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Sevilla dedicará varias calles a las mujeres de la Reforma española martirizadas por la Inquisición

Lunes, 9 de mayo de 2022
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BD0AAFA1-FF8C-467B-8CC5-E417820FA07FCalles y plazas de la ciudad llevarán los nombres de María de Virues, Isabel de Baena, María de Bohórquez y Francisca de Chaves. También se dedica una calle a Juan Gil.

El Pleno del Ayuntamiento de Sevilla ha aprobado la nomanclatura de nuevas calles y plazas de la ciudad, con especial atención a figuras femeninas relevantes de la historia de la ciudad.

Entre las nominaciones en el Distrito Este-Alcosa-Torreblanca, se han elegido figuras que tienen relación con la Reforma española del siglo XVI. Mujeres que fueron perseguidas y condenadas por la Inquisición.

Las nuevas nomenclaturas están situadas en una zona donde ya hay varias calles dedicadas a personas importantes de la Reforma española, aunque todavía no había ninguna con el nombre de las mujeres que tuvieron una relevancia importante en la pequeña comunidad reformada de Sevilla.

En la nota dada a conocer por el Ayuntamiento se concreta que “se denominará calle Isabel de Baena al tramo de vía entre Juan Pérez de Pineda hasta Casiodoro de Reina (vía 1) y calle María de Virues desde Juan Pérez de Pineda hasta Casiodoro de Reina (vía 2). También se amplía la calle Cipriano Valera, que incorpora a sus actuales límites el tramo que continúa desde Juan Pérez de Pineda hasta Avenida Las Ciencias (Vía 3)”.

“Asimismo, se denomina Plaza Francisca de Chaves al espacio entre Juan Pérez de Pineda y Casiodoro de Reina (Vía 4), mientras que se nominan calle Juan Gil (Vía 5) y calle María de Bohorquez (Vía 6) a otros tramos de este espacio”.

Según el consistorio sevillano, estas nominaciones se deben a que “durante la represión del luteranismo en Sevilla en el siglo XVl (de la que fueron víctimas los monjes Cipriano de Valera y Casiodoro de Reina) las mujeres representaron un porcentaje importante de los condenados”.

Las nominaciones propuestas están relacionadas con las ya existentes (Cipriano Valera y Casiodoro de Reina), corresponden a mujeres, monjas y beatas, que desempeñaron un papel destacado en la difusión de las nuevas doctrinas, por ello fueron supliciadas y murieron víctimas de la Inquisición.

Nombres rescatados del olvido

Juan Gil, también conocido como doctor Egidio, ostentó en la época la prestigiosa canonjía magistral de Sevilla y su predicamento reformista y la defensa de otros sospechosos lo llevó ante la Inquisición, ha explicado de la delegada de Presidencia y Hacienda, Sonia Gaya.

Isabel de Baena fue una de las mujeres jóvenes de la alta sociedad sevillana que se sumaron a los conventículos reformados de la ciudad, teniendo un papel muy activo en los mismos, hasta el punto de que su casa parece haber sido uno de sus principales lugares de reunión. De hecho, como parte de la condena de Isabel, la Inquisición mandó derribar su casa, sembrarla con sal, y colocar en su lugar un letrero de mármol en el que todos pudieran leer el delito que se había cometido allí.

María de Bohórquez, con solo 26 años, fue quemada en persona en el auto de fe celebrado el 24 de septiembre de 1559. Debía tener una educación sobresaliente para una mujer de su época (parece ser que sabía latín y algo de griego) y gran tenacidad, puesto que hasta el mismo día de su muerte estuvo disputando con los frailes que fueron a convencerla de volver a la ortodoxia de la Iglesia.

Parece ser que fueron las prédicas del doctor Egidio y de Casiodoro de Reina las que habrían convencido a María de abrazar la nueva fe. En una de las relaciones del auto se la describe como mujer honesta y beata, acusada de “dogmatizadora pertinaz”. En otra relación del mismo evento luctuoso se resalta que se mantuvo pertinaz en sus creencias hasta llegar al tablado, por lo que fue quemada.

Francisca de Chaves, explica el historiador Emilio Monjo en un artículo publicado en Protestante Digital “era monja del convento de Santa Isabel, en Sevilla, y formaba parte activa de la vida de la iglesia reformada sevillana. Confesó ante el tribunal inquisitorial la verdad de su “iglesia chiquita de Sevilla”, frente a la iglesia grande de fariseos que seguían las órdenes del papa. (…) Lectura, oración, testimonio, evangelización, integridad… firmeza en la cámara de tortura; ¡Cuánto que aprender de estas mujeres fidelísimas!”.

Fuente Protestante Digital

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Antonio Aradillas: “Lutero, ¡ruega por nosotros!”

Jueves, 12 de noviembre de 2020
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imagess“Todo cuanto en los manuales católicos, con los correspondientes “Nihil Obstat” e “Imprimatur”, se refiere, relacionado con la figura de Martín Lutero, fue, y sigue siendo, injusto, infundado y hasta inmoral

“No es fácil encontrar otros capítulos de la historia eclesiástica que hayan sufrido manipulaciones tan burdas y tan deshonrosas, lo que explica la soez letanía de descalificaciones, anatemas y condenaciones”

“Lutero fue un hombre de Dios, a quien en sus tiempos y en los posteriores, no pocos, en el entorno de la misma Santa Sede, calificarían de ‘don de Dios’, de ‘regalo divino’ y de ‘testigo del Evangelio'”

“Hizo uso ejemplar del don de la palabra impresa, recientemente desvelado entonces, con su apostolizadora misión de educación en la fe, al pueblo más pueblo”

“Jamás percibió honorarios por sus escritos con el convencimiento por su parte de que “con la misión apostólica de la comunicación y difusión de la gracia no era posible comerciar ni enriquecerse”

“A la Iglesia católica siguen haciéndole falta todavía buenas porciones del aura fresca que identificó a Lutero, en atmósferas obsesionadas por el pecado y la condenación”

Sin la más leve concesión a la hipérbole, a la insana provocación y a la intemperancia, vaya por delante que todo cuanto en los manuales católicos, con los correspondientes “Nihil Obstat” e “Imprimatur”, se refiere, relacionado con la figura de Martín Lutero, fue, y sigue siendo, injusto, infundado y hasta inmoral. Es impropio de la ciencia, de la documentación y del análisis, exigido para el conocimiento y difusión de asuntos y materias de la historia, aunque siempre, o casi siempre, puedan aportarse razones que expliquen tal situación con determinados rasgos de verosimilitud y excusa.

Por fin, hay que destacar que, de vez en vez, en el horizonte de la historia y de la teología católica, aparecen expertos que despejan la figura del “Reformador”, de algunas de las deformaciones “oficiales” con que fue imaginada y delineada, reivindicándola en cierta medida. Hay también quienes alientan la esperanza de que tal recuperación de la imagen luterana le abra camino a la veneración en alguno de sus grados. Este es el caso de hallarnos en vísperas de tantas, ecuménicas y universales conmemoraciones a propósito del “Día de Fiesta” en el calendario de la “Reforma Luterana”.

El hecho es que el Lutero de nuestros estudios apologéticos y catequísticos apenas si tiene algo que ver con el personaje auténtico de la historia, de la piedad y de la teología. Y este convencimiento es de lamentar, entre otras razones porque, así se le ha privado, y se le priva a la Iglesia Católica y a sus seguidores, de la fuerza y de la convicción inherentes a comportamientos muy ejemplares, favorecedores de la causa de Dios y de los santos, que encarnó el ex fraile de los Ermitaños de San Agustín, en tiempos ciertamente difíciles y claves en la historia de las ideas y de la religión. El tema reclama extensa y profunda reflexión, que rebasa los límites de este comentario, en el que apenas si se pretende desadormecerlo, subrayando contadas circunstancias.

Lutero fue un hombre de Dios, a quien en sus tiempos y en los posteriores, no pocos, en el entorno de la misma Santa Sede, calificarían de “don de Dios”, de “regalo divino” y de “testigo del Evangelio”.

Por diversidad de circunstancias, los tiempos de la Iglesia que le correspondieron vivir al Reformador fueron incuestionablemente apocalípticos para unos, y escatológicos para otros, resultando milagrosa su superación a la luz del dogma, de la gracia de Dios y de la ejemplaridad de los miembros más calificados de la jerarquía, religiosa y civil, con mención para los mismos Papas de Roma, Cardenales, obispos, sacerdotes, emperadores y reyes, frailes, monjes y monjas.

Lutero

El sentido más elemental de la ética y de la historia, tanto eclesiástica, como política y civil, demandan urgente estudio y revisión de los acontecimientos, a la luz de los documentos existentes, así como de los comportamientos que se registraron y vivieron por parte de unos y otros.

Los personajes que los protagonizaron apenas si mínimamente tienen parecido veraz alguno con lo que fueron, y con lo que historiadores de ambos lados, a sueldo, dejaron constancia de ellos. No es fácil encontrar otros capítulos de la historia eclesiástica que hayan sufrido manipulaciones tan burdas y tan deshonrosas, lo que en desmesurada proporción explica la soez letanía de descalificaciones, anatemas y condenaciones, que mutuamente se propinaron, y aún se siguen propinando, poniendo a Dios por testigo, falazmente convencidos de hacerlo además en defensa de la Iglesia y a favor de los valores que identifican a los santos evangelios.

Santos y mártires –sí, mártires- “reformadores” y “contra- reformadores”,-gracias sean dadas a Dios-, dan ya la feliz y beatífica impresión de que, por fin, comienzan a ser redescubiertos como referencias santas, en cuya demarcación religiosa encaja perfectamente la penitencial y virtuosa invocación de la humilde petición del “ora pro nobis”, de la que tan faltos están nuestros esquemas religiosos cristianos.

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El compromiso de aprovechar el clima de comprensión, entendimiento y arrepentimiento,- con el consiguiente propósito de enmienda-, que inspirará las celebraciones del Quinto Centenario, bajo los auspicios del papa Francisco, ayudará a poner en orden ideas y comportamientos, indulgenciados e indulgenciables, siempre al servicio de Dios y de las Iglesias, es decir, de su única Iglesia, pero en la pluralidad de versiones.

Lutero hizo uso ejemplar del don de la palabra impresa, recientemente desvelado entonces, con su apostolizadora misión de educación en la fe, al pueblo más pueblo, hasta ser considerado como “el principal artífice del alemán literario” del que habría de hacer uso el pueblo.

El tal perspectiva y contexto, jamás percibió honorarios por sus escritos, pese a pingües y repetidas ofertas aún de católicos, con el convencimiento por su parte de que “con la misión apostólica de la comunicación y difusión de la gracia no era posible comerciar ni enriquecerse “. Aún más, de algunas de sus obras efectuó una versión para cultos y otra para el pueblo. Consta que entre los años 1517-20 se vendieron unos 300.000 ejemplares de sus escritos.

Desbordaría los límites de toda clase de elogios comprobar que se conservan 4,500 cartas firmadas por Lutero, convertido además en uno de los más fervientes devotos de los nuevos métodos de comunicación- comunión- Iglesia de entonces, como fue la imprenta, con obligada mención a cómo lo habría sido también de los procedimientos actuales.

Sin restregar heridas todavía en permanente riesgo de reactivación en la Iglesia, el capítulo de las indulgencias y adyacentes, contra los que centró Lutero parte de sus invectivas, siguen demandando otros planteamientos más en consonancia con la teología y las sensibilidades de los tiempos nuevos.

De todas formas, sería elementalmente justo y provechoso que la Iglesia Católica dimitiera de su tan caracterizada posición de estar siempre como a la espera en la construcción del ecumenismo, dando ella idénticos y presurosos pasos como los que les exige dar al Protestantismo y al resto de las Iglesias. A la nuestra – la católica – siguen haciéndole falta todavía buenas porciones del aura fresca que identificó a Lutero, en atmósferas obsesionadas por el pecado y la condenación.

Fuente Religión Digital

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Las brujas de Salem, un alegato intemporal contra el fanatismo

Miércoles, 8 de mayo de 2019
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brujas-Salem-victimas-fanatismo_2118998110_13573537_660x371Recomendamos vivamente leer el libro de Arthur Miller Las Brujas de Salem, o el Crisol, en inglés: The Crucible) es una obra de teatro  escrita en 1952 y estrenada en 1953 ganadora del Premio Tony. Está basada en los hechos que rodearon a los juicios de brujas de Salem, Massachusetts en 1692. Miller escribió sobre el evento como una alegoría de la fiebre persecutoria y represión macarthista de los años 1950

Muestra qué tipo de mentalidad tenían aquellos hijos de la Reforma

A finales del siglo XV se inició una caza a lo largo y ancho de Europa de todo lo que se consideraba pagano. En los siguientes ciento cincuenta años morirían unas 50.000 personas ya fueran en la hoguera o colgados

La brujería para los puritanos era algo tan real como todo lo físico que los rodeaba. Las brujas eran seres que iban de aquí para allá echando maldiciones y realizando toda clase de impiedade

El caso de las brujas de Salem supone una estremecedora radiografía de aquel protestantismo calvinista que había pasado a Inglaterra y de allí a las colonias inglesas del nuevo mundo

Este puritanismo estará en la base de los grandes movimientos y avivamientos que vendrían en siglos posteriores, incluido el evangélico que surgiría en el siglo XIX y que llega hasta nuestros días

Con frecuencia se ha sostenido que la Reforma Protestante supuso la liberación de una enorme carga que provenía de la superstición y el oscurantismo en el que estaba sumido el catolicismo. Como consecuencia, se rompía con esta mentalidad anclada a fuego en las masas para que ahora los verdaderos creyentes pudieran vivir su fe en libertad. Pero conclusiones como la presente distan mucho de la realidad. Uno de los casos mejor documentados que nos han llegado (los archivos originales se han conservado) es el que se conoce popularmente como “Las brujas de Salem”.

Los hechos son verdaderamente reveladores y es uno de esos episodios en los que se nos muestra de manera privilegiada qué tipo de mentalidad tenían aquellos hijos de la Reforma.

A continuación, vamos a realizar un relato casi periodístico colocando los hechos más sobresalientes para que así el lector pueda sacar sus propias conclusiones.

Debemos situarnos en el año 1692, en una aldea llamada Salem ubicada en la bahía de Massachusetts, Nueva Inglaterra. En esta pequeña aldea serán encarceladas un centenar de personas (ejecutadas veinte), todas ellas acusadas de brujería.

Antecedentes

A finales del siglo XV se inició una caza a lo largo y ancho de Europa de todo lo que se consideraba pagano. En los siguientes ciento cincuenta años morirían unas 50.000 personas ya fueran en la hoguera o colgados.

En 1610 lo peor ya había pasado y la Reforma Protestante había acontecido calando en una serie de países, territorios y ciudades libres.

El puritanismo se había formado en Inglaterra en el siglo XVI y tenía el objetivo de purificar la Iglesia Anglicana a la que consideraba que se había quedado a mitad de camino de lo que era una reforma aceptable. Estos puritanos, calvinistas ingleses, en sus inicios mantendrán tanto ideas religiosas como políticas y así chocarán con la iglesia estatal y con la monarquía inglesa que llegará a perseguirlos.

Los puritanos realizaban una interpretación tremendamente celosa y literal de la Biblia además de vivir en un legalismo que ellos entendían como norma de su día a día.

Debido a la inestabilidad política surgida de la anterior confrontación, no pocos marcharon hacia la nueva tierra, el nuevo mundo, y allí fundaron una colonia en la bahía de Massachusetts en 1628.

Levantaron un asentamiento regido por estrictas normas religiosas en lo que consideraban una especie de “tierra prometida”. Pero dicho lo cual, este territorio también era considerado hostil, una tierra de demonios habitado por salvajes indios.

Los puritanos no tenían dudas acerca de la existencia de demonios o espíritus de maldad y, además, de que estos se podían manifestar en diferentes grados llegando incluso a poseer a alguien.

Junto a lo anterior pensaban que determinadas personas se dedicaban a la brujería y es por ello que si identificaban a alguien como tal, se le aplicaba la pena capital tal y como se establecía en el libro de Levítico.
Dentro de la misma aldea de Salem las tensiones entre los habitantes eran muy fuertes. Diversas facciones se enfrentaban por el control de las tierras a lo que se añadió un nuevo conflicto provocado por la construcción de una iglesia y, por si fuera poco, también estaba el asunto del salario del pastor.

