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“Cómo reformar la Iglesia”, por Carlos Osma

Jueves, 31 de octubre de 2019

ReformaiglesiaMonumento a la Reforma, Ginebra

Hoy, que celebramos el Día de la Reforma, publicamos este artículo del blog Homoprotestantes:

En ocasiones escucho reflexiones, predicaciones, o leo artículos en los que se anima a reformar la Iglesia. Si además la persona que hace este llamamiento pertenece al ámbito protestante, en algún momento repite la archiconocida frase: “Una iglesia reformada, siempre reformándose”. Bien es cierto que en pocas ocasiones indica en qué debe consistir esa reforma, porqué es necesario hacerla, y qué le ha llevado a pensar así. En realidad, en la mayoría de ocasiones, creo que la frase es más bien una muletilla, un elemento de la tradición que sobrevuela el discurso para indicar que se es protestante, que no se es fundamentalista, o que se está a años luz de otras iglesias en las que no hubo reforma.

En Martín Lutero encuentro también esa voluntad de transformación, de reforma de la realidad religiosa en la que estaba inmerso, pero entiendo que esta voluntad tuvo su origen en una experiencia previa de insatisfacción real, no teórica. Lutero tenía una autocomprensión negativa de sí mismo y esto le limitaba y le producía sufrimiento. Desde muy joven le acompañó el temor a un Dios castigador que le exigía una vida de sacrificios interminables. Por eso se dedicó al ayuno, a la autoflagelación, a la confesión constante; aunque nada de todo esto le hizo sentirse reconciliado con Dios.

Siempre hay casos excepcionales, es verdad, pero el de Lutero no lo es, creo que en la mayoría de ocasiones las reformas no surgen de personas que se encuentran cómodas con el sistema en el que viven, sino de las que padecen sus consecuencias negativas. Jamás una persona satisfecha con su iglesia querrá reformarla. Jamás una persona a la que le va bien con la vida que tiene querrá que ésta cambie. Seguro que en algún momento dirán eso de que es necesario reformarse, adaptarse, transformarse… pero serán sólo palabras. La reforma nace de una insatisfacción profunda con el sistema, no de palabras huecas biensonantes.

El 31 de octubre de 1517 Lutero clavó en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittemberg sus 95 tesis. Por aquel entonces el papa León X quería renovar la Basílica de San Pedro en Roma, y desarrolló una campaña para recaudar fondos mediante la venta de indulgencias. Los compradores recibían a cambio una reducción de sus días de castigo en el purgatorio e incluso el perdón de los pecados. Lutero podría haber colaborado con dicha campaña aunque sus planteamientos teológicos no la vieran con buenos ojos, o podría simplemente haberse callado. Pero al leer algunas de sus tesis encontramos que no fue así:

Tesis 21. “En consecuencia, yerran aquellos predicadores de indulgencias que afirman que el hombre es absuelto a la vez que salvo de toda pena, a causa de las indulgencias del Papa”.

Tesis 22. “De modo que el Papa no remite pena alguna a las almas del purgatorio que, según los cánones, ellas debían haber pagado en esta vida”.

Con sus 95 tesis Lutero convierte su insatisfacción en una denuncia. Porque la insatisfacción que es incapaz de denunciar, no puede reformar ninguna iglesia, ni ninguna vida. Hay un momento en el que la experiencia de opresión debe surgir y convertirse en algo real para que el cambio pueda ser posible. Si Martín Lutero se hubiera callado, no estaríamos hablando hoy de reforma protestante. Evidentemente la denuncia situó a Lutero en un lugar peligroso, y él lo sabía, no era un ignorante ni un loco, tenía conocimiento de lo que les había ocurrido a muchos otros reformadores anteriormente. Para que una iglesia pueda ser reformada, para que sea real la petición de una reforma constante, se necesitan personas que denuncien el status quo y que asuman las consecuencias de hacerlo. En iglesias donde todo esto es imposible, donde las voces discordantes son excomulgadas, o donde éstas no se atreven a levantar la voz por cobardía, no hay posibilidad real de reforma. El Espíritu Santo dirige la iglesia hacia la reforma a través de voces proféticas.

Cuando algunos cristianos y cristianas alaban la respuesta de Lutero ante las exigencias del papa León X para que se retractara de 41 de sus 95 tesis: “No puedo ni quiero revocar nada reconociendo que no es seguro actuar contra la conciencia”. Deberían preguntarse si alguna vez se han enfrentado a una situación como esa dentro de la iglesia, y si actuaron como Lutero, defendiendo su conciencia, o como León X, que trató a Lutero como un delincuente, prohibió la posesión o lectura de sus escritos y dio inmunidad a quien lo asesinara. ¿Dónde se alinearon? ¿Con quienes defendían la conciencia o quienes defendían la ortodoxia?

Martín Lutero vivió una experiencia opresiva y levantó la voz para oponerse a lo que él consideraba erróneo e injusto, pero no se quedó ahí. Se atrevió también a hacer una propuesta basada en la tradición bíblica y eclesial, que le liberaba de sus temores al igual que al resto de cristianos. Se atrevió a dejar sin argumentos a quienes utilizaban las condenas y el temor en beneficio propio. Y lo hizo afirmando que la salvación es un regalo de Dios, dado por gracia a través de Cristo y recibido solamente por la fe. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo [1]”. No tenía mucho sentido el sentirse culpable, el vivir atemorizado, condenado… La liberación no se encontraba ni en la Ley ni en los dirigentes de la iglesia, sino en la fe en el Dios de Jesús. Por eso un cristiano no debía tener como sumo juez al papa, sino a Jesucristo y su Palabra en la que se revela su voluntad.

La liberación que supuso la Biblia para cristianos como Lutero es difícil de entender hoy, ya que la ortodoxia evangélica la ha petrificado y puesto al servicio de la opresión. La Biblia ya no es fuente de liberación, sino una ley que está al servicio del capricho del líder de turno que dice poseer la lectura verdadera. Las lecturas fundamentalistas han debilitado profundamente la percepción de la Biblia como lugar de liberación para los seres humanos. Las personas LGTBI somos unas de las danificadas por este proceso diabólico que pretende destruir cualquier autocomprensión positiva que podamos hacer de nosotros mismos, al mismo tiempo que exige una represión de nuestros deseos y un reconocimiento de culpabilidad por ser como somos. Sólo comprando sus indulgencias con mentiras podemos alcanzar la salvación que ellos nos otorgan.

Pero es desde esta situación opresiva desde la que las personas LGTBI podemos convertirnos en profetas que traen una nueva reforma a la iglesia. Una reforma que no nacerá del legalismo, sino de la experiencia y la liberación del texto bíblico de manos de quienes lo están adulterando. Y esto ocurrirá si nos atrevemos, como Martín Lutero y tantos otros reformadores, a levantar la voz denunciando la opresión heteronormativa aunque esto signifique nuestra expulsión de las iglesias que no dejan espacio al profetismo, y que son más sensibles a las lecturas literalistas y las tradiciones homófobas que al dolor que éstas producen. Y si partimos de nuestra experiencia y somos valientes en la denuncia, también podremos encontrar respuestas que dejen sin sentido al poder heteronormativo. En realidad no tenemos que buscar demasiado, ni ser muy originales, porque la Palabra de Dios siempre ha dado vida a quienes la han visto negada, y es por gracia que vivimos los cristianos, por medio de la fe… no por cualquier otra cualidad humana, ni siquiera la heterosexualidad.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios. No por vuestra heterosexualidad, para que nadie se gloríe [2]”.

Las cristianas y los cristianos LGTBI somos una oportunidad de reforma para la iglesia, una oportunidad para curar de heteronomatividad sus discursos, sus lecturas, su praxis. Una oportunidad, ni la primera ni la última, de hacer del evangelio una fuente de liberación para toda la Iglesia.

Carlos Osma

[1] Rm 5,1

[2] Ef 2,8-9 El texto pone “obras” donde pongo “vuestra heterosexualidad”.

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“La Iglesia ‘LTGBI’ de Islandia “, por Antonio Aradillas

Martes, 27 de agosto de 2019

DSC00406-copyLa identificación de la vida cristiana con el peregrinaje, es la mejor teología”  

Por curiosidad, resulta útil reseñar que los colores de la bandera –rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta-, significan “vida, salud, luz del sol, naturaleza, serenidad y armonía”, sin faltar el espíritu

¿Llamamos “religioso” también a este turismo, o dejamos en exclusiva y “bajo pena de pecado”, tal adjetivación para las visitas a los santuarios de Fátima, Lourdes Torreciudad, Monserrat, Sonsoles, el Pilar, Guadalupe, Covadonga… y a la basílica del san Pedro en el mismo Vaticano?

De por vida e historia, el turismo fue y es la actividad que en mayor proporción y efectividad contribuyó a la creación  y formación integral  de personas y pueblos.   Su capacidad educadora fue y es decisiva. Y no solo ni fundamentalmente  por motivaciones económicas. Son muchas más, y de signo diverso. El turismo descubre  a las personas como “otros”, a la vez que como “nosotros”, en medio del mundo  que, si no es, o no se le considera como “globalizado”, dejó de ser mundo, sin posibilidad alguna de ser otra cosa, pero no  “la casa de todos”.

En todo planteamiento religioso, el turismo, con versiones como  las peregrinaciones  o las “misiones”, contribuyó y contribuye a la veraz conversión a la fe y a las creencias de orden  sobrenatural,  desde el elemental convencimiento  de que la comunidad y el servicio  a la misma  es ya, y de por sí,  religión y adoración al verdadero Dios. El mismo descubrimiento, trato y contemplación ecológica de la naturaleza inspira y alienta el recorrido de los caminos  y programaciones turísticas  correctamente ideadas y administradas, por lo que es de por sí parte importante  del mensaje del santo Evangelio. La identificación de la vida  cristiana con el peregrinaje, es la mejor teología.

Y resulta que a mis amigos Ángela y Luis, y a un grupo de colegas, amantes de la naturaleza, usuarios, participantes y practicantes de sus beneficios, se les ocurrió recientemente  echar la red  de sus anhelos –ansias- itinerantes por esos  mundos de Dios , teniendo en cuenta  las ofertas programadas  por las correspondientes oficinas  de la promoción del turismo en Islandia. Paisajes, parajes inéditos, afanes y deseos  de hospitalidad  por parte de los nativos,  algo del exotismo del bueno y deseos intangibles de desmasificaciones al uso, y más en tiempos oficialmente vacacionales por lo de veraniegos, inclinaron la balanza viajera a favor  de esta opción polar, de la que habrían de quedar satisfechos  y con la sensación de no haber tenido que escurrir en demasía  el presupuesto destinado a esta tarea.

Y ocurrió –y esta es la noticia-eje de mi comentario religioso-, que giraron visita  en Reikiavik, la capital del Estado,  al templo de la Iglesia luterana  de Hallgrimmuskirkija (o algo parecido), construido  entre los años  1945-1986  por el afamado arquitecto  Gudjin Sammnusanson.  A mis amigos les llamó la atención, entre otras cosas, la austeridad y  sencillez del templo, de hormigón blanco, presidido por una cruz, además de un órgano maravilloso, así como la torre del templo,  que alcanza los 74,5 metros de altura. También les sorprendió -¡cómo no¡-, no tener que abonar cantidad alguna de dinero  por la visita  religioso cultural,  “al ser el templo propiedad del Estado”.

Pero la verdadera noticia para mis amigos fue la que transmiten las fotos  que acompañan esta información. Celebrada la Semana Internacional  de los movimientos  LGBTI,  se extendía sobre el altar, con notoria  y cristiana capacidad de integración religiosa,  la bandera  oficial de los movimientos  -Lesbianas, Gays, Bisexuales, personas Transgénero, e Intersexuales- , sin que a ninguno de los pastores/as luteranos, ni a sus respectivos feligreses, les hubiera pasado por el pensamiento, desdeñarla y mucho menos, despreciarla…(Por curiosidad, resulta útil reseñar que los colores de la bandera –rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta-,  significan “vida, salud, luz del sol, naturaleza, serenidad y armonía”, sin faltar el  espíritu”)

templo-LGTBI_2151694827_13854633_660x371

 Solo con haber dispuesto, y aprovechado, la posibilidad evangelizadora, tolerante y respetuosa  de participar en este espectáculo tan singular y excomulgante en otras latitudes, como las cristianísimas y a machamartillo  hispanas,  hubieran sido dados por bien empleados  el tiempo y los desplazamientos efectuados a lugares tan  distintos, distantes y luteranos como los de Islandia.

