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Polonia: IKEA demandada por despedir a un homófobo que dijo a sus compañeros que los homosexuales deberían ser asesinados.

Martes, 2 de junio de 2020

People walk past an Ikea center in Warsaw, Poland on September 10, 2018. (Photo by Jaap Arriens/NurPhoto via Getty Images)  (Photo by Jaap Arriens/NurPhoto via Getty Images)

 

IKEA está siendo amenazado con una demanda en Polonia por despedir a un empleado “homofóbico” que escribió en la intranet de la compañía que las personas homosexuales deberían ser asesinadas y que fue defendido por la Iglesia católica polaca.

El ex empleado de IKEA, identificado como Tomasz K, dijo que fue despedido el año pasado después de que se negó a eliminar un comentario homofóbico que publicó en el sitio interno de la empresa. “La aceptación y promoción de la homosexualidad y otras desviaciones es escandalosa”, escribió, junto con varios versículos bíblicos anti-gay.

IKEA dijo en ese momento que el empleado había expresado una opinión “de una manera que podría afectar los derechos y la dignidad de las personas LGBT +. Además, el empleado realmente usó citas del Antiguo Testamento sobre la muerte, la sangre en el contexto de qué destino debería conocer la gente homosexual”, agregó. “Muchos empleados planteados por esta entrada se pusieron en contacto con nuestro departamento de recursos humanos”.

La decisión de IKEA de despedir al hombre estaba en línea con el Código Laboral de Polonia, que exige que los empleadores combatan la discriminación debido a la orientación sexual, pero causó indignación en todo el país y el minorista se enfrentó a un boicot a nivel nacional.
IKEA enfrenta cargos de “violación de los derechos religiosos” en Polonia.

El ministro de justicia de Polonia, Zbigniew Ziobro, calificó las acciones de IKEA como “absolutamente escandalosas” y ordenó a la oficina del fiscal investigar el caso. Después de una investigación de un año, los fiscales han decidido acusar al gerente de recursos humanos de IKEA por violar los derechos religiosos del empleado.

El portavoz de los fiscales, Marcin Saduś, dijo que la decisión de despedir a Tomasz K “fue el resultado de una evaluación arbitraria y el prejuicio de [el gerente] hacia el empleado que, al expresar sus opiniones, se refirió a los valores cristianos”, informa Wprost .

Los versos de la Biblia que cita Tomasz K prometen violencia hacia personas LGBT +, incluyendo: “Si un hombre se acuesta con un hombre como con una mujer, ambos han cometido una abominación; seguramente serán ejecutados; su sangre está sobre ellos “.

Pero los fiscales argumentan que citar estos versículos “no fue un ataque contra una persona específica de entre sus colegas, sino una respuesta a la acción del empleador” de celebrar el Día Internacional contra la Homofobia, la Bifobia y la Transfobia.

Señalan que la constitución polaca garantiza la libertad de conciencia, religión y expresión, lo que hace que su declaración sea permisible.

Desafortunadamente, existen precedentes para casos como este que tienen éxito en los tribunales polacos: el ministro de justicia Ziobro logró anular un veredicto contra un empleado de una imprenta que se negó a servir a un cliente LGBT +.

En este caso, el tribunal dictaminó que la constitución de Polonia protege la libertad de conciencia, que incluye “el derecho a no apoyar el contenido homosexual”.

En febrero de este año, el odio y la intolerancia anti-LGBT + se dispararon en el país de Europa del Este cuando un tercio de Polonia se declaró una “zona libre de LGBT”. Casi 100 municipios locales firmaron una promesa de adoptar resoluciones contra la “propaganda LGBT +”, y se proclamaron a sí mismos como “libres de la ideología LGBT +”. Las autoridades locales en estas áreas se comprometen a abstenerse de actos que fomenten la tolerancia y deben evitar proporcionar asistencia financiera a las ONG que trabajan para promover la igualdad de derechos.

La medida de odio LGTBfobo, que el diario italiano La Repubblica comparó con el concepto nazi de zonas judenfreilibres de judíos»), llegó hasta el Parlamento Europeo. El 18 de diciembre del año pasado la cámara aprobó, por 463 votos a favor frente a 107 en contra, una resolución de condena de las «zonas libres de ideología LGTB». En enero, el activista Bart Staszewski inició una campaña para visualizar el estigma de esta iniciativa posando con signos en varios idiomas junto a las señales de entrada a las localidades adheridas a la iniciativa LGTBfoba (ver imagen, a la izquierda). A fecha de hoy, las jurisdicciones declaradas «zonas libres de ideología LGTB» abarcan un tercio de la superficie total de Polonia e incluyen cerca de cien municipios, al menos dieciocho condados y cinco regiones (a las cuatro iniciales se les unió Łódź).

Fuente Pink News/Cristianos Gays

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“Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”, por Carlos Osma

Lunes, 23 de marzo de 2020

pabloLeído en su blog Homoprotestantes:

“Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al Sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que, si hallaba algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajera presos a Jerusalén. Pero, yendo por el camino, aconteció que, al llegar cerca de Damasco, repentinamente lo rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?[1]”.

Este fin de semana un programa de televisión denunciaba las terapias para curar la homosexualidad que se realizan en iglesias evangélicas de Madrid. Lo hizo compartiendo un vídeo en el que un periodista se somete a un exorcismo para dejar de ser gay mientras varias personas oran, cantan, y le ungen con aceite mientras gritan: “¡Espíritu inmundo! ¡Espíritu de homosexualismo! ¡Apártate, Satanás! ¡Espíritu de sexo, de fornicación, de adulterio! ¡Fuera de aquí!”. Cutre, todo muy cutre, aunque lo realmente preocupante no es el lodo por el que se arrastran estas iglesias evangélicas (desconozco si forma parte de Ferede [2], y si es así, qué medidas tomará), ni que sean las responsables de que la sociedad ponga al resto de iglesias evangélicas en el mismo saco de extremismo y fundamentalismo, sino a cuántas personas les han destruido la vida sin que una cámara de televisión haya dejado constancia.

Hace unos días, Mateo, un conocido de una iglesia evangélica que lucha cada día de su vida para que nadie descubra que es homosexual, colgaba en su página de Facebook que el Partido Socialista quiere adoctrinar a niños y niñas para que acaben siendo gais y lesbianas (que evidentemente para él es lo peor de este mundo, de su mundo). Además, hacía una defensa de eso que tanto le aterra que le arrebaten, la masculinidad, diciendo: “la masculinidad es honorable, un don de Dios por el que sentirse orgulloso y agradecido”. La verdad es que la guerra por la masculinidad yo creo que la tiene perdida, no porque no sea un tío machote y todo eso (juega al futbol como nadie y es de Vox… más masculinidad creo que es inalcanzable), sino porque su entorno evangélico que es en el que pasa su vida, sabe que es homosexual y no lo ve como un hombre, sino como un homosexual que lucha por serlo. Es doloroso ver a alguien atrapado en una lucha sin fin, en una huida constante de sí mismo. Y más cuando todo eso se hace en nombre de dios.

Mateo no solo cuelga en Facebook reflexiones sobre masculinidad sino también vídeos y reflexiones de Cesar Vidal al que creo tiene como ídolo a imitar (será por eso que vive armarizado). Y justo ayer compartió la presentación que hizo Vidal en Perú, en el Seminario La Familia Relevante, donde hablaba sobre las amenazas a las que se enfrentan las familias. Tengo que decir que ya sabía que para este señor las amenazas no iban a ser los bajos salarios, el desempleo, el precio de la vivienda, la falta de inversión en educación, etc… Pero no pude resistirme y decidí escuchar su análisis que consiste básicamente en decir que la ideología de género es el demonio, y que los evangélicos son los únicos que están resistiéndola (imagino que con el mismo aceite de oliva que los exorcistas en las iglesias evangélicas de Madrid). Bueno, en realidad no todos los evangélicos porque aprovechó para lanzar dardos a Ferede, ya que según él se pliega a la ideología de género para poder recibir subvenciones del Estado, también a la Editorial Clie por vender libros como El Evangelio Subversivo que promueven dicha ideología, a Alfonso Ropero, a Ignacio Simal, a Lupa Protestante…. vamos, a todo lo que se mueva más que las lorzas que le caían por encima del cinturón. Lo más increíble de todo es que después de dar palos a diestro y siniestro, acabó su presentación diciendo que lo que él quiere como cristiano es buscar el Reino de dios y su justicia, y que éste se hará presente cuando los cristianos reflejemos el carácter de dios. A uno le aterra el Reino de dios que busca, y no creo que el dios que refleja, lleno de odio y discriminación, tenga nada que ver con el de Jesús.

La palabra “sagrado” según la RAE significa “digno de veneración por su carácter divino o por estar relacionado con la divinidad”, y ayer mismo me enteré de que el Gran diccionario enciclopédico de la Biblia de Clie es considerado sagrado por el fundamentalismo. Me enteré al leer un artículo que me envió otro amigo (por favor desde aquí les pido que tengan misericordia de mí y me envíen cosas más constructivas) en el que un señor pone el grito en el cielo porque según él, el Doctor en teología Renato Lings había sido colaborador de dicho diccionario. La manera de describir a Renato es la siguiente: “teólogo queer luterano quien desde sus 24 años declaró abiertamente su homosexualidad, coordinador en Europa del movimiento otras ovejas que se encarga de repartir licencias cristianas a homosexuales, formando pequeñas iglesias sodomitas… hizo el prólogo del libro pervertido y abominable titulado Solo un Jesús marica puede salvarnos”. La tesis de este iluminado es que teólogos (léase como un insulto) como Renato Lings se están “infiltrando” para intentar “cambiar los conceptos bíblicos tradicionales”. Que en palabras más llanas se traduce como: los enemigos ya están dentro, nos quieren destruir, y tenemos que defendernos.

Los cuatro ejemplos que he puesto son solo una muestra del ridículo, y el daño, que están haciendo muchos cristianos al intentar defender y predicar un evangelio homófobo. Evidentemente sus propias palabras los desacreditan, y todo lo demás que puedan añadir o hacer en cualquier otro aspecto, queda manchado por la cerrazón e intransigencia que muestran en este. Su voz solo es escuchada por quienes viven encerrados en el mismo lugar imaginario, y la única posibilidad de mantener su discurso es aislarse totalmente del exterior. Han perdido la conexión con la sociedad y la realidad, y parecerían payasos que nos hacen reír si no fuera porque los payasos son gente que quieren hacer feliz a los demás. Para todos ellos, y para quienes promueven como ellos la homofobia, sigue siendo pertinente la pregunta que Jesús le hizo a Pablo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”.

Carlos Osma

Notas:

[1] Hch 9,1-4

[2] Federación Religiosa de Entidades Evangélicas de España.

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Si todavía no lo has leído mi libro “Solo un Jesús marica puede salvarnos”, puedes ver el listado actualizado de donde está disponible AQUÍ.

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Espiritualidad, Homofobia/ Transfobia., Iglesias Evangélicas , , , , ,

Discursos del odio. La internacional Cristo-neofascista, al asalto del poder blandiendo la biblia y el crucifijo (III)

Martes, 28 de enero de 2020

emcke1El cristo-neofascismo se alimenta del odio, crece e incluso disfruta con él, lo fomenta entre sus seguidores y lo extiende a toda la ciudadanía

El odio se traduce en una serie de manifestaciones dogmáticas, intolerantes, irrespetuosas y agresivas contra todos los elementos de respeto y convivencia de la sociedad

¿Cómo responder al discurso de odio? ¿Tendremos que resignarnos ante esta Internacional del odio y sus violentas manifestaciones? En absoluto

Inspirándome en el libro de Carolin Emck Contra el odio (Taurus, Madrid, 2017), ofrezco el siguiente once-cálogo

La Internacional cristo-neofascista constituye una crasa manipulación de la religión y una perversión de lo sagrado que viene a apoyar y los discursos las prácticas de odio de los partidos de extrema derecha en todo el mundo, que nada tienen que ver con la orientación liberadora e igualitaria del cristianismo originario y de la mayoría de las religiones.

El cristo-neofascismo se alimenta del odio, crece e incluso disfruta con él, lo fomenta entre sus seguidores y lo extiende a toda la ciudadanía. En su libro La obsolescencia del odio (Pre-textos, Valencia, 2019), el intelectual pacifista Günther Anders lo define como “la autoafirmación y la auto-constitución por medio de la negación y la aniquilación del otro”. Tal modo de proceder está en contradicción con los principios morales de la mayoría de las religiones, en concreto del cristianismo, como el perdón y el amor al prójimo, a los enemigos y la renuncia a la venganza del “ojo por ojo y diente por diente”.

El odio se traduce en una serie de manifestaciones dogmáticas, intolerantes, irrespetuosas y agresivas contra:

– la “teoría de género”, a la que llaman despectivamente “ideología de género” –asocian con la lucha y la competitividad entre hombres y mujeres, responsabilizan de la destrucción de la familia y acusan de degradar la dignidad de las mujeres;

– el feminismo, definido como “feminazismo”, “cosa del diablo” y “suicidio de la propia dignidad humana”;

– los programas de educación afectivo-sexual en las escuelas bajo la consigna “con mis hijos no te metas”;

– la violencia de género, negando la evidencia de los miles de feminicidios producidos en todo el mundo por odio a la vida de las mujeres;

– el LGTBIQ con la defensa de la heteronormatividad y la binariedad sexual, que desemboca en persecución y agresiones contra gais, lesbianas, bisexuales, transexuales, intersexuales, queer;

– el matrimonio igualitario y la homosexualidad, limitando los derechos afectivo-sexuales de las personas;

– la interrupción voluntaria del embarazo con la persecución y la excomunión a quienes la practican;

– las personas y los colectivos migrantes, refugiados y desplazados, objeto de xenofobia, a quienes se acusa de ser los responsables de los disturbios sociales que se producen en los países de acogida, de quitar el trabajo a las personas nativas y de hacer uso de unos servicios sociales, sanitarios y educativos cuyos únicos destinatarios deben ser los ciudadanos nacionales;

– las comunidades musulmanas, a las que se acusa de tener otro modelo de familia, de discriminar a las mujeres y de tener una concepción de la política incompatible con la democracia y los derechos humanos;

– las comunidades judías, objeto de antisemitismo;

– las personas negras, objeto de racismo;

– el cambio climático, demostrado científicamente en la Cumbre del Clima que se celebró en Madrid, así como la necesidad de endurecer los recortes de emisiones y los futuros mercados de carbono, con una actitud negacionista, tan irracional como negar la evidencia;

– la naturaleza, a quien se niega su dignidad y derechos, es objeto de eco-cidio y se la depreda por mor del modelo de desarrollo científico-técnico de la modernidad, que pone la naturaleza al arbitrio del ser humano;

La Internacional cristo-neofascista ha cambiado el mapa político y religioso en Estados Unidos, están cambiando el mapa de América Latina y va camino de hacerlo en Europa, del que ya tenemos ejemplos en Polonia, Hungría, Austria, Italia, etc. El salto a la política del movimiento religioso fundamentalista supone un grave retroceso en la autonomía de la esfera pública y política y de la cultura, en la secularización de la sociedad y en la separación entre Estado y religión.

América Latina tuvo, durante más de una década, gobiernos progresistas, que incorporaron nuevos protagonistas a la vida política: mujeres, comunidades campesinas, indígenas, afrodescendientes, identidades afectivo-sexuales otrora discriminadas, la propia naturaleza, religiones originarias. Hoy ha girado hacia gobiernos conservadores, que niegan todo protagonismo a los sujetos emergentes que acabo de citar.

Dicha Internacional defiende el fortalecimiento de la familia patriarcal y el racismo epistemológico, que desprecia los conocimientos y saberes que no se atienen al modelo del pensamiento único y a la concepción eurocéntrica del conocimiento y del saber científico.

Mientras tanto muestra una total insensibilidad ante el fenómeno de la pobreza y las desigualdades, que año tras año crecen, las dictaduras militares, que reprimen a la población con método mortíferos, las muertes de personas migrantes que huyen del hambre y buscan mejores condiciones de vida para ellas y sus familias, las discriminaciones de género, etnia, cultura, religión, género, clase social, identidad sexual, la destrucción del medio ambiente, etc.

¿Resignarse o de-construir los discursos de odio?

