTBIQ, personas que observamos cómo en los últimos años los discursos de odio promocionados por la ultraderecha y los fundamentalismos religiosos se traducen en violencia física y psicológica hacia nosotras. Tu hijo Samuel, lamentablemente, ha puesto rostro a lo que muchas personas padecemos cada día, y por eso sentimos que lo que a él le ha ocurrido, nos puede pasar también a nosotras. Sabemos lo que significa que te llamen bollera o maricón, que te miren mal por cómo te expresas, que te hagan bullying en el colegio o instituto, que tengas que ocultar quién eres y quién te gusta, que te digan que te irás al infierno o que eres un enfermo, que te ridiculicen, que te den una paliza, que te maten. Las banderas no pretenden aprovecharse de lo ocurrido, siento si vuestra familia lo ha entendido así, quieren mostrar empatía con vosotros y exigir justicia.

Has descrito a tu hijo como amigo de sus amigos, como amigo de sus padres, cariñoso, amoroso, como una buena persona, un hijo maravilloso que ayudaba a la gente, y que así os gustaría a la familia que se le recordase. Y siempre debería ser así, que nuestros hijos e hijas fueran valorados por sus cualidades humanas, por ser reflejo del amor con el que Dios nos bendice a todas y todos. Pero la realidad, lamentablemente es otra, y para muchas personas que Samuel fuese gay borraba todo lo anterior. O al menos, para poder valorar todas sus cualidades, había que borrar que era gay. Sé que no os sentís cómodos con la politización del asesinato de vuestro hijo, pero el auge de los ataques LGTBIQfóbicos en los últimos años está directamente relacionado con los discursos de odio de la ultraderecha que tantos intentan blanquear. Entiendo que el tema político en este momento, a tu familia y a ti es lo último que os importa, y tenéis derecho a vivir este momento tan duro de manera privada, sin embargo también espero que la sociedad se percate de cuáles son las consecuencias de estos discursos de odio hacia la diversidad, y que comprendáis que es necesario visibilizarlos.

Me ha dado un vuelco el corazón cuando has pedido a los padres y madres de los asesinos que, si no pueden acompañar a sus hijos para entregarse a la policía y asumir su responsabilidad, que oren por vuestra familia. Y lo ha hecho porque en estos mismos valores he sido yo educado, creo que eso mismo hubiera dicho mi madre. Es con actitudes como la tuya con la que yo aprendí que significaba ser evangélico, seguidor de Jesús. He leído que Samuel también participaba activamente en la música de la iglesia. No sé si a cambio de mantener en silencio su orientación sexual, deseo que no, aunque imagino que sí porque es algo por lo que muchas y muchos hemos tenido que pasar. Es tan triste e injusto la forma con la que la mayoría de iglesias evangélicas tratan a las personas LGTBIQ, es tan incomprensible que identifiquen evangelio con discursos de odio. Es tan poco evangélica su homofobia, es un pecado tan grande que estén en el bando de quienes nos discriminan. Y lo digo con dolor, no con resentimiento, y también con esperanza, por eso te pido que reivindiques a tu hijo, sin negar nada de él, dentro de la comunidad. Que no tenga que silenciarse su homosexualidad para poder decir que era una gran persona, un gran hijo, un buen cristiano. Si se silencia, se está negando una parte de quien era. También que mires a los niños y niñas de tu comunidad como si fueran Samuel, para poder crear una comunidad cristiana acogedora y respetuosa para ellos, como ha sido siempre tu familia para tu hijo Samuel.

Espero no haberte ofendido con alguna de las cosas que he escrito en esta carta, solo pretendía que entendieras por qué el asesinato de Samuel nos moviliza a tantas personas LGTBIQ, también a las que compartimos con él la misma fe. Vuelvo a decir que no tengo, no sé palabras que puedan ni siquiera aligerar un poco vuestro dolor. Pero quiero acabar esta carta con algo que parece poco apropiado en este momento, se trata del comienzo de una canción que compuso hace muchos años una prima mía, y que me he descubierto tarareando en los momentos más complicados de mi vida, imagino que la conoces, espero que os dé fuerzas para apoyaros en el Dios Padre/Madre que sufrió por la muerte violenta de Jesús, su hijo: «Cuan profundo es tu amor, no lo puedo comprender, alto es para mí, cuan inmenso es. Cuan profundo es tu amor, Dios de los cielos, más profundo que el mar, es tu grande amor. Alto es, inmenso es, profundo es tu gran amor».

