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“No nos ha salido un papa raro “, por Carlos Osma

Miércoles, 17 de abril de 2019

papaDe su blog Homoprotestantes:

Creo, como el papa Francisco afirmó en el programa Salvados de la Sexta, que las tendencias no son pecado, y por tanto (a partir de aquí es deducción mía) si una persona tiene tendencia a la LGTBIQfobia no está pecando, que el pecado (y disculpar por utilizar una palabra con un pasado tan sangriento) está en la práctica. Es decir, que lo encontramos cuando actuamos, de pensamiento, palabra y obra de una forma LGTBIQfóbica. Quienes hayan escuchado el resto de la entrevista podrán valorar ellas mismas si el papa Francisco está o no cometiendo un pecado con las personas LGTBIQ. Y después, tendrán más herramientas para juzgar si su discurso da, o no, cobertura a las terapias para “curar la homosexualidad” que impartía el obispado de Alcalá de Henares en Madrid y que ha destapado eldiario.es.

La palabra destapar es muy grandilocuente, y queda muy bien en los medios periodísticos, pero cualquier persona medianamente informada sabrá que estas terapias pseudocientíficas, pseudocristianas, y nefastas para la identidad (y la vida) de tantas personas LGTBIQ, son habituales en los entornos cristianos. Digo cristianos, en general, porque los evangélicos también tienen papas que, a su lado, hacen parecer a Francisco un feminista queer de extrema derecha. Y quienes creemos que un Jesús marica salvaría a muchos niños y niñas de la LGTBIQfobia de sus familias, de sus iglesias, y sobre todo de estas terapias demoníacas, sabemos también que únicamente considerar delito la LGTBIQfobia no logrará eliminar el problema (aunque evidentemente deba considerarse así, para que cada cual asuma lo que ha hecho), se necesita urgentemente una ley de educación que incluya la diversidad en los currículos educativos y empodere a los menores. Cualquier solución que no pase por una ley de estas características, es simplemente un brindis al sol, puro marketing político.

No debemos poner a todos en el mismo saco, y hay una parte del cristianismo en cualquiera de sus expresiones, para el que la diversidad sexual y de género es una forma más de la manifestación de una divinidad diversa que nos crea a todas y todos a su imagen y semejanza. Pero también hay que decir que estamos hablando de una minoría, y que mayoritariamente el cristianismo no solo es LGTBIQfóbico, sino que piensa que es la única forma posible de ser del cristianismo. Dentro de este gran grupo, tenemos a uno muy pequeño al que no le importa decir claramente que las personas LGTBIQ hemos de arder en el infierno y que lo mejor que se puede hacer con nosotras es expulsarnos de las iglesias. Pero el grupo más grande de la mayoría homófoba de las iglesias, es lo suficientemente inteligente para saber que este discurso choca con el mensaje de amor cristiano. Ninguno de estos cristianos, ni de estas iglesias quieren llevar colgando el sambenito de LGTBIQfóbicos, y tienen que buscar soluciones más o menos imaginativas a esta evidente contradicción que no les deja en buen lugar. Por poner un ejemplo, ¿te imaginas que eres una responsable de ConMisHijosNoTeMetas en España y tienes un hijo gay? Si eres incapaz de poner a tu hijo por delante de tu homofobia, es decir, si eres incapaz de seguir a Jesús: ¿qué harías para poder seguir considerándote una buena madre y una buena cristiana?

Decía el estribillo de la canción de una prima mía, que la solución está en Jesús. Yo añadiría en un Jesús marica, pero como esto suena muy irrespetuoso para los cristianos LGTBIQfóbicos de bien, parece ser que la solución está en un psicólogo o psicóloga que intente formatear el disco duro de menores “raros”. Las terapias reparativas son la oración de muchas iglesias, padres, madres, hermanos y hermanas, para no tener que enfrentarse a sus contradicciones, a su incapacidad de escuchar al Espíritu diciéndoles que a lo mejor la Biblia no debe interpretarse así, que es posible que las relaciones sexuales de dos personas del mismo sexo también estén abiertas a la vida (al menos a una vida mejor que la de quienes viven torturados en una continua represión), o que Dios nos hizo mujeres y hombres, no nuestros genitales. Son oraciones para hacerlos sentir buenos, oraciones de gente incapaz de conmoverse al ver el sufrimiento que están infringiendo a quienes se supone que más quieren (¿o solo se quieren a ellos mismos?). Es la manera de eludir la responsabilidad, de no dejarse interpelar por aquello que no esperan, es la manera de coger todas sus contradicciones y cobardías y colgárselas a un niño o una niña para que sea el culpable de todo. La responsabilidad del rechazo ya no será de la iglesia, del padre, de la madre, del hermano o de la hermana, la responsabilidad es de la niña que no logrará cambiar quien es con una terapia que le marcará para toda la vida. La niña o el niño “raro” habrán elegido que se les margine, insulte y desprecie… No su familia, ni su iglesia, que le llevaron con amor a la consulta de un “especialista”.

Por todo esto las terapias de reconversión son tan habituales en los entornos cristianos, esa es la razón por la que un señor vestido con una gran falda blanca, les dice con una voz angelical a las familias cristianas en una entrevista de La Sexta que no deben echar de casa a una persona que tenga “tendencia” homosexual, pero que si ven que su hijo es pequeño y muestra “síntomas raros” conviene que le lleven a un psicólogo por si todavía se puede hacer algo. Porque él es bueno, y también los padres y las madres cristianas, ellos no son LGTBIQfóbicos, el problema está en el niño o niña “raro”. Siempre es más fácil culpabilizar a los más débiles. Yo pensaba, quizás por seguir a un Jesús marica, que era haciéndonos como uno de estos niños que podríamos entender el reino. Lamentablemente, no nos ha salido un papa raro. Lamentablemente, tampoco tenemos muchas iglesias evangélicas raras. Sigue siendo todo tristemente normal, olvidando aquello de que: “cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe” (Mt 18,5).

Carlos Osma

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Despiden a la rectora de un seminario luterano por haber liderado una organización que “curaba la homosexualidad”

Jueves, 22 de marzo de 2018

img-20170626-wa0006El consejo de administración del United Lutheran Seminary destituye a su rectora tras conocer que había dirigido un grupo evangélico que “ayudaba a personas en conflicto con su sexualidad”.

El personal que la contrató conocía que había realizado prácticas.

Theresa Latini había sido contratada por el United Lutheran Seminary como rectora, pero el cargo le ha durado poco. Ha sido despedida tras conocerse que hace 20 años lideró OneByOne, una organización evangélica que practicaba “terapias de conversión” a personas homosexuales. Sí, amiga. Esta señora curaba maricones y bolleras y los convertía en hombres y mujeres heterosexuales para que fueran de provecho para la sociedad.

El pasado de Latini era conocido por algunas de las personas que participaron en el proceso de contratación que prefirieron no informar de nada. Ante el revuelo montado entre los alumnos y profesores, varios de ellos han dimitido.

Sin embargo, Theresa asegura que ella se arrepiente de su pasado y se lamenta de que nadie la haya escuchado y que todo se debe a una decisión política por la fusión de los dos campus del seminario que se encuentran en Filadelfia y Gettsyburg.