¿Cómo responder al discurso de odio? ¿Tendremos que resignarnos ante esta Internacional del odio y sus violentas manifestaciones? En absoluto. Inspirándome en el libro de Carolin Emck Contra el odio (Taurus, Madrid, 2017), ofrezco el siguiente once-cálogo:

 1. No callar ante los odiadores, ni dejarnos amedrentar por ellos, no tener miedo a las represalias. La defensa de la igual dignidad de todos los seres debe ser defendida sin miedo como imperativo categórico que no admite silencia ni cobardía.

2. No considerar el odio como algo natural, sino como algo que se incuba, se programa, se cultiva, se fomenta a través de los múltiples mecanismos que tienen quienes lo practican y los apoyan.

3. No responder al odio con más odio, porque, como en el caso de la respuesta violenta a las prácticas de violencia, genera una espiral de imparable de la violencia, la reacción discursiva y práctica de odio a los discursos y prácticas de odio, generará una espiral imparable del odio.

4. Analizar el contexto en que se produce el odio y las causas que lo provocan para ir al fondo de dichas actitudes y prácticas no quedarnos en la superficie.

5. Hacer un elogio comprometido de lo diferente y lo “impuro”, y reconocer a los otros y las otras no como alteridades negadas, sino como como iguales y diferentes.

6. Observar el odio antes de su estallido para prevenir sus mortíferas consecuencias. Lo que requiere análisis rigurosos de las situaciones y contextos en los que se produce.

7. Tener el valor de enfrentarnos a él como condición necesaria para defender la democracia, ya que el odio políticamente organizado constituye una de las mayores amenazas contra la democracia.

8. Adoptar una visión abierta de la sociedad, respetuosa del pluralismo a todos los niveles: político, religioso, social, cultural, étnico, etcétera.

9. Ejercer la capacidad de ironía y de duda, de la que carecen los generadores de odio, enfundados como están en certezas absolutas, identidades singularistas y seguridades ególatras, gestos airados y actitudes violentas. Frente al discurso del odio tendríamos que seguir la propuesta de Frida Kahlo:

“Reír me hizo invencible.
No como los que siempre ganan,
Sino como los que nunca se rinden”.

10. Construir comunidades no discriminatorias, sino integradoras donde quepamos todas y todos, también la naturaleza, practicando la eco-fraternidad-sororidad, la ciudadanía-mundo y la cui-dadanía (de cuidados), que nos obliga a todas y todos por igual.

11. Respetar y reconocer la dignidad y los derechos de la naturaleza, de la que formamos y somos parte, frente a la depredación de la que es objeto por parte del modelo de desarrollo científico-técnico de la modernidad.

Fuente Religión Digital

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La Internacional Cristo-neofascista, al asalto del poder blandiendo la Biblia y el crucifijo (II)

Jueves, 23 de enero de 2020

Trump Bolsonaro Estados Unidos BrasilDonald Trump y Jair Bolsonaro

“Los evangélicos fundamentalistas son los que inspiran y legitiman la política declaradamente homófoba, sexista, xenófoba y antiecológica de Bolsonaro”

“En El Salvador, la diputada de Conciliación Nacional Eileen Romero ha presentado una moción para decretar la lectura obligatoria de la Biblia en las escuelas”

“En Bolivia han entronizado la Biblia en la presidencia de la República para legitimar el golpe a Morales, lavar las muertes producidas como consecuencia del mismo, confesionalizar cristianamente la política, negar la identidad de las comunidades indígenas y desprestigiar sus cultos, calificándolos de “satánicos””

“Estamos ante una crasa manipulación de la religión y una perversión de lo sagrado que viene a apoyar los discursos de odio”

En Colombia fracasaron los Acuerdos de Paz porque los evangélicos fundamentalistas y los católicos integristas hicieron campaña en contra alegando falsamente que en ellos se defendían el matrimonio igualitario, el aborto y la homosexualidad. En la primera vuelta de las pasadas elecciones de Costa Rica ganó el pastor evangélico Fabricio Alvarado con un discurso a favor de los “valores cristianos” y del neoliberalismo y contra el aborto y el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos favorable al matrimonio entre personas del mismo sexo.

En Brasil los partidos evangélicos fundamentalistas fueron decisivos en la reprobación de Dilma Rousseff y en la elección del exmilitar Jair Messias Bolsonaro como presidente del país. Son ellos realmente los que inspiran y legitiman su política declaradamente homófoba, sexista, xenófoba y antiecológica. El apoyo a los discursos de Bolsonaro fomenta el eco-cidio y el racismo hacia las comunidades indígenas y desemboca tristemente en asesinato de los ecologistas.

A Brasilia llegó la organización norteamericana “Capitol Ministries”, cuyo objetivo es la creación de discípulos de Cristo en el ámbito político en todo el mundo. Lo que pretende es reconstruir la nación brasileña a partir de valores cristianos forjados a través del estudio de la Palabra de Dios” y llevar los estudios bíblicos a Bolsonaro y sus ministros, mantener reuniones bíblicas individuales con los parlamentarios, especialmente con los no convertidos, y conseguir que cada parlamentario del Congreso Nacional reciba los textos bíblicos.

El gobierno de El Salvador parece seguir similares derroteros. En su toma de posesión el presidente de la República, Nayib Bukele, invitó a dirigir una reflexión y una oración al pastor evangélico argentino Dante Gebel, conocido por sus vínculos con pastores ultraconservadores como Casha Luna. Posteriormente se reunió con una representación de pastores evangélicos de diferentes países, entre los cuales había algunos de Estados Unidos, que son asesores de Trump. La diputada de Conciliación Nacional Eileen Romero ha presentado una moción para decretar la lectura obligatoria de la Biblia en las escuelas. La Asamblea Legislativa invitó a un grupo de pastores evangélicos a dirigir una plegaria religiosa en el día oficial destinado a la oración.

En Bolivia los militares y los sectores religiosos fundamentalistas han dado un golpe de Estado contra Evo Morales, presidente legítimo de la República Plurinacional, que colocó a las comunidades indígenas en el centro de su política social, cultural, económica y en la cartografía mundial. Y lo han hecho con la Biblia y el Crucifijo, puestos al servicio de la represión y de la humillación de los pueblos originarios.

Luis Fernando Camacho, jefe cívico de la oposición, y Jeanine Áñez, actual presidenta ilegítima, entronizaron la Biblia en la presidencia de la República para legitimar el golpe, lavar las muertes producidas como consecuencia del mismo, confesionalizar cristianamente la política, negar la identidad de las comunidades indígenas y desprestigiar sus cultos, calificándolos de “satánicos”.

“Sueño con una Bolivia libre de ritos satánicos indígenas, la ciudad no es para los indios, que se vayan al Altiplano o al Chaco… ¡Qué año nuevo ni lucero aymara del alba! Satánicos, a Dios nadie lo reemplaza”. Fueron declaraciones hechas en 2013 por Jeanine Áñez, que ha logrado poner en práctica ahora tras el golpe de Estado.

“Bolivia para Cristo. Nunca más la Pachamama al Palacio [Presidencial]… Dios nos ha enviado a Bolivia para evangelizar por segunda vez”. Fueron afirmaciones de Luis Fernando Camacho tras el golpe militar, seguidas por la colocación de la Biblia sobre la bandera criolla boliviana en el hall del Palacio del Gobierno en la Paz. Camacho llevaba razón: empezaba una segunda evangelización bañada de sangre como la primera de hace más de cinco siglos.

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La presidenta ilegítima de Bolivia

Tras estos fenómenos producidos en diferentes países habría que hablar de una alianza cristo-bíblico-militar-neoliberal-patriarcal fascista que actúa coordinadamente en todos los continentes, y muy especialmente en América Latina, utiliza irreverentemente el nombre de Cristo y defiende la “teología de la prosperidad” como legitimación del sistema capitalista en su versión neoliberal. Y lo hace con excelentes resultados: refuerza gobiernos autoritarios, derroca a presidentes elegidos democráticamente, da golpes de Estado, impide la aprobación de leyes en defensa de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y encarcela a dirigentes políticos de la oposición, etc.

“Tras estos fenómenos producidos en diferentes países habría que hablar de una alianza cristo-bíblico-militar-neoliberal-patriarcal fascista que actúa coordinadamente en todos los continentes”

Estamos ante una crasa manipulación de la religión y una perversión de lo sagrado que viene a apoyar los discursos de odio y las prácticas de los partidos de extrema derecha en todo el mundo, que nada tienen que ver con la orientación liberadora e igualitaria del cristianismo originario.  El cristo-neofascismo se alimenta del odio, crece e incluso disfruta con él, lo fomenta entre sus seguidores y lo extiende a toda la ciudadanía. En su libro La obsolescencia del odio el intelectual pacifista Günther Anders lo define como “la autoafirmación y la auto-constitución por medio de la negación y la aniquilación del otro. Tal modo de proceder está en contradicción con los principios morales de la mayoría de las religiones, en concreto del cristianismo, como el perdón y el amor al prójimo, a los enemigos y la renuncia a la venganza del “ojo por ojo y diente por diente”. El odio se traduce en una serie de manifestaciones dogmáticas, intolerantes, irrespetuosas y agresivas contra:

-la “teoría de género”, a la que llaman despectivamente “ideología de género, asocian con la lucha y la competitividad entre hombres y mujeres responsabilizan de la destrucción de la familia;

-el feminismo, definido como “feminazismo”, “cosa del diablo” y “suicidio de la propia dignidad humana”;

-los programas de educación afectivo-sexual en las escuelas bajo la consigna “con mis hijos no te metas”;

-la violencia de género, negando la evidencia de los miles de feminicidios producidos en todo el mundo por odio a la vida de las mujeres;

-el LGTBIQ con la defensa de la heteronormatividad y la binariedad sexual, que desemboca en persecución y agresiones contra gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, intersexuales, queer;

-el matrimonio igualitario y la homosexualidad, limitando los derechos afectivo-sexuales de las personas;

-la interrupción voluntaria del embarazo con la persecución a quienes la practican;

-las personas y los colectivos migrantes, refugiados y desplazados, a quienes se acusa de ser los responsables de los disturbios sociales que se producen en los países de acogida, de quitar el trabajo a las personas nativas y de hacer uso de unos servicios sociales, sanitarios y educativos cuyos únicos destinatarios deben ser los ciudadanos nacionales;

-las comunidades musulmanas, a las que se acusa de tener otro modelo de familia, de discriminar a las mujeres y de tener una concepción de la política incompatible con la democracia y los derechos humanos; las comunidades judías, objeto de antisemitismo; las personas negras, objeto de racismo;

-el cambio climático, demostrado científicamente en la Cumbre del Clima que se celebró en Madrid, así como la necesidad de endurecer los recortes de emisiones y los futuros mercados de carbono; la naturaleza, a quien se niega su dignidad y derechos y es objeto de ecocidio.

La Internacional cristo-neofascista ha cambiado el mapa político y religioso en Estados Unidos, están cambiándolo en América Latina y va camino de hacerlo en Europa. El salto a la política del movimiento religioso fundamentalista supone un grave retroceso en la autonomía de la política y de la cultura, en la secularización de la sociedad y en la separación entre Estado y religión.

Durante más de una década América Latina tuvo gobiernos progresistas en América Latina, que incorporaron nuevos protagonistas en la vida política: mujeres, comunidades campesinas, indígenas, afrodescendientes, identidades afectivo-sexuales otrora discriminadas, la propia naturaleza.

A su vez defienden el fortalecimiento de la familia patriarcal, el racismo epistemológico, que desprecia los conocimientos y saberes que no se atienen al modelo integrista de pensamiento único.

“El salto a la política del movimiento religioso fundamentalista supone un grave retroceso en la autonomía de la política y de la cultura, en la secularización de la sociedad y en la separación entre Estado y religión”

Mientras tanto muestran una total insensibilidad ante el fenómeno de la pobreza y las desigualdades, las dictaduras militares, las discriminaciones de género, la desigualdad, etnia, cultura, religión, género, clase social, identidad sexual, etc.

¿Resignación o respuesta adecuada?

¿Cómo responder al discurso de odio? ¿Tendremos que resignarnos ante esta Internacional del odio y sus violentas manifestaciones? En absoluto. Inspirándome en el libro de Carolin Emck, Contra el odio (Taurus, Madrid, 2017), ofrezco el siguiente  decálogo:

1-No callar ante los odiadores, ni dejarnos amedrentar por ellos;

2-No considerar el odio como algo natural, sino como algo que se incuba, se programa, se cultiva;

3-No responder al odio con más odio;

4-Analizar el contexto en que se produce el odio y las causas que lo provocan; 

5-Hacer un elogio comprometido de lo diferente y lo “impuro”, reconocer a los otros y las otras como iguales y diferentes;

6-Observar el odio antes de su estallido para prevenir sus mortíferas consecuencias;

7-Tener el valor de enfrentarnos a él como condición necesaria para defender la democracia,

8-Adoptar una visión abierta de la sociedad; 

9-Ejercer la capacidad de ironía y de duda, de la que carecen los generadores de odio, enfundados como están en certezas absolutas.

10-Construir comunidades no discriminatorias, sino integradoras donde quepamos todas y todos, también la naturaleza, practicando la eco-fraternidad-sororidad, la ciudadanía y la cui-dadanía universales.

Fuente Religión Digital

Biblia, Espiritualidad, Iglesias Evangélicas , , , , ,

La internacional cristo-neofascista. Al asalto del poder blandiendo la Biblia y el crucifijo (I)

Martes, 21 de enero de 2020

Ariza-Salvini-Abascal_2161893800_13941076_660x371Matteo Salvini, Santiago Abascal y Gabriel Ariza

“Mejor habría que hablar de fundamentalismos en plural, ya que son muchos y actúan en alianza: religioso, político, económico, cultural, étnico, patriarcal, etcétera”

“La alianza de VOX con el integrismo católico se manifestó desde el principio de su nacimiento como partido político. HazteOír sirvió de plataforma para visibilizar mediáticamente a Vox en sus comienzos como partido político”

“Salvini es uno de los dirigentes políticos más críticos con el papa Francisco, hacia quien fomenta el discurso del odio”

“¡Un fantasma recorre Europa: el comunismo!”. Así comienza el Manifiesto Comunista de Marx y Engels. Afirmación que podría ser sustituida por otra que expresa el clima generalizado que estamos viviendo hoy: “¡Un fantasma recorre el mundo: el fundamentalismo!”. Pero más que de un fantasma se trata de un huracán que convierte el diálogo de culturas en choque de civilizaciones, los encuentros interreligiosos en guerras de religiones, torna misión imposible la convivencia, impone la dialéctica amigo-enemigo en las relaciones entre los pueblos y, cuando desemboca en terrorismo, destruye el tejido de la vida. Mejor habría que hablar de fundamentalismos en plural, ya que son muchos y actúan en alianza: religioso, político, económico, cultural, étnico, patriarcal, etcétera.

Internacional cristo-neofascista

En América Latina, Estados Unidos y Europa estamos asistiendo a una avance de las organizaciones y partidos políticos fundamentalistas de extrema derecha, cuyos objetivos son la defensa a ultranza de los postulados neoliberales sin reparar en su ostensible fracaso, la destrucción de la democracia desde dentro, el negacionismo del cambio climático y el ataque a la teoría de género y a los movimientos feministas y LGTBIQ. No pocos de dichos partidos y organizaciones cuentan con una importante –y a veces decisiva- representación parlamentaria y gobiernan varios países.

Estos partidos conforman un entramado perfectamente estructurado y coordinado a nivel global y están en conexión orgánica con grupos fundamentalistas religiosos, preferentemente evangélicos, pero también católicos, con el apoyo de sus respectivas jerarquías, hasta conformar lo que Nazaret Castro llama “la Internacional neofascista” y yo califico de “Internacional Cristo-neofascista”. Esto sucede en las diferentes religiones e iglesias, incluida la Iglesia Católica, durante el pontificado reformador del papa Francisco, que tiene a sus adversarios dentro de la Curia Romana y en un importante sector del episcopado mundial.

VOX y HazteOír

Ignacio-Arsuaga-Santiago-Abascal_2145395543_13816993_660x371Ignacio Arsuaga, con Santiago Abascal

Empecemos por nuestra casa. Uno de los ejemplos más emblemáticos de esta Internacional es en España la convergencia, complicidad y total sintonía entre HazteOír, organización católica española de ideología ultraconservadora, que ha fundado un lobby internacional con el nombre de CitizenGo, y VOX, a quien L’ Osservatore Romano –órgano oficial del Vaticano- califica de “formación política de extrema derecha”, mientras que, en claro desacuerdo con él, el cardenal español Antonio Cañizares afirma que no es “en absoluto” de extrema derecha, sino “de derechas y totalmente constitucional”.