El nombre de este ministro era Samuel Parris de treinta y nueve años, un empresario venido a menos que ahora había pasado a ser ministro. Samuel predicaba de forma dura, acusadora, para ver si de esta forma los feligreses sentían vergüenza y remordimiento y le pagaban el salario que él consideraba justo.

Sería precisamente en el hogar de este pastor en donde todo comienza en enero de 1692. Tanto en su hija Betty de nueve años como en su sobrina de once se manifiesta un mal de origen desconocido. Son como ataques en los cuales ambas niñas dicen recibir pellizcos y mordiscos invisibles mientras se retuercen por el suelo. En ocasiones no pueden comer, dormir o hablar.

Lo primero que se hace es recurrir al doctor. Debemos tener presente que era frecuente en esta época que si el médico no conocía el mal que aquejaba al paciente, el diagnóstico podía ser que se trataba de un caso de brujería o ataque demoníaco.

La brujería para los puritanos era algo tan real como todo lo físico que los rodeaba. Las brujas eran seres que iban de aquí para allá echando maldiciones y realizando toda clase de impiedades. Según la mentalidad de entonces, Satanás necesitaba ayudantes para poder realizar su labor y de esta forma había reclutado principalmente a brujas y, en menor número, también a brujos. Todos ellos habían vendido su alma a cambio de favores sexuales o dones pecaminosos de cualquier tipo.

En la misma línea, se creía que las brujas podían mandar una especie de espectro para atormentar a sus víctimas. Los síntomas de Betty y su prima parecen encajar con algunas de las anteriores descripciones por lo que la situación pasa a plantearse con una pregunta muy concreta: ¿quién o quiénes las estaba atormentando? La caza de brujas comienza a tomar forma.

El pastor estaba bastante enojado por lo que estaba sucediendo en su hogar, algo que venía a sumarse a sus anteriores problemas. Como consecuencia vuelca sus sospechas en su propia congregación, alguien de entre todos ellos es el culpable, busca perjudicarlo y dañarlo. El halo de la desconfianza cae sobre la membresía.

Las siguientes semanas van transcurriendo y el comportamiento de las niñas continúa de forma similar, estos supuestos ataques, inexplicables desde el punto de médico del momento, no cesan.

Diversas teorías

Al presente se han presentado varias teorías para dar razón de qué era exactamente lo que les estaba pasando a aquellas niñas. En el pasado ya se habían repetido casos parecidos en niños que habían crecido en hogares católicos.

En el siglo XVII, en general, los pequeños no eran receptores, en el seno de la familia, del afecto necesario, sino que eran considerados como mano de obra y, desde el punto de vista religioso que lo impregnaba todo, pecadores a los que había que orientar en el camino a Dios por medio de la disciplina.

Las predicaciones iban en esta dirección y así en las mismas se expresaba con toda claridad que los niños desde el mismo momento en el que nacían eran pecadores, es más, eran hijos de Satanás y si no se arrepentían, estaban destinados al infierno eterno junto a los demonios. El reverendo Samuel remarcaba este hecho en algunas de sus predicaciones.

Como es lógico suponer, los niños así criados tenían una gran preocupación por su destino final. Vivían aterrados con la idea de perecer en el infierno y su concepto de Dios era el de un Ser duro, preocupado por las faltas cometidas y que no dejaba pasar una.

Una posible explicación va en esta línea y así debido a la falta de atención y ternura en el hogar, sumado al temor inculcado y a la autosugestión, es que en estos niños podía aparecer todo tipo de “extrañas” manifestaciones.

Otra posible explicación es que fuera el resultado de la ingestión de un veneno. De ser así, en Salem se habría producido un envenenamiento por centeno contaminado el cual produce alucinaciones y otros síntomas físicos muy similares a los de estas niñas.

Se trata de una clase de hongo que aparece en el centeno y que produce disfunciones nerviosas. Aquellos que padecen este tipo de envenenamiento se retuercen de dolor. El conocido LSD, la droga por excelencia de los hippies, es un derivado de este hongo llamado cornezuelo.

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“Retorno a Wittenberg”, por Manuel Fraijó

Martes, 9 de enero de 2018
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monumento-lutero-wittenberg-alemania“Lutero, carro y auriga de Israel”

“El Reformador captó como nadie los apasionados anhelos religiosos de su tiempo” 

(Manuel Fraijó, en El País).- Con cierta impaciencia debe estar contando Lutero las horas que faltan para que termine el año de su V centenario. Hay que imaginárselo contento, pero también algo exhausto a causa de tanta conmemoración.

Con no poco asombro habrá tomado nota de la visita de los Papas Benedicto XVI y Francisco a lugares emblemáticos del protestantismo; especial satisfacción le habrá producido escuchar sus himnos, una de sus mejores herencias, cantados en tantas iglesias católicas; y, como su corazón nunca dejó de ser del todo agustino, le habrá encantado la carta, tan serena y justa, que el prior general de los agustinos ha dirigido a la orden; y él, que tan agrios debates mantuvo con el cardenal Cayetano, habrá leído con asombro y honda satisfacción la excelente monografía que otro cardenal, Walter Kasper, le ha dedicado: Martín Lutero. Una perspectiva ecuménica; especial alegría debe haber sentido al leer el Acuerdo sobre la justificación, un documento ratificado oficialmente por ambas iglesias en el año 1999 que pone de manifiesto que el polémico concepto de justificación no es ya motivo de división; y, cómo no, se habrá interesado por otro documento, este del año 2017, titulado Del conflicto a la comunión. Conmemoración conjunta luterano-católico-romana de la Reforma en 2017. Es la primera vez que luteranos y católicos conmemoran juntos lo que ocurrió hace 500 años.

Con no poco agrado habrá tomado nota de la paulatina desaparición de la leyenda de las 95 tesis clavadas por él en la puerta de la iglesia de Wittenberg. En realidad, las envió el 31 de octubre de 1517 a Alberto de Brandemburgo y a algunos obispos.

Al no recibir respuesta, las envió a “hombres eruditos”. Fueron ellos quienes las difundieron. Lutero lo lamentó, ya que “no van destinadas al gran público”. Pidió disculpas al Papa, asegurándole que no las retiraba porque ya no estaba en su mano.

Pero tal vez la mayor sorpresa se la habrá dado quien le haya informado de que hace ya más de 60 años los católicos celebramos un concilio, el Vaticano II, en el que se aprobaron algunos temas por los que él tan denodadamente luchó: el sacerdocio general de todos los fieles; el uso de la lengua vernácula en la liturgia; la comunión bajo las dos especies; el protagonismo de los laicos en la Iglesia; la importancia de las comunidades locales; la Biblia como alma del cristianismo y de la teología.

No sin cierta melancolía, Lutero habrá recordado su insistencia en la celebración de un concilio que Roma solo convocó en 1545, cuando ya no era posible la concordia. El concilio de Trento llegó demasiado tarde.

Y algo atónito se habrá quedado al leer los elogios que un dominico, Y. Congar, le ha dedicado: “Lutero es uno de los mayores genios religiosos de la historia”. Y sabiamente añade: “Lutero no es el Evangelio. Lo importante es ir hacia el Evangelio juntamente con él”.

Por suerte, los insultos de ayer han hecho sitio a los elogios de hoy. Y bien que lo necesita el Reformador. En sus últimos años sufrió notables desengaños y decepciones. Tuvo que ver, por ejemplo, cómo algunos protestantes abusaban de la justificación por la fe para entregarse a la pereza.

Con todo, su principal fuente de preocupación fue la Reforma misma. En sus horas de reflexión y soledad debió recordar cómo en 1483, año de su nacimiento, toda Europa era católica; en 1546, fecha de su muerte, casi la mitad del continente se había separado de Roma. Algo que, como sabemos, no ocurrió sin feroces enfrentamientos y abundante derramamiento de sangre.

A Lutero le preocupaba el futuro de Alemania y Europa. Él sabía que no era el único responsable de lo ocurrido: fue decisivo el apoyo de los príncipes alemanes, cansados de las injerencias de Roma y de sus exigencias financieras. Pero sin la fuerza religiosa y visionaria del Reformador nada de lo que ocurrió hace 500 años habría sido posible.

Captó como nadie los apasionados anhelos religiosos de su tiempo. Lo que no supo fue encontrar un sucesor apropiado. Lutero, que se definía a sí mismo como “un sajón, un rústico y duro sajón”, terminó enfrentándose con muchos de los que habrían podido sucederle. Th. Mann dirá que el Reformador fue “un bárbaro de Dios con bovina cerviz”. De acuerdo, pero aquel bárbaro de Dios, hombre de pensamiento y oración, contemplaba con honda preocupación el resultado de su propia obra.

Y, probablemente, nada le atormentó tanto como su actuación en la rebelión de los campesinos. K. Marx la califica como “el hecho más radical de la historia alemana”. Los campesinos se sublevaron contra la opresión a la que les sometían la Iglesia y los nobles. En un primer momento contaron con el decisivo apoyo de Lutero, pero cuando este constató que también los campesinos se lanzaban al pillaje, al asesinato y a la destrucción de conventos e iglesias, cambió de bando y animó a los señores a sofocar la rebelión a sangre y fuego; sus arengas son de tenor irreproducible.

Al frente de los campesinos iba Thomas Müntzer, llamado “místico con martillo” y “reformador sin iglesia“. A Müntzer no le bastaba la libertad interior que predicaba Lutero, quería libertades concretas, políticas y sociales. Fue ejecutado al fracasar la revuelta en la que perecieron unos 70.000 campesinos.

Algunos historiadores afirman que el fracaso de esta revolución adormeció por un par de siglos la actitud del pueblo alemán ante los desmanes del poder. Y analistas políticos bienintencionados sostienen que, si Lutero se hubiese aliado con los campesinos, habría corrido su misma suerte y nos habríamos quedado sin Lutero, sin Müntzer, y sin la Reforma. Parece una hipótesis plausible.

A partir de 1525, fecha de la derrota de los campesinos, Lutero entró en una crisis de la que ya nunca se repuso. Su prestigio declinó rápidamente. También su boda, celebrada en el mismo año 1525, sirvió de mofa para sus enemigos y de disgusto para sus amigos. Se había iniciado el declive del Reformador. El hombre que entre 1500 y 1530 publicó el 20% de los textos editados en Alemania se fue quedando sin inspiración. “Culpable” fue también el cuidado de sus seis hijos.

El final le llegó en la noche del 17 de febrero de 1546. Ocurrió en su pueblo, en Eisleben. Fue la muerte serena de un gran creyente cristiano. En realidad, Lutero deseaba ya el final: “He vivido mi vida, ya es hora de que me reencuentre con mis mayores”.

Durante sus últimos años no podía andar, lo trasladaban en un pequeño carro. Su cadáver fue trasladado de Eisleben a Wittenberg donde se le tributaron impresionantes honras fúnebres. Melanchthon, su discípulo más fiel e inteligente, pronunció una emocionada oración fúnebre. La concluyó con estas palabras: “Se ha ido el carro y el auriga de Israel”. Después de este agitado 2017, el “auriga” retornará a su silencio de Wittenberg en espera del próximo centenario.

Fuente Religión Digital

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500 Años de la Reforma. Si fuese posible una conclusión.

Martes, 14 de noviembre de 2017
Comentarios desactivados en 500 Años de la Reforma. Si fuese posible una conclusión.

monumento-lutero-wittenberg-alemaniaEn este quinto centenario de la Reforma, nos propusimos volver la mirada hacia la figura y el mensaje de Lutero, a partir de las perspectivas y los desafíos de nuestro tiempo. En cierto modo, todos los artículos ofrecidos en esta Minga/Mutirão profundizan esa perspectiva, cada uno a partir de un ángulo, trátese de las perspectivas del grupo eclesial de pertenencia, o bien los desafíos que, en América Latina y a partir de los pobres viven hoy nuestras Iglesias. Institucionalmente, en ese momento de la historia, las Iglesias, tanto la católica como las evangélicas, pueden oír el mensaje profético de Lutero como una nueva invitación a la reforma permanente para que las Iglesias se vuelvan a la raíz del evangelio y a la confianza en la gratuidad de la justificación por la fe.

Para ello, es necesario tener el coraje de darse cuenta que, en algunos puntos doctrinales e históricos, haciendo una lectura textual, Lutero debe ser comprendido como un profeta para el contexto histórico en el que vivió, mas no para hoy. Incluso para valorizar su figura y actualizar su mensaje, debemos reconocer que hay puntos en los cuales la Reforma Luterana ya no es actual. Claro que eso se puede decir de todos los profetas bíblicos y de la historia. Pero, precisamente por la radicalidad profética de Lutero, su mensaje o espanta por su actualidad, o desconcierta por su anacronismo.

Sin duda, si hoy revisamos la controversia que opuso a Lutero y a Thomas Münzer en su apoyo a las luchas de los campesinos, en América Latina nos ponemos del lado de Münzer y no de Lutero. A la vez, cuando los dos discuten y marcan sus diferencias en el camino del misticismo, nos sentimos más del lado de la sobriedad histórica de Lutero.

Tener el valor de ver claros los puntos en los que la Reforma estaría superada ayudaría a las Iglesias luteranas y otras a ir más allá de una cultura teológica y espiritual agustiniana, más basada en la conciencia del pecado, que en la alegría de la salvación, más centrada en la sangre redentora de Jesús que en la bondad fundamental de la creación, etc.

Principalmente la doctrina sobre la justicia divina y la predestinación eterna merecerían una profunda revisión a la luz de la revelación de un Dios que es amor y que, como insistía el hermano Roger Shutz, “sólo puede amar“.

Por lo demás, superar a Lutero sería ir más allá de él. Lamentablemente, al mirar hoy a algunas de nuestras Iglesias, descubrimos que no han incorporado la profecía de Lutero. Hay grupos eclesiales y movimientos católicos y evangélicos que, artificialmente, intentan reproducir la teología medieval. Están atrasados, no sólo 200 años, como antes de fallecer decía el cardenal Carlo Maria Martini. Algunos grupos eclesiales y sus teologías, así como ciertos documentos eclesiásticos de las últimas décadas, continúan sosteniendo una teología sacrificial que viene de los tiempos de las controversias eucarísticas del siglo XI. Para esos cristianos, redescubrir a Lutero y su teología de la gracia ya sería toda una revolución.

Incluso pensando en las comunidades eclesiales marcadas por la teología del Concilio Vaticano II y la teología reciente del Consejo Mundial de Iglesias, la actualización del mensaje de Lutero no puede sin más legitimar la institucionalidad actualmente existente, aunque sea abierta. Si, de alguna forma, esa interpelación no les ayuda a relativizar sus estructuras y su propia concepción de confesionalidad, el mensaje de Lutero quedará siempre en el pasado.

En la introducción a esta revista ya dijimos que podemos leer a Lutero a partir de la búsqueda de una espiritualidad humana más universal, anclada en la responsabilidad de corresponder a la salvación por la pura gracia divina que nos es comunicada por la fe. En su crítica a cualquier misticismo especulativo, Lutero se pone en diálogo con la antigua teología apofática que evita nombrar a Dios. La divinidad sólo puede ser conocida como “Dios escondido y disminuido en la humanidad de Jesucristo”.

En este debate es fundamental situar el lugar fundamental de Jesucristo. Lutero insistió en contraponer, a las imágenes imperiales de Cristo que la Edad Media había proyectado, la figura bíblica de Jesús desnudo y despojado en la cruz 2. Lutero reprochaba a la Iglesia Católica de antes de la Reforma el hecho de que su doctrina de la confesión sólo conseguía atormentar las conciencias con el sentimiento de culpa, en lugar de reforzar en las personas su fe y confianza en Cristo 3. Actualmente, en un mundo pluralista, la propuesta cristiana más abierta no consiste en relativizar la figura de Jesús, sino en situarla en el contexto histórico de la fe del Jesús profeta de Israel, y de comprenderla a partir de la actuación universal del Espíritu.