¿Llamamos “religioso” también  a este turismo, o dejamos en exclusiva y “bajo pena de pecado”, tal adjetivación  para las visitas a los santuarios de Fátima, Lourdes Torreciudad,  Monserrat, Sonsoles, el Pilar, Guadalupe, Covadonga… y a la basílica del san Pedro  en el mismo Vaticano?

Fuente Religión Digital

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La orientación sexual no es una elección sino un don de Dios.

Viernes, 28 de junio de 2019

zuinglioFamilia, matrimonio, sexualidad. Los delegados de la Federación de Iglesias Protestantes de Suiza discutieron estos diferentes temas y afirmaron una posición común sobre la orientación sexual.

“Somos buscados por Dios como fuimos creados. No podemos elegir nuestra orientación sexual. Lo estamos integrando como una expresión de nuestra plenitud de criatura”. Esta es la declaración que los delegados de la Federación de Iglesias Protestantes de Suiza (FEPS) aceptaron por unanimidad el martes 18 de junio en Winterthur. Una posición que claramente se aleja de los movimientos religiosos que aún buscan “curar” a los homosexuales. Esta decisión es la piedra fundamental sobre la que se basará el ejecutivo para desarrollar una posición protestante sobre los temas de familia, matrimonio, sociedad y sexualidad.

De hecho, en junio de 2016, la Iglesia Reformada del cantón de St. Gallen presentó una moción solicitando al ejecutivo que se posicione sobre estos temas desde una perspectiva protestante. En la reunión celebrada del 16 al 18 de junio, el Consejo presentó a los delegados un informe que describía, entre otras cosas, varias posiciones sobre el tema del matrimonio para parejas del mismo sexo. “No fue posible identificar una sola visión protestante […]. En muchas ocasiones, se han formulado posiciones diferentes, a veces contradictorias “, lee el documento redactado por un grupo de trabajo establecido para tratar la moción.

Afirmar una posición común

En lugar de validar este informe en diferentes posiciones, los delegados decidieron afirmar un punto de vista común sobre la orientación sexual y solicitaron al ejecutivo que continúe trabajando en los temas de familia, matrimonio, sociedad y de la sexualidad. “Lamentamos que el informe no aborde temas importantes como el aborto, la violencia sexual o la transexualidad”, dijo la vicepresidenta de St. Barbara Welsh, Barbara Damaschke-Bösch, quien también señala que El grupo de trabajo no representó suficientemente la diversidad de la sociedad.

Varios delegados también criticaron el informe por hacer una distinción entre los homosexuales y el resto de la población. “Los homosexuales no son los otros. Son nuestros hermanos, nuestros padres, nuestros feligreses “, insiste Doris Wagner-Salathe de la Iglesia de Basilea-Country. Todas las discusiones sobre estos delicados temas tuvieron lugar en un ambiente de respeto y escucha. Y mientras el informe afirmaba una pluralidad de opiniones sobre el tema del matrimonio, solo se escuchó un poco durante el debate.

“En Suiza, las personas que tienen una visión conservadora ya no se atreven a hablar en público. Espero que ese no sea el caso hoy “, dice Claudia Haslebacher, de la Iglesia Metodista. “Tal vez no tenemos una posición en contra aquí, pero sabemos que existen en las parroquias”, dice Gottfried Locher, presidente del Consejo de la FEPS. “Una iglesia debe poder aceptar las diferencias en este tema”, dice Willy Honegger de Zurich.

La cuestión del matrimonio no solo cuestiona a las iglesias. El proyecto “Matrimonio civil para todos” fue consultado por una comisión del Consejo Nacional en marzo pasado y la FEPS participa en este proceso. La Federación incluirá la decisión de la asamblea en respuesta al Nacional.

Fuente Reformés.CH

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“Cómo reformar la Iglesia”, por Carlos Osma

Miércoles, 31 de octubre de 2018

ReformaiglesiaMonumento a la Reforma, Ginebra

En el Día de la Reforma, publicamos este artículo del blog Homoprotestantes:

En ocasiones escucho reflexiones, predicaciones, o leo artículos en los que se anima a reformar la Iglesia. Si además la persona que hace este llamamiento pertenece al ámbito protestante, en algún momento repite la archiconocida frase: “Una iglesia reformada, siempre reformándose”. Bien es cierto que en pocas ocasiones indica en qué debe consistir esa reforma, porqué es necesario hacerla, y qué le ha llevado a pensar así. En realidad, en la mayoría de ocasiones, creo que la frase es más bien una muletilla, un elemento de la tradición que sobrevuela el discurso para indicar que se es protestante, que no se es fundamentalista, o que se está a años luz de otras iglesias en las que no hubo reforma.

En Martín Lutero encuentro también esa voluntad de transformación, de reforma de la realidad religiosa en la que estaba inmerso, pero entiendo que esta voluntad tuvo su origen en una experiencia previa de insatisfacción real, no teórica. Lutero tenía una autocomprensión negativa de sí mismo y esto le limitaba y le producía sufrimiento. Desde muy joven le acompañó el temor a un Dios castigador que le exigía una vida de sacrificios interminables. Por eso se dedicó al ayuno, a la autoflagelación, a la confesión constante; aunque nada de todo esto le hizo sentirse reconciliado con Dios.

Siempre hay casos excepcionales, es verdad, pero el de Lutero no lo es, creo que en la mayoría de ocasiones las reformas no surgen de personas que se encuentran cómodas con el sistema en el que viven, sino de las que padecen sus consecuencias negativas. Jamás una persona satisfecha con su iglesia querrá reformarla. Jamás una persona a la que le va bien con la vida que tiene querrá que ésta cambie. Seguro que en algún momento dirán eso de que es necesario reformarse, adaptarse, transformarse… pero serán sólo palabras. La reforma nace de una insatisfacción profunda con el sistema, no de palabras huecas biensonantes.

El 31 de octubre de 1517 Lutero clavó en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittemberg sus 95 tesis. Por aquel entonces el papa León X quería renovar la Basílica de San Pedro en Roma, y desarrolló una campaña para recaudar fondos mediante la venta de indulgencias. Los compradores recibían a cambio una reducción de sus días de castigo en el purgatorio e incluso el perdón de los pecados. Lutero podría haber colaborado con dicha campaña aunque sus planteamientos teológicos no la vieran con buenos ojos, o podría simplemente haberse callado. Pero al leer algunas de sus tesis encontramos que no fue así:

Tesis 21. “En consecuencia, yerran aquellos predicadores de indulgencias que afirman que el hombre es absuelto a la vez que salvo de toda pena, a causa de las indulgencias del Papa”.

Tesis 22. “De modo que el Papa no remite pena alguna a las almas del purgatorio que, según los cánones, ellas debían haber pagado en esta vida”.

Con sus 95 tesis Lutero convierte su insatisfacción en una denuncia. Porque la insatisfacción que es incapaz de denunciar, no puede reformar ninguna iglesia, ni ninguna vida. Hay un momento en el que la experiencia de opresión debe surgir y convertirse en algo real para que el cambio pueda ser posible. Si Martín Lutero se hubiera callado, no estaríamos hablando hoy de reforma protestante. Evidentemente la denuncia situó a Lutero en un lugar peligroso, y él lo sabía, no era un ignorante ni un loco, tenía conocimiento de lo que les había ocurrido a muchos otros reformadores anteriormente. Para que una iglesia pueda ser reformada, para que sea real la petición de una reforma constante, se necesitan personas que denuncien el status quo y que asuman las consecuencias de hacerlo. En iglesias donde todo esto es imposible, donde las voces discordantes son excomulgadas, o donde éstas no se atreven a levantar la voz por cobardía, no hay posibilidad real de reforma. El Espíritu Santo dirige la iglesia hacia la reforma a través de voces proféticas.

Cuando algunos cristianos y cristianas alaban la respuesta de Lutero ante las exigencias del papa León X para que se retractara de 41 de sus 95 tesis: “No puedo ni quiero revocar nada reconociendo que no es seguro actuar contra la conciencia”. Deberían preguntarse si alguna vez se han enfrentado a una situación como esa dentro de la iglesia, y si actuaron como Lutero, defendiendo su conciencia, o como León X, que trató a Lutero como un delincuente, prohibió la posesión o lectura de sus escritos y dio inmunidad a quien lo asesinara. ¿Dónde se alinearon? ¿Con quienes defendían la conciencia o quienes defendían la ortodoxia?

Martín Lutero vivió una experiencia opresiva y levantó la voz para oponerse a lo que él consideraba erróneo e injusto, pero no se quedó ahí. Se atrevió también a hacer una propuesta basada en la tradición bíblica y eclesial, que le liberaba de sus temores al igual que al resto de cristianos. Se atrevió a dejar sin argumentos a quienes utilizaban las condenas y el temor en beneficio propio. Y lo hizo afirmando que la salvación es un regalo de Dios, dado por gracia a través de Cristo y recibido solamente por la fe. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo[1]”. No tenía mucho sentido el sentirse culpable, el vivir atemorizado, condenado… La liberación no se encontraba ni en la Ley ni en los dirigentes de la iglesia, sino en la fe en el Dios de Jesús. Por eso un cristiano no debía tener como sumo juez al papa, sino a Jesucristo y su Palabra en la que se revela su voluntad.

La liberación que supuso la Biblia para cristianos como Lutero es difícil de entender hoy, ya que la ortodoxia evangélica la ha petrificado y puesto al servicio de la opresión. La Biblia ya no es fuente de liberación, sino una ley que está al servicio del capricho del líder de turno que dice poseer la lectura verdadera. Las lecturas fundamentalistas han debilitado profundamente la percepción de la Biblia como lugar de liberación para los seres humanos. Las personas LGTBI somos unas de las danificadas por este proceso diabólico que pretende destruir cualquier autocomprensión positiva que podamos hacer de nosotros mismos, al mismo tiempo que exige una represión de nuestros deseos y un reconocimiento de culpabilidad por ser como somos. Sólo comprando sus indulgencias con mentiras podemos alcanzar la salvación que ellos nos otorgan.

Pero es desde esta situación opresiva desde la que las personas LGTBI podemos convertirnos en profetas que traen una nueva reforma a la iglesia. Una reforma que no nacerá del legalismo, sino de la experiencia y la liberación del texto bíblico de manos de quienes lo están adulterando. Y esto ocurrirá si nos atrevemos, como Martín Lutero y tantos otros reformadores, a levantar la voz denunciando la opresión heteronormativa aunque esto signifique nuestra expulsión de las iglesias que no dejan espacio al profetismo, y que son más sensibles a las lecturas literalistas y las tradiciones homófobas que al dolor que éstas producen. Y si partimos de nuestra experiencia y somos valientes en la denuncia, también podremos encontrar respuestas que dejen sin sentido al poder heteronormativo. En realidad no tenemos que buscar demasiado, ni ser muy originales, porque la Palabra de Dios siempre ha dado vida a quienes la han visto negada, y es por gracia que vivimos los cristianos, por medio de la fe… no por cualquier otra cualidad humana, ni siquiera la heterosexualidad.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios. No por vuestra heterosexualidad, para que nadie se gloríe[2]”.

Las cristianas y los cristianos LGTBI somos una oportunidad de reforma para la iglesia, una oportunidad para curar de heteronomatividad sus discursos, sus lecturas, su praxis. Una oportunidad, ni la primera ni la última, de hacer del evangelio una fuente de liberación para toda la Iglesia.

Carlos Osma

[1] Rm 5,1

[2] Ef 2,8-9 El texto pone “obras” donde pongo “vuestra heterosexualidad”.

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Una parroquia luterana celebra el “re-bautizo” de su pastor, un hombre trans

Jueves, 15 de febrero de 2018

iglesia-luterana-peter-beesonEl pastor Peter Beeson (Foto: Reena Rose Sibayan – The Jersey Journal)

Una parroquia luterana de Hoboken organiza una ceremonia para rebautizar a Peter, un hombre trans que, además, es el pastor de la congregación.

Peter Beeson, el pastor de la Parroquia Luterana St. Matthew Trinity de Hoboken (Nueva Jersey), acaba de ser bautizado con ese nombre después de haber transicionado de mujer a hombre. La ceremonia fue celebrada por la obispo luterana Tracie Bartholomew, que por primera vez llamó “Peter” al párroco frente a toda la congregación en lo que denominó un momento “histórico“.

