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“ Nuestra naturaleza es la esperanza”, por Carlos Osma.

Viernes, 7 de enero de 2022

99BEC659-4F88-4D5B-9C2F-6033B6B9436CLeído en su blog:

Podríamos hacer correr ríos de tinta sobre cualquiera de los temas que aparecen delante de nuestros ojos cuando leemos los relatos bíblicos sobre el nacimiento de Jesús: la voz de las mujeres, el respeto a sus decisiones, la marginación social, la humildad, el servicio, el atreverse a correr riesgos, la opresión del poder, la diversidad familiar, el patriarcalismo… Pero hay uno que para mí se presenta como esencial para abordar el resto: la esperanza. Porque las personas LGTBIQ «necesitamos de la esperanza crítica como el pez necesita el agua incontaminada» [1].

La esperanza es algo más que nuestro medio natural, o que la piel con la que sentimos y entramos en contacto con aquello que nos rodea. Las personas LGTBIQ llevamos la esperanza tatuada en cada una de las cadenas de polinucleótidos que forman nuestro ADN. La evolución ha jugado a favor nuestro incrustándola en cada uno de nuestros genes. Tenemos esperanza por naturaleza, o mejor dicho, ella es nuestra naturaleza, y cuando la perdemos, nos quedamos sin identidad, a merced de quienes nos quieren mal, a merced de quienes viven sin esperanza.

No nos cuesta nada imaginar formas de familia diferentes, relaciones diversas, iglesias inclusivas, sociedades plurales y abiertas, o un mundo mejor. Y eso ocurre porque esas son las familias, relaciones, iglesias, sociedades y mundos, donde nuestra vida es viable de forma humana. Pero también, porque otras personas LGTBIQ que vinieron antes de nosotras hicieron posibles muchas de esas esperanzas que en su momento eran imposibles, inviables, inimaginables. No tenemos que esforzarnos demasiado, ni echar mano de una fe inquebrantable, la esperanza surge espontánea, de manera natural, sería estúpido desesperar para quienes hemos visto a lo largo de la vida como nuestros sueños inalcanzables se quedaban cortos ante lo que hoy es nuestra normalidad.

Pero «pensar que la esperanza sola transforma el mundo y actuar movido por esa ingenuidad, es un modo excelente de caer en la desesperanza, en el pesimismo, en el fatalismo».[2] Los relatos bíblicos de la Navidad muestran la esperanza cristiana, a Jesús, como un bebé indefenso de una familia humilde que corrió muchos riesgos para traerlo al mundo. Para que Jesús se hiciera historia, para que pudiera llegar a la vida, no se necesitó únicamente esperanza, sino también práctica, acciones decididas. Para que nuestra esperanza innata, biológica, genética, profética, no se quede en nada, para que se expanda y alcance también a quienes hoy la necesitan, urge compromiso. Tampoco las amenazas que pretenden hacer retroceder nuestros derechos y libertades, se esfumaran únicamente con esperanza.

Hay muchas personas LGTBIQ a las que su identidad les pesa, que lo único que quieren es vivir en paz, sin necesidad de echar mano de la esperanza. Sienten como una responsabilidad que no han pedido el hecho de tener que transformar sus familias, sus relaciones, la iglesia, la sociedad y el mundo. Solamente aspiran a ocupar los espacios que les dejan, y a alimentarse con las migajas que las buenas personas les lanzan. El mundo tal y como está les es suficiente, la esperanza les atormenta. Por eso se sienten a gusto en los establos donde habitan quienes no son merecedores de derechos humanos, en lugares donde el frío de la noche hace imposible sus sueños. Pero muy a su pesar, en esos establos se hace siembre un hueco la vida de donde surge la esperanza cristiana. No es posible para las personas LGTBIQ evadirse de la esperanza por mucho tiempo, al final resurge, es nuestra naturaleza, y lanza un grito desesperado, como el de un bebé que necesita la leche materna para sobrevivir.

Lo que esperamos tiene que ver con nuestra vida, pero también con la de los demás. Tiene que ver con el respeto a la diversidad, pero también con la eliminación de cualquier discriminación. No es esperanza exigir que todo el mundo tenga derecho a amar a cualquier persona, pero no exigir que todo el mundo tenga derecho a un trabajo digno, o a un hogar, a la libre circulación, a poder desarrollarse y expresarse libremente en el lugar donde ha nacido, a tener hijos o no tenerlos… Las esperanzas no se pueden agotar en lo particular, lo que las caracteriza es que tienen un imán que las aproxima a otras esperanzas.

Tratar de vivir en la esperanza concreta tiene sus riesgos, contradicciones y fracasos. Sin embargo para nosotras no hay elección posible, no la podemos arrancar de nuestro ADN, siempre acaba por resurgir, huyendo del cielo y de los imposibles para tomar forma en el presente, quizás de forma imperfecta, pero muy real. No esperamos a mañana, ni al más allá, esos no son nuestros espacios, los nuestros son el hoy y la realidad. Porque el Mesías, cuyo nacimiento celebramos estos días, no nos trajo doctrinas, ni nos llamó a la pasividad y la resignación, sino que «nos mostró como los objetos de nuestra esperanza se encarnan día a día en realidades concretas»[3]. Celebrar la Navidad, es vivir y celebrar la vida bajo esa esperanza.

Carlos Osma

Notas:

[1] Paulo Freire, Pedagogía de la esperanza, México: Siglo XXI Editores 1999, p.24.

[2] Ibid. 24.

[3] Enric Capó, Per què i per a què sóc cristià, Madrid: Fliedner Ediciones 2011, p.96

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IN MEMORIAM: 28 de Diciembre, Día de los Santos Inocentes

Martes, 28 de diciembre de 2021

Hoy recordamos, en el día De los Santos Inocentes, los nombres de los asesinados y asesinadas o que acosados y perseguidos llegaron a suicidarse en este año 2020 por el único “delito” de ser personas LGTBI.

Un auténtico Holocausto del que hemos rescatado estos nombres, estas vidas truncadas, que hemos podido conocer hasta hoy, a través de los medios de comunicación. Pero sabemos que hay más, que muchos otros y otras permanecen en el anonimato.

Hoy queremos hacer memoria de todos ellos y ellas y dedicarles este hermoso poema del gran poeta vasco Gabriel Celaya recitándolo, propiciando un momento de reflexión y  pronunciando en alto sus nombres.

Se lo debemos.

Con Cristo

SIN COMENTARIOS

He pensado: Un poema no debe de ser vago.

Si quiero que funcione debe de ser exacto.

Entonces no he cantado, he contado

de uno en uno los muertos que llevamos.

Me he sentado ante mi mesa, y he apuntado

sus nombres y apellidos. Sin comentarios.

Al llegar al noveno ya estaba llorando

pero hacia dentro. Sin comentarios.

Veintidós, veintitrés y veinticuatro.

La rabia me retorcía. Las lágrimas corrían.

Pero había que tragarlas. Sin comentarios.

Treinta y tres. Treinta y cuatro.

¿Se pueden llevar más lejos el dolor y el espanto?

He tirado mi boli. He suspirado pensando:

Cumplí lo que podía. Mi poema ha terminado.

Y entonces un amigo me ha anunciado

que acaban de matar al treinta y ¿cuántos?

*

Gabriel Celaya

***

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***

28 de diciembre

1.- Verónica Dessio, lesbiana de 49 años. Fue apuñalada hasta su muerte. Argentina.

2.- Nelly García, mujer trans. Fue torturada, mutilada y recibió múltiples puñaladas por todo el cuerpo. México.

3.- Natalia Maldonado, mujer trans de 24 años. Asesinada de una ráfaga de 20 disparos. Argentina.

4.- Dayanne, mujer trans de 20 años, fue embestida por dos autos. México.

5.- Samuel Edmund Damian Valentin, un joven transgénero, fue encontrado asesinado en medio de la autopista. Tenía al menos cinco heridas de bala. EE.UU.

6.- Sammy, mujer trans asesinada. Colombia.

7.- Verónica Solano, mujer trans asesinada por arma blanca. Colombia.

8.- Boris Esteban Castillo Arriagada, gay de 23 años. Se suicidó en el Complejo Penitenciario de La Serena (Chile), tras recibir constantes abusos en razón de su orientación sexual en manos de gendarmes.

9.- Sebastián Abarca, gay de 27 años. El cuerpo sin vida del joven fue encontrado con diversas heridas cortopunzantes en el tórax. Chile.

10.-  Fabián Kreischer, gay de 45 años. Pastor de la Iglesia Evangélica Luterana Unida. Asesinado. Su cuerpo fue encontrado con múltiples cortes de arma blanca. Argentina.

11.- Stefanía Constanza, lesbiana de 19 años. Asesinada. Chile.

12.- Emilia Milén Herrera Obrecht, activista y artista trans de 25 años. Fue asesinada de un disparo en la cabeza. Chile.

13.- Byun Hee-soo, la primera soldado transgénero de Corea del Sur fue encontrada muerta en su casa.

14.- Fabiola Ramírez, una joven activista trans de 22 años. Asesinada degollada. Argentina.

15.- David P., gay de 42 años. Brutalmente golpeado hasta la muerte por tres jóvenes. Bélgica.

16.- Alberto Jesús Ochandio, gay de 68 años. La autopsia solicitada reveló la presencia de más de veinte puñaladas y la intención de quemar el cuerpo. Argentina.

17.- Vanessa Zúniga, mujer trans de 43 años. Degollada. Honduras.

18.- Aidelen Evans, una mujer trans negra de 24 años. Fue encontrada muerta en Texas. EE.UU.

19.- Micaela Catán, mujer trans de 27 años. Murió tras ocho días hospitalizada con la mitad del cuerpo quemado. Argentina.

20.- Victoria Nieva, mujer trans de 33 años. Asesinada en su casa.Argentina.

21.- Zashy Zuely del Cid Velásquez, mujer trans de 27 años. Asesinada de un disparo por la espalda. El Salvador.

22.- Normunds Kindzulis, gay de 29 años. murió de quemaduras que casi le cubrieron todo el cuerpo después de que un vecino lo roció con líquido inflamable. Letonia.

23.- Lindolfo Komaski, gay de 25 años. Asesinado de 2 tiros y después carbonizaron su cuerpo. Brasil.

24.- Alireza Fazeli Monfared, gay de 20 años. Murió asesinado y decapitado por parte de sus familiares tras conocer su orientación sexual. Irán.

25, 26, 27.- David Júnior Alves Levisio, gay de 30 años. Vinício Bozzana da Fonseca, gay de 25 años. Robson Olivino Paim, gay de 36 años. asesinados por la misma persona. Brasil.

28.- Joven gay fue torturado, quemado y asesinado al revelar que era VIH-seropositivo. México.

29.- Andrea González y Ceci Ixtapa, mujeres trans. Asesinadas. Guatemala.

30.- Wanda Soraya De La Fuente, mujer trans. Asesinada por un disparo en el pecho. Argentina.

31.- Samuel Luiz, gay de 24 años. Asesinado de una paliza en A Coruña, España.

32.- Ivonne Álvarez, mujer trans de 32 años. Fue torturada y asesinada. México.

33.- Valeria Carrasco, mujer trans de 25 años. Fue asesinada al interior de su domicilio, apareció con signos de tortura. México.

34.- Vicky Núñez, una joven trans de 27 años, de Paraná, Entre Ríos, murió el pasado miércoles en circunstancias poco claras tras una intervención policial. Argentina.

35.- Fátima Barrios, mujer trans de 29 años. Falleció tras un operativo policial. Denuncian violencia institucional. Argentina.

36.- Nurray, mujer trans de 27 años. Apuñalada y quemada viva. Azerbaiyán.

37.- Catalina Santos, mujer trans de 23 años, fue perseguida y asesinada. Devanny Cardiel, mujer trans, asesinada. Ambas mujeres eran activistas reconocidas por defender los derechos de las personas trans. México.

38.- Ranjith Kankanamalage, gay de 50 años. Asesinado por traumatismo contundente en la cabeza. Inglaterra.

39.- Gina Rodríguez, mujer trans de 28 años. Murió apuñalada. Perú.

40.- Erika Tatiana Martínez García, mujer trans de 32 años. Asesinada. Honduras.

41.- Miguel Ángel Sulvaran Xolo, gay de 25 años. El cuerpo del joven fue encontrado, en su domicilio, con una botella de plástico en la cabeza, presentando moretones a la altura de las costillas, cortes en las muñecas y 20 puñaladas. México.

42, 43, 44, 45 y 46.- Pedro Pablo Prada, gay de 68 años, histórico activista LGTBI y por los derechos de las personas con VIH en Perú. Asesinado en su domicilio junto a Raúl Huapaya, trans de 52. José Antonio Quintana Pacheco, gay de 30 años, asesinado por estrangulamiento. Luis Alberto Coronado, gay de 32 años, asesinado por estrangulamiento y cortes. Rocky Gómez Sangama, gay de 34 años, fue encontrado golpeado y maniatado el cuerpo en descomposición. 
Cinco crímenes de odio en 10 días en Perú: En todos los casos, los homicidios muestran las mismas características de ensañamiento y odio hacia las víctimas. Perú.

47.- Rikkey Outumuro, gay de 39 años, asesinado de un disparo. EE.UU.

48.- Gabriela Cabrera, mujer trans de 23 años. Asesinada. Paraguay.

49.- Brayan Alexander Aguiñada García, gay de 22 años. Asesinado con arma de fuego. El Salvador.

50.- Eli Fritchley, gay de 12 años. Se suicido presionado por acoso escolar que le repetía que iría al infierno por ser gay. EE.UU.

51, 52 y 53.Maní, una trabajadora sexual. Asesinada a puñaladas. La Divaza, una persona no binaria sin hogar, fue asesinada a puñaladas. Christina Cantillo Martínez, una activista de derechos LGBT + veterana, recibió un disparo, mientras hablaba con miembros de su familia en la terraza. Las tres fueron asesinados el mismo día en Colombia.

54.- Saray Ramos Izaguirre, mujer trans de 31 años. Asesinada. México.

55.- Tehuel De la Torre, joven trans de 22 años, desaparecido. Argentina.

56… 101: Y además, en EE.UU. Tyianna Alexandra, una mujer trans negra de 28 años, fue asesinada en Chicago, Illinois, el 6 de enero, convirtiéndose en el primer asesinato violento conocido de una persona trans en 2021. Desde entonces, la comunidad ha estado de luto durante 2021:

Samuel Edmund Damián ValentínBianca BankzDominique JacksonFifty BandzAlexus BraxtonChyna CarrilloJeffrey ‘JJ’ Bright, Jasmine Cannady, Jenna Franks, Diamond ‘Kyree’ SandersRayanna PardoDominique LuciousJaida PetersonRemy FennellTiara BanksNatalia Smüt, Iris SantosTiffany ThomasJahaira DeAlto BalenciagaKeri WashingtonSophie Vásquez, Danny HensonWhispering Bear Spirit, Serenity HollisOliver ‘Ollie’ TaylorThomas HardinPoe BlackNovaa Watson, Aidelen Evans, Taya AshtonShai VanderpumpTierramarie Lewis, Miss CoCo, Pooh Johnson, Disaya Monaee, Brianna HamiltonKiér Laprí Kartier, Mel GrovesRoyal Poetical StarzZoella Rose MartinezJo Acker, Jessi HartRikkey Outommuro, Marquiisha LawrenceJenny De Leon, Angel Naira and Danyale Johnson.

