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Entradas Etiquetadas ‘Filosofía’

“Ciencia, filosofía y fe”, por Martín Gelabert, OP.

Lunes, 6 de noviembre de 2017

de-estambul-a-rumania-retratos-del-mundo-fotos-estambul-rumania-bruselas-roma-religion-gayLeído en su blog Nihil Obstat:

Hay personas que piensan que lo que dice la Biblia a propósito de la creación del mundo y del ser humano ha quedado totalmente superado por la ciencia. Si superado quiere decir que la ciencia explica las cosas con una perspectiva y un lenguaje muy distintos al de la Biblia, podemos estar de acuerdo: Dios, evidentemente, no ha creado el mundo en seis días. Pero si superado quiere decir que lo que dice la Biblia ha dejado de ser verdad, entonces no estoy de acuerdo, aunque reconozco que hay que explicar bien esa verdad bíblica. Lo que sí me parece que está superado es la alternativa entre creación y evolución. Tanto las ciencias naturales como la fe, hablan de lo mismo, aunque con perspectivas diferentes, ambas importantes para nosotros.

Las ciencias naturales quieren describir de la manera más exacta los datos y los hechos. Quieren analizar los componentes físicos, químicos, biológicos y neurológicos. Y descubren una serie de conexiones y de leyes que explican los distintos momentos de una evolución, que han conducido a la aparición de la vida y, finalmente, de los seres humanos. Pero con esto no han dicho todo lo que puede decirse sobre el mundo y sobre el hombre. Podemos explicar las funciones químicas del cuerpo humano y de su cerebro, y no por eso hemos comprendido al ser humano.

¿Por qué existe algo y no la nada, por qué hay evolución? ¿Por qué el universo está constituido de esta manera, por qué resulta inteligible? ¿Qué sentido tiene la vida humana? ¿Cómo debemos comportarnos con la naturaleza? ¿Hay algún límite para nuestro comportamiento? Todo ser humano, de un modo u otro, se plantea estas u otras preguntas parecidas. Y cuando trata de responderlas ya no está haciendo ciencia, sino filosofía. Cuando nos planteamos estas preguntas ya no buscamos explicaciones; buscamos comprendernos a nosotros mismos y buscamos comprender cómo debemos relacionarnos con la naturaleza y con los otros seres humanos.

Finalmente, las personas que creen en Dios, además de querer comprender el universo y la vida, se admiran ante tanta maravilla y dan gracias a Dios por su existencia. Porque entienden que, de un modo misterioso, Dios está en el origen de todo lo que existe. Y que la vida es un regalo que Dios nos ha hecho. Las personas que creen en Dios se maravillan ante los portentos que es capaz de realizar el ser humano en el campo del arte y de la técnica, pero también en el campo del amor al prójimo. Las personas religiosas se duelen también ante el sufrimiento que hay en el mundo y el dolor que provocamos los hombres. Este sentimiento de admiración y de gratitud nos abre a la responsabilidad y a la idea de que, detrás de tanta maravilla, está la mano de un Dios que no sólo es poderoso, sino esencialmente bueno.

Espiritualidad , , ,

Percibo algo…

Martes, 2 de mayo de 2017

Del blog Nova Bella:

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Dice un filósofo griego:

Percibo algo en mi que brilla en mi espíritu me doy cuenta de que es algo, pero qué es no lo puedo entender, pero me parece que si pudiera captarlo comprendería toda la verdad.

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Contesta otro filósofo griego:

Anda, persíguelo, porque si lo pudieras captar tendrías la esencia de toda la bondad y la vida eterna

*

taniguchi_louvre

Où suis-je?

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“¿Filosofía inútil? ¿Por qué hay algo en lugar de nada?”, por Jaime Rubio Hancock

Viernes, 24 de marzo de 2017

01-cosmos-consciousnessEl filósofo alemán Leibniz se preguntó en el siglo XVII por qué hay algo en lugar de nada. Es decir, ¿cuál es la causa de que el universo exista? ¿De dónde salen todas esas estrellas, planetas y nosotros mismos? ¿No sería más fácil y sencillo que no hubiera nada en absoluto? Al fin y al cabo, y como decía Woody Allen, “la nada eterna no está mal, si llevas la ropa adecuada”.

La respuesta de Leibniz era la usual en su época: hay algo porque Dios lo creó y Dios se creó a sí mismo. Aunque se trata de una explicación que deja el asunto relativamente zanjado, no es excesivamente popular hoy en día. No solo porque se intenten buscar explicaciones seculares a cómo es y cómo funciona el mundo, sino porque en realidad tampoco responde a la pregunta, ya que seguimos sin saber por qué Dios es como es y no de otra forma.

Damos un repaso rápido a otras respuestas a esta pregunta, no sin antes recordar al filósofo Sydney Morgenbesser, que la contestaba con un “si no hubiera nada, aún os seguiríais quejando”.

1. La ciencia no tiene, pero tendrá, la respuesta. Tal y como recoge Jim Holt en Why Does The World Exist (¿por qué existe el mundo?), el biólogo Richard Dawkins confía en que la ciencia podrá no solo explicar cómo es el mundo, sino también por qué.

Una de las teorías candidatas para aclarar cómo se pasó de la nada al Big Bang sería la de la fluctuación cuántica, que apunta que el vacío es inestable y permite la formación de pequeñas burbujas de espacio-tiempo que se forman de manera espontánea.

Aun así y como explica el físico Steven Weinberg al propio Holt, una respuesta de este tipo no acabaría de solucionar el problema: las leyes de la naturaleza podrían determinar que debe existir algo y que la nada no es posible. Pero aún quedaría por explicar por qué estas leyes son así y no de cualquier otra forma.

2. Somos un experimento. Hay un episodio de Los Simpson en el que Lisa funda sin querer una civilización en un diente que se le ha caído y que deja en un cuenco con Buzz Cola. Aunque parezca mentira, hay teorías que apuntan a posibilidades parecidas.

