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“¡Tus hijos, sí importan!”, por Carlos Osma

Lunes, 11 de febrero de 2019

NiñoDe su blog Homoprotestantes:

Supongo que algún grito similar a ¡tus hijos, sí importan! harían los buenos cristianos que en el año 1491, acusaron a varios judíos toledanos de torturar, crucificar, y arrancar el corazón a un niño, para intentar después hacer un rito con su sangre que trajese la desgracia a todo el pueblo. Ante tanto griterío, y porque quién más y quién menos tenía un hijo o un sobrino, nadie se podía oponer a que estos peligrosos judíos (descendientes de quienes crucificaron a Jesús) fueran quemados vivos delante de todo el pueblo, para que no quedara duda alguna de que la amenaza había sido lanzada al infierno. Tras el castigo, y decididos a encontrar los restos de la infantil víctima, parece ser que toda la población se maravilló, tras buscarlo día y noche, de que Dios mismo lo hubiera ascendido a los cielos y lo hubiera hecho descansar en los brazos de la madre de todos los creyentes: la Virgen María.

También debían gritar ¡tus hijos, sí importan!, muchas familias católicas que acabada la guerra civil española tenían que enviar a sus hijos a escuelas a las que, por casualidad y mala fortuna, asistía algún niño de una familia protestante. Hacer compartir pupitre a desvalidos niños, con ignorantes que no sabían rezar ni el rosario, y que lo único que sabían hacer era negar la identidad católica, apostólica y romana de España, suponía una gran amenaza. Así que, más que censurarles, sonreían cuando sus hijos les explicaban que levantaban el dedo acusador, insultaban, tiraban piedras, o golpeaban al hereje. Era simple autodefensa, era ley natural, era lo que dios manda: defenderse del diablo y sus huestes.

En Louisiana, en 1960, la amenazadora niña de seis años Ruby Bridges, además de ¡tus hijos, sí importan!, también escuchó los gritos de las familias cristianas blancas que sostenían un ataúd con una muñeca negra dentro. Era la manera que encontraron para defenderse del peligro que suponía que una perturbadora niña negra se sentara por primera vez al lado de sus hijos e hijas blancas en la escuela. Fue la forma lógica de reaccionar de cualquier familia de bien que quería lo mejor para sus hijos. Por eso le gritaron, a ese peligro de seis años, que la iban a ahorcar o a envenenar… para que se fuera lejos de allí y dejara de molestar y confundir a sus pobres hijos. Era preocupación, amor de padre y de madre, responsabilidad. Era biología, historia y Biblia; era sentido común.

Y ese grito, es un grito que no se detiene, que continua hoy: ¡tus hijos, sí importan!, ¡defiéndelos!, ¡no dejes que nadie les haga daño!, ¡están en peligro! No vaya a ser que les confundan y les hagan creer que el maricón de su compañero, que la bollera de su mejor amiga (nuestras hijas siempre eligen las amistades que detestamos), o el confundido trans de la fila de delante; son personas con el mismo derecho a ser felices que ellos. Nos están atacando, y donde más nos duele, con nuestros hijos, que ahora están a merced de una ideología en la que ya no son “como Dios manda”, sino una posibilidad más, entre otras. Y no solo eso, sino que esa endemoniada ideología que ha llegado a su máxima expresión gracias a una enferma mente judía como la de Judith Butler, lo que quiere hacer en última instancia es hacer de nuestras hijas e hijos seres humanos sin referencias claras. Alejándolos de la verdad, de lo natural y de lo que ha sido toda la vida.

¡Tus hijos, sí importan!, tenemos que organizarnos, crear un grupo de presión para defender nuestra manera de ver el mundo: que una lesbiana es una enferma, que un trans puede ser reconducido a lo que Dios ha determinado en sus genitales, que una bisexual es una viciosa pecadora, y que un maricón es un peligro para todos. Hay que aliarse con los partidos políticos que nos defienden, no importa que sean de extrema derecha, que nieguen derechos básicos, o estén a merced de intereses económicos que detestamos. ¡Tus hijos, sí importan!, la movilización es necesaria antes de que nuestro hijo aparezca un día en casa y nos diga que quiere ponerse pechos, o que nuestra hija nos explique que no está tan mal eso de manosearse con su amiga… El peligro es real, les bombardean con su ideología enferma por la televisión, les machacan con mensajes por Internet, y seguro que pronto les propondrán una actividad obligatoria de autoexploración genital en clase.

¡Tus hijos, sí importan!, gritémoslo en las iglesias, pero no solo allí, salgamos a la calle, demostremos que somos muchas y muchos, quitémonos la careta, no importa que digan de nosotros que somos homófobos, o tránsfobas, o cualquier otra palabra que hayan creado esos pervertidos en sus laboratorios de género. Digamos lo que dios quiere, lo que cae por su propio peso, lo que es evidente. Hagamos que resuene en nuestros parlamentos, en nuestras leyes. No les dejemos espacio alguno que permita que engañen a nuestros hijos, devolvámoslos al lugar que les corresponde, al de la marginación, la injuria, el del chivo expiatorio y la muerte. Apartémoslos de nuestros hijos e hijas, enviémoslos al infierno, es lo que dios quiere.

Estamos perdiendo, como lo hemos hecho siempre, pero no nos resignemos y sigamos gritando: ¡Tus hijos, sí importan! Intentemos aferrarnos a nuestros privilegios, a nuestra supremacía, a nuestro miedo, odio, y a nuestro dios.

Carlos Osma

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“La mentira os dará poder”, por Carlos Osma

Viernes, 21 de septiembre de 2018

6219452d-b169-4a8d-bec4-1088c69e98f5De su blog Homoprotestantes:

Aunque uno de los textos más conocidos del evangelio afirma que “conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres[1], la historia muestra una y otra vez que las iglesias han preferido el “aprenderéis a mentir, y la mentira os dará poder”. Y es que, como cualquier otra institución, las iglesias se han sentido muchas veces amenazadas por personas, ideologías o cosmovisiones; y ante esa supuesta amenaza han respondido a menudo de forma poco evangélica, poco humana. Esa es nuestra historia, esconderla sería faltar a la verdad y un impedimento para liberarnos.

Es difícil encontrar instituciones que controlaran mejor la utilización del relato con fines represivos. Antes de entrar a humillar, discriminar, someter e incluso asesinar a un grupo de personas, las iglesias sabían que era necesario crear un relato que diera legitimidad a su barbarie. Los judíos, por ejemplo, fueron los que asesinaron a Jesús; eran sucios, olían mal, eran criminales, avaros y maestros del engaño. Las mujeres que se negaron a poner su cuerpo y su capacidad reproductiva al servicio de poder, fueron denominadas brujas: depravadas sexuales capaces de asesinar a niños, o desenterrarlos de sus sepulturas, para comérselos en los banquetes de sus aquelarres. Los negros eran los descendientes de Cam, que había avergonzado a su padre Noé, y habían sido castigados con la maldición divina de ser siervos de sus hermanos[2]. Las personas negras no tenían la inteligencia del resto de seres humanos, eran sanguinarias, ladronas, supersticiosas e indignas de confianza. Los dirigentes de la Iglesia católica, eran para los protestantes, los representantes del poder del Anticristo y la Prostituta de Babilonia de la que habla el Apocalipsis. Sus seguidores, personas incultas, idólatras y supersticiosas. Los protestantes fueron, para los católicos: herejes, herramientas diabólicas contra la Iglesia, mentirosos, comunistas y masones.

Me parece evidente que las iglesias deberían ser abanderadas de la lucha por la justicia y la dignificación de las personas que son oprimidas en nombre de la heteronormatividad, el binarismo de género y el patriarcado. Sin embargo, para muchas de ellas, estas tres ideologías han sido disueltas de tal manera en sus estructuras, que las confunden con el evangelio mismo y son incapaces de extirparlas de su seno por miedo a perder su esencia. Hago aquí un inciso para indicar lo perverso que ha llegado a ser un cristianismo que entiende que estas tres ideologías son parte esencial del evangelio, y está dispuesto a pasar por encima de la vida de tanta gente para defenderlo. Ante esta visión completamente alejada del evangelio de Jesús, estas iglesias perciben a las personas LGTBIQ, a los colectivos que las apoyan, y a los poderes políticos que legislan en favor de toda la población (también LGTBIQ), como una amenaza.

Como han hecho casi siempre, ante la sensación de amenaza, han decidido contraatacar. La fórmula clásica del silencio, de no nombrar y expulsar a la marginación, ya no es suficiente para someter y humillar a las personas LGTBIQ en Occidente. Así que para hacerlo ahora con éxito, son conscientes de que necesitan un relato que haga de estas personas un peligro para la sociedad, y sobre todo para las iglesias (que se convertirían en objetivo prioritario de las personas LGTBIQ). Si hacemos un repaso a titulares de algunas páginas cristianas conservadoras observaremos como intentan construir dicho relato: ¿Podemos salvar el Encuentro Mundial de las Familias del lobby gay? (infoCatólica), El estado se está sometiendo a la ideología de género (Protestante Digital), Expertos alertan que los medios de comunicación estimulan la transexualidad de los niños (Bibliatodo Noticias), Cristiano podría ser condenado a 2 años de prisión por decir que la homosexualidad es pecado (Noticia Cristiana),  Activista reconocida LGBT abandona su estilo de vida, se rinde a Jesús (Mundo Cristiano), Condenaron a panaderos por negarse a hacer un pastel pro-homosexual (La Gaceta Cristiana), FEREDE reitera su preocupación y posicionamiento crítico por las leyes antidiscriminación “solo para gais” tras la aprobación de la ley andaluza (Actualidad Evangélica), Un pediatra augura en el futuro una “oleada de suicidios” debido a la ofensiva trans en los niños (Religión en Libertad)…. No importa que el relato de persecución del cristianismo por parte del supuesto lobby LGTBIQ sea falso, lo esencial es construirlo y hacerlo creíble para mantener el poder y la influencia en todas las facetas de la sociedad y de la vida privada del mayor número posible de personas.

Pienso que el cristianismo no está llamado a ejercer poder, sino a liberar(se), y para ello debería cambiar la mentira por la verdad. No me estoy refiriendo a una verdad absoluta, Dios me guarde, sino a conocer la realidad a la que se enfrentan las personas LGTBIQ, también las que son cristianas, antes de crear un clima de confrontación. Estaría bien que, en vez de hacer oídos sordos a las críticas de muchas personas por la experiencia sufrida dentro de las iglesias a raíz de los discursos homobófobos y tránsfobos que en ellas se realizan; se sentasen a dialogar y se dejaran interpelar por sus palabras, y por qué no, aclararan aquellas que han podido ser malinterpretadas.  La única razón por la que se niegan a hacerlo es porque son conscientes de que su discurso no tiene nada que ver con la vida y la realidad, sino con el poder, y con la incapacidad de repensar su fe de una manera que sea liberadora (¿a qué Jesús está siguiendo este cristianismo?). Es incomprensible que sigan negando la humillación que padecen los cristianos LGTBIQ que hay dentro de sus iglesias, y sean incapaces, no digo ya de empatizar, sino de escuchar, de tratarles como seres humanos. También a las personas que ya no forman parte de sus comunidades porque fueron maltratadas y expulsadas.

Que un país tenga una educación que respete las diversidades y que no trate de imponer la heteronormatividad por la fuerza, que existan leyes (que se pongan en práctica) que condenen a quienes agreden a las personas LGTBIQ, que todo el mundo tenga el mismo derecho a formar y ver reconocida su familia, que de la diversidad y la igualdad de derechos se haga bandera, que haya justicia para quienes padecieron represión por su diversidad sexual o de género, que nadie tenga que renunciar a su fe o a la comunidad de la que forma parte por ser LGTBIQ, que una persona trans y su familia sean acompañadas de manera no invasiva pero sí empoderadora, teniendo todos los recursos que necesitan a su alcance de manera ágil… Y podríamos seguir y seguir enumerando las necesidades y las luchas de las personas LGTBIQ (y de una sociedad -y pocas iglesias- que ha hecho suyas sus reivindicaciones). Y al enumerarlas, no aparece ninguna de las amenazas que el discurso cristiano fundamentalista ha generado para hacerse pasar por una víctima, en vez reconocer y arrepentirse por su colaboración y promoción de la LGTBIQfobia. Se puede seguir mintiendo, pero me parece ofensivo que se haga en nombre de Dios, y que no haya más voces cristianas que hagan una denuncia rotunda del burdo relato que se está intentando construir. Porque el evangelio, Jesús mismo, llama a la verdad, y la verdad no tiene nada que ver con el relato que pretenden imponer. La única forma de aproximarse a esa verdad, es sentarse en la misma mesa con las personas LGTBIQ para dialogar e intentar comprender sus demandas. Y después, mantenerse con el discurso del antievangelio del poder, como tantas y tantas veces, o decidirse por el evangelio de la liberación.