Con lo que se contabilizan, 101 personas asesinadas de las que hemos tenido conocimiento. La mayoría, personas trans. Un horror que debe de terminar ya…

 

***

velas

Oremos…

Os bendecimos, santas y santos inocentes. Proteged a los jóvenes que son expulsados de sus casas y viven en las calles por ser LGTB, proteged a las niñas y niños que sufren acoso en las escuelas, proteged a quienes son perseguidos, encarcelados, torturados y asesinados en todo el mundo por su orientación sexual o identidad de género. Cuidad de las prostitutas, alentad a los presos, animad a los deprimidos. Fortaleced a quienes viven escondidos en la prisión de los armarios. Abrid las puertas, dadnos confianza, paz a vosotras y vosotros. Amén.

***

 

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

“¿Te confiesas? “, por Carlos Osma

Martes, 21 de diciembre de 2021

pexels-photo-6275804Leído en su blog:

Uno de los significados de la palabra confesar según la RAE es: «Expresar voluntariamente los actos, ideas o sentimientos». Siguiendo esta acepción, podríamos decir que la confesión ha sido una de las herramientas más importantes que  hemos tenido las personas LGTBIQ para transformar nuestros entornos. Explicar con experiencias vividas el daño que nos ha producido la LGTBIQfobia ha cambiado más nuestro mundo que cualquier reflexión teórica de académicos y académicas queer. Y no estoy infravalorando estas reflexiones, todo lo contrario, porque nos han proporcionado un marco teórico para comprendernos; lo que pretendo decir es que sin confesión, estaríamos todavía en el mismo pozo donde nos lanzó la LGTBIQfobia.

Puede haber salida del armario sin confesión, puedo gritarle a todo mi mundo que soy marica, pero no explicarles lo que esa palabra puesta en su boca ha significado para mí. Puedo decirle a mi familia que soy bollera como si les estuviera diciendo que he decidido hacerme vegetariana. Puedo pedirle a mi hermano que me llame Rosa en vez de Juan, como cuando le pido que no me llame Juanito porque tengo treinta años y ya no soy un niño. Es cierto que esto no suele ser así, y salvo excepciones, hemos confesado claramente que hemos sufrido, y que hemos necesitado tiempo para armarnos de valor para poder hacer dicha confesión. Sin embargo, percibo cada vez más que, en aras de construir una imagen política de la persona LGTBIQ positiva, se quiere pasar por alto su confesión.

En muchas comunidades cristianas, o en grupos de apoyo, hay espacio para dar testimonio, es decir para confesar experiencias vividas al resto de la comunidad. Eso mismo hemos hecho las personas LGTBIQ, comprobado tanto los beneficios personales como los sociales. A nosotras, a nivel personal, nos ha ayudado el poder hablar, el poder confesar cosas que teníamos calladas y nos quemaban por dentro. También escuchar, porque las experiencias de otras nos han armado de valor para dar pasos de liberación. La confesión empodera, personal y comunitariamente, de eso no hay duda. Pero la confesión ha cambiado además la percepción de personas fuera de nuestro colectivo que se han dado cuenta de las consecuencias que tienen sus prejuicios y comportamientos en la vida de las personas LGTBIQ. Evidentemente no de todas, el camino es todavía largo, y es difícil cambiar solo con testimonio a personas e instituciones sin corazón. Para quienes lo importante es la norma y la ley, el testimonio es prácticamente inútil, y únicamente pueden ser cambiados con educación, normas y leyes.

Otro de los significados de la palabra confesar según la RAE es «Declarar los pecados que se han cometido». Lo de pecados suena religioso, podría substituirse por injusticias, por ejemplo, para que todo el mundo lo entienda. Y es esta acepción de confesar en la que creo que todavía hay mucho camino por recorrer cuando hablamos de LGTBIQfobia. Y lo digo porque he leído muchas experiencias, he visto diversas películas, he asistido a un sinfín de conferencias y mesas redondas donde personas LGTBIQ confiesan lo que han vivido, donde relatan el valor y las estrategias que han tenido que desarrollar para sobrevivir, para poder casarse, para vestirse como ellas consideran, para poder operarse, ser miembro de una iglesia, tener hijos, para cobrar una herencia, para trabajar, etc. Pero en muy pocas ocasiones, las puedo contar con los dedos de la mano, he leído o escuchado la confesión de las personas que ejercieron sobre nosotras su LGTBIQfobia. No sé, algunas veces parece que nos lo hemos intentado todo, que la LGTBIQfobia era un aire que solo respirábamos nosotras. O un látigo con el que nos encanta flagelarnos.

Creo que nos faltan artículos de personas que confiesen la transfobia que ejercieron sobre su hijo, las consecuencias que eso le supuso, y que pidan perdón por ello. Faltan sermones de hermanos que confiesen como su homofobia destruyó su familia, y pidan disculpas por ello. Faltan experiencias de profesoras que confiesen como ejercían bifobia sobre alumnas y alumnos, y entonen el mea culpa. Faltan declaraciones de iglesias que confiesen las prácticas LGTBIQfóbicas con las que hicieron daño a tantas personas, y les pidan perdón. Faltan mesas redondas de amigos, tías, primos, compañeras de trabajo, hijos, abuelas, pastores, doctoras, ancianos, teólogas, obispos, etc., en las que confiesen las estrategias que utilizaron contra las personas LGTBIQ, muestren su arrepentimiento, y pidan perdón.

Personalmente, no pongo el énfasis en la demanda de perdón, sino en la confesión. Pero aquí hay un matiz que hemos aprendido todas en nuestra infancia: cuando la ofensa es pública, la demanda de perdón debería también serlo. Creo que la confesión puede suponer una liberación personal y comunitaria, pero lo que es más importante, puede ayudar a que otras personas e instituciones tomen conciencia de su LGTBIQfobia. La confesión, como he dicho antes, no nos cambia solo a nosotras, también tiene un impacto en nuestro entorno. Todas tenemos responsabilidad en su erradicación, quienes la hemos padecido y quienes la hemos ejercido (no pocas veces se ha estado en los dos lados). Están perfectas las reflexiones teóricas de tantas y tantos aliados, pero sin confesión, suenan a veces huecas. Por eso, a partir de ahora, he decidido que cada vez que alguien me pregunte como me afectó la LGTBIQfobia, le pediré que confiese su experiencia ejerciéndola. No para culpabilizarlo, sino porque la liberación debe darse en ambos lados. Incluso lo voy a hacer sin que me pregunten nada, porque nos faltan esas confesiones, porque les hace falta también a ellas y ellos confesarse. Así que aprovecho mis dos últimas palabras para preguntarte: ¿Te confiesas?

Carlos Osma

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Presidente electo Gabriel Boric: “la no discriminación y detener la violencia contra las diversidades y mujeres será fundamental”

Martes, 21 de diciembre de 2021

Boric-Presidente-2021-MOVILH¡Gracias, Presidente y Enhorabuena. Se puede vencer al Fascismo!

Así lo señalo en su primer discurso, tras ser electo. Boric propone un programa nacional para  mermar o erradicar las desigualdades que afectan a LGBTIAQ+ en salud, educación y trabajo, garantizando un cupo laboral de 1% para personas trans en el sistema público. El Movilh felicitó al presidente electo.

Gabriel Boric hizo historia ayer al transformarse  en el presidente electo más joven de Chile. A sus 35 años ganó la segunda vuelta con el 55,87% de los votos,  equivalente a 4.620.671 sufragios, la más alta adhesión alcanzada por un aspirante en La Moneda en la historia del país.

En su primer discurso como presidente electo, Boric agradeció ayer a las  “disidencias y diversidades, que han sido larga, largamente discriminadas en esta campaña y vieron amenazados los pocos logros que han tenido. En nuestro gobierno, quiero que sepan que la no discriminación, y detener la violencia contra las diversidades y las mujeres, junto a las organizaciones feministas, va a ser fundamental”.

El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) felicitó al presidente electo y se puso a su disposición para colaborar en la implementación de los componentes LGBTIQA+ de su programa

El encargado de Derechos Humanos del Movilh, Ramón Gómez, resaltó que “ha triunfado Boric y el plan transformador que encabeza para erradicar las diversas desigualdades estructurales que afectan a tantos grupos humanos en Chile, como son las personas LGBTIQA+. Confiamos en que  Boric llevará a la Moneda una nueva forma de hacer política,  una más  empática, más respetuosa y cordial. Una que trate en igualdad de condiciones a todos los movimientos sociales y valore y rescate los aportes de las fuerzas independientes”.

Añadió que “felicitamos al presidente Boric, quien trae esperanzas de mejores condiciones de vida  y ha sabido, con perseverancias y propuestas, derrotar a un contendor fascista, que era un peligro para los derechos humanos de mujeres, migrantes y personas LGBTIQ+. Nos ponemos a disposición del futuro nuevo Gobierno para contribuir a la implementación de toda iniciativa que prevenga o erradique la discriminación por orientación sexual, identidad de género o expresión de género”

Los derechos LGBTIQA+ en el Programa de Boric

En su programa, Boric promete un “Plan Nacional de Derechos Sociales LGBTIAQ+  que busca erradicar la discriminación o desigualdades por orientación sexual o identidad de género en los campos de la salud, la educación y el trabajo

“La población LGBTIAQ+ enfrenta desigualdades en los ámbitos de la salud, la educación, el trabajo o los cuidados. Consideramos que la dignidad se construye garantizando la provisión pública de derechos, por ello impulsaremos un plan que garantice la protección y promoción de los derechos sociales de las diversidades y disidencias sexogenéricas. Será la primera etapa de una política de largo alcance y constituye un abordaje de puntos prioritarios que deberán ampliarse posteriormente”, señala el Plan.

El tal sentido, el Plan resalta que “fomentaremos acciones afirmativas que garanticen el derecho al empleo, trayectorias laborales de calidad y frenar el acoso laboral de personas LGBTIAQ+ a través de programas de formación y capacitación laboral. Desde el Estado desarrollaremos protocolos y circulares que garanticen las políticas de no discriminación e impulsaremos el Cupo Laboral Trans, garantizando su empleabilidad en al menos un 1% en sector público”.

A la par, añade el plan, “impulsaremos una ley integral trans que garantice el fin de las exclusiones, discriminaciones e injusticias históricas de las que han sido víctimas las personas trans” y “promoveremos la participación de la población LGBTIAQ+ en las instancias de representación sindical, incluyendo negociaciones colectivas, independientemente del régimen laboral”.

Junto a ello, explica el Plan, “resguardaremos una educación no sexista e inclusiva. Fomentaremos programas de escuelas libres de discriminación para la diversidad sexual. Se contará con datos oficiales de violencia hacia personas LGBTIAQ+ en comunidades escolares y se acompañará a aquellas con peores indicadores”

Para tales efectos, “se promoverá una ley de educación no sexista, innovación curricular y formación en diversidad sexual a profesionales de la educación. También se incorporará un enfoque de garantía de derechos de la diversidad sexual en la formación inicial y continua de docentes y de quienes asuman funciones directivas en los centros educativos”.

En paralelo, “reformularemos la circular sobre niñez trans en espacios educativos, exigiendo protocolos de no discriminación y de integración” y “promoveremos una transición hacia establecimientos escolares integrados en términos de las identidades de género de sus estudiantes”, apunta el Plan.

Del mismo modo, el futuro Gobierno de Boric impulsará “políticas que garanticen discriminación cero en el acceso a la salud”

Para ello, “incorporaremos una canasta de prestaciones trans-no binaries como garantía explícita en salud, desde la perspectiva del cuidado, que contemple atención de especialistas, cirugías, fármacos y atención psicológica”, “se desarrollarán campañas de visibilización de atención inclusiva en centros de salud y se impulsarán acciones formativas del personal” y se enfatizará el cumplimiento de las circulares 18, 21 y 34 del Minsal subre derechos trans.

También “se garantizará el cumplimiento de la circular 18” del Minsal de manera que se mantenga la prohibición de someter a cirugías a recién nacidos intersex, “se incorporará un enfoque transversal de género e inclusión de personas LGBTIAQ+ en el currículum de las carreras de la salud” y “se promoverá la investigación con un enfoque biopsicosocial en la atención en salud para la comunidad LGBTIAQ+, en especial personas trans y no binarias”.

Fuente MOVILH

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“Índice de libros prohibidos “, por Carlos Osma

Jueves, 18 de noviembre de 2021

man-g4607ae560_1920Leído en su blog:

La primera edición del Índice de libros prohibidos data de 1551, contenía casi 700 libros que la Inquisición española pensaba que podían confundir a los desvalidos católicos de manos de falsos judeoconversos, musulmanes, servidores de satanás, o herejes protestantes. Este índice fue modificándose con el tiempo, y en 1872 se hizo la última edición. O al menos eso es lo que pensábamos hasta que hace un par de semanas una jueza de Castellón diera la razón a la Asociación de Abogados Cristianos, y se creara uno nuevo con 32 libros prohibidos con los que el lobby LGTBIQ estaría tratando de confundir a los desvalidos adolescentes castellonenses.

Tengo que decir que lo primero que hice al conocer la noticia fue mirar el listado de libros prohibidos para ver si aparecía mi Solo un Jesús marica puede salvarnos, pero no, lamentablemente parece ser que no confunde a ninguna dulce y tierna muchacha. Después, volví a repasar el índice prohibido para ver si con un poco de suerte habían incluido el Tirant lo Blanc de Joanot Martorell. Y es que todavía recuerdo las tardes calurosas del mes de mayo en las que mi profesor de valenciano de 3º de BUP hacia apología de la heterosexualidad con este libro y nos leía citas como: «Y como vio que se iba y que no podía tocarla con las manos, le alargó la pierna y le puso el pie debajo de las faldas. Con el zapato le tocó el lugar vedado mientras le colocaba la pierna entre los muslos». Pero no, tampoco este libro aparecía, así que me imaginé por un momento que se hacía justicia y en la biblioteca del Instituto Jaume I de Borriana al lado del Tirant lo Blanc alguien había puesto mi Solo un Jesús marica puede salvarnos. Sé que es imposible, la clasificación de las bibliotecas los sitúa en un lugar diferente, pero soñar es gratis.

Del sueño me despertó un escalofrío, cuando recordé textos de la Biblia que dicen que si una joven se casa sin ser virgen debe ser apedreada (Dt 22,20-21), si dos hombres se acuestan juntos deben morir (Lv 20,13), si alguien ofrece sacrificios a otros dioses debe ser asesinado (Ex 22,19), o si una persona no obedece al sacerdote o al juez debe morir (Dt 17,12). ¡Seguro que la Biblia estará en el índice!, pensé. Pero tampoco. Al principio me alegré de que en este caso la Asociación de Abogados Cristianos, que seguro conoce estos textos, supiera contextualizarlos y no viera ningún peligro en ellos para los vulnerables adolescentes de La Plana. Aunque después me asaltó la duda de si estos abogados piensan que esos textos deben ser matizados, de si creen que en este caso los adolescentes y sus profesores son lo suficientemente críticos para analizarlos cuando tienen que trabajar con ellos, o si dan por sentado que ningún adolescente lee la Biblia en los institutos de la Costa de Azahar. De lo que sí estoy seguro es de que si comienzan a surgir índices de libros prohibidos en institutos, la Biblia tiene todos los números para acabar apareciendo en alguno.