La alianza de VOX con el integrismo católico se manifestó desde el principio de su nacimiento como partido político. HazteOír sirvió de plataforma para visibilizar mediáticamente a Vox en sus comienzos como partido político y ha concedido premios a Santiago Abascal y a otros líderes del mismo partido. En legítima correspondencia, Vox ha incorporado a miembros vinculados a HazteOír en los Parlamentos de las Comunidades Autónomas, Ayuntamientos y el Congreso de los Diputados, como ha demostrado la rigurosa investigación de Laura Galaup y Jesús Bastante publicada en eldiario.es.

La confesionalidad ultracatólica de VOX se ha vuelto a poner de manifiesto en dos hechos política y religiosamente integristas. Uno ha sido la convocatoria, dentro de la campaña “déjanos nacer”, de una misa por “todos los niños abortados durante el año 2019” y “por aquellas mujeres en peligro de exclusión y con pensamiento de abortar” en una parroquia de Sevilla, en la que se iban a repartir fotografías de fetos. La misa no ha llegado a celebrarse por decisión del arzobispado.

El segundo ha tenido lugar en Ceuta, donde su presidente, Juan Jesús Vivas, respondiendo a la demanda de VOX, ha retirado de los presupuestos de la ciudad para 2020 la subvención asignada a la Asociación Católica Cardinj (en recuerdo del sacerdote belga fundador de la Juventud Obrera Cristiana, JOC), que atiende a menores inmigrantes no acompañados. La justificación alegada por VOX para retirar dicha subvención es la necesidad de eliminar “inversiones innecesarias” y “el fin de los chiringuitos”. El dinero de la subvención se destinará a la rehabilitación de la iglesia de la Virgen del Carmen.

Ante tamañas insolidaridad e impiedad para con menores sin familia, encerrados en centros en general poco hospitalarios, el arzobispo franciscano Santiago Agrelo, que fue arzobispo de Tánger (Marruecos) durante doce años y la voz profética de las personas migrantes que clamó en el desierto político y religioso, ha expresado públicamente su oposición a que se destine un solo euro para reparar la iglesia del Carmen con este razonamiento, que comparto:

“No sé de quién es responsabilidad de esa iglesia del Carmen que los políticos ceutíes pretenden restaurar con el dinero robado a los pobres. Tengo la certeza de que, si es del obispado de Cádiz y Ceuta, no permitirá que un solo euro de los robados a los pobres sirva para poner un solo ladrillo en esa iglesia”.

Desde su solidaridad y acompañamiento a los migrantes Agrelo parece dirigirse a sus hermanos en el episcopado cómodamente instalados en sus sedes episcopales cuando afirma que “no es lo mismo leer el Evangelio en una catedral que leerlo en una patera”.

“Agrelo parece dirigirse a sus hermanos en el episcopado cómodamente instalados en sus sedes episcopales cuando afirma que “no es lo mismo leer el Evangelio en una catedral que leerlo en una patera””

Salvini inocula el odio contra las personas inmigrantes

Italian Northern League leader Matteo Salvini shows a rosary as he speaks during a political rally in Milan, Italy February 24, 2018. REUTERS/Tony GentileMatteo Salvini ( REUTERS/Tony Gentile)

En sus mítines Salvini inocula el discurso del odio contra las personas y los colectivos migrantes y refugiados a los fieles devotos que lo escuchan embelesados como a un nuevo Savonarola. Y lo hace con el crucifijo y la imagen de la Virgen en el pecho. De dicho discurso se hacen eco los medios de comunicación y las redes sociales extendiendo el odio por todos los continentes. Un odio que no se quedó en el discurso, sino que llevó a la práctica durante su etapa de vicepresidente de la República Italiana y ministro del Interior impidiendo el acceso a los puertos italianos a las embarcaciones humanitarias que rescataban a inmigrantes y poniendo en peligro la vida de muchas personas. El crucifijo y la Virgen como legitimación de sus políticas xenófobas. ¡Qué contradicción!

Salvini es uno de los dirigentes políticos más críticos con el papa Francisco, hacia quien fomenta el discurso del odio precisamente por su política en defensa de los inmigrantes que llegan a nuestras costas y se encuentran con la insolidaridad de los gobiernos que, en vez de abrirles las puertas hospitalariamente como corresponde a personas de la familia humana, se las cierran a cal y canto.

Fuente Religión Digital

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Jesús ataca la raíz del fundamentalismo

Viernes, 6 de diciembre de 2019

03-06-2019A propósito de Lc 18,9-14
José  Rafael Ruz Villamil
Yucatán (México).

ECLESALIA, 15/11/19.- Hacia el siglo III a.C., cuando, como consecuencia de la conquista de Alejandro en Oriente viene a ser impuesta la cultura helenista, surge en Israel un movimiento de resistencia que queda como un hito en la historia del pueblo judío. Y es que el helenismo obedece a la política de Alejandro de unificar culturalmente, por motivos de dominación, lo que va surgiendo como un imperio. Empero y dado que en Israel la cultura no se limita a la lengua, las costumbres y la organización socioeconómica, sino que tiene su núcleo en el monoteísmo, la aceptación del helenismo viene a resultar equivalente a renegar la fe en un único Dios, que ha sido —y habrá de continuar siendo— el elemento aglutinante, por antonomasia, del judaísmo.

Luego de mantenerse al margen de la lucha armada, se alinea a la resistencia un segmento religioso conocido como los piadosos: éstos son, justamente, los antepasados de los fariseos. Con todo y al correr del tiempo, los fariseos van tomando un perfil muy peculiar caracterizado no solo por la observancia rigurosa de la Ley, sino por haber generado una tradición oral que, para el tiempo de Jesús de Nazaret, acaba imbricándose con la Ley misma. Sea como fuere, tanto por su origen como por su cercanía al pueblo llano, el pensamiento religioso fariseo acaba siendo cuantitativamente dominante en la Palestina del primer tercio del siglo I. No resulta, entonces, difícil suponer que los fariseos, gozando de la aceptación y el respeto popular, acaben percibiéndose a sí mismos como el paradigma perfecto de la relación con Yahvé, cosa que conlleva una serie de privilegios que protegen celosamente ora con sus actitudes, ora con su vestimenta. En una sociedad mediterránea —como aquélla judía de entonces— donde el código honor-vergüenza determina el puesto que el individuo ocupa en su colectivo, el fariseo viene a ser el referente por antonomasia del honor.

Por lo contrario, el publicano es el exponente más acabado de la vergüenza, tanto por lo que es en sí, como por su origen. Allá por el 133 a.C. y a propósito de la donación de un reino, el Senado romano acaba utilizando la infraestructura para el cobro de impuestos propia de las monarquías de Oriente. Así y para no mancharse las manos, los senadores adoptan la institución de los publicanos que consiste en el arrendamiento de un sector geográfico para la exacción. Los arrendatarios de la cosa impositiva vienen a ser inversionistas que, provistos de recursos considerables o formando sociedades de capital, pujan por los sectores sujetos a cobro y responden ante el Estado comprometiéndose a entregar una cantidad determinada de impuestos recaudados o, en su defecto, a cubrirla con su propio peculio. La ganancia del negocio está en la diferencia del monto a entregar y la cantidad recaudada, misma que habrá de depender de la habilidad de los cobradores de impuestos para aumentarla. Lógicamente, no son los inversionistas quienes se hacen cargo personalmente del cobro de los tributos: para esto contratan empleados recaudadores —que acaban siendo llamados, por extensión, publicanos— con la consigna de extorsionar tanto cuanto puedan a los sujetos de impuesto: sobra decir que el trabajo de recaudador es odioso y odiado, por lo que quienes se contratan como publicanos suelen ser gentes que no tienen otra posibilidad de ganarse la vida.

Tal es el contexto de los protagonistas de la parábola: ambos, el fariseo y el publicano, suben al Templo a orar. Según el uso común, se oraba de pie, con los brazos cruzados sobre el pecho y la mirada dirigida hacia abajo; y si bien los golpes de pecho son un gesto tradicional y frecuente en las mujeres, en caso de extrema angustia también los hombres lo hacen tal como, en este caso, el publicano, que, observando la postura tradicional de la oración, al añadir los golpes en el pecho, muestra la conciencia de sí que su propia realidad le evidencia.

Se podría considerar al publicano como el elemento de contraste que Jesús usa en lo que, evidentemente, viene a ser una crítica severa, no tanto ni solo a los fariseos, sino a aquellos que, a partir de una conciencia inflada y mistificada de sí mismos se arrogan el derecho de dividir a los seres humanos en buenos y malos. Porque es éste el meollo de la cuestión: no se pone en duda las obras de las que se jacta el fariseo, sino su convicción de que tales obras justifican el situarse por encima del publicano con un desprecio excluyente.

Convicción peligrosa. Sumamente peligrosa. Y es que justamente de la conciencia de la propia perfección se deriva el derecho autootorgado no solo de juzgar, no solo de pensar, sino de pasar a los hechos en relación con quienes se considere en un estatus inferior, o peor, censurable. A mayor abundancia, cuando la conciencia de la superioridad se tiene como justificada por el mismo Dios, lo que es de suyo peligroso acaba siendo letal en tanto que resulta ser la raíz del fundamentalismo: ¿o es que no está detrás de tantas exclusiones que llegan incluso a la muerte —sea por vía de la violencia, sea por una legalidad sumamente cuestionable— la certeza arbitraria de la perfección y la superioridad, personal o colectiva, bendecida por el único Dios de judíos, cristianos y musulmanes? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Cierre del Congreso peruano: «Que las nuevas bancadas abracen la diversidad»

Sábado, 5 de octubre de 2019

Captura-de-pantalla-2019-10-03-a-las-12.56.01-p.m.-1018x509Por Vero Ferrari

El 30 de setiembre de 2019 será recordado como un día histórico para todas y todos los peruanos, y sobre todo para la comunidad LGTBI. Ese día, el presidente Martín Vizcarra decidió cerrar un Congreso coptado por fuerzas fundamentalistas y llamó a elecciones parlamentarias alegando la falta de transparencia de la bancada fujimorista y sus aliadxs.

Horas después, el Congreso respondió aprobando la suspensión de Vizcarra de sus funciones presidenciales durante 12 meses por «incapacidad temporal». Y juramentó a la vicepresidenta Mercedes Aráoz como «presidenta en funciones» del país, aunque renunció al día siguiente.

El fujimorismo contra los derechos de las personas LGBT

Desde que empezó la legislatura, en 2016, el fujimorismo se opuso a cualquier avance de derechos en educación o reconocimiento, así, los proyectos de ley de unión civil, matrimonio igualitario, despenalización del aborto por violación e identidad de género estuvieron congelados en comisiones sin ninguna posibilidad de pasar al Pleno del Parlamento para que fueran votados.

El Decreto Legislativo N° 1323, que buscaba sancionar los crímenes de odio motivados por orientación sexual e identidad de género, fue derogado en parte por esta clase política conservadora encabezada por los congresistas de Fuerza Popular aliados con congresistas evangélicos. Por suerte, el presidente nunca reconoció esta derogación así que el DL sigue siendo efectivo y herramienta para sancionar la discriminación.

El fujimorismo y sus aliados continuamente han obstaculizado cualquier proyecto de ley que incluyera el enfoque de género, impidiendo, por ejemplo, que haya una política carcelaria con este enfoque para reducir la violencia que viven las mujeres lesbianas, bisexuales y trans, y los hombres gays, bisexuales y trans en situación de carcelería.

También han perseguido legalmente a quienes osaban desarrollar estos temas en los Ministerios. Así, propiciaron que las y los ministros de Educación fueran continuamente obligados a renunciar por intentar proteger la política educativa con enfoque de género, y que las y los especialistas que trabajaban estos temas sean sancionados administrativa y legalmente usando como excusa “el interés superior del niño y las buenas costumbres”, perdiendo sus trabajos y viéndose sometidos a comisiones investigadoras congresales con el único fin de hostigarlos, lo que los afectaba económica y psicológicamente.

Pero ya no están más, la población les dijo que no, que ya basta, y salieron todas las semanas a marchar exigiendo que se vayan todos y el presidente los escuchó. Desde el 30 se fueron todos, y sus intentos por vacar al presidente y poner en su lugar a la vicepresidenta usurpando su lugar no han tenido ningún apoyo ni legitimidad, nadie los quiere más.

En cuatro meses habrá nuevas elecciones para elegir a 130 congresistas, seguiremos vigilantes de que estos no representen a las agendas más retardatarias, para poder vivir en un país que respete y abrace a su diversidad. Hace tiempo nos merecemos a gente buena ocupando esos lugares, y entre ellos a LGTBI luchando para que el Estado repare y pague la deuda histórica que tiene con todos nosotres.

Fuente Agencia Presentes

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“Necrocristianismo”, por Carlos Osma

Viernes, 16 de agosto de 2019

ObeliscoLeído en su blog Homoprotestantes:

Hace solo unas horas que he llegado a Buenos Aires, Marcelo me ha recogido en el aeropuerto y me ha llevado hasta el apartamento donde pasaré una semana. Todavía tengo que repasar la presentación de mi libro que haré mañana en la Iglesia Evangélica Rio de la Plata, y además estoy cansado de casi veinte horas de viaje, pero no me resisto y salgo a la calle para conocer la ciudad. Mientras camino, voy escuchando los gritos de gente que ofrece cambiar dólares o euros por pesos argentinos, y observo también personas que viven en la calle y se tapan con mantas y cartones para soportar el frío invernal. Que vivimos en un mundo globalizado en el que nos cuesta diferenciar si estamos paseando por Barcelona o Buenos Aires, no tiene tanto que ver con el hecho de que podamos tomarnos el mismo café, en la misma taza, silla y mesa del Starbuks, sino con que tengamos incluso el mismo indigente que nos abre la puerta del establecimiento mientras nos extiende la mano para que le demos una moneda, y observemos los mismos cartones que sirven de hogar para las mismas personas a las que somos incapaces de poner cara, y mucho menos nombre.

Una señora muy amable se dirige a mí para decirme que en menos de media hora empezará la reunión en su iglesia, y que puedo asistir libremente (la expresión me lleva a preguntarme si hay alguna otra modalidad de asistencia, ¿pueden obligarme?). Le agradezo la invitación y me invento una excusa mientras observo “su iglesia” que es un edificio inmenso más parecido a una sala de multicines o un centro comercial que a cualquiera de las iglesias evangélicas que yo he conocido antes. Tras las enormes puertas de cristal veo pantallas de televisión gigantes que retransmiten celebraciones, mientras intercalan versículos e invitaciones para asistir. Hay que reconocer que en temas publicitarios están al día. Doscientos metros después un joven sonriente me explica que la reunión en la iglesia ya ha comenzado, pero que si me apuro puedo llegar a la predicación. ¿Cómo es posible que a tan poca distancia haya dos iglesias evangélicas de tal magnitud? No se lo voy a preguntar, algo me dice que su cara de incredulidad sería igual a la que puse yo cuando un amigo noruego me preguntó por qué en Barcelona había un bar en cada esquina. Y sin meditarlo demasiado me dejo llevar por la curiosidad, entro en la iglesia, y me siento en un banco.

Hay muchísima gente, cientos de personas, y el predicador está a punto de comenzar su sermón. Ya sé que comenzará diciendo que somos unos pecadores que merecemos el peor de los castigos, después dará la buena noticia de que dios nos ama y que envió a su hijo unigénito a la cruz para salvarnos, y finalmente hará un llamado para que la gente se levante y se acerque hasta donde él está para entregar su vida a Cristo y recibir la salvación (No sé si buscar la salvación en un dios capaz de torturar a su hijo de esa manera es la mejor opción). El evangelista-showman me ha parecido pretencioso, egocéntrico y poco creíble, y la manera tan burda de restregarnos su machismo y homofobia la he encontrado intolerable incluso para estar dentro de una mega iglesia evangélica. He visto vendedores de salvación que podrían hacer lo mismo con cortinas o aspiradoras desde muy joven, así que lo único que me interesaba hoy era ver si la representación-predicación era convincente y si aquí en el Cono Sur han hecho alguna innovación. Lamentablemente tengo que decir como Qohelet que “no hay nada nuevo bajo el sol”. Sin embargo, cuando ha hecho el llamado se han levantado decenas de personas, la mayoría de ellas mujeres, y con toda probabilidad (la estadística nunca falla) también personas LGTBIQ. Mientras me pregunto por qué tanta gente siente atracción por quienes les maltratan y rechazan, creo ver entre los arrodillados una cara familiar. Agudizo mi vista, y creo reconocerle: es el amable desconocido que me ha abierto la puerta del Starbuks. Me levanto de mi asiento, salgo de la iglesia, y mientras camino por la calle Lavalle no puedo dejar de pensar en la amenaza que suponen para cualquier sociedad los movimientos evangélicos fundamentalistas.