Carlos Osma

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Espiritualidad, Homofobia/ Transfobia., Iglesias Evangélicas , , , ,

Carta al Papa de una española residente en Alemania: “Santidad, ¿de qué tie­nen miedo en el Vaticano?”

Martes, 20 de abril de 2021


67BA4C11-13BF-485B-854D-801F27453D9F“Que el Espíritu Santo le dé fuerzas y le guíe en esta difícil misión”

 “¿No se les ha ocurrido pensar que esas normas que ustedes con tanto ardor defienden pudieran no ser soportes de la institución que presiden sino más bien cadenas y grilletes que amarran a los pobres fieles?”

“La mayoría de los pocos católicos practicantes que quedamos en Europa esta­mos ya muy cansados de mandatos vetustos que no sirven para hacer frente a las amenazas reales que se ciernen sobre nosotros”

“No sé cuánto puede usted cambiar realmente y hasta qué punto tiene que adaptarse a las exigencias de los sectores conservadores, pero, por favor, haga todo lo posible por renovar a nuestra querida madre iglesia”

¿De qué les sirve a los pastores mantener la pureza del dogma si la consecuencia es que acaban siendo unos pocos ancianos canos atrincherados tras un muro de atavismos mientras las ovejas se les van dispersando por el mundo?”

16.04.2021 | Cristina Romero Gaskell

Su Santidad: soy una católica española de 51 años residente en Bonn. Le escribo movida por la necesidad de manifestar mi humilde desacuerdo con el empeño de la Iglesia en aferrarse a dogmas atávicos, mi pena por ver cómo este barco, tan noble y necesario, se va a pique y mi confusión por no saber si abandonarlo o seguir en él e intentar cambiar su curso.

Santo Padre, estoy segura de que ustedes, los que dirigen la Iglesia, obran con la más noble de las intenciones. Están ustedes haciendo todo lo posible por pre­servar los preceptos que durante incontables generaciones han servido de pila­res para sostener a este edificio eclesial y lo hacen con tanto empeño y dedi­cación porque están convencidos de que esos preceptos son manifestación de la voluntad divina y por tanto sagrados e inamovibles. Es decir, no es que la Iglesia como institución no quiera cambiar sus dogmas. Es que -piensa- no puede ha­cer­lo porque le dan un orden y un sentido queridos por Dios a nuestra vida.

El problema es que esta teoría acarrea mucho sufrimiento innecesario para los católicos, mucha opresión y discriminación, que son estados contrarios a lo que Dios desea para sus hijos. Mi amiga Gisela, por ejemplo, está -en teoría- con­denada a pasarse el resto de su vida sin comulgar por no haber funcionado su primer matrimonio. Las mujeres parece que nunca podremos presidir una misa aunque nos sintamos llamadas a ello y a pesar de que hay una necesidad urgen­te de curas.

Y las parejas homosexuales jamás podrán ser bendecidas por un pá­rroco ya que su amor -esto sí que es el colmo- acaban de explicarnos ustedes que sigue siendo pecado. ¿Cómo puede ser pecado comprometerse a pasar el resto de su vida amando a una persona? ¿No se les ha ocurrido pensar que esas normas que ustedes con tanto ardor defienden pudieran no ser soportes de la institución que presiden sino más bien cadenas y grilletes que amarran a los pobres fieles? ¿O demonios que los espantan?

Somos seguidores de un hombre que tenía poca paciencia para con normas absurdas (“El sábado se hizo para el hombre” ) y que ante nuestra tendencia a complicarnos la vida nos dio unas pautas claras y simples: ama, perdona, busca el Reino de Dios y su justicia.

Padre, hay tanta necesidad en el mundo…Usted lo sabe y con razón nos pide con admirable tesón y lucidez que luchemos contra el cambio climático y que traba­jemos para poner fin a la injusticia. Para eso es para lo que necesitamos a nues­tros guías espirituales, para advertirnos de que nuestro egoísmo nos destruye y para animarnos a seguir el camino de la verdadera felicidad sirviendo al prójimo.