Ahora tengo otra gran duda, porque estaba a punto de empezar a leer el libro El fin del armario de Bruno Bimbi, y no sé si debo hacer caso a los Abogados Cristianos y quemarlo en alguna hoguera, o mejor lo envío a un artista fallero de Borriana para que lo utilice como material de su próxima falla (así apoyamos también las fiestas). Imagino que todo lo que Bimbi cuenta de la homosexualidad dentro de la Iglesia es mejor que no lo leamos ni yo, ni todas las y los adolescentes de los institutos de Castellón. ¡Ostras! Que alguien hable con los Abogados Cristianos porque han olvidado incluir en su índice los dos de Kryzstof Charamsa: La Primera Piedra y Dos hombres, siete pecados. Bueno, bueno, bueno… Pensándolo bien se han dejado la trilogía LGTBIQ más peligrosa de todas: Ética marica de Paco Vidarte, Elogio de la homosexualidad de Luís Alegre, o Por el culo de Javier Sáez y Sejo Carrascosa. Supongo que los Abogados Cristianos no los conocen… por ahora. Yo por si acaso, los pongo en una caja y los envío a la Falla de la Mercé de Borriana para que el próximo 19 de marzo los hagan arder mientras la fallera mayor llora desconsolada.

Ahora me pongo serio para reconocer que solo he leído dos de los libros prohibidos. El primero es: A la conquista del cuerpo equivocado de Miquel Missé, que considero uno de los libros que más me ha influido a la hora de entender la transexualidad, y cómo afectan los discursos biologicistas en la construcción de la identidad y el cuerpo de las personas trans, pero también del de las cis. Como no soy un Abogado Cristiano, yo lo haría lectura obligatoria, o al menos recomendable, para los alumnos de 4º de ESO o de 1º y 2º de Bachillerato. Como no soy un Abogado Cristiano, me gustaría saber qué piensan mis alumnos sobre afirmaciones que aparecen en este libro como: «Sentirse hombre o mujer es profundamente relativo, es una vivencia subjetiva y particular y a la vez una característica colectiva que se construye socialmente». Preguntarles qué les aporta y en qué son críticos. Como no soy un Abogado Cristiano, me gustaría invitar a Miquel Missé para que hiciera una charla en el centro donde trabajo antes de que los Abogados Cristianos presenten también una denuncia en Cataluña y algún juez trate de impedirlo. Y antes de que prohíban leer sus entrevistas, os recomiendo que, si todavía no lo habéis hecho, leáis la que me concedió hace un par de años: Muchísima gente habita cuerpos que odia.

El segundo lo leí este verano, y es: ¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?. La autora, Jeanette Winterson, es considerada una de las mejores autoras inglesas de este siglo y hace tres años fue nombrada comandante de la orden del Imperio Británico por sus servicios a la literatura. La novela es impactante, una especie de autobiografía en la que Winterson cuenta su infancia tras ser adoptada en una familia pentecostal de la que no recibe cariño: «A veces tienes que vivir en lugares precarios y temporales. Lugares inadecuados. Lugares erróneos. A veces el lugar seguro no te ayuda».  Y nos relata qué en la adolescencia cuando la descubrieron en la cama con una amiga, la llevaron a la iglesia y allí le hicieron un exorcismo. Imagino que es esto lo que no le gusta a los Abogados Cristianos, que las personas LGTBIQ tengan voz propia para explicar sus experiencias, su forma de ver el mundo, pero también las injusticias a las que han sido sometidas. Y cuando esto no lo pueden parar, pues tratan de poner todos los impedimentos posibles para que nadie las escuche.

La Biblia Valenciana, de 1478, fue la tercera Biblia impresa del mundo en un idioma moderno, hoy no queda ningún ejemplar entero, la Inquisición se encargó de ello. Hay personas e instituciones que nos quieren hacer volver atrás, a las épocas más oscuras de nuestra historia. Sería un error creer que está todo conseguido, las libertades siempre deben ser defendidas. No tiene por qué ser con acritud, pero sí con determinación, la sociedad no se construye sola. Afortunadamente en esta ocasión han fracasado, hoy mismo el juez que valoraba el recurso ha anulado el secuestro de los libros que aparecían en el índice de libros prohibidos creado por la Asociación de Abogados Cristianos. Hay que celebrarlo con una buena paella y unas mandarinas de Castellón, justo ahora empieza la temporada, pero no hay que bajar la guardia.

Carlos Osma

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“Véndelo todo”, por Carlos Osma

Jueves, 28 de octubre de 2021

3B3570DB-8AF2-4FFE-84BB-A9C4DACB2FFELeído en su blog Homoprotestantes:

En una ocasión había una joven trans, su amiga bisexual, un madurito gay, una anciana lesbiana, su prima intersexual, y un cuarentón heteroflexible, que se acercaron a Jesús para preguntarle: «Maestro bueno, ¿qué haremos para alcanzar la vida eterna?». Antes de escuchar la respuesta, se añadieron poco a poco una infinidad de personas con la misma inquietud: una veinteañera no binaria, un adolescente de género fluido, un teórico queer… Jesús les miró, carraspeó, y les dijo: «Los mandamientos ya los sabéis», pero no pudo continuar porque comenzaron a quejarse: «es injusto que tengamos que cumplir las leyes heteronormativas y dejar de ser quienes somos para poder alcanzar la vida eterna». «No, no», prosiguió Jesús, «me refiero a no adulteres, no mates, no hurtes, no mientas…». La respuesta pareció tranquilizarles, y todxs mintieron al unísono: «Maestro todo eso lo hemos cumplido desde que éramos niñxs queer». Entonces Jesús les miró, les amó, y les dijo: «Una cosa os falta, vended todo lo que tenéis y dádselo a los pobres». En ese momento se hizo el silencio, y fueron alejándose afligidxs porque tenían muchas posesiones. [1]

Las vidas dignas, las que quieren dejar una huella eterna a su alrededor, o aspiran a la trascendencia, guardan las normas, se portan bien, al menos de cara a la galería. No menosprecio dichas normas, al menos las que son útiles y nos permiten vivir en comunidad. Sin embargo, también es cierto que algunas de ellas son un privilegio que no está al alcance del común de los mortales. Dile a quien todo le ha sido quitado, que no robe para poder sobrevivir, obliga a quien es explotada sexualmente a no adulterar, explícale a un adolescente queer que no debe mentir haciéndose pasar por heterosexual cisgénero en una familia fundamentalista, exígele a una persona que honre a sus padres maltratadores, o pídele a quien sufre en nombre de dios que no lo maldiga. Se puede mentir, de hecho es lo que suele hacerse, pero lo más útil para las personas de vidas no tan dignas, sería contestarle a Jesús que esas leyes son inalcanzables para ellas, que son un lujo que no pueden permitirse. Y después, preguntarle, qué pueden hacer para pasar los años de vida que les quedan con algún propósito y sentido, y si es con felicidad, pues mucho mejor. No creo que, en ese caso, Jesús las mirase sin amarlas, o que les dijese algo diferente a las demás: «Una cosa te falta, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres».

¿Cuáles son los mandamientos? ¿Qué tenemos que hacer? ¿Qué se espera de nosotras? ¿Cómo podemos alcanzar una vida digna? ¿Cómo heredamos la vida eterna? ¿Cómo tenemos que comportarnos para ser respetados? ¿Qué hay que hacer para ser feliz? Hay muchas discusiones alrededor de estas preguntas, muchos debates airados para decidir quién es bueno y quién no lo es, qué se puede hacer y qué no, cómo nos salvamos o cómo ardemos en el infierno. Existen infinitas normativas dependiendo de la religión que profesemos, numerosas éticas no escritas, pero si impuestas, en entornos que se definen como no religiosos. Se publican miles de libros de autoayuda que prometen una vida con sentido, coaches de todos los tipos se ofrecen para acompañarnos hacia la plenitud, las marcas publicitarias nos bombardean prometiéndonos la felicidad inmediata al comprar su producto. Pero Jesús dice: «Vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres».

La exigencia de Jesús desestabiliza, para empezar porque el nivel económico determina muchas de nuestras identidades. Dárselo todo a los pobres nos haría pasar de ricos a pobres, pero también de gay a maricón, de turista a inmigrante sin papeles, de ciudadano a una carga para las arcas públicas, de consumidor a ser invisible, de humano a obra social, de promesa a amenaza. Si ni siquiera la mayoría de personas cis heterosexuales, a las que les han regalado dicha identidad, estarían dispuestas a abrazar por un día una identidad diferente, tendríamos que estar nosotras locas para hacer caso a la propuesta de Jesús tirando por la borda identidades que nos han costado tanto alcanzar. Si no fuera porque Jesús es maricón, pensaría que su propuesta pretende reforzar el poder de los de siempre para volver a dejarnos a su merced. Así que, alguna razón tendrá para pedirnos cosas tan imposibles si queremos heredar la vida eterna o, al menos, tener una vida con cierto sentido.

Creo que Luis Alegre tiene razón cuando dice que las personas LGTBIQ traemos ya ganada de casa la posibilidad de salir de nuestras identidades, él las llama jaulillas, para mirarlas desde fuera. Y que esta distancia da un margen de juego y una libertad que los heterosexuales, por lo general, no tienen. [2] Supongo que, reconociendo que la exigencia de Jesús nos supera, y dando por hecho que lo de la vida eterna está complicado si depende solo de nosotras, el primer paso necesario para venderlo todo y dárselo a los pobres es salir de nuestra identidad, más o menos ventajosa, para aproximarnos a aquellas otras que por diferentes injusticias no lo son tanto. Poner en práctica lo que tanto pedimos a las personas LGTBIQfóbicas, y aproximarnos a quienes carecen de algunos privilegios para ver en qué podemos ayudarles, sabiendo que eso puede suponer perder alguno de los nuestros, y que no va a salirnos gratis. Dice también Luis Alegre que las identidades siempre tienen algo de artificial, que son útiles para muchas cosas, pero tiránicas si no se las controla. [3] Y hay que reconocer que a veces se nos escapan de las manos y las convertimos en una atalaya que nos proporciona seguridad, pero donde vivimos prisioneros. La exigencia imposible de Jesús, urge a lo humano, por delante de cualquier identidad.

Lo más sorprendente de todo es, que podríamos hacer caso a Jesús y quedarnos con una mano delante y otra detrás, pero seguir estando atrapadas en alguna identidad a la que demos más importancia que a los seres humanos: santa, buena persona, defensora de los derechos LGTBIQ, héroe queer… Y en ese caso olvidaríamos que el valor principal de la ética cristiana no es renunciar a todo, sino el amor. Esa es la llave que nos falta para abrir el candado de cada una de nuestras identidades y aproximarnos a aquellas otras con las que oprimimos a tanta gente. Eso es lo que da sentido a las demandas sin sentido de Jesús, lo que al final de cuentas nos falta. Porque como dice Pablo: «Si reparto entre los pobres cuanto poseo, y aun si entrego mi cuerpo para tener de qué enorgullecerme, pero no tengo amor, de nada me sirve» [4].

Carlos Osma

 NOTAS:

[1] Mc 10,17-31.

[2] Luis Alegre, Elogio de la homosexualidad, Barcelona: Arpa Editores 2017, p.69.

[3] Ibid. 146.

[4] 1 Cor 13,3.

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“Discursos de odio. Labios mentirosos”, por Carlos Osma

Miércoles, 20 de octubre de 2021

Nos están matandoDe su blog:

Los ataques de odio hacia el colectivo LGTBIQ han aumentado en los últimos años, así como la intensidad de la violencia, eso es lo que dicen los distintos observatorios contra la LGTBIQfobia. Se sienten impunes, ayer mismo un grupo neonazi se manifestaba en el barrio de Chueca de Madrid al grito de «Fuera sidosos de Madrid. Fuera maricas de nuestros barrios». Evidentemente esto no ocurre por arte de magia, los discursos de la ultraderecha, o de los fundamentalismos religiosos, ofrecen un marco ideológico que los alienta. Recordemos declaraciones como: «Si realmente se quiere defender a los niños, no hay que defender a los niños homosexuales, si es que existe semejante cosa, o los niños trans» (Alicia Rubio, diputada de Vox en la Asamblea de Madrid), «Nos preocupa que el ejercicio de una opción de vida desde la orientación homosexual se confunda cada vez más con un derecho humano fundamental» (Comunicado de la Alianza Evangélica Española), «La persona homosexual que libremente quiera, siendo mayor de edad, o si es menor de edad con el permiso de sus mentores legítimos, puede buscar sanación espiritual» (Reig Plá, obispo católico de Alcalá), «La propuesta de ley trans dañaría gravemente los derechos de las mujeres en las cárceles. España bajo la dictadura LGTBI» (Con mis hijos no te metas).

En este momento las personas LGTBIQ vivimos con preocupación la pérdida de derechos en lugares donde la ultraderecha de Vox gobierna o apoya gobiernos del Partido Popular, y ya no nos sentimos seguros a la hora de manifestarnos públicamente como personas LGTBIQ. Dicha preocupación e inseguridad no está basada en percepciones subjetivas, sino en hechos tan reales como el asesinato de Samuel Luiz hace unos meses. Asesinato del que las entidades y lobbies que promueven la LGTBIQfobia trataron de borrar la motivación homofóbica: «Resaltamos y apoyamos la petición de Max Luiz al no querer que este terrible homicidio sea utilizado como bandera de nadie, porque precisamente el uso -y a veces manipulación- ante hechos terribles como este consiguen lo contrario a su teórico propósito, promoviendo más confrontación y tensiones» (Comunicado de la Alianza Evangélica Española). Que triste que se tenga que silenciar el motivo de un asesinato para no generar más confrontación y tensiones. ¿Tensiones?, ¿con quién?, evidentemente con los mentirosos que nos odian en nombre de dios. Como dice el proverbio: «El de labios mentirosos encubre el odio.» [1].

Es lamentable que muchas iglesias se identifiquen con los postulados de la ultraderecha. Los analistas políticos perciben que muchos católicos y evangélicos son votantes de Vox. Partido al que las instituciones y entidades cristianas invitan a sus foros y mesas redondas como si fuera un partido político más, blanqueando su discurso de odio, cuando jamás han invitado a representantes de los colectivos LGTBIQ que defienden los derechos y la dignidad de millones de personas. En muchos temas, es ya muy difícil diferenciar entre el discurso de Vox y el de los representantes religiosos. Puede parecer incomprensible que tantos cristianos coincidan con posiciones tan alejadas del evangelio, pero esto no ha ocurrido de la noche a la mañana, claro, las instituciones evangélicas y católicas llevan décadas identificando el cristianismo con la defensa de una moral concreta, en vez de con el seguimiento del evangelio. Es increíble que no hayan sabido entender la diversidad, que no hayan conectado con la injusticia que padecen las personas LGTBIQ. Para mí, esto es aún más incomprensible en el movimiento evangélico, una minoría atrapada en las redes del literalismo.