Hay que reconocer que están llegando donde sus Gobiernos son incapaces: a los más desfavorecidos. De hecho, su éxito es una clara denuncia del abandono y la exclusión que padece una parte importante de la población, ya sea en Buenos Aires, en Lima, en Bogotá, o en Barcelona. Pero también es evidente que su labor (me refiero principalmente a la de sus dirigentes) no es gratis, ni altruista, ellos quieren ahora conseguir no solo el dinero de quienes no lo tienen, sino también influencia política para imponer su visión del mundo. A quienes nos parecen patéticas las iniciativas que en este sentido realizan los insignificantes movimientos evangélicos en España, nos resulta preocupante que en otros lugares del mundo estén avanzando claramente para conseguir sus fines. Nunca como hoy dentro de esta iglesia, me había percatado del peligro real que suponen para la convivencia. Su objetivo no es crear una sociedad más libre donde también cristianos y cristianas puedan aportar al bien común, sino imponer a toda la población la sociedad que ellos consideran que dios quiere. Ni educación en la diversidad, ni derechos para las personas LGTBIQ, ni regulación de la natalidad, ni separación Estado e iglesias, ni divorcio, ni feminismo, ni ateísmo, ni seres humanos críticos, ni ciencia que no se alinee con sus convicciones… Únicamente un viaje al pasado más oscuro a ritmo de música celestial. Quienes venimos de entornos evangélicos fundamentalistas sabemos cómo se trata allí la disidencia, la diversidad y el sentido común. Por eso me resulta alarmante que estén imponiendo sus agendas a los Gobiernos de varios países.

Un fundamentalista (o como dice un amigo, un necrocristiano) tiene todo el derecho a serlo, a vivir en el cementerio que considere más adecuado siempre y cuando no haga daño a nadie. Las sociedades plurales y abiertas deberían proteger sus derechos, al igual que el de sus hijos e hijas a recibir una educación inclusiva que les empodere. Pero las sociedades a las que aspiramos, sean estas lo imperfectas que sean, no pueden ser la evangelicocracia que estos grupos proponen. El sectarismo y la exclusión son una fuente económicamente rentable para algunos pocos, pero también un generador de violencia e inestabilidad para la mayoría. Para verificar esto no hace falta más que echar la vista al pasado, que es exactamente hacia donde están decididos a llevarnos. Financiar, aliarse, o dar cobertura al necrocristianismo es una manera de acabar con la libertad de expresión y la democracia (valores que únicamente defienden para ellos, no para toda la sociedad). Y en la denuncia del peligro que supone el movimiento fundamentalista también tiene que participar el resto del cristianismo. Se necesita oír de una manera más clara desde dentro de las iglesias, que la propuesta de estos movimientos no tiene nada que ver con el mensaje de Jesús, que sin libertad para escoger no hay fe, y por tanto no hay seguimiento ni cristianismo. Obligar a una persona de manera legal a que se comporte de la forma que consideramos cristiana, no es un comportamiento cristiano… La acción de fe, nace siempre, y aquí no hay excepción alguna, de la libertad. Negar el matrimonio a personas del mismo sexo, impedir legalmente el aborto, obligar a niños y niñas a recibir formación religiosa, etc., no hace a una sociedad más cristiana, sino menos libre. Y los cristianos y cristianas que denuncian todo esto no están siendo desleales a otros creyentes que ven el cristianismo de forma diferente a la suya, sino que denuncian su apropiación por parte de unas minorías sectarias que buscan únicamente beneficiarse económica o políticamente de las necesidades de los más desfavorecidos e imponer una agenda retrógrada e injusta.

El fundamentalismo no es cristianismo, es más bien la enfermedad más peligrosa que en este momento lo amenaza. El necrocristianismo tampoco es una propuesta política regeneradora de la sociedad, sino un totalitarismo que puede acabar con ella. Nunca hasta hoy, paseando por las calles de Buenos Aires, había sido tan consciente de esta realidad. Hasta ahora lo había relacionado con una experiencia personal opresiva de la que afortunadamente pude escapar. Pero ahora es más bien una amenaza colectiva a la que urge dar entre todos una respuesta contundente, clara, imaginativa y realmente evangélica.

Carlos Osma

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“La cruz y la cama”, por Carlos Osma

Sábado, 15 de junio de 2019

cruzcamaDe su blog Homoprotestantes:

Cuentan los evangelios que mientras Jesús agonizaba en la cruz las personas que pasaban por delante de tan terrible escenario le decían: “¡Si eres Hijo de Dios, baja de la cruz!”. Y es que claro, tenían razón, los Hijos de Dios tienen otros sitios más honrosos donde morir: en su cama por ejemplo. Desde entonces hasta ahora, aquellos mensajes inhumanos han cambiado mucho, y ahora los guardianes del orden nos dicen a nosotras que para ser “Hijas de Dios” hemos de descender de nuestras deshonrosas camas, y subirnos a sus maravillosas cruces de neón para que todo el mundo pueda ver lo divinas que somos. No sé, pero tengo la sensación de que para mucha gente el cristianismo es un viaje de la cruz a la cama, o de la cama a la cruz.

Es verdad que podríamos decir que, tal y como se narra en los evangelios, la vida de Jesús fue un camino de la cama a la cruz, o mejor dicho del cajón donde se daba de comer a las bestias en el que su madre lo acostó al nacer, a la cruz del Gólgota donde el poder Romano lo hizo crucificar junto a otros dos malhechores. La cama y la cruz fueron para Jesús dos lugares no escogidos en donde se hizo patente que existía un poder político, pero también religioso, que controlaba su vida de principio a fin. Fue el edicto de Julio Cesar el que motivó que sus padres tuvieran que viajar hasta Belén, y fue la condena del Gobernador Poncio Pilato la que le llevó hasta el Gólgota.

Las camas y las cruces de las personas LGTBIQ son lugares donde los poderes patriarcales y LGTBIQfóbicos nos sacan y nos meten a conveniencia. Si nos mantenemos en silencio nos crucifican, si lanzamos gritos de dolor al infinito, nos vuelven a crucificar. En ese lugar, en el Gólgota, donde nos llevan a la fuerza tras golpearnos toda la vida con sus látigos de cuero negro, nos levantan para mostrar nuestra caricatura al resto del mundo y para exponer de una forma deformada quienes somos. Allí, en cada una de las cruces que decoran sus iglesias, nos cuelgan todos los días junto a otras malhechoras. Y lo hacen mientras nos invitan a bajarnos de ellas y comportarnos como “Hijos de Dios” en alguna de sus terapias reparativas. Pero si por el contrario hemos decidido ser felices y alejarnos de sus cruces sangrientas y sus terapias diabólicas, entonces nos sitúan en la cama, y allí nos representan como depravadas sexuales que se dejan llevar por sus instintos. Ya no somos cuerpos deformes, sino puro sexo, animales salvajes y nada más. De la cama a la cruz, o de la cruz a la cama. Un círculo enfermizo nacido de mentes que no pueden estar muy sanas.

Lo interesante de Jesús es que fue consciente de la existencia de poderes que le querían condicionar, a él y al resto de seres humanos que tenía a su alrededor. Poderes que en su época se podían denominar demoníacos, pero también otros que tenían nombres propios. Y ante ellos, no optó por bajar la cabeza, no escogió ni la cruz ni la cama como lugares donde vivir ante el resto del mundo, sino los espacios en los que era necesario hacer oposición activa a cualquier poder que limitaba la libertad y la vida de las personas. Por eso me resulta tan difícil entender el cristianismo de tanta gente que no choca nunca con los poderes que pretenden condicionarlas, que les van chupando la sangre hasta dejarlas sin vida. Personas que no han escuchado a nadie merodeando en sus camas y diciendo que se puede hacer en ellas, o que jamás han visto la vida desde lo alto de una cruz hecha a su medida.

No hay otra forma para salir de la falacia que va de la cama a la cruz y de la cruz a la cama que seguir el ejemplo de Jesús, de todos aquellos momentos de su vida que él si escogió y que no le fueron impuestos de una manera absoluta. La cama y la cruz no son lugares que debamos evitar, por razones bien diversas nuestras vidas se componen también de ellos. Pero no únicamente de ellos. Lo que determina quienes somos, no está ahí, sino lo que nos lleva hasta ellos, y cómo hemos sido capaces de luchar contra esos poderes para ser más libres. Yo diría que verse a uno mismo en el prójimo, y al prójimo en uno mismo, fue el motor que sí podría definir la vida de Jesús. Ese fue el poder al que él sirvió, más allá del resto de poderes que como a cualquier mortal lo influyeron y condicionaron. Y ese, el prójimo, es el lugar que da sentido al cristianismo y que nos puede alejar de esos círculos absurdos que se construyen entre nuestras camas y nuestras cruces.

A Jesús se le expulsa de la cama, y no tanto por motivos históricos, sino porque lo que podría ocurrir en ella a la mayoría de la gente le parece poco divino, y se le sube a una cruz donde demostrar con su sufrimiento que fue fiel al mandato de su Padre. No sé lo que ocurre, o no ocurre, en la cama de estas personas para pensar de esta manera. Pero también hay veces que se le baja de la cruz a marchas forzadas porque el fracaso es demasiado desestabilizador para teologías infantiles, y se le lleva solo y envuelto en una sábana hasta la cama que será el sepulcro donde resucitará milagrosamente. Me pregunto qué vidas tan naifs tienen estas personas que son incapaces de integrar el fracaso en sus teologías.

La cama y la cruz de Jesús, y también las nuestras, son lugares vigilados por poderes que nos controlan y pretenden condicionarnos de manera absoluta. Y el mensaje de vida de Jesús es que podemos resistirnos a ellos, aunque a veces nos venzan y dejemos entrar en nuestra cama ideologías de muerte, o en nuestras cruces teologías sin experiencia. El sentido que tienen nuestras cruces y nuestras camas no se encuentran en ellas mismas, sino en lo que ocurre entre ambas. La cuna de Belén y la cruz del Gólgota solo pueden entenderse a través de la vida de Jesús, de su implicación en la vida de muchas personas que eran los daños colaterales de normas y leyes divinizadas por poderes con intereses demasiado humanos. Es en la vida compartida con el prójimo donde se puede percibir que la liberación, la salvación, es el origen y la meta de la fe cristiana. Es desde allí desde donde acabaremos con los poderes que quieren someternos. Sin prójimo, ni cama ni cruz tienen sentido.

Carlos Osma

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7 líderes de iglesias evangélicas fundamentalistas y anti LGTBI pillados en escándalos sexuales

Miércoles, 22 de mayo de 2019

índiceLa semana pasada, Jerry Falwell Jr. apareció en los titulares cuando se informó que Michael Cohen supuestamente ayudó a detener la publicación de fotos del activista antigay poco antes de apoyar a Trump para presidente en 2016.

Según Reuters, Falwell se puso en contacto con Cohen en 2015 para solicitar ayuda en relación con un “asunto personal embarazoso” que involucraba a él, a su esposa y a su hijo de 20 años, perdón, encargado de la piscina de Miami.

Se rumoreaba que el chico de la piscina poseía fotos sucias de Falwell y las usaba para chantajear al líder evangélico por valor de 1,8 millones de dólares. Falwell negó que tales fotos existieran, y el chico de la piscina negó haberle chantajeado, pero tampoco negó el pago de 1,8 millones de dólares, lo que aún no se ha explicado.

Por supuesto, Falwell no es el primer líder de la iglesia antigay en verse envuelto en un extraño escándalo sexual, alegado o confirmado.

Aquí hay otros seis líderes anti-gay de la iglesia que fueron expuestos recientemente por hipocresía…

Ernest Angley

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El ex líder de 97 años de la Iglesia Catedral de la Gracia en Akron, Ohio, que hizo su carrera predicando la homofobia y estafando a la gente con demencia con los ahorros de su vida, tuvo una escandalosa grabación de sí mismo que se filtró a los medios a principios de este año.

En la grabación, que fue hecha en 1996, Angley es escuchado admitiendo que se desnudó y se masturbó con un hombre sin nombre en su cama, pero insiste en que el encuentro no fue gay porque “yo no lo hice correrse“. “No lo eyaculé”, dice Angley. “Yo no lo hice correrse….[Y] él no me hizo correrse. No, no lo hizo!”

Matthew Dennis Patterson

jerry-falwell-jr-y-otros-6-lideres-de-la-iglesia-atrapados-en-escandalos-sexuales-2El pastor de 45 años de la Iglesia Bautista Nolensville Road en Nolensville, Tennessee y autoproclamado “oponente vocal” de los derechos de los LGBTQ fue expulsado de su puesto en abril de 2018 después de que los miembros de la congregación comenzaron a quejarse de sus peticiones de “participar en actividades extrañas” con sus hijos.

Patterson fue acusado de pedir a numerosos niños que se desnudaran hasta los calzoncillos y se sentaran en su cara en el transcurso de 20 años. La policía no dijo cuántos años tenían los niños en el momento del supuesto abuso; sin embargo, Patterson fue acusado de ocho cargos de agresión sexual agravada, cada uno de los cuales estaba relacionado con un niño diferente.

Gary y Gay Evens

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Evans, de 72 años de edad, era el pastor del templo bautista Rushville Baptist Temple en Rushville, Indiana, fue acusado de tres cargos de abuso de menores, cuatro cargos de agresión sexual y cinco cargos de solicitación de menores en octubre de 2017.

Evans, que predicaba regularmente sobre los males de la homosexualidad, fue arrestado después de que varias niñas de su iglesia, todas menores de 10 años, les dijeron a sus padres que las había atraído a su oficina con dulces y luego las tocó inapropiadamente.

Mientras tanto, su esposa de 70 años, Gay, fue acusada de atacar verbal y físicamente a la policía cuando se llevaron a su esposo, lo que también resultó en su arresto. Luego, en enero de 2018, fue acusada de amenazar a su nuera, que delató a Evans a la policía, con un arma.

Donnie Romero

jerry-falwell-jr-y-otros-6-lideres-de-la-iglesia-atrapados-en-escandalos-sexuales-4.jpgEl pastor que celebró abiertamente horrores como la masacre de Pulse fue forzado a renunciar a su trabajo en la Iglesia Bautista Stedfast en Fort Worth, Texas en enero después de su participación en un escándalo de sexo y drogas.

En un sermón poco después del año nuevo, Romero reveló que había abandonado abruptamente su puesto, pero fue vago sobre la razón por la que, simplemente diciendo: “No he estado gobernando bien mi casa. He sido un terrible esposo y padre. Siento mucho el daño que esto puede causar a la gente”.

Unas semanas más tarde, el pastor Steven Anderson, quien inicialmente ordenó a Romero en 2014, dijo que Romero había cometido “pecados graves” que incluían “marihuana y juego” y “estar con prostitutas”.

Timothy Lee Reddin

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El pastor antigay de 67 años de edad de la Iglesia Bautista Turner Street en Fayetteville, Arkansas, fue arrestado en agosto de 2018 por enviar mensajes de texto con alguien que él creía que era un niño de 14 años pero que en realidad era un policía encubierto.

Reddin, padre casado de cuatro hijos y abuelo de siete, arregló una cita con el niño para tener relaciones sexuales. Cuando llegó al punto de encuentro, se encontró con oficiales. Fue arrestado y acusado de intento de coerción y seducción de un menor.

Fue la segunda vez que se involucró en este tipo de cosas. 18 años antes, fue condenado por posesión de pornografía infantil y pasó 27 meses en prisión.

Paul Edward Acton Bowen

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El pastor de jóvenes de 37 años de edad y autoproclamado “autor de best-sellers” de Alabama fue acusado de sodomía en segundo grado, incitando a un niño a entrar en un vehículo o casa con fines inmorales, y de abuso sexual en segundo grado de un menor en abril de 2018.