La dirección del centro ha hecho público un comunicado en el que “lamentan profundamente que la comunidad LGTBQIA del seminario haya resultado herida” y en el que condenan las terapias de conversación.

Mientras se busca sustituta, los responsables han aprobado fondos para “mejorar su cuidado pastoral y el comportamiento de sus servicios de salud” además de contratar a un especialista en traumas y auditar sus políticas de inclusión.

Fuente | Philly.com, vía EstoyBailando

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Denuncian a Centro Psiquiátrico de Maipú que busca revertir la homosexualidad

Lunes, 22 de enero de 2018

homofobia_psiquiatraEl Movilh denunció los nuevos hechos a la Superintendencia de Salud y recordó que frente a la homofóbica Fundación Restauración, que opera en Santiago, el Gobierno nada hecho, pese a que hace más de un mes le fueron entregados los antecedentes al Minsal.

A más de un mes denunciar a la Fundación Restauración por ofrecer en Santiago orientación psicológica y psiquiátrica para revertir la homosexualidad, práctica rechazada por la OMS, el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) reportó hoy a un nuevo centro médico que aplica similares terapias en Maipú, al tiempo que criticó al Minsal y a la Superintendencia de Salud por no reaccionar a tiempo a este tipo de abusos que ponen en riesgo la estabilidad emocional y física de las personas.

El nuevo Centro de Psiquiatría del doctor Juan Carlos Andia ofrece explícitamente “tratamiento de orientación sexual”, en el Edificio Centro de Maipú, ubicado en Avenida Pajaritos, 3195 oficina 510. Esta información es proporcionada en la edición número 370 de enero del 2018 de la Revista Perfil Comercial; que circula gratuitamente en la comuna de Maipú y cuyo eslogan es ser “la mejor información en salud, educación y servicios”.

El tratamiento de la orientación sexual aparece en un listado donde además se ofrecen curas para la “depresión, fobias, ataque de pánico, cuadro de angustia, trastorno de la personalidad, problemas de autoestima, disfunción sexual e eyaculación precoz”.

En carta dirigida al Superintendente de Salud (s), Jaime Junyent Ruiz, el Movilh reportó los atropellos y recordó que “toda práctica médica que busque revertir o brindar tratamiento a la orientación sexual y la asocie a trastornos o enfermedades, como ocurre en este caso, violenta a la estabilidad física y emocional de las personas y es un deber del Estado erradicarla de la sociedad apenas se toma conocimiento de estos hechos, como lo exige la Organización Panamericana de la Salud en el documento “Cura para una enfermedad que no existe”. Estos procedimientos son también  en el discurso rechazados por el Ministerio de Salud””.

Junto con exigir una investigación de la denuncia, la sanción contra el responsable y el término de toda oferta en esta materia, el Movilh acusó al Minsal y a la Superintendencia de “no actuar con la celeridad debida y de ser indiferente frente a los centros que se han denunciado, pues siguen operando con total impunidad”.

En efecto hace más de un mes, el 11 de diciembre del 2017, el Movilh denunció al Minsal una situación similar que ocurre en la Fundación Restauración, derivando la cartera los antecedentes del caso a la Superintendencia para intervenir. “Sin embargo ninguna noticia hemos recibido al respecto, pese a que se trata de hechos gravísimos que violentan los derechos humanos de personas que son atendidas en este tipo de instituciones cada día”, indicó el Movilh al Superintendente “Solicitamos con carácter de urgencia conocer las medidas que la Superintendencia ha adoptado sobre la Fundación Restauración y las que implementará sobre el nuevo caso de Maipú”, finalizó el Movilh.

De acuerdo a a OMS cualquier tratamiento sobre las orientaciones sexuales tiene efectos nocivos en las personas que pueden terminar en suicidios y en todos los casos con catalogados como tortura por ir contra la identidad de personas, quienes son confundidas con resultados que lejos de ser afectivos, sólo provocan daño.

Fuente MOVILH

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Australia crea una institución sanitaria que impedirá las terapias para “curar la homosexualidad”

Miércoles, 15 de febrero de 2017

noticias_file_foto_761066_1396626239El gobierno de la región australiana de Victoria ha aprobado la creación de una institución sanitaria pública que regule a todos los médicos y tratamientos sanitarios que se lleven a cabo en la localidad.

La creación del organismo supone que el nuevo Comisionado de Problemas Sanitarios pueda prohibir que cualquier médico u organismo lleve a cabo un tratamiento sanitario que no haya aprobado previamente el organismo público, impidiendo con ello que los colectivos homófobos puedan seguir llevando a cabo terapias para “curar la homosexualidad” aprovechando el vacío legal que existía.

Las autoridades han otorgado al nuevo Comisionado de Problemas Sanitarios la capacidad de emitir prohibiciones, de forma temporal o de por vida, en contra de médicos o colectivos que lleven a cabo sus tratamientos sin el permiso del organismo.

La Comisión creada en Victoria se ha creado después de que la ministra de Salud australiana considerara que la discriminación contra la comunidad LGTB es “repugnante”, defendiendo que “el gobierno está comprometido a combatir la discriminación y la homofobia dondequiera que exista. Considero que cualquier tipo de discriminación contra la gente basada en su orientación sexual o identidad de género es abominable”.

“Tenemos cero tolerancia hacia cualquier persona que pretenda vender que puede convertir a los gays mediante tratamientos médicos o terapéuticos. Cualquier intento de hacer que la gente se sienta incómoda con su propia sexualidad es completamente inaceptable”, defendió la ministra de Salud australiana de forma previa a la creación del Comisionado de Problemas Sanitarios en Victoria.

La activista australiana Nathan Despott se ha mostrado a favor de la medida, recordando los peligros físicos y psicológicos a los que se exponen las personas que, en base a los prejuicios sociales existentes hacia la diversidad sexual, optan por someterse a unas terapias para “curar la homosexualidad” que han sido condenadas por las principales médicas del mundo por el fraude y los peligros sanitarios que conllevan.

Pese a las declaraciones contra la discriminación de la comunidad LGTB realizadas por la ministra de Salud, el ex-primer ministro australiano es contrario al matrimonio igualitario y ha impedido que el tema sea tramitado en el Parlamento mediante un proyecto de ley.

Fuente PinkNews, vía Universogay

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“¡Cuidado, todo el mundo es gay!”, por Carlos Osma

Jueves, 9 de febrero de 2017

cure_me__i_m_gayDe su blog Homoprotestantes:

Hace unos días los periódicos ABC y La Razón cedieron sus páginas a un grupo ultracatólico para que publicitara un acto dirigido a todas aquellas lesbianas y gays que quieren dejar “el estilo de vida homosexual”. El acto, que ya se ha realizado, consistió en un seminario online impartido por un psicoterapeuta estadounidense que hace unos años fue expulsado de la Asociación Americana de Terapeutas, pero que sigue lucrándose defendiendo que la homosexualidad es un trastorno producido por traumas infantiles sin resolver que llevan a la persona a un estado de confusión, y afirmando que con una terapia adecuada se puede volver al estado ideal que supone la heterosexualidad.