Actualmente, la crisis ecológica y las perspectivas de la ciencia humana traen a nuestras Iglesias la conciencia de que necesitamos una nueva Cosmología y una nueva Teología de la Creación que incorpore los nuevos paradigmas de las ciencias. Algunos teólogos como José Comblin, Víctor Codina y otros han mostrado cómo nuestras Iglesias necesitan actualizar una Teología del Espíritu Santo que fue más profundizada en las teologías orientales que en las Iglesias de Occidente. Es un punto más sobre el cual necesitamos todavía redescubrir y actualizar a Lutero…

En la primera mitad del siglo XX, Karl Barth se apoyó en Lutero para mostrar la diferencia radical entre religión y fe. Si en el siglo XVI, la propuesta de Lutero significó una profunda reforma del cristianismo, algunas de sus propuestas teológicas podrían ser trasplantadas hacia una espiritualidad laical y más universal (antropológica), y hasta pos-religional.

Los 500 años de la Reforma no sólo se refieren al cristianismo, mas a todo camino humano de acogida del amor divino y de energía de fe que salva y manifiesta el Espíritu que “está presente y actúa en todas las criaturas y abarca toda ciencia”(Sb 1,7).

Marcelo BARROS y José María VIGIL

1 Cf. JARED WICKS, Lutero e il suo patrimonio spirituale, Assisi, Cittadella, 1983, p. 104.

2 Cf. YVES CONGAR, Regards et reflexions sur la Christologie de Luther, in «Chrétiens en dialogue», Paris, 1964, Cerf, pp. 453-489.

3 Cf. JARED WICKS, Lutero e il suo patrimonio spirituale, Assisi, Cittadella, 1983, p. 114.

Fuente Fe Adulta

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“Pedimos perdón por las formas en que los cristianos han herido el Cuerpo del Señor”

Jueves, 2 de noviembre de 2017
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encuentro-entre-luteranos-y-catolicos_560x280Luteranos y católicos firman una declaración conjunta a los 500 años de la Reforma

“Estamos muy agradecidos por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma”

(Jesús Bastante).- Pedimos perdón por nuestros fracasos, las formas en que los cristianos han herido el Cuerpo del Señor y se han ofendido unos a otros durante los 500 años transcurridos desde el inicio de la Reforma hasta hoy“. Así reza la ‘Declaración conjunta’ que la Federación Luterana Mundial y el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos han suscrito hoy “al finalizar el 31 de octubre de 2017, el año de conmemoración común de la Reforma”.

Una conmemoración que, por primera vez, hemos compartido juntos y con nuestros asociados ecuménicos del mundo entero. En el documento, luteranos y católicos se muestran “muy agradecidos por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma“.

“Nosotros, luteranos y católicos, estamos profundamente agradecidos por el camino ecuménico que hemos recorrido juntos en los últimos 50 años”, prosigue el texto, que reconoce cómo, a lo largo de este tiempo, se ha profundizado en nuestra oración común, el culto y el diálogo ecuménico, que ha supuesto “la eliminación de prejuicios, una mayor comprensión mutua y la identificación de decisivos acuerdos teológicos”.

El documento hace un balance positivo de este año de la reforma, que arrancó con la oración común luterano-católica en Lund, con la presencia del Papa Francisco y la firma de una declaración conjunta “que recoge el compromiso de seguir recorriendo juntos el camino ecuménico hacia la unidad por la que oraba Cristo”.

Muchos miembros de nuestras comunidades anhelan recibir la Eucaristía en una mesa como expresión concreta de la unidad plena. Sentimos el dolor de quienes comparten su vida entera, pero no pueden compartir la presencia redentora de Dios en la mesa de la Eucaristía. Reconocemos nuestra conjunta responsabilidad pastoral para responder al hambre y la sed espirituales de nuestro pueblo de de ser uno en Cristo. Anhelamos que sea sanada esta herida en el Cuerpo de Cristo. Este es el propósito de nuestros esfuerzos ecuménicos, que deseamos que también progresen mediante la renovación de nuestro compromiso con el diálogo teológico”, insiste el documento, con palabras de la citada declaración.

“Por primera vez -resalta la declaración-, luteranos y católicos han considerado la Reforma desde una perspectiva ecuménica, lo que dio lugar a un nuevo enfoque de los acontecimientos del siglo XVI que llevaron a nuestra separación”, lo que puede redundar en “un estímulo al crecimiento de la comunión y un signo de esperanza a fin de que el mundo supere la división y la fragmentación. Una vez más, resultó claro que lo que tenemos en común es mucho más que aquello que nos divide”.

De cara al futuro, concluye el documento, “nos comprometemos a seguir nuestro camino común, guiados por el Espíritu de Dios, hacia la mayor unidad de acuerdo a la voluntad de nuestro Señor Jesucristo” para “superar las restantes diferencias que existen entre nosotros”.

Declaración conjunta de la Federación Luterana Mundial y el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos al finalizar el 31 de octubre de 2017, el año de conmemoración común de la Reforma

El 31 de octubre de 2017, último día del año de conmemoración ecuménica común de la Reforma, estamos muy agradecidos por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma, conmemoración que compartimos juntos y con nuestros asociados ecuménicos del mundo entero. Asimismo, pedimos perdón por nuestros fracasos, las formas en que los cristianos han herido el Cuerpo del Señor y se han ofendido unos a otros durante los 500 años transcurridos desde el inicio de la Reforma hasta hoy.

Nosotros, luteranos y católicos, estamos profundamente agradecidos por el camino ecuménico que hemos recorrido juntos en los últimos 50 años. Esa peregrinación, sostenida por nuestra oración común, el culto y el diálogo ecuménico, redundó en la eliminación de prejuicios, una mayor comprensión mutua y la identificación de decisivos acuerdos teológicos. Frente a tantas bendiciones a lo largo del camino, elevamos nuestros corazones en alabanza al Dios Trino por la misericordia recibida.

En este día damos una mirada retrospectiva a un año de notables eventos ecuménicos que comenzó el 31 de octubre de 2016 con la oración común luterano-católico romana en Lund, Suecia, en presencia de nuestros asociados ecuménicos. Durante la presidencia de ese servicio, el papa Francisco y el obispo Munib A. Younan, entonces presidente de la Federación Luterana Mundial, firmaron una declaración conjunta que recoge el compromiso de seguir recorriendo juntos el camino ecuménico hacia la unidad por la que oraba Cristo (cf. Juan 17.21). Ese mismo día, nuestro servicio conjunto a quienes necesitan nuestra ayuda y solidaridad también se vio fortalecido por una declaración de intención entre Caritas Internationalis y la Federación Luterana Mundial – Servicio Mundial.

El papa Francisco y el presidente Younan declararon juntos: “Muchos miembros de nuestras comunidades anhelan recibir la Eucaristía en una mesa como expresión concreta de la unidad plena. Sentimos el dolor de quienes comparten su vida entera, pero no pueden compartir la presencia redentora de Dios en la mesa de la Eucaristía. Reconocemos nuestra conjunta responsabilidad pastoral para responder al hambre y la sed espirituales de nuestro pueblo de de ser uno en Cristo. Anhelamos que sea sanada esta herida en el Cuerpo de Cristo. Este es el propósito de nuestros esfuerzos ecuménicos, que deseamos que también progresen mediante la renovación de nuestro compromiso con el diálogo teológico.”

Las bendiciones de este año de conmemoración incluyen el hecho de que por primera vez, luteranos y católicos hayan considerado la Reforma desde una perspectiva ecuménica, lo que dio lugar a un nuevo enfoque de los acontecimientos del siglo XVI que llevaron a nuestra separación. Reconocemos que si bien el pasado no se puede cambiar, su influencia sobre nosotros hoy en día se puede transformar para que sea un estímulo al crecimiento de la comunión y un signo de esperanza a fin de que el mundo supere la división y la fragmentación. Una vez más, resultó claro que lo que tenemos en común es mucho más que aquello que nos divide.

Nos alegra que la Declaración conjunta sobre la doctrina de la justificación, firmada en un acto solemne por la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica Romana en 1999, también fuera firmada en 2006 por el Consejo Metodista Mundial y por la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas en este año de conmemoración. Además, hoy mismo será acogida y recibida por la Comunión Anglicana en una ceremonia solemne en la abadía de Westminster.Sobre esta base nuestras comuniones cristianas pueden construir un vínculo más estrecho de consenso espiritual y testimonio común en el servicio del evangelio.

Reconocemos con gratitud, los numerosos eventos de oración y culto comunes que luteranos y católicos celebraron junto con sus asociados ecuménicos en distintas partes del mundo, los encuentros teológicos y las publicaciones significativas que dieron sustancia a este año de conmemoración.

De cara al futuro, nos comprometemos a seguir nuestro camino común, guiados por el Espíritu de Dios, hacia la mayor unidad de acuerdo a la voluntad de nuestro Señor Jesucristo. Con ayuda de Dios, pretendemos discernir a través de la oración nuestra comprensión de la Iglesia, la Eucaristía y el Ministerio, buscando un consenso sustancial que permita superar las restantes diferencias que existen entre nosotros. Con profunda alegría y gratitud, confiamos en “que el que comenzó en [nosotros] la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1.6).

Fuente Religión Digital

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V Centenario de la Reforma

Martes, 31 de octubre de 2017
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monumento-lutero-wittenberg-alemaniaHoy día 31 de octubre se conmemora el V centenario de la Reforma impulsada por Martin Lutero. Queremos compartir hoy con vosotros la carta que al respecto ha publicado la Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas (CAFA) a la cual pertenecemos algunos de los miembros de esta comunidad de Cristianos Gays:

En este 2017 se cumplen 500 años de un hecho que cambió la historia de la humanidad: el 31 de octubre de 1517 Martín Lutero colgaba en Wittemberg sus 95 tesis de denuncia contra la corrupción religiosa y moral de su tiempo; eso fue el inicio de un profundo movimiento de liberación cuyas consecuencias siguen vivas en nuestros días.

Ante la celebración de este Centenario este 31 de octubre de 2017 la Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas se une a esta acción de gracias al Señor mostrando la cercanía y unidad de espíritu, deseando que sea un año de gracia que nos acerque más a Dios nuestro Padre.

Fruto de esto creemos que la unidad en el sentido de la comunión plena no significa uniformidad, sino unidad en la diversidad y diversidad en la unidad. Dentro de la única Iglesia, comunidad de bautizados, hay lugar para una diversidad legítima de mentalidades, de tradiciones, de ritos, de reglas canónicas, de teologías y de espiritualidades. Podemos decir también que la esencia de la unidad, concebida como comunión, es la catolicidad en su significado originario, que no es confesional sino cualitativo; indica la realización de todos los dones que pueden aportar las Iglesias particulares y confesionales.

En definitiva, la unidad es una aventura del Espíritu. Por eso, concluimos tomando prestadas las palabras del apóstol: “La esperanza no quedará defraudada, pues el amor de Dios se ha derramado en nuestros corazones por la virtud del Espíritu Santo, que nos ha sido dado” (Rm 5, 5)

Fuente: Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas

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La Biblia del Oso y la España de la Reforma que pudo ser

Martes, 31 de octubre de 2017
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1509273297_139647_1509293983_sumario_normalRetrato de Casiodoro de Reina. Deutsche National Bibliothek

En la Sevilla del siglo XVI un monasterio católico practicó en secreto el protestantismo, de cuyo origen se cumplen 500 años

Por Eva Díaz Pérez

En octubre de 1517 Lutero colgó las 95 tesis contra el catolicismo en la iglesia de Wittenberg en Alemania, un hecho que cambió el curso de la Historia y del que ahora se cumplen quinientos años. A partir de ese momento la Iglesia cristiana se divide entre el mundo católico y el protestante que se enfrentarán en encarnizadas guerras de religión. España se convirtió en el símbolo de la reacción católica plasmada en la Contrarreforma por lo que la Reforma protestante parece un episodio ajeno. Sin embargo, ¿hubo herejes protestantes en España? ¿Cuántos españoles murieron en los autos de fe en los que la Inquisición reprimió el brote de herejía? ¿Hubo una clandestina Biblia protestante en castellano?

Valladolid y Sevilla fueron los dos grandes focos donde prendió el protestantismo, primero con la curiosidad por los libros de Erasmo de Róterdam, más tarde incluidos en el Índice de libros prohibidos, y luego con el seguimiento clandestino de las doctrinas de Lutero o Calvino. Ambas ciudades eran entonces las más importantes del imperio. Valladolid estaba considerada como capital política, ya que Madrid aún no había sido proclamada como sede permanente de la corte. Y Sevilla podía ser definida como la capital económica por controlar el monopolio comercial del Nuevo Mundo y ser la puerta de entrada de las riquezas de las Indias. Ambas ciudades de ambiente cosmopolita, abiertas a los nuevos horizontes y al replanteamiento del mundo conocido, quedan contagiadas por la fiebre reformista. Este pensamiento reformista español estuvo muy influido por el erasmismo, como señaló en su día Marcel Bataillon y más tarde José Luis Abellán. Sin embargo, fueron doctrinas rápidamente reprimidas en diversos autos de fe. Es esa España de la Reforma que pudo ser, pero que finalmente no fue, desapareciendo en los quemaderos del Santo Oficio como si nunca hubiera existido.

Este protestantismo muy marcado por el humanismo cristiano contó con figuras como los hermanos Valdés, Francisco de Enzinas o el doctor Cazalla, que impulsa el foco protestante en Valladolid. En Sevilla Constantino Ponce de la Fuente, canónigo magistral de la Catedral y anteriormente capellán de Carlos V, apostolaba en una iglesia secreta creada en la ciudad y a la que acudían personajes de la nobleza. Pero la iglesia clandestina fue descubierta y Ponce de la Fuente fue apresado junto a otros. Murió en la cárcel del castillo de San Jorge en Triana, sede del Santo Oficio, aunque sus huesos fueron desenterrados y quemados en uno de los autos de fe celebrados en la ciudad para extirpar la herejía protestante.

En Sevilla el episodio reformista tuvo particularidades muy singulares, ya que estuvo implicado todo un monasterio católico, el de San Isidoro del Campo, que practicó en secreto la Reforma. Incluso hubo un comercio de libros prohibidos que entraban en Sevilla a través de un arriero, llamado Julianillo Hernández, que escondía los ejemplares en el fondo de odres con vino que traía de la Borgoña. Un episodio herético que cuajó años más tarde en una empresa mayúscula: la traducción completa por primera vez al castellano de los Libros Sagrados con la publicación de la Biblia del Oso, un texto que aún hoy siguen utilizando los protestantes de lengua castellana.

La Biblia del Oso, que se publicó en Basilea en el año 1569, se fragua en esa España convulsa pero profundamente influida por las nuevas lecturas, por la revolución que supuso el humanismo cristiano y por la conciencia de que debía entrar la luz del Renacimiento en las doctrinas católicas, muy desacreditadas por los casos de corrupción y el negocio de las indulgencias. Casiodoro de Reina es el gran protagonista de esta revolución española. Casiodoro es el monje jerónimo que desde el monasterio sevillano inicia la traducción de la Biblia, a pesar de que la Iglesia católica prohibía la traducción a las lenguas romances o vulgares tal y como promovía la Reforma protestante. Si Lutero tradujo la Biblia al alemán, los monjes sevillanos decidieron emprender el mismo proyecto en España.

No pudieron. La Inquisición descubrió la herejía que se practicaba en el monasterio de San Isidoro del Campo en Santiponce, en un monumental cenobio que aún hoy se levanta frente a las ruinas romanas de Itálica. Algunos monjes lograron huir, entre ellos Casiodoro de Reina, pero otros fueron recluidos en el castillo de San Jorge para ser quemados en diversos autos de fe que acabaron con la semilla de la herejía protestante en España.

Casiodoro de Reina y otros compañeros -como Cipriano de Valera o Antonio del Corro, uno de los primeros britanistas- se establecieron en la Europa reformada. En esa Europa protestante, Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera más tarde, con la versión calvinista de la Biblia del Oso, protagonizan la gran aventura de la Reforma española. Una historia que no solo apela a la religión sino a un episodio de la Historia de la Cultura europea. La historia de unos españoles olvidados y perseguidos por su humanismo heterodoxo, por pensar y atreverse a leer lo prohibido y seguir el espíritu de su tiempo: el Renacimiento clásico en la época de las intolerancias religiosas.