Luché con el sexo y el género desde mi adolescencia hasta los veintitantos” explica Peter, que reconoce que ver películas como Boys Don’t Cry o Southern Comfortme asustaron y me echaron para atrás“. Hablando con NJ.com, Peter describe sus años en el seminario como “un viaje hacia una mayor integridad para estar totalmente presente para la congregación, ser más honesto y auténtico y vivir lo que Dios me ha llamado a vivir.” Y Peter tuvo la suerte de acabar en la parroquia de St. Matthew, cuyos miembros se han volcado en apoyo al pastor.

Es una oportunidad para nosotros de cumplir nuestra misión de aceptar a todo el mundo, y no solo de boquilla“, explica Jen Meusel, que lleva 20 años en la congregación y fue vice-presidenta del consejo parroquial. St. Matthew es una de las congregaciones más gay-friendly y diversas de todas las parroquias luteranas en el condado y por eso Meusel cree que el “re-bautizo” es “una oportunidad para ser abiertos y sinceros y dejar claro que no hay nada que esconder.

La obispo Bartholomew es consciente de que una minoría puede no estar de acuerdo con la ceremonia, pero cree que es importante llevarla a cabo. Por un lado para demostrar que la parroquia es “un lugar acogedor” y por otro lado para “enseñar liderazgo a la hora de responder frente a la sexualidad y la identidad de género“. No es la primera vez que se celebra una ceremonia de este tipo en la iglesia luterana, pero sí es la primera vez que ocurre en Nueva Jersey.

Aunque la familia de Peter (que vive en Arizona, en mitad de una congregación luterana bastante más conservadora) no estuvo presente en el re-bautizo el pastor ha dejado claro que tanto sus padres como su hermana le apoyan completamente, aunque ahora su familia es la comunidad de Hoboken: “Estoy muy agradecido formar parte de una congregación que, en parte, será testigo de la gracia y misericordia de Dios.

Fuente | NJ.com, vía EstoyBailando

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“Pedimos perdón por las formas en que los cristianos han herido el Cuerpo del Señor”

Jueves, 2 de noviembre de 2017

encuentro-entre-luteranos-y-catolicos_560x280Luteranos y católicos firman una declaración conjunta a los 500 años de la Reforma

“Estamos muy agradecidos por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma”

(Jesús Bastante).- Pedimos perdón por nuestros fracasos, las formas en que los cristianos han herido el Cuerpo del Señor y se han ofendido unos a otros durante los 500 años transcurridos desde el inicio de la Reforma hasta hoy“. Así reza la ‘Declaración conjunta’ que la Federación Luterana Mundial y el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos han suscrito hoy “al finalizar el 31 de octubre de 2017, el año de conmemoración común de la Reforma”.

Una conmemoración que, por primera vez, hemos compartido juntos y con nuestros asociados ecuménicos del mundo entero. En el documento, luteranos y católicos se muestran “muy agradecidos por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma“.

“Nosotros, luteranos y católicos, estamos profundamente agradecidos por el camino ecuménico que hemos recorrido juntos en los últimos 50 años”, prosigue el texto, que reconoce cómo, a lo largo de este tiempo, se ha profundizado en nuestra oración común, el culto y el diálogo ecuménico, que ha supuesto “la eliminación de prejuicios, una mayor comprensión mutua y la identificación de decisivos acuerdos teológicos”.

El documento hace un balance positivo de este año de la reforma, que arrancó con la oración común luterano-católica en Lund, con la presencia del Papa Francisco y la firma de una declaración conjunta “que recoge el compromiso de seguir recorriendo juntos el camino ecuménico hacia la unidad por la que oraba Cristo”.

Muchos miembros de nuestras comunidades anhelan recibir la Eucaristía en una mesa como expresión concreta de la unidad plena. Sentimos el dolor de quienes comparten su vida entera, pero no pueden compartir la presencia redentora de Dios en la mesa de la Eucaristía. Reconocemos nuestra conjunta responsabilidad pastoral para responder al hambre y la sed espirituales de nuestro pueblo de de ser uno en Cristo. Anhelamos que sea sanada esta herida en el Cuerpo de Cristo. Este es el propósito de nuestros esfuerzos ecuménicos, que deseamos que también progresen mediante la renovación de nuestro compromiso con el diálogo teológico”, insiste el documento, con palabras de la citada declaración.

“Por primera vez -resalta la declaración-, luteranos y católicos han considerado la Reforma desde una perspectiva ecuménica, lo que dio lugar a un nuevo enfoque de los acontecimientos del siglo XVI que llevaron a nuestra separación”, lo que puede redundar en “un estímulo al crecimiento de la comunión y un signo de esperanza a fin de que el mundo supere la división y la fragmentación. Una vez más, resultó claro que lo que tenemos en común es mucho más que aquello que nos divide”.

De cara al futuro, concluye el documento, “nos comprometemos a seguir nuestro camino común, guiados por el Espíritu de Dios, hacia la mayor unidad de acuerdo a la voluntad de nuestro Señor Jesucristo” para “superar las restantes diferencias que existen entre nosotros”.

Declaración conjunta de la Federación Luterana Mundial y el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos al finalizar el 31 de octubre de 2017, el año de conmemoración común de la Reforma

El 31 de octubre de 2017, último día del año de conmemoración ecuménica común de la Reforma, estamos muy agradecidos por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma, conmemoración que compartimos juntos y con nuestros asociados ecuménicos del mundo entero. Asimismo, pedimos perdón por nuestros fracasos, las formas en que los cristianos han herido el Cuerpo del Señor y se han ofendido unos a otros durante los 500 años transcurridos desde el inicio de la Reforma hasta hoy.

Nosotros, luteranos y católicos, estamos profundamente agradecidos por el camino ecuménico que hemos recorrido juntos en los últimos 50 años. Esa peregrinación, sostenida por nuestra oración común, el culto y el diálogo ecuménico, redundó en la eliminación de prejuicios, una mayor comprensión mutua y la identificación de decisivos acuerdos teológicos. Frente a tantas bendiciones a lo largo del camino, elevamos nuestros corazones en alabanza al Dios Trino por la misericordia recibida.

En este día damos una mirada retrospectiva a un año de notables eventos ecuménicos que comenzó el 31 de octubre de 2016 con la oración común luterano-católico romana en Lund, Suecia, en presencia de nuestros asociados ecuménicos. Durante la presidencia de ese servicio, el papa Francisco y el obispo Munib A. Younan, entonces presidente de la Federación Luterana Mundial, firmaron una declaración conjunta que recoge el compromiso de seguir recorriendo juntos el camino ecuménico hacia la unidad por la que oraba Cristo (cf. Juan 17.21). Ese mismo día, nuestro servicio conjunto a quienes necesitan nuestra ayuda y solidaridad también se vio fortalecido por una declaración de intención entre Caritas Internationalis y la Federación Luterana Mundial – Servicio Mundial.

El papa Francisco y el presidente Younan declararon juntos: “Muchos miembros de nuestras comunidades anhelan recibir la Eucaristía en una mesa como expresión concreta de la unidad plena. Sentimos el dolor de quienes comparten su vida entera, pero no pueden compartir la presencia redentora de Dios en la mesa de la Eucaristía. Reconocemos nuestra conjunta responsabilidad pastoral para responder al hambre y la sed espirituales de nuestro pueblo de de ser uno en Cristo. Anhelamos que sea sanada esta herida en el Cuerpo de Cristo. Este es el propósito de nuestros esfuerzos ecuménicos, que deseamos que también progresen mediante la renovación de nuestro compromiso con el diálogo teológico.”

Las bendiciones de este año de conmemoración incluyen el hecho de que por primera vez, luteranos y católicos hayan considerado la Reforma desde una perspectiva ecuménica, lo que dio lugar a un nuevo enfoque de los acontecimientos del siglo XVI que llevaron a nuestra separación. Reconocemos que si bien el pasado no se puede cambiar, su influencia sobre nosotros hoy en día se puede transformar para que sea un estímulo al crecimiento de la comunión y un signo de esperanza a fin de que el mundo supere la división y la fragmentación. Una vez más, resultó claro que lo que tenemos en común es mucho más que aquello que nos divide.

Nos alegra que la Declaración conjunta sobre la doctrina de la justificación, firmada en un acto solemne por la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica Romana en 1999, también fuera firmada en 2006 por el Consejo Metodista Mundial y por la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas en este año de conmemoración. Además, hoy mismo será acogida y recibida por la Comunión Anglicana en una ceremonia solemne en la abadía de Westminster.Sobre esta base nuestras comuniones cristianas pueden construir un vínculo más estrecho de consenso espiritual y testimonio común en el servicio del evangelio.

Reconocemos con gratitud, los numerosos eventos de oración y culto comunes que luteranos y católicos celebraron junto con sus asociados ecuménicos en distintas partes del mundo, los encuentros teológicos y las publicaciones significativas que dieron sustancia a este año de conmemoración.

De cara al futuro, nos comprometemos a seguir nuestro camino común, guiados por el Espíritu de Dios, hacia la mayor unidad de acuerdo a la voluntad de nuestro Señor Jesucristo. Con ayuda de Dios, pretendemos discernir a través de la oración nuestra comprensión de la Iglesia, la Eucaristía y el Ministerio, buscando un consenso sustancial que permita superar las restantes diferencias que existen entre nosotros. Con profunda alegría y gratitud, confiamos en “que el que comenzó en [nosotros] la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1.6).

Fuente Religión Digital

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“Paradigmas homosexualidad y cristianismo”, por Carlos Osma

Miércoles, 24 de mayo de 2017

rohrer-minichDe su blog Homoprotestantes:

En todas las iglesias existen personas lgtbi, nada hace pensar que el porcentaje sea diferente que en el resto de la población. Por esa razón el cristianismo, como la vida misma, también es lgtbi, o mejor dicho, también se vive desde una orientación sexual o de género no normativa. Además, no es algo nuevo, siempre ha habido personas lgtbi en las iglesias, desde su origen. No hay ninguna indicación en la Biblia que nos haga pensar que Jesús solo escogió a discípulos y discípulas heterosexuales, o que las multitudes que le seguían formaban parte de una especie de “apartheid heterosexual”. Tampoco al leer los evangelios podemos afirmar que Jesús tuviera una atracción sexual y afectiva hacia las mujeres. La probabilidad de que Jesús fuera gay, es la misma que la de cualquier otro ser humano, ya que según la tradición cristiana Jesús fue hecho en todo igual que nosotros.

Sin embargo la manera en la que el cristianismo asume su homosexualidad es bien diversa y esto genera fuertes tensiones internas, además de afectar a la forma en la que es percibido por el resto de la sociedad. La razón de que esto sea así es que, como en el resto de la población, la forma en la que los cristianos entienden el mundo y se entienden a ellos mismos no es siempre la misma. En el caso del protestantismo y el evangelicalismo todo esto se traduce en que la afirmación “la Biblia dice…” no puede hacerse sin poner sobre la mesa el paradigma al que pertenece quien habla. La aceptación, indiferencia o la condena de las personas lgtbi tienen más que ver con la manera de entender el mundo y al ser humano, que con unos cuantos versículos que se encuentran en la Biblia.

Las controversias bíblicas entre cristianos y cristianas o entre iglesias que parten de paradigmas distintos no tienen mucho sentido, puesto que el conflicto se esconde en el paso previo que da lugar al supuesto punto de partida de la discusión. Además jamás se resolverá demostrando bíblicamente al otro la validez de una interpretación determinada, sino haciendo que una de las dos partes abandone el paradigma al que pertenece. Lo cual, no es fácil, y personalmente creo que no se puede conseguir con una discusión que no te implica personalmente. Cambiar los valores, creencias, y formas de percibir la realidad necesita algo más que una discusión o un diálogo sereno y respetuoso.
Sintetizando mucho, y mostrando con claridad el lugar desde el que reflexiono, percibo tres diferentes paradigmas que se dan en el cristianismo y que a continuación explico brevemente.