Y para quitarnos el miedo existencial que nos axfisia, Padre, el miedo al sufri­miento, al Cóvid, a la muerte, al vacío, al sinsentido, a la victoria del mal sobre el bien, todo lo cual se desvanece ante el poder de Cristo resucitado. Ese es el men­­saje que este mundo estresado necesita oír y que Jesús nos repitió una y otra vez: No tengáis miedo.

Y ustedes en el Vaticano, Santidad, ¿de qué tie­nen miedo? Porque a veces yo me pregunto si no tendrá ese empecinamiento en no adaptarse a los tiempos sus raíces en el miedo a lo desconocido o a la pérdida de poder. Otra cuestión que me planteo es cómo pueden ustedes saber lo que Dios quiere. A lo mejor Dios quiere que usemos preservativos para evitar la superpoblación. Y posiblemente no tendría nada en contra de que sus curas y sus monjas se casaran si quisieran hacerlo. Y seguro que le da exactamente igual tanto si sus hijos tienen relaciones sexuales antes de casarse como con quién las tienen. ¿Qué más da?

La mayoría de los pocos católicos practicantes que quedamos en Europa esta­mos ya muy cansados de mandatos vetustos que no sirven para hacer frente a las amenazas reales que se ciernen sobre nosotros. Yo, la verdad, estaba deci­dida a salirme de la iglesia en señal de protesta como están haciendo aqui en Alemania cientos de miles de personas hartas de pagar impuestos a una orga­nización en la que ya no confían, pero hasta ahora algo en mí se resiste porque la religión católica con sus ritos y oraciones no es un accesorio de fácil reem­plazo sino parte integral de mi vida. Al mismo tiempo me encuentro en una dis­yuntiva por no concordar con tantas prescripciones sin sentido.

Por eso me dirijo a usted, porque necesito – necesitamos todos los católicos europeos del siglo XXI- una comunidad, una iglesia, abierta a las nuevas ver­dades que vamos descubriendo como humanidad. Mucho de lo que antes pensábamos que era pecado hoy en día nos hemos dado cuenta de que no hace daño a nadie. Quizás es el propio Dios quien nos va iluminando el enten­di­miento, quien nos va abriendo los ojos, en cuyo caso ¡que ironía que ustedes, sus máximos representantes, se empeñen en mantenerlos cerrados! No puede ser, Santo Padre, es un negarse a la evidencia que de verdad nos resulta a todos incomprensible.

Padre Francisco, comprendo que no es tarea fácil ser capitán de este navío y le agradezco mucho su encomiable labor hasta la fecha. No sé cuánto puede usted cambiar realmente y hasta qué punto tiene que adaptarse a las exigencias de los sectores conservadores, pero, por favor, haga todo lo posible por renovar a nuestra querida madre iglesia, porque ¿de qué les sirve a los pastores mantener la pureza del dogma si la consecuencia es que acaban siendo unos pocos ancianos canos atrincherados tras un muro de atavismos mientras las ovejas se les van dispersando por el mundo?

Le deseo que el Espíritu Santo le dé fuerzas y le guíe en esta difícil misión que le ha sido encomendada.

Atentamente

Cristina Romero Gaskell

Bonn (Alemania)

Fuente Religión Digital

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Sobre la bendición de las parejas homosexuales. Carta abierta al Papa Francisco de de padres cristianos con hijos e hijas LGBT

Lunes, 22 de marzo de 2021

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Sobre la bendición de las parejas homosexuales. Carta abierta al Papa Francisco de de padres cristianos con hijos e hijas LGBT


Carta abierta al Papa Francisco de los padres y madres de la Red 3VolteGenitori, Red Nacional de padres cristianos con hijos e hijas LGBT, del 17 de marzo de 2021, traducido por Vincenzo Guarino

Querido Papa Francisco, no podemos callar, como padres católicos con hijos e hijas LGBT, el sufrimiento que nos ha producido la lectura del Responsum de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre la bendición de las parejas homosexuales del 15 de marzo (2021).

Después de sus palabras de bienvenida y carino en el encuentro del pasado mes de septiembre (2020) en la entrega del librito “padres afortunados” – muchos de nosotros estàbamos alli con usted en aquella plaza – el escrito de estos dias nos pareció como la tormenta que, en los primeros tibios dias de primavera, cae sobre las timidas flores que acaban de florecer …

Sin embargo, el àrbol de nuestro amor de padres y madres tiene raices muy profundas y serà ese amor el que nos guie y nos haga encontrar el camino, como lo fue para Rebeca, que supo encontrar el camino para que su hijo Jacob fuera bendecido por Isaac, que era casi ciego, que tenia la autoridad y luego exclamó (Gn 27, 27-29):

“Mira, el olor de mi hijo,
Como el olor del campo que Jehovà ha bendecido; Dios, pues, te dé del rodo del cielo,
Y de las grosuras de la tierra,
Y abundancia de trigo y de mosto.

