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HOAC advierte del “auge de mesianismos racistas y ultranacionalistas” en la política

Jueves, 11 de abril de 2019

thumb.phpHoy comienza la campaña electoral en España y HOAC advierte de los peligros del neofascismo latente…

‘Renovar la democracia’ , reflexión de cara a las elecciones

Lamenta que haya temas “sin agenda” para los partidos, desde la deuda al calentamiento global o la “débil solidaridad y cooperación internacional”

Insiste en la necesidad de una “lectura crítica” de los programas electorales, pues “permite hacerse una idea bastante aproximada del alcance de las reformas que se plantean unos y otros, de las prioridades y de cómo se concibe la asignación de los recursos”

“Superar el pensamiento único”. Éste es uno de los ejes de la reflexión que, con motivo de las múltiples citas electorales que tendremos que abordar los españoles durante 2019, ha elaborado la HOAC. En su ‘Reflexión sobre las elecciones’, advierte del auge de mesianismos racistas y ultranacionalistas” en la política europea, que tienen su reflejo en España, y claman por “nuevos compromisos” para avanzar en la igualdad y no dejar de lado los temas “sin agenda”.

¿Cuáles son estos temas? Para HOAC, “las maquinarias electorales” están muy lejos de todo lo que afecta “a la vida de las  trabajadoras y los trabajadores, en especial los más vulnerables, que deberían ser el objetivo principal de una acción política a la altura de la dignidad humana”.

Entre ellos, la pobreza y exclusión, el empleo insuficiente y precario; “la insostenible deuda pública y privada, la orientación económica hacia el crecimiento que no resuelve la desigualdad entre sectores de la población, ni entre comunidades autónomas, ni atiende las necesidades de las personas; “la débil solidaridad y cooperación internacional” al tiempo que aumenta el gasto militar; y el fracaso de las políticas contra el calentamiento global basadas en la mercantilización del entorno.

Para la Hermandad Obrera de Acción Católica, las candidaturas que concurran a las elecciones deben garantizar las oportunidades para la participación política y respetar las normas de la sociedad, sus instituciones y sus derechos civiles, para reforzar la legitimidad de las medidas adoptadas por los líderes políticos y generar el apoyo necesario para ser eficaces.

Competencia descarnada por el poder

Por ello, considera clave el papel de los medios de comunicación, que tienen “la responsabilidad de transmitir la información adecuada” para los votantes. Sin embargo, lamenta HOAC, “a menudo promueven una visión de las campañas electorales como «una competencia descarnada por el poder, sin mayor vocación de servicio», sustituyendo el debate de ideas y propuestas por el espectáculo y el escándalo”.

Por ello, el mensaje invita a “acabar con la práctica de insulto, la falacia y la crítica indiscriminada a la clase política”, para no contribuir “al envilecimiento de la vida social y al deterioro de la conciencia cívica”.

Junto a la importancia de las citas electorales, HOAC recuerda que la democracia se construye todos los días, por lo que ve “una oportunidad extraordinaria para promover otra política”, a través de “un mayor grado de participación y compromiso personal” que va más allá del voto.

Democratizar las estructuras de poder

Finalmente, HOAC apuesta por “una mayor democratización de las estructuras de poder” y “la transformación social en función del bien común”. Para ello, apoya las propuestas que van en línea de favorecer y reforzar “la presencia de los agentes sociales, para fomentar el asociacionismo y promover una ciudadanía activa”, e invita a los trabajadores cristianos a hacer suya esta reflexión, junto a la Declaración del Movimiento de Trabajadores Cristianos de Europa.

Del mismo modo, insiste en la necesidad de una “lectura crítica” de los programas electorales, pues “permite hacerse una idea bastante aproximada del alcance de las reformas que se plantean unos y otros, de las prioridades y de cómo se concibe la asignación de los recursos. Incluso las ausencias, los silencios programáticos, permiten discernir mejor entre las opciones que se presentan aparentemente diferenciadas por cuestiones poco relevantes”.

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Fuente Religión Digital

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El día de la Cruz, reflexión. 14 Abril, 2017

Viernes, 14 de abril de 2017

cruz

La cruz,  intercesión de dos maderos, donde reposa Cristo

 

DINÁMICA

Entramos descalzos, símbolo de apertura y de humildad, de querer vivir acogiendo todo con novedad

Comenzamos con la señal de la cruz

La Cruz es el encuentro de dos fidelidades, la  del Padre en el Hijo y del Hijo en el Padre. El hijo deja de pertenecerse y el Padre igual, y este descentramiento hace que surja el centramiento total de la comunión, la cruz, que conlleva  muerte y el dolor, pero en el centro donde los dos maderos se cruzan late las auténtica Vida. El corazón que en movimientos rítmicos anuncia la resurrección de un nuevo modo de existir.

Con nuestro gesto, tocamos nuestra frente y bajamos hacía las entrañas, símbolo de que todo lo que somos al pasar por nuestro corazón se abre a una nueva relación con Dios y después tocamos un hombro y posteriormente el otro,  todas nuestras acciones pasan por el corazón donde late la vida de Dios en nosotros , y sólo desde ahí podemos entregamos a los demás.

Jesús en la Cruz nos dice, estoy en mi centro, no puedo moverme, mis pies están clavados, mis manos igual, no puedo volver la cabeza, no me puedo ocupar más que de la relación con mi Padre…y eso es lo que te digo a ti hoy:

“No te compares, ni mires, ni critiques, ni envidies a  otros…a ti qué? Bastante tiene cada uno con sus límites….tú…sígueme.

 

CÓMO VIVIR LA PROPIA CRUZ

 

Para empezar, sabemos que, en rigor, no a todo sufrimiento podemos llamar “cruz”.

Hay sufrimientos evitables, en nosotros y en los demás, contra los que tendremos que luchar;

Hay otros inevitables, que tenemos que aceptar;

Y hay otros, que son consecuencia de una opción de amor fiel: éstos son la “cruz”, y frente a ellos, la opción constructiva es la que apreciamos en Jesús: asumirlos lúcida, paciente y confiadamente. Así vivida, la cruz es fuente de vida

Mt 26,39 …Padre mío, si es posible, que pase de mi esta copa de amargura; pero no sea como yo quiero, sino como quieres tú

CARGAR CON LA CRUZ

“Se hicieron, pues, cargo de Jesús que llevando a hombros su propia cruz, salió de la ciudad a un lugar llamado  “La Calavera” Jn 19,17

(silencio)

Jesús vivió en fidelidad a la voluntad del Padre, y esto le llevó a enfrentarse con los poderes políticos y religiosos. La muerte de Jesús fue consecuencia de su vida.

Jesús no quiso la Cruz , pero no la evitó, pues fue consecuencia de su posicionarse en la vida

“Cuando se lo llevaron para crucificarlo, echaron mano de un tal Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargaran la cruz para que la llevara detrás de Jesús” (Lc 23,26)

(silencio)

Y cargar con la cruz es seguir  sus pasos de manera responsable y comprometida, sabiendo que ese camino nos llevará tarde o temprano a compartir su destino doloroso.

Para los seguidores de Jesús, reivindicar la Cruz es acercarse servicialmente a los crucificados; introducir justicia donde se abusa de los indefensos; reclamar compasión donde sólo hay indiferencia ante los que sufren.

Esto nos traerá conflictos, rechazo y sufrimiento. Será nuestra manera de cargar con la Cruz de Cristo.

“Este es mi siervo a quién sostengo,

mi elegido en quien me complazco.

He puesto sobre Él mi espíritu,

Para que traiga la salvación a las naciones.

No gritará, no alzará la voz,

No voceará por las calles;

No romperá la caña cascada

Ni apagará la mecha que se extingue.

Proclamará fielmente la salvación,

Y no desfallecerá ni desmayará.

( Isaias 42,1-7)

No nos está permitido acercarnos al misterio de la Cruz de manera pasiva, sin intención alguna de cargar con ella.

Es precisamente al besar la Cruz cuando hemos de escuchar la llamada de Jesús: «Si alguno viene detrás de mí… que cargue con su cruz y me siga».

 

CONTEMPLAR LA CRUZ

 

La Cruz es el vaciarse de todo para llenarse del Todo, y vamos a contemplar la Cruz hoy, mirándola y dejándonos atravesar por su silencio,  un silencio cargado de dolor y de Vida Nueva.

La Cruz es la puerta que nos permite dejar atrás lo que no somos, la imagen que hemos confeccionado de  nosotros mismos para sobrevivir, es decir lo que hemos aprehendido .

La Cruz nos despoja de todo para podernos encontrar con el Todo.

Es la vuelta a la esencia que somos, es desnudarnos de barnices, caretas, ropajes…

.

Desnudos nacimos y desnudos volveremos a Dios.

CABEZA

La cabeza de Jesús, llena de espinas, cada gota de sangre de Jesús es una pequeña obertura de desalojo de si, para dejar  que sus pensamientos compasivos y misericordiosos puedan llegar a los nuestros

 “Lo vistieron con un manto de púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron”

                                                       ( Mc 15,17)

(silencio)

 “Lo golpearon en la cabeza con una caña, le escupían , y poniéndose de rodillas le rendían homenaje” (Mc 15,19)

(silencio)

Jesús inclinando la cabeza, entregó su espíritu Jn 19,30

 

(silencio)

Una cabeza inclinada, Jesús aquieta sus pensamientos, estamos ante la máxima  pasividad, hoy podríamos llamar no resistencia.

Al entregar sus pensamientos, se abandona. No juzga, no critica, no se compara, no pretende. Silencia su mente y está en lo único necesario, en Su Padre

Se entrega, entrega el espíritu y así renuncia  a todo adjetivo y pronombre posesivo, transciende por completo su individualidad, abre su vida para vivir y ser en todos.

  • Jesús esperan de mi que sea importante ,que ocupe  primeros  puestos, que  gane mucho dinero, que sea reconocido socialmente….

Jesús te dice…”y a ti te llena?…tú sígueme”

LOS PIES DE JESÚS

Jesús recorría todos los pueblos y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando la buena noticia del reino y curando todas las enfermedades y dolencias. (Mt 9,35)

(silencio)

Los pies de Jesús iban de un sitio a otro para anunciar el Reino, hoy sus pies crucificados  ya no se dirigen a anunciar el Reino, porque el Reino es Él.

Ya no es necesario caminar porque Él es el camino para ir al Padre. Sus pies quietos, sin pisar tierra, ya no es necesario apoyarse en ellos, porque sus pies que fueron enjugados con lágrimas y perfume, hoy son camino , verdad y vida para nosotros

  • Jesús…es que necesito recorrer mundo, pisar otras tierras, ponerme las últimas deportivas…

Y Jesús nos dice   “ Y a ti llena?   ….tú sígueme  “

 

SUS  MANOS

 Dinámica:

Coger cualquier objeto que tengáis cerca e intentar dar la mano a quien tenéis al lado, podéis?

Cuando nuestras manos están llenas de cosas no podemos acercarnos a los demás.

No es malo tener cosas, sino que las cosas no posean.

Las manos abiertas pueden entregar y recibir

No es lo malo tener un móvil, lo malo es que el móvil sea mi vida

Las manos de Jesús son manos que acarician, que bendicen, que abrazan, que sanan, que parten el pan…sus manos abiertas siempre disponibles paras ser sanación y bendición para otros

Pero hoy sus manos abiertas, en los extremos de la cruz, indican que su misión es abrazar a toda la humanidad en ese gesto único en que sus manos abiertas entregan su último suspiro..manos que no retienen ni atesoran, manos que no guardan nada para si…manos entregadas para ser voluntad del  Padre.

Todo su ser tiende a Dios, es libre para entregarse, nada le retiene, nada le ata.

Este gesto de brazos y manos abiertas es el gesto definitivo de Jesús para pasar  al Padre….nunca ya se cerraran.

 

 

”Luego tomó a un niño, lo puso en medio de ellos y lo abrazó                                             (Mc 9,36)

(silencio)

y tomándolos en brazos, los bendecía , imponiéndoles las manos”                    ( Mc 10,16)

(silencio)

” …Jesús compadecido tocó sus ojos, y al instante recobraron la vista y lo siguieron

( Mt 20,34)

(silencio)

Mientras cenaban, Jesús tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a sus discípulos.

(Mt 26,26)

(silencio)

Manos abiertas, que piden, que reconocen su propia pobreza, que esperan, que muestran su receptividad ante el don de Dios.

Manos abiertas: lo contrario del puño violento o de las manos cerradas del egoísmo.

  • Jesús es que necesito demostrar que soy fuerte, que mis puños son de acero, que puedo con todo, que necesito acumular por ai acaso …

Y Jesús te dice: “Y a ti te llena?..tú sígueme”

 

CORAZÓN

Su corazón está en el centro, en la intercesión  entre la verticalidad y la horizontalidad, es el lugar de dos vaciamientos, lo humano en lo divino y lo divino en lo humano.

Es un corazón que deja de latir, porque trasciende el latido humano para entrar en el latido de Dios que no es otra cosa que un corazón que ama en el Silencio

Su corazón, ya no se apega a nada, ya no desea nada, sólo se rompe en un amor sin límites y su muerte es la entrega de un amar amando…

Jesús con su muerte abre su corazón a amar a toda la humanidad, sin excluir a nadie

y después de dar gracias, lo partió y dijo: “Esto es Mi cuerpo que se entrega por todos vosotr@s, ; haced esto en memoria de Mí.”                       1 Cor 11,24          ( silencio)

  • Jesús mi corazón tiene muchos amores, me da miedo amar a fondo perdido, tengo miedo a la entrega, al compromiso….