Hasta ahora las disidencias católicas y evangélicas que apuestan por el reconocimiento de los derechos de las personas LGTBIQ y la integración en sus comunidades, han tenido que defenderse ante los ataques de las instituciones LGTBIQfóbicas que las representan pidiendo respeto y apelando a la libertad de conciencia. Pero en este momento creo que nuestras convicciones cristianas, nuestra firme convicción por el respeto a la vida, nos exigen algo más. Es ahora urgente la denuncia de quienes utilizan el nombre de dios para promover el odio con sus discursos. Dejar de callar, y llamar diabólicos, inhumanos, indignos, origen de dolor y muerte, a todos estos discursos LGTBIQfóbicos que se realizan poniendo buena cara y haciéndolos pasar por cristianos. Exigiendo a quienes los hacen y los promueven: «Dejad de hacer lo malo, aprended a hacer el bien, buscar el derecho, socorred al agraviado, haced justicia» [2]. Si no queremos ser cómplices, tenemos que levantar la voz, llamando al arrepentimiento y exigiendo la vuelta al evangelio de Jesús, al amor y la fraternidad, abandonando todo odio. Haciendo después un análisis de por qué este odio ha impregnado de forma tan generalizada nuestras comunidades, para evitar que pueda volver a hacerlo con muchos otros.

Lo que tampoco es comprensible es que instituciones que promueven la exclusión y la discriminación de personas LGTBIQ reciban dinero de subvenciones públicas. Dinero de una sociedad que se dice a sí misma inclusiva y respetuosa con la diversidad. Tendría que haber unos mínimos éticos a los que las entidades que reciben dinero público deberían comprometerse (incluyo aquí a partidos políticos). Es evidente que esto choca con el poder que la Iglesia católica tiene en nuestro país, y que el trabajo social que realizan tanto la Iglesia católica como las evangélicas es encomiable, pero no podemos caer en el chantaje de permitir los discursos de odio a cambio de esta labor. Se debe presionar por aquí para que, al menos, las instituciones que acepten estos mínimos éticos, tengan prioridad a la hora de recibir una subvención. Y vincular la recepción de las subvenciones a la aceptación de una formación en género y diversidad, por ejemplo. Es terrible que estemos subvencionando con nuestro dinero a entidades que promueven discursos de odio que acaban por matarnos a golpes. Una sociedad avanzada no se debería subvencionar el odio con dinero público.

Hemos avanzado mucho, y eso lo ven como una amenaza quienes estaban acostumbrados a discriminarnos, por eso se revuelven con violencia. Ahora necesitamos más que nunca determinación para no dar ni un paso atrás, para que el miedo no nos paralice. Lo que buscamos no va contra nadie, sino que va a favor de todas y de todos. Queremos justicia. Una justicia que nos proteja (a todas y todos) de los discursos, normas, violencias y leyes, que nos quieren discriminadas, silenciadas o muertas. Queremos libertad, pero no esa con la que se justifican los discursos de odio, libertad para vivir y dejar vivir en paz. Queremos la Ley Trans y de derechos LGTBI ¡ya!, que blinde nuestros derechos, y que incluya sanciones contundentes que lleguen a materializarse a quienes nos discriminan. Queremos una ley de educación que aborde la diversidad de una forma transversal desde la educación infantil, y que tanto los centros educativos públicos como los concertados y privados estén obligados a cumplir. Y todo eso no lo queremos para ir contra nadie, sino a favor de todas y todos. Para que nadie tenga que sufrir discriminación por no ser como los discursos de odio imponen, para que todas y todos puedan desarrollarse, definirse y amar, libremente.

Carlos Osma


 

Notas:

[1] Pr 10,18.

[2] Is 1,17.


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“Decir nuestro nombre”, por Carlos Osma

Viernes, 27 de agosto de 2021

179F233A-4C84-455D-9AE7-2B63649EFFC5-768x488Leído en su blog:

«No hay una humanidad que camina. No hay un pensamiento que piensa. No hay un amor que ama. No hay una lengua que habla. Hay Ana y Juan, que caminan, que aman, que piensan, y que hablan» [1]. Es importante recordar esta cita cuando nos bombardean con discursos supuestamente universales, de carácter político o religioso, que lo que pretenden es disolvernos en la masa, para borrarnos y hacernos desaparecer por arte de magia. Lo realmente universal, si existe, si es posible pensarlo, debemos construirlo a partir de los nombres propios de aquellas personas a las que se pretende representar. Si no es así, no lo necesitamos, no lo queremos, porque no nos libera, porque nos hará sufrir.

La mayoría de nosotras tenemos nombres que hemos recibido, nombres con los que nos sentimos definidos, con los que nos identificamos. Sin embargo muchas personas LGTBIQ hemos vivido, o vivimos, la experiencia de recibir nombres que no son los nuestros. Hay muchas Miriams que fueron llamadas José, muchos Davids a los que bautizaron o presentaron como Elisabeth. Estos son los primeros nombres que se borran cuando se habla de  humanidad, de pensamiento, de amor, de lenguaje, de naturaleza, de biología, cuando se pretende construir lo universal desde arriba. Hay que alejarse de los espacios que no son capaces de llamarnos por nuestros nombres. Sara y Abraham recibieron su verdadero nombre como madre y padre de multitud de gentes después de haber dejado la tierra que les vio nacer y donde se les llamaba Sarai y Abram.[2]

Pero hay también muches Anas, Jordis, Marías, y Maneles que escuchan su nombre con claridad cuando son nombradas por otras personas, pero perciben sin duda alguna que ese nombre no es el suyo. Es cierto que vocales y consonantes coinciden a la perfección, pero un nombre es algo más que fonética. Y aunque se construya lo comunitario, por pequeña que sea esa comunidad, incluyendo cada una de las letras de su nombre, sienten que están fuera de ella, porque esos nombres no son los suyos. Porque con ellos se refieren a otras persones que elles no son, porque hay partes de su cuerpo, de su deseo, de su forma de ver el mundo, de lo que quieren ser, que son mutiladas. Y no hay nada más doloroso que escuchar a personas que amas llamándote por un nombre que te parte en dos para desechar una de esas partes. Parece tu nombre, sí, pero no es el tuyo. Pedro llamó a Jesús Mesías, y sí, Jesús era el Mesías, pero otro Mesías diferente al que Pedro quería, por eso Jesús le dijo: «¡Apártate de mí Satanás!» [3]. Y hay muchos Reinos de Dios, muchas sociedades justas y seguras, muchas iglesias llenas de amor, que se construyen como Pedro construyó a su Mesías, guiados por Satanás. Negando nuestros  nombres al mismo tiempo que parecen afirmarlos.

Moisés le preguntó a Dios su nombre para poder decirle al Faraón cuál era el Dios que le enviaba. Y Dios le respondió: «Yo soy el que seré» [4]. Hay muchas teologías que hablan de Dios alejándolo de lo concreto, borrando su nombre, pero el nombre de Dios está directamente relacionado con su forma de actuar, de revelarse. El Dios de Moisés es liberador, no por definición, sino porque liberó. Es el Dios de los últimos, de los excluidos, de los que no ven reconocida su dignidad. Y cuando dejamos de ver a Dios de esta forma, para definirle de otra manera que a nosotras nos parece mejor, ya no es a esa Dios al que nos dirigimos, al que seguimos, sino a otro. Hemos construido una imagen, un ídolo al que llamamos de la misma forma, pero que no es «Yo soy el que seré». Nuestros nombres también pueden ser convertidos en ídolos e imágenes por nosotros mismos o por quienes quieren hacer de nosotras algo distinto a lo que somos. Nuestros nombres también pueden ser tomados en vano. El «Yo soy el que seré», no solo revela el nombre de Dios, también indica que los nombres se construyen en su acción concreta, que nosotras somos siempre en relación con nuestro entorno, que no venimos definides y cerrados desde el principio para ser englobadas en conceptos e ideas preestablecidas. Cualquier política, cualquier institución, ideología o teología, que quiera incluirnos, debe permanecer abierta, para que podamos «ser» en relación con los demás de una forma más libre. Si lo común, si lo supuestamente universal, no puede construirse de esta forma, mejor rechazarlo, para nosotres no es útil.

Jesús reveló a Dios con otro nombre, lo llamo «Padre», después explicó qué significaba para él esta palabra, porque padres hay de muchos tipos, y porque una puede cambiar este nombre por otro si considera que así puede mantener la esencia de dicha identidad. Dios no era para Jesús un concepto teórico, no era una identidad abstracta, no era lo que los demás dijeran sobre Ella. Dios era quien ama incondicionalmente al ser humano, quien espera para abrazarles, curarlas, dignificarlos. Un Dios del amor concreto, real e incondicional. Un Dios que invita a que nuestros nombres no sean borrados y que sean definidos por el amor, que insta a que nuestra identidad no renuncie a aceptar y amar nuestra vulnerabilidad y la de los demás. Quienes pretenden introducirnos a la fuerza en conceptos e ideas, en teologías y filosofías, en ideologías supuestamente universales, que no respetan ese amor concreto, real e incondicional, nos están engañando. Nuestros nombres no sobreviven en espacios cerrados carentes de amor, necesitamos lugares donde poder decir quiénes somos, en los que poder expresarnos tal y como sentimos, donde poder exigir ser tratadas con la dignidad que merecemos. Necesitamos construir casas comunes, pero desde abajo, desde la piel y el nombre de cada una de nosotres, y construirlo para todes nosotras, no para mí, ni para los que son como yo. Construirlo no para llegar a lo universal, sino a lo que es más urgente: lo fraternal, lo humano, el respeto a los demás, la justicia, y sobre todo, al amor al prójimo y a uno mismo.

Carlos Osma

Notas:

[1] Josep Maria Esquirol, Humà, més humà: Una antropologia de la ferida infinita, Barcelona: Quaderns Crema 2021, p.20.

[2] Gn 17.

[3] Mt 16,23.

[4] Ex 3,14.

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Tom Daley: “Estoy orgulloso de decir que soy gay y también campeón olímpico”

Viernes, 30 de julio de 2021

tom-daleyLos medallistas de oro, el británico Thomas Daley (izq.) Y el británico Matty Lee, posan con sus medallas después de ganar el evento final masculino de clavados sincronizados de 10 metros durante los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 en el Centro Acuático de Tokio en Tokio el 26 de julio de 2021 (Foto de Oli SCARFF / AFP) – Foto: AFPEl británico Thomas Daley ha conseguido la medalla de oro en el trampolín de 10 metros sincronizado

Por qué es tan importante el discurso de Tom Daley tras ganar el oro olímpico en Tokio

“No estás solo, puedes conseguir cualquier cosa”, fueron las palabras del campeón olímpico Tom Daley en apoyo a todos los jóvenes LGTBI tras ganar la medalla de oro junto con su compatriota, Matty Lee, en el trampolín de 10 metros sincronizado de los Juegos Olímpicos de Tokio.

En la rueda de prensa posterior a su victoria, Daley no solo ha querido reivindicar su situación, sino la de todo el colectivo al que ha brindado unas palabras de apoyo. “Me siento orgulloso de decir que soy un hombre gay y que también soy un campeón olímpico”, afirmaba el joven británico.

896aff20-2b0a-4592-bbc6-4268ee9f7b0b_16-9-aspect-ratio_50p_0“Cuando era más joven pensaba que nunca podría conseguir nada precisamente por ser quien yo era. Ser campeón olímpico ahora demuestra que puedes conseguir cualquier cosa”, decía Daley poniendo su propia historia como ejemplo. Los dos británicos consiguieron arrebatarle el oro a los que hasta ahora eran campeones del mundo, los chinos Cao Yuan y Chen Aisen.

 Tom quiso incidir en el tema y mostrar la importancia y el apoyo que merece, por lo que continuó explicando la evolución de su propia experiencia: “Por lo que se refiere a atletas, hay en estos Juegos más deportistas abiertamente homosexuales que en Juegos anteriores. Yo salí del armario en 2013 y cuando era más joven siempre me sentí solo, el diferente, el que no encajaba”, explicaba el joven campeón.

“Espero que cualquier joven LGTBI pueda ver que no importa lo solo que te sientas ahora, no lo estás. Puedes conseguir cualquier cosa”, añadió.

Tom Daley comparte su propia experiencia

No es la primera vez que el británico aprovecha para dar visibilidad al colectivo LGTBI. En 2013, decidió publicar un vídeo en YouTube con el título ‘Algo que quiero decir’. “Mi vida ha cambiado al conocer a alguien que me hacía feliz y ese alguien, es un hombre”, explicaba en el vídeo como modo de respuesta a los rumores sobre su orientación sexual.

5efa4b50f3020e180f46d7779b462a48Tom junto con su pareja, el estadounidense Dustin Lance Black, contrajeron matrimonio en 2017 en el catillo de Bovey, condado de Devon, luhar de origen del deportista. Más tarde fueron padres del pequeño Robie, quien lleva el nombre del padre de Tom, fallecido en 2011 por cáncer. La pareja atrajo la atención de los medios y ellos mismos fueron compartiendo diversos aspectos de su vida cotidiana a través de redes sociales.

“Me siento muy afortunado por poder ser quien soy abiertamente y sin preocupaciones. Espero que algún día todos los deportistas de los países de las Commonwealth puedan ser libres para competir también siendo abiertamente las personas que son”, compartió el deportista británico en su cuenta personal de Twitter.

Alba Carvajal

Fuente Cadena SER

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“Carta abierta a Maxsoud Luiz”, por Carlos Osma

Viernes, 23 de julio de 2021

samuelDel Blog de Carlos Osma:

No comenzaré diciendo que como padre entiendo lo que estás pasando, sería un hipócrita, un mentiroso. No puedo, no me atrevo a imaginar cómo me sentiría si una de mis hijas fuese asesinada. Mis experiencias y reacciones ante la muerte de personas queridas no son ejemplares, y no creo que pueda decirte nada que te sirva de ayuda. De hecho, después de escuchar tu intervención en un programa de televisión, me ha impactado tu entereza y tu capacidad para ponerte en el lugar de los otros, también en el lugar de los padres y madres de quienes asesinaron a tu hijo Samuel. Nos une la misma fe, y el mismo Dios Padre/Madre, aquel que también padeció la muerte violenta de su hijo Jesús, por eso deseo que ese Padre/Madre te consuele y acompañe a ti y a tu familia en estos momentos, y el resto de vuestra vida.

Muchas entidades LGTBIQ han organizado o participado estos días en concentraciones y manifestaciones para mostrar el rechazo por el asesinato de tu hijo Samuel y pedir justicia. Y aunque has pedido expresamente que no haya banderas ni se politicen las concentraciones, las banderas LGTBIQ han estado presentes, y me gustaría explicarte el porqué. No sé si la agresión que sufrió tu hijo tuvo una motivación homofóbica, parece que varios testigos apuntan en esta dirección. Pero aunque no fuera así, lo ocurrido a Samuel ha conectado con las experiencias de muchas personas LGTBIQ, personas que observamos cómo en los últimos años los discursos de odio promocionados por la ultraderecha y los fundamentalismos religiosos se traducen en violencia física y psicológica hacia nosotras. Tu hijo Samuel, lamentablemente, ha puesto rostro a lo que muchas personas padecemos cada día, y por eso sentimos que lo que a él le ha ocurrido, nos puede pasar también a nosotras. Sabemos lo que significa que te llamen bollera o maricón, que te miren mal por cómo te expresas, que te hagan bullying en el colegio o instituto, que tengas que ocultar quién eres y quién te gusta, que te digan que te irás al infierno o que eres un enfermo, que te ridiculicen, que te den una paliza, que te maten. Las banderas no pretenden aprovecharse de lo ocurrido, siento si vuestra familia lo ha entendido así, quieren mostrar empatía con vosotros y exigir justicia.