Casiodoro de Reina, el hereje español

Una oportuna biografía ha rescatado la novelesca historia de Casiodoro de Reina, quien después de la huida de Sevilla viajó por toda Europa. Doris Moreno es la autora de Casiodoro de Reina. Libertad y tolerancia en la Europa del siglo XVI, publicada por el Centro de Estudios Andaluces. Moreno desvela el cambio que se vivió en Europa en el siglo XVI: “El optimismo de los humanistas se fue minando. Muchos defensores de la concordia entre las iglesias fueron cercenados del espacio público, cuando no directamente eliminados, a medida que las posiciones se enconaban. Las terceras vías fueron condenadas a permanecer en los márgenes”.

Fuente El País

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Lutero, profeta hereje

Martes, 31 de octubre de 2017
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37981195196_f2affd7d7bDel blog de José Arregi:

El martes se cumplen 500 años desde aquel 31 de octubre de 1517 en que Martín Lutero, hombre de mente y de fe iluminada, genio de la palabra y de la escritura, publicó sus célebres 95 tesis. Un texto breve, comedido y agudo. Un texto profético, que marcó el comienzo de las Reformas protestantes y de una nueva Europa.

No hay derecho –denunciaba Lutero– a que el Papa venda indulgencias. No hay derecho a que a pobres y ricos –sobre todo a los pobres– les haga creer que después de la muerte podrán quedar libres del terrible fuego del purgatorio a cambio de dinero. No hay derecho a que amargue los gozos de la vida presente con la amenaza de castigos futuros. No hay derecho a que utilice las creencias y los miedos de la gente para llenar su bolsa y las arcas del Vaticano. Está en juego la fe, la vida, el Evangelio.

El Papa declaró hereje a Lutero, y le plantó ante la alternativa canónica: o retractación o excomunión. “No puedo ni debo retractarme contra mi conciencia. Que Dios me ayude. Amén”, dijo Lutero. Fue excomulgado. Y se convirtió en profeta hereje.

¿Un profeta hereje? No cabía semejante idea en la teología que me enseñaron a los 20 años, pero luego aprendí que todos los profetas, de un modo u otro, han sido herejes tanto en las religiones como en la política, e incluso a veces en las ciencias. Que solo quienes han cuestionado las verdades heredadas han empujado la historia hacia adelante. Que solo los innovadores han impulsado la humanidad a un futuro mejor, solo los que no se resignan a lo conocido, ni se detienen ni dicen: “Ya está. Esto es”.

El Evangelio me enseñó que también Jesús fue por excelencia un profeta hereje. Prefirió la compasión activa a todas las creencias, ritos y normas religiosas. No le importaron el pecado y la culpa, sino el sufrimiento y las heridas. Tampoco la absolución de la culpa, sino la curación de las enfermedades y la liberación de toda opresión. Nunca se ocupó de indulgencias para el más allá. Anunció la transformación de este mundo, no premios y castigos divinos después de la muerte. Puso primeros a los últimos, y últimos a los primeros. Revolucionó valores, criterios y certezas.

La historia de la Iglesia me enseñó que Santo Tomás de Aquino, que se convirtió luego y sigue siendo aún para muchos el canon de la ortodoxia, fue primero condenado por el obispo de París, y que al final de la vida quiso quemar su Suma Teológica, diciendo: “No es esto, nada de esto”.

Y que San Ignacio de Loyola, cuya Compañía se puso al servicio de la Contrarreforma, fue procesado siete veces por la Inquisición a causa de sus Ejercicios, porque en ellos ayuda al ejercitante a hacerse sujeto libre y dueño de sí.

Y que Santa Teresa de Ávila vivió siempre estrechamente vigilada por la misma Inquisición porque era mujer, mística y libre.

Y que San Juan de la Cruz estuvo encarcelado durante ocho meses en la cárcel del convento de Toledo por ser reformador y por no retractarse de sus ideas reformadoras, por fiarse de su propia fuente, por dejarse guiar por la llama que ardía en su interior, en lo más profundo de todo ser humano y de todas las criaturas. Y así un larguísimo etcétera. No basta con ser hereje para ser profeta, pero nadie puede ser profeta sin ser hereje de una forma u otra.

Lutero denunció y reformó el rígido sistema dogmático y moralista, clerical y jerárquico, aliado de la riqueza y del poder, en que se había convertido la iglesia itinerante de Jesús. Fue profeta.

Y si algo se le debe reprochar es que no lo fuera hasta el fin, que acabara haciendo de su propia profecía herética una nueva ortodoxia y condenando a sus propios disidentes y aliándose con los príncipes para sofocar la liberación de los campesinos.

A pesar de todo, fue y sigue siendo testigo del Evangelio. Testigo de que es la confianza, no el dogma ni el rito ni la moral, la que nos sana y transforma. Testigo de que es el Espíritu viviente, no la sumisa repetición de la letra, lo que hemos de buscar en cualquier texto del pasado. Testigo de que son la libertad y la compasión de Jesús, no las viejas estructuras jerárquicas, las que harán de la Iglesia hogar y sacramento de humanidad. Y, por sus propias sombras, también es testigo de lo mucho que le faltó y nos falta todavía para ser de verdad Iglesia evangélica, profética y reformadora.

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“¡Bendita Reforma!”, por Marco Antonio Velásquez Uribe

Sábado, 28 de octubre de 2017
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monumento-lutero-wittenberg-alemania“Intrepidez evangélica y audacia profética”

“La iniciativa de Lutero era una interpelación moral y una llamaba a la conversión eclesial”

Gracias a ese soplo del Espíritu -que condujo a Martín Lutero por los caminos del atrevimiento evangélico- Dios ha despertado nuevas vocaciones y misiones

(Marco Antonio Velásquez Uribe).- El 31 de octubre de 1517 quedó en la historia como el inicio de la Reforma. El gesto del predicador de la iglesia de Todos los Santos de Wittenberg -el monje agustino Martín Lutero- de clavar en las puertas del templo sus 95 tesis contra la venta de indulgencias, abría un gran capítulo en la historia de la Iglesia.

La acción de Lutero respondía a una crisis institucional, cuyo icono era la reconstrucción de la Basílica de san Pedro en Roma, que había diezmado las finanzas de los Estados Pontificios. En ese contexto, la venta de indulgencias -dispuesta por el Papa León X- era la solución para acaudalar recursos económicos necesarios para concluir tan magna obra.

En la base de la crisis estaba el dinero, representado por la venta de indulgencias. Ello despertaba un cuestionamiento moral indiscutible, con mayor razón desde que Roma dispusiera el uso de la sacramentalidad del perdón de los pecados para atender el propósito mundano de ostentar poder, graficado en la construcción del nuevo templo. Visto así, la iniciativa de Lutero era una interpelación moral y una llamaba a la conversión eclesial.

La rápida difusión de las tesis y su creciente adhesión, fueron configurando en rebeldía la actuación de Lutero. La respuesta de Roma fue acusarlo de herejía y más tarde, el 3 de enero de 1521, la excomunión. Así, la decisión del Papa León X originaba el mayor cisma de la historia de la Iglesia, después del cisma de oriente ocurrido 500 años antes.

Las consecuencias no sólo fueron religiosas, también hubo efectos económicos y políticos, como la guerra de los treinta años, en la que se involucraron estados partidarios de la Reforma y estados contrarreformistas.

La Reforma trajo para la Iglesia romana una importante pérdida de poder, en cuyo contexto se convocó al Concilio de Trento para reforzar las alicaídas estructuras eclesiales. Comenzaba así la Contrarreforma.

La respuesta de Roma a la Reforma de Lutero fue reestructurar el poder institucional, reforzando el papado, aumentando la jerarquización y extremando los controles. Prueba de esto último fue la creación de la Santa Inquisición.

Paralelamente, con la Reforma comenzaba una nueva manera de vivir el cristianismo.

Mientras la libertad de espíritu caracterizaba a los reformistas de Lutero, la consolidación de las estructuras y el control tipificaba al catolicismo. Asimismo, si el apego a la Biblia distinguiría a los seguidores de Lutero, el alejamiento de la Palabra en la feligresía católica se instalaría como una costumbre que duraría 450 años, hasta el Concilio Vaticano II.

Era evidente que la condición de biblista de Lutero despertaba temores en la jerarquía católica, con lo que la Biblia terminó siendo recluida en las esferas de la erudición. Fruto de ello, los protestantes evolucionaron en su formación espiritual; mientras los fieles católicos debieron conformarse con subsidios litúrgicos, rezos repetitivos y jaculatorias.

Si la espontaneidad guiaba la fe protestante, la rigidez caracterizaba al catolicismo. Así, mientras los seguidores de Lutero se lanzaban a conquistar el mundo, los de Roma se replegaban. Y mientras unos exploraban la fuerza centrífuga de la acción del Espíritu, la diáspora, la catolicidad se aglutinaba en torno a la fuerza centrípeta del Paráclito, la cohesión. De ello surgió una Iglesia protestante “en salida” y una Iglesia católica ad intra.

En el comienzo, el común denominador de los pueblos de una y otra denominación era la ignorancia y una deficiente formación cristiana. Sin embargo, el paso del tiempo fue definiendo una impronta de preparación y formación entre los protestantes; mientras la infantilización definía al catolicismo. Comenzaba a consolidarse así una enorme brecha formativa entre unos y otros. Mientras la obediencia y subordinación eran vistas como virtudes católicas, la parresía, la autonomía y la audacia distinguía a los protestantes.

Así, la fe católica pasaba a ser una espiritualidad subsidiada y mediada humana y jerárquicamente, mientras el protestantismo adquiría intrepidez evangélica. El paso del tiempo fue definiendo una suerte de idiosincrasia religiosa, donde el ser católico responde a conductas regidas, dependientes y controladas; mientras el ser protestante tipifica conductas no controladas y espontáneas, con mayor libertad apostólica.

Gracias a esa libertad de espíritu, la teología protestante se adentró por nuevos derroteros, llegando a hacer de la doctrina de la justificación un núcleo fundamental. De ahí el descubrimiento de la gratuidad, la gracia y el amor de Dios, que pasaron a conformar parte del patrimonio protestante, hasta hacerse universal y compartido por todos los cristianos.

En materia de espiritualidad, el protestantismo -marcado por la doctrina de la justificación- se fue configurando en torno a cierto intimismo; mientras que la catolicidad -regida por la necesidad de manifestar la fe en obras- fue asimilando los valores de la justicia y de la vida en común. De esa manera, el gran aporte del catolicismo ha quedado reconocido en la historia por su magisterio social, llegando a ser fuente de inspiración universal.

Tras 450 años de enemistad, recién el Concilio Vaticano II vino a descubrir el camino del reencuentro y de la necesidad de reconstruir la unidad de los cristianos. Los soplos del Espíritu impregnaron los corazones de los aventureros del ecumenismo, que a 500 años de la Reforma, comienza a despertar múltiples espacios de colaboración, de celebración en común y de respeto recíproco, aunque no exento de dificultades.

Incluso hoy, cuando los cristianos de cualquier denominación están expuestos a las mismas persecuciones y atrocidades en distintos lugares del mundo, el Papa Francisco los invita a asumir la unidad en el martirio, en lo que ha llamado el “ecumenismo de la sangre”.

Entonces, al cumplirse 500 años de la Reforma, bien vale proclamar sin temor: ¡¡Bendita Reforma!!, porque gracias a ese soplo del Espíritu -que condujo a Martín Lutero por los caminos del atrevimiento evangélico- Dios ha despertado nuevas vocaciones y misiones; prueba de ello es que, en la actualidad, más 500 millones de cristianos protestantes, de las más diversas denominaciones, en los más variados lugares del mundo, dan testimonio de que Dios está vivo y que la historia es conducida por el mismo Espíritu.

Gracias a esa audacia profética, muchos más todavía, a lo largo de la historia, han descubierto el sentido de las Bienaventuranzas y multiplican esa tierna y consoladora alegría del Evangelio.

Fuente Religión Digital

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“Performance en el CEM por el quinto centenario de la Reforma “, por Carlos Osma

Viernes, 31 de marzo de 2017
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dietawormsDe su blog Homoprotestantes:

Para quien todavía no se ha enterado, este año se celebra el quinto centenario de la Reforma, y quizás sea por eso que el Consejo Evangélico de Madrid (CEM) nos dedicó hace unos días una performance expulsando como miembro activo de este organismo a las comunidades de la Iglesia Evangélica Española (IEE), una de las iglesias fundadoras del CEM y de las más antiguas del Estado. Aunque tampoco se puede descartar del todo que la causa de lo ocurrido sea el exceso de testosterona contenida en dicho Consejo. Las pruebas que apuntan a este segundo supuesto es que de los doce cargos escogidos o ratificados de la junta directiva del CEM, sólo dos fueron a parar a manos de mujeres: la consejería de la mujer y una vocalía (todo muy progre e innovador).

Pero quienes conocen el funcionamiento del CEM, y no salieron a dar una vuelta en el momento de la votación que llevaría a la IEE al purgatorio evangélico madrileño (la FEREDE ha impedido que la cosa acabara en el infierno), apuntan que lo sucedido se enmarca claramente en los actos de conmemoración del quinto centenario. Se trataría, con mayor o menor fortuna (eso lo deben valorar los espectadores), de recrear la asamblea que hace casi quinientos años tuvo lugar en Worms, y que pretendía que Lutero se retractase de algunas de sus 95 tesis que tanto revuelo habían creado dentro de la Iglesia. Sí, fue ese el momento en el que Lutero dijo aquella frase tan nuestra (y que me perdonen los evangelicales del CEM): “ A menos que no esté convencido mediante el testimonio de las Escrituras o por razones evidentes -Ya que no confío en el CEM- me mantengo firme en las Escrituras a las que he adoptado como mi guía. Mi conciencia es prisionera de la Palabra de Dios, y no puedo ni quiero revocar nada reconociendo que no es seguro o correcto actuar contra la conciencia”.
 

De todas formas, especialistas en performances creen que la cosa se les ha ido un poco de las manos, y que no se logró crear en el público el efecto deseado. Quizás sea porque al final solo el 54% del Sacro Imperio Evangelical madrileño votó por la expulsión de la IEE (por si no saben de cuentas, y aunque no esté literalmente en la Biblia, 38 votos de 70 son un 54%), así que lo de “marcar paquete” le salió bastante mejor al Papa León X, al que no se le escapó ni un voto. Esta victoria tan ajustada ha creado un verdadero desconcierto en el movimiento evangélico español. Por un lado están los que creen que hay que seguir con la performance hasta que la gente entienda lo que se quería decir. Sería el caso del lobby evangelical de Protestante Digital haciendo aparecer a la IEE y sus seguidores, como religiosos que se dejan llevar por los deseos e intereses de este mundo, mientras ellos siguen las verdaderas enseñanzas de Dios que estudian en sus reconocidísimos seminarios, que destacan en el mundo (evangelical) entero. Y por otro lado estarían quienes creen que lo de la performance ha llegado demasiado lejos y se debería volver a la cordura. Se trata en este caso de la propia IEE, pero también de la Iglesia Evangélica Reformada Episcopal (IERE), que ha sorprendido gratamente a más de uno (entre los que me incluyo) ofreciéndose a ir al purgatorio el tiempo que sea necesario para acompañar a su iglesia hermana. O de la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas, que cito al final porque para los evangelicales del CEM suena muy vieja, lejana, y además, no pueden expulsarla de ningún lado. De lo que no tenemos ni idea es de lo que piensan las entidades públicas como la Comunidad de Madrid, que ponen el dinero de los madrileños y madrileñas (sean altos, ateos, lesbianas o bomberas) para subvencionar performances como éstas.