Al escuchar los planteamientos de los colectivos homófobos que defienden que es posible cambiar de orientación sexual o de identidad de género como quien se cambia de camisa, uno no puede evitar encontrar paralelismos con las propuestas de las posiciones queer más radicales. Y es que si no fuera porque las finalidades son absolutamente opuestas, podríamos caer en el error de pensar que están proponiendo lo mismo. Así que nunca está de más recordar que la homofobia busca construir los cuerpos, las identidades y los deseos jerarquizándolos y divinizando al hombre macho heterosexual, mientras que las posiciones queer persiguen dar agencia y liberar al individuo para que pueda llegar a ser quien desee, sin que ninguna de esas elecciones tenga porque ser definitiva, ni mejor que otra.

No sé si las entidades homófobas que pretenden salvar a los sufrientes homosexuales del autoodio que ellas mismas con sus planteamientos han ayudado a generar, son conscientes de que lo que están diciendo es que la orientación sexual o la identidad de género no es algo que se es, sino una manera de comportarse, y que por tanto puede modificarse. Por esa misma razón, no es que ellos sean hombres o mujeres heterosexuales (si hay alguno o alguna que lo es), sino que se comportan como si lo fueran. El problema, según su punto de vista, reside únicamente en que el comportamiento de las personas transgénero, lesbianas, bisexuales o gays, no se ajusta a unas determinadas expectativas basadas en la arbitrariedad divina. Y ellos y ellas, enviados para mantener el orden que su Dios decidió, deben intentar colaborar para ayudar a las personas que sufren a volver al estado ideal que supone: un Adán masculino que pierde la cabeza por una Eva femenina que enloquece por sus encantos.

De sus razonamientos se concluye por tanto que no es que haya un porcentaje de la población que es LGTBI, sino que todos y todas lo somos potencialmente, ya que estas “prácticas” o “desviaciones” son fruto de unas determinadas experiencias vitales concretas (causas ambientales). Y que al ser la homosexualidad potencialmente universal y contagiosa, pero al mismo tiempo alejada del diseño original, es un peligro para toda la población. Así que, como de la gripe, los Estados, las iglesias y el resto de instituciones deberían proteger a sus miembros (sobre todo a niñas y niños) del peligro que suponen las personas LGTBI y sus ideologías, ya que podrían seducirlos y hacerles caer en actos desordenados. Y maneras de proteger hay muchas, desde la patologización de sus sentimientos o identidades, la discriminación que les impida realizar determinadas funciones como sanidad o educación, negación de derechos, invisibilización, maltrato, privación de libertad, o incluso la muerte. El grado de violencia necesaria para mantener a salvo al grupo dependerá de la amenaza que suponga la diversidad, y la capacidad que se tenga para imponer una u otra solución. Si vives en Madrid y existen unas leyes contra la homofobia, podrás dar una charla online cuidando el lenguaje y la puesta en escena para hacer creer que se intenta ayudar a una persona cuando en realidad se pretende hacer crecer su autodesprecio de manera exponencial. Si vives en Mosul puedes pasar de tantas tonterías y lanzarla al vacío desde una torre de cincuenta metros de altura.

La inseguridad y la homofobia siempre van irremediablemente unidas, no existen personas seguras de su propia orientación sexual y/o de género que se sientan amenazadas por la del resto. Si alguien vive como un problema, o concibe como una enfermedad, que otra persona se comporte de acuerdo con como se siente, es porque hay algún tipo de represión consciente o inconsciente. Cuando un señor respetable se siente incómodo ante dos hombres en actitud cariñosa, o molesto al ver a otro con un comportamiento que considera femenino, es porque tiene miedo de algo. Si una comunidad cristiana expulsa a una mujer por haberse enamorado de otra, es porque está convencida de que es necesaria una acción ejemplarizante que persuada al resto de hacer lo mismo. Donde con más ahínco se defienden de lo que denominan “lobby gay” o “ideología de género”, más se esconden e invisibilizan los deseos e identidades que les desmienten sus discursos de odio. La homofobia de una sociedad o de una iglesia es directamente proporcional al número de personas que sufren dentro de ella, e inversamente proporcional a la libertad que son capaces de generar.

Predicar el odio a la diversidad, inyectarlo en el alma de las personas incluso antes de que puedan reconocerse como diferentes, es un acto terriblemente cruel. Pero presentarse después como liberadores de dicho odio, incitando a las personas que son incapaces de aceptarse a transformarse en el ser humano que ellos consideran que debería haber sido, es completamente demoníaco. La diversidad es el sello de la creación divina, y ante ella la homofobia reacciona con actos que pretenden hacerla desaparecer por todos los medios. Empujar al sufrimiento a otros seres humanos porque uno se niegue a aceptar la riqueza y la variedad de la experiencia humana (también la propia) es una muestra de inseguridad, de miedo, de mediocrida, pero sobre todo de inhumanidad. Y por eso nuestra sociedad y nuestras iglesias, si quieren ser de verdad humanas, deberían denunciar y condenar estas actitudes.

Carlos Osma

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Condenan a una clínica en China por aplicar ‘electroshocks’ para “curar” la homosexualidad

Martes, 23 de diciembre de 2014

Xiao_ZhenXiao Zhen

Importante avance para los derechos LGTB en China. Un tribunal de Pekín ha condenado a una clínica pagar una compensación económica a Yang Teng, de 30 años, víctima de las “terapias reparadoras” de la homosexualidad. El tribunal establece además que la homosexualidad no es una enfermedad, luego no ha lugar a “curarla”, y ordena a Baidu (el más importante buscador de internet chino) retirar la publicidad de la clínica en la que Yang Teng fue tratado con electroshock.

La justicia china ha ordenado a una clínica que pague una indemnización al demandante por el “tratamiento”, el primer triunfo legal contra la llamada “terapia de conversión” en el país asiático.

Un joven homosexual en China logró una victoria legal contra la clínica Xinyu Piao Xiang, que le aplicó una terapia electroshocks eléctricos para “volverlo” heterosexual.

El abogado Li Duilong anunció que el Tribunal Popular del distrito de Haidian, en Beijing, ordenó al centro de salud que le pague 3,500 yuanes (alrededor de 450 euros) a Xiao Zhen por los gastos relacionados con la supuesta “terapia”.

Zhen reveló que se sometió voluntariamente a la terapia en febrero tras la presión de sus padres para casarse y tener un hijo. El tratamiento incluyó hipnosis y descargas que le perjudicaron física y emocionalmente. Xiao dijo que lo sometieron a descargas eléctricas tras haberle pedido que tuviera fantasías sexuales que involucraran a hombres.

El letrado dijo que también se dictaminó que no había necesidad de administrar choques eléctricos porque la homosexualidad no requiere tratamiento.

Sin embargo, el tribunal desestimó otra demanda presentada, esta vez contra el gigante motor de búsqueda chino Baidu, por hacerle publicidad a la clínica Xinyu Piao Xiang.

“Es el primer caso contra la terapia de conversión en China“, expresó por su parte Xiao Tie, directora ejecutiva del Centro LGBT de Pekín, que apoya la demanda.

“En China, la mayoría de las personas que se someten a la terapia de conversión lo hacen porque son presionadas por sus familias”, dijo la activista a los medios de comunicación frente al tribunal que lleva adelante el caso, quien añadió que muchos aseguran quedar “curados” sólo para frenar los angustiantes tratamientos.

En China, la homosexualidad ha sido considerada como un trastorno mental hasta 2001, de ahí la existencia de un considerable número de clínicas que realizan estos procedimientos.