Has descrito a tu hijo como amigo de sus amigos, como amigo de sus padres, cariñoso, amoroso, como una buena persona, un hijo maravilloso que ayudaba a la gente, y que así os gustaría a la familia que se le recordase. Y siempre debería ser así, que nuestros hijos e hijas fueran valorados por sus cualidades humanas, por ser reflejo del amor con el que Dios nos bendice a todas y todos. Pero la realidad, lamentablemente es otra, y para muchas personas que Samuel fuese gay borraba todo lo anterior. O al menos, para poder valorar todas sus cualidades, había que borrar que era gay. Sé que no os sentís cómodos con la politización del asesinato de vuestro hijo, pero el auge de los ataques LGTBIQfóbicos en los últimos años está directamente relacionado con los discursos de odio de la ultraderecha que tantos intentan blanquear. Entiendo que el tema político en este momento, a tu familia y a ti es lo último que os importa, y tenéis derecho a vivir este momento tan duro de manera privada, sin embargo también espero que la sociedad se percate de cuáles son las consecuencias de estos discursos de odio hacia la diversidad, y que comprendáis que es necesario visibilizarlos.

Me ha dado un vuelco el corazón cuando has pedido a los padres y madres de los asesinos que, si no pueden acompañar a sus hijos para entregarse a la policía y asumir su responsabilidad, que oren por vuestra familia. Y lo ha hecho porque en estos mismos valores he sido yo educado, creo que eso mismo hubiera dicho mi madre. Es con actitudes como la tuya con la que yo aprendí que significaba ser evangélico, seguidor de Jesús. He leído que Samuel también participaba activamente en la música de la iglesia. No sé si a cambio de mantener en silencio su orientación sexual, deseo que no, aunque imagino que sí porque es algo por lo que muchas y muchos hemos tenido que pasar. Es tan triste e injusto la forma con la que la mayoría de iglesias evangélicas tratan a las personas LGTBIQ, es tan incomprensible que identifiquen evangelio con discursos de odio. Es tan poco evangélica su homofobia, es un pecado tan grande que estén en el bando de quienes nos discriminan. Y lo digo con dolor, no con resentimiento, y también con esperanza, por eso te pido que reivindiques a tu hijo, sin negar nada de él, dentro de la comunidad. Que no tenga que silenciarse su homosexualidad para poder decir que era una gran persona, un gran hijo, un buen cristiano. Si se silencia, se está negando una parte de quien era. También que mires a los niños y niñas de tu comunidad como si fueran Samuel, para poder crear una comunidad cristiana acogedora y respetuosa para ellos, como ha sido siempre tu familia para tu hijo Samuel.

Espero no haberte ofendido con alguna de las cosas que he escrito en esta carta, solo pretendía que entendieras por qué el asesinato de Samuel nos moviliza a tantas personas LGTBIQ, también a las que compartimos con él la misma fe. Vuelvo a decir que no tengo, no sé palabras que puedan ni siquiera aligerar un poco vuestro dolor. Pero quiero acabar esta carta con algo que parece poco apropiado en este momento, se trata del comienzo de una canción que compuso hace muchos años una prima mía, y que me he descubierto tarareando en los momentos más complicados de mi vida, imagino que la conoces, espero que os dé fuerzas para apoyaros en el Dios Padre/Madre que sufrió por la muerte violenta de Jesús, su hijo: «Cuan profundo es tu amor, no lo puedo comprender, alto es para mí, cuan inmenso es. Cuan profundo es tu amor, Dios de los cielos, más profundo que el mar, es tu grande amor. Alto es, inmenso es, profundo es tu gran amor».

Carlos Osma

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“Dios me dio un hijo, pero no quise verlo”, por Carlos Osma

Viernes, 2 de julio de 2021

baby-864137_1920De su blog Homoprotestantes:

María es cristiana católica desde siempre, fue bautizada a los pocos días de nacer, tomó la primera comunión con diez años, se confirmó con quince, se casó en la iglesia católica de su barrio, y allí bautizó también a su primera hija: Sandra. Siempre ha formado parte de la misma comunidad católica, de la que se ha sentido muy cercana, aunque también ha sido crítica en temas como el papel que las mujeres tienen en esta iglesia, y ha sido clara en su posición a favor del aborto. Desde muy pronto se dio cuenta de que su hija era diferente a las demás, demasiado masculina pensaban ella, pero nunca se atrevió a preguntarle, cerró los ojos y rezó para que nunca viniera a confesarle que era lesbiana.

Y así ocurrió, porque lo que tenía que decirle Sandra cuando la sentó en la silla de la cocina para hablar, es que no era su hija, sino su hijo, y que ya no era Sandra, sino Pol, que en realidad era quien siempre había sido, y que no iba a cambiar nada; o que por lo menos a él, no le gustaría que cambiara nada. Pero eso ya no lo escuchó María, se quedó en shock, incapaz de articular una palabra, o incluso de mirar a los ojos a su… hijo. Sentía como Pol le cogía de las manos y se las llevaba a la boca para besarlas, también como le abrazaba, y sabía que esos besos y abrazos eran idénticos a los que Sandra le daba… Pero aquel pequeño cambio, aquel palito cuya desaparición convertía la a en o, la hija en hijo, y que luego transformaba a Sandra en Pol, podía traer otros muchos cambios que no entendía y que la aterraban. Y decidió fingir, lo hizo muy mal, pero fingió, y devolvió a… Sandra el abrazo, y le dijo que era su… hija y que siempre iba a estar con ella para ayudarla. No pudo hacer mucho más, nadie le había dicho como se enfrenta una madre a esto.

María pasó unos días encerrada en ella misma, pero pronto se dio cuenta de que necesitaba contarle lo que le estaba pasando a alguien, y así lo hizo. Fue a hablar con Joan, un capellán que conocía desde hacía muchos años. Sabía que era una persona razonable con la que se podría hablar de todo sin sentirse juzgada. No fue una conversación, fueron muchas, y durante varios meses, que ayudaron a María a desmontar todos los prejuicios que le impedían aceptar y querer a su hijo. Pero también los que no le permitían perdonarse a ella misma por haberlo abandonado, y no haberlo protegido y ayudado. Cuando se sintió preparada, María sentó a su hijo en la misma silla de la cocina donde habían tenido aquella conversación que la descolocó; le cogió las manos, y mirándole a los ojos le dijo: «Pol es un nombre muy bonito, tienes mejor gusto que yo para los nombres, te quiero y estoy a tu lado. Perdóname, Dios me dio un hijo, y no una hija, pero no supe, o no quise verlo». Pol la abrazó, y la besó, como siempre había hecho, y le dijo que no tenía nada que perdonarle, que ahora respiraba feliz después de varios meses pensando que había perdido a su madre para siempre.

Al domingo siguiente María fue a la iglesia, y Santiago, el joven sacerdote que desde hace un par de años lleva la parroquia, le preguntó por su hija Sandra. Le dijo que hacía casi un año que no la veía, y que la echaban de menos, que aportaba mucho tocando la guitarra. María le explicó que su hija Sandra ahora era su hijo Pol, y Santiago le contestó que lo sentía mucho, que imaginaba por lo que estaba pasando, que hoy los jóvenes están a merced de los discursos queer que los desestabilizan y los llevan a confundir su identidad. María le dijo que no, que ella estaba orgullosa de su hijo Pol, y que si de algo se arrepentía, era de no haberlo apoyado y ayudado antes, de no haber estado a su lado. Pero que Pol seguía tocando igual de bien la guitarra y que le diría que viniese el próximo domingo a tocarla. Santiago le dijo que no hacía falta, que esto era la casa del Señor, y que preferían seguir cantando a capela. Además le explicó con un todo angelical y amoroso, que como cristiana no debía apoyar en esto a su hija, que la única forma de ayudarla era sacarle todo aquello de la cabeza. Que había psicólogos y especialistas católicos que podrían ayudarla. María le respondió que su hijo no necesitaba psicólogos, que justamente ahora lo veía más feliz que nunca. Santiago le dijo entonces, que era un pecado que como madre apoyase la confusión en la que su hija estaba inmersa, y que por eso, era mejor que no participara de la comunión. María lo miró directamente a los ojos y le respondió: «Creo que usted al decirme que rompa la comunión con mi hijo, no entiende lo que significa tomar la comunión. Examine su conciencia, porque si no comprende lo que significa formar parte del cuerpo de Cristo, quizás no lo está sirviendo como debería». Después María, salió de la iglesia, y hasta hoy no ha vuelto. Ahora se reúne en otra, y Pol la acompaña algunos domingos para tocar la guitarra.

Hay diferentes formas de entender la esencia del cristianismo, para algunos, lamentablemente están las normas y las doctrinas, para otros está el prójimo, desde él se ven las normas y las doctrinas con otra perspectiva. Por sus obras los conoceréis, y por los frutos que producen dichas obras. La transfobia no puede ser un fruto nacido del evangelio, la empatía y el amor, sí. Es urgente que tantas y tantas iglesias vuelvan al evangelio, vuelvan al seguimiento de Jesús, y se alejen de las ideologías del odio y la exclusión. Que se comporten como una madre o un padre, como María, dejándose guiar por el Espíritu, para volver a conectar con su hijo Pol. Para seguir siendo madre. Para seguir siendo, de verdad, Iglesia.

Carlos Osma

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“Manipulaciones literalistas de la Biblia”, por Carlos Osma

Lunes, 14 de junio de 2021

Two men sitting on a bench with bibles and praying in a garden under sunlight with a blurry background

Si me dieran un euro cada vez que alguien me dijera que la Primera Epístola a los Corintios explicita que los homosexuales no heredarán el reino de dios, sería rico. De hecho, pensaba que este era el versículo más leído de la Biblia hasta que me dijeron que no, que el más leído era: «No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia» (Is 41,10). Tampoco me extrañaría que el éxito del versículo del profeta se debiese a que los cristianos LGTBIQ del mundo, para salvaguardar su salud mental, hubiesen decidido leer dos veces a Isaías cada vez que alguien les recordase el de la Primera Epístola a los Corintios. Pero si no es esta la razón, aprovecho para recomendarles que lo hagan.

El literalismo bíblico es una estupidez, cruel y asesina, pero una estupidez. Y la verdad es que es incomprensible que se haya convertido en la manera oficial con la que las iglesias evangelicales leen la Biblia. Uno de sus puntos de partida es creer que existen los textos originales, es decir, que en algún lugar del mundo está el libro del Génesis que supuestamente escribió Moisés, o el Evangelio de Mateo que supuestamente escribió Mateo. Pero esto es falso, no tenemos los manuscritos originales de ninguno de los libros que forman la Biblia, de ninguno, ni siquiera un pequeño fragmento. No tenemos acceso a ellos, ni a las palabras textuales que contenían. Los manuscritos más antiguos que se conservan, fueron escritos cientos de años después de los originales. Los códices de Alepo y de Leningrado, del siglo noveno y décimo d.C. respectivamente, son los manuscritos más antiguos del Primer Testamento en hebreo, y los códices Vaticano y Sinaítico, ambos del siglo cuarto d.C., son los más antiguos en griego. Y respecto al Nuevo Testamento hay miles de manuscritos de diferentes partes, el más antiguo un fragmento del Evangelio de Juan datado en el año 125 d.C., aunque la mayoría son muy posteriores, a partir del siglo décimo.

Para salvar este problema, se suele decir que las personas que copiaban los textos de un códice a otro, lo hacían guiadas por el Espíritu Santo, de tal manera que no cometían errores, que las copias eran siempre exactas, por lo que se han mantenido al pie de la letra (que es lo importante) los textos originales. Y quienes lo dicen, lo hacen repitiendo lo que les han dicho, sin comprobar que la realidad es bien diferente. En una ocasión tuve que comparar diez códices hebreos de Joel 2,28-32, y todos tenían alguna diferencia respecto a los demás, habían añadido alguna letra, la habían eliminado, habían cambiado un tiempo verbal, o alguna palabra… Y esto era aún más exagerado si lo comparaba con códices griegos del mismo texto, si en el Códice de Leningrado decía «mi espíritu», en el Targum Jonathan se ampliaba a «mi espíritu de santidad». O si en el Targum de Jonathan o la traducción Siríaca-Peixita se decía «sirvientes» y «sirvientas», en los códices Vaticanus y Sinaíticus de los LXX aparecía «esclavos» y «esclavas», por poner dos ejemplos. Este mismo texto de Joel, aparece citado en Hechos de los Apóstoles 2,17-21, puesto en boca de Pedro, y las diferencias son aún más grandes, en los Códices del Nuevo Testamento se añaden palabras como «arriba», se intercambian otras como «columnas» por «vapor»… Pude comprobar que algunos manuscritos tenían más de diez diferencias respecto a otro, ¡solo en cinco versículos! Si el Espíritu guiaba a quienes hacían las copias, hay que decir que es un Espíritu que apuesta claramente por la diversidad.

Otra cosa evidente de la que no se percatan los literalistas es que, a menos que sepan hebreo y griego, están leyendo una interpretación de los manuscritos anteriores (que ya hemos visto que no son los originales), porque una traducción es una interpretación, mejor o peor, pero una interpretación al fin y al cabo. Y toda interpretación se hace bajo unos presupuestos y con una cosmovisión que en el caso que nos ocupa es profundamente homófoba. Y digo que es evidente, porque solo con coger dos Biblias diferentes, ambas en castellano por ejemplo, es suficiente para ver que cada una traduce de manera distinta. El mensaje de fondo puede ser el mismo (salvando las traducciones/interpretaciones interesadas y sesgadas), pero los textos no coinciden. Si en la versión Reina Valera 95 dice Job 9,7 «Él ordena al sol que no salga y a las estrellas que no brillen», en la versión de la Biblia de Jerusalén encontraremos: «A su veto el sol no se levanta, y pone un sello a las estrellas». Aunque, bueno, siempre queda la posibilidad de pensar que el Espíritu ha guiado mejor a quienes tradujeron la Biblia que más me gusta y peor al resto.

Ver que las traducciones de la Biblia tienen un sesgo profundamente homófobo es fácil, y lo mostraré con un ejemplo. Si cogemos la Reina Valera 95, y vamos a Jn 13,23, leeremos: «Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús», y en la Biblia de Jerusalén: «Uno de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba a la mesa al lado de Jesús». Pero si vamos a los códices en griego de donde han traducido ambas versiones, el discípulo amado no estaba «al lado de Jesús», sino «ἐν τῷ κόλπῳ τοῦ Ἰησοῦ», es decir, en el seno o regazo de Jesús. Supongo que para los homófobos traductores de estas traducciones, muchos de ellos paradójicamente literalistas, era algo comprometida esta muestra de amor entre dos hombres, sobre todo si uno era Jesús.