Carlos Osma

Notas:

[1] Mt 8,32

[2] Gn 9,18-28

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La ciudad japonesa de Sapporo emite tarjetas que acreditan a las parejas homoparentales en caso de emergencia

Miércoles, 6 de junio de 2018

japon-tarjetasLa ciudad japonesa de Sapporo ha comenzado a emitir tarjetas que acreditan que las parejas del mismo sexo mantienen una relación, en caso de emergencias como la hospitalización de un compañero.

En Japón, las parejas del mismo sexo no tienen los mismos derechos legales que las heterosexuales, por ello estos certificados están diseñados para ayudar a las parejas homoparentales a evitar problemas en determinadas situaciones, por ejemplo, al solicitar visitas al hospital o al mudarse juntas a un apartamento.

Las tarjetas contienen los nombres de ambos miembros de la pareja, la fecha de emisión y una nota solicitando a las personas que reconozcan su propósito, aunque no es jurídicamente vinculante.

Sapporo, en la isla norteña de Hokkaido, inició el proceso para reconocer oficialmente a las parejas del mismo sexo en la ciudad en 2017, pero es ahora cuando ha comenzado a distribuir las tarjetas.

Los solicitantes de la tarjeta deben tener al menos 20 años y vivir en Sapporo, o planear vivir en Sapporo. Las parejas también deben presentar un juramento por escrito de su relación a la División de Igualdad de Género de la ciudad.

Ken Suzuki, del grupo de apoyo a las parejas del mismo sexo Domestic Partnership Sapporo, dijo a Out-Japan : “La puerta de la esperanza se abrió ante nosotros. Seguiremos avanzando. Espero que más personas LGTB y sus aliados trabajen juntos para mejorar los derechos LGTB en Japón”.

La Constitución japonesa define el matrimonio como “unión basada sólo en el consentimiento mutuo de personas de diferente sexo”, mientras que la legislación civil nacional no reconoce derecho alguno para las parejas del mismo sexo.

Las localidades de Iga (centro), Takarazuka (oeste) y Naha (sur) empezaron a reconocer las parejas del mismo sexo el 2016, mientras que grandes compañías del país asiático han comenzado a aplicar recientemente normativas laborales que equiparan los derechos de sus empleados LGTB con los de sus trabajadores heterosexuales.

Además, este reconocimiento se produce después del histórico fallo de la Corte Suprema taiwanesa del 28 de mayo, que declaró inconstitucional las restricciones legales a las uniones entre personas del mismo sexo y fijó un plazo de dos años para enmendarlas, lo que convertirá a Taiwán en el primer país de Asia con bodas entre parejas del mismo sexo.

Los primeros antecedentes en Japón

La ciudad de Iga (que ronda los 95.000 habitantes, en la prefactura de Mie) se convertía en diciembre de 2015 en el cuarto municipio japonés en abrir a las parejas del mismo sexo la posibilidad de unirse civilmente. Aunque en Japón, como decíamos, tampoco se ha aprobado todavía el matrimonio igualitario, varias ciudades han tomado la delantera, aprobando la inclusión de parejas del mismo sexo en los registros de uniones de hecho.

La primera administración japonesa que anunció la apertura de uniones civiles entre parejas de gais y lesbianas fue la de Shibuya (un distrito especial de Tokio). Por su parte, Setagaya (como Shibuya, otro de los 23 distritos que conforman la municipalidad metropolitana de Tokio) secundaba poco después la iniciativa y se convertía en el segundo territorio japonés en ponerla en marcha.

Asimismo, en la ciudad de Takarazuka, en la prefectura de Hyogo, se iniciaba el pasado mes de junio la expedición de certificados de asociación a las parejas homosexuales. A diferencia de lo que ocurre en Shibuya, los registros de parejas de hecho en Takarazuka y Setagaya no exigen a las empresas privadas que reconozcan a las parejas homosexuales.

Las parejas del mismo sexo de Fukuoka (una ciudad de un millón y medio de habitantes al norte de la isla japonesa de Kyushu) ya pueden registrar sus uniones de hecho ante la administración. Fue el pasado mes de febrero cuando se aprobó la nueva legislación local, pero el inició de su aplicación se estableció para el presente mes de abril. En septiembre de 2017 el alcalde de Fukuaka, Soichiro Takashima, se mostraba partidario de seguir los pasos Sapporo (la primera gran ciudad de Japón en aprobar una ley de uniones de hecho). “Consideraré la introducción de un marco de apoyo para las minorías sexuales que incluya las uniones de hecho, con la intención de crear una sociedad más inclusiva que reconozca la diversidad”, declaraba Takashima.

En septiembre de 2017 el alcalde de Fukuaka, Soichiro Takashima, se mostraba partidario de seguir los pasos de Sapporo (la primera gran ciudad de Japón en aprobar una ley de uniones de hecho). “Consideraré la introducción de un marco de apoyo para las minorías sexuales que incluya las uniones de hecho, con la intención de crear una sociedad más inclusiva que reconozca la diversidad”, declaraba Takashima.

La última noticia que publicamos el pasado mes de abril informaba de que la ciudad de Fukuoka (una ciudad de un millón y medio de habitantes al norte de la isla japonesa de Kyushu) se convertía en la segunda gran ciudad de Japón con una ley de uniones de hecho para parejas del mismo sexo. , con lo que las parejas del mismo sexo ya pueden registrar sus uniones de hecho ante la administración. Fue el pasado mes de febrero cuando se aprobó la nueva legislación local, pero el inició de su aplicación se estableció para el pasado mes de abril.

Los resultados de una encuesta realizada en el país nipón a finales de 2015 constatan que un 51% de la ciudadanía sería partidaria de la aprobación del matrimonio igualitario. Una gran evolución, teniendo en cuenta que hasta épocas recientes la homosexualidad era un tema tabú en la sociedad japonesa. Otro importante reconocimiento llegaba en julio de 2016, cuando el Ministerio de Trabajo de Japón incluía la discriminación hacia empleados LGTB como una forma de acoso sexual.

Aunque ningún país asiático ha aprobado por el momento el matrimonio igualitario, la situación del colectivo es diametralmente opuesta en los distintos países del continente. Japón y Taiwán furon pioneros en experimentar avances locales en el reconocimiento de las parejas del mismo sexo (aunque Taiwán está tomando la delantera, a pesar del escoyo de los grupos religiosos). Sin embargo, en algunos como MalasiaBrunéi o la India, , entre otros, las personas LGTB son víctimas de la homofobia de estado y la intransigencia social. Por el contrario, además de Taiwán y Japón, otros países como Vietnam van posicionándose en líneas más aperturistas e igualitarias (si bien no al ritmo que cabría desear).

Fuente Oveja Rosa/Cristianos Gays

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“FEREDE y la problemática LGTBI”, por Carlos Osma

Viernes, 2 de marzo de 2018

violencia-homosexuales-lgtbi_De su blog Homoprotestantes:

El próximo siete de marzo se celebrará la Comisión Plenaria de la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE), y entre los dieciséis puntos del día, exactamente en el punto once, se abordará cuál debe ser (y cito textualmente) la “Actuación de los cargos y órganos de FEREDE ante la problemática actual LGTBI”. Si cuando se autodenomina como evangélica, la FEREDE pretende identificarse con los valores del evangelio, imagino que se habrá informado de cuáles son esas problemáticas que sufren las personas LGTBI (escuchar al prójimo), para después valorar cuáles serían las actuaciones que puede realizar (sentirse interpelada) con el fin de trabajar junto a ellas para erradicarlas (construir el Reino defendiendo la dignidad de todos los seres humanos).

No, no me he vuelto loco, la E de Evangélica en el acrónimo de FEREDE ya sé que no tiene nada que ver con el evangelio, y que la podríamos sustituir perfectamente por Extremista para ser más fieles a la “problemática actual”. Pero como clamar en el desierto, es condición sinecuanum para la llegada del evangelio, he pensado que podría explicarles (he dicho que clamo en el desierto) cuáles son esas problemáticas, por las que un evangelio anclado en Jesús de Nazaret (y no en cinco versículos descontextualizados) no dudaría en buscar soluciones. Y lo voy ha hacer apelando a la empatía, a ver si hay suerte y también introducen en sus dogmas un versículo que parece han eliminado del Canon… ¿Cómo era? Ah, sí… “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

Las terribles y degeneradas personas LGTBI, también han sido niños y niñas LGTBI. ¿Qué sorpresa verdad? Imagínatelas con cinco o seis años en un aula donde son las raritas del grupo. Los hijos y las hijas de las familias LGTBI también van a la escuela, pues visualízalas buscando en la biblioteca algún cuento donde aparezca su realidad familiar. Ponte en la piel de un adolescente trans que decide vivir de acuerdo con su sexo sentido cuando entra en una clase donde nadie la entiende. O pregúntate porqué tantas y tantos adolescentes LGTBI normalizan la discriminación y la violencia sin denunciarla a nadie. Y todo esto en lugares públicos donde las familias creen que sus hijos e hijas reciben protección… olvidando ingenuamente que dos de las condiciones para ser merecedores de dicha protección son: ser cisgénero y heterosexuales (o al menos parecerlo).

Ponte ahora en la piel de uno de esos adolescentes que tiene el valor de ir a un médico y que éste le diga que lo que le ocurre es que tiene una enfermedad psíquica y que debe medicarse, o seguir una terapia para curarse. O siéntate en la silla de la consulta del médico para decirle que quieres seguir un tratamiento para tener un hijo, y que éste te pregunte qué problema de fertilidad padeces… Intenta tener acceso a un proceso de subrogación para ser padre, y descubrirás que es imposible en nuestro país, y que en las embajadas donde se registra el nacimiento de españoles en el extranjero, te exigirán antes el nombre de la mujer que lo ha traído al mundo; cuando a la pareja heterosexual que lo ha registrado tres minutos antes, no le han preguntado nada de eso. Dile a tu médico de cabecera que eres gay, y verás cómo te pregunta por relaciones sexuales sin protección. Y si el médico de cabecera no sabe que eres lesbiana, observa la cara de tu hijo de tres años que lleva varios días vomitando con un virus intestinal, cuando te pregunta el nombre del padre porque no le aparece en la ficha. Acompaña a tu marido al hospital para ser operado, e intenta disimular cuando, tras estar toda la noche cogiéndole de la mano y dándole besos y caricias (y poniéndole la cuña para mear), la doctora pregunta: “¿Quién es el acompañante?” Respóndele: “Soy yo, su marido”. Y verás como remata: “Ah, pues si es usted su pareja…”. Pide en la farmacia un bote de PreEp, para reducir el riesgo de infección por VIH, y te responderán que todavía no está comercializado en nuestro país, cuando los estudios demuestran que tiene una efectividad del 90%. Para la población LGTBI la sanidad parece que no responde tan bien como para quienes son heterosexuales, a pesar de que todas y todos la pagamos con nuestros impuestos.

Sal del ámbito de la sanidad y sumérgete ahora en el mundo laboral. Preséntate toda mona a una entrevista con ese vestido que te hace sentir tan segura de ti misma, y dime cuantas posibilidades tienes de que te den el puesto si al darle el DNI al entrevistador, éste se percata de que tu nombre es Francisco (o al menos el nombre que te pusieron tus padres, porque tú en realidad te llamas Rosa). Pregúntate porqué la mayoría de personas lesbianas y gais no visibilizan su orientación sexual en su puesto de trabajo como hacen todos los heterosexuales. Incluso ahora, y antes de que vayas a esa Comisión Plenaria de FEREDE, cuestiónate porqué las personas LGTBI que asistirán lo harán haciéndose pasar por heterosexuales… e imagínate como deben sentirse por ello.