El físico de la Universidad de Stanford Andrei Linde explica en el libro de Holt que no hace falta mucho para crear un universo en un laboratorio: “Una cienmilésima de gramo de materia” bastaría para crear un pequeño vacío que diera lugar miles de millones de galaxias. Esta teoría de la inflación cósmica no solo podría explicar la expansión del universo, sino que apuntaría a la posibilidad de crear un cosmos en el laboratorio. “No podemos descartar que nuestro propio universo haya sido creado por alguien de otro universo”.

Por otro lado, está la teoría de que vivimos una simulación de realidad virtual, como sugiere el filósofo Nick Bostrom en un artículo publicado en 2003. Su argumento se basa en dos premisas: la primera, que la conciencia se puede simular por ordenador. La segunda, que civilizaciones futuras podrían tener acceso a una cantidad ingente de poder computacional. En tal caso, estas civilizaciones podrían programar simulaciones de mundos enteros. Bostrom apunta que un simple ordenador podría ejecutar millones de estas simulaciones. En tal caso, habría muchos más universos simulados que reales, por lo que sería más probable que vivamos en una simulación que en un mundo real.

Esto tampoco acaba de responder a la pregunta de por qué hay algo en lugar de nada: pongamos que vivimos una simulación creada por un estudiante de instituto para su trabajo de fin de curso; eso explicaría nuestro universo (totalmente), pero no el universo del estudiante.

3. Dios lo hizo. Hoy en día, las explicaciones que recurren a Dios se acogen con sospecha, pero eso no quiere decir que no las haya. John Leslie y Robert Lawrence Kuhn citan en su libro The Mystery of Existence (El misterio de la existencia) a filósofos contemporáneos como Alvin Platinga y Richard Swinburne, por ejemplo.

Uno de los argumentos a los que se suele recurrir para que la idea de Dios no resulte fácilmente descartable es el del “ajuste fino” (fine tuning) del universo. Según esta idea, las leyes físicas están tan afinadas que cambios muy pequeños harían imposible que surgiera la vida. Esta teoría se encuentra con algunas objeciones:

– El universo que tiene 13.700 millones de años y su parte observable tiene un diámetro de más de 90.000 millones de años luz. Entonces, ¿por qué es importante lo que ha ocurrido (que se sepa) en un solo planeta? ¿No es posible que la vida no sea más que una excepción poco importante?

– El hecho de que algo tenga pocas probabilidades de suceder no quiere decir que no se pueda explicar por leyes naturales. Es muy difícil que me toque la lotería, pero el hecho de que me toque se puede explicar recurriendo solo a las matemáticas.

– Además, del mismo modo que hay sorteos de lotería cada semana, también podría haber más universos. Hay cosmólogos que proponen esta posibilidad, basándose en la teoría de cuerdas o en la cosmología de los agujeros negros, por ejemplo. En filosofía, hay que mencionar el realismo modal de David Lewis, que sugiere que todos los mundos posibles existen. Es decir, si hay muchos universos, no sería tan raro que en al menos uno de ellos haya vida. A alguien le tiene que tocar.

4. Vivimos en el mejor de los mundos. Platón escribió en La República que el Bien es la razón de la existencia de todas las cosas conocidas. Para el filósofo John A. Leslie, esta afirmación podría ser literal. En su opinión, que el cosmos exista podría ser una necesidad ética, provocada por el hecho de que un universo bueno es mejor que la nada o, al menos, que nuestro universo es mejor que nada.

El hecho de que haya maldad en el mundo se explica porque “no todos los bienes pueden estar presentes a la vez”. Por ejemplo, no podríamos ser libres si solo pudiéramos actuar de forma correcta. Leslie también explica que hay maldad en el universo comparándolo con un museo: aunque el mejor cuadro del Louvre sea la Gioconda, el museo no sería mejor de lo que es si solo incluyera réplicas de este cuadro.

Este filósofo canadiense nacido en 1940 no acaba de explicar cómo se pasa de una necesidad ética a una realidad material, pero al menos no llega al extremo de Leibniz, que asegura que vivimos en el mejor de los mundos posibles. El mal es una ilusión, según el alemán: “Solo conocemos una parte muy pequeña de la eternidad”. Del mismo modo, una parte pequeña de un enorme cuadro apenas nos parecería una mancha.

5. Vivimos en el mundo más mediocre. Derek Parfit publicó en 1998 un detalladísimo ensayo en la London Review of Books en el que se preguntaba “¿Por qué hay algo? ¿Por qué esto?”.

Parfit explica que hay multitud de posibilidades cósmicas: podría existir un solo universo, o ninguno, o infinitos. Si el cosmos es de una forma determinada, quizás esta forma particular es la que puede explicar el universo. Parfit llama Selector a este criterio.

En su opinión, la posibilidad más sencilla sería que no hubiera ningún universo. Siguiendo a Leibniz, la nada no requiere explicaciones. Pero es obvio que hay algo; en caso contrario, Parfit lo habría tenido muy difícil para encontrar una revista que publicara su texto.

Quizás el Selector sea la plenitud: la segunda posibilidad que requiere menos explicaciones es que existan todos los mundos posibles. Hay que buscar razones muy concretas si solo existe un universo o si hay exactamente 58, pero si existen todos los lógicamente posibles, tampoco hay mucho que justificar.

Sin embargo, en su opinión, lo más probable es que nuestro universo sea uno de los que se puede regir por leyes relativamente simples. Y si el criterio es la simplicidad, justamente lo más sencillo es que ni siquiera haya Selector, es decir, que no haya un criterio concreto.

