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La Fe que no es política, no es Fe cristiana

Viernes, 22 de noviembre de 2019

Jesús indignadoCarta Abierta a los políticos
Benjamín Forcano, teólogo,
Madrid.

1. ¿Rechazo de Jesús de Nazaret o de la Iglesia?

ECLESALIA, 08/11/19.- Comienzo por expresarles mi respeto como personas y como ciudadanos a quienes miles de españoles van a elegir para representarles y realizar un determinado modelo de política.

Entenderán que les hable con llaneza, pues compartimos muchos aspectos que nos son comunes dentro de esa marco que se llama España aun cuando la vivencia de esa España la tengamos elaborada de diversa manera.

Me interesa la política por cuanto es propia de toda comunidad humana y con ella vivimos tras aprobar principios y leyes que regulan nuestro convivir.

Puede que les extrañe si les digo que en España todo ciudadano se encuentra condicionado por un prisma religioso mayoritariamente cristiano. Condicionado no quiere decir determinado, pero sí influenciado, sin negar la libertad de aceptarlo o rechazarlo.

Pero, paradójicamente, tal prisma no proyecta preciso el mensaje de Jesús de Nazaret. Porque ser cristiano significa hacer propio el estilo de vida de Jesús, un estilo que afecta al ser entero. Y el prisma vigente no refleja la sustancia original del cristianismo, que es Jesús de Nazaret, sino más bien el seguimiento que de él ha hecho la Iglesia, configurado en los últimos siglos en forma piramidal antidemocrático.

Y es a esa forma a la que la sociedad desde la Reforma, el Renacimiento, la Ilustración y las Revoluciones modernas cuestionan y rechazan por verla distanciada y hasta incompatible con la moderna autonomía de la razón y del progreso.

Cierto que en todas las generaciones, el Nazareno fue fuente, camino y meta de nueva vida para muchos. Pero en el camino y estructuras eclesiásticas de la historia el paradigma de Jesús se fue desvaneciendo, hasta derivar en formas de cultura y organización ajenas al mismo Evangelio. De modo que el hijo del hombre, que venía marcando la historia y cultura, e incluso el calendario de Occidente, quedó relegado cuando no eclipsado en la Casa de nuestro convivir humano.

Suyos eran en relevancia máxima, los principios de la igualdad, de la justicia, de la fraternidad, del amor, de la primacía de los últimos (los más vulnerables, los más empobrecidos y los más explotados), de un Dios aliado con su causa, de una denuncia profética, de un afrontar la muerte violenta de la cruz sin doblegarse ante el poder del Imperio Romano y del Sanedrín judío.

2. La frustrada renovación del concilio Vaticano II

Este panorama vino a agravarse con un hecho reciente del concilio Vaticano II. Han pasado casi 60 años. En el concilio (1962-1965) explosionó una mentalidad que venía fraguándose en la sociedad y en el interior mismo de la Iglesia: replantear la visión tradicional cristiana, aportando presupuestos para una relación nueva con el mundo, la ciencia, la cultura, la economía, la política y toda la realidad humana planetaria. Un parto de vida con valiosas propuestas de cambio y transformación.

Pero, este posconcilio renovador duró pocos años. Los aires comenzaron a soplar en dirección claramente anticonciliar. La llegada del Papa Juan Pablo II, con la posterior del Papa Benedicto XVI, marcaban dirección con vuelta al pasado: era la Restauración.

Siguió como consecuencia una progresiva decepción y estancamiento, sin que la cristiandad tuviera acceso a la renovación del concilio, y la congelación se extendió por más de 35 años, que agravaron el atraso de siglos pasados.

Esto explicaría el imparable éxodo eclesial de muchos y, sobre todo, el que muchos cristianos no pudieran asimilar el espíritu y sabiduría aportados por el concilio Vaticano II,éste se convirtió en un libro cerrado para la mayoría. Y sin él, siguió la inercia de un convivir guiado por la rutina, el ritualismo, la obediencia a los preceptos de siempre, el autoritarismo jerárquico, la garantía de un uniforme y estereotipado pensar y obrar cristianos.

El “hijo del Hombre”, encasillado como respuesta ilusoria de un mundo trascendente y misterioso, se hizo irrelevante en el curso de la vida de cada uno y de la humanidad. Y cundió cada vez más la instintiva y superficial huida del Nazareno.

Claro que, los empeños de este tipo, jamás pudieron borrar el hecho histórico de la Resurrección de Jesús, que lo acredita como humano-divino y, en consecuencia, como Principio y Fin de la vida , Alfa y Omega del universo creado: “Nunca, de nadie, en ningún lugar, se dijo lo que de Jesús: ha resucitado”.

3. Retorno a Jesús: la fe que no es política, no es fe cristiana

El Papa Francisco, con un cambio de timón marcó nueva dirección y volvieron los aires renovadores, reabrió el concilio, reivindicó la persona de Jesús de Nazaret, fundamento y medida de los valores de la dignidad humana y de la imagen del Dios Amor- Liberador.

Bien, ¿y que tiene que ver todo esto con la presencia y compromisos de Jesús en la vida política?

Jesús se sentía con la misión de implantar el Reino de Dios en este mundo y no podía desentenderse de allí donde estuviera ausente o pervertido. Se podría decir que el vivir – morirjesuánico reveló factores esenciales del drama humano, que los afrontó sin abdicar de su dignidad y señaló el camino para no transigir con la codicia, la soberbia y la hipocresía de quienes gobiernan pegados a su egoísmo e intereses.

La pregunta se hace entonces ineludible: ¿Hay en Jesús un código de ética humana, que acoge el grito de los más empobrecidos y excluidos de la sociedad y repudia a quienes no se avergüenzan de maltratarlos y explotarlos?

Ese código es un retrato de la vida de Jesús, de su comportamiento con los ciudadanos, las autoridades, el quehacer cotidiano de la vida, la naturaleza, el cosmos, Dios mismo.

Jesús a sus 30 años, anunció algo que conmovió a sus paisanos y les resolvía problemas importantes. Su proyecto atrajo la mirada de todo el poder político y religioso, no concordaban con él y tuvo que afrontar el dilema: o se callaba o lo cuestionaba; si lo cuestionaba, tenía que atenerse a las consecuencias.

Consecuencias que tienen que ver necesariamente con la política, pues en toda comunidad se construye un proyecto de vida común que trata de regular la política.

Entre esos proyectos, está el de Jesús de Nazaret que se convierte para el creyente cristiano, en paradigma de vida y convivencia humanas. Paradigma que él anuncia como Reino de Dios, al que todos nacen invitados para conocerlo y vivirlo por originarse en sujetos de innata capacidad y universal dignidad. Por ello, resulta connatural afirmar que la fe cristiana, desarrollada en convivencia, no puede renunciar a una política que haga realidad el proyecto de Jesús.

4. Capitalismo y cristianismo incompatibles

El capitalismo neoliberal conoce la fuerza y extensión que el cristianismo ha tenido en la historia y nada como él es capaz de romper la iniquidad que es consustancial al sistema capitalista. Desenmascarar la ideología neoliberal, es poco menos que herirlo de muerte. Pero el sistema procede astutamente y, en lugar de atacar directamente al cristianismo le asigna un lugar privilegiado pero no en el mundo terrenal y político, sino en el mundo posterior del cielo.

Para ello, aduce que la fe cristiana poco o nada tiene que ver con las preocupaciones y problemas humanos de la tierra; lo suyo es atender a la salvación de las almas, a sobrellevar con humildad, paciencia, las mil privaciones, sufrimientos y contradicciones de la vida, viendo en ellas pruebas para santificarse y acumular méritos en el cielo.

El Reino de Dios, del que habla Jesús, no sería para ser implantado en este mundo sino en el más allá; por lo que a la Iglesia le correspondería irlo haciendo crecer en el interior de cada persona, ya que la política es terreno vedado para la fe.

Desde esta perspectiva, el orden socioeconómico en el que se teje la convivencia, quedaría a merced de la política, tocaría a ella fijarlo, y es ella la que determinaría que ese orden es efecto de la voluntad divina, la cual establece la existencia de clases en ricos y pobres, como consecuencia de sostener que los pobres no trabajan y una minoría, que se erige en propietaria del proceso comercial-económico, extrae de él una plusvalía que le asegure beneficios ilimitados e incontrolados.

5. Histórica complicidad con el capitalismo

Este “legalizado” procedimiento no hubiera tenido lugar si en la política hubiera estado reconocido el proyecto de Jesús. Pero no lo estuvo y es para preguntarse si no lo estuvo porque la Iglesia –en su vertiente clerical de poder- se alió cómplicemente con la lógica del capitalismo neoliberal. Aunque hoy corregido por el Vaticano II, conviene no olvidar algunos textos – cito solo algunos- propios del Magisterio eclesiástico:

  • “Por su misma naturaleza, la Iglesia es una sociedad desigual con dos categorías: la jerarquía y la multitud de fieles; sólo en la Iglesia Jerarquía reside el poder y la multitud no tiene más derecho que el de dejarse conducir y seguir dócilmente a sus pastores” (Pío X, Vehementer, 12.)
  • “La diferencia de clases en la sociedad civil tiene su origen en la naturaleza humana y, por consiguiente, debe atribuirse a a la voluntad de Dios” (Pío IX, Syllabus, Enchiridin Symbolorum, 1960, (1540) .
  • “No se puede ser verdadero católico y verdadero socialista” (Pío XI, Quadragessimo anno, 12).
  • “Es injurioso decir que es necesaria una cierta restauración o regeneración de la Iglesia para hacerla volver a su primitiva incolumidad” (Gregorio XVI, Mirari Vos, 16).
  • “Defender y profesar que todo hombre es libre para abrazar aquella religión que, guiado por la razón, juzgara ser verdadera, es una doctrina condenada” (Pío IX, Syllabus, Enchiridion Symbolorum, 1960 (1540).
  • “Las mayores infelicidades vendrían sobre la religión y sobre las naciones si se cumplieran los deseos de quienes pretenden la separación de la Iglesia y el Estado, y se rompiera la concordia entre el sacerdocio y el poder civil” (Colección de encíclicas y documentos pontificios, Madrid, 1955, pp. 1).

Esta complicidad entre el capitalismo y la Iglesia preconciliar, hizo posible que el capitalismo reemplazase al Dios de Jesús por el dios dinero, que anula los valores de la igualdad y la justicia.

La fe cristiana reconoce al Dios de Jesús –Dios Amor y Padre de todos- como base y principio de una política fraterna, en tanto que la burguesía reconoce al dios dinero -dios egoísta- que enemista, divide y mata.

6. No se puede servir a Dios y al dinero

Se quiera o no, los cristianos capitalistas adoran al dios dinero, a quien rinden culto sin descanso ni fiestas de guardar, dando lugar a la herejía moderna de “cristianos por el capitalismo”.

Y nada puede negar el hecho contundente de que la persecución y crucifixión de Jesús se debió a la adoración idolátrica del dios dinero, encarnada en el imperio romano y en el sanedrín judío y no a la voluntad de un Dios que exigiría como reparación la sangre de una víctima de valor infinito para perdonar los pecados cometidos.

El cristianismo ofrece respuesta a fundamentales interrogantes y problemas del ser humano, terrenal ciertamente, pero ligado también a un ser transcendente, manifestado históricamente en la humanidad de Jesús.