Y Jesús te  dice: “ Y a ti te llenan?….tú sígueme”

SU COSTADO

 

”Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza  y, al punto, brotó de su costado sangre y agua” Jn 19,34

El agua y la sangre son los líquidos de la placenta, Jesús nos ofrece un nuevo renacer a la Vida en Dios. Cristo como dice Juliana de Norwich es madre y al ser rasgado su costado nos permite entrar por él al útero de Dios, donde la vida es vida en plenitud

  • A veces tengo miedo a entregarme, a que lo que me pidas me supere, a dejar atras ilusiones y expectativas, a no realizar mis sueños…             Y Jesús te  dice: “ Tú , sígueme”

 

 

EL SILENCIO DE JESÚS EN LA CRUZ                 

 

 Es expresión de ser consecuente, de quién  cree verdaderamente lo que vivió, de quién es fiel a sí mismo y al Padre

Es expresión de quien confía y se abandona,  se sabe abrazado ocurra lo que ocurra en Su Padre, no importan las circunstancias externas

Es expresión de sabiduría y saboreo, es decir, de conexión con su identidad más honda.

La sabiduría es aquella verdad que vive en el interior de cada uno y que se descubre a través del silencio, en esa profundidad donde uno se atreve a ser quién es y a vivir con quién le habita.

Lo opuesto al silencio es identificarnos con nuestra mente o pensamientos, nosotros no somos lo que pensamos o sentimos, somos mucho más que eso y eso se descubre en el silencio cuando descubres la identidad que eres, la esencia que eres.

Y eso es lo que hizo Jesús al ser crucificado, dejó de identificarse con sus sentimientos o pensamientos, para ser totalmente el ser humano libre, universal que vivió en esa comunión profunda de quien es en Quien es, en un amor universal, con un pensamiento y un corazón libre que se dilató y rompió por amor, transcendiendo su humanidad en divinidad

La Cruz es la puerta para volver al útero de Dios.

“Jesús dijo: Todo está cumplido, e inclinando la cabeza, entregó el espíritu”                     ( Jn  19,30)

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Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

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Biblia, Espiritualidad , ,

Compromiso con mi propia vida (cuaresma 2017)

Sábado, 4 de marzo de 2017

cuaresma-2017De la web del Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

Re-flexión. Esta es una buena palabra para este tiempo de cuaresma. Y no son necesarias muchas más. Reflexionar no es sino volver a flexionar aquello que un día fue flexible. Bien, partiendo de esto… ¿qué necesito reflexionar? Pues para eso tenemos un tiempo brillante por delante, para ahondar en aquello que necesitamos tomar en nuestras manos, dar calor y modelar hacia su forma original. Claro, nunca vuelve a ser idéntico a lo primitivo pero… ¿significa eso que ha de ser peor? No, por supuesto que no, seamos positiv@s.

Los textos de la liturgia del tiempo de cuaresma son bellísimos. En ellos descubrimos a un Dios lleno de paciencia, derrochando espera y comprensión hacia su pueblo. Dios es eternamente fiel. No siempre logramos entender eso, porque en nuestra sociedad “se nos acaba el amor”, pero Él confirma su presencia a cada instante, de manera humilde y discreta, sin imposiciones.

Hoy comienza la cuaresma. Venga, por qué no. Reflexiona sobre tu propio compromiso con tu vida. Muchas veces nos comprometemos con algo o alguien pero por circunstancias diversas nos saltamos el acuerdo. Se rompe el compromiso, el pacto… y… ¿mi honestidad?, ¿mi integridad?, ¿qué credibilidad presento ante los demás?, más aún, ¿cómo puedo apostar por mí mism@?

Dios nos regala la vida, para que la hagamos crecer y dar fruto. Lo oscuro de la hondura de la tierra es el lugar ideal para hacer germinar la semilla, como el útero de la madre. hay más vida debajo de la tierra que sobre la superficie. No es la cuaresma un tiempo para sumergirnos en el dolor, en las renuncias impuestas… no, la cuaresma es tiempo para que la semilla germine, para que re-flexione nuestra vida, se haga más dúctil, mas maleable, más mirando hacia otr@s y podamos amanecer plenamente despiert@s.

“Amigo de la vida”, así describe la Escritura a Dios, qué hermosura. Dios es amigo de mi vida, incomprensible y tozudamente enamorado de mi vida, ¡cómo no comprometerme con ella!

Un único compromiso en esta cuaresma, con tu propia vida. Hazte este regalo, implícate en lo que vives, en lo que sientes y haces. No esperes a otra cuaresma para comenzar a germinar.

Desde aquí oramos humildemente por ti y, si quieres, nos lo cuentas.

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Espiritualidad ,

Reflexión del Viernes Santo 25 marzo, 2016

Viernes, 25 de marzo de 2016

jesus-vazquezeroViernes Santo

“Ya sabes tú lo que Dios quiere de ti: que ames tiernamente, que practiques la justicia y que camines humildemente de la mano de tu Dios” (Mi 6,8)

Jesús el Maestro nos ha convocado a cada una/o por nuestro nombre en esta mañana. Se nos ofrece la oportunidad de vivir el desafío del amor, del AMOR con mayúscula.

Es este un día que nos incita a descubrir “lo que Dios quiere de ti, de mí”:

“Que ames tiernamente”.

Tenemos hoy una invitación al amor, a amar sin medida. Una invitación que nos hace Jesús que se entrega.

Las celebraciones de estos días nos van conduciendo paso a paso hacia la Pascua.

Estamos en la mañana del Viernes Santo continuando con la noche de oración-adoración que hemos vivido.

Estamos en territorio sagrado, Cristo está muriendo hoy por nosotros. Y esa muerte ahora mismo se está padeciendo en los muchos calvarios de nuestro mundo.

Mira hoy al crucificado con ojos nuevos, contempla, admira, déjate penetrar por la fuerza que emerge de una cruz en la que pende el AMOR.

Es un día para vivir atentos porque bien puede ser este día para ti “tierra sagrada” en el que Dios quiere comunicarte algo.

El ritmo de este día es de oración, reflexión. Os invito a cada uno a realizar un camino personal de interiorización y encuentro. Por ello os pido un clima de silencio que favorezca ese encuentro.

“Jesús, reunió a la gente y a sus discípulos, y les dijo: «Si alguno quiere venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga”. (Mc 8,34)

Cuando Jesús dice: Si alguno quiere venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga…, sentimos que Jesús nos está llamando a ser discípulas/ los, nos está llamando a acoger los planes de Dios Padre, y no a aferrarnos a nuestros impulsos, deseos, decisiones, a nuestros limitados sueños; sentimos que nos invita a seguirle…

Realmente Jesús es un enamorado del Reino y no tiene miedo a invitar, a llamar a la gente y a sus discípulos a entregarse a ese Reino, a construir un mundo mejor, a un compromiso radical…

Necesitamos amar tiernamente, también nosotros/as necesitamos enamorarnos del Maestro. Este el camino que hoy se nos ofrece: acoger el amor, la llamada de Jesús. Jesús nos seduce y esa seducción es tan potente que quien se deja cautivar por ella… se hace la pregunta de ¿qué me sirve ganar todo el mundo…?, como se la han hecho tantas y tantos que acabaron dejándolo todo para seguirle.

Amar tiernamente es un reconocer la necesidad que tenemos de amar y entregar el amor. Descubrir que el mundo necesita amor. Que necesita mi entrega-tu entrega al amor. Hoy, aquí, ante la cruz, Jesús nos pide respuesta a ese amor, a esa entrega generosa.

¡Que ames tiernamente! ¡Dios necesita de tu sí!

CONTEMPLAMOS JUNTOS tres actos de Jesús antes de su muerte.

Escucha con corazón abierto este texto del evangelio de Juan:

¡Tengo sed!

Sabiendo, Jesús, que todo se había cumplido, para que también se cumpliese la Escritura, exclamó: -¨tengo sed`. (Jn, 19,28).

Contemplemos hoy este texto dejando resonar en nuestro corazón como un eco: “ya sabes lo que Dios quiere de ti”.

Nos recuerda esto, a otro momento cuando a la mujer samaritana Jesús le dijo: Dame de beber. Y ante su sorpresa siguió ofreciéndole: el don de Dios que es agua viva. Todo el que bebe de esta agua, volverá a tener sed; en cambio el que beba del agua que yo quiero darle, nunca más volverá a tener sed”(Jn4,7,10,13).

Y en otro lugar: “si alguien tiene sed que venga a mí y beba” (Jn7,37).

¿Cómo entender este grito: “tengo sed”?

Algo nos está entregando en esas palabras.

Jesús nos entrega su sed de amar, nos entrega el compromiso de hacer el Reino presente en este mundo, nos entrega su fidelidad al Padre; y nos invita a acoger el “don de Dios que es agua viva”.

Nos pide que calmemos su sed y nuestra sed: “si tienes sed ven a mí y bebe

Nos pide que calmemos la sed de nuestros hermanos, que les manifestemos que Él les ama.

`Todo está cumplido´.

Jesús es consciente de que está llegando al final de su vida. Y es consciente también de su fidelidad al Padre y de su fidelidad al Reino. Por ello puede decir con serenidad “todo está cumplido”. Jesús está completamente afianzado en la presencia del Padre en su vida, “es el Padre que vive en mí, el que está realizando su obra”(Jn14,10. “Yo les he enseñado lo que aprendí de ti”(Jn17,8). Por eso puede exclamar “todo está cumplido”. Esa confianza suya en el Padre la deposita en nuestras manos, nos invita a vivir en esa atmósfera de amistad, de familiaridad. Nos estimula a ir descubriendo en nuestro caminar diario el amor del Padre y a ser conscientes de que “el Padre está realizando su obra” en cada una, en cada uno de nosotros, porque “Él nos lo ha enseñado”. Es un camino hacia la justicia con las hermanas y hermanos. Ser solidarias/ os. No olvidar lo que el Maestro nos enseña acerca de poner el corazón, la mirada en el necesitado.

Entregó el espíritu

Tercera acción de Jesús que realiza antes de morir. Qué puede significar “entregó su espíritu”, más allá del hecho material de llegar a la muerte. Creo yo que Jesús está remarcando que en esa entrega suya de algo tan personal, como es su espíritu, nos está entregando la vocación de discípulas y discípulos suyos. Él, el Maestro, nos está dejando su misión en nuestras manos, como dice (Jn 15,4), “permaneced unidos a mí, como yo lo estoy a vosotros”. Esa entrega de su propia vocación, de su propia misión es una manifestación sugerente de aquellas palabras suyas “no me elegisteis vosotros a mí; fui yo quien os elegí a vosotros”, y de aquellas “lo que yo os mando es esto: que os améis los unos a los otros”.

Es un buen día hoy, ante el Crucificado, recordar a tantos hermanos nuestros que están muriendo mártires por su fe, por su amor a Cristo, por su amor al Padre.

Y para finalizar quiero confiaros lo que bulle en mi corazón:

Estamos en un momento privilegiado, fascinante. El Espíritu está “sacudiendo” a la Iglesia. El Espíritu ha hecho de este momento, un tiempo histórico. A través del Papa Francisco, ese mismo Espíritu, está llamando a la Iglesia a una gran Reforma. El Papa dijo: “la reforma continuará con determinación, lucidez y resolución”. Una Reforma que necesita mucha oración, mucha súplica a Dios Padre.

Esa Reforma, de alguna manera el Papa está invitando a la vida consagrada a empujarla, sostenerla, a afianzarla, a ponerse ella misma en profunda reforma, en la frontera para ser “llamada”- “reclamo” para el resto del Pueblo de Dios.

En mi corazón grita con fuerza que esta gran Reforma os necesita a vosotras/os jóvenes. Os necesita la Iglesia y os necesita la Vida Consagrada. Necesita vuestra entrega, vuestra fortaleza, necesita vuestro SI para ofrecer al mundo un nuevo rostro, una nueva manera de ser cristiana/no. La Vida Consagrada necesita de vuestras utopías, necesita de vuestros grandes sueños, necesita de vuestro amor entregado. Necesita de vuestro “aquí estoy”. La búsqueda de lo profundo, de la entrega es buscar a “un Dios sensible al corazón que hace feliz, y cuyo nombre es alegría, libertad y plenitud”

Esto es un ponernos delante del Dios de Jesús y como el mismo Jesús decirle: “Padre a tus manos encomiendo mi vida” (Lc23,46)

En este momento, dentro del ritmo del Triduo Pascual, podemos decir que estamos acompañando a Jesús en su agonía. ¡A este Jesús! que está agonizando ofrécele tu confianza, tu generosidad, el “aquí estoy” que Él espera.

“La respuesta que Jesús busca de ti no son las palabras. Él busca a las personas. Te busca a ti. No busca definiciones, sino compromiso. Jesús es el maestro del corazón, Jesús no da lecciones, no sugiere respuestas, te conduce con delicadeza a buscar dentro de ti y que puedas responder: ¡encontrarte ha sido la mejor cosa de mi vida! ¡Tú has sido lo mejor que me ha podido suceder”.

No tengas miedo:

“Ya sabes tú lo que Dios quiere de ti: que ames tiernamente, que practiques la justicia y que camines humildemente de la mano de tu Dios”.

Haz de este día un día de silencio y oración.

EN JESÚS LA MUERTE ES VIDA

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Yo soy lo que rezo. Reflexión de Jueves Santo 24 marzo, 2016

Jueves, 24 de marzo de 2016

0Nos situamos en este día de jueves santo: celebramos el día del Amor fraterno, amor sororal, que quedará reflejado en la celebración en el gesto del ofertorio. También es el día de servicio, como veremos en el lavatorio de los pies. Es un día lleno de contenido, como lo son todos los de la Semana Santa pero es ciertamente el día que tenemos, por eso quiero llamarlo el día del Amén.