Dicho todo esto, a nadie debería sorprender que en muchas traducciones al castellano de 1ª Co 6,9 se diga que los homosexuales no heredarán el reino de los cielos. La palabra exacta de los manuscritos griegos es ἀρσενοκοῖται, y es imposible que Pablo pudiera referirse a una identidad que nació dieciocho siglos después. De hecho, ni siquiera hace treinta años la identidad homosexual se entendía exactamente de la misma forma que se hace hoy. Introducir esta palabra en la traducción es una manipulación del texto bíblico con la finalidad de producir la exclusión de millones de personas. Exclusión que promueven los literalistas que dicen divinizar y respetar el texto bíblico, cuando en realidad aceptan una manipulación para defender sus posicionamientos homófobos. El respeto a la Biblia pasa por abandonar la interpretación literalista que no se sostiene por ningún lado, y por dejar de introducir en las traducciones/interpretaciones las ideologías excluyentes, como la homofobia, de los traductores y las instituciones que los tienen a sueldo.

Carlos Osma

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“Juan Varela y la confusión de identidad”, por Carlos Osma

Sábado, 5 de junio de 2021

INFFA2De su blog Homoprotestantes:

Un cartel que recorre la red nos recuerda que Juan Varela impartirá un curso para líderes evangélicos que necesitan formación bíblica y herramientas para especializarse en la pastoral de la atracción al mismo sexo y la confusión de la identidad. Esto no ocurre en Rusia, aunque imagino que cursos similares a estos también habrá, sino en España, aunque gracias a la tecnología cualquier persona de habla hispana, de cualquier lugar del mundo, puede convertirse con dos sesiones de tres horas cada una, y gracias al maestro Varela, en Coach en orientación sexual, género e identidad sexual.

Según el Instituto de Formación Familiar, con sede también en España, y que dirige el mismo Juan Varela, cientos de personas ya han recibido la formación desde que este instituto está en activo. Y lo que pretende con este curso es que los líderes evangélicos aprendan «protocolos de intervención y etapas en el proceso de restauración y sanidad heterosexual de personas con problemas de identidad sexual» (palabras textuales). Líderes evangélicos de países como España, que después podrán destrozar la vida a cualquier joven LGTBIQ que lamentablemente haya nacido en una comunidad evangélica, y haya asumido que es un enfermo.

Esto se hace hoy, con completa impunidad, promocionándolo incluso por las redes sociales, sin que nada ocurra. Juan Varela también vende su libro publicado por la editorial evangélica CLIE afincada en Cataluña: Homosexualidad. Pastoral de la atracción al mismo sexo. Comprensión. Prevención. Intervención.  Y lo hace a sus alumnos, en sus conferencias, y en librerías evangélicas de España y del resto de países de habla hispana. Libro que con toda seguridad añadirá dificultades y dolor a la experiencia de muchos jóvenes evangélicos.

La LGTBIQfobia se mueve libremente dentro de la mayoría de iglesias evangélicas sin que las instituciones más relevantes que las representan levanten la voz contra ella. Pero la LGTBIQfobia no es cristianismo, es una deformación, es una ideología que lo desvirtúa, que le quita credibilidad y lo va destruyendo. La LGTBIQfobia no nace del amor al prójimo, sino de la incapacidad de entenderlo, y del orgullo que sitúa mi propia identidad y deseo como la única posible. Y lo que produce no es libertad y vida, sino opresión y muerte. Es lamentable ver a tantas entidades evangélicas ser cómplices de todo esto.

Pero es lamentable también, que las leyes que deberían proteger a las minorías de los discursos de odio no se implementen realmente. Que personas como Juan Varela se sientan totalmente libres de poner una cara sonriente en un cartel que verá todo el mundo en las redes, donde se dice que te pueden formar para restaurar y curar a personas con problemas de identidad sexual. Nos queda todavía mucho para conseguir una sociedad respetuosa con la diversidad, y este tipo de cosas, más que desanimarnos, debería reafirmarnos en nuestra voluntad de seguir trabajando para poder alcanzarla. Con las leyes que tenemos no hay suficiente, o por lo menos con su aplicación. Con la educación tampoco, y menos con la teología rebosante de LGTBIQfobia que se impone como verdad absoluta. Queda mucho por delante, no nos podemos permitir el lujo de parar ahora. Si lo hacemos, nunca se acabará el dolor que generan las formaciones como las de Juan Varela en la vida de tantas familias.

Carlos Osma

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“Llevar la muerte de un lado a otro”, por Carlos Osma

Viernes, 30 de abril de 2021

jerusalem-1762467_1920De su blog Homoprotestantes:

En el Evangelio de Juan fueron José de Arimatea y Nicodemo quienes tras la crucifixión pidieron a Pilato el cuerpo de Jesús, lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas y lo pusieron dentro de un sepulcro vacío. No eran dos personas cualquiera, José de Arimatea era miembro del Sanedrín, una asamblea o consejo de ancianos que administraba justicia interpretando la Torá, y Nicodemo un fariseo y líder religioso respetable. Ambos habían creído en Jesús, pero no se atrevieron a seguirlo públicamente, la razón nos la explicita claramente el evangelio: tenían miedo de los judíos, por eso lo seguían en secreto. [1]

No me sorprende que el evangelista utilice a estos dos personajes para transportar el cuerpo sin vida de Jesús de la cruz al sepulcro, y que finalmente no sean testigos de su resurrección. Su papel se circunscribe a llevar la muerte de un lugar a otro, en tratar de dar dignidad a un cadáver para que no acabe en una fosa común, y en mostrar respeto por el cuerpo traspasado del maestro. El miedo se lleva muy bien con la muerte, es el espacio en el que se envuelve con más seguridad, los cobardes siempre saben lo que hay que hacer con quienes otros han crucificado, y se sienten interpelados para esconder a los ajusticiados en sepulcros donde nadie pueda recordar su humillación. No es fácil para los cobardes mirar a quienes han llevado la dignidad hasta sus últimas consecuencias.

Uno aprende con el tiempo a reconocer a los Josés de Arimatea y los Nicodemos que se va encontrando por el camino, a esos respetables cristianos que encuentras al final de todas las injusticias recogiendo amorosamente los cadáveres, pero que nunca los has visto denunciarlas antes. Esos que hablan con palabras tan bonitas, profundas y bíblicas, pero son incapaces de hablar con su propia vida, reconociendo quienes son, qué piensan, a quienes aman, o qué desean. Religiosos con responsabilidades, respetados, que creen en la vida, pero que tienen demasiado miedo como para escapar de la muerte en la que se han instalado. Josés de Arimatea y Nicodemos que no han entendido qué significa ser seguidores de Jesús, a los que solo les preocupa no ser expulsados de sus congregaciones, que predican el Reino de Dios, pero son incapaces de comprometerse para que se haga presente.

La primera vez que Nicodemo había ido a encontrarse con Jesús, era de noche, buscó el momento propicio para no ser descubierto por el resto de fariseos, y cuando estuvo con él le reconoció como maestro, como enviado de Dios. Pero Jesús le advirtió que si quería ver el Reino de Dios, debía nacer de nuevo. [2] Lo que Nicodemo tenía no era vida, era otra cosa, Jesús se lo dijo claramente, pero Nicodemo no pudo o no quiso entenderlo, para él tener que estar escondido era la única vida que conocía, y la única por la que estaba dispuesto a luchar, el Reino le quedaba demasiado lejos. ¿Cómo puede un hombre nacer cuando es viejo?, [3] le preguntó a Jesús, ¿cómo puede un cristiano hablar de vida cuándo solo conoce la muerte?, podríamos preguntar hoy nosotros a tantos respetables cristianos que viven escondidos por temor a lo que puedan pensar de ellos.

José de Arimatea y Nicodemo no denunciaron la cruz de Jesús, únicamente se limitaron a tratar con humanidad y respeto a un muerto al que habían creído, y al que consideraban venido de Dios. Se apiadaron de la víctima, pero después de haberla negado públicamente. Y la pusieron dentro de un sepulcro, porque allí es donde acaba el único reino que son capaces de construir los cobardes. Pero el Reino de Dios no es un sepulcro, y eso lo olvidan los religiosos que no han nacido de nuevo. El Dios de Jesús es un Dios de vida, de luz, de verdad, de compromiso y valentía, que se pone al lado de las víctimas desde el primer momento, y que al final no las deja en un sepulcro, sino que las llama de nuevo a la vida.

No pueden ser testigos de la resurrección quienes tienen como motor de sus vidas el miedo, y lo que los demás puedan pensar de ellos; su final es un sepulcro al lado de la cruz. No hay vida para quienes se aferran a la muerte con tanta determinación. La resurrección se fundamenta en la esperanza, y la esperanza en el seguimiento, no existe cristianismo sin seguimiento ni esperanza. Abandonar una vida de muerte no es fácil, pero es posible nacer de nuevo, es posible arriesgarlo todo, dejarlo todo, para seguir la vida que Jesús representa. El miedo nunca es el camino, el Evangelio de Juan lo afirma con rotundidad: el camino, la verdad y la vida es Jesús[4].

Carlos Osma

 Notas:

[1] Jn 19,38

[2] Jn 3,3

[3] Jn 3, 4.

[4] Jn 14,6

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Tiempo de fragilidades: ‘Nomadland’ hace historia en los premios Oscar de la pandemia

Martes, 27 de abril de 2021

NOMADLAND-de-Searchlight-PicturesLa Academia de Hollywood ha abogado este domingo por el futuro del cine y de la diversidad en la industria cuando las salas de cine son solo un recuerdo vago para millones de personas.

2020 fue el año del coronavirus y, la temporada de butacas vacías y exhibidores al borde de la quiebra, provocada por el virus a la economía global. Quizá por eso los miembros de la Academia han dado como ganadora de la noche del Oscar a una película sobre los estragos de la crisis y la búsqueda del norte de la gente común. Nomadland, de la cineasta china Chloé Zhao, se ha llevado tres premios ―película, dirección y actriz― en la edición 93ª de los galardones, que será recordada como los atípicos Oscar de la pandemia.

Zhao se ha convertido en la segunda mujer en llevarse el premio de dirección. “Esto es para cualquiera con fe y que se aferre a la bondad que tiene en su interior”, dijo la directora, quien llevó a la gala a algunas de las personas nómadas que hablan sobre su vida en la ficción.  La cineasta es la primera asiática y no caucásica que triunfa en la categoría. El 32% de las nominadas esta noche eran mujeres, un incremento, aún pequeño, si se lo compara con años anteriores. Esta edición registró nuevamente un récord de mujeres ganadoras: 15 ganaron 17 premios (Zhao y Frances McDormand se llevaron dos cada una), empatando un hito de 2018. Esta fue la primera ocasión que dos directoras aspiraban al Oscar. La otra candidata era Emerald Fennell, quien conquistó el primer Oscar de la noche, a mejor guion original por Una joven prometedora, una película que filmó en solo 23 días.

El mejor actor protagonista fue Anthony Hopkins por su interpretación de un anciano aquejado por la demencia en El padre, dirigida por el dramaturgo francés Florian Zeller.

 Chadwick Boseman, fallecido a los 43 años en agosto del año pasado por un cáncer de colon cerró su carrera encarnando a Levee, un ambicioso trompetista de la banda de Ma Rainey, una volcánica cantante en La madre del blues. La película de Netflix se llevó los premios de vestuario y el de maquillaje y peluquería, que tenía entre los ganadores al español Sergio López-Rivera, maquillador personal de Viola Davis, protagonista del drama. Sergio López-Rivera,  Mia Neal y Jamika Wilsona subieron a recoger su Oscar: “Gracias a nuestros antecesores que no tiraron la toalla, que siguieron luchando”, dijo Neal, “aquí estamos rompiendo el techo de cristal, abriendo un futuro mejor para todos. Porque en esta industria trabajan personas negras, trans, indígenas y sé que un día no será extraño: será lo normal” También hubo otros ganadores latinos, los responsables del sonido de Sound of Metal: la venezolana Carolina Santana, y los mexicanos Carlos Cortés, Michelle Couttolenc y Jamie Baksh.

La surcoreana Youn Yuh-Jung, la abuela de Minari, se ha convertido en la segunda asiática en ganar un premio de actuación desde 1957, cuando fue premiada Miyoshi Umeki por Sayonara. La ganadora afirmaba: “Nos categorizan como negros, blancos, amarillos, cafés. No está bien que nos dividan así, ¿saben? Si ponemos todos los colores juntos es mejor. Hasta el arcoíris tiene colores. Los colores realmente no importan”, dijo Youn.

Regina King recordaba los disturbios en Minneapolis por el juicio por el asesinato de George Floyd. “Como madre de un niño negro sé el miedo que se vive en las calles y el miedo que padecen muchas familias en casa. Solo queremos que nuestros hijos lleguen bien a su hogar. Esperemos que esta sentencia marque un punto y aparte en nuestra historia”, defendió la actriz.

También tuvo palabras sobre la cuestión el ganador del Oscar a Mejor Actor de Reparto, Daniel Kaluuya, por un papel en una película ciertamente militante como Judas y el mesías negro. “Gracias al movimiento de los Panteras Negras aprendí a amarme tal como era. A respetar a mi comunidad y todo lo que ella significaba”, afirmó.

También se acordaron los realizadores del cortometraje Two Distant Strangers, ganadores del Oscar a Mejor Cortometraje de Ficción. Travon Free dijo: “Hoy han muerto tres personas a manos de la policía. También lo harán mañana, porque de media tres personas al día mueren a manos de las fuerzas de seguridad, y la mayoría son personas negras. No podemos ser indiferentes al dolor ajeno”.

Thomas Vinterberg,  Oscar por mejor película internacional por Otra ronda, recordó a su hija mayor, Ida, fallecida en accidente de coche cuatro días antes de que empezara el rodaje. “Es un milagro lo que ha pasado y ella es parte de él. Este Oscar es un monumento para ella”, dijo el director sobre el escenario.

Tan solo Frances McDormand tuvo palabras para los cines, que en Estados Unidos han estado cerrados durante meses y acumulan pérdidas que han abierto una profunda herida en el tejido de la industria. “Lleven a ver a sus amigos y familiares, cuando sea seguro, a ver Nomadland en la pantalla más grande posible”, dijo la oscarizada actriz que anoche se llevó su tercera estatuilla.

En 2020, la taquilla global ingresó solo 12.000 millones de dólares, una caída de 72% que responde al cierre de los cines. En el mismo tiempo el mercado del streaming creció un 33% en Estados Unidos y un 30% en el resto del mundo. Los suscriptores para estos servicios en línea crecieron un 26% en 2020 en todo el mundo rebasando por primera vez los 1.000 millones de personas en plataformas como Netflix, quien lideró en nominaciones este año con 36. Este gigante de Hollywood obtuvo siete premios, pero ninguno en las categorías de interpretación y de los grandes, Mank, de David Fincher, ganó mejor dirección de fotografía y diseño de producción.

Consulta aquí la lista de todos los ganadores y ganadoras de la 93 edición de los Premios Oscar

Premios Oscar 2021. Tiempo de fragilidades

“Soul” como cabía esperar ha arrasado en animación. La película más escatológica de la maquinaria Pixar-Disney nos asombró a pesar de su parquedad en el tratamiento de Dios, propia de quien quiere garantizarse a todos los públicos y toda la recaudación

Como si fuera un impulso escondido el cine se detiene ante las fragilidades. Las películas premiadas en este año de la pandemia global, con los cines arrasados y las plataformas digitales haciendo el agosto, tienen en común este rasgo característico: los seres humanos habitamos la debilidad.