Sirvante pueblos,
Y naciones se inclinen a ti;
Sé senor de tus hermanos,
Y se inclinen ante ti los hijos de tu madre. Malditos los que te maldijeren,
Y benditos los que te bendijeren”.

Si, para nosotros bendición significa “decir bien” y nosotros sólo podemos decir bien de estos hijos e hijas ricos en sensibilidad y atención, capaces, a veces, de dar testimonio de una fe y una esperanza contra toda esperanza.

Para nosotros bendecir también significa reconocer el bien que hay en ellos y en su capacidad de amarse y entregarse, de ser fieles, de construir un proyecto de vida. Cuando esto acontece, los vemos serenos, en armonia consigo mismos y con la sociedad que los rodea.

Los vemos florecer y realizarse en sus relaciones de amor, que es la vocación primitiva y fundante de cada uno: ser amados como uno es, amarse los unos a los otros, para poder volver a amar. Esta es la realidad que nuestros ojos han podido ver en muchas parejas y de la que somos testigos. jÈsta es la felicidad de nuestros corazones como padres y madres!

Mientras, nos turba y nos duele profundamente que la piedra del “pecado” sea nuevamente arrojada sobre ellos, porque viven con plenitud y verdad una condición existencial que ciertamente no eligieron: qué lejos nos parece del corazón misericordioso del Padre, jarrojar obstinadamente esta piedra! Màs aun sin haber escuchado esta realidad en profundidad, con la mente y el corazón.

Y si la Madre Iglesia no tiene el “poder” de bendecir este amor, nosotros padres, que somos llamados a escuchar y apoyar a nuestros hijos, podemos bendecirlos hoy y siempre y encontraremos un “sacramental” con el que hacerlo.

Y asi haciendo, pediremos a nuestros hijos e hijas que vivan su amor con la cabeza bien alta y de manera visible, para que, incluso ese amor, pueda ser signo y testimonio del amor de Dios por su pueblo.

Esto es lo que nos gustarla decirle a usted y a sus hermanos obispos por amor a la verdad de nuestros corazones y por amor hacia la dignidad de nuestros hijos e hijas, hablando exactamente de corazón a corazón.

Con afecto paterno y materno. Los padres y madres de la Red 3VolteGenitori, padres afortunados.

Texto original: Papa Francesco come genitori cattolici con figli Lgbt non possiamo tacere davanti a queste parole!

Texto en inglé: “Out of love for the truth that resides in our hearts” Open letter to Pope Francis from Catholic parents of LGBT children Italian

Fuente Proyecto Gionata

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“Jamás traicionaré al niño que ustedes destruyeron, son los culpables de cometer y encubrir el mayor de los crímenes”

Viernes, 12 de febrero de 2021

abusos “Es tomarse en serio: ¿no contestar a las cartas enviadas?, ¿no dar audiencia?, ¿no dar trámite a las denuncias de abuso presentadas?”

“Son ustedes unos miserables y unos sinvergüenzas. Sin reparo hago esta afirmación porque ya no les tengo miedo, aunque sigan en el empeño de provocarme más dolor, daño, impotencia y angustia”

“¿La Iglesia es la única que se ha tomado en serio los abusos?”, por Juan Cuatrecasas

Tres años de cárcel para un sacerdote de Valladolid por abuso sexual y ciberacoso a una menor

El Arzobispado de Valladolid pide perdón por los abusos del ex capellán de Las Angustias

Piden 18 años de cárcel para un hombre por abusar de tres menores en el Seminario de La Laguna

El sacerdote juzgado por abusos en el preseminario vaticano ve “infundadas” las acusaciones

El arzobispo de Tarragona denuncia ante la Fiscalía un posible caso de abusos de un clérigo de su diócesis

Como víctima de la Iglesia católica de abusos sexuales, quiero manifestar:

Mi profunda y absoluta decepción por las actuaciones y el infame comportamiento de los obispos que se han burlado y se burlan de las víctimas. Mienten al decir “que reconocen los abusos” y “la apertura de oficinas de atención a las víctimas” y para colmo, mienten cuando declaran que “la Iglesia es la única que se ha tomado en serio los abusos”. Es tomarse en serio: ¿no contestar a las cartas enviadas?, ¿no dar audiencia?, ¿no dar trámite a las denuncias de abuso presentadas?