Amén, según wikipedia es símbolo de confirmación y de afirmación. El significado real de la palabra es ‘en verdad’, ‘ciertamente’ o ‘que conste’. Popularmente se le ha dado el significado de ‘así sea’, ‘palabra de Dios’ o, simplemente, ‘sí’. En efecto, la raíz de este adverbio implica firmeza, solidez, seguridad, y en hebreo es la misma que se utiliza para el vocablo «fe». En el Talmud se indica que la palabra ‘amén’ es un acrónimo que se podría traducir como ‘Dios, Rey en el que se puede confiar’.

Decir «amén» es proclamar que se tiene por verdadero lo que se acaba de decir, con miras a ratificar una proposición o a unirse a una plegaria. Por eso, expresado en forma conjunta o grupal en el ámbito de un servicio divino u oficio religioso también significa ‘estar de acuerdo’ con lo expresado en tal ocasión.

Para el cristiano decir amén es confirmar y comprometerse, es responder a la pregunta de Dios de manera positiva y resuelta.

Para llegar a ese Amén pronunciado por Jesús con su vida entera y de manera más expresa con su “hágase” en Getsemaní hemos de hacer un camino, un camino que pasa ineludiblemente por el camino de la oración.

¿Hacia dónde mira Jesús a lo largo de su vida? ¿A quién mira desde niño? Nuestra mirada ha de ser como la de Jesús, claramente como la de él. Solo así podremos hacer que nuestro discipulado sea tan auténtico que emanemos entrega y respuesta.

Jesús mira al Padre, siempre. Desde niño lo encontramos “ocupado en las cosas de su Padre”, cuando su madre le busca responde de manera adulta: “¿por qué me buscabais? No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?” (Lc 2,49). La primera vez que se sabe buscado está ocupado en la oración. Más adelante, en Getsemaní, cuando los soldados le buscan, otra vez, también está ocupado en la oración. Su vida oculta en el silencio de Nazaret, desapercibido, fecundó su corazón dócil a la mirada contemplativa, esa que desnuda corazones y remueve espíritus. Jesús ve el corazón humano porque primero ha entrado en el nivel más profundo del suyo propio y se ha hecho uno con Dios. Solo así pudo Cristo amar hasta el extremo, solo así pudo vencer las tentaciones del poder, de la soberbia, la ambición y del éxito. Solo así pudo morir gritando en una cruz. Sencillamente porque pronunció un amén que había sido tatuado en el alma.

Este Jesús que nos apasiona pero al que nos cuesta decir que sí por si nos pide caminos que no deseamos seguir, era profundamente libre, y profundamente claro. Para poder darse a los demás, era necesario darse primero al Padre, por eso buscaba tiempos largos de oración. Los sarmientos solo pueden dar fruto si fluye de ellos la fuerza de la vida (Jn. 15,1-5). En los tres años de vida pública Jesús, además de sanar, enseñar y tratar con fariseos, se reservaba muchos tiempos de soledad y silencio para dedicarlos a la oración, y así procuraba enseñarles a sus discípulos. Acudía a descampados, montañas, también al templo o a la sinagoga. En cuanto podía buscaba espacios para entrar en lo secreto. Y así les enseñaba a sus discípulos. Tras un tiempo de misión les dice:

Venid vosotros a solas a un lugar deserto a descansar un poco” (Mc6,30-31), como queriendo bajarles los humos, “mirad al Padre, mirad al Padre!”

Al Padre, siempre mirando al padre, como queriendo decir, “no soy yo, no soy yo, es él quien os sana, quien os escucha, quien os espera, miradlo a él”.

La oración, esa relación íntima y personal con su Padre es lo que hace de Jesús un hombre auténtico, un hombre libre, un hombre creyente. En la oración no busca solucionar problemas, solventar dificultades, no, busca encontrarse con su Padre, solo. Lo demás vendrá por añadidura.

Es su mirada dirigida a Dios lo que permite que Jesús, en Getsemaní, no se dé la media vuelta y rechace lo que viene. Podía haber dicho hasta aquí, si muero, si sigo lo que me pides ¿qué harán estos sin mí?, tantos enfermos, tanta gente necesitada…

Pero no, una vez más, Jesús mira a su Padre:”Amén, que se haga lo que tú quieres. Confío”. En los momentos más duros el maestro se vuelve discípulo de nuevo y grita en la oración, no discierne con la cabeza, no busca el consuelo de sus amigos más queridos, no hace una lista de pros y contras. Vuelve su corazón al corazón de su Padre buscando latir al mismo ritmo para poder seguir adelante. Solo ahí está la fuerza y la esperanza.

Por eso, ahora, hoy,… ¿hacia dónde dirijo mi mirada en este jueves santo?, ¿hacia quién la dirijo habitualmente? En los momentos duros de la vida, o en los que te sientes más bendecido, ¿hacia dónde se dirige tu alma?.

¿Es Jesús el único Señor de tu historia?

Quienes seguimos a Cristo, tú también, estamos llamados a desnudar nuestra alma ante la mirada tierna de Dios. No pierdas tiempo exponiendo todas tus limitaciones todos tus errores. Jesús murió (mañana lo viviremos de nuevo) con los brazos extendidos para acoger todo eso. Suelta tus cobardías e incertidumbres. Levántate, camina de nuevo hacia él, hazlo mil veces, todos los días. Levántate pronunciando amén.

Para no dar vueltas sobre ti mismo necesitas tener tiempos encuentros largos en silencio con Dios. No tengas miedo, no esperes intuiciones mágicas o respuestas urgentes. Jesús trabaja en tu interior a su ritmo, dale tiempo, espérale, póstrate ante él como en Getsemaní, ten paciencia, está construyendo en ti un alma hermosa. Pero… pronuncia Amén.

A veces la oración es sencillamente un tiempo de espera. Lo sembrado dará fruto, pero tan importante es el tiempo de la siembra como el de la espera en el silencio y la oscuridad. Cuando parece que no hay nada, como en Getsemaní, algo se está gestando. Pronuncia Amén.

No podemos seguir a Jesús si no somos personas orantes. Recuerda esto: eres lo que rezas.

Repito, Jesús no habría podido traspasar el momento de Getsemaní y los acontecimientos posteriores si su vida no hubiera estado enraizada en Dios. En esa noche de absoluta oscuridad, cuando Jesús no ve nada es cuando vuelve con mayor intensidad su mirada hacia su padre buscando compañía y consuelo (“si me acuesto en el abismo allí te encuentro”, dice el salmista). En ese momento de profunda debilidad Jesús es más él mismo, y se produce el milagro del encuentro absoluto entre el Padre y el Hijo. Y pronuncia Amén.

No estamos exentos de esa vivencia nosotros, siempre y cuando la fuente de toda nuestra vida sea Dios.

Seguimos a un hombre que, en los estertores de la muerte, su última acción es rezar con el pecho abierto a la humanidad:”Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen”.

Fuente: Monasterio Monjas Trinitarias de Suesa

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Entrar en Cuaresma.

Lunes, 23 de febrero de 2015

Del blog de la Communion Béthanie:

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 Entrar en Cuaresma, es abrir tu puerta
y reaprender a moverse, a desplazarse, a vivir.
Es negarse a quedar fijo en tus posiciones,
tus dogmas o tus certezas absolutas.

Entrar en Cuaresma, es también cambiar de rumbo.
emprender el rumbo hacia Dios dejándose perturbar
por las costumbres de los demás, sus ideas,
sus hábitos, sus lenguas.
Dejarse sorprender por la música del otro,
que habla de otro ritmo, otro tiempo,
otra canción.

Entrar en Cuaresma, es también ponerse a la escucha
de la Palabra, la que, en medio de las habladurías,
nos toca mucho el corazón y nos arranca
no una lágrima, un billete de banco o un cheque,
sino un gesto de perdón, de amor o de paz.

Entrar en Cuaresma, es ponerse a la escucha
del éxito de Dios, el que acepta la herida,
la que no saca provecho del fracaso de la debilidad,
la que no explota la ingenuidad o el sudor del débil.

Entrar en Cuaresma, es ponerse a la escucha
del amor de Dios.
No un falso amor que tiene en cuenta sólo
la medida de talla, la belleza de los ojos
o de la mirada.
Un amor que te enseña a leer de otro modo,
a hablar, a compartir, a encontrare de otro manera.

*
Robert Riber

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(Fotografía Jeff Palmer vía Nudarte)

***

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“Desnúdate a tí mismo”, por Fernando Frontan

Viernes, 13 de febrero de 2015

24565_Top_mediumTema: “DESNUDATE A TI MISMO…” (16’16”)
Texto: Marcos 14:51-52

“Pero cierto joven lo seguía,
cubierto su cuerpo con una sábana.
Lo prendieron, pero él,
dejando la sábana, huyó desnudo.”
(Mc.14:51-52)

*

La desnudez, es quizá, la expresión de vulnerabilidad, más íntima y controversial a la que podemos vernos expuestos. Ese acto de quitarnos los ropajes que cubren nuestra extensa y ancha piel, hasta sus límites más extremos, con sus redondeces así tal cual son… inevitablemente nos confronta con todo aquello que nos gusta y no nos gusta de nuestro propio cuerpo… vernos al espejo tal cual somos, sin las ropas que disimulan, que distraen y a su vez destacan una imagen de nosotros mismos construida a partir de lo externo, de lo accesorio, posiblemente signifique enfrentarnos a una verdad a la que pocas veces queremos ver tal cual es… y por tanto nos desafía a la aceptación o al rechazo de lo que somos… de quienes somos, así como somos radicalmente, más allá de lo aparente.

Desnudarse es por demás un pudor ancestral… mítico, que nos remite al paraíso primero, en donde sus protagonistas Adán y Eva…, inocente e inconscientemente, convivían en paz y armonía con su desnudez hasta que apareció el pecado… ese acto por el cual fueron separados de su inocencia y despertados abruptamente a la realidad consciente de su humanidad. Humanidad que es compleja, contradictoria, animal y racional, santa y mundana. Humanidad con capacidad para la bondad y la maldad en desafiante convivencia; humanidad categóricamente imperfecta aunque bella…

En definitiva, desnudarnos, no es más que la acción de despojarnos de la pureza imaginaria que tenemos acerca de nosotros mismos y de la realidad, para asumir la condición más humana que se nos ha dado: la conciencia de libertad… Sí, conciencia de libertad. Libertad que exige discernimiento, decisión, compromiso, acción ante cualquier pensamiento, idea, acto, relacionamiento, sueño, o plegaria… Libertad que condiciona ver la realidad tal cual es… para poder asumir la existencia con responsabilidad.

Adan y Eva — prototipos míticos del género humano- al ser confrontados con su propia desnudez fueron cautivos de su imagen externa y extraviados de su intimidad interna… Y tan distorsionado fue el reflejo que vieron de sí mismos, tan profundo fue el impacto de conciencia real, que en ese instante se creó, con su acto interpretativo, una nueva realidad condicionante y hereditaria: el pudor.

1011507_481116438650321_390104164_nEl pudor como una mirada que no resiste ver la realidad en toda su cabal dimensión y completud y por tanto necesita cubrir lo que más temor dio ver: los cuerpos, pero más aún, el sexo, la sexualidad, el placer, la alteridad, la misma libertad…

Marcos nos presenta un evangelio donde la “normalidad” queda expuesta como un viejo ropaje que ya no sirve más: basta con echar un vistazo sobre las y los actores de su relato para confirmar que no representan normalidad alguna perfecta.

Y este pasaje tan pequeño que escogimos, en medio de una escena drámatica — el arresto de Jesús en el monte de los olivos minutos antes del juicio y condena — mecha a un joven cubierto por una sábana que estaba allí, siguiéndolo, el msmo es descubierto y también apresado… pero finalmente este se escapa de los guardias que sólo pueden retener la sábana que lo cubría y huye desnudo…

Por más que el poder opresor lo intente, jamás podrá cautivar, ni doblegar en su imposición la conciencia de libertad de un ser humano, que siempre tiene la capacidad de huir de sus garras deshumanizantes.

Hoy muchos están prisioneros de su imagen exterior, cautivos de sus ropajes, aletargados en la conciencia pudorosa de la normalidad impuesta… Este relato es una invitación clara a huir, si es necesario desnudos, de cualquier atadura que nos deshumaniza. Es una exhortación increíblemente liberadora a tomar por nuestra la conciencia de libertad, y decidir ser quienes somos digna y plenamente.

Reflexiones Bíblicas libres de homofobia
por el Rev. Fernando Frontan
Pastor de las Iglesias de la Comunidad Metropolitana
Miembro de la Comisión de Justicia Global de ICM

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“Dios sí sale de su armario”, por Carlos Osma

Viernes, 6 de febrero de 2015

armario-cadaveresDel blog Homoprotestantes:

Es posible que me equivoque pero creo que todo cristiano ha tenido alguna vez la sensación de haber aprehendido algo sobre Dios que hasta ese momento le resultaba totalmente desconocido. Ya se que la afirmación es algo osada, pero hay veces que uno tiene la experiencia de que el Dios trascendente se le revela de una forma nueva. Quizás la clave de todo sea una experiencia personal que nos ha permitido madurar para ver con más claridad lo que siempre ha sido evidente. Pero no podemos descartar, los que aún pensamos que Dios está presente en el mundo, que Él viene a nosotros cada día para darse a conocer y ayudarnos a entender que significa realmente ser un ser humano.