La víctima era un joven varón, pero la policía local no liberó su edad salvo para decir que tenía “más de 12 años pero menos de 16” y que era un “conocido de la familia” de Bowen.

Días después de su arresto, la esposa de Bowen de dos años, Ashley, solicitó el divorcio, buscando la casa de la pareja, todo el dinero en sus cuentas conjuntas y una orden de restricción contra su esposo.

Fuente Cromosomax/Cristianos Gays

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“Will Graham, tranquilo, coja aire y cuente hasta cinco”, por Carlos Osma

Lunes, 29 de abril de 2019

banksyDe su blog Homoprotestantes:

Hermano Will,

Ayer leí su artículo “No, no, no, Jesucristo no era marica” en el Magacín de Protestante Digital, y finalmente he decidido dar mi opinión sobre su campaña de acoso tras la publicación de mi libro “Solo un Jesús marica puede salvarnos”. Personalmente no le conozco, no tengo ni la más mínima idea de quién es usted, la primera vez que escuché su nombre fue hace unos meses cuando promovió también un boicot contra la Editorial Clie utilizando la revista Protestante Digital. Me reitero, no le conozco personalmente, así que lo que le voy a decir ahora tiene que ver con la imagen que proyecta en la red, que no sé si se corresponde con la realidad. Y se lo voy a decir como se lo diría a mi propio hermano porque, aunque me pueda gustar más o menos, el Dios que reveló el Jesús marica al que yo sigo nos ha hecho hermanos a usted a mí.

Tiene razón cuando afirma en su artículo que soy profesor de matemáticas, así que se puede imaginar que estoy acostumbrado desde hace años a trabajar con adolescentes, y tengo que decirle que su comportamiento desde que “Solo un Jesús marica puede salvarnos” salió a la luz, me recuerda demasiado a las pataletas que tienen algunos de mis alumnos cuando las cosas no se hacen como ellos quieren. Suele pasar con alumnado que tiene una alta autoexigencia, una mínima capacidad de frustración, y una absoluta incapacidad para ponerse en el lugar de los demás. Son alumnos a los que se les ha consentido todo, y que están acostumbrados a mirar a los demás por encima del hombro. Adolescentes en realidad inseguros porque, o no han recibido el amor que merecían, no les han puesto límites claros cuando eran niños, o ambas cosas.

No le ha gustado el título de mi libro, lo entiendo, tranquilo, coja aire y cuente hasta cinco. Hay muchas cosas en el mundo que seguro no le gustan, si quiere ser constructivo láncese a leer otros libros, o puede escribir usted el suyo propio (a lo mejor ya lo ha hecho, disculpe, pero como le he dicho, no le conozco de nada) y explicar porqué no se puede aplicar el término marica a Jesús (aunque le recomiendo que se informe antes, por sus comentarios he de decirle que no tiene ni idea de lo que puede llegar a significar, ni para qué lo utilizo yo en mi libro). Si no quiere seguir regodeándose en lo superficial y anecdótico, pero por alguna razón está interesado en seguir hablando de “Solo un Jesús marica puede salvarnos”, le invitaría a leérselo para después poder hacer una crítica consistente y madura. Mi libro creo que es valiente, pero estoy convencido de que no es perfecto. Mucha gente me escribe para darme las gracias y decirme lo que le ha aportado, otras para preguntarme o pedirme aclaraciones (aprovecho para decirle que si le ofendía el título del libro podía haberme escrito un mensaje antes para preguntar, y le hubiera explicado las razones. Mi correo es público homoprotestantes@gmail.com, somos personas adultas nunca me he escondido de nadie).

Reitero que me parece correcto que exprese su opinión sobre el título de mi libro, pero me parece que debería reconocer que se ha excedido en su crítica. Llamar al boicot de una librería cristiana, ya no estoy hablando de una gran distribuidora, sino de la librería con la que una persona se gana la vida dignamente, porque tiene a la venta “Solo un Jesús marica puede salvarnos”, puede usted justificarlo como quiera, pero si de verdad cree en ese “amado Señor” al que apela en su último artículo y le queda una mínima empatía, sabe muy bien que no está bien lo que ha hecho. Y le diría que todo el mundo comete errores, pero hacerse la víctima no es el camino, al menos el del Jesús marica al que yo sigo. El mío le diría que cogiera el teléfono y llamase a dicha librería para preguntar cómo han vivido el boicot, seguro que después acabará por darse cuenta de que les debe una disculpa, privada, pero también pública.

No le puedo decir que me entristece que Facebook le haya censurado su página, creo en realidad que tardó demasiado en hacerlo, los mensajes de odio no deberían tener espacio en las redes sociales. Imagino que no estará de acuerdo con esta manera de calificar sus mensajes, pero para que entienda a qué se refiere la mayoría de la población cuando utiliza esta expresión, se lo explicaré poniendo como ejemplo su artículo de ayer. Si dice que Dios no acepta ninguna relación sexual fuera del matrimonio heterosexual, está dando una opinión (al utilizar la palabra heterosexual creada a finales del sigo XIX para hablar sobre la Biblia, algunos opinamos también que demuestra cierta ignorancia), sin embargo, cuando afirma que “cualquier tipo de relación sexual fuera de los confines del matrimonio heterosexual está bajo la ira de Dios”, le da un matiz violento que puede leerse como una amenaza.  Si dice que Cristo guardó la ley, está dando una opinión (para mi manera de entender bastante sesgada, y que sigue delatando cierta ignorancia sobre la Biblia), pero si afirma que “Cristo abrazó la enseñanza del Dios Padre tocante a la homosexualidad revelada en las escrituras”, después de decir que esa enseñanza es “Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos [1], y no lo matiza de ninguna forma, entonces estamos hablando de un claro mensaje de odio. Triste, aunque no sorprendente, que se haga en una revista que se dice cristiana, como Protestante Digital. Con ese texto con el que me amenaza, ha sufrido mucha gente, y ha servido para justificar el asesinato de muchas otras. Cualquier persona con un mínimo de empatía, se da cuenta de que esto es inaceptable.

Habla de falsos Cristos en su artículo de ayer, y estoy convencido de que en cualquiera de nuestros Cristos hay mucho de falso. Para usted la palabra marica convierte en falso al Jesús al que yo sigo. Tengo que decirte que la falta de amor es lo que convierte para mí en falso al suyo. Únicamente utiliza dos veces la palabra amor, una para decir “amado Señor” y otra para exclamar “¡Te amamos, Señor Jesús!”, si se fija siempre referidas a un Jesús abstracto, divino, lejano… Y sin embargo su comportamiento real en estas últimas semanas ha mostrado una absoluta falta de amor fraterno. No únicamente conmigo, sino con mucha gente a la que ha intentado hacer daño, escondiéndose tras el celo de un Dios lleno de ira. Pregúntese qué parte de sí mismo ha puesto en ese Dios, y a qué se debe tanta ira. Mi Jesús marica revela a un Dios que pone el amor por delante de la ira, por delante de la ley, por delante de mis inseguridades… Mi Jesús marica recela siempre de los que dicen que aman a Dios, pero se comportan de manera injusta con sus hermanos y hermanas. Mi Jesús marica le diría, y con esto acabo, algo parecido a: “Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor” [2].

Carlos Osma

[1] Lv 20,13

[2] 1 Jn 4,7-8

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Un cristiano fundamentalista quema libros LGTB+ de una biblioteca en Iowa y activistas recaudan para comprar más

Martes, 6 de noviembre de 2018

quema-libros-infantiles-lgtbEl pasado 19 de octubre un señor llamado Paul Dorr de Orange City, en Iowa, se fue a la biblioteca municipal, sacó varios libros infantiles de temática LGTB+ y los quemó a las puertas del lugar.

No puedo permitir que los indecentes adultos de la Junta Directiva de la Biblioteca de Orange City arrastren al próximo grupo de niños a su realidad sexual engañosa sin oponer una firme resistencia“, decía David mientras quemaba libros.

Aunque la biblioteca no confirmó si iban a reponer los libros o no, su portavoz Amanda Vazquez explicó a la prensa que la Junta está al tanto del vídeo y están estudiando emprender acciones legales contra Dorr; algo a lo que también se suma la policía de la ciudad. Dorr tiene varias semanas para pagar los libros que quemó, o se le puede acusar de una falta leve que puede conllevar una pena de 30 días de cárcel y una multa de 625$.

Pero no sólo es una quema de libros, no, porque cuando quemas libros LGTB+ estás enviando un mensaje de odio y si no perseguimos eso como un delito de odio entonces no sé qué hacemos…

Si a la biblioteca ahora le diera por reponer esos libros (entre ellos estaba Two Boys Kissing de David Levithan, uno de los libros más censurados en los últimos años en bibliotecas públicas) lo tendrá muy fácil: varios activistas han recaudado miles de dólares para comprar más libros LGTB+ y llenar la biblioteca con ellos. Por un lado Justin Scott, director estatal de la organización de Ateos Americanos, organizó una colecta en Facebook que ya lleva recaudados 1.321 dólares. “Creo que habría sido mejor que Dorr se guardara su homofobia y su transfobia para si mismo“, explica Scott en un post de Facebook, “Mira el apoyo incesante -de cristianos, ateos y todos los que están en medio- que la comunidad LGTB+ está recibiendo gracias a su asqueroso truco.

A eso hay que sumarle una campaña de GoFundMe que ya ha recaudado más de 2.300 dólares para llenar las bibliotecas de todo el país con libros de temática LGTB+.

Y es que ahora que ya no se habla tanto sobre las lamentables “leyes de los lavabos” que los republicanos han promovido (y siguen promoviendo) para prohibir a las personas trans utilizar el baño de su género percibido parece que toca buscarse un nuevo enemigo. Y en un movimiento absolutamente inesperado, la ultra derecha decide atacar la cultura acusándola de adoctrinar a los niños. ¿Por qué nos recuerda al Nazismo?

Fuente  Pink News, vía HateQueer

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“La amenaza de la desesperación”, por Carlos Osma

Lunes, 5 de noviembre de 2018

desesperacion1De su blog Homoprotestantes:

Iba a empezar diciendo que respeto a quienes entienden el cristianismo como desesperación. Me refiero a los que creen que la vocación que han recibido consiste en hacer que la fe se mantenga como siempre fue, sin cambio, sin transformación, sin vida. Pero estaría mintiendo, porque en el fondo tengo la certeza de que los embalsamadores del evangelio son el peligro más importante al que se enfrenta hoy el cristianismo.

Ni secularismo, ni ateísmo, o ni ningún otro ismo… La fuerza que actualmente amenaza de muerte la fe cristiana, es otra fe, que también se llama cristiana, pero que no convierte a los seres humanos en seguidores de Cristo, sino de una ideología neoconservadora que aliena a los seres humanos haciéndoles creer que poseen la verdad. Además, los transforma en una especie de robots sin empatía hacia el prójimo, cuya única finalidad reside en la conversión de los “no creyentes” a su cristianismo de la desesperación.

Pienso que la amenaza debe ser tomada en serio, porque este tipo de cristianismo no ha venido aquí para compartir espacios con otras maneras de entender la fe. Ha venido a destruirlo todo, a imponerse a toda costa, a hacer desaparecer a quienes piensan diferente. Y es difícil encontrar una respuesta certera que esté a la altura de la amenaza, porque hasta ahora se había resistido frente a otras fes cristianas que, aunque cercanas, no las reconocíamos como hermanas. Hoy son iglesias, comunidades, amistades con las que se comparten instituciones comunes, quienes a todas luces se han alejado del seguimiento de Jesús y predican otro evangelio. Un evangelio sin gracia, sin capacidad real de traer salvación. Y si al principio se creyó que lo mejor era respetar el camino que cada iglesia cristiana había tomado, y tratar de tener una convivencia lo más fraternal posible, hoy parece evidente que urge desenmascarar esta ideología pseudocristiana que confunde el evangelio con una moral decimonónica, y espiritualiza a Jesús de tal forma que cuesta encontrar alguna similitud con el que aparece en los evangelios.

Creo que la manera más honesta de actuar, es dejar de tomar una postura defensiva, intentando amoldarnos a los espacios que esta ideología deja para sobrevivir. Su voluntad real, es acabar con el evangelio, con la apertura, con la duda, pero sobre todo: con la esperanza. Hay que denunciar, aunque sean personas con las que hemos compartido una gran parte de nuestro camino cristiano. Hay que levantar la voz, decir que eso no es cristianismo, que es cobardía, ignorancia; que es miedo, inseguridad. Una huida y una renuncia total a la posibilidad de construir el Reino de Dios, un reino de iguales en libertad. Hay que llamarlos al arrepentimiento, mostrando que el cristianismo sin esperanza no es posible. Que la esperanza, esa que se implica en la transformación del mundo para mejorar la vida, a veces se pierde, pero no podemos renunciar a ella para siempre porque es ahí donde reside lo esencial de nuestra fe cristiana.

Urge recomponer un relato consistente que ponga al ser humano y su liberación como centro, porque el relato de la desesperación nos está asfixiando. Predicar la buena noticia hoy, como lo fue desde el principio, no tiene nada que ver con la verdad sino con la esperanza. Pero sin caer en el engaño de quienes la colocan en el futuro y vacían hoy la vida. La esperanza de la que habló Jesús se aferra a lo real e imperfecto del momento presente, huye despavorida de los discursos del miedo de quienes predican condenas y fuego eterno, y nos empuja hacia lo que parece imposible: la justicia, el amor, el prójimo… Hacia la felicidad y la vida. Una vida que no se somete a las interpretaciones del dios de la letra, sino que se abre para que Dios vaya reescribiendo su voluntad en ella.

Los fariseos de hoy, esos y esas que han convertido la Biblia en un código legal, hacen lo que siempre han hecho: predicar el antirreino. Situándose por encima del resto de seres humanos. Ellos son el verdadero peligro que amenaza con dar por muerto el evangelio. Pero donde hay peligro, crece también la esperanza. Solo un cristianismo aferrado a ella, a su predicación y a su realización, podrá superar el envite. La ley lleva a la muerte, la esperanza a la resurrección. Ella es sin duda, la última palabra. Aquella con la que Dios certifica que está del lado de la diversidad y de la vida.

Carlos Osma

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“El fundamentalismo de derechas crece”, por José Mª Castillo

Martes, 23 de octubre de 2018

45204844411_125723e2bb_zDe su blog Teología sin censura:

El conocido sociólogo Anthony Giddens, director de la London School of Economics, publicó en 1999 un pequeño libro de divulgación (“Un mundo desbocado”), en el que analiza algunas cuestiones de actualidad. Y uno de los asuntos que estudia es el del “fundamentalismo.

Un tema de actualidad. Porque el integrismo de derechas está cobrando fuerzas en la sociedad, en la política, en la religión y en otros ámbitos de la vida. Baste pensar lo que está ocurriendo en Italia, Hungría, Polonia, Austria, Suecia, EE. UU., Brasil, etc.

¿Por qué se presentan situaciones o momentos, en la historia, en los que el fundamentalismo da la cara con especial vigor y encuentra más acogida en amplios sectores de la sociedad? Sin duda alguna, un factor determinante del fundamentalismo es la “inseguridad”. La gente quiere sentirse segura. Pero ocurre que, ahora mismo, en este mundo casi todo está cambiando tanto y a tal velocidad, que cada día y por motivos muy diversos, son muchas las personas y los grupos humanos que se sienten inseguros y con miedo, sobre todo cuando miran al futuro.

Como es lógico, en estas situaciones, aumentan los miedos, Y, con los miedos, crece también la inseguridad. Se producen así las condiciones ideales para que, quienes pueden ofrecer motivos de seguridad a la gente, saquen tajada y hagan “su agosto”. Por eso, de tiempo en tiempo, aparecen dictadores o gobernantes que dominan a los pueblos y a las gentes, que se les someten con un entusiasmo que no es fácil entender.

Un ejemplo elocuente, en este orden de cosas, puede ser lo que ocurrió en la Alemania de la segunda guerra mundial. Un país en el que existió un cristianismo que hizo posible Auschwitz, o al menos no lo impidió. No hubo una protesta, una resistencia general de los cristianos en Alemania cuando Auschwitz se hizo visible, ni cuando se conoció más y más lo que allí ocurría. La mayoría de aquellos alemanes e incluso no pocos de aquellos facinerosos habían recibido durante años clases de religión cristiana, asistían con frecuencia al culto divino y escuchaban sermones e instrucciones morales (Thomas Ruster). Y nadie dijo ni pío. O pocos fueron los que se atrevieron a protestar. Es evidente que el miedo a la inseguridad sellaba las bocas. Es un ejemplo entre tantos otros, algunos de los cuales los tenemos aquí, entre nosotros.