Para intentar explotar el globo que se ha montado, la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE), ha mostrado su preocupación y sus dudas sobre la legalidad de lo ocurrido en la asamblea del CEM. Pero como pasa a menudo, no parece que los evangelicales del CEM, se hayan dado por aludidos, ellos sólo se someten a su verdad verdadera, y no a lo que diga una entidad humana, por mucho que sea su representante ante el Estado. Lo que me pregunto yo, es porqué no hacen un Consejo Evangelical Bibliolátrico Divino, y así pueden expulsar a quienes deseen de donde quieran, y dejan en paz al común de los mortales. Pero como ésto parece que todo el mundo lo da por imposible, se comenta que las comunidades de la IEE en Madrid han decidido impulsar un nuevo Consejo Protestante de Madrid, junto a otras comunidades de otras iglesias protestantes/evangélicas que se identifiquen más con Lutero que con León X, y así dejar ver que lo del cisma madrileño va de veras. ¿Se quedará todo esto en la comunidad de Madrid o se exportará a otros lugares del Estado? ¿Corre también peligro FEREDE como único representante evangélico/protestante ante el Estado? Tiempo al tiempo… Eso lo dirá la bestia, que ha despertado en Madrid, pero amenaza con hacerlo en otros lugares.

Y pongo al final lo que quizás debería ir al principio, y es que todo este “sarao” se ha montado porque a los evangelicales, por mucho que sólo les guste compartir cargos con otros hombres tan machotes como ellos en el CEM, no les gustan las mariconerias. Y lo del documento de Mamré, que suscribieron las iglesias de la IEE, y en el que afirmaban que caminaban hacia la plena aceptación de las relaciones homosexuales estables en el seno de la iglesia, les parece un despropósito. Y en esto no quieren aceptar interpretaciones diversas, la Biblia se lee como ellos dicen, o está mal leída. La verdad es una, y es la suya, y es la que van a imponer en las entidades de las que formen parte. Quien no la acepte, mientras ellos tengan la sartén por el mango, ya sabe donde está la puerta. Y eso es lo que predican, fuera y dentro de sus iglesias, y esa es la sociedad por la que trabajan: una en la que no hay libertad de conciencia, y mucho menos libertad para decidir con quien quieres tener una relación afectiva o sexual. Pero mientras tratan de influir en nuestra sociedad para imponer su moral evangelical súper divina, se presentan como víctimas de la intolerancia de los progresistas, y van lloriqueando que no se respetan sus derechos. ¡Por favor, un poco de masculinidad, León X lo hizo mucho mejor! La IEE ha sido mucho más creíble en su papel, nos ha hecho creer que la Reforma continua, que la valentía de Lutero, todavía se da en algunas iglesias evangélicas. Así que quizás va a ser verdad, que en este país podremos celebrar este año y con razón, el quinto centenario de la Reforma.

Carlos Osma

Espiritualidad, Iglesia Luterana, Iglesias Evangélicas , , , , , , , , , ,

“La Reforma y las reformas: Aportes inter-contextuales desde América Latina”

Lunes, 27 de marzo de 2017
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lutero-y-roma_560x280Cátedra de Teología Latinoamericana en Costa Rica

Elsa Tamez y Luis Rivera Pagán, conferenciantes principales en el evento

(Hanzel Zúñiga).- La Universidad Bíblica Latinoamericana asume el 500 aniversario de la Reforma Luterana, como una oportunidad para reflexionar sobre la forma en que este movimiento de reforma religiosa se relaciona con otros procesos de cambio social en distintos contextos.

Nos interesa la Reforma protestante y las reformas paralelas de la Iglesia Católica Romana en tanto que movimientos de reapropiación de la fe cristiana en contextos cambiantes, tanto a nivel popular como en círculos intelectuales que elaboraron nuevas teologías.

Examinar la Reforma del siglo XVI como un proceso religioso y social complejo, nos lleva a preguntarnos sobre otras reformas religiosas en diversos contextos históricos y sus implicaciones para el cambio social. Nos interesa en particular, explorar relaciones inter-contextuales desde América Latina y el Caribe que abran nuevos horizontes de comprensión del pasado y del presente.

En el contexto del siglo XVI, nos preguntamos por un marco histórico que permita ver las conexiones entre los procesos de cambio religioso en Europa y la conquista de las Américas por los poderes ibéricos. La incorporación forzada de pueblos africanos y de Abya-Yala en la dinámica socio-política europea representa una primera experiencia de mundialización, cuyos resultados implicaron entre otros, el genocidio y la esclavitud para los pueblos subyugados.

Asumimos el reto de esta reflexión en memoria de las víctimas, tanto de las luchas religiosas en Europa como de los procesos de conquista, con el fin de contribuir a la descolonización de la fe cristiana y a las luchas en favor de la vida en América y otros continentes.

33532063776-c8547b5fdb-z32758362883-8d31c48cf4-zLa Cátedra de Teología Latinoamericana se celebra cada tres años y honra a personas que han hecho aportes significativos a la teología latinoamericana. La Cátedra 2017 se celebrará en la memoria del teólogo presbiteriano Juan Alexander Mackay (1889-1973), quien llegó como misionero a Perú hace cien años. En sus escritos, Mackay no solamente interpretó la religiosidad latinoamericana, sino que ofreció también una interpretación de la fe reformada como apoyo a la vida de las iglesias en América Latina.

Mackay insistía en que la teología debe hacerse desde el camino, en el camino. Nuestra Cátedra ha tenido la participación de teólogos y teólogas reconocidos por su aporte a la teología latinoamericana, crítica y contextual como Xabier Pikaza, Juan José Tamayo, Leonardo Boff, Elisabeth Schüssler Fiorenza, entre otros.

Además de las treinta y cinco ponencias que se presentarán en distintas mesas de diálogo, se tendrá espacio para la presentación de proyectos y experiencias de investigación y las dos conferencias centrales estarán a cargo de la Dra. Elsa Tamez, profesora emérita y exrectora de la Universidad Bíblica Latinoamericana, con su ponencia “Justicia de Dios y Gracia sin desquite. Nuevos aportes a la justificación por la fe” y del Dr. Luis Rivera Pagán, profesor emérito de Princeton Theological Seminary, con su ponencia “Iglesia, coloniaje y voz profética: Bartolomé de las Casas a la sombra de la muerte”.

Cada una de las ponencias y muchos de los eventos serán transmitidos en vivo por la página de Facebook “Universidad Bíblica Latinoamericana” así como pueden encontrar toda la información en www.ubl.ac.cr o realizar sus consultas y comentarios al correo: catedra2017@ubl.ac.cr

Para más información acerca del evento, pincha aquí:

Cristianismo (Iglesias), General, Iglesia Luterana, Tablón de Anuncios , , , , , , ,

Para leer la Reforma protestante: Recomendaciones en su V centenario

Martes, 21 de marzo de 2017
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monumento-lutero-wittenberg-alemania“La historia no es la búsqueda de orígenes sino el estudio de las mediaciones”

(Manfred Svensson*).- En El dios que no nació, una lúcida guía para entender la relación entre religión y política en el Occidente moderno, Mark Lilla escribía que hoy hemos progresado de un modo que nos lleva de regreso al siglo XVI, con sus preguntas “sobre revelación y razón, pureza dogmática y tolerancia, inspiración y consentimiento, deber divino y simple decencia”.

No cabe mucha duda de que este retorno de la religión es al menos un factor en las patentes dificultades de la élite contemporánea para comprender el mundo que pretende dirigir: hemos vuelto a discusiones que apenas conocemos.

Lo confesaba hace poco un director ejecutivo del New York Times: “No captamos la religión, no entendemos su papel en la vida de la gente”. El año 2017, con su quinto centenario de la Reforma protestante, nos puede tal vez servir de ocasión para al menos intentar entender esta parte del cristianismo moderno. Para el que quiera embarcarse en esa tarea, vayan las siguientes recomendaciones.

Fuentes

Todo tipo de factores políticos, sociales y económicos confluyen en la Reforma, y hay interminable disputa sobre el peso de cada uno de éstos. Pero quien quiera tomar en serio el modo en que los actores del proceso se entendieron a sí mismos, tiene que dar a la controversia teológica un lugar preeminente.

Pero los reformadores protestantes nos hacen relativamente fácil dicha tarea: cualquiera que tenga un mínimo de alfabetismo teológico ­-o que pacientemente quiera armarse de él- puede leer sus obras. Su estilo suele ser llano, y desde el siglo XVI han sido traducidos a nuestra lengua: el mismo Cipriano de Valera que tradujera la Biblia al español, publicó a fines de dicho siglo una traducción de la Institución de Calvino.

El último esfuerzo titánico de traducción está constituido por las obras de Lutero en diez volúmenes, que durante recientes décadas publicaron las editoriales Paidós y Aurora. Pero también entre los textos breves hay algunos sumamente significativos.

La mejor versión condensada de las polémicas del siglo XVI es la Carta al cardenal Sadoleto, de Juan Calvino. De Lutero suelen gustar las frases escandalosas y el aparente rupturismo; quien, en cambio, quiere verlo escribir con sencillez y sabiduría, probablemente no puede hacer nada mejor que leer La libertad cristiana (que ya en 1542 podía encontrarse en español en la traducción de Francisco de Enzinas).

Historias generales de la Reforma

reformadoresEn castellano puede encontrarse de James Atkinson Lutero y el nacimiento del protestantismo o, más recientemente, La Reforma protestante, de Patrick Collinson. Algo superiores son Carter Lindberg, The European Reformations, y Diarmaid MacCulloch, The Reformation, la más reciente narración magistral sobre el periodo.

La cualidad que estas últimas dos obras notoriamente comparten es su habilidad para tejer una narración atenta a la multiplicidad de factores culturales y políticos que se cruzan en este tumultuoso periodo, sin por eso perder de vista la primacía de los conflictos teológicos. No se trata de introducciones al pensamiento de los reformadores, pero la dimensión doctrinal de los conflictos recibe la atención debida y es explicada de un modo que cualquier lector interesado logra seguir.

Como salta a la vista, la obra de Lindberg pone ya en el título su énfasis en la pluralidad de reformas del periodo. Dicho plural no obedece a que esté imponiendo una sensibilidad postmoderna sobre su objeto de estudio. Se trata, simplemente, de captar la multitud de fenómenos de reforma (tanto protestantes como católicas, magisteriales como radicales) que con cierta independencia se desarrollan en el siglo XVI.

Dicho énfasis se ha vuelto una de las notas características del estudio reciente de la Reforma, como puede verse también en la más reciente de las historias generales escritas por un católico, Reformations: Early Modern Europe, 1450-1660, de Carlos Eire. Se trata de un énfasis pertinente, aunque desde luego hay también un riesgo de sobrecorrección. Para equilibrarlo no es mala idea atender a Scott Hendrix, Recultivating the Vineyard. The Reformation Agendas of Christianization. Si bien Hendrix reconoce una multitud de “agendas”, pone un énfasis más fuerte en el común propósito de cristianización que atravesaría a todos estos movimientos. Para la temprana “globalización” del protestantismo, en tanto, cabe recomendar Protestants: A History from Wittenberg to Pennsylvania 1517-1740, de Scott Dixon.

Tradiciones específicas

De la multiplicidad de reformas se desprende que enfrentar cada una de ellas como un proyecto relativamente independiente, en lugar de reducirlas a versiones mejoradas o desmejoradas de otras, es una tarea elemental para entender el periodo. Philip Benedict ha escrito la mejor de esas introducciones en lo que a la tradición calvinista se refiere: Christ’s Churches Purely Reformed: A Social History of Calvinism. No hay, en mi opinión, una obra equivalente para estudiar la fortuna del luteranismo como movimiento global (una ausencia que contrasta con la obsesiva preocupación por Lutero entre los historiadores del temprano siglo XVI). Pero sí la hay para la reforma radical. La reforma radical, de George H. Williams, sigue siendo la mejor introducción al variado número de fenómenos que suele agruparse como ala izquierda de la Reforma.

La conexión evangélica

El lector bien puede preguntarse cuánto de esto le ayudará a comprender el mundo evangélico contemporáneo. No es ningún misterio que éste guarda relación con la Reforma, pero dicha relación no parece consistir en un continua línea de sucesión.

Efectivamente, en el siglo XVIII irrumpe en escena algo distinto. Es el evangelicalismo con un núcleo algo más reducido de intereses doctrinales, con una concentración muy fuerte en la conversión personal y el activismo social, y es esta comprensión del cristianismo la que expandió el protestantismo por el mundo. Para comprender su surgimiento tal vez lo mejor sea The Rise of Evangelicalism, de Mark Noll (junto a George Marsden es también de los mejores historiadores para comprender la historia evangélica más reciente).

En cualquier caso, comprender los primeros doscientos años del protestantismo parece requerir de nosotros habilidades opuestas a las requeridas para asomarnos a su historia subsiguiente. Si en el comienzo reina la oposición entre reforma magisterial y radical, desde el siglo XVIII en adelante es casi norma su “contaminación” recíproca. No puede comprenderse este protestantismo actual mediante una simple búsqueda de “raíces” en el siglo XVI, pero tampoco puede prescindirse de éstas. Como en tantos otros campos, aquí hay que recordar que la historia no es la búsqueda de los orígenes sino el estudio de las mediaciones.

Biografías

No sin razón, muchos lectores preferirán aproximarse al periodo leyendo biografías de sus grandes actores. El quinto centenario de Calvino el año 2009 naturalmente trajo consigo una buena cantidad de obras sobre éste. En lo biográfico lo más destacado es el Calvin de Bruce Gordon. De figuras titánicas como Lutero hay biografías en buen número, y entre las traducidas al castellano cabe ante todo nombrar la clásica Lutero, de Ronald Bainton. Entre las más recientes que cuenten con traducción, hay que mencionar la de Heiko Oberman, Lutero: un hombre entre Dios y el diablo. Pero el lector interesado deberá estar atento a dos grandes historiadores de la Reforma que publicarán sus biografías de Lutero este año: Herman Selderhuis y Scott Hendrix.

Interpretación

En su cruce de controversias religiosas y políticas, el siglo XVI nos resulta tanto lejano como familiar; es un mundo atravesado por el conflicto, pero en el que aún hay un lenguaje en común para disputar. Por lo mismo, una buena parte de la discusión sobre la Reforma ha girado en torno a su lugar en la historia de la cultura: en qué medida se trata de un último capítulo del mundo medieval, en qué medida de una primera revolución moderna.

En El protestantismo y el mundo moderno, de Ernst Troeltsch, el lector interesado encontrará una de las más clásicas exposiciones de este problema. Entre las publicaciones más recientes, Protestantism After 500 Years, editado por Mark Noll y Thomas Howard, incluye contribuciones sobre su lugar en grandes tópicos desde la historia del derecho a la historia de la universidad. El lector interesado encontrará en estas obras no la añeja tesis sobre los orígenes protestantes de la modernidad, pero sí una infinidad de preguntas sobre los modos en que nuestro mundo se relaciona con este acontecimiento iniciado en 1517.

Finalmente, un reciente libro del mismo Howard, Remembering the Reformation, ofrece una lúcida presentación de los modos en que el evento ha sido conmemorado en cada centenario. Coincidente esta vez con el primer centenario de la revolución bolchevique, el quinto centenario de la Reforma nos invita a profunda reflexión sobre las tensiones entre reforma y revolución, sobre los usos y abusos del pasado, sobre los modos en que tanto el pasado cercano como el remoto siguen configurando nuestro mundo.

*Manfred Svensson es profesor del Instituto de Filosofía de la Universidad de los Andes, Chile, y autor de Reforma protestante y tradición intelectual cristiana (Barcelona, 2016).

Fuente Religión Digital

Biblioteca, Cristianismo (Iglesias), Cuáqueros, Iglesia Adventista del Séptimo Día, Iglesia Anglicana, Iglesia Bautista, Iglesia Católica, Iglesia Luterana, Iglesia Metodista, Iglesia Presbiteriana, Iglesias Evangélicas, Iglesias Pentecostales , , , , , , , ,

“A favor del diálogo y el respeto”, comunicado de la Comisión Permanente de la Iglesia Evangélica Española, que sigue recibiendo apoyos…

Lunes, 20 de marzo de 2017
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ieeLa decisión del Consejo Evangélico de Madrid de expulsar a la Iglesia Evangélica Española por sus posturas inclusivas hacia las personas LGTB ha causado “estupor” y “sorpresa” entre los cristianos LGTB, un colectivo de personas que trabajan activamente por conciliar su condición de creyentes con la de gais, lesbianas, bisexuales y/o transexuales.