Paradigma fundamentalista

Esta cosmovisión percibe el mundo como un peligro y entiende que los cristianos y cristianas poseen una verdad revelada en la Biblia, a la que tienen acceso independientemente de sus condicionantes personales, que debe ser predicada a toda persona para transformarla. Desconfían de todo avance, por eso se alinean con las tesis que pretenden conservar las tradiciones. Rechazan también los aportes de las ciencias que no sirvan para ratificar sus posiciones previas, y no los aplican en la interpretación de los textos bíblicos. Por eso su interpretación es literal. Según este paradigma los genitales determinan si somos hombres y mujeres, y a partir de ellos se asocia a cada persona unas características y funciones determinadas. Al ser esta división divina, quienes no encajan dentro de su paradigma, se revelan contra la voluntad de Dios y no pueden ser tratados como cristianos. Dentro de sus comunidades aplican una ética estricta, silencian las voces discordantes impidiendo la reflexión, ejercen presión y maltrato psicológico a las personas lgtbi, y expulsan a quienes no siguen la “verdad oficial”. Paradójicamente, al ser su posición cada vez más minoritaria en la sociedad, empiezan a presentarse como víctimas que se ven privadas de libertad de expresión, cuando en realidad son ellas mismos quienes no la respetan en sus comunidades.

Paradigma paternalista

Quizás la diferencia más clara con el paradigma fundamentalista es que, aunque siguen creyendo que existe una verdad revelada en la Biblia y accesible fácilmente a quien la busca desinteresadamente, el mundo es un lugar donde el Reino de Dios se puede revelar, y por tanto donde el amor cristiano debe hacerse presente. La primera función de cristianos y cristianas es acompañar sin condenar, y por tanto, aunque las personas lgtbi no formen parte de la voluntad divina original, la tarea del cristianismo es mostrar a un Dios que acoge tanto a buenos como a malos, a enfermos como a sanos. El énfasis bíblico recae sobre todo en los textos de los evangelios donde no se juzga a pecadores y pecadoras, sino que se les llama a seguir al maestro. La actitud de todo creyente, es en consecuencia una actitud maternal y de acompañamiento a aquellas personas lgtbi que quizás por causas biológicas o ambientales, no viven acordes con el diseño divino. Se trata por tanto, de un paradigma que pone el énfasis en el yo heterosexual más que en el prójimo lgtbi, porque de lo que se trata es de “comportarse como un buen cristiano”, “demostrar amor”, situando a la persona lgtbi como objeto que muestra hasta que punto la persona heterosexual se comporta de manera “cristiana”. En el fondo un paradigma que sigue discriminando y victimizando a las personas lgtbi, pero en este caso por respetables y amorosas personas cristianas que no tendrían nada que ver con los intransigentes fundamentalistas.

Paradigma evangélico

En este paradigma, el mundo, la realidad que envuelve a cada ser humano, no es sólo un lugar donde se puede revelar el Reino de Dios, sino el lugar privilegiado desde donde se interpreta la Biblia. La Biblia no es Palabra de Dios cuando es leída o predicada de forma abstracta, sino cuando es vivida e interpretada desde la realidad del prójimo. Solo el otro y la otra, sobre todo cuando sufre una situación de injusticia, puede hacer de la Biblia palabra divina que interpela. Por esta razón no hay verdades absolutas que permitan discriminar a nadie, no hay fórmulas eternas, ni lecturas o interpretaciones que nos autoricen a situarnos como sujetos ante los demás para objetivarlos. El amor sitúa al prójimo a nuestro nivel, y su experiencia nos puede ayudar a salir de los condicionantes que impiden a nuestro ego entender la voluntad divina. Por eso las lecturas legalistas de la Biblia no tienen ningún sentido, y en sí mismas no constituyen una lectura evangélica. Los conocimientos que aportan las ciencias son útiles tanto para entender al prójimo, como para entender el contexto en el que se enmarcan los textos bíblicos. El evangelio no trata tanto de verdades, sino de prójimos; cuando nuestras lecturas los liberan son evangélicas, cuando los discriminan no lo son. Y es aquí donde las personas lgtbi se entienden a sí mismas como lugares desde donde la Palabra de Dios puede leerse, y al mismo tiempo, como sujetos que son interpelados por la Palabra de Dios que se revela en otros seres humanos. Jesucristo era liberador, no porque defendiese la Ley de la Torá, tampoco por que la interpretase de una forma progresista y acorde con la sociedad en la que vivía, sino porque la leía siempre desde la realidad de la persona que vivía oprimida para liberarla. En eso consiste el evangelio.

Cada comunidad cristiana puede formar parte de uno de estos paradigmas, o reflejar varios de ellos a la vez, todo dependerá del grado de madurez que posean para albergar la diversidad. Sin embargo es importante destacar que el tipo de comunidad a la que pertenezca una persona lgtbi, puede hacer que ésta viva el cristianismo de una forma opresiva o liberadora. Quizás sea razonable que una determinada comunidad necesite de un tiempo más o menos largo para replantearse el lugar que ocupan dentro de ella las personas lgtbi, pero no lo es tanto, que las personas lgtbi se nieguen a buscar, transformar, o incluso construir comunidades donde puedan vivir el evangelio de una forma saludable. Ver el daño que la homofobia infringe a muchas personas lgtbi dentro de unas comunidades cristianas que se niegan a abandonar, es descorazonador, y nos hace preguntarnos si es el evangelio lo que pretenden seguir, o simplemente necesitan lugares que les den seguridad, aunque sea a un precio tan alto. Quizás serán las personas cristianas lgtbi más jóvenes, que gracias a los avances sociales se resisten más a vivir discriminadas dentro de sus iglesias, las que nos permitirán ver en pocos años más comunidades realmente evangélicas, y menos paternalistas y fundamentalistas.

Carlos Osma

Artículo publicado originalmente en Locademia de Teología.

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La esposa de un pastor luterano estadounidense hace pública una carta a favor de su hija trans

Lunes, 27 de marzo de 2017

jamiebruesehoffLa madre de una niña trans ha hecho pública una carta en la que muestra el orgullo que siente de tenerla como hija, alabando las infinitas virtudes de su primogénita con el objetivo de visibilizar que aunque su marido es un sacerdote luterano ella apoya plenamente el desarrollo de su hija en la identidad de género con la que se siente representada la misma.

Jamie Bruesehoff, escritora y abogada estadounidense casada con un sacerdote luterano, ha publicado una carta en Internet en la que defiende que su hija trans es una niña amada por Dios”, indicando que “soy luterana de toda la vida, esposa de un pastor y madre de tres hijos increíbles. Mi primogénita se llama Rebeca. Ella es una excelente estudiante con un amor infinito hacia el aprendizaje. La adoran sus compañeros y maestros”.

img_2302“Ella es muy feliz haciendo ciclismo de montaña, nadando en cascadas y llevando vestidos elegantes y actuando en los escenarios. Es fuerte y decidida. Es una niña amada por Dios. Tiene diez años y es transexual”, ha expresado la madre de la menor estadounidense.

“Ella no ha sido siempre la niña feliz y próspera que es ahora. En los años previos a que se tomara la decisión de que ella viviera como su auténtico yo ante el mundo, mi marido y yo vimos crecer de forma alarmante la ansiedad en nuestra hija. Vimos cómo se ponía cada vez más incómoda en su propia cuerpo y se perdía de vista su lugar en el mundo”, ha indicado Bruesehoff.

“Vimos como la depresión se apoderó de ella y, antes de que nos diéramos cuenta, nos encontramos con una niña de siete años con crisis existencial. Teníamos una niña de siete años que abrió la ventana del segundo piso e intentó tirarse. Teníamos una niña de siete años que quería morir. Jamás hemos sentido tanto miedo, nunca, en toda la vida”, ha expresado Bruesehoff.

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“Con el apoyo de excelentes profesionales y un montón de aprendizaje pudimos sacarle esas intenciones de quitarse la vida y darle espacio para deshacer su identidad. Todos nos dimos cuenta de que ella no era un niño. Ella era una niña. A los ocho años cambiamos su nombre y los pronombres y comenzó a vivir como ella misma ante el mundo. Inmediatamente se transformó en una niña segura y alegre cuya sonrisa ilumina toda la habitación”, ha expresado Bruesehoff.

Fuente LGBTQ Nation, vía Universogay

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Celebran en Noruega la primera boda religiosa entre dos homosexuales

Sábado, 4 de febrero de 2017

kjell_and_erik-750x400Un minuto después de que entrara en vigor el matrimonio igualitario en la Iglesia Luterana de Noruega, una pareja gay se da el sí quiero.

El pasado 30 de enero, el Sínodo General de la Iglesia de Noruega aprobó, por 83 votos de 112 posibles, la institución de un rito litúrgico para celebrar matrimonios entre personas del mismo sexo. La decisión entró en vigor el 1 de febrero, permitiendo que por fin hayan comenzado a celebrarse bodas entre personas del mismo sexo en el país escandinavo. El Sínodo ya había aprobado en 2016 el matrimonio religioso igualitario, pero faltaba el último paso: ponerlo en práctica. Tras entrar en vigor la nueva liturgia, ya han comenzado a celebrarse bodas religiosas entre parejas del mismo sexo.

Según los medios locales, la primera pareja en hacer uso de ese derecho fue la formada por Kjell Frølich Benjaminsen, de 63 años, y Erik Skjelnæs, de 70, que después de 30 años de vida en común han podido dar el paso que siempre quisieron. Kjell Frølich Benjaminsen y Erik Skjelnæs llevan 36 años siendo pareja. Y ahora están casados, por la Iglesia, gracias al nuevo lenguaje que la Iglesia Luterana de Noruega (a la que dice pertenecer tres cuartos de la población) ha adoptado en sus ceremonias. “Estamos un poco chapados a la antigua. Además, la fe cristiana es una parte importante de nuestras vidas”, han argumentado, al ser preguntados por las razones por las que dan el paso después de treinta años de vida en común.

La norma entró en vigor el miércoles 1 de febrero a las doce de la noche, y un minuto después Kjell y Erik se daban el sí quiero en la parroquia de Eidskog delante de la pastora Bettina Eckbo.

51ea58bbfb2b0266ed762710129587ddfdbf9617fe16540fdd255d9e9743d51b-520x346Kjell y Erik se dan el sí quiero frente a la pastora Bettina Eckbo. (Foto: Fredrik Varfjell / NTB)

Ha sido divertido formar parte de algo tan acogedor. (Kjell y Erik) Representan los valores en los que se basa el matrimonio, la fidelidad y el apoyo mutuo en los días buenos y en los malos“, declaró la pastora Eckbo.

Ha sido un proceso largo y no exento de dificultades. En 2014, el Sínodo General rechazó por un estrecho margen el matrimonio igualitario, pese a que un año antes ocho de los doce obispos se habían mostrado a favor. Para evitar una escisión, sus miembros acabaron aceptando la bendición de las parejas del mismo sexo pero sin casarlas. Dos años después en abril del año pasado, ese mismo Sínodo se abrió por fin a la realidad de los tiempos y lo aprobó (meses antes los obispos noruegos lo habían recomendado por unanimidad). Y aunque los clérigos que no quieran celebrar estos matrimonios podrán continuar sin hacerlo, se arbitrarán las medidas necesarias para que todas las parejas tendrán el derecho de contraer matrimonio en sus parroquias locales. Durante la conferencia anual de la Iglesia, los miembros del clero aprobaron la celebración de matrimonios homosexuales pero no se ponían de acuerdo en cómo utilizar el lenguaje para sustituir el “marido” y “mujer” por palabras que reflejaran la neutralidad de género. Al final la solución ha sido no utilizar los términos “marido” ni “mujer“.

“Este es el día en que una oración y un sueño se han hecho realidad. No se debería dar la espalda a ninguna pareja”, dijo Gard Sandaker-Nilson, sacerdote y líder de la Iglesia Pública Abierta, un movimiento dentro de la Iglesia Luterana a favor de cambiar estas reglas.