Ampliación con el post de Dosmanzanas:

Yang Teng (o Xiao Zhen, como también le identifican en grafía occidental los medios) acudió a la clínica en febrero, presionado por su familia, después de encontrar en Baidu (un motor de búsqueda similar a Google muy popular en China) un anuncio en el que se promocionaba como un centro para “curar” la homosexualidad. Allí fue sometido a electroshock. No “curaron” a Yang, evidentemente, pero tras la terrible experiencia este sacó fuerzas de flaqueza para demandar al centro con el apoyo del Beijing LGBT Center, un colectivo LGTB de la capital china. Yang Teng incluso ha promovido una campaña en la plataforma All Out para conseguir que la directora de la Organización Mundial de la Salud, la también china Margaret Chan (natural de Hong Kong), condene el uso de estas prácticas en su país.

El fallo de la Corte Popular de Haidian ordena ahora a la clínica, situada en Chongqing (en el suroeste de China) pagar el equivalente a 560 dólares a Yang Teng, al considerar que la homosexualidad no es una enfermedad y por tanto no cabe hablar de curación de la misma. Se trata, según refieren medios internacionales, de la primera vez que un tribunal de la Republica Popular China falla contra las “terapias reparadoras”. La sentencia, además, obliga al buscador Baidu a eliminar la publicidad de la clínica. Yang Teng está muy satisfecho con el fallo, que a su juicio demuestra que “cuando reclamamos la protección de nuestros derechos podemos obtener un resultado justo”.

Algo se mueve en China contra esta práctica

La decisión de la justicia sobre el caso el Yang Teng tiene lugar en un momento en el que parece que la reacción social contra estas infames “terapias” está despertando en China. Un documental que denunciaba estas prácticas (Tratamientos que matantuvo una gran difusión hace ya más tres años en ese país. Y este verano contábamos como el activismo LGTB chino se está organizando para llevar ante los tribunales a los centros que la practican, demandas para las que contarían con el visto bueno del Gobierno. Y es que este tipo de clínicas parecen haber proliferado en años recientes pese a que China excluyó oficialmente a la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales en 2001.

Una batalla similar también ha empezado en la región administrativa especial (SAR) de Hong Kong, a raíz de la presencia en sus bibliotecas de las obras del estadounidense Joseph Nicolosi, uno de los principales defensores de las “terapias reparadoras”. Una asociación LGTB ha pedido a la biblioteca central de la excolonia que avise claramente sobre el peligro de sus contenidos, aunque no ha exigido su retirada por respeto a la “libertad de expresión”.

Prácticas muy peligrosas

Como hemos insistido en otras anteriores, no se trata solo de que la homosexualidad dejara hace años de ser considerada un trastorno por las sociedades médicas y por la OMS. Lo que es especialmente preocupante es que estas prácticas son muy peligrosas para las personas que se someten a ellas, pudiendo desembocar en depresión y tendencias suicidas, como han advertido la Asociación Americana de Psicología (APA), la Asociación Médica Británica o las más importantes organizaciones de psicoterapeutas del Reino Unido, entre otros. En España, el Colegio de Psicólogos de Madrid también se posicionaba de forma expresa hace unos meses en respuesta a una pregunta de la Confederación COLEGAS.

Sobre la problemática que suponen las personas homosexuales que movidas por su fe religiosa acuden por voluntad propia a las consultas para cambiar su orientación sexual, la APA recomienda ser honestos con ellas sobre tales prácticas. El objetivo en estos casos debe ser favorecer la aceptación de la propia realidad. Posibles estrategias incluyen insistir en determinados aspectos de la fe religiosa, como la esperanza y el perdón, frente a la condena de la homosexualidad, sugerir el acercamiento a confesiones que sí aceptan el hecho homosexual o, en casos muy extremos, valorar la adopción del celibato sin pretender cambiar la orientación. Los testimonios de algunas de las personas atrapadas por las redes que promueven este tipo de prácticas (“ex-gays”) y que años después han conseguido liberarse son un buen ejemplo del daño que pueden llegar a sufrir.

En definitiva, la aplicación o recomendación de este tipo de prácticas van en contra del conocimiento médico actual y de la lex artis que obliga a todo profesional sanitario. Hay países en los que incluso están castigadas por los organismos reguladores (en el caso de Brasil, por ejemplo, las prohíbe el Consejo Federal de Psicología, pese a que diputados evangélicos han intentado, por el momento sin éxito, acabar con dicha prohibición) y ya hay dos estados de Estados Unidos (California y Nueva Jersey) que han aprobado leyes prohibiendo su uso en menores.

Para finalizar, y volviendo a China, os dejamos con el vídeo de denuncia que Yang Teng grabó para su campaña en All Out, demostrativo del esperanzador cambio de tendencia que se está produciendo en ese país:

Fuente Cáscara Amarga y Dosmanzanas

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La mentira Ex-gay

Martes, 4 de noviembre de 2014

repositorio_obj_3534_1396625412Si tenéis ganas de indignaros, en Religión en Libertad nos muestran el caso de un supuesto “exgay”.  En Cristianos Gays ya hemos hablado bastante acerca de esta falacia, pero ahora podéis leer  en vivo y en directo la obsesión homófoba de algunos “profesionales“… Por supuesto, no ponemos el enlace que va a la página de una “profesional” para no darle publicidad gratuita ni colaborar con este espanto… Indigna que la frustración de algunos les lleve a frustrar a los demás…

La homosexualidad no se “cura”: Nueve ‘ex gays’ famosos reconocen que las terapias para ‘curar’ la homosexualidad son un fraude

Desmontando el fenómeno del ‘Movimiento Ex Gay

Exgays: el peligroso testimonio de quienes dejan el ‘estilo de vida gay’

Homofobia Ex-Gay

El Ministerio de Salud de Israel advierte sobre los peligros de las terapias para ‘curar la homosexualidad’

Marcos, Dios te ama

Un psiquiatra en el armario

La vida ex-gay es una mentira

Víctimas de la homofobia

Aquí el  texto:

Alejandro ha vivido inmerso muchos años en el mundo gay.

Estoy segura de que estas páginas de su cuaderno nos dejarán entrever vivencias y experiencias de gran valor.

Unos se verán calcados o al menos identificados, otros podrán comprender mejor lo que una persona con AMS (con sentimientos homosexuales) no deseados vive interiormente.
Nos irá contando el antes, durante y el después de la terapia.
Agradezco a Alejandro el esfuerzo y generosidad que supone poner en unas páginas su propia experiencia “en vivo y en directo”.

Este cuaderno de terapia también dará respuesta a “delicados” comentarios que recibo por la web.

Alejandro vino a la terapia por su propio pie y haciendo honor a lo más grande del ser humano, SU LIBERTAD.

El reto de Alejandro

Hola a todos, lo primero presentarme.

Me llamo Alejandro. Soy un chico de 40 años que vive en Madrid. Sí, he dicho chico, porque me siento muy joven, lleno de alegría y con ganas de hacer todavía muchos planes, proyectos y cumplir algún que otro reto.

Y uno de los retos es precisamente dejar atrás mi atracción por personas de mi mismo sexo. Llevo casi seis meses charlando con Elena Lorenzo. A veces nos hemos reído mucho, algo que ayuda porque al principio fue algo difícil, luego fue fluyendo más fácilmente.