Cristianos Gays, La Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas, la Comunidad Anawin y Crismhom mostraron su solidaridad y siguen llegando muestras de apoyo. También la FELGTB ha lamentado la decisión.

Comunicado de la Comisión Permanente de la Iglesia Evangélica Española

La Iglesia Evangélica Española trabaja desde sus orígenes a favor del diálogo y del respeto entre las diferentes confesiones y particularmente en la familia protestante. Como herederos de la Reforma protestante del siglo XVI, de la que este año se celebra su 500 aniversario, tenemos la vocación de trabajar a favor de la unidad defendiendo la libertad de conciencia, unidad en la diversidad como principio ecuménico inspirado en el Evangelio: solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. (Efesios 4, 3-7)

Junto a las Iglesias de nuestra familia confesional, reformada y metodista, hemos considerado un privilegio participar de la causa de la dignidad humana. El carácter inclusivo de nuestra iglesia y la defensa del principio de no discriminación son partes inherentes de nuestro seguimiento de Jesús. Como iglesias surgidas de la Reforma no reconocemos otra autoridad en materia de fe más que la Biblia. Para nosotros son más importantes las personas que dejaríamos de cuidar que las instituciones que nos imponen renegar de esos principios.

Las decisiones tomadas por el Consejo Evangélico de Madrid estableciendo en su reglamento una interpretación de la Biblia y juzgando a nuestras iglesias en Madrid en función de esa doctrina preestablecida son contrarias al espíritu de la Reforma y, por tanto, del Evangelio. No podemos aceptar una imposición doctrinal y consideramos que esa vía es equívoca y perjudicial para el testimonio de las iglesias. Hemos expresado nuestra discrepancia y alegado que la actuación es contraria a derecho, no obstante hemos renunciado a ahondar en el conflicto y continuaremos nuestro camino y nuestro testimonio según nuestros principios inspirados en el Evangelio.

Confiamos en que esta discrepancia nos haga reflexionar a todos sobre lo que contribuye a la unidad. Dicho todo esto, solo nos resta decir que nos reafirmamos en la defensa de la unidad en la diversidad, de la pluralidad frente a la uniformidad y de la dignidad de las personas sin discriminación, según las enseñanzas de Jesús de Nazaret.

La Comunión Mundial de Iglesias Reformadas ha publicado un escrito en solidaridad con nuestra IEE. A continuación publicamos su traducción al español:

cmrHemos recibido la noticia de que la Iglesia Evangélica Española ha sido “dada de baja como miembro de pleno derecho” del Consejo Evangélico de Madrid, una organización ecuménica protestante, por asuntos que conciernen a la sexualidad humana. Puedes leer más sobre las circunstancias -y la respuesta de la iglesia- mediante este enlace.

Lamentamos las continuas divisiones de la iglesia y ofrecemos esta oración en respuesta:

Dios de todas las criaturas vivientes, te damos gracias por los dones que has dado a tu Creación, la belleza de tu asombroso mundo, la diversidad del género humano y la forma como a través de Cristo nos haces conscientes de cuánto nos amas a cada uno de nosotros.

Ponemos ahora ante ti a tu Iglesia alrededor del mundo. Nuestros esfuerzos por ser fieles al anuncio de la Buena Noticia para todos, nuestros desafíos tratando de reflejar tu misericordia, tu amor, tu compromiso con los excluidos, los que luchan por abrirse camino desde los márgenes, a los que Jesús llamó “los pequeños”.

Oramos por nuestras iglesias miembro en la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas, en preparación de nuestra Asamblea General. Queremos llegar a esta reunión con nuestras esperanzas y miedos, confiando los unos en las fuerzas de los otros y apoyándonos mutuamente en nuestras debilidades. Te pedimos tu guía y tu sabiduría ya que no somos capaces de conseguir nada sin ti.

Te pedimos valor y audacia para llegar a ser una auténtica familia mundial, una comunión comprometida con la justicia, porque es lo que esperas que seamos.

Te damos gracias por las iglesias que están dispuestas a correr el riesgo de ser proféticas en sus propios contextos y, haciendo esto, a ayudar a construir la senda para otras.

Te pedimos fuerza y valor para realizar nuestra misión en un mundo donde la injusticia, la violencia, la codicia y el fundamentalismo crecen día tras día. Confiamos en que el poder de tu Espíritu nos guíe y nos fortalezca para amar y cuidar sin importar las consecuencias.

En el nombre de Jesús oramos. Amén.

(Traducción realizada por Luis Pelegrín)

La sección de espiritualidad de COGAM da la bienvenida a la IEE al colectivo LGTB

cogamLa sección de espiritualidad del colectivo madrileño COGAM, por su parte, ha querido saludar a la Iglesia Evangélica Española como “miembro de pleno derecho del colectivo LGTB”, en un texto en el que explica el trabajo que viene realizando conjuntamente. “La Iglesia Evangélica Española, una de las iglesias protestantes más veteranas y arraigadas en el territorio español, comenzó hace años a trabajar teológicamente sobre la realidad LGTB, la necesidad de inclusión y la aceptación de la diversidad. Y, desde la declaración de Mamré de mayo de 2015, afirma: ‘En consecuencia, como Iglesia Evangélica Española, somos exhortados a una pastoral de la acogida de las personas homosexuales y sus familias, evitando la invisibilidad y trabajando en el acompañamiento de la diversidad’”. Una declaración, la de Mamré, que como apuntábamos hace pocos días, fue precisamente el desencadenante de la expulsión.

“Desde inicio de año la sección de espiritualidad de nuestro colectivo realiza actividades en conjunto con la Iglesia Evangélica Española en el seno de una de sus iglesias, siendo acogidos con todo el respeto y acompañamiento que emana de la Declaración de Manré. Creemos que esta decisión es un mal trago pero no una mala noticia ya que el testimonio inclusivo que la Iglesia Evangélica Española ha defendido ‘con garra’ es más cercano al mensaje de Jesús de Nazaret”, explica el texto, en el que desde COGAM han querido hacer público todo su apoyo a los pastores y pastoras de la Iglesia Evangélica Española y “acercarles nuestro agradecimiento profundo”.  Una Iglesia a la que la sección de espiritualidad de COGAM considera que, desde la expulsión como “miembro de pleno derecho” del Consejo Evangélico de Madrid se ha convertido en “miembro de pleno derecho” del colectivo LGTB.

La FELGTB lamenta la decisión

897_felgtb-jpg_bigLa Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), de la que son miembros tanto CRISMHOM como COGAM pero también otras muchas entidades al margen del hecho religioso, se ha expresado también:

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) lamentamos hoy que el Consejo Evangélico de Madrid haya decidido expulsar a la Iglesia Evangélica Española de su seno por haber tomado un claro partido por la inclusión de las personas LGTB y la defensa de sus derechos.

 La Iglesia Evangélica Española, una de las iglesias protestantes más veteranas y arraigadas en el Estado español, comenzó hace años a trabajar teológicamente sobre la realidad LGTB la necesidad de inclusión y la aceptación de la diversidad. En la Declaración de Mamré de mayo de 2015 recoge, entre otros aspectos, que “como Iglesia Evangélica Española, somos exhortados a una pastoral de la acogida de las personas homosexuales y sus familias, evitando la invisibilidad y trabajando en el acompañamiento de la diversidad.

 “Gais, lesbianas, transexuales y bisexuales no elegimos nuestra condición; nacemos con unos dones y características que nos hacen únicas y únicos. Entre esas características está nuestra orientación afectivo-sexual y nuestra identidad de género, aparte de otras muchas dimensiones diversas y enriquecedoras que forman parte de la naturaleza humana” ha recordado Alejandro Medel, dinamizador del grupo de Fe y Espiritualidad de FELGTB.

FELGTB confía en que el Consejo Evangélico de Madrid reconsidere su decisión e insta a este órgano a no lanzar mensajes de odio hacia ningún colectivo. “Nos encantaría que las personas responsables de esta decisión se tomasen la molestia de conocer la realidad de las personas LGTB creyentes”, ha manifestado Jesús Generelo, presidente de FELGTB.

FELGTB reconoce el empeño de la Iglesia Evangélica Española en su labor por transmitir un mensaje de inclusión y de respeto a la dignidad de las personas LGTB.

Fuente Iglesis Evangélica Española/Cristianos Gays/Dosmanzanas/FELGTB

 

General, Homofobia/ Transfobia., Iglesia Inclusiva, Iglesias Evangélicas , , , , , , , , , , , , , ,

En el año de Lutero: C. Reina y la Biblia del Oso (con A. Ropero)

Miércoles, 8 de febrero de 2017
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16406844_732339873609874_3981573769779520844_nDel blog de Xabier Pikaza:

“Símbolo del protestantismo hispano”

La Biblia del Oso y su autor

La traducción de Reina, “todo un logro de la literatura religiosa”

La Biblia del Oso constituye la Vulgata de todos los protestantes de habla española, que se resisten a admitir cualquier otra versión

Quizá el mayor impacto de la “reforma” de  Lutero y de su obra en España (en el mundo de lengua castellana) se ha concretado a través de la “Biblia del Oso de Casiodoro de la Reina, que realizó la primera traducción completa de la Biblia al castellano.

Así lo ha puesto de relieve la tesis doctoral que Constantino Bada (imagen 1) ha defendido en la Universidad Pontificia de Salamanca, bajo la dirección del Prof. J. M Sánchez Caro, el pasado 25 de enero.
Cf. http://labibliadeloso.blogspot.com.es, en Facebook, y en la noticia de prensa http://salamancartvaldia.es/not/139169/constantino-bada-prendes-defiende-tesis-doctoral-biblia-oso/

maxresdefaultÉsta es buena noticia cultural, ecuménica, literaria, no sólo para los que hemos estudiado la obra de C. de la Reina, y para los “protestantes” de lengua castellana, sino para los cristianos y para los hombres de cultura, pues la Biblia del Oso forma parte del mejor patrimonio religioso, social e intelectual del mundo hispano.

Pero la gran noticia no es la tesis de C. Bada (¡felicidades!), con ser muy buena, sino la traducción de la Biblia de C. Reina (y Valera) … que seguimos utilizando cientos de miles de cristianos y estudiosos (y que forma parte del mayor “portal” de estudio bíblico del mundo: Bible Works)

Así me lo ha hecho saber mi amigo Alfonso Ropero, quizá el más conocido de los pensadores protestantes de España (director de publicaciones de la Editorial Clie, autor del Diccionario Enciclopédico de la Biblia….) quien amablemente me ha enviado una nota sobre Casiodoro Reina. Para enmarcar su reflexión ofrezco al fin de esta postal una pequeña nota mía sobre la Biblia de Reino y Valera.

Gracias, Alfonso, buen domingo a todos.

Alfonso Ropero

LA BIBLIA Y DEL OSO Y SU AUTOR

alfonso_roperoEl pasado 25 de Enero tuvo lugar un acto muy importante para todos los amantes de la Biblia, y en especial, para los protestantes españoles, ya que el sacerdote asturiano Constantino Bada Prendes culminaba un largo proceso de investigación sobre la traducción de la Biblia de Casiodoro de Reina, conocida como Biblia del Oso, todavía en uso por todo el protestantismo español e iberoamericano. Revisada por Cipriano de Valera y con posteriores revisiones que culminan en 1960 —a la que siguen otras más—, constituye la Vulgata de todos los protestantes de habla española, que se resisten a admitir cualquier otra versión, por más que responda a un trabajo más profundo y académico, con recurso a un aparato científico más completo. Naturalmente, hay otras versiones que poco a poco van ganando terreno en muchas iglesias, pero sin lograr desbancar el prestigio de la Reina-Valera 1960.

Ese 25 de Enero, en el Aula de Grados de la Universidad Pontificia de Salamanca, Constantino Bada defendió públicamente su tesis doctoral titulada: “La Biblia del Oso de Casiodoro de Reina; Primera Traducción completa de la Biblia al castellano”, dirigida por el Dr. José Manuel Sánchez Caro.

constantino-bada-presenta-su-tesis-sobre-la-biblia-del-osoEsta es la primera monografía sobre esta magna obra de Reina, tesoro de nuestra cultura hispánica —dijo el doctorando en tan memorable ocasión—; era necesario un abordaje de esta traducción tan importante para el mundo cristiano”, y joya de la literatura española.

Como muchos sabrán, Casiodoro de Reina fue un monje de monasterio de San Isidro del Campo, que abrazó las ideas luteranas junto a un buen número de frailes. Descubierto este foco de luteranismo en España, Casiodoro y los suyos tuvieron que darse prisa para abandonar el país, perseguidos por la Inquisición. Los que no lograron hacerlo a tiempo terminaron en la hoguera, o bien disciplinados, según el grado de su implicación.

Huido a la Ginebra de Calvino, Casiodoro pronto advirtió que aquella tampoco era su tierra prometida. Espíritu libre y sensible tuvo pasar por innumerables trances para sobrevivir en aquel de mundo sospecha constante, de desconfianza generalizada del otro por cuestiones doctrinales. Aun así, Casiodoro fue capaz de, en solo diez años, y por su propia cuenta dar a luz una versión de Biblia que es todo un logro de la literatura religiosa.

Por si fueran poco las penurias económicas, cuando ya estaba casi a punto de imprimir y ver la luz su edición de la Biblia, cayó gravemente enfermo teniendo que permanecer en cama durante cinco semanas, debatiéndose entre la vida y la muerte. “Me producía no poca tristeza —escribió posteriormente— el pensamiento de mi mujer y de mis hijos pequeños, a quienes parecía haber traído conmigo a Basilea únicamente para que empezaran un nuevo exilio lejos de nuestros amigos y conocidos, y sobre todo, privados de mí. Pero incluso esta tristeza la alejaba fácil y rápidamente encomendándolos a la Providencia de Dios que, primero a mí y después a ellos conmigo, nos había hecho experimentar su cuidado paternal en medio de tantas dificultades y frecuentes trabajos”.

16386997_732343356942859_7325149241333219300_nCasiodoro es ejemplo de unos de esos espíritus nobles del reformismo español. De ningún modo estaba de acuerdo con el castigo capital del “hereje” o disidente religioso. Se dice que lloraba cada vez que pasaba cerca de la colina de Champel porque le traía a la memoria la terrible muerte en la hoguera sufrida por su compatriota Miguel Servet. Esta simpatía hizo que algunos calvinistas lo sometieran a vigilancia.

También en doctrina Casiodoro parece que daba más importancia a los matices éticos y prácticos que a los especulativos y teológicos. Ocurre que muchos reformadores comenzaron proclamando la salvación por gracia, por fe sola, pero en la práctica bien pronto cayeron en la gnosis, la salvación por el conocimiento correcto de la doctrina sobre la gracia, la fe sola o la predestinación, el bautismo o la Santa Cena; todos ellos motivos para jugarse la vida en la contienda. El criterio de fe verdadera ya no venía asegurado por la fe y la vida piadosa, sino por la doctrina y la ortodoxia, o más bien, la fidelidad a la doctrina del grupo.

Casiodoro abandonó Ginebra por Londres (1558), donde esperaba encontrar un ambiente más propicio a la expresión libre de su fe. Durante un tiempo gozó de tranquilidad para dedicarse a sus labores pastorales y hasta formar una familia (1561). Pero su espíritu liberal y comprensivo levantaba sospechas. Pese a los años transcurridos desde su salida de España, la Inquisición le seguía los pasos mediante agentes que informaban de cada actividad que realizaba. Por otra parte, sus hermanos de fe no terminaban de fiarse de él. El grupo calvinista criticaba sus creencias y sus simpatías con Servet y Castellio; con el luteranismo y la corriente anabaptista.

El odium theologicum, que es un fuerte sentimiento que no repara ante nada, ideó la mejor manera de desacreditar a Casiodoro y meterlo en un serio aprieto. En 1563 fue acusado del delito de sodomía. Los acusadores hicieron correr la versión de que Reina antes de su matrimonio había mantenido relaciones homosexuales con un mozo llamado Jean de Bayonne. Fue acusado formalmente por los pastores calvinistas de las iglesias francesa y holandesa en Londres. Reina negó la acusación como totalmente falsa. De nada le valió, bien pronto se inició el juicio, primero por cuestiones doctrinales, después por el susodicho cargo de sodomía.