La Iglesia de Noruega, pese a haber perdido su condición tradicional de religión de Estado en 2012, sigue siendo la más importante del país. Antes de plantearse el matrimonio igualitario, esta iglesia ya permitía la ordenación de sacerdotes abiertamente homosexuales desde 2007.  Noruega aprobó el matrimonio igualitario civil en 2008, cuando se convirtió en el sexto país del mundo y primero nórdico en reconocer este derecho,  pero optó por no permitir las bodas religiosas hasta 2016, cuando, finalmente, se dispuso que aunque los miembros del clero no están obligados a oficiar matrimonios entre personas del mismo sexo, las parejas sí tienen el derecho a casarse en una iglesia de su elección, y ahora la Iglesia noruega se consolida así como la tercera gran confesión luterana de la región en adoptar esta decisión:   La Iglesia de Suecia fue pionera con una decisión histórica de su Sínodo en 2009 y la Iglesia de Dinamarca siguió sus pasos tras la aprobación del matrimonio igualitario en este país en 2012. La Iglesia de Islandia, por su parte, celebra de facto bodas entre personas del mismo sexo, sin que haya mediado decisión explícita alguna, al limitarse, como iglesia de Estado, a aplicar la ley de matrimonio igualitario aprobada por el Parlamento islandés en 2010 (aunque ha habido quejas de discriminación, que en 2015 llevaron a la obispa de Islandia a aclarar que los ministros de su Iglesia no pueden negarse a aplicar la ley), y se une para formalizar también el matrimonio religioso a la Iglesia Episcopal de EE.UU, la  Iglesia Protestante Unida de Francia y a la Iglesia Presbiteriana de EE.UU., la inclusiva Iglesia Unida de Cristo o algunas corrientes cuáqueras, que a imitación de sus correligionarios del Reino Unido ya celebraban bodas entre personas del mismo sexo). Son confesiones que, en conjunto, cuentan con millones de fieles y una larga historia.

Y… dos gays se han casado por la Iglesia en Noruega y … colorín cololorado… el suelo no se abrió para tragárselos a todos directos al infierno ni Dios ha bajado del cielo para castigarles con siete plagas. Y es que, al fin y al cabo, tener fe no implica ser un patético homófobo.

Fuente: Reuters, The Local, vía EstoyBailando/Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Un sello para Cisneros, un veto a los protestantes

Viernes, 3 de febrero de 2017

5890eca97d8dc-sello-1024x964_560x280¿Homenaje a la Biblia del Oso?

Lamentan que la decisión no reconoce la pluralidad religiosa

(Daniel Hofkamp, en Protestante Digital).- Así como Alemania ya tiene su sello dedicado a la Reforma, y aun el Vaticano baraja lanzar uno propio este año, en España también se aprovechan las efemérides para rendir diversos homenajes. Sin embargo, la Comisión Filatélica ha preferido quedarse solo con una parte de la historia, recordando al católico Cardenal Cisneros, y eludiendo la memoria de los protestantes españoles del siglo XVI.

Lejos del espíritu conciliador que propone Francisco con sus últimos gestos hacia la figura de Lutero, en España las autoridades parecen continuar ancladas en esa visión histórica que insiste en negar la presencia protestante en España. Así se deduce de la razón expuesta por la Comisión Filatélica para rechazar la emisión de un sello conmemorativo de la Reforma este 2017, en su 500º Aniversario, una solicitud que contaba con el aval de las principales entidades evangélicas de nuestro país.

La ignorada Biblia del Oso

Según la Comisión Filatélica -organismo que depende del Ministerio de Fomento-, los sellos conmemorativos deben emitirse tras una selección en la que deben equilibrar “las necesidades del franqueo, las del coleccionismo, la conmemoración de las efemérides anuales con antigüedad superior a 25 años y las peticiones externas… y ofrecer la imagen más exacta de la rica pluralidad del Estado”.

Los evangélicos habían solicitado la emisión de un sello con el motivo de la Biblia del Oso. “Desde la comisión que redactó el proyecto elegimos esa Biblia por considerarla un elemento que todos, incluso los católicos y los no creyentes, pueden apreciar”, explica a Protestante Digital José Luis Fernández Carnicero, uno de los impulsores de la petición.

Esta traducción de la Biblia al castellano del siglo XVI ha sido reconocida por intelectuales de la talla de Antonio Muñoz Molina, que la considera una “auténtica joya” desconocida -y prohibida por la Inquisición durante 300 años- del Siglo de Oro.

En Galicia, se han sumado otra voces tan importantes como la de Xosé Luis Méndez Ferrín, ex presidente de la Real Academia Gallega, que en varias de sus columnas en prensa ha denunciado una ideología latente en España “que no reconoce la pluralidad religiosa ni el laicismo del Estado”.

Memoria selectiva

La negativa a publicar el sello dolió en el seno de la comisión formada por evangélicos en Galicia que habían lanzado el proyecto. Un malestar que aumenta al conocerse la emisión de otros sellos conmemorativos.

Por ejemplo, se lanzará un sello del 450º Aniversario del Camino de Santiago -que ya cuenta con decenas de sellos emitidos- o el recientemente presentado en recuerdo del fallecimiento del Cardenal Cisneros, una figura histórica que, según el comunicado de Correos, renovó “la vida religiosa basándose en la educación cristiana”.

“Hay países que dan pasos que aquí no se dan”, lamenta José Luis Fernández Carnicero, que aun guarda alguna esperanza de rectificación. En diciembre enviaron una reclamación a la Comisión Filatélica, conscientes de que hay “alguna oportunidad, aunque algo remota, de que se emita el sello”. “No hemos tenido ni acuse de recibo de nuestra reclamación”, pero “espero que haya algún pronunciamiento, y se den cuenta de la metedura de pata”, concluye Carnicero.

Fuente Religión Digital

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La iglesia de Noruega aprueba una nueva regla para casar a las parejas del mismo sexo

Miércoles, 1 de febrero de 2017

150px-Den_norske_kirkes_våpen.svgLa Iglesia Luterana de Noruega ha votado a favor de un nuevo lenguaje ceremonial que permitirá a sus pastores llevar a cabo matrimonios entre personas del mismo sexo.

El Sínodo de la iglesia principal, de la cual más de dos terceras partes de los noruegos son miembros, realizó una liturgia en la ciudad de Trondheim para permitir al clero oficiar matrimonios para cualquier pareja, independientemente del sexo de los contrayentes.

En abril del año pasado pasado, la conferencia anual de la Iglesia respaldó la celebración de matrimonios entre personas del mismo sexo, pero no se puso de acuerdo con una redacción.

Ahora, la decisión tomada este lunes, modifica el texto de la liturgia de celebración del matrimonio para que sea neutro respecto al género de los contrayentes, eliminando las palabras “novia” y “novio”. Esta nueva liturgia entrará en vigor el miércoles.

“Este es el día en que una oración y un sueño se han hecho realidad. No se debería dar la espalda a ninguna pareja”, dijo Gard Sandaker-Nilson, sacerdote y líder de la Iglesia Pública Abierta, un movimiento dentro de la Iglesia Luterana a favor de cambiar estas reglas.

Noruega ha permitido el matrimonio entre personas del mismo sexo en 2009, pero optó por no permitir las bodas religiosas hasta 2016, cuando, finalmente, se dispuso que aunque los miembros del clero no están obligados a oficiar matrimonios entre personas del mismo sexo, las parejas sí tienen el derecho a casarse en una iglesia de su elección.

Fuente Agencias, vía Cáscara Amarga

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“Los dominicos y Lutero”, por Martín Gelabert Ballester, OP

Sábado, 14 de enero de 2017

monumento-lutero-wittenberg-alemaniaDe su blog Nihil Obstat:

De Bucero a Yves Congar

“Lo que nos une es, sin duda, más que lo que nos separa”

“Lo que Lutero consideraba fundamental en su teología hoy ya no es motivo de división. Católicos y luteranos confesamos juntos que Dios nos justifica”

(Martin Gelabert, op).- Estando próxima la semana de oración por la unidad de los cristianos, en este año en el que se recuerdan los 500 años de la Reforma protestante, cuento pequeñas historias, que en su momento tuvieron relevancia, sobre la relación de la Orden de Predicadores con Martín Lutero.

Una vez que Lutero publicó sus tesis sobre las indulgencias, el Obispo de Brandeburgo y los dominicos fueron los primeros en denunciarle. Pero no se puede decir que todos los dominicos tomaron partido contra Lutero, pues un joven teólogo dominico, Martín Bucero, fue uno de sus primeros seguidores. Por el contrario, el cardenal dominico Tomás de Vio, conocido como Cayetano, en el interrogatorio que le hizo en Ausburgo, viendo que Lutero no cedía en nada en el aspecto doctrinal, terminó apelando a la autoridad de la Iglesia. El Dr. Lutero respondió rápidamente que ni el Papa ni el concilio son los dueños de la Palabra de Dios. Cayetano comprendió que la ruptura era inevitable.

Posteriormente otros dos dominicos, desde posiciones distintas, hicieron avanzar la comprensión católica de Lutero. A principios del siglo XX, el dominico Heinrich Denifle, subdirector del archivo secreto vaticano, y profundo conocedor del mundo medieval, escribió una obra muy crítica, pero bien documentada, sobre Lutero, que terminaba con un terrible veredicto que se hizo famoso: ¡Lutero, en ti nada hay de divino! Paradójicamente esta obra provocó que, en el mundo protestante se originaran serios estudios sobre la persona de aquel “olvidado padre espiritual; y en el mundo católico nació un increíble deseo de conocer quién era realmente Martín Lutero.

Desde otro clima espiritual, uno de los pioneros del ecumenismo, el también dominico Yves Congar, sin negar las limitaciones que, a su juicio, se encuentran en Lutero, dejó de lado simplificaciones injustas y ofreció una visión equilibrada sobre la teología y la persona del Reformador. Según el P. Congar el camino ecuménico exigía hacer un esfuerzo para comprender verdaderamente a Lutero y hacerle justicia histórica, en vez de condenarlo simplemente. No hay crítica eficaz si no se asume la parte de verdad de las posiciones que se critican. “Lutero, dejo escrito Congar, no es el Evangelio. Lo importante es ir hacia el Evangelio, juntamente con él”.

Dos conclusiones rápidas: una, lo que Lutero consideraba fundamental en su teología hoy ya no es motivo de división. Católicos y luteranos confesamos juntos que Dios nos justifica. Y dos, a pesar de este acuerdo importante y fundamental, nos sigue separando nuestra distinta comprensión de la Iglesia y de los sacramentos. Lo que importa es que esas cuestiones que nos separan no sean obstáculo para que juntos podamos confesar a Jesucristo como salvador de todos y cada uno. Y tampoco sean obstáculo para trabajar juntos en beneficio de tantas personas hambrientas de Dios y hambrientas de pan. Lo que nos une es, sin duda, más que lo que nos separa.

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Lutero y el Vaticano

Jueves, 12 de enero de 2017

francisco-y-lutero-vaticano-03Tomás Maza Ruiz
Madrid.

ECLESALIA, 19/12/16.- La visita del obispo de Roma Francisco a Suecia para inaugurar, junto con la iglesia Luterana el   año de Lutero con ocasión del 500 aniversario de la reforma luterana y su reivindicación de la figura de Lutero como cristiano y teólogo es un hecho que marca un hito en las relaciones entre católicos y cristianos reformados.

Nadie entre los “papas” se había atrevido a tanto durante los quinientos años de separación de las iglesias cristianas, ni siquiera nuestro querido Juan XXIII. Es verdad que Francisco nos está deparando continuamente esta clase de agradables sorpresas. Nadie como él ha hablado tan claro criticando el criminal régimen económico y político que condena a la miseria a la mayor parte de la humanidad, nadie como él ha defendido el derecho de los refugiados a buscar una vida mejor huyendo de guerras provocadas por los poderosos que luego cierran sus fronteras y convierten el mar Mediterráneo en un inmenso cementerio marino, etc. etc…

Pero en el caso de Lutero hay algo que me llama la atención: Lutero se reveló, con toda la razón, contra la cúpula romana, representada en ese momento por León X, porque éste estaba recaudando dinero vendiendo indulgencias para la construcción de la Basílica de San Pedro. Esta magnífica basílica con sus incontables tesoros artísticos está construida en gran parte con el dinero de los cristianos a los que se les engañó diciéndoles que cada vez que sonaba una moneda en la hucha de las indulgencias un alma escapaba del Purgatorio y se elevaba hasta el cielo. Yo, cada vez que veo la Basílica y los palacios vaticanos, no puedo menos que pensar que en la base de esta gran obra hay un gran pecado de simonía, es decir la venta de supuestos bienes espirituales a cambio de dinero.

Por ello creo que Francisco podría, si lo dejan, abandonar esa sede de san Pedro y habitar en una casa normal, como cualquier vecino de Roma, renunciar al poder político del pequeño estado Vaticano (regalo del fascista Mussolini), a su servicio diplomático con sus nunciaturas y embajadas, a su corte papal de cardenales, reflejo de las cortes reales de la Edad Media y a su pretensión de ser el Vicario de Cristo, con autoridad en toda la Iglesia para nombrar y destituir obispos. Ya dijo en su tiempo Pablo VI que el mayor obstáculo para la unión de los cristianos era la institución del papado y su supuesta infalibilidad (añado yo).