He querido empezar ahora, y no antes, a poner por escrito mi experiencia en este reto personal, para poder tener cierta perspectiva y no precipitarme al describir mis sentimientos iníciales.

Como os decía, yo soy una persona muy vital, llena de energía, entusiasta y con actividad poco habitual. Pero siempre había algo en mí que hacía algo de sombra a toda esa alegría con la que vivía y transmitía todo. Esa sombra era saberme distinto al resto de las personas que tenía en mi entorno, tanto familiares como amigos, compañeros de universidad o de trabajo. Veía que a todos les gustaba lo opuesto a ellos: a mis amigos las chicas y a mis amigas, ellos. Igual que a mí.

Al principio no fue así. En el colegio no sentía tanto la atracción con personas de mi mismo sexo, sino que vivía más pendiente de que mis compañeros no se metieran conmigo por mi forma de ser, no me refiero a mis amigos. Tenía una forma de ser menos varonil que ellos, pero sin ser afeminado o débil y más sensible de lo que uno es en la adolescencia.

Es cierto que veía algo raro en mí con respecto a mis compañeros cuando mis sentimientos se aceleraban en las duchas de los vestuarios en los entrenamientos de baloncesto, o cuando veía alguna película en la que el protagonista, (y no la protagonista) era muy atractivo.

El caso, ya en la universidad tuve mis primeros escarceos sexuales espontáneos con chicos en los baños. Al principio me sentí muy mal, avergonzado y dándome asco de mi mismo por hace algo tan contra natura. Era obvio que no era muy correcto y así lo viví durante casi un año y medio, negándome a volver a hacerlo pero acudiendo de nuevo a esas actividades, siempre de forma anónima y furtiva.

Con el tiempo esto se convirtió más en un acto de ligar, de gustar y de tener éxito que sexual. Aunque no niego que también disfrutara del sexo. Leer más…

Homofobia/ Transfobia. , , , ,

¡Querían orar por mí para sacarme el diablo!

Sábado, 10 de mayo de 2014

pentecostalQuisiera, para empezar, decir que me he animado a escribir mi testimonio como creyente por cinco motivos en concreto que me gustaría que las diferentes iglesias, comunidades y grupos, tengan siempre presente:
1- Que las personas que acuden a sus reuniones no les pertenecen, deben respetar sus Derechos Humanos y orientación sexual, (desde comentarios, meditaciones, predicaciones o sermones).

2- Que el amor al próximo empieza aceptando a la persona tal y como es, el resto es obra de Dios, evítese culpabilizar, juzgar o condenar a alguien. Ese papel solo le corresponde a Dios.

3- Que Dios trata con cada un@ de nosotr@s, como un Dios (Padre, Madre), personal, de forma diferente, en la intimidad, como lo haría cualquier padre o madre en la vida real, con cada uno de sus hij@s, ya que conoce sus temperamentos, su carácter, sus necesidades, sus diferentes edades, etc. Por tanto, tengo que respetar y aceptar las vivencias y diferentes realidades espirituales de mis herman@s en la fe (recordad siempre que en la diversidad espiritual esta toda la riqueza y Dios usa muchos medios y caminos diferentes, para que lleguemos hasta Él/Ella).

4- Que la única religión verdadera y perfecta no existe, nadie tiene la exclusividad de Dios ni de su Verdad.

5- Que si no tenemos en cuenta lo que arriba he mencionado ¿Realmente amamos a nuestro prójimo, como Dios nos pide, sin ningún tipo de excepciones ni limitaciones?

Tengamos presente siempre estos cinco importantes puntos arriba mencionados, pues en nuestras iglesias, comunidades grupos, etc., no tratamos con muebles de quitar y poner, de usar y tirar, sino con personas con inquietudes espirituales, con sus sentimientos y emociones. Cualquier maltrato psicológico o espiritual recibido de forma consciente o inconsciente por parte de los diferentes ministerios hacia su membresía puede dar lugar ya no sólo a que muchas personas abandonen dicha iglesia, congregación, comunidad o grupo, sino también a que la persona renuncie para siempre, en base a la herida tan profunda recibida en su alma, a su crecimiento y relación con Dios.

Mi testimonio:

“Respecto a mis raíces como creyente digamos que he tenido una trayectoria larga. En mis orígenes, ya que estamos en un país de mayoría católica, aunque no practicante, fui católico.

Cuando ya tuve 18 años mi búsqueda espiritual me llevo a una iglesia evangélica pentecostal, donde fui bautizado por inmersión en agua, allí estudié bastante la Biblia, y llegué a ser ordenado incluso diácono. … Estuve entre 10 ó 12 años, pero había una parte de mi que se sentía bastante mal. Como gay llevaba doble vida, mi sexualidad estaba para ellos oculta, pues algunas de sus predicaciones, malas interpretaciones de los textos bíblicos, eran totalmente homófobas y cuando ocurría esto me dolía bastante.

Un día no pude más, me sinceré con el pastor y ancianos de la iglesia y todo cambió: Me destituyeron como diácono, decían que tenían que orar mucho por mí, que había sido poseído por espíritus inmundos, carnales de deseo hacia los hombres, etc., etc. Querían imponerme las manos, orar por mí para sacarme el diablo y todo lo inmundo que había dentro de mí. Tanta barbaridad junta no estaba dispuesto a soportar, por mi propia dignidad, como persona y como gay, no consentí esto y me marche para siempre de tal iglesia.

Sabía que Dios me amaba como gay y por tanto que ni dentro ni fuera de mí había nada malo. Salí de la iglesia, esos “herman@s” a los que consideraba tales, más que amig@s, me negaban incluso el saludo por la calle, era “alguien del mundo”. Llegué incluso a tener varios “hij@s espirituales”, es decir, varios amig@smíos de toda la vida que se “convirtieron”, todos ellos siguen en esa iglesia. Perdí su amistad e incluso no me hablan. Imaginaos cómo pueden comer a uno el coco en nombre de Dios.

En un principio cuando aprecias a tanta gente que ha compartido su experiencia espiritual contigo pues duele, pero gracias a Dios Él me ayudó pronto a superar esto. Luego encontré un grupo LGTB de cristian@scatólicos muy liberales con el que me integré y fui bien recibido, en ningún momento oculté de dónde venía. La verdad es que lo que menos me gustaba del grupo era su nombre…. pues el nombre para mí llevaba a mucha confusión a gente que no estuviera dentro del grupo o que no nos conociera, ya que daba a entender que comulgábamos con todo lo que la Jerarquía de la iglesia Católica dice, cosa que era justo lo contrario, además la mayoría de ell@s, aun siendo católicos, no iban a misa y eran muy críticos con la Jerarquía de la Iglesia Católica y el Vaticano. El fundador del grupo al estar dando clases en centros católicos y enterarse que la Jerarquía católica iba a presionar para que todo activista gay fuera puesto en el paro prefirió dimitir como coordinador del cargo y no asistir más a nuestras reuniones. Por votación empecé yo a ocupar el cargo e inicié una gran reforma del grupo…

Ahora mismo somos un Grupo inclusivo de Creyentes y no creyentes (agnósticos, ateos, humanistas, etc.) con la incorporación de personas también heterosexuales, en una Comunidad Autónoma de España.

Y es que no olvidemos que: “Dios siempre escribe recto, en renglones torcidos, jejejeje”.