 Eso no es atención a las víctimas, eso se llama MENTIR.

¿Cómo se puede acompañar a las víctimas sin “saber” y sin “querer saber” el daño causado? Si el Papa y el presidente de la Conferencia Episcopal tuvieran un poco de decencia, ya les hubiesen expulsado de sus ministerios. En mi caso particular, la Iglesia siempre me ha tratado mal como víctima de abusos sexuales; y lo peor, es que se han burlado de mi dolor, de niño cuando los sufrí y de hombre, cuando lo denuncié.

Son ustedes unos miserables y unos sinvergüenzas. Sin reparo hago esta afirmación porque ya no les tengo miedo, aunque sigan en el empeño de provocarme más dolor, daño, impotencia y angustia.

Pero ahora ya no me callarán: He alzado mi voz

Jamás traicionaré al niño que ustedes destruyeron, son los culpables de cometer y encubrir el mayor de los crímenes.

Una súplica: “Atiendan a sus víctimas” o al menos, “No se rían de ellas”.

Sean personas antes que obispos, sean seres humanos más empáticos, sensibles, justos y compresivos con las víctimas que han denunciado, denuncian y tristemente denunciarán.

Dejen de causar tanto dolor con su ignorancia, apatía e indiferencia y dejen de mentir para ocultar sus crímenes. No podrán limpiar la Iglesia si en este momento decisivo, deciden lavarse las manos.

Jamás en toda la eternidad, repararéis el daño que habéis causado.

Carta abierta de una víctima de abusos a los obispos de la provincia eclesiástica de Oviedo by Jesús Bastante on Scribd

Fuente Religión Digital

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“Nuestros hermanos gais y lesbianas son humillados y ofendidos públicamente desde el púlpito, en nombre de Dios””

Lunes, 12 de agosto de 2019

soy-homosexual-tengo-hijos-soy-catolico1Carta de petición abierta al Papa Francisco

Me atrevo a sugerir al Santo Padre que piense en la posibilidad de reformar los numerales: 2357, 2358 y 2359 del Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) que trata los actos homosexuales como algo “intrínsecamente desordenados…contrarios a la ley natural”

La Iglesia, al margen de lo que dice la ciencia, no debe seguir tratando a las personas LGBTI como a enfermos y perversos que están obligados a observar “la castidad” para así llegar a la “perfección cristiana”

Querido papa Francisco: Es muy probable que esta carta no llegue hasta su escritorio. De todas formas deseo escribirle y expresarle mi admiración y adhesión a su magisterio.

Soy un joven presbítero, hijo de san Ignacio de Loyola, como usted,  que animado por el evangelio y la experiencia de los Ejercicios Espirituales busca la clave para en todo amar y servir a la mayor gloria de Dios y al bien de nuestros semejantes.

Le cuento, Santo Padre, que en algunos círculos se refieren a usted como al “Papa de las sorpresas” por todas las medidas que ha ido tomando en el trayecto de su pontificado. No deja de sorprender su postura abierta y cercana, acogedora y fraterna para con todos: ateos, agnósticos, cristianos, judíos, musulmanes, hombres y mujeres de todas las latitudes, diversos en sus modos y formas.

Su deseo de integrar a la mujer a los estamentos de poder del Vaticano, su radicalidad en contra de los abusos a menores cometidos por obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas de nuestra Santa Madre Iglesia

Aplaudimos su postura abierta y sin juicios condenatorios ante las personas gais y lesbianas que buscan en la iglesia “un recinto de verdad y de amor, de libertad de justicia y de paz” para que todos encontremos en ella un motivo para seguir esperando.

Aplaudimos también la eliminación de la pena de muerte del Catecismo de la Iglesia Católica con la reforma del numeral 2267 “porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona”.