Sospechando que la decisión ya estaba tomada en su contra, Casiodoro huyó Inglaterra, iniciando así un peregrinaje que le llevaría a varios países, entre ellos, Holanda, Alemania, Francia y Suiza. Durante quince años tuvo que soportar el cargo de sodomita, que pendía sobre él como espada de Damocles.

Por fin, se sometió a un nuevo juicio en el mismo Londres para zanjar el asunto. Fue exonerado de todos los cargos y declarado inocente (1579). Una cuidadosa revisión del expediente y los antecedentes de sus acusadores evidenció que los testigos que señalaron a Reina de sodomía, los españoles Francisco de Ábrego y Gaspar Zapata, habían sido agentes encubiertos al servicio de la Inquisición española e incluso salieron a la luz los pagos recibidos por ser parte del complot contra Casiodoro. Pero sus correligionarios, llevados por el odio teológico prefirieron creer antes a los agentes de la Inquisición que al propio Casiodoro.

La injusta persecución de que fue objeto, la humillación de repetir una y otra vez su confesión de fe para contentar la ortodoxia de los guardianes de verdad, no lo detuvo para entregarse sacrificadamente a la traducción de la Biblia en castellano, que con mucho esfuerzo y dificultades fue publicada en 1569, destinada a convertirse en el símbolo del protestantismo hispano y memoria eterna de este singular personaje.

Puede consultarse la siguiente bibliografía, en espera de la pronta publicación de la obra de Constantino Bada Prendes por la Universidad Pontificia de Salamanca, y de la proyectada biografía de Casiodoro por la historiadora española Doris Moreno Martínez:
Raymond S. Rosales, Casiodoro de Reina, patriarca del protestantismo hispano, Editorial Concordia, Saint Louis, Missouri, 2002, Manuel Gutierrez Marín, Historia de la Reforma en España. Producciones Editoriales del Nordeste, Barcelona 1973; Enrique Fernández Fernández, Las Biblias castellanas del exilio. Editorial Caribe, Miami, Florida, 1976; José C. Nieto, El Renacimiento y la otra España. Visión sociespiritual. Librairie Droz, Ginebra, 1997; Ignacio Javier García Pinilla, “El foco reformador de San Isidoro del Campo”, en Actas Simposio San Isidoro del Campo, 1301-2002, 61-91. Consejería de Cultura, Sevilla 2004; y la clásica de A. Gordon Kinder, Casiodoro de Reina: Spanish Reformer of the Sixteenth Century. Tamesis Books ltd., Londres 1975.

X.Pikaza
Biblias protestantes del siglo XVI. Reina-Valera

El entorno protestante del siglo XVI. La Biblia de Reina-Valera Leer más…

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Un sello para Cisneros, un veto a los protestantes

Viernes, 3 de febrero de 2017
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5890eca97d8dc-sello-1024x964_560x280¿Homenaje a la Biblia del Oso?

Lamentan que la decisión no reconoce la pluralidad religiosa

(Daniel Hofkamp, en Protestante Digital).- Así como Alemania ya tiene su sello dedicado a la Reforma, y aun el Vaticano baraja lanzar uno propio este año, en España también se aprovechan las efemérides para rendir diversos homenajes. Sin embargo, la Comisión Filatélica ha preferido quedarse solo con una parte de la historia, recordando al católico Cardenal Cisneros, y eludiendo la memoria de los protestantes españoles del siglo XVI.

Lejos del espíritu conciliador que propone Francisco con sus últimos gestos hacia la figura de Lutero, en España las autoridades parecen continuar ancladas en esa visión histórica que insiste en negar la presencia protestante en España. Así se deduce de la razón expuesta por la Comisión Filatélica para rechazar la emisión de un sello conmemorativo de la Reforma este 2017, en su 500º Aniversario, una solicitud que contaba con el aval de las principales entidades evangélicas de nuestro país.

La ignorada Biblia del Oso

Según la Comisión Filatélica -organismo que depende del Ministerio de Fomento-, los sellos conmemorativos deben emitirse tras una selección en la que deben equilibrar “las necesidades del franqueo, las del coleccionismo, la conmemoración de las efemérides anuales con antigüedad superior a 25 años y las peticiones externas… y ofrecer la imagen más exacta de la rica pluralidad del Estado”.

Los evangélicos habían solicitado la emisión de un sello con el motivo de la Biblia del Oso. “Desde la comisión que redactó el proyecto elegimos esa Biblia por considerarla un elemento que todos, incluso los católicos y los no creyentes, pueden apreciar”, explica a Protestante Digital José Luis Fernández Carnicero, uno de los impulsores de la petición.

Esta traducción de la Biblia al castellano del siglo XVI ha sido reconocida por intelectuales de la talla de Antonio Muñoz Molina, que la considera una “auténtica joya” desconocida -y prohibida por la Inquisición durante 300 años- del Siglo de Oro.

En Galicia, se han sumado otra voces tan importantes como la de Xosé Luis Méndez Ferrín, ex presidente de la Real Academia Gallega, que en varias de sus columnas en prensa ha denunciado una ideología latente en España “que no reconoce la pluralidad religiosa ni el laicismo del Estado”.

Memoria selectiva

La negativa a publicar el sello dolió en el seno de la comisión formada por evangélicos en Galicia que habían lanzado el proyecto. Un malestar que aumenta al conocerse la emisión de otros sellos conmemorativos.

Por ejemplo, se lanzará un sello del 450º Aniversario del Camino de Santiago -que ya cuenta con decenas de sellos emitidos- o el recientemente presentado en recuerdo del fallecimiento del Cardenal Cisneros, una figura histórica que, según el comunicado de Correos, renovó “la vida religiosa basándose en la educación cristiana”.

“Hay países que dan pasos que aquí no se dan”, lamenta José Luis Fernández Carnicero, que aun guarda alguna esperanza de rectificación. En diciembre enviaron una reclamación a la Comisión Filatélica, conscientes de que hay “alguna oportunidad, aunque algo remota, de que se emita el sello”. “No hemos tenido ni acuse de recibo de nuestra reclamación”, pero “espero que haya algún pronunciamiento, y se den cuenta de la metedura de pata”, concluye Carnicero.

Fuente Religión Digital

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¿Tras las Tinieblas la Luz? Lutero y el Protestantismo en la balanza

Sábado, 28 de enero de 2017
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imagesDel blog de Xabier Pikaza:

Presenté ayer la figura y propuesta de Lutero (año 1517), con sus elementos teológicos, sociales y eclesiales.

Sobre esa base quiero desarrollar algunos elementos e implicaciones de la Reforma, tomando como base el lema más antiguo de la Ciudad de Ginebra, adaptado después como programa de la Reforma Protestante: Post Tenebras Lux, tras las tinieblas medievales de una edad oscura de la Iglesia de Roma, llegó la luz de los grandes reformadores.

Así aparecen ellos, como hombres luminosos (?) en el monumento a la Reforma, construido sobre las antiguas murallas de la ciudad cada uno con la Biblia del pueblo en la mano:

Imagen I: reformadores principales de la ciudad: Farel, Calvino, Beza y Knox.
Imagen 2: lema de la Reforma: Llegó la luz tras la tinieblas, con la fecha clave de 1517.

La Reforma fue una gran luz, pero no la única…, con sus tinieblas propias… Fue una luz esencial para el despliegue de Europa y del mismo cristianismo, como ayer dije, y como seguiré indicando, en línea más extensa, por ahora, con dos postales de tipo programático:imagesg

Hoy presento el proyecto social de la Reforma Protestante, partiendo del contexto anterior de la Unidad Católica de Europa Occidental (Imagen III: mapa de Europa en el año 1500), simbolizada por el Papa. Éste es un tema complejo, y sólo atendiendo a su complejidad puede entenderse algo mejor, destacado los rasgos principales del intento de Lutero, pero poniendo a su lado a Calvino (con otros reformadores: Imagen IV) y al Anglicanismo, con sus luces y sombras, con sus excesos políticos e incluso “religiosos”.

Mañana insistiré en la inmensa oleada de creatividad pero también de violencia promovida por la Reforma y la Contra-Reforma, expresada sobre todo en la Guerra de los Treinta Años, que ofrece de algún modo el acta de nacimiento de la Europa Moderna, hasta el día de hoy.

imagesiSi el tema sigue interesando presentaré en días sucesivos otros rasgos conseguidos (y sufridos) y aún pendientes de la Reforma Protestante y de la Contra-Reforma católica, en un situación totalmente distinta a la de entonces (1517) como la nuestra, en este año 2017.

Digo que la situación es muy distinta (no estamos en el año 1517), ni sería hoy posible un Lutero como el de entonces (ni unos papas como los de aquel tiempo), ni un Calvino de Ginebra… pero de aquel tiempo y de aquellas personas seguimos viviendo, por lo menos hasta hoy 2017.

Para cambiar aquella historia y no repetir los errores pasados (manteniendo sus buenos impulsos) es necesario conocerla. En esa línea ofrezco esta postal, quizá para recordar que todos (católicos y protestantes) estamos llamados a realizar una Reforma más intensa, desde la raíz del evangelio.

Éste es un momento oportuno para repensar la identidad del cristianismo, y de un modo especial la de Europa,vinculada de un modo esencial a la Reforma Protestante, de modo positivo y negativo, con su fe en el Dios de Cristo, pero también con sus guerras opresoras, con su forma de querer dominar el mundo de un modo muy poco evangélico.

1. Europa año 1500

Todo el sur del oriente había caído en manos de los turcos; el norte (Rusia, Ucrania, Lituania, Polonia…) se mantenía alejado de los centros de poder, en una especie de Edad Media alargada. Mientras tanto, los países de Europa occidental, que estaban encontrando nueva fuerza con el Renacimiento y con los descubrimientos geográficos (en África, Asia y América), con el surgimiento de los estados nacionales y las nuevas técnicas científicas, se dividieron en tres o cuatro centros de poder cultural y político, difíciles de armonizar:

— el grupo latino del sur (Portugal, España, Igalia…), con el predominio de España, que se mantuvo fiel al Papa;
— el grupo germano del centro de Europa (Alemania, Austria, Suiza…), fiel en gran parte a la nueva experiencia de un cristianismo — protestante, separado del Papa;
–el grupo anglosajón, también separado del Papa, con un tipo de protestantismo nacional;
— el grupo francés, con su zona de influjo, se mantuvo fiel al Papa, pero siguió una política autónoma.

Pues bien, en el momento en que los países de Europa se elevaban y emergían, como potencia unitaria y múltiple, sobre el resto del mundo (desde el siglo XVI), el Papa dejó de presentarse para ellos el vínculo de unidad religiosa y cultural que había querido ser, viniendo a convertirse en signo de disputa y división, en foco de violencia entre los varios países europeos. Leer más…

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Los 500 años de M. Lutero: Testigo del evangelio, una tarea abierta

Martes, 24 de enero de 2017
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3-lucas-granach-retrato-de-martin-lutero-10cm-1010x1024Del blog de Xabier Pikaza:

Así lo saben desde hace tiempo muchos teólogos y cristianos, lo mismo católicos que luteranos, cuando afirman que la tarea de Lutero sigue abierta, tanto para los católicos como para los mismos luteranos. Este año 2017 es tiempo bueno para retomarla y culminarla.

Así lo puso relieve el Papa Francisco, cuando el pasado 31 de octubre asistió en Lund, Suecia, a la conmemoración del 500 aniversario de la Reforma Luterana, ante Antje Jackelén, mujer Arzobispo de Uppsala, y ante Munib Yunan, Presidente de la Federación Mundial Luterana, que firmaron una declaración conjunta en línea de mutuo respeto y colaboración, comprometiéndose a trabajar a favor de una nueva comunión ecuménica entre católicos y luteranos.

Así lo ha resaltado sobre todo el documento conjunto, titulado DEL CONFLICTO A LA COMUNIÓN (Octubre 2016), elaborado por la Federación Luterana Mundial y el Consejo Pontificio para la Unión de los cristianos, al celebrar los 500 años de la reforma luterana.

Ese documento compara en el fondo y pone en un plano semejante a los reformadores protestantes (como Martín Lutero, Ulrico Zuinglio y Juan Calvino) y a los testigos de la fe católica (como Ignacio de Loyola, Francisco de Sales y Carlos Borromeo ¿por qué no Juan de la Cruz?), diciendo que se esforzaron por la renovación de la Iglesia. Ese documento incluye, además, dos números muy significativos sobre Lutero:

del-conflicto-a-la-comunion-i1n9693089A la luz de la evidente renovación de la teología católica en el Concilio Vaticano II, los católicos pueden apreciar hoy las inquietudes reformadoras de Martín Lutero y considerarlas con más apertura de lo que era posible anteriormente (28)

Un acercamiento implícito a las preocupaciones de Lutero ha conducido a una nueva evaluación de su catolicidad, que se dio en el contexto del reconocimiento de que su intención era reformar y no dividir a la iglesia. Esto surge claramente de las afirmaciones hechas por el cardenal Johannes Willebrands y por el Papa Juan Pablo II. El redescubrimiento de estas dos características centrales de su persona y de su teología llevó a un nuevo entendimiento ecuménico de Lutero como un «testigo del evangelio» (29).

Estoy convencido de que la figura y obra de Lutero sigue siendo una cuestión pendiente para católicos y evangélicos, llamados a reescribir en comunión su historia. Lutero es un patrimonio de la Reforma universal Cristiana. Por eso quiero presentarle como un testigo del evangelio que no ha terminado aún su tarea, somos nosotros los que estamos llamados a hacerlo.

LUTERO, MARTIN (1483-1546).

Reformador alemán. Era teólogo y religioso de la Orden de San Agustín, profesor de Sagrada Escritura en la Universidad de Wittenberg, Tras un proceso de conversión y de experiencia radical del evangelio, en perspectiva de fe y de confianza plena en el Dios que perdona los pecados, inició la Reforma (que se llamará “protestante”), clavando en la puerta de la Iglesia del Palacio de Wittenberg, el 31 de Octubre de 1517, las 95 tesis en las que presenta su visión sobre las indulgencias, el pecado original y otros temas discutidos de la teología y de la vida cristiana.

Inició así un camino de transformaciones que desembocó de hecho en la creación, al lado de la católica (y con el deseo de sustituirla), de una “nueva iglesia” (protestante, luterana), con la pretensión de ser la continuadora verdadera de la Iglesia Apostólica. Tradujo la Biblia al alemán, para uso devocional, teológico y litúrgico y lo hizo con tal creatividad que se le considera el iniciador (incluso el creador) del moderno idioma escrito del mundo germano.

1. Las 95 tesis de Wittenberg.

En principio, ellas podían y debían haber sido discutidas por la Iglesia Universal, en sus diversos estamentos. Eran de tipo disciplinar, se oponían a la venta de indulgencias y criticaban algunos abusos del Papa y de la jerarquía católica, pero sin platear una ruptura estricta, ni la creación de una Iglesia nueva). Éste es el contenido de algunas de las tesis más significativas:

a. Sobre el Papa. Lutero apela desde el principio de su gran protesta a la “libertad” de los cristianos, que han de ser capaces de ponerse de un modo personal ante Dios, sin el intermediario de un Papa a quien muchos concebían como mediador de un perdón, que sólo puede ser exterior, no interior. Por eso rechaza el poder de perdón especial que se arroga el Papa. «El Papa no quiere ni puede remitir culpa alguna, salvo aquella que él ha impuesto, sea por su arbitrio, sea por conformidad a los cánones. El Papa no puede remitir culpa alguna, sino declarando y testimoniando que ha sido remitida por Dios, o remitiéndola con certeza en los casos que se ha reservado. Si éstos fuesen menospreciados, la culpa subsistirá íntegramente» (núm. 5-6).

b. Sobre las indulgencias. Lutero protesta también contra la visión de una institución eclesial (de un Papa) que quiere presentarse como portador y garante de un perdón especial sobre los fieles. Como ha puesto de relieve → Campenhausen, la jerarquía eclesiástica había nacido en los siglos II-III por la necesidad de organizar y controlar el perdón de los pecadores. Quizá sin advertirlo, al criticar el poder de los papas en el plano de las indulgencias, Lutero volvió a plantear el tema clave del surgimiento y sentido de los ministerios sagrados. «Cualquier cristiano verdaderamente arrepentido tiene derecho a la remisión plenaria de pena y culpa, aun sin carta de indulgencias. Cualquier cristiano verdadero, sea que esté vivo o muerto, tiene participación en todos los bienes de Cristo y de la Iglesia; esta participación le ha sido concedida por Dios, aun sin cartas de indulgencias» (núm. 36-37).

c. El primado de la caridad. Lutero puso en el centro de su discusión el tema de la caridad, de manera que si las controversias posteriores hubieran seguido en este plano, quizá no hubiera sido necesaria la forma en que después se desarrolló la Reforma y la Contra-Reforma católica. «Las indulgencias apostólicas deben predicarse con cautela para que el pueblo no crea equivocadamente que deban ser preferidas a las demás buenas obras de caridad. Debe enseñarse a los cristianos que no es la intención del Papa, en manera alguna, que la compra de indulgencias se compare con las obras de misericordia. Hay que instruir a los cristianos que aquel que socorre al pobre o ayuda al indigente, realiza una obra mayor que si comprase indulgencias. Porque la caridad crece por la obra de caridad y el hombre llega a ser mejor. En cambio, no lo es (no es mejor) por las indulgencias, sino a lo mas, liberado de la pena. Debe enseñarse a los cristianos que el que ve a un indigente y, sin prestarle atención, da su dinero para comprar indulgencias, lo que obtiene en verdad no son las indulgencias papales, sino la indignación de Dios» (núm. 41-46).