En estas circunstancias y como recoge Holt en su libro, lo más probable sería una posibilidad cósmica “sin ninguna característica en especial. En otras palabras, deberíamos esperar que el mundo fuera absolutamente mediocre”. El universo sería “una mezcla indiferente de bien y de mal, de belleza y fealdad, de orden y caos…”. Es decir, un universo que se parece mucho al nuestro.

6. El problema no tiene sentido. Ludwig Wittgenstein escribía en el Tractatus Logico-Philosophicus que “lo místico no es cómo es el mundo, sino que el mundo sea”, reconociendo que la pregunta de por qué hay algo en lugar de nada resulta, al menos, intrigante. Pero apenas unas líneas más abajo el filósofo concluye que “el enigma no existe”. Para el Wittgenstein del Tractatus, esta cuestión no es más que un pseudoproblema: hablar de por qué hay algo en lugar de nada no tiene sentido, es algo que excede los límites de nuestro lenguaje.

No es el único que cree innecesario debatir la existencia de las cosas. Henri Bergson consideraba que la idea de la nada absoluta era absurda: “No tiene más significado que un círculo cuadrado”. Se trata de “una pseudoidea, un espejismo conjurado por nuestra imaginación”.

El filósofo Adolf Grünbaum, nacido en 1923, también opina que estamos ante un falso problema. En su opinión y tal y como recogen Leslie y Kuhn en su libro, el universo ha de verse como un hecho natural. Ni siquiera tiene sentido hablar de lo que pasó antes del Big Bang ya que entonces no había tiempo. Es como preguntar qué hay al norte del Polo Norte. El cosmos, simplemente, es. Como decía Bertrand Russell, apostando por este hecho desnudo: “Diría que el universo simplemente está ahí, y eso es todo”.

Es una respuesta razonable. Sobre todo porque, si no la aceptamos, corremos el riesgo de no dejar de buscar. Como se explica en el blog de filosofía Reason and Meaning, no nos convence la idea de que el universo no tenga una causa o que sea su propia causa, pero cuando encontramos una posible explicación, nos preguntamos por qué esa explicación es la correcta y no otra, y si hay alguna explicación que, a su vez, la explique.

Al final, Morgenbesser tenía razón. Nunca estamos contentos.

Jaime Rubio Hancock

La Razón, vía Fe Adulta

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Experiencia

Sábado, 12 de noviembre de 2016

Del blog Nova Bella:

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Donde el filósofo argumenta y el artista intuye,

el místico experimenta.

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Evelyn Underhill

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Adela Cortina: “El ser humano no tiene precio, pero sí tiene dignidad”

Lunes, 24 de octubre de 2016

corti2La filósofa valenciana se convierte en la primera mujer Doctora Honoris Causa en Deusto

“Me da mucho miedo que con la palabra sostenibilidad se estén ocultando actuaciones injustas”

(Jesús Bastante).- Este jueves, la catedrática de Ética y Filosofía Política Adela Cortina será investida Doctora Honoris Causa por la Universidad de Deusto. Se convertirá en la primera mujer distinguida con el título honorífico en la universidad de los jesuitas. En una entrevista con la revista “Bihotzez”, de Cáritas Bikzaia, la filósofa valenciana defiende la dignidad del ser humano y la urgencia de una nueva ética social.

El ser humano no tiene precio, porque no tiene un equivalente, y sí dignidad”, subrayó Cortina, quien, preguntada por la responsabilidad del mundo empresarial denunció que hay empresas inmorales, pero las hay mucho más morales y gente que trabaja en serio. Y que trabaja bien“.

A mí me da mucho miedo cuando se abandonan palabras tan claras como justicia y nos vamos a sostenibilidad, que me parece muy bien pero es mucho más difusa”, apunta la filósofa, que se pregunta “¿Qué quiere decir que una empresa es sostenible? ¿Qué quiere decir que una Sanidad es sostenible? ¿Qué quiere decir que una Economía es sostenible?.

“Hay que aclararlo muy bien para que no consista en decir que hay que recortar en lo que es necesario para las generaciones presentes y dejarlo a las generaciones futuras o a quien sea. Siempre me da mucho miedo que con la palabra sostenibilidad se estén ocultando actuaciones injustas”, constata.

Sobre el trabajo de Cáritas, Adela Cortina asegura tener “una opinión óptima”. “Una cosa que me alegra es poder decir que todo el mundo con que me encuentro tiene la misma que yo. Creo que Cáritas es una de las organizaciones solidarias más valoradas.

Es una organización solidaria enormemente valorada por la gente porque en tiempos como los que están corriendo hace todas estas tareas que son por una parte la asistencial, cuando no lo hacen los poderes públicos que deberían hacerlo; la tarea de empoderamiento de la gente, para que la gente pueda llevar adelante sus planes de vida; y la tarea de tratar con mucha lucidez indagar en el futuro; qué nuevas pobrezas hay, qué nuevas vulnerabilidades hay para intentar ayudar, acompañar y poner remedio“, culmina Adela Cortina.

¿Cómo le gustaría ver a Cáritas, por ejemplo, a 15 años vista? “Me gustaría verla siguiendo en esta tarea, junto a la denuncia, realizando todas estas tareas y habiendo descubierto que hay otras gentes vulnerables que se nos habían escapado, gentes en otra situación y que sin embargo necesitan ayuda y acompañamiento. Me gustará ver a Cáritas en esas tareas de asistencia, denuncia, empoderamiento, y esa creatividad y ese ingenio para ver el futuro y para saber crear aliados, muy importantes en la sociedad, porque hay que animar a empresa y poder político a meterse en estas tareas para que no haya excluidos, que creo que es la tarea de Cáritas”.

Fuente Religión Digital

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Críticas al filósofo Richard Swinburne por decir que la homosexualidad es una discapacidad

Miércoles, 5 de octubre de 2016

swinburne-headshot-03_people_profileEl filósofo Richard Swinburne ha sido fuertemente criticado después de dar una conferencia en la que sostiene que la homosexualidad es una «discapacidad» y una «enfermedad incurable».