Con estas acciones se conseguiría  una iglesia católica más democrática (en el mejor sentido de la palabra) con un representante oficial “primus inter pares”, con un colegio episcopal cuyos miembros serían elegidos por sus comunidades y éstas, a su vez, serían autónomas y relacionadas unas con otras mediante estructuras fraternas y entregadas a la lucha en favor de los pobres y de la justicia en el mundo. Esta iglesia estaría en condiciones de  establecer relaciones de colaboración con las iglesias reformadas y ortodoxas y emprender bajo nuevas bases un proceso de unidad de todas las iglesias cristianas.

Este es mi sueño que ahora parece imposible. Pero imposible nos parecía hasta hace poco tiempo que la iglesia católica reconociese su culpa en el origen de la reforma luterana y que reivindicara la persona de Lutero.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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500 años después de Lutero

Martes, 15 de noviembre de 2016

imagessVictor Codina. En octubre de 1517, cuando Lutero planta sus 95 tesis sobre las indulgencias en la puerta de la Iglesia de Wittenberg,  se inicia la Reforma protestante, una Reforma que quería que la Iglesia, que vivía una profunda decadencia, volviese al evangelio. Pero por incomprensiones y conflictos mutuos se produjo una ruptura y división en la Iglesia.

Hoy, cuando se inicia la celebración los 500 años de esta Reforma, la presencia del Papa Francisco en Suecia significa un profundo cambio de rumbo. Es pasar de la condena al diálogo, de la confrontación a la reconciliación, es lamentar conjuntamente la división que tantos dolores y desastres ha causado y pedir perdón a Dios por ello, dejando a Dios que sea él el juez de la historia. No nos hemos de resignar a la división sino que hemos de buscar la unidad que Jesús quería para su Iglesia. Pero queremos contar la historia de un modo diferente.

Según Francisco, la experiencia espiritual de Lutero nos interpela: él proclamó que solo la misericordia de Dios nos salva, que Jesús es el único mediador, que la Palabra de Dios ha de tener mayor realce en la Iglesia.

Lo que nos une a católicos y luteranos es mucho más que lo que nos separa: una fe y un bautismo común que deben llevarnos a trabajar por la unidad, para juntos poder proclamar el evangelio al mundo de hoy, para anunciar la misericordia de Dios, para trabajar por la paz, acoger a los refugiados y defender la tierra de las agresiones que dañan la creación de Dios. El trabajo teológico y el diálogo ecuménico deben seguir avanzando.

Se pasa de la confrontación y el odio, del encerramiento mutuo, de la actitud del lobo que quiere matar a las ovejas protestantes… al diálogo y la reconciliación, a pedir juntos al Padre y dueño de la viña el don de la unidad para que el mundo crea que Jesús es el Salvador, sin el cual nada podemos hacer.

En el fondo la Reforma luterana es una invitación constante a la continua Reforma de la Iglesia para que pueda manifestar al mundo la ternura de Dios, ¿No es verdad que también Francisco quiere reformar la Iglesia y anunciar la misericordia de Dios?

Fuente Cristianismo y Justicia

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Católicos y luteranos se comprometen a “eliminar los obstáculos que nos impiden la plena unidad”

Martes, 1 de noviembre de 2016

abra_560x280Francisco y Munib Younam firman una histórica declaración conjunta en Lund

“Instamos a trabajar conjuntamente para acoger al extranjero y defender los derechos de los refugiados”

(Jesús Bastante/Agencias).- “Nosotros, luteranos y católicos, instamos a trabajar conjuntamente para acoger al extranjero, para socorrer las necesidades de los que son forzados a huir a causa de la guerra y la persecución, y para defender los derechos de los refugiados y de los que buscan asilo”. Con un histórico abrazo, el Papa y el presidente de la Federación Luterana Mundial, Munib Younam, firmaron una declaración conjunta, tras la oración ecuménica en Lund.

En el texto, ambas iglesias se comprometen a “seguir juntos en el servicio, defendiendo los derechos humanos y la dignidad, especialmente la de los pobres, trabajando por la justicia y rechazando toda forma de violencia”.

“Dios nos convoca para estar cerca de todos los que anhelan dignidad, justicia, paz y reconciliación. Hoy, en particular, elevamos nuestras voces para que termine la violencia y el radicalismo, que afecta a muchos países y comunidades, y a innumerables hermanos y hermanas en Cristo”, añade el texto, que rechaza “de manera enérgica, todo odio y violencia, pasada y presente, especialmente la cometida en nombre de la religión”.

Luteranos y católicos, así, reclaman “un cambio de corazón y mente que conduzca a una actitud amorosa y responsable en el cuidado de la creación”. Cincuenta años después del comienzo del diálogo, ambas iglesias “ya no son extrañas” y han aprendido que “lo que nos une es más de lo que nos divide”.

Ambos reconocen que “luteranos y católicos han dañado la unidad de la Iglesia” por culpa de “prejuicio y los conflictos“, que hicieron que “la religión fue instrumentalizada con fines políticos”.

“Nuestra fe común en Jesucristo y nuestro bautismo nos pide una conversión permanente, para que dejemos atrás los desacuerdos históricos y los conflictos que obstruyen el ministerio de la reconciliación”, concluye el documento, que se compromete a eliminar los obstáculos restantes que nos impiden alcanzar la plena unidad”.

Se asegura que muchos miembros de ambas comunidades anhelan recibir la Eucaristía en una mesa, como expresión concreta de la unidad plena (…). Anhelamos que sea sanada esta herida en el Cuerpo de Cristo. Este es el propósito de nuestros esfuerzos ecuménicos, que deseamos que progresen, también con la renovación de nuestro compromiso en el diálogo teológico”, agrega el texto.

Ésta es la declaración conjunta:

Con ocasión de la Conmemoración conjunta Católico – Luterana de la Reforma

Lund, 31 de octubre de 2016

«Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí» (Jn 15,4).

Con corazones agradecidos

Con esta Declaración Conjunta, expresamos gratitud gozosa a Dios por este momento de oración en común en la Catedral de Lund, cuando comenzamos el año en el que se conmemora el quinientos aniversario de la Reforma. Los cincuenta años de constante y fructuoso diálogo ecuménico entre Católicos y Luteranos nos ha ayudado a superar muchas diferencias, y ha hecho más profunda nuestra mutua comprensión y confianza. Al mismo tiempo, nos hemos acercado más unos a otros a través del servicio al prójimo, a menudo en circunstancias de sufrimiento y persecución. A través del diálogo y el testimonio compartido, ya no somos extraños. Más bien, hemos aprendido que lo que nos une es más de lo que nos divide.

Pasar del conflicto a la comunión

Aunque estamos agradecidos profundamente por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma, también reconocemos y lamentamos ante Cristo que Luteranos y Católicos hayamos dañado la unidad vivible de la Iglesia. Las diferencias teológicas estuvieron acompañadas por el prejuicio y por los conflictos, y la religión fue instrumentalizada con fines políticos. Nuestra fe común en Jesucristo y nuestro bautismo nos pide una conversión permanente, para que dejemos atrás los desacuerdos históricos y los conflictos que obstruyen el ministerio de la reconciliación. Aunque el pasado no puede ser cambiado, lo que se recuerda y cómo se recuerda, puede ser trasformado. Rezamos por la curación de nuestras heridas y de la memoria, que nublan nuestra visión recíproca. Rechazamos de manera enérgica todo odio y violencia, pasada y presente, especialmente la cometida en nombre de la religión. Hoy, escuchamos el mandamiento de Dios de dejar de lado cualquier conflicto. Reconocemos que somos liberados por gracia para caminar hacia la comunión, a la que Dios nos llama constantemente.

Nuestro compromiso para un testimonio común

A medida que avanzamos en esos episodios de la historia que nos pesan, nos comprometemos a testimoniar juntos la gracia misericordiosa de Dios, hecha visible en Cristo crucificado y resucitado. Conscientes de que el modo en que nos relacionamos unos con otros da forma a nuestro testimonio del Evangelio, nos comprometemos a seguir creciendo en la comunión fundada en el Bautismo, mientras intentamos quitar los obstáculos restantes que nos impiden alcanzar la plena unidad. Cristo desea que seamos uno, para que el mundo crea (cf. Jn 17,21).

Muchos miembros de nuestras comunidades anhelan recibir la Eucaristía en una mesa, como expresión concreta de la unidad plena. Sentimos el dolor de los que comparten su vida entera, pero no pueden compartir la presencia redentora de Dios en la mesa de la Eucaristía. Reconocemos nuestra conjunta responsabilidad pastoral para responder al hambre y sed espiritual de nuestro pueblo con el fin de ser uno en Cristo. Anhelamos que sea sanada esta herida en el Cuerpo de Cristo. Este es el propósito de nuestros esfuerzos ecuménicos, que deseamos que progresen, también con la renovación de nuestro compromiso en el diálogo teológico.

Pedimos a Dios que Católicos y Luteranos sean capaces de testimoniar juntos el Evangelio de Jesucristo, invitando a la humanidad a escuchar y recibir la buena noticia de la acción redentora de Dios. Pedimos a Dios inspiración, impulso y fortaleza para que podamos seguir juntos en el servicio, defendiendo los derechos humanos y la dignidad, especialmente la de los pobres, trabajando por la justicia y rechazando toda forma de violencia. Dios nos convoca para estar cerca de todos los que anhelan dignidad, justicia, paz y reconciliación. Hoy, en particular, elevamos nuestras voces para que termine la violencia y el radicalismo, que afecta a muchos países y comunidades, y a innumerables hermanos y hermanas en Cristo. Nosotros, Luteranos y Católicos, instamos a trabajar conjuntamente para acoger al extranjero, para socorrer las necesidades de los que son forzados a huir a causa de la guerra y la persecución, y para defender los derechos de los refugiados y de los que buscan asilo.

Hoy más que nunca, comprendemos que nuestro servicio conjunto en este mundo debe extenderse a la creación de Dios, que sufre explotación y los efectos de la codicia insaciable. Reconocemos el derecho de las generaciones futuras a gozar de lo creado por Dios con todo su potencial y belleza. Rogamos por un cambio de corazón y mente que conduzca a una actitud amorosa y responsable en el cuidado de la creación.

Uno en Cristo

En esta ocasión propicia, manifestamos nuestra gratitud a nuestros hermanos y hermanas, representantes de las diferentes Comunidades y Asociaciones Cristianas Mundiales, que están presentes y quienes se unen a nosotros en oración. Al comprometernos de nuevo a pasar del conflicto a la comunión, lo hacemos como parte del único Cuerpo de Cristo, en el que estamos incorporados por el Bautismo. Invitamos a nuestros interlocutores ecuménicos para que nos recuerden nuestros compromisos y para animarnos. Les pedimos que sigan rezando por nosotros, que caminen con nosotros, que nos sostengan viviendo los compromisos de oración que manifestamos hoy.

Exhortación a los Católicos y Luteranos del mundo entero

Exhortamos a todas las comunidades y parroquias Luteranas y Católicas a que sean valientes, creativas, alegres y que tengan esperanza en su compromiso para continuar el gran itinerario que tenemos ante nosotros. En vez de los conflictos del pasado, el don de Dios de la unidad entre nosotros guiará la cooperación y hará más profunda nuestra solidaridad. Nosotros, Católicos y Luteranos, acercándonos en la fe a Cristo, rezando juntos, escuchándonos unos a otros, y viviendo el amor de Cristo en nuestras relaciones, nos abrimos al poder de Dios Trino. Fundados en Cristo y dando testimonio de él, renovamos nuestra determinación para ser fieles heraldos del amor infinito de Dios para toda la humanidad.

Fuente Religión Digital

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“La experiencia espiritual de Martín Lutero nos interpela y nos recuerda que no podemos hacer nada sin Dios”

Martes, 1 de noviembre de 2016

una“Nos hemos encerrado en nosotros mismos por temor o prejuicios”

“Queremos manifestar nuestro deseo común de permanecer unidos a él para tener vida”

Francisco ya está en Suecia: “Éste es un viaje importante para el ecumenismo”

Francisco, en Malmoe: “A los cristianos se nos exige protagonizar la revolución de la ternura”

¿Qué podemos esperar ante el V Centenario de la Reforma?