Fuente: Asuntos Religiosos FELGTB

Cristianismo (Iglesias), Homofobia/ Transfobia., Iglesias Evangélicas , , , ,

Desmontando el fenómeno del ‘Movimiento Ex Gay’

Jueves, 17 de abril de 2014

noticias_file_foto_761066_1396626239Se llama James Parker y es el portavoz en Inglaterra del ‘movimiento ex gay’ de grupo de terapia de reorientación sexual llamado People Can Change (‘La gente puede cambiar’) que enseña a ‘curar’ la homosexualidad a través de la búsqueda de Dios. A sus 46 años de edad, explica que se trasladó a vivir a Londres con 18 años y llegó a tener sexo con más de 200 hombres. Hoy por hoy, está casado con una mujer y tiene un hijo. En más de una ocasión hemos hablado en RAGAP de las perniciosas terapias para ‘curar’ la homosexualidad y de la reorientación sexual desde el punto de vista del prejuicio clínico que le causa al paciente. Por desgracia, hay nuevos incautos que caen en las garras de estos grupos que, en muchas ocasiones, buscan su motivación en el fundamentalismo religioso y en otros convencionalismos trasnochados.

En un artículo publicado en el Internacional Bussines Time, Parker cuenta que después de convivir con un ex-soldado con el que pretendía formalizar su relación en una unión civil, se replanteó la búsqueda de tratamientos a sus problemas de compromiso. ‘Durante las sesiones de terapia’, relata Parker, ‘descubrí que mi falta de atracción hacia las mujeres se debía a que tenía que desafiar a mis comportamiento. Mi terapeuta me retó a descubrir en mi interior dónde estaba yo y cuál era mi conducta con respecto a otros hombres’.

Este ex militante gay cuenta que después de comenzar con el ‘tratamiento’ dejó a su pareja y comenzó a replantearse el motivo por el que rechazaba su identidad masculina (como si ser gay es equivalente a ser menos hombre). Así relata que comenzó a ‘ir por el camino recto’ y perdió su antiguo deseo de buscar ‘carne’ masculina’. Después de esto, describe que el contacto físico con una mujer comenzó a ser más ‘agradable‘.

repositorio_obj_3534_1396625412Y concluye: “No echo de menos el estilo de vida gay que dejé atrás, cuando visité a mi ex novio, cinco años después de la terapia, que recordó los inconvenientes de ese estilo de vida, ‘incluso había contraído el VIH’, asegura (como si ser seropositivo sea una lacra social exclusiva de los gays).

Parker, el ex gay picaflor, afirma con rotundidad que la terapia de orientación sexual le salvó la vida a largo plazo y continua su lucha por arrancar de sus garras a otros incautos que sientan la ‘atracción hacia personas de su mismo sexo a través de la búsqueda de Dios’. Incluso se atreve a ir más lejos describiendo a todas las personas homosexuales como ‘productos de una infancia disfuncional’.

A modo de conclusión, Parker admite que todavía no es “exclusivamente heterosexual” como “igual que para la mayoría de la gente que hay períodos en los que la sexualidad puede ser muy variable”. Con esta afirmación todos los argumentos se caen por su propio peso. Convendría refrescar la memoria de Parker y de todos aquellos que se dejan seducir por historias fantásticas. Ser gay no es una enfermedad.

La Asociación Estadounidense de Psicología (en una resolución con 125 votos a favor, y 4 en contra) condena estas terapias que intentan cambiar la orientación sexual de los pacientes, porque consideran que hay grandes probabilidades de que los pacientes sufran depresión y tendencias suicidas. Son los resultados de una investigación que duró dos años y en las que participaron los 150.000 miembros de esta prestigiosa entidad. Hoy por hoy, no existe ningún tratamiento que implique cambios de orientación.

Los defensores de los derechos del colectivo LGBT describen el fenómeno de la curación homosexual como ‘la derecha cristiana que ha vuelto a empaquetar su campaña antigay en términos más suaves y amables. En vez de simplemente denunciar a los homosexuales como corruptos social y moralmente, han pasado a una estrategia de enfatizar el movimiento ex gay. Sin embargo, tras la máscara de compasión, el fin sigue siendo el mismo: reducir la protección legal para gays, lesbianas, bisexuales y transexuales’.

La terapia de reorientación sexual (también conocida como terapia reparativa de conversión) está muy lejos de eliminar o disminuir los deseos homosexuales de los pacientes. Se han probado muchas técnicas, incluyendo la modificación del comportamiento, el psicoanálisis, las drogas psicotrópicas, la hipnosis, la oración, el consejo religioso e incluso otras técnicas conductuales mucho más agresivas. Nada funciona porque es imposible cambiar la naturaleza humana. Tal vez, los enfermos sean todos los que se niegan a aceptar la realidad. Citando la Biblia, el instrumento que algunos esgrimen contra la homosexualidad, el profeta Juan dice en el capítulo 8, versículo 32: ‘La verdad os hará libres’. A buen entendedor, sobran palabras.

Fuente Ragap

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Ilusos… Medios mexicanos guardan la esperanza de que la Iglesia cure la homosexualidad.

Miércoles, 9 de abril de 2014

13d010dc2fd8e5ab9fde64c2f521b18bLa exorcista antihomosexual

La iglesia que ‘cura’ homosexuales

Desmontando el fenómeno del ‘Movimiento Ex Gay

Varios medios mexicanos han destacado la labor del Refugio la Esperanza situada en Tijuana, Baja California, que asegura curar la homosexualidad.

En México ha habido muchos avances en el último tiempo en lo que respecta a la homosexualidad, el matrimonio entre personas del mismo sexo y todo lo que está relacionado con los derechos humanos y las Comunidades LGBT.

Sin embargo, aún quedan muchas reservas y muchas personas que piensan que la homosexualidad es algo que se puede curar porque lo consideran una enfermedad más. Dicho esto, no nos extraña que una asociación cristiana conocida como “Refugio la Esperanza” esté en el punto de mira desde que distintos medios importantes en México hayan destacado su labor para curar la homosexualidad.

México.- Medios como Sipse, Milenio y otros, han destacado un artículo sobre la labor del Refugio la Esperanza, a cargo de José Mora, líder de una congregación cristiana en Tijuana, Baja California.

 El artículo en cuestión contiene citas bíblicas como: No vestirá la mujer traje de hombre, ni vestirá el hombre ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace (Dt, 22:5)”. Esta cita es la introducción al caso de un travestí de nombre “Dayana” (Roberto) que se prostituye para pagar la droga a la que es adicto, y quien llegó al Refugio la Esperanza buscando ayuda para desintoxicarse definitivamente.  “‘Así llegan todas, vestidas, con sus chichis, drogadas, enfermas…’asegura Mora, quien hace algunos años arribó a este lugar justo como Dayana”, relata el autor del artículo Julio I. Godínez Hernández.

 El artículo destaca el hecho de que el Refugio la Esperanza es uno de los pocos lugares seguros para personas como “Dayana”, en lugares rodeados de homofobia y poca actuación de las autoridades al respecto.