Ahora piensa en ti dentro de veinte, treinta o cuarenta años, cuando llegues a la vejez y hayas tenido que pasar por la experiencia del rechazo familiar por ser LGTBI, imagínate la situación de vulnerabilidad en la que puedes encontrarte. O vuelve a la actualidad, vete a dar un paseo con tu pareja de la mano, y dime como te sientes si te insultan o te agreden. Y que después se minimice lo que te ha ocurrido porque en el fondo lo que hacías era provocar. Aunque, más que imaginar todas esas cosas, si tú eres uno de esos delegados que envían las iglesias a la Comisión Plenaria de la FEREDE, te propongo una cosa que seguro es más efectiva: este domingo comparte con los hermanos y hermanas de la iglesia que eres gay… No importa que no lo seas. Esta acción mantenida en el tiempo hasta el día siete de marzo, te permitirá, si antes no te han prohibido ser el representante de la iglesia en dicha comisión, hablar con cierta aproximación y conocimiento de causa de la problemática actual LGTBI.  Además, seguro que aprovechas para exigir que FEREDE retire su petición contra la Proposición de Ley que ha presentado el Grupo Parlamentario Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea en el Congreso, para intentar evitar las verdaderas problemáticas que viven muchos ciudadanos por ser LGTBI.  ¿Te imaginas? Estarías poniendo tu granito de arena para que FEREDE se pusiera del lado de quienes quieren construir un país más justo, y además quién sabe, lograrías solucionar la problemática de FEREDE, ya que la E de Extremista se podrá sustituir por la de Evangélica.

Carlos Osma

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“¿Puede adoptar un matrimonio homófobo?”, por Carlos Osma

Lunes, 18 de diciembre de 2017

kids-2989103_960_720De su blog Homoprotestantes:

Los servicios sociales de Alberta (Canadá) han denegado la solicitud de adopción a una pareja evangélica aduciendo que no podrían ayudar a un niño que tuviera problemas de identidad sexual. Este suceso, del que al otro lado del charco no tenemos mucha más información, ha servido para que algunos medios fundamentalistas sigan esgrimiendo que existe una persecución de los cristianos por sus creencias religiosas. De hecho, esta ha sido también la razón que la familia ha esgrimido para demandar ante la justicia canadiense a los servicios sociales: ver violado su derecho a la libertad religiosa.

 Al leer los diferentes medios que han dado la noticia no queda muy claro que llevó, a quienes hacían el estudio de idoneidad, a pedir al matrimonio evangélico aclaraciones sobre su visión de la sexualidad. Mi marido y yo pasamos un proceso semejante en Cataluña y nunca nos pidieron que aclaráramos algo semejante, ni siquiera nos preguntaron si querríamos igual a un niño o niña heterosexual, supongo que al ser gays dieron por hecho que seríamos personas tolerantes. Podría ser que en el caso de este matrimonio, al ser cristianos, se tuviese el prejuicio de identificarlos con personas homófobas. Una asociación que tristemente para el testimonio evangélico, suele ser cierta en demasiadas ocasiones. Sin embargo, yo me decanto más por creer la versión de los medios que dicen que la trabajadora de los servicios sociales cristianos que redactó un primer informe positivo, aconsejó en dicho informe, que debido a las creencias religiosas de la pareja, se evitase asignarles un niño homosexual. Y lo creo, porque las razones esgrimidas para denegarles finalmente su petición no parecen dictadas por personas con una gran sensibilidad hacia la diversidad. De hecho, para los servicios sociales de Alberta, los niños y niñas lgtbi son niñas y niños con “problemas de identidad sexual”. Y como esta pareja no puede dar respuesta a estos “problemas”, pues es mejor denegarles la idoneidad.

Hay varias preguntas que se me ocurren al leer esta noticia, pero la que me tiene más intrigado es: ¿Cómo puede una asistenta social recomendar que no se asigne un niño homosexual a una familia? ¿Cómo detectan la orientación sexual de un niño? A mi se me ocurre que esta asistente social cristiana tiene un montón de prejuicios, y quizás por eso la pareja evangélica le pareció de lo más idónea para adoptar. ¿Tienen los niños gays o las niñas lesbianas alguna característica que permita que el resto del mundo los identifique? Y si es así, ¿Es una característica de las nuevas generaciones lgtbi? Porque a la mayoría de personas lgtbi de nuestra generación, cuando éramos niños nadie nos identificó como algo distinto a un heterosexual en potencia. Si es así, y ya se ha creado una máquina o simplemente un test que pueda determinar si una niña de 3 años, o un niño de 5, es bisexual o lesbiana, o gay; pues podrían empezar a quitar la custodia a todo padre o madre, por muy biológica que sea, con actitudes homófobas. No lo digo en broma, los servicios sociales de Alberta tienen razón cuando determinan que las familias homófobas no son lugares seguros para niños y niñas lgtbi. Aunque añado más, tampoco lo son para niños y niñas heterosexuales.

Otra de las preguntas que se me pasan por la cabeza es por qué una familia homófoba fundamentalista se siente discriminada por sus creencias cuando se le deniega una adopción, y es capaz de poner una denuncia; y una islamista que taparía a su hija adoptada de arriba abajo con un burka, no. O por qué los medios de comunicación fundamentalistas hablan de discriminación religiosa en este caso, y no lo hacen cuando a una familia se le prohíbe realizar la ablación. Más preguntas: ¿Qué tienen en la cabeza para pensar que pueden amar a su hijo aunque no acepten sus “prácticas sexuales”? ¿Dónde perdieron el norte y el contacto con la realidad para darse cuenta que la homofobia haría daño a ese menor y también a ellos? ¿Puede fundamentarse biblicamente una ideología que destruye la vida de tanta gente? Y si es así, ¿quien cree que una administración que tiene la tutela de un menor no debe protegerlo de dicha ideología? ¿Qué derecho prevalece? ¿El de una familia homófoba a adoptar o el de un menor a ser adoptado por una familia que respete quién es y cómo es?

Es tan patético escuchar a personas y leer en algunos medios la mentira de que hay una persecución sobre cristianos y cristianas por su fe. La homofobia no es fe, es miedo e ignorancia, pero no es fe, y mucho menos evangélica. Por eso el testimonio evangélico fundamentalista, más que un testimonio de fe en Jesús Salvador, es una muestra de intolerancia y una amenaza para la convivencia. Las familias homófobas no deberían poder adoptar, no son un lugar seguro para niños y niñas. Sin embargo hay tanta tolerancia hacía la homofobia en las instituciones que pocas veces ocurre un caso como éste. Y quizás por eso ha dado la vuelta al mundo, porque es atípico, y las instituciones que deberían velar por el bien de los menores, no lo suelen hacer de la misma forma cuando son lgtbi. Aunque me reitero, todos los niños y niñas independientemente de como se identifiquen y de la orientación sexual que desarrollen, deberían tener un entorno donde no haya homofobia. Y si no siempre se puede evitar, al menos instituciones como los servicios sociales o los centros educativos, deberían darles protección y velar por su bien.

Algo que también me ha hecho pensar es porqué esta pareja evangélica supuestamente homófoba está dispuesta a demandar a los servicios sociales para lograr tener un hijo o hija por muy lgtbi que sea. En realidad llama la atención, porque muchas de estas parejas que han tenido uno, han verbalizado que les producen vergüenza, sufrimiento, e insatisfacción; o más aún, algunas los han echado de casa, les han dicho que preferirían no haberlos tenido o que hubiesen muerto. Podría ser que se hubieran dado cuenta de lo cruel y poco evangélica que es la homofobia, aunque me decanto por pensar que creen que eso a ellos nunca les pasará. Eso les ocurre a otras familias, porque la homosexualidad, la bisexualidad o la transexualidad tiene que ver con la educación, y ellos lo educarán para que sea heterosexual. Ya sé que sólo son especulaciones lo que estoy diciendo, pero hay tanta gente que podría dar fe de lo que estoy diciendo, que a uno le produce una tremenda tristeza saber que a día de hoy hay muchos niños y niñas atrapados en esos hogares que tanto dolor y sufrimiento van a generarles. Al menos los servicios sociales de Alberta han impedido que alguno pase por esta situación.

Carlos Osma

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“Performance en el CEM por el quinto centenario de la Reforma “, por Carlos Osma

Viernes, 31 de marzo de 2017

dietawormsDe su blog Homoprotestantes:

Para quien todavía no se ha enterado, este año se celebra el quinto centenario de la Reforma, y quizás sea por eso que el Consejo Evangélico de Madrid (CEM) nos dedicó hace unos días una performance expulsando como miembro activo de este organismo a las comunidades de la Iglesia Evangélica Española (IEE), una de las iglesias fundadoras del CEM y de las más antiguas del Estado. Aunque tampoco se puede descartar del todo que la causa de lo ocurrido sea el exceso de testosterona contenida en dicho Consejo. Las pruebas que apuntan a este segundo supuesto es que de los doce cargos escogidos o ratificados de la junta directiva del CEM, sólo dos fueron a parar a manos de mujeres: la consejería de la mujer y una vocalía (todo muy progre e innovador).

Pero quienes conocen el funcionamiento del CEM, y no salieron a dar una vuelta en el momento de la votación que llevaría a la IEE al purgatorio evangélico madrileño (la FEREDE ha impedido que la cosa acabara en el infierno), apuntan que lo sucedido se enmarca claramente en los actos de conmemoración del quinto centenario. Se trataría, con mayor o menor fortuna (eso lo deben valorar los espectadores), de recrear la asamblea que hace casi quinientos años tuvo lugar en Worms, y que pretendía que Lutero se retractase de algunas de sus 95 tesis que tanto revuelo habían creado dentro de la Iglesia. Sí, fue ese el momento en el que Lutero dijo aquella frase tan nuestra (y que me perdonen los evangelicales del CEM): “ A menos que no esté convencido mediante el testimonio de las Escrituras o por razones evidentes -Ya que no confío en el CEM- me mantengo firme en las Escrituras a las que he adoptado como mi guía. Mi conciencia es prisionera de la Palabra de Dios, y no puedo ni quiero revocar nada reconociendo que no es seguro o correcto actuar contra la conciencia”.
 

De todas formas, especialistas en performances creen que la cosa se les ha ido un poco de las manos, y que no se logró crear en el público el efecto deseado. Quizás sea porque al final solo el 54% del Sacro Imperio Evangelical madrileño votó por la expulsión de la IEE (por si no saben de cuentas, y aunque no esté literalmente en la Biblia, 38 votos de 70 son un 54%), así que lo de “marcar paquete” le salió bastante mejor al Papa León X, al que no se le escapó ni un voto. Esta victoria tan ajustada ha creado un verdadero desconcierto en el movimiento evangélico español. Por un lado están los que creen que hay que seguir con la performance hasta que la gente entienda lo que se quería decir. Sería el caso del lobby evangelical de Protestante Digital haciendo aparecer a la IEE y sus seguidores, como religiosos que se dejan llevar por los deseos e intereses de este mundo, mientras ellos siguen las verdaderas enseñanzas de Dios que estudian en sus reconocidísimos seminarios, que destacan en el mundo (evangelical) entero. Y por otro lado estarían quienes creen que lo de la performance ha llegado demasiado lejos y se debería volver a la cordura. Se trata en este caso de la propia IEE, pero también de la Iglesia Evangélica Reformada Episcopal (IERE), que ha sorprendido gratamente a más de uno (entre los que me incluyo) ofreciéndose a ir al purgatorio el tiempo que sea necesario para acompañar a su iglesia hermana. O de la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas, que cito al final porque para los evangelicales del CEM suena muy vieja, lejana, y además, no pueden expulsarla de ningún lado. De lo que no tenemos ni idea es de lo que piensan las entidades públicas como la Comunidad de Madrid, que ponen el dinero de los madrileños y madrileñas (sean altos, ateos, lesbianas o bomberas) para subvencionar performances como éstas.

Para intentar explotar el globo que se ha montado, la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE), ha mostrado su preocupación y sus dudas sobre la legalidad de lo ocurrido en la asamblea del CEM. Pero como pasa a menudo, no parece que los evangelicales del CEM, se hayan dado por aludidos, ellos sólo se someten a su verdad verdadera, y no a lo que diga una entidad humana, por mucho que sea su representante ante el Estado. Lo que me pregunto yo, es porqué no hacen un Consejo Evangelical Bibliolátrico Divino, y así pueden expulsar a quienes deseen de donde quieran, y dejan en paz al común de los mortales. Pero como ésto parece que todo el mundo lo da por imposible, se comenta que las comunidades de la IEE en Madrid han decidido impulsar un nuevo Consejo Protestante de Madrid, junto a otras comunidades de otras iglesias protestantes/evangélicas que se identifiquen más con Lutero que con León X, y así dejar ver que lo del cisma madrileño va de veras. ¿Se quedará todo esto en la comunidad de Madrid o se exportará a otros lugares del Estado? ¿Corre también peligro FEREDE como único representante evangélico/protestante ante el Estado? Tiempo al tiempo… Eso lo dirá la bestia, que ha despertado en Madrid, pero amenaza con hacerlo en otros lugares.