Profesor emérito de filosofía en la Universidad de Oxford, Richard Swinburne, fue invitado a dar la ponencia principal en una conferencia de la Sociedad de Filósofos Cristianos (SCP en sus siglas en inglés), el 23 de septiembre, en Springfiled (Illinois), con el título «Moral cristiana en el sexo, la familia y la vida», en la que se refiere a la homosexualidad como una discapacidad.

El filósofo argumenta que las relaciones homosexuales estaban «prohibidas» en la ética cristiana, lamentando que en la cultura contemporánea, el comportamiento homosexual se «presenta como una opción para los jóvenes» con los mismos valores que las relaciones heterosexuales. Según explica, tener una orientación homosexual es una discapacidad, porque «un homosexual no puede engendrar hijos a través de un acto de amor con una persona a la que se han comprometido para toda la vida (…). Sin embargo, si los homosexuales incurables de edad avanzada se abstuvieran de realizar actos homosexuales, tendrían una gran influencia en los jóvenes y con posibilidad de curarse; y los mayores estarían haciendo un gran servicio a los demás, un tipo de ayuda que contribuiría para que hacerlos santos a ellos mismos».

Pocas horas después de la ponencia de Swinburne, el presidente de la SCP, Michael Rea, publicaba una disculpa formal diciendo que quiere «expresar mi pesar por el daño causado por la reciente [conferencia] (…). Las opiniones expresadas en la ponencia del profesor Swinburne no son las de la propia SCP», agregando que «hemos estado a la altura» de los valores de la SCP sobre «la diversidad y la inclusión». Este enfrentamiento público ha causado un cierto revuelo en las redes sociales creando una gran confusión tanto por los puntos de vista de Swinburne como por la disculpa del director de la entidad que le había invitado a expresarse libremente.

«¿Invitar a uno de los filósofos más destacados en el mundo para hablar y luego desautorizar públicamente su defensa de la moral cristiana después, como si fuera malo o inapropiado que Richard Swinburne defienda la moral cristiana en una reunión de la Sociedad de Filósofos Cristianos es la política de la SCP?», publicaba un usuario, Christopher M.P. Tomaszewski, mientras que Christina Van Dyke, directora ejecutiva de la SCP y filósofo del Calvin College, defiende la disculpa diciendo que «nadie está tratando de quitarle a nadie la libertad de expresión o la libertad de expresar sus ideas en abierto», añadiendo que hablar de «tratar» o «curar» la homosexualidad ha causado «un daño incalculable a un gran número de personas que están en desventaja», queriendo decir que hablar en contra de ellos desde una posición privilegiada favorecía esa daño.

Otro filósofo, Edward J. Hackett, profesor de filosofía en la Universidad de Akron, manifesta que se siente ofendido al escuchar a Swinburne, quien también aclaró que, para él, la homosexualidad no es intrínsecamente mala de la misma manera que el adulterio es incorrecto. Según Hackett, su colega «trata sanitariamente ser gay de la misma forma que la frenología trata sanitariamente el racismo».

Rea también ha explicado que Swinburne le ha expresado que «no tenía la intención de criticarme por decir lo que hice, sino que simplemente ha lamentado que ciertas personas se hayan sentido heridas», añadiendo que sus puntos de vista sobre el tema eran sobradamente conocidos de antemano, ya que estaban publicados en la segunda edición de Revelation, un libro publicado en 2007. «Los temas que he discutido son muy importantes para los cristianos contemporáneos, y es importante que las opiniones de pensadores de ambos lados de los debates sean escuchados en un ambiente académico agradable, donde estamos abiertos a los argumentos de los demás (…). Es triste si esto no siempre es posible».

Fuente Universogay

General, Homofobia/ Transfobia. , , , , , , , , , ,

Dios judío, cristiano, musulmán…. Un Dios migrante

Sábado, 16 de julio de 2016

imagesDel blog de Xabier Pikaza:

Ayer comenté la experiencia de las migraciones, antiguas y nuevas, con ocasión del próximo Congreso de Aveiro, apelando de un modo especial a la Biblia.

Hoy quiero retomar ese motivo desde Dios a quien presento como Dios Migrante, no sólo porque camina con los hombres, sino porque él mismo es camino, en las tres grandes versiones del monoteísmo profético (dejo a un lado las religiones de Oriente)

La experiencia israelita de Dios (¡Yo soy!, Soy el que soy), está en la base de gran parte de las interpretaciones posteriores de Dios, como indican las reflexiones que ahora siguen. Por un lado, Dios no es judío, ni cristiano, ni musulmán: Es el que Es. Por otro lado, es Dios de los judíos, cristianos y musulmanes (y de todos los hombres).

imagewsPues bien, ese Dios israelita que dice “soy el que soy”, como si no caminara se ha vuelto caminante en nuestra historia… de manera que podemos afirmar que somos una migración de Dios. Se esa forma, su nombre se ha vuelto, como en el Éxodo de Egipto: Yo soy el que camino con vosotros.

El yo más profundo de los emigrantes que somos, eso es Dios, y así quiero contar con brevedad su historia en estas reflexiones, que se inscriben dentro del diálogo y discusión que vengo manteniendo en este blog sobre el tema de las migraciones, desde una perspectiva cristiana… que quisiera ser europea, aunque ya no está tan claro si Europa quiere ser un lugar de migraciones abierto al encuentro de los pueblos


Punto de partida.

Para los judíos, Yahvé (Soy el que Soy)se ha hecho Nombre de misterio, de manera que no lo pronuncian. Los gnósticos antiguos y modernos se sienten molestos con Yahvé, no aceptan su presencia liberadora, su opción por los pobres: prefieren un Dios de interioridad, separado de la historia, sin comprometido de justicia.