Normadland era nuestra apuesta. Y esta vez el cine de perdedores ha logrado vencer. La mejor película de este año es una historia sobre los descartados, una mujer que forma parte de los trabajadores ambulantes del que era considerado el país más rico del mundo. Con la directora novel de origen chino Chloé Zhao también premiada y con una inmensa Frances McDormand que se supera cada actuación desde Fargo pasando por Tres anuncios en las afueras hasta recalar nuevamente en el Oscar a la mejor actriz. Este wéstern con la cabalgadura de una vieja caravana pero que toca las fibras de la existencia, rozando la melancolía, pero apuntando a la esperanza. Donde se muestra que en medio de las cenizas nacen las flores, que el amor es posible y que hay una misteriosa presencia que acompaña como las notas de un villancico.

Anthony Hopkins es “El padre”. Con 83 años este Oscar reincidente y testamental premia a un enorme actor que es aupado por el dramaturgo francés Florian Heller que se estrena por la puerta grande. También premiado el guion adaptado basada en la obra “Le Père” del mismo director, que cuenta la historia de la fragilidad de un anciano que pierde la memoria-cordura acompañado por el amor impotente de Anne, su hija, en este caso interpretada por Olivia Colman, que también era nuestra “Fauvorite” como actriz secundaria. La muerte y la memoria forman parte de la entraña de los contadores de historias, ahora es narrada en forma de thriller donde el espectador queda apresado en la mente que se desvanece del anciano que todos seremos. Con la vejez de Hopkins nos asomamos a la fragilidad que seremos donde se nos concede el regalo de ser amados.

“Soul” como cabía esperar ha arrasado en animación. La película más escatológica de la maquinaria Pixar-Disney nos asombró a pesar de su parquedad en el tratamiento de Dios, propia de quien quiere garantizarse a todos los públicos y toda la recaudación. Sin embargo, su mirada al más allá está rebosante de sentido y optimismo en la medida en que reconoce la dimensión espiritual de los seres humanos que enfrentamos la vulnerabilidad pudiendo caer en cualquier alcantarilla, como hace el Joe Gardner el pianista de jazz. Un poco de “¡Qué bello es vivir!”, unos gramos de “El cielo puede esperar” y bastante de inspiración cristiana entreverada de las religiones del alma a solas.

“Lo que el pulpo me enseñó” ha arrebatado a “El agente topo” el Oscar al mejor documental. No es frecuente la calidad en Netflix-Dólar, pero la excepción confirma la estrategia empresarial. Craig Foster es un documentalista sudafricano que demás de buzo está en una fuere crisis personal y antes que tratar su fragilidad personal en el diván se sumerge en la naturaleza oceánica. Y allí asombrosamente se hará “amigo” de un pulpo durante más de cien inmersiones. La conexión con la naturaleza se convierte en una fuente espiritual de resistencia y la capacidad de rehacer los tentáculos perdidos en la dura pelea vital. Una forma de superar las pérdidas y nacer de nuevo. Una metáfora significativa para los tiempos que corren donde lo humano se trasciende.

El minari es el perejil oriental con un sabor entre amargo y fresco que salva a una familia. Aunque aspiraba “Minari. Historia de mi familia” a los Oscar a mejor película, mejor dirección y mejor actor, se ha quedado con la consolación del Oscar a la mejor actriz de reparto para Youn Yuh-jung, que hace de una abuela incombustible. Esta película de tintes autobiográficos nos coloca en un lugar entre el fracaso y el sueño americano para una familia coreana. Aquí la resiliencia procede de los viejos que enfrentan las pruebas y las limitaciones con una sabiduría que procede de lo más profundo. Nada es fácil, nada es simple pero las oportunidades pueden estar en lo más pequeño. Y nuevamente una alianza de los niños y los viejos.

Para una industria en plena convulsión de transformaciones en las ventanas de visionado, el que Hollywood premie a relatos existenciales de corte espiritual donde las fragilidades emergen y los invisibles se hacen visibles es de agradecer. La pandemia necesita relatos porque la humanidad busca contarse. Esperemos que este aprendizaje venga para quedarse y no arrase el cine-series basura que han adormecido tantos confinamientos.

Fuente El País/El Diario/Religión Digital

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“Teologías del papel de aluminio”, por Carlos Osma

Lunes, 26 de abril de 2021

papelaluminioDe su blog Homoprotestantes:

La máxima de cualquier teología del papel de aluminio es la conservación, y su meta, envolver cualquier reflexión, principio, idea, institución, o identidad cristiana, en una finísima capa de este material para asegurar la inmutabilidad. En ocasiones se les va un poco de las manos y lo que envuelven en tan elástico papel plateado es el cerebro de los cristianos y cristianas que asumen como verdad revelada dichas teologías. Hay que reconocer su éxito, no hay más que mirar los principales medios de comunicación cristianos en castellano, pero de la misma manera deberíamos indicar lo contaminantes y cancerígenas que pueden llegar a ser. Después, proponer teologías más respetuosas con el medio ambiente, con nuestros cuerpos, con nuestras identidades. Teologías que nazcan, crezcan, mueran y se pudran, para dar lugar a otras nuevas y más significativas en los lugares donde logren renacer.

En muchas teologías hay una fiebre que no entiendo por la conservación, porque todo sea como siempre fue, cuando lo que yo leo en el evangelio es una llamada a hombres y mujeres para que cambien su identidad, su manera de ver el mundo, al prójimo y a dios. No existe el mensaje de la resignación, del “te aguantas”, del “asume lo que te ha tocado”, o del “toda la vida ha sido así”, sino el “déjalo todo y sígueme”. El cristianismo es una propuesta de cambio y transformación, de construir otros mundos posibles, otras personas diferentes. Es la relativización de cualquier identidad, lo más alejado del esencialismo, de las ideologías que dicen quiénes somos y cómo se espera que nos comportemos por el lugar donde hemos nacido, la clase social, el género que se nos ha impuesto, o los deseos que nos son permitidos. “Déjalo todo”, todo, no te quedes con nada, “y sígueme”.

Es evidente que no podemos dejarlo todo, ¡ya nos gustaría a veces!, que el seguimiento de Jesús solo es posible desde lo que somos, y eso son un montón de identidades que nos configuran a todas. Pero en el momento en el que nos ponemos en camino, estamos diciendo que esas identidades no son inmutables, que en el seguimiento nos abrimos al cambio, a la transformación. El cristianismo es esencialmente trans, sin lo trans, no hay cristianismo. Y quienes pretenden envolvernos con sus teologías del papel de aluminio, lo que pretenden es que no nos movamos, que no respondamos a la llamada de Jesús. Por eso no son teologías cristianas, por muy bendecidas que estén por quienes manejan el cotarro de lo religioso. El evangelio, la buena noticia, es que podemos ser cambiadas, que no tenemos que asumir ninguna esencia, biología, naturaleza, o ley de dios. Asumir ser cristiana, es lanzar todo eso por el retrete, y abrirse a la transformación, dejándose guiar por el evangelio de Jesús.

Todo esto tiene también otra consecuencia para quienes reivindicamos los derechos de todas las identidades, y es que no podemos hacer fotos fijas de una identidad, no podemos caer en el error de envolver lo trans, lo gay, lo bi, lo queer, lo lesbico, lo +, en nuestro propio papel de aluminio, aunque sea de colores. No hay una meta de la identidad donde alguien nos espera para decirnos que lo hemos logrado, que eso es lo que somos, que ya nos hemos encontrado por fin… En el seguimiento de Jesús no hay papel de aluminio que valga, habrá veces que seremos más conscientes de los cambios, y otras menos, pero el seguimiento de Jesús, con la transformación que necesariamente trae consigo, es nuestra identidad fundamental.

No lo lograremos completamente, vamos a fracasar, si esa convicción es demasiado perturbadora para nosotros, mejor abandonarse a las teologías del papel de aluminio, porque con ellas al final si se vencerá y se alcanzará la meta deseada. Pero si optamos por no engañarnos, mejor aceptar que siempre habrá un sueño no realizado, una justicia no alcanzada, una caricia que nos gustaría volver a hacer, un abrazo pendiente. Siempre quedará algo que nos hubiera gustado ser, una mirada que nos hubiera gustado recibir, un perdón que no dimos, una forma de ser hombre o mujer que jamás nos atrevimos a explorar. Lo importante del seguimiento, es el camino y su compañía, aquello que sí hicimos, las identidades de las que logramos escapar, y aquellas otras que asumimos como nuestras porque nos hacían felices. Lo esencial es lo que vivimos, quienes amamos y nos amaron, pero también lo que logramos amarnos y perdonarnos. Ojalá que lo último que nos robe la muerte no sea el recuerdo de un versículo sobre cómo deberíamos haber sido, ni un suspiro, sino la voluntad de seguir viviendo, de seguir transformándonos mientras caminamos con el maestro. Y ojalá también, que la muerte no sea el último paso que demos junto a él.

Carlos Osma

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Biblia, Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad , ,

“Señor, tú sabes que te quiero”, por Carlos Osma

Miércoles, 17 de marzo de 2021

fotoplayaDe su blog Homoprotestantes:

Si tuviéramos que elegir el personaje más queer del Evangelio de Juan muchos se decantarían por Lázaro, un joven inseparable de sus hermanas María y Marta que hizo una salida del sepulcro por todo lo alto después de que su íntimo amigo Jesús llorara ante su tumba. Otros lo harían por el ya entrado en años Nicodemo, que se acercó a Jesús de noche por miedo a que alguien pudiera descubrirlo, y fue incapaz de entender qué era lo que le atraía de Jesús, ni la invitación que este le hizo para que naciera de nuevo y se desprendiera del legalismo y la religiosidad que lo paralizaban y le impedían ver el reino de dios.

Pero a mi hoy, y esto reconozco que va a días, al leer la última conversación entre Jesús y Simón Pedro que encontramos en el capítulo 21, creo que este discípulo merece ser reconocido como el más queer de todos. Y la razón no tiene nada que ver con su expresión de género, ni con su identidad sexual, sino más bien con su convicción de que no encajaba en el estereotipo, en el molde de lo que es un verdadero discípulo. Y percibo que esa identidad queer la vivía con culpa, al igual que muchas cristianas y cristianos LGTBIQ, impidiéndole sentirse amado por Jesús.

Después de haber comido en la playa con el resto de discípulos, Jesús y Simón Pedro se quedaron solos y el maestro le preguntó: «¿me amas más que estos?». La respuesta del discípulo tenía un matiz que lo delataba: «tú sabes que te quiero». Jesús volvió a preguntarle por segunda vez: «¿me amas?», y Simón Pedro le repitió: «tú sabes que te quiero». La diferencia entre amar, que es lo que Jesús le preguntó, y querer, que es lo que Simón Pedro respondió, puede parecer baladí, pero considero que no lo es tanto, y en ese pequeño matiz, es donde creo que el discípulo explicitó que después de haber negado a Jesús tres veces antes de que lo crucificaran, él no sentía que encajara en la imagen del discípulo que podía responder tranquilamente que amaba a Jesús sin sentirse un poco hipócrita. Es verdad que podría haber mentido, pero aquella vez el sentimiento de culpa que arrastraba le obligó a reconocer que la palabra amor le quedaba grande, que no era digno de utilizarla, y por eso (quizás) prefirió responder con otra más pequeña.

En la playa, cerca de donde Jesús y Simón Pedro dialogaban sobre sus amores y sus quereres, se encontraba un discípulo que hubiera confesado a Jesús con rotundidad: «pues claro que te amo». Era el discípulo amado, el perfecto, el discípulo por excelencia, el valiente que no huyó y acompañó hasta la cruz a su maestro, el discípulo al que Jesús encomendó su propia madre, el primero que creyó en la resurrección, el que no dudó en ningún momento, el que no falló, el que siempre estuvo en el lugar adecuado en el momento exacto, el discípulo con una fe inquebrantable, el único que descansó su cabeza sobre el pecho de Jesús. Frente al discípulo amado, Simón Pedro se debió sentir acomplejado, incómodo, porque cualquier comparación con él lo dejaba en mal lugar. Él era mucho más humano y contradictorio, más cobarde y mentiroso. Supongo que, por eso, no se atrevió a responder a Jesús: «tú sabes que te amo».

Por mucho que se diga que todos somos pecadores, que no hay nadie perfecto, la realidad es que existe una imagen idealizada, como la del discípulo amado en el evangelio de Juan, sobre cómo es el discípulo que puede responder tranquilamente que ama a Jesús más que el resto de los mortales. Evidentemente nosotras no estamos incluidas en ese imaginario, claro, nuestra identidad es terrenal, humana, contradictoria y efímera, como la de Simón Pedro, somos demasiado queer para poder ser integradas en idealizaciones sin nombre, en proyecciones como la de los discípulos perfectos. Y por eso, nos sentimos toleradas, aceptadas, respetadas, queridas, pero no amadas. Para poder serlo, deberíamos ser distintas, mucho más heterosexuales, jóvenes, fundamentalistas, cisgénero, rubias, fieles, masculinas, espirituales, delgadas, musculosas, ricas, perfectas, sumisas… Deberíamos ser algo totalmente inalcanzable para  nosotras, deberíamos ser de mentira, puro humo, un holograma en 3D como los discípulos amados que nos rodean.

La verdad es que siempre nos queda mentir, afirmar que le amamos como se supone que deberíamos hacerlo, parecer humildes y respetables, tener cara de no haber roto nunca un plato, incrustarnos dentro de su holograma en 3D y dejar que esa imagen nos destroce la vida. Podemos convertirnos en personas reconocidas como piedras sobre las que su comunidad se sostiene, mientras nuestra vida se tambalea. O podemos, como Simón Pedro, agachar la cabeza y responder únicamente que le queremos, que somos queer, que no somos como sus discípulos amados, esos a los que todo el mundo alaba y no necesitan justificar que son cristianos.  Y estoy convencido, por mi experiencia, que si hacemos eso, nos encontraremos con un Jesús más humano y más próximo que se pone a nuestro nivel y se dirige a nuestras contradicciones e incongruencias, porque así somos todas, para preguntarnos por tercera y última vez: «¿me quieres?». Y al escuchar que, a  pesar de todo, está a nuestro lado, que sabe que tenemos mucho que avanzar, pero que no va a abandonarnos, quizás nos atrevamos a levantar la cabeza y mirarle a los ojos para decirle como Simón Pedro: «Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero». Si eso ocurre, si nos armamos de valor para hacerlo, descubriremos que el discípulo amado no es nuestra meta, que nuestra meta es Jesús. Y es entonces cuando entenderemos de verdad de qué se trata eso de ser cristianas, que más que imitar una imagen idealizada, lo que se nos pide es responder a la llamada de quien nos dice: «Sígueme».