Es en esta misma línea en la que me atrevo a sugerir al Santo Padre que piense en la posibilidad de reformar los numerales: 2357, 2358 y 2359 del Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) que trata los actos homosexuales como algo “intrínsecamente desordenados…contrarios a la ley natural”.  Para hacer esta aseveración el Magisterio se basa no en estudios científicos, sino en la Sagrada Escritura y en la Tradición.

No obstante a esos textos de la Biblia a los que alude el Magisterio para condenar la homosexualidad, muchos teólogos, exegetas, historiadores y biblistas católicos (ayudados por las herramientas científicas, como lo pide la Dei Verbum en el numeral 12), han explicado el verdadero significado de estos textos. Y como bien dice la Iglesia, nuestra religión no es una religión del Libro, sino de la palabra de Dios manifiesta en Jesucristo, el verbo encarnado.

Ya hacen tres décadas que la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad de la lista de “enfermedades mentales”. La Iglesia, al margen de lo que dice la ciencia, no debe seguir tratando a las personas LGBTI como a enfermos y perversos que están obligados a observar “la castidad” para así llegar a la “perfección cristiana”. La perfección cristiana no se encuentra en la castidad ni en el celibato sino en el amor y el respeto a nuestros semejantes.

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Homofobia en la Iglesia y en la sociedad

Santo Padre, muchas personas LGBTI son violentadas a diario en su dignidad e incluso asesinadas sólo por su orientación sexual.  La pena de muerte por actos sexuales consentidos entre adultos del mismo sexo se impone en seis países miembros de la ONU, según el informe de Homofobia de Estado 2019.

También en muchas de nuestras parroquias, a pesar que en los documentos oficiales de la Iglesia se nos invite a acoger con respeto, compasión y delicadeza y a evitar todo signo de discriminación injusta, respecto a las personas homosexuales, (CIC 2358), nuestros hermanos gais y lesbianas son humillados y ofendidos públicamente desde el púlpito  por sacerdotes, obispos y laicos que se cierran al respeto, la compasión y la delicadeza. Y todo esto lo hacen en nombre de Dios y en nombre de la Sagrada Escritura

Ante tantas injusticias debemos ser contundentes. No admitir la posibilidad de que se malinterprete la doctrina de la Iglesia y se preste a incitar al odio y al desprecio. Por eso urge como un grito la reforma del CIC ante muchos temas actuales, pero este en especial porque también “ atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona”

Fuente Religión Digital

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Una carta abierta a los odiosos machirulos

Viernes, 13 de mayo de 2016

StopLGTBFobia-copiaContundente y claro…

Javier Vázquez, trabajador de Imagina Más, lanza una carta a todos los ‘machitos’ que presumen de su propia estupidez. Un mensaje que surge ante las agresiones LGTBfóbicas que se han sucedido en nuestro país y que tiene un mensaje claro: la discriminación y la violencia tienen la partida perdida.

En lo que llevamos de año se han registrado 57 agresiones por homofobia o transfobia en Madrid. Sí, 57 personas han sido agredidas por su orientación sexual o por su identidad de género por gente como tú. ¿te hace sentir bien? ¿te crees más macho que nadie por ir pegando a la gente al grito de ”maricón”? Pues lo siento mucho pero no, no lo eres.

Ni eres más macho, ni más hetero, ni te vas a liar con más tías por ello. Lo que sí que eres, es un cobarde que aprovecha a ir con sus ”amiguitos” para pegar a otras personas. Y un miserable, porque para hacerte ”notar” tienes que pisar a otrxs.  Y lo peor de todo, ¡ni siquiera te quieres a ti mismo! No, no te quieres porque te jode soberanamente que lxs demás sean felices, porque tú no lo eres. Si fueras feliz, conocerías el significado de la palabra empatía y sabrías lo que es el respeto, pero en lugar de ello te puede el odio, odio a todx aquel que no sea como tú, miserable e infeliz.

¿Qué es lo que te molesta tanto de los gays o las lesbianas o las personas transexuales? ¿tienes miedo a que si te tocan te conviertas en uno de ellos? ¿o que algunx intente ligar contigo? No tendrás esa suerte, porque personas como tú sólo puede atraer a gente como tú.

¿Te crees más fuerte que aquellos a los que llamas maricones? Te reto a sufrir en tus carnes todo por lo que tienen que pasar! El temor a aceptar lo que son, el miedo al rechazo de los padres, o en el colegio, o en el trabajo, el esfuerzo de tener que declarar abiertamente la orientación sexual, aguantar insultos… Todo eso hace que sean mucho más fuertes que tú porque saben lo que es tener que luchar desde pequeñxs y valerse por si mismxs.