 “‘No obstante, como me dijo Alberto Hernández, investigador del Colegio de la Frontera Norte, la Iglesia Refugio la Esperanza, tal como muchos grupos religiosos en esta ciudad han hecho desde la década de los setenta con el tratamiento de la drogadicción, parece estar más interesada en salvar las almas de los transexuales que en lograr una rehabilitación a partir de enfoques terapéuticos formales que permitan reinsertarlos a eso a lo que ellos temen y llaman el mundo exterior'”, dice el artículo.

 “No entrará a la congregación el que tenga magullados los testículos, o amputado su miembro viril” (Dt, 23:1)”, dice una cita bíblica más a manera de introducción a otro caso, el de Cristina, una transexual mexicana que a finales de los 80’s viajó a San Francisco, EU, para “comerse al mundo“; pero las cosas no funcionaron como ella imaginaba. Durante su estancia en San Francisco, Cristina disfruto de la vida “liberal” de esa ciudad y sus ventajas económicas. Pero “el alcohol, las drogas y el sexo que se practicaba sin control y muchas veces sin protección alguna, se mezclaron en tiempos en los que nuevas enfermedades se esparcían sin piedad, sobre todo entre la comunidad LGBT del mundo”, relata el artículo. Roberto, es decir “Cristina”, se enteró que tenía VIH cuando fue detenida por la Policía de San Diego en 1990, luego volvió a Tijuana y siguió ejerciendo el trabajo sexual, ahora espera que el Refugio la Esperanza la “rescate“.

 Otro caso es el de Gustavo Silva, de 41 años de edad, quien con la Biblia en la mano, asegura llevar 9 años sin acostarse con otro hombre. Él llegó al Refugio la Esperanza en 2004, buscando una solución a sus adicciones.

3003147d2785c72med Uno de los casos más sorprendentes de esta supuesta “cura gay”, es el de Osiel Noé Amado, quien dejó la prostitución homosexual para casarse con una mujer y formar una familia, tienen dos hijos.  “Hace 13 años, Osiel fue invitado a lo que en esta congregación llaman terapia de liberación, una serie de pasos para que los homosexuales logren ser lo que hasta ahora no han sido. Una vez desintoxicado de las drogas que consumía, lo invitaron a que se cortara el cabello, que se vistiera con camisa, pantalón y zapatos, y que se deshiciera de los implantes de seno que tenía. ‘Mire, me dice levantándose la camisa, sólo me quedan las cicatrices’. Además, como parte de su ‘tratamiento, lo invitaron a creer en Jesucristo”, dice el artículo. ´

 El artículo también cita las palabras de Leticia Rosas, benefactora y pastora de por lo menos 4 albergues como el de la Esperanza. Ella equipara a la homosexualidad con todas las adicciones y afirma que tienen su origen en abusos durante la infancia. “La homosexualidad es producto de engaños del diablo, y sus deseos insanos son producto de espíritus malignos”, advierte Leticia.

Destaca que Tijuana cuenta con el “nada honroso segundo lugar” en crímenes de odio por homofobia a nivel mundial, con 98 muertes, según el Instituto Oikos Centro Integral (sólo detrás de Brasil).

 Gracias a este artículo nos podemos dar cuenta de uno de los orígenes más importantes de la homofobia, la ignorancia, pues los mexicanos siguen equiparando la homosexualidad con las adicciones a las drogas, pensando que se pueden curar. 

 Uno de los argumentos más utilizados para probar la teoría de la “cura gay” que plantean muchas congregaciones religiosas, son los casos de estos hombres que ejercieron la prostitución homosexual para sobrevivir a diferentes circunstancias. Es muy probable que muchos de ellos no sean homosexuales, pero esto no aplica para el resto de la comunidad gay.

Con la divulgación y los testimonios escuchados únicamente se destaca que personas que han ido por una adicción a las drogas y son homosexuales, o algunos trabajadores del sexo que han contraído VIH en sus prácticas, son los verdaderos maleantes y propagadores de las mismas es decir, desde aquí se asocia que quienes traen el VIH y otras enfermedades sexuales son los gay.

Las asociaciones LGBT han criticado por completo esta posición y se ha generado la polémica. Una vez más, vemos los problemas existentes de homofobia e ignorancia en el país de México.

Fuente SDPnoticias

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Terapia de reorientación sexual, historia de un prejuicio clínico.

Lunes, 24 de marzo de 2014

noticias_file_foto_742963_1395145508La comunidad científica actual considera que la homosexualidad no es una enfermedad y que por tanto no puede ni debe ser objeto de curación. Pero esto, como es bien sabido, no siempre ha sido así, habiendo requerido un proceso lleno de dificultades, prejuicios y reticencias, reflejadas en los cambios de posicionamiento de los organismos encargados de decidir lo que debe o no ser considerado patológico.

Así, la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), editora del “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales” (DSM) consideraba inicialmente que la homosexualidad constituía un trastorno mental (DSM-I, 1952), para luego dejar de entenderla como tal y encuadrarla dentro de las “desviaciones sexuales” (DSM-II, 1973) y posteriormente denominarla “perturbación en la orientación sexual” (DSM-III, 1974), “homosexualidad egodistónica” (DSM-III-R, 1986), “trastorno de la identidad sexual” (DSM-IV,1994) y “trastorno sexual no especificado” (DSM-IV-TR, 2000). La última versión (DSM-V, 2013), publicada en Estados Unidos y pendiente de traducción al castellano, se refiere a la homosexualidad como “disforia de género”, aludiendo a un supuesto disgusto o malestar por la identidad sexual.

Por otra parte, la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), publicada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se refiere a la homosexualidad como “orientación sexual egodistónica” (CIE-10, 1992/2010) entendiendo que constituye un trastorno mental cuando la persona tiene una atracción u orientación sexual que no se corresponde con la imagen ideal que tiene de sí mismo, causándole ansiedad y deseo de cambiar o modificar sus preferencias sexuales.

No hay que olvidar que los gastos derivados de la revisión y actualización de los manuales de diagnóstico de las enfermedades mentales y de clasificación de enfermedades corren a cargo, en buena medida, de las multinacionales farmacéuticas, teniendo como resultado la continua ampliación de las categorías diagnósticas, proponiendo el tratamiento farmacológico como la primera línea de intervención.

En ese contexto, la terapia de “reorientación sexual”, también conocida como “terapia reparativa” o de “conversión”, tuvo su origen en 1976, cuando un reducido grupo de pastores evangélicos crearon en Estados Unidos el grupo Éxodus Internacional –autodisuelto en 2013-, entendiendo la homosexualidad como un pecado contra el que había que luchar a base de abstinencia, voluntad y oración.

Éxodus, estrechamente relacionado con el movimiento ex–gay, del que fue precursor, proponía la represión del deseo sexual como método para conseguir el cambio en la orientación sexual de homosexuales y bisexuales, al objeto de convertirlos en heterosexuales o, al menos, eliminar o disminuir los deseos y comportamientos homosexuales.

La terapia de reorientación sexual, en el mejor de los casos, no consigue más que una aparente efectividad basada en un deseo de aceptación social o de paz espiritual a través del cumplimiento de un precepto religioso, revelándose perjudicial en tanto contribuye a la conformación de sentimientos de culpa y ansiedad, afectando la autoestima, favoreciendo estados depresivos y ansiosos, cuando no contribuyendo a comportamientos suicidas.

En países como Alemania o Argentina la terapia de reorientación sexual está prohibida, mientras que en otros, como Perú, Chile o Ecuador se sigue aplicando.