Entonces, ¿en qué quedamos? ¿qué es y en que consiste el “fundamentalismo”? Guiddens ha encontrado una fórmula acertada: fundamentalismo es “tradición acorralada”. Y lo explica: el fundamentalismo “no tiene nada que ver con el ámbito de las creencias, religiosas o de otra clase. Lo que importa es cómo se defiende o sostiene la verdad de las creencias”. Ya sean creencias políticas, religiosas, sociales…

Si el “fundamentalismo” es “tradición acorralada”, no olvidemos que acorralado se ve el que se siente “encerrado y sin escapatoria”. ¿Por qué ahora mismo, en la Iglesia, en el Vaticano, hay gente importante que no soporta al papa Francisco? ¿Por qué los que no lo soportan son los fundamentalistas, los más fieles a su tradición, los que sostienen sus creencias como defendían las suyas los fariseos que se enfrentaron a Jesús?

Es evidente que tanto la derecha como la izquierda se sienten más seguras en la fidelidad a las tradiciones de antaño que aceptando los cambios que más necesita el “mundo desbocado” en que vivimos. Cambios que nos exigen ser “ciudadanos del mundo” antes que fundamentalistas aferrados a tradiciones que ya han perdido su razón de ser.

La cosa está clara. En estas condiciones, el fundamentalismo de la derecha crece con fuerza entre las gentes que hoy se sienten más inseguras. Porque los cambios, que se nos imponen, es al fundamentalismo al que ponen más nervioso. A fin de cuentas, es el fundamentalismo el que se siente más inseguro.

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“¿Cómo se engendró el monstruo Bolsonaro?”, por Gerardo Szalkowicz

Sábado, 20 de octubre de 2018

jair-bolsonaroPara quienes nos acusen de “meternos” en política y atacar a un candidato, habría que recordarles que Bolsonaro es un fundamentalista religioso homófobo, misógino y racista. Su triunfoparcial se celebró por parte de sus seguidores con amenazas y agresiones a mujeres y personas LGTBI. Da igual quién esté frente a él… Bolsonaro no puede llegar al poder…

Algo cambió el domingo en la política latinoamericana. La foto asusta: casi 50 millones de brasileños y brasileñas votaron por un proyecto abiertamente fascista. El 46% del electorado del país más grande de la región (y el quinto del mundo) eligió a un candidato que reivindica la tortura y hace apología de la dictadura, que despliega una retórica de odio, machista, racista y homofóbica descomunal y que promete armar a la población y privatizar las empresas estatales. De yapa, su hijo se convirtió en el diputado más votado de la historia brasileña.

El refortalecimiento de la derecha pura y dura ya se venía acentuando con los Macri, Piñera, el propio Temer, Mario Abdo, Iván Duque y varios más. Pero la irrupción de una ultraderecha troglodita que logra conquistar una enorme base social -un experimento que se instaló en EEUU con Trump y que se extiende en Europa- es un emergente novedoso en América Latina que nos alborota los diagnósticos. Y enciende todas las alarmas.

Brasil quedó al borde del abismo. Y más allá de las urgencias de cara a la segunda vuelta, toca desentrañar la película completa ante el retorno del oscurantismo. ¿Cómo se gestó este fenómeno político, sociológico y hasta religioso llamado Jair Messias Bolsonaro?

El triunfo de la “antipolítica”, o la política del odio

Para comprender este tsunami político es necesaria una mirada retrospectiva de largo aliento. O al menos de mediano. Un país cuya independencia fue proclamada por un príncipe portugués, que no vivió procesos revolucionarios, cuya última dictadura duró 21 años y tuvo una salida bastante consensuada, parió una sociedad históricamente despolitizada. Pero este sentimiento “antipolítica” se repotenció en los últimos años, estimulado por la operación Lava Jato y los grandes medios. Tras el golpe institucional que destituyó a Dilma en 2016 y la paupérrima gestión de Michel Temer, quedó en evidencia la putrefacción del sistema político y se impuso un sentido común de rechazo a la clase dirigente. De hecho, los principales castigados de la elección del domingo fueron los dos principales partidos del establishment: el PSDB, cuyo candidato Geraldo Alckmin no llegó al 5%, y el MDB de Temer que postuló a Henrique Meirelles y obtuvo un magro 1,2%.

Pero este proceso tuvo como condimento central una fuerte campaña de satanización mediática y judicial contra el PT, que permitió asociar la epidemia de corrupción unilateralmente a esa fuerza política y justificar socialmente la irregular prisión y proscripción de Lula.

En ese marco emerge este ignoto ex militar desbocado que logra capitalizar la implosión de los partidos de derecha y centro-derecha, la consolidación de ese fuerte sentimiento anti-PT y la aguda crisis económica que potenció el hastío. Como la política aborrece el vacío, Bolsonaro aparece como el candidato antisistema –pese a que hace 28 años ejerce como diputado- que promete resolver esta crisis multidimensional a fuerza de mano dura y prédica mesiánica. Y de ser un legislador marginal, que ganó fama cuando juró por el militar que torturó a Dilma, se convirtió en el efecto más siniestro de esta democracia agonizante.

El fundamentalismo religioso

No se pueden entender esos 50 millones de votos sin la militancia activa que desplegó la poderosa Iglesia Universal del Reino de Dios. La fuerza evangélica neopentecostal -que juega cada vez más en el terreno político en toda la región– ataca en tres frentes simultáneos: en el Congreso, donde “la bancada de la Biblia” controla la quinta parte de la Cámara de Diputados; en la prensa masiva con su multimedio Record, el segundo del país achicándole distancias a la Rede Globo; y en las barriadas populares, donde tiene una penetración territorial que no logra ningún partido.

Quizá parte del ascenso abrupto de Bolsonaro se explique por el despliegue de miles de pastores haciendo campaña furiosa por el ex militar en los días previos a la votación.

Las otras tres patas de la mesa

Otro factor clave en la construcción de consenso alrededor de Bolsonaro fueron los grandes medios, que terminaron aceptando al mal menor ante la irreversible polarización con el PT y el fracaso de los candidatos del orden. Las fake news antipetistas se multiplicaron en las últimas semanas e hicieron estragos en las redes sociales. Algo similar pasó con el poder empresarial y financiero, que también cerró filas con Bolsonaro. No es para menos: su gurú económico es Paulo Guedes, un Chicago boy que asegura un rumbo ultraliberal.

Por último, el creciente poderío del llamado “Partido Militar”, que este domingo cuadruplicó su presencia al ritmo de la debacle de la política tradicional. Además de Bolsonaro y su compañero de fórmula, el inefable general Hamilton Mourão, al menos 70 candidatos militares fueron electos y tres disputarán gobernaciones estadales en segunda vuelta.

Los límites del progresismo

También al PT se merece reflexionar sobre su responsabilidad en la despolitización de la sociedad brasileña y en la creación del Frankenstein Bolsonaro. Durante 12 años faltó audacia para avanzar en transformaciones raizales, como hubiera sido la tan reclamada reforma política o una ley que limitara la concentración mediática. Y sobre todo, no se profundizó en el empoderamiento popular y la formación político-ideológica, facilitando el terreno para la diseminación de valores retrógrados y autoritarios.

Y una vez fuera del Palacio de Planalto, el progresismo brasileño se conformó en dar la pelea casi exclusivamente en el andamiaje institucional. Salvo la gimnasia de movilización permanente de los movimientos populares, la estrategia petista quedó atrapada en la telaraña de un sistema democrático controlado por el golpista entramado mediático, religioso, militar y financiero.

Tal vez en la respuesta callejera de las mujeres brasileñas y su poderosa consigna #EleNão se puedan encontrar algunas pistas de cómo enfrentar a los profetas del odio y su monstruo Bolsonaro.

Gerardo Szalkowicz

Periodista. Editor de Nodal. Colabora en diversos medios como Tiempo Argentino, TeleSUR, Rebelión, ALAI y otros. Conduce el programa radial “Al sur del Río Bravo” por Radionauta FM. Coordinador, junto a Pablo Solana, del libro “América Latina. Huellas y retos del ciclo progresista”.

Fuente Alainet: https://www.alainet.org/es/articulo/195824

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“La mentira os dará poder”, por Carlos Osma

Viernes, 21 de septiembre de 2018

6219452d-b169-4a8d-bec4-1088c69e98f5De su blog Homoprotestantes:

Aunque uno de los textos más conocidos del evangelio afirma que “conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres[1], la historia muestra una y otra vez que las iglesias han preferido el “aprenderéis a mentir, y la mentira os dará poder”. Y es que, como cualquier otra institución, las iglesias se han sentido muchas veces amenazadas por personas, ideologías o cosmovisiones; y ante esa supuesta amenaza han respondido a menudo de forma poco evangélica, poco humana. Esa es nuestra historia, esconderla sería faltar a la verdad y un impedimento para liberarnos.

Es difícil encontrar instituciones que controlaran mejor la utilización del relato con fines represivos. Antes de entrar a humillar, discriminar, someter e incluso asesinar a un grupo de personas, las iglesias sabían que era necesario crear un relato que diera legitimidad a su barbarie. Los judíos, por ejemplo, fueron los que asesinaron a Jesús; eran sucios, olían mal, eran criminales, avaros y maestros del engaño. Las mujeres que se negaron a poner su cuerpo y su capacidad reproductiva al servicio de poder, fueron denominadas brujas: depravadas sexuales capaces de asesinar a niños, o desenterrarlos de sus sepulturas, para comérselos en los banquetes de sus aquelarres. Los negros eran los descendientes de Cam, que había avergonzado a su padre Noé, y habían sido castigados con la maldición divina de ser siervos de sus hermanos[2]. Las personas negras no tenían la inteligencia del resto de seres humanos, eran sanguinarias, ladronas, supersticiosas e indignas de confianza. Los dirigentes de la Iglesia católica, eran para los protestantes, los representantes del poder del Anticristo y la Prostituta de Babilonia de la que habla el Apocalipsis. Sus seguidores, personas incultas, idólatras y supersticiosas. Los protestantes fueron, para los católicos: herejes, herramientas diabólicas contra la Iglesia, mentirosos, comunistas y masones.

Me parece evidente que las iglesias deberían ser abanderadas de la lucha por la justicia y la dignificación de las personas que son oprimidas en nombre de la heteronormatividad, el binarismo de género y el patriarcado. Sin embargo, para muchas de ellas, estas tres ideologías han sido disueltas de tal manera en sus estructuras, que las confunden con el evangelio mismo y son incapaces de extirparlas de su seno por miedo a perder su esencia. Hago aquí un inciso para indicar lo perverso que ha llegado a ser un cristianismo que entiende que estas tres ideologías son parte esencial del evangelio, y está dispuesto a pasar por encima de la vida de tanta gente para defenderlo. Ante esta visión completamente alejada del evangelio de Jesús, estas iglesias perciben a las personas LGTBIQ, a los colectivos que las apoyan, y a los poderes políticos que legislan en favor de toda la población (también LGTBIQ), como una amenaza.

Como han hecho casi siempre, ante la sensación de amenaza, han decidido contraatacar. La fórmula clásica del silencio, de no nombrar y expulsar a la marginación, ya no es suficiente para someter y humillar a las personas LGTBIQ en Occidente. Así que para hacerlo ahora con éxito, son conscientes de que necesitan un relato que haga de estas personas un peligro para la sociedad, y sobre todo para las iglesias (que se convertirían en objetivo prioritario de las personas LGTBIQ). Si hacemos un repaso a titulares de algunas páginas cristianas conservadoras observaremos como intentan construir dicho relato: ¿Podemos salvar el Encuentro Mundial de las Familias del lobby gay? (infoCatólica), El estado se está sometiendo a la ideología de género (Protestante Digital), Expertos alertan que los medios de comunicación estimulan la transexualidad de los niños (Bibliatodo Noticias), Cristiano podría ser condenado a 2 años de prisión por decir que la homosexualidad es pecado (Noticia Cristiana),  Activista reconocida LGBT abandona su estilo de vida, se rinde a Jesús (Mundo Cristiano), Condenaron a panaderos por negarse a hacer un pastel pro-homosexual (La Gaceta Cristiana), FEREDE reitera su preocupación y posicionamiento crítico por las leyes antidiscriminación “solo para gais” tras la aprobación de la ley andaluza (Actualidad Evangélica), Un pediatra augura en el futuro una “oleada de suicidios” debido a la ofensiva trans en los niños (Religión en Libertad)…. No importa que el relato de persecución del cristianismo por parte del supuesto lobby LGTBIQ sea falso, lo esencial es construirlo y hacerlo creíble para mantener el poder y la influencia en todas las facetas de la sociedad y de la vida privada del mayor número posible de personas.

Pienso que el cristianismo no está llamado a ejercer poder, sino a liberar(se), y para ello debería cambiar la mentira por la verdad. No me estoy refiriendo a una verdad absoluta, Dios me guarde, sino a conocer la realidad a la que se enfrentan las personas LGTBIQ, también las que son cristianas, antes de crear un clima de confrontación. Estaría bien que, en vez de hacer oídos sordos a las críticas de muchas personas por la experiencia sufrida dentro de las iglesias a raíz de los discursos homobófobos y tránsfobos que en ellas se realizan; se sentasen a dialogar y se dejaran interpelar por sus palabras, y por qué no, aclararan aquellas que han podido ser malinterpretadas.  La única razón por la que se niegan a hacerlo es porque son conscientes de que su discurso no tiene nada que ver con la vida y la realidad, sino con el poder, y con la incapacidad de repensar su fe de una manera que sea liberadora (¿a qué Jesús está siguiendo este cristianismo?). Es incomprensible que sigan negando la humillación que padecen los cristianos LGTBIQ que hay dentro de sus iglesias, y sean incapaces, no digo ya de empatizar, sino de escuchar, de tratarles como seres humanos. También a las personas que ya no forman parte de sus comunidades porque fueron maltratadas y expulsadas.

Que un país tenga una educación que respete las diversidades y que no trate de imponer la heteronormatividad por la fuerza, que existan leyes (que se pongan en práctica) que condenen a quienes agreden a las personas LGTBIQ, que todo el mundo tenga el mismo derecho a formar y ver reconocida su familia, que de la diversidad y la igualdad de derechos se haga bandera, que haya justicia para quienes padecieron represión por su diversidad sexual o de género, que nadie tenga que renunciar a su fe o a la comunidad de la que forma parte por ser LGTBIQ, que una persona trans y su familia sean acompañadas de manera no invasiva pero sí empoderadora, teniendo todos los recursos que necesitan a su alcance de manera ágil… Y podríamos seguir y seguir enumerando las necesidades y las luchas de las personas LGTBIQ (y de una sociedad -y pocas iglesias- que ha hecho suyas sus reivindicaciones). Y al enumerarlas, no aparece ninguna de las amenazas que el discurso cristiano fundamentalista ha generado para hacerse pasar por una víctima, en vez reconocer y arrepentirse por su colaboración y promoción de la LGTBIQfobia. Se puede seguir mintiendo, pero me parece ofensivo que se haga en nombre de Dios, y que no haya más voces cristianas que hagan una denuncia rotunda del burdo relato que se está intentando construir. Porque el evangelio, Jesús mismo, llama a la verdad, y la verdad no tiene nada que ver con el relato que pretenden imponer. La única forma de aproximarse a esa verdad, es sentarse en la misma mesa con las personas LGTBIQ para dialogar e intentar comprender sus demandas. Y después, mantenerse con el discurso del antievangelio del poder, como tantas y tantas veces, o decidirse por el evangelio de la liberación.