Y pongo al final lo que quizás debería ir al principio, y es que todo este “sarao” se ha montado porque a los evangelicales, por mucho que sólo les guste compartir cargos con otros hombres tan machotes como ellos en el CEM, no les gustan las mariconerias. Y lo del documento de Mamré, que suscribieron las iglesias de la IEE, y en el que afirmaban que caminaban hacia la plena aceptación de las relaciones homosexuales estables en el seno de la iglesia, les parece un despropósito. Y en esto no quieren aceptar interpretaciones diversas, la Biblia se lee como ellos dicen, o está mal leída. La verdad es una, y es la suya, y es la que van a imponer en las entidades de las que formen parte. Quien no la acepte, mientras ellos tengan la sartén por el mango, ya sabe donde está la puerta. Y eso es lo que predican, fuera y dentro de sus iglesias, y esa es la sociedad por la que trabajan: una en la que no hay libertad de conciencia, y mucho menos libertad para decidir con quien quieres tener una relación afectiva o sexual. Pero mientras tratan de influir en nuestra sociedad para imponer su moral evangelical súper divina, se presentan como víctimas de la intolerancia de los progresistas, y van lloriqueando que no se respetan sus derechos. ¡Por favor, un poco de masculinidad, León X lo hizo mucho mejor! La IEE ha sido mucho más creíble en su papel, nos ha hecho creer que la Reforma continua, que la valentía de Lutero, todavía se da en algunas iglesias evangélicas. Así que quizás va a ser verdad, que en este país podremos celebrar este año y con razón, el quinto centenario de la Reforma.

Carlos Osma

Espiritualidad, Iglesia Luterana, Iglesias Evangélicas , , , , , , , , , ,

“Menores transexuales, libertad e inquisición”, por Carlos Osma

Miércoles, 15 de marzo de 2017

ninasconpene

De su blog Homoprotestantes:

A principios de año en las marquesinas de ciento cincuenta paradas de autobús de Bilbao, San Sebastián, Vitoria y Pamplona, se colgaron unos carteles en los que, debajo del dibujo de dos niñas y dos niños desnudos y cogidos de la mano, se podía leer: “Hay niñas con pene y niños con vulva”. La iniciativa formaba parte de una campaña con la que Chrysallis Euskal Herria1, una asociación de familias de menores transexuales, pretendía concienciar sobre la realidad de estos niños y niñas, y sobre las dificultades con las que se encuentran en su día a día. En pocas horas algunas de esas marquesinas sufrieron diferentes actos vandálicos. Además, la asociación católica Centro Jurídico Tomas Moro, muy bien relacionada con la organización ultraconservadora Hazte Oír, remitió un escrito al fiscal de menores del País Vasco para que iniciara acciones por un acto que consideraba criminal y contra la inocencia de los niños. Chrysallis se defendió de las críticas recibidas justificando su derecho a luchar por la felicidad de sus hijos e hijas, y apeló a los derechos de todas las personas y a la libertad de expresión.

Hace sólo unos días Hazte Oír iniciaba otra campaña con la que pretendía recorrer varias ciudades españolas con un autobús en cuyo lateral se podía leer: “Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen. Si naces hombre, eres hombre. Si eres mujer, seguirás siéndolo”.Una iniciativa que inmediatamente recibió el rechazo social, político e institucional en todo el país, y que en pocas horas fué prohibida por un juzgado madrileño por dirigirse a “personas con una orientación sexual distinta para lesionar su dignidad”. Inmediatamente Hazte Oír denunció que “la inquisición gay” había impuesto su dictadura, y que se estaba produciendo un adoctrinamiento de los menores en la “ideología de género” y un atentado contra la libertad de expresión. A pesar de eso, afirmaban que no les amedrentarían y que continuarían con la campaña.

Que la Iglesia Católica, y el actual papa, se hayan posicionado en multitud de ocasiones contra lo que denominan “adoctrinamiento en la ideología de género”, hacía esperar que dieran algún tipo de cobertura a la iniciativa de la organización católica Hazte Oír, ya que de alguna manera dicen apoyarse en la posición oficial de esta iglesia. Sin embargo parece evidente que defender una acción que la mayoría de la población ha entendido como una agresión gratuita y absurda a unos menores, no era la mejor opción. Tampoco el situarse al lado de una organización de la que, según elplural.com, una sentencia judicial afirma que algunos de sus dirigentes mantinen vínculos con la sociedad secreta y paramilitar El Yunque: “Movimiento de extrema derecha que busca el reinado de Dios en la tierra y lucha contra homosexuales, ateos, inmigrantes o judíos2”. De hecho en 2015 el obispo de Getafe afirmó que no prestarían apoyo a las iniciativas de Hazte Oír ya que no compartía con ella “ni el sentido de pertenencia eclesial, ni los medios que emplean”. De esta manera queda claro que Hazte Oír no sólo es percibida como una amenaza a la convivencia por la mayoría de la sociedad española, sino también por la Iglesia Católica.

Sin embargo gran parte del movimiento evangelical en España si ha salido en defensa de Hazte Oír enarbolando la bandera de la libertad de expresión, y denunciando “la inquisición gay”. Que este movimiento mayoritario e influyente en la Iglesia Evangélica tenga poco que ver con los movimientos de reforma protestante que se dieron en el país a partir del siglo XVI, quizás justifica que olviden que la única Inquisición que ha habido en España ha sido católica, y que desde 1478 a 1834 ejecutó a miles de personas por ser protestantes, homosexuales, moriscos, judaizantes; por ser distintos. Sin embargo comparar esta barbarie con la defensa que los colectivos lgtbi, junto a la mayoría de la población, han intentado hacer de niños y niñas transexuales, es como poco, una aberración. Y lo que delata, es que el movimiento evangelical no conecta con la sociedad española, que es una ideología que viene de otros lugares y a la que le falta empatía con quienes están en una situación de vulnerabilidad. Una ideología que sólo es capaz de sentirse cómoda con las posiciones más extremistas e intolerantes, y a la que la libertad de expresión sólo le importa cuando tiene que ver con la suya. De hecho todas las entidades e iniciativas evangelicales dejan fuera a quienes piensan de forma diferente, lo que las hace ser endogámicas y tener poca capacidad de reforma para hacer comprensible e historicamente relevante el evangelio.

De todo lo ocurrido quizás lo más sorprendente ha sido que una sociedad que practica diariamente la transfobia haya sentido empatía por la agresión que suponía para niños y niñas transexuales la campaña de Hazte Oír. Que un juez afirme que la campaña atenta contra “personas con una orientación sexual distinta”, deja bien claro que al menos terminológicamente no sabía de lo que estaba hablando. De la misma forma, que padres y madres de todo el país pongan el grito en el cielo porque alguien niegue que existen niños con vulva y niñas con pene, no deja de ser sorprendente, ya que es lo que aparece en los libros de texto de sus hijos e hijas, y no parece que se hayan quejado antes. Aunque quizás lo que denotan todas estas contradicciones es que hemos llegado a un punto en el que la población es capaz de empatizar con las injusticias que genera el discurso tradiconal sobre sexo, género y orientación sexual. Y por esta razón, la petición de entidaes como Chrysallis, de una eduación donde se entienda, valore y respete la diversidad, sea verdaderamente urgente. No se trata de adoctrinar para manipular identidades u orientaciones, eso es lo que algunos pretenden seguir haciendo; sino informar, ayudar a entenderse a uno mismo y a los demás. Se trata de hacer a la gente más libre, y para eso es necesaria la educación, por eso nuestro sistema educativo necesita reflexionar sobre qué cosas deben ser cambiadas. Que un niño con vulva o una niña con pene, sea feliz, hace mejor nuestra sociedad. Y para los que somos cristianos la hace más evangélica.

Si yo fuera transexual no me gustaría nacer en alguna de las familias de Hazte Oír, preferiría hacerlo en cualquiera de las de Chrysallis, familias que son capaces de reaprender, de dejarse cuestionar y de enfrentarse a todo para entender y defender a sus hijos e hijas. Por eso prefiero sus marquesinas, aunque sean rotas por algún intransigente, que el autobús tránsfobo. En ellas veo presente al Dios en el que creo, ellas son reflejo de un amor incondicional que ha sido puesto a prueba, pero que ha salido reforzado.

Carlos Osma

Notas:

1 https://chrysallis.org.es/chrysallis-euskal-herria/

2http://www.elplural.com/comunicacion/2017/02/03/el-yunque-la-sociedad-paramilitar-vinculada-con-hazteoir-cada-vez-menos

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“Si dos hombres tienen relaciones sexuales…. deben morir.”, por Carlos Osma

Jueves, 10 de marzo de 2016

Felix-and-LeviticusDe su blog Homoprotestantes:

Hace unos días la Universidad de Sheffield expulsó a uno de sus alumnos por hacer un comentario en Facebook oponiéndose al matrimonio entre personas del mismo sexo. Felix Ngole, que así se llama el alumno, justificó su posicionamiento homófobo apelando a la Biblia, concretamente a un texto del libro del Levítico. A partir de ese momento muchas entidades cristianas han salido en tromba para defenderle y denunciar la supuesta persecución que sufren los cristianos por parte de los colectivos LGTBI que no respetan la libertad de expresión. Ngole ha ido un poco más allá y ha advertido que “los estudiantes en las universidades inglesas están siendo censurados en sus opiniones y creencias”.

Personalmente no estoy muy seguro de que una persona que apela a un libro como el Levítico, escrito hace miles de años, para oponerse al matrimonio entre personas del mismo sexo, tenga las cualidades reflexivas y críticas que se esperan de alguien que está realizando unos estudios universitarios. La propia universidad decía sentirse consternada por el nivel de intransigencia que Ngole había demostrado en sus comentarios de Facebook, y dudaba de que pudiese desarrollar su futura labor como trabajador social de la manera más adecuada.

Parece ser que Felix Ngole utilizó el texto: “Si alguien se acuesta con varón, como se hace con mujer, ambos han cometido abominación[1]. Un versículo que evidentemente no está hablando del matrimonio entre personas del mismo sexo, y que es utilizado por los fundamentalistas para oponerse a cualquier derecho de las personas LGTBI. Lo que parece que Ngole olvidó decir es que ese texto no sólo dice que dos hombres que se acuestan juntos cometen abominación, sino que además especifica cuál debe ser su castigo: “morirán sin remedio; su sangre caerá sobre ellos”. Así que si este versículo, como parece opinar Ngole, es válido para justificar que dos personas del mismo sexo no pueden casarse, también lo sería para argumentar que se las debería asesinar.

Es difícil entender que cristianismo profesan personas que creen en un Dios que al menos en un momento de la historia opinaba que los homosexuales debían morir sin remedio y que su sangre debía caer sobre ellos. Ngole, que vive exiliando en Inglaterra desde 2003, procede de Camerún, un país centroafricano donde la homosexualidad está penada con cinco años de cárcel. Hace dos años varios medios de comunicación occidentales se hicieron eco de la muerte en aquel país de Roger Mdebe, que había sido condenado a tres años de prisión por “tentativa a la homosexualidad”, delito que consistía en haber enviado un mensaje a un amigo declarándole su amor.

La bogada Alice Nkom conocida en Camerún por su lucha a favor de la despenalización de la homosexualidad explica que “la homofobia es una cuestión de ignorancia, el Estado y las iglesias se aprovechan de ello y difunden mensajes homófobos por todos sus medios. En Camerún, las iglesias son propietarias de numerosas radios que extienden sentimientos homófobos”. En el caso de Roger Mdebe su propia familia interpretó su muerte como una liberación divina.

Cuando las entidades fundamentalistas levantan su voz para denunciar que un joven camerunés no tiene derecho a la libertad de expresión en Europa, se olvidan de los jóvenes cameruneses LGTBI que no tienen derecho a expresar sus sentimientos y su identidad. Su amnesia les impide denunciar las políticas de incitación al odio de las iglesias cristianas en varios países africanos que conducen a la muerte de muchas personas. Pero no hace falta irse tan lejos, cuando las iglesias evangélicas en Europa o América dicen sentirse discriminadas por no poder expresar sus opiniones homófobas, se les olvida los miles de cristianos LGTBI que expulsan de sus iglesias cuando se atreven a decir quiénes son o a quien aman.