Carlos Osma

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Elecciones en Perú: cuatro candidates LGBT+ buscan llegar al Congreso

Sábado, 13 de marzo de 2021

WhatsApp-Image-2021-02-26-at-07.40.22-832x416De izda a dcha, Gabriela Salvador, Susel Paredes, Gahela Tseneg Cari Contreras y Alejandro Cavero

Por Verónica Ferrari

Las elecciones de Perú se realizarán el domingo 11 de abril de este año en medio de crisis políticas constantes. Hay un presidente interino, Francisco Sagasti, luego de que se vacara a Martín Vizcarra (que a su vez reemplazaba a Pedro Pablo Kuczynski) y en su lugar se pusiera Manuel Merino. Merino tuvo que renunicar debido a las marchas multitudinarias en su contra. Estas marchas fueron reprimidas violentamente por la policía y que dejaron el saldo de dos jóvenes muertos, situación que aún está en espera de justicia.

Este nuevo Congreso que se elegirá en abril sustituirá al Congreso elegido hace un año, luego de que Vizcarra decidiera cerrarlo por obstaculizar continuamente la lucha anticorrupción.

Después del cierre, las elecciones colocaron a dos congresistas abiertamente gays, Alberto de Belaunde y Miguel Gonzales, ambos del Partido Morado. Quedaron fuera de juego las candidatas de la izquierda Gabriela Salvador (Frente Amplio) y Gahela Tseneg Cari (Juntos por el Perú). Ambas, de identidades lésbica y trans, respectivamente, vuelven a candidatear en esas elecciones.

Gabriela Salvador: visibilizar las violencias

Gabriela Salvador (36) es abogada, especialista en medioambiente, y en estas elecciones dio un salto ideológico pues del Frente Amplio se pasó al Partido Morado. El motivo fue la denuncia de acoso laboral del congresista Lenin Checco, con quien trabajaba como asesora.

 Sus propuestas respecto a la población LGTBIQ+ son las mismas con las que postuló en enero del 2020: ley de matrimonio igualitario y ley de identidad de género, que siguen estancadas en las diversas legislaturas. También la fiscalización y control en materia de género con prioridad en establecer indicadores que visibilicen la discriminación y la violencia.

Gahela Tseneg Cari Contreras: transfeminista y campesina por una nueva Constitución

Gahela Tseneg Cari Contreras tiene 28 años y es bachiller en Derecho, originaria de la provincia de Ica y postula por Lima por segunda vez con Juntos por el Perú, el partido liderado por la candidata Verónika Mendoza. Es reconocida como una importante activista trans que también lleva la identidad afrodescendiente e indígena. Sus propuestas son las mismas que las de las candidatas del Partido Morado (matrimonio igualitario, ley de identidad de género, crímenes de odio, políticas dirigidas a la comunidad LGTBIQ+), con la diferencia de que su partido, a diferencia del Morado, busca el cambio del modelo económico neoliberal presente en Perú desde hace al menos dos décadas.  Este modelo privatizó los servicios básicos y encareció el acceso a educación y salud, las dos áreas más golpeadas por la pandemia, que ha convertido al país en uno con la mayor cantidad de muertes por covid-19. Este cambio de modelo implica una nueva Constitución que deje atrás la Constitución fujimorista de 1993.

Susel Paredes: una política de larga data

Susel Paredes es una experimentada política, abogada y activista lesbiana que ha tenido diversos cargos en partidos políticos, de izquierda y de derecha.  Fue secretaria general del Partido Socialista hasta congresista n° 1 del Partido Morado, pasando por Fuerza Social, liderado por la hoy presa exalcaldesa Susana Villarán, de la que fue su gerenta de Fiscalización en Lima Metropolitana. También fue asesora del Ministerio del Interior, gerenta de Fiscalización y Seguridad Ciudadana del distrito de La Victoria (con el ahora candidato a la presidencia George Forsyth) y del distrito de Magdalena del Mar. Ha postulado al Congreso con el Partido Socialista, con Fuerza Social, tuvo acercamientos con el Frente Amplio y Somos Perú, y ahora postula por el Partido Morado, con grandes posibilidades de ocupar una curul por el número que ostenta. Paredes y su esposa Graciela Aljovín mantienen un proceso judicial con el Estado peruano para que se reconozca su matrimonio realizado en Estados Unidos en 2016.

Alejandro Cavero: sin grandes propuestas para la comunidad LGBT+

Alejandro Cavero (28), joven abogado que se ha dedicado al periodismo político y como asesor en la Presidencia del Consejo de Ministros y el Congreso. Postula por el partido de derecha Avanza País, liderado por el economista Hernando de Soto.  Cavero defiende el modelo económico vigente: está en contra de gravar con más impuestos a las empresas que ganan más y aunque en su página web reconoce abiertamente ser parte de la población LGTBIQ+, pocas han sido sus propuestas para su comunidad. En un debate con la candidata Gabriela Salvador, mientras ésta señaló que apuesta por el matrimonio igualitario, él remarcó que apoya la unión civil, sin mencionar el matrimonio.

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Fuente Agencia Presentes

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Miguel Ángel Mesa: Cuaresma 2021.

Martes, 2 de marzo de 2021

1-misericordia-fanoDe su blog Otro mundo es posible:

El papa Francisco nos invita a celebrar la Cuaresma de este año, ofreciéndonos tres consejos para vivirla en profundidad: fe, esperanza y caridad, las tres virtudes teologales que hay que actualizar desde el mundo de hoy y su realidad compleja y sufriente, para no quedarnos en meras definiciones vacías de contenido.

La fe sirve, entre otras cosas, para “dejarnos alcanzar por la Palabra de Dios, que es Cristo, que nos lleva a la plenitud de la Vida”. Es decir, cualquier palabra que no nos conduzca a dejarnos interpelar por la vida, a descubrir la vida que se oculta en tantos sepulcros de nuestro mundo, a sembrar semillas de vida donde todo aparece como un desierto, a devolver vida en abundancia para quienes están desahuciados de la vida… no es la palabra auténtica del Dios de la Vida. Para las personas cristianas, este camino solo se recorre desde el seguimiento de Jesús, mediante la forma de ser felices que propuso en las bienaventuranzas, para concretar el ideal de ese otro mundo posible, donde la fraternidad y la justicia se hagan realidad en nuestra sociedad y nuestro mundo.

La esperanza “como agua viva que nos permite continuar nuestro camino, estando más atentos a decir palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan; la esperanza como inspiración y luz interior, porque somos testigos del tiempo nuevo, en el que Dios hace nuevas todas las cosas”. Esa esperanza que nace de una promesa que hay que renovar día a día, porque debemos pintar cada amanecer con los colores de la ilusión y la sonrisa, porque tenemos que comprometernos para que la esperanza no sea un van anhelo, porque una vida sin esperanza es como una rosa sin agua, que se va marchitando hasta que se seca y sus pétalos caen a tierra agostados. La esperanza es una mirada limpia, un abrazo sincero, un horizonte al que se llega juntos, paso a paso.

La caridad “es el impulso del corazón que nos hace salir de nosotros mismos y que suscita el vínculo de la cooperación y de la comunión. A partir del amor social es posible avanzar hacia una civilización del amor a la que todos podamos sentirnos convocados. La caridad, con su dinamismo universal, puede construir un mundo nuevo, cuidando a quienes se encuentran en condiciones de sufrimiento, abandono o angustia”. La solidaridad, la acogida, la com-pasión, la miseri-cordia profunda, la fraternidad… serían algunos de los viejos y nuevos nombres para denominar a la caridad. Porque no hay amor verdadero si no se concreta en la realidad que nos rodea, si no se celebra y se brinda la alegría de los demás, si no se acompaña y se comparten las lágrimas del otro en silencio para enjugarlas, si no nos comprometemos para evitar tanto sufrimiento, soledad impuesta, opresión e injusticias… Si no es así, el amor, la caridad bien entendida, será una falsedad y un autoengaño.

Por lo tanto, siguen vigentes la fe, la esperanza y la caridad. Pero entendidas al modo que Jesús las vivió. Como estamos llamados a vivirlas nosotros y nosotras en esta Cuaresma, en la que debemos, en estos tiempos de cruel pandemia, contagiar los virus sanadores de la confianza, la ilusión, la ternura, la empatía y la resiliencia, por un mundo más humano, fraterno, mejor.

Miguel Ángel MesaReligión Digital

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“Aunque lo ponga en la Biblia”, por Carlos Osma

Viernes, 19 de febrero de 2021

A closeup shot of a surprised child holding the bible with a black background Leído en su blog Homoprotestantes:

El teólogo Manuel Villalobos en una entrevista que le realicé hace unos meses dejó caer una frase que me descolocó: «La Biblia no dice nada». Para quienes hemos sido educados en entornos donde se enseñaba que la Biblia lo dice todo, el axioma de Villalobos podría ser demoledor. Tengo que reconocer que en mi caso no lo fue, hace años que siento cierta predilección por personas cuyas acciones y opiniones me invitan a replantearme los fundamentos sobre los que se sustenta mi fe. Así que, después del primer aturdimiento tras leer las palabras de Villalobos, me pregunté qué lugar ocupa la Biblia en mi forma de entender y vivir la fe cristiana.

Si soy sincero diré, que cuando escucho a alguien afirmar que cree en algo porque lo pone en la Biblia, pienso que está mintiendo. Nadie puede creer que Jesús es el camino, la verdad y la vida, porque lo ponga en el Evangelio de Juan. O condenar las relaciones homosexuales porque supuestamente así lo prescribe el libro del Levítico. No, no me trago a quienes gritan a los cuatro vientos que se sienten amadas por dios porque los evangelios así lo enseñan, ni a los que se oponen al aborto porque lo condena un versículo de no sé que capítulo de la Biblia. Decidir sin razón alguna, que un conjunto de libros escritos hace milenios son la norma bajo la que guiarás tu comportamiento, y juzgarás el de los demás, me parece tan absurdo como creer que las personas nacidas el treinta de marzo tienen una energía envidiable porque son Aries. Detrás de la importancia, del valor que tiene para nosotros la Biblia, siempre hay una historia y unas motivaciones previas que influyen en cómo la interpretamos y la utilizamos para justificar nuestros posicionamientos.

Lo cierto es que, aunque en los evangelios encontramos a Jesús apelando en varias ocasiones a las Escrituras, no recuerdo que ninguno de sus discípulos y discípulas lo siguieran, dejaran a sus familias, le rogaran un milagro, o reconocieran en él al Mesías, porque lo ponía en la Biblia. Tampoco creo que las parábolas de Jesús, que revelaban como era su Padre celestial, fueran menos importantes que otras de sus enseñanzas porque no las habían citado los Profetas, o no se encontraban en los Escritos ni en el Pentateuco. A decir verdad, quienes más usaban las Escrituras eran los fariseos y maestros de la ley, y lo hacían para tratar de desacreditar a Jesús y proteger sus tradiciones y estructuras socio-religiosas. Las seguidoras y seguidores de Jesús, quienes vieron en él la Palabra de Dios que les interpelaba, eran personas que por diferentes motivos sufrían una opresión y pusieron en él sus esperanzas para liberarse. Así que, si nos ceñimos a lo que encontramos en los evangelios, hay personas que se apropian de la letra de la Biblia para defender sus privilegios, y otras que tratan de seguir la Palabra de Dios para alcanzar la liberación. Para unas la Biblia dice una cosa, y para otras, algo totalmente diferente.

Puede que la hayamos leído por primera vez siendo ya adultos, o por el contrario, que en el babero que nos ponía nuestra madre para darnos la papilla hubiese un corazón enorme alrededor del versículo: Dios es amor. Sea como fuere, no estaría mal que nos planteáramos cuál es el motivo que nos lleva a utilizar la Biblia como guía en nuestra vida. Podría ser por ejemplo, la voluntad de ser fiel a una tradición que nos han trasmitido personas a las que queremos, y pensamos que si las cuestionamos podemos estar traicionándolas. También puede ser, que estemos cómodos con nuestra vida y nuestro entorno, que nos sintamos protegidos en el mundo que conocemos con la interpretación de la Biblia que nos han enseñado, y que tengamos miedo de hacernos preguntas que lo pongan todo patas arriba y nos dejen a la intemperie. O por el contrario, que hayamos sufrido carencias afectivas en la infancia y necesitemos una comunidad que nos dé el calor que nos ha faltado, por lo que estamos dispuestos a creernos lo que haga falta para seguir formando parte de ella. Quizás tuvimos algún tipo de adicción cuándo éramos jóvenes, o llegamos a sentirnos perdidos en algún momento, y ahora buscamos personas que nos guíen y límites que nos digan lo que debemos hacer. Podría añadir aquí mil motivos más que en mayor o menor medida condicionan nuestras lecturas, le dejo a cada lectora y lector que reflexione sobre los suyos -puede compartirlos en los comentarios, si quiere-; pero para acabar indicaré uno que me parece el más peligroso, y es el de aquellas personas que por alguna razón se han sentido ninguneadas, maltratadas, humilladas, y ahora sienten la necesidad de conseguir algún tipo de poder para controlar a otras personas, escondiéndose tras absolutos que nadie pueda rebatir. Y no hay mayor absoluto que lo que dios pueda decir, ni mayor poder que ser su humilde mensajero.

La Biblia no dice nada, y permite cualquier tipo de interpretación a partir de las motivaciones y experiencias previas de quien la interpreta. Además, a la gente es fácil conocerla por las lecturas que de ella hace, y cuanto más esconden sus condicionamientos tratando de imponerlas como verdaderas, más hacen el ridículo. Mi interpretación de los textos bíblicos nace -sobre todo- de una experiencia que va de la opresión a la liberación. Y la Biblia, o más bien, las interpretaciones que de ella se hacen, me resultan significativas, me interpelan, me cuestionan, me invitan a modificar la forma en la que vivo y me relaciono con los demás, si son liberadoras. El resto de lecturas y visiones que se apoyan en los textos bíblicos para oprimir a la gente, para controlarla, para hacerla sufrir en nombre de dios, para humillarla, para decirle lo que debe hacer… pues no me interesan, porque están basadas en las experiencias opresivas de quienes las hacen, no en la convicción de que el mensaje de Jesús es liberador. O mejor dicho, en la experiencia real y tangible de que el mensaje de Jesús se traduce en vida. Por eso, tampoco las impecables disquisiciones, las hermosas construcciones teológicas que generan debates infinitos, pero no tienen ninguna conexión con la realidad palpable, me aportan gran cosa.

Todas las lecturas tienen los límites propios que le imponen las motivaciones que las generan, no hay interpretaciones perfectas ni definitivas, y desde esa convicción nace el diálogo, el intercambio de perspectivas que a todas y todos nos pueden enriquecer y ayudar en nuestro día a día, que de eso se trata. Pero de las interpretaciones que lo que persiguen es deshumanizarnos hay que alejarse, no importa si son las ortodoxas, si son las que más venden, las verdaderas, o las que más seguidores tienen. Por respeto a la Biblia, o lo que es más importante, por respeto a los demás y a nosotros mismos, si de verdad creemos que dios puede decirnos algo a través de ella, hay que crear, imaginar, soñar interpretaciones que puedan ser llevadas a la práctica para que el dios liberador se haga presente entre nosotras. En mi opinión, solo ese tipo de interpretaciones son fieles al mensaje de Jesús, el resto son rehenes de otros intereses: aunque lo ponga en la Biblia.

Carlos Osma

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