2. Reforma luterana, un nuevo pensamiento.

Pero no hubo diálogo y lo que empezó siendo un pequeño conflicto de jurisdicción, en un tema lamentable, propio de aquel tiempo y fácil de corregir (un tipo de “venta” de indulgencias al servicio del tesoro papal, para la construcción de su Basílica del Vaticano), se convirtió en un enfrentamiento teológico, ideológico, social, político y eclesiástico que ha llevado a la división de la cristiandad de Europa.

A partir de un primer momento de incertidumbre, Lutero y sus seguidores fueron desarrollando su propia teología y su visión de la iglesia, poniendo de relieve la experiencia de libertad interior de los cristianos y el don de la gracia de Dios, que llama de un modo personal a cada creyente, pidiéndole su respuesta personal. En esa línea, frente a una «fe más eclesial», que parece fijada por las autoridades jerárquicas de la Iglesia Católica, Lutero habla de una «fe más personal», propia de cada creyente, que se pone en pie ante Dios para dialogar con él, que acoge la voz del Espíritu Santo y que puede interpretar por sí mismo las Escrituras y dogmas cristianos.

El cristianismo católico había desarrollado una especie de gran pensamiento objetivo, expresado en una teología escolástica que podía presentarse como valiosa en sí mismo. Pues bien, a juicio de Lutero, las estructuras sociales y sacramentales de la iglesia medieval resultaban insuficientes para expresar la radicalidad del evangelio.

Se necesitaban otras formas de expresión del evangelio, capaces de manifestar la novedad de la experiencia de Jesús, tal como la había formulado San Pablo; se necesitaba un tipo de pensamiento y de organización distinta. La iglesia católica medieval había destacado el valor de los sacramentos y la institución jerárquica y sagrada de la sociedad. Daba la impresión de que el cristianismo se identificaba con unos ritos sacramentales y con unas instituciones de tipo religioso, que los creyentes aceptaban de un modo obediente y sumiso. En contra de eso, Lutero destacó el valor individual de la vida cristiana, la fe de cada uno, por encima de las obras externas y de la institución.

En principio, Lutero no quiso separarse de la iglesia católica, sino reformarla, desde la perspectiva de Alemania, donde propagó su nueva visión del cristianismo, traduciendo para ello la Biblia al alemán y pidiendo a los cristianos que la “interpretaran”, es decir, que pensaran por sí mismos. Pero la misma radicalidad de sus propuestas y el tenor de la reacción católica, mezcladas con otros motivos culturales y políticos, hicieron que su reforma y «protesta» viniera a desembocar en el surgimiento de una nueva iglesia, con sus instituciones y su jerarquía.

3. Momentos básicos del pensamiento luterano.

La Reforma Luterana es, ante todo, un nuevo pensamiento: una forma de situarse en libertad ante el legado cristiano (expresado en la Biblia), de manera que cada creyente aparece así como responsable de su visión y comprensión del evangelio. A los católicos se les había enseñado a escuchar y a obedecer (aceptar) la síntesis impresionante de doctrina y teología cristiana, expresada en los grandes marcos conceptuales y litúrgicos de la Iglesia. Pues bien, en contra de eso, Lutero quiso que cada creyente se situara de nuevo ante el Cristo de la Escritura Cristiana, con la responsabilidad de construir (de recrear) su propio pensamiento cristiano. Entre los elementos básicos de ese nuevo pensamiento luterano pueden contarse los siguientes.

a. Libre interpretación de la Escritura, por encima de las tradiciones eclesiales. La Iglesia romana había dejado la Escritura en manos de clérigos, que la interpretaban a partir de las propias tradiciones dogmáticas, sacramentales y administrativas. En contra de eso, Lutero puso la Biblia en manos de los nuevos creyentes, que aparecen así con capacidad de leer e interpretar la palabra de Dios. De esa manera, frente al pensamiento oficial de la Iglesia se eleva el “libre pensamiento” (la libre lectura) creyente de cada cristiano. Esta entrega de la Escritura en manos de todos los fieles tendrá unas consecuencias esenciales y revolucionarias en la vida del cristianismo posterior y en el pensamiento cristiano (y secular) de la Nueva Europa, que nace precisamente a partir de la libre lectura de la Biblia.

b. Sola Fides. La Iglesia romana había destacado el valor de las obras como medio de salvación, de unas obras que a veces parecían más rituales que morales, más sacramentales que meramente civiles y que, en sentido extenso, podían ser controladas por la misma Iglesia en un plano litúrgico y aún sacramental (por medio de la confesión). Pues bien, en contra de eso, sin negar en su plano moral el valor de las obras, Lutero ha puesto de relieve la importancia de la “fe” como experiencia interior de diálogo con Dios y de unión con Jesús crucificado. Esta reivindicación del valor de la fe, unida a la libertad de conciencia, ha hecho posible el surgimiento de una nueva subjetividad cristiana, vinculada a una moral interior, propia de cada creyente. Sin esta insistencia en la fe personal no se entiende el surgimiento de la nueva cultura occidental.

c. Radicalización del espacio sacramental. La Iglesia romana había desarrollado una fuerte sacralidad sacramental, de manera que en algunos momentos podía parecer que el despliegue de la gracia evangélica quedaba dependiendo de la misma administración de los sacramentos. En contra de eso, Lutero, que no ha negado en principio el valor de lo sacramental, ha insistido en la importancia de la fe, que vincula a los creyentes. Leer más…

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Lutero y el Vaticano

Jueves, 12 de enero de 2017
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francisco-y-lutero-vaticano-03Tomás Maza Ruiz
Madrid.

ECLESALIA, 19/12/16.- La visita del obispo de Roma Francisco a Suecia para inaugurar, junto con la iglesia Luterana el   año de Lutero con ocasión del 500 aniversario de la reforma luterana y su reivindicación de la figura de Lutero como cristiano y teólogo es un hecho que marca un hito en las relaciones entre católicos y cristianos reformados.

Nadie entre los “papas” se había atrevido a tanto durante los quinientos años de separación de las iglesias cristianas, ni siquiera nuestro querido Juan XXIII. Es verdad que Francisco nos está deparando continuamente esta clase de agradables sorpresas. Nadie como él ha hablado tan claro criticando el criminal régimen económico y político que condena a la miseria a la mayor parte de la humanidad, nadie como él ha defendido el derecho de los refugiados a buscar una vida mejor huyendo de guerras provocadas por los poderosos que luego cierran sus fronteras y convierten el mar Mediterráneo en un inmenso cementerio marino, etc. etc…

Pero en el caso de Lutero hay algo que me llama la atención: Lutero se reveló, con toda la razón, contra la cúpula romana, representada en ese momento por León X, porque éste estaba recaudando dinero vendiendo indulgencias para la construcción de la Basílica de San Pedro. Esta magnífica basílica con sus incontables tesoros artísticos está construida en gran parte con el dinero de los cristianos a los que se les engañó diciéndoles que cada vez que sonaba una moneda en la hucha de las indulgencias un alma escapaba del Purgatorio y se elevaba hasta el cielo. Yo, cada vez que veo la Basílica y los palacios vaticanos, no puedo menos que pensar que en la base de esta gran obra hay un gran pecado de simonía, es decir la venta de supuestos bienes espirituales a cambio de dinero.

Por ello creo que Francisco podría, si lo dejan, abandonar esa sede de san Pedro y habitar en una casa normal, como cualquier vecino de Roma, renunciar al poder político del pequeño estado Vaticano (regalo del fascista Mussolini), a su servicio diplomático con sus nunciaturas y embajadas, a su corte papal de cardenales, reflejo de las cortes reales de la Edad Media y a su pretensión de ser el Vicario de Cristo, con autoridad en toda la Iglesia para nombrar y destituir obispos. Ya dijo en su tiempo Pablo VI que el mayor obstáculo para la unión de los cristianos era la institución del papado y su supuesta infalibilidad (añado yo).

Con estas acciones se conseguiría  una iglesia católica más democrática (en el mejor sentido de la palabra) con un representante oficial “primus inter pares”, con un colegio episcopal cuyos miembros serían elegidos por sus comunidades y éstas, a su vez, serían autónomas y relacionadas unas con otras mediante estructuras fraternas y entregadas a la lucha en favor de los pobres y de la justicia en el mundo. Esta iglesia estaría en condiciones de  establecer relaciones de colaboración con las iglesias reformadas y ortodoxas y emprender bajo nuevas bases un proceso de unidad de todas las iglesias cristianas.

Este es mi sueño que ahora parece imposible. Pero imposible nos parecía hasta hace poco tiempo que la iglesia católica reconociese su culpa en el origen de la reforma luterana y que reivindicara la persona de Lutero.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Las mujeres también clavamos tesis…

Miércoles, 30 de noviembre de 2016
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senecafallsEl primer documento colectivo en pro de los derechos de la mujer liderado por mujeres evangélicas e inspirado en los principios bíblicos: la denominada Declaración de Seneca Falls

Por Asun Quintana

La historia protestante en general y el movimiento de la Reforma en particular también tienen nombre de mujer. Durante toda la historia de la humanidad, la participación de las mujeres ha sido invisible y olvidada y en los mejores casos interpretada por varones. Pero las mujeres protestantes tenemos historia, hubo mujeres que contribuyeron a la Reforma Protestante. Mujeres claves apenas conocidas que influenciaron de una manera contundente: Margarita de Navarra, Juana de Albret– reinas españolas- Argula von Grumbach, Catalina Von Bora y tantas otras.

A lo largo de la historia, la condición de las mujeres ha sido de sumisión, desigualdad y opresión. El siglo XVI no fue la excepción, continúa la historia de sumisión a valores y normas masculinas. Pero la Reforma trajo el primer rayo de luz que produjo ciertos cambios en esta situación: el sacerdocio universal (hombres y mujeres), la lectura individual de la Biblia (por lo tanto la alfabetización de las mujeres también) la igualdad y dignidad de todo ser humano ante Dios, la libre interpretación y libre conciencia etc. Esto se tradujo en un mayor valor de las mujeres: la revalorización de la mujer casada, como compañera, la visión de la sexualidad como buena en el matrimonio, y mayor libertad para las mujeres cultas, como el caso de grandes escritoras, reformadoras religiosas y reinas. Pero fue prácticamente nulo el cambio real en cuanto a los derechos de las mismas. Tenemos que esperar hasta el siglo XIX y la llamada 2ª Reforma para empezar a ver los movimientos en pro de los derechos de la mujer y los primeros cambios.

El renacimiento norteamericano protestante fue decisivo en el impulso de estos movimientos a favor de la mujer, y Nueva Inglaterra fue su cuna. Los movimientos europeos de la Reforma más radical que fueron perseguidos en Europa tuvieron que huir y llegaron a las costas de América, y su fe y sus principios reformadores y democráticos se propagaron rápidamente. Promovían la formación profesional y académica de las mujeres sobre la base de profundos principios cristianos.

Las mujeres de los pastores protestantes se van encontrando asociadas al ministerio de sus maridos desarrollando tareas docentes y sanitarias en su comunidad así como de cierta dirección espiritual. Lideran y apoyan movimientos abolicionistas y movimientos antirracistas, con las hermanas Grimké a la cabeza. En 1834 se fundó la Sociedad Reformista Femenina Neoyorquina, presidida por Lydia Finney, que trabajó para mantener a mujeres fuera de la prostitución. Otras líderes, como Dorothea Dix, enfocaron sus energías en la reforma de la prisión en la década de 1830. Finalmente, el movimiento abolicionista unió de nuevo a las mujeres.

En 1837 se celebró en Nueva York el Primer Congreso Antiesclavista Femenino, organizado por tres sociedades antiesclavistas femeninas. Y el Congreso Antiesclavista Mundial se celebró en Londres en 1840. De la delegación norteamericana en Londres formaban parte cuatro mujeres que, sin embargo, no fueron bien recibidas en Inglaterra, todo lo contrario. El Congreso, escandalizado por su presencia, no las reconoció como delegadas e impidió que participaran. Las cuatro mujeres tuvieron que seguir las sesiones tras unas cortinas.

Ante esta discriminación decidieron convocar otra convención para defender los derechos de las mujeres. Se celebró en la capilla wesleyana del barrio textil de Seneca Falls, los días 19 y 20 de julio de 1848 con el objetivo de discutir “la condición social, civil y religiosa de la mujer” y se convirtió en el primer foro público y colectivo de mujeres. La convocatoria fue fue impulsada por Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott. Participaron hombres y mujeres y de aquí surge el primer documento colectivo en pro de los derechos de la mujer liderado por mujeres evangélicas e inspirado en los principios bíblicos: la denominada Declaración de Seneca Falls, aprobada el 19 de julio de 1848.

En este contexto surge también el movimiento a favor de la educación superior de la mujer que dio lugar a la fundación una serie de Colleges para cursar estudios superiores a las mujeres. Entre las que se formaron aquí está A.Gordon Gulik, fundadora en España del Instituto Internacional de señoritas. Esta última llega a España con su esposo en 1871 y fue la impulsora de la educación y formación de las mujeres. El Instituto de los Gulick (el Instituto Internacional para mujeres) es de prestigio nacional, los intelectuales de la época lo conocen, y los Gulick conectan con figuras intelectuales de la talla de los Fliedner, Giner de los Ríos, Usoz Ríos, y Salmerón…ligados a la Institución Libre de Enseñanza, por donde pasarían los grandes escritores del 98 y del 27.

Alice preparó a las tres primeras mujeres licenciadas por libre (porque estaba prohibido que las mujeres asistieran a la universidad), tres mujeres evangélicas: Ester Alonso, Juliana Campo, Marina Rodríguez. Las dos primeras se licenciaron en Filosofía y Letras en 1897. La tercera se licenció en Farmacia en 1900.

Como todas ellas, firmes creyentes, queremos seguir en este espíritu. En estas fechas, conmemorando los 500 años de la Reforma, las 95 tesis que Martín Lutero clavó en Wittemberg, y el DIA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO, queremos denunciar la desigualdad e injusticia que sigue sufriendo la mujer en pleno siglo XXI, clavando nuestras tesis en este medio digital de amplia difusión.

En la mayoría de países las condiciones de igualdad entre hombres y mujeres distan mucho de ser una realidad, a pesar de que reconocemos el avance general hacia la igualdad. La situación de muchas mujeres hoy ya no es la misma que la de sus abuelas e incluso sus madres, pero creemos que aún no es la que Dios que quiere para las mujeres. La violencia no es más que la punta del iceberg de toda una idelogía machista. Con las siguientes tesis a modo de reflexión presentaremos realidades que observamos hoy en las iglesias evangélicas y que son consecuencia del trato desigual hacia las mujeres y la falta de valoración de sus capacidades.

Fuente Protestante Digital

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