Parapetarse en la libertad de expresión para ejercer la homofobia, o en las convicciones religiosas para promover la discriminación y el odio, es una falacia. La tolerancia tiene un límite bien claro, el de la intolerancia. Nadie entendería que entidades cristianas defendiesen la libertad de expresión de un estudiante que apelase a una tradición ancestral para condenar por ejemplo el placer sexual en la mujer, y que omitiese que esa misma tradición propone mutilar genitalmente a las niñas. Entonces, ¿por qué lo hace cuando un estudiante apela a la Biblia, el texto central del cristianismo, para defender posiciones homófobas? Que la homofobia se defienda ella sola, y no manche los pilares en los que se fundamenta nuestra fe para ensuciarlos con su odio. Tal como ha hecho la Universidad de Sheffield, las iglesias cristianas deberían expulsar de sus comunidades toda muestra de odio e intolerancia que se justifiquen insultando el nombre del Dios de amor en el que creemos. El Dios cristiano jamás se ha opuesto al amor entre dos personas; y por descontado no es, y nunca ha sido, un asesino. Leer más…

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Primera cristiana encarcelada por no colaborar en bodas gays

Lunes, 14 de septiembre de 2015

davis31Del blog Homoprotestantes:

La funcionaria americana kim Davis, que se ha negado a emitir licencias de matrimonio para parejas del mismo sexo, se ha convertido en el símbolo del acoso que dicen sufrir los cristianos fundamentalistas por ser fieles a su conciencia. Su encarcelación por desacato a un juez hace pensar a muchos cristianos y cristianas que quizás en poco tiempo acaben también ellas y ellos como Daniel en el foso de los leones por no transigir y respetar las leyes de Dios antes que las de los hombres.

Es difícil para mí entender toda esa victimización, y eso que he convivido mucho tiempo con el fundamentalismo. Que quienes defienden fervientemente la homofobia, es decir la discriminación y el odio hacia otras personas, se sientan víctimas porque no se les permite ejercerla, es de locos. Que alguien pueda creer que por haber aceptado una determinada ideología de odio tiene derecho a ir contra los derechos de otras personas, es totalmente incomprensible. Sólo se puede entender desde la intransigencia y la voluntad de imponer los propios principios por delante de los derechos de los demás.

No hace falta poner muchos ejemplos pero: ¿Qué ocurriría si un médico testigo de Jehová se negase a hacer una transfusión de sangre a una persona en situación crítica alegando problemas de conciencia? ¿Qué pasaría si un cocinero musulmán de una prisión se negase a hacer la comida  de los presos durante el Ramadán? ¿Qué ocurriría si un juez fundamentalista se negase a firmar sentencias de divorcio? ¿O si una policía pacifista se negase a detener a un delincuente? ¿Qué pasaría si una funcionaria lesbiana se negase a emitir licencias de matrimonio para personas de distinto sexo? Y podríamos seguir y seguir con infinidad de hipotéticas situaciones más.

Pero entonces: ¿Por qué ha sido una cristiana evangélica fundamentalista la que se ha atrevido a hacer una estupidez como esta, y por qué el lobby fundamentalista la apoya? Pues porque estos movimientos se nutren de personas que han atravesado problemas graves en su vida de toda índole y les ofrecen una verdad absoluta que ellas abrazan como un salvavidas que se niegan a soltar para no volver a su difícil vida anterior. Si todo lo que les han dicho no es verdad, vuelven a sentirse perdidas y perdidos en el mundo complicado en el que viven. Por eso son capaces de ir a la cárcel, porque la lectura fundamentalista de la Biblia es la única verdad que les permite tener una vida con sentido. Y lo que les ocurra a los demás les trae sin cuidado, el egoísmo es el único motor que mueve la experiencia religiosa fundamentalista. El prójimo sólo tiene valor en la medida que les ayuda a reforzar sus opiniones y decisiones, por eso hay gente en la puerta de la prisión para apoyar a Kim Davis . Lo que ella es como persona no les importa lo más mínimo (tampoco a ella lo que son como personas quienes están fuera apoyándola), si ella cometiese un error saltarían sobre su cuello sin pensarlo y después la abandonarían. Pero ella representa la defensa de la verdad que les da sentido, aunque esa verdad haga aguas, y aunque esa verdad vaya contra los derechos legítimos de otras personas que se aman y quieren casarse.

Me parece terrible la forma en la que está mujer lee e interpreta la Biblia, pienso que es de lo más pedante que una persona que a penas tienen conocimientos teológicos se atreva a decir qué dice la Biblia y cómo debe interpretarse de verdad. Saber leer no la convierte en teóloga, al igual que saber multiplicar no la convierte en matemática. Defiendo su derecho a leer la Biblia y sacar sus propias conclusiones, pero no a que sus interpretaciones (o las interpretaciones en las que ha sido instruida) le den carta blanca para vulnerar los derechos de otras personas. Si hoy le produce un problema emitir licencias de matrimonio a dos personas del mismo sexo, que se dedique a otra cosa. Si mañana decide pasarse del fundamentalismo, al veganismo, o al ateísmo, o mejor a un cristianismo que siga el ejemplo de un Jesús que era capaz de reconocer y respetar el amor de quienes tenía alrededor, pues que vuelva a su puesto de trabajo.

Si a esta señora firmar una licencia de matrimonio le hace tambalear el frágil mundo que a día de hoy le da sentido, pues que no las firme y se vaya a trabajar de otra cosa. Aunque quizás lo mejor sea que se atreva a construir una vida más consistente y menos fundamentalista que le permita ser más humana, y de rebote le ayude a conservar su trabajo. Si como ella ha dicho, se debe a la autoridad de “Dios” que es superior a las leyes de su país, pues que se cambie de trabajo o de país. Aunque yo no le recomendaría algunos países donde los dioses que tienen autoridad la impedirían trabajar, casarse cuatro veces, y sobre todo expresar sus opiniones.

Tampoco entiendo lo de encarcelar a esta mujer, me parece una medida desproporcionada y espero que pronto pueda salir de la prisión, al igual que espero que todas las personas del condado de Rowan puedan casarse libremente si así lo desean. Pero ya que va a estar unos días en prisión, espero que al igual que un ángel liberó a Daniel en el foso de los leones, un ángel ayude a Kim Davis a liberarse de los leones de homofobia que duermen a su lado. Quizás así encuentre al Dios de Jesús que encontramos en el evangelio. Él la puede liberar de odios y fobias, y le puede permitir ver la diversidad y el amor que tiene a su alrededor.

Carlos Osma

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Pura Homofobia: “Los pedófilos quieren los mismos derechos que los homosexuales”

Jueves, 9 de julio de 2015

declaracion+cardenal+bertone+homosexualidadCuando aún se pregunta que por qué se celebra un día del Orgullo Gay y no uno del hetero, ha llegado el estadounidense Jack Minor con una publicación en un website de Colorado para demostrarnos que aún queda mucho que luchar, y mucho por concienciar. Y es que para este buen señor ha hecho un símil entre los gays y los pedófilos en un artículo titulado “Los pedófilos quieren los mismos derechos que los homosexuales.

Usando las mismas tácticas empleadas por los activistas de derechos “gay”, los pedófilos han comenzado a buscar un estatus similar argumentando que su deseo de niños es una orientación sexual, que no es diferente a la heterosexual u homosexual”, dice el texto, el cual ha sido recogido por HazteOír, medio de comunicación de la derecha española más rancia, que también pidió una retirada del spot de CocaCola en la que se veía unos padres homosexuales. De hecho, en HazteOír afirma que “los psiquiatras ahora están comenzando a proponer una redefinición de la pedofilia de la misma manera que la homosexualidad se redefinió hace varios años”.

Este párrafo cargado de homofobia se queda pequeño ante lo que se puede leer más tarde, como cuando indican de manera más que demagógica que la sociedad no necesita ser “instruida” para desarrollar una “comprensión” de los pedófilos. Nuestra sociedad camina en la oscuridad, y minuto a minuto oscurece más. El movimiento homosexual militante está empujando sobre nuestro rostro una perversa degeneración sexual, pervirtiendo la mente y el espíritu de nuestros niños que van a la escuela, destruyendo el significado del matrimonio, destrozando la cohesión de nuestros militares y despreciando los derechos de los demás” y sobre los pedófilos vuelven a compararlos con los homosexuales cuando afirman queno creamos ni por un minuto que otros pervertidos sexuales no seguirán el mismo plan de batalla al igual que la brigada homosexual en su búsqueda para obligar a la sociedad a aceptar la abominación sexual”.

Fuente Ragap

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¡Stop bullying LGTBI! , por Carlos Osma

Viernes, 26 de junio de 2015

bullyingDel blog Homoprotestantes:

Esta semana en Barcelona, como en muchas otras ciudades, se celebra la fiesta del Orgullo LGTBI. El lema que las entidades y asociaciones han escogido para visibilizar aspectos en los que todavía es necesario seguir avanzando, es el bullying que sufren muchas personas por ser LGTBI. Aunque este acoso puede ser padecido por cualquiera, son sobre todo menores, personas de la tercera edad, dependientes, o personas en situación de vulnerabilidad, las que están más expuestas a sufrirlo. El odio, siempre se ceba con los más débiles, porque en el fondo son los cobardes los que lo ejercen.

Comunidades cristianas como Protestants Inclusius es una de las entidades que participa en el Pride organizando una celebración ecuménica el vienes 26, o formando parte de la manifestación que recorrerá las calles de Barcelona el sábado 27 para exigir el fin del bullying LGTBI. Y es que no hay otro lugar donde pueda estar una iglesia que dice seguir al maestro, no hay otro mensaje que puedan dar las seguidoras y seguidores de Jesús, que aquel que se opone al sufrimiento de otros seres humanos. Y aquí no hay matices que valgan, puesto que cada uno de esos matices son motivos que utilizan quienes discriminan para justificarse.

No hay verdad divina que pueda mantenerse en pie si sirve para que un adolescente pueda ser golpeado o insultado por no parecer suficientemente masculino. No hay cristianismo que pueda justificar que una niña que nació en un cuerpo que no reconoce como propio, esté avocada a la marginación social. No hay Dios que pueda pedir a madres y padres, que rechacen a su hijo o hija por ser gay o lesbiana. No hay fe en Jesús de Nazaret que se aproveche de la fragilidad de ancianos LGTBI para negarles sus derechos más básicos. No hay biblia que niegue el derecho de los hijos e hijas de familias LGTBI a ser felices y recibir una educación que respete su realidad familiar. No hay iglesia, que pretenda ser evangélica, que afirme que sólo la heterosexualidad salva y que quienes no son heterosexuales no tienen nada que decirle ni que aportarle.

Una ideología que desemboca en la negación y el sufrimiento de tantas personas no puede tener cabida en una sociedad igualitaria, y mucho menos en comunidades cristianas que predican la fraternidad de todas y todos los seres humanos. La LGTBfobia no puede seguir acompañando el discurso y la praxis de las seguidoras y seguidores de Jesús. Pero la meta no es erradicarla de nuestras comunidades cristianas, sino que éstas se conviertan en motor de cambio social para que el bullying sea extirpado de la sociedad. Mientras una sola persona sufra bullying a nuestro alrededor, el Reino de Dios no habrá llegado. Mientras haya una iglesia que discrimine a las personas por su orientación sexual o de género, el nombre de Jesús será utilizado contra la vida y la justicia.

No se puede animar al silencio y a la negación a quienes no son o sienten como la mayoría. No podemos permitir que un solo adolescente se suicide por el odio de quienes se creen mejores. Y mucho menos que sea el rechazo que ha vivido dentro de comunidades cristianas el que le empuje a acabar con su vida. Queremos un mundo mejor, un mundo más libre, más justo y más feliz para todas y todos. Y lo queremos como cristianos y cristianas porque el evangelio nos habla de eso, de construir un mundo donde no sea la verdad quien triunfe, sino el amor. Donde no haya gente que tenga razón y otra que esté equivocada, sino donde haya personas que desde sus diferencias se reconozcan hermanos y hermanas. Cualquier tipo de odio, aunque sea ejercido en nombre del amor, nos divide y nos hace daño, por eso no debemos darle cobertura.

Stop al bullying LGTBI, en la escuela, en los hospitales, en los juzgados, en los hogares, en las calles, en la iglesia. Acabemos con el odio que al final acaba siempre afectando a gente que tenemos cerca o a nosotros mismos. Decidámonos ya a levantar la voz contra la injusticia, contra el sufrimiento de tanta gente. ¡Basta ya de debates teológicos y discusiones teóricas! ¡Basta de mantener un discurso religiosamente correcto que no se traduce en nada! El cristianismo es compromiso con el amor, con la justicia y con la vida. Salgamos estos días a demandar, a exigir, a decir que no estamos de acuerdo con las políticas, las costumbres, las normas, los discursos o las teologías que dan cobertura al bullying. Que se nos vea, que se nos escuche, que hay cristianas y cristianos que con orgullo y empoderamiento son capaces de pedir, de demandar, una sociedad y unas iglesias donde la gente pueda vivir tal y como se siente, que pueda amar libremente y que pueda formar, si lo desea, la familia que siempre ha soñado.