Carlos Osma

Notas:

[1] Mt 8,32

[2] Gn 9,18-28

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“Un pastor en apuros”, por Carlos Osma

Jueves, 13 de septiembre de 2018

secuestroDe su blog Homoprotestantes:

Imagina que vives en la maravillosa ciudad de Valencia, junto al rio Turia, y que de vez en cuando te pasas por su catedral y subes los 207 escalones del Micalet para disfrutar de las vistas y pasar un buen rato. Supón que eres un pastor evangélico y que después del culto del domingo, dejas a tu mujer e hijos en casa, y te vas a dar una vuelta por el imponente Oceanogràfic para ver los diferentes hábitats marinos y sumergirte con algún tiburón. Ponte en la piel de este pastor y visualízalo sentado en su coche, con la puerta trasera abierta, en la Avenida del Cid en pleno mes de marzo, pocos días después de que el fuego haya convertido en cenizas las monumentales fallas y las tracas y petardos todavía resuenen en su memoria. Mira por el retrovisor a través de los ojos de este pastor, que mantiene el coche en marcha mientras el nerviosismo delata que lo suyo no son los secuestros, y observa cómo los dos cutres sicarios, que ha contratado por 140 euros, intentan introducir por la fuerza en el automóvil a su musculado amante sin demasiada fortuna.

Sitúate ahora un mes antes, en febrero; estás dentro de una iglesia evangélica, justo en una asamblea en la que se está decidiendo si dicho pastor debe ser expulsado por su conducta inmoral. No es fácil dictaminar si el tema es que ha sido infiel a su mujer, o si el problema es que lo ha sido con un hombre; aunque como la esposa no aparece por ningún lado y nadie se acuerda de ella, todo parece indicar que estamos en el segundo de los casos. Ahora, por difícil que resulte, intenta descubrir que pasa por la cabeza de nuestro protagonista que está a punto de perder su trabajo y el sustento de su familia… piensa en la hipoteca, en sus hijos, en el coche… piensa en los recibos de la luz, del teléfono y del gas… y presupón que lo único que este señor de 53 años ha hecho en la vida es ser pastor, y evidentemente carece de otra formación. No es difícil deducir que está aterrado, desesperado y que se siente acabado. Y entonces escucha sus escusas y sus mentiras patéticas negándolo todo.

Vayamos hacia atrás más de cuarenta años, y pregúntate porque este señor no huyó de la iglesia evangélica en la que fue criado cuando descubrió su problema…. ese que no se podía nombrar en aquel momento. O en el peor de los casos, si no procede de una iglesia evangélica, ¿qué hizo que se decidiera a formar parte de una de ellas? Y para más inri, ¿por qué se casó?, ¿y por qué aceptó ser pastor en una iglesia homófoba? (bueno, si hablamos de Valencia, y quería ser pastor, tenía que serlo en una que fuera homófoba). No es que esté lanzando preguntas sobre el comportamiento de este ministro evangélico, lo que en realidad me interesa más, es saber qué le ofrecía la iglesia evangélica para que estuviera dispuesto a hacer tantos disparates juntos.

Supongo que mis lectoras se habrán percatado de que hasta ahora he hablado de un secuestro, de juicios sumarísimos eclesiales, de miedo, de recibos de luz, de incongruencia, de engaño… Y por mucho que estos elementos intenten hacer del artículo un texto trepidante, habrán echado en falta (sobre todo si estamos hablando de un pastor evangélico) palabras como: evangelio, amor, empatía, coherencia. ¿Por qué un pastor desesperado en vez de intentar secuestrar a su amante para grabar un mensaje en el teléfono móvil desmintiendo su relación, y así seguir engañando a su comunidad, no sube al púlpito de la iglesia y denuncia la homofobia que le ha llevado a tener una doble vida? Y si este señor no se mueve por motivaciones evangélicas, ¿por qué está dispuesto a cometer un delito pensando más en mantenerse dentro de la iglesia, que en justificarse ante su mujer? Para seguir teniendo trabajo, pensará muchos lectores, y quizás tengan gran parte de razón; pero creo que no toda.

Con esta noticia los medios de comunicación evangelicales, como de costumbre, podrían haberse dedicado a caricaturizar a las personas LGTBIQ presentándolas como poco fiables, mentirosas y peligrosas. Pero no se han hecho eco de ella. Y es que, pienso yo, la imagen real de un pastor evangélico en su coche, con el pie dispuesto a pisar el acelerador, la mano derecha en el cambio de marchas, los ojos fijos en el retrovisor, y pidiéndole a dios que su plan de secuestro saliese bien para poder seguir asistiendo a la iglesia; más que ridiculizar a las personas LGTBIQ, deja ver con claridad meridiana que el mensaje de liberación que deberían predicar en sus iglesias, ha sido sustituido por otro que solo busca la dependencia de sus fieles. Y eso solo es posible porque en algún momento perdieron la fe en el poder de transformación real sobre la vida de las personas que tiene el mensaje de Jesús, el evangelio. Es triste decirlo, pero nuestro pastor secuestrador, no pensó en ningún momento en comportarse de manera evangélica, sino en seguir formando parte de su mundo evangelical. Y con toda seguridad es eso lo que predicaba desde el púlpito de su iglesia, y lo que se predica en el resto de púlpitos evangelicales: dependencia, no evangelio.

La dependencia, que recorre el mensaje evangelical de arriba abajo, es una renuncia al evangelio y el reconocimiento implícito de la perdida de la fe. Y en esas circunstancias las personas se ponen en manos de las obras de la ley, e intentan hacer parecer que están a la altura de las exigencias de quienes les darán su visto bueno. Y cuando no pueden, y se sienten aterradas por la posibilidad de perder el mundo que les da tanta seguridad, deciden vivir una doble vida. Pero si por alguna razón sus obras de la carne salen a la luz, entonces tendremos unos seres humanos desesperados dispuestos a mentir, coaccionar y secuestrar; unos hombres y unas mujeres dispuestas a todo. La dependencia es un veneno con el que conscientemente se pretende cautivar conciencias en las comunidades evangelicales, un veneno que acaba haciendo una caricatura del evangelio. Ante esta propuesta demoníaca, hay que seguir afirmando con rotundidad que donde hay evangelio, donde hay buena noticia, allí está el espíritu de Dios, y donde está su espíritu, allí hay libertad; allí hay “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza”.  Y que: “contra tales cosas no hay ley[1]”.

Carlos Osma

Notas:
[1] Gl 5,22-23

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, Iglesias Evangélicas , , ,

“Teología de la prosperidad”, por Antonio Spadaro.

Sábado, 1 de septiembre de 2018

deadkennedysEnsayo del jesuita Spadaro y del evangélico Figueroa en la Civiltá Cattólica

La teología de la prosperidad conduce a un “Evangelio diferente”

“El peligro es transformar a Dios en un poder a nuestro servicio, a la Iglesia en un supermercado de la fe”

El peligro de un «evangelio diferente»

(Antonio Spadaro S.I. – Marcelo Figueroa, en la Civiltá cattolica).-«Teología de la prosperidad»: tal es el nombre más conocido y descriptivo de una corriente teológica neopentecostal evangélica. El núcleo de esta «teología» es la convicción de que Dios quiere que sus fieles tengan una vida próspera, es decir, que sean económicamente ricos, físicamente sanos e individualmente felices. Este tipo de cristianismo coloca el bienestar del creyente en el centro de la oración y transforma a su Creador en aquel que hace realidad sus pensamientos y deseos.

El peligro de esta forma de antropocentrismo religioso, que pone en el centro al hombre y su bienestar, es el de transformar a Dios en un poder a nuestro servicio, a la Iglesia en un supermercado de la fe, y la religión en un fenómeno utilitarista y eminentemente sensacionalista y pragmático.

Como veremos más adelante, esta imagen de prosperidad y bienestar hace referencia al denominado american dream, al «sueño estadounidense». No se identifica con él, sino con una interpretación reductiva suya. En sí, este «sueño» es la visión de una tierra y de una sociedad entendidas como un lugar de oportunidades abiertas. Históricamente fue la motivación que impulsó a lo largo de los siglos a muchos emigrantes económicos a dejar su propia tierra y a ir a los Estados Unidos para conseguir un lugar en el que su trabajo produjese resultados inalcanzables en su «viejo mundo».

La «teología de la prosperidad» parte de esta visión, pero la traduce mecánicamente en términos religiosos como si la opulencia y el bienestar fuesen el verdadero signo de la predilección divina a «conquistar» mágicamente con la fe. Esta «teología» fue difundida en todo el mundo durante décadas —gracias a gigantescas campañas mediáticas— por movimientos y ministros evangélicos, especialmente los neocarismáticos.

El objetivo de nuestra reflexión es ilustrar y valorar este fenómeno, que quiere ser también una tentativa de justificación teológica del neoliberalismo económico. Al final verificaremos cómo el papa Francisco ha intervenido varias veces para indicar los peligros de esta teología que, como se ha dicho, «oscurece el evangelio de Cristo».[1]

La difusión en el mundo

El «evangelio de la prosperidad» (prosperity gospel) ha ido difundiéndose no solamente en los Estados Unidos, donde nació, sino también en África, especialmente en Nigeria, Kenia, Uganda y Sudáfrica. En Kampala hay un gran estado cubierto, la Miracle Center Cathedral, cuya construcción costó siete millones de dólares. Es la obra del pastor Robert Kayanja, que desarrolló también un vasto movimiento muy presente en los medios de comunicación de masas.

Pero el «evangelio de la prosperidad» ha tenido también un notable impacto en Asia, sobre todo en India y Corea del Sur. En este último país hubo en los años ochenta un fuerte movimiento autóctono vinculado a esta corriente teológica, promovido por el pastor Paul Yonggi Cho. Este predicó una «teología de la cuarta dimensión», según la cual los creyentes, mediante el desarrollo de visiones y sueños, iban a poder llegar a controlar la realidad, obteniendo casi todo tipo de prosperidad inmanente.[2]

Se observa también un arraigo en la República Popular China gracias a las «Iglesias de Wenzhou». Wenzhou es un gran puerto oriental en la provincia de Zhejiang, en cuya zona han ido apareciendo grandes cruces rojas en cada vez más edificios. Tales cruces suelen indicar la presencia de una «Iglesia de Wenzhou», una comunidad creada por varios empresarios locales y vinculada al movimiento de la «teología de la prosperidad».[3]

En América Latina la difusión y la propagación de esta teología se dio de manera exponencial, y ello desde 1980, aunque también pueden encontrarse raíces de este proceso entre los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado. Este fenómeno religioso se traduce desde el punto de vista mediático en el uso de la televisión por parte de figuras muy carismáticas de algunos pastores, que lanzan un mensaje simple y directo montado en torno a un espectáculo de música y de testimonios y a una lectura fundamentalista y pragmática de la Biblia.

Si consideramos América Central, Guatemala y Costa Rica se han convertido probablemente en los dos bastiones principales de esta corriente religiosa. En Guatemala ha sido determinante la presencia del líder carismático Carlos Enrique Luna Arango, llamado «Cash Luna». Costa Rica es la sede del canal evangélico de televisión satelital TBN-Enlace.

En América del Sur la difusión más significativa se dio en Colombia, Chile y Argentina, pero no cabe duda de que Brasil merece una consideración especial, porque posee una dinámica propia y un movimiento pentecostal autóctono como la «Iglesia Universal del Reino de Dios». Este grupo, denominado también «Deja de sufrir», tiene ramificaciones en toda América Latina, pero ha conservado un idioma intermedio entre el español y el portugués, que determina un tipo de comunicación peculiar y minuciosamente estudiado. Basta analizar el anuncio de la «Iglesia Universal» brasileña para encontrar en ella un fuerte mensaje de prosperidad y bienestar ligado a la frecuentación personal de sus templos con el fin de recibir múltiples beneficios.

Este «evangelio» es objeto de anuncio propagandístico a través de una presencia masiva en los grandes medios de comunicación y está apoyado por su fuerte incidencia en la vida política.

Los orígenes del movimiento y el «sueño estadounidense»

Si buscamos los orígenes de estas corrientes teológicas las encontramos en los Estados Unidos, donde la mayoría de los investigadores de la fenomenología religiosa estadounidense las hacen remontarse al pastor neoyorkino Essek William Kenyon (1867-1948). Kenyon sostenía que a través del poder de la fe pueden modificarse las realidades materiales concretas. Pero la conclusión directa de esta convicción es que la fe puede llevar a la riqueza, a la salud y al bienestar, mientras que la falta de fe lleva a la pobreza, a la enfermedad y a la desdicha.

En realidad, los orígenes de la «teología de la prosperidad» son complejos, pero aquí presentamos las raíces más significativas, remitiendo, para una profundización, a libros y ensayos especializados. Por ejemplo, la teóloga Kate Ward escribió sobre la influencia de Adam Smith, en especial de su «teoría de los sentimientos morales».[4] La autora muestra en este sentido cómo para Smith la compasión no tiene que ver con los pobres, sino con la admiración hacia aquellos que han tenido una historia exitosa.

Estas doctrinas se han asociado con el positive thinking, el «pensamiento positivo», y se han alimentado también en una medida importante de él. El positive thinking es expresión del denominado american way of life («modo de vida estadounidense»). En tal sentido, se relacionan con la «posición excepcional» que Alexis de Tocqueville, en su célebre obra La democracia en América (1831), atribuyó a los estadounidenses. Según este autor, en virtud de dicha excepcionalidad «se ha de creer que ningún pueblo democrático llegará a encontrarse nunca en una posición semejante». Tocqueville llega a afirmar que ese modo de vida plasma también la religión de los estadounidenses.

A veces son las mismas autoridades estadounidenses las que certifican esta conexión.[5] En su reciente discurso sobre el estado de la Unión, pronunciado el 30 de enero de 2018, el presidente Donald Trump afirmó, para describir la identidad del país: «Juntos estamos redescubriendo “la manera estadounidense de vivir”», y prosiguió: «En los Estados Unidos sabemos que la fe y la familia, no el Gobierno y la burocracia, son el centro de la vida estadounidense. El lema es: “En Dios confiamos” (In God we trust). Y celebramos nuestras convicciones, a nuestra policía, a nuestros militares y veteranos como héroes que merecen nuestro total y constante apoyo». Así pues, en unas pocas frases aparecen ya Dios, el ejército y el sueño estadounidense.[6]

Las «megaiglesias» del «evangelio diferente»

Un impulso fundamental a estas ideas de «prosperidad evangélica» se dio con el denominado «movimiento de la fe», que tuvo como principal mentor al pastor y autoproclamado «profeta» Kenneth Hagin (1917-2003). Una de las características de Hagin eran visiones recurrentes que lo llevaban a dar una interpretación singular de algunos textos muy conocidos de la Biblia. Tal es el caso, por ejemplo, de Mc 11,23-24: «En verdad os digo que si uno dice a este monte: “Quítate y arrójate al mar”, y no duda en su corazón, sino que cree en que sucederá lo que dice, lo obtendrá. Por eso os digo: Todo cuanto pidáis en la oración, creed que os lo han concedido y lo obtendréis». Estos dos versículos son para Hagin pilares de la «teología de la prosperidad».

Según afirma, la fe milagrosa, para traducirse en obras, debe ser sin incertidumbres, especialmente en las cosas imposibles: debe declarar específicamente el milagro y creer que se lo obtendrá de la manera imaginada. Hagin enfatizó también otro aspecto: que el milagro deseado se considere como ya sucedido. Es decir, se debe desplazar su realización del futuro al pasado.

Tanto Kenyon como Hagin comprendieron que la comunicación de masas era un instrumento fundamental para la rápida difusión de sus enseñanzas. El primero se sirvió de su show personal «Kenyon’s Church of the Air» [«La Iglesia del aire de Kenyon»], y el segundo, del programa «Faith Seminar of the Air» [«El seminario de fe del aire»].

Hay algunos predicadores que pueden citarse como continuadores de las teologías de Kenyon y Hagin y de su estrategia de comunicación. El primero de ellos es Kenneth Copeland —que fue «ungido» por el mismo Hagin como sucesor suyo—‍, con su programa televisivo «Believer’s Voice of Victory» [«La voz de victoria del creyente»], que ha difundido en gran parte del mundo estas doctrinas. Del mismo modo, Norman Vincent Peale (1889-1993), pastor de la Marble Collegiate Church de Nueva York, alcanzó popularidad con sus libros con títulos elocuentes en su significado: El poder del pensamiento positivo; Cambia tus pensamientos y cambiará todo; Guía para una vida apacible. Peale fue un predicador exitoso, y llegó a mezclar marketing y predicación.

En los Estados Unidos millones de personas frecuentan asiduamente «megaiglesias» que difunden estas teologías de la prosperidad. Los predicadores, profetas y apóstoles enrolados en esta rama extrema del neopentecostalismo han ocupado espacios cada vez más importantes en los medios de comunicación de masas, han publicado una enorme cantidad de libros que se han convertido rápidamente en superventas y han pronunciado conferencias que muy a menudo llegan a millones de personas a través de todos los medios disponibles de Internet y de las redes sociales.