La discriminación tiene la batalla perdida

Podrás dar patadas y puñetazos, pero el débil seguirás siendo tú. Tu testosterona y tus músculos no te llevarán a ninguna parte más que a una vida vacía o infeliz, porque los usas para tapar algo que es obvio: ”no te quieres a ti mismo”.

No sé qué te habrá llevado a esta situación, si lo habrás aprendido en casa, en el colegio o si ya viene ”de serie” en tus genes, pero por si no te has dado cuenta, el ”raro” en nuestra sociedad eres tú. Ya no estamos en los años de Franco donde se perseguían, pegaban y encarcelaban a las personas LGTBI . España se ha convertido en uno de los países más tolerantes del mundo y tu compartamiento ya no tiene cabida en él. Acéptalo y mira en tu interior para averiguar de dónde viene ese odio, o mejor dicho, falta de autoestima.

No te queda otra, porque los gays, las lesbianas, lxs transexuales, lxs bisexuales, lxs intersexuales y lxs heterosexuales van a seguir luchando por la igualdad. Y un día te quedarás solo, sin nadie que ría tus gracias, ni apoye tus locuras. Ya no hay marcha atrás, los derechos se consiguen luchando por ellos y tú has perdido la batalla. Hazte un favor a ti mismo y permítete ser feliz, verás como todo lo demás vendrá solo.

Por Javier Vázquez Imagina Más/Redacción Chueca

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Carta abierta al obispo de Salamanca de un joven víctima de abusos sexuales

Sábado, 14 de junio de 2014

1402648948319detallednJavier Paz Ledesma frente a los juzgados con su denuncia en la mano.

Carta al obispo de Salamanca

Javier Paz Ledesma, que ha denunciado a un cura por abusos durante diez años, desafía al obispo de la ciudad a negar los hechos

“Denuncio ahora los abusos para poder mirar a mi hijo a los ojos”

Javier Paz Ledesma, el joven que denunció al cura Isidro López Santos por abusar de él durante diez años (de los 10 a los 20 años) en la parroquia salmantina de San Julián, tras conocer las declaraciones del obispo afirmando en un comunicado del Obispado de Salamanca desconocer los abusos y pidiendo la presunción de inocencia para el acusado, ha decidido publicar una carta abierta dirigida a Carlos López Hernández, obispo de Salamanca. En ella le desafía a seguir negando cualquier conocimiento y le recuerda: “sabe que usted y yo nos llevábamos reuniendo ya más de tres años … Ocasiones en las que usted reconoció que Isidro había admitido los hechos y aun así usted le escondió”.

En la emotiva carta también le cuenta que “el dolor, el sufrimiento, el abuso no tiene cura. Se lleva toda la vida a cuestas, y modela tu comportamiento, tus conductas, tus maneras de relacionarte”. Pero, sobre todo, le anuncia que hablar le ha rehecho como persona. “Me ha dado la paz necesaria para enfrentarme a la verdad y hacer de ella un estandarte que me empuje a seguir adelante sin dar un paso atrás”.

Y ese estandarte ha animado a otra víctimas a ponerse en contacto con él e incluso a denunciar, como explica en su carta: “Le hablo de las víctimas que se han acercado a mí estos días tras la denuncia, víctimas de Isidro, víctimas de su silencio y connivencia, señor obispo, buscaban en mí conseguir un poco de paz”. Y es que durante estas semanas le han contactado todo tipo de víctimas de abusos sexuales a manos de curas para animarle y agradecerle el gesto que quieren seguir. Desde una madre, de la que se sabrá en breve, hasta compañeros de parroquia que ahora han reconocido haber sufrido los mismos abusos, todo tipo de personas han sorprendido a Javier con sus confesiones, como reconoce en la carta. “Porque no hablo sólo de las víctimas de Isidro López Santos en San Julián, en Tejares, o de los menores que hayan podido ser abusados desde que usted le jubiló, ya consciente de su delito tras las conversaciones mantenidas entre usted y el que escribe. Conversaciones iniciadas en marzo del año 2011. ¿Se acuerda, señor obispo?”, le espeta desafiante Javier al obispo.