La filosofía ilustrada intepretó el ¡Yo soy! como ontología: expresión del Ser Supremo o de la Idea Fundante (de la mente que se dice a sí misma), separando así a Yahvé de nuestra historia de liberación humana. Los cristianos afirman que el Nombre de Yahvé se ha expresado plenamente, como misterio de liberación, por medio de Jesús, viniendo a presentarse al fin como Padre… Los musulmanes identifican al “Yo soy el que Soy” con Allah, de quien hablé con cierta extensión en un post anterior, que ha sido enriquecido por muchos participantes y en especial por Disidente y Fernando.

Las interpretaciones de esta palabra originaria (Yahvé: Yo-Soy) han sido y siguen siendo diferentes, definiendo de algún modo las más hondas visiones de Dios en occidente. Destacaremos las más importantes, para fijarnos al final en la cristiana. Evidentemente, ofrecemos una visión muy general del tema, que debería matizarse con muchísimo cuidado.

1. Judaísmo

Los judíos han destacado el valor de este Nombre, condensando en Yahvé su experiencia de misterio. Por un lado, han seguido vinculándolo al pueblo, como dice el Shema (Escucha, Israel, Yahvé, tu Dios es un Dios único….: Dt 6, 4-9), retomado por el doble mandamiento de Mc 12, 28-34 par.. Por otro, lo han sacralizado, de tal forma que procuran no escribirlo ya ni pronunciarlo, en signo de respeto religioso. Yahvé [D”S, G’’D, YHWH] es Dios en sí, en su absoluta plenitud y lejanía, separándolo así de su pueblo.

De esa manera, al separar el Nombre de Dios y dejarlo fuera de la “circulación” social y religiosa, los judíos posteriores han tenido que buscarle “sustitutos”. Por eso han dicho y siguen diciendo en su lugar palabras más o menos equivalentes (pero nunca iguales) como Adonai, Kyrios, Dominus o Señor (the Lord) y, sobre todo, Ha-Shem (El Nombre). Así expresan de algún modo la grandeza de Dios, pero sin expresarla. Estas palabras ya no actúan como “nombres” (no expresan lo que es Dios), sino como adjetivos que evocan de algún modo su grandeza. Los judíos han optado por divinizar de algún modo el Nombre (Yahvé), dejándolo así, distinto, separado, como expresión de absoluta transcendencia.

Como guardianes de la Lejanía divina, testigos de la separación inefable de su Dios, han querido mantenerse a lo largo de los siglos los judíos. Este es su tesoro, esta su grandeza: ellos conocen un Nombre que no puede pronunciarse, pero que les hace distintos y ricos sobre el mundo. Las traducciones cristianas de la Biblia han seguido la costumbre judía poniendo (y algunas lo hacen todavía) Señor o su equivalente allí donde la Biblia Hebrea dice Yahvé. Es buena esta reserva, si ayuda a descubrir y explicitar mejor el contenido misterioso del Dios personal de la historia israelita, pero quizá nos impide recordar que Yahvé es ante todo un Nombre propio de redención, signo de la presencia liberadora de Dios entre los humanos, como ha vuelto a descubrirlo el evangelio.

2. Gnosis

Los gnósticos (quizá de origen judío y cristiano) de los siglos II y III d. de C. han invertido esa visión del judaísmo, interpretando el nombre de Yahvé no como señal del más alto misterio, sino como expresión de un “dios opresor”, que mantiene a los humanos sometidos. Así tienden a identificar este Nombre con el principio divino del error y el egoísmo, es decir, con un Dios falso: Yahvé, Dios del AntiguoTestamento, sería en el fondo un demonio (=Satanás); sólo el Padre de Jesús o un Dios puramente espiritual es para ellos verdadero.

Por eso, allí donde en la Escritura israelita (Ex 3, 14) el Dios Yahvé proclama Yo soy (o sus equivalentes), algunos textos gnósticos hacen que se escuche la voz del “Verdadero Dios” (superior y contrario al Dios israelita) que le responde ¡Te equivocas, Samael, Dios ciego! . Así llaman a Yahvé con nombres despectivos, como Dios de vergüenza (Samaél), Dios ciego de lucha y egoísmo, Yavaot, Yaldabaot, Yaot, o salvador material que sólo se ocupa de las cosas externas, incapaz de iluminar a los humanos, ofreciéndoles una experiencia espiritual de superación del mundo. En esa línea, podemos añadir que la crítica del Dios israelita constituye el principio de todo antisemitismo religioso. Conforme a la visión de esta Gnosis el Dos judío sería seria egoísta, estaría vinculado sólo a un pueblo, como fuerza irracional que mata con violencia a los contrarios: a los egipcios en el Mar Rojo, a los cananeos en Palestina. Los gnósticos entienden el ¡Yo soy! de Jahvé en la línea de ¡Nosotros, los judíos, somos! como pueblo separado de los otros). Por eso, frente al ¡Yo soy! judío, materialistra y tribal, quieren situar el Absoluto de la divinidad universal.

Conforme a la visión gnóstica carece de sentido la encarnación cristiana: Dios no podría intorducirse de verdad en este mundo. Precisamente para defendere la encarnación han aceptado los cristianos el Antiguo Testamento, entendiendo el ¡Yo soy! de Dios no en forma egoísta, sino liberadora. De todas formas, debemos recordar con todos los auténticos judíos y cristianos que el ¡Yo soy! no puede interpretarse en la línea de una autoridad arrogante y egoísta, como expresión de un Señor que se afirma a sí mismo en contra (a costa) de los otros. Al contrario, nosotros sabemos que el Yahvé israelita sólo dice Yo soy para afirmar Yo estaré con vosotros, os libraré devuestras opresones. (“Sobre el origen del mundo” en J. M. Robinson (ed.), The Nag Hammadi Library in English, Brill, Leiden 1977, II, 5, 103, 5-19. Para lectura ulterior: F. García Bazán, Gnosis.La esencia del dualismo antiguo, Castañeda, Buenos Aires 1978; H. Ch. Puech, En torno a la Gnosis I-II, Taurus, Madrid 1982).