Las 95 tesis, aún vigentes para la Iglesia de hoy

(Guillermo Ortiz – RV).- Desde la realidad del corazón de Cristo en el Evangelio, poco antes de su entrega definitiva en la cruz, y afirmando que ahí “podemos sentir sus latidos de amor por nosotros y su deseo de unidad para todos los que creen en él”, Francisco expresó el 31 de octubre, en la Oración Ecuménica: “queremos manifestar nuestro deseo común de permanecer unidos a él para tener vida”. Y rezó: “Señor, ayúdanos con tu gracia a estar más unidos a ti para dar juntos un testimonio más eficaz de fe, esperanza y caridad”.

En su alocución el Obispo de Roma dijo que Católicos y Luteranos han empezado a caminar juntos por el camino de la reconciliación y reconoció que nos hemos encerrado en nosotros mismos por temor o prejuicios a la fe que los demás profesan con un acento y un lenguaje diferente“. Y afirmó que:

“la experiencia espiritual de Martín Lutero nos interpela y nos recuerda que no podemos hacer nada sin Dios. ‘¿Cómo puedo tener un Dios misericordioso?’. Esta es la pregunta que perseguía constantemente a Lutero. En efecto, la cuestión de la justa relación con Dios es la cuestión decisiva de la vida. Como se sabe, Lutero encontró a ese Dios misericordioso en la Buena Nueva de Jesucristo encarnado, muerto y resucitado. Con el concepto de ‘sólo por la gracia divina’, se nos recuerda que Dios tiene siempre la iniciativa y que precede cualquier respuesta humana, al mismo tiempo que busca suscitar esa respuesta. La doctrina de la justificación, por tanto, expresa la esencia de la existencia humana delante de Dios”.

El Papa continuó explicando la importancia del testimonio cristiano de unidad. Dijo que “Jesús intercede por nosotros como mediador ante el Padre, y le pide por la unidad de sus discípulos ‘para que el mundo crea’ (Jn. 17,21). Esto es lo que nos conforta, y nos mueve a unirnos a Jesús para pedirlo con insistencia: ‘Danos el don de la unidad para que el mundo crea en el poder de tu misericordia’. Este es el testimonio que el mundo está esperando de nosotros. Los cristianos seremos testimonio creíble de la misericordia en la medida en que el perdón, la renovación y reconciliación sean una experiencia cotidiana entre nosotros. Juntos podemos anunciar y manifestar de manera concreta y con alegría la misericordia de Dios, defendiendo y sirviendo la dignidad de cada persona. Sin este servicio al mundo y en el mundo, la fe cristiana es incompleta“.

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Texto completo de las palabras de Papa Francisco en la Catedral de Lund

«Permaneced en mí, y yo en vosotros» (Jn 15,4). Estas palabras, pronunciadas por Jesús en el contexto de la Última Cena, nos permiten asomarnos al corazón de Cristo poco antes de su entrega definitiva en la cruz. Podemos sentir sus latidos de amor por nosotros y su deseo de unidad para todos los que creen en él. Nos dice que él es la vid verdadera y nosotros los sarmientos; y que, como él está unido al Padre, así nosotros debemos estar unidos a él, si queremos dar fruto.

En este encuentro de oración, aquí en Lund, queremos manifestar nuestro deseo común de permanecer unidos a él para tener vida. Le pedimos: «Señor, ayúdanos con tu gracia a estar más unidos a ti para dar juntos un testimonio más eficaz de fe, esperanza y caridad». Es también un momento para dar gracias a Dios por el esfuerzo de tantos hermanos nuestros, de diferentes comunidades eclesiales, que no se resignaron a la división, sino que mantuvieron viva la esperanza de la reconciliación entre todos los que creen en el único Señor.

Católicos y luteranos hemos empezado a caminar juntos por el camino de la reconciliación. Ahora, en el contexto de la conmemoración común de la Reforma de 1517, tenemos una nueva oportunidad para acoger un camino común, que ha ido conformándose durante los últimos 50 años en el diálogo ecuménico entre la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica. No podemos resignarnos a la división y al distanciamiento que la separación ha producido entre nosotros. Tenemos la oportunidad de reparar un momento crucial de nuestra historia, superando controversias y malentendidos que a menudo han impedido que nos comprendiéramos unos a otros.

Jesús nos dice que el Padre es el dueño de la vid (cf. v. 1), que la cuida y la poda para que dé más fruto (cf. v. 2). El Padre se preocupa constantemente de nuestra relación con Jesús, para ver si estamos verdaderamente unidos a él (cf. v. 4). Nos mira, y su mirada de amor nos anima a purificar nuestro pasado y a trabajar en el presente para hacer realidad ese futuro de unidad que tanto anhela.

También nosotros debemos mirar con amor y honestidad a nuestro pasado y reconocer el error y pedir perdón: solamente Dios es el juez. Se tiene que reconocer con la misma honestidad y amor que nuestra división se alejaba de la intuición originaria del pueblo de Dios, que anhela naturalmente estar unido, y ha sido perpetuada históricamente por hombres de poder de este mundo más que por la voluntad del pueblo fiel, que siempre y en todo lugar necesita estar guiado con seguridad y ternura por su Buen Pastor. Sin embargo, había una voluntad sincera por ambas partes de profesar y defender la verdadera fe, pero también somos conscientes que nos hemos encerrado en nosotros mismos por temor o prejuicios a la fe que los demás profesan con un acento y un lenguaje diferente.

El Papa Juan Pablo II decía: «No podemos dejarnos guiar por el deseo de erigirnos en jueces de la historia, sino únicamente por el de comprender mejor los acontecimientos y llegar a ser portadores de la verdad» (Mensaje al cardenal Johannes Willebrands, Presidente del Secretariado para la Unidad de los cristianos, 31 octubre 1983). Dios es el dueño de la viña, que con amor inmenso la cuida y protege; dejémonos conmover por la mirada de Dios; lo único que desea es que permanezcamos como sarmientos vivos unidos a su Hijo Jesús. Con esta nueva mirada al pasado no pretendemos realizar una inviable corrección de lo que pasó, sino «contar esa historia de manera diferente» (COMISIÓN LUTERANO-CATÓLICO ROMANA SOBRE LA UNIDAD, Del conflicto a la comunión, 17 junio 2013, 16).

Jesús nos recuerda: «Sin mí no podéis hacer nada» (Jn 15,5). Él es quien nos sostiene y nos anima a buscar los modos para que la unidad sea una realidad cada vez más evidente. Sin duda la separación ha sido una fuente inmensa de sufrimientos e incomprensiones; pero también nos ha llevado a caer sinceramente en la cuenta de que sin él no podemos hacer nada, dándonos la posibilidad de entender mejor algunos aspectos de nuestra fe. Con gratitud reconocemos que la Reforma ha contribuido a dar mayor centralidad a la Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia. A través de la escucha común de la Palabra de Dios en las Escrituras, el diálogo entre la Iglesia Católica y la Federación Luterana Mundial, del que celebramos el 50 aniversario, ha dado pasos importantes. Pidamos al Señor que su Palabra nos mantenga unidos, porque ella es fuente de alimento y vida; sin su inspiración no podemos hacer nada.

La experiencia espiritual de Martín Lutero nos interpela y nos recuerda que no podemos hacer nada sin Dios. «¿Cómo puedo tener un Dios misericordioso?». Esta es la pregunta que perseguía constantemente a Lutero. En efecto, la cuestión de la justa relación con Dios es la cuestión decisiva de la vida. Como se sabe, Lutero encontró a ese Dios misericordioso en la Buena Nueva de Jesucristo encarnado, muerto y resucitado. Con el concepto de «sólo por la gracia divina», se nos recuerda que Dios tiene siempre la iniciativa y que precede cualquier respuesta humana, al mismo tiempo que busca suscitar esa respuesta. La doctrina de la justificación, por tanto, expresa la esencia de la existencia humana delante de Dios.

Jesús intercede por nosotros como mediador ante el Padre, y le pide por la unidad de sus discípulos «para que el mundo crea» (Jn 17,21). Esto es lo que nos conforta, y nos mueve a unirnos a Jesús para pedirlo con insistencia: «Danos el don de la unidad para que el mundo crea en el poder de tu misericordia». Este es el testimonio que el mundo está esperando de nosotros. Los cristianos seremos testimonio creíble de la misericordia en la medida en que el perdón, la renovación y reconciliación sean una experiencia cotidiana entre nosotros. Juntos podemos anunciar y manifestar de manera concreta y con alegría la misericordia de Dios, defendiendo y sirviendo la dignidad de cada persona. Sin este servicio al mundo y en el mundo, la fe cristiana es incompleta.

Luteranos y católicos rezamos juntos en esta Catedral y somos conscientes de que sin Dios no podemos hacer nada; pedimos su auxilio para que seamos miembros vivos unidos a él, siempre necesitados de su gracia para poder llevar juntos su Palabra al mundo, que está necesitado de su ternura y su misericordia.

Fuente Religión Digital

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“Cómo reformar la Iglesia”, por Carlos Osma

Lunes, 31 de octubre de 2016

ReformaiglesiaMonumento a la Reforma, Ginebra

En el Día de la Reforma, volvemos a publicar este artículo del blog Homoprotestantes:

En ocasiones escucho reflexiones, predicaciones, o leo artículos en los que se anima a reformar la Iglesia. Si además la persona que hace este llamamiento pertenece al ámbito protestante, en algún momento repite la archiconocida frase: “Una iglesia reformada, siempre reformándose”. Bien es cierto que en pocas ocasiones indica en qué debe consistir esa reforma, porqué es necesario hacerla, y qué le ha llevado a pensar así. En realidad, en la mayoría de ocasiones, creo que la frase es más bien una muletilla, un elemento de la tradición que sobrevuela el discurso para indicar que se es protestante, que no se es fundamentalista, o que se está a años luz de otras iglesias en las que no hubo reforma.

En Martín Lutero encuentro también esa voluntad de transformación, de reforma de la realidad religiosa en la que estaba inmerso, pero entiendo que esta voluntad tuvo su origen en una experiencia previa de insatisfacción real, no teórica. Lutero tenía una autocomprensión negativa de sí mismo y esto le limitaba y le producía sufrimiento. Desde muy joven le acompañó el temor a un Dios castigador que le exigía una vida de sacrificios interminables. Por eso se dedicó al ayuno, a la autoflagelación, a la confesión constante; aunque nada de todo esto le hizo sentirse reconciliado con Dios.

Siempre hay casos excepcionales, es verdad, pero el de Lutero no lo es, creo que en la mayoría de ocasiones las reformas no surgen de personas que se encuentran cómodas con el sistema en el que viven, sino de las que padecen sus consecuencias negativas. Jamás una persona satisfecha con su iglesia querrá reformarla. Jamás una persona a la que le va bien con la vida que tiene querrá que ésta cambie. Seguro que en algún momento dirán eso de que es necesario reformarse, adaptarse, transformarse… pero serán sólo palabras. La reforma nace de una insatisfacción profunda con el sistema, no de palabras huecas biensonantes.

El 31 de octubre de 1517 Lutero clavó en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittemberg sus 95 tesis. Por aquel entonces el papa León X quería renovar la Basílica de San Pedro en Roma, y desarrolló una campaña para recaudar fondos mediante la venta de indulgencias. Los compradores recibían a cambio una reducción de sus días de castigo en el purgatorio e incluso el perdón de los pecados. Lutero podría haber colaborado con dicha campaña aunque sus planteamientos teológicos no la vieran con buenos ojos, o podría simplemente haberse callado. Pero al leer algunas de sus tesis encontramos que no fue así:

Tesis 21. “En consecuencia, yerran aquellos predicadores de indulgencias que afirman que el hombre es absuelto a la vez que salvo de toda pena, a causa de las indulgencias del Papa”.

Tesis 22. “De modo que el Papa no remite pena alguna a las almas del purgatorio que, según los cánones, ellas debían haber pagado en esta vida”.

Con sus 95 tesis Lutero convierte su insatisfacción en una denuncia. Porque la insatisfacción que es incapaz de denunciar, no puede reformar ninguna iglesia, ni ninguna vida. Hay un momento en el que la experiencia de opresión debe surgir y convertirse en algo real para que el cambio pueda ser posible. Si Martín Lutero se hubiera callado, no estaríamos hablando hoy de reforma protestante. Evidentemente la denuncia situó a Lutero en un lugar peligroso, y él lo sabía, no era un ignorante ni un loco, tenía conocimiento de lo que les había ocurrido a muchos otros reformadores anteriormente. Para que una iglesia pueda ser reformada, para que sea real la petición de una reforma constante, se necesitan personas que denuncien el status quo y que asuman las consecuencias de hacerlo. En iglesias donde todo esto es imposible, donde las voces discordantes son excomulgadas, o donde éstas no se atreven a levantar la voz por cobardía, no hay posibilidad real de reforma. El Espíritu Santo dirige la iglesia hacia la reforma a través de voces proféticas.