“También hablo en nombre de las víctimas de otros sacerdotes y profesores de colegios religiosos que estos días se han acercado a mí, animándome y poniendo en mí su esperanza de que esto se resuelva y salga a la luz de una vez por todas”, sigue Paz Ledesma, que no tiene reparos en hablar de casos concretos: “Por ejemplo, de una madre con un hijo aún menor, abusado en el centro privado cristiano Maestro Ávila de Salamanca. Y que sigue esperando que se haga justicia mientras los acusados siguen trabajando con menores en el colegio”.

Pero ante todo denuncia “esa terrible cadena social [que] es la que les ha amparado hasta el día de hoy. A ustedes, señor Obispo, y a los que usted y sus compañeros esconden. Esa cadena social que impone la vergüenza y que se estigmatice a las víctimas. Cuando la verdadera vergüenza son ustedes y su silencio hipócrita, inhumano, criminal”, para añadir que “se puede romper” como ha hecho él.

Porque si algo le espeta al obispo es que “ahora ya no tengo sonrojo en decir bien alto que fui abusado por un sacerdote, incluso siendo ya mayor de edad. A pesar de los comentarios de los que trabajan para ustedes en las redes sociales y se dedican a escupir veneno por sus bocas para desacreditarnos, incluso diciendo que ellos no se atreverían a dejar a sus hijos conmigo en un campamento“.

Y aunque confiesa que esa verdad le haya supuesto perder a mucha gente, especialmente a familiares que ahora “se escabullen sin decir ni pio”, Javier tiene un motor especial que le ha impulsado: su hijo. “El orgullo de mirar a tu hijo a los ojos y que te diga que el día que se encuentre con el señor malo que te hizo daño a ti y a más niños le va a dar un puñetazo en la colleja. Reconforta. Mi hijo, esa joya que hace que merezca la pena ver salir el sol cada mañana, y a al que con pocas palabras le he explicado qué pasó y lo ha entendido. ¿Sabe a qué me refiero, señor obispo? No, claro, usted nunca ha tenido un hijo, nunca ha querido a un hijo, a un niño de su sangre. De ser así no habría permitido y amparado esa monstruosidad que son los abusos a menores por parte de curas”.

Porque aunque gran parte de la carta denuncia ese sufrimiento impuesto por la Iglesia, Javier afirma esperanzado: “Pero mi hijo no va a estar en ese oscuro mundo de mentiras y miedos en el que se mueven ustedes y me obligaron a moverme a mí. A mi hijo le he contado la verdad y la ha entendido fácilmente. Sin tapujos, sin tabúes, explicando lisa y llanamente la verdad. Y ahora entiendo el por qué le tenéis tanto miedo a una educación sexual en las escuelas. Perderíais ese reino de terror y abusos que habéis impuesto a lo largo de siglos de mentiras. Haríamos personas libres. No vulnerables”.

Por todo eso le pide al obispo: “Vuelva a decir, como me dijo a mí en persona, que en función de unos rumores usted no podía hacer nada. Cuando tenía constancia de los abusos cometidos por Isidro López Santos, de las denuncias archivadas en Tejares. Denuncias, por otro lado, archivadas seguramente a cambio de un dinero sucio, que tapa bocas y permite que los menores enquisten una situación dolorosísima que a la larga va a marcar sus vidas, pues no se toman medidas terapéuticas adecuadas que eviten que el dolor lo devore todo, destruya sus vidas”.

Y lo convierte en un desafío en la parte final, cerrando con un valiente: “Es un reto. Le desafío a usted y a sus superiores a decir que mis palabras son mentira y que desconocían los hechos”. Un desafío que cimienta con un revelador: “No sólo le escondió, empezó un falso proceso canónico contra él, agotando mi paciencia, jugando con mi tiempo, con mi vida, con la justicia“.

Habrá que esperar a ver si el obispo quiere aclarar la afirmación final de Javier en su carta: “Atrévase, si tiene valor, a desmentir mis palabras, señor obispo de Salamanca y que sea la verdad la que nos ponga a cada uno en nuestro lugar“.

Por la gravedad de los hechos denunciados, sería de esperar que el obispo respondiese a la mayor celeridad posible, aclarando su participación en los hechos y la existencia de estas reuniones. De no ser así, el que calla ortorga.

Fuente Público

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