El capitalismo se desentiende del contenido ético-político del proyecto de Jesús y cierra toda puerta que no sea para rendir culto al dios dinero.

Como comenta Juan Moreno en su artículo “El capitalisparásitodel catolicismo” el capitalismo es el parásito que se aposenta dentro del cristianismo, lo vacía de su contenido y lo rellena con la omnipotencia venenosa del dios dinero. Y alimenta la conciencia de que esa es la voluntad de Dios, que bendice a los que obtienen prosperidad y éxito en su trabajo, aunque sea apropiándose de lo que les pertenece a otros.

El dios capitalista es voraz y excluyente: exige adoración sin tregua ni compasión, desprecia los anhelos más naturales del ser humano y no le importa tener que afrontar un mundo de odio y de guerra, aun a costa de agitar un mar de lágrimas, soledad y desespero.

7. Nuestra solidaridad con las víctimas, camino para construir un mundo nuevo

Una mirada sociológica al mapa de España, nos muestra el grado de riqueza existente y la gran desigualdad con que está distribuida:

  • Un 28,6 % (1 de cada 4) apenas llega al final de mes con recursos para atender las necesidades diarias.
  • Más de 7 millones no llegan a los mil euros al mes, en tanto que 120.000 españoles cobran más de 20.000 € al mes. A pesar de la crisis, el número de ricos en España ha aumentado en estos últimos años.
  • España cuenta con 979.000 personas con un patrimonio de más de un millón de dólares (897.000 euros), 33.000 más que el año 2018.
  • Se ha calculado también el número de ultrarricos, que superan los 50 millones de dólares. En España serían 2.198 ultrarricos, lo que supone un 5,3 % más que el año 2018. Y de estos, 67 tienen patrimonios por encima de los 500 millones de dólares

(Globait Welt Report, Investigación de Credit Suisse, El País, 22-Octubre-2019).

Estos datos muestran la cruel paradoja de que en una sociedad que en gran parte presume de cristiana, existan desigualdades tan innecesarias y, por lo mismo, tan cruel y enormemente injustas. Y que haya políticos que no renuncian a su nominación cristiana, aún sabiéndose estar en la antítesis del Evangelio .

Dios no puede ser Padre de todos sin reclamar justicia para todos aquellos que son excluidos de una vida digna. Su modo de ser es la compasión que brota del amor y tiende a interiorizarse en nosotros para llegar a amar como El mismo nos amó.

El amor lo hizo acampar entre nosotros humanamente, entregado al servicio y liberación de los oprimidos y a la denuncia de los opresores.

Su grito más revolucionario fue que los que no interesan a nadie, los que no cuentan para la política oficial, los que son considerados sobrantes, esos precisamente son los que ocupan un lugar preferente en el corazón de Dios, tan preferente que serán los primeros

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Tadeo meza, candidato independiente gay que quiere llegar al congreso de Baja California

Viernes, 24 de mayo de 2019

D0zENR2WoAEMy8KTadeo Meza es un hombre abiertamente gay que se encuentra en una batalla por convertirse en diputado de Baja California. El objetivo de Tadeo es llegar al legislativo local debido a que asegura que los partidos políticos postulan a los mismos políticos de siempre, los cuales cambian de partido cada vez que tienen la oportunidad para llegar a los curules.

“Yo creo en que lo personal es político, que es una frase de la lucha feminista. Todo lo personal es político y siempre incide en nosotros, y creo que si hemos llegado a un punto de impunidad tan grande como el que tenemos es porque nosotros no hemos ocupado los espacios de representación ciudadana”, señaló Meza en entrevista con el portal Animal Político.

Además, agrega: “Esta es una vía en la que nosotros podemos ocupar los espacios para evitar que los mismos de siempre continúen con la corrupción y con la impunidad en este ciclo”.

Tadeo, quien quiere llegar al congreso por medio de la vía independiente, señala que a lo largo de su vida ha sido objeto de discriminación y rechazo por su orientación sexual, incluso por su propia familia.

El joven candidato independiente explica que para su campaña solo ha intentado gastar el 1 % de lo que gastan los partidos. Su estrategia de difusión en su campaña es ingeniosa y busca economizar, pues pide donaciones de llaves viejas para posteriormente pulirlas y regalarlas como si se tratará mercancía publicitaría.

La idea con la que se obsequian es que representan las llaves para que los ciudadanos ingresen con él al Congreso del Estado.

“Una vez llegando al Congreso vamos a defender los derechos de las personas por el hecho de ser personas. Así como defendemos los derechos de las mujeres por ser personas, no específicamente por ser mujeres; igual las personas de la diversidad sexual lo que estamos defendiendo es nuestros derechos por ser personas, no por ser gays”, señala el político.

Además, agrega: “Nuestra intención no es un cargo público por un cargo público, es hacer ciudadanía desde un espacio libre de alianzas con grupos de poder. Y si bien es cierto coincido en las propuestas de austeridad e inclusión que abandera Morena, no me siento identificado con sus alianzas con los partiditos satélite que han acompañado a los mismos de siempre”.

Fuente desastre.mx. Con información de Animal Político.

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El presidente filipino Rodrigo Duterte califica de ‘gays’ a sus rivales

Jueves, 25 de abril de 2019

flipinas-duterte-convictos-homosexuales-696x522El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, ha cuestionado la sexualidad de los candidatos de la oposición. El líder de extrema derecha apuntó al ex procurador general Florin Hilbay, que se presenta en las elecciones del 13 de mayo como candidato a senador de la coalición de oposición Otso Diretso.

Según el periódico Manila Bulletin, Duterte le insultó durante un evento de campaña. Dijo: “Este hijo de p*ta Hilbay. No hizo nada cuando era procurador general. Llenó su oficina de homosexuales. Actúa como un hombre y finge que Agot es su novia. Sé fiel a ti mismo. Tú eres gay. No te escondas detrás de un cobertor. Fuiste creado por Dios. Dios cometió un error. Sólo porque sea un Dios no significa que sea incapaz de cometer errores”.

El líder, conocido por sus extraños arrebatos, añadió: “A los gays: no se enojen conmigo. Una vez fui gay. Es verdad.”

También difamó a otros dos candidatos de la oposición, el senador Antonio Trillanes IV y el abogado de derechos humanos Chel Diokno. Dirigiéndose a Trillanes, dijo: “¿Es Trillanes un hombre o una mujer? ¿No quieres creer? Pregúntale a tus amigos gays. Te reto.” De Diokno, Duterte añadió: “No sabes si es mujer u hombre.”

Rodrigo Duterte tiene antecedentes contra el colectivo LGBT

Sin embargo, Filipinas es uno de los países asiáticos más amigos de la comunidad LGBT, y una encuesta realizada en 2014 reveló que el 73 por ciento de los filipinos cree que la homosexualidad debería ser aceptada.

Pero Duterte es conocido por hacer comentarios extravagantes y ofensivos sobre las personas LGBT+. En febrero, afirmó que el 40 por ciento de los combatientes rebeldes son homosexuales.

En 2017, afirmó que los criminales están más allá de toda ayuda porque las prisiones convierten a las personas en gays. Dijo: “[Los convictos] ya son monstruos en el sentido de que son incapaces de establecer una relación con una mujer. Desarrollan una aberración de la mente. No quieren salir de la cárcel porque consiguen comida gratis allí….y tienen amantes, quieren volver a la cárcel [para estar] con sus amantes”.

En 2016, el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, canceló una reunión con Duterte después de que éste hiciera comentarios homofóbicos sobre el embajador estadounidense Philip Goldberg. Duterte había dicho: “Tuve una discusión con su embajador gay, el hijo de puta. Él me hizo pedazos.”

Fuente Cromosomax

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“¿Cómo puede ser xenófobo un político cristiano? “, por Alejandro Córdoba

Miércoles, 27 de marzo de 2019

candidato-VOX-Santiago-Abascal-hospitalizado_EDIIMA20160907_0186_20De su blog Creyentes y responsables:

No entiendo al político que considerándose cristiano basa su razonamiento en un discurso racista y xenófobo.

En la Biblia queda muy claro que: Al forastero que reside junto a vosotros, lo miraréis como a uno de vuestro pueblo; y lo amarás como a ti mismo; pues forasteros fuisteis vosotros…. Venid, benditos de mi Padre, porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis…..

 Me da miedo el político que se dice creyente pero que desprecia y manipula al pobre y olvida que los inmigrantes son hijos de Dios.

 Me da miedo la visión sesgada de la realidad que tiene un político que no reconoce que los inmigrantes no son invasores sino personas desesperadas que huyen del hambre  y de la violencia.

 Me da miedo que un político no quiera abordar las causas por las que tantos inmigrantes huyen de sus países.

 Me da miedo el político que no quiere reconocer el interés de las multinacionales, con la complicidad de su gobiernos, por hacerse con los  recursos de países que merced a esos recursos no son pobres pero sí empobrecidos, ya que no les dan ni las migajas de los beneficios obtenidos.

 Me da miedo el político que fomenta el odio y cuyo discurso está en contra del humanismo que emana de los Derechos Humanos y de la Doctrina Social de la Iglesia.

 La inmigración es, ciertamente, un asunto complicado y difícil. No lo va resolver el buenismo demagógico de unos políticos ni los discursos xenófobos y racistas de otros. Hay que abordarlo con visión política asentada en la solidaridad y el sentido de justicia.

 lideres_9001041_20181209160413

Fuente Religión Digital

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“El Evangelio y la política. Primera Parte: Navidad”, por José Mª Castillo

Jueves, 20 de diciembre de 2018

Three Kings Desert Star of Bethlehem Nativity Concept De su blog Teología sin Censura:

Cuando Jesús andaba por el mundo, a nadie se le ocurría pensar que la religión y la política estaban separadas. En Roma decía la gente que el Imperio era lo que era por mandato de los dioses (Warren Carter). O sea, que religión y política estaban, en tiempos de Jesús, más unidas de lo que imaginamos. Lo que, sin duda alguna, es más importante de lo que se puede sospechar cuando se trata de comprender lo que estamos viviendo ahora, tanto en religión como en política, y lo que realmente sucedía en los remotos tiempos del Evangelio.

Antes de entrar en detalles, es importante que quede claro un dato fundamental: los evangelios son “teología narrativa”. Es decir, los evangelios contienen y comunican una “teología” que no se transmite por medio de “ideas y teorías”, sino utilizando “relatos”, que se toman de la vida diaria. Lo cual quiere decir que lo importante, en los evangelios, no es la “historicidad” de lo que se narra, sino su “significatividad”. ¿Qué se nos quiere enseñar con cada narración? Esto es lo que interesa. Sólo así y desde tal punto de vista, podemos entender los evangelios.

Esto supuesto – y sea cual sea la “historicidad” de los relatos de la infancia de Jesús – la “significatividad” de tales relatos es más importante de lo que imaginamos. Empezando por el relato de los “magos” (que ni eran reyes, ni se sabe si eran tres). En lo que yo me fijo es en un detalle importante, que destaca el evangelio de Mateo: el rey Herodes, que “se sobresaltó” (Mt 2, 3) por la venida a Jerusalén de aquellos personajes buscando al “recién nacido rey de los judíos” (Mt 2, 2), para resolver el problema de aquel posible amenazante competidor de su poder, no recurrió a los “militares”, sino a los “hombres de la religión” (Sumos Sacerdotes y letrados del Templo).

Pronto empezó este lío en el cristianismo también. Para resolver un problema político no se echa mano de policías y militares, sino que se acude a obispos y curas. Sin duda alguna, la derecha política de hoy, no tendría el éxito que está teniendo si no contara con la seguridad o el silencio (según los casos) de la religión. No enjuicio este hecho. Me limito a recordarlo.

En todo caso, a lo dicho sobre los “magos”, vendrá bien añadir lo que sabiamente supo formular M.Horkheimer: “las religiones universales… desde un principio fueron pensadas como andaderas”. Y tenía razón. Sin la seguridad, que les da lo que dice (o se calla) la Iglesia, los profesionales de la política no podrían dar ni un paso.

Pero lo peor de todo es que el episodio de los “magos” tuvo malas consecuencias. Todos sabemos que esta leyenda terminó en la matanza de los inocentes. Menos mal que, por medio de “sueños”, “ángeles” y “visiones nocturnas”, intervino el cielo y los padres de Jesús pudieron salvar al niño. Huyendo al extranjero, sin papeles ni seguridad alguna, se fueron lejos, a un país extraño. Algo así como lo que ahora ocurre con los que, cada noche, llegan a nuestras costas en barcos y pateras, huyendo de la muerte y buscando refugio.

La historia se repite. Por suerte, en el Egipto de aquellos tiempos no mandaban los que ahora mandan en los países ricos. Ni había fronteras con murallas, alambradas y concertinas, además de una importante dotación de policías o fuerzas militares. El relato del evangelio de Mateo no se ocupa para nada de estos datos. Ni informa de dónde vivió o como vivió Jesús y su familia. Ni sabemos el tiempo que tuvieron que vivir como emigrantes. Lo único que informa el relato de Mateo es que tuvieron que esperar a que el tirano muriera, para poder volver a su patria. Lo único que podemos decir con seguridad es que, fuera quien fuera el que ejercía el poder político en el Egipto de aquellos tiempos, menos mal que, por lo visto, no compartía las ideas y la conducta que se está imponiendo en la creciente xenofobia que manda o pretende mandar en la Europa de ahora.

Por supuesto, tengo en cuenta que no se puede equiparar la gestión del poder del Imperio con las ideas, las leyes y los poderes de las modernas democracias. Pero incluso teniendo muy presentes las enormes diferencias que existen entre los poderes del Imperio y los derechos de nuestras modernas democracias, demos gracias a Dios (o a quien corresponda) que, en el Egipto del s. I, no mandaban los poderes fundamentalistas del s. XXI. Porque es evidente que, si entonces hubieran mandado en Egipto los poderes que ahora mandan en la UE, lo más seguro sería que tales poderes tendrían que buscarse otra religión para sentirse seguros.

¿Se comprende ahora la actualidad política del Hecho Religioso, concretamente del Evangelio?

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“Populismo, política, miedo y cristianismo”, por Carlos Osma

Martes, 4 de diciembre de 2018

bolsonaroDe su blog Homoprotestantes:

A mí el concepto de políticos cristianos me da repelús, y jamás se me ocurriría votar a un partido político que pretendiese amoldar la Constitución y la democracia a su particular lectura de la Biblia. Sé que en otros lugares se vive de manera diferente, pero en Europa tenemos cierta alergia a este tipo de propuestas, ya que la experiencia histórica no ha sido buena. Por otra parte, como la mayoría de políticas cristianas están basadas en reafirmar los derechos de los hombres heterosexuales blancos, ricos y conservadores, un hombre gay como yo las vive como una amenaza. Y finalmente opino que, si la estrategia más evangélica de transmitir las buenas noticias de Jesús pasase por tener el poder político suficiente para poder imponerlas, Dios mismo hubiera hecho nacer a Jesús en casa del Emperador César Augusto.

Parece ser que el movimiento evangelical no piensa de la misma forma que yo, y ya es oficial que su estrategia pasa por llegar a los Parlamentos de los respectivos países, no para exigir respeto por sus convicciones religiosas, sino para imponer al resto de la sociedad su visión machista, heteronormativa y contra los derechos reproductivos de las mujeres. Estos son solo algunos ejemplos, aunque tampoco podría añadir muchos más, porque la hoja de ruta de las políticas evangelicales tiene que ver con decir a las personas que pueden (o sobre todo, no pueden) hacer con su vida, limitando la libertad individual. Su otro campo de batalla es la educación, en realidad preferirían que sus hijos aprendieran geografía, historia, sexualidad o biología en la iglesia, y que la Biblia fuese el único libro de texto. Pero como (todavía) no pueden imponer a todo el mundo la obligatoriedad de asistir a la iglesia, se desviven por intentar erradicar de los centros educativos, todo aquello que tenga que ver con potenciar la capacidad crítica, el respeto a la diversidad, la posibilidad de hablar de cualquier cosa… Lo hacen por salvar a sus hijos e hijas.  O eso dicen, porque es evidente que se trata de cobardía, de miedo a que sus hijas tengan la oportunidad de escoger un mundo que no es el suyo… Dicho de otra forma, quieren impedirles la elección libre del evangelio. Y sin libre elección, podemos estar hablando de Verdad (esa que conocen por saber leer al pie de la letra), pero no de evangelio.

Lo que resulta más incomprensible, o según como se mire lo que muestra la esencia del evangelicalismo, son los compañeros de viaje que ha escogido para alcanzar lo antes posible sus fines. En Estados Unidos, por ejemplo, se ha aliado con Donald Trump, del que todo el mundo conoce sus affaires con prostitutas a cambio de dinero, que llamó animales a personas inmigrantes indocumentadas, o que ha realizado tuits con insultos racistas a varias personas afroamericanas diciendo que tienen un bajo coeficiente intelectual. En Brasil ha llevado a la presidencia a Jair Bolsonaro, que se ha posicionado a favor del libre comercio de armas, de la tortura, que reconoce haber fallado con su cuarto hijo porque le salió mujer, y que piensa de las personas que viven en las quilombas (comunidades de afrodescendientes) no sirven ni para procrear. Y podríamos seguir con las bancadas evangelicales en otros países de América, pero para no alargarme acabaré con un toque humorístico (si no fuera por el patetismo que conlleva) y me fijaré en la (gracias a Dios) irrelevante comunidad evangelical española que, en su medio de comunicación por excelencia, Protestante Digital, da cobertura mediante una entrevista a un partido populista de ultraderecha, antiinmigración y antiislam como VOX.

Parece evidente que el evangelicalismo ha escogido el miedo como motor de cambio social. Hablaba con una amiga que vive en Sao Paulo y me comentaba que había sido el miedo por la inseguridad ciudadana que se vive en muchas ciudades de Brasil el que ha llevado a Bolsonaro a la presidencia. También fue el miedo a las minorías el que llevó a la América blanca a votar por Donald Trump. Miedo a quedarse sin trabajo, a que se lo quite un extranjero. Miedo de la minoría evangelical española a ser ninguneados, ignorados hasta la saciedad por los poderes políticos. Miedo a que los valores tradicionales no sean los hegemónicos. Miedo a que sus hijas se conviertan en feministas lesbianas porque se lo inculquen en el colegio. Miedo a que un cristiano no pueda verbalizar libremente sus posiciones machistas o tránsfobas. Miedo a que occidente pierda su identidad cristiana. Miedo, miedo y más miedo… Los evangelicales se sienten atacados y tienen miedo. Por eso se han revuelto y han decidido defenderse con uñas y dientes.

No comparto la idea de quienes consideran que el cristianismo debe ser apolítico… Sé que es posible vivir la fe cristiana como una evasión, como esperanza en un más allá que no tiene conexión real con el mundo, ni capacidad de trasformarlo. Pero no tengo muy claro que estas visiones cristianas de la evasión puedan sostenerse con el evangelio. El cristianismo es político porque habla de una implicación en la vida real de las personas para dignificarlas, y también de la naturaleza para protegerla. Pero me niego a creer que sea el miedo quien deba fundamentar sus políticas. Como cualquier otra dimensión, debe estar relacionada con al acontecimiento de la cruz y la resurrección de Jesús. Y allí se nos revela un Dios que sufre por la injusticia, un Dios que no es abstracción, sino que se deja entrever en un ser humano marginal e incómodo que intentó dignificar y liberar a otros seres humanos, pero que fue crucificado por un poder que se sintió amenazado por él. Frente a esta injusticia, la cruz no llama al resentimiento, a levantar muros para protegerse; tampoco a la imposición política de la fe cristiana, sino a la esperanza. Pero no a nuestra esperanza, sino a la esperanza de Dios. Porque el Espíritu de Dios que resucitó a Jesús nos abre al futuro y a la vida, a levantar de las tumbas a quienes son injustamente tratadas, a la solidaridad, a la paz y al respeto a toda la creación. Quizás estos principios nos puedan llevar a aproximarnos a diferentes posicionamientos políticos, pero son incompatibles con aquellos otros que no respetan los derechos de todos los seres humanos y son insensibles a la diversidad en la creación divina.

Las políticas que nacen del evangelio, son políticas fundamentadas en la esperanza. Y son solo estas políticas las que pueden dar respuesta a la complejidad de nuestras sociedades. Son políticas alejadas siempre de los populismos, porque son incómodas, porque a todas y todos nos hacen perder un espacio de privilegio para compartirlo con otros seres humanos. No viven de las encuestas, ni del resentimiento, ni del poder de convicción de los medios de comunicación. Tampoco del miedo, ni de la esperanza en construir un mundo que funcione bajo los principios morales que los evangelicales consideran cristianos. Viven de la esperanza concretada en cada acción de liberación y dignificación en nuestros prójimos, y en quienes consideramos que no lo son.

Nos toca ahora levantarnos contra los populismos evangelicales para desenmascararlos como populismos del miedo, no del evangelio. Me alegra saber que hay movimientos cristianos en todo el mundo que se atreven a denunciar las políticas evangelicales que se han unido a la ultraderecha, como políticas que atentan contra la dignidad de los seres humanos, contra el evangelio. Vivimos tiempos convulsos, donde muchas personas quieren creerse las recetas simplistas de los populistas, y donde los evangelicales no ven otra salida a sus propuestas trasnochadas que aliarse con líderes políticos ultraconservadores. En vez de ir hacia el precipicio, hacia la autodestrucción, debemos invitarles a que pongan de nuevo su mirada en la cruz para reorientar sus posiciones. Hay mucho dolor y sinsentido en la cruz, pero allí se nos revela de forma clara cuál es la única manera de transformar nuestro mundo: con esperanza encarnada en quienes no cuentan, para conseguir un mundo de iguales en la diversidad, que respete toda la creación.

 Carlos Osma

Espiritualidad, Iglesias Evangélicas , , ,

Cómo y por qué los evangélicos aumentan su peso político en América Latina

Miércoles, 17 de octubre de 2018

pastores-carismaticosWilliam Mauricio Beltrán: “Las iglesias evangélicas, un nuevo actor político”

Los pastores evangélicos intervien mucho más en la vida cotidiana de sus fieles

A imagen y semejanza de sus lugares de culto, que se multiplican como hongos en las diversas capitales latinoamericanas, los movimientos evangélicos acrecientan su influencia en la vida política de un subcontinente tradicionalmente católico.

El desarrollo de estas iglesias, opuestas al derecho al aborto, al casamiento entre homosexuales, a la legalización de la marihuana y a la “ideología de género”, se traduce en un aumento del voto conservador, según señalan expertos.

Brasil es el último ejemplo de ello: el domingo, en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, la balanza podría inclinarse en favor del candidato ultraderechista Jair Bolsonaro gracias al respaldo activo de los movimientos evangélicos, particularmente poderosos en el gigante sudamericano.

Siempre más

Un 40% de los católicos del mundo están concentrados en América Latina, pero las iglesias evangélicas, que se reconocen como protestantes, atraen cada vez más fieles en el área.

En 2017 un estudio sobre la religión en la región realizado por la consultora Latinobarómetro estimaba que casi uno de cada cinco latinoamericanos (19%) era protestante, con picos de 41% y 39% en Guatemala y Honduras.

“En Brasil el crecimiento de los pentecostales (una de las corrientes de los evangélicos) ha sido tan fuerte que este país tiene hoy la mayor población pentecostal del planeta. ¡Por encima incluso de Estados Unidos!”, declaró a la AFP Andrew Chesnut, director de Estudios Católicos en la Virginia Commonwealth University de Estados Unidos.

“Las iglesias evangélicas han logrado responder mejor a las necesidades de las nuevas generaciones de latinoamericanos, especialmente en contextos de un cambio social acelerado, caracterizado por una urbanización y una globalización acelerada”, explica William Mauricio Beltrán, especialista en religión y profesor en la Universidad Nacional de Colombia. “Todos estos procesos han dejado a grandes sectores de la población excluidos, o con muy escasas oportunidades”, observó.

Para ambos universitarios, los escándalos de pedofilia que afectan a la iglesia católica, como se ha visto en Chile, deberían conducir a que cada vez más personas se acerquen a los movimientos evangélicos.

En la palestra

“Las temáticas preferidas de los evangélicos están cada vez más presentes en el debate público” regional, afirma Gaspard Estrada, especialista de América Latina en el Instituto de Estudios Políticos (Sciences Po) de París.

El sumamente controvertido traslado de la embajada de Guatemala en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, en mayo, el apoyo al “No” en el referéndum sobre los acuerdos de paz entre el gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC, en octubre de 2016, o el respaldo a la destitución de la presidenta brasileña Dilma Rousseff, en agosto de 2017, han sido manifestaciones de esa influencia en aumento.

La fe evangélica fue un factor que contribuyó a que el presidente de Guatemala Jimmy Morales decidiera el traslado de la embajada de su país a Jerusalén: los evangélicos respaldan con fervor a Israel porque pretenden que los judíos reconstruyan su templo en Jerusalén, lo que facilitaría, según piensan, el retorno de Cristo.

“Los pastores evangélicos intervienen mucho más en la vida cotidiana de sus fieles y no tienen problema alguno de llamar a votar por alguien“, destaca Estrada.

En Brasil, la influyente Iglesia Universal del Reino de Dios convocó abiertamente a respaldar en la elección al excapitán del ejército Jair Bolsonaro, un nostálgico de la dictadura (1964-1989) que encabeza los sondeos.

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¿Giro a la derecha?

“Las recientes elecciones en Chile, Costa Rica, México, Colombia, Guatemala y la del domingo en Brasil revelan una polarización creciente del electorado y un giro político a la derecha”, estima el estadounidense Andrew Chesnut.

Incluso en la izquierda, (el presidente electo de México Andrés Manuel) López Obrador evaluó que debía aliarse con un pequeño partido conservador, fundado por un pastor pentecostal, para asegurar su triunfo”.

Para Gaspard Estrada, de Sciences Po, lo que se está viendo en la región es “más una victoria de la alternancia” que un corrimiento hacia la derecha. “Los escándalos de corrupción, la carencia de liderazgos y la falta de crecimiento” económico han llevado a que haya “una radicalización del electorado en América Latina. Los electores son conducidos hacia los extremos y los candidatos alternativos”, dice. “Esta afirmación del voto evangélico y conservador es una reacción al avance del voto feminista y de la sociedad civil, considera Estrada.

“Las iglesias evangélicas han logrado constituirse en un nuevo actor político cuyo papel y poder debe considerarse cada vez que se plantea la lucha electoral”, concluyó el colombiano William Mauricio Beltrán.

Fuente Agencias/Rrligión Digital

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“Evangelio y Política: Herodes y Pilatos”, por José Mª Castillo

Martes, 9 de enero de 2018

220px-Gebhard_Fugel_Kreuzweg_Stuttgart_St_Elisabeth_01De su blog Teología sin Censura:

En los evangelios se relatan dos episodios tremendos, que se nos suelen pasar desapercibidos, pero que dan mucho que pensar. Herodes, en una noche de fiesta y juerga, degolló a Juan Bautista (Mc 6, 14-29 par). Pilatos, sin saber por qué, mandó asesinar a unos galileos que ofrecían un “sacrificio” (Lc 13, 1-5). Herodes y Pilatos, dos criminales sin entrañas, dueños de la vida y de la muerte de sus súbditos, de acuerdo con las conveniencias del poder político, tal como este poder se ejercía en la Antigüedad.

Según los evangelios, esto es lo que hacían los políticos en tiempos de Jesús. Atrocidades que (sin pensarlo mucho) ahora nos parecen cosas de otros tiempos y, por supuesto, intolerables. Sin embargo, a mí por lo menos, hay algo en estos relatos que me resulta más chocante. No me refiero a lo que dicen los dos relatos criminales, que acabo de mencionar. Estoy pensando en lo que no dice esos relatos tan injustos, tan sanguinarios, tan brutales.

¿A qué me refiero? Jesús se enteró de ambas noticias. Y no protestó. Ni denunció ante el pueblo lo que aquella pobre gente tenía que soportar y el peligro constante que les amenazaba. Al menos, en los evangelio no se dice ni palabra del enfrentamiento y la denuncia profética, que, a juicio de una conciencia honesta, se tendría que haber hecho, con libertad y valentía, por aquellas atrocidades injustificables.

¿Jesús fue cobarde? ¿Fue incoherente? ¿Se hizo cómplice, con su silencio, de aquella política criminal? No. Y mil veces “No”. Protestar dónde y cuándo “se tiene derecho a protestar” es exactamente lo mismo que perder el tiempo. Los que mandaban entonces – y los que mandan ahora – sabían entonces y saben ahora que los manifestantes, que tienen derecho a manifestarse, no les quitan el sueño, ni les van a obligar a portarse como gente honesta. Porque la honestidad (para los que mandan) consiste precisamente en permitir “lo que está permitido”, que es “manifestarse”.

Y es que, volviendo al Evangelio, la “causa de Jesús” no estuvo en lo que dijo (o dejó de decir) ante Herodes, ante Pilatos o ante la gente. El problema está en lo que hacemos y decimos ante los “hombres de la religión”, Ante los que han hecho de la religión el “instrumento de poder” más oculto y más eficaz. Precisamente cuando todo el mundo piensa que la religión está en crisis.

Está en crisis lo que dicen los curas. Lo que no está en crisis es lo que se callan los “hombres de la religión”. Los que han hecho del Evangelio una religión. Es decir, han convertido el “anhelo de justicia” (eso es el Evangelio) en “anhelo de poder” (eso es la religión). Es el anhelo que todos tenemos y en el que tiene su consistencia el sistema.

Por eso el sistema sabe que a la religión no se le toca. Y esa fue, ni más ni menos, la tentación suprema que superó Jesús (Mt 4, 8-10 par). El Evangelio va por otro camino. Exactamente el camino opuesto. Por eso Jesús nació en un pesebre y murió colgado de un palo, la cruz de los más indeseables. Y si ese era su proyecto, ¿de qué podía servir decirles a Herodes y a Pilatos que eran criminales? Lo que Jesús le dijo a la gente, cuando se enteró del crimen de Pilatos, no fue gritar que tenía que cambiar el gobernante tirano, sino afirmar que quienes tenían que cambiar eran los gobernados sumisos: “si no cambiáis de vida, vais a terminar todos igual” (Lc 13, 3). La sociedad no se arregla cambiando a los políticos, sino cambiándonos nosotros, los que vivimos anhelando, no la justicia que necesita el mundo, sino la sumisión al que nos manda lo que más nos gusta.

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“Iglesia y política”, por Gabriel Mª Otalora

Sábado, 2 de diciembre de 2017

anunciodelevangelioGabriel Mª Otalora
Bilbao (Vizcaya).

ECLESALIA, 06/11/17.- En la Asamblea Plenaria de la Comisión Pontifica para América Latina que tuvo lugar en el Vaticano el año pasado, Francisco hizo algunas llamadas de atención dirigidas al epicentro de nuestras conciencias. Acostumbrados a vivir una Iglesia de ritos y cumplimientos, el profetismo de Francisco nos va modelando en las verdaderas realidades del evangelio.

En dicha Asamblea se refirió a construir la “cultura del encuentro” que ayude a superar los diferentes puntos de vista, las tensiones y discrepancias. Y sobre todo nos sorprendió cuando pidió a los mandatarios que no crearan leyes para organizar la sociedad sino para resolver los problemas de injusticia. por favor, les pido que escuchen a los pobres, a los que sufren. Mírenlos a los ojos y déjense interrogar en todo momento por sus rostros surcados de dolor y sus manos suplicantes. En ellos se aprenden verdaderas lecciones de vida y de humanidad, de dignidad. Busquen superar la injusticia estructural y sigan apostando por la reconciliación y la paz”.

La dicotomía entre religión y política es uno de los temas más espinosos que tenemos los seguidores de Cristo ¿Qué es entrar en política? Quizá deberíamos matizar de entrada el concepto “política”, ya que una cosa es la política partidista como ejercicio necesario para la gobernabilidad de un país, y otra muy diferente la llamada denuncia profética de las injusticias ante las que un seguidor de Cristo no puede quedarse indiferente, o lo que sería peor, directamente cómplice. Cristo fue partidario de contar con seguidores que hiciesen  política defendiendo al perseguido por leyes injustas, en nombre de Dios. Se les llama profetas y sus invectivas a la par de su coherencia deberían seguir siendo el modelo para todos.

Jesús de Nazaret entró de lleno en esta segunda categoría de política hasta el punto de que lo mataron porque llegó demasiado lejos con su ejemplo. Él mismo zarandeó las estructuras injustas legales religiosas ocasionadas por las prácticas viciadas de las leyes del Pentateuco. Y sus seguidores más directos hicieron exactamente lo mismo. Ninguno entendía la política convencional de alianzas estratégicas ni de espacios de poder. Tampoco estaban capacitados para administrar el funcionamiento del día a día, lo que los romanos llamaban res publica. Pero no dejaron de incomodar a las autoridades judías por sus graves inconsecuencias hasta convertirse en una molestia peligrosa para los dirigentes judíos y romanos (en cuanto tuvieron un seguimiento social que perjudicaba a sus intereses).

Si miramos la historia, la Iglesia de Cristo se ha metido en política en ambas direcciones. Muchos profetas y comunidades enteras han mantenido su coherencia en la fe, la esperanza y el amor a pesar de los peores pesares. Los mártires no son cosa del pasado si tenemos en cuenta que las mayores matanzas y persecuciones de la historia por seguir el ejemplo del Maestro se están dando ahora mismo, sin que la mayoría de creyentes en Jesús apenas levantemos la voz en el Primer Mundo, ni clérigos ni laicos.

En el corazón de Europa tenemos una estructura de poder clerical político de verdad que se sustenta en un verdadero Estado en torno a la sede petrina de Roma desde el siglo XIII, y con una historia poco edificante de verdadera lucha territorial que se cierra en 1929 con Mussolini y la configuración actual del Estado Vaticano con sus 44 hectáreas de extensión; una estructura con sus ministros de Asuntos Exteriores (nuncios) e inmunidades diplomáticas. Una realidad Iglesia-Estado que ha sido visto como la cosa más normal del mundo por muchas generaciones de católicos. Resulta increíble que el Estado Vaticano aún no haya firmado la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948. No puede argumentar que no es miembro de pleno derecho, puesto que ha suscrito otros convenios muy importantes. Quizá la razón hay que buscarla en el artículo 1 de la misma cuando señala que “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, dotados como están de razón y conciencia, que deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.” Si el Estado Vaticano firmase, debería acabar, entre otras cosas, con la discriminación milenaria con las mujeres; y también con la estructura no democrática perpetuada en el tiempo.

De nuevo, el Papa Francisco nos recuerda una vez más con la mejor política cristiana posible: proponer la cultura del encuentro como base para resolver los problemas de la injusticia. Empezando cada uno con el ejemplo en lo cotidiano, claro  

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Religión, Política y Ecumenismo

Viernes, 2 de diciembre de 2016

ecumenical-blackGabriel Mª Otalora
Bilbao (Vizcaya).

ECLESALIA, 14/11/16.- La dicotomía entre religión y política es uno de los temas más espinosos entre los seguidores de Cristo, católicos o no, que lo entienden de manera diferente. Quizá lo que deberíamos matizar de entrada es el concepto “política”, ya que una cosa es la política partidista como ejercicio necesario para la gobernabilidad de un país, y otra muy diferente la llamada denuncia profética de las injusticias ante las que un seguidor de Cristo no puede quedarse indiferente, o lo que sería peor, directamente cómplice.

Jesús de Nazaret entró de lleno en esta segunda categoría de política hasta el punto de que lo mataron porque llegó demasiado lejos con su ejemplo. Y sus seguidores más directos hicieron exactamente lo mismo. Ninguno entendía nada de la política convencional de alianzas estratégicas ni de espacios de poder o estaban capacitados para administrar el funcionamiento del día a día en lo que los romanos llamaban res publica. Pero no dejaron de incomodar a las autoridades judías por sus graves inconsecuencias hasta convertirse en una molestia peligrosa para los dirigentes romanos. Su fruto enorme se basó en que su coherencia estuvo a la altura de sus convicciones llegando a convertirse en el referente para todas las generaciones posteriores.

La iglesia de Cristo se ha metido en política en ambas direcciones. Muchos profetas y comunidades enteras han mantenido su coherencia en la fe, la esperanza y el amor a pesar de los peores pesares. Las mayores matanzas y persecuciones de la historia a los seguidores de Cristo se están dando ahora mismo, sin que muchos creyentes en la fe de Jesús apenas levantemos la voz en el Primer Mundo. Pero la Iglesia Pueblo de Dios se ha organizado en la Iglesia institución a medida que ha ido creciendo y a partir de ahí hemos llegado a cohabitar espacios de poder en los que nunca debimos estar, propiciando guerras de religiones hasta romper violentamente la unidad de los cristianos amenazando con la cruz a los contrarios: católicos y protestantes son la realidad más significativa de lo que comento, donde la religión y la política han cohabitado en ambos casos con el poder mundano de manera muy poco evangélica.

De repente, el Papa Francisco nos sorprende una vez más con la mejor política posible: el impulso para la reconciliación entre católicos y luteranos. No se habla de unidad de las iglesias sino de reconciliación, que es mucho más importante, estando cerca, al parecer, la rehabilitación de Martín Lutero al que Francisco tilda de “reformador en un tiempo en el que la Iglesia no era un modelo a imitar: había corrupción, mundanismo, el apego a la riqueza y el poder”. Y apostilla que “las intenciones de Martín Lutero no estaban erradas, no fue un hereje y su gesto de la Dieta de Worms fue necesario”. Le faltó decir que hizo política profética dentro de la Iglesia. Pero a aquella pluralidad de carismas y de miserias humanas le faltó humildad y escucha para gestionarlas propiciando una espiral que luego fue imposible de controlar hasta convertir a Dios en un patrimonio excluyente de cada uno de los bandos.

La realidad es que Lutero no quería dividir la Iglesia sino reformarla, aunque él tampoco fuera un ejemplo de diplomacia ante la simonía generalizada y corrupciones varias que nadie trataba siquiera de ocultar. Pero al final, se impuso la peor de las políticas con la peor de las religiones: violencia doctrinal que derivó en la física hasta el punto de que los principales gobiernos europeos se pusieron a guerrear entre ellos por asuntos de religión. Eso sí que fue una pésima política religiosa.

Volviendo al presente, algunos se afanan en que sus oraciones les den fuerzas para trabajar juntos en la gran tarea del Reino para ser profetas de la coherencia amorosa de Cristo con los que necesitan urgentemente de ayuda, en común unión con todos los que participan de esta sensibilidad ante el dolor humano. Otros, en cambio, ante la mera posibilidad de que exista una confesión mutua al mismo Dios sin descartar que la intercomunión pueda hacerse realidad (es decir, la participación común en la eucaristía entre cristianos cuyas iglesias no están en comunión entre sí) amenazan con otro cisma si esto se produce.

De la misma manera que la denuncia profética es la política evangélica a seguir, no es menos cierto que la reconciliación en clave de sanación con la humildad y el reconocimiento mutuo de aciertos y errores es esencial porque son gestos proféticos. Como afirma el cardenal Kasper refiriéndose a Lutero, el Evangelio es la fuente de la doctrina y la caridad es la fuente de la vida moral.

En definitiva, la mejor política evangélica pasa, en el caso del ecumenismo, por un verdadero trabajo en común en lo esencial. Unidad no es necesariamente uniformidad. De lo contrario, todos seríamos de la misma altura, con igual color de piel, el mismo idioma y parejos gustos y sensaciones. La unidad en lo esencial está en el Amor Dios, con todo lo que supone amar de verdad para un cristiano, sea católico, ortodoxo o reformador. Y es aquí donde no podemos despistarnos como Iglesia por más tiempo.

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“El nuevo gobierno: todos somos responsables”, por José M. Castillo

Miércoles, 16 de noviembre de 2016

la-honestidad-es-como-la-virginidad-pintura-de-ernesto-bertani_edited_2De su blog Teología sin censura:

Por lo que se lee y se oye, por todas partes, el nuevo Gobierno, que acaba de nombrar Rajoy, está dando pie a reacciones para todos los gustos. Era de esperar. Desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda, cada cual piensa y habla según le conviene, le interesa, le agrada o le desagrada. Unos se sienten más o menos felices. Y los otros más o menos indignados.

Esto es lo que era de esperar. Pero, ¿es lo razonable? ¿es lo que más conviene? Respondo a estas preguntas, lo más pronto y lo más claro que me es posible. Y mi respuesta está determinada, como es lógico, por los conocimientos que, en muchos años de trabajo y estudio, de búsqueda y diálogo, de aciertos y desaciertos, he ido acumulando y madurando. He dedicado mi vida a las cosas de la religión, al estudio de la teología, en universidades de Europa y América. Y, sobre todo, en la lectura y la meditación sosegada de lo que, para mí, es el centro de mis convicciones y, en cuanto eso es posible, el centro también de mi vida.

Pues bien, todo esto supuesto, lo que a mí me da más que pensar es que la clave del problema, y la clave también de la solución, no está donde la mayoría de la gente se imagina que está. No. La felicidad o la desgracia de un país no depende primordialmente de quien manda en ese país. La felicidad o la desgracia de un país depende, ante todo y sobre todo, de la honradez de sus ciudadanos. La tendencia a cargar en los demás la responsabilidad de lo que nos pasa (sobre todo, si se trata de males y desgracias), es la maldita tendencia que nos ciega y nos engaña. Por más cierto que sea el hecho patente de que ahora mismo haya en España ministros que gestionan los asuntos públicos de manera que, por el mismo trabajo realizado con la misma competencia, uno gana cien y otro gana tres, si es que gana algo. Porque de sobra sabemos que, en la España del crecimiento imparable del señor Rajoy, hay millones de criaturas que no tienen que llevar a su casa. ¿Qué les decimos a esas criaturas? ¿Qué “se conviertan”? ¿En qué?

He pensado mucho en todo esto cuando he leído en los evangelios que un día le fueron a decir a Jesús que el procurador romano, Poncio Pilatos, había mandado degollar a unos galileos en el Templo de Jerusalén (Lc 13, 1). Como es lógico, aquello fue el crimen de un tirano, de un canalla, algo que clamaba al cielo. Pues bien, la respuesta de Jesús no consistió en clamar venganza contra el tirano. Ni siquiera interpelar a la gente para exigir justicia y libertad. Jesús dijo lo que seguramente a ninguno de nosotros se nos hubiera ocurrido: “Os digo que si no os convertís (“metanoete”), todos vais a perecer también” (Lc 13, 3). ¿Fue Jesús cobarde? De sobra sabemos cómo acabó sus días: colgado como un delincuente. Y colgado por decreto del propio Pilato. Quien dejó constancia de estos hechos, sabía de gobernantes. Y sabía cómo se las gastan los gobernantes. Pero se cuidó, sobre todo, de poner el dedo en la llaga. Y la llaga no está – a juicio de Jesús el Señor – en la responsabilidad de los gobernantes, sino en la honradez de los gobernados. Y añado, a lo dicho, que lo mismo nos viene a decir el hecho patético y repugnante del asesinato de Juan Bautista, degollado en una noche de juerga, por la cobardía y la desvergüenza de un reyezuelo de mala muerte, el canalla de Herodes Antipas. ¿Protestó Jesús por este crimen el día que se enteró de lo que había pasado? No hay noticia de tal denuncia en los evangelios. Jesús siguió su camino, explicando su Evangelio, su “proyecto de vida”, interpelando a todos a vivir en la honradez y la bondad.

El problema no está en que Rajoy ponga otros ministros. El problema está en que nosotros, los ciudadanos, seamos íntegros, honrados, transparentes, libres, coherentes a carta cabal. Pero, en realidad, lo que pasa es que no estamos dispuestos a cambiar de vida. Y, menos aún, a complicarnos la vida. Resulta más cómodo culpar a quienes nos gobiernan, echando mano de lo inútil que es el “buenismo”. ¿Inútil? Que se lo pregunten a todos los tiranos que en el mundo han sido. De ellos, sólo nos queda el recuerdo hediondo de “lo insoportable”.

En estos días en que recordamos la importante aportación de la Reforma Luterana, recientemente reconocida por el papa Francisco, no puedo olvidar lo que representó, y sigue representando, lo que Max Weber denominó acertadamente la “concepción cristiana de la profesión”. Lo absolutamente nuevo, que nos dejó la Reforma, fue integrar en nuestras vidas que “el más noble contenido de la propia conducta moral consiste precisamente en sentir como un deber el cumplimiento de la profesión (de cada cual) en el mundo”. Es sencillamente vivir la “profesión” como la propia “vocación”. Antes que las devociones, las piedades y los ritos, lo primero es la honradez profesional. Con todas sus consecuencias.

Si los países del Norte de Europa tienen una manera de vivir la vida, la religión y el trabajo de forma que rinden más y respetan mejor los derechos de los demás que en los países del Sur, ¿no nos obliga esto a pensar por qué, en nuestro querido Sur, somos tan “religiosos” como “cainitas”? Esto no se arregla protestando del Gobierno de turno. Entre otras razones porque, cuando la propia “profesión” se vive como la propia “vocación”, las protestas no hacen falta. El que comete una indignidad, una bajeza, una injusticia, algo que tiene que ocultar (sea lo que sea), no necesita que otros protesten. La primera de todas las protestas es la del propio responsable, que presenta inmediatamente su dimisión.

Cuando, en 1999, el ministro de finanzas alemán Oskar Lafontaine dimitió inesperadamente de todos sus cargos políticos por causa de sus desacuerdos con la política equivocada de Helmut Kohl, publicó un libro precioso, “La rabia crece”, que terminaba recordando, entre otras, estas dos sentencias que Gandhi no toleraba: “Política sin principios”… “Religión sin sacrificio”.

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Evangélicos anuncian candidatos al Parlamento de Chile para boicotear derechos de personas LGBTI y de las mujeres

Miércoles, 14 de septiembre de 2016

educmaxiEduardo Durán SalinasObispo Eduardo Durán Castro (izda)y diácono Eduardo Durán Salinas (Dcha) 

Dos sus máximas autoridades, el obispo Eduardo Durán Castro (izda) y un diácono se pronunciaron contra al matrimonio igualitario y la ley de identidad de género, y anunciaron candidatos.

Los altos jerarcas de las iglesias evangélicas anunciaron hoy que presentará candidatos al Parlamento para boicotear la igualdad de derechos de las mujeres y personas lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTI)

Minutos antes de iniciar el Tedeum, el diácono Eduardo Durán Salinas (Dcha) señaló por la transmisión oficial de TVN que las iglesias evangélicas competirán electoralmente con el objeto de crear una bancada fuerte que impida el avance de leyes como el matrimonio igualitario, la ley de identidad de género y el aborto por tres causales.

La postura del diácono fue compartida por el presidente del Concilio Nacional de Iglesias Evangélicas, obispo Eduardo Durán Castro, quien se pronunció contra esas leyes a segundos de iniciar el Tedeum.

Para el Movilh “es impresentable e intolerable que la previa del Tedeum se transforme en una instancia política-electoral. Se trata de una interferencia indebida e inmoral en el Estado laico, así como de un abierta campaña contra los derechos humanos de las mujeres y de las personas LGBTI”.

El organismo añadió que “pronunciarse derechamente contra leyes que se tramitan en el parlamento, es oponerse a la igualdad de derechos de diversos sectores sociales, mientras que anunciar candidaturas, es un acto claramente político y, en cuanto a tal, violenta la laicidad y manipula a los fieles”.

“Lo dicho por pastores evangélicos es que las parejas del mismo sexo no pueden tener igualdad legal, que las personas transexuales no tienen derecho a su identidad de género y que las mujeres están impedidas de decidir sobre sus propios cuerpos, lo que sin duda constituye una movilización contra la igualdad y contra los derechos humanos”, puntualizó la organización.

Fuente MOVILH

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Batallas

Sábado, 25 de junio de 2016

Del blog de Henri Nouwen:

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“Tengo la impresión de que muchos de los debates en la Iglesia en torno a temas como el papado, la ordenación de las mujeres, el matrimonio de los sacerdotes, la homosexualidad, el control de la natalidad, el aborto y la eutanasia tienen lugar a un nivel fundamentalmente moral. En este nivel las distintas facciones batallan en torno al bien y el mal. Pero tal batalla suele estar alejada de la experiencia del amor primigenio de Dios que subyace a todas las relaciones humanas. Para describir las opiniones de las personas se emplean términos como derecha, reaccionario, conservador, liberal e izquierda, y muchos debates parecen más batallas políticas por el poder que búsquedas espirituales de la verdad”.

*

Henri Nouwen
(En el nombre de Jesús, PPC, 1998)

(Imagen: cuadro “Cristo el novio”, pintado por Robert Lentz por encargo de Nouwen)

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Emocionantes declaraciones de un político gay elegido como blanco de unos fanáticos homófobos

Miércoles, 22 de junio de 2016

jason-ball-at-prideUn joven político australiano alienta a no dejarse intimidar tras ver sus carteles electorales manchados con insultos homófobos

El político gay australiano Jason Ball ha sido objetivo de un grupo de fanáticos homófobos, que han llenado los carteles de su campaña de inscripciones con la palabra “fagot” que vendría a ser maricón. Jason Ball, ha decidido alzar la voz y no quedarse callado ante el incidente y ha realizado unas declaraciones muy elocuentes.

Jason Ball, un joven político australiano abiertamente gay, ha publicado en las redes sociales un mensaje de entereza y determinación frente a la intolerancia tras ver sus carteles electorales manchados con insultos homófobos. Ball denuncia que los “actos de odio y violencia son la conclusión lógica de un ‘debate’ público que mantiene que somos anormales y no somos dignos de los mismos derechos y respeto que nuestros conciudadanos”.

Australia celebrará elecciones legislativas el próximo 2 de julio. Las encuestas aventuran un resultado ajustado para los distintos partidos y coaliciones, con bajadas de los mayoritarios y fuertes subidas de los emergentes. Entre estos últimos se encuentran los Verdes, a quien los sondeos otorgan un fuerte incremento de votos que podría incluso hacerles clave para la formación de un posible Gobierno con los laboristas. Aunque el complicado sistema electoral australiano hace prácticamente imprevisible asegurar ningún resultado.

Entre los candidatos de los Verdes se encuentra Jason Ball, un joven de 28 años que también ha destacado por su activismo en defensa de los derechos LGTBI, siendo el primer practicante masculino de fútbol australiano en salir públicamente del armario, en 2012. Su dedicación profesional se circunscribe al campo de la salud mental, que es una de sus prioridades políticas, junto a los derechos LGTBI, la lucha contra el cambio climático y el apoyo a los solicitantes de asilo.

Ball se presenta por el distrito electoral de Higgins, en el estado de Victoria, donde su partido puede incluso convertirse en la segunda fuerza política. Por ello, en las calles de su distrito se pueden ver los carteles con su imagen solicitando el voto de sus conciudadanos. Hace unos días, dos de esos carteles aparecieron con la palabra “fag” (maricón) escrita sobre ellos. Jason Ball no quiso dejarlo pasar, y compartió en las redes sociales una fotografía del insulto homófobo, junto a las siguientes palabras llenas de determinación, denuncia de la hipocresía y entereza:

El político gay ha condenado el ataque y ha querido ser un ejemplo para los jóvenes con las emotivas palabras que ha dejado en su Facebook:

Publico esta imagen sin intención de dar aliento a quienes nos odian, sino para enviar un mensaje a los jóvenes LGBTI a quienes apoyo. Para hacerles saber que no voy a permanecer pasivo ni a callarme frente a la intolerancia.

La última vez que vi esa palabra referida a mí, estaba garabateada en la puerta de un servicio del colegio. Tenía 15 años.

Ahora, en 2016 los homófobos son, afortunadamente, una minoría. Pero actos como este demuestran que hay un largo camino por recorrer. Y estos hechos no ocurren en el vacío.

Jason-Ball-Australia-cartel-con-insulto-homofobo-212x300En los últimos tiempos nuestra comunidad se ha enfrentado a ataques implacables contra nuestra dignidad y nuestros derechos humanos básicos. Los políticos nos han ligado a los pedófilos. Los líderes religiosos han comparado la lucha por la igualdad con el avance del nazismo. Esta semana, comentaristas de los medios de comunicación que anteriormente nos habían vilipendiado, se han cernido sobre la abominable atrocidad de Orlando y han utilizado nuestro dolor como un ariete con el que proseguir con su propia agenda contra otra minoría.

Después se han retorcido las manos y nos han ofrecido sus “oraciones y simpatía”, ignorando convenientemente el hecho de que esos actos de odio y violencia son la conclusión lógica de un “debate” público que mantiene que somos anormales y no somos dignos de los mismos derechos y respeto que nuestros conciudadanos.

No deberíamos tener que temer por nuestra seguridad simplemente por atrevernos a vivir nuestras vidas abiertamente. No debemos tener miedo a ir de la mano de nuestra pareja cuando paseamos por la calle.

Y no podemos ceder a la intimidación cuando defendemos públicamente nuestros valores.

Así que yo no lo haré. Voy a seguir fuera del armario, fuerte y orgulloso de quién soy. Porque el amor es el amor. Y, definitivamente, el amor triunfará.

Fuente AmbienteG/Dosmanzanas

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La misericordia, ¿un acto político?

Martes, 7 de junio de 2016

RV8391_ArticoloJosep M. Rambla Blanch. Hace unos meses el papa Francisco inició el Jubileo de la Misericordia, para ayudarnos a vivir la misericordia, la que todo el mundo necesita recibir de parte de Dios, pero también la que debemos practicar para con tanta gente abrumada por el sufrimiento.

Sin embargo, hay palabras traidoras. Palabras que quieren significar cosas buenas, pero sólo oírlas ya suenan mal a los oídos, al menos a algunos oídos. Una de esas es la misericordia. Y no hay que recurrir a las burlas de Nietzsche para constatarlo. Al oír la palabra misericordia muchas personas piensan en sentimentalismo barato, obras de caridad para rehuir la justicia, ayuda a las personas sin pensar en las causas que las hacen sufrir… Un maleficio, una palabra importante, pero engañosa, porque no quiere significar otra cosa que el sentimiento personal profundo por el sufrimiento de los demás, un sentimiento que mueve a la acción sincera y generosa para aliviar este sufrimiento… Corazón y miseria componen las dos partes de esta palabra: un corazón que siente la miseria o sufrimiento de los demás…

La misericordia es pues un sentimiento profundo y dinámico, que no permite que quien lo siente se quede inmóvil o pasivo ante tanto sufrimiento que hay en la humanidad. Es el alma de la solidaridad, de la acción social, del compromiso por la justicia… Por un lado, la compasión es propiamente la actitud permanente que se da en cualquier situación, siempre que hay fraternidad y amor, y por otra parte, la misericordia es la compasión hacia la persona que sufre. Una actitud profunda, una conmoción del corazón, que conduce a los actos de solidaridad…

La fe en un Dios que ama al mundo y por eso es misericordioso

El Dios bíblico es un Dios con sentimientos, que se alegra de haber hecho el mundo y de haber creado al Hombre. “Vio que todo era muy bueno” (Gen 1,31). Pero, más adelante, el relato fundante del Sinaí nos presenta un Dios que, porque ama, siente el sufrimiento del pueblo oprimido, lo quiere liberar y cuenta con Moisés como líder de esta liberación (Ex 3, 7-10). En el AT, a pesar de episodios de la historia del pueblo donde parece que Dios presenta un rostro un poco adusto, y que hay que interpretarlos en el conjunto de la historia de salvación, la constante es que Dios es “compasivo y benigno” (Salmo 103), “su misericordia es eterna” (Salmo 136).

Jesús viene a llevar a la cumbre esta trayectoria de la revelación de Dios. Su vida y su acción revelan al “Padre misericordioso” (Lc 6, 36). Él mismo se manifiesta como el hombre poseído por el Espíritu enviado a liberar todo tipo de esclavitudes y a anunciar una buena noticia a los pobres anunciando un mundo nuevo (Lc 4, 16-21). Este hombre espiritual resulta desconcertante, porque relativiza costumbres, ritos y prácticas religiosas, incluso el Templo, y se relaciona con gente pobre y de mala reputación. Y cuando, movido por este desconcierto, Juan envía a sus discípulos a preguntarle si es él el que espera todo el pueblo, Jesús les responde con este signo de identidad de su misión: curar enfermos, hacer andar cojos, resucitar muertos y anunciar una buena noticia a los pobres (cf. Mt 11, 2-6). Porque, ante las necesidades y sufrimientos de los demás, a Jesús “se le removían las entrañas, es decir, el sufrimiento de los otros le conmovía.

El “principio-misericordia”

De acuerdo con toda esta visión de la tradición del AT y del NT, hace ya más de veinticinco años Jon Sobrino formuló el “principio-misericordia”, inspirándose en la expresión de Ernst Bloch, el “principio-esperanza”. Porque la misericordia es lo que mueve toda la acción de Dios en el AT y de Jesús en el NT. Jesús hace muchas cosas y en muchos lugares (enseña, cura, denuncia, alimenta, dialoga, etc.), pero la misericordia es lo que inspira y mueve todo en su vida y acción. Siente a fondo el sufrimiento de la gente, antes que ocuparse del pecado se preocupa de aliviar su dolor. Un hecho, sin embargo, hay que remarcar, que Jesús no se limita a la esfera de lo privado, sino que extiende la misericordia a dimensiones colectivas y públicas: reparte el alimento a una multitud, interpela a los ricos, predica a las masas y las alienta, denuncia los abusos de las autoridades religiosas y políticas, se enfrenta a los manipuladores de la religión del Templo…

La misericordia política

Este principio-misericordia es, pues, lo que ha de iluminar y conducir la vida de los seguidores de Jesús, y de la Iglesia como comunidad. Es lo que el Vaticano II marcó como orientación de la Iglesia del futuro, una Iglesia samaritana, una Iglesia de la misericordia. Una misericordia que abarca las relaciones más inmediatas y cercanas de las personas, pero que tiene que hacer frente también al ámbito estructural del mal y de la injusticia. Nos lo recuerda el papa Francisco: “La Iglesia, guiada por el Evangelio de la misericordia y por el amor al hombre, escucha el clamor por la justicia y quiere responder con todas sus fuerzas” (Evangelii Gaudium 188). Esta sería la gran eficacia de nuestra solidaridad y compromiso por un mundo más fraterno y justo: ser personas, comunidades y grupos marcados por una pasión, la del sufrimiento de los demás. Imaginemos qué pasaría si en los ayuntamientos, en los parlamentos, en el Consejo de Seguridad de la ONU, en el Banco Mundial o el FMI hubiera la mitad de las personas con el virus de la misericordia… Precisamente el papa Francisco, al convocar el Año de la Misericordia 2016, llama a la conversión a los que cometen actos criminales a menudo movidos por la codicia, a las personas que adoran el dinero y causan un mundo injusto, a las que navegan en medio de la corrupción… Y los llama a experimentar la misericordia de Dios, que si la acogen los transformará en misericordiosos. Si el principio-misericordia fuera el motor de nuestra sociedad, se confirmaría que “la misericordia es un acto político” (Louis Lebrêt).

Misericordia con humildad y con alegría

No seamos ingenuos, no miremos la sociedad desde fuera, como si los males sólo vinieran de los demás. Como aquel fariseo de la parábola que juzgaba a todos y él se sentía reconfortado con sus prácticas y ritos religiosos. El evangelio nos dice que al final de la historia “todo el mundo” será juzgado no por el mal que ha hecho, sino por el bien que ha dejado de hacer, por la falta de misericordia… “Tenía hambre…, tenía sed…, era forastero…, estaba desnudo…, enfermo y en la cárcel…, y no me hicisteis caso” (Mt 25, 31-46). Un reconocimiento leal de lo que no hacemos y podríamos hacer para cambiar las cosas, por nuestras complicidades y silencios, por nuestras pasividades ante la injusticia, sería una excelente colaboración a la sociedad del cambio, a una nueva sociedad. Y, por ello, el Papa habla a los cristianos de la renovación del sacramento de la reconciliación, que puede ser un momento de reconocimiento sincero de nuestra poca misericordia, que nos abra a la misericordia de Dios, nos empuje a una verdadera y generosa solidaridad y nos haga probar la bienaventuranza de “felices los misericordiosos” (Mt 5, 7).

Por eso, este tiempo que el papa Francisco ha querido poner bajo el signo de la misericordia, podría ser también el tiempo de la recuperación de una verdadera alegría, la de las personas que acogen la misericordia de Dios abriéndose a la vez a la búsqueda de la justicia y al trabajo de la paz. No creo que muchos lleguemos a alcanzar el nivel de Etty Hillesum, que en medio de un campo de concentración, sufriendo, rebelándose y luchando, aún podía exclamar: “la vida es bella”. Pero sí podemos “practicar misericordia con alegría”, como recomendaba san Pablo (Rom 12, 8). Tal vez haremos realidad, aunque sea un poco, el sueño del profeta: “Libera a los que han sido encarcelados injustamente… deja libres a los oprimidos… comparte tu pan con el hambriento, acoge en tu casa a los pobres vagabundos, viste al que va desnudo. ¡No los rehúyas, que son hermanos tuyos! Entonces brillará como el alba tu luz y tus heridas se cerrarán en un momento… Entonces tu luz se alzará en la oscuridad, tu atardecer será claro como el mediodía… Serás como un huerto empapado de agua, como una fuente que nunca cesa” (Is 58, 6-11).

Fuente Cristianismo y Justicia

Imagen extraída de: Radio Vaticano

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“Vía crucis en directo”, por Carlos Osma

Viernes, 25 de marzo de 2016

viacrucisDe su blog Homoprotestantes:

El asesinato de Jesús no tuvo nada de especial, ninguna de las personas que lo vieron pasar arrastrando una cruz pensaron que aquel era un momento único en la historia de la humanidad. Mientras Jesús se comportó como un predicador itinerante más o menos provocador en Galilea, su vida no corrió peligro, pero cuando se atrevió a enfrentarse en Jerusalén con los poderes de su tiempo, el religioso y el político, acabó muriendo como muchas otras personas incómodas han acabado a lo largo de la historia. Los discursos liberadores tienen el recorrido que tienen, y son eliminados cuando el poder los considera demasiado peligrosos para su supervivencia.

Podríamos hacer una lectura de corto recorrido, centrada en nuestras miserias, y diríamos que así somos todos los seres humanos cuando detentamos el poder; por pequeño y limitado que sea nunca estamos dispuestos a que nos lo arrebaten. Los egos son lo que tienen, incluso los cobardes intentan mantener a toda costa su espacio de influencia, y sonríen y te llaman hermano mientras te clavan por la espalda el puñal de su impotencia, de su mediocridad. No hay nada más peligroso en este mundo que una persona que vive con el ego herido, esperará el momento más oportuno para traicionar a quien cree puede hacer lo que él jamás se atrevió a ni a pensar.

Pero del asesinato de Jesús no quiero detenerme en las traiciones de los que estaban más cerca, en las personas que no supieron estar a la altura, en los miedos, los egos, las cobardías, en todos aquellos comportamientos que hicieron que al final Jesús se enfrentara sólo al verdadero poder que acabo con su vida. Porque es eso lo que nos ocurre normalmente, que nos quedamos en lo anecdótico y nos olvidamos de poner nombre a los verdaderos responsables de las injusticias.

Vivimos en un mundo donde el poder religioso y el político han perdido su hegemonía, ahora es el poder económico el que hace y deshace, el que se lanza a la yugular de quienes intentan denunciar su tiranía, y si hace falta los crucifica para que sirva de escarmiento. Y esto pasa todos los días, a nuestro lado, delante de nuestras narices, sin que parezca que podamos hacer nada para remediarlo. Y las crucificadas y los crucificados pueden ser cualquiera: una persona que no puede pagar una hipoteca, un partido político que hable de recuperar el estado del bienestar, o un país que prefiere destinar sus recursos a la gente que a pagar las deudas de los bancos.

Esta Semana Santa no es necesario que salgamos a las procesiones o vayamos a la Iglesia para recordar a Jesús cargando con su cruz hacia el martirio. Podemos hacerlo sentados en el sofá de casa, desde allí somos testigos del vía crucis de las millones de personas que huyen de la guerra de Siria. Vemos niños muertos en una orilla, personas que viven en campos de refugiados en condiciones inhumanas, jóvenes que intentan saltar las alambradas con las que una Europa inhumana se defiende. Y podemos creer que no hay otra solución, que es necesario mantener nuestra seguridad. O podemos pensar que es una injusticia y colaborar de alguna manera para arrastrar durante unos días la cruz de los desplazados. Un vía crucis en directo, televisado para todos los públicos, subiendo las audiencias de las televisiones, y creando debate, opiniones enfrentadas, ruido, mucho ruido, mientras comemos patatas fritas y bebemos coca cola en nuestro salón. Ser hoy en día la turba que grita a los crucificados es mucho más interesante y cómodo que en el siglo primero, y además tiene la ventaja de que no nos perdemos ni un solo plano de su agonía.

Si este éxodo sirio hubiese tenido lugar hace diez o quince años cuando Europa no vivía una crisis económica tan fuerte, los refugiados hubieran sido bienvenidos, se les hubiera puesto una alfombra roja para acompañarlos a sus puestos de trabajo. Hace diez o quince años la maquinaría europea necesitaba mano de obra, necesitaba combustible, seres humanos que le permitiesen seguir creciendo y aumentando los beneficios. Pero actualmente los refugiados sirios son una amenaza grave para la recuperación económica. En la zona euro la tasa de paro supera el diez por ciento de la población, pero en países como España es más del doble. Se habla de una tímida recuperación económica, pero hay analistas que vaticinan que estamos avocados a una recesión aún mayor, por eso el poder económico intenta defenderse de quienes lo amenazan. Y esa amenaza, por mucho que nos cueste aceptarlo viéndolos mojados y tiritando de frío por televisión, son los millones de refugiados sirios que vienen a nuestro continente huyendo de la muerte.

Hace unas décadas se nos vendió que la Unión Europea era la mejor manera de avanzar, de construir una Europa más justa, y creo que la mayoría nos lo creímos. Por una parte sabíamos que en el fondo se trataba sólo de una unión económica, pero pensábamos que si la economía iba bien eso se traduciría en una mayor redistribución de la riqueza. La crisis económica de los últimos años nos ha impedido seguir creyendo esa mentira, y nos ha mostrado que lo importante es sólo la economía, no la gente. Lo importante es que las grandes multinacionales, los bancos y los inversores sigan ganando dinero aunque eso signifique recortar derechos o hacer vivir en la indigencia a millones de personas. Actualmente hay una opinión generalizada de que el Estado de Bienestar es insostenible y que las europeas y los europeos tenemos que renunciar a derechos para que la Unión Europea pueda seguir siendo una maquina económica eficiente.

Hoy en día ya sabemos que tal y como esta concebida la Unión Europea es un peligro para quienes vivimos en cualquiera de los países que la conforman. Ha quedado clara su inhumanidad, mirando la bolsa y los balances bancarios antes que el bienestar de sus ciudadanos o de los desplazados que se acercan para pedir ayuda, y haciéndonos creer que es necesario que el poder económico siga teniendo beneficios astronómicos para que se pueda percibir una tímida recuperación en la economía de las familias. La Unión Europea es un arma en manos del poder económico que controla los gobiernos y sus políticas, y es ella misma la que cada día crea más euroescepticismo. ¿Es posible poner a los ciudadanos europeos por delante de los lobbys económicos? ¿Es posible enfrentar el éxodo sirio sin ver en él una amenaza? ¿Es posible una Unión Europea de las personas y no de los mercados? Si fuera posible volveríamos a tener la ilusión que creó en nosotros hace unas décadas su ingreso dentro de ella. Pero si su esencia netamente al servicio de la economía lo hace imposible, sería mejor abandonarla.

Nuestras cruces, esas que arrastramos, o que vemos arrastrar a otras personas, están creadas por intereses económicos. Unos intereses a los que no les importa una familia desahuciada en Barcelona, o otra que se muere de frío en un campo de refugiados en Lesbos. La fe cristiana es de por sí una denuncia de cualquier poder que crucifica a quienes le amenazan. La fe cristiana habla de resucitar a las víctimas, de retornar la dignidad a los crucificados, de reencuentros de los marginados y desplazados con sus familias, sus amigos… La fe cristiana habla de liberación de las personas de cualquier poder opresor. Por eso estos días sólo cabe la denuncia de la Unión Europea que de manera diabólica se olvida de las víctimas y se niega a tratarlas como seres humanos. Si el bienestar de los ciudadanos y las ciudadanas, o de las personas que se acercan a nuestros países, no son el centro de todo, no es lo prioritario; si sólo podemos seguir construyendo más Europa para el beneficio económico de unos pocos, entonces nuestra fe en un Jesús crucificado nos empuja hacia una resurrección fuera de este poder opresor, fuera de la Unión Europea.

Carlos Osma

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Los obispos se meten en política para que gobierne Rajoy

Miércoles, 30 de diciembre de 2015

blazquez-con-rajoy_560x280“¿Es ésa la postura que debe tener la Iglesia?”

“Debe ser neutral en política partidaria”

“Parece que la Iglesia mueve sus fichas para seguir queriendo mantener unos privilegios que con otros partidos en el gobierno se les acabarían”

(Juan Cejudo).- El presidente de la Conferencia episcopal se mete en política (de derechas, claro). Aconseja al PSOE que se abstenga para facilitar la investidura de Rajoy. Es decir, quiere influir para que sea Rajoy el presidente.

Me parece muy poco elegante, muy poco propio de un pastor, que además es presidente de la Conferencia episcopal, meterse en el fango de la política de esa manera tan descarada.

¿Cómo lo van a tomar aquellos partidos que de ninguna manera quieren que Rajoy sea el presidente?

¿Es ésa la postura que debe tener la Iglesia? Se echan de menos los tiempos del cardenal Tarancón, que mantuvo en tiempos difíciles la neutralidad de la Iglesia en temas políticos y partidarios.

¿No hubiera sido mejor no pronunciarse y dejar que sean los mismos partidos los que busquen la mejor solución para España?

Parece que la Iglesia mueve sus fichas para seguir queriendo mantener unos privilegios que con otros partidos en el gobierno se les acabarían. Temas como el concordato, la financiación de la Iglesia, las clases de religión y otras muchas podrían peligrar si el PP no gobierna. Por éso quieren que siga gobernando el P.P.

Por éso no le importa enfangarse en los temas partidarios y proponer la solución que a ellos más les interesa.

No me gusta para nada esa postura. Me suena mucho mejor aquella frase de Jesús: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.

La Iglesia debe preocuparse de otros asuntos mucho más importantes: denunciar la corrupción, denunciar a los grandes capitales y al poder financiero que provoca un sistema injusto y desigual, donde aumentan las diferencias entre ricos y pobres, donde la lacra del paro no desaparece, ni la infravivienda ni los desahucios. Donde persisten los recortes en temas educacionales, sanitarios y en atención social…

De todo ésto sí que debería preocuparse nuestro presidente de los obispos y no de facilitar la investidura de un determinado partido político, aunque haya ganado las elecciones. Son los mismos partidos los que deben trabajar por encontrar una solución.

Pero no es ésa la tarea de la Iglesia que debe ser neutral en política partidaria y sí acogedora y cercana con todos, sean del color político que sean.

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La FELGTB pide a las y los políticos homosexuales, transexuales y bisexuales que se visibilicen como referentes

Lunes, 7 de diciembre de 2015

noticias_file_foto_1026388_1449223508Miquel Iceta (PSC-PSOE), Iñaki Oyarzabal (PP), Antonio Maíllo (IU)

El próximo 20 de diciembre se celebran Elecciones Generales en España, y la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales quiere aprovechar la coyuntura para pedir a los partidos políticos que se declaren ”espacios seguros” para la expresión pública de la condición homo, bi, trans o intersexual de sus candidatos.

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales, FELGTB, pide a los partidos políticos que se declaren espacios seguros para las personas LGTB para que sus miembros puedan salir del armario sin miedo. Así mismo pide a las y los candidatos que den un paso al frente y se visibilicen como homosexuales y bisexuales si lo son, quitándose de encima la presunción de heterosexualidad y cisexualidad, y ayuden con ello a remover estereotipos aún candentes en nuestra sociedad.

La diversidad sexual y de género se da en todos los estratos de la sociedad y en personas de todas las ideologías. Sin embargo aún existen fuertes prejuicios sobre la orientación y la identidad sexual que pueden combatirse con visibilidad.

Para las personas que se encuentran en situaciones acomodadas, dar un paso al frente puede no beneficiarles ni comprometerles personalmente, sin embargo su visibilidad puede servir de ayuda a muchos jóvenes en sus salidas del armario con su entorno más próximo.

“Todos los ambientes deberían ser espacios seguros para las personas LGTB, pero no siempre se viven así por lo que sería muy positivo que cada partido político hiciera una declaración pública de acogida a la diversidad y las y los candidatos entendieran que su visibilidad es una herramienta muy útil para la igualdad”, ha destacado Jesús Generelo, presidente de FELGTB.

Fuente FELGTB

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Alcalde mexicano abiertamente homosexual lucha por un puesto de diputado

Miércoles, 28 de enero de 2015

38cd57cc-4209-417c-8715-bba041ec836bBenjamín Medrano Quezada podría convertirse en el tercer legislador mexicano abiertamente homosexual.

Benjamín Medrano Quezada se convirtió el pasado 2013 en el primer alcalde mexicano que reconocía abiertamente su homosexualidad. Después de ello, y como nuevo proyecto político, el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha comenzado su carrera a la diputación de Zacatecas. La solicitud del alcalde de Fresnillo fue aceptada el pasado 15 de enero por el cabildo de dicha localidad.

Quezada declaró que “la hombría no se lleva entre las piernas, sino en la inteligencia y en la propuesta”. De esta forma, el candidato pasa a integrar una reducida lista de políticos mexicanos que han reconocido sin miedo su orientación sexual. Esta lista también fue integrada por personalidades como Patria Jiménez, primera diputada mexicana en declararse abiertamente lesbiana; David Sánchez Camacho, diputado de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal y organizador del Primer Foro de Diversidad Sexual y Derechos Humanos en el Distrito Federal, y Enoé Uranga, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal entre los años 2000 y 2003.

Fuente Cáscara amarga

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El activista gay Nikolai Alekseev, planea presentar su candidatura a la Asamblea Legislativa de San Petersburgo

Lunes, 26 de enero de 2015

NikolaiAlekseevEl activista ruso Nikolai Alekseev, uno de los defensores de los derechos humanos de la comunidad LGTB más destacados del país, ha revelado que planea presentarse a las elecciones que tendrán lugar el próximo año 2016 para elegir a los miembros de la Asamblea Legislativa de San Petersburgo.

El activista gay Nikolai Alekseev ha revelado que quiere presentarse a las elecciones que tendrán lugar el próximo año 2016 para renovar a los miembros de la Asamblea Legislativa de San Petersburgo.

Alekseev, uno de los defensores de los derechos humanos de la comunidad LGTB más destacados de Rusia, se ha propuesto ser el primer político abiertamente homosexual en ser elegido para un cargo publico en Rusia.

Alekseev planea presentarse a las elecciones locales a la Asamblea Legislativa de San Petersburgo con el objetivo de intentar arrebatar al diputado Vitaly Milonova, defensor de la persecución de la diversidad sexual, su puesto en la Asamblea Legislativa de la región.

Alekseev ha manifestado a los medios que está “firmemente decidido a liberar a la ciudad de San Petersburgo de Vitaly Milonova. En el año 2016 tendrán lugar las elecciones y voy a ganar”.

Voy a hacer todo lo posible para convertirme en el primer ciudadano abiertamente homosexual en ser elegido para un cargo público en la historia de Rusia. Y estoy convencido de que la mayoría de los votantes me apoyarán”, ha expresado Alekseev.

El destacado activista gay de Rusia ha manifestado que quiere ir “casa por casa, persona por persona, para convencerles de que depositar en mí su voto es la opción más inteligente para el futuro de la ciudad”.

 Crece el número de rusos que piden asilo en Finlandia por la homofobia de su país

Mientras tanto, el Servicio de Inmigración de Rusia ha revelado que, pese a que en general el número de peticiones de asilo procedentes de ciudadanos rusos ha disminuido en los últimos años, cada vez son más las personas LGTB que solicitan asilo en Finlandia con motivo de la homofobia existente en su país. Rusia tiene leyes para violar los derechos de la diversidad sexual.

La organización Gay Russia, defensora de los derechos humanos de la comunidad LGTB en Rusia, ha dado a conocer el aumento de las peticiones de asilo de ciudadanos rusos en Finlandia con motivo de la homofobia de su país.

La organización, citando fuentes del Servicio de Inmigración de Finlandia, ha revelado que se está produciendo un alarmante aumento en el número de solicitudes de asilo que recibe Finlandia por parte de ciudadanos rusos LGTB.

La organización, así como el Servicio de Inmigración de Finlandia, achaca el aumento en el número de solicitudes de asilo de personas LGTB en las políticas homófobas adoptadas por el gobierno del presidente Vladimir Putin en los últimos años.

Una de las políticas homófobas adoptadas por Rusia es una ley contra la “propaganda homosexual”, término genérico con el que legalizaron la violación de la libertad de expresión y manifestación de la diversidad sexual en el país.

El Servicio de Inmigración de Finlandia ha indicado que el aumento en el número de solicitudes de asilo de ciudadanos LGTB de Rusia se está produciendo pese a que, a nivel general, cada vez son menos los rusos que piden asilo en el país europeo.

Fuente Ociogay

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