Cuando algunos cristianos y cristianas alaban la respuesta de Lutero ante las exigencias del papa León X para que se retractara de 41 de sus 95 tesis: “No puedo ni quiero revocar nada reconociendo que no es seguro actuar contra la conciencia”. Deberían preguntarse si alguna vez se han enfrentado a una situación como esa dentro de la iglesia, y si actuaron como Lutero, defendiendo su conciencia, o como León X, que trató a Lutero como un delincuente, prohibió la posesión o lectura de sus escritos y dio inmunidad a quien lo asesinara. ¿Dónde se alinearon? ¿Con quienes defendían la conciencia o quienes defendían la ortodoxia?

Martín Lutero vivió una experiencia opresiva y levantó la voz para oponerse a lo que él consideraba erróneo e injusto, pero no se quedó ahí. Se atrevió también a hacer una propuesta basada en la tradición bíblica y eclesial, que le liberaba de sus temores al igual que al resto de cristianos. Se atrevió a dejar sin argumentos a quienes utilizaban las condenas y el temor en beneficio propio. Y lo hizo afirmando que la salvación es un regalo de Dios, dado por gracia a través de Cristo y recibido solamente por la fe. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo[1]”. No tenía mucho sentido el sentirse culpable, el vivir atemorizado, condenado… La liberación no se encontraba ni en la Ley ni en los dirigentes de la iglesia, sino en la fe en el Dios de Jesús. Por eso un cristiano no debía tener como sumo juez al papa, sino a Jesucristo y su Palabra en la que se revela su voluntad.

La liberación que supuso la Biblia para cristianos como Lutero es difícil de entender hoy, ya que la ortodoxia evangélica la ha petrificado y puesto al servicio de la opresión. La Biblia ya no es fuente de liberación, sino una ley que está al servicio del capricho del líder de turno que dice poseer la lectura verdadera. Las lecturas fundamentalistas han debilitado profundamente la percepción de la Biblia como lugar de liberación para los seres humanos. Las personas LGTBI somos unas de las danificadas por este proceso diabólico que pretende destruir cualquier autocomprensión positiva que podamos hacer de nosotros mismos, al mismo tiempo que exige una represión de nuestros deseos y un reconocimiento de culpabilidad por ser como somos. Sólo comprando sus indulgencias con mentiras podemos alcanzar la salvación que ellos nos otorgan.

Pero es desde esta situación opresiva desde la que las personas LGTBI podemos convertirnos en profetas que traen una nueva reforma a la iglesia. Una reforma que no nacerá del legalismo, sino de la experiencia y la liberación del texto bíblico de manos de quienes lo están adulterando. Y esto ocurrirá si nos atrevemos, como Martín Lutero y tantos otros reformadores, a levantar la voz denunciando la opresión heteronormativa aunque esto signifique nuestra expulsión de las iglesias que no dejan espacio al profetismo, y que son más sensibles a las lecturas literalistas y las tradiciones homófobas que al dolor que éstas producen. Y si partimos de nuestra experiencia y somos valientes en la denuncia, también podremos encontrar respuestas que dejen sin sentido al poder heteronormativo. En realidad no tenemos que buscar demasiado, ni ser muy originales, porque la Palabra de Dios siempre ha dado vida a quienes la han visto negada, y es por gracia que vivimos los cristianos, por medio de la fe… no por cualquier otra cualidad humana, ni siquiera la heterosexualidad.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios. No por vuestra heterosexualidad, para que nadie se gloríe[2]”.

Las cristianas y los cristianos LGTBI somos una oportunidad de reforma para la iglesia, una oportunidad para curar de heteronomatividad sus discursos, sus lecturas, su praxis. Una oportunidad, ni la primera ni la última, de hacer del evangelio una fuente de liberación para toda la Iglesia.

Carlos Osma

[1] Rm 5,1

[2] Ef 2,8-9 El texto pone “obras” donde pongo “vuestra heterosexualidad”.

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El Sínodo General de la Iglesia de Noruega aprueba el matrimonio religioso entre personas del mismo sexo

Miércoles, 13 de abril de 2016

150px-Den_norske_kirkes_våpen.svgEl proceso llega a su fin. El Sínodo General de la Iglesia de Noruega ha votado, por 88 votos a favor y 32 en contra, abrir el matrimonio religioso a las parejas del mismo sexo. Ya a finales de octubre los doce obispos de la iglesia lo habían aprobado por unanimidad, pero faltaba la confirmación del Sínodo, que en 2014 habría rechazado dicha posibilidad por un estrecho margen.

En aquella ocasión, el Sínodo General votó en contra de permitir los enlaces de de parejas del mismo sexo en las iglesias por 62 votos frente a 54, pese a que un año antes ocho de los doce obispos se habían mostrado a favor de la apertura del matrimonio. Para evitar una escisión, acabaron aceptando una solución de consenso que incluyera la bendición de las parejas del mismo sexo sin casarlas. Ahora, sin embargo, la apertura es plena.  Y aunque los clérigos que no quieran celebrar estos matrimonios podrán continuar sin hacerlo, se arbitrarán las medidas necesarias para que todas las parejas tendrán el derecho de contraer matrimonio en sus parroquias locales.

Noruega aprobó el matrimonio igualitario en 2008, cuando se convirtió en el sexto país del mundo y primero nórdico en reconocer este derecho. La ley dejaba la puerta abierta a las comunidades religiosas que quisieran casar a sus fieles con sus parejas del mismo sexo, aunque no las obligaba a practicar estos matrimonios. En este sentido, conviene precisar que la Iglesia de Noruega perdió su condición de religión de estado en 2012, pero sigue manteniendo fuertes lazos con la administración, de la que recibe también financiación. La confesión luterana permite la ordenación de sacerdotes abiertamente homosexuales desde 2007.

La Iglesia de Noruega se convierte así en la tercera gran confesión luterana de su región en celebrar matrimonios de parejas del mismo sexo. La Iglesia de Suecia fue pionera con una decisión histórica de su Sínodo en 2009 y la Iglesia de Dinamarca siguió sus pasos tras la aprobación del matrimonio igualitario en este país en 2012.

Fuente Dosmanzanas

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El Papa y los líderes luteranos conmemorarán juntos el V Centenario de la Reforma de Lutero

Jueves, 28 de enero de 2016

500-jahre-reformation-luther-2017El Papa Francisco, el obispo Munib A. Younan y el reverendo Martin Junge, respectivamente Presidente y Secretario General de la Federación Luterana Mundial, presidirán una conmemoración ecuménica conjunta de la Reforma el 31 de octubre en Lund (Suecia), anuncian hoy en un comunicado la Federación Luterana Mundial (FLM) y el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos (PCPUC).

Esa conmemoración, en vista del 500 aniversario de la Reforma de Lutero, en 2017, resaltará los sólidos progresos ecuménicos entre católicos y luteranos y los dones recíprocos surgidos del diálogo. Del evento forma parte una celebración coún basada en la guía litúrgica católico-luterana ”Common Prayer” (Oración común), publicada recientemente.

”La Federación Luterana Mundial se prepara a conmemorar el aniversario de la Reforma con un espíritu de responsabilidad ecuménica. Estoy profundamente convencido de que trabajando por la reconciliación entre luteranos y católicos, trabajamos por la justicia, la paz y la reconciliación en un mundo desgarrado por los conflictos y la violencia’‘, ha declarado el Secretario General de la FLM, Rev. Martin Junge”.

Por su parte el cardenal Kurt Koch, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos agrega: ‘‘Concentrándonos en la centralidad de la cuestión de Dios y en un enfoque cristocéntrico, los luteranos y los católicos podremos celebrar una conmemoración ecuménica de la reforma, no simplemente pragmática, sino con un profundo sentido de la fe en Cristo crucificado y resucitado.

El acontecimiento de Lund se enmarca en el proceso de recepción del documento de estudio ”From Conflict to Comunion” (Del conflicto a la comunión) publicado en 2013, que desde entonces ha sido ampliamente distribuido entre las comunidades católicas y luteranas. El documento es el primer intento, por ambas partes, de describir juntos a nivel internacional la historia de la Reforma y de sus intenciones.

A principios de este año, la FLM y el PCPUC enviaron a las iglesias miembros de la Federación Luterana Mundial y a las conferencias episcopales católicas una Oración Común elaborada conjuntamente, que es una guía litúrgica para ayudar a las iglesias a conmemorar juntas el aniversario de la Reforma. Se basa en el documento de estudio ”Del conflicto a la comunión: Conmemoración luterano- católica común de la Reforma en 2017” y presenta los temas de la acción de gracias, del arrepentimiento y del compromiso de testimonio común, con el fin de expresar los dones de la Reforma y pedir perdón por las divisiones que siguieron a las disputas teológicas”.

El año 2017 coincidirá también con el 50 aniversario del diálogo internacional luterano-católico, que ha dado importantes resultados ecuménicos, entre los cuales el más significativo es la Declaración conjunta sobre la Doctrina de la Justificación (DCDJ). La DCDJ fue firmada por la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica en 1999 y acogida por el Consejo Metodista Mundial en 2006. La Declaración anuló disputas centenarias entre católicos y luteranos sobre las verdades fundamentales de la doctrina de la justificación, que estaba en el centro de la Reforma en el siglo XVI.

Fuente Religión Digital

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Los obispos de la iglesia luterana de Noruega aprueban la celebración de matrimonios religiosos entre personas del mismo sexo

Jueves, 5 de noviembre de 2015

150px-Den_norske_kirkes_våpen.svgNueva iniciativa de la Iglesia de Noruega, la principal del país, para la apertura de los matrimonios religiosos entre personas del mismo sexo. Los doce obispos de esta confesión han apoyado por unanimidad la creación de una liturgia para permitir a las parejas de hombres y a las de mujeres contraer matrimonio en sus templos.

Se trata de la segunda vez que se discute un proyecto de estas características en el seno de la confesión luterana, a la que se adhieren las tres cuartas partes de la población del país. El año pasado, el Sínodo General votó en contra de permitir los enlaces de de parejas del mismo sexo en las iglesias por 62 votos frente a 54. En 2013, ocho de los doce obispos de la Conferencia Episcopal se habían mostrado a favor de la apertura del matrimonio. Pero para evitar una escisión, acabaron aceptando una solución de consenso que incluyera la bendición de las parejas del mismo sexo sin casarlas.

El texto de la propuesta actual, sin embargo, cuenta con el respaldo unánime de los obispos que representan a las once diócesis del país (más el obispo presidente). Esta circunstancia debería facilitar su aprobación también por el Sínodo General, que se reunirá el año que viene. Si la votación es positiva, la comunidad eclesiástica establecerá una liturgia para las nuevas bodas.

El líder de la organización interna de la iglesia noruega Open People’s Church, Sturla Stålsett, ya ha calificado la decisión de los obispos de “avance histórico”. Stålsett afirmó que si el Sínodo aprueba la medida, los primeros matrimonios entre personas del mismo sexo podrían tener lugar en 2017. La presidenta de la Conferencia Episcopal noruega Helga Haugland Byfuglien, encargada de dar a conocer la noticia, también hizo referencia a un “día muy importante para la iglesia”.

Noruega aprobó el matrimonio igualitario en 2008, cuando se convirtió en el sexto país del mundo y primero nórdico en reconocer este derecho. La ley dejaba la puerta abierta a las comunidades religiosas que quisieran casar a sus fieles con sus parejas del mismo sexo, aunque no las obligaba a practicar estos matrimonios. La Iglesia de Noruega perdió su condición de religión de Estado en 2012, pero sigue manteniendo fuertes lazos con la Administración, de la que recibe también financiación. La confesión luterana permite la ordenación de sacerdotes abiertamente homosexuales desde 2007.

De llegar a buen puerto la iniciativa de la Conferencia Episcopal, la Iglesia de Noruega se convertiría en la tercera confesión luterana de su región en celebrar enlaces de parejas del mismo sexo. La Iglesia de Suecia fue pionera con una decisión histórica de su Sínodo en 2009 y la Iglesia de Dinamarca siguió sus pasos tras la aprobación del matrimonio igualitario en este país en 2012.

Fuente Dosmanzanas

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