3. Islam. Religiones monoteístas

Los musulmanes han evitado en general la hondura del “Yo soy”, afirmando que Dios se ha expresado para siempre por Mahoma, de manera sencilla y segura, para todos los humanos, sin distinción de razas o culturas. El mensaje teológico ha sido siempre el mismo, desde Moisés hasta Jesús, pero los receptores no han sabido conservarlo limpio, lo han mezclado con palabras que no vienen de Dios, lo han adulterado. Por eso ha sido necesaria la profecía de Mahoma, como hemos puesto de relieve en otro post.:

La piedad no estriba en que volváis vuestro rostro
hacia el Oiente o hacia el Occidente (=rezar mirando a Jerusalén o la Meca)
-sino en crer en Dios y en el ültimo día,
-en los ángeles, en la Escritura y en los profetas,
-en dar de la hacienda, por mucho amor que se le tenga,
a los parientes, huérfanos, necesitados, viajeros, mendigos y esclavos,
en hacer la azalá (oración) y el azaque (=la limosna)… (Corán 2, 177).

Estos son los pilares de la fe musulmana. En ella quedan incluidas las Escrituras (las antiguas están contenidas en el único Corán, manifestación suprema de la Suprema Verdad de Dios) y los profetas (enviados de Dios, tal como culminan en el mismo Mahoma), con los ángeles que son signo del misterio. De esa forma, los musulmanes universalizan y simplifican de algún modo la confesión de fe judía o Sahadá, diciendo: La ilaha illa Allah: no hay más dios que Allah, no hay más divinidad que el Divino.

En esa línea, el Islam se encuentra cerca del judaísmo. No hay en el Islam teología intradivina: no puede haber especulación sobre Dios, pues Él sigue siendo un misterio; ha revelado su Libro/Palabra en el Corán, pero su esencia sigue estando escondida, de tal forma que resulta imposible decir que Jesucristo es su “Hijo”, como afirman los cristianos. Para el Islam la esencia de Dios sigue siendo misteriosa, incognoscible. Lógicamente, judíos y musulmanes se sienten vinculados en su teología más profunda, tanto en la visión del Dios trascendente (no trinitario), como en la visión de su revelación (por la ley de Moisés, por la profecía de Mahoma). Esta vinculación es tan honda que algunos llegan a sostener que judaísmo e Islam son variantes de una misma religión de fondo: afirman unos que el Islam es herejía (simplificadora, universalizadora) del judaísmo; añaden otros que el judaísmo es una herejía (concretización nacional) del Islam eterno. Pero los judíos siguen manteniendo en el fondo de su experiencia y recuerdo el “Yo soy” de Yahvé en la montaña sagrada, como secreto de libertad, mientras los musulmanes apelan al conjunto del Corán, evitan ese misterio del Nombre secreto, limitándose a decir que “no hay más dios que Allah”.

Esta Sahada o confesión de fe musulmana, proclamada desde todos los almuédanos y repetida sin cesar por los creyentes, resume la fe musulmana. Ella sola basta para expresar la sumisión religiosa y expresar que un hombre (o mujer) es musulmán. Dios ya no tiene un nombre especial (como el Yahvé de los israelitas), ni aparece vinculado de forma intradivina (trinitaria) a su mesías o revelador (como el Padre de Jesús para los cristianos). Pero debemos añadir que, siendo transcendente, Dios habla (revela su Corán/Libro eterno) a su profeta o enviado que es Mahoma. Esto es confesar la fe para un musulmán: someterse a Dios y aceptar su manifestación por medio de Mahoma

Es normal que judíos y musulmanes rechacen la encarnación de Dios en Jesús, viendo en ella una especie de recaída en el politeísmo pagano. Lógicamente, ellos rechazan también la Trinidad: piensan que Dios se ha revelado, pero no ha penetrado de verdad en el mundo, no se ha identificado con la persona y obra de Jesús de Nazaret. En ese sentido, Judíos y musulmanes parecen más humildes: piensan que Dios está arriba y que nunca podemos conocerle del todo. Por el contrario, los cristianos se atreven a definir a Dios como Padre de Jesús (Trinidad), arriesgándose a penetrar en su misterio, afirmando que en el origen y base de todo está el amor del Padre al Hijo en el Espíritu.

4. Filosofía

La filosofía occidental, fundada en la experiencia griega del Ser (vinculando así helenismo y judaísmo) ha interpretado el ¡Yo soy! (Soy el que Soy) israelita en perspectiva de trascendencia (Dios separado) y plenitud ontológica (el ser divino es lo absoluto). De esa forma, el Nombre de Dios pierde su referencia salvadora (su raíz israelita, su vinculación a Moisés) y viene a convertirse en expresión de la Realidad en sí, de eso que pudiéramos llamar la identidad ontológica.

Lógicamente, Yahvé deja de ser el Nombre propio de aquel con quien debemos dialogar de un modo personal, presencia liberadora, y viene a interpretarse como Ser en sí (=Aseidad ontologica). Al presentarse como Yahvé, Soy el que soy, Dios se vuelve Ser Supremo, Esencia pura y plena, el primero y más alto de todos los Conceptos. Decir Yahvé es decir Divinidad, como puede verse en San Anselmo: es el Ser más alto, la más perfecta realidad que puede ser pensada.

Gran parte de la crítica moderna anti-teísta ha combatido al Dios de la filosofía, que aparece como Gran Ser (ontología original) y/o como Concepto Supremo (idea perfecta). Este es el Dios separado de la historia (no es salvador), impasible (no sufre con el sufrimiento de su pueblo), autosuficiente (no se vincula a los humanos). Contra ese Dios en sí (Yo soy ontológico o ideológico), contra ese Señor autosuficiente donde que se vinculan (e identifican) un tipo de Ser del pensamiento griego y un Yo soy israelita vaciado de su fuerza salvadora, se dirige gran parte de la crítica religiosa de la modernidad.