En España, grupos religiosos protestantes y católicos han comenzado a ofrecer cursos basados en la reorientación sexual para “curar la homosexualidad”. Asimismo, el obispado de Alcalá de Henares (Madrid) publicó en 2011, a través de su página web, una guía para dejar de ser homosexual, recomendando la lectura de determinados párrafos de la Biblia, la meditación, la oración y el estudio de las vidas de San Carlos Lwanga y San Pelayo.

Se puede confirmar la existencia de un cúmulo de intereses creados en torno a la homosexualidad, que van desde la propuesta de pseudoterapias que responden sobre todo a la negación de la propia identidad sexual de quienes las promueven, la exhortación religiosa o los intereses económicos derivados del tratamiento farmacológico de la homosexualidad, hasta el cálculo electoral en torno a la defensa ideológica de la homosexualidad.

En términos de salud mental, no debería tratarse de reorientar o de imponer determinado modelo de sexualidad, sino de promover la aceptación coherente y responsable de la propia sexualidad, libre de prejuicios y culpas, como forma de acceder a una vida más plena.

Autor: Eduardo Gallego (psicoanalista) www.terapiapsicoanalitica.com

Fuente Ragap

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“Marcos, Dios te ama”, por Carlos Osma.

Viernes, 31 de enero de 2014

ManoscaraInteresante artículo publicado en Homoprotestantes:

  Hace dos días me envió un mensaje, en realidad era sólo una frase donde me preguntaba si había una iglesia cristiana gay en Barcelona. Al final hemos quedado hoy cerca de casa para conocernos y hablar un poco. He llegado cinco minutos tarde, él ya estaba allí, nos hemos dado la mano y para romper el hielo le he preguntado si hoy había tenido clases. Me ha dicho que no, que hoy no. Tendrá veintitantos, le cuesta mirarme a la cara y le noto muy nervioso. Mientras nos acercamos a un bar cercano vamos hablando de sus estudios, de la beca que le ha traído a Barcelona y de que no volverá a su ciudad hasta dentro de dos años. Por como me lo ha dicho no sé si esto último le parece bueno o malo, pero he preferido no preguntárselo.

Al llegar al bar nos sentamos y pedimos una cerveza cada uno, creo que le ha hecho gracia que pida una cerveza, me ha comentado que en su país los cristianos no suelen beber alcohol. Después, cuando la camarera se ha ido, ha explicado que no vive bien el hecho de ser gay y cristiano, que ha hecho todo lo posible por dejar de ser gay, y que durante meses se ha sometido a una terapia de reconversión. Me ha mirado fijamente a los ojos por primera vez y me ha preguntado cómo puede una persona hacer compatible su fe y su orientación sexual. Y me lo ha preguntado como quien se está hundiendo en el mar y grita que necesita un salvavidas. Le he tocado el hombro con la mano y le he dicho: Marcos, Dios te ama.

Siempre me pasa lo mismo, todo esto me hace retroceder mil años, y me acuerdo de todas las cosas que a mí me hubiera gustado escuchar cuando estaba al otro lado de la mesa. Si hubiese sido valiente le hubiera dado un abrazo, pero no lo he sido, y sólo me he atrevido a ponerle la mano sobre el hombro. Le he pedido que se olvide de las condenas que ha escuchado desde que era niño, de todos los mensajes negativos sobre su forma de amar y desear y que se pregunte qué hay de malo en lo que él siente; en enamorarse de otros hombres. Intentaba que viera que su odio a sí mismo no nace de cómo él es, sino de una ideología a la que no le gusta la gente distinta. Pero me ha sido imposible, es incapaz de mirarse a sí mismo sin las lentes de la homofobia.

“Nunca me he enamorado”, me ha dicho después. Ha cogido carrerilla y ha empezado a nombrar toda una serie de prejuicios sobre la homosexualidad: que los homosexuales nunca pueden ser felices, que son infieles, que uno de ellos se comporta como una mujer…. “Marcos Dios no sólo te ama como eres, sino que quiere que seas así. Él te ha hecho tal y como eres, y cuando huyes de ti mismo, estás huyendo de Dios también. No encontrarás a Dios en esos mensajes que no te aceptan”. Ha vuelto a bajar la cabeza y me ha dicho que no siente que Dios le ame así, se ha creado un silencio tenso, y ha añadido: “he intentado suicidarme varias veces”. Le he tocado el brazo derecho con la mano y he dicho: “la homofobia te está matando, pero Dios puede salvarte… de eso va en realidad el cristianismo, de vida y salvación”.

Creo que mis palabras han rebotado contra un muro que él no ha construido pero que lo está asfixiando. De pronto ha recitado un texto de la Biblia de memoria: “ no yacerás con hombre como con mujer” , y le he respondido que la Biblia tiene miles de versículos en los que Dios quiere hablarle, no sólo cuatro. Que para muchos heterosexuales la homosexualidad aparece en la Biblia sólo cuatro veces, pero que para los homosexuales cada uno de los versículos de la Biblia están dirigidos a ellos. Y que en esos versículos Dios les guía y les muestra su amor, no una condena absurda. Le he explicado que leer la Biblia al pie de la letra es suicida, y que en realidad nadie lo hace. No le ha convencido, así que le he recomendado que si quiere cumplir al pie de la letra el texto que había citado, podía mantener sexo de pie. Se ha reído por primera vez.

No es la primera vez que me pasa algo parecido, y me siento impotente. No sé cuál es la manera de romper esa red diabólica en la que Marcos está atrapado. Ojala todo fuera más fácil y con sólo unas palabras se lograsen borrar todas las mentiras que impiden a personas como Marcos sentirse amadas por Dios. Pero la realidad siempre es más complicada.

Hemos estado hablando durante dos horas y media, hay veces que me atendía con interés, otras en las que no entendía lo que le decía. Pero Marcos ha escuchado desde antes de tener uso de razón, que Dios no le quiere. Y lo ha oído de labios de su padre, de su madre, de sus hermanos, del pastor y de cada uno de los miembros de su iglesia. Nuestras dos horas y media siento que son como una gota de verdad en un mar de engaño. Pero no me he dado por vencido, y antes de que nos despidiéramos le he vuelto a decir: “Marcos Dios te ama, y te ama como eres, piensa en todo lo que hemos hablado”. Me ha dicho con una sonrisa que lo haría, y después ha vuelto sólo a su mundo, mientras yo volvía a mi vida.

La homofobia no es un tema, la homosexualidad no es una postura teológica. Quienes se siguen moviendo en esas coordenadas, que tristemente son mayoría incluso en las iglesias más progresistas, no saben en realidad de qué están hablando. La homofobia es una ideología criminal que destruye la vida de muchas personas, y que crucifica a quienes se oponen a ella. La homofobia es la negación de la realidad que hace que muchas personas vivan humilladas, escondidas o relegadas a un segundo plano, en nombre de una ideología heteronormativa que muchos llaman voluntad divina. Y la homofobia es un pecado que mata, todavía hoy, en una ciudad moderna y cosmopolita como Barcelona. Quien relativiza el drama se aleja del evangelio.

Marcos, si lees esto, que no se te olvide: Dios te ama.

Carlos Osma

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, General, Homofobia/ Transfobia., Iglesias Evangélicas , , , ,

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