Nombres como Oral Roberts, Pat Robertson, Benny Hinn, Robert Tilton, Joel Osteen, Joyce Meyer y otros han acrecentado su popularidad y riqueza profundizando, enfatizando y extremando este evangelio. Joyce Meyer afirma que su programa televisivo «Enjoying everyday life» [«Gozar de la vida de cada día»] llega a dos terceras partes del mundo a través de la radio y la televisión y ha sido traducido a 38 idiomas.[7]

Lo que resulta absolutamente claro es que el poder económico, mediático y político de estos grupos —a los que hemos definido genéricamente como «evangélicos del sueño estadounidense»— los hace mucho más visibles que el resto de las Iglesias evangélicas, también que las de la línea pentecostal clásica. Además, su crecimiento es exponencial y directamente proporcional a los beneficios económicos, físicos y espirituales que prometen a sus seguidores: bendiciones todas que están muy lejos de las enseñanzas de una vida de conversión propia de los movimientos evangélicos tradicionales.

Si bien surgieron y pasaron después por diversas denominaciones, estos movimientos han recibido no pocas críticas también de los grupos de aquellas Iglesias carismáticas que han mantenido su religiosidad evangélica basada en los milagros, las profecías y los signos. Muchos sectores evangélicos tanto tradicionales como más recientes (bautistas, metodistas, presbiterianos…) han criticado duramente esos movimientos, llegando a denominar lo que proclaman como «un evangelio diferente».[8]

El bienestar económico y la salud

Como ya hemos anticipado, los pilares del «evangelio de la prosperidad» son sustancialmente dos: el bienestar económico y la salud. Esta acentuación es fruto de una exégesis literal de algunos textos bíblicos utilizados dentro de una hermenéutica reduccionista. Al Espíritu Santo se lo reduce a un poder al servicio del bienestar individual. Jesucristo ha abandonado su papel de Señor para transformarse en un deudor de cada una de sus palabras. El Padre ha sido reducido «a una especie de botones cósmico [cosmic bellhop] que se ocupa de las necesidades y de los deseos de sus criaturas».[9]

En los predicadores de este evangelio, la «palabra de fe» que pronuncian pasa a ocupar el lugar que tradicionalmente ocupa en el movimiento evangélico por la Biblia como norma de fe y de conducta, llegando a elevársela a la potencia y al efecto de la palabra apostólica del «ungido». Hablar en nombre de Dios de manera directa, concreta y específica da a la «palabra positiva» un sentido creativo considerado capaz de hacer que las cosas sucedan si los que asisten no la obstaculizan con su falta de fe.

Al mismo tiempo, enseñan que, tratándose de una «confesión de fe», los seguidores, con sus palabras, son responsables de lo que les sucede, trátese de la bendición o de la maldición económica, física, generacional o espiritual. Un refrán que muchos pastores repiten reza: «Hay un milagro en tu boca» («There is a miracle in your mouth»). El proceso milagroso es el siguiente: visualizar detalladamente lo que se quiere, declararlo expresamente con la boca, reclamárselo a Dios con fe y autoridad y considerarlo ya recibido. Por último, el «reclamar» las promesas de Dios extraídas de los textos bíblicos o de la palabra profética del pastor coloca al creyente en una posición dominante respecto de un Dios prisionero de su misma palabra tal como esa palabra es percibida y creída por el fiel.

El tema de la salud ocupa un papel preponderante en la «teología de la prosperidad». En estas doctrinas es la propia mente la que debe concentrarse en las supuestas leyes bíblicas que después producen la potencia deseada a través de la lengua. Se presupone, por ejemplo, que un enfermo, sin recurrir al médico, puede curarse con solo concentrarse y pronunciar en presente o en pasado frases bíblicas u oraciones inspiradas en la Escritura. Una de las frases utilizadas de manera instrumental es: «Por las llagas de Cristo ya estoy sanado». A su juicio, estas palabras causan de manera inmediata el «desbloqueo» de la bendición divina, que en ese mismo momento operará la curación.

Evidentemente, sucesos luctuosos o desastres, también naturales, o tragedias, como las de los migrantes u otras similares, no ofrecen narrativas convincentes que sirvan para mantener a los fieles vinculados al «evangelio de la prosperidad». Este ese el motivo por el cual, en estos casos, se nota una falta total de empatía y de solidaridad por parte de los adherentes. No hay compasión por las personas que no son prósperas, porque, claramente, ellas no han seguido las «reglas» y, por tanto, viven en el fracaso y, consiguientemente, no son amadas por Dios.

Un Dios de «alianzas» y de «semillas»

Una de las características de estos movimientos es el énfasis que ponen en la «alianza» sellada por Dios con su pueblo, sus testamentos de la Biblia. Y principalmente se ha tratado de alianzas con sus patriarcas. Es así como el texto de la alianza con Abrahán ocupa un lugar central, en el sentido de la prosperidad que promete. La lógica de este concepto del «Dios de las alianzas» es que, del mismo modo como los cristianos son hijos espirituales de Abrahán, son también herederos de los derechos materiales, de las bendiciones financieras y de las ocupaciones territoriales terrenas. Más que de una alianza bíblica parecería que se trata de un «contrato». Leer más…

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“La crispación en que vivimos”, por José Mª Castillo

Viernes, 17 de agosto de 2018

44016623541_bb7773eb5c_zDe su blog Teología sin Censura:

“El problema es que nos hemos deshumanizado”

No es fácil analizar y explicar, al detalle y hasta el fondo, lo que nos está pasando, desde no hace mucho, en España, en Europa, por todo el mundo. No me refiero, ni sólo ni principalmente, a la crisis económica. Aunque, por supuesto, los problemas relacionados con la gestión de la economía tienen mucho que ver con lo que estamos viviendo. Pero el problema más preocupante, ahora mismo, está en otra cosa.

Me refiero a la experiencia de “crispación colectiva” que estamos viviendo. Ya he dicho que esto tiene mucho que ver con la economía. También con la política. Y mucho, tal como están las cosas en este momento. Por otra parte, el cambio de cultura y de costumbres, que estamos viviendo, es tan rápido y tan profundo, que no acertamos a entender lo que nos está ocurriendo. Todo esto, como es lógico, produce malestar, inseguridad, crispación…

Pero me da la impresión de que hay otros factores, en este momento, que son determinantes para ponernos más nerviosos o quizá más crispados. Ahora mismo tenemos el problema de los inmigrantes. Europa supo formular la declaración universal de los “Derechos Humanos”. Y ahora mismo Europa, por mantener a toda costa su alto nivel de bienestar, no duda en quebrantar, en cosas muy fundamentales, esos “derechos”, que ella misma declaró y difundió por todo el mundo.

El hecho es que las cosas han venido rodadas de manera, que, ahora mismo nos vemos metidos de lleno – quizá sin darnos cuenta – en un “fundamentalismo”, que no sabemos definir, ni tenemos conciencia de lo que nos está pasando, ni por tanto acertamos a salir de este callejón sin salida.

Hablo de “fundamentalismo”, que no es ni fanatismo, ni autoritarismo. El fundamentalismo es vuelta a las fuentes, a los orígenes, a lo más auténtico. Recuperar nuestra verdadera y única autenticidad. Por eso, cuando en este asunto tan básico, nos vemos amenazados, entonces es cuando se encienden todas las alarmas. Y el fundamentalismo se pone en marcha.

De ahí que, con toda la razón del mundo, el conocido sociólogo Anthony Giddens ha definido el “fundamentalismo” como “tradición acorralada”. Lo estamos sintiendo en nuestras carnes. Cuando cada día nos enteramos de que Asia y África se nos vienen encima – lanchas, pateras, barcos sobrecargados de cientos de personas…, como les pasa a los norteamericanos con las gentes de la América hispanoparlante – quisiéramos levantar murallas para protegernos de los invasores. Los que nos invaden porque vienen huyendo de las guerras que nosotros hacemos posibles con nuestro gran negocio de la venta de armamentos, la compra del coltán para que sigan funcionando nuestros móviles, el gas, el petróleo, la madera, los metales preciosos… ¿qué sé yo?

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Así las cosas, ¡por lo que más quieran!, que no nos engañen los políticos, ni sus técnicos, ni sus medios de comunicación. El problema está en que nos hemos “deshumanizado”. Y la “humanización”, a fondo y para todos, nos da miedo. ¿No tendría que ser un “proyecto global”, en este sentido, lo que más nos debería preocupar y lo primero que tendríamos que hacer?

¿Qué esto es una utopía? Ya lo sé. Pero también estoy seguro de que la más peligrosa y la más inútil de todas las utopías es la que consiste en un mundo sin utopía. Un mundo así, se convertiría inmediatamente en una momia.

A fin de cuentas, por lo que ha sido mi profesión y mi vida, según mis creencias religiosas, los cristianos decimos que Dios, para salvar al mundo, se humanizó. Pues eso digo yo. De la “tradición acorralada” no nos saca nada más que lo que nos sacó de las manadas de chimpancés: nuestra “condición humana”. Esto es lo que más nos urge a todos: ser profundamente humanos.

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“Querida Eva”, por Carlos Osma

Jueves, 2 de agosto de 2018

beautiful-1867093_1280De su blog Homoprotestantes:

Tienes toda la razón, la primera vez que te escribí fue para comentarte que había algo en tu discurso evangélico que era diferente al resto. No era un discurso fundamentalista, ni paternalista, tampoco liberal; era una aproximación muy humana a la homosexualidad. Y eso lo hace quien en algún momento de su vida ha sido consciente de que no cabe en alguna etiqueta que la mayoría entiende como natural o divina. Es cierto que el envoltorio de tu discurso era ortodoxo, pero las mujeres como tú, siempre logran en algún momento de su vida desbordar los límites que les limitan o, mejor dicho, les asfixian. La ortodoxia evangelical es como una cámara de gas para todas las personas LGTBIQ que, por desgracia, hemos nacido en ese entorno.

Supongo que cuando he utilizado la palabra “desgracia” habrás sentido cierta incomodidad, a mí también me pasa. La razón es que en ese entorno hemos recibido cosas muy valiosas que nos han construido como personas y a las que no estamos dispuestos a renunciar; pero por otro lado, y por eso utilizo la palabra, nos ha generado un disonancia entre quienes somos, y quienes nos dicen que debemos ser. Entiendo el conflicto por el que has pasado, imagino que no te ayudará saber que hay millones de personas que han tenido que pasar por lo mismo… Algunas de ellas, no han sido tan fuertes como tú; unas no han podido, muchas no se han atrevido, y otras, se han acostumbrado a vivir una doble vida. Estaría bien que te preguntaras qué ha hecho que tú te decidieras por el camino de la dignidad, de la autenticidad, y de la verdad. Quizás te des cuenta que, además de la homofobia, hay personas de tu entorno que te han transmitido que el evangelio no es la aceptación de unos dogmas, sino una forma de vivir que produce liberación en quienes lo siguen.

Siento lo que estás pasando ahora, es sin lugar a dudas el momento más doloroso; cuando encuentras la incomprensión de tu familia e iglesia. Cuando te sientes sola, y además engañada, pero te aferras a la fe. Es difícil encajar que tu familia te vea de otra manera por haberles dicho que eres lesbiana, cuando en realidad tú sigues siendo la misma persona de siempre; y que estén dispuestos a perderte, o incluso a echarte de casa, si no aceptas sus principios homófobos. No te voy a mentir, no sé qué ocurrirá en el futuro, si acabarán por aceptarte o si preferirán alejarse de ti… Quizás unos hagan una cosa y otros otra. Necesitan tiempo para encajar lo que ha ocurrido, aun así, te recomiendo una cosa: no les esperes. Todo el mundo tiende a vivir en su zona de confort, y no se moverán de allí, si tú te quedas a su lado. Tienes que moverte, tienes que vivir tu vida, y ellos decidirán si quieren esforzarse por estar a tú lado. Les va a costar, hay que reconocer que también ellos padecerán a partir de ahora la homofobia de su entorno evangélical… Pero tendrán que decidir si quieren o no estar contigo. Esa decisión no es tuya, tú puedes decidir darles tiempo, ser comprensiva, dialogante… pero no puedes obligarles a que te quieran como eres. Es duro, lo sé… Pero las cosas son así.

Respecto a tu iglesia, te lo voy a decir de una manera romántica: creo que los besos de la mujer a la que amas te han hecho despertar del sueño en el que vivías inmersa. Los evangélicos no somos “el remanente fiel”, ni “los escogidos”, tampoco “los verdaderos seguidores de Jesús”. En la mayoría de ocasiones (siempre hay excepciones) su discurso de amor hacia los seres humanos, es únicamente un gancho para hacer proselitismo. Actualmente el trato que las iglesias evangelicales nos dan a las personas LGTBIQ, es la prueba irrefutable de que se han alejado del evangelio, del seguimiento de Jesús. Sé que es difícil, muy difícil, romper con personas con las que has compartido juegos, enseñanzas, experiencias, sueños… desde que eras una niña. Sé que descubrir la contradicción profunda que hay entres sus palabras y sus actos, te puede llevar a una crisis de fe. Pero es mejor poner tierra de por medio… No tienes nada que hacer, necesitarán que seas un chivo expiatorio para poder seguir aferrándose a su manera de interpretar la Biblia. Si quieres tener alguna posibilidad de tener una fe evangélica sana, escapa, no mires atrás. No te rindas, sigue buscando y compartiendo tu fe con quienes tengan una visión más acorde con las enseñanzas de Jesús. Espero que vivas cerca de las pocas comunidades inclusivas que existen en el país, pero si no es así, siempre hay personas con las que quedar un día para dialogar, leer la Biblia, u orar juntas, en un ambiente en el que todo el mundo pueda mostrarse tal como es.

Me comentas que no puedes orar, que estás rota y que no puedes permitirte en este momento abrirte de esa manera. A mí me ayudó en aquel momento escribir… expresar como me sentía. Sacar la irá, el enfado, la rabia, y expresar el dolor que tenía dentro de mí. No sé si tú puedes hacer lo mismo, y si te puede también ayudar… no pierdes nada por intentarlo. Creo que fue C.S. Lewis quien dijo que la oración no cambia a Dios, sino que nos cambia a nosotros. Y esto es lo más importante: cambiarte por dentro, volver a repensar todo lo que has aprendido desde que eras una niña, quedarte con las muchísimas cosas buenas por las que deberías estar agradecida, y desechar las que te restan y te hacen daño… Las que no te permiten vivir de la forma que Dios ha pensado para ti.

Tengo que decirte también que eres una mujer afortunada, no todo el mundo se ha enamorado. Me explicas que las cosas en este momento son difíciles para las dos. Si tienes claros tus sentimientos, yo no me rendiría… En Cataluña celebramos el día de Sant Jordi, el caballero que según la leyenda salvó a la princesa del dragón. A mis hijas les he enseñado desde pequeñas que nadie tiene que venir a salvarlas, que ellas pueden tomar la iniciativa. Así que si yo fuera tú, me iría directamente a por ella, a sacarla de esa cueva oscura donde está metida y que seguro le hace ser infeliz. Si lo logras y ella acepta, pues disfrutad todo lo que podáis de vuestro amor… Si no, pasa página y mira hacia el futuro. Eres una gran mujer, y las grandes mujeres no se rinden fácilmente.

Sé que en este momento te sientes frágil, tengo que decirte que yo no te veo así… Has tenido mucho valor para decir sencillamente quien eres. Ya me gustaría ver a todas esas personas que ahora te dan la espalda, saber qué hubieran hecho ellas en tu situación. Me decías en tu última carta que te habías dado cuenta de que antes no permanecías callada para intentar someterte a lo que Dios quería, sino por miedo a romper tu reputación y perder el mundo en el que vivías. Ya ves que tenías razón, pero a pesar de eso has actuado con determinación… Ahora eres más libre, no pierdas la oportunidad de avanzar en ese camino que tú misma vas a tener que trazar. No es tan fácil como el camino ya marcado por el que muchas personas transitan, pero sin duda es mucho más auténtico y apasionante. No te dejes engañar por espejismos, ni te rindas a la aceptación de nadie… Sigue adelante, el Señor está contigo, Él es tu pastor.

Carlos Osma

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