Gnosis antigua y filosofía moderna se vinculan de algún modo: ambas vacían al Dios israelita (a su Yo soy) de la experiencia y fuerza de la historia. La gnosis criticaba a Yahvé porque no acepta su revelación en la historia y porque quiere elaborar una visión religiosa partiendo de una sabiduría intimita, propia de los iniciados sabios. La filosofía moderna ha rechazado a Yahvé porque ha querido vincular a Dios con el Ser de su pensamiento y de sus obras (con el Todo del Mundo) o con el propio pensamiento, olvidando también el sufrimiento de los pobres.

Pues bien, en contra de eso, después de treinta siglos de dolor y esperanza, judíos y cristianos (unidos en esto y separados de los musulmanes) seguimos vinculados a la experiencia israelita de Yahvé, a quien vemos como Dios liberador. Yahvé no es para nosotros un simple signo de identidad ontológica o interioridad sagrada, sino el Nombre personal de aquel que se revela (despliega su presencia) liberando a los pobres y oprimidos de la tierra. No es alguien que se impone desde arriba, exigiendo sumisión (como parece buscar el Islam), sino Aquel que nos quiere y por querernos dice Yo soy, es decir, Estoy con vosotros en medio del camino de la vida. Sobre esta base seguimos vinculados judíos y cristianos, aunque luego interpretemos a Yahvé en perspectivas diferentes, como indicaremos en todo lo que sigue ((No podemos entrar en la gran polémica entre Dios judío y Dios filosófico. Siguen siendo significativos en este campo trabajos como los de H. Mühlen, El concepto de Dios, en Varios, Trinidad ¿mito o misterio?, Sec.Trinitario, Salamanca 1973, 153-179; E. Jüngel, Dios como misterio del mundo, Sígueme, Salamanca 1985.))

5. Cristianismo

Los cristianos interpretamos a Yahvé como presencia salvadora (liberadora) que se compromete en favor de todos los hebreos oprimidos. Seguimos, por eso, en la línea de la Biblia Israelita. Pero damos un paso más y añadimos que el mismo Yahvé, Nombre supremo del Dios liberador, se identifica con el Padre de Nuestro Señor. Jesucristo. Por eso, en un sentido, los cristianos seguimos vinculados a la revelación del Sinaí: nos situamos con Moisés ante la Zarza Ardiente, escuchamos su palabra de liberación, nos comprometemos a seguir su camino. Pero pensamos que eso resulta al fin insuficiente. Leer más…

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Michel Foucault, 30 años de la muerte de un genio gay

Martes, 19 de agosto de 2014

p16nabgbqp6dl1bo5eog1ejrue20_58280Filósofo homosexual y revolucionario en las formas de entender el poder, el saber y las relaciones humanas. Fue defensor de la libertad sexual y una de las primeras víctimas del sida en Francia.

José Luis Villalobos. 05 Julio 2014

Historiador, teórico social y filósofo, Michel Foucault nació en Poitiers (Francia) en 1926. Fue profesor en varias universidades francesas y estadounidenses como catedrático de Historia de los sistemas de pensamiento. Su trabajo ha ejercido una influencia muy notable en las Ciencias Sociales y Humanidades.

Ya desde su juventud se interesó especialmente por la Historia, Filosofía, Psicología, Sociología y otras ciencias, centrando su carrera académica en estas disciplinas. Sus ámbitos de estudio fueron estudios críticos sobre instituciones sociales (como medicina, ciencias humanas o sistema de prisiones), siendo el más popular su Historia de la sexualidad humana.

Durante su estancia en la École Normale Supérieure sufrió una depresión a causa de la angustia por su homosexualidad, e incluso intentó suicidarse varias veces. Esto le llevó a su adicción alcohólica, que mantendría a lo largo de su vida. Por ello fue llevado a un psiquiatra, quien le ayudó a evitar los pensamientos suicidas. Foucault quedó fascinado por la psicología y acabó estudiando esta licenciatura poco después, al mismo tiempo que sus estudios de Filosofía e Historia.

Su pensamiento estuvo asociado al estructuralismo, rechazando las ideas posestructuralistas y postmodernistas, siendo influido, tal como él mismo señalaba, por Nietzsche y Heidegger. Mientras que, por otra parte, hizo crítica del pensamiento de Kant, Marx o Sigmund Freud, por poner algunos ejemplos.

En 1953 comenzó a impartir clases en la Universidad de Lille, pero tras un curso académico decidió abandonar Francia. Suecia, Polonia y Alemania fueron algunos de sus destinos. Estas estancias en el extranjero le ayudaron a expandir sus ideas y conocimientos.

En 1960 volvió a Francia para finalizar su doctorado y posteriormente asumió la docencia de Filosofía en la Universidad de Clermont-Ferrand. Fue aquí donde conoció al filósofo Daniel Defert, quien sería su pareja durante veinte años. De hecho, en 1965, cuando Defert fue enviado a Túnez (aún colonia francesa) para realizar el servicio militar, Foucault solicitó un puesto en la Universidad de Túnez.

Tras las revueltas estudiantiles de mayo del 68 fue el primer jefe del Departamento de Filosofía de la recién formada universidad experimental París VIII, en Vicennes. Fue formada por un gran número de jóvenes universitarios de izquierdas que recibieron críticas del gobierno por su ideario marxista.

Su permanencia aquí fue breve ya que en 1970 fue elegido para formar parte del cuerpo académico más prestigioso: el Colegio de Francia, ocupando la cátedra de Historia de los sistemas de pensamiento. Escribió Vigilar y castigar (1975) donde se preguntaba si el encarcelamiento es un castigo más humano que la tortura. La influencia de Foucault dentro de los intelectuales de izquierda es sumamente notable.