No siempre la experiencia previa a esa revelación es fácil, de hecho en multitud de ocasiones uno vive una especie de desierto personal hasta llegar a ella. Tampoco estoy diciendo que nuestro Dios necesite que suframos un poco para comprenderle, pero si tengo que ser sincero, veo que muy pocos creyentes estamos acostumbrados a plantearnos de que estamos hablando cuando utilizamos la palabra Dios, a menos que las circunstancias nos obliguen a ello. Mientras podamos evitar los interrogantes, ¿para qué necesitamos complicarnos la vida haciéndonos preguntas?

Nos produce más tranquilidad un Dios armarizado, enjaulado en nuestras precomprensiones y experiencias anteriores. Un Dios que no haga saltar por los aires la seguridad en la que vivimos. Pero si al final, nuestro Dios irreverente se decide a salir de su confinamiento, trataremos de volver a encerrarlo en otro armario más bonito y más grande donde tenga algo más de espacio para dejarnos tranquilos. Vivir la experiencia de un Dios diverso, queer, nuevo, distinto, es demasiado desestabilizadora para que deseemos mantenerla mucho tiempo.

Sabemos claramente que la salida del armario de Dios en el cristianismo se llama Jesús de Nazaret. En él, Dios rompió los esquemas de la religiosidad basada en las estructuras, en la Ley y en las costumbres, para mostrarnos que lo realmente irrenunciable, lo de verdad esencial, es el respeto al ser humano y a su creación. Dios no quería estar encerrado en aquel Templo de Jerusalén, en aquella cárcel político-religiosa, quería aproximarse a la especificidad de cada ser humano, a cada circunstancia concreta, para convertirse en liberación. Él quiso que en el seguimiento de Jesús, cada persona saliera del armario de las infinitas represiones que la agobiaban, para vivir una vida en libertad y fraternidad.

Es evidente que a ese mismo Jesús, se le ha vuelto a encerrar en lugares respetables. Y desde allí se justifica como deben ser y comportarse quienes han decidido seguirle. Se pretende que los cristianos se conviertan en esclavos del “Reino de Dios” y se olviden de sí mismos, de su manera de sentir, de pensar, de entenderse a ellos y a su entorno, para quedar atrapados en el mismo armario sagrado y decente donde está Dios. De nuevo, lo importante vuelve a ser la estructura, la ley y las costumbres. Y lo último las personas, y las relaciones de amor entre ellas.

Sin embargo, las experiencias que vivimos a menudo nos dicen también que Dios sale constantemente de ese armario, de esa camisa de fuerza, para aproximarse a nuestra realidad. La divinidad no permanece constante, fija, homogénea, no se deja encerrar para siempre, y se hace presente en las relaciones que tenemos con los otros, siempre y cuando no queramos anularles, sino respetarles como imagen de Dios.

Dios parece darnos siempre otra oportunidad para conocerle, quizás lejos de esos lugares donde siempre habíamos pensado que habitaba, y cerca de un mundo cambiante y complejo. Sólo lejos de lo que se espera de Dios, Él viene a traernos una vida nueva, un sentido nuevo para la existencia, una nueva manera de comprender su creación. Sólo lejos de nuestras seguridades, se hace presente de otra manera, sólo fuera de su armario, Dios puede estar con nosotros.

La revelación, no sólo muestra a un Dios diferente al que hasta ese momento habíamos seguido, sino que permite que nos percibamos también nosotros de una manera distinta. Digamos que la revelación, si de verdad tiene lugar, nos transforma irremediablemente. Y cuanto más profunda es esa revelación, más profundo es el cambio que tiene lugar en nosotros. Porque no sólo tenemos una imagen determinada de Dios, sino también de nosotros mismos, y ambas son igual de inestables.

No existen maneras definitivas de entender a Dios, y de entendernos nosotros, sólo hay formas temporales para hacerlo. Toda definición sobre quienes somos, puede ser útil porque nos da estabilidad, identidad, conocimiento sobre quienes somos. Pero al mismo tiempo es peligrosa si la entendemos de manera estática, o la utilizamos contra los demás para alejarnos de ellos. Ninguna revelación de Dios nos aleja del prójimo, y probablemente es imposible que se den fuera de él. Las definiciones, las percepciones, las reflexiones sobre Dios, sobre el ser humano y sobre nosotros mismos siempre deberían quedar abiertas, evitando convertirse en una prisión en la que esta vez nosotros mismos queramos encerrarnos.

Así que tengamos cuidado con todo aquello que nos puede haber liberado, cuidado con convertirlo en un fin en sí mismo, en un punto de llegada. Cuidado con sus defensores, si es que no se han dado cuenta de que más allá de esta liberación nos queda otra, porque no hay ninguna liberación que al ser divinizada, al final no haya puesto a quienes pretendía liberar a su servicio. Hemos sido liberados, pero no de manera definitiva, ni completa. Por eso estamos a la espera de que Dios mismo vuelva a salir de nuestro armario, para hacernos una vez más salir con Él.

Carlos Osma

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“El camino es hacia adentro” por el Rev. Fernando Frontan

Viernes, 30 de enero de 2015

Reflexión: “EL CAMINO ES HACIA ADENTRO”
Textos, Video, Voz y Edición. Rev. Fernando Frontan. Pastor en las Iglesias de la Comunidad Metropolitana. Capellan de Comunidad Terapéutica Bethania.

«Es mi razón de caminante
descansar en la huella la mirada
Muda de sueños y palaras
Escuchar al corazón que late».

(Fernando Frontan “La Interminable Danza de los Siete Velos“)

¿A dónde caminamos, cuando caminamos?

¿A dónde nos llevan los pasos que damos, las palabras que decimos, los gestos que hacemos?…

Son algunas de las preguntas que me hago en la búsqueda de serenidad, calma, felicidad… que no es otra cosa que la necesidad de paz interior.

Ésta es sólo una propuesta… y está basada en las imagenes de video tomadas en la Rambla Sur de Montevideo, en un atardecer, mientras observaba el ir y venir de las personas en su caminar.

Fuente ICM Pan de Vida España

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La Palabra de Dios, más allá de las palabras de la Biblia.

Sábado, 19 de julio de 2014

de espaldasUna excelente reflexión que hemos leído en Homoprotestantes:

Más allá de la literalidad de las palabras, que confunde, está la Palabra que da vida, crea, redime y santifica; a ella apuntan las palabras de la Escritura.

La Palabra divina no es tan concreta ni precisa como nos gustaría. No nos dispensa de tener que pensar, investigar, luchar y buscar lo inaprehensible. No nos da respuestas sino el contexto en el que buscarlas. Está abierta a que oigamos en ella una Palabra nueva que arrojará una luz nueva y alumbrará una nueva comprensión de temas que considerábamos ya cerrados. Es una Palabra autocorrectora y, por tanto, no nos ata con la camisa de fuerza de lo antiguo. La Palabra de Dios, en fin, siempre frustrará la pretensión humana de actuar como si la Palabra se hubiera capturado y domesticado. Llamará, a cristianos de todo tipo y a quienes buscan a Dios en cualquier tradición, a adentrarse en el futuro, donde la única certeza no serán nuestras formulaciones sino la Palabra eterna de Dios que siempre está ante nosotros, creando y recreando el pueblo de Dios.

La fe no es una ciencia exacta. No hay credos ni Biblias eternas e inmutables. Sólo existe la eterna verdad de Dios. En el instante en que la verdad se articula o codifica se vuelve finita, limitada, y, en último término, falseada. Vivir ante la Palabra eterna de Dios se parece a un viaje, y la Biblia es algo así como una guía. Va del Jardín del Edén a la Ciudad Eterna, vía Ur, Egipto, Canaán, Babilonia, Corinto y Roma. El pueblo de la Alianza fue nómada. Siguiendo las aventuras de nuestros padres en la fe, encontramos puntos de referencia importantes para nuestro propio viaje. En estas historias de fe aprendemos cómo caminaron las generaciones anteriores. Nos informamos del terreno por recorrer, de los escollos y peligros a evitar, de los lugares de descanso y de los momentos de celebración que tendremos. Sus historias muestran los caminos entre los que hemos de escoger, pero no pueden ni nos obligan a seguir los mismos itinerarios.

Los seres humanos hemos peregrinado muchas veces en nuestra historia religiosa y sabemos bien que debemos peregrinar de nuevo. Hemos pasado de los cultos de fertilidad y de la religión que adoraba la naturaleza a las deidades tribales que nos llamaban al éxodo y creaban vínculos para nuestra vida en común mediante pactos y leyes. Hemos pasado de la identidad tribal a un sentido del individuo que llega hasta el extremo de imaginarnos el cielo y el infierno conforme a las acciones, buenas y malas, de las personas individuales, como si nadie fuese responsable de nadie más que de sí. Ahora estamos dejando este enfoque. Nos damos cuenta de nuevo de que estamos conectados por cosas como el inconsciente colectivo que portamos en nuestro interior, la programación de los cromosomas, cuya acción se deja sentir a lo largo de las edades, y el sello que diversas fuerzas imprimen en nosotros desde antes de nacer. Por eso los valores sexuales de los sistemas religiosos de hoy deben reflejar la comprensión que hoy tenemos de la vida.

Quienes interpretan literalmente la palabra de Dios, confinan su propio poder en un molde en el que sólo encaja la sabiduría del pasado y por eso son incapaces de adaptarse. Con el tiempo, esta incapacidad hará inevitable que la fe se vea sacudida implacablemente, hasta quedar hecha añicos y reemplazada o bien por una histérica huida hacia delante, de tipo anti-intelectual, o bien por la desesperación ante la nada. Por el contrario, si sabemos que la Palabra es dinámica y no se puede amordazar, podemos cambiar y crecer, y llevar con nosotros las nuevas preguntas ante ella, que nos dará nuevas experiencias y nuevas concepciones de la verdad. Entonces, se escuchará una vez más la Palabra con nuevos acentos, y nos llamará a abrirnos a nuevas posibilidades.

Esto sucede actualmente en medio de los cambios en la sexualidad. Y sucederá, una y otra vez, en otros campos, según avancemos hacia un futuro que nos inspirará temor pero que también será emocionante. La Palabra de Dios es la Palabra más allá de las palabras de las Escrituras, más allá de las formulaciones de la tradición, más allá del intento humano de aferrarla o interpretarla literalmente. Es la Palabra que, por don de Dios, reconocemos como Espíritu más allá de la letra.

John Spong

Nota:

Tomado del libro de John Shelby Spong “¿Vivir en pecado?”, páginas 184-186. Este libro escrito en inglés en 1988, fue traducido en el 2013 al castellano y publicado por la Asociación Marcel Légaut.

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“¿Qué nos hace cristianas y cristianos?”, por Carlos Osma.

Martes, 10 de junio de 2014

CristianaDel blog Homoprotestantes:

Podemos poner todas las condiciones que queramos a esto de ser cristianos: formar parte de una iglesia, cumplir una moral determinada, ser heterosexual, leer la Biblia e intentar vivir bajo una de sus interpretaciones. Podemos poner el listón tan alto o tan bajo como se nos antoje, intentando buscar el perfil de cristiana y/o cristiano que nos parece más sublime, más divino, más cercano al superhombre o la supermujer por la que Jesús murió en la cruz.

 Pero muy poco, o incluso nada de todo eso, tiene que ver con lo que en realidad nos ha hecho seguidoras y seguidores de aquel perdedor que no formó nunca parte de una iglesia, que tuvo conflictos con la moral de su tiempo, que jamás afirmó que la heterosexualidad era condición necesaria para construir el Reino de Dios; que no leyó la Biblia de manera literal, o que incluso se atrevió a reinterpretarla para que las mujeres y los hombres de su alrededor fueran más felices.

 Lo que nos ha hecho cristianas y cristianos es sencillamente la respuesta afirmativa a la llamada de Jesús:

 “Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres [1]

 Es cierto que no todo el mundo ha escuchado esta llamada al seguimiento, incluso habiendo nacido en una familia cristiana. Y cuando digo escuchado no me refiero a que lo hayan oído, sino que no ha resonado dentro de su corazón las palabras de Jesús: “Ven en pos de mí”, exigiéndole una respuesta.

 La persona cristiana ha oído con claridad que Jesús la llama, como Simón y Andrés en el mar de Galilea, y entiende que se la invita a dejar su entorno, su vida y su mundo, para adentrarse en el seguimiento de aquel que la está llamando, sin saber exactamente hacia donde va. El cristianismo es por tanto seguimiento, es movimiento, no estancamiento. Un constante desplazamiento que no tiene su razón de ser en una meta en el más allá o en el más acá, sino que se justifica exclusivamente por el seguimiento constante del maestro, de Jesús de Nazaret. Él es el que en cada momento da sentido al lugar en el que estamos. Es hacia él que nos movemos, es sólo hacia él que deseamos aproximarnos.

 Por eso el conservadurismo cristiano no tiene sentido, por eso la bibliolatría es absurda, por eso las estructuras religiosas corren siempre el peligro de convertirse en un freno al cristianismo. Por eso quienes intentan poner cláusulas extras al seguimiento de Jesús lo hacen en nombre propio saltándose lo más básico del evangelio.

 Es también significativo que el llamamiento no se hace de manera individual, no es una voz del cielo que nos habla en lo más profundo y recóndito de nuestra alma. Sino que es una voz que escuchamos junto a otras personas y que nos invita a un seguimiento comunitario. La respuesta final es evidentemente individual, pero mucho tiene que ver nuestro entorno en todo esto. Es evidente que debemos actuar tal y como nuestra conciencia nos indique, por mucho que a muchos cristianos y cristianas les cueste respetar la libertad de conciencia, pero no debemos nunca olvidar que no somos llamados a una relación personal con Jesús, sino a una relación comunitaria con él. No siempre se puede ser cristiano y vivir en comunidad, la experiencia lo demuestra en multitud de ocasiones, pero la vocación cristiana no es un alejamiento del hermano y la hermana, sino una llamada a caminar juntos tras los pasos de Jesús.

 La persona cristiana no sólo escucha sino que responde a la invitación de Jesús dejándolo todo y poniéndose en marcha. No es una respuesta teórica, no es necesario repetir un determinado credo, no hay que cumplir ciertas normas, sólo hay que dejar las redes, bajar de la barca, y ponerse a caminar. Y digo sólo de manera muy rápida, porque para muchas personas ese seguimiento ha significado y significa ponerse en una situación de vulnerabilidad, de riesgo, de peligro, o simplemente de marginalidad. A veces no entendemos lo que significa dejar las redes, el sustento, la seguridad… y nos montamos un pseudoevangelio que busca seguridades; es como si todavía siguiésemos pescando en el mar de Galilea y fuésemos incapaces de bajar de nuestra barca para seguir al maestro. Y desde allí gritamos y condenamos a quienes se han puesto en marcha tras las buenas noticias de Jesús. Pero sólo hay una respuesta posible al llamado de Jesús que nos convertirá en sus seguidores, dejarlo todo, y seguirle, sin nada más que el hermano y la hermana que viene a nuestro lado.

 Tenemos muchas destrezas y habilidades, quizás tengamos una gran formación intelectual o destaquemos por nuestra enorme simpatía. Pero nada de todo esto sirve en principio en nuestra nueva vida cristiana. Lo que debemos hacer, hacia donde debemos ir, nuestra tarea inmediata, viene únicamente determinada por la voluntad del maestro. Él nos hará… no nos hace en un momento, no es un llamamiento mágico, sino un llamado que nos trasformará, que nos hará personas nuevas. Quizás después, mientras somos transformados nuestros dones se puedan poner a disposición del evangelio, o quizás no. El seguimiento transforma, o dicho más radicalmente, sólo el cristiano y la cristiana que siguen a Jesús van siendo transformados a la imagen del maestro.

 Jesús nos hará, junto a otros cristianos, nunca de manera individual o aislada, nuevas personas. En la comunidad seremos transformados, en una comunidad de seguimiento, no de estancamiento. En una comunidad que tienen su única razón de ser en el llamado de Jesús, no en cualquier otra característica humana. Las comunidades de heterosexuales no son comunidades cristianas, tampoco las comunidades lgtb o las de personas de un nivel social determinado… las comunidades cristianas son comunidades de personas diversas que han escuchado la llamada de Jesús y han decidido ir tras él. El resto de condicionamientos o características de una determinada comunidad son absolutamente secundarios. Sólo seguir a Jesús nos hace cristianos. Leer más…

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“¿Se puede ser cristiano y fundamentalista?”, por Carlos Osma.

Miércoles, 21 de mayo de 2014

FundamentalismDel blog Homoprotestantes:

Para responder a esta pregunta tendríamos que situarnos en un entorno determinado, y si ese entorno son las iglesias evangélicas en España, yo diría que ser fundamentalista es la única forma posible de ser cristiana y cristiano. O al menos esa es la posición oficial, la que se impone, la que dice por donde ir y por donde no ir, la que decide quien puede seguir y quien debe marcharse; la que bendice las iglesias, teologías, pensamientos o iniciativas con el tan anhelado sello de garantía evangélico.

Es cierto que todavía existen reductos evangélicos no fundamentalistas, oasis en medio de un desierto de papel y cartón por donde hace tiempo que no corre el agua que trae vida. Pero estos milagrosos oasis tienen suficiente con seguir tirando, con intentar no ser abrasados con el fuego ardiente del fundamentalismo. Allí están ellos, como Don Quijotes luchando contra molinos de viento, engañándose pensando que el mayor problema que tiene el mensaje evangélico en nuestro país es el laicismo, la falta de inversiones, el poco apoyo institucional, la falta de relevo generacional, etc, etc, etc… Cuando la realidad es otra muy diferente: la amenaza más grande que en este país tienen las iglesias protestantes, las comunidades evangélicas, es ni más ni menos que el fundamentalismo.

Cuando yo me pregunto si se puede ser cristiano y fundamentalista no me refiero a lo institucional, a la realidad que nos envuelve, sino a si ser fundamentalista tiene algo que ver con el mensaje de Jesús, con lo fundamental del evangelio. ¿Es el fundamentalismo cristianismo, o es otra cosa que ha conseguido manipularlo para defender planteamientos que nada tienen que ver con los del evangelio?

Si utilizamos la máxima de por sus frutos los conoceréis, creo que la respuesta está muy clara. El fundamentalismo no es cristianismo, de hecho nada tiene que ver con él. Y para eso no tenemos más que escuchar a miles de personas que han tenido que salir por piernas de las iglesias evangélicas por no asentir con los ojos y la mente cerradas a lo que se les quería imponer como verdad absoluta. El fundamentalismo defiende la “verdad” y el cristianismo trae salvación a la vida de los seres humanos, y estas dos cosas siempre han sido muy diferentes e incluso antagónicas. Cuando se defiende la “verdad”, es siempre para oprimir a alguien, al diferente, al que no piensa, siente, o actúa como la mayoría. El fundamentalismo no predica el evangelio, sino una ideología neoconservadora que podría estar defendiendo con otra religión o incluso sin religión alguna. Los fundamentalistas evangélicos se llevan muy bien con cualquier otro grupo que defienda el pensamiento único, el comportamiento gregario y el mundo en dos colores. Véase cuales son sus preferencias políticas en cualquier país.

Cuando salimos de España y vemos como actúa el cristianismo fundamentalista en otros países vemos hasta donde puede llegar si le dejan, en Uganda son ellos los que apoyan las leyes homófobas conocidas como “la caza al gay” que han sembrado el terror y la muerte en la comunidad lgtb de esté país. ¿Alguien duda de que pasaría si los fundamentalistas evangélicos en España tuviesen la misma capacidad de influencia? ¿Podríamos las personas lgtb casarnos?¿Estarían nuestras hijas e hijos protegidos? ¿Podríamos decir sin temor yo soy de esta manera o de aquella otra? A nadie se le escapa que la forma de actuar de los ahora inofensivos fundamentalistas evangélicos sería otra muy diferente: la de las terapias reparativas y la de la estigmatización. Para ver que esto es así… visite este domingo cualquier iglesia evangélica de su ciudad, y si tiene ojo para la diversidad, lo verá bien claro.

Pero no sólo en el tema de la diversidad sexual, en cualquier otro. El cristianismo fundamentalista “caza” todo lo que le molesta. Lo aísla, lo ataca y lo devora; es un depredador nato, ha nacido para imponerse, y para aniquilar lo que no se somete a su manera de ver el mundo. Puede leer, citar, gritar todos los versículos que quiera, no importa…. utiliza la Biblia para defender lo indefendible: que el evangelio puede excluir a gente. Su mentira más grande es hacer creer a todo el mundo que defienden la palabra de Dios, esa palabra que desconocen… el fundamentalismo hace años que se alejó del estudio serio de la Biblia porque no le interesaba lo que escuchaba. Repiten versículos como cotorros, y su teología gira y gira entorno a si misma sin tener contacto con la realidad, ni con otras disciplinas humanas… El fundamentalismo grita insistentemente que ellos sólo defienden la verdad que encuentran en la Biblia, pero miente: sólo defiende su manera de ver el mundo y utiliza una lectura infantil y llena de ignorancias para conseguirlo. Pregunte a unos cuantos fundamentalistas si creen que a Jonás se lo tragó un pez, si Jesús transformó el agua en vino o si Pablo se cayó de su caballo y tuvo una visión divina. Y la respuesta de la inmensa mayoría de estos fundamentalistas, por no decir todos, será un rotundo sí. Esa es su manera seria, inteligente y coherente de interpretar la Biblia. Y son esos, los que creen que una serpiente habló con Adán y Eva, los que dicen que defienden la verdad que encuentran en la Biblia.

El fundamentalismo no es cristianismo, y lo está intentando destruir, y con él a miles de personas. El fundamentalismo es ante todo ignorancia, miedo a la realidad cambiante y no siempre fácil de entender. El fundamentalismo es una ideología de poder que quiere imponer sus planteamientos por encima del ser humano. No es cristianismo, o al menos el cristianismo que se desprende del evangelio. Y como cualquier otro poder que intenta engañar al ser humano debe ser denunciado sin miedo por las iglesias y los cristianos y cristianas.

El fundamentalismo es diabólico, intenta engañar y destruir a los seres humanos, reduciéndolos a simples adoradores del Dios “verdad absoluta”, que es un falso ídolo del verdadero Dios desconocido que se ha revelado en Jesucristo como un Dios de amor y reconciliación para todas y todos. Y es con ese fundamentalismo con el que tenemos que vérnoslas hoy en día los cristianos evangélicos. Es ese nuestro principal problema interno; No nos confundamos, el fundamentalismo ha venido para destruir el evangelio, no para predicarlo.

Carlos Osma

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“Al que yo bese”, por Carlos Osma.

Miércoles, 7 de mayo de 2014

judas_kissUn precioso artículo del blog Homoprotestantes:

El beso que con toda probabilidad más influencia ha tenido en nuestra cultura occidental, tuvo como protagonistas a dos hombres que se habían querido pero a los que las circunstancias, el egoísmo, las esperanzas truncadas y el poder religioso distanciaron. Un beso dado en la oscuridad, fuera de la ciudad y a la vista de otros hombres que a la postre originaría dolor, sufrimiento e incluso la muerte de ambos. Me refiero al beso con el que el discípulo Judas traicionó a su maestro Jesús.

El evangelio de Marcos nos cuenta esta historia situando a Judas, el traidor, entre dos poderes que habían entrado en conflicto, el de Jesús y sus seguidores, y el de los jefes de los sacerdotes, los maestros de la ley y los ancianos. Jesús había provocado en innumerables ocasiones a quienes detentaban el poder religioso, pocos días antes se había atrevido a predecir la destrucción del Templo, y éstos querían apresarlo para matarlo. Aquel pobre galileo se había convertido en un verdadero peligro para la estabilidad religiosa.

Judas es el nexo entre la religiosidad aferrada al poder y el Jesús liberador. Y ese nexo, según los evangelios, era un traidor. Una persona que vendió a su maestro, por el que lo había dejado todo, a quienes podían darle unas cuantas monedas que le ayudarían a vivir mejor. Seguir a un predicador itinerante anunciando el Reino de Dios pudo ser emocionante al principio, pero con el tiempo se había convertido en una pesada carga que aportaba pocas alegrías.

La comunidad que escribió el evangelio de Marcos había sufrido persecuciones y muchas veces se había encontrado en la tesitura de escoger entre estos dos poderes, el del Reino predicado por Jesús, o el poder político y religioso. Y en ocasiones la elección más práctica e inteligente para estos cristianos y cristianas del primer siglo, había sido renunciar a la fe cristiana, crucificándola ante sus conciudadanos. Por un tiempo valió la pena la locura del evangelio, pero la realidad se imponía y era más inteligente salvar la vida. El beso de Judas que tantos y tantas tuvieron que dar en los primeros siglos de nuestra era, nació de la necesidad por sobrevivir.

Besos de este tipo se han dado por millones de razones desde entonces, tener que escoger entre la vida y la religiosidad no ha sido nunca fácil. A los poderes religiosos no les gustan los mesías porque siempre les interpela y les anuncia que el Templo que han construido en su nombre, pero que han acabado por convertir en una cueva de ladrones, será destruido muy pronto. Los poderes religiosos por su parte siempre acabarán por destruir el evangelio porque lo que ellos quieren son seguridades y no la transformación radical del mundo en el que viven. Los poderes religiosos siempre crucifican el evangelio al lado de ladrones, para desvirtuarlo. Lo hacen parecer algo maldito, estúpido y arriesgado… sus monedas de plata, son la elección más inteligente para quienes se han creído al Mesías.

Los cristianos lgtb conocen muy bien como funciona este poder religioso, no hace falta que se lo expliquen. En innumerables ocasiones han vivido la experiencia de Judas, teniendo que elegir entre la tranquilidad que dan las monedas de plata, que no son más que la mentira, la ocultación y la doble vida; y la vida en abundancia que nace de la verdad, la luz y el amor que les propone un Jesús queer que se deja besar sabiendo que con ese beso se le está traicionando. Vivir la radicalidad de ser lo que cada uno es, sabiendo que Dios ama a cada persona tal y como es, o ir tirando con las monedas de los sacerdotes. Parece una elección fácil en principio, pero el poder religioso crucificará con el mesías a quien se atreva a elegir la vida.

Los cristianos lgtb viven constantemente ante esta elección, por una parte tienen a su maestro que les llama a una vida radical que no siempre es fácil, una vida alejada de los aplausos y el visto bueno de las mayorías religiosas, y por otra tienen a sus familias, sus iglesias o su entorno que les anima a escoger una vida cómoda, la vida del mentiroso y el traidor. Y no siempre se elige lo mismo, y no siempre se acierta. Y a veces se dan cuenta de que acaban de crucificar a quien desea salvarlos cuando ven las caras de aceptación en los poderes religiosos; y otras se descubren besando a Jesús pero para darle las gracias, para decirle que vale la pena seguirle, que sólo unos días junto a él valen más la pena que una vida con treinta monedas de plata.

Y un día como hoy, al leer en el evangelio la traición de Judas, me han venido a la mente multitud de personas lgtb que han sido crucificadas por sus familias y sus iglesias por salir del armario. Personas que eligieron no besar a Jesús para traicionarlo, sino para seguir hasta el final junto a él. Y me siento afortunado por conocer a estas personas, su ejemplo y valentía. No siempre las cristianas y los cristianos han sido tan valientes, no siempre han sido tan coherentes. Y ver testimonios reales de personas que se han arriesgado por el evangelio, a pesar de que ese riesgo no les ha traído reconocimiento, sino más bien desprecios, me ayuda a ver que todavía hay cristianos y cristianas que se han tomado en serio lo que significa la llamada de Jesús. Y ver su cara de dignidad, y la manera en la que son capaces de llevar los golpes recibidos, las heridas de su espalda, de sus manos, sus pies o su frente; me permite reconocer lo que significa la cruz de Cristo. Me permite conocer a otros Judas que decidieron no traicionar a su maestro, sino ir a la cruz con él, para nacer después, quizás por primera vez, a la vida.

Al final Judas se arrepintió del beso que había dado a Jesús para entregarlo, y se dio cuenta que lo prometido por los sacerdotes no satisfacía lo que deseaba. La historia de siempre, la religión se defiende siempre con espejismos que acaban por ser falsos. Y en ese momento Judas sintió la desesperación de no tener a su lado a su maestro, a quien tanto había querido, para poder abrazarlo y besarlo todos los días. A los otros Judas que yo he conocido, a esas y esos que enviaron a su infierno religioso a los sacerdotes y se quedaron junto a Jesús, nunca les he visto desesperados por la decisión valiente que un día tomaron. El seguimiento no es fácil, pero poder abrazar y besar al maestro todos los días, trae una paz que incluso en los peores momentos supera con creces unas míseras treinta monedas de plata.

Carlos Osma

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , , ,

“Reflexiones sobre la Semana Santa”, por Juan Cejudo, miembro de Moceop y de Comunidades Cristianas Populares

Miércoles, 23 de abril de 2014

Jesús indignadoLeído en  El Blog de Juan Cejudo:

sábado, 19 de abril de 2014

Para mí, como para cualquier creyente, los días de Semana Santa tienen un profundo significado religioso.

Domingo de Ramos.

No sé por qué, en los textos litúrgicos, sólo se habla de la entrada de Jesús en burro, mientras le arrojan ramas de olivo y no se habla de lo que viene a continuación y que marca el comienzo de la Pasión de Jesús: su enfrentamiento con los que comerciaban y vendían : “entra en el templo de Jerusalén y echa fuera a todos los que vendían y compraban en los patios. Derribó las mesas de los que cambiaban monedas y los puestos de los comerciantes de palomas y les decía: ” Mi casa será llamada casa de oración. Pero Ustedes la han convertido en cueva de ladrones. Y también se presentaban en el Templo ciegos y cojos y los sanó” (Mat.21,12-14).

banquerosEs la imagen de un Jesús indignado que la Iglesia no debería escamotear en sus lecturas porque fue éso lo que provocó la ira de los responsables religiosos del Templo para perseguirlo, denunciarlo ante las autoridades y, pese a el intento de Pilatos para soltarlo, insistir una y otra vez hasta conseguir su martirio, crucifixión y muerte como un marginado, como un malhechor, la muerte en la cruz, entre el abandono de los suyos, salvo su madre, algunas mujeres y algún discípulo.

Jesús se atrevió a atacar lo más sagrado para los judíos : el Templo y el negocio que había alrededor del Templo. ¿Qué pasaría si hoy Jesús viniera al Vaticano y a otros muchos templos y viera el negocio que existe a su alrededor?

Sin techo2Jueves Santo

Hay dos gestos muy importantes: el lavatorio de pies a sus apóstoles y la institución de la eucaristía.

Lavatorio de pies que significa el servicio. Que el mayor sirva al más pequeño. Que todos nos ayudemos unos a otros. Que realicemos esas tareas sencillas de acogida y servicio a los que nos necesitan. Que hoy son los parados, los sin techo, los que no tienen vivienda, los inmigrantes, los enfermos, los ancianos y personas abandonadas, las personas sin recursos…..

Parados9¿De verdad la Iglesia está haciendo todo lo que puede por atender estas necesidades? De acuerdo que ahí está la labor de Caritas que nadie discute, tan magnífica y tan necesaria en estos momentos que las instituciones dejan sin atender a los que tienen problemas…Pero¿No debería la Iglesia, sus responsables, hacer mucho más?

Sé que las cofradías aportan un porcentaje de sus ingresos para atender a los necesitados. Magnífico. Pero ¿tiene sentido hoy ver tanto oro, tanta plata en esas vírgenes y cristos de sus cofradías? ¿Tiene sentido hoy que la Iglesia posea tantas fincas, solares, edificios vacíos sin ponerlos si no todos, al menos una parte, al servicio de los que más lo necesitan?

Dinero2Lo digo pronto y claro: para mí es un insulto ver la presencia de tanto oro y plata en las cofradías. Y saber que la Iglesia(obispado y órdenes religiosas) posea tantos objetos de lujo, pisos y edificios sin ponerlo al servicio de los pobres, en la actual situación de desesperación que están sufriendo miles y miles de personas en tantos sitios.

La Eucaristía: Jesús la celebra de una manera muy, muy sencilla, entre sus seguidores. ¿Cómo son hoy nuestras misas? ¿Tiene sentido que en ellas y en las procesiones, estén presentes las fuerzas armadas, las autoridades, los banqueros?

Son ellos los responsables del sufrimiento del pueblo. ¿Cómo pueden estar “figurando” en primera línea en las procesiones y misas? ¿Buscando votos tal vez?

Eucaristía3¿Pretendiendo dar la imagen de que son “buenos” porque asisten a esos actos, como si no tuviera nada que ver su conducta como político, banquero o fuerzas armadas?

Jesús era una persona no violenta, pacífica. Para mí está fuera de lugar las fuerzas armadas en la Semana Santa. Deberían ser unas celebraciones bien orientadas al verdadero sentido que tienen desde le punto de vista del Evangelio. Pero son costumbres arraigadas hace muchos años y ahí siguen. Para mí, en contradicción con Jesús y su evangelio.

Viernes Santo

La lectura del Evangelio donde se narra la Pasión y Muerte de Jesús, centra la liturgia de este día.

Deuda externa2Jesús es ajusticiado porque es alguien “molesto” para el poder religioso y político de su tiempo. Por eso lo matan. Estorbaba. Una persona que se enfrenta al poder es un peligro. Y Jesús se enfrentó. “Misericordia quiero y no sacrificio”. Él siempre estuvo cercano de los pobres, enfermos, para ayudarles y sanarles. Eran sus preferidos.

Nació pobre, vivió pobre, sus amigos eran pobres, murió pobre por defender la dignidad de todo hombre, especialmente los que eran tenidos por nada.

SALVOCHEATambién sufrieron persecución y muerte todos los que siguieron su camino, creyeran o no creyeran en él: Fermín Salvochea, Luther King, Óscar Romero, Ellacuría, Ché Guevara, Helder Cámara y tantos y tantos militantes obreros que dieron su vida por el ideal de la fraternidad, la igualdad y la libertad.

Presenciar al crucificado debería ser una llamada a ser revolucionario porque Cristo sigue hoy muriendo en los sin techo que mueren en la calle sin ser atendidos, los desahuciados sin hogar, los millones de inocentes víctiamas de guerras fomentadas muchas veces por los imperios de las multinacionales en África, Latinoamérica etc….

CrucificadoCristo sigue muriendo en los inmigrantes que intentan llegar a Europa huyendo de la miseria y las calamidades que les ha dejado los que dirigen la economía internacional, los que se suicidan desesperados por no tener nada para ellos y sus familias….Los que no tienen nada que llevarse a la boca porque las empresas donde trabajaban los dejaron tirados, sin nada….

Lástima que al pueblo no se le ayude a reflexionar sobre la Semana Santa así, sino como espectáculo para contemplar a ver qué nuevos faroles lleva este año tal cofradía.

Está claro que al mundo turístico y a todos los que viven de ello, les interesa que todo siga igual. Cierto que mucha gente se busca la vida estos días, de lo que me alegro.

Pero, en mi opinión, queda muy lejos de lo que debería ser una auténtica celebración cristiana de la Semana Santa, teniendo como referencia a Jesús y al Evangelio.

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Mañana hablaremos de la Resurrección.

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Amistad masculina.

Sábado, 5 de abril de 2014

Del blog À Corps… À Coeur:

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Famoso extracto de una carta escrita por Albert Camus a René Char, 17 de septiembre 1957:

“Cuanto más mayor me hago, más creo que no podemos vivir sino con los seres que te liberan, que te aman con un afecto tan ligero de llevar como fuerte de experimentar. La vida de hoy es demasiado dura, demasiado amarga, demasiado debilitante, por lo que todavía pueden sufrirse nuevas servidumbres, que provienen de quien se ama. Al final, se moriría de pena, literalmente. Y es necesario que vivamos, que encontremos las palabras, el impulso, la reflexión que sustenta una alegría, la alegría. Pero es así como yo soy tu amigo, amo tu felicidad, tu libertad, tu aventura en una palabra, y me gustaría ser para ti el compañero de quien se está seguro, siempre. “

ISLE-SUR-SORGUE - A. CAMUS - R. CHAR

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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , , , , , , , , , ,

Alianza Evangélica Española. Cenando con Satanás.

Martes, 25 de marzo de 2014

Padova pride Village 3Hemos leído en Homoprotestantes:

Felíz la Alianza Evangélica Española que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en reuniones con cristianos homosexuales como hace la Iglesia Evangélica Española, sino que se complace en la Ley del Señor y la medita de día y de noche.

Con estas palabras se podría resumir una parte de la última editorial de la Revista Protestante Digital con la que la Alianza Evangélica Española(AEE) intenta sacar del armario a la Iglesia Evangélica Española(IEE). “¡Os hemos pillado con las manos en la masa!”, o más bien, “os hemos pillado compartiendo la Mesa del Señor con un grupo de homosexuales en vuestra propia casa, en la Iglesia del Salvador de Madrid. Pecado, pecado y pecado”… Así lo dice la Biblia que la AEE medita día tras día y noche tras noche, aunque sólo les sirva para dar vueltas sobre lo mismo o justificar sus propias ignorancias. ¡Lo dice la Biblia! ¡Lo dice la Biblia!¡Y lo digo yo! Una vergüenza para el evangelio pillar a la IEE en esta situación tan comprometida, una vergüenza que no puede quedar así.

Los evangélicos salían un domingo de sus iglesias, y se sentaban junto al pueblo y les predicaban. Entonces la AEE trajo ante ellos a la IEE, sorprendida compartiendo la fe y el cuerpo del Señor con homosexuales, y poniéndola ante ellos les dijo:

Hermanos, esta Iglesia ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio, y la Ley de Moisés nos manda apedrear a tales iglesias, y si es posibles echarlas fuera de la FEREDE y del resto de instituciones evangélicas del país. ¿Qué hacemos? Ante un pecado tan grave como éste necesitamos voces autorizadas para hacerlo, y así dar ejemplo al mundo, cumplir la Ley, y justificar nuestra homofobia.

Con estas otras palabras se podría resumir muy bien lo que pretende la Editorial de Protestante Digital, es decir la AEE. En su contra hay que añadir que les ha faltado valentía para decirlo claramente, y aunque muy finos no son, y todos sabemos que cojean del pie ultra derecho, y que intelectual y teológicamente no son muy avanzados, la cosa ha quedado bastante clara. La IEE no es de las nuestras, esta iglesia centenaria que ha sido ejemplo de resistencia, de diálogo con los que la oprimían, que ha mostrado su fe y su entrega durante más de cien años, no sólo en las iglesias y en las revistas, sino en la sociedad; una iglesia que llevó el evangelio a muchos padres, abuelos y bisabuelos de los que ahora pretenden apedrearla… a esta iglesia, a la IEE, ya no la queremos, no es de las nuestras, no hace lo que nosotros hacemos y no dice lo que nosotros queremos que diga. Es una Iglesia que se ha salido del discurso oficial que defendemos a capa y espada. “¿Qué hacemos hermanos?¿La apedreamos? Nosotros tenemos aquí las piedras…. podéis ir cogiéndolas”.

Pero ¿a qué compararé a la AEE? Es semejante a los muchachos que escriben en las revistas y predican en los púlpitos: “Os avisamos de lo que teníais que hacer y no lo hicisteis, os dijimos que os echaríamos de nuestro Reino evangélico y no cambiasteis vuestra actitud inclusiva. Vinieron a vuestras comunidades mujeres y hombres homosexuales fuera del armario y os avisamos diciendo: ¡demonio tienen! Pero aún así, IEE no nos hicisteis caso, y por eso decimos de vosotros que sois una iglesia comedora y bebedora de vino, amiga de homosexuales y ecuménica”.

Unos pastores de la IEE acogiendo y tomando la Santa Cena en su iglesia junto a quienes están fuera de la Ley para la AEE. Menos la gente mal informada, todo el mundo sabe que la postura oficial de la IEE es la del no pronunciamiento y la de dejar pasar el tiempo, yo mismo he criticado esta posición duramente en más de una ocasión. Lo que eso significa es que hay unas personas y unas comunidades que tienen una postura de inclusión, en la práctica pero no de forma oficial, y otras de exclusión. Una manera de abordar la situación, la del dejar hacer sin posicionarse oficialmente, que en mi opinión es equivocada porque al final deja a la IEE nadando entre dos aguas, entre el conservadurismo y el progresismo. Es por eso que recibe críticas de ambos lados, la indefinición tiene un precio mucho más caro que la del pronunciamiento concreto. Para que éstas dos posturas pudiesen convivir dentro de la IEE tendrían que respetarse mutuamente, y por lo tanto se tendría que dejar que cada comunidad tomara la decisión que considere más ajustada al evangelio y a la realidad comunitaria que está viviendo de manera oficial y sin ambigüedades.

Pero incluso reafirmándome en lo que he dicho de la IEE una y mil veces si es necesario, eso no quita ni una coma a una verdad: que muchas comunidades de la IEE han tomado en la práctica una postura evangélica, es decir, se han sentado, han comido y bebido, con quienes pensaban en un principio que eran “pecadores”, los han escuchado, acogido como bien han podido y los ha hecho parte de su comunidad. Algunos gays y lesbianas cristianos podríamos decir muchas cosas de cómo podrían hacer eso mejor, pero sin lugar a dudas hemos visto en la IEE el ejemplo de Jesús. Personas que mayoritariamente no son ni gays ni lesbianas y que han recibido muchas críticas, presiones y zancadillas por defendernos y acogernos. Tendríamos que preguntarnos si nosotros como personas lgtb hemos hecho algo parecido por otras personas o causas que no nos pillan tan cerca.

En la España evangélica hay decenas de miles de cristianos y cristianas lgtb, se quiera o no aceptar es una realidad es innegable. Muchos de ellos forman parte de la AEE, de la FEREDE, de multitud de organizaciones, revistas, y de casi la totalidad de comunidades evangélicas. A todas esas personas les querría animar a seguir el ejemplo de algunas comunidades de la IEE, el ejemplo de Jesús. Me refiero a arriesgarse y ponerse del lado de la justicia y de la verdad. A todas esas personas que viven situaciones complicadas y que tienen miedo de perder su trabajo, sus amistades de toda la vida, o su familia, les diría que no podemos hacer que los demás nos saquen las castañas del fuego, que el evangelio exige en ocasiones dejar cosas, pero que todo aquello que perdamos por él, nos será devuelto algún día multiplicado por mil. Cuantas más voces se levanten para decir que la diversidad siempre ha formado parte de la Iglesia, cuánto menos estemos dispuestos a ceder en la dignidad que Dios nos ha dado, más evangélica será la iglesia de la que formamos parte. El seguimiento de Jesús no nos lleva a la heterosexualidad, sino a la verdad y al amor al prójimo.

En principio es más fácil seguir el modelo de la AEE: dejarse llevar por la Ley y las condenas. Esa es su baza, siempre ha sido esa, la del temor, la del fuego y las brasas. A día de hoy es más arriesgado tomar la Santa Cena en libertad, que hacerlo todos los domingos con Satanás. Pero también fue más difícil para Jesús comer con glotones y bebedores de vino, que si lo hubiera hecho agachando la cabeza ante los fariseos. La llamada del evangelio no se parece en nada a la propuesta de la AEE, huele demasiado a fuego y azufre, y demasiado poco a Jesús. Indudablemente tiene mucho más que ver con lo que ocurrió el 9 de Marzo en la Iglesia del Salvador de Madrid donde personas diversas se encontraron y reafirmaron al tomar el pan y el vino que lo que nos une a todas y todos no es la Ley, la orientación sexual, el género, o la iglesia a la que pertenecemos; sino el seguimiento de quién nos ha revelado a un Dios de amor. Algunos quieren mutilar el cuerpo de Cristo, pero esa actitud nada tiene que ver Cristo, se parece más bien a los maestros de la Ley que lo llevaron a la cruz.

Carlos Osma

Espiritualidad, General, Homofobia/ Transfobia., Iglesias Evangélicas , , , , , ,

“Biblia y Homosexualidad.” Por Enric Capó.

Lunes, 17 de febrero de 2014

AdamSteveTheSinDel blog Homoprotestantes:

Una primera lectura de la Biblia nos lleva a la conclusión de que en ella nos hallamos ante una condena absoluta de la homosexualidad. En el A.T. encontramos pasajes muy fuertes que prohíben enérgicamente las relaciones sexuales entre hombres; e, incluso, llegan a castigarlas con la pena de muerte. “Si alguien se acuesta con otro hombre como se hace con una mujer, cometieron gran perversión; ambos han de ser muertos” (Lev 20,13). No es, pues, extraño que muchos cristianos estén totalmente en contra de esta práctica sexual y que algunos lleguen a aplicar el castigo que establece el libro del Levítico. En los EEUU son miles las víctimas del fanatismo religioso contra los homosexuales. Recuerdo unas fotografías, que me enseñaron allí, del escenario del asesinato de un homosexual. Había sido asesinado en el comedor de su casa y en una de las paredes de la habitación donde se encontraba el cadáver, podía verse la cita escrita a mano de Lev. 20,13. Parece que esto lo justificaba todo.

A la misma conclusión llegamos cuando leemos el Nuevo Testamento. La primera lectura de los pasajes de Romanos 1,26-27, y otros parecidos (1 Co 6,9; 1Tim 1,8-10; Judas 1,7), nos confirman en la condenación de las relaciones homosexuales: “así que Dios los ha dejado a merced de pasiones vergonzosas. Sus mujeres invierten el uso natural del sexo y se entregan a prácticas antinaturales. Y lo mismo los hombres dejan las relaciones naturales con la mujer y se abrasan en el deseo de los unos con los otros. Hombres con hombres cometen acciones infamantes, y en su propio cuerpo reciben el castigo que merece su extravío”. Los pasajes son tan claros y explícitos que parece que no dejan resquicio alguno para aceptar cualquier práctica homosexual.

Sin embargo, una segunda lectura, más pausada i cuidadosa, de los mismos textos, nos suscita dudas sobre las conclusiones a las que hemos llegado en la primera lectura.

La primera duda se refiere a si el pasaje del Levítico nos afecta a nosotros los cristianos. Nos damos cuenta de que los versículos que citamos del libro del Levítico pertenecen a la porción del libro que se denomina “Código de Santidad” (Capítulos 17 al 26) en el que se dan instrucciones al pueblo de Israel, de muy diferente índole, que nosotros, los cristianos, no nos sentimos obligados a observar. Por ejemplo, prohibiciones diversas a las que no hacemos caso: comer sangre, bajo pena de ser extirpado del pueblo (17,10), sembrar un campo con dos clases de semilla o llevar ropas hechas con dos clases de tejidos (19,19), rapar en redondo la cabeza o recortarse la barba (19,27), comer animal muerto o quien haya sido despedazado por las fieras (22,8) etc. Por otra parte se da permiso –cosa que nosotros no aceptamos- para comprar y vender esclavos (25,44-46), o se castiga con la muerte al blasfemo (24,14). Entre todas estas prohibiciones está la de “acostarse con varón como con mujer”. ¿En qué difieren las prohibiciones? ¿Debemos obedecerlas todas o, por el contrario, olvidarlas como cuestiones que se referían a un pueblo y a una época, pero que no nos afectan?

La segunda duda se refiere a si nosotros, que vivimos en el siglo XXI, estamos hablando el mismo lenguaje de la Biblia y entendemos las palabras que usamos de la misma forma. Tanto en los pasajes del Antiguo Testamento como en los del Nuevo, la prohibición de relaciones sexuales entre hombres está en el contexto de los hombres malvados que corrompen la creación “como no tienen interés en conocer a Dios, Dios mismo los ha dejado a merced de una mente pervertida que les empuja a hacer lo que no deben. Rebosan injusticia, perversidad, codicia, maldad; son envidiosos, asesinos, embaucadores, malintencionados, etc. etc. (Ro 1,28-29). Es decir, la práctica de la homosexualidad se sitúa en el contexto de los vicios sexuales y de la corrupción de costumbres. Así, en el pasaje de 1ª Corintios 6, se les condena junto a los fornicarios, los idólatras, los adúlteros, los ladrones, los borrachos, etc. Asimismo en el pasaje de 1 Tim 1,8-10, se los asimila a los parricidas y matricidas, los fornicarios, los mentirosos y perjuros, etc. Y así en otros pasajes. Podríamos, pues, concluir que en la Biblia se condena la promiscuidad sexual y toda clase de vicio homo o heterosexual, pero que en ningún pasaje se contempla la posibilidad del amor y la fidelidad entre miembros del mismo sexo.

Y creo que esto debe ser subrayado y tenido en cuenta en nuestra segunda lectura de la Biblia. Porque, ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento se menciona la homosexualidad como lo que en su estado puro realmente es: una peculiaridad de la naturaleza que no tiene nada que ver con las perversiones sexuales mencionadas en la. El homosexual no es un vicioso al que se debe castigar, como lo ha sido a lo largo de la historia, sino un ser humano que afectiva y sexualmente se comporta de forma diferente a los que llamamos heterosexuales. Por tanto, es totalmente injusto aplicar los pasajes que hemos mencionado a aquellos hombres y mujeres que, aún siendo del mismo sexo, se sienten atraídos entre ellos, se enamoran, se aman y deciden vivir juntos en la fidelidad “hasta que la muerte nos separe”. Esto no es perversión, ni vicio, sino otra forma de amar , ciertamente atípica, pero no por esto menos lícita ni menos digna de respeto.

Enric Capó

Este artículo se publicó en la revista Lupa Protestante en Abril de 2009.

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“Marcos, Dios te ama”, por Carlos Osma.

Viernes, 31 de enero de 2014

ManoscaraInteresante artículo publicado en Homoprotestantes:

  Hace dos días me envió un mensaje, en realidad era sólo una frase donde me preguntaba si había una iglesia cristiana gay en Barcelona. Al final hemos quedado hoy cerca de casa para conocernos y hablar un poco. He llegado cinco minutos tarde, él ya estaba allí, nos hemos dado la mano y para romper el hielo le he preguntado si hoy había tenido clases. Me ha dicho que no, que hoy no. Tendrá veintitantos, le cuesta mirarme a la cara y le noto muy nervioso. Mientras nos acercamos a un bar cercano vamos hablando de sus estudios, de la beca que le ha traído a Barcelona y de que no volverá a su ciudad hasta dentro de dos años. Por como me lo ha dicho no sé si esto último le parece bueno o malo, pero he preferido no preguntárselo.

Al llegar al bar nos sentamos y pedimos una cerveza cada uno, creo que le ha hecho gracia que pida una cerveza, me ha comentado que en su país los cristianos no suelen beber alcohol. Después, cuando la camarera se ha ido, ha explicado que no vive bien el hecho de ser gay y cristiano, que ha hecho todo lo posible por dejar de ser gay, y que durante meses se ha sometido a una terapia de reconversión. Me ha mirado fijamente a los ojos por primera vez y me ha preguntado cómo puede una persona hacer compatible su fe y su orientación sexual. Y me lo ha preguntado como quien se está hundiendo en el mar y grita que necesita un salvavidas. Le he tocado el hombro con la mano y le he dicho: Marcos, Dios te ama.

Siempre me pasa lo mismo, todo esto me hace retroceder mil años, y me acuerdo de todas las cosas que a mí me hubiera gustado escuchar cuando estaba al otro lado de la mesa. Si hubiese sido valiente le hubiera dado un abrazo, pero no lo he sido, y sólo me he atrevido a ponerle la mano sobre el hombro. Le he pedido que se olvide de las condenas que ha escuchado desde que era niño, de todos los mensajes negativos sobre su forma de amar y desear y que se pregunte qué hay de malo en lo que él siente; en enamorarse de otros hombres. Intentaba que viera que su odio a sí mismo no nace de cómo él es, sino de una ideología a la que no le gusta la gente distinta. Pero me ha sido imposible, es incapaz de mirarse a sí mismo sin las lentes de la homofobia.

“Nunca me he enamorado”, me ha dicho después. Ha cogido carrerilla y ha empezado a nombrar toda una serie de prejuicios sobre la homosexualidad: que los homosexuales nunca pueden ser felices, que son infieles, que uno de ellos se comporta como una mujer…. “Marcos Dios no sólo te ama como eres, sino que quiere que seas así. Él te ha hecho tal y como eres, y cuando huyes de ti mismo, estás huyendo de Dios también. No encontrarás a Dios en esos mensajes que no te aceptan”. Ha vuelto a bajar la cabeza y me ha dicho que no siente que Dios le ame así, se ha creado un silencio tenso, y ha añadido: “he intentado suicidarme varias veces”. Le he tocado el brazo derecho con la mano y he dicho: “la homofobia te está matando, pero Dios puede salvarte… de eso va en realidad el cristianismo, de vida y salvación”.

Creo que mis palabras han rebotado contra un muro que él no ha construido pero que lo está asfixiando. De pronto ha recitado un texto de la Biblia de memoria: “ no yacerás con hombre como con mujer” , y le he respondido que la Biblia tiene miles de versículos en los que Dios quiere hablarle, no sólo cuatro. Que para muchos heterosexuales la homosexualidad aparece en la Biblia sólo cuatro veces, pero que para los homosexuales cada uno de los versículos de la Biblia están dirigidos a ellos. Y que en esos versículos Dios les guía y les muestra su amor, no una condena absurda. Le he explicado que leer la Biblia al pie de la letra es suicida, y que en realidad nadie lo hace. No le ha convencido, así que le he recomendado que si quiere cumplir al pie de la letra el texto que había citado, podía mantener sexo de pie. Se ha reído por primera vez.

No es la primera vez que me pasa algo parecido, y me siento impotente. No sé cuál es la manera de romper esa red diabólica en la que Marcos está atrapado. Ojala todo fuera más fácil y con sólo unas palabras se lograsen borrar todas las mentiras que impiden a personas como Marcos sentirse amadas por Dios. Pero la realidad siempre es más complicada.

Hemos estado hablando durante dos horas y media, hay veces que me atendía con interés, otras en las que no entendía lo que le decía. Pero Marcos ha escuchado desde antes de tener uso de razón, que Dios no le quiere. Y lo ha oído de labios de su padre, de su madre, de sus hermanos, del pastor y de cada uno de los miembros de su iglesia. Nuestras dos horas y media siento que son como una gota de verdad en un mar de engaño. Pero no me he dado por vencido, y antes de que nos despidiéramos le he vuelto a decir: “Marcos Dios te ama, y te ama como eres, piensa en todo lo que hemos hablado”. Me ha dicho con una sonrisa que lo haría, y después ha vuelto sólo a su mundo, mientras yo volvía a mi vida.

La homofobia no es un tema, la homosexualidad no es una postura teológica. Quienes se siguen moviendo en esas coordenadas, que tristemente son mayoría incluso en las iglesias más progresistas, no saben en realidad de qué están hablando. La homofobia es una ideología criminal que destruye la vida de muchas personas, y que crucifica a quienes se oponen a ella. La homofobia es la negación de la realidad que hace que muchas personas vivan humilladas, escondidas o relegadas a un segundo plano, en nombre de una ideología heteronormativa que muchos llaman voluntad divina. Y la homofobia es un pecado que mata, todavía hoy, en una ciudad moderna y cosmopolita como Barcelona. Quien relativiza el drama se aleja del evangelio.

Marcos, si lees esto, que no se te olvide: Dios te ama.

Carlos Osma

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, General, Homofobia/ Transfobia., Iglesias Evangélicas , , , ,

“La familia según San Marcos”, por Carlos Osma.

Martes, 28 de enero de 2014

FamiliaMarcosInteresante artículo publicado en Homoprotestantes:

Es bastante habitual, cuando pensamos en la familia de Jesús, que vengan a nuestra mente las tradicionales imágenes de un bebé en la cuna de un pesebre, rodeado de su madre María, y su padre José. Pero por poco que observemos, nos damos cuenta de que Jesús llamó familia a otro tipo de relaciones, no necesariamente biológicas. Por eso me gustaría reflexionar sobre la visión de la familia que se desprende del evangelio de Marcos, a partir de palabras como padre, madre, hija, hijo, hermana o hermano. Y de las relaciones que aparecen en el evangelio entre Dios, Jesús y sus seguidores.

Comienza el evangelio afirmando que Jesús es el Hijo de Dios(1). En otros momentos es Dios mismo quien llama a Jesús Hijo amado(2), e incluso los demonios quienes le reconocen su filiación divina(3), aunque Jesús les mande callar. Pero nadie más se atreve a decirlo, hasta que al final de la tercera parte, cuando la acción se sitúa en Jerusalén y el desenlace fatal está próximo, Jesús se lo confirma al sumo sacerdote(4). Casi al terminar el evangelio, el centurión, al lado de la cruz en el momento de la muerte de Jesús, será la primera persona que le reconocerá como Hijo de Dios(5).

Parece claro que el evangelio de Marcos utiliza la relación paterno-filial para subrayar la relación única de Jesús con Dios. Podríamos pensar que esta manera de expresarla no tiene su origen en el Jesús histórico, ya que sólo la encontramos en boca de Jesús una vez. Pero si tenemos en cuenta que el secreto mesiánico es característico de Marcos, y que hay muchas tradiciones diferentes e independientes que dicen que Jesús afirmaba ser El Hijo de Dios, podemos suponer que ésta era su autocomprensión(6). Además observamos que en Getsemaní la expresión utilizada por Jesús es “Abba”, palabra de origen arameo que utilizaban los niños para dirigirse a sus padres, algo no muy usual para referirse a Dios, y que tiene visos de remitir al Jesús histórico. Por lo tanto es lógico pensar que Jesús mostró a Dios como su Padre cercano.

Por otro lado observamos que en este evangelio no aparece el padre biológico de Jesús. A diferencia de otros familiares, éste parece no existir. Se han propuesto varias posibilidades, incluso un oficial romano(7), pero la más aceptada es que José, su padre, habría muerto antes de que Jesús comenzara su ministerio.

No aparece la relación padre/hijo referida explícitamente a Dios y los discípulos, sin embargo dos veces viene referida a Jesús y otro ser humano(8). En ambas ocasiones Jesús parece blasfemar mostrándose como algo más que un hombre, ¿está la comunidad marcana comparando la relación Dios-Jesús, con la de Jesús-seguidores? ¿O realmente Jesús se sentía padre de sus discípulos?

Las relaciones humanas entre padre/hijo o madre/hija aparecen recogidas por ejemplo en dos casos de milagros o exorcismos(9). En ambas los progenitores interceden por sus descendientes, siendo capaces de enfrentarse a los condicionantes sociales e incluso a la muerte, por el bien del hija/o. El padre y la madre están con su hijo/a hasta el final, su fe, intercede por ellos. Aunque la fe es un elemento principal, salta a la vista que las relaciones familiares también juegan un papel relevante. Este padre y esta madre que se comportan de forma ejemplar, ayudan a potenciar las estructuras familiares del siglo primero. Sin embargo existe una tensión muy grande entre estos textos, y la llamada de Jesús a sus discípulos que parece romper la estructura de la familia(10). Santiago y Juan, como otras mujeres y hombres, dejan su familia para seguir a Jesús. “Con esta llamada a abandonar todo, Jesús desafió los valores del parentesco(11)”. Y como es de suponer, produciría un conflicto entre sus seguidores y sus familias. Éstos se ponen en movimiento y salen de la seguridad que les ofrecía el entorno familiar y la comunidad de la que formaban parte, para convertirse en discípulos.

Pero entonces: ¿Qué sentido tiene esta tensión entre reforzar las estructuras familiares o relativizarlas? ¿A qué se debe? ¿Reflejan diferentes formas de seguimiento? ¿Proviene una de la comunidad marcana y la otra del mismo Jesús o de discípulos no “establecidos”? Quizás la tesis de Theissen, de que el evangelio de Marcos intenta adaptar tradiciones de los primeros carismáticos itinerantes para que sirvan de base practica para las comunidades locales, pueda ayudar a responder estas preguntas(12).

Se dice claramente en el evangelio que la madre de Jesús se llamaba María(13), y que en algún momento, quizás porque se decía que Jesús tenía un espíritu impuro, intentó venir a por él junto a sus hermanos y hermanas(14). Es destacable la manera en que Jesús la ignoró, dando la espalda a sus obligaciones como hijo, y más si María era viuda. A partir de aquí no volveremos a saber nada de ella. Él, que en una discusión con los fariseos les echó en cara que no honrasen a su padre y su madre(15), se atreve a desentenderse de la suya. Jesús con su comportamiento parece ponerse en contra de la ley de Dios, optando por la marginación y el desplazamiento a los ojos de quienes formaban su familia “natural”.

Parece claro que junto a sus discípulos, Jesús construye una nueva forma de familia, que entra en conflicto con la familia tradicional del momento. Así parece indicarlo Marcos cuando dice que Jesús reconocía como hermano, hermana y madre únicamente a quienes decidieron dejarlo todo para seguirle(16). Éste será el grupo humano que les otorga identidad, y no su antigua familia. En esa nueva forma de familia se reconocen todos como hermanos y hermanas, lo cual refleja una organización igualitaria que afirma únicamente la primacía del necesitado, de los últimos(17). El hecho de que se hable de los doce discípulos como un grupo más cercano a Jesús, podría ser histórico según algunos autores; esta elección podría mostrar la conciencia jesuática de sentirse enviado a las doce tribus de Israel. “Sin embargo, no sólo los Doce sino todos los discípulos participan en la misión de Jesús(18)”. Una misión en la que ninguna persona está por delante de otra.

Y si Jesús utilizó el modelo de familia de sustitución para dar un nuevo contexto a sus seguidores, tiene sentido pensar que bajo esa identificación, propusiera a Dios como Padre. Un Padre que no responde al modelo patriarcal del momento, sino que se atreve a salir de los roles masculinos de la época. En las parábolas, “Jesús presenta padres y amos de casa… que parecen como débiles y nada viriles porque eligen la compasión y el amor por encima del honor(19)”. En esta familia Jesús sería otro hermano más, y el Hijo Primogénito del Padre, a través de él, el resto de discípulos entraban en relación con el Padre. Ahora, sí se deduce que Dios es Padre de cualquier mujer u hombre que le siga independientemente de su origen judío o gentil. No existe para el evangelista ningún condicionante que impida entrar en esta nueva forma de familia iniciada por Jesús, sólo la llamada y el seguimiento decidido, el ponerse en camino hacia el Reino de Dios que viene. Sólo la fe que espera en Jesús, como la de una mujer extranjera(20).

Es cierto que el evangelio de Marcos nace en el contexto de una comunidad cristiana que mayoritariamente ya no sigue el modelo del discípulo “itinerante”, y quizás esto haga que en algunos momentos las estructuras familiares “tradicionales” aparezcan reforzadas. Sin embargo, aún para esta segunda generación de cristianos, convertirse al cristianismo suponía una ruptura con su entorno más cercano. Posiblemente por eso se refleja en Marcos con tanta claridad, que la llamada de Jesús significó también para los primeros discípulos el abandono de todas las cosas(21), entre ellas la familia y sus ideas sobre ella. Pero su decisión de ir tras Jesús, tenía la promesa de recibir cien veces más en este mundo(22), puesto que pasarían a formar parte de una nueva forma de familia, que no tenía su origen en la voluntad de hombres, sino de Dios. Leer más…

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Tú eres mi siervo, de quien estoy orgulloso.

Lunes, 27 de enero de 2014

1016756_438419369620076_1069489319_nYa que, debido al incidente que nos tiene preocupados, no hemos podido trabajar en el blog durante esta semana, traemos hoy este precioso texto que hemos conocido gracias a Homoprotestantes ya que el objetivo de la UNIDAD de todos los cristianos bajo el ÚNICO pastor que es Jesús, el Cristo, es una carrera de fondo en la que no podemos desfallecer.

Semana de Oración para Unidad de los Cristianos
Is 49, 3.5-6/Sl 39/1 Co 1, 1-3/Jn 1, 29-34

¿Quién no ha experimentado nunca el efecto balsámico que tienen unas palabras de confianza, de coraje, de ánimo en un momento determinado de nuestra vida? Especialmente aquellas palabras que nos hacen sentir que nuestro trabajo no es en vano, que lo que hacemos – a pesar de nuestras humanas limitaciones y que aquello mismo que estamos haciendo no sea para enmarcarlo –, tiene valor para alguien, aunque sólo sea para una persona. Quien jamás ha recibido tales palabras sabe muy bien la sed que anida en su alma por oírlas alguna vez. Y eso aunque uno sepa, de tantas veces que se lo han dicho, que debe hacer las cosas para el Señor sin esperar ningún humano agradecimiento a cambio. Cuando esta palabra de ánimo, de reconocimiento, llega es como el agua fresca cuando uno tiene sed; es como el bálsamo que suaviza y cura cualquier herida.

Tú eres mi siervo, de quien estoy orgulloso. Parece que Dios nos conoce bien, ¿no? Que conozca perfectamente que también nosotros, de vez en cuando, necesitamos oír estas palabras de ánimo y fuerza. Porque justamente es la palabra que el profeta recibe de parte de Dios para su pueblo: Estoy orgulloso de ti. Y la Palabra de Dios no es palabra muerta, en todo caso somos nosotros los que ahogamos esta Palabra o la hacemos improductiva. La Palabra de Dios es palabra viva, que invita siempre a no quedarnos contentos, a no sentirnos “sobraos”; sino que es una palabra dinámica, cargada de poder para seguir adelante, para no quedarnos anclados en tiempos pasados, aquellos que siempre pensamos que fueron mejores que los que ahora nos toca vivir.

Nos llega esta Palabra también hoy a nosotros. A todos y a cada uno de nosotros, porque Dios no hace acepción de personas. Dios te dice hoy a TI: hombre o mujer, niño o adolescente, joven, adulto o anciano, soltero, casado o viudo: Tú eres mi siervo, mi sierva, de quien estoy orgulloso. En la medida en que nos vayamos comportando como lo que somos en realidad, hijos e hijas de Dios, iremos escuchando esta palabra: Estoy orgulloso de ti… y no necesitaremos escuchar otras extrañas palabras lisonjeras y vacías que no vienen de Él. Y esta Palabra también nos llega en esta semana en la que desde ayer hemos empezado a orar, como solemos por estas fechas, por la Unidad de los Cristianos. Creo que podemos oír y tomar esta palabra de parte de Dios como su reconocimiento a todos los esfuerzos llevados a cabo desde las diferentes Iglesias, Comunidades eclesiales y denominaciones cristianas, esfuerzos hechos para acogernos mejor entre nosotros, para poder entendernos mejor desde las distintas realidades, por todo aquello que ha implicado de crecimiento y conocimiento mutuos… Con todo, justamente en este sentido, nos llega esta Palabra de la misma forma que plasma el texto de Isaías que hemos oído proclamar: Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob… te hago luz de las naciones. La Palabra nos empuja a seguir adelante, a no dormirnos, a no pensar que ya está todo hecho… sino a seguir trabajando para que tanto el escándalo de la división como la tentación de la uniformidad puedan desaparecer pronto de nuestros respectivos horizontes.

¿La solución? Hacer caso al Bautista: seguir mirando TODOS hacia el mismo lugar, hacia quien de verdad es el centro: ¡Éste es el Cordero de Dios! No podemos hacer otra cosa (si es que queremos prosperar en esta labor ecuménica común a los cristianos y cristianas de nuestro siglo XXI), que mirar al Único capaz de borrar nuestras diferencias superficiales, al Único capaz de sanar nuestras heridas históricas, nuestras grandes incomprensiones, que mirar a JESÚS para poder escuchar algún día, esperamos no muy lejano, todos juntos (como la gran familia que por el bautismo ya somos) un gran y rotundo: TÚ ERES MI SIERVO, DE QUIEN ESTOY ORGULLOSO.

Autor: Fray Ángel de Ara-Coeli

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