No estamos solas ni solos, hay mucha gente, asociaciones y colectivos que demandan también que termine el acoso, el sinsentido, la falta de caridad. Pero sobre todo, no estamos solos ni solas porque es Jesús quien nos acompaña en cada paso que damos a favor de la justicia. En las marchas del orgullo, Jesús estará a nuestro lado.

Carlos Osma

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La FELGTB exige visibilidad y derechos para lesbianas, bisexuales y transexuales en el Día de las Mujeres

Domingo, 8 de marzo de 2015

cartel_dia_de_la_mujer_felgtbEl heteropatriarcado impone un modelo de mujer que discrimina a quienes no encajan por su expresión del género o su sexualidad.

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales, FELGTB, está declarada en sus estatutos como entidad feminista y cada año celebra el 8 de marzo, Día de las Mujeres, mostrando su rechazo al heteropatriarcado. La raíz del machismo y la LGTBfobia es común y condena a lesbianas, bisexuales y transexuales a la discriminación, la invisibilidad y la violencia, que son sufridas en los ámbitos familiar, educativo, laboral y sanitario.

Por ello la FELGTB hace un llamamiento al colectivo para sumarse a las manifestaciones del 8 de Marzo con el fin común de alcanzar la libertad de ser y de amar, y la igualdad de derechos.

Las mujeres del colectivo LGTB son más vulnerables ante la crisis, sobre todo las más jóvenes y las mujeres transexuales, con mayores tasas de paro que las condenan, con frecuencia, a la exclusión social.

Sus reivindicaciones para este día son:

  1. Una vivencia de género libre de todo concepto estereotipado. Que nadie nos diga cómo ser mujeres, una situación especialmente estresante en el caso de las mujeres transexuales. También requerimos que el modelo de relaciones afectivo-sexuales quede libre de los prejuicios y de imposiciones heterosexistas.
  2. Derecho a decidir si ser o no madres y protección de nuestros derechos reproductivos dentro del sistema sanitario público. Ser mujer no es sinónimo de madre pero aquellas de nosotras que quieran ser madres deben tener los mismos derechos que el resto de las mujeres para acceder a las técnicas de reproducción asistida en la sanidad pública.
  3. Educación en diversidad sexual, de género y familiar, para arrancar de raíz la discriminación social y alcanzar la igualdad real que merecemos. Las leyes han puesto los cimientos pero para acabar con la lesbofobia, la bifobia y la transfobia es necesaria una educación en valores que promueva la empatía y reconozca algo tan esencial como el libre desarrollo de las personas, así como lo establece la propia Constitución.

Isabel Gómez, coportavoz de FELGTB, ha reclamado que “cada día debe ser 8 de marzo, un día en el que los derechos de las mujeres y la igualdad sean protagonistas de nuestra agenda política y social”.

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“El santo resentido”, por Carlos Osma

Martes, 30 de septiembre de 2014

HypocriteDel blog Homoprotestantes:

“Entre tanto, el hijo mayor se hallaba en el campo. Al regresar, llegando ya cerca de la casa, oyó la música y el baile. Llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba, y el criado le contestó: – Tu hermano ha vuelto, y tu padre ha mandado matar al becerro cebado, porque ha venido sano y salvo-. Tanto irritó esto al hermano mayor, que no quería entrar; así que su padre tuvo que salir a rogarle que lo hiciese. Él respondió a su padre: -Tú sabes cuántos años te he servido, sin desobedecerte nunca, y jamás me has dado ni siquiera un cabrito para hacer fiesta con mis amigos. En cambio, llega ahora este hijo tuyo, que ha malgastado tu dinero con prostitutas, y matas para él el becerro cebado-“ [1].

 Según el “Informe sobre la evolución de los delitos de odio en España [2], el pasado año  452 homosexuales fueron víctimas de un delito de odio. El estudio “Homofóbia en las aulas. ¿Educamos en la diversidad afectivo sexual? [3]que se realizó el mismo año también a nivel español, refleja que uno de cada diez alumnos que ha salido del armario ha sufrido alguna agresión por parte de sus compañeros, y que la mitad de los adolescentes LGTB se sienten rechazados por la familia. Dos años antes, en 2011, la Universidad de Málaga presentó el estudio “Transexualidad en España: Análisis de la realidad social y factores psicológicos asociados [4]” donde se señalaba que más de la mitad de las personas transexuales han tenido conflictos en su trabajo, que muchas de ellas no han tenido apoyo familiar, y que su índice de desempleo es muy superior a la media. En cuanto al número de personas que han sido víctimas de terapias reparativas, no hay estudios realizados en España, pero si testimonios que muestran que se siguen realizando, sobre todo por parte de psicólogos y psiquiatras que proceden de entornos religiosos conservadores [5]. Todos estos datos son de un país que según un estudio del Pew Research Center [6] encabeza la aceptación social de la homosexualidad en el mundo, y donde sólo un 6% de la población opina que la homosexualidad es moralmente inaceptable. Así que no es difícil imaginar cual es la situación de las personas LGTB en otros lugares.

 Si leemos la parábola del hijo pródigo teniendo en cuenta esta realidad vemos con claridad como la sociedad en las que vivimos se ha alejado de la casa del padre, de la casa común, a un mundo ficticio heteronormativo. Los estudios que se realizan ponen de relieve que ese mundo heterocentrado genera violencia, negación y dolor al intentar imponer una ideología que entiende la diversidad y la diferencia como un peligro a combatir. En ese mundo no hay padres, ni hijas, ni hermanos, ni amigas… quien no es como nosotros no es de los nuestros.

 Sin embargo las cosas van cambiando y muchos nos sentimos afortunados de formar parte de una sociedad que ha decidido ponerse en marcha, hacia la casa el hermano y del padre, creando mecanismos que protejan a todas y todos de la violencia heteronormativa y patriarcal. En Cataluña está previsto que El Parlament apruebe una ley contra la LGTBfobia el próximo mes de Octubre [7]. Una ley que ha sido debatida y pactada por la mayoría de partidos, que recoge también aportaciones de muchas entidades catalanas, y que comienza aclarando la finalidad que persigue: “El objetivo de la ley de derechos de las personas gays, lesbianas, bisexuales y transexuales para la erradicación de la homofobia, lesbofobia y transfobia es desarrollar y garantizar los derechos de las personas lesbianas y gays, mujeres y hombres bisexuales y transexuales, y evitar situaciones de discriminación y violencia hacia este colectivo”.

 Ante este tipo de reconocimiento, el de la necesidad de dotarse de unas leyes que permitan acabar con la lacra de la discriminación y la violencia hacia las personas LGTB que viven en Cataluña, nos sentimos algunas y algunos como en una fiesta donde el Padre ha sacado el “becerro cebado” para celebrar la vuelta de nuestros hermanos y hermanas a casa. Es un motivo de alegría ver delante de nuestros ojos lo que hace unos años éramos incapaces de soñar: la posibilidad de que las personas LGTB vean respetados sus derechos como cualquier otra ciudadana o ciudadano. No podemos bajar la guardia, claro está, y hay que ver como se llevan a la práctica estas leyes, pero indudablemente se abre un periodo de esperanza para la mayoría de la población. La invisibilización ha sido siempre una forma de humillar y someter, pero también de esconder la discriminación y el odio de los violentos. Pero nuestra sociedad ya no está por invisibilizarnos, se ha dado cuenta del pecado que ha cometido al alejarse de la casa compartida del Padre. Ha madurado, y ha entendido que la cohesión social tiene mucho que ver con el respeto a las minorías.

 Sabemos eso sí que leyes como ésta han levantado las críticas de entidades y grupos que desde años han decidido vivir en la marginalidad y abanderar los discursos homófobos que después se materializan, como los estudios indican, de manera dramática. La jerarquía católica o la Alianza Evangélica Española son ejemplos de quienes se oponen a la aprobación de esta ley. Sin duda, si no tenemos perspectiva histórica, puede llamar la atención que dos entidades cristianas que hablan de amor, evangelio, respeto al prójimo, entrega o humildad se opongan a que un colectivo objetivamente discriminado pueda ser protegido legalmente. Puede sorprender que no quieran alegrarse de algo que evidentemente es motivo de satisfacción para las personas que creen en la justicia.

 Pero en la parábola se nos habla claramente del hermano mayor, del santo resentido, aquel que no quiere entrar en la fiesta que el padre mandó organizar por la vuelta del hijo pródigo. Se nos habla de quienes creyéndose mejor que sus hermanos, y que incluso pudieron ser el motivo de que estos decidiera alejarse, se quejan por no ver respetado su trabajo, su opinión, su manera de ver las cosas. En el fondo es posible que el santo resentido se alejara de la casa del padre antes que su hermano, quizás no de forma física, pero sí emocional: su padre había dejado de ser su padre desde hacía tiempo para convertirse en un amo. Había cambiado el amor por la ley, y el cumplimiento de la letra le ayudaba a sentirse bueno, mejor que los demás. Leer más…

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“¿De quién es el cuerpo de una mujer embarazada?”, por Carlos Osma.

Sábado, 20 de septiembre de 2014

Cuerpo de Mujer1Mientras vemos cómo el ministro Ruiz Gallardón, queda desautorizado al no aprobarse la contrarreforma de la Ley del Aborto en el plazo fijado, el Ejecutivo celebra su último Consejo de Ministros del verano, fecha máxima fijada por el titular de Justicia para la reforma. “Es una ley que requiere consenso. No es sencillo”, dice Santamaría, viene bien leer este intresante artículo del blog Homoprotestantes:

Los puntos polémicos de la ley del aborto

“Aumentaré tus dolores cuando tengas hijos, y con dolor los darás a luz. Pero tu deseo te llevará a tu marido, y él tendrá autoridad sobre ti[1]”.

Por mucho que pasen los años, o los miles de años, todavía hay gente empecinada en identificar a las mujeres con la maternidad, el deseo masculino y la subordinación al varón. Como si fuera de estas dimensiones las mujeres no tuvieran ningún sentido, como si no fueran mujeres completas. No aceptar, no desear, o simplemente no poder satisfacer estas obligaciones (maldiciones divinas) sería una manera de rebelión con el orden establecido desde el principio por Dios.

Las mujeres no son hombres, las mujeres no deciden, son el “sexo débil” que necesita de la autoridad de un varón que les diga lo que en realidad les conviene. A falta de varón tenemos a una sociedad que mediante costumbres y leyes las debe ir orientando para que puedan ser felices. El papel fundamental que se les ha encomendado es la maternidad, y para poder llegar a este estatus casi divino, deben preparar sus cuerpos para que sus dueños las deseen, las fecunden, y las hagan alcanzar lo que tanto desean: ser madres.

Es estúpido, sí, pero no por ello deja de ser una propuesta que convive con muchas otras dentro de nuestra sociedad. Sí, hay mujeres que han nacido para traer vida, para que su marido pierda la cabeza por ellas, para someterse a sus ordenes, y… para nada más. Pero cierto es que las que todavía han “decidido” vivir bajo el ideal del heterosexual acomplejado necesitado de una mujer sumisa, son muy pocas, y cada vez son una rareza más difícil de encontrar. Lo que no es tan complicado es toparnos con hombres que todavía no saben que en el siglo XXI vivimos con otra cosmovisión. Y las mujeres aspiran a tener o no hijos, a que les desee un hombre y/o una mujer, a estudiar, a un gran empleo, a correr una maratón, a ser presidentas del gobierno, a pintarse las uñas o a descubrir la vacuna contra el SIDA, en definitiva; las mujeres, como la mayoría de los hombres, aspiran a tomar el mayor número de decisiones posibles libremente. Y el contrato de amor, económico o de acompañamiento, que hacen (si lo hacen) con una persona del mismo o de distinto sexo, no se entiende en términos de amo/a-sumiso/a.

Es evidente que uno de los elementos que más liberad ha dado a las mujeres es la posibilidad de controlar la natalidad. Y en la medida en que han podido decidir si tienen hijos y cuantos quieren tener, han visto como su lugar en el mundo cambiaba y han descubierto que podían tomar las riendas de su vida para intentar llegar donde cada una de ellas desea. Cuando han podido decidir sobre su cuerpo, quitándose de encima la maldición divina, han llegado a su mayor índice de libertad. ¡Maldita maldición divina, ni que la hubiera dictado un heterosexual acomplejado y temeroso de perder poder!.

Así que es difícil comprender como desde lugares donde se predica la liberación del ser humano, entiéndase éste como hombre o mujer, se siga haciendo énfasis en la aceptación de la maldición como el lugar pensado por Dios para las mujeres. Cierto es que al menos en algunos de estos lugares ya se ha percibido lo poco divina que es la palabra del Génesis, por mucho que esté recogida en la Santa Palabra de Dios, es decir la Biblia. Incluso en iglesias fundamentalistas han decidido cerrar los ojos (la mente ya la tienen cerrada), para poder hacer coherente su “palabra de dios” con la realidad de las mujeres que forman sus comunidades. Pero aún con estos avances, el cristianismo en general sigue siendo reticente a dar el control completo del cuerpo de las mujeres a sus dueñas, es decir, a las mujeres. Se suelen salir por la tangente y decir que el dueño de los cuerpos es Dios, pero a nadie se le escapa que es mucho más fácil para un hombre heterosexual aceptar el dominio del cuerpo de un dios hombre heterosexual que a una mujer. Los dioses heterosexuales se llevan muy mal con los cuerpos libres de las mujeres, supongo que les cuesta dejar de percibirlos como un objeto de consumo a su servicio. Y ni que decir tiene el pánico que les produce el cuerpo de los hombres homosexuales, que pueden querer controlar su cuerpo como ellos hacen con las mujeres. Pero ese es otro tema.

Más difícil aún es comprender como en algunas sociedades occidentales como la nuestra donde no nos cansamos de hablar de los derechos de las mujeres, se intenta desde sectores conservadores volver a poner el cuerpo de la mujer bajo el dominio de un hombre, esta vez puede que no sea su marido, y usurpe ese poder divino un ministro, un obispo, o una vicepresidenta rica cuyo dinero deja su cuerpo a salvo de cualquier otro poder. Pero por mucho que cueste creer, pasa, o más aún, está pasando delante de nuestras narices. En nuestro país un hombre, el ministro Gallardón , ha decidido controlar el cuerpo de las mujeres embarazadas, impidiéndoles tomar decisión alguna sobre lo que en él ocurre durante nueve meses. Y algunas y algunos que van de progresistas entran en este juego de sumisión intentando pedir permiso para que en determinados supuestos las mujeres puedan opinar algo. Nos guste más o menos, la mujer es la que debería decidir sobre lo que puede o no puede pasar dentro de su cuerpo. Tienen esta posibilidad de decisión, la biología se la ha otorgado, Dios se la ha regalado, y cualquier otro poder que quiera condicionar o impedir esta toma de decisión en libertad, está usurpando un poder que no es el suyo. Las urnas no convierten a nadie en Dios ni le dan la dignidad suficiente como para poder decir a una mujer que tienen que hacer con su cuerpo.

No se puede confundir informar, ayudar o facilitar la maternidad, con obligar. Se puede estar preocupado por la natalidad, por las dificultades que tienen muchas mujeres de compaginar su vida laboral y la maternidad, por el desempleo y la pobreza que las castigan más a ellas que a nosotros. Se puede invertir en planes específicos para mejorar la vida de las familias monomarentales, en apoyar a las familias que tienen hijos con alguna deficiencia (en vez de cargarse la ley de la dependencia), se pueden hacer miles de cosas (aunque se hacen bien pocas). Lo que no se puede hacer es obligar, intentar controlar, y no pensar que las mujeres tienen siempre la última palabra. Que la decisión es de ellas, y no de un señor que jamás sabrá, al igual que yo, lo que puede significar para una mujer la decisión de llevar adelante o no un embarazo.

Ya no vivimos en un mundo donde un hombre tiene autoridad sobre las mujeres, sus deseos o sus decisiones. Y cuando, como ahora, un iluminado intentando atraerse el voto de extrema derecha nos quiere hacer volver al pasado apelando a costumbres ancestrales, a verdades absolutas, o la legitimación que dan las urnas; tenemos que negarnos a ser cómplices silenciosos. Sólo una mujer embarazada puede decidir si quiere, puede, desea, o le es posible ser madre. Sólo ella tiene esa responsabilidad, Dios se la ha dado a ella, no al señor Gallardón, ni a ningún otro usurpador de responsabilidades.

Carlos Osma

[1] Gn 3, 16.

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“Orgullo LGTB en la iglesia”, por Carlos Osma.

Miércoles, 16 de julio de 2014

IMG_0307Leído en Homoprotestantes:

Todavía está reciente la celebración ecuménica que el pasado viernes (27 de Junio) organizó la Comunidad Protestants Inclusius [1] y ACGIL en Barcelona. Creo que para muchas y muchos que estuvimos allí, esa celebración no se olvidará fácilmente, y la guardaremos como uno de esos tesoros que vamos almacenando a lo largo de la vida. Yo estuve allí, yo viví con muchas otras personas la experiencia de compartir el pan y el vino, de cogernos de las manos alrededor de la mesa del Señor y cantar dando un sentido nuevo al Padre Nuestro.

 Cada persona hará una lectura diferente, somos distintas y diversos, somos seres humanos. Seguro que muchos recordarán la homilía de la Pastora Marta López. Para quienes vienen de tradición católica ver a una mujer con toga, llevando sobre sus hombros el arcoíris, y predicando con esa libertad, profundidad y honestidad, siempre sorprende. Para quienes hemos formado parte de la comunidad que pastorea nos permitió volver a sentir esa calidez, apertura y voluntad de integración que tiene su iglesia. Ojala algún día, se den los pasos definitivos para que esa integración sea completamente real, y ojala muchas comunidades cristianas tomen como referencia la labor que esta iglesia ha hecho desde hace mucho tiempo en materia LGTB.

 IMG_0301Supongo también que la mayoría se llevará como recuerdo al Coro Barcelona Rainbow Singers emocionándonos cuando cantaban Imagine de John Lennon: “Imagina a todo el mundo viviendo la vida en paz. Ya puedes llamarme soñador si quieres, pero como yo hay mucha gente. Sólo hace falta que te unas y el mundo será muy diferente”. Y sí, nos lo imaginábamos, mientras cantaban nos imaginábamos un mundo donde los derechos LGTB son derechos humanos. Un mundo donde las personas no mueren por su identidad sexual o de género, donde amar no es un pecado, donde todas y todos somos libres para expresarnos tal y como somos. Nos lo imaginábamos, pero a la vez, volvíamos a afirmar con rotundidad que lo vamos a construir hoy, no nos esperaremos al futuro para hacer de nuestro mundo un lugar más humano. El evangelio, la labor por construir un mundo más justo, nos insta a hacerlo hoy.

 Pero si he de destacar un momento de la celebración, sería cuando seis entidades que trabajan por los derechos LGTB subieron al púlpito para explicarnos con brevedad en qué consistía su labor. Cuando les invitamos no sabíamos exactamente si querrían participar, para la mayoría de personas el cristianismo y las personas LGTB son enemigas. Y mucho más para los colectivos LGTB que saben el daño tan terrible que las iglesias están provocando para que los dos derechos humanos sean respetados en el mundo. Quizás el cristianismo es el poder que más se ha opuesto a que las personas LGTB puedan vivir seguras, en paz y felices. Si soy sincero no todas las entidades LGTB respondieron afirmativamente a nuestra invitación, pero también es cierto que la mayoría sí lo hicieron, y lo hicieron sin saber exactamente en que tipo de comunidad entraban. La realidad mostró una vez más como personas que han tenido que vivir el estigma que el cristianismo ha potenciado contra ellas, son capaces de entrar en una iglesia para explicar como trabajan todos los días por hacer más fácil la vida de cientos de miles de personas.

IMG-20140622-WA0004 (1) Y cuando una tras otras, las personas de estas entidades nos explicaban su labor, me sentí profundamente interpelado. Desde el Projecte Coratge nos explicaron que todavía hay que ayudar a gente que ha sufrido las terapias reparativas, La Associació de Families Lesbianes i Gais su labor por defender los derechos de niños y niñas que forman parte de famlias LGTB. Acathi nos ayudó a ver la necesidad de muchas personas LGTB que vienen a Barcelona huyendo de la pobreza y la homofobia de sus países, homofobia que en algunos casos pone en peligro sus vidas. El GAG nos explicó su trabajo con personas transexuales y transgénero, personas empujadas a la marginalidad en la mayoría de ocasiones. La Fundació Enllaçnos permitió ver la necesidad que tenemos las personas LGTB de ver respetada nuestra diversidad también cuando somos mayores. La necesidad de acompañar a personas mayores que debido a la homofobia tenemos un mayor índice de soledad en la vejez que otros colectivos.

 Todas estas asociaciones no ayudaron a ver las necesidades de un colectivo que ha tenido que crear sus propias estructuras para apoyarse y ayudarse. Un colectivo que ha entendido muy bien eso de que hay que ayudar al prójimo, que no se puede permitir que una persona pierda su dignidad o sea tratada de manera injusta. Que hay que construir un mundo nuevo donde todas y todos tengan los mismos derechos.

 Fue El Projecte del Noms la entidad que me hizo sentir más incómodo en mi banco. Nos explicaron que nacieron hace más de dos décadas cuando la epidemia del SIDA estaba en el punto más alto. Los hospitales de nuestra ciudad, como los de otras ciudades del mundo, estaban llenos de personas que morían y nadie podía hacer nada por evitarlo. Lo único que se podía hacer era acompañarlas y estar a su lado hasta el final. Evangelio, pensé yo, evangelio puesto en práctica por personas que mayoritariamente no son cristianas. Pero no me sentí bien, y lo digo con sinceridad y sin intentar tirar piedras contra nadie: ¿dónde estábamos las cristianas y cristianos entonces?  ¿cómo fue posible predicar el evangelio cada domingo y actuar como si aquella epidemia no tuviera nada que ver con nuestra fe? ¿Cómo es posible que desde el fundamentalismo menos evangélico se culpabilizara a personas enfermas que se enfrentaban a la muerte? Este fue el momento que me llevaré de la celebración, el momento en el que una persona se subió a un pulpito y me recordó que a veces los prejuicios no me permiten ser realmente cristiano. Que los prejuicios me alejan del prójimo, del seguimiento de Jesús.

 Vivimos ya en otro mundo, y las comunidades cristianas no se han dado cuenta. Todavía reducen la vida de millones de personas al discurso de siempre: “los más conservadores piensan así, no podemos crear un enfrentamiento, no podemos hacer esto o aquello”… pero eso no tiene nada que ver con la vida que tiene lugar fuera de la iglesia. Allí fuera hay personas LGTB que viven, aman, tienen hijos e hijas, sufren, envejecen, enferman… y tienen que buscar sus respuestas sin que el cristianismo les envíe una propuesta que les pueda dar también sentido a sus vidas. Con toda sinceridad creo que las iglesias deberían pedir perdón a las personas LGTB por el comportamiento que han tenido hacia ellas y por apropiarse de un evangelio que al final no están viviendo. Los colectivos LGTB tienen mucho que enseñar a las iglesias de lo que significa dignificar a quienes han sido humillados. En este momento creo que las personas LGTB tienen mucho que aportar a las iglesias, y cuando se les da una oportunidad, como en esta celebración ecuménica, dejan fuera el odio recibido y suben a un púlpito para explicar como trabajan por los derechos humanos.

 Quizás, como nos recordaron los colectivos que nos acompañaron, es eso lo que debemos hacer las personas cristianas LGTB: olvidarnos de lo que las comunidades no pueden, saben o quieren hacer, y centrarnos en ser sensibles a las necesidades de los que tenemos más cerca y viven una experiencia de exclusión.

 Termino mi visión particular de la celebración con un texto que leí yo mismo al comienzo de dicha celebración, un texto del pastor Enric Capó con el que nos invitaba a trabajar por la justicia: “Si tenemos clara cual es nuestra esperanza, cuales son las cosas que queremos y que Cristo nos quiere dar, no podemos dejar de luchar por ellas. Hemos de convertir la esperanza en una realidad presente, en cosas concretas, reales, tangibles. Si esperas la paz, la justicia y el amor, lucha por ello. No esperes al más allá, también aquí es posible conseguirlas, aunque sea en la pequeñez y la imperfección[2]”.

 Carlos Osma

 [1] Para ver imágenes de la celebración: http://protestantsinclusius.blogspot.com.es/2014/06/celebracio-ecumenica-pride-2014.html

[2] Capó, E. “Per què i per a què sóc cristià”. (Madrid: Ediciones Fliedner, 2011, p. 95).

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“Los derechos LGTB son derechos humanos”, por Carlos Osma.

Miércoles, 25 de junio de 2014

niñoconbarbieTiene cuatro años, se llama Matteo y es el amigo inseparable de mi hija pequeña. Nunca se separa de su muñeca, la lleva a todas partes, aunque medio escondida; seguro que ya habrá oído aquello de que un niño no puede jugar con muñecas. El otro día le pregunté: “Matteo, ¿qué tienes ahí?” , y él escondió su muñeca debajo de la camiseta. “¿Es una Barbie?”, le pregunté. Pero él no se atrevió a decir ni una palabra. “Yo tenía una Barbie cuando era pequeño. ¡Me encantaba!”, le dije, mientras mi hija añadía: “Y yo tengo otra”. En ese momento Matteo sacó su muñeca y la levantó como un trofeo para enseñármela y preguntarme emocionado: “¿Era como esta?”. “Parecida”, le dije, “pero la tuya es mucho más bonita”. Desde ese día, siempre viene a enseñarme su muñeca cuando me ve.

Matteo tiene derecho a ser feliz, a jugar con aquello que más le gusta, a ser aceptado y querido tal y como es. A que su padre y su madre lo miren con orgullo y amor. Matteo tiene derecho a no ser señalado y estigmatizado, a crecer viendo respetada su manera de ser. Tiene derecho a recibir una educación en la diversidad donde no haya una forma mejor de ser hombre que otra. Tiene derecho a recibir una educación religiosa que le muestre a un Dios de amor que le acompaña a lo largo de su vida, en cada una de las cosas que hace: en las maravillosas, y en las que no lo son tanto. Tiene derecho a decir algún día de quien se ha enamorado, o quien le gusta, a explicar a sus amistades como ha sido su primera relación sexual, como se ha sentido, que le ha parecido. Tiene derecho a vivir una adolescencia segura, sin ser el blanco de ningún matón, y a que su entorno escolar sea un lugar seguro donde pueda desarrollar todas sus potencialidades.

Matteo, y millones de personas como él en todo el mundo, tienen derecho a decidir si quieren o no quieren casarse, y con quién quieren hacerlo. Tiene derecho a pedir o no una bendición religiosa de su unión, o a celebrarla con un gran banquete con la gente a la que quiere; tiene derecho a elegir hacer eso, o a elegir que no quiere hacerlo. Matteo tiene todo el derecho del mundo a tener hijas e hijos a los que vestir con el mismo cariño con el que viste a sus Barbies. El mismo derecho a formar la familia que él y su pareja deseen. Como todo el mundo debería tener derecho a un empleo, pero además, a un empleo donde no tenga que esconder a quien ama o tenga que fingir que es otra persona.

Matteo debería tener derecho a vivir en paz en el lugar que él desee, pero si la homofobia no se lo permitiese, como a millones y millones de personas que algún día fueron niños o niñas como Matteo y que ahora ven peligrar su vida por una leyes que los criminalizan o incluso los asesinan; debería tener derecho a ser acogido en un país como el nuestro, o cualquier otro donde los derechos humanos estén por encima del derecho de la homofobia.

Si Matteo decide tener hijos e hijas debería tener derecho a que la sociedad en la que vive respete la diversidad familiar. Derecho también a que si es creyente, la religión que profese, integre a su familia como a todas las demás. Matteo puede enfermar, como cualquier otra persona del mundo, y por eso tiene derecho a ser atendido con el respeto y con la dignidad que merece sin dejar a un lado quien es y como es. Si Matteo algún día es seropositivo, tiene derecho a no ser marginado, y a recibir la medicación necesaria para poder vivir… un derecho que no debería depender del país ni del nivel económico que tenga Matteo.

Tiene derecho a envejecer y ser atendido con la misma dignidad que el resto de personas, tiene derecho a vivir su diversidad también cuando sea una persona mayor. La diversidad es algo que nos acompaña toda la vida, no sólo en la adolescencia y juventud. Por eso Matteo tiene derecho a políticas que permitan integrar la diversidad en el último tramo de su vida.

Todo lo dicho es evidente para personas con un mínimo de sensibilidad y empatía, pero la realidad con la que seguimos encontrándonos es que todavía falta mucho para que personas como Matteo tengan los derechos más básicos protegidos. Por eso durante esta semana las celebraciones del Pride girarán entorno al lema: “Los derechos lgtb son derechos humanos”.

CARTELEs difícil entender porque el cristianismo no está por los derechos de niños como Matteo. Todavía se mantienen en paradigmas desfasados enfrascados en saber si éste o aquel versículo dice o no dice esta cosa, si aquella palabra puede interpretarse de una u otra manera… Una mirada realmente evangélica se posicionaría claramente al lado de Matteo, para intentar ofrecerle una vida realmente plena y feliz. Pero todavía muchos están ahí, incluso los más avanzados, teorizando con sus teologías y explicándonos griego, antropología hebrea, etc, etc.. pero olvidando la vida de tantos y tantas Matteos que viven a su alrededor. Hay cientos de millones de Matteos en este mundo, y muchos menos versículos con los que estigmatizarlos. Aunque sólo un Matteo, vale más que toda la ley divina  junta.

El próximo viernes día 27 de Junio en Barcelona, Protestants Inclusius se reunirá para decir que los derechos lgtb son derechos humanos, y que nuestro compromiso con el evangelio nos anima a trabajar para que algún día no tengamos que afirmar una cosa tan evidente. Por mucho que los fundamentalistas griten, que saquen toda su artillería pseudoteológica, sabemos bien claro que la homofobia fundamentalista no está del lado de Matteo y su muñeca. Pero con mucha más claridad aún , sabemos que el evangelio sí lo está. Sólo quien desea un mundo mejor para Matteo, está por el evangelio… todo lo demás son excusas para defender un sistema obsoleto que nos puede hacer sentir seguros, pero que no tiene nada que ver con el cristianismo.

Si crees que los derechos lgtb son derechos humanos, si crees que el evangelio te compromete con la defensa de estos derechos: Te esperamos el viernes en nuestra celebración. Aunque más importante que eso, es que miles de Matteos te esperan cada día para que pongas tu granito de arena en la construcción de un mundo donde puedan levantar sus barbies como otros niños y niñas levantan sus trofeos.

Carlos Osma

Fuente Homoprotestantes

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Hijos de dos padres, hijos deseados, hijos desprotegidos por el Estado.

Lunes, 10 de marzo de 2014

Boy (3-5) with football sitting between two men on sofaInteresante artículo que hemos conocido gracias a Homoprotestantes:

El pasado miércoles la filtración de la sentencia del Tribunal Supremo de justicia anulando la inscripción de dos niños de 5 años en el Registro Civil, ha puesto de nuevo en el debate público el tema de la gestación subrogada. Un debate en el que las caras visibles,  dejando de lado los personajes de la prensa rosa,  han sido las parejas de homosexuales. Parejas formadas por dos hombres, como en el caso de la sentencia que nos ocupa. La sentencia aún no ha sido notificada, ni firmada; pero la información que aporta la filtración periodística, apunta como argumentos  la defensa del interés del menor y el derecho del mismo a conocer su origen biológico.
No deja de ser paradójico que el efecto que produzca sea el contrario, por un lado se desprotege a los menores, ya que les niega sus derechos básicos como ciudadanos españoles al anularles su inscripción registral. Por otro lado les deja sin padres a efectos legales.  La pretendida argumentación referida al derecho del menor a conocer su origen, esconde la mayor hipocresía de todo el cuerpo de juristas, fiscales, técnicos y funcionarios de la Dirección General de Registro y Notariado, dirección que depende del Ministerio de Justicia.
 
Vayamos por partes. Contextualicemos el caso, en la actualidad según datos oficiales entre 500 y 1000  criaturas de familias Españolas, nacen en el Estado de California, si añadiéramos los nacidos en otros Estados de EEUU, podríamos duplicar la cifra. Se calcula que un 85% de las parejas que tienen sus hijos allí, son heterosexuales y un 15%  hombres solos o parejas homosexuales. Esto se lleva haciendo desde hace más de 18 años. Las propias clínicas de reproducción asistida en España,  facilitan y aconsejan a las parejas españolas, la utilización de la gestación subrogada cuando no existen o no han tenido éxito las otras técnicas de reproducción  que la legislación española permite. Hasta el caso que nos ocupa y posteriormente al mismo todas o la gran mayoría de las parejas  heterosexuales cuyos hijos han nacido en EEUU, no han tenido ningún problema en la inscripción de los mismos. Se presupone que como en el certificado de nacimiento norteamericano, aparece el nombre de una madre, es ella la que ha gestado a su hijo/a.
 
La documentación que demandan los consulados o la misma DGRN para la inscripción de una criatura nacida en el extranjero, consta de 3 documentos, las partidas de nacimiento de los padres, el certificado de nacimiento del hijo/a y aquí viene lo más importante, el visado de entrada al país donde ha nacido la criatura. Bien, en muchísimos casos, la fecha del nacimiento es anterior a la del visado de entrada, la distancia entre los dos países dificulta  que se pueda llegar al parto a tiempo.  Por otro lado, no existe ninguna compañía aérea que permita el embarque de una mujer en un estado avanzado de gestación.  Esto es conocido, sabido, por todo el mundo en los consulados americanos, y por la propia DGRN, pero durante años están haciendo la vista gorda e inscribiendo a todos los nacidos en los que conste en su partida de nacimiento el nombre de una madre.
 
Vemos, por lo tanto, que en realidad no le preocupa a nadie el derecho del menor a conocer su origen biológico. Se deja a la libre decisión de los padres que le expliquen al menor o no su auténtica procedencia. 
 
Lo paradójico del asunto y volviendo al caso que nos ocupa, es que donde realmente el menor conocerá su origen, es en el caso de las parejas de homosexuales o de un hombre solo, ya que tanto frente a la sociedad, frente a sí mismos, y frente a sus propias familias extensas, nunca se podrá ocultar el origen de estas criaturas. El origen de los hijos en una familia con dos papas es un tema evidente, obvio y del que no se puede huir.  Mi hijo que tiene ahora 4 años, hace  mas o menos un año, nos preguntó a mi marido y a mí, de qué barriga había salido. Se lo explicamos , ya lo habíamos hecho con anterioridad , pero cada edad y cada etapa de la crianza plantea nuevas  preguntas y nuevos intereses. Dejarme que continúe con la anécdota,  hace un mes mi hijo me dijo que quería un hermanito, a lo que le contesté que era un poco complicado y largo el proceso, él me respondió que ya sabía que necesitábamos a una nena para que nos ayudase. El pasado mes de noviembre nos visitó Myriam la mujer que lo gestó, y estuvo una semana con nosotros en nuestra casa, la relación con mi hijo fue la misma que tiene con cualquiera de nuestras numerosas amigas.
 
Este matrimonio homosexual valenciano, quiso que lo que se estaba haciendo con los heterosexuales se les hiciera a ellos. Y aquí empezó la odisea que no acaba. Estos niños saben perfectamente de dónde proceden, son felices, y reciben todo el afecto y cuidado de sus padres, no tienen ni tendrán ningún trauma respecto a su origen, porque lo conocen. No es solo mi experiencia personal ni la de otros muchos padres homosexuales la que lo avala, lo prueban así los numerosos estudios realizados  desde hace más de diez años por equipos de investigación del Departamento de Psicología de la Universidad de Cambridge, así como los estudios realizados sobre las familias homoparentales del Departamento de Psicología de la Universidad de Sevilla, solo por nombrar algunos de los equipos científicos especializados en esta temática.
 
Por otro lado la misma legislación española sobre la donación de semen o la de óvulos, establece el anonimato de la misma, con lo que en la actualidad hay miles de criaturas en España que desconocen y desconecerán su origen genético.  Cuando se habla de paternidad y maternidad, tanto socialmente como legalmente, son padres y madres aquellos que ejercen como tales, que pueden o no tener vínculo biológico o genético con sus  hijos/as.
 
A todas luces esta polémica esconde una situación de homofobia y de discriminación, en la que se quiere, bajo una moral de corte conservador y católico, dificultar la posibilidad de formar una familia a las parejas de homosexuales, aunque para ello queden desprotegidos y en situación de extrema vulnerabilidad dos menores. El pensamiento subyacente es la negación al hombre de una paternidad sana, sin complejos  y posible, sin la presencia real o ficticia de una madre en su amplio sentido de la palabra. Para acabar una reflexión en positivo, lo que esta pareja de hombres ha hecho y junto ellos muchos otros padres,  es luchar a través de su vida y ejemplo por una sociedad más democrática, más libre y más igualitaria.
Vicent  Borràs Català
Padre por gestación subrogada
Vicepresidente de la Associació de Famílies Lesbianes i Gais (FLG)
FLG – Associació de  FAMÍLIES LESBIANES I GAIS (Catalunya)
FLG – Asociación de Familias LGTB (España)
645 318 860

http://www.facebook.com/FLGfamiliasLGTB

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