También emprendió su proyecto más ambicioso, comenzando a escribir los seis volúmenes sobre La historia de la sexualidad, que no pudo completar, sorprendiendo a gran parte de los académicos y lectores del mundo.

Es en esta década cuando Foucault comienza a pasar más tiempo en Estados Unidos, en especial en la Universidad de California en Berkeley. Aquí estableció contacto con la comunidad LGTB de california y donde, parece ser, contrajo el VIH. Como anécdota decir que fue aquí donde comenzó a tomar LSD, algo que más tarde afirmaría que fue la mejor experiencia de su vida.

Su pareja también contrajo esta enfermedad. Por ello, tras la muerte de Foucault, Defert comenzó a trabajar para concienciar sobre esta enfermedad. Actualmente es un histórico activista y presidente de AIDES, organización de sensibilización sobre el sida en Francia.

Conforme menguaba su salud en los últimos años de vida de Foucault, comenzaron a surgir muchas voces críticas hacia su pensamiento y las ideas que había establecido, acusándole de caer en contradicciones, algo a lo que el mismo Foucault respondió en una entrevista: “Cuando la gente dice, ‘Bueno, usted pensaba esto hace unos años y ahora dice otra cosa,’ mi respuesta es… [risas] ‘Bueno, ¿crees que he trabajado duro todos estos años para decir lo mismo y no ser cambiado?’“.

Foucault murió en la ciudad de París en 1984 a causa del sida. Fue la primera personalidad francesa popularmente conocida que fallecía a causa de esta enfermedad, que aún era desconocida para la mayor parte del público.

Fue un firme defensor de la sexualidad, más allá de la división homosexual-heterosexual. Foucault escribe, en el Uso de los Placeres, que los griegos no oponían, como dos elecciones diferentes, el deseo homosexual al deseo heterosexual. Era más importante, a la hora de juzgar la fortaleza moral de un hombre, si era temperante y dueño de sí mismo tanto con hombres como con mujeres: “Tener costumbres relajadas -explica Foucault- era no saber resistirse a las mujeres ni a los muchachos, sin que lo uno fuera más grave que lo otro”. Lo que hacía que un hombre deseara a una mujer o a un hombre era la atracción que la naturaleza le había implantado en su corazón hacia todo lo que fuera bello.

Afirmó que siempre ha habido homosexuales a lo largo de la Historia y se le atribuye la frase: “Debemos empeñarnos en devenir homosexuales y no obstinarnos en reconocer que lo somos“.

Fuente Cáscara Amarga

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Ilusión.

Sábado, 3 de mayo de 2014

Del blog À Corps… À Coeur:

illusion

Vivimos en la ilusión, en la apariencia de las cosas.

Pero existe una realidad.

Nosotros somos esta realidad.

Comprendiéndolo, comprendes que no eres nada,

y que siendo nada, tú eres todo.

Es tan simple como esto.

*

Kalou Rimpoché

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Filantropía.

Lunes, 3 de marzo de 2014

Del blog À Corps… À Coeur:

philanthropia

Estamos acostumbrados a ver la amistad puramente como un fenómeno de intimidad, donde los amigos abren sus corazones sin tener en cuenta el mundo y sus exigencias. Rousseau y no Lessing es el mejor defensor de este punto de vista que concuerda tan bien con la actitud básica del individuo moderno, que debido a su alienación por el mundo sólo puede revelarse sinceramente en privado y en la intimidad de los encuentros cara a cara. Así nos es difícil de comprender la importancia política de la amistad. Cuando, por ejemplo, leemos en Aristóteles que la philia, la amistad entre ciudadanos, es una de las condiciones fundamentales del bienestar común, tendemos a creer que habla solamente de la ausencia de facciones y de guerra civil en el seno de la ciudad. Pero para los griegos, la esencia de la amistad consistía en el discurso. Sostenían que sólo un “hablar juntos” constante unía a los ciudadanos en un pulimento. Con el diálogo se manifiesta la importancia política de la amistad, y de su propia humanidad. El diálogo (a diferencia de las conversaciones íntimas donde las almas individuales hablan de sí mismas), aunque esté tan impregnado del placer de la presencia del amigo, se preocupa de la gente común, que permanece “inhumano” en cierto sentido muy literal, mientras los hombres no discutan de eso constantemente. Porque el mundo (gente) no es humano por haber sido hecho por los hombres, y no se vuelve humano porque la voz humana resuene allí, sino solamente cuando se hace objeto de diálogo. Como quiera que las cosas del mundo (gente) nos afecten intensamente, que puedan emocionarnos y estimularnos profundamente, no se vuelven humanas para nosotros más que en el momento en el que podemos debatir de eso con nuestros semejantes. Todo lo que no puede hacerse objeto de diálogo puede muy bien ser sublime, horrible o misterioso, incluso encontrar una voz humana a través de la cual resonar en el mundo, pero esto no es verdaderamente humano. Humanizamos lo que pasa en el mundo y en nosotros hablando de ello, y, en este hablar, aprendemos a ser humanos. Los griegos llamaban a esta humanidad que se realiza en las conversaciones de la amistad, philanthropia, “amor del hombre”, porque ella se manifiesta en una disposición que comparte el hombre con otros hombres.

*
Hannah Arendt, Vies politiques, Gallimard

hannah-arendt

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Amigo.

Viernes, 31 de enero de 2014

Del blog À Corps… à Coeur:

ami1

No es un amigo el que es  amigo de todos,

ni hasta, añadiría, el que es amigo de una multitud.

¡ La amistad supone demasiada confianza,

sinceridad, intimidad – y tiempo!

*

Aristóteles

